Dėl pragmatinės lingvistinės vietovardžių analizės (remiantis Marijampolės apskrities vietovardžiais)
Full text
DALIA SVIDERSKIENĖ
Instituto de la Lengua Lituana
Líneas de investigación: onomástica (estudios sobre la formación, el origen y la motivación de los nombres propios).
SOBRE EL ANÁLISIS LINGÜÍSTICO PRAGMÁTICO DE LOS TOPÓNIMOS (BASADO EN LOS TOPÓNIMOS DEL CONDADO DE MARIJAMPOLĖ)1
Sobre el análisis lingüístico pragmático de los topónimos (basado en los topónimos del condado de Marijampolė)
RESUMEN
Este artículo constituye una introducción científica al estudio pragmático de los topónimos y presenta algunos resultados del análisis iniciado. Se basa en datos toponímicos únicos de los cuestionarios de la Lituania de entreguerras, conservados en los fondos del Vardynas del LKI (topónimos del condado de Marijampolė). El análisis de los nombres de lugares de una región étnica desde el enfoque elegido prosigue los estudios anteriores de topónimos desde las perspectivas habituales de la formación y el origen.
El artículo expone los principales principios teóricos y metodológicos del análisis lingüístico pragmático de los topónimos y revela aspectos de investigación poco utilizados en la toponimia lituana. Esta publicación se basa en la información, particularmente interesante y valiosa, hasta ahora inédita, de la sección de observaciones de los cuestionarios «Nombres de tierras», que permitió examinar el material toponímico estudiado desde la perspectiva de la experiencia de los hablantes de la región étnica.
Se sintetiza la investigación realizada y se presentan conclusiones y recomendaciones.
PALABRAS CLAVE: período de entreguerras, topónimos, análisis lingüístico pragmático de topónimos, connotación emocional evaluativa, connotación visual expresiva, componente connotativo etnocultural,
1 Agradecimientos. La autora del artículo agradece sinceramente los valiosos comentarios, consejos y la buena disposición de la profesora Rūta Petrauskaitė, el profesor Kazimieras Župerka y los revisores anónimos del artículo.
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estereotipo, situación de denominación, intención comunicativa, perlocución, emisor (quien da el nombre), destinatario.
ANOTACIÓN
El artículo constituye una introducción científica a la investigación pragmática de los topónimos y presenta varios resultados del análisis en curso. Se basa en datos toponímicos únicos de los cuestionarios de la Lituania de entreguerras, conservados en el Departamento de Onomástica del Instituto de la Lengua Lituana (topónimos del condado de Marijampolė). El análisis de los topónimos de una sola región étnica desde la perspectiva seleccionada da continuidad a las investigaciones anteriores sobre topónimos, basadas en los enfoques habituales de formación y origen de las palabras.
El artículo presenta los principales principios teóricos y metodológicos pragmáticos para el análisis lingüístico de los topónimos y expone aspectos de investigación que apenas se han empleado en la toponimia lituana. La presente publicación se basa en información especialmente interesante y valiosa de la sección de comentarios de los cuestionarios «Nombres de tierras», que no se había publicado anteriormente. Esto permitió abordar el material de investigación toponímica desde la perspectiva de la experiencia de los usuarios de la lengua de una región étnica específica.
Se formularon generalizaciones de la investigación y se ofrecieron conclusiones y recomendaciones.
PALABRAS CLAVE: período de entreguerras, topónimos, análisis lingüístico pragmático de los topónimos, connotación evaluativa emocional, connotación expresiva visual, componente connotativo étnico-cultural, estereotipo, situación de denominación, intención comunicativa, perlocución, emisor (quien da el nombre), destinatario.
0. INTRODUCCIÓN
En los estudios de toponimia regional, además de la formación, la semántica y otras características específicas de los nombres de lugar, también podrían identificarse más aspectos lingüísticos generales pertenecientes al ámbito de la pragmática. Un enfoque lingüístico pragmático de los nombres de lugar ampliaría los límites del análisis toponímico. Asimismo, se conservaría la pertinencia de los estudios desde una perspectiva compleja y multifacética. Además, estos estudios confirmarían o refutarían la singularidad, las diferencias o los rasgos comunes declarados de los nombres de lugar de determinadas zonas de Lituania, de los cuales quizá podría haber más en común que diferencias. Para ello sería necesario incluir también la toponimia de otras zonas en el ámbito de las investigaciones en cuestión.
Rūta Marcinkevičienė fue, probablemente, la primera en señalar, en el contexto de las investigaciones actuales sobre toponimia lituana, que el significado de los nombres propios se asemeja a
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la significación connotativa de los apelativos <...>, atendiendo no tanto al significado mismo como a su periferia, que abarca diversas asociaciones visuales y funcionales, así como elementos valorativos (cf. Marcinkevičienė 2000: 137–146). La investigadora estudió la connotación de Kaunas mediante un experimento asociativo libre y dirigido2; también se llevó a cabo un análisis contextual del topónimo seleccionado. Los datos obtenidos con ambos métodos permitieron a la lingüista concluir que existe cierta relación entre el contexto de uso de un topónimo y la presencia de su connotación. Este estudio también impulsó a otras lingüistas —Ilona Sideravičiūtė-Mickienė y Saulė Juzelėnienė— a utilizar un programa electrónico de análisis de corpus para seleccionar los colocados de las ciudades de Palanga y Nida y, una vez clasificados según su categoría gramatical, estudiar su frecuencia (Sideravičiūtė-Mickienė, Juzelėnienė 2005: 70–75). En este último caso, al parecer, no surgieron nuevas ideas teóricas.
Kazimieras Župerka observó que, en los textos de estilos funcionales, los topónimos cumplen únicamente una función informativa, mientras que en los textos de estilos libres (coloquial, artístico y periodístico) ocurre algo distinto (Župerka 2009: 263–271). En el primer caso, los nombres de lugar se usan en sentido literal y no adquieren connotaciones; en el segundo, la información adicional —la imagen del lugar— puede imponerse al contenido principal que transmiten. Según el investigador, en la actualización del topónimo3 están estrechamente relacionados dos componentes: la palabra (su composición fónica, formación y semántica) y la imagen del lugar designado por esa palabra.
Según Aleksandras Vanagas, «el objeto del estudio de la semántica de los hidrónimos es el significado específico que tenía el hidrónimo en el momento de su formación» (Vanagas 1981: 9), puesto que «en el momento de su formación, los hidrónimos podían significar, estar motivados o, más exactamente, tener un contenido semántico muy amplio y concreto (pues connotaban e incluían rasgos propios tanto de toda una clase de objetos como rasgos que pertenecían únicamente al objeto designado)» (véase también ibíd., 6–17). Así pues, lo más importante es qué significaba la palabra en el momento de convertirse en nomina proprium [aquí y en lo sucesivo, énfasis mío — D. S.]. Este enfoque aplicado a una clase de topónimos (los hidrónimos) es pertinente para los topónimos de todas las clases (subclases) que se analizan.
La diversidad de enfoques para estudiar los nombres de lugar desde la perspectiva de la lingüística pragmática muestra que son posibles varias líneas de investigación de los onimos en cuestión, que permiten averiguar:
2 Durante un experimento psicolingüístico, las personas proporcionan las primeras palabras que les vienen a la mente en respuesta a una palabra estímulo dada. Estas revelan qué asociaciones les suscita la palabra oída, vista o leída (véase también Marcinkevičienė 2011: 32).
3 Dėl termino žr. Župerka 2009: 263. Šios sąvokos aiškinimas autoriaus pateikiamas ir su priešingu kalbos priemonių vartojimo būdo paaiškinimu (kas daro kalbamąją sąvoką geriau suprantamą): automatizacija – įprastinis vartojimas, o aktualizacija – vartojimas, patraukiantis dėmesį, suvokiamas kaip neįprastas, nepaprastas (dar žr. Župerka 2008: 75). Aktualizacijos sąvoka, anot mokslininko, artima ekspresyvumo, išraiškingumo sąvokoms (ten pat).
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(1) cómo se utiliza un nombre de lugar como signo lingüístico en determinados contextos pragmáticos, (2) el experimento asociativo con nombres de lugar y (3) la búsqueda del componente pragmático en el significado de un nombre propio, socialmente percibido y codificado. En nuestro caso, resulta pertinente esta última línea de investigación. El objeto de estudio es aquí el componente pragmático del significado del onimo, y el concepto principal de esta línea de investigación es la connotación.
R. Marcinkevičienė define la connotación como una parte del significado léxico que complementa el significado denotativo de algunas palabras. Esta connotación abarca todo lo que va más allá de la denominación y muestra la actitud del hablante hacia el asunto mencionado y, en ocasiones, también las relaciones entre las personas que se comunican (Marcinkevičienė 2011: 31). Según la investigadora, puede ser 1) sistemática y estable, reflejada en las entradas de los diccionarios, y 2) contextual4. Basándose en la clasificación de Juozas Pikčilingis, divide la connotación sistemática en tres tipos: a) visual-expresiva, b) funcional-estilística y c) emocional-valorativa. En nuestro caso, habida cuenta de las características del material estudiado, se tratarán únicamente dos tipos de connotación estable: la visual-expresiva y la emocional-valorativa.
«La connotación emocional-valorativa muestra cómo valora el hablante el asunto designado por una palabra» (ibíd.). «La valoración emocional como componente del significado de una palabra, la llamada sema connotativa, no es una reacción emocional directa del hablante, sino un mensaje consciente sobre tal relación emocional, expresado mediante un modo de expresión establecido y convencionalizado en la lengua. Así pues, el componente emocional del significado no difiere esencialmente de las semas conceptuales, denominadas denotativas» (Gudavičius 2007: 83–84). Este tipo de connotación puede ser (a) positivo o (b) negativo. Evalda Jakaitienė distingue dos tipos positivos (afectivo y patético) y tres negativos (despectivo, burlón y vulgar) de la connotación en cuestión (Jakaitienė 1988 48–57; 2010: 162). Estos últimos se indican mediante marcas (abreviaturas) en los diccionarios junto a los significados de palabras monosémicas y polisémicas (en nuestro caso, malon., menk., vlg.).
Una palabra con connotación visual-expresiva designa el denotado mediante una imagen y suscita diversas asociaciones (Marcinkevičienė 2011: 30). Este tipo de connotación está determinado por asociaciones subjetivas y no se indica en los diccionarios mediante marcas (abreviaturas) junto a los significados de las palabras.
El objetivo del artículo es esclarecer los componentes de naturaleza pragmática en los significados de los nombres de lugar. Para alcanzar este objetivo, no debe perderse de vista la importancia de la situación en que se denomina el objeto topográfico, en la que cabe destacar la intención del emisor (en nuestro caso, quien asigna el nombre) con respecto al destinatario, así como la reacción del propio destinatario.
4 La connotación contextual no se reconoce a partir del significado de una palabra tomada aisladamente, sino que se hace patente en el texto que suele acompañarla o la acompaña constantemente; los métodos para estudiarla están relacionados con las combinaciones más frecuentes de la palabra analizada o con un experimento psicolingüístico (cf. Marcinkevičienė 2011: 32).
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Con el fin de alcanzar el objetivo propuesto, se plantearon las siguientes tareas: 1) encontrar en el material objeto de estudio ejemplos de nombres de lugares cuya base sea a) una palabra que contenga en su significado un rasgo de valoración emocional, b) una palabra expresiva, c) una palabra que contenga en su significado un componente connotativo etnocultural, y analizarlos; 2) encontrar en el material de entreguerras ejemplos de nombres de lugares cuyo significado se base en determinadas asociaciones y analizarlos.
Sabiendo que la valoración emocional se expresa léxicamente de tres maneras: mediante la propia raíz de la palabra como base de la nominación, mediante afijos derivativos y mediante el uso figurado de las palabras (cf. Gudavičius 2007: 85), cabe constatar que han quedado fuera del ámbito de este artículo los nombres de lugares que tienen sufijos característicos de la formación de diminutivos / peyorativos.
El material objeto de estudio consiste en datos únicos de los cuestionarios de la Lituania de entreguerras, conservados en la Sección de Onomástica del Instituto de la Lengua Lituana; es decir, un conjunto de topónimos organizado según el principio local, por antiguos condados. La recopilación de estos topónimos fue iniciada en la década de 1930 por la Comisión Estatal de Arqueología del Ministerio de Educación, entonces adscrita al Museo Vytautas el Grande de Kaunas, así como por la Comisión para el Cambio de Apellidos y Topónimos. Según las hojas preparadas para el registro de topónimos, tituladas Žemės vardai, durante varios años (sobre todo entre 1935 y 1937), maestros de escuelas primarias y guardabosques, siguiendo la Instrukcija Lietuvos žemės vardynui surašyti de Kazys Alminauskis, elaborada especialmente para este fin (en adelante, la Instrukcija), anotaron topónimos y devolvieron las hojas cumplimentadas a la comisión mencionada. Los cuestionarios han sobrevivido y actualmente se conservan en los fondos de Onomástica. En total, contienen más de 150 000 nombres de lugares5.
Como base de la investigación se eligieron topónimos del condado de Marijampolė, recogidos de la lengua viva y registrados en trece municipios rurales: Balbieriškis, Gudeliai, Igliškėliai, Kalvarija, Kazlų Rūda, Krosna, Liubavas, Liudvinavas, Marijampolė, Prienai, Sasnava, Šilavotas y Veiveriai. Se dedicó un cuestionario independiente a los topónimos de las localidades de cada municipio rural. Según la división administrativa de la época, los topónimos se consignaron en 640 cuestionarios a partir de las aldeas, caseríos, fincas señoriales, aldeas con iglesia y granjas que pertenecían a los territorios de esos municipios rurales, así como en 17 cuestionarios de distritos forestales. En total, los cuestionarios del condado de Marijampolė registran más de 5000 topónimos6.
5 Para más información sobre la recopilación de topónimos de la lengua viva en la década de 1930, véase Maciejauskienė 2002: 57; 2002a: 104; 2002b: 3–4; LVŽ I XIV–XV.
6 En este punto del artículo, teniendo en cuenta las observaciones del revisor anónimo sobre la autonomía y la prioridad de las investigaciones en curso al estudiar y publicar el material de entreguerras de los cuestionarios Žemės vardai del condado de Marijampolė, se explican detalladamente los orígenes, el desarrollo, la novedad, la relevancia y la distinción entre estas investigaciones y la información presentada en la base de datos geoinformativa de los topónimos de Lituania (en adelante, la base de datos; accesible en línea http://lvvgdb.lki.lt)).
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A comienzos de 2001, al elaborar los planes individuales en la entonces Sección de Onomástica del LKI, se asignó y aprobó para la autora de este artículo el tema de un estudio científico —y, en 2004, también como futura tesis doctoral—: Tendencias en la formación y el origen de los topónimos del condado de Marijampolė. Se había previsto analizar los topónimos de una unidad administrativa, registrados durante el período de entreguerras en los cuestionarios Žemės vardai, atendiendo a los enfoques habituales y más importantes del estudio de los nombres propios (formación y origen). Tras concluir en 2005 la recopilación de material toponímico del condado de Marijampolė a partir de los cuestionarios, apareció la primera publicación (véase Sviderskienė 2005: 91–118). Los resultados de las investigaciones basadas en el material recopilado se publicaron también posteriormente, entre 2006 y 2012, en publicaciones científicas arbitradas. Los resultados de las investigaciones autónomas realizadas sobre todos los topónimos del condado de Marijampolė registrados durante el período de entreguerras se publicaron en un trabajo independiente (para más información, véase Sviderskienė 2012: 232–243). La experiencia presentada en dicho trabajo sobre la investigación de los topónimos de esta región desde las perspectivas de la formación y el origen no solo confirmó la pertinencia de los estudios realizados, sino que también puso de manifiesto el carácter incompleto de la investigación de los topónimos del suroeste de Lituania y la necesidad de proseguirla. En 2013, al reanudarse los estudios de doctorado en la Universidad Vytautas Magnus, en colaboración con la Universidad de Klaipėda, el Instituto de la Lengua Lituana y la Universidad de Šiauliai, Dalia Sviderskienė continuó los trabajos mencionados. El material toponímico disponible se amplió con nombres de lugares registrados en los cuestionarios de los distritos forestales del condado de Marijampolė. Se modificó en cierta medida el enfoque de la investigación en curso y se revisó el título del tema científico: Formación y motivación de los topónimos del condado de Marijampolė. Así pues, teniendo presente la idea planteada por Aleksandras Vanagas de que los aspectos de formación, origen y semántica del estudio de los topónimos están estrechamente relacionados, se sigue investigando desde estos dos enfoques los topónimos del condado de Marijampolė consignados en los cuestionarios Žemės vardai, profundizando en su motivación semántica más de lo que exigía hasta ahora el tema de investigación. Todos los onimia se caracterizan y clasifican basándose no solo en la práctica de la propia onomástica —es decir, en la metodología de análisis semántico de los nombres de ríos y lagos de A. Vanagas—, sino también en los trabajos de lingüistas y etnolingüistas rusos, en un intento de aplicar adecuadamente los postulados teóricos y prácticos considerados universales lingüísticos. El análisis motivacional de los topónimos se basa en la identificación de los principios de denominación de los objetos topográficos (véase Sviderskienė 2014: 16–17 al respecto) y en su estudio. Este aspecto analítico es nuevo y prometedor en los estudios de toponimia regional lituana. La identificación y el estudio de los principios de denominación de los objetos topográficos son importantes para numerosas disciplinas lingüísticas, pues aportan información etnolingüística, sociolingüística y psicolingüística que permite esclarecer la relación de la lengua con la realidad y reflejan la visión del mundo propia de una lengua.
En 2008–2009, los topónimos registrados durante el período de entreguerras en los cuestionarios correspondientes de Žemės vardai, pertenecientes a los territorios de los actuales municipios de Kalvarija, Kazlų Rūda y Marijampolė, se incorporaron a la base de datos en línea cuya creación había comenzado en 2007. Allí se agruparon, clasificaron y describieron según los aspectos lingüísticos previstos, así como otros aspectos adaptados y adecuados al entorno digital (para más información, véase Bilkis 2011: 3–10). No debe perderse de vista que los límites de la unidad administrativa de entreguerras —el condado— y los de los actuales municipios mencionados coinciden solo parcialmente. Por tanto, a la base de datos se incorporó únicamente una parte del material estudiado por la autora de este artículo (véase la lista de bibliografía científica utilizada en los trabajos de la base de datos; acceso en línea http://www.lvvggb.lki.lt/vietovardziai/Default.aspx?pid=5).). Además, es evidente la distinción entre la parte de los topónimos del condado de Marijampolė publicada en la base de datos y las investigaciones regionales realizadas de forma independiente. En el primer caso, la base de datos constituye una fuente de material toponímico que presenta una parte del material de los cuestionarios de entreguerras procesada desde ciertos puntos de vista, descripciones normalizadas de la formación y el origen de topónimos individuales, etc. (para más información, véase Bilkis 2011: 6, 9). Este material puede seguir clasificándose y estudiándose desde el enfoque que interese. En el segundo caso, la autora de este artículo ha procesado de manera independiente y exhaustiva desde el punto de vista lingüístico el material toponímico de una determinada zona procedente de la fuente primaria —los cuestionarios—: ha analizado su formación,
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Así pues, es evidente que los nombres de lugar utilizados para alcanzar el objetivo del artículo constituyen solo una pequeña parte de este banco de datos.
En el artículo se emplean términos de origen mixto: tanto lituanos como dotados de raíces de origen griego; esto se ajusta a las tradiciones ya existentes en la toponimia lituana: nombre de una masa de agua – hidrónimo; nombre de un lugar habitado – oicónimo; nombre de un lugar pantanoso – helónimo; nombre de una montaña – orónimo; nombre de un campo o prado – agrónimo; nombre de un bosque – drimónimo; nombre de un camino o sendero – hodónimo. Cuando es necesario, estos se sustituyen por los sinónimos nombres de lugar y topónimos.
Como ya es habitual en todos los estudios de toponimia regional lituana (Mickienė 2001; Endzelytė 2005; Bartkutė 2008), para denominar los nombres de los accidentes del relieve —montañas, campos, prados, bosques, caminos y senderos— se emplea el término žemėvardžiai, propuesto por Petras Jonikas (Jonikas 1990: 563). Lo utilizó el geógrafo lituano Stanislovas Tarvydas, quien también escribió sobre cuestiones lingüísticas (Tarvydas: 1958 5, 46), así como otros lingüistas lituanos (Savukynas 1963: 235; 1971: 168; Razmukaitė 2003: 67) y la etnóloga Auksuolė Čepaitienė (Čepaitienė 2013: 112, 129). Este artículo también se atiene a la tradición ya establecida.
La consideración de los nombres de lugar desde la perspectiva de la pragmática determinó también otros términos complementarios del artículo. Se eligieron términos habituales empleados en los trabajos de lingüistas lituanos (Čepaitienė 2007; Župerka 2008; Jakaitienė 2010; Ryvitytė 2011): acto de habla —proceso de realización del lenguaje—, emisor (en nuestro caso, quien asigna el nombre) y destinatario⁷; competencia pragmática —capacidad de comprender el significado que el emisor (quien asigna el nombre) pretende transmitir—; ilocución —componente de contenido de uno de los niveles del acto de habla, que transmite el objetivo comunicativo (la intención comunicativa) del emisor (quien asigna el nombre)—; perlocución —efecto de una acción, o lo que se consigue mediante lo dicho—.
El paso del tiempo se llevó al olvido a quienes proporcionaban y registraban los nombres de lugar del período de entreguerras. Por tanto, para esclarecer la información de fondo, valorativa y de otro tipo que acompaña a los nombres de lugar, así como las reacciones de los informantes (en nuestro caso, también de los destinatarios), no queda más que confiar en la información conservada en la sección «Observaciones» de los cuestionarios del período de entreguerras. Sin estos comentarios,
desde los aspectos del origen y la motivación, ya arroja resultados tangibles. Es informativa en su conjunto: se pone de manifiesto la productividad de los tipos de formación de los distintos subgrupos de topónimos, se destacan sus semejanzas y, sobre todo, sus diferencias, y se descubren regularidades en la denominación de los objetos topográficos de la región étnica. Los resultados obtenidos en la investigación de toponimia regional son valiosos para la ciencia onomástica, importantes para la preparación de una obra sintética sobre la toponimia lituana, el Diccionario de nombres de lugar de Lituania, relevantes tanto para los estudios bálticos como para los indoeuropeos, y aprovechables asimismo por investigadores de otros campos científicos. Además, para explicar la motivación de los topónimos y los componentes de naturaleza pragmática en el significado de los nombres de lugar, resulta especialmente útil la información inédita hasta ahora y no disponible públicamente en Internet de la sección «Observaciones» y de otras secciones de los cuestionarios de Nombres de tierras (sobre este asunto, véase más ampliamente la sección 0. Introducción de este artículo).
7 Kitaip Birutės Ryvitytės Lingvistinės pragmatikos įvade (2011), kuriame vartojami kalbėtojo ir klausytojo terminai. Dėl pastarųjų vartojimo dar žr. Ingos Hilbig recenziją (Hilbig 2011).
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descripciones y explicaciones de la motivación, es decir, datos únicos y auténticos sobre los nombres de lugar registrados en los cuestionarios, las características de los objetos topográficos y la relación de quien los proporcionó con ellos; el análisis de los topónimos desde uno u otro aspecto (formación, motivación)8, cuando pretende ser exacto, exhaustivo y preciso, resulta imposible en muchos casos. Además, estudiar dichas descripciones supondría contemplar el material toponímico investigado desde la perspectiva de la experiencia de los hablantes de la región étnica. Esta postura nuestra también encuentra respaldo en la opinión de R. Marcinkevičienė: «En realidad, no es la palabra, sino la persona quien tiene en mente un significado determinado —un concepto, una noción o una idea— que puede expresar con una u otra palabra. Solo cuando el individuo utiliza las palabras surgen asociaciones y aparecen imágenes. Por eso, el significado no debe buscarse en la palabra ni en el diccionario, sino en el contexto de su uso, preguntando al interlocutor y comparando la propia comprensión de una palabra concreta con las características de la palabra oída o leída» (Marcinkevičienė 2011: 8).
Jelena Berezovič (Ekaterimburgo), al llevar a cabo investigaciones complejas de los topónimos desde los aspectos semántico y pragmático (Березович 2014: 91), se basa en los postulados expuestos por Svetlana Tolstaja (Moscú), según los cuales no son los significados «desnudos» extraídos de los diccionarios los que explican la semántica de los nombres de lugar, sino que el estudio de las descripciones y los comentarios de los topónimos revela la situación real en que el topónimo surgió (se formó)9 (véase Толстая 2008: 13–14). S. Tolstaja ya había destacado anteriormente la importancia de las descripciones de los topónimos y de los comentarios que las acompañan (Толстая 2002: 112–127). Afirmó que cuantos más relatos «rodean» un topónimo, más «habla» este por sí mismo. Según la opinión común de los investigadores rusos, la repetición variable de comentarios en las descripciones de los nombres de lugar proporciona la clave para interpretar el significado de los topónimos.
Así pues, el objeto de estudio incluye también las descripciones y los comentarios registrados en los cuestionarios, que ayudarán a esclarecer la posición del d e s t i n a t a r i o. En el material en cuestión siguen siendo importantes las descripciones expresadas por quienes proporcionaron los datos acerca de las características del objeto topográfico nombrado, así como la explicación de las razones por las que se da un nombre al lugar.
La etnóloga lituana Radvilė Racėnaitė, investigadora del folclore, la religión báltica y la mitología, analizó cómo los recuerdos del pasado se afianzan en distintos géneros de leyendas y cómo interactúan con el paisaje, basándose en el material de los cuestionarios de Nombres de tierras de los condados de Alytus y Trakai (véase con más detalle Racėnaitė 2013: 107–131). En el contexto de nuestra investigación, no parece irrelevante su observación de que la abundancia de descripciones y comentarios sobre los nombres de lugar en los cuestionarios depende del origen de quien los recopiló
8 Ya antes hemos podido comprobar la utilidad de la información consignada en otras secciones de los cuestionarios: los registros de las secciones «Tipo, aspecto y calidad de la superficie terrestre» y «Ubicación y descripción de los nacimientos y desembocaduras de ríos y arroyos» resultaron útiles para determinar con mayor precisión el modo de formación de los topónimos estudiados y sus palabras base, identificar los objetos topográficos, etc. (véase Sviderskienė 2010: 341–353; 2012: 81–98).
9 En los estudios teóricos de toponimia, esta situación también se denomina onomástica. Para el término situación onomástica, véase TMOI: 220.
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lugares. La observación de la investigadora se basa en los datos de la información presentada en la portada de los cuestionarios: de qué distrito, municipio, aldea, pueblo o finca son los topónimos consignados en el cuestionario; cuáles son los datos del encuestador: apellido, nombre, ocupación (maestro, maestra; guardabosques), lugar de nacimiento —con precisión de municipio y distrito— y dirección. A partir de ello también puede determinarse si el encuestador es de la zona o foráneo. Según la investigadora, a una persona foránea se le proporciona más información sobre los lugares y sus nombres: «es evidente que este tipo de referencias topográficas, a veces incluso excesivamente abundantes, aparecen sobre todo cuando se intenta describir a una persona foránea un lugar u otro del paisaje» (Racėnaitė 2013: 127). Parece que esta tendencia también se da en nuestro caso. Probablemente se busca que el mensaje se entienda correctamente y, por ello, se comenta la expresión lingüística propia. Además, el tema tratado (en nuestro caso, el objeto topográfico) es poco conocido para el encuestador, que se lo representa de manera inadecuada. Cabe suponer que por eso también se procura suscitar en la conciencia del encuestador procesos informativos, asociativos o similares análogos a los del informante, para que el nombre del lugar que oye «no le resulte un cuerpo extraño, una figura de incomprensión, un diálogo fallido» (Mykolaitytė 2013: 16). La capacidad de comprender el significado que otro hablante pretende transmitir es precisamente lo que se denomina competencia pragmática (cf. Ryvitytė 2011: 9).
Para alcanzar el objetivo establecido y teniendo en cuenta las tareas planteadas, en el artículo se aplicaron al material objeto de estudio: 1) el método de análisis derivativo, 2) el método de análisis componencial y 3) el método descriptivo, con elementos del método comparativo.
En primer lugar, las unidades del material de entreguerras se evaluaron desde el punto de vista de su formación, aplicando el método de análisis estructural-gramatical elaborado por A. Vanagas para estudiar la clase de los hidrónimos (véase más ampliamente Vanagas 1970: 21–27), fácilmente adaptable al análisis de topónimos de otras clases (subclases). Tras determinar de este modo las palabras base de los nombres de lugar y su estatus morfológico y léxico, se trabajó con el Lietuvių kalbos žodynu (segunda edición electrónica (2013); en adelante, LKŽe₂). Las diferencias connotativas entre las palabras base se aclararon mediante las marcas (abreviaturas) que figuran en el diccionario y el análisis componencial de los significados de dichas palabras. Asimismo, se analizaron las descripciones de topónimos registradas en los cuestionarios de entreguerras y los comentarios de los informantes, a partir de los cuales, como ya se ha mencionado, se conocieron las reacciones de los destinatarios y los datos sobre los lugares y sus nombres.
En las secciones del artículo, los topónimos se presentan por orden alfabético. Los formantes derivativos se separan mediante un guion de las terminaciones y los sufijos en las formaciones derivadas, así como entre sí de los componentes de los compuestos. Basándose en las fuentes publicadas de hidrónimos¹⁰, se indica el acento de los nombres de masas de agua. También se acentúan los demás nombres de lugar cuyo acento aparece indicado de manera fiable en los cuestionarios. Si, según los datos de entreguerras, un topónimo no lleva indicación de acento o su acentuación
10 Fuentes impresas oficiales de hidrónimos: Lietuvos TSR upių ir ežerų vardynas (1963; en adelante, LUEV) y Lietuvių hidronimų etimologinis žodynas (1981; en adelante, LHEŽ).
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no está clara, en el artículo no se indica su acento; a veces se destaca la base de la sílaba acentuada si el contorno tonal suscita dudas. Junto a todos los nombres de lugar se indican los objetos que designan y su localización. No se volvieron a elaborar las listas de abreviaturas de estas referencias ni de las referencias a los objetos, sino que para su escritura se utilizaron las ya elaboradas en el t. 1 (2008) y el t. 2 (2014) del Lietuvos vietovardžių žodyno.
Para hallar la palabra base que sustentara el origen de uno u otro topónimo y para indicar los significados de las palabras base, se utilizó el LKŽe₂. En todos los casos se tuvo en cuenta la coincidencia local del nombre del lugar, la palabra común, su significado y los ejemplos de uso (de la lengua viva, el folclore, etc.)11.
Al derivar topónimos de nombres personales, estos se buscaron primero en el t. 1 y el t. 2 del Lietuvių pavardžių žodyne (1985, 1989; en adelante, LPŽ I, LPŽ II). La fuente que respaldó los nombres personales reconstruidos es el fichero alfabético de nombres personales históricos, conservado en los fondos de la Sección de Onomástica del Instituto de la Lengua Lituana (en adelante, IAK).
Además del valor de las publicaciones, considerado universal en lingüística —aportan nuevos conocimientos sobre la lengua lituana y contribuyen a recopilar, sistematizar y difundir el patrimonio lingüístico inmaterial—, se prevé también un valor distintivo teórico (1), práctico (2) e interdisciplinario (3) de este artículo:
(1) a) El léxico propio del área étnica estudiada podría ser una excelente fuente para investigar los estereotipos. «Los estereotipos contienen una parte de verdad: reflejan un fragmento de la imagen del mundo fijada en la lengua e influyen en la comunicación entre lituanos de distintas áreas étnicas» (Papaurelytė, Župerka 2010: 199).
b) El conjunto de nombres de lugar registrados que surgieron a partir de valoraciones emocionales podría reflejar, en cierta medida, los valores morales de los habitantes del área estudiada.
c) Los nombres personales de origen apodístico que han pervivido en los topónimos podrían servir de apoyo a los estudios que describen el carácter nacional.
d) Para los psicolingüistas y los investigadores de la semántica de los topónimos, los estudios de este tipo ayudarían a comprender mejor las simpatías y actitudes que se han formado en la conciencia social dentro de un espacio delimitado localmente (un área determinada), y a detectar los mecanismos de su formación.
e) Las particularidades locales y las diferencias identificadas durante la investigación, así como los impulsos propios de la época, son lo que revela el mundo de las personas. Es probable que resulten útiles para estudiar la mentalidad y la autopercepción de los habitantes de esta área.
(2) a) Los topónimos del distrito analizados en este artículo, cuyas palabras base son expresivas y poseen una carga emocional, podrían constituir una reserva de
11 En el futuro, al estudiar la formación y la motivación (semántica) de los nombres de lugar del distrito de Marijampolė, la lista de fuentes escritas se ampliará con diccionarios dialectales: el Daukšių krašto žodynu (2002), de Vitas Labutis; el t. 1 (2008) y el t. 2 (2009) del Kazlų Rūdos šnektos žodynu, de Aldonas Pupkis; y los t. 1–3 (2003–2006) del Zanavykų šnektos žodynu.
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Trabajos sobre los nombres de calles, plazas, plazuelas u otros urbanónimos de los municipios de Kalvarija, Kazlų Rūda, Marijampolė y Prienai.
b) Quizá algún que otro topónimo de connotación positiva podría resultar útil para elegir nombres de empresas.
c) La parte de la toponimia analizada podría resultar útil en algunos casos también para crear anuncios sociales y culturales, especialmente en el suroeste de Lituania. Teniendo en cuenta el objeto y el destinatario de la publicidad, y eligiendo deliberadamente una composición y un estilo determinados para crear el texto publicitario —de los que depende su eficacia—, también podrían emplearse como recursos expresivos algunos de los topónimos del área estudiada que se examinan en este artículo. Esta propuesta se basa en una analogía: para lograr que la publicidad sea eficaz, sus creadores suelen atenerse a la regla de que «cuanto más conocido es quien presenta o recomienda el objeto publicitado, más atención le presta el destinatario al anuncio» (véase Gabrėnaitė 2010: 19). Así pues, parafraseando un poco esta idea, se supone que la etnoestilística del lenguaje12, conservada en los topónimos, también podría contribuir a que la publicidad tenga éxito entre sus destinatarios.
d) Los escritores desarrollarían la tradición de denominación al crear un paisaje literario o periodístico de esta región. El uso de algún elemento del onomasticón (ya sea un topónimo o un antropónimo) ayudaría al lector a percibir con mayor intensidad las tonalidades cómicas o irónicas de la obra.
(3) En el futuro, vinculados con estudios de folclore, mitología, creencias, costumbres, antropología, etnología y otras disciplinas, los estudios de topónimos desde la perspectiva pragmática se verían enriquecidos por estos y, a la inversa, también contribuirían a ellos. Y es que las conclusiones más fiables pueden obtenerse comparando los resultados de investigaciones de varias disciplinas (cf. Papaurelėtytė, Župerka 2010: 185).
1. TOPÓNIMOS FORMADOS A PARTIR DE PALABRAS CUYO SIGNIFICADO INCLUYE UN RASGO DE VALORACIÓN EMOCIONAL
A. Vanagas, que estudió la semántica de los hidrónimos lituanos, clasificó los nombres de las aguas que designan objetos hidrográficos según sus motivos de creación (Vanagas 1981: 4–153). Además de la motivación descriptiva del entorno y de los motivos de creación basados en el color, el tamaño, la profundidad y otros rasgos, distinguió también los nombres de aguas con significado de valoración emocional (ibíd., 115–116). Según los datos de su estudio, en Lituania se cuentan en total más de 80 hidrónimos de este tipo (0,9%) (ibíd., 123; Vanagas 1999: 242), entre los cuales
12 Dėl termino žr. Župerka 2013: 183. Šiuo atveju terminas vartojamas siaurąja prasme, turint galvoje pietvakarinio Lietuvos ploto kalbos etnostilistiką.
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hay más nombres de aguas con significado de valoración emocional positiva que negativa (véase también Vanagas 1981: 115).
En el área estudiada se ha registrado un nombre de río creado a partir de la valoración emocional del objeto topográfico Laukšč-iōtas Šil. Se formó a partir del lituano laukstùs, -i ‘desagradable, largo, desolado’ (véase también LHEŽ: 183), cf. laukstù Mrj: Per anksti nueisim, tai mum bus dar labai laukstù Brt. Según la valoración que aquí se trata, por lo que se ha podido observar, también se han registrado un par de nombres de terrenos: Mùdrė, Skaistė. Estos ejemplos muestran que la valoración emocional se expresa metafóricamente. Una de las tendencias de la metaforización que distingue Stephen Ullmann es precisamente la antropomorfización. Se trata de palabras que describen el cuerpo, el espíritu y la actividad humanos y que se emplean para nombrar elementos del mundo inanimado (en nuestro caso, objetos de la cubierta de la superficie terrestre) (véanse también Ульман 1970; Gudavičius 2007: 165–168)13. Al denominar objetos topográficos de este modo, se evocan en el destinatario asociaciones con un ser humano o con un ser vivo14. Los adjetivos que describen a una persona (un ser vivo) constituyen la base de la nominación de los siguientes nombres de terrenos: Mùdr-ė dr. Brb: lituano mudrùs, -i ‘excelente, vivaz, despierto’, cf. Blizga, tviska kamanelės iš šilkelių kaspinėlių, gražus mudrùs žirgužėlis nuo rūtelių vainikėlio Jrb; Skaist-ė pv. Lbv: lituano skaistùs, -i ‘que tiene el rostro sonrosado, luminoso y agradable’, cf. Visa ji kap iš pieno plaukus: skaisti, raudona Vlkv. En nuestro caso se actualiza la metáfora LUGAR ES UN SER VIVO / UNA PERSONA, al equiparar directamente los conceptos de los dominios meta y origen: ‘lugar’ = ‘ser vivo / persona’15. Además de una función nominativa, esta metáfora también cumple una función descriptiva. Como muestran los ejemplos, de todas las clases de palabras se eligió el adjetivo, orientado al objeto, es decir, que lo describe, para expresar estados emocionales.
En el material de los cuestionarios de entreguerras se registran dos nombres de terrenos (Plerva ir Pupučiai) que reflejan la valoración emocional fijada en la conciencia lingüística de la sociedad. En el LKŽe₂, junto a los significados de los apelativos que sirven de palabras base para estos nombres, aparecen las marcas (abreviaturas) m e n k. y m a l o n. Pler-va pv. KzR: se relaciona con el lituano plérti,
13 T. Fedotova (Universidad Estatal Humanístico-Pedagógica de Transbaikalia) denomina cognitiva a este tipo de metáfora en la toponimia (véase Федотова 2008: 48, 49).
14 Las metáforas antropomórficas constituyen la base de la personificación, figuras estilísticas mediante las cuales se atribuyen cualidades y rasgos humanos a objetos del mundo inanimado (cf. Gudavičius 2009: 117). K. Župerka, basándose en los datos de investigadores de la publicidad lituana, afirma que, entre las variantes de la metáfora, la personificación es especialmente frecuente en la publicidad (Župerka 2008: 79).
15 El material disponible muestra que los fenómenos del dominio de origen de las metáforas también pueden concebirse como seres vivos, capaces de realizar determinadas acciones. En los topónimos Atšlėtė ir Sąkandai, estos rasgos se expresan mediante los verbos atšlėti ir sukąsti: Atšlė-tė up. Ldvn: se relaciona con el lituano atšlė-ti ‘apoyar, arrimar, inclinar hacia algo o junto a algo; recostarse un poco’ (sobre la formación y el origen de este topónimo, véanse también LHEŽ: 51; LVŽ I 211); Sąkand-aĩ rst. KzR: se relaciona con el lituano sukąsti, sukanda, sukando ‘apretar los dientes o con los dientes’.
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–sta, plėro menk. „plėstis, skėstis, tižti16. Según los datos de LKŽe₂, en el área estudiada no se registraron ejemplos ilustrativos de la lengua viva, por lo que se ofrece una oración procedente de textos: Lysvės nuo vandens plėrsta, es decir, se extienden. Pupučiai hidrónimo, Brb: lituano pupūtis „«algo parecido a una judía, redondeado». Aquí el rasgo motivador del nombre del lugar se expresa metafóricamente; compárese con Ale kokia graži, kokia pupūtė Mrj: recuerda las formas humanas redondeadas.
La cita de K. Alminauskis de Instrukcijos describe con mayor precisión la causa de la aparición de los topónimos del grupo analizado: «la gente da un nombre propio incluso al rincón más insignificante de la tierra; dicho de otro modo, lo personifica y así lo acerca a sí misma» (Alminauskis 1934: 3).
Las palabras base de otros nombres de lugares son vulgarismos que los lexicólogos clasifican como emotivos (véase Jakaitienė 2010: 162). Estas palabras tienen una fuerte connotación negativa respecto del topoobjeto nombrado —en nuestro caso, un río y una colina—: Mỹž-upis río, Ss: lituano vulgar myžti, -a, -o, despectivo, «fluir, correr o salir a chorros», compárese con Kad kirto nagaika [kumele], tik kraujas myža Lp [significado principal: ‘expulsar orina, orinar’]; Šūd-kalnis colina, Šil: lituano vulgar šūdas „«algo que no sirve para nada, que no vale nada, muy malo» [significado principal: ‘excremento’]. Los ejemplos muestran que la palabra base de los topónimos se emplea con un significado figurado secundario, mediante el cual no solo se nombra el denotado, sino que también se lo evalúa.
El helónimo compuesto Šikn-ā-balė pantano, KzR, se formó a partir del vulgarismo lituano šikna y del término geográfico nomenclatural balà ‘pantano’. El significado principal del vulgarismo es ‘trasero, asiento’. De este surgió un significado secundario literal (metafórico, pero no evaluativo): ‘en Mrj, el extremo grueso o la parte inferior de un objeto’. Este último es el que emplea el primer componente determinante del topónimo en cuestión para nombrar un pantano de forma ensanchada.
Al analizar los topónimos, se observó que en el cuestionario de la guardería forestal de Jūrė, junto a este nombre de pantano (Šiknābalė), también se había registrado otro helónimo, Uodeg-ėlė pantano, KzR. La palabra base del nombre del pantano es el lituano uodegà ‘parte estrecha de un terreno, prado, parcela o bosque’17. El cuestionario dice: es un saliente de Šiknābalė. De ahí el nombre. Este conjunto de nombres de lugares contiguos y semánticamente relacionados constituye un microsistema semántico18. Desde la perspectiva de quien los nombró en el período de entreguerras, seman-
16 Compárese también el lituano tižti, tyžta, -o ‘deshacerse’, cf. Atsiųlėk takus, kad netižtų Mrj.
17 Dėl tokio balos vardo darybos ir kilmės aiškinimo žr. Bilkis 2008: 98.
18 J. Berezovič, que estudió los microsistemas en la toponimia rusa, observa que estos constan de dos o varios topónimos relacionados por vínculos de sistematicidad léxica de diversa índole. Esta lingüista distingue: 1) la nominación taxonómica (cuando dos o más masas de agua contiguas reciben nombres según las especies de peces que las habitan, los asentamientos según la composición étnica de sus habitantes, etc.); 2) los sistemas graduales, mucho más numerosos y diversos (denominación de objetos hidrográficos contiguos según la calidad o el sabor del agua, y de otros topoobjetos según
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la causa de la aparición de los microsistemas semán- ticos Šiknãbalė – Uodegėlė es la concreción. Los nombres de lugares en cuestión están vinculados por relaciones de parte y todo, es decir, meronímicas. Šiknãbalė designa cierto todo, mientras que el saliente Uodegėlė – Šiknãbalės es una parte de este. Los lingüistas denominan meronimia a este tipo de relación entre palabras y la distinguen de la hiponimia (véase Jakaitienė 2010: 114 para más detalles).
En este caso, la concreción probablemente viene determinada por el contexto, por lo que puede considerarse contextual. El traductor Lionginas Pažūsis afirma, al hablar de la concreción en la traducción, que se recurre a la concreción contextual por razones estilísticas: para lograr mayor claridad, vivacidad y expresividad (Pažūsis 2014: 516). Cabe suponer que aquí se recurrió a la concreción por motivos pragmáticos, para que el destinatario pudiera identificar con mayor facilidad los topoobjetos: en lugar de un único nombre de lugar de significado más amplio se eligieron dos topónimos de significado más específico, que refuerzan cierta expresividad. También cabe plantear otra hipótesis: quizá la lengua no disponía de un medio de expresión alternativo y adecuado para designar el lugar, por lo que la información adicional se «abarca» mediante la combinación de dos nombres.
Cabe señalar que algunos nombres de lugares consignados en los cuestionarios de Žemės vardų son formas principales, sin variantes usadas en la lengua viva y registradas en los cuestionarios; otros, en cambio, se emplean con variantes. Estos últimos nombres de terrenos aparecen escritos uno junto al otro en los cuestionarios⁽¹⁹⁾, como designaciones de un mismo objeto, con la anotación kitaip (‘de otro modo’) o sin ella. A partir de unos pocos ejemplos⁽²⁰⁾ resulta fácil observar que un topónimo es léxicamente neutro, mientras que su otra forma tiene una connotación emocional negativa⁽²¹⁾.
El topónimo antroponímico en genitivo⁽²²⁾Pauliùko kálnas colina, Klvr, con valor posesivo ‘perteneciente a Pauliukas’, se emplea en el área estudiada
la fecha de aparición, la ubicación espacial, el tamaño, etc.); 3) ciertos grupos de topónimos (formados según la fórmula jeigu... tai (если... то), por ejemplo, el nombre de una colina Pečius (Печ) y el nombre de otra colina Kaminas (Труба), etc. (véase Березович 1991: 75–90 para más detalles). Otro ejemplo de la investigadora rusa: para mostrar que un río pertenece a una cuenca determinada, se utiliza información de fondo: en la cuenca del río Волчьи Воды (la raíz del topónimo tiene aquí un significado peyorativo, que indica que el agua del río no es apta para beber), los nombres de muchos ríos son «salados» [называются Соленными]. El nombre de uno de sus afluentes es Карчойи (Горькая). Según J. Березович, estos sistemas toponímicos son muy antiguos. En la antigüedad cumplían para la comunidad no solo una función estética, sino también la función de un mapa, que aún no existía (véase ibíd., 86).
19 Por ello, probablemente sería más preciso denominarlos nombres coexistentes y no variantes, como suele hacerse en la bibliografía onomástica (sobre el uso del término gretybė, véase Lubienė 2012: 104).
20 Para más detalles sobre otros dos nombres de lugares usados como variantes, Abromýnė || Žýdynė prado, Mrj, y Šeldekšnynas || Vėlnia-raistis pantano, Vv, véase la sección 4 del artículo.
21 Sobre los nombres de lugares variables (léxicamente neutros y connotados) en la toponimia rusa, véase Березович 1997: 104.
22 Dėl termino žr. Savukynas 1963: 238.
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con una forma paralela Tried-a-kalnis. El23 primer componente del derivado determinativo tried- puede relacionarse con el antropónimo de origen apodístico *Triedžius o similar; su existencia está respaldada por los apodos registrados tanto en la zona estudiada como algo más lejos: Trydūtė Pkn, Trydà ‘de carácter irascible’ Bb, Triėšlius ‘apresurado, no acaba nada’ Dmk (Butkus 1995: 425)24. Las motivaciones de los apodos25 indican que su base derivativa es el verbo lituano triėsti, triėdžia, triėdė. Según los datos del LKŽe, este verbo tiene el significado literal de ‘padecer diarrea, tener diarrea’ || ‘ensuciar’, y dos significados figurados secundarios: ‘preocuparse sin motivo, acalorarse, impacientarse’ || ‘desear mucho, anhelar’ y ‘charlar en vano sobre tonterías’. Todos los antropónimos enumerados anteriormente se relacionan con estos últimos significados del verbo triėsti. Así pues, el segundo nombre de la colina conlleva una connotación negativa, surgida de la actitud desfavorable de quien la nombró hacia el propietario de la colina (terreno), Pauliūkas, a quien se atribuyen rasgos de carácter (se preocupa sin motivo, se acalora, se impacienta) y características del habla (charla en vano sobre tonterías), expresados por los significados figurados secundarios del verbo triėsti.
En la zona estudiada se formaron también otros nombres de terrenos a partir de antropónimos de origen apodístico. Desde el punto de vista de la motivación, parecería muy convincente que derivaran directamente de apelativos que designan personas y que proceden de apodos; sin embargo, los nombres de lugares que aquí se presentan se formaron según el modelo nombre de terreno ← antropónimo ← apelativo apodístico que designa a una persona26.
Para destacar en qué se centra la evaluación de una persona en la zona estudiada, a continuación se distinguen varios grupos de topónimos según sus palabras base27.
1) Evaluación por defectos físicos:
a) por la constitución corporal: Storkoj-inė prado KzR: antropónimo *Storkojis o similar; compárese con el lituano stóras, -à ‘musculoso, corpulento’ y el lituano kója ‘una de las partes pares del cuerpo con las que una persona u otro ser se desplaza’; en cuanto a la semántica, compárese también con el prado Stalakójis (LPŽ II 795). Según los datos de esta última fuente de antroponimia lituana, en Bartninkai vivía una familia y en Marijampolė dos familias con este apellido. Así pues, cabe pensar que el antropónimo *Storkojis también se formó según el mismo modelo derivativo;
b) por la forma de andar: Šlub-iškė campo Šil: antropónimo *Šlubis o similar; compárese con el antropónimo Jasius Szlubis de 1637 (IAK), y también con el lituano šlùbis, -ė ‘cojo, que anda con dificultad’;
c) por la vista: Kušl-iškė prado Ldvn: apellido Kušlỹs (LPŽ I 1140) o similar; compárese con el lituano kušlỹs, -ė; kušlius, -ė ‘quien no ve bien; corto de vista, cegato’; Žvair-ỹnė campo.
23 Dėl termino žr. Urbutis 1978: 173.
24 Dėl lietuvių pravardžių ir prasivardžiavimų dar žr. Butkus 1995: 19–138; Zaikauskas 2004: 5.
25 Konkretūs motyvacijos atvejai nusakomi terminu motyvuotė (žr. Drotvinas 1987: 33).
26 Dėl šio modelio etnoniminės kilmės gyvenamųjų vietų vardų aiškinimo žr. Bilkis 2012: 99–118.
27 Plačiau dėl asmenvardinės kilmės agronimų tiriamame plote žr. Sviderskienė 2010a: 232–243.
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Sobre el análisis lingüístico pragmático de los topónimos (a partir de los topónimos del condado de Marijampolė)
colina Ss: antropónimo *Žvairys o similar; compárese con el antropónimo Waliul Zwayris de 1610 (IAK), y también con el lituano žvairỹs, –ė ‘que tiene los ojos bizcos, persona estrábica’.
2) Evaluación por la forma de hablar: Miketón–iškė prado Lbv: antropónimo *Miketonis o similar; compárese con el lituano mikėti̇s ‘persona que tartamudea, balbucea, se traba al hablar’; Vekč–iškė campo Klvr: antropónimo *Vekčius o similar; compárese con el lituano vekčioti, –ioja, –iojo ‘tartamudear’;
3) Evaluación por la velocidad de movimiento y de trabajo: Riogl–iškis arroyo Mrj: antropónimo *Rioglys o similar; compárese con Valentinum Roglis de 1639 (IAK), y también con el lituano rioglỹs, –ė ‘persona torpe, patosa, pesada, desmañada’ (desde el punto de vista de la motivación, el significado del hidrónimo sería ‘arroyo que fluye por un terreno perteneciente a Rioglys’)28; Tupikai colina Brb, probablemente derivado del apellido Tupikas (LPŽ II 1086); compárese con el lituano tupikas, –ė, coloquial en Mrj: ‘quien anda dando vueltas en el mismo sitio, trabaja lentamente, trabajador lento’;
4) Evaluación por la expresión de las emociones: Verksn–iškės prado Klvr: apellido Verksnỹs (LPŽ II 1195); compárese con el lituano verksnỹs, –ė ‘quien llora constantemente o rompe a llorar con facilidad’.
Las palabras base de todos estos nombres de terrenos se caracterizan por una connotación negativa, implícita en los significados de los apelativos que designan personas.
Resulta interesante el derivado de origen antroponímico Vilkpaul–ynė, parte de un bosque en KzR, observado en el material estudiado: antropónimo *Vilkpaulis o similar; a este respecto, compárese el lituano vil̃kas ‘lobo’ y el antropónimo Paũlius (LPŽ II 410; LVKŽ₅ 261). Probablemente, el lugar recibió su nombre del antropónimo Paũlius, perteneciente a una persona que vivía allí o era propietaria de esa parte del bosque. Así pues, el rasgo más importante del lugar queda expresado por el segundo componente del nombre compuesto Vilkpaulis, –paul–: ‘lugar donde vive Paulius / parte del bosque administrada por Paulius’. Dado que en el cuestionario no se aportan datos ni comentarios adicionales, solo cabe suponer que el primer componente del compuesto Vilkpaulis, vilk-, transmite cierta connotación (probablemente negativa).
Al estudiar la motivación de los topónimos del condado de Marijampolė, también se observó que no todos los nombres de lugares cuya palabra base es vil̃kas se relacionan directamente con esta denominación del animal, es decir, no todos designan lugares donde habita, aparece o se encuentra, por ejemplo, el orónimo Viĩk–a–kalnis, colina. En los cuestionarios de la finca y el pueblo de Purviniškės se indica que esta elevación del terreno está en campos de cultivo y que la colina es arenosa. Estas descripciones aclaran que el primer componente del compuesto también posee un componente evaluativo del significado, es decir, el sema connotativo ‘falso’29.
Al parecer, también poseen un componente evaluativo del significado otros nombres compuestos de lugares de la zona estudiada con primeros componentes «animales», por ejemplo, el orónimo
28 Quizá tampoco pueda descartarse una explicación alternativa del origen del hidrónimo Riõgliškis: podría derivar del lituano riõglinti (–yti), –ina, –ino ‘caminar torpemente, arrastrarse’, cf. Kur rioglini tu, rioglỹ? Mrj.
29 Según J. Lubienė, «la valoración emocional negativa de los fitónimos y micónimos rusos se transmite de manera especialmente evidente precisamente mediante la denominación del lobo; las plantas venenosas o los hongos se llaman “lobunos”» (Lubienė 2012: 111).
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Blus-a-kalnis elevación Igl: lituano blusà30; los hodónimos Kurap-kelis (< *Kurapk-kelis) pueblo Gdl: lituano kurapkà; Rupuž-kelis pueblo KzR: lituano rupužė. En los casos analizados, el sema connotativo es ‘pequeño, insignificante’. Además, como muestran estas unidades nominativas, todos los seres vivos (pulga, perdiz, sapo) son pequeños; quizá por ello sus nombres se emplearon precisamente en el proceso de denominación para expresar que estos objetos topográficos (elevación y caminos) tienen una extensión menor de lo habitual.
Así pues, la connotación negativa observada en algunos nombres de lugar compuestos está relacionada, probablemente, con la semántica de los nombres de animales que aparecen como elementos determinantes de los compuestos. Según A. Gudavičius, «los animales suelen valorarse negativamente en la lengua» (Gudavičius 2007: 87)31.
2. NOMBRES DE LUGAR FORMADOS A PARTIR DE PALABRAS EXPRESIVAS
Un grupo expresivo lo constituyen los topónimos formados a partir de verbos. El nombre del pantano Marm-ynė Mrj se relaciona con el verbo marmėti, marma, -ėjo, empleado en un sentido figurado secundario ‘burbujea, parlotea (al hervir); hierve con fuerza’, cf. Marma puodas – dar pradės bėgti sriuba Brt [sentido principal ‘hundirse, sumergirse con sonido’]. El nombre de la colina Ūžkiršč-iai Lbv se relaciona con el lituano ūžkiršti, ūžkerta, ūžkirto en sentido figurado ‘obstruir, cerrar al cortar; bloquear’, cf. Net paprasta akimi galima buvo matyti priešakyje milžiniškus kalnus, kurie užkerta kelią (de textos) [sentido principal ‘separar una parte del todo’].
Con este tipo de denominación probablemente se pretende influir en la imaginación del destinatario, suscitando determinadas asociaciones relacionadas con el sonido (Marmynė) y con la imagen visual (Ūžkirščiai). En el material estudiado también se prestó atención a los nombres de terrenos cuya base derivativa son ideófonos relacionados con verbos connotados.
El nombre de la pradera Šnikšt-a-pievė KzR se relaciona con el lituano šnikšt ‘chas, zas (para indicar un corte o tajo)’, cf. Aš tik šnikšt ir nupjoviau šniūrą Vv. Esta elección de la base derivativa del nombre de terreno también está respaldada por los siguientes datos de geografía lingüística, que explican qué anchura tiene el šniūras (lituano šniūras ‘parcela larga y estrecha, franja’), de modo que puede segarse / cortarse de un solo movimiento: Šniūras – kaip tik akėčia galima pereiti (tan estrecho) Brt32. El ideófono šni kšt se-
30 Sobre su formación y la explicación de su origen, véase también LVŽ I 523.
31 Los estudios sobre la motivación de los fitónimos y micónimos lituanos (Gritėnienė 2006; 2010: 163–181; 2013; Lubienė 2012: 99–122; 2013: 52–70) respaldan esta observación.
32 Según la etnóloga A. Čepaitienė, la superficie del terreno se medía en eras, tiras de campo (una franja del campo ocupada de una sola vez al arar), surcos (de 10–12 cm de ancho) y pasadas de rastra (de aproximadamente 1 m) (véase
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relacionado con el verbo connotado šnikštelėti, –ėja, –ėjo ‘cortar de repente <...>’. Así pues, la impresión provocada por la acción se reproduce en la lengua mediante la onomatopeya šnikšt.
El nombre de la colina Zig-lius Prn puede relacionarse con la onomatopeya zig, que, según los datos del LKŽₑ₂, describe las circunstancias en que tiene lugar una acción: mediante la repetición se expresa 1. caminar o correr con pasitos, 2. balancearse, bambolearse33. Al relacionar la onomatopeya en cuestión con el verbo de la misma raíz zigȧluoti, –uoja, –avo ‘correr de un lado a otro, andar a la carrera’, cf. Kur dabar tep rengiesi zigaluot? Vv, queda claro que en esta zona probablemente se actualizó el significado principal de la onomatopeya: señalar, mediante la repetición, el caminar o correr con pasitos. Así pues, en el proceso de nombrar el objeto topográfico (quizá debido a la pendiente de la colina), se eligió como base derivativa la onomatopeya zig, probablemente con la intención de enfatizar y destacar la acción que esta expresa: correr con pasitos.
3. NOMBRES DE LUGAR FORMADOS A PARTIR DE PALABRAS QUE CONTIENEN EN SU SIGNIFICADO UN COMPONENTE CONNOTATIVO ETNOCULTURAL
«Algunos investigadores señalan significados etimológicos y etnoculturales (o partes de significado) que unos consideran componentes del significado denotativo y otros, del significado connotativo. Por ejemplo, solo tienen significado etnocultural aquellas palabras (lexemas) que designan realidades específicas» (Lubienė 2009: 21). Coincidiendo con esta última opinión (el significado etnocultural forma parte del significado connotativo34) y desde la perspectiva de
Čepaitienė 2013: 298). Dar plg. lie. akėčios ‘labai siaura žemės juosta’: Rėžis – dvejos akėčios Rm (iliustracinis sakinys iš kito ploto).
33 En el diccionario se registra, procedente de otra zona, una oración ilustrativa con esta onomatopeya: Tabaluoja kaip mazgas žig, žig, žig Ds.
34 También resulta interesante y está relacionado con el significado etnocultural, o con un componente del significado connotativo, un fragmento «muy intrigante» de la investigación de Patrick Chura, descubierto y descrito por Vigmanto Butkus, quien estudió la topografía literaria; como él mismo afirma (es imposible no estar de acuerdo con esta afirmación): «para analizar y explicar el libro de Henry David Thoreau Voldenas, arba gyvenimas miške (1854), cuya parte integrante es el plano de Walden, junto con el análisis literario habitual, recurrió a la agrimensura, tanto como ciencia como práctica. Siguiendo a Thoreau (su libro, sus notas, sus documentos), midió él mismo Walden y sus alrededores y, paralelamente al estudio de Voldeno, arba gyvenimo miške, estudió los planos y mapas topográficos de esos lugares. Las conclusiones más importantes de la investigación de Chura pueden resumirse así: t o d o h e c h o c o n c r e t o d e l a n a t u r a l e z a, d e u n l u g a r n a t u r a l, s i m b o l i z a u n h e c h o d e l a l m a; por tanto, cuanto más atentamente estudies la naturaleza (en este caso, mediante la agrimensura), mejor te comprenderás a ti mismo. De ahí que, para Thoreau, los trabajos de medición de Walden y sus alrededores fueran una actividad espiritual, una forma de comprender el mundo, que él «plasmó» en su famoso libro».
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desde la perspectiva actual, cuando la modernidad y la industrialización expulsan de la vida ciertos fenómenos específicos del modo de vida de una nación, habría sido inadmisible publicar un artículo sobre el tema tratado sin mencionar algunos nombres de lugar registrados de la lengua viva durante el período de entreguerras, que conservan palabras sin equivalentes35 que designan las realidades específicas de la nación ya mencionadas36, inexistentes en la cultura de otros pueblos.
Este pequeño grupo comprende (a) denominaciones de realidades del pasado histórico: el nombre de los propietarios de pequeñas parcelas (conservado en un oicónimo) Daržininkai (también Daržinykai) bk., parte de (Daukšiai) Pdvn: lituano daržininkas ‘propietario de una pequeña parcela’ (véase también LVŽ II 143–144); (b) denominación de una unidad de medida (conservada en un agrónimo) Prėntai ar. Ss: lituano preñtas ‘antigua medida de longitud (aproximadamente 4,5 m); medida de superficie (aproximadamente 18,66 m²)’, cf. Pirkau margą ir devynis prentùs žemės Kt.
Otra denominación de una medida es márgas ‘medida de tierra’, conservada con mayor frecuencia en los topónimos de la zona estudiada: Márgai colina Igl, Lbv; Marg-ėl̇iai pradera Brb; Marg-ėlis colina Ldvn, Ss; 2 praderas KzR; Kai̇l-ia-margis colina KzR; Pūšt-a-margis colina KzR. En este caso, como representante del léxico caracterizado por su especificidad nacional, solo puede mencionarse en parte. Margas es una palabra procedente del alemán morgen ‘mañana’; se calcula según la superficie que se puede arar desde el desayuno hasta el mediodía (Čepaitienė 2013: 297). El margas alemán es menor que el nuestro. El margas lituano equivale a 0,71 ha; el antiguo margas de la corona (Polonia) equivale a 0,59 ha (véase también Martinkėnas 2011) 37.
«El mundo material de las cosas posee una característica significativa que determina su orden: es proporcional. Aquí un objeto, una herramienta, un utensilio o un mueble encaja con otro, cabe dentro de otro o contiene a otro» (Čepaitienė 2013: 295). El topónimo Trainaĩ pradera Prn, probablemente formado a partir del lituano traĩnas ‘parte de un carro: artesa bifurcada fijada al travesaño trasero, en la
(Butkus 2011: 59). Esta cita se complementa con la observación de la lingüista Giedrė Čepaitienė, basada en una idea de Jokūbas Minkevicius: «el pueblo se relaciona con su naturaleza psicológica, estética y éticamente», y la moral de un pueblo surge de la simbiosis de su naturaleza y su cultura (citado en Čepaitienė 2007: 256).
35 Dėl šio termino žr. Gudavičius 2007: 89; 2009: 93–96. Reginos Kvašytės teigimu, tautiniu savitumu pasižyminčiai leksikai įvardyti įvairių šalių kalbininkai vartoja terminus lakūna, regioninė geografinė leksika, kultūriniai skoliniai, beekvivalente leksika. Lietuvių kalbotyroje tinkamiausiu laikytinas terminas beekvivalente leksika, kalbininkės nuomone, yra sąlygiškas (plačiau žr. Kvašytė 2009: 56–67).
36 Dėl sąvokos realija vartojimo plačiau žr. Maksvytytė 2012: 50–56.
37 Los datos de la geografía lingüística confirmaron en la zona estudiada otra denominación de una medida, mencionada por Vincas Martinkėnas, quien escribió sobre la metrología en la antigua Lituania (véase Martinkėnas 2011): kartis, kártis ‘medida de capacidad para productos a granel’: Kartį miežių gavau Klvr; Jis du karčius kviečių užsimeta Grš; Jam kartis rugių nešti tik juokai Gdl; Kartį bulvių pasodyk AlksnV; Seniau žmonės javus mieruodavo karčiais Šn. Lamentablemente, el inventario de topónimos del condado de Marijampolė no confirmó esta última denominación, conservada en la toponimia de la zona estudiada.
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al que se introduce una interrupción; «la interrupción junto con el canalón». En el pueblo de Šiauliškiai, en la encuesta de nombres de tierras, se escribe: se bifurca en medio del prado. La razón indicada por la que el denotado recibió precisamente ese nombre es clara y comprensible: la configuración del prado le recordó al denominador un canalón bifurcado con una interrupción insertada, elementos que «encajan por sus formas o dimensiones. Toda la totalidad del entorno creado y construido por el ser humano encaja entre sí como un sistema cuyo principal punto de referencia es él mismo: el ser humano» (ibíd.)38.
4. TOPÓNIMOS DE LUGAR CON SIGNIFICADOS ASOCIATIVOS Y DE VALORACIÓN ESTEREOTIPADA
Según J. Berezovič, el trasfondo asociativo de los topónimos se suma a las connotaciones. El estatus extralingüístico particular del componente referido está condicionado por el hecho de que este carece de verificación lingüística. Puede explicitarse en los actos de motivación, pero no en la nominación misma (cf. Березович 2001: 8). Como ejemplo, la investigadora presenta los topónimos Темнук (lago), Тёмной (arroyo), Бездонное (lago), Бездонный (estanque), formados a partir de los apelativos темный (oscuro) y бездонный (insondable), acompañados de los comentarios de los informantes: «un lago oscuro; allí las fuerzas malignas hacen que la gente se extravíe y luego la ahogan»; «allí hay un cementerio y un arroyo tan sombrío, un lugar horrible»; «allí no hay fondo; la gente dice que allí aparecen demonios»; «los ancianos prohibían bañarse allí; un lugar horrible, no tiene fondo». La constancia y repetición de reacciones de este tipo indican que los significados correspondientes pueden adquirir el estatus de connotaciones lingüísticas (véase también ibíd.).
Al parecer, lo dicho también guarda relación con la concepción de estereotipo de Renata Gžegorčykova. Esta considera estereotipos los significados connotativos establecidos, es decir, las asociaciones vinculadas a un fenómeno correspondiente de la realidad y fijadas en la lengua mediante fraseologismos y otras combinaciones relativamente estables. Aloyzas Gudavičius, al argumentar su afirmación de que en lingüística el concepto de estereotipo a veces se entiende en un sentido muy amplio, presenta precisamente este ejemplo de la concepción de estereotipo de la lingüista (véase Gudavičius 2007: 156). En nuestro caso, quizá sea más precisa y esté más relacionada con el tema del artículo la siguiente acepción de la palabra estereotipo: «imagen simplificada, esquematizada y teñida emocionalmente de algún objeto, que funciona en la conciencia de la sociedad» (TŽŽ: 704). También la respalda un ejemplo tomado del material de las encuestas de entreguerras: en la encuesta del pueblo de Petkeliškiai se registró el nombre de una turbera Šeldekšnynas, también Vėlniaraistis.
38 Por otra parte, quizá el agrónomo pueda relacionarse con el significado lituano traīnas, ‘trozo de madera del que se sacan astillas, madera para astillas’; en cuanto a la semántica, cf. también Klỹnai, zona rural, 2 ejemplos en Brb: lituano klỹnas, ‘parcela de tierra de forma triangular <...>’ (en la encuesta de «Nombres de tierras» del pueblo de Vartai se escribe: pequeñas parcelas puntiagudas repartidas entre los campos).
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(Šeldekšnynas || Vėln-ia-raistis turbera, Vv), en el apartado de descripción del objeto se escribe turbera que no se seca. El primer nombre significa un lugar cubierto de aladiernos; el otro se relaciona con el apelativo vėlniais. El segundo topónimo se interpreta aplicando una perspectiva estereotipada e invariable donde hay demonios, hay dificultades y fracasos, sin prestar atención al significado individual del nombre del lugar, ‘lugar cubierto de aladiernos’ (lituano šeldekšnis, ‘arbusto o árbol de la familia de las ramnáceas (Frangula’). Así pues, el topónimo Šeldekšnynas expresa una imagen bastante estereotipada y teñida emocionalmente del lugar, descrito como que no se seca, y una valoración negativa.
«El estudio de los estereotipos étnicos es pertinente porque los estereotipos asociados a los grupos étnicos influyen en el comportamiento de las personas y reflejan la percepción del mundo y las actitudes hacia otras personas propias de una comunidad concreta» (Papaurelytė, Župerka 2010: 185). En otro caso, el nombre de campo léxicamente neutro Abrom-ynė 1. Mrj tiene una forma paralela Žyd-ynė. En la zona estudiada, los derivados con el sufijo -ynė formados a partir de nombres personales designan lugares habitados o antiguamente habitados (cf. Ambrazas 2000: 55). Así pues, Abromynė: nombre personal Abrōmas (LPŽ I 60; LVKŽ, 39), desde el punto de vista de la motivación, significa ‘lugar habitado por Abromas’. El significado del otro nombre de tierra usado en el habla viva, Žydynė: lituano žydas, -ė, ‘lugar habitado por una persona de nacionalidad judía’, complementa y precisa el significado del primer topónimo (‘lugar habitado por Abromas, que es judío’)39 y, al parecer, muestra la actitud del denominador hacia otra persona, diferente (de otra nación, otra lengua, otras costumbres), que vive o vivió en este lugar. Se la considera «forastera», con animadversión (cf. Papaurelytė, Župerka 2010: 199)40.
5. DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS (A), CONCLUSIONES (B), RECOMENDACIONES (C)
A. La parte del material recogido del habla viva en las encuestas de la década de 1930 en el condado de Marijampolė, presentada en el artículo y relacionada con el entorno y los habitantes de uno u otro pueblo, permitió observar una vez más41 que las encuestas conservadas y sus datos auténticos constituyen una unidad importante y diferenciada del legado de entreguerras.
39 Según los datos del censo general de población de 1923, el 6,42% de la población del condado de Marijampolė era judía. La composición étnica del resto de la población del condado era la siguiente: lituanos, 87,92%; alemanes, 3,42%; polacos, 1,31%; rusos, 0,33%; otros, 0,60%. Para más información sobre los datos demográficos de la zona estudiada, véase Subačius 2009: 228.
40 Cf. también la observación de la lingüista Giedrė Čepaitienė: «los distintos pueblos interpretan de manera diferente lo “propio” y lo “ajeno”» (Čepaitienė 2007: 257).
41 Plg. Sviderskienė 2012a: 240.
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Sobre el análisis lingüístico pragmático de los topónimos (a partir de los topónimos del condado de Marijampolė)
El estudio reveló una parte determinada del fondo léxico de esta zona de Lituania, conservada en los topónimos: no solo la expresiva, basada en la expresión de emociones, sino también la vulgar y despectiva.
En el artículo también se recordaron algunos topónimos registrados en el período de entreguerras, cuyas palabras base (daržininkas, prėntas), junto con las realidades desaparecidas y las connotaciones culturales que las acompañaban, ya han caído en desuso.
Las palabras mudrūs, skaistūs, que describen a una persona (un ser vivo), constituyen la base de la nominación de un par de topónimos del área estudiada. Esto no contradice la afirmación de que el componente emocional aporta información sobre la relación del destinatario del mensaje (quien nombra) con el objeto denominado. Sin embargo, tampoco debe perderse de vista que, al percibir ciertos objetos de la superficie terrestre como sensoriales, el destinatario del mensaje (quien nombra) ve como si hubiera más de lo que en realidad hay42.
En el artículo se examinan varios nombres de terrenos formados a partir de antropónimos de origen apodístico. Precisamente estos antropónimos (las palabras base de los nombres de terrenos) se valoraron aquí desde un punto de vista pragmático. Muchos se formaron a partir de verbos que expresan una característica, una acción o el tipo de actividad (Rioglȳs, Šlūbis, Tupikas, entre otros) o un estado (Verksnys), cuyos significados son «hablar mal, de forma poco clara» (miksėti, veksėti), «moverse despacio, cojeando, torpemente» (riōglinti, šlubūoti, tupinė́ti). La valoración negativa se basa aquí en la burla (Kušlys, Vekčius, Žvairys, entre otros) y el menosprecio (Storkojis). La expresión directa de estos últimos matices valorativos pudo surgir en un trato familiar, en un entorno cotidiano. Estos antropónimos también permiten inferir las relaciones entre los miembros de la comunidad. Probablemente no se los consideraba iguales: la burla y el menosprecio parecen dirigirse a quienes «están un peldaño más abajo».
Los ejemplos analizados también mostraron que los habitantes del área estudiada desprecian a quienes trabajan despacio. Esta observación coincide con la del historiador Petras Kalnius: los lituanos de otras regiones, aunque reconocen generalmente la tacañería excesiva de los habitantes de Suvalkija, también consideran que es un rasgo bastante positivo: frugalidad en el buen sentido, que propicia una gestión agrícola más racional, mayor orden y laboriosidad entre los suvalkianos (véase más ampliamente Kalnius 2002: 23–52). Así pues, coinciden las opiniones sobre la laboriosidad de los habitantes del área étnica estudiada y de otras zonas de Lituania.
La forma de hablar poco fluida de los miembros de la comunidad no solo pasa inadvertida para los «suyos», sino que también es objeto de valoración, claramente negativa. «De voz fuerte, hablan despacio; su habla es parca, directa, incluso brusca»: así describe el lingüista K. Župerka el habla y la manera de hablar de los suvalkianos (zanavykai), al indagar en qué tipos de habla dialectal
42 Los emotivos también pueden describir circunstancias concretas percibidas subjetivamente (véase, a propósito de esta afirmación, Jakaitienė 2010: 163).
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Las manifestaciones atraen la atención de los no lingüistas, y los comentarios metalingüísticos con los que se describe el habla de los termoparlantes en textos no lingüísticos (véase más ampliamente Žūperka 2006: 178–191). De lo dicho puede deducirse que las valoraciones de los propios habitantes del área estudiada y de los representantes de otras regiones étnicas, relacionadas con los «hablantes rápidos» y los «hablantes lentos», solo coinciden parcialmente.
En el corpus de materiales del período de entreguerras se observó el par de helónimos semánticamente relacionados Šiknâbalė y Uodegėlė, que constituye un ejemplo adecuado para estudiar los topónimos desde una perspectiva pragmática. La pragmática estudia las relaciones entre los medios de comunicación y sus usuarios. La pragmática es, precisamente, el modo en que el oyente percibe la semántica (cf. Župerka 2008: 42). Así pues, quien asignó el nombre realizó cierto acto lingüístico, que «transmitió» a la comunidad de una manera comprensible. Tampoco debe perderse de vista otra posibilidad: quizá no se encontró en la lengua un medio de expresión alternativo adecuado para nombrar el lugar con un solo nombre y, por ello, la información se transmite mediante una combinación de dos nombres.
Se observó que algunos nombres de lugares presentan variantes en el habla viva (Abromỹnė || Žydỹnė, Pauliūko kálnas || Triedakalnis, Šeldekšnynas || Vėln araistis), expresando así de forma más completa tanto el contenido semántico denotativo como el connotativo.
Los nombres de lugares asociativos (Abromỹnė || Žydỹnė, Šeldekšnynas || Vėln araistis) no describen el denotado, pues se forman a partir de un topónimo coexistente léxicamente neutro, según su semejanza semántica. Así pues, este nombre de lugar no describe un objeto topográfico, sino otro nombre de lugar, a partir de las asociaciones que suscita y que se basan en un pensamiento estereotipado. Si uno de los nombres usados como variantes expresa una relación entre las características del denotado y ese nombre, el otro, asociativo, expresa una relación entre este y el mencionado nombre de lugar coexistente léxicamente neutro. El nombre asociativo es como un juego con el otro nombre. Si la base del topónimo asociativo es el nombre de algún objeto (en este caso, un pantano) (Vėln araistis: vėln ias, raĩstas), al lugar designado con el otro nombre (Šeldekšnynas: šeldekšnis) se le atribuyen, por así decirlo, las características de ese objeto, que en realidad no posee.
El estudio puso de manifiesto los contornos de formas de (auto)identificación subjetivamente importantes desde el punto de vista emocional y cultural. Los casos analizados mostraron que en esta zona se manifiesta una inclinación, característica de todos los lituanos, hacia una valoración emocional generalmente negativa43. Quizá esto se deba en parte a las características del material estudiado: los topónimos se recogieron del habla viva. La observación de R. Marcinkevičienė parece también respaldar esta hipótesis: «la estrecha relación entre la valoración negativa y la connotación estilística coloquial <...>» (Marcinkevičienė 2011: 31).
B. Tras examinar los resultados, pueden formularse conclusiones.
Los nombres de lugares que apelan al destinatario ejercen un efecto verbal. La elección de determinados lexemas —que la base del nombre sea un emotivo o un expresivo— también
43 Dėl šio teiginio žr. Gudavičius 2009: 99.
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determina la intención de nombrar el objeto topográfico. Como es sabido, los emotivos afectan los sentimientos del destinatario, mientras que los expresivos afectan su imaginación. Las reacciones del destinatario se expresan directamente y se presentan en forma de comentarios valorativos, lo que permite inferir el efecto perlocutivo del topónimo.
Por su base denotativa, el léxico emotivo es situacional, ya que las emociones están estrechamente vinculadas con el sujeto que las experimenta y con el objeto que las provoca. Por tanto, los nombres de lugares cuya base derivativa es un emotivo también deben considerarse situacionales.
También son situacionales los nombres de lugares derivados de expresivos, sobre todo cuando una situación se aplica a otra de distinto tipo, relacionada con la primera por semejanza y/u otros vínculos (Marmynė, Ūžkirščiai).
En los «textos paisajísticos» del área estudiada, la función de ciertas figuras estilísticas la cumplen no solo los nombres de lugares Plerva, Šnikštapievė, Ziglius, sino también los topónimos antropomorfizados Mùdrė, Pupučiai, Skaištė, entre otros. De este modo se realizan diversas intenciones ilocutivas del emisor (quien asigna el nombre).
La denominación antropomórfica de los objetos topográficos con respecto al destinatario no puede evitar las deformaciones en la representación de la realidad y, por ello, no puede ser suficientemente informativa.
Para que al destinatario le resulte más fácil reconocer los objetos topográficos, en lugar de un único nombre de lugar de significado más amplio pueden elegirse dos nombres de significado más específico, que refuerzan tanto la claridad como la expresividad (el par de helónimos semánticamente relacionados Šiknãbalė ir Uodegėlė).
El grupo de nombres de lugares utilizado en el estudio, cuyas unidades registran nombres personales de tipo apodo, reveló la perspectiva característica de los miembros de la región étnica sobre los rasgos de carácter, aspecto y comportamiento de los integrantes de la comunidad.
Las variantes de los nombres de accidentes geográficos mostraron que su coexistencia en el habla viva permite a la comunidad del área estudiada comprender mejor los significados de los topónimos, acompañados de valoraciones emocionales y estereotipadas, y compartir entre sus miembros esos conocimientos.
Los topónimos también permiten inferir los estereotipos que mantienen los representantes de la región étnica, pues estos son los más fundamentados.
Los resultados del análisis pragmático-lingüístico de los topónimos del condado de Marijampolė mostraron que la asignación de un onimo (topónimo) podría calificarse como un acto lingüístico que caracteriza a quien nombra. Este selecciona el recurso lingüístico óptimo y lo dirige deliberadamente al destinatario, con la intención de influir en él de la manera más eficaz en la situación de denominación. De este modo se manifiestan la sensibilidad y la visión del mundo de quien nombra, es decir, las suyas como representante de un determinado ámbito étnico, para quien es importante lo que hace: nombrar lugares. Solo entonces estos se vuelven conocidos, habitados e identificados con una comunidad étnica y una cultura concretas.
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C. En el futuro, también merecerían la atención del investigador otros ámbitos pragmáticos de los rasgos. Por ejemplo, el posible valor negativo del rasgo motivacional «femenino»44 (sobre este en ruso, véase ППК: 118). Aquí no debe perderse de vista que «el trasfondo léxico tiene una especificidad nacional» y que «palabras equivalentes en distintas lenguas pueden suscitar asociaciones diferentes» (Gudavičius 2009: 101).
También merecen atención especial los nombres de lugares formados a partir del lituano gūdas (por ejemplo, Gud-ā-pievė prado, Klvr; Gùd-a-raistis pantano, Gdl, etc.). Puesto que gūdas no es un etnónimo propiamente dicho y, geográficamente, no está vinculado a ningún territorio ni pueblo (cf. Karaliūnas 1999: 44), basándose en las descripciones de topónimos de los cuestionarios, habría que determinar en cada caso concreto cuándo el lituano gūdas se emplea con el significado de «bielorruso (a veces polaco o ruso)» y cuándo el primer elemento del compuesto tiene además un componente valorativo.
En el futuro, (1) también deberían evaluarse desde una perspectiva morfopragmática los nombres de lugares que contienen sufijos característicos de la formación de diminutivos o peyorativos; (2) debería analizarse cómo la coexistencia de nombres de lugares en los actos de habla depende de la situación lingüística —formal o cotidiana—, especialmente en la clase de los oicónimos; (3) sería pertinente un análisis pragmático de los nombres de lugares basado en la comparación de varias situaciones de nominación pertenecientes a distintos cortes sincrónicos. Los resultados de este último análisis contribuirían en parte a determinar los rasgos de una «moda onomástica» cambiante (modernidad, cambio, etc.).
Así pues, ya se ha iniciado el inventario pragmático de los topónimos del condado de Marijampolė. Las observaciones expuestas en el artículo son un requisito previo para llevar a cabo estudios más exhaustivos de la toponimia desde la perspectiva abordada, ya que los nombres de lugares utilizados para cumplir el objetivo del artículo representaban solo una pequeña parte del banco de datos disponible. La incorporación al estudio de la pragmática de un análisis de los topónimos de otras zonas de Lituania ampliaría considerablemente los horizontes de la toponimia lituana y permitiría examinar la problemática pragmática de los topónimos a mayor escala, en el contexto de investigaciones similares realizadas en otros países.
44 Por ejemplo, Bób-a-kalnis parte del bosque, Mrj, etc.
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ABREVIATURAS DE REFERENCIAS A OBJETOS Y OTRAS
ar. – tierra de labor
aukšt. – elevación
avd. – antropónimo
b. – pantano
bk. – pueblo con iglesia
dr. – campo
drb. ž. – tierra cultivable
drp. – turbera
ež. – lago
kl. – camino
kln. – montaña
l. – campo
malon. – afectuoso, afectuosamente
menk. – peyorativo, peyorativamente
mš. – bosque
plk. – pantano, lugar pantanoso
prk. – sentido figurado
pv. – prado
pvd. – apellido
ršt. – escritura
šnek. – lenguaje coloquial
tv. – estanque
up. – río
upl. – arroyo
vlg. – vulgarismo, vulgarmente
vv. – topónimo
ž. – tierra
ABREVIATURAS DE LAS INDICACIONES DE LOCALIZACIÓN
AlksnV – Alksnėnai (distrito de Vilkaviškis)
Bb – Bābtai (distrito de Kaunas)
Brb – Balbieriškis (distrito de Prienai)
Brt – Bartninkai (distrito de Vilkaviškis)
Dmk – Domeikava (distrito de Kaunas)
Ds – Dùsetos (distrito de Zarasai)
Gdl – Gudėliai (territorio del municipio de Marijampolė)
Grš – Griškabūdis (distrito de Šakiai)
Igl – Igliškėliai (territorio del municipio de Marijampolė)
Jrb – Jùrbarkas
Jrgž – Jùrgežeriai (territorio del municipio de Kalvarija)
Klvr – Kalvarija (territorio del municipio de Marijampolė)
Kt – Keturvalakiai (distrito de Vilkaviškis)
KzR – Kazlų Rūda
Lbv – Liubāvas (territorio del municipio de Kalvarija)
Ldvn – Liudvināvas (territorio del municipio de Marijámpolė)
Lp – Léipalingis (distrito de Drùskininkai)
Mrj – Marijámpolė
Pdvn – Padovinỹs (territorio del municipio de Marijámpolė)
Pkn – Pakúonis (distrito de Prienai)
Prn – Prienai
Rm – Ramýgala (distrito de Pãnevėžys)
Ss – Sasnava (territorio del municipio de Marijámpolė)
Šil – Šilavótas (distrito de Prienai)
Šn – Šunskai (territorio del municipio de Marijámpolė)
Vlkv – Vilkaviškis
Vv – Veiveriai (distrito de Prienai)
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ŠALTINIAI
IAK – Istorinių asmenvardžių kartoteka. Lietuvių kalbos instituto Vardyno skyriaus fondas.
LKŽ2e – Lietuvių kalbos žodynas 1–20, 1941–2002, redaktorių kolegija G. Naktinienė, J. Paulauskas, R. Petrokienė, Z. Šimėnaitė, V. Vitkauskas, J. Zabarskaitė, vyr. red. G. Naktinienė, elektroninis variantas (antras elektroninis leidimas). Lietuvių kalbos institutas, 2013.
LPŽ – Lietuvių pavardžių žodynas 1–2, autoriai V. Maciejauskienė, M. Razmukaitė, A. Vanagas, atsak. red. A. Vanagas. Vilnius: Mokslas, 1985–1989.
LUEV – Lietuvos TSR upių ir ežerų vardynas, atsak. red. E. Grinaveckienė. Vilnius: Valstybinė politinės ir mokslinės literatūros leidykla, 1963.
LVKŽ5 – Lietuvių vardų kilmės žodynas, autoriai K. Kuzavinis, B. Savukynas. Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidybos institutas, 2007.
LVŽ I – Lietuvos vietovardžių žodynas 1, redaktorių kolegija: L. Balode, V. Blažek, G. Blažienė, V. Kardelis, A. Ragauskaitė, S. Temčinas, J. Udolph. Vilnius: Lietuvių kalbos institutas, 2008.
LVŽ II – Lietuvos vietovardžių žodynas 2, autoriai L. Bilkis, G. Blažienė, M. Norkaitienė, A. Ragauskaitė, M. Razmukaitė, D. Sviderskienė, atsak. red. L. Bilkis. Vilnius: Lietuvių kalbos institutas, 2014.
TŽŽ – Tarptautinių žodžių žodynas, atsak. red. A. Kinderys. Vilnius: Alma littera, 2004.
LITERATŪRA
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On Pragmatic Linguistic Analysis of Place Names (Based on the Place Names of Marijampolė County)
SUMMARY
In addition to word-formation, semantics and other specific characteristics of place names in the studies of regional toponymy, other general linguistic – pragmatic sphere related aspects could be taken into consideration as well. A pragmatic linguistic approach towards place names would expand the boundaries of toponymic analysis. It would also preserve complex multi-aspect research relevance.
The diversity of research of place names from the perspective of pragmatic linguistics presented in the article shows that there is a possibility of several directions of research of the onyms under analysis. In this case, a relevant research field is the search for a pragmatic component in the meaning of a socially perceived and encoded proper name. In the present research the research object is a pragmatic component in the meaning of the onym, with connotation as the principal concept of the research field.
In order to single out the components of pragmatic nature in the meanings of place names, the importance of the situation of naming a toponym object should be taken into consideration by highlighting the intention of the addresser (in our case – the name-giver) in respect of the addressee as well as the reactions of the addressee him / herself.
The research material is unique data of toponymy from the questionnaires of interwar Lithuania which are stored in the Onomastics Department of the Institute of the Lithuanian Language. Whereas a pragmatic linguistic analysis of place names from a single ethnic region is a continuity of the previous research of place names from Marijampolė County recorded during the interwar period in terms of word-formation and origin, the place names from the same county, recorded from the actual language usage, have also been selected as the basis for this research. In pursuance of the goal, the following objectives were raised: 1) to find examples of places names in the research material with a) an emotive word, b) an expressive word, c) a word with an ethnic-cultural connotative component in its meaning as the base word and to discuss them; 2) to identify the examples
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of place names of the meaning based on certain associations in the interwar material and to discuss them.
Bearing in mind that an emotional evaluation is lexically expressed in three ways, i.e. the root of the word as the basis of nomination, derivational affixes and the figurative use of words, it should be noted that the places names with the suffixes characteristic of the formation of diminutives / pejoratives remained outside the focus of attention.
The descriptions and comments recorded in the questionnaires, which help to identify the addressee’s position, have also been selected as the research object. In the material under analysis the addressee’s position does not only reveal in the descriptions expressed by information providers on the peculiarities of the toponym object being named but also in the description of the conditions under which the place is given its name.
To achieve the goal and objectives, the article applied the following methods to the research material: 1) word-formation analysis method; 2) componential analysis method; 3) descriptive method with comparative method elements.
The units of interwar material were first evaluated from the perspective of word-formation by applying a structural-grammatical analysis method developed by A. Vanagas for the analysis of the names of water bodies which can also be easily applied to the analysis of the place names of other classes (sub-classes). After identifying the base words of place names and their morphological and lexical status on the basis of this method, the research further focused on the “Dictionary of the Lithuanian Language” (2013). The connotative differences of base words became clear from the abbreviations provided in the dictionary and a componential analysis of the meanings of these words. What is more, the descriptions of place names recorded in interwar questionnaires and the comments of information providers were analysed; as mentioned before, they revealed the addressee’s reactions. In this way, the toponymic material under analysis was evaluated through the prism of experience of the language users from a specific ethnic region.
The research revealed a certain part of the fund of words from the specific Lithuanian region surviving in place names: not only expressive, based on the expression on emotions, but also vulgar and pejorative.
The article also recalls certain place names recorded in the interwar period with the base words (daržininkas, prēntas) already withdrawn from active usage together with defunct realia and the accompanying cultural connotations.
The place names appealing to the addressee make a verbal impact. The choice of certain lexical properties – whether the base word is an emotive or expressive word – determines the intention of naming a toponym object. As it is well known, emotive words appeal to the addressee’s feelings, while expressive words affect his / her imagination. The addressee’s reactions are expressed directly and provided in the form of evaluative comments, thus enabling to decide on the perlocutionary effect of the place name.
Emotive lexis is situational by its denotative base because emotions are tightly linked with the subject experiencing them and the object arousing them. Hence, place names with an emotive word as their base word should also be considered situational.
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What is more, the place names formed from expressive words are also situational, especially in cases when the situation is applied to the situation of a different type, which is related to the former by similarity and / or other relations (Marmynė, Užkirščiai).
The function of certain stylistic figures in the “landscape texts” of the region under discussion is not only performed by place names Plerwa, Šnikštapievė, Ziglius but also by anthropomorphized place names Mūdrė, Pupučiai, Skaistė and others. In this way, various illocutionary intentions of the addresser (the name-giver) are realised.
Anthropomorphic naming of toponym objects from the perspective of the addressee does not escape the deformations of the reflection of reality; thus, it cannot be sufficiently informative.
To make toponym objects more easily recognizable to the addressee, two names of a more specific meaning can be selected instead of one place name of a broader meaning in order to strengthen both clarity and picturesqueness (a pair of semantically related helonyms Šiknabalė and Uodegėlė).
A group of place names with nick-name related personal names recorded in its units used in the research revealed an approach characteristic of the representatives of the ethnic region towards the traits of personal manners, exterior looks and behaviour of certain community members.
The varying forms of place names (Abromynė || Žydynė, Pauliūko kalnas || Triedakalnis, Šeldekšvynas || Vėlniairaistis, etc.) showed that their co-existence in the actual language usage enables the community of the area under analysis to better understand the meanings of place names accompanied by an emotional and stereotypical evaluation and to share these competences among themselves.
In addition to the above, place names enable us to decide about stereotypes supported by the representatives of the ethic region because they are most valid.
The observations presented in the article are a necessary precondition for more thorough toponymic research from the perspective under discussion because the place names used to achieve the goal raised in the article account for a small share of the available databank only. The inclusion of the analysis of place names from other Lithuanian regions in pragmatic research would substantially expand the horizons of Lithuanian toponymy and enable the analysis of place-name related pragmatic problems on a broader scale – in the context of similar research of other countries.
Įteikta 2015 m. spalio 19 d.
D A L I A S V I D E R S K I E N Ė
Lietuvių kalbos institutas
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