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La Industria algodonera catalana y el libre comercio : otra reconsideración

Abstract

El papel desempeñado por el mercado americano en el proceso industrializador catalán ha constituido un elemento clave de discusión historiográfica en los últimos años. Con el presente artículo, el profesor García-Baquero añade nuevos elementos documentales a la reflexión histórica y valora positivamente la importancia que el comercio con América tuvo en el desarrollo de la industria textil catalana en las últimas décadas del Setecientos.

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La Industria algodonera catalana y el libre comercio : otra reconsideración

Author: García-Baquero González, Antonio
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1991
Source: https://ddd.uab.cat/pub/manuscrits/02132397n9/02132397n9p13.pdf
MANUSCRITS.
nQ
9,
Ene o
1991,
págs.
13-40
La indus ia algodone a ca alana
y
el lib e
come cio. O a econside ación
An onio Ga cía-Baque o González
El es udio de las elaciones come ciales en e Ca aluña
y
Amé ica
du an e la e apa del denominado
lib e come cio
se ha con e ido, de
unos años a es a pa e, en obje o de una espe o que no enconada
polémica cen ada, básicamen e, en la con adic o ia alo ación que se
iene haciendo del papel jugado
po
esos in e cambios en el desa ollo
económico gene al del P incipado y, de o ma más especí ica, sob e
su sec o indus ial algodone o. Muy escue amen e
y
a modo de
eco da o io elemen al se pod ía deci que el núcleo del deba e se
e i'e e a que ha cambiado, «al pa ece », el sen ido de la
esponsabilidad que se le econocía al
Lib e come cio
en la ma cha de
la economía ca alana hacia su mode nización. En e ec o, de unos
p ime os análisis que suge ían el ca ác e posi i o de esas elaciones y
abogaban po una esis de un
Lib e come cio
bene icioso pa a la
economía del P incipado, úl imamen e se ha pasado no ya sólo a
cues iona el alcance de ales e ec os sino incluso a alo a los
nega i amen e, acusando a la si uación aludida de ena o e asa el
p e isible despegue indus ial de la egión. En su e sión más adical,
es a esis sos iene que el Reglamen o de
1778
no ue sino el p incipal
ins umen o de que se alió la adminis ación bo bónica pa a a a de
lle a a la p ác ica una polí ica económica encaminada a impedi el
desa ollo de una indus ia de co e mode no, incompa ible con el
o den social del a do- eudalismo de endido po el e o mismo
ilus ado. Po consiguien e, Ca aluña, lejos de cons i ui (como se
c eía) el p o o ipo de la egión que mejo supo saca p o echo de esa
expe iencia, se nos con ie e, ni más ni menos, en su « íc ima
p opicia o ia», a iiándose que ello es así po que la inalidad
,
más
o
menos encubie a, del e o mismo come cial no ue o a que
desac i a su incipien e indus ialización, o ganizada en o no al sec o
del algodónl.
Sin se yo (como es no o io) especialis a y ni siquie a es udioso
cuali icado del ema, pod ía da la imp esión de que un a ículo mío,
esc i o ya hace una ein ena de años, ha sido conside ado po algunos
como la línea de salida del deba e2. Tal ez debe ía suge i que, en mi
opinión, el conjun o del a ículo y no una ase de sus conclusiones
( o zosamen e escue a y adicalizada) hab ía sido más ú il pa a
plan ea cualquie cues ión3.En odo caso y eniendo en cuen a la
li e a u a ecien e al espec o, me ha pa ecido opo uno asoma me
nue amen e al ema, no sé si pa a hace me pe dona la osadía o,
cuando menos, pa a acla a y comple a la in o mación que en onces
apo é. Sea como ue e (o, quizás, sencillamen e po aquello de que
«el ca e o siemp e llama dos eces»), he aquí es a segunda en ega, a
in oduci en un deba e del que, hones amen e, no me conside o
esponsable y que, po mi pa e, ago a lo que puedo apo a le.
1.
Los é minos del deba e: in en o de sín esis his o io-
g á ica.
Mi p ime a con ibución a la labo de escla ecimien o a que he
aludido consis i á en de ol e a sus jus os é minos el papel del
e e ido a ículo y la conside ación que pa ece habe me ecido como
un supues o pun o de pa ida del deba e. Po deci lo en muy pocas
palab as, debo señala que al conside ación me pa ece excesi a y, lo
que es más impo an e, absolu amen e inme ecida. La e dad es que
yo pa ía de unas esis ya p ees ablecidas, o undamen e o muladas
po des acados e ilus es especialis as en la ma e ia y a las que
sencillamen e inco po é la modes a apo ación empí ica que en aquel
momen o es aba a mi disposición. Cu iosamen e, es as esis iniciales
de pa ida no han uel o a se ci adas en el deba e pos e io , lo que ha
C . Delgado Ribas,
J.
M.,
«Polí ica ilus ada, indus ia española y me cado
ame icano,
1720-1820~
en
Ped albes,
n.
3,1983,
pp.
253-263.
Me e ie o a mi a ículo «Come cio colonial
y
p oducción indus ial en
Ca aluna a ines del siglo
XVIII»
en
J.
Nada1 y
G.
To ella (eds.),
Ag icul u a,
come cio colonial
y
c ecimien o económico en la España con empo ánea.
Ba celona,
1973,
pp.
268-294.
La ase en cues ión no es o a que esa que la ya an as eces ci adas po
J.
M.
Delgado de que «el desa ollo indus ial ca alán de ines del siglo
XVIII
esul a
p ác icamen e inconcebible de no habe con ado con el me cado ame icanon,
C .
a .
ci . no a an e io , pág.
294.
LAINDUS'IRIA
ALGODONERA
CATALANA..
.
15
pe mi ido que mis pa cos da os ocupasen el acío como p o agonis as
en la línea de salida de esa ca e a dialéc ica que ha seguido. En es as
ci cuns ancias me pa ece, pues, de es ic a jus icia, eco da las
e dade as uen es que inspi a on el a ículo en cues ión.
Lo
ha é en
seguida con b e edad y espe o que con oda p ecisión.
En e ec o, p escindiendo de o os posibles p eceden es menos
di ec os e inmedia os, dos son los au o es a los que, en pu idad, debe
a ibui se el mé i o de habe exp esado, po p ime a ez y de o ma
inequí oca, la esis de la es echa inculación exis en e en e la
demanda ame icana y la apa ición en Ca aluña de un sec o indus ial
mode no. Me e ie o ob iamen e, a
P.
Vila y jun o a él (y con
mayo es mo i os, si cabe), a
J.
Fon ana, au o es e úl imo, po cie o,
cuya p ime a apo ación al deba e y po azones que se me escapan,
iene siendo eliminada, sis emá icamen e, de odos los es ados de la
cues ión que se han elabo ado con pos e io idad4. Pues bien, po lo
que a añe a Vila y en elación
al
ema que nos ocupa, en el omo
ID[
de su
Ca aluña
había esc i os:
Es el come cio colonial, no el come cio ex e io , aquel cuya
demanda exci a
la
indus ialización en Ca aluña.
En cuan o a Fon ana, sus a i maciones al espec o ( e idas en un
a ículo apa ecido en
1967
y eedi ado en
1973)
no pe mi en ampoco
albe ga muchas dudas ace ca del papel concedido al come cio
colonial6:
En la segunda mi ad del siglo XVIII se desa olló en Ca aluña
una indus ia ex il algodone a de ipo mode no
(.
.
.).
La
expansión
Como ejemplos a es e espec o algan, en e o os: Maluque de Mo es,
J.,
«La his o ia económica de Ca aluña» en
Papeles de Economía Española,
n.
20,
1984, pp. 268-280; Delgado Ribas,
J.
M.
i F ade a,
J.
M., «El come $ en e
Ca alunya
i
Ame ica,
1680-1898.
Un
in en de sin esi his b ica» en
El
come c
en e Ca alunya i Ame cia, segles
XVIIl
i
XX.
Ba celona, 1986, pp. 13-21;
Delgado Ribas,
J.
M.,
«Come cio colonial
y
c ecimien o económico en la España
del siglo XVIII.
La
c isis de un modelo in e p e a i o» en Manuscn s, n. 3, 1986,
pp. 23-40;. Oli a Melga ,
J.
M.,
«El come cio colonial de Ca aluña en la época de
Ca los 111: del sis ema de pue o único al come cio lib e. Apo aciones y deba es»
en
Ac es Ca alunya a l'kpoca de Ca les
III.
Segon Cong és &His o ia Mode na
&
Ca alunya.
Ba celona, 1988, pp. 447-468.
5
C . Vila , p.
La Ca alogne dans 1'Espagne mode ne. Reche ches su les
onde nen s économiques des s uc u es na ionales.
Pa ís, 1962, . 111, pág. 126.
C . Fon ana,
J.,
«Fo mación del me cado nacional y oma de conciencia de la
bu guesía» en
Cambio económico
y
ac i udes polí icas en la Espa ia del siglo
XIX.
Ba celona, 1973, pp. 37-39.
de
la
indus ia algodone a se apoyó inicialmen e en un me cado de
ámbi o egional
(...)
Más a de, ue el come cio colonial el que la
po enció di ec a e indi ec amen e:
po la en a de indianas en los
me cados ame icanos y po el en ío, al p opio iempo, de exceden es
ag a ios ca alanes
(.
.
.)
Po odo ello, la indus ia algodone a ligaba
su u u o a la con inuidad del á ico colonial
y
c ecih de espaldas a
España
y
a su me cado.
La
coincidencia en e el i mo de c ecimien o del come cio ca alán
con Amé ica
y
el de la indus ia algodone a es e iden e, aunque ello
no
implique
una
dependencia di ec a
y
mecánica.
Es di ícil sabe si el me cado colonial e a
an
impo an e po el
olumen de p oduc os que abso bía
(...),
po los bene icios
ex ao dina ios que p opo cionaba o po una combinación de ambos
ac o es.
Lo que me pa ece indiscu ible es que, sin menosp ecia el
olumen de las en as en el me cado egional
y
en el nacional, la
expo ación a Amé ica esul aba i al pa a los ab ican es de
indianas.
El me cado colonial hizo posible, po an o, que una ac i idad
indus ial mode na pudiese c ece , aunque uese modes amen e, sin
que hubie a
un
desa ollo pa alelo del me cado nacional.
A
mayo abundamien o, sob e algunos de los ex os que acabo de
ci a
y
a la is a, ambién, de o os es imonios de comienzos del
XIX
(ya
u ilizados po Fon ana en apoyo de sus an e io es a maciones),
en
1970,
J.
Nadal ei e aba, aunque con ma ices, su mensaje
sus ancial7:
Es os ex os son e elado es de una e dad incues ionable, la
decisi a impo ancia de la demanda colonial en los p ime os es adios
de la indus ia, aunque pecan, sin duda, po exceso
(.
.
.)
Los pocos
da os p ecisos de que se dispone así pa ecen indica lo. En 1793, ailo
ela i amen e malo, los ejidos emba cados en Ba celona con des ino
al Nue o Con inen e o aliza on 1.201.456 me os, equi alen es
al
12 po 100 de
oda
la p oducción. En 1792, año eco d es a ez, los
pin ados en iados a las colonias habían sumado 2.467.329 me os,
can idad que, e e ida a una p oducción supues amen e idén ica a
la
de
1793, hubiese signi icado el 24,s po
100
de
la
misma.
Con end ía p ecisa que, pa a Nadal, esos po cen ajes, más que
cues iona el papel jugado po la demanda colonial, lo que es aban
sugi iendo e a que la ponde ación del come cio ex e io no debe ía
hace se en pe juicio del econocimien o del me cado in e no, egional
C .
Nadal,
J.,
«La
economía española (1829-1931)s eil
E6
Banco de España.
Una
his o ia econdmica.
Ba celona, 1970, pág. 351.
LA
INDUS'IRIA
AUjODONER.4
CATALANA..
.
17
o nacionals. Po consiguien e, a comienzos de la década de los
se en a, la esis ya en ci culación (con ma ización incluida) no e a o a
que la de la acep ación de la impo ancia
i al
y
decisi a
del me cado
ame icano en el desa ollo inicial de la indus ia algodone a ca alana.
De idén ico modo, esul a ambién cla o que es a idea equena de una
apoya u a documen al más sólida, que pe mi ie a supe a ese pa co
bagaje in o ma i o («esos pocos da os p ecisos*) de que se disponía.
Y
jus amen e en esa di ección es donde se enma can las
comunicaciones p esen adas po
C.
Ma ínez Shaw y po mí mismo al
1
Coloquio de His o ia Económica de España, celeb ado en Ba celona
en 1972.
E ec i amen e, Ma ínez Shaw en
un
abajo o ien ado a as ea las
conexiones exis en es en e el come cio colonial y la indus ia
algodone a ca alana du an e los p ime os ein e años de ida de es a
úl ima (1736-1756), as cons a a que esos años coinciden con un
pe íodo ca ac e izado «po el e iden e p og eso» de las ansacciones
me can iles de Ca aluña con Amé ica espec o a épocas an e io es y
«po una acen uada endencia expansi a*, apo a oda una se ie de
nue os da os que le pe mi en
ija
esas elaciones en los siguien es
é minos:
En unos casos, dependencia de capi ales acumulados a pa i de
ac i idades come ciales desa olladas en con ac o con los me cados
ul ama inos; en o os casos, necesidad de es os me cados ame icanos
como salida p i ilegiada de la p oducción
(.
..)
Po úl imo p on o
ecu so a la ma e ia p ima o ecida po las plan aciones de las Indias.
En de ini i a, pa a Ma ínez Shaw, si el come cio colonial no
cons i uyó «el único incen i o» pa a el nacimien o de la mode na
indus ia ex il ca alana, de lo que no cabe duda es que ue uno de los
ac o es que con ibuyó a su emp ana apa ición, posibili ando,
además, «el i mo acele ado que adqui ió su desa ollo inicial#.
Po lo que se e ie e a mi abajo, cen ado en la e apa del lib e
come cio, su obje i o p imo dial, exp esamen e con esado, no e a
o o que «in en a una ap oximación al es udio de la p oducción
indus ial ca alana» omando como índice las expo aciones del pue o
de Ba celona a las coloniaslo. La conc eción a es e ámbi o del
come cio se jus i icaba an o en la disponibilidad de las uen es como
C .
Ibidem.
C .
Ma ínez
Shaw,
C.:
«Los o ígenes de la indus ia algodone a ca alana
y
el
come cio colonial» en
J.
Nada1
y
G. To ella (eds.),
Ag icul u a, come cio
colonial.
..
pp.
243-267.
lo
C .
Ga cía-Baque o González,
A.,
a .
ci . no a
2,
pág.
269.

en el hecho, ya cons a ado po Vila , de su mayo inculación a la
indus ia egional. T as econs ui su e olución a lo la go de dicho
pe íodo y analiza su es uc u a y composición, dos e an las
conclusiones undamen ales a las que llegaba, co onadas po una
apos illa'
l.
1.
«La es echa elación exis en e en e el i mo de c ecimien o del
come cio global de Ca aluña con Amé ica y el de las expo aciones de
p oduc os de i ados de la indus ia egional*;
2.
Que aunque es o no supone «la exis encia de un égimen de
causalidad ansi i a, inmedia a y di ec a del come cio sob e la
p oducción no po ello podemos deja de cons a a que el aumen o
expe imen ado po las expo aciones de p oduc os indus iales son un
cla o índice del inc emen o de la p oducción indus ial*.
3.
«Es más, el desa ollo indus ial ca alán de ines del siglo
XVIII
esul a p ác icamen e inconcebible de no habe con ado con el
me cado ame icano».
Con iene eseña que, jun o a es as dos comunicaciones que
pa ecían eni a a i ica la con ianza deposi ada en el come cio
colonial como ac o decisi o en el a anque de la indus ialización
ca alana, en el ma co de es e mismo coloquio se p esen ó ambién una
e ce a, po
J.
Fon ana, en la que, al iempo que se nos p e enía
con a los iesgos que implicaba la suposición de que exis ía «una
elación di ec a y lineal en e el come cio colonial y la
indus ialización», se in oducía
un
nue o elemen o a la ho a de
analiza esos nexos: «la in e elación en e come cio colonial, negocio
indus ial y ac i idades ag a ias»l2. T as desca a , po simplis a, la
,
imagen de una indus ia mode na su gida como una consecuencia
mecánica de la acumulación de capi al, Fon ana eclama una mayo
a ención hacia
un
asgo que conside a esencial?
el hecho de que hubie a ambién un olumen conside able de
expo aciones ag a ias (en especial de ca ác e i ícola, lo que quie e
deci que pa icipaban en ellas pequeños
y
medios p opie a ios). que
con ibuye on a po encia el desa ollo del me cado in e io (el dine o
ob enido po esos p opie a ios pequeños
y
medios con la en a de
l1
C .
Ibidem,
pág.
249.
12
C . Fon ana,
J.,
«Come cio colonial e indus ialización: una e lexión sob e
los o ígenes de la indus ia mode na en Ca aluña» en
J.
Nada1
y
G.
To ella (eds.),
Ag icul u a, come cio colonial..
.
pp.
358-365.
l3
C .
Ibidem,
pág. 364.
LA
INDUSlRiA
ALGODONERA
CATALANA..
.
19
sus agua dien es debió epe cu i en un aumen o de su capacidad de
consumo)
y
a o ecie on a su ez el c ecimien o de la indus ia.
Po consiguien e, la con ibución del come cio colonial al despegue
indus ial no se hab ía p oducido sólo de o ma di ec a, al
p opo ciona unos me cados «p i ilegiados» a esa p oducción sino
ambién indi ec amen e,
al
aumen a la capacidad de comp a de una
se ie de a esanos y de ag icul o es locales, odo lo cual se pond ía
cla amen e de mani ies o a pa i de 1814, echa en que se inicia la
pé dida de ini i a de aquellas posesiones.
T as la edición, en 1974, de las ac as de es e coloquio, no se
ol e á a p oduci ninguna o a apo ación sus ancial al ema has a
comienzos de la década de los ochen a, momen o a pa i del cual
J.
M.
Delgado inicia la publicación de una se ie de a ículos con los que
a a de cues iona el papel concedido al me cado colonial en el
l
p oceso de mode nización indus ial de Ca aluña sino, en gene al,
odo el con enido asignado a la polí ica del Lib e Come cio14.
Fi memen e con encido de que dicha polí ica no u o o a inalidad
que la de inc emen a los ing esos de la Real Hacienda, po lo que se
e ie e al ema que aquí más nos p eocupa, es deci , las conexiones
exis en es en e el me cado colonial y el a anque de la mode na
indus ia algodone a ca alana, su opinión es que ales elaciones no
sólo a o ecie on su desa ollo sino que, po el con a io, le
aca ea on se ios incon enien es
y
con ibuye on a en o pece lo. Pa a
nues o au o , la época do ada de la nacien e indus ia algodone a
ca alana coincide con los años cen ales del siglo
XVIII
y, sob e odo,
con la «ex i!o dina ia década 1768-1778, p e ia a la libe alización del
come cio con Amé ica», pe íodo en el que es e sec o «a anza á más»
que en odo lo que es aba de siglo.
Y
ello ue así po que:
El eglamen o de 1778 no p e endía, pues, elimina el come cio
de eexpo ación de manu ac u as ex anje as
y
omen a el desa ollo
l4
El pun o de pa ida de es as publicaciones lo cons i uye su esis doc o al,
aún inédi a,
Ca aluña
y
el sis ema de Lib e come cio
(1778-1818):
una e lexión
sob e las aíces del e o mismo Bo bónico.
Uni e sidad de Ba celona, 1981; a es e
abajo han seguido, en e o os, los siguien es a ículos: «Polí ica ilus ada,
indus ia española
y
me cado ame icano, 1720-1820»,
Ped albes
n. 3, pp. 253-263;
«El mi a ge del lliu e come $» en
El come c en e Ca alunya i Ad ica, segles
XVIII
i
XIX.
Ba celona, 1986, pp. 67-80; «Els ca alans
i
el lliu e come $» en
ibidem,
pp. 83-93; «Lib e come cio. Mi o
y
ealidad» en
Me cado
y
desa ollo
económico en la España con empo ánea.
Mad id, 1986, pp. 69-83; «Come cio
colonial
y
c ecimien o económico en la España del siglo
XVIII.
La
c isis de un
modelo in e p e a i o~,
Manusc i s,
n. 3, 1986, pp. 23-40.
de las nacionales, sino impedi el o alecimien o de odas aquellas
indus ias que compo aban la disolución de los ínculos de
dependencia se io ial
(.
.
.)
La exis encia, a ines del siglo
XVIII,
de
un me cado colonial p o egido no cons i uyó un ac o de p og eso
pa a la manu ac u a sino que con ibuyó a su es ancamien o
al
deses imula las in e isones del capi al en
la
indus ia mode na15.
Desa ada la polémica, en 1984
J.
Maluque de Mo es ealiza un
ina y ponde ada pues a a pun o sob e la cues ión en la que, si bien
conside a que «debe desca a se de ini i amen e oda p opues a
in e p e a i a que con emple el me cado ame icano como p incipal
uen e de demanda», echaza ambién, po «insu icien emen e
demos ada» y po su «anac onismo» aquella o a que eía en la
eglamen ación del come cio lib e un obs áculo a la indus ialización
ca alanalb. En su opinión esul a in e osímil a i ma que la
p oducción indus ial ue a pa a , mayo i anamen e, al me cado
ame icano y no
al
nacional y ampoco le pa ece cie o que las colonias
uesen el único me cado que o ecía saldos egula men e a o ables.
F en e a quiene así piensan, Maluque sos iene:
1.
que «el consumo de los ex iles ca alanes en el siglo
XVIII
hay
que busca lo, an es que nada, en la p opia Ca aluña y, ambién, en las
egiones españolas más p óximas o más accesibles en é minos de
cos es del anspo e»;
2. que aunque «puede es ablece se azonablemen e, po aho a, que
las can idades de manu ac u ados expo adas, en el conjun o del
pe íodo, a la Amé ica española no ue on demasiado g andes en
é minos ela i os» (acep a el máximo del 21
%
sob e el o al de la
p oducción es ablecida po Nadal), «quizás el ni el de los bene icios
conseguido po los come cian es in e media ios, en cambio, sí
esul aba bas an e mayo que la media del alcanzado en el o al de las
ope aciones ex e io es»l7.
En de ini i a, po an o, si pa a Maluque «el come cio colonial no
puede se conside ado como causa de e minan e del a anque de la
indusmalización ca alana [ello] ampoco signi ica que el come cio con
las colonias u ie a una impo ancia i ele an e» y de
ahí
que nos ins e
a ealiza nue as in es igaciones en el e eno de la « en abilidad de
-
--
l5
C . Delgado Ribas,
J.
M., ~Polí ica ilus ada, indus ia española
...
>>
p.
261.
l6
C . Maluque de Mo es,
J.,
«La His o ia económica de Ca aluña», en
Papeles de Economía Española,
n.
20,
1984,
pp.
272-273.
l7
Ibidem,
p.
272.
LA
INDUSTRIA
ALGODONERA
CATALANA..
.
21
las in e siones y la acumulación, y en los e ec os la e ales del á ico
ame icano sob e la ac i idad na ie a y la cons ucción na al»lg.
Al año siguien e y en el cu so de un simposio celeb ado en le
Pue o de San a Ma ía sob e «El come cio lib e en e España y
Amé ica La ina, 1765-
1824»19, la polémica uel e a ea i a se y en
es a ocasión
de
la mano de dos
de
los más cuali icados ep esen an es
de las pos u as en li igio:
J.
M. Delgado y C. Ma ínez Shaw. El
p ime o, as ea i ma se en algunas de sus esis más conocidas y en
un abajo del que ya había adelan ado pa e de su con enido20,
p esen a como apo ación más no edosa una ipología del
compo amien o de los dis in os pue os habili ados po el Reglamen o
de 1778, en la que el caso ca alán se di e encia del es o po se el
único que, al «neu aliza las deseconomías gene adas po su poco
a o unada si uación geog á ica», consiguió pa icipa con éxi o en la
Ca e a de Indias. En su opinión, es o se log ó a a és de un p oceso
de acionalización p oduc i a, que u o como p incipales obje i os la
educción de los cos es de ansacción y una mejo adap ación a las
nue as condiciones del me cado ame icano y que se adujo en el
hecho de que el modelo ca alán sea el único den o del sis ema del
lib e come cio que o ece un balance con as ado en é minos de
c ecimien o económico21. Sin emba go, es a ci cuns ancia no
impedi á que la discusión con inue, ya que, pa a Delgado, el
Reglamen o de 1778 des ió el c ecimien o ca alán hacia la
especilización i ícola y o illó a la indus ia hacia el me cado in e io ,
al impone en el come cio ame icano la eexpo ación de ejidos
ex anje os a los que
un
some o acabado en las áb icas del
P incipado pe mi ía p esen a como nacionales22.
Po lo que se e ie e a la comunicación p esen ada po Ma ínez
Shaw, sus obje i os no pueden es a más cla os: «señala el
ex emado adicalismo que compo a una descali icación an comple a
del Lib e Come cio» como la ealizada po Delgado y ello an o desde
un
pun o de is a gene al como desde el más pa icula de los e ec os
especí icos de esa polí ica en Ca aluña. En el p ime o de los planos
Ibidem.
l9
Fundación Banco Ex e io , Mad id 11987.
20
El abajo en cues ión es el i ulado «Els ca alans i el lliu e come $» ci .
no a 14.
21
C .
Delgado Ribas,
J.
M.,
«El modelo ca alán den o del sis ema de lib e
come cio (1765-1820)~ en
El come cio lib e en e Espa ia
y
Amé ica La ina,
1765-
1824. Mad id, 1987,
PP.
53-69.
22
C .
Ibidem.
allá de dos o es pue os habili ados que siguie an un mismo c i e io a
la ho a de o maliza sus egis os.
En una p ime a ap oximación y siguiendo a es e espec o el
esquema azado po el p opio
J.
M.
Delgado34, pa ece se que se
pod ían dis ingui , al menos, es modelos dis in os de egis os: a)
los co espondien es a las aduanas gallegas (Co uña y Vigo) y, has a
1783, ambién a la de Cádiz, ca ac e izados po ajus a se cabalmen e
al p o o ipo de egis o ex enso y de allado que acabamos de desc ibi ,
b) los o mados en el pue o gadi ano a pa i de la echa indicada, que
expe imen a on una d ás ica educción, limi ándose a eseña la ca ga
di idida en dos g andes bloques (según su p ocedencia ue a española
o ex anje a) y desglosada po pa idas, de las que se indi idualiza
sólo el peso o la can idad pe o no así su alo ni los de echos
de engados, que se consignan globalizados al inal de cada bloque; c)
los cumplimen ados en las aduanas del P incipado (Ba celona, los
Al aques
y
Ta agona), que cons i uyen un modelo in e medio en e
los dos an e io es, ano ándose las me cancías po englones, con
exp esión del a o o y adeudo de de echos de cada uno
y
ag upándolas, a su ez, en cua o apa ados: géne os españoles lib es
de con ibución, géne os españoles que adeudan de echos, sede ías
del eino y p oduc os ex anje os.
Dadas las ca ac e ís icas del ci cui o come cial ca alán que, como es
sabido, comp ende no sólo las expo aciones ealizadas di ec amen e
desde los pue os habili ados en el P incipado sino, ambién, las que
se hacían ía o os pue os (Málaga, Cádiz y la Co uña,
p incipalmen e), cab ía pensa en la con eniencia de un análisis, algo
más de allado, de odos y cada uno de os es modelos eseñados. Sin
emba go y habida cuen a, ambién, de los ines aquí pe seguidos
( ecué dese, e i ica la exac i ud de las ci as de expo ación de
indianas o ecidas po Delgado), en iendo que bas a á con cen a me
únicamen e en los de aquellos dos pue os que pueden conside a se
como los más im o an es y ep esen a i os del ci cui o,
a
sabe :
?A
Ba celona y Cádiz
.
Tal y como yo lo eo, la cues ión undamen al que aquí se nos
plan ea no es o a que in en a cla i ica en qué medida esa
simpli icación que expe imen a on los egis os de Ba celona
y
Cádiz
en la o ma de ano a la ca ga ha podido incidi sob e la a ea del
in es igado empeñado en le an a una es adís ica, lo más ajus ada
posible, de las can idades de indianas expo adas
o icialmen e
al
34
C .
Delgado
Ribas,
J.
M.,
Ca aluña
y
el sis ema de lib e come cio,
Tomo
111,
.
10-12.
C .
Ibidem,
Tomo
1,
p.
185.

LA
INDUS~
AU~OWNERA
CATALANA..
.
29
me cado ame icano desde uno y o o pue o. En o as palab as, de lo
que se a a, pues, es de sabe si, e ec i amen e, es a pa icula idad de
los egis os puede da luga a que dos in es igado es (como es el
caso que nos ocupa), abajando sob e la misma uen e, lleguen a
ob ene esul ados dis in os. Pa a e i ica lo, nada mejo que p ocede
a una desc ipción más po meno izada de las o mas en que dicha
me cancía apa ece eseñada en ambos ipos
de
egis os.
En p ime luga y po lo que se e ie e a los elabo ados en
Ba celona, aunque no suelen consigna la p ocedencia de las
me cancías egis adas ni ampoco descienden a es ablece mayo es
dis inciones en e las di e sas calidades de un mismo ipo de géne o
(en e los ex iles de ab icación española sólo se ma can di e encias
en unción de la ma e ia p ima empleada: ejidos de lana, seda, lino,
cáñamo o algodón), en lo que a añe conc e amen e al p oduc o que
aquí nos in e esa, su ca ac e ización no pa ece que en añe p oblemas
de ninguna índole. Po egla gene al es os egis os acos umb an a
dis ingui , con oda cla idad, las «indianas» o «co ones pin ados»
que, según el p opio Delgado, son los únicos pin ados de algodón
ín eg amen e ab icados en el P incipado, de aquellos o os pin ados
impo ados ya semielabo ados del ex anje o
y
que sólo son
es ampados en los alle es ca alanes, ales como las apla illas
pin adas», «pin ados sob e es opillas», «pin ados sob e pun i ies» o
simplemen e «pin ados». En consecuencia, no encuen o mo i os que
jus i iquen una posible dispa idad de esul ados a la ho a de
cuan i ica dicha pa ida, máxime cuando ue a de es as
denominaciones no conozco ninguna documen ación que nos pe mi a
es ablece , con absolu a segu idad, el o igen de ab icación
inequí ocamen e ca alán
de
es os ejidos. Qué duda cabe que siemp e
se
pod á
albe ga la sospecha que den o del englón de las «indianas»
o «co ones pin ados» ayan ambién incluidos, de o ma audulen a,
pin ados simplemen e es ampados en la egión36; sin emba go
y
a
menos que se disponga de una uen e al e na i a que pe mi a
36
Vid. a es e espec o Vila ,
P., La Ca alogne dans 1'Espagne mode ne,
Tomo
III,
pág. 126 donde nos ad ie e que una buena pa e de los ejidos que se en iaban
a las colonias bajo el epíg a e de «espailoles» no e an en ealidad más que
p oduc os ex anje os impo ados
y
acabados en España. También sob e el mismo
aspec o ha llamado la a ención con pos e io idad
J.
Fon ana e su a iculo «Colapso
y
ans o mación del come cio ex e io español en e 1792
y
1827. Un aspec o de
la c isis de
la
economía del An iguo Régimen en España»,
Moneda
y
C édi o,
n.
115,
1970
y,
más ecien emen e, lo ha hecho ambién Delgado Ribas,
J.
M.,
en su
Ca aluña
y
el sis ema del lib e come cio,
Tomo
1,
pág. 190. Aho a bien,
pese
a
ales
ad e encias, lo cie o
es
que no disponemos de ninguna uen e que nos
pe mi a
cuan i ica
es e
aude,
a e igua lo (y de cuya exis encia con ieso mi absolu o
desconocimien o), hoy po hoy, es o no pasa de se una hipó esis po
e i ica .
En segundo luga y en lo que espec a a los egis os gadi anos, de
en ada ampoco p esen an mayo es di icul ades con is a a la
iden i icación y pos e io cuan i icación de es os géne os. Po de
p on o y a semejanza de lo ya eseñado pa a el caso an e io , ambién
acos umb an a di e encia , cla amen e, las indianas o pin ados de
algodón genuinamen e ca alanes de aquellos o os pin ados
únicamen e es ampados en el P incipado, con el añadido de que
siemp e especi ican la p ocedencia an o de es os como del es o de
los p oduc os españoles emba cados. En e ec o, en los egis os de
Cádiz, «los géne os y u os de las Fáb icas del Reyno* apa ecen
desglosados en unción de sus luga es de p ocedencia, lo que, amén
de ga an iza (si es que ello ue e necesa io) el o igen
inequí ocamen e ca alán de las indianas, e i a ambién que puedan
con undi se los ejidos simplemen e es ampados en Ca aluña con los
de es a misma índole p oceden es de los alle es de pin ado o
es ampación que, desde mediados de la década de los ochen a, se
c ea on en el p opio Cádiz, en el ecino Pue o de San a Ma ía, en
Málaga o en La Co uña. En ealidad, el e dade o p oblema que nos
c ean los egis os de Cádiz no es o o que el que en aña su ausencia
casi absolu a pa a los años 1778-1781 y 1784; a es a g a e limi ación
al ez se pod ía añadi ambién o o p oblema «meno » como es el
hecho de que a pa i de 1788 las can idades de indianas engan
exp esadas en piezas en luga de a as, lo que a e ec os de una
compa ación con los da os de Delgado, nos obliga a aduci las a esa
úl ima unidad con los incon enien es que siemp e lle a apa ejados
es e ipo de ope aciones37.
En de ini i a (y ello e a, jus amen e, lo que se a aba de cla i ica ),
an o en los egis os de Ba celona como en los de Cádiz, las indianas
apa ecen cla amen e di e enciadas de los es an es «pin ados»,
pe mi iendo así una co ec a e aluación de las can idades expo adas.
En buena lógica, es o debe ía p oduci ci as idén icas sob e uen es
ambién idén icas, Sin emba go, no ha sido és e el caso y de ahí que,
an es de o ece mis p opios da os, in en e busca oda ía alguna o a
posible explicación a es a dispa idad.
37
Es bien sabido que la «pieza» puede con ene un núme o inde e minado de
a as; sin emba go, basándome en la documen ación del pe íodo 1782-1786, en la
que
se
especi ican las a as que con iene cada pieza
y
ad i iendo que es e núme o
se
ha man enido cons an e en e 20
y
21 a as, me he decidido a u iliza el índice
20'5
a as
po
pieza como más p obable.
LA
INDUS'IRIA
ALGODONERA
CATALANA..
.
3
1
E ec i amen e, desca ando que el mo i o de la misma esida en las
p opias uen es, cabe la posibilidad de que su causa es é elacionada
con la selección de los da os ealizada po el (los) in es igado (es) en
cues ión, aunque ad ie o desde aho a que, de se así, ello a ec a ía,
exclusi amen e,
al
caso gadi ano, po azones que paso a expone .
Como ya hemos adelan ado, du an e el pe íodo que aquí se
con empla, las me cancías egis adas en las aduanas de los pue os
habili ados en el P incipado no ago an, ni con mucho, las
expo aciones ca alanas al me cado ame icano. Exis ía, además, un
con ingen e impo an e de p oduc os p o enien es de Ca aluña que se
in oducían en la Ca e a a a és de o os pue os. Aho a bien,
mien as que en el p ime caso, en opinión de
J.
M. Delgado, la
iden i icación en e el come cio y la na egación colonial ca alana a de
suyo, no pa ece que ocu a o o an o con las expo aciones ealizadas
ías los es an es pue os. Re i iéndose conc e amen e a las que se
canalizaban desde Cádiz, Delgado dis ingue es ipos de pa idas38:
a) Me cancías anspo adas en los na íos del come cio di ec o que
habiendo iniciado su singladu a (con1 la ape u a de su co espondien e
egis o) en Ba celona, hacen escala en Cádiz pa a comple a su ca ga,
o malizando po ello o o egis o.
b) P oduc os emba cados en Cádiz y en na íos ca alanes que
inician allí su pe iplo exclusi amen e a lán ico; en es e caso, los
agen es o consigna a ios ca alanes a incados en la bahía eciben las
pa idas que les an llegando desde el P incipado, gene almen e a
bo do de pequeñas emba caciones, enca gándose de egis a las en
los buques ap es ados pa a ealiza la a esía.
c) Géne os expedidos en emba caciones pe enecien es a la
ma ícula gadi ana y que se di igían, p e e en emen e, a cie as
egiones del con inen e ame icano con las que Ca aluña no man enía
una elación come cial lo
su icien emen e
in ensa como pa a cub i la
o alidad del «buque» de
un
na ío de egis o p opio.
De es as es pa idas, la a ibución de las dos p ime as al ou pu
del come cio colonial ca alán no o ece mayo es di icul ades pa a
nues o au o , quien alega que, en el peo de los casos, pa a
jus i ica lo no sólo cuen a con la ayuda de la documen ación no a ial
en la iden i icación de me cancías
o
ca gado es sino, ambién, con lo
que nos enseña el análisis de las cos umb es me can iles ca alanas en
el ámbi o de la Ca e a, cuya p incipal ca ac e ís ica ue,
p ecisamen e, «un exclusi ismo [en la elección de na íos o agen es
38
C .
Delgado
Ribas,
J.
M.,
Ca aluña
y
el sis ema
...
Tomo
111,
pp.
16-18.
come ciales] lle ado has a ex emos so p enden es»39. Po el
con a io y en lo que se e ie e a las me cancías que in eg aban la
e ce a pa ida, su opinión es que no pueden con abiliza se en el habe
de la expo ación ca alana, acla ando que ello es así po cuan o, aún
den o del capí ulo de las p oducciones inequí ocamen e ca alanas
( ino, agua dien es, papel e indianas), po de iciencias de las uen es,
no es posible sabe si su expedición se ealiza de cuen a y iesgo de
come cian es del P incipado o si ya han salido de su ó bi a po a a se
de «me cancías adqui idas po las bu guesía gadi ana,a pie de áb ica,
pa a su en ío a Indiaw40.
Ad i iendo que se a a de una exclusión que, po azones que
expond é más adelan e, no conside o pe inen e, en la medida que
Delgado la pone en p ác ica pod ía jus i ica que, e ec i amen e,
nues as ci as no coincidie an a la ho a de con abiliza las indianas
expo adas ía Cádiz, aunque me pa ece di ícilmen e explicable la
eno me di e encia que se p oduce. Po o a pa e, insis o, es a es una
ci cuns ancia que no puede aduci se en el caso de las expo aciones
ealizadas desde Ba celona. En consecuencia y pa a no ex ende
innecesa iamen e el apa ado de las hipó esis ace ca de la dispa idad
de
ci as, me pa ece más e icaz pasa , inmedia amen e, a p esen a las
ci as mismas; al ez la magni ud de la dis ancia en e unas y o as
esul e más escla ecedo a que cualesquie a hipó esis p e ia.
b)
Las ci as con adic o ias.
Los da os que o ecemos a
con inuación p oceden, en su o alidad, del aciado sis emá ico de la
in o mación cuan i a i a que nos o ecen al espec o los egis os de
ida co espondien es a los pue os de Ba celona y Cádiz pa a el
pe íodo 1782-179641. La azón que nos ha lle ado a p escindi del
cua ienio 1778-1781 no es o a que la ya comen ada ausencia de
egis os pa a esos años. Con iene igualmen e eseña que las
can idades que hemos consignado cada año son, única y
exclusi amen e, aquellas que apa ecen en los egis os bajo las
úb icas de «indianas o co ones pin ados» (en el caso de Ba celona) y
de «indianas de Ba celona» o «pin ados de algodón de Ca aluña» (en
el de Cádiz). Pa iendo de es os p esupues os se ha elabo ado el
siguien e cuad o en el que se ecogen, en sendas columnas, an o
39
C .
Ibidem,
p.
17.
40
C .
Ibidem,
p.
19.
41
Es os egis os
se
encuen an deposi ados en
A chi o Gene al de
Indias,
Sec.
Indi e en e gene al, 2173-2195.
LA
INDUSTRIA
ALGODONERA
CATALANA..
.
3 3
nues as p o ias ci as como las que o ece Delgado pa a esos
82
mismos años
:
Expo aciones de indianas al me cado colonial (en a as)
BARCELONA
cÁDIZ
Años G.-Baque o Delgado G. Baque o Delgado
SE: Sin especi ica ; S/D:
Sin
da os.
De en ada y con p e e encia a qualquie o a posible
conside ación, de la simple obse ación del cuad o lo p ime o que
llama pode osamen e la a ención, ob iamen e y como ya se ad i ió,
es la eno me dis ancia exis en e en e mis ci as y las que nos
p opo ciona Delgado. En e ec o, en e a las
8.654.611
a as de
indianas con abilizadas en mi caso como olumen de expo ación po
ambos pue os, Delgado solamen e compu a
1.214.87 1
a as, ci a
7'1
eces in e io a la mía o, si se p e ie e, equi alen e a an sólo el
14
%
de la misma. Es más, aniaña di e encia apenas si se e
eco ada cuando omamos como é mino de compa ación la suma
o al que nos da Delgado pa a las expo aciones de indianas desde
42
La
ci as de
J.
M.
Delgado en
Ca aluña
y
el sis ema
...
omo
1,
pág.
318.

odos los pue os habili ados: 1.416.31 1 a as43; en es e caso, el
po cen aje se ele a lige amen e has a alcanza el 16'4
%
espec o de
mis p opias ci as y ello, bien en endido, a pesa de que las mías
siguen ep esen ando solamen e las expo aciones de dos pue os. De
igual modo y di igiendo aho a la mi ada hacia los o ales pa ciales que
a ojan Ba celona y Cádiz, queda ambién pa en e en el cuad o que la
magni ud de es a di e encia adquie e p opo ciones mucho más
acusadas en Cádiz que en Ba celona. Conc e amen e en es e úl imo
pue o la suma po mí ob enida (5.095.088 a as) mul iplica 4'6
eces la de Delgado (1.105.820 a as) mien as que en el caso de
Cádiz lo hace has a en 32,6 eces (3.559.523 a as en e a
109.051). En de ini i a, lo que es o quie e deci , sin más
ope aciones, es que, espec o a las indianas expo adas po
Ba celona, la suma p opues a po Delgado únicamen e ep esen a el
21'7
%
de la mía y que en el caso de Cádiz esa equi alencia se educe
has a el 3'06
%.
Cuando la di e encia es an abismal, esul a e iden e que no se a a
de un p oblema de ma ices y que cada ci a condiciona de una o ma
de e minan e la in e p e ación que se ex ae de ella. Con mis ci as po
delan e
hay
que
lee
que, pa a la p oducción de ejidos de algodón del
P incipado,
el me cado ame icano juega un papel de p imensimo
o den, abso biendo p ác icamen e has a el 53
%
del o al de dicha
p oducción.
Y
digo es o siguiendo el mismo mé odo que Delgado
u iliza pa a llega a su esul ado p opues o del 8'6
%:
conside a que
debe mul iplica se po cua o el o al de la p oducción de indianas de
su mues a de 25 ab ican e y halla , después, el po cen aje que sob e
al mul iplicación ep esen an
sus
expo aciones*. Las conclusiones
de
J.
M.
Delgado pa ecen cohe en es con sus ci as; las mías lo son
igualmen e con mis p opios da os. Se es ablece, pues, una egla
di ec amen e p opo cional a la ci a misma y, en consecuancia, es el
da o de base y ninguna o a a iable (al pa ece ) el que debe se
ga an izado, p obado, de endido y explicado. O a cosa se ía si
dispusié amos de uen es al e na i as. No siendo así no eo o a
solución. Como quie a que las di e encias de «lec u a» son an
eno mes y no habiendo sido capaz de encon a una explicación
azonable a la asumida po el p o eso Delgado, no me ha quedado
o o ecu so que explica , con oda cla idad, de donde p ocede mi
p opia lec u a y espe a que se haga algo simila con las p opues as
al e na i as que han sido u ilizadas pa a a gumen a (con oda lógica
en unción de ales ci as
)
conclusiones an adicalmen e dis in as.
43
C .
Ibidem.
44
C .
Delgado
Ribas,
J.
M.,
«La
indusma algodone a ca alana..
.»
p.
112.
LA
INDUSIRIA
AEODONERA
CATALANA..
.
35
P escindiendo aho a del condicionamien o «du o» de las ci as
globales sob e el ipo de conclusiones pod íamos ap oxima nos a un
análisis algo más ma izado de las se ies en cada uno de los pue os.
b.1)
Ba celona.
Po lo que espec a a es e pue o, al ez lo
p ime o que debo mani es a es mi incapacidad pa a explica
azonablemen e el hecho de que du an e los p ime os cinco años de la
se ie exis a una coincidencia p ác icamen e absolu a en e nues as
espec i as ci as y, po el con a io, que a pa i
de
1788 se p oduzca
una di e gencia de las ci as en cada se ie an no o ia que p o oca al
inal las eno mes des iaciones ya comen adas y alo adas. En
cualquie caso exis e a odo lo la go de es e segundo amo (es deci ,
1788-1796) una ci cuns ancia que con iene no pasa po al o: el
hecho de que la con abilidad de la inmensa mayo ía de las a iables a
ene en cuen a (núme o de na íos po año, alo es anuales de las
expo aciones, de echos de engados, olumen y alo de las dis in as
pa idas que in eg an la ca ga, e c.) esul a p ác icamen e idén ica pa a
Delgado y pa a mi p opia cómpui:~. Es a iden idad únicamen e se
ompe, a mi juicio, en dos englones: los co espondien es a las
indianas y a los es an es «pin ados», en e ec o, mien as que pa a el
pe íodo de las di e gencias, es deci 1788-96, yo compu o como
indianas ( espe ando como ya se acla ó, la nomencla u a de los
egis os) 5.075.968 a as, Delgado con abiliza solamen e 1.032.867
a as; en cambio, donde yo ob engo 8.289.847 a as de «pin ados»,
Delgado suma has a 12.271.276 a as. Sin emba go y como puede
ácilmen e ad e i se, si sumamos ambas pa idas el esul ado uel e
a se o a ez p ác icamen e el mismo en los dos casos: 13.365.815
a as en e a 13.304.143, es deci , una di e encia de an sólo 61.672
a as a a o de mi p opio cómpu o y que, además, se concen a en
un solo año, 1788, ya que en los es an es nues os espec i os o ales
coinciden casi exac amen e, según se desp ende del siguien e cuad o:
Expo aciones de indianas
y
pin ados.
Pue o de Ba celona
Años Delgado
G.
Baque o Di e encias
Delgado
G.
Baque o Di e encias
Debo en ende po ello que, po azones que desconozco, Delgado
ha con abilizado como ejidos de impo ación únicamen e es ampados
en el Mncipado la mayo pa e de lo que en los egis os se consigna
como indianas o co ones pin ados. Dado que, sal o e o po mi
pa e, no he encon ado en los abajos del p o eso Delgado ninguna
jus i icación de es a di e gencia en la conside ación de los dis in os
p oduc os, no pa ece que quede más opción que p egun a le al p opio
Delgado po las azones y la documen ación que le han mo ido a
«escogen> como lo ha hecho.
Reseñada es a ci cuns ancia, o a cues ión que me ece ambién
nues a a ención es la p opia cohe encia in e na, espec o a la
coyun u a, de cada una de las se ies. Vaya po delan e que, a la is a
del cuad o y sal ando, po supues o, alguna o a «peculia idad»
( alga como ejemplo el que la aguda c isis come cial de 1787 se
«acuse» en la se ie de Delgado con un inc emen o del 1'358
%
espec o al p omedio de indianas expo adas en el quinquenio
p eceden e), ambas se ies pa ecen mos a una conco dancia bas an e
es echa en las dos p incipales oscilaciones que desc iben: una ase de
a onia y/o medioc idad que se p olonga has a ines de la década de los
ochen a (en mi caso has a 1787)
y
o a de anca expansión que,
in e calando sacudidas muy ue es al alza (1792), se man iene has a
1796. Pues bien, pa iendo de es e diseño coyun u al, pa a Delgado
esul a e iden e que ese i ón al alza que acusan sus ci as a pa i de
1790 es la consecuencia inmedia a y di ec a de las nue as e o mas
come ciales (ampliación del á ea del lib e come cio, educción
imposi i a, e c.) in oducidas du an e la úl ima e apa del gobie no de
Flo idablanca; po con a la a onía has a en onces einan e no ue, en
su opinión, sino el esul ado del « enazo» p o ocado po la
implan ación del lib e come cio sob e la ma cha ascenden e que
lle aba la indus ia algodone a ca alana desde mediados de la cen u ia
y que culminó «en la ex ao dina ia década de 1768-1778, p e ia a la
LA
iNDUS'IRIA
ALGODONERA
CATALANA..
.
37
libe ación del come cio con Amé ica»45. Sin emba go, como no
p opo ciona ci as de p oducción ni de expo ación pa a esa «década
p odigiosa», no es posible dispone de una ga an ía e icaz de ales
a i maciones. Po mi pa e
y
espec o a es e ema, mi hipó esis pod ía
enuncia se de la siguien e o ma: si du an e la p ime a década de
igencia del lib e come cio las expo aciones de indianas po
Ba celona se man ienen a unos ni eles an bajos, ello se debe,
p obablemen e, de una pa e, al hecho de que Cádiz, como p ueban
sus p opias ci as, sigue desempeñando oda ía un papel de
p ime ísimo o den como pue o de salida hacia Amé ica de los
p oduc os ca alanes; de o a, a que el sec o algodone o se halla aún
plenamen e inme so den o de es e « iempo c eado * de que ya
habla a VilaI-46, c eando nue as emp esas
y
e o mando las
es uc u as de las ya exis en es, a ando de ompe su dependencia
mal esa en el suminis o de ma e ia p ima e in en ando in oduci la
hila u a, ab iéndose a la mecanizac:ión, e c47. En cambio, a pa i de
1789-90, Ba celona se consolida como pue o expo ado de las
p oducciones p opias (las expo aciones de indianas ía Ba celona
casi duplican a las que se hacen desde Cádiz), al iempo que, como
señala Delgado, la inco po ación al á ea del lib e come cio de la
p o incia de Venezuela pe mi e la llegada de impo an es can idades
de algodón despepi ado que ha án posible «hila en el P incipado
algodón a meno cos e que el mal ésd8, aduciéndose odo ello en el
espec acula inc emen o que expe imen an las can idades de indianas
expo adas.
Po úl imo, an sólo añadi que las dis in as in e p e aciones que
acabamos de o ece conducen, i e e siblemen e, a la lec u a inal
que a ec a al papel de la demanda colonial en la p oducción de
indianas del P incipado. Con las ci as de Delgado esul a que las
indianas expedidas po Ba celona apenas ep esen an un 7
%
espec o
al o al de la p oducción (exac amen e un
6'6
%)
mien as que con las
mías el po cen aje se ele a casi al
35
%
(34'6
%).
En conclusión, de
la acep ación de las di e en es ci as se desp ende la opues a
alo ación del papel que juega el me cado ame icano en el p oceso de
c ecimien o y desa ollo de la indus ia algodone a ca alana. En el
caso de Delgado, e ec i amen e, unas expo aciones que sólo
45
C . Delgado Ribas,
J.
M.,
«Polí ica ilus ada, indus ia española..
.»
p.
260.
46
C . Vila , P., «La Ca alunya indus ial..
.»
47
Pa a odos es os aspec os, id. el excelen e a ículo de G au,
R.
y López,
M.,
«Emp esa i i capi alis a a la manu ac u a ca alana del segle XVIII. In oducció
a l'es udi de les hb iques d indianes» en
Rece ques,
n.
4,
1974,
pp.
19-57.
48
C . Delgado Ribas,
J.
M.,
«La
indus ia algodone a ca alana..
.»
p.
107.