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Rita Miliūnaitė. Įvairuojantys ir nauji lietuvių kalbos reiškiniai XXI a. pradžioje: sistematika ir pokyčių kryptys

Erika Rimkutė

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ERIKA RIMKUTĖ Universidad Vytautas Magnus Identificador ORCID: orcid.org/0000–0003–0858–8593 Áreas de investigación: lingüística de corpus, lingüística computacional, análisis morfológico automático, análisis sintáctico automático, cultura lingüística, morfémica, combinaciones léxicas fijas. DOI: doi.org/10.35321/all88–16 Rita Miliūnaitė FENÓMENOS VARIABLES Y NUEVOS DE LA LENGUA LITUANA A COMIENZOS DEL SIGLO XXI: SISTEMÁTICA Y DIRECCIONES DEL CAMBIO Vilna: Instituto de la Lengua Lituana, 2022, 721 p. DOI doi.org/10.35321/e-pub.42.lietuvių-kalbos-pokyčiai ISBN 978-609-411-322–2 A finales de 2022, el Instituto de la Lengua Lituana publicó la monografía de Rita Miliūnaitė Fenómenos variables y nuevos de la lengua lituana a comienzos del siglo XXI: sistemática y direcciones del cambio. En esta reseña se examinará este libro. La autora de la monografía continúa sistemáticamente sus investigaciones sobre la variabilidad lingüística. Según R. Miliūnaitė, «[l]as investigaciones sobre la variabilidad lingüística abarcan muchos aspectos teóricos y prácticos: la identidad de las variantes, su clasificación, su funcionamiento en el uso, su competencia mutua, los cambios lingüísticos, la relación con las normas lingüísticas, así como la planificación lingüística y otras cuestiones semejantes». (p. 9). Esta orientación investigadora es encomiable, pues mantiene la idea que R. Miliūnaitė destaca en trabajos de diversa índole: la lengua debe modificarse (codificarse) mediante variantes; además, aparte de los trabajos de la propia R. Miliūnaitė, no abundan las investigaciones teóricas y prácticas (o mitad teóricas y mitad prácticas) sobre la variabilidad, por lo que esta monografía es una publicación muy necesaria tanto para los teóricos como para los profesionales interesados en la normalización lingüística. Recenzijos / Reviews 309 ERIKA RIMKUTĖ Como se afirma en el prólogo (p. 9), «[e]n este libro se ofrece a los lectores un enfoque sistemático de la capa variable del uso de la lengua lituana pública actual». Esto es también «un intento de mirar las inconmensurables extensiones del uso de la lengua lituana y captar los principales puntos de referencia que permitan comprender cómo funciona y cambia, a comienzos del siglo XXI, la lengua lituana estándar empleada públicamente y sus normas». (p. 9). En la página 11, R. Miliūnaitė presenta claramente la esencia de su monografía y, a la vez, su valor teórico y práctico: «la clasificación presentada puede servir de base para hacer más sistemática y orientada la codificación de la lengua lituana estándar, y para evaluar las tendencias de uso no ya de fenómenos lingüísticos aislados, sino de grupos sistémicos más amplios de estos. Esto permite reconsiderar de manera más coherente, desde la perspectiva temporal, el contenido de las recomendaciones lingüísticas y evaluar su eficacia para el desarrollo de las normas de la lengua lituana estándar; y, mirando aún más ampliamente, reflexionar sobre el sentido y el valor de la propia lengua estándar, como variedad, en el cambiante mundo actual». A continuación, unas palabras sobre la estructura de la monografía. La estructura del libro es clara y lógica. Al principio del libro se incluyen listas de ilustraciones y tablas que ayudan a comprender mejor la estructura (la monografía contiene numerosas tablas y esquemas elaborados por la autora, anuncios, capturas de pantalla, etc., tomados del uso público; es cierto que la calidad de algunos de ellos no es especialmente buena y la imagen aparece borrosa, p. ej., pp. 179, 181, 185, 190, 387 y muchos otros lugares), así como un índice informativo claramente organizado. En el prólogo (p. 10), la propia autora presenta así la estructura y la esencia del libro: «[l]a monografía está concebida de tal modo que, al analizar el fenómeno de la lengua estándar actual, en constante cambio, se avance desde los fenómenos de uso más concretos y sus cambios hacia cuestiones más generales: las características de la dinámica de la lengua estándar como una de las variedades de la lengua nacional, con el objetivo de revelar la relación y las direcciones de estos cambios micro y macro». Como es habitual en los trabajos científicos, la monografía comienza con una Introducción, en la que se presentan los elementos necesarios: objetivo, objeto, relevancia, novedad, etc. En esta parte también se examinan los términos principales: lengua estándar, subestándar, variabilidad, norma lingüística, codificación; asimismo, se presenta la metodología de la investigación. A continuación, en la primera parte de la monografía, «Creación de la sistemática de los fenómenos lingüísticos variables y nuevos», se presentan todas las publicaciones normativas elaboradas para la lengua lituana y diversos recursos (aunque no todos son de acceso público). Esto puede considerarse una de las ventajas de la monografía, pues también puede verse como una guía de los trabajos de normalización de la lengua lituana actuales (y de algunos años anteriores); en ella se explica detalladamente qué se puede encontrar y dónde, y en qué se diferencia una publicación de otra. En esta parte se presta especial atención al Compendio de fenómenos lingüísticos variables y nuevos (en adelante, Compendio): se explica qué datos se han clasificado y cómo, se presenta con gran detalle la estructura del Compendio, y esta parte de la monografía concluye destacando el valor teórico del Compendio y las posibilidades de su aplicación práctica. 310 Acta Linguistica Lithuanica LXXXVIII Rita Miliūnaitė. Įvairuojantys ir nauji lietuvių kalbos reiškiniai XXI a. pradžioje: sistematika ir pokyčių kryptys La segunda parte de la monografía es bastante tradicional (lo cual no significa que no sea interesante o valiosa): aquí se examinan las normas lingüísticas, sus cambios, su variación y las tendencias de uso según los niveles lingüísticos habituales (léxico, estructura de las palabras, morfología y sintaxis) y la clasificación habitual de las publicaciones normativas. En las correspondientes subsecciones de esta parte se explica por qué y cómo varían las unidades lingüísticas; algunos ejemplos se presentan con gran detalle, mientras que otros se ofrecen como ejemplos ilustrativos de los subtemas correspondientes. Sin embargo, hay que elogiar que en este libro no faltan ejemplos bien escogidos, a partir de los cuales se puede comprender cómo cambia la lengua, qué suscita dudas y qué espera investigaciones adicionales. La tercera parte del libro, «La dinámica de la lengua estándar y de sus fenómenos», resultó ser la más interesante (y probablemente puede decirse que la más valiosa). Aquí pueden encontrarse explicaciones sobre hacia dónde se dirige la lengua lituana estándar, qué lo determina y en qué se parecen estas tendencias a la evolución de otras lenguas estándar. Hay que reconocer que en los trabajos de lingüística lituana faltan análisis científicamente fundamentados de los cambios de la lengua estándar y perspectivas basadas en la experiencia de otras lenguas. A esta parte se le prestará mucha atención a continuación y se ofrecerán numerosas citas, para que quienes quizá no encuentren tiempo de leer íntegramente la monografía aquí examinada puedan formarse una imagen lo más completa posible. La monografía concluye con conclusiones generales, listas de fuentes y bibliografía, y un extenso resumen en inglés. Tanto en el propio trabajo como en la bibliografía se observa que se han utilizado numerosos trabajos de autores extranjeros y lituanos. Puede afirmarse que la autora conoce bien su campo de investigación y que, por ello, puede ofrecer una imagen bastante objetiva de la lengua lituana estándar en el contexto de las demás lenguas europeas. Como era de esperar, el lenguaje de la monografía es claro, lógico y correcto. El texto es fluido y fácil de leer. Solo se han escapado algunos errores de corrección, por ejemplo, en la p. 139, en esta oración: «Por ejemplo, entre todos los neologismos de raíz tomados del inglés, el ND registra aproximadamente un 30%, y muchos menos (en orden decreciente), del francés, italiano, japonés, ruso, español y árabe (una parte de ellos también llegó indudablemente a través de la lengua inglesa (en negrita en el original de la autora – E. R.) […]». A continuación se tratarán las principales características de la monografía; asimismo, se examinarán algunos pasajes de la monografía que requieren precisión o son discutibles. Como una ventaja importante de esta monografía se destaca el deseo de describir sistemáticamente las variantes lingüísticas (no en vano la palabra sistematicidad también aparece en el título del libro), pues a menudo nos encontramos con situaciones en las que ciertas normas lingüísticas no corresponden plenamente al principio de sistematicidad, lo que dificulta su aplicación práctica y la explicación a otros de cómo y por qué deberían aplicarse. En términos generales, la ventaja de la monografía puede presentarse basándose en el objetivo formulado por la propia autora en la Introducción (p. 22): «El objetivo de la investigación es crear una base metodológica para el análisis cuantitativo y cualitativo de los fenómenos más característicos del uso variable de la lengua lituana estándar, y presentar un compendio sistemático de estos fenómenos», Recenzijos / Reviews 311 ERIKA RIMKUTĖ determinar las principales tendencias del uso de la lengua estándar y las direcciones de sus cambios». Hay que subrayar que la autora logró alcanzar el objetivo que se había propuesto. Por tanto, la publicación pone de relieve la metodología y la sistematicidad. La monografía dedica mucha atención a explicar la estructura del Compendio y la clasificación de los fenómenos que contiene. El valor del Compendio analizado en la monografía queda mejor ilustrado por este fragmento de la página 129 del libro comentado: «La elaboración y ampliación del Compendio consiste esencialmente en registrar sistemáticamente los tipos de 1 y sus expresiones concretas que funcionan en el uso actual. Esta es una condición necesaria y un punto de partida para futuros trabajos de investigación sobre la variación de la lengua estándar. Dicho de otro modo, el Compendio es necesario para estudiar los cambios y las tendencias del uso. Sin un punto de referencia, sin conocer cuál es la situación del uso y de la codificación, tampoco es posible determinar los cambios mismos; resulta más difícil reconocer los fenómenos nuevos. Así pues, el Compendio de ĮNKR es una herramienta metodológica para medir los cambios en el uso y percibir mejor su naturaleza: si se trata de un cambio nuevo o de la transformación de un fenómeno ya existente, y si el cambio es aislado o sistémico.» Hay que subrayar que en la monografía «se ha elegido un enfoque lingüístico, y no sociolingüístico, de la variabilidad lingüística» (p. 24). Por un lado, se trata de un enfoque tradicional de las normas lingüísticas; por otro, como escribe más adelante la propia autora (p. 24): «el aspecto sociolingüístico tampoco se omite por completo en la monografía: es importante para comprender el contexto general de las relaciones entre la sociedad y la lengua, que determina la dinámica de las lenguas estándar». Se puede estar de acuerdo con esta afirmación, pues especialmente en la tercera parte de la monografía también puede encontrarse un aspecto sociolingüístico del análisis lingüístico, es decir, cómo se desarrolla la lengua estándar durante el periodo de posestandarización. Aunque probablemente la autora no se propuso tal objetivo, puede afirmarse que este libro también puede utilizarse como material de estudio, pues ofrece las definiciones principales sistematizadas, presenta fuentes relevantes para la normalización lingüística, examina numerosos casos de normalización de los niveles lingüísticos y proporciona ejemplos pertinentes. Desde una perspectiva histórica, puede resultar útil la reseña de las publicaciones normativas ofrecida por R. Miliūnaitė. Se dedica especial atención a examinar los Consejos de práctica lingüística (ambas ediciones), pero esto es comprensible, pues esta publicación es un libro dedicado a examinar las normas de la lengua lituana actual (desde los años setenta y ochenta del siglo pasado); sobre su base se prepararon también muchas otras publicaciones o recomendaciones, y una parte considerable de las normas lingüísticas vigentes procede de ella (por supuesto, también hay muchas normas aprobadas anteriormente que siguen siendo pertinentes). La publicación se presenta objetivamente y no se evitan sus incoherencias, pero, teniendo en cuenta las circunstancias de su elaboración, tales deficiencias resultan comprensibles. Como otro argumento de que el Compendio también puede utilizarse con fines didácticos, puede mencionarse esta idea de R. Miliūnaitė: «Al elaborar el Compendio de FNVN, se hacen visibles las áreas de fenómenos lingüísticos con mayor variación y se observa dónde la lengua estándar ¹ En la monografía, esta abreviatura designa los fenómenos lingüísticos variables y nuevos. 312 Acta Linguistica Lithuanica LXXXVII Rita Miliūnaitė. Įvairuojantys ir nauji lietuvių kalbos reiškiniai XXI a. pradžioje: sistematika ir pokyčių kryptys la norma no es fuerte. Estos datos pueden utilizarse para enseñar la lengua estándar, reforzando la implantación de las propias normas y revelando los matices de las variantes normativas, en lugar de aplicar el método anticuado de corregir errores». (p. 27). Cabe preguntarse si valía la pena presentar un fenómeno lingüístico anticuado, por ejemplo, iš kalno con el significado de «de antemano», o casos dialectales muy atípicos en la lengua actual, por ejemplo, prie con instrumental (prie vokiečiais). Naturalmente, puede objetarse esta opinión de la autora de la reseña y sostener que el Compendio debe presentar todos los casos no normativos y variables establecidos hasta ahora (hay que subrayar que en el texto, al examinar algunos casos con mayor detalle, no se presta atención a casos tan raros y atípicos). Pero surge la pregunta de cuánto tiempo se seguirá mencionando en los diversos compendios y publicaciones normativas contemporáneos aquello que ya no es pertinente en la lengua actual. Al fin y al cabo, estos casos están registrados en publicaciones anteriores; si fuera necesario, pueden consultarse allí, por lo que ya no merece la pena repetirlos en trabajos nuevos. La autora se enfrenta a una situación poco envidiable cuando quiere examinar un fenómeno que suscita mucha discusión, por ejemplo, la palabra sekantis, analizada en las pp. 187–190. Se ofrece realmente mucha información: se comparan varios diccionarios lituanos, publicaciones normativas y un diccionario de lengua rusa. Toda esta información muestra claramente a los lectores que «es evidente que estos significados del verbo sekti y del participio sekantis, –i, correspondientes a los significados rusos “наступающий, появляющийся непосредственно вслед за кем, чем–л., ближайший по очереди” y “вот такой, именно такой, который следует далее”, no son resultado del desarrollo natural de la lengua lituana» (p. 190). También se describe que el significado de sekantis se presentó de manera bastante incoherente en el Diccionario de la lengua lituana actual y en los Consejos de práctica lingüística. Y toda esta discusión concluye con la siguiente conclusión: «Para definir con mayor claridad las normas de las variantes semánticas de este tipo de palabras, es indispensable un análisis sumamente detallado de los datos de uso, que permita precisar considerablemente las definiciones lexicográficas de los significados de las palabras» (p. 190). Sin embargo, parece que no faltan discusiones sobre esta cuestión, y la propia autora enumera en la p. 187 los siguientes trabajos dedicados al tema: «Vosylytė 1978: 48–50; Jakaitienė 1986: 104; Adomėnas 1995: 3–4; Kniūkšta 2008: 236–244; Razauskas 2008: 224–235». Entonces, ¿tal vez simplemente falta una decisión de los normalizadores lingüísticos (aunque hace mucho que ha llegado el momento) sobre qué hacer con el significado de sekantis «siguiente, venidero, futuro»? Esto no es un reproche a R. Miliūnaitė, pues, naturalmente, la autora no tiene que resolver en esta monografía un caso controvertido; es simplemente una ilustración de un fenómeno lingüístico que durante muchos años no se ha descrito claramente en las publicaciones normativas. Los usuarios de la lengua que analicen únicamente las publicaciones normativas —por ejemplo, el DLKŽ y los consejos lingüísticos del portal https://ekalba.lt/ (y no esta monografía ni los artículos dedicados a este tema)— no disponen de información clara sobre si en la lengua actual sekantis puede emplearse con el significado de «siguiente, venidero, futuro» o no. Puede elogiarse a la autora por concluir la subsección sobre los calcos semánticos con el siguiente párrafo de síntesis: «[e]l criterio de la motivación semántica es una de las Recenzijos / Reviews 313 ERIKA RIMKUTĖ expresiones de los principios de la codificación: la sistematicidad. Para aplicarlo al resolver cuestiones normativas, hay que basarse en estructuras semánticas de los miembros que constituyen las variaciones, examinadas y comparadas con precisión. Sin embargo, como se ha visto en algunos ejemplos, las fuentes lexicográficas de la lengua lituana no siempre son fiables a este respecto. Además, este criterio por sí solo no es suficiente, pues puede entrar en conflicto con otros principios y criterios (pureza, distintividad, tradición normativa, etc.). Por ello, cada normalizador puede comprender de manera diferente la interacción de estos criterios, y aquí aparece la subjetividad (debida al factor de la edad, la experiencia lingüística, la preparación profesional, la actitud hacia las innovaciones, etc.)». (p. 198). Así pues, está claro que los normalizadores lingüísticos han tenido y seguirán teniendo cada vez más trabajo para decidir cómo tratar los significados de palabras lituanas actuales usados desde hace tiempo y recientemente difundidos, que suelen aparecer debido a la influencia de otras lenguas. La monografía ofrece ejemplos de fraseologismos nuevos y de frases retóricas (p. ej., ir taip; ir ne; ir taškas; ne, negirdėjau). Naturalmente, sería deseable que hubiera aún más, pues en las fuentes normativas (aunque estén digitalizadas) resulta casi imposible encontrar información sobre unidades lingüísticas nuevas, especialmente unidades fijas. Solo queda probar suerte buscando esos datos en algún artículo, reseña o similar. Por tanto, como ya se ha mencionado varias veces, esta monografía es muy útil también como fuente práctica para quienes trabajan con la lengua lituana. Para los profesionales de la lengua resulta valioso el capítulo «Fenómenos de la estructura de las palabras», pues, como se sabe, hasta ahora no se ha preparado un Manual de consejos lingüísticos dedicado a la estructura de las palabras. Los fenómenos no normativos de la estructura de las palabras están reunidos en un solo lugar únicamente en la Lista de errores lingüísticos; también pueden encontrarse en el Compendio. Además, la autora presenta nuevos hechos lingüísticos que han salido a la luz en la Base de datos de neologismos u otras fuentes; por ejemplo, examina con bastante detalle las tendencias de uso de derivados con el sufijo -ietis, la tendencia a formar nuevos derivados con la terminación inalterada del segundo componente, etc. En este capítulo sorprende un poco que sigan siendo pertinentes sobre todo palabras jergales procedentes del ruso con los sufijos -(i)akas (p. ej.: mobiliakas, nauj akas), -ovas (p. ej., stiliovas), -kė (p. ej.: labdarkė), etc. Por otra parte, no hay que sorprenderse demasiado, pues, como afirma R. Miliūnaitė, la lengua empleada en el uso público «se vuelve más coloquial», por lo que se utilizan palabras que antes solo aparecían en el habla coloquial privada. Así pues, puede concluirse que «[e]n general, los nuevos derivados que siguen creándose con terminaciones jergales muestran que la influencia de la lengua rusa existente durante la época soviética aún se percibe en la lengua lituana». (p. 272). En el capítulo sobre la estructura de las palabras también se examinan otros medios de formación de palabras bastante nuevos o atípicos: prefijoides, sufijoides, morfemas aparentes 314 Acta Linguistica Lithuanica LXXXVIII Rita Miliūnaitė. Įvairuojantys ir nauji lietuvių kalbos reiškiniai XXI a. pradžioje: sistematika ir pokyčių kryptys (segmentos: partes intermedias de la palabra entre afijos y raíces)², etc. El libro no presenta todos los derivados encontrados, pero su gran cantidad (procedente en su mayoría de la Base de datos de neologismos) permite formular ciertas generalizaciones sobre las nuevas tendencias de formación de palabras. Este capítulo concluye con generalizaciones importantes, presentadas en la subsección 2.2.7, «Direcciones generales de los cambios relacionados con la estructura de las palabras». Se esperaba encontrar algo más de información en la subsección 2.3, dedicada a la morfología. Naturalmente, aquí se ofrecen más datos que en las publicaciones normativas aparecidas hasta ahora y numerosos ejemplos de los medios de comunicación u otras fuentes, pero las subsecciones dedicadas a categorías gramaticales concretas a menudo terminan con frases como estas: «Así pues, en el caso de los sustantivos abstractos, en el uso se ha borrado la frontera entre la norma y sus infracciones. Esta conveniencia del uso de las formas plurales muestra que existe la necesidad de revisar y precisar la codificación, que se ha quedado atrás respecto de estos cambios, pues el carácter abstracto del sustantivo ya no es un criterio fiable para distinguir entre lo normativo y lo no normativo». (p. 343, sobre el número). «Un análisis comparativo detallado de la expresión de las oraciones en las que se expresa una acción pasada, vigente en el momento del habla, debería mostrar si las formas compuestas están desapareciendo del uso o si la competencia con las formas simples es fuerte. Sin embargo, reunir un conjunto cuantitativamente representativo de ejemplos, como en otros casos de uso de formas gramaticales no lexicalizadas, sería difícil». (p. 352, sobre los tiempos). La subsección 2.3.1.1.3, «Diversas formas morfológicas» (pp. 374–375), es sumamente lacónica. Según R. Miliūnaitė, se trata de un grupo reducido, compuesto por variaciones aisladas de distintas partes de la oración. Incluye el uso de numerales colectivos para expresar una cantidad no colectiva y verbos causativos o factitivos (p. ej.: pasuti: pasi-siūdinti, apgyvendinti: apgyventi). Toda esta subsección termina con la siguiente frase: «Estas variaciones funcionan en el uso, pero debido a su rareza no se han observado cambios más destacados». (p. 375). No queda claro si se trata de un uso normativo o no normativo ni qué recomendaciones podrían ofrecerse al elegir una forma u otra. Hay que coincidir con R. Miliūnaitė en que resulta mucho más difícil reunir los casos morfológicos que los léxicos, los de formación de palabras o las formas lexicalizadas, pero queda la impresión de que ² Hay casos discutibles de interpretaciones de derivados no del todo precisas; por ejemplo, en la tabla 30 de la p. 324, la palabra atostogos se presenta como préstamo y fuente de morfemas aparentes. Puede aceptarse que esta palabra constituye la base de formación de neologismos como darbotogos, ornitoslogos, etc., pero difícilmente la propia palabra puede considerarse un préstamo. Es cierto que en la p. 325 la autora escribe: «No sería extraño que, al aumentar los híbridos en la lengua lituana, comenzaran a aparecer poco a poco también morfemas aparentes autóctonos. Por ejemplo, se ha difundido el calco (híbrido) darbotogos, y siguiendo su ejemplo se han empezado a crear o traducir palabras nuevas. El ND registra otras tres (ya mencionadas): autostogos, ornitos togos, sportostogos [consultado el 13-07-2022]. Por tanto, puede decirse que en la lengua lituana se está formando el segmento -stogos». En consecuencia, aquí atostogos no se considera un préstamo. Recenzijos / Reviews 315 ERIKA RIMKUTĖ que en 20–30 años apenas se han puesto de manifiesto nuevos cambios en las normas morfológicas. Naturalmente, cabe alegrarse de que la columna vertebral de la lengua lituana —el sistema morfológico— permanezca inalterada y no se vea demasiado afectada por otras lenguas. Por otra parte, persiste la duda de que quizá no se hayan registrado o advertido los desplazamientos en este ámbito. En todas las subsecciones dedicadas a examinar las normas de un determinado nivel lingüístico, al principio se presenta una tabla sintética del Compendio. En ella se indican la fuente de la norma, las posibles variaciones, la base de la variación y ejemplos concretos. Dicho de otro modo, primero se ofrece a los lectores un despliegue completo de qué puede variar y cómo, y después, bajo esas tablas, se presentan más ejemplos, algunos de ellos comentados con mayor detalle. El texto está estructurado de la misma manera en la parte dedicada a la sintaxis. Para quienes conocen las normas de los casos y las preposiciones, probablemente ni siquiera sea necesario recordar cuántas reglas examinan este uso. Cabe preguntarse si fue acertada la elección de la autora de presentar de inmediato toda la información sistematizada del Compendio sobre los casos y las preposiciones, en vez de dividirla según la función sintáctica o el caso/preposición concreto, pues la tabla dedicada a las normas de los casos se extiende de la página 393 a la 454, y el compendio de preposiciones, de la 477 a la 549. Sin duda, estas tablas contienen información importante³, pero en la monografía se desea encontrar más interpretación, explicaciones y comentarios de las normas variables, y no un despliegue completo de todas las posibilidades. Probablemente habría sido mejor presentar estas tablas al final de la monografía como anexos o estructurar el texto de otra manera. En la parte de la monografía dedicada a las normas sintácticas, en algunos lugares llama la atención el elevado número de ejemplos (podrían haberse ofrecido menos, pues de todos modos es imposible presentar todos los casos reunidos), mientras que para examinar algunos casos más complejos solo se dedica un párrafo breve; por ejemplo, en las pp. 474–475, sobre la gramaticalización, más precisamente, sobre la posposición de los casos instrumental y locativo, no se ofrece ningún ejemplo con un contexto más amplio. Estos casos se examinan menos en las publicaciones normativas que, por ejemplo, los casos de doble caso, por lo que deberían analizarse con mayor detalle. Por otra parte, hay que reconocer que, en algunos casos, el abundante número de ejemplos ayuda a comprender mejor la norma codificada y la real, e ilustra los desplazamientos de la norma. Como en otros capítulos, también aquí son muy valiosos los comentarios de R. Miliūnaitė ³ A veces esta información es bastante técnica —lo cual se entiende para mantener un sistema de clasificación coherente—, pero para el lector resulta en parte excesiva; compárese la p. 402: aquí, como dos entradas separadas (pues una cae en la clasificación «S kilm. 5.1.1» y la otra en «S kilm. 5.1.2»), se presentan casos de expresión del objetivo: vykti vizito, lankytis vizito, aunque su uso es muy parecido, por lo que podrían haberse resumido como un solo caso presentando dos ejemplos (como se hace en otros lugares donde difieren las palabras; compárese, en la misma página, la regla «S kilm. 4.2 véase S gal. 5.1» para expresar lugar con algunos adverbios de modo: se ofrece como ejemplo principal: [Prasmego] kiaurai žemę: žemės. Más abajo se indican otras palabras de uso semejante: įkypai, įstrižai, išilgai, etc.). 316 Acta Linguistica Lithuanica LXXXVII Rita Miliūnaitė. Įvairuojantys ir nauji lietuvių kalbos reiškiniai XXI a. pradžioje: sistematika ir pokyčių kryptys comentarios al examinar casos que a menudo caen en la zona gris y sobre los cuales no existe mucha información en las publicaciones normativas. En la monografía se tienen en cuenta los desafíos lingüísticos más recientes; por ejemplo, se analizan los aspectos del lenguaje sensible al género. En la página 337 se afirma que «El aumento (uso excesivo) de las formas del género femenino se ve impulsado por una comprensión errónea de la categoría de género de la lengua lituana, registrada a finales del siglo XX en el uso público debido a la propagación de las ideologías del feminismo y el genderismo, al tratar de restringir el uso de las formas del género masculino y no reconocer la función generalizadora que desempeñan estas formas». Más adelante (p. 338) se escribe que a menudo tales formas parecen antinaturales, pues están relacionadas «no con la evolución del sistema lingüístico, sino con la posición ideológica que se promueve». También se menciona que los cambios lingüísticos están determinados por los resultados de los programas de traducción automática o de generación automática del lenguaje. Asimismo, en el capítulo dedicado a la estructura de las palabras se describen las tendencias a formar de manera atípica sustantivos del género femenino o masculino (véase el apartado 2.2.3). En la página 474 se escribe sobre la influencia de las redes sociales, que hace que se use el nominativo en lugar del vocativo; es decir, cuando se dirige la palabra a una persona que tiene una cuenta en las redes sociales, su nombre y (o) apellido se muestra automáticamente en caso nominativo. Que R. Miliūnaitė, al analizar las normas lingüísticas y los fenómenos variables, abarca un amplio espectro lo ilustra, por ejemplo, aštuonkoralo. Este es un compuesto formado de manera no del todo típica; según la autora, puede haber surgido como resultado de una traducción automática. Por tanto, al analizar las tendencias de formación de neologismos de la lengua lituana, a veces es necesario —y en el futuro lo será aún más— tener en cuenta incluso este tipo de cuestiones tecnológicas. Como afirma la investigadora, «[e]n general, la influencia de la traducción automática en la lengua lituana apenas ha sido estudiada, por lo que la traducción de compuestos atípicos sería un campo de investigación interesante. Abundan los datos en portales de Internet de temática diversa (culinaria, deportiva, de moda, de divulgación científica, etc.), que se traducen automáticamente a numerosas lenguas (por lo general, sin fecha de publicación)» (p. 306). En la sección de sintaxis se analizan casos que han aflorado en el uso hace relativamente poco tiempo y que a veces ni siquiera se han incorporado a las publicaciones normativas. Por ejemplo, en el apartado 2.4.8, «El orden de las palabras», se presta mucha atención a los titulares de los medios de comunicación y a otros ejemplos en los que el orden de las palabras provoca ambigüedades. La oración o el titular parecen correctos y, por tanto, no infringen las normas lingüísticas, pero, debido a la influencia de otras lenguas, a la percepción deficiente de las relaciones sintácticas y a la alteración de la estructura informativa de la oración, dificultan la comprensión del texto. También pueden encontrarse más casos tratados de manera no muy exhaustiva en las publicaciones normativas, por ejemplo, la concordancia de las palabras modelis, sopranas, žvaigždė con los adjetivos (todas estas palabras designan a personas célebres, que pueden ser tanto hombres como mujeres); la propagación del uso de las formas de los participios indeclinables como más fáciles de emplear (pues no es necesario concordarlas con el sujeto) que las formas de los participios, el uso de oraciones personales en lugar de impersonales, etc. Estos fenómenos requieren sin duda investigaciones más detalladas, pero Recenzijos / Reviews 317 ERIKA RIMKUTĖ En la monografía de R. Miliūnaitė pueden encontrarse orientaciones sobre aquellas unidades lingüísticas a las que en el futuro habrá que prestar mayor atención. Como ya se ha mencionado, la tercera parte de la monografía, «La dinámica de la lengua estándar y de sus fenómenos», resultó ser la más interesante; en ella se analiza hacia dónde se dirige la lengua lituana estándar y qué determina esos cambios. En esta parte de la monografía «se analizan los cambios y las innovaciones más característicos de dos niveles del uso público: el micro nivel y el macro nivel» (p. 614). Aquí se escribe que «los procesos de desarrollo de las lenguas, que antes se separaban por varios siglos, cuando las lenguas estándar se formaban en distintos países, ahora, impulsados por la democratización de las sociedades y condicionados por la expansión de Internet, comienzan a sincronizarse»; que los factores externos (la internetización, las ideologías, etc.) ejercen una gran influencia sobre el uso público. Por ello, «[c]ambia el léxico tradicional: se intenta limitar deliberadamente el uso de ciertas palabras y se introduce un léxico nuevo marcado ideológicamente. También se procura modificar de manera dirigida la gramática (por ejemplo, el uso de palabras que poseen género gramatical), y se crean nuevas formas gramaticales supuestamente “sensibles al género”, etc.» (pp. 614–615). Merece especial atención el apartado 3.2, «Direcciones de los cambios en la estructura de la lengua lituana estándar». En él, la autora de la monografía busca respuestas a las siguientes preguntas: cómo cambian los límites de la variación de la lengua estándar, qué fenómenos lingüísticos plantean dificultades a los usuarios, cómo se fundamenta la evaluación de los fenómenos lingüísticos y cómo cambia, cómo cambian las equivalencias propuestas y con qué ejemplos se ilustran las recomendaciones (véanse pp. 618–619). Algunas conclusiones importantes de este capítulo, que permiten comprender el estado actual de la lengua y la actitud hacia la lengua estándar, y ayudan a prever cómo puede desarrollarse posteriormente la lengua estándar (pp. 619–641): • se produce un cambio notable en la codificación: la liberalización de las normas codificadas de la lengua estándar; • los cambios del uso no surgen por sí solos, sino que los impulsan los usuarios de la lengua y la propia realidad social cambiante; • el uso público de la lengua lituana se enriquece con unidades lingüísticas de distintos niveles procedentes de otras lenguas; aumentan las raíces y los morfemas derivativos prestados (prefijos internacionales, sufijoides y prefijoides), así como los morfemas aparentes separados de compuestos híbridos prestados o traducidos; • en el texto lituano se insertan cada vez más citas en inglés: tanto palabras aisladas morfológicamente no adaptadas como expresiones enteras; • han comenzado a aparecer nuevos significados de palabras y cambios gramaticales (especialmente en el régimen de las palabras), impulsados en buena medida por las traducciones del inglés de textos administrativos (actos jurídicos, etc.); • una variación que funcionó intensamente durante cierto tiempo se atenúa (ya sea por sí sola o debido a la regulación consciente de las normas de la lengua estándar), y después de algún tiempo 318 Acta Linguistica Lithuanica LXXXVIII Rita Miliūnaitė. Įvairuojantys ir nauji lietuvių kalbos reiškiniai XXI a. pradžioje: sistematika ir pokyčių kryptys vuelve a cobrar vida; por ejemplo, la construcción traducida para expresar el límite temporal šiai dienai (y sus variaciones); • a comienzos del siglo XXI, los cambios lingüísticos pierden parcialmente su localización. La expansión de Internet y las redes sociales crean un amplio entorno lingüístico que funciona de manera bastante sincrónica, en el que las innovaciones, pese a las fronteras entre las lenguas, se difunden incomparablemente más rápido y ampliamente que en la era preinternet; • en el léxico se reflejan palabras que designan cuestiones relacionadas con el cambio climático y la ecología; otra capa del léxico nuevo del siglo XXI está vinculada con las ideologías de la corrección política, el feminismo y el genderismo; • se ha intensificado la competencia entre fenómenos variables de la gramática (morfología y sintaxis); • tanto las palabras internacionales como las autóctonas adquieren, a través de las traducciones, nuevos significados, a menudo característicos del inglés, que (con menor frecuencia) no tienen ningún sema común o (con mayor frecuencia) tienen al menos un sema común, pero no sememas comunes; • junto a ellos siguen vivas las variaciones de los significados de las palabras surgidas por influencia del ruso, y toda esta diversidad hace inestable la capa semántica de la lengua lituana estándar; las palabras de alcance semántico más universal, al ocupar el lugar de palabras más concretas, nivelan los medios de expresión léxica y eliminan los matices semánticos; • la universalización de los medios de expresión (y, por tanto, también la nivelación de significados, funciones y matices) se observa asimismo en la formación de palabras; • en el nivel sintáctico siguen vivas diversas variaciones en el uso de casos y preposiciones surgidas por influencia del ruso; continúan nivelándose las diferencias propias de las oraciones lituanas en la expresión de la parte y el todo; las normas de uso de las formas adverbiales son especialmente inestables; las subordinadas sustituyen a los complementos circunstanciales participiales, semiparticipiales y adverbiales; no se respeta la estructura informativa, y el orden de las palabras en la oración adquiere rasgos propios del orden de palabras de la oración inglesa; • el uso público se vuelve más popular y experimenta una jergalización: elementos del subestándar penetran en el uso público, y la lengua estándar y sus estilos libres pierden su homogeneidad. Esto ocurre en parte debido a la hibridación de distintos géneros, ya que los medios de comunicación citan o vuelven a publicar con frecuencia contenidos de autores de las redes sociales, escritos en un estilo libre; • los elementos de las variedades no estándar se difunden como norma real y aspiran a convertirse en parte de las normas de la lengua estándar que poseen una connotación estilística (por ejemplo, la del estilo coloquial); resulta especialmente visible la penetración de la jerga en el estilo libre de la lengua estándar, del que se expulsan los medios tradicionales de expresión de la lengua estándar; • el uso en textos neutros de fenómenos característicos de los estilos más libres (especialmente del lenguaje coloquial). Recenzijos / Reviews 319 ERIKA RIMKUTĖ Probablemente, R. Miliūnaitė responde de manera bastante optimista a la pregunta que preocupa a todos: hacia dónde se dirigen las lenguas estándar; estas no desaparecen, sino que cambia su forma. Es importante que «la lengua estándar se sustituye por unos estándares lingüísticos (de uso) cuya implantación depende ya menos de las decisiones de las autoridades y de las élites que de las opiniones y decisiones de grupos sociales informales» (p. 642). En la monografía se afirma que el siglo XXI es el período de la postestandarización. Los rasgos de este período pueden ilustrarse con las siguientes ideas del libro analizado: características importantes de este período son la pérdida de prestigio de las antiguas autoridades y el ascenso de los nuevos influyentes. Asimismo, este período se caracteriza por la fragmentación y la desaparición de los límites de todo; adquieren especial relevancia las necesidades del individuo y los derechos humanos. «Durante la modernidad tardía, al individualizarse la sociedad, cambiaron por completo las fuerzas sociales que definían qué era el estándar lingüístico. Estas facultades pasan de la clase dominante y de las figuras —autoridades— de la política, la ciencia y la religión a los individuos. La democratización elimina el poder de las élites y favorece la manifestación de las fuerzas sociales “desde abajo”, por lo que la lengua de “los de abajo” sale a la esfera pública. Se empieza a poner en duda la importancia de las lenguas estándar, cuya naturaleza es ideológica (pues refleja el dominio de la élite económica, social y política de la comunidad lingüística): en una sociedad democrática moderna, compuesta por distintas comunidades lingüísticas, ya no hay lugar para una lengua estándar unificada (homogénea), que deja de ser un ideal […]. Por otra parte, aunque la globalización nivela las naciones, sus culturas y sus lenguas, también provoca procesos contrarios que fomentan la diversidad lingüística y el mantenimiento de la individualidad y de la identidad lingüística (como, en general, de la identidad cultural). La internetización cambia los entornos habituales de funcionamiento de las lenguas, las transforma y crea nuevas formas para ellas» (pp. 643–644). Así pues, como se desprende de las afirmaciones anteriores, las lenguas estándar cambian. Otra pregunta a la que encontramos respuesta en la monografía de R. Miliūnaitė es la siguiente: ¿cambian todas las lenguas estándar de la misma manera? Probablemente puede intuirse que los cambios son diferentes. Según la investigadora, «las lenguas estándar tradicionales de Europa pierden estabilidad, tanto en el nivel de la forma como en el de las funciones y las actitudes lingüísticas. […] Sin embargo, también existen diferencias que dependen en gran medida del contexto histórico. Por ejemplo, en Islandia, Francia y Dinamarca la ideología de la lengua estándar es fuerte, por lo que los cambios no se producen en la dirección del debilitamiento de esta ideología, sino en el nivel del uso de la lengua estándar (del aumento de la variación) […]. Los procesos de postestandarización de los países de Europa oriental llegaron con cierto retraso y se desarrollan a menor escala. La causa es la dependencia política de larga duración de estos países, que reprimió el desarrollo de la democratización […].» (p. 644). Más adelante también se escribe sobre los cambios de la lengua lituana; en las pp. 647–648 se afirma que «al propagarse la lengua estándar a través del sistema educativo y de los medios de comunicación, ya se ha creado un nuevo estrato intermedio: el subestándar de la lengua lituana, o lengua lituana común. ¿Qué relación guarda con la lengua estándar? Hoy puede decirse que la lengua escrita 320 Acta Linguistica Lithuanica LXXXVIII Rita Miliūnaitė. Įvairuojantys ir nauji lietuvių kalbos reiškiniai XXI a. pradžioje: sistematika ir pokyčių kryptys la lengua lituana estándar funciona allí donde es creada y revisada (editada) por personas especialmente preparadas. Si se publica abiertamente un texto no editado de estilo libre (en los medios de comunicación, en las redes sociales, etc.), no disminuye la probabilidad de que sea un subestándar [...]». «Los fenómenos marcados de una variedad inferior pierden su carácter marcado en la lengua pública neutra, y la variación se convierte en un medio para crear tal característica. En estas circunstancias, las normas de la lengua lituana estándar también se vuelven inestables, aumenta su variación, y ello es consecuencia de la presión del uso real (en esencia, puede decirse, del subestándar) y, en ocasiones, de la estrategia de codificación.» En el apartado 3.3.3.3, «La dinámica de la codificación», resultó importante la siguiente idea (p. 649): «Son posibles dos tipos de codificación, que dependen de la historia del desarrollo de la lengua estándar y del carácter de su regulación (más concretamente, de la (ausencia de) política lingüística estatal). Un tipo de codificación se basa principalmente en el uso real, y las normas de la lengua estándar se establecen únicamente según lo que funciona en ella. El segundo tipo de codificación se orienta no solo al uso, sino también al sistema lingüístico y a la tradición normativa. Este último tipo es especialmente característico de las lenguas estándar más jóvenes, incluida la lengua lituana estándar. [...] En la teoría y la práctica de la codificación de la lengua lituana estándar, la variación moderada y la distribución estilística y funcional de las variantes (aunque no de manera uniforme en todos los niveles lingüísticos) se reconocen como una posibilidad de que la norma cambie, para que la codificación no se aparte del uso ni de las necesidades de los usuarios de la lengua estándar.» Como afirma la autora, en la codificación de la lengua lituana del siglo XXI se intentó tener en cuenta los rasgos funcionales y marcarlos de manera más sistemática en las normas lingüísticas, para que estas fueran más variadas y, por tanto, aceptables para una parte mayor de la sociedad. A pesar de tales buenas intenciones, en el uso público aumentan las variantes no normativas, por lo que se concluye «que en la lengua lituana disminuye la influencia de la codificación sobre el uso público. Los usuarios de la lengua pública le prestan cada vez menos atención y se inclinan cada vez más hacia el segundo tipo de codificación, mientras algunos especialistas en lengua intentan elevar el criterio del uso casi a la categoría de único criterio. El uso variable del siglo XXI no puede dejar de influir en el propio sistema de la lengua estándar y en la codificación de sus normas. En la lengua estándar se legitiman fenómenos que antes quedaban fuera de ella (por ejemplo, modelos derivativos representados simbólicamente por los derivados klasiokas, -ė; ansambl ietis, -ė, etc.)» (p. 649). Así pues, «el aumento de la variación y la separación de la codificación respecto de la lengua utilizada por la mayoría de los usuarios son rasgos característicos de la desestandarización de la lengua lituana estándar actual» (p. 649). Hay que respaldar las ideas expuestas en la página 651 sobre la influencia de las ideologías en el prestigio y el desarrollo de la lengua. R. Miliūnaitė afirma que «junto con la democratización de la sociedad, la ideología lingüística liberal, surgida, considera la variedad tradicional de la lengua estándar como impuesta a la mayoría de la sociedad y, por tanto, discriminatoria para las minorías lingüísticas y los grupos marginados, y como una amenaza para la libertad de la persona Recenzijos / Reviews 321 ERIKA RIMKUTĖ y la individualidad [...].» En Lituania este modelo funciona desde 2010 y pretende consolidar el subestándar que se desarrolla espontáneamente, el cual no forma la norma real, sino que la adopta con todas sus manifestaciones caóticamente funcionales. «Al acusar de autoritarismo a la ideología de la lengua estándar, la propia ideología lingüística liberal busca puntos de apoyo para su poder entre los políticos, los profesionales de los medios de comunicación y los nuevos formadores de la opinión pública (influentes), así como en el sistema educativo; por tanto, pretende influir en los sectores de la sociedad de los que más dependen el prestigio y el funcionamiento de la lengua estándar, e inculcar una actitud crítica hacia la variedad estándar. En Lituania se intenta hacer creer que la variedad lingüística prestigiosa ya no es la lengua estándar tradicional, sino la lengua subestándar de la capital, la lengua de Vilna [...], pero ello se basa en investigaciones bastante contradictorias sobre las actitudes lingüísticas [...]; se intenta reorganizar la lengua, creyendo que cambiará la realidad, sin comprender que los problemas sociales y psicológicos reales de la vida (la violencia, la desigualdad, etc.) no pueden resolverse sin que cambien el pensamiento, la conducta y las relaciones mutuas de las propias personas» (pp. 651–652). En el apartado 3.3.4.1 se analiza la democratización lingüística. Se trata de la popularización y el endurecimiento de la lengua estándar. En la etapa de la democratización lingüística se reconoce que se necesita una variedad lingüística prestigiosa —la lengua estándar—, pero cambia la valoración de cómo debe ser esa lengua estándar. «Por lo general, se eleva el estatus de la antigua variedad no prestigiosa» (p. 656) y se restringen las funciones de la lengua estándar. «A causa de la democratización lingüística surge una contradicción entre las normas tradicionales establecidas por las autoridades, que deben seguir las instituciones educativas, y el uso real [...]. Lituania no es una excepción. Las investigaciones sobre las actitudes lingüísticas muestran que los docentes, especialmente los profesores de lituano, se enfrentan a dos tipos de normas: las codificadas, que deben enseñar, y las reales, que influyen en los alumnos principalmente fuera de la escuela. La creciente distancia entre las normas codificadas y las reales reduce la motivación para aprender y dificulta el proceso de aprendizaje. Lo mismo puede decirse de los presentadores profesionales de noticias y los correctores lingüísticos que trabajan en los medios audiovisuales, quienes oscilan entre las normas codificadas y las reales (“populares”, es decir, pertenecientes al subestándar)» (p. 657). Una de las manifestaciones de la democratización lingüística es la reestandarización, es decir, una estandarización que vuelve a producirse y que recuerda el proceso de creación de la lengua estándar, solo que en este caso la lengua estándar ya existe y se incorpora a la circulación un nuevo conjunto de normas o funciones. «En el caso de la reestandarización, las normas lingüísticas no se imponen “desde arriba”, sino que se fundamentan en el estudio del uso real y de la conducta lingüística de los usuarios de la lengua» (p. 657). A veces la reestandarización se denomina estado intermedio o de transición de una etapa de desarrollo de la lengua estándar a otra, es decir, una variación temporal en la que variantes “desde abajo” penetran en el uso de la lengua estándar; o bien una etapa de planificación lingüística (es decir, no de desarrollo espontáneo, sino de regulación consciente de la lengua), en la que se crea una nueva variedad de lengua estándar destinada a transformar 322 Acta Linguistica Lithuanica LXXXVII Rita Miliūnaitė. Įvairuojantys ir nauji lietuvių kalbos reiškiniai XXI a. pradžioje: sistematika ir pokyčių kryptys las necesidades de la sociedad, ya no satisfechas por la lengua estándar tradicional, y a cambiar conscientemente las formas, las funciones y la conducta lingüística (p. 658). Más adelante, en la monografía se debate si en Lituania se ha consolidado algún subestándar en el uso público. Como afirma la autora, si el subestándar no está codificado (o está codificado negativamente), no hay fundamento para considerarlo un sustituto de la lengua estándar; pero allí donde los textos no se editan, el subestándar se difunde, aumentan sus rasgos y también lo hacen en el uso público (p. 662). Debido a la novedad de la lengua lituana estándar, los sectores de la sociedad que deberían ser sus difusores normativos y extender el modelo de la lengua estándar a menudo no lo aprenden adecuadamente por sí mismos; por ello, no comprenden las normas codificadas ni la lengua como sistema. Puede afirmarse que algunos hablantes nativos aprenden esencialmente no la lengua estándar, sino el subestándar (p. 663); los usuarios de la lengua no aceptan algunas normas codificadas, no las comprenden y, a veces, incluso se burlan de ellas y las llaman una lengua artificial inventada por los lingüistas (p. 665). En las conclusiones generales de la página 671 sobre los cambios de la lengua estándar y la consolidación del subestándar se escribe lo siguiente: «[e]n la esfera pública comienza a manifestarse también la “voz del pueblo”: usuarios de la lengua que, en la era preinternet, no solían tener muchas oportunidades de llegar a una audiencia amplia y que, de manera convencional, pueden denominarse comentaristas públicos de la vida. Desde comienzos del siglo XXI inundaron los foros de Internet, las secciones de comentarios de los artículos, las redes sociales y los canales de contenido audiovisual. Ambos grupos sociales comparten la inmadurez, la ignorancia, la superficialidad, la vulgaridad, la obscenidad y la exhibición pública de la intimidad. Al mismo tiempo, sale a la esfera pública la lengua popular, la lengua de “los de abajo”, que expresa estos componentes, y desaparece la restricción social del léxico público». Sin embargo, es dudoso que pueda generalizarse así sobre las características tanto lingüísticas como personales de todas las personas que se manifiestan en el espacio público (hay que admitir que son muchas); por ejemplo, Andrius Tapinas presenta con bastante frecuencia su opinión en público, expresa claramente su postura, pero probablemente no posee ninguno de los rasgos enumerados en la cita anterior. A la pregunta de qué ocurriría si, aun así, en Lituania algún subestándar se equiparara a la lengua estándar puede responderse con el siguiente pasaje de la monografía de R. Miliūnaitė: «si el subestándar (incluida la “lengua de Vilna”) comenzara a identificarse con la lengua estándar prestigiosa y se intentara legitimarlo como la nueva variedad estándar que sustituyera a la lengua estándar tradicional (caso de reestandarización). Una lengua estándar subestandarizada (reestandarizada) perdería su sistematicidad y sería imposible enseñarla y aprenderla de manera coherente. Por otra parte, es evidente que la lengua estándar solo puede existir y utilizarse si su parte variable de la norma (a diferencia del núcleo de las normas) no se conserva de manera rígida durante décadas» (p. 664). Conviene mencionar qué caracteriza el cambio de la lengua lituana estándar y qué lo distingue del de algunas otras lenguas estándar europeas (véanse más detalles en pp. 666–667). A comienzos del siglo XXI, la lengua lituana estándar ya se encuentra en el período de la postestandarización, pero Recenzijos / Reviews 323 ERIKA RIMKUTĖ entró en él siendo aún bastante joven, codificada por Jono Jablonskio a comienzos del siglo XX. «Algo más de cien años de codificación y difusión de sus normas aún no han sido tiempo suficiente para que estas normas se consoliden de manera estable en todos los niveles entre los sectores instruidos de la sociedad; por ello, su dinámica todavía no ha adquirido una dirección clara». «A diferencia de una parte de las lenguas europeas, la lengua lituana vivió durante siglos en condiciones de fuerte presión de otras lenguas, bajo la influencia constante del contacto lingüístico. Las normas de la lengua lituana estándar tampoco pudieron desarrollarse de manera natural durante los 50 años de ocupación soviética, pues experimentaron una gran influencia del ruso. Por ello, la variación del uso de la lengua estándar tampoco es homogénea: existen elementos ajenos que se apartan del sistema y de la norma de la lengua lituana como conjunto. A finales del siglo XX y comienzos del XXI, la lengua lituana estándar aún no se ha desprendido de las consecuencias de la rusificación; al mismo tiempo, experimenta una convergencia con nuevos sistemas lingüísticos (en muchos casos, con el inglés) y con otras variedades de la propia lengua lituana (los regiolectos y el subestándar).» La autora afirma que, debido a que las investigaciones sobre el desarrollo de la lengua lituana estándar y sobre las actitudes lingüísticas comenzaron hace relativamente poco y aún son escasas, por ahora sería imprudente categorizar sin reservas el carácter de la dinámica de la lengua lituana estándar, aunque la observación del uso y las investigaciones sobre las actitudes lingüísticas muestran que existen cambios tanto en el nivel estructural como en el de la regulación lingüística y las ideologías lingüísticas. «En el período actual del desarrollo de la lengua lituana estándar, la creciente distancia entre la norma codificada y la real puede explicarse como la formación del subestándar, estrato intermedio entre los regiolectos y la lengua estándar». En Lituania se pretende acelerar de manera artificial los cambios de las ideologías lingüísticas: en el espacio público se forman actitudes negativas tanto hacia la ideología de la lengua estándar y las normas de la lengua estándar tradicional como hacia sus instituciones de supervisión y la política lingüística aplicada por el Estado. El último apartado de la tercera parte del libro concluye con una afirmación bastante optimista: «Los investigadores de los cambios de las lenguas estándar europeas señalan que, en muchos casos, las actitudes lingüísticas de la sociedad muestran que no se pone en duda la necesidad de las propias variedades estándar. La tendencia general de los cambios se observa con mayor frecuencia no en el nivel de la ideología de la lengua estándar, sino en el de la estructura (el uso) de la lengua. Para la lengua lituana estándar es especialmente importante la idea de que, en la comunidad mundial global, las posibilidades de sobrevivir, desarrollarse y renacer de las lenguas con pocos hablantes son mayores si esa lengua posee una variedad estándar [...]. Por ello, incluso en el período de la postestandarización, el funcionamiento y el cambio de la lengua lituana estándar no deben abandonarse a su evolución espontánea» (p. 668). En la palabra final de la monografía (p. 680), R. Miliūnaitė afirma que no hay que plantear la cuestión de si hace falta una lengua estándar (que debemos aprender específicamente), sino preguntar qué lengua estándar debemos crear para que sea una herramienta de comunicación cómoda y atractiva que una a la sociedad. Tanto la autora de la monografía como la autora de esta reseña dejan que sean los propios lectores quienes respondan a esta pregunta. 324 Acta Linguistica Lithuanica LXXXVIII Rita Miliūnaitė. Įvairuojantys ir nauji lietuvių kalbos reiškiniai XXI a. pradžioje: sistematika ir pokyčių kryptys En resumen, se puede decir que esta monografía es un excelente y valioso trabajo científico, necesario para los usuarios de la lengua: tanto teóricos como prácticos. Aunque en varios pasajes de la reseña se señala que se habría deseado más información, normas lingüísticas presentadas con mayor claridad y mejores explicaciones de los fenómenos lingüísticos variables, estas observaciones, en esencia, están dirigidas a los redactores de publicaciones normativas (entre ellos, por supuesto, se encuentra también la autora de la monografía reseñada), presumiblemente de cara a futuros debates sobre cómo deberían presentarse las normas lingüísticas para que resulten cómodas y claras para los usuarios. Es comprensible que en una sola publicación —aunque sea de tal extensión (¡721 p.!)— no se pueda esperar obtener todas las respuestas deseadas. Tanto más cuanto que a unos pueden plantearles más preguntas unas normas lingüísticas, y a otros, otras. Las observaciones de carácter debatible expresadas aquí quizá impulsen determinadas investigaciones y llamen la atención de los normativizadores sobre qué información falta a los usuarios de la lengua lituana, si está descrita con suficiente claridad o si se encuentra fácilmente. Recibido el 17 de febrero de 2023. E R I K A R I M K U T Ė Universidad Vytautas Magnus Vlado Putvinskio g. 23–216, LT-44243 Kaunas, Lituania [email protected] Recenzijos / Reviews 325