MANUSCRITS,
n.
9.
Ene o
1991,
pigs.
143-154
Sicilia
y
Reino de Nápoles
(1
647- 1648):
¿Re uel as o e oluciones?
B uno Ana a
El ecien e y me i o io es ue zo de S adling dedicado a la España
de Felipe
IV
ecue da opo unamen e cómo las c isis polí icas y
sociales que a ec a on a la Eu opa de
1640
ue on especialmen e
ex ensas e in ensas en el á ea de los es ados españoles, donde se
p odujo una especie de eacción en cadena a la c ecien e p esión iscal
ins igada po Oli a es, que se in ensi icó en los úl imos años de su
gobie no y que se p olongó más allá de su caída. Es a conca enación
de c isis, que in odujo los desas es de la gue a den o de los
e i o ios de la Mona quía, alcanzó sil apogeo en el pe iodo de
1647-
52,
lle ando al Es ado español al lími e de su ex inción. Más que de
ex inción, a co o plazo, se a a ía de una p ime a disminución,
pues o que aquellos ue on ambién1 los años en que en la gue a
eu opea sus i uían a las a mas la diplomacia y la paz, disminuyendo
en los en es españoles el comp omiso bélico.
A
hace del inal de
1640
el momen o más di ícil .pa a España
después de Oli a es, con ibuye on al unísono las suble aciones
sicilianas y napoli anas. En compa ación con el es ado ac ual de la
cues ión, es posible con i ma la pos u a de S adling, que liquida el
caso siciliano de iniéndolo como un «conjun o de suble aciones
espo ádicas y deso ganizadas que nunca llega on a asumi «un
ca ác e polí ico», concediendo solo al caso napoli ano el habe
asumido «un ca ác e cla amen e an iespañol» y habe amenazado así
con «segui el mismo camino de Ba celona».
Es e juicio, en pa e epi e lo exp esado hace algunos años po
Zago ín, mucho más suma io pa a el caso napoli ano, educido aquí a
un « uego a uo». Zago ín, a su ez, ecalca, con alguna
modi icación, el modelo sociologizan e p opues o diez años an es po
Fos e y G eene, con el in de «dis ingui en e e dade as
e oluciones y simples mani es aciones de descon en o». Como ellos,
Zago ín coloca los mo imien os napoli ano y siciliano en e las
«jacque ies» u banas. En especial conside a «co ec a» al cali icación
pa a el napoli ano, aunque le pa ece «apoyado po insu ecciones
ag a ias», ya que las conside a de meno impo ancia que las
con empo áneas « e uel as campesinas ancesas» y sin ninguna
incidencia sob e la na u aleza del mo imien o.
En o o é minos, jes posible desc ibi los hechos de Nápoles y
Sicilia de mane a semejan e a las suble aciones andaluzas de los años
1648-52, pa a las cuales S adling habla (siguiendo a Domínguez
O iz) del papel paci icado del cle o, de la ausencia de con ac o, y aun
menos de colabo ación, en e los cen os insu eccionales, de
obje i os ísicos limi ados
y
en su mayo pa e simbólicos, has a el
pun o de no hace necesa ia la in e ención de opas eales?.
Hay que deci que aun si uando los unos y los o os bajo la misma
ca ego ía, S adling no hace a es e espec o explíci as asimilaciones.
De odos modos, ale la pena señala que en lo e e en e al p ime
pun o, sec o es del cle o napoli ano ue on p o agonis as de las
e uel as y en el caso del a zobispo de Nápoles, Filoma ino, hubo
una mani ies a olun ad de di igi las, mien as en Sicilia el al o cle o,
en pa icula , se colocó ac i amen e en la o illa opues a y en algunos
casos guió y p omo ió la ep esión y ue pagado con la misma
moneda, poniéndose en el pun o de mi a de la iolencia popula .
Además, si no puede habla se p opiamen e de colabo ación, si que
hubo con ac os en e los ocos de Nápoles y de Sicilia, exis iendo más
en Nápoles que en Sicilia, in en os de uni ica el mo imien o po pa e
de la capi al, y ambién indicios de elaciones en e ellos, o al menos,
in luencias mu uas. El simbolismo
y
la mi ologización que apa ecen
en oda mani es ación popula del An iguo Régimen, son en el caso de
Nápoles ing edien es undamen ales de obus ecimien o de los ánimos
de los e ol osos. En cuan o a la in e ención a mada, ausen e en
Sicilia, no lo es u o cie amen e en Nápoles.
En cuan o a los con ac os, y más ampliamen e a los in lujos y a los
ecos y en gene al a Ia ci culación de las expe iencias y de las ideas
insu eccionales, que ambién ep esen an uno de los componen es
más ascinan es de la c isis social y polí ica que in ade la Eu opa de
aquellos años, en la li e a u a apenas eco dada, hay
un
aspec o que
iene señalado po más de una alusión y que hace e e encia an o al
conjun o como a cada una de las á eas po sepa ado. Hoy po hoy el
mé i o ecae sob e odo en la p oducción his o iog á ica de Villa i
(desde
Rebeldes
y
e o mado es
(1979)
has a
Elogio de la
SICI~JA
Y
REINO
DE
N~LES..
.
145
disimulación
(1987) p o undizando un discu so emp endido con
La
e uel a an iespañola en Nápoles
(1967) que se mue e
undamen almen e en el e eno de las p o undas mu aciones de la
conciencia social y polí ica de la Eu opa del siglo XVII,
conside ándolas como aquello a pa i de lo cual se pudo p ac ica la
búsqueda de una iden idad común, que sin ene en cuen a aquellos
asgos ecu en es esul a de o mada
y
dis azada la pa icula idad de
muchos de los segmen os que componen el cuad o de la «c isis
gene al» del siglo.
Sob e la base del caso napoli ano, Villa i, an e odo, iden i ica,
en e inales del siglo XVI y mediados del XVII, la apa ición de una
p o unda isu a del bloque eudal-campesino, el a anque
y
el
despliegue de un len o
y
aumá ico alejamien o del mundo u al
espec o de la dependencia psicológica e ideológica de las clases
seño iales, señalada en pa icula po la di usión de un mi o
«an i eudal» de la ealeza, además de la p opagación del bandidaje,
como espues a p imi i a, p epolí ica a la p esión de los ba ones, a la
que los insu ec os napoli anos se habían en en ado con la misma
de e minación que a las au o idades eales.
Con ex ualmen e, en la isión polí ica de los «cambios de es ado*,
la conju acion a is oc á ica iende a pe de el papel p eeminen e de-que
había gozado en el pasado. Los mismos gobie nos se en impulsados
a e isa sus p opios mé odos de acción en el « en e in e no» dado
que ya los mayo es pelig os de cambio p o ienen de ue zas
di e en es de las nobilia es, aunque pos e io men e pa a conju a los,
en las econs ucciones o iciales se busca econduci las
suble aciones den o del adicional esquema bipola de la
esponsabilidad nobilia y de la espon aneidad plebeya. Po o a pa e,
a menudo, la consolidada solida idad en e nobleza y mona quía
pe mi ió a los es ados con inen ales, especialmen e al español, supe a
la c isis. Sin emba go, es e úl imo esquema, ha sido obje o de
e isión en los úl imos iempos incluso po el p opio Villa i, en
especial po lo que espec a al á ea de los es ados españoles de la
e ien e medi e ánea.
La complejidad de las ensiones sociales y polí icas del siglo XVII,
acen uada po el hecho de que más a amen e que an es las
mo i aciones eligiosas log an se i de eno, ha a o ecido una
di usa lec u a en é minos de meno homogeneidad y unidad, de
sub alo ación de los elemen os de no edad. En e es os úl imos
Villa i pone de elie e la apa ición de una isión de la je a quía social,
no sólo cul u al y mo al, que nace de la ei indicación de una p opia
dignidad po pa e de las ca ego ías sociales eme gen es, las capas
medias, la con o e ida bu guesía que en aquella pa e de Eu opa en
ías de pe i e ización económica, se encuen a con di icul ades pa a
ag ega se y econoce se, lo hace sin emba go en una medida no able,
bajo la o ma de una olun ad de homologa se a la nobleza
,
pe o, po
con a, es o zándose en elabo a ideales de ipo an iabsolu is a y
cons i ucional enden es a la epública. Se de iene sob e odo en el
papel desencadenan e desa ollado en las e uel as, no solo en
aquellas exquisi amen e sociales, sino ambién en las an i iscales, que,
ambién po adica se en la escena ba oca son, pa a Mousnie , índice
de un espí i u de e uel a anac ónico y sin salida, mien as que pa a
Villa i e lejan una ase o iginal de einse ción de la sociedad y del
es ado ca ac e izada po un es echo enlace en e el pode público
y
el
capi al me can il.
El mismo concep o de e olución como es au ación, co ien e en
el lenguaje polí ico del XVII y en la p axis ei indica i a de los
mo imien os, no puede e se en la pe spec i a dis o sionado po el
modelo ilus ado o de la Re olución ancesa, sino que hay que
oma lo como especí ico de un adicionalismo, cuyo componen e
esencial e a la de o mación y al mi i icación del pasado al se icio del
p esen e. La compa ación, como ha hecho Ellio , hay que busca la en
las g andes con ulsiones de 1560, sob e odo pa a pode en ende po
qué pe manecen ac i udes liquidacionis as en g an pa e de las
suble aciones del XVII a las que se les a ibuyen un subs ancial
«empob ecimien o es a égico», una pé dida de con enido polí ico y
de ideas.
Si es e dad que la c isis e oluciona ia ue el esul ado de
mo imien os au ónomos, no coaligados en e ellos y ca en es de un
pun o de e e encia uni e sal, no es menos cie o que en e ellos no
hubo una absolu a igno ancia ni incomunicación
.
En esumen, la
ca encia de condiciones a o ables a una con e gencia gene al
y
a una
uni icación de las suble aciones no les impidió la posibilidad de
in e cambios y con ac os. Sob e es e pun o Villa i insis e de mane a
especial en sus úl imos ensayos en el sen ido de que la esonancia
eu opea de cada uno de los mo imien os es comple amen e necesa ia
pa a medi el alcance polí ico
y
de ideas, pa a ap ecia la iqueza de
sus con enidos con a la pe sis encia en in a alo a los o
desconoce los.
P ecisamen e en es a época, en medio de los con lic os eligiosos y
polí icos que habían ca ac e izado la ase p eceden e, se inicia una
p e alencia de con enidos polí icos, cuya ci culación y pene ación
in e na e in e nacional me ece se conside ada con mayo a ención.
Un g an núme o de libelos, con p eponde ancia manusc i os,
alimen ó una in ensa y capila discusión polí ica en la I alia de la
época.
La
ci culación de in o maciones sob e la si uación
in e nacional y sob e la g a e c isis en la que se encon aba la
mona quía española, con ibuyó en g an mane a en Nápoles a la
des alo ización del concep o adicional de idelidad que en úl imo
pe iodo de la e olución ue sus i uido po un p og ama de
independencia «en o ma de epública». Loa in e cambios
in e nacionales en cambio siguie on el camino de las aducciones de
ma e ial imp eso con las que la e olución napoli ana llegó a ene una
g an
esonancia. Su impac o ue no able en Ingla e a, oda ía mayo
en Holanda y en especial en F ancia, donde suminis ó a gumen os a
las polémicas en con a de Mazza ino.
Un mayo y mejo conocimien o de es os ma e iales pod ía
con ibui
a
un mayo econocimien o de un siglo XVII, cul u al y
polí ico, gene almen e pin ado como p i ado de he oismo y de
impulsos ideológicos, como se pone de elie e en los a ados y la
documen ación o icial de la época, in e esada en ocul a y dis o siona
los con enidos polí icos de los mo imien os popula es y el
p o agonismo en és os de los ambien es «mediado es». Una imagen,
és a, p opiciada po la ecuen e llamada a la adición po pa e de
oposi o es y ebeldes, pa a quienes exp esaba más bien una exigencia
de legi imación con el in de con ola las ins ancias de cambio y da
ue za y c edibilidad a los p og amas e oluciona ios. Es signi ica i a
de aquel clima cul u al la dimensión gene al que en siglo XVII asume
la eona y la p ác ica del disimulo, una écnica polí ica elabo ada en su
o igen en unción
de
la acción de gobie no, que se con ie e en p opia
del mundo de la oposición y de la esis encia al pode , con el in de
c ea nue os espacios de inicia i a, p ocu ando hui de la clásica
al e na i a en e u opía y con o mismo
y
e i ando el iesgo de
anulación.
El
a e del disimulo en la nue a endencia, sin omá ica de la
p o unda di ~isión del discu so polí ico en la ida co idiana, equi ale
al echazo del p imi i ismo y de la espon aneidad, al p opósi o de
elabo a y pe segui una in ención polí ica. Los g upos di igen es
popula es hubie an dado p ueba de ello cuando el choque con el pode
hubie a sido más di ec o y gene alizado, p ecisamen e en lo más i o
de la c isis e oluciona ias del año
1640.
Sob e la o ma conc e a en que se desen uel en es as con ulsiones
en el ambien e napoli ano, se ha ob enido en es os úl imos años
un
subs ancioso en iquecimien o del cuad o y del de alle po el ensayo de
Ro i o, signi ica i amen e i ulado
La i oluzione cons i uzionale di
Napoli
(1986), y po el lib o de Musi, en cla a con es ación, dedicado
a
La i ol a di Masaniello sulla scena ba occa
(1989). Desde el lado
sisiliano se impone la obus a sín esis que Gia izzo le ha dedicado en
el in e io de
un
g an esco sob e
La Sicilia
da1
Cinquecen o allOUni d
d i alia
(1989).
Tan o pa a Villa i como pa a Ro i o, lo napoli ano ue odo lo
con a io de un mo imien o acasado o de una «locu a». Pa a ambos
concluyó «no como acaso sino con un acue do», y que, pa a
Ro i o, imp ime un sello p eciso al desa ollo de la e olución. En
aquello que pa a Villa i ue un impulso g andioso hacia «un nue o
equilib io polí ico y social», Ro i o e, con pa icula de e minación,
una madu ez en la la ga conciencia del medio ci il napoli ano de
cons i ui la ue za del es ado que la es au ación española no bo a
sino que legi ima.
El mo ín an i iscal de junio-julio 1647, que ab e el camino al
mo imien o e oluciona io, es un hecho del pueblo, pe o guiado po
la clase ci il y po los ogados. T as la caída de Oli a es, la p esión
iscal se había acen uado g acias ambién a la ma ginación de los
ogados y al c ecido papel del componen e de la nobleza en las
ins i uciones cen ales del eino que la inclinaba más a econoce al
sobe ano un pode lib e de ínculos y lími es -allí donde pa a la
ideología cu ia1 una iscalidad exaspe ada e incon olada e a sinónimo
de i anía, qui aba ue za a la legi imidad moná quica. Es e es el
sen ido que la clase ogada in en a da a la p o es a que es alla a aiz de
la gabela sob e la u a.
La b e e y p ime a agi ada ase de las dos, en la que
subs ancialmen e se a icula pa a Ro i o la expe iencia e oluciona ia,
pasa po los
9
(o 10) días de Masaniello, con la o ganización de una
ue e milicia popula basada en es uc u as p eexis en es,
y
en la
expansión de la mo ilización hacia las p o incias, donde iende a
asumi un p eeminen e ca ác e an i eudal, que culmina con el
momen áneo iun o del pa ido de Genoino, el oc ogena io po a oz
y p o agonis a de los p eceden es expe imen os e o mado es de la
clase ci il, y cuyo obje i o no es la e olución, sino la es au ación
del o den cons i ucional en cla e an inobilia con la equipa ación en e
escaños nobles y el único escaño popula en el gobie no de la ciudad
de Nápoles, y an i iscal (con a las nue as, odiosas gabelas, no con a
la iscalía en cuan o al).
Los segundos umul os del 24 de agos o in oducen la o a, mucho
más la ga y o men osa ase. De o ado el mode an ismo de Genoino,
po los con as es su gidos sob e un p oyec o de lanza nue amen e la
indus ia de la seda en el cuad o de una pe spec i a me can ilis a se
elabo a una nue a legislación, que p omociona el papel de los
minis e iales, ampliando la igualdad en e nobles
y
pueblo en la
adminis ación u bana, po enciando la polí ica de des iscalización,
ol iendo a da pode y au onomía ope a i a a los ogados en las
magis a u as cen ales, en el ámbi o de
un
p oyec o ins i ucional en el
cual más que ecob a la nobleza, se a aba, pa a Ro i o, de
SICIUA
Y
REINO
DE
N~LES..
.
149
compa ibiliza la con las exigencias y la inalidad de una mode na
o ganización es a al.
Con la llegada en oc ub e de la lo a de Don Juan de Aus ia, la
con on ación mili a y polí ica con los españoles, que el pa ido de
los cons i ucionalis as p ocu ó conju a , enía que adicaliza
ápidamen e la e olución y empuja la hacia la búsqueda del
p o ec o ado ancés. Pe o la up u a del cuad o ins i ucional,
in oducida po la p oclamación
de
la epública y la en ada en escena
del duque de Guisa no iba de acue do con los designios de
Mazza ino. Pa a él, po o a pa e, el eino no e a más que uno de los
elemen os de la compleja pa ida mili a y diplomá ica que es aba
jugando con España. Mien as en las p o incias cob aba ue za la
gue a po bandas con a los ba ones, cuyo ejé ci o había sido
de o ado ce ca de Nápoles, en A e sa, aquel que había enido que
aplas a la mona quía española, el duque de Guisa, con ibuía en
ealidad al aislamien o in e nacional de la e olución y a la
i emediable up u a del pa ido epublicano. El je e de ila de los
c eado es de una epública sena o ial, quin aesencia de la ideología
minis e ial, Vincenzo d'And ea, a aba sec e amen e desde ene o la
uel a de Nápoles a la obediencia egia, conco dando has a en los
mínimos de alles la escena de la i upción de las opas egias, el
5
de
ab il de 1648.
El inal de la e olución señala uina de o a ne a y a oz pa a los
sec o es más adicales del mo imien o y pa a la plebe, que en odo
momen o de su desa ollo ha de ochado sus mayo es ene gías, pe o
no pa a g an pa e de las clase ci il, que enunciando al maximalismo
de la ~se enísima eal epública» ob enía la con i mación de su
p imado ins i ucional, basado en el es ablecimien o, en el sis ema
minis e ial, del papel cen al del Consejo cola e al, el senado del
eino, pu i icado de mane a «d ás ica y de ini i a» del componen e
nobilia . La es au ación, en in, según Ro i o, se ealizaba bajo el
signo de la alianza de la mona quía no con los ba ones -p i ados
además de su ins umen o polí ico más e icaz, los pa lamen os
gene ales, no con ocados después de:
1642-
sino con el minis e io
ogado. Que és a no ue a una elección ocasional de And ea y de
Oña e, los p o agonis as del comp omiso de 1648, lo con i ma ían
ein e años después (1669) con aquella «especie de golpe de es ado»,
con el que el Cola e al dec e aba que pa a la adminis ación de la
ciudad de Nápoles bas aba la p esencia de
un
noble elegido y de uno
popula , in oduciendo po imposicián aquella igualdad de escaños
que había sido uno de los pun os ue es de los p og amas de
Genoino y de la e olución.
La e olución nace en Nápoles y en Nápoles concluye su pa ábola,
e o nando p on o las p o incias
a
la obediencia egia. Pa a Ro i o
pa ece enconde se ambién en es a oleada de con o mismo una cie a
dosis de ans o mación. Has a ahí las p o incias, pe se e ando en la
plu isecula decon ianza hacia la capi al, se habían pues o en
subs ancial au onomía ya ue a espec o a la misma, a pesa de sus
en a i as de conexiones polí icas, mili a es e ins i ucionales, ya ue a
en e ellas mismas, cada una po su cuen a lle ando adelan e una
polí ica no an o de consenso de los p oyec os de e o ma elabo ados
en el cen o, como de e isión del pode local de la eudalidad.
Suges i a y documen ada, la econs ucción de Ro i o con i ma
con Villa i la imagen de un mo imien o que desa olla en el cen o y
en la pe i e ia eno mes ene gías ísicas e in elec uales, pe o que po el
hecho de o ien a el desa ollo y los éxi os de mane a unidi eccional,
desc i a ambién de o ma educcionis a, se p es a a las alo aciones
c í icas de los acon ecimien os napoli anos. El más au o izado
exponen e de es as posiciones, Galasso, en el p e acio al ecien e lib o
de Musi, aunque no ci a a Ro i o, piensa que los ogados, los ju is as
en gene al, son una éli e de g an impo ancia y con un papel cen al,
«pe o sin conexión e dade amen e a aigada y de e minan e con la
dialéc ica social de ondo en el país». Es mucho más pe en o io que
Musi y que el mismo Ro i o en sub aya «el con enido de clase de la
e uel a», ya sea con elación a los «indudables acen os an i eudales~
que u o «sob e odo en las p o incias», ya sea con elación a los
p o undos cambios que se p oduje on, con la misma y en
consecuencia de la misma, en le cen o y en la pe i e ia; es á de
acue do en el hecho de que Nápoles y el Reino no se ían lo que
habían sido an es, pe o no has a el pun o de que se hubie an
e i icado modi icaciones cuali a i amen e signi ica i as en la
es uc u a de la capi al y en su unción con espec o al eino, y no
has a el pun o, en in, de que los acon ecimien os napoli anos no
hubie an enido
un
ca ác e e oluciona io y de cla as consecuencias.
Más cla amen e opues as espec o a Ro i o y a Villa i, son las
conclusiones a las cuales llega Musi en la econ ucción que, no sólo
po se la más ecien e, se p esen a como la más di undida, a en a
y
a iculada espec o al mo imien o napoli ano. P e ie e con Galasso
habla de « e uel a», en subs ancia po que, si una e olución es
ic o iosa cuando p oduce «mu aciones» del gobie no polí ico, no es
es e el caso de Nápoles, donde no cambió nada. Aunque las g acias
concedidas el
11
de Ab il de
1648
acojan algunas o ml!!aciones de
los capí ulos edac ados du an e la expe iencia insunecional, al hecho
se e leja en la acusada polí ica cen alizado a de la es au ación
española únicamen e en el sen ido de que és a no oma pa ido
especí ico, limi ándose a maniob a en e la clase ci il y la clase
nobilia ia. El juicio no es nue o, esuci a explíci amen e lo que
exp esó en su iempo Galasso en
Napoli Spagnola dopo Masaniello
(1982).
Po lo que se e ie e a la e olución de Masaniello
(
y ¿po qué no
ambién de Genna o Annese, el je e de la segunda ase, que u o el
de ec o de no habe conocido una espec acula mue e y un oda ía
más espec acula cul o popula ?), Musi se de ine en pa icula sob e la
p o undidad de su pene ación en las p o incias, pa a pone de elie e
el ca ác e de mosaico an ex endido, cuan o di e enciado y sob e odo
desa iculado, po la nunca colmada sepa ación con espec o a la
capi al y po las ue es conno aciones locales que la endencia común
an i iscal y an iba onial asume en cada p o incia y en su mismo
in e io , con elación a cada una de ellas e idenciando el g ado de
complejidad alcanzado po la sociedad local.
La a omización de la o ien ación y de la modalidad de acción de la
e olución an o en el cen o como en la pe i e ia es sin emba go, pa a
Musi, po lo menos indica i o de una especial iqueza de e men os
polí icos e ideológicos. Sin emba go la econs ucción de Musi se
mue e más bien en e los hilos de la pe sis en e i educ ibilidad
ecíp oca en e lo espon áneo de la plebe y el plan eamien o mode ado
de la clase ci il, que eme ge d amá icamen e en los momen os
c uciales. Las di e gencias idológicas y de compo amien o
ag a adas, acaba án po epe cu i en e ci iles
y
nobles no de o igen
(la nobleza nue a de ex acción «ci il») una pa e de los cuales se
p oyec a hacia posiciones adicales, mul iplicando, en ez de
simpli ica , las con adicciones in e nas del mo imien o
e oluciona io, que en o no a la hipó esis epublicana se desgas a
de ini i amen e, po en elaza se y complica se con al e na i as cuyas
e e encias al modelo holandés y eneciano no llegan a alcanza una
solución ue e y encedo a.
El ca ác e bi on al de la ac i ud de la cu ia, que mi a po un lado
al pode i einal y a las masas popula es, sin llega a cons i ui se en
elemen o de unión en e uno y o as, es según Musi una de las
debilidades de ondo de los mo imien os de Masaniello
y
una de sus
analogías con los de los sicilianos. O os pun os de con ac o los
conc e a en las ei indicaciones pa imoniales, o sea, an i eudales, y
en la p o es a an i iscal.
Es a úl ima, como po o o lado pone de elie e el in eligen e
abajo de cincel lle ado a cabo po (jia izzo, no se encuen a en el
o igen inmedia o de las suble aciones sicilianas, que es allan como
pu os mo imien os de hamb e, sob e el ondo de una aguda c isis de
subsis encia. Excepcionalmen e ue la singula ape u a del i ey la