Irenai Ermanytei – 75-eri
Full text
VIOLETA ČERNĖ
Instituto de la Lengua Lituana
IRENA ERMANYTĖ CUMPLE 75 AÑOS
En el pueblo de Nugariai, a siete kilómetros de Kuršėnai, en el seno de la familia de Povilas Zenonas Ermanis y Kristina Petraitytė, nació una hija, Irena, el 3 de julio de 1937, en plena floración de los tilos. Antes de la guerra, en su pueblo natal de Nugarė había ocho habitantes. Ahora solo quedan allí dos granjas. Dos casas aisladas, las de los hermanos Ermanis, se han convertido en zonas boscosas. Antaño, todo el pueblo acudía a la casa de los Ermanis para escuchar las noticias, pues tenían un magnífico aparato de radio Philips. Los vecinos también iban allí a fotografiarse en distintas celebraciones o a hacerse fotos para documentos: el padre de Irena, a quien toda la familia llamaba Žanis, tenía una antigua cámara fotográfica con trípode. En la granja zumbaba el molino de viento que él había construido y que generaba electricidad; susurraba el jardín cuidado por su madre, con numerosos árboles frutales y arbustos, y hasta 28 colmenas. La futura lingüista también tuvo que extraer miel y capturar enjambres. Desde niña, Irena recuerda la historia de unas muchachas judías a las que su familia acogió durante la Segunda Guerra Mundial. Sus padres fueron condecorados póstumamente con medallas y diplomas de Justos por haberlas salvado y protegido.
Desde muy pequeños, a los niños (además de Irena, la menor, en la familia creció su hermana) se les inculcó, en palabras de Irena, una religión del trabajo. A los seis años, Irena
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aprendió a leer por sí sola. Lo hizo con los libros, periódicos y revistas que abundaban en su casa. En la escuela primaria del pueblo de Smurgiai, la pasaron directamente de primero a tercero. La futura lingüista terminó la educación secundaria en Kuršėnai. Allí, su profesor de lengua y literatura lituanas fue el poeta Stasys Anglickis, de grato recuerdo. A Irena le gustaba leer. En la escuela, sus compañeros, medio en serio y medio en broma, le pusieron el apodo de enciclopedia andante.
En 1961, tras terminar sus estudios en el Instituto Pedagógico de Vilna, Irena Ermanytė empezó a trabajar en el Instituto de Lengua y Literatura Lituanas (desde 1990, Instituto de la Lengua Lituana). Irena recuerda que, en tiempos del director Kostas Korsakas, el Instituto (al que permaneció fiel toda su vida) era como un santuario para los jóvenes empleados, que miraban a sus colegas mayores con gran respeto. Comenzó a trabajar en el Departamento de Dialectología (entonces, sector) y más tarde pasó al Departamento de Diccionarios. «Un trabajo que exige una paciencia de hierro»: así describiría Irena, muchos años después, el trabajo lexicográfico. Pero todo empezó con textos de prueba. No basta con terminar los estudios para convertirse en lexicógrafo. La lexicógrafa recuerda que revisaba cada línea, cada palabra. Irena considera su maestro al lingüista y lexicógrafo Jonas Paulauskas, de quien aprendió a trabajar con paciencia y concentración. En el tomo IX del LKŽ (1973) ya aparece el nombre de Irena Ermanytė como redactora de textos lexicográficos, y desde el tomo XVII (1996) la lingüista también edita el diccionario.
Con el tiempo, Irena se interesó por los antónimos. Los llamó el amor de su vida. ¿Por qué los antónimos? Irena bromea diciendo que la culpa la tiene la ley de la unidad y lucha de los contrarios, pues en el examen de filosofía le tocó precisamente esa pregunta. Bien y mal, oscuridad y luz, negro y blanco, pesado y ligero, fuerte y débil, afirmar y negar... Una cadena entretejida de oposiciones dio origen al primer diccionario de este tipo en Lituania: en 1985 se publicó el Lietuvių kalbos antonimų žodynas, preparado por ella.
En 1993, Irena Ermanytė defendió por libre la tesis Lietuvių kalbos antonimija ir antonimai. Los antónimos parecían haber cautivado todos los pensamientos de Irena: detecta de inmediato pares de palabras antónimas al leer un texto y los reconoce al escucharlos en la radio. El material se va acumulando y creciendo. En 2002 prepara el Mokyklinį lietuvių kalbos antonimų žodyną y, en 2003, el sólido Antonimų žodyną, que contiene 5259 entradas de antónimos. El material se recopiló a partir de veinte tomos del Lietuvių kalbos žodyno, de literatura, folclore y publicaciones periódicas. Irena vuelve a dar un giro desde la práctica lexicográfica hacia la teoría. En 2008 se publica su monografía Antonimija ir antonimai.
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Irena habla de las expediciones de recopilación de palabras, que fueron más de 50, como de un regalo del destino. La primera fue la más impresionante. En 1958, siendo estudiante de cuarto curso, viaja a Varniai. La expedición está dirigida por el profesor Vladas Grinaveckis. Más tarde, cuando ya trabajaba en el Instituto, tuvo ocasión de conversar en Pelesa con un pastor sentado entre las vacas; en otra ocasión, en Rodūnė y Gervėčiai, de hablar con la gente de la región de Kupiškis, de entrevistar a los habitantes de Marcinkonys y de escuchar melodías dzūkijas. ¡Y qué maravilla cuando las ancianas abrían los arcones de su ajuar y extendían las camisas de lino de tres, cuatro y seis hilos! Irena recuerda a Kazimieras Pakalka, de grata memoria, que siempre llevaba consigo un antiguo magnetófono de caja de madera, enorme, pesado, de unos diez kilos.
Irena Ermanytė ha trabajado mucho en otros diccionarios: junto con otros, preparó el nomenclátor de ríos y lagos de la RSS de Lituania (1963), el Diccionario de fraseología (2001) y el Diccionario escolar de palabras internacionales (cuatro ediciones: 1995, 1998, 2000 y 2010). Publicó artículos sobre lexicografía y lexicología, toponimia y cuestiones de cultura lingüística en Kalbos kultūra, Lietuvių kalbotyros klausimai (Acta Linguistica Lithuanica), Gimtoji kalba y otras publicaciones. Durante mucho tiempo, la lingüista fue miembro del jurado de los concursos de jóvenes filólogos. También ha sido editora de numerosos libros, traductora del letón (junto con otros, tradujo la Enciclopedia de mitología), revisora de diccionarios y manuales, y compiladora de diversas publicaciones.
Al hojear las fotografías que inmortalizan momentos del Instituto, llama la atención una elegante dama rubia. En su rostro, calidez, serenidad y una sonrisa discreta. He oído decir: «es sumamente sincera, sensible y honrada». O también: «es la única persona con la que ni siquiera yo he conseguido pelearme».
Irena Ermanytė ha recibido dos veces el Premio de Ciencias de Lituania, junto con otros: en 1996 por su trabajo en el Diccionario de la lengua lituana y en 2002 por su trabajo en el Diccionario de fraseología.
¡Que vivas muchos años, querida Irena!
Recibido el 05/11/2012
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