MANUSCRITS,
nP
8,
Ene o
1990,
p8gs.
165-191
La Decla ación de De echos Humanos de
1793
Naza io González
C eemos
se
puede a i ma que den o de la iquísima bibliog a ía sob e la
Re olución F ancesa, el ema de los De echos Humanos ha sido uno de los
menos
a o ecido^.^
Aho a bien, una ez admi ida la p esencia escasa de
ales es udios, obse amos que és os se cen an en la Decla ación de
26
de
agos o de 1789. Pa ece como si la Decla ación elabo ada po la Asamblea
Cons i uyen e en sus p ime os meses de ida p e endiese asumi la o al
ep esen a i idad de los De echos Humanos adsc i os a la Re olución
F ancesa.
Y
es o no es co ec o, a eno de los hechos; po que den o del
ciclo e oluciona io
se
p oduje on o as dos Decla aciones, la de
24
de junio
de 1793 y la de
22
de agos o de 1795.
Y
consecuen emen e, sólo del
conjun o de las es Decla aciones podemos deci que nace la apo ación de
la Re olución F ancesa
al
ema de los De echos Humanos. «En jus icia,
susc ibi emos con Ma cel Gauche , el deba e abie o en el e ano de 1798
sob e el ema de los De echos Humanos plan ea una p oblemá ica que
pe sis i á en las e siones siguien es, la de 1793 y la de 1795».2
In oduzcamos aho a, sob e es a isión de las Decla aciones de De echos
Humanos, cen ada en el pe íodo e oluciona io ancés, la pe spec i a
mayo de esa misma His o ia de los De echos Humanos, do ada de
au onomía p opia, la que eco e y e eb a oda la His o ia Con empo ánea,
desde el úl imo e cio del siglo
XVIII
has a nues os días. En onces esa iple
apo ación de la Re olución F ancesa a los De echos Humanos, adquie e
un
nue o alo , al pone las bases de las es ac i udes undamen ales que a
pa i de en onces se p oduci ían an e los De echos Humanos: la bu guesa
que co esponde ía a la de 1789, la social que apun a en sus in enciones y se
ma e ializa en de e minados a ículos de su ex o, en la Decla ación de 1793,
y la más e icen e, cuando no ancamen e hos il, asumida po la ideología
conse ado a, muy a ín al
espí i u
y aún a la le a que animó la Decla ación
elabo ada po el Di ec o io en el e ano de 1795.3
De
ahí
la impo ancia de es udia cada una de ellas sepa adamen e;
más
oda ía las más desa endidas que son como hemos dicho las de 1793 y
1795. Vamos pues a cen amos en es e abajo en la p ime a de las dos, la
de 1793.
Nos ap oxima emos a ella, en p ime luga , His b icamen e, in en ando
segui su complejo p oceso de elabo ación desde la pues a a pun o de la
Comisión que la elabo ó, en sep iemb e de 1792 has a su inal ap obación en
junio de 1793. Con ello no sólo ealiza emos un p ime conocimien o de la
Decla ación en sí, sino que a oja emos un oco de luz y desde un nue o
ángulo a ese pe íodo siemp e complejo del ciclo e oluciona io ancés que
a desde el nacimien o de la Con ención a los p olegómenos del Te o .
Una ez allanado, po deci lo así, el camino his ó ico, pod emos abo da
mejo el ex o mismo de la Decla ación Mo olbgica nen e. E ec i amen e, la
Decla ación de 1793 no es ni una ei e ación más de los De echos Humanos,
con ese ai e de can ilena epe i i a que algunos han que ido e en sus
insis en es e siones, ni un mosaico dispe so de endencias ideológicas, a
eno de las di e sas manos que como e emos an a in e eni en su
elabo ación; sino que posee una azón de se , un o den in e no, que egula y
explica los dis in os bloques que la in eg an.
Finalmen e, y desde un pun o de is a Fo mal, la Decla ación de 1793
nos ayuda a acla a un pun o impo an e en la his o ia de los De echos
Humanos, el de su elación con el ex o cons i ucional
al
que desde sus
o ígenes, as ence algunas indecisiones y posiciones con a ias,
acos umb a on a i unidos. La Decla ación de 1793 con ibui á
decisi amen e a a ianza es a inculación; pe o al mismo iempo y sin que
ello implique una con adicción, con ibui á a ija las di e encias en e
ambos ex os, Decla ación de De echos y Cons i uación.
Pensamien o
y
acción en la Decla ación de
1793
Comencemos po lo p ime o, po su his o ia in e na.
El 29 de sep iemb e de 1792 la eciCn nacida Con ención puso en ma cha
la maquina ia de unas comisiones de abajo que ya habían dado p uebas de
su e icacia desde la p ime a Asamblea Con~ i uyen e.~
Y
la p ime a de odas
se ia la Comisión de Cons i ución. T as los ámi es no males de
p esen ación de candida u as y o aciones, el 11 de oc ub e de 1792 se
conocie on ya los nomb es de sus nue e miemb os. E an Jacques B isso
(quien se ía p on o sus i uido po Cha les Ba ba oux), el ya his ó ico alcalde
de Pa ís, du an e la P ime a Re olución, Jd Gme Pe ion, el andem bo dolés-
gi ondino compues o po Pie e Ve gniaud y A mand GensonnC, el
di ícilmen e de inible Be and Ba & e de Vieuzac, que es a á p esen e
y
desde posiciones con a ias en momen os decisi os de la elabo ación del
ex o, la cu iosa pe sonalidad del inglés Thomas Paine, ep esen an e del ala
adical inglesa a o able a los Re oluciona ios anceses y los nomb es
mayo es de Joseph Si&yes, Geo ge Dan on
y
Mane An oine de Condo ce .
Es e es el da o pun ual, luga común en cualquie his o ia de la
Re olución, sob e el que noso os amos a deja cae es os es pun os de
análisis que nos in oducen ya de lleno en el obje o de nues o es udio.
1. No podemos pasa po al o, en p ime luga , el hecho mismo de la
c eación de un Comi é de Cons i ución, des inado a edac a un nue o ex o
undamen al, cuando sólo habían anscu ido es años escasos desde la
en ada en igo de una Decla ación de De echos y de una Cons i ución
la gamen e elabo ados y que había in oducido p o undos cambios que aún
es aban en g an pa e po e i ica en la ida polí ica ancesa. Rápidamen e
nos sale al paso, pa a explica es a anomalía, la esis de la doble Re olución,
admi ida en la his o iog a ía de la Re olución; es o es, que a pa i de agos o
de 1792, F ancia ealiza una Re olución sob e su p opia Re olución; dicho
de o o modo, y apu ando el plan eamien o has a su ex emo, que pa a los
Con encionales de sep iemb e de 1792 la F ancia moná quico-cons i ucional
de 1791 hacía igu a de An iguo RCgimen espec o al nue o cu so mucho
más a anzado po el que
se
p oponían lle a en adelan e la Re olución. Pe o
hay o a explicación, con e gen e en si con Cs a, pe o de i ada de la
na u aleza de los De echos Humanos, cuyos p incipios e an ya el pila
undamen al de la Re olución de 1789 y se daba po asen ado hab ían de
se lo ambiCn de es a nue a. Desde cualquie a de las dos pe spec i as, la
lockiana que alimen ó más di ec amen e la Decla ación de Vi ginia y la
ousseauniana que inspi ó la de 1789, el concep o de Pac o e a esencial pa a
la nue a Doc ina de los De echos Humanos que había comenzado a
explici a se en el mundo occiden al desde el úl imo e cio del siglo XVII.
Pues bien, lo que había sucedido en el e ano de 1792, lo que c eaba una
osa di ícilmen e sal able en e el mundo egido po la Cons i ución de 1791
y el que como una g an página en blanco se ab ia an e los e oluciona ios de
sep iemb e de 1792, e a que el Pac o se había o o. La aición consumada
del Rey le desau o izaba como su p ime i man e, his ó icamen e hablando,
y deposi a io de uno de los es Pode es, descolocando con ello a las demás
piezas del edi icio cons i ucional. Se ol ía o a ez a la hipó esis p ime a
del es ado de na u aleza, desde la que había que in en a un nue o p oyec o
de sociedad ci il, jus amen e el p oyec o cons i ucional encomendado a la
Comisión. Como si uese una jus i icación inconscien e, es ecuen e una y
o a ez a la ho a de p esen a o de ende los di e en es p oyec os de la
nue a Cons i ución, ecae en es a idea. «Os p esen o, di á
M.
A. de
Condo ce , al p esen a su p oyec o el 15 de eb e o de 1793, el nue o pac o
social
an
uni e salmen e deseado, an impacien emen e
espe ado^.^
Y
meses adelan e, el dipu ado Hen i Isna d en una de las múl iples
sesiones en las que se discu ió el ema cons i ucional, la del 10 de mayo de
1793, in en a á p o undiza sob e el concep o mismo de Pac o Social, al
insis i en que no podía asen a se en «la olun ad de una mayo ía que
comp ome a a la sociedad en e a», sino que debía «aba ca y comp ome e
desde sus ongenes mismos a odos los miemb os de la sociedad».6
2. No amos en segundo luga que es e Comi C Cons i ucional es el
p ime o en el iempo y el más ascenden al po su come ido de los que se
c ean en las ci ada echa de 29 de sep iemb e, as las eciCn celeb adas
elecciones pa a la nue a Asamblea. De
ahí
po una pa e el in e Cs po
accede a 61. Lo in en ó Robespie e, pe o no alcanzó el núme o su icien e de
o os. R echazo que explica en pa e su pos u a hos il al p oyec o salido de
la Comisión. De Condo ce nos dice L. Cohen que «I1 souhe ai
passionemen d'e e admiss. Al igual que Sieyes que ue quien ob u o un
mayo núme o de o os.7 Pe o además una ez o mada la Comisión
au omá icamen e se con i ió en mo i o de con lic o en e los dos bandos
que ya habían e lido sus p ime as a mas, en la e apa de Mona quía
Cons i ucional. «La san a a monía» a la que se e e ía Dan on
al
e leja el
ambien e de mu ua econciliación que iniciado en la jo nada del 10 de agos o
había alcanzado su clímax en los días que siguie on a Valmy, quedó
b uscamen e o a nada más conoce se el esul ado de la o ación. Geo ges
Cou hon, «el doble de Robespie e»
(J.
Michele ), di ía an e el Club de los
Jacobinos en su sesión del 12 de oc ub e: «Ved la composición del Comi é
de Cons i ución; es lo que ha hecho que caiga la enda de mis ojos. Se
me en en odos los pues os..
.
ese, ese pa ido (los gi ondinos) compues o de
gen es su iles, in igan es y sob e odo ex emadamen e ambicioso..
.
Su
obje i o es copa odos los pues os y sob e odo los pues os de la
República».8 Reanudadas así las hos ilidades a cuen a del Comi é de
Cons i ución, el ex o de la misma, sus icisi udes in e nas y plazos de
ap obación no deja ían ya de se uno de los campos a o i os de lucha en e
la Mon a la y la Gi onda, has a su ap obación inal que sin omá icamen e
coincidi á con la de o a de ini i a de la Gi onda en junio de 1793.
3. En e ce luga , es aba el p oblema de la p esidencia de la Comisión.
La expe iencia de en onces y de hoy demues a la impo ancia que en es e
ipo de comisiones educidas iene su P esiden e. Dos nomb es
se
la podían
dispu a y de hecho, al menos en p incipio, se la dispu a on:
J.
Si&yes y M.
A. Condo ce . Ambos es aban sob ados de p es igio e oluciona io y de
sabe cons i ucional. Salió elegido Condo ce . Su epublicanismo de p ime a
ho a, cuando muchos de los Con encionales de hoy aún apos aban po la
Mona quía, ue ya un impo an e a al a su a o . E a además el Úl imo g an
ep esen an e del Pensamien o de la Ilus acion, gene ado de an as
inci aciones y soluciones conc e as como habían sido asumidas a lo la go de
los es úl imos años po la Re olución. A pesa de su alan e in elec ual
y
dis an e, al que enseguida aludi emos, había con ado con un no able éxi o en
las ecien es elecciones a la Con ención. Había salido elegido po cinco
dis i os; Si&yes.solamen e po es. Con ó además den o de la comisión
con el apoyo de la mino ía jacobina que aún eía en él un posible aliado, con
la amis ad incondicional de Th. Paine, y si que emos apu a el
plan eamien o, con la conni encia del mismo Sikyes quien con es a enuncia
explíci a iniciaba una ác ica de n aimien o que man end ía a lo la go de oda
la Con ención y le ese a ía -aquel his ó ico <<j'ai ecu»- pa a los
momen os decisi os de la ansición al Regimen ~apoleónico.~
El
p oyec o Condo ce
Condo ce
se
en egó de lleno a su abajo. Fue él el p incipal a í ice del
p oyec o cons i ucional; se ía la ob a de su ida. Pa a inales de diciemb e ya
u
DECLARACI~N
DE
DERECHOS
HUMANOS..
.
169
enía e minado su abajo que ue acep ado sal o pequeños e oques po la
Comisión. Pe o no nos adelan emos. Po que es el momen o de eco da que
la ecién c eada comisión había omado la inicia i a de ab i un u no de
consul as a ni el nacional e in e nacional que apo a an cuan as ideas y
p oyec os pa ecie an ú iles; así se consegui ía un ex o lo más uni e sal y
pe ec o posible. Las palab as de B. de Ba h e an e la Con ención, el 19 de
oc ub e, ue on su icien emen e cla as: «El Comi é ha pensado que enía que
odea se de odas las luces, in e oga po doquie
al
genio de la libe ad..
.
ecoge los bene icios de la libe ad de p ensa..
.
con oca a odos los
ciudadanos pa a que concu an más pa icula men e a la edacción del nue o
pac o soci al... La cons i ución de una República no puede se la ob a de
unos pocos espí i us sin6 la ob a de odo el espí i u humano.»
Y
concluía:
, Voso os habéis nomb ado una comisión de nue e miemb os, pe o odo
aquel que en el seno de la Con ención, en F ancia, en Eu opa, sea capaz de
aza un plan de cons i ución epublicana y de pone po esc i o la o ma de
desa olia la, es ambién miemb o de la Comisión»
l
l
Excelen e idea, en sí. Con ella se ecogía una adición que po lo que
espec a a lo que había de se el g an pó ico de esa Cons i ución, la
Decla ación de De echos, la de ec amos desde sus p ime os o ígenes: su
olun ad de uni e salidad.12 Pe o ambién u o o a consecuencia de ca ác e
p ác ico, Cs a ya mucho menos posi i a: se imponía al ex o un p ime ac o
de e aso. La Decla ación de 1793 no end ía ya, como la de 1789, la
escu a y el igo p opios de un ex o nacido de un deba e concen ado,
abie o al calo de los p ime os días de la Re olución (de la Segunda
Re olución, en el sen ido que an es dijimos).
Y
una ez encajado es e p ime
e aso, ya no se ía di icil endosa le o os, más o menos jus i icados, como
hemos de e ; po que la Mon aña ap o echa á es os plazos pa a e asa en
una p ime a ase lo más posible la ap obación de una Cons i ución que
conlle a ía unos nue os comicios en los que muy posiblemen e disminui ía
sus e ec i os en elación con los conseguidos en las p ecipi adas elecciones
de sep iemb e y e mina á en el úi imo amo del p oceso cons i ucional, po
hace se con su au o ía, cuando menos o icial y o mal.
El segundo ac o de e aso, ex e io a la elabo ación in e na del
documen o, pe o pe ec amen e lógico, ue el p oceso del Rey. E a na u al
que abso biese oda la a ención de la Con ención desde el
7
de no iemb e de
1792 en que se ab ió el deba e has a el 21 de ene o de 1793, en que Luis
XVI
subió a la guillo ina; más la esaca podemos a íadi que du a el es o del
mes de ene o y p ime a semana de eb e o, de eacciones in e nas (dimisión
del Minis o del In e io Rolland) y condenas in e nacionales, es as úl imas
con la consecuencia inmedia a de una Decla ación de Gue a de Ingla e a (1
de eb e o) que poco después da ía pie a la o mación de la p ime a G an
Coalición.
P ecisamen e den o de es e con ex o his ó ico, los Gi ondinos an a
apun a se una ic o ia, bien pí ica es cie o, al Consegui cque la
Con ención ponga de nue o en el p ime plano el ema cons i ucional: se
imponía, ue su a gumen o, o alece ins i ucionalmen e el Régimen, ca a a
las di icul ades ex e nas y ambién in e nas que se a ecinaban. Se ija 4 así la
echa del 15 de eb e o pa a que Condo ce , como P esiden e de la
Comisión, p esen e públicamen e el p oyec o.
La in e ención de Condo ce no u o éxi o. Razones o males en p ime
luga : Condo ce es un mal o ado . Se le oye mal. Se cansa. «Condo ce ,
a igué, cede sa place a Ba be», ano a pun ualmen e el dia io de la sesi6n.13
Sucede, además, que sin que conozcamos la azón exac a, B. Ba e e cede la
ibuna den o de la misma sesión a
A.
Gensonné quien al no pode e mina
la lec u a en el día, con inúa con su exposición en la ma lana del 16.
Demasiadas in e upciones y oces ajenas pa a da ida a un discu so,
además de p olijo, denso y azonado como co espondía a un ilóso o del
XVIII. Fue un lanco po el que p on o lo a acó la oposición. «Me ha
pa ecido, a güi ía inalmen e Sain Jus , que el Comi é ha conside ado la
olun ad gene al desde el pun o de is a in elec ual..
.
La libe ad no debe
es a en un lib o, debe es a en el pueblo».14
Y
en la misma línea
G.
Cou hon, e i iéndose conc e amen e a los De echos del homb e, a los que
cali ica á de «una abs acción a ec ada».15 El que podíamos denomina
discu so social jacobino que i á en iqueciéndose con nue as apo aciones en
los meses siguien es, ha comenzado po ab i b echa en un P oyec o
Cons i ucional
al
que se le conside a iel e lejo de la acción opues a a las
bases popula es encuad adas en las secciones pa isinas y en las
Fede aciones de p o incias.
Y
desde es os g upos iene p ecisamen e a
ce a se es a c í ica social, al p oyec o ecién p esen ado. «Hay que ahoga a
es a c ia u a en la cuna», dice una de es as asociaciones popula es, la
denominada <<Los De enso es de la República una e indi isible»; po que es,
añaden, «una Cons i ución mon ada oda ella pa a a o ece al ico con a el
pob e».16
Pe o había o a azón de índole más pe sonal pa a explica es a ía
acogida que desemboca á en una au én ica gue a al que bien pod íamos
llama ya P oyec o Condo ce . El Condo ce que sube a la ibuna en aquella
mañana de eb e o, no es ya la pe sonalidad indiscu ida de las p ime as
semanas de la Con ención. Es un polí ico de aluado. La Izquie da no le
pe dona que ue a uno de los ca o ce que se abs u o en la o ación sob e la
condena a mue e del Rey. No impo a que su pos u a no u ie a nada que
e con el escoldo moná quico de sus compa ie os de o o. Su único
a gumen o ue su oposición on al a la pena de mue e, cualquie a que uese
el inculpado. Pe o p ecisamen e a a és de es a o ación quedó de
mani ies o, con una especial cla idad, la pe sonalidad polí ica de es e
pe sonaje al que bien podemos cali ica de singula en la His o ia de la
Re olución. E ec i amen e, sólo Condo ce , en e los iius ados de p ime a
ila, aspasó con su biob a ía la aya de 1789 y se in odujo de lleno en el
o bellino de la polí ica e oluciona ia. Pe o sin enuncia nunca a su
genuino alan e in elec ual. Se lo dispu a on las dos acciones y cada una
c eyó en su momen o que lo enía de su lado. Pe o en cualquie e uel a del
camino se e guía el ilóso o p incipalis a e independien e, libe al, pe o con
una mano endida
al
pueblo. Su epublicanismo a oda p ueba, su de ensa de
la igualdad acial y su posición en a o de la muje le ap oximaban a las
LA
DECLARACI~N
DE
DERECHOS
HUMANOS..
.
171
esis jacobinas, mien as que su epulsa a la manipulación del pueblo con
ines polí icos, su de ensa de las libe ades públicas que eia conculcadas dia
a día po el Comi é de Segu idad y a pa i de ab il po el Comi é de Salud
Pública, le hacían pasa po un gi ondino más, an e la opinión, no an e los
con encionales adsc i os a es e g upo de los que se dis anció en múl iples
ocasiones, una especialmen e signi ica i a en la o ación del
28
de mayo, en
la que alineado con Dan on y Camback es, Condo ce o a con a el
es ablecimien o de la Comisión de los 12 p opues a po la Gi onda, pa a
ce a el paso a la Insu ección, aquélla po cie o que desencadenada
al
in
en las jo nadas del
30
de mayo y
2
de junio, hab ia de a as a le a su
p osc ipción y pos e io mue e.
Desde el ala conse ado a le juzga ía asi, pasado el auma del Te o , en
1795,
el publicis a J. P. Gallais: «Fue un ilóso o equi oco que dese ó de
los al a es de la sabidu ía pa a incensa el idolo de la libe ad».17
Y
en el o o
ex emo, su compañe o de Comisión B. Ba k e, que siguiendo caminos más
o uosos sob e i ió al Te o con el que se iden i icó en los peo es
momen os, le dedica en sus Memo ias es e elogio: «Después de Sóc a es no
ha habido un ilóso o
an
bienhecho de los demás, an ole an e, an amigo
de la humanidad
y
p o ec o de sus de echos. Au o de un p oyec o de
Cons i ución, demasiado ele ado en sus mi as, demasiado se e o en su
disposición, pa a un pueblo que i ía en los albo es de la Re olución,
Condo ce , concluye el «Anac eon e de la guillo ina», ue un incomp endido
en e los pe sonajes de su época».l8
Y
a mi ad de camino uniendo a su
in uición de muje el esabio que le podía queda de la enemis ad que hubo
en e Condo ce y su ma ido, esc ibi á Mme. Roland, ambién en sus a dias
Memo ias: «Su e dade o pues o es aba en la Sec e a ia de la Academia de
Ciencias..
.
Si con su espí i u se si uaba en el ni el de las más al as e dades,
en su ca ác e dominaba el miedo
(?).
E a una ina in eligencia, pe o
empapada en algodón
...
uno de esos homb es en in a los que hay que
hace les que esc iban, pe o no que ac úen».l9 Tal ez no odos pensaban lo
mismo que la seduc o a se lo a de la Pla e ie, en e o os el que ue a su
mejo maes o, D'Alembe , quien de inía a Condo ce como «un olcán
cubie o de espuma». Condo ce pe enecía a esa aza de homb es que sólo
hunden las aices de su ene gia en el pensamien o. A su iempo lo hemos de
e p obado. Pe o de momen o es álida la conclusión p o isional de que el
homb e-Condo ce asume una buena pa e del p ime echazo y si que emos
ambién de los p óximos con a iempos que su i á el iniciado p oceso
cons i ucional.
Hacia
un
p oyec o Jacobino de De echos Humanos
T es da os bien conc e os an a ma ca el nue o cu so, que as es e
p ime opiezo a a segui el p oyec o cons i ucional. El mismo día 16 de
eb e o, en que Gensonné e mina de lee el la go in o me p esen ado po
Condo ce , un gi ondino de p ime a ho a pe o ya en olado en las ilas de la
Mon aña, A. Jeanbon Sain -And é, se ap esu a a eco da un dec e o de la
Con ención según el cual «el Comi é de Cons i ución debía queda disuel o
a pa i del momen o en que el p oyec o po 61 elabo ado uese p esen ado a
la Asamblea».20 Así se hizo, con lo que el p oyec o quedaba de algún modo
abandonado a sí mismo, a me ced de las c í icas c ecien es de la p ensa, los
clubs,
y
las secciones popula es.21
En segundo luga , ambién ese mismo día, se hizo mención de o a
moción que p esen a a en el momen o mismo de pone se en ma cha la
c eación de la Comisión, el
29
de sep iemb e, Jacques Rabau -Pomie , un
dipu ado que ha pasado a la his o ia más po sus apo aciones a la medicina
que como polí ico, según la cual el p oyec o de Cons i ución no pod ía se
discu ido «sino po lo menos dos meses después de habe sido p esen ado, a
in de que pueda se examinado po cuan os en F ancia y en Eu opa
pe enecen a la clase de homb es ins uidos y lib es; ue, concluyó, el
de ec o que u o la Cons i ución de 1789~.~~ E a, como se e, un ma iz
dis in o de aquella consul a uni e sal p opues a el 11 de oc ub e po B. de
Ba k e.
Allí
se pedían ideas pa a un ex o cons i ucional, aqui opiniones, y
en su caso c í icas, sob e el p oyec o ya p esen ado. Pe o el esul ado se ía
el mismo: una nue a cua en ena impues a a la Decla ación de De echos y
Cons i ución subsiguien e.
Y
e ce da o: dos días después de la lec u a, el 18 de eb e o, F ancois
An hoine, un jacobino de p ime a ho a, pe seguido en los días de la
Legisla i a po su maximalismo e olucionano, oma la palab a en el Club
de los Jacobinos pa a ins a a sus miemb os a Que no dejasen de la mano la
oposici6n al p oyec o que acaba de da se a conoce y pa a p opone , «como
la mejo censu a al mismo, p esen a uno mejo . Po que en o o caso,
sub aya, se nos acusa ía de no que e una Con~ i ución».2~
Y
así se hizo.
Aquel mismo
día
se o mó una comisión jacobina, des inada a segui
minando an e la oposición el P oyec o Condo ce y p epa a a su ez un
ex o al e na i o. Fue on sus miemb os Jeanbon Sain -And é, Robe ,
Tounon , Ben abole, Robespie e, Billaud-Va enne, An hoine y Sain -Jus ;
y como suplen es, A. Cloo z y Cou hon. Los p ime os días de ab il cogie on
po so p esa a una Con ención que desde mediados de eb e o pasaba po
uno de sus momen os más di íciles: mien as que en las p o incias se
oponian a la Consc ipción se mul iplicaban las de o as en los en es y
empeo aban las condiciones de ida de las clases popula es, sob e odo en
las g andes ciudades. Se habian cumplido los dos meses p esc i os y que
eco da a Rabau -Pomie
y
la Gi onda exigía que se e oma a el ema
cons i ucional.
Y
así ue; a pa i del día 15 se ijó un calenda io de echas pa a en a en
su discusión. ¿Pe o sob e qué ex o? A la Con ención habían ido llegando
desde el mes de oc ub e nume osos p oyec os en e amen e nue os que
unidos a las enmiendas más pun uales al p oyec o de Condo ce , llega on a
suma escien os ex os
di e en e^.^^
Y
es o supues o, ¿quién ha ía la
selección p e ia, que pues a a o ación en la Asamblea pe mi ie a inicia el
deba e pa iendo de un solo ex o? Desapa ecida la Comisión p ime a se
imponía c ea una nue a.
Y
así se hizo; y sólo uno de sus miemb os en ó a
LA
DECLARACI~N
DE
DERECHOS
HüMANOS..
.
173
o ma pa e de ella: B. Ba e e. Condo ce quedó excluido. Dolo oso,
aunque espe ado echazo, po lo que acabamos de explica , que se ocó en
iun o cuando en la sesión del día 17 de ab il el gi ondino P. J. Cambon
consiguió que la Asamblea adop ase como documen o base pa a su
discusión el p opues o en su día po nues o ilóso o. Pa a ello se si ió de
una hábil a gumen ación: en e a la dispe sión y a eces inanidad de esos
es cen ena es de p opues as, la de Condo ce enía al menos el mé i o de
una cohe encia in e na y de una iqueza de ideas, aquélla que sus ad e sa ios
habían cali icado de densidad.
Y
en segundo luga , la expe iencia de 1789
daba que el ex o base no e a más que un pun o de pa ida que los dipu ados
se enca ga ían de enmenda , has a hace lo i econocible.25 Pe o nue o a a a
de es e o iginal p oceso cons i uyen e. No sucedió así. Con apidez y luidez
inespe adas ue ap obando la Asamblea los ein a a ículos de la Decla ación
de De echos del Homb e y del Ciudadano, pó ico de la eglamen ación
cons i ucional, o «Cons i ución mad e», como les limó en la sesión del día
17 el dipu ado J. B. Salle.% Sólo los a ículos
V
y
VI,
e e en es a la libe ad
de p ensa y a la libe ad de cul os, opeza on con sendos le es obs áculos
p on o supe ados. Es indudable que in luyó en es a luidez la p eocupación
an e las de o as en el ex e io e ines abilidad in e io ; e a p eciso ce a
ilas
e ins i ucionaliza cuan o an es a la ecién nacida República. Pe o una
in e ención de P.
L.
Ben abole, an e el club de los Jacobinos, el 18 de
abnl, nos o ece o a impo an e cla e de explicación. De las ilas de la
Mon aña se es aba ex ayendo la p ác ica o alidad de los «Comisa ios de
Misión» que sob e odo a pa i de la aición de Du nou iez (3 1 de ma zo) se
espa cian po odo el e i o io ancés, pa a man ene en su pu eza el
espí i u e oluciona1io2~; ello suponía que al aban los dipu ados
-
Ben abole da la ci a exac a de 113- que más podían opone se al p oyec o.
Había con odo una mino ia que mon aba gua dia. Aquella comisión
jacobina c eada el 18 de eb e o se dispuso a in e umpi la ma cha iun al
del p oyec o cons i ucional, a ajándolo en su misma aíz, an es de que és a se
asen a a, es deci , en la Decla ación de De echos que a úl ima ho a de la
a de del jue es 22 de abnl había llegado al penúl imo a ículo del P oyec o
Condo ce , el 29. Segu amen e, Robespie e pidió la palab a. No la oma ía
el 23, ocupada la Asamblea en o os emas pun uales; pe o sí el 24, en una
memo able sesión. Es el día en que Ma a en a iun an e en la sala, lib e de
la acusación de p omo e la insu ección que con a 61 quisie on le an a los
Gi ondinos. Se ad ie e además que la in e ención de Robespie e se
encuad a den o de una ope ación de mayo alcance; po que en la misma
sesión in e ienen los jacobinos Sain Jus y Ana chasis Cloo z, G. Romme
y
J. B. Ha mand.
La
in e ención de Robespie e
Pe o !a In e ención más sonada es sin duda la de Robespie e.
Robespie e se cen a á exclusi amen e en la Decla ación de De echos.
comba i a y del adicalismo e in eg idad que ca ac e iza on su acción
his ó ica.
Suyo es en p ime luga el P eámbulo del que p escindió Condo ce ,
yendo di ec amen e
al
g ano del a iculado. Robespie e en cambio le daba
una especial impo ancia y se sen ía o gulloso de 61. «La simple lec u a del
p eámbulo, dijo, bas a pa a anima a los amigos del pueblo y causa
desespe ación a los enemigos. Eu opa no end á más emedio, con inuaba,
que admi a el más bello monumen o de la azón humana».41
En ealidad lo que Robespie e hizo ue esumi aquel solemne y a la ez
denso P eámbulo de la Decla ación de 1789, a ladiendole, eso sí,
al
inal,
una cole illa de su p opia cosecha que con enía dos p incipios undamen ales
de su idea io polí ico: la oposición a la i anía (en endida desde su p opia
concepción) y el cul o a la mo al pública. La inalidad de los de echos
humanos, di á Robespie e, es que «los pueblos no se dejen en ilece po la
i anía» así como que cons i uyan un código de conduc a mo al pa a
magis ados y legislado es: «El magis ado, leemos en las Úl imas líenas del
.
P eámbulo, end á en elios la egla de sus debe es y el legislado el obje o de
su misión». La Comisión del Comi 6 de Salud Pública asumió es e esumen
del P eámbulo del 89 hecho po Robespie e, aunque sin e izándolo oda ía
más, pe o espe ando las inno aciones dichas.
No ue on acep adas como dijimos sus esis sob e la p opiedad y la
exención de los más pob es del impues o (A s. 9-12 y
15
de su P oyec o).
Pe o en cambio y sin sali se p opiamen e de su p og ama de e o mismo
social, se le concedió aquel co ec i o de adicalidad que ya en la sesión del
24 de ab il quiso pone
al
excesi o p incipialismo de Condo ce en ma e ia
de Asis encia Social y Educación. La Asis encia Pública e a pa a
Robespie e algo más que «una deuda sag ada de la Sociedad»; debía
enca na se en e o mas an conc e as como e an «p opo ciona abajo a
odos los capaci ados» y «subsis encia a los incapaci ados pa a abaja ».
Pa alelamen e, la Ins ucción en manos de Robespie e desciende del
p incipio de «una necesidad gene al* que es donde la había colocado
Condo ce , al ni el algo más p eciso de «coloca la ins ucción
al
alcance de
odos». Sendas enmiendas pasa ían a los A ículos 21 y 22 del ex o
de ini i o.
Di iüse que a pa i de es os dos a ículos, Robespie e y su P oyec o se
adue lan po un iempo del con enido de la Decla ación en su edacción
inal. El legado de 1789 y las apo aciones de Condo ce sólo apa ece án en
los siguien es a ículos, ímidamen e, a ollados po una especie de enda al
populis a
y
e oluciona io del más ípico cu lo obespieniano. Veámoslo;
cuando Robespiem decía desde la ibuna de la Con ención «hay
un
pueblo
de desa apados inmenso, muy pu o, igo oso», enía ya en su men e el que
se ía el A ículo 18 de su P oyec o en el que di ía: «El pueblo es el sobe ano
y el Gobie no su ob a; los unciona ios públicos son los enca gados de
cumpli sus ó denes y el pueblo puede cuando le plazca cambia su gobie no
y e oca a sus manda a ios».42 La Comisión o mada el
4
de junio sin onizó
con es a pasión po el pueblo de Robepie e; sólo limó un an o sus a is as.
Y
el esul ado ue on esos A ículos 25,29 y
31
en los que as expone con
LA
DECURACI~N
DE
DERECHOS
HUMANOS..
.
18
1
los adje i os más i mes el p incipio de la sobe anía popula , pasa a
econoce su de echo a e isa la cons i ución y a eje ce un con ol sob e la
conduc a de sus Magis ados.
Más ielmen e siguió oda ía esa misma Comisión la pau a ma cada po
Robespie e en dos ma e ias de pe manen e ac ualidad en aquel p ime
semes e de 1795, el De echo de Pe ición y el De echo a la Insu ección.
Desde que el pueblo in adió la Asamblea en la jo nada del 10 de Agos o de
1792 e impuso su olun ad a la en onces Asamblea Legisla i a, se con i ió
en un hecho cada ez más ecuen e que con ingen es nume osos, y a eces
a mados del pueblo de Pa ís, ce casen la Asamblea, mien as que un g upo
se des acaba pa a ocupa las ibunas y, desde ellas, expone limpone sus
pe iciones a los Dipu ados. De ás de es a ac i ud es aba el apoyo eal que
Robespie e la p es aba, y lo que aquí más impo a, su idea io polí ico. Pa a
el, el pueblo enía po azón de su misma na u aleza la cla e de la e dad y el
acie o polí ico. «Po lo demás, di ía en o o de sus celeb es discu sos, el
pueblo no necesi a de una
g an
i ud pa a ama la jus icia y la igualdad; sólo
necesi a ama se a sí mismo».43 Si el pueblo es aba asis ido de es e ins in o
polí ico, e a na u al que no se eque ía ninguna selección p e ia, como la
que se e ec uaba en las Asambleas P ima ias, pa a se p o agonis a y
esponsable de la Cosa Pública. Pos u a adicalmen e opues a a la del ala
mode ada de la Con ención y muy pa icula men e de Condo ce quien no
sólo ce ó el paso en su P oyec o a es e ipo de pa icipación popula , sino
que apenas conocido el ex o inal de la Decla ación eaccionó i amen e
con a es a concesión a la eo ía populis a- e oluciona ia de Robespie e.
«Llaman pueblo, di A, a los homb es co ompidos o desca iados a los que
jun an en g upos, a los que apilan en las ibunas, pe o odian al pueblo
sobe ano de las Asambleas P ima ias, po que le emen..
.
»44
Robespie e en cambio lle a á en su P oyec o la esis con a ia has a su
ex emo. En p ime luga no hacía al a que las pe iciones hechas a la
Con ención es u iesen espaldadas po un de e minado núme o de
pe iciona ios. Se a a, dice Robespie e (A .
26),
de un De echo que
pe enece a odo indi iduo. Además sus des ina a ios, los Dipu ados,
«hab ían de ija su con enido» sí, pe o cuidado de no in oduci ningún
eno
ni
aba
al
eje cicio de es e de echo. La Comisión p esidida po He aul
de Seichelles, as sua iza un an o su ondo, acogie on es e de echo
(A ículo 32), que con iene econoce , así mi igado y desa ollado, hoy es
plenamen e econocido en nues a ac ual abla de De echos Uni e sales.
Y
inalmen e, el De echo a la Insu ección. Robespie e lo desa olló a place
en cinco densos a ículos de su P oyec o (29-31) que espondían plenamen e
a su pensamien o y a la ác ica polí ica po 61 desa ollada en es os di íciles
meses de la nacien e Con ención.
«La nación, hab a esc i o Robespie e, no despliega e dade amen e sus
ue zas más que en iempos de insu ección».
Y
en o a ocasión había
llegado a añadi , pa a da a en ende que e a conscien e de los iesgos que
compo aba su opción po es a ía de acción his ó ica: «si la iolencia
popula come iese algunos e o es, hab 6is de pe doná sela, po los muchos
siglos de se idumb e y mise ia que ha su ido».45 La conclusión e a cla a.
No ya solo las pe iciones e bales que emanaban del pueblo, sino sus
mo imien os espon áneos de ue za, en cuan o nacidos de ese sano ins in o
popula , debían se ele ados a la ca ego ía de De echo undamen al, más aún
de debe (aho a no ehuye Robespie e el é mino) de odo g upo social
ci ilmen e cons i uido. La Decla ación inal p escindió de los p esupues os
eó icos, pe o no quiso ni qui a ni pone una coma en su A ículo
29
con el
que Robespie e sin e izaba su pensamien o en es a ma e ia. Se ía el A . 35
del ex o de ini i o: «Cuando el gobie no iola los de echos del pueblo, la
insu ección es pa a el pueblo y pa a cada sec o del pueblo el más sag ado
de los de echos y el más indispensable de los debe es».
Al llega aquí se de u ie on las concesiones hechas po He aul de
Seichelles
y
su equipo, al P oyec o de Robespie e; po que no ecogie on
ni
siquie a de o ma esumida aquelia p oclama con enida sob e la F a e nidad
uni e sal en endida como una c uzada con a «los eyes, los a is óc a as y
los i anos» que con an o en usiasmo había de endido en su in e ención del
24 de ab il y seguidamen e plasmó nada menos que en cua o a ículos, los
que cie an su P oyec o. Ni se die on explicaciones ni Robespiem las pidió
del en sí anómalo ol ido.
Los úl imos e oques del Comi é de Salud Pública
Quedaba la apo ación del Comi é de Salud Pública. Fo zosamen e había
de se limi ada. Todo es aba ya dicho y no se concedie on po lo demás
mucho iempo pa a dedica se a desmon a lo ya cons uido en nue e meses
de e lexión, p oyec os y deba es. La p isa les consumía. «Se ía
un
c imen
e asa la un día más», decla a á el po a oz de la Comisión Hé aul de
Seichelles, el 13 de junio.46
Y
en un momen o de su in e ención del 23 de
junio, «se le escapa á» ( alga la ase pe o exp esa bien la ealidad) a He aul
de Seichelles, el comen a io de que la pues a a pun o de la Decla ación se
había hecho en una noche.47
Su p incipal a ea consis ió en ensambla sus di e sas piezas, el bloque
del
89,
la apo ación de Condo ce y las enmiendas y añadidos de
Robespie e en el sen ido que hemos expues o y da al conjun o esa
edacción de a ículo co o y p eciso, que ya los con empo 6neos a ibuye on
a la pluma ácil de HC aul de Seichelles. Sí que in oduje on con odo
algunas inno aciones. Las más se laladas ue on dos: aquella ase «la me a
de la sociedad es la elicidad (bonheu ) común», añadida al comienzo del
p ime a ículo, especialmen e signi ica i a, en cuan o que e a la que ab ía el
a iculado
y
el a ículo 27 po el que la oposición a la i anía, se Lle aba has a
sus úl imas consecuencias, con la ei indicación del i anicidio como
de echo na u al del homb e. «Todo indi iduo, se decía, que usu pe la
sobe anía debe de se inmedia amen e ejecu ado po homb es lib es».
Bonheu (es mejo deja así la palab a in oducida) y Ti anía.
Un es udio cuna i a i o sob e la ecuencia de lenguaje en los discu sos
polí icos y esc i os de es e p ime semes e de
1793,
nos lle a ía a la
conclusión de que ue on las dos palab as más epe idas. T es eces po
LA
DEcLARACI~N
DE
DERECHOS
HUhUNOS..
.
183
pone un ejemplo de la p ime a, apa ece en único pá a o, aquel que encie a
el discu so de Condo ce el 15 de eb e o. Y po lo que hace a la palab a
«Ti anía», eco e la in e ención de Sain Jus el
24
de ab il, supone
encon a se una y o a ez con es e e mino analizado desde los más a iados
pun os de is a. «Todos los i anos, comienza diciendo, en an los ojos
pues os en noso os, cuando juzgábamos a uno de sus semejan es». Pa a
segui poco despues: «Yo comba o el p e ex o u ilizado po los i anos, el de
la iolencia na u al del homb e pa a domina le..
.
»
Y ni siquie a en la
Decla ación de De echos eía el emedio con a la Ti anía. «No bas a, dice,
con dec e a los De echos del Homb e; siemp e es posible que un i ano se
le an e e incluso se a me con dichos De echos con a el puebl0».~9 ¿Fue 61,
miemb o y además in luyen e de la Comisión quien in odujo es a a ian e
en el ex o inal? Muy p osiblemen e, aunque no enemos pmebas
documen ales de ello.
Pe o en emos algo más a ondo en el signi icado his ó ico de es os dos
e minos, «Bonheu » y «Ti anía», pues o que aquella gene ación de
e oluciona ios y conc e amen e los au o es de la Decla ación, as ca ga les
de un nue o con enido, concedie on a uno y o o una impo ancia mayo .El
e mino «Bonheun> e a ya de uso co ien e en el lenguaje del siglo XVIII.
Pe o cuando los e oluciona ios lo u ilizan ec ean po así deci lo la palab a.
Y en ienden po ella dos cosas: una elicidad basada en el cul i o de las
i udes y el dis u e de los place es na u ales, lejos po an o de la
co upción y el lujo que habían sido su cons i u i o indispensable bajo el
desapa ecido dgimen, y una elicidad condicionada po la igualdad, que se
ex ienda po an o a odos los ciudadanos. «La i ud, p oclama ía
Robespie e, p oduce la «Bonheu », en an o que la in elicidad (usa el
é mino con apues o, «Maheu ») sale del c imen, como el insec o, nace del
seno de la co up~i6n».~~ Pe o había que da un paso más desde es a
pe sepec i a y en el con ex o e oluciona io. Había de se la olun ad
gene al la que delimi ase el campo de es a i ud gene ado a de «bonheu ».
«No conoce éis, decía Condo ce ,
ni
la paz ni la Bonheu , ni la misma
libe ad, si el pueblo no se some e a las leyes que él mismo se ha dado».51
Ya la Bonheu e a pa a nues o ilóso o de alguna mane a la sín esis de odo
el p oyec o cons i ucional que en aquel momen o les p esen aba. La Mon aña
gua da á ín eg amen e es a concepción. Reco demos que cuando
J.
Villaud-
Ba eme hizo, en la ma lana del
23
de junio, aquella p opues a que
Robespie e echazó de una o ación nominal sob e la Decla ación de
De echos, la azón que dio ue «pa a que F ancia en e a sepa que yo ui de
los que o e su ~onheu ».~~
Pe o además la Bonheu en a laba un sen ido igulali ano. La an igua
elicidad, además de es a basada en la compción, e a el pa imonio de unos
pocos. La nue a Bonheu que apo aban los e oluciona ios no se concebía
si no e a ex endida a oda la población. «Tous a la meme hau eu , oilh le
bonheu », decía uno de los e sos de La Ca magnole. «Es a nue a palab a,
«Bonheu », ha esc i o ecien emen e M. Ozou , es á indisolublemen e ligada
a la igualdad. La buena legislación consis i á en la igual epa ición de la
«bonheun> en e odos los ciudadanos»53
En cuan o a la ei e ación del é mino Ti ania iene po una pa e su
explicación en la ijación que se c ea en los e oluciona ios sob e la pe sona
de Luis
XVI,
y a a és de él de la mona quia absolu a como exp esión y
simbolo de la Ti ania. Una y o a ez se le acusa á de i ano en el juicio que
con a él en ablan en e no iemb e de 1792 y ene o de 1793 y después de su
ejecución, se uel e de nue o con ecuencia al mismo é mino, como
jus i icación a un iempo de la condena y mue e pe pe adas y de la
na u aleza del nue o Régimen epublicano que iene en el echazo a la
mona quia/ i ania su azón his ó ica de se .54 Pe o con cla a lógica polí ica,
e a ambién la i ada, una ez desapa ecido el égimen ances al moná quico,
la somb a que se ceda sob e aquella Re olución insegu a de sí misma y
amenazada desde el ex e io y desde den o del mismo e i o io ances. En
las men es más lúcidas esonaban en aquella p ima e a de 1793 las palab as
que Ma a p onuncia a en los p ime os días de la Con ención: «C eo que
soy el p ime esc i o poli ico y puede se que el único en F ancia después de
la Re olución que ha p opues o a
un
ibuno mili a , a un dic ado , a un
iun i a o, como medio único de aplas a a los conspi ado es y a los
aido es».55 ~Quén se ia? Todos sospechaban de odos, en aquel e dade o
a senal de pe sonalidades supe io es, o simplemen e ambiciosas, que se
llamaban Dan on, Robespie e, Dumou iez..
.;
y
J.
Sieyes cena á es e
discu so sob e la i ania con su escue o e edic o en íspe as del 18 de
Bnuna io:
«il
au une e e e une ép6e».56
As se comp ende que an e
al
si uación gene alizada, los dis in os au o es
que a a és de sus p oyec os in e inie on en el ex o inal de la Decla ación
ue an dejando conscien e o inconscien emen e cae el k mino « i ano»,
« i ania» en los dis in os A ículos (en el ex o de ini i o se conse ó la
palab a misma en el P eámbulo y en los a s.
11,
14, 26 y en o os, po
ejemplo en el 26 de oma indi ec a) has a desemboca en es e A iculo 27
con el que se zanjaba el p oblema de o ma a la ez deciso ia y iolen a;
según
él
«el indi iduo que usu pe la sobe ania debe se inmedia amen e
ejecu ado». La ieja esis del i anicidio en aba asi, po un momen o solo,
en el depósi o de los de echos undamen ales de la pe sona. Ninguna
Decla ación pos e io se ha a e ido después a da le cabida.
De echos Humanos
y
Cons i ución
en
1793
Es a Decla ación de De echos Humanos de 1793 con ibuye a acla a un
pun o, bien que o mal, impo an e en la His o ia de los De echos Humanos:
el de su elación con el ex o cons i ucional p opiamen e al, al que si e de
pó ico. Pa ece cla o, en un ni el de ipologia de ex os, que uno y o o
pe enecen a géne os di e en es. Bas a con obse a el ni el de abs acción,
más ele ado en las Decla aciones de De echos que en las Cons i uciones,
sus mismas dimensiones, mucho más educidas y consecuen emen e con
una densidad de con enido mayo en el caso de las p ime as; aquella
ocación de uni e salidad, en in, que no amos más a iba, an ca ac e ís ica
LA
DECLARACIÓN
DE
DERECHOS
HUMANOS..
.
185
de las Decla aciones de De echos Humanos, con as a con la ine i able
pa celación de las Cons i uciones, en unción del pa icula Es ado y
ci cuns ancias del iempo en que se edac an.
Sin emba go, un mo imien o de na u al a inidad impulsó a ambos
documen os pa a que, desde sus mismos o ígenes po cie o sinc ónicos,
caminasen hacia un mu uo encuen o. En modo alguno pensa on aquellos
sencillos colonos de Vi ginia, que en junio de 1776 edac a on la p ime a
Decla ación de De echos en la His o ia, que diez años después los nacien es
Es ados Unidos iban a solici a su inse ción en la Ca a Cons i ucional que
egi ía
al
nue o Es ado. Pe o sucedió que con o me iban a anzando los
Cons i uyen es eunidos en Filadel ia, en mayo de 1787, en la elabo ación
de su Ca a Cons i ucional, les asal aba una y o a ez la sospecha de si no
es a ían sob epasando los lími es de una ley supe io , que enseguida
elaciona on con los de echos na u ales de la pe sona; ue ácil en onces ae
a la memo ia aquella se ie de Decla aciones de De echos Humanos que las
di e en es Colonias habían ap obado en los comienzos de la ebelión con a
Ingla e a, como jus i icación Úi ima y a la ez na u al an e sí mismos y an e
el mundo de su conduc a. R. A. Roo land nos o ece es e apun e p eciso
«As he gene al ame o he cons i u ion became mo e clea ly disce nible,
he eno mus powe o he na ional go e n nen caused a small band o
delega es o cal1 o ga an ies o pe sonal libe y. Cha les Pinkney submi ed
o he Comi ee o De ail on Augus 20, a lis o p oposi ions which
a noun ed o a Bill o Righ ~>>.~~
Los miemb os de la Asamblea Cons i uyen e ancesa se plan ea on
cla amen e el p oblema desde los comienzos mismos de la elabo ación de
ambos documen os. Mien as que algunos, como Si8yes, e an pa ida ios de
que los De echos Humanos u ie an un desa ollo independien e
y
un pues o
apa e en el o ganig ama polí ico ancés, o os, como La aye e y Mounie ,
concibe on la Decla ación de De echos como el camino que e a p eciso
eco e p ime o, pa a esol e luego con más acilidad los múl iples
p oblemas que hab ían de plan eá seles al que e pone en pie odo un nue o
sis ema de ins i uciones y epa o de las ins ancias de pode . P e aleció es a
esis.58 Pe o eilo no impidió el que la p omulgación de De echos se
p oduje a independien emen e, en la his ó ica echa del 26 de agos o de
1789. Da o que admi e es a lógica e lexión: aun en el caso de que los
ai enes polí icos hubie an impedido el que la Cons i ución llega a a buen
pue o, la Decla ación de De echos hubie a seguido en pie con su alo
pe manen e, pues o po cie o en e idencia al si ua la en el p ime plano de
las conmemo aciones bicen ena ias.
En 1793 no se discu e ya sal o alguna oz aislada si los nue os
De echos Humanos cons i ui án o no, un documen o independien e.Su
inse ción en el bloque cons i ucional es un legado más de la expe iencia
polí ica que los Con encionales ecogen de la p ime a Re olución. Pe o al
ez po eso, ya sin p oblemas de ondo, se ma iza mejo la di e encia en e
ambos documen os. Todos, aquí sin di e encias de g upos, con ibuyen a
sepa a ambos ex os. El dipu ado gi ondino
J.
M.
Rouze di á en la sesión
del 17 de ab il: «es amos an e dos opiniones: que nos ocupemos
di ec amen e de o ganiza el Gobie no o que en emos en una Decla ación
me a ísica sob e la Decla ación de de echos».
Y
sub aya á: «la p ime a es la
opinión de Buzo , la o a es la de ~obespie e>>.~~ Sí, Robespie e p e e ía
cen a se en la Decla ación de De echos. Pa a 61 e a lo impo an e.
FijCmonos en que el día 24, con a iamen po cie o a Sain Jus que ese día
p esen ó ambas cosas, Decla ación de De echos y Cons i ución, Robespie e
solo p esen a la p ime a.
Y
no ue una omisión: e a su c i e io epe idas
eces exp esado. «Nues a Cons i ución supe a a la de los Romanos, que no
conocie on los De echos
u nan nos».^^
Y
cuando HC aul de Seichelles a e
de expone el esul ado de su abajo, ha á es a signi ica i a dis inción en e
uno
y
o o documen o: «El Comi C de Salud Pública ha ecibido el enca go
de p epa a una nue a Decla ación de De echos. Su p ime a eacción,
con inúa, ue edac a la en é minos muy p ecisos, pe o luego la encon a on
demasiado seca».
Y
concluye: «Una Decla ación de De echos es dis in a de
una Cons i ución; iene que se más de allada pa a que la en ienda odo el
mundo.. .»61 NO
se
podía deci más cla o.
Pe o el ex o de He aul de Seichelles nos explica po o a pa e el
pa icula es ilo de es a Decla ación, de pá a o co o y consecuen emen e
con nume osos a ículos (la más la ga de odas las de la his o ia, hoy ya
bisecula , de las Decla aciones de De echos Humanos). Fue una
consecuencia de ese a án de cla idad y de hace la un documen o plenamen e
asequible pa a el pueblo, su más di ec o des ina a io, en e
a
la Cons i ución
des inada a se manejada po polí icos.
«La
Decla ación de De echos-
Panca a*, di á de ella con bu la Mme. Rolland en sus
memo ia^.^^
De hecho y desde un pun o de is a de p ocedimien o, uno y o o
documen o se expusie on sepa adamen e an e la Con ención en dos días
sepa ados. El 23 de junio ue el día po deci lo así de los De echos
Humanos.
A
C1 se dedica on de lleno. La lec u a, en cambio, de la
Cons i ución y su b e e discusión y ap obación, u o luga
al
día siguien e,
24.
Y
que el pueblo asumió enseguida como algo muy p opio el p ime
documen o,lo p ueban las nume osas in e enciones, a ias de ellas
p o enien es de asociaciones popula es, que se p oduje on en un clima de
eu o ia, as la ap obación de la Decla ación de De~chos el mismo día
23,
al
conoce se la no icia de que se había ap obado. Tomemos una, la de Pie e
Chaunie e, uno de los líde es de la Commune de Pa is que se ía de enlace
en e le pueblo y la Con ención: «El pueblo de Pa ís que odea en g an pa e
ues o ecin o, ha enca gado a es magis ados que engan a exp esa os su
econocimien o».63
El des ino his ó ico e minada de
con ínna
es a dualidad. Mien as que la
Cons i ución de 1793 nunca llegó a pone se en p ác ica
e
his ó icamen e se
pe dió en el ol ido, los De echos Humanos del 93 end ían la ga ida en la
memo ia de los he ede os de la e olución que e ían en ellos, despojados
de sus concesiones bu guesas y de sus ex emismos e olucionanos, un hi o
indispensable en la His o ia de las Decla aciones de De echos Humanos que
llega has a nues os días.
LA
DECLARACI~N
DE
DERECHOS
-0s..
.
187
NOTAS
l
Una pues a a pun o de la Bibliog a ía sob e los De echos Humanos en la Re olución
F ancesa que po o a pa e c eemos iene a con i ma nues a doble a i mación,
escasez ela i a y ijación en la de agos o de
1789,
puede e se en la ecien e ob a de
A. de BAECQUE,
W.
SCHMALE y M. VOVELLE:
L'an 1 des d oi s de homme.
P esses du CNRS, Pa is
1988.
Algunos aspec os de la Decla ación que nos a a
ocupa en es e a ículo, la de
1793,
han sido a ados po Lucien JAUME. Véase su
ob a más ecien e,
Les Décla a ions des D oi s de 1'Homme: Du déba 1789-1793 au
P éambule de 1946.
Pa is, Flamma ion
1989.
GAUCHET,
M.:
D oi s de l'homme. 'En Dic ionnai e C i ique de la Re olu ion
F ancaise,
Flamma ion, Pa is
1988,
p.
685.
Conc e a nen e.es a Decla ación pa e de un meno ap ecio del documen o en cuan o
al, in oduce desde el p ime momen o los debe es como elemen o es ic i o de los
De echos y hace desapa ece po comple os los De echos Sociales. Véase
Les
Cons i u ions de F unce depuis 1789
(P esen é pa
J.
Godecho ), Pa is
1970,
pp.
70
y
SS.
Réimp ession de l Ancien Moni eu ,
ol.
14,
p.
79.
BADINTER, E. y R.:
Conco ce . Un in eIIec ue1 en poli ique.
Faya d, Pa is
1988,
p.
540.
A chi es Pa lemen ai es. Tomo
64,
pp.
417
y
SS.
AULARD. A.:
La socie é des
Jacobins. Recueil des Documen s.
Tomo
1,
p.
46.
CAHEN.
L.:
Condo ce e la Ré olu ion F awaise,
Sla kine Rep in s, Genk e
1970.
p.
467.
Ci . en BADINTER,
E.
y R., ob. ci . p.
380.
Aunque Condo ce no había sido Cons i uyen e había en iado con odo algunos
in o mes e e en es a ella; po ejemplo, su
Ad esse
h
1Assemblée Na ionale su les
condi ions d'élegibili é,
donde p ac icamen e de iende el su agio uni e sal.
00.
CC. Pa is, Dido ,
1897,
p.
80.
Sob e la dualidad, más que i alidad, en e Sikyes y
Condo ce , pa a p esidi la comisión, éase P. BASTIDE:
Si2yes e sa pensée,
Hache e, Pa is
1970,
pp.
139-40.
lo
Algunos au o es de la época, como P. Du and-Maillane y ecien es, como M. D.
Conway, educen el p o agonismo de Condo ce en a o de B. Ba k e,
Th.
Paine y el
mismo Sikyes. Véase L. Cahen, op. ci . pp.
468-9.
Pe o abundan muchos más y son
más con incen es los es imonios que, supues os los no males con ac os, le
a ibuyen una au o ía sin ese as. Ba k e di á en sus memo ias: «(Condo ce ) au eu
d'un p oje de Cons i u ion op ele é dans ses ues...» T.
IV,
p.
165.
Mme. Rolland
ambién en sus Memo ias llama sin
más
al P oyec o p esen ado el
15
de eb e o, «el
P oyec o Condo ce n. T.
1,
p.
155.
E c.
l1
Réimp ession de IAncien Moni eu ,
ol.
14,
p.
240.
El mismo Condo ce es aba de
acue do con la inicia i a. Así el
21
de oc ub e esc ibía en La Ch 0~que de Pa is de la
que en es a e apa es su c onis a polí ico: «An es de comp ome e se en su plan de
abajo, el Comi é de Cons i ución ha sen ido que no es aba llamado a p epa a un
código de leyes solamen e pa a F ancia, sino pa a odo el géne o humano. Ha
que ido odea se de las luces de odos los países y de odos los iempos
...
Ha
pensado que cualquie ciudadano que hubiese concebido o u iese ideas nue as sob e
la o ganización social se con e ía au omá icamen e en uno de sus miemb os».
l2
Sob e la uni e salidad de la Decla ación de Vi ginia, pese a habe nacido en un
cí culo an es ingido, éase PALMER, R. R.: «Les D oi s de l'ho n ne dans les
É a s
Unis.
1774-1789»,
en
XN
In e na ional Cong ess o His o ical Sciences,
San
F ancisco
1975,
pp.
43-48.
Es más cla a aún la olun ad de uni e salidad
en
la Decl.
de
1789.
Véase, en e o os ex os,
Reimp . de I'Anc. Moni eu ,
T.
1
p.
261.
Po lo
demás odo el p eámbulo de la Decla ación de
1789
es á embebido de uni e salidad.
l3
A chi es Pa lemen ai es, Tomo
58,
p.
596.
l4
Réimp. de I'Anc. Mon.,
Tomo
16.
p.
216.
l5
Ac es
de
la Socie é des Jacobins,
T.
V, p
29.
l6
A.
de
la Soc. des Jac. T.
V.
p.
66.
l7
PILPAIX (seudónimo de J. P. GALLAIS):
Ré enan ou sep ieme dialogue des mo s
de la Ré olu ion en e Hk aul de Seichelles e Condo ce .
(S. L. y S. A.),
p.
132.
l8
BARERE
DE VIEUZAC, B.:
Memoi es.
Pa is, Labi e
1844.
T.
N,
p.
165.
l9
ROLAND, Mme.:
Memoi es.
Pa is, Plon.
1905.
T.
1,
p.
272.
A ch. Pa lem., T.
58
p.
625.
21
Lo
a acan especialmen e «Le joumal des hommes du
14
juilleb y «Le Cou ie de
l Égali é». De iende en cambio a Condo ce y su P oyec o
«Le
Pa io e an~ais,,,
ó gano de B isso . Véase CAHEN,
L.:
ob. ci ., pp
469
y
SS.
Réimp. de IAnc. Mon.,
Tomo
6,
p.
729.
"
Ac es de la Socie é des Jacobins, T.
V,
p
32.
"
A ch. Pa lem.. T.
62,
p.
193.
*
A ch. Pa lem., T.
62,
p.
278.
A ch. Pa lem., T.
62.
p.
277.
Ac es de la Socie é des Jacobins, T. V, pp.
137-8.
Robespie e,
Discou s e appo s
a
la Con en ion,
Union Géne al d'Edi ions.
Pa is
1965,
p.
117.
LA
DECLARACI~N
DE
DERECHOS HUMANOS..
.
189
29
AULARD, A..
His oi e Poli ique de la Ré olu ion F ancaise.
Pa is.
A mand Colin,
1913,
p.
295.
M
CAHEN,
L.:
Ob. Ci .. p.
517.
31
SUS nomb es, dos miemb os de aquella comisión al e na i a o mada el
18
de
eb e o en el seno del club de jacobinos: Sain Jus
y
Cou hon, el b illan e He aul
de Seichelles, el que p esidi ía la Con ención en las jo nadas del
30
de mayo
y
dos
de junio, más dos jacobinos de meno elie e, R. Ramel y J. B. Ma hieu. Como es
sabido, Robespie e no o maba pa e en es e momen o del Comi é de Salud
Pública.
32
BARERE
DE VIEUZAC, B.:
Memoi es.
T.
11
p
109.
33
Ad esse aux ci oyens éga és de quelques Depa emen s. La Socié é des Jacobins.
Recueil des documen s.
T. V, p.
258.
Réimp ession de 1'Ancien Moni eu ,
ol.
16,
p.
729.
Le e Aux ci oyen a qais su la Nou elle Co is i u ion,
en
00.
CC. Tomo
XII,
Pa is Dido ,
1847.
p.
663.
A ch. Pa lem. T.
62
p.
278-9.
37
El mismo
Ancien Moni eu ,
en su eimp esión, al o ece el ex o ap obado en la
sesión del
23
de junio. dice: e11 es acile de s'ape ce oi que ce e Decla a ion des
D oi s de l'Homme
a
éd
calquée su celle edigée e p esen ée a la Con en ion pa
Robespie e.
On
y e ou e les memes p incipes; quan
2i
la edac ion elle n'a subie
que légh es modi ica ionsu.
38
Ci . en BADINTER, E. R.. ob. ci ., p.
293.
9
~Robespie e
y
los jacobinos, dice A. Aula d, ue on
an
lejos en ma e ia social no
po que quisie an ealmen e lle a a cabo una e o ma adical de la sociedad, sino po
ác ica polí ica
y
la p ueba es á en que una ez encedo es de los Gi ondinos,
cuando ue on dueños de que p e aleciesen sus ideas. enuncia on a ese
socialismom. AULARD. A.:
His oi e poli ique de la Ré olu ion F ancaise,
Pa is,
A nand Colin
1913,
p.
291 (28).
"
VERDOOT, A.:
Naissance e signi íca ion de la Décla a ion uni e selle des D oi s
de 1'Homme.
Lou ain, Nauwelae s,
1965,
pp.
170
y
ss.
41
Réimp ession de 1'Ancien Moni eu ,
ol.
XVI,
p.
728.
42
Robespie e, Discou s e Rappo s
a
la Con en ion.
p.
138.
43
Robespie e,
Discou s e Rappo s
a
la Con en ion.
p.
133.
"
CONDORCET.
M.
A.:
Le e aux ci oyem aqais su la Nou elle Cons i u ion,
en
00.
CC. Tomo
12,
Pa is Dido ,
1847,
p.
663.
Ci . en COBBAN. A., ob. ci ,
p.
164.