El médico en el Hospi al de Nues a Seño a
de G acia de Za agoza en el siglo
XVIII
ASUNCI~N
FERNÁNDEZ
DOCTOR
*
ALVARO MARTÍNEZ
VIDAL
'
El Hospi al Real
y
Gene al de Nues a Seño a de G acia de Za agoza,
undado en 1425 po Al onso
V
el Magnánimo, e a, du an e la Edad
Mode na, uno de los es g andes hospi ales de la an igua Co ona de A a-
gón. Como ezaba su lema,
Domus in mo um u bzs
e
o bis,
sus pue as es a-
ban abie as a los expósi os
y
a odo ipo de en e mos, incluidos los
demen es, p oceden es no sólo de A agón, sino ambién de los einos eci-
nos e, incluso, de luga es más apa ados. Lo co obo a el hecho de que,
oda ía en el siglo
XVLII,
encon emos en e los sace do es de la Casa con e-
so es de lengua (( ascongada)), ancesa e i aliana, amén de los de lengua cas-
ellana (1).
La di ección del hospi al es aba a ca go de la Si iada, jun a de gobie no,
que en dicho siglo lain eg aban cinco Regido es de designación eal, pe e-
necien es al cle o
y
a la nobleza,
y
a ios adminis ado es de al o ango. Pese
al
Dec e o uni o mado de Nue a Plan a, de 1707,
y
la polí ica cen aliza-
do a lle ada a cabo po los Bo bones, el hospi al conse o du an e oda la
cen u ia un égimen ju ídico au ónomo, que se ajus aba a las ((O dinacio-
nes» ap obadas en 1655, he ede as de una la ga adición de au ogobie no
bajo el auspicio de los nume osos p i ilegios eales ecibidos a lo la go de
sus casi cua o siglos de andadu a. La exis encia de unas quinien as camas
pa a en e mos en sus salas, sin con a las de los demen es
y
expósi os,
y
la
asomb osa ci a de 1 7.1 86 en e mos asis idos en el año
1
7
86 nos p opo cio-
nan una idea ap oximada de su en e gadu a en es a época
2.
A)
(1)
A.H.N.,
Consqos,
Leg.
19254,
n.O
1,
.
12-12'.
(2)
El Hospi al de Nues a Seño a de G acia ha sido obje o de una ecien e esis doc o al:
FERNANDEZ
DOCTOR,
A.
(1 984)
El Hospz al Real
y
Gene al de Nues a Seño a de G acza de
Za agoza en el s glo
XVIII,
Za agoza. Au eiio Baque o en su lib o, publicado en
1952,
Bos-
quqo h s ó ico del Hospz al Real
y
Gene al de Nues a de G acza de Za agoza,
Za agoza, Ins i u-
*
Cá ed a de His o ia de la Medicina, Facul ad de ~edicina, Za agoza.
DYNAMIS
Ac a Hispanica ad Medicinae Sc en ia umque His o iam Illus andam.
Vol.
5-6, 1985-86,
pp.
143-157.
ISSN:
021 1-9536
144
ASUNCXÓN
FERNÁNDEZ
y
ALVARO
MARTÍNEZ
Aunque se pod ía discu i la gamen e ace ca del g ado de medicaliza-
ción
alcanzado po es e hospi al
en
la Edad Mode na, lo que sí es á ue a de
duda es que, du an e el pe iodo conside ado, exac amen e la segunda mi ad
del siglo
XVIII,
uno de sus ines p imo diales e a la cu ación del en e mo,
y
que en es a labo asis encial el médico jugaba un papel undamen al, o
cuando menos impo an e. Nues o obje i o en es e abajo es ace ca nos a
es e p o esional de la medicina pa a conoce qué inculación le unía al hos-
pi al, qué daba de sí mismo
y
qué ecibía a cambio. P e endemos, en suma,
ipi ica la igu a del médico en la más ep esen a i a de
las
ins i uciones
médicas del A agón ilus ado, el Hospi al de Nues a Seño a de G acia
de Za agoza.
Pie e Vila
(3)
ad ie e las di icul ades exis en es pa a saca conclusiones
1
de amplio alcance pa iendo del es udio de los sala ios del pe sonal sani a-
ción Fe nando el Ca ólico (C.S.I.C.) 127 pp., o ece una isión de conjun o de su
e olución his ó ica. Es udios sob e aspec os pa ciales de es a ins i ución apa ecen en:
ZUBIRI VIDAL, F. (1 967)
O dznaciones del Hospi al Real y Gene al de Nues a Seño a de G acza,
Za agoza, Real Academia de Medicina (Sesión cien í ica del día 9 de eb e o de 1967),
21 pp.; TELLECHEA IDIGORAS,
J.
1. (1968).
El Hosp al de Nues a Seño a de G ac a y las
He manas dé la Candad de San a Ana,
Za agoza, Publicaciones de la Dipu ación P o incial,
255 pp. El a o que se dispensaba
al
en e mo men al en es e hospi al es un pun o de
e e encia obligado en e los his o iado es de la psiquia na. A es e espec o, éanse.
GIMEN0 RIERA,
J.
(1908)
La
Casa de Locos de Za agoza
y
el Hospz al de Nues a Seño a de
G ana. Apun es hzs ó zcos (1425-1808-1908),
Za agoza, Imp. La Edi onal, 90 pp.; ESPI-
I
NOSA IBORRA,
J.
(1 966). La asis encia men al en España du an e la Ilus ación
y
el ei-
nado de Fe nando VII,
Cuade nos de Hzs ona de la Medzczna Española,
5,
18 1-21 5; ESPI-
1
NOSA IBORRA,
J.
(1 983) El en e mo men al
al
inal del an iguo égimen,
Ascleps
35,
227-285, RODRIGUEZ PEREZ, E. (1 980)
Aszs encza ps quzá nca en Za agoza a medzados del
1
S XIX,
Za agoza, Ins i ución Fe nando el Ca ólico (C.S.1
C.),
(Tesi~~Doc o ales n.O
XXXIX), 155 pp.
En cuan o a la ele ada ci a de en e mos asis idos du an e el año 1786 en es e hospi al,
con iene eco da que desde 1783 A agón se io a ec ado po una epidemia de ieb es
pú idas.
Vide:
RIERA,
J.
(1
980)
JoséMasde ally la medicina española ilus ada (enseñanza, epi-
demias
y
gue a a jnales del siglo XVIII),
Valladolid, Sec e a iado de Publicaciones de la
Uni e sidad, pp. 50-52, 93-126.
(3)
VILAR,
P.
(1976) T ans o maciones económicas, impulso u bano
y
mo imien o de los
sala ios: la Ba celona de siglo XVIII, en:
C ecimien o y desa ollo,
3.a
ed., Ba celona, A iel,
p. 195.
En nues o ace camien o
al
nos ha sido de u ilidad la consul a de las ac as del
semina io in e nacional, celeb ado en Wol enbü el en se iemb e de 1979, sob e el
médico «público» en Eu opa desde la Edad Media has a la Ilus ación. Uno de los a i-
culos allí p esen ados o ece una isión pano ámica de la p o esión médica en la España
del siglo XVI: LÓPEZ PIÑERO,
J.
M. (1981). The medical p o ession in 16 h cen u y
Spain,
In
RUSSELL, A. W. (Ed.)
The Town and S a e Physzczan zn Eu ope iom he Mzddle Ages
o he Enligh enmen ,
Wol en bü el,,He zog Augus Biblio hek, pp. 85-98.
El
méúico
en
el
Hospi al
de
Nues a
Seño a
de
G acia..
145
io -médicos, ci ujanos
y
bo ica ios- de un hospi al, pues no se conocen
bien oda ía las condiciones de empleo de es os ca gos
y
lo que ep esen-
aba pa a ellos un sueldo ijo en moneda. En consecuencia, al examina la
igu a del médico, conside a emos ampliamen e las di e sas ci cuns ancias
que odeaban su p esencia en el hospi al, abo dando, en p ime luga , las
e ibuciones de odo ipo -sala io, alimen os, combus ible, i ienda,
e c.- que ecibía; a con inuación, conside a emos el sis ema de acceso a las
plazas que ocupaba y, po úl imo, es udia emos las obligaciones que en
con apa ida adqui ía en el seno de es a ins i ución. Ine i ablemen e, una
de las ecompensas más p eciadas po el médico, la ama
y
el p es igio p o-
esional, a a queda ue a del alcance de nues o es udio. Desde nues o
en oque, es ambién la más di ícil de abo da en una p ime a ap oximación
al ema. Téngase en cuen a, pues, es a impo an e ca encia.
Hemos de ec ado que, a inicia i a de la Si iada, la igu a del médico
expe imen ó un g an cambio al ededo de 17 75, dis inguiéndose un p ime
pe íodo, an e io a esa echa,
y
o o, pos e io , que se p olonga has a la des-
ucción del hospi al en la Gue a de la Independencia. Po es e mo i o,
dedica emos, p e iamen e, un apa ado al plan de la Si iada de 1772, que
al e ó dicha igu a du an e el úl imo cua o del siglo XVIII y los p ime os
años de la siguien e cen u ia.
Incendiado casi po comple o el A chi o del Hospi al du an e los Si ios
de Za agoza de 1808, la econs ucción his ó ica ha enido que lle a se a
cabo a a és de una di ícil búsqueda en o os a chi os que, a o unada-
men e, conse an algún e azo de los aliosos ondos documen ados que
an año aquél poseía. Así, jun o a los documen os esca ados del hospi al,
hoy cus odiados en el A chi o de la Dipu ación P o incial de Za agoza
(A.D.
P.Z.), hemos ecu ido a la documen ación exis en e en el A chi o His-
ó ico Nacional (A.H.N.)
y
en el A chi o Gene al de Simancas (A.G.S.).
1.
EL
PLAN
DE LA SITlADA DE
1772
En e ec o, el 16 de mayo de 1772, la Si iada p opuso un «Plan» que edu-
cía ajan emen e el núme o de médicos del hospi al y modi icada sus ancial-
men e el égimen de sus obligaciones
y
compensaciones económicas
(4).
La jus i icación de an d ás ica p opues a ue la escasa a ención que los
médicos dispensaban
a
los en e mos; a ención que no mejo ó a pesa de las
amones aciones de los Regido es:
(4)
A.G.S.,
G acia
y
Jus icia,
Leg.
989,
.
510'.
a.
..
Habiendo obse ado la Si iada con la lige eza que pasaban la Visi a de
En e mos,
la que en muy pocos minu os desocupaban, les hizo a ias
Amones aciones pa a que la hiciesen con la de ención que co espondía,
y
,
lexos de p oduci ningún e ec o, además de que los S es. Regido es oma-
a
on la p o idencia de acompaiia
A
los Medicos en pe sona
2
las ho as de
la Visi a pa a que con su p esencia e lexionasen más bien la calidad de las
dolencias de los en e mos, po úl imo iendo la poca,
6
ninguna
enmienda, se io la Si iada en la du a necesidad de despedi en una misma
ho a
ii
los
6
Medicos, y admi i dos de con inua asis encia...))
(5).
La pues a en ma cha de es e plan, en julio de
1774,
p o ocó la eacción
de los médicos despedidos, que se queja on an e
D.
Tomás de Mello, Sene-
a io de la Cáma a de Cas illa, en dos Rep esen aciones, una en su nomb e
y la o a p esen ada po el Mayo domo del Colegio de Médicos de Za a-
goza, aduciendo a su a o que, en su mayo ía, lle aban más de ein e años
al se icio del hospi al, y solici ando que se es ablecie a la si uación an e-
io
(6).
Sin emba go, la Cáma a de Ca illa, desoyendo las quejas de los medi-
cos, apoyó la decisión de la Si iada en una Resolución p o isional del
17
de
1
sep iemb e de
1774.
En es a Resolución se o denaba que la Real Audiencia
de A agón, el Regen e de dicha Audiencia y el A zobispo de Z-a agoza ele a-
an los co espondien es in o mes pa a que es e Sup emo T ibunal se p o-
/
nuncia a con conocimien o de causa sob e el asun o, y que, en e an o, se
i
man u ie a dicho plan. Además, se especi icaba que el Regen e
y
el A zo-
bispo in o ma an (( ese badamen e)), y que la Real Audiencia de A agón
+
u ie a p esen e en su in o me an o la opinión de la Si iada como las Rep e-
sen aciones que, an e la Cáma a, habían hecho los médicos despedidos del
hospi al y el Mayo domo del Colegio de Médicos de Za agoza
(7).
Poco más de dos meses después, el
25
de no iemb e de
1774,
la Cáma a
de Cas illa aco dó la ap obación de ini i a del plan de la Si iada.
El
ex o del
acue do dice así:
«Ha ap obado la Cáma a el es ablecimien o de dos médicos de con inua
esidencia' en ese Real Hospi al, pa a la más pun ual asis encia y cuidado
de los en e mos, en luga de los sie e que an es los isi aban, y bajo las
eglas
y
obligaciones p oyec adas po
V.S.a
en su Plan ci ado, de diez y seis
de mayo de mil se ecien os se en a y dos»
(8).
(5)
A.D.P.Z.,
Bene icencia,
Leg.
28;
n.O
5,
.
4-4'.
(6)
A.G.S.,
G acia
y
Jus icia,
Leg.
989, 509-509'
y
513-513'.
(7)
A.G.S.,
Ibid.,
.
509-51 0.
(8)
A.G.S.,
Ibid.,
.
510-51 0'.
Ei
médico
en
el
Hospi al
de
Nues a
Se io a
de
G acia
...
147
Tal
ap obación conlle aba la nega i a a la eadmisión de los médicos
despedidos. Con odo, el ex o del acue do es ipulada ambién que, en caso
de halla se acan e una de las dos nue as plazas, si alguno de los despedidos
p e endie a ocupa la, no hab ía obs áculo pa a su concesión siemp e que el
ag aciado gua da a «la sumisión co espondien e
...
y
...
se con o mase con
las obligaciones del nue o es ablecimien o))
49).
Habiendo anscu ido dos meses desde la ap obación del acue do de la
Cáma a, con echa de 25 de ene o de 1775, el D . D. Gaspa Romeo,
Mayo domo del Colegio de Médicos de Za agoza, di igió un Memo ial
al
Rey en el que se pedía la anulación del plan, po incumplimien o del
mismo, y la uel a a la si uación an e io (10).
.
Cons aba en el Memo ial que la decisión de los seis médicos había sido
omada po sólo dos de los seis Regido es de la Si iada y que al despido
suponía un a en ado a los p i ilegios del Colegio; po lo cual, és e asumía,
como ins i ución in e esada, la de ensa de los despedidos
y
mani es aba la
si uación i egula que se es aba p oduciendo como consecuencia de no
cumpli se las condiciones es ablecidas en el plan. Así, el Memo ial denun-
ciaba que, con a lo p e is o po el plan, los dos médicos colegiales seguían
a endiendo a su clien ela pa icula
y
no esidían en el hospi al sino en sus
p opias casas; en consecuencia, la asis encia a los en e mos se es aba de e-
io ando po que, además, es os dos médicos des inaban el mismo iempo a
la isi a de odas las salas del hospi al que an e io men e los o os sie e
(1 1).
Pues o que la ap obación del plan se había basado en la mejo a de la
asis encia
y
és a no se es aba p oduciendo, el Colegio suplicaba al Rey la
ein eg ación en el hospi al de los médicos despedidos. Pa a lo cual, solici-
aba que la Cáma a de Cas illa econside a a el caso, es udiando el expe-
dien e «o iginal» que oda ía cons aba en la Real Audiencia de Za agoza
y
no sólo el in o me que és a había emi ido; asimismo, suge ía que se pidie a
a dicha Audiencia un in o me sob e el cumplimien o de las disposiciones
que o denaba el plan
(12).
Sólo es días más a de, el 28 de ene o de 1775, el Colegio solici ó la
p o ección de D. Manuel de Roda, minis o de Ca los
111,
pa a que in e ce-
die a a o ablemen e en la decisión del Rey. Se hacía sabe al minis o que
(9)
A.G.S.,
Ibid.,
.
510'.
(10)
A.G.S.,
Ibid.,
.
507-512.
(11)
A.G.S.,
Ibid.,
.
507'-508.
(12)
A.G.S.,
Ibid.,
.
508'.
148
ASUNCI~N
FERN~EZ
y
ALVARO
MART~NEZ
es e plan, además de pe judica a los en e mos, ansg edía los p i ilegios
del Colegio, aca eando el «deshono » a sus miemb os
(13).
Ca ecemos de in o maciones p ecisas ace ca de los acon ecimien os que
siguie on a es os hechos. Con amos, sin emba go, con un in o me, de
18
12,
del Sec e a io y el Con ado del hospi al, en el que se con i ma que, pese a
los es ue zos del Colegio de Médicos po impedi lo, el plan siguió adelan e
en el úl imo e cio del siglo (14).
1
I
Es impo an e señala que el li igio que acabamos de expone , en e la
i
Si iada y el Colegio de Médicos, es sospechosamen e simul áneo al us ado
in en o de c eación de un Colegio de Ci ugía en el Hospi al de Nues a
Seño a de G acia, según el modelo del Colegio de Ci ugía de Ba celona.
A
pesa de que es a inicia i a con aba con la ac i ud p opicia de la Si iada, con
el apoyo de los ci ujanos pe enecien es a la Co adía de San Cosme y San
Damián, con los in o mes a o ables de la Real Audiencia de A agón,
-
uno, de no iemb e de 1769 y o o, de julio de 1774-, e incluso, había sido
secundada con la ibia ap obación de la Uni e sidad de Za agoza, los
co espondien es expedien es pe manecie on es ancados en Mad id sin que
la Cáma a de Cas illa llega a a examina los
(15).
Sólo el Colegio de Médicos
de Za agoza, p e ex ando azones de índole económica, se opuso o unda-
men e a es e p oyec o; oposición que ue denunciada po el Fiscal de la
Audiencia de A agón en es os é minos:
«Solos los médicos, que indis in amen e con los ci ujanos, o man la
Co adía o cue po llamado de San Cosme y San Damián en Za agoza, son
los que abie amen e esis en la ejecución de an ú il como necesa io p o-
yec o, aliéndose pa a es a oposición del capcioso p e ex o de los an iguos
p i ilegios concedidos al Colegio ac ual, pe o en ealidad no es su esis en-
cia más que esen imien o de e se despojados del despo ismo con que
has a aquí han mandado en los ci ujanos)).
(16).
Es necesa io, pues, encuad a ambos li igios, -el despido de los médi-
cos del hospi al y el us ado in en o de c eación de un Colegio de
Ci ugía-, den o del ma co de la adicional pugna en e médicos y ci uja-
nos, a i ada du an e los años ilus ados po el supe io ni el écnico y cien-
í ico de los es udios de ci ugía y po su pujan e p es igio social.
(13)
A.G.S.,
Ib d,
.
506506'.
(1
4)
A.D
P.Z.,
Bene iencza,
Leg 28, n.O
5,
4-8.
(15)
BALAGUER,
E.;
BALLESTER, R.
(1980) El Colegio de Ci ugía de Za agoza, in en o
de
eno ación de las ins i uciones médicas a agonesas. 11
Jo nadas sob e el es ado ac ual de los
Es udzos sob e A agón (Huesca,
1979)
Za agoza, I.C.E.
(16)
Cz
po :
BALAGUER, E.; BALLESTER,
R.
(1980),
op cz .,
p.
715.
El
médico en
el
Hospi al
de
Nues a Se io a
de
G acia
...
149
Tampoco debemos ol ida que las medidas ho nogeneizado as del
pode eal, que p e endían Ue a has a sus úl imas consecuencias el dec e o
de Nue a Plan a, sólo pudie on desa olla se con éxi o en aquellas ins i u-
ciones que en aban plenamen e en los planes del despo ismo ilus ado. El
Hospi al Real
y
Gene al de Nues a Seño a de G acia de Za agoza, escena io
de la pugna en e médicos
y
ci ujanos, quedaba elegado po el momen o
de la polí ica eno ado a de la nue a dinas ía.
11.
RETRIBUCIONES DE LOS MEDICOS
Po su ango podemos dis ingui dos ipos de médicos en el hospi al: los
colegiales
y
los bachille es. En e unos
y
o os había impo an es di e encias
que in en a emos p ecisa a lo la go de nues a exposición.
El núme o de los médicos
colegiales
en el hospi al, - ecibían es a deno-
minación po su condición de doc o es pe enecien es al Colegio de San
Cosme
y
San Damián de Za agoza-, disminuyó os ensiblemen e en el
úl imo e cio del siglo XVIII. Como consecuencia de la ap obación del plan
de la Si iada en no iemb e de 1774, ue on despedidos del hospi al seis
médicos colegiales, quedando en su luga solo dos, que debían esidi en el
hospi al, con la obligación de asis i pe manen emen e a los en e mos (1 7).
Po la documen ación que poseemos de años an e io es, sabemos que,
en e 1728 y 1730, el núme o de es os médicos a ió de cinco a seis (18)
y
que, en e 1766
y
1768, aumen ó a ocho (19). Tal aumen o se debió, sin
duda, a la asis encia que en es os años se dispensaba a los mili a es en el
hospi al
y
que, en de ini i a, suponía un aumen o del núme o de en e mos
y
de salas.
A
pa i de la pues a en uncionamien o del plan de la Si iada en 1774,
sólo dos médicos colegiales eje cían en el hospi al, sin que su núme o se
aumen a a sal o en ci cuns ancias excepcionales. Así, en 1796, se c eó una
plaza de médico supe name a io pa a a ende
al
ele ado núme o de en e -
mos hospi alizados. Es e aumen o de en e mos se p odujo al coincidi una
epidemia con la eanudación de la asis encia a mili a es en el hospi al. Dicha
plaza pe du ó sin in e upción has a la Gue a de la Independencia (20).
(17)
A.G.S.,
G ac a
y
Jus cia,
Leg. 989,
.
509-51 1.
(18)
A.H.N.,
Consqos,
Leg. 19254, n.o
1,
.
ll', 335'
y
399.
(19)
A.H.N.,
Consqos,
Leg. 19256, n.0 10,
.
415-421,
y
A
D.P.Z.,
Benejcenc a,
Leg. 46,
n.O 2.
(20)
A.D.P.Z.,
Bene icenc a,
Leg. 28, n.O
5,
.
4'.
150
ASUNCI~N
FERNANDEZ
y
ALVARO
MART NEz
Ya hemos aludido al dudoso alo del sala io en moneda como indica-
do del
s a us
de los al os ca gos de un hospi al. Hecha es a sal edad, encon-
amos que la cuan ía del sala io de es os médicos se man u o es aciona ia
en cincuen a lib as anuales du an e los dos p ime os e cios de la cen u ia,
si bien los médicos que a endían las salas de los mili a es, que desde media-
dos de siglo se hallaban en el hospi al, cob aban ein icinco (21). Sin
emba go, en 1
7
7
5
el sueldo de un médico se ele ó a doscien as lib as anua-
les, como consecuencia de la pues a en uncionamien o del plan de la
Si iada (22). Es e aumen o, en apa iencia desmesu ado, concue da exac a-
men e con un inc emen o de la dedicación y del abajo que debían desem-
peña en el hospi al. En ealidad, la can idad global des inada
al
pago de los
sala ios de los colegiales pe manecía es aciona ia con es e cambio, sin sob e-
pasa las cua ocien as lib as anuales.
No obs an e, el plan de la Si iada conlle aba, pa a es os médicos, o as
compensaciones económicas, cie amen e es imables, pe o a la ez suje as al
cumplimien o de mayo es obligaciones que suponían una dependencia más
di ec a del hospi al. Así, has a 1775, los médicos colegiales esidie on ue a
del hospi al. Con pos e io idad a es a echa enían la obligación exp esa de
i i en la Casa pa a a ende a los en e mos de día
y
de noche. Es e cambio
supuso ambién la pe cepción dia ia de unas aciones alimen icias que an es
no ecibían,
y
que ascendían, pa a ambos médicos, a 48 onzas de pan, 24 de
ca ne, 48 de ino, 4 de ga banzos, 2 de ocino
y
las e du as necesa ias (23);
además, pa a el gas o anual ecibían 12 a obas de acei e
y
18 de
'
ca bón (24).
!
No cabe duda que la i ienda po cuen a del hospi al
y
la pe cepción de
unas aciones ijas de alimen os
y
combus ibles, jun o a un aumen o consi-
de able del sala io, mejo aba el conjun o de las e ibuciones del médico
colegial, máxime en una economía oda ía suje a a ma cadas dscilaciones de
p ecios
y
a c isis de subsis encias cíclicas. Sin emba go, la p ohibición de
isi a en e mos p i ados po la ciudad, a la ez que inculaba más es echa-
men e al médico con el hospi al, le impedía ob ene los ing esos de i ados
del eje cicio lib e de la p o esión.
(21)
A.H.N.,
Consgos,
Leg.
19254,
n.O
1,
.
11'y
Leg.
19256,
n.O
10,
F.
418.
(22)
A.D.P.Z.,
Bene icencia,
Leg.
28,
n.O
5,
.
4'.
(23)
La lib a a agonesa equi ale a
12
onzas
y 350
g.
C .
ROMERO ALMENARA, A.
(1982)
Tablas de educción de pesas
y
medidas del sis ema mé ico decimal al An iguo A agonés.
Za agoza,
Tipog a ia de Julián Sanz
y
Na a o, pp.
15-78.
(24)
GIMEN0 RIERA,
J.
(1908),
p.
28;
A.D.P.Z.,
Bene icencza,
keg.
28,
n.O
5,
.
4'.
M
méúico
en el
Hospi al
de
Nues a
Se io a
de
G acia
...
151
Bien di e en e e a la si uación de los médicos
bachillmes,
que no
a ec ados po el plan de la Si iada. Su ango e a meno que el de
los
col+-
les, pues según las
O dinacimes
de 1655 (25), igen es en odo el siglo
m~y,
su g ado académico debía se el de licenciado
y
no el de doc o .
EI
núme o
de bachille es en el hospi al -dos- se man u o cons an e a lo la go de
odo el pe íodo conside ado. Tampoco se modi icó su sala io, ijado
quince lib as anuales. Cada bachille pe cibía, además, dia iamen e 12
onzas de ca ne, 24 de ino
y
24 de pan, - ación simila a la que ecibía un
sace do e-,
y
9 onzas de acei e; can idades que no se modi icaban
ni
siquie a en caso de en e medad (26). Cosa comp ensible si enemos en
cuen a que e a obligación de los bachille es habi a en la Casa, u nándose,
a su con eniencia, pa a que en ningún momen o al a a la asis encia médica
a los en e mos del hospi al; po es a azón e an ambién conocidos con el
nomb e de elan es (27).
111.
ACCESO A LAS PLAZAS DE LOS MÉDICOS BACHILLERES
Y
COLEGIA-
LES
Los médicos
colegiales
e an elegidos po los Regido es del hospi al en e
los doc o es del Colegio de Médicos de Za agoza. De la Si iada dependía,
asimismo, ~ualquie ~ a iación del núme o de los colegiales e, incluso, la sala
del hospi al a la que e an adsc i os (28).
También se ese aban los Regido es la acul ad de nomb a médicos
supe nume a ios
cuando las ci cuns ancias lo hacían necesa io; po ejemplo,
en caso de epidemia o de que se hubiese con a ado con la Real Hacienda la
asis encia a mili a es.
En 1796, a la mue e de don Manuel Elizondo, médico colegial del hos-
pi al, la Si iada aco dó que las plazas de núme o acan es debían se p o is-
as po oposición pa a, de es e modo, ((consegui excelen es p o eso es))
(29).
El examen e a público
y
cons aba de dos pa es: una eó ica, que consis ía
en isi a a en e mos que padecían en e medades poco comunes. En una
y
(25) ORDINACIONES del Hosp al Real
y
Gene al de Nues a Seño a de G acia de la Ciudad de Za a-
goza
(1655).
Za agoza, Reimp esas en la imp en a de
la
calle del Coso en 1836,
p.
21.
(26) A.H.N.,Consejos,Leg. 19254,n.O 1, . 12,yLeg.
19256,n.OlO,F.418;A.D.P.Z.,Ben$cen-
cia, Leg. 46,
n.O
2.
(27) ORDINACIONES ci adas,
en
no a (25), p. 21.
(28) Ibid.,
p.
20.
(29) A.D.P.Z., Bene icencia, Leg. 28,
n.O
5,
.
4'-5.