283
Re e encia: Padilla Tejeda, C. (2021). Decadencia cul u al en Ba anquilla: en e
u is i icación masi a, ‘cul u a ado no’ y pé dida de iden idad. Cul u a La inoame icana,
33(1), pp. 283-291. DOI: h p://dx.doi.o g/10.14718/ Cul u aLa inoam.2021.33.1.15
Decadencia cul u al en Ba anquilla: en e u is i icación
masi a, cul u a «ado no» y pé dida de iden idad
C is óbal Padilla Tejeda *
Ins i u o Ca ibeño de Al os Es udios Polí icos y Sociales- ICAEPS
DOI: h p://dx.doi.o g/10.14718/Cul u aLa inoam.2021.33.1.15
Ba anquilla: un pasado cul u al de o o
Ba anquilla, ciudad anclada en el ca ibe colombiano, ue el epi-
cen o del desa ollo cul u al de la egión y el país, ya que, induda
blemen e, la condición es ela de la ciudad po su localización1 le
1. «Po sus condiciones en sus ecosis emas an o cos e os, como lu iales, con del as y Ciénegas
con o madas po los amos del ío Magdalena en o o a llamado “ io g ande de la magdalena”
(Be nal, 2021) conec ado con el ma a a és del lujo y e lujo de las ma eas y de su desembo-
cadu a, p opia de las ca ac e ís icas de las ie as bajas del ca ibe sep en ional de Colombia.
Rela os de los p ime os explo ado es eu opeos a p incipios del siglo XVI, nos hablan de “ es
ipos de g upos poblacionales adap ados a es ipos de ecosis emas di e en es, pe o con a ios
asgos cul u ales que compa ían en e sí como la lengua” (Ri e a, 2018). Muchos de es os asen-
amien os se ue on educiendo poco apoco po e ec o de en e medades, los con lic os con las
1. «Po sus condiciones en sus ecosis emas an o cos e os, como lu iales, con del as y Ciénagas
con o madas po los amos del ío Magdalena en o o a llamado ío g ande de la magdalena»
(Be nal, 2021) conec ado con el ma a a és del lujo y e lujo de las ma eas y de su desembo-
cadu a, p opia de las ca ac e ís icas de las ie as bajas del ca ibe sep en ional de Colombia.
Rela os de los p ime os explo ado es eu opeos a p incipios del siglo XVI, nos hablan de « es
ipos de g upos poblacionales adap ados a es ipos de ecosis emas di e en es, pe o con a ios
asgos cul u ales que compa ían en e sí como la lengua» (Ri e a, 2018). Muchos de es os asen-
amien os se ue on educiendo poco apoco po e ec o de en e medades, los con lic os con las
* Magis e en Ciencias Polí icas (én asis en paz e in eg ación) de la Uni e sidad Ca ólica de
Colombia-Uni e si à degli S udi di Sale no. Especialis a en p oyec os de desa ollo en la ESAP
(Bogo á) y Adminis ado de Emp esas en la Uni e sidad San o Tomás (Bogo á). P o eso de
la Uni e sidad Se gio A boleda (sede de Bogo á) en los cu sos de pos g ado de la Maes ía de
Ges ión Cul u al. Di ec o del Ins i u o Ca ibeño de Al os Es udios Polí icos y Sociales-ICAEPS,
es ambién di ec o de la Fundación In e nacional P og ess G oup, P esiden e de la Asociación
de G aduados y Es udian es de la Maes ía en Ciencias Polí icas de la Uni e sidad de Sale no en
Colombia y Edi o en Je e de la e is a Sin-Tesis: e is a de es udian es y g aduados de la Maes ía
en Ciencias Polí icas (con enio en e la Uni e sidad Ca ólica de Colombia-Uni e si à degli S udi
di Sale no). ORCID iD: 0000-0002-3841-8475. Con ac o: [email p o ec ed]
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pe mi ió e es i se de impo an es asgos y peculia idades cul u ales
en e a o as ciudades del país. En pa icula , un in e esan e elemen o
a des aca es la ausencia de un pasado colonial a pesa de encon a se
si uada en ese en onces en dos cen os de pode de la co ona Espa-
ñola como e a Ca agena de Indias y San a Ma a2, lo que le pe mi ió
una nue a o ma de o ganización social e ins i ucional que la hacen
ambién se una ciudad ela i amen e jo en, un elemen o que le pe -
mi ió desde el o igen de con e i se en un polo de desa ollo cul u al,
come cial e indus ial a pa i de la con luencia de una di e sidad cul-
u al cons uida po g upos humanos de dis in as p ocedencias que se
ue on es ableciendo en o ma inin e umpida du an e a ias épocas.
Con e ida en ese en onces en p o agonis a p incipal de enlace y de
comunicación del país con el mundo, lo que le posibili ó adop a una
pos u a como una de las ciudades «más p es igiosas y ape ecidas de
Amé ica La ina en el pe iodo epublicano» (Yidi, S e enson, 2018).
Con un c isol de azas a aídas po su hospi alidad y po el po en-
cial mundo de opo unidades, es a ciudad ace có a eu opeos, á abes,
asiá icos y judíos que llega on a es as ie as en g an pa e, de mane a
p ecipi ada us igados po los in o unios de las gue as en sus países
de o igen. La con igu ación de un sinc e ismo cul u al que da cabida
a una in e acción de cos umb es, alo es y asgos de cada una de es as
cul u as cons i uyó una amalgama cul u al que dio b illo a ese momen-
o ex ao dina io que i ía la ciudad de Ba anquilla. E iden emen e,
sus adiciones e iden idades cul u ales incidie on de al mane a que
juga on un p o agonismo ele an e en el desa ollo y e olución cul-
u al de la ciudad. Fue p ominen e el apo e de los alemanes en el
desa ollo de ob as que pe mi ie on la comunicación de la ciudad con
el ma Ca ibe a a és del e oca il de Bolí a 3, la na egación a apo
po el ío Magdalena y el desa ollo de la a iación come cial; así como
de los ingleses con su con ibución a la cons ucción del nue o y úni-
co pue o ma í imo de Colombia en los años 1800; de los ame icanos,
cul u as in aso as, y po enómenos de mig ación hacia o os e i o ios del in e io de la egión o
el país (Blanco, 2011), pueblos como los Malibuson esal ados en es os ela os en pa icula en las
c ónicas españolas, así como los Pacabueyes y Mocana que según es os egis os hacían pa e de
los asen amien os del bajo Magdalena del ca ibe con inen al. (Ri e a, 2018).
2. Quizás po que en su condición de aldea, no e es ía pa a ese en onces ninguna impo ancia
pa a los in e eses económicos de la co ona que es aban cen ados en el es ímulo me can ilis a
es a al de la explo ación mine a de ma e iales p eciosos, den o de ese pano ama se conside aba
que «e a poco lo que pudie a o ece la aldea de Ba anquilla odeada de innume ables ciénagas
y pan anos y que sus cos as de ma abie o impedían el ácil acceso a los galeones españoles»
(Re is a Huellas, 1982).
3. «A pa i de 1849 Sabanilla se ab ió ambién al come cio de impo ación, aunque el mo imien o
de me cancías en es e sen ido, se man u o limi ado has a 1871 cuando se inaugu ó la línea del Fe-
oca il de Bolí a que comunico a Sabanilla con el pue o lu ial de Ba anquilla» (Posada, 1987).
Cul u a La inoam. Volumen 33, núme o 1, ene o-junio 2021, pp. 283-291
CRISTÓBAL PADILLA TEJEDA
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con sus apo es al desa ollo inmobilia io u bano plani icado con la
cons ucción del a is oc á ico ba io El P ado, además de los modelos
emp esa iales públicos en ma e ia de se icios públicos; de los i a-
lianos, pun a de lanza en la música y las a es isuales como el cine;
de los anceses, que con ibuye on a la a qui ec u a y al a e; de los
o ien ales, con sus apo es en la gas onomía y ho icul u a; y de los
á abes, con sus mé odos usados en las ac i idades come ciales. Es a
di e sidad cul u al o ánea, a iculada al modo de i i espon aneo,
abie o y «mágico» ípico del se ba anquille o y ca ibeño, hicie on
de es a ciudad un campo de p oducción de sen idos y ea i mación
cul u al y social que la con i ie on en pione a del desa ollo cul u al
del país. Un pasado de o o que le pe mi ió gana se el emoque e iden-
i a io de «pue a de o o de Colombia»4 (Noé, 2018).
En los albo es del siglo XIX, después de las gue as de indepen-
dencia en los inicios5 del siglo XX, el mo imien o cul u al de Ba an-
quilla u o su auge con la cons ucción de escena ios de ea os de
p esen ación de espec áculos a ís icos y salones de con e encias, la
c eación de la escuela de bellas a es, el desa ollo de imp en as pa a
publicación de e is as li e a ias y pe iódicos, las o ques as y bandas
musicales donde la in luencia i aliana y alemana juga on un in e e-
san e papel6. Además, apa ecen los cí culos de esc i o es y poe as
locales en conexión con g andes igu as li e a ias de la época, an o
nacionales como in e nacionales, esc i o es amosos como el poe a
nica agüense Rubén Da ío, José Asunción Sil a y el in luyen e local
Jose Felix Fuemayo , pun a de lanza del plan li e a io y a ís ico desa-
4. Eso ue en los quin os Juegos Depo i os Cen oame icanos y del Ca ibe que se desa olla on
en la ciudad. El escena io di ec o ue el Es adio Municipal, hoy Romelio Ma ínez. Fue algo apo-
eósico po que el p esiden e de la República, Ma iano Ospina Pé ez, en ese momen o, en pleno
discu so, e aluó el p oceso de la ciudad pa a el desa ollo del país y conside ó ajan emen e, en
una ase que ma có el p oceso his ó ico el 9 de diciemb e de 1946, y po la cual ecibió un aplau-
so unísono, que debía bau iza a Ba anquilla como la «Pue a de O o de Colombia» (Noe, 2018).
5. «La mani es ación cul u al del ca na al de Ba anquilla es plenamen e isible en los p ime os
años pos e io es a la independencia según una ca a del no eame icano Resensselae hospedado
en la esidencia del come cian e Jhon Glenn. En su misi a el no eame icano compa a la du ación
de las ies as de es días a su juicio muy educidas si se compa a con las eu opeas y el uso masi o
de una hie ba u ican e llamada pica pica que se le aplicaba a quienes no es u ie an a ono con
el ambien e de jolgo io y el lanzamien o de hue os llenos de agua sob e la opa de quienes no se
dis azaban. Pa a el ocasional c onis a lo más ele an e de lo obse ado ue un cu ioso e en o
denominado La conquis a en donde dos g upos unos dis azados de españoles y o os de abo í-
genes, se en enzaban en e oz lucha eco dando los p ocesos del descub imien o y de la colonia»
(Minski y S e enson, 2009) .
6. «La p esencia de emig an es ex anje os en Ba anquilla p odujo di e en es mane as de ap e-
cia la música. Si bien los ba ios popula es de bogas, de na egan es, pescado es, zapa e os y
ca pin e os se amenizaban las ies as con ambo es, aco deones, y bandas de ien o in e p e ando
adap aciones c iollas de alses, polcas, y mazu cas y el epe o io de po os, paseos, me engues y
andangos; en las eli es de ex anje os y de las llamadas amilias pudien es se ap eciaba únicamen-
e la música eu opea» (Miski y S e enson , 2009).
NOTAS Y DISCUSIONES
286
ollado po el G upo de Ba anquilla7, en el que se des aca on pe -
sonalidades como Ál a o Cepeda Samudio, el p emio Nobel Gab iel
Ga cía Má quez y el des acado pin o Alejand o Ob egón. En es a
empo ada hace su apa ición po p ime a ez en Ba anquilla la adio
di usión y se c ea la Uni e sidad del A lán ico y la biblio eca depa a-
men al a a és de o denanzas municipales (Miski, S e enson, 2009).
Indudablemen e, la cul u a popula enía su o a his o ia de ida y su
p opio modo de hace se: el ca na al, como sín esis de una exp esión y
jolgo io popula , cons i uye un o denado social de con luencia de las
dis in as azas y adiciones cul u ales, como ambién de las dis in as
clases sociales que, si bien posibili aba pun os de encuen os donde
se podían mezcla odas las clases sociales, de igual mane a cada una
de ellas se pe mi ía sus p opios espacios donde se dis u aba según
sus gus os cul u ales. En es e sen ido, el pueblo bailaba i mos que se
desp endían de la in luencia a icana e indígena en sus salones de bai-
le, denominados «Salones bu e os»8 y las « e benas»9 que se c eaban
de mane a espon ánea en las calles de los ba ios, cons i uyéndose en
los escena ios a o i os de las comunidades popula es como símbolos
de unión y pa icipación a a és de la celeb ación cul u al; las eli es
dis u aban de sus i mos con ma cada in luencia eu opea en sus clu-
bes sociales y los sec o es medios ambién enían sus p opios ámbi os
de celeb ación. En sus inicios, el ca na al nos en egó lecciones im-
po an es que podemos ex ae , a ono con un mensaje de paz pa a
una nación donde pe sis e esa enc ucijada de iolencia. La ba alla de
7. Del g upo de Ba anquilla apa ecen da os en las ob as de Ga cía Má quez. Es án los pe sonajes
de Al onso, Ál a o y Ge mán, dependien es de la sas e ía del pueblo en El co onel no iene quien
le esc iba. Es án los mismos, más el sabio ca alán y Gab iel, en Cien años de soledad. Es án las
alusiones a «los mamado es de gallo de La Cue a» en las p ime as líneas del cuen o «Los une ales
de la Mama G ande», y a Ál a o Cepeda Samudio en el cuen o «La inc eíble y is e his o ia...».
Así se puede sospecha la exis encia de algunos amigos de Ga cía Má quez y ambién, con lo que
apa ece en Cien años de soledad, el e o de sus deba es sob e cues iones li e a ias. Un es udio de
ese g upo de amigos se jus i ica en la medida en que, además de suminis a da os sob e lo que con
desa o unada o mula algunos han llamado «p ehis o ia li e a ia» de Ga cía Má quez, pe mi e
conoce las excelen es ob as de Ál a o Cepeda Samudio y José Félix Fuenmayo y, de mane a ya
algo ma ginal, la de Ramon Vinyes, «el sabio ca alan». (Gila d, s )
8. «Le llamaban bu e os po los bu os, po que e an campesinos que enían como si hoy us ed
a en un jeep y le dije an salones jeepe os po que pa quea el jeep. Ellos pa queaban los bu os,
allí es aban, bailaban y se acabó». Salones bu e os del ca na al - p ime a pa e. Ma iano Can-
dela. Cen o de Documen ación Musical del Río Magdalena y el Ca ibe Colombiano, p oyec o
de Com amilia del A lán ico median e con enio con la Uni e sidad del A lán ico pa a el ciclo
co espondien e a 1999.
9. «Ve bena es el nomb e que ecibe uno de los bailes popula es u banos, has a hace algunos años
más signi ica i os del Li o al A lán ico colombiano, siendo sus cen os de ealización las ciudades
de Ca agena y Ba anquilla, y en meno medida San a Ma a y algunas de las cabece as municipa-
les de los depa amen os que ep esen an es as ciudades. Na u almen e que la designación no es
exclusi a de la egión, pues en muchas poblaciones del in e io , o ien e y su del país ambién se
ealizan e benas, po supues o con ma ices cul u ales di e en es» (He nández, 2011).
Cul u a La inoam. Volumen 33, núme o 1, ene o-junio 2021, pp. 283-291
CRISTÓBAL PADILLA TEJEDA
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lo es, po ejemplo, ep esen ó un e en o pa a da le in a la gue a de
los mil días, una ez i mado el acue do de paz que puso in las con-
on aciones: la simbología emplaza una ba alla que no es con balas
sino con lo es10.
Decadencia cul u al de Ba anquilla
La his o ia ha sido es igo de cómo cie os países
o ci ilizaciones b illan du an e un iempo
pa a luego po una azón u o a eclipsa se.
(Wa son, 2005)
El empuje cul u al que aía la ciudad de Ba anquilla ue pe dien-
do igo po la pé dida del dinamismo come cial e indus ial a media-
dos de los años ein a y po la disminución del lide azgo po ua io
po la compe encia del nue o pue o ma í imo de Buena en u a. Es e
ac o , sumado a o os como la isión cen alis a de los gobie nos na-
cionales he ede os de la cons i ución de 1886, le es a on impo ancia
a las egiones y ciudades como Ba anquilla, poniéndola en cla a des-
en aja en e al iángulo Bogo á-Medellín-Cali. Igualmen e, hay que
conside a o os ac o es asociados a la g an dep esión del 1929, que
se ex endió has a inales de los años 30, y a la Segunda Gue a Mun-
dial, que ajo como consecuencia una c isis económica e ins i ucional
en la ciudad.
La exis encia de una especie de ol ido y desin e és de los ba an-
quille os po p ese a su his o ia de ida cul u al, de las memo ias de
una ciudad como pa e de su pa imonio e iden idad, hicie on pe mi-
sible que hoy esas ob as que en un pasado le die on epu ación y glo-
ia en su mayo ía hayan desapa ecido. En es e sen ido, po ejemplo,
la na egación lu ial desapa eció po comple o, se asis ió a la demo-
lición de joyas a qui ec ónicas que ue on angua dia de las ciudades
10. «La p ime a Ba alla de Flo esse o ganizó en 1903 po una p opues a del gene al He ibe o
Vengoechea luego de i mada la paz, pa a celeb a el in de la Gue a de los Mil Días (1899 y
1902). Du an e los años 1900 y 1902, el Ca na al de Ba anquilla ue suspendido po dec e o del
alcalde, como ac o de solida idad, y eanudado una ez la gue a e minó. Po ese en onces, al
gene al se le ocu ió hace le un homenaje a la paz, cambiando una ba alla de plomo po una de
lo es. Es a idea ue bien ecibida po las di ec i as del Club Ba anquilla, quienes au o iza on la
o ganización de la p ime a Ba alla de Flo es pa a el 21 de eb e o de 1903 quedando, desde ese
momen o, como el e en o más impo an e del Ca na al de Ba anquilla». Ca na al de Ba anqui-
lla, His o ia de la ba alla de lo es ( 2011).
NOTAS Y DISCUSIONES
288
colombianas como modelos epublicanos, el muelle, conside ado en
su momen o el más la go de Amé ica, y po donde en a on g andes
apo es ci iliza o ios al país, hoy ha desapa ecido y se ha cons uido
ac ualmen e un emedo, cuya unción se á ne amen e u ís ica; del
e oca il de Bolí a , el p ime o cons uido en el país, no se da cuen a
de la exis encia de sus agones y ieles; sob e los inicios de la a iación
come cial y de pasaje os es poco lo que hay, con excepciones de unas
inicia i as p i adas:
[…] y es que Ba anquilla, esa ciudad p i ilegiada po su geog a ía, pe o
igno ada po su his o ia, escasamen e apa ece e e enciada en los ana-
queles del a chi o his ó ico de la nación. Quien sabe, si undamen almen-
e po la apa ía del Ba anquille o de econoce y has a esc ibi la his o ia
o po que sencillamen e la his o ia de la iolencia es á más ligada a nues a
o mación. (Consueg a, 2018)
Es poco o casi nada lo que queda de ese pa imonio angible de un
pasado de esplendo que en lo económico, social y cul u al, se puede
deci , ha e ocedido en ez de a anza . No es so p esa, pues desde
hace décadas la his o ia de la ida cul u al de la ciudad ha su ido una
de as ación in ame, p oduc o ambién de un modelo que le dio paso
al desa ollo come cial especula i o p egone o del neolibe alismo que
ha ca ac e izado los úl imos cua en a años, y que en lo local ha in o-
ducido cambios como las ue es p i a izaciones. Basados en un ca á-
logo de c eencias de que la p i a ización es una panacea de la cual no
se escapa la cul u a, los gobe nan es se han dedicado a la implemen-
ación de las concesiones de los bienes públicos, incluyendo las un-
ciones que les co esponde como Es ado. En ese sen ido, como pa e
de la implemen ación de ese pa ón p i a izado , la ins i ucionalidad
nacional y local ha concebido la ciudad como un op model a pa i de
los cambios u banos pa a se endida al mundo como una ciudad u-
ís ica que despie e el in e és y ascinación po isi a la. Pe o hay que
deci que de ás de es e diseño de ciudad op model hay un en oque
adminis a i o público basado en un esquema del con a ismo que, en
la mayo ía de los casos, puede e mina a o eciendo a una mino ía,
enca nada en los llamados homb es de negocios, y que ha concesiona-
do pa e del e i o io de la ciudad y hecho ans e encias de emp esas
y bienes de ca ác e público que han p o ocado una descomposición
ins i ucional y una eno me desigualdad económica y social a pesa
de las mejo as sus an i as en la es é ica del paisaje u bano y de sus
equipamien os. De mane a más pun ual, es a lógica p i a izado a —
Cul u a La inoam. Volumen 33, núme o 1, ene o-junio 2021, pp. 283-291
CRISTÓBAL PADILLA TEJEDA
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con el apoyo de capi ales locales y ansnacionales— es á gene ando
«zonas de sac i icio»11 a a és de los planes de o denamien o de la
ciudad que al inal buscan ap opia se del uso del suelo u bano pa a el
desa ollo de p oyec os u ís icos12 en las zonas aledañas al ío Mag-
dalena y cos e as del Á ea Me opoli ana de Ba anquilla. Es e hecho,
que busca una especie de inno ación cul u al ( u is i icacion cul u al),
de ma ca de ciudad den o del modelo de las indus ias cul u ales
impulsadas po la economía na anja, indudablemen e es á gene ando
impac os nega i os sob e los asen amien os de comunidades na i as
de pescado es, na egan es po adición y neg os libe os desde los
albo es de Ba anquilla, las cuales co en el iesgo de se despojadas
de sus e i o ios13, lo que a ec a el en amado cul u al in angible de
comunidades po ado as y ga an es de las adiciones que se mani-
ies an con su pa icipación en el hecho cul u al más impo an e de
la ciudad, el Ca na al de Ba anquilla, decla ado po la UNESCO14
como pa imonio cul u al inma e ial de la nación y de la humanidad.
En in, asis imos a un en oque de ciudad cuyo de e minan e de
desa ollo es el p oyec o de me cado desde los megap oyec os de
in aes uc u a con el so isma de una «ciudad mode na» que, e i-
den emen e, choca con la isión de una ciudad más humanis a, sin
exclusiones y seg egaciones, hecha con y pa a sus ciudadanos, como
en sus p ime os iempos, cuando, incluyendo al « iaje o» y no al « u-
is a», hicie on pa e de su cons ucción como ciudad y apo a on a
su desa ollo en un ámbi o de con i encia de cul u as que nos de-
ja on un an eceden e de ciudad me ópolis. Es cu ioso que hoy esa
ciudad p óspe a y compe i i a que nos han que ido ende no enga
ni la más mínima in aes uc u a cul u al que le pe mi a o e a una
agenda cul u al en con as e con las o e as de o as ciudades que han
log ado a anza en planning cul u ales, gene ando pac os que log an
la p oximidad de las a es con el ciudadano y el econocimien o de los
de echos cul u ales po pa e de es os.
11. «El ‘emp endedu ismo’ le da glamu a la p eca iedad»: Boa en u a de Sousa San os. (Semana,
2019)
12. «Así se á A ena del Río, el si io de espec áculos de Ba anquilla» (El Tiempo, 2020).
13. «Las nue as di ec ices u banís icas plasmadas en El “Plan Especial” que es uc u a el p o-
ceso de eno ación U bana, ha enido una eno me epe cusión en colec i os humanos, que se
han is o desplazado en o ma g adual de los e i o ios donde han cons uido sueños y con el
que gua dan un al o sen ido de pe enencia. Esos esul ados exigen se es udiados en los sec o es
académicos» (Rome o, 2018).
14. Minis e io de Cul u a. El Ca na al de Ba anquilla, pa imonio i o pa a el mundo (2013).
NOTAS Y DISCUSIONES
290
Hemos e ocedido. La ca encia cul u al hoy es e iden e con la la-
men able pa álisis que iene la in aes uc u a cul u al de la ciudad15.
Hay que e oma el camino. En Ba anquilla hace al a una democ a-
cia cul u al, en la medida que ecoja su his o ia de ida cul u al, la
e i alice a ono con los nue os iempos, se modi ique a pa i de la
ea i mación cul u al sin pe de su esencia, que pe mi a que el dise-
ño de la polí icas publicas se cons uyan desde las comunidades, que
ompa las lógicas según las cuales los ciudadanos son unos simples es-
pec ado es y usua ios de la cul u a, y no unos c eado es de la misma.
La cul u a debe con ibui a c ea comunidad y a econs ui ejido
social, debe alimen a y se debe alimen a de la pa icipación ciuda-
dana, libe ando el ciudadano de se un simple consumido de una
cul u a ado no que se undamen a en el show y que ins umen aliza
a los a is as.
Re e encias
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ion-cul u al-en-ba anquilla/
15. En la página web de la Alcaldía señalan que además de las casas de cul u a —p og ama ban-
de a de la adminis ación la in aes uc u a cul u al de Ba anquilla es la “plaza de San Nicolás,
biblio eca Villas de San Pablo, biblio eca U banización Las Ga denias y Museo de A e Mode no
de Ba anquilla (MAMB)”. Una cu iosa y isible mezcla de espacio público, biblio ecas ba iales
y una ins i ución cul u al de de echo p i ado pa a señala , en sín esis, que se ca ece de odo: de
Biblio eca Dis i al, de Cinema eca Dis i al, de A chi o His ó ico Dis i al, de Fo o eca, ono e-
ca, ea o, o ques a ila mónica, sis ema de bandas musicales, museo, Cen o de Documen ación
Musical, Heme o eca, Salas de nue as ecnologías, de audi o ios ba iales, un espacio abie o pa a
g andes concie os y un as o e cé e a po hace » (Co upción al día, 2019).
Cul u a La inoam. Volumen 33, núme o 1, ene o-junio 2021, pp. 283-291
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NOTAS Y DISCUSIONES