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Más de un vizcaíno. Lecturas de los servicios de hombres y los marcos forales de los territorios vascos en la época de los Austrias: el ministerio del Conde-Duque de Olivares, 1621-1643

Author: Merino Malillos, Imanol
Publisher: Universidad de Santiago de Compostela. Servicio de Publicaciones e Intercambio Científico
Year: 2021
DOI: 10.15304/ohm.30.7456
Source: https://addi.ehu.eus/bitstream/10810/65440/1/IMM.M%c3%a1sDeUnVizca%c3%adno.Obradoiro.2021.pdf
Ob adoi o de His o ia Mode na ISSN 2340-0013, 2021, Nº 30: 127-154 DOI: h ps://doi.o g/10.15304/ohm.30.7456
«MÁS DE UN VIZCAÍNO». LECTURAS DE LOS SERVICIOS DE
HOMBRES Y LOS MARCOS FORALES DE LOS TERRITORIOS
VASCOS EN LA ÉPOCA DE LOS AUSTRIAS: EL MINISTERIO
DEL CONDE-DUQUE DE OLIVARES, 1621-1643
Imanol me Ino malIllos
Uni e sidad del País Vasco/Euskal He iko Unibe si a ea
esumen. Es udiamos las lec u as de las obligaciones e e en es a la con ibución a la de ensa
del conjun o de la mona quía española de los Aus ias pa iendo de los o denamien os ju ídi-
cos de los e i o ios de ascos. T as ace ca nos a los abajos más ecien es sob e la ma e ia,
analiza emos las lec u as ealizadas an o po las ins i uciones locales como po la co ona.
Nos cen a emos en un ma co c onológico c í ico, como ue el minis e io del conde-duque de
Oli a es, dado que las c ecien es necesidades bélicas de la mona quía conlle a on un inc e-
men o en las pe iciones de soldados, que culmina on con el si io y soco o de Fuen e abía
de 1638. P es a emos así especial a ención a lo sucedido has a en onces e inmedia amen e
después, ya que se p odujo una ensión en e la co ona —que cues ionaba an o las no mas
ju ídicas como las p ác icas de eclu amien os— y las ins i uciones locales y los na u ales.
Palab as cla e: siglos x i y x ii, mona quía española, se icios de homb es, e i o ios as-
cos, ue os
abs ac . This pape add esses he in e p e a ions conce ning he pa icipa ion o he Basque
P o inces in he de ence o he Mona chy, based on he local codes o law. Fi s , we expose
he main esea ches on his subjec o he mos ecen his o iog aphy. Second, we compa e he
in e p e a ions ha he local ins i u ions and he c own did in he Ea ly Mode n cen u ies. We
ocus on a speci ic pe iod, he minis y o he Coun Duke o Oli a es (1621-1643), and in a
pa icula momen , he siege o Fuen e abia (1638) and wha happened in he nex mon hs. A
lapse o ime when he e was a clash o in e p e a ions o he mili a y du ies o he Basque peo-
ples be ween he C own and he local ins i u ions, and how he ec ui men should be conduc .
Keywo ds: 16 h and 17 h cen u ies, Spanish Mona chy, ec ui men , local codes o law, Basque
P o incesis a ion
Recibido: 30-01-2021 Acep ado: 16-03-2021 [email p o ec ed]
Ob adoi o de His o ia Mode na ISSN 2340-0013, 2021, Nº 30: 127-154 DOI: h ps://doi.o g/10.15304/ohm.30.7456
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En 1723 la Dipu ación DE izcaya e omó una inicia i a, plan eada ya a comien-
zos del siglo x ii, o denando que se plan a a un nue o á bol y se e igiese una c uz
donde an año había es ado el á bol Mala o que, «po el anscu so de ienpo se abia
pe dido»1. La medida ecupe ada a comienzos del siglo x iii e a una esolución po-
lí ico-ju ídica y mili a men e ele an e en el plano simbólico. El á bol «pe dido» y
su emplazamien o ma caban el lími e de las obligaciones mili a es de los izcaínos,
al menos en lo e e en e a quién debía de cos ea las. Así había quedado ecogido en
el í ulo sex o del que se ía denominado Fue o Viejo de Vizcaya, edac ado en 1452
(Líbano, 2016, p. 220), de donde pasó al conocido como Fue o Nue o de Vizcaya,
esc i o en 1526, en su í ulo I, denominado De los p i ilegios de Vizcaya, ley V, i u-
lada: «Cómo los izcaínos siendo llamados po el seño han de i a se i , y en qué
casos les han de da sueldo» (A ei io, 1977, p. 18).
El simbolismo de ese á bol, ubicado ue a los lími es de Vizcaya, se emon aba
a la undación mí ica del Seño ío. Has a ese encla e hab ían seguido los izcaínos a
su p ime —y legenda io— seño , Jaun Zu ia —Seño Blanco, en euske a—, en su
pe secución a las opas del ey de León as la ba alla de A igo iaga, que hab ía
enido luga en el siglo ix. El caudillo izcaíno hizo una ma ca en su onco, de ahí
que se le denomina a «en e mo» o «mala o». El ínculo con aquel p ime seño lo
en oncaba con el elenco de ela os mí icos que se habían asen ado como undamen-
os his ó icos de los p i ilegios colec i os izcaínos (Maña icúa, 2012, pp. 137-165;
Mon eal, 1980, pp. 1003-1004). El «mala o» sin emba go no e a el único á bol con
ele ancia simbólica pa a el seño ío y sus na u ales, aunque sí e a el único que se
hallaba ue a de sus lími es. Vizcaya, al igual que muchas comunidades ju ídico-polí-
icas de la época, con aba con a ios á boles con ca ga simbólica. Es el caso del oble
de Gue nica, bajo el que se eunían sus Jun as Gene ales (Ca o, 1989).
1. Los se icios de homb es de las p o incias ascas y sus ma -
cos o ales en los siglos x i y x ii: cues iones iniciales
El seño ío de Vizcaya ue con igu ándose en los siglos mode nos como una de
las p o incias denominadas cán ab as y, más adelan e, ascongadas, jun o con Ála a
y Guipúzcoa. Es as es cons i uyen el ámbi o geog á ico a conside a a la ho a de
abo da la o mación y desa ollo del hipo é ico modelo asco de apo aciones de
homb es a la de ensa de la mona quía en nues o ma co c onológico. P ocede sin
emba go signi ica algunas p ecauciones que ma izan en cie a medida lo que aca-
1 Dipu ación, Bilbao, 4 de no iemb e de 1723, (en VV.AA., 1994-2009, Jun as y Regimien os
de Bizkaia. Ac as, . XXIII, Bilbao, Jun as Gene ales de Bizkaia, pp. 455-456; a pa i de aho a
ci a emos es as ac as como JJRRB) y Regimien o Gene al, Bilbao, 7-17 de mayo de 1603, en
JJRRB, . VII, p. 77, de donde ex ac amos esas palab as.
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«Más de un izcaíno». Lec u as de los se icios de homb es y los ma cos o ales de los e i o ios
ascos en la época de los Aus ias: el minis e io del Conde-Duque de Oli a es, 1621-1643 129
bamos de señala , dado que hacemos e e encia a es cue pos polí icos di e en es y
complejos, que ca ecían de unidad ju ídica o de ins i uciones comunes, más allá de
las posibles concu encias en de e minados casos donde es aban en juego in e eses
compa idos. Ello ma ca una di e encia adical con o as ealidades y p ác icas es-
udiadas en es e monog á ico, pues se cen a án en einos que disponían de ma cos
ins i ucionales y ju ídicos gene ales que les con e ían una unidad, caso de Valencia,
A agón, Na a a o Galicia, po ci a cua o einos englobados en dos de las co onas
ibé icas. Po eso los au o es pod án habla de ellos como modelos conc e os, y de su
encuad e en un ma co gene al.
En consecuencia, se ía e óneo habla de un único modelo asco, en abs ac o.
Más bien debemos habla en plu al de modelos ascos, o incluso de la exis encia de
un modelo izcaíno, o o guipuzcoano y un e ce o ala és, ya que el cue po polí i-
co de cada uno de ellos con aba con sus espec i os o denamien os ju ídicos, que
se ían como ma co di e enciado pa a es ablece las obligaciones mili a es de sus
na u ales. En ealidad, cons i uían dos p o incias y un seño ío, con ando cada en i-
dad con sus ins i uciones pa icula es y p opios sus co pus ju ídicos gene ales. Es-
os iu a p op ia les di e enciaban o es ablecían pa icula idades an o en e sí como
con el de echo gene al del eino de Cas illa, y si bien se ha hecho hincapié en es a
úl ima e ien e, lo cie o es que las di e encias ju ídicas en e ellas ambién e an
sus anciales. Así, el de echo o al que se consolidó en Vizcaya ue eminen emen e
de in anzonazgo o ie a llana, en e a las 21 illas y ciudad que conse a án sus
de echos u banos, aunque algunos de los p i ilegios con enidos en el Fue o izcaíno
ue an ex ensi os a los núcleos u banos y sus o igina ios. Po el con a io, los de e-
chos ala és y guipuzcoano ue on u o o es u ie on ue emen e condicionados po
la apa ición y el papel p eponde an e de las illas, siendo en o igen cuade nos de las
he mandades con oladas po aquellas, de ahí que ecibie an las denominaciones de
o denanzas (Aye be, 2019, pp. 11-33). Además, Vizcaya y sus na u ales gozaban de
un juez y una sala pa icula es en la chancille ía de Valladolid: el juez mayo y la sala
de Vizcaya (Ma ín, 1968). Un o o p i a i o en un al o ibunal del que no disponían
los o os dos. En suma, exis ían simili udes, pe o ambién di e encias en e los es
ámbi os señalados en es e pe íodo.
Con iene ad e i que los ma cos ju ídicos de las es p o incias ascas en
los siglos x i y x ii no sólo e an di e en es en an o que en idades ju ídico-polí icas
di e sas, sino que ambién e an cambian es en lo empo al, pues sus no mas ju ídi-
cas ue on obje o de sinc ónicas y diac ónicas in e p e aciones y ein e p e aciones,
p incipalmen e ealizadas po ju is as, como e a no ma en la cul u a ju ídica de la
época: la del ius commune (Ma ínez, 2016). Es as in e p e aciones e an lle adas a
cabo po ju is as y le ados y po los ó ganos de gobie no y jus icia en los p opios
e i o ios y ue a de ellos, como ha sido pues o de mani ies o pa a el caso izcaíno y
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los au o es cas ellanos que es udia on sus Fue os (Ga cía, 2017, pp. 58-160). Po lo
an o, mien as el con enido o mal del o denamien o local, el ex o esc i o e imp eso
—en caso de es a lo— pe manecía o malmen e inal e ado, la conc eción ma e ial
de los ue os a iaba en base a las in e p e aciones, condicionadas an o po p inci-
pios gene ales como po esos de echos y ealidades locales, pues la ju isp udencia
del de echo común debía hace se ca go «obligadamen e» de que es e e a an e odo
«de echo local, de echo de usos y au o idades locales» (Cla e o, 2012, p. 698). Es o,
unido a la e olución ins i ucional, ha dado pie a la his o iog a ía a o mula di e sas
p opues as de pe iodización de la o alidad (López, 1991; Labo da, 2012, pp. 15-17
y pp. 575-585). No hay que ol ida , sin emba go, que du an e el pe iodo que cen a
nues o es udio, el minis e io del conde-duque de Oli a es, Vizcaya e a la única de
las es en idades que con aba con un o denamien o ju ídico p o incial de na u aleza
o al ecopilado, con i mado po el ey e imp eso. Y que, asimismo, el seño ío de-
endió que sus p i ilegios e an en algunos aspec os cuali a i amen e supe io es a los
de sus ecinos, como se puso de mani ies o cuando se ba ajó la posibilidad de hace
un en e común como eacción al es anco de la sal que in en aba impone la co ona
(Po es, 2007, pp. 349-353)2.
Pese a ello, había elemen os compa idos en e algunos o los es e i o ios
que disponían de ins i uciones p o inciales p opias, y ca ecían de ep esen ación en
las co es del eino. Los na u ales de dos de ellos dis u aban de hidalguía uni e sal,
na u aleza nobilia ia ín imamen e ligada a sus se icios mili a es, pues es aba sus en-
ada en ellos y en la de ensa de la on e a. Los izcaínos disponían de con i mación
eal, ya que su hidalguía es aba ecogida en el Fue o Nue o (1527), aunque es o no
signi icó que no uese cues ionada an o po los ju is as y los ibunales eales como
po los habi an es de las o as egiones. P ecisamen e en el p incipal ex o doc inal
en de ensa de la nobleza izcaína, edac ado pa a hace en e a su cues ionamien o
po el iscal Ga cía Saa ed a (c. 1588), su au o , el licenciado And és de Poza, seña-
laba como uno de sus undamen os el que «según a es igua la his o ia hispana, apenas
en pa e alguna de ie a o ma se asumió expedición en la que el inqueb an able
cán ab o no se haya manchado de sang e» (Poza, 1997, pp. 222-251). En Guipúzcoa,
el asun o de la hidalguía no es cues ión pací ica, y es que si bien hubo un cie o con-
senso his o iog á ico en señala que ue con i mada po Felipe III en 1608 y 1610,
algunas in es igaciones ecien es adelan an la ob ención de la hidalguía uni e sal al
año 1527, si bien se a a ía de un econocimien o implíci o, en base a la po es ad de
los municipios guipuzcoanos de con ola los a ecindamien os (So ia, 2006; Aguina-
galde, 2016; una lec u a c í ica de la misma en Díaz de Du ana, 2020, pp. 292-301).
Aun así en la época seguía siendo ma e ia p oblemá ica, dado que en el einado que
2 Ins ucción, Bilbao, 24 de ene o de 1631, en JJRRB, . XI, p. 26.
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«Más de un izcaíno». Lec u as de los se icios de homb es y los ma cos o ales de los e i o ios
ascos en la época de los Aus ias: el minis e io del Conde-Duque de Oli a es, 1621-1643 131
cen a nues a in es igación las chancille ías u ie on que ecibi y gua da la p o-
isión eal que es ablecía que los guipuzcoanos, que «con el es ímulo de su nobleza
han acudido y acuden con an o u o a nues o se icio» eal, uesen enidos po
hidalgos3. En Ála a, po su pa e, es a condición no e a uni e sal pa a sus na u ales,
excepción hecha de algún alle del no e de la p o incia.
También la «ubicación» ju ídico-polí ica de cada uno de los es e i o ios
ascos en Cas illa y en la mona quía española e a pa icula (A ie a, Gil y Mo ales,
2017). En ellos se había consolidado desde inales del siglo x una lec u a pac is a
de su enga ce en el conjun o. Los ma cos p i ilegiados de es as p o incias, sus en a-
dos en el plano discu si o po mi os y olun a ias en egas o capi ulaciones, enían
pa a la co ona dos pila es undamen ales en sus condiciones p opias, ales como la
pob eza de la ie a o su unción de ensi a. Es a úl ima se escindía en dos planos.
Po un lado, y al igual que o as egiones, p incipalmen e las on e izas, en e las
obligaciones de sus na u ales es aba la de de ende su p opio e i o io. Po o o lado,
como asallos del ey ambién debían p es a le auxilium po ie a o po ma . Dos
dimensiones de los se icios mili a es que cons i ui ían lo que la his o iog a ía ha de-
nominado «a mamen o o al» y «a mamen o ex e io », espec i amen e; concep os
cuyo uso se ha gene alizado a pa i de las décadas de 1970 y 1980, pe íodo en que
la a ención de los in es igado es se cen ó en la pe spec i a económico- iscal de la
apo ación de homb es a los ejé ci os y a madas eales. En esos abajos ema ca on
la impo ancia de las elaciones ey-p o incias, su encuad e en la mona quía españo-
la y pa icula men e su especi icidad iscal, sub ayando la ele ancia de su unción
de ensi a y con aponiendo los se icios des inados ue a de ellas —el mencionado
«a mamen o ex e io »— a las obligaciones de au ode ensa, el llamado «a mamen o
o al» (Bilbao, 1991; Muga egui, 1990, pp. 40-52).
En los úl imos años, di e sos in es igado es han es udiado el o igen y e o-
lución de las con iendas bélicas y los mecanismos de eclu amien o de opas. Aun
cuando no se encuad a en nues o ma co c onológico, hemos de que des aca la labo
que es án lle ando a cabo algunos medie alis as al analiza los en en amien os ban-
de izos, el papel de los se icios mili a es como ans o mado es de la si uación de
esos e i o ios y el enga ce o al de los mismos en el conjun o de Cas illa en los si-
glos bajomedie ales (Vi o es, 2019, pp. 623-749; E xeba ia y Fe nández de La ea,
2020). Pa a los siglos mode nos des acan los abajos de Susana T uchuelo, quien ha
es udiado el modelo de apo ación de homb es y de de ensa de los e i o ios ascos,
con especial a ención a la o ganización mili a de Guipúzcoa y su e olución, que ha
compa ado con el caso ala és (T uchuelo, 2004, pp. 215-269; iD., 2007 y 2013). En
lo ela i o a es a úl ima p o incia, la in es igación ha p imado la lec u a en cla e
3 T aslado de una eal p o isión ela i a a las hidalguías de la p o incia de Guipúzcoa, Valladolid, 11
de ab il de 1639, en A chi o de la Real Chancille ía de Valladolid, Cédulas y P agmá icas, caja 9,2.

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iscal, aunque ambién se han ealizado abajos po meno izados sob e algunos pe ío-
dos (Po es, 2003, pp. 276-288; Bombín, 1999; Sánchez, 1999). La labo de Lou des
So ia (2007) me ece una mención especial, pues ha analizado el enómeno desde
la pe spec i a ju ídica en los siglos x iii y, p incipalmen e, en el xix, a endiendo a
la po es ad eglamen a ia de las ins i uciones locales. O os au o es ambién se han
ace cado al mundo de los se icios de homb es, con el obje i o de analiza el papel
de los mili a es y su p omoción en el se icio del ey (Angulo, 2016).
Es e eco ido nos ha posibili ado señala la p esencia de de e minados in es i-
gado es en el ema y pe mi e ad e i al lec o una ausencia: la de Vizcaya. F en e a la
e e ida impo ancia de las con iendas y en en amien os a mados bajomedie ales y a
la pa icipación izcaína en las campañas eales y en la de ensa de la co ona de Cas-
illa, las apo aciones de homb es a la mona quía du an e los siglos x i y x ii apenas
si han a aído la a ención de los his o iado es. Den o de la his o iog a ía asca más
ecien e, pocos in es igado es se han cen ado en Vizcaya, y cuando lo han hecho,
ha sido pa a es udia o as ma e ias como la e olución socio-polí ica, y du an e o o
pe iodo his ó ico, pese a que en abajos ecien es lo izcaíno es á cob ando más in-
e és, dado que, además de esul a de ensi amen e ele an e, enía un o denamien o
ju ídico mejo pe ilado.
Pa a el análisis del modelo de apo ación de homb es de los e i o ios ascos
a los con ingen es eales du an e el pe iodo ba oco es necesa io e e encia los con
los es udios sob e la o ganización mili a de la mona quía española, en gene al, y de
Cas illa, en pa icula . Sin emba go, es o no ha sido posible has a echas ecien es, en
buena medida po la ausencia de in e locu o es, ya que hubo escasos es udios sob e
eclu amien o en los einos ibé icos has a la eclosión de la his o ia mili a como dis-
ciplina en las úl imas décadas (Jiménez, 2015). Sólo en echas ecien es se ha azado
el mapa comple o de los di e sos mecanismos de eclu amien o en Cas illa, g acias a
los abajos de An onio José Rod íguez He nández y An onio Jiménez Es ella, quie-
nes han es udiado las lógicas y obligaciones de apo aciones de ensi as de las p o-
incias ascas, encuad ándolas en el conjun o de Cas illa (Jiménez, 2009, pp. 73-84;
Rod íguez, 2011, pp. 213-282).
Valiéndonos de los log os de los abajos ci ados, en es e a ículo amos a cen-
a nos en el es udio de los denominados «a mamen os ex e io es», y más en conc e-
o, en la pa icipación de las es p o incias en la de ensa del conjun o median e los
se icios de homb es pa a los con ingen es e es es, eligiendo pa a ello un con ex o
c í ico. La p esencia de o iundos de los e i o ios ascos en los con ingen es eales
del pe iodo e a ele an e, como e leja on mul i ud de ex os li e a ios con empo-
áneos, en los que pa icipaba algún izcaíno —en sen ido amplio, en endido como
sinónimo de ascopa lan e y, po lo an o, o igina io de Vizcaya, Ála a o Guipúz-
coa—, hidalgo y soldado (Lega da, 1953, pp. 23-35 y pp. 308-325). El e ane o
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«Más de un izcaíno». Lec u as de los se icios de homb es y los ma cos o ales de los e i o ios
ascos en la época de los Aus ias: el minis e io del Conde-Duque de Oli a es, 1621-1643 133
cas ellano así lo ecogía, como queda e lejado en la ecopilación hecha po Gonzalo
Co eas, publicada en 1627. En ella apa ecen a ios e anes e e en es a Vizcaya
—en su signi icado amplio— y sus na u ales, en e los que se encuen a el siguien e:
«En nao y en cas illo, no más de un izcaíno», añadiendo a englón seguido el mo i o
del mismo: «po que son cap ichosos y se aúnan» (Co eas, 1906, p. 116). En es e a -
ículo nos cen a emos en esos izcaínos que si ie on en ie a, en cas illos y, sob e
odo, en los ejé ci os.
2. Una(s) lec u a(s) de los se icios de los e i o ios ascos
de la época de los Aus ias. El minis e io del conde-duque
de Oli a es (1621-1643): odo con e ge en Fuen e abía
Escogemos a con inuación un momen o signi ica i o y conc e o de la his o ia
mili a de la mona quía española pa a e las lec u as que hicie on de las obligacio-
nes mili a es, en gene al, y de la apo ación de homb es a los con ingen es eales, en
pa icula , an o las ins i uciones locales —en nues o caso, las ascas—, como la
co ona. El con ex o en que dicho momen o acaeció ue de ensiones en o no a los
se icios mili a es en onces, esul ando a su ez a pos e io i un luga de ecue do
pa a los de enso es del sis ema de eclu amien o posibili ado po los ma cos ju í-
dico-ins i ucionales. Así sucedió con la illa de Fuen e abía y su si io y soco o en
1638, que ue —jun o con las consecuencias pos e io es al mismo— uno de los p in-
cipales acon ecimien os bélicos que u ie on luga en la egión du an e el pe iodo de
los Aus ias.
En el espacio de Fuen e abía y la on e a del Bidasoa con el eino de F ancia
con e gían múl iples ac o es, in e eses y ju isdicciones (T uchuelo, 2017; Cha a ía,
2012). La población e a una illa guipuzcoana con una elación ensa con los ó ganos
de gobie no del es o de la p o incia. La exis encia de un p esidio y de una au o idad
mili a egia y de con ingen es de homb es some idos a la ju isdicción mili a hacían
del luga un oco de ensiones. Asimismo, la pa icipación de los na u ales de los
e i o ios ascos en su de ensa, e incluso su en ada y some imien o a los mandos
mili a es designados po el ey, e an cues iones dispu adas. En el caso de Guipúzcoa,
si bien se a aba de su de ensa, ehusaba el some imien o de sus na u ales a una au o-
idad mili a designada po las au o idades eales, dado que con aba con sus p opios
mandos mili a es. Pa a Ála a y Vizcaya el auxilio de esa illa suponía la eme gencia
de un espacio de ensión en e los dos a mamen os, pues o que implicaba la salida de
homb es ue a de sus espec i os lími es. El seño ío de Vizcaya no concebía Fuen e-
abía como p opia de ensa, ya que pa a él p imaba la p o ección de la cos a izcaína
y sus once pue os, si bien es aba dispues o a en ia homb es a la on e a e es e
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en caso de ex ema necessi as. Ála a, po su pa e, pa eció más dispues a a excede
sus lími es y posibili a que sus na u ales pa icipasen en la de ensa de la on e a
guipuzcoana (T uchuelo, 2007, pp. 262-266).
El comienzo de la gue a con F ancia en 1635 mudó es e pano ama, ya que a
pa i de en onces pe dió ni idez la cla a di e encia en e los se icios ex e io es de
gen e de ie a y la au ode ensa. Pa a los p ime os se había consolidado un p ocedi-
mien o que comenzaba con el en ío de una misi a, p esen ada po el delegado egio
—el co egido en Vizcaya y Guipúzcoa, el dipu ado gene al en Ála a—, an e los
p ocu ado es eunidos en las Jun as Gene ales. Es as espondían bien accediendo a
la solici ud o bien echazando los é minos en los que se había p esen ado —núme o,
des ino u o as condiciones— o ehusando hace el se icio, ab iendo en los dos úl-
imos casos una ase de in ensas negociaciones. Hemos u ilizado el e bo consolida
po dos azones: p ime o, po que no e a mecanismo que se encon ase esc i o en los
o denamien os ju ídicos de los e i o ios ascos de la época, lo que no ue óbice pa a
que ue a es ableciéndose y de iniéndose como el p ocedimien o de eclu amien o de
soldados en esas p o incias. Y, segundo, po que en es e con ex o c í ico, con unas
c ecien es necesidades de ecu sos humanos pa a la gue a, las nega i as y e icen-
cias de las ins i uciones ascas a concede los se icios eclamados en los é minos
demandados, lle a on a la co ona a inqui i y a cues iona los undamen os ju ídicos
de es a ó mula.
Los ó ganos de gobie no local, p incipalmen e las asambleas denominadas
Jun as Gene ales, jugaban un papel esencial en es e p ocedimien o de « eclu amien-
o in e media io» (Thompson, 1981, pp. 145-151). En es e pun o se hace necesa io
expone algunos asgos sob e su e olución. En Vizcaya, esas asambleas ue on pe -
diendo espacio polí ico y ju ídico p opio en a o p ime o del egimien o gene al y,
después, del egimien o pa icula , que de ino inalmen e en la dipu ación (Zabala,
2014). En Guipúzcoa se dio un enómeno semejan e, con un c ecien e p o agonismo
del mismo ó gano colegiado educido, llegando a exis i una e sión especializada
llamada dipu ación a gue a (Ruiz, 1997, pp. 206-209). Conside amos in e esan e
apun a que, además de los ac o es locales que a o ecie on la apa ición y conso-
lidación de es os ó ganos educidos, la co ona ambién pudo a o ece su c ecien e
papel, ya que la in e locución con ellos y sus posibles ac uaciones e an menos com-
plejas que con las asambleas gene ales, dado que pa icipaban menos ac o es. En es e
sen ido, y pa a el caso que es udiamos, no con iene ol ida que oda ía esonaban los
«ecos de la ma xinada» de 1631-1634 y que un cie o emo a las Jun as Gene ales
pe i ía en el ecue do an o de los minis os eales como de muchos miemb os de
la oliga quía izcaína (Me ino, 2017a). El p oyec o del es anco de la sal y la oposi-
ción en los e i o ios ascos, que alcanzó in es iolen os en Vizcaya, ambién puso
en e idencia las limi adas posibilidades de ac uación y pode an o de los minis os
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«Más de un izcaíno». Lec u as de los se icios de homb es y los ma cos o ales de los e i o ios
ascos en la época de los Aus ias: el minis e io del Conde-Duque de Oli a es, 1621-1643 135
eales en la egión como de las éli es locales a la ho a de con ola a los jun e os y la
población local.
Al igual que sucedía en o as egiones de la mona quía, la negociación de los
se icios de homb es e a un espacio de opo unidades pa a esas oliga quías, quienes
podían ob ene me cedes y ca gos po su labo mediado a (Saa ed a, 2017), bien
median e su inca dinación en el se icio mili a o median e la ob ención de me cedes
y ecompensas como con ap es ación a los se icios que p es aban en la p o incia.
En el p ime caso, las pa en es en blanco pa a la designación de los mandos mili a es
de las unidades le an adas pa a el se icio eal adqui ie on una g an impo ancia
pa a las éli es ascas y su p omoción en los ejé ci os (Rod íguez, 2007 y 2012, pp.
440-442). En el segundo caso, la negociación de esos se icios solía i acompañada
de una polí ica selec i a del ey a la ho a de o o ga me cedes y ecompensas pa a
aquellos que se signi icasen en la consecución de los designios egios, o cuya p ee-
minencia hiciese ecomendable que se les u ie a en es ima y ue an ecompensados
(Angulo, 2015; Imízcoz, 2009). Pe o la co ona ambién podía hace la lec u a in e sa
de es a polí ica de do u des basada en los se icios mili a es. Si la concesión de es-
os a o ecía la in eg ación de esas éli es en la mona quía, la nega i a a ealiza los
podía pe judica las, sob e odo si pa a unda la incidían ema ca el égimen ju ídico
di e enciado de la p o incia. Así lo mani es ó el p opio Felipe IV, quien, exaspe ado
po la nega i a de las en idades e i o iales ascas a concede la can idad de homb es
eque ida pa a los con ingen es eales en los é minos plan eados, llegó a suge i que
Vizcaya y Guipúzcoa uesen conside ados «sepa ados en odo y po odo», lo que
implicaba que sus na u ales no dis u asen de ca gos y hono es en Cas illa4.
Con iene epa a en un aspec o esencial como e a el conocimien o po pa e de
la del ey y sus minis os de la si uación y de algunos elemen os undamen ales de los
e i o ios. Cues iones que e an muy ele an es espec o al cuán o y al cómo p ocede
al eclu amien o de las opas, siendo necesa io conoce p e iamen e los ecu sos
humanos y económicos, así como los de echos locales. En cuan o a lo p ime o, su
conocimien o de la egión e a muy limi ado. Comenzando po los ecu sos humanos
y económicos, a p incipios de la década de 1630, al que e impone el es anco sob e
la sal y los acopios o zosos ni siquie a pudo sabe cuál e a la población de Guipúz-
coa y Vizcaya (VV.AA., 2015, pp. 3-31). Y en lo que al ma co ju ídico se e ie e,
enemos que de ene nos en el conocimien o que las au o idades eales enían de los
o denamien os ju ídicos de cada una de las en idades e i o iales que componían la
mona quía. Sob e es o, di e sas uen es podían p opo ciona le in o mación, como
es el caso de los na u ales que se ían en la adminis ación eal y los minis os que
habían eje cido ca gos en o elacionados con ese e i o io o, y en caso de que es u-
4 Resc ip o de Felipe IV en la consul a del consejo de Gue a, Mad id, 7 de ab il de 1639, en A chi o
Gene al de Simancas (en adelan e AGS), Gue a y Ma ina (en adelan e GYM), leg. 1265.
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la mano de que en es a pa e es a [p o incia] ha usado no se unda en p i ilegio
sino en cos umb e en que con buena maña se ha ido adelan ando la p o incia [de
Guipúzcoa] con la asis encia de pe sonas que la han a o ecido.14
Pocos meses después, en ab il de 1639, el consejo de Cas illa, as analiza el
o denamien o ju ídico y los de echos de Vizcaya y Guipúzcoa, ei e ó que la mecá-
nica de los se icios y la negociación con las ins i uciones no e a p ecep i a, pues el
ey «no necesi a del consen imien o de es as p o incias pa a saca y le an a la gen e
necesa ia», dado que en el sobe ano esidía «la sup ema po es ad pa a hace gue a
y paz sin in e ención de los asallos», así como «ajus a los medios pa a la de ensa
y la o ensa»15. En cuan o a los p i ilegios, los conseje os y el mona ca hacían una
lec u a es ic i a de los mismos, concluyendo que se educía a un asun o de emu-
ne aciones y sala ios, y que es os e an la condición su icien e en o den a ob ene los
homb es eque idos. Todo lo que supusiese excede la no e a sino un «medio sua e»,
como lo e a encauza la pe ición a a és de los ó ganos p o inciales. En es e pun o
an o Felipe IV como el consejo de Cas illa coincidían p ác icamen e en lo esc i o
po es e úl imo al a i ma que el Fue o «no solo les excusa, an es p esupone la obli-
gación pagándoles V. Majd. sueldo»16. Aho a bien, desde las ins i uciones ascas se
hacía una lec u a muy di e en e. Pa a es as, el pago de un es ipendio a los homb es
esul aba una condición necesa ia pa a que el se icio u ie a luga —aunque ocasio-
nalmen e un se icio ex e io pudie a se cos eado po el e i o io—, si bien no e a
su icien e. P e iamen e debía exis i una negociación al obje o de que, a endiendo a
las necesidades y si uaciones locales, se alcanzase la can idad de homb es necesa ia.
Y ahí adicaba uno de los pun os de icción en e ambas lec u as: lo dispues o en los
o denamien os ju ídicos —signi ica i amen e en el Fue o de Vizcaya— o de endido
po las ins i uciones locales e a un pun o de llegada pa a la co ona, mien as que pa a
es as e a el pun o de pa ida de las negociaciones.
El éxi o de Fuen e abía lle ó a e i i el espí i u —que no la ó mula ni es-
cala— de la Unión de A mas, al hace se un llamamien o a la apo ación de homb es
po pa e de dis in as en idades e i o iales ibé icas, lo que pe mi ió con apone
modelos y compa a las dis in as ac i udes. El p opio Felipe IV pudo así con as a
el compo amien o de los na u ales de A agón y sus ins i uciones con los de los e i-
o ios ascos, denunciando que es os úl imos se ab ogaban «p i ilegios, cuando los
14 Vo o del p o ono a io Je ónimo de Villanue a, sob e las ac uaciones del consejo de Can ab ia, s. .
(diciemb e de 1638), en AGS, GYM, leg. 1275.
15 Consul a del consejo de Cas illa, Mad id, 16 de ab il de 1639, en AHN, CCSS, leg. 7155.
16 Consul a del consejo de Cas illa, Mad id, 23 de ma zo de 1639, en AHN, CCSS, leg. 7155. Unos
días an es, el p opio mona ca se había exp esado en é minos semejan es. Consul a del consejo de
Es ado y Gue a, Mad id, 28 de eb e o de 1639, en AGS, GYM, leg. 1265

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«Más de un izcaíno». Lec u as de los se icios de homb es y los ma cos o ales de los e i o ios
ascos en la época de los Aus ias: el minis e io del Conde-Duque de Oli a es, 1621-1643 143
a agoneses se es án ajus ando a cuan o es mi an ojo, cuan o y más a mi olun ad»17.
A ello se añadía que el des ino de los homb es e a un ejé ci o que había de enca ga se
de de ende la on e a pi enaica occiden al. Las co es y los ó ganos de gobie no
de los dis in os einos ibé icos de la mona quía es aban apo ando homb es pa a la
gue a. En el caso de Na a a, sus co es pe mi ie on en 1642, y po p ime a ez, que
sus e cios, le an ados pa a la de ensa del p opio eino, saliesen ue a de los con ines
del mismo, pa a pa icipa en la gue a de Ca aluña (Flo is án, 1984).
Tabla 1. Se icios ex e io es de homb es negociados con las ins i uciones
del seño ío de Vizcaya, 1635-1643
Año Can idad
solici ada Des ino Respues a del seño ío Can idad
concedida
1635  Se i donde se le o dena e P e enida 
1636 400 in an es Soco e al ca denal-in an e Concedido 
 600 in an es Pa a lo que mande el i ey Denegado 
1637 600 in an es Ejé ci o de Labo Uni lo a los 400 de Flandes y o ma
un Te cio. Se inc emen a la ci a. 1.400
 400 ma ine os Colabo ación con la le a que hace
el eedo I azago ía  
P es o pa a acudi a la on e a Se acuda cuando haya a iso
1638 P es o pa a su de ensa Concedido 
 2.500 in an es De ensa de Guipúzcoa Se conceden 600 
 In an es De ensa de Guipúzcoa —con
pe ición de la p o incia—
Se concede un e cio de 1.000 —
incluidos los sup a 600— 1.000
Soldados de ma A mada de Lope de Hoces
 50 In an es Co onelía del conde-duque Concedido 50
 400 In an es Ejé ci o de Can ab ia Concedido 400
1639 1.000 homb es A mada Imposible dadas las ci cuns ancias 
1640 50 in an es Co onelía del conde-duque Concedido 50
 In an es Llena el núme o de 400 soldados
del ejé ci o eal Se conceden 200 como nue o se icio 200
1641 In an es Ejé ci o eal Concedido, pe o pa a eclu a ue a
de Vizcaya 400
1642 In an es Jo nada de A agón Concedido 200
 200 homb es P esidio de San Sebas ián El seño ío no iene obligación 
1643 200 in an es Soco o de Na a a o Guipúzcoa Concedido 200
100 in an es Ejé ci o de A agón Denegado po los 200 in an es
concedidos
To al
cuan i icable 6.500 
3.900
Fuen e: JJRRB, . XI-XIII. En cu si a, algunos o os se icios signi ica i os.
17 Consul a del consejo de Gue a, Mad id, 7 de ab il de 1639, en AGS, GYM, leg. 1265.
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Los e i o ios ascos ambién se suma on a los ejé ci os eales u o de las
negociaciones de los se icios ealizadas en los años pos e io es al si io de Fuen e-
abía. Pese a las al e na i as que se ba aja on, las necesidades que imponía la gue a
lle a on a la co ona a acep a el medio de los se icios como el único que, den o de
las p emisas mili a es y de los ma cos ju ídico-ins i ucionales exis en es, ga an izaba
la ob ención de las can idades necesi adas. Encauzadas las demandas a a és del
consejo de Can ab ia, uc i ica on median e sucesi as negociaciones con las Jun as
Gene ales y ó ganos de gobie no locales, los cuales espondie on con concesiones y
nega i as, como se puede comp oba a a és de los da os de Vizcaya ( éase abla 1).
Los acue dos se undaban no an o en los o denamien os ju ídicos, si bien se apelaba
a las limi aciones impues as po ellos, como en el con ex o socio-económico del e-
i o io y su necesidad de au ode ensa, y con ello de la sal agua da de la on e a, así
como del desgas e que habían p oducido los se icios p es ados en años an e io es
y las le as de ma ine os que lle a on a cabo algunos asen is as (Me ino, 2017a, pp.
164-166).
Una des acada igu a de los úl imos años del alimien o del conde-duque de
Oli a es nos o ece una in e esan e e e encia epilogal. Tal es el caso de Juan Bau is-
a de La ea, un des acado ju is a de la época, cuya ida y ob a han sido es udiadas
po Paola Volpini (2010), y que pa icipó en esas negociaciones con las en idades de
los e i o ios ascos como miemb o del consejo de Can ab ia.
Fo mado en la Uni e sidad de Salamanca, as abaja como oido en la chan-
cille ía de G anada accedió a di e sos ca gos en los ó ganos cen ales de la mona -
quía, siendo nomb ado miemb o del consejo de Cas illa en 1642. Desde sus di e sos
ca gos La ea de endió los in e eses y de echos del ey y la au o idad de sus minis-
os. A su dila ada ayec o ia como se ido de Felipe IV añadía un componen e
ele an e pa a nues o es udio pues, aun habiendo nacido en Mad id, e a de o igen
izcaíno, y dueño de la casa sola de los La ea en Echano —Vizcaya—. Tal ez po
su in e és pa icula en los asun os de su ie a ealizó unos comen a ios sob e los
Fue os de Vizcaya, que no han sido localizados, y que le alie on se conside ado el
más ele an e «comen a is a a es e cue po de ue os izcaínos» (F ankenau, 1993,
pp. 460-463). Pe o sí disponemos de los apun es que hizo sob e dicho o denamien o
en su ob a Allega ionum iscalium. Un abajo publicado en dos olúmenes, edi ados
en 1642 —el p ime o— y 1645 —el segundo—, de cuyo éxi o dan cuen a las es
eediciones que conoció en el siglo x ii. En dicha ob a, en e o as muchas ma e-
ias, e lexionó sob e cuándo los asallos debían segui al ey en la gue a (Allega-
io LXII, en La ea, 1665, pp. 310-314). T as de ende su obligación y ecoge que
«necessi as ca ea lege», desg anaba un caso que conocía de p ime a mano, el de los
«Bizcainos», explicando pa a ello las di e sas obligaciones ecogidas en el Fue o de
Vizcaya, señalando el á bol Mala o como lími e es ipendia io y a i mando que, pese
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«Más de un izcaíno». Lec u as de los se icios de homb es y los ma cos o ales de los e i o ios
ascos en la época de los Aus ias: el minis e io del Conde-Duque de Oli a es, 1621-1643 145
a lo dispues os en el Fue o y a la condición hidalga de los izcaínos, «cum publica
ge necessi as», es os es aban dispues os a enuncia a sus p i ilegios e inmunida-
des y acudi al se icio del mona ca a su cos a. Una disposición que habían mos ado,
según ecogía La ea, du an e el si io de Fuen e abía de 1638.
3. Re lexiones inales:lamemo iadelá bol Mala o
Juan Bau is a de La ea ecu ía a los izcaínos como exponen es de una obli-
gación y de un ma co p i ilegiado que podía se aspasado po una comunidad cuan-
do la necessi as lo eque ía. Ligaba así unos p incipios con un o denamien o —el
Fue o de Vizcaya—, ejempli icándolo con lo acon ecido en un suceso conc e o –el
asedio y la de ensa de la illa de Fuen e abía.
Los p incipios de la cul u a ju ídico-mili a la en e —necessi as, leal ad, obli-
gaciones mili a es, de ensa y au ode ensa—, las no mas ju ídicas de ca ác e gene al
y los o denamien os ju ídicos locales, como el Fue o de Vizcaya, se ían de base
sob e la que cons ui la e ce a dimensión, la conc eción del se icio. Es a, además,
es aba condicionada po el desen ol imien o pa icula de cada egión y la si uación
de la mona quía, así como de los ac o es que in e enían. Los ma cos ju ídicos y los
p i ilegios de las p o incias ascas e an pa icula es en lo e e en e a las cues iones
mili a es, aunque en es e pun o hubiese simili udes an o en e ellos como con lo que
sucedía en los o os e i o ios.
Hemos insis ido en la impo ancia de la imp esión y di usión del Fue o Nue o
de Vizcaya, ecopilado a comienzos de la e a de los Aus ias. Acudamos aho a al
o denamien o ju ídico de la ecina Guipúzcoa, cuya —nue a— ecopilación o al
ue edac ada, con i mada e imp esa a inales del siglo x ii. La e o mulación de
sus o denanzas, que habían sido edac adas en 1583, conc e aba en su í ulo XXIV,
«De las le an adas y cosas de gue a», ley I, «que los de es a p o incia no salgan de
ella sin se p ime o pagados de su sala io»18. Una no ma semejan e a la del Fue o
Nue o de Vizcaya, aunque sin asgos p opios, como la e e encia al á bol Mala o o
la conc eción de la can idad sala ial a pe cibi po los que salie an. Es e í ulo y ley
de las o denanzas ue on inco po ados a la Nue a Recopilación de Guipúzcoa, pe o
in oduciéndose unos é minos signi ica i os, que, si bien pudie on es a p esen es en
o os documen os, no e a así en el ex o de 1583:
Pe o como en es as e a p ecisso se obse asse con los Ca alle os Hijosdalgo na u-
ales, ecinos y mo ado es de la P o incia, lo que es con o me á su Fue o y á los
P i ilegios de que siemp e han gozado, han enido po bien los Ca olicos Reyes de
18 Recopilación de las Leyes y O denanzas de Guipúzcoa, Manusc i o, Tolosa, 15 de oc ub e de
1583, en Biblio eca Nacional de España, MSS/10463, ol. 122 .
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España de gua da selos, mandando que se les pague su sueldo po el iempo que
olun a iamen e si iessen ue a de su ie a, de o den de la P o incia y á ins ancia
de Sus Mages ades, (A ambu u, 2014, p. 636).
Las palab as señaladas en cu si a inciden en la necesidad de con a con la
aquiescencia de los na u ales e, igualmen e, con la pa icipación de la p o incia. La
obliga o iedad o la olun a iedad sob e la que se había cues ionado al mona ca en
1637 y la cos umb e que había «denunciado» el p o ono a io en 1638 quedaban de
es e modo elucidadas y enma cadas en el o denamien o ju ídico guipuzcoano a ina-
les del siglo median e su inse ción en la mencionada ecopilación.
La conc eción de la olun a ia pa icipación de los na u ales encauzada po
la p o incia en los con ingen es e es es eales ue a de los lími es de aquella se
ealiza ía, o a po la cos umb e o a po lo ecogido en los ex os o ales —aunque
odo ello esc u ado y cues ionado, como hemos is o—, a a és de las negociaciones
lle adas a cabo con las ins i uciones locales. En lo e e ido al pe iodo de los Aus ias,
es a íamos an e la his o ia de una negociación den o de los ma cos impues os po las
necesidades de la gue a, los o denamien os ju ídicos y po la cul u a ju ídica impe-
an e. En es e pun o, el caso de es os es e i o ios no dis a ía de lo sucedido en o as
ealidades peninsula es, como el eino de Valencia, donde se sucedían negociaciones
conc e as den o de una lógica cons i ucional (Pa do, 2001, pp. 431-435).
La his o iog a ía ha insis ido en la impo ancia de las cla es elacionales y el
papel de las oliga quías a la ho a de econs ui es a negociación, pe o no podemos
ol ida que la ac uación de es as úl imas es aba limi ada po las es uc u as y diná-
micas económicas, sociales y ju ídico-ins i ucionales de cada e i o io, y la posible
con es ación popula que los se icios p es ados pudiesen p o oca . En lo e e en e
al aspec o ju ídico, hemos de sub aya la impo ancia an o del conocimien o como
del desconocimien o po pa e del ey y sus minis os de las complejas ealidades
de los e i o ios de los que se debían ob ene los homb es. La co ona negociaba en
ocasiones con ellos a ien as, sin ene una imagen p ecisa de su ealidad, lo que hacía
necesa io que ecu iese a ac o es locales, no sólo po su capacidad de mo ilización,
sino ambién po su conocimien o del e eno en sus múl iples dimensiones, en e
ellos, signi ica i amen e, la ju ídica.
Los ma cos ju ídicos y su unción de ensi a, unidos a las cons an es le as de
ma ine os, y a o as ci cuns ancias p opias, p opicia on que el mecanismo de apo a-
ción de homb es a los con ingen es e es es del ejé ci o eal que se consolidó en los
e i o ios ascos uese el de los se icios canalizados po las ins i uciones locales.
Como se ha apun ado, un mecanismo compa ido con o as en idades e i o iales
den o de Cas illa y de la mona quía española du an e los siglos x i y x ii, aunque
con especi icidades, como las señaladas po el co egido guipuzcoano en 1634. Po
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«Más de un izcaíno». Lec u as de los se icios de homb es y los ma cos o ales de los e i o ios
ascos en la época de los Aus ias: el minis e io del Conde-Duque de Oli a es, 1621-1643 147
lo an o, la cla e del sis ema de apo ación de homb es a los ejé ci os eales se encon-
a ía en su pe i encia pos e io , en la que end ían un ol esencial unas ins i uciones
p o inciales capaces in e p e a y de ende una de e minada lec u a de los p i ilegios.
Una ó mula que, al igual que el modelo de apo ación de homb es, e olucionó sob e
la base de las dis in as lec u as que se hicie on de los de echos locales, las cuales
es u ie on condicionadas a su ez po el con ex o gene al y la e olución de la cul u a
ju ídica. Pe o la no ma y el lími e ma cado po el á bol Mala o pa a Vizcaya y sus na-
u ales seguían es ando p esen es, azón po la cual en pleno siglo x iii su dipu ación
conside ó necesa io eplan a lo y p ese a su memo ia. Más aún, pa a hace en e a
las lec u as c í icas y a los cues ionamien os explíci os de sus de echos y p i ilegios,
desde el ámbi o asco se esg imi ían, p ime o, y se blandi ían, después, los se icios
p es ados po los na u ales y ehiculados po las ins i uciones locales, pa a de ende
su igencia y capacidad de adap ación. E an el es anda e ena bolado pa a demos a
la impo ancia de cada uno de los e i o ios y sus na u ales en la p o ección mili a
de la mona quía, y pa a de ende los ma cos ju ídicos y p i ilegios, al y como puede
obse a se en lo e e en e a la hidalguía uni e sal de izcaínos y guipuzcoanos, algo
que ue ema cado po el licenciado Poza en su abajo sob e la de ensa de la nobleza
de los p ime os, y que quedó ecogido en la documen ación e e en e a los segundos.
De ahí que, pese a las ecomendaciones del e ane o cas ellano, en los cas illos —y
en los ejé ci os— de los mona cas hispanos, hubiese más de un izcaíno.
AGRADECIMIENTOS
Es e abajo ha sido elabo ado den o del p oyec o MINECO «Unión, inculación y
pe enencia a la Mona quía española (siglos x i-x iii)» (Re . DER2017-83881-C2-
1-P), que coo dina Jon A ie a Albe di en la UPV/EHU. La edición de es e abajo
ha sido posible g acias a la ayuda del P og ama de G upos de Po encial C ecemen o
concedida po la Conselle ía de Cul u a, Educación e Uni e sidade da Xun a de Ga-
licia al GI-1921 de la USC (Re e encia: GPC, ED 431B 2021/06).

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