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Sicilia y Reino de Nápoles (1647-1648) : ¿revueltas o revoluciones?

Anatra, Bruno

Abstract

El autor realiza un balance de las posturas historiográficas en relación con las revueltas que tienen lugar en los territorios españoles del sur de Italia ajinales de la década de 1640 así como las analogías y contrastes que estos movimientos presentan entre sí.

Full text

MANUSCRITS, n. 9. Ene o 1991, pigs. 143-154 Sicilia y Reino de Nápoles (1 647- 1648): ¿Re uel as o e oluciones? B uno Ana a El ecien e y me i o io es ue zo de S adling dedicado a la España de Felipe IV ecue da opo unamen e cómo las c isis polí icas y sociales que a ec a on a la Eu opa de 1640 ue on especialmen e ex ensas e in ensas en el á ea de los es ados españoles, donde se p odujo una especie de eacción en cadena a la c ecien e p esión iscal ins igada po Oli a es, que se in ensi icó en los úl imos años de su gobie no y que se p olongó más allá de su caída. Es a conca enación de c isis, que in odujo los desas es de la gue a den o de los e i o ios de la Mona quía, alcanzó sil apogeo en el pe iodo de 1647- 52, lle ando al Es ado español al lími e de su ex inción. Más que de ex inción, a co o plazo, se a a ía de una p ime a disminución, pues o que aquellos ue on ambién1 los años en que en la gue a eu opea sus i uían a las a mas la diplomacia y la paz, disminuyendo en los en es españoles el comp omiso bélico. A hace del inal de 1640 el momen o más di ícil .pa a España después de Oli a es, con ibuye on al unísono las suble aciones sicilianas y napoli anas. En compa ación con el es ado ac ual de la cues ión, es posible con i ma la pos u a de S adling, que liquida el caso siciliano de iniéndolo como un «conjun o de suble aciones espo ádicas y deso ganizadas que nunca llega on a asumi «un ca ác e polí ico», concediendo solo al caso napoli ano el habe asumido «un ca ác e cla amen e an iespañol» y habe amenazado así con «segui el mismo camino de Ba celona». Es e juicio, en pa e epi e lo exp esado hace algunos años po Zago ín, mucho más suma io pa a el caso napoli ano, educido aquí a un « uego a uo». Zago ín, a su ez, ecalca, con alguna modi icación, el modelo sociologizan e p opues o diez años an es po Fos e y G eene, con el in de «dis ingui en e e dade as e oluciones y simples mani es aciones de descon en o». Como ellos, Zago ín coloca los mo imien os napoli ano y siciliano en e las «jacque ies» u banas. En especial conside a «co ec a» al cali icación pa a el napoli ano, aunque le pa ece «apoyado po insu ecciones ag a ias», ya que las conside a de meno impo ancia que las con empo áneas « e uel as campesinas ancesas» y sin ninguna incidencia sob e la na u aleza del mo imien o. En o o é minos, jes posible desc ibi los hechos de Nápoles y Sicilia de mane a semejan e a las suble aciones andaluzas de los años 1648-52, pa a las cuales S adling habla (siguiendo a Domínguez O iz) del papel paci icado del cle o, de la ausencia de con ac o, y aun menos de colabo ación, en e los cen os insu eccionales, de obje i os ísicos limi ados y en su mayo pa e simbólicos, has a el pun o de no hace necesa ia la in e ención de opas eales?. Hay que deci que aun si uando los unos y los o os bajo la misma ca ego ía, S adling no hace a es e espec o explíci as asimilaciones. De odos modos, ale la pena señala que en lo e e en e al p ime pun o, sec o es del cle o napoli ano ue on p o agonis as de las e uel as y en el caso del a zobispo de Nápoles, Filoma ino, hubo una mani ies a olun ad de di igi las, mien as en Sicilia el al o cle o, en pa icula , se colocó ac i amen e en la o illa opues a y en algunos casos guió y p omo ió la ep esión y ue pagado con la misma moneda, poniéndose en el pun o de mi a de la iolencia popula . Además, si no puede habla se p opiamen e de colabo ación, si que hubo con ac os en e los ocos de Nápoles y de Sicilia, exis iendo más en Nápoles que en Sicilia, in en os de uni ica el mo imien o po pa e de la capi al, y ambién indicios de elaciones en e ellos, o al menos, in luencias mu uas. El simbolismo y la mi ologización que apa ecen en oda mani es ación popula del An iguo Régimen, son en el caso de Nápoles ing edien es undamen ales de obus ecimien o de los ánimos de los e ol osos. En cuan o a la in e ención a mada, ausen e en Sicilia, no lo es u o cie amen e en Nápoles. En cuan o a los con ac os, y más ampliamen e a los in lujos y a los ecos y en gene al a Ia ci culación de las expe iencias y de las ideas insu eccionales, que ambién ep esen an uno de los componen es más ascinan es de la c isis social y polí ica que in ade la Eu opa de aquellos años, en la li e a u a apenas eco dada, hay un aspec o que iene señalado po más de una alusión y que hace e e encia an o al conjun o como a cada una de las á eas po sepa ado. Hoy po hoy el mé i o ecae sob e odo en la p oducción his o iog á ica de Villa i (desde Rebeldes y e o mado es (1979) has a Elogio de la SICI~JA Y REINO DE N~LES.. . 145 disimulación (1987) p o undizando un discu so emp endido con La e uel a an iespañola en Nápoles (1967) que se mue e undamen almen e en el e eno de las p o undas mu aciones de la conciencia social y polí ica de la Eu opa del siglo XVII, conside ándolas como aquello a pa i de lo cual se pudo p ac ica la búsqueda de una iden idad común, que sin ene en cuen a aquellos asgos ecu en es esul a de o mada y dis azada la pa icula idad de muchos de los segmen os que componen el cuad o de la «c isis gene al» del siglo. Sob e la base del caso napoli ano, Villa i, an e odo, iden i ica, en e inales del siglo XVI y mediados del XVII, la apa ición de una p o unda isu a del bloque eudal-campesino, el a anque y el despliegue de un len o y aumá ico alejamien o del mundo u al espec o de la dependencia psicológica e ideológica de las clases seño iales, señalada en pa icula po la di usión de un mi o «an i eudal» de la ealeza, además de la p opagación del bandidaje, como espues a p imi i a, p epolí ica a la p esión de los ba ones, a la que los insu ec os napoli anos se habían en en ado con la misma de e minación que a las au o idades eales. Con ex ualmen e, en la isión polí ica de los «cambios de es ado*, la conju acion a is oc á ica iende a pe de el papel p eeminen e de-que había gozado en el pasado. Los mismos gobie nos se en impulsados a e isa sus p opios mé odos de acción en el « en e in e no» dado que ya los mayo es pelig os de cambio p o ienen de ue zas di e en es de las nobilia es, aunque pos e io men e pa a conju a los, en las econs ucciones o iciales se busca econduci las suble aciones den o del adicional esquema bipola de la esponsabilidad nobilia y de la espon aneidad plebeya. Po o a pa e, a menudo, la consolidada solida idad en e nobleza y mona quía pe mi ió a los es ados con inen ales, especialmen e al español, supe a la c isis. Sin emba go, es e úl imo esquema, ha sido obje o de e isión en los úl imos iempos incluso po el p opio Villa i, en especial po lo que espec a al á ea de los es ados españoles de la e ien e medi e ánea. La complejidad de las ensiones sociales y polí icas del siglo XVII, acen uada po el hecho de que más a amen e que an es las mo i aciones eligiosas log an se i de eno, ha a o ecido una di usa lec u a en é minos de meno homogeneidad y unidad, de sub alo ación de los elemen os de no edad. En e es os úl imos Villa i pone de elie e la apa ición de una isión de la je a quía social, no sólo cul u al y mo al, que nace de la ei indicación de una p opia dignidad po pa e de las ca ego ías sociales eme gen es, las capas medias, la con o e ida bu guesía que en aquella pa e de Eu opa en ías de pe i e ización económica, se encuen a con di icul ades pa a ag ega se y econoce se, lo hace sin emba go en una medida no able, bajo la o ma de una olun ad de homologa se a la nobleza , pe o, po con a, es o zándose en elabo a ideales de ipo an iabsolu is a y cons i ucional enden es a la epública. Se de iene sob e odo en el papel desencadenan e desa ollado en las e uel as, no solo en aquellas exquisi amen e sociales, sino ambién en las an i iscales, que, ambién po adica se en la escena ba oca son, pa a Mousnie , índice de un espí i u de e uel a anac ónico y sin salida, mien as que pa a Villa i e lejan una ase o iginal de einse ción de la sociedad y del es ado ca ac e izada po un es echo enlace en e el pode público y el capi al me can il. El mismo concep o de e olución como es au ación, co ien e en el lenguaje polí ico del XVII y en la p axis ei indica i a de los mo imien os, no puede e se en la pe spec i a dis o sionado po el modelo ilus ado o de la Re olución ancesa, sino que hay que oma lo como especí ico de un adicionalismo, cuyo componen e esencial e a la de o mación y al mi i icación del pasado al se icio del p esen e. La compa ación, como ha hecho Ellio , hay que busca la en las g andes con ulsiones de 1560, sob e odo pa a pode en ende po qué pe manecen ac i udes liquidacionis as en g an pa e de las suble aciones del XVII a las que se les a ibuyen un subs ancial «empob ecimien o es a égico», una pé dida de con enido polí ico y de ideas. Si es e dad que la c isis e oluciona ia ue el esul ado de mo imien os au ónomos, no coaligados en e ellos y ca en es de un pun o de e e encia uni e sal, no es menos cie o que en e ellos no hubo una absolu a igno ancia ni incomunicación . En esumen, la ca encia de condiciones a o ables a una con e gencia gene al y a una uni icación de las suble aciones no les impidió la posibilidad de in e cambios y con ac os. Sob e es e pun o Villa i insis e de mane a especial en sus úl imos ensayos en el sen ido de que la esonancia eu opea de cada uno de los mo imien os es comple amen e necesa ia pa a medi el alcance polí ico y de ideas, pa a ap ecia la iqueza de sus con enidos con a la pe sis encia en in a alo a los o desconoce los. P ecisamen e en es a época, en medio de los con lic os eligiosos y polí icos que habían ca ac e izado la ase p eceden e, se inicia una p e alencia de con enidos polí icos, cuya ci culación y pene ación in e na e in e nacional me ece se conside ada con mayo a ención. Un g an núme o de libelos, con p eponde ancia manusc i os, alimen ó una in ensa y capila discusión polí ica en la I alia de la época. La ci culación de in o maciones sob e la si uación in e nacional y sob e la g a e c isis en la que se encon aba la mona quía española, con ibuyó en g an mane a en Nápoles a la des alo ización del concep o adicional de idelidad que en úl imo pe iodo de la e olución ue sus i uido po un p og ama de independencia «en o ma de epública». Loa in e cambios in e nacionales en cambio siguie on el camino de las aducciones de ma e ial imp eso con las que la e olución napoli ana llegó a ene una g an esonancia. Su impac o ue no able en Ingla e a, oda ía mayo en Holanda y en especial en F ancia, donde suminis ó a gumen os a las polémicas en con a de Mazza ino. Un mayo y mejo conocimien o de es os ma e iales pod ía con ibui a un mayo econocimien o de un siglo XVII, cul u al y polí ico, gene almen e pin ado como p i ado de he oismo y de impulsos ideológicos, como se pone de elie e en los a ados y la documen ación o icial de la época, in e esada en ocul a y dis o siona los con enidos polí icos de los mo imien os popula es y el p o agonismo en és os de los ambien es «mediado es». Una imagen, és a, p opiciada po la ecuen e llamada a la adición po pa e de oposi o es y ebeldes, pa a quienes exp esaba más bien una exigencia de legi imación con el in de con ola las ins ancias de cambio y da ue za y c edibilidad a los p og amas e oluciona ios. Es signi ica i a de aquel clima cul u al la dimensión gene al que en siglo XVII asume la eona y la p ác ica del disimulo, una écnica polí ica elabo ada en su o igen en unción de la acción de gobie no, que se con ie e en p opia del mundo de la oposición y de la esis encia al pode , con el in de c ea nue os espacios de inicia i a, p ocu ando hui de la clásica al e na i a en e u opía y con o mismo y e i ando el iesgo de anulación. El a e del disimulo en la nue a endencia, sin omá ica de la p o unda di ~isión del discu so polí ico en la ida co idiana, equi ale al echazo del p imi i ismo y de la espon aneidad, al p opósi o de elabo a y pe segui una in ención polí ica. Los g upos di igen es popula es hubie an dado p ueba de ello cuando el choque con el pode hubie a sido más di ec o y gene alizado, p ecisamen e en lo más i o de la c isis e oluciona ias del año 1640. Sob e la o ma conc e a en que se desen uel en es as con ulsiones en el ambien e napoli ano, se ha ob enido en es os úl imos años un subs ancioso en iquecimien o del cuad o y del de alle po el ensayo de Ro i o, signi ica i amen e i ulado La i oluzione cons i uzionale di Napoli (1986), y po el lib o de Musi, en cla a con es ación, dedicado a La i ol a di Masaniello sulla scena ba occa (1989). Desde el lado sisiliano se impone la obus a sín esis que Gia izzo le ha dedicado en el in e io de un g an esco sob e La Sicilia da1 Cinquecen o allOUni d d i alia (1989). Tan o pa a Villa i como pa a Ro i o, lo napoli ano ue odo lo con a io de un mo imien o acasado o de una «locu a». Pa a ambos concluyó «no como acaso sino con un acue do», y que, pa a Ro i o, imp ime un sello p eciso al desa ollo de la e olución. En aquello que pa a Villa i ue un impulso g andioso hacia «un nue o equilib io polí ico y social», Ro i o e, con pa icula de e minación, una madu ez en la la ga conciencia del medio ci il napoli ano de cons i ui la ue za del es ado que la es au ación española no bo a sino que legi ima. El mo ín an i iscal de junio-julio 1647, que ab e el camino al mo imien o e oluciona io, es un hecho del pueblo, pe o guiado po la clase ci il y po los ogados. T as la caída de Oli a es, la p esión iscal se había acen uado g acias ambién a la ma ginación de los ogados y al c ecido papel del componen e de la nobleza en las ins i uciones cen ales del eino que la inclinaba más a econoce al sobe ano un pode lib e de ínculos y lími es -allí donde pa a la ideología cu ia1 una iscalidad exaspe ada e incon olada e a sinónimo de i anía, qui aba ue za a la legi imidad moná quica. Es e es el sen ido que la clase ogada in en a da a la p o es a que es alla a aiz de la gabela sob e la u a. La b e e y p ime a agi ada ase de las dos, en la que subs ancialmen e se a icula pa a Ro i o la expe iencia e oluciona ia, pasa po los 9 (o 10) días de Masaniello, con la o ganización de una ue e milicia popula basada en es uc u as p eexis en es, y en la expansión de la mo ilización hacia las p o incias, donde iende a asumi un p eeminen e ca ác e an i eudal, que culmina con el momen áneo iun o del pa ido de Genoino, el oc ogena io po a oz y p o agonis a de los p eceden es expe imen os e o mado es de la clase ci il, y cuyo obje i o no es la e olución, sino la es au ación del o den cons i ucional en cla e an inobilia con la equipa ación en e escaños nobles y el único escaño popula en el gobie no de la ciudad de Nápoles, y an i iscal (con a las nue as, odiosas gabelas, no con a la iscalía en cuan o al). Los segundos umul os del 24 de agos o in oducen la o a, mucho más la ga y o men osa ase. De o ado el mode an ismo de Genoino, po los con as es su gidos sob e un p oyec o de lanza nue amen e la indus ia de la seda en el cuad o de una pe spec i a me can ilis a se elabo a una nue a legislación, que p omociona el papel de los minis e iales, ampliando la igualdad en e nobles y pueblo en la adminis ación u bana, po enciando la polí ica de des iscalización, ol iendo a da pode y au onomía ope a i a a los ogados en las magis a u as cen ales, en el ámbi o de un p oyec o ins i ucional en el cual más que ecob a la nobleza, se a aba, pa a Ro i o, de SICIUA Y REINO DE N~LES.. . 149 compa ibiliza la con las exigencias y la inalidad de una mode na o ganización es a al. Con la llegada en oc ub e de la lo a de Don Juan de Aus ia, la con on ación mili a y polí ica con los españoles, que el pa ido de los cons i ucionalis as p ocu ó conju a , enía que adicaliza ápidamen e la e olución y empuja la hacia la búsqueda del p o ec o ado ancés. Pe o la up u a del cuad o ins i ucional, in oducida po la p oclamación de la epública y la en ada en escena del duque de Guisa no iba de acue do con los designios de Mazza ino. Pa a él, po o a pa e, el eino no e a más que uno de los elemen os de la compleja pa ida mili a y diplomá ica que es aba jugando con España. Mien as en las p o incias cob aba ue za la gue a po bandas con a los ba ones, cuyo ejé ci o había sido de o ado ce ca de Nápoles, en A e sa, aquel que había enido que aplas a la mona quía española, el duque de Guisa, con ibuía en ealidad al aislamien o in e nacional de la e olución y a la i emediable up u a del pa ido epublicano. El je e de ila de los c eado es de una epública sena o ial, quin aesencia de la ideología minis e ial, Vincenzo d'And ea, a aba sec e amen e desde ene o la uel a de Nápoles a la obediencia egia, conco dando has a en los mínimos de alles la escena de la i upción de las opas egias, el 5 de ab il de 1648. El inal de la e olución señala uina de o a ne a y a oz pa a los sec o es más adicales del mo imien o y pa a la plebe, que en odo momen o de su desa ollo ha de ochado sus mayo es ene gías, pe o no pa a g an pa e de las clase ci il, que enunciando al maximalismo de la ~se enísima eal epública» ob enía la con i mación de su p imado ins i ucional, basado en el es ablecimien o, en el sis ema minis e ial, del papel cen al del Consejo cola e al, el senado del eino, pu i icado de mane a «d ás ica y de ini i a» del componen e nobilia . La es au ación, en in, según Ro i o, se ealizaba bajo el signo de la alianza de la mona quía no con los ba ones -p i ados además de su ins umen o polí ico más e icaz, los pa lamen os gene ales, no con ocados después de: 1642- sino con el minis e io ogado. Que és a no ue a una elección ocasional de And ea y de Oña e, los p o agonis as del comp omiso de 1648, lo con i ma ían ein e años después (1669) con aquella «especie de golpe de es ado», con el que el Cola e al dec e aba que pa a la adminis ación de la ciudad de Nápoles bas aba la p esencia de un noble elegido y de uno popula , in oduciendo po imposicián aquella igualdad de escaños que había sido uno de los pun os ue es de los p og amas de Genoino y de la e olución. La e olución nace en Nápoles y en Nápoles concluye su pa ábola, e o nando p on o las p o incias a la obediencia egia. Pa a Ro i o pa ece enconde se ambién en es a oleada de con o mismo una cie a dosis de ans o mación. Has a ahí las p o incias, pe se e ando en la plu isecula decon ianza hacia la capi al, se habían pues o en subs ancial au onomía ya ue a espec o a la misma, a pesa de sus en a i as de conexiones polí icas, mili a es e ins i ucionales, ya ue a en e ellas mismas, cada una po su cuen a lle ando adelan e una polí ica no an o de consenso de los p oyec os de e o ma elabo ados en el cen o, como de e isión del pode local de la eudalidad. Suges i a y documen ada, la econs ucción de Ro i o con i ma con Villa i la imagen de un mo imien o que desa olla en el cen o y en la pe i e ia eno mes ene gías ísicas e in elec uales, pe o que po el hecho de o ien a el desa ollo y los éxi os de mane a unidi eccional, desc i a ambién de o ma educcionis a, se p es a a las alo aciones c í icas de los acon ecimien os napoli anos. El más au o izado exponen e de es as posiciones, Galasso, en el p e acio al ecien e lib o de Musi, aunque no ci a a Ro i o, piensa que los ogados, los ju is as en gene al, son una éli e de g an impo ancia y con un papel cen al, «pe o sin conexión e dade amen e a aigada y de e minan e con la dialéc ica social de ondo en el país». Es mucho más pe en o io que Musi y que el mismo Ro i o en sub aya «el con enido de clase de la e uel a», ya sea con elación a los «indudables acen os an i eudales~ que u o «sob e odo en las p o incias», ya sea con elación a los p o undos cambios que se p oduje on, con la misma y en consecuencia de la misma, en le cen o y en la pe i e ia; es á de acue do en el hecho de que Nápoles y el Reino no se ían lo que habían sido an es, pe o no has a el pun o de que se hubie an e i icado modi icaciones cuali a i amen e signi ica i as en la es uc u a de la capi al y en su unción con espec o al eino, y no has a el pun o, en in, de que los acon ecimien os napoli anos no hubie an enido un ca ác e e oluciona io y de cla as consecuencias. Más cla amen e opues as espec o a Ro i o y a Villa i, son las conclusiones a las cuales llega Musi en la econ ucción que, no sólo po se la más ecien e, se p esen a como la más di undida, a en a y a iculada espec o al mo imien o napoli ano. P e ie e con Galasso habla de « e uel a», en subs ancia po que, si una e olución es ic o iosa cuando p oduce «mu aciones» del gobie no polí ico, no es es e el caso de Nápoles, donde no cambió nada. Aunque las g acias concedidas el 11 de Ab il de 1648 acojan algunas o ml!!aciones de los capí ulos edac ados du an e la expe iencia insunecional, al hecho se e leja en la acusada polí ica cen alizado a de la es au ación española únicamen e en el sen ido de que és a no oma pa ido especí ico, limi ándose a maniob a en e la clase ci il y la clase nobilia ia. El juicio no es nue o, esuci a explíci amen e lo que exp esó en su iempo Galasso en Napoli Spagnola dopo Masaniello (1982). Po lo que se e ie e a la e olución de Masaniello ( y ¿po qué no ambién de Genna o Annese, el je e de la segunda ase, que u o el de ec o de no habe conocido una espec acula mue e y un oda ía más espec acula cul o popula ?), Musi se de ine en pa icula sob e la p o undidad de su pene ación en las p o incias, pa a pone de elie e el ca ác e de mosaico an ex endido, cuan o di e enciado y sob e odo desa iculado, po la nunca colmada sepa ación con espec o a la capi al y po las ue es conno aciones locales que la endencia común an i iscal y an iba onial asume en cada p o incia y en su mismo in e io , con elación a cada una de ellas e idenciando el g ado de complejidad alcanzado po la sociedad local. La a omización de la o ien ación y de la modalidad de acción de la e olución an o en el cen o como en la pe i e ia es sin emba go, pa a Musi, po lo menos indica i o de una especial iqueza de e men os polí icos e ideológicos. Sin emba go la econs ucción de Musi se mue e más bien en e los hilos de la pe sis en e i educ ibilidad ecíp oca en e lo espon áneo de la plebe y el plan eamien o mode ado de la clase ci il, que eme ge d amá icamen e en los momen os c uciales. Las di e gencias idológicas y de compo amien o ag a adas, acaba án po epe cu i en e ci iles y nobles no de o igen (la nobleza nue a de ex acción «ci il») una pa e de los cuales se p oyec a hacia posiciones adicales, mul iplicando, en ez de simpli ica , las con adicciones in e nas del mo imien o e oluciona io, que en o no a la hipó esis epublicana se desgas a de ini i amen e, po en elaza se y complica se con al e na i as cuyas e e encias al modelo holandés y eneciano no llegan a alcanza una solución ue e y encedo a. El ca ác e bi on al de la ac i ud de la cu ia, que mi a po un lado al pode i einal y a las masas popula es, sin llega a cons i ui se en elemen o de unión en e uno y o as, es según Musi una de las debilidades de ondo de los mo imien os de Masaniello y una de sus analogías con los de los sicilianos. O os pun os de con ac o los conc e a en las ei indicaciones pa imoniales, o sea, an i eudales, y en la p o es a an i iscal. Es a úl ima, como po o o lado pone de elie e el in eligen e abajo de cincel lle ado a cabo po (jia izzo, no se encuen a en el o igen inmedia o de las suble aciones sicilianas, que es allan como pu os mo imien os de hamb e, sob e el ondo de una aguda c isis de subsis encia. Excepcionalmen e ue la singula ape u a del i ey la