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Poesía de Matilde González-Serna Verdeja

Abstract

La publicación de la obra poética inédita de Matilde González-Serna Verdeja por la Universidad de Cantabria (en el año 2009 había editado la Obra Completa que resultó ser incompleta) confirma la presencia de una nueva voz lírica hasta ahora prácticamente desconocida en el panorama literario hispánico. Una poeta, cuya creación literaria reúne explícitamente dos cualidades inherentes al género poético: el lirismo y la musicalidad, rasgos que se aprecian en toda su obra. El lirismo cimentado en una subjetividad que le sirve de medio para expresar el afecto que siente por el universo que describe y en el que se encuentra firmemente enraizada; un mundo en el que la naturaleza y las personas, en perfecta simbiosis como fruto de su experiencia vital, conforman la 'materia poética' para ofrecer un retrato completo de la intrahistoria de su entorno que muestra con un realismo envuelto en emociones pocas veces contenidas. Por otro lado, la segunda cualidad, la musicalidad, se convierte en el medio de expresión más definitivo en toda su obra, es una peculiaridad que contribuye a acentuar el lirismo y también a potenciar los otros recursos expresivos que emplea: la variedad de estrofas dotadas de un ritmo adecuado a cada metro; la adjetivación abundante y variada como corresponde al predominio de la descripción; y los diferentes recursos literarios entre los que destaca la personificación de la naturaleza para mostrar el amor que siente por su tierra.Esta publicación, este análisis de su obra inédita hasta ahora más las referencias de los poemas anteriormente editados, deben servir no solo para conocer y reconocer la obra poética de Matilde González-Serna Verdeja sino también para situarla en el lugar que le corresponde en la historia de la literatura hispana.

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Poesía de Matilde González-Serna Verdeja

Author: González-Serna Verdeja, Matilde; Pérez Avellaneda, Marino; Mira Soto, José Ramón; Bringas de la Peña, Fernando
Publisher: Zenodo
DOI: 10.22429/Euc2025.002
Source: https://zenodo.org/records/17249299/files/PDF-84-19024-98-5.pdf
Poesía
de
Ma ilde González-Se na Ve deja
La publicación de la ob a poé ica inédi a de Ma ilde
González-Se na Ve deja po la Uni e sidad de Can-
ab ia (en el año 2009 había edi ado la Ob a Comple-
a que esul ó se incomple a) con i ma la p esencia
de una nue a oz lí ica has a aho a p ác icamen e
desconocida en el pano ama li e a io hispánico. Una
poe a, cuya c eación li e a ia eúne explíci amen e
dos cualidades inhe en es al géne o poé ico: el li is-
mo y la musicalidad, asgos que se ap ecian en oda su
ob a. El li ismo cimen ado en una subje i idad que
le si e de medio pa a exp esa el a ec o que sien e
po el uni e so que desc ibe y en el que se encuen a
i memen e en aizada; un mundo en el que la na u a-
leza y las pe sonas, en pe ec a simbiosis como u o
de su expe iencia i al, con o man la ‘ma e ia poé ica’
pa a o ece un e a o comple o de la in ahis o ia
de su en o no que mues a con un ealismo en uel o
en emociones pocas eces con enidas. Po o o lado,
la segunda cualidad, la musicalidad, se con ie e en el
medio de exp esión más de ini i o en oda su ob a, es
una peculia idad que con ibuye a acen ua el li ismo
y ambién a po encia los o os ecu sos exp esi os
que emplea: la a iedad de es o as do adas de un
i mo adecuado a cada me o; la adje i ación abun-
dan e y a iada como co esponde al p edominio de
la desc ipción; y los di e en es ecu sos li e a ios en-
e los que des aca la pe soni icación de la na u aleza
pa a mos a el amo que sien e po su ie a.
•
Es a publicación, es e análisis de su ob a inédi a has-
a aho a más las e e encias de los poemas an e io -
men e edi ados, deben se i no solo pa a conoce y
econoce la ob a poé ica de Ma ilde González-Se na
Ve deja sino ambién pa a si ua la en el luga que le
co esponde en la his o ia de la li e a u a hispana.
Poesía
de
Ma ilde González-Se na Ve deja
Colección Flo ilogio #102
Dña. Sil ia Tamayo Haya
P esiden a. Sec e a ia Gene al,
Uni e sidad de Can ab ia
D. Vi o Ab an es
Facul ad de Ingenie ía,
Uni e sidad de Opo o
D. Ramón Agüe o Cal o
ETS de Ingenie os Indus iales y
de Telecomunicación,
Uni e sidad de Can ab ia
D. Miguel Ángel B ingas Gu ié ez
Facul ad de Ciencias Económicas y
Emp esa iales,
Uni e sidad de Can ab ia
D. Diego Fe eño Blanco
ETS de Ingenie os de Caminos,
Canales y Pue os,
Uni e sidad de Can ab ia
Dña. Au o a Ga ido Ma ín
Facul ad de Filoso ía y Le as,
Uni e sidad de Can ab ia
D. José Manuel Goñi Pé ez
Mode n Languages Depa men ,
Abe ys wy h Uni e si y
D. Ca los Ma ichal Salinas
Cen o de Es udios His ó icos,
El Colegio de México
D. Sal ado Moncada
Facul y o Biology, Medicine and
Heal h, The Uni e si y o Manches e
D. Agus ín O e ino Du án
Neu ología (HUMV),
in es igado del IDIVAL
D. Luis Quindós Poncela
Radiología y Medicina Física,
Uni e sidad de Can ab ia
D. Ma celo No be o Rougie
His o ia Económica y Social
A gen ina, UBA y CONICET (IIEP)
Dña. Claudia Sagas izábal
IMPA (Ins i u o Nacional de
Ma emá ica Pu a e Aplicada)
Dña. Belma Gánda a Sancho
Di ec o a. Edi o ial
Uni e sidad de Can ab ia
consejo edi o ial
Edi o ial
Uni e sida
d
Can ab ia
Poesía
de
Ma ilde González-Se na Ve deja

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cualquie o ma de ep oducción, dis ibución, aducción, comunicación pública
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© Au o es
© Edi o ial de la Uni e sidad de Can ab ia
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D.L.: SA 14-2025
DOI: h ps://doi.o g/10.22429/Euc2025.002
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González-Se na Ve deja, Ma ilde, 1900-1974, au o
Poesía de Ma ilde González-Se na Ve deja / es udio in oduc o io po Fe nando
B ingas de la Peña. – San ande : Edi o ial de la Uni e sidad de Can ab ia : Sociedad
Cán ab a de Esc i o es, [D.L. 2025]
99 páginas : ilus aciones ; 21 cm. – (Flo ilogio ; 102)
D.L. SA 14-2025. – ISBN 978-84-19024-98-5
I. B ingas de la Peña, Fe nando, esc i o de in oducción
821.134.2-14”19”
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THEMA: DCF, DCC, 1DSE-ES-F
7
M
Suma io
con Ex o dE la pUblicación, po Ma ino Pé ez
A ellaneda, SCE .................................................. 9
biog a ía b E E dE Ma ildE gonzálEz-sE na
E dEja, po José Ramón Mi a So o, nie o suyo 17
Es Udio in odUc o io a la ob a poé ica dE
Ma ildE gonzálEz-sE na, po Fe nando
B ingas de la Peña, ca ed á ico de Lengua
y Li e a u a españolas .......................................... 23
poEMas inédi os ........................................................ 53
anExo: Himno a Can ab ia
Tex o: Ma ilde González-Se na Ve deja
Música: José Ramón Rioz Ruiz ............................ 95
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Con ex o de la publicación
po
Ma ino Pé ez A ellaneda, SCE
El
o igen de es a ob a hay que enma ca lo en la pe s-
pec i a de la celeb ación del XIV Día de las Le as de
Can ab ia, que end á luga en la localidad de Vega de Pas
el 19 de eb e o de 2025, es i idad de San Bea o de Lié-
bana, p ime esc i o cán ab o documen ado.
En dicho ac o conmemo a emos di e sos ani e sa ios:
25, 50, 75 y 100 años, o múl iplos, del nacimien o o de
la mue e de los esc i o es y esc i o as que se elacionan a
con inuación:
1. Rosa io dE acUña y illanUE a: 1850, Mad id-
1923, Gijón.
2. Ana Ma ía dE cagigal casanUE a: 1909, San ande -
2001, Sob emazas.
3. Ped o caldE ón dE la ba ca: 1600-1681, Ma-
d id.
4. Joaquín cUE o o í: 1925, En ambasaguas-2014,
Hoznayo.
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16
M
del Pad e Alonso del Val y del compañe o Víc o Abascal
Acebo que elabo a on las le as de las piezas.
Como obse ación complemen a ia, que emos des a-
ca que pa a el año 2025 en la Jun a Di ec i a de la SCE
ue ap obada po unanimidad la concesión de la Es ela de
O o de las Le as de Can ab ia a D. F ancisco González
de Posada, eminen e igu a cien í ica, ex ec o de la Uni-
e sidad de Can ab ia y socio de núme o y de Hono de
la Sociedad Cán ab a de Esc i o es.
La ambien ación musical del ac o del ac o end á un
alo y signi icado muy especial pa a la zona pasiega po la
in e ención del ac edi ado abelis a Miguel Cada ieco,
acompañado a la gui a a lamenca po Ca los Sánchez,
con el es eno de una nue a ob a elabo ada en homenaje
a las Amas de c ía pasiegas sob e un poema de José Ma ía
Lina es Pé ez (SCE).
La echa p e is a pa a su es eno es, pues, el 19 de e-
b e o de 2025, es i idad li ú gica de San Bea o, du an e
la celeb ación del XIV Día de las Le as de Can ab ia en la
iglesia pa oquial de la localidad de Vega de Pas.
Mu iedas, ene o de 2025
Ma ino pé Ez a EllanEda,
coo dinado del Día de las Le as de Can ab ia

17
M
Biog a ía b e e
de Ma ilde González-Se na Ve deja
po
José Ramón Mi a So o, nie o suyo
U
no de mis p ime os ecue dos de la niñez es sen ado
en las odillas de mi abuela Ma ilde en la escuela de
niñas de Villap esen e (Reocín), jugando con un puñado
de gomas elás icas. E a 1963, el aula, muy luminosa, enía
g andes en anales y dos palme as jó enes en el p ado. A
la en ada, en un a ma io, se cus odiaba un g an saco de
leche en pol o, del que es i ándome sacaba algún que o o
puñado de un pol o blanco y áspe o. Al sali de clase yo
no que ía es a con las niñas, solo me iba con ellas si me
bajaban a e pasa el en po el puen e del ío Saja.
Ma ilde nació acciden almen e en Ma a, ayun amien-
o de San Felices de Buelna el 23 de eb e o de 1900. Su
amilia, muy eligiosa, esidía en Ba eda (To ela ega),
pe o un he mano de su pad e, que e a cu a, en e mó de
ube culosis y se ins ala on en Ma a pa a cuida lo. A los
3 años Ma ilde ing esa en el colegio Di ina Pas o a de
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18
M
monjas anciscanas en Ta iba, ambién del ayun amien-
o de San Felices de Buelna y allí pe maneció has a los 18
años, en los que inalizó los es udios de magis e io po la
Escuela No mal de Palencia. Du an e su o mación de-
sa olló g an a ición po la poesía, el ea o, la música y
manualidades di e sas. Años después e oca ía esa época
con g an e nu a y a ec o.
En 1918 eg esa a la casa amilia en Ba eda, donde
p epa a las oposiciones y da clases pa icula es. Po en on-
ces conoce a And és Mi a He nando, mecánico ajus ado
y sindicalis a de p ime a ho a en la áb ica «Sol ay» de Ba-
eda. And és e a, en cie o modo, la o eja neg a de una a-
milia asen ada en Bá cena de Pie de Concha. Su pad e e a
un e o ia io gallego des inado a Reinosa y ella maes a. Se
casa on en 1922 y en 1923 nace su p ime a hija que mue e
a los 15 meses.
P ime a escuela en la que abajó Ma ilde, en No iega (c1925)
19
M
En 1923 ap ueba las oposiciones y es des inada a
No iega (Ribadede a, As u ias), localidad en la que pe -
maneció dos años y u o dos hijos. La si uación amilia
e a incómoda po la dis ancia y la sepa ación. Po ello
solici a el aslado y en 1927 se inco po a a Villap esen-
e en Reocín, donde pe maneció 38 años y nacie on es
hijos más.
Desa olló una in ensa y a iada labo : as las clases
o ganiza un co o, p epa a g upos de ea o y enseña di e -
sas labo es. Ya a los 8 años de su llegada, ene o de 1936,
odo el pueblo le inde un g an homenaje.
La Gue a Ci il ma có un an es y un después pa a Ma-
ilde, como pa a an os españoles. Su ma ido, alcalde de
Reocín desde 1931, se en en ó a si uaciones muy di íci-
les. P o egió cuan o pudo a ecinos de de echas y sal ó
la ida a su he mano sace do e cuando es aba a pun o
de se asesinado. Los ex emis as de izquie das le conside-
aban demasiado mode ado y conspi a on pa a ma a le,
sin log a lo. A la en ada de las opas anquis as And és
ue enca celado y ecibió a ias condenas a mue e. La
in e ención de algunos amilia es, en e ellos su he ma-
no cu a, así como de ecinos adep os al nue o égimen le
lib a on de la pena capi al, pe o salió de la cá cel con la
salud ya muy queb ada.
Iniciada la pos gue a, Ma ilde ue depu ada ambién
po se esposa de un alcalde epublicano y ecibió o den
de aslado o zoso a la p o incia de Huesca. También
inhabili ación pe pe ua pa a eje ce ca gos di ec i os
y de con ianza en Ins i uciones Cul u ales y de Enseñan-
za de los Maes os. La in e ención del Ayun amien o
log a la anulación del cas igo. Aún ecibe o a depu ación
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M
y es des inada a Galicia. Su hija Emilia eco daba cómo
un ecino, siemp e que la eía, la espe aba: «No se haga la
emolona». La sanción inalmen e es anulada en 1940 y se
man iene en su que ida escuela de Villap esen e en la que
e oma su labo con in ensidad eno ada.
And és, su ma ido, mue e de de ame ce eb al en
1956. Fue un pe iodo muy is e y du o en la ida de
Ma ilde, pe o, as el duelo, einicia su labo con más
ue za si cabe. Toca el a monio en la e mi a de la Gua da
y el piano en casa de una ecina, donde ambién enseña
a oca lo. Con an iguas alumnas o ganiza un co o al que
se ue on inco po ando algunos ecinos. En Villap esen e
e aneaba Juan An onio de la Iglesia, he mano de Ál a o
de la Iglesia, esc i o y humo is a que ue edac o je e de
la amosa e is a La Codo niz y jun os o ganizan un g u-
po de ea o i ine an e al que llama on «La Ca e a».
G upo de ea o «La Ca e a» o ganizado po Ma ilde (1952)
21
M
A pesa de la edad con inúa esc ibiendo poesía y p osa
di e sa.
Sin iéndose en e ma pide el aslado a San ande en
1964 pa a es a ce ca de su hija Emilia. En 1965 Villap e-
sen e o ganiza un emo i o y mul i udina io homenaje a
su maes a de oda la ida. Tu o luga en la misma escuela
en la que abajó, que en la ac ualidad es la Casa de Cul-
u a de Villap esen e.
Se jubiló en 1968.
Ma ilde decide que su nie o mayo , el que es o esc ibe,
es udie bachille a o en San ande . Y así me i a los 10 años
i iendo con mi abuela y mi ía Miliuca casi en en e del
colegio La Salle. Al sali de clase po la a de, después de
me enda , allí es aba Ma ilde pa a supe isa a su úl imo
alumno: un día ocaba memo iza una no ma g ama ical,
hace calig a ía o cualquie a ea escola . Realiza a dia io
los debe es no e a negociable.
Cuando comenzaba el buen iempo subía unos meses a
He e a de Pisue ga, Palencia, pues padecía de b onqui is
c ónica u o del ío y de la humedad de la ieja escuela
donde dio clase an os años. Los secos e anos de la mese-
a le sen aban muy bien.
Mu ió en San ande el 4 de oc ub e de 1974.
En los años 90 del pasado siglo se le dedicó un peque-
ño pa que jun o al ío Saja. El 6 de no iemb e de 2009
u o un econocimien o pós umo, ¡cómo no!, en Villa-
p esen e... Fue un ac o muy emo i o.
Pa a acaba y como no a ele an e en es os iempos
de adicalidad e incluso de exace bados en en amien os
polí icos, c eo in e esan e señala lo que mi abuela, de co-
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M
legio de monjas y comunión dia ia, le decía a mi abuelo,
socialis a de izquie das po con icción:
«Oye And és, ¡qué bien nos lle amos ú y yo y cuán o
nos que emos, a pesa de lo di e en es que somos los dos!».
Mi ag adecimien o a F ancisco González Mon es, a
Fe nando Ob egón Goya ola, a Ma ino Pé ez A ellaneda
y a José Ramón Rioz Ruiz.
Homenaje de despedida a Ma ilde en Villap esen e (1965)
23
M
In oducción a la ob a poé ica
de Ma ilde González-Se na Ve deja
po
Fe nando B ingas de la Peña
C
an ab ia ha sido una ie a muy ecunda en esc i-
o es de odos los géne os y es ilos. Desde Bea o de
Liébana, «p ime esc i o cán ab o documen ado»1 (si-
glo iii) has a la ac ualidad, la nómina de li e a os cán a-
b os supe a a ios cen ena es, aunque, desg aciadamen e,
una g an mayo ía pe manece en el ol ido y sus c eaciones
igno adas. En esa lis a es á incluida Ma ilde González-
Se na Ve deja, (San Felices de Buelna 1900-1974 San an-
de ) una esc i o a con una p oducción poé ica poco cono-
cida, a quien con la publicación de su poesía inédi a po
la Uni e sidad de Can ab ia le ha llegado el momen o de
sali de una injus a ma ginación pa a pasa a en iquece el
pa imonio li e a io de es a ie a.
1. Pé ez A ellaneda, M. (2024), Música pa a el Año San o Lebaniego,
Sociedad Cán ab a de Esc i o es, San ande , p. 13.
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24
M
Su ob a poé ica publicada no es muy ex ensa, se compo-
ne de dos poema ios, el p ime o Desde mi aldea, dedicado
a sus hijos, di idido en dos pa es: «Acua elas mon añe-
sas» y «Semblanzas luga eñas» en el que eúne 43 poemas
(24 y 19 espec i amen e); y el segundo, Memen os, que
cons a de sie e. En 2009, con mo i o del homenaje que se
le ibu ó en Villap esen e pa a eco da y econoce su ob a
no solo li e a ia sino ambién su labo docen e y su com-
p omiso con la p omoción cul u al y social de las gen es
de su pueblo, especialmen e con las muje es, la Concejalía
del Ayun amien o de Reocín y Edi o ial Los Cán ab os
asumie on la emp esa de publica con el í ulo de Ob a com-
ple a los poemas de Desde mi aldea que ella había p epa ado
en 1960 pa a imp imi los y los poemas de Memen os que
su amilia encon ó en di e sos documen os de la poe a.
Pos e io men e apa ecie on o os 39 inédi os que ambién
su amilia halló en e sus pe enencias después de que hu-
bie a allecido; son los que se edi an en es a publicación
de la Uni e sidad de Can ab ia. En conjun o con o man el
co pus comple o de su ob a poé ica. Además esc ibió ex os
en p osa de ca ác e p edominan emen e desc ip i o aún
pendien es de publica , una a ea que no se debe demo a
pa a pode llega a conoce su c eación li e a ia en e a.
Da a las echas de la composición de los poemas es
una cues ión di ícil de esol e po que la única e e encia
conc e a de que disponemos es la ya señalada de 1960
pa a los poemas que in eg an Desde mi aldea; pe o eso no
demues a que los hallados más a de co espondie an a
después de esa echa. Lo más p obable es que hicie a una
selección de los que ya había esc i o y desca a a o os en-
e los que se pod ían encon a algunos de los localizados
25
M
pos e io men e. La azón en que me baso eside en que
ambos g upos, los publicados y los no publicados, com-
pa en de o ma gene al el mismo es ilo y emas, aunque
en los úl imos 39 inédi os se pe cibe una mayo p esencia
y conc eción del mundo u al. Aún así, se pueden da a
con cie a p ecisión algunos poemas que e elan hechos
de su ida. Po ejemplo, a a és de su biog a ía se ad ie e
la angus ia que padeció du an e la Gue a Ci il, y aunque
en el poema «Noc u no» no lo exp esa de o ma pe sonal,
desc ibe la iolencia síquica y ísica, la aición, el miedo
y o os in o unios ins alados en el escena io de aquellos
espan osos años. Mues a con eno me desasosiego la a-
gedia de la época en un ambien e de e o palpable y
e iden e e i ida en una noche de pánico. Sin duda, co-
esponde al momen o de la Gue a Ci il o a un iempo
poco pos e io . Pe enece a Semblanzas Luga eñas.
NoC u No
Noche silenciosa y is e
p opicia pa a el emo ,
sin un esquicio de albu a,
sin un susu o de oz.
Con un e uel o de somb as,
an neg as como el enco .
Que sus aiciones ocul a
el enlu ado c espón.
Noche, que al miedo le azuza,
a los miemb os da emblo ,
que qui a la paz al alma,
y o uscas el co azón.
¿Qué lle as en e usa ga as
qué a aes con an o a do ,
al icio y a la injus icia,
a la enganza, el dolo ...?
Noche, qué acciones sinies as,
ocul as del que se ensaña
con el inocen e o débil,
íc imas de al hazaña.
Que e es e ugio del c imen,
il gua ida de pasión,
cobijo de la men i a,
albe gue de la aición.
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32
M
Es os poemas ep esen an el con as e en e un iem-
po insigne, magní ico, que ela a con nos algia con enida,
y un p esen e aciago, unes o, que exp esa con eno me
is eza. De la oposición de es as dos épocas no de ec o
censu a alguna, se queda en la mani es ación de un d a-
má ico desencan o.
En cuan o al o o ema, la desc ipción de la na u aleza
y sus gen es, ex iende la mi ada po la as a geog a ía de la
p o incia de San ande , in eg ada en onces en Cas illa
la Vieja, desde los Picos de Eu opa al ma Can áb ico.
Una na u aleza compues a po dos elemen os undamen-
ales: ie a y agua limi ados al espacio geog á ico señala-
do. En cuan o a la ie a, gene almen e o ece una isión
idílica del paisaje, ec ea luga es placen e os que desc ibe
con en usiasmo po que la han seducido. Se ap ecia en nu-
me osos poemas como en «¿Qué hay en mi ie a?», «Can-
o a la na u aleza en p ima e a», «Can os de la sel a?»,
«Mi pueblo», y en «P ima e a» de Acua elas mon añesas,
un au én ico locus amoenus, que ansc ibo.
Vis e p ima e a el campo,
de muy a iados colo es.
Que, cual doncella, engalana.
Con lindas y bellas lo es.
A la ca icia del sol
c ecen la uen e y el ío.
Y el o en e se desbo da
con o gullo y seño ío.
Mués ase adian e FEBO,
e lejado en los picachos.
Cuyas c es as, pla eadas,
se despojan de sus man os.
Y, descienden can a inas,
las aleg es o en e as
in adiendo egas, llanos,
e ilizando p ade as.
El sol se ele a al ane o,
canden e, la he mosa lumb e,
que hie e el pico de pla a
de las nie es de la cumb e.
Las ma iposas do adas
azules, ojas y e des,
galan ean los osales,
azucenas y cla eles,

33
M
Los á boles co pulen os,
y las añosas encinas,
y los obles y eucalip us,
se dibujan a po ía.
Y si en de ondo al alle,
y de apoyo a la ibe a,
y de ondas a los bosques,
y de ado no a la lade a.
Un sin in de a es cano as,
en aleg e alga abía,
se e uel en jubilosas,
en la g a a sel a umb ía.
Donde, a la pa que el jilgue o,
y la aleg e golond ina,
la ó ola y el mal ís,
hacen sal as a po ía.
Emulando al uiseño
que cual loco, ina y ina,
jun o al a oyo a ieso
que a su e a se desliza.
En e a es, plan as y lo es,
susu an los a oyuelos,
en cuyas límpidas aguas
el sol mues a sus e lejos.
Y los ie nos paja illos,
cuando la sed les ab asa,
a sus má genes se llegan
pa a bebe de sus aguas.
Pe o la na u aleza e es e no apa ece únicamen e ep e-
sen ada po la lo a, la auna ambién o ma pa e de ella la
p esencia de una especie au óc ona de los Picos de Eu opa:
el ebeco. Rela a la ida de es e animal, un símbolo de li-
be ad, in eg ado en su hábi a , en la na u aleza ag es e de
los Picos, has a que un aimado cazado acaba con su su-
pe i encia. De ese hecho es ácil de ec a una denuncia no
decla ada pe o sí e iden e con a lo que hoy se puede con-
side a un a en ado con a la na u aleza, aquí un animal
en libe ad, po la c ueldad con que ac úan los cazado es
«a e os». Es el poema «El ebeco» y pe enece a Acua elas
mon añesas.
Sob e las excelsas cumb es
y en e adus os en isque os
i e el ebeco o gamuza,
que, isca, b inca y jalea,
po sal ajes ba anque os.
Es e co zo de la al u a
iene su mo ada ija.
Aquí, en los Picos de Eu opa,
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34
M
donde u ano se pasea
de mil me os pa a a iba.
Sal ando, de oca en oca,
con agilidad que a e a,
sube al isco, escala el ajo,
galopa po labe in os
enma añadas de niebla.
Los inísimos hie bajos,
que las cumb es engalanan
pas o exquisi o le b inda,
en la enca amada al u a
do el co zo y la nie e pac an.
En la inaccesible cima,
donde el águila hace el nido,
iene su hoga el ebeco,
y allí c ía sus hijuelos
al cobijo de los iscos.
Pe o el cazado a e o,
que a espia le se a en u a,
domina la ag es e loma
donde, Na u a, es i a,
con él ebizca a su ha u a.
Y emon a la co ona,
llegando has a el manan ial,
en que bebe el agua pu a
el co zo, que so p endie an
en aquella soledad.
También las sie as ab up as,
escalan los cazado es,
y, ba en a los ebecos
que di isan, en manadas,
sob e las es ibaciones.
De esa na u aleza ambién o ma pa e una ex ensión
mucha más amplia que la aldea, es la p o incia de San an-
de , desc ibe el paisaje de la hoy egión de Can ab ia y lo
ep esen a como si se a a a de un pa aíso en el que no
al a ninguno de sus componen es esenciales. Lo exp esa
con an o li ismo, en usiasmo y pasión que in i a a dis-
u a lo, además inse a e e encias a Cas illa y a España
con el in de esal a la belleza y esplendo de esa ie a. Es
«San ande » y pe enece a Acua elas mon añesas.
¡SaN aNde !
¿Pod á se que hoy mi ima
e dedique una lo
del e gel del amo
que a pe umes con ida?
¡San ande ! ¡San ande !
¡Mi ado de Cas illa,
e ige io del sol,
singula lo ación
35
M
y ondulada campiña…!
Tú, ¡de España el Edén!
¿No sald á de mi li a
la mejo exp esión
que cap ó el co azón
con el alma a po ía?
¿Puede se , San ande ,
que us bellas ma inas,
y el pe enne e do
de us campos en lo
con sus lomas al i as
y el cons an e co e ,
po el alle y la cima,
del a oyo can o ,
que, bo dando p imo ,
a su ed c is alina,
no me causen place ?
Y las ondas upidas
donde el sol se posó
po goza del esco
que le p es a la umb ía...
¿No he de e , San ande ,
que u cielo añilina
con ma iz de a ebol,
es el azo mejo
que la mano di ina
le imp imie a al pincel?
Y las c es as a iscas
el hu año incón,
el ecodo, la hoz,
las paci icas ías
y la bella muje …
Pues con us ma a illas,
sob e ondo de amo
he de o la , con p imo ,
el apiz de Cas illa
Además, incluye un espacio u bano de la ciudad de
San ande que «u iliza» pa a compone una his o ia
de amo , un cándido idilio, en e «la ma y las lo es», en
medio de un paisaje campes e, ambién apacible, esceni-
icado en los Ja dines de Piquío, en el poema del mismo
nomb e de «Acua elas Mon añesas».
El segundo elemen o in eg an e de la na u aleza es el
agua que menciona en cua o ci cuns ancias: el ío en «El
ío Saja» (Semblanzas luga eñas); la nie e en «Desnie e»,
undida en «La go a de agua», en apo en «El cielo de la
Mon aña», «La Niebla» (Semblanzas luga eñas) y «Liéba-
na, ma de al u a», y el ma en «Ola y Can il», «El ma » y
en el dedicado «Al ma Can áb ico». La ac i ud con que
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36
M
los desc ibe es simila en odos los poemas, la pe soni i-
cación como asgo esencial en cada uno de ellos es una
cons an e, se ap ecia más en «Al ma Can áb ico». Es e
es un poema es uc u ado en dos pa es, en la p ime a lo
p esen a como un se ebelde, b a o, inquie o, a ogan e,
a eces indómi o, y en la segunda con emplamos un ma
dócil, sensible y has a ingenuo po el que con iesa un ca-
iño ma e nal, un amo sin condiciones, azón p incipal
pa a pe dona le odos los «de ec os».
Dicen que e es a isco,
y albo o ado,
que e comes los iscos
y acan ilados.
Que ienes mano du a,
y, que pene as,
aimado, en angos u as
y en e las b eñas,
que u i mo es ai ado,
c uel y aido ,
y que a anzas sobe bio
y a e ado .
Que eco as us cos as,
con du a lima,
haciendo de us bo des,
al i as simas.
Y que... cuando po en e,
lanzas us quejas,
a uenas el espacio
con us endechas.
Pe o, yo que e obse o,
pasi o a paso,
digo que no e es loco,
ni an illano.
Que ienes, algo sí,
de a iesillo,
y que, a eces, e sales
de us casquillos,
que juegas como un niño,
y e albo o as,
pizcando con lasci ia
sob e us ocas.
Que e es isueño, a eces,
como una nin a,
y e mues as u ano
de us o illas.
Es e dad que e es b a o,
y coque eas
con los pob es can iles,
que a i se en egan…
Lo que yo no e ocul o,
es u impaciencia,
sob e odo, en las dunas
de blanda a ena.
37
M
Pe o, ambién es cie o,
que e es sumiso
en las he mosas playas
de u ecin o.
Y apacible en las ías,
que mansamen e,
an cediéndo e el paso
anquilamen e.
No c eo que e es malo,
sino, muy bueno,
y, disculpo us ye os,
po que e quie o.
En Acua elas Mon añesas la mi ada se ex endía po
oda la egión, sin emba go en Semblanzas luga eñas aco -
a la isión, la limi a al cí culo geog á ico de su en o no,
a los encla es donde esidió, a su amada aldea, de la que
desc ibe espacios y momen os como la noche en «Noche
b umosa», «Noche de es ellas», «A a dece en el aldea»,
«C epuscula », «Plenilunio»; y luga es u ales, an icipo
del mismo ema en los poemas inédi os de es a colección,
en «La casuca nue a», «Así es mi aldea», «Can o a la al-
dea», incluso el cemen e io en «Camposan o» y su á bol
genuino «El cip és». En la mayo ía de los poemas de es a
pa e se obse a una implicación pe sonal, la exp esión
de emociones de di e en e na u aleza que se pe ciben po
el empleo gene alizado de la p ime a pe sona, aunque si-
gue p edominando una ac i ud con enida no exen a de
a ec i idad, como en «Mi pueblo», del que ep oduzco
un agmen o.
Apu ando el ho izon e
que enma ca a mi en ana
en e un ai én de colinas
pa duzcas, e des, ioladas...
eo es e pueblo callado,
que se me me e en el alma.
Sus casi as ama illas,
g ises, azules y g ana,
en e cla eles y osas,
que epan po sus en anas,
son el p imo más pulido
que mi pale a cap a a.
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38
M
De ás, allá en lon ananza,
donde la is a se pa a,
donde el uido se ado mece,
en e a ullos de albo ada,
las pun iagudas silue as
de mis al os de Can ab ia.
¡Y qué boni o es mi pueblo
bajo su al omb a osada,
semb ado de ma ga i as
y lo ecillas pin adas!
con ondo de p ado e de
ememo ando espe anzas.
Y e mina
¡Dulce silencio de pueblo
bajo la llu ia y esca cha
que i isa campos y lo es
con las pe li as del agua.
Y es aña las he idas
que no oza on el alma!
Po úl imo, en «Ai es del a a dece ~Ángelus» mani-
ies a cla amen e un sen imien o eligioso, una e o osa
de oción que con ecuencia a lo a ambién en poemas de
Acua elas Mon añesas, pe o se á en el poema io siguien e
donde se mos a á con más in ensidad.
En Memen os su gen dos ca ac e ís icas compa idas
po los sie e poemas: el in imismo, ya que odos aluden
a expe iencias pe sonales i idas en su en o no; y las e-
e encias eligiosas que se ap eciaban en Acua elas mon a-
ñesas y en Semblanzas luga eñas; un sen imien o eligioso
exp esado desde su e ilimi ada, imbuido de un cie o
eocen ismo que se ad ie e en algunos poemas. La ma-
ni es ación explíci a de su c eencia sólida se pe cibe en el
ex enso poema «4.ª palab a de Jesús en la c uz», en «Al
niño Jesús», y en «A us plan as», que ep oduzco.
39
M
Seño que me es llega
a us plan as con queb an o,
us bellos ojos de llan o
llena el alma de pesa .
En el ja dín de mi alma,
ú pusis e lo es bellas.
Y se gas a on aquellas.
Que más pe ume exhalaban.
Rosas hallé en el camino
y me hi ie on sus espinas
¡cu ad, Seño las he idas
con u bálsamo di ino!
Y ambién demos ó su i me c eencia en el poema ya
ci ado, «Dolo a», esc i o a la mue e de su hija, en él se queja
ama gamen e de su desampa o an e la is e desg acia pe o,
como ya señalé, la acep a con en e eza po su e eligiosa.
La ac i ud cambia o almen e en los poemas dedicados
a su maes a y a su escuela de la e apa escola , po que la
e ocación de su niñez le ae ecue dos indelebles que eme-
mo a con emoción exul an e, con júbilo y since o y e e no
ag adecimien o en los poemas «A mi que ido colegio San
Felices de Buelna» «Dedicado a mi que ida maes a So Li-
du ina Baza Mo ejón», y «Jamás e ol ida é», «Dedicado a
mi amadísima maes a So Lidu ina Baza», que ep oduzco.
Jamás e ol ida é nido que ido
y si como hoy el duelo de la ida
me iene el co azón siemp e aba ido
siemp e se ás la ilusión de mi exis encia
ú nunca queda ás en el ol ido.
Ja dín ameno de agan es osas
sólo en u ecue do i i é
y aunque la ida me llene de congojas
jamás e ol ida é.
Tuya es mi ida, mi ambición, mi calma…
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40
M
cuan o soy, cuan o algo, cuan o quie o.
Tuya la abnegación conque mi alma
esis e los pesa es más ace bos.
Hoy e can o eliz con el ecue do
de la in ancia anquila y placen e a
e a pu o y se eno el pensamien o
sosegado el sen i , ec a conciencia.
¡Cómo ecue do aquella conseja
que me die an aquellas He manas:
« odo lo puede la muje disc e a
odo lo calma la muje c is iana»!
¡Oh ú, bendi a mansión, jaula que ida
cuajada de mis sueños son osados
casi en ella nací, mi Mad e uis e,
con igo con i í más de quince años!
Te mina es e poema io con el «El Himno a Can a-
b ia», 128 e sos, en él i umpe con oz ené gica y en-
usias a pa a ensalza a la egión de Can ab ia: el paisaje,
la his o ia, la cul u a, el a e, las gen es... que decla a con
o gullo, pasión y delei e.
41
M
HimNo a CaN ab ia2
Habla de Can ab ia, habla de mi ie a,
de es e pa aíso, ja dín de la Pa ia,
es habla de lo es, de luz, poesía,
de imb es y glo ias o gullo de España.
Can ab ia es un cielo de nubes p eciosas,
que juegan y danzan sin i mo y compás,
y a eces pa ece que ocan las cumb es,
como si sus c es as quisie an besa .
Cielo que es un bello ja dín de esas nubes,
con in es de pla a, i is y a ebol;
de ocasos sublimes de melancolía,
y sua es ma ices del pincel de Dios.
Can ab ia, es la oca, la cima, el picacho,
la cumb e ne ada, la e de colina,
el bosque somb ío, la muelle p ade a,
el isco a e ido que al cielo se empina,
es cues a y collado, ecodo y llanu a,
es hoz y cañada, calleja y a ajo.
Es b aña, campiza, lade a ondosa,
ibe a lozana, abismo y ba anco.
Es ajo p endido del ul de los cielos,
cumb e que epa e sus aguas galan e,
2. Es e ex o del Himno se publicó po p ime a ez en su Ob a poé ica
de 2009 (pp. 151-155), año en que ambién le puso música el p o eso y di-
ec o musical José Ramón Rioz Ruiz, cuya pa i u a comple a p esen amos
po p ime a ez en la página 95 y siguien es.
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48
M
Si e es pob e, con ó ma e y sé bueno,
si e es ico, p o ege al desg aciado,
y lo mismo en u hoga que en el ajeno,
gua da u hono pa a i i hon ado.
Ama la libe ad; lib e es el homb e,
y su juez más se e o es la conciencia;
an o como u hono , gua da u nomb e,
pues mi nomb e y mi hono o man u he encia».
Es e código augus o en mi alma pudo
desde que lo escuche, queda g abado;
en odas las o men as ue mi escudo,
de odas las bo ascas me ha sal ado.
El asgo más ca ac e ís ico de los es poema ios
es la musicalidad (la poesía se c eó pa a se can ada) y en
la poesía de Ma ilde González-Se na es una peculia idad
na u al que con el eci ado alcanza la máxima exp esi i-
dad, una ca ac e ís ica que no debe ex aña po que c eó y
di igió un co o de muje es du an e la labo social y cul u-
al que ealizó en Villap esen e, y, además, compuso can-
ciones e incluso alguna za zuela. Lo consigue median e el
empleo de una no able a iedad mé ica, desde el e so
pen asílabo a los compues os con p edominio del oc o-
sílabo, abundan es omances, algún sone o y, sob e odo,
i adas de e sos a omanzados de di e en e ex ensión que
do an a los poemas de un i mo solemne y e lexi o en
unas ocasiones y ágil y i az en o as, siemp e adecuado
al ema de cada composición. En cuan o a la ac i ud, en
la mayo ía de los poemas se mues a disc e a, comedida,
aunque no exen a de una emoción no con enida cuando

49
M
esc ibe sob e su ámbi o más inmedia o. La desc ipción es
la modalidad ex ual u ilizada casi exclusi amen e po eso
se obse a un uso signi ica i o de adje i os que o ecen
una na u aleza he e ogénea, como hemos is o en a ios
poemas ansc i os, con el común denominado de e-
p esen a un campo mul icolo de una eno me iqueza
y a iedad c omá ica (la denominación Acua elas mon a-
ñesas supone un indicio cla o de es a ca ac e ís ica) y un
abundan e y di e so ocabula io e e en e a la lo a y a los
demás elemen os del en o no que desc ibe. Sin emba go
me ha llamado la a ención que, sal o alguna excepción
pun ual, no he cons a ado «mon añesismos», el ocabula-
io pe enece al egis o común de la lengua española. Po
o o lado, p esen a una na u aleza animada, dinámica, (el
ejemplo más cla o, el poema «Hu acán» en Semblanzas
Luga eñas) que mues a con inmenso li ismo median e
abundan es pe soni icaciones y exclamaciones, ecu sos
es ilís icos que e elan y de ochan emociones di e sas
pocas eces ep imidas.
Los es poema ios cons i uyen un himno, un can o a
la ie a en que i ió y se sin ió en aizada, a sus gen es y
al econocimien o de sus alo es, muchos emanados de
un pasado glo ioso, y lo exp esa con espon aneidad, i-
delidad, emo i idad y admi ación. En in, una excelen e
c eación poé ica que se puede de ini con las palab as de
Ma io Benede i: «La li e a u a es el géne o de la since i-
dad úl ima e i e e sible».
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50
M
bibliog a ía
González Se na, Ma ilde, Ob a poé ica comple a, Edición de
San iago Alú iz Rubio, publicada po el Ayun amien o
de Reocín, 2009.
Ma ilde G. Se na: ida y ob a UPV/EHU, h ps://ojs.ehu.eus/
index.php/cabas/a icle/ iew/25644/23305
La maes a y el alcalde, h ps:// illap esen e.online
Homenaje en Villap esen e a doña Ma ilde González-Se -
na, h p://c ieme.blogspo .com
51
M
Ma ilde, alumna del colegio Di ina Pas o a (c. 1917)
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53
M
Poemas inédi os
SEMBLANZAS LUGAREÑAS
La eSPoSa
Es la muje
del lab ado
an hacendosa
que es un p imo .
Cuando la au o a,
po la mañana,
iñe el o ien e
ya sale el ama.
Pule su cue po,
limpia su casa,
peina sus izos
y se acicala.
Y p epa ada
ya, de es a aza,
en sus a eas
p on o se a ana.
A sus hiji os
mima y a egla
y, muy limpi os,
manda a la escuela.
Y en es e iempo,
ella, en e an o,
guisa, epasa
y a iende el campo.
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54
M
A mediodía,
si e el yan a ,
y, p es o, uel e
a abaja .
Bien en el campo,
o ya en la casa,
odo lo a iende
es a aldeana.
Rompe la ie a,
con el a ado;
ca a los su cos
y hace el esallo.
A que apacien e
lle a el ganado,
po las e edas
y los collados.
Hab á maizales,
y e des p ados,
y buenas hue as,
y buen semb ado.
Po que a anosa,
con buena mano,
nues a aldeana
de ello ha cuidado.
A su abajo,
ma cha el ma ido,
y en sus aenas,
es á anquilo.
Po que no duda,
que la aldeana,
es iel esposa,
buena y hon ada.
Jun o a la cama
de sus pequeños,
ela la mad e,
mi ando en ellos.
Hila la lana,
eje el es amb e,
hace calce a
con mucho a e.
Cose las opas
de su ma ido
y de eco es,
is e a los hijos.
Ap o echando
bien los sob an es,
hace de un ozo
sus delan ales.
Y cuando el sueño
cie a sus ojos,
la pob e esposa
lo deja odo.
55
M
La moza moN añeSa
Es la aldeana sencilla,
ue e, ga ida, lozana,
b a ía y abajado a,
que en sus labo es se a ana,
sin da descanso a su cue po
desde que le an a el alba.
Can a aleg e en el molino
al compás de la g an ueda,
que iza el do ado g ano
e ido en la ol ane a;
y, mien as ella abaja,
se a haciendo la molienda.
Gi a la ueda, impacien e,
que émula, mue e el agua,
y aleg es los cangilones
la ol ean cual campana;
en an o la moline a
es á can a que e can a.
Vedla, allá, en el case ío
en sus penosas aenas;
as de la yun a pin ada,
ab iendo su co en la ie a,
esallando, con la azada,
o a opando, en la p ade a.
Es pa eja de la ho miga
que abaja en el buen iempo,
con sudo es y a igas,
pa a llena su g ane o,
y, luego, en el case ío,
se pase bien el in ie no.
También abaja en la casa,
donde, a eces, se desdobla;
guisa bien, la a y o deña,
y p epa a la bo ona;
y, si no hay labo de campo,
limpia y a iende la opa.
Y, la que no es lab ado a,
ni sencilla moline a,
es ob e a labo iosa
y buena muje case a.
Mas, an o unas como o as,
son o gullo de la aldea.
Espejo de la Mon aña,
e lejo del bello lago,
se enidad en los cielos,
i me isco, no ho adado,
y, noble, cual es la ie a
que meció su pecho b a o.
¡Bendi a moza aldeana,
que can as al son del ío,
y, se ec ean us ojos
al lado del case ío,
donde espe as al galán
con el que o mes u nido!
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56
M
La Seño a de aLdea
Digna, hacendosa y hon ada,
buena esposa y dulce mad e,
sencilla, con el humilde,
sin pe ulan es empaques.
Desde su he mosa casona,
su ins in o, i az, o ea;
pene a do es á la angus ia,
indaga donde halla penas;
Se la e, jun o al he ido,
se la p esien e en la escuela,
y jun o a un lecho mo uo io,
eza, gime y se des ela.
Es, quien p o ege a un ecino,
es quien asis e a una en e ma,
es, quien acili a un pago,
y quien pe dona una deuda.
Es la ca icia del niño,
es la limosna del pob e,
es el consuelo, del is e,
¡ odos bendicen su nomb e!
Así es la muje que mo a
en la casa sola iega,
es la noble seño ona,
hon a y o gullo de aldea.
La CoSeCHa deL abajo
Al aldeano
Anciano de os o enju o,
que, bajo esa soca ena,
sen ado an e abie o su co,
se eno, el sola con emplas.
¿Tu mi ada en él se queda,
o se pie de hacia la al u a?
en la ida, con u b ega,
¿No has pensado con p emu a?
Anciano, que as con ando
len amen e, paso a paso,
y en e dien es desg anando
los dieces de u osa io.
De u i i ¿qué e queda?
Pa a el cielo ¿qué has ganado?
En dos pasos solos, llegas
a la cima ¿lo has pensado?
Los minu os, que u cue po
consag a a a su abajo,
son pe las, que u ángel bueno,
ecogió pa a su anciano.
57
M
eL aNCiaNo
¡Ancianidad! ¡T is e sue e!
¡Todos e mi an con pena,
como si ya p esin ie an,
que es á muy ce ca la mue e!
Al camina el anciano
po senda an pequeñi a,
los minu os a con ando
de su b e ísima ida,
mien as comen a angus iado:
Es a ida, no es la Vida.
Mi ando a mi al ededo
eo el á bol que he plan ado,
a ias eces lo he podado
pa a que b o e mejo .
Sus u os no son an buenos
como yo hubie a que ido,
pe o, no culpo al des ino,
la culpa es á solo en ellos.
Al e mina la jo nada,
que hay quien dice que ue la ga,
sien o que b íos me al an
pa a pode acaba la.
Y en el úl imo peldaño
de la escala de mi ida,
eo una senda escondida
que me conduce a lo al o.
Y al di isa la, me uel o
con la men e a lo pasado,
y eo…que yo he soñado
lo i ido, en un momen o.
¡Tal imp esión me causa a
e me al umb al de lo e e no!
Se a del mundo el abuelo,
se a, pa a no ol e .
Cumplió en la ida el debe ,
y a camino del cielo.
En la na e del amo ,
con las elas desplegadas,
bogando umbo a las playas
do se halla el pue o,
QUE ES DIOS
.
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64
M
LaS eS aCioNeS deL Lab ado
PRIMAVERA
Son us campos e des
plenos de espe anza;
de oca us c es as
es idas de pla a.
¡O ación de pied a
que a los cielos clama!
Finos e ciopelos
semejan us p ados
bo dados de lo es,
de u os semb ados,
húmedos y escos,
mullidos y blandos.
Son íe la aldea
con plácido encan o;
las nubes implo an
desechas en llan o,
y el ús ico espe a
su a án e colmado.
VERANO
Sol ue e y adian e,
¡ adian e e ano!
Los u os sazonas
p endidos en amos,
y la mies con ie es
en pan ojiblanco.
Tus días o ecen
p omesas de dicha;
us u os se endulzan,
eina la a monía.
Y as los sudo es,
iene la aleg ía.
Hay uego en el cielo,
hay luz en us alles,
hay b isa en us íos,
es cielo el paisaje,
la mies es p omesa,
de u os y a anes.
OTOÑO
El cielo nos mues a
sus onos de cob e;
las amas, desnudan
los cue pos eno mes
de añosas encinas,
hayales y obles.
La a de es calima,
pe uman las lo es;
las c ujien es hojas
de ma ices oc es,
en miles ai enes
del ien o, se esconden.
Las u as madu as,
de hue a y besana,
p ódigas se o ecen,
con sus onos g anas
y dulzo de mieles,
y jugosas aguas.

65
M
INVIERNO
Ya asoma el in ie no;
el ai e, que hiela;
el agua y la nie e,
la esca cha, la niebla,
los oncos desnudos,
la paz en la aldea.
El bello paisaje,
pa ece que iembla;
las cue as sin ondo
e umban y suenan;
los leños, c epi an
en g andes hogue as.
El blanco molino
epica la ueda,
y iza los g anos
al son de sus uel as,
pues el campesino,
ansiando ya espe a,
lle a a su hoga ,
la blanca molienda.
La NoCHebueNa de mi Luga
La aldea celeb a,
con g an egocijo,
la dulce enida
de Jesús Dios Niño.
Al son de pande os
y de cas añuelas,
can an al in an e
los niños y iejas.
Po las callejuelas
no ansi a un alma;
las buenas amilias
se ag upan en casa.
La cena es aleg e,
opípa a y buena,
pues es día g ande
el de Nochebuena.
Los copos de nie e
la calle han apado;
los lobos del mon e,
al llano han bajado.
Pe o, en los hoga es
no se eme al ío,
ni al ien o y la nie e,
ni al lobo asesino.
Se baila, se can a,
se íe y se eza,
y a las doce en pun o
se an a la iglesia.
Allí en un es ablo,
en e nie e y ío,
se encuen an: el Pad e,
la Mad e y el Niño.
El San o Minis o
celeb a la Misa;
los co os en onan
dulces melodías.
Al son de pande os,
hie os y abeles,
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66
M
cas añuelas, lau as,
y mil cascabeles.
Suenan illancicos
en misa del Gallo,
y las almas buenas
an an e el es ablo.
A ado a al niño,
a o ece le dones,
a implo a humildes
an e Dios hecho homb e.
Las gen es pa ece
que no sien en ío,
la noche ha emplado,
el sol ha salido.
Allá en los espacios
b illan los luce os,
de onos dis in os,
achonando el cielo.
Y en an o en la ie a,
bajo el ul de es ellas,
los homb es se ensueñan
en la Nochebuena.
LoS eyeS magoS
En sus gigan es camellos,
caminan los Reyes Magos,
aspasando co dille as
pa a baja a los llanos.
Ya su llegada a izo an
en las ai osas solanas,
en los balcones olados,
y en las pequeñas en anas.
Los diminu os zapa os
de los pequeños, que espe an
con ansia loca, un egalo.
¡Qué gene osos llega on,
sin duda, los Reyes Magos,
en sus laman es camellos
an icamen e ado nados.
Hay caballos de ca ón
eloces como los ayos,
que ma chan en cua o uedas
o que anspo an un ca o.
También lle an muñequi as,
ubias, mo enas; ¡de encan o!
de po celana, muy ina
y de ca ón o de apo.
O as que dicen mamá
y las que andan muy despacio,
y muñecos chiqui i os
con bibe ón en los labios,
que al ap e a un bo ón
se desespe an llo ando.
Y b illan es bicicle as
con ado nos niquelados.
Pelo as, a os, co ne as,
balones eglamen a ios,
cuen os, cocheci os, enes,
casi as y o os egalos…
Tan os como la in en i a
de los homb es, ha ideado
pa a hace goza al niño
67
M
y en es a noche aleg a lo.
Hay algunos que no due men
o si lo hacen, a in e alos,
pensando en el bello ins an e
de e los, ya, en e las manos.
Mas, hay o os ¡pob eci os!
que jamás aca icia on
un jugue e, un egali o,
ni ampoco, un aguinaldo.
¡Niños, que enéis la sue e
de i i siemp e jugando!
¡No ol idéis que hay pequeñines
que nacie on desg aciados!
¡Una ase de ca iño!
¡Un sen imien o espon áneo
de bondad, al des alido!
¡Os lo ag adece Dios an o!
CueN oS de iN ie No
A José Ma ía Mi a3
Al ampa o del hoga
y bajo de la campana,
esgua dándose del ío
los pequeñuelos se hallan.
Re ué cense los made os,
c ujen los leños b illan es,
silba el ien o en los caminos,
suena el agua en los c is ales,
y an e la anciana abueli a,
an ca iñosa y amable,
un plan el de chiqui ines,
se ebullen anhelan es.
Sus semblan es se iluminan,
¡Ponen al ca a de gozo!
iela la isa en sus labios
y b illan an o sus ojos!
que la simpá ica abuela
se inde y accede a odo,
cuan o le piden los nie os,
en e isas y albo o os.
Y na a hazañas de hadas,
y cuen a cuen os de lobos,
3. José Ma ía Mi a He nando e a he mano de And és, el ma ido de
Ma ilde. Fue sace do e diocesano oda su ida y hacia 1925 eje cía en la pa-
oquia de Aguila de Campoo (Palencia), según cons a en el Bole ín ex ao -
dina io de la Je a u a Supe io de Es adís ica del día 9 de no iemb e de 1925
po el que se publica el «Censo elec o al del Té mino municipal de Aguila de
Campoó» (sic), en el que José Ma ía apa ece con 39 años de edad, jun o a su
he mano Gonzalo de 38. Debía se de al a es a u a, pues e a conocido con el
sob enomb e de «el cu a la go».
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68
M
y de p eciosas p incesas,
y de enani os g aciosos,
y de c is ianas cau i as
y ela os amo osos…
Has a que los pequeñines,
de dulces y bellos os os,
endidos y ale a gados,
ya se les cie an los ojos.
Y en onces, abuela y nie os,
ambos niños muy mimosos,
en e ca icias y besos
se e i an al eposo.
aeNaS de La amiLia
Pacen en el p ado
a la somb a esca,
la Tosca, la Es ella,
la Pe la y Ma quesa.
Con ellas Collo e,
la Pin a y la Neg a,
y la Capi ana
y las es bece as.
Cuidando de odos,
una moza queda,
cosiendo y leyendo
sen ada en la hie ba,
o ejiendo amo es…
en la su cabeza.
Has a que un mozuco
la suple y se aleja,
pa a di a casa
jun o a la puche a.
Ramón, con el ca o,
sube po la cues a
la yun a a eando:
¡Tosca! ¡Ti a, Pe la…!
y silba que silba,
llega a la pa cela,
po ando el abono
pa la semen e a.
Pila y Rosuca
can ando le espe an,
y al compás, su azada,
dibuja en la ie a
los cho cos p o undos
y inas hile as.
Nanducu, el cha al,
lle a la me ienda
y pa di delan e
en el campo queda.
Cansados, a as an
los iejos, las pie nas
de ás del a ado
que hiende la ie a.
Mien as un mozuco,
con la aijada ale a,
delan e les si e
de guía a las bes ias.
Y has a allá el ocaso,
du an las aenas
que el campo eclama
po la semen e a.
Y uel en a casa
sin b íos, sin ue zas,
69
M
donde les espe a
segunda a ea:
la cena, el o deño,
la cuad a, la ceba,
pica el escajo
pa a las bece as.
Y llega la noche
al pie del hoga ,
la buena amilia
se sien a a cena :
el pla o de alubias,
el hue o, el o ezno,
la o a, la leche,
y…es án an con en os.
SemeN e a
En cuan o amanece el día,
al llega la semen e a,
el lab iego y su amilia
p es os an a la aena.
Desde la he mosa casona,
el Seño , mi a las ie as,
donde jó enes y iejos,
labo an de mil mane as.
Unos a an, ca an o os,
es os sallan, esos siegan,
y aquellos mozos conducen
a las chillonas ca e as.
Acá un peque a delan e
guiando a dócil pa eja,
y de ás, un lab ado
hunde en la ie a la eja.
Más allá, el as o deshace
los lombios de las cosechas,
y el ai e y el sol, compa en
con ellos la semen e a.
Pasan días; ien o y sol
en unión, el campo o ean,
como ob e os a anosos,
que sin sueldo labo ean.
Pa a ayuda a las mozas
en la penosa aena,
de aza o machaca
los e ones de la e a.
Y cuando bien p epa adas
han dejado las pa celas,
echan el g ano en los su cos
con máquinas o sin ellas.
Figu i as muy g aciosas
odas las mieses p esen an,
unas an del mon e al llano,
o as bo dan la ibe a.
Y en e mon e, ío y llano,
o a sinuosos, o ec as,
camini os blancos, blancos…
o es echi as callejuelas.
Po donde a sus casas uel en
endidos de la aena,
el iejo, el mozo, la niña,
la moza, el niño y la ieja.
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70
M
La magoS a
El o oño, sua e y dulce,
llega con sus melodías,
y sus u os son egalo,
con que Na u a con ida.
Las añosas cas añe as
y los cas años chiqui os
nos egalan con los dones,
que hay den o de los e izos.
Ya es á en sazón la cas aña
y, en eabie os los e izos,
dejan pe cibi sus u os,
elucien es y chiqui os.
El lab ado , con su a a,
ecio, sacude el cas año
y, los u os de sus amas,
po el suelo, se han egado.
Y en a anosa a ea
los mozos y los chiquillos
descachizan, con los pies
los en eabie os e izos.
Y ecogen las cas añas
las mozas en sus ces i os,
que las lle an a una pila,
con algaza a y bullicio.
Una ez, que, su icien es
cas añas han conseguido,
se sien an al ededo
de la hogue a que han p endido.
Es a hogue a se p epa a
con escajal de las b añas,
y en e camadas de ozo,
se sazonan las cas añas.
Y cuando es án ya os adas
c ujen, sal an con es uendo,
y en onces, ya se e i an
las cas añucas del uego.
Aho a, los allí p esen es
o man co os en edo ;
comen, beben, se di ie en
odos jun os en unión.
Y, cuando ya se han cansado
de come y bebe ino,
suena el pi o y el ambo
y bailan has a los niños.
Mas pa a es o p ime o
en e isas inocen es,
se han iznado, unos a o os
las mejillas y la en e.
Y el que quie a i a su casa
con la ca a limpia y e sa,
ha de la a se en el ío,
o en la uen e de la «Teja».
Y una ez que ha e minado
la simpá ica magos a,
siemp e iendo y can ando
se aleja la gen e moza.
Y a los iejucos, que es án
aleg es, po el buen ino,
anse con en os a casa,
con sus nie os y sus hijos.
71
M
CaNCióN de Siega
Ma chad ya, segado es,
picad ues as guadañas, con p emu a,
que el alba, po o ien e, ya le an a.
Y empiezan los calo es,
cuando, allá, en la espesu a,
el sol pene a, con su az de pla a,
y en b illan es ulgo es,
el sudo , las camisas os empapa.
Co ed, ma chad lige os,
con la esca, el ocío da a las ma as
lexible laxi ud pa a co a las.
Seguid, que ap emia el iempo,
¡A la siega! ¡T abaja!
Que el campo es g ande y la cosecha an a,
que espe a en u g ane o,
el pico, el dalle y a i pa a sega la.
Ya b illa en al o el sol
an e los allos de la esca hie ba,
el ino dalle, el lab ado empuña,
y can a con a do ,
siega, que siega,
el omillo, la al al a y la e du a,
mien as la au o a, en an o,
son íe al segado , desde la al u a.
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72
M
La eSPe a
Debajo de la solana
iene su alcoba, la moza,
donde ella zu ce, abaja,
emienda, ecose, bo da,
y en ella espe a, impacien e,
al galán que la enamo a.
Jun o a su balcón olado,
igila la calle angos a,
mien as sus hábiles dedos
epasan las albas opas
y escucha el can o del ío
que mu mu a, en e las ocas.
Ya el sol camina a ponien e,
del ío, asciende la b isa,
y los iscos y mon añas
se ciñen, con la neblina,
y en los ojos de la moza
b illa el sol de la aleg ía.
¿Po qué es á aleg e la niña
y se mues a an dichosa?
¿Po qué igila la calle
con an o a án a es as ho as?
Es que ya los lab ado es
ienen en onando coplas
y ce ca de su en ana
ya su mozuco la onda.
idiLio e e No
Di iso en en e
una he mosa colina
que es, a ozos, ocosa,
con espinos, ja ales,
y za zamo as.
Cuando el sol mue e,
jun o a ús ica uen e
una jo en pa eja,
de sencillos lab iegos,
allí co eja.
Sob e la oca
al pie de unos ja ales
c ece un a bus o espino
donde unos paja ucos
ienen su nido.
Y en la p ade a,
osales y cla eles
sil es es, han b o ado,
y sus pu os amo es
ambién se han dado.
73
M
Amo es ida;
pe o en la p ima e a
de los cas os amo es,
en e nidos y osas
su gen pasiones.
Y allí, al ab igo,
en e uegos de luces
que lle an al abismo,
engaños e ilusiones,
hay escondidos.
E e no idilio,
no hay nada más sublime,
que el amo en u oso
que bendicen los cielos,
pu o y dichoso.
La ma aNza
En oda casa
de buen lab iego
ha de c ia se
siemp e algún ce do.
Se le man iene
con los despe dicios,
be zas, pa a as,
maíz molido.
Y allá, en no iemb e,
po San Ma ín,
al buen ce duco,
le llega el in.
En la casuca
odo es jaleo,
p epa a i os,
en o no al ce do;
el ma achín,
pule y a ila,
con la piza a,
una cuchilla;
mien as el ce do,
muy es i ado,
g uñe y ebulle
encima el ajo.
Ya el ma ado
hiende el ace o;
el ce do agi a
su es a ie o.
Mas, la cuchilla,
dio al co azón,
y el animal
mue o quedó.
P enden el ozo
como una hogue a,
donde el ce duco
se do a y ues a.
Pa a qui a le
el ello sucio,
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80
M
OTROS POEMAS
9ª eS aCióN
jeSúS Cae e Ce a ez CoN La C uz
Rendido y con el paso casi incie o,
en e espinas y azo es enga zado
camina hacia el cal a io con el peso
del á bol que su sang e a egando.
Los pies ya nada ing á idos sang ando
a anzan a e idos de dolo
y al cielo la clemencia suplicando
consumido en el uego del amo .
La sang e de la espina a nublando
los ojos donde ha mue o la aleg ía
y lág imas a dien es han queb ado
la luz que ab illan aba sus pupilas.
Gimiendo bajo el peso del pecado
doblando sob e el pecho la cabeza,
con ulso, en eb ecido, acongojado
pacien e sube po la adus a cues a.
El eco a lle ando los suspi os
a pegios del dolo y las is ezas
pesa es del pecado emen ido
de un mundo po el cual el Jus o pena.

81
M
Más ya a sin alien os y sin b íos,
la sed que le a o men a no se aplaca
helósele el clamo en un quejido
ahogándose en su oz una plega ia.
Al in de Dios la humanidad se ago a
y en ie a es a e ce a ez caído
la chusma blas emando se albo o a
y ul ajan aquel cue po dolo ido.
Impélenle las u bas sanguina ias
con lá igos que agi an con u o
quedando en e las opas desga adas
pedazos de la ca ne del Seño .
El má i con amo se deba ía
en e ue zas que ya le abandonaban
y con g andes es ue zos conseguía
le an a la cabeza ensang en ada.
Y C is o sudo oso y empol ado
emba gada en suspi os la ga gan a
ol ió a cae sin ue zas ago ado
pe dón el pecado a Dios clamaba.
Cayó Jesús, la ida queb an ada,
los ojos en e pe las de c is al
y al cae de odillas balbuceaba
y po mí pecado le oí eza .
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82
M
Aquí sob e la ie a en que ú llo as,
cubie o de ignominias y ludib io,
egada con u sang e gene osa
¡Dejadme a mí llo a a epen ido!
Caís e po mi culpa Naza eno
ab azado a la c uz que an o amas e
y en la ie a u ida se deshoja
como lo del osal que ú egas e.
aN e eL Sag a io
Jun o al A a, Seño , de u cal a io,
con la is a nublada po el llan o
he llegado ab umada de queb an o
a pedi e piedad, an e el Sag a io.
No e aigo manojos de azucenas
ni capullos de osas encendidas
ni cla eles y humildes siemp e i as,
ni agancias sal ajes de e bena.
Solo puedo en ega e con las penas
que espina on la senda de mi ida
el dolo de mi alma a epen ida
y el amo que nos dis e con la gueza.
83
M
CaN o a La Na u aLeza eN P ima e a
Cuando son íe la au o a,
los pin ados paja illos
aleg es y bulliciosos
salúdanla, con sus inos,
y, mien as po el o ien e,
descub e su az b illan e
el as o, ey de la ida
que se nos mues a adian e.
Na u aleza, do mida,
se despie a p esu osa
an e la ie na ca icia
del sol, que ulge en la loma.
Sacude sus blondos izos,
que, las pe las del ocío
cual bellísima diadema,
sob e ella lo ha ex endido,
y, bañada en los lico es
que pe uma on las lo es,
se p esen a u ilan e
con odos sus esplendo es.
Las hie bas escas del p ado
ma izado de colo es
le b indan el mejo amo
que ha salido de sus b o es
y las humildes iole as
que bo dan el apiz e de
y pe uman el ambien e,
llenas de amo , se es emecen,
y, las blancas ma ga i as,
p egone as de la sue e,
a po ía se dispe san
en e p ade as ien es.
Y los chopos, y los sauces
con sus pompas y sus galas,
se e is en de e do
y la i e a engalanan,
y las bellas ma iposas,
de mil ma ices pin adas
con las lo es coque ean
al emb ujo de sus alas,
y la p imo osa abeja,
de acá pa a allá zumbando
que galan ea la lo ,
el dulce néc a libando.
Y la aleg e golond ina,
ob e i a consumada,
que, con amo hace el nido,
bajo el ale o de casa.
Y la zancuda cigüeña
que en sus gi os uela auda
y enseña a ola al hijo
al nido de la campana.
Y la nube p ecu so a
de la llu ia gene osa,
que iega a é iles alles,
cual un hada bienhecho a,
lucen galas la p ade a
aca ícianla los cielos
el nuba ón le egala
y el ío le da el espejo.
Can an la uen e y el a e
can a el ien o, can a el agua,
can an el ueno y la nube
y ambién el homb e can a.
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84
M
CLa eLeS
En el pequeño ja dín
de un aman e enamo ado
bellos cla eles se ye guen
de al o ojo ma izados.
Un jo en adolescen e
con p imo los ha cuidado
pa a o ece a su amada
un delicado egalo.
Con el amo de cla eles
ojos como su pasión
con júbilos de espe anza
le en egó su co azón.
No se si e ían sus ojos
e lejada su aleg ía
pues al da le los cla eles
el alma as ellos iba.
Y sin juego de palab as
y ebuscadas lisonjas
con una dulce mi ada
se unió el cla el a la osa.
doS oSaS
A una Rosa p imo osa
o a osa quie o da ,
y en mi ja dín no hallo osa
que a ella se pueda iguala .
Po que es a Rosa ga bosa
y de al gen il anda ,
me ece más bella osa
que la que yo pueda da .
Pe o, aunque no enga cosa
que e pueda supe a ,
acep a mi humilde osa
pa a u elicidad.
85
M
ma ga i aS
P imo osa Ma ga i a
de deslumb an e blancu a
cuyos pé alos chiqui os
al enamo ado augu a.
Que con el ansia en las manos
e consul a, pi onisa,
y u cáliz a dejando
sin huellas de Ma ga i a.
No sé qué hab ás con es ado
lo ecilla p imo osa
que la jo en e ha besado
con su boca deliciosa.
Y ensimismada ha quedado
us allos haciendo izas
sin pensa que ú, amo osa,
CON TU MAL LE DISTE DICHA.
mi gui NaLda
Mad eci a de mi ida
mi a qué boni as lo es
e co é es a mañani a,
las más escas y mejo es
del ja dín de mi casi a.
Te hice amille es bellos
de mil co olas p eciosas
dejándo e el alma en ellos
enlazada en e las osas
del más ino e ciopelo.
Que uní con lazos de amo es
a la gui nalda ejida
con las pob es o aciones
que e ecé cada día
y las lo es más he mosas
del osal del alma mía.
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86
M
La Niña Ciega
Ma ga i as encendidas
cogía la niña ciega;
como es aban apagados
sus ojos, andaba a ien as.
¿Pa a quién son esas lo es?
le p egun ó su maes a.
Las he cogido en el alle
po lle a las a la iglesia.
Aye le dije a la Vi gen
al e mina la no ena,
que es a a de las end ía
y cumpli é mi p omesa.
—
¡Es ás manchada de sang e!
—
Como no podía e las,
los ab ojos escondidos
me iban hi iendo al coge las.
Pe o eso a mí no me impo a
ni se me ece una queja,
si hubie as podido e
hubie an sido más bellas.
Pe o a oscu as, con los ojos
apados con es a enda
más de una ez me caí
al opeza una pied a.
¿Pe o hay algo en es e mundo
que la Vi gen no me ezca?
Voy a la iglesia a lle a las
¡quie o se hoy la p ime a!
ii
La niña c uza la plaza,
lige a sube la cues a,
el halda llena de lo es
cogidas en la p ade a.
Se ha pues o es ido blanco;
con su cabello hizo enzas,
y una man illa de blonda
lle a pues a en la cabeza.
Se a odilla an e la Vi gen
y le dice: «Si pudie a,
Seño a, e o ece ía
o as lo es más apues as.
Las ui cogiendo al aza ,
sin dis ingui su belleza;
si mis manos no eligie on
las más he mosas y escas,
es po culpa de mis ojos,
que no me deja on e las.
Ya es, Seño a, que soy,
una pob e niña ciega…»
Y dicen po el con o no,
lo asegu an y lo cuen an,
87
M
que cuando la niña a
po a ajos y e edas
a busca osas sil es es
o pa a la lumb e leña,
ni opieza, ni se cae,
aun cuando ma che lige a;
que una Seño a la guía
y de la mano la lle a…
iii
Aye se mu ió la niña,
es a mañana la en ie an;
el pueblo en e o la llo a
y el pueblo en e o la eza.
Una co ona le hicie on
sus amigui as de escuela;
desde el al o campana io
la en pasa las cigüeñas.
Y la Vi gen, en su al a ,
ya no e a la niña ciega.
Los ángeles la lle a on
a goza de su p esencia.
(Luis Ma ía Bu illo5)
5. lUis Ma ía bU illo solé nació el día 24 de julio de 1915 en el
pueblo a agonés de Quin o de Eb o (Za agoza). Ligado siemp e a la educa-
ción, ue p o eso en a ios colegios de Mad id siendo nomb ado di ec o del
colegio de A anjuez en 1950. En 1966 igu a como Inspec o de Enseñanza
P ima ia en Ta agona y en 1972 como Inspec o Je e en Guadalaja a.
Excelen e poe a y esc i o , Bu illo esc ibe y publica en 1944 su p ime-
a ob a poé ica i ulada Pulsando mi Li a, que p ologó nada menos que el
P emio Nobel Jacin o Bena en e, quien ambién lo elabo ó en 1949 pa a la
segunda: A omas de un Ve gel. En 1954 da a la luz su e ce a ob a poé ica,
más espi i ual, i ulada Romance o de C is o. En 1958 apa ece A anjuez, u a
a ís ica. En 1964, el lib o Esc i o es españoles (Lec u as pa a un cu so escola ),
jun o con Manuel Na a o, que sospechamos es al que pod ía hace e e en-
cia Ma ilde. En 1985, p ologado po el Ca denal Ta ancón, c ea un lib o de
ipo omance o in an il i ulado El lib o blanco del Niño. Des acamos am-
bién Romance o. Amo , sang e, luna y ien o, apa ecida en 1952.
Como poe a y homb e ligado a la cul u a, u o es echa elación con
pe sonajes de la li e a u a y de la música, ales como Pío Ba oja, Jacin o
Bena en e, Ge a do Diego, José Ma ía Pemán, Dámaso Alonso y el amoso
composi o Pablo So ozábal, en e o os.
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mi Pad e
Yo engo en el hoga un sobe ano
único a quien ene a el alma mía.
Es su co ona de cabello cano
la hon a, su ley y la i ud, su guía.
En len as ho as de mise ia y duelo,
lleno de i me y a onil cons ancia,
gua da la e con que me habló del cielo
en las ho as p ime as de mi in ancia.
La ama ga p osc ipción y la is eza
en su alma ab ie on incu able he ida,
es un anciano y lle a en la cabeza
el pol o del camino de la ida.
Ve del mundo las ie as empes ades,
de la sue e, las ho as desg aciadas,
y pasa, como C is o, el Tibe íades,
de pie sob e las olas enc espadas.
Seca su llan o, calla sus dolo es,
y solo en el debe , sus ojos ijos,
ecoge espumas y de ama lo es
sob e la senda que azó a sus hijos.
Me ha dicho:
«A quien es bueno, la ama gu a
jamás en llan o sus mejillas moja;
en el mundo, la lo de la en u a
al más pequeño soplo se deshoja.
Haz el bien sin eme el sac i icio;
el homb e ha de lucha se eno y ue e
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y halla quien odia la maldad y el icio,
un álamo de osas en la mue e.
Si e es pob e, con ó ma e y sé bueno,
si e es ico, p o ege al desg aciado,
y lo mismo en u hoga que en el ajeno,
gua da u hono pa a i i hon ado.
Ama la libe ad; lib e es el homb e,
y su juez más se e o es la conciencia;
an o como u hono , gua da u nomb e,
pues mi nomb e y mi hono o man u he encia».
Es e código augus o en mi alma pudo
desde que lo escuché, queda g abado;
en odas las o men as ue mi escudo,
de odas las bo ascas me ha sal ado.
Mi pad e iene un mi a se eno,
e lejo iel de su conciencia hon ada,
¡cuán o consejo ca iñoso y bueno
so p endo en el ulgo de su mi ada!
La nobleza del alma es su nobleza;
la glo ia del debe o ma su glo ia;
es pob e, pe o encie a en su pob eza
la página más g ande de su his o ia.
Siendo el cul o de mi alma su ca iño,
la sue e quiso que al hon a su nomb e
ue a el amo que me inspi ó de niño
la más sag ada inspi ación del homb e.
Quie a el cielo que el can o que me inspi an
siemp e sus ojos, con amo , lo ea
y de odos los e sos de mi li a
es os los dignos de su nomb e sean.
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Es e lib o se acabó de imp imi
el día 24 de ene o de 2025,
Día In e nacional
de la Educación
(ONU)
la s dEo

ISBN 978-84-19024-98-5
THEMA: DCF, DCC, 1DSE-ES-F
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