Ma ina To es A ce
La Inquisición en su en o no
Se ido es del San o O icio de Log oño
en el einado de Felipe V
T adicionalmen e la his o iog a ía inquisi o ial enía conside-
ando la llegada de la dinas ía bo bónica al ono español co-
mo el inicio del hundimien o de la inquisición española, dejan-
do la ayec o ia de es a emblemá ica ins i ución de la Edad
Mode na a lo la go del siglo XVIII cons eñida bajo los ópicos
de la inac i idad, la pé dida de apoyo social y la c isis econó-
mica. Es udios ecien es, sin emba go, han e idenciado la ne-
cesidad de ein e p e a la his o ia del T ibunal de es a cen u-
ia, dis inguiendo e apas y coyun u as. El obje i o del p esen e
es udio ha sido a anza en eses sen ido, cen ando su a ención
en el uncionamien o o gánico de un ibunal inquisi o ial de
dis i o como el de Log oño, que aba caba el País Vasco, Reino
de Na a a, La Rioja, Can ab ia y pa e de Bu gos y So ia, du-
an e el einado de Felipe V (1700-1746).
Los ibunales de dis i o, además de apa a os ep eso es de
he ejías y disidencias, e an ambién ins umen os polí icos y
sociales some idos a p esiones de odo ipo, de modo que, des-
de ellos se pueden conoce las dinámicas sociales de cambio y
esis encia al cambio, los p ocesos in e nos y las ensiones que
se die on en su seno y en el de la sociedad que los acogía. Po
an o, un análisis de allado, basado undamen almen e en
uen es inquisi o iales, de los elemen os humanos que si ie-
on y con igu a on al San o O icio de Log oño en la p ime a
mi ad del siglo XVIII, en su ámbi o social, cul u al, económico
y polí ico, nos pe mi e o ece una isión uni a ia de la com-
posición y ca ac e ización de ese ibunal de dis i o, así como
de su a aigo y elaciones en el en o no. Con ello, se pod á de-
ini y comp ende mejo el papel que cumplió la Inquisición
como agen e social y el con ex o en el que ac uó y uncionó
du an e ese pe iodo en conc e o, es ableciendo con inuidad o
up u as espec o a momen os p e ios.
La Inquisición en su en o no
Se ido es del San o O icio de Log oño
en el einado de Felipe V
Ma ina To es A ce
La Inquisición en su en o no : se ido es del San o O icio de Log oño en el einado de Felipe
V / Ma ina To es A ce. -- San ande : Se icio de Publicaciones de la Uni e sidad de Can a-
b ia, 2001
ISBN 84-8102-282-9
1. Inquisición - España - S. XVIII I. TITULO
272(460)”17”
Es a edición es p opiedad del SERVICIO DE PUBLICACIONES DE LA UNIVERSIDAD DE CANTABRIA
y no se puede copia , o ocopia , ep oduci , aduci o con e i a cualquie me-
dio imp eso, elec ónico o legible po máquina, en e amen e ni en pa e, sin su
p e io consen imien o.
Cubie a: Ca ac e es y ca ica u as, William Hoga h
Digi alización: Manuel Ángel O iz Velasco [emeao ]
© Ma ina To es
© Se icio de Publicaciones de la Uni e sidad de Can ab ia
ISNI: 0000 0005 0686 0180
DOI: h ps://doi.o g/10.22429/Euc2024.020
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I.S.B.N.: 84-8102-282-9 [978-84-8102-282-7]
D.L.: SA 620-2001
Imp ime: G á icas Calima, S.A.
A Lo ena
El p esen e es udio, basado en la memo ia de licencia u a que con el mismo
í ulo ue leída en la Uni e sidad de Can ab ia en sep iemb e de 1996, no
pod ía habe se lle ado a é mino sin la colabo ación de di e sas en idades
y muchas pe sonas. A odas ellas quie o exp esa mi más since o ag adecimien o a
a és de es as líneas.
En p ime luga , debo ag adece a la Fundación Ma celino Bo ín la con ian-
za deposi ada en mi p oyec o de in es igación con la concesión de una de sus be-
cas de pos g ado desde el año 1994 has a 1999. También he de menciona al Se -
icio de Publicaciones de la Uni e sidad de Can ab ia, g acias al cual e aho a la
luz es e abajo.
Igualmen e soy deudo a de los consejos y apo aciones del conjun o de p o-
eso es del Á ea de His o ia Mode na de la Uni e sidad de Can ab ia, especialmen e
de José Ignacio Fo ea, Ramón Ma u i Villanue a y Juan Eloy Gelabe quienes o -
ma on pa e del ibunal que e aluó la in es igación en la que se basa el p esen e
abajo. No puedo deja de da las g acias ambién al p o eso Tomás An onio Man-
ecón po su con inuo apoyo y alien o. Mi g a i ud a en especial pa a el p o eso
Robe o López Vela po sus aliosos consejos, con inuo apoyo y la inconmensu able
paciencia con la que di ige, o ien a y supe isa odos mis abajos y la que algún día
se á mi esis doc o al.
Po úl imo, quie o ag adece a oda mi amilia, amigos y compañe os su com-
p ensión y alien o dia io. A Rebo su paciencia, ayuda y ánimo a lo la go de la e-
dacción inal de es e abajo.
Te lo dedico a i Lo ena, po que, sin u apoyo, no hubie a sido capaz de lle-
a lo adelan e.
Ag adecimien os
Suma io
PRÓLOGO ................................................................................................................................................ 11
INTRODUCCIÓN .................................................................................................................................... 15
1ª pa e
EL CUERPO BUROCRÁTICO DEL TRIBUNAL DE LOGROÑO.
RECURSOS HUMANOS Y ECONÓMICOS EN EL REINADO DE FELIPE V
I. Un ibunal inquisi o ial de dis i o en la ciudad de Log oño .................................. 25
II. Composición y e olución de la bu oc acia del ibunal .............................................. 33
1. Funciones, acul ades y obligaciones de los inquisido es y o iciales .............. 34
2. Vínculos adminis a i os de los miemb os del ibunal ...................................... 38
3. E olución del g upo en el einado de Felipe V ........................................................ 48
III. La hacienda del ibunal ........................................................................................................ 63
2ª pa e
ORGANIZACIÓN INQUISITORIAL EN EL DISTRITO
DEL TRIBUNAL DE LOGROÑO, 1700-1746
I. El dis i o del ibunal de Log oño .................................................................................... 87
II. Funciones de los se ido es del dis i o .......................................................................... 91
III. Modos de enencia de los ca gos de dis i o ................................................................ 99
IV. E olución de la o ganización de dis i o del ibunal de Log oño
en el einado de Felipe V ...................................................................................................... 111
V. P i ilegios y exenciones del pe sonal de dis i o ........................................................ 129
3ª pa e
INQUISIDORES Y OFICIALES DEL TRIBUNAL DE LOGROÑO.
CONCRECIÓN DE LOS MODELOS EN EL REINADO DE FELIPE V
I. Modelos de inquisido es y o iciales de la Inquisición española .............................. 143
1. Vínculos de los inquisido es y o iciales del ibunal de Log oño
con el e i o io de su dis i o ........................................................................................ 145
2. La limpieza de sang e, equisi o indispensable ........................................................ 149
3. Si uación económica y ecu sos de los miemb os del ibunal .......................... 158
4. Posición de los miemb os del ibunal en su en o no social .............................. 169
II. El camino a la Inquisición: mecanismos y
ías de acceso al cue po inquisi o ial .............................................................................. 175
1. Uni e sidad y Colegios mayo es .................................................................................... 176
2. Pa imonio amilia : ma imonio, he encia y pa onazgo .................................. 185
3. Se icios y ínculos pe sonales y co po a i os ........................................................ 191
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Cien os de ob as, desde incluso an es de que desapa ecie a el San o O icio
a p incipios del siglo XIX, han sido dedicadas a in en a llega a una me-
jo comp ensión de es a pode osa ins i ución. Cues iones como su com-
posición, uncionamien o, ac i idad y legislación, jun o a sus elaciones con los de-
más ó ganos polí icos y cue pos de la Co ona han sido obje o de muy dis in as
in es igaciones. A a és de ellas hemos log ado ace ca nos a su ealidad, desde di-
e sos pun os de is a y e ien es de es udio, pe o con la pa icula idad de habe -
se cen ado undamen almen e en sus o ígenes y siglos XVI y XVII, dejando la cen-
u ia del 1700 eclipsada bajo los ópicos de la inac i idad, la decadencia y la c isis.
His o iog á icamen e, es a es la e apa menos conocida de cuan as componen la his-
o ia de la Inquisición española, especialmen e su p ime a mi ad.
El inicio de es a cen u ia es u o ma cado en España po el con lic o suceso io
que desembocó y se esol ió en la Gue a de Sucesión y po la llegada al ono de una
nue a dinas ía p oceden e de F ancia, los Bo bones, ayendo consigo ambos acon e-
cimien os impo an es epe cusiones pa a el uncionamien o y o ganización del con-
jun o ins i ucional que componía la Mona quía Ca ólica, la Inquisición incluida.
El p ime equipo de gobie no de Felipe V p oyec ó, en e muchas o as, una se ie
de e o mas pa a el San o O icio con las que no se buscaba su sup esión, sino, en cla a
conexión con sus esis egalis as, su supedi ación al pode eal, la de ogación de ini i a
de su ju isdicción empo al y un cambio en los ámbi os sociales de los que se nu ía su
pe sonal buscando do a la de pe sonas de un pe il más aco de con los obje i os e ideo-
logía del nue o gobie no. Sin emba go, la Inquisición man u o en es os momen os su-
icien e ue za como pa a ases a un golpe mo al a ales in en os e o mis as. El p o-
cesamien o del iscal gene al Melcho de Macanaz, p incipal p omo o de ese p oyec o
de cambio, y su pos e io exilio a F ancia son muy ilus a i os a es e espec o.
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A pa i de esos años, la conside ación de una Inquisición languidecien e en
su ac i idad, p es igio e in luencia ha ma cado la endencia den o g an pa e de la
his o iog a ía inquisi o ial. Su p og esi a pé dida de alien o, sólo ecupe ada de mo-
do espasmódico pa a golpea a g upos o pe sonajes conc e os achados de disiden-
es y sediciosos, has a queda educida a un cue po dile an e, con sus es uc u as so-
ca adas, sin apoyo social y apuleado po el egalismo bo bónico, han sido ideas
epe idas has a la saciedad pa a de ini la si uación de la Inquisición a lo la go de
oda la cen u ia.
Es a ca ac e ización apenas si ha sido modi icada po las más ecien es in es-
igaciones. Desde la “no malización académica” de los es udios sob e el San o O i-
cio, de p incipios de los años 80, han sido pocos los abajos dedicados a es a e apa.
Quizá, los de mayo acie o hayan sido los con enidos en el p ime omo de la His-
o ia de la Inquisición en España y Amé ica, publicado en 1984. En él, an o Teó a-
nes Egido1como Miguel Jiménez Mon ese ín2o ecen una pe spec i a no edosa
que ab e di e sos caminos desde los que in e p e a y cla i ica cues iones cen ales
que pe mi i án un ace camien o más p eciso y igu oso al San o T ibunal del aún os-
cu o Siglo de las Luces.
El ecien e es udio que A. de P ado Mou a3ha dedicado al ibunal de Vallado-
lid en el siglo XVIII empieza a mos a los p ime os u os de las p opues as de los an-
e io es au o es. El abajo que aquí se p esen a, cen ado en el ibunal de Log oño
du an e el einado de Felipe V, se enma ca ía en una línea de in es igación simila .
Los ibunales de dis i o no e an sólo apa a os ep eso es de he ejías y disi-
dencias, ambién e an ins umen os polí icos y sociales sob e los que g a i a on p e-
siones de odo ipo. Es as ca ac e ís icas los con ie en en un obse a o io p i ile-
giado, desde el cual podemos llega a conoce las dinámicas sociales de cambio y
esis encia al cambio, los p ocesos in e nos y las ensiones que se die on en el seno
de la sociedad que lo acogía. De ahí que se haya elegido a uno de ellos como eje so-
b e el que gi a el p esen e es udio.
El espacio en el que se cen a la in es igación que aquí se p esen a es el del
ibunal de dis i o de Log oño. Es e enía bajo su ju isdicción un e i o io que aba -
In oducción
18
1. Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J. (Di s.): HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Ma-
d id, 1984, T. I, cap. V.
2. Ibídem, cap. VI.
3. P ado Mou a, A., de: INQUISICIÓN E INQUISIDORES EN CASTILLA. EL TRIBUNAL DE VALLADOLID DURANTE
LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN. Valladolid, 1995. Ídem: LAS HOGUERAS DE LA INTOLERANCIA. LA ACTIVIDAD RE-
PRESORA DEL TRIBUNAL INQUISITORIAL DE VALLADOLID (1700-1834). Valladolid, 1996.
L
caba el Reino de Na a a, el País Vasco, la Rioja, el a zobispado de Bu gos desde los
Mon es de Oca has a San Vicen e de la Ba que a en la cos a can áb ica, y el obis-
pado de Ta azona has a los lími es del Reino de A agón.
G acias a los abajos de p incipios de siglo del F. Fi a4, J. Simón Díaz5y N.
He gue a6, así como a los más ecien es de A. C is óbal7, I. Regue a8, A. Bombín9y
B. Zinsko Ga mendia10 con amos con una ines imable y aliosa in o mación sob e
cómo se ue con o mando es e ibunal y su dis i o, así como del modo en que e o-
lucionó y uncionó a lo la go del iempo. Sin emba go, de nue o, odo se pa a en el
año 1700 y ha sido aquí donde noso os hemos omado el es igo.
El einado de Felipe V (1700-1746) ha sido el ma co c onológico que hemos
elegido pa a comenza a aden a nos en el es udio de es e ibunal dis i o, con el
obje i o inal de apo a una pieza más con la que i comple ando la isión de lo que
ue de la Inquisición a lo la go de la cen u ia.
a inquisición en su en o no 19
4. Fi a, F.: “La Inquisición de Log oño y un judaizan e quemado”, en BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA
HISTORIA, Vol. XLV (1904), pp. 451-460
5. Simón Díaz, J.: “La Inquisición de Log oño: 1570-1580”, en BERCEO, Vol I (1946), pp. 89-119. Ídem: “La In-
quisición de Log oño: 1580-1600”, en BERCEO, Vol. III, 6 (1948), pp. 83-96.
6. He gue a, N.: “La Inquisición de Log oño. Nue os da os his ó icos", en BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE
LA HISTORIA, Vol. XLV (1904), pp. 422-439.
7. C is óbal Ma ín, A.: CONFIANZA, FIDELIDAD Y OBEDIENCIA. SERVIDORES INQUISITORIALES Y DEPENDEN-
CIAS PERSONALES EN LA CIUDAD DE LOGROÑO (SIGLO XVII). Log oño, 1994. Ídem: “Amis ad, pa en esco y pa o-
nazgo: edes incula es y se ido es inquisi o iales en el ibunal de Log oño (siglo XVII)”, en HISTORIA SOCIAL, 17
(1993), pp. 21-31. Ídem: “La Inquisición de Log oño: una ins i ución de con ol social (1530-1614)”, en INQUISICIÓN
ESPAÑOLA. NUEVAS APROXIMACIONES. Mad id, 1987, pp. 127-158. Ídem: “La isi a de dis i o, medio de adicación
del sis ema inquisi o ial de con ol social: el San o O icio de Log oño (1538-1613)”, en CUADERNOS DE INVESTI-
GACIÓN HISTÓRICA, 13 (1987), pp. 65-96. Ídem: “La Inquisición de Log oño: men alidad popula en el ag o ioja-
no”, en II COLOQUIO SOBRE HISTORIA DE LA RIOJA, Vol. 2 (1986), pp. 83-90.
8. Regue a, I.: “Las cá celes de la Inquisición de Log oño (o las ama gas des en u as de un desdichado asen a-
mien o)”, en Escude o López, J. A. (Ed.): PERFILES JURÍDICOS DE LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA. Mad id, 1989, pp. 415-
438. Ídem: “La Inquisición en los pue os ascos y sus mecanismos de con ol”, en III CONGRESO MUNDIAL VASCO.
CONGRESO DE HISTORIA. Vi o ia-Gas eiz, 1988, T. II, sec. II, pp. 475-484. Ídem: “Los comisa ios maldi os. No as so-
b e la in aes uc u a y uncionamien o de la Inquisición de Calaho a”, en LETRAS DE DEUSTO, 31 (1985). Ídem: LA
INQUISICIÓN ESPAÑOLA EN EL PAÍS VASCO. LUTERANOS, JUDÍOS, MORISCOS, BRUJERÍA... San Sebas ián, 1984. Ídem:
“Zuga amu di: ecos de un g an suceso de b uje ía”, en ESTUDIOS DE DEUSTO, Vol. XXXI (1983). Ídem: “Los comien-
zos de la Inquisición en Na a a”, en PRÍNCIPE DE VIANA, 152/153 (1978), pp. 585-609.
9. Bombín Pé ez, A.: LA INQUISICIÓN EN EL PAÍS VASCO: EL TRIBUNAL DE LOGROÑO, 1570-1610. Bilbao, 1997.
Ídem: “P ocesos y causas en el T ibunal de Log oño (1580-1600)”, en Mes e Sanchís, A., Giménez López, E. (Eds.):
DISIDENCIAS Y EXILIOS EN LA ESPAÑA MODERNA. Alican e, 1997, pp. 225-243.
10. Zinsko Ga mendia, B.: “El ibunal inquisi o ial de Log oño”, en CUADERNOS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRI-
CA, 13 (1987), pp. 57-63. Ídem: “Ac i idad habi ual del ibunal asco-cas ellano”, en los INQUISIDORES. Vi o ia,
1993.
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En nues a opinión, el cen o i al de un ibunal e a su uncionamien o o -
gánico, de mane a que és e ha sido el obje o cen al de la in es igación. Se ha a on-
ado es a cues ión a a és de un análisis de allado de los elemen os humanos que
si ie on y con igu a on al San o O icio de Log oño, así como de las elaciones que
és os enían es ablecidas an o en el ámbi o in e no con la ins i ución como con el
es o de la sociedad en la que i ían, se mo ían sus in e eses y ep esen aban a la
Inquisición. Su isión conjun a se á la que nos pe mi i á ca ac e iza al ibunal y sus
elaciones en el en o no, en la p ime a mi ad del siglo XVIII.
Ob iamen e, un ibunal inquisi o ial no se de inía exclusi amen e po su bu-
oc acia. De hecho, su ace a ep esi a, su papel como ibunal de la e y su unción
de con ol social cons i uyen o o hilo a gumen al undamen al con el que comple-
a su ca ac e ización. En el ibunal de Log oño, sal o con adas excepciones, no se
desa olló una ac i idad ep esi a an ele an e como la que u ie an o os ibuna-
les de dis i o peninsula es. Sin emba go, po su posición eminen emen e on e iza
u o siemp e un papel especialmen e signi ica i o como ba e a de con ol y il o de
las in luencias que pudie an llega desde ue a de la Península ( undamen almen e
de allí donde había iun ado la Re o ma), así como de apón pa a las salidas de pe -
seguidos hacia Eu opa. Po es e mo i o, desde la di ección inquisi o ial se p es ó es-
pecial a ención a odo lo que ocu ía en el ibunal y su dis i o, a su p esencia en e-
i o io a a és de comisa ios y amilia es, así como a su modo de ac uación. En el
p esen e es udio, sin emba go, lo que más nos ha in e esado ha sido o ece una i-
sión uni a ia de la composición y ca ac e ización del ibunal, así como de su a aigo
en el en o no, a a és de un de allado análisis de odos aquellos que en algún mo-
men o si ie on en él. Po an o, se á desde es e pun o desde donde, en es udios e-
nide os, se a on a án las demás cues iones y ace as que lo de inie on.
Las p ime as décadas del siglo XVIII es u ie on ma cadas po un con inuo es-
ue zo po econduci el papel de la Inquisición en la sociedad. La cen u ia comen-
zó con obje i os encon ados en e la Co ona y la p opia Inquisición, p incipalmen-
e con su Inquisido gene al. Como ya se a anzó líneas a ás, el p ime equipo de
gobie no de Felipe V plan eó la necesidad de adap a y subo dina es e po en e cue -
po a sus p oyec os de nue a plan a en la Adminis ación del eino, mien as que a la
Inquisición le in e esaba sob e mane a man ene su independencia y su ascendencia
en el seno de la Co ona, dependiendo odo ello ín imamen e del man enimien o de
su ju isdicción in ac a, así como de los p i ilegios y exenciones de los que dis u a-
ban sus miemb os.
Apoyada po las eli es adicionales, el San o O icio ue capaz de eludi las e-
o mas planeadas y, en adelan e, se cen ó en dos cues iones undamen ales pa a su-
In oducción
20
L
pe a la di ícil coyun u a po la que a a esaba desde inales del siglo XVII, su ha-
cienda y la conside ación social de los í ulos inquisi o iales. La consecución de ales
obje i os se buscó p incipalmen e a a és de una acionalización de la bu oc acia de
los ibunales y del con ol de los nomb amien os.
Obse a la e olución de cada g upo de se ido es del ibunal de Log oño
( an o en la sede como en el dis i o), de e mina los mecanismos que se pusie on
en juego en su eclu amien o e ing eso y conoce los obje i os que se mo ían en o -
no a es os p ocesos, así como las ci cuns ancias que odea on a las ayec o ias pe -
sonales e inquisi o iales de los se ido es del ibunal, han sido las es cues iones
p incipales plan eadas en es a in es igación. El obje o de odo ello se á a e igua
cuál ue la incidencia que u ie on las medidas adop adas y sob e odo, cómo ue el
uncionamien o o gánico de la ins i ución en es a e apa.
La p incipal base documen al de es a in es igación ha sido la co esponden-
cia in e cambiada en e el ibunal de Log oño y la di ección inquisi o ial, desde i-
nales del siglo XVII a mediados de la cen u ia siguien e, p oceden e de la sección de
Inquisición del A chi o His ó ico Nacional de Mad id.
Es e ipo de uen es adolece de una se ie de limi aciones a ene en cuen a a la
ho a de aden a nos en los esul ados de su aciado, a amien o y ul e io explo a-
ción. La p incipal de odas ellas es el hecho de que los p o agonis as de nues o es-
udio sean los mismos que a asen y e lejasen los p oblemas a es udia , es deci ,
que nues o obje o de in es igación ue el que gene ó la documen ación en la que
basa emos su análisis, de modo que el il o de sus in e eses pe sonales nos hab á
dejado una isión de la ealidad media izada. La dispe sión an o emá ica como
c onológica es o a de las ca ac e ís icas de es e ipo de documen ación, aunque, en
el caso del ibunal de Log oño du an e la e apa que nos in e esa, la co esponden-
cia man iene una con inuidad empo al bas an e acep able, sólo o a en el lapso de
la con ienda suceso ia en el que el olumen y ecuencia de ca as emi idas y eci-
bidas se edujo in ensamen e.
A pesa de odo, la iqueza de da os que nos o ecen esas ca as ha compensa-
do, en g an medida, sus limi aciones, ya que nos ha pe mi ido econs ui la ayec-
o ia i al y p o esional de los inquisido es, los o iciales y muchos de los miemb os de
la o ganización de dis i o, así como es ablece las elaciones y posiciones que man-
u ie on den o y ue a de la ins i ución que se ían, pa a, en de ini i a, pode llega
a ca ac e iza al ibunal inquisi o ial del que ue on pa e y al que die on ida.
Jun o a la documen ación mencionada, nos hemos alido secunda iamen e de
una uen e no inquisi o ial, el Ca as o de Ensenada. A a és de él, se han ecopi-
lado da os e e en es a los pa imonios de algunos de los se ido es del ibunal,
a inquisición en su en o no 21
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buscando con ello comple a , en lo posible, la in o mación e e en e a uno de los as-
pec os que nos in e esaba a a , su posición socio-económica. Sin emba go, debido
a la c onología que oca es a uen e, sólo nos ha sido ú il pa a un núme o limi ado
de se ido es, es o es, los que u o el ibunal hacia mediados de la cen u ia. En al-
gunos casos se ha podido subsana es e p oblema con uen es locales (p o ocolos
no a iales, undamen almen e), si bien han sido los menos.
En de ini i a, nues o análisis adolece á de pa cialidad y cie as limi aciones
impues as po la documen ación a ada y po una bibliog a ía aún hoy escasa pa-
a la e apa que nos in e esa. A pesa de odo ayudados po una y o a, hemos lo-
g ado llega a una ca ac e ización p ecisa del uncionamien o y las bases o gánicas
que con o maban la Inquisición en el inicio de su úl ima e apa, a a és del es udio
de un ibunal de dis i o como el de Log oño.
In oducción
22
El cue po bu oc á ico del
T ibunal de Log oño
Recu sos humanos y económicos
en el einado de Felipe V
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El ibunal inquisi o ial que se ía iden i icado desde inales del siglo XVI co-
mo el San o O icio de Na a a con sede en Log oño eco ió un agi ado ca-
mino desde su undación has a con igu a su dis i o y es ablece su sede
de ini i a en la capi al de La Rioja1.
En 1489, se c eó la Inquisición de Osma que aba caba el obispado de ese mis-
mo nomb e y el a cip es azgo de Peña iel. T es años más a de, se inco po ó la dió-
cesis de Calaho a a es e dis i o y la sede del ibunal se asladó a esa ciudad. Ahí
esidió has a 1499, cuando pasó a Du ango. Sin emba go, es e ibunal desapa eció
poco después, ya que, a p incipios del siglo XVI, el obispado de Osma, p ime o, y el
es o del dis i o, después, ue on inco po ados al San o O icio de Cuenca.
Po su lado, en 1513, se o mó el ibunal de la Inquisición de Na a a, as ha-
be sido inco po ado el eino de Na a a a la Co ona de Cas illa. Su sede es u o en
Pamplona has a 1516, momen o en que pasó a Tudela, esidiendo quizá an es po un
b e e espacio de iempo en Es ella. En 1521, es e ibunal ue asladado ue a de Na-
a a, debido, según pa ece, a la in asión que su ía ese eino po el ejé ci o ancés y
ambién po e i a inje encias ci iles en la ac uación del ibunal po pa e de las po-
en es Co es y Consejo na a os. El nue o des ino ue Calaho a, cuyo obispado que-
dó in eg ado en es e dis i o inquisi o ial. A mediados del XVI se delimi ó el e i o io
I.
Un T ibunal inquisi o ial de
dis i i o en la ciudad de Log oño
1. Bombín Pé ez, A.: LA INQUISICIÓN EN EL PAÍS VASCO, 1570-1610. Bilbao, 1997, pp. 19-24. Con e as, J.;
Dedieu, J. P.: “Geog a ía de la Inquisición española: la o mación de los dis i os, (1470-1820)”, en HISPANIA, 144
(1980), p. 76. Regue a, I.: LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EN EL PAÍS VASCO. LUTERANOS, JUDÍOS, MORISCOS, BRU-
JERÍA. San Sebas ián, 1984, pp. 13-22. Salcedo Izu, J.: “La Inquisición en la legislación del Reino de Na a a”, en Es-
cude o López, J. A. (Ed.): PERFILES JURÍDICOS DE LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA. Mad id, 1989, pp. 133-145. San a Ma-
ía Gala e a, J. L.: “O ígenes de la Inquisición mode na en Na a a”, en Pé ez Villanue a, J. (Di .): INQUISICIÓN
ESPAÑOLA. NUEVA VISIÓN, NUEVOS HORIZONTES. Mad id, 1980, pp. 405-410.
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gas, de al mane a que p e eían que, en b e e, los anceses i ían a acua ela se a
las illas iojanas y na a as de la ibe a del Eb o. Su mayo inquie ud se e e ía a la
insegu idad que su i ían con una posible llegada a Log oño de las opas galas, po -
que, como le comunicaban al Consejo de la Sup ema, aunque “no dudamos de la
g an c is iandad y ca olicismo del Duque de Be wick, gene al de dicho ejé ci o, y
que de su o den no expe imen a á ejación alguna el San o O icio, pe o sob e la po-
ca a ición de la nación ancesa a la Inquisición, ecelamos que en dichas opas
hab á muchos he ejes y aún dependien es de algunos que han sido peni enciados
po es e ibunal es os úl imos años, así conside amos necesa ias algunas p o i-
dencias sob e el esgua do de los papeles del sec e o, despacho de los eos y sob e
nues a pe manencia o ausencia pa a e i a los incon enien es que se pueden o e-
ce de la en ada en es a ciudad de dichas opas...”22.
En aquel momen o, la Sup ema no au o izó la salida del ibunal de la ciudad.
Un mes más a de, econociendo que el pelig o de in asión e a menos inminen e, el
pe sonal inquisi o ial eanudó su ac i idad en la que se ía su sede has a la desapa-
ición de la ins i ución a la que se ían.
22. AHN, Inquisición, Leg. 2.223, exp. 9, T/C 22/8/1719, T/C 7/9/1719.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
32
La ex ensa bibliog a ía dedicada al es udio de la Inquisición española nos
o ece di e sos c i e ios clasi icado es, pa i de los cuales log a una o -
denación cohe en e y ope a i a de la amplía gama de ca gos, unciones y
si uaciones que ca ac e izaban a la bu oc acia del San o O icio español.
Una de las clasi icaciones más seguidas po la his o iog a ía inquisi o ial ha
sido la que oma como c i e io di e enciado las di e sas unciones asignadas a ca-
da uno de los ca gos23. Según ella, se pod ían dis ingui es g upos en la bu oc a-
cia inquisi o ial. El p ime o es a ía o mado po los inquisido es y iscales, enca ga-
dos de las unciones ec o as del ibunal; el segundo g upo es a ía in eg ado po
los o iciales, di e enciando en e los dedicados a la ges ión económica y el es o, y
el e ce y úl imo g upo lo cons i ui ían los se ido es del dis i o.
El o igen del nomb amien o de los miemb os del ibunal ha se ido ambién
pa a dis ingui en e aquellos que e an nomb ados po el Inquisido gene al y quie-
nes lo e an po los inquisido es de dis i o24.
En o os casos, la o denación del pe sonal inquisi o ial se ha basado en el i-
po de e ibución económica asignada a cada uno de los ca gos, equipa ando los sa-
la ios ecibidos con la impo ancia que la Inquisición daba a cada uno de los o i-
cios25. De es e modo, hab ía o icios ex ao dina ios, que sólo cob aban cuando
ealizaban un abajo, y o icios o dina ios, que enían un sala io asignado po sus
unciones. Es os úl imos es a ían clasi icados a su ez en o icios mayo es (inquisido-
23. En e és as des aca emos: Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE LA INQUISICIÓN DE GALICIA (PODER, SO-
CIEDAD Y CULTURA). Mad id, 1982. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN...
24. Ga cía Cá cel, R.: HEREJÍA Y SOCIEDAD EN EL SIGLO XVI. Ba celona, 1980.
25. Ma ínez Millán, J.: LA HACIENDA DE LA INQUISICIÓN. Mad id, 1984.
II.
Composición y e olución de la
bu oc acia del T ibunal
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es y iscales), medios (enca gados de las a eas bu oc á icas) y meno es (dedicados
a las a eas mecánicas del ibunal). Con ellos, hab ía un g upo de se ido es (cali i-
cado es y amilia es) adsc i o al ibunal que, como pago a sus se icios, ob enían
p i ilegios y anquicias.
Finalmen e, cab ía des aca una clasi icación más, elabo ada a pa i de la
ansmisión de ju isdicción y compe encias26. Según és a encon a emos, en p ime
luga , a un g upo de magis ados o inquisido es que gozaban de la ju isdicción in-
quisi o ial po delegación del Inquisido gene al. Un segundo g upo que es a ía
cons i uido po los o iciales cuyos ca gos no conlle aban el eje cicio de ju isdicción,
aunque sí cie as acul ades, dis inguiendo en e és os a los nomb ados po el ey
(ca gos de hacienda como ecep o , con ado y juez de bienes) y a los pues os de-
signados po el Inquisido gene al. Po úl imo, es a ía el g upo de los miemb os de
la o ganización de dis i o.
Así pues, el cue po bu oc á ico inquisi o ial es aba in eg ado po inquisido es y
o iciales que o maban la espina do sal de los ibunales de dis i o y, con ellos, una o -
ganización de se ido es dis ibuidos po el e i o io dependien e de cada ibunal ( a-
milia es, comisa ios y cali icado es undamen almen e27). La ju isdicción que maneja-
ban, las unciones asignadas y las compensaciones, económica y en o ma de p i ilegios
y exenciones, de que dis u aban e a lo que les dis inguía, además del ipo de ínculos
adminis a i os que enían es ablecidos con la ins i ución de la que o maban pa e.
Todos es os aspec os se án en los que cen a emos nues a a ención en las lí-
neas que siguen, a a és del caso de los jueces y o iciales que si ie on en el ibu-
nal de Log oño du an e la p ime a mi ad del siglo XVIII.
1. Funciones, acul ades y obligaciones de los inquisido es y o iciales
Las igu as p incipales del cue po bu oc á ico del San o O icio e an los inquisido es,
pues sólo ellos p esidían los ibunales aliéndose de la ju isdicción inquisi o ial que
les e a delegada po el Inquisido gene al en los í ulos de su nomb amien o.
En los ibunales de dis i o hubo un núme o a iable de inquisido es que eje -
cían su ju isdicción y unciones colegiadamen e, siendo esponsables del desempeño
de sus misiones únicamen e an e el Consejo e Inquisido gene al.
26. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as del San o O icio”, en Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J.
(Di s.): HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Mad id, 1993, T. II, pp. 157-175.
27. Ídem: “La Inquisición en la época con esional en el mundo u bano (1550-1740)”, en Fo ea, J. I. (Ed.): IMÁ-
GENES DE LA DIVERSIDAD. EL MUNDO URBANO EN LA CORONA DE CASTILLA (S. XVI-XVIII). San ande , 1997, pp.
366, 381.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
34
L
En e los inquisido es no había je a quía, aunque sí cie a di e enciación, que
con e ía mayo o meno p es igio de au o idad, según la an igüedad que se u ie a
en la ocupación del ca go (el llamado p ime inquisido e a el que más iempo lle-
aba si iendo en el ibunal)28.
La unción p ime a y de ini o ia del inquisido e a se juez en las causas de e,
pe o además de él dependía odo el gobie no del ibunal. El mayo peso y espon-
sabilidad de la ges ión, adminis ación y di ección de odos los asun os del ibunal
caía sob e sus homb os, po ello, el inquisido había de es a siemp e p esen e en su
sede, es deci , debía eje ce pe sonalmen e su ca go y únicamen e podía hace au-
sencia del luga donde es u ie a si iendo su plaza con el pe miso explíci o del Con-
sejo o del Inquisido gene al.
La ca ego ía del iscal llegó a se igual a la del inquisido en cues ión de ho-
no es, si iales, cojines, sueldo y emolumen os, pe o en e ambos ca gos había una
impo an e di e encia, pues mien as los inquisido es poseían ju isdicción, el iscal
nunca la u o. Sus compe encias le pe mi ían eje ce a eas de gobie no, pe o no de
jus icia. Ni siquie a cuando uno de los inquisido es, no malmen e el más ecien e en
es a si iendo una plaza, ac uaba como iscal podía eje ce ju isdicción, pues no o-
maba pa e en la consul a de e, ni o aba las sen encias29. Del iscal ambién de-
pendía en g an pa e la esponsabilidad del gobie no del ibunal, pues él se enca -
gaba del p ocedimien o p ocesal en las causas de e, ci iles y c iminales. En e sus
unciones es aba, además, la igilancia de la ac uación de los inquisido es, asegu a
el uncionamien o adecuado del ibunal en ma e ia hacendís ica y, sob e odo,
man ene el con ac o di ec o del ibunal con el Consejo.
Jun o a los inquisido es y iscales, el ibunal es aba a endido po un núme o
a iable de o iciales que bien ocupaban un ca go ijo con su sala io co espondien-
e, o simplemen e asis ían cuando sus se icios e an eque idos.
El Inquisido gene al, o el Consejo en sede acan e30, e a quien nomb aba a
la mayo pa e de los que cons i uían el p ime g upo mencionado (alguacil mayo ,
28. Pa a una mayo especi icación de las unciones del inquisido : Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE..., pp.
308 y 182-186. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., Vol. II, pp. 92-99. Ma ínez Millán, J.: LA HACIENDA DE...,
pp. 220-221.
29. Lea, H. C.: Ibídem, pp. 99-101. Con e as, J.: Ibídem, pp. 308-309. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a-
i as...”, pp. 169-170.
30. En el momen o en que la igu a del Inquisido gene al es aba ausen e de la di ección inquisi o ial, el Con-
sejo asumía odas sus unciones. Es o ue así, undamen almen e, en los pe íodos de ansición de un Inquisido ge-
ne al a o o (AHN, Inquisición, Leg. 2.223, exp. 11, 30/1/1717) o bien, en momen os en los que el Inquisido gene-
al es aba apa ado de su ca go, olun a ia o o zosamen e, si bien la si uación e a mucho más complicada bajo
es as ci cuns ancias.
a inquisición en su en o no 35
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sec e a ios del sec e o, sec e a io de secues os, po e o, nuncio, alcaide de las cá -
celes sec e as...), mien as que los inquisido es del dis i o designaban al es o31.
El nomb amien o de los enca gados de las cues iones inancie as del ibunal
( ecep o es, con ado es y jueces de bienes con iscados) e a un asun o dis in o. En un
p incipio, al o ma pa e la hacienda inquisi o ial del isco eal, e a al mona ca a
quien le co esponde ía nomb a a sus enca gados. Sin emba go, al ene ales ca -
gos la misión de adminis a las canonjías o o gadas po el Papa al San o O icio, e a
el Inquisido gene al quien a a és de su ju isdicción eclesiás ica les acul aba pa a
ocupa se de ellas. Po an o, su nomb amien o e a de ca ác e mix o, u o de la
combinación de la po es ad eal del mona ca y la ju isdicción eclesiás ica del Inqui-
sido gene al32.
Todos los ca gos de o iciales enían la misma ca ego ía adminis a i a y sus
i ula es dis u aban de los mismos p i ilegios ju isdiccionales y iscales, pe o no de
igual econocimien o social. La p eeminencia y el p es igio social inhe en e a cada
pues o no es aban an elacionados con la impo ancia del abajo que se desempe-
ñase como con las posibilidades que o eciese pa a mejo a la posición, elaciones y
expec a i as de quien lo ocupase.
El alguacil mayo os en aba la máxima dignidad en e los o iciales. Su misión
e a e ec ua el ap esamien o de los eos y sus bienes33. En el ibunal de Log oño,
du an e la p ime a mi ad del siglo XVIII, la ac i idad del alguacil ue muy educida,
de al mane a que pod ía deci se que es e ca go enía ya un ca ác e mucho más
hono í ico que uncional.
Los sec e a ios del sec e o desempeñaban unciones de máxima impo ancia
pa a el uncionamien o del ibunal y su econocimien o e a pa alelo a su espon-
sabilidad. Ellos se enca gaban de pone po esc i o odas las ac uaciones del ibu-
nal, enían acceso al sec e o y pa icipaban en la elabo ación de las in o maciones
de los p e endien es a un ca go de o icial34.
La ecep o ía ue ambién un pues o codiciado po se el p incipal y más p es-
igioso de los dedicados a la hacienda del ibunal. El ecep o se enca gaba de la
adminis ación del isco, cob aba lo ob enido po con iscaciones, penas y peni en-
cias, omaba decla ación a los eos de su hacienda y pa imonio, egulaba la en a
31. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as...”, pp. 122-126.
32. Ibídem, pp. 159-163.
33. Ibídem, p. 170. Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE..., pp. 310-313. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISI-
CIÓN..., Vol. II, pp. 103-104.
34. Con e as, J.: Ibídem, pp .309-310. Lea, H. C.: Ibídem, pp. 101-102. López Vela, R.: Ibídem, p .170.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
36
L
de los bienes secues ados en pública almoneda, adminis aba el pa imonio pe ma-
nen e de ibunal (canonjías) y, po úl imo, pagaba los sala ios y ayudas de cos a a
inquisido es y o iciales35.
El con ado e a quien, po acul ad o o gada po el ey, iscalizaba y supe i-
saba la acción del ecep o , debiendo acudi a las jun as de hacienda que se cele-
b asen en el ibunal36.
El sec e a io de secues os e a quien in en a iaba las p opiedades con isca-
das en las de enciones.
El g upo de pe sonal dedicado a la ges ión hacendís ica del ibunal se comple-
aba con el no a io del juzgado, enca gado de ayuda al juez de bienes en los p oce-
dimien os de i ados de las con iscaciones, y con el juez de bienes, si bien es e ca go
es u o acan e en el ibunal de Log oño desde mediados de siglo XVII, desempeñan-
do sus unciones uno de los inquisido es, gene almen e el más an iguo.
El p ocu ado del isco ami aba las alegaciones iscales y el deposi a io de
p e endien es enía como misión ecibi los depósi os pa a las p uebas de limpieza.
Las plazas de abogados del isco, abogados de p esos y médicos en el ibu-
nal de Log oño ue on a endidas, en e el año 1700 y 1746, po pe sonas ajenas al
cue po inquisi o ial. És os solían se médicos y abogados que esidían y eje cían su
p o esión en la ciudad que acogía al ibunal y acudían a él sólo cuando sus se i-
cios e an necesa ios. En caso de que es os ca gos ue an a se desempeñados en i-
ula idad, e a el Inquisido gene al quien o o gaba su nomb amien o inal.
O o g upo lo o maban los o iciales enca gados de las a eas manuales del
ibunal. El alcaide de las cá celes sec e as espondía de la segu idad y a ención de
los eos du an e su p oceso. El alcaide de la peni encia se enca gaba de las cá celes
donde los sen enciados cumplían sus condenas y el p o eedo de p esos enía a su
ca go el cuidado ísico de los eos, su aseo y alimen ación37.
Po in, el nuncio lle aba y aía de palab a y po esc i o los ecados del ibu-
nal a comunidades, obispos, p o iso es, p elados y demás suje os38, mien as que el
po e o se enca gaba de en ega ci aciones, no i icaciones de au os de e, dec e os y
o os come idos simila es, además de ene que igila los accesos a las casas del i-
bunal. Es os dos úl imos ca gos ecibían la misma e ibución económica po el de-
sempeño de sus unciones, pe o les di e enciaba una cues ión de p eeminencia en
35. Con e as, J.: Ibídem, pp. 313-315.
36. Ídem, pp. 315-316. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as...”, p. 162.
37. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., ol. II, p. 107.
38. Así de ine sus unciones el p opio ibunal. AHN, Inquisición, Leg. 2.222, exp. 6, T/I.G. 5/2/1709.
a inquisición en su en o no 37
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los e en os y ce emonias a los que acudía el ibunal, pues iba p ime o el asien o del
nuncio que el del po e o.
2. Vínculos adminis a i os de los miemb os del ibunal
Además de ca ac e iza a la bu oc acia inquisi o ial de un ibunal de dis i o a a-
és de las unciones, acul ades y obligaciones que conlle aban cada uno de los ca -
gos que se ocupaban, ambién podemos dis ingui g upos según el ipo de ínculo
que u ie a el se ido inquisi o ial an o con el ca go que desempeñaba como con
la ins i ución a la que se ía.
Log a una clasi icación exac a basada en es e c i e io no ha sido un asun o
sencillo, debido a que, con ela i a ecuencia, se encuen an si uaciones en las que
un mismo miemb o del ibunal desempeñaba a ios ca gos a la ez, combinando si-
mul áneamen e enencias de di e en e ca iz. Aun así, basándonos en la ipología
que R. López Vela p opuso pa a di e encia las di e sas si uaciones adminis a i as
en las que e an desempeñados los ca gos inquisi o iales39, hemos dis inguido en e
los ca gos se idos en el ibunal de Log oño en e 1700 y 1746, según ue an ocu-
pados en i ula idad, po comp a, en ín e in o a a és de sus i u os, po jubilación,
po he encia y, inalmen e, a los o icios acumulados.
a. Los i ula es
El i ula de un pues o inquisi o ial e a aquel que, una ez ob enida la g acia
y supe adas las p uebas de limpieza y demás ámi es, ju aba el ca go comp ome-
iéndose con la ins i ución a cumpli con odas sus obligaciones y a ogándose los
de echos, hono es y p i ilegios que aquél conlle aba. La expedición del í ulo po
pa e del Inquisido gene al e a la o malización inal de la elación del o icial an-
o con su ca go como con la Inquisición.
En el ibunal de Log oño los pues os p incipales, es deci , inquisido es y se-
c e a ios del sec e o, ue on desempeñados di ec amen e po su i ula . Po el con-
a io, ca gos como el de alcaide de las cá celes sec e as o de la peni encia, aboga-
dos del isco o de p esos, médico o p ocu ado del isco, muy a menudo, ue on
se idos po enca go del ibunal –bien, mien as se elabo aban las p uebas de su
u u o ocupan e i ula , bien cub iendo acan es o p o isionalmen e cuando se ne-
39. López Vela, R.: “Es uc u a y uncionamien o de la bu oc acia inquisi o ial, (1643-1667)”, en INQUISICIÓN
ESPAÑOLA. NUEVAS APROXIMACIONES. Mad id, 1987, pp. 196-200.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
38
L
cesi aba de sus se icios–. Bajo es as úl imas ci cuns ancias, el log o del í ulo y la
con i mación de ini i a de la i ula idad de la plaza e an algo más complicados, en
odo caso, pos e io es en el iempo.
En ocasiones, ni siquie a la comp a de un o icio en el ibunal supuso el des-
pacho inmedia o del í ulo, al y como ocu ie a con Isid o Agus ín de Adana, de-
posi a io de p e endien es po comp a e ec uada en 1693, quien no log ó la expe-
dición de su í ulo de manos del Inquisido gene al has a 1706, año en que cumplió
la edad eque ida pa a ocupa ese ca go40.
b. O icios comp ados
En la e apa en la que se cen a es e es udio no se p odujo la en a de ningu-
no de los ca gos del ibunal de Log oño, pe o sí que hubo pues os ocupados po
comp as e ec uadas a mediados del siglo XVII.
José de la Vid ocupaba la ecep o ía desde 1666 po comp a que había e ec-
uado a Juan Ruiz de la Gace a, p opie a io inicial del ca go po cua o idas, a cam-
bio de 40.000 eales de ellón41.
Igualmen e, la no a ía del juzgado le había sido endida en 1642 a Blas de Mi-
guel, pasando después su p opiedad a Ma ín López de Langa ica y, más a de, a F an-
cisco Ma ínez de la Ma a, quien había comp ado las dos úl imas idas del ca go42.
La deposi a ía de p e endien es del ibunal de Log oño ambién había sido
endida en 1641. Su comp ado ue Ped o Viejo y de él la he edó su sob ino An onio
Blázquez. Al mo i és e, el ca go pasó a manos de su iuda, Ana Casado, siendo su se-
gundo esposo, José de la Vid, quien se enca gó de él has a 1693. Ese año endie on
la úl ima ida del ca go a Isid o Agus ín de Adana po 27.150 ducados de ellón43.
Las p ime as en as de es os ca gos se p oduje on en o no a la mi ad del si-
glo XVII, coincidiendo con un momen o de ue e ensión polí ica y social pa a los
einos de la Co ona española, al que se unió una apu ada si uación económica que
padecía el e a io eal.
La en a de ca gos bu oc á icos a pa icula es ue p omo ida po el gobie -
no, buscando con ello una ía de ali io al de e io ado es ado inancie o de la Co o-
40. AHN, Inquisición, Leg. 2.222, exp. 3, Log oño 4/7/1701, memo ial ecibido en el Consejo a 15/12/1705, Ma-
d id 14/4/1706.
41. Ibídem, Lib. 821, ol. 27.
42. Ibídem, Leg. 2.220, exp. 293 b.
43. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 3, Log oño 4/7/1701, 18/8/1701, 16/2/1706, 5/3/1706, Mad id 15/12/1705 y
14/4/1706.
a inquisición en su en o no 39
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na. Los o icios que se endie on ue on de pluma, de pode y de dine os, no siendo
enajenados ca gos que implicasen ju isdicción44. En el ibunal de Log oño, los ca -
gos que se pusie on en en a ue on la ecep o ía, con adu ía, deposi a ía y no a ía
del juzgado45, jun o a dos pues os c eados o po enciados pa a se endidos, el no-
a io de ac os posi i os46 y el pues o de alguacil en el dis i o. Po los p ecios que
alcanza on pa ece que ue on ca gos codiciados en e cie os sec o es de la socie-
dad del dis i o.
Aquel que comp aba un ca go lo inco po aba a su pa imonio p i ado, de ma-
ne a que, en adelan e, decidía sob e él como si ue a una posesión más. Es o signi i-
caba que si el p opie a io de un ca go inquisi o ial no lo desempeñaba pe sonalmen-
e —po sus ocupaciones ex a-inquisi o iales, po al a le alguno de los equisi os
necesa ios pa a en a a eje ce lo o, simplemen e, po no es a in e esado en hace -
lo— podía designa a o os que lo hicie an po él, sin que el ibunal, ni la di ección
inquisi o ial pudie an hace mucho más que acep a lo de e minado po su poseedo .
Lo mismo ocu ía si és e decidía enuncia a sus de echos sob e la plaza en a o de
o o, a cambio de una suma de dine o47. En es os casos la en a se ocul aba bajo una
enuncia. Así, el p opie a io del ca go hacía dejación de su pues o en manos del Con-
sejo e Inquisido gene al, a la ez que pedía, en ono humilde, que hicie an g acia de
él al in e esado en adqui i lo, o bien “a la pe sona en quien ue e su olun ad...”. Es-
as úl imas palab as e an, sin emba go, pu a icción, pues inmedia amen e el p opie-
a io eco daba que, como poseedo del pues o que e a, si és e no se p o eía en su
p esen ado, se ese a ía el de echo de usa de él a su con eniencia48.
Sólo una ez que se consumían las idas endidas la di ección inquisi o ial e-
cupe aba el con ol de es os ca gos enajenados.
c. Ca gos en ín e in
La gas mino ías o el desin e és po desempeña pe sonalmen e ca gos ocupa-
dos en i ula idad o, sob e odo, en p opiedad, ue on los mo i os más ecuen es de
44. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as...”, pp. 175-192. Tomás y Valien e, F.: “Ven as de o icios públi-
cos en Cas illa du an e los siglos XVII y XVIII”, en GOBIERNO E INSTITUCIONES EN LA ESPAÑA DEL ANTIGUO RÉGI-
MEN. Mad id, 1982, pp. 151-177.
45. López Vela, R.: “Es uc u a y uncionamien o...”, p. 226.
46. Sob e es e ca go: Ibídem, p. 182. Ídem: “Es uc u as adminis a i as...”, p. 186. AHN, Inquisición, Leg.
2.233, Log oño 1757, ecibida Mad id 16/9/1762, Log oño 14/10/1762.
47. Ídem: “Es uc u a y uncionamien o...”, pp. 181-183.
48. Es a ue exac amen e la es a egia u ilizada con éxi o po los p opie a ios de la deposi a ía de p e en-
dien es de Log oño en su en a a Isid o Agus ín de Adana. AHN, Inquisición, Leg. 2.222, exp. 3, Log oño 4/7/1701.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
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las in e inidades que se p oduje on en el ibunal de Log oño a lo la go de la p i-
me a mi ad del siglo XVIII.
Los o icios endidos ue on p ecisamen e los ca gos en los que las enencias
en ín e in se die on con mayo ecuencia y du a on más iempo. En es os casos,
e an gene almen e los mismos p opie a ios quienes p oponían la pe sona de la que
se ald ía el ibunal mien as ellos no si ie an, quedándoles al Inquisido gene al y
al Consejo simplemen e da su ap obación. El p opie a io se ía ambién el que eci-
bie a los hono a ios co espondien es a la plaza y, po consiguien e, de quienes co-
b a ía aquel que les eemplazase.
Así ocu ió al menos con la ecep o ía y la deposi a ía de p e endien es del
ibunal de Log oño. T as mo i José de la Vid, poseedo de la ecep o ía en la e -
ce a de las cua o idas comp adas, su iuda y he ede os ges iona on an o el ca -
go como su sala io, designando ambién a los enien es de la plaza, mien as los hi-
jos del ma imonio e an meno es de edad. Cuando Juan Bau is a de la Vid alcanzó
la edad eque ida pa a pode se i la plaza ol ió a desempeña el ca go la amilia
p opie a ia, pe o al mo i es e úl imo, su hijo Felipe de la Vid e a aún meno , de mo-
do que se nomb ó a un nue o ín e in, el no a io del juzgado F ancisco Ma ínez de
la Ma a y, as su mue e, a su iuda Jose a de I u zae a. La buena ges ión de es a
muje , con caudal “sano y segu o”, y el desin e és po se i la plaza del p opie a io
lle a on a un acue do en e las pa es implicadas po el que el ín e in con inua ía al
en e del ca go, incluso después de que Felipe hubie a llegado a mayo ía de edad,
epa iéndose el sueldo y ayuda de cos a en e ambos. Del mismo modo, du an e la
mino ía de Isid o Agus ín de Adana, ocupa on la deposi a ía de p e endien es en ín-
e in el comisa io Juan Gómez del Cas illo y el no a io del juzgado F ancisco Ma -
ínez de la Ma a, siemp e po designación del p opie a io.
Po o o lado, cuando en el ibunal se p oducía una plaza acan e, és a e a
se ida po un ín e in, o bien los inquisido es nomb aban a alguien que la cub ie a
empo almen e, has a que no hubie a más necesidad de ella o has a que se p o eye-
se un i ula , que podía se la misma pe sona que se había enca gado has a en onces
del ca go in e inamen e, u o a dis in a49. Es o ocu ió con la p ocu adu ía del isco,
que es u o acan e de 1695 a 1705 y de 1711 a 1718, siendo se ida en ín e in po
Juan Bau is a Agui e, nomb ado en el in e medio ambién con ado del ibunal.
En de e minados ca gos, ue ecuen e que aquel que iba se el i ula de la pla-
za en ase a ocupa la en ín e in, mien as se hacían sus p uebas. De hecho, és e ue el
49. Véase el apa ado dedicado a los sus i u os.
a inquisición en su en o no 41
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Así pues, la ansmisión di ec a de ca gos se dio en el ibunal de Log oño a
odos los ni eles de su bu oc acia. Dejando a pa e a los inquisido es y iscales, des-
de los pues os más ele an es a los menos del g upo de o iciales del ibunal su ie-
on el mismo in enso p oceso de pa imonialización, e idenciado po la ansmisión
señalada y consen ido y sancionado po la di ección inquisi o ial. Es o dio luga a
que el ibunal de Log oño se con o mase en o no a un puñado de amilias que mo-
nopoliza on sus pues os gene ación as gene ación.
3. E olución del g upo en el einado de Felipe V
La c isis económica que padecía la hacienda de la Inquisición, al igual que eal, en
o no a la mi ad del siglo XVII, obligó a en en a la búsqueda de soluciones y una
de las más impo an es y que mayo epe cusión u o sob e la bu oc acia inquisi o-
ial ue la de educi su desmesu ado e ec i o. Un pe sonal sob edimensionado e a
a la pa la causa del dé ici económico que padecía el San o O icio y el mo i o p in-
cipal del de e io o uncional de la ins i ución, así como de sus ensas elaciones con
los demás cue pos de la Co ona. Po an o, las medidas conducen es a la educción
del cue po bu oc á ico inquisi o ial, a la ecupe ación del con ol sob e el pe sonal
a su se icio y a la ealización de nomb amien os adecuados ue on nume osas a lo
la go de es e pe íodo. Los in en os de eco a las a ibuciones del Inquisido en ma-
e ia de g acia, a a o de Consejo y, po ex ensión, del mona ca, ambién es u ie-
on de ás de es as medidas.
En el año 1643, el ey Felipe IV emi ió un dec e o eal al Inquisido gene al
A ce y Reinoso o denándole que en adelan e se consul a a al mona ca y al Consejo
de Inquisición an es de p o ee ninguna plaza inquisi o ial. Se buscaba con ello que
an o las designaciones de los conseje os y iscales de la Sup ema como las de los
inquisido es, iscales y sec e a ios de los ibunales de dis i o ue an las más ade-
cuadas, ajus ándose a lo p e is o en dos Au os de Buen Gobie no ap obados en 1629
y 1638 po aquel mona ca y el Inquisido gene al Zapa a. En ales au os se había es-
ipulado que el San o O icio de Log oño debe ía ene dos inquisido es, un iscal y
cua o sec e a ios. Sin emba go, es e ibunal no debía de se muy p oblemá ico,
pues, a pesa de ene más ca gos de lo p e is o, en los años siguien es al dec e o
mencionado, se ecibie on casi odas las designaciones p opues as67.
Desde la p opia ins i ución ambién se hicie on es ue zos po soluciona es os
p oblemas. Du an e el manda o del Inquisido gene al A ce Reinoso se luchó con én-
67. López Vela, R.: “Es uc u a y uncionamien o...”, pp. 166-168, 185-192.
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asis po econduci el camino de la Inquisición y se ma có el modelo a segui en cues-
ión de sus se ido es en adelan e. De en ada, se econoció que había demasiados ca -
gos supe nume a ios y de inmedia o se p ohibió la en a de ca gos. Los obje i os de
es e p oyec o de cambio iban encaminados a log a una mayo uncionalidad y e i-
ciencia del pe sonal a su se icio, a a és de una selección más adecuada y de un es-
ablecimien o de la disciplina. A la ez, se buscaba ea i ma la p eponde ancia de la
ju isdicción eclesiás ica del San o O icio y su papel des acado en el ma co ins i ucio-
nal de la Mona quía Ca ólica.
A pesa de es as cla as in enciones, pa a 1666 ni la si uación hacendís ica, ni
la del pe sonal habían consolidado su mejo a, pues las lac as de la pa imonializa-
ción y el nepo ismo en la p o isión de los ca gos no habían podido más que se apa-
ciguadas y no e adicadas con las medidas adop adas.
En Log oño, a endiendo a las ablas elabo adas po J. Ma ínez Millán, hubo un o al de
diecisie e pe sonas si iendo en al ibunal en e los años 1666-1667, de ellas cua o e an se-
c e a ios del sec e o, dos inquisido es y un iscal, de modo que la plan a p opues a como ideal
se cumplía y el o al de o iciales que componían la bu oc acia de es e ibunal e a bas an e mo-
de ado, sob e odo si lo compa amos con lo que ocu ía en o os ibunales cas ellanos, como
el de G anada, Cuenca o Lle ena68.
En el año 1677, el Inquisido gene al Sa mien o de Vallada es, con el apoyo de
Ca los II, dispuso una nue a educción del pe sonal inquisi o ial. Se o denó no cub i
los ca gos que uesen acando has a log a el núme o es ic amen e necesa io pa a
el adecuado uncionamien o de los ibunales y, además, se sup imie on cie os p i-
ilegios iscales de los se ido es inquisi o iales. En adelan e, el San o O icio de Lo-
g oño end ía, según es as disposiciones, dos inquisido es, un iscal y es sec e a ios.
De la incidencia eal de es as medidas nos da idea el hecho de que en 1695,
el ey hubiese de pedi al nue o Inquisido gene al Rocabe i que hicie a cumpli las
o denanzas del 77, así como que p ohibie a la ans e encia de ca gos, excep o de
pad e a hijo y de he mano a he mano.
Recién comenzado el einado de Felipe V, con el p e ex o de in en a con o-
la los p oblemas económicos que padecía la Inquisición, se oma on una se ie de
medidas, inspi adas en in en os p eceden es, que buscaban con ola el c ecimien o
de la es uc u a bu oc á ica inquisi o ial y ena las concesiones indisc iminadas de
o icios, aunque su me a inal e a limi a la independencia del Inquisido gene al en
cues iones de g acia, a a o del Consejo de la Sup ema, sob e el que el ey enía
mayo in luencia.
68. Ma ínez Millán, J.: LA HACIENDA DE..., pp. 263-266.
a inquisición en su en o no 49
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La llegada del Bo bón al ono, con su p ime equipo de gobie no al en e,
ajo consigo la pues a en ma cha de una se ie de p oyec os de e o ma que a ec-
a ían a odos los ámbi os de la Co ona y con los que se buscaba undamen almen-
e culmina el p oyec o egalis a de subo dina odos los g upos de p esión inde-
pendien es que exis ie an en el eino al pode eal. En polí ica eclesiás ica el obje i o
e a el mismo, some e a la Iglesia e ins i uciones eclesiás icas españolas a la olun-
ad eal, apa ándoles de su dependencia de Roma, y en es e campo, p ecisamen e,
la Inquisición e a una de las ins i uciones que más esis encia pod ía o ece a la
consecución de al p oyec o. Es o e a así po la independencia que le o o gaba su
ju isdicción con espec o al pode eal, po sus ínculos di ec os con el papado, y po
su iden i icación con los en es conse ado es y ul amon anos de la sociedad.
Aunque ni en onces, ni en ningún o o momen o a lo la go del siglo XVIII, se
plan eó la sup esión de la Inquisición, lo que se buscó ue modo de doblega la a los de-
signios eales. Una de las ases undamen ales del p oyec o del gobie no de subo di-
nación de las eli es de pode a la olun ad eal se basaba en log a el ecambio de los
homb es de los que adicionalmen e se enía nu iendo la Adminis ación, po o os
de alan e y ex acción social e ideológica mejo iden i icada con sus in e eses. Pa a
lle a a cabo es e cambio en Inquisición, la igu a del Inquisido gene al suponía un
g an obs áculo. Es e impo an e ca go, aunque e a p opues o po el ey, e a elegido y
designado po el Papa, quien exclusi amen e podía des i ui lo, aunque el mona ca pu-
die a obliga lo a dimi i . Además en Inquisición, la jus icia dis ibu i a e a ma e ia ex-
clusi a del Inquisido gene al, es deci , él e a el único delegado papal con a ibuciones
pa a e ec ua los nomb amien os de sus in eg an es y asmi i la ju isdicción que ha-
bía ecibido de manos del Pon í ice. De es e modo, el papel del ey en la elección de los
que luego se ían pa e de una de las ins i uciones del eino e a p ác icamen e nulo. Po
eso, los in en os de eco es en la independencia del Inquisido gene al en cues iones
de g acia se sucedie on, aunque en ningún momen o llegó a pe de al a ibución.
En ese sen ido, la p ime a decisión di ec a se omó en 1703 y ue ya en on-
ces cuando se e idenció la olun ad del Bo bón de oma ca as en el asun o inqui-
si o ial. A p incipios de ese año, as consul a los e ec i os humanos y económicos
con los que se con aban en los dis in os ibunales de dis i o69, se expidió un eal
dec e o po el que se decla aban nulos an o los ca gos hono í icos como aquellos
69. AHN, Inquisición, Leg. 2.221, T/C 2/1/1703. Desde Log oño se en ían es elaciones indi iduales y especí-
icas: una de minis os y o iciales con sus gajes aumen ados desde la época de A ce Reinoso, especi icando qué ca -
gos e an de ac ual eje cicio y cuáles jubilados o con o as exenciones; una segunda lis a con el es ado de la ha-
cienda del ibunal, p ebendas y bene icios eclesiás icos y, inalmen e, una e ce a elación con los gas os.
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que no ue an de ac ual se icio. Además, el mona ca dispuso que el Inquisido ge-
ne al no pod ía jubila , ni concede sueldos a conseje os, inquisido es u o iciales, ni
pod ía concede ayudas de cos a de más de ein a ducados sin consul á selo p e-
iamen e a él. Pa a consegui una sólida ecupe ación económica, se conside ó ne-
cesa io pa a las concesiones indisc iminadas de o icios, limi ando la independencia
de nomb amien os de la que dis u aba el Inquisido gene al ampa ado en la ju is-
dicción eclesiás ica que de inía su igu a70.
Las i an es elaciones man enidas en e el nue o mona ca y el Consejo con el
Inquisido gene al Mendoza y Sando al descon ola on el inicio de es e p oceso y de-
semboca on en un ue e con lic o ju isdiccional en e Mad id y Roma71, en el que se
ie on in ensamen e in oluc ados desde un p incipio los ibunales de dis i o. Así,
cuando el Consejo le pidió a los ibunales de dis i o una elación del sala io y ayuda
de cos a o dina ia y ex ao dina ia de las plazas de sus minis os i ula es a inales del
año 1700, inmedia amen e se ecibió una con ao den del Inquisido gene al p ohi-
biéndoles en ia o esponde ca as semejan es sin cons a les habe concu ido él o se
de su o den exp esa. La po es ad del Inquisido gene al es aba siendo menoscabada y
Mendoza no es aba dispues o a consen i lo. La disyun i a es aba, po an o, ambién en
manos de los ibunales. En el de Log oño se aca ó la o den del Inquisido gene al y se
suspendió la o mación de las lis as pedidas, anunciando que ejecu a ían lo mismo en
los demás casos que se les o eciesen, a eglándose en odo a la o den de su supe io 72.
Cuando en 1703, el Consejo emi ió la o den eal mencionada an e io men e,
el ibunal de Log oño no desobedeció los manda os eales, pe o con inuó man e-
niéndose a ins ancias del Inquisido gene al. En sep iemb e de 1704, el Consejo, as
un eal dec e o de julio de ese año, o denó al ibunal que emi ie a la ce i icación
de cómo se iba ejecu ando lo dispues o, ad i iéndole que no cumplie an ninguna
o den o lib anza del Inquisido gene al en la que se concedie a ayudas de cos a sin
es a señalada po ellos. De inmedia o, se esc ibió desde Log oño a Bal asa Men-
doza, pidiéndole que les dijese lo que hace al espec o73. En conclusión, el ibunal
70. López Vela, R.: “La Inquisición a la llegada de Felipe V. El p oyec o de cambio en su o ganización y bases
sociales”, en REVISTA INTERNACIONAL DE SOCIOLOGÍA, 46 (1988), pp. 63-123.
71. Ba io Gozalo, M.: “El nomb amien o del Inquisido gene al. Un con lic o ju isdiccional a p incipios del si-
glo XVIII”, en: Escude o López, J. A. (Ed.): PERFILES JURÍDICOS DE LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA. Mad id, 1989, pp. 541-
555. Be hencou , F.: LA INQUISICIÓN EN LA ÉPOCA MODERNA. ESPAÑA, PORTUGAL, ITALIA. SIGLOS XV-XIX. Mad id,
1997, pp. 95-96. Lea, H. C: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., Vol. I, p. 357, Vol. II, pp. 30-34. Llo en e, J. A.: HISTORIA
CRÍTICA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA. Mad id, 1980, Vol. IV. pp. 34-38.
72. AHN, Inquisición, Leg. 2.221, T/I.G. 5/11/1700.
73. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 1, C/T 19/8/1704 y T/I.G. 13/9/1704.
a inquisición en su en o no 51
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obedecía las ó denes de la Co ona, ansmi idas a a és del Consejo de la Sup ema,
pe o a la ho a de cumpli lo mandado espe aba la je a quía ins i ucional de la In-
quisición, some iendo sus mo imien os a la olun ad de su único supe io álido, el
Inquisido gene al.
Poco consiguió la Co ona en es e momen o además de que el Inquisido ge-
ne al Mendoza y Sando al dimi ie a y el Papa acep ase la enuncia.
Du an e los cua o años siguien es, en los que ocupó el pues o de Inquisido
gene al el obispo de Ceu a Vidal Ma ín (1705-1709), se p odujo uno de los in en os
más se ios de odo el einado de Felipe V po adecua las es uc u as inquisi o iales
a las coyun u as impe an es, así como po ecupe a y mejo a la imagen y ascen-
dien e pe didos po el San o O icio.
En un clima de en endimien o Co ona-Inquisición, la inicia i a que impulsó
Vidal Ma ín no se basaba en la inno ación, sino en la aplicación e ec i a de la le-
gislación inquisi o ial, la cual asegu a ía un uncionamien o co ec o de la ins i u-
ción y unas elaciones luidas con el es o de la sociedad. El éxi o o acaso de es as
inicia i as dependía an o o más que de la olun ad del ey y di ección inquisi o ial,
de la ac i ud de los inquisido es y demás miemb os del cue po inquisi o ial, de ahí
que la p o isión de ca gos en pe sonas adecuadas ue a un obje i o p imo dial en
es a e apa. Las igu as de o iciales e inquisido es es aban pe ec amen e de inidas y
los obje i os de la ins i ución al espec o e an cla os, pe o la adap ación buscada de-
pendía, di ec amen e, de las pe sonas que in eg aban el ibunal y log a su aplica-
ción p ác ica suponía supe a unos obs áculos di ícilmen e sal ables e inhe en es a
la Adminis ación del An iguo Régimen, el clien elismo, la pa imonialización de los
ca gos y la in luencia del dine o74.
En el seno de la Inquisición se die on pos u as con adic o ias en e a es as
p opues as e o mis as. El emo a cambios p o undos que a ec asen o debili asen
las posiciones de pode , dis inción y p i ilegio os en adas has a en onces p oducía
una ac i ud, si no de abie o echazo, sí de esis encia al cambio. A la ez, se e a
conscien e de la necesidad de ecupe a el igo y p es igio pe dido, al meno cos e
socio-polí ico posible, y pa a ello e a necesa io aplica las medidas p opues as. A a-
és del caso del ibunal de Log oño in en a emos comp oba la incidencia de es as
medidas omadas.
74. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., ol. II, pp. 75-77. Ma ínez Millán, J.: “Los cambios del San o
O icio español”, en Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J. (Di s.): HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉ-
RICA. Mad id, 1984, T. I, pp. 1.368-1.373.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
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En 1699, el ibunal de Log oño emi ió al Consejo una lis a de pe sonal en la
que ol emos a encon a p o is as dieciocho plazas75. Sin emba go, un año después,
omando como uen e documen al oda la co espondencia emi ida en e el ibu-
nal y la di ección inquisi o ial en esas echas, con abilizamos a ein iséis pe sonas
si iendo ein iocho ca gos en es e ibunal. E iden emen e se pod ía pensa que es-
as no ables di e encias se deben a habe empleado como base de los ecuen os un
ipo de documen ación algo dis in a, una lis a o icial en un caso y un conjun o de
ca as en el o o76. Pe o, independien emen e de que en el p ime documen o se in-
en ase ocul a una ealidad ya exis en e, o no, el hecho es que en un solo año, el
1700, se e ec ua on al menos nue e nomb amien os pa a es e ibunal ( es iscales
de los cuales dos ecibie on su nomb amien o de inquisido en ese mismo año, es
sec e a ios del sec e o, uno de ellos hono a io, un sec e a io de secues os en au-
sencias, un alcaide de las cá celes sec e as y un abogado del isco en ausencias). Pa-
ece, pues, que el nue o Inquisido gene al Bal asa Mendoza se ap esu ó a hace
uso de su exclusi a p e oga i a en cues iones de g acia ealizando masi os nom-
b amien os con los que asegu a la idelidad de los se ido es a su pe sona77.
Al inicia se la aplicación de las medidas dispues as po el nue o mona ca, en-
con amos como el eal dec e o de 1703 sólo a ec ó a es e ibunal en un caso. A
pesa de que en e su pe sonal había un ca go hono a io en el sec e o con 2.000 ma-
a edís de sueldo78, la g acia que ue anulada ue la del sec e a io de secues os de
And és Fe nández de la P adilla. Los mo i os alegados ue on que, aunque había ob-
75. AHN, Inquisición, Leg. 2.220, exp. 331 b, Log oño 19/2/1699.
76. Si compa amos las ci as que p esen an cualquie a de las lis as de pe sonal emi idas po el ibunal de Lo-
g oño al Consejo a lo la go de la p ime a mi ad del siglo XVIII con las ci as que hemos ob enido a a és de la co-
espondencia in e cambiada po ambas ins ancias en odo el pe íodo, comp obamos como siemp e se p oduce una
di e encia a la baja en las p ime as con espec o a las segundas. Las lis a de pe sonal localizadas son: pa a 1699, AHN,
Inquisición, Leg. 2.220, exp. 331 b, Log oño 19/2/1699; pa a 1705, Ídem, Leg. 4.979, Log oño 5/1705; pa a 1712, Ídem,
Lib. 1.272, Log oño 9/4/1712; pa a 1720, Ídem, Leg. 2.224, Log oño 29/10/1720; pa a 1730, Ídem, Leg. 2.226, T/I.G.
7/8/1730; pa a 1746, Ídem, Leg. 2.516, exp. 10.
77. De hecho, T. Sánchez Ri illa señala como, an p on o como Mendoza accedió al ca go de Inquisido ge-
ne al, las dos p ime as acan es que se p oduje on las cub ió con dos colegiales del Colegio de San Ba olomé, al
que él había pe enecido ambién. Es as dos plazas ue on pa a Juan An onio de San elices, nomb ado iscal del i-
bunal de Log oño, y pa a Juan de Cama go, nomb ado inquisido de G anada, que años después llega ía al ca go de
Inquisido gene al. Igual que los dos an e io es, José de Ozca iz, colegial de San Ba olomé, ecibió su nomb amien o
de iscal del ibunal de Log oño en 1700 y, pocos meses después, de inquisido . Sánchez Ri illa, T.: “Inquisido es ge-
ne ales y Conseje os de la Sup ema: documen ación biog á ica”, en Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J. (Di s.):
HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Mad id, 2000, T. III, p. 255.
78. José An onio de So o y A iz e a sec e a io hono a io del sec e o desde el año 1700 y con inuó como al
has a 1716.
a inquisición en su en o no 53
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El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
54
TABLA 1
Pe sonal del ibunal de Log oño, 1700-174079
CARGOS 1700 1705 1709 1711 1715 1720 1733 1740 1746
Inq
uisido 332 22322 1
Fiscal 111 1-111 1
Alguacil mayo 111 11111 1
Alguacil mayo ausencias --- --- 1* --
Juez de bienes --- ----- -
Sec e a io sec e o 633 33133 4
Sec e a io hono a io /
supe nume a io 111 11313 4
Recep o 111 11111 1
Recep o ín e in --1* 1111- -
Con ado 111 11111 1
Con ado ausencias --- ---1- -
Sec e a io secues os 1-1* 1* 1* 1* 1* 1* 1*
Sec e a io ausencias 11- - - - -- -
No a io juzgado 111 1- -11 1
Alcaide cá celes sec e as 111 11111 1
Ayudan e alcaide --- ----1* 1*
Nuncio 111 11111 1
Po e o 111 11111 1
Po e o en ausencias y en e medades
--- -----1
Alcaide peni encia 111 - - -11 1
Alcaide ín e in ---111-- -
P o eedo 1* 1* 1* ---1* 1* 1*
P o eedo ín e in --- 1* 1* 1* -- -
Abogado de p esos 1-- ----11
Abogado isco 1* -- ----1* 1*
Abogado ausencias 1-- ----- -
Ci ujano --- ---111
P ocu ado --11-1111-
P ocu ado ín e in 11- -1- -- -
Deposi a io 111 11111 1
Deposi a io ín e in 11- - - - -- -
TOTAL 28 21 20 20 18 21 23 25 26
*Aquellos ca gos en los que apa ezca un as e isco jun o al núme o indican que es aban se idos po una pe sona
que ocupaba a la ez o o u o os o icio en el ibunal.
L
enido el ca go en oc ub e de 1699, no se había hecho las p uebas, ni se le había
despachado el í ulo, ni ampoco había asis ido al ibunal po es a ocupado en la
adminis ación de las aduanas del pa ido de Badajoz, de al mane a que su g acia
quedaba como nula80.
De cualquie modo, pa a 1705, el pe sonal al se icio del ibunal de Log o-
ño se había educido a ein iún pues os ocupados po ein e pe sonas81. Tal des-
censo ue p o ocado, undamen almen e, po la ausencia de nue os nomb amien-
os desde p incipios de siglo. De hecho, desde el año 1700 has a 1705 sólo se
designó a un nue o inquisido , mien as que las plazas que ue on acando ( es se-
c e a ías del sec e o, la sec e a ía de secues os en i ula idad y los ca gos de abo-
gado de p esos y del isco) queda on momen áneamen e sin se p o is as. Las en-
sa si uación que i ió el Inquisido gene al en es a e apa end ía mucho que e en
es e compo amien o.
La mode ación en las designaciones a ca gos en es e ibunal se man u o du-
an e odo el manda o del Inquisido gene al Vidal Ma ín e incluso después. En 1709
hubo ein e plazas p o is as, lo mismo que en 1711. En 1715 ya e an únicamen e
dieciocho los ca gos ocupados en Log oño po dieciséis las pe sonas y de ellas, al
menos cua o ocupaban el pues o en ín e in, es deci sin i ula idad.
Cab ía pensa que du an e esos momen os de ince idumb e que supusie on
los años que du ó la gue a de Sucesión y cuando las di ec ices seguidas po el go-
bie no de Felipe V e an poco p opicias pa a la Inquisición, la es uc u a bu oc á ica
de es e ibunal se man u o con lo que había, sin inco po a nue os elemen os, p o-
bablemen e en espe a del desenlace de la con ienda y de la acla ación del u u o de
la Mona quía, sus cue pos e ins i uciones.
En ealidad, as inaliza el con lic o bélico en el que se di imía la cues ión
suceso ia española y después de la caída del p ime equipo de gobie no de Felipe V,
79. Tabla elabo ada a pa i de las dis in as elaciones de pe sonal emi idas po el ibunal de Log oño en e
1699 y 1746, comple ada con los da os ex aídos de la co espondencia in e cambiada en e el ibunal y la di ec-
ción inquisi o ial en los años comp endidos.
Pa a 1699, AHN, Inquisición, Leg. 2.220, exp. 331 b, elación de pe sonal.
Pa a 1705, Ibídem, Leg. 4.979, elación de pe sonal.
Pa a 1712, Ibídem, Lib. 1.272, elación de pe sonal.
Pa a 1720, Ibídem, Leg. 2.224, elación de pe sonal,
Pa a 1730, Ibídem, Leg. 2.226, T/I.G. 7/8/1730.
Pa a 1746, Ibídem, Leg. 2.516, exp. 10, elación de pe sonal.
80. AHN, Inquisición, Leg. 2.222, exp. 2. Ídem, Leg. 4.979, T/I.G. 5/1705.
81. En ninguno de los ecuen os e ec uados se han incluido los jubilados, aunque ue an ellos quienes co-
b asen odo o pa e del sueldo asignado al ca go que habían ocupado en i ula idad.
a inquisición en su en o no 55
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la plan a del ibunal iojano no sólo ecupe ó su o ma habi ual, sino que comen-
zó a expe imen a un c ecimien o que se in ensi ica ía a medida que a anzaba la
cen u ia. En 1720 e an ya ein iuno los ca gos p o is os, ece años después, al i-
naliza el manda o de Juan de Cama go, e an ein i és. Con O be y La ea égui
(1733-1740) la plan a c eció has a llega a ene ein icinco ca gos y al inaliza el
einado de Felipe V con aba el ibunal con un pues o más ocupado (Tabla 1).
El c ecimien o que expe imen o la plan a del ibunal en es a e apa no ino
de manos de sus ca gos ec o es. T as el Au o de buen gobie no emi ido en el año
1629 y ei e ado en 1638, quedó de ini i amen e dispues o que si ie an en Log o-
ño dos inquisido es y un iscal82 y, según nues as no icias, a lo la go de la e apa que
es udiamos, hubo casi siemp e dos inquisido es y un iscal, o bien es inquisido es,
ocupándose el más mode no de la iscalía de es e ibunal.
En coyun u as conc e as, sin emba go, el núme o y dis ibución de ca gos
ec o es en es e ibunal a ió. Du an e empo adas más o menos la gas, hubo un
inquisido más de lo p e is o, es deci , es u ie on cubie as es plazas de inquisido
más una de iscal o inquisido - iscal (Cuad o 1). Tal ci cuns ancia solía p oduci se
cuando la llegada de un nue o inquisido o iscal al ibunal coincidía con los á-
mi es pa a que alguno de los que ya es aba allí si iendo uese asladado, con lo
que du an e ese espacio de iempo había más plazas p o is as de lo habi ual83.
También hubo momen os en los que el ibunal no con ó con iscal, po au-
sencia o en e medad de aquel que había o, simplemen e, po no es a dicha plaza
p o is a y no que e asumi su unción ninguno de los inquisido es. En es as ci -
cuns ancias, al y como es aba dispues o, e a uno de los sec e a ios del sec e o, no -
malmen e el más an iguo, quien desempeñaba las unciones del iscal, siemp e po
designación y con el pe miso del Inquisido gene al84. Así, du an e más de ca o ce
años ue el sec e a io del sec e o An onio del Bus o quien se ocupó de la iscalía
cuando ue necesa io85 y, después de él, se enca gó de supli esa unción el sec e a-
io Ma ín And és de Bada án86.
82. AHN, Inquisición, Lib. 1.272, ol. 240. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA..., Vol. II, p. 71. López Vela, R.: “Es uc u-
as adminis a i as...”, p. 149.
83. De 1702 a 1705, de 1719 a 1720 y en e 1733 y 1734 se die on es as coyun u as en las que hubo es in-
quisido es y un iscal si iendo en el ibunal de Log oño.
84. AHN, Inquisición, Lib. 1.234, ol. 404 , 29/8/1634 “que en ausencia del iscal haga el o icio un sec e a io”.
85. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 3, T/I.G. 4/3/1713, exp. 7, T/C 7/10/1717, exp. 8, memo ial al Consejo, 1718.
86. El ibunal a isaba de que habíendo un solo inquisido y un iscal, és e había de hace de segundo inqui-
sido en los p ocesos que les ocupaban y, po ello, necesi aban nomb a a un sec e a io del sec e o, en es e caso Ba-
da án, pa a que hiciese es e o icio. Ibídem, Leg. 2.229, T/C 10/11/1742.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
56
CUADRO 1
Ocupación de los ca gos de inquisido es y iscales
en el ibunal de Log oño (1700-1746)
FECHA INQUISIDORES FISCALES / INQUISIDORES-FISCALES
1700 Ldo. Juan An onio de San elices D . Be na do de la Ma a
Ldo. José de Ozca iz y A neda
1705 Ldo. Juan An onio de San elices D . Be na do de la Ma a
Ldo. José de Ozca iz y A neda
Ldo. Je ónimo Ibáñez Zá a e
1710 Ldo. Juan An onio de San elices D . Juan Fe nández He edia
Ldo. Je ónimo Ibáñez Zá a e,
D . Be na do de la Ma a
1715 Ldo. Je ónimo Ibáñez Zá a e
D . Juan Fe nández He edia
1720 D . Juan Fe nández He edia Ldo. Pablo de Dicas illo
Ldo. And és F. de A a abe
D. Sebas ián Fue es
1725 Ldo. And és F. de A a abe Ldo. Pablo de Dicas illo, inquisido - iscal
D. Sebas ián Fue es
1730 Ldo. And és F. de A a abe Ldo. Pablo de Dicas illo, inquisido - iscal
D. Sebas ián Fue es
1735 Ldo. And és F. de A a abe D. José A anasio Ga cía, inquisido - iscal
Ldo. José de To es
1740 Ldo. And és F. de A a abe Ldo. Ped o Tomás de Gama a
Ldo. José de To es
1746 Ldo. José de To es Ldo. José Luis de Mollinedo
L
De odos modos, pod íamos deci que, en gene al, el núme o ideal de inquisi-
do es dispues o pa a el San o O icio de Log oño en el Au o de Buen Gobie no de
1629 ue espe ado en el pe íodo es udiado.
Uno de los mo i os undamen ales del c ecimien o expe imen ado po el
cue po bu oc á ico de es e ibunal ue la p o isión de sec e a ías hono a ias y su-
pe nume a ias en el sec e o (Cuad o 2). Mien as a lo la go de las p ime as décadas
del siglo se había man enido una línea de mode ación a la ho a de p o ee plazas
en el sec e o, a pa i de la década de los 40 su núme o se dispa ó. Pa a cuando Pé-
ez P ado ocupó el ca go de Inquisido gene al había cua o i ula es y cua o su-
pe nume a ios en el sec e o de Log oño.
Po an o, desde p incipios del siglo has a inales de los años 30, el núme o
de sec e a ios del sec e o del ibunal de Log oño ue bas an e ajus ado, incluso en
a inquisición en su en o no 57
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ibunal de Valladolid su aga a sus gas os de sala ios y le cedie a una se ie de ca-
nonjías con las que pode man ene se.
Sólo una ez que el San o O icio español ob u o la g acia papal de dis u a
de una canonjía en cada iglesia me opoli ana, ca ed al y colegia a de sus dis i os,
el ibunal de Log oño log ó un cie o desahogo económico. De hecho, las canonjías
ue on, en adelan e, su uen e p incipal de inanciación96.
Aho a bien, aun con el ali io que supusie on los ing esos gene ados po esas
en as, es o no ue su icien e pa a a on a saneadamen e el pe íodo de c isis que
ajo el siglo XVII. Y es que, du an e la p ime a mi ad de esa cen u ia, los ing esos i-
jos del ibunal an o po canonjías como po censos no consiguie on siquie a cub i
el impo e anual de los sala ios. Ni con las consignaciones que ecibía desde el i-
bunal de G anada u o su icien e pa a que el alcance en los balances inales de ca-
da año no uese, casi siemp e, con a el ecep o .
Siemp e según las in es igaciones mencionadas de J. Ma ínez Millán97, a me-
dida que a anzaba el siglo XVII y has a al menos el p ime e cio del XVIII, la ha-
cienda del San o O icio i ió una de las e apas más c í icas de su his o ia, coinci-
diendo con la si uación de c isis gene alizada que su ía el eino en es a e apa.
La economía de los ibunales basados en censos y canonjías dependía es e-
chamen e de la e olución de la economía del eino, pa icula men e de la ag icul-
u a, y p ecisamen e, du an e el siglo XVII, es e sec o padeció una ue e decaden-
cia. Es a si uación, en e o as consecuencias, p odujo eco es en los diezmos de las
iglesias, de modo que los ing esos de los canonica os caye on y, con ellos, los de los
ibunales cuyas inanzas dependían di ec amen e de ales en as. El ibunal de Lo-
g oño ue uno de ellos98. También las en as de los censos disminuye on, al subi la
asa de in e és y no paga se pun ualmen e los in e eses. Y pa a mayo penu ia, en
un ambien e de c isis gene alizada, la Co ona in ensi icó cada ez más sus exigen-
cias de con ibuciones iscales a la Inquisición99.
A inales del siglo XVII, pa ece pe cibi se una cie a ecupe ación en las a cas
del ibunal de Log oño, exp esada en la in e sión en censos que desa olló. Sin em-
ba go, es a coyun u a du ó poco iempo, al ae la gue a de Sucesión española una
96. A pa i de la segunda mi ad del siglo XVI, los censos y las canonjías ue on las en as undamen ales de
la hacienda inquisi o ial, así como las que ca ac e iza ían su compo amien o económico en adelan e. El obje i o
p imo dial de los ibunales ue, po an o, man ene las, pues de ellas y no de los ing esos de i ados de su ac ua-
ción p ocesal se nu ió su hacienda. Ibídem, p. 984.
97. Ídem, pp. 1.007-1.010.
98. Ídem, pp. 1.039-1.040.
99. Ídem, pp. 923-937, 1.018-1.019.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
64
L
ue e ines abilidad a la economía del eino100. Es a se ía pues, la si uación inan-
cie a en la que encon amos al ibunal de Log oño a la llegada del siglo XVIII.
Según la in o mación que nos o ece la documen ación manejada, encon a-
mos como e ec i amen e la si uación del isco de es e ibunal e a muy apu ada en
las p ime as décadas del 1700. La co espondencia in e cambiada en e el ibunal y
el Consejo e Inquisido gene al se e ie e con inuamen e a al ci cuns ancia. Pe i-
ciones de ayudas, eclamos pa a que les ue an en iadas las consignaciones del i-
bunal de G anada, quejas an o po los e asos en el pago de los sala ios y ayudas
de cos a a los minis os como po las di icul ades a la ho a de e ec ua los cob os de
sus en as ijas son a gumen os más que ecuen es en ales ca as.
Sus ing esos p o enían de lo que p oduje an las canonjías, los censos y los se-
cues os, jun o a pa e de las lib anzas pagadas po los p e endien es. Sus gas os e-
nían de los pagos de sala ios y ayudas de cos a, de la alimen ación de los p esos po-
b es y de sa is ace las demás necesidades que exigía el uncionamien o co idiano
del ibunal101. Además, enían que a on a di e en es salidas de dine o en gas os
ex ao dina ios y en los causados en la adminis ación de los canonica os. El balan-
ce inal en odas las elaciones de e ec os del isco halladas pa a el einado de Feli-
pe V102 ue nega i o, si bien es cie o que cada ez lo ue en meno cuan ía anual.
En ealidad, la si uación de la hacienda del ibunal ue mejo ando a medida que nos
100. Ídem, p.1.040.
101. Po ejemplo, en 1722, ano aban como gas os o dina ios anuales del ibunal: el sala io de dos médicos
que asis ían a los enca celados y el del ci ujano-ba be o, ambién el pago al con en o de Balbuena po la celeb a-
ción de misas en el ibunal, gas os po la asis encia a la ies a de San Ped o A bués, el pago a la capilla de la Mú-
sica po la asis encia a dicha ies a y al po e o de la cong egación po es e a y deses e a . Además, incluye on el
pago po los se mones de Cua esma, pa a po es de ca as, pa a papel del sec e o, pa a in a, cañones y obleas, el
pago al ce e o po el gas o de ce a, a la bo ica pa a los pob es, al po e o de cáma a an o pa a ca bón y cisco co-
mo po la asis encia al b ase o y, po úl imo, el pago al ecep o po los po es de ca as. AHN, Inquisición, Leg.
2.224, T/C 20/8/1722.
102. En ealidad, jun o a no icias dispe sas, hemos encon ado solamen e cua o elaciones comple as en las
casi cinco décadas es udiadas: Memo ial de lo cob ado y pagado en es a Inquisición desde las cuen as del año 1701,
que ue on las úl imas, has a el 28 de diciemb e de 1703 (AHN, Inquisición, Leg. 2.221, exp. 163, T/C 28/12/1703);
Memo ial (...) de los e ec os que en cada un año iene es e eal isco de dicha Inquisición y de los sala ios y ayudas
de cos a y demás gas os que paga... (Ídem, Leg. 2.222, exp. 1, T/C 30/4/1704); In o me del p oduc o p esen e de los
canonica os, censos y demás e ec os que a su a o iene el ibunal, como de los sala ios ac uales y demás gas os
o dina ios y ex ao dina ios y demás deudas que con a sí iene dicho ibunal... (Ídem, Leg. 2.224, T/C 1/8/1722) y,
po úl imo, o o balance emi ido el 30 de agos o de 1730 (Ídem, Leg. 2.226, T/C 30/8/1730). También, hemos con-
ado con el balance de 1705, que nos o ece J. Ma ínez Millán en “C isis y decadencia de la Inquisición”, en CUA-
DERNOS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA, 7 (1983), pp. 5-19.
a inquisición en su en o no 65
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ace camos a la mi ad de la cen u ia y ue así g acias, casi exclusi amen e, a las en-
as gene adas po las canonjías que poseía en su dis i o.
El ibunal de Log oño dis u aba de canonica os en las iglesias de San o Do-
mingo de la Calzada y de Calaho a, en las colegiales de Tudela, B i iesca, San illa-
na, Log oño, Cena uzo, So ia, Valpues a, San Millán de La a, San Qui ce y Co a u-
bias, además de en Vi o ia, Nues a Seño a de Alabanza, San ande , Al a o y en la
ca ed al de Osma. La mayo ía de ellas es u ie on a endadas a sus p opios cabildos
o a pa icula es. El es o ue on adminis adas po cuen a del ibunal. En gene al,
siemp e se p e i ió a enda a adminis a , pues el a iendo asegu aba un ing eso i-
jo, independien emen e de que los años y las cosechas ue an buenos o malos, ade-
más, e i aba los gas os inhe en es a su ges ión. Lo que ocu ía es que no siemp e se
encon aba a quien es u ie a in e esado en hace lo, o que los a eglos que enían
no e an lo su icien emen e sa is ac o ios pa a sus in e eses, lo cual obligaba al i-
bunal a asumi su adminis ación103.
En los p ime os años del siglo XVIII, los a iendos de las canonjías baja on, según
es imonio del ibunal de 1705, po es a “padeciéndose mucho en las ciudades de las
iglesias donde se goza de ellos, po el hielo, la pied a y las inclemencias que es án su-
iendo...”104. En los años inmedia os, en edados en una gue a ci il como ue la de Su-
cesión, la si uación empeo a ía y el descon ol aumen a ía en ex emo, cons i uyendo
és a, sin duda, la e apa más du a de oda la cen u ia pa a la economía del ibunal.
A pa i de la década de los años 20, los alo es de los canonica os pe ene-
cien es al ibunal de Log oño inc emen a on. Mien as que en 1704 les epo aban un
o al de 244.800 ma a edís de ellón, en 1722 suponían ya 1.193.602 ma a edís, es
deci , en menos de ein e años p ác icamen e habían quin uplicado su endimien o.
En la e olución a o able de es as en as hab ía enido que e la es abilidad
ecupe ada en el eino as el in de la gue a de Sucesión y, sob e odo, el inicio de
una e apa de bonanza pa a la ag icul u a que se p olonga ía el es o de la cen u ia.
El mencionado es udio de J. Ma ínez Millán señalaba es e mismo c ecimien o pa-
a un poco más a de, en o no a los años 40105, de mane a que la mejo a que islum-
b amos en los años 20 se ue consolidando con el paso del iempo.
103. Así, po ejemplo, en 1719, an e los bajos p ecios que pagaba, i egula men e además, el cabildo de Ca-
laho a po el a iendo del canonica o inquisi o ial, se hubo de oma la de e minación de adminis a lo, conside-
ando es a medida más a o able pa a los in e eses del ibunal, a pesa de los incon enien es que pudie a ocasio-
na . AHN, Inquisición, Leg. 2.223, exp. 9, T/C 4/2/1719.
104. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 2, T/C 17/10/1705.
105. Ma ínez Millán, J.: “Es uc u a de la...”, p. 1.067.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
66
L
El aumen o de los ing esos po canonjías no ue su icien e, sin emba go, pa-
a que el dé ici del ibunal se subsanase po comple o. Al menos es o no ocu ió
has a pasada la mi ad del siglo.
Además, el hecho de que un canonica o p odujese una can idad de dine o no
signi icó siemp e que és e pasase a las a cas del ibunal, ni de inmedia o, ni a e-
ces en bas an e iempo. Los cob os de los u os y en as de las canonjías no ue on
un asun o sencillo, especialmen e en los pe íodos en los que la si uación económica
del país a a esaba momen os di íciles. En ocasiones, los cabildos de las iglesias se
excusaban de paga a los a enda a ios, o bien posponían el pago de los u os y en-
as exigidos po el ibunal, de mane a que los a asos y los con lic os en e las pa -
es es u ie on a la o den del día.
Plei os apelados al Consejo y dispu as po no habe ecibido el pago a iem-
po y habe se acumulado los a asos ue on ecuen es, sob e odo, en los p ime os
años de la cen u ia. El ibunal de Log oño los man u o con la iglesia de Vi o ia en
1702 y, de nue o, en 1727, po no concu i con odos los emolumen os, ni ca ga
a las p ebendas del ibunal con “la igualdad y jus i icación” que se le hacía a los
demás canónigos106. También, li igó con la iglesia de Al a o en 1703, an e la nega-
i a de su cabildo a con ibui al canonica o inquisi o ial con odos los ani e sa ios
y emolumen os que se dis ibuían107. Idén ico con lic o man u o con el cabildo de
la iglesia de Calaho a en 1705108 y, poco an es, con la colegial de So ia109. Po igua-
les mo i os, el ibunal le plan eó al Consejo, en 1720, la necesidad busca un nue-
o a enda a io pa a el canonica o de la iglesia de Nues a Seño a de la Alabanza,
al no paga su cabildo, desde hacía iempo, al isco del ibunal110.
Cada li igio e asaba los cob os y ahondaba las di icul ades económicas del
ibunal. En 1713, po ca a aco dada se p ohibió a los ibunales de dis i o cono-
ce y p ocede judicialmen e con a los cabildos de ca ed ales y colegiales en nego-
cios de p ebendas sup esas, sin p ecede an es o den del Consejo e Inquisido gene-
al111. Desde la di ección inquisi o ial, en gene al, se op ó po man ene la buena
106. AHN, Inquisición, Lib. 825, ol. 483 , Mad id 27/5/1702. Ídem, Leg. 2.225, Mad id 22/9/1727, Mad id
12/1/1728.
107. Ibídem, Leg. 2.221, 27/4/1703 y 10/5/1703.
108. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 2, Calaho a 9/11/1705, T/C 24/11/1705.
109. Ibídem, Leg. 2.221, T/C 19/7/1703. Ídem, Lib. 825, ol. 491, Mad id 3/9/1703. Ídem, Leg. 2.222, exp. 3, T/C
27/2/1706.
110. Ibídem, Leg. 2.224, T/C 7/9/1720.
111. Ídem, T/C 7/9/1720.
a inquisición en su en o no 67
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co espondencia con las iglesias, de modo que, casi siemp e, las dispu as e minaban
con ajus es que no di icul asen los ing esos u u os, pe o en los que el isco inqui-
si o ial salía pe diendo pa e o odos los a asos.
Un p oblema añadido al cob o de las canonjías se le plan eó al ibunal cuan-
do los bienes y e ec os de las iglesias donde dis u aba de canonica os pasaban a se
de pa ona o eal. Así ocu ió con la canonjía que le pe enecía en la iglesia colegial de
Nues a Seño a de la Alabanza. Es a dispu a se o iginó en 1744, cuando un agen e
iscal de la Real Cáma a de Cas illa, que había omado en nomb e del ey la pose-
sión de la abadía de la colegial, se negó a con ibui al ibunal con los u os que le
co espondían po el canonica o de su p opiedad. An e la al a de en endimien o de
las pa es, se hubo de lle a la cues ión a la Real Cáma a. Al inal, la esolución ue
a a o del ibunal inquisi o ial, aunque pa a 1747 oda ía no habían cob ado ni
los a asos que solici a on es años an es, ni lo p oducido desde en onces112.
Resumiendo, una ez supe adas las dos p ime as décadas del siglo, en las que
coincidió la coyun u a de la gue a de Sucesión con una se ie de malas cosechas, las
canonjías se ue on e alo izando. Aunque los p oblemas que aía su cob o amo -
igua an momen áneamen e los e ec os posi i os sob e el isco del ibunal, ue su
e olución a o able la que pe mi ió, casi de mane a exclusi a, la paula ina ecupe-
ación que expe imen a ían las a cas inquisi o iales de Log oño du an e el segundo
e cio del siglo, augu ando, además, la e apa de bonanza económica de la que dis-
u a ía en los años siguien es.
Los demás ing esos del ibunal u ie on un compo amien o bas an e di e-
en e. Tal y como ya señalaba J. Ma ínez Millán, la documen ación e leja una in-
e sión del ibunal de Log oño en censos, du an e los años inales del siglo XVII y
p ime os del XVIII. Sin emba go, es o no lo hizo con dine o exceden e de sus a cas,
sino que los nue os censos ue on con aídos con el e ec i o ob enido de la eden-
ción de o os113.
112. Ibídem, Leg. 2.230, T/C 12/9/1744, Mad id 7/10/1744, T/C 12/9/1747.
113. Así, po ejemplo, en e 1698 y 1700, el San o O icio de Log oño in i ió en una se ie de censos con el
e ec i o ob enido de la conclusión de o os (Ibídem, Lib. 825, ol. 427, Mad id 8/8/1698, ol. 468 -469 , Mad id
6/10/1700. Ídem, Leg. 2.221, T/C 11/9/1700):
– un censo dado con a Fe nando Ibáñez de Med ano, ecino de Elciego, po 904 ducados, asegu ando la e-
dención de 500 ducados a D. Agus ín de Na a, ecino de San o Domingo, con el de echo de sub ogación p ocedi-
do de la misma can idad que edimió D. Juan de Gace a, ecino de Log oño,
– con 1.000 ducados edimidos po un ecino de Au ol, se in ie e en es censos dados:
1) de 400 ducados al concejo y ecinos de Abalos, con edención y sub ogación de la misma can idad a D.
Diego de Ocio,
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
68
L
En las cuen as que en ió el ibunal e e en es al es ado de su hacienda desde
1701 a 1703, daban no icia de ene ein inue e censos; un año después, e e ían cua-
en a y ocho. Po an o, en p incipio, pa ece que en apenas cua o meses in i ie on
en diecinue e nue os censos (no queda cla o si en la p ime a lis a, al da cuen a de “lo
cob ado” de sus censos, señala on odos los que enían o sólo aquellos que habían si-
do pagados). De cualquie modo, hubie an sido in e idos po en onces, o los u ie a
ya en 1703, la cues ión es que al isco del ibunal no le supusie on mucho ali io lo
que p oduje an. P ueba de ello es que cuando en 1705, ecién llegado el nue o Inqui-
sido gene al Vidal Ma ín, se le p egun ó al ibunal po el dine o que había en sus a -
cas p oceden e de capi ales de censos edimidos, desde Log oño se con es ó que no
había ni un solo ma a edí114.
La in e sión de la edención de un censo en o o e a una polí ica explíci a-
men e di igida po la di ección inquisi o ial. En el momen o en el que el Consejo e a
conocedo de una edención, le indicaba al ibunal su obligación de in e i de nue-
o lo conseguido, o bien le o denaba emi i lo al ecep o gene al. De es e modo, el
dine o ob enido pa aba muy poco iempo en las a cas del ibunal y el endimien o
inmedia o que sacaban de él e a p ác icamen e nulo.
Desde Log oño encon amos, a menudo, pe iciones pa a u iliza el dine o de
un censo edimido en el ali io de sus necesidades, unas eces, exponiendo su apu a-
da si uación, y o as, con la excusa de no encon a un luga segu o donde impone -
lo. Pa ece que a a ez log a on el obje i o de queda se es e dine o pa a sí, consi-
guiendo, como mucho, emplea lo momen áneamen e con el comp omiso de
es i ui lo en un plazo de iempo de e minado.
Así, po ejemplo, a p incipios de 1714, solici a on ale se un censo que acaba
de edimi se po alo de 500 ducados, al necesi a lo el ibunal, en e o as cosas,
pa a las hon as úneb es de la eina Ma ía Luisa. El Consejo denegó sus eque i-
mien os115. Unos meses después, sin emba go, les concedió la posibilidad de u iliza
1.000 ducados, que habían ob enido de ése y o o censo edimido, pa a man ene el
amplio gas o que le ocasionaba la g an can idad de eos que enía en sus cá celes
–eso sí, con la obligación de de ol e lo an p on o como le ue a posible116–. Insis-
2) de 400 ducados con a José Al ia, ecino de Abalos,
3) de 200 ducados con a José Fe nández, ecino de Abalos, con la edención y sub ogación de 100 ducados
que edimie on a D. Diego de O ozco.
114. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 2, Mad id 10/10/1705, Mad id 20/10/1705; exp. 3, T/C 24/10/1705.
115. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 4, T/C 6/3/1714.
116. Ídem, T/C 7/7/1714.
a inquisición en su en o no 69
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ie on los de Log oño en 1715, as cob a 8.031 eales y 22 ma a edís de la eden-
ción de un censo de a as, solici ando es e dine o pa a la áb ica del ibunal. Des-
de el Consejo se o denó que se le en iase de inmedia o117. P ecisamen e en es os
años, la hacienda del Consejo es aba i iendo momen os di íciles, de modo que no
desap o echaban cualquie inyección de dine o que pudie an log a 118.
Desde 1712, el ibunal había sido au o izado a u iliza el de echo de la á-
b ica de Se illa en el pago de los censos con aídos con a sí pa a el man enimien-
o de su p opia áb ica119. Tal concesión ue insu icien e pa a sos ene los gas os
o iginados po el ibunal, de mane a que, en 1717, se ie on obligados a con ae
un censo de 2.000 ducados de ellón en su con a, pa a a on a los gas os que oca-
sionados con la e o ma de sus casas120.
Los ing esos que los censos le epo aban al ibunal disminuye on con el pa-
so del iempo. También se enó su in e sión en ellos, con lo que su impo ancia pa-
a el e a io inquisi o ial ue cada ez meno . En 1722, con aba con ein a y cua o,
ca o ce menos que a p incipios de siglo; en 1730 enía ya sólo ein iséis.
Pa alelamen e, el impo e global de los ing esos ob enidos po es e concep o
se edujo conside ablemen e. De los 484.155 ma a edís que p oducían en 1704 pa-
sa on a 121.403 ma a edís en 1722. En odo es o hemos de ene en cuen a que des-
de 1705 había bajado su in e és en un 3%, lo que le supuso al isco del ibunal, ya
po en onces, unos 5.000 eales menos de ing esos al año121.
Además, el pago de los in e eses po pa e de aquellos sob e los que es aban
impues os ales censos no ue ni pun ual, ni ácil de ealiza . Así, po ejemplo, en la
jun a de hacienda celeb ada en sep iemb e de 1712, el ibunal de Log oño dejaba
cons ancia de que los édi os que le debían los luga es de Ines illas y Aguila no se
podían cob a po lo apu ados que es aban los deudo es. Además, decían que, debido
a que en ese año no habían ecogido nada, se ía inú il en ia al ecep o a cob a -
los122. Años después, en 1722, ya cali icaban a los censos que enían en es as dos i-
llas, unos doce que supond ían unos 773 ducados, como incob ables, an o po la su-
ma pob eza de los deudo es como po los eno mes a asos que enían con aídos123.
117. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 5, T/C 22/10/1715, 23/11/1715.
118. Ma ínez Millán, J.: “Es uc u as de la...”, pp. 937-944.
119. AHN, Inquisición, Leg. 2.225, T/C 22/1/1729.
120. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 8, T/C 20/12/1717.
121. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 2, T/C 26/6/1705; 17/10/1705. Ídem, Lib. 825, ol. 499 , Mad id 6/7/1705.
122. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 2, T/C 3/9/1712, 30/8/1712.
123. Ibídem, Inquisición, Leg. 2.224, T/C 1/8/1722.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
70
L
Dos de los censos que más p oblemas die on al ibunal ue on los que enía
desde inales del XVI con a la Condesa de Oso no y sus suceso es (uno de 2.784.000
ma a edís de capi al y o o de 2.465.000). Sus édi os se cob aban en las alcabalas
y e cias de las illas de San Vicen e y Abalos has a que en 1706 ue on emba ga-
das es as en as po o den eal. A pa i de ese momen o, no se cob ó apenas nada
de ellos. Aunque desde el ibunal se hicie on di e en es ges iones en los años si-
guien es pa a in en a ecibi lo que se les debía, la mayo ía ue on in uc uosas. Al
inal, en 1726, la ecep o ía del San o O icio de Log oño hizo pública subas a del se-
ño ío y asallaje de la illa de Abalos, log ando en ella 53.500 eales de ellón que,
inmedia amen e, se epa ie on en e los minis os, inquisido es y o iciales, pa a sal-
da pa e de los a asos en sus sala ios y ayudas de cos a. Hubo apelación po pa e
del Conde de Cas elno o, quien se p esen ó como poseedo de esa illa, y el Conse-
jo o denó suspende el ema e e ec uado. Sin emba go, pa a en onces el ibunal ya
no con aba con la mayo pa e del dine o ob enido y expuso como log a su de o-
lución po pa e de los minis os se ía un asun o sumamen e di icul oso124. Al inal,
odo quedó como es aba, suponiendo es e ing eso una bocanada de oxígeno an o
pa a el isco del ibunal, como pa a sus minis os.
Con odo, a medida que a anzaba el siglo XVIII, el ibunal de Log oño mos-
ó cada ez meno in e és po la in e sión en censos, al se poco en ables y di íci-
les de cob a . Según J. Ma ínez Millán, la ecuen e imposibilidad de hace e ec i-
as las en as de los censos lle ó a los ibunales inquisi o iales a emba ga los bienes
hipo ecados, p oduciéndose un aumen o de las p opiedades u banas y u ales de la
Inquisición125.
En e las no icias que hemos hallado del San o O icio de Log oño e e en es
al es ado de su isco, apenas si se mencionan p opiedades inmuebles126 y, en los po-
cos casos en los que lo hace, lo que queda pa en e es que, lejos de supone de u i-
lidad pa a el e a io inquisi o ial, e an una ca ga.
En e sus p opiedades, el ibunal enía una pa e de una casa y es pedazos
de iñas en Oyón (ob enidos as el concu so de bienes que se aplicó pa a la sa is-
acción de 550 ducados de capi al más los édi os que enía en con a un ma imo-
nio de esa localidad) y aunque habían in en ado ende es as p opiedades, no habí-
an encon ado ni quien las comp a a, ni an siquie a quien las a enda a, debido la
124. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 4, T. Co e 21/4/1713, 10/5/1714, 11/5/1714, T. Valladolid, 16/6/1714; exp. 8 T/C
4/6/1718, 19/7/1718. Ídem, Leg. 2.224, T/C 25/5/1720. Ídem, Leg. 2.225, ecibido Consejo 8/8/1726.
125. Ma ínez Millán, J.: “Es uc u a de la...”, p. 1.019.
126. AHN, Inquisición, Leg. 2.221, exp. 163, T/C 28/12/1703. Ídem, Leg. 2.221, exp. 1, T/C 30/4/1704.
a inquisición en su en o no 71
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mala calidad que enían. Po es o se hubo de enca ga de su adminis ación un mi-
nis o del ibunal, sin que se espe ase p o echo alguno de ellas127.
O a de las uen es de ing esos de un ibunal inquisi o ial ue on los secues-
os, mul as y emba gos e ec uados sob e los bienes de los eos que p ocesaban.
En Log oño, si a endemos a la e sión dada po el ibunal, és os ue on p ác-
icamen e inexis en es du an e la p ime a mi ad del siglo XVIII. Tan as eces como se
le p egun ó po es e capí ulo de su hacienda a lo la go del einado del p ime Bo bón,
an as eces como con es ó que no había nada de lo que esponde al espec o.
En 1701, el Consejo se quejaba del descuido del ibunal an o en la emisión
de las copias de los secues os e ec uados a los eos como de las no icias de no e-
ne los, al y como es aba mandado po ca as aco dadas e ins ucciones. An e ales
eque imien os, espondía el ibunal que, desde los secues os e ec uados a los en-
causados po molinosismo de Tudela en los años 88-89 del XVII, sólo habían ob eni-
do algunas alhajuelas y un poco de dine o que lle aban una muje y sus hijos acu-
sados como judaizan es128.
Poco después, en 1703, desde Log oño se indicaba que lo conseguido po bie-
nes con iscados se había consumido en alimen a a los p esos, que ya enían deudas
con aídas en es e concep o129.
En 1711, el sec e a io de secues os a isaba al Consejo de que, en e 1706 y
1710, no había habido con iscación alguna, así como de que a los eos condenados
a emba go de bienes no se les había hallado ninguno, habiendo enido que man e-
ne los a odos a cos a del isco del ibunal130.
En oda es a cues ión hemos de ene en cuen a cómo e olucionaba la ac i i-
dad p ocesal del ibunal. Desde que comenzó la lucha po la sucesión española en
e i o io peninsula has a 1711 apenas si hay no icias de p ocesos, ni de enciones.
Fue en e 1712 y 1725 cuando la ac i idad ep esi a del San o O icio Log oño más
se in ensi icó, alcanzando cuo as que no se epe i ían en el es o del pe íodo es u-
diado. Los g andes p o agonis as de es a eac i ación p ocesal del ibunal ue on los
acusados de judaiza , pe o a és os a a ez les encon a on bienes encima131. Los
127. Ibídem, Leg. 2.224, T/C 1/8/1722.
128. Ibídem, Leg. 2.221, T/C 22/10/1701. Ídem, Leg. 2.220, exp. 254, T/C 10/6/1695; exp. 282, T/C 20/9/1698.
129. Ibídem, Leg. 2.221, T/C 21/1/103.
130. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 2, T/C 22/1/1711.
131. Los judaizan es de enidos ue on gen es que in en aban sali de la Península a a és de los Pi ineos o la
cos a. Exis ían amas pe ec amen e o ganizadas pa a aspasa los bienes desde Cas illa hacia F ancia u Holanda, sin
que los ugi i os necesi asen lle a los encima, pa a así no dela a su g ado de iqueza. Hue ga C iado, P.: EN LA RAYA
DE PORTUGAL. SOLIDARIDAD Y TENSIONES EN LA COMUNIDAD JUDEOCONVERSA. Salamanca, 1993, pp. 231-233.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
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L
p ocesados como judaizan es ue on acompañados en su is e es ella o po los p o-
cesados po supe s iciosos que en su mayo ía e an gen es muy pob es y mise a-
bles132.
Po an o, el inc emen o de de enciones y p ocesos expe imen ado en esos
años pa ece que, lejos de epo a le bene icios económicos al ibunal, le ocasionó
muchos más gas os. Al menos eso es lo que e lejan sus ca as e in o mes. En 1714,
el ibunal a isaba que enía ein iséis causas pendien es, con ein a y dos pe sonas
de enidas en e niños y adul os, lo que le es aba suponiendo un g an desgas e a su
isco, pues no eniendo apenas bienes los de enidos, su alimen ación ocasionaba
unos gas os que alcanzaban la ci a de 18.000 eales po año133. Además, al no e-
ne su icien e espacio pa a acoge los ni en las cá celes, ni en el es o de las casas del
ibunal, habían enido que cons ui ba acones, lo que les había supues o 1.300 e-
ales de ellón de gas o ex a.
En 1726, encon amos una nue a pe ición del Consejo pa a que el ibunal
diese cuen a de las can idades de dine o que había en sus a cas p oceden es de sus
en as o secues os en la moneda que acababa de se e i ada de la ci culación po
o den eal. La espues a ue, o a ez, que no había nada p oceden e de secues os,
ni en esa moneda, ni en ninguna o a134.
Después del p ime cua o de siglo, los p ocesos y de enciones se es abiliza on
en o no a una ci a simila a la de p incipios de la cen u ia, es deci , una media do-
cena al año. Los secues os e ec uados ue on ambién mínimos135.
Po o o lado, las penas a con iscación de bienes dadas a algunos de los eos,
judaizan es y molinosis as undamen almen e, ampoco debie on de supone mucho
epa able al ibunal. Aunque lo cie o es que apenas si enemos no icias e e en es
a es a cues ión, sabemos que los judaizan es p ocesados en Log oño ue on mayo-
i a iamen e gen es de ue a del dis i o, que no lle aban p ác icamen e nada con-
132. Según nues os cómpu os, en e el año 1700 y 1746, la Inquisición de Log oño ac uó con a escien as
ein inue e pe sonas, aunque no odas ue on p ocesadas. De és as, se en a y sie e ue on de enidas bajo la sospe-
cha de se judaizan es y ochen a y cinco po supe s iciosos. To es A ce, M.: “Los judaizan es y el San o O icio de
Log oño en el einado de Felipe V”, en Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J. (Di s.): HISTORIA DE LA INQUISICIÓN
EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Mad id, 2000, T. III, pp. 657-693. Ídem: UN TRIBUNAL DE LA FE EN EL NORTE PENINSULAR.
REOS Y PROCESOS EN EL REINADO DE FELIPE V, (en p ensa).
133. AHN, Inquisición, Leg. 2.223, exp. 4, T/C 7/7/1714.
134. Ibídem, Leg. 2.225, T/C 2/4/1726.
135. En 1745, cuando se de u o a Manuel Rod íguez y su amilia, ecinos de Ezca ay, bajo la acusación de se
judaizan es, se les secues a on algunos bienes, “pe o pocos” (AHN, Inquisición, Leg. 2.230, T/C 19/12/1746). Lo mis-
mo ocu ió con la amilia de Diego López Fe ie a, a los que se les habían in e cep ado “dos baúles con opa de po-
co alo ” (Ídem, Leg. 2.230, T/C 19/12/1746).
a inquisición en su en o no 73
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plemen e, se les obligó a es i ui lo cob ado de más169. Algo simila ocu ió con las
in o maciones de los he manos U echo, enca gadas a los he manos Vélez de Ve ga-
a, sec e a io del sec e o y comisa io de Casala eina espec i amen e. Es a ez la
sanción ue, en p incipio, más du a, pues además de se obligados a es i ui lo co-
b ado de más, ue on suspendidos po un año de sus salidas a ealiza in o macio-
nes. En cues ión de meses, sin emba go, se les le an ó el cas igo170.
Los sec e a ios del sec e o enían encomendadas la ealización de las in o ma-
ciones de limpieza solici adas po los p e endien es a se o iciales de Inquisición y po
sali a hace las cob aban, a p incipios de siglo XVIII, 35 eales dia ios171 que, años des-
pués, pasa on a se 40. En 1731, los sec e a ios de Log oño suplicaban un aumen o
de los sala ios cob ados cuando las in o maciones se hubie an de hace en las p o-
incias de Guipúzcoa, Ála a y Seño ío de Vizcaya, alegando la mayo ca es ía de los
alimen os en esa zona, así como los muchos gas os que las salidas les ocasionaban a
sus p opias casas, mayo men e después de que hubie a subido la moneda. Sin em-
ba go, la di ección inquisi o ial, muy in e esada en acili a p e ensiones a ca gos de
dis i o, denegó al pe ición, con lo que las die as pe manecie on al cual es aban172.
A eces, las can idades cob adas po la elabo ación de in o maciones no com-
pensaban los incon enien es e incomodidades que les suponían a los sec e a ios el
abandona el ibunal y su casa, mo i o po el cual e asaban sus salidas, ocasio-
nando un g a e pe juicio a los in e esados en ellas. En o as ocasiones, la salida a ela-
bo a in o mes e a de endida como una de las pocas mane as de ecibi algún dine-
o ex a, de modo que las dispensas concedidas po el Inquisido gene al a algunos
p e endien es pa a que no salie an los sec e a ios de Log oño a hace sus p uebas y
las ejecu asen se ido es del dis i o p o oca on quejas y eclamos desde el ibunal.
Como gas o o dina io ambién se incluía el de la alimen ación a los p esos po-
b es. En el balance que die on desde Log oño en 1704, los ing esos po e ec os de
p esos usados en alimen os ascendían a 23.026 ma a edís, mien as que los gas os
e an de 81.042. Tiempo después, en 1722, los gas os e an de 102.000 ma a edís y en
1730, de 3.300 eales.
En elación con los p ocesados aún queda po conside a un desembolso más
que había de hace el ibunal: el del pago al minis o ejecu o de o u a y de azo-
es que, po no habe lo en Log oño, enía que se llamado de ue a an as eces co-
169. Ibídem, Leg. 2.220, exp. 259 b, exp. 259 c, exp. 259 d, T/C 21/1/1698.
170. Ibídem, Leg. 2.221, exp. 49 b, T/C 21/4/1700.
171. Ídem, T/C 9/3/1700, ecibida Mad id 21/4/1700.
172. Ibídem, Leg. 2.226, ecibida Consejo 30/4/1731.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
80
L
mo e a necesi ado. Es a ca encia ocasionaba un gas o que el ibunal p ocu aba e i-
a , sob e odo si se a aba de penas a azo es, solici ando la conmu ación del cas-
igo po o o que no les ocasiona a g a amen173.
En e los gas os ex ao dina ios del ibunal se incluían aquellos con aídos en ce-
leb aciones une a ias, úmulo y hon as en memo ia de los miemb os de la amilia eal.
El siglo XVIII comenzó con la mue e de Ca los II y el ibunal aca ó la o den
de e ec ua las hon as úneb es acos umb adas y el epa imien o de ju os que se ha-
bía de da , aunque ya había ad e ido que, po la al a de medios que padecían, se
e asa ía su ejecución174. En 1711, mo ía el pad e del ey y pa a las ce emonias que
se hicie on en su hono , el Consejo o denó al ibunal oma 200 ducados p es ados
del ecep o Juan de la Vid, al no pode cos ea lo su isco. Al año siguien e, mu ió la
esposa del ey y en onces el ibunal solici ó gas a en las exequias 200 ducados de
los 500 que les había epo ado un censo edimido. Es a ez, el Consejo denegó la pe-
ición y, sabedo de que la ciudad de Log oño no iba a celeb a es as conmemo a-
ciones si no daban a bi ios, suspendió las del ibunal175. Tiempo después, en 1742
allecía la eina Luisa de O leans, iuda de Luis I, y el Consejo o denó hace lo mismo
que con Ma iana de Neobu go, no lib ándose ma a edí alguno con a el ecep o po
azón de lu os, de mane a que no se lle ó a cabo ninguna ce emonia, a pa e del ne-
g o que lle a on los minis os en sus opas y es e gas o co ía a su p opia cos a176.
Jun o a odo lo e e ido has a aho a, hemos de ene en cuen a que los años
más penosos pa a la hacienda del ibunal de Log oño, los p ime os ein e del siglo
ap oximadamen e, coincidie on con la e apa en la que el es ado uinoso de las casas
del ibunal les obligó, de un lado, a acome e una ob a de es au ación que du ó años
y supuso g andes gas os (más de 20.000 eales) y, de o o, a man ene el alquile de
la casa donde se aslada on mien as se hizo la e o ma (80 ducados anuales)177. Es-
os gas os se ue on su agando, al y como hemos ido señalando, con ayendo cen-
sos en con a, usando 200 ducados edimidos de un censo del ibunal y omando de
la ecep o ía en e cinco y seis mil eales más. La si uación de apu o, una ez más, e-
pe cu ió, sob e odo, en el cob o de los sala ios de los minis os que, en de ini i a, ue-
on los más pe judicados po el con inuo débi o del isco inquisi o ial.
173. Algunos ejemplos en: Ibídem, Leg. 2.223, exp. 8, T/C 20/12/1717. Ídem, Leg. 2.224, T/C 17/7/1725. Ídem,
Leg. 2.225, T/C 13/8/1727, 22/3/1727. Ídem, Leg. 2.229, T/C 17/4/1742.
174. Ibídem, Leg. 2.221, exp. 71, T/C 15/11/1700.
175. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 4, T/C 6/3/1714.
176. Ibídem, Leg. 2.229, T/C 21/7/1742.
177. Encon amos un esumen de la si uación en Ibídem, Leg. 2.223, exp. 2, T/C 22/1/1712.
a inquisición en su en o no 81
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La Co ona u ilizó a la Inquisición como uen e de ing esos cuando lo necesi-
ó y al ci cuns ancia se dio con ela i a ecuencia en los p ime os años del XVIII.
Es as pe iciones pe judicaban an o al isco del ibunal, como a la economía p i a-
da de sus se ido es. Los años más du os ue on los que coincidie on con el desa o-
llo de la gue a de Sucesión española, pues en ellos se die on con inuos eclamos de
con ibuciones y dona i os al ey, que no excluían a los minis os inquisi o iales.
En 1702, po eal dec e o se o denó al ibunal emi i al Consejo una le a de
es doblones po cada inquisido y iscal y de un doblón po cada minis o que go-
zase sala io178. Poco después, en 1704, po eal dec e o de 10 de no iemb e, se o -
denó a odos los ibunales que pagasen du an e un año lo que impo a a el 5% de
los sala ios de odos los minis os. El Consejo debió hace ecue do de es a o den en
ab il del año siguien e, an e su incumplimien o, y el ibunal de Log oño espondió
que, al menos has a sep iemb e, no pod ía emi i al can idad po halla se en on-
ces sin e ec o alguno en el isco en espe a a del cob o de los plazos de las en as de
canonica os179. El pago del 5% se man u o has a 1706, cuando se suspendió, sin
emba go, al año siguien e ue eclamado es e pago de nue o180.
En ma zo de 1705, an e un nue o dec e o eal en el que se pedía un dona i-
o pa a la Co ona, ca gando sob e las ie as, casas y ganados de cada ecino, el i-
bunal p egun ó al Consejo si sus minis os i ula es es aban o no comp endidos en
él181. Pa ece que la espues a ue a i ma i a.
En oc ub e de ese mismo año, el Consejo u gía al ibunal a en ia lo p oducido
po el de echo de media anna a pa a su aga al ey Bo bón. El ibunal anunció, de
nue o, su al a de e ec i o182. Su enuencia con inuada podía se pa a excusa se del
pago, pe o lo cie o es que la si uación de su isco e a p eca ia.
En 1710, el ey o denó que cada ecino diese doce eales pa a la paga de
cua eles y es a o den se epi ió en 1711 y en 1712, cuando se les pidió 40 eales en
el mismo concep o183.
Ese úl imo año comenzó con una nue a pe ición del ey pa a que cada eci-
no de cada ciudad pagase un doblón pa a la manu ención de las opas y emon a
de caballe ía, en luga de lo que se pagaba has a en onces po los u ensilios, sin ex-
178. Ibídem, Leg. 2.221, T/C 18/4/1702.
179. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 2, Mad id 20/471705, T/C 1975/1705. Ídem, Lib. 825, ol. 498 , Mad id
26/5/1705.
180. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 4, Mad id 7/9/1707.
181. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 2, T/C 10/3/1705.
182. Ídem, T/C Mad id 20/10/1705, exp. 3 T/C 24/10/1705.
183. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 12, T/C 22/10/1712.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
82
L
184. En 1704, el ecep o enían asignados 92.000 ma a edís de sala io, más la ayuda de cos a. En 1722, su
sala io e a ya de 98.500 ma a edís. Es a ha sido la única a iación que de ec ada en las nóminas del ibunal en el
pe íodo es udiado.
185. Ídem, T/C 19/1/1712.
186. Ídem, T/C 23/4/1712.
a inquisición en su en o no 83
cep ua a los hidalgos, ni a los miemb os de la Inquisición, an o de dis i o como
del ibunal, en p incipio, excep uados del alojamien o y milicias185. En ab il, se exi-
gió ambién la emisión al ecep o gene al del Consejo del 10% del impo e de los
sala ios, medios y goces de los inquisido es y minis os del ibunal de Log oño. Des-
de Log oño se con es ó o a ez que, de momen o, no se podía en ia nada, po no
ene ni siquie a pa a paga las lib anzas p ecisas. No es que se negasen a cumpli la
o den, sino que solici an más iempo pa a hace lo, conc e amen e has a la llegada
del plazo de San Juan que e a cuando se cob aban las en as de los canonica os186.
En 1719, el co egido de Log oño epa ió po o den eal en e los ecinos de
la ciudad y sus haciendas la can idad de 50.000 eales pa a dona i o a la Co ona. De
es a disposición sólo se excluían a aquellos que gozasen de ue o eclesiás ico, de
TABLA 2
Sueldos y ayudas de cos a de los minis os del ibunal de Log oño,
1ª mi ad del siglo XVIII
CARGOS SUELDOS AYUDA DE COSTAS
Inquisido es y iscales 250.000 ma a edís 50.000 ma a edís
Recep o 184 92.000 ma a edís 20.000 ma a edís
Alguacil mayo 80.000 ma a edís 20.000 ma a edís
Sec e a ios sec e o 80.000 ma a edís 20.000 ma a edís
Alcaide cá celes sec e as 60.000 ma a edís 40.000 ma a edís
Sec e a io secues os 55.000 ma a edís 20.000 ma a edís
Nuncio y po e o 40.000 ma a edís 10.000 ma a edís
Con ado 20.000 ma a edís -
No a io del juzgado 10.000 ma a edís -
Alcaide de la peni encia 9.000 ma a edís -
P o eedo 9.000 ma a edís -
P ocu ado del isco 8.000 ma a edís -
Abogado del isco 8.000 ma a edís -
Deposi a io 3% del ellón y 2% de la pla a -
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187. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 9, T/C 6/6/1719.
188. Ibídem, Leg. 2.229, T/C 27/4/1743.
El cue po bu oc á ico del T ibunal de Log oño
84
modo que los minis os inquisi o iales se cues iona on su pago. Al inal, pa ece que
con ibuye on187.
Algo simila ocu ió en 1731, cuando al no ene ya la ciudad de Log oño a -
bi ios de donde paga los gas os del egimien o p o incial, al y como se había e-
nido haciendo has a en onces, se decidió epa i lo en e los ecinos, quedando
ambién comp endidos los minis os inquisi o iales exen os188.
La p ác ica de solici a dona i os y con ibuciones a los miemb os de la In-
quisición no e a nue a, pe o en las apu adas ci cuns ancias que i ía el isco del i-
bunal de Log oño en la p ime a mi ad del siglo XVIII no ue ácil log a su cumpli-
mien o, más cuando es o suponía un menoscabo pa a su hacienda y su condición de
ins i ución exen a.
O ganización inquisi o ial
en el dis i o del T ibunal
de Log oño, 1700-1746
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El dis i o que dependía del ibunal inquisi o ial que enía su sede en Lo-
g oño ocupaba una ex ensión de unos 30.000 km2de e i o io no eño pe-
ninsula . Aba caba el eino de Na a a, el obispado de Calaho a y La Cal-
zada, el Condado y Seño ío de Vizcaya, la p o incia de Guipúzcoa, oda la ie a y
ju isdicción que caía en el a zobispado de Bu gos desde los Mon es de Oca has a San
Vicen e de la Ba que a y, po úl imo, el obispado de Ta azona has a los lími es del
eino de A agón y su dis i o1.
La mayo pa e de es e e i o io se ca ac e izaba po se de di ícil o og a ía,
mal comunicado in e io y ex e io men e, con una población eminen emen e u al
dispe sa en alles y mon añas y con la debilidad como pa icula idad de ini o ia de
la mayo ía de sus núcleos de poblamien o con unciones u banas2. La he e ogenei-
dad ju ídica, polí ica y adminis a i a e a o a de las ca ac e ís icas de es e dis i o.
Sus ie as es aban inculadas a di e en es en idades ju ídicas, polí icas y iscales su-
pe io es, a eces de un modo an p o undo que, incluso después de los dec e os de
I.
El dis i o del
T ibunal de Log oño
1. AHN, Inquisición, Leg. 2.224, Log oño, 28/9/1719. Con e as, J., Dedieu, J. P.: “Es uc u as geog á icas del
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VIANA, 151-152 (1938), pp. 585-609. San a Ma ía y Ga ale a, J. L.: “O ígenes de la Inquisición mode na en Na a-
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pp. 405-410. Zinsko Ga mendia, B.: “El ibunal inquisi o ial de Log oño”, en CUADERNOS DE INVESTIGACIÓN
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2. Calonge, M. P.; Ga cía Za za, E.; Rod íguez, M. E.: LA ESPAÑA DEL ANTIGUO RÉGIMEN. A ola, M. (Ed.). Cas-
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PAÑOLA Y EL GOBIERNO DEL REINO DE NAVARRA, 1512-1808. Pamplona, 1991. Ga cía Ma ín, J. M.: LA RECONS-
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TUCIONALES, ECONÓMICOS Y SOCIALES). Vi o ia, 1989.
4. La igu a del amilia de la Inquisición mode na esul ó de la e olución del “c iado” a mado que en la In-
quisición medie al acompañaba a su seño -inquisido . Con e as, J.: “Clien elismo y pa en ela en los amilia es del
San o O icio”, en Redondo, A. (Ed.): LES PARENTÉS FICTIVES EN ESPAGNE (XVI-XVII SIÈCLES). Pa ís, 1988, pp. 51-55.
C is óbal Ma ín, A.: CONFIANZA, FIDELIDAD Y OBEDIENCIA. SERVIDORES INQUISITORIALES Y DEPENDENCIAS PER-
SONALES EN LA CIUDAD DE LOGROÑO (SIGLO XVII). Log oño, 1994, p. 47.
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INQUISICIÓN ESPAÑOLA Y MENTALIDAD INQUISITORIAL. Ba celona, 1984, pp. 123-146. C is óbal Ma ín, A.: CON-
FIANZA, FIDELIDAD Y... pp. 44-47. Ídem: “La isi a de dis i o, medio de adicación del sis ema inquisi o ial de con-
ol social: el San o O icio de Log oño (1538-1613)” en CUADERNOS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA, 13 (1987), pp.
71-78. Ídem: “La Inquisición de Log oño: una ins i ución de con ol social (1530-1614)” en INQUISICIÓN ESPAÑO-
LA. NUEVAS APROXIMACIONES. Mad id, 1987, pp. 140-142. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as del San o
Nue a Plan a impues os po Felipe V, man u ie on sus pa icula idades y ue o (co-
mo ue on los casos del eino de Na a a y el País Vasco)3.
El ma cado ca ác e on e izo del e i o io que le ocó con ola al ibunal
de Log oño ue o o de sus asgos más des acables. Al no e es aba limi ado po el
ma Can áb ico, al no es e po la on e a anco-hispana de los Pi ineos y al es e
lindaba con el eino de A agón, incluyéndose en su ju isdicción la ma ca on e iza
en e Cas illa y el eino de Na a a llamada “ aya del Eb o”.
La emp ana seden a ización de los inquisido es en las sedes de los ibunales
y la necesidad de ex ende el á ea de in luencia de la ins i ución más allá de los cen-
os u banos donde había comenzado a ac ua plan eó la inmedia a necesidad de do-
a se de pe sonas que, en el e i o io dependien e de cada ibunal de dis i o, cola-
bo asen con los inquisido es en sus a eas de igilancia y e adicación de la he ejía.
Es os colabo ado es ue on los comisa ios y los amilia es4y con ellos se cons i uyó
un g upo de pe sonal no asala iado que, a cambio de hono es y p i ilegios, hicie on
p esen e al T ibunal en muchas ciudades, illas y aldeas de la Co ona española.
Ambas igu as se con e i án en uno de los p incipales medios de con ol so-
cial con los que con ó la Inquisición, así como el b azo ejecu o de las ó denes de los
inquisido es en el dis i o5. Con ellos, hubo o o g upo de se ido es que colabo a-
ban con los inquisido es no ya en su unción p e en i a de con ol social, sino en el
con ol ideológico del dis i o (los cali icado es) y en la ac i idad p ocesal (los con-
sul o es, o dina ios y pe sonas hones as).
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
88
L
Recons uyendo su p esencia en el e i o io que dependía del ibunal de Lo-
g oño, a lo la go del einado de Felipe V, así como la composición, e olución y com-
po amien o del g upo, an o desde un pun o de is a uncional como social, al y
como señaló R. López Vela, pod emos medi el peso polí ico y social del San o O i-
cio en es e pe íodo. Si es os se ido es se in eg aban en el cue po inquisi o ial po
los bene icios que social, ju ídica y económicamen e les epo aba el ca go, an o el
núme o como la composición social del g upo depende ían in ensamen e de la ca-
pacidad de la Inquisición pa a ob ene los, conse a los y hace los espe a en e al
es o de las ins i uciones y cue pos de la Mona quía Ca ólica6. De es e modo alo-
ando los aspec os mencionados pod emos llega a un mejo en endimien o de la
posición y econocimien o de la ins i ución inquisi o ial no sólo en la sociedad, sino
ambién en el conjun o ins i ucional de la Mona quía del que o maba pa e.
MAPA 1
El dis i o del ibunal inquisi o ial de Log oño7
a inquisición en su en o no 89
O icio” en Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J. (Di s.): HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Ma-
d id, 1993, T. II, p. 172. Regue a, I.: LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EN EL PAÍS VASCO (EL TRIBUNAL DE CALAHORRA,
1530-1614). San Sebas ián, 1984, pp. 64-68.
6. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as...” pp. 163-164. Ídem: “Sociología de los cuad os inquisi o ia-
les”, en Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J. (Di s.): HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Ma-
d id, 1993, T. II, p .805.
7. Elabo ación p opia.
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ibunal siguie a ecibiendo delaciones, e ec uando de enciones, in e cep ando he-
ejes ugi i os y li e a u a “sediciosa” e idencia como el pe sonal de dis i o ac uó.
Lo que es más, muy a menudo lo hizo con la colabo ación de las o as ju isdicciones
con las que compa ía suelo, demos ándose así como, po encima de con lic os de
in e eses y i alidades pe sonales y co po a i as, la pe secución de la he ejía e a un
asun o i al que conce nía a oda la sociedad hispana. En es e sen ido, los ep e-
sen an es del San o O icio enca naban la capacidad ep eso a y e adicado a de un
pelig o que amenazaba a odos. Ellos e an los igilan es de la pu eza de la e, de la
paz y es abilidad del eino, con lo que el pode que es a si uación les apo aba en su
en o no e a eno me.
Los ca gos de dis i o no ecibían sala ios po sus se icios, si bien po la ela-
bo ación de in o maciones de limpieza cob aban unas die as y po la isi a de na íos
unos de echos, en dine o o me cancía.
En ealidad, los de echos cob ados po la isi a a na íos no es aban unda-
men ados en disposiciones legales, sino que e an una a ibución a ogada y basada
en la cos umb e. Po ello, en di e sas ocasiones se p ohibió al cob o an e los con-
lic os y en en amien os que su uso y abuso p o ocaba, si bien, con la misma e-
cuencia que se p odujo la p ohibición, se dio el le an amien o del e o.
Ya a p incipios del siglo XVII, se anuló a ias eces la pe cepción de de echos
po las isi as pe o, aun así, la p ác ica se man u o28. Un siglo después, en 1742, po
eal dec e o se suspendió de nue o su cob o, si bien es a ez, la medida a ec aba no
sólo a los minis os de San o O icio, sino a odos los que pa icipaban en la isi a, es
deci al juez de Con abando y de Sanidad29. Sin emba go, és a como odas las an-
e io es ue una suspensión momen ánea, de mane a que, en b e e, los cob os ol-
ie on a e ec ua se30.
Cie amen e, los abusos come idos en las isi as ue on ecuen es y, en no
pocas ocasiones, die on luga a du os en en amien os an o con las Casas de Con-
a ación y Come cio como con los p opios na ie os y na egan es que eían en o -
pecidas sus ac i idades y negocios con es a p ác ica31. Sin emba go, desde la di ec-
28. El Consejo lo p ohibió en 1606 y el ey en 1726. Be hencou , F.: LA INQUISICIÓN EN LA ÉPOCA..., p. 261.
C is óbal Ma ín, A.: “La Inquisición de Log oño...”, p. 139. Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE..., pp. 109, 154-155.
29. AHN, Inquisición, Leg. 2.229, T/C 11/8/1742 y 17/8/1742.
30. Meses después de la úl ima p ohibición ealizada, encon amos la o den del Consejo de la Sup ema de se-
gui exigiendo los de echos, aunque p ocu ando que ue an mode ados y ajus ándose al a ancel dado po eal de-
c e o. Ibídem, Leg. 2.230, T/C 11/10/1749.
31. En 1695, el juez y cónsules de la Casa de Con a ación de Bilbao apela on al Consejo en el plei o ci il se-
guido con a el comisa io y no a io de la illa de Po ugale e, po la con a ención de la ejecu o ia li igada po la
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
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ción inquisi o ial y la Co ona se ole ó el cob o de de echos de isi a a lo la go del
iempo, po ene el con encimien o de que la igilancia y modo de inspección de
los ba cos se ían más e icaces, es ando incen i ado con un cie o pecunio a cambio.
El es imonio dado en 1712, po el comisa io en ausencias y en e medades de
San oña, Ped o Delgado, da cuen a del acie o de ales ap eciaciones, cuando, al so-
lici a el ca go en i ula idad, decía que su deseo de e se hon ado con el í ulo de
comisa io no enía “po el in e és que había en la isi a, pues e a co ísimo”32. El
me o hecho de que mencionase es a cues ión en su p e ensión es e lejo de cómo el
cob o de los de echos de isi as e a un incen i o comúnmen e enido en cuen a a
la ho a de log a las comisa ías en los pue os del dis i o.
Con odo, no ue, ni mucho menos, el dine o p opo cionado po el ca go in-
quisi o ial lo que hacía a la comisa ía más ape ecible. El comisa io unía a su posición
des acada en la sociedad local, como eclesiás ico que e a, una eno me capacidad de
gene a y maneja pode , coe ción y iolencia a a és de su pues o inquisi o ial. El
conocimien o de los más ín imos e ín imos de alles de los indi iduos de su en o no, el
peso de sus opiniones en las p e ensiones, denuncias y es i icaciones, el hecho de e-
ne en sus manos la hon a y ama de sus con ecinos y elig eses, así como de con a
con pode osas a mas con las que p esiona a su a o , le colocaban en una si uación
muy a o able pa a eje ce su ascendencia sob e esa sociedad en la que ep esen a-
ban a la Inquisición33.
Po su lado, pa a el amilia , aun con el menoscabo que su ie on en algunos de
sus p i ilegios a lo la go de los siglos XVII y XVIII, lo más in e esan e del ca go e a con-
a con una dis inción que suponía la demos ación pública de un p es igio y s a us
econocido, de encon a se in eg ado en el es amen o del hono , p o egido y di e en-
ciado del es o po una ju isdicción an especial y pode osa como la inquisi o ial.
isi a de na íos que en aban a dicho pue o, con obje o de que no ue an isi ados. AHN, Inquisición, Lib. 12, ol.
97. En 1705, a aíz de una isi a e ec uada en el pue o de Cas o U diales a una na e ancesa ca gada con azúca
y bacalao, sus a mado es eclama on que no debía habe sido e ec uada, ni cob ados los de echos po di igi se a
Bilbao. El hecho de que el ba co hubie a en ado a pue o sin in ención de desemba ca su ca ga, imposibili aba a
su comisa io pa a el cob o de de echos de isi a. Po odo ello, és e ue obligado po el Consejo a es i ui lo que
había ob enido de una isi a que sólo al comisa io de Bilbao le co espondía hace . Ibídem, Leg. 2.222, exp. 1, Cas-
o U diales 15/10/1705, ecibida Consejo 29/10/1705, Cas o U diales 2/1/1706, T/C 6/2/1706, exp. 3, C/T Mad id
15/3/1706. Ídem; Lib. 825, ol. 504 , Mad id 30/10/1705.
32. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 2, San oña 22/3/1712.
33. Man ecón Mo ellán, T. A.: CONFLICTIVIDAD Y DISCIPLINAMIENTO SOCIAL EN LA CANTABRIA RURAL DEL
ANTIGUO RÉGIMEN. San ande , 1997, pp. 222-231, 260-271.
a inquisición en su en o no 97
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Además de la di e encia que ma caban las dis in as unciones asignadas a ca-
da ca go, el modo de enencia de los mismos e leja ía una si uación y obli-
gaciones dis in as del se ido an o en e al pues o que ocupaba como en-
e a la ins i ución inquisi o ial a la que se ía y a la sociedad en la que la ep esen aba.
La i ula idad e a el modo más común de enencia y ocupación de los ca gos de
dis i o, si bien és a no ue la única o ma de ocupa y desempeña algunos de ellos.
Hubo poblaciones que con a on, jun o con comisa ios, no a ios y alguaciles
i ula es, con o os se ido es denominados en ausencias, en e medades y u u a. La
di e encia en e unos y o os e a que los que ocupaban el ca go en ausencias sólo
es aban obligados a ac ua cuando al asen los i ula es. En el modo en que se e ec-
uaba su designación, nomb amien o y ju amen o del ca go, así como en el dis u-
e del ue o, de los p i ilegios y exenciones inhe en es a ales ca gos, pa ece que no
hubie a di e encia con espec o a los i ula es. Po an o, en p incipio, su ínculo con
la ins i ución inquisi o ial se ía el mismo que el de un i ula , si bien, socialmen e,
un ca go y o o end ían un econocimien o dis in o y su posibilidad de in luencia
y cuo a de pode a maneja ambién a ia ía.
En el dis i o de Log oño siemp e se die on los casos de ausencias en aquellas
poblaciones que e an pue os p incipales de ma (Bilbao, San Sebas ián, Cas o U -
diales, La edo, San ande o San oña). También, en localidades on e izas como I ún.
En odas ellas, jun o al comisa io, no a io y alguacil había o os an os ca gos p o-
is os pa a supli las al as de los i ula es34.
34. A lo la go de los años es udiados, en Bilbao, San Sebas ián y San oña hubo siemp e un comisa io, un no a-
io y un alguacil en ausencias y en e medades. En I ún y La edo, con a on con sus i u os el comisa io y el no a io, mien-
as que en Cas o U diales sólo lo hubo del no a io y en San ande del alguacil. Véanse ambos casos en Apéndice II.
III.
Modos de enencia de
los ca gos del dis i o
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El mo i o de la exis encia de ales pues os lo exponía con cla idad el p opio
ibunal, e i iéndose al caso del comisa io en ausencias de San Sebas ián: “de mu-
chos años a es a pa e los seño es Inquisido es Gene ales siemp e han p o is o en
dicha ciudad de San Sebas ián comisa io en ausencias y en e medades del p opie-
a io, con el mo i o de se pue o de ma y de mucho come cio y p eciso el que ha-
ya alguno le sus i uya al p opie a io en las ausencias y en e medades pa a que no
cese el expedien e en los negocios...”35.
Un p e endien e a la comisa ía en ausencias de Bilbao a gumen aba lo mismo
como jus i icación a la necesidad de ene a alguien que eemplazase al i ula , po
aquel en onces a ec ado de con inuos achaques “que pueden e a da los expedien-
es que ocu ie en de su incumbencia, sin habe quien le sus i uya del mismo ca-
ác e , an o más necesa io cuan a la nume osidad del pueblo, si uación de es a i-
lla e inciden es ine i ables po el come cio, piden igilancia, obus ez y agilidad”36.
Así pues, en aquellos encla es donde el olumen de abajo e a de cie a en-
idad po se on e a, pue o de ma o pun o con luencia de muchas gen es y me -
cancías se eque ía de la asis encia de sus i u os pa a que la ausencia o el absen is-
mo de los i ula es no pa alizase la ac i idad inquisi o ial en ellas.
Es os ca gos en ausencias además pe mi ían amplia la o e a inquisi o ial
p ecisamen e en esas poblaciones en las que, a pesa de los iempos di íciles que i-
ía la o ganización de dis i o en cues ión de sus e ec i os, dichos pues os e an aún
codiciados po cie os sec o es de su sociedad. Tan o e a así que en San oña, po
ejemplo, se llegó a p e ende la concesión del pues o de comisa io en ausencias de
quien enía ya las ausencias. En es e caso, ni el ibunal, ni la di ección inquisi o ial
ie on con enien e al nomb amien o37.
Cuando, a p incipios del siglo XVII, se eguló la o mación y dis ibución del
cue po de comisa ios en el e i o io, en e o as cues iones se dispuso que se po-
d ían nomb a dos comisa ios i ula es en una misma ci cunsc ipción siemp e que
és a ue a demasiado g ande, con la condición de que ambos es u ie an, como mí-
nimo, a cua o leguas de dis ancia en e sí38. En el XVIII, es os casos ue on ya ex-
35. AHN, Inquisición, Leg. 2.222, exp. 2, T/I.G. 28/11/1705. Igual jus i icación daba el ibunal a la p o isión
del ca go de alguacil en ausencias, alegando la necesidad de al ca go po se pue o de ma y asis i muchas na-
ciones ex añas a esa ciudad y su pue o. Ídem, Leg. 2.221, ecibida Mad id 30/11/1699.
36. AHN, Inquisición, Leg. 2.225, doc. s/ . Igualmen e, indicaba el ibunal la necesidad de nomb a un no a io
en ausencias en la illa de La edo “po se pue o con algunas emba caciones...”. Ídem, Leg. 2.221, T/I.G. 28/5/1700.
37. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 3, 10/6/1717.
38. Ibídem, Lib. 1.234, ol. 380 , 23/10/1604.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
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L
cepcionales en el dis i o de Log oño, pe o en luga es como el alle de Buelna, Cas-
il uiz, Log oño, Pamplona o San Ped o Man ique encon amos a más de un comi-
sa io i ula si iendo simul áneamen e39.
En o as ocasiones el nomb amien o del segundo comisa io se hizo bajo la de-
nominación de comisa io en ausencias y en e medades del i ula . Es o ocu ió en
lo que e a el Mayo domado de La Vega y en los alles de Anie as e Iguña, odos en
Can ab ia. Ninguno de es os luga es enía pue o de ma , ni ampoco e an pun os
especialmen e con lic i os del dis i o. En el p ime caso, se jus i icó el nomb a-
mien o en la incapaci ación ísica del i ula pa a a ende el ex enso e i o io que
es aba únicamen e a su ca go. Se daba la ci cuns ancia de que el comisa io i ula
e a ío de su nue o sus i u o, con lo que el pues o en ausencias sa is acía las nece-
sidades del e i o io y asegu aba a la amilia en cues ión su pe manencia en la es-
uc u a inquisi o ial de dis i o40. El mo i o aducido pa a el segundo nomb amien-
o en ausencias mencionado, ue la necesidad de más minis os en unas á eas
dila adas y con nume osos ecinos, al y como e an las que enía el comisa io i u-
la bajo su u ela41.
No podemos esponde po qué en es os casos el ipo de nomb amien o ue en
ausencias mien as que en los demás el segundo comisa io ue nomb ado como i u-
la . Lo que es más, ampoco sabemos po qué en o os casos, bajo ci cuns ancias simi-
la es a las expues as, el nomb amien o de un segundo ca go en una misma ci cuns-
c ipción no se hizo ni en ausencias, ni como segundo i ula , sino como ex ao dina io.
Y es que hubo cie as poblaciones del dis i o en las que se p o eye on pues os
ex ao dina ios con la misma jus i icación dada en los nomb amien os en ausencias.
Así se hizo, po ejemplo, en el concejo de Mie a en Can ab ia, en el año 1699, cuan-
do se nomb ó a un no a io o comisa io ex ao dina io (la documen ación no lo acla-
a), con la jus i icación de que la me indad de T asmie a, a la que pe enecía ese
concejo, e a un á ea con nume osos luga es muy poblados y mon añosos, de di ícil
con ol pa a la escasa ep esen ación inquisi o ial con la que con aban42. También
lo hubo en Reocín desde 169543, sin que es a ez sepamos en qué mo i os se basó
es e nomb amien o. Po su lado, en Bilbao, hubo un comisa io supe nume a io y dos
no a ios ex ao dina ios, en e 1700 y 1746, si bien en es e caso los ca gos e an e -
39. Véase Apéndice II.
40. AHN, Inquisición, Leg. 2.224, ecibido en Consejo 17/11/1720, T/I.G. 20/12/1720.
41. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 2, Ca es 13/12/1711 y ecibida en Consejo, 6/11/1711.
42. Ibídem, Leg. 2.220, exp. 305 a, 305 b, T/C 8/7/1699, ecibida en Mad id, 26/6/1699.
43. Ibídem, Lib. 825, ol. 385, Mad id 14/8/1695.
a inquisición en su en o no 101
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dade amen e pues os ex as, pues cada uno de ellos ya con aba con un i ula y un
sus i u o espec i amen e. Al menos aquí, los ca gos ex ao dina ios supusie on pa-
a la Inquisición la solución a la demanda de ca gos inquisi o iales que había en esa
población y a las ue es p esiones co po a i as locales que, en alguno de es os ca-
sos, se eje cie on pa a log a los.
Po an o, sin espues as cla as a la in e ogan e plan eada, lo que pa ece e i-
den e es que la Inquisición p ocu ó acoge a an os p e endien es a un ca go de dis-
i o como podía. Siemp e que cumpliesen los equisi os mínimos exigidos pa a lo-
g a la g acia, el San o O icio in en aba busca el modo de in eg a a aquellos a los
que le esul aba in e esan e sa is ace su demanda. De ahí, la a iedad de modali-
dades en la denominación de los ca gos ocupados. De ellos la ins i ución no espe a-
ba an o ope a i idad, como ep esen ación y p esencia, mien as que los p e en-
dien es buscaban la dis inción que o o gaba un i ulo inquisi o ial. En el caso de los
ca gos ex ao dina ios, el único bene icio inmedia o que se les econocía e a el pe-
so social que adqui ían po su pe enencia al San o O icio, pues no es aban acogi-
dos en el ue o, ni en las demás p e oga i as iscales de las que dis u aban los ca -
gos en i ula idad y pa ece se que ambién los de ausencias. O o asun o ue el que
no a asen de a ogá selos.
Gene almen e, aquellos que en su día se inco po aban a la o ganización de
dis i o ocupando pues os en ausencias pasaban luego a se i ula es de los mismos.
El ibunal enía asumida es a dinámica como el medio más comúnmen e seguido
pa a log a la i ula idad, de modo que cuando había ca go en ausencias “y al a el
p opie a io, egula men e el que las iene cuando quie e en a en la p opiedad
acude a pedi la en el ibunal y se le concede en lo más egula , aunque haya más
p e endien es, sino que haya algún epa o pa a que no deba dá selo...”44. Y e ec i-
amen e, sólo cuando hubo algún impedimen o de peso, es a dinámica se ompió.
Los mo i os de la excepción ue on de di e sa índole. Bien po que a ojos del
ibunal quien ocupaba el ca go sus i u o no cumplía con las expec a i as p e is as
sob e el modo de ida a segui y compo amien o a mos a po un minis o inqui-
si o ial; bien po se echazado o es a en en ado con los cí culos de pode del lu-
ga donde eje ce ía la p opiedad y el ibunal conside ase necesa io accede a las
p esiones de los úl imos; bien po in e eni en la elección el pa ocinio de alguno
de los que dependía la designación a a o de o o candida o; o ambién po una
desa o unada combinación de algunas de las ci cuns ancias an e io es, lo cie o es
44. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 3 T/I.G. 27/3/1706.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
102
L
que hubo eces en las que el que se ocupaba de las ausencias no log aba accede a
la p opiedad del ca go una ez que se p oducía la acan e.
Así, en San oña, en 1705 no se p o eyó el ca go de comisa io en Ped o Delga-
do que enía las ausencias desde 1693, po que según a gumen aba el ibunal, “aun-
que es lo egula despacha í ulo en p opiedad a los que los ienen en ausencias y
en e medades, lo suspendimos po habe ecibido (...) dos ca as de la dicha illa (...)
con a el dicho Ldo. Delgado...”45. Tales es imonios en con a p o enían del ayun a-
mien o de San oña46, más en conc e o de algunas de las amilias p incipales de la i-
lla p esen es en él que enían in e eses o ísimos en la es uc u a inquisi o ial de dis-
i o del luga y muy es echas elaciones con el ibunal de Log oño. Es os e an los del
Hoyo y los San elices, linajes in eg ados desde el siglo XVI en los ca gos inquisi o ia-
les de la illa cán ab a y con elaciones de pa en esco an o con miemb os del ibu-
nal de Log oño, conc e amen e el inquisido Juan An onio de San elices, como con
o os pe sonajes si uados en ni eles supe io es de la es uc u a bu oc á ica del San o
O icio. La lucha del Ldo. Delgado, que no e a desecho de i udes, po log a lo que pa-
a él e a un de echo usu pado ue una misión imposible, po que la in luencia y capa-
cidad de p esión de sus oponen es le supe aba con c eces. En es os momen os no lo-
g ó la plaza, que ue pa a uno de los del Hoyo, pe o conse ó las ausencias, a pesa de
los in o mes des a o ables sob e su modo de ida y compo amien o. El pos e io dis-
cu so de los acon ecimien os demos a á cla amen e como no ue on los malos in o -
mes, sino las p esiones y dependencias clien ela es las que puja on más ue e a la ho-
a de concede la i ula idad de ese ca go inquisi o ial. Así, después de mo i el nue o
i ula y as no pode eje ce el ca go o o miemb o de la misma amilia del Hoyo
nomb ado pa a él, el “inadecuado” Ldo. Delgado log ó hace se con la i ula idad47.
En San Sebas ián ocu ió algo simila , aunque con peo desenlace pa a José
de Eche a ía que ue comisa io en ausencias desde 1705 a 1718 y, una ez que mu-
ió el i ula , no log ó más que con inua con el mismo ca go. Los nume osos in o -
mes y p esiones que ecibió el ibunal en con a de su inco po ación a la i ula i-
dad del ca go, an o po pa e de miemb os des acados de la es uc u a de dis i o
como de las ins i uciones secula es y eclesiás icas más des acadas de la capi al gui-
puzcoana, ue on de nue o el mo i o de la up u a de la cos umb e es ablecida48.
45. Ídem, exp. 2, T/C 9/6/1705.
46. Ídem, San oña 26/2/1705, San oña 8/3/1705, San oña 14/3/1705, ecibido Mad id 28/3/1705 y 20/6/1705.
Ibídem Lib. 825, ol. 498 , Mad id 28/3/1705.
47. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 2, T/C 31/3/1712.
48. Ídem, exp. 8.
a inquisición en su en o no 103
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Así pues, cuando un se ido inquisi o ial no cumplía las expec a i as de la
ins i ución espec o a su compo amien o y sus elaciones con los g upos y cue pos
de pode del luga donde eje cía el ca go, no malmen e, no se le apa aba de su se-
no, pe o ampoco se le p omocionaba.
Los acon ecimien os expues os son una cla a mues a de la coa ada inde-
pendencia de los nomb amien os de los se ido es inquisi o iales en los dis i os. La
pa imonialización de los ca gos, las dependencias y el clien elismo de odos y cada
uno de los implicados en su elección obs aculizaban el cumplimien o de la no ma-
i a y el uncionamien o acionalizado de los mecanismos de eclu amien o y o -
mación de la es uc u a de pe sonal.
Jun o a los pues os ocupados en i ula idad y en ausencias, ambién hubo ca -
gos que se os en aban en p opiedad, es deci , que le pe enecían a su i ula po ha-
be lo comp ado. Como ocu ie a con algunos de los pues os de o iciales, ue en los
años 30 y 40 del siglo XVII cuando se p odujo una masi a en a de amilia u as y a-
as de alguacil en el dis i o49.
El ca go de alguacil se c eó pa a se endido en esos momen os en que los
que las necesidades inancie as de la Co ona obliga on a busca uen es de ing e-
so ex as. El alguacil mayo e a un amilia que, po habe comp ado una a a, dis-
u aba de su p opiedad du an e es idas y de la p eeminencia de po a la, p e-
cediendo al es o de los amilia es de su luga , en los ac os públicos a los que
concu ie a50.
En la e apa es udiada, no se p odujo ya la en a de pues os inquisi o iales, pe-
o en el dis i o de Log oño encon amos oda ía a algunos de los descendien es y
he ede os de aquellos que a mediados del XVII e ec ua on ales comp as dis u an-
do o eclamando la p opiedad de los ca gos de alguaciles mayo es en las úl imas i-
das adqui idas. Así, en La edo el ca go de alguacil mayo pe enecía a la amilia Vé-
lez desde 1635, cuando ue comp ado po 300 ducados y po es idas. En 1728,
as mo i An onio Vélez Cachupín, nie o del comp ado , oda ía le es aba a es a
amilia la úl ima de las idas adqui idas y, aun sin in e és po ocupa la de pa e del
nue o he ede o, el ibunal se io obligado a espe a el con a o y a deja la sin p o-
ee , echazando a o os que la p e endían51.
49. Ibídem, Leg. 2.221, exp. 136, Log oño 13/11/1703, copia de las ca as aco dadas en iadas en 20/11/1641
y 9/1/1643, e e en es a las en as de amilia u as y a as. López Vela, R.: “Sociología de los...”, pp. 820-825.
50. Ídem: “Es uc u as adminis a i as...”, p. 181.
51. AHN, Inquisición, Leg. 2.225, T/I.G. 29/3/1729.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
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También, en Rincón de Oli edo, la a a había sido comp ada y, a la al u a de
1724, el bisnie o del comp ado eclamaba al ibunal de Log oño que se le despa-
chase el í ulo del ca go que legí imamen e le pe enecía52.
Sólo una ez consumidas las idas endidas, la Inquisición ecupe ó el con ol
de ese ca go y lo u ilizó pa a sa is ace la demanda que exis ía de él en e cie os
sec o es de las sociedades locales, undamen almen e, como e emos, de icos co-
me cian es y hacendados53.
Po úl imo, debemos señala que ambién en e los se ido es de dis i o se
dio a eces el enómeno de la acumulación de ca gos. Con es o no nos e e imos a
los amilia es que e an alguaciles o no a ios (po que la amilia u a e a, en eo ía, un
equisi o p e io pa a ocupa ambos ca gos, aunque no siemp e se cumpliese54), nos
e e imos a la capacidad que u o la Inquisición de supli la al a de pe sonal en
pues os que no se p o eían o que no le in e esaba p o ee con los miemb os de su
es uc u a de pe sonal. Es a ci cuns ancia, además, se ía pa a sa is ace expec a i-
as en e la p opia o ganización de dis i o. Cuan os más ca gos se ocupasen, ma-
yo capacidad de in luencia, más pode y mayo peso especí ico se end ía no sólo
en su es uc u a de pe sonal, sino ambién en el seno de la comunidad.
En es os casos hab emos de di e encia dos ci cuns ancias. P ime o, la de los
se ido es de dis i o que ocupa on ca gos en el ibunal, en el mejo de los casos
como o iciales i ula es, o bien cub iendo ausencias o in e ines. Ángeles C is óbal
indicaba como, en el siglo XVII, buena pa e de los o iciales del ibunal de Log oño
comenza on sus se icios a la Inquisición ocupando ca gos de dis i o55. En el XVIII,
es as si uaciones con inua on dándose, aunque no con an a in ensidad como an-
es. Cuando ocu ió, ue on amilia es y ambién comisa ios, mayo i a iamen e de
Log oño o localidades p óximas, que gene almen e con aban ya con miemb os de su
pa en ela inse os en la es uc u a de pe sonal inquisi o ial, an o del ibunal como
del dis i o. Pa a ellos, el ca go de dis i o ue la pue a de en ada a los codiciados
pues os de o iciales de Inquisición. Con es a p omoción ampliaban sus expec a i as,
pues consolidaban la p o ección que les o ecía el ue o inquisi o ial del que dis u-
a ían como o iciales y aumen aban las en ajas económicas y sociales que su pe -
52. Ibídem, Leg. 2.224, ecibida Mad id 27/8/1724.
53. Ibídem, Leg. 2.221, exp. 165, ecibida Mad id 5/11/1700. Ídem, Leg. 2.223, exp. 4, ecibida en Consejo,
11/5/1714. Ídem, Leg. 2.224, ecibida en Mad id 23/10/1725. Ídem Leg. 2.227, Mad id 22/6/1726.
54. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 2, T/I.G. 20/6/1705, “es con o me a las ca as aco dadas el uni una amilia u a
a la a a de alguacil pa a ejecu a las compe encias en los casos que se puedan o ece ...”.
55. C is óbal Ma ín, A.: CONFIANZA, FIDELIDAD Y..., pp. 49-50.
a inquisición en su en o no 105
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ceso se mo ían más po in e eses pa icula es que po c i e ios de idoneidad y un-
cionalidad. Toda una ma aña de elaciones y dependencias (pe sonales, pa en ales,
clien ela es, así como inculaciones de los se ido es inquisi o iales a o os cue pos
e ins i uciones) y enómenos como la enalidad y la pa imonialización de los ca -
gos dis o sionaban an o los cauces y la independencia en la p o isión de plazas co-
mo el uncionamien o del apa a o bu oc á ico inquisi o ial.
Has a inales del siglo XVI, el pe il ideal exigido pa a en a en las ilas del
San o O icio e a el de un c is iano iejo, limpio y hon ado, ex aído de los g upos
medios u banos y de pequeños p opie a ios del mundo u al. Sin emba go, a medi-
da que los eyes de España y el papado ue on concediendo p i ilegios a los se i-
do es de la Inquisición, sus í ulos se ue on haciendo más ape ecibles pa a más sec-
o es de la sociedad. Log a se pa e de la Inquisición suponía un iun o social, se
ob enían dis inción, exenciones y p i ilegios, así como una p o ección ju ídica que
o o gaba pode osos ins umen os con los que mejo a y consolida la posición en el
en o no y con los que amplia su pode , capacidad de p esión y dominio sob e el es-
o de la sociedad. Es o, ob iamen e, p o ocó un aumen o gene alizado de p e en-
dien es a ca gos inquisi o iales.
A la ez, se aumen ó la con lic i idad en las comunidades donde, a menudo,
las demás ju isdicciones y cue pos de pode se opusie on a es e nue o g upo que dis-
u aba, usaba y abusaba de una si uación dis in i a, p o egida y pode osa que al-
e aba el o den y los pa áme os de pode y au o idad es ablecidos.
Paula inamen e, la Inquisición comenzó a mos a se cada ez más selec i a en
la elección de sus se ido es, p eocupándose po es ablece lazos sólidos con las eli-
es socioeconómicas. Jun o a la limpieza de sang e, se impusie on la necesidad de
dispone de un cie o g ado de iqueza (no ob enida del eje cicio de o icios mecáni-
cos excluidos del hono ) y de dis u a de ascendencia en el en o no pa a log a una
amilia u a o comisa ía. De es e modo, sólo los más boyan es y pode osos pudie on
accede al dis u e de ales í ulos. En es e p oceso, la Inquisición iba a pe de au o-
nomía al some e sus in e eses a los in e eses y obje i os de sus nue os in eg an es,
pe o la consolidación de su pode y peso social, polí ico e ins i ucional en el ma co
de la Mona quía Ca ólica dependía es echamen e de ello.
Si esa nue a o ien ación de los in e eses inquisi o iales edujo el núme o de
candida os a sus ca gos, la c isis económica, social y polí ica que a ec ó al eino des-
de mediados del siglo XVII acen uó esa endencia.
Las c ecien es necesidades inancie as de la Co ona, in oluc ada en di e sos
en es de con ienda desde los años 40, aje on consigo unas mayo es exigencias
iscales que ecaye on no sólo sob e los g upos adicionalmen e con ibuyen es, si-
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
112
L
no ambién sob e de e minados sec o es has a en onces exen os de ca gas di ec as.
Los amilia es inquisi o iales ue on, a menudo, incluidos en es as exigencias ibu-
a ias. Además, u ie on que pa icipa en el alojamien o de opas y ue on inco -
po ados en las le as mili a es, de modo que buena pa e de esos p i ilegios de los
que dis u aban se ie on ue emen e es ingidos.
La misma si uación de ines abilidad y di icul ades económicas po las que es-
aba a a esando el eino en aquellos años lle a on al gobie no de Oli a es a bus-
ca una ía de desahogo pa a el e a io eal en la en a de ca gos bu oc á icos, sien-
do el de las amilia u as inquisi o iales uno de ellos. Con la enalidad de ca gos, se
aumen a on los ing esos de la hacienda eal, a la ez que se sa is izo la demanda de
hono de un sec o de la sociedad al que, en esos momen os, al gobie no del alido
le in e esaba con en a : el del dine o. De es e modo, plebeyos en iquecidos, has a
en onces excluidos del hono , encon a on la mane a de si ua se socialmen e allí
donde su iqueza les di igía. La comp a de amilia u as, de a as de alguacil, ue uno
de los caminos omados pa a accede a uno de los cue pos p i ilegiados de la Co o-
na. Los comp ado es os en a ían un ca go que obligaba a muy poco, pe o que p o-
po cionaba, en e o as en ajas, una digni icación social y un ue o especial que les
dis inguía del es o y les si uaba en una posición muy p óxima a la de la nobleza.
Una de las consecuencias di ec as de es a ape u a ue la caída de la es ima
social de la que gozaban es os í ulos en e los sec o es de los que adicionalmen-
e se había nu ido el San o O icio, pues ya no e an exclusi os, ni ep esen a i os de
su p eponde ancia social, sino abie os a sec o es menos “nobles”.
Además, a medida que ue queb ándose el apoyo que, adicional y, muchas
eces, incondicionalmen e, le había p es ado la Co ona a la Inquisición, su capaci-
dad de a acción sob e las eli es y g upos di igen es declinó.
Pa alelamen e, las c ecien es di icul ades pa a sali indenmes de los múl iples
con lic os y en en amien os en los que eían in oluc ados los se ido es inquisi o-
iales con los ep esen an es de las demás ju isdicciones y cue pos con los que com-
pa ía suelo en o pecie on el dis u e del ma co de p i ilegios que posibili aba la
p eeminencia social del se ido inquisi o ial.
Además, una ue e oposición po pa e de de e minados g upos p óximos a
los cen os de pode de la Co ona p omo ió di e sas inicia i as de e o ma del San-
o O icio en cues ión de p e oga i as y exenciones72. Su culminación pudo habe
llegado en 1696 con las p opues as hechas en la “Jun a Magna” y, poco más a de,
72. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as...”, pp. 112 ss, 198-202, 218-226.
a inquisición en su en o no 113
www.edi o ial.unican.es
ya en ados en el XVIII, con las e o mas indicadas po Macanaz en el “Pedimen o de
los cincuen a y cinco pun os”.
Bajo es as ci cuns ancias muchos abandona on sus í ulos inquisi o iales de
dis i o y muchos o os deja on de es a in e esados po ellos73.
De odos los se ido es inquisi o iales, el g upo que con mayo in ensidad pa-
deció es a coyun u a ue el de los amilia es y, como consecuencia, la p esencia in-
quisi o ial en los dis i os se edujo in ensamen e. Sin emba go, se pod ía deci que
és e ue el p ecio que u o que paga la Inquisición pa a supe a ales coyun u as
ad e sas, pa a adap a su apa a o a las ci cuns ancias que le es aba ocando i i y
así con inua uncionando en adelan e74.
A la is a de lo expues o has a aho a, una se ie de cues iones se nos plan ean
como undamen ales pa a si ua y conoce lo qué ue de la o ganización de dis i o
del ibunal de Log oño a la llegada del siglo XVIII. ¿Cómo se i ió es e p oceso en el
dis i o? ¿Cómo a ec ó a cada uno de los ca gos? ¿Qué mo i os se de ec an como más
de e minan es en el compo amien o de la o ganización de dis i o? ¿Se adicaliza-
on o amo igua on, una ez en ada la decimoc a a cen u ia, las consecuencias de
lo acaecido desde mediados del XVII? ¿Qué incidencia u ie on en el dis i o las me-
didas impulsadas desde la di ección inquisi o ial y la Co ona pa a eo ien a y con-
ola la si uación que enía dando desde el siglo XVII?
Es as se án pues las p incipales cues iones a plan ea nos y que, en la medida
de nues as posibilidades documen ales y bibliog á icas, a a emos de con es a en
las líneas que siguen.
A la ho a de en en a la a ea de econs ui la composición, dis ibución y
ca ac e ización de la o ganización inquisi o ial en un dis i o, el p incipal p oblema
73. Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE..., pp. 127-144. Ídem: “Las modi icaciones es uc u ales”, en Escandell
Bone , B.; Pé ez Villanue a, J. (Di s): HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Mad id, 1984, T: I, pp.
1156-1160. López Vela, R.: “La Inquisición a la llegada...”, pp. 88-94. Ídem: “Las es uc u as adminis a i as... pp.
175-192, 224-226. Idem: “Sociología de los...”, pp. 820-823. Ídem: “Es uc u a y uncionamien o de la bu oc acia
inquisi o ial (1643-1667)”, en INQUISICIÓN ESPAÑOLA. NUEVAS APROXIMACIONES. Mad id, 1987, pp. 182, 190-
193. Ma ínez Millán, J.: “El ibunal de la Inquisición de Có doba du an e el siglo XVIII: bu oc acia y hacienda”, en
HISTORIA DEL ARTE Y ACTUALIDAD DE ANDALUCÍA. Có doba, 1988, pp. 103-126. Ídem: “Los cambios en el San o
O icio”, en Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J. (Di s): HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Ma-
d id, 1984, T: I, pp. 1368-1378. Ídem: “La Inquisición en Ca aluña du an e el siglo XVIII. ¿Una ins i ución en c isis?”,
en PEDRALBES, 4 (1984), pp. 63-71. Ídem: “C isis y decadencia de la Inquisición”, en CUADERNOS DE INVESTIGA-
CIÓN HISTÓRICA, 7 (1983), pp. 5-19. P ado Mou a, A., de: INQUISICIÓN E INQUISIDORES..., pp. 202-205. Regue a, I.:
“Inquisición y eli es de pode en el País Vasco: el T ibunal de Log oño”, en Imízcoz Beunza, J. M. (Di .): ELITES, PO-
DER Y RED SOCIAL. LAS ELITES DEL PAÍS VASCO Y NAVARRA EN LA EDAD MODERNA. Bilbao, 1996, pp. 90-91.
74. López Vela, R.: “La Inquisición en la época..., p. 377.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
114
L
que el in es igado encuen a es la imp ecisión y pa quedad de la in o mación que
se puede maneja al espec o.
Conc e amen e, en el ibunal de Log oño, como pa ece que ocu ió en los de-
más ibunales inquisi o iales españoles, no se lle aba un con ol igu oso del e ec-
i o que componía su pe sonal en el e i o io del dis i o. Po ello, no se conocía
con ce eza ni cuál e a el núme o o al de sus se ido es, ni cuáles e an odos los lu-
ga es p o is os de ellos.
Desde las Ins ucciones dadas a mediados del XVI po el Inquisido gene al
Diego de Espinosa, es aba o denado que cada ibunal u ie a un lib o donde se
asen asen po su abeceda io odos los comisa ios y amilia es que hubie a en su dis-
i o75. Sin emba go, a lo la go de la c onología es udiada, siemp e que hemos en-
con ado eque ida al in o mación al ibunal de Log oño apa ece la excusa de no
pode p opo ciona da os muy p ecisos, ni espec o a los comisa ios, ni mucho me-
nos conce nien es a los amilia es.
Así cuando en 1703 se le pidió a es e ibunal una elación de los amilia es
de cada luga , su calidad, empleos y o icios, desde Log oño se con es aba que “si
bien quedan no ados en los lib os del sec e o los amilia es que en cada pa ido se
nomb an, no eniendo los comisa ios cuidado de a isa nos los que mue en, no po-
demos, sin es a diligencia, sabe cie amen e los que hay en cada dis i o...”76.
Los lib os de nomb amien os que se gua daban en el sec e o, po an o, no
pa ece que se lle asen con diligencia, ni mucho menos ac ualizados. Segu amen e
debido a es a insu icien e in o mación a disposición del ibunal, los da os e e idos
a los amilia es y comisa ios en las elaciones de pe sonal en iadas desde Log oño al
Inquisido gene al de u no77 ue an siemp e an pa ciales e imp ecisos78. En es as
lis as se daba un núme o ap oximado de los amilia es que supues amen e había en
cada momen o en odo el dis i o y se e e ían únicamen e a las comisa ías de Ca-
75. AHN, Inquisición, Leg. 2.221, exp. 156, T/C 13/11/1703.
76. Ídem, exp. 153, T/I.G. 20/10/1703.
77. Hemos manejado cinco elaciones de pe sonal en iadas desde Log oño: una emi ida en diciemb e de 1699
(Ibídem, Leg. 2.220, exp. 331a); o a de mayo de 1705 (Ídem, Leg. 4.979); o a de ab il de 1712 (Ídem, Lib. 1.272),
o a de oc ub e de 1720 (Ídem, Leg. 2.224) y, po úl imo, una en iada en oc ub e de 1746 (Ídem, Leg. 2.516, exp. 10).
78. Cie amen e, pod íamos pensa en azones di e en es a la “igno ancia in olun a ia”, pa a que los inquisi-
do es del dis i o die an an pocas explicaciones a la di ección inquisi o ial. Pod ía se que deseasen ocul a da os
de cie os pe sonajes al en e de los ca gos, o nomb amien os inadecuados que e idenciasen in e eses y ínculos
pa icula es los cuales se ían censu ados desde la di ección. Hay in inidad de explicaciones posibles a una única ce -
eza, que ni en la di ección, ni en la p opia sede del ibunal se supo nunca con o al exac i ud el con ingen e de
pe sonal con el que con aban en muchos de los luga es del dis i o.
a inquisición en su en o no 115
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laho a, Pamplona, San o Domingo de la Calzada, Bilbao y San Sebas ián que e an,
p ecisamen e, las ese adas al Inquisido gene al.
En compensación a las de iciencias señaladas, pa a el caso de los amilia es, jun-
o a las elaciones de pe sonal, con amos con una “Nómina de los amilia es y minis-
os que po Conco dia co esponden al dis i o, con decla ación de sus pueblos y nú-
me o de ecinos”, emi ida desde Log oño el 5 de oc ub e de 174879, en la que se
in o maba de odos los luga es, pueblos, illas y ciudades del dis i o con su núme o de
ecinos, los amilia es que le co espondían a cada uno, los que había y su condición
de nobles exen os de ca gas concejiles o plebeyos. Pa a los comisa ios, sin emba go, no
hemos encon ado ningún censo de es e ipo en el pe íodo que nos in e esa.
Con odo, es a úl ima uen e ampoco se p esen a como muy iable. Una sus
de iciencias p incipales ue ad e ida ya po el p opio ibunal cuando señalaba que
los da os o ecidos sob e el ecinda io de cada una de las poblaciones del dis i o no
e an segu os, de un lado, po que la in o mación es aba undamen almen e basada
en elaciones emi idas po los comisa ios, con lo que no e an da os con as ados; y,
de o o lado, po que la lis a había sido comple ada con da os de los índices de e-
cinda ios y minis os o mados en 1618, de modo que la in o mación basada en un
cómpu o e ec uado 130 años a ás se ía muy p obablemen e inco ec a, aunque, en
opinión del ibunal, las modi icaciones que hubie an podido da se a lo la go del
iempo se compensaban, pues si bien en algunos luga es se hab ían pe dido ecinos,
en o os se hab ían ganado80.
Jun o a las mencionadas, la p incipal uen e en la que se ha basado el p e-
sen e análisis de la o ganización de dis i o del ibunal de Log oño en la p ime a
mi ad del siglo XVIII, ha sido la co espondencia in e cambiada en e el ibunal y el
Consejo-Inquisido gene al desde los años inales del siglo XVII has a 1748 ap oxi-
madamen e. Con odas sus di icul ades de a amien o, de iciencias y dispe sión81,
es e epis ola io nos o ece los da os más icos, abundan es e in e esan es sob e dón-
de, cuándo, cómo y po quiénes se ocupa on los pues os del dis i o del San o O i-
cio de Log oño en ese pe íodo conc e o.
El núme o, dis ibución y p o o ipo de amilia ideal pa a los ibunales de dis-
i o de la Co ona de Cas illa se ijó en una Conco dia i mada po el Inquisido gene-
al y Felipe II en 1553. Con es e acue do, además de egula el ámbi o ju isdiccional
79. AHN, Inquisición, Leg. 5.025.
80. Ibídem, Leg. 5.025, T/I.G. 4/5/1748, 27/7/1748, 9/8/1748, 5/10/1748.
81. Una de las p incipales de iciencias es c onológica, pues en el iempo que du ó la gue a de Sucesión la
co espondencia T ibunal-Consejo que se conse a es mucho más escasa que en el es o del pe íodo es udiado.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
116
L
que a ec aba al amilia y de ini sus p i ilegios, se buscó po encia la o mación y
consolidación de una base o gánica adecuada pa a cada dis i o inquisi o ial, de al
mane a que su cobe u a ue a lo más comple a, acional y e icaz posible. Los ami-
lia es epa idos po odo el e i o io inquisi o ial, según c i e ios de población y ne-
cesidad especí ica de cada ibunal, p opicia ían la implan ación de ini i a de la In-
quisición en la sociedad bajo su u ela, an o a a és de su in oducción en las á eas
u ales como con su consolidación en los cen os u banos de los dis i os.
Po esa cédula de Conco dia de 1553 ue po la que se eguló la p esencia de
amilia es en odo el dis i o del ibunal de Calaho a-Log oño, aunque en el Reino
de Na a a se aplicó un poco más a de, en 156582. Pa a Calaho a, sede del ibunal
po en onces, y después pa a Log oño se dispusie on un máximo de ein icinco a-
milia es. Pa a el es o de los luga es del dis i o, diez donde hubie a 3.000 ecinos,
seis en los de 1.000, cua o allí donde hubiese has a 500 y un máximo de dos en los
de menos de 500 ecinos, po cues iones de es a egia y necesidad. Además, pod ían
nomb a se has a cua o amilia es en zonas po ua ias y on e izas83.
Respec o a los comisa ios, cuya o mación como cue po pe manen e comen-
zó en los años 60 del siglo XVI, se o denó po ca a aco dada de 1604 que se nom-
b a a a uno en los luga es que ue an cabeza de obispado, a cip es azgo, pa ido y
ica ía. Sólo en caso de que es as ci cunsc ipciones ue an demasiado g andes se po-
d ían designa a dos comisa ios, siemp e y cuando es u ie an como mínimo a cua-
o leguas de dis ancia en e sí84. Además, se dispuso que se nomb asen comisa ios
en las ciudades po ua ias y de on e a.
Lo mismo se de e minó espec o a los no a ios85, que se ex ae ían de en e
los amilia es del luga siemp e que ue a posible86.
Las ci as globales es ablecidas como lími e en la Conco dia pa a los amilia-
es no ue on nunca ebasadas en la mayo ía de los luga es del dis i o de Log oño,
82. Salcedo Izu, J.: “La Inquisición en la legislación del Reino de Na a a”, en Escude o López, J. A. (Ed.): PER-
FILES JURÍDICOS DE LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA. Mad id, 1989, pp. 133-146.
83. Con e as, J.: “Las adecuaciones es uc u ales en la Península”, en Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J.
(Di s): HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Mad id, 1984, T. I, pp. 747-749. Ídem: EL SANTO OFI-
CIO DE..., p. 63.
84. AHN, Inquisición, Lib. 1.234, ol. 380 , 23/10/1604. Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE..., p. 89. Lea, H. C.:
HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., ol. II, pp. 134-135. López Vela, R.: “Sociología de los...”, pp. 817-818.
85. “Que sólo se p o ean no a ios en los luga es dónde puede habe comisa ios en las cabezas de los a ci-
p es azgos o ica ios o que es én po lo menos cua o leguas dis an es el uno del o o”. AHN, Inquisición, Lib. 1.234,
ol. 426 , 24/3/1604.
86. Ve emos más a de como en de e minados luga es del dis i o las p e e encias a la ho a de elegi no a-
ios ecaye on sob e eclesiás icos más que sob e segla es- amilia es.
a inquisición en su en o no 117
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ni siquie a, en los años inales del XVI y p incipios del XVII, cuando la Inquisición i-
ió la e apa de mayo auge y demanda de es os ca gos. Según A. C is óbal, en aque-
lla época el núme o de amilia es y comisa ios localizados en el dis i o solía se p o-
po cional a la densidad demog á ica de sus núcleos u banos y u ales (Mapa 4)87.
En ado ya el siglo XVII, encon amos un dis i o con algunas zonas muy in-
ensamen e do adas de pe sonal, los cen os de poblamien o más impo an es y sus
en o nos, en e a o as más desgua ecidas (Mapa 3).
En es e dis i o, como en los demás, el decli e que su ió la es uc u a de pe -
sonal inquisi o ial, como esul ado de las a duas ci cuns ancias que i ió el eino
desde mediados del XVII, a ec ó undamen almen e a los amilia es88. El paso de los
años, no hizo más que adicaliza sus consecuencias.
Según los da os que nos o ece la documen ación gene ada po el ibunal de
Log oño, desde inales del siglo XVII a mediados del XVIII, de las 1.656 las amilia u-
as que le co espondían a su dis i o, an o po su ecinda io como de acue do con
lo dispues o en la Conco dia, hubo un o al de 157 amilia u as p o is as89. De ellas,
al menos, diecinue e ue on ocupadas po no a ios, sie e po alguaciles, cua o po
quienes os en a on ambos ca gos90 y, inalmen e, una po quien más a de se ía co-
misa io as o dena se in sac is91.
Los p oblemas enían en onces ya no po el exceso, sino po el de ec o de pe -
sonas al se icio del ibunal en es e dis i o. Las quejas dadas desde Log oño po la
al a de amilia es a lo la go de es e pe íodo ue on muy ecuen es92. Recién es e-
nado el siglo XVIII, en 1703, el ibunal decía que “no sólo no hay en ningún luga
el núme o de los que pe mi e la Conco dia, sino en los más no llega a la e ce a pa -
e y en muchos y muy populosos ninguno...”93. El o al de amilia es que se con a-
biliza on ese año ue on 134 y ad e ían que aún se ía peo en el u u o “según la
87. C is óbal Ma ín, M. A.: “La Inquisición de Log oño...”, pp. 137-138.
88. Ídem: CONFIANZA, FIDELIDAD Y..., pp. 47-50.
89. Véase Apéndice II.
90. En eo ía, los alguaciles y no a ios habían de se amilia es. En la documen ación, sin emba go, sólo he-
mos encon ado explici adas las amilia u as en sie e de las ein idós a as de alguacil localizadas. Pa a el caso de
los no a ios, hemos de ec ado que al equisi o no siemp e se cumplía, bien po ocupa se la no a ía sin p e io nom-
b amien o de amilia , o bien, po se eclesiás icos quienes log aban el ca go.
91. AHN, Inquisición, Leg. 2.223, exp. 2, San oña 22/3/1712; T/C 31/3/1712; exp. 7, ecibido Consejo
23/7/1717.
92. El mismo ipo de si uación y quejas que se p oduje on en o os ibunales de dis i o, al y como, po ejem-
plo, cons a a J. Con e as en el de Galicia desde 1640 o J. Ma ínez Millán en el Ba celona. Con e as, J.: “Las mo-
di icaciones...”, pp. 1.156-1.160. Ma ínez Millán, J.: “La Inquisición en Ca aluña...”, pp. 80-83.
93. AHN, Inquisición, Leg. 2.221, exp. 153, T/I.G. 20/10/1703. Lo mismo decía el ibunal en la elación de pe -
sonal en iada en diciemb e de 1699, Ídem, Leg. 2.220, exp. 331b, T/I.G. 19/2/1699.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
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quieb a que de algunos años a es a pa e se a expe imen ando en los p e endien-
es de amilia u as, i á cada día disminuyéndose el núme o, pues es e p esen e año
sólo ha habido un p e endien e...”94. Y así ue. A medida que el siglo iba a anzan-
do, el núme o de amilia es disminuía, se p oducían acan es y el ibunal e a inca-
paz de cub i bas an es de ellas. En 1712, había 130 amilia es95, ci a que se man-
u o pa a 172096. En 1746, con aban ya únicamen e con unos cincuen a
amilia es97 y en las lis as emi idas desde Log oño en1748, aunque el ibunal se-
ñalaba 64 amilia es, sólo daban no icias de 5598. Así pues, en cues ión de ein a y
cinco años la debili ada es uc u a de amilia es del ibunal de Log oño se edujo
más de la mi ad.
Aho a bien, en o no a la mi ad de la cen u ia, la dinámica descenden e pa e-
ce que se enó y las ci as se es abiliza on. El es udio de la siguien e e apa se á el
que nos pe mi a, de un lado, obse a si és a ue una eacción coyun u al, o si se lle-
gó a consolida du an e el es o del siglo XVIII y, con ello, conoce los mo i os de es-
e compo amien o, cualquie a que ue a su ascendencia.
A pa i de la co espondencia del ibunal y las lis as de pe sonal emi idas a
la Sup ema, se han con abilizado un o al 128 comisa ías y 57 no a ías se idas en
las cinco p ime as décadas del siglo XVIII en es e dis i o99.
Según los da os que A. C is óbal nos o ece, en el siglo XVII hubo ap oxima-
damen e unas 131 comisa ías p o is as100, de modo que, si compa amos es a ci a
con la alcanzada has a mediados del XVIII, pa ece que en e los comisa ios apenas si
hubo a iaciones en e una e apa y o a, man eniéndose la composición numé ica
del g upo casi inal e ada.
Po su lado, en e los no a ios ambién se ap ecia cie a disminución, aunque
muy lejos de se an d amá ica como la que su ie on los amilia es. Hubo unos 70
en el siglo XVII101, en e a los 57 localizados en las p ime as cinco décadas del XVIII.
Po an o, pa ece que es e g upo su ió la pé dida de una quin a pa e con el paso
94. Ibídem, Leg. 2.221, exp. 162, T/I.G. 15/12/1703.
95. Ibídem, Lib. 1.272, T/I.G. 9/4/1712.
96. Ibídem, Leg. 2.224, T/I.G. 29/10/1720.
97. Ibídem, Leg. 2.516, exp. 10, T/I.G. 12/10/1746.
98. Ibídem, Leg. 5.025, T/I.G. 5/10/1748.
99. Véase Apéndice II.
100. Da os ex aídos de los dos mapas elabo ados po A. C is óbal en los que econs uye la dis ibución de
minis os en el dis i o inquisi o ial del San o O icio del Reino de Na a a con sede en la ciudad de Log oño, en el
siglo XVII. C is óbal Ma ín, A.: CONFIANZA, FIDELIDAD Y..., p. 48.
101. Ídem.
a inquisición en su en o no 119
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de los años, si bien la di e encia se á menos signi ica i a, si enemos en cuen a el in-
e alo de iempo omado como e e encia en uno y o o caso.
En de ini i a, la educción d ás ica a ec ó, undamen almen e, a las amilia u-
as y a su de iciencia ue debido que la p esencia inquisi o ial decaye a de modo an
palpable en el e i o io de es e dis i o a pa i de la segunda mi ad del siglo XVII.
T escien os sesen a y seis ca gos p o is os en escien as ein inue e pe sonas,
epa idas en cien o ein a y una poblaciones de un e i o io de más de 30.000 km2
es el pano ama que encon amos llegado el XVIII en el dis i o del ibunal de Log o-
ño. El descenso su ido espec o a la cen u ia an e io es e iden e y es o epe cu ió
a la ho a de sa is ace las necesidades inquisi o iales, especialmen e en algunas zo-
nas del dis i o.
El ibunal, en las elaciones de pe sonal elabo adas en 1712 y 1720, se lamen-
aba de “la g an al a que hay de minis os en es e ibunal, no sólo de amilia es, si-
no de comisa ios y no a ios, que es án acan es en los luga es más p incipales y de
mayo población, pa icula men e en los de Na a a donde al an minis os pa a ac-
ua en las cosas de e y pa a la conducción de las pe sonas que ienen p esas a las
cá celes de es e San o O icio...”. Y es que a la de iciencia numé ica de minis os en el
dis i o se añadía una dis ibución de los que había p o undamen e desequilib ada.
Aho a bien, es a si uación no enía p o ocada po las ci cuns ancias que se i ían des-
de mediados del XVII y en el siglo XVIII, sino que e a una ca ac e ís ica de la ocupa-
ción inquisi o ial de en es e dis i o desde sus o ígenes que, como consecuencia de la
c isis de pe sonal que se a as aba en esos años, agudizó sus e idencias102.
El ma cado ca ác e cos e o- on e izo del e i o io dependien e del San o
O icio de Log oño u o siemp e una ue e imp on a en la o ien ación de su ac ua-
ción como ibunal de e. Del mismo modo, había a ec ado en la o mación de su
o ganización de dis i o. El con ol de lo que ocu ía en o no a las on e as y cos-
as bajo su ju isdicción ue siemp e p io i a io pa a es e ibunal y, pa a que és e
ue a e ec i o, se necesi aba una po en e cobe u a de pe sonal en odas aquellas
zonas. Lo mismo ocu ía en los luga es con población nume osa o que ue an en-
cla es come ciales y c uce de caminos.
102. Lo mismo ocu ía en o os dis i os cos e os donde la dis ibución de amilia es no ue homogénea y se
concen ó undamen almen e en sus á eas ma í imas. Del mismo modo, en es os dis i os, la endencia indicada se
acen uó du an e el siglo XVII y, sob e odo, en el XVIII. Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE..., pp. 90-144. Ma ínez
Millán, J.: “La bu oc acia del San o O icio de Ca aluña du an e el siglo XVIII”, en ARCHIVO IBERO-AMERICANO, XLIV
(1984), p. 156. Ídem: “La bu oc acia del San o O icio de Valencia du an e el siglo XVIII”, en MISCELÁNEA COMILLAS,
XL, 77 (1982), pp. 154-156.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
120
L
Según A. C is óbal, en el siglo XVI “el in en o de egula dicha dis ibución
(espacial de la ed) p opo cionalmen e a la población esponde a la necesidad de
implan a la allí donde el deli o de ju isdicción inquisi o ial iene más posibilidades
de su gi . El esul ado es una mayo p esencia de es os minis os en zonas muy po-
bladas como la cuenca del Eb o y zona cos e a...”103. Fue, p ecisamen e, en es as dos
á eas donde la Inquisición se es o zó especialmen e en man ene su p esencia a lo
la go del iempo104.
En cie a medida, ese obje i o se cumplió ambién en la p ime a mi ad del si-
glo XVIII, aunque uese con mayo es di icul ades y a cos a de deja el es o del e-
i o io p ác icamen e desp o egido de p esencia inquis o ial.
En el siglo XVIII, los p incipales pue os del Can áb ico, desde Fuen e abía
has a San Vicen e de la Ba que a, con a on con una ep esen ación inquisi o ial des-
acada. Aunque en odos es os luga es la ocupación no se dio con igual in ensidad,
siemp e hubo en ellos, al menos, una comisa ía p o is a.
En ealidad, algunas de es as illas y ciudades po ua ias ue on los luga es del
dis i o en los que con mayo in ensidad y con inuidad empo al se man u o la p e-
sencia inquisi o ial. San Sebas ián y, sob e odo, Bilbao u ie on, a lo la go de es os
años, odos los pues os inquisi o iales cubie os, desde ca gos i ula es y en ausen-
cias yen e medades a, incluso, ex ao dina ios, desempeñados po pe sonas pe e-
necien es a sec o es socioeconómicos des acados del municipio105. La es uc u a de
pe sonal inquisi o ial en ambas ciudades con o maba quasi- ibunales, a cuya cabe-
za es aba el comisa io, quien ac uaba como máximo ep esen an e de la ins i ución
a la que se ía. En es as dos localidades, aún en el XVIII, la acan e de un pues o in-
quisi o ial suponía la llegada al ibunal o di ección inquisi o ial de nume osas de-
mandas de p e endien es a ocupa lo y, con ellas, las p esiones po inculaciones pe -
sonales o co po a i as de cada candida o pa a log a lo.
Un pa de ejemplos pa a ilus a es o: en Bilbao, una ez mue o el no a io en
ausencias y en e medades en 1712, se p esen a on nada menos que seis candida os
a ocupa el ca go que quedaba acan e106 y después, en 1720, se p esen a on pa a
el mismo ca go o os cua o candida os más, odos egido es de la illa107. En unos
iempos en los que las p e ensiones a ca gos de dis i o e an escasas y en los que cu-
b i plazas acan es esul aba, a eces, imposible, el caso de es a illa asca no pue-
103. C is óbal Ma ín, A.: CONFIANZA, FIDELIDAD Y..., p. 47.
104. Véanse mapas 2.1 y 2.2.
105. Véase Apéndice II.
106. AHN, Inquisición, Leg. 2.223, T/C 12/2/1712.
107. Ibídem, Leg. 2.224, T/C 23/3/1720, 20/4/1720, Bilbao 5/4/1720.
a inquisición en su en o no 121
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gos, sob e odo hono í icos, c ecía de mane a no able. Con ellos, al llega el siglo XVIII,
la Inquisición conse ó su papel como cue po ep oduc o de hono .
Con los comisa ios la cues ión se plan ea di e en e pues, aunque ambién es-
e g upo había su ido un descenso en sus e ec i os, había sido mucho menos acu-
sado que el de los amilia es, como lo debió de se el desgas e su ido po el ca go
a lo la go del XVII. En el siglo XVIII, la p imacía del comisa io en e el pe sonal de
dis i o ue oda ía eno me; con él se man u o la p esencia inquisi o ial en muchos
de los pun os del dis i o in e esan es pa a el ibunal. El comisa io e a el eje un-
damen al de la o ganización inquisi o ial del dis i o y el ibunal con inuó ecu-
iendo a él y p o egiéndolo siemp e que le ue posible.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
128
Los p i ilegios, exenciones y hono es de los que dis u aban los comisa ios y
amilia es en compensación po su colabo ación con el San o O icio ue on
el p incipal eclamo pa a hace ape ecibles ales ca gos inquisi o iales, si
bien es cie o que, según el espacio y el momen o en el que se cen e nues a a en-
ción, el in e és y la conside ación que la sociedad les dio a cada uno de ellos a ia-
on115. Del cualquie modo, an o la si uación de la o ganización inquisi o ial de dis-
i o como la ue za y pode de in luencia de la Inquisición dependió en odo
momen o de la capacidad que és a u ie a pa a ob ene los, undamen almen e de
manos de la Mona quía116, y pa a hace los espe a en e al es o de las ju isdic-
ciones, ins i uciones y g upos de pode con las que compa ía suelo117.
Po cédula eal de 1568, Felipe II concedió a los inquisido es y o iciales que
se ían en los ibunales de dis i o la exención del pago de pechos, sisas y epa i-
men os118. En es a disposición nada se decía e e en e a los miemb os de la o gani-
zación de dis i o, pe o ya desde an es y, po supues o, en adelan e, los amilia es
115. Con e as, J.: “La Inquisición a agonesa en el ma co de la Mona quía au o i a ia”, en HISPANIA SACRA.
Vol. XXXVII, 76 (1985), pp. 489-540. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as...”, p. 205. Ídem: “La Inquisición a la
llegada...”, pp .88-89. Ídem: “Es uc u a y uncionamien o...”, pp. 191-192. Ídem: “La Inquisición de la época...”, pp.
372-374, 378-381.
116. Según J. A. Ma a all, el hono e a una compensación que la sociedad concedía a quienes ca gaban con
la conse ación de su o den. El ey e a el p ime “ ons hono um” en España de la época Mode na. Ma a all, J. A.:
PODER, HONOR Y ELITES EN EL SIGLO XVII. Mad id, 1984, pp. 61-67.
117. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as...”, p.164.
118. AHN, Inquisición, Lib. 251, ol. 12 . Ibídem, Lib. 254, ol. 9 , ci a omada de Ma ínez Millán, J.: LA HA-
CIENDA DE LA INQUISICIÓN (1478-1700). Mad id, 1984, p. 189.
V.
P i ilegios y exenciones del
pe sonal de dis i o
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lucha on po inclui se en e los bene icia ios de ales anquicias y exenciones, si no
e a po de echo, sí po cos umb e inmemo ial119.
Pa a los comisa ios, las cues iones iscales no ue on un ema especialmen e
a ayen e, al pe enece , como eclesiás icos que e an, a un es amen o eximido de
ca gas con ibu i as di ec as. Pa a los amilia es, po el con a io, suponían una g an
en aja, no sólo po que de es e modo no pe dían pa e de su capi al en el pago de
impues os, sino ambién po el eno me alo social que enía el e se equipa ado
con los es amen os p i ilegiados y exen os de la sociedad, es deci con los nobles y
los eclesiás icos.
La pues a en p ác ica de los p i ilegios concedidos o a ogados po pa e del
pe sonal inquisi o ial ue un asun o p oblemá ico, que se agudizaba especialmen e
en momen os de c isis. El dis u e de las exenciones iscales ue mo i o de nume o-
sos con lic os y en en amien os gene ados en el seno de las comunidades donde los
se ido es inquisi o iales in en a on hace p e alece su condición de exen os en o-
do momen o. El echazo de las jus icias ci iles de sus luga es a acep a es as dis in-
ciones no sancionadas po la ley, jun o a la oposición del es o de sus con ecinos a
con o ma se con su nega i a a con ibui y pa icipa de las obligaciones comunes,
ue on o igen de muchos de es os en en amien os.
Du an e mucho iempo, los miemb os del San o O icio ue on encedo es ab-
solu os en esas dispu as. Apoyados en sus p e ensiones y acciones po la ins i ución
inquisi o ial y consen idos, excep o en coyun u as conc e as, po la Co ona, los a-
milia es log a on impone sus azones y olun ad la mayo ía de las eces. Sin em-
ba go, odo es e pano ama cambió en e los años 30 y 40 del siglo XVII. Fue po en-
onces cuando la c isis económica y polí ica del eino a eció en du eza, de al
mane a que la ac i ud de la Co ona an e la ap opiación po pa e de los amilia es
de esas p e oga i as que a ec aban di ec amen e al de e io ado isco eal ue dis-
in a, en de ini i a, mucho menos complacien e. La Mona quía y su gobie no co-
menza on a sup imi algunos de los p i ilegios iscales que una ez concedió o con-
sin ió que dis u asen los se ido es inquisi o iales. Es os, po su lado, con inua on
esis iéndose a ibu a , pe o lo log aban a du as penas, po no con a ya ni siquie-
a con el comple o apoyo de su Consejo, concienciado de la p eca ia si uación de
hacienda Real y muy in oluc ado en los obje i os polí icos de la Co ona120. A es o
se unió la p o es a de los que se eían obligados a con ibui cada ez más po las
119. López Vela, R.: “La Inquisición de la época...”, p. 373.
120. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., Vol. I, p. 432. Ma ínez Millán, J.: LA HACIENDA DE..., pp. 185-
211. P ado Mou a, A., de: INQUISICIÓN E INQUISIDORES..., pp. 102-106.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
130
L
exigencias eales, quienes p e endían consegui que en asen en el epa o los
miemb os de la Inquisición.
A la llegada del siglo XVIII, la si uación no mejo ó. Felipe V, ap emiado po las
exigencias de la gue a con la que se es enó su dinas ía y la cen u ia en España, au-
men ó la p esión iscal sob e sus súbdi os. En nume osas ocasiones a lo la go de su
einado, equi ió con ibuciones ex ao dina ias que a ec a on ambién a g upos
exen os como el de los o iciales e inquisido es121. Ob iamen e, an e es a si uación,
se enían cada ez menos con emplaciones con los amilia es122. Se les ue on li-
mando más y más las exenciones de en adas, equipa ándolos a menudo al es o de
los peche os123. Además, p ecisamen e po se quienes e an, la jus icia Real insis ía
con más ahínco en el cumplimien o de sus obligaciones iscales, con lo que la p e-
sión eje cida sob e ellos e a doble, social y económica.
Aho a bien, el endu ecimien o de la si uación y la c ecien e di icul ad pa a
que les ue an espe adas a los amilia es esas exenciones nunca legalizadas, pe o sí
econocidas de hecho, no quiso deci que ellos enunciasen a ellas sin más, ni am-
poco que desde la ins i ución a la que pe enecían no se p ocu ase p o ege a sus
se ido es an o como pudie an.
En odo es o hemos de ene en cuen a o a cues ión más. En ealidad, a quie-
nes más debió a ec a es a si uación ue a aquellos que con aban exclusi amen e
con la p o ección inquisi o ial pa a libe a se del pago de ibu os o dina ios, es de-
ci , pe judica ía a los elemen os social y económicamen e más débiles del g upo. A
aquellos o os que e an miemb os del es amen o nobilia , aunque ue a en sus ni-
eles in e io es, es as ci cuns ancias les epe cu i ían en meno medida. Y el hecho
es que, a inales de la década de los 40 del XVIII, de los 55 amilia es localizados en
el dis i o de Log oño, al menos 34 e an nobles exen os de ca gas124, con lo que a
una g an mayo ía de es e sec o del pe sonal no les a ec aban es os p oblemas más
que a los o iciales e inquisido es. Si ocupaban un ca go inquisi o ial, si se man ení-
121. En 1702, se les exigió paga es doblones a inquisido es y iscales y un doblón a los o iciales (AHN, In-
quisición, Leg. 2.221, exp. 109, T/C 18/4/1702). En 1705, se les pidió el 5% de sus sala ios (Ídem, Leg. 2.222, exp. 2,
Mad id 20/4/1705, T/C 26/5/1705. Ídem, Lib. 825, ol. 498 , Mad id 26/5/1705). En 1712, se les exigió el 10% del
sueldo y el pago de 12 eales pa a paga de cua eles (Ídem, Leg. 2.223, exp. 2, T/C 23/4/1712 y 22/10/1712). En 1719,
se les incluyó en el epa imien o de un dona i o de 50.000 eales al ey (Ídem, Leg. 2.223, exp. 9, T/C 6/6/1719) y,
en 1743, se les hizo con ibui en o o dona i o pa a manu ención y es ua io de los egimien os (Ídem, Leg. 2.229,
T/C 27/4/1743).
122. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 2, T/C 19/1/1712.
123. Be hencou , F.: LA INQUISICIÓN EN LA ÉPOCA..., pp. 185-186.
124. Véase Apéndice II.
a inquisición en su en o no 131
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an en él a esas al u as del iempo, debió se po o as cues iones y con o os in e e-
ses p incipales an o sociales como, undamen almen e, ju isdiccionales.
El ue o que p o egía a los se ido es del San o O icio ue el obje i o más de-
seado po odos aquellos que accedían a un ca go inquisi o ial. A la ez, ue la cues-
ión que con más én asis de endió la Inquisición y, ambién, la que más p oblemas
y en mayo es con lic os le in oluc ó.
Con a con la p o ección de una ju isdicción di e en e que combinaba una
na u aleza eminen emen e eclesiás ica con p i ilegios concedidos po la Mona quía,
suponía una dispone de un eno me pode y di e enciación pa a los miemb os de la
Inquisición125.
Aunque ales p i ilegios ue on concebidos pa a acili a el cumplimien o de
las misiones encomendadas a los se ido es inquisi o iales, desde muy p on o, el
ue o ue u ilizado pa a de ende y a o ece los in e eses pa icula es, pa en ales,
co po a i os y clien ela es, y la posición in luyen e no sólo de los miemb os de la In-
quisición, sino ambién de sus allegados. Cla a e idencia de es a u ilización del ue-
o inquisi o ial pa a la de ensa de in e eses pa icula es nos lo da el es imonio de
unos ecinos de Jube a e i iéndose a la ac i ud de su comisa io, Juan José de Cam-
be o, en e a una amilia i al de su localidad: “dicen que a ca a descubie a eje-
cu a cuan o puede con a la amilia de los O ibe, sus haciendas y en e os con mu-
chas amenazas y jac ancia de que no eme és e, ni los de su amilia, nada, siendo
minis os de es e San o O icio... “126.
Si uaciones como és a ue on o igen cons an e de li igios, dispu as y en en-
amien os en los que se io in oluc ada la Inquisición a lo la go de su andadu a, a
a és de sus se ido es.
En la Conco dia de 1553, se eguló la ju isdicción a la que se acoge ían, en
adelan e, los miemb os del San o O icio. Quedó dispues o que la Inquisición no po-
d ía juzga los en las causas ci iles, pe o sí en las c iminales, siemp e que no ue an
con a el eino y el ey. Se aco dó ambién que, en caso de que se p odujesen dudas
sob e a quién co espondía el conocimien o de una causa, se ecu i ía a una jun a
de compe encias o mada po dos miemb os de cada Consejo, quedando la esolu-
ción inal, si hubie a desacue do, en manos del mona ca127.
125. La Inquisición u ilizó la ju isdicción eclesiás ica en sus con lic os de ju isdicción con los ibunales secu-
la es, independien emen e de que aquello que de endiese o mase pa e de los p i ilegios concedidos po la Mo-
na quía. En los con lic os con las ju isdicciones eclesiás icas usó los p i ilegios que el ey le había concedido. López
Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as...”, pp. 221-222.
126. AHN, Inquisición, Leg. 2.221, exp. 148, Log oño 21/7/1703.
127. Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE..., pp. 72-76. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as...”, pp. 197-218.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
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En odas es as disposiciones es aban incluidos los amilia es y los no a ios que
ue an amilia es128. Con los comisa ios la cues ión se plan eó de mane a dis in a.
En p incipio se es ableció que, como eclesiás icos es a ían some idos a las jus icias
de sus o dina ios, mien as que como minis os del San o O icio debían goza del
p i ilegio inquisi o ial en las causas c iminales. Es e acue do alcanzado en 1553, sin
emba go, no sa is izo a ninguna de las pa es. Los o dina ios p o es aban al con i-
nua las in omisiones de los inquisido es en cues iones ela i as al gobie no de las
pa oquias. Los comisa ios, po su pa e, se sin ie on excesi amen e iscalizados, y el
San o O icio se ió inme so en nume osos plei os que p o oca on ensas elaciones
con la Iglesia y la pasi idad de los comisa ios. El descon en o gene alizado lle ó a
plan ea la necesidad de pac a un nue o acue do po el cual se egulasen los lími-
es del ue o inquisi o ial espec o a es e g upo de pe sonal. Tal a eglo se alcanzó
en sep iemb e de 1612, quedando la po es ad p i a i a de los o dina ios eclesiás i-
cos en deli os e e en es a la cu a, o icios y minis e ios de sus iglesias, así como en
las causas de simonía. En cues iones ocan es a la ida y cos umb es de es os hom-
b es, p ocede ía la ju isdicción que p ime o p e inie a la causa, mien as que, en o-
das las de ju isdicción c iminal o de especí ico ámbi o inquisi o ial, sólo se ían jue-
ces los inquisido es129.
Llegado el siglo XVIII, el en endimien o en e la ju isdicción inquisi o ial y
eclesiás ica en lo ocan e a es as cues iones seguía sin se bueno y los con lic os
con inuaban130, siendo la mayo ía de las eces los p opios comisa ios quienes en e-
daban las jus icias pa a in en a sali impunes de los abusos y deli os come idos.
En 1721, el ica io y gobe nado gene al del obispado de Pamplona daba
cuen a al ibunal de Log oño de como el abad de Azag a, as habe esul ado cul-
pable en una causa seguida en su con a po la ju isdicción eclesiás ica, y habién-
dosele eque ido compa ecencia, se había excusado de hace lo, en ue za de una
ce i icación donde cons aba es a p eso y de enido en su illa po sen encia del
San o O icio. El o dina io eclamaba al ibunal de Log oño los au os, pa a de e mina
128. “Que los no a ios que no ue en amilia es no gocen de ue o, pa a Log oño... ol. 5, olio 213”. AHN, In-
quisición, Lib. 1.234, ol. 426 . Tampoco gozaban de ue o los comisa ios y no a ios supe nume a ios, según ca a
aco dada de 4/9/1629. Ídem, ol. 457 .
129. Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE..., pp. 157-160.
130. A p incipios de es a cen u ia, apa ecen es ca as aco dadas e e en es al ue o de los comisa ios, he-
cho que e idencia ía la pe sis encia de la p eocupación po delimi a el ma co de acción inquisi o ial en es os as-
pec os ju isdiccionales. La p ime a ca a da a del 12 de ene o de 1708; la o a es del 26 de junio de 1709 y en la
e ce a, de julio de 1713, se de ogan las dos an e io es, al habe se plan eado algunos incon enien es en su cumpli-
mien o y se es i uye la igencia de las disposiciones del año 1612. AHN, Inquisición, Leg. 2.223, exp. 3, T/C 4/7/1713.
a inquisición en su en o no 133
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a quién co espondía el conocimien o de la causa juzgada po ambos. En es e caso, la
es a egia del abad y comisa io de San o O icio había sido acoge se al ue o y p o ec-
ción del ibunal, an es de se sen enciado po su o dina io, pa a e adi así el cas igo.
An e los inquisido es había alegado que, debiendo goza de su ue o en las causas c i-
minales, el gobe nado de Pamplona había p e endido desa o a le indebidamen e y
p ocede con a su pe sona y bienes, “con el p e ex o de cie a causa c iminal de que
que ía hace le cómplice, no siéndolo...”. Como esul ado de sus decla aciones, el ibu-
nal, siemp e a en o a de ende a sus se ido es, dio le as de inhibición al gobe nado
y le asignó al comisa io su illa po cá cel. Sin emba go, una ez conocido odo el
asun o, desde Log oño se hubo de econoce que no le ocaba el conocimien o de la
causa, de modo que, siguiendo el dic amen del Inquisido gene al en el que les o de-
naba esol e “lo que ue e de jus icia sin da luga a que los minis os busquen la in-
demnidad con ecu sos icios con que en edan las ju isdicciones y po la mayo pa -
e pe judican la del San o O icio...”, le en ega on la causa a la jus icia eclesiás ica131.
La Inquisición se mos aba pues como é ea de enso a de sus miemb os, pe-
o, a la ez, apa ece in en ando man ene el equilib io en e sus in e eses y las e-
laciones con las ju isdicciones y cue pos con los que con i ía y compa ía su espa-
cio de ac uación.
A pun o de llega el siglo XVIII, en la Jun a Magna de 1696 y, más a de, en las
e o mas p opues as po el iscal gene al de Felipe V, Melcho de Macanaz, se discu-
ie on di e en es medidas conducen es a e i a los abusos inquisi o iales y a modi ica
su ma co de p i ilegio ju isdiccional en cues iones no ela i as a los asun os de e132.
En el memo ial que la Jun a Magna ele ó al ey en 1696 se de inía la ju is-
dicción que le co esponde ía a la Inquisición espec o a los demás ó ganos que
componían el sis ema ins i ucional de la Mona quía hispánica, y se p oponían cua-
o e o mas undamen ales, con el obje i o de ena los con inuos desmanes co-
me idos y sus in omisiones en campos y ma e ias di e en es a las supues as pa a un
ibunal de e al ampa o de su amplio ue o e inmunidades:
1º P ohibi a los inquisido es lanza excomuniones en asun os no elaciona-
dos con la sus anciación de causas de e y e i a que cualquie a que ue a enca ce-
131. Ibídem, Leg. 2.224, T/I.G. 26/9/1721.
132. Egido, T.: “Las e o mas acasadas. El signi icado de Macanaz”, en Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J.
(Di s.): HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Mad id, 1984, T. I, pp. 1233-1247. Lea, H. C.: HISTORIA
DE LA INQUISICIÓN..., ol. I, pp. 357-363 y 567-569. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as...”, pp. 223-226. LLo-
en e, J. A.: HISTORIA CRÍTICA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA. Mad id, 1981, Vol. IV, pp. 38-45 y 57-59. Ma ín Gai-
e, C.: MACANAZ, OTRO PACIENTE DE LA INQUISICIÓN. Mad id, 1975. Ma ínez Millán, J.: “Los p oblemas de ju isdic-
ción del San o O icio: La Jun a Magna de 1696”, en HISPANIA SACRA, Vol. XXXVII, 75 (1985), pp. 225-232.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
134
L
lado po causas de i adas de asun os empo ales ing esase en las cá celes sec e as
inquisi o iales, pa a no ecibi la consiguien e in amia.
2º Acaba con la an e io posibilidad haciendo que los ibunales secula es pu-
die an eje ce ecu sos de ue za pa a ep imi los.
3º Mode a el ue o concedido po las dis in as Conco dias a los miemb os de
la o ganización de dis i o.
4º Es ablece un ígido p ocedimien o pa a los con lic os de compe encia,
ma cando plazos ijos, pa a e i a las cons an es dilaciones que pa alizaban la solu-
ción de es e ipo de en en amien os.
En el “Pedimen o de los 55 pun os” del iscal gene al de Macanaz se iba más
allá. En es e p oyec o no se p e eía la sup esión del San o O icio, sino su supedi a-
ción al con ol eal y la de ogación de ini i a de su ju isdicción empo al, jun o con
el ecambio de los homb es de los que adicionalmen e se había nu ido es a ins i-
ución po o os de alan e y ex acción social e ideológica mejo iden i icada con
los in e eses del nue o gobie no. Es e in en o de cambio de las bases ju ídicas y so-
ciales de la Inquisición se enma caba en un p og ama global de subo dinación de las
eli es de pode a la olun ad eal.
A pesa de los es ue zos, ninguna de es as e o mas se lle a on a cabo, debi-
do, en g an medida, al cu so que oma on los acon ecimien os polí icos en el ma -
co de la Mona quía Ca ólica en los momen os en que se p oyec a on. La ines abili-
dad polí ica i ida du an e los úl imos años del einado de Ca los II y la mue e de ese
mona ca us a on el in en o de la Jun a Magna. Po o o lado, la é ea oposición
que habían susci ado los p oyec os del p ime equipo de gobie no de Felipe V en e
los sec o es adicionales de la sociedad hispana y su en ada en el gobie no después
de inaliza la gue a de Sucesión española die on al as e con la espe anza de log a
una modi icación de las es uc u as impe an es en ese momen o. Macanaz cayó, ue
pe seguido po el San o O icio y obligado a hui a F ancia.
En adelan e, el ey no se desen endió de los asun os inquisi o iales, pe o, en
esencia, odo quedó p ác icamen e al y como lo había ecibido del einado an e-
io . El con enido del ue o una ez concedido a los se ido es inquisi o iales se
man u o inal e able con el paso del iempo, si bien es cie o que, desde la Co ona,
se desa olló una polí ica cada ez más ag esi a de p ocedimien os con a sus ex-
alimi aciones y abusos en el eje cicio de esos p i ilegios.
Los choques de los ibunales con la ju isdicción o dina ia y eclesiás ica ue-
on muy ecuen es y, a eces, muy du os. El ambien e de oposición y esis encia ca-
da ez más é ea de de e minados sec o es de la sociedad no ga an izaba ya que se
ole asen impunemen e los desmanes de los amilia es y comisa ios, ampa ados en
el ue o que les p o egía.
a inquisición en su en o no 135
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En 1722 el amilia de So o eclamaba al ibunal que conocie a la causa que
seguía en su con a el co egido de su illa, as habe sido ejado y mal a ado pú-
blicamen e en su pe sona y bienes. Se lamen aba es e homb e de que “las jus icias,
po el odio que ienen a los minis os, sin mo i o alguno les p ocesan y o mando
compe encia, les e e nizan en p isiones, y con es e ejempla , la inocencia queda ía
cas igada, y la malicia y excesos de los jueces, esc ibanos y es igos encedo a (...)
de o ma que el ue o con al disimulo se ía en g a e pe juicio del San o T ibunal y
sus minis os...”133.
Los es ue zos y el obje i o global de la Inquisición de mejo a la calidad, ima-
gen y e ec i idad de sus minis os, emp endido a mediados del XVII y e omado a
p incipios del XVIII, no aje on una disminución de los p oblemas causados po
aquellos que ocupaban es os ca gos an e odo como a ibu o y exponen e de su po-
sición social y como medio de de ensa y p o ección de sus in e eses pe sonales, po
encima de los de la ins i ución de la que o maban pa e.
Los amilia es al se no malmen e homb es casados, con amilia y dedicados
a ac i idades ajenas al cue po inquisi o ial enían in e eses di e sos den o de su co-
munidad, a menudo, muy dis in os a los de la ins i ución a la que ep esen aban.
Con eno me ecuencia, eje cían su ascendien e sob e su comunidad apoyados en el
p es igio de su ca go y p o egidos en la in iolabilidad del ue o.
En 1731, el ibunal de Log oño se io in oluc ado en un con lic o con el o -
dina io eclesiás ico de Pamplona po una se ie de in acciones come idas po un a-
milia , Joaquín de Almadoz, en las unciones de su ca go de esc ibano de la cu ia de
aquel obispado. Al se encausado po la ju isdicción o dina ia eclesiás ica, Almadoz
ecu ió al ibunal y és e p ocedió en la causa. An e es a ac i ud, el o dina io del
obispado eclamó al Consejo que se o mase compe encia de ju isdicción de la cau-
sa c iminal y que se de e minase a quién le co espondía su conocimien o. La jus i-
cia eclesiás ica a gumen aba que el amilia , pa a goza del ue o p i a i o del San-
o O icio, e a p eciso que hubie a p esen ado su í ulo a los jueces y jus icias, al y
como había quedado dispues o an o po la eal cédula de mayo de 1565 como po
la ley III de las Co es de Pamplona del año 1612. No habiéndolo ejecu ado así di-
cho Almadoz, no podía p e ende ninguna exención. Po o o lado, según el o dina-
io, al habe sido come ido el deli o en azón de su empleo de sec e a io, no le co-
espondía al San o O icio p ocede en el asun o, po no goza los amilia es en
semejan es causas del ue o inquisi o ial. En la ecopilación de Cas illa, e ec i a-
men e, es aba aco dado que los amilia es que u ie an o icios eales o públicos de
133. AHN, Inquisición, Leg. 2.224, ecibida 25/9/1722.
O ganización inquisi o ial en el dis i o del T ibunal de Log oño
136
L
los pueblos u o os ca gos segla es y que delinquie an en cosas ocan es a sus o i-
cios y ca gos se ían juzgados po las jus icias segla es, lo mismo que los que enían
o icios del ibunal eclesiás ico. Pe o aun así, el ibunal de Log oño había in e e-
nido. La esolución inal de la jun a de compe encias ue a a o de la ju isdicción
eclesiás ica134, quedando así desba a ado el plan del amilia e in alidados los es-
ue zos del ibunal po p o ege lo, aun sin base ninguna.
Si el con ol que el p opio ibunal enía sob e los miemb os de su o ganiza-
ción de dis i o e a débil, más aún lo e a el que pudie a eje ce sob e ellos la di ec-
ción inquisi o ial. Es o se debía, po un lado, a que los se ido es del dis i o e an mu-
chas eces pa ocinados de los inquisido es y o iciales del ibunal, o de o os po
encima de ellos, de mane a que, siemp e que les e a posible, minimizaban o hacían
oídos so dos a sus al as e i egula idades. Incluso cuando el deli o o in acción co-
me ida llegaba se conocido po ins ancias ajenas al ibunal, desde aquí se es o za-
ban po sua iza el con ex o y las penas impues as. Po o o lado, es aba la cues ión
del dis anciamien o ísico exis en e en e la sede y los di e en es pun os del dis i o,
así como en e el ibunal y la di ección inquisi o ial. Todo ello di icul aba un con-
ol e ec i o del g upo del dis i o desde Log oño y más aún desde la Co e, donde
debían ia se en la mayo ía de los casos de lo que los inquisido es le comunicasen.
En 1717, la di ección inquisi o ial le pidió al ibunal de Log oño que in o -
mase sob e si los sec e a ios, o iciales y demás minis os que gozaban del ue o del
San o O icio habían incu ido en algún exceso digno de emedio, así como sob e si
odos i ían en la ci cunspección y modes ia co espondien e a sus o icios y si cum-
plían en e amen e con sus obligaciones. An e es as cues iones, el inquisido Ibáñez
dio una con es ación sumamen e e elado a. Indicaba que, al se el dis i o an di-
la ado, sólo se sabía de aquellos que es aban en los luga es más ce canos, mien as
que del es o las no icias se ecogían con mayo di icul ad. Según su opinión, si un
se ido del dis i o hacía algo mal, gene almen e, iba a se algún o o minis o
quien die a la queja, o bien, él mismo quien acabase po pedi al ibunal su cas i-
go, an e la mo i icación a la que le some e ían los jueces segla es. Aho a bien, pa-
a es e inquisido no había dudas espec o a que en e los minis os an o de Lo-
g oño como de ue a pudie a habe algún deli o ocul o, aunque asegu aba que no
se sab ía, ni lo di ían, aunque se les p egun ase135.
Los amilia es, no a ios y comisa ios, al igual que sus compañe os de la sede del
ibunal, ambién dis u aban de unos hono es y p eeminencias sociales cuyo conjun-
134. Ibídem, Leg. 2.226, Pamplona 18/10/1731 y 20/10/1731.
135. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 4, Log oño 26/3/1707.
a inquisición en su en o no 137
www.edi o ial.unican.es
3. Ídem, ol. 398 , B e e papal de 14/11/1516.
4. Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE LA INQUISICIÓN DE GALICIA (PODER, SOCIEDAD Y CULTURA), 1560-1700.
Mad id, 1982, pp. 182-186. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA. Mad id, 1983, Vol. II, pp. 92-95. Ló-
pez Vela, R.: “Sociología de los cuad os inquisi o iales”, en Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J. (Di s.): HISTORIA
DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Mad id, 1993, T. II, pp. 744-758
5. Con e as, J.: Ibídem, p. 248.
6. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., Vol. II, p. 108.
7. Tal edad ue la que hubie on de cumpli los p opie a ios de la ecep o ía de Log oño, Juan Bau is a y Feli-
pe de la Vid, pa a log a en a a se i la. Aho a bien, és e e a un equisi o dispensable, pues, po ejemplo, Isid o
Agus ín de Adana ue habili ado pa a pode en a a se i el ca go que su mad e había comp ado pa a él, a pesa
de con a sólo con dieciocho años.
de más de ein a años3y con o mación uni e si a ia eminen emen e ju ídica4.
Además, se ía p e e iblemen e una pe sona con su icien es ecu sos y una posición
social que a alase su independencia y ascendencia. Con es as condiciones se ga an-
iza ían la e icacia y neu alidad de su ges ión al en e de un ibunal de e, así co-
mo su capacidad de eje ce p esión e in luencia en el en o no.
El iscal, como u u o juez que e a en la mayo ía de los casos, compa ió con
el inquisido unos equisi os idén icos5.
Las ca ac e ís icas que se le exigi ían a los o iciales de un ibunal inquisi o ial
e an más sencillas, pe o no po ello asequibles pa a cualquie a. Debían se homb es na-
u ales del eino, disc e os y hones os, de sang e limpia e hijos de legí imo ma imonio.
H. C. Lea se e ie e a los diecinue e o ein e años como la edad mínima ne-
cesa ia pa a pode ocupa un ca go de o icial6. En el ibunal de Log oño, encon a-
mos como al edad se ondaba en e aquellos que se inco po aban a la bu oc acia
inquisi o ial ocupando plazas he edadas (como Juan José Vélez de Ve ga a, Ma ín
And és de Bada án o su hijo F ancisco Xa ie , quienes enían ein e o ein iún años
al en a en el sec e o), mien as que en los ca gos comp ados se exigía, según se
deduce de la documen ación manejada, un mínimo de ein icinco años pa a en a
al dis u e de su plaza7.
Las mismas ca ac e ís icas de na u aleza, limpieza, calidad y legi imidad se ían
exigidas ambién a quienes ue an las esposas de los o iciales.
Po o o lado, según ue a el ca go a ocupa po el o icial, se p e e ía que és-
e u ie a una cie a o mación y especialización en la ma e ia que uese a a a ,
aunque ambién es cie o que, en odo momen o, mucho más que su alía p o esio-
nal ue conside ado su s a us social, ambién su posición económica y sus elaciones
en el seno de la sociedad donde desempeña ía su ca go.
La ocupación de un pues o en la bu oc acia inquisi o ial conlle aba el dis u-
e de un p es igio, hono e independencia ju ídica que con e ían al se ido inqui-
Inquisido es y O iciales del T ibunal de Log oño
144
L
si o ial en un elemen o especial, dis inguido y pode oso en el seno de la sociedad del
An iguo Régimen. Las ca ac e ís icas in elec uales, mo ales y pe sonales de quienes
ocupasen es os pues os se es ablecie on a a és de la no ma i a inquisi o ial, pe o
ales p esupues os eó icos, al plasma se en la ealidad, su ie on una adap ación y
modi icación impo an e. En e la eo ía y la p ác ica se mo ía un denso magma de
elaciones, idelidades e in e eses que, jun o con las coyun u as polí ico-sociales, los
obje i os de la ins i ución y las elaciones és a que man u ie a con el es o de los
cue pos y pode es con los que compa ía suelo en cada momen o, condiciona on la
elección inal de los que en g an medida se enca ga ían de da cue po y hace un-
ciona al San o T ibunal a lo la go del iempo.
El obje i o de los capí ulos que siguen se á obse a , a a és del caso con-
c e o del ibunal de Log oño, cómo se do aba de se ido es la pieza cla e de la es-
uc u a y o ganización inquisi o ial, el ibunal de dis i o, así como es ablece los
pe iles de aquellos que ue on sus inquisido es y o iciales a lo la go de la p ime a
mi ad del siglo XVIII. Pa iendo de la cla a di e enciación que había en e los inqui-
sido es, que poseían ju isdicción y es aban al en e del ibunal, y los demás minis-
os que se ían en la sede, hemos incluido a ambos g upos en los mismos epíg a-
es, con obje o de hace más ácil de segui el hilo a gumen al del análisis que nos
p oponemos. Di e encia emos a un g upo del o o siemp e que sea necesa io y au-
na emos su análisis, siemp e y cuando sus ca ac e ís icas sean comunes. Con odo
ello, se pod á llega a un mejo en endimien o del uncionamien o o gánico e im-
plan ación social que u o la Inquisición a lo la go del einado de Felipe V, con el in
de comp ende qué elemen os de cambio y con inuidad ca ac e iza on a es a e apa
con espec o a momen os p e ios
1. Vínculos de los inquisido es y o iciales del ibunal de Log oño
con el e i o io de su dis i o
En dis in as ocasiones desde la ins au ación de la Inquisición en los einos de la Co-
ona hispana se insinuó lo incon enien e que se ía que an o inquisido es como o i-
ciales uesen na u ales de los dis i os donde eje cie an sus ca gos8, aunque, en e-
alidad, has a el año 1695 no se p odujo una p ohibición explíci a e e en e a al
asun o9.
8. Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE..., pp. 187-188.
9. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., ol. II, pp. 94-95.
a inquisición en su en o no 145
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La azón de que e e i a al coincidencia e a e iden e. Maneja impo an es
eso es de pode , p esión y coe ción, p o egidos po un po en e ue o, allí donde
más ue es end ían que se los ínculos y los in e eses del se ido inquisi o ial, a-
cili a ía que se p oduje an si uaciones i egula es que a ec a ían al co ec o uncio-
namien o e independencia del T ibunal. Es a p eocupación po do a se de pe sonas
lib es de lazos en el en o no en el que ocupa an sus ca gos end ía que habe sido,
en p incipio, mucho mayo espec o a los inquisido es que a los o iciales, pues aqué-
llos e an los jueces que ep esen aban y aplicaban la ju isdicción inquisi o ial y eje -
ce como ales, con odo el pode y ascendencia que ello suponía, p ecisamen e en
el ámbi o donde su dependencia hab ía de se más in ensa, se ía uen e segu a de
a bi a iedades. Eso da ía luga a la apa ición de enómenos como el nepo ismo y a
la subsiguien e c eación de g upos de p esión e in e és, los cuales colapsa ían el su
uncionamien o independien e y co ec o del ibunal.
Pa a cuando se p omulgó la p ohibición exp esa de la iden i icación de la na-
u aleza del se ido con el des ino que se le die a e a ya demasiado a de, po que
al cos umb e es aba muy a aigada en el cue po bu oc á ico inquisi o ial.
Las in enciones de busca pe sonas eó icamen e independien es que se ocu-
pasen de los ibunales de dis i o opa on, desde un p incipio, con la necesidad de
con a con suje os conocedo es del en o no donde iban a abaja y con cie o as-
cendien e en él. La in luencia pe sonal, combinada con la que p opo cionaba el ca -
go inquisi o ial, pe mi i ía al ibunal e idencia se con mayo au o idad y ue za, a
la ez que a ae ía el apoyo de los sec o es sociales más pode osos de la zona. Es o
p es igia ía al ibunal an e el es o de la población y acili a ía su labo de con ol
en ella, sua izando choques y debili ando esis encias en e los demás g upos de po-
de con los que pod ía i aliza . El cos e de es e p oceso iba a se hipo eca el un-
cionamien o au ónomo de la ins i ución, pe o el p agma ismo pudo con lo demás y,
desde muy p on o, la es uc u a de los ibunales de dis i o, al menos la de los cas-
ellanos, se inculó p o undamen e a la sociedad en la que es aban asen ados.
El caso del ibunal de Log oño es un cla o exponen e de es e compo a-
mien o. De los dieciséis homb es que si ie on en es e ibunal como inquisido es y
iscales en e los años 1700 y 1746, al menos, diez e an na u ales del dis i o. De la
Rioja ue on los inquisido es Je ónimo Ibáñez Zá a e y Be na do de la Ma a, naci-
dos en Log oño, así como José de To es que p ocedía de la localidad de A enzana
de Abajo10. De ie as mon añesas ue Juan An onio de San elices, na u al de Esca-
10. AHP Log oño, P o ocolos no a iales, Lib. 1.046, ol. 440.
Inquisido es y O iciales del T ibunal de Log oño
146
L
lan es. El inquisido José de Ozca iz nació en Lumbie y Pablo de Dicas illo en Via-
na11, ambos en el eino de Na a a. José Luis de Mollinedo y la Cuad a p obable-
men e e a izcaíno12 y, po úl imo, And és F ancisco de A a abe, Ped o Tomás de
Gama a13 y Fe mín Ven u a de Eche e ía e an de Guipúzcoa, de A e xabale a, El-
gue a y San Sebas ián espec i amen e.
Es os homb es no es aban sólo apegados a es e dis i o po cues ión de na u-
aleza. Un núme o des acado de ellos dis u aba además en es as ie as de pa e de
sus en as y ca gos eclesiás icos. De al mane a que la p o undidad de sus in e eses
y ínculos en el e i o io donde eje ce ían el ca go de inquisido o iscal du an e
pe íodos de iempo más o menos p olongados e a, sin luga a dudas, muy in ensa.
D . Be na do de la Ma a e a bene iciado en e o de la iglesia de San iago del Real de
Log oño y canónigo de la iglesia de San o Domingo de la Calzada. El Ldo. And és
F ancisco de A a abe e a bene iciado de Aoze aza (Guipúzcoa). El Ldo. Pablo de Di-
cas illo gozaba de una capellanía en Al a o y o a en Viana, donde ambién e a be-
ne iciado. El Ldo. José de To es e a bene iciado en e o de la pa oquial de A enza-
na de Abajo y p ebendado en e o de la iglesia ca ed al de Calaho a. El D . Fe mín
Ven u a de Eche e ía e a bene iciado de San Sebas ián y el Ldo. José Luis de Molli-
nedo enía una abadía en San Ba olomé y e a dignidad de la iglesia de Osma.
O os dos inquisido es apa ecen ambién inculados al dis i o, aunque desco-
nocemos su luga de o igen exac o. Juan Fe nández de He edia ocupó ca gos ecle-
siás icos en San ande , dis u aba de un bene icio en Lagunilla14 y enía pa ien es en
localidades como Calaho a y Al a o15. Como és e, Sebas ián Fue es e a canónigo
de la Calzada y es u o muy inculado al monas e io de San Millán de la Cogolla16.
11. Explíci amen e no cons a en la documen ación su na u aleza, pe o hemos hallado una muje llamada Lui-
sa de Dicas illo y A aciel, na u al de Viana, que es muy posible que ue a su he mana. Es e da o lo co obo a ía el
hecho de que Pablo ue bene iciado en esa localidad na a a, además de en Al a o de donde e a Mª Te esa de A a-
ciel, mad e de dicha Luisa y supues amen e, p ogeni o a ambién de es e inquisido . AHN, Inquisición, Leg. 2.224,
Mad id 11/10/1720.
12. Se ha incluido en es e g upo a José Luis de Mollinedo y la Cuad a, pues, a pesa de no ene in o mación
conc e a sob e su na u aleza, c eemos que e a de Vizcaya. En es e e i o io, con aba con bene icios eclesiás icos y
po sus dos apellidos pod ía se encuad ado como miemb o de una de las amilias más des acadas de las Enca a-
ciones del Seño ío de Vizcaya. Ma ínez Rueda, M.: “Pode local y oliga quías en el País Vasco: las es a egias del
g upo dominan e en la comunidad adicional”, en Imízcoz Beunza, J. M. (Di .): ÉLITES, PODER Y RED SOCIAL. LAS
ÉLITES DEL PAÍS VASCO Y NAVARRA EN LA EDAD MODENA. Bilbao, 1996, pp. 127-130.
13. Ca abías To es, A. M.: “Ca álogo del colegio mayo de San Ba olomé (1700-1840)”, en STUDIA HISTÓRI-
CA, His o ia Mode na, IX (1991), p. 49.
14. Pod ía se la localidad de Lagunilla del Jube a en La Rioja.
15. AHN, Inquisición, Leg. 2.223, exp. 8, eb e o de 1713.
16. Ibídem, Leg. 2.226, T/C, 22/4/1732.
a inquisición en su en o no 147
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Po su lado, San iago Hidalgo e a na u al de Bu gos y F ancisco de Cossío e a
o iundo de Po es, pe eneciendo ambas localidades al ibunal de Valladolid.
Con los o iciales la inculación al e i o io dependien e del ibunal ue aún
más in ensa, si cabe, que con los inquisido es. P ác icamen e el o al de los homb es
que si ie on en el ibunal en e 1700 y 1746 ue on o iundos del dis i o. Más aún,
la mayo ía de quienes ue on i ula es e incluso empo ales ocupan es de los ca gos
en el ibunal e an ecinos de Log oño. Muchos habían nacido allí mismo y o os en
localidades p óximas como En ena, Albelda, Vigue a, Riba echa, Galilea, Jube a, An-
guiano y Casala eina en la Rioja o Viana en ie as na a as.
Las p o incias ascas, las Mon añas de Bu gos y San ande , así como las ie as
de So ia inse as en el dis i o ue on á eas mucho más ma ginales en la p o isión de
o iciales pa a el ibunal en es e pe íodo. Aun así, algunos ue on na u ales de Sal a-
ie a, La Gua dia y Elciego en Ála a, ambién de Be ga a en Guipúzcoa, de Bilbao y
Bakio en Vizcaya, de Ruesga y To anzo en La Mon aña, o de Yanguas en So ia.
Según cons a en la documen ación consul ada, sólo dos los o iciales del i-
bunal en es a e apa ue on na u ales de o as ie as. El sec e a io An onio Alonso
de la Puen e que había nacido en el concejo as u iano de Cá a es, aunque ue e-
cino de Log oño, y José Be na dino del Bus o que nació en Mad id, pe o ue ecino
de Viana, de donde además p ocedía su amilia.
La ue e inculación del pe sonal del ibunal a su dis i o no es una ca ac-
e ís ica ni no edosa en es e ibunal, ni especí ica únicamen e de él17.
Desde sus o ígenes, el San o O icio de Na a a es u o, en g an medida, ocu-
pado po pe sonas na u ales del e i o io del dis i o. En el es udio de I. Regue a de-
dicado al ibunal en su e apa de Calaho a des aca el hecho de que, ya en onces,
una pa e impo an e de sus inquisido es e an o igina ios del dis i o18.
Es a endencia pa ece que con inuó as ins ala se el ibunal en Log oño,
pues, aunque algunos de sus inquisido es ue on o iundos de o as ie as, p inci-
palmen e cas ellanas, una pa e impo an e de ellos lo ue on del dis i o o sus po-
blaciones limí o es19.
17. Po ejemplo, J. Con e as cons a aba algo simila en e los o iciales del ibunal gallego, desde su o igen, y
en e los inquisido es, desde el siglo XVII. A. de P ado Mou a señalaba lo mismo pa a el ibunal de Valladolid en el si-
glo XVIII. Con e as, J.: EL SANTO OFICIO DE..., pp. 191-192 y 248. P ado Mou a, A., de: INQUISICIÓN E INQUISIDORES
EN CASTILLA. EL TRIBUNAL DE VALLADOLID DURANTE LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN. Valladolid, 1995, pp. 45-47.
18. Regue a, I.: LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EN EL PAÍS VASCO. (EL TRIBUNAL DE CALAHORRA, 1513-1570).
San Sebas ián, 1984, pp. 40-41.
19. C is óbal Ma ín, M. A.: “La Inquisición de Log oño: una ins i ución de con ol social, (1530-1614)”, en IN-
QUISICIÓN ESPAÑOLA. NUEVAS APROXIMACIONES. Mad id, 1987, pp. 128-137. Ídem: CONFIANZA, FIDELIDAD Y
Inquisido es y O iciales del T ibunal de Log oño
148
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Igual ocu ió con los o iciales, si bien en su caso lo que a ió a lo la go del
iempo ue on las zonas del dis i o de las que p ocedie on. En un p incipio, la ma-
yo ía p o ino de ie as na a as, debido undamen almen e a in e eses polí icos y
de ca ác e o ganiza i o an o de la Co ona como de la p opia Inquisición. Desde
mediados del siglo XVII, ya ue on la ciudad de Log oño y sus poblaciones limí o es
los p incipales pun os de eclu amien o de pe sonal pa a el ibunal que acogía la
capi al iojana20. Pa a el siglo XVIII, esa endencia de ec ada en la cen u ia an e io
ya es cla amen e una ca ac e ís ica de ini o ia del pe sonal del ibunal, no sólo de
sus o iciales, sino ambién de los inquisido es, con o mándose así una es uc u a in-
quisi o ial ue emen e inculada al e i o io y la sociedad sob e la que es aba
asen ada.
2. La limpieza de sang e, equisi o indispensable
Cuando un p e endien e solici aba cualquie ca go inquisi o ial –a a és de los me-
mo iales que p esen aba en un ibunal de dis i o, al Consejo y/o al Inquisido gene-
al–, se ponía en ma cha el p oceso selec i o po el que la ins i ución buscaba p oba
las cualidades mo ales, sociales y económicas que a alaban al suje o in e esado.
En e la pe ición del ca go y el log o del nomb amien o, el aspi an e a se
miemb o del San o O icio debía supe a o icialmen e dos exámenes p e ios: un in-
o me de “ i a e mo ibus” y, sob e odo, una p ueba de la limpieza de su linaje21.
Es e p oceso, independien emen e de si se log aba el ca go o no, conlle aba
una se ie de gas os que obligaban al candida o a mos a se lo su icien emen e sol-
en e como pa a a on a los. Además, le suponía some e se a la p esión social que
el conocimien o público de su p e ensión implicaba pa a su ama y buen nomb e.
Cualquie e aso en el log o de su obje i o o, en el peo de los casos, el acaso de
al in en o suponía la pé dida del c édi o y hono abilidad no sólo del p e endien e,
sino de su amilia y u u os descendien es.
En la ins i ución se e a conscien e del pe juicio que se causaba a los candida-
os cuando el ibunal implicado, po desacue do u omisión, no despachaba a iem-
OBEDIENCIA. SERVIDORES INQUISITORIALES Y DEPENDENCIAS PERSONALES EN LA CIUDAD DE LOGROÑO (SIGLO
XVII). Log oño, 1994, pp. 59-157.
20. Ibídem, pp. 43-44.
21. Pa a el p oceso de selección en las p e ensiones a un ca go inquisi o ial, éase: Dedieu, J. P.: “Limpieza,
pode y iqueza. Requisi os pa a se minis o de la Inquisición. T ibunal de Toledo, siglo XVI-XVII”, en CUADERNOS
DE HISTORIA MODERNA, 14 (1993), pp. 29-44.
a inquisición en su en o no 149
www.edi o ial.unican.es
po las p e ensiones “haciendo padece a amilias en e as no a po la demo a y di-
lación...”22. Sin emba go, los emedios que se ponían e an muy a menudo ine icaces
y las consecuencias sólo epa ables con el log o inal de la g acia.
Si uno dis u aba de una cie a posición en el en o no y se le p esuponía una
cie a calidad, el a iesga se a unas p uebas ac ibles de se allidas supond ía la ui-
na social del suje o y amilia implicados. Es a ci cuns ancia enó a algunos, pe o pa-
a o os la ins i ución inquisi o ial ue lo su icien emen e en ado a como pa a
a iesga se a in en a lo. Así, po ejemplo, a p incipios del siglo XVIII, el ca go de abo-
gado del isco del ibunal de Log oño es aba acan e y no se log aba p o ee , se-
gún el ibunal, po que de odos los le ados que había en la ciudad de Log oño,
unos no lo habían que ido y o os no lo habían p e endido po ecela no a en sus
ascendien es23. En 1705, Diego O iz de Auzmendi, abogado de la ciudad, enien e
del Seño ío de Vizcaya y alcalde mayo de la illa de So o, se lanzó a la emp esa de
consegui al ca go. E a un homb e o mado, epu ado y a alado en su posición po
sus se icios a la Co ona en ca gos locales de econocido p es igio, con lo que, en
p incipio, no pa ecía que el log o de al emp esa ue a di ícil. Sin emba go, as me-
ses sin espues a a su p e ensión, comenzó a ex ende se po Log oño el umo de
que había un de ec o en su linaje. A pesa del sec e o que eó icamen e había de en-
ol e a odo es e p oceso, es e abogado se en e ó de que le iban a denega el pues-
o po dudas en la ascendencia de su muje . Su pánico debió de se eno me y, qui-
zá po ello, solici ó la cali icación sólo pa a él, in en ando así acalla las oces que
ponían en duda su calidad y e mina con su padecimien o. El pues o no lo log ó y,
po la insis encia de los memo iales que p esen ó al Inquisido gene al, Consejo y i-
bunal, pa ece que ampoco la cali icación le ue sencilla. Desde luego, si la llegó a
consegui , le hubo de cos a mucho social, empo al y económicamen e24.
Con odo, una g an pa e de las p e ensiones llegaban a buen é mino, pues,
conscien es los candida os de lo que se ponía en juego, aplicaban odos los medios
a su alcance, líci os o ilíci os, pa a log a supe a odas las p uebas. El pode del di-
ne o, las in luencias y con ac os que u ie a el in e esado, an o con los implicados
en las di e en es ases del p oceso de la in o mación como con las pe sonas o cue -
pos que pudie an p esiona a su a o allí donde se omaban las decisiones inales,
ue on casi siemp e cla es pa a lle a al éxi o a su p e ensión.
22. AHN, Inquisición, Leg. 2.221, T/I.G. 3/7/1700.
23. Ibídem, Leg. 2.222, exp. 2, T/I.G. 11/8/1705.
24. Ídem, ecibidas Mad id 3/4/1705, 11/8/1705, 17/10/1705. Ídem, exp. 3, ecibidas Mad id 19/2/1706,
20/6/1706 y T/I.G. 9/3/1706.
Inquisido es y O iciales del T ibunal de Log oño
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Tan o a los in o man es como a los in o mado es implicados en las p uebas se
les exigía que no ue an c iados de los miemb os de la Inquisición, ni pa ien es o deu-
dos del p e endien e25, ni ampoco enemigos u oponen es26, con obje o de asegu a
opiniones impa ciales y e aces. Sin emba go, la di icul ad de cumpli ales equisi-
os e a ob ia. Po un lado, po que quienes mejo podían in o ma sob e una pe so-
na habían de se necesa iamen e gen es p óximas a ella, amigos o enemigos que, se-
gún su posición y elación con el candida o, pe cibi ían y opina ían sob e si uaciones
iguales de modo muy di e en e. Po o o lado, po que los p opios in o man es, in-
o mado es e inquisido es del ibunal implicado podían dis o siona los pa ece es,
animados po las dádi as que se les o ecie a o po o o ipo in e eses pa icula es
que se eían a o ecidos po el éxi o o acaso de una p e ensión de e minada.
Los casos del consul o Domingo Agui e y su hijo esul an muy e elado es
espec o a cómo las inculaciones y apoyos de un p e endien e ab ían cauces pa a
log a in o mes a o ables, ob iando los de ec os y achas posibles, incluso los e e-
en es a la limpieza de sang e. A inales del siglo XVII, Domingo Agui e había log a-
do el í ulo de consul o del San o O icio de Log oño y en 1718 su hijo, Domingo
Agui e y la C uz, abogado de los Reales Consejos, solici ó la misma plaza, si bien, es-
a ez ue so p enden emen e echazado, al habe se hallado al a de limpieza en sus
ascendien es. El hecho de que el p ime Agui e hubie a log ado inco po a se al San-
o O icio ue jus i icado desde el ibunal alegando que an o los es igos que depu-
sie on en esas in o maciones como los ins umen os que se p esen a on habían sido
alsos y que, además, se le había despachado el í ulo sin da cuen a al Consejo. Pa-
a 1718, la si uación de es os homb es en el ibunal debió habe cambiado. Los apo-
yos que en su día u ie a el pad e en e los miemb os del ibunal y los se ido es de
dis i o de los que dependió el log o de su nomb amien o ya no uncionaban o exis-
ían, de mane a que el hijo io acasado su in en o27.
Pa a ealiza el p ime in o me sob e la ida y cos umb es del p e endien e, el
ibunal de dis i o enca gaba una comisión a una pe sona de con ianza, gene al-
men e un comisa io, que u iese esidencia allí de donde e a el aspi an e, o bien, en
sus p oximidades. Es e debía a e igua si el p e endien e e a una pe sona anquila,
pací ica, de ida in achable y de ascendencia limpia.
A es as in o maciones la ins i ución inquisi o ial les daba un a amien o di-
e en e según ue an pa a inquisido es y iscales o pa a el es o del pe sonal.
25. Ibídem, Lib. 825, ol. 458 , Mad id 4/3/1700. Ídem, Leg. 2.221, T/I.G. 29/3/1700.
26. Ibídem, Lib. 825, ol. 411 , Mad id 18/5/1697.
27. Ibídem, Leg. 2.223, exp. 8, T/C 11/10/1718.
a inquisición en su en o no 151
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Las de los o iciales, una ez hechas, habían de se ap obadas en el Consejo,
p e io o o consul i o y pa ece de los inquisido es de dis i o. Después, en un es-
pacio de iempo gene almen e b e e, el Inquisido gene al concedía la g acia de
p uebas como pa a o icial28. En es os in o mes, el peso del pa ece de los inquisido-
es del ibunal e a g ande, siendo és e uno de los momen os en los que las p esio-
nes y es a egias de pa onazgo más in ensidad omaban en o no al ibunal, con
el in de consegui el obje i o ijado.
En el caso de los inquisido es o iscales es a dinámica a iaba lige amen e. Pa-
a és os la concesión de la g acia de p uebas no e a p ecedida de una pe ición de
in o mes an p ecisos como los de los o iciales y el pa ece de los inquisido es de dis-
i o e a menos eque ido y enido en cuen a po la di ección inquisi o ial. Po ello,
los con ac os que pudie an a o ece a es os p e endien es habían de ebasa nece-
sa iamen e el ma co local del ibunal.
Inmedia amen e después de log a la g acia de p uebas como pa a o icial, el
p e endien e debía p esen a su genealogía (pad es y abuelos pa e nos y ma e nos)
en el ibunal. Una ez econocidos los egis os del sec e o del ibunal o ibuna-
les a los que pe enecían los luga es de la na u aleza del p e endien e y sus ascen-
dien es en busca de alguna acha que impu a , se pasaba a ealiza las p uebas de
limpieza29, p e io depósi o de la can idad de dine o necesa ia pa a cos ea las.
En caso de es a ya casado el p e endien e o de que e casa se un o icial, ade-
más de ob ene una licencia del Consejo, su esposa o p ome ida debía pasa po las
mismas p uebas, cumpli equisi os simila es y a on a idén icos gas os a los de su
esposo30. Gene almen e, se les concedía un plazo de iempo de en e seis meses y un
año pa a hace lo.
Es as p uebas pa a esposa de o icial nunca se dispensa on, al menos en los años
que nos ocupan, pe o eso no signi icó que siemp e se llegasen a ealiza . Así, en 1733,
José Be na dino del Bus o, sec e a io del sec e o, con ajo segundas nupcias, con li-
cencia del Consejo, con Mª Polonia y Ri as y Ocio, con la concesión de seis meses de
28. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., Vol. II, p.108.
29. Es aba egulado que se examinasen doce es igos en cada luga de na u aleza del p e endien e y que, en
los in e oga o ios, se hiciese cons a si el p e endien e y sus ascendien es e an, además de limpios, quie os, pací i-
cos, de buena ida y cos umb es. Ibídem, Lib. 1.234, ol. 412 , 21/3/1605 y 13/10/1608.
30. Es aba señalado que cuando un o icial asala iado a a a de casa se, debía de pedi licencia al Consejo,
en iando la genealogía y pe ición i mada de la muje (AHN, Inquisición, Lib. 1.234, ol. 381 , 28/5/1608). Además,
es aba es ablecido que si algún o icial se casaba sin licencia, se le suspende ía en o icio y sala io, y en caso de que
su u u a esposa ue a ex anje a, necesi a ía ambién dispensa (Ídem, 16/10/1610).
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plazo pa a que hicie a las in o maciones co espondien es31. Sin emba go, cuando
once años más a de mu ió el o icial, el ibunal cons a ó como dicho ámi e no ha-
bía llegado a ealiza se32. Las consecuencias ue on que la iuda no se pudo acoge a
los bene icios que suponía habe es ado casada con un minis o de Inquisición.
En odo el p oceso de selección, la p ueba de limpieza de sang e ue la ase
imp escindible e inexcusable pa a log a in eg a se al San o O icio.
En su o igen, es a p ueba ue la demos ación de se c is iano iejo y descen-
dien e de amilia lib e de mancha, es deci , de no p o eni de judíos, ni de peni en-
ciados po el San o O icio33. Después, es e concep o e olucionó y se aplicó ambién
a la ce i icación de no ene ascendien es ocupados en o icios mecánicos, achados
de iles e innobles, no me ecedo es de conside ación social alguna.
A di e encia del es o de las condiciones exigidas a un p e endien e, ac ibles
de se dispensadas po el Inquisido gene al, las p uebas de limpieza nunca ue on
ob iadas. Y es que es e equisi o, además de se la base sob e la que se undamen-
aba y egulaba la calidad social de su pe sonal y el acceso a los ni eles p i ilegia-
dos de la sociedad es amen al, no ue impues o en el San o O icio po b e e papal,
sino po decisión eal. Po ello, su egulación escapaba de la ju isdicción eclesiás i-
ca del Inquisido gene al y quedaba, po manda o eal, bajo el con ol del Consejo34.
El c i e io selec i o de la limpieza de sang e no ue exclusi amen e de ini o-
io de la Inquisición, sino que lo ue ambién de las p incipales ins i uciones y cue -
pos del eino. Desde mediados del siglo XVI, las p incipales Ó denes Mili a es, las
Uni e sidades y los g andes Colegios Mayo es españoles de donde salían la mayo
pa e de los se ido es de la Adminis ación de jus icia y Consejos del eino comen-
za on a exigi a sus miemb os una limpieza de sang e demos ada. La Inquisición hi-
zo lo p opio as el eal dec e o de 1572 en el que se o denaba que, en adelan e, o-
dos aquellos p opues os pa a ocupa plaza en los ibunales de la Co ona de Cas illa,
A agón, Na a a y Log oño debían p esen a p uebas de limpieza, independien e-
men e de que u ie an canonjías o iglesias y de que ue an ya miemb os de Ó denes
que exigían el mismo equisi o.
A p incipios del siglo XVII a ió la o ien ación dada a es as p uebas selec i as.
En 1623, se dec e ó que cuando hubiese es ac os posi i os, o sea es decisiones
31. Ibídem, Leg. 2.225, memo ial al I.G., Log oño 28/3/1733.
32. Ibídem, Leg. 2.230, T/C 9/1/1748, 10/2/1748 y 27/4/1748.
33. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., Vol. II, pp. 165-169.
34. López Vela, R.: “Es uc u as adminis a i as del San o O icio”, en Escandell Bone , B.; Pé ez Villanue a, J.
(Di s.): HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA Y AMÉRICA. Mad id, 1993, T. II, pp. 234-235 y 240.
a inquisición en su en o no 153
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Es echamen e inculados con los del Hoyo es aban los San elices, ambién
implicados en el se icio a la Inquisición. La casa y sola de San elices p ocedía de la
illa de Escalan e, habiendo ex endido sus amas y edes pa en ales has a San oña
donde se inculó con los in luyen es del Hoyo a lo la go del siglo XVII62. Si los del
Hoyo con aban con pa ien es que ocupaban ca gos a lo la go y ancho de la es uc-
u a bu oc á ica inquisi o ial, los San elices es aban incluso mejo colocados en ella.
Además, es e g upo amilia con aba con miemb os condeco ados con hábi os de
Ó denes mili a es, in eg an es de los p incipales Colegios Mayo es de Cas illa y se -
ido es en ca gos ele an es de la Iglesia y la adminis ación eal63.
El p ime ep esen an e de es e linaje que encon amos si iendo al San o
O icio en San oña al en a el XVIII es al Ldo. José del Hoyo San elices, quien ue su
comisa io desde 1693 has a 1705. Después de mo i el Ldo. José y aun habiendo un
comisa io en ausencias, la o ísima p esión eje cida po es e g upo pa en al (a a-
és del ayun amien o de San oña donde es aban p esen es64 y del apoyo de sus pa-
ien es, pa onos y dependien es in eg ados en la bu oc acia inquisi o ial y en e la
je a quía de la Iglesia)65 log ó que se le concedie a la i ula idad del ca go a un
miemb o de su pa en ela, el Ldo. Alonso de Camino y del Hoyo, p imo del an e io
comisa io. En la p e ensión de Alonso, el apoyo de su pa ien e, el inquisido de Lo-
g oño Juan An onio de San elices debió de se muy decisi o, pues su pa ece a o-
able, en e a las e icencias de alguno de sus colegas, ue el que p e aleció en la
concesión de la g acia o o gada po el Inquisido gene al66. Mue o Alonso al poco
iempo de ocupa el ca go, se nomb ó a su he mano Miguel como nue o comisa io,
elegando o a ez al homb e que ocupaba las ausencias ue a de la sucesión a la
i ula idad. Sin emba go, no es ando o denado in sac is y sin llega a hace lo as el
iempo de espe a concedido, Miguel del Camino ue apa ado del ca go. El nue o i-
ula ue el Ldo. Ped o Delgado, quien enía ocupando las ausencias del comisa io
desde 1693 y, po dos eces, había sido elegado en el log o de la i ula idad del ca -
go. Es e e a un elemen o ajeno al g upo de los del Hoyo, en en ado con él de mo-
do con inuo, de al mane a que el dis u e de las p e oga i as de su ca go le debió
62. Escagedo Salmón, M.: SOLARES MONTAÑESES. VIEJOS LINAJES DE LA PROVINCIA DE SANTANDER. San o-
ña, 1925, T. I, pp. 49-51.
63. Ga cía Ca a a, A. y A.: ENCICLOPEDIA HERÁLDICA Y GENEALÓGICA DE APELLIDOS ESPAÑOLES Y AMERI-
CANOS. Mad id, 1960, T. 81, pp. 17-22.
64. AHN, Inquisición, Leg. 2.222, exp. 2, San oña 26/2/1705, 8/3/1705.
65. Ídem, ecibida Mad id 20/8/1705.
66. Ídem, T/C 9/6/1705.
El pe sonal de dis i o del T ibunal de Log oño
256
L
se bas an e penoso. A excepción suya, el es o de los pues os p o is os en San oña
du an e es os años es u ie on ocupados po miemb os de las dis in as amas del mis-
mo linaje. José O iz del Hoyo San elices ue no a io desde 1725 y su he mano Es e-
ban O iz del Hoyo u o sus ausencias. F ancisco O iz de San elices ue no a io en
ausencias has a 1732, año en que en ó a ocupa la comisa ía en ausencias. Ese mis-
mo año, ob u o la i ula idad su pa ien e, el Ldo. Miguel el Camino y del Hoyo, sien-
do ya p esbí e o. Y, po úl imo, encon amos a José de Cas o O iz, pa ien e de los
an e io es,que ue amilia y alguacil en el p ime e cio de siglo.
Las amilia u as y a as de alguacil p o is as en San ande a lo la go de la p i-
me a mi ad del siglo XVIII se epa ie on en e dos amilias, los San a Cla a y los
San elices.
La p ime a de ellas se in eg ó al se icio del San o O icio de Log oño con José
de San a Cla a, quien ocupó p ime o el ca go de amilia , pa a, iempo después, lo-
g a el de alguacil mayo . José de San a Cla a e a médico en San ande y se casó en
p ime as nupcias con Jose a Ma ía de Villo a y del Hoyo, na u al de La edo y miem-
b o de una de las cua o p incipales amilias de esa illa cán ab a67. La ayec o ia de
José demues a como e a uno de los elemen os que buscaba su ascenso en el seno de
la sociedad de la illa san ande ina. A inales del XVII, compa eció an e los ibuna-
les eales de Co e y el Consejo de Na a a pa a con i ma la nobleza que le co es-
pondía como descendien e de la casa sola de su apellido en Peñacas illo (un ba io
de San ande ), log ando sen encia a o able en 1699. Po es a misma época, p e en-
dió y consiguió el ca go de amilia del San o O icio. Después de él, su hijo José lo-
g ó una amilia u a y “he edó” la a a de alguacil. Es e úl imo, había sido o mado en
la Uni e sidad, e a abogado de los Reales Consejos y egido de la illa san ande ina.
Los San a Cla a e an pues, hidalgos, dedicados a p o esiones libe ales, medici-
na y abogacía, con capacidad económica y calidad social econocida. El pues o inqui-
si o ial de alguacil en su illa les o o gaba un p es igio muy in e esan e pa a su si ua-
ción y conside ación en la sociedad san ande ina. Sin emba go, no se quedó odo ahí.
El mayo éxi o de p omoción social y polí ica en es a amilia ino de manos de uno
de los hijos del segundo José de San a Cla a mencionado, Ignacio, abogado am-
bién, quien llegó a se conseje o del Consejo Real de Cas illa en 1775 y a se conde-
co ado con el hábi o de la o den de Ca los III68.
67. AHP de San ande , La edo, Leg. 106, doc. 46. Ga cía Ca a a, A. y A.: ENCICLOPEDIA HERÁLDICA Y..., T. 80,
pp. 188-189.
68. Faya d, J.: “Los minis os del Consejo Real de Cas illa (1746-1788)”, en CUADERNOS DE INVESTIGACIÓN
HISTÓRICA, 6 (1882), p. 121.
a inquisición en su en o no 257
www.edi o ial.unican.es
Hacia 1735 se inco po aba al g upo de se ido es inquisi o iales de San ande
una nue a amilia, la de los San elices. Empad onados como hijosdalgos, p oceden-
es de Escobado de Cama go, se in oduje on en la es uc u a inquisi o ial de dis i-
o con José de San elices. José ue un come cian e de éxi o que, en su es a egia as-
censionis a den o de la sociedad san ande ina, log ó accede a ca gos municipales
( ue egido de su ayun amien o en 1732) y consolidó el econocimien o social de su
posición con su ing eso en las ilas de un cue po de hono como el inquisi o ial. En
1736, siendo ya amilia y no a io, log ó las ausencias y en e medades del alguacil.
Años después, su ye no, el come cian e Ped o de la Can olla, ue ambién amilia y
alguacil mayo . Y es que San elices había conseguido pa a su hija un ma imonio
muy sa is ac o io, pues con él se inculó a una amilia de la hidalguía u al mon a-
ñesa y a uno de los linajes más an iguos e ilus es de Lié ganes, los Can olla-Mie a.
Es e úl imo g upo pa en al, undado es de mayo azgo, con aba desde el siglo
XVII con miemb os p esen es en odos los ni eles de la adminis ación eal y con se -
ido es des acados de la Iglesia e Inquisición69. De hecho, en lo que a Inquisición con-
69. Ma u i, R.: LA BURGUESÍA MERCANTIL SANTANDERINA, 1700-1850 (CAMBIO SOCIAL Y DE MENTALIDAD).
San ande , 1990, pp. 39-41.
El pe sonal de dis i o del T ibunal de Log oño
258
Casa de los Can olla (Lié ganes), mandada cons ui po D. Domingo de la Can olla y Mie a en 1715.
L
cie ne, el máximo ep esen an e del linaje ue, desde inales del XVII, Domingo de la
Can olla, caballe o de la O den de San iago y sec e a io del Consejo en el despacho de
A agón, Na a a e Indias, p ecisamen e el que pe enecía al ibunal de Log oño70.
La es a egia seguida po San elices, como la de muchos o os de los se ido-
es a los que nos hemos e e ido an e io men e, se encuad a ía a la pe ección con
la endencia que ya pe cibie a pa a los amilia es ca alanes en el siglo XVIII P. Mo-
las. Es e au o indica que el log o de ca gos inquisi o iales po pa e de conocidos
come cian es de esa zona e a el modo que enían los homb es de negocios de ob e-
ne exenciones nobilia ias, cuando oda ía no podían aspi a a consegui un í ulo
de pequeña nobleza71. San elices o ien ó su ac i idad económica al come cio y de-
sa olló una cla a es a egia de ascenso en la que en aba en juego el log a inse -
a se en cí culo polí ico del municipio, lo hizo como egido , esal a su pode ío eco-
nómico y sus log os sociales, lo hizo con un ca go inquisi o ial, y auna ue zas con
un ma imonio muy a o ecedo a sus expec a i as sociales, al incula se con una
pode osa amilia de la hidalguía u al mon añesa, con lazos y p esencia en dis in os
ni eles de la Adminis ación, la Iglesia y la Inquisición.
El úl imo caso al que nos amos a ace ca es al de La edo. La de los Cachupi-
nes e a una de las cua o casas sola iegas más an iguas, impo an es y pode osas de
es a illa cán ab a72 y el ca go de mayo p es igio de los o ecidos po la Inquisición
en esa illa les pe enecía desde el siglo XVII. La a a de alguacil ue comp ada po
ellos en 1635 y An onio Vélez Cachupín e a quien ocupaba es e ca go al en a el
XVIII. Después de él, el dis u e de la úl ima ida comp ada quedó ese ada pa a su
hijo, a pesa de esidi ue a de la illa y, según es imonio del ibunal, no habe
mos ado in e és po ocupa la.
Los comisa ios que hubo en es os años en La edo, uno i ula y o o en au-
sencias, e an p esbí e os bene iciados de la illa. El i ula , F ancisco de Al a ado,
e a ya comisa io al comenza el siglo y con 88 años, en 1752, seguía ocupando el
ca go. De él sabemos que e a un homb e con economía desahogada cuando menos,
pues undó de una capellanía y enía, además de su bene icio, nume osos censos a
a o 73.
70. Ga cía Ca a a, A. y A.: ENCICLOPEDIA HERÁLDICA Y..., T. 20, pp. 210-211. López Vela, R.: “Sociología de
los...”, p. 734.
71. Molas Ribal a, P.: LA BURGUESÍA MERCANTIL EN LA ESPAÑA DEL ANTIGUO RÉGIMEN. Mad id, 1985, pp.
162-170.
72. AHP de San ande , La edo, Leg. 106, doc. 46. Rod íguez Fe nández, A.: ALCALDES Y REGIDORES. ADMINIS-
TRACIÓN TERRITORIAL Y GOBIERNO MUNICIPAL EN CANTABRIA DURANTE LA EDAD MODERNA. San ande , 1986, p. 73.
73. AHP de San ande , Ensenada, Leg. 429, ol. 89 -90 . Ídem, Leg. 23, doc. 31.
a inquisición en su en o no 259
www.edi o ial.unican.es
A comienzos del siglo XVIII, la no a ía de La edo es aba ocupada, aunque no
se ida, po Raimundo Ochoa, gobe nado en Indias. Se enca gaba de sus ausen-
cias, An onio Gu ié ez de Ca iazo, des acado ecino de la illa y casado con Ma-
ía de la Las a. Dos de sus hijos se ían caballe os de la O den de San iago, llegan-
do uno de ellos a se sec e a io del ibunal de Valladolid y alguacil mayo de la
Sup ema74.
En 1702, la no a ía quedó acan e, pe o el ibunal designó como nue o i u-
la a Juan F ancisco de Ri e o A edondo que ya e a amilia , dejando así a Gu ié-
ez ue a de la dinámica po la que del ca go en ausencias se pasaba a la i ula i-
dad. Ri e o e a noble e hijosdalgo, de o icio es o ado y do ado , egido de su illa,
elec o pa a jus icia y egimien o y, años después, egido decano. E a ambién capi-
án de las p ime as compañías o madas pa a la de ensa de La edo, con lo que su
nomb amien o, sal ando po encima de las ausencias de An onio, quizá u ie a que
e con la ecompensa de unos se icios p es ados a la Co ona en unos momen os
an delicados como los que se i ían en onces en el eino.
Vacó, de nue o, el ca go en 1706 y, po in, An onio Gu ié ez log ó la i ula-
idad, que an es conside ó usu pada75. Su cuñado, Manuel de la Las a ue quien
ob u o sus ausencias. Pe enecían ambos a amilias con pa ien es que ya habían
se ido al San o O icio76 y, en adelan e, es e g upo pa en al Gu ié ez-Las a ocupó
simul áneamen e a ios de los ca gos inquisi o iales de La edo. De hecho, de los es
amilia es que se nomb a on en el segundo e cio del siglo, dos es aban elaciona-
dos es echamen e con ellos. Uno ue Diego Cacho de la Sie a y Rada, que ue a-
milia desde 1731 y se casó con Mª José de Maquilón Puma ejo, sob ina de ambos
no a ios y empa en ada con o os se ido es del ibunal en localidades p óximas a
La edo77. El o o ue Sebas ián de la Villa Ce eceda quien accedió a una amilia u-
a el mismo año que se casó con Jose a Te esa de la Las a, hija del no a io en au-
sencias Manuel de la Las a.
74. In o mación ex aída de Ga cía Ca a a, A. y A.: ENCICLOPEDIA HERÁLDICA Y..., T. 40, p. 134. Sin emba -
go, en AHP de San ande , La edo, Leg. 102, doc. 26, apa ece un in en a io echado en 1744 con los bienes de José
Gu ié ez Ca iazo (c eemos que hijo de nues o no a io) y su esposa An onia de Man illa Las a, ecinos de La edo,
y en él se mencionan a es he manos, Manuel Isid o cu a y bene iciado en Bu gos, Manuel caballe o de la O den
de San iago y o icial de Su Majes ad en la sec e a ía de la Real Hacienda y F ancisco esiden e ambién en Co e.
75. AHN, Inquisición, Leg. 2.222, exp. 3, T/I.G. 21/8/1706.
76. Ibídem, Leg. 2221, exp. 39 b, ecibida Mad id 12/5/1700.
77. Su ío ma e no e a Juan de O iga y Puma ejo, comisa io en Cice o, y el ma ido de su p ima, Te esa de Pu-
ma ejo, Polica pio de Pando e a amilia y no a io allí mismo.
El pe sonal de dis i o del T ibunal de Log oño
260
L
Esos es amilia es que se nomb a on a pa i de 1725 e an nobles, hidalgos
y hacendados del luga . En el Ca as o de Ensenada apa ecen como p opie a ios de
casas y de nume osas ie as que explo aban, i iendo holgadamen e con c iados a
su se icio. Ignacio F ancisco de Escalan e e a poseedo de un mayo azgo78 y Die-
go Cacho79, además de ie as, enía ganado, muchos censos a a o y undaciones
de capellanías. De odos ellos, el único que se dedicaba exclusi amen e al cuidado
de su hacienda e a Sebas ián de la Villa80, pues Diego se ocupaba ambién de ne-
gocios de ul ama en Cádiz e Ignacio F. de Escalan e e a abogado de los Reales Con-
sejos. E an pues, homb es con una capacidad económica des acada que busca on en
el ca go inquisi o ial un cie o elumb e y un p es igio que añadi a su condición y
posición en la sociedad local.
78. AHP de San ande , Ensenada, Leg. 432, ol. 324 -327 .
79. Ibídem, Leg. 431, ol. 238 -245 .
80. Ibídem, Leg. 433, ol. 1.405 -1.409 .
a inquisición en su en o no 261
Casa del amilia D. Diego Cacho de la Sie a (La edo).
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Cali icado es, consul o es, pe sonas hones as y o dina ios ue on o as i-
gu as p esen es en el dis i o que, con dis in os ínculos, colabo a on con
el ibunal inquisi o ial en ac i idades di e sas.
Los cali icado es e an eclesiás icos que enían encomendada la misión de dis-
ce ni si en de e minados hechos, dichos y esc i os, pues os en cues ión po la In-
quisición, había indicios de he ejía. Sus dic ámenes sólo enían ca ác e consul i o,
pe o su ascendencia pa a el desa ollo de la ac i idad p ocesal y, especialmen e,
censo a de la Inquisición e a muy ele an e81. Además de es o, se enca gaban de
pe suadi y asis i espi i ualmen e a los eos pe inaces.
Los cali icado es e an nomb ados po el Inquisido gene al, p e io in o me de
los inquisido es del dis i o, y si e an miemb os del cle o egula , pa ece que debían
con a ambién con el pe miso de la o den a la que pe enecie an82.
En los ac os públicos, los cali icado es se si uaban de ás de los inquisido es,
iscal y juez de bienes con iscados, es deci , os en aban un econocimien o ele ado
den o del cue po inquisi o ial.
Po sus í ulos, es aban incluidos en el ue o inquisi o ial, si bien es a cues-
ión ju isdiccional ue un asun o p oblemá ico po compa i la condición de ecle-
siás ico egula y se ido inquisi o ial83.
81. Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., Vol. II, p. 126. López Vela, R.: “El cali icado en el p ocedimien-
o y la o ganización del San o O icio. Inquisición y ó denes eligiosas en el siglo XVII”, en Escude o López, J. A. (Ed.):
PERFILES JURÍDICOS DE LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA. Mad id, 1989, pp. 346-347.
82. López Vela, R.: Ibídem, p .361.
83. Lea conside aba que, aun cuando el cali icado es aba incluido en e los o iciales inquisi o iales, con un
si io econocido en las unciones públicas, cab ía duda que es u iese ampa ado po el ue o. Lea, H. C.: HISTORIA
DE LA INQUISICIÓN..., Vol. II, p. 128. Veánse las opiniones de R. López Vela en “EL cali icado en el...”, pp. 364-369.
V.
Cali icado es y o os colabo ado es
del T ibunal en el dis i o
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Hemos hallado no icias de un o al de cua en a y cinco cali icado es al se i-
cio del ibunal de Log oño a lo la go de la p ime a mi ad del siglo XVIII84. Todos
e an miemb os del cle o egula , a excepción de dos p esbí e os bene iciados. En e
di e sas ó denes eligiosas de las que se nu ió la Inquisición de Log oño en es a e a-
pa pa a cub i es os ca gos des aca on los anciscanos y jesui as (Tabla 5).
El cali icado debía se un eclesiás ico, limpio, mayo de 45 años85, o mado
en Teología y, p e e en emen e, con esidencia en la ciudad que acogía al ibunal
de dis i o86.
De odos los cali icado es localizados en es a e apa, quince esidie on en Lo-
g oño, o al menos, en las concesiones de sus nomb amien os así se indicaba. Los de-
más i ían en con en os o localidades más o menos alejadas de la sede del ibunal.
En Pamplona hubo al menos sie e en el pe íodo es udiado; en Tudela, San Millán de
la Cogolla y Bilbao hubo dos, y con a on con uno en Munguía, Puen e la Reina, Ná-
je a, Fi e o, Calaho a y Vi o ia. Con el es o la si uación ue bien dis in a, pues lle-
ando el í ulo de cali icado es del ibunal de Log oño, esidie on en luga es an
dis an es de su dis i o como Mad id, Á ila u O iedo.
En la documen ación manejada, las quejas del ibunal po la al a de cali i-
cado es disponibles son con inuas a lo la go de la p ime a mi ad del siglo XVIII. Sin
emba go, es a si uación no e a nue a, pues ya en 1632 nos cons a que es e ibunal
con aba únicamen e con cua o cali icado es, de los cuales sólo uno esidía en la
ciudad de Log oño87. La cues ión e a que, además de pocos, los que había esidían
en pun os alejados del ibunal y es a ci cuns ancia les con e ía en elemen os de
u ilidad p ác icamen e nula.
En la década de los años 20 y 30 del 1700, pa ece que algo cambió a es e es-
pec o. A eno de una mayo a luencia de p e ensiones al ibunal y de p o isiones
de es os ca gos, es a e apa se p esen a como un pe íodo de in ensa do ación de ca-
li icado es. Hubo en esos años cinco cali icado es esiden es en Log oño, ap oxi-
mándose al umb al de ocho pe mi ido88, y un o al de diecisie e nomb ados pa a su
dis i o. Pod íamos habla , pues de una ecupe ación del in e és po es os pues os
en el dis i o, a medida que a anzaba ese siglo.
84. Véase lis a de cali icado es en el Apéndice II.
85. AHN, Inquisición, Lib. 1.234, ol. 398 .
86. Lea. H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., Vol. II, p. 128. López Vela, R.: “El cali icado en el...”, p. 359.
87. AHN, Inquisición, Leg. 2.220, exp. 86, T/C 2/10/1632. Ci a omada de López Vela, R.: “El cali icado en el...”,
p. 377.
88. Ocho e a el núme o máximo de cali icado es es ablecido pa a cada ibunal. AHN, Inquisición, Lib. 1.234,
ol. 378 . López Vela, R.: “El cali icado en el...”, p. 363.
El pe sonal de dis i o del T ibunal de Log oño
264
L
Aho a bien, el hecho de que se alcanzasen cuo as acep ables de do ación de
cali icado es, no signi icó que es os ca gos ue an ocupados con in ención de se -
i se, ni que ue a el suyo un g upo e ec i o en las labo es que se le p esuponían pa-
a el ibunal. Muchos de es os cali icado es seguían esidiendo ue a de Log oño y
log a que se desplazasen has a allí ue, a menudo, un asun o di ícil de consegui . Ex-
cusas como ene obligaciones que imposibili aban su iaje o, di ec amen e, el echa-
zo a mo e se de donde es aban, obs aculizaban el que el ibunal pudie a ale se de
ellos89.
En el siglo XVIII, la igu a y unciones del cali icado 90 e an oda ía impo -
an es pa a el uncionamien o de los ibunales inquisi o iales, no an o ya en el e-
eno p ocesal, como en el censo . Y decimos que no an o en los p ocesos, po que,
en es a e apa, los inquisido es habían de consul a e in o ma al Consejo de cada pa-
so dado du an e ellos, de modo que e a allí donde e an más necesa ios los dic áme-
nes de los cali icado es. De hecho, la jun a de cali icado es del Consejo se do a ía de
los más p epa ados y p es igiosos de sus dis i os. Al menos dos de los que ue on
cali icado es de Log oño du an e los años que nos ocupan log a on llega has a la
Sup ema, un jesui a en 1701 y un ini a io en 173891. En las demás ocupaciones de
los cali icado es e e en es a los eos, asis i los espi i ualmen e y pe suadi los de
ec i ica de sus e o es, o lo hacían los que había en Log oño o se le enca gaba a
algún eligioso de la ciudad92. Sin emba go, la cues ión de la censu a de la p oduc-
ción esc i a se había con e ido en uno de los ejes undamen ales de la ac i idad del
San o O icio y pa a es o e a imp escindible la igu a de un cali icado capaci ado
que decidie a sob e la o odoxia de los ex os que llegaban a manos inquisi o iales.
Cuando no pudo dispone de cali icado es, el ibunal de Log oño se si ió de
p elados y lec o es de las eligiones que i iesen en alguno de los con en os y mo-
nas e ios de la ciudad y, sob e odo, desde 1715, se concedie on bas an es licencias
a eligiosos, undamen almen e jesui as, de di e en es luga es del dis i o pa a que
89. En los años inales del XVII, encon amos al ibunal equi iendo a uno de sus cali icado es, además o di-
na io en Calaho a, su aslado a Log oño, ob eniendo como espues a una o unda nega i a y la amenaza de aban-
dona el ca go, si se le obligaba a hace lo que se le pedía. AHN, Inquisición, Lib. 821, ol. 32-33, T/C 17/6/1690.
90. Pa a unciones del cali icado : Lea, H. C.: HISTORIA DE LA INQUISICIÓN..., Vol. II, pp. 127-128 y 381-383.
López Vela, R.: “El cali icado en el...”,. p. 350. Pa a la ac i idad censo a: Pin o, V.: “La censu a: sis emas de con ol
e ins umen os de acción”, en Alcalá, A. y o os (Ed.): INQUISICIÓN ESPAÑOLA Y MENTALIDAD INQUISITORIAL. Ba -
celona, 1984, pp. 271-273. Ídem: INQUISICIÓN Y CONTROL IDEOLÓGICO EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI. Mad id,
1983.
91. AHN, Inquisición, Leg. 2.221, exp. 166, Sego ia 27/8//1701. Ídem, Leg. 2.227, ecibido Mad id 24/7/1738.
92. Según lo dispues o po el Consejo pa a ales al as. Ibídem, Lib. 1272, T/I.G. 4/9/1712. Ídem, Leg. 2.224,
T/I.G. 29/10/1720.
a inquisición en su en o no 265
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Conclusiones
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Du an e la p ime a mi ad del siglo XVIII, el uncionamien o o gánico del
San o O icio no a ió en esencia y las bases ju ídicas sob e las que ci-
men aba sus p i ilegios pe manecie on p ác icamen e inal e adas.
En es a e apa, la Inquisición man u o ue za su icien e como pa a supe a ,
con mayo o meno di icul ad, muchas de las coyun u as ad e sas que se le p esen-
a on. Asumiendo el desgas e que la cen u ia an e io le había dejado y adap ándo-
se al con ex o polí ico, social y cul u al que le ocaba i i , luchó con én asis po de-
ende la pieza esencial de su au onomía y pode , su ju isdicción, así como po
econduci su papel en el cue po ins i ucional de la Mona quía Ca ólica.
Las igu as que componían y ca ac e izaban al ibunal inquisi o ial con inua-
on p o eyéndose y las unciones que de inían a los ca gos inquisi o iales siguie on
exigiéndose y cumpliéndose con las mismas i egula idades y acie os que an es.
La c isis económica que padecía la Inquisición desde el siglo XVII obligó a en-
en a di e sas medidas en busca de soluciones que se epe i ían, una ez alcanzado
el siglo XVIII. La educción de su pe sonal asala iado, en muchos ibunales sob edi-
mensionado, ue una de ellas. Con es o, a la ez que se educían los gas os de los i-
bunales, se adecua ían los nomb amien os y se mejo a ía el con ol del pe sonal, e-
i iendo su conjun o ambién en una disminución de la ensión que imp egnaba an
a menudo las elaciones de la Inquisición con los demás cue pos de la Co ona.
En el ibunal de Log oño, con o me nos ace camos a mediados del siglo XVIII,
la p eca ia si uación de su hacienda ue mejo ando. Sin emba go, es a ecupe ación
no ue ni debida al éxi o de las medidas omadas, ni ampoco, ob iamen e, a un au-
men o de los secues os e ec uados a los p ocesados po el ibunal. Todo se debió
undamen almen e al auge que expe imen ó la ag icul u a y, en consecuencia, la
economía del eino con el consiguien e aumen o de los p incipales ing esos ijos del
ibunal, las canonjías.
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Pa alelamen e a la mejo a en la si uación económica del ibunal, se p odujo
un acusado c ecimien o en el núme o de pues os p o is os en la sede del ibunal,
si bien la mayo ía de és os ue on ca gos hono a ios y sin sueldo, con lo que apenas
si g a a on al isco inquisi o ial. Tal inc emen o de pe sonal no ino dado po una
necesidad uncional del ibunal, sino po la demanda de cie os sec o es de la so-
ciedad in e esados en apoya a la ins i ución y os en a el hono que aún p opo -
cionaba el í ulo inquisi o ial.
En el dis i o, el compo amien o del g upo de se ido es inquisi o iales ue,
desde un pun o de is a cuan i a i o, jus amen e el con a io al de los o iciales del i-
bunal. Desde mediados del siglo XVII, el olumen de la o ganización de dis i o había
disminuido de mane a os ensible y, en las p ime as décadas de la nue a cen u ia, el
i mo dec ecien e con inuó. Sin emba go, a medida que se ace caba la mi ad del siglo
dicha endencia descenden e se enó o quizá sea más p eciso deci que se es abilizó.
La pé dida de peso inquisi o ial en el e i o io había enido dada p incipal-
men e po el compo amien o del g upo de amilia es, pues ue on ellos quienes su-
ie on las consecuencias más d amá icas de la c isis del modelo de o ganización de
dis i o expe imen ada en el siglo XVII.
La igu a del amilia había sido undamen al pa a log a el a aigo del San-
o O icio en las sociedades locales y su pé dida le es ó peso especí ico, social y po-
lí ico, en sus dis i os. Sin emba go, la p esencia y capacidad de ac uación inquisi-
o ial se man u o g acias al comisa io, cuyo g upo se man u o en el einado de
Felipe V en o no a ci as simila es a las del einado del úl imo Aus ia. En ealidad,
el papel del amilia había ido pe diendo con enido a lo la go del 1600, de modo
que, en adelan e, su elación o gánica con el ibunal ue muy pequeña, limi ándo-
se a consegui el í ulo y a acudi a él en ac os públicos, o cuando necesi aba de su
au o idad pa a hace espe a sus p i ilegios e in e eses. Mien as an o el comisa-
io se con i ió en la pieza esencial pa a la comunicación en e el ibunal y el e-
i o io bajo su ju isdicción.
El g upo de comisa ios se man u o mejo an e las di íciles coyun u as del si-
glo XVII, quizá po con a con una si uación de pa ida más p o egida y ue e que
la del amilia , ya que unía a su posición des acada en la sociedad local como ecle-
siás ico que e a, el pode y ascendien e que le o o gaba el ca go inquisi o ial. El a-
milia buscaba en el ca go inquisi o ial la p o ección de su ue o, las exenciones is-
cales y el econocimien o social de una posición dis in i a en el en o no y cuando
encon ó di icul ades pa a dis u a de odo o pa e de ello, se mos ó e icen e a
con inua inculado al ibunal. El comisa io con su í ulo ampliaba su capacidad
de eje ce pode , p esión y dominio en la sociedad y, apoyado en su doble condi-
Conclusiones
276
L
ción de agen e de la Iglesia e inquisi o ial, no u o an os p oblemas como los an-
e io es pa a saca pa ido de su posición p eeminen e.
La Inquisición encon ó cada ez mayo es di icul ades pa a de ende los in e-
eses de sus in eg an es an e un apoyo meno de la Co ona a sus obje i os y una
mayo oposición social a los abusos que sus miemb os come ían, de mane a que pe -
dió los elemen os incapaces de esis i esa si uación. Pa alelamen e, la ape u a que
hubo de hace en pa e sus ca gos en la e apa de Oli a es hacia sec o es del dine o
había p o ocado que es os ca gos se desp es igiasen en e pa e de los sec o es de
los que adicionalmen e se había do ado. Po ello, los es ue zos de la Inquisición en
el XVIII se di igie on a impedi la modi icación del ma co de sus p i ilegios ju isdic-
cionales y a log a ecupe a el in e és de cie os sec o es sociales po sus ca gos,
p e endiendo no ya aumen a el núme o de sus se ido es, sino la calidad social, ca-
pacidad, pode y p es igio de los que lo in eg aban. Ambos aspec os ue on, en cie -
a medida, conseguidos, aunque no po un cumplimien o más es ic o de la no ma-
i a p e is a. En una sociedad que asis ía a p ocesos de cambio, la Inquisición ue
u ilizada an o po las capas medias locales con aspi aciones ascenden es, como p i-
me escalón pa a accede al p i ilegio y legi imación de su p omoción social, como
po las eli es adicionales, con las que los p ime os buscaban iden i ica se, como
una o ma de adap ación, einse ción y p o ección en las nue as con igu aciones so-
ciales del momen o. Ambos sec o es es aban in e esados en in eg a se y man ene -
se en un cue po con el que iden i icaban sus obje i os y alo es, siendo a a és de
ellos como la ins i ución inquisi o ial siguió hacia adelan e en el iempo. La men a-
lidad colec i a seguía uncionando po los c i e ios de la sociedad de p i ilegios de
hono y la Inquisición e a uno de sus balua es undamen ales.
Una de las ca ac e ís icas p incipales de las bases humanas que con o maban
al ibunal de Log oño en el XVIII, desde inquisido es a amilia es, ue su p o undo
enquis amien o en la sociedad local. Un puñado de amilias, a menudo inculadas
en e sí, monopolizaban la mayo ía de los ca gos al menos desde el XVII y los nue-
os elemen os que se in eg a on en ellos lo hicie on a menudo a a és de incula-
ciones con esas amilias, jun o con el apoyo de o os inse os a di e en es ni eles en
la Inquisición o en cue pos de pode secula es y eclesiás icos de la Co ona.
Muchos de los se ido es del ibunal e an miemb os de los g upos de pode
de sus luga es, en gene al, más cuan o más p es igioso ue a el ca go que ocupaban
en el ibunal. Con su í ulo exponían públicamen e su si uación de limpieza, noble-
za y hono .
Pa a es as al u as del iempo, aquellos que se habían in eg ado g acias al po-
de de su dine o en el XVII o bien es aban ya pe ec amen e inse os en las eli es de
pode y en el ibunal, o bien ue on eliminados paula inamen e.
a inquisición en su en o no 277
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Con odos los eco ecos y po osidades que u ie an el sis ema de elección e
ing eso de los p e endien es a un pues o inquisi o ial, lo cie o es que la Inquisición
en el XVIII se man u o ce ada a con e sos y a quienes es u ie an elacionados con
el eje cicio de ac i idades “ iles”.
El ibunal de Log oño ambién dio cabida a come cian es, pequeños bu ó-
c a as y p o esionales que supe asen las p uebas de limpieza y demos asen se los
más po en es económicamen e, es ando ya in oluc ados en un p oceso ascenden e
o de consolidación de su posición en la sociedad local donde ocupaban ca gos polí-
icos, dis u aban de cie o econocimien o social y os en aban o as p endas de ho-
no y dis inción.
La Inquisición, po an o, con inuó eje ciendo su a ac i o sob e dos sec o es
des acados de la sociedad española. La ue za de su ju isdicción especial, el pode y
ascendencia que o o gaban sus ca gos seguían siendo alo ados. Aunque con un
meno apoyo de la Co ona y no con la misma ele ancia que an año, la ins i ución
aún o ecía en ajas y posibilidades p omocionales a sus miemb os, las cuales ali-
men aban las expec a i as de sus in eg an es po maneja y amplia mayo es y me-
jo es cuo as de pode e in luencia a di e en es ni eles.
En de ini i a, el caso del ibunal de Log oño es udiado nos si e pues pa a
apo a una pieza más con la que i des e ando la manida pe iodización po la que la
his o iog a ía enma caba a la Inquisición de oda la decimoc a a cen u ia bajo la ca-
ac e ización de una ins i ución agónica, sin capacidad de ac uación, ni apoyo social.
La Inquisición consiguió a on a las coyun u as ad e sas que le ajo el inal
del siglo XVII y las p ime as décadas del 1700. Man u o su au onomía a a és de su
ju isdicción eclesiás ica, con inuó ac uando como ins umen o de con ol social y
ep esión de la he ejía y e u o, en g an medida, después de unos momen os di íci-
les, su capacidad de a acción sob e los g upos di igen es de las sociedades locales,
an o los consolidados como los eme gen es. En de ini i a, la Inquisición supo adap-
a se a los iempos que le ocaba i i y, así el peso de la con inuidad acabó po im-
pone se, de modo que al y como dejó dicho Juan An onio Llo en e, a inales del
XVIII: “Aunque muchos i en pe suadidos de que la Inquisición de España mudó de
sis ema con la en ada de los Bo bones, es o es incie o...”.
Conclusiones
278
Epílogo
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Si po algo ha enido cie a ele ancia la Inquisición del siglo XVIII, ha sido
po su elación con las “luces” y el e o mismo bo bónico. Juan An onio Llo-
en e a ó con no able cla idad es a cen u ia pocos años después de que
concluyese, en 18171, y desde en onces, aunque no se le ci e y si se hace sea de o -
ma c í ica, ha sido el e dade o pun o de e e encia his o iog á ico en lo ocan e al
San o O icio bajo la dinas ía bo bónica. En la isión de Llo en e, el T ibunal del siglo
XVIII ca ece de la inicia i a de pe íodos an e io es, dado el escaso apoyo que le p es-
an los eyes de la nue a dinas ía den o de su polí ica egalis a. Pa a él, e iden e-
men e, la segunda mi ad del siglo, bajo el einado de Ca los III y Ca los IV, esul a la
más in e esan e en la ayec o ia de la Inquisición; se a a de una Inquisición que ha
mode ado bas an e su acción y el igo de sus penas, mos ando señales inequí ocas
de lojedad, aunque con inúe dando algunos za pazos y pe iódicas so p esas desa-
g adables. E ec i amen e, si algo se ha econocido de la Inquisición dieciochesca, ha
sido la úl ima mi ad del siglo a apada en e las e o mas de Ca los III y la Re olu-
ción ancesa. La p ime a mi ad del siglo, en cambio, apenas ha me ecido a ención
his o iog á ica y cuando la ha enido ha sido en cuan o p epa ación de lo que acon-
ece ía después.
His o iog á icamen e, la in e sección en e egalismo bo bónico y San o O i-
cio ha p oducido un mismo esul ado: decadencia del pode y de la au o idad de la
ins i ución, jun o a una endencia a la ape u a, sin demasiada i meza y con im-
po an es con adicciones, hacia las nue as co ien es de pensamien o que se es a-
ban di undiendo en Eu opa. Regalismo y decadencia son los concep os cla es pa a
en ende cuan o se ha dicho sob e la Inquisición en el siglo XVIII, en endiendo que
1. His o ia c í ica de la Inquisición española, ol. VI, Mad id 1981.
Sob e la decadencia
de la Inquisición
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San o O icio en el siglo XIX, esul an muy escasos y aun menos ele an es los aba-
jos dedicados al siglo XVIII, siguiendo habi ualmen e las pau as azadas po Llo en-
e, aunque és e se á ac emen e c i icado po el ca ác e sesgado de sus a i macio-
nes. Mi ado con descon ianza, los his o iado es libe ales españoles más des acados,
los académicos de la His o ia, en cla a e olución hacía posiciones más mode adas,
e án en Llo en e a un au o pan le a io. La c í ica de He ele a Llo en e se á am-
pliamen e u ilizada po los académicos de la segunda mi ad del einado de Isabel II
y de la Res au ación15.
Los his o iado es libe ales apenas in es iga án al San o O icio, ya que su oco
de a ención se cen a á en las mino ías ep imidas po él. Especial ele ancia end á
el es udio de los judíos y los mo iscos en los pe íodos de los Reyes Ca ólicos o Felipe
II. Desde la pe spec i a de las “ azas” pe seguidas po la Inquisición, al y como se las
denominaba en el siglo XIX, se e o zaba esa isión de una ins i ución que p ác ica-
men e pie de sus unciones con la llegada del siglo XVIII. Amado de los Ríos en una
de las ob as de mayo in luencia his o iog á ica en el einado de Isabel II, hizo una
aliosa in e p e ación de lo que se ía la elación en e la Inquisición y los judíos-ju-
deocon e sos ( eniendo en cuen a que apenas es ablece di e enciación en e los unos
y los o os) y den o de ello conc e ó la impo ancia que end ía el siglo XVIII16. Es
es a una in e p e ación a la que se ha p es ado escasa a ención ol idando que su in-
luencia en la his o iog a ía del ochocien os y del no ecien os ha sido undamen al,
que la in e p e ación de Modes o La uen e y en buena medida la de Ame ico Cas o,
se si úan en la pe spec i a que azó Amado de los Ríos.
En la ob a de Amado de los Ríos, los judíos son mucho más que una mino ía.
En o no a ellos, c ecen en España los gé menes de la ci ilización bu guesa y en los
a a a es de es e g upo, descub e los a ances y e ocesos de la ac i idad económi-
ca y me can il o in elec ual. Pa e peculia de la nación española, los judíos, son ana-
lizados en una doble pe spec i a: en lo que se e ie e a su papel den o de los ei-
nos de la Mona quía y al que u ie on en la diáspo a los descendien es de los
expulsados en 1492. En su His o ia de los he e odoxos, Menéndez Pelayo ambién
15. El ca denal Jiménez de Cisne os y la Iglesia española a ines del siglo XV y p incipios del XVI, Ba celona
1869. La p ime a edición es de 1844. Sob e el su gimien o de la his o iog a ía en España du an e el siglo XIX, id.
Ci ujano Ma ín, e alii, His o iog a ía y nacionalismo español 1834-1868; Mad id 1985; Pei ó Ma ín, I. Los gua -
dianes de la his o ia, Za agoza 1995; Pei ó Ma ín, I./Pasama Alzu ía, G. La escuela Supe io de Diplomá ica (Los
a chi e os en la his o iog a ía española con empo ánea), Mad id 1996.
16. Es udios his ó icos, polí icos y li e a ios sob e los judíos en España, Mad id 1848. Sob e es a ob a se pue-
de consul a mi abajo “Judíos, ana ismo y decadencia. Amado de los Ríos y la in e p e ación de la His o ia Na-
cional en 1848”, Manusc i s 17 (1999) pág. 69-95.
Epílogo
288
L
se mo e á en es a doble dimensión17. Respec o a los p ime os, e i iéndose al siglo
XVII, en iende que una ez “exal ada y iun an e el elemen o eoc á ico, nada es-
pe aba la Co e de Ca los II, consumiendo en el uego de las hogue as cuan o in-
undía sospechas a su ecelosa suspicacia, cuan o podía con adeci su omnipo en-
cia. Con las eliquias de la libe ad de pensamien o a dían ambién los es os de la
aza judaica18”. Una polí ica que gozaba de comple o apoyo popula . Sin más apo-
yo documen al que sus mismas a i maciones, Amado de los Ríos adelan a al eina-
do de Ca los II la p ác ica des ucción de los escasos núcleos judeocon e sos hispa-
nos, de o ma que cuando llegan los Bo bones ya no quedan signos des acables de
la p esencia de es a mino ía en el in e io de la Península. En o as palab as, el ex-
e minio de quienes en su opinión ue on los bu gueses e in elec uales de aquél pe-
íodo, cons i uye una ne as a esponsabilidad his ó ica con la “nación”, que co es-
ponde a Fe nando el Ca ólico y a los Aus ias. La isión que o ece, pasa po al o las
pe secuciones a los judecon e sos as la Gue a de Sucesión que había menciona-
do Llo en e. Es a posición de Amado de los Ríos ha sido la que ha ma cado la pau a
has a que Ca o Ba oja en 1961, en su ob a Los judíos en la España Mode na y Con-
empo ánea19, conc e ase con uen es documen ales las a i maciones de Llo en e y
diese una g an impo ancia a las complicidades que se p oducen as la Gue a de Su-
cesión. Amado de los Ríos, po supues o, no u ilizó documen ación emanada po el
San o O icio.
La in e p e ación que se ha á en el siglo XIX de la in luencia de los judíos en
la his o ia nacional, se encuen a es echamen e inculada a la ascensión de la in-
luencia económica, social e in elec ual de los judíos en la Eu opa cen al y en o as
pa es del con inen e. De una o ma c ecien e, a a p oduci se un p eocupación po
el des ino de los judíos expulsados en 1492 de los einos de la Mona quía Ca ólica,
conside ados pa e in eg an e de la nación española de ca ac e ís icas peculia es.
Pa a algunos, a a és de los se a díes, an o como median e la colonización de
Amé ica, se p oduci á una pa e esencial de la con ibución cul u al de España al
mundo. Amado de los Ríos se á un e dade o pione o en es e e eno y el que más
cla amen e ma ca á la isión sob e es a o a pa e de la nación en la diáspo a. Una
pa e de la nación que as su expulsión pudo esc ibi y desa olla se con más libe -
ad en o as pa es de Eu opa. En su isión, pa alelamen e a la desapa ición de los
judíos de los einos hispanos con Ca los II, los judíos de la diáspo a “dispe sos y
17. His o ia de los he o odoxos españoles, 2 ols., Mad id 1987.
18. Es udios his ó icos, op. ci . pág. 643.
19. 3 ols. Mad id 1961.
a inquisición en su en o no 289
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e an es en e las demás naciones, se habían bo ado en sus pechos poco a poco el
sen imien o pa ió ico20”. P og esi amen e dedicados al come cio y a o as ac i i-
dades luc a i as, es os núcleos abandona on a p incipios del siglo XVIII el cul i o de
la lengua española en sus publicaciones e “hicie on no pocos es ue zos pa a es au-
a la lengua heb ea, publicando g an núme o de a ados esc i os en la misma y lle-
ando el empeño al pun o de pone en heb eo el o acional co idiano que habían
siemp e leído en lengua cas ellana”. El esul ado es que “en el siglo XIX puede ase-
gu a se que apenas se encon a á en las naciones eu opeas un judío que cul i e con
pu eza el idioma cas ellano y que enga las más lige as naciones de nues a li e a-
u a21”. Es deci , a p incipios del siglo XVIII desapa eció ambién odo es igio de la
i alidad de la cul u a española en el ex e io a a és de los judíos de la diáspo a. Me-
néndez Pelayo, con más in o mación, ma iza á es as a i maciones demos ando que,
al menos du an e la p ime a mi ad del siglo XVIII, sigue habiendo una p oducción en
cas ellano en e los judíos de la diáspo a. A di e encia de Amado de los Ríos, Me-
néndez Pelayo sí da cie o p o agonismo a los judíos de o igen po ugués que in-
culados de una u o a o ma a España, se asien an en o os pun os de Eu opa en el
siglo XVII22. Con una a gumen ación un an o dis in a a la de Llo en e y ca eciendo
de la in o mación de és e, en la ob a de Amado de los Ríos el San o O icio del siglo
XVIII, ha pe dido el que has a en onces había sido eje de su ac i idad.
En 1876, jus o en el mismo año en que se ap obó la Cons i ución que es u o
en el o igen del sis ema polí ico de la Res au ación, Amado de los Ríos23 publicó la
que ha sido la his o ia clásica de la p esencia de los judíos en España has a la apa i-
ción de la ob a de Ca o Ba oja ci ada an e io men e. En ella ecogía el g ueso de sus
análisis an e io es y seguía sin da cuen a de ninguna pe secución con a los jude-
con e sos en el siglo XVIII. No obs an e, daba cuen a de la polí ica de p ohibición a
que se asen asen judíos en España que sis emá icamen e ue eno ada has a 180824.
En la isión de Amado de los Ríos, den o de España o en la diáspo a, po dis-
in as causas, se da en e inales del siglo XVII y p incipios del siglo XVIII, un mismo
enómeno de desapa ición de los elemen os más dinámicos de la ci ilización espa-
ñola, c ecidos en la Edad Media y sis emá icamen e desechos desde inales del siglo
XV. En o as palab as, el igo de la nación española ue de ini i amen e es angu-
20. Ibid. pág. 642.
21. Ibid. pág. 644-645.
22. His o ia de los he e odoxos, op. ci . ol. II, pág. 403ss.
23. His o ia social, polí ica y eligiosa de los judíos en España y Po ugal, 3 ols., Mad id 1876.
24. Ibid. ol. III, pág. 549ss.
Epílogo
290
L
lado po los Aus ias y la Inquisición española, i memen e apoyados po el pueblo,
du an e los siglos XVI y XVII, y el i ubean e enace de España bajo los Bo bones,
co esponde a la in luencia ex anje a, en pa icula a la ancesa. Es e es el unda-
men al co e con el que abajo la his o iog a ía libe al en e una España habsbu -
gica decaden e, dominada po la Inquisición, en e a una España diociochesca que
bajo el bené ico in lujo ex anje o comienza un len o p oceso de inco po ación a la
mode nidad, con a la masa popula , la Iglesia y g an pa e de la nobleza. En es e
comba e p o agonizado po una educida y aislada eli e, los libe ales e án la seña
de iden idad de su p opio o igen y del p og eso de la nación en el ochocien os. Es-
a es la azón po la que los his o iado es libe ales u ie on an os p oblemas a la ho-
a de sen i se he ede os de una nación española, suje o del dinamismo colec i o. Su
ayec o ia a és de una con lic i a e olución, no había desembocado en el p o-
g eso y la mode nidad, al y como había sucedido en las naciones eu opeas más
a anzadas de su en o no. Había sido la in luencia ex anje a, en con lic o con las
ue zas in e io es, la que había p oducido es e esul ado. E iden emen e, a una Es-
paña que en aba con len i ud y muchas di icul ades po la senda de la mode nidad
a a és de los Bo bones, co espondía una Inquisición de escasa in luencia. Pa a el
libe alismo Inquisición y p og eso, cons i uye on una an inomia insal able y exclu-
yen e, como si de dos ci ilizaciones opues as se a ase. Amado de los Ríos supo
conc e a es e p incipio, sen ando las bases de una in e p e ación que ha du ado
mucho más que el ecue do di ec o de su ob a.
Jus o po las azones con a ias a Llo en e y los libe ales, los au o es in eg is-
as man end án una posición adicalmen e opues a a la in luencia de los Bo bones
sob e la Inquisición. Pa a ellos, en su a aque con a las esencias ca ólicas de la nación
española, Felipe V y sus suceso es u ie on como uno de sus g andes obje i os des-
ui de hecho, más que de de echo, al San o O icio. Pa a Ga cía Rod igo, en su isión
de la his o ia del San o O icio, a i ma “con el ad enimien o al ono de España de D.
Felipe V empezó el egalismo a ob a desembozadamen e, di igiendo u ibundos gol-
pes al San o O icio, has a ce cena le aquellos ecu sos necesa ios pa a el cumpli-
mien o de su ca go, medios sin los cuales no podía ácilmen e ami a sus causas25”.
E ec i amen e, pa a los in eg is as, el T ibunal comenza á con los Bo bones su e apa
de decadencia, al o za los eyes disposiciones que eco a on las acul ades de con-
25. His o ia e dade a de la Inquisición, ol. III, Mad id 1877, pág. 358. López Vela, R. “In eg ismo y menén-
dezpelayismo en la his o iog a ía de la Res au ación. Cappa y la His o ia de la Inquisición”, en Fe nández Albalade-
jo, P., e alii, Polí ica, eligión e Inquisición en la España Mode na. Homenaje a Joaquín Pé ez Villanue a, Mad id
1996, pág. 409-444.
a inquisición en su en o no 291
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ol de los inquisido es sob e la censu a de lib os o in en a on sepa a le de Roma. Es-
a alo ación ha á que las co ien es más conse ado as ampoco sien an g an incli-
nación po abo da la in es igación del San o O icio en el siglo XVIII.
No es necesa io pa angona el peso de la His o ia de los he e odoxos espa-
ñoles de Menéndez Pelayo en cuan o g an clásico de la his o iog a ía decimonóni-
ca en odos los aspec os elacionados con el pensamien o y su compleja elación con
el ca olicismo. Fé il en análisis y apun es, asomb osamen e bien in o mado pa a lo
que se hacia en su época, Menéndez Pelayo o ece una isión del siglo XVIII que sin
se una de las mejo es pa es de la ob a, no desme ece del conjun o. En su “Discu -
so p elimina ” sob e el egalismo y la Enciclopedia, pa icula men e en su dila ado
análisis de Vol ai e como an ic is o, deja á cla a su a e sión y echazo al idea io li-
b epensado del siglo XVIII, que encie a, en su opinión, el ge men de los males que
aquejaban a su siglo de o ma mul iplicada26. P óximo al idea io in eg is a en sus
p ime os años, la publicación de la His o ia de los he e odoxos le aca eó una ac e
polémica con ellos que ya no le abandona ía el es o de su ida27. A Menéndez Pe-
layo nunca le in e esó la Inquisición como obje o de in es igación, ni ampoco p es-
ó g an a ención a su o ganización (en la p ime a edición de la ob a se emi ió a la
au o idad del in eg is a O i y La a pa a oda esa se ie de cues iones), pe o sí ha eje -
cido una g an in luencia en la con igu ación de las co ien es que han in es igado
sob e el San o O icio.
Menéndez Pelayo hace una alo ación de conjun o de las implicaciones de la lle-
gada de Felipe V al ono hispano, dejando cla o que a él no le in e esan en su His o-
ia de los he e odoxos los asun os polí icos, “sino la de las e oluciones eligiosas28”,
aunque no po ello deja de oma cla a posición en e a los Bo bones. Como es sabi-
do, el au o san ande ino man iene en su ju en ud una cla a a e sión hacia es a di-
nas ía, po que a a és de ella se ins ala on en el gobie no pelig osas pe sonas, eo ías
y ac i udes que chocaban con el ac isolado c is ianismo que has a en onces había
man enido la “nación” española. Es os he e odoxos, ca en es de ca ego ía in elec ual,
han enido el “modes ísimo papel de aduc o es y exposi o es, en gene al malos y
a asados, de lo que ue a de aquí es aba en boga29”. Po azones in e sas a las de Llo-
en e, no dudó en esponsabiliza a los Bo bones de g an pa e de los cambios nega i-
26. His o ia de los he o odoxos, op ci , ol. II, pág. 318-336.
27. Sob e el con ex o de la ob a y las impo an es polémicas que gene ó su publicación es de g an in e és la
ob a de Compoma Fo nieles, M.M. La cues ión eligiosa en la Res au ación. His o ia de los he e odoxos españo-
les, San ande 1984.
28. Ibid., pág. 337.
29. Ibid., pág. 318.
Epílogo
292
L
os que se p oduci án en el siglo y que i án p o undizándose a lo la go del siglo, me-
dian e una polí ica opues a a la adición ca ólica y al ca ác e de los españoles30.
Menéndez Pelayo ambién coincide con Llo en e al señala el cambio que se
da á con la llegada de la nue a dinas ía en la elación en e los eyes y el T ibunal.
En es e e eno concede una conside able impo ancia al p oceso de Macanaz, e-
cogiendo la documen ación y las no icias que poco an es había publicado el des-
cendien e de és e, Maldonado Macanaz. T as hace un epaso po la ayec o ia de
Melcho Macanaz como ins umen o de la polí ica ancesa más adical en España,
dando cuen a de sus en en amien os con el a zobispo de Valencia, An onio Ca do-
na, concluye que no se le puede conside a un he eje, sino un “adulado del pode
eal” y uno de los más enca nizados enemigos de los p incipios de la “cul u a espa-
ñola, desde la po es ad eclesiás ica has a los ue os de A agón31”. T as un análisis del
Pedimien o de los 55 pun os y las impo an es implicaciones de la censu a que la
Inquisición o muló con a él, concluye que a Macanaz, al igual que a la nue a di-
nas ía, no se les puede conside a con a ios a la exis encia de la Inquisición. “La In-
quisición le encan aba; pe o en manos del ey y con inquisido es nomb ados po él
y sin acul ades pa a p ocede con a los minis os, es deci , una Inquisición egalis-
a y medio laica, una especie de o icina del Consejo. A la in y a la pos e, es o ino
a se en los úl imos y is ísimos años del siglo XVIII32”. Con un análisis mucho más
documen ado, su ca ac e ización de una Inquisición egalis a en el siglo XVIII, coin-
cide con la que había plan eado Ga cía Rod igo y los in eg is as.
En su monumen al his o ia de la Inquisición, Lea apenas dedica espacio al si-
glo XVIII y, a di e encia de o os pe íodos, la documen ación que ci a sob e es e si-
glo es dispe sa y de desigual alo . Sin duda, es el pe íodo más elegado en su ob a,
p es ándole una a ención muy escasa y cen ándose más en el deba e de las Co es
de Cádiz o la es i ución del T ibunal as el eg eso de Fe nando VII. Coincide en se-
ñala la impo ancia de la llegada de la nue a dinas ía, el que no se in oduje on
cambios en ju isdicción, el que su con inuidad se conside ó esencial po Felipe V pa-
a man ene la anquilidad de sus einos y ambién en el c ecien e pode de la co-
ona sob e el T ibunal. Lea menciona la g andes complicidades sob e los judaizan es,
pe o a i ma que en los úl imos decenios del einado de Felipe V “la Inquisición se
mos ó menos ac i a, puede sin duda alguna a ibui a sus debili adas ene gías y al-
a de ma e ial, y no a limi ación alguna po pa e del sobe ano”. En es e ma co de
30. Ibid., pág. 338.
31. Ibid., pág. 354.
32. Ibid., pág. 360.
a inquisición en su en o no 293
www.edi o ial.unican.es
una Inquisición debili ada, Lea con inúa dando una g an impo ancia al a gumen o
de endido po Llo en e sob e la impo ancia de la c eación de las dis in as acade-
mias pa a despe a la “do mida in eligencia de España”. A di e encia de los Aus ias,
los nue os eyes es aban con encidos de la necesidad de omen a la cul u a en el
eino con el obje i o de consegui su p og eso. Pa a log a lo oma on dis in as me-
didas, además de unda las academias, cuyo esul ado ue in oduci las ideas del
siglo que una ez p endidas, se ex endie on y p o undiza on a pesa de los igo es
de la censu a33.
Siemp e an p eocupado po segui la e olución de los ecu sos ma e iales del
T ibunal, Lea es el au o que dedica más espacio a segui la e olución de su plan a
bu oc á ica en la p ime a mi ad del siglo XVIII. El es udio de los in o mes que se lle-
an a cabo as la mue e de Felipe V, p opo cionan al au o la posibilidad de cons-
ui un apéndice documen al p eciso y con él un exac o diagnós ico de la o gani-
zación. Reconoce, que ha aumen ando el núme o de inquisido es y sec e a ios, “pe o
no enían en ealidad se io abajo alguno”. Sus p edeceso es habían impues o la o -
odoxia de modo que “poco quedaba po hace sino ep imi oda libe ad de pen-
samien o y oda aspi ación de p og eso”. Pa a semejan e a ea, no hacía al a una
g an ed de se ido es. De hecho, Lea da cuen a de una disminución en el núme o
de amilia es y consul o es, mien as que se man ienen o aumen an los cali icado-
es, cuya p incipal ocupación consis ía en la “censu a de p ensa y la denuncia de
p oposiciones que eclamaban de eólogos sus co espondien es de iniciones”. Es
deci , se a a de un g upo de inquisido es y o iciales con un bajo pe il in elec ual
o social. Sólo quienes abajan en o no a la censu a pa ecen man ene una impo -
an e ocupación, pa a con ola la p ensa y deli os meno es. El con as e en e es-
os minis os y se ido es y los de o as épocas, esul a más que e iden e, mos an-
do empí icamen e las mues as de la deg adación o gánica de la ins i ución. Sus
conclusiones no dejan espacio pa a la duda: “Los documen os mues an una ins i u-
ción que sob e i ido a la inalidad que la inspi ó, que decae ápidamen e, que ya no
me ece espe o popula y que si e p incipalmen e de e ugio a quienes se con en-
an con i i de una mise able pi anza en i ual ociosidad34”.
En cuan o se ha esc i o sob e la Inquisición y su acción du an e la p ime a mi-
ad del siglo XVIII po pa e de los au o es clásicos, has a los años sesen a del siglo
XX, el análisis de Llo en e pa ece sin duda el más minucioso, in o mado e in luyen e,
aunque bas an e sesgado. Pa a él la g an up u a es á en la llegada de los Bo bones
33. His o ia de la Inquisición española, ol. III, Mad id 1983, pág. 806-807.
34. Ibid. ol. II, Mad id 1982, pág. 76 y 77.
Epílogo
294
L
con su idea io ligado al absolu ismo galicano de Luis XIV y los cambios egalis as y
ape u is as que a pa i de aquí impulsó la Mona quía a lo la go del siglo. Es o es lo
que o zó a la Inquisición a cambia de hecho, más que de de echo. En los años que
esc ibe Llo en e, el áu ea de la Ilus ación, la Re olución F ancesa e c., e an a gu-
men os más que su icien es pa a con ence al lec o , sin necesidad de más demos-
aciones, sob e el ca ác e mode nizado y an i adicional de los Bo bones del siglo
XVIII, po que Fe nando VII e a o a cosa. El g ueso de los his o iado es libe ales, an
inculados a la Mona quía de Isabel II, como más o menos lo es a ían pos e io men-
e al sis ema polí ico de la Res au ación cano is a, u ie on mucho cuidado en segui
dando po bueno el a gumen o y en con inua la idealización de la dinas ía einan-
e como pa adigma de mode nidad y equilib io polí ico.
Cualquie a que haya sido el pun o de is a del au o , el g ueso de ellos ha is-
o en la llegada de los Bo bones una impo an e up u a que ha signi icado la apa i-
ción de un San o O icio más ole an e, más abie o a las co ien es del pensamien o
ex anje o. Es cie o que algunos, como Lea, menciona án de pasada la pe secución
de los judíos as la Gue a de Sucesión, pe o en gene al odos con emplan una dis-
minución e iden e de la acción ep esi a del San o O icio en un siglo que, con dis-
in as coyun u as, es is o como un conjun o po cuan o la polí ica de los eyes, con
los lógicos al ibajos polí icos, esul a bas an e homogénea. P og esi amen e la in-
luencia del egalismo de co e ancés, a empuja al T ibunal en una di ección que
des i úa sus undamen os o igina ios, conduciéndolo a posiciones muy ce canas a
las de los eyes, sal o momen os conc e os. En es o coincide an o Llo en e, como
los in eg is as o Menéndez Pelayo. Luego cada cual elabo a sus análisis, su in e p e-
ación y saca las conclusiones opo unas, pe o pa iendo de una isión ela i amen-
e coinciden e en el análisis del siglo. El p oblema es que ninguno de es os au o es
o ece un apoyo documen al medianamen e igu oso capaz de undamen a los a -
gumen os que en su día esg imió Llo en e basándose en su p esun o conocimien o
de los a chi os de la Inquisición.
Los años sesen a, uno de los pe íodos más é iles del siglo XX en la in es iga-
ción sob e di e sos aspec os ligados al San o O icio, ambién des aca on po su in e-
és en el siglo XVIII. Es la p ime a coyun u a en la que se da una p eocupación in es-
igado a po es e siglo en e un g upo de pe sonas poco o nada elacionadas en e sí.
Apa ecen en onces publicaciones di e sas, pe o quizá la ob a de De ou neaux35 so-
b e la censu a inquisi o ial o la de Ma ín Gai e sob e Macanaz36 ue an las que en
35. Inquisición y censu a de lib os en la España del siglo XVIII, Mad id 1973.
36. Ma ín Gai e, C. Macanaz o o pacien e de la Inquisición, Mad id 1969.
a inquisición en su en o no 295
www.edi o ial.unican.es
su día goza on de mayo p edicamen o. Como una p olongación de los es udios so-
b e el siglo XVIII y la decadencia inal de la ins i ución, hab ía que conside a las
ob as que ambién po aquellas echas se publica on sob e el deba e en o no a la
Inquisición en las Co es de Cádiz o el p oceso que concluyó con su abolición as la
mue e de Fe nando VII37.
Posiblemen e, la ob a de M. De ou neaux, apa ecida en F ancia el año 1963, sea
la que más in luencia académica alcanzó en es os años. En sus páginas se adi ina cla-
amen e el in en o de sali se del ma co de la polémica que has a en onces había ode-
ado a la Inquisición en e de ac o es y de enso es del T ibunal, pa a in en a cen a -
se en la e icacia de la censu a inquisi o ial en el pe íodo ilus ado. Es es a p eocupación
po si ua se ue a de la polémica que había odeado a la Inquisición, algo muy común
en las publicaciones de es os años, como ambién lo se á en las décadas pos e io es.
Son a i maciones que p e enden hace se sin los p ejuicios que has a en onces se ha-
bían mo ido en o no a la Inquisición y que an o habían a ec ado a la cons ucción
de su imagen. La conclusión con la que cie a el lib o De ou neaux, no pude se más
cla a: “No, la Inquisición, no ha ce ado de hecho España a la cul u a eu opea; oda
la his o ia del siglo XVIII español demues a lo con a io. Mas ha dado a algunos de
los que i ía al in e io de sus on e as la imp esión de i i ence ados en una ‘p i-
sión in elec ual’, a a és de cuyos ba o es podían en e e la libe ad38”. Desde el
análisis empí ico de un es udio monog á ico como és e, posiblemen e el mejo de
cuan os se habían publicado has a en onces sob e la Inquisición del siglo XVIII, se con-
i maba la limi ada capacidad del San o O icio pa a impone su con ol. En o as pa-
lab as, a i mando es a al ma gen de los p ejuicios de o as épocas, De ou neaux con-
i maba la decadencia de la ins i ución, a ibuyendo el miedo que seguían eniendo
los ilus ados hacia la Inquisición a una sensación de miedo a á ico. La ins i ución ya
no e a una ealidad ope a i a con la e icacia de o as épocas, sino más bien una som-
b a de lo que ue y e a es a somb a la que inspi aba miedo.
Desde su apa ición, la ob a de Ma ín Gai e sob e Macanaz ha eje cido una po-
de osa in luencia en lo que se e ie e a la in e p e ación de cuan o ue el T ibunal en
la p ime a mi ad del siglo XVIII. En su in oducción a la p ime a edición de 1969, la au-
o a comienza dando cuen a del mo i o que le lle ó a abandona du an e sie e años su
abajo li e a io pa a dedica se a “segui le el as o a un mue o”. Leyendo en 1962 la
His o ia del einado de Ca los III, de Fe e del Río, omó conocimien o de “la desg a-
37. Alonso Tejada, L. Ocaso de la Inquisición, Mad id 1969; Pé ez-Vila iño, J. Inquisición y cons i ución en Es-
paña, Mad id 1973; Ma í Gilabe , F. La abolición de la Inquisición en España, Pamplona 1975.
38. Inquisición y censu a de lib os, op. ci ., pág. 215.
Epílogo
296
L
ciada his o ia de don Melcho Ra ael de Macanaz, cuyo nomb e, denig ado y unido al
‘ egalismo’ apenas si me sonaba de mi lec u a de la His o ia de los he e odoxos, de Me-
néndez Pelayo39”. Ma ín Gai e se encon ó la igu a de Macanaz leyendo a uno de los
his o iado es libe ales más epu ados del einado de Isabel II, Fe e del Río, eniendo
in o mación p e ia de Menédez Pelayo. No es ninguna anécdo a. G an pa e de la his-
o iog a ía que se p oduci á en España du an e los años cincuen a, sesen a o se en a
del no ecien os, e e ida a aspec os ligados a la eligión, las pe secuciones eligiosas, la
Inquisición, los judecon e sos, los espi i uales, los he o odoxos e c., es a á muy ligada
a las polémicas o a los emas y p oblemas que se deba ie on en la his o iog a ía de la
segunda mi ad del ochocien os. El caso de Ma ín Gai e y su Macanaz cons i uye un
ejemplo. Es el desa ollo de una cues ión plan eada con an e io idad, abajando con
una in o mación empí ica más abundan e que, sin emba go, man iene buena pa e de
los análisis y las in e p e aciones del siglo an e io . Y es o es algo que no sólo se da en-
e his o iado es no p o esionales, como es el caso de Ma ín Gai e.
En su abajo sob e Macanaz, la au o a no hace un análisis de enido de la ea-
lidad de la Inquisición. Lo suyo es una biog a ía y, iel al géne o, sigue los pasos del
pe sonaje y del conjun o de pe sonajes con los que en a en con ac o, dando en el
ayec o p ecisas pinceladas sob e la ealidad de la España de la época y sus g upos
sociales. En sus páginas se encuen a el e a o de una España económicamen e em-
pob ecida y a asada, dando cuen a de “la animad e sión de los españoles hacia
cualquie e o ma40”. Un pueblo incul o, dominado po una nobleza negligen e y
pa ási a, jun o a una Iglesia que lo dominaba odo. “El es ado español, e ec i a-
men e, más que moná quico y más que oligá quico e a eminen emen e cle ical. El
pueblo no se adhe ía ciegamen e a ningún pa ido si no es aba ac edi ado po su
ca olicismo: lo demás e a impopula 41”. De es a o ma, unos españoles anquilosados
y unas ins i uciones dominadas po la adición, ue on incapaces de hace en e a
la Gue a de Sucesión, eniendo que pedi ayuda a F ancia. La ayuda de es a ue un-
damen al pa a la adminis ación de los einos y la di ección de los asun os polí icos
y mili a es. Los minis os anceses ue on la mode nidad y la capacidad de o gani-
zación, en e a unos mandos españoles dominados po la ine cia y la inope ancia.
En es e ma co, el nue o ey es desc i o como una pe sonalidad llena de buenas in-
enciones, con cla as endencias e o mis as, de un absolu ismo ligado al modelo
F ancés, pe o débil y dominado po sus esposas.
39. Macanaz, op. ci ., pág. 13.
40. Macanaz, op. ci ., pág. 60.
41. Ibid., pág. 62.
a inquisición en su en o no 297
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Apéndices
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Inquisido es y Fiscales
Ldo. José de Ozca iz y A neda
Fiscal, 6/1700-11/1700
Inquisido , 1700-1705
Ldo. Juan An onio de San elices Isla
Fiscal, 1699-1700
Inquisido , 1700-1710
Ldo. Je ónimo Ibáñez Zá a e
Inquisido , 1702-1717
D . Be na do de la Ma a
Fiscal, 1700-1710
Inquisido , 1710-1713
D . Juan Fe nández de He edia
Fiscal, 1710-1713
Inquisido , 1713-1721
Ldo. And és F ancisco de A a abe
Fiscal, 1716-1718
Inquisido , 1718-1742
Ldo. Pablo de Dicas illo y A aciel
Fiscal, 1718-1721
Inquisido - iscal, 1721-¿1733?
D. Sebas ián Fue es
Inquisido , 1720-1732
D. José A anasio Ga cía Escalona
Inquisido , c.1734-1736
Ldo. José de To es Na a e e
Inquisido , 1735-1754
Ldo. Ped o Tomás de Gama a
Fiscal, 1736-17411
D. And és de Zubialdea
Fiscal, 1742-¿?
D . Fe mín Ven u a de Eche e ía
Fiscal, 1742-1743
Inquisido , 1743-1745
Ldo. José Luis de Mollinedo y la Cuad a
Fiscal, 1743-1746
Inquisido , 1746-1753
I.
Inquisido es y O iciales
del T ibunal de Log oño, 1700-1748
1. Ca abias To es, A. M.: “Ca álogo del colegio mayo de San Ba olomé (1700-1840)”, en STUDIA HISTÓRI-
CA, IX (1991), p. 49. Según se ecoge en es e a ículo, es e inquisido comenzó su se icio en el ibunal de Log o-
ño en el año 1706. En la documen ación manejada pa a es a in es igación, sin emba go, no apa ece su nomb a-
mien o como iscal del ibunal de Log oño has a el año 1736. AHN, Inquisición, Leg. 2.227, Mad id 15/9/1736.
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Miguel An onio del Bus o hizo de iscal
cuando se necesi ó en e 1713-
1718.
Ma ín And és de Bada án hizo de is-
cal cuando se necesi ó en 1717-
1747.
Alguaciles Mayo es
1691-1721, Lucas Samaniego y Jaca.
1721-1739?, Lucas Ignacio de Sama-
niego y Jaca.
1722-1737, Ma ín And és Bada án.
Alguacil mayo en ausencias.
1737-¿?, Eusebio Ruiz de Cla ijo.
Alguacil mayo en ausencias,
en e medades y u u a.
1739-1776, Manuel Vicen e de Cas ejón.
Sec e a ios del Sec e o
1687-1703, Ped o de Mendoza.
1679-1718, Miguel An onio del Bus o.
1695-1718, José Vélez de Ve ga a.
1695?-1701, Juan Manuel de He edia
y Tejada.
1695?-1700, sec e a io del se-
c e o con gajes y sin sala io.
1700-1701, sec e a io del sec e-
o con sala io.
1699-1707/1716, Ma ín An onio de Ba-
da án Osinalde.
1700-1740, José An onio de So o y A iz.
1700-1716, sec e a io hono a-
io del sec e o.
1716-1740, sec e a io del sec e o.
1700 (no si e), Ldo. Miguel Zo illa
A edondo.
1713, Celedonio de Amesqua y Ribas.
Nuncio habili ado pa a en a
en el sec e o.
1717-1747, Ma ín And és Bada án
1717-1718, sec e a io de se-
cues os y supe nume a io del
sec e o ad hono em.
1718-1725, sec e a io sec e o con
gajes y emolumen os que gozaba
de sec e a io de secues os.
1725-1747, sec e a io del sec e-
o con sala io y ayuda de cos a.
1718-1745, José Be na dino del Bus o.
1718-1731, sec e a io del sec e-
o con eje cicio y emolumen os,
sin sala io, ni ayuda de cos a.
1731, la mi ad del sueldo de se-
c e a io del sec e o,
1732-1745, sec e a io del sec e o.
1718-1743, Juan José Vélez de Ve ga a.
Sec e a io de secues os y hono-
a io, con en ada al sec e o,
eje cicio y emolumen os, sin sala-
io, ni ayuda de cos a.
1737-¿?, F ancisco An onio Ma ínez
de la Ma a.
1737-1738, sec e a io del sec e-
o hono a io.
1738-1756, sec e a io del sec e-
o hono a io, con en ada y eje -
cicio, gajes y u no de p uebas.
Apéndice I
308
L
1756-c.1775, sec e a io supe -
nume a io del sec e o con en-
ada, emolumen os, sueldo y
ayuda de cos a.
1740-1776, José Manuel de So o.
1740-¿?, Ma eo de Nue as.
Sec e a io del sec e o hono a io
sin sueldo, ni eje cicio.
1743-1746, Ba olomé Miguélez de Men-
digu .
Sec e a io del sec e o hono a-
io, sin gajes, ni emolumen os,
con eje cicio.
1744-¿?, Ped o Manuel Solde illa.
Sec e a io supe nume a io del se-
c e o con en ada y eje cicio, gajes
y emolumen os y u no de p ue-
bas, sin sala io, ni ayuda de cos a.
1745-¿?, Diego Fe nández de Cenzano.
1745-1767, An onio Alonso de la Puen e.
1745-1773, Luis Bus illo y He e a.
1745-1767, sec e a io de secues-
os con en ada en el sec e o sin
sueldo, con gajes, emolumen os
y u no.
1767-1773, sec e a io del sec e o.
Recep o es
1696-1710, Juan Bau is a de la Vid.
1710-1734, Felipe de la Vid.
1709-1712, F ancisco Ma ínez de la
Ma a.
Recep o en ín e in.
1712-1735, Jose a de I u zae a.
Recep o a en ín e in.
1735-1762, Juan Ma ínez de la Ma a.
Sec e a ios de Secues os
1685-1699, Ma ín An onio de Bada-
án de Ossinalde.
1699-1703(anulada), And és Fe nán-
dez de la P adilla.
1700-1705, Ldo. Be na do An onio Cen-
zano.
Sec e a io de secues os en au-
sencias y en e medades del p o-
pie a io, sin gajes.
1705-1717, José An onio de So o y A iz.
1717-1718, Ma ín And és Bada án.
1718-1743, Juan José Vélez de Ve ga a.
1718-1725, sec e a io de secues-
os sin sueldo.
1725-1743, en a al goce de suel-
do de secues os.
1745-1767, Luis Bus illo y He e a.
Con ado es
1695-1704, Juan de las He as.
1705-1710, Vicen e de Nue as y Liza-
aga.
1710-1733, Juan Bau is a de Agui e.
1723-1739, Juan An onio de las He as.
1723-1733, con ado en ausen-
cias y en e medades, sin sala io.
a inquisición en su en o no 309
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