scieee Science in your language
[sp] (orig)

El corazón de los árboles. Cómo cambiar la educación sin cambiar las leyes

Author: González Ruiz, Juan
Publisher: Centro de Recursos, Interpretación y Estudios de la Escuela
Year: 2021
DOI: 10.35072/CABAS.2021.69.62.014
Source: https://addi.ehu.eus/bitstream/10810/67345/1/Cabas2513.pdf
h p:// e is a.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 231-236
DOI://doi.o g/10.35072/CABAS.2021.69.62.014
-231-
El co azón de los á boles.
Cómo cambia la educación sin cambia las leyes
José Ignacio Flo Pé ez, El co azón de los á boles. Cómo cambia la educación sin cambia las
leyes. Ba celona, Ediciones Oc aed o 2020, p ólogo de Juan Luis Fe nández Vega, 292 páginas.
La li e a u a memo ialis a iene en la docencia uno de sus más p ódigos ilones: muchos son los
maes os, p o eso es e inspec o es que han que ido deja cons ancia de su a a eada ida a a és
de biog a ías más o menos ieles, o de ela os no elados en cuyo p o agonis a se adi ina siemp e
el docen e que ue o que quiso se . Los il os que condicionan es a clase de bienes del pa imonio
his ó ico escola , de la memo ia his o iada o, si se p e ie e, de la his o ia eco dada (lo compla-
cien e, lo subje i o, lo anecdó ico, lo localis a) no in alidan su condición de uen e pa a el cono-
cimien o de la his o ia de la escuela y de la enseñanza. Las comedidas y desiguales his o ias de
ida de docen es ecién jubilados que se con ienen en los quince olúmenes anuales que bajo el
í ulo gené ico de Vidas Maes as lle a publicados es e Cen o de Recu sos, In es igación y Es u-
dios de la Escuela desde el año 2005 son una buena mues a de ello.
h p:// e is a.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 231-236
DOI://doi.o g/10.35072/CABAS.2021.69.62.014
-232-
El au o del lib o que se eseña, José Ignacio Flo Pé ez, pa icipó en su día de es a publicación1,
y aho a nos o ece una nue a y dis in a mues a de su ac i idad como docen e a lo la go de ein a
años en Can ab ia: una ida muy ica y a iada en el ámbi o de la enseñanza, pe o que en aíza en
una p e ia dedicación a la indus ia p i ada en o os ámbi os geog á icos. Tal como pudimos cons-
a a quienes lo hemos conocido como docen e, es a expe iencia labo al ascendió sin duda a su
plan eamien o y a las ealizaciones de la enseñanza en los dis in os ni eles po los que ansi ó
como maes o de escuela, como p o eso de ins i u o y de uni e sidad, como aseso en la o ma-
ción de docen es y como di ulgado de la cul u a cien í ica y écnica.
Y, como no podía se de o a o ma, se e leja en el lib o que nos ocupa, cuyo sub í ulo, de en ada,
pos ula una p opues a pedagógica y, en úl ima lec u a, social y polí ica. Cambia la educación sin
cambia las leyes alude a la necesidad de que lo que llamamos pedagogía, es deci es a egias e
ins umen os pa a adap a la ac i idad de los p o esionales y los cen os a las necesidades de la
educación en cada luga y en cada momen o; pa a que, como la ida de los bosques, se inca dine
en el co azón de los á boles an es que en la onda que llama la a ención a la is a y que, cie a-
men e, p oduce los e ec os i i ican es po los que los cuidamos (pp.83-84 y 168-170).
Aplica a es e lib o la e ique a de “pedagógico” puede da luga a una ep obable alacia. Lejos del
a bi ismo con que se acos umb a a en ol e los a ados de Pedagogía (con mayúscula) al uso
adicional, nos encon amos an e la his o ia de un p o eso que, a lo la go de su ca e a y a
a és de di e en es ma e ias y ni eles, in en a se iel a sus ideas, lo que en muchas ocasiones se
con ie e en un choque on al con el sis ema es ablecido (P e acio, p. 13). Es a his o ia se p esen a
como una no ela, como el ela o de una ealidad ic icia p o agonizada po un p o eso , en su
mayo pa e il ada a a és del ecue do de su alumnado. Ficción de una ida, icción de unos
ecue dos, icción de un pe sonaje, cuyo nomb e igualmen e ic icio, E nes o Gabe ne (Nes o,
como le gus aba que le llamásemos, p.37), se le an oja al lec o que no es sino un he e ónimo del
p opio au o .
¿Ficción sin más? ¿Rela o que no e leja ealidades? ¿Algo no elesco con escaso alo pa a el
conocimien o de la si uación educa i a, de la cul u a escola al como se cul i a en el ámbi o aca-
démico o se oma en conside ación po los ges o es de los sis emas educa i os? Resul a opo uno
ae a colación un pun o de is a desa ollado en las úl imas décadas, sob e el que se basa en g an
medida la concepción de ins i uciones, como la edi o a de es a e is a, dedicadas al es udio del
pa imonio escola : la dis inción en e es ipos de cul u a escola , o, mejo dicho, es o mas de
abo da el hecho educa i o-escola a a és de sus dis in as mani es aciones a lo la go de la his o-
ia. Po una pa e la “cul u a escola o denada” que se ecoge en las disposiciones o iciales que
egulan los sis emas educa i os y al que cab ía el é mino global de “Legislación”; po o a la
“cul u a escola deseada” que se con iene en las p opues as pedagógicas emanadas po lo gene al
de ámbi os académicos y que eciben ese é mino an es aludido de “Pedagogía”; y en e ce luga
los es imonios de una “cul u a escola eal”, no siemp e esc i os o, cuando lo son, de o ma
1 Conseje ía de Educación de Can ab ia: Vidas Maes as 2008. San ande y Polanco, 2009, pp. 95-106.
h p:// e is a.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 231-236
DOI://doi.o g/10.35072/CABAS.2021.69.62.014
-233-
asis emá ica, some idos a los il os an e io men e mencionados, y cuyo obje o es, sin más añadi-
dos, lo que ocu e o lo que ocu ió en la “escuela”.
Y es que los lances docen es del p o eso Gabe ne e i idos po los ic icios ecue dos discen es
esul an an au én icos como los que el p o eso Flo expe imen a a a lo la go de su ca e a, y más
conc e amen e en el iempo en que ocu en los hechos que se ela an, el cu so 1991-1992, época
de expe imen ación, de búsqueda, de eno ación y, po an o, de lucha con a di icul ades de odo
ipo, incluida la esis encia de algunos sec o es de la sociedad y del p opio g emio docen e. La
escuela eal se impone aquí a las eo ías pedagógicas o psicológicas, a las no mas del sis ema y su
adminis ación, e incluso a los ecu sos didác icos de las ecnologías inno ado as. Inno a en la
enseñanza y a a de eno a la educación es pa a Gabe ne /Flo ap o echa al máximo los ecu -
sos que el medio o ece, aun los más simples y humildes, y exp imi las capacidades de que dis-
ponen el docen e jun o con el p opio alumnado pa a cons ui el conocimien o: Aquí les p esen o
pa e de la his o ia del p o eso Gabe ne , que esal aba la impo ancia de u iliza uno de los
muchos ecu sos que llegó a conoce : habla con los alumnos (P e acio, p. 14). Es e plan eamien o
cons uc i o de la enseñanza y del ap endizaje que ge mina a hace más de un siglo con los mo i-
mien os de la llamada “Escuela Ac i a” es á p esen e en odos los episodios na ados en los di e-
en es capí ulos del lib o, y cons i uye la mo i ación p imo dial que lle a a los an iguos alumnos
a eco da los, comen a los y, pod íamos deci , e i i los. Nos encon amos an e un po encial di-
dác ico del mayo in e és pa a alo a los e ec os de la educación básica: la ealimen ación del
conocimien o, que la pedagogía clásica llamó “enseñanza cíclica” y que a desde los ni eles ele-
men ales has a los uni e si a ios y la in es igación cien í ica y aplicada.
Hay ambién una exposición, siguiendo el mismo hilo na a i o, de cues iones o ganiza i as a las
que con ecuencia se sus aen las p opues as didác icas. Resul a muy signi ica i o el p ime o de
los momen os que delimi an el p oceso de enseñanza y ap endizaje; su plan eamien o inicial y la
conducción de su desa ollo concede ele ancia a algo que pudo llama pode osamen e la a ención
al alumnado en su momen o y, segu amen e, ambién puede so p ende al ac ual lec o del lib o:
la disposición del escena io en cua o espacios di e enciados como e e en es de las dis in as ac i-
idades: He amien as, Biblio eca de aula, Ma e iales, y Depa amen o o icial de basu as (Cap.
I, La ca a ocul a de la luna, pp. 18-19).
En seguida se deja e as la lec u a de los p ime os pá a os del lib o que Gaba ne /Flo es un
p o eso de Ciencias. Una buena pa e de sus capí ulos, odos ellos con í ulos muy suges i os,
es án dedicados a expe iencias de enseñanza-ap endizaje en el ámbi o cien í ico- ecnológico: La
ciencia no es lo que e a, La capa de ozono, El p og ama es ela , El ludión, ¿Cuándo espi an las
plan as?, La isión del pez. A lo la go de los ein a y sie e que componen la o alidad del lib o
apa ece el que pod íamos llama “ ema es ella” en e sus a iadas p eocupaciones didác icas y
educa i as: la educación ambien al, eme gen e en aquellos años:
Po aquel año de 1991, odos es ábamos con encidos de que la na u aleza es aba
al se icio del homb e y de que debíamos con ibui a domina la usando los a ances que
nos p opo cionan la ciencia y la ecnología, y noso os, de alguna mane a, eníamos que
p epa a nos pa a colabo a y segui a anzando. (p. 30)
h p:// e is a.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 231-236
DOI://doi.o g/10.35072/CABAS.2021.69.62.014
-234-
–¡Cómo ha cambiado la educación ambien al desde aquellos iempos! – [dijo uno
de los alumnos…], é amos pione os en las cosas que es udiábamos. –Y, mi ando a Nes o,
le p egun ó–: ¿Cómo de ini ía aho a la educación ambien al? (p. 284: comen a io de un
an iguo alumno en la cena que se ela a en el úl imo capí ulo, XXXVII)
La espues a de don E nes o de i a hacia la educación global, que une a odas esas educaciones
con apellidos que ue on saliendo a inales del siglo pasado: educación pa a la paz, educación en
alo es, educación pa a la salud, coeducación, e c., y se ex iende has a una especie de mani ies o
a modo de colo ón del lib o den o de ese mismo capí ulo que lle a un poé ico í ulo, Cha la a la
luz de la luna:
Pa a mí, iene que conjuga es asgos undamen ales den o de su ma co eó ico:
1. La isión sis émica y compleja del uncionamien o del mundo.
2. La eo ía cons uc i is a del ap endizaje.
3. La pe spec i a c í ica del medio y de la in e ención en el mismo. (pp. 284-286)
¿Es amos an e una p oclama eó ica más, de an as como menudean en la li e a u a pedagógica
ac ual ace ca de es e ac o an impo an e pa a la educación y an decisi o pa a el p esen e y el
u u o del plane a Tie a? Lo que nos encon amos, po el con a io, es una buena po ción de ex-
pe iencias eales de enseñanza y de ap endizaje, su gidas an o de posiciones eó icas o, pod íamos
asegu a , ideológicas como de la e lexión y la in ención de un docen e, p ecipi adas po el abajo
dia io con su alumnado en el aula. No se ecogen aquí con de alle odas las nume osas que se
exponen en la au obiog a ía de “Vidas Maes as” an es ci ada, pe o no me esis o a señala una
mues a muy signi ica i a, que si e pa a pone en elación la labo escola con el medio ce cano,
con la co idianidad local e incluso amilia : la Ciencia de las basu as, que el p o eso Flo desa-
olló en los años ochen a jun o con su colega, po desg acia allecido p ema u amen e, Pepe Alba:
ambos man u ie on un “Talle de Ciencias Leona do da Vinci” y ealiza on mul i ud de ac i ida-
des de di usión y o mación docen e en uni e sidades, escuelas de e ano y cen os de p o eso es
a ando de conciencia a los agen es sociales de la impo ancia de ges iona adecuadamen e los
ecu sos disponibles y de educi y ap o echa los desechos; llega on a edi a una se ie de lib os
di igidos a las amilias y al público in an il con ilus aciones de Wal Disney, pues os a la en a
semanalmen e en kioscos2.
Nos encon amos en el lib o con un buen acopio de ela os po los que se deslizan emas en es e
ámbi o supe ando lo inmedia amen e didác ico: el ya ci ado de la ges ión de los esiduos o basu as
(cap. XIII, El plane a Tie a, pp. 105-111), la impo ancia de los sis emas y las unidades de medida
(cap. XVII, El día más espe ado, pp. 131-133), el pensamien o ci cula (cap. VI, El dia io de
clase, pp. 55 y ss.), la capacidad exp esi a del cine (cap. VII, Chicles, pp. 59-63), la capila idad
que pe mi e nada menos que la ida de los á boles y la nues a p opia (cap. X, Somos un país lib e,
pp. 81-90) o la necesidad de una undamen ación eó ica en ac i idades que ienen un desa ollo
2 Tú puedes hace lo. In en a es di e ido. Ba celona, Ed. Plaza & Janés, colección Plaza Jo en, 30 olúmenes, 1986.
h p:// e is a.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 231-236
DOI://doi.o g/10.35072/CABAS.2021.69.62.014
-235-
inequí ocamen e empí ico. Como exp esión ní ida de es o úl imo, no hay epa o en insis i en una
conocida ase, No hay nada más p ác ico que una buena eo ía (pág. 67), que se ía un oxímo on
si se piensa que ambos concep os son con apues os, a di e encia de lo que sos iene Gabe ne /Flo :
que se complemen an en la ac i idad didác ica:
… comenzó guiado po su in uición, apoyándose en expe iencias i ales y en un
con inuo ensayo-e o , has a da se cuen a de que no odo se podía basa en la p ác ica,
sino que debía sos ene se en un modelo eó ico que die a sen ido y explicación a su p o-
pues a. (P e acio, pp. 13-14)
Resul a des acable el p o agonismo que o o ga al alumnado: no es solo un ecu so na a i o, sino
una ac i ud cla e en la concepción del p oceso didác ico y educa i o al como la en iende el p o-
eso Gabe ne /Flo , donde el obje i o úl imo (el ap endizaje de conocimien os, p ocedimien os,
des ezas, hábi os, ac i udes y alo es) p ima sob e la in e ención del docen e:
In en amos sus i ui la cul u a de la enseñanza po la del ap endizaje (pág. 13).
La enseñanza acili a el ap endizaje, pe o no lo causa (pág. 37)
Si se deja a los alumnos pensa y habla , piensan y hablan (pág. 133).
De ahí que conceda ex ao dina ia impo ancia a la exposición po pa e de los alumnos, an o o al
y pública (en una ocasión nada menos que an e el inspec o ) como esc i a, g á ica y mul imedia,
de emas e in es igaciones elabo adas a lo la go del cu so (desde el capí ulo XXXI, P ime día de
exposición, has a el XXXV, Úl imo día de exposición, mediando el XXXIV, Exposición con el
inspec o , en e las páginas 231 a 172). De ahí ambién que. en cohe encia es ic a, el colo ón de
la e aluación de los ap endizajes de esos alumnos sea una cues ión que ellos mismos han de desa-
olla : Valo a lo que has ap endido du an e el cu so (cap. XXXVI, Con ol esc i o. E aluación
y conclusiones, p.273). Nos ocu e a odos: nues os ecue dos son con ecuencia mo i os anec-
dó icos. Es os alumnos ecue dan i amen e los ace ijos, p egun as con ampa, p oblemas, jue-
gos y has a chis es con que salpicaba sus clases el p o eso Gabe ne ; y él mismo no elude con a
a en u as que nos asladan a los años ju eniles de es udios en la Ciudad Uni e si a ia de Mad id
(p. 128). Tend íamos la en ación de inclui en es e apa ado de i ialidades la cons ucción de
muy di e sos apa a os o cacha os, si no ue a po que la ac i idad manipula i a y isual es uno de
los p incipios de su didác ica, y la aplicación ecnológica uno de sus co ola ios y obje i os. En
cualquie caso, la mención de algunos de es os a ilugios que se exponen en el lib o con ibuye a
su a ac i o: Apa a o pa a e po las o ejas (p. 139), e móme o ai e-agua (p. 150), co ado de
poliu e ano (pp. 158 y 250), ludión (pp. 163-165), cadena ene gé ica que acaba en un pozo a e-
siano (p. 168), ol íme o lanzado (pp. 170-171), mo se luminoso -y a eces sono o- (pp. 188-
189 y 263).
No nos ex añe que, pa a ce i ica la igencia de odas es as p opues as y ealizaciones, el p o eso
p oponga en una cena con sus an iguos alumnos ein e años después del cu so que se ememo a
la c eación de un Museo del Conocimien o (pp.196-198) en que hab ía que des aca su ca ác e
ac i o y pa icipa i o, con una isión sis émica y con una amplia dedicación a la in es igación
abie a y a la imaginación in en i a.

h p:// e is a.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº25 junio 2021, págs. 231-236
DOI://doi.o g/10.35072/CABAS.2021.69.62.014
-236-
¿Cab ía deduci de odo lo eseñado has a aho a que el lib o es una especie de ademécum e os-
pec i o sob e la enseñanza de las ciencias ísico-na u ales di igido al p o eso ado de es as disci-
plinas? Has a cie o pun o sí; pe o su con enido es bas an e más amplio. T u ado en los ecue dos
del an iguo alumnado hay un ámbi o de memo ia, de e lexión y de deba e edac ado en e ce a
pe sona po el p opio p o eso y ela i o a lo que den o del g emio docen e suele llama se de un
modo imp eciso “adminis ación” con la in ención de ma ca dis ancias con la enseñanza eal. El
choque on al con el sis ema es ablecido, al que se alude de en ada (P e acio, p. 13) iene su b o e
más adical en la oposición a sus ideas po pa e de algunos colegas del p opio Claus o de P o e-
so es del ins i u o encabezados po el Je e de Es udios. El en en amien o (capí ulos XIV y XXX)
o ece un ela o de p ime a mano sob e las dis in as y con apues as concepciones de la enseñanza
y la educación p esen es en el conjun o del p o eso ado en aquellos años (y que, añadimos noso-
os, con inúan aún igen es en nues os días), así como de las luchas de pe il más bajo sob e
eudos de pode en el seno de la o ganización docen e. Lo más in e esan e es, sin duda, la amplia
decla ación de p incipios que el p o agonis a, en de ensa de sus ideas, hace en el segundo de los
capí ulos ci ados (pp. 218-224) y que, mu a is mu andis, iene ocasión de epe i con mayo am-
pli ud an e el inspec o que le isi a (cap. XVIII, Llega el inspec o ) como consecuencia de la
denuncia ele ada po el equipo di ec i o del cen o.
Las e e encias di ec as y ex ensas a la Inspección (o, po mejo deci , a inspec o es) apa ecen en
los epíg a es de cua o de los capí ulos del lib o. El mo i o de la denuncia de i a enseguida a una
con e sación en e p o eso e inspec o , dando luga a que el p ime o pueda comple a y en ique-
ce el alega o que ya había comenzado en el Claus o an e sus compañe os de ins i u o, ganándose
aho a p og esi amen e la comp ensión de su in e locu o . Tal como lo cuen a el p o eso Gabe -
ne /Flo se pone de elie e esa condición híb ida y de ue es in es pe sonales que ienen las ela-
ciones en e docen es e inspec o es. A ello con ibuye pode osamen e la asis encia del inspec o
de zona a dos sesiones de la exposición de los abajos del alumnado a inales de cu so, as la
in i ación, casi un en i e, que ecibie a en su p ime a isi a po pa e del p o eso como de ensa
más ace ada de la legi imidad de su p opia ac uación. Que un encuen o pos e io con el Inspec o
Je e se eduzca a una concu encia casual en un pa ido de ú bol no pasa de se una anécdo a que
con i ma la coincidencia en o as cues iones p o esionales. Y uno se a e e a señala que an o el
p o eso Gabe ne como el p o eso Flo hab ían sido unos magní icos inspec o es.
En de ini i a, el lib o de José Ignacio Flo Pé ez es una aliosa apo ación pa a el conocimien o
de las p ác icas y las inquie udes del p o eso ado en los años de aplicación de las e o mas del
sis ema educa i o español du an e la época de la ansición polí ica, así como la mues a de la
pos u a eó ica y las ealizaciones p ác icas de un ele an e docen e que las i ió en p ime a pe -
sona. Vol iendo a su í ulo, nos mues a que el cambio de la educación (y, po ex ensión, de la
sociedad) se agua en las ideas y los hechos de sus p o agonis as an es que en las disposiciones
legales: que la cul u a escola eal es á po encima y en la base de la cul u a escola o denada po
las leyes.
Juan González Ruiz