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HC
* Co espondencia a / Co esponding au ho : Daniel Pé ez Zapico. Depa amen o de His o ia Con empo ánea. Facul-
ad de Filoso ía y Le as. Uni e sidad Au ónoma de Mad id. Campus de Can oblanco. C/ F ancisco Tomás y Valien e 1.
28049, Mad id (España) — [email p o ec ed] — h ps://o cid.o g/0000-0002-5751-3734
Cómo ci a / How o ci e: Pé ez-Zapico, Daniel (2025). «“La elec icidad es cosa diabólica”: cambio ecnológico, mode ni-
dad y ca olicismo du an e la Res au ación (1880 – ca. 1920)», His o ia Con empo ánea, 79, 757-788. (h ps://doi.o g/10.1387/hc.24739).
Recibido: 31 ma zo, 2023; acep ado: 12 diciemb e, 2023.
ISSN 1130-2402 — eISSN 2340-0277 / © UPV/EHU P ess 2025
Es a ob a es á bajo una Licencia
C ea i e Commons A ibución-NoCome cial-SinDe i adas 4.0 In e nacional
ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277
His o ia Con empo ánea, 2025, 79, 757-788
h ps://doi.o g/10.1387/hc.24739
«LA ELECTRICIDAD ES COSA DIABÓLICA»:
CAMBIO TECNOLÓGICO, MODERNIDAD Y CATOLICISMO
DURANTE LA RESTAURACIÓN (1880-CA. 1920)
«ELECTRICITY IS AN EVIL THING»:
TECHNOLOGICAL CHANGE, MODERNITY AND CATHOLICISM
DURING THE SPANISH RESTORATION (1880-CA. 1920)
Daniel Pé ez-Zapico*
Uni e sidad Au ónoma de Mad id, España
RESUMEN: Es e a ículo con ibuye al es udio de las in e acciones en e ca olicismo y ecnolo-
gía en la España de inales del siglo xix y comienzos del siglo xx. Pa a ello, adop a una pe spec i a
que oma en cuen a la inco po ación de adelan os écnicos iden i icados con la mode nidad ecno-
cien í ica en la ida co idiana de la sociedad española; en conc e o, se analiza la ecepción e im-
plan ación de la luz eléc ica en los emplos y cul o ca ólico. El obje i o es demos a cómo la pe s-
pec i a de la his o ia (cul u al) de la ecnología puede en iquece deba es his o iog á icos cen ales
en el es udio del ca olicismo inisecula como la ecomposición de la eligión en la mode nidad,
los con lic os en e cle icalismo y an icle icalismo en el espacio de uso público, la cons ucción de
la mo ilización y p o es a ca ólica o los deba es ace ca de la emasculinización de la eligión a co-
mienzos del siglo xx.
PALABRAS CLAVE: his o ia, elec icidad, ecnología, ca olicismo, Res au ación, España.
ABSTRACT: This a icle makes a con ibu ion o he s udy o he in e play be ween Ca holicism
and echnology in Spain in he la e nine een h and ea ly wen ie h cen u ies. To his end, i akes a
pe spec i e ha conside s he inco po a ion o echnical de ices iden i ied wi h echno-scien i ic
mode ni y in he daily li e o Spanish socie y; in pa icula , i add esses he ecep ion and imple-
men a ion o he elec ic ligh in Ca holic chu ches and wo ship. The aim is o illus a e how cul-
u al his o ies o echnology can enhance cen al his o iog aphical deba es in he s udy o la e-19 h
cen u y Ca holicism. This includes he econ igu a ion o eligion in mode ni y, he con lic s be-
ween cle icalism and an icle icalism in he public space, he cons uc ion o Ca holic mobiliza ion
and p o es , o he deba es abou he e-masculinisa ion o eligion in he ea ly 20 h cen u y.
KEYWORDS: his o y, elec ici y, echnology, Ca holicism, Res o a ion, Spain.
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Daniel Pé ez-Zapico
In oducción
Es de sob a conocida la eacción an icle ical que el es eno de la
ob a Elec a de Beni o Pé ez Galdós gene ó en ene o de 1901. En e
o os elemen os, la pieza ea al es ablecía una cla a dico omía en e
mode nidad y adición ep esen ada po la lucha en e Máximo, jo en
cien í ico deseoso de desposa a Elec a, y el iejo cu a Pan oja, quien
p e endía enclaus a la. No e a casual que la ciencia, ep esen ada po
Máximo, apa eciese como aliada de los sec o es p og esis as en e a un
ca olicismo ep esen ado como e a da o io e in ansigen e. De hecho,
Elec a pa ía del cliché, cons uido y di undido a pa i del úl imo e -
cio del siglo xix, de la secula oposición en e ciencia y eligión, y de la
inculación de la p ime a con de e minados p oyec os secula izado es.
En es e con ex o, José de Ala cón publica ía una suge en e ca ica u a en
la que Galdós apa ecía blandiendo una po en e bombilla eléc ica con el
í ulo de su amosa ob a en el c is al ( e Figu a 1). La b illan e luz ilu-
minaba la supe icie de la península ibé ica, sacando ambién de la pe-
numb a a dos igu as agazapadas más allá de los Pi ineos. Se a aba
de las ó denes eligiosas ancesas, some idas a las medidas secula iza-
do as de los sucesi os gobie nos de Pie e Waldeck-Rousseau (1899-
1902) y Louis Combes (1902-1905) y que amenazaban con da el sal o a
España. La elec icidad, en es e sen ido, se pe ilaba como ecu so ma-
e ial pe o ambién simbólico en los con lic os en e sec o es laicos y
con esionales a comienzos del siglo xx; de hecho, las celeb aciones de
la luz eléc ica en la cul u a ecnocien í ica y secula de inales del si-
glo xix la habían con e ido en una de las mayo es ep esen aciones de
la mode nidad cien í ica e indus ial.1 Pe o ¿es aba el ca olicismo espa-
ñol i emediablemen e en en ado a la llamada «ci ilización mode na»?
¿Qué posibilidades ab ía la dimensión ecnológica de la mode nidad a la
Iglesia de la Res au ación? Es e a ículo esponde a es as p egun as es-
udiando la con es ada inco po ación de la luz eléc ica en las iglesias y
su mo ilización en o os con ex os de cul o en el ánsi o del siglo xix
al xx. El obje i o es señala cómo la his o ia (cul u al) de la ecnología
puede esul a ú il en los análisis de las in e acciones en e mode nidad
y eligión en el con ex o español.
1 Alain Bel an ha señalado las asociaciones en e elec icidad y la cul u a polí ica
del epublicanismo ancés, sob e odo a a és de su ep esen ación alegó ica como Hada
Elec icidad (Fée Élec ici é). Ve , Bel an y Ca é, 1991.
«La elec icidad es cosa diabólica»
h ps://doi.o g/10.1387/hc.24739 759
Figu a 1
BIBLIOTECA VITURAL MIGUEL DE CERVANTES. Ca ica u a de Galdós con
poema ealizada po José de Ala cón. s. . Lib e acceso <h ps://www.ce an es i ual.
com/ob a- iso /elec a-d ama-en-cinco-ac os--0/h ml/ 4 1496-82b1-11d -acc7-
002185ce6064_18.h ml>. [Úl ima consul a. 18 de ene o de 2025].
Den o de las ciencias sociales, el pa adigma de la mode nización se
ha ca ac e izado, en e o os aspec os, po la secula ización, sob e odo,
en las sociedades occiden ales. Se a a de un p oceso ca ac e izado po el
i emediable decli e de la eligión como sis ema social y cul u al, y po la
sepa ación de la Iglesia y el Es ado en el ma co de la cons ucción de es-
ados cons i ucionales.2 No obs an e, es e pa adigma ha sido some ido a
2 Sob e el modelo de la secula ización en la eo ía social, e Giddens, 2010, pp. 733-755.
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Daniel Pé ez-Zapico
una in ensa e isión en las úl imas décadas. En pa icula , se han c i icado
sus p esupues os excesi amen e eleológicos y de e minis as al condena
a la eligión a una posición eac i a y es á ica, o de elación excluyen e
con una mode nidad donde la e y las ins i uciones eligiosas acaba ían
ocupando una posición ma ginal o limi ada a la es e a p i ada.3 Los au-
o es que p opugnan una nue a comp ensión del cambio eligioso en la
época con empo ánea animan a analiza los p ocesos de « econ igu a-
ción» o de « ecomposición eligiosa» pa a desen aña la compleja y casi
siemp e con adic o ia ans o mación de las ins i uciones y p ác icas eli-
giosas en la mode nidad.4 En España, nume osas ob as han con ibuido a
la eno ación eó ica del análisis del con lic o en e sec o es cle icales y
an icle icales en las úl imas décadas, señalando la a iedad de ecu sos,
es a egias y p opues as empleados po el ca olicismo pa a esponde a los
desa íos de la mode nidad. Lejos de la con on ación y de oposiciones bi-
na ias, las espues as del ca olicismo español y eu opeo a la mode nidad
(incluyendo au o idades y laicos) no ue on me amen e eac i as, sino
que incluye on un p oyec o p eciso de eca olización de la sociedad a a-
és del eajus e y e o mulación de la mode nidad, incluso con ibuyendo
a enómenos que han sido desc i os como mode nos.5
Desde la his o ia y la sociología de la ecnología ambién se han e-
plan eado las asociaciones adicionales en e mode nidad y ecnología.
Ciencia y ecnología han jugado un papel de p ime a magni ud en las des-
c ipciones más ecuen es de la mode nidad como esul ado del desencan-
amien o de la na u aleza, al se esponsables de la apa ición de una nue a
acionalidad epis emológica y adminis a i a inculada a la p ác ica ec-
nocien í ica.6 En las es úl imas décadas la his o iog a ía in e nacional ha
3 Algunas c í icas y modelos al e na i os al pa adigma de la secula ización en Alonso,
2003, pp. 137-139; Louzao Villa , 2008, pp. 333-341; De la Cue a Me ino, 2015.
4 Louzao Villa , 2008; De la Cue a Me ino, Louzao Villa y Rod íguez-Lago, 2017.
La pe spec i a global y compa ada ha sido esencial pa a de ende pos u as más abie as en
el análisis his ó ico de las elaciones dinámicas en e mode nidad y eligión. Ve Ramón
Solans, 2019, pp. 63-103.
5 Des aca el desa ollo de una nue a cul u a asocia i a donde acomoda las necesida-
des de homb es, jó enes y muje es, el uso de ác icas mode nas como los pe iódicos con e-
sionales pa a mo iliza la opinión pública, la o ganización de e en os masi os como pe e-
g inaciones, o la con ibución del ca olicismo a la o mación de iden idades cul u ales, de
géne o o nacionales. Ve , en e o os, Bo i, 1992; De la Cue a Me ino, 1999; Rújula Ló-
pez y Ramón Solans, 2017; Blasco He anz, 2003 y 2005.
6 Roche , 2006, pp. 293-295.
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«La elec icidad es cosa diabólica»
cues ionado las mane as en las que ciencia y eligión han sido imagina-
das como pe enecien es a dos es e as de conocimien o y expe iencia on-
ológicamen e di e enciadas.7 His ó icamen e, ha habido con e gencias
en e ciencia, ecnología y e; de hecho, las p eocupaciones cien í icas y
eológicas no han sido mu uamen e excluyen es en el pasado, al menos
has a el siglo x ii-x iii, o incluso has a la apa ición del Da winismo en
el siglo xix, dependiendo de los di e en es con ex os cul u ales y nacio-
nales.8 Nume osos ejemplos p ueban cómo el lenguaje de la mode nidad
no cons i uía (ni cons i uye) el único ma co desde el que ap opia se de las
inno aciones o las eo ías cien í icas. La oman ización, mis i icación o
los p ocesos de e ichización de la ecnología o la ciencia e elan la capa-
cidad de de e minadas c eencias y sis emas de e pa a sus en a p ác icas
ecnocien í icas.9 Además, los modos en que lo mis e ioso ha dado o ma
a la ecepción pública de las inno aciones y expe imen os cien í icos
mues an cómo la ciencia, con su p e endida acionalidad, no ha supues o
el comple o desencan amien o del mundo mode no; al con a io, ciencia y
ecnología apa ecen eencan adas en sociedades p e endidamen e secula-
izadas.10
En suma, la his o iog a ía más ecien e señala la necesidad de analiza
las unciones y usos sociales de de e minadas eo ías cien í icas y a e-
7 Una c í ica clásica a la conocida como « esis del con lic o» en e ciencia y eligión
en B ooke, 1991. Pa a una e isión de la cons ucción his o iog á ica de ciencia y eligión
como ca ego ías di e enciadas, e Na a o, 2022; Na a o y Tampakis, 2023. Algunos
desa ollos ecien es en Dixon, Can o y Pum ey, 2010; Numbe s, 2009; S olow, 2013.
Los es udios de ciencia, ecnología y sociedad (STS) se han enca gado de desmen i ideas
hegemónicas y de e minis as ace ca de la asociación de concep os como «mode nidad» y
«p og eso» con la ciencia y las écnicas (casi siemp e occiden ales). Dado que la mode ni-
dad es una ca ego ía compleja cuyos con enidos dependen del signi icado que le o o guen
los ac o es his ó icos, algunos au o es en a izan la exis encia de «mode nidades al e na i-
as» (Feenbe g, 1995) o «múl iples» (Eisens ad , 2000), e elando la plu alidad de agen-
das ideológicas en las que ciencia y ecnología pueden inse a se. Un ejemplo in e esan e
pa a los p opósi os de es e a ículo, a pesa del ca ác e p oblemá ico de la noción de «mo-
de nidad eacciona ia», en He , 1984. Una c í ica a la noción de «mode nidades múl i-
ples» en Schmid , 2006.
8 Ve Saliba, 2007; Webs e , 1982; Be ucci, 2006; Hana i, 2000.
9 Da id Noble ha señalado cómo las concepciones occiden ales en o no al domi-
nio ecnológico de la na u aleza y o as o mas popula es de e en el p og eso en los si-
glos x iii y xix hunden sus aíces en el con ex o esca ológico del c is ianismo medie al.
Ve , Noble, 1997.
10 Ve Bensaude-Vincen y Blondel, 2008 o Delbou go, 2006. El caso de la elec ici-
dad y de las ecnologías eléc icas es especialmen e pe inen e. Ve Mo us, 1998.
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ac os ecnológicos si uados en con ex os eligiosos, polí icos o cul u ales
mucho más amplios. Es o se debe a que la asunción áci a de la uni e sa-
lidad de «ciencia» o « ecnología» (el en ecomillado alude a su concep-
ción como ca ego ías abs ac as, pe ec amen e dema cadas y con una
lógica in e na) no esul a ú il pa a comp ende su papel especí ico en el
con ex o español del momen o. Nociones como «ciencia» o « ecnología»
han enido signi icados cambian es a lo la go de la his o ia y esul a im-
posible a ibui les ca ac e ís icas p ecisas o es á icas (incluida la supues a
«mode nidad» de ambos), desconec ados de, po ejemplo, las pugnas
cien í icas, eológicas, polí icas o ins i ucionales del momen o. Es e a -
ículo, po an o, si úa la ecepción de las ecnologías eléc icas po pa e
del ca olicismo español den o del p oceso de con on ación en e sec o es
laicos y con esionales en el úl imo e cio del siglo xix y de «gue a cul-
u al» del que no escapa on los deba es en o no a la inno ación ecno-
lógica.11 En una es e a pública asnacional en la que se in e cambiaban
y adap aban modelos, y de la que España no ue ajena, una nue a cul u a
libe al popula izó ideas secula es donde de e minadas eo ías cien í icas
(no odas) apa ecían como un ins umen o ideológico mo ilizado pa a
e osiona la in luencia social, polí ica y cul u al de la Iglesia. Los in e -
cambios ue on especialmen e in ensos en aquellos países donde los po-
de es conse ado es adicionales es aban ín imamen e inc us ados en la
es uc u a del Es ado y se oponían a cualquie aspi ación libe al. Así, aun-
que la Res au ación supuso la ecupe ación económica y la eo ganiza-
ción in e na del ca olicismo as el Sexenio (a pesa de las descon ianzas
hacia el libe alismo y las di isiones in e nas en la década de los ochen a),
las ensiones y o ensi as an icle icales aumen a án a inales de siglo, as-
ladándose incluso al espacio de uso público. Además, as la de o a de
1898, de e minados ac o es ideológicos ( epublicanos, demóc a as y so-
cialis as, en e o os) iden i ica on a la Iglesia como la p incipal causa de
11 Ch is ophe Cla k y Wol gang Kaise han de inido los in ensos con lic os sob e
el luga de la eligión en las sociedades con empo áneas como «gue as cul u ales». Ve
Cla k y Kaise , 2009, pp. 1-11. Pa a F ancisco Ramón Solans es e p oceso se inicia en Es-
paña con el Sexenio Re oluciona io, dadas las medidas secula izado as del pe iodo, empe-
zando po la Cons i ución de 1869 y la sanción de la libe ad de cul os. Ve Ramón Solans,
2015, p. 431. Po su pa e, Joseba Louzao emplea la noción de «con lic o no ma i o» pa a
e e i se a la pugna en e dos modelos i econciliables (uno laico, o o con esional) con
isiones opues as en o no a la de inición de la comunidad nacional y al papel del ca oli-
cismo en ella, y cuyos con o nos y es a egias mo ilizado as queda ían de inidos du an e
la Res au ación. Ve Louzao Villa , 2008, pp. 343-347.
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«La elec icidad es cosa diabólica»
la decadencia nacional a lo la go del siglo xix; una ins i ución que, jun o
con o as ue zas polí icas, hab ía sido la esponsable de bloquea cual-
quie mode nización cul u al, económica e indus ial.12 No obs an e, los
sec o es cle icales ambién pa icipa on de los in ensos deba es encamina-
dos a de ini los con enidos y alo es de «ciencia» y « ecnología» dado su
alo es a égico en la legi imación de agendas polí icas di e sas.13
Es e a ículo, po an o, con ibuye al es udio de las in e acciones en-
e ca olicismo y ecnología en la España de inales del siglo xix y co-
mienzos del siglo xx den o de los p ocesos más amplios de « ecompo-
sición eligiosa» en la mode nidad. Pa a ello, adop a una pe spec i a que
oma en cuen a la inco po ación de adelan os écnicos iden i icados con
el p og eso cien í ico y écnico en la ida co idiana de la sociedad espa-
ñola. La p ime a pa e del a ículo se ace ca a los deba es en o no a la in-
no ación ecnológica den o del ca olicismo de la Res au ación y analiza
las con o e sias abie as po la llegada de la luz eléc ica a las iglesias.
La segunda sección se cen a en los p ocesos de ap opiación de la elec i-
cidad en el con ex o de mo ilización de masas y con on ación en e sec-
o es secula es y cle icales en el ánsi o del siglo xix al xx, señalando el
papel de la luz eléc ica en la cons ucción de la p o es a ca ólica. La e -
ce a pa e conside a cómo las decisiones en o no al uso y despliegue de
la luz eléc ica ambién es u ie on mediadas po conside aciones de gé-
ne o, enlazando con deba es ele an es den o de la his o iog a ía del ca-
olicismo inisecula , como la emasculinización de la eligión.
Como ace camien o pa cial a las complejas in e acciones en e ecno-
logía y ca olicismo du an e la Res au ación, se p opone un p ime análisis
que pe mi a esca a las oces de la je a quía (incluidos los deba es den-
o de la misma) pe o ambién de los p ac ican es comunes. Pa a ello se
ha empleado el Bole ín eclesiás ico de la Diócesis de Mad id-Alcalá pa a
es udia las pos u as o iciales en o no al uso li ú gico de la elec icidad,
incluyendo la ecepción de la no ma i a a icana. No obs an e, ambién se
ha empleado una selección de e is as ca ólicas de amplia i ada pa a e-
leja la di e sidad geog á ica y social del ca olicismo español: La lec u a
dominical (1894-1936), publicación que eunió a ca ólicos de di e en es
endencias y miemb os de ó denes eligiosas; España y Amé ica (1903-
1927), publicada po los Pad es de la O den de San Agus ín; o e is as
12 Una pe spec i a gene al de la Iglesia de la Res au ación en Suá ez Co ina, 2014,
pp. 153-187; De la Cue a Me ino y Mon e o Ga cía, 2007.
13 Ve Na a o, 2017, p. 180.
764 His o ia Con empo ánea, 2025, 79, 757-788
Daniel Pé ez-Zapico
ce canas a cí culos adicionalis as, como La Ilus ación Ca ólica (1877-
1894) o La Ho miga de O o (1884-1936). También se u iliza p ensa ge-
ne alis a pa a explo a es udios de casos egionales.
Negociando la inno ación: la luz eléc ica llega a los emplos
La his o iog a ía in e nacional que ha analizado las in e acciones en-
e ca olicismo y ecnología ha esca ado episodios de no able u ia ec-
nó oba a lo la go del siglo xix, siendo la condena y echazo del papa
G ego io XVI (1831-1846) a la ins alación del e oca il en los Es ados
Pon i icios («chemin de e , chemin d’en e ») un ejemplo elocuen e.14 La
es a egia de ensi a (polí ica y eológica) del Va icano en el siglo xix y la
agenda an imode nis a ep esen ada po el papa Pío IX (1846-1878) (in-
cluidos el Syllabus E o um y la de inición de la in alibilidad papal) sue-
len iden i ica se con una ins i ución opues a al ipo de acionalidad iden-
i icada con la p ác ica ecnocien í ica. No obs an e, en el caso de las
inno aciones écnicas, las ensiones en e el echazo y el uso en usias a
e elan unas in e acciones complejas y la ealidad de un ca olicismo que
dis aba de se homogéneo.15
En España, la his o iog a ía ha des acado cómo, sob e odo en el úl-
imo e cio del siglo xix, se acen ua on los deba es en o no a los alo-
es asociados a la p ác ica de la ciencia mode na y al uso de las nue as
ecnologías. En un con ex o de p o undas ans o maciones en la es e a
pública con el paula ino ascenso de las masas en dominios como la po-
lí ica, el ocio o la cul u a, la Iglesia oma conciencia de la necesidad de
modi ica las ep esen aciones popula es en o no a la oposición en e
ciencia, ecnología y e, u o de las gue as cul u ales del momen o. De
hecho, los sec o es con esionales ealiza on una in ensa labo p opagan-
dís ica y de di ulgación en el úl imo e cio del siglo den o de la mode -
nización de sus es a egias comunica i as.16 De hecho, la abundancia de
emas cien í icos en e is as ca ólicas de g an i ada e ela el in e és del
14 S olow, 2013, p. 8.
15 Ve el abajo pione o de Lag ée, 1999, ace ca de cómo el ca olicismo ancés se
bene ició de las inno aciones su gidas de la Re olución Indus ial.
16 No debe ol ida se que las in e acciones en e ciencia, ecnología y ca olicismo ocu-
ie on den o de un in enso p oceso de comunicación cien í ica, especialmen e du an e la
Res au ación. Ve La uen e y Sa ai a, 2002; Nie o-Galán, 2011.
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«La elec icidad es cosa diabólica»
ca olicismo español po la inno ación (más genuino del que sus ad e sa-
ios es aban dispues os a admi i ), además de un es ue zo po cap u a la
a ención de un público ascinado po los a ances mode nos. Incluso un
pe iódico de inclinación adicionalis a como La Ilus ación Ca ólica a-
milia izaba a sus lec o es en 1883 con las p ime as ins alaciones de luz
eléc ica en Mad id, desc ibiendo con g an de alle la maquina ia ins alada
en el Minis e io de la Gue a po la Sociedad Española de Elec icidad.17
En o o a ículo de 1880, ay Tomás Cáma a (1847-1904), obispo de Sa-
lamanca desde 1885, discu ía la in ención del « o ó ono» ( ele onía ina-
lámb ica) especulando ace ca de las pe spec i as posi i as que ab ían los
nue os desa ollos («¡Ah! ¿Madu a á el u o del á bol de la ciencia? Así
lo espe amos»).18 Cáma a e a un ejemplo de clé igo bien conec ado con
cí culos in elec uales y cien í icos in e nacionales; de hecho, su a ículo
e e ía un in e cambio epis ola ecuen e con el ísico pa isino An oine
B egue , in o man e de los abajos de Bell, quien hab ía isi ado el gabi-
ne e del clé igo en el colegio de los agus inos de Valladolid.19 El in e és
po los adelan os mode nos no impedía que, al lado de las desc ipciones
écnicas, apa eciesen no as apologé icas. La es a egia ecu en e, al me-
nos po pa e de aquellos sec o es alejados del an i-indus ialismo ul a-
mon ano, consis ía en señala el necesa io con ol piadoso que la eligión
debía eje ce sob e es os a ances pa a e i a un dominio excesi o del ma-
e ialismo, p esen ado como el co ola io ine i able de los adelan os ecno-
cien í icos.20
17 La Ilus ación Ca ólica. Semina io eligioso cien í ico-a ís ico-li e a io, 15 de ju-
lio de 1883, pp. 450 y 454.
18 F . Tomás Cáma a, «El Fo ó ono de Bell», La Ilus ación Ca ólica. Semina io eli-
gioso cien í ico-a ís ico-li e a io, 14 de no iemb e de 1880, pp. 139-140.
19 El in e és de Cáma a po los adelan os cien í icos le lle ó a isi a la Exposición Uni-
e sal de Pa ís en 1876 pa a en iquece los labo a o ios de ciencias empí icas del con en o,
donde enseñaba iloso ía, ma emá icas y ciencias na u ales. De hecho, elabo ó un nue o plan
de es udios en 1877 pa a in oduci ma e ias cien í icas y expe imen ales en la ca e a sace -
do al, p epa ando al cle o en e a los a gumen os «mode nos» con a ios a la e.
20 A p opósi o de la Exposición de Pa is de 1889, el ingenie o ca alán Melcho de Pa-
lau (1843-1910), al lado de la celeb ación de las ma a illas de la exposición (en e ellas, la
p esen ación de la bombilla incandescen e de Edison) ad e ía: «¡He mosos iempos en los
que andamos, …! ¡Sobe bio y g andilocuen e pedes al el que se es á le an ando! Queda
po e cuál la es a ua que en de ini i a sos iene, ¿se á el bece o de o o?, … ¿lo ema a á
la imagen del e dade o Dios, a quien an as magni icencias son debidas? «Melcho de Pa-
lau, «Desde Pa is», La Ilus ación Ca ólica. Semina io eligioso cien í ico-a ís ico-li e a-
io, 25 de sep iemb e de 1889, pp. 316-317.
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Daniel Pé ez-Zapico
Massiá pasaba po al o, no obs an e, o a ins alación pione a a esca-
sos kilóme os de la capi al: El Esco ial. En mayo de 1887 las ies as po
el ani e sa io de la con e sión de San Agus ín habían incluido «magní i-
cas iluminaciones eléc icas en el Real Monas e io».43 El pe iodis a cien-
í ico y eleg a is a José Casas Ba bosa, enca gado de su pues a en ma -
cha, ecoge ía en un epo aje de 1893 publicado en la Gace a Indus ial y
Ciencia Eléc ica sus imp esiones. Al deci de Ba bosa, la inicia i a había
pa ido del ec o del monas e io, con ando con el apoyo del colegio de
p ime a y segunda enseñanza de los agus inos. De ese modo, al igual que
Massiá, Ba bosa celeb aba la ins alación como «mues a os ensible de su
cul u a y de su eligiosidad, asociando a las o mas se e as del i o los es-
plendo es de la ci ilización … po ez p ime a despe a on los ecos do -
midos de aquellos inmensos claus os mis e iosos el silba o de apo de la
calde a y el uido mundano del olan e de un mo o ».44
La ins alación p ecoz de la luz eléc ica en los emplos españoles,
po an o, obliga a inclui es os espacios den o de los ecuen os canóni-
cos de la llegada de la elec icidad a España y si úa a la Iglesia al lado de
o as ins i uciones ci iles e indus iales que es aban p omocionando la
nue a ene gía.45 De hecho, la expe iencia subje i a de los ieles, a isbada
a a és de la p ensa dia ia, dela a un deseo gene alizado de luz eléc ica
en anca con adicción con las disposiciones a icanas.46 La p ensa ca-
43 «No icias a ias», Bole ín eclesiás ico de la Diócesis de Mad id-Alcalá, 2 de mayo
de 1887, pp. 387-388. La ins alación inicial, ealizada po la Sociedad Ma i ense de Elec-
icidad, la o maban « es lámpa as en cada na e la e al y cua o en la cen al», pos e io -
men e ampliadas a 20 lámpa as de a co. La ene gía p ocedía de una locomó il de 30 ca-
ballos aída de Mad id. «La luz eléc ica en el Esco ial», La Elec icidad, 15 de mayo de
1887, p. 119.
44 José Casas Ba bosa, «El alumb ado eléc ico en el Real Colegio del Esco ial», Ga-
ce a Indus ial y Ciencia Eléc ica, 10 de eb e o de 1891, pp. 67-69. En 1891 la ene gía
eléc ica se había ex endido al claus o del monas e io y colegio, iluminado po un con-
jun o de 200 lámpa as. La ene gía p ocedía de un pequeño sal o de agua ubicado en el Ro-
me al.
45 Con limi ados p eceden es como algunas ins alaciones públicas de algún oco en
Za agoza y en la Pue a del Sol de Mad id en 1878, o las Ramblas de Ba celona en 1881,
la década de 1880 ma ca el inicio de la p oducción y dis ibución egula de ene gía en las
ciudades españolas, comenzando con Ba celona (1881) y Mad id (1882). Un ecuen o ex-
haus i o en Alayo Manubens y Sanchez Miñana, 2011.
46 La ulne ación de la no ma enía, de hecho, de la p opia Roma. En 1884, con oca-
sión del XV cen ena io del Papa Dámaso, su iglesia en la capi al i aliana apa ecía ado -
nada con luces eléc icas. La SCR se io obligada a señala en la p ensa «que es os ado -
nos no se a ienen con la san idad del emplo, sino que son p opios de ies as p o anas».
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«La elec icidad es cosa diabólica»
ólica (en pa icula , los bole ines diocesanos) con enían alabanzas a ins-
alaciones pa icula es ealizadas po pá ocos locales.47 De hecho, en
1906, un año después del in del a zobispado de Guisasola en Mad id-
Alcalá, la iglesia de los Je ónimos de la capi al p esen aba una ilumina-
ción en el in e io del emplo con mo i o de la boda de Al onso XIII con
Vic o ia Eugenia de Ba enbe g que, de nue o, con adecía lo dispues o
en cuan o a la p ohibición de la elec icidad en los al a es: «Milla es de
bombillas de id io deslus ado ado naban el e ablo y odas las líneas
p incipales del he moso emplo, de cuyas bó edas gó icas pendían mul-
i ud de a añas alimen adas ambién po luido eléc ico».48 Pod ía adu-
ci se el ca ác e excepcional de es a ins alación; después de odo, la Igle-
sia como ins i ución no podía queda se a ás en la lucha simbólica po la
iluminación del espacio público noc u no en un e en o an des acado.49
No obs an e, ue a de la capi al se obse a la ex ensión paula ina de equi-
pamien os eléc icos incluso en iglesias u ales en los años diez, a pesa
de la e iden e cesu a en e las ciudades y el campo en la ex ensión de e-
des de suminis o eléc ico.50
Es cie o que la luz eléc ica in oducía e iden es en ajas de econo-
mía y segu idad.51 No obs an e, su p og esi a ins alación en las iglesias
en las p ime as décadas del siglo xx se elaciona con oda una se ie de e-
nómenos. En p ime luga , o maba pa e de un plan global de mejo a de
«Va iedades. Ado nos en las iglesias», La Ho miga de O o, 22 de diciemb e de 1884,
pp. 823 y 826.
47 «El celoso S . Cu a pá oco de San José ha colocado ocos de luz eléc ica en el
a io y dependencia de su iglesia pa oquial, con lo que ha in oducido una mejo a más en
an concu ido emplo». «No icias a ias», Bole ín eclesiás ico de la Diócesis de Mad id-
Alcalá, 10 de agos o de 1892, p. 412.
48 «C ónica e in o mación», La Ene gía Eléc ica, 25 de junio de 1906, pp. 235-236.
49 En las bodas eales la iglesia de los Je ónimos compe ía con «mul i ud de ilumina-
ciones eléc icas en calles, plazas, edi icios y es ablecimien os públicos y pa icula es», in-
cluyendo edi icios ci iles y de emp esas como la Sociedad de Elec icidad del Mediodía,
la Compañía T asa lán ica, el Banco Hispano-Ame icano, o pa icula es como el Ma qués
de Cama ines (di ec o a su ez de la áb ica de elec icidad del No e). Ve Id.
50 El p ime egis o del supues o milag o del C is o de Limpias sucede, de hecho,
cuando el pá oco An onio López es aba a eglando la luz eléc ica sob e el al a ma-
yo en 1914. «De Bilbao a Limpias», La Ho miga de O o, 13 de sep iemb e de 1919,
p. 358.
51 Con odo, la luz eléc ica no alejaba del odo los iesgos de incendio, como el p o-
ducido en 1904 en la iglesia de San Vicen e de Bilbao al undi se «un hilo de la luz eléc-
ica … p oduciéndose una de onación que causó g an ala ma, po c ee le que se a aba de
un pe a do». El Popula , 3 de no iemb e de 1904, p. 3.
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Daniel Pé ez-Zapico
las in aes uc u as eligiosas pa a a ende a la demanda de una población
u bana en expansión o pa a acomoda a una población u al llegada en
masa a las ciudades.52 Po o o lado, el uso os en oso de la luz eléc ica,
incluso en el espacio edado de los al a es y abe náculo, puede elacio-
na se con la impo ancia adqui ida po el cul o euca ís ico en las p ime as
décadas del siglo xx, momen o en el que se inicia la p ác ica de la comu-
nión ecuen e (alen ada po Pio X) pa a sa is ace las necesidades espi-
i uales de los c eyen es u banos, habi an es de un mundo cada ez más
ajeno a las adiciones eligiosas u ales.53 No obs an e, ampoco puede
ol ida se un asun o c ucial pa a el ca olicismo español del pe iodo: la ne-
cesidad de a ae c eyen es en un con ex o de in ensas o ensi as secula i-
zado as y de cues ionamien o de la posición hegemónica de la Iglesia.54
Los llamamien os a de ol e le la «dignidad» al cul o a a és de celeb a-
ciones solemnes pe o sob ias (como se io en la sección an e io ) se ins-
c iben den o de es a p eocupación. De hecho, en 1885 el nuncio Ma iano
Rampolla había aludido a las de iciencias del cle o en la p edicación, la
al a de celo y el descuido del cul o, po lo que e a necesa io ele a la dis-
ciplina eclesiás ica y e o ma las cos umb es, incluyendo egula las o -
mas de es i (en pa icula , la obligación del uso del aje ala ) o la ma-
ne a de o icia los se icios.55 No obs an e, las au o idades e an ambién
conscien es de la necesidad de gana p esencia pública a a és del e o -
zamien o de la dignidad episcopal y la esceni icación majes uosa de la au-
o idad de la ins i ución. En es a línea, la luz eléc ica podía esul a ins-
umen al pa a los ines de un ca olicismo con p e ensión mo ilizado a,
sob e odo eniendo en cuen a el uso p ódigo que de es os elemen os es-
cénicos es aban haciendo o os i ales ideológicos.56 De mane a más e-
le an e, la luz eléc ica conec aba con una adición li ú gica sensualis a
52 Se a a, según F ancisco Ramón Solans, de uno de los pe iodos de cons ucción de
iglesias más espec acula es en la his o ia del c is ianismo occiden al desde la Baja Edad
Media. Ve Ramón Solans, 2015, p. 439.
53 Ve De la Cue a Me ino, 2000.
54 He a ado es e ema ambién en Pé ez-Zapico, 2021, pp. 218-220.
55 Ve Moline i P ada, 2016, pp. 152.
56 Con mo i o de una eunión en 1893 de los epublicanos en el Tea o del P íncipe
Al onso de Mad id, una c ónica des acaba la audacia de los o ganizado es quienes «ha-
bían enido p esen es odos los ecu sos escénicos» incluido el uso de la nue a luz: «En el
ondo del escena io un cuad o ep esen ando a la República, colocado bajo dosel de e cio-
pelo e iluminado po a ios ocos de luz eléc ica». «C ónica. La Unión Republicana», La
Ho miga de O o, 22 de eb e o de 1893, p. 79.
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«La elec icidad es cosa diabólica»
y emo i a, po enciada desde el Concilio de T en o, cuyo obje i o p eme-
di ado e a apela a los sen idos pa a a ae a los c eyen es.57 Las páginas
del Bole ín de Mad id Alcalá exp esaban de mane a cla a esa necesidad
en una ci cula de 1905: «Pa a le an a esas en es, pa a o i ica esas
olun ades debili adas y lacas, a aigámosles con mo i o de es os cul-
os an e las imágenes de nues a bendi a Reina, ado nadas de lo es y de
luces, y po medio de los sen idos lleguemos has a el alma de esos in eli-
ces, donde acaso, do midos po la indi e encia, se escondan sen imien os
c is ianos».58
La his o iog a ía del ca olicismo eu opeo ha ca ac e izado el siglo xix
como un momen o de e i al eligioso en el que se gene a on o mas de
piedad más ba ocas y una cul u a de ocional p o undamen e emo i a,
algo que con as aba con la no ma a inales del An iguo Régimen cuando
la je a quía a ó de con ene de e minadas o mas de eligiosidad popu-
la .59 En muchos casos, es as dinámicas se desa olla on al ma gen de
unas au o idades opues as a de e minadas o mas de eligiosidad popula ,
aunque supie on ins umen aliza las y po encia las en el con ex o de las
gue as cul u ales del momen o.60 Incluso en España, y a pesa de los lla-
mamien os de algunas au o idades a la necesidad de e o ma las cos um-
b es del pueblo, los p oyec os eac i os y de ec is ianización de la socie-
dad a lo la go del siglo xix llega on a ena dece (de mane a con olada)
las exp esiones de eligiosidad popula gene ando una piedad emocional
más asequible a las masas.61
Algunos usos de la elec icidad en las iglesias a comienzos del si-
glo xx buscaban, en e ec o, omen a el ca ác e emo i o del cul o, a
a és de un «golpe de is a» (como se decía) con al a es llenos de es-
pec acula idad y colo ido, incluso con iluminaciones e dade amen e
57 Debe eco da se el axioma de siglos de an igüedad «Nihil es in in ellec u quod non
si p ius in sensu» (nada en el in elec o que no haya sido p ime o en los sen idos) omado
de San o Tomás en su De e i a e.
58 «Obispado de Mad id-Alcalá. Ci cula núm. 62 (sob e el Mes de Ma ía)», Bole ín
eclesiás ico de la Diócesis de Mad id-Alcalá, 20 de ab il de 1905, p. 186.
59 El ca olicismo pos iden ino expe imen ó un con lic o en e un cle o cul i ado y de
p ocedencia u bana, in e esado en omen a una p ác ica eligiosa más espi i ual, aus e a y
pe sonal (incluso p eocupado po e adica de e minadas de ociones), y la eligiosidad po-
pula , con ac os de cul o e ec is as y apa a osos, a eces omen ada po cie os sec o es del
cle o, sob e odo de ex acción u al. Ve Cas o, 2003.
60 Ve Cla k y Kaise , 2009, pp. 14-18.
61 Ve Cas o, 2003.
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Daniel Pé ez-Zapico
a i iciosas. La Hoja Pa oquial de San a Ma ía la Real de O iedo, po
ejemplo, in o maba en 1903 del uso de una cus odia «a dien e» con po a-
lámpa as y bombillas cedidas po la Dipu ación P o incial de O iedo. El
a e ac o había sido ideado po un capellán y cons uido po los ope a ios
de la Fáb ica de A mas de la misma ciudad, e idencia de las ans e en-
cias luidas en e el mundo de la indus ia y el ca olicismo español.62 Sin
sali de la misma ciudad, los usos ea ales de la elec icidad se epe ían
en la iglesia de San o Domingo en 1915: «La Vi gen en ó en el emplo
en e nubes de osas y al aposen a se en su ono inundó la iglesia como
una explosión de luz deslumb ado a; e a la impe ial iluminación eléc ica
que lucía po ez p ime a».63
Den o del mismo p og ama encaminado a a ae po medio de los sen-
idos deben si ua se el empleo e dade amen e p ecoz de la elec icidad en
p ocesiones ex e io es, incluso a comienzos de la década de 1890. La Ilus-
ación Ca ólica, po ejemplo, cub ía el uso de la nue a luz en la semana
san a de Cádiz en 1892: «La p ocesión de la Ve a C uz, la de Jesús Naza-
eno y la del San o En ie o, han sido en Cádiz e dade os acon ecimien os
eligiosos y a ís icos; en ellas se ha hecho, po p ime a ez en nues a pa-
ia, aplicación de la elec icidad a las solemnidades del cul o ex e no, y los
pasos que en dichas p ocesiones lucían, iluminados con pode osísimos o-
cos eléc icos, han causado un e ec o so p enden e».64
La his o iog a ía nacional ha e lexionado ampliamen e sob e las ba a-
llas po la de inición secula o eligiosa de la es e a pública española a i-
nales del siglo xix y comienzos del xx. La Res au ación supone, de hecho,
un momen o de in ensa mo ilización eligiosa en las calles ap o echando
la agi ación social del pe iodo, sob e odo en el cambio de siglo.65 La cons-
ucción de la p o es a colec i a ca ólica en el p ime e cio del siglo xx
implicó mo iliza odos los ecu sos al alcance, desde los o ecidos po el
nue o epe o io de la p o es a libe al y laica, pe o ambién los de i ados
de las adiciones cul u ales del ca olicismo. Aquí se si úan los ac os de de-
oción masi os con los que se buscaba mos a , incluso p o oca , isuali-
zando el pode de con oca o ia de la Iglesia y su olun ad de con ol del es-
62 «Ecos pa oquiales. De la Fies a», Hoja pa oquial de San a Ma ía la Real de la
Co e de O iedo, 27 de julio de 1903, p. 4.
63 El Pueblo As u , 3 de mayo de 1915, p. 3.
64 «La quincena», La Ilus ación Ca ólica. Semina io eligioso cien í ico-a ís ico-li-
e a io, 30 de ab il de 1892, p. 114.
65 Ve Figue ola, 1999; De la Cue a Me ino, 2000 y 2005; Ramón Solans, 2015 y 2018.
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«La elec icidad es cosa diabólica»
pacio público u bano a a és de un apa a o me iculosamen e planeado. La
luz eléc ica podía ayuda en la esceni icación majes uosa de la au o idad
de la Iglesia, incluso a a és de un exhibicionismo lujoso, dada las ca ac e-
ís icas lumínicas de la nue a ecnología y su popula idad, asegu ando una
mayo pene ación de la ins i ución en el escena io polí ico del momen o.
Po ejemplo, un epo aje de La Ho miga de O o en 1904 in o maba
del empleo p ódigo de la elec icidad du an e las ies as celeb adas po el
ani e sa io de la de inición dogmá ica de la Inmaculada Concepción en
Ba celona. Es as celeb aciones incluye on iduos, no enas en di e sos
emplos, sesiones a ís icas, li e a ias y musicales además de la p ocesión
jubila . Las iluminaciones noc u nas o maban pa e de la misma esceno-
g a ía des inada a exhibi el pode de un ca olicismo iun an e y gene-
a un g an impac o emocional, con luces y colgadu as blancas y azules
exp esando el ca ác e inmaculado de la Vi gen.66 De ese modo, a a és
de la in ensidad de las luces eléc icas «Ba celona se había ecob ado a sí
misma. Y aquella inmensa aleg ía ma iana enció las inieblas de la no-
che con la magni icencia de sus lumina ias. En hono de Ma ía los ba ce-
loneses llena os de es ellas aquella noche».67 En es e con ex o, sec o es
ob e is as comenza on a c i ica de e minados usos as uosos de la nue a
luz po lo que suponían de p oyección simbólica del ca olicismo en un
e i o io dispu ado como e an las calles. Una edi o ial publicada en Soli-
da idad Ob e a en 1916 denunciaba, po ejemplo, el empleo de «se en a
ocos eléc icos» en la pue a de la ca ed al de To osa du an e las ies as
de la Vi gen de Cin a. El a iculis a mo ilizaba, de hecho, las mismas alu-
siones a la « ea alidad» pa a a aca a la Iglesia: «Decididamen e, las un-
ciones eligiosas adquie en odos los ca ac e es de ea alidad ape ecibles
pa a lle a a cabo una buena empo ada. ¡Sólo es o al aba a la eligión
ca ólica, pa a apa ece como la más acabada de las a sas ea ales!»68
Feminizando la elec icidad, ¿ emasculinizando el ca olicismo?
El despliegue de la luz eléc ica en el cul o ambién adqui ió o as
conno aciones que me ece la pena analiza . En ma zo de 1888 un a -
66 La Ho miga de O o, suplemen o al núm. 49, diciemb e 1904, s.p.
67 Id. Algunos ejemplos más sob e el papel de la luz eléc ica en las luchas po la he-
gemonía simbólica en un espacio u bano con es ado en Pé ez-Zapico, 2021, pp. 220-223.
68 Gonzal i, «Ecos», Solida idad Ob e a, 2 de sep iemb e de 1916, p. 1.
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Daniel Pé ez-Zapico
ículo en La Ilus ación Ca ólica había c i icado la endencia a emplea
la elec icidad en el cul o señalando algunos a gumen os ya analizados.
En p ime luga , se eco daba la « ea alidad» asociada al ca ác e mun-
dano de la nue a luz y su iden i icación con o os «muebles y obje os de
uso domés ico» que menoscababan la «se iedad, la sencillez y la majes-
ad de la Iglesia». En segundo luga , la elec icidad se inculaba a de e -
minadas exp esiones de eligiosidad popula , incluyendo la ins alación
de « igu as na u alis as … chabacanas y a eces ca ica u escas» que e-
co daban « adiciones que aún se conse an en los pueblos más humil-
des» y que, en suma, ex emaban «el e o de la eligión». No obs an e,
el gace ille o añadía o o ni el de c í ica: la luz eléc ica e a «a eminada»
al o ma pa e de odo un conjun o de elemen os que es aban con i -
iendo «e igies y cama ines en escapa a es de joye ía».69 Es e hecho, la
cons ucción de la iden idad de la luz eléc ica en é minos de géne o,
me ece una acla ación adicional, al enlaza con de e minados deba es
den o del ca olicismo inisecula que se man end án ac i os du an e las
p ime as décadas del siglo xx.
En e ec o, oda ía en 1921 un en e o izado pad e José Mou iño c i-
icaba en el «Bole ín Canónico» de España y Amé ica el «abuso de la luz
eléc ica como elemen o li ú gico» pa iendo de una in e p e ación ex e-
madamen e igo is a de los dec e os publicados desde 1895. Sus p e en-
ciones en e a la inno ación mo ilizaban nociones de géne o. Pa a em-
peza , Mou iño iden i icaba la gene alización de la elec icidad en las
iglesias como e idencia «de nues a degene ación en las cos umb es e-
ligiosas», den o de una na a i a en la que la luz o maba pa e de un e-
pe o io ma e ial esponsable del ad enimien o de un ipo de cul os de i-
nidos como «a eminados».70 Va ios elemen os con e gían en la c í ica de
Mou iño como el echazo al na u alismo (más p opio de la o ensi a ca ó-
lica an i-k ausis a del úl imo e cio del siglo xix) o, de nue o, el desp e-
69 To desillas, «La década», La Ilus ación Ca ólica. Semina io eligioso cien í ico-
a ís ico-li e a io, 5 de ma zo de 1888, pp. 73-74. Se denuncian es as p ác icas como co-
piadas de «los emplos ex anje os, y especialmen e de los anceses».
70 «Po deja nos a as a del gus o einan e, que an epone lo delicado a lo obus o y lo
emenino a lo a onil, hemos con e ido las iglesias en salones, los al a es en ja dines, los
e ablos en mues a ios de ienda, la que debie a se palab a de Dios en pi o ecnia li e a ia,
la música en inos de a e can o a y la p ác ica de las i udes en ayes, desmayos y deli-
quios». «Bole ín canónico. Po el P. José Mou iño. Del abuso de la luz eléc ica como ele-
men o li ú gico», España y Amé ica, 1 de julio de 1921, p. 139.
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«La elec icidad es cosa diabólica»
cio a cie as o mas de eligiosidad popula .71 Como al e na i a, Mou iño
p oponía una eligiosidad « i il» (no necesa iamen e expu gada de emo i-
idad) capaz de e oma la adición ba oca, «lúgub e» y « iolen a» de lo
que él conside aba la o odoxia adicional basada en la con emplación de
«C is os amo a ados, descoyun ados, aca denalados po los azo es, cho-
eando sang e po odo el cue po, palpi an es de dolo y angus ia», y que
con idasen a «de iba se en ie a, a pedi les pe dón po los pecados y a
llo a muy ama gamen e». A ese ca olicismo iolen o y he oico (Mou iño
eco daba: «El Reino de los cielos padece iolencia y solamen e los io-
len os, los que abajan y luchan, ésos son los que lo a eba an») se opo-
nía «lo aniñado, lo muelle, lo pu amen e sensible». Las imágenes se lle a-
ban la peo pa e, c i icando el sace do e las «cabelle as ubias, con ba ba
pe ec amen e eco ada y, de no ene ba ba, con os o an aniñado, an
ameloco onado, an mó bido y b uñido, que a du o puede sabe se, de no
epa a en el aje, si ep esen an homb e o muje ». Mou iño concluía:
«¿Es así como debe pin a se o esculpi se al Sal ado del mundo y a los
a ones que, a ue za de abajos, se conquis a on la biena en u anza
e e na?»72
El én asis de Mou iño y de o as au o idades eclesiás icas desde i-
nales del xix en el ca ác e no sen imen alizado de la eligiosidad a aba
de de ini en qué con ex os de e minadas de ociones podían (y debían)
se masculinas, den o de la enegociación gene al de lo que signi icaba
se un homb e ca ólico en elación con la mani es ación pública de la e a
comienzos del siglo xx. Así, la cons ucción de la luz eléc ica en é mi-
nos de géne o con e gía con enómenos más amplios, como los p ocesos
de eminización y emasculinización de la eligión, capaces de in lui en
cómo las p ác icas piadosas e an concep ualizadas.73 De hecho, la esis de
la eminización de la eligión incluye la idea de la «g adual eminización»
de las p ác icas de ocionales.74 La espues a ai ada de Mou iño echazaba
aquellas p ác icas con aminadas po acceso ios ma e iales del mundo bu -
71 «Es p eciso que los ieles acudan al emplo y allí se pasmen, y pa a eso nada mejo
que luz eléc ica en sag a ios y emple es, en g adas y ho nacinas, en co nisas y us es, po
cimbo ios, en anas, balaus adas y odas pa es». Id.
72 Id.
73 Inmaculada Blasco ha desg anado las di e en es líneas de deba e susci adas po las
(con es adas) esis de la eminización y la emasculinización de la eligión en el con ex o
de la his o iog a ía del ca olicismo español y eu opeo. Ve Blasco He anz, 2023.
74 Núñez, 2016, p. 82.
780 His o ia Con empo ánea, 2025, 79, 757-788
Daniel Pé ez-Zapico
gués que de e minadas au o idades conside aban que eminizaban la pie-
dad. De hecho, los es udios que han abo dado las masculinidades ca ólicas
a comienzos del siglo xx ad ie en de la apa ición de p opues as po pa -
es de eclesiás icos y laicos pa a e i iliza la li u gia y el discu so ca ó-
lico, cuyo obje i o explíci o se ía mos a que piedad y i ilidad e an com-
pa ibles. E iden emen e, se necesi an más in es igaciones pa a con i ma
si es as na a i as en o no a la luz eléc ica enían po obje o hace más
a ac i as de e minadas cul u as de ocionales a los homb es. No obs an e,
lo que aquí se p opone es incula algunos discu sos en o no a la inno a-
ción ecnológica con cie as p opues as desde el egene acionismo ca ólico
conec adas con la eme gencia de un nue o suje o masculino den o de la
mo ilización eca olizado a de masas de comienzos del siglo xx.
Inmaculada Blasco ha señalado la con igu ación de una nue a iden-
idad ca ólica masculina y mili an e en el pe iodo de en e siglos, com-
p ome ida con la ec is ianización de la sociedad pe o, de mane a más
des acada, con la egene ación de la pa ia en un sen ido con esional.75 De-
e minados modelos de masculinidad ca ólica comenza on a en a iza en
esos momen os la o aleza de ca ác e , la con ención (incluso aus e idad)
y el con ol de las pasiones.76 Es cie o que el dominio de las pasiones o -
maba pa e de una an opología ca ólica que concebía el cue po como un
luga de pecado que debía con ola se; no obs an e, es os discu sos adqui-
ie on una nue a densidad en un con ex o de deseos de egene ación y de
econquis a de la i ilidad pe dida, especialmen e as 1898.77
¿Podían condiciona es as ideas el ace camien o a la inno ación ec-
nológica po pa e de cie os sec o es ca ólicos? Dado que la i ilidad se
75 En es e p oceso in luye on el diagnós ico po pa e de las au o idades eclesiás icas
de la disminución del e o en e los a ones, el empuje del laicismo y el an icle icalismo
como ins umen o de mo ilización polí ica, la olun ad de ec is ianiza la sociedad desde
el papado de León XIII, pe o, sob e odo, la c isis de iden idad nacional as la de o a de
1898, i ida como cues ionamien os a la masculinidad hegemónica. Ve Blasco He anz,
2018, pp. 115-136.
76 Inmaculada Blasco señala cómo en España, al igual que en F ancia, la piedad y la
mo alidad ue on elemen os cen ales en la de inición de la masculinidad ca ólica e da-
de a. O as p opues as, como la del «c is ianismo muscula », enden e a o alece i udes
c is ianas po medio del eje cicio ísico en e al ocio con empo áneo, pa ece que u ie on
meno p edicamen o. Ve Blasco He anz, 2023, pp. 248-251.
77 Des acan, po ejemplo, las campañas de con ol del deseo y las pasiones como ideal
del jo en ca ólico, del que se espe aba que uese capaz de con ola la olun ad y la ue za
mo al y espi i ual pa a domina la ca ne. Ve Blasco He naz, 2018, pp. 132-135 y Salo-
món, 2018.
h ps://doi.o g/10.1387/hc.24739 781
«La elec icidad es cosa diabólica»
iden i icaba con la adición y mo alidad ca ólica, el a eminamien o de i-
aba de co upciones casi siemp e iden i icadas con el sensualismo y ma-
e ialismo del mundo mode no, alejado de las esencias de lo que debía
se una e dade a nación ca ólica. Así, la p io idad de los place es de la
ca ne, el goce, la i olidad e inmo alidad bu guesas habían lle ado a la
decadencia espi i ual, y, po ende, a la pé dida de i ilidad y degene ación
de la aza. Es os elemen os co up o es se asociaban gene almen e al ocio
con empo áneo (espec áculos, ea os, modas, bailes, ca na ales) pe o
ambién a las comodidades ma e iales y a las mani es aciones excesi as
de lujo.78 Debe eco da se que las p e enciones de Vic o iano Guisasola
en e al uso de la elec icidad en los emplos en 1903 enían que e con
la necesidad de man ene la se e idad del cul o ca ólico «sin co up elas
que lo hagan idículo ni apa a os lujosos que lo con ie an en ea al».79
En es e con ex o, la luz eléc ica apa ecía asociada al de oche de una
nue a ci ilización sensual y ma e ialis a, de mane a que las censu as a la
elec icidad o maban pa e de los a aques del ca olicismo adicionalis a
a una bu guesía libe al desc i a como undamen almen e a eminada. Po
ejemplo, en 1916 una no a c í ica de La lec u a dominical inco po aba la
iluminación eléc ica den o de la condena más amplia a las celeb acio-
nes de noche ieja en la Pue a del Sol. Aquí, la luz se inculaba a de e -
minadas modalidades de ocio noc u no de clase al a ejempli icadas po
las ies as del Ho el Ri z, con «el «maî e d’ho el», el «menú», el «hall»,
… los «appliqués» de la luz eléc ica». De ese modo, los de oches con-
cupiscen es de las éli es simbolizaban el «decaden e a ancesamien o de
una sociedad como la española, de an ue e o iginalidad an año, cuando
egía y gobe naba el mundo …», den o de una apología del e hos adi-
cional español iden i icado con el ca olicismo. El a ículo oponía es a es-
ampa a un g upo de ado ado es noc u nos quienes, du an e la «o gía» de
la «Roma pagana», «o aban en el silencio augus o del emplo ..., como
o a ían allá, en la penumb a de las ca acumbas, los p ime os c is ianos».80
78 Os en a el lujo o i al ea o ya habían se ido a comienzos del siglo xix pa a jus-
i ica las calamidades de la Gue a de Independencia, me ecidas po esa elajación de
cos umb es. Du an e el T ienio Libe al se segui á c i icando el «lujo en la mesa, en los
muebles y es idos» asociado a «homb es inmo ales y libe inos» di e en es a los «an epa-
sados». Ve , Moline i P ada, 2016, p. 144 y 147.
79 «No icias y comen a ios», La lec u a dominical, 1 de no iemb e de 1903, p. 699.
80 «Sección de polémica. Fuego g aneado», La lec u a dominical, 8 de ene o de 1916,
pp. 21-22.
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Daniel Pé ez-Zapico
Financiación
Es e abajo se insc ibe en el ma co del p oyec o pos doc o al
núm. 1003100039 inanciado po un con a o pos doc o al Juan de la
Cie a-Inco po ación en su con oca o ia de 2020. Re e encia IJC2020-
043718-I / AEI / 10.13039/501100011033.
Da os del au o
Daniel Pé ez-Zapico es in es igado pos doc o al den o del p og ama nacio-
nal Juan de la Cie a-Inco po ación en el Depa amen o de His o ia Con empo á-
nea de la Uni e sidad Au ónoma de Mad id. Su campo de in e és es la his o ia so-
cial y cul u al de la ecnología, la his o ia de las ene gías y la his o ia c í ica de las
in aes uc u as.