Resumen
De la misma mane a que la de as ación ísica y mo al gene ada en las
denominadas gue as mundiales ue el escena io eu opeo que p opició la
eme gencia del pensamien o c í ico, la ba ba ie del colonialismo, la a o-
cidad de las gue as de independencia y las luchas in es inas po el pode
que siguie on a esas gue as de independencia, en muchos casos has a
nues os días, ue on el escena io ame icano, a icano y asiá ico que p o-
pició la eme gencia del pensamien o c í ico poscolonial, cuyo es udio es el
obje o del p esen e a ículo de in es igación.
Palab as cla e
Teo ías c í icas, colonialismo, independencia.
Abs ac
In he same way ha he physical and mo al de a a ion gene a ed in he
so-called wo ds wa s he Eu opean scena io ha led o he eme gence o
c i ical hinking, he ba ba ism o colonialism, he a oci y o he wa s o
Independence and he in e nal s uggles o powe ha ollowed. Those
wa s o Independence -in many cases o his day- we e de Ame ican, A -
ican and Asian scene ha led o he eme gence o pos colonial c i ical
houg , he s udy o which is he objec o his a icle.
Keywo ds
C i ical heo ies, colonialism, independence.
FREEDOM AND DIGNITY AFTER POLITICAL
INDEPENDENCE?
A DEBATE ON POSTCOLONIAL THESES
Re e encia: Vela O begozo, B. (2021). ¿Libe ad y dignidad as la independencia
polí ica? Un deba e sob e las esis poscoloniales. Cul u a La inoame icana, 34(2),
pp. 160-189. DOI: h p://dx.doi.o g/10.14718/Cul u aLa inoam.2021.34.2.7
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS
LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS
POSCOLONIALES
Be na do Vela O begozo *
Uni e sidad Ex e nado de Colombia
DOI: h p://dx.doi.o g/10.14718/Cul u aLa inoam.2021.34.2.7
1. In oducción
Las e lexiones p opues as en es e abajo se undan en las esis
de A nold Toynbee sob e el ascenso y la caída de las ci ilizaciones y
sob e el papel de las po encias (1963), en los deba es ilosó icos sob e
el pode y las dinámicas sociales de Be and Russell (1938), en las
e lexiones p opues as po Kan sob e la ana quía del o den polí ico
mode no. Es o es, sob e la ausencia de un o den supe io que hizo
de la gue a un mal inminen e (1979) y, en in, en un abajo p e io
de quien esc ibe es as líneas que colige, siguiendo esas e lexiones,
que el o den polí ico que impusie on las po encias de la denominada
ci ilización occiden al undado en la azón de Es ado y en el sobe a-
nismo i es ic o dio o igen a los p incipios y las no mas del de echo
* Ph.D en De echo en la Uni e sidad de Salamanca (España) con Es udios Posdoc o ales en la
Uni e sidad de Valencia (España). Realizó es udios de de echo en la Uni e sidad Ex e nado de
Colombia, se especializó en Ge encia de Asun os Públicos en la Uni e sidad Ex e nado de Co-
lombia y Columbia Uni e si y de Nue a Yo k, iene un Diploma de Es udios A anzados, D.E.A.
en De echo, Economía y Sociedad en la Unión Eu opea. En e sus econocimien os académicos
se pueden des aca la cali icación Sob esalien e Cum Laude que ob u o su esis doc o al, la elec-
ción como miemb o co espondien e de la Academia Colombiana de His o ia, la designación
como In es igado Senio del Minis e io de Ciencias y el econocimien o como P o eso Emé i-
o de la Uni e sidad Ex e nado de Colombia. En la ac ualidad se desempeña como Miemb o
de la Unidad de In es igación de la Uni e sidad Ex e nado de Colombia, como P o eso en las
asigna u as de Ciencia Polí ica, De echo In e nacional y Me odología de la In es igación en la
misma Uni e sidad y, en in, como P o eso en la Maes ía del Ins i u o de Al os Es udios pa a
el Desa ollo, IAED, del Minis e io de Relaciones Ex e io es de Colombia. Con ac o: be na do.
[email p o ec ed]
El p esen e a ículo es esul ado de un p oyec o de in es igación desa ollado en la Uni e sidad
Ex e nado de Colombia
Fecha de ecepción: 6 de ab il de 2021; echa de acep ación: 10 de mayo de 2021.
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BERNARDO VELA ORBEGOZO
in e nacional clásico que jus i icó la ba ba ie de las gue as en e los
impe ios eu opeos. Mien as la denominada his o ia o icial enal ecía el
he oísmo de los polí icos y los mili a es cub iendo con el con enien e
“man o del ol ido” la a ocidad gene ada en las ba allas (Vela, 2019).
Tols oi ecue da, en es e sen ido, los días aciagos de la “ges a”
napoleónica en Rusia poniendo en e idencia que la azón de Es ado
p e alecía sob e los p incipios de humanidad y cons a ando de esa
mane a que el sobe anismo i es ic o del de echo in e nacional clásico
es aba lle ando a la humanidad a un abismo mo al que pa ecía an
p o undo como inexo able. Además, el genial no elis a ue más allá
pa a insis i en Gue a y paz que las bu guesías ins umen aliza on el
apa a o es a al en bene icio de sus in e eses económicos, a ojando
a miles de jó enes a una gue a c uel que se hizo en nomb e de la
sobe anía, pe o que en e dad obedecía a los in e eses mezquinos de
algunos pode osos (2006).
Sob e esas bases, lo que in e esa des aca en es e a ículo es que el
o den polí ico mode no aná quico que impusie on los impe ios eu o-
peos -las me ópolis- ambién legi imó la a ocidad de las gue as de
conquis a e in asión en Amé ica, Asia y Á ica -las pe i e ias- y, sob e
esas bases, las p ác icas exec ables del colonialismo, es o es, la explo-
ación, el expolio, el acismo y la disc iminación. En e ec o, de echo
in e nacional clásico jus i icó las elaciones polí icas de dominación y
las elaciones económicas de dependencia que signi ica on pa a los
e i o ios colonizados la explo ación masi a de pe sonas has a la
escla i ud y el ex e minio y, además, el expolio de sus iquezas cul-
u ales y económicas has a la dep edación de sus ecu sos na u ales.
Toynbee (1963) sos iene, en es e sen ido, que el denominado mundo
mode no ue el escena io de la hegemonía de la ci ilización occiden al
y, a la ez, el con ex o que p opició sucesi as gue as en e impe ios
que se mani es a on, en e o as cosas, en la epa ición colonial de los
e i o ios del Plane a.
Hobsbawm (1995), con un c i e io pa ecido, ag ega que los im-
pe ios de Eu opa occiden al impusie on su supe io idad cul u al y
ecnológica y, sob e esas bases, ans o ma on y gobe na on el mundo
median e el modelo de desa ollo capi alis a que globalizó sus eglas,
sus i udes y, con ellas, sus con adicciones y icios. De es a mane-
a, mien as esas me ópolis indus ializadas acumulaban capi ales, en
buena pa e g acias al sac i icio de las pe i e ias, la humanidad a anzó
hacia un impe ialismo económico, que se con i ió en la an esala de
las denominadas gue as mundiales.
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
En in, Keynes sos iene que la denominada p ime a gue a mundial
ue el p oduc o de la ana quía polí ica que p opicia on los con lic os
en e impe ios que se unie on a las acionalidades del impe ialismo
económico que dependía, en e o as cosas, de las ma e ias p imas
ba a as p oducidas en las colonias, que debían se anspo adas po
u as ma inas en dispu a (1987, p. 9 y ss.).
El de echo in e nacional clásico ambién ue un ac o de e minan-
e en la consolidación del o den polí ico mode no ca ac e izado po
la in e dependencia y la ana quía que impusie on los impe ios eu o-
peos1. Se puede a i ma , en es e sen ido, que más allá de los eno mes
desa ollos del humanismo alcanzados po la ene able Eu opa, los
p incipios y las no mas de ese de echo p imi i o jus i ica on la gue a
y la con i ie on en una p ác ica común y, de la misma mane a, jus-
i ica on las gue as de conquis a que die on o igen al colonialismo
mode no que ue, a su ez, uno de los mo o es de las denominadas
gue as mundiales. Po esas azones, Bedjaoui dice que los p incipios y
las no mas del de echo in e nacional clásico ep esen aban los alo es
que coincidían con los in e eses de los Es ados más pode osos que
igie on has a an es de la denominada segunda gue a mundial2.
Aho a bien, el colonialismo que se p olongó has a la segunda mi-
ad del Siglo XX y que ha sido es udiado desde la polí ica y la econo-
mía, ambién debe es udia se desde la pe spec i a cul u al po que se
undó en la imposición hegemónica de los alo es y los pa adigmas de
la denominada ci ilización occiden al y en la denominada his o ia o i-
cial que glo i icó las gue as de conquis a que p opicia on esa o ma
abominable y p olongada imposición de una ci ilización sob e o a.
Al mismo iempo, desconoció la memo ia de los pueblos encidos,
some idos y escla izados, imponiendo un elo muy con enien e sob e
las a ocidades impe ialis as. Quien impone una hegemonía, a i ma
Wal e Benjamin, cen aliza la his o ia y, de es a mane a, excluye o
minimiza la memo ia de los pueblos encidos y some idos (2000).
1. Max So ensen sos iene que “… en el de echo p imi i o de las naciones p e alecía la ana quía,
es o es, la ausencia de un o den in e nacional supe io a los es ados. En es e con ex o -con inúa-,
los es ados poseían el de echo a la gue a…” Exis ían unos lími es mo ales pa a hace la gue a,
ag ega el in e nacionalis a danés, pe o el de echo in e nacional nunca las es ableció. En conse-
cuencia, concluye, “Los es ados ue on, du an e siglos, los únicos jueces de lo que cons i uía una
causa álida y su icien e pa a ella”. (2011, p. 683).
2. El de echo in e nacional clásico, dice Bedjaoui “… se p esen aba como (a) un de echo oligá -
quico llamado a egi las elaciones en e Es ados ci ilizados miemb os de un club ce ado; (b)
un de echo plu oc á ico que au o izaba a esos Es ados a coloniza y a explo a los ecu sos de
o os pueblos; (c) un de echo no in e encionis a al máximo y, po an o, lo bas an e elabo ado
pa a pe mi i , po una pa e, un amplio laissez- ai e e laissez alle a los Es ados del club y, de o o
lado, una conciliación de esa libe ad de acción econocida no malmen e a odos es os Es ados”
(1995, p. 26).
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BERNARDO VELA ORBEGOZO
En es e pun o de la e lexión es pe inen e eco da que una de
las mani es aciones ípicas de la cen alidad de la his o ia que aquí se
c i ica y que se p oduce como consecuencia de la hegemonía de la ci-
ilización occiden al. Es la denominación de gue as mundiales que se
le ha dado a los dos g andes con lic os bélicos del siglo XX, pese a que
se p oduje on como consecuencia de p oblemas eu opeos -el sobe a-
nismo polí ico y el impe ialismo económico, po ejemplo- y pese a que
se susci a on en e i o ios eu opeos. Po esa azón, Reimond A on
sos iene que esas gue as deben conside a se eu opeas, excep o po la
in e ención de Es ados Unidos y Japón. (A on, 1961, pp. 231 y ss.).
Hechas es as conside aciones se puede colegi que el colonialismo
debe se de inido como consecuencia de un encuen o ci iliza o io que
gene ó sinc e ismo y mes izaje de cul u as di e en es que con luye on
en un mismo iempo y luga y que p oduje on una cul u a nue a con
ca ác e p opio. No obs an e, esas p ác icas inhumanas e ignominio-
sas ambién gene a on un p oceso nega i o de anscul u ación que,
en el ámbi o especí ico del es udio que se p opone en es e abajo, se
hizo e iden e en la adicalización de las p ác icas ela i as al deno-
minado eu ocen ismo que signi icó, en e o as cosas, dos dinámicas
undamen ales: en p ime luga , la imposición de la lengua y, po es e
camino, la imposición de los alo es y pa adigmas de la ci ilización
occiden al –“el que denomina, domina”, dicen los lingüis as- y, en se-
gundo luga , la cen alización de la his o ia que signi icó la minimiza-
ción de la memo ia de los pueblos some idos.
El colonialismo mode no debe comp ende se, pues, como un en-
cuen o ci iliza o io en el que una ci ilización se impuso sob e o a
en é minos polí icos, eligiosos, económicos y sociales. Los análisis
p opues os po Fanon (1962 y 2007), Mignolo (2007, 2003 y 1994),
Bhabha (2017), Said (1993), Spi ak (1990) o Césai e (2006), pese a
que se undan en pe spec i as eó icas muy di e en es, coinciden en
es a ase o y p oponen análisis que ienen dos obje i os: en p ime
luga , esigni ica la his o ia mode na y comp ende , en e o as cosas,
el e ec o que u o el conocimien o p oducido po lo países coloniza-
do es sob e los países colonizados y sus habi an es, las esis sob e la
in e io idad de los pueblos colonizados o el papel del de echo in e -
nacional clásico pa a legi ima y man ene ese s a u quo. En segundo
luga , es udia el p oceso de descolonización y las secuelas que se han
p olongado has a nues os días y, en e esas, las dinámicas que si ie-
on de base pa a es ablece la dominación polí ica, las es uc u as eco-
nómicas que gene a on la dependencia, las p ác icas acis as undadas
en la supues a supe io idad de la ci ilización eu opea y, cla o, las di i-
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
cul ades que a on a on y siguen a on ando los países que su ie on
el yugo colonial pa a econs ui , as su independencia, su iden idad
cul u al pa a digni ica su memo ia.
Es as e lexiones pe mi en colegi un co ola io his ó ico y o o
epis emológico que si en de hilo conduc o al p esen e a ículo.
De acue do con el co ola io his ó ico, el impe ialismo y el colonia-
lismo ue on dos ca as del o den global mode no undado en el
sobe anismo i es ic o y en la ana quía p omo idos po el de echo
in e nacional clásico que legi imó las gue as en e impe ios eu opeos
y que, as el descub imien o del nue o mundo, legi imó las gue as
de conquis a que p opicia on que una ci ilización se impusie a sob e
o a median e esa o ma abominable y p olongada de dominación po-
lí ica, de explo ación, de expolio económico y de imposición de una
cul u a sob e o a que condujo, con pos e io idad, a los mo imien os
de libe ación y a las gue as de independencia.
El co ola io epis emológico, po su a e, se puede enuncia así: al
socai e de los mo imien os de independencia ue eme giendo un de-
ba e que en iqueció la iloso ía polí ica y los análisis de los p ocesos de
países cuya memo ia se io opacada o anulada po el eu ocen ismo.
En e ec o, de la misma mane a en la que la de as ación ísica y mo al
p opiciada po las denominadas gue as mundiales ue el escena io eu-
opeo que p opició la eme gencia del pensamien o c í ico. La ba ba ie
del colonialismo, la a ocidad de las gue as de independencia y las
luchas in es inas po el pode que siguie on a esas gue as de inde-
pendencia -en muchos casos has a nues os días- ue on el escena io
a icano y asiá ico que p opició la eme gencia del pensamien o c í ico
poscolonial cuyo es udio es el obje o del p esen e a ículo.
2. Impe ialismo y colonialismo: dos ca as del o den polí ico
mode no
De las e lexiones p opues as se in ie e que ci ilización y io-
lencia no son cosas necesa iamen e opues as, y desde es a pe spec-
i a ambién se puede colegi que el denominado “descub imien o
de Amé ica”3, que ue seguido de un encuen o ci iliza o io en e el
3. “… los p ime os habi an es de lo que hoy es Amé ica -dice Gilhodes- no se conocían ni como
Amé ica, ni como Hemis e io occiden al, ni como Nue o Mundo. Es as nociones se las in en a on
pos e io men e los colonizado es ya que Amé ica es, an e odo, un hecho de colonización. La
denominación de Amé ica -sos iene Gilhodes- se p opició en un cong eso de geóg a os eu opeos
eunidos en la ciudad de Sain Dié, en 1507, que u o po obje o endi homenaje a su colega
i aliano Amé ico Vespuccio “. El ocablo La ina, ag ega Gilhodes, es de echa ecien e: “Fue
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BERNARDO VELA ORBEGOZO
Impe io español y los pueblos p ecolombinos en los e i o ios de
lo que desde en onces se denominó Las Indias, p odujo p ocesos de
mes izaje y de sinc e ismo y, además, condujo a la imposición de los
alo es y pa adigmas de la ci ilización occiden al sob e los p ocesos
ci iliza o ios p ecolombinos. En e ec o, esa ci ilización, encabezada
du an e el Renacimien o po España y Po ugal y undada en el ab-
solu ismo y el me can ilismo que p e alecie on en esos impe ios, se
impuso sob e las ci ilizaciones p ecolombinas, median e gue as de
conquis a y p ác icas colonialis as que gene a on mes izajes y sinc e-
ismos y que cen aliza on la his o ia4.
En o as palab as, con el obje o de ci iliza a los bá ba os, los eu-
opeos uni e saliza on sus p incipios y alo es imponiendo las e apas
de su his o ia: la ci ilización eu opea, dice Gal ung, se en endió a sí
misma como una ci ilización uni e sal y, desde es a pe spec i a, impu-
so sus alo es y pa adigmas de mane a hegemónica en los e i o ios
conquis ados undada en un mi o sob e la nobleza y supe io idad del
blanco y el icio e in e io idad de los abo ígenes (2003, 1998 y 1980).
En nomb e de la ci ilización y del c is ianismo, pues, se jus i ica on
los mé odos iolen os que p opicia on, en p ime luga , la explo ación
de los indígenas que en muchos casos signi icó su ex e minio5 y, en
p opues o a Napoleón III, empe ado de los anceses, po el senado Louis Che alie . Es de
ano a que Louis Che alie ue ances o del g an his o iado ancés F ancois Che alie , p ime
i ula de la cá ed a de Amé ica La ina en la Sobo na. Con es o el senado que ía legi ima la in-
asión deMéxico po las opas ancesas hace cien o cua en a años. En búsqueda de un impe io
colonial, los anceses usa on el p e ex o de la de ensa de la la inidad y la eligión, en sus di íciles
elaciones con el Papa en I alia, en e a la amenaza de los anglosajones, los no eame icanos
que se habían apode ado de buena pa e del México de la independencia. Lo más ex año ue
que, a nomb e de la la inidad, se c eó un impe io a cuya cabeza ue colocado un Habsbu go, el
aus íaco Maximiliano, quien ue usilado apenas se e i a on las opas ancesas. Con al an ece-
den e -a guye Gilhodes-, cómo no pensa en la mala sue e de es a pa e de Amé ica al de ini su
iden idad. Se asocia on el sus an i o y el adje i o pa a cali ica a los e i o ios y a sus habi an es
nomb ados co ien emen e como los la inoame icanos. España ue -concluye Gilhodes- el país
que más se esis ió a la nue a denominación, y oda ía en iempos de F anco se u ilizó el é mino
Hispanidad pa a de ini la elación en e la península y lo que ue on sus colonias”. (Gilhodes,
2003, pp. 4 y ss; 25 y ss).
4. Como a i ma Miguel Rojas-Mix, el encuen o en e Piza o y los Inkas solo e minó con la im-
posición de las ue zas españolas sob e un impe io que a la sazón es aba en gue a ci il (1991) y,
de es a mane a, los abo ígenes ue on some idos a la se idumb e con undamen o en el p ejuicio
sob e la nobleza y la ci ilización del blanco y sob e el icio y la ba ba ie de los abo ígenes que
cob ó nue a ue za du an e el Renacimien o, cuando España y Po ugal ue on las po encias del
mundo. La geopolí ica de los impe ios colonizado es como España en e a sus colonias e a, dice
Agnew, una geopolí ica ci iliza o ia po que pa a jus i ica se hizo p e alece la esis de la supe io-
idad de la ci ilización mode na (2005, p. 11y ss.).
5. Po esa azón, Edua do Galeano (1991) sos iene que “… cuando ellos llega on enían sus bi-
blias y noso os eníamos las ie as. Nos pidie on en onces que ce á amos los ojos y ezá amos.
Cuando los ab imos, noso os eníamos sus biblias y ellos nues as ie as…”. Galeano p o undiza
en su análisis ag egando que la emp esa impe ial española en Amé ica -como las o as que se lle a-
on a cabo con an e io idad o las que se ealiza on con pos e io idad- ue una gue a de conquis a
seguida de una colonización que necesi aba ga an iza la usu pación y el despojo. Esas emp esas
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UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
segundo luga , la escla i ud de las pe sonas neg as secues adas en las
cos as a icanas6.
En es e pun o del deba e es p eciso ag ega que la p ác ica colo-
nialis a de los impe ios eu opeos es aba undada en el p ejuicio sob e
la supe io idad de su p opia ci ilización, que supone o o p ejuicio:
el de la exis encia de las azas humanas di e enciadas desde su o igen
y po sus cualidades que si ió de mane a muy e icaz pa a legi ima el
dominio que se impuso sob e los pueblos abo ígenes y la escla i ud
a la que ue on some idas las pe sonas neg as cap u adas en Á ica,
que no se ans o ma on con las ideas pos e io es de la Ilus ación que
ue on acogidas po las éli es c iollas.
3. Ilus ación, ciencia y colonialismo
Si se conside an las ideas p opues as se puede a i ma que, pese a
que las gue as de independencia u ie on undamen o en las ideas
indi idualis as y libe ales p opias de la Eu opa ilus ada, no log a on
ans o ma la es uc u a je a quizada que nos he edó la dominación
colonial española po que bajo el nue o o den epublicano se p olon-
ga on las p ác icas sociales seño iales y je a quizadas p opias del colo-
nialismo. Se puede a i ma , en es e sen ido, que el modelo económico
colonial impues o po España y undado en la enencia de la ie a
e minó adap ándose al nue o o den económico lide ado po Ingla-
e a, que lle ó a los nue os es ados la inoame icanos independien es
a adhe i se como expo ado es de ma e ias p imas (Machado, 2021).
no pueden conside a se, pues, como un ac o de descub imien o, sino como un ac o de encub i-
mien o. En e ec o, Galeano sos iene que la conquis a seguida del colonialismo no debe conside a-
se un hallazgo, o la e elación de la exis encia de un “nue o mundo”, sino un ac o de dominación
que median e coa adas ideológicas “escondió” los medios iolen os de los que se alió el impe io
español pa a usu pa y despoja y, además, pa a con e i esa a bi a iedad en de echo (1991).
6. La escla i ud e a una p ác ica común que se jus i icó desde la An igüedad, en e o os, po
ilóso os de la G ecia Clásica como A is ó eles, aunque es p eciso deci que el sabio g iego es a-
blecía algunas condiciones pa a que es a p ác ica ue a jus i icable. Los omanos, po su pa e,
man u ie on la p ác ica de la escla i ud mien as ue on la po encia del mundo, y su jus i icación
adqui ió la legi imidad que le daban las cláusulas del de echo (A is ó eles, 2001; Ba ke , 1906;
y Mille , 1995). Du an e el medioe o la jus i icación de es a p ác ica inhumana adqui ió nue as
di icul ades que p o enían del c is ianismo, pe o los pensado es se die on la o ma de hace lo
conside ando que e a jus o que una pe sona ue a educida a esa condición como al e na i a a una
mue e me ecida, o como una conmu ación de la pena de mue e o, en in, como el cas igo a un
pagano que e a cap u ado en una gue a jus a. El p incipal deba e sob e el ema lo a on ó Tomás
de Aquino quien, undado en la pe spec i a a is o élica, sos u o que algunas pe sonas son sie os
po na u aleza. Además, siguiendo a Isido o de Se illa, insis ía en que esa ins i ución pe enecía
al de echo de gen es, y como es e es un de echo di ino, la escla i ud se jus i icaba en nomb e de la
eligión c is iana (De Aquino, 1882, 57, 3 ad 2.)
168 Cul u a La inoam. Volumen 34, núme o 2, julio-diciemb e 2021, pp. 160-189
BERNARDO VELA ORBEGOZO
Po su pa e, los desa ollos de la ciencia hacían pensa que se-
ían supe ados los de e minismos biológicos, no abolió los p ejuicios
sociales po que, como en muchos o os aspec os, la acionalidad
cien í ica ue ins umen alizada al se icio del es a uo quo y siguió le-
gi imando la disc iminación, la exclusión social y la escla i ud que, a
su ez, es aban al se icio de unos in e eses sociales y de unas p ác-
icas económicas pa icula es. En e ec o, los desa ollos de la ciencia
que p omo ie on las e oluciones indus iales, la consolidación del
capi alismo y las comunicaciones, p opicia on una ans o mación
esencial del o den global y, además, el ascenso de Ingla e a como la
nue a po encia mundial, pe o no ans o ma on las p ác icas econó-
micas que se habían es ablecido en los e i o ios coloniales ni abolie-
on las p ác icas sociales injus as y excluyen es po que Spence (1942)
p opuso un supues o undamen o cien í ico -que se denominó da wi-
nismo social- que conside aba que la aza blanca y la cul u a eu opea
enían in eligencia, desa ollo mo al y ue za de olun ad supe io es7.
Además, debe conside a se que a la luz de los pa adigmas del li-
be alismo económico el colonialismo y la escla i ud es aban pe dien-
do alo po que en algunos casos el balance en e cos os y bene icios
esul aba nega i o. Es a si uación se puede cons a a , sob e odo, en
las colonias a icanas pues las me ópolis no lle a on in e siones que
gene a an p ocesos de acumulación capi alis a p ima ia y, en conse-
cuencia, el a aso ecnológico en e a las o as colonias e a conside a-
ble. Se puede ad e i , pues, que es e balance económico nega i o que
p oducían algunas colonias a icanas no signi icó el in del dominio
colonial po que los impe ios eu opeos enían o o ipo de in e eses
geoes a égicos que hicie on que se p olonga a.
No obs an e, desde inales del Siglo XIX el impe ialismo eco-
nómico condujo a una c isis global que signi icó el inal de la hege-
monía inglesa en el mundo y que se puede ma ca en los inicios del
siglo XX con el es allido de la g an gue a, un con lic o bélico de
dimensiones inusi adas que solo se puede explica , como a i man
Keynes y Hobsbawm, po azones polí icas, es o es, po la in e de-
pendencia y la ana quía que p e alecía en el o den mundial y que
hacía de la gue a un mal inminen e, y po azones económicas, es
deci , po la globalización del capi alismo y sus con adicciones y,
7. Es e supues o undamen o cien í ico del acismo se denominó da winismo social y se con i ió
en el p eámbulo del mo imien o eugenésico que se undó en G an B e aña po Pea son y Gal on
(1998) y p olongó los p ejuicios acis as que alcanza on una de sus peo es exp esiones en el na-
zismo. El acismo, dice Dosil Mancilla, es una eo ía que alo a a las pe sonas con base en una
supues a di e encia de azas biológicas, es o es, se basa en la e olución de las eo ías acis as y en
su inculación con el desa ollo de la biología y la an opología (1998, p. 12 y ss.).
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
colonialismo; en segundo luga , como una c í ica del de echo in e na-
cional clásico cuyos p incipios y no mas jus i ica on la gue a y, de
es a mane a, la conquis a y la dominación colonial, y, en e ce luga ,
como una ap oximación c í ica a los mo imien os de independen-
cia, a las a oces gue as libe a ias y, además, al p oceso c í ico -y
en muchos casos iolen o- de la cons ucción de los nue os es ados
independien es.
Desde es a nue a pe spec i a eó ica se pueden colegi es ase os:
En p ime luga , que exis e una co espondencia -o co elación
di ec a- en e las dinámicas de los impe ios eu opeos -el no e, o las
me ópolis- y el some imien o de las colonias -el su , o la pe i e ia- que
u o o igen en los encuen os ci iliza o ios y que es u o de e minada
po la imposición de los alo es y pa adigmas de Occiden e, po la
dominación polí ica impe ial y po la imposición del modelo de desa-
ollo capi alis a y que, en in, ue jus i icada po los p incipios y las
no mas del de echo in e nacional clásico.
En segundo luga , que la explo ación de los abo ígenes, la escla i-
ud de los a icanos y el expolio de las ma e ias p imas en las pe i e ias
ue on esenciales pa a que eme gie an la indus ialización y el pode
de las éli es bu guesas en las me ópolis.
En e ce luga , que la co espondencia en e impe ialismo y co-
lonialismo se ue ompiendo en la medida en la que en las pe i e ias
eme gían oces c í icas, muchas de ellas o madas en las academias de
las me ópolis, que p oponían la emancipación, q buscaban digni ica
la memo ia de los pueblos some idos, insis ían en ena po in el
expolio de sus ecu sos y que hacían un llamado pa a cons ui una
nue a o ma polí ica que p odujo, poco a poco, la eme gencia de los
sabe es c í icos del poscolonialismo, que se pueden p opone en dos
g andes g upos de p egun as:
El p ime g upo de p egun as ecu ía a los desa ollos mo ales
que se habían alcanzado en onces en el o den global y se cues iona-
ban si los impe ios colonialis as es aban dispues os a conside a las
azones de jus icia que enca naban las demandas de libe ad de las
colonias: ¿p opició la ene able Eu opa un p oceso de libe ad de
acue do con los p incipios que ena bola on desde los o ígenes de la
mode nidad y, en consecuencia, hab ía un p oceso de cons ucción
pací ico de la au onomía de los pueblos some idos, o e a necesa io
usa la ue za pa a alcanza la independencia?, ¿es u ie on los impe-
ios colonialis as a la al u a de la lección mo al que es aba con enida
en las jus as demandas de independencia de las colonias, o ecu i ían
a es a egias sucias pa a impedi lo?
176 Cul u a La inoam. Volumen 34, núme o 2, julio-diciemb e 2021, pp. 160-189
BERNARDO VELA ORBEGOZO
El segundo g upo de p egun as se e e ía a los líde es de esos
mo imien os independen is as, a quienes oma on el pode as la
descolonización y a los pueblos que los apoya on: ¿es aban ellos a la
al u a de las ci cuns ancias y p opicia ían as la independencia de
sus países la c eación de un nue o o den menos iolen o, más lib e
y más unido capaz de inse a se en el o den global y de a on a de
mane a c ea i a las di icul ades p opias de la es uc u a aná quica e
ines able de un mundo en el que p e alecen las po encias, en el que se
imponen las acionalidades del capi alismo excluyen e y en el que son
some idos los países más débiles?, ¿pudie on esos pueblos supe a
las a as de un pasado de some imien o que cen alizó la his o ia y,
de es a mane a, pudie on ecupe a su memo ia?, ¿pudie on los nue-
os Es ados independien es -los la inoame icanos y, un siglo y medio
después, los asiá icos y los a icanos- asumi con c ea i idad el e o
de la independencia y ans o ma el iejo o den, u ie on la esilien-
cia necesa ia pa a supe a los aumas del pasado y, sob e esas bases,
pudie on cons ui un o den social cohe en e con las demandas de
libe ad y de jus icia que se ena bola on po pa e de los mo imien os
independen is as?
En o as palab as, ¿pudie on adueña se de sus p opios p ocesos
pa a digni ica su memo ia en e a la hegemonía impe ial y en e
a los p ejuicios aciales y al p ejuicio de la supe io idad del homb e
blanco, que es aban en la en aña cul u al de la dominación colonial?
En es e pun o del deba e es p eciso señala que las nue as p o-
pues as eó icas poscoloniales aba caban di e encias esenciales. Es-
án, en p ime luga , las ideas paci is as que se hon an y se siguen
en es e a ículo y que ue on p opues as po Maha ma Gandhi como
una exho ación é ica -el sa yag aha- que consis ía en un llamado a
las poblaciones de los e i o ios coloniales a no ecu i a los medios
iolen os -las gue as de independencia- y, en cambio, a in oca las
azones de la jus icia pa a demanda en e al impe io b i ánico el
espe o de la dignidad humana y el espe o de la libe ad de la India.
En o as palab as, se a aba de una acción no iolen a pe o libe a ia
y alien e, que con as aba con el b u al pode colonial del impe io
b i ánico y que, po su ue za é ica, lo deslegi imaba (Gandhi, 1983).
No obs an e, conside ando que no odas las ap oximaciones eó-
icas en a o de la independencia siguen las pe spec i as de Gandhi,
ambién se deben conside a los en oques más p agmá icos de quie-
nes es án en a o de una jus i icación de la gue a como medio pa a
alcanza el in de la independencia. En e ec o, desde que ealizó sus
es udios en F ancia, y en abie a oposición a las ideas paci is as de
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
Gandhi, F an z Fanon apoyó la lucha a gelina po la independencia
pa a con e i se, más a de, en miemb o del F en e de Libe ación Na-
cional A gelino (Fanon, 1962 y 2007).
Pa a e mina es a pa e del deba e es p eciso ad e i que las eo-
ías poscoloniales p opicia on una ampliación de la eo ía del Es ado.
En e ec o, el o igen de los Es ados-nación en Eu opa occiden al suele
es a asociado a las gue as de uni icación p omo idas po los p ínci-
pes (Webe , 1993; Tilly, 1992; y Elías, 2009). No obs an e, en Amé i-
ca, Asia y Á ica el o igen de los es ados ue p opiciado, en la mayo ía
de los casos, median e gue as de independencia en cuyo con ex o
nacie on las eo ías poscoloniales.
7. ¿Pudie on los pueblos colonizados econs ui su memo ia
y su iden idad y gene a un p oceso de desa ollo más equi a i o
e incluyen e?
Conside ando que las eo ías poscoloniales son en oques c í icos
po que buscan ecupe a la memo ia de los pueblos que ue on en-
cidos y some idos y, al mismo iempo, p oponen la supe ación del
discu so deplo able de las culpas pa a cons ui un discu so de la
memo ia, la digni icación y la esiliencia, se puede ad e i que han
se ido pa a indaga los o ígenes y la esencia del de echo in e nacional
con empo áneo y de las Naciones Unidas.
En es e sen ido, lo que se puede cons a a es que la mayo ía de los
países de la pe i e ia es aba some ida al pode colonial cuando se es a-
bleció ese nue o o den global y, en consecuencia, p oponen una cues-
ión: ¿log a on los acue dos de las po encias iun an es de la segunda
gue a mundial es ablece eglas de coope ación capaces de cons ui
un mundo más pací ico, más lib e y más equi a i o?, ¿ u ie on esas
nue as eglas un impac o igual en odos los países del mundo?
Como ya se ad i ió, los mo imien os de independencia p opi-
cia on la eme gencia de unos nue os en oques eó icos c í icos que
enían po obje i o que los e i o ios coloniales -y, en gene al, los
países de la pe i e ia- se adueña an de sus p opios des inos, pa a que
digni ica an su memo ia y pa a que ga an iza an una up u a con el
pasado de dominación polí ica y de dependencia económica.
No obs an e, lo que se pudo cons a a es que los p ocesos de in-
dependencia, que ans o ma on a du as penas la elación polí ica
de dominación con las me ópolis, no es ablecie on un nue o o den
que les pe mi ie a supe a la hegemonía cul u al de occiden e po que
178 Cul u a La inoam. Volumen 34, núme o 2, julio-diciemb e 2021, pp. 160-189
BERNARDO VELA ORBEGOZO
es aba en la en aña misma de la dominación y de la his o ia o icial.
Como decía Gandhi, en algún momen o los e i o ios coloniales en-
d ían que a on a las consecuencias de habe usado la ue za pa a
supe a la ep esión b u al de los impe ios colonialis as, po que esa
ue za pasó a en ilece las luchas po el pode de las éli es locales
que gene a on lo que en Amé ica se denominó pa ias bobas, es o es,
gobie nos locales que no log a on acue dos sociales amplios y que, en
consecuencia, en en a on la oposición de g upos que se habían a ma-
do desde cuando en en a on las a oces gue as de independencia.
En o as palab as, el des ino de esos países no es u o ma cado po
deba es polí icos, económicos y cul u ales ans o mado es, sino po
ue zas que busca on accede al pode po la ía a mada. Se puede
a i ma , en es e sen ido, que en e las gue as de independencia y las
gue as po el pode hubo una con inuidad his ó ica lamen able que
limi ó desde sus o ígenes la ida de los nue os Es ados.
A es a c í ica si uación hay que ag ega que el o den global es-
ablecido as la denominada segunda gue a mundial siguió ep o-
duciendo las dinámicas de dominación median e la hegemonía y la
uni e salización de los alo es y los pa adigmas de la ci ilización oc-
ciden al y que, en consecuencia, la paula ina llegada de los nue os
Es ados a la Asamblea Gene al de las Naciones Unidas no modi icó
la elación de ue zas -o las dinámicas del pode - que siguie on siendo
a o ables a las g andes po encias. En e ec o, los impe ios colonialis-
as siguie on siendo eacios a econoce sus a ocidades del pasado y
las nue as po encias nacidas as la con lag ación bélica, más que un
apoyo decidido, some ie on el des ino de los Es ados ecién nacidos a
sus es a egias polí icas y económicas.
Si se p opone es e análisis desde la pe spec i a ju ídica se debe
ag ega que, más allá de los discu sos g andilocuen es de las po en-
cias sob e la coope ación como un ins umen o pa a alcanza la paz
en el mundo, el de echo in e nacional con empo áneo siguió siendo
un ins umen o de las dinámicas p opias de la ci ilización occiden al,
po que no ans o mó la esencia sobe anis a e in e dependien e del
o den global en el que p e alecen las po encias. En e ec o, si se consi-
de an los é minos de Kelsen se puede colegi que pa a que haya paz
en el mundo se necesi a que los p incipios y las no mas del de echo
in e nacional es én po encima del o den ju ídico es a al po que solo
de esa mane a se puede es ablece “…una o ganización in e nacional
median e la cual se e i e e ec i amen e la gue a en e las naciones
de es a Tie a” (2008, en el P e acio). No obs an e, lo que se puede
cons a a es que los o ganismos in e nacionales nacie on some idos a
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
las dinámicas c í icas e ines ables que se de i an de las elaciones de
pode po que los Es ados no les ans i ie on las compe encias sobe-
anas necesa ias pa a es ablece un e dade o o den sup aes a al.
A es e p oceso cul u al, polí ico y ju ídico hay que ag ega las a-
zones económicas po que los Es ados ecién nacidos -y, en gene al, los
Es ados en ías de desa ollo-, en busca de un modelo de desa ollo
p opio, no encon a on al e na i a di e en e que la de inse a se en la
economía global y, de es a mane a, la de some e se a la acionalidad
del capi alismo que p olongó sus elaciones de la dependencia. Como
sos ienen expe os en economía in e nacional (K ugman, Obs eld,
Heilb one y Milbe ), la p olongación de ese dominio económico pue-
de cons a a se po que las colonias o países de ecien e independencia
queda on inse ados en el me cado mundial de mane a pa cial, pues la
demanda ex e na les lle ó a especializa se en la p oducción de ma e ias
p imas ag ícolas y mine as9. Ama ya Sen, po su pa e, ag ega que el
pasado colonialis a es una de las causas que explica el subdesa ollo, la
dependencia ecnológica y las asime ías come ciales y inancie as que
siguen a ec ando a los países de ecien e independencia (1999, p. 20).
Si es a e lexión se p opone en los é minos más amplios del de-
sa ollo, lo que se puede co obo a es que la p opues a del Bloque
Su p omo ida en 1974 en la Asamblea Gene al y denominada De-
cla ación sob e el Es ablecimien o de un Nue o O den Económico In-
e nacional -NOEI- en en ó muchas di icul ades. Como dice Waelde,
es a p opues a no se alineaba con la dico omía de la gue a ía y, en
consecuencia, su ió una mue e p ema u a10.
9. El pa ón-o o u o ela i o éxi o, pues si en e 1870 y 1914 los p ecios no subie on an o como
en el pe íodo inmedia amen e pos e io , es o es, en e 1918 y 1939, el sis ema no u o un impac-
o deseable sob e el empleo, po que los países subo dina on sus polí icas económicas in e nas
al obje i o del equilib io ex e no. No obs an e, ag egan que es e mecanismo no ga an izó una
economía in e nacional más anspa en e y equi a i a, pues el ajus e au omá ico del que hablan
los economis as clásicos no se hizo e ec i o po que los gobie nos no cumplían a cabalidad con
las denominadas eglas de juego del equilib io ex e no y, en la p ác ica, los países con ese as
de ici a ias e mina on sopo ando la ca ga de ese equilib io (K ugman y Obs eld, 1996, pp. 641
y ss. y Heilb one y Milbe , 1998, pp. 61 y ss.; 64 y ss.).
10. La mue e p ema u a del NOEI se debe, según Waelde, a las siguien es azones: en p ime
luga , los países que habían sido líde es en la p opues a —como B asil, A gen ina, México, China,
India— e mina on e o mando adicalmen e sus economías pa a ajus a las a las p ác icas del
me cado lib e, es o es, ape u a económica, des egulación, búsqueda de in e sión ex anje a y
p i a izaciones. En segundo luga , los negocios no podían se con olados po con e encias di-
plomá icas. En e ce luga , los países que siguie on al pie de la le a las ece as de la p opues a
u ie on que a on a c isis económicas que e mina on pe judicando sus p eca ias economías.
En cua o luga , en los sec o es económicos de los países del denominado en onces Te ce Mundo,
donde se p ac ica on las ece as de la es a ización, más que e iciencia y p oduc i idad se gene a-
on pé didas y subsidios, pues las emp esas es a izadas se habían con e ido en un ins umen o de
la polí ica nacionalis a y, además, había co upción, egulación excesi a, bu oc a ización, de o-
che e ine iciencia en la acción de los Es ados. En in, en quin o luga , la decla ación de mo a o ia
que gene ó la llamada c isis de la deuda (1998, pp. 771 a 804).
180 Cul u a La inoam. Volumen 34, núme o 2, julio-diciemb e 2021, pp. 160-189
BERNARDO VELA ORBEGOZO
Una sue e pa ecida a la p opues a del NOEI u ie on o as eco-
mendaciones eme gidas en la Asamblea Gene al en a o de los nue-
os Es ados eme gidos as la descolonización y, en gene al, en a o
de los países en ías de desa ollo. En es e pun o es p eciso dis ingui
en e el obje i o de la ideología del desa ollo, que es el desa ollo
económico y el bienes a social en gene al, y el obje i o del de echo
in e nacional del desa ollo que es, especí icamen e, el desa ollo eco-
nómico y social de los países denominados en ías de desa ollo. He-
cha es a acla ación se puede ad e i que, en e ec o, los acue dos de
la comunidad in e nacional en el seno de la Asamblea Gene al, p o-
pues os como ecomendaciones que han pasado a compone el llama-
do de echo in e nacional del desa ollo11, se han es ellado con a la
acionalidad económica indi idualis a auspiciada po los o ganismos
económicos in e nacionales, como lo sos u ie on los expe os del P o-
g ama de las Naciones Unidas pa a el Desa ollo -PNUD-12 y muchos
des acados in es igado es independien es (S igli z, 2012; K ugman,
2012; y Falk, 2002).
En las pos ime ías del siglo XX, cuando llegó a su in la gue a
ía po que cayó el bloque comunis a a as ado po la implosión del
impe io so ié ico, la si uación económica pa a los jó enes Es ados in-
dependien es y, en gene al, pa a los países en ías de desa ollo, no
cambió de mane a sus ancial po que bajo la hegemonía de los Es-
ados Unidos los o ganismos económicos in e nacionales en a iza on
los p incipios de la escuela clásica y, en consecuencia, su ges ión omó
el camino del denominado consenso de Washing on. Les e Tu ow
sos iene, en es e sen ido, que el sis ema p opues o po la escuela clási-
ca y po sus de enso es en el mundo con empo áneo no signi icó una
co ección de las asime ías económicas en e los países que pa ici-
paban en la economía in e nacional (1995, pp. 13 y ss.). Du an e la se-
gunda ase del p oceso de globalización, dice MacEwan, la si uación
de los países en ías de desa ollo, y de los nue os Es ados eme gidos
as la descolonización, se o nó más c í ica po que las ins i uciones
de B e on Woods no conside a on las c ecien es di e encias que hay
en e los países en ías de desa ollo y, en consecuencia, no gene a on
11. La idea de un conjun o de no mas de ca ác e in e nacional que u ie an como inalidad
p imo dial la p omoción del desa ollo de los países en ías de desa ollo ue expues a po And é
Philip, en un coloquio in e nacional lle ado a cabo en Niza, en mayo de 1965, sob e la necesidad
de la adap ación de Naciones Unidas a un mundo que, po aquel en onces ya empezaba a plan ea
con más cla idad el p oblema de la desigualdad en el desa ollo en e los Es ados (Philip, 1965,
pp. 129 y ss.).
12. Todos los in o mes sob e desa ollo humano del P og ama de Naciones Unidas pa a el Desa-
ollo se pueden consul a en h p://hd .undp.o g/ epo s
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
el impac o que se espe aba en é minos de supe a la pob eza y las
desigualdades (McEwan, 2001, pp. 15 y ss., y p. 47).
S ligli z, po su pa e, sos iene que las polí icas de ajus e económi-
co p omo idas po el denominado Consenso de Washing on ue on
un acaso en la mayo ía de los países en ías de desa ollo po que se
ans o ma on en ines en sí mismas, en o odoxia indiscu ible, más
que en medios pa a gene a un c ecimien o equi a i o y sos enible.
Los obje i os que debían p omo e los o ganismos económicos in-
e nacionales en los países en ías de desa ollo, dice el p o eso de
Columbia, es aban más elacionados con el desa ollo del me cado,
con la ape u a económica y las p i a izaciones que con la equidad
económica y social, el desa ollo democ á ico o la mejo a de los ni-
eles de ida de los más des a o ecidos (2002). Alonso, en el mismo
sen ido, sos iene que esas polí icas no conside a on los e ec os de as-
ado es de la in e nacionalización de la economía de me cado sob e
las ágiles, incipien es, p eca ias y c í icas economías de los países del
denominado e ce mundo (2000, pp. 74 y ss.).
Pese a que los o ganismos económicos ue on cambiando esa pe s-
pec i a limi ada del desa ollo de inales del siglo pasado, su impac o
en el desempeño y en los indicado es de desa ollo humano de los paí-
ses en ías de desa ollo ha sido p eca io en lo que a co ido del siglo
XXI. En e ec o, los expe os del PNUD sos ienen que la desigualdad
sigue siendo muy al a o que a en aumen o. “Se han p oducido -dice
el In o me de 2019- algunos a ances en ámbi os undamen ales a es-
cala mundial; po ejemplo, ha aumen ado el núme o de pe sonas que
consiguen sali de la pob eza y el de pe sonas que eciben una educa-
ción básica, aunque con inúan exis iendo di e encias signi ica i as”.
Al mismo iempo, ag egan que “…las desigualdades se es án amplian-
do en los amos supe io es de la escale a del p og eso” (2019).
In es igado es independien es, como K ugman (2012), sos ienen
que bajo la acionalidad económica de la globalización se han impues-
o unos especí icos pa adigmas de la economía -la aus e idad o sos-
enibilidad iscal- que conducen a una d ás ica educción del gas o
público que a ec a, de mane a especial, a las polí icas públicas de o -
den social. Lich ensz ejn, po su pa e, ag ega los o ganismos econó-
micos in e nacionales es án pe meados y con olados po los Es ados
Unidos y po la Banca P i ada y, po esa azón, p opone una p e-
gun a: “¿qué consecuencias p o undas y es uc u ales han enido en
sus di e en es e apas los en oques y las polí icas del Fondo Mone a io
In e nacional y el Banco Mundial en el uncionamien o capi alis a de
los países p es a a ios?” Sus di ec ices, dice, acili a on la en ada de
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BERNARDO VELA ORBEGOZO
in e siones ex anje as, p opulsa on la expansión de las ansnaciona-
les, aumen a on el endeudamien o y ca apul a on la expansión inan-
cie a in e nacional en manos de la banca p i ada (2012, p. 27 y ss).
En in, los ju is as ambién han ad e ido los p oblemas que se
susci an bajo las acionalidades que p e alecen en la globalización:
Fe ajoli dice que el Es ado pie de capacidad pa a con ola los pode-
es públicos en a o de los de echos de las mayo ías y, mo ido po las
lógicas que p e alecen en la in e nacionalización de la economía de
me cado, pie de su capacidad legisla i a en a o de g upos mino i a-
ios que se bene ician de la inse ción que el país hace en la economía
global (2006, pp. 17 y ss.).
En o as palab as, los p ocesos de descolonización p opicia on un
deba e que, más allá de la up u a con el pode colonial, consis ía
en la necesidad cons ui sabe es sociales que in e pela an los pa a-
digmas an opocén icos de la ci ilización occiden al y que, de es a
mane a digni ica an la his o ia de los pueblos que die on o igen a
cosmogonías di e en es de las que esa ci ilización impone de mane a
hegemónica. En es e sen ido, es p eciso conside a el deba e ilosó ico
sob e la uni e salidad y la di e sidad po que p opició la eme gencia
del plu alismo ju ídico de Eugen Eh lich que desde la sociología se
opuso a los pa adigmas eminen emen e ju ídicos del monismo cons-
i ucionalis a kelseniano y, po es e camino, sos u o que el in é p e e
del de echo no debe a a se al o malismo ju ídico sino a las dinámi-
cas sociales. Exis e un de echo i ien e, dice el p o eso alemán, cuyo
conocimien o es posible cuando se es udia la obse ación di ec a de
la dinámica social, es o es, los hábi os y las ans o maciones que p o-
pician los g upos ju ídicamen e econocidos y, ambién, los g upos
igno ados, excluidos o desp eciados. Aho a bien, la pe spec i a socio-
lógica del plu alismo ju ídico pe mi e ol e a la díada en e impe ia-
lismo y colonialismo y, de mane a especí ica, a la elación que exis ió
en e el de echo del Impe io Español, es o es, en e las no mas colo-
nialis as -el de echo indiano- y algunas eglas y cos umb es del mundo
p ehispánico que sob e i ie on pese a la dominación colonial y, en es e
sen ido, comp ende el sinc e ismo, la amalgama o la simbiosis que
en onces se p odujo en e lo que se puede denomina de echo esc i o
de los eu opeos y el de echo i ien e de los abo ígenes (Eh lich, 2005).
Hay una pe spec i a di e en e del mul icul u alismo p opues a
po Will Kymlicka que ambién esul a muy ú il pa a hace la ap o-
ximación a los encuen os ci iliza o ios como el que se es udia en
el colonialismo mode no. El p o eso canadiense hace én asis en la
cons ucción del Es ado-nación y en la in luencia de los pa adigmas
183
¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
libe ales en su p oceso de ans o mación. En e esos pa adigmas se
encuen a el de la iden idad nacional que puede exclui a las mino ías.
Pese a que Kymlicka pa e de los pa adigmas del libe alismo, c i ica
a los pensado es libe ales que p opone una eo ía abs ac a sob e la
igualdad de de echos po que, con la excusa de la uni e salidad, es-
conde las di e encias cul u ales y sociales en e las pe sonas, las mino-
ías y los pueblos que con ibuyen con la di e sidad y la composición
del Es ado. En e ec o, pa a es e pensado canadiense, la di e sidad
debe en ende se como una iqueza que, además, pe mi e cons ui
alo es de con i encia y ole ancia (Kymlicka, 1996).
Los deba es ilosó icos sob e la uni e salidad y la di e sidad am-
bién p opicia on la eme gencia de p opues as ju ídicas e e idas es-
pecí icamen e al o den global impe ial-colonialis a que se impuso en
la mode nidad occiden al. An ony Anghie, po ejemplo, p opone en
muchos de sus abajos un deba e ilosó ico sob e dos cues iones esen-
ciales: la p ime a se e ie e a que el de echo in e nacional clásico e mi-
nó imponiendo y jus i icando el pode de los impe ios y legi imando
el colonialismo; la segunda, a que as las gue as de independencia
se p olongó la hegemonía cul u al p omo ida y ep oducida po los
países desa ollados median e el de echo in e nacional con empo áneo
que, a su ez, p olongó la dependencia económica de los países de la
pe i e ia (1996, 1999 y 2016).
8. Discusión
El impe ialismo y el colonialismo ue on dos ca as del o den global
mode no undado en el sobe anismo i es ic o, en la in e dependen-
cia y en la ana quía p omo idos po el de echo in e nacional clásico
que legi imó las gue as en e impe ios eu opeos y que, as el des-
cub imien o del nue o mundo, legi imó las gue as de conquis a que
p opicia on que una ci ilización se impusie a sob e o a median e una
o ma abominable y p olongada de dominación polí ica, de explo a-
ción, de expolio económico y de imposición de una cul u a sob e o a.
T as la p olongada dominación colonial se ue on susci ando unas
demandas de emancipación que p opicia on la eme gencia de unos
mo imien os de libe ación que ue on ep imidos b u almen e po
las au o idades de los impe ios colonialis as y que, en muchos casos,
conduje on a a oces gue as de independencia y, as el iun o de los
ebeldes, a luchas in es inas po el pode en e las éli es locales que se
p olonga on en los con ex os de la gue a ía, auspiciadas o apoyadas
184 Cul u a La inoam. Volumen 34, núme o 2, julio-diciemb e 2021, pp. 160-189
BERNARDO VELA ORBEGOZO
di ec amen e po las nue as po encias. Se puede a i ma , pues, que los
pueblos some idos debie on paga con sang e una independencia que
les pe mi ió ompe con el colonialismo eu opeo pa a a on a , con
pos e io idad, el dominio de los nue os impe ialismos.
Al socai e de las legí imas demandas de libe ad de los pueblos so-
me idos al colonialismo, y bajo el u bio y desolado pano ama de las
gue as de independencia, ue on eme giendo unos deba es que des-
nuda on las p ác icas sis emá icas y p olongadas po siglos de los im-
pe ios colonialis as. Esos deba es ue on consolidándose en la medida
en que se ue on decan ando las c í icas di igidas con a las es uc u-
as polí icas de la dominación colonial, las es uc u as económicas de
la dependencia y las es uc u as sociales je a quizadas undadas en el
p ejuicio de la supe io idad del homb e blanco y en el acismo que
p opició la escla i ud. No obs an e, la c í ica más impo an e ue la
que se p opuso en con a de la imposición hegemónica de los alo es
y pa adigmas de la ci ilización occiden al po que, sob e esas bases, los
impe ios eu opeos es ablecie on una cen alización de la his o ia que
minimizó o negó la ba ba ie p olongada en los e i o ios coloniales.
En e ec o, la c í ica de la hegemonía cul u al le dio hilo conduc o al
o igen de las eo ías poscoloniales y, po esa azón, su obje i o esen-
cial es la esigni icación de la his o ia mode na po que solo se pueden
hace isibles los pueblos encidos, y solo se puede digni ica su me-
mo ia, decons uyendo las dinámicas del o den global mode no.
Hay una simul aneidad en e la eo ía c í ica que eme gió en Eu o-
pa y las esis poscoloniales que eme gie on en Asia y Á ica al socai e
de los mo imien os de independencia y, además, hay una simili ud
po que en ambos casos se p opició un deba e epis emológico que en-
iqueció la iloso ía polí ica. En es e sen ido, se puede a i ma que el
colonialismo se debe en ende como un p oceso de la sociedad mo-
de na legi imado po la his o ia o icial, po el de echo in e nacional
clásico y, en el caso de España, po el de echo indiano, que comenzó
as el denominado “descub imien o de Amé ica” que ue seguido
de unas gue as de conquis a que p opicia on un encuen o ci iliza o-
io, en el que se impusie on de mane a hegemónica los alo es de la
ci ilización occiden al sob e los pueblos abo ígenes. Además, el colo-
nialismo ambién debe en ende se como el p oceso que p opició una
nue a o ma de escla i ud undada en el acismo, po que el come cio
de las pe sonas neg as ue acep ado y ampliamen e di undido po los
eu opeos en sus colonias con discu sos basados en el p ejuicio de la
supe io idad de los eu opeos y, muchos años después, con el discu so
pseudocien í ico del da winismo social.