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ISSN 1695-6494
* Co espondencia a / Co espondence o: Es he Rome o González. Uni e sidad Complu ense de Mad id.
– [email p o ec ed] – h p://o cid.o g/ .
ISSN 1695-6494 / © 2022 UPV/EHU
Es a ob a es á bajo una licencia
C ea i e Commons A ibución 4.0 In e nacional
Papeles del CEIC, 2022/1
h p://doi.o g/10.1387/pceic.23192
Pa P e l c í i c o 86
Es he Rome o González*
Uni e sidad Complu ense de Mad id
El cí culo
Géne o: Documen al
Di ección: I án Roiz y Ál a o P ian e
P oduc o a: Nanouk Films y Holidays Films
Du ación: 80 minu os (ap ox)
Nacionalidad: España
Año: 2020
Los i mes sal os de I xasai Media illa dan comienzo a una e lexión sob e la enca nación de
lo masculino que implica iolencia y au o idad, a la pa que con adicción y males a . Me-
dia illa in e p e a una danza con empo ánea que in e umpe los cí culos y aspasa al es-
pec ado el juego ambi alen e en e la ue za del cue po y la ulne abilidad de es e, ex a-
polable a la ue za y la ulne abilidad de la masculinidad. Es a, la masculinidad, se deba e en
la c eación de P ian e y Roiz en é minos de caja, de camino único, incluso de cí culo, me-
á o a que si e an o pa a el o ma o del documen al, compues o po g upos de discusión
de homb es que se colocan en o ma ci cula al ededo de la cues ión de se homb e, como
pa a desc ibi la masculinidad como concep o ce ado, inequí oco, i me, como un encie o,
como un bucle…
El Cí culo es á compues o po seis g upos de discusión de seis miemb os cada uno, exclusi-
amen e de homb es, de las ciudades de Mad id y Ba celona. Es os encuen os se ealizan
g acias a asociaciones como Masculinidades Be a, la Asociación de homb es po la igualdad
de géne o (AHIGE) y Homes Iguali a is (AHIGE en Ca aluña) que p oponen es os luga es pa a
da pie a e lexiones sob e lo óxico de la masculinidad y la posibilidad de decons ucciones
y cons ucciones más saludables (Losa, 2021). Todo ello no se ía posible sin las p emisas e-
minis as de ondo, las cuales han desna u alizado los manda os, los es e eo ipos y los oles
de géne o. Si las muje es no somos na u almen e cuidado as, emeninas, pasi as o pací icas,
El Cí culo nos enseña que los homb es ampoco con ienen en su esencia la masculinidad, la
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iolencia, la compe encia con sus iguales o el miedo a la humillación. Como cualquie iden-
idad, la masculinidad es cambian e, elacional, his ó ica, cons uida socialmen e y un p o-
duc o cul u al (Kimmel, 1997). Es e oco cons uc i is a en el homb e se pie de más a me-
nudo que en las muje es, pe o la lucha eminis a con a la na u alización de manda os de
géne o es ambién ex apolable a los a ones. En es os é minos podemos enma ca El Cí -
culo, pues la p emisa de los g upos de discusión que lo componen e sa sob e la posibilidad
eal de se homb es de o a mane a. La semilla pod ía e se en Badin e «si la masculinidad
se ap ende y se cons uye, no cabe duda de que ambién se puede cambia » (Badin e , 1993:
45). Es el caso de uno de los c eado es, I án Roiz, el cual descub ió la exis encia de es os g u-
pos e apéu icos masculinos a aíz de una c isis pe sonal que le hizo duda sob e algunas de
sus ac i udes y pa ones de compo amien o ligados a aspec os de la masculinidad. Él mismo
comen a: « as pa icipa en algunos de es os cí culos, i que había un luga pa a hace una
labo de cambio pe sonal y polí ico» (Llanos, 2021). Es e ge men ha esul ado en un docu-
men al que nos ace ca a la masculinidad óxica desde homb es di e sos que pueden se e-
cinos, amilia es o pa ejas de cualquie a, o eciendo así una imagen más ce cana, comp en-
sible po cualquie a sin conocimien o en el campo y menos ligada al sabe expe o. Homb es
como Julián, pad e de amilia, Jus o, ex ejecu i o, Quico, ac o y masajis a e ó ico o Manuel,
jo en del su de Mad id que ei indica el ba io, pueden in e pela mejo , po iden i icación,
a o os homb es y a las inquie udes que en es os pe i en. I án Roiz ha elabo ado más p o-
yec os en la misma línea, como «Clona a un homb e», ideo que se encuen a en abie o en
YouTube en el que pa icipan es homb es no amosos hablan indi idualmen e a cáma a so-
b e qué es se un homb e, con inuando así con el es ilo de El Cí culo al escucha pe spec i as
dis in as de homb es como es a egia pa a el cambio. Sin emba go, los di ec o es, an o I án
Roíz como Ál a o P ian e, no p oceden del ámbi o de los es udios de géne o ni de las mascu-
linidades, ambos desa ollan su ca e a p o esional en el mundo audio isual, pudiéndoles e
abaja en p oducciones di e sas como Gigan es Descalzos.
No son los pa icipan es de El Cí culo me os ac o es que ep esen an posicionamien os p e-
es ablecidos. Los p o agonis as del documen al son homb es que acuden a es as euniones
buscando o mas más sa is ac o ias de i i la homb ía. Po consiguien e, Roiz y P ian e se
han limi ado a in oduci una cáma a en un espacio de di ícil acceso, pe o no se a a es e de
un se de odaje, sino de una e apia colec i a que con inúa cuando la g abación inaliza. Un
deba e in e esan e cab ía si se plan ease la epe cusión de los elemen os de g abación (cá-
ma as, mic ó onos, ocos, pe o ambién pe sonas, las pausas necesa ias…) en los discu sos
que se ep oducen y en la o ma en que es os son exp esados. También pod íamos eplan-
ea nos qué homb es son los que es án dispues os a se g abados y publicados, cuál es la e-
lación en e los miemb os (pues en algunos momen os se e idencia que a ios se conocen),
qué ha supues o pa a ellos se expues os en una pla a o ma de masas p oblema izando su
masculinidad o cómo se han elegido los agmen os que componen el ilme. Es os aspec os
en e e encia al mé odo no se abo dan en El Cí culo, casi no enemos pis as pa a a e igua
cómo han sido cons uidos los g upos de discusión y los análisis que en él se en a izan. Des-
conocemos las limi aciones epis emológicas del mismo. F en e a ello, el documen al p o un-
diza en el con enido, en lo p oblemá ico de la masculinidad con empo ánea, pues abo da la
con adicción que supone se bene iciado po se homb e a la ez que pe judicado po e-
ne que ep esen a cons an emen e los a ibu os que es o supone. Lo exp esa muy bien
Bou dieu en su clásico La dominación masculina: «el p i ilegio masculino no deja de se una
ampa y encuen a su con apa ida en la ensión y la con ención pe manen es, a eces lle-
adas al absu do, que impone en cada homb e el debe de a i ma en cualquie ci cuns an-
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cia su i ilidad» (Bou dieu, 2000:68). Es e males a se pe cibe cons an emen e en odos los
g upos de homb es que apa ecen, la con adicción es isible, po ejemplo, con la iolencia, la
cual gene a place cuando se eje ce, al cumpli con lo que se espe a de uno, a la ez que dolo
y miedo a la humillación si la eje cen con a i.
Los g upos de homb es discu en e balmen e po un cauce que pasa po la p os i ución,
el acoso calleje o, la iolencia ísica y psicológica, el po no y sigue su cu so po la le edad y
el peso de se homb es, la complejidad del llan o, la pa e nidad, la compe i i idad… Se lan-
zan sob e es os emas múl iples opiniones, sin exis i un consenso en cuan o a los posicio-
namien os. Los deba es que se p oducen en la sociedad quedan e lejados en el Cí culo, po
ejemplo, la p os i ución, donde se en e lejadas pos u as abolicionis as (cuando he pagado
po sexo me he sen ido mise able o he sen ido echazo de mí mismo po que «no engo de e-
cho a comp a e») con o as más pe misi as o egulacionis as (algunas aluden a la p os i u-
ción masculina y a la explo ación que suponen ambién o os abajos asala iados).
Uno de los emas que p ima sob e el es o, pues se obse a que es impo an e pa a los p o-
agonis as, es la iolencia. «¿Qué es lo que e pasa po debajo pa a se iolen o?» es una de
las p egun as cla e que se ealizan los pa icipan es y que nos aslada a o as cues iones i-
as en el deba e sob e la masculinidad: ¿son los homb es in ínsecamen e iolen os?, ¿si la
iolencia es p oduc o de su socialización masculina, es posible que en nues os con ex os no
eje zan iolencia? o ¿ ealizamos análisis indi iduales, médicos, psiquiá icos… pa a analiza
algo «que e pasa po debajo» que se en iende mejo a ni el sociológico? Muchos son los au-
o es que nos han dado posibles espues as a es as p egun as o elemen os cla es pa a a on-
a las (Ga cía, 2010; Kimmel, 1997), sin emba go, pe i en en los medios de comunicación, en
las con e saciones co idianas, en nues o día a día, pe spec i as simplis as y/o esencialis as
sob e la iolencia en los homb es que, po su mal análisis de la ealidad, no encuen an solu-
ción al aumen o de ag esiones en e homb es, la iolencia machis a o el g an núme o de sui-
cidios en e los a ones. Uno de los ejemplos del documen al en los que se en elaza la io-
lencia con la imposibilidad de no ep esen a cons an emen e la homb ía se p oduce a pa i
de la idea de sal a . Es cu ioso, pues cuando uno de los homb es con más sol u a de los g u-
pos de discusión cuen a su e lexión al ededo de la idea del sal o, los o os cinco miemb os
a i man, íen, de o ma que e idencian que en ienden pe ec amen e el ejemplo y que se
sien en iden i icados. La anécdo a ejempli icado a es la siguien e: «po ejemplo, que e oca
sal a . Es un clásico. Llegas y e ab es a us colegas o a quien es é en en e y le dices: «oye
que yo me cago» y en ese momen o e sales de la caja de masculinidad y pa a ol e a en-
a dices: «yo me cago y a quien se ía le pa o la ca a»». Aquí emos la iolencia como una
solución an e una posible humillación, que ni si quie a se ha p oducido oda ía, pe o que es
posible, po pa e de su g upo de iguales, de o os homb es, que son los que le o o gan la a-
lía, el econocimien o. En es os é minos obse amos el su imien o y el miedo a la humilla-
ción po que que o os homb es se ían de i supone no se masculino, pe de u es a us, no
se un homb e de e dad. A pa i de una anécdo a apa en emen e sencilla y banal podemos
desenmasca a ansiedades sociales muy ele an es, como el miedo a se humillado en los
homb es.
Se obse a en los deba es cómo el su imien o p e iamen e desc i o lle a a p egun a se a los
homb es a qué p ecio dis u an de sus p i ilegios y a a a de imagina o os mundos donde
la compe encia o la ag esi idad no sean ac i udes ecompensadas socialmen e si las enca -
nan homb es. Una de las in e enciones más in e esan es la ealiza un homb e de mediana
edad que dice, con un plano que solo en oca sus acciones: «imagina un mundo donde los
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homb es no es u ie an compi iendo a mí me in e esa, pe o no me lo puedo imagina ». Pe o
segu o que no es el único. Muchos homb es pueden que e se pa ícipes de una sociedad
menos pa ia cal sin encon a espues as a cómo cons ui es a. Y no solo po un a gumen o
mo al de jus icia, ambién po que la igualdad p oduce bene icios pa a los homb es pues o
que les libe a del peso de la ampa de la que nos habla Bou dieu. Es a escena nos e iden-
cia uno de los g andes p oblemas del mundo con empo áneo, y en conc e o del se homb e
en la ac ualidad, la ca encia desolado a de imagina ios posibles. Hemos dado g andes pasos
negando que los homb es deban se hono ables, pad es de amilia y sos enes económicos
de sus allegados o «masculinos» a pa i de nega su abajo de cuidados, pe o siguen exis-
iendo muchas dudas en los homb es sob e cómo o qué deben se . Muchos saben ya que no
deben se , pe o no saben qué sí. Es a angus ia masculina se e e lejada en el Cí culo, am-
bién en o as apo aciones, como cuando algunos a i man sen i se bien en es os cí culos de
homb es, pe o e como ue a odo sigue gi ando de la misma o ma. A es e espec o se en-
cuen an e lexiones como las de An onio Ga cía (2010) y la al a de una plu alidad de mode-
los disponibles pa a los homb es y las de Miquel Missé (2021) cuando alude a una al a de e-
e en es lexibles en los que puedan e se e lejados los más jó enes.
Exis en limi aciones impo an es a la ho a de ex ae conclusiones sob e el homb e con em-
po áneo a pa i de El Cí culo: po el escaso núme o de homb es que pa icipan, po la a ie-
dad en o no a los discu sos que se p oyec an y po el sesgo que gene a que sus pa icipan-
es sean homb es que acuden olun a iamen e a es os cí culos a habla de masculinidad, lo
que los p esupone dispues os a p oblema iza su iden idad masculina. No gene a es o una
unicidad en las opiniones, pues con i en en él posiciones más dis up i as sob e lo que signi-
ica se homb e con pe spec i as adicionales y esencialis as. Algunos de ellos de ienden al
«pi opeado g acioso», ic imizándose en e a un mundo en el que « odo se juzga», se eali-
zan con inuadas alusiones al ins in o al a a la sexualidad y se pe cibe incomodidad y cie a
ag esi idad al a on a sus p i ilegios («¿ ú ienes in ención de que nos demos con el lá igo
po la masculinidad óxica?»). No ha íamos hono a la e dad si no esca ásemos ambién
las con inuas c í icas a la homb ía y a cómo uno mismo la enca na, la ensión, la con usión, el
cansancio y las ganas de modi ica se jun o con la di icul ad de hace lo. Es as dos ca as e le-
jan la ealidad social en la que nos encon amos, más allá de la p oducción cinema og á ica.
Hay homb es que acep an sus p i ilegios, homb es que se sien en he idos, homb es más y
menos apegados a la no ma, pe o los que acuden a los cí culos lo han hecho po un mo i o y
es o puede se polí icamen e cons uc i o, puede ene un po encial ans o mado .
Documen os y e lexiones como El Cí culo son necesa ios, y no sólo desde o ganismos no gu-
be namen ales, los p oblemas de bienes a social que gene an las masculinidades mal solu-
cionadas deben ene espues as desde lo público. El po qué se esponde con los da os que
cie an El Cí culo: «una de cada dos muje es en España ha su ido iolencia ísica, sexual o
acoso en su ida» y «el 77% de las mue es po suicidio en Eu opa son homb es». Las masculi-
nidades óxicas, in lexibles, adicionales… son un p oblema público pues o que nos gene an
y se gene an daños. Encon a posibilidades ans o mado as de o ma colec i a debe se un
impe a i o eminis a pues supond ía bene icios pa a la sociedad en su o alidad. Más aún si
es a al a de a ención a la homb ía supone que muchos homb es se en eguen a un discu so
que, po aho a, les apela mejo : el de la ex ema de echa, los de echos masculinos y la ma-
nos e a. Como ya hemos comen ado, a ios pa icipan es a i man sen i se bien en los cí -
culos, pe o e como odo sigue gi ando de la misma o ma al « ol e a la sociedad», al sali
a la calle. Es a p oblema ización de su p opia homb ía es un p ime paso impo an ísimo en
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a as de la ans o mación social. Se ía in e esan e que los pode es públicos o o gasen ecu -
sos pa a habla y cons ui sob e masculinidad y pa a ealiza más g upos de discusión, am-
bién mix os, que luchen po ompe el pe e so cí culo. Mien as an o, la ob a de P ian e y
O iz es una g an ap oximación que combina el ca ác e di ulgado con la compleja iden i-
dad masculina y que es consumible an o po ciudadanos de a pie como po especialis as en
la ma e ia.
BiBliog a ía
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