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* Co espondencia a / Co espondence o: Jose xo Be iain. Uni e sidad Pública de Na a a. Depa amen o de Sociología y T abajo Social. Campus A osadia, s/n
(31006 Pamplona-Na a a) – [email p o ec ed] – h p://o cid.o g/0000-0001-8654-2377.
Cómo ci a / How o ci e: Be iain, Jose xo; Gil-Gimeno, Ja ie (2022). «La ascendencia de la nación y de la pe sona: lo he oico, lo pos -he oico y sus na a i as
mode nas». Papeles del CEIC, ol. 2022/2, papel 273, 1-16. (h p://doi.o g/10.1387/pceic.23253).
Fecha de ecepción: diciemb e, 2021 / Fecha acep ación: ma zo, 2022.
ISSN 1695-6494 / © 2022 UPV/EHU
Es a ob a es á bajo una licencia
C ea i e Commons A ibución 4.0 In e nacional
Papeles del CEIC, 2022/2
h p://doi.o g/10.1387/pceic.23253
ISSN 1695-6494
La a s c e n d e n c i a d e L a n a c i ó n y d e L a p e s o n a :
L o h e o i c o , L o p o s -h e o i c o y s u s n a a i a s m o d e n a s
The T anscendence o he Na ion and he Pe son: The He oic, he Pos -
He oic and hei Mode n Na a i es
Jose xo Be iain*
I-Communi as. Ins i u e o Ad anced Social Resea ch y Uni e sidad Pública de Na a a (UPNA)
Ja ie Gil-Gimeno
In es igado independien e
Palab as cla e
Nación
Sac alización de la pe sona
Na a i a he oica
Na a i a pos -he oica
Resumen: El p esen e abajo iene po obje o lle a a cabo un análisis de dos na a i-
as p esen es en las sociedades ac uales: la he oica-nacional y la pos -he oica, que nos
o ecen una ce e a medida del ca ác e sac alizado o e-sac alizado de las sociedades
mode nas y secula es. Pa a lle a a cabo es a a ea, en un p ime momen o, es ablece e-
mos las bases concep uales sob e las que se a iculan los p ocesos de sac alización mo-
de na, pa a lo que u iliza emos los concep os de ascendencia y eligiosidad en los a-
bajos de au o es an signi ica i os como Geo g Simmel, Émile Du kheim, Al ed Schü z
y Thomas Luckmann o Max Webe . Una ez ealizada es a labo , y en un segundo mo-
men o, p esen amos dos de las sac alizaciones más impo an es inculadas a la «E a Se-
cula »: las que se a iculan al ededo de la nación y de la pe sona. De es e modo, a pa i
de ellas y en un e ce paso, lle a emos a cabo un análisis en p o undidad de las dos na-
a i as señaladas an e io men e, llegando a la conclusión de que las mismas con i en
en la ac ualidad en un es ado de ensión dinámica, ac uando como cla os símbolos de la
i alidad eligioso-secula y de la g an he e ogeneidad de ó mulas de sac alización que
albe ga es a época.
Keywo ds
Na ion
Sac aliza ion o he pe son
He oic na a i e
Pos -he oic na a i e
Abs Ac : The pu pose o his pape is o ca y ou an analysis o wo na a i es
p esen in oday’s socie ies: he he oic-na ional and he pos -he oic, which o e us an
accu a e measu e o he sac alizing o e-sac alizing cha ac e o mode n and secula
socie ies. To ca y ou his ask, we will i s es ablish he concep ual bases on which he
p ocesses o mode n sac aliza ion a e a icula ed, using he concep s o anscendence
and eligiosi y in he wo ks o au ho s as signi ican as Geo g Simmel, Émile Du kheim,
Al ed Schü z and Thomas Luckmann o Max Webe . Once his wo k has been done, and
in a second momen , we p esen wo o he mos impo an sac aliza ions linked o he
«Secula E a»: hose ha a e a icula ed a ound he na ion and he pe son. In his way,
based on hem and in a hi d s ep, we will ca y ou an in-dep h analysis o he wo na a-
i es men ioned abo e, eaching he conclusion ha hey cu en ly coexis in a s a e o
dynamic ension, ac ing as clea symbols o he eligious-secula i ali y and o he g ea
he e ogenei y o o mulas o sac aliza ion ha his e a ha bo s.
Jose xo Be iain, Ja ie Gil-Gimeno
2 Papeles del CEIC, 2022/2, 1-16
1. In RoduccIón. La dImensIón Rascenden e de La nacIón
y de La PeRsona como oRmas de sacRaLIzacIón modeRna
El abajo que enemos en e manos se a icula a pa i de la siguien e cons a ación: las
na a i as he oico-nacional y pos -he oica son dos cla as mani es aciones del ca ác e sa-
c alizado y/o e-sac alizado de las sociedades mode nas y secula es, ya que nos pe mi en
adqui i conciencia de los p ocesos de sac alización que se han p oducido en o no a dos ó-
ems de las sociedades ac uales: la nación y la pe sona. Con a iamen e a lo que nos ha he-
cho c ee o a g an na a i a, en es e caso, la secula hegemónica, en la mode nidad segui-
mos asis iendo a p ocesos de sac alización, lo que implica an o el su gimien o de nue as
ep esen aciones eligiosas como la eno ación de o as ó mulas de es e ipo que ya exis-
ían en escena ios p e é i os.
Pa a lle a a cabo nues a a ea hemos diseñado una p opues a que se inicia con el es able-
cimien o de una se ie de bases concep uales sob e las que en endemos, de la mano de di e-
en es au o es, se ins i uyen los p ocesos de sac alización mode na. Con es e obje i o nos
ace camos a abajos de au o es como Geo g Simmel (2000), Émile Du kheim (1982b), Al-
ed Schü z y Thomas Luckmann (1984) o Max Webe (1978). Una ez con ex ualizado eó i-
camen e nues o obje o de es udio pasamos a p esen a dos de las sac alizaciones secula es
más impo an es: la nación y la pe sona. Es as cues iones las abaja emos en los apa ados 2
y 3. Finalmen e, en la sección 4 ealizamos un análisis en p o undidad de las dos na a i as
p incipales que se a iculan a pa i de es as dos o mas de sac alización, señalando que am-
bas con i en en las sociedades ac uales en un escena io de ensión dinámica, y que se p e-
sen an como signos de la i alidad eligioso-secula y de la plu alidad de o mas de sac aliza-
ción mode no-secula es.
Así pues, pa a comenza a e ela las ó mulas sag adas mode nas es impo an e de ene -
nos en analiza los ejes o pa ones a pa i de los que se a icula el hecho eligioso en gene al
y el mode no-secula en pa icula . Sin duda, uno de esos pa ones es la idea de « ascenden-
cia» (Simmel, 2000). La misma —en cualquie a de las o mas que adquie e— lle a implíci o
un p oblema iza «lo dado po supues o», p o ocando una si uación de up u a de algo y, a la
ez, de ape u a hacia un «más allá» de uno mismo, que puede se (o no se ) in e p e ado eli-
giosamen e.
Po lo an o, ascende implica un «i más allá de», es o es, un lími e y el ebasamien o del
mismo. Es e sen ido del é mino es el que u ilizó Simmel en su céleb e abajo La ascen-
dencia de la ida (2000). El lími e, en cuan o al, pa icipa del aquende y del allende, de modo
al que el ac o de la ida incluye ambos momen os, el del se limi ado y el de la « ascenden-
cia» del lími e: «Somos a cada ins an e aquellos que sepa an lo ligado o ligan lo sepa ado»
( Simmel, 2000: 29). «Somos se es on e izos sin ninguna on e a» (ibídem: 34). Es a misma
idea la podemos desa olla desde la pe spec i a be gsoniana, cuando apun a que la ealidad
no se educe a lo ac ualmen e exis en e, sino que aba ca el conjun o de posibilidades co-da-
das en el p esen e, que p ecisan pode -se ealizadas ascendiendo, ansg ediendo, yendo
más allá, c uzando de e minados lími es (beyonding, anscending). Así pues, solo podemos
habla de los «lími es de la expe iencia» en la medida en que se p oduce una cie a «expe-
iencia de los lími es» de la ealidad, al y como a i man Schü z y Luckmann en su magní ico
abajo The S uc u es o he Li e Wo ld (II, 1984: 142-147); solo cuando «c uzamos» un lími e
y nos si uamos al o o lado podemos habla de una expe iencia del lími e. Cuando es a expe-
La ascendencia de la nación y de la pe sona: lo he oico, lo pos -he oico y sus na a i as mode nas
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iencia implica un cues ionamien o e lexi o del p opio sel se con ie e en au o- ascenden-
cia (Joas, 2021).
Aunque no de un modo exclusi o ( al y como señalábamos un poco más a iba), el pensa-
mien o y la acción eligiosa se han especializado en con on a al se humano con su na u a-
leza ascenden e, o eciendo espues as conc e as —posiblemen e las más elabo adas— a
las ince idumb es que p o oca ese «sabe nos limi ados y limina es». Dichas espues as se
cen an, al y como nos explica Du kheim, en la a iculación de dos es ados de la na u aleza:
sag ado y p o ano (1982b). Las eligiones —sob e odo las his ó icas (Bellah, 1969) o las uni-
e sales (Webe , 1983)—, en endidas como o mas sis ema izadas y acionalizadas de c een-
cia y acción eligiosa, se ían los ejemplos más signi ica i os de lo que Schü z y Luckmann
(1984) an a de ini como «g an ascendencia».
En es e sen ido, la ansición del mundo co idiano o dina io (p o ano) al mundo eligioso ex-
a-o dina io (sag ado) se e ec úa a a és de un leap que se p oduce a pa i de una «conmo-
ción». De e minados pe sonajes sociales que se con ie en en ipos ideales —el mago-mis a-
gogo, el p o e a, el sace do e, el líde ca ismá ico— ayudan a ealiza es e ánsi o, como ha
demos ado Webe (1978) en su sociología de la eligión. Du kheim (1982b) a a si ua es a
«conmoción» en la p ác ica i ual, en endiéndola como ese «acon ecimien o ap opiado »
que p oduce un ipo de ealidad di e en e. Es ados como la «e e escencia colec i a», el «éx-
asis colec i o», la «ene gía emocional», y medios como la danza, la o gía o el consumo de
sus ancias alucinógenas, el mis icismo o el asce ismo, se ían los modos a a és de los que,
his ó icamen e, las sociedades hab ían conseguido ascende eligiosamen e y, po lo an o,
ascende se, como indi iduos o g upos.
A pesa de que asis imos — undamen almen e en Eu opa— a una c isis de las ó mulas e-
ligiosas his ó icas y, po lo an o, de los modos en los que es as p opo cionaban acceso a la
ascendencia, es o no implica que las sociedades mode nas hayan dejado de busca as-
cende -se o que hayan dejado de sac aliza . De hecho, las sociedades mode nas gene an sus
p opias nue as o mas de sac alización (Be iain, 2017; Be iain y Gil-Gimeno, 2016), que se su-
man a las an iguas compi iendo con aquellas, en e sí y con los discu sos secula es, en una
ensión que no culmina nunca. Habla de lo sag ado en las sociedades mode nas signi ica ob-
se a las si uaciones his ó icas con ingen es (Tweed, 2006: 54-79) que c ean o mas especí-
icas de ascendencia. Es habla de me amo osis del don (Be iain, 2017). En es e sen ido, la
nación y la pe sona (en e o os aspec os de la ida secula , como pueden se los de echos
del niño, el cuidado de la na u aleza o el ca ác e e oluciona io) han sido sac alizados, no ya
en el sen ido de la «g an ascendencia», sino como « ascendencias in e medias» (Schü z y
Luckmann, 1984).
Así, aunque el mundo secula —y su immanen ame (Taylo , 2007)— ha c eado eglas de
juego inculan es más allá de oda c eencia y p ác ica eligiosas no ha gene ado una ealidad
pos -dualis a y pos - eligiosa. De hecho, el e ec o más impo an e que ha p o ocado la secu-
la ización sob e lo eligioso (y, ambién sob e la ascendencia), no es su decli e, sino su ape -
u a a la he e ogeneidad. Las sociedades mode nas ya no con o man una colec i idad ho-
mogénea en sus c eencias den o de la cual sus miemb os man ienen una única e e encia
y adsc ipción simbólica, a la mane a del modelo de in eg ación social simple que Du kheim
desc ibe en las sociedades ibales, sino que exis e un «elenco múl iple de o mas sag adas
y secula es» (Lynch, 2012: 135), debido a que «la c eencia en Dios ya no es algo axiomá ico,
hay [o as] al e na i as» (Taylo , 2007: 3). Hemos pasado de una sociedad donde e a p ác ica-
Jose xo Be iain, Ja ie Gil-Gimeno
4 Papeles del CEIC, 2022/2, 1-16
men e imposible no c ee en Dios, a una donde la e, incluso pa a el más adical de los c eyen-
es, es una posibilidad en e o as (Taylo , 1998).
Una ez comen ado lo an e io , pasamos a analiza dos modos conc e os de sac alización se-
cula : los que se a iculan en o no a la nación y a la pe sona.
2. La sacRaLIzacIón de La nacIón. Res hI os que nos ayudan
a exPLIcaR cómo Lo secuLaR de Iene sagRado en Las
socIedades modeRnas
La nación es el p ime modo en el que nos amos a de ene . Con la llegada de la mode nidad
es a comunidad cul u al se con ie e ambién en comunidad mo al. La nación es la base de
la que nace la sobe anía polí ica y ci il. El hecho de que cualquie suje o pueda con e i se en
ciudadano po el me o hecho de pe enece a una nación lle a asociadas se ias implicaciones
de sen ido en lo que espec a al imagina io social. Sin i más lejos, el indi iduo ya no iene po
qué con o ma se con unas condiciones de exis encia dadas de an emano, sino que puede
modi ica las a pa i del eje cicio de sus de echos. Todos los miemb os de la nación adquie-
en el es a u o de ciudadanos, adquie en el es a us de pe sona. Es e hecho hace que se am-
plíen conside ablemen e nues os má genes de acción en el mundo a la ez que ayuda a e-
encan a un mundo, que, en el imagina io c is iano, no es o a cosa que massa pe di ionis. Sin
duda, es a unción que cumple la nación como acili ado a de opciones de sen ido e inclusión
en el mundo pa a los suje os es á di ec amen e elacionada con los p ocesos de sac alización
que se a iculan en o no a ella.
Aunque pod íamos p esen a a ios ejemplos de hi os sociales que han conducido a que las
sociedades desa ollen p ocesos de sac alización en o no a la nación, nos amos a cen a
en es que, conside amos, son ealmen e ep esen a i os del enómeno que es amos anali-
zando: la Re olución F ancesa, la Religión Ci il Ame icana y la Sac alidad eme gen e del 11S.
2.1. La Re olución ancesa
El aba e Sieyès a i ma que la nación ancesa e a «un cue po de asociados que i en bajo le-
yes comunes y ep esen ados po la misma asamblea legisla i a […] Fue algo an e io , p ee-
xis en e a odos los enómenos e ins i uciones sociales […] La imagen de la Pa ie es la única
a la que endi cul o» (1970: 10-11). De acue do con la ci a que acabamos de ep oduci , po-
demos obse a cómo la comunidad de sal ación —p opia de las eligiones uni e sales— se
ans o ma en una comunidad de cul o, de p ác icas, en una comunidad nacional imaginada
(Ande son, 2006), en la que la nue a es sag ada es la nación, o, mejo dicho, «el pueblo de la
nación». La «e e escencia colec i a» que o igina la ascendencia del mundo o dina io c ea
un plus ex a-o dina io, haciendo de la nación —posiblemen e— la p incipal exp esión p o o-
mode na de la iden idad colec i a.
Pa a Du kheim (1982b) no hab ía una di e encia sus ancial en cuan o a la o ma i ual en e la
eunión de los c is ianos que celeb an los p incipales hi os de la ida de C is o, los judíos que
ecue dan el Éxodo de Egip o, una eunión de ciudadanos que conmemo an la p omulgación
La ascendencia de la nación y de la pe sona: lo he oico, lo pos -he oico y sus na a i as mode nas
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de una nue a mo al o un nue o sis ema legal o un acon ecimien o signi ica i o de la ida na-
cional. Es o signi ica que en la Re olución F ancesa podemos ad e i una olun ad cons i u-
yen e ep esen ada en una nue a e cuyos p incipios es án con enidos en la Decla ación de
los De echos del Homb e y del Ciudadano (Ma hiez, 2012). Y es que:
«Es a capacidad de la sociedad pa a e igi se en un dios o pa a c ea dioses no ue
en ningún momen o más pe cep ible que du an e los p ime os años de la Re olu-
ción F ancesa. En aquel momen o, en e ec o, bajo la in luencia del en usiasmo ge-
ne al, cosas pu amen e laicas ue on ans o madas po pa e de la opinión pública
en cosas sag adas, así la Pa ia, la Libe ad, la Razón. Hubo la endencia a que po sí
misma se e igie a una eligión con sus dogmas, sus símbolos, sus al a es y sus es i-
idades. […] Queda el hecho de que, en un caso de e minado, se ha is o que la so-
ciedad y sus ideas se con e ían di ec amen e, y sin ans igu ación de ningún ipo,
en obje o de un e dade o cul o.» (Du kheim,1982b: 201)
Es e p oceso de sac alización ans o ma una ealidad secula como la nación en algo sa-
g ado. O igina iamen e lo secula ue pa e de un discu so eológico (saeculum), donde las
o mas secula es se au onomiza on p og esi amen e de la es e a eligiosa, pe o, más a de,
se in ie e la dinámica social, ya que, como consecuencia del p opio p oceso de secula iza-
ción, la ca ego ía de lo eligioso e-eme ge á de y en los discu sos polí icos y cien í icos secu-
la es, al y como señala Webe (1987), algo que se pone de mani ies o en es as nue as sac a-
lizaciones (Asad, 2003: 192; Casano a, 2012: 213-214).
2.2. La Religión ci il ame icana
Pe o la e e escencia colec i a no es algo exclusi o de la e olución. El concep o de « eligión
ci il ame icana» acuñado po Robe N. Bellah (2006: 225-245) nos p opo ciona o o ejemplo
mode no de e-sac alización de la ealidad secula de la nación. Bellah ealiza un análisis a pa -
i de «una colección de c eencias, símbolos y i uales en elación con las cosas sag adas e ins-
i ucionalizadas en una colec i idad (la epública ame icana)» (ibídem: 233). Pa a él, los hi os
de es e c edo ci il se desa ollan en medio de momen os de agi ación social y de c isis, que
ponen a p ueba la c ea i idad y la capacidad social —es o es de ac ua como una comunidad
cul u al y mo al— de un colec i o que es capaz de c ea una se ie de cons elaciones de sen-
ido ins i uyen es que la p opia sociedad se enca ga á de ins i ucionaliza pos e io men e. El
p ime es adio es a ía ep esen ado po la gue a e oluciona ia de independencia con a In-
gla e a, en la que Geo ge Washing on ac úa como el Moisés que di ige a su pueblo hacia la
ic o ia en e a la i anía de la me ópoli. El segundo es adio se desa olla en o no a la Gue-
a Ci il, momen o que ecoge la p o unda agedia asociada a una lucha a icida y especial-
men e sanguina ia. La Gue a Ci il hizo que el pueblo no eame icano se con on a a consigo
mismo, con las cues iones de ondo de su se como colec i o. En es e escena io des aca la i-
gu a de Ab aham Lincoln, «p esiden e má i » (2006: 236), que apa ece á como el nue o Jesús
de Naza e , p o e a y sac i icado ad Majo em nación Glo iam. El e ce es adio, Bellah lo si úa
en medio de la c isis en la es e a pública p o ocada po el al o echazo social hacia la Gue a
de Vie nam y en la e e escencia colec i a que gene a el mo imien o de los de echos ci iles,
poniendo el acen o en o o ac o polí ico básico, en o o p o e a: Ma in Lu he King.
Pa a Bellah, la eligión ci il es una comunidad nacional de cul o, pe o no una comunidad de
sal ación. En es e sen ido, la eligión ci il es una eligión pos -axial, ya que eo dena la p e-
Jose xo Be iain, Ja ie Gil-Gimeno
6 Papeles del CEIC, 2022/2, 1-16
sencia de asgos heb aicos y o os c is ianos en un con ex o nue o en donde la eligión ci il
compi e con el nacionalismo eligioso blanco y con el adicalismo secula is a libe al (Go ski,
2017).
2.3. La sac alidad eme gen e del 11s
El e o ismo no es solo una o ma de acción polí ica, sino ambién una o ma de acción «sim-
bólica». El p o o-e en o del 11 de sep iemb e de 2001 en Nue a Yo k puede se pe ec amen e
analizado desde la pe spec i a de un ipo pa icula de pe o ma i idad simbólica. Inicialmen e,
en el momen o de la des ucción de las To es Gemelas y del asesina o en masa de miles de
inocen es, el ac o e o is a, i ualmen e signi icó un a oz de amamien o de sang e — an o
li e al como me a ó icamen e— haciendo uso de los luidos i ales de las íc imas pa a a o-
ja una pin u a belige an e y ho enda sob e el lienzo de la ida social (Alexande , 2006: 91-115).
Pe o de esa pin u a apocalíp ica su gió una eno ada comunión mo al que in eg ó a bombe-
os, b oke s, policías, y, co-ex ensi amen e, a oda la sociedad ame icana y mundial en el de-
sa ollo de un i ual piacula guiado po el siguien e man a: «We a e all ame icans now», ex en-
diéndose an o la solida idad nacional como la in e nacional. G ound Ze o y 11S ungen como
la con ex u a a pa i de la que «algo p o ano se con ie e en algo sag ado», con i iéndose las
cenizas de las o es y de los inmolados en un nue o símbolo de ascendencia nacional. Lo que
es in e esan e sub aya desde un pun o de is a sociológico es que aquello que ha c eado un
ipo de comunión mo al, no es el hecho de compa i odos las mismas c eencias, sino el hecho
de «compa i las mismas p ác icas» o ien adas an o a e-encan a y e-uni a la comunidad
mo al ci il como a expia la agedia (Gil-Gimeno, 2018, 2020).
3. La sacRaLIzacIón de La PeRsona
La nación no es el único ámbi o secula mode no que se ha sac alizado. La dignidad y el es-
pe o po la pe sona humana se han con e ido ambién en pa e del núcleo sag ado de la so-
ciedad mode na.
En es e sen ido, se puede in e p e a la c eencia en los de echos humanos como el esul ado
de un especí ico p oceso de sac alización en el que odo se humano ha sido con e ido en
algo sag ado, ins i ucionalizándose en el de echo, y p o ocando c ecien es y gene alizados
e ec os de mo i ación y sensibilización en la sociedad mode na. Desde es a pe spec i a, y al
y como a i ma Hans Joas (2013), pod íamos analiza los cambios acaecidos en el sis ema pe-
nal a pa i de las ans o maciones en la comp ensión de lo sag ado. Así pues, pa iendo de
lo comen ado, las e o mas en el de echo penal y en la p ác ica penal, así como la c eación
de los de echos humanos a inales del siglo x iii en el con ex o de las p incipales e oluciones
libe ales (es adounidense y ancesa), son una exp esión de un p o undo cambio cul u al a
a és del que la pe sona humana se con ie e en un obje o sag ado (Du kheim, 1973). Como
dice el p opio Joas (2013), la his o ia de los de echos humanos puede se in e p e ada como
una his o ia de sac alización (de la pe sona humana). Una his o ia en la que el año 1948 unge
como un hi o de p ime o den, cuando las Naciones Unidas p oclaman la Decla ación Uni e -
sal de los De echos Humanos.
La ascendencia de la nación y de la pe sona: lo he oico, lo pos -he oico y sus na a i as mode nas
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En el código gené ico de las eligiones his ó icas (Bellah, 1969) es á imp esa la idea de la sa-
c alidad de la ida humana en la o ma de un e hos del amo . El p oceso de ma e ialización de
es e úl imo se desa olla a pa i de las ideas ilus adas y de los log os — eñidos de sang e—
de las e oluciones libe ales. Po lo an o, al y como de iende Geo g Jellinek (1979), se ía un
e o conside a que la sac alización de la pe sona iene un o igen genuinamen e ilus ado o
mode no, ya que signi ica ía no ene en cuen a algunos p ocesos sociales p e é i os —como
ese e hos del amo — que ac úan a modo de ca alizado es que conec an y que ayudan a con-
o ma , es o es, a da o ma, de e minadas expe iencias sociales conc e as.
Pa a con inua u banizando concep ualmen e el e eno de la sac alización de la pe sona nos
amos a de ene b e emen e en un abajo de Du kheim esc i o en 1898 que a oja luz sob e
el enómeno que analizamos. Du an e la agi ación p oducida po el caso D ey us, Du kheim
esc ibe lo siguien e:
«Es a pe sona humana (pe sonne humaine), cuya de inición es como la pied a de
oque que dis ingue el bien del mal, es conside ada sag ada en el sen ido i ual
del mundo. Pa icipa de la majes uosidad ascenden e que las iglesias de odos
los iempos han a ibuido a sus dioses; es concebida como un se in es ido con al
p opiedad mis e iosa que c ea un acío en o no a las cosas sag adas, sacándo-
las del con ac o ulga y e i ándolas de la ci culación habi ual. El espe o que se le
da p ocede p ecisamen e de es a uen e. Cualquie a que a en a con a la ida hu-
mana, con a la libe ad humana, con a el hono humano, inspi a en noso os un
sen imien o de ho o análogo al que expe imen a el c eyen e cuando obse a que su
ídolo ha sido p o anado. Tal mo al no es simplemen e una disciplina higiénica o una
buena economía de la exis encia, es una eligión donde el homb e es, a la ez, iel y
Dios.» (Du kheim, 1973: 46)
Como emos, Du kheim es ablece una elación en e las pa icula idades de la sociedad mo-
de na y una ene gía, una ue za (como la que exis e as el Mana o el O enda en las socieda-
des p imi i as, o el Tapas en la adición hindú) c ecien e que p ocede del hecho de que «los
sen imien os que ienen po obje o al homb e se han uel o muy ue es […] [p o ocando
que] se ha[ya] con e ido na u almen e en obje o po excelencia de la sensibilidad colec i a»
(Du kheim, 2006: 133). Po lo an o, la a iculación de los de echos humanos no se ía o a
cosa que una de las p incipales mani es aciones del p oceso de sac alización de la pe sona
humana y de la co-ex ensi a sac alización de la humanidad.
Du kheim ambién acla a que es e concep o no iene nada que e con compo amien os de
ipo indi idualis a, egocén icos o egoís as, sino con la pe sonalidad humana en gene al, con-
c e amen e en lo que espec a a su dimensión uni e sal (Du kheim, 1973: 45). La idea ue za
de es a nue a e en la pe sona no es el egoísmo, sino la simpa ía po odo lo que el homb e
ep esen a. Es un g an sen imien o de empa ía, de capacidad pa a pone se en el luga del
o o-que-es-pa e-de-mí (el o o que soy yo) an e él (su) su imien o, la agedia, e c.
Aho a bien, el su imien o y la agedia no engend an po sí mismos alo es. Es p eciso que
en o no a ellos las sociedades c een una «na a i a» (Joas, 2013) que conec e el su imien o
con la c eación de nue os alo es, y consegui que, pos e io men e, dichos alo es sean in e-
io izados po la p opia sociedad, lo que hace que la expe iencia aumá ica adquie a el es a-
us de « auma cul u al» (Alexande , 2012: 6-31) y, a pa i de ahí, pe mi iéndole a icula los
mecanismos i uales (piacula es y conmemo a i os) necesa ios pa a ges iona lo.
Jose xo Be iain, Ja ie Gil-Gimeno
8 Papeles del CEIC, 2022/2, 1-16
4. Las naRRa I as heRoIcas y Pos -heRoIcas y su ImPac o
sobRe La sacRaLIzacIón de La nacIón
Pa iendo de lo comen ado un poco más a iba, y a pa i de los p ocesos de sac alización es-
udiados, la mode nidad-secula a a con inua p oduciendo sus p opios hé oes, que ya no
an a p esen a una única másca a, como ocu ía en las sociedades p e-mode nas. La hipó-
esis que a a guia es e apa ado es que la he e ogeneidad a la que es án adsc i as an o las
sociedades mode nas como las o mas eligiosas que se desa ollan en ellas se mani ies an
cla amen e en y a a és de las di e en es másca as que adquie e la igu a del hé oe en las
mismas. Pa a ello, amos a analiza dos na a i as inculadas al s a us «he oico» que eme -
gen de las dos sac alizaciones es udiadas p e iamen e: la na a i a sac i icial del hé oe na-
cional y la na a i a an i-sac i icial pos -he oica que se de i a de la sac alización de la pe -
sona (B öckling, 2020).
4.1. La na a i a sac i icial del hé oe nacional
La nación, en endida como nue o Dios- ó em, se á iel a la na a i a sac i icial (Kan o owicz,
2012: 266) p e-mode na del hé oe —aunque eno ada, undamen almen e secula izada en
los é minos que amos a analiza — y ocupa á el luga de la di inidad clásica c eando sus hé-
oes, sus al a es, sus monumen os y sus conmemo aciones i uales sac i iciales.
Con las g andes e oluciones que se p oducen en e inales del siglo x i i i y du an e el p ime
cua o del siglo x i x eme gie on nue as o mas de lide azgo asociadas, undamen almen e, al
ca isma polí ico (Bell, 2020). El ad enimien o de la democ acia supuso un cambio p o undo
a es e ni el, a iculándose una especie de nue o magne ismo en e el líde y la masa, con i -
iendo al p ime o en muchas ocasiones en un hé oe, como mues an los casos analizados un
poco más a iba en o no a Lincoln y Washing on, o ambién en o no a Ma in Lu he King.
En el co azón de la mi ología del hé oe inhabi a el impulso de ansg edi los lími es y las ex-
pec a i as no ma i amen e p esc i os en a as de consegui una nue a de inición de la si ua-
ción a a és de la acción, en muchos casos iolen a. El hé oe hace en e a la con ingencia,
a la posibilidad de que ocu a lo con a io de lo deseado, a a és de la acción. La cla e de su
mi o-mo o son los hechos y las acciones, o mejo , la olun ad de acción, y no an o las in en-
ciones ni las consecuencias de es as. F en e al «no debe ac ua » exp esado en de e mina-
das o mas p osc i as no ma i amen e, en e al « u no puedes o no debes» de la ins i ución,
el hé oe p oclama: «yo deseo hace aquello que no puedo» (F üch el, 2004: 305) o ambién:
«es á esc i o (po gue e os y sace do es), pe o, yo en e dad os digo…» [como p o e a o e-
oluciona io] (Webe , 1978: 851). En es e ipo de acción lo ele an e no es an o la dimensión
acional écnico-ins umen al como la dimensional agonal, el espí i u ac i is a exp esado i-
ualmen e, d ama izado pe o ma i amen e en la p ác ica i ual.
A pa i de las ob as a días de Du kheim (1982b), Ca oline Ma in y Da id Ingle (1999) si úan
en la bande a (en su caso, en la es adounidense) el ó em mode no. Los miemb os del g upo
o émico nacional se en en an a los lími es de lo amilia y conocido, llegando, en ocasio-
nes, a un á ea limina donde las iden idades son in e cambiadas —pe o sob e odo in e cam-
biables— en e inside s (ciudadanos de la nación) y ou side s (hé oes nacionales inmolados),
y c uzan los lími es, a iculando episodios de ascendencia. Es e encuen o con la mue e
La ascendencia de la nación y de la pe sona: lo he oico, lo pos -he oico y sus na a i as mode nas
h p://doi.o g/10.1387/pceic.23253 9
ma ca el bo de exac o de la comunidad. Pa a Ma in e Ingle (ibídem), los que c uzan esa on-
e a se con ie en en ou side s (hé oes) p o pa ia mo i. La bande a ma ca el pun o de dicha
ansg esión. Así pues, lo que hace la comunidad nacional es conmemo a y ene a a aque-
llos que han dado el «g an sal o», que han sido capaces de ascende a a és de un ac o he-
oico de en ega y enuncia, y lo hace ene ando su p incipal símbolo- ó em: la bande a. La
comunidad da la bien enida a los que han c uzado el lími e. De es a guisa, «la mue e sac i i-
cial de un hé oe nacional po la libe ad y el hono de su pueblo ep esen a un log o sup emo
que a ec a á a nues os hijos y a nues os nie os. No exis e mayo glo ia, ni exis e un in más
p eciado que mo i de es a o ma y pa a muchos la mue e o o ga una pe ección que la ida
les hab ía negado» (Webe , 1995: 724). Es a es la misma idea que de iende Benedic Ande -
son en su ex o «The Goodness o Na ions» (1999). Es la iolencia del sac i icio la que ac i a
los ma cado es de las on e as en e un mundo y o o. El auma de ma a a una íc ima
con e ge con la cons ucción iun an e de un ínculo en e la comunidad y su dios (Ga i,
2017; Giesen, 2004: 23). El iun o del hé oe y el auma de la íc ima no son sino dos ca as
de una misma moneda. Tal íc ima es mi ada como algo con aminado y, po an o, si uado
ue a de la comunidad —ex anje os que pasan po ahí, agabundos, homosexuales, muje-
es mayo es sol e as, discapaci ados o pe sonas «demen es», e c.—. Ma a a la íc ima, po
an o, no es un homicidio (Agamben, 1998).
La eap opiación mode na del sac i icio del hé oe a a p o oca un gi o en la semán ica de la
mue e. De la condición exis encial humana, apun ada po Heidegge (2012), del «se pa a la
mue e», el hé oe se desliza po la pendien e del «se pa a ma a » —aunque ese ma a signi-
ique ma a -se, es o es, es é o ien ado hacia uno mismo—. Mien as que el mo i es un ac o
soli a io, sin emba go, pa a ma a a o o hacen al a dos. Pues o que los mo ui i en es obli-
gan . Pa a jus i ica lo, la sociedad in oduce una nue a pe o ma i idad polí ica a a és de
una se ie de acon ecimien os ap opiado es que con o man una nue a mís ica, en es e caso
nacional, que se ma e ializa en una nue a comunidad cul ual y mo al en la que los caídos se
con ie en en uno de los elemen os más signi ica i os, y que adquie e o ma ísica a a és
de monumen os —pi ámides, obeliscos, o es, es a uas, sa có agos— de iden i icación (Ko-
selleck, 2020: 66) que ep esen an la e e nidad del iempo —y, po lo an o, la idea de la sal-
ación en y a a és de la nación— y en donde son acogidos los asesinados y los caídos. Es a
nue a cul u a de la conmemo ación p e ende ele a a los se es humanos po encima de sí
mismos a pa i del as ondo e-ligado que p opo ciona la nación sublimada.
4.2. La nue a na a i a pos -he oica
Pe o al mismo iempo que desa olla una na a i a cla amen e sac i icial-he oica, la mode -
nidad engend a á o o ipo de he oísmo de nue o cuño, y una nue a igu a: la del hé oe pos -
he oico (B öckling, 2020), que no po se pos -he oico deja de se hé oe, sino que ans o ma
los a ibu os del hé oe p o eyéndoles de un ma cado ca ác e an i-sac i icial. Analicemos
b e emen e los an eceden es y los pe iles de es a nue a igu a.
Comen a Du kheim:
«Hay en cada una de nues as conciencias, dos conciencias: una que es común en
noso os a la de odo el g upo a que pe enecemos, que, po consiguien e, no es
noso os mismos, sino la sociedad i iendo y ac uando en noso os; o a que, po
Jose xo Be iain, Ja ie Gil-Gimeno
16 Papeles del CEIC, 2022/2, 1-16
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