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¿Libertad y dignidad tras la independencia política? Un debate sobre las tesis poscoloniales

Abstract

In the same way that the physical and moral devatation generated in the so-called words wars the European scenario that led to the emergence of critical thinking, the barbarism of colonialism, the atrocity of the wars of Independence and the internal struggles for power that followed. Those wars of Independence -in many cases to this day- were de American, Af-rican and Asian scene that led to the emergence of postcolonial critical thougt, the study of which is the object of this article.

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¿Libertad y dignidad tras la independencia política? Un debate sobre las tesis poscoloniales

Author: Vela Orbegozo, Bernardo
Year: 2021
DOI: http://dx.doi.org/10.14718/CulturaLatinoam.2021.34.2.71
Source: http://elea.unisa.it/xmlui/bitstream/10556/6334/5/Vela%20Orbegozo%2c%20B.%20Cultura%20Latinoamericana%2c%202021.pdf
Resumen
De la misma mane a que la de as ación ísica y mo al gene ada en las
denominadas gue as mundiales ue el escena io eu opeo que p opició la
eme gencia del pensamien o c í ico, la ba ba ie del colonialismo, la a o-
cidad de las gue as de independencia y las luchas in es inas po el pode
que siguie on a esas gue as de independencia, en muchos casos has a
nues os días, ue on el escena io ame icano, a icano y asiá ico que p o-
pició la eme gencia del pensamien o c í ico poscolonial, cuyo es udio es el
obje o del p esen e a ículo de in es igación.
Palab as cla e
Teo ías c í icas, colonialismo, independencia.
Abs ac
In he same way ha he physical and mo al de a a ion gene a ed in he
so-called wo ds wa s he Eu opean scena io ha led o he eme gence o
c i ical hinking, he ba ba ism o colonialism, he a oci y o he wa s o
Independence and he in e nal s uggles o powe ha ollowed. Those
wa s o Independence -in many cases o his day- we e de Ame ican, A -
ican and Asian scene ha led o he eme gence o pos colonial c i ical
houg , he s udy o which is he objec o his a icle.
Keywo ds
C i ical heo ies, colonialism, independence.
FREEDOM AND DIGNITY AFTER POLITICAL
INDEPENDENCE?
A DEBATE ON POSTCOLONIAL THESES
Re e encia: Vela O begozo, B. (2021). ¿Libe ad y dignidad as la independencia
polí ica? Un deba e sob e las esis poscoloniales. Cul u a La inoame icana, 34(2),
pp. 160-189. DOI: h p://dx.doi.o g/10.14718/Cul u aLa inoam.2021.34.2.7
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS
LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS
POSCOLONIALES
Be na do Vela O begozo *
Uni e sidad Ex e nado de Colombia
DOI: h p://dx.doi.o g/10.14718/Cul u aLa inoam.2021.34.2.7
1. In oducción
Las e lexiones p opues as en es e abajo se undan en las esis
de A nold Toynbee sob e el ascenso y la caída de las ci ilizaciones y
sob e el papel de las po encias (1963), en los deba es ilosó icos sob e
el pode y las dinámicas sociales de Be and Russell (1938), en las
e lexiones p opues as po Kan sob e la ana quía del o den polí ico
mode no. Es o es, sob e la ausencia de un o den supe io que hizo
de la gue a un mal inminen e (1979) y, en in, en un abajo p e io
de quien esc ibe es as líneas que colige, siguiendo esas e lexiones,
que el o den polí ico que impusie on las po encias de la denominada
ci ilización occiden al undado en la azón de Es ado y en el sobe a-
nismo i es ic o dio o igen a los p incipios y las no mas del de echo
* Ph.D en De echo en la Uni e sidad de Salamanca (España) con Es udios Posdoc o ales en la
Uni e sidad de Valencia (España). Realizó es udios de de echo en la Uni e sidad Ex e nado de
Colombia, se especializó en Ge encia de Asun os Públicos en la Uni e sidad Ex e nado de Co-
lombia y Columbia Uni e si y de Nue a Yo k, iene un Diploma de Es udios A anzados, D.E.A.
en De echo, Economía y Sociedad en la Unión Eu opea. En e sus econocimien os académicos
se pueden des aca la cali icación Sob esalien e Cum Laude que ob u o su esis doc o al, la elec-
ción como miemb o co espondien e de la Academia Colombiana de His o ia, la designación
como In es igado Senio del Minis e io de Ciencias y el econocimien o como P o eso Emé i-
o de la Uni e sidad Ex e nado de Colombia. En la ac ualidad se desempeña como Miemb o
de la Unidad de In es igación de la Uni e sidad Ex e nado de Colombia, como P o eso en las
asigna u as de Ciencia Polí ica, De echo In e nacional y Me odología de la In es igación en la
misma Uni e sidad y, en in, como P o eso en la Maes ía del Ins i u o de Al os Es udios pa a
el Desa ollo, IAED, del Minis e io de Relaciones Ex e io es de Colombia. Con ac o: be na do.
[email p o ec ed]
El p esen e a ículo es esul ado de un p oyec o de in es igación desa ollado en la Uni e sidad
Ex e nado de Colombia
Fecha de ecepción: 6 de ab il de 2021; echa de acep ación: 10 de mayo de 2021.
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BERNARDO VELA ORBEGOZO
in e nacional clásico que jus i icó la ba ba ie de las gue as en e los
impe ios eu opeos. Mien as la denominada his o ia o icial enal ecía el
he oísmo de los polí icos y los mili a es cub iendo con el con enien e
“man o del ol ido” la a ocidad gene ada en las ba allas (Vela, 2019).
Tols oi ecue da, en es e sen ido, los días aciagos de la “ges a”
napoleónica en Rusia poniendo en e idencia que la azón de Es ado
p e alecía sob e los p incipios de humanidad y cons a ando de esa
mane a que el sobe anismo i es ic o del de echo in e nacional clásico
es aba lle ando a la humanidad a un abismo mo al que pa ecía an
p o undo como inexo able. Además, el genial no elis a ue más allá
pa a insis i en Gue a y paz que las bu guesías ins umen aliza on el
apa a o es a al en bene icio de sus in e eses económicos, a ojando
a miles de jó enes a una gue a c uel que se hizo en nomb e de la
sobe anía, pe o que en e dad obedecía a los in e eses mezquinos de
algunos pode osos (2006).
Sob e esas bases, lo que in e esa des aca en es e a ículo es que el
o den polí ico mode no aná quico que impusie on los impe ios eu o-
peos -las me ópolis- ambién legi imó la a ocidad de las gue as de
conquis a e in asión en Amé ica, Asia y Á ica -las pe i e ias- y, sob e
esas bases, las p ác icas exec ables del colonialismo, es o es, la explo-
ación, el expolio, el acismo y la disc iminación. En e ec o, de echo
in e nacional clásico jus i icó las elaciones polí icas de dominación y
las elaciones económicas de dependencia que signi ica on pa a los
e i o ios colonizados la explo ación masi a de pe sonas has a la
escla i ud y el ex e minio y, además, el expolio de sus iquezas cul-
u ales y económicas has a la dep edación de sus ecu sos na u ales.
Toynbee (1963) sos iene, en es e sen ido, que el denominado mundo
mode no ue el escena io de la hegemonía de la ci ilización occiden al
y, a la ez, el con ex o que p opició sucesi as gue as en e impe ios
que se mani es a on, en e o as cosas, en la epa ición colonial de los
e i o ios del Plane a.
Hobsbawm (1995), con un c i e io pa ecido, ag ega que los im-
pe ios de Eu opa occiden al impusie on su supe io idad cul u al y
ecnológica y, sob e esas bases, ans o ma on y gobe na on el mundo
median e el modelo de desa ollo capi alis a que globalizó sus eglas,
sus i udes y, con ellas, sus con adicciones y icios. De es a mane-
a, mien as esas me ópolis indus ializadas acumulaban capi ales, en
buena pa e g acias al sac i icio de las pe i e ias, la humanidad a anzó
hacia un impe ialismo económico, que se con i ió en la an esala de
las denominadas gue as mundiales.
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
En in, Keynes sos iene que la denominada p ime a gue a mundial
ue el p oduc o de la ana quía polí ica que p opicia on los con lic os
en e impe ios que se unie on a las acionalidades del impe ialismo
económico que dependía, en e o as cosas, de las ma e ias p imas
ba a as p oducidas en las colonias, que debían se anspo adas po
u as ma inas en dispu a (1987, p. 9 y ss.).
El de echo in e nacional clásico ambién ue un ac o de e minan-
e en la consolidación del o den polí ico mode no ca ac e izado po
la in e dependencia y la ana quía que impusie on los impe ios eu o-
peos1. Se puede a i ma , en es e sen ido, que más allá de los eno mes
desa ollos del humanismo alcanzados po la ene able Eu opa, los
p incipios y las no mas de ese de echo p imi i o jus i ica on la gue a
y la con i ie on en una p ác ica común y, de la misma mane a, jus-
i ica on las gue as de conquis a que die on o igen al colonialismo
mode no que ue, a su ez, uno de los mo o es de las denominadas
gue as mundiales. Po esas azones, Bedjaoui dice que los p incipios y
las no mas del de echo in e nacional clásico ep esen aban los alo es
que coincidían con los in e eses de los Es ados más pode osos que
igie on has a an es de la denominada segunda gue a mundial2.
Aho a bien, el colonialismo que se p olongó has a la segunda mi-
ad del Siglo XX y que ha sido es udiado desde la polí ica y la econo-
mía, ambién debe es udia se desde la pe spec i a cul u al po que se
undó en la imposición hegemónica de los alo es y los pa adigmas de
la denominada ci ilización occiden al y en la denominada his o ia o i-
cial que glo i icó las gue as de conquis a que p opicia on esa o ma
abominable y p olongada imposición de una ci ilización sob e o a.
Al mismo iempo, desconoció la memo ia de los pueblos encidos,
some idos y escla izados, imponiendo un elo muy con enien e sob e
las a ocidades impe ialis as. Quien impone una hegemonía, a i ma
Wal e Benjamin, cen aliza la his o ia y, de es a mane a, excluye o
minimiza la memo ia de los pueblos encidos y some idos (2000).
1. Max So ensen sos iene que “… en el de echo p imi i o de las naciones p e alecía la ana quía,
es o es, la ausencia de un o den in e nacional supe io a los es ados. En es e con ex o -con inúa-,
los es ados poseían el de echo a la gue a…” Exis ían unos lími es mo ales pa a hace la gue a,
ag ega el in e nacionalis a danés, pe o el de echo in e nacional nunca las es ableció. En conse-
cuencia, concluye, “Los es ados ue on, du an e siglos, los únicos jueces de lo que cons i uía una
causa álida y su icien e pa a ella”. (2011, p. 683).
2. El de echo in e nacional clásico, dice Bedjaoui “… se p esen aba como (a) un de echo oligá -
quico llamado a egi las elaciones en e Es ados ci ilizados miemb os de un club ce ado; (b)
un de echo plu oc á ico que au o izaba a esos Es ados a coloniza y a explo a los ecu sos de
o os pueblos; (c) un de echo no in e encionis a al máximo y, po an o, lo bas an e elabo ado
pa a pe mi i , po una pa e, un amplio laissez- ai e e laissez alle a los Es ados del club y, de o o
lado, una conciliación de esa libe ad de acción econocida no malmen e a odos es os Es ados”
(1995, p. 26).
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BERNARDO VELA ORBEGOZO
En es e pun o de la e lexión es pe inen e eco da que una de
las mani es aciones ípicas de la cen alidad de la his o ia que aquí se
c i ica y que se p oduce como consecuencia de la hegemonía de la ci-
ilización occiden al. Es la denominación de gue as mundiales que se
le ha dado a los dos g andes con lic os bélicos del siglo XX, pese a que
se p oduje on como consecuencia de p oblemas eu opeos -el sobe a-
nismo polí ico y el impe ialismo económico, po ejemplo- y pese a que
se susci a on en e i o ios eu opeos. Po esa azón, Reimond A on
sos iene que esas gue as deben conside a se eu opeas, excep o po la
in e ención de Es ados Unidos y Japón. (A on, 1961, pp. 231 y ss.).
Hechas es as conside aciones se puede colegi que el colonialismo
debe se de inido como consecuencia de un encuen o ci iliza o io que
gene ó sinc e ismo y mes izaje de cul u as di e en es que con luye on
en un mismo iempo y luga y que p oduje on una cul u a nue a con
ca ác e p opio. No obs an e, esas p ác icas inhumanas e ignominio-
sas ambién gene a on un p oceso nega i o de anscul u ación que,
en el ámbi o especí ico del es udio que se p opone en es e abajo, se
hizo e iden e en la adicalización de las p ác icas ela i as al deno-
minado eu ocen ismo que signi icó, en e o as cosas, dos dinámicas
undamen ales: en p ime luga , la imposición de la lengua y, po es e
camino, la imposición de los alo es y pa adigmas de la ci ilización
occiden al –“el que denomina, domina”, dicen los lingüis as- y, en se-
gundo luga , la cen alización de la his o ia que signi icó la minimiza-
ción de la memo ia de los pueblos some idos.
El colonialismo mode no debe comp ende se, pues, como un en-
cuen o ci iliza o io en el que una ci ilización se impuso sob e o a
en é minos polí icos, eligiosos, económicos y sociales. Los análisis
p opues os po Fanon (1962 y 2007), Mignolo (2007, 2003 y 1994),
Bhabha (2017), Said (1993), Spi ak (1990) o Césai e (2006), pese a
que se undan en pe spec i as eó icas muy di e en es, coinciden en
es a ase o y p oponen análisis que ienen dos obje i os: en p ime
luga , esigni ica la his o ia mode na y comp ende , en e o as cosas,
el e ec o que u o el conocimien o p oducido po lo países coloniza-
do es sob e los países colonizados y sus habi an es, las esis sob e la
in e io idad de los pueblos colonizados o el papel del de echo in e -
nacional clásico pa a legi ima y man ene ese s a u quo. En segundo
luga , es udia el p oceso de descolonización y las secuelas que se han
p olongado has a nues os días y, en e esas, las dinámicas que si ie-
on de base pa a es ablece la dominación polí ica, las es uc u as eco-
nómicas que gene a on la dependencia, las p ác icas acis as undadas
en la supues a supe io idad de la ci ilización eu opea y, cla o, las di i-

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UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
cul ades que a on a on y siguen a on ando los países que su ie on
el yugo colonial pa a econs ui , as su independencia, su iden idad
cul u al pa a digni ica su memo ia.
Es as e lexiones pe mi en colegi un co ola io his ó ico y o o
epis emológico que si en de hilo conduc o al p esen e a ículo.
De acue do con el co ola io his ó ico, el impe ialismo y el colonia-
lismo ue on dos ca as del o den global mode no undado en el
sobe anismo i es ic o y en la ana quía p omo idos po el de echo
in e nacional clásico que legi imó las gue as en e impe ios eu opeos
y que, as el descub imien o del nue o mundo, legi imó las gue as
de conquis a que p opicia on que una ci ilización se impusie a sob e
o a median e esa o ma abominable y p olongada de dominación po-
lí ica, de explo ación, de expolio económico y de imposición de una
cul u a sob e o a que condujo, con pos e io idad, a los mo imien os
de libe ación y a las gue as de independencia.
El co ola io epis emológico, po su a e, se puede enuncia así: al
socai e de los mo imien os de independencia ue eme giendo un de-
ba e que en iqueció la iloso ía polí ica y los análisis de los p ocesos de
países cuya memo ia se io opacada o anulada po el eu ocen ismo.
En e ec o, de la misma mane a en la que la de as ación ísica y mo al
p opiciada po las denominadas gue as mundiales ue el escena io eu-
opeo que p opició la eme gencia del pensamien o c í ico. La ba ba ie
del colonialismo, la a ocidad de las gue as de independencia y las
luchas in es inas po el pode que siguie on a esas gue as de inde-
pendencia -en muchos casos has a nues os días- ue on el escena io
a icano y asiá ico que p opició la eme gencia del pensamien o c í ico
poscolonial cuyo es udio es el obje o del p esen e a ículo.
2. Impe ialismo y colonialismo: dos ca as del o den polí ico
mode no
De las e lexiones p opues as se in ie e que ci ilización y io-
lencia no son cosas necesa iamen e opues as, y desde es a pe spec-
i a ambién se puede colegi que el denominado “descub imien o
de Amé ica”3, que ue seguido de un encuen o ci iliza o io en e el
3. “… los p ime os habi an es de lo que hoy es Amé ica -dice Gilhodes- no se conocían ni como
Amé ica, ni como Hemis e io occiden al, ni como Nue o Mundo. Es as nociones se las in en a on
pos e io men e los colonizado es ya que Amé ica es, an e odo, un hecho de colonización. La
denominación de Amé ica -sos iene Gilhodes- se p opició en un cong eso de geóg a os eu opeos
eunidos en la ciudad de Sain Dié, en 1507, que u o po obje o endi homenaje a su colega
i aliano Amé ico Vespuccio “. El ocablo La ina, ag ega Gilhodes, es de echa ecien e: “Fue
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BERNARDO VELA ORBEGOZO
Impe io español y los pueblos p ecolombinos en los e i o ios de
lo que desde en onces se denominó Las Indias, p odujo p ocesos de
mes izaje y de sinc e ismo y, además, condujo a la imposición de los
alo es y pa adigmas de la ci ilización occiden al sob e los p ocesos
ci iliza o ios p ecolombinos. En e ec o, esa ci ilización, encabezada
du an e el Renacimien o po España y Po ugal y undada en el ab-
solu ismo y el me can ilismo que p e alecie on en esos impe ios, se
impuso sob e las ci ilizaciones p ecolombinas, median e gue as de
conquis a y p ác icas colonialis as que gene a on mes izajes y sinc e-
ismos y que cen aliza on la his o ia4.
En o as palab as, con el obje o de ci iliza a los bá ba os, los eu-
opeos uni e saliza on sus p incipios y alo es imponiendo las e apas
de su his o ia: la ci ilización eu opea, dice Gal ung, se en endió a sí
misma como una ci ilización uni e sal y, desde es a pe spec i a, impu-
so sus alo es y pa adigmas de mane a hegemónica en los e i o ios
conquis ados undada en un mi o sob e la nobleza y supe io idad del
blanco y el icio e in e io idad de los abo ígenes (2003, 1998 y 1980).
En nomb e de la ci ilización y del c is ianismo, pues, se jus i ica on
los mé odos iolen os que p opicia on, en p ime luga , la explo ación
de los indígenas que en muchos casos signi icó su ex e minio5 y, en
p opues o a Napoleón III, empe ado de los anceses, po el senado Louis Che alie . Es de
ano a que Louis Che alie ue ances o del g an his o iado ancés F ancois Che alie , p ime
i ula de la cá ed a de Amé ica La ina en la Sobo na. Con es o el senado que ía legi ima la in-
asión deMéxico po las opas ancesas hace cien o cua en a años. En búsqueda de un impe io
colonial, los anceses usa on el p e ex o de la de ensa de la la inidad y la eligión, en sus di íciles
elaciones con el Papa en I alia, en e a la amenaza de los anglosajones, los no eame icanos
que se habían apode ado de buena pa e del México de la independencia. Lo más ex año ue
que, a nomb e de la la inidad, se c eó un impe io a cuya cabeza ue colocado un Habsbu go, el
aus íaco Maximiliano, quien ue usilado apenas se e i a on las opas ancesas. Con al an ece-
den e -a guye Gilhodes-, cómo no pensa en la mala sue e de es a pa e de Amé ica al de ini su
iden idad. Se asocia on el sus an i o y el adje i o pa a cali ica a los e i o ios y a sus habi an es
nomb ados co ien emen e como los la inoame icanos. España ue -concluye Gilhodes- el país
que más se esis ió a la nue a denominación, y oda ía en iempos de F anco se u ilizó el é mino
Hispanidad pa a de ini la elación en e la península y lo que ue on sus colonias”. (Gilhodes,
2003, pp. 4 y ss; 25 y ss).
4. Como a i ma Miguel Rojas-Mix, el encuen o en e Piza o y los Inkas solo e minó con la im-
posición de las ue zas españolas sob e un impe io que a la sazón es aba en gue a ci il (1991) y,
de es a mane a, los abo ígenes ue on some idos a la se idumb e con undamen o en el p ejuicio
sob e la nobleza y la ci ilización del blanco y sob e el icio y la ba ba ie de los abo ígenes que
cob ó nue a ue za du an e el Renacimien o, cuando España y Po ugal ue on las po encias del
mundo. La geopolí ica de los impe ios colonizado es como España en e a sus colonias e a, dice
Agnew, una geopolí ica ci iliza o ia po que pa a jus i ica se hizo p e alece la esis de la supe io-
idad de la ci ilización mode na (2005, p. 11y ss.).
5. Po esa azón, Edua do Galeano (1991) sos iene que “… cuando ellos llega on enían sus bi-
blias y noso os eníamos las ie as. Nos pidie on en onces que ce á amos los ojos y ezá amos.
Cuando los ab imos, noso os eníamos sus biblias y ellos nues as ie as…”. Galeano p o undiza
en su análisis ag egando que la emp esa impe ial española en Amé ica -como las o as que se lle a-
on a cabo con an e io idad o las que se ealiza on con pos e io idad- ue una gue a de conquis a
seguida de una colonización que necesi aba ga an iza la usu pación y el despojo. Esas emp esas
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
segundo luga , la escla i ud de las pe sonas neg as secues adas en las
cos as a icanas6.
En es e pun o del deba e es p eciso ag ega que la p ác ica colo-
nialis a de los impe ios eu opeos es aba undada en el p ejuicio sob e
la supe io idad de su p opia ci ilización, que supone o o p ejuicio:
el de la exis encia de las azas humanas di e enciadas desde su o igen
y po sus cualidades que si ió de mane a muy e icaz pa a legi ima el
dominio que se impuso sob e los pueblos abo ígenes y la escla i ud
a la que ue on some idas las pe sonas neg as cap u adas en Á ica,
que no se ans o ma on con las ideas pos e io es de la Ilus ación que
ue on acogidas po las éli es c iollas.
3. Ilus ación, ciencia y colonialismo
Si se conside an las ideas p opues as se puede a i ma que, pese a
que las gue as de independencia u ie on undamen o en las ideas
indi idualis as y libe ales p opias de la Eu opa ilus ada, no log a on
ans o ma la es uc u a je a quizada que nos he edó la dominación
colonial española po que bajo el nue o o den epublicano se p olon-
ga on las p ác icas sociales seño iales y je a quizadas p opias del colo-
nialismo. Se puede a i ma , en es e sen ido, que el modelo económico
colonial impues o po España y undado en la enencia de la ie a
e minó adap ándose al nue o o den económico lide ado po Ingla-
e a, que lle ó a los nue os es ados la inoame icanos independien es
a adhe i se como expo ado es de ma e ias p imas (Machado, 2021).
no pueden conside a se, pues, como un ac o de descub imien o, sino como un ac o de encub i-
mien o. En e ec o, Galeano sos iene que la conquis a seguida del colonialismo no debe conside a-
se un hallazgo, o la e elación de la exis encia de un “nue o mundo”, sino un ac o de dominación
que median e coa adas ideológicas “escondió” los medios iolen os de los que se alió el impe io
español pa a usu pa y despoja y, además, pa a con e i esa a bi a iedad en de echo (1991).
6. La escla i ud e a una p ác ica común que se jus i icó desde la An igüedad, en e o os, po
ilóso os de la G ecia Clásica como A is ó eles, aunque es p eciso deci que el sabio g iego es a-
blecía algunas condiciones pa a que es a p ác ica ue a jus i icable. Los omanos, po su pa e,
man u ie on la p ác ica de la escla i ud mien as ue on la po encia del mundo, y su jus i icación
adqui ió la legi imidad que le daban las cláusulas del de echo (A is ó eles, 2001; Ba ke , 1906;
y Mille , 1995). Du an e el medioe o la jus i icación de es a p ác ica inhumana adqui ió nue as
di icul ades que p o enían del c is ianismo, pe o los pensado es se die on la o ma de hace lo
conside ando que e a jus o que una pe sona ue a educida a esa condición como al e na i a a una
mue e me ecida, o como una conmu ación de la pena de mue e o, en in, como el cas igo a un
pagano que e a cap u ado en una gue a jus a. El p incipal deba e sob e el ema lo a on ó Tomás
de Aquino quien, undado en la pe spec i a a is o élica, sos u o que algunas pe sonas son sie os
po na u aleza. Además, siguiendo a Isido o de Se illa, insis ía en que esa ins i ución pe enecía
al de echo de gen es, y como es e es un de echo di ino, la escla i ud se jus i icaba en nomb e de la
eligión c is iana (De Aquino, 1882, 57, 3 ad 2.)
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BERNARDO VELA ORBEGOZO
Po su pa e, los desa ollos de la ciencia hacían pensa que se-
ían supe ados los de e minismos biológicos, no abolió los p ejuicios
sociales po que, como en muchos o os aspec os, la acionalidad
cien í ica ue ins umen alizada al se icio del es a uo quo y siguió le-
gi imando la disc iminación, la exclusión social y la escla i ud que, a
su ez, es aban al se icio de unos in e eses sociales y de unas p ác-
icas económicas pa icula es. En e ec o, los desa ollos de la ciencia
que p omo ie on las e oluciones indus iales, la consolidación del
capi alismo y las comunicaciones, p opicia on una ans o mación
esencial del o den global y, además, el ascenso de Ingla e a como la
nue a po encia mundial, pe o no ans o ma on las p ác icas econó-
micas que se habían es ablecido en los e i o ios coloniales ni abolie-
on las p ác icas sociales injus as y excluyen es po que Spence (1942)
p opuso un supues o undamen o cien í ico -que se denominó da wi-
nismo social- que conside aba que la aza blanca y la cul u a eu opea
enían in eligencia, desa ollo mo al y ue za de olun ad supe io es7.
Además, debe conside a se que a la luz de los pa adigmas del li-
be alismo económico el colonialismo y la escla i ud es aban pe dien-
do alo po que en algunos casos el balance en e cos os y bene icios
esul aba nega i o. Es a si uación se puede cons a a , sob e odo, en
las colonias a icanas pues las me ópolis no lle a on in e siones que
gene a an p ocesos de acumulación capi alis a p ima ia y, en conse-
cuencia, el a aso ecnológico en e a las o as colonias e a conside a-
ble. Se puede ad e i , pues, que es e balance económico nega i o que
p oducían algunas colonias a icanas no signi icó el in del dominio
colonial po que los impe ios eu opeos enían o o ipo de in e eses
geoes a égicos que hicie on que se p olonga a.
No obs an e, desde inales del Siglo XIX el impe ialismo eco-
nómico condujo a una c isis global que signi icó el inal de la hege-
monía inglesa en el mundo y que se puede ma ca en los inicios del
siglo XX con el es allido de la g an gue a, un con lic o bélico de
dimensiones inusi adas que solo se puede explica , como a i man
Keynes y Hobsbawm, po azones polí icas, es o es, po la in e de-
pendencia y la ana quía que p e alecía en el o den mundial y que
hacía de la gue a un mal inminen e, y po azones económicas, es
deci , po la globalización del capi alismo y sus con adicciones y,
7. Es e supues o undamen o cien í ico del acismo se denominó da winismo social y se con i ió
en el p eámbulo del mo imien o eugenésico que se undó en G an B e aña po Pea son y Gal on
(1998) y p olongó los p ejuicios acis as que alcanza on una de sus peo es exp esiones en el na-
zismo. El acismo, dice Dosil Mancilla, es una eo ía que alo a a las pe sonas con base en una
supues a di e encia de azas biológicas, es o es, se basa en la e olución de las eo ías acis as y en
su inculación con el desa ollo de la biología y la an opología (1998, p. 12 y ss.).
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
colonialismo; en segundo luga , como una c í ica del de echo in e na-
cional clásico cuyos p incipios y no mas jus i ica on la gue a y, de
es a mane a, la conquis a y la dominación colonial, y, en e ce luga ,
como una ap oximación c í ica a los mo imien os de independen-
cia, a las a oces gue as libe a ias y, además, al p oceso c í ico -y
en muchos casos iolen o- de la cons ucción de los nue os es ados
independien es.
Desde es a nue a pe spec i a eó ica se pueden colegi es ase os:
En p ime luga , que exis e una co espondencia -o co elación
di ec a- en e las dinámicas de los impe ios eu opeos -el no e, o las
me ópolis- y el some imien o de las colonias -el su , o la pe i e ia- que
u o o igen en los encuen os ci iliza o ios y que es u o de e minada
po la imposición de los alo es y pa adigmas de Occiden e, po la
dominación polí ica impe ial y po la imposición del modelo de desa-
ollo capi alis a y que, en in, ue jus i icada po los p incipios y las
no mas del de echo in e nacional clásico.
En segundo luga , que la explo ación de los abo ígenes, la escla i-
ud de los a icanos y el expolio de las ma e ias p imas en las pe i e ias
ue on esenciales pa a que eme gie an la indus ialización y el pode
de las éli es bu guesas en las me ópolis.
En e ce luga , que la co espondencia en e impe ialismo y co-
lonialismo se ue ompiendo en la medida en la que en las pe i e ias
eme gían oces c í icas, muchas de ellas o madas en las academias de
las me ópolis, que p oponían la emancipación, q buscaban digni ica
la memo ia de los pueblos some idos, insis ían en ena po in el
expolio de sus ecu sos y que hacían un llamado pa a cons ui una
nue a o ma polí ica que p odujo, poco a poco, la eme gencia de los
sabe es c í icos del poscolonialismo, que se pueden p opone en dos
g andes g upos de p egun as:
El p ime g upo de p egun as ecu ía a los desa ollos mo ales
que se habían alcanzado en onces en el o den global y se cues iona-
ban si los impe ios colonialis as es aban dispues os a conside a las
azones de jus icia que enca naban las demandas de libe ad de las
colonias: ¿p opició la ene able Eu opa un p oceso de libe ad de
acue do con los p incipios que ena bola on desde los o ígenes de la
mode nidad y, en consecuencia, hab ía un p oceso de cons ucción
pací ico de la au onomía de los pueblos some idos, o e a necesa io
usa la ue za pa a alcanza la independencia?, ¿es u ie on los impe-
ios colonialis as a la al u a de la lección mo al que es aba con enida
en las jus as demandas de independencia de las colonias, o ecu i ían
a es a egias sucias pa a impedi lo?

176 Cul u a La inoam. Volumen 34, núme o 2, julio-diciemb e 2021, pp. 160-189
BERNARDO VELA ORBEGOZO
El segundo g upo de p egun as se e e ía a los líde es de esos
mo imien os independen is as, a quienes oma on el pode as la
descolonización y a los pueblos que los apoya on: ¿es aban ellos a la
al u a de las ci cuns ancias y p opicia ían as la independencia de
sus países la c eación de un nue o o den menos iolen o, más lib e
y más unido capaz de inse a se en el o den global y de a on a de
mane a c ea i a las di icul ades p opias de la es uc u a aná quica e
ines able de un mundo en el que p e alecen las po encias, en el que se
imponen las acionalidades del capi alismo excluyen e y en el que son
some idos los países más débiles?, ¿pudie on esos pueblos supe a
las a as de un pasado de some imien o que cen alizó la his o ia y,
de es a mane a, pudie on ecupe a su memo ia?, ¿pudie on los nue-
os Es ados independien es -los la inoame icanos y, un siglo y medio
después, los asiá icos y los a icanos- asumi con c ea i idad el e o
de la independencia y ans o ma el iejo o den, u ie on la esilien-
cia necesa ia pa a supe a los aumas del pasado y, sob e esas bases,
pudie on cons ui un o den social cohe en e con las demandas de
libe ad y de jus icia que se ena bola on po pa e de los mo imien os
independen is as?
En o as palab as, ¿pudie on adueña se de sus p opios p ocesos
pa a digni ica su memo ia en e a la hegemonía impe ial y en e
a los p ejuicios aciales y al p ejuicio de la supe io idad del homb e
blanco, que es aban en la en aña cul u al de la dominación colonial?
En es e pun o del deba e es p eciso señala que las nue as p o-
pues as eó icas poscoloniales aba caban di e encias esenciales. Es-
án, en p ime luga , las ideas paci is as que se hon an y se siguen
en es e a ículo y que ue on p opues as po Maha ma Gandhi como
una exho ación é ica -el sa yag aha- que consis ía en un llamado a
las poblaciones de los e i o ios coloniales a no ecu i a los medios
iolen os -las gue as de independencia- y, en cambio, a in oca las
azones de la jus icia pa a demanda en e al impe io b i ánico el
espe o de la dignidad humana y el espe o de la libe ad de la India.
En o as palab as, se a aba de una acción no iolen a pe o libe a ia
y alien e, que con as aba con el b u al pode colonial del impe io
b i ánico y que, po su ue za é ica, lo deslegi imaba (Gandhi, 1983).
No obs an e, conside ando que no odas las ap oximaciones eó-
icas en a o de la independencia siguen las pe spec i as de Gandhi,
ambién se deben conside a los en oques más p agmá icos de quie-
nes es án en a o de una jus i icación de la gue a como medio pa a
alcanza el in de la independencia. En e ec o, desde que ealizó sus
es udios en F ancia, y en abie a oposición a las ideas paci is as de
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
Gandhi, F an z Fanon apoyó la lucha a gelina po la independencia
pa a con e i se, más a de, en miemb o del F en e de Libe ación Na-
cional A gelino (Fanon, 1962 y 2007).
Pa a e mina es a pa e del deba e es p eciso ad e i que las eo-
ías poscoloniales p opicia on una ampliación de la eo ía del Es ado.
En e ec o, el o igen de los Es ados-nación en Eu opa occiden al suele
es a asociado a las gue as de uni icación p omo idas po los p ínci-
pes (Webe , 1993; Tilly, 1992; y Elías, 2009). No obs an e, en Amé i-
ca, Asia y Á ica el o igen de los es ados ue p opiciado, en la mayo ía
de los casos, median e gue as de independencia en cuyo con ex o
nacie on las eo ías poscoloniales.
7. ¿Pudie on los pueblos colonizados econs ui su memo ia
y su iden idad y gene a un p oceso de desa ollo más equi a i o
e incluyen e?
Conside ando que las eo ías poscoloniales son en oques c í icos
po que buscan ecupe a la memo ia de los pueblos que ue on en-
cidos y some idos y, al mismo iempo, p oponen la supe ación del
discu so deplo able de las culpas pa a cons ui un discu so de la
memo ia, la digni icación y la esiliencia, se puede ad e i que han
se ido pa a indaga los o ígenes y la esencia del de echo in e nacional
con empo áneo y de las Naciones Unidas.
En es e sen ido, lo que se puede cons a a es que la mayo ía de los
países de la pe i e ia es aba some ida al pode colonial cuando se es a-
bleció ese nue o o den global y, en consecuencia, p oponen una cues-
ión: ¿log a on los acue dos de las po encias iun an es de la segunda
gue a mundial es ablece eglas de coope ación capaces de cons ui
un mundo más pací ico, más lib e y más equi a i o?, ¿ u ie on esas
nue as eglas un impac o igual en odos los países del mundo?
Como ya se ad i ió, los mo imien os de independencia p opi-
cia on la eme gencia de unos nue os en oques eó icos c í icos que
enían po obje i o que los e i o ios coloniales -y, en gene al, los
países de la pe i e ia- se adueña an de sus p opios des inos, pa a que
digni ica an su memo ia y pa a que ga an iza an una up u a con el
pasado de dominación polí ica y de dependencia económica.
No obs an e, lo que se pudo cons a a es que los p ocesos de in-
dependencia, que ans o ma on a du as penas la elación polí ica
de dominación con las me ópolis, no es ablecie on un nue o o den
que les pe mi ie a supe a la hegemonía cul u al de occiden e po que
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BERNARDO VELA ORBEGOZO
es aba en la en aña misma de la dominación y de la his o ia o icial.
Como decía Gandhi, en algún momen o los e i o ios coloniales en-
d ían que a on a las consecuencias de habe usado la ue za pa a
supe a la ep esión b u al de los impe ios colonialis as, po que esa
ue za pasó a en ilece las luchas po el pode de las éli es locales
que gene a on lo que en Amé ica se denominó pa ias bobas, es o es,
gobie nos locales que no log a on acue dos sociales amplios y que, en
consecuencia, en en a on la oposición de g upos que se habían a ma-
do desde cuando en en a on las a oces gue as de independencia.
En o as palab as, el des ino de esos países no es u o ma cado po
deba es polí icos, económicos y cul u ales ans o mado es, sino po
ue zas que busca on accede al pode po la ía a mada. Se puede
a i ma , en es e sen ido, que en e las gue as de independencia y las
gue as po el pode hubo una con inuidad his ó ica lamen able que
limi ó desde sus o ígenes la ida de los nue os Es ados.
A es a c í ica si uación hay que ag ega que el o den global es-
ablecido as la denominada segunda gue a mundial siguió ep o-
duciendo las dinámicas de dominación median e la hegemonía y la
uni e salización de los alo es y los pa adigmas de la ci ilización oc-
ciden al y que, en consecuencia, la paula ina llegada de los nue os
Es ados a la Asamblea Gene al de las Naciones Unidas no modi icó
la elación de ue zas -o las dinámicas del pode - que siguie on siendo
a o ables a las g andes po encias. En e ec o, los impe ios colonialis-
as siguie on siendo eacios a econoce sus a ocidades del pasado y
las nue as po encias nacidas as la con lag ación bélica, más que un
apoyo decidido, some ie on el des ino de los Es ados ecién nacidos a
sus es a egias polí icas y económicas.
Si se p opone es e análisis desde la pe spec i a ju ídica se debe
ag ega que, más allá de los discu sos g andilocuen es de las po en-
cias sob e la coope ación como un ins umen o pa a alcanza la paz
en el mundo, el de echo in e nacional con empo áneo siguió siendo
un ins umen o de las dinámicas p opias de la ci ilización occiden al,
po que no ans o mó la esencia sobe anis a e in e dependien e del
o den global en el que p e alecen las po encias. En e ec o, si se consi-
de an los é minos de Kelsen se puede colegi que pa a que haya paz
en el mundo se necesi a que los p incipios y las no mas del de echo
in e nacional es én po encima del o den ju ídico es a al po que solo
de esa mane a se puede es ablece “…una o ganización in e nacional
median e la cual se e i e e ec i amen e la gue a en e las naciones
de es a Tie a” (2008, en el P e acio). No obs an e, lo que se puede
cons a a es que los o ganismos in e nacionales nacie on some idos a
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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
las dinámicas c í icas e ines ables que se de i an de las elaciones de
pode po que los Es ados no les ans i ie on las compe encias sobe-
anas necesa ias pa a es ablece un e dade o o den sup aes a al.
A es e p oceso cul u al, polí ico y ju ídico hay que ag ega las a-
zones económicas po que los Es ados ecién nacidos -y, en gene al, los
Es ados en ías de desa ollo-, en busca de un modelo de desa ollo
p opio, no encon a on al e na i a di e en e que la de inse a se en la
economía global y, de es a mane a, la de some e se a la acionalidad
del capi alismo que p olongó sus elaciones de la dependencia. Como
sos ienen expe os en economía in e nacional (K ugman, Obs eld,
Heilb one y Milbe ), la p olongación de ese dominio económico pue-
de cons a a se po que las colonias o países de ecien e independencia
queda on inse ados en el me cado mundial de mane a pa cial, pues la
demanda ex e na les lle ó a especializa se en la p oducción de ma e ias
p imas ag ícolas y mine as9. Ama ya Sen, po su pa e, ag ega que el
pasado colonialis a es una de las causas que explica el subdesa ollo, la
dependencia ecnológica y las asime ías come ciales y inancie as que
siguen a ec ando a los países de ecien e independencia (1999, p. 20).
Si es a e lexión se p opone en los é minos más amplios del de-
sa ollo, lo que se puede co obo a es que la p opues a del Bloque
Su p omo ida en 1974 en la Asamblea Gene al y denominada De-
cla ación sob e el Es ablecimien o de un Nue o O den Económico In-
e nacional -NOEI- en en ó muchas di icul ades. Como dice Waelde,
es a p opues a no se alineaba con la dico omía de la gue a ía y, en
consecuencia, su ió una mue e p ema u a10.
9. El pa ón-o o u o ela i o éxi o, pues si en e 1870 y 1914 los p ecios no subie on an o como
en el pe íodo inmedia amen e pos e io , es o es, en e 1918 y 1939, el sis ema no u o un impac-
o deseable sob e el empleo, po que los países subo dina on sus polí icas económicas in e nas
al obje i o del equilib io ex e no. No obs an e, ag egan que es e mecanismo no ga an izó una
economía in e nacional más anspa en e y equi a i a, pues el ajus e au omá ico del que hablan
los economis as clásicos no se hizo e ec i o po que los gobie nos no cumplían a cabalidad con
las denominadas eglas de juego del equilib io ex e no y, en la p ác ica, los países con ese as
de ici a ias e mina on sopo ando la ca ga de ese equilib io (K ugman y Obs eld, 1996, pp. 641
y ss. y Heilb one y Milbe , 1998, pp. 61 y ss.; 64 y ss.).
10. La mue e p ema u a del NOEI se debe, según Waelde, a las siguien es azones: en p ime
luga , los países que habían sido líde es en la p opues a —como B asil, A gen ina, México, China,
India— e mina on e o mando adicalmen e sus economías pa a ajus a las a las p ác icas del
me cado lib e, es o es, ape u a económica, des egulación, búsqueda de in e sión ex anje a y
p i a izaciones. En segundo luga , los negocios no podían se con olados po con e encias di-
plomá icas. En e ce luga , los países que siguie on al pie de la le a las ece as de la p opues a
u ie on que a on a c isis económicas que e mina on pe judicando sus p eca ias economías.
En cua o luga , en los sec o es económicos de los países del denominado en onces Te ce Mundo,
donde se p ac ica on las ece as de la es a ización, más que e iciencia y p oduc i idad se gene a-
on pé didas y subsidios, pues las emp esas es a izadas se habían con e ido en un ins umen o de
la polí ica nacionalis a y, además, había co upción, egulación excesi a, bu oc a ización, de o-
che e ine iciencia en la acción de los Es ados. En in, en quin o luga , la decla ación de mo a o ia
que gene ó la llamada c isis de la deuda (1998, pp. 771 a 804).
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BERNARDO VELA ORBEGOZO
Una sue e pa ecida a la p opues a del NOEI u ie on o as eco-
mendaciones eme gidas en la Asamblea Gene al en a o de los nue-
os Es ados eme gidos as la descolonización y, en gene al, en a o
de los países en ías de desa ollo. En es e pun o es p eciso dis ingui
en e el obje i o de la ideología del desa ollo, que es el desa ollo
económico y el bienes a social en gene al, y el obje i o del de echo
in e nacional del desa ollo que es, especí icamen e, el desa ollo eco-
nómico y social de los países denominados en ías de desa ollo. He-
cha es a acla ación se puede ad e i que, en e ec o, los acue dos de
la comunidad in e nacional en el seno de la Asamblea Gene al, p o-
pues os como ecomendaciones que han pasado a compone el llama-
do de echo in e nacional del desa ollo11, se han es ellado con a la
acionalidad económica indi idualis a auspiciada po los o ganismos
económicos in e nacionales, como lo sos u ie on los expe os del P o-
g ama de las Naciones Unidas pa a el Desa ollo -PNUD-12 y muchos
des acados in es igado es independien es (S igli z, 2012; K ugman,
2012; y Falk, 2002).
En las pos ime ías del siglo XX, cuando llegó a su in la gue a
ía po que cayó el bloque comunis a a as ado po la implosión del
impe io so ié ico, la si uación económica pa a los jó enes Es ados in-
dependien es y, en gene al, pa a los países en ías de desa ollo, no
cambió de mane a sus ancial po que bajo la hegemonía de los Es-
ados Unidos los o ganismos económicos in e nacionales en a iza on
los p incipios de la escuela clásica y, en consecuencia, su ges ión omó
el camino del denominado consenso de Washing on. Les e Tu ow
sos iene, en es e sen ido, que el sis ema p opues o po la escuela clási-
ca y po sus de enso es en el mundo con empo áneo no signi icó una
co ección de las asime ías económicas en e los países que pa ici-
paban en la economía in e nacional (1995, pp. 13 y ss.). Du an e la se-
gunda ase del p oceso de globalización, dice MacEwan, la si uación
de los países en ías de desa ollo, y de los nue os Es ados eme gidos
as la descolonización, se o nó más c í ica po que las ins i uciones
de B e on Woods no conside a on las c ecien es di e encias que hay
en e los países en ías de desa ollo y, en consecuencia, no gene a on
11. La idea de un conjun o de no mas de ca ác e in e nacional que u ie an como inalidad
p imo dial la p omoción del desa ollo de los países en ías de desa ollo ue expues a po And é
Philip, en un coloquio in e nacional lle ado a cabo en Niza, en mayo de 1965, sob e la necesidad
de la adap ación de Naciones Unidas a un mundo que, po aquel en onces ya empezaba a plan ea
con más cla idad el p oblema de la desigualdad en el desa ollo en e los Es ados (Philip, 1965,
pp. 129 y ss.).
12. Todos los in o mes sob e desa ollo humano del P og ama de Naciones Unidas pa a el Desa-
ollo se pueden consul a en h p://hd .undp.o g/ epo s

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¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
el impac o que se espe aba en é minos de supe a la pob eza y las
desigualdades (McEwan, 2001, pp. 15 y ss., y p. 47).
S ligli z, po su pa e, sos iene que las polí icas de ajus e económi-
co p omo idas po el denominado Consenso de Washing on ue on
un acaso en la mayo ía de los países en ías de desa ollo po que se
ans o ma on en ines en sí mismas, en o odoxia indiscu ible, más
que en medios pa a gene a un c ecimien o equi a i o y sos enible.
Los obje i os que debían p omo e los o ganismos económicos in-
e nacionales en los países en ías de desa ollo, dice el p o eso de
Columbia, es aban más elacionados con el desa ollo del me cado,
con la ape u a económica y las p i a izaciones que con la equidad
económica y social, el desa ollo democ á ico o la mejo a de los ni-
eles de ida de los más des a o ecidos (2002). Alonso, en el mismo
sen ido, sos iene que esas polí icas no conside a on los e ec os de as-
ado es de la in e nacionalización de la economía de me cado sob e
las ágiles, incipien es, p eca ias y c í icas economías de los países del
denominado e ce mundo (2000, pp. 74 y ss.).
Pese a que los o ganismos económicos ue on cambiando esa pe s-
pec i a limi ada del desa ollo de inales del siglo pasado, su impac o
en el desempeño y en los indicado es de desa ollo humano de los paí-
ses en ías de desa ollo ha sido p eca io en lo que a co ido del siglo
XXI. En e ec o, los expe os del PNUD sos ienen que la desigualdad
sigue siendo muy al a o que a en aumen o. “Se han p oducido -dice
el In o me de 2019- algunos a ances en ámbi os undamen ales a es-
cala mundial; po ejemplo, ha aumen ado el núme o de pe sonas que
consiguen sali de la pob eza y el de pe sonas que eciben una educa-
ción básica, aunque con inúan exis iendo di e encias signi ica i as”.
Al mismo iempo, ag egan que “…las desigualdades se es án amplian-
do en los amos supe io es de la escale a del p og eso” (2019).
In es igado es independien es, como K ugman (2012), sos ienen
que bajo la acionalidad económica de la globalización se han impues-
o unos especí icos pa adigmas de la economía -la aus e idad o sos-
enibilidad iscal- que conducen a una d ás ica educción del gas o
público que a ec a, de mane a especial, a las polí icas públicas de o -
den social. Lich ensz ejn, po su pa e, ag ega los o ganismos econó-
micos in e nacionales es án pe meados y con olados po los Es ados
Unidos y po la Banca P i ada y, po esa azón, p opone una p e-
gun a: “¿qué consecuencias p o undas y es uc u ales han enido en
sus di e en es e apas los en oques y las polí icas del Fondo Mone a io
In e nacional y el Banco Mundial en el uncionamien o capi alis a de
los países p es a a ios?” Sus di ec ices, dice, acili a on la en ada de
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BERNARDO VELA ORBEGOZO
in e siones ex anje as, p opulsa on la expansión de las ansnaciona-
les, aumen a on el endeudamien o y ca apul a on la expansión inan-
cie a in e nacional en manos de la banca p i ada (2012, p. 27 y ss).
En in, los ju is as ambién han ad e ido los p oblemas que se
susci an bajo las acionalidades que p e alecen en la globalización:
Fe ajoli dice que el Es ado pie de capacidad pa a con ola los pode-
es públicos en a o de los de echos de las mayo ías y, mo ido po las
lógicas que p e alecen en la in e nacionalización de la economía de
me cado, pie de su capacidad legisla i a en a o de g upos mino i a-
ios que se bene ician de la inse ción que el país hace en la economía
global (2006, pp. 17 y ss.).
En o as palab as, los p ocesos de descolonización p opicia on un
deba e que, más allá de la up u a con el pode colonial, consis ía
en la necesidad cons ui sabe es sociales que in e pela an los pa a-
digmas an opocén icos de la ci ilización occiden al y que, de es a
mane a digni ica an la his o ia de los pueblos que die on o igen a
cosmogonías di e en es de las que esa ci ilización impone de mane a
hegemónica. En es e sen ido, es p eciso conside a el deba e ilosó ico
sob e la uni e salidad y la di e sidad po que p opició la eme gencia
del plu alismo ju ídico de Eugen Eh lich que desde la sociología se
opuso a los pa adigmas eminen emen e ju ídicos del monismo cons-
i ucionalis a kelseniano y, po es e camino, sos u o que el in é p e e
del de echo no debe a a se al o malismo ju ídico sino a las dinámi-
cas sociales. Exis e un de echo i ien e, dice el p o eso alemán, cuyo
conocimien o es posible cuando se es udia la obse ación di ec a de
la dinámica social, es o es, los hábi os y las ans o maciones que p o-
pician los g upos ju ídicamen e econocidos y, ambién, los g upos
igno ados, excluidos o desp eciados. Aho a bien, la pe spec i a socio-
lógica del plu alismo ju ídico pe mi e ol e a la díada en e impe ia-
lismo y colonialismo y, de mane a especí ica, a la elación que exis ió
en e el de echo del Impe io Español, es o es, en e las no mas colo-
nialis as -el de echo indiano- y algunas eglas y cos umb es del mundo
p ehispánico que sob e i ie on pese a la dominación colonial y, en es e
sen ido, comp ende el sinc e ismo, la amalgama o la simbiosis que
en onces se p odujo en e lo que se puede denomina de echo esc i o
de los eu opeos y el de echo i ien e de los abo ígenes (Eh lich, 2005).
Hay una pe spec i a di e en e del mul icul u alismo p opues a
po Will Kymlicka que ambién esul a muy ú il pa a hace la ap o-
ximación a los encuen os ci iliza o ios como el que se es udia en
el colonialismo mode no. El p o eso canadiense hace én asis en la
cons ucción del Es ado-nación y en la in luencia de los pa adigmas
183
¿LIBERTAD Y DIGNIDAD TRAS LA INDEPENDENCIA POLÍTICA?
UN DEBATE SOBRE LAS TESIS POSCOLONIALES
libe ales en su p oceso de ans o mación. En e esos pa adigmas se
encuen a el de la iden idad nacional que puede exclui a las mino ías.
Pese a que Kymlicka pa e de los pa adigmas del libe alismo, c i ica
a los pensado es libe ales que p opone una eo ía abs ac a sob e la
igualdad de de echos po que, con la excusa de la uni e salidad, es-
conde las di e encias cul u ales y sociales en e las pe sonas, las mino-
ías y los pueblos que con ibuyen con la di e sidad y la composición
del Es ado. En e ec o, pa a es e pensado canadiense, la di e sidad
debe en ende se como una iqueza que, además, pe mi e cons ui
alo es de con i encia y ole ancia (Kymlicka, 1996).
Los deba es ilosó icos sob e la uni e salidad y la di e sidad am-
bién p opicia on la eme gencia de p opues as ju ídicas e e idas es-
pecí icamen e al o den global impe ial-colonialis a que se impuso en
la mode nidad occiden al. An ony Anghie, po ejemplo, p opone en
muchos de sus abajos un deba e ilosó ico sob e dos cues iones esen-
ciales: la p ime a se e ie e a que el de echo in e nacional clásico e mi-
nó imponiendo y jus i icando el pode de los impe ios y legi imando
el colonialismo; la segunda, a que as las gue as de independencia
se p olongó la hegemonía cul u al p omo ida y ep oducida po los
países desa ollados median e el de echo in e nacional con empo áneo
que, a su ez, p olongó la dependencia económica de los países de la
pe i e ia (1996, 1999 y 2016).
8. Discusión
El impe ialismo y el colonialismo ue on dos ca as del o den global
mode no undado en el sobe anismo i es ic o, en la in e dependen-
cia y en la ana quía p omo idos po el de echo in e nacional clásico
que legi imó las gue as en e impe ios eu opeos y que, as el des-
cub imien o del nue o mundo, legi imó las gue as de conquis a que
p opicia on que una ci ilización se impusie a sob e o a median e una
o ma abominable y p olongada de dominación polí ica, de explo a-
ción, de expolio económico y de imposición de una cul u a sob e o a.
T as la p olongada dominación colonial se ue on susci ando unas
demandas de emancipación que p opicia on la eme gencia de unos
mo imien os de libe ación que ue on ep imidos b u almen e po
las au o idades de los impe ios colonialis as y que, en muchos casos,
conduje on a a oces gue as de independencia y, as el iun o de los
ebeldes, a luchas in es inas po el pode en e las éli es locales que se
p olonga on en los con ex os de la gue a ía, auspiciadas o apoyadas
184 Cul u a La inoam. Volumen 34, núme o 2, julio-diciemb e 2021, pp. 160-189
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di ec amen e po las nue as po encias. Se puede a i ma , pues, que los
pueblos some idos debie on paga con sang e una independencia que
les pe mi ió ompe con el colonialismo eu opeo pa a a on a , con
pos e io idad, el dominio de los nue os impe ialismos.
Al socai e de las legí imas demandas de libe ad de los pueblos so-
me idos al colonialismo, y bajo el u bio y desolado pano ama de las
gue as de independencia, ue on eme giendo unos deba es que des-
nuda on las p ác icas sis emá icas y p olongadas po siglos de los im-
pe ios colonialis as. Esos deba es ue on consolidándose en la medida
en que se ue on decan ando las c í icas di igidas con a las es uc u-
as polí icas de la dominación colonial, las es uc u as económicas de
la dependencia y las es uc u as sociales je a quizadas undadas en el
p ejuicio de la supe io idad del homb e blanco y en el acismo que
p opició la escla i ud. No obs an e, la c í ica más impo an e ue la
que se p opuso en con a de la imposición hegemónica de los alo es
y pa adigmas de la ci ilización occiden al po que, sob e esas bases, los
impe ios eu opeos es ablecie on una cen alización de la his o ia que
minimizó o negó la ba ba ie p olongada en los e i o ios coloniales.
En e ec o, la c í ica de la hegemonía cul u al le dio hilo conduc o al
o igen de las eo ías poscoloniales y, po esa azón, su obje i o esen-
cial es la esigni icación de la his o ia mode na po que solo se pueden
hace isibles los pueblos encidos, y solo se puede digni ica su me-
mo ia, decons uyendo las dinámicas del o den global mode no.
Hay una simul aneidad en e la eo ía c í ica que eme gió en Eu o-
pa y las esis poscoloniales que eme gie on en Asia y Á ica al socai e
de los mo imien os de independencia y, además, hay una simili ud
po que en ambos casos se p opició un deba e epis emológico que en-
iqueció la iloso ía polí ica. En es e sen ido, se puede a i ma que el
colonialismo se debe en ende como un p oceso de la sociedad mo-
de na legi imado po la his o ia o icial, po el de echo in e nacional
clásico y, en el caso de España, po el de echo indiano, que comenzó
as el denominado “descub imien o de Amé ica” que ue seguido
de unas gue as de conquis a que p opicia on un encuen o ci iliza o-
io, en el que se impusie on de mane a hegemónica los alo es de la
ci ilización occiden al sob e los pueblos abo ígenes. Además, el colo-
nialismo ambién debe en ende se como el p oceso que p opició una
nue a o ma de escla i ud undada en el acismo, po que el come cio
de las pe sonas neg as ue acep ado y ampliamen e di undido po los
eu opeos en sus colonias con discu sos basados en el p ejuicio de la
supe io idad de los eu opeos y, muchos años después, con el discu so
pseudocien í ico del da winismo social.