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¿Nietzsche amigo de Platón? La valentía ante la verdad.

Author: Galparsoro Ruiz, José Ignacio
Publisher: UMA
Year: 2024
DOI: 10.24310/en.24.2024.17879
Source: https://addi.ehu.eus/bitstream/10810/69969/1/Galparsoro%2c%20Jos%c3%a9%20Ignacio.%20%c2%bfNietzsche%20amigo%20de%20Plat%c3%b3n%3f%20La%20valent%c3%ada%20ante%20la%20verdad.%20Estudios%20Nietzsche%20%282024%29.pdf
ESTUDIOS NIETZSCHE, 24 (2024), pp. 37-55. ISSN: 1578-6676.
© Sociedad Española de Es udios sob e F ied ich Nie zsche (SEDEN)
Recibido: 13-11-2023 Acep ado: 13-12-2023
Es a ob a es á bajo licencia in e nacional C ea i e Commons Reconocimien o-NoCome cial-Compa i Igual 4.0.
¿NIETZSCHE AMIGO DE PLATÓN? LA VALENTÍA ANTE
LA VERDAD*
Nie zsche iend o Pla o? Cou age in he ace o he u h.
José Ignacio Galpa so o Ruiz
Uni e sidad del País Vasco
Resumen: Nie zsche econoce se amigo de Pla ón. Pe o es a amis ad no impide que le ep oche
su coba día po habe emp endido la huida al «mundo e dade o». Pla ón si úa así la e dad
en un e eno alejado de la ida, a o eciendo el su gimien o de una concepción dogmá ica.
La c í ica a es a concepción mues a que Nie zsche es más amigo de la e dad que de Pla ón.
El a ículo analiza la concepción nie zscheana de la e dad, ca ac e izada po su condición
in e p e a i a y pe spec i is a. Los nue os amigos de la e dad así conside ada se án los
ilóso os del u u o.
Palab as cla e: Pla ón- pe spec i ismo - mundo e dade o- e dad
Abs ac : Nie zsche acknowledges being a iend o Pla o. Bu his iendship does no
p e en him om ep oaching he o his cowa dice o ha ing led o he « ue wo ld». Pla o
hus places u h in a e ain a emo ed om li e, a o ing he eme gence o a dogma ic
concep ion. C i icism o his concep ion shows ha Nie zsche is mo e o a iend o he u h
han o Pla o. The a icle analyzes he Nie zschean concep ion o u h, cha ac e ized by i s
in e p e i e and pe spec i is condi ion. The new iends o he u h hus conside ed will be he
philosophe s o he u u e.
Keywo ds: Pla o- p espec i ism - ue wo ld- u h
* Es e abajo se insc ibe en el ma co de los siguien es P oyec os de in es igación: a) el
EHU-L23/17, inanciado po la Uni e sidad del País Vasco, i ulado «Una elexión ilosó ica en o no
a la e olución digi al», del que el au o es el in es igado p incipal; b) el GIU21/063, inanciado po
la Uni e sidad del País Vasco, i ulado «Ciencia e inno ación esponsables pa a la an icipación de
e os sociales», del que el au o es miemb o del equipo.
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In oducción
Eugenio T ías, g an conocedo del pensamien o de Pla ón y de Nie zsche,
señala en un a ículo publicado en es a misma e is a ecién comenzado el
nue o milenio (T ías 2001) que en el siglo XX nadie en el g emio de los
ilóso os se a e ía a econoce se como pla ónico. La endencia habi ual
consis ía en mos a ag esi idad con a Pla ón, llegándole a con e i en chi o
expia o io. Siguiendo es a línea in e p e a i a, la endencia dominan e consis e
en con apone a Pla ón y a Nie zsche. Desma cándose de ella, T ías a i ma
que «sólo exis e quizá un inmenso ilóso o pla ónico en oda nues a adición
occiden al: Nie zsche. Es deci , el ilóso o que se econoció a sí mismo como
el más an ipla ónico de los ilóso os» (T ías 2001: 171). T ías aduce en a o
de su esis que en Así habló Za a us a —la ob a nie zscheana poé ica po
excelencia— se p esen an una se ie de ideas ( olun ad de pode , ida, e e no
e o no, supe homb e) «en las que so p enden emen e esuci aban muchas de
las mejo es ideas pla ónicas» (Ibid).
Más ecien emen e, Monique Dixsau —buena conocedo a de la ob a de
Nie zsche y g an especialis a en la de Pla ón— conside a que «en su mane a
de pensa puede descub i se un pa en esco en e Pla ón y Nie zsche» (Dixsau
2015: 37), a pesa de que en las esis que ambos au o es sos ienen « odo o casi
odo les opone» (Ibid).
La posición compa ida po T ías y Dixsau , enden e a mos a la
a inidad más que las di e encias que suelen se sub ayadas en e Nie zsche
y Pla ón, puede se un indicado de una cie a ensión o ambigüedad en la
in e p e ación que Nie zsche hace Pla ón. Hay muchos ejemplos de ello en
sus ex os1. Así, la elación es ablecida po Nie zsche en e Pla ón y o os
au o es no siemp e es alo ada del mismo modo. Lo más ecuen e es que
Nie zsche si úe a Tucídides po encima de Pla ón cuando ambos son obje o de
una compa ación (A, § 168; CI, «Lo que engo que ag adece a los an iguos»,
§ 2). No obs an e, en o os ex os Pla ón ya no es p esen ado po Nie zsche
como quien se opone a Tucídides, sino como el que jun o con es e úl imo le
hab ía pe mi ido descub i al homb e g iego (FP 1884, 25[167]).
La misma si uación se epi e cuando Nie zsche pone en elación a Pla ón
con Home o. No malmen e, Pla ón es p esen ado como el oponen e, incluso
como el enemigo de Home o (GM III, § 25). Pe o cuando se a a de c i ica a
la iloso ía alemana, Pla ón y Home o son conside ados po Nie zsche como
los dos miemb os complemen a ios (y amigos) del a gumen o des inado a
sos ene la c í ica (FP 1884, 26 [412]).
1 Nie zsche econoce que «Pla ón mismo es un homb e con muchos eco ecos y achadas» (FP
1885, 34[73]). Ello pod ía en pa e jus i ica la ambigüedad —y el in e és— mos ados po Nie zsche
an e Pla ón.
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La ambigüedad no apa ece sólo cuando Nie zsche con on a a Pla ón
con o os au o es, sino cuando él mismo conside a su elación con Pla ón.
Así, a p opósi o del idealismo ilosó ico —del que Pla ón es un ep esen an e
des acado—, Nie zsche a i ma que las ideas han « i ido siemp e de la “sang e”
del ilóso o […]. Es os an iguos ilóso os ca ecían de co azón: iloso a ha
sido siemp e una especie de ampi ismo» (GC, § 372). T as lee es o úl imo
so p ende que Nie zsche conside e a aquellos que, como Pla ón, p ac ican
el ampi ismo como an epasados con quienes les une lazos de sang e y, po
an o, como miemb os de su p opia amilia: «cuando hablo de Pla ón, de
Pascal, de Spinoza o de Goe he, sé que su sang e co e po la mía» (FP 1881,
12[52]. T ad. lige amen e modi icada). La ambigüedad oscila, pues, en e el
o gullo de sen i que se o ma pa e de la misma noble amilia de Pla ón y el
lamen o de mos a se expues o al aciado de los luidos i ales y, po ello, a
una si uación anémica que pone en iesgo la p opia ida.
Nó ese que aquí se es á hablando de ambigüedad o ensión y no de al a
de cohe encia a la ho a de expone la mane a en que Nie zsche p esen a su
elación con Pla ón. Al espec o es signi ica i o el con enido de una a je a
pos al en iada po Nie zsche a Paul Deussen el 16 de No iemb e de 1887,
donde se puede lee lo siguien e: «¿Es acaso ese iejo Pla ón mi p opio y g an
ad e sa io? Po que ¡qué o gulloso es oy de ene a un al ad e sa io!» (CO
VI, 74). Ello signi ica que has a el inal de su ida lúcida Nie zsche conside a a
Pla ón su ad e sa io, no su enemigo. Ambas posiciones no son incompa ibles,
pues es posible se a la ez ad e sa io y, no obs an e, amigo.
Pla o amicus, sed …
Siendo Nie zsche p o eso uni e si a io en Basilea impa ió cu sos
monog á icos sob e Pla ón en los semes es in e nales de 1871-1872/1873-
1874 y en el semes e es i o de 1876 (C . Galpa so o 1995a). Es os cu sos
se han publicado bajo el í ulo de «In oducción al es udio de los Diálogos
de Pla ón» (OC II, 441-562). En el manusc i o conse ado se ap ecia que
en el on ispicio del cu so, en le a muy g ande y con cuidadosa calig a ía,
Nie zsche esc ibe en la ín:
«Pla o amicus sed —» (OC II, 441)
El guion la go del inal iene a indica que la ase es á incomple a. Fal a
un con enido que Nie zsche p esupone que el lec o a en o ace a á a adi ina .
Nie zsche es á aquí u ilizando la igu a e ó ica conocida como aposiopesis,
de inida po Láza o Ca e e en su Dicciona io de é minos ilológicos como la
«in e upción b usca del discu so con un silencio, dando a en ende lo que se
calla». En la ase ep oducida an e io men e, Nie zsche econoce su amis ad
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con Pla ón y se limi a a esboza una cie a oposición a és e, pues a de mani ies o
en la conjunción ad e sa i a sed (pe o). Después, coloca un guion dando a
en ende que calla algo. Aho a bien, se a a de un silencio muy especial, en la
medida en que al lec o cul o no hace al a señala le explíci amen e cuál es la
con inuación de la ase. És e sabe que la ase comple a dice así:
«Pla o amicus, sed magis amica e i as».
(«Amigo de Pla ón, pe o más amigo de la e dad»)
Sabe que se a a de la e dad y que quien calla (Nie zsche) sabe que el
lec o sabe que se a a de la e dad. Y que, al ez, sepa ambién que el p opio
Pla ón esc ibió a p opósi o de Home o una ase simila (La República, X
595b-c ), que más a de se ía epe ida ambién po A is ó eles a p opósi o de
Pla ón (É ica Nicomáquea, I 4, 1096a 13-16) (C . Me ke 2019, pp. 21-22).
Desconocemos las azones que conducen a Nie zsche a u iliza la aposiopesis
en es e con ex o, pe o podemos a en u a que pudie a encon a una cie a
di icul ad en comunica le a un amigo la exis encia de o a amis ad (con algo
que no es una pe sona) que se conside a que es p io i a ia con espec o a
la que se p o esa a esa pe sona. El silencio end ía dado po que Nie zsche
in i a a conside a o a mane a de en ende la e dad di e en e de la de Pla ón.
Dice su e dad sob e su amigo Pla ón y sob e la mane a que iene és e de
en ende la e dad. Y lo hace en nomb e de la amis ad y a a és del silencio,
sin hace mención de esa « e dad» po la que p o esa una amis ad que se
si úa po encima de la que sien e po Pla ón. En es e cu so uni e si a io,
Nie zsche dice algunas e dades sob e su amigo Pla ón que se i án de base
al análisis c í ico del pla onismo que ealiza á en el desa ollo pos e io de
su ob a. Ya aquí, omando como e e encia el ex o de Timeo 51 d, Nie zsche
sub aya el ca ác e dualis a de la iloso ía pla ónica, pues o de mani ies o en
los dos ipos de conocimien o: el conocimien o acional y la ec a opinión.
És os se cons i uyen de modo di e en e (el p ime o a a és de la enseñanza,
la segunda a a és de la pe suasión); poseen dos obje os di e en es (las ideas
y las cosas ma e iales, espec i amen e), cuyas ca ac e ís icas son asimismo
con apues as: po una pa e, «las ldeas, inmu ables, idén icas a sí mismas
impe ecede as, no some idas al de eni »; po o a, «las cosas ma e iales,
mu ables, en de eni , pe ecede as» (OC II, 537). Nie zsche a i ma en el cu so
que Pla ón es un « aná ico» de la e dad (OC II, 541), sob een endiéndose
que se a a de una e dad sos enida po una concepción que se encuen a en
las an ípodas de la de Nie zsche. Ya desde los inicios de su ca e a Nie zsche
sos iene que la iloso ía de Pla ón iene su pun o de pa ida en el «menosp ecio
de la ealidad y de los homb es» (Ibid.).
En el desa ollo pos e io de la ob a de Nie zsche se con i ma que po
encima de su amis ad po Pla ón es á su amis ad po la e dad. Y es a amis ad
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po la e dad es la que le pe mi e deci le a su amigo Pla ón de e minadas
e dades, aunque sean du as de acep a 2. A es e espec o, Nie zsche con iesa
sen i se «o gulloso cuando digo la e dad» ace ca de él en el mismo ex o en
el que, según eíamos, a i maba que la sang e de Pla ón co ía po sus enas
(FP 1881, 12[52]).
La coba día de Pla ón
Así, es du o deci a un amigo lo que Nie zsche dice a Pla ón en el siguien e
ex o de C epúsculo de los ídolos:
En in de cuen as, mi descon ianza con Pla ón a a lo p o undo: lo encuen o an
ex a iado de odos los ins in os undamen ales de los helenos, an ca gado de
mo al, an c is iano de p e ia exis encia — él ya iene el concep o de “bueno”
como concep o sup emo —, que pa a el enómeno en e o Pla ón a mí me
gus a ía usa la du a palab a “impos u a supe io ” o, si es más g a a de escucha ,
idealismo — más que cualquie o a […]. En [Tucídides] la cul u a de los
so is as, quie o deci : la cul u a de los ealis as, alcanza su acabada exp esión:
ese ines imable mo imien o en medio de la impos u a de la mo al y del ideal,
que en onces i umpía po odas pa es, de las escuelas soc á icas. La iloso ía
g iega como la décadence del ins in o g iego; Tucídides como la g an suma, la
úl ima e elación de aquella ac icidad ue e, igu osa, du a, que pa a el heleno
más an iguo se encon aba en el ins in o. El co aje an e la ealidad di e encia
en úl ima ins ancia a na u alezas ales como Tucídides y Pla ón: Pla ón es un
coba de an e la ealidad, — po consiguien e, se e ade en el ideal (CI, «Lo que
engo que ag adece a los an iguos», § 2)3.
Nie zsche acusa a su amigo Pla ón de coba día an e la ealidad. No
obs an e, es a acusación no a ec a a Pla ón en oda la dimensión de su igu a,
pues pa a Nie zsche odos los ilóso os —Pla ón incluido— son alien es al
ene la modes ia de decla a se « ilóso os», y no ya «sabios» (GC, § 351;
C . A, § 550). Pe o la acusación que sí le a ec a y que Nie zsche se e en la
obligación de mani es a es que el con enido de su iloso ía es un signo de
coba día, en la medida en que su idealismo es p ueba de ausencia de alen ía
an e la ealidad. Es como si Pla ón no pudie a sopo a con empla de en e
la e dad del mundo y se ie a cons eñido a escapa de él. Es a ac i ud encaja
con la de inición nie zscheana de «men i a»:
Yo llamo men i a a no que e e algo que uno e, a no que e e algo del modo
en que uno lo e: no se iene en cuen a aquí si la men i a iene luga an e es igos
2 En MBM, § 257 Nie zsche a i ma que «la e dad es du a».
3 C . A, § 448, donde Nie zsche a i ma ambién, aunque el ono u ilizado sea menos du o que en
CI, que «huyó Pla ón de la ealidad, p e endiendo e las cosas sólo en la pálida imagen de las ideas».

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o sin es igos. La men i a más ecuen e es aquella con la que uno se mien e a
sí mismo; el men i a o os es, ela i amen e, un caso excepcional. — […] La
«men i a san a» — común a Con ucio, al Código de Manu, a Mahoma, a la
Iglesia c is iana: no al a en Pla ón. «La e dad es á aquí»: es o signi ica, allí
donde se deja oí , el sace do e mien e... (AC, § 55).
En Fed o, 247c a i ma Pla ón: «Se ha de ene el co aje de deci la e dad,
y sob e odo cuando es de ella de la que se habla». La ci a se si úa en el
con ex o del mi o del ca o alado. Cuando en su eco ido el alma llegue a
su cima, pod á con empla «la ciencia que es de lo que e dade amen e es
se » (Ibid., 247d), y no aquella «a la que le es p opio la génesis» (Ibid.). Es o
con i ma la in e p e ación nie zscheana de Pla ón: és e huye de la ealidad
sensible o na u al del mundo del de eni pa a e ugia se en el mundo del
se al ab igo de la gene ación, co upción, mue e y con adicción. Pla ón se
e ie e a una ealidad «incolo a, in o me, in angible», a «esa esencia cuyo
se es ealmen e se » (ousía ón os oûsa) (Ibid.). Ello explica po qué, pese a
que Pla ón sub aye ambién la es echa conexión en e alen ía y iloso ía (c .
G iswold 1986, 180), Nie zsche con inúe conside ando que es un coba de: la
mi ada de Pla ón da la espalda al mundo del de eni en el que se desa olla la
ida y se di ige a un an asmagó ico y exangüe mundo de esencias:
Lo que se opone al ideal ascé ico de mane a mucho más adical que la ciencia
[…] es el a e, — el a e, en el cual queda jus i icada la men i a, y la olun ad
de engaño iene de su pa e a la buena conciencia: así lo in uyó el ins in o
de Pla ón, el mayo enemigo del a e que Eu opa haya enido. Pla ón con a
Home o: ese es el au én ico y pleno an agonismo — po un lado, el pa ida io del
«más allá», con la mejo olun ad, el g an denig ado de la ida; po o o, el que
in olun a iamen e la di iniza, la na u aleza de o o (GM III, §25)
La alen ía de Pla ón, demos ada po su condición de ilóso o, se o na
según Nie zsche en coba día po no habe sido capaz, en su eje cicio de la
iloso ía, de sopo a la e dad del mundo. Pla ón e lexiona sob e la alen ía
(and eía) en el Laques4. En su cu so uni e si a io sob e Pla ón, Nie zsche
p esen a un b e e esumen muy escola del diálogo (OC II, 535), des acando
que pa a Pla ón «la alen ía es la ciencia de aquello que debemos eme con
azón y de aquello que no» (Ibid.). Es deci , que iden i ica la alen ía con un
cie o ipo de sabe o conocimien o, inculando así es a i ud con el lógos.
Es o es aún más cla o en algunos pasajes de La República (Rep. IV, 430b; 442
4 «El Laches es el único diálogo pla ónico en el que la alen ía es el ema p incipal» (G iswold
1986, 178). Pa a un análisis de es e diálogo, c . Agui e & La illa (2022).
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b-c), a los que Nie zsche alude en su análisis del concep o de «and eía», al que
consag a el § 28 del Capí ulo II de su cu so uni e si a io sob e Pla ón:
La alen ía [de Tap e kei ] consis e en eso, en que el hymoeidès man enga con
i meza los manda os del logis ikón e e en es a lo que debe eme se y no, al
place y al dolo , así como a los enemigos ex e io es (OC II, 555).
Es e p imado del elemen o acional sob e una i ud como la alen ía
es pa a Nie zsche un sín oma signi ica i o de la elación que quien lo
plan ea puede es ablece con la ealidad. Es deci , que la mane a pla ónica
de en ende la alen ía se ía ya un elemen o muy impo an e pa a en ende
qué mue e a Pla ón a emp ende la huida de la ealidad. La alen ía, al y
como es p esen ada po Pla ón en La República, no puede, pa a Nie zsche,
sino conduci a man ene una ac i ud coba de pa a con el mundo del de eni 5.
Po mucho que Pla ón a i me que el ilóso o es «amigo y pa ien e de la e dad,
de la jus icia, de la alen ía y de la emplanza» (Rep. VI, 487a), la p io idad
concedida al elemen o acional hace que se ape los ojos an e la e dad del
mundo. Pla ón cons uye su iloso ía huyendo del mundo eal, p e endiendo
que es más allá de és e donde es posible encon a la e dad. Es e p oyec o
es á, según Nie zsche, iciado desde su inicio, pues Pla ón no iene la alen ía
de en en a se al p oblema de la e dad en el mundo «sensible» (kósmos
ho a ós), al plan ea que la e dad es simple anámnesis o ememo ación de
eso que ya sabemos y cuyos con enidos se si úan en el mundo «in eligible»
(kósmos noe ós) (C . FP 1886, 2[93]). Es e mundo in eligible o eidé ico
p e ende se el «mundo e dade o».
La c eación del «mundo e dade o»
En un agmen o pós umo i ulado «O igen del “mundo e dade o”»
(FP 1888, 14[153]), Nie zsche pone en elación el su gimien o de la escisión
p o ocada po la me a ísica (cuyo «pad e» pa a él es Pla ón6) en e el «mundo
e dade o» y el «mundo apa en e» con la p e ensión de e dad uni e sal
5 C . Du al (1969, 606): «Nie zsche no duda en esc ibi que Pla ón “huyó de la ealidad” y
que no pudo sopo a la isión ágica del de eni e e no. Todas las obse aciones pos e io es sob e
el miedo de Pla ón an e los sen idos deben se in e p e adas en es e con ex o: el poe a Pla ón no
podía ene miedo de los sen idos, sino de la e dad que ellos hacían e iden e y que He ácli o había
o mulado. La c eencia en un mundo e dade o, el de las Ideas, es pues la espues a que Pla ón a ó
de da a una cues ión se ia, la que el homb e se plan ea sob e el alo de su exis encia cuando oma
conciencia de la uni e salidad del de eni . Es a cues ión es la más impo an e de odas: se encuen a
en el o igen del pla onismo y Nie zsche no dejó de e lexiona sob e ella en sus abajos sob e los
p ime os pensado es g iegos y en su lec u a de Schopenhaue ».
6 Uno de los ex os de Nie zsche más comen ados es el que se incluye en C epúsculo de los
ídolos en el capí ulo i ulado «Cómo el “mundo e dade o” acabó con i iéndose en una ábula». Aquí
se na a la «his o ia de un e o », cuyo capí ulo inicial es á p o agonizado po Pla ón.
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de las ca ego ías y concep os sup emos. La misma aspi ación iluso ia de
Pla ón y, as él, de oda una adición me a ísica de c ee se en posesión
de una « e dad en sí» se encuen a en el o igen de la di isión adical en e
los dos mundos. A los ojos de Nie zsche, es a concepción de la e dad no
es más que una «idiosinc asia an opocén ica». La ingenuidad consis ió en
conside a la «como egla de lo “ eal” y lo “i eal”: en suma […] absolu iza
una con ingencia» (Ibid.). Aquí es donde encuen a su o igen el dualismo: en
e ec o, «en onces el mundo se escindió de golpe en un mundo e dade o y uno
“apa en e”: y jus amen e el mundo en que el se humano había in en ado su
azón pa a habi a lo y es ablece se en él, jus amen e es e mismo mundo se le
desac edi ó» (Ibid.). Quien aza la línea que sepa a el mundo en dos pa es es
aquél que, como Pla ón, se c ee en posesión de la e dad.
Una ez c eado el «mundo e dade o», es en él donde se busca á la
« e dad», en un mundo en el que, en e o as cosas, no se su a po es a
p o is o de las ca ac e ís icas con a ias al mundo en que se desa olla la ida:
El homb e busca «la e dad»: un mundo que no se con adiga, no engañe, no
cambie, un mundo e dade o — un mundo en el que no se su a: con adicción,
engaño, cambio — ¡causas del su imien o! No duda de que haya un mundo
como debe se ; quisie a busca el camino que conduce a él. (FP 1887, 9[60]).
El pa ida io de la me a ísica es ima que el su imien o es p o ocado
po la p esencia de elemen os como la con adicción, el engaño o el cambio
que con igu an eso que la adición ilosó ica ha denominado el de eni . Lo
cual, según Nie zsche, es signo de «odio a odo lo que pe ece, cambia, se
ans o ma» y de que se alo a de mane a posi i a lo que pe manece (Ibid.).
En es a medida, «la elicidad sólo puede es a ga an izada en el en e: el cambio
y la elicidad se excluyen mu uamen e». Y ello se aduce en «la no c eencia
en lo que de iene, la descon ianza an e lo que de iene, el menosp ecio de odo
de eni » (Ibid.). Quien, como Pla ón, e lexiona de ese modo pe enece a «una
especie su ien e, imp oduc i a; una especie cansada de la ida» (Ibid.). És e
es uno de los ep oches más g a es que Nie zsche hace a su amigo Pla ón: el
que su concepción de la e dad le conduzca a enega de la ida po no pode
sopo a la. Su incapacidad pa a asumi las ca ac e ís icas del mundo eal le
obliga a in en a un edi icio que as un adecuado análisis se e ela se acuo:
en de ini i a, y en la medida en que es una me a icción, se e ela se una
cons ucción «nihilis a» (C . FP 1887-1888, 11[99].
Nie zsche denomina « asmundanos» a quienes «el su imien o y la
impo encia» les empuja a in en a o o mundo donde encon a e ugio pa a
escapa del mundo del de eni (Za, «De los asmundanos»). Ellos es án
cansados del mundo. Su cue po, «desespe ado de la ie a», se empeña en
a a esa los mu os que ponen un lími e a es e mundo pa a escapa hacia «aquel
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mundo». Pe o «aquel mundo deshumanizado e inhumano […] no es sino una
nada celes ial» (Ibid.). Pla ón es, pa a Nie zsche, el ejemplo pa adigmá ico de
« asmundano», pues, como hemos is o, emp endió la huida de la ealidad.
Quienes como Pla ón así ac úan no dan mues as de se «hones os [ edlich]»
(Ibid.). Nie zsche es a ía así acusando a Pla ón de al a de hones idad, condición
a la que es á abocado quien no iene la su icien e alen ía pa a pe manece en
el mundo eal. En Nie zsche, la Redlichkei ( é mino que se puede aduci
en español como «hones idad» o «p obidad») es la i ud que co esponde al
noble, es deci , a aquel que se a e e a asumi incluso esas e dades que le
esul an incómodas y que le pueden gene a su imien o (C . GC, § 335; FP
1887, 10[45]). El ipo de azonamien o de los asmundanos es o malmen e
idén ico al u ilizado po la mo al decaden e (C . GM): en p ime luga se
niega y se des alo iza al ad e sa io y sólo después se ab e la posibilidad de
a i ma se y alo iza se a sí mismo. El p oceso es desc i o po Nie zsche de la
siguien e mane a:
Es e mundo es apa en e — po consiguien e hay un mundo e dade o.
Es e mundo es condicionado — po consiguien e hay un mundo incondicionado.
Es e mundo es con adic o io — po consiguien e hay un mundo ca en e de
con adicción.
Es e mundo es á en de eni — po consiguien e hay un mundo del en e.
Todas alsas in e encias (con ianza ciega en la azón: si A es, en onces ambién
iene que se su concep o opues o B).
Es as in e encias son inspi adas po el su imien o: en el ondo son deseos de
que haya un mundo así; asimismo el odio con a un mundo que hace su i se
exp esa en que se imagina o o, más alioso: el esen imien o de los me a ísicos
con a lo eal es aquí c eado (FP 1887, 8[2]).
Pe o, p ecisa Nie zsche, se a a de una c eación p opia a una olun ad
de pode decaden e, en la medida en que es una c eación an ina u al po la
nega i a de sus p omo o es a c ea en el seno de ese mundo dionisíaco de
ince idumb e, donde odo nace y pe ece. En es e úl imo mundo, «la e acidad
se ía una endencia an ina u al» (FP 1887-1888, 11[115]) po que «el ins in o
de la a iga de i i , no el ins in o de la ida, es el que ha c eado el mundo
di e en e» (FP 1888, 14[168]). La in ención del «mundo e dade o» es ob a
de una olun ad de pode decaden e que lucha pa a ence a ese olun ad
de pode sana que acep a las condiciones del mundo del de eni . Se a a de
una olun ad de pode decaden e, en e miza, po que lucha pa a no ene que
lucha más, es deci , po que busca la ic o ia de ini i a sob e su ad e sa io
con el in de no ene más ad e sa ios y así goza e e namen e de un es ado
de apaciguamien o. Se a a de una olun ad de pode que, pa adójicamen e,
lucha con a aquello que ella misma echaza po a a se de o a olun ad
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dedicado el conocido esc i o de 1873 i ulado Sob e e dad y men i a en sen-
ido ex amo al. Quienes acusan a Nie zsche de ab aza un ela i ismo adical
se complacen en ci a —a modo de p ueba que supues amen e co obo a la
alidez de esa acusación po ellos lanzada— la céleb e de inición de e dad
que en él apa ece:
¿Qué es, pues, la e dad? Un ejé ci o de me á o as, me onimias, an opomo ismos
en mo imien o, en una palab a, una suma de elaciones humanas que han
sido ealzadas, ex apoladas, ado nadas poé ica y e ó icamen e y que, as un
p olongado uso, a un pueblo le pa ecen ijas, canónicas, obliga o ias: las e dades
son ilusiones que se ha ol idado que lo son, me á o as que se han quedado
gas adas y sin ue za sensible, monedas que han pe dido su imagen y que aho a
ya no se conside an como monedas, sino como me al (VME, § 1).
Lo que los c í icos de Nie zsche ienden a pasa po al o es la cla a in luen-
cia e olucionis a que se ad ie e en es e esc i o de ju en ud, y que acompaña-
á al au o a lo la go de oda su ob a has a alcanza su madu ez (Galpa so o,
1993; Go i, 2016, 20-sq). Así, Nie zsche ecu e a una eo ía cien í ica, como
la de la e olución, a modo de he amien a pa a a anza en la in es igación de
un ema an cen al como el de la e dad. Y es o no encaja con las in e p e a-
ciones que le p esen an como el de enso de un ela i ismo adical. Po eso se
iende a ob ia es e aspec o an impo an e. En el esc i o de 1873 se conside a
la e dad como el esul ado de una con ención ú il pa a el man enimien o de
la colec i idad. La e dad es, en ealidad, una men i a g ega ia indisociable
del lenguaje. El homb e designa las cosas es ableciendo así una elación con
ellas, pe o sin jamás log a alcanza las cosas en sí mismas.
El que la idea de la « e dad» dogmá ica sea inde endible, no implica que
nos debamos sumi en la noche del e o absolu o. En es e sen ido, Nie zsche
a i ma: «Hemos de ama y cuida el e a , es la mad e del conocimien o […].
Descub imos así que ambién aquí son condición de la ida pa a noso os una
noche y un día: que e -conoce y que e -e a son la bajama y la pleama . Si
domina uno de ellos en é minos absolu os, se hunde el homb e; y ambién
la capacidad» (FP 1881, 11[162]). La « e dad» no es, pues, lo con a io del
e o :
«Ve dad»: en mi modo de pensa no signi ica necesa iamen e lo con a io de
e o , sino en los casos más undamen ales sólo la posición de di e en es e o es
en e sí: po ejemplo, que el uno es más an iguo, más p o undo que el o o, quizá
incluso inex i pable, en la medida en que un se o gánico de nues a especie no
pod ía i i sin él (FP 1885, 38[4]).
El apa a o cognosci i o humano se e cons eñido a e ec ua una alsi i-
cación del mundo con el in de log a la conse ación de su poseedo . Condi-

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cionado po su cons i ución biológica, el se humano conoce lo que le es nece-
sa io pa a sob e i i y, en es a medida, las icciones que cons uye le esul an
necesa ias. Lo que no esul a líci o es e igi es a alsi icación en « e dad»
absolu a (C . FP 1888, 14[152]), c eando así la ilusión de la exis encia de
un supues o «mundo e dade o» cons uido en ealidad pa a escapa de las
insegu idades del mundo en que se desa olla la ida (C . FP 1888, 14[153]).
Nie zsche es a ía aquí espondiendo a sus u u os de ac o es: c i ica la
absolu ización de algo que es me amen e con ingen e no es ab aza el ela i-
ismo adical, sino más bien ija con cla idad los lími es den o de los cuales
pod án los humanos cons ui de modo legí imo sus e dades, aun a sabiendas
que és as no an a log a e leja ninguna « ealidad» o «hecho» en sí. Se p o-
ege el ámbi o de lo especí icamen e humano como cons uc o de e dades
anudándolo i memen e al e eno de la ida y o eciéndole la posibilidad de
una au osupe ación cons an e al acili a le el impulso de su ac i idad c eado-
a. Las e dades así es ablecidas se án «e o es» (empleando es e é mino en
el sen ido de la ieja me a ísica) ú iles c eadas po el cue po en su o alidad, y
no ya po un ó gano especí ico (C . GC, § 354).
La di icul ad pa a deja a ás el dogma ismo en el e eno de la e dad
a ec a al camino que emp enden los ilóso os. És os «es án muy lejos de
se espí i us lib es: pues oda ía c een en la e dad» (GM III, § 24). Es la
emancipación con espec o a la i anía de la e dad la que ab e la posibilidad
pa a que el ilóso o se con ie a en un espí i u lib e (Wo ling, 2006: 295).
Es os ilóso os del u u o se án ambién «amigos de la “ e dad”», pe o a su
mane a:
¿Son nue os amigos de la « e dad», es os ilóso os enide os? Con bas an e
p obabilidad: pues odos los ilóso os han amado has a aho a sus e dades. Pe o
cie amen e no se án dogmá icos. Tiene que o ende a su o gullo, ambién a su
gus o, si además su e dad ha de se una e dad pa a odo el mundo: algo que
has a aho a ha sido el deseo y la in ención ocul os de odas las p e ensiones
dogmá icas (MBM, §43).
El ilóso o alcanza á el es a u o de «espí i u lib e» cuando log e la inde-
pendencia con espec o a las e dades acep adas ac í icamen e po los miem-
b os del ebaño: «Lo que ellos ansían más e ien emen e es la elicidad de la
p ade a e de y uni e sal del ebaño, además de una segu idad, ausencia de
pelig o, bienes a y ali io de la ida pa a odo el mundo» (MBM, § 44). En
cambio, los ilóso os del u u o ac ua án mo idos po un c i e io in e so, de
modo que su « olun ad de ida» se in ensi ique g acias a una « olun ad de
pode » o alecedo a (Ibid.), «de modo que la o aleza de un espí i u se mi-
diese en unción de la can idad de “ e dad” que sopo ase» (MBM, § 39). El
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a e imien o pa a ansi a po e i o ios p ohibidos es el c i e io de alo que
pe mi e a Nie zsche dis ingui en e la alen ía y la coba día:
— ¿Cuán a e dad sopo a, a cuán a e dad se a e e un espí i u? És e ue
con i iéndose pa a mí, cada ez más, en el au én ico c i e io de alo . El e o
( —la c eencia en el ideal —) no es cegue a, el e o es coba día... Todo log o,
odo a ance en el conocimien o se sigue del co aje, de la du eza con uno mismo,
de la limpieza con uno mismo... Yo no e u o los ideales, simplemen e me pongo
los guan es an e ellos... Ni imu in e i um [nos lanzamos en pos de lo p ohibido]:
bajo es e signo ence á algún día mi iloso ía, pues lo que has a aho a se ha
p ohibido siemp e po p incipio ha sido única y exclusi amen e la e dad (Ecce
homo, «P ólogo», § 3).
Conclusión
Pla ón no pudo sopo a esa e dad a la que se e ie e Nie zsche y po
ello emp endió su huida de la ealidad. A di e encia de Pla ón, los ilóso os
del u u o es a án ale a y se de ende án de «los señuelos de la dependencia»
(MBM, § 44) que les p ome an una ida más cómoda. Es os ilóso os se án
«expe imen ado es» (MBM, § 42), en el sen ido de que no se con o ma án
con ecibi pasi amen e e dades impues as po o os. Se án «cu iosos has a
el exceso, esc u ado es has a la c ueldad, con dedos sin esc úpulos pa a lo
inasible, con dien es y es ómagos pa a lo indige ible» (MBM, §44). Po ejem-
plo, end án la alen ía de a on a el ca ác e p oblemá ico, e ible y huidizo
de una ealidad que no se deja ap ehende po esa « e dad» de endida po
Pla ón, que p e ende lib a nos de la ince idumb e y p opo ciona nos segu i-
dad y ce eza11. La leal ad con su amiga la e dad posibili a que Nie zsche se
pe mi a ep ocha a su amigo Pla ón su ausencia de alen ía pa a a on a de
ca a la e dad del mundo. Cie amen e, Pla ón da p ueba de alen ía po su
condición de ilóso o. Pe o Nie zsche no conside a que es o sea su icien e. Su
empeño po in en a un luga ue a del mundo pa a cobija la e dad al ab igo
de los pelig os que la acechan es un signo cla o de coba día. El comp omiso
mo al de Nie zsche pa a con la e dad de ese mundo del que huye Pla ón le
obliga a denuncia la coba día sob e la que és e cons uye su « e dad». Con la
in ención del «mundo e dade o», Pla ón aiciona la idelidad a la ie a y a
11 C . Ha is (2020: 258): «Mien as que la olun ad de e dad alo a la e dad pa a hace nos
sen i segu os, pa a calma nues a ansiedad sob e el sen ido de la ida, la hones idad de Nie zsche nos
deja insa is echos, insegu os de nues o luga en el mundo. Se hones os es se ancos con uno mismo
sob e la incapacidad pa a esponde a cues iones ela i as al alo de la exis encia, la di ección que
omamos y, a pesa de decepciona nos a noso os mismos espondiendo a es as y a o as cues iones,
con inuamos pe siguiendo espues as como pe seguimos la ida, con alen ía y cu iosidad».
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la ida. Es a es la aición más g a e que un ilóso o pueda come e , algo que
Nie zsche no puede pasa po al o a su amigo, el ilóso o Pla ón.
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