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¿De qué ríe un cuerpo tullido? Políticas del humor crip

Author: Fernández Gonzalo, Jorge
Publisher: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatearen Argitalpen Zerbitzua
Year: 2020
DOI: 10.1387/pceic.20783
Source: https://addi.ehu.eus/bitstream/10810/47215/1/20783-85483-1-PB.pdf
1
* Co espondencia a / Co espondence o: Jo ge Fe nández Gonzalo. Uni e sidad Complu ense de Mad id, Facul ad de Filoso ía, Ciudad Uni e si a ia. Plaza Me-
néndez Pelayo, s/n (28040-Mad id)–[email p o ec ed]–h p://o cid.o g/0000-0001-8938-8256.
Cómo ci a / How o ci e: Fe nández Gonzalo, Jo ge (2020). ¿De qué íe un cue po ullido? Polí icas del humo c ip. Papeles del CEIC, ol.2020/2, papel 237, 1-13.
(h p://dx.doi.o g/10.1387/pceic.20783).
Fecha de ecepción: junio, 2019 / Fecha acep ación: ma zo, 2020
ISSN1695-6494 / © 2020 UPV/EHU
Es a ob a es á bajo una licencia
C ea i e Commons A ibución 4.0 In e nacional
Papeles del CEIC, 2020/2
h p://dx.doi.o g/10.1387/pceic.20783
ISSN 1695-6494
¿De qué íe un cue po ulliDo?
polí icas Del humo c ip
Wha Does a C ipple Body Laugh Abou ? Humo C ip Policies
Jo ge Fe nández Gonzalo*
Uni e sidad Complu ense de Mad id
Palab as cla e
Humo
Teo ía ullida
Supe io idad
S and-up
Goce obsceno
RESUMEN: En es as páginas se analiza cómo de e minadas subje i idades con igu adas
al ma gen de los discu sos no ma i os sob e cómo ha de se , sen i o ac ua un cue po
pueden halla en el humo una he amien a cla e a la ho a de es ablece sus p opios p o-
cesos de cons ucción o ei indicación de iden idad. El humo c ip o humo ullido pe -
mi e es ablece una egua en e di e en es ac o es sociales: po un lado, los llamados
Social Jus ice Wa io s, de enso es a ul anza de los alo es p og esis as de la izquie da
iden i a ia, denos ados en las edes sociales po sus ac i udes censo as o ul ap o ec o-
as; y, po o o, los p opios ag eso es que, desde posicionamien os gene almen e ubi-
cados en el ma co de echo del able o polí ico (desde bandos más adicionalis as has a
g upos neolibe ales), denig an las polí icas de iden idad o incluso a los p o agonis as de
las mismas. La cues ión es: ¿cómo da oz a es os cue pos, eubica los en la escena polí-
ica, y de qué modo p oduci ó mulas de in e cambio, diálogo y ei indicación? Una de
es as ías, al y como aquí a amos de demos a aquí, es el humo .
Keywo ds
Humo
C ip heo y
Supe io i y
S and-up
Obscene enjoymen
ABSTRACT: In hese pages we analyze how ce ain subjec i i ies con igu ed ou side no -
ma i e discou ses abou how a body should be, eel o ac can ind in humo a key ool
when es ablishing hei own p ocesses o iden i y cons uc ion o claim. C ip humo al-
lows o es ablish a uce be ween di e en social ac o s: on he one hand, he so-called
Social Jus ice Wa io s, ex eme de ende s o he p og essi e alues o he iden i y le ,
e iled on social ne wo ks o hei censo ship o ul ap o ec i e a i udes; and, on he
o he hand, he agg esso s hemsel es, who, om posi ions gene ally loca ed in he igh
ame o he poli ical panel ( om mo e adi ionalis g oups o neolibe al g oups), deni-
g a e he iden i y policies o e en he p o agonis s o hem. The ques ion is: how o gi e
oice o hese bodies, eloca e hem in he poli ical scene, and how o p oduce o mulas
o exchange, dialogue and demand? One o hese ways, as we y o demons a e he e, is
humo .
Jo ge Fe nández Gonzalo
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1. ¿QUÉ PUEDE UN CUERPO TULLIDO?
El é mino de eo ía c ip su gió a pa i de una eap opiación de los es igmas lingüís icos den-
o del ma co cul u al no ma i o sob e capacidades di e en es. El c eado de es e é mino,
Robe McRue (2006), p oponía el concep o c ip como de i ación del inglés c ipple, insul o
que designa peyo a i amen e a las pe sonas con di e sidad uncional, y que podemos a-
duci como « ullidos». Es e es ue zo po eap opia se de las ó mulas peyo a i as del len-
guaje coloquial ep oduce, como es sabido, el mismo camino que ha omado ecien emen e
el concep o de quee («ma ica», «bolle a») den o de los es udios de géne o. Nues o es udio
camina mano a mano con es as p emisas e minológicas, pa a da un paso más allá: no se
a a solo de eap opia se de los insul os y exp esiones hi ien es, sino del goce, del humo que
el o o pone en juego pa a deg ada simbólicamen e las co po alidades y capacidades di e-
en es a la de los cue pos no ma i os.
El discu so capaci is a, basado en la disc iminación o p ejuicio hacia las capacidades no he-
gemónicas, encuen a su éxi o en la di isión en e la no malidad y la ano malidad, en e la
capacidad y la discapacidad. Al ededo de ambos núcleos e minológicos, se lle a a cabo
una di isión je á quica y uncional en e unos y o os cue pos, sus en ada po la con usión y
equipa ación en e uncionalidad y capacidad, sin ene en conside ación que es posible es-
imonia y i encia uncionalidades mino i a ias pa a ealiza es as mismas capacidades, o
que exis en nue as uncionalidades al ma gen de las hegemónicas. La mi ada capaci is a no
log a dis ingui nue as ó mulas, exp esiones o p ác icas que se escapan de la mi ada hege-
mónica y que pe mi en lle a a cabo a eas simila es o di e sas, pe o ambién expe imen-
a las a eas co idianas desde o as pe spec i as, a a és de nue as mi adas que ompen
con los modelos es anda izados de egulación co po al. F en e a la biopolí ica oucaul iana
(2007), una ullidopolí ica es ablece má genes de esis encia, pe íme os ma ginales de ac-
uación que ei indican la di e encia y la o edad. Pa a una pe sona so da, de es e modo, es
posible es ablece nue as modalidades de comunicación basadas en la ges ualidad, sin en-
a po ello en discusión con los lenguajes o ales no malizados. No se a a de una uncio-
nalidad subsidia ia, sino de uncionalidades al e na i as pa a ealiza las mismas acciones
(la comunicación, en nues o ejemplo), decons uyendo así el binomio que unía capacidad y
uncionalidad.
El humo , den o de es e ámbi o, se o ece como una es a egia ambi alen e: po un lado,
la adición ilosó ica (como e emos en es as páginas) censu a y cues iona las chanzas y la
soca one ía como mecanismos de bu la de los pode osos con a los débiles (los no males
con a los ano males). Hobbes había señalado la po encilidad del humo como es a egia
humillan e: al eí , eímos del o o, lo ebajamos, es ablecemos una je a quía y o alecemos
las eglas del juego social que ijan las elaciones de dominación y some imien o de unos
cue pos en e a o os. Pe o en es a ecuación se echa en al a un aspec o muy simple, y es
que los o os (los ullidos, los en e mos, los ma ginados, e c.) ambién íen. Mien as que una
línea hobbesiana del co pus ilosó ico se p eocupa po p ese a la in eg idad de los op imi-
dos ulne ada a a és del humo , la bu la y el esca nio, la p opia isa de los ullidos desapa-
ece de escena. Pa a aseando a Spinoza, se ía u gen e p egun a se: ¿de qué íe un cue po
ullido?
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2. GENEALOGÍA DE LA BURLA
La adición ilosó ica nos o ece un amplio conjun o de e e encias, p ohibiciones e indica-
ciones ela i as al uso de la comicidad en la escena comuni a ia. Pla ón, A is ó eles, Quin i-
liano o Hobbes incu ían en la misma esis: la inalidad del humo es la bu la, mos a la su-
pe io idad en e al o o. Aunque exis en ma ices en e odos ellos, la esis p incipal es como
sigue: el humo es censu able en sus o mas más g o escas o inju iosas (si bien hay quien ex-
iende la p ohibición a odas sus mani es aciones) po que solo mues a el desp ecio de los
ue es hacia los más débiles o des a o ecidos, que deben sopo a las b omas de sus seme-
jan es, o sencillamen e po desa a una comicidad g ose a y deleznable que ma cha con a
las o mas deseables de compo amien o social.
Pla ón (2008), uno de los p ime os au o es en a a el ema, opinaba que la isa es un place ,
pe o que, al mismo iempo, puede llega a esul a obscena, pe u ba el o den a mónico y
ansg edi la conciencia de los homb es. En su diálogo Leyes (2002), el ilóso o a eniense dic-
aminaba la necesidad de limi a la isa: el homb e i uoso no debe eí se, pues su imagen cí-
ica y mo al queda ía en en edicho. Po ello, no es líci o que los poe as cómicos o los ac o es
sa í icos idiculicen a los ciudadanos; hay b omas bien in encionadas, pe o ambién bu las
pe niciosas que soca an el deco o y acaban con e idas en mecanismos acep ados de humi-
llación social. No deja de esul a i ónico que el p opio Pla ón emplease el diálogo como «una
o ma a ís ica ágil y jugue ona», según exp esión de Huizinga (1972: 192), pa a lo cual bas a
con oma en conside ación «la disposición no elada del Pa ménides, el comienzo del C a ilo
y el ono lige o y aleg e de es os dos diálogos y de o os muchos. No es posible desconoce
cie o pa ecido con el Mimo, el diálogo bu lesco. En el So is a se alude, como en b oma, a los
di e en es p incipios de los iejos ilóso os. Y, en un ono comple amen e humo ís ico, se nos
cuen a en el P o ágo as el mi o de Epime eo y P ome eo» (ibídem: 192).
A is ó eles no anda a la zaga de su maes o. En su É ica nicomaquea (1973) se mues a a o a-
ble a la isa cuando es a se acomoda a la lógica del jus o medio. El ingenio y la i onía bené ola
son alabados po el ilóso o po su capacidad pa a elaja las ensiones y a i a las elaciones
sociales, así como la isa comedida y el humo bienin encionado po p o oca pasiones an e
el público en la p axis o a o ia; no obs an e, A is ó eles epudia la a ección excesi a que lle a
al comedian e a cae en el más absolu o de los idículos y en bu las indeco osas, dignas de
censu a po pa e de los legislado es. El ilóso o insis e en las bondades isiológicas de la isa,
pe o cues iona las azones que la p o ocan.
De una opinión simila es Desca es, aunque con un pequeño gi o inal; en su T a ado de las
pasiones del alma (1997), el ilóso o apun a que quienes más se bu lan de los o os son los
más impe ec os, p ecisamen e po e en los demás los mismos males que ellos mismos al-
be gaban en su in e io . Una b oma comedida si e pa a co egi los icios («cas iga idendo
mo es», decía Ho acio), incluso pe mi e mos a a quien la p onuncia «la des eza de su inge-
nio, ya que sabe da un aspec o ag adable a las cosas de que se bu la» (1997: 252), si bien la
bu la sin ánimo aleccionado acaba con i iéndose en una p ác ica censu able.
La ap eciación más ajan e espec o a la na u aleza «co up ible» del humo es la a ilada
ap eciación de Thomas Hobbes en su Le ia án (1983): la isa «es ecuen e, sob e odo en
aquellos que son conscien es de las pocas habilidades que en ellos hay, que se en o zados
a conse a se, en su p opia es ima, obse ando las impe ecciones de o os homb es. Y po
an o, mucha isa an e los de ec os de o os es un signo de pusilanimidad. Pues una de las la-
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bo es p opias de las g andes men es es ayuda a libe a a o os del desdén y compa a se a sí
mismos con los más capaces» (ibídem: 163). El éxi o de es as palab as le ha supues o el hono
de encabeza el conjun o de eo ías sob e el humo que cues ionan la isa como signo de su-
pe io idad mo al, una « isa caníbal», como apun a And és Ba ba en un ecien e es udio, cu-
yas p ime as palab as o ecen cla as esonancias hobbesianas (aunque el au o ma ice pos-
e io men e sus p opues as): «Cada ez que un homb e ab e la boca pa a eí es á de o ando
a o o homb e» (2015: 11).
«En odas las sociedades humanas conocidas», explica Elisenda A dé ol Pie a en un in e e-
san e ex o, «la isa y el humo no solo es án egula izados y no ma i izados, sino que exp e-
san elaciones y je a quías sociales […]. Es as elaciones pueden se de ipo asimé ico, en las
cuales se equie e que una pa e de la elación no se o enda an e las cons an es bu las de
la o a, y simé icas, en las cuales ambas pa es es án obligadas a gas a se b omas en e sí»
(2009: 241, en cu si a en el o iginal). La isa no se limi a a juzga la a eza y mul a la ex a a-
gancia, lo ígido, lo p ees ablecido y lo mecánico, como anunciaba Be gson (2016), sino que,
en la línea que p oponía F ancis Hu cheson (2008) en su éplica a Hobbes, ambién pe mi e
o os usos, desde deg ada a los que es án encima de noso os has a log a acep ación y e-
o za el ejido social.
La adición clásica desc ibe la ama ga his o ia del poe a A quíloco, hijo de un sace do e y
una escla a, que ecibió de pa e de un ciudadano de buena posición la p omesa de despo-
sa se con su hija. T as conoce los o ígenes humildes del poe a, el homb e dio ma cha a ás
en los planes de boda. A quíloco, o endido po la espues a del que hab ía sido su sueg o,
compuso en enganza unos e sos sa í icos des inados al pad e y a la hija. El esca nio ue al
que ambos se suicida on po no pode sopo a la a en a pública. El humo es un a ma pode-
osa, a eces con consecuencias ne as as, y ligado a o mas udimen a ias de iolencia.
En la Edad Media, las ibus á abes echaban manos de un cán ico sa í ico conocido como
hidja. El poe a componía unos e sos de bu la con a el enemigo y al pa i hacia la lucha ca-
balgaba en e a sus compañe os de gue a declamando sus jocosas composiciones; el da o
especialmen e ele an e de es e hecho es que los hono es pe cibidos po los ba dos e an
exac amen e los mismos que el de los gue e os ic o iosos: las a mas y las bu las queda-
ban así pe ec amen e equipa adas. Con el iempo, pod ía deci se que el humo ha pasado
a cons i ui se como una «gue a po o os medios». La be a («b oma» o «bu la», en i aliano)
supuso du an e la al a Edad Media el modo cla e de en e enimien o en e la al a sociedad,
que ecu ía a ella como mecanismo de esca nio con el que des ui a los enemigos pa a lo-
g a así hono es y ca gos públicos. Hemos de ene en cuen a que es amos an e un mo-
men o de auge de la p o obu guesía i aliana: el en iquecimien o de a ias amilias g acias a
la banca suponía un pelig o pa a las amilias de ancio abolengo, que eían desplazada su e-
le ancia den o del o den social; en una i ulca en e las iejas amilias nobles —los Vecchi—
y las nue as —Nuo i— en e e encia a la eelección de ca gos de magis a u a, el humanis a
Obe o Foglie a (que pe enecía a los Vecchi) p opuso un a gumen o de peso pa a que los su-
yos pudie an ocupa ca gos en condiciones de igualdad con los Nuo i, que les doblaban en
núme o, y e a que si se limi aban los manda os se e i a ían las humillan es be as con a los
magis ados.
Paula inamen e, la be a ue elegada y se apos ó po una nue a modalidad de humo , el in-
genio, sob e odo a pa i de la colosal epe cusión de las ob as de Bal asa de Cas iglione: el
p incipal obje i o de su lib o e a que las clases al as pudie an emplea el humo sin menos-
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cabo de su p opio deco o y de la dignidad de los demás. Pa a ello, Cas iglione e oma algu-
nas ca ego ías de Cice ón, quien dis inguía en e el «ingenio del asun o» (con a anécdo as e
his o ias hila an es) y el «ingenio de la o ma», en donde se ponían en acción los comen a ios
jocosos y los juegos de palab as. El p ime ipo e a el p edilec o de las clases acomodadas,
en e al empleo de la mímica y las ges iculaciones, la p ocacidad o el insul o, p opio de bu o-
nes y necios (Bu ucúa, 2001).
En su ecien e lib o La di e sión en la c ueldad (2016), Lidia Fe a i analiza la génesis his ó ica
de la b oma, las p opiedades de goce que gene a en sus ac o es y los mecanismos de iden i-
icación que se ponen en juego: un g upo —gene almen e masculino— selecciona una íc-
ima p opicia o ia que ac ua á como obje i o de sus con abulaciones; a pa i de ahí, el dolo
ísico, la bu la o las humillaciones a an de p oduci un esquema de iden i icación comuni-
a io median e la exclusión de uno o a ios de sus miemb os. Es necesa io p oduci una en-
sión, un co oci cui o, en el co pus social; pa a que enga luga el sen imien o de pe enencia,
se equie e un elemen o que sea ex aído del conjun o y sob e el cual puedan olca se odas
las us aciones, miedos y ansias de c ueldad comuni a ias.
El humo ac úa aquí como ía o mecanismo pa a p oduci di e encias y dinámicas de exclu-
sión social. Lo que más debe in e esa nos del lib o, po o a pa e, es la con igu ación de una
subje i idad u o de es e p oyec o sádico de disc iminación y escisión. No hay necesa ia-
men e ningún asgo de la íc ima que sea ne amen e censu able; al con a io, es la p ác ica
sádica la que con igu a e oac i amen e las subje i idades ma ginales, su es a us social y sus
p opiedades de ici a ias. Es a misma c ueldad, sin emba go, ambién se ea i ma como un
mecanismo de inclusión, una pue a de en ada al o den social g acias a p ác icas ins i uidas
como la no a ada: la lógica de es e ipo de eje cicios es esencialmen e pa adójica, ya que,
aho a sí, se pa e de una di e encia ela i amen e cons a able (los obje i os de las b omas
son las úl imas inco po aciones al g upo), pe o con la in ención de encauza las di e en es
subje i idades bajo un ase o de con encionalidad o de iden i icación compa ida.
La cues ión es: ¿cuándo podemos pe cibi la b oma como un eso e c uel de expulsión y
cuándo como un i o codi icado de inclusión a la comunidad? La espues a es: nunca, po que
ambas ope aciones son co ela i as. El mecanismo que apela a las subje i idades median e la
c ueldad «mancha» necesa iamen e a los indi iduos que caen bajo su dominio y los some e
pa a o ma pa e del g upo median e su exclusión ins i ucionalizada. Como consecuencia
de ello, el suje o queda ligado a una comunidad a modo de elemen o incómodo, exceden e; el
p oblema eside aquí en que, incluso en las sociedades que exigen la b oma como i o de ini-
ciación, es a mancha se pe pe úa de o ma incesan e, po lo que debe se ans e ida a las si-
guien es gene aciones. En palab as de Al ed S e n, «La sociedad se si e de la isa pa a ase-
gu a de mane a indi ec a la conse ación de su sis ema de alo es, median e la deg adación
de odo o o sis ema en compe encia, y ambién pa a sos ene , median e de aluaciones, cie as
icciones ú iles a la ida social» (1975: 94, en cu si a en el o iginal).
3. HUMOR CRIP
No cabe duda de que a ios de los p incipales ecep o es de es e ipo de b omas esponden
a algún ipo de ca ac e ís ica es igma izada socialmen e po se conside ada, g acias a es as

Jo ge Fe nández Gonzalo
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mismas p ác icas de bu la o ag esión, como pe niciosa o moles a pa a la sociedad. En el ca á-
logo de di e encias que son obje o de b omas (cues iones de aza, clase o géne o, en e o as
muchas) que emos ija aquí nues a a ención en las cues iones especí icamen e ligadas a
las di e en es capacidades y ca ac e ís icas isiológicas o psicológicas de los indi iduos. Nos
mo emos, po an o, en el e i o io de la eo ía c ip y de sus ei indicaciones con a las ó -
mulas hegemónicas capaci is as. Po o a pa e, es necesa io insis i en que el p oblema que
nos encon amos en nues a sociedad mediá ica es sus ancialmen e dis in o al de socieda-
des p eceden es, en donde los bu lados ca ecían de oz pa a alza sus consignas, quejas o ei-
indicaciones. Hoy es posible ui ea una opinión, esc ibi un blog, compa i in o mación po
edes sociales o colabo a con di e en es medios pa a con a con las oces de quienes habían
sido p i ados de ella, pe o ambién pa a que ían quienes adicionalmen e habían sido ob-
je o de bu las.
En es e escena io su ge una con lic i a igu a, denominada peyo a i amen e los Social Jus-
ice Wa io s (So o I a s, 2017): los de enso es de la mo al, a dien es pa ulle os de la ed que
hacen odo lo posible po denuncia cualquie injus icia come ida an e un colec i o op i-
mido, sin impo a a menudo si es e colec i o se sien e o no o endido. Desde inales de los
años no en a has a nues os días, y en g an medida mo i ados po el c ecien e a ance de la
ed, es posible pe cibi una dinámica de p ác icas y ac i udes ei indica i as de signo sob e-
p o eccionis a y que oma la palab a po aquellos que su en la op esión de discu sos o p ác-
icas disc imina o ias; mo imien o eacciona io p incipalmen e ligado a la izquie da polí ica
que se ajus a pe ec amen e a la comodidad de los nue os modelos de p o es a a golpe de
ui , desde la comodidad de mi cua o y sin lle a a cabo una implicación di ec a con la aíz de
los p oblemas (So o I a s, 2017). Po supues o, la ed o ece un c isol de pe spec i as, nume-
osos ma ices y espacios de in e sección que impiden una gene alización iable; no obs an e,
los e ec os censo es son eales: películas, ideojuegos o lib os son some idos a campañas
de desp es igio que obligan a sus c eado es a ec i ica o di ec amen e a des ui sus aba-
jos po no acomoda se a las lógicas bienpensan es de una gene ación acos umb ada a si ua
sus ei indicaciones en el e eno de lo simbólico (con i ulen as campañas en In e ne sob e
cuo as de ep esen ación y usos del lenguaje) en e a gene aciones p eceden es, cen adas
en con lic os de o den ma e ial (Be nabé, 2018).
F en e a es a línea de de ensa, su ge un mo imien o con es a a io que se sus en a po la
pues a en escena de los p opios ac o es op imidos, los cue pos ullidos ecuen emen e e-
clamados en el deba e como p o agonis as pasi os que, po p ime a ez en la his o ia, ienen
oz y capacidad de eí se de sí mismos, de ena bola su isa como signo de de ensa, escudo
con a la in ole ancia de unos, pe o ambién con a el pa e nalismo y la po a ocía de o os,
ac i ud que ya había sido i memen e cues ionada po Donna Ha away (2019). La es a egia
que es os ac o es c ip ponen en ma cha es la siguien e: ¿qué mejo modo de eap opia se de
un ocabula io ul ajan e que oba le a los op eso es sus chis es disc imina o ios?
La excelen e esis de Melissa Lima Caminha, i ulada Payasas: His o ias, Cue pos y Fo mas de
Rep esen a la Comicidad desde una Pe spec i a de Géne o (2016), es ablece algunas líneas de
abajo in e esan es pa a ija el análisis de las co po alidades isibles y de lo que la au o a de-
nomina con los é minos de clownquee , ansclown y c ipclown, odo ello con el in de p odu-
ci un deba e sob e las p ác icas cómicas, po lo que es as ienen de pa ia cal y eugenésicas.
Se a a ía de « o quee and o c ip he clown», es deci , «saca el clown del egocen ismo mu-
chas eces p esen e en sus p ác icas pe o ma i as, discu si as y pedagógicas» (2016: 197).
Es amos lejos de las ó mulas adicionales de comicidad pasi a que pe ilaban una iden idad
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mons uosa ( eí nos del enano, de la muje ba buda, de los ullidos de odo ipo): la cues ión
aquí es que los di e en es suje os puedan ap o echa la posibilidad de escenog a ia su p o-
pia mons uosidad isible. Se a a ía de es ablece una p axis e a ológica que pe mi a ei-
indica la isibilidad de los cue pos c ip, sin pa e nalismos ni concesiones impos adas, y que
sean es os mismos suje os los que, desde los má genes, decons uyan los es e eo ipos de lo
isible o sepan ap opiá selos pa a sus p opios in e eses.
En un a ículo del cien í ico y polí ico Pablo Echenique (quien padece a o ia muscula espi-
nal), i ulado muy ace adamen e «La e dade a disc iminación es económica», lo que ob-
enemos es p ecisamen e es o, una de ensa de la capacidad de hace comedia a pa i de
ci cuns ancias pe sonales des a o ables. Al jus i ica su u ilización del é mino « e ón»,
Echenique esc ibe las di e en es causas que espaldan su decisión e minológica:
Po un lado, si no e sabes eí de i mismo, ienes un p oblema se io. Seas e ón
o no. Cualquie a que enga dos dedos de en e lo sabe. Si e es go do y e moles-
an los chis es de go dos, 1. lo as a pasa mal en la ida, 2. los an a con a igual
cuando e gi es y as a e po el abillo del ojo cómo se íen disimulando, y 3. e as
a pe de algún chis e de go dos ancamen e bueno […]. Since amen e, hay mu-
chas cosas que hace que an an es que in en a modi ica el lenguaje. Uno puede
dedica sus ene gías, su dine o y su iempo a que la sociedad, en ez de llama nos
«minus álidos», nos llame «locomo i amen e c ea i os», «chanan emen e bailon-
gos» o «pe sonas con biomecánica in e esan e». Uno puede en ada se cuando es-
cucha o lee «minus álido», y pone se a manda ca as al di ec o , esc ibi comen a-
ios en blogs, quema dicciona ios de la RAE, o aduci el BOE a lenguaje buenis a.
Pe o, lamen ablemen e, las ene gías, el dine o y el iempo, son ecu sos limi ados.
(Echenique, 2012)
La ei indicación de Echenique se a icula p incipalmen e a a és de dos pun os cla e: en
p ime luga , plan ea nos la posibilidad de eí de uno mismo pa a ompe con las lógicas de
op esión y disc iminación que ponen en juego las bu las y chis es con a los colec i os de ca-
pacidades di e en es (o como decidamos llama los), y a con inuación deja en un segundo
plano las pugnas lingüís icas pa a cen a nues a a ención en las ei indicaciones ma e-
iales, aquellas que de e dad an a cambia las condiciones de ida de los « e ones». Algo
e ec i amen e muy dis in o a lo que se pone en juego en las ba allas online de los Social Jus-
ice Wa io s.
Hay un chis e del humo is a g á ico y ganado del p emio Puli ze , Jules Fei e , que encaja
aquí a la pe ección. Un homb e apa ece en escena y declama lo siguien e: «Siemp e pensé
que e a pob e. Pe o un día me dije on que no e a pob e, sino «necesi ado». Más a de supe
que e a con ap oducen e pensa en mí mismo como necesi ado: en ealidad e a «des a-
o ecido». Luego escuché el é mino «desa o unado» pe o ya es aba en desuso: hoy soy
«desa en a ja do». Sigo sin ene un cen a o; pe o he ganado un g an ocabula io». Se cam-
bian las palab as en un ca usel de signi ican es, pe o las ealidades quedan exac amen e
igual; cada é mino «con amina» al siguien e, cada ges o es á emba gado po los ges os an-
e io es; es imposible al e a la ealidad al e ando únicamen e el lenguaje. Hace al a, po
an o, in oduci una up u a en es e esquema, y el humo au opa ódico del que hace gala
Echenique puede se la cla e pa a dinami a es e ci cui o desquician e que sabo ea las exi-
gencias ma e iales po ei indicaciones exclusi amen e simbólicas.
Los ecu sos au opa ódicos pueden desplega se en cualquie ipo de medio y canal, desde
un blog pe sonal o un pe il de usua io de edes sociales, has a ob as li e a ias y espec ácu-
Jo ge Fe nández Gonzalo
8 Papeles del CEIC, 2020/2, 1-13
los ea ales o cinema og á icos. Quizá el p ime au o en hace una di isa de la au opa o-
dia y iun a con ello sea el cómico de s and-up y di ec o de cine Woody Allen: sus ob as
es án plagadas de e e encias au obiog á icas, a menudo dis o sionadas pa a p oduci e ec-
os hila an es (en Bananas, de 1971, Allen con iesa que de pequeño mojaba siemp e las sá-
banas, y como enía una man a eléc ica los la igazos de la co ien e le despe aban en mi-
ad de la noche). Con el iempo, es e ecu so se ha ex endido exi osamen e a o os ámbi os:
en el p og ama de humo es adounidense Sa u day Nigh Li e es ecuen e que las celeb i-
ies se expongan a las bu las de los cómicos de la casa, en la ele isión se ab e paso el géne o
oas (b omas de esca nio público en e cómicos) mien as que muchos ac o es se dan coda-
zos en e sí pa a p es a sus oces a sus ca ica u as homólogas en algún capí ulo bu lesco de
Los Simpsons.
Pe o sin duda el géne o que mejo ha sabido pone en escena es e ipo de ecu sos es el gé-
ne o cómico s and-up. En palab as de José Manuel López, «En la s and-up, el comedian e
se en en a a la audiencia a cue po desnudo desde un escena io acío, con i iéndose a sí
mismo en ex o cómico pues son su p esencia, su oz y su ges ualidad los que de onan y ha-
cen a anza la his o ia» (2009: 339, en cu si a en el o iginal). A e ec os de nues o es udio, es
especialmen e ele an e la p opues a que lle an a cabo di e en es humo is as de s and-up
sob e discapacidades o en e medades g a es con las que con i en di ec amen e. La cono-
cida monologuis a es adounidense Joan Ri e s ue ab oncada du an e una ac uación po
hace un chis e en donde se me ía con Helen Kelle , una ac i is a polí ica hipoacúsica e in i-
den e: «Odio a los c íos. C eo que la única niña que me hubiese gus ado ene es Helen K elle ,
po que no hablaba». Desde las g adas, alguien le espe ó que aquello no enía g acia, po que
su hijo ambién e a so do. «¡Cla o que es di e ido!», ue la espues a: «¡Tú sí que no e es di-
e ido! ¡Lá ga e de aquí! ¡Mi mad e e a so da, gilipollas! ¡Déjame que e explique de qué a
es o de la comedia: la comedia es á pa a hace eí a la gen e y pa a que odos podamos se-
gui con nues a ida, imbécil!». Y concluía del siguien e modo: «¡Du an e años es u e i-
iendo con un homb e al que le al aba una pie na y siemp e hacía el chis e de que si enía
un hijo con dos pie nas duda ía de su pa e nidad! ¡De eso a la comedia, gilipollas!» (apud.
Ba ba, 2015).
La escena es adounidense cuen a con nume osos ejemplos de cómicos de s and-up que
han empleado sus p opias limi aciones como he amien as pa a p oduci sus espec ácu-
los cómicos: un in e esan e a ículo de Susanne Hamscha, i ulado «C ip Humo » (2017), nos
pone sob e la pis a. El gi o que nos p opone Hamscha consis e en analiza de qué mane a a-
ios humo is as han ges ionado sus minus alías como un a ma a ojadiza pa a echaza las
coo denadas del pensamien o de lo polí icamen e co ec o y su pa e nalismo as ixian e. La
au o a ci a, en e o os, a Alex Valdez (ciego), J.D. England (pa apléjico), o B e Leake (con
dis o ia muscula ). Especialmen e pa adigmá ico es el caso de Josh Blue, un cómico con pa-
álisis ce eb al que ganó el Las Comic S anding de 2006 con un monólogo en el que hablaba
de su «golpe de pa álisis»; se a a de un mo imien o muy e icaz en una pelea, «p ime o, po -
que no saben de dónde iene el golpe, y segundo… ¡po que yo ampoco!». El comedian e
Ch is Fonseca, con pa álisis ce eb al, b omeaba po su pa e con su doble ma ginación como
pe sona discapaci ada y como ex anje o: «Es oy discapaci ado y soy mexicano, así que sa-
bes lo que eso signi ica: si me moles as, oy a i a e un cuchillo y los dos amos a sali las i-
mados». La comedian e aus aliana S ella Young, inalmen e, jugaba con plan eamien os si-
mila es al a i ma algo an sencillo como «No soy u inspi ación, muchas g acias» cada ez
que a aba de encumb a la cie a línea p og esis a a medio camino en e la izquie da pos-
¿De qué íe un cue po ullido? Polí icas del humo c ip
h p://dx.doi.o g/10.1387/pceic.20783 9
mode na y la de echa neolibe al. Young nació con os eogénesis impe ec a (una en e medad
gené ica ca ac e izada po el hecho de que los huesos se ompen ácilmen e), po lo que a
los quince años una ins i ución local se ace có a sus pad es pa a nomina a la pequeña S ella
a un p emio. Sus pad es espondie on: «Eso es á muy bien, pe o hay un pequeño p oblema:
ella en ealidad no ha log ado nada». El núcleo de sus u inas cómicas son las b omas au o-
c í icas que sub ie en es e eo ipos, p ejuicios y nociones p econcebidas sob e las pe sonas
con discapacidad, y que ela an y no malizan sus mise ias co idianas en cla e de humo .
El p oblema su ge cuando son o os los que se mo an desde el capaci ismo de quienes mues-
an di e sidad uncional o pe enecen a colec i os op imidos. Simon C i chley (2010), en un
es udio ecien e sob e el humo , asumía en sus e lexiones que hemos de c i ica icios co-
lec i os, y no pe sonaliza los en alguien conc e o. En una línea simila , Chaplin ponía como
condición que el chis e es u ie a a a o del débil y no del ue e, mien as que el ilóso o es-
lo eno Sla oj Z
˘iz
˘ek a i ma sin apujos que «lo di e ido de un chis e es o ende o humilla a
alguien» (2015: 44).
A pesa de su ac i ud apa en emen e hos il, es p eciso cen a nos en el alo de su apo a-
ción. El p opio Z
˘iz
˘ek concebía el humo más sal aje como una o ma de amo y a ec o, y
cuen a pa a ello una in e esan e anécdo a. Un espec ado so domudo acudió como público
a una de sus mul i udina ias con e encias, po lo que una in é p e e de signos asumió la a-
ea de aduci el desa ollo de su in e ención. En de e minado momen o, Z
˘iz
˘ek b omeó con
uno de los ges os de la in é p e e (que había o mado un cí culo con una mano mien as con
la o a in oducía un dedo de la mano opues a), y p egun ó qué demonios signi icaba aquello.
El chico so domudo se pa ía de isa (po in se econocía públicamen e una b oma que, de
segu o, compa ía con su cí culo más ín imo: que muchos signos o ecen una lec u a sexual),
mien as que «una ieja es úpida» denunció el comen a io del ilóso o1.
El pano ama que se ab e an e noso os es con uso, pe o no deja de se in e esan e analiza
las luchas y subsiguien es consecuencias que se p oducen en la es e a pública po a eba-
a le a los o os la posibilidad de eí se. Es conocido el caso de Guille mo Zapa a, polí ico ma-
d ileño que an es de en a en polí ica decidió publica en su cuen a de Twi e chis es de hu-
mo neg o con a los judíos o con a íc imas del e o ismo (en pa icula , sob e I ene Villa)
pa a an ea los lími es de la sensibilidad humo ís ica en las Redes (expe imen o que e a an
solo un eco de las publicaciones del cineas a Nacho Vigalondo, esc i as en un ono simila en
el mismo medio). Sus chis es sal a on a la escena mediá ica cuando pasó a o ma pa e de la
hoja de a ille ía polí ica de la izquie da mad ileña, lo que obligó a su equipo a si ua a Zapa a
en un segundo plano. Cuando la Fiscalía puso el asun o en manos de la ley, las hues es de
Twi e ca ga on con a Zapa a po ulne a el de echo al hono de I ene Villa ( eco demos,
íc ima de ETA que pe dió a ias ex emidades po la de onación de una bomba). Villa o e-
ció una espues a que ha sen ado cá ed a en la his o ia ecien e del humo : «¡Así es, y de e -
dad que ningún p oblema! Mi chis e a o i o es el que me de ine como la muje explosi a».
El gi o inal de la ama no puede deja nos más pe plejos: los que la de endían an e es e ipo
de b omas, e mina on insul ándola con mayo ímpe u as lee su elegan e y comedida es-
pues a que el mos ado po el ui o iginal: «No se debe llama como es igo con a nazis a un
judío nos álgico del olo a c ema o io ni a una íc ima de ETA encan ada de sus muñones»,
1 Disponible en: h ps://lano asociologica.wo dp ess.com/2017/04/26/sla oj-zizek-la-co eccion-poli ica-es-
una- o ma-mas-pelig osa-de- o ali a ismo/.