A monía en e azón y e
Idpin
Palab as cla e: iloso ía de la ciencia
Resumen: C isis de la iloso ía
¿Acaso el p oyec o ideológico de a moniza azón y e en el siglo XVI no es aba
llamado a se p o isional, es o es, solo una he amien a apaciguado a o equilib an e que
as cumpli su come ido no podía ene azón de se ? Igual que el neolibe alismo
p e endía se una ía de escape a la iolencia dic a o ial del siglo XX (Ha ey). Como al,
el neolibe alismo se concibió como una balsa que nos pe mi ía abandona el ba co
hundido de la sociedad y lle a nos a ie a i me, pe o as llega a la o illa es aba cla o
que había que abandona la y segui el eco ido. Sin emba go, la sociedad se echó
a anda po la ie a sin desca a la balsa. También en el siglo XVII a Bacon le en ó el
pánico y se a eba ó en una locu a cien í ica.
La co ien e ideológica que in en ó apacigua la adicalidad de la e y el menoscabo
de la azón en el siglo XVI y que solo enía que equilib a la azón a la e pa a luego
desapa ece se ha quedado en nues as cabezas, incluso ha conseguido un desequilib o
con a io, aho a, adicalizando la azón cien í ica. Es a in e sión de la Con a e o ma es
el asun o ilosó ico de nues a época, y es lo que nos incula al siglo XVI de o ma
especial.
h ps://doi.o g/10.5281/zenodo.13981986
Disponible online May 15, 2024
Es amos inme sos en una dic adu a hipe -cien í ica. En el iempo p esen e la ciencia
odia la idea de alma. No solo se a a de nega su exis encia, sino de que se comba a
con la iolencia ex ema cualquie in en o de demos a que exis e el alma. Pe o con su
odio al alma (a la me a ísica), la ciencia se con ie e po eso mismo en la g an p ueba de
su exis encia (es a es la esis de Heidegge en qué es me a ísica). Heidegge dice:
cuando la ciencia a i ma que se a a dedica al mundo y nada más; en su p opio deci
es á con i mando la exis encia de la nada. Es cie o que a i ma que a a igno a la, que
no a a p es a le a ención po se nada, pe o la a a como a un suje o de e e encia, de
modo que nos da la p ueba esencial y ambién la única que enemos pa a a i ma la.
El dogma impe an e es á cla o que es la isión cien í ica del mundo. Solo iene alo
la in es igación cien í ica. Un in en o me a ísico de ap oximación a la e dad es
conside ado académicamen e inap opiado y pob e, po lo que su e un ue e
desp es igio. Y es o ha ocu ido al ampa o de odos los depa amen os de iloso ía y
humanidades de las acul ades. Ellos no han opues o esis encia al golpe de Es ado de
la ciencia, han caído en la ampa de la con e sión: Como los mesoame icanos en el
siglo XVI, cuando la colonización les hizo c ee que pa a se lib es ellos mismos debían
que e se colonizados y c is ianizados. Como un indio au ocon enciéndose po una
ue za ex e na in isible pa a él que es igual que un niño, ha acep ado se conducido po
la ciencia al camino de la e dad. La ciencia ha hecho c ee a odo un depa amen o
acul a i o que no se puede ene un sis ema ilosó icamen e lib e, es o es, e dade o,
ue a del mé odo cien í ico. Igual que como dice Subi a s ace ca de la con e sión, e a el
indio el que enía que que e con e i se, aho a es el p o eso de iloso ía académico el
que debe que e con e i se en cien i icis a.
Ya hemos apun ado más a iba la si uación mise able que i e la iloso ía den o de la
Academia. Hay muchos ilóso os in en ando esol e pequeños p oblemas in e p e a i os
en muchas mic o pa celas del sis ema del sabe ; dilucidan con adicciones y con as an
cada palab a a a és del con ol ex e no de subespecialis as lingüís icos que saben, a
su ez, cada uno de una palab a en conc e o. Y cada uno en el despacho, mi ando su
p opia pan alla, sin le an a la cabeza. Mien as an o la ciencia anda igilando que nadie
se despis e con el uelo de las moscas. Cándidos odos de la iloso ía, iegan elices sus
mace as de descub imien os diminu os en su ja dín p i ado. La ciencia los sub enciona
(Nie zsche) con una licencia pa a posee la explo ación exclusi a de su pedazo de
made a ca ed alicia. Han ap endido a icha , pe o nadie se a e e a le an a la cabeza
pa a p egun a qué pasa con la iloso ía. Qué ha pasado con ella en es e úl imo siglo. Y
cómo hemos sido an indios e inocen es de ia nos de una po encia an e o cida y an
c iminal. ¿Es que a nadie le moles a es a aición his ó ica de la ciencia a la me a ísica?
También aho a después de la des ucción, la iloso ía es un con inen e acío (Subi a s).
La ciencia dice ideológicamen e que an es no exis ía como al una cul u a ilosó ica, o
que si exis ía ue siemp e insus ancial y sin sen ido, ca en e de madu ez, una cul u a en
odo caso in an il y sin mayo ía de edad. Nos ha dejado en onces sin esencia, sin
capacidad de se , y nos ha imp imido su espí i u, como si de cub i una necesidad se
a ase. Man ene las on e as de la iloso ía, sus lími es, el con o no que limi aba su
eino, es en sí mismo lo que lógicamen e le ha pe mi ido llena un acío. Sin la exis encia
de esas on e as no exis i ía ningún hueco a ellena . Po eso hay que apun a a esos
iejos mu os nues os y echa los abajo pa a que la ciencia pie da su con ol del e i o io.
Pa a que deje de oma nos.
Es a es la o ma de equilib a o a moniza nue amen e dos ue zas his ó icas que hoy
oman la o ma de ciencia y me a ísica: hay que esca a nues a ó mula ilosó ica
p ime a y más an igua: el iesgo de se sabio lo co en los o os, no el ilóso o. Hay pues
que empeza po nega nues a iden idad de ilóso os cien í icos, es deci , de
in elec uales que c een sabe la e dad. El sen ido clásico de ilóso o de ine el ca ác e
del in elec ual que oma dis ancia con la c eencia de que se iene algún conocimien o
de e minan e. Solo el cien í ico co e ese iesgo. La ciencia empuja a la sociedad
ilosó ica a asumi ese iesgo (Ul ich Beck), pe o es un pelig o empob ecedo pa a las
almas ilosó icas. Igual que en el neolibe alismo la búsqueda de iqueza con ie e, casi
siemp e, al pob e en alguien más pob e aún (exilio económico del siglo XXI), en el
sis ema cien í ico la búsqueda de e dad con ie e al ilóso o en alguien más pob e que
an es espec o a la e dad. El ac o soc á ico no consis e en comp oba que sabe, sino
más bien demos a que no puede se cie o que sea un sabio. Es o ealmen e esul a
poco o odoxo, pe o esa es la cla e del o igen de la iloso ía. En el cien i icismo solo es
ico el cien í ico, solo exis e una ca ego ía a o able o posi i a de se . Se ilóso o en un
sis ema cien í ico signi ica se pob e, de modo que p e ende se ilóso o de la ciencia
es ol e más pob e nues a alma y nues a condición. Mejo con iene una e olución
ilosó ica de búsqueda de e alo ización de la ealidad ilosó ica (de sus amas clásicas:
lógica, me a ísica, polí ica y é ica).
Y así como nadie quie e acep a que es un loco, ampoco nadie es á dispues o de
buena gana a acep a que es pob e. Pe o como dice Sóc a es, se e dade amen e
ilóso o signi ica acep a que somos pob es de conocimien o; pob es en gene al. Nadie
quie e econoce que es pob e, que en el ondo de su se es ilóso o. La apa iencia (la
con e sión) compulsi a es nues o asgo dis in i o como suje o his ó ico. Po es as ideas
an nues as de c í ica debe ía lucha la iloso ía y no ago a se y aiciona se a sí misma
pe mi iendo que aquella gigan e es úpida que nos p ome ió lle a nos sob e sus homb os
nos a as e po el suelo a medida que a a anzando. P ime o nos ca gó como a un
bu o y lle amos sus esencias en nues o lomo mien as c uzó las mon añas del sabe .
Y aho a que ya no necesi a que le lle emos nada nos paga iéndose de noso os
a as ándonos y o u ándonos. Y nadie dice nada, ni hay en es as ie as españolas
ningún jango ni ningún quijo e que nos de uel a la g acia de la ida.
Re e encias
An onio Má quez, Los alumb ados: O ígenes y iloso ía (1525-1559).