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La Industria algodonera catalana y el libre comercio : otra reconsideración

García-Baquero González, Antonio

Abstract

El papel desempeñado por el mercado americano en el proceso industrializador catalán ha constituido un elemento clave de discusión historiográfica en los últimos años. Con el presente artículo, el profesor García-Baquero añade nuevos elementos documentales a la reflexión histórica y valora positivamente la importancia que el comercio con América tuvo en el desarrollo de la industria textil catalana en las últimas décadas del Setecientos.

Full text

MANUSCRITS. nQ 9, Ene o 1991, págs. 13-40 La indus ia algodone a ca alana y el lib e come cio. O a econside ación An onio Ga cía-Baque o González El es udio de las elaciones come ciales en e Ca aluña y Amé ica du an e la e apa del denominado lib e come cio se ha con e ido, de unos años a es a pa e, en obje o de una espe o que no enconada polémica cen ada, básicamen e, en la con adic o ia alo ación que se iene haciendo del papel jugado po esos in e cambios en el desa ollo económico gene al del P incipado y, de o ma más especí ica, sob e su sec o indus ial algodone o. Muy escue amen e y a modo de eco da o io elemen al se pod ía deci que el núcleo del deba e se e i'e e a que ha cambiado, «al pa ece », el sen ido de la esponsabilidad que se le econocía al Lib e come cio en la ma cha de la economía ca alana hacia su mode nización. En e ec o, de unos p ime os análisis que suge ían el ca ác e posi i o de esas elaciones y abogaban po una esis de un Lib e come cio bene icioso pa a la economía del P incipado, úl imamen e se ha pasado no ya sólo a cues iona el alcance de ales e ec os sino incluso a alo a los nega i amen e, acusando a la si uación aludida de ena o e asa el p e isible despegue indus ial de la egión. En su e sión más adical, es a esis sos iene que el Reglamen o de 1778 no ue sino el p incipal ins umen o de que se alió la adminis ación bo bónica pa a a a de lle a a la p ác ica una polí ica económica encaminada a impedi el desa ollo de una indus ia de co e mode no, incompa ible con el o den social del a do- eudalismo de endido po el e o mismo ilus ado. Po consiguien e, Ca aluña, lejos de cons i ui (como se c eía) el p o o ipo de la egión que mejo supo saca p o echo de esa expe iencia, se nos con ie e, ni más ni menos, en su « íc ima p opicia o ia», a iiándose que ello es así po que la inalidad , más o menos encubie a, del e o mismo come cial no ue o a que desac i a su incipien e indus ialización, o ganizada en o no al sec o del algodónl. Sin se yo (como es no o io) especialis a y ni siquie a es udioso cuali icado del ema, pod ía da la imp esión de que un a ículo mío, esc i o ya hace una ein ena de años, ha sido conside ado po algunos como la línea de salida del deba e2. Tal ez debe ía suge i que, en mi opinión, el conjun o del a ículo y no una ase de sus conclusiones ( o zosamen e escue a y adicalizada) hab ía sido más ú il pa a plan ea cualquie cues ión3.En odo caso y eniendo en cuen a la li e a u a ecien e al espec o, me ha pa ecido opo uno asoma me nue amen e al ema, no sé si pa a hace me pe dona la osadía o, cuando menos, pa a acla a y comple a la in o mación que en onces apo é. Sea como ue e (o, quizás, sencillamen e po aquello de que «el ca e o siemp e llama dos eces»), he aquí es a segunda en ega, a in oduci en un deba e del que, hones amen e, no me conside o esponsable y que, po mi pa e, ago a lo que puedo apo a le. 1. Los é minos del deba e: in en o de sín esis his o io- g á ica. Mi p ime a con ibución a la labo de escla ecimien o a que he aludido consis i á en de ol e a sus jus os é minos el papel del e e ido a ículo y la conside ación que pa ece habe me ecido como un supues o pun o de pa ida del deba e. Po deci lo en muy pocas palab as, debo señala que al conside ación me pa ece excesi a y, lo que es más impo an e, absolu amen e inme ecida. La e dad es que yo pa ía de unas esis ya p ees ablecidas, o undamen e o muladas po des acados e ilus es especialis as en la ma e ia y a las que sencillamen e inco po é la modes a apo ación empí ica que en aquel momen o es aba a mi disposición. Cu iosamen e, es as esis iniciales de pa ida no han uel o a se ci adas en el deba e pos e io , lo que ha C . Delgado Ribas, J. M., «Polí ica ilus ada, indus ia española y me cado ame icano, 1720-1820~ en Ped albes, n. 3,1983, pp. 253-263. Me e ie o a mi a ículo «Come cio colonial y p oducción indus ial en Ca aluna a ines del siglo XVIII» en J. Nada1 y G. To ella (eds.), Ag icul u a, come cio colonial y c ecimien o económico en la España con empo ánea. Ba celona, 1973, pp. 268-294. La ase en cues ión no es o a que esa que la ya an as eces ci adas po J. M. Delgado de que «el desa ollo indus ial ca alán de ines del siglo XVIII esul a p ác icamen e inconcebible de no habe con ado con el me cado ame icanon, C . a . ci . no a an e io , pág. 294. LAINDUS'IRIA ALGODONERA CATALANA.. . 15 pe mi ido que mis pa cos da os ocupasen el acío como p o agonis as en la línea de salida de esa ca e a dialéc ica que ha seguido. En es as ci cuns ancias me pa ece, pues, de es ic a jus icia, eco da las e dade as uen es que inspi a on el a ículo en cues ión. Lo ha é en seguida con b e edad y espe o que con oda p ecisión. En e ec o, p escindiendo de o os posibles p eceden es menos di ec os e inmedia os, dos son los au o es a los que, en pu idad, debe a ibui se el mé i o de habe exp esado, po p ime a ez y de o ma inequí oca, la esis de la es echa inculación exis en e en e la demanda ame icana y la apa ición en Ca aluña de un sec o indus ial mode no. Me e ie o ob iamen e, a P. Vila y jun o a él (y con mayo es mo i os, si cabe), a J. Fon ana, au o es e úl imo, po cie o, cuya p ime a apo ación al deba e y po azones que se me escapan, iene siendo eliminada, sis emá icamen e, de odos los es ados de la cues ión que se han elabo ado con pos e io idad4. Pues bien, po lo que a añe a Vila y en elación al ema que nos ocupa, en el omo ID[ de su Ca aluña había esc i os: Es el come cio colonial, no el come cio ex e io , aquel cuya demanda exci a la indus ialización en Ca aluña. En cuan o a Fon ana, sus a i maciones al espec o ( e idas en un a ículo apa ecido en 1967 y eedi ado en 1973) no pe mi en ampoco albe ga muchas dudas ace ca del papel concedido al come cio colonial6: En la segunda mi ad del siglo XVIII se desa olló en Ca aluña una indus ia ex il algodone a de ipo mode no (. . .). La expansión Como ejemplos a es e espec o algan, en e o os: Maluque de Mo es, J., «La his o ia económica de Ca aluña» en Papeles de Economía Española, n. 20, 1984, pp. 268-280; Delgado Ribas, J. M. i F ade a, J. M., «El come $ en e Ca alunya i Ame ica, 1680-1898. Un in en de sin esi his b ica» en El come c en e Ca alunya i Ame cia, segles XVIIl i XX. Ba celona, 1986, pp. 13-21; Delgado Ribas, J. M., «Come cio colonial y c ecimien o económico en la España del siglo XVIII. La c isis de un modelo in e p e a i o» en Manuscn s, n. 3, 1986, pp. 23-40;. Oli a Melga , J. M., «El come cio colonial de Ca aluña en la época de Ca los 111: del sis ema de pue o único al come cio lib e. Apo aciones y deba es» en Ac es Ca alunya a l'kpoca de Ca les III. Segon Cong és &His o ia Mode na & Ca alunya. Ba celona, 1988, pp. 447-468. 5 C . Vila , p. La Ca alogne dans 1'Espagne mode ne. Reche ches su les onde nen s économiques des s uc u es na ionales. Pa ís, 1962, . 111, pág. 126. C . Fon ana, J., «Fo mación del me cado nacional y oma de conciencia de la bu guesía» en Cambio económico y ac i udes polí icas en la Espa ia del siglo XIX. Ba celona, 1973, pp. 37-39. de la indus ia algodone a se apoyó inicialmen e en un me cado de ámbi o egional (...) Más a de, ue el come cio colonial el que la po enció di ec a e indi ec amen e: po la en a de indianas en los me cados ame icanos y po el en ío, al p opio iempo, de exceden es ag a ios ca alanes (. . .) Po odo ello, la indus ia algodone a ligaba su u u o a la con inuidad del á ico colonial y c ecih de espaldas a España y a su me cado. La coincidencia en e el i mo de c ecimien o del come cio ca alán con Amé ica y el de la indus ia algodone a es e iden e, aunque ello no implique una dependencia di ec a y mecánica. Es di ícil sabe si el me cado colonial e a an impo an e po el olumen de p oduc os que abso bía (...), po los bene icios ex ao dina ios que p opo cionaba o po una combinación de ambos ac o es. Lo que me pa ece indiscu ible es que, sin menosp ecia el olumen de las en as en el me cado egional y en el nacional, la expo ación a Amé ica esul aba i al pa a los ab ican es de indianas. El me cado colonial hizo posible, po an o, que una ac i idad indus ial mode na pudiese c ece , aunque uese modes amen e, sin que hubie a un desa ollo pa alelo del me cado nacional. A mayo abundamien o, sob e algunos de los ex os que acabo de ci a y a la is a, ambién, de o os es imonios de comienzos del XIX (ya u ilizados po Fon ana en apoyo de sus an e io es a maciones), en 1970, J. Nadal ei e aba, aunque con ma ices, su mensaje sus ancial7: Es os ex os son e elado es de una e dad incues ionable, la decisi a impo ancia de la demanda colonial en los p ime os es adios de la indus ia, aunque pecan, sin duda, po exceso (. . .) Los pocos da os p ecisos de que se dispone así pa ecen indica lo. En 1793, ailo ela i amen e malo, los ejidos emba cados en Ba celona con des ino al Nue o Con inen e o aliza on 1.201.456 me os, equi alen es al 12 po 100 de oda la p oducción. En 1792, año eco d es a ez, los pin ados en iados a las colonias habían sumado 2.467.329 me os, can idad que, e e ida a una p oducción supues amen e idén ica a la de 1793, hubiese signi icado el 24,s po 100 de la misma. Con end ía p ecisa que, pa a Nadal, esos po cen ajes, más que cues iona el papel jugado po la demanda colonial, lo que es aban sugi iendo e a que la ponde ación del come cio ex e io no debe ía hace se en pe juicio del econocimien o del me cado in e no, egional C . Nadal, J., «La economía española (1829-1931)s eil E6 Banco de España. Una his o ia econdmica. Ba celona, 1970, pág. 351. LA INDUS'IRIA AUjODONER.4 CATALANA.. . 17 o nacionals. Po consiguien e, a comienzos de la década de los se en a, la esis ya en ci culación (con ma ización incluida) no e a o a que la de la acep ación de la impo ancia i al y decisi a del me cado ame icano en el desa ollo inicial de la indus ia algodone a ca alana. De idén ico modo, esul a ambién cla o que es a idea equena de una apoya u a documen al más sólida, que pe mi ie a supe a ese pa co bagaje in o ma i o («esos pocos da os p ecisos*) de que se disponía. Y jus amen e en esa di ección es donde se enma can las comunicaciones p esen adas po C. Ma ínez Shaw y po mí mismo al 1 Coloquio de His o ia Económica de España, celeb ado en Ba celona en 1972. E ec i amen e, Ma ínez Shaw en un abajo o ien ado a as ea las conexiones exis en es en e el come cio colonial y la indus ia algodone a ca alana du an e los p ime os ein e años de ida de es a úl ima (1736-1756), as cons a a que esos años coinciden con un pe íodo ca ac e izado «po el e iden e p og eso» de las ansacciones me can iles de Ca aluña con Amé ica espec o a épocas an e io es y «po una acen uada endencia expansi a*, apo a oda una se ie de nue os da os que le pe mi en ija esas elaciones en los siguien es é minos: En unos casos, dependencia de capi ales acumulados a pa i de ac i idades come ciales desa olladas en con ac o con los me cados ul ama inos; en o os casos, necesidad de es os me cados ame icanos como salida p i ilegiada de la p oducción (. ..) Po úl imo p on o ecu so a la ma e ia p ima o ecida po las plan aciones de las Indias. En de ini i a, pa a Ma ínez Shaw, si el come cio colonial no cons i uyó «el único incen i o» pa a el nacimien o de la mode na indus ia ex il ca alana, de lo que no cabe duda es que ue uno de los ac o es que con ibuyó a su emp ana apa ición, posibili ando, además, «el i mo acele ado que adqui ió su desa ollo inicial#. Po lo que se e ie e a mi abajo, cen ado en la e apa del lib e come cio, su obje i o p imo dial, exp esamen e con esado, no e a o o que «in en a una ap oximación al es udio de la p oducción indus ial ca alana» omando como índice las expo aciones del pue o de Ba celona a las coloniaslo. La conc eción a es e ámbi o del come cio se jus i icaba an o en la disponibilidad de las uen es como C . Ibidem. C . Ma ínez Shaw, C.: «Los o ígenes de la indus ia algodone a ca alana y el come cio colonial» en J. Nada1 y G. To ella (eds.), Ag icul u a, come cio colonial. .. pp. 243-267. lo C . Ga cía-Baque o González, A., a . ci . no a 2, pág. 269. en el hecho, ya cons a ado po Vila , de su mayo inculación a la indus ia egional. T as econs ui su e olución a lo la go de dicho pe íodo y analiza su es uc u a y composición, dos e an las conclusiones undamen ales a las que llegaba, co onadas po una apos illa' l. 1. «La es echa elación exis en e en e el i mo de c ecimien o del come cio global de Ca aluña con Amé ica y el de las expo aciones de p oduc os de i ados de la indus ia egional*; 2. Que aunque es o no supone «la exis encia de un égimen de causalidad ansi i a, inmedia a y di ec a del come cio sob e la p oducción no po ello podemos deja de cons a a que el aumen o expe imen ado po las expo aciones de p oduc os indus iales son un cla o índice del inc emen o de la p oducción indus ial*. 3. «Es más, el desa ollo indus ial ca alán de ines del siglo XVIII esul a p ác icamen e inconcebible de no habe con ado con el me cado ame icano». Con iene eseña que, jun o a es as dos comunicaciones que pa ecían eni a a i ica la con ianza deposi ada en el come cio colonial como ac o decisi o en el a anque de la indus ialización ca alana, en el ma co de es e mismo coloquio se p esen ó ambién una e ce a, po J. Fon ana, en la que, al iempo que se nos p e enía con a los iesgos que implicaba la suposición de que exis ía «una elación di ec a y lineal en e el come cio colonial y la indus ialización», se in oducía un nue o elemen o a la ho a de analiza esos nexos: «la in e elación en e come cio colonial, negocio indus ial y ac i idades ag a ias»l2. T as desca a , po simplis a, la , imagen de una indus ia mode na su gida como una consecuencia mecánica de la acumulación de capi al, Fon ana eclama una mayo a ención hacia un asgo que conside a esencial? el hecho de que hubie a ambién un olumen conside able de expo aciones ag a ias (en especial de ca ác e i ícola, lo que quie e deci que pa icipaban en ellas pequeños y medios p opie a ios). que con ibuye on a po encia el desa ollo del me cado in e io (el dine o ob enido po esos p opie a ios pequeños y medios con la en a de l1 C . Ibidem, pág. 249. 12 C . Fon ana, J., «Come cio colonial e indus ialización: una e lexión sob e los o ígenes de la indus ia mode na en Ca aluña» en J. Nada1 y G. To ella (eds.), Ag icul u a, come cio colonial.. . pp. 358-365. l3 C . Ibidem, pág. 364. LA INDUSlRiA ALGODONERA CATALANA.. . 19 sus agua dien es debió epe cu i en un aumen o de su capacidad de consumo) y a o ecie on a su ez el c ecimien o de la indus ia. Po consiguien e, la con ibución del come cio colonial al despegue indus ial no se hab ía p oducido sólo de o ma di ec a, al p opo ciona unos me cados «p i ilegiados» a esa p oducción sino ambién indi ec amen e, al aumen a la capacidad de comp a de una se ie de a esanos y de ag icul o es locales, odo lo cual se pond ía cla amen e de mani ies o a pa i de 1814, echa en que se inicia la pé dida de ini i a de aquellas posesiones. T as la edición, en 1974, de las ac as de es e coloquio, no se ol e á a p oduci ninguna o a apo ación sus ancial al ema has a comienzos de la década de los ochen a, momen o a pa i del cual J. M. Delgado inicia la publicación de una se ie de a ículos con los que a a de cues iona el papel concedido al me cado colonial en el l p oceso de mode nización indus ial de Ca aluña sino, en gene al, odo el con enido asignado a la polí ica del Lib e Come cio14. Fi memen e con encido de que dicha polí ica no u o o a inalidad que la de inc emen a los ing esos de la Real Hacienda, po lo que se e ie e al ema que aquí más nos p eocupa, es deci , las conexiones exis en es en e el me cado colonial y el a anque de la mode na indus ia algodone a ca alana, su opinión es que ales elaciones no sólo a o ecie on su desa ollo sino que, po el con a io, le aca ea on se ios incon enien es y con ibuye on a en o pece lo. Pa a nues o au o , la época do ada de la nacien e indus ia algodone a ca alana coincide con los años cen ales del siglo XVIII y, sob e odo, con la «ex i!o dina ia década 1768-1778, p e ia a la libe alización del come cio con Amé ica», pe íodo en el que es e sec o «a anza á más» que en odo lo que es aba de siglo. Y ello ue así po que: El eglamen o de 1778 no p e endía, pues, elimina el come cio de eexpo ación de manu ac u as ex anje as y omen a el desa ollo l4 El pun o de pa ida de es as publicaciones lo cons i uye su esis doc o al, aún inédi a, Ca aluña y el sis ema de Lib e come cio (1778-1818): una e lexión sob e las aíces del e o mismo Bo bónico. Uni e sidad de Ba celona, 1981; a es e abajo han seguido, en e o os, los siguien es a ículos: «Polí ica ilus ada, indus ia española y me cado ame icano, 1720-1820», Ped albes n. 3, pp. 253-263; «El mi a ge del lliu e come $» en El come c en e Ca alunya i Ad ica, segles XVIII i XIX. Ba celona, 1986, pp. 67-80; «Els ca alans i el lliu e come $» en ibidem, pp. 83-93; «Lib e come cio. Mi o y ealidad» en Me cado y desa ollo económico en la España con empo ánea. Mad id, 1986, pp. 69-83; «Come cio colonial y c ecimien o económico en la España del siglo XVIII. La c isis de un modelo in e p e a i o~, Manusc i s, n. 3, 1986, pp. 23-40. de las nacionales, sino impedi el o alecimien o de odas aquellas indus ias que compo aban la disolución de los ínculos de dependencia se io ial (. . .) La exis encia, a ines del siglo XVIII, de un me cado colonial p o egido no cons i uyó un ac o de p og eso pa a la manu ac u a sino que con ibuyó a su es ancamien o al deses imula las in e isones del capi al en la indus ia mode na15. Desa ada la polémica, en 1984 J. Maluque de Mo es ealiza un ina y ponde ada pues a a pun o sob e la cues ión en la que, si bien conside a que «debe desca a se de ini i amen e oda p opues a in e p e a i a que con emple el me cado ame icano como p incipal uen e de demanda», echaza ambién, po «insu icien emen e demos ada» y po su «anac onismo» aquella o a que eía en la eglamen ación del come cio lib e un obs áculo a la indus ialización ca alanalb. En su opinión esul a in e osímil a i ma que la p oducción indus ial ue a pa a , mayo i anamen e, al me cado ame icano y no al nacional y ampoco le pa ece cie o que las colonias uesen el único me cado que o ecía saldos egula men e a o ables. F en e a quiene así piensan, Maluque sos iene: 1. que «el consumo de los ex iles ca alanes en el siglo XVIII hay que busca lo, an es que nada, en la p opia Ca aluña y, ambién, en las egiones españolas más p óximas o más accesibles en é minos de cos es del anspo e»; 2. que aunque «puede es ablece se azonablemen e, po aho a, que las can idades de manu ac u ados expo adas, en el conjun o del pe íodo, a la Amé ica española no ue on demasiado g andes en é minos ela i os» (acep a el máximo del 21 % sob e el o al de la p oducción es ablecida po Nadal), «quizás el ni el de los bene icios conseguido po los come cian es in e media ios, en cambio, sí esul aba bas an e mayo que la media del alcanzado en el o al de las ope aciones ex e io es»l7. En de ini i a, po an o, si pa a Maluque «el come cio colonial no puede se conside ado como causa de e minan e del a anque de la indusmalización ca alana [ello] ampoco signi ica que el come cio con las colonias u ie a una impo ancia i ele an e» y de ahí que nos ins e a ealiza nue as in es igaciones en el e eno de la « en abilidad de - -- l5 C . Delgado Ribas, J. M., ~Polí ica ilus ada, indus ia española ... >> p. 261. l6 C . Maluque de Mo es, J., «La His o ia económica de Ca aluña», en Papeles de Economía Española, n. 20, 1984, pp. 272-273. l7 Ibidem, p. 272. LA INDUSTRIA ALGODONERA CATALANA.. . 21 las in e siones y la acumulación, y en los e ec os la e ales del á ico ame icano sob e la ac i idad na ie a y la cons ucción na al»lg. Al año siguien e y en el cu so de un simposio celeb ado en le Pue o de San a Ma ía sob e «El come cio lib e en e España y Amé ica La ina, 1765- 1824»19, la polémica uel e a ea i a se y en es a ocasión de la mano de dos de los más cuali icados ep esen an es de las pos u as en li igio: J. M. Delgado y C. Ma ínez Shaw. El p ime o, as ea i ma se en algunas de sus esis más conocidas y en un abajo del que ya había adelan ado pa e de su con enido20, p esen a como apo ación más no edosa una ipología del compo amien o de los dis in os pue os habili ados po el Reglamen o de 1778, en la que el caso ca alán se di e encia del es o po se el único que, al «neu aliza las deseconomías gene adas po su poco a o unada si uación geog á ica», consiguió pa icipa con éxi o en la Ca e a de Indias. En su opinión, es o se log ó a a és de un p oceso de acionalización p oduc i a, que u o como p incipales obje i os la educción de los cos es de ansacción y una mejo adap ación a las nue as condiciones del me cado ame icano y que se adujo en el hecho de que el modelo ca alán sea el único den o del sis ema del lib e come cio que o ece un balance con as ado en é minos de c ecimien o económico21. Sin emba go, es a ci cuns ancia no impedi á que la discusión con inue, ya que, pa a Delgado, el Reglamen o de 1778 des ió el c ecimien o ca alán hacia la especilización i ícola y o illó a la indus ia hacia el me cado in e io , al impone en el come cio ame icano la eexpo ación de ejidos ex anje os a los que un some o acabado en las áb icas del P incipado pe mi ía p esen a como nacionales22. Po lo que se e ie e a la comunicación p esen ada po Ma ínez Shaw, sus obje i os no pueden es a más cla os: «señala el ex emado adicalismo que compo a una descali icación an comple a del Lib e Come cio» como la ealizada po Delgado y ello an o desde un pun o de is a gene al como desde el más pa icula de los e ec os especí icos de esa polí ica en Ca aluña. En el p ime o de los planos Ibidem. l9 Fundación Banco Ex e io , Mad id 11987. 20 El abajo en cues ión es el i ulado «Els ca alans i el lliu e come $» ci . no a 14. 21 C . Delgado Ribas, J. M., «El modelo ca alán den o del sis ema de lib e come cio (1765-1820)~ en El come cio lib e en e Espa ia y Amé ica La ina, 1765- 1824. Mad id, 1987, PP. 53-69. 22 C . Ibidem. allá de dos o es pue os habili ados que siguie an un mismo c i e io a la ho a de o maliza sus egis os. En una p ime a ap oximación y siguiendo a es e espec o el esquema azado po el p opio J. M. Delgado34, pa ece se que se pod ían dis ingui , al menos, es modelos dis in os de egis os: a) los co espondien es a las aduanas gallegas (Co uña y Vigo) y, has a 1783, ambién a la de Cádiz, ca ac e izados po ajus a se cabalmen e al p o o ipo de egis o ex enso y de allado que acabamos de desc ibi , b) los o mados en el pue o gadi ano a pa i de la echa indicada, que expe imen a on una d ás ica educción, limi ándose a eseña la ca ga di idida en dos g andes bloques (según su p ocedencia ue a española o ex anje a) y desglosada po pa idas, de las que se indi idualiza sólo el peso o la can idad pe o no así su alo ni los de echos de engados, que se consignan globalizados al inal de cada bloque; c) los cumplimen ados en las aduanas del P incipado (Ba celona, los Al aques y Ta agona), que cons i uyen un modelo in e medio en e los dos an e io es, ano ándose las me cancías po englones, con exp esión del a o o y adeudo de de echos de cada uno y ag upándolas, a su ez, en cua o apa ados: géne os españoles lib es de con ibución, géne os españoles que adeudan de echos, sede ías del eino y p oduc os ex anje os. Dadas las ca ac e ís icas del ci cui o come cial ca alán que, como es sabido, comp ende no sólo las expo aciones ealizadas di ec amen e desde los pue os habili ados en el P incipado sino, ambién, las que se hacían ía o os pue os (Málaga, Cádiz y la Co uña, p incipalmen e), cab ía pensa en la con eniencia de un análisis, algo más de allado, de odos y cada uno de os es modelos eseñados. Sin emba go y habida cuen a, ambién, de los ines aquí pe seguidos ( ecué dese, e i ica la exac i ud de las ci as de expo ación de indianas o ecidas po Delgado), en iendo que bas a á con cen a me únicamen e en los de aquellos dos pue os que pueden conside a se como los más im o an es y ep esen a i os del ci cui o, a sabe : ?A Ba celona y Cádiz . Tal y como yo lo eo, la cues ión undamen al que aquí se nos plan ea no es o a que in en a cla i ica en qué medida esa simpli icación que expe imen a on los egis os de Ba celona y Cádiz en la o ma de ano a la ca ga ha podido incidi sob e la a ea del in es igado empeñado en le an a una es adís ica, lo más ajus ada posible, de las can idades de indianas expo adas o icialmen e al 34 C . Delgado Ribas, J. M., Ca aluña y el sis ema de lib e come cio, Tomo 111, . 10-12. C . Ibidem, Tomo 1, p. 185. LA INDUS~ AU~OWNERA CATALANA.. . 29 me cado ame icano desde uno y o o pue o. En o as palab as, de lo que se a a, pues, es de sabe si, e ec i amen e, es a pa icula idad de los egis os puede da luga a que dos in es igado es (como es el caso que nos ocupa), abajando sob e la misma uen e, lleguen a ob ene esul ados dis in os. Pa a e i ica lo, nada mejo que p ocede a una desc ipción más po meno izada de las o mas en que dicha me cancía apa ece eseñada en ambos ipos de egis os. En p ime luga y po lo que se e ie e a los elabo ados en Ba celona, aunque no suelen consigna la p ocedencia de las me cancías egis adas ni ampoco descienden a es ablece mayo es dis inciones en e las di e sas calidades de un mismo ipo de géne o (en e los ex iles de ab icación española sólo se ma can di e encias en unción de la ma e ia p ima empleada: ejidos de lana, seda, lino, cáñamo o algodón), en lo que a añe conc e amen e al p oduc o que aquí nos in e esa, su ca ac e ización no pa ece que en añe p oblemas de ninguna índole. Po egla gene al es os egis os acos umb an a dis ingui , con oda cla idad, las «indianas» o «co ones pin ados» que, según el p opio Delgado, son los únicos pin ados de algodón ín eg amen e ab icados en el P incipado, de aquellos o os pin ados impo ados ya semielabo ados del ex anje o y que sólo son es ampados en los alle es ca alanes, ales como las apla illas pin adas», «pin ados sob e es opillas», «pin ados sob e pun i ies» o simplemen e «pin ados». En consecuencia, no encuen o mo i os que jus i iquen una posible dispa idad de esul ados a la ho a de cuan i ica dicha pa ida, máxime cuando ue a de es as denominaciones no conozco ninguna documen ación que nos pe mi a es ablece , con absolu a segu idad, el o igen de ab icación inequí ocamen e ca alán de es os ejidos. Qué duda cabe que siemp e se pod á albe ga la sospecha que den o del englón de las «indianas» o «co ones pin ados» ayan ambién incluidos, de o ma audulen a, pin ados simplemen e es ampados en la egión36; sin emba go y a menos que se disponga de una uen e al e na i a que pe mi a 36 Vid. a es e espec o Vila , P., La Ca alogne dans 1'Espagne mode ne, Tomo III, pág. 126 donde nos ad ie e que una buena pa e de los ejidos que se en iaban a las colonias bajo el epíg a e de «espailoles» no e an en ealidad más que p oduc os ex anje os impo ados y acabados en España. También sob e el mismo aspec o ha llamado la a ención con pos e io idad J. Fon ana e su a iculo «Colapso y ans o mación del come cio ex e io español en e 1792 y 1827. Un aspec o de la c isis de la economía del An iguo Régimen en España», Moneda y C édi o, n. 115, 1970 y, más ecien emen e, lo ha hecho ambién Delgado Ribas, J. M., en su Ca aluña y el sis ema del lib e come cio, Tomo 1, pág. 190. Aho a bien, pese a ales ad e encias, lo cie o es que no disponemos de ninguna uen e que nos pe mi a cuan i ica es e aude, a e igua lo (y de cuya exis encia con ieso mi absolu o desconocimien o), hoy po hoy, es o no pasa de se una hipó esis po e i ica . En segundo luga y en lo que espec a a los egis os gadi anos, de en ada ampoco p esen an mayo es di icul ades con is a a la iden i icación y pos e io cuan i icación de es os géne os. Po de p on o y a semejanza de lo ya eseñado pa a el caso an e io , ambién acos umb an a di e encia , cla amen e, las indianas o pin ados de algodón genuinamen e ca alanes de aquellos o os pin ados únicamen e es ampados en el P incipado, con el añadido de que siemp e especi ican la p ocedencia an o de es os como del es o de los p oduc os españoles emba cados. En e ec o, en los egis os de Cádiz, «los géne os y u os de las Fáb icas del Reyno* apa ecen desglosados en unción de sus luga es de p ocedencia, lo que, amén de ga an iza (si es que ello ue e necesa io) el o igen inequí ocamen e ca alán de las indianas, e i a ambién que puedan con undi se los ejidos simplemen e es ampados en Ca aluña con los de es a misma índole p oceden es de los alle es de pin ado o es ampación que, desde mediados de la década de los ochen a, se c ea on en el p opio Cádiz, en el ecino Pue o de San a Ma ía, en Málaga o en La Co uña. En ealidad, el e dade o p oblema que nos c ean los egis os de Cádiz no es o o que el que en aña su ausencia casi absolu a pa a los años 1778-1781 y 1784; a es a g a e limi ación al ez se pod ía añadi ambién o o p oblema «meno » como es el hecho de que a pa i de 1788 las can idades de indianas engan exp esadas en piezas en luga de a as, lo que a e ec os de una compa ación con los da os de Delgado, nos obliga a aduci las a esa úl ima unidad con los incon enien es que siemp e lle a apa ejados es e ipo de ope aciones37. En de ini i a (y ello e a, jus amen e, lo que se a aba de cla i ica ), an o en los egis os de Ba celona como en los de Cádiz, las indianas apa ecen cla amen e di e enciadas de los es an es «pin ados», pe mi iendo así una co ec a e aluación de las can idades expo adas. En buena lógica, es o debe ía p oduci ci as idén icas sob e uen es ambién idén icas, Sin emba go, no ha sido és e el caso y de ahí que, an es de o ece mis p opios da os, in en e busca oda ía alguna o a posible explicación a es a dispa idad. 37 Es bien sabido que la «pieza» puede con ene un núme o inde e minado de a as; sin emba go, basándome en la documen ación del pe íodo 1782-1786, en la que se especi ican las a as que con iene cada pieza y ad i iendo que es e núme o se ha man enido cons an e en e 20 y 21 a as, me he decidido a u iliza el índice 20'5 a as po pieza como más p obable. LA INDUS'IRIA ALGODONERA CATALANA.. . 3 1 E ec i amen e, desca ando que el mo i o de la misma esida en las p opias uen es, cabe la posibilidad de que su causa es é elacionada con la selección de los da os ealizada po el (los) in es igado (es) en cues ión, aunque ad ie o desde aho a que, de se así, ello a ec a ía, exclusi amen e, al caso gadi ano, po azones que paso a expone . Como ya hemos adelan ado, du an e el pe íodo que aquí se con empla, las me cancías egis adas en las aduanas de los pue os habili ados en el P incipado no ago an, ni con mucho, las expo aciones ca alanas al me cado ame icano. Exis ía, además, un con ingen e impo an e de p oduc os p o enien es de Ca aluña que se in oducían en la Ca e a a a és de o os pue os. Aho a bien, mien as que en el p ime caso, en opinión de J. M. Delgado, la iden i icación en e el come cio y la na egación colonial ca alana a de suyo, no pa ece que ocu a o o an o con las expo aciones ealizadas ías los es an es pue os. Re i iéndose conc e amen e a las que se canalizaban desde Cádiz, Delgado dis ingue es ipos de pa idas38: a) Me cancías anspo adas en los na íos del come cio di ec o que habiendo iniciado su singladu a (con1 la ape u a de su co espondien e egis o) en Ba celona, hacen escala en Cádiz pa a comple a su ca ga, o malizando po ello o o egis o. b) P oduc os emba cados en Cádiz y en na íos ca alanes que inician allí su pe iplo exclusi amen e a lán ico; en es e caso, los agen es o consigna a ios ca alanes a incados en la bahía eciben las pa idas que les an llegando desde el P incipado, gene almen e a bo do de pequeñas emba caciones, enca gándose de egis a las en los buques ap es ados pa a ealiza la a esía. c) Géne os expedidos en emba caciones pe enecien es a la ma ícula gadi ana y que se di igían, p e e en emen e, a cie as egiones del con inen e ame icano con las que Ca aluña no man enía una elación come cial lo su icien emen e in ensa como pa a cub i la o alidad del «buque» de un na ío de egis o p opio. De es as es pa idas, la a ibución de las dos p ime as al ou pu del come cio colonial ca alán no o ece mayo es di icul ades pa a nues o au o , quien alega que, en el peo de los casos, pa a jus i ica lo no sólo cuen a con la ayuda de la documen ación no a ial en la iden i icación de me cancías o ca gado es sino, ambién, con lo que nos enseña el análisis de las cos umb es me can iles ca alanas en el ámbi o de la Ca e a, cuya p incipal ca ac e ís ica ue, p ecisamen e, «un exclusi ismo [en la elección de na íos o agen es 38 C . Delgado Ribas, J. M., Ca aluña y el sis ema ... Tomo 111, pp. 16-18. come ciales] lle ado has a ex emos so p enden es»39. Po el con a io y en lo que se e ie e a las me cancías que in eg aban la e ce a pa ida, su opinión es que no pueden con abiliza se en el habe de la expo ación ca alana, acla ando que ello es así po cuan o, aún den o del capí ulo de las p oducciones inequí ocamen e ca alanas ( ino, agua dien es, papel e indianas), po de iciencias de las uen es, no es posible sabe si su expedición se ealiza de cuen a y iesgo de come cian es del P incipado o si ya han salido de su ó bi a po a a se de «me cancías adqui idas po las bu guesía gadi ana,a pie de áb ica, pa a su en ío a Indiaw40. Ad i iendo que se a a de una exclusión que, po azones que expond é más adelan e, no conside o pe inen e, en la medida que Delgado la pone en p ác ica pod ía jus i ica que, e ec i amen e, nues as ci as no coincidie an a la ho a de con abiliza las indianas expo adas ía Cádiz, aunque me pa ece di ícilmen e explicable la eno me di e encia que se p oduce. Po o a pa e, insis o, es a es una ci cuns ancia que no puede aduci se en el caso de las expo aciones ealizadas desde Ba celona. En consecuencia y pa a no ex ende innecesa iamen e el apa ado de las hipó esis ace ca de la dispa idad de ci as, me pa ece más e icaz pasa , inmedia amen e, a p esen a las ci as mismas; al ez la magni ud de la dis ancia en e unas y o as esul e más escla ecedo a que cualesquie a hipó esis p e ia. b) Las ci as con adic o ias. Los da os que o ecemos a con inuación p oceden, en su o alidad, del aciado sis emá ico de la in o mación cuan i a i a que nos o ecen al espec o los egis os de ida co espondien es a los pue os de Ba celona y Cádiz pa a el pe íodo 1782-179641. La azón que nos ha lle ado a p escindi del cua ienio 1778-1781 no es o a que la ya comen ada ausencia de egis os pa a esos años. Con iene igualmen e eseña que las can idades que hemos consignado cada año son, única y exclusi amen e, aquellas que apa ecen en los egis os bajo las úb icas de «indianas o co ones pin ados» (en el caso de Ba celona) y de «indianas de Ba celona» o «pin ados de algodón de Ca aluña» (en el de Cádiz). Pa iendo de es os p esupues os se ha elabo ado el siguien e cuad o en el que se ecogen, en sendas columnas, an o 39 C . Ibidem, p. 17. 40 C . Ibidem, p. 19. 41 Es os egis os se encuen an deposi ados en A chi o Gene al de Indias, Sec. Indi e en e gene al, 2173-2195. LA INDUSTRIA ALGODONERA CATALANA.. . 3 3 nues as p o ias ci as como las que o ece Delgado pa a esos 82 mismos años : Expo aciones de indianas al me cado colonial (en a as) BARCELONA cÁDIZ Años G.-Baque o Delgado G. Baque o Delgado SE: Sin especi ica ; S/D: Sin da os. De en ada y con p e e encia a qualquie o a posible conside ación, de la simple obse ación del cuad o lo p ime o que llama pode osamen e la a ención, ob iamen e y como ya se ad i ió, es la eno me dis ancia exis en e en e mis ci as y las que nos p opo ciona Delgado. En e ec o, en e a las 8.654.611 a as de indianas con abilizadas en mi caso como olumen de expo ación po ambos pue os, Delgado solamen e compu a 1.214.87 1 a as, ci a 7'1 eces in e io a la mía o, si se p e ie e, equi alen e a an sólo el 14 % de la misma. Es más, aniaña di e encia apenas si se e eco ada cuando omamos como é mino de compa ación la suma o al que nos da Delgado pa a las expo aciones de indianas desde 42 La ci as de J. M. Delgado en Ca aluña y el sis ema ... omo 1, pág. 318. odos los pue os habili ados: 1.416.31 1 a as43; en es e caso, el po cen aje se ele a lige amen e has a alcanza el 16'4 % espec o de mis p opias ci as y ello, bien en endido, a pesa de que las mías siguen ep esen ando solamen e las expo aciones de dos pue os. De igual modo y di igiendo aho a la mi ada hacia los o ales pa ciales que a ojan Ba celona y Cádiz, queda ambién pa en e en el cuad o que la magni ud de es a di e encia adquie e p opo ciones mucho más acusadas en Cádiz que en Ba celona. Conc e amen e en es e úl imo pue o la suma po mí ob enida (5.095.088 a as) mul iplica 4'6 eces la de Delgado (1.105.820 a as) mien as que en el caso de Cádiz lo hace has a en 32,6 eces (3.559.523 a as en e a 109.051). En de ini i a, lo que es o quie e deci , sin más ope aciones, es que, espec o a las indianas expo adas po Ba celona, la suma p opues a po Delgado únicamen e ep esen a el 21'7 % de la mía y que en el caso de Cádiz esa equi alencia se educe has a el 3'06 %. Cuando la di e encia es an abismal, esul a e iden e que no se a a de un p oblema de ma ices y que cada ci a condiciona de una o ma de e minan e la in e p e ación que se ex ae de ella. Con mis ci as po delan e hay que lee que, pa a la p oducción de ejidos de algodón del P incipado, el me cado ame icano juega un papel de p imensimo o den, abso biendo p ác icamen e has a el 53 % del o al de dicha p oducción. Y digo es o siguiendo el mismo mé odo que Delgado u iliza pa a llega a su esul ado p opues o del 8'6 %: conside a que debe mul iplica se po cua o el o al de la p oducción de indianas de su mues a de 25 ab ican e y halla , después, el po cen aje que sob e al mul iplicación ep esen an sus expo aciones*. Las conclusiones de J. M. Delgado pa ecen cohe en es con sus ci as; las mías lo son igualmen e con mis p opios da os. Se es ablece, pues, una egla di ec amen e p opo cional a la ci a misma y, en consecuancia, es el da o de base y ninguna o a a iable (al pa ece ) el que debe se ga an izado, p obado, de endido y explicado. O a cosa se ía si dispusié amos de uen es al e na i as. No siendo así no eo o a solución. Como quie a que las di e encias de «lec u a» son an eno mes y no habiendo sido capaz de encon a una explicación azonable a la asumida po el p o eso Delgado, no me ha quedado o o ecu so que explica , con oda cla idad, de donde p ocede mi p opia lec u a y espe a que se haga algo simila con las p opues as al e na i as que han sido u ilizadas pa a a gumen a (con oda lógica en unción de ales ci as ) conclusiones an adicalmen e dis in as. 43 C . Ibidem. 44 C . Delgado Ribas, J. M., «La indusma algodone a ca alana.. .» p. 112. LA INDUSIRIA AEODONERA CATALANA.. . 35 P escindiendo aho a del condicionamien o «du o» de las ci as globales sob e el ipo de conclusiones pod íamos ap oxima nos a un análisis algo más ma izado de las se ies en cada uno de los pue os. b.1) Ba celona. Po lo que espec a a es e pue o, al ez lo p ime o que debo mani es a es mi incapacidad pa a explica azonablemen e el hecho de que du an e los p ime os cinco años de la se ie exis a una coincidencia p ác icamen e absolu a en e nues as espec i as ci as y, po el con a io, que a pa i de 1788 se p oduzca una di e gencia de las ci as en cada se ie an no o ia que p o oca al inal las eno mes des iaciones ya comen adas y alo adas. En cualquie caso exis e a odo lo la go de es e segundo amo (es deci , 1788-1796) una ci cuns ancia que con iene no pasa po al o: el hecho de que la con abilidad de la inmensa mayo ía de las a iables a ene en cuen a (núme o de na íos po año, alo es anuales de las expo aciones, de echos de engados, olumen y alo de las dis in as pa idas que in eg an la ca ga, e c.) esul a p ác icamen e idén ica pa a Delgado y pa a mi p opia cómpui:~. Es a iden idad únicamen e se ompe, a mi juicio, en dos englones: los co espondien es a las indianas y a los es an es «pin ados», en e ec o, mien as que pa a el pe íodo de las di e gencias, es deci 1788-96, yo compu o como indianas ( espe ando como ya se acla ó, la nomencla u a de los egis os) 5.075.968 a as, Delgado con abiliza solamen e 1.032.867 a as; en cambio, donde yo ob engo 8.289.847 a as de «pin ados», Delgado suma has a 12.271.276 a as. Sin emba go y como puede ácilmen e ad e i se, si sumamos ambas pa idas el esul ado uel e a se o a ez p ác icamen e el mismo en los dos casos: 13.365.815 a as en e a 13.304.143, es deci , una di e encia de an sólo 61.672 a as a a o de mi p opio cómpu o y que, además, se concen a en un solo año, 1788, ya que en los es an es nues os espec i os o ales coinciden casi exac amen e, según se desp ende del siguien e cuad o: Expo aciones de indianas y pin ados. Pue o de Ba celona Años Delgado G. Baque o Di e encias Delgado G. Baque o Di e encias Debo en ende po ello que, po azones que desconozco, Delgado ha con abilizado como ejidos de impo ación únicamen e es ampados en el Mncipado la mayo pa e de lo que en los egis os se consigna como indianas o co ones pin ados. Dado que, sal o e o po mi pa e, no he encon ado en los abajos del p o eso Delgado ninguna jus i icación de es a di e gencia en la conside ación de los dis in os p oduc os, no pa ece que quede más opción que p egun a le al p opio Delgado po las azones y la documen ación que le han mo ido a «escogen> como lo ha hecho. Reseñada es a ci cuns ancia, o a cues ión que me ece ambién nues a a ención es la p opia cohe encia in e na, espec o a la coyun u a, de cada una de las se ies. Vaya po delan e que, a la is a del cuad o y sal ando, po supues o, alguna o a «peculia idad» ( alga como ejemplo el que la aguda c isis come cial de 1787 se «acuse» en la se ie de Delgado con un inc emen o del 1'358 % espec o al p omedio de indianas expo adas en el quinquenio p eceden e), ambas se ies pa ecen mos a una conco dancia bas an e es echa en las dos p incipales oscilaciones que desc iben: una ase de a onia y/o medioc idad que se p olonga has a ines de la década de los ochen a (en mi caso has a 1787) y o a de anca expansión que, in e calando sacudidas muy ue es al alza (1792), se man iene has a 1796. Pues bien, pa iendo de es e diseño coyun u al, pa a Delgado esul a e iden e que ese i ón al alza que acusan sus ci as a pa i de 1790 es la consecuencia inmedia a y di ec a de las nue as e o mas come ciales (ampliación del á ea del lib e come cio, educción imposi i a, e c.) in oducidas du an e la úl ima e apa del gobie no de Flo idablanca; po con a la a onía has a en onces einan e no ue, en su opinión, sino el esul ado del « enazo» p o ocado po la implan ación del lib e come cio sob e la ma cha ascenden e que lle aba la indus ia algodone a ca alana desde mediados de la cen u ia y que culminó «en la ex ao dina ia década de 1768-1778, p e ia a la LA iNDUS'IRIA ALGODONERA CATALANA.. . 37 libe ación del come cio con Amé ica»45. Sin emba go, como no p opo ciona ci as de p oducción ni de expo ación pa a esa «década p odigiosa», no es posible dispone de una ga an ía e icaz de ales a i maciones. Po mi pa e y espec o a es e ema, mi hipó esis pod ía enuncia se de la siguien e o ma: si du an e la p ime a década de igencia del lib e come cio las expo aciones de indianas po Ba celona se man ienen a unos ni eles an bajos, ello se debe, p obablemen e, de una pa e, al hecho de que Cádiz, como p ueban sus p opias ci as, sigue desempeñando oda ía un papel de p ime ísimo o den como pue o de salida hacia Amé ica de los p oduc os ca alanes; de o a, a que el sec o algodone o se halla aún plenamen e inme so den o de es e « iempo c eado * de que ya habla a VilaI-46, c eando nue as emp esas y e o mando las es uc u as de las ya exis en es, a ando de ompe su dependencia mal esa en el suminis o de ma e ia p ima e in en ando in oduci la hila u a, ab iéndose a la mecanizac:ión, e c47. En cambio, a pa i de 1789-90, Ba celona se consolida como pue o expo ado de las p oducciones p opias (las expo aciones de indianas ía Ba celona casi duplican a las que se hacen desde Cádiz), al iempo que, como señala Delgado, la inco po ación al á ea del lib e come cio de la p o incia de Venezuela pe mi e la llegada de impo an es can idades de algodón despepi ado que ha án posible «hila en el P incipado algodón a meno cos e que el mal ésd8, aduciéndose odo ello en el espec acula inc emen o que expe imen an las can idades de indianas expo adas. Po úl imo, an sólo añadi que las dis in as in e p e aciones que acabamos de o ece conducen, i e e siblemen e, a la lec u a inal que a ec a al papel de la demanda colonial en la p oducción de indianas del P incipado. Con las ci as de Delgado esul a que las indianas expedidas po Ba celona apenas ep esen an un 7 % espec o al o al de la p oducción (exac amen e un 6'6 %) mien as que con las mías el po cen aje se ele a casi al 35 % (34'6 %). En conclusión, de la acep ación de las di e en es ci as se desp ende la opues a alo ación del papel que juega el me cado ame icano en el p oceso de c ecimien o y desa ollo de la indus ia algodone a ca alana. En el caso de Delgado, e ec i amen e, unas expo aciones que sólo 45 C . Delgado Ribas, J. M., «Polí ica ilus ada, indus ia española.. .» p. 260. 46 C . Vila , P., «La Ca alunya indus ial.. .» 47 Pa a odos es os aspec os, id. el excelen e a ículo de G au, R. y López, M., «Emp esa i i capi alis a a la manu ac u a ca alana del segle XVIII. In oducció a l'es udi de les hb iques d indianes» en Rece ques, n. 4, 1974, pp. 19-57. 48 C . Delgado Ribas, J. M., «La indus ia algodone a ca alana.. .» p. 107.