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Mandagumas kaip reliatyvus kalbinis, socialinis ir kultūrinis reiškinys

Inga Hilbig

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Acta Linguistica Lithuanica LVII (2008), 1 - 15 La cortesía como fenómeno lingüístico, social y cultural relativo INGA HILBIC Universidad de Vilna El artículo aborda la noción pragmática de la cortesía lingüística, que abarca más que la mera etiqueta lingüística. La cortesía se considera determinada por la situación comunicativa, en la que, para realizar sus propósitos comunicativos, el hablante puede valerse prácticamente de cualquier medio verbal para expresar respeto o cordialidad. Basándose únicamente en la expresión lingüística de la cortesía, ninguna comunidad cultural puede considerarse más o menos cortés que otras. Diferentes grupos culturales pueden preferir distintas estrategias de cortesía y sus realizaciones. La sección final del artículo presenta una pequeña investigación cualitativa sobre la manera en que se formulan las peticiones en interacciones de servicio en Vilna. La evaluación negativa de la cortesía lituana en dichas situaciones se debe a diferentes concepciones socioculturales sobre cómo debería ser la comunicación en tales situaciones. 1. PALABRAS INTRODUCTORIAS La cortesía, como uno de los componentes fundamentales de la comunicación, sin el cual la interacción humana sería imposible, interesa a los investigadores de diversas disciplinas humanísticas y sociales. Sin embargo, se ha estudiado principalmente desde el punto de vista lingüístico. El interés por la cortesía lingüística (ingl. linguistic politeness), un ámbito de la pragmática interaccional que ha adquirido el estatus de rama independiente, ha aumentado considerablemente durante el último cuarto de siglo. Sin embargo, aunque se afirma que este fenómeno ya resulta difícil de estudiar debido a la enorme cantidad de trabajos dedicados a él (Sifianou, 2005: 263), la cortesía en la lengua lituana apenas comienza a investigarse desde un punto de vista pragmático. Inca Hitsig 2. LA ETIQUETA LINGÜÍSTICA Y LA CORTESÍA La cortesía puede entenderse como cualquier acción, incluidos los actos lingüísticos, que ayude a mantener una armonía mínima en la interacción humana, «mantener y reforzar ar las relaciones mutuas entre los interlocutores y, a veces, protegerse del peligro percibido» (Čepaitienė, 2007: 11). Se manifiesta como un fenómeno muy diverso que impregna todo el discurso y no se limita a las fórmulas de etiqueta presentadas en los libros sobre buenos modales y etiqueta (Kerbrat-Orecchioni, 2005: 29). No obstante, el término analizado suele identificarse con el su concepto similar de etiqueta. »En el Diccionario de la lengua lituana“! se presenta la primera de las nueve acepciones de la palabra mandagus — ,,que [es] del comportamiento elegante, buenos modales“. La palabra etiqueta En este ir »Dabartinés lietuviy kalbos zodyne“? se define de manera muy similar:,,- reglas y formas de comportamiento en alguna sociedad; actitud pública, modales“. Como escribe A. Kuéinskaités, ,,la etiqueta — convertida en costumbres Reglas de conducta humana que abarcan las manifestaciones externas de la comunicación interpersonal* (KuGinskaité, 1990: 3). En concreto, el protocolo lingüístico también se define como »el conjunto de normas de comunicación lingüística aceptadas por la sociedad‘,,,- fórmulas lingüísticas utilizadas en el habla dialógica de una comunidad lingüística (generalm- — ente estereotipadas), que muestran las relaciones corteses /descorteses de los interlocutores <...>“ (Cepaitiené, 2007: 68, 11). Cabe señalar que En estas definiciones se enfatizan las reglas, normas y fórmulas formales. Dado ir que se afirma que el protocolo lingüístico a menudo se denomina cortesía lingüística, se describe como una expresión lingüística de la cortesía (Ibídem, 11, 20), Por lo tanto, se puede resolver que el fenómeno de la cortesía cabe dentro de los límites de los requisitos de la etiqueta. Sin embargo, en los diversos [textos] publicados en lengua inglesa En los trabajos de especialistas extranjeros en pragmática de la cortesía lingüística, el término «etiqueta lingüística» no se utiliza en absoluto. (en árabe, p. ej., Hickey, Stewart, si se utiliza, 2005), o entonces en ir un sentido más amplio (2r., p. ej., Kasper, La cortesía 1998). lingüística se concibe únicamente ne como el respeto de las reglas y normas del comportamiento lingüístico de una determinada sociedad, el uso de fórmulas de etiqueta, y puede tratarse de manera bastante general. Este fenómeno se investiga ‘Se cita «Lietuviy kalbos Diccionario* 2005 m. versión de Internet (www.lkz.1t) 2Citado ,,Diccionario de la lengua lituana contemporánea versión de Internet del Diccionario“ (http://www. autoinfa.1t) La cortesía como fenómeno lingüístico, social y cultural relativo solo es una particularidad del uso de una lengua concreta en un contexto situacional concreto. El material acumulado mediante métodos naturales (de observación) y artificiales (experimentales) de recopilación de datos se interesa por las elecciones individuales de los hablantes sobre cómo utilizar la lengua en la interacción y por prácticamente cualquier expresión lingüística mediante la cual se muestra al interlocutor no solo respeto, sino también cordialidad. El fundamento teórico, o al menos el punto de partida, de la mayoría de las investigaciones empíricas sobre la cortesía en los actos de habla es la teoría de la cortesía de P. Brown y S. Levinson (1978, 1987). Aunque presenta deficiencias evidentes y ha sido muy criticada, perfeccionada y rechazada, sigue considerándose la más exhaustiva e influyente. El concepto fundamental de esta teoría es la imagen pública del yo de la persona (ingl. face) (Goffman, 1967), que cada individuo posee y reconoce que los demás también poseen. Según esta teoría, en la interacción la cortesía puede definirse como una conducta estratégica mediante la cual se procura, de diversas maneras, mostrar que se tiene en cuenta la imagen del interlocutor, intentando suavizar los actos que la amenazan (ingl. face threatening acts) (por ejemplo, las peticiones y las exhortaciones). La imagen tiene dos dimensiones: no solo la negativa (distancial), que se cultiva con el fin de mantener la distancia y comunicarse respetuosamente, sino también la positiva (de contacto*), en la que se enfatizan la cercanía y la cordialidad. Como afirman los propios creadores de la teoría de la imagen, los libros de etiqueta están llenos precisamente de ejemplos de realizaciones de estrategias convencionales de cortesía negativa (Brown, Levinson, 1978: 135). Para transmitir la cortesía positiva también pueden emplearse, entre otras cosas, por ejemplo, las bromas o incluso, como han observado investigadores posteriores, palabrotas e insultos situados en los márgenes de la etiqueta lingüística (más véase Holmes, 1995: 10; Christie, 2005: 1). Prácticamente no existen formas típicas de expresión, reglas que quepan en los manuales de etiqueta ni fórmulas lingüísticas utilizadas o utilizables para expresar este tipo de cortesía; parece estar menos definido, ser informal. La cortesía puede expresarse no solo mediante conceptos autónomos de cortesía 8 pistancinio ir kontaktinio mandagumo, sino también mediante términos de cortesía negativa y positiva, algo engañosos, como propuso G. Gegeitienė (más véase 2007: 25); E. Gudavičienė (2007) también los utiliza en su tesis doctoral. P. Brown y $. Las deficiencias de los conceptos creados por Levinson también fueron criticadas en los trabajos de pragmáticos extranjeros, pero, pese a todo, actualmente parecen estar completamente arraigados. Por ello, quizá todavía podría considerarse si también en la lingüística lituana no convendría utilizar los términos originales primarios de los científicos estadounidenses. En actos ilocutivos, cuyo objetivo de fuerza predicativa es ir demostrar una convención de cortesía“, sino en otros, cuyo ir ,,uso les proporciona un rasgo de cortesía en determinadas situaciones“, que «separadas de una situación concreta de uso no muestran en absoluto ningún grado de cortesía», aunque a las situaciones del protocolo lingüístico tales expresiones G. Cepaitienė no las atribuye (Véase Cepaitienė, 2007: 37, 38). Según la investigadora, tales frases no son necesarias para la conversación; el protocolo general jy tampoco las exige. Sin embargo, se afirma que, al preguntar, por ejemplo, ¿Cómo ha dormido? puede ser ,se muestra que el interlocutor es valorado y que se le presta atención» (Zr. Ibídem, 38) — por lo tanto, aun así se expresa la cortesía positiva (de contacto). La investigadora mencionada describe una pequeña encuesta sociolingüística, durante la cual quedó claro que, de los veinte estudiantes participantes en el seminario, i8 solo en los hogares de dos era habitual disculparse; «los demás, en general, difícilmente comprendían por qué o los miembros de la familia deberían utilizar entre sí alguna forma de disculpa» (Čepaitienė, 2007: 28). La científica supone que «poco a poco se está formando la opinión de que la etiqueta lingüística es solo una cuestión del — lenguaje público». Sin embargo, ¿acaso la etiqueta ar lingüística no es siempre más relevante para el hablante cuando elige una estrategia de cortesía negativa (distancial), cuando le preocupa precisamente la «actitud pública» respetuosa? La cortesía positiva (de contacto) se expresa muy a menudo mediante fórmulas habituales de etiqueta. ir be Por ejemplo, al chocar accidentalmente j se puede pedir disculpas a un miembro de la familia exclamando y ir preguntando solícitamente: ¿No te duele? La fuerza ilocutiva de tal enunciado y su función de jo cortesía no están explicitadas en la estructura superficial del enunciado, pero son evidentes en la interacción concreta. 3. (IM)CORTESAS FORMAS IR REAL USO En los trabajos dedicados a la etiqueta de la lengua lituana se ha procurado principalmeir nte presentar y describir el inventario de recursos de cortesía lingüística (cómo es posible dirigirse a alguien en lituano, saludar, dar las gracias, ko desear algo, etc.); se ha ir investigado cómo determinadas fórmulas de la etiqueta lingüística fueron históricamente, son hoy y deberían ar ser empleadas, desde el punto de vista de la cultura lingüística, en nuestra lengua, en — general, en el contexto sociocultural ir más amplio. I§ Entre otros trabajos destaca G. la amplia y exhaustiva ir monografía de Čepaitienė ,,La etiqueta de la lengua lituana: semántica y ir pragmática“ (2007). En el trabajo se subraya que a la pragmática le interesan la interpretación del enunciado y la selección de la expresión lingüística en un contexto conversacional concreto. Sin embargo, los datos analizados El carácter de la cortesía como fenómeno lingüístico, social y cultural relativo* determina que los investigadores solo tengan acceso a enunciados aparentemente corteses de manera objetiva por su forma externa y su semántica, cuya fuerza ilocutiva y función de cortesía en realidad pueden predecirse incluso sin un contexto situacional concreto. Por ejemplo, se centra en la base semántica del paradigma de la petición: la expresión de la petición mediante el verbo performativo prašau, el interjección prašom, otras palabras de la misma raíz que expresan una petición, imperativos, pero se prescinde del acto ilocutivo de objetivo «implícito», «oculto», por ejemplo, Taip traukia, ar neperpūs (como petición de cerrar la ventana) (véase ibíd., 154). Esto es totalmente comprensible, pues estos últimos adquieren su función solo cuando se emplean en una situación comunicativa concreta. En la lengua viva abundan tales peticiones no convencionales, pero al recopilar y analizar, por ejemplo, muestras obtenidas de un corpus escrito, cuando el investigador inevitablemente tiene que comenzar por la forma del enunciado y solo después examinar su función, resulta muy difícil detectarlas. Según la convicción de los especialistas en cortesía lingüística, ninguna palabra o frase extraída de una situación concreta de enunciación puede considerarse por sí misma objetivamente cortés o descortés. i§ Allí donde se espera, una fórmula de etiqueta lingüística no utilizada puede provocar, en efecto, el descontento del interlocutor (Čepaitienė, 2007: 23). Sin embargo, a veces una fórmula de cortesía utilizada allí donde no se espera en absoluto, donde al hablante le parece inadecuada, puede producir un efecto similar, por ejemplo, crear la impresión de un manierismo excesivo o de frialdad en las relaciones, cuando una persona muy cercana repite constantemente en la vida cotidiana ačiū por nimiedades. Más aún, las fórmulas de etiqueta pueden emplearse conscientemente cuando el hablante no ir pretende ser cortés né (por ejemplo, Na, sveikinu! — el entrenador a un prometedor futbolista que se había peleado con un adversario durante un partido importante y había sido expulsado del campo). En la expresión del jefe enfadado: ¡Le rogaría que terminara inmediatamente este trabajo! La palabra prašyčiau ciertamente no tiene el matiz de humildad o súplica indicado en los trabajos dedicados a la etiqueta de nuestra lengua (Véase Čepaitienė 2007: 157), registra los principios de selección de materiales analizados muy diversos; en la monografía no se presenta la descripción estadística de su muestra. Sin embargo, a partir de los ejemplos se puede concluir que se recurrió principalmente a los datos del VDU Corpus de la lengua lituana contemporánea, de diversos Material de textos escritos (novelas, principalmente literatura clásica, cartas de figuras culturales de finales del siglo XIX y comienzos del XX, etc.), mientras que el análisis de la lengua hablada actual incluye relativamente poco. La clasificación de expresiones® que transmiten las dudas y la modestia del hablante (véase Kučinskaitė, 1990: 44). «Etiqueta de las conversaciones telefónicas- »), presentada para las solicitudes lituanas de información, en grados de cortesía bajo (p. ej., prašom pasakyti), más alto o neutro (p. ej., norėčiau paprašyti), y alto (p. ej., gal galėtumėt man pasakyti), tampoco es absoluta; como señalan las ir propias autoras del libro, elegimos distintas expresiones no solo teniendo en cuenta «si la información solicitada es muy importante para nosotros» (Čepaitienė, Steigvilaitė-- Urbietienė, 2003). ] la cortesía como fenómeno propio del nivel del enunciado aislado se estudió en numerosos trabajos tempranos dedicados a ella. Resultó que, al puntuar enunciados extraídos del contexto, los representantes de una comunidad lingüística coinciden esencialmente en gran medida respecto a su cortesía, y cuanto más complejas gramaticalmente, largas y oficiales son las expresiones, más arriba se sitúan en la escala de cortesía. Sin embargo, en la comunicación real, donde existe un objetivo comunicativo, hablar durante más tiempo, de manera más oficial y no tan directamente no es necesariamente más cortés por sí mismo. — Un exceso de formalidad, que a menudo se identifica con la su cortesía, al igual que una cantidad ir insuficiente de ella, puede resultar descortés, subrayar la distancia entre los interlocutores, sonar irónico, etc. A los pragmáticos no les interesan las reglas neutrales y absolutas de uso de formas lingüísticas aisladas. A los investigadomy res de la cortesía lingüística les interesa cómo se emplea estratégicamente cierta forma para alcanzar el objetivo del hablante; al observar el acto de habla realizado, vemos que entre la forma lingüística y la concepción de la cortesía del acto de habla no necesariamente existe una relación. (Thomas, 1995: 156). Es cortés aquello que a los usuarios de la lengua les parece apropiado en el transcurso de un acontecimiento comunicativo concreto. 4. CORTESÍA Y CULTURA La cortesía es relativa cuando se ir habla de sus diferentes manifestacijo ones en distintas culturas. En general, se considera un fenómeno común a las sociedades humanas, pues satisface necesidades ju universales. Sin embargo, según la ty distinta importancia i8 de las necesidades, los representantes de diferentes culturas pueden [elegir] recursos distintos para la realización de la cortesía 5 Mediante las formas del modo subjuntivo, se expresa de manera muy sutil la petición cortés dirigida a una persona a } la que se quiere mostrar cómo la acción o el objeto deseado es necesario, útil y placentero ar para quien formula la petición, pero este, pidiendo con modestia respeto a la persona a la que se dirige, i8 como si se ir contuviera, procura j expresar su deseo de la manera más ir cortés posible* (Kudinskaité, 1990: 44). La cortesía, como fenómeno lingüístico, social y cultural relativo, selecciona y consolida diferentes medios lingüísticos y no lingüísticos para expresarse (Sifianou, 2000: 46, 93). La manera de entender la cortesía, de transmitirla, quién es cortés con quién y cuestiones semejantes varía enormemente entre las distintas culturas (Holtgraves, 2005: 73). Durante mucho tiempo, los teóricos anglófonos, que dominaron la ciencia de la pragmática, plantearon y analizaron teóricamente principios de cortesía supuestamente generales, pero en realidad a menudo propios únicamente de la lengua inglesa, identificando las características habituales de la conversación anglosajona con el comportamiento lingüístico humano en general y concediendo a las diferencias culturales una importancia, cuando mucho, insignificante. Por ejemplo, dado que las formas del modo imperativo en inglés suelen emplearse para expresar órdenes e instrucciones, se afirmaba etnocéntricamente que, al formular una petición cortés en general, se evita el imperativo (Clark, Schunk, 1980: 111). Sin embargo, esta lengua simplemente refleja la tradición cultural anglosajona, que destaca y subraya especialmente la privacidad y la libertad del individuo. Dado que al pedir algo siempre se invade en mayor o menor medida la libertad de acción del destinatario, en inglés, para cualquier petición, incluso muy pequeña y prácticamente nada amenazante para la imagen, se han establecido formas indirectas de expresión más propias de la cortesía negativa (distanciadora), que reducen la insistencia de la petición y suavizan su fuerza ilocutiva. Mediante ellas, el emisor parece evitar imponer su voluntad al destinatario y le deja más posibilidades de negarse a satisfacer la petición. Por ello, el británico G. Leech afirmó que la cortesía negativa es una manera «más seria» de expresar atención hacia el otro (Leech, 1983: 133), mientras que los estadounidenses P. Brown y S. Levinson dedican en su trabajo casi tres veces más espacio a este tipo de cortesía que a la positiva (Brown, Levinson, 1978). Sin embargo, la distancia y la preocupación por la privacidad del otro no son un valor tan grande en todas las culturas y, como atestiguan numerosos estudios empíricos de otras lenguas, algunas comunidades culturales tienden más al tipo de cortesía positiva (de contacto). En ellas, la necesidad de privacidad a menudo queda subordinada al sentimiento de colectividad. Una clara distinción entre los representantes del propio grupo y los del grupo ajeno permite comunicarse de manera muy directa con los propios. En tales culturas, los vínculos estrechos y la dependencia mutua voluntaria son más importantes que la libertad del individuo; por ello, no se teme demasiado incomodar al otro y las peticiones, en vez de amenazar la imagen del otro, fortalecen las relaciones y unen; por tanto, pueden e incluso deben expresarse de manera muy directa (véase, p. ej., Sifianou, 2000; Marquez Reiter, 2005). Esta forma de expresión es completamente aceptable también en sociedades con una mayor diferencia de poder, cuando las relaciones entre los interlocutores son asimétricas. InGA HiLBic La diferente concepción y expresión de la cortesía constituye una importante fuente de malentendidos culturales en la comunicación intercultural. Estos surgen cuando a los enunciados en una lengua se les atribuye erróneamente una fuerza ilocutiva —la que tienen en otra lengua. Por ejemplo, los imperativos utilizados por los europeos orientales anglófonos para formular peticiones suelen sonar a los británicos como órdenes ofensivas. Precisamente a las sociedades orientadas hacia la cortesía positiva (de contacto), caracterizadas también por una expresión más directa de las peticiones, se les suelen poner las etiquetas de «descorteses» (Sifianou, 2000: 43). Por otra parte, el habla de los británicos «corteses» a menudo parece a los representantes de otras culturas excesivamente rebuscada e insincera. Tales valoraciones estereotipadas serían objetivas únicamente si la concepción de la cortesía fuera universal. Sin embargo, no es así, y cada comunidad cultural puede ser cortés a su manera. No existe ningún estándar según el cual se pueda decidir que los representantes de una cultura son más (o menos) corteses que los de otra. Basándose únicamente en las expresiones lingüísticas, no se puede afirmar que los pueblos traten a las personas de una manera más bella o cortés que otros (Thomas, 1995: 150). Las diferencias entre las formas de interacción lingüística están condicionadas por aspectos culturales mucho más profundos que las meras normas de cortesía (Wierzbicka, 1985: 145): las determinan diferentes estructuras sociales y axiológicas. 5. LA (DES)CORTESÍA DE LOS LITUANOS A los lituanos a veces los extranjeros los califican de descorteses, y ellos mismos con frecuencia se consideran mutuamente descorteses. La gran mayoría de las quejas se escucha a causa de nuestra manera de comunicarnos con desconocidos en lugares públicos. Estas opiniones impulsaron a prestar j atención a la comunicación de los lituanos en espacios públicos, centrándose en los actos de habla de petición. Durante cinco meses de 2006-2007, en Vilna (en las calles, la universidad, el transporte, las cafeterías, las tiendas de alimentación, las farmacias, el policlínico, la oficina de correos, etc.), se fueron anotando al azar breves peticiones oídas casualmente. Se intentó registrar la mayor cantidad posible del contexto de la conversación oral; se jo indicaba el lugar, se describía brevemente a los interlocutores y se anotaban observaciones sobre las características paralingüísticas de su habla y su lenguaje corporal. En total se recopilaron aproximadamente 150 ejemplos de actos de habla de diversos tipos. La mayoría jy (aproxima100) damente de los ejemplos pudieron anotarse en situaciones de comercio y de prestación de servicios. Dado que estas últimas son lugares bastante claros y definidos desde el punto de vista del escenario comunicativo y de los roles sociales de quienes interactúan, y que las solicitudes son los principales actos de habla realizados en ellas, se decidió limitarse a estas. ]} nå? Need valid JSON, preserve weird chars? Need output proper. The source corrupted OCR. Translate literal. Need item count 10. Ensure strings. Last weird source has En esta sección se presentan algunas observaciones sobre las características más destacadas de los habitantes de Vilna La cortesía como fenómeno lingüístico, social y cultural relativo: las características de las peticiones en las situaciones mencionadas y los posibles factores socioculturales que influyen en nuestra comunicación en las situaciones analizadas. En las culturas individualistas no es característica una marcada distinción entre «los propios» y «los extraños», y con todas las personas se actúa de manera relativamente similar, aplicando generalmente estrategias convencionales de cortesía negativa (de distanciamiento) (Fukushima, 2000: 188). Parece que, en la sociedad lituana, que se individualiza rápidamente pero sigue siendo más bien colectivista, nuestras peticiones directas, cuando no se pide al destinatario algo importante- ®, son posibles gracias a una distancia social muy grande o muy pequeña (ingl. social distance —aquí entendida como el grado de cercanía y conocimiento) y a una gran diferencia de poder (ingl. power distance) entre los interlocutores, cuando el emisor ocupa una posición superior. «Entre los europeos orientales y occidentales existen diferencias en el estilo conversacional: los occidentales hablan para mantener el contacto. Los europeos orientales hablan ante todo con un objetivo instrumental y se sienten completamente cómodos en silencio» (Keevalik, 2005: 214, cit. Giles et al. 1992: 220). Aunque, debido a esta generalización tan amplia, su validez en la comunicación privada de los lituanos es dudosa, parece bastante apropiada al hablar de la comunicación entre desconocidos. Al menos en las situaciones cotidianas habituales de comercio y servicios en Vilna, la interacción suele ser muy escasa. Cuando los derechos y deberes de los comunicantes están claramente establecidos, el cliente puede formular directamente su solicitud sin ninguna introducción (a menudo esas son las únicas palabras que pronuncia), el empleado puede entregar en silencio el objeto deseado o prestar el servicio y, si es necesario, también pedir directamente lo que sea necesario para satisfacer la solicitud del primero (p. ej., firmar el cheque o esperar un momento). Dado que no se considera que exista ninguna amenaza para las imágenes, a menudo ninguna de las partes recurre no solo a ninguna estrategia de cortesía negativa (distanciamiento) para preservarlas, sino que tampoco expresa la cortesía positiva (de contacto), verbal y no verbal, habitual en tales situaciones en muchas culturas (p. ej., no intercambian frases intrascendentes, no mantienen un contacto visual prolongado, no sonríen ni bromean)’. El tamaño de una solicitud (ingl. size of imposition) está determinado principalmente por los siguientes factores: cuánto tiempo y esfuerzo se requieren para satisfacerla, qué carga física o psicológica se impone al destinatario, si el emisor tiene derecho a formularla y el destinatario está obligado a satisfacerla, y hasta qué punto dicha solicitud es habitual en una situación concreta (Fukushima, 2000: 188). 7 Aquí se habla de las situaciones de comercio y de prestación de servicios de manera muy general, aunque pueden clasificarse según el entorno concreto en el que tienen lugar (p. ej., en un centro comercial o en una pequeña tienda), según la cotidianidad y habitualidad de la situación (p. ej., se compra