No as sob e la Ope a
Edipo
y
Yocas a
JOSEP
SOLER
"...aho a es oy leyendo a Séneca
...,
digan 10 que digan, es oy
con encido que él es el nás g ande
au o ágico de oda la his o ia, él
es un e dade o inciado en 10s
Sec e os y que, mejo que Esquilo,
ha sabido hace los exp esa en
palab as. Leyendo su ea o de
inspi ado no puedo e i a el llo a y
sien o que, bajo el e bo de sus
silabas, c epi a, de la mane a nás
a oz, la hi ien e anspa encia de
las ue zas del caos... no encuen o
ningún ejemplo mejo de 10 que
puede en ende se como " ea o de
c ueldad" que el de sus T agedias..
.
en Senecu, las ue zas p imo diales
hacen oi su eco en la ib acid;
espas nddica de las palab as..
.
ANTONIN ARTAUD (ca a a Jean
Paulhan,
1932;
en Oeu es
ComplP es.
Pa is,
111,
303)
Si exis e la Ópe a ancesa, la alemana, la aus íaca, la usa, es e i-
den e que, con di icul ad podemos deci que exis e la Ópe a espa iola y,
menos la Ópe a ca alana. Cie amen e, desde las Ópe as de Hidalgo, en el
siglo
XVII,
has a nues os días, podemos encon a ejemplos de es a o -
ma y aún pod íamos deci que hay ejemplos no abilisimos po uno u o o
concep o: bas a ci a las ob as escénicas de Manuel de Falla aunque, en
5
6
JOSEP SOLER
e dad, so10 una de ellas,
La Vida B e e
(es enada en Niza en 1913) eu-
ne las ca ac e is icas p opias de una ópe a; ob as como las de Ped ell o-
da ia son p ac icamen e desconocidas y, po 10s indicios que de ellas sa-
bemos, quiza no alcanzan la ca ego ia musical y ascenden e que debe
posee una "g an Ópe a".
Po o a pa e ue p ecisamen e Ped ell el que mas hizo pa a lo-
g a la c eación en España de una Ópe a nacional siguiendo 10s ejemplos
de Rusia, Alemania, e c. Su magno es ue zo desembocó, muy p obable-
men e, en un callejón sin salida aunque se ia p eciso un minucioso cono-
cimien o de sus ob as pa a pode emi i un juicio mas p eciso.
O os paises como Hung ia, Rumania, No uega o Findlandia in-
en a on, asimismo, la g an a en u a; unos
10
consiguie on, aunque uese
una sola ob a (Rumania con el
Edipo
de Enesco, Pa is, 1936); (Polonia
con
El Rey Roge
de Szimanowski, Va so ia, 1924) o dos (Hung ia con
Ba ók y Kodaly: El
Cas illo del Duque Ba ba
Azul, Budapes , 1918
y
Há y János,
Budapes , 1926) y o os, como en 10s paises an es ci ados, a
pesa de 10s es ue zos de G ieg o Sibelius no consiguie on p oduci ningu-
na ob a que musicalmen e 10s de inie a. Pe o las ob as an es ci adas de
Ba ók o Enesco log a on ele a sus espec i os idiomas, median e la ma-
gia de una pode osisima ue za d ama ica y musical, a ca ego ia de algo
anscenden e y de "Ópe a nacional", algo semejan e a
10
que Shakespea-
e en su iempo y Joyce en la ac ualidad hicie on con el idioma inglés.
Pe o nues o país, en gene al, y Ca alunya en pa icula , poc0
puede apo a en el campo de la Ópe a apa e espo adicas incu siones co-
mo pueden se las dos ópe as en un ac o de Xa ie Mon sal a ge,
El Ga o
con Bo as
(1946) y
Una Voce in
O
(1961) o la encan ado a pe o in as-
cenden e
El Gi a ol de Maig
(1928) de Edua d Told A; o as ob as que
du an e 10s Úl imos años han sido ep esen adas en el Tea o del Liceo de
Ba celona son an de icien es o han sido esc i as en ci cuns ancias an pe-
culia es que c eemos mas disc e o no habla de ellas.
España en gene al y Ca alunya en pa icuia no han encon ado
aún -y quiza ya no encon a án has a den o de la go iempo- el composi-
o que sepa halla el impulso c eado en 10s complejos, y a menudo pin-
o escos, episodios de su his o ia o de sus leyendas: un posible ejemplo
pod ia se
Ziga
de Escude o (Bilbao, 1967); pe o desde hace ya un iem-
po -en ealidad desde la mue e de Manuel de Falla, el ul imo de 10s com-
posi o es españoles que, con au en ica ca ego ia, ha sabido undamen a
su música en el olklo e español y de 61 ha sabido ex ae la sus ancia de
su música- se de ec a en e 10s composi o es de nues o país un ansia bien
cla a de hui de las uen es popula es; no es en el in lujo de las melodias y
de 10s modos del pueblo donde se busca la sa ia que log e gene a una
ob a sino en una isión mucho mas uni e sal, -1ejana de cualquie opo -
unismo poli ico que, de un lado o de o o, pudie a se dic ado mas o me-
nos implíci amen e po 10s di ec i os o iciales de la música-, en un con-
cep o mucho mas abs ac o y menos localis a de 10 que debe se un d ama
musical.
Po o a pa e, el idioma ya ha dejado de se p oblema a conside-
NOTAS SOBRE LA OPERA EDIPO Y YOCASTA
5
7
a ; s610 la calidad d ama ica y musical de una ob a es
10
que es a a en el
u u o y 10 que pudo se igen e e impo an e hace medio siglo a as aho-
a ya no iene ningun sen ido y bien sabemos que el undamen o de un
ex o es a en su misma esencia seman ica, es deci , en si mismo: una a-
ducción es siemp e una aición y, en ul imo ex emo, un mal meno .
Pensamos que el camino de la u u a ópe a española -que debe de
exis i y a la que se iene que po encia , a pesa de la indi e encia o icial y
el poc0 o nu10 empuje que las escasas ep esen aciones o empo adas de
ópe a o ecen al composi o ac ual- pasa po el aspe o camino del llega a
ene conciencia del sen ido y del signo que pueda ene una
Ópe a
y de
qué signi icado puede ene , social y espi i ualmen e, hoy dia una ob a
musical con un ex o d ama ico, es deci , una
dpe a.
Desde hace años nos hemos p eocupado de es a p oblemá ica y he-
mos in en ado c ea una dialéc ica y una conciencia sob e es e hecho en e
10s composi o es y músicos con quienes hemos abajado; po o a pa e,
y desde 1960, an es de inicia nues os es udios con Tal abull en Ba celo-
na y an e io a una b e e es ancia en Pa is, abajando con René Leibo-
wi z, hemos in en ado c ea un
co pus
de ob as d ama icas con que cola-
bo a en la c eación de un g upo de Ópe as, con posibilidad de se in e -
p e ada~, en nues o país. El que ya se hayan ocado en publico dos di e -
sos agmen os de dos Ópe as (de dos di e sos composi o es que han a-
bajado con noso os) y que aho a -1982- es an en cu so de composición y
el que sepamos que, po 10 menos dos composi o es mas es an p epa an-
do dos Ópe as nue as, nos anima a p osegui en nues os es ue zos y, nos
anima, asimismo, a in en a un analisis de la única de nues as ob as que
ha conocido una audición publica -aunque uese como un o a o io- asi
como de las ci cuns ancias ideológicas y cul u ales que nos empuja on a
escoge un ema y un ex o de e minado.
El 1971, y bajo 10s auspicios de una ayuda de la Fundación Ma ch,
compuse la ópe a en dos ac os
Edipo y Yocas a;
la pa i u a de can o y
piano se e mino el 24 de diciemb e de dicho año y la pa i u a de o ques-
a inalizó el 12 de ab il de 1972. El ex o empleado es el del
Oedipus
de
Séneca, en su e sión o iginal en la ín, con cie as adap aciones
-de e minados co es- ealizadas po el composi o , mas 10s e sos 420-
426 de las
Phoenissae
del mismo Séneca y 10s e sos 977-982 y 1186-1220
del
Oedipus Rex
de Só ocles en la aducción la ina de Dido
(Aeschyli e
Sophoclis agoediae e agmen a,
Pa is, 1842); la ob a, de dos ho as de
du ación, se es enó en Ba celona, en el Fes i al de Música, el 30 de oc u-
b e de 1974, con Ma ha M6dl como
Iocas a,
Je zy A ysz, como
Edipo
y
En ic Se a en 10s papeles de
C eon, Ti esias, Fo bas
y el
Anciano de Co-
in o
jun o con 10s miemb os del Qua e Poli dnic de Ba celona, la pia-
nis a Eulalia Sol& y, en el segundo piano, Assump a Coma, el o ganis a
Jo di Alca az y la O ques a Ciudad de Ba celona.
En el comienzo de la pa i u a, el au o esc ibió dos lemas:
Com-
bien i1 au ou e , puis supp ime , pou a i e jusqu'ci la chai nue de
I'emo ion
(Claude Debussy) y
Dans une socie é c iminelle
i1
au 6 e c i-
minel
del Ma qués de Sade.
58
JOSEP
SOLER
En 1960 iniciamos nues as ob as escénicas con Agamemnon, so-
b e un ex o asimismo, de Séneca; es a ob a, que me eció un p emio en el
Concu so de la Ope a de Mon eca lo, pod ia habe lle ado en su incipi
10s dos lemas an es señalados: un in en o de "o ganiza " la emoción (De-
bussy habla en una de sus ca as de "o ganiza el e o " y és o como
unos de 10s ines de e minan es de la exis encia de una ob a d amá ica, en
su caso, no sólo del Pélleas sino de la u u a e inacabada Chu e de la Mai-
son Ushe ) y un in en o de hace subi a la escena, de e i i , con la coo-
pe ación del "exci an e" musical, un acaece ágico condicionado, p e-
des inado, po una olun ad supe io y di ina y con a la que nada ni na-
die pueden opone se: Agamemnon esceni ica un momen o de es a age-
dia y, aunque odos conozcamos el desenlace eliz -de ca ac e li ú gico-
que Esquilo había concebido pa a la agedia de 10s A idas o la conclu-
sión nega i a, o almen e ce ada que Ho mans hal concibe pa a su e -
sión se Só ocles y sob e la que, como es sabido, S auss esc ibi a una
au én ica ob a maes a, noso os concebimos es a ob a (en un ac o y casi
dos ho as de du ación) como una isión sin esul ado que pueda de ini se
y conc e a se y el audi o debe escoge o supone qué es 10 que sucede a
pos e io men e a las ca ás o es de que ha sido es igo: en ambas ob as, la
e ocación de 10s mue os - en e al espec ado , en la p ime a y desc i a
po la o ques a en la segunda-, pesa sob e 10s pe sonajes y 10s condiciona
con el e o de su p esencia. Con odo, és os son s610 un medio de que se
ale el dios pa a consegui el in que se ha p opues o: las igu as huma-
nas, i as, de 10s p o agonis as, son somb as mo idas po o as somb as,
mas ambiguas
y
e o í icas que, desde las p o undidades, o desde un
Olimpo igualmen e somb io y o almen e amo al, condiciona sus pasos y
guia
sus decisiones inexo ablemen e pa a llega a aquell0 que nadie en e
10s humanos, deseaba pe o que odos, de una o ma o de o a, saben que
se ealiza á.
Véase a es e espec o el ex o inédi o que esc ibió Leibowi z, en
1968 y aho a publicado en la ob a 14 composi o es espa ioles de hoy
(O iedo, 1982, p. 466 SS.)
La
agedia en 10s A idas, a menos de acep a la solución li ú gica
y polí ica de Esquilo, es una agedia absolu a, sin salida: pe o la agedia
de Edipo -la ob a d amá ica po excelencia- admi e múl iples lec u as y
nos in i a a conside a la, no ya desde nues a posición pa icula , sino
desde alguna posición que, quizh no es p opiamen e la nues a pe o que
ambién es p eciso conside a .
An es de inicia un in en o de analisis de qué signi icado puede e-
ne es e ex o pa a el au o y pa a 10s espec ado es, pensamos que puede
se de in e és el ep oduci algunos de 10s comen a ios que se incluye on
en el p og ama del Fes i al y que se e e ian a es a ob a; el composi o ,
que 10s esc ibió, en 1974,los susc ibe en la ac ualidad aunque no deja de
obse a que, con el paso del iempo, a nbién las opiniones, las de en on-
ces
y
las de aho a, indican asimismo una e olución: la dialéc ica en e el
en onces y el aho a puede se posi i a y puede signi ica un da o de la es-
uc u a d amá ica que como " esul an e" puede da un sen ido mas
exac o a dicha ope a.
NOTAS SOBRE LA OPERA EDIPO
Y
YOCASTA
59
"... Enesco, S a inski, Musso gski, Pu cell, Mendelssohn, O ,
en e 10s mas impo an es nos han dejado ob as sob e la his o ia del ey
Edipo; Passolini, Sa ille, en el cine; Coc eau, Gide, Ho mans hal, en el
ea o; Velikowsky como his o iado ; F eud, Ma ie Delcou , en e o os
an os desde un pun o de is a psicoanali ico..
.
jcómo puede jus i ica se
una nue a e sion del an iguo mi o, aunque sea a a és de un ex o an
poc0 conocido como el de Séneca?
Ted Hughes, en su adap ación inglesa de la ob a de Séneca pa a la
Na ional Thea e Company (1968) -bajo la di ección de Pe e B ook y si-
guiendo una idea de Si Law ence Oli ie -, dice de So ocles que
".
. .es de-
masiado ci ilizado..
.,
en la ob a de Séneca 10s pe sonajes son g iegos Úni-
camen e po con eniencia: po na u aleza son más
p imi i es
que 10s
abo igenes; son como un pueblo de a a ias ga eando sob e pied as a dien-
es..
.;
la agedia de Séneca es a muy ce ca de pa ece un mis e i0 li u gi-
co medie al en su sen ido mas sag ado..
.";
algunas de es as ideas son las
que sugi ie on al composi o el espe a el ex o o iginal la ino de Séneca
pa a asi aumen a su ca ac e sac o y, po con as e, ac ecen a aún mas
la c ueldad de la accion que pa ece pe i icada en un monoli o que s610 un
au o d amá ico como Séneca podia esc ibi .
La mano igno a que po ez p ime a ela o la his o ia del ey de
Tebas ijo asimismo un a que ip0 del que odos nos sen imos pa icipes:
más que en el inces 0 o el pa icidio, donde hallamos el co azón del co a-
zón de la ama es en lap edes inación de 10s pe sonajes; és os se sien en
p ecipi ados al ho o y al mal -y mal ex emo- y se sien en impulsados
"desde ue a", ajenos a su olun ad: las agedias de Só ocles y de Séne-
ca obje i izan y ele an a ca ego ia, a a és de una anécdo a a oz, es os
impulsos ex e nos, es a pulsion numinosa y di ina que a as a a 10s p o-
agonis a~ a come e sus deli os con la maxima inocencia: mas a de en-
d a una e idencia que p ime 0 se que a igno a pasando po encima de
la luz misma, pe o és a es la na u al de ensa de unos se es, no pa icula -
men e "sublimes" ni he oicos, en en ados a unas si uaciones limi e y de
las que no.saben como escapa mas que con el suicidio o la mu ilacion.
Edipo comienza a " e " solamen e al p i a se de la is a al como Ajax
10 exp esa en el d ama del mismo nomb e de So ocles: ¡Oh noche, luz
mía! ¡Oh espléndida cla idad de la iniebla, déjame descansa den o de
i!; el mismo Edipo, en la ob a de So ocles, se lamen a en é minos pa e-
cidos ( . 1313): ¡Oh o bellino de mi iniebla, amenaza ine able..
.
el agui-
jón de mi he ida
y
el o men o del ecue do me pene an al mismo iem-
po!
...
Edipo ciego e al coma an es eia, omniscien e, el ciego Ti esias:
la agedia alcanza una a a ension con la lucha dialéc ica en e 10s dos
ciegos: el que se ha mu ilado pa a consegui e y el ciego sag ado que se
p i a de la is a de las apa iencias pa a consegui el p i ilegio -ho ible
muy a menudo- de sabe y e mas allá de las imágenes (Vid. Reinha d ,
Ka l.
:
Sophocle, Pa is, 197 1).
Mas el suicidio de Yocas a o la cegue a de Edipo son ges os de se-
es desespe ados, a eba ados po unas pasiones que no les dejan acioci-
na : de habe lo hecho hab ian encido -cual Jacob después de su lucha
60
JOSEP
SOLER
noc u na con el ángel de Elohim- al mismo dios que 10s impulsaba en su
ine i able p edes inación ya que la inocencia es aba de su pa e y al dios le
co espondia la culpa y la mis e iosa esponsabilidad de odos 10s c íme-
nes que se ealiza on po su
absu da
y c iminal -c imen di ino y sublime-
p edes inación; 10 "eno me" y 10 numinoso del d ama de Edipo es que es
una agedia
en e dioses
aunque ep esen ada po mo ales mien as que,
po el lado humano, la sup ema g andeza es á en que es os mo ales son
conscien es
de oda la acción. Si la olun ad del dios e a ealiza un mal
nis e ioso -amo al-, es sus ac os cuyos esul ados supe an oda medida,
emos una ansia que anspa en a una olun ad mons uosa y di ina:
quizá la e dade a agedia es la del dios -supues o bondad sup ema- que,
impulsado no sabemos po qué "deseo" o "complacencia", a as a a es-
os pob es an asmas a cumpli un des ino que sa is aga es a olun ad y
que, al mismo iempo, deje in ac a la inocencia de 10s humanos: la his o-
ia de Edipo y Yocas a es una admi able lección -una de an as- que el
homb e ha dado y da cada dia al
se
que "acecha en el umb al": iqué e-
ible i onia se con iene en la imp ecación de Edipo a dios an e el cadá e
de su mad e y esposa!
Cuidado, e, co e, de en e, no opieces con el
cue po de mi mad e!
El dios es ciego - ambién- y en su cegue a no sabe
qué hace con sus c ia u as; quiza s610 opeza con ellas.
"...s610 un e dade o a is a conoce la e dade a ana omia de 10
e ible o la isiologia del miedo: el ipo exac o de lhieas y p opo ciones
que se elacionan con 10s ins in os la en es o 10s ecue dos a que ípicos
del emo , y 10s adecuados con as es de colo y e ec os de luz que des-
pie an en el espec ado su do mido sen ido de 10 ex año
..."
(H.P.
LO-
VECRAFT:
Pickman 's model,
1926).
. .
sen ido de 10 i acional o numino-
so: ado mecido en el homb e ac ual, po 10 menos en su linea " eligiosa",
es e sen ido halla su p esen e di ección en la "conmemo ación" o " eme-
mo ación" de las igu as a que ipicas de 10s hé oes p edes inados o po
10s "nue os dioses" poli icos o simplemen e
de ac ualidad
que mue en y
enacen nue amen e sin la dimensión "eno me" y sob ena u al que du-
an e siglos supie on ene an e la Humanidad.
La his o ia de Edipo es la de una p edes inación: la pa ábola de la
al a de libe ad del homb e, pa abola y p edes inación jansenis as
y
hei-
degge ianas: Yocas a come e suicidio pe o el p o agonis a de es a a oz
his o ia pe manece i o, es oic0 y aun e ado , an e su desdicha y la
mue e que pa ece se su de ini i a ci cuns ancia o la cegue a que, supe-
io a la misma mue e, se á la e dade a noche en la que pod á
e
en su
e dade o in e io .
La is eza une a ia y solemne con que Edipo a on a su sue e,
sabiendo que és a -con la indi e encia e impasibilidad del dios- le a aca á
ine i ablemen e aunque haga 10 imposible po e i a lo, es la de un hom-
b e de hoy que se sabe impo en e an e la amenaza de 10s ac uales
"dioses" de la polí ica o del me cado.
NOTAS SOBRE
LA
OPERA EDIPO
Y
YOCASTA
6
1
Pa icidio, asesina o, inces o, una ciudad en es ado de si io: la pes-
e; la ambigua posicion de C eon e al asal o del pode ; Edipo aciando
sus ojos, ciego po las p edicciones de o o ciego mas iden e que é1: Ti e-
sias; el des ie o, la lejana y no po el10 menos ho ible somb a de la Es-
inge que p opone un enigma a ai si no se esuel e y mas a al aun si es
esuel o: escollo mo í e 0 en odos sus aspec os; odas las ci cuns ancias
más ex emas, de unos homb es colocados en si uaciones limi e, se hallan
en es a his o ia casi es eces milena ia pe o la ca ga a que ípica de su
anécdo a la hace igen e y comp ensible cuaiquie a que sea la si uación
pa icula del espec ado .
Edipo
y
Yocas a,
a di e encia de an as ob as musicales de nues o
siglo no es una ope a
luna : SaloméJ E wa ung, La Chu e de la Maison
Ushe , Wozzeck, Lul íJ
odas ienen un pe sonaje mudo y ágico: la luna
ensang en ada -el
mandala
no ya pe ec o y sal i ico sino amenazado e
implacable-:
Edipo
y
Yocas a
se inicia al amanece de un dia g is y cubie -
o de nieblas ( ecué dese la dialéc ica del
dia
y la
noche
en el
T is án);
su
paisaje es el mismo que Ku ossa a nos e oca en su
T ono de Sang e
(1957)
donde nos ela a o a agedia "noc u na": la duda y la ambición
de Macbe h. "Luz is e en e somb ias nubes": es e es el paisaje p esc i-
o po Séneca, en Tebas, en e a las g andes pue as del palacio; la accion
se consuma en un solo dia, en pocas ho as: la con encion ea al ha ac ua-
do en un solo momen o: el
in e ludi0
del Ac o
I
que esume en unos pocos
minu os la la ga escena de nec omancia en la que Ti esias e oca la som-
b a de 10s mue os: el es o de la ob a anscu e a la pa del anscu s0
musical.
"A e socialis a, pa a el pueblo"
...
el a e es lib e, como lib e es el
a is a; ningún égimen, ningun sis ema poli ico, ninguna di eccion pue-
den coacciona lo: el a is a es lib e y po el10 su ob a nunca es acil. Si se
dis ancia del oyen e, peo pa a és e: el a e es c uel y debe se 10 cada dia
mas y mas. Quizá su azon de se asi es su in empo aiidad y el que
iene
que se comp endido po se es humanos de di e en es gene aciones -ya
que s610 es álido y
i e
10 lib e, aquell0 que no ha sido condicionado po
una di ec iz polí ica o de g upo angua dis a-: pe o consegui es a libe -
ad en el iempo, en las emociones que exp esa y i e la ob a de a e, solo
se puede ob ene con c ueldad, "o endiendo", ag ediendo, al oyen e y, a
menudo, dis anciandose de 61, no acili andole la comunicacion; de o -
ma pa adojica, és a es la única o ma de consegui una e dade a comu-
nicacion que, si no llega aho a end a con oda segu idad mas a de.
Mien as, el oyen e iene o as ob as de a e, compues as an e io men e y
que aho a ya puede ap ehende . El c eado es siemp e un pione o, un des-
cub ido que ab e paso y 10 ab e con di icul ad: un a e au én ico casi ja-
mas ha sido comp endido po sus con empo aneos. El a e es a is oc a i-
co
y cuando 10s a is oc a as desapa ezcan en su ine i able y ágico ocaso,
el enómeno a ís ic0 -si es que aun iene posibilidad de subsis i - segui a
6
2
JOSEP
SOLER
siendo el Único a is oc a a en un mundo que ya no pod á comp ende lo:
es a ension es su unico jus i ican e; si no exis e, no exis e ob a de a e
au én ica.
Quizá és e sea el sen ido de la agedia: el obje i a el elemen opá-
nico, ue za hos il y amenazan e que se "agi a p esen e en odo el uni e -
so" (Halde lin), sin nomb e, igu a o in encion p ecisa, y hace la suce-
sión de imagenes plas icas en las que el espec ado se in eg a y den o de
las que se e obligado a ac ua y a se co espondien e po que es a ue za
es, no solo ambigua, sino comunican e: obliga, pe o al mismo iempo, se
e obligada y no puede lib a se de la esponsabilidad mo al: es un ac o
compa ido.
Edipo es una accibn limi e po que en ella, mas que en cualquie
o a, es la misma di inidad que se obje i a como ac o de e minan e pa-
a el mal y, al mismo iempo, iene a se emplazada an e un juicio: la mal-
dad di ina no es solo un enomeno me a isico, es eal, empo al, conc e-
a, lle ada
e
impulsada po una oscu a e ine i able olición al mal, a es-
uc u a , a o ganiza , a nume a , la angus ia en la que i imos, sin que
dejen de anspa en a se, de hace se cla os odos 10s en áculos y eso es
p ecisos pa a que puedan mo e se -y se mo idas-, en su exac o y p eciso
momen o, es as ágicas igu as llamadas homb es y en las que, como li-
gada a su esencia, anscu e la ension, de iolen a dialéc ica, en e libe -
ad y p edes inacion.
La g andeza del homb e es el consegui sali encedo al inal de la
agonia: en la lucha con Jacob el angel ence median e un sub e ugi0 de
ue za b u a y en el la go dialogo en e Job y Iah é la di inidad apa en e-
men e es encedo a median e el despliegue cbsmico de su inmensa ue za
an e la que Job se e obligado a calla aunque su igu a sigue siendo una
p o es a que ni el mismo Iah é puede silencia ; Edipo ence al dios con la
g andeza de su comp ension y su san idad ( id. in .) y la alen ia con que
nos descub e la oscu a y o uosa in encion de la di inidad
(...
o Phoebe
mendax, a u supe a i
impia.^.
1046):
10s dos poe as de Edipo, aunque
desde muy dis in os ángulos, descub en c uelmen e, no una anécdo a
a oz, sino o o de 10s momen os limi es en 10s que la apa iencia de la ic-
o ia di ina solo enmasca a la au én ica ic o ia del homb e: Jacob, Edi-
po o Job son 10s au én icos encedo es en una lucha de muy dis in as
ue zas. Só ocles y Séneca nos en egan, al mismo iempo, una in ini a y
ágica imagen de Dios, p edes inado al mal po una Volun ad que es a
mas a116 de cualquie juicio mo al: asi, 10s pe sonajes que se in oducen
en la escena son po na u aleza pu os y nobles (aunque la in encion poli i-
ca, la iloso ia de como hay que gobe na p es a a a sus in enciones o -
uosos caminos y ha a de ellos, especialmen e en el Edipo de Só ocles y en
el pe sonaje de C eon e en la An ígona del mismo au o , unos se es sob e
10s que la ue za del Es ado ac ua á con al ímpe u que So ocles pod á a -
icula oda una ob a en e la dialéc ica del Es ado y la conciencia del in-
di iduo y ha á de la azon de es ado la sup ema azon de oda mo al), sus
NOTAS SOBRE LA OPERA EDIPO
Y
YOCASTA
63
in enciones son nobles y pu as pe o como un a um insopo able e ine i-
able, neg a y a oz, se le an a la di ina iniebla que coacciona y obliga y,
aJ
&mo iempo, emj e- un juicio sob e odos aquellos que, en e dad,
son su ob a; asi, en es e uni e so, ce ado den o de si mismo, aso comu-
nican e que solo comunica den o de su p opio in e io , Dios no so10 es i-
niebla y lejanía -lejaniay ísica y me a isicamen e-, sino es ambién un su-
p emo ho o de maldad -o de una é ica que asciende cualquie alo a-
ción posi i a o nega i a- an e la cual la c ia u a se sien e o almen e ano-
nadada ol idando que no lucha o se e inpulsada po un Se sino po un
Fendmeno, po un algo que asciende cualquie cuali icacion
y
cualquie
c i e i0 de mo al".
Asi el composi o exp esaba su pun o de is a en
1974;
en la ac ua-
lidad asume es as mismas ideas pe o que quisie a señala algunas amplia-
ciones a unos ex os quiza demasiado b e es
y
en 10s que cie os elemen-
os pa ecen habe se dejado de lado aunque la exégesis de un ema como el
de Edipo es imposible de conclui la: siemp e -y es a es la señal de que nos
halla nos an e algo que siemp e mana po que es, en si, un e dade o one-
ma del a que ipo, es uno de 10s a os momen os, ese ados a 10s poe as,
en 10s que és os han log ado aisla , con e i en un momen o singula ,
siemp e igen e, siemp e p eñado de nue os sen idos, un mi o con e ido
en a iso y en espejo y que siemp e e leja la luz que se le quie a p oyec a
sob e su "his o ia"; pe o es e ni o unico en la elabo ación de la concien-
cia uni e sal de 10s pueblos es, en si, e iblemen e ambigu0
y
su lec u a
depende en sumo g ado de la época, pe sona o ci cuns ancia social que a
él se ap oxime. Bas a ia hace un analisis de las eacciones an e 10s ex os
de F eud en sus di e sos enunciados de la génesis del llamado "complejo
de Edipo" y de su peculia p oceso dialéc ico; ya Lé i-S auss c ee que
F eud ha "c eado una nue a e sión" del mi o y que és a se basa en un
balance dialéc ico bien peculia pa a pode exp esa es e especial "com-
plejo"; Edipo no come e el pa icidio ni el inces o olun a iamen e; es a
en
manos del des ino y, de hecho, se limi a a se un asesino y a celeb a un
ma imonio: di ícilmen e se puede deduci de és o un
p com ple jo'^;
am-
bién Césa sueña el sueíio del inces o
y
no po el10 ha dado nomb e a es e
complejo y su sueño no pa ece in luido di ec amen e po ningún dios: el
que se celeb e la unión de mane a ísica poc0 apo a al hecho. Césa solo
sueña mien as que Edipo come e un in olun a i0
y
ágico e o : la o-
lun ad conscien e pa ece es a ausen e en ambos.
Pe o de as de 61, de as del impulsi o ey de Tebas, es 6 la di ini-
dad y és a ya ha o ganizado y calculado; ha nume ado odos 10s pasos
p ecisos pa a que se cumpla es e hecho y pa a que asi, "o endido", pueda
en ia sus cas igos -po el pa icidio
y
el inces o- y no po odas las o as
mue es que, de mane a secunda ia son p o ocadas po su p edes ina-
ción, incluida la de Yocas a misma que come e suicidio sin que es o, a 10
que pa ece, es u ie a, p edes inado po el dios iy con cuan o dolo no se
10 ep ocha Edipo: "Embus e o Febo, pasé mh alla de mi des ino"!; la
" esul an e" de oda es a suma de ec o es le es indi e en e a Febo; s610
son impo an es el pa icidio y el inces o
y
el10 po que, con an e io idad
7
O
JOSEP SOLER
de una p edes inación y 10s dioses, amo ales, lejanos, ambiguos, es an,
po o a pa e, p esen es como ca alizado es
y
condicionan es sin que
pueda admi i se la posibilidad de hui de sus dec e os; pe o Edipo, en e
unos pocos ha conseguido aquello que odos desean y que solo unos po-
cos log an lle a a e mino. Aunque apa en emen e o supe icialmen e es-
pan ado de sus ac os, Edipo, en el pa oxismo de su dolo , ya ciego sabe
comp ende que,
al
pe de la is a, ha conseguido una mas in ensa is a
in e io que le pe mi i a, e e namen e, posa su is a sólo en su mad e:
"En la iniebla e éis a aquellos que jamas debe iais habe is o y conoce-
éis a aquellos, que, a pesa de odo, deseaba conoce ". ( . 1273-1274);
Edipo pie de su is a po que ha is o (eu emismo po "ha poseido") a su
mad e pe o g acias a es e ac o mismo pod á segui iéndola pa a siemp e
(Van de S e en, ob. ci . pag. 45). Es e hecho, disculpado ya, si cabe, po
el cas igo que
él
mismo se ha in ligido, es mo i o de una eal y au én ica
sa is acción: al p ecio que sea ha conseguido aquello que in ini amen e
-demasiado in ini amen e, como di á Holde lin- deseaba.
El paisaje, neu o, campo de acción pasi o en el que s610 es agen e
causal el deseo, únicamen e e enado (y solo en apa iencia) po un con-
a o cul u al, se a e elando, si in en amos si ua nos en el in e io de la
pe sonalidad del p o agonis a, en un es é il luga "sin dioses"; las ue -
zas malignas son s610 obje i aciones e bales y de las que se habla po que
la sociedad en la que i e Edipo asi 10 conside a y c ee; mas, is o po
nues os ojos, es as ue zas ca ecen de cualquie exis encia " eal", son
sólo impulsos a 10s que se ha ecubie o su e ible aspec o, an di ícil de
a on a di ec amen e, con la masca a de 10 inexo able y de "10 o o" y
es e "o o" se ha sac alizado y con e ido en algo ascenden e y san o,
mas alla de cualquie discusión mo al y con a el que no es posible opone
esis encia de ningún ipo: asi, no es el e o el que c ea a su dios; es el de-
seo quien c ea 10s dioses pa a pode con inua con la dialéc ica del impul-
so y la ep esión, impulso que es i e enable y ep esión que se a ibuye
al dios pe o que es s610 una masca a pa a pode ealiza del deseo y eali-
za lo con el " emo dimien o" con su cas igo consiguien e; es la única po-
sibilidad de de ensa: c ea un dios.
Un d ama musical
Al ededo de diez aAos mas a de, la lec u a que el composi o ha-
ce de los dos ex os d ama icos es, como se hace e iden e a a és de es as
b e es no as, ha o di e en e aunque acep e y conside e que -con una de-
e minada óp ica- su an e io pun o de is a es aún acep able; en una p i-
me a lec u a Edipo e a inocen e y pa ia al des ie o como po ado (en
palab as de Séneca), como "chi o expia o io" -como pha makos- de 10s
"pecados del mundo": e a excluido de la sociedad y apa ado de ella pa-
a, asi, pode apacigua las oscu as po encias "que acechan mas alla de la
mue e" (Coc eau, en la e sión de Só ocles que esc ibe pa a S awinski);
en Só ocles, Edipo ma cha soli a i0 lle ando su pecado y, quizá, la posi-
bilidad -que 61 sab a con pos e io idad conoce y ap ecia en su jus o
alo - de edención; en Séneca ma cha asimismo al exilio impulsado po
el dios que sigue en su e oz pe secución y que le exige -allende sus p ime-
as disposiciones- con inua en su la ga pasión; aho a, en una pos e io
lec u a, la igu a de Edipo hace mas compleja y mas oscu a la in enciona-
lidad que pueda habe impulsado al dios. Cie o que Edipo es inocen e,
pe o la coacción di ina le obliga
a hace
aquello que, en
10
mas p o undo
de si mismo, deseaba y que deseaba en al o g ado: el o acu10~~ es an am-
biguo que has a su enunciado y el é mino "deseo" se exp esan po la
nisma palab a: el dios ha sido sólo un a o unado p e ex o y Edipo es
uno solo en e pocos homb es que ha conseguido aquello que en e dad
que ia.
Pe o el o áculo-deseo Únicamen e hablaba de un c imen
-pa e na-
y un ma imoni0
-ma e na-;
no de la mue e de la Es inge y su posesión
po ella an es de mo i , ni de la úneb e iolacion ma e na consiguien e a
su mue e (la Es inge iola y mue e; Yocas a mue e y es iolada: ambas
son espejos del deseo del hijo), ni de que Edipo consuma su cas ación
con las joyas de su mad e, ni de la ma anza en e 10s ciudadanos de Tebas
o la ex aña elación en e Edipo y An igona y, pos e io men e, en e es a
y su he mano: la somb a del inces 0 pa ece es a siemp e p esen e sob e
10s ocupan es del ono de Tebas. Pe o es que, quiza, de se egipcio el o i-
gen
eal
de es a agedia14, (Ra, el sol en su pleni ud, es el dios que odo 10
pene a y -símbolo del a aón- debe celeb a dia iamen e sus bodas con su
mad e asegu ando la con inuidad de la ida y la exis encia del luido i al
el Nilo, espe ma c eado que se desliza a a és de odo el país- que con-
cede la ida a oda la comunidad) su sen ido se ia muy o o que el de una
e oz y amo al coacción: se ia la obje i ación de algo sag ado y san o.
Obsé ese como, en G ecia, la igu a de Edipo, es a sac alizada y su
mue e es,
a
semejanza de la de Jesús, una ascensión pos e io a su pa-
sión; después de lle a el pecado del mundo, Edipo su e mue e -que se
con ie e en ans igu ación- (ya que, en su caso, su pasión no concluye
con la mue e) y es a eba ado a 10s cielos; su umba iene a se un luga
sag ado y bene icioso pa a aquel o aquellos que la posean y desde allí dis-
pensa a bene icios y bienes a su al ededo ; a semejanza de las Fu ias de
Esquilo, bené icas pa a aquella ie a que las acoge y les lle a
o endas,
la
umba de Edipo, cambiando -en apa iencia- la igu a mo í e a y maligna
de és e en bené ica, al posee su cue po en el luga sag ado que solo el ey
pod a conoce (a semejanza de la umba de Jesús cuyo luga es obje o,
po la pos e io idad de una búsqueda y de la que s610 se supone su si ua-
l3
Van de S e en haceno a (en ob . ci . págs. 45-46) que: "a l'ac i le e be xedeu signi-
ie "con oi e ", e aqmédiale "se ai e donne un o acle". Un hellénis e a i a mon a en-
ion su le ai que la di é ence en e ac i e médiale dispa al , e que la meme o me e ba-
le peu a oi les dem signi ica ions. Au emen di : le ai qu'oedipe -c'es -a-di e l'homme-
ai
"con oi é", doi demeu e caché; d'od la necessi e de ep esen e ce e con oi ise com-
me une olon é di ine imposée
A
I'homme. Cependan , ce camou lage ex ememen anspa-
en es anéan i pa le g ec, qui emploie le m&me mo pou "con oi e " e "se ai e donne
un o acle".
'4
id.: Veliko sky, Immanuel:
Oedipus and Akhna on
(Lond es, 1960)
JOSEP
SOLER
ción eal) concede bienes y o una y, es especial, p o ección a aquellos
que le acogie on en sus momen os di iciles.
El au o de
Edipo
y
Yocas a
cuen a en e sus ob as dos e siones
de la his o ia de la pasión de Jesús; en la ac ualidad es á abajando en
una e ce a que ab aza el conjun 0 de su " ida". Aho a, con la pe spec i-
a de una la ga medi ación, piensa que la his o ia de Edipo es el modelo
a que ípic0 sob e el que se han ido cons uyendo mul i ud de leyendas o
his o ias o ganizadas desde es e pa icula pun o de is a: la de Jesus se ia
una de ellas y, como ya hemos apun ado an es, se ia impo an e hace un
análisis, desde es e cos ado, del ela o e angélico: des aquemos aqui la
peculia y dis an e (y aún iolen a) eacción de Jesús en e a su mad e asi
como el ex año ela o en el que, desde la C uz, con ia su mad e al disci-
pul0 "amado"; es a pa icula ans e encia de la mad e, en aquel mo-
men o agico, a aquel que en el ela o se ha desc i 0 como un pe sonaje
ligado
al
p o agonis a con un especial a ec o, nos pa ece suma nen e in e-
esan e: en aquellos momen os Jesús no dice "Muje aqui ienes a u
hijo" e i iéndose a sí mismo sino aspasando la iliación a "aquel a
quien amaba"; y a és e le ans ie e, asimismo, la ma e nidad de su ma-
d e. Todo sucede como si Jesus u iese miedo, ecela a, en e a su mad e
y, po o a pa e, ambién pa ece que, en e al pad e, u iese una posi-
ción aún más ambigua. De hecho, en e él y su pad e nunca, en 10s ela os
e angélicos, hay el mas minimo diálogo.
Res e señala la al e ación del i ulo, an o de Só ocles como de Sé-
neca: que noso os sepamos siemp e, al i ula una ob a ea al, cinema-
og a ica, musical, en la ele ision, e c. siemp e se ha hecho pa icula in-
sis encia en el nomb e del p o agonis a únicamen e.
Con la adición del nomb e de Yocas a en el i ulo de la ob a quisi-
mos en a iza la impo ancia excepcional que és a posea en la ob a
15;
Edipo se mue e en la escena pe o, en e dad, es mo ido po és a: oda su
ac uación es a en la dialéc ica que se es ablece en e su deseo
y
su emo ,
en e el miedo de o ende a su pad e y el deseo que 10 empuja hacia su ma-
d e; pe o la mue e del pad e es s610 un acciden e -bene ico y Ú il- que le
l5
Renunciamos a in en a el hace un anáiisis de la impo ancia -muy e iden e-de la pe so-
nalidad de la eina; ello, quizá, se aleja ia demasiado de la inalidad de es as b e es no as.
Pensamos que la igu a de Yocas a es an de e minan e que se ia necesa io dedica a su pe -
sona un abajo e dade amen e p ~ undo po un au en ico especialis a. Es no able que,
po 10 que sepamos, solo un au o , an e io a Shakespea e, Geo ge Gascoigne (1525-1577)
en colabo ación con
F.
Kinwelma she ha esc i o una ob a (adap acion de una aducción
i aliana de Las Fenicias de Eu ipides) que lle e como i ulo el nomb e de Yocas a (Jocas a;
incluida en
The
Posies, 1575); pos e io a el, John D yden (1631-1700) con inuo es a la ga
se ie de pa a asis mb o menos a o unadas de la his o ia de Edipo con su Oedipus (1678)
(esc i o en colabo acion con Lee); su ob a ya lle a, nue amen e como i ulo el nomb e del
p o agonsi a. Rés anos aho a p egun a ¿po que nunca Shakespea e se in e eso po la pe -
sonalidad y el mi o de Edipo? ¿po que mo i o no se in e esó en una p oblemá ica que, indi-
ec amen e, a ec a a an as de sus ob as? ¿po qué nos p i o de una ob a que sin ninguna
duda hab ia sido una mues a sup ema de la "es uc u a del e o "
y
de su ileza psicologi-
ca? jacaso Shakepea e supo in ui -o asi 10 c eyó- que la p o undidad y el e inamien o con
que Só ocles o ganiza su agedia asi como la in ensidad ágica y anonadan e con que Séne-
ca esc ibe la suya e an insupe ables?
hIOTAS SOBRE LA OPERA EDIPO Y YOCASTA
7
3
p opicia 4 la consecucion de sus deseos; obsé ese como de la ci cuns an-
cia d ama ica de la mue e del pad e nadie ha in en ado saca pa ido en
el ea o o en el cine, Únicamen e se ci a, ya que es casual pe o no mo i o
inal; solo Pasolinl en
Edipo
Re
(1%7)
nos mos a a la escena en e pad e
e hijo y la mue e del pad e en manos de és e y no po que esa escena sea
de pa icula impo ancia sino po que la es uc u a de la pelicula asi 10
pedia: po el mismo mo i o asis imos al abandono de Edipo niño o a la
mue e de la Es inge.
En la ope a. de que hablamos, la acción, al como sucede en So o-
cles y Séneca, es a cen ada en el clímax de la agedia, en la consumacion
de odo aquello que se habia ido o ganizando a a és del deseo di ino y
del de 10s homb es; Febo sabe "o ganiza el e o " con mano di ina y
sus pe sonajes solo ienen que consuma aquello que, de no media el
dios, hab ian deseado ealiza pe o que, sin la in e ención de és e, quiza
no hab ian podido alcanza . La accion anscu e en un solo dia y p esu-
pone en el espec ado el sabe ya de an emano oda la e dad; asi, el ele-
men o policiaco desapa ece pa a es a únicamen e una ca a sis ha o
am-
bigua: el e o nos sob ecoge pe o ambién, con mas o menos conciencia,
asis imos, ya que no a nues a p opia consumacion, a la del lejano -y an
inmedia o!- Edipo.
Edipo
y
Yocas a
es una agedia sola en la que el di ino
mandala
es a elado po las "nieblas de un dia g is": el dios se ocul a y pa ece que-
e no es a p esen e en 10s a oces acon ecimien os aunque sea é1, po bo-
ca de un o aculo que po una ez p onos icó aquello que ealmen e se
que ia ou, quien, mo almen e, es el esponsable de odos es os sucesos.
Rés anos obse a como Edipo siemp e es a en el ance de ene
que hui del dios sola ; és e pod ia se el símbolo de su conciencia;
40
es
que Edipo huye del deseo del dios? jacaso Edipo es una ans e encia de
Jacin o?
La
música
Los dos ac os de Edipo y Yocas a ienen una du acion ap oximada
de dos ho as con un en eac o en e ellos po azones pu amen e p ac i-
cas; el ideal se ia in e p e a los sin in e upcion. Cinco oces masculinas
-di e sos ipos de ba i ono, muy agudo en el caso de Edipo- y una sola
oz de muje -con al 0 o mezzosop ano- en Yocas a, o man el
cas .
Es-
a indi e enciación de 10s pe sonajes que, a pa es, pueden se can ados
po un mismo ac o (C eón y Fo bas; Ti esias y el Anciano de Co in o)
halla su p eceden e en un ensayo d amá ico en es e sen ido de Alban Be g
en
Lulú
y, e iden emen e, en la cos umb e bien conocida que impe aba en
el ea o g iego. E,l co o, de b e isima ac uación en el segundo ac o, es el
pueblo de Tebas: si en p incipio se pend en sup imi lo, inalmen e se in-
odujo en la ob a pa a c ea una cie a dis ension -o una mayo ensión-
en 10s escasos momen os en que in e iene odeando a 10s dos p icipales
pe sonajes (después de la cas acion de Edipo y comen ando el suicidio de
Yocas a).
74
JOSEP
SOLER
El ma e ial musical se de i a, en el anscu s0 de oda la ob a y de
un
modo es ic o, del uso undamen al de una sola se ie; en su posición
p ime a és a se emplea pa a la o ques a (y el co o); una segunda se ie, de-
i ada de la p ime a se emplea unicamen e pa a Yocas a; la in e sión de
és a pa a Edipo; dos o as se ies de i adas de la p ime a pa a 10s pe sona-
jes pa es an es ci ados; asi, el ma e ial musical es siemp e el mismo pe o
empleado, desde di e sos Angulos e in e alos.
.
La g an o ques a (made as po
3
-con un saxo al o en mib-;
6
ompas y 4 ombones;
2
a pas, piano, celes a, Ó gano, gui a a hawaya-
na (en una b e isima ac uación, como en el caso del saxo) y las cue das
usuales. En el g upo de las pe cusiones, apa e 10s imbales (que cie an el
p ime ac o exac amen e como Wagne cie a el segundo ac o de Pa si al
y en un e iden e homenaje) el composi o ha a ado de e i a la epe i-
ción de segun qué sono idades en la ac ualidad ya conocidas de odos y
que pueden eco da con demasiada insis encia ob as muy conc e as, en
pa icula las cua o Ópe as de Schonbe g y las dos de Be g; (el uso del sa-
xo es muy pelig oso en es e aspec o e ine i ablemen e ecue da a Lulú
aunque se ha e i ado asocia lo con el piano; el ib a ono - ípic0 de la o -
ques a de Lulú- no apa ece en Edipo
y
Yocas a; la celes a se emplea en es-
a
ob a pe o sin sus peculia es asociaciones con el a pa y el xiló ono (co-
mo en E wa ung o La Mano Feliz y en Wozzeck); pa icula men e se han
sup imido odos 10s ins umen os de la amilia de 10s gongs, an ca ac e-
is icos de es as ob as mien as que se han inco po ado a la o ques a, con
la mayo disc eción posible, cie os ins umen os de pe cusion a as eces
empleados y con 10s que se p e ende da un colo peculia a la ob a: dos
ca acas, cas añuelas, li o ono, cadenas (a pesa de la eminiscencia
schonbe giana unicamen e en un solo compás de La Escala de Jacob);
aquí se emplea como simbolo del alien o di ino, de la oz del dios y como
ecue do de las an as eces que la oz del ien o se ha asociado a una de-
e minada eo ania.
La oz humana, can ando en 10s momen os de máxima ensión, se
emplea asimismo en la o ma del sp echgesang; en o os momen os 10s
can an es eci an el ex o sin en onación alguna. El composi o , que acep-
a como un mal quiza ine i able, la aducción del ex o o iginal (de he-
cho, 10s agmen os de Só ocles incluidos en la ob a es an aducidos del
g iego), c ee que el hecho de u iliza un idioma como el la ín -idioma en
cie o aspec o ya mue o- si e pa a aumen a , si cabe, el e ec o d ama i-
co:
el ca ac e li ú gic0 que de el10 se desp ende (y que ya S awinski hace
no a en su e sión del Oedipus Rex) sac aliza la acción y, al mismo iem-
po que "aleja" el ex o de la ob a, po su ca ac e "mue o" y pe i ica-
do la hace aún mas a emo izan e y amenazado a y le da un aspec o in em-
po al como de algo que ya posee, en si, su p opio lenguaje; la ob a, a a-
és de su p opio se -en-es e-lenguaje con igu ado en la sin axis musical,
po una pa e, y po el idioma la ino, po o a, se ab e al espec ado y al
oyen e como una posibilidad de conciencia, de asis i , a a és de la con-
ención del ea o y de la musica, a la li u gia, a la ememo ación, de
aquella lejana pasión de Edipo; su mue e y ascension es a igen e po la
NOTAS SOBRE LA OPERA EDIPO Y YOCASTA
7
5
ue za del a que ip0 y el
iel,
el espec ado , puede accede a es a conme-
mo ación con la ayuda que 10s sac amen os - igu ados aquí po la escena
musical y su en o no d amá ico- signo sensible y a cano mis e io, le pue-
den p es a .
Pe o la ob a, no solo es un exci an e y una uen e de conciencia, es
ambién y "Únicamen e, pe enencia del eino que se ab e po medio de
ellals; como al, ab e un camino hacia un eino al que solo a su a és
puede accede se: es e eino es la obje i ación del deseo, es la eunión en
un
pun o singula de odo aquello que nos amenaza y nos p oduce emo
y emblo : las dos ob as de So ocles y Séneca -quizá aún mPs exa cebadas
po el uso de la música- son la pa en ización de un momen o sag ado,
ma can el momen o de la apa ición de un
signo
y, escuchando de nue o a
Holde lin debemos eco da que
..
.
10s signos, desde iempos emo os,
son el lenguaje de 10s dioses17
y Heidegge (ob . ci .) nos dice: "la labo de 10s poe as -(y de 10s músicos)
consis e en so p ende es os signos pa a luego ansmi i los
al
pueblo..
.":
és o es un don y es e don es un lenguaje. Pe o so10 al "pueblo" le oca el
in e p e a 10 y el comp ende lo; el poe a y el musico únicamen e ansmi-
en aquello que les ha sido dado.
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(Lond es, 1974)
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Poesia
(México, 1958)
j7
En el poema
La Voz del Pueblo
(p ime a e sión); ci ado en HEIDEGGER, ob . ci .
*
Asimismo se ia muy impo an e el pode conoce oda la ep oducción en el campo
ope is ico de la llamada "Gene ación de la República"; las ob as ope is icas de Juliin
Bau is a (quizi pe didas), de Baca ise de Pahissa, y, muy en especial, de Con ado del
Campo (del que nos cons a exis en esc i as a ias Ópe as) debe ian se in es igadas y
muy p obablemen e da ian alguna eliz so p esa.
7
6
JOSEP SOLER
P incipio
(1,2)
y
inal
(3,s)
del manusc i 0 au óg a o de la bpe a "Edipo
y
Iocas a"
de JOSEP SOLER.
NOTAS SOBRE LA OPERA EDIPO Y YOCASTA
7
7
7
8
JOSEP
SOLER
6L
QLSV30A A
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