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El humanismo en Pablo Guadarrama: Claves para la interpretación de su propuesta filosófica

Author: Soto Castellanos, Justo
Year: 2022
DOI: http://dx.doi.org/10.14718/CulturaLatinoam.2022.35.1.14
Source: http://elea.unisa.it/xmlui/bitstream/10556/6341/5/Soto%20Castellanos%2c%20J.%20Cultura%20Latinoamericana%2c%202022.pdf
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EL HUMANISMO
EN PABLO GUADARRAMA,
CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN
DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA
Jus o So o Cas ellanos*
Uni e sidad La G an Colombia
DOI: h p://dx.doi.o g/10.14718/Cul u aLa inoam.2022.35.1.14
“Ap endimos a que e e, desde la his ó ica al u a,
donde el sol de u b a u a le puso ce co a la mue e…”
Canción: ¡Has a siemp e, Comandan e!
Ca los Puebla
Ci cuns ancia
Es as palab as del can o Ca los Puebla, con las que el pueblo de
Cuba le inde homenaje al comandan e E nes o Gue a a de la Se na,
“El Ché”, no son ajenas a ningún san acla eño. Ellas ecogen el sen-
i más p o undo de admi ación, de g a i ud, de amo , de un pueblo
que, de la op esión pasó a la libe ad, g acias, en e o as, a la acción
solida ia y comp ome ida de un homb e que había nacido a miles de
* Jus o So o Cas ellanos: Filóso o, ha sido p o eso de la Uni e sidad de La Salle; Uni e sidad
San o Tomás de Aquino; Uni e sidad Lib e de Colombia, Bogo á; Uni e sidad INCCA de
Colombia; Uni e sidad el Bosque y Uni e sidad Boli a iana de Venezuela. Ac ualmen e es
p o eso de la Uni e sidad la G an Colombia. Con ac o: [email p o ec ed]
Re e encia: So o Cas ellanos, J. (2022). El humanismo en Pablo Guada ama: Cla es pa a la
in e p e ación de su p opues a ilosó ica. Cul u a La inoame icana, 35(1), pp. 297-318. DOI:
h p://dx.doi.o g/10.14718/Cul u aLa inoam.2022.35.1.14
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kilóme os del luga de su lucha, en Rosa io, A gen ina y po ello, po-
cos pensa ían que es aba luchando po su pa ia, pe o que, en endía,
que su causa y con ello su Pa ia, e a la causa de la humanidad (Ma í,
1976, 42) y que allí, en San a Cla a, Cuba, luchó pa a ayuda a hace
más “humana la humanidad”, como lo di ía el can o enezolano Alí
P ime a. (P ime a, 2007, p. 87).
A la mayo ía de los cubanos, no le son ajenas las sen idas palab as
que Fidel Cas o Ruz, Comandan e de la Re olución, p onuncia a al
conoce se el sac i icio de “El Ché” en la Higue a, Boli ia, el 9 de oc-
ub e de 1967, que a i maban: “Si que emos un modelo de homb e,
un modelo de homb e que no es de es e iempo, un modelo de hom-
b e que pe enece a los iempos u u os… sin emo a equi oca nos
di emos que ese modelo es el Ché”; de ahí su ge la consigna, g abada
en el co azón de los “Pione i os” cubanos: “¡Se emos como El Ché!”.
Hijo del espacio- iempo: El ilóso o
Todo ilóso o o iloso an e, como odo lo humano y, en gene al,
odo lo que apa ece en el cosmos, odo enómeno —en cuan o que
apa ece— es hijo del espacio y del iempo.
Ya pasa on los días en que, pa a acep a la supues a uni e salidad
del ilóso o y del pensamien o ilosó ico, de sus plan eamien os, así
como la alidez de los apo es pa a la in elección de un p oblema, se
hacía “abs acción”, es deci , se “sepa aba” el plan eamien o o la esis
de quien lo plan eaba y las ci cuns ancias de quien hizo el plan ea-
mien o, así como las condiciones en que su gió dicho plan eamien o.
Hoy, después de mucho disce nimien o eó ico- p ác ico, en ge-
ne al, se acep a que cada uno, cada se humano, es lo que es g acias a
que es “único y uni e sal”; debido a que sus ca ac e ís icas, asumidas
en el ejido dialéc ico del espacio- iempo, en el cual su “ipseidad”,
su “mismidad”, se eje con la “o edad”, es deci , su peculia idad, su
indi idualidad; se eje con el mundo cul u al, his ó ico, social, ecoló-
gico, ísico, que le co espondió o que le ha co espondido i i . Y de
ahí p ecisamen e, g acias a la peculia idad de ese ejido, se con o ma
ese se que es cada uno y de esa u dimb e (suje o y en o no), que
ambién ienen sus p opias ca ac e ís icas, pa icula ísimas, su ge la
uni e salidad de cada se humano, al hace posible que esas ca ac e-
ís icas pe sonales y esas ci cuns ancias únicas sean a la ez gene ales,
ya que acon ecen en odos los se es humanos de los di e sos iempos,
de los dis in os luga es y así hacen posible que cada uno esponda
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CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA
como se humano, den o de la uni a iedad humana, a los desa íos
plan eados po la ida.
Eso se a i ma, en gene al, de odos los se es humanos, pe o con
más ue za se debe a i ma de los iloso an es, los ilóso os, de quienes
se ha a i mado que “ab azan con adicalidad el mis e io de la exis en-
cia humana” y allí, donde los o os se es humanos no en nada de
ex ao dina io, los iloso an es encuen an mo i os pa a ma a illa se
y a la ez ex aña se, admi a se, plan eando cues ionamien os cuya
solución apo an elemen os pa a la causa de la humanidad. Es e es el
amoso “ haumá zein”, aducido al cas ellano como “ma a illa se”,
“asomb a se”, “admi a se” que plan ea an algunos de los mayo es i-
lóso os g iegos como o igen del iloso a , de donde su ge el pos e io
“exe a zein”, el “indaga ”, eje cicio pe manen e del ilóso o. (Hessen,
1973, p. 33)
Es así como Pla ón en el diálogo Tee e o, a i ma que la admi ación
es la ca ac e ís ica del ilóso o y es, a la ez, el o igen de la iloso ía.
Allí sos iene: “Que ido amigo, pa ece que Teodo o no se ha equi o-
cado al juzga u condición na u al, pues expe imen a es o que lla-
mamos la admi ación es muy ca ac e ís ico del ilóso o. Es e y no o o
es, e ec i amen e, el o igen de la iloso ía” (Pla ón, 1981, p. 74). Y,
A is ó eles, en la ob a denominada, po la pos e idad, “La Me a ísi-
ca”, a i ma algo simila , cuando dice: “Pues los homb es comienzan y
comenza on siemp e a iloso a mo idos po la admi ación” (A is ó-
eles, 1970, p. 98).
Los ecue dos, que hacen pa e del se , de la pe sonalidad, sob e
los cuales se le an a el ejido del pos e io pensamien o ilosó ico, lle-
no de humanismo, que inquie e pe manen emen e po “la condición
humana”, a Pablo Guada ama, lo lle an a su pasado y cuando eme-
mo a los días de enca celamien o de su mad e, du an e la dic adu-
a de Fulgencio Ba is a po colabo a con el Ejé ci o Rebelde de los
“ba budos”, lo lle an a exp esa :
Gua do siemp e en mi memo ia in an il, de en onces, nue e años de
edad, el con as e en e las isas de aquellos policías sen ados en cómo-
dos sillones en el po al de la es ación, p o egidos po sacos de a ena
y los quejidos de los p isione os o u ados y sus en is ecidos os os,
que obse aba cuando en aba has a las celdas a lle a le la comida a mi
mad e, pues se negaba a ecibi la de manos de la policía, po emo a se
en enenada. En especial, es á g abado en mi memo ia el de su compa-
ñe a de celda, la comba ien e del Di ec o io Re oluciona io 13 de ma zo,
Me cedes Vázquez, a quien habían dejado so da po un cula azo de un
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e ól e en un oído. Mi pad e, Manolo, me acompañaba cada día con la
can ina de comida has a la calle de ás de la iglesia y espe aba mi eg eso
mien as yo a a esaba aquel pa que lleno de nichos de ame allado as.
(Guada ama, 2011, p. 27-30)
Es os ecue dos se ha án p esen es luego pa a exp esa , al inal
del camina de la mad e en el 2013, en sus hon as úneb es, en e a
sus más que idos amilia es, allegados y amigos, las palab as de José
Ma í, que hoy es án en el epi a io, g abados en pied a: “La mue e
no es e dad cuando se ha cumplido bien la ob a de la ida” (Ma í,
1975, p. 480).
Su pos e io educación y o mación como ilóso o en des acadas
uni e sidades de su pa ia y del ex e io , se p odujo g acias a la Re-
olución. Su en e undamen al ue la c eación de la conciencia hu-
manis a, socialis a y pa a ello, puso al alcance de oda la población,
especialmen e de los más pob es, las a es, las ciencias, la iloso ía, las
g andes c eaciones del espí i u humano. Su acceso, an es de la Re o-
lución, solo e a pe mi ido a las eli es cubanas que, una ez alcanzaban
el conocimien o de la iloso ía, las ciencias y las a es; u o del es ue -
zo de la humanidad en su conjun o, las conside aban como p opias,
p oduc o del es ue zo indi idual e indi idualis a y po consiguien e,
no las conside aban, y ellos mismos, no se conside aban pa e del
pueblo. Es as eli es pa adójicamen e, g acias a ese conocimien o, se
pensaban una clase apa e, di e en e al pueblo que las había nu ido.
Pablo Guada ama, el iloso an e, le ha con ado a sus amigos,
cómo, cuando apenas e a un niño y pasaba po la en ada de la Uni-
e sidad Cen al “Ma a Ab eu” de Las Villas en San a Cla a, su pa-
d e, abajado en las áb icas de abaco, en e a la p egun a que le
hacía el niño, sob e “¿qué e a ese luga an boni o?” El pad e, le de-
cía: “¡Es la Uni e sidad, hijo!... No mi es pa a allá, ni sueñes con ella,
po que eso no es pa a noso os, los pob es… ¡Eso solo es pa a los que
ienen pla a!”1.
Po eso, su o mación y de ahí, su pos e io plan eamien o, sólo
es comp ensible den o de las ci cuns ancias en que le ocó i i y
a las cuales espondió con au en icidad, pa a u iliza una ca ego ía
muy ca a al p opio Guada ama, haciendo que el mundo esona a en
su espí i u, con i iendo su pa icula idad en uni e salidad, como lo
hace odo e dade o ilóso o.
1. En e is a sos enida po Pablo Guada ama con el au o .
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CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA
Cuando en Cuba se ealizó la g an campaña de al abe ización en
las B igadas “Con ado Bení ez”, a inicios de los años 60, aún ado-
lescen e, se en egó a esa a ea con e o . En ella expe imen ó la i-
encia (E lebnis), de cómo el compa i el conocimien o hace eliz a
la humanidad, hace más humano al se humano, comp endiendo así,
en la p axis, que el conocimien o hace pa e esencial, undamen al y
undan e de la ida humana. Es a es una e dade a he amien a de
la supe i encia de la especie, de ahí que hace pa e de la elicidad
humana, que es humanizan e, si uación que ecue da a Demóc i o
de Abde a, aquel que se conside a como uno de los más g andes
ma e ialis as, pad e de la ciencia, de la eo ía a ómica, quien ya en
el siglo V a. C., a i maba que: “conoce y dis u a es la misma cosa”
(Sagan, 1993).
Es a expe iencia lo ma có de al mane a que iempo después, en
1996, ya como ilóso o e in es igado de las ideas la inoame icanas,
u o la opo unidad de llega has a La Higue a, Boli ia, al luga en
donde ue asesinado E nes o Ché Gue a a. Allí, ememo ó la ocasión
en que, cuando e a un imp o isado al abe izado de once años, es e
los in i ó a lucha con a la igno ancia:
Me puse a eco da la única imagen pe sonal de “El Ché” en mi memo-
ia: un día en que es íamos uni o mes de gue ille os de la enseñanza en
b igadas Con ado Bení ez, nos exho ó a lucha con a el anal abe ismo.
Es a, ez no se me ap e ó an o la ga gan a como en aquella ocasión,
pe o sí sen í que el pecho se me eng andecía con cie a mezcla de dolo
y as ixia. (Guada ama, 1997a, p. 38)
Una ez op ó po el es udio de la iloso ía e hizo los es udios
co espondien es en la Uni e sidad de Leipzig, en onces, República
Democ á ica Alemana, g acias a la Re olución y al In e nacionalis-
mo de los pueblos; cuen a que, pa a su esis de doc o ado se le p o-
puso, po pa e de sus p o eso es Ma ina Thom y Helmud Seidel,
la posibilidad de hace un es udio sob e “Kan y el p oblema de la
libe ad” o el concep o de “la sociedad ci il en Hegel”. Sin emba -
go, p e i ió aplica sus análisis al pensamien o de los emas de su
ealidad, decidió abaja sob e el pensamien o del ilóso o cubano
En ique José Va ona, así inaugu a ía su camino de “au en icidad”,
condición sine qua non del e dade o es udio ilosó ico, comp ome-
ido siemp e con su ci cuns ancia, con la ida. Es o lo condujo a i
con o mando su obje o de es udio: el pensamien o la inoame icano
y su his o ia. En onces, ese ema, pa a algunos, no e a conside ado

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como un “obje o” digno de e lexión, en la academia, no solo de
Cuba sino de oda La inoamé ica, po no nomb a a Eu opa y a
No e Amé ica.
F en e a es e hecho, en ese momen o, Guada ama, sin sabe lo,
es aba eco iendo el camino que ya siglos an es Galileo había eco-
ido al inaugu a la ciencia mode na, al elabo a su p opio obje o
de es udio y asumi la o ma de abo da lo, pa a luego, ex ae de él
p incipios que si en pa a comp ende o os enómenos median e hi-
pó esis y eo ías (B onowski, 1983).
Pos e io men e, cuando ya como p o eso de la Uni e sidad
“Ma ha Ab eu” de Las Villas, en San a Cla a, Cuba, di ige un colec-
i o de p o eso es y es udian es, en el que a c eando y e- c eando su
obje o de es udio, “el pensamien o la inoame icano”. De ahí a elabo-
ando hipó esis, luego eo ías, que le han se ido pa a abo da an o
la ealidad la inoame icana, como la ealidad mundial, de ello dan
es imonio sus abajos.
El p oblema de la au en icidad y la cul u a
En es o consis e uno de las impo an es con ibuciones del
pensamien o-acción de Pablo Guada ama al pensamien o ilosó i-
co la inoame icano y po su conduc o, al pensamien o ilosó ico en
gene al, es o es, el esca e del concep o de “au en icidad”. Ha des a-
cado el alo de lo au én ico pa a el pensamien o, así como pa a la
ida. En muchas escuelas de iloso ía se ha insis ido en la imposibi-
lidad de hace iloso ía en luga es dis in os a las g andes me ópolis
o cen os de pode . Sos ienen que, desde la pe i e ia no es posible
hace apo es “o iginales” al pensamien o mundial. Como lo demos-
a ía su abajo ilosó ico, es o cons i uye una alucinación sos enida
po algunas de las escuelas y endencias que, en úl ima ins ancia,
conscien e o inconscien emen e, no hacen más que eje ce la ilo-
so ía, en una de las acepciones que, inspi ado en An onio G amsci,
Guada ama le a ibuye a es a ac i idad, y es la de la “hegemonía”,
con odas sus implicaciones.
Pa a Pablo Guada ama, como pa a o os pensado es la inoame i-
canos, el p oblema no es la “o iginalidad” — an o en la cul u a como
en la iloso ía—, la cual en pocas ocasiones se e ela en o ma adical
en las acciones humanas; en ese sen ido, es e concep o, en é minos
es ic os, iene un p oblema análogo a cuando se analiza la cues ión
de la “c eación” en la adición c is iana, ya que solo de Dios se puede
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CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA
p edica es e ac o en sen ido igu oso, debido a que nadie más que Él
puede se c eado , los o os se es, incluido el se humano, a lo sumo
pod án se “co-c eado es”, pe o nunca c eado es. Nunca pueden ha-
ce algo “a pa i de la nada”, no pueden se c eado es “ex nihilo”,
siemp e c ea án algo a pa i de lo p e-exis en e (T esmon an . 1978,
p. 68). De ahí que, ex apolando el análisis p eceden e, en un sen ido
simila , en é minos p ecisos, en odo lo humano, incluyendo la cul-
u a y la iloso ía, muy pocos son absolu amen e “o iginales”, segu a-
men e, ninguno. Lo que sí se puede log a , en ambos campos, es se
“au én ico”. Es o, en é minos i ales, se impone como una e dade a
necesidad, ya que con la “au en icidad”, se esponde a los desa íos
de la ida, del medio; sea social, ecológico, cul u al, his ó ico o en el
plano que co esponda.
En un a ículo que esc ibió nues o pensado pa a el Dicciona io
del pensamien o al e na i o, di igido po los p o eso es Hugo E. Bia-
gini y A u o A. Roig, a i ma:
Se conside a que algo es au én ico cuando es posible p ecisa su iden i-
dad, o igen y condición eal, po lo que se puede ce i ica su ce eza, ali-
dez o p opiedad. […] En el pensamien o la inoame icano se ha inculado
la au en icidad, —aunque se le di e encia— al concep o de o iginalidad
en elación a la exis encia y cualidades de la iloso ía y la cul u a p opias
de es a egión. […] El g ado de au en icidad no debe se con undido
con o mas de o iginalidad, pues lo de e minan e en la alo ación de un
acon ecimien o cul u al no es an o su no edad o i epe ibilidad, sino su
plena alidez. (Guada ama, 2009,58)
Pa a undamen a es as ase e aciones, Guada ama acude
al concep o mismo de cul u a, en donde, en diálogo con la idea
de que lo humano es cul u al, que lo puede elaciona con E ns
Cassi e , cuando hacía su “an opología ilosó ica” (Cassi e , 1971)
o una “in oducción a la iloso ía de la cul u a”, o el mismo Edga
Mo in, quien a i ma que: “El humano es un se plenamen e bioló-
gico y plenamen e cul u al que lle a en sí es a unidualidad o igina-
ia” (Mo in, 1999, p. 22). El p o eso , asume, di e encia y esal a el
concep o de cul u a conside ando que, no odo p oduc o humano
es cul u a, “pues no odo lo social pa a mi es cul u al pues el hom-
b e p oduce ambién exc ecencias sociales que a en an con a la
p opia condición humana”, a i mación que amplía y p o undiza,
sos eniendo:
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Au én ico debe se conside ado aquel p oduc o cul u al, que se co es-
ponda con las p incipales demandas del homb e pa a mejo a su dominio
sob e sus condiciones de ida, en cualquie época his ó ica y en cualquie
pa e, aun cuando ello p esuponga la imi ación de lo c eado po o os
homb es. De odas o mas la na u aleza misma de la ealidad y el cu -
so mul i acé ico e i e e sible de la his o ia le impone su sello dis in i o.
(Guada ama, 2009, 58)
En es e sen ido, la idea que subyace es que odo lo humano posee
una dialéc ica p o unda, que lle a a que lo mejo de la p oducción
humana, po se humana, sea posible g acias a la “especi icidad” y
a la simul anea “uni e salidad” de la cul u a, es deci , lo mejo de la
p oducción humana es siemp e un p oduc o cul u al uni e sal y a la
ez, simul áneamen e, concu en emen e y has a an agónicamen e, es
un p oduc o “especí ico”, au én ico de una cul u a, incluida la iloso-
ía misma, en donde se eje “lo uni e sal y lo especí ico en la cul u a”:
“La cul u a au én ica es siemp e especí ica y po an o his ó ica. Debe
se medida con las escalas que eme gen de odos los demás con ex os
cul u ales, pe o, en p ime luga , con las su gidas del mundo p opio”
(Guada ama, 2009, 60).
Cul u a, p oceden e del la ín cul us, o ma de supino del e bo co-
le e, que, en un p incipio, en una sociedad ag ícola, enía la ca ga se-
mán ica de “cul i a ”, cuida la ie a y su p oduc o. De ahí p o ienen
exp esiones como ag icul u a, piscicul u a, apicul u a, e c. Po ello, la
exp esión cul us, se aplicaba a un campo cuidado, cul i ado, abaja-
do; de lo an e io , el é mino cul us pasó a aplica se a la pe sona que,
con es ue zo, abajo, se cuidaba, se educaba, se cul i aba. Es deci ,
po ex ensión, la cul u a hace lo mejo del se humano, que a la ez lo
hace más humano; es a o ma de in e p e a el concep o, den o de la
adición del pensamien o ilosó ico, iene un ancio abolengo que se
emon a al concep o g iego de Paideia que, como lo en endió Jaege ,
encie a los ideales de la cul u a g iega (Jaege , 1980).
Lo an e io , en diálogo con sus ci cuns ancias i ales, iene in-
mensas consecuencias pa a la undamen ación del p opio p oyec o
ilosó ico, ya que ahí se cimen a la alidez y legi imidad del discu so i-
losó ico la inoame icano con su “uni e salidad” y su “especi icidad”,
de ahí que al espec o a i me que:
En la medida en que un hecho cul u al cualquie a, como la iloso ía, sa-
is aga exigencias y equisi os ci cuns anciales y epocales que posibili en
un mayo ni el de humanización de las elaciones sociales cumpli á con
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CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA
el equisi o p elimina de log a su especi icidad au én ica y se asegu a-
á un luga en la cul u a uni e sal. Va ios pensado es la inoame icanos
con empo áneos se han plan eado exi osamen e la a ea de hace iloso ía
au én ica. (Zea, Mi ó Quesada, Roig) (Guada ama, 2009, 60)
Pe o es e enómeno, en un bucle ecu si o i al que a ec a a su
pueblo, a su pensamien o, a su obje o de es udio, la iloso ía, en es e
caso, la iloso ía la inoame icana; es p oduc o y a la ez p oduc o a
de la cul u a, su cul u a y simul áneamen e, p oduc o-p oduc o a de
la iden idad de los pueblos, del pueblo, en e ellos, especí icamen e,
de los pueblos de Amé ica La ina. Aquí, en es e con ex o, se pod ía
a i ma con An onio G amsci que, “la ealidad es e iblemen e dia-
léc ica” (G amsci, 2004, p. 162).
Finalmen e concluye Guada ama a i mando:
Incluso la epe cusión de los p oduc os cul u ales dignos de se imi-
ados no necesa iamen e se p oducen en aquellos pueblos que pueden
desempeña cie o u elaje en el p oceso his ó ico mundial po ac o-
es coyun u ales hegemónicos de ca ác e económico o polí ico. En
el p oceso de ealización de acciones cul u ales au én icas se o ja la
iden idad cul u al de una nación, pueblo o egión, que aunque puede
se manipulada con los ines ideológicos más disímiles, en de ini i a
sob e i e y se egene a dando luga a su dis in i o p opio se . (Gua-
da ama, 2009, p. 59)
Al hace es os análisis, de los cuales su ge su p opues a ilosó ica,
el au o , obje o de es e es udio, elabo a su concep o de cul u a, el que
se o ma en diálogo con la ealidad la inoame icana y una adición de
pensado es p oceden es de la iloso ía, la an opología y la e ología,
pa a a iba a la conclusión de que en una de inición in eg ado a de la
cul u a: “debe conside a se como el g ado de dominación po el hom-
b e de las condiciones de ida de su se , de su modo his ó ico con-
c e o de exis encia, lo cual implica de igual modo el con ol sob e su
conciencia y oda su ac i idad espi i ual, posibili ándole mayo g ado
de libe ad y bene icio a su comunidad”. (Guada ama, 1989, p. 300)
En un ex o an e io , en donde in eg a el p oblema de la cul u a y la au-
en icidad, a i maba:
La cul u a exp esa el g ado de con ol que posee la humanidad en una
o ma his ó ica y de e minada sob e sus condiciones de exis encia y desa-
ollo. Ese dominio se ejecu a de mane a especí ica y ci cuns anciada, po
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pa a deses imula una in e p e ación, que iende a mi i ica y con ello
a hipos asia , pe i ica , escle o iza el pensamien o ilosó ico-cien í i-
co del mismo Ma x, haciéndolo obsole o, lejos del mé odo, que pa a
él es esencialmen e dialéc ico, luido y, po consiguien e, eminen e-
men e c í ico, dinámico, el cual siemp e i i ica a la ciencia y a la ilo-
so ía. En ese sen ido Guada ama, a i ma: “Es conocido que Ma x en
una en e is a pa a un dia io en inglés a la p egun a si él e a ma xis a,
espondió en ancés que p ecisamen e él no e a ma xis a” (Guada-
ama, 2018, p. 24).
Guada ama despeja dudas ace ca de la in e p e ación de es e he-
cho, que a la ez si e pa a aplica lo a su p opues a al a i ma :
Muchos c í icos del socialismo y del ma xismo u ilizan es a exp esión de
Ma x pa a desp es igia lo y p esen a lo como alguien e ac ado o a e -
gonzado de lo que había pensado o p opues o. En e dad, no hay nada
más alejado de la e dad que al e gi e sación. Pues, jamás Ma x se e-
ac ó de sus ex ao dina ios descub imien os cien í icos y mucho menos
de su pos u a e oluciona ia, c í ica del capi alismo y p opugnado a del
idea io socialis a y comunis a o ien ado hacia la ges ación de una sociedad
más equi a i a y humana. Todo pa ece indica que su espues a en ancés
se debió a que le in e esaba que es a se di ulga a bien en F ancia, donde
se había p opagado la denominación de ma xis a pa a aquellos que, como
su ye no, el cubano Pablo La a gue, se p esen aban a sí mismos como los
“ma xis as” o discípulos de Ma x, quien según ellos había descubie o
odas las leyes uni e sales de la his o ia (Guada ama, 2018, p. 24).
Guada ama en iende la iloso ía au én ica, en el espí i u de Ma x,
como una iloso ía c í ica, es deci , un pensamien o que iene como
mé odo, camino, el k inein g iego que es sepa a , escoge , juzga , dis-
ce ni pe manen emen e, en un camino que, como la dialéc ica, no
iene in Humanismo Vs. Alienación.
Pablo Guada ama, ape echado con sus ideas de ciencia y de
iloso ía, basadas en la c í ica, y en “la c í ica de la c í ica”, ap endida
de Ma x y Engels, e inspi ado en “la iloso ía de la espe anza”, de E ns
Bloch (2007)2, conocida desde sus días de es udian e en Leipzig a a és
de sus p o eso es, apos ó po el no in de la his o ia, “la his o ia sin in”
2. E ns Bloch, había a i mado: “El con enido del ac o de la espe anza es, en an o que cla i icado
conscien emen e, que explici ado escien emen e, la unción u ópica posi i a; el con enido
his ó ico de la espe anza, ep esen ado p ime amen e en imágenes, indagado enciclopédicamen e
en juicios eales, es la cul u a humana e e ida a su ho izon e u ópico conc e o”. (Bloch, 2007,
pp. 135-136.)

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y po la sob e i encia de “la u opía conc e a” de una humanidad más
humana, en una sociedad pos -capi alis a, cuya denominación no im-
po a, pe o, en la que lo que ealmen e impo a y es p io i a ia, la
p omoción del se humano, en un mundo a mónicamen e dinámico,
con una ecología que posibili a la ida plena con odas sus po enciales
mani es aciones.
En es e sen ido, uno de los abajos más signi ica i os es el que
ealizó con un colec i o de pensado es de odo el subcon inen e la-
inoame icano, a alado po la UNESCO. Consis ió en in es iga , es
deci , el “segui la huella” a lo la go y ancho de odos es os países
al ema de la condición humana en el pensamien o la inoame icano
(Guada ama, 2014).
Pa a ello, se undamen ó, de una pa e, en los esul ados de su
p opia in es igación de la iloso ía en Amé ica La ina, en donde a i -
mó que:
La iloso ía en Amé ica La ina no sólo ha desempeñado el papel de com-
p ensión eó ica de su espec i a época, sino de ins umen o de oma de
conciencia pa a la ac uación p ác ica. Sólo de esa o ma es posible en en-
de po qué la mayo ía de los pensado es la inoame icanos más p es i-
giosos en luga de cons ui especula i os sis emas ilosó icos, han pues o
su pluma al se icio de las necesidades sociopolí icas de sus espec i os
momen os his ó icos, y en al sen ido han adop ado una pos u a más au-
én ica. (Guada ama, 2012, p. 76)
De o a pa e, de la oposición mani ies a en la his o ia social, polí-
ica, económica, cul u al de es a pa e del mundo y su exp esión en el
pensamien o la inoame icano, a gumen ó la exis encia de una con a-
dicción pe manen e en e “humanismo” y “alienación”.
En es e sen ido, Pablo Guada ama, conside a que el humanismo
no es una co ien e de e minada, su gida en de e minado momen o
his ó ico, pues “el humanismo no cons i uye una co ien e ilosó ica
o cul u al homogénea. En e dad se ca ac e iza en lo undamen al po
p opues as que si úan al homb e como alo p incipal en odo lo exis-
en e, y pa i de esa conside ación, subo dina oda ac i idad a p opi-
cia le mejo es condiciones de ida ma e ial y espi i ual, de mane a al
que pueda desplega sus po encialidades siemp e limi adas his ó ica-
men e” (Guada ama, 2008, p. 39).
Ace cándose, eno memen e a la p opues a é ica de Kan (1972),
de “La undamen ación de la me a ísica de las cos umb es” y de “La
c í ica de la azón p ác ica”, a i ma: “La oma de conciencia de es as
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limi aciones no se cons i uye en obs áculo insal able, sino en pi o e
que mo iliza los elemen os pa a que el homb e siemp e sea concebido
como in y nunca como medio. Sus p opues as es án di igidas a ea i -
ma al homb e en el mundo, a o ece le mayo es g ados de libe ad y a
debili a odas las ue zas que de algún modo puedan aliena lo” (Gua-
da ama, 1998, p. 107).
En ese sen ido, conside a que odo lo que ayude a mejo a al se
humano debe se conside ado como humanismo, que se exp esa en su
mayo g ado de cul u a y aquí su ge, se hace mani ies o, el legado ma -
iano, del cual nues o ilóso o es digno he ede o. Es impo an e ano a ,
en es e con ex o, que odo cubano ecue da a José Ma í, quien sos e-
nía: “se cul o pa a se lib e”, a i mación que se con ie e en unda-
men o de la lucha del pueblo e oluciona io cubano y que gene aliza
pa a oda la humanidad (Guada ama, 1998, p. 107).
El humanismo cons i uye p ecisamen e la an í esis de la alienación, pues
p esupone aquella e lexión, y la p axis que se de i a de ella, di igida
a eng andece la ac i idad humana, a hace la cada ez cuali a i amen e
supe io en an o con ibuya a que el homb e domine mejo sus condi-
ciones de ida y se haga más cul o. Si bien es cie o que, el concep o de
enajenación y enajenabilidad implica exclusión, el concep o de humanis-
mo p esupone siemp e asunción, inco po ación, ensanchamien o de la
capacidad humana en bene icio de la condición humana.
De lo an e io , se puede a i ma que su idea de humanismo es á en-
caminada a coadyu a a la humanidad y po eso, es una p opues a en
donde se eje en conjun o lo é ico, lo polí ico, lo cul u al, lo his ó ico,
lo cosmo isi o, así como odas las unciones que, ya enunciadas, a su
juicio, hacen pa e del discu so ilosó ico.
Finalmen e, en elación con el humanismo ag ega:
A di e encia de cualquie o a e lexión an opológica, oda concepción
que con ibuya de algún modo a a ianza y mejo a el luga del homb e
en el mundo, a undamen a cualquie “P oyec o libe a io”, a po en-
cializa aún más sus capacidades en e a lo desconocido, a iabiliza su
pe eccionamien o é ico que le haga supe a pe manen emen e sus icios
y ac i udes in ahuman as, debe se insc ip a en la his o ia de las ideas
humanis as, independien emen e del econocimien o que se haga de su
s a us ilosó ico (Guada ama, 1998, p. 107).
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De o a pa e, opone al “humanismo”, el concep o de “alienación”,
concep o de amplia p osapia en la his o ia del pensamien o occiden al,
cuyos p ime os indicios se pueden encon a en el mismo E angelio y
su aducción la ina, que pos e io men e hicie on paso po la eología
y iloso ía eu opea has a llega a Hegel y de ahí a Ma x (Scha , 1979).
Guada ama lo esigni ica, al concebi lo como: “Todo pode supues o
de ue zas apa en emen e incon oladas po el homb e, que son exp e-
sión his ó ica de incapacidad de dominio ela i o sob e las condicio-
nes de exis encia, engend a das conscien e o inconscien emen e po el
homb e, limi ando sus g ados de libe ad, se insc iben en el complejo
enómeno de la enajenación” (Guada ama, 1998, p. 108).
En ese con ex o, asume que, la alienación es aquello que, de alguna
o ma, des uye al humano y le impide se eso que debe se , es deci , un
se humano pleno, mul idimensional, de ahí que, sos iene: “Po an o,
cualquie o ma de enajenación debili a en de ini i a el pode ío huma-
no en e a aquellos obje os de su c eación que debe ían es a siemp e
des inados inalmen e a en iquece la pleni ud humana, pe o esul an
odo lo con a io. En luga de con ibui al pe eccionamien o de lo
humano y a ele a a planos supe io es la ac i idad del homb e la obs a-
culizan” (Guada ama, 1998, p. 108).
El quehace del ilóso o
Pablo Guada ama, es un soldado, comba ien e de “La ba alla de
las ideas”, de la que habla a el líde de la Re olución Cubana, Fidel
Cas o Ruz (2003). Es un homb e, a quien su in ancia i ida en medio
de una sociedad que busca cons ui una al e na i a de ida al sis ema
capi alis a, a asallado , inhumano y explo ado lo ha ma cado y le ha
concedido el e o de coadyu a , jun o a su pueblo, a busca caminos
po donde ha de ansi a la humanidad hacia sende os de mayo hu-
manidad.
Siguiendo el ejemplo de ese g an san acla eño de adopción, E nes-
o Che Gue a a, asume, a su mane a, la a ea de coadyu a a libe a
la humanidad, lejos del dogma ismo, haciendo del “a ma de la c í ica”,
la he amien a undamen al de la iloso ía y de la ciencia, pa a hace ,
c ea ciencia y iloso ía al se icio del se humano, is o es e en el
sen ido indi idual, social y de la especie en in e e o elación pe ma-
nen e con la ida del plane a.
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Po ello, su comp omiso cohe en e como san acla eño, cubano,
la inoame icano y ciudadano del mundo, lo ha lle ado po el Ca i-
be, La inoamé ica, Amé ica del No e, Asia y Eu opa, a dialoga con
o os ilóso os, con o as cul u as, con o os pueblos, pa a ap ende
de ellos, escla ece su p opia oz y lle a la oz de su pueblo al mundo
en e o y así elabo a , jun o a los demás pueblos, cul u as y ilóso os
del o be, la “sabidu ía del amo ”, que se hace “amo a la sabidu ía”
como exp esión de ida, de humanismo, de la iloso ía pensada con
“cabeza p opia”3. Es a ha de coadyu a a cons ui nue os días, lle-
nos de humanidad, solida idad y amo , en una sociedad más humana,
cada día más humanizan e. Esa sociedad po la que apues a con espe-
anza odo e dade o e oluciona io4.
Eso es Pablo Guada ama, el e oluciona io, el iloso an e, el iló-
so o, el humanis a y po ello, el se humano au én ico comp ome ido
con la e dad y la ida, que, a a és de su iloso ía ejida con los hilos
que le da la ida, su ida; busca ec ea la ida y lle a la a nue os
ni eles de humanidad.
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lec o es a “pensa con cabeza p opia”, como lo debe hace odo e dade o iloso an e. Humanismo
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4. Debe eco da se las palab as de Engels en e a la umba de su g an amigo Ca los Ma x, en
donde a i ma: “pues Ma x, e a an e odo, un e oluciona io” (Ma x y Engels. 1975, p. 172).
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