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* Co espondencia a / Co espondence o: Ma iana No andi. Uni e sidad del País Vasco/Euskal He iko Unibe si a ea (UPV/EHU), Kon u Labo a egia. Ba io Sa-
iena, s/n (48940Leioa)–[email p o ec ed]–h ps://o cid.o g/0000-0003-3345-7317.
Cómo ci a / How o ci e: No andi, Ma iana (2024). «El nomb e de los que no ienen nomb e». Papeles de Iden idad. Con a la in es igación de on e a,
ol.2024/2, papel315, 1-8. (h ps://doi.o g/10.1387/pceic.26857).
Fecha de ecepción: agos o, 2024 / Fecha acep ación: agos o, 2024.
ISSN1695-6494 / © 2024 UPV/EHU
Es a ob a es á bajo una licencia
C ea i e Commons A ibución 4.0 In e nacional
Papeles de Iden idad, 2024/2
h ps://doi.o g/10.1387/pceic.26857
ISSN 1695-6494
El nomb E dE quiEnEs no iEnEn nomb E
The name o hose who ha e no name
Ma iana No andi
Uni e sidad del País Vasco/Euskal He iko Unibe si a ea (UPV/EHU)
Palab as cla e
Iden idad
Nomb e
Exilio
In ancia
Hijas
RESUMEN: El ex o in i a a e lexiona sob e las iden idades que se cons uyen en e dos
e i o ios nacionales y que no pueden de ini se con un solo nomb e. Son iden idades p o-
pias de pe sonas desplazadas de su luga de o igen du an e la in ancia, que se cons uyen
en e dos mundos. Se pa e del caso de las hijas e hijos exiliados no e o nados del U uguay,
pa a, desde ahí, pensa iden idades que ompen con el bina ismo mode no y que ansi an
en e nomb es y pe enencias. El ex o concluye en que, si bien es as iden idades ocupan un
espacio si uado «en e dos» es ados nacionales, no signi ica que su posición sea es able ni
equidis an e en e dos nomb es, sino que se desplazan cons an emen e en e ambos. Son
an ines ables que a eces se decan an hacia un lado y o as hacia o o; a eces pa ecen una
cosa, aunque no lo sean y o as no lo son, aunque pa ezcan, queb an ando con ello la lógica
mode na de la disyunción y la exclusión, los esencialismos y las dico omías.
Keywo ds
Iden i y
Name
Exile
Childhood
Child en
ABSTRACT: The ex in i es us o e lec on he iden i ies ha a e buil be ween wo na-
ional e i o ies and ha canno be de ined wi h a single name. They a e iden i ies o peo-
ple displaced om hei place o o igin du ing childhood, which a e buil be ween wo
wo lds. We s a om he case o he exiled daugh e s and sons no e u ned om U uguay,
o, om he e, hink abou iden i ies ha b eak wi h he mode n bina ism and ha mo e
be ween names and belongings. The ex concludes ha , al hough hese iden i ies occupy
a space loca ed «be ween wo» na ional s a es, i does no mean ha hei posi ion is s a-
ble o equidis an be ween wo names, bu a he ha hey cons an ly mo e be ween bo h.
They a e so uns able ha some imes hey lean owa ds one side and o he imes owa ds
he o he ; Some imes hey seem like one hing, e en hough hey a e no , and o he imes
hey a e no , e en hough hey seem like one, he eby b eaking he mode n logic o disjunc-
ion and exclusion, essen ialisms and dicho omies.
Ma iana No andi
2 Papeles de Iden idad, 2024/2, 1-8
1. LA IDENTIDAD DE LAS HIJAS E HIJOS EXILIADOS NO RETORNADOS
Me in oduje en la sociología de las iden idades a aíz de mi esis doc o al1 en la que in es-
igué la cons ucción de la iden idad de u uguayos y u uguayas que du an e su in ancia se
exilia on en España como pa e de amilias ep esaliadas po la dic adu a ci il-mili a (1973-
1985) y que no han e o nado a su país de o igen. Hijos e hijas de exiliados que, desde aquella
expe iencia, hoy con inúan i iendo en alguna ciudad del Es ado español y que no han uel o
a U uguay, al menos con ca ác e pe manen e. El abajo de campo consis ió p incipalmen e
en la ealización de en e is as pa a lo que diseñé un cues iona io en el que incluía una p e-
gun a que decía algo así como ¿ e iden i icas como u uguaya o como española? Poco después,
con una g abado a, ese cues iona io y con poco conocimien o de causa, me lancé al campo.
Pe o cuando empecé a ealiza las en e is as, no a dé mucho en ad e i que al llega a esa
p egun a algo pasaba. Lejos de se una p egun a más, su enunciación gene aba incomodi-
dad, cuando no moles ia, po que de alguna mane a obligaba a esponde den o de un es-
quema bina io y ce ado de iden idad. In i aba a escoge en e dos nomb es dejando ue a
cualquie o a posibilidad de espues a. Si uaba al suje o en la disyun i a de op a en e dos
nomb es, eludiendo odo ca ác e dinámico y múl iple de las iden idades. Pe o en aquel en-
onces no con aba con los su icien es ins umen os eó icos ni a ances empí icos como pa a
epa a en el desace ado plan eamien o de la p egun a y en sus consecuencias. No obs-
an e, aun cuando la p egun a e a bina ia, la espues a no lo ue nunca y siemp e equi ió una
explicación, más de un nomb e. Las pe sonas en e is adas no con es aban «española» o
«u uguaya» necesi aban más palab as, y más nomb es, pa a pode explica aquello que pa e-
cía ca ece de uno p opio. No bas aba con un gen ilicio:
No e sé con es a a la p egun a. Las dos cosas a la ez, las es o cua o. Depende
la época de mi ida. No engo la espues a muy cla a. Soy nacido en U uguay, i o
aquí, no es que sea ciudadano del mundo, po que me pa ece una sobe ana es upi-
dez eso, no niego mi condición, pe o depende en qué con ex o es oy. (HENR)2
Depende de la con e sación, cuando se ponen muy ce iles aquí con lo de la inde-
pendencia, les digo que yo soy ambién una inmig an e, que me echen a mí am-
bién. En onces me dicen « ú no e es una inmig an e». «No sí, discúlpame, yo no
nací aquí y muchas cosas no las engo de aquí, pa a mí son adop adas como simple
plan de supe i encia». Pe o ampoco que nadie me oque es a ie a… Es como…
no soy de ningún lado. (…) No lo sé, soy muy de aquí, pe o es e dad que hay una
pa e mía que es u uguaya. (HENR)
Esa explicación, ese i ubeo, ese espacio de silencio, esa incomodidad, ese «depende», ese
«no sé» seguido de pun os suspensi os adelan aban un da o: las hijas e hijos exiliados no e-
o nados no se de inen con una palab a, ni la iden idad con un nomb e. No es su icien e ex-
plica su iden idad con un solo nomb e, ni con dos, se p ecisan más palab as, más explica-
ciones, más nomb es o, al ez, ninguno de los que mi p egun a p oponía. De es a mane a
comencé a en ende que la iden idad de es as pe sonas no e a única ni in a iable y que pa-
1 Tesis Habi ando en e on e as: la hija exiliada no e o nada como ca ego ía de iden idad (No andi, 2021), di i-
gida po Gab iel Ga i y ealizada en la Uni e sidad del País Vasco / Euskal He iko Unibe si a ea.
2 Pa a ga an iza el anonima o de las pe sonas en e is adas, odos los e ba im se án iden i icados con las si-
glas HENR (Hija exiliada no e o nada). Todas las en e is as ue on ealizadas en dis in as ciudades del Es ado
español en e los años 2012 y 2016.
El nomb e de quienes no ienen nomb e
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saba po un «depende»… un «depende» del espacio, del momen o y, en gene al, de las ci -
cuns ancias en que se o mula a la de inición. Como señaló Al onso Pé ez-Ago e, las pe so-
nas mig an es se pueden de ini de o mas dis in as e incluso con adic o ias (no pa a ellas,
sino pa a la mi ada de la sociología), ya que esponden según quién se lo p egun e (un con-
nacional o un local) y dónde se le p egun e (en el luga de o igen o en el de acogida) pues sus
g upos de e e encia y pe enencia pueden a ia con la si uación (1986: 86). Las hijas e hijos
exiliados no e o nados ansi an en e nomb es, ocul an a eces el suyo, juegan con odos
y con sus pe enencias. El nomb e asignado po nacimien o o po nacionalización no encaja
cómodamen e en la iden idad y, po an o, la desc ipción esponde al con ex o y «a la in en-
ción que se adi ina a a és de ese con ex o, es deci , a a és de la de inición que los demás
me en en ese con ex o» ( Sayad, 2010: 356). Cambian de nomb e pa a explica se, no les bas a
con uno. Viajan en e nomb es según el paisaje social y nacional en el cual se encuen en.
Soy un niño u uguayo, un adolescen e ba celonés y mad ileño, y un adul o mad i-
leño. O sea, no soy un adul o u uguayo. Pe o, depende de quién me p egun e y en
qué ci cuns ancias, a eces engo que simpli ica (…) El año que es u e es udiando
en F ancia, cla o, e iden emen e me p egun aban de dónde e a y yo decía « engo
de Mad id». A eces me p egun aba un p o eso «Ah cas ellano». «No exac a-
men e, yo soy de U uguay y i o en Mad id». (HENR)
2. LA IDENTIDAD SEGÚN EL PENSAMIENTO MODERNO
En las sociedades p emode nas el luga de las pe sonas e a demasiado e iden e como pa a
e lexiona sob e él y cualquie ambi alencia cons i uía un enómeno ma ginal (Bauman,
2010, p. 45). La comunidad3 cuidaba de sus miemb os y la ida anscu ía en el mismo lu-
ga «desde la cuna has a la umba» (Bauman, 2009, p. 6). No ue has a la ans o mación so-
cial que ajo consigo la mode nidad y el g adual debili amien o de la comunidad que ue o-
mando o ma la idea de iden idad, en endida como la concepción del suje o ace ca de su
indi idualidad y el sen ido de pe enencia a una colec i idad. Con la c eación del Es ado-na-
ción el súbdi o del An iguo Régimen se ans o ma en ciudadano y, como apun a Agamben
(2017), el Es ado con ie e el hecho de nace en el undamen o de su p opia sobe anía. Con
lo cual, «la icción implíci a es iba en que el nacimien o se uel e inmedia amen e nación, de
modo que no pueda exis i ningún des ase en e los dos momen os» (2017, p. 30. Des acado
en el o iginal).
De es e modo, en las sociedades mode nas occiden ales el concep o de iden idad se unda
inculado a un luga de nacimien o, a un e i o io delimi ado y a un sen ido de pe enencia
nacional. O, en palab as de Michael Ha d y An onio Neg i (2002), el mode no Es ado sobe-
ano concibe el e i o io y la población como la base de la nación y hace de la iden idad su
«esencia espi i ual». Así, la iden idad, aguada en el seno de un nue o o den polí ico y social,
se es ablece en é minos de nacionalidad y exclusi idad, de na u alidad y uni o midad, como
3 «Comunidad» en endida, a g andes asgos, como un g upo de indi iduos que con i en en un e i o io de e -
minado, con escasa comunicación ex e io y que es án inculados po una o ma de ida homogénea y au o-
su icien e. No obs an e, cabe des aca que es e concep o ha sido p oblema izado desde iempos de la sociolo-
gía clásica a nues os días (Fe dinand Tönnies, Ca los Thiebau , Joseph R. Gus ield, Zygmun Bauman, Robe
Red ield…) sin que, con ello, haya disminuido su g ado de con o e sia y polisemia.
Ma iana No andi
4 Papeles de Iden idad, 2024/2, 1-8
una « a ea incomple a» con ca ác e de obliga o iedad (ibid.). Todos los indi iduos que pe -
enecen al e i o io del Es ado sobe ano deben ene una iden idad nacional como «única
ealidad imaginable» (Bauman, 2010, p. 50). Una iden idad cla a y única que señale al ciuda-
dano como p opio de la iden idad nomb ada y «p opie a io» del e i o io a ibuido al Es-
ado-nación en el que es á posicionado. Una iden idad «in eg ado a, cul u al, undada sob e
la con inuidad biológica de elaciones de sang e, una con inuidad espacial del e i o io y una
comunidad lingüís ica» (Ha d y Neg i, 2002, p. 98). De es a mane a cada iden idad asume el
nomb e del Es ado-nación como el único nomb e y el que legi ima a esa pe sona nacida en
su de echo a posee lo. Pe o ¿qué es un nomb e? ¿un nomb e «nacional»? El nomb e de una
iden idad.
3. EL NOMBRE DE LAS HIJAS E HIJOS EXILIADOS NO RETORNADOS
Pa a el pensamien o mode no, sos iene Gab iel Ga i (2007), el nomb e es un da o que su-
je a y uni ica aquello que designa o o gándole iden idad. Con es a ope ación el nomb e na-
u aliza la his o ia y el e i o io de la iden idad, es deci , incula al suje o con un iempo y un
espacio de e minados (ibid.). El nomb e se asocia po una elación de p opiedad con aque-
llo que nomb a, más aún, ins i uye y es ins i uido po aquello que designa (Ma ínez de Al-
beniz, 1999, pp. 238, 248-249. Des acado en el o iginal). Pe o el nomb e equie e sus en a se
en asgos pa a pode obje i a y isibiliza la iden idad nominada (Ga i, 2007), asgos con-
c e os (é nicos, e a ios, cul u ales, eligiosos, ideológicos, sexuales…) que obje i an y isibili-
zan la iden idad. Es a ope ación homogeniza la iden idad y asien a las di e encias de acue do
con la posesión o no de esos asgos (ibid.). Así, encon amos nomb es como «ca alán», «mu-
je », «jo en», «anciana» o « ansexual» que clasi ican la iden idad, que nomb an y delimi an
la pe enencia. En suma, la clasi icación del nomb e consis e en ac os de inclusión y exclusión
de mane a que «cada ac o de designación di ide el mundo en dos: en idades que co espon-
den al nomb e y el es o que no (Bauman, 2011, p. 75). Puede deci se en onces que el nomb e
educe el abanico de iden idades a aquellas que son cla as y con unden es, y las que quedan
ue a de esos pa áme os, no son o quedan en la nihilidad. De es a mane a, como ocu e con
las hijas e hijos exiliados no e o nados, quien no enga nomb e (pa a sí y/o pa a «los o os»),
un nomb e uni a io y es able, pasa á a o ma pa e de las anomalías, pe manece á como
«algo a o», a ín a la nada.
Yo c eo que los u uguayos no me en como u uguaya y no conec an conmigo y los
ca alanes nunca me an a e como una ca alana. En onces c eo que ya e quedas
oda la ida en un e i o io de nadie, en una iden idad que es una no-iden idad,
que es como una cosa nada. (HENR)
Toda ez que el nomb e clasi ica iden idades, p oduce pa ones uni o mes e in a iables de
ep esen ación de aquello que designa. Al clasi ica , el nomb e o dena las iden idades en ca-
ego ías, uni icadas po asgos que si en «como base pa a undamen a el imagina io de la
iden idad y alimen a la icción de su homogeneidad» (Ga i, 2007, p. 17). El nomb e insc ibe
al suje o que lo po a en ca ego ías y, po ende, es ablece una ca ac e ización esquemá ica e
in a iable de su iden idad. En es e sen ido, el nomb e asocia iden idades con de e minados
alo es, cos umb es y c eencias, con lo cual homogeniza lo di e so y simpli ica lo complejo.
El nomb e de quienes no ienen nomb e
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F agua una idea de cómo es se «u uguayo», «ca alán», «gallego», « ancés» …y cómo es él o
ella espec o a esa icción que legi ima la p opiedad del nomb e.
Como ca ne y a eces con una pulsión sob eac uada. Soy conscien e que allá [en
U uguay] como más ca ne de la debida pa a, yo mismo, pensa que soy más u u-
guayo de lo que soy (…) pe o la elación más a ec i a a ese ni el, la que ha quedado
con el iempo, ha sido con el ú bol. (HENR)
Mis pad es enían la p eocupación de que noso os nos in eg á amos, de que ué-
amos unos ca alani os, po deci lo de alguna mane a, que no ué amos noso os
de esos de « amos oma ma e odos los días po que somos u uguayos». (HENR)
Es e p oceso de clasi icación del nomb e je a quiza a los miemb os y no miemb os de la ca-
ego ía espec o a la « e sión au én ica» de la iden idad (Ga cía Canclini, 2012, p. 178). Es de-
ci , asigna a «ese suje o incluido o excluido la posición que le co esponde den o del edi icio
de las iden idades con a eglo al luga que ocupe espec o a ese nomb e y a los asgos que lo
adje i an» (Ga i, 2007, p. 19). Es e p oceso, en de ini i a, gene a una je a quía al ededo de
lo que es se y no se . Es ablece quién es p opie a io del nomb e y cuáles son los asgos que
deben posee los suje os pa a se po ado es de dicha dis inción. Con lo cual, las iden ida-
des que no encajan en esos nomb es, que no poseen sus asgos, pasan a se en es anómalos,
amo os, «bichos a os».
En el colegio al que iba no había ex anje os, e a como un bicho a o. Me a aban
bien, pe o me obse aban mucho, e a un bicho, un obje o di e en e pa a ellos. (HENR)
En aquella época (…) no había emig an es como aho a y en onces e a un bicho
a o. Además, enía una amilia poli izada, con o os in e eses y yo me sen í di e-
en e al es o. (HENR)
Así es os suje os se cons uyen como di e en es «a los o os»; a los «españoles», a los «u u-
guayos», a los «ca alanes» a los « ascos», a los po ado es de iden idades consis en es. Se
cons uyen como iden idades bas a das, sin nomb e «p opio», ni asgos «pu os»; como una
«cosa ex aña», di e en e espec o a la mi ada de los o os y a la p opia. Se pe ciben «ellos
mismos con la mi ada de los o os (o lo que se imaginan que es la mi ada de los o os), como
si es u ie an en el ex e io de sí mismos. Vienen a se en sí mismo di e en es a sí mismos, ex-
años a sí mismos» (Sayad, 2010, p. 365).
A mí [el exilio] me ha hecho di e en e, como niña y como adul a. Yo me sien o di e-
en e a la mayo ía, me sien o mino i a ia. (HENR)
Yo me sien o o almen e di e en e al es o de la gen e. Mucha gen e me ha dicho
cómo puedo es a bien, cómo puedo ene una ida eliz y no mal, cómo se ecu-
pe a uno de ese ipo de cosas, cómo hace. Y yo no engo espues a pa a eso, no lo
sé. (HENR)
Las hijas e hijos exiliados no e o nados miden su iden idad de acue do con la cons uc-
ción je á quica del nomb e, aquella que legi ima la p opiedad sob e el mismo, que es ablece
quién es y quién no es. Su posición esul a ambigua, mes iza ines able, ma ginal. Ni es, ni no
es, es o a cosa.
Yo en muchas cosas soy cien mil eces más ca alana que u uguaya, pe o una ca a-
lana que nunca a a se acep ada como ca alana, que siemp e es u uguaya, pe o
Ma iana No andi
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que en ealidad he enido que i dejando de se o almen e u uguaya con la ma-
ne a de se de los u uguayos pa a pode sob e i i aquí (…) y ampoco los u ugua-
yos me en como u uguaya. (HENR)
Me sien o en un mon ón de aspec os u uguaya (…) Es oy bien en España, es oy có-
moda, pe o yo no me sien o de acá. No me sien o ex anje a, pe o sé que no soy de
acá. No sé cómo explica lo (…) Soy una u uguaya que i e en España y oda la ida
una u uguaya que i e en España. (HENR)
Así pues, nos encon amos con iden idades ambiguas, pa adójicas, poco con unden es, que
se mue en en e nomb es y en e pe enencias. Iden idades que no encajan en ningún nom-
b e es able; que los ozan, pe o pasan de la go; que los a apan y los suel an, que los ag upan
y los mezclan. Iden idades incómodas a los ojos de la mode nidad e incómodas a los p opios
ojos del suje o, que ompen el o den de las iden idades mode nas, que deso denan la in eg i-
dad del nomb e.
Yo es que no me sien o de ningún lado. Tengo un acío en ese sen ido po que no
me sien o ca alana, no me sien o española, no me sien o u uguaya. La e dad es
que no sé. Du an e una época que é amos muy del ba io, decía que e a de Hospi-
ale (…) Pe o ampoco engo eso aho a. (HENR)
C eo que los hijos de exiliados somos mi i y mi i, o de ningún lado (…) C eo que mi
pa e más p o unda y a caica se sien e u uguaya, pe o a ni el de unciona y de
odo soy muy de aquí. (HENR)
Iden idades que necesi an se explicadas con más de un nomb e y de un adje i o, con di-
e sos concep os y cons uc os; con p onomb es y sin sus an i os, con palab as que no ca-
ben en el dicciona io mode no. Se mue en en «la polisemia, la disonancia cogni i a, las de-
iniciones poli alen es, la con ingencia; los signi icados encubie os en el mundo de pulc as
clasi icaciones y a chi os acumulados» (Bauman, 2011, p. 83). Iden idades ines ables, que
se de inen de acue do al en o no; al espacio y al iempo. Iden idades complejas de pensa (y
nomb a ) con las ece as mode nas. Modalidades que han sido analizadas po las ciencias so-
ciales con ca ego ías como híb idas (Ga cía Canclini, 2003, 2012), mes izas (Anzaldúa, 2016),
luidas (Bauman, 2010), débiles (Ga i, 2007) o nómades (B aido i, 2015). Es os abo dajes
ep e sen an una con ibución eó ica ca dinal pa a p oblema iza iden idades que habi an
en los lími es de los modelos de ep esen ación mode na, en las zonas más ambiguas de la
iden idad, en la anja in e media en e dos o ígenes di e en es.
Algunos au o es han denominado a las u uguayas y u uguayos exiliados en México «u u-
mex» (Du éni , 2015; Rod íguez, 2011) pa a exp esa aquello de la iden idad que escapa de lo
uni a io y que nos si úa en un luga de denominación inde inida. Iden idades sin nomb e o, al
menos, sin un único nomb e o con muchos a la ez. Iden idades que exigen se pensadas, que
siemp e demandan una nue a explicación. Explicaciones que amalgaman lenguajes imp o-
pios de la lógica mode na y que escapan de la g amá ica adicional. Explicaciones a as.
Soy español de documen o de iden idad, de co azón no. (HENR)
Hay una di e encia muy cla a en e los es he manos mayo es, que llegamos con
11, 12 y 13 años, que ya habíamos i ido una década po lo menos en el U uguay,
y los que salie on de alguna mane a del casca ón en Ba celona o en Mad id. Hay
una di e encia cla ísima, los es mayo es somos una cosa, somos u uguayi os as-
plan ados, y los es niños, que siemp e ue on un poco ba celoneses y mad ileños.
(HENR)
El nomb e de quienes no ienen nomb e
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Así nos encon amos an e iden idades emendamen e ambiguas, casi «an inómicas» (Sa-
yad, 2010, p. 352) que juegan con dimensiones cons i u i as de la nacionalidad (ibid.). Que
juegan con el se y no se de la nacionalidad, que cons uyen o as o mas de ene iden idad,
cons uidas en las zonas in e medias de los nomb es, donde la bina iedad se di umina.
Yo c eo que es como una ca ego ía di e en e (…) jugás a que sos de la nacionalidad
de us pad es, pe o es o a cosa, es una mix u a. (HENR)
Yo nací en U uguay. No, no soy u uguaya, yo nací en U uguay, nací en U uguay, nací
en Mon e ideo y hace 40 años que i o aquí. (HENR)
Yo no digo que soy u uguaya, siemp e digo que nací en U uguay, pe o que i o aquí
de oda la ida, lle o 35 años i iendo aquí. Yo i í 12 años en U uguay y 35 en Ba -
celona. (HENR)
Iden idades innomb ables, no po impedimen o de un nomb e, sino po al a de uno p opio o
po negación de odos. Iden idades que no se pueden nomb a po ca encia de un nomb e ca-
paz de desc ibi aquello que nomb a, que «son odo los ni es o/ni aquello; dicho de o o modo,
se oponen al es o o aquello» (Bauman, 2011, p. 96). Como señala Iñaki Ma ínez de Albeniz,
pa a las «polí icas de nominación de la mode nidad» odo lo que queda más allá de los lími-
es del «o den enciclopédico» es «lo ine able» (1999, p. 238). No obs an e, la inde inición de las
modalidades innomb ables y la ambigüedad de ienen en iden idad. Son po que no son.
Su inde e minación es su po encia: ya que no son nada, pueden se odo. A uinan
el pode es ablecido de la oposición y el pode es ablecido de los na ado es de la
oposición. Las oposiciones p opo cionan conocimien o y acción; los innomb ables
las pa alizan. Los innomb ables exponen b u almen e el a i icio, la agilidad, lo
pos izo de las sepa aciones más i ales. (Bauman, 2011, p. 96)
Que las hijas e hijos exiliados no e o nados ocupen un espacio de iden idad si uado «en e
dos» es ados nacionales no signi ica, en onces, que su posición sea es able ni equidis an e
en e dos nomb es, sino que se desplaza cons an emen e en e ambos. Es an ines able que
a eces se decan a hacia un lado y o as eces hacia o o; a eces pa ece una cosa, aunque
no lo sea y o as no lo es, aunque pa ezca, ompiendo con ello la lógica mode na de la disyun-
ción y la exclusión, de los bina ismos y las dico omías. Así, es os hijos e hijas exiliadas no solo
nos hablan de cómo se habi an iden idades sin nomb e, o con muchos, sino de las iden ida-
des del mundo con empo áneo, cada ez más complejas, di e sas y e sá iles.
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