Ediciones Uni e sidad de Salamanca / cc by-nc-sa Cuade nos dieciochis as, 25, 2024, pp. 89-119
ISSN: 1576-7914 - e-ISSN: 2341-1902
DOI: h ps://dx.doi.o g/10.14201/cuadieci20242589119
LOS VESTIGIOS DEL OCASO DE LAS RELACIONES ENTRE
EL PAÍS VASCO Y FLANDES (1638-1714). CARTAS DESDE
NAMUR*
The Ves iges o he Decline o Rela ions be ween he Basque
Coun y and Flande s (1638-1714). Le e s om Namu
Albe o ANGULO MORALES
Uni e sidad del País Vasco
[email p o ec ed]
Fecha de ecepción: 30/01/2024
Fecha de acep ación: 04/06/2024
RESUMEN: Es e abajo a icula una isión de la ga du ación explicando la
compleja ans o mación de unas in ensas elaciones me can iles en e la co nisa
can áb ica y Flandes a una inculación de de ensa mili a de las posesiones hispa-
nas on e izas con F ancia, en los Pi ineos Occiden ales y en el Flandes de inales
del Seiscien os e inicios de la siguien e cen u ia. El ol es a égico de las p o incias
ascas como uen e de no icias públicas y p i adas y p incipal egulado de la
de ensa de la on e a de inales del siglo XVII, jun o a los es e o es de Flandes
como en e mili a , se e igi á en la p incipal a alaya documen al del abajo. El uso
de co espondencia p i ada e inédi a en iquece á el análisis de es e momen o de
ans o mación his ó ica.
ISSUE 25
2024
ISSN: 1576-7914 - e-ISSN: 2341-1902
h ps://doi.o g/10.14201/cuadieci202425
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* Es e abajo se enma ca en el P oyec o de Gene ación de Conocimien o 2021 (La de ensa
global. La mo ilización de ecu sos mili a es en la cons ucción impe ial de la Mona quía Hispánica en
el siglo XVIII, PID2021-127306NB-I00) en el G upo de In es igación Consolidado del Sis ema Uni e -
si a io Vasco «País Vasco, Eu opa y Amé ica: Vínculos y Relaciones A lán icas» (IT1241-19) y den o del
P oyec o de I+D del P og ama de es ímulo a la in es igación de jó enes doc o es «Todo lo ence el
dine o». Finanzas, agencia y cul u a polí ica en o no a los ‘homines no i’ en la mona quía de Ca los II
[SI3/PJI/2021-00236].
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Palab as cla e: de ensa; mili a ; on e a; co espondencia; asco; Se illa; Flandes.
ABSTRACT: This wo k a icula es a long- e m ision explaining he complex
ans o ma ion o in ense comme cial ela ions be ween he Can ab ian coas and
Flande s o a link o mili a y de ense o he Spanish bo de possessions wi h F ance,
in he Wes e n Py enees and in Flande s a he end o he 16 h cen u y and beginning
o he nex cen u y. The s a egic ole o he Basque p o inces as a sou ce o public
and p i a e news and he main bo de de ense egula o a he end o he 17 h
cen u y, oge he wi h he dea h a les o Flande s as a mili a y on , will become
he main documen a y wa ch owe o he wo k. The use o p i a e and unpublished
co espondence will en ich he analysis o his momen o his o ical ans o ma ion.
Key wo ds: De ense; Mili a y; Bo de ; Co espondence; Basque; Se ille; Flande s.
La u a me can il y inancie a Se illa-Bu gos-Flandes desde la segunda mi ad
del siglo XV has a la década de los años sesen a del Seiscien os abonó con éxi o la
p esencia de comunidades me can iles o ganizadas. De en e ales nos cen a emos
en el papel de los anspo is as y los me cade es del no e peninsula , especial-
men e, de los ascos y del decaimien o de su elación con Flandes. La gue a de los
Ochen a Años (1568-1648) da á paso a la p esencia de una comunidad asca cada
ez más educida y especializada en labo es más de ca ác e bu oc á ico y mili a .
La polí ica o ensi a ancesa de la segunda mi ad de la cen u ia lle a á a un decai-
mien o me can il como un e o zamien o del papel es a égico de la de ensa de la
on e a pi enaica. Los no eños que encon amos en Flandes en el cambio de cen-
u ia y de dinas ía ponen en ac i a elación a la on e a pi enaica con la lamenca:
ambos son escudos de ensi os an e la expansión ancesa. El cambio dinás ico de la
siguien e cen u ia encon a á los escoldos de una p o unda elación en e Flandes
y la achada ma í ima sep en ional de la España de la Edad Mode na o a, pe o con
un cúmulo de expe iencias his ó icas que pe i en has a mediados del Se ecien os.
En es a dinámica elacional –analizada a a és de co espondencia p i ada– los
na u ales del no e peninsula se a incan inalmen e en Se illa mien as que Bu gos
y Flandes quedan solapadas po la ele ancia de Mad id como cen o de decisiones
jun o a la ele ancia de las ins i uciones o ales de las p o incias y de sus homb es
y ecu sos al se icio de los Aus ias y los Bo bones.
1. Tiempos de miedos y necesidades inancie as
Una misi a de 9 de agos o de 1694 encomiaba a Miguel de A ambu u di igi se
a Mad id en busca de dine o pa a la mejo a de las de ensas de las plazas guipuz-
coanas con F ancia (Fuen e abía, Pasajes y San Sebas ián). Miguel, conocedo del
ambien e y las eglas de juego co esanas, indicaba no se el momen o idóneo po
es a el ey y «sus p ime os minis os en la mi a de las ope aciones de los ejé ci os
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de Ca aluña, I alia y Flandes en es a campaña al oposi o de sus enemigos»1. El
man enimien o de las o i icaciones del Reino de Na a a se inculó a la en a
de me cedes que pe mi ió el encumb amien o de algunas amilias de la p ime a
«ho a na a a» de Julio Ca o Ba oja (Os olaza Elizondo, 2007: 242-244) como los
Alduncín (Flo is án Imízcoz: 2005, 135-196). Es e palaciano, en 1688, dispu aba
con la illa de E asun el dominio de los bosques y e e ías de Asu a y Zuma is a
(U izola, 2006: 256-268).
A ins ancias de la Co e, el duque de San Ge mán ( i ey de Na a a) di igió
es a en a de me cedes ( iscales, de echo de asien o en Co es, comp a de pala-
cios de cabo de a me ía, ju isdicciones, o icios) pa a inancia las plazas de ensi-
as na a as op ando po la en a masi a de me cedes –31 llamamien os al b azo
mili a a un p omedio de 4.200 eales– a los ge manis as, p incipales bene icia ios
de es a llu ia. Linajes como los Goyeneche ob u ie on el de echo de asien o
en el pa lamen o na a o as el éxi o bo bónico (Flo is án Imízcoz, 2005: 172).
F en e a es e modelo de sos ene las de ensas del Reino (Os olaza Elizondo, 2006:
113-145), los guipuzcoanos acudie on a la Co e en busca del dine o necesa io.
A ambu u con ó con el auxilio del pa lamen o p o incial median e el agen e en
Co e de Guipúzcoa, Tomás de Iba guen. Miguel acudió a Mad id como dipu ado
en Co e (Angulo, 2024: en p ensa). En oc ub e de 1694 a i maba que, as habla :
a odos los seño es de es ado a los sec e a ios del mismo consejo, al del despacho
uni e sal y debo asegu a a VS. que en odos de p imo ad ul imum he hallado muy
buena acogida y g andes deseos que se pongan esas on e as en la de ensa nece-
sa ia pa a cualquie acome imien o de enemigos2.
Es a embajada de ece meses en Mad id –10 de sep iemb e de 1694 a 4 de
oc ub e de 1695– buscaba inanciación (Espino López, 2004: 11-36). ¿Quién e a el
embajado p o incial? Pues el descendien e de un comp ado de o o y pla a en
Se illa. En 1661, el olosa a Miguel de A ambu u y Abu uza (1639-1697) is ió
el hábi o de San iago mien as su he mano, el almi an e Ped o (1642-1696), lo
ob u o en 16803. En su ju en ud, Miguel esidió en la Co e en calidad de paje y
gen ilhomb e de la casa de Juan de Aus ia (Díaz Rod íguez, 1893: 431), in e i-
niendo ambién en la campaña mili a po uguesa de 1661-1662.
Re o nó a Tolosa as mo i su p ogeni o y desa olló una ca e a que le lle ó a
alcanza seis eces el p emio de dipu ado gene al –en e 1665 y 1695–. El p incipal
1. A chi o His ó ico de Euskadi (AHE), A chi o de la Casa de I ulegui (ACI), legajo 125.
2. AHE. ACI, legajo 125, Ca a de 14 de oc ub e de 1694, Mad id. La cu si a es nues a.
3. A chi o His ó ico Nacional (AHN), Ó denes Mili a es. Caballe o de San iago, expedien e 497.
El expedien e de su he mano Ped o: AHN, Ó denes Mili a es. Caballe o de San iago, expedien e 498.
Ped o ac uó en calidad de capi án de ma y gue a de la A mada de la gua da de la Ca e a de Indias,
haciendo ambién p és amos inancie os a la Co ona en la cons ucción de na íos en Guipúzcoa.
A chi o Gene al de Indias (AGI). Panamá, legajo 240, lib o 20, ols. 146 .-149 . y ols. 338 .-341 . AGI.
Indi e en e, legajo 441, lib o 28, ols. 323 .-324 .
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enca go de su misión e a la con i mación e imp esión de la Nue a Recopilación
de los Fue os y O denanzas (Za ala, 1959: 175). Sus acciones se cen a on en la
de ensa y la p omoción de los in e eses polí icos o la ap obación y la di usión de la
cons i ución ju ídica de Guipúzcoa en Mad id. Miguel no dudaba en log a una a-
o able esolución sob e el man enimien o de sus plazas y de ensas bien que I alia,
Flandes o Ca aluña se lle asen los ne ios y es ue zos de los conseje os de Ca los II:
po el conocimien o en que se hayan odos de lo mucho que impo a la de ensa de
esas on e as; pe o a endida la co edad de medios que al p esen e hay pa a ocu i
a las asis encias de las a madas de Ingla e a y Olanda que han de hibe na en las
cos as de la Andalucía y pa a el e ue zo que se p e ende da el ejé ci o de Ca aluña,
donde pa ece se hace hoy más ac ual la ocasión de opone se a los enemigos, eme é
con jus a azón se dila e la p on a p o idencia de suminis a se los medios necesa-
ios y e icaces po lo menos has a la can idad en e a de lo que pa ece p eciso pa a
pone se las o i icaciones de es as plazas en la debida de ensa4.
Días más a de, A ambu u mues a su p udencia insis iendo en no excede
en demandas al ey «po que de un á omo de los pe misos, se que á o ma acá
un Ele an e y nada de es o nos con iene en el es ado p esen e»5. La de ensa de la
on e a ue el p incipal se icio que A ambu u ges ionó an e los minis os de Ca -
los II (Espino López, 2019a: 157-184; Espino López, 2019b: 527-552; Angulo Mo a-
les, 2019b: 427-458). Una gene ación más a de, el mayo azgo Miguel de A ambu u
A o asagas i (1677-1739) se signi ica como el «homb e de con ianza en Guipúzcoa
de Juan Bau is a de O endain», ma qués de la Paz (Gue e o Elecalde, 2012: 485).
Una amilia con in ensas y ele an es conexiones en la on e a guipuzcoana como
en Mad id. La co espondencia del dipu ado en Co e guipuzcoano e leja que la
de ensa del impe io (I alia, Flandes y Ca aluña) y el pelig o ancés en la on e a
cen aban las negociaciones en Mad id de los in e eses guipuzcoanos.
Una inicia i a del Seño ío de Vizcaya di igida a los izcaínos ubicados a am-
bos lados del A lán ico (I alia, Indias y Flandes) eclamaba ecu sos pa a ac ecen-
a el u u o me can il, o ma i o y económico del Seño ío (1638). Es e documen o
pone oda ía a Flandes en las mi as de las au o idades izcaínas, aunque cie o es
que la ecuencia y el peso de las elaciones me can iles se ac u ó al i mo de la
gue a de los Ochen a Años. Desde inales del Quinien os, la ines abilidad y la po-
osidad de la on e a guipuzcoana con F ancia cen a on el in e és de la Co ona
e ins i uciones locales que siemp e p e endie on saca p o echo de su es a égica
posición en el mo imien o de in o mación, pe sonas y ecu sos ma e iales (a mas
y hie o) que o ecía la de ensa de la on e a (Angulo Mo ales, 2019a: 153-172;
A agón Ruano, 2019: 155-174). Flandes queda como un educ o des inado a los
es ue zos bélicos en e al ancés, al igual que la de ensa de la on e a pi enaica.
4. AHE. ACI, legajo 125, Ca a de 16 de oc ub e de 1694, Mad id.
5. AHE. ACI, legajo 125, Ca a de 20 de oc ub e de 1694, Mad id.
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En e el Seiscien os y las p ime as décadas del Se ecien os e emos cómo
–bien la documen ación o icial, bien la co espondencia de a chi os amilia es
ascos–(Angulo Mo ales, 2016: 13-40) se sub aya el papel de los homb es incu-
lados a la ca e a mili a en Flandes. Es a peculia e inigualable uen e nos ace -
ca á a las ealidades i ales de a ios nobles de las p o incias que esis ie on en
Namu y o os en es mili a es siemp e en busca de o una en la ca e a de las
a mas. Unos mili a es que supie on con a , o busca , el acompañamien o de las
edes amilia es e ins i uciones p o inciales (Angulo Mo ales, 2021b: 179-200). A
la pa , la educida p esencia de me cade es lamencos a ecindados desde inales
del Seiscien os pe du ó po la ía de la na u alización abonando la p oyección de
quime as colonizado as como la p o agonizada po el izcaíno de o igen lamen-
co Ped o F ancisco de Goossens y Mazo (1702-1775) a mediados del Se ecien os
en Luisana.
2. se illa ensomb ece a landes
El medio cen ena de in eg an es de la comunidad me can il asca en Se illa
ele ó en e 1471 y 1500 a ias pe iciones a los ibunales de la Co ona –de pa -
icula es, de g upos de me cade es o en ep esen ación al condado de Vizcaya–
demandando segu idad an e los pi a as, p io idad de ca ga de sus na íos, libe ad
de g a ámenes y de se icios mili a es, econocimien o de su hidalguía uni e sal
y en ajas iscales (González A ce, 2009: 77-97). La con i mación egia o de sus
ibunales a que se aspi aba los lle aba a ec ea la si uación dimanada de la ca a
de p i ilegio i mada en 1493 po los me cade es del Can áb ico con B ujas (base
del P ae o ium Can ab icum o Casa de Vizcaya has a 1575, el ba io izcaíno) as
hui de Ambe es (Angulo Mo ales, 2015: 157-166; Soló zano Tellechea, 2015: 221-
244), en ajas iscales, en el anspo e, en la ju isdicción de los come cian es o en
la ubicación de un espacio e i o ial p opio en el á ea de negociación. El juego o
lucha po el con ol de expo ación de la lana me ina acla a la sepa ación en e la
nación de Vizcaya y la bu galesa o nación cas ellana, a i icada el 29 de agos o de
1455 po En ique IV de Cas illa (P io i, 1995: 265-283).
El hie o, la lana y los ex iles se con ie en en los a ículos de á ico con el
mundo lamenco. Al explica el cie e de la Casa de Vizcaya además del e ec o bé-
lico enemos que conside a o os aspec os ligados a la compe encia in e nacional
po la expo ación é ica. En 1616 Vizcaya consiguió un p i ilegio p ohibiendo ins-
ala un ingenio pa a lab a hie o delgado po 12 años p o enien e de un lamenco
o iginal de Lieja o a o o p oyec o en Guipúzcoa jun o a Ces ona6. El hie o de Lieja
y Alemania se p oyec ó odo el Seiscien os como ele an e compe ido del p oduc o
6. A chi o His ó ico Municipal de Honda ibia (AHMH), Sub ondo His ó ico. Fomen o, lib o 2,
eg. 2. A chi o His ó ico Fo al de Bizkaia (AHFB), Gobie no y Asun os Eclesiás icos, AJ00059/035 (1619).
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é ico asco. El Seño ío ob u o una Real Cédula (5 de sep iemb e de 1675) p ohi-
biendo in oduci hie o, cla azón y he amien as de Lieja en Indias7. Tal si uación
no se soluciona á has a 1702. La Co ona concede ese año una Real P o isión a
Vizcaya y Guipúzcoa o denando a la Casa de Con a ación de Se illa una es ic a i-
gilancia pa a e i a la en ada ilegal en Indias de hie o de Alemania, Lieja o Suecia8.
En e 1580 y 1630, un lobby polí ico-mili a o ganizado en o no a los p incipales
linajes de pa ien es mayo es –Bu ón en Vizcaya e Idiáquez en Guipúzcoa– man enía
su elación di ec a en Mad id, así como en la on e a ancesa con los Habsbu go
(P io i, 2012: 62-88). Es e linaje aunaba a la in luencia co esana el dominio oligo-
pólico de decenas de ingenios side ú gicos o e e ías alimen adas po las iquezas
de las minas de las Enca aciones de Vizcaya, la leña de los mon es de Guipúzcoa
o del condado de Oña e (Guipúzcoa). Sus descendien es con ola on o poseye on
g an pa e de los ecu sos na u ales, los medios de p oducción y la polí ica local
po su p edominancia en los pa lamen os p o inciales. Desde ellos p opaga on el
discu so sob e la exclusi idad de la p oducción y el come cio del hie o pa a enlaza
y de ende –es deci , pa a cons ui – (Fe nández-A mes o y Lucena, 2022: 50-55) el
a qui abe ma e ial de un impe io hispánico. La unión discu si a de la es ima po el
hie o izcaíno y la de ensa de la hidalguía y la o alidad jus i icaban las opo unida-
des cedidas a los p o eedo es del hie o pa a cons ui un ex enso impe io.
La colabo ación en e las eli es p o inciales y la polí ica in e nacional de
Felipe III o Felipe IV desgas ó los bolsillos de los negocian es, los inancie os
y las au o idades locales. Las di icul ades hacendís icas de Vizcaya y la in asión
ancesa de 1638 aboca on al Seño ío a edi a unas p oposiciones a los hijos de
la emig ación pidiéndoles mandas en sus es amen os pa a la p oyección de su
ie a, ezando que «la obligación na u al que cualquie a hijo, y los más no ables
ienen a su pa ia, que después de Dios, y el Rey es la p ime a, y a lo menos la
segunda, después de los pad es na u ales» (Ga cía, 2005: 166). El Seño ío eía a
odos sus hijos en Indias, Flandes o I alia como p o iso es de ayudas pa a un obje-
i o poblacional y polí ico (ob as pías pa a casa doncellas y epobla la on e a);
o o educa i o y/o o ma i o (un colegio en Salamanca pa a educa a los jó enes)
(Me ino Malillos, 2019: 127-152); y, un úl imo, de ca ác e económico (mejo a ca-
minos pa a ac ecen a el come cio en Bilbao) (Angulo y Me ino, 2012: 1781-1791).
El ho izon e de es a pe ición se aden aba en e i o ios de la Co ona (Flandes e
I alia), jun o a las p óspe as colonias o ganizadas de emig an es a lán icas –en
la Península (Se illa y Cádiz) y en las ie as del Pe ú– (Angulo Mo ales, 2021a:
361-378). Cada ez más asen ados en Se illa y Amé ica y cada ez más lejos del
mundo lamenco apa ecen los mig an es de o igen asco.
Miguel Ángel Eche a ía Bacigalupe expuso con o al cla idad el p oceso y las
ases del decli e de las elaciones me can iles en e la cos a can áb ica y las ie as
7. AHFB, Ins i uciones. Consulado, 0009/017.
8. AHFB, Gobie no y Asun os Eclesiás icos, AJ00059/038.
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de Flandes. Los es os o es igios de al ealidad se án algunos de los ac o es
que i ie on el ocaso de ales elaciones. Desde 1575, el luga de los me cade es
lo ocupa on bu óc a as y mili a es. En es e conjun o, el con ingen e de ascos y
mon añeses con inuó siendo bas an e ele ado has a 1648 (Eche e ía Bacigalupe,
1998: 145). Una p esencia ligada a las di icul ades económicas de inales del Qui-
nien os, el adicional con ac o con Flandes, el ni el de al abe ización (con la Uni-
e sidad de Oña e como buque insignia), la peculia idad del Seño ío y Guipúzcoa
o la simili ud climá ica con los Países Bajos.
Den o de es a colonia asca de bu óc a as des aca la igu a de Juan de Gau-
na. Nacido en Oña e, pe o de o igen i o iano y ligado al mundo de los negocios
en Bu gos, Ambe es, Flo encia o F ancia, as más de doce años en Flandes p o-
yec ó el llamado dec e o Gauna. O os colabo ado es de Gauna ue on O uño de
U íza , Juan López de Uga e, An onio de Jáu egui, F ancisco de Anchie a o Ma ín
de A ós egui (Eche a ía Bacigalupe, 1992: 135-138). Todos p o enien es de una
pequeña y media nobleza que es aba p o undamen e in oluc ada con las ac i i-
dades me can iles y que log aba acapa a pues os en ó denes mili a es (especial-
men e San iago) y esidiendo en Flandes du an e años en empleos de elie e.
Desde mediados del Seiscien os, el peso del colec i o asco en e i o io la-
menco cedió an e el p edominio de Andalucía e Indias. Las exequias de Ma ía Lui-
sa (Se illa, 1689) la componían cua o es a uas simbolizando los pun os ca dinales
de la u a de Indias: Mad id, Se illa, Lima y México (Bus aman e, 1689: 15-16). Una
u a de negocios cen ada con Mad id como capi al de un as o impe io. En esas
echas y pun os ca dinales se ubica on las co adías de emig an es ascos que, ya
con los Bo bones, se cen a on en el p oyec o de la Real Cong egación de San
Ignacio de las T es P o incias de Can ab ia en Mad id (1713-1718). Los p ime os y
poco exi osos pasos de es e p oyec o de las es p o incias (1677-1682) con as an
con el ápido asen amien o de la Real Cong egación de San Fe mín y su global
ne wo k (Angulo, 2021a: 36).
Unas edes impe iales cen alizadas cada ez más en la Co e. Algo semejan e
ocu ió en o os e i o ios, pa icula es y u bes del Impe io en las cen u ias de
la Edad Mode na (Angulo Mo ales, 2023: en p ensa). Las oliga quías pe i é icas
u iliza on es e espacio pa a p oyec a su agenda en la ida polí ica y co esana
mad ileña ap o echando la ele ancia es a égica de sus p oduc os (ba cos, hie o
y a mas), la ac i a de ensa de las on e as (pi enaica y lamenca). Las elaciones
pe sonales y polí icas, las no icias, la p o ección po el o igen y el auxilio de las
ins i uciones locales en e aquellos mig an es que se mo ie on has a inales del
Seiscien os en un a co que se desplegaba desde Se illa has a Flandes se e igen en
un eso o que se ges ionaba en Mad id especialmen e a pa i de los años se en a
de aquella cen u ia. Es a dinámica polí ica man u o una lógica p emode na que
lle ó a que las dipu aciones subo dinasen y dominasen a sus dipu ados a las Co -
es españolas has a las p ime as décadas del siglo XIX comp endiendo su ac ua-
ción como me os agen es de sus dipu aciones. Una p emisa básica del p oyec o
de 1677-1683 consis ió en o ece una salida exi osa a los jó enes segundones
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ascos a a és de su in eg ación en los ejé ci os del ey. Un adelan o de lo que
ocu i á du an e la gue a de Sucesión y el siglo XVIII: el papel cen al de Mad id.
Unas ie as ascas que, en boca de o áneos, con aban con unas peculia ida-
des que p ecisaban su de ensa en Mad id. El ela o de los dos iajes (1668 y 1681)
del embajado uso, Pio I áno ich Po emkin, sub ayaba el mon añoso ca ác e
de Vizcaya, una o denada ag icul u a, el papel de la on e a, la al a de pago de
impues os y las céleb es minas de hie o (De ja ine, 1930: 894). La po osa on e a
con F ancia ue cen o de las ac i idades polí icas, me can iles y mili a es pa ale-
lamen e a la decadencia de las elaciones con Flandes como consecuencia di ec a
del ciclo de con lic os con esionales y mili a es iniciados a mediados del Quinien-
os y que inaliza án con el ciclo de la p esión ancesa en la on e as pi enaicas,
así como en las del Flandes inisecula . Mien as se man u o es a comunicación
ac i a, las ie as de la on e a ue on un ecundo he ide o de no icias, es imo-
nios pe sonales y i encias mili a es ligadas a las posesiones hispanas en Flandes.
3. el co eo de landes y las gaceTas de san sebasTián
En e 1613 y 1720, la amilia A belaiz de I ún man u o bajo su con ol –po
ía de ajus e y a endamien o con los condes de Oña e– el o icio de Co eo Mayo
de I ún y San Sebas ián. Juan A belaiz Bulano ecibió es e hono de Felipe III:
po que como Juan A belaiz ues o abuelo y odos ues os pasados si bie on a los
eyes nues os p edeceso es en ene las in eligencias y a isos sec e os que o ecie-
on en el discu so de muchos años as a el de mil y quinien os y sesen a en el passo
de I un y que Jacobe de A belaiz ues o Pad e se ía al Rey mi Seño que san a
glo ia aya desde el dicho año as a el de ochen a y es que mu ió encaminando
los despachos de Su Mages ad a F ancia y landes […] nos ha eis se ido y se is
de ein a años a es e pa e en las cosas sec e as y públicas de nues o se icio con
mucho iesgo de ues a pe sona y gas o de ues a hazienda9.
Los A belaiz ue una más de aquellas amilias en iquecidas po su in e en-
ción en la p oducción del hie o10, los negocios ma í imos, la en a de igo11 o
las esc ibanías del Quinien os. A odo ello, es e linaje de I ún o eció se icios a
los Habsbu go desde iempos de Ca los V (Isas i, 1850: 473). En el Milán de 1582
Juan de A belaiz eje cía de caje o de los ejé ci os eales bajo el mando del eso-
e o p incipal, Ped o López de O duña. Un año más a de, esidía en I ún y e a
sec e a io del San o O icio en San Sebas ián. En e las unciones de es e o icio des-
aca la coo dinación de los amilia es de la Inquisición, in es iga las genealogías
9. AHMH, Sub ondo His ó ico. Fomen o, lib o 3, egis o 3.
10. A chi o de la Real Chancille ía de Valladolid (ARCHV), Plei os Ci iles (PC), Esc ibanía
Alonso Rod íguez, caja 216/6, L. 37 (1560-1561).
11. ARCH. PC, Esc ibanía Taboada, caja 364/3, L. 71 (1594).
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de los aspi an es a es a ins i ución y a en ia la documen ación o dina ia de su
dis i o (Regue a Acedo, 1988: 531-540; To es A ce, 2016: 299-316)12. Aho a bien,
la unción de igilancia e in o mación en la on e a ambién le o ecía unas ju-
gosas opo unidades es a égicas: el con ol de la inspección de los na íos en los
pue os guipuzcoanos. Un con ol sob e la o odoxia eligiosa de la época que se
ade ezaba con un sin ín de opo unidades económicas.
El consis o io de San Sebas ián in en ó des i ui le en 1588 y coloca a alguien
que p o eyese el o icio con «paz y quie ud de es a República» (Mo a, 2014: 35-
36). Un descon en o nacido de los abusos en el cob o de de echos que imponía
A belaiz a aíz de ales isi as. Siendo los ojos del San o O icio en los p incipales
pue os a on ó algún caso de b uje ía:
b uxos, en el pac o que ienen hecho con el diablo, dicen nue as de lo que pasa en
la ma y en cabo del mundo: a eces con e dad y a eces con men i a, po que se
ha is o po expe iencia deci al segundo día del suceso lo que pasó en cien leguas
y en quinien as y se así e dad y no pode a e igua quien ue el p ime o que lo
dixo, y es o se la causa impulsi a po que se hacen b uxas, po sabe nue as de
sus ma idos e hijos que andan a las Indias y a Te ano a y No uega, y ambién po
ac os de luju ia y po el es ipendio que les da el diablo y po comidas, aunque malas
y desab idas. (Mo a, 2014: 36)
Es e pasaje mues a un asgo peculia de la cos a asca a ines del Quinien-
os como ue la g an p esencia de los homb es en Te ano a y No uega o en los
na íos de la ca e a de Indias. Todos deseaban nue as de sus ma idos e hijos.
A belaiz con olaba el mo imien o de ideas, la o odoxia p o unda de una Gui-
púzcoa ca ólica o las ac i idades de los negocian es de San Sebas ián y sus ce ca-
nías y, desde 1599, ac uaba en pa alelo como «co eo mayo ». Un año más a de
p esen ó un memo ial donde, además de sus se icios como co eo, demandaba
un en e enimien o de ein a escudos a en o a sus se icios alojando, ecibiendo,
inanciando y o ganizando a di e en es espías en F ancia y o as pa es13.
En e 1585 y 1591, Juan si ió como co eo mayo despachando las cajas,
baúles y misi as que iban o enían de F ancia, Flandes y o as pa es. En ese con-
ex o eclamaba el en e enimien o po ocupa se en las «in eligencias de Yngla e-
a, Flandes y F ancia que a a don Juan Velázquez con el mismo gas o de espías
y o as pe sonas» (Mo a, 2014: 38). El pad e de Juan, el esc ibano Ma ín Pé ez
de A belaiz, con oló el a queo de las naos ab icadas en Guipúzcoa y la docu-
men ación de los emp és i os eales a los cons uc o es de na es. Los papeles de
ales negocios y se icios a la Co ona los acabó en egando su hijo Juan en o no
a 1606. Igualmen e, y en calidad de su o icio de co eo de I ún, ambién ecibió
12. En 1598, Juan ecibe el pe dón po la isi a de su empleo en Milán. A chi o Gene al de
Simancas (AGS), Consejo de la Cáma a de Cas illa, legajo 801 (1698).
13. AGS, Consejo de Gue a, lib o 82, ol. 549 . (16 de mayo de 1600). AGS, Consejo de Gue a,
legajo 570 (11 de diciemb e de 1600).
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indi idual mo i o más de la Voz de habe cogido algunas Ca as que esc ibían a Ceu a
que se supone se ía a Man ique algún con iden e de ella pe o me dicen mis hijos
ienen po sin duda sald án bien de el Ca go que se lo hace que lo pe mi a Dios31.
En a ias misi as en e eb e o y ab il de 1707, Ma u ana in o ma del des ie o
de a ios conseje os de Mad id mien as La ea seguía en la cá cel bajo la emible
acusación de aus acis a. En sep iemb e, Juan de La ea (des e ado a San Ma ín de
Valdeiglesias), Ansó egui o Salaza en Mad id no es aban indul ados po que su cau-
sa es aba en suma io y en Vi o ia «nos hallamos con un ga nacha de Pamplona a la
pesquisa de los pecado es de su calidad de pecados pe o oda ía no se sabe de sus
delincuen es»32. Los dos hijos a ones de Ma u ana p og esa on a la somb a de La ea
y, en aquel momen o, su ca e a es aba en pelig o. El anónimo de 1704 sos enía que
ni Na a a ni las p o incias ascas e an e i o ios cómodos pa a los planes expan-
si os anceses y, aunque espo ádicamen e, ad e imos el eco de a ec os a la causa
del A chiduque y del mundo lamenco e i aliano an p o echoso pa a las ca e as de
es as amilias locales. Muchos de los pa ida ios del a chiduque a es ados en Mad id
acaba on en 1704 en los cas illos de Pamplona y Bayona (Qui ós Rosado, 2018: 89).
El desplazamien o de mili a es de o igen asco a Flandes has a las úl imas
décadas del siglo XVII (Rod íguez He nández, 2006: 395-434) gene ó una comu-
nidad humana –somb a del expe imen o me can il de 1451 o de la comunidad de
bu óc a as del Seiscien os– que io su u u o ligado a la legi imidad dinás ica de
los Habsbu go. Si bien los escasos aus acis as de los que se habla en la co es-
pondencia de Lequei io u ie on poco éxi o, ambién lo es que o os acaba on
haciendo o una en el bando del a chiduque, como lo e leja la co espondencia
del conde de Ayasasa (desde Tou nai, D esde o Viena) con su ío, Ignacio de Aya-
sasa (canónigo ca ed alicio de Bilbao)33. An oine Albe o Joseph Ayasasa (Mons,
1715-1779) exp esa un modelo de aus acis a exi oso (Guillaume, 1900: 1-4). El
se icio de su pad e, enien e co onel, en el egimien o alón de Claude de Ligne
le ubicó en Bélgica. Luchó con a los u cos y en la gue a de los Sie e Años don-
de log ó la c uz de caballe o de la O den de Ma ía Te esa de Aus ia. Sus úl imos
años i ales se concen a on, bajo el í ulo de gene al, en la eo ganización de la
caballe ía aus iaca, la gobe nación de Os ende (1768), el empleo de comandan e
gene al en los Países Bajos (1770), conseje o de Es ado, chambelán y o os o icios
de g an ele ancia. Un e lejo de un éxi o aus acis a en e a los más que nume-
osos éxi os de los ascos alineados con la causa bo bónica. En la línea del linaje
de los A ázola Oña e como ejemplo de una amilia ans egional ubicada en el
Flandes del Seiscien os (Ve eyken, 2021: 187-222; Johnson, 2011).
31. Ibidem, Vi o ia, 25 de no iemb e de 1706.
32. Ibidem, Vi o ia, 1 de sep iemb e de 1707.
33. A chi o His ó ico Fo al de Bizkaia (AHFB), Familias, Ansó egui, 3538/001 (1746-1762).
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5. ca Tas de miguel José a su mad e desde namu (1689-1692) du anTe la
gue a de los nue e años
El a chi o amilia de los Villa eal de Bé iz ha conse ado pa e de las epís-
olas mandadas desde la plaza de Namu po un descendien e del linaje de los
Beingolea que comba ía al ancés en la on e a lamenca de ines del Seiscien os.
En la Se illa de es a época, los Iba bu u, Galdona, Ochoa de Iu e au ía, Pé ez de
Ga ayo, C uzelaegui y Compañía o los C uz de Gainza habían ocupado el luga de
los Ola e, Olloqui, A ce, Ipeña ie a (Bas e e xea Ke exe a, 2004). La p esencia
asca en la capi al hispalense, según Fe nando Fe nández González, p o ocó que
un 23 % de las emesas de o o y pla a ame icanas a ibasen a Vizcaya y Guipúzcoa
(2002: 294-295). Joaquín Valle de Le sundi, al es udia el linaje Beingolea ( e ones
de Lequei io, Vizcaya), sub ayaba en su discu i el papel de las sumas in e idas
en las lo as de Indias y las penalidades po los e asos. Al llega los galeones, es a
amilia pagaba deudas, edimía censos, comp aba incas y epa aba sus p opie-
dades inmuebles (1979: 503). El mo o de la pla a pe uana ac i aba la maquina ia
inancie a de es as amilias de e ones.
La es uc u a emp esa ial de los Beingolea adicaba en la ac i idad conjun a
de a ios he manos. José ges ionaba la p oducción de las he e ías en Vizcaya
mien as Juan, asen ado en Lima con su amilia, abo daba la ex acción de pla a,
así como el anspo e, comp a y en a de hie o. Juan y Sil e io iajaban del
País Vasco a Cádiz, Se illa, Chile y Panamá (Llo en e A ibas, 2019: 30)34. De es a
amilia de e ones con in e eses en Amé ica desde la p ime a mi ad del XVII
des acamos la desconocida igu a de Miguel José de Beingolea, hijo na u al de
Sil e io según dic a su es amen o de 168235. Po los lib os del sueldo del Ejé ci o
de Ca los II en los Es ados de Flandes (S o s, 2002: 39-61), Miguel José si ió en
ellos desde el 5 de sep iemb e de 1689 en que en ó en calidad de soldado de
la compañía de in an e ía española del capi án Ped o Ibáñez Zabala – e cio del
maes e de campo Gaspa de Roca ull, al que sucedió Juan Díaz Pimien a–. En 17
de ene o de 1693 ob u o el p emio de al é ez de la misma compañía.
Miguel José se ubica en e los segundones que, con ayuda de la amilia y de
las ins i uciones p o inciales, inc emen a on el alo del apo e mili a de es as p o-
incias en el siglo XVII (Sánchez Belén, 1999: 249-274). Juan F ancisco Man ique de
A ana (del Consejo de Gue a, sa gen o gene al de ba alla de los ejé ci os y maes e
de campo de un e cio de in an e ía española en Flandes) ce i ica en 1694 que el
al é ez Miguel José había cumplido con odas las obligaciones «de su sang e muy a
sa is acción nues a y de los demás je es que le han mandado» y, en pa icula , en
el si io de la illa de Namu du an e el a aque ancés de 25 de mayo de 169236. El
34. FSS, A chi o U ia e (AU), Beingolea, N.180.
35. FSS, AU Beingolea, N. 1885.
36. AHN, Es ado, legajo 850, expedien e 37, B uselas, 10 de oc ub e de 1694.
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10 de junio del mismo ambién ac uó en la de ensa a la pue a de San Nicolás de la
misma illa empleándose en la pun a del a aque jun o a algunos soldados españoles
y acabó malpa ado po una g anada que le alcanzó en el cuello y la cabeza37.
La elación de se icios (Rod íguez, 2015: 49-53) de Miguel José se comple-
men a con algo menos de una ein ena de epís olas desde Namu –desde el 3 de
sep iemb e de 1689 has a el 11 de eb e o de 1692– di igidas a su mad e y seño a
Ca alina Jose a. El 13 de sep iemb e de 1689 dice que as 16 días de iaje llegó
a Os ende pa a i a Namu donde su p imo, el capi án Ped o de Za ala, es aba
de gua nición y donde adqui ió opa «a la moda de es e país» habiendo po ello
disminuido su bolsillo. Rápidamen e, una cons an e de es as misi as hace ac o de
p esencia: las necesidades o angus ias pecunia ias. Como ela a a su p ogeni o a:
con iado en que Vm. ob a á siemp e como Mad e y seño a mía soco iéndome pa a
que me pueda man ene en el p esen e es ado pues a no se en es a con ianza desde
el p ime día me hubie a ido a come pan de munición y habas como los demás sol-
dados, pues aunque mi p imo quisie a impedi lo lo mal pagado que aquí es án los
o iciales y soldados los obliga, aún a los capi anes a pasa lo con mucha es echez,
y quien pa a sí no lo iene mal pod á ene lo pa a dos38.
Con el dine o p esen e en su ald ique a espe aba llega has a el mes de ene-
o de 1690, pe o siemp e con la espe anza de la p o isión mensual de su mad e
(10 o 12 diez pa acones) an es de e se sin ma a edí39. Aunque con i maba que
no hab ía campaña la siguien e p ima e a:
no al an ni iesgo ni abajos, aún no ha más que es días que llegue y den o de o os
an os empeza é hace en nomb e de Dios cumpliendo con mi obligación de soldado
que es en a cada es días de gua dia en el cual ha é ocho o diez ho as de cen inela
y do mi sob e el ablado, eniendo salud y con que pasa lo odo se me ha á nada40.
Es a epís ola inicial anspo a ecue dos y ca iños ex ensibles a indi iduos
pa icula es como Pablo, Rosa, Ma ía Te esa, los seño es Agus ines, Juan de I u-
aspe, su p imo el clé igo y los demás in e esados a quien su mad e debía ex en-
de las nue as de su salud y p esencia en Namu jun o a su p imo Za ala. Du an e
el in ie no de 1692 con esaba a su mad e la al a de no icias de su ío, Juan de
Za ala, al iempo que aluaba su subsis encia en los Países Bajos en 11 o 12 pesos
o pa acones al mes (el ey solo les abonó 2 pesos)41. Desde su llegada a Namu
37. Ibidem.
38. FSS, AU, Beingolea, n.º 491, Namu , 13 de sep iemb e de 1689.
39. Miguel con ía que ob a á «con el Ca iño de Mad e, que en mí nunca al a á el econoci-
mien o debido». Ibidem.
40. Ibidem, Namu , 13 de sep iemb e de 1689.
41. Pa acón o pa agón de Flandes, moneda de pla a equi alen e a un peso o eal de a ocho
(Méndez Ba occi, 2021: 95).
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la si uación económica esul a compleja pa a el jo en lequei ia a (Sánchez Belén,
1996). Sub aya las economías que e ec úa, pe o:
Pues abandonándome Vm. me e é p ecisado a Vol e me a casa no po que me
pa ece mal ni los T abajos ni los iesgos de soldado pues los T abajos son muchos
menos que los de los demás soldados po ene a mi p imo po Capi án y los iesgos
como son comunes no son los que me echa án del país echá ame de él la amb e y
desnudes que ab e de padece no apiádanse Vm. pues aunque le debo a mi p imo
Ca iño y o icios de Pad e asegu o a Vm. que le es ambién imposible el pode
man ene sino el con mucha es echez po que no es c eíble la que odo el mundo
padece en es e exé ci o donde no se e sino es odos los soldados pidiendo Limosna
de pue a en pue a: no ha de que e Vm. que Yo haga lo mismo42.
Vuel e a oga a su mad e se soco ido po su p imo José de Ba aso da pues
«en Vil ao no al an me cade es que engan co espondencia en es e país» o po
cualquie o a ía»43. La cole illa de la misi a mues a la endeble exis encia de un
ci cui o inancie o en Flandes ligado con Bilbao. Aho a bien, del an e io pasaje
des aca la c uel imagen que o ece de las di icul ades de la opa y o iciales ubi-
cados en los cas illos y plazas de Flandes a ines de 1689. Las ca as a o o ío,
José de Mendiola, no su ie on e ec o, pe o espe aba ansioso log a el empleo de
al é ez en la bande a de su p imo Za ala, econociendo al unísono las di icul a-
des del ascenso po no se su pa ien e quien enía la úl ima decisión (Rod íguez
He nández, 2015: 53-60).
En eb e o de 1690, las exage adas expec a i as de algunos pa ien es p esen-
es en los con ingen es mili a es de Flandes no alcanza on la ayuda del i o iano
Íñigo de Agu o (gobe nado y capi án gene al de los es ados de Flandes). A la
p eocupación po su ca e a se unen los saludos y las condolencias po la mue e
de amilia es o no icias de o os p imos que habían log ado me cedes como el
gobie no de Huamanga (Pe ú)44. T es meses más a de comen a el poco eco is o
en Íñigo, a quien besó las manos como le ad i ie on su mad e y su ío José. La
si uación empeo ó an o que, a inicios de 1691, a i maba no ene «un ocha o
pues un mes aún se puede i i con la d oga de come a c édi o pe o más es
imposible» y le pide soco o nue amen e45. Nues o p o agonis a, en el e ano de
1692, explica a Ca alina su p ime a in e ención en el campo de ba alla (si io de
Namu ) de donde:
como su Di ina Majes ad ha sido se ido saca me con bien aunque he ido de una
g anada, que al p incipio me puso en bas an e cuidado po se en pa e an peli-
g osa y se muchísima la sang e que pe dí, que ue la causa el habe me pa ido una
ena, pe o ya me hallo ue a de pelig o y mi p ime o Don Ped o, que lo hi ie on al
42. FSS, AU, Beingolea, n.º 491, Namu , 3 de diciemb e de 1689.
43. Ibidem, Namu , 13 de sep iemb e de 1689.
44. Ibidem, Namu , 2 de eb e o de 1690.
45. Ibidem, Namu , 7 de ab il de 1691.
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mismo iempo que a mí, se pone a su obediencia de Vm. y es amos jun os en es a
Villa, que nos hemos quedado has a que nos hallemos en o ma de pode segui a
nues a Jen e que seis días a que ma cha on46.
Las he idas empeo aban las an e io es penu ias económicas. Con iesa a su
mad e que no sabe cómo a on a á los gas os en medicamen os y ci ugía de i-
ados de la he ida en ba alla. En el ca eo con su mad e cinco meses después
con inúa exp esando que odo su cí culo le aconsejan p udencia po que log a ía
con b e edad sus obje i os. Una con ianza no compa ida po Miguel José, quien
dibuja las penu ias con ases ha o lapida ias:
mi p imo que me iene consigo pasándolo en odo así como el mismo si bien es con
ha a es echez pues no obs an e ene una Compañía lo pasan mejo los C iados de
casa que noso os po lo mal y poco que el ey paga lo que aumen a más su galan e ía47.
E insis e a Ca alina que, si salen en campaña, aumen a án los gas os ( opa, ca-
ballo, e cé e a) ya que «es muy di e en e lo que allí cues a odo a lo que alen en las
Villas»48. Las úl imas misi as da an de inicios de 1693. La salud de Miguel había em-
peo ado has a lle a le a una «melancolía a aigada que c ey mo i , po a ios acci-
den es que le habían ocu ido y con asis encia del doc o »49. El dine o llegaba desde
Lima po se imposible desde Bilbao, pe o no sol en aba su si uación obligándole,
como sus compañe os, a i i en e hamb e y a igas. Solamen e el alojamien o y la
comida a mediodía le qui aban ocho pesos mensuales po lo que dejó de cena y,
con iesa a su mad e, que «es oy desnudo» pues oda su opa blanca se educía a un
conjun o de es camisas malas y un pa de calzoncillos»50 (Sánchez Belén, 1996).
La co a es imen a, la he ida y los dolo es de cabeza, la melancolía o un más que
p obable es és pos aumá ico se mezclaban con el auxilio de pa ien es y amigos
mien as buscaba mejo a su ca e a mili a en Flandes. Es e es ue zo se plasma en
el log o de la plaza de al é ez, pe o la documen ación inicia un acío que no pode-
mos cub i . Las no icias de Miguel José dejan de llega al domicilio de su mad e y
pa ien es. No sabemos cómo inalizó ni dónde su ca e a ni su ida.
Es e es imonio de p ime a mano incide en dos cues iones ele an es. La
p ime a, nada no edosa, insis e en las dispa es di icul ades y desampa o en que
i ían los mili a es que de endían las posesiones españolas en e a la cada ez
mayo p esión ancesa (He nández Rod íguez, 2016: 247-275; Glesene , 2018:
123-140). Mien as sob elle aban las penu ias ma e iales, los amigos, paisanos y
amilia es se enca gaban de ges iona , o a en Flandes, o a en Mad id –al igual que
lo e lejaban las epís olas de Ma u ana–, las idas y u u os de es os segundones
46. Ibidem, Namu , 8 de julio de 1692.
47. Ibidem, Namu , 6 de no iemb e de 1692.
48. Ibidem, Namu , 6 de no iemb e de 1692.
49. Ibidem, Namu , 11 de eb e o de 1693.
50. Ibidem, Namu , 11 de eb e o de 1693.
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de las amilias más icas y pode osas de las ie as de Guipúzcoa o de Vizcaya.
Tal y como sos enían las es p o incias en el memo ial sob e la c eación de un
hospi al, colegio y cong egación de nacionales en Mad id de 1684, una impo an e
labo se ía la de ehicula a muchos jó enes hacia los ejé ci os de Ca los II.
Jun o a es e episodio epis ola inisecula , los a chi os p i ados nos o ecen
o a imagen de la p esencia asca en Flandes, un duelo guipuzcoano en el Ambe-
es de 1704. Sabedo Fe nando Sáenz Izquie do de que Be na do de Ve oiz es aba
en 1704 «en el País bajo, pasó a B uselas con esolución de oma sa is acción
como Caballe o y habiendo encon ado en dicha Villa de B uselas, un caballe o
llamado D. B uno Mau icio de Za ala, a quien le descub ió su in ención»51. ¿Qué
in enciones lle aba Fe nando Saénz Izquie do al encamina se a B uselas? El ne-
gocio e a un duelo iniciado en el in ie no de 1699 en la casa de «juego de ucos»
de San Sebas ián. Fe nando discu ió con Agus ín de Ve oiz y ue a acado a espada
po el he mano, Be na do. El co egido los in e nó en casa con gua das bajo
pena de dos mil ducados. Los au os llega on has a las manos del p esiden e del
Consejo de Cas illa. La e quedad de Fe nando y Be na do los lle ó a que uesen
ecluidos en p esidios sepa ados (Pamplona y San Sebas ián), aunque, poco des-
pués, ol ie on a iola la eclusión y se en en a on nue amen e.
Desde el Mad id de 1699, Íñigo Eugenio de Agu o aconsejaba manda seis u
ocho meses a Pa ís o Mad id a Be na do. Un lus o as el lance acaecido en San Se-
bas ián, el maes o mayo de a mas del ey F ancisco An onio de E enha d y Aba ca
(caballe o F ancisco Tena de), An onio de Idiáquez, An onio de Agu o (ma qués
de Gas añaga), el seño de A amayona de Mújica (gen ilhomb e de la Boca del Rey)
o Juan O iz de Vi anco emi ie on sus opiniones sob e si se a aba de un duelo
y de cómo esol e la disco dia en e aquellos caballe os. Incluso queda as o de
la in e ención de Domingo Tomás de Isasi, po o den del conde de O opesa. Un
asun o amilia y local que acaba po adqui i onalidades más globales.
En e 1700 y 1701, el ma qués de Bedma , el p íncipe de T’Se claes de Tilly
o el conde de B uay ele a on pa ece es sob e e i a pe niciosos e ec os de es a
animad e sión. Mien as Fe nando i ía ecluido en Guipúzcoa, Be na do ue en-
iado en ma zo de 1701 a se i en Flandes. P e i ió el cas illo de Ambe es al de
Gan e y allí se acomodó. En es a ciudad, el u u o undado de Mon e ideo, B uno
Mau icio de Za ala, ue es igo del duelo a espada en la a boleda de la plaza de
a mas del cas illo de Ambe es. Po lo menos i a on cua o eces sus espadas sin
que ninguno esul ase he ido y deja on de pelea po la llegada de un soldado
que dio la oz de ala ma. La memo ia de lo ocu ido pasó po manos del p íncipe
de Ba banzon, del conde de B uay (maes e de campo gene al de la p o incia
de Namu ), del conde de Valsasines (maes o de campo gene al y gobe nado
de Limbu g), del conde de Ho nes ( enien e gene al y gobe nado de Gueldnes),
del conde de Soy ( enien e gene al) y del ma qués de Wes e loo (caballe o de la
51. AHE, A chi o de la Casa de Olazabal, legajo 5 (1699-1704).
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o den del Toisón y gene al de Ba allón). Todos ellos analiza on el acon ecimien o
iolen o de Ambe es con a ención y suma e lexión.
El ma qués de Ta acena, gobe nado de Flandes, emi ió una misi a al duque
de Ciudad Real, F ancisco Bo ja de Idiáquez, e i iendo los mismos sucesos desde
Ambe es en no iemb e de 1704. Una discusión nacida en San Sebas ián, igilada
desde Mad id y acabada en B uselas y Ambe es son buena mues a de la ín ima
conexión y elación en e es os espacios y la p esencia de mili a es de o igen
asco en un espacio lamenco que es aba a pun o de desapa ece de las mi as y
posibilidades de u u o de los jó enes ascos. Amé ica, Se illa y Cádiz acaba on
po oma el u no al iejo espacio lamenco desde inicios del Se ecien os.
6. la comunidad lamenca en bilbao
El a gumen o on e izo imp egnaba los memo iales que las ins i uciones y las
co po aciones de las p o incias ascas emi ían a la Co ona. Jun o a los se icios a los
mona cas o la de ensa del e i o io, p on o el a gumen o o la jus i icación del se icio
en la on e a oma ca a de na u aleza inundando la concepción o al de las oliga -
quías p o inciales. La es e ilidad impulsaba a sus habi an es a busca su abas o pa a
ene poblado y de endido es e paso es a égico del pelig o que suponían las aspi a-
ciones ancesas. Es e co ola io plan eó p oblemas de calado al expandi se umo es
sob e cie as no edades en el capí ulo oledano (1560-1562) de las ó denes mili a es
espec o al log o de hábi os. Desde 1563, las p o incias manda on sus memo iales
al Consejo de Cas illa alegando que es os hidalgos a aban o negociaban en las
on e as de Na a a y F ancia con géne os pa a abas ece y conse a poblados sus
e i o ios52. El no edoso equisi o de no pode se nie o de me cade es pa a accede
a ales me cedes e a lesi o ya que, en el ondo, ealizaban un se icio al ey. No e an
negocian es, sino de enso es de la on e a en el plano mili a o del abas ecimien o.
La siguien e cen u ia, la de ensa de la hidalguía uni e sal y su compa ibi-
lidad con las ac i idades p oduc i as y de in e cambio gene an una polí ica de
p o ección igilada de los negocian es o áneos asen ados en Guipúzcoa (A agón
Ruano, 2009: 174-185) o Vizcaya. La p e ención an ijudía guipuzcoana de la p i-
me a mi ad del Seiscien os o zó sin éxi o la expulsión de los po ugueses (Rey
Cas elao, 2003: 34) mien as que la gue a de los T ein a Años debili ó a las colo-
nias de ex anje os de Bilbao y San Sebas ián. ¿Qué ocu ió con los lamencos en
la segunda mi ad del Seiscien os? Ainge u Zabala mues a el len o pe o con inuo
p oceso de in eg ación de algunas amilias lamencas en el Seño ío. Como pun o
de pa ida, en e 1554 y 1597, los esiden es e an 41 ingleses, 23 anceses, 11
lamencos y 4 po ugueses. Los 80 negocian es se habían educido a 30 pa a 1599
52. A chi o del Te i o io His ó ico de Ála a, Jun as Gene ales, lib o 6, 4 de mayo de 1563,
ol. 191 .
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Ediciones Uni e sidad de Salamanca / cc by-nc-sa Cuade nos dieciochis as, 25, 2024, pp. 89-119
(Rey Cas elao, 2006: 37-38). A las lonjas abie as añadi emos el cúmulo de agen es
y me cade es ci culan es en e Bilbao o San Sebas ián, Mad id, Se illa e Indias
como lo mues a el pe iplo i al de An onio Ma ines (Sánchez Belén, 2009: 513-
525; Diago He nando, 2001: 165-206; Ramos Medina, 2008: 94-97).
La isi a (1654) de las lonjas de come cio de Bilbao dibuja una comunidad
de ex anje os dominada po 19 casas inglesas y 4 emp esas lamencas –Jacques
de Backe de Ambe es, Guilles Lebuque de Ambe es, F ancisco Van de Bo ck
de B ande bu go y Salomon Cock– (Zabala, 2006: 153). Es as casas almacenaban
p oduc os holandeses que espa cían po ie as de Cas illa. Una década más a de,
una nue a inspección de cua en a lonjas o ece semejan es gua ismos: 11 ingle-
sas, 5 lamencas, 4 ancesas, 2 i landesas y 1 holandesa; el es o locales (Zabala,
2006: 155). La pes e de 1665 lle ó a emplea pue os lamencos como ecu so
limpio en e a los holandeses. Ci cuns ancialmen e se p imó a Os ende en e a
Áms e dam con na íos de meno onelaje y me cancías de los «países de Flandes
y mucha menos can idad de me cancías de las que an es solían eni po ía de
los Es ados de Holanda y Zelanda»53.
O a década más a de, en 1674, una nue a e isión de las lonjas e leja un
ho izon e simila : p edominio inglés con 8 ep esen an es, 2 i landesas, ninguna
ancesa y 8 lamencas. Es as casas lamencas e an in e media ias de los holande-
ses. Pode es y o os ins umen os no a iales y judiciales son mues a idedigna del
papel de es os negocian es lamencos como es a e os, in e media ios, apode a-
dos en plei os y negocios y o os se icios de los me cade es holandeses. En es a
época, la dis inción en e lamencos y holandeses esul a di usa y con usa según
los es imonios de los a chi os izcaínos.
En e 1654 y 1674, el núme o de lamencos con lonja abie a en Bilbao no
supe ó el o al de ocho. En e ellos des aca la p esencia en Vi o ia y Bilbao de
la amilia de F ancisco C oce o la de Ad ián Tou lon en Bilbao. Desde 1685 se
ad ie e el decaimien o de la p esencia lamenca con o me aumen a el núme o
de holandeses. Dos años más a de las au o idades izcaínas con oca on a las na-
ciones lamenca y holandesa que, a pesa de la le a de esa misma con oca o ia,
seguían siendo ealmen e una sola y con usa mezcla de iden idades y ealidades
(Zabala, 2006: 164). Un ecuen o de 1687 ci aba en 4 el núme o de me cade es
lamencos, como en 1654. De es as educidas colonias ex anje as p esen es en
Bilbao (Sánchez Belén, 2002: 269-278), la de Flandes es aba en un hon oso e ce
pues o as ingleses y holandeses. Desde inales de la cen u ia ap eciamos un sig-
ni ica i o inc emen o de la p esencia de come cian es anceses e i landeses en la
illa de Bilbao (Rey Cas elao, 2003: 35-36).
El a ecindamien o y la na u alización de algunos me cade es lamencos de
ines del Seiscien os e inicios del Se ecien os o ece una imagen sob e el esidual
como a ac i o papel su gido de una ieja elación. Nacido en B uselas, Co nelio
53. AHFB, Consulado, JCR 1810/009.
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Goossens llegó a Bilbao en 1700 desde Ambe es. Co nelio ac uaba en el mundo
me can il y como aduc o de a ios idiomas – ancés, nee landés y sueco– en
el pue o de Bilbao en e 1716 y 172354. La hidalguía les ue econocida en 1765
(Ga ido Ye obi, 2014: 288-304). De es e linaje lamenco des aca Ped o F ancisco
Goossens y del Mazo (1702-1775), quien llegó a se miemb o del Consejo de Ha-
cienda y eso e o gene al del Reino. A deci e dad, un come cian e cosmopoli a,
banque o y inancie o nacido en Bilbao y que dejó un ico ínculo y mayo azgo.
Desde 1734 esidía en Pa ís donde g acias a sus con ac os con el minis o
Choiseul se dedicó a omen a la expansión del come cio ancés en Rusia mien-
as su he mano, Juan En ique, seguía en Bilbao (Ga ido Ye obi, 2014: 294). En
1750 apa ece ligado a la undación de una compañía de segu os ma í imos en
Pa ís de la que su he mano e a agen e en Bilbao y o a, con socios ancocana-
dienses hugono es, dedicada al sec o de la come cialización de bacalao y o os
p oduc os pesque os pa a F ancia, así como pa a los me cados ame icanos. An es
de es a expansión emp esa ial, Ped o F ancisco se dedicó al suminis o de made-
a, anclas y o os ma e iales é icos a la A mada ancesa, que ol ie on a da se
en 1757 y 1758. El Almanaque Royal pa isino lo p esen aba como un banque o e
in e so que, en e 1749 y 1757, a iesgó capi ales y abajo en emp esas me can-
iles en San Pe e sbu go pa a lle a abaco ame icano. En e 1758 y 1762 ol ió
a p o ee los a senales, de mane a que en un año se cons uye on 24 na íos de
gue a (Ga ido Ye obi, 2014: 295).
En 1762 ol ió a Bilbao jus o cuando po el T a ado de Pa ís se cedía a la
Co ona española el e i o io de la Luisiana. Cua o años más a de, F ancisco ocu-
paba plaza en el Consejo de Hacienda en Mad id. Los a chi os izcaínos o ecen
una pieza más de la cadena emp esa ial de es e linaje lamenco as la uel a de
Ped o F ancisco y su es ancia en un Mad id lleno de opo unidades. En e 1764 y
1767 los come cian es de Bilbao negocia on es ablece una compañía de come cio
pa a la Luisiana. Es a inicia i a nació de un acue do del consulado de Bilbao55. La
idea se ace có al ma qués de G imaldi a a és del dipu ado del Seño ío en Ma-
d id, Domingo del Ba co, quien ambién inicia á los con ac os con el negocian e
ma sellés En ique Pouilla d en la Co e56. En sus i ución de Ba co, Goossens i ma-
á el con enio con Pouilla d el 18 de ma zo de 1765.
El come cio y consulado de Bilbao in en ó in uc uosamen e c ea un p oyec-
o de compañía p i ilegiada con las Indias. al es ilo de la de Ca acas (1728). Así,
en e 1736 y 1749, se ideó el poco exi oso p oyec o de unda una compañía de
come cio y na egación pa a las p o incias de Buenos Ai es, Tucumán y Pa aguay
(Guia d, 1914: 344-365). En nomb e del Seño ío, Ped o F ancisco Goossens i mó
las condiciones con el come cian e ma sellés a la espe a de ob ene pe miso de
54. AHFB, Consulado, JCR 1827/010. AHFB, Consulado, JCR1566/052.
55. AHFB, Familias, Goossens, 2887/004.
56. AHFB, Familias, Goossens, 2887/005.
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la Co ona. El ondo inancie o inicial se ía de 3 millones de pesos de a 15 eales
(una mi ad po el Seño ío y la o a de Pouilla d y sus socios) y sus almacenes se
ubica ían en la ía de Bilbao.
La memo ia de los a ículos y las expec a i as c eadas al ededo de la colo-
nia de Luisiana mues a un cla o cambio de men alidad (Guia d, 1914: 366-372;
Guia d, 1980: 508-509). El p o echo económico es el obje i o undacional de
es a emp esa sin mues a de epa o mo al ninguno57. A pesa de la expe iencia
cosmopoli a de Ped o F ancisco, es e plan quedó elegado a o a quime a más
p oyec ada an es de la aplicación de los dec e os de lib e come cio de 1778 que
deja on ue a del ci cui o ame icano a los pue os de Vizcaya y Guipúzcoa a me-
nos que acep asen el aslado de las aduanas del Eb o a los lími es de la on e a
con F ancia.
7. conclusiones
Los ejemplos de Goossens en Bilbao o de Ayasasa en B uselas son buena
mues a de los es igios que queda on de una p o unda elación en e los e i o-
ios ascos y Flandes en el campo de los negocios y de la ac i idad mili a . Las co-
munidades es ablecidas po no eños en Flandes y lamencos en Bilbao se ue on
descomponiendo p og esi amen e al calo de los en en amien os bélicos –como
bien lo expone Eche a ía Bacigalupe– y, pa alelamen e, a la ac i ación de a ias
comunidades ascas de emig an es en Indias, Se illa o Mad id. Tan o los negocios
me can iles en Se illa como los asun os de in e polí ico, ju isdiccional y/o ju ídico
se cen alizaban en Mad id, po lo que el in e és en Flandes queda á e eb ado
en o no a un elenco de mili a es que explo aba las posibilidades que o ecían los
ejé ci os de Ca los II a inales de es a cen u ia. Igualmen e, las au o idades locales
de cada p o incia ap o echa on es as ubicaciones como lo e leja el acue do pa a
elici a a F ancisco An onio de Agu o po su nomb amien o como enien e gene-
al de caballe ía de la o den de Alcán a a en 167158.
Unos mili a es (Agu o, Man ique de A ana, Beingolea) que desde di e en-
es escalas de los ejé ci os nos o ecen un pano ama de amilias ans egionales
(Ve eyken, 2021; Johnson, 2011) con con ac os y expe iencias i ales comunes.
En las mi as y la men alidad de homb es de a mas, Flandes o San Sebas ián o -
maban pa e de los nume osos espacios de on e a del Impe io hispánico. Unas
on e as que, como bien lo mues a la misión de A ambu u en Mad id, ienen que
es a bien de endidas. Bien di e en e se ía la ac i ud de la Co ona con el Reino de
Na a a a la ho a de p o ege su sis ema de ensi o. Cada cue po de la mona quía
57. AHFB, Familias, Gosssens, 2887/008.
58. A chi o del Te i o io His ó ico de Ála a, Ac a de Jun as Gene ales, lib o 17, 03/01/1671,
ol. 386 .