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Ma ía Luisa de Ha o (1938- ). Una maes a p i ada.
Algunas ins an áneas de su ida
Ma ía Luisa de Ha o (1838- ). A p i a e woman eache :
Some lashes o he li e
José Luís Rod íguez Villa
Resumen
Se p esen an algunos aspec os de la ida de una maes a cuya ocación la condujo a mon a du-
an e la posgue a ci il española una escuela p i ada en un pueblo de Can ab ia, compaginando
sa is ac o iamen e su p o esión con la ida amilia .
Palab as cla e
Vocación, posgue a ci il española, maes a p i ada, la escuela, la amilia, anecdo a io, asgos
de ca ác e .
Abs ac s
An in oduc ion abou some pa e ns in he li e o a woman eache du ing he pos ci il Spanish
wa ages a a own in Can ab ia and who b ough he job in o ha mony wi h he amily li e du-
ies.
Key wo ds:
Voca ion, pos ci il Spanish wa , woman eache , p i a e school, he school, he amily, cu iosi-
ies, pe sonali y ea u es.
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In oducción
De siemp e he sen ido in e és y cu iosidad po las cues iones didác icas. Sen í uición en la lec-
u a de la ob a His o ia de una maes a de Jose ina Aldecoa (1), descub í en la e is a Cabás las
memo ias de Ma ia Pila B a o Te án (2), las de Ma ilde Ga cía Se na (3), abo dé el clásico Emi-
le de Rousseau (4)… Somos pa ida ios de la biog a ía, de los ecue dos de an año sin nos algia,
sob e odo, como sencilla y amena ec eación, con el ánimo de sabe de pe sonas que nos han
p ecedido. En es a línea de ac uación, he aquí, pues, la ida misma de una muje cán ab a que se
en egó a su ocación de enseña en unos momen os de cie a complejidad como ue la posgue a
ci il española.
P ime os años
Nos encon amos en un pueblo pin o esco de Can-
ab ia, Lié ganes, si uado en las má genes de un
o en oso ío, el Mie a. Ma ia Luisa de Ha o, en
adelan e Ma isa, nació en el seno de una de las
amilias icas de la población; siemp e ha habi ado
en la g an casa sola iega emplazada jun o a la ca-
e e a que asciende al po illo de Lunada, jun o a
un he moso p ado que se ex iende has a el mismo
bo de del ío. En los bajos de la muy bien dimen-
sionada mansión su pad e, Luís de Ha o, egen aba
una ienda-ba . En la as ienda había un pozo don-
de se e escaban las bebidas; del echo colgaba una ces a donde, sob e unos lechos de hie ba, se
cu aban los quesos.
Las p ime as le as las ap endió en el cole-
gio de El A al, a endido po monjas pe e-
necien es a las he manas de la Ca idad. Es a
p ime a e apa de su ida es udian il se e
sacudida po un cu ioso suceso: En su ho-
ga , Amelia, su mad e, pe sona desp endida
y de bondadoso ca ác e , enía hospedado, -
“es aba de pupilo”-, a Don Luis, a la sazón
pá oco de la iglesia de Rubalcaba. Po
aquel en onces sob aban cu as y cada ba io
enía su cu a. Don Luis, acos umb aba a
baja una ez al mes a San ande pa a p o-
ee se en el obispado de las o mas. Alguna
muje del ecinda io gus aba de acompaña
en el en a Don Luis…Cie o día el pá oco
2 Colegio el A al
Casa de los Ha o (en la plan a baja escuela de Ma isa)
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ajo consigo un he moso cuen o y se lo dio de egalo a Ma isa. E a muy boni o po que se ab ía
como un díp ico y es aba ado nado con bellas ilus aciones. Ma isa se lo lle ó consigo al colegio
y una de sus compañe as, al e lo, le gus ó an o que se lo ap opió. Se lo quedó. E a p ecisamen-
e la hija del a macéu ico. Ma isa en uel a en lág imas le con ó lo ocu ido a su mad e; el pá o-
co al en e a se in e cedió a las monjas y ecupe ó el cuen o pe o el daño ya es aba causado. Dña.
Amelia, indignada, sacó a la niña del colegio.
Ma isa p osiguió sus p ime os es udios en un pueblo p óximo, La Ca ada. Allí había abie o, po
mo i os polí icos, su escuela p i ada Don Lau eano. Acudían a ella muchos chicos, al ez cin-
cuen a. Es e maes o se egía po una cos umb e muy de en onces, a menudo usaba la a a si-
guiendo el lema de que “la le a con sang e en a”, has a el pun o de que un aje que lle aba
Ma isa, que se ab ochaba po de ás, apa eció un día con los bo ones o os (po el ex emismo
del p o eso …). A sus ece años, Ma isa bajaba a sus clases de La Ca ada en la bicicle a.
El bachille a o elemen al lo concluyó en las Escuelas Públicas de Rubalcaba donde impa ía las
clases Dña. Ma ía Luisa Sang ado , a deci de Ma isa, una ex ao dina ia maes a;-“¡cómo mi
mad e!, lo enía odo, e a buena po den o y po ue a”.
Casa-colegio de D. Lau eano (izda.) y Escuelas (modulo emenino) de Rubalcaba (dcha.)
A p opósi o, pa a las a eas de la casa y abajo en el ba se con aba con Gab iela, una c iada
que pe maneció en el hoga desde los doce años has a que se casó; el día de la boda se celeb ó la
comida en la casa y e minada la ies a, su mad e que e a ca i a i a y ca iñosa al ex emo, p epa-
ó pa a la cena un chocola e con a a. A Dña. Amelia le gus aba la ac i idad de mane a que si
eía a su hija desocupada la decía: “¿no ienes nada que cose ?”, con el co e de los años, cuan-
do la mad e es aba ya delicada, Ma isa epe ía la p egun a: “¿no ienes nada que cose ?” …
Vocación docen e
¿Qué mo i ó su dedicación a la enseñanza? Con ibuyó en cie a medida el deseo de complace a
su mad e. Ma isa de pequeña había padecido de los b onquios, es u o muy delicada; po al mo-
i o, su mad e no que ía que hicie a abajos ue es y alimen aba la ilusión de que ue a maes a.
Asimismo, Ma ía Oslé La ín, p ima ca nal de su mad e, e a maes a. Emba cada en la idea, cu -
só la ca e a en la Escuela No mal de Magis e io “F ay An onio de Gue a a” de San ande . No
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u o p oblemas de alojamien o po que una ía suya esidía en la ciudad. Con ein e años supe a
los exámenes y ob iene el i ulo. Po aquel en onces el negocio de su pad e había ido a menos y
decide es ablece su p opia escuela en lo que había sido ba . Don Luis, su pad e, e a ya mayo y
había solici ado una “ayuda económica pa a la ejez”; cie o día, cuando se encon aba asando
una aca pa a ende , ecibió del abogado es a ag adable espues a: “dado que iene una hija
es udiando, mayo mo i o pa a concede le la ayuda”, un dic amen que llenó a odos de sa is ac-
ción.
Un se io inciden e
En aquel es ablecimien o donde se se ían blancos y se endía un poco de odo, años ah había
enido luga un g a e suceso que se man u o mucho iempo en el ecue do de las gen es de Lié -
ganes. Una a de, ya anochecido, habían acabado las pa idas de ca as y en es o que i umpie on
en el ba una pa eja de homb es, con la ca a iznada de be ún. Pis ola en mano g i a on: “ odos
b azos en al o, pone se de espaldas mi ando a la es an e ía”. Se a aba de "el ca iñoso", un p ó-
ugo de la gue a pe seguido du an e años po la Gua dia Ci il; le acompañaba uno de sus co e-
ligiona ios. Poco después en ó el panade o que lle aba dine o después de habe bajado a Sola es
a paga unos sacos de ha ina y de pienso; al e al pad e de Ma isa con los b azos en al o, se c e-
yó que andaba haciendo g acias como acos umb aba. Nada más e le, el “ca iñoso” se puso a
cachea le pe o como lle aba una cazado a de cue o muy g uesa no encon ó nada. Los bandidos
abandona on ins an es después el local lle ándose encañonado al alguacil del pueblo, apodado
“el ey de los campos” po que acos umb aba a i de la ceca a la meca haciendo dispa os a dies o
y sinies o. De su pa ade o no se supo nunca más. Ace ca de la e e ida “secuencia”, Isido o
Cice o indica en su lib o “El ca iñoso”(5) que jun o a Don Luís de Ha o, con emplando con es u-
po , se encon aba su esposa con la hija pequeña en b azos!
Los desaguisados del “ca iñoso” ue on nume osos: a ampló con el dine o que enía ese ado
Don Luis, el cu a, pa a comp a se una so ana. A una ía de Ma isa le sus ajo unos pendien es
muy is osos que enía pe o, con pos e io idad, en una ies a se los ie on pues os a una aman e
del ca iñoso, y cuando ue on eclamados, se los de ol ió.
La escuela
Ma isa mon ó su escuela ap o echando las mesas y sillas del ba , comp ó la piza a, y un ca -
pin e o le p epa ó algunos bancos; en la pa ed es aba el c uci ijo y una imagen del sag ado Co a-
zón. An es de empeza la clase “se hacía la o ación”. En in ie no se ponía de un b ase o.
La escuela es aba abie a odo el año y a ella acudían niños de en e 6 y 14 años. Cuando alcan-
zaban es a edad pasaban el examen en San ande pa a la ob ención del Ce i icado de Es udios
P ima ios. El ho a io e a de 9 a 1 y de 3 a 5 po la a de. No había ec eo ni iempo de bocadillo.
La enseñanza se a enía a las especi icaciones ma cadas po los lib os de ex o que se conocían
como “las Enciclopedias”, basados en las di ec ices de la Ley Escola . En ocasiones, su mad e
la ayudaba enca gándose de la enseñanza de los más pequeños. Ma isa sen ía p edilección po
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las ma emá icas. Siemp e dispuso de buena oz pa a impa i las clases y no u o p oblemas dis-
ciplina ios, a excepción de una alumna que un día se dio a la uga po la en ana. Si había que
impone algún cas igo, po lo común consis ía en queda se un a o más. Los niños habían de sali
a esol e los p oblemas y expone la lección en el ence ado. La esc i u a se hacía con bolíg a o,
que po en onces no e an de buena calidad y manchaban con acilidad.
No e a común que los pad es acudie an a ecibi in o mación sob e sus hijos.
La escuela llegó a con a con unos ein a alumnos. Po Na idad los niños le lle aban egalos,
o o an o ocu ió cuando se casó.
Vida de pa eja
Su dedicación pedagógica ue pe ec amen e compa ible con su ida ma i al. Ma isa y su ma ido,
José Luís, o man una pa eja o gullosa de si y sa is echa. Pa a ambos, el lema cen al de su ida
ha sido siemp e una amilia unida. Se puede deci que Cheles, como se conoce a él, y Ma isa,
han sido amigos de siemp e. Se conocie on a los ocho años en el puebleci o de Caba ceno, don-
de acudía la jo enci a, po cie o, en dicho de las gen es, una belleza, pa a comp a pues su ía
enía abie a allí una ienda. Y cu iosa coincidencia, la hija de la ía daba clases pa icula es, en
un des án de la casa, a un puñado de niños en e los cuales se encon aba Cheles. El chico que
e a ambién guapo y a ispado, en cuan o acababa la clase, bajaba el p ime o po la escale a de
ije a pa a e a las chicas. Y allí es aba Ma isa con ela i a ecuencia. Allí se conocie on, y
ella, jus icie a, de ez en cuando le dio con la zapa illa, ¡po an o e o pa a e las aldas a las
chicas…!
Cheles abajó desde muy jo en en las minas de Caba ceno. An es de la edad eglamen a ia-los
dieciocho años-, ya iba de ogone o en la locomo o a. Con el iempo llegó a se capa az, di igía
la colocación de los explosi os y es u o a la dies a de los ingenie os, en más de una ocasión
apo ando su auxilio y expe iencia.
Los p ime os encuen os anscu ie on, como suele ocu i , en la clandes inidad. Además, había
que sal a un escollo y es que un mine o a los ojos de los pad es de Ma isa e a algo deshon oso.
Las p ime as eces que acudió Cheles a casa de su chica pasaba po delan e de la casa y saluda-
ba a la mad e como un desconocido: “buenas a des”, “buenas a des”. Se eían en las ies as
donde se bailaba con la música de una especie de o ganillo, “del manub io”. Cie o día, e a ya
anochecido y se encon aban eunidos con unos amigos al pie la casa; los pad es de Ma isa acos-
umb aban a e i a se p on o pe o es a ez, no supie on po qué, la mad e bajó a e que pasaba;
odos se die on a la uga pe o Cheles se quedó allí, impá ido y a e gonzado, balbuceando dis-
culpas. Con el iempo Cheles ue acep ado y muy ca iñosamen e a ado.
Se casa on muy jó enes y as el es ejo pasa on una co a luna de miel en Bilbao; allí sa-
ca on un a o pa a con a el dine o pa a que Cheles se comp a a una mo o y pudie a acudi al
abajo. Cheles siemp e ha sido una pe sona limpia y apues a. Fue su mad e, p ecozmen e en iu-
dada, quien le in undió la cos umb e de es i se bien. El apues o galán pasaba odo el día ue a
en el abajo, hacía el almue zo en casa de su mad e y allí se qui aba oda la mug e de la mina
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pa a eg esa a casa, pulc o y elucien e; de es e modo Ma isa no se eía in e e ida pa a da sus
clases.
Ma isa y José Luís
Epílogo
La escuela se man u o abie a unos diez años. Cuando Ma isa u o a su p ime hijo con inuó
dando clase y aquel niño, cuando ue mayo , ecibió de su mad e las p ime as lecciones.
Las ci cuns ancias de la ida cambian y llegó un momen o en que nues a maes a hubo de ce-
a su escuela: el núme o de alumnos había dec ecido; ambién, admi e Ma isa sin epa os, in-
luyó la inco po ación de un g an maes o al Colegio Nacional del pueblo.
El ma imonio anscu ía eliz en compañía de sus dos hijos. Ma isa es u o siemp e al lado de
Cheles dándole su apoyo cuando su gían p oblemas en la mina, al socai e de la magni ud de su
a ea y sus esponsabilidades. En cie a ocasión se di undió el umo de que iban a ce a la mina
y ello cons i uyó, lógicamen e, mo i o de g an p eocupación pe o los suyos no se a ed a on,
incluso el hijo dijo una ez a su pad e: “si hace al a dejamos los es udios y nos ponemos a a-
baja ”.
Ma isa man iene en al a es ima la con icción de que los ma imonios ienen que en ejece jun-
os. Su ma ido es á jubilado, los chicos se han abie o camino y es án colocados en su abajo.
Tienen nie os. Habiendo a on ado con éxi o los en i es que da la ida-en e ellos un acciden e
ascula ce eb al que ce cenó su memo ia-, en el espí i u de Ma isa de Ha o eina la eu imia y la
sa is acción.
Palab as inales
En i ud de habe me encon ado con una muje me ódica, emplada, se ena, i az y decidida,
como co esponde al alan e de una p o eso a, me ha pa ecido opo uno ansc ibi es as líneas.
Aún hay más, en sus con e saciones he podido ad e i que Ma isa posee el a e de en ende la
ida como es, que no es poco.
A deci de Be and Russell (6), la elicidad básica depende, sob e odo, de lo que pudié amos
llama un in e és amis oso po las pe sonas y las cosas.
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Re e encias
1- R. ALDECOA Jose ina.1990. His o ia de una maes a. Anag ama.
2- TERÁN BRAVO Ma ia Pila . Vi encias de una maes a u al.[en línea] Cabás: Re is a
del Cen o de Recu sos, In e p e ación y Es udios en ma e ia educa i a de la Conseje ía
de Educación del Gobie no de Can ab ia (España) Nº 1 Junio 2009
3- GARCÍA SERNA Ma ilde. Vida y ob a. [en línea] Cabás: Re is a del Cen o de Recu -
sos, In e p e ación y Es udios en ma e ia educa i a de la Conseje ía de educación del
Gobie no de Can ab ia (España) Nº 4. Diciemb e 2010
4- ROUSSEAU J. J. 1981.Emilio o de la educación. EDAF
5- CICERO Isido o.2001. El Ca iñoso. Los emboscados del Mie a. Ed. TANTIN, p.246
6- RUSSELL Be and.1978. La conquis a de la elicidad. Espasa-Calpe, p.148