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El cuerpo y el deporte en la sociedad moderna

Cagigal, José M.

Abstract

Cagigal, José M.

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> c > EL CUERPO Y EL DEPORTE EN LA SOCIEDAD MODERNA José M. Cagigal (Ins i u o Nacioml de Educ~cidn Fisica) ' 1 EL HOMBRE ANTE SU CUERPO En medio de una cul u a occiden al casi adicalmen e in elec ualizada, el g an mo imien o social del depo e en 10s dos úl imos siglos ha enido a signi ica , al menos en 10s ci culos in elec ualizan es, la cul u a o subcul u a del cue po; o, quizás, un mo imien o acul u al po enciado po in e, eses económicos y poli icos, lcuya p esencia se agigan a con el co ei del siglo xx. Cul u a, en la la ga adici6n naniqueo-ca esiana, ha sido -y asi se ha mamado desde la p ime a escuela- in elec ualización, abs acción, desa o- 110 exclusi o de la men e, me mo ización, nocionalización, posesión de sabe- es. La e olución cien í ica desde el XVI in odujo la obje i ación, la p ueba y el da o. Si ió eg egiamen e pa a in e p e a con más ealismo el cosmos, pe o no el homb e; a 10 sumo, se han mul iplicado 10s da os sob e el hom- b e, pe o no se ha a anzado mucho en comp ende al homb e; és e sigue siendo casi an o mis e i0 hoy como en Pla 6n. Po que la ciencia mode na, en cuan o ha en ocado al homb e, ha con inuado maniquea. Las ciencias de la conduc a,~ po ejemplo, se han hipo ecado i iendo del p és amo de las ciencias de la na u aleza. Es án aún po nace las me odologias e dade a- men e o iginales de la ciencia del homb e. La linea de la llamada psicologia cogni i a ma ca quizás un in en o de o iginalidad cien í ica en es a com- p ensión. Pe o es posible que al o iginalidad no se log e has a que se uPape sa: Re is a de Sociologia acep e un eplan eamien o cul u al del ho nb e.' Uno de 10s pasos que po- d ian ayuda a es a isión cul u al neohumanis a acaso uese la acep ación del cue po como plena ealidad humana. No quie e es o necesa iamen e deci como única, absolu a o exclusi a ealidad humana. El cue po como sopo e del espí i u, como condicionamien o, como sus- a o, base, in oi o, ampolin (no digamos como ap o, cau i idad, des ie- o, cá cel) no s610 ha es ado p esen e en o mulaciones ilosó icas y ascé- icas, sino que con inúa i iendo, nc uando, en 'el lenguaje, en conc eciones ins i ucionales, en sis emas educa i os. Y es p ecisamen e en algunas co- ien es pedagógicas ac uales donde se pueden as ea indicios adicales de una nue a mane a de en ende al homb e p ecisa nen e a pa i de una nue a acep ación del cue po. Una ez más 10s pensado es i ían de ás de 10s g andes in ui i os de la educación. En ealidad 10s g andes in ui i o-p ác- icos no son sino g andes sensibilidades, g andes in eligencias sin é icas es- imulada~ po el e o de la acción educa i a, aunque ellos no sean luego capaces de sis ema iza men almen e sus hallazgos y 10 hayan de hace o os. Rousseau se ia una excepción. Las ac uales escuelas psicomo icis as, p eñadas de ingenuidades, sim- pli icaciones, opo unismos, ópicos y has a de mesianismos, apo an un algo o iginal ca gado de alo an opológico y ilod ico: la acción co po al es ambién in eligencia. No es que d mejo amien o del cue po mejo e un ascenden al sopo e de las cualidades supe io es, y, consecuen emen e, és as salgan a o ecidas. No hay un a amien o del cue po independien e del a- amien o de la pe sona. Todo a amien o co po al es pe sonal; incide di ec amen e en las capacidades gene ales de la pe sona, en el desa ollo o al. Sigue siendo el lenguaje la mues a sup ema de la co icalización; pe o hoy se medi a en el da o de que 10s esponsables ence álicos de la acci6n manual ambién ienen eno me ex ensión co ical. La sensope cep i idad y la mo icidad ocupan ex ensas zonas de p i ilegio neoco ical en la g an es- cena in ac aneal. Habían sido pedagogos p ác icos 10s que ya habian expe- imen ado la es echa elación en e acción co po al (siemp e hablamos de la humana, que no es simplemen e la animal que si e a unciones supe- 1. Po no deci c ilosó ico~~, pues o que no se a a ía de eg esa a an iguos p esupues os ilosó icos, sino al hailazgo del homb e ya desde 10s da os ac uales de las ciencias. Un descub imien o c cul u al~~ del homb e, que pod ia coincidi con soluciones he acli ianas, pa menidianas, a is o élicas, pe o que nunca se ían ya neohe acli ismos o neopla onismos, sino una comp ensión más ica del homb e a pa i de nue os p esu- pues os cien í icos y cul u ales, de la cua1 no hay que p esupone Q p io i que haya de disen i adicalmen e de 10 que en endie on homb es eminen es que pensaban ace ca del homb e. El cue po y el depo e en la sociedad mode na io es de la men e, sino que es ya, desde las más g ose as acciones mo ices, plenamen e humana, humanizada) y p og eso men al; incluso se habian ob- se ado las incidencias en el áxea a ec i a. Pe o han sido las obse aciones me ódicas de 10s es udiosos de la psicologia del desa ollo 10s que han e- nido a espalda aquellos hallazgos. La impo ancia adical que Piage a i- buye a la acción mo iz en las p ime as épocas del desa ollo men al, y la iduencia no able que sigue eje ciendo du an e un la go pe íodo e olu i o, ha supues o un decisi o espalda azo a an no ables in uiciones. Conse- cuencias análogas se de i an de las in es igaciones de neu opsicólogos como Lu ia. Pedagogos, pue icul o e j, psicólogos, psico e apeu as, pedia as, edu- cado es isicos, ienen aho a a coincidi en la búsqueda y expe imen ación de es a ecunda e a psicomo icis a, que algunos ele an a alismán. Desde o os campos de la in es igación y p ác ica pedagógica se com- p ueban análogos hallazgos; as; en 10s nume osos es udios que en las escue- las ame icanas de ap endizaje mo o se ienen haciendo en las úl imas dé- cadas. Co elaciones posi i as en e me ódicas ac i idades ísicas en la in- ancia y di e sas capacidades in elec uales y pa áme os de pe sonalidad ab en ancho campo a la pedagogia e incluso a la p eocupación an opo i- losó ica. Algunas o mulaciones sencillas pueden ayuda a comp ende es a nue a o ien ación que empieza a se enida en cuen a, aunque ímidamen e, en ámbi os cul u ales e in elec uales: El homb e es un se co po al. Es cue po. Pe o no es s610 cue po; po - que iene cue po. Hay en el homb e una conciencia del p opio cue po. Es más que cue po. Pe o no s610 su acción ísica es co po alizada, sino oda su acción en gene al. Su mismo se y exis i es un se y exis i co po al, co - po alizado, co po eizado. El cue po del homb e es homb e mismo. La pose- sión, la enencia que el homb e ha de su cue po no es como la de un ob- je 0 muy inculado a 61, pegado; ni incluso inje ado, usionado, asimilado. El homb e iene cue po solamen e po que es conscien e de ello, no po dis anciamien o sus ancial ni acciden al. El cue po no es un obje o-posesión del homb e, sino que es homb e mismo. No hay homb e sin cue po; ampoco hay cue po humano sin homb e. El cue po del homb e mue o, el cue po humano sin ida, ya no es hom- b e; pe o ampoco es un cue. po animal, ni eliquia de un cue po pu a- men e animal; es una eliquia humana (despojo de homb e) que exis ió s610 pa a se homb e; no ,e a o ganismo animal ele ado a homb e, sino o ganis- mo humano, an homb e como el es o de 10 humano, aunque dis in o de ello. Es as balbucean es o mulaciones no son sino d in en o de exp esa la unidad en que consis e el se humano. Pueden se acep adas po muy dis- ccPape s~: Re is a de. Sociologia pa es concepciones ilosó icas del homb e, desde un espi i ualismo no angé- lico ni animis a a un ma e ialismo no maquinis a. Pa en de una conciencia enom~nológica expe imen able a cualquie ni el de e lexión. Tienden a una supe ación del dualismo p edominan e du an e siglos, no an o en las pu as o mulaciones ilosó icas cuan o en 10s con encionalismos sociocul u- ales, en las ins i uciones pedagógicas, en 10s e lejos mo ales, en la pa e- miologia. Los enómenos más di ec amen e elacionados con el cue po pueden en- con a ayuda en es e en endimien o an opológico a la ho a de busca a- zones cul u ales. Tal sucede con esa siilgula conduc a humana, sluminoso hecho social, que llamamos depo e. El depo e es ac i idad del honlb e o al. Pe o po se ac i idad ísica, es sensiblemen e co po al. La caza o el lanzamien o de jabalina hoy son conduc as depo i as. Hubo un iempo en que no e an depo e. E an pa e undamen al del e- pe o i~ de ac os necesa ios pa a i i . Si no, el bo no de aquella época o el pe enecien e a aquella ibu hab ían sido de o ados po las ie as o aba- idos po las ibus enemigas. ~Cuándo es e es ue zo p edado se hizo e- na o i~? ~Cuándo es a lucha gue e a se con i ió en agón del es adio? Si no sabemos echas, al menos Ccómo se p odujo? He ahí un enigma gigan escs a cuyo escla ecimien o hab á que enuncia . Hay un componen e an opslógico que pod ia se el mojón disc imina- o io de ambas conduc as: la ac i ud lúdica. Es o puede o ien a nos un poco pe a no nos explica nada; po que el enigma del juego humano es aún mayo que el del depo e; p ecisamen e po consis i en una más gené ica conduc a. Las animales supe io es juegan; es deci , p oducen conduc a no di ec- amen e ende ezada a la subsis encia. Una de las he masu as de la na u a- leza es el e oze de 10s cacho os mamí e os. Siguiendo la clásica in e p e- ación de G oos, al conduc a lúdica se o igina como ga an ia biológica en cuan o en enamien o o adap ación a la ida. Pe o el homb e, que desde su p ime ísima in ancia se en ena pa a la ida en es e juego biológico, lle a el juego mucho mis allá. In ade con la ma ea lúdica odas sus capa- cidades cul u ales. El juego en el homb e llega desde la biologia, pasando po la e ologia, a la cul u a. La esis huizingiana ace ca del juego como El cue po y el depo e en la sociedad mode na o igen de la cul u a debe se e omada en una época en que se descub e la ascendencia humanís ica del ocio. No se sabe aún cuándo e npezó el homb e a ealiza un juego cul u al ebasando 10s exiguos epe o ios del juego bioanimal. Las ca e nas nos dan ya e iden e p ueba de un homb e cul u almen e lúdico. Aun en la in- e p e ación mágica -hoy mucho más discu ida- de las pin u as upes es, asoma una capacidad lúdica que o igina a e. Fija la imagen del bison e en la oca pa a p opicia su aba imien o puede in e p e a se como conduc a u ili a ia; pe o apa ece una ex~gencia de dibujo, una pe ección, una mo o- sidad y complacencia que nos hablan ya de e dade o delei e a ís ica, de lujo g a ui o que ebasa ampliamen e la me a u ilidad de aba i la pieza. El ca e nícola es ya un a is a, un bo no Iudens. Quizá la hos ilidad del clima gélido y las la gas jo nadas de encie o acele a on en ápidos milenios un p oceso de in e io ización y de ensiquecimien o ce eb al. Acaso el ca e - nícola ue a el p ime homb e que ealizó ecundas medi acimes y e i os. El hace del homb e, desde que és e alcanza 10 que pod íamos llama una madu ez ilogené ica, se de ama en dos g andes e ien es: la acción necesa ia pa a i i po un lado (caza, gue a, abajo), y la acción supe lua, delei osa, g a i ican e, no di ec a nen e buscada ni ealizada pa a la subsis- encia. Es a segunda posee ca. ác e lúdico. Cuando es a acción encauzada en la e ien e lúdica se conc e a en es ue zos o p es aciones ísicas apa ece el depo e. Aquí se apun a solamen e la aíz an opológica de es e hecho an com- plejo que hoy pasa de simple conduc a humana a cos umb es, ins i uciones, es uc u as, sis emas sociales, con oda la complicación cul u al que el10 con- lle a. Pe o ahí es á el o igen de es e hecho: ac i idad ísica con alan e g a ui o; es ue zo co po al nacido como juego. . En épocas an iguas can no able esplendo depo i o es di ícil sepa a el con enido o sus ancia es ic amen e depo i o de o as conno aciones o wi encias, ales como 10 eligioso, lo gue e o, 10 ágico. En g abados o insc ipciones hoy ca alogados como depo i os, ales como 10s nadado es y co edo es de la umba de Be ii Hassan del an iguo Egip o (hacia el 3.000 a. de C.) o 10s luchado es y lanzado es sume ios (hacia el 2.900 a. de C.) no se puede habla de cos umb e o ins i ución especí icamen e depo i a al modo socialmen e pa celado como se en iende hoy es a ins i ución. Se a a indudablemen e de juegos de des eza o es ue zo isico, bien cali icados como au én icamen e depo i os, pe o enma cados en i encias y ala acio- nes bas an e dis in as de las que conocemos hoy dia. O ganizaciones compe i i as an ins i ucionalizadas y pe eccionadas como 10s Juegos de la G ecia p ea caica enían una azón úneb e. Aquiles o ganiza 10s más ex ao dina ios juegos pa a hon a a su di un 0 amigo Pa- c Pape ss: Re is a de Sociologia oclo. < Tú e hallas e en las exequias de muchos hé oes cuando con mo i o de la mue e de algún ey se ciñen 10s jó enes y se ap es an pa a 10s juegos úneb es)>, can a ambién Home o en la apsodia 24 de la Odisea. Los mismos Juegos Olimpicos, cuya ins i ucionalización de ini i a se si úa a co- mienzos del s. VIII a. de C. (unos dos siglos después de 10s can os homé i- COS), nacen como solemnidades eligioso- úneb es. Más aún 10 e an 10s Jue- gos Pi icos, en Del os. Vinculación a 10s <cagonesn ágicos u ie on 10s Juegos s micos de Co in o. Tampoco pueden sepa a se adicalmen e las p ác icas depo i as lo e- cien es en pueblos de conno aciones ins i ucionales gue e as. Muchos eje - cicios depo i os son imi aciones de acciones gue e as. Aquí se plan ea la incógni a de que las ac i idades depo i as hayan podido, en pa e, nace como un necesa io adies amien o pa a la gue a. Es a esis pod ia es a a alada po el esencial alan e agonis ico del depo e. El p og ama mis clá- sico de 10s Juegos de Olimpia (hubo a 10 la go de los siglos di e sas modi- icaciones y ampliaciones, que llega on a suma has a 23 agones di e en- esy consis ia en ca e as a pie (es adio, 192 m., diaulo, ida y uel a, dó- lido, ein e la gos), lucha, pugila o y panc acio, más el pen a hlon, a su ez compues o po ca e a, sal o, disco, jabalina y l~cha.~ Todas e an ac i ida- des ú iles pa a la gue a. Quizá las p imicias depo i as menos <(belige an es>> sean las p imi i as dispu as de una bola (el <<polos mesopo ámico, 10s juegos de pelo a meso- ame icanos, 10s eje cicios acuá icos de las amilias a aónicas o 10s juegos de a e y des eza con el o o en C e a y pos e io men e en las cul u as ibé icas, aun cuando es as úl imas u iesen mucho que e con el a e de esqui a a an pode osa ie a). En 10s o igenes an opológicos de la conduc a depo i a apa ece cada ez más ne a la aiz agonís ica. Pe o la incógni a se ensancha: ¿juega el homb e a compe i pa a adies a se mejo con mi as a la compe encia a ida o mue e -es deci , se en ena- o somplemen e epi e a la ho a del depo e en o ma lúdica, ec ea i a, 10 que en o os momen os necesi a ejecu a pa a subsis i ? Es, en el ondo, pa e de la incógni a del juego humano: ~en ena nien o biológico o emedo cul u al --c ea i a, in eligen- e- de acciones obligadas pa a subsis i ? La espues a a es as dudas cons- i ui ia una g an ayuda a la ho a de alo a es as conduc as humanas y de p og ama las de ca a a una sociedad de e minada. Si el juego compe i i o 2. C. Du an ez, Olimpia y 10s Juegos Olimpicos an iguos, Ed. Comi é Olimpico Español, Mad id, 1975, p. 165. 3. U. Popplow, Las épocas del depo e g iego, en ((Ci ius, Al ius, Fo ius*, I, 1959, p. 419. El cue po y el depo e en la sociedad mode na uese un emedo o isa in eligen e de la lucha gue e a, la esis del depo e como ca a sis, como libe ación o sublimación de la gue a 10 con e i ia en una cos umb e al amen e educa i a y humani a ia. Siendo el homb e más depo i o se ha ia menos belicis a. Es la eo ia ca á ica de la ag esión de- po i a. Pe o si uese cie a la esis con a ia, el depo e compe i i o se ia pelig oso po que alen a ia en el homb e sus ins in os gue e os. No es á, ni mucho menos, des elado es e enigma, ni po 10s es udios an opocul u ales ni po las in es igaciones de la mode na psicologia sob e la conduc a compe i i o-depo i a." Pa ece que hubo un iempo en que el homb e empezó a di e i se compi iendo. Las sociedades ins i ucionaliza on es os juegos. Nacia eso que :hoy llamamos depo e. Es ya un impo an e hecho cul u al. Las aices o azones an opológicas se pie den en la niebla de 10s siglos. Es e depo e, de an incie a ma iz an opológica, es uno de 10s g andes p o agonis a de la sociedad del siglo xx. Muchas azones se han dado a es a expiosión depo i a. Han p edomi- nado, debido p incipalmen e a que el desbo damien o se p oduce en pleno siglo xx, las explicaciones de moda en al siglo, las sociológicas. És as, á- lidas en gene al pa a múl iples escla ecimien os, no llegan a azones o igi- nales. El p eceden e apun e ace ca de las pe plejidades adicales del depo e iene po obje o, simplemen e, e o za la conciencia de insegu idad, con e- nien e pa a no dogma iza , y ambién pa a no descansa . Ahi quedan sin habe sido esuel as las más g a es apo ias. Y si a ambién de onalidad dominan e o de Cei mo zu que nos siga esonando en cualquie o a a en u a explica i a. Los po qués de l-as ondo ilosó ico no ue on in ención pasada de moda. Si el hallazgo de elspues as écnicamen e más is osas, más g a i- ican es po su mejo accesibilidad, ha p o ocado cie a pé dida de sensibi- lidad indaga o ia en 10s modos cul u ales igen es, al menos quede la con- ciencia de que aquellos g andes po qués subsis en ahi, apa cados y aplaza- dos, pe o no desapa ecidos. Es á más o menos admi ido que la a asallado a colonización po pa e del depo e a nues a socieda l con empo ánea obedece, en g an pa e, a un cambio de sensibilidad con espec o al cue po. Se asis e a una mu ación en la conside ación pe sonal del cue po y, a la ez -consecuen emen e o concomi an emen e- en la p o agonización social del cue po. 4. J. M. Cagigal, Depo e y ag esión, Ed. Plane a, Ba celona, 1976. x Pape s)>c Re is a de Sociologia F én e a Ia conside ación del cue p6 como sopo e del espí i u -ins u- men o, base, condicionamien o ma e ial.. .- y, en una más adical in e p e- ación, como enemigo del alma --cau i e io, des ie o, cá cel., .- hoy p e- dominan las des'inhibiciones. Se conjugm o se al e nan di e sos modelos exis enciales: el cue po-place ; el cue po-come cio; el cue po-cosa; el cue po- exhibición: el cue po-esplendo biológico; el cue po-na u aleza.. . No se a a de o mas igu osamen e nue as de a a el cue po. Hay an eceden es pa a odos 10s gus os en nume osas cul u as. ,Lo que si esul a nue os es que en la ci iIización dominan e (la que oda ia, aunque o zada- men e, puede denomina se ci ilización occiden al, hoy inis bien ci ilización del desa ollo o del cansumismo) se asis e a un desmdenamien o gene al del cue po; ha pas'ado en pocas décadas del banquillo de las acusados al pe- des al de 10s dioses ado ados. La p odigiosa in asión del depo e obedece, en g an pa e, a es a eclo- sión del cue po; mágico s ip- ewe cul u al. Es ambién el g i o de ala ma, de ca ác e socio-biológico, de una huma- nidad que p o es a po la es icción de mo imien o a que le ha some ido el ecnicisme. Es e segundo es un mo imien o de ci ác e humanís ic0 --en la más pu a acepción semán ica. El o o puede se el esiul ado de múl iples de- cepciones, de un esqueb ajamien o de alo es, uaa espe'cie de salida de p isión axiológica; es un complejo i aje mo al; esul ado'de c isis des uc- i a o de c isis egene a i a. El gigan e-depo e de nues os dias es aído y lle ado po exhibicio- nismos polí icos, po implacables pode es ecan6micos de mul inacionales, de supe comi és. De es a si uaci6m Be ial sacan p o echo mul i ud de a i- bis a~, pseudodi igen es, pseudo écnicos. Es un gigan esco anal donde se p ingan golosos de oda calaña. Negociao es, anidosos, inadap ados hallan en el mul i ace ismo del depo e emedio a nucho acaso, impo encia; e. sen imien o o acio. El depo e de nues o iempo es como una sociedad pá alela a la o a sociedad o ganizada. Q ie'en muchm sspec os unciona mejo 'que és a, debido a la c odibilidad lúdica que b ece, a la necesidad mágica del pueblo, pe o que po o a pa e si e de e ugio y compensación a múl iples inadap aciones. Pe o po debajo de es as edidades, que la sociologia analí ica aesc ibe 1. . 5. La Uamada ci ilizaaicin occiden al, dominan e en el.nidndo du an e casi dos pilenios, ha de i ado en una pu a ci ilización del desa ou0 (la p oducción de bie- nes, el bienes a ma e ial, la. posesión). Tan o que hoy. se di iden 10s pueblos en < desa oilados)> y <(en ias de desa oilo)>. La apa ición del concep o y conciencia del <( e ce mundo, puede signi ica una sín esis dialéc ica supe ado a de es a dico omia. Su gi ia mis lien 'como conciencia de un ( nue o mundo~. % ' El cue po y el depo e en la sociedad mode na magis almen e, exis en mo o es más p b undos, edidades an opológicas que las sus en an y dan e eb ación: la necesidad de ac i idad co po al de un homb e cuya ocación de nlo imien o habia sido us ada po el ele o de su hija, luego aliada, luego usu pado a: la máquina. Y, en o o o den de azones, el cambio de signilicación mo al y social del cue po. Una causa 6ioan opológica, y o a axiol6gica o an oposemiológica. Ambas cosas su- pe pues as, en e a adas, coac uan es, exis encial nen e coe áneas. En 10s mo imien os pedagógicos que se inician en el siglo XVI (da Fel- e, Me cu ial, Vi es.. . ) y que. alcanzan su cumb e con Rousseau y Xa im- plan ación inmedia a, a inales del XVIII, de las g andes escuelas gimnás icas eu opeas, ya se apun aba es a alo ación an opológica de 10 co po al, pe o concen ado en in uiciones educa i as y e lexiones pedagógicas. La mundia- lización del depo e b i ánico desde comienzos del xx supone, aunque po ia cul u al dis in a, nue a po enciación de la ac i idad co po al. Ambas co ien es (educa i a y sociocul u al) se encuen an en pleno siglo xx, se e ue zan -no sin inciden es y mu uas incomp ensiones- y dan ccasión pa a que cie as ue zas dominan es se enca guen de es i , ado na , maqui- Ilai a la ozagan e c ia u a. Ils a --el depo e- se con ie e en cie o modo en un obje o mimado de la sociedad del siglo xx. Se pueden aplica dos planes de obse ación a es e llama i o hecho cul u al: El p ime o, más p o unda, es la alo ación an opológica del cue po; su edescub imien o como po encial humano. Todo ac o humano es co po- eizado, suje o a cue po; és e, el cue po, no es odo el homb e. Pe o como homb e que es, ha de se obje o de la máxima digni icación. A es a econ- side ación an opológica del cue po hay que añadi la signi icación psicoló- gica y cul u al del juego, que p ecisamen e la ac ual sociedad alo a c ecien- emen e econociendo al in las in uiciones educa i as de 10s g andes peda- gogos. Cuando es e juego es isicamen e ac i o, co po al, su ge la ac i ud agonal, con on a i a, au o y he e o-expe imen ado a, au o y he e o-supe- ado a: es el depo e. Po medio de es a ac i idad y de la esonancia social que desencadena, el homb e puede halla cumplimien o a di e sos impe a- i os, como la desca ga ag esi a (Lo enz, bnai), la simbolización de con- dic os (Beisse ), la exp esión é ica (Plessne ), el cumplimien o hedonís ico (Boue ), la p o ección ibal (Mo is), e c. La socidad del siglo xx se ha opado con es e hecho en desbo dan e desas ollo; es aquella jo en c ia u a espléndidamen e desa ollada. Nue os impac os cul u ales y sociopo!i icos an a acaba de ans o ma la y ' ende la. El análisis de es os in lujos cons i uye el segundo plano de obse ación, más supe icial. Las ca ac e ís icas dominan es en una sociedad de e minada inciden en cualquie hecho sig d ica i o y dejan en él sus huellas. El consu-