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c
>
EL CUERPO
Y
EL DEPORTE
EN
LA SOCIEDAD MODERNA
José M. Cagigal
(Ins i u o Nacioml
de
Educ~cidn
Fisica)
'
1
EL
HOMBRE
ANTE
SU
CUERPO
En medio de una cul u a occiden al casi adicalmen e in elec ualizada,
el g an mo imien o social del depo e en 10s dos úl imos siglos ha enido
a
signi ica , al menos en 10s ci culos in elec ualizan es, la cul u a
o
subcul u
a del cue po; o, quizás, un mo imien o acul u al po enciado po in e,
eses económicos y poli icos, lcuya p esencia se agigan a con el co ei del
siglo
xx.
Cul u a, en la la ga adici6n naniqueo-ca esiana, ha sido
-y
asi se ha
mamado desde la p ime a escuela- in elec ualización, abs acción, desa o-
110 exclusi o de la men e, me mo ización, nocionalización, posesión de sabe-
es. La e olución cien í ica desde el
XVI
in odujo la obje i ación, la p ueba
y el da o. Si ió eg egiamen e pa a in e p e a con más ealismo el cosmos,
pe o no el homb e; a 10 sumo, se han mul iplicado 10s da os sob e el hom-
b e, pe o no se ha a anzado mucho en comp ende al homb e; és e sigue
siendo casi an o mis e i0 hoy como en Pla 6n. Po que la ciencia mode na,
en cuan o ha en ocado al homb e, ha con inuado maniquea. Las ciencias de
la conduc a,~ po ejemplo, se han hipo ecado i iendo del p és amo de las
ciencias de la na u aleza. Es án aún po nace las me odologias e dade a-
men e o iginales de la ciencia del homb e. La linea de la llamada psicologia
cogni i a ma ca quizás un in en o de o iginalidad cien í ica en es a com-
p ensión. Pe o es posible que al o iginalidad no se log e has a que se
uPape sa: Re is a de Sociologia
acep e un eplan eamien o
cul u al
del ho nb e.' Uno de 10s pasos que po-
d ian ayuda a es a isión cul u al neohumanis a acaso uese la acep ación
del cue po como plena ealidad humana. No quie e es o necesa iamen e
deci como única, absolu a o exclusi a ealidad humana.
El cue po como
sopo e
del espí i u, como condicionamien o, como sus-
a o, base, in oi o, ampolin (no digamos como ap o, cau i idad, des ie-
o, cá cel) no s610 ha es ado p esen e en o mulaciones ilosó icas y ascé-
icas, sino que con inúa i iendo, nc uando, en 'el lenguaje, en conc eciones
ins i ucionales, en sis emas educa i os.
Y
es p ecisamen e en algunas co-
ien es pedagógicas ac uales donde se pueden as ea indicios adicales de
una nue a mane a de en ende al homb e p ecisa nen e a pa i de una
nue a acep ación del cue po. Una ez más 10s pensado es i ían de ás de
10s g andes in ui i os de la educación.
En
ealidad 10s g andes in ui i o-p ác-
icos no son sino g andes sensibilidades, g andes in eligencias sin é icas es-
imulada~ po el e o de la acción educa i a, aunque ellos no sean luego
capaces de sis ema iza men almen e sus hallazgos y 10 hayan de hace o os.
Rousseau se ia una excepción.
Las ac uales escuelas psicomo icis as, p eñadas de ingenuidades, sim-
pli icaciones, opo unismos, ópicos y has a de mesianismos, apo an un
algo o iginal ca gado de alo an opológico y ilod ico: la acción co po al
es ambién in eligencia. No es que
d
mejo amien o del cue po mejo e un
ascenden al sopo e de las cualidades supe io es, y, consecuen emen e, és as
salgan a o ecidas.
No
hay un a amien o del cue po independien e del a-
amien o de la pe sona. Todo a amien o co po al es pe sonal; incide
di ec amen e en las capacidades gene ales de la pe sona, en el desa ollo
o al.
Sigue siendo el lenguaje la mues a sup ema de la co icalización; pe o
hoy se medi a en el da o de que 10s esponsables ence álicos de la acci6n
manual ambién ienen eno me ex ensión co ical. La sensope cep i idad y
la mo icidad ocupan ex ensas zonas de p i ilegio neoco ical en la g an es-
cena in ac aneal. Habían sido pedagogos p ác icos 10s que ya habian expe-
imen ado la es echa elación en e acción co po al (siemp e hablamos de
la
humana,
que no es simplemen e la animal que si e
a
unciones supe-
1.
Po no deci c ilosó ico~~, pues o que no se a a ía de eg esa a an iguos
p esupues os ilosó icos, sino al hailazgo del homb e ya desde 10s da os ac uales de las
ciencias. Un descub imien o c cul u al~~ del homb e, que pod ia coincidi con soluciones
he acli ianas, pa menidianas, a is o élicas, pe o que nunca se ían ya neohe acli ismos o
neopla onismos, sino una comp ensión más ica del homb e a pa i de nue os p esu-
pues os cien í icos y cul u ales, de la cua1 no hay que p esupone
Q
p io i
que haya de
disen i adicalmen e de 10 que en endie on homb es eminen es que pensaban ace ca
del homb e.
El
cue po
y
el
depo e en
la
sociedad mode na
io es de la men e, sino que es ya, desde las más g ose as acciones mo ices,
plenamen e humana, humanizada) y p og eso men al; incluso se habian ob-
se ado las incidencias en el áxea a ec i a. Pe o han sido las obse aciones
me ódicas de 10s es udiosos de la psicologia del desa ollo 10s que han e-
nido a espalda aquellos hallazgos. La impo ancia adical que Piage a i-
buye a la acción mo iz en las p ime as épocas del desa ollo men al, y la
iduencia no able que sigue eje ciendo du an e un la go pe íodo e olu i o,
ha supues o un decisi o espalda azo a an no ables in uiciones. Conse-
cuencias análogas se de i an de las in es igaciones de neu opsicólogos como
Lu ia. Pedagogos, pue icul o e j, psicólogos, psico e apeu as, pedia as, edu-
cado es isicos, ienen aho a a coincidi en la búsqueda y expe imen ación
de es a ecunda e a psicomo icis a, que algunos ele an a alismán.
Desde o os campos de la in es igación y p ác ica pedagógica se com-
p ueban análogos hallazgos; as; en 10s nume osos es udios que en las escue-
las ame icanas de ap endizaje mo o se ienen haciendo en las úl imas dé-
cadas. Co elaciones posi i as en e me ódicas ac i idades ísicas en la in-
ancia y di e sas capacidades in elec uales y pa áme os de pe sonalidad
ab en ancho campo a la pedagogia e incluso a la p eocupación an opo i-
losó ica.
Algunas o mulaciones sencillas pueden ayuda a comp ende es a nue a
o ien ación que empieza a se enida en cuen a, aunque ímidamen e, en
ámbi os cul u ales
e
in elec uales:
El homb e es un se co po al.
Es
cue po. Pe o no es s610 cue po; po -
que
iene
cue po. Hay en el homb e una conciencia del p opio cue po. Es
más que cue po. Pe o no s610
su
acción ísica es co po alizada, sino oda su
acción en gene al.
Su
mismo se
y
exis i es un se y exis i co po al, co -
po alizado, co po eizado. El cue po del homb e es homb e mismo. La pose-
sión, la
enencia
que el homb e ha de su cue po no es como la de un ob-
je 0 muy inculado a 61, pegado; ni incluso inje ado, usionado, asimilado.
El homb e
iene
cue po solamen e po que es conscien e de ello, no po
dis anciamien o sus ancial ni acciden al. El cue po no es un obje o-posesión
del homb e, sino que es homb e mismo.
No hay homb e sin cue po; ampoco hay cue po humano sin homb e.
El cue po del homb e mue o, el cue po humano sin ida, ya no es hom-
b e; pe o ampoco es un cue. po animal, ni eliquia de un cue po pu a-
men e animal; es una eliquia humana (despojo de homb e) que exis ió s610
pa a se homb e; no ,e a o ganismo animal ele ado a homb e, sino o ganis-
mo humano, an homb e como el es o de 10 humano, aunque dis in o de
ello.
Es as balbucean es o mulaciones no son sino
d
in en o de exp esa la
unidad en que consis e el se humano. Pueden se acep adas po muy dis-
ccPape s~: Re is a de. Sociologia
pa es concepciones ilosó icas del homb e, desde un espi i ualismo no angé-
lico ni animis a a un ma e ialismo no maquinis a. Pa en de una conciencia
enom~nológica expe imen able a cualquie ni el de e lexión. Tienden a
una supe ación del dualismo p edominan e du an e siglos, no an o en las
pu as o mulaciones ilosó icas cuan o en 10s con encionalismos sociocul u-
ales, en las ins i uciones pedagógicas, en 10s e lejos mo ales, en la pa e-
miologia.
Los enómenos más di ec amen e elacionados con el cue po pueden en-
con a ayuda en es e en endimien o an opológico a la ho a de busca a-
zones cul u ales. Tal sucede con esa siilgula conduc a humana, sluminoso
hecho social, que llamamos depo e.
El depo e es ac i idad del honlb e o al. Pe o po se ac i idad ísica,
es sensiblemen e co po al.
La caza o el lanzamien o de jabalina hoy son conduc as depo i as.
Hubo un iempo en que no e an depo e. E an pa e undamen al del e-
pe o i~ de ac os necesa ios pa a i i . Si no, el
bo no
de aquella época o
el pe enecien e
a
aquella ibu hab ían sido de o ados po las ie as
o
aba-
idos po las ibus enemigas. ~Cuándo es e es ue zo p edado se hizo e-
na o i~?
~Cuándo es a lucha gue e a se con i ió en agón del es adio? Si no
sabemos echas, al menos Ccómo se p odujo? He ahí un enigma gigan escs
a cuyo escla ecimien o hab á que enuncia .
Hay un componen e an opslógico que pod ia se el mojón disc imina-
o io de ambas conduc as: la ac i ud lúdica. Es o puede o ien a nos un
poco pe a no nos explica nada; po que el enigma del juego humano es aún
mayo que el del depo e; p ecisamen e po consis i en una más gené ica
conduc a.
Las animales supe io es juegan; es deci , p oducen conduc a no di ec-
amen e ende ezada a la subsis encia. Una de las he masu as de la na u a-
leza es el e oze de 10s cacho os mamí e os. Siguiendo la clásica in e p e-
ación de G oos, al conduc a lúdica se o igina como ga an ia biológica en
cuan o en enamien o o adap ación a la ida. Pe o el homb e, que desde
su p ime ísima in ancia se en ena pa a la ida en es e juego biológico,
lle a el juego mucho mis allá. In ade con la ma ea lúdica odas sus capa-
cidades cul u ales. El juego en el homb e llega desde la biologia, pasando
po la e ologia, a la cul u a. La esis huizingiana ace ca del juego como
El cue po
y
el depo e en la sociedad mode na
o igen de la cul u a debe se e omada en una época en que se descub e la
ascendencia humanís ica del ocio.
No se sabe aún cuándo e npezó el homb e a ealiza un juego cul u al
ebasando 10s exiguos epe o ios del juego bioanimal. Las ca e nas nos
dan ya e iden e p ueba de un homb e cul u almen e lúdico. Aun en la in-
e p e ación mágica -hoy mucho más discu ida- de las pin u as upes es,
asoma una capacidad lúdica que o igina a e. Fija la imagen del bison e en
la oca pa a p opicia su aba imien o puede in e p e a se como conduc a
u ili a ia; pe o apa ece una ex~gencia de dibujo, una pe ección, una mo o-
sidad y complacencia que nos hablan ya de e dade o delei e
a ís ica,
de
lujo g a ui o que ebasa ampliamen e la me a u ilidad de aba i la pieza.
El
ca e nícola es ya un a is a, un
bo no
Iudens.
Quizá la hos ilidad del
clima gélido y las la gas jo nadas de encie o acele a on en ápidos milenios
un p oceso de in e io ización y de ensiquecimien o ce eb al. Acaso el ca e -
nícola ue a el p ime homb e que ealizó ecundas medi acimes y e i os.
El hace del homb e, desde que és e alcanza 10 que pod íamos llama
una madu ez ilogené ica, se de ama en dos g andes e ien es: la acción
necesa ia pa a i i po un lado (caza, gue a, abajo), y la acción supe lua,
delei osa, g a i ican e, no di ec a nen e buscada ni ealizada pa a la subsis-
encia. Es a segunda posee ca. ác e lúdico. Cuando es a acción encauzada
en la e ien e lúdica se conc e a en es ue zos o p es aciones ísicas apa ece
el depo e.
Aquí se apun a solamen e la aíz an opológica de es e hecho an com-
plejo que hoy pasa de simple conduc a humana a cos umb es, ins i uciones,
es uc u as, sis emas sociales, con oda la complicación cul u al que el10 con-
lle a. Pe o ahí es á el o igen de es e hecho: ac i idad ísica con alan e
g a ui o; es ue zo co po al nacido como juego.
.
En épocas an iguas can no able esplendo depo i o es di ícil sepa a
el con enido o sus ancia es ic amen e depo i o de o as conno aciones o
wi encias, ales como 10 eligioso, lo gue e o, 10 ágico. En g abados o
insc ipciones hoy ca alogados como depo i os, ales como 10s nadado es y
co edo es de la umba de Be ii Hassan del an iguo Egip o (hacia el
3.000
a. de
C.)
o 10s luchado es y lanzado es sume ios (hacia el
2.900
a. de C.)
no se puede habla de cos umb e o ins i ución especí icamen e depo i a al
modo socialmen e pa celado como se en iende hoy es a ins i ución. Se a a
indudablemen e
de
juegos de des eza o es ue zo isico, bien cali icados
como au én icamen e depo i os, pe o enma cados en i encias
y
ala acio-
nes bas an e dis in as de las que conocemos hoy dia.
O ganizaciones compe i i as an ins i ucionalizadas y pe eccionadas
como 10s Juegos de la G ecia p ea caica enían una azón úneb e. Aquiles
o ganiza 10s más ex ao dina ios juegos pa a hon a a su di un 0 amigo Pa-
c Pape ss: Re is a de Sociologia
oclo.
< Tú
e hallas e en las exequias de muchos hé oes cuando con mo i o
de la mue e de algún ey se ciñen 10s jó enes
y
se ap es an pa a 10s juegos
úneb es)>, can a ambién Home o en la apsodia
24
de la
Odisea.
Los
mismos Juegos Olimpicos, cuya ins i ucionalización de ini i a se si úa a co-
mienzos del s.
VIII
a. de C. (unos dos siglos después de 10s can os homé i-
COS), nacen como solemnidades eligioso- úneb es. Más aún 10 e an 10s Jue-
gos Pi icos, en Del os. Vinculación a 10s <cagonesn ágicos u ie on 10s
Juegos s micos de Co in o.
Tampoco pueden sepa a se adicalmen e las p ác icas depo i as lo e-
cien es en pueblos de conno aciones ins i ucionales gue e as. Muchos eje -
cicios depo i os son imi aciones de acciones gue e as. Aquí se plan ea la
incógni a de que las ac i idades depo i as hayan podido, en pa e, nace
como un necesa io adies amien o pa a la gue a. Es a esis pod ia es a
a alada po el esencial alan e agonis ico del depo e. El p og ama mis clá-
sico de 10s Juegos de Olimpia (hubo a 10 la go de
los
siglos di e sas modi-
icaciones y ampliaciones, que llega on
a
suma has a
23
agones di e en-
esy consis ia en ca e as a pie (es adio,
192
m., diaulo, ida
y
uel a, dó-
lido, ein e la gos), lucha, pugila o
y
panc acio, más el pen a hlon, a su ez
compues o po ca e a, sal o, disco, jabalina
y
l~cha.~ Todas e an ac i ida-
des ú iles pa a la gue a.
Quizá las p imicias depo i as menos <(belige an es>> sean las p imi i as
dispu as de una bola (el <<polos mesopo ámico, 10s juegos de pelo a meso-
ame icanos, 10s eje cicios acuá icos de las amilias a aónicas o 10s juegos
de a e y des eza con el o o en C e a y pos e io men e en las cul u as
ibé icas, aun cuando es as úl imas u iesen mucho que e con el a e de
esqui a a an pode osa ie a).
En 10s o igenes an opológicos de la conduc a depo i a apa ece cada
ez más ne a la aiz agonís ica. Pe o la incógni a se ensancha: ¿juega el
homb e a compe i pa a adies a se mejo con mi as a la compe encia a
ida o mue e -es deci ,
se en ena-
o somplemen e epi e a la ho a del
depo e en o ma lúdica, ec ea i a, 10 que en o os momen os necesi a
ejecu a pa a subsis i ? Es, en el ondo, pa e de la incógni a del juego
humano: ~en ena nien o biológico o emedo cul u al
--c ea i a,
in eligen-
e- de acciones obligadas pa a subsis i ? La espues a a es as dudas cons-
i ui ia una g an ayuda
a
la ho a de alo a es as conduc as humanas y de
p og ama las de ca a a una sociedad de e minada. Si el juego compe i i o
2.
C. Du an ez,
Olimpia
y
10s Juegos Olimpicos an iguos,
Ed. Comi é Olimpico
Español, Mad id, 1975, p. 165.
3.
U.
Popplow,
Las épocas del depo e g iego,
en
((Ci ius, Al ius, Fo ius*,
I,
1959, p. 419.
El
cue po
y
el depo e en la sociedad mode na
uese un emedo o isa in eligen e de la lucha gue e a, la esis del depo e
como ca a sis, como libe ación
o
sublimación de la gue a 10 con e i ia en
una cos umb e al amen e educa i a y humani a ia. Siendo el homb e más
depo i o se ha ia menos belicis a. Es la eo ia ca á ica de la ag esión de-
po i a. Pe o si uese cie a la esis con a ia, el depo e compe i i o se ia
pelig oso po que alen a ia en el homb e sus ins in os gue e os.
No es á, ni mucho menos, des elado es e enigma, ni po 10s es udios
an opocul u ales ni po las in es igaciones de la mode na psicologia sob e
la conduc a compe i i o-depo i a." Pa ece que hubo un iempo en que el
homb e empezó a di e i se compi iendo. Las sociedades ins i ucionaliza on
es os juegos. Nacia eso que :hoy llamamos depo e. Es ya un impo an e
hecho cul u al. Las aices
o
azones an opológicas se pie den en la niebla
de 10s siglos.
Es e depo e, de an incie a ma iz an opológica, es uno de 10s g andes
p o agonis a de la sociedad del siglo
xx.
Muchas azones se han dado a es a expiosión depo i a. Han p edomi-
nado, debido p incipalmen e a que el desbo damien o se p oduce en pleno
siglo
xx,
las explicaciones de moda en al siglo, las sociológicas. És as, á-
lidas en gene al pa a múl iples escla ecimien os, no llegan a azones o igi-
nales. El p eceden e apun e ace ca de las pe plejidades adicales del depo e
iene po obje o, simplemen e, e o za la conciencia de insegu idad, con e-
nien e pa a no dogma iza ,
y
ambién pa a no descansa . Ahi quedan sin
habe sido esuel as las más g a es apo ias.
Y
si a ambién de onalidad
dominan e o de
Cei mo zu
que nos siga esonando en cualquie o a a en u a
explica i a. Los po qués de l-as ondo ilosó ico no ue on in ención pasada
de moda. Si el hallazgo de elspues as écnicamen e más is osas, más g a i-
ican es po su mejo accesibilidad, ha p o ocado cie a pé dida de sensibi-
lidad indaga o ia en 10s modos cul u ales igen es, al menos quede la con-
ciencia de que aquellos g andes po qués subsis en ahi, apa cados y aplaza-
dos, pe o no desapa ecidos.
Es á más o menos admi ido que la a asallado a colonización po pa e
del depo e a nues a socieda l con empo ánea obedece, en g an pa e, a un
cambio de sensibilidad con espec o al cue po. Se asis e a una mu ación
en la conside ación pe sonal del cue po
y,
a la ez -consecuen emen e o
concomi an emen e- en la p o agonización social del cue po.
4.
J.
M.
Cagigal,
Depo e
y
ag esión,
Ed.
Plane a, Ba celona,
1976.
x Pape s)>c Re is a de Sociologia
F én e a Ia conside ación del cue p6 como sopo e del espí i u -ins u-
men o, base, condicionamien o ma e ial..
.-
y, en una más adical in e p e-
ación, como enemigo del alma --cau i e io, des ie o, cá cel.,
.-
hoy p e-
dominan las des'inhibiciones. Se conjugm o se al e nan di e sos modelos
exis enciales: el cue po-place ; el cue po-come cio; el cue po-cosa; el cue po-
exhibición: el cue po-esplendo biológico; el cue po-na u aleza..
.
No se a a de o mas igu osamen e nue as de a a el cue po. Hay
an eceden es pa a odos 10s gus os en nume osas cul u as. ,Lo que si esul a
nue os es que en la ci iIización dominan e
(la
que oda ia, aunque o zada-
men e, puede denomina se ci ilización occiden al, hoy
inis
bien ci ilización
del desa ollo
o
del cansumismo) se asis e a un desmdenamien o gene al
del cue po; ha pas'ado en pocas décadas del banquillo de las acusados al pe-
des al de 10s dioses ado ados.
La p odigiosa in asión del depo e obedece, en g an pa e, a es a eclo-
sión del cue po; mágico
s ip- ewe
cul u al.
Es ambién el g i o de ala ma, de ca ác e socio-biológico, de una huma-
nidad que p o es a po la es icción de mo imien o a que le ha some ido
el
ecnicisme.
Es e segundo es un mo imien o de ci ác e humanís ic0 --en la más
pu a acepción semán ica. El o o puede se el esiul ado de múl iples de-
cepciones,
de
un esqueb ajamien o de alo es, uaa espe'cie de salida de
p isión axiológica; es un complejo i aje mo al; esul ado'de c isis des uc-
i a o de c isis egene a i a.
El gigan e-depo e de nues os dias es aído y lle ado po exhibicio-
nismos polí icos, po implacables pode es ecan6micos de mul inacionales,
de supe comi és. De es a si uaci6m Be ial sacan p o echo mul i ud de a i-
bis a~,
pseudodi igen es, pseudo écnicos. Es un gigan esco anal donde se
p ingan golosos
de
oda calaña. Negociao es, anidosos, inadap ados hallan
en el mul i ace ismo del depo e emedio a nucho acaso, impo encia; e.
sen imien o
o
acio. El depo e de nues o iempo
es
como una sociedad
pá alela
a
la o a sociedad o ganizada. Q ie'en muchm sspec os unciona
mejo 'que és a, debido a la c odibilidad lúdica que b ece,
a
la necesidad
mágica del pueblo, pe o que po o a pa e si e de e ugio y compensación
a múl iples inadap aciones.
Pe o po debajo de es as edidades,
que
la
sociologia analí ica aesc ibe
1.
.
5.
La
Uamada ci ilizaaicin occiden al, dominan e en el.nidndo du an e casi dos
pilenios,
ha
de i ado en una pu a ci ilización del desa ou0 (la p oducción de bie-
nes, el bienes a ma e ial, la. posesión). Tan o que
hoy.
se di iden 10s pueblos en
< desa oilados)>
y
<(en
ias
de desa oilo)>. La apa ición del concep o
y
conciencia del
<( e ce mundo, puede signi ica una sín esis dialéc ica supe ado a de es a dico omia.
Su gi ia mis lien 'como conciencia de un ( nue o mundo~.
%
'
El
cue po
y
el
depo e
en
la
sociedad mode na
magis almen e, exis en mo o es más p b undos, edidades an opológicas
que las sus en an
y
dan e eb ación: la necesidad de ac i idad co po al de
un homb e cuya ocación de nlo imien o habia sido us ada po el ele o
de su hija, luego aliada, luego usu pado a: la máquina.
Y,
en o o o den
de azones, el cambio de signilicación mo al y social del cue po. Una causa
6ioan opológica, y o a axiol6gica o an oposemiológica. Ambas cosas su-
pe pues as, en e a adas, coac uan es, exis encial nen e coe áneas.
En 10s mo imien os pedagógicos que se inician
en
el
siglo
XVI
(da Fel-
e, Me cu ial, Vi es..
.
)
y que. alcanzan su cumb e con Rousseau y Xa im-
plan ación inmedia a, a inales del
XVIII,
de las g andes escuelas gimnás icas
eu opeas, ya se apun aba es a alo ación an opológica de 10 co po al, pe o
concen ado en in uiciones educa i as
y
e lexiones pedagógicas.
La
mundia-
lización del depo e b i ánico desde comienzos del
xx
supone, aunque po
ia cul u al dis in a, nue a po enciación de la ac i idad co po al. Ambas
co ien es (educa i a y sociocul u al) se encuen an en pleno siglo
xx,
se
e ue zan -no sin inciden es y mu uas incomp ensiones-
y
dan
ccasión
pa a que cie as ue zas dominan es se enca guen de es i , ado na , maqui-
Ilai a la ozagan e c ia u a. Ils a
--el
depo e-
se
con ie e
en
cie o
modo
en
un obje o mimado de la sociedad del siglo
xx.
Se pueden aplica dos planes de obse ación a es e llama i o hecho
cul u al:
El p ime o, más
p o unda,
es la alo ación an opológica del cue po;
su edescub imien o como po encial humano. Todo ac o humano es co po-
eizado, suje o a cue po; és e, el cue po, no es odo el homb e. Pe o como
homb e que es, ha de se obje o de la máxima digni icación.
A
es a econ-
side ación an opológica del cue po hay que añadi la signi icación psicoló-
gica y cul u al del juego, que p ecisamen e la ac ual sociedad alo a c ecien-
emen e econociendo al in las in uiciones educa i as de 10s g andes peda-
gogos. Cuando es e juego es isicamen e ac i o, co po al, su ge la ac i ud
agonal, con on a i a, au o y he e o-expe imen ado a, au o y he e o-supe-
ado a: es el depo e. Po medio de es a ac i idad
y
de la esonancia social
que desencadena, el homb e puede halla cumplimien o a di e sos impe a-
i os, como la desca ga ag esi a (Lo enz, bnai), la simbolización de con-
dic os (Beisse ), la exp esión é ica (Plessne ), el cumplimien o hedonís ico
(Boue ), la p o ección ibal (Mo is), e c. La socidad del siglo
xx
se ha
opado con es e hecho en desbo dan e desas ollo; es aquella jo en c ia u a
espléndidamen e desa ollada. Nue os impac os cul u ales y sociopo!i icos
an a acaba de ans o ma la y ' ende la.
El análisis de es os in lujos cons i uye el segundo plano de obse ación,
más supe icial. Las ca ac e ís icas dominan es en una sociedad de e minada
inciden en cualquie hecho sig d ica i o
y
dejan en él sus huellas. El consu-