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La represión de posguerra en el País Vasco a debate: Entre el exterminio y el oasis

Author: Zubiaga Arana, Erik
Publisher: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales
Year: 2017
Source: https://addi.ehu.eus/bitstream/10810/66552/1/51983-Texto%20del%20art%c3%adculo-173651-1-10-20170526.pdf
LA REPRESIÓN FRANQUISTA DE GUERRA
Y POSGUERRA EN EL PAÍS VASCO A DEBATE:
ENTRE EL EXTERMINIO Y EL OASIS1
Discussing pos wa ancois ep ession in he Basque
Coun y: Be ween ex e mina ion and oasis
ERIK ZUBIAGA ARANA
Uni e sidad del País Vasco / Euskal He iko Unibe si a ea
E [email protected]
Cómo ci a /Ci a ion
Zubiaga A ana, E. (2017).
La ep esión anquis a de gue a y posgue a
en el País Vasco a deba e: en e el ex e minio y el oasis.
His o ia y Polí ica, 37, 357-384.
doi: h ps://doi.o g/10.18042/hp.37.13
(Recepción: 01/09/2016. E aluación: 09/10/2016. Acep ación: 14/10/2016. Publicación: 26/05/2017)
Resumen
El p esen e a ículo e sa sob e los deba es que ha despe ado la incidencia de
la ep esión anquis a de posgue a en el País Vasco. En p ime luga , se cons a a
que el innegable a ance de la his o iog a ía académica en cues iones e e en es a la
gue a y a la posgue a en Euskadi no ha impedido la ue e implan ación social de
1 Es e abajo o ma pa e de las in es igaciones desa olladas po el g upo de in es i-
gación del Sis ema Uni e si a io Vasco de His o ia Social y Polí ica del País Vasco
Con empo áneo (IT-429-10), inanciado po el Gobie no Vasco. Asimismo, es bene-
icia io de la con oca o ia de con a ación de doc o es ecien es has a su in eg ación
en p og amas de o mación pos doc o al en la UPV/EHU (2016). Ag adezco a Luis
Cas ells la a en a lec u a del ex o.
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esis, ajenas al ambi o académico, con cla o pe il ideologico y eple as de ópicos de
ácil asimilación, sob e los hechos que acon ecie on du an e aquellas echas. De
modo que mien as que desde el ámbi o académico se apun a que la ep esión de pos-
gue a en el País Vasco u o un ca ác e menos lesi o en compa ación con o as p o-
incias de simila es ca ac e ís icas, la na a i a memo ís ica o mili an e sos iene
jus amen e lo con a io; es o es, que la ep esión de los suble ados, ildada de geno-
cida, ue encaminada al aniquilamien o del «pueblo asco». El úl imo apa ado
ahonda en es a cues ión p esen ando los núme os y los ac o es que condiciona on el
eje cicio de la ep esión de posgue a pe mi iendo así, po un lado, desecha de ini-
i amen e las eo ías «ex e minis as», así como ma iza las esis del «oasis» de endi-
das po cie os sec o es de la academia.
Palab as cla e
F anquismo; posgue a; ep esión; País Vasco.
Abs ac
This a icle aims o analyze he deba es gene a ed abou pos wa F ancois
ep ession in he Basque Coun y. Fi s , he a icle no es ha he undeniable ad ance
o academic his o iog aphy in ela ion o Spanish ci il wa and pos wa has no p e-
en ed a s ong social implemen a ion o some kind o hesis, cha ac e ized by being
di o ced om academy, based on clea ideological iew and also on easy assimila ion
clichés, on e en s ha ook place du ing ha ime. So while om academia is indi-
ca ed ha ep ession in Basque Coun y did no each i ulence le el deployed in
he mos o he es o p o inces, mili an na a i es p esen s F ancois ep ession as
a secula Spanish genocidal p ojec aimed a annihila ing “basque na ion”. The las
pa del es in o he ma e showing he numbe s and ac o s ha condi ioned pos -
wa ep ession in he Basque Coun y. The a icle concludes disca ding de ini ely
“ex e mina ion” heo ies bu also ques ioning “oasis” hesis ad oca ed by some aca-
demic au ho s.
Keywo ds
F ancoism; pos wa ; ep ession; Basque Coun y.
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SUMARIO
I. INTRODUCCIÓN. II. ¿EXTERMINIO? III. ¿OASIS? IV. LA REPRESIÓN DE POSGUERRA
EN EL PAÍS VASCO. V. NI EXTERMINIO, NI OASIS. BiBliog a ía.
I. INTRODUCCIÓN
La úl ima Gue a Ci il española en el País Vasco, 1936-1937, es, sin
luga a dudas, el acon ecimien o del pasado que mayo in e és ha despe ado
en la sociedad asca con empo ánea. La o midable ele ancia que es e pe iodo
his ó ico ha adqui ido se cons a a con an solo obse a la g an can idad de
in es igaciones y p oducciones de odo ipo (o ales, audio isuales, a ís i-
cas…) que se han ido p esen ando a lo la go de es os úl imos ein a años. De
hecho, no se ía ex año que an e semejan e oleada de abajos sob e la Gue a
Ci il se conside a a que nada o poco queda po conoce sob e es e complejo y
aumá ico pe iodo his ó ico. Bien es cie o que los a ances de la his o iog a-
ía en es e e eno han sido e iden es y que en consecuencia la ciudadanía dis-
pone en la ac ualidad de un sólido y igu oso sopo e documen al sob e los
hechos más ascenden ales que acon ecie on du an e aquellas echas2. Sin
emba go, no deja de se menos cie o que aún quedan ele an es aspec os que
nos son desconocidos y necesi ados de in es igación, a la pa que incógni as
po descub i sob e los hechos que acon ecie on du an e el en en amien o
mili a y, en mayo medida, sob e lo acaecido as la ic o ia de los suble ados
en el País Vasco.
De acue do con lo exp esado, po ejemplo, nada o poco sabemos sob e los
miles de cap u ados p ogube namen ales que en edad mili a ue on en olados
o zosamen e en las ilas suble adas y en iados al en e al se icio de la «causa
nacional»; o del « anquismo sociológico»3 que sos u o al «nue o Es ado» en el
País Vasco; o de las ac i udes y compo amien os sociales de los de o ados,
2 En cuan o a la Gue a Ci il des aca ía el exhaus i o lis ado p opo cionado po De
La G anja y De Pablo (2009). Po lo que a la ep esión anquis a desplegada en el
País Vasco espec a, des aco las siguien es ob as: Gómez Cal o (2014); Ba uso
(2005); Aizpu u (2007), y Zubiaga (2017). Y en e los pocos es udios e e en es a las
ac i udes sociales acon ecidas du an e la inmedia a posgue a en el País Vasco, es as
o as: Cal o (1995) y Zubiaga (2016).
3 Molina y Pé ez (2015): 20 [In oducción].
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ue zas polí icas incluidas, as la ic o ia mili a de los golpis as; o de las cul-
u as polí icas de los pa idos y sindica os de la época; o de las consecuencias
que la ep esión anquis a ocasionó en Euskadi, pues desconocemos el alcance
o al de la ep esión; o qué deci de la escasa a ención que se ha p es ado a los
e ec os de la ep esión eje cida po el bando epublicano en el País Vasco, e c.
En ealidad, a es as al u as la exis encia de semejan es lagunas his o io-
g á icas esul a un an o llama i a eniendo en cuen a el ele ado olumen de
p oducciones que han a ado la emá ica de la Gue a Ci il y la posgue a en
Euskadi. En es e sen ido, no me cabe duda que de ás de cie os acíos his o-
iog á icos no exis e o a causa que la ausencia de p uebas de calidad que docu-
men en lo ocu ido. No obs an e, al mismo iempo pa ece e iden e que no
odas las ausencias his o iog á icas han sido consecuencia de la imposibilidad
de localiza ondos documen ales sob e la cues ión. En es e sen ido, pa ece
azonable conside a que la elección del obje o de es udio de una buena pa e
de las in es igaciones de aíz his ó ica suele es a condicionado po las p eo-
cupaciones del p esen e. Así se en iende, po ejemplo, que as cua en a años
de dic adu a la inmensa mayo ía de las inicia i as in es igado as du an e los
años ochen a y no en a ue an encaminadas a descub i odo aquello que el
égimen dic a o ial había impedido conoce y que, po an o, buena pa e de
los es udios ue an di igidos a desmon a los mi os que el anquismo había
elabo ado: la ine i abilidad y la lici ud del golpe mili a , la in ínseca maldad de
las ue zas del bando p ogube namen al (los «an i-España») o los núme os
de la ep esión. Aho a, en cambio, pasado ya ese escena io, hab ía que p e-
gun a se las azones po las cuales siguen aún sin in es iga se cie os pasajes,
pa adójicamen e los más incómodos, de la gue a y la posgue a en Euskadi4.
A o unadamen e, la si uación his o iog á ica ac ual en el País Vasco dis a
mucho de la en onces, los ochen a y no en a, pues los mi os anquis as, pese a
la exis encia aún de hagióg a os del anquismo, sin ninguna ele ancia acadé-
mica, han sido ampliamen e supe ados y desmon ados. Sin emba go, sin apenas
4 San iago de Pablo, po ejemplo, e i iéndose a la endencia de cie os sec o es polí i-
cos y sociales de abul a las ci as de la ep esión anquis a en el País Vasco, apun-
aba lo siguien e: «Las ci as apo adas [po la Comisión in e depa amen al del
Gobie no Vasco de 2002] pa ecen se consecuencia de un deseo de que e supe a el
núme o de íc imas de o as egiones. Inicialmen e se habló de 5500 usilados en las
es p o incias, pa a poco después, quizá an e la imposibilidad de sos ene ci a an
abul ada, ebaja la a 3100, que pa ece ambién exage ada a la luz de las escasas in es-
igaciones exis en es, lo que quizá no es casual, pues o que al ez no in e ese compa-
a las ci as eales de la ep esión en Euskadi con las mucho más al as de Cas illa o
Ex emadu a» (De Pablo, 2003: 116).
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iempo pa a la complacencia, nue os mi os y leyendas ace ca de la Gue a Ci il
y la ep esión anquis a han log ado pene a en el imagina io de buena pa e
de la sociedad asca o bien han sido e o mulados al compás de las necesidades
del p esen e. Es e enómeno no se ía posible sin la pa icipación de una co ien e
de «in es igado es» que p esen ándose como his o iado es ha elabo ado ela os
conscien emen e edulco ados, cual a ma polí ica, al se icio exclusi o de los
in e eses de una iden idad y una co ien e ideológica de e minada5. De o ma
que es a nue a endencia mili an e, en sin onía con los in e eses de un sec o de
la ciudadanía, ha log ado ins i ucionaliza en la es e a social y polí ica un ipo
de ela o, de escasa igu osidad analí ica, eple o de ópicos de ácil asimilación
sob e la his o ia de los ascos en cla e nacional e iden i a ia.
De hecho, la g an mayo ía de los deba es que se plan ean en el País Vasco
en o no a la Gue a Ci il y la ep esión o ecen un mismo pano ama: po un
lado, las esis académicas basadas en in es igaciones suje as a una me odolo-
gía homologada, siemp e some idas a e isión y deba e, y po o o, in e p e a-
ciones del pasado con ue e ca ga mili an e adsc i as a co ien es memo ís icas.
Como cab ía supone , la igu osidad y la sol encia de los abajos académicos
en el e eno pu amen e analí ico, lógicamen e, es mayo . Sin emba go, po
con adic o io que esul e, no es menos cie o, que la p oyección y pene a-
ción social de los ela os mili an es es ala man emen e supe io .
II. ¿EXTERMINIO?
La adopción de un es ilo na a i o que pe sigue enjuicia el pasado
desde un p isma in e p e a i o «p esen is a» ue emen e ideologizado es la
p incipal seña de iden idad de es e ipo de publicaciones. Po egla gene al,
5 Dicho lo cual, quede bien en endido que las ep esen aciones cons uidas del pasado
basadas en simpli icaciones o maniqueísmos no se ci cunsc iben exclusi amen e a una
emá ica, ni ampoco a un de e minado espacio geog á ico. En el ámbi o de la Gue a
Ci il y la ep esión hay un buen amille e de pun os sob e los que se man iene una
in ensa con o e sia his o iog á ica; algunos de ellos son, po ejemplo, las conocidas
eo ías blanqueado as de la suble ación mili a y de la dic adu a de los peyo a i amen e
denominados « e isionis as»; algunas de las posiciones de endidas en o no a la ley de
la «memo ia his ó ica», que p esen an como de enso es del «pueblo» y la democ acia a
la o alidad de los oponen es al golpe de Es ado; las polémicas hagiog a ías-biog a ías
publicadas en el Dicciona io Biog á ico Español edi ado po la Real Academia de la His-
o ia; las in e p e aciones descon ex ualizadas que p esen an la gue a cual locu a
colec i a de esponsabilidades equi a i amen e compa idas, e c.

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la in e p e ación emocionan e y jus icie a de es a «his o ia»6 suele i acom-
pañada de una u ilización maniquea de la e minología y de una ausencia
absolu a de diálogo c í ico con las uen es consul adas. Cabe sub aya que
es e enómeno «li e a io» no se limi a a los hechos acaecidos du an e la Gue-
a Ci il y el anquismo, pues, como bien apun a An onio Ri e a, «la his-
o ia mili an e, la his o ia con olun ad cons uc i a de p esen e, iene una
abundan e adición en el País Vasco»7.
Habi ualmen e, es e ipo de publicaciones de signo mili an e apues a
po un ipo de in e p e ación que en úl ima ins ancia p esen a la Gue a
Ci il en el País Vasco como una mani es ación his ó ica más del i esoluble
en en amien o secula en e el País Vasco y España8. A eno de es a línea
in e p e a i a, la ep esión y la dic adu a anquis a end ían a demos a ,
una ez más, la exis encia de un p oyec o secula genocida español encami-
nado al aniquilamien o del «pueblo asco». Es e ipo de ob as suele op a
ambién po el empleo sis emá ico de concep os ales como genocidio y
ex e minio pa a sus an i a las acciones ep esi as desplegadas po los suble-
ados en el País Vasco. Sin emba go, la elección de es e ipo de e minología
no es p oduc o de un análisis ponde ado del alo e minológico de los con-
cep os, sino que su u ilización pe sigue an solo o o ga un ca ác e en á ico
al eje cicio de la ep esión anquis a en el País Vasco que o o gue, no mal-
men e a a és de un epíg a e impac an e, mayo g a edad e impac o a los
hechos que se p esen an9.
Al hilo de es e pun o, exis e un cie o consenso en e la comunidad aca-
démica que es a pa icula concepción de la Gue a Ci il y la ep esión iene
su o igen en la lec u a que un amplio sec o del nacionalismo asco con esio-
nal ealizó as la ic o ia mili a de los suble ados. El golpe de Es ado, la gue-
a y la ep esión ue on concebidas como una ag esión más del Es ado español
hacia «Euzkadi» pues o que «en el ondo — al y como sos enía la p ensa
nacionalis a en eb e o de 1937— nues os enemigos de hoy no son sino
6 Es a pa icula na a i a iende a con undi , aliéndonos en es e caso de los concep-
os que nos b indan an o el inglés como el euske a, la His o y/His o ia (disciplina
que es udia en p o undidad unos acon ecimien os del pasado con a eglo a un
mé odo) con la S o y/Is o ioa (una sucesión de cuen os, ela os o anécdo as ic icias o
eales sin p e ensión cien í ica alguna).
7 Ri e a (2004): 43.
8 Además, ambién en es a cues ión se sigue el modelo de I landa en el sen ido de que
el mi o undacional del Es ado i landés es la lucha ances al de sus habi an es en e
a los ingleses. Véase, Rie (2016): 25 y ss.
9 Egaña (2011a) y (2011b) e I ujo (2015).
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nues os enemigos de siemp e»10. Es e ela o que p esen aba la gue a como
un i esoluble en en amien o secula en e el País Vasco y España, siguió
igen e en un sec o del nacionalismo asco as la ic o ia mili a anquis a.
No es casual que años después, en la década de los sesen a, un g upo de jó e-
nes ascos undamen a a su decisión de comba i mili a men e al égimen
anquis a, en e o os ac o es, al y como sos iene uno de sus an iguos miem-
b os, en «una isión agónica de un pueblo asco [op imido] po in aso es
desde iempos inmemo ables […] he edada del PNV»11. Es e ela o acompa-
ñado de la mi i icación de los guda is ue el que posibili ó que los miemb os
de ETA ue an p esen ados como los nue os guda is o sal ado es de la
pa ia asca12.
Vemos, pues, cómo es e ipo de na a i as, mayo men e ligadas a co ien-
es memo ís icas, iende a elabo a ela os ca gados de emoción, ic imismo y
mo alismo con la misión, u ilizando las palab as de San os Juliá, de «p e ende
llena de sen ido el p esen e ayendo a la conciencia un hecho del pasado»13.
En es e sen ido, po ejemplo, es especialmen e signi ica i o el a amien o,
sob edimensionado a la pa que he oico o dolien e, según el caso, que eciben
cie os pasajes de la gue a. De es a o ma, mien as se alude ei e adamen e
desde el ámbi o social y polí ico, mayo men e desde un p isma «ahis ó ico» a
un mismo lo e enco se ado de acon ecimien os (bomba deo de Ge nika, la
lucha mili a de los guda is, la ac i idad del Gobie no Vasco du an e la gue a
y el exilio, el en en amien o na al del Ma xi xako o el exilio in an il), se man-
ienen elegados u ocul os aspec os esenciales de la gue a. En e esos casos de
«ol ido» se pueden ci a a la omisión de los comba ien es no nacionalis as que
de endie on la legalidad epublicana en Euskadi, o los miles de olun a ios as-
cos y na a os que de endie on con las a mas la suble ación, así como la ac i-
ud i ubean e de cie os di igen es y sec o es jel zales an e la suble ación
mili a , las endiciones de las unidades nacionalis as acaecidas en Bilbao y en
San oña, las dis in as dimensiones «social, eligiosa, de clase, e c.» del en en-
amien o bélico, la espues a de la ciudadanía asca an e el asen amien o del
égimen anquis a, las abie as ensiones y en en amien os su gidos en e las
10 De la G anja (1990): 238.
11 U ia e (2013): 50; Molina y Pé ez (2015), y Fe nández y López (2012).
12 ETA, conc e amen e la co ien e adsc i a a la base lingüís ica de Txilla degi, de los
años se en a, ue uno de los p ime os agen es que in e io izó el ela o del genocidio
cul u al de los ascos que enía alimen ándose desde algunos sec o es del naciona-
lismo asco con esional as la de o a en la Gue a Ci il (Fe nández y López, 2012:
53; Núñez, 2007: 599, y Fe nández, 2014: 260-261).
13 Juliá: «Memo ias en luga de memo ia», El País, 2-07-2006.
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dis in as o maciones polí icas que o maban el bando p ogube namen al, los
sucesi os in en os de paz sepa ada acon ecidos du an e los p ime os años de la
Gue a Ci il o, como úl imo ejemplo, las implicaciones y consecuencias de los
asal os a las cá celes bilbaínas, e c.
Como no podía se de o a o ma, es a especie de ela o «o icial» de la
gue a y sus consecuencias gene a e dade a pe plejidad y desazón en buena
pa e del ámbi o de la his o ia académica, pues exis en su icien es abajos his-
o iog á icos capaces si no de acla a odas las cues iones, sí de o ece una
mi ada ela i amen e cabal y desp ejuiciada de lo acon ecido du an e aquellos
años14. Pa ece e iden e que la di usión de cie os man as es posible en buena
medida debido al escaso in e és que susci an las in es igaciones académicas en
los ámbi os polí icos y sociales. A es e espec o, no cabe duda que una pa e
conside able de la esponsabilidad del ci ado escena io ecae en el ca ác e
endogámico de buena pa e de los deba es his o iog á icos. En odo caso, se ía
injus o esponsabiliza exclusi amen e a los his o iado es de la escasa ascen-
dencia pública que log an sus abajos. Exis en ac o es impo an es ales
como el uncionamien o de los medios de comunicación masi os o las co e-
laciones polí icas del momen o, que condicionan se e amen e la di usión de
las in es igaciones his ó icas. Además, a nadie escapa que la his o ia, de na u-
aleza imp e isible, incomoda y desmi i icado a, iene un di ícil encaje en una
sociedad en la que, como di ía An onio Muñoz Molina, «el p ejuicio [y el sec-
a ismo] es mucho más na u al que la ocación since a del sabe »15.
Sin luga a dudas, el p o agonismo que ha adqui ido el concep o de la
«memo ia» du an e es os úl imos años explica en buena medida la ápida ins i-
ucionalización de los ela os «pa isanos» y el en aizamien o de cie os luga es
comunes sob e la ma e ia que aquí nos ocupa. En odo caso, es necesa io sub a-
ya , con el obje o de e i a equí ocos, que la memo ia no iene po qué se obli-
ga o iamen e alsa sino que, en compa ación con la his o ia, su elabo ación y
obje i os descansan sob e pa áme os o almen e dis in os. Así pues, mien as
que la memo ia se elabo a desde la subje i idad y es, po an o, sesgada y au o-
jus i icado a, po lo que iende a elabo a ela os acomoda icios y a ac i os al
g upo al que se des ina16, la misión de la his o ia pasa po p esen a unos esul-
ados con a eglo a un mé odo de in es igación, suje os a un pe manen e deba e
sin complejos y en cons an e e isión. La memo ia, además, de na u aleza dúc-
il y acomoda icia, es en con aposición con la his o ia, una he amien a de
14 A es e espec o, éase el análisis de Molina (2014): 296-319.
15 Muñoz Molina (2013): 103.
16 Como señalaba Jud (2006): 1182, «la memo ia es in ínsecamen e polémica y ses-
gada. Además es una mala conseje a en lo que al pasado se e ie e».
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eno me u ilidad pa a el o alecimien o del sen ido de pe enencia y de la iden-
idad social, pues «coadyu an a p ese a las on e as iden i a ias y a man ene -
las ela i amen e es ables en e a o os g upos sociales»17. De aquí se desp ende,
en onces, la buena acogida que los memo iales y los es imonios de las íc imas
despie an en la p ác ica o alidad de la clase polí ica. No en ano, la memo ia,
aunque ambién la mala his o ia, de nue o en con aposición con la his o ia,
eúne odos los condicionan es pa a o ece una en abilidad polí ica inmedia a.
III. ¿OASIS?
En es e o den de cosas, nume osos es udiosos de la ep esión anquis a
han denunciado la mani ies a pa cialidad, endenciosidad e incluso la alse-
dad de los da os que manejan cie os es udios sob e el alcance de la ep esión
el País Vasco18. El in es igado F ancisco Espinosa, po ejemplo, apun aba
que «pa a una comunidad como Euskadi, que lle a ya décadas alimen ando
el ic imismo, no esul a ácil asumi que, en e a lo que se les ha con ado
siemp e, la ep esión anquis a allí ue de las menos du as de España»19. Las
esis de Espinosa adquie en, si cabe, mayo con undencia al obse a que,
inexplicablemen e, el Gobie no Vasco con inúa dando po álidas ci as y lis-
ados de ejecu ados plagados de e o es20. En es e sen ido, a ningún
17 Casque e (2009): 41-43.
18 Espinosa (2009): 58-76; Pé ez (2013): 61-62; Cas ells y Molina (2013): 222-223; De
Pablo e al. (2013): 115-116 y 140; Gómez Cal o (2014): 141; Casque e e al. (2012):
450, y De Pablo en «La ieja memo ia de 1936», El Co eo Español, 8-2-2014. En el
año 2000 a ios his o iado es de la UPV-EHU denuncia on po plagio la enciclopé-
dica ob a de his o ia coo dinada po Egaña y i ulada 1936. Gue a Ci il en Euskal
He ia/ 1936. Ge a Zibila Euskal He ian. Los denuncian es asegu aban que «el lib o
[e a] en de e minadas pa es de algunos olúmenes, un e dade o plagio, copiándose
pá a os en e os sin apenas cambios espec o a los abajos o iginales y sin ci a las
uen es de in o mación». Además señalaban que « odo es e abajo de collage (al que se
han añadido, y es de jus icia acla a lo, algunos da os nue os de ca ác e local, ecaba-
dos suponemos que en a chi os municipales o en uen es o ales) ha[bía] dado como
esul ado una ob a con nume osos e o es y con adicciones, que no apo a[ba] p ác i-
camen e nada al conocimien o que la his o iog a ía p o esional —con sus lagunas
y limi aciones— enía ya de la Gue a Ci il en Euskadi» (De Pablo, Ba uso, Ri e a y
Uga e, disponible en: h p://www.h-deba e.com/lis ahad/19-01-00.h m).
19 Espinosa (2010): 50.
20 Gobie no Vasco, Plan de Con i encia 2013-2016, p. 10. El Dia io Vasco, 11 de
diciemb e de 2015, disponible en: h p://www.jusap.ejg .euskadi.eus/ 47-con mh2/
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His o ia y Polí ica, 37, ene o-junio (2017), pp. 357-384
in eg ado a como en Ála a. La alianza del PNV con las ue zas izquie dis as
en de ensa del o den cons i ucional en las p o incias de Gipuzkoa y Bizkaia
gene ó un p o undo males a en las ilas ca lis as. Los adicionalis as consi-
de aban que semejan e ac i ud no solo había impedido y e asado la ic o ia
mili a de los suble ados en dichas p o incias, sino que había en en ado
innecesa iamen e a miles de ca ólicos. Así pues, no al a on oces en el seno
del ca lismo que exigie on una ep esión sin cua el a los « aido es» naciona-
lis as ascos po habe se aliado con el gobie no del F en e Popula y posicio-
nado con a el «alzamien o» de las « ue zas del o den»42. De hecho, la ep esión
en Gipuzkoa ue di igida inicialmen e a pe segui p io i a iamen e a los ele-
men os que o maban el sus a o ideológico del nacionalismo asco en la p o-
incia43. El al o núme o de condenados nacionalis as du an e los dos p ime os
años de posgue a es un iel indica i o de la inquina inicial desa ada hacia los
sec o es nacionalis as en Gipuzkoa. La condición de eligiosos, po ejemplo,
ampoco ue impedimen o pa a acaba con la ida de 13 clé igos acusados de
simpa iza con el nacionalismo asco du an e la p ime a ase de la conquis a
mili a de Gipuzkoa44.
El e uelo y escándalo in e nacional que gene a on el usilamien o de los
eligiosos, sob e odo en el Va icano, mo i a on un cambio d ás ico en la
es a egia puni i a de los suble ados45. El p opio ca denal Gomá, p imado de
España y ep esen an e «con idencial y o icioso» del Va icano an e el Gobie no
de F anco, comunicaba en un in o me en iado al Va icano el 8 de no iemb e de
1936 que el gene al F anco desconocía y ep obaba el usilamien o de los
sace do es y que el asun o «quedaba co ado inmedia amen e»46. Sea como
ue e, los usilamien os p e is os de clé igos ascos ue on suspendidos. Con-
secuen emen e, ningún clé igo disiden e cap u ado du an e la conquis a de
Bizkaia y Can ab ia ue ejecu ado as sen encia en consejo de gue a47. No
obs an e, es e hecho no e i ó que nume osos eligiosos ue an enca celados y
some idos a consejos de gue a.
42 Jackson (2005) [1965]: 328.
43 Ba uso (2005): 146.
44 De Pablo e al. (2013): 348-349. En un es udio an e io del p opio au o se maneja-
ban ci as mayo es: «16 sace do es y eligiosos ue on usilados po las opas an-
quis as en e sep iemb e y no iemb e de 1936.» De Pablo e al. (2001): 24-25.
45 Sole y Villa oya (1999): 205.
46 Rod íguez (1981): 62.
47 Cabe señala que el ca meli a Román de San José ue ejecu ado ex ajudicialemen e
as la ocupación de la localidad de Amo ebie a (Bizkaia), en mayo de 1937. De Pablo
e al. (2013): 348-349.

LA REPRESIÓN FRANQUISTA DE GUERRA Y POSGUERRA EN EL PAÍS VASCO… 373
His o ia y Polí ica, 37, ene o-junio (2017), pp. 357-384
El ac o geog á ico es o o de elemen os que end ía a explica los núme-
os de ep esión en la p o incia. A es e espec o, la si uación geog á ica de
Gipuzkoa, limí o e con F ancia, hab ía posibili ado la huida de nume osas
pe sonas an es de la oma mili a de la p o incia48. En consecuencia, pe sonas
con des acados an eceden es polí icos hos iles a los suble ados pudie on so -
ea así un más que p obable cas igo. Sea como ue e, pese a los aliosísimos
apo es his o iog á icos de los p o eso es Ba uso y Aizpu u, la adiog a ía de
la ep esión en Gipuzkoa con inúa a la espe a de se comple ada.
El caso de Bizkaia es ambién un buen exponen e donde co obo a la
singula idad e i o ial de la ep esión anquis a. En p ime luga , como es
bien sabido, la pa icula coyun u a de la gue a en el en e no e mo i ó que
la mayo ía de los comba ien es ascos ue an cap u ados, incluso p ocesados,
enca celados y ajus iciados en la p o incia de Can ab ia. Es a ci cuns ancia,
po an o, obliga a odo es udioso que p e enda abo da el caso izcaíno en su
p o undidad, inclui en el análisis lo acon ecido en sus ecinas Can ab ia, en
mayo medida, y As u ias.
Asimismo, el e i o io izcaíno, a di e encia de Ála a y Gipuzkoa, ue
conquis ado en el momen o que los mé odos de iolencia indisc iminada
habían sido sus i uidos g adualmen e po el empleo sis emá ico del p ocedi-
mien o suma ísimo de u gencia en los consejos de gue a49. Desde el 26 ene o
de 1937 el dec e o anquis a núme o 191 había es ablecido el p ocedimien o
y la ju isdicción que segui en odas las «plazas libe adas»50. Dicho dec e o no
hacía más que ex ende las condiciones de o o an e io , el núme o 55, dise-
ñado pa a la oma de Mad id, al es o de los e i o ios ocupados. El p edomi-
nio del eje cicio de la ep esión «ins i ucionalizada» en Bizkaia o eció a los
encausados mayo es posibilidades de sal a la ida, si bien den o de un égi-
men ca ac e izado po un uncionamien o ne amen e a bi a io y ca en e de
c i e ios sancionado es de inidos51.
48 Aizpu u (2007): 94.
49 Ruiz (2005): 171-191. Sin emba go, hay que ad e i ambién que exis en pode osas
excepciones que cues ionan es e plan eamien o. Los núme os de la ep esión an-
quis a desplegada en Málaga y As u ias, po ejemplo, indican que el p edominio de
los ibunales mili a es no implicó un descenso del núme o de ejecu ados, pues las
íc imas mo ales po consejos de gue a onda on las 7000 y 6000 espec i amen e.
Ande son (2014): 91.
50 BOE, 27 de ene o de 1937.
51 Los ibunales mili a es si os en Bilbao alla on la condena capi al en 9 % las causas
is as. Cabe señala que no odas que no odas las sen encias de mue e conlle a on
la ejecución del p ocesado. Conc e amen e, el 50 % ap oximadamen e de las penas
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His o ia y Polí ica, 37, ene o-junio (2017), pp. 357-384
El cambio de la es a egia puni i a de los suble ados, la p og esi a
implan ación de una iolencia eglamen ada, espondía en g an pa e al deseo
de jus i ica el golpe y legi ima el nue o o den mili a an e la opinión pública
in e nacional52. La mayo p esión mediá ica in e nacional sob e España di i-
cul aba, cada ez más, la ocul ación o minimización de las consecuencias del
eje cicio de una polí ica ep esi a no egulada an e las diplomacias in e nacio-
nales. Es po ello que el mensaje del bando anquis a a ó en odo momen o
de p esen a al gobie no de Salamanca como único ga an e de la de ensa del
o den en España y de iden i ica oda acción luc uosa con la implan ación
del « e o ojo» epublicano.
En cualquie caso, la incidencia de la bu oc a ización de la ep esión no
ue el único aspec o que amino ó el e ec o de la ep esión en Bizkaia. Las úl i-
mas in es igaciones des elan que las labo es diplomá icas desa olladas po el
Va icano, la I alia ascis a y pe sonalidades polí icas del Reino Unido, des i-
nadas a sua iza el e ec o de la ep esión sob e las bases y di igen es del nacio-
nalismo asco con esional, log a on e i a el usilamien o de nume osos
comba ien es ascos. Las p esiones de es os agen es in e nacionales end ían a
e ela «las azones polí icas de campaña», mani es adas po el iscal je e del
ejé ci o anquis a, Felipe Acedo Colunga, an e io men e ci adas, que impli-
ca on un descenso de la in ensidad ep esi a desplegada en Bizkaia.
La San a Sede, po ejemplo, en opinión del Sec e a io de Es ado del Va i-
cano, no deseaba «o a cosa sino que enazca la paz en e sus hijos»; en o as
palab as, que ía acaba cuan o an es con el en en amien o en e ca ólicos en
Bizkaia53. Sin emba go, los sucesi os in en os p omocionados con el obje o de
aco da una paz sepa ada en e los nacionalis as ascos y los mili a es suble-
ados no die on esul ado has a agos o de 1937, momen o en cual acon eció
capi ales ue on inalmen e conmu adas po la pena de 30 años de eclusión mayo
(Zubiaga, 2017).
52 Al pa ece es a polí ica p opagandís ica u o el e ec o deseado en pa e de la diplo-
macia in e nacional. Así ue al menos en el caso del Reino Unido. En eb e o de 1939
el p ime minis o b i ánico, Ne ille Chambe lain, econocía al Gobie no de F anco
des acando, en e o as cosas, el buen uncionamien o de la «Adminis ación de la
jus icia» en la España «nacional». Sin emba go, odo apun a que la Adminis ación
b i ánica e a plenamen e conscien e de la al a de ga an ías de la jus icia anquis a.
El econocimien o b i ánico se debía, po an o, a o o ipo de mo i aciones, ales
como la búsqueda del alejamien o de la España de F anco del emido eje Be -
lín-Roma. Como se puede ap ecia , la condescendien e ac i ud b i ánica espec o a la
dic adu a de F anco no ue más que el an eceden e de su a al polí ica de apacigua-
mien o. Ande son (2014): 85 y 93.
53 Olazábal (2009), T.I: 2006.
LA REPRESIÓN FRANQUISTA DE GUERRA Y POSGUERRA EN EL PAÍS VASCO… 375
His o ia y Polí ica, 37, ene o-junio (2017), pp. 357-384
el denominado «pac o de San oña». An e la inminen e caída de Bilbao y an e
la imposibilidad de log a un inal aco dado, a pa i de ab il de 1937 el Va i-
cano comenzó a encauza sus es ue zos a mode a las medidas que iban a
oma se con a los ca ólicos ascos y especialmen e con a los sace do es acu-
sados de simpa iza con el nacionalismo asco54.
Finalmen e, el Va icano acep ó el 27 de agos o de 1937 econoce o icial-
men e al Gobie no de F anco as un la go y du o p oceso de negociación. El
ma qués de Aycinena ue ecibido o icialmen e po el ca denal sec e a io de
Es ado del Va icano pa a la p esen ación de las ca as que lo ac edi aban como
enca gado de negocios del Gobie no de F anco en la San a Sede55. T as la lec u a
de los in o mes podemos deduci que el Va icano econocía o icialmen e al égi-
men anquis a a cambio de ob ene el comp omiso que sus exigencias se ían
sa is echas, en e las que se encon aba la pe ición de una mayo bene olencia en
el a amien o hacia los ca ólicos nacionalis as ascos. Una ca a en iada desde el
en o no nacionalis a a Ma eo Múgica, an iguo obispo de Vi o ia ins alado en
Roma, en oc ub e de 1939 ag adeciendo las ges iones ealizadas «pa a ob ene la
sal ación de un núme o muy conside able de p isione os ascos condenados a
mue e», con i ma que, al menos, en cuan o al a amien o de los endidos ascos
espec a, la en en e Va icano-Gobie no anquis a dio esul ados sa is ac o ios56.
Po el con a io, la in e ención de la I alia ascis a descansaba sob e mo i-
aciones dis in as. T as el caó ico desenlace del «pac o de San oña», el ejé ci o
i aliano solici ó en nume osas ocasiones clemencia hacia los endidos ascos con
el obje o de sal agua da su imagen an e la opinión pública in e nacional.
Ma io Roa a, gene al de una di isión de la CTV (Co po di T uppe Volon a-
ie), ue una de las p ime as pe sonalidades del mando del ejé ci o i aliano que
se en e is ó con F anco, el 8 de sep iemb e de 1937, con el in de abo da la
cues ión de los p isione os ascos. Los mandos i alianos en endían que los « as-
cos» se habían endido cuando ya es aban aislados y que «desde el pun o de is a
ju ídico ma e ial no [ enían] de echo a la aplicación de las condiciones en su
momen o pac adas». Sin emba go, «desde un pun o de is a mo al» juzgaba que
se les debe ía concede «las más impo an es de las condiciones con enidas» a
excepción «de los condenados o eos de deli os e dade amen e comunes».
54 Rod íguez (1981): 217-218.
55 Olazábal (2009), T. III: 186.
56 A chi o His ó ico de Euskadi (en adelan e, AHE), 1939-1939. Expedien e ami-
ado po la Delegación de Pa ís pa a la consecución de conmu aciones de penas de
mue e con a p esos ascos, gene ado en base a ca as emi idas a di e sas pe sona-
lidades eligiosas y polí icas y lis ados de p esos condenados a mue e. Legajo: 13.
Núme o legajo: 11.
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His o ia y Polí ica, 37, ene o-junio (2017), pp. 357-384
El gene al F anco con es ó a la pe ición del mili a i aliano indicando
que no es aba dispues o a exone a a la o alidad de los endidos ascos, pues
debía sa is ace ambién los deseos de enganza clamados po una buena pa e
de sus ilas, si bien se comp ome ía a ejecu a a «un núme o ela i amen e exi-
guo de condenados a mue e». El es o de las penas capi ales, «la mayo ía» a
eno de sus palab as, se ían «conmu adas en ac os de g acia»57. Un in o me
«al amen e con idencial» del embajado i aliano en Salamanca, en iado al
conde Ciano, minis o de Asun os Ex e io es i aliano, en no iemb e de 1937,
señalaba que los ibunales mili a es es aban empleando «en oda la medida
posible» c i e ios de «indulgencia» en el juicio de los ca ólicos ascos58. Los
in o mes in e nos del máximo ó gano del PNV apun aban en la misma di ec-
ción. Los mandos nacionalis as ascos en el exilio econocían que las ges io-
nes i alianas «ha[bían] sal ado la ida a muchos de nues os compa io as»59.
En el mismo sen ido, el dipu ado labo is a inglés Geo ge Lansbu y in e -
cedió ambién, o icialmen e a í ulo indi idual, po la sue e de los endidos
ascos a a és de con ac os con la embajada i aliana en España. El p opio
minis o de Asun os Ex e io es i aliano, el conde Ciano, conside aba que la
in e ención de Lansbu y, «el más iejo de los pa lamen a ios b i ánicos y uno
de los más espe ados [pod ía] indudablemen e ayuda a la causa» de los suble-
ados60. Años después, el 31 de julio de 1939, in o mes del Gobie no Vasco en
Lond es mani es aban que las ges iones ealizadas po el dipu ado inglés
pod ían habe bene iciado a buena pa e de los endidos ascos. Incluso una
pe sona des acada del PNV en el exilio, Ángel Gond a, ag adecía abie a-
men e en una ca a en iada en agos o de 1937 al p opio Lansbu y su labo en
la sal ación de las idas de p esos ascos: «You will, pe haps, emembe ha
you in e ened on ou behal abou a yea ago, bu you may no be awa e
ha you in e en ion a ha ime was ins umen al, in ou behal , in sa ing
a numbe o men om execu ion»61.
57 Olazábal (2009), T.III: 240.
58 Ibid.: 290-291.
59 AHE, 1939-1939. Co espondencia, echada en e el 27 de julio y el 28 de sep iem-
b e de 1939, man enida en e An onio Gama a, miemb o del EBB del PNV con
Ángel Gond a, sob e las ges iones ealizadas po el dipu ado b i ánico Geo ge
Lansbu y a pe ición de la Delegación del Gobie no de Euzkadi en Lond es a in de
que in luye a en las au o idades españolas e i alianas pa a que cumplie an lo aco -
dado en el Pac o de San oña y ayuda de ese modo a los p esos.
60 Olazábal (2009), T.III: 229-230.
61 AHE, 1939-1939. Co espondencia, echada en e el 27 de julio y el 28 de sep iem-
b e de 1939, man enida en e An onio Gama a, miemb o del EBB del PNV, con
LA REPRESIÓN FRANQUISTA DE GUERRA Y POSGUERRA EN EL PAÍS VASCO… 377
His o ia y Polí ica, 37, ene o-junio (2017), pp. 357-384
Jun o con odo ello, no podemos deja de conside a el núme o de bajas
mo ales que acon ecie on du an e la de ensa mili a del úl imo educ o epu-
blicano en el País Vasco. El balance de los comba es acaecidos en Bizkaia
desde el inicio de la o ensi a de Mola, 31 de ma zo, has a la caída de Bilbao,
19 de junio, ue es emecedo po lo que al núme o de mue os espec a. Se
calcula que el ejé ci o p ogube namen al su ió en e 4500 y 5000 bajas mo -
ales en los escasos dos meses y medio que du ó la campaña mili a anquis a
en el e i o io izcaíno62. Tal ue la c udeza del en en amien o en los en es
de gue a que solamen e du an e la o ensi a sob e la illa de Bilbao, en e los
días del 11 y 19 de junio, las ue zas de enso as pe die on a más de 1500 hom-
b es63. Ob iamen e, las bajas mo ales acon ecidas du an e la gue a son o a
de las a iables que explica ían los núme os de la ep esión en la p o incia. No
en ano, g an pa e de las pe sonas ejecu adas po sen encia en consejos de
gue a ue on acusadas de desempeña a eas o ca gos de ele ancia en
el en e.
Las ci adas ci cuns ancias explican, en pa e al menos, lo que di e en es
au o es enían mani es ando sob e las consecuencias de la ep esión anquis a
as la caída del en e no e, es o es, que «la posgue a —en palab as de Paloma
Aguila — había sido menos du a en el País Vasco que en o as zonas», en e
o os ac o es, debido a que «la ep esión acabó siendo más le e con los nacio-
nalis as que con o as o maciones polí icas»64. En e ec o, las úl imas
Ángel Gond a sob e las ges iones ealizadas po el dipu ado b i ánico Geo ge Lans-
bu y a pe ición de la Delegación del Gobie no de Euzkadi en Lond es a in de que
in luye a en las au o idades españolas e i alianas pa a que cumplie an lo aco dado en
el Pac o de San oña y ayuda de ese modo a los p esos.
62 Fusi (1987): 49. Al ededo de 500 de los allecidos en comba e po la de ensa de
Bizkaia co espondie on a milicianos de ba allones san ande inos y as u ianos. VV.
AA. (2001): 182.
63 Va gas (2007): 147.
64 Aguila (1998): 33. Abundando en es a línea, Jesús Gu ié ez, en su lib o sob e la
ep esión anquis a en Can ab ia, a i maba que «en La edo, San oña y Cas o in e -
inie on ibunales mili a es p oceden es de Bilbao que enían como consigna impo-
ne penas de mue e a los p isione os cán ab os y ue an más clemen es con los
esponsables polí icos singula es del PNV po el hecho de se ca ólicos y espe uosos
con la eligión». Gu ié ez (2006): 131. Po su pa e, F ancisco Va gas Alonso con-
cluía ambién que «los anquis as, aunque a a on a los nacionalis as ascos con
una du eza menos indisc iminada que la que ese aban a los “ ojos”, p ocedie on a
usila a un núme o educido de nacionalis as con mo i o de da una lección ejem-
pli icado a a odos los que habían caído en sus manos, así como a la población asca
mili an e o simpa izan e con la causa independen is a». Va gas (2001): 340-341.

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in es igaciones sob e la incidencia de la ep esión en los dis in os colec i os
polí icos que pe die on la gue a en Bizkaia co obo an es a esis. Así, po
ejemplo, el po cen aje de ejecu ados de odas las opciones polí icas as la caída
de Bizkaia ue ela i amen e p opo cional a su g ado de implicación en la gue-
a con la sal edad de los nacionalis as ascos, que ue os ensiblemen e meno 65.
En odo caso, hay que sub aya que las labo es diplomá icas no e i a on la eje-
cución y la enca celación de un buen núme o pe sonas adsc i as al naciona-
lismo asco. De hecho, en é minos absolu os, el nacionalismo asco
con esional ue la ue za polí ica asca con mayo núme o de p ocesados po
consejo de gue a y la segunda en cuan o al núme o de ejecu ados.
V. NI EXTERMINIO, NI OASIS
A deci e dad, no pocas in es igaciones sob e la ep esión anquis a
han es imado opo uno conside a los é minos genocidio, ex e minio u holo-
caus o pa a de ini cie as p ác icas coac i as implemen adas po el égimen a
lo la go de su p olongado eje cicio en el pode 66. Ob iamen e, como ha que-
dado ac edi ado en el caso asco, la o alidad de los es udios que ca ego izan
como genocidio u holocaus o la ep esión anquis a no me ecen la misma
conside ación, pues o que no odos descansan sob e in e p e aciones unda-
men adas ni ampoco compa en obje i os me amen e académicos67.
65 Relación del po cen aje de comba ien es y ejecu ados ascos as consejo de gue a en
Bizkaia, Can ab ia y As u ias. ANV (comba ien es —C—: 4,5 %. Ejecu ados
—E—: 3 %), Ana quis a (C: 7,4 %. E: 9,4 %), Comunis a (C: 20 %. E: 10,8 %),
Nacionalis a (C: 41,7 %. E: 1 %), Socialis a (19,5 %. E: 30 %), Republicano (C:
6,6 %. E: 7,7 %). Se desconoce la iliación polí ica del 21,1 % de los ejecu ados as-
cos. El es udio consigna como comunis as a los miemb os de las Ju en udes Socialis-
as Uni icadas (JSU) a in de o o ga mayo ope a i idad y e icacia al análisis de los
miles de expedien es ecopilados. Sin emba go, es pa en e que una g an pa e de los
a iliados a las JSU p oceden es de las Ju en udes Socialis as siguió gi ando en o no
a la ó bi a del PSOE y de la UGT. Pa iendo de la mencionada p emisa, en onces,
en endemos que los índices de los comunis as y los socialis as ende ían así a equili-
b a se. Zubiaga (2017).
66 Ma co (2012).
67 Véanse a es e espec o, po ejemplo, los abajos de An onio Miguez. Miguez es pa -
ida io de emplea la pe spec i a de es udios de genocidio pa a analiza los episodios
de iolencia de e agua dia de los anquis as, si bien es muy c í ico con aquellos
au o es p ocli es al uso ópico del concep o. Es o es, echaza las esis genocidas
ca en es de dimensión in e p e a i a po que es as pe siguen, exclusi amen e, la
LA REPRESIÓN FRANQUISTA DE GUERRA Y POSGUERRA EN EL PAÍS VASCO… 379
His o ia y Polí ica, 37, ene o-junio (2017), pp. 357-384
En líneas gene ales, los azonamien os que demos a ían la exis encia de
un plan de ex e minio y, po lo an o, la con eniencia de sus an i a como
genocida la ep esión anquis a, se han cen ado básicamen e en a gumen os
ales como la exis encia de un suje o iden i icable del enemigo, cie as mani-
es aciones de los p incipales líde es suble ados sob e la necesidad de elimina
ísicamen e a los ad e sa ios polí icos, las p ác icas ep esi as de iolencia
indisc iminadas implemen adas momen os después del golpe del Es ado, o el
sis emá ico ocul amien o de p uebas de la ep esión y la negación del eje cicio
de la ep esión68. De igual o ma, no odas las esis que esal an la ca ac e ís-
ica ex e minado a de la ep esión anquis a se e ie en exclusi amen e al ani-
quilamien o ísico. Así, po ejemplo, se señala que las au o idades mili a es
insu gen es diseña on en e 1936 y 1948 di e sos p oyec os «con el obje o de
ealiza una limpieza polí ica de la sociedad» o, lo que es lo mismo, pe seguían
el «ex e minio polí ico y cul u al» y, a su ez, la «con e sión o zosa» del
ad e sa io polí ico a a és de los mecanismos de «eliminación, cas igo y ais-
lamien o»69.
Al igual que sucede en e los pa ida ios de sus an i a la ep esión an-
quis a median e los ci ados concep os, aquellos que cues ionan dichas ca ego-
izaciones ampoco o man un colec i o homogéneo, pues cada uno
undamen a sus eo ías bajo un p isma in e p e a i o dis in o. En cualquie
caso, g osso modo, apun an que a iables ales como la ins i ucionalización de
la ep esión, el descenso escalonado de la in ensidad ep esi a, la uel a de los
exiliados o la genuina concepción ju ídica del é mino genocidio ap obado
po la ONU, impiden ca ego iza como genocida la ep esión anquis a de
posgue a.
Po lo que aquí nos in e esa, en iendo que los es udios que disponemos
en la ac ualidad cons a an que el eje cicio de la ep esión de posgue a en el
País Vasco no puede se ca alogado como genocida o ex e minado a pues o
que la polí ica coac i a ue p io i a iamen e di igida a la neu alización y al
con ol de los ad e sa ios polí icos más que a su comple a aniquilación ísica.
Como ya ha quedado expues o en a ios abajos aquí ci ados, la p ime a ase
de la ep esión, e oz y ag esi a, cen ada en la socialización del e o y
«equipa ación de su signi icado con sucesos muy g a es de ma anzas colec i as» y,
po consiguien e, se limi an a a ibui un ca ác e en á ico al é mino. Miguez (2014)
y (2012).
68 La abundancia de osas comunes dispe sas po odo el e i o io se ía uno de los mayo-
es exponen es del deseo de ocul a los cadá e es con el in de que nada de lo sucedido
anscendie a (Miguez, 2012).
69 Gómez y Ma co (2011): 66.
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His o ia y Polí ica, 37, ene o-junio (2017), pp. 357-384
di igida al ápido con ol de los eso es del pode , ue en el País Vasco paula-
inamen e sus i uida po o o ipo de iolencia eo ien ada an o al é eo con-
ol social así como a la «con e sión» de pa e de los encidos. De o ma que,
a la al u a de 1940, con la ic o ia mili a asegu ada y con la oposición polí-
ica pa alizada, el égimen comenzó a a icula medidas de e isión de penas
que a la pos e posibili a ían la exca celación de la mayo pa e de los p esos
de la gue a70. En cualquie caso, bas e señala que la paula ina exca celación
de los p esos ascos, mayo men e as su i un cau i e io medio ce cano a los
cinco años, no ino apa ejada de polí ica de econciliación alguna. Es o
supone que si bien los mecanismos ep esi os disminuye on su in ensidad
coac i a, al hecho ue pa alelo con su man enimien o ac i o, cumpliendo e i-
cazmen e su come ido: cas igo de la disidencia y con ol social po amenaza
de cas igo.
De la misma mane a, no podemos pasa po al o los núme os que e ela
el ac ual mapa geog á ico de la ep esión anquis a en España. Los índices de
ejecu ados demues an que el País Vasco ue unas de las comunidades menos
cas igadas as la ic o ia mili a de las opas ebeldes. Es e hecho, ob ia-
men e, no implica, ni mucho menos, que buena pa e de los encidos ascos
so ea á los igo es de la ep esión. La implemen ación de una polí ica ep e-
si a múl iple ue en el País Vasco, al igual que en el es o de los e i o ios ocu-
pados, inhe en e al eje cicio del pode del «nue o Es ado». Buena p ueba de
ello son las ejecuciones, pe o ambién los miles de p ocesados po p ocedi-
mien os suma ísimos de u gencia, la ingen e can idad de unciona ios depu-
ados de sus pues os de abajos, o os an os sancionados con penas
económicas o los más de 79 000 exiliados ascos71. Igualmen e, la población
asca no pudo escapa de las ne as as consecuencias del in e encionismo
es a al, del hamb e, del acionamien o ni del me cado neg o.
A modo de cie e, concluyo que es la p opia na u aleza de la in es igación
his ó ica, minuciosa y p o isional en an o que siemp e a en a a nue os descu-
b imien os e in e p e aciones, la que impide a los his o iado es p esen a como
iniqui ado el es udio de odo acon ecimien o del pasado po más que es e haya
sido obje o de innume ables abajos y deba es académicos. Algo de es o sucede
con el pe iodo his ó ico que aquí nos ocupa. Es indudable que el a ance de la
70 El égimen ac i ó y acele ó sob emane a los ins umen os ju ídicos enden es a la
exca celación de los eclusos de la gue a con la p omulgación de la o den de 25 de
ene o de 1940, según la cual ins au aba un p ocedimien o de e isión y examen
de las penas alladas po los ibunales mili a es desde el inicio de la suble ación
mili a .
71 Os olaza (1996); Badiola (2010), y Casque e e al. (2012): 447-449.
LA REPRESIÓN FRANQUISTA DE GUERRA Y POSGUERRA EN EL PAÍS VASCO… 381
His o ia y Polí ica, 37, ene o-junio (2017), pp. 357-384
his o iog a ía nos pe mi e hoy dispone de in e p e aciones sol en es que expli-
can buena pa e de los acon ecimien os decisi os que acon ecie on du an e la
gue a y la posgue a en Euskadi. Sin emba go, no es menos cie o que aún
siguen exis iendo lagunas his o iog á icas de en e gadu a po cub i y no pocas
in e p e aciones po e isa . Con odo, opino que los e os del in es igado
social no se limi an únicamen e a escla ece con igo las impo an es incógni-
as his o iog á icas exis en es, sino que en la coyun u a ac ual, donde la memo-
ia iende a con undi se con la his o ia, su a ea debe se i ambién pa a
ei indica la his o ia académica, aquella comp ome ida con la deon ología de
la p o esión y la hones idad in elec ual, como única he amien a capaz de o e-
ce una in e p e ación cabal y desp ejuiciada del pasado.
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