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* Co espondencia a / Co espondence o: Luisina Cas elli Rod íguez. Uni e sidad de la República, Facul ad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Edi icio
Cen al. A enida U uguay ,1695. 11.200-Mon e ideo (U uguay)– [email p o ec ed]–h p://o cid.o g/0000-0001-8713-3065.
Cómo ci a / How o ci e: Cas elli Rod íguez, Luisina (2020). Ensamblajes de géne o, cue po y sexualidad en las na a i as de dos engos. Papeles del CEIC,
ol.2020/2, papel 236, 1-16. (h p://dx.doi.o g/10.1387/pceic.20985).
Fecha de ecepción: julio, 2019 / Fecha acep ación: ma zo, 2020
ISSN1695-6494 / © 2020 UPV/EHU
Es a ob a es á bajo una licencia
C ea i e Commons A ibución 4.0 In e nacional
Papeles del CEIC, 2020/2
h p://dx.doi.o g/10.1387/pceic.20985
ISSN 1695-6494
EnsamblajEs dE génE o, cuE po y sExualidad
En las na a i as dE dos engos
Gende , Body and Sexuali y Assemblages in he Na a i es o Two Rengos
Luisina Cas elli Rod íguez*
Uni e sidad de la República (U uguay)
Palab as cla e
Cue po
Discapacidad
Di e encia
Capaci ismo
RESUMEN: El a ículo busca ealiza un apo e an opológico en elación a dos p opósi os
conexos. En p ime luga , con base en los i ine a ios co po ales de una muje y un homb e
cisgéne o adul os, de simila edad, que i en en Buenos Ai es y compa en una posición so-
cial como engos, se explo an los ensamblajes de géne o, cue po (discapaci ado) y sexua-
lidad. En segundo é mino, se desa olla una c í ica a la subal e nización y ei icación de la
di e encia co po al en el seno del modo de p oducción capi alis a y se iden i ican ínculos
en e dis in as ma ices que gene an disc iminación. Si uando al cue po como e eno co-
mún de la expe iencia humana, el ex o aboga po la con o mación de alianzas en e colec-
i os como medio pa a a on a op esiones comunes.
Keywo ds
Body
Disabili y
Di e ence
Ableism
ABSTRACT: The a icle seeks o make an an h opological con ibu ion in ela ion o wo e-
la ed pu poses. Fi s , based on he body i ine a ies o an cisgende adul woman and a man,
o simila age, who li e in Buenos Ai es and sha e a social posi ion as engos, we explo e he
assemblages o gende , (disabled) body and sexuali y. Secondly, a c i ique o he subal e ni-
za ion and ei ica ion o he co po al di e ence wi hin he capi alis mode o p oduc ion is
de eloped and links a e iden i ied be ween di e en ma ices ha gene a e disc imina ion.
Placing he body as common g ound o human expe ience, he ex ad oca es he o ma-
ion o alliances be ween collec i es as a means o ace common opp essions.
Luisina Cas elli Rod íguez
2 Papeles del CEIC, 2020/2, 1-16
1. PRESENTACIÓN
La apa iencia ísica y, jun o con ello, lo que puede (o no) hace un cue po, son dos de los a i-
bu os en azón de los cuales se ha e igido una pesada icción biopolí ica que dis ingue, o -
dena y ca aloga los cue pos en el con ínuum no mal-ano mal. Pe o es os a ibu os no son
dados o inmu ables; no exis e la no malidad o la ano malidad po ue a de la his o ia. En en-
diendo la discapacidad como p oduc o social (S ike , 1999), las his o ias pe sonales son indi-
sociables de los escena ios sociocul u ales locales y de ma cos de sen ido más amplios.
Tampoco exis e una biopolí ica que ascienda el cue po, en an o ma e ialidad a la que se
conec a la ida. Si uno de los asgos salien es de nues a época es el «manejo calculado y a-
cional de oda ma e ia i a» (B aido i, 2000: 88, i álicas en el o iginal), ambién hay que deci
que es e manejo no es ecien e —aunque iene asgos que dis inguen el momen o ac ual—,
sino que hunde sus aíces en la con igu ación del capi alismo en an o modo de p oducción
que equie e disciplina e implicación co po al. Al espec o, Michel Foucaul señaló que la
cons i ución del cue po como ue za de abajo «sólo es posible si se halla inme so en un sis-
ema de sujeción (…). El cue po sólo se con ie e en ue za ú il cuando es a la ez cue po p o-
duc i o y cue po some ido» (2014: 35). En el p oceso his ó ico del capi alismo, los cue pos
«na u almen e» ue a de la no ma se han con o mado como e enos somá icos donde los
dualismos ca ac e ís icos del suje o de conocimien o mode no (men e/cue po, azón/pa-
sión, na u aleza/cul u a) apa ecen desequilib ados. «Como los pueblos indígenas, las pe so-
nas con discapacidad en ocasiones han sido a adas como poblaciones coloniales» (Couse ,
2005: 123). Y acep ando o echazando la idea de que son una población colonial, dice Thomas
Couse , «hay que ene en cuen a las ac i udes poscoloniales hacia ellos» (ibídem: 124). Son
is os como cue pos incie os, que in e pelan, que incomodan, pe o son ambién «o os ina-
p opiados/bles» en el sen ido que lo p opone Donna Ha away (1999)1: un o o que no encaja
en la axon, que se encuen a «desubicado en los mapas disponibles que especi ican ipos de
ac o es y ipos de na a i as», pe o que no pe manece «a apado po la di e encia» (ibídem:
126). «Desen ampa se» de la di e encia es un desplazamien o undamen al de obje i ación
y pues a en e idencia de la no ma que cons iñe los cue pos y ei ica la(s) di e encia(s).
Desde el pe íodo de acumulación p imi i a, el capi alismo c eó y ex endió una economía po-
lí ica de los cue pos ansoceánica en base a la idea de aza, gene ando un «de eni neg o del
mundo» (Mbembe, 2016: 32). En la segunda mi ad del siglo xx asis imos a una «me amo o-
sis de la bes ia» la cual, si bien no se explica solo po las ans o maciones del modo de p o-
ducción capi alis a, encuen a en él su « elón de ondo» y oma como elemen os cla e los
p og esos en ecnología, biología y gené ica (ibídem: 57-58). Conside o que a ios de los a -
gumen os que Achille Mbembe mo iliza es án p esen es en la con igu ación de una cue -
pono ma i i dad que, en e o os suje os, e como ou side s a las pe sonas con discapacidad.
Po ejemplo, «la ab icación de suje os de aza en el con inen e ame icano (…) a a és de su
des i ución cí ica» y «el p oceso de cons ucción de la incapacidad ju ídica» (ibídem: 54) es
semejan e en e el neg o y las pe sonas con discapacidad. En ambos casos, el esul ado es
conside a los «no-pe sona desde un pun o de is a ju ídico» (ibídem: 54).
La ma iz de es e modo de p oducción ambién la hallamos en el géne o y la sexualidad.
Como ha demos ado Sil ia Fede ici (2015), la egulación de es as dimensiones, especial-
1 El concep o de «o os inap opiados/bles» ue acuñado po T inh Min-Ha y ecupe ado luego po Ha away.
Ensamblajes de géne o, cue po y sexualidad en las na a i as de dos engos
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men e sob e el cue po de las muje es, ue necesa ia pa a el su gimien o del capi alismo, e-
p oducido en los siglos siguien es con el con ol e in isibilización del abajo ep oduc i o y
de cuidados, como con la subal e nización de las sexualidades no no ma i as. No po acaso,
ni con una lógica muy dis in a, el capi alismo dio en idad a sus di e sos o os. En sus ancia,
la ope a i a ha consis ido en p oduci , con ola y esencializa la di e sidad co po al, al e i-
zando a ibu os de los que, median e ese mismo desplazamien o de exclusión, saca á p o e-
cho: los neg os se án «cue pos de ex acción» (Mbembe, 2016: 52), los discapaci ados, cue -
pos de expe imen ación y las muje es, cue pos de ep oducción.
Desde es a pe spec i a, acismo, sexismo y capaci ismo2 se asemejan como disposi i os de
al e idad del capi alismo, y es as semejanzas ya han sido iden i icadas en la p oducción eó-
ica y mili an e de di e sos colec i os subal e nizados. Nociones p opues as y p o undizadas
po el eminismo neg o como las de in e seccionalidad (C enshaw, 2012), simul aneidad de
op esiones uncionando en conjun o (Hill Collins, 1986), la impo ancia de la au o-de inición y
la au o- alo ación (Hill Collins, 1996) e incluso una polí ica y una é ica del amo (Hooks, 2001;
Nash, 2011), dialogan con los es udios c í icos sob e discapacidad o di e sidad uncional y
con el mo imien o social de las pe sonas con discapacidad, pues se a a de suje os que am-
bién su en múl iples op esiones, una de cuyas es a egias ha sido mo iliza sus p opias ca e-
go ías de iden i icación y isibiliza en el espacio público demandas ancladas en sus condicio-
nes co po ales pa a dispu a los sen idos y p ác icas hegemónicas. Dicho colec i o y el de la
di e sidad sexual ambién compa en algunas de sus ei indicaciones po que ocupan simila-
es luga es simbólicos de exclusión (Guzmán y Pla e o, 2012). En la eo ía una mues a de es e
ínculo es el concep o de «capacidad ísica obliga o ia» (McRue , 2002), que es á inspi ado en
el de «he e osexualidad obliga o ia» de Ad ienne Rich. De acue do con Robe McRue , la ca-
pacidad ísica y la he e osexualidad son obligaciones p oducidas po un mismo sis ema de
op esión. Reconoce es as semejanzas e imb icaciones ha eque ido un abajo a duo, a pe-
sa del cual no se ponde ó a odas las di e encias po igual. Sob e es o llamó la a ención Jenny
Mo is (1991) cuando sos u o que el eminismo ganó densidad al inco po a las dimensiones
de clase y aza, pe o dejó po el camino o as, como la discapacidad o la ejez.
Es e a ículo p e ende se una con ibución más en e los que apues an po el diálogo y las
alianzas. En conc e o, p opongo abo da cómo se han con igu ado los «i ine a ios co po a-
les» (Es eban, 2013) de dos engos a gen inos3, de eniéndome en la elación en e es os i ine-
2 El é mino «capaci ismo» eme ge del mo imien o de los de echos de las pe sonas con discapacidad en Es-
ados Unidos y G an B e aña en e los años 60 y 70 pa a denuncia la disc iminación basada en la es uc u a
y uncionamien o del cue po de es as pe sonas (Wolb ing y Guzmán, 2010, apud Toboso, 2017). Desde esos
años a es a pa e, el concep o se ex endió geog á icamen e y complejizó su o mulación eó ica; pa a algu-
nos se a a de un p ejuicio y o os ponen el én asis en su sus a o simbólico-cul u al. Empleo la concep uali-
zación que o ece Fiona K. Campbell, pa a quien capaci ismo e ie e a «una ed de c eencias, p ocesos y p ác i-
cas que p oducen un pa icula ipo de yo y de cue po (el es ánda co po al) que se p oyec a como lo pe ec o,
ípico de la especie y, po an o, lo esencial y plenamen e humano» (2001: 44). Asimismo, pa a la au o a, la es-
abilidad de es a «di usa ed» es á suje a a su p opia capacidad de ce a se sob e sí misma, in isibilizando las
semejanzas en e lo conside ado «discapaci ado» y el se humano modelo (ibídem). Si mi in e p e ación de
C ampbell es co ec a, en onces ella es á sub ayando la agencia del capaci ismo y su ca ác e elacional e his-
ó ico. Como ca ego ía de análisis, capaci ismo se asemeja a las de sexismo o acismo en an o p e ende e i-
dencia un modo de disc iminación p oducido es uc u almen e (Toboso, 2017).
3 Rengos es un é mino na i o que u ilizan pa a nomb a se algunas pe sonas con discapacidad en A gen ina,
más p ecisamen e en Buenos Ai es. Cabe señala que al menos en mi abajo de campo siemp e lo he escu-
chado en masculino, nunca en emenino o en una exp esión no bina ia. Una genealogía de es a ca ego ía se
encuen a en Fe an e (2014). De acue do con ella, engo «exp esa un modo du ade o de se discapaci ado
“c eado” y p omo ido en el nacien e ámbi o del depo e pa a pe sonas con discapacidad a ines de los 40»
Luisina Cas elli Rod íguez
4 Papeles del CEIC, 2020/2, 1-16
a ios, la dimensión de géne o y las sexualidades. Emplea é la noción de «i ine a ios co po-
ales» de Ma i Luz Es eban, pues sub aya a ias cla es pa a pensa el cue po y las elaciones
que lo con o man: en p ime luga , implica que las pe sonas son agen es y no íc imas, aun
en el con ex o de una cul u a «que hace del cue po un e eno p i ilegiado pa a la subo dina-
ción social» (ibídem: 14). Segundo, equie e p es a a ención a los mecanismos y negociacio-
nes de sen ido median e los cuales los suje os in e io izan pau as cul u ales. Po úl imo, su
p opues a equie e el desplazamien o epis emológico de suplan a la idea del cue po-obje o
po una donde el cue po es suje o, lo que conlle a pone el eje en la capacidad de agencia.
Me basa é en la ayec o ia de ida de una muje y un homb e cisgéne o adul os, de simila
edad, que i en en la p o incia y en la capi al de Buenos Ai es espec i amen e, y que com-
pa en una posición social como engos. Lo exp esado en el ex o hace pa e de una in es-
igación e nog á ica en cu so con pe sonas con discapacidad que desa ollan p ác icas a -
ís icas en el escena io iopla ense4. El abajo de campo, que ha consis ido en pa icipa de
espacios y edes a ís icas — undamen almen e de danza, pe o ambién de música, ea o y
a es plás icas— donde concu en y se o man pe sonas con discapacidad, u o inicio en oc-
ub e de 2018 y con inúa has a el p esen e. Las ayec o ias compa idas en el a ículo ue on
elabo adas a pa i de en e is as en p o undidad y sucesi as ins ancias de in e locución in-
o mal con ambos in e locu o es. A a és de sus na a i as nos ap oxima emos a sus «p ác-
icas co po ales e lexi as» (Connell, 2005), en donde el cue po es simul áneamen e agen e
y obje o de la p ác ica y es a o ma las es uc u as den o de las cuales los cue pos son ap o-
piados y de inidos (ibídem: 61). Como pod emos e , no se a a de educi sus expe iencias a
una ecuación sencilla en la que con on an su au o-acep ación con la disc iminación social,
sino de explo a la con igu ación de una ensión que, si bien puede cambia con el paso del
iempo, es á siemp e p esen e en an o asgo inhe en e de la p oducción social de los cue -
pos, las sexualidades y las iden idades.
¿Po qué esul a ele an e el c uce en e discapacidad, géne o y sexualidades? Hay al menos
es azones, aunque puede habe o as, que quisie a menciona y que ienen un sus a o po-
lí ico. En p ime luga , como mencioné más a iba, cue po, géne o y sexualidades han sido
—y siguen siendo— dimensiones de las que se ha se ido el capi alismo pa a expandi se. De
ahí en onces que, al abo da es a íada, aunque sea con elación a un colec i o especí ico,
debié amos ob ene elemen os pa a in e pela al menos algún aspec o de aquel sis ema. En
segundo luga , po que compa o la p eocupación polí ica de las eminis as neg as que co-
menza on a pensa las op esiones de mane a elacional en su dimensión es uc u al, polí ica
y ep esen acional (C enshaw, 2012). Y, po úl imo, po que géne o y sexualidad son dos de los
e enos más in isibilizados en e las pe sonas con discapacidad desde donde se a i ma su di-
e encia, y de ahí la necesidad de desa ma los.
Aco de con los p opósi os del a ículo, el ex o es á o ganizado en cua o secciones. Las
p ime as dos p esen an momen os de las ayec o ias de ida de Diana y Daniel en ocando
(2014: 26) con una doble signi icación: «la p ime a se asocia a un modo de me a o iza una o ma de anda p o-
piciada po las consecuencias de la poliomieli is [y la segunda] se asocia a la in ención de cues iona la mi ada
descali icado a que ecibían de “los no males”» (ibídem: 27).
4 La in es igación que da o igen a los esul ados p esen ados en la p esen e publicación ecibió ondos de la
Agencia Nacional de In es igación e Inno ación bajo el código POS_EXT_2018_1_154615. Exp eso mi ag ade-
cimien o a las e iso as po su de enida lec u a y gene osos comen a ios, los cuales sin duda pe mi ie on me-
jo a el ex o. También debo mi ag adecimien o a Diana y Daniel po con ia me sus his o ias de ida y pe mi-
i me esc ibi sob e ellas.
Ensamblajes de géne o, cue po y sexualidad en las na a i as de dos engos
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cues iones de géne o y sexualidad en sus i ine a ios co po ales. A con inuación, se p o un-
diza en el ensamblaje de dichas ca ego ías compa ando las ensiones eme gen es en cada
caso y los modos de ansi a los. Po úl imo, se o ecen algunas e lexiones de cie e. Allí
se e oman los obje i os del ex o, se sopesa el papel de e minan e del capaci ismo en la
ida y en los cue pos de las pe sonas con discapacidad, y se sin e iza una espues a sob e
el luga social liminal que ocupan. Pa a conclui , se plan ea que la con igu ación de lo limi-
nal es á asociada a modos co po ales de hace y que exis e una es echa conexión en e
los a ibu os ísicos y posibilidades écnicas del cue po con las pe o mances de géne o y la
sexualidad.
2. DIANA: BUSCANDO CAMBIAR DE VIDA
Diana es una muje de 57 años, nació en un pueblo al su de A gen ina en el seno de una a-
milia que ecue da como «exigen e». En su cue po lle a secuelas de poliomieli is, en e me-
dad que u o en su emp ana in ancia. La poliomieli is es un i us que se con agia a a és de
líquidos o alimen os, a ec a el sis ema ne ioso causando pa álisis y puede lle a a la mue e
si no se ecibe a amien o adecuado. La polio u o b o es epidémicos en dis in as pa es
del mundo en la p ime a mi ad del siglo xx; en A gen ina se egis a on es, en 1936, 1953
y 1956, llegando a con ola se la en e medad con acciones de inmunización a pa i de 1984
(Tes a, 2014). Diana nació an solo cinco años después de la úl ima epidemia, en 1961. Dicho
de es a o ma es una en e medad del pasado, pe o lo que no mues an las ci as o iciales so-
b e su con ol es la si uación ac ual de las pe sonas que hace décadas su ie on polio y la apa-
ición del Sínd ome Pospoliomieli is (ibídem). Al espec o, si bien la p esencia de la polio es á
documen ada desde la An igüedad y ecibió dis in as nominaciones médicas desde ines del
siglo xix, la ala ma que despe ó hacia mediados del siglo xx se debió an es que al aumen o
del núme o de casos o a la mo alidad, a su po encial pa a p oduci discapacidad en un con-
ex o biopolí ico donde la idea de no malidad cob aba magni ud (Ma ínez-Pé ez, 2009). De
acue do con Daniela E. Tes a, «en el campo biomédico a gen ino, el in e és po el SPP se ha
mos ado ímido e incipien e y ha llegado en e siglos» (2018: 161).
Vol iendo a Diana, desde niña u o a inidad po lo a ís ico, pe o en su pueblo no había ac i-
idades en las que se la incluye a, «las seño i as es udiaban piano y los a ones gui a a y yo
no iba con ninguno, ni a ón ni muje ». La al e idad co po al que he edó de la polio alcanzó
emp anamen e su géne o, ubicándola en un luga de ambigüedad, po que sin deja de se
una niña, no pe enecía a los espacios de niñas, pe o ampoco a los de a ones. Es a si uación
ecue da una p ác ica higienis a que oda ía pe manece, la de en ia a niñas/os con discapa-
cidad a escuelas o espacios «especiales»5. Diana ecue da un en o no que excluía, pe o que
esas mismas alo aciones ella ambién las enía inco po adas: «mi p opia idea de pe sona
con discapacidad me limi ó, [po ] el es igma, la e ique a de se pe sona con discapacidad, no
me animaba a es a en muchos espacios».
En su ju en ud mig ó a la ciudad de La Pla a donde se o mó como ins uc o a de inglés, aun-
que solo ue a la excusa pa a independiza se y no ol e al pueblo. P on o comenzó la dic a-
5 Un ejemplo son las Colonias pa a Niños Débiles que su gen en A gen ina a ines del siglo xix, hoy Colonias Es-
peciales (Pale mo, 2018).
Luisina Cas elli Rod íguez
6 Papeles del CEIC, 2020/2, 1-16
du a mili a , luego la gue a de las Mal inas, y las opo unidades de o ma se en a e se aco-
a on d ás icamen e6. Años más a de ue mad e de dos muje es y un a ón. Sus emba azos,
ecue da, ue on los mejo es momen os de su ida, pe íodos liminales en los que se sin ió
poseedo a de y deciso a sob e su cue po. Es a pe cepción de «posee se» es signi ica i a po
la ele ancia del emba azo en an o expe iencia co po al donde se inicia una in e locución
pa icula y pe sonal con el manda o social de la ma e nidad. Fue a de esa suspensión, su
cue po —dice ella— había sido cap ado po el sabe médico; sen ía que e a una pe sona con
un cue po ajeno. La expe iencia enca nada de los emba azos se e eló con una po encia i-
al pa icula , «de ol iéndole» su cue po exp opiado y su géne o bo ado (Lewiecky-Wilson y
Cellio, 2011)7.
Cu sando su e ce emba azo, Diana su ió una ac u a de obillo. Luego de un p oceso de
ecupe ación que equi ió eposo du an e casi odo el emba azo, pe dió la muscula u a de
la cade a y u o que inco po a mule as de o ma pe manen e pa a ol e a camina . «Los
médicos me decían “ enés que cambia de ida” (…) yo es aba e-angus iada de que no podía
camina y ninguno me daba o a espues a, uno me dijo que yo no caminaba po que enía
miedo (...) o me decían “es el desgas e po la edad” [y] enía ein a y cinco años».
Pa a Diana el acciden e ue p oduc o de su sob e-exigencia co po al, pues desde su expe-
iencia, las pe sonas que ienen secuelas de polio siemp e es án «buscando la no malidad»,
pe o incluso más: siemp e es án in en ando se ejempla es. Es o condice con la idea de «im-
pe a i o no mal» p opues a po Melania Moscoso (2009), la cual e ie e a un «conjun o de
disposi i os sociocul u ales que inducen a la población a ajus a se a cie os pa ones de un-
cionalidad y apa iencia, y que al ampa o del discu so biomédico y bajo el p e ex o de la sa-
lud, cuando no de la elicidad o de la au o ealización, in o man p ác icas ins i ucionales y
p oyec os de ida» (ibídem: 61). Así, si el cue po no puede se ejempla , su ida end á que
se lo. Como el ayec o de ida de Diana nos mues a, el «impe a i o no mal» abaja sob e y
se escu e den o de con igu aciones sociales locales. La polio es conside ada una en e me-
dad del pasado, pe o las exigencias del cue po —sociales y pe sonales— pe manecen e inci-
den en la comp ensión ac ual del es ado de salud, po ejemplo, en la c eencia (o no) espec o
al sínd ome de pospolio. Respec o a ello, menciona Tes a, las opiniones de médicos y en e -
mos «p esen an ma ices (…) que an desde en ende los sín omas como en ejecimien o p e-
ma u o a causa de los es ue zos ísicos y emocionales excesi os pa a lle a adelan e la ida
has a el ex emo de ca aloga los como me os cap ichos» (2018: 162).
Aquel acciden e se con i ió pa a Diana en un mojón somb ío y i al a la ez. En sus palab as:
«a aíz de las mule as, de queda muy limi ada y de ya no pode se la supe pode osa, no po-
día subi a un mic o, enía una bebé que no podía lle a a upa, que necesi aba a alguien que
me anspo e el ca i o, me sen í an impo en e que empecé a busca caminos». En onces se
dis anció de la medicina con encional y buscó un a amien o al e na i o. Hizo psico e apia,
se inició en yoga, danza e apia y, con pos e io idad, ea o. Es e desplazamien o da cuen a
de una ecomposición de la ensión en e el «impe a i o no mal» y la ida que lle aba. Pa a
comp ende el sen i de Diana es p eciso ubica nos en la ensión de se , simul áneamen e,
esponsable del cuidado de hijos pequeños y una adul a cuyo cue po equie e se cuidado
6 Au odenominada «P oceso de Reo ganización Nacional», la úl ima dic adu a mili a a gen ina u o luga en-
e 1976 y 1983. La Gue a de las Mal inas se ex endió en e el 2 de ab il y el 14 de junio de 1982.
7 Cyn hia Lewiecky-Wilson y Jen Cellio (2011) a gumen an que los espacios liminales ienen la po encialidad
pa a hace su gi esis encias y conocimien os al e na i os a los guiones cul u ales.
Ensamblajes de géne o, cue po y sexualidad en las na a i as de dos engos
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po o os. Dicha si uación, en luga de mo iliza los ínculos sociales e ins i uciones pa a
con o ma la cadena de cuidados y solida idades que ella necesi ó, abajó en la di ección
opues a, poniendo en en edicho su capacidad de ma e na . Es que, «mien as las mad es y
la ma e nidad pueden se idealizadas, las mad es “ allidas” (…) es án expues as a un in enso
esc u inio, juzgamien o e in e ención» (Malac ida, 2007: 471).
La p ime a ez que danzó Diana u o una sensación «ex ao dina ia»: se admi ó de su cue po,
algo que has a en onces no le había ocu ido, «y así empecé a abaja mis p opios lími es (...)
a queb a di e en es e ique as impues as po la sociedad y au oimpues as». Hace a e, pe o
no de cualquie mane a, sino un ipo de a e que sacudie a sus (im)posibilidades co po a-
les, se con i ió pa a ella en la cla e: «la cues ión es mi cue po en mo imien o». La ida pa a
Diana demandaba mo imien os en e a una la ga expe iencia p e ia ma cada, an es que
po la inmo ilidad, po el a ídico augu io de que cada ez pod ía mo e se menos. Pe cibi se
en mo imien os de los que no enía egis o an e io ue más que una so p esa, un «desen-
ampa se» de una di e encia que se eac ualiza co idianamen e.
En es e iempo co idiano apa ecen cons an emen e si uaciones en las que la di e encia,
como al e idad ei icada, es el asun o que mo i a la in e acción con o as pe sonas. Po
ejemplo, a Diana le ha pasado de es a espe ando un colec i o en una pa ada y que descono-
cidos le p egun en no dónde a, sino a qué hospi al se di ige. «Es como que os solamen e e-
nés que i a un hospi al, no podés sali con amigos, no podés i a oma , no podés es a bo a-
cha, no podés nada, u ida es i a ehabili a e». Y pa a ella, además de la discapacidad, aquí
ambién juegan un papel los es e eo ipos de belleza asociados al géne o emenino, pues «es
di e en e una muje en silla de uedas boni a, a una muje en silla de uedas que no es bo-
ni a». En onces, p o oca i amen e, a ella le gus a esponde : «¡Voy a ga cha !»8.
Hoy Diana in en a discu si a y emocionalmen e «deja la discapacidad», desplazando su au-
o- econocimien o de «pe sona con discapacidad mo iz», a «se humana». Es á buscando
un cambio i al, pe o no como o os le indica on, sino en sus é minos, un cambio que im-
plica sub e i el o den que se le a ibuyó desde pequeña a su cue po. Es e desplazamien o
demanda eposiciona se en e a los demás, incluida su amilia, y pa a ella es a uel a a su
o igen, al pun o inicial de la ida, es hoy el paso más di ícil de da : «lo que a mí me cues a más
es mi imagen con mi mad e, po que mi mad e no me ha is o baila , sabe que bailo, pe o la
imagen que os enés de chica de la discapacidad, que ienen us pad es, ambién e ma ca,
es un sello bas an e impo an e den o de u psiquis».
3. DANIEL: UN CUERPO QUE QUIERE CHOCAR EL VIENTO
Daniel es un homb e de 53 años. Fue diagnos icado con un ipo de dis o ia muscula a los
ein icinco. La dis o ia muscula es un conjun o de condiciones gené icas ca ac e izadas po
gene a debilidad p og esi a y degene ación de los músculos esquelé icos; algunos ipos de
dis o ia, po su se e idad, pueden lle a a la mue e. Daniel abaja como adminis a i o en
un hospi al, i e en un depa amen o en Capi al Fede al y cuen a con un asis en e pa a a-
eas co idianas pa a las que necesi a apoyo.
8 En lun a do iopla ense ga cha es ene sexo.
Luisina Cas elli Rod íguez
8 Papeles del CEIC, 2020/2, 1-16
«El pe sonaje se a ans o mando a cada ins an e», me dice Daniel, haciéndole hono a o a
de sus p o esiones: ac o . Las ca ac e ís icas de su en e medad le han conducido a econo-
ce se en mu ación cons an e, pe o no (o al menos no solo) po que su cue po a cambiando,
sino po que los cambios del cue po que a su ez modi ican lo que puede hace y lo que no, le
demandan una e lexión sob e su se y es a en el mundo y su mane a de elaciona se con
o as pe sonas. P ime o ue on los sín omas y algunos años después el diagnós ico. Ese diag-
nós ico le cambió el umbo. Po en onces, en el escena io de la pos dic adu a a gen ina y del
Cono Su en su conjun o y la escalada neolibe al en los años no en a, Daniel que ía i se a Eu-
opa, pe o en e a un po eni de su cue po an incie o decidió queda se.
Pasa de un es ado de i alidad pleno, ca ac e ís ico de la ju en ud, a asumi una en e me-
dad degene a i a, no ue sencillo. En e o as cosas po que buena pa e de la in o mación
que ecibió en esa ase inicial e e ía a odo lo que no pod ía hace y lo que end ía que de-
ja de hace , an es que lo que sí pod ía. La ida comenzaba a limi a se. Pe o, ¿cómo sabe ,
con una en e medad p og esi a, que iene múl iples a ian es no siemp e áciles de diag-
nos ica y que se mani ies a en cada cue po con iempos pa icula es, lo que se pod á y lo
que no?
En los p ime os años Daniel se sin ió mo ilizado po el enojo, conside aba que la silla de ue-
das e a una «enemiga» y que ía « ence » a la dis o ia. Más adelan e sin ió e güenza. Du-
an e cie o iempo ocul ó la en e medad a sus amigos y se negó a es ablece ínculos a ec i-
o-sexuales:
a mí me pegó po el lado de «no me mi a nadie», más las chicas, yo pensa ía que
e a B ad Pi , no sé, me pegó po ahí, es a cosa de no se igual al es e eo ipo de la
belleza, pe o después elaciona me no ue un p oblema (…) el ema es que la gen e
se e a ace cando, cuando digo la gen e digo las chicas, pe o uno siemp e piensa
que el o o se le ace ca po que... po lás ima o po «¿qué e paso?» O po lo menos
yo lo pensaba (…) pe o que alguien, po lo menos en es e caso de alguna chica, al
con a io, me in i aba a oma ca é y yo no que ía po que ¿cómo me pa o?, ¿cómo
me sien o? Po que an es yo caminaba como pa o y si me sen aba me enían que
ayuda a pa a o yo aga a me de las mesas...
Es á p esen e po un lado la mi ada discapaci an e inco po ada, pe o ambién el hecho de
que los cambios en su cue po, que implicaban un «ya no pode hace », lo con on aban con
una subje i idad de homb e he e osexual que hoy econoce como machis a:
El a ón c ee que es un macho... que las ma a a las muje es, bueno yo no esca-
paba a eso, en onces al limi a mi cue po yo ya no podía hace lo que mi aba en
las po no, no oy a pode hace es o, no me gus a, no lo hago... y en onces decía
¿cómo me desnudo? ¿le digo que me saque la opa? ¿cómo hago el juego amo-
oso? ¿cómo hago…? Bueno no hago nada, me quedo en casa.
Su cue po en ans o mación in e peló su iden idad de géne o y su sexualidad. Es e in e -
juego en e dimensiones cons i u i as del suje o ue on señaladas po Connell (2005) en su
es udio sob e masculinidades, donde sub aya el sus a o necesa iamen e enca nado del gé-
ne o y la sexualidad. Pa a Connell «las elaciones sociales de géne o son a la ez ealizadas y
simbolizadas en las pe o mances del cue po» y son, simul áneamen e, «simbólicas y quiné-
icas, sociales y co po ales» (ibídem: 54).
Ensamblajes de géne o, cue po y sexualidad en las na a i as de dos engos
h p://dx.doi.o g/10.1387/pceic.20985 9
Pa a Daniel, i encia que su au onomía se educía y ap ende a pedi ayuda ue un ago
ama go:
(…) deci «che ¿me ayudás?» ue di ícil po que yo nací en un ba io supe machis a
donde odo lo hacés os, has a que la si uación e a lle ando y después en endí
que... digo si es u ie a al e és la si uación ¿yo ayuda ía? Y sí, bueno en onces me
engo que deja ayuda .
Si pensamos con Mauss (1979) que exis en «de echos y debe es de o ece y ecibi » (ibídem:
170) dones —en es e caso ayuda— y que en ese in e cambio se con igu a el ínculo social, e-
mos en la expe iencia de Daniel cómo puede i i se es e p oceso como uno enca nado y asi-
mé ico desde una concepción no ma i a del cue po. Es que «la cons i ución de la masculi-
nidad a a és de la pe o mance co po al, signi ica que el géne o es ulne able cuando esa
pe o mance no puede sos ene se, po ejemplo como esul ado de una discapacidad ísica»
(Connell, 2005: 54).
Hace unos cinco o seis años que Daniel usa silla de uedas. Él sabía que, más a de o más
emp ano, ese cambio llega ía. Le ue anunciado po un g upo de médicos y él lo ecue da
como un momen o lúgub e: «me dije on que po segu idad me sen a a en una silla de ue-
das, cuando llego es aban odos eunidos y... ¡una ca a de sus o enían!... pa ecía un ela o-
io». Pe o lo que pa a los médicos ue como anuncia la mue e de sus pie nas, pa a Daniel
e minó po ab i nue os caminos. Ese mismo día llamó a un amigo y se lo con ó: «me die on
la silla, loco», «¿y os qué pensás?» p egun ó su amigo, «aho a oy a pode conoce Ta í del
Valle que pa ado no puedo conoce ». Si bien Daniel caminaba, cada ez lo hacía con mayo
di icul ad y con mayo iesgo de cae se. Po an o, en con a de lo que podemos supone , en
de e minados momen os i ales las ecnologías que suelen ene un signo nega i o y es ig-
ma izan e, como la silla de uedas, pueden ae un ela i o mejo pasa y ab i o as posibi-
lidades. Resul a pa adójico que en e las ecnologías y las condiciones co po ales las capaci-
dades se educen y ensanchan al mismo iempo, es deci , p oducen sín esis si uadas, donde
las emociones y au o-pe cepciones de las pe sonas ambién ienen un papel. En los úl imos
años Daniel ha iajado en e sie as y mon añas y le gus a hace lo solo.
Como Diana, el a e ocupa un luga impo an e en la ida de Daniel; él es a is a plás ico y ac-
o . Pe o ambién es os campos, p e endidamen e e udi os y libe a ios, es án minados de
exclusiones. El a e de las pe sonas con discapacidad es implíci amen e conside ado de se-
gunda, me dice; hay ci cui os de a is as y seudoa is as discapaci ados. En e los p ime os
el a e es dis inción, en e los segundos, sanación. Daniel obse a que la gen e se asomb a
cuando en sus ob as y en ese ins an e pasa del luga de segunda a se un supe hé oe. Es-
as conno aciones dan cuen a de que las sensibilidades a ís icas es án mediadas po alo a-
ciones mo ales hacia los cue pos de las pe sonas con discapacidad que hacen pa e de es e
campo.
Es e es un buen iempo pa a Daniel. Es á en pa eja, iene un p og ama de adio jun o a dos
amigos, ha hecho un eco ido en lo a ís ico del que se sien e o gulloso y cada ez ecibe más
econocimien o. No obs an e, en e las cosas que más dis u a se encuen a algo an senci-
llo como maneja a la mañana, de camino al abajo. Le p egun o qué es lo que le gus a de
maneja y me esponde: «hay algo que nos qui ó la discapacidad que es que cuando c o és,
chocás al ien o y aho a el ien o me choca a mí y el au o me da esa posibilidad de choca al
Luisina Cas elli Rod íguez
16 Papeles del CEIC, 2020/2, 1-16
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