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Posjus icia neo anquis a en el democ á ico y
ca ólico capi alismo español. Po Juan Agus ín
F anco
Po Juan Agus ín F anco Ma ínez1.
Recibido el 15 de ene o de 2020
Acep ado de 14 de ma zo 2020
Resumen
La supe i encia del égimen anquis a bajo el capi alismo español
encuen a su máxima exp esión en la laxi ud de la legislación an i ascis a,
algo incompa able en oda Eu opa, siendo pa adigmá ica de al debilidad
la Ley de Memo ia His ó ica. El auge de la ul ade echa española se explica
en buena medida po es a sob e eacción an e las mayo es demandas
democ á icas de jus icia y epa ación a las íc imas del anquismo a las que
son enuen es los pode es ác icos.
Palab as cla e: España, anquismo, Memo ia His ó ica, jus icia.
Abs ac
The su i al o he F anco egime unde Spanish capi alism inds i s maximum
exp ession in he laxi y o an i- ascis legisla ion, some hing incompa able
h oughou Eu ope, being pa adigma ic o such a weakness he Law o
His o ical Memo y. The ise o he Spanish ul a- igh is due o he g ea e
democ a ic demands o jus ice and epa a ion o he ic ims o he F anco
egime o which he ac ual powe s a e eluc an .
Keywo ds: Spain, F ancoism, His o ical Memo y, jus ice.
1 Uni e sidad de Ex emadu a.
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almena a
e is a ex emeña de ciencias sociales
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In oducción
“Resul a signi ica i o que mien as los p ocesos de cambio adical más
inspi ado es de las úl imas décadas, ienen en común que se hacen desde abajo
al ma gen del Es ado, en Eu opa, millones de an icapi alis as, p e ie en da se
cabezazos una y o a ez con el sis ema pa lamen a io es a al sin consegui lo que
p e enden y enunciando a buena pa e de su discu so y alo es en el camino”.
(En ic Du an, 2016).
En la supe es uc u a económica se si úa la con on a-
ción ideológica sob e la aplicación de la Ley de Memo ia
His ó ica con g a es consecuencias sociales y económicas,
especialmen e cuando la impa cialidad no guía la acción de
la jus icia, si es que es posible algo semejan e a la democ a-
cia y a la sepa ación de pode es bajo las leyes del capi alis-
mo, bajo la lógica eligiosa del capi al.
“Podemos ene libe ad o capi alismo, pe o no ambos”,
como di ía cie o p esiden e es adounidense. En o as pala-
b as, si la balanza de la jus icia económica es á desequilib a-
da, ¿puede habe jus icia de cualquie o o ipo?, ¿puede ha-
bla se ealmen e de democ acia y de independencia judicial?
Más g a e aún es la al a delibe ada de un deba e ho-
nes o, u ilizando azonamien os ad hominem, en luga de
azona con lógica, incluso aunque no se quie a empa iza
con las íc imas del anquismo. Tal es el caso de las ob as
de Alenda y Pineda (2016 y 2018), donde encon amos un
análisis la e al y endencioso sob e la ju isp udencia espa-
ñola elacionada con la ep esión anquis a y su simbología
eligiosa a la luz de las p esc ipciones de la Ley de Memo ia
His ó ica, especí icamen e su pun o 15.
Las alacias a gumen a i as
“Lo di é con la mayo sob iedad posible: cie as cosas que se hacen y dicen en
cie os sec o es de la uni e sidad ac ual, donde lo ecen li e almen e la incul u a y
la cha la ane ía, me qui an el hipo. Y no soy el único que lo piensa”.
(Bailla geon, 2007).
Son nume osos los a gumen os alaces -¡incluso desde
uen es académicas!- que se u ilizan a a o de la de ensa
del anquismo. En pa icula , po ejemplo, el ca ác e e-
ó ico y endencioso se obse a desde el p opio í ulo del
a ículo de Alenda y Pineda (2018): “¿Puede el símbolo
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eligioso deja de se lo po su uso apologé ico- anquis-
a?”. Cualquie lec o a ezado (e ingenuo sob e los eso es
ascis as del pode y el uso de la neolengua) p esupond ía
que es una p egun a e ó ica, pues o que la espues a es e i-
den e: Sí. En ealidad la espues a que se busca es odo lo
con a io, un “no” o undo, así, se de ec a en al p egun a la
in encionalidad de educción al absu do de la a gumen a-
ción i al, es o es, que se pe ciba como ilógica la obligación
legal y mo al de e i a (sin componendas ni palia i os) del
espacio público la simbología anquis a, en pa icula , las
c uces de los caídos.
Cab ía e en es os in en os desespe ados po sal a
como sea el anquismo (aunque sea de un modo ul a-
de echis amen e zombi) cla os ejemplos de lo que ya han
denunciado epe idas eces (y an as eces ol idadas) o os
au o es (p.e. Bailla geon, 2007).
Es sin omá ico el ca ác e escasamen e impa cial y ex-
cesi amen e anquis a de la jus icia española, habiendo
ecibido en nume osas ocasiones du as ad e encias y e-
p imendas de los ibunales eu opeos po su escasa p o ec-
ción de los de echos de los más débiles, ya sea en ma e ia de
consumo, de inanzas o de memo ia his ó ica.
La es a egia basada en la educción al absu do del a gu-
men o i al es un me o ecu so a la semán ica, conduci la
cues ión de ondo hacia un also deba e g ama ical en e lo
sus an i o y lo adje i o, ob iando lo esencial del p oblema:
la memo ia his ó ica y la necesa ia epa ación mo al a las
íc imas del anquismo.
¿Cómo aplica la de echa polí ica la memo ia his ó ica?
He aquí un ejemplo ocu ido en Badajoz en elación a la
calle de Ma ga i a Nelken:
“En Badajoz, …, a asa on odo lo que pudie on el cum-
plimien o del pun o 15 de la LMH…, pe o al inal han enido
que a on a lo. Lo que pasa es que lo han hecho de mane a
peculia . Accedie on a qui a las calles dedicadas a Mola, a
Díaz-T echuelo…, y una placa que quedaba de Yagüe. Pe o
en enganza incluye on en el lo e la calle dedicada desde
1985 a la dipu ada socialis a Ma ga i a Nelken…, la íc ima
más ácil”. (Espinosa, 2012: 18. Neg i as nues as).
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Pe o hay más. Si algo ha de pedi se a un modelo de a-
zonamien o es es abilidad, cong uencia, sime ía, de mane-
a que la misma secuencia lógica sea álida pa a odos los
hechos de la misma ipología. Se incumple ese elemen o de
es abilidad cuando se apela a él pa a de ende lo sus an i-
o sob e lo adje i o en el caso de las c uces de los caídos o
c uces anquis as y, en cambio, se in alida cuando se a a
de una agina con o ma de i gen, asun o es e úl imo en
el que lo adje i o acaba imponiéndose y siendo ipi icado
como deli o con a el sen imien o eligioso. ¿Po qué no se
aplica el mismo c i e io de cali icación delic i a con a el
sen imien o de con ianza en la memo ia his ó ica y epa a-
ción que espe an las íc imas del anquismo?
¿Po qué no se aplica el mismo c i e io a unos muñecos
de apo con una panca a que pone ALKA-ETA o una le a
de canción con ases de mal gus o o i e e en es?
O o ejemplo, cuando se homenajeó en Mad id a “345
an i ascis as co dobeses asesinados en los campos de con-
cen ación nazis. Nadie del PP (…) ni de Ciudadanos acu-
dió. La lógica de quienes cul i an no la desmemo ia sino la
memo ia selec i a. ¿Imaginamos que hubiesen dicho si a un
homenaje a íc imas de ETA se negasen a acudi los ep e-
sen an es elec os de la Izquie da?” (Ri e a, 2018: online).
Y es que, de acue do con E zioni (2007), odo ac o mo al
y de jus icia cumple cua o c i e ios básicos sin los cuales no
es posible habla de jus icia (obsé ese cómo en el capi alis-
mo no se da ninguno): 1) Con iene un impe a i o, es o es,
un debe que hay que hace po que es á bien. Aunque am-
bién hay impe a i os no mo ales (obsesiones, adicciones,
e iches). 2) Una gene alización: Capacidad de jus i ica el
ac o de mane a gene al. 3) Una sime ía cuando se aplican
a o os. Sin sime ía el dic ado mo al se ía a bi a io. Las
ideologías acis as ienen la apa iencia de sis emas mo ales,
con ienen impe a i os y pueden gene aliza se, pe o son a -
bi a ias, po lo que no pueden cali ica se como mo ales. 4)
Es án mo i ados in ínsecamen e: Exp esan un comp omi-
so, no incluyen el consumo de un bien o se icio. No es án
suje os al análisis de medios y in. Aunque ambién hay ac-
os no mo ales mo i ados in ínsecamen e.
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En o as palab as, la inalidad de un símbolo eligioso no
se jus i ica con medios anquis as y si ales medios se usan,
el símbolo pie de su signi icado. Ya no es sólo una simple
c uz sin conno ación, po mucho que un ex anje o des-
conozca al ex emo. La igno ancia sob e un símbolo no le
exime de su con enido his ó ico, ¿qué sen ido end ían sino
las exca aciones a queológicas? Po o o lado, ¿una ob a de
a e se explica sin su con ex o? ¿Una pin u a signi ica y ale
lo mismo si es de un au o o de o o?
¿Po qué las acciones de Femen son cons i u i as de
deli o y de a en a al sen imien o eligioso si sus “a mas”
son sólo sus simples y ulne ables cue pos desnudos y un
mensaje ei indica i o esc i o sob e la piel. ¿Qué es aquí lo
sus an i o y lo adje i o? Lo sus an i o: el mensaje. Lo ad-
je i o: el cue po. Pe o más allá del análisis g ama ical, lo
ele an e es el mensaje polí ico que une indisolublemen e
sus an i idad y adje i idad g ama ical en un ac o polí ico
en e amen e sus an i o: Un mensaje desnudo. Una desnu-
dez mensaje a. Y así emos que la ‘acción de la jus icia’ a
con a las mensaje as, con a las denuncian es, en luga de
pe segui a los denunciados. Se ealiza una ope ación ce ci-
ugía g ama ical pa a ol e ‘sus an i o’ el cue po desnudo
y ‘adje i o’ el mensaje. La íc ima po causa de su denuncia
alien e se oca en ag eso a. Algo espe pén ico.
La ác ica de educción al absu do se aplica incluso de
mane a bu da cuando se apela a la isión del ex anje o a -
guyendo que és e sólo e una c uz y no un símbolo an-
quis a. ¿Po qué no se aplica el mismo c i e io pa a la c uz
es ás ica pues o que en o igen al c uz e a ambién un sím-
bolo eligioso? ¿Po qué casi cualquie a asocia ía hoy la c uz
es ás ica con el nazismo? ¿Po qué en la es ás ica nazi p e-
domina lo adje i o sob e lo sus an i o?, ¿no deja de se una
c uz, no bas a ía con elimina los elemen os ascis as de ella?
Y es que hay eces que el espí i u de algo no se puede
bo a an ácilmen e. ¿Quién bo a un pasado aumá ico
sino alejándose de odos aquellos elemen os ma e iales que
le acompaña on, po mucho que ales elemen os se expu -
guen de su con enido conno a i o y se man enga su pu o y
simple signi icado deno a i o?
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Es o explica bien lo injus o de quienes an e una ag e-
sión machis a en cómo son las íc imas las que ienen que
abandona su luga de esidencia habi ual, expulsándolas a
un doble desa aigo ( ísico y mo al, geog á ico y emocio-
nal), mien as que el ag eso sigue ahí, espaldado po los
pode es ác icos, especialmen e los pode es eligiosos (en
cuyas c eencias se undamen a en buena medida el e o-
ismo machis a).
Hay poca sensibilidad hacia las íc imas al in en a me-
nosp ecia la necesa ia e i ada de los símbolos anquis as,
indisolublemen e ligados a la eligión ca ólica.
Muy discu ible es la opinión de Alenda y Pineda (2018:
72) cuando señalan que:
“En cualquie caso, se ía impo an e oma en conside-
ación la pe cepción ac ual de las cosas, pues no pa ece, po
lo gene al, que en la e ina social sob e el c uci ijo se e le-
je la igu a del Caudillo o se ememo e la gue a ci il o la
dic adu a, sino que se pe cibe un símbolo eligioso —en su
caso, ascendido de o os signi icados—, ya sea pa ida io
o de ac o del mismo, si bien quienes pa icipen de es a
úl ima posición pueden halla el o igen de su colocación o
p esencia en esas no mas anquis as”. (Neg i as nues as).
¿Po qué si lo impo an e es la c uz y no los elemen os
acceso ios se le da después an a impo ancia a lo que los
au o es Alenda y Pineda (2018) denominan como ‘laicismo
adical an ica ólico’? Lo ele an e es lo sus an i o, el laicis-
mo, los adje i os son acceso ios. En un Es ado laico sob an
las c uces y si es democ á ico sob an las c uces anquis as.
Es más, ¿exis e algún ipo de laicismo mode ado ca ólico?
¿Se puede se laico a medias? ¿Po qué no se pone en el mis-
mo b e e a los c eyen es?
Inclusi e se a gumen a en Alenda y Pineda (2016) que el
Es ado es, en igo , acon esional, no laico, es o es, a a de
insinua una equidis ancia que es i eal dado el con ex o de
p edominio his ó ico del ca olicismo (aliado es echo del
capi alismo).
Ngozi (2016: online) dice que “se eminis a es como
es a emba azada. O lo es ás o no lo es ás. O c ees en la
igualdad o al de las muje es o no lo c ees. Sin medias in-
as”. Pues lo mismo espec o a se laicis a o demóc a a o
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an i ascis a. Po an o, no se puede qui a a medias un sím-
bolo. O se qui a o no se qui a. No alen componendas ni
análisis semán ico-qui ú gicos imposibles, sal o en un eje -
cicio de ciencia icción o de jus icia- icción, si se p e ie e.
Posjus icia neo anquis a, pu a y du a.
Feminismo o dic adu a del capi al
El clásico lema de ‘socialismo o ba ba ie’ hoy puede ex-
p esa se ambién como el an agonismo en e eminismo
y capi alismo, en e democ acia o ascismo. Teniendo en
cuen a que p ecisamen e hoy la exp esión más democ á ica
(sub e si a y e oluciona ia) es el eminismo y que el capi-
alismo se pa ece cada ez más a una eligión (Hon ubia,
2014). La poli óloga eminis a Nazanín A manian señala
con elocuencia que no exis e al cosa como un ‘ eminismo
islámico’, como ampoco exis e un ‘ eminismo c is iano’ o
de cualquie o a eligión, ni po supues o ese nue a e del
‘ eminismo libe al’ acuñada po la nue a de echa. Dos ideas
básicas sub aya A manian (2017: online):
1. Ninguna eligión (incluida la capi alis a, en odas sus
e ien es libe ales y neolibe ales, añadi íamos no-
so os) eclama la igualdad de los de echos, no sólo
en e la muje y el homb e, ni siquie a en e los hom-
b es de dis in as eligiones. El eminismo eligioso
su ge pa a in e p e a bien las eligiones, pa a que
sean mode nas, iguali a ias. Además de incompa i-
ble, es o es absolu amen e also, imposible.
2. So p ende la p opaganda pseudo eminis a que ag-
men a el pensamien o eminis a hablando de ‘ emi-
nismo blanco’ en con aposición a o as o ien acio-
nes del eminismo. De la misma o ma que no exis e
un ‘ma xismo blanco’ o ‘ma xismo occiden al’. El
ma xismo es una ideología uni e sal, como el ana -
quismo y el eminismo.
Mu a is mu andi, los símbolos anquis as son censu-
ables no po se símbolos sino po se anquis as. Y po
ello me ecen se e i ados en su o alidad. Lo de sólo elimi-
na lo acceso io es una mane a de man ene el mensaje de
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ic o ia anquis a y de o ensa a las íc imas. Más aún, un
Es ado laico se ía –de ac o– sinónimo de an icapi alis a y
demóc a a.
“Mos a se sensible a una amplia di e sidad de pos u as
es, sin duda, algo comple amen e loable. Pe o el abandono
del concep o de obje i idad que la p ecede y la con ola hace
eme que se adop e el peo umbo ela i is a, y ello po
una azón ilosó ica que ya Pla ón había anunciado pe ec-
amen e… La idea de e dad misma, en endida como algo
que exis e independien emen e de noso os, es un concep o
egulado igu osamen e indispensable de oda ac i idad
cogni i a”. (Bailla geon, 2007: 270-271).
Todo ello sin en a en la conside ación e iden e del ca-
ác e delic i o de la apología del anquismo dada la ju is-
p udencia in e nacional y eu opea en es a ma e ia.
Conside aciones inales
En ningún país eu opeo se encuen a despenalizada ni mu-
cho menos p o egida y sub encionada la apología del ascis-
mo, sea Po ugal, I alia o Alemania, excep o en España, don-
de oda ía hay mue os en las cune as, ejecu ados du an e el
égimen anquis a. De acue do con Iba a (2012: 106):
“… las p ospecciones [de osas comunes] que no dan
esul ados, es deci , que no log an encon a es os [hu-
manos], no son allos, son la cons a ación de una his o ia
de desapa iciones donde se abajó con las mejo es a mas
pa a ga an iza el ol ido y manipula la his o ia de las íc-
imas. Es o que acabamos de a i ma no se ía an c uel sino
es u ié amos asis iendo oda ía en es os momen os a ese
pensamien o p ocli e al ol ido, a esa obsesi a insis encia
po pedi cons an emen e ol ido, ol ido y ol ido. ¿Cómo se
ol ida el ol ido?”
Y es que, en de ini i a, como señala Aguiló (2018: online):
“Hab á quienes piensen que habla de ascismo esul a
anac ónico y que el é mino, aplicado al con ex o ac ual,
ca ece de igo y se insc ibe en el lenguaje de ‘ odo lo que
no me gus a es ascis a’. Una espues a a es as oces asoma
en las decla aciones del his o iado Ma k B ay, pa a quien
el é mino ascismo, más allá de su signi icado his ó ico
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conc e o, deno a, en gene al, “un signi ican e mo al que
quienes luchan con a di e sos ipos de op esión usan
pa a en a iza la e ocidad de sus enemigos polí icos y los
elemen os de con inuidad que compa en con el ascismo
his ó ico”.
Y añade a con inuación la lis a de ca ac e ís icas del ‘ as-
cismo e e no’ ci ando a Eco (1995), quien p e iamen e sub a-
yaba que “bas a que una [de las siguien es ca ac e ís icas]
es é p esen e pa a que el ascismo coagule en o no a ella”:
“Cul o a la adición, ac i ud ac í ica, es igma ización de
la di e encia, supe io idad de unos sob e o os, llamamien o
a las clases medias us adas, obsesión po las conspi acio-
nes, búsqueda de culpables ex e nos, acismo, an ipaci is-
mo, machismo, populismo, e c. Son elemen os que coinci-
den con lo que en el plano psicológico Ado no, Ho kheime
y o os colabo ado es de la Escuela de F ank u en 1950
llama on la escala F: el ipo de pe sonalidad con p edispo-
siciones ideológicas au o i a ias po encialmen e ascis as”
(Aguiló, 2018: online).
En de ini i a, es inadmisible el pulso a la legalidad igen-
e de municipios españoles y ex emeños (como Guadiana
del Caudillo) que se niegan a cumpli la ley, lo que de-
no a no sólo la inmodélica ansición a la democ acia en
España, sino su g an debilidad en pleno siglo XXI. Todo lo
cual es, cuando menos, muy uncional al sos enimien o del
capi alismo.
Bibliog a ía
• Aguiló, An oni (2018): “¿Pa a qué iloso ía en iempos
de ascismo?”, Dia io Público.es, 15/11/2018. Disponible
en h ps://bi .ly/2FEpl0K
• Alenda, Manuel y Pineda, Ma ilde (2016): El símbolo
eligioso en el Es ado laico español, Valencia: Ti an Lo
Blanch.
• Alenda, Manuel y Pineda, Ma ilde (2018): “Polí ica y
eligión: ¿Puede el símbolo eligioso deja de se lo po
su uso apologé ico- anquis a?”, Ba a a ia, 24, 139-153.