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Dėl baltarusių šnektų lituanizmų vertinimo ir vartosenos

Elena Grinaveckienė

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LIETUVIŲ KALBOTYROS KLAUSIMAI XXXV (1995) LIETUVIŲ LEKSIKOLOGIJOS TYRINĖJIMAI Reseñas. Recensiones. Notas Opinions. Reviews. Observations Überblicke. Rezensionen. Anmerkungen SOBRE LA EVALUACIÓN Y EL USO DE LOS LITUANISMOS EN LOS DIALECTOS BIELORRUSOS Al distinguir los lituanismos recién hallados en los dialectos bielorrusos como elementos del sustrato lituano, en todas nuestras investigaciones nos atenemos sistemáticamente a la definición del término sustrato establecida en los diccionarios de terminología lingüística1. Sin embargo, a veces nos encontramos con casos en que este enfoque nuestro se interpreta de manera distorsionada. Así, la lingüista polaca E.Smulkova nos reprocha2 que consideremos elementos del sustrato lituano las palabras que registramos en el habla bielorrusa viva de los alrededores de Senieji Smilginiai (distrito de Varanavo, Bielorrusia): antaráplusci «peine», asiūkli «equisetos», skiardži «lugar de la estocada al sacrificar un cerdo», etc.3 Según ella, se trata solo de ocasionalismos empleados por casualidad, pues, a su juicio, no tenemos en cuenta la cronología y la geografía de la aparición de esas palabras en los dialectos bielorrusos ni su funcionamiento en el sistema dialectal bielorruso, y no somos del todo rigurosos al clasificarlas dentro de la capa más reciente del léxico de sustrato4. En consecuencia, ella niega la existencia de nuevos elementos de sustrato en los dialectos. Pero ¿acaso no puede haber en una lengua unidades de sustrato más antiguas y más recientes? Claro que puede haberlas. Pues, por ejemplo, en Bielorrusia la asimilación de los antiguos territorios lituanos no tuvo lugar en todas partes al mismo tiempo: en las zonas más alejadas de la frontera con Lituania, antes; en las más cercanas, después. Así pues, en ambos casos el resultado de la asimilación es un sustrato, con independencia de su antigüedad. Una cosa está clara: la cronología del sustrato no cambia la esencia del término ni forma parte de su contenido. Lo único importante es que un elemento u otro de la lengua antigua, adoptado por la nueva, siga vivo en ella y funcione; entonces ya es sustrato. H.Turska y Z.Zinkevičius entienden y emplean el término sustrato precisamente de este modo5. Por tanto, no tergiversamos el significado del término sustrato. Así, sub- 1 A c h m a n o v a O.S. Slovar’ lingvističeskich terminov. Moskva: Sovetskaja enciklopedija, 1966, 461—462; G o l ą b Z., H e i n z A., P o l a ń s k i K. Słownik terminologii językoznawczej. Warszawa: Państwowe wydawnictwo naukowe, 1970, 542—543; G a i v e n i s K., K e i n y s S. Kalbotyros terminų žodynas, Kaunas: Šviesa, 1990, 193—194. 2 S m u l k o v a E. K vyprosu o belorusskich lituanizmach — Balto-slavianskije issledovanija. Moskva: Nauka, 1981, 203—213. 3 G r i n a v e c k i e n e E., M a c k e v i č J u. F., R o m a n o v i č J. M., Č e b e r u k J. I. Bytovaja leksika litovskogo proischoždenija v Zapadnoj Belorussiji — Lietuvių terminologija. Vilnius: Mintis, 1975, 164, 165, 189. 4 S m u l k o v a E. Min. veik., 204—205. 5 T u r s k a H. O powstaniu polskich obszarów językowych na Wileńszczyźnie — Studia nad polszczyzną kresową I. Wrocław-Warszawa-Kraków-Gdańsk-Łódź: Os- 218 strato. Sin embargo, E.Smulkova considera que el sustrato solo puede ser antiguo. Esta es su postura: «El término “belorusskije baltizmy”... debería emplearse solo en el sentido de que al estrato antiguo del sustrato pueden asignarse los relictos bálticos... (ante todo, los jatvingios...)»6. Como elementos de dicho sustrato báltico, cita formas del dialecto bielorruso de la localidad de Bobrovniki (voivodato de Białystok, Polonia), tras señalar que Bobrovniki «... en el pasado fue un asentamiento de servicio, fundado en la frontera de los siglos XV—XVI por gente que llegó desde el lado del Nemunas»7 (afirmación que, dicho sea de paso, aún habría que demostrar). Al reconocer como sustrato los restos de la lengua de los extranjeros (!), E.Smulkova tergiversa radicalmente el significado de este término, al apartarse de la concepción del sustrato propia de la teoría lingüística. La afirmación fundamental de E.Smulkova, según la cual los restos de la lengua de los extranjeros, y no de los autóctonos, constituyen el sustrato, es una completa anomalía. Entre otras cosas, en el habla de Bobrovniki encuentra el lexema de supuesto origen báltico tókšyny, «tallarines caseros», que considera de origen lituano y propone relacionar con las voces lituanas lakšalai, lakščiai, lakšenas, lakšinys, y estas, a su vez, con lãkštas, «hoja de una planta»8. Sin embargo, tókšyny (al igual que lapšá) llegó a los territorios eslavos desde las lenguas túrquicas9, por cierto, al menos 100 años después de que los inmigrantes procedentes del lado del Nemunas se establecieran en Bobrovniki. Por tanto, difícilmente pueden ser cognados el lituano lãkštas y tókšyny, y el hallazgo de elementos bálticos de sustrato de este tipo, así como su cronología, carece de fundamento científico. ¿Dónde queda, en este caso, el sustrato jatvingio? E. Smulkova tampoco clasifica como sustrato los lituanismos que menciona porque fueron recogidos en una zona bilingüe. En el pueblo de Senieji Smilginiai todavía vive sin duda alguna persona mayor que sabe la lengua de sus padres, pero en todo el pueblo y sus alrededores ya nadie entiende el lituano y la gente habla entre sí únicamente en bielorruso. Además, aquí no hay ningún foco de cultura lituana: ni escuela, ni prensa, ni radio lituanas; la iglesia es exclusivamente polaca. Así pues, todos los lituanismos de estos alrededores presentados en nuestro artículo se recogieron sin excepción de boca de los ancianos locales, cuyos padres y antepasados se asimilaron aquí y se convirtieron en bielorrusos. En nuestra opinión, la situación y el uso de los lituanismos empleados en los alrededores de Senieji Smilginiai no constituyen obstáculo alguno para clasificarlos como sustrato. Como muestran nuestras investigaciones posteriores, los alrededores de Senieji Smilginiai no son el único lugar donde se encuentran los lituanismos que E. Smulkova denomina ocasionalismos. Ahora sabemos que también los hay en otros lugares del distrito de Voronovo, así como en los distritos de Iwje, Ashmyany, Braslav y Pastavy. Por tanto, no son palabras casuales ni de uso individual y significado particular, sino verdaderos elementos del sustrato lituano, firmemente arraigados en el sistema dialectal bielorruso. Entre otras cosas, lo demuestra la viveza de las oraciones ilustrativas de nuestro artículo y su uso correcto solineum, 1982, 86—119; Z i n k e v i č i u s Z. Lietuvių dialektologija. Vilnius: Mintis, 1966, 24—25; Z i n k e v i č i u s Z. Rytų Lietuva praeityje ir dabar. Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidykla, 1993, 249tt. 6 S m u l k o v a E. Min. veik., 205. 7 S m u l k o v a E. Min. veik., 206. 8 S m u l k o v a E. Min. veik., 208. 9 F a s m e r M. Etimologičeskij slovar’ russkogo jazyka 2, Moskva: Izdatel’stvo ”Progress”, 1967, 460. 219 y formación, y un significado claro. Los lituanismos de la variedad bielorrusa de Senieji Smilginiai que aquí se mencionan, al ser sin duda una parte integrante del sustrato lituano, tampoco son producto de la interferencia ni de la convergencia, como E. Smulkova intenta denominarlos a priori10. Todos son heredados, no traídos por inmigrantes. También cabe debatir algunos de los equivalentes lituanos que se ofrecen para ciertos lituanismos. Así, E. Smulkova deriva el lituanismo asiūklė no del lituano asiūkliai, sino del término científico para todas las plantas de este género, asiūkliainiai (que escribe erróneamente incluso con dos signos de acento: asiūkliainiai)11, palabra que, de hecho, es completamente desconocida en el habla popular. Este error metodológico muestra que tampoco en este caso E. Smulkova logra seleccionar, entre el conjunto de palabras lituanas propuestas, el equivalente más adecuado. Tiende a considerar de origen lituano la lexía de la variedad bielorrusa de Bobrovniki prasėšč, «distancia en el telar entre el peine y el rodillo», y la relaciona sin más, de manera excesivamente aficionada, con el verbo lituano prasiskėsti12. Sin embargo, esto es del todo imposible: entre el lituano (prasi) skėsti «(se) desplegar, (se) ensanchar» y el bobrovniki (pra)šėšč no existe relación alguna, ni gramatical (ni derivativa) ni fonética, y —lo más importante— tampoco semántica. En nuestra opinión, prašešč es probablemente una palabra de origen eslavo; compárese además, probablemente como pariente suyo, el ruso prisiest’, «periodo en que varias personas se sientan una tras otra y trabajan sin levantarse»13. Elena Grinaveckienė 10 Smulkova E. Min. veik., 205. 11 Smulkova E. Min. veik., 204. 12 Smulkova E. Min. veik., 208. 13 Dal’ V. Tolkovyj slovar’ živago velikorusskago jazyka 3, S.Peterburg-Moskva: Izdanie knigoprodavca-tipografa M.O.Wolfa, 1882, 450. 220