“Las que ienen que se i ”1 y las se idas. La e olución del se icio
domés ico en el anquismo y la cons ucción de la subje i idad
emenina2
EIDER DE DIOS FERNÁNDEZ
Depa amen o de His o ia Con empo ánea, Uni e sidad del País
Vasco/Euskal He iko Unibe si a ea
Fecha de ecepción: 3 de diciemb e de 2012
Fecha de acep ación: 27 de mayo de 2013
Fecha de publicación: 1 de sep iemb e de 2013
Re is a His o ia Au ónoma, 3 (2013), pp. 97-111. ISSN:2254-8726
Resumen: Uno de los pe sonajes emeninos más comunes del cine español desde la
década de los cincuen a has a mediados de los se en a ue la “chacha”. La explicación
a es e enómeno la hayamos en que el se icio domés ico, que has a en onces se había
conside ado como uno de los pila es del “hoga español”, es aba cambiando. La c iada
ejempli icaba cómo el modelo de muje y el p opio hoga es aban modi icándose. A a és
de es e a ículo analiza emos el imagina io colec i o que odeaba la igu a de la c iada,
pe o ambién el cambio iden i a io desde la si ien a a la empleada de hoga que se dio
du an e esos años y las elaciones que se ejie on en e empleadas y empleado as po
medio de la his o ia o al.
Palab as cla e: Se icio domés ico, anquismo, eminidad, domes icidad, subje i idad.
Abs ac : Since 1950s un il mid 1970s, one o he mos common cha ac e s in he Spanish
ilms was he maid, called “chacha”. The eason o his was ha he pilla o he Spanish
homes, he Help, was changing. Maids exempli ied how he image o womanhood and he
home we e changing as well. Th ough his pape we will analyse he collec i e imagina y
abou maids, he iden i y change om se an o home wo ke and he ela ionship
be ween maids and mis esses du ing he F anco egime using O al his o y.
Keywo ds: The Help, F anco egime, womanhood, domes ici y, subjec i i y.
1 Fo qué, José Ma ía (di .), Las que ienen que se i (DVD), Mad id, Di isa Red, 2008. Película de 1967
que na a las a en u as de dos c iadas ex emeñas.
2 Es e a ículo se enma ca en el p oyec o que lle a a cabo el G upo de In es igación “La expe iencia de
la sociedad mode na en España 1870-1990”, inanciado po la UPV/EHU (código GIU08/15) di igido po
José Ja ie Díaz F ei e.
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Re is a His o ia Au ónoma, 3 (2013), ISSN: 2254-8726
In oducción
A inales de los cincuen a en España exis ía un g an deba e sob e el u u o del
se icio domés ico y los cambios que se es aban p oduciendo en él, modi icaciones
que iban de la mano de p o undos cambios sociales. Los agen es de la modi icación del
se icio domés ico ue on las in e inas, muje es que limpiaban po ho as en una o a ias
casas, con ellas de o ma p og esi a el se icio domés ico pasa ía a con e i se en una
p o esión.
El deba e que gene aba la p o esionalización de las muchachas pudo e se
e lejado en la p ensa de la época. De hecho, aún a mediados de la década de los sesen a,
p ác icamen e la única muje abajado a que se encon aba en pe iódicos, e is as y
películas e an las muje es del se icio, lo cual nos indica la impo ancia del se icio
domés ico en el anquismo. O o de los emas que gene aban deba e e a la elación en e
seño as y c iadas. Dicha elación y el imagina io colec i o que la sociedad anquis a
enía de unas y o as cons i ui án dos pun os cla e a a a en es e a ículo. Ap ecia emos
cómo la iden idad de seño as y c iadas se cons uyó mu uamen e median e una elación
de in e subje i idad, una elación compleja de ida y uel a, de acep ación y negación, de
oposiciones bina ias que ac uaban como asos comunican es. Po úl imo, ahonda emos en
la cons ucción de la iden idad de muje abajado a, el modelo de muje que comenzó a
oma ue za en los sesen a y que hoy con inúa su o alecimien o, no sin con adicciones.
Explo a emos cómo el p esen e, que no cues iona la condición abajado a de las muje es,
condiciona los es imonios de las muje es que hemos en e is ado, en el sen ido que odas
ellas, an o c iadas como seño as, a an de inco po a se al modelo de muje abajado a.
A a és del es udio de la memo ia y del ecue do explo a é la subje i idad de las
muje es del se icio domés ico. Debemos ene en cuen a que una de las ca ac e ís icas
más aliosas de las uen es o ales es que, si bien ienen alidez in o ma i a y nos pe mi en
consegui es imonios e elado es sob e acon ecimien os pasados, sob e odo in oducen
la subje i idad del que ecue da3.
Una de las unciones p incipales de la his o ia o al es ensancha el p esen e
y con e i un mayo espeso al iempo pasado, p esen e y u u o. Aquello con lo que
en a en con ac o la his o ia o al al in en a analiza cómo se han i ido de e minadas
expe iencias no es an o una in o mación sino un discu so cons uido. No se a a de un
ela o concluido, sino de un ela o cambian e, a a esado po silencios, con adicciones
y ol idos que se e al e ado po las ci cuns ancias especí icas del con ex o social y po
el p opio p esen e que se ma e ializa en la en e is a4. El obje i o del ipo de en e is a
que llamamos his o ia de ida se á isi a con el en e is ado los encla es de la memo ia:
3 Benadiba, Lau a, “Re lexiones ace ca de la his o ia o al”, en Benadiba, Lau a (comp.), His o ia O al:
Fundamen os Me odológicos pa a econs ui el pasado desde la di e sidad, Rosa io, Su amé ica
Ediciones, 2010, p. 16.
4 Mendiola, Ignacio, “Tiempos y espacios en la na ación de la expe iencia sociohis ó ica”, en Ibídem, pp.
131-132.
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luga es men ales p i ilegiados que pe mi en eco da escenas i idas y las emociones del
pasado. Más a de, en diálogo abie o con el es o de las uen es, el obje i o del his o iado
se á in e p e a el signi icado i al y emocional de es os encla es que nos ayuda án a
conoce los nudos de la ama iden i a ia del en e is ado. Todo ello, nos pe mi i á halla
las cla es in e p e a i as de la expe iencia indi idual y colec i a de un pe iodo his ó ico5.
Pa a conclui me gus a ía deci que si la memo ia es la c eado a de iden idades, las
his o ias de ida cons i uyen el mé odo idóneo pa a es udia el p oceso de cons ucción
de iden idades y la subje i idad de los indi iduos. Las his o ias de ida escogidas pa a
es e a ículo pe enecen a es muje es que han gua dado mucha elación con el se icio
domés ico. Dos de ellas, Elisa Robledo e Isi He e a han sido du an e oda su ida
abajado as de hoga y cons i uyen una uen e ica pa a en ende las condiciones sociales
e iden i a ias de las muje es que du an e las décadas de los sesen a y se en a se dedica on
al se icio domés ico. Geno e a Agui e, en cambio, nos ace ca a las expe iencias con el
se icio domés ico desde la pe spec i a de la empleado a, en es e caso, del ama de la casa
pe enecien e a la al a bu guesía. Las edades de es as muje es oscilan en e los 68 y los 74
años, po lo an o, han i ido en p ime a pe sona los cambios que ha su ido el se icio
domés ico desde la década de 1950 has a nues os días.
Todas las en e is adas pe enecen al G an Bilbao, un é mino que compila ece
municipios. A pesa de las ca ac e ís icas p opias que gua da el se icio domés ico en el
País Vasco, c eemos que Bilbao man iene muchísimos pa ecidos con el se icio domés ico
p esen e en g andes ciudades como Mad id o Ba celona y son en esos pa ecidos en los
que nos amos a de ene . C eemos que las expe iencias de es as muje es pueden se
aplicables al es o de España y que sus es imonios cons i uyen una uen e p i ilegiada
pa a pode comp ende la e olución del se icio domés ico y conoce las elaciones que
se ejían en él desde el anquismo has a nues os días.
1. El se icio domés ico y su imagina io
Cons i uye un pensamien o común que con el ad enimien o del égimen anquis a
y el consiguien e inc emen o de los se icios hacia el Es ado y el unciona iado, el se icio
domés ico ambién se io inc emen ado6.
Se die on una se ie de ac o es que acili a on es e ascenso, pa a comenza ,
pod íamos ci a la p opia imagen de muje que impulsó el égimen anquis a. Una muje
ligada al hoga , cuyo papel p incipal debía consis i en se buena mad e, esposa y ama de
5 Llona, Mi en, “His o ia o al: la explo ación de las iden idades a a és de la his o ia de ida”, en Llona,
Mi en (coo d.), En e e se. Teo ía y me odología p ác ica de las uen es o ales, Bilbao, Se icio de
publicaciones de la Uni e sidad del País Vasco, 2012, p. 22.
6 Mi ás A aujo, Jesús, “Una ap oximación al peso del se icio domés ico emenino en la ciudad de a Co uña
en e 1900 y 1960”, en HMIC, 1 (2003), pp. 21-33. «h p://ddd.uab.ca /pub/hmic/16964403n1p21.pd »
[Consul ado el 17 de diciemb e de 2012].
Eide de Dios, “Las que ienen que se i ...”
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casa. Se p ohibió la coeducación exis en e en la República en a as de da a las niñas una
educación más aco de con los debe es p opios de su sexo. Además, pa a in en a ija el
papel de la muje al hoga de mane a exclusi a, el égimen p omulgó leyes que limi aban
no ablemen e la pa icipación labo al y polí ica de las muje es7. E a necesa io el sala io
de las muje es, pe o a a és del apa a o legal se elegaba a un papel secunda io, el sala io
p incipal e a el del ma ido, el abajo p incipal y o icial ambién e a algo de los homb es8.
Las muje es, especialmen e las casadas, accedían al me cado labo al de o ma i egula ,
abajando p incipalmen e en o a domicilio, y es en es e con ex o donde podemos en ende
la g an impo ancia del se icio domés ico en la España anquis a9.
El se icio domés ico suponía la p incipal es a egia de mig ación de muje es a la
ciudad, pe o es e enómeno no solo espondía a las escasas posibilidades económicas que
el campo podía o ece . Respondía ambién al deseo de muchas muje es de encon a un
luga que b inda a un mayo núme o de opo unidades y opciones, una mayo libe ad,
un mayo me cado ma imonial. En de ini i a, un luga que cumplie a de o ma más
sa is ac o ia con sus expec a i as de ju en ud.
Es as muje es en endían su emig ación a la ciudad como una mane a de p og esa
y es que el se icio domés ico comenzaba a se in e p e ado como una e apa en la ida
de una muje , una o ma de consegui ecu sos pa a un u u o ma imonio. Son es os
cambios los que gene aban cu iosidad en la sociedad y c eaban g an expec ación en los
medios de comunicación:
“En gene al las chicas de se icio de las g andes ciudades poseen más cualidades
nega i as que posi i as. Salidas de un ambien e osco y sin conocimien o alguno de
los homb es y de la ida, son ácil p esa de las insidias de la ciudad. Asimilan lo malo
de és a y no se desp enden de la osquedad u al de donde p oceden. Al mismo iempo
que ayudan, comienzan po se un p oblema pa a el ama de casa. Pe o ¿es que la chica
que u ie a más p epa ación cul u al, eligiosa y p o esional acep a ía el se icio en
las condiciones en que se ealiza ac ualmen e en España? Indudablemen e, no”10.
Como obse amos, se p oyec aba una imagen de muje u al, de la España p o unda.
Es e ópico, po lo menos du an e los años sesen a, se ace caba bas an e a la ealidad, y
ue on muchísimas las muje es que emig a on del campo a la ciudad po inicia i a p opia.
7 Ruiz F anco, Rosa io, “Muje es y ep esión ju ídica en el anquismo”, en Fe nández Aspe illa, Ana (ed.),
Muje es bajo el anquismo: comp omiso an i anquis a, Mad id, Asociación pa a la Memo ia Social y
Democ á ica, 2009, p. 16.
8 Babiano Mo a, José, “Muje es, abajo y mili ancia labo al bajo el anquismo (ma e iales pa a una
análisis his ó ico)”, en Babiano Mo a, José (ed.), Del hoga a la huelga, abajo, géne o y mo imien o
ob e o du an e el anquismo, Mad id, Ca a a a, 2007, pp. 25-26.
9 Pa a el es udio del se icio domés ico du an e el anquismo: Bo de ías, C is ina, “Las muje es, au o as
de sus ayec o ias pe sonales y amilia es: a a és del se icio domés ico”, en His o ia y Fuen e O al,
6 (1991); Pé ez Pé ez, José An onio, “T abajo domés ico y economías sume gidas en el G an Bilbao a lo
la go del desa ollismo: Un mundo in isible y emenino”, en Babiano Mo a, José (ed.), op.ci ., pp. 77-138.
10 Pad e Jesús Ma ía Vázquez, El se icio domés ico en España. Su si uación eal y p opues a de esolución
pa a sus p oblemas, Mad id, Ins i u o Nacional de P e isión, Se ie Es udios P emio Ma á, 1960, p. 18.
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La mayo ía de ellas enían amilia es en la ciudad de acogida y espondían a un e ec o
llamada, pe o po ello no debemos educi la impo ancia de la capacidad de agencia de
es as muje es.
Esa adsc ipción de la c iada al mundo u al ambién se co espondía con la idea que
se exp esa en el ex o de que les cos aba habi ua se a la ida en la ciudad y a la u ilización
de los p ime os elec odomés icos. A esa u alidad se le sumaba udeza y una inexis en e
so is icación, po eso e a común que a las c iadas de las películas se las ep esen a a como
b u as, ile adas e incul as. E an is as como muje es hechas pa a el abajo udo y po
eso se las denominaba chicas pa a odo po que e an a las que les adjudicaban las a eas
más du as de la casa.
En el ex o el au o c i icaba las condiciones en las que se desa ollaba el se icio
domés ico en España, pe o deja cla o que las chicas de se icio poseían escasas ap i udes
y po ello no se podían emplea en o o o icio. También esul a in e esan e el agmen o
po que señala la baja mo alidad que a menudo se adsc ibía a las chicas del se icio
domés ico. Es bas an e común encon a se con ci as que elacionan el se icio domés ico
con la p os i ución y se suele explica a a és del desconocimien o que enían las chicas
de la ciudad. De hecho, según los da os ecogidos en un in o me de 1963, en e el 85%
y el 95% de las muje es adsc i as al Pa ona o de P o ección a la Muje habían sido
clasi icadas como si ien as11. A a és de las en e is as no hemos podido cons a a es a
íada se icio domés ico-inadap ación a la ciudad-p os i ución. En las películas de la
época sí que podía señala se es a elación, pe o sob e odo se mos aba una imagen de la
c iada píca a que dis u a del on eo con los seño es de la casa o que sacaba p o echo de
ello.
Al mismo iempo podemos encon a en los medios de comunicación una
conside ación o almen e con a ia a esa p e endida baja mo alidad. La imagen de chacha
po an onomasia la b inda G aci a Mo ales a a és de sus con inuas in e p e aciones de
muje es del se icio domés ico12. Si bien odos los pe sonajes que in e p e aba como
si ien a e an muy simila es y el ecu so humo ís ico de la c iada e a obje o cons an e
de bu las, no debemos queda nos solamen e con ese aspec o del pe sonaje. En muchas
ocasiones, la c iada cons i uye un ejemplo a segui y su p esencia en la casa es jus i icada
po que la seño a de la casa no cumple con sus obligaciones, es deci , po que no es
una e dade a muje . E an las si ien as las que lle an adelan e el manejo de la casa
p ecisamen e po la desp eocupación de sus seño as. Es esa udeza con la que se de inía
a las muje es del se icio domés ico lo que jus i ica su sencillez y su ínculo a los oles
adicionales de la muje . Pod íamos deci que, a pesa de las bu las que gene aban los
pe sonajes de la c iada en las películas de los sesen a, se las en endía como e dade as
muje es, muje es que sabían lle a a cabo su papel y que no es aban con aminadas po los
esnobismos de la ciudad y sus modas sociales.
11 Mon epío Di ina Pas o a, In o me sob e el se icio domés ico en España y ac uación del Mon epío
“Di ina Pas o a”, Valencia, 1963, p.13.
12 En e es as películas des acamos Chica pa a odo (1963) y ¡Cómo es á el se icio! (1968), ambas
di igidas po Ma iano Ozo es.
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2. Cons uyendo su p opia iden idad
Joan Sco a i maba que las palab as adquie en sen ido median e con as es implíci os
o explíci os que se es ablecen en con ex os de e minados. El sen ido es mul idimensional
y se es ablece de o ma elacional, se di ige a más de un des ina a io y se es uc u a en
un campo discu si o ya exis en e que es ablece al mismo iempo nue os cambios. Siendo
así, las de iniciones posi i as dependen de las nega i as y su p opia exis encia implica
desca a es as úl imas13. Seño as y c iadas ue on cons uyendo su p opia iden idad
a a és de acep a o echaza , modi ica o ein e p e a elemen os que les a ibuía la
sociedad, y sob e odo, a pa i de di e encia se las unas de las o as po medio de pa es
de signi icado. Es os pa es de signi icado mos aban di e en es a ibu os en e seño as y
c iadas, pa a ambas el se muje signi icaba cosas di e en es, lo que nos mues a la g an
polisemia del ocablo muje así como la ines abilidad y complejidad de su signi icado.
Vamos a comenza con el concep o de abajado a. El que exis ie a un agen e como
la in e ina que abajaba po ho as y que gua daba una elación de ca ác e más labo al
con los seño es de la casa ue imp escindible pa a que las muje es del se icio, ambién
las in e nas, se ue an iden i icando a sí mismas como empleadas de hoga . A medida que
el ideal de muje abajado a se ue consag ando, es as muje es pasa on a conside a se a
sí mismas abajado as. Isi He e a14 nos b inda cla a mues a de ello:
“Aunque es abas muy a ada a la amilia y enías que abaja enías cie a independencia,
—con iesa Isi— o igual un mayo p o agonismo que pod ían ene ellas15. Salías, y
en abas, enías mucho abajo, pe o e as como independien e, que eso mucha gen e
no lo ha sabido alo a , eh. Po que yo he sido independien e desde los 12 años. Desde
los 12 he es ao abajando, y he ap endido hace un abajo lo que pasa que cla o, sin
í ulos, é amos lo más bajo que había. Y es que me hacen mucha g acia cuando dicen
«no es igual po que aho a las muje es abajan», y yo digo ‘«¡a e !, ¿es que an es no
abajábamos?», lo que pasa es que é amos in e inas”16.
Es e agmen o esul a muy in e esan e po que nos mues a cómo Isi He e a alo a
de o ma posi i a su abajo den o del sec o domés ico y en un abajo denos ado po
la sociedad. En la medida que en odo ecue do eclosionan el pasado, el p esen e, lo
13 Sco , Joan, “Sob e lenguaje, géne o e his o ia de la clase ob e a”, en Sco , Joan, Géne o e His o ia,
México D.F., Fondo de Cul u a Económica-Uni e sidad Au ónoma de la Ciudad de México, 2008, pp.
85-86.
14 Isabel He e a nació en Uga e, T apaga an en 1943. Desde niña ayudó a su mad e en la limpieza de una
indus ia p óxima. Con 12 años comienza a limpia po ho as en una emp esa a la ez que es udiaba co e y
con ección. Al queda se emba azada, dejó la limpieza pa a cose en casa, una ez que sus hijos ienen edad
de i al colegio uel e al se icio domés ico. Hoy en día sigue abajando en el se icio domés ico cuidando
ancianos y endiendo p oduc os de limpieza po ca álogo.
15 Con es e “ellas” Isi se e ie e a las escasas muje es de su ba io que no abajaban.
16 He e a, Isabel, en e is a g abada, T apaga an, 26 de ab il de 2010.
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indi idual y lo colec i o17, en es e agmen o es ap eciable la huella del p esen e po que es
en el p esen e, con el modelo de muje abajado a y el modelo de supe muje consag ados,
desde donde Isi no duda en conside a se abajado a. Ap ecia la independencia económica
que u o desde sus 12 años y que man u o du an e su ma imonio, independencia que en
el u u o le pe mi ió sepa a se, algo que no pudie on hace muchas de sus coe áneas.
Pe o señala que es a independencia no ha sido debidamen e alo ada po la sociedad que
ha con inuado in e p e ando el empleo domés ico de o ma nega i a. Es aquí o a ez
donde se mues a la huella del p esen e po que es en la sociedad de la que habla, desde
la posmode na, donde la mo ilidad y la lexibilidad se si úan como pun o neu álgico de
las habilidades sociales, y donde la alo ación del indi idualismo deja su imp on a en
la cons ucción social de su biog a ía18. La colec i idad e a el pila undamen al en la
sociedad en la que nació Isi, la sociedad indus ial, en cambio en la sociedad posmode na
la indi idualidad es p emiada y po ello eclama es e econocimien o de su independencia
sob e su pasado. La expe iencia es la misma, el abajo en el se icio domés ico, pe o la
o ma de alo a esa expe iencia ha cambiado.
Po odas es as azones, Isi no acep a que es as muje es independien es y abajado as
no hayan sido juzgadas como al y que solo las muje es jó enes de hoy en día sean
conside adas abajado as. Rei indica que ella, como muchas o as, abajó y ambién
u o que combina la ida labo al con la amilia , lo que ocu e es que es a labo es aba y
sigue es ando in isibilizada po lle a se a cabo en las casas y po se socialmen e c i icada.
O o de los aspec os que pone de elie e Isi He e a es que, en su opinión, las
muje es que abaja on ue a de casa u ie on un mayo p o agonismo social que las
que no lo hicie on. En el agmen o an e io se e e ía a las muje es de su ba io que
no abajaban ue a de casa, pe o en muchas o as ocasiones las muje es del se icio
domés ico pueden de ini a las seño as en los mismos é minos, como muje es que no
hacían nada po la sociedad. Así eco daba Elisa Robledo19 a una de sus p ime as seño as:
“Es u e como dos años — ecue da Elisa— con unos seño es que no enían hijos,
es ábamos una doncella y yo. To al que no eníamos mucho abajo. Yo empecé a
i a un cen o, que se daban clases, la gen e solía es udia , ap ende cos u a, pues a
p omociona e un poco. Y le habíamos dicho que nos deja a sali una a de a una,
una a de a o a, pa a ap ende cosas. Bueno, pues la seño a dijo que en su casa no
salíamos más, y la dijimos «Pues si no nos deja sali nos ma chamos, busque o a
17 Llona, Mi en, “His o ia o al: la explo ación…” op. ci ., p. 24.
18 Roca i Gi ona, Jo di, “El emps de la (des)memò ia: les biog a ies (pos )indus ials i les se es me à o es”,
en Re is a d’e nologia de Ca alunya, 23 (2003), p. 27.
19 Elisa Robledo nació en una aldea de Bu gos en 1940, al acaba la escuela p ima ia se ue a un con en o
a Ha o. A los 18 años decide que le gus a demasiado la ida amilia pa a dedica se al no iciado. Se uel e
a su pueblo pe o con la espe anza de pode aslada se a un luga que cumpla mejo con sus expec a i as
de ju en ud. Es en onces cuando iaja a Bilbao pa a abaja en el se icio domés ico como in e na. Una
asociación eligiosa le p opone i i de alquile en un piso con empleadas domés icas. De es a o ma,
con inua á en el abajo domés ico pe o de in e ina, abajo con el que segui á una ez de casada. Hoy en
día al no habe co izado no cuen a con jubilación p opia.
Eide de Dios, “Las que ienen que se i ...”
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pe sona que noso as es amos has a que enga o a». Po que e a una seño a inú il,
no sabía ni peina se yo ui ap ende a peina la a una peluque ía exp esamen e. «Pues
os ma cháis aho a mismo», y se quedó ella sola con su ma ido en la casa, no sabía ni
encende el uego, pe o el o gullo…”20.
Elisa desc ibe a su seño a en é minos de “inú il”, una muje aga e indolen e que
no hacía nada po ella misma ni po los demás pe o llena de o gullo. Encon amos aquí
una dico omía ope a i a en e seño as y c iadas, en el discu so de Elisa Robledo podemos
ap ecia cómo la si ien a es conside ada abajado a y muje ú il mien as que la seño a
es ca ac e izada como aga, una pe sona que no apo a nada a la sociedad.
Se puede encon a alguna muje mayo que haya abajado en el se icio domés ico
y que no sepa lee . Aún así, la g an mayo ía de muje es que he en e is ado es udia on
has a los 12 o 14 años, una escola ización que hoy podemos conside a escasa pe o que
en la década de los cua en a y cincuen a e a la común pa a la mayo ía de las muje es,
incluso de muje es de amilias con ele ado ni el adquisi i o. A lo la go de las en e is as
que he ealizado, he hallado ambién el o o ex emo de la imagen de la c iada que no
sabía lee , me e ie o a muje es que es u ie on es udiando de o ma egula has a los 16
y luego con inua on es udiando a a és de clases noc u nas. Incluso se pueden encon a
muje es que en a on en el se icio domés ico hacia la década de 1970 y 1980 que
pudie on combina es e abajo con una ca e a uni e si a ia. Aunque es as úl imas sean
una excepción, a a és de las en e is as o ales hemos podido ap ecia , y de hecho Elisa
Robledo cons i uye un buen ejemplo, que exis ió de o ma casi gene alizada un a án po
mejo a , po adqui i un mayo ni el cul u al po pa e de muchas muje es que abaja on
en el se icio domés ico en las décadas de los sesen a y se en a. En es e sen ido, Elisa
y su compañe a no duda on en sali de aquella casa si no podían consegui una mejo a
de condiciones de abajo pa a adqui i una mejo o mación. Es e a án de supe ación
que implicaba es ue zo no ue ecogido po los medios de comunicación. No in e esaba
mos a la imagen de una c iada que ya no e a ni an incul a, ni an uda y que incluso po
su p opia dedicación había podido consegui , en ocasiones, un mayo ni el cul u al que
su seño a.
Además, es a escena de Elisa Robledo exigiendo el de echo a ene iempo lib e
pa a mejo a su ni el cul u al, nos mues a un pe il de las chicas del se icio mucho más
ei indica i a de lo que comúnmen e solían b inda los medios de comunicación, donde
se las ildaban de pasi as. Es e ecue do nos mues a que es amos an e el cambio del
se icio domés ico po el empleo domés ico, a pa i de aquí nos encon amos con muje es
que no se conside aban si ien as, e an empleadas de hoga , muje es que buscaban una
p o esionalización, una p epa ación pa a eje ce de mejo mane a su abajo y se mejo
conside adas21.
20 Robledo, Elisa, en e is a g abada, Bilbao, 27 de ab il de 2010.
21 Más adelan e pasa ían a conside a se abajado as de hoga . Dios Fe nández, Eide de, “Pe iles de
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Resul a muy in e esan e cómo es as abajado as se e ie en a las seño as pa a
las que han es ado abajando. U ilizan, como hemos is o, la palab a “inú il”, que lo
elacionan an o con que no e an e dade as muje es, como en el sen ido económico del
é mino, es deci , con que no enían alía en la sociedad. En compa ación, ellas mismas se
conside aban abajado as y muje es ap as y ú iles, se mues an o gullosas de se muje es
odo e eno y lo con ie en en pila de su iden idad.
Tan o Isi He e a como Elisa Robledo se sen ían o gullosas po conside a se ú iles,
po sabe hace de odo y po abaja ue a de casa. Pe o ambién se sen ían muy o gullosas
po la labo que lle aban a cabo en sus i iendas po enca ga se de odo lo conce nien e
a la casa y al cuidado de los hijos sin elega ni abandona “sus unciones”. Es deci , se
sen ían o gullosas po que a pesa de que abajaban ue a de casa no se cues ionaba su
domes icidad:
“Yo iba a abaja , —nos cuen a Isi—les hacia los je séis a mis hijos, los es idos a
mis hijas, es que yo sacaba iempo pa a odo, no sé cómo lo hacía. Bueno, digo el día
iene muchas ho as y le qui aba muchas ho as a la noche ambién, nunca me he ido
a la cama an es de las es de la mañana. Y pa a las seis y media ya me le an aba a
pone el desayuno a mi ma ido y seguía los desayunos a los hijos, limpia los zapa os,
odo, odo el inglao. G acias a Dios enia manos pa odo, y eso es lo que hacíamos,
mad ugando pa a lle a los hijos cu iosos a la escuela, y mien as ellos es aban en
la escuela noso as abajábamos, y luego ecogíamos a los hijos. O as eces si no
eníamos pues nos a eglábamos con las que abajábamos. «Oye que hoy oy a eni
más a de ¿me ecoges u a los c íos?» Y bueno, pues así hacíamos, ayudándonos unas
a o as pa pode i a abaja ”22.
Isi He e a hace una de ensa del abajo domés ico como un abajo que pe mi e
compa ibiliza ida labo al con amilia . Es a compa ibilización se lle aba median e el
seguimien o de una especie de ho a io mili a , aunque con cie a lexibilidad, ajus ando
el abajo ex adomés ico a la ida amilia y no al con a io. Se mues an sa is echas
de no habe enido que depende de nadie en la c ianza de los hijos o en el manejo de la
casa. Isi He e a econoce que u o que ecu i en ocasiones a deja a sus hijos a ca go
de alguna ecina. E a algo común en su ba io ese ipo de solida idad en e muje es lo
que nos ecue da el concep o de conciencia emenina de Temma Kaplan. En el ba io
de Isi, como en muchos o os de en onces, se c eó en e las muje es abajado as un
sen imien o de de echos y obligaciones que p opo cionó una ue za mo iz cen ada, sob e
odo, en la supe i encia de la comunidad, del que es as muje es e an las p ocu ado as
abajado as de hoga del desa ollismo izcaíno”, X Cong eso de la Asociación de His o ia Con empo ánea:
nue os ho izon es del pasado; cul u as polí icas, iden idades y o mas de ep esen ación, San ande 16 y
17 de sep iemb e de 2010. Accesible en: «h p://www.ahis con.o g/docs/San ande /con enido/MESA%20
2%20PDF/Eide %20de%20Dios%20Fe nandez.pd » [Consul ado el 13 de mayo de 2012].
22 He e a, Isabel, en e is a g abada, T apaga an, 26 de ab il de 2010.
Eide de Dios, “Las que ienen que se i ...”