Paisajes de
an opología u bana
Ma ía Cá ed a
Paisajes de an opología u bana
Es e lib o explo a di e sos paisajes de la ciudad de
Á ila desde la pe spec i a de la an opología social
y cul u al. A a és del eco ido en iempo y espa-
cio de di e en es aspec os cul u ales, e inespe ados
ángulos, se iluminan emas u banos undamen ales:
las elaciones del campo y la ciudad, la es a i ica-
ción u bana, la ep esen ación de la ciudad in e na
y ex e namen e, y su ec eación simbólica. Aunque
algunos de es os ángulos —las p ocesiones de Sema-
na San a, el cul o de la Vi gen de Sonsoles o la Vi -
gen de las Vacas— apa en emen e aluden a la «co e
celes ial», es e lib o a a sob e la «co e e enal»,
sob e lo que los san os «dicen» de quien los ene a.
A a és de los dis in os capí ulos se o ece una mi-
ada del conjun o de la ciudad y de sus ba ios, la
pugna en e el cen o y la pe i e ia po gana el
espacio cuali a i o de la ciudad, el ema del pode y
la ep esen ación, g upos, con lic os y oposiciones,
de inición desde den o y desde ue a de lo que es
la ciudad y su p esen ación al ex e io . Es e ex o
a a, en de ini i a, de mos a cuán o de cons uc-
ción simbólica ienen las ciudades.
Colección
Ciencias Sociales y
Humanidades
Ma ía Cá ed a
6
Uni e sidad de Can ab ia
Uni e sidad de Cas illa-La Mancha
Uni e sidad de Ex emadu a
Uni e si a de les Illes Balea s
Uni e sidad de La Rioja
Uni e sidad de O iedo
Uni e sidad Pública de Na a a
Uni e sidad de Za agoza
Ma ía Cá ed a es ca ed á ica de An opología Social en la
Uni e sidad Complu ense de Mad id. Doc o a po la Uni-
e sidad Complu ense (1972) y Ph. D. Uni e si y o Penn-
syl ania (1984). Ha enseñado en la Uni e sidad de Chicago
como Tinke Visi ing P o esso y ha ob enido el P ime P emio
Nacional de In es igación Ma qués de Lozoya en 1986. Ha
abajado sob e los Vaquei os de Alzada as u ianos y en las
ciudades de Á ila y É o a. En e sus publicaciones, La mue -
e y o os mundos (Júca Uni e sidad, Mad id y Gijón, 1998).
La ida y el mundo de los aquei os de alzada (CIS- Siglo XXI, Ma-
d id, 1989); Los españoles is os po los an opólogos (Júca Uni-
e sidad, Mad id y Gijón, 1991); This Wo ld, O he Wo lds (The
Uni e si y o Chicago P ess, Chicago,1992); Un san o pa a una
ciudad. Ensayo de an opología u bana (Ba celona, A iel, 1997);
La mi ada c uzada en la Península Ibé ica. Pe spec i as desde la an-
opología social en España y Po ugal (Ca a a a, Mad id, 2001);
Pa a en ende las mu allas de Á ila. Una mi ada desde la his o ia y
la an opología (conjun amen e con Se a ín de Tapia; Ámbi-
o, Valladolid, 2007)
ISBN 978-84-938557-8-9 15 €
Paisajes de an opología u bana
Colección
Ciencias Sociales y
Humanidades, 6
Pa a Ampa o Pesque a Tomás
Paisajes de an opología u bana
Ma ía Cá ed a
2012
CÁTEDRA, Ma ía
Paisajes de an opología u bana / Ma ía Cá ed a. – [Cuenca, e c] : Genue e Edi-
ciones, 2012.
296 p.; 24 cm. – (Ciencias Sociales y Humanidades ; 6)
ISBN 978-84-940186-2-6 (pd )
ISBN 978-84-938557-8-9 ( ús ica)
1. An opología cul u al y social. 2. Usos y cos umb es. 3. His o ia. 4. Á ila. I. Tí-
ulo. II. Se ie.
39 (460.189 A.) 94
(460.189 A.)
JHMC – IBIC 1.1
1DSEH – IBIC 1.1
Di ec o de la colección: Ciencias Sociales y Humanidades
Ja ie Mo eno Luzón
Consejo cien í ico
An onio Apa icio Pé ez Isido o Regue a
Mª Begoña A úe Uga e Juan Ignacio Palacio Mo ena
Jaume Roselló Manuel Suá ez Co ina
Leona do Rome o Toba
Diseño de la colección y de la cubie a: Genue e Ediciones po J. A. Pe ona
Digi alización: emeao
© Ma ía Cá ed a, 2012
© de es a edición: Genue e Ediciones, 2012
I.S.B.N.: 978-84-940186-2-6 (pd )
I.S.B.N.: 978-84-938557-8-9 ( ús ica)
D.L. CU 91-2012
h ps://doi.o g/10.5281/zenodo.14855536
Licencia C ea i e Commons A ibución/Reconocimien o-
NoCome cial-SinDe i ados 4.0 In e nacional
7
Índice
In oducción ...................................................................................................... 09
1. Clío y la An opología ................................................................................... 13
2. La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad .................................. 29
I. In oducción: la Ciudad de los San os .................................................... 30
II. Las P ocesiones ........................................................................................ 33
III. Lle a la p ocesión po den o .................................................................... 48
IV. Un is azo al pasado ................................................................................ 57
V. De la mue e a la ida ............................................................................. 67
VI. Conclusión: los pe eg inos de la ciudad .................................................. 76
3. La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles ................................................ 83
I. Un poco de his o ia ................................................................................. 84
II. Te esa y Sonsoles ..................................................................................... 103
III. De p omesas y milag os .......................................................................... 109
IV. Ri alidades di inas .................................................................................. 120
V. El cul o y las ies as ................................................................................. 123
VI. Pa ona o y co adías ............................................................................... 131
VII. Un sono o plei o ...................................................................................... 144
VIII. Una imagen gue e a ............................................................................... 152
IX. Conclusión: caballe os y ag icul o es ...................................................... 155
8
Ma ía Cá ed a
4. El ba io y la ciudad: la Vi gen de las Vacas ................................................ 161
I. La his o ia ................................................................................................ 162
II. El ba io y su gen e ................................................................................. 176
III. Pa ona o y peñas ..................................................................................... 185
IV. La Vi gen de la Ma iposa ....................................................................... 198
V. La ies a ................................................................................................... 202
VI. Conclusión: la ciudad de los ob e os ....................................................... 214
5. Las des en u as de un edi icio singula : la Fáb ica de Ha inas de Á ila . 223
I. La Real Fáb ica de Tejidos de Algodón .................................................. 228
II. La polémica de la Fáb ica de Ha inas ..................................................... 239
III. Se p oyec a un puen e .............................................................................. 260
IV. Conclusión: un edi icio, una ciudad ........................................................ 265
6. A modo de conclusión: ciudad, paisajes, gen es .......................................... 277
Re e encias bibliog á icas ................................................................................. 281
9
Es e lib o o ece al lec o un pano ama de di e sos paisajes u banos
abulenses. De la a iedad de pun os de is a y disciplinas en que puede
se explo ada una ciudad (desde la his o ia, la li e a u a, el u banismo, la
a qui ec u a, el a e, la geog a ía, la sociología, e cé e a), la pe spec i a
aquí u ilizada p o iene de la an opología social y cul u al y se basa en
los da os p o enien es de un abajo de campo in ensi o en Á ila du an e
a ios años1. He a ado de suge i una in e p e ación de la ciudad a pa i
de la elección de di e en es aspec os cul u ales, especie de pinceladas que
iluminan algunos aspec os u banos cla es. Apa en emen e los dis in os
capí ulos de es e lib o pod ían pa ece muy dispa es y con poco en común:
el cul o de dos imágenes –la Vi gen de las Vacas y la Vi gen de Sonsoles–,
las p ocesiones de Semana San a o el análisis de la des ucción de la an i-
gua Fáb ica de Ha inas. Sin emba go odos ellos, desde dis in os ángulos,
o ecen in o mación sob e p oblemas u banos undamen ales: las elacio-
nes del campo y la ciudad, la es a i icación u bana, la ep esen ación de
la ciudad in e na y ex e namen e, y su ec eación simbólica.
A Á ila se la ha llamado epe idamen e «la ciudad de san os y can os».
He omado es e lema como una me á o a uc í e a pa a en ende aspec os
1 Comencé mi abajo de campo de o ma i egula una ía mañana de ene o de 1987 y
i í pe manen emen e en la ciudad desde junio de 1987 has a sep iemb e de 1988. Sin
emba go, in e mi en emen e he seguido yendo a la ciudad y ob eniendo da os conc e os
has a muy ecien emen e.
In oducción
16
Ma ía Cá ed a
hechos en sus con ex os. Los an opólogos piensan que los his o iado es se
a e an a los hechos pe o no ienen modelos analí icos5. Son es e eo ipos
po que el an opólogo no suele ene ningún modelo an es de ealiza su
abajo de campo; cons uye el modelo al jun a los da os que ha colec-
ado y si úa es e modelo en una eo ía gene al o modelo de la sociedad.
El his o iado comienza con un modelo de lo que son las cul u as o so-
ciedades y cómo uncionan, y si úa los hechos en es e modelo; e mina
su in es igación p esen ando sus da os pe o sin discusión del modelo
que es á usando. El an opólogo abaja con la e de que lo pa icula
puede se colocado den o de un sis ema que lo explique. El his o iado
a menudo desp ecia la signi icación de es uc u as, cul u as y elaciones
pensando que son el esul ado de sucesos cap ichosos. Su sis ema consis-
e en sucesosque pueden se si uados en un o den c onológico (es o es,
en de ini i a, la his o ia). El an opólogo debe c ea un nue o sis ema
de o dena sus obse aciones con cada pieza de in es igación; empieza
abajando con un p oblema que coloca en un ma co eó ico. Cuando el
his o iado habla de un p oblema es pu amen e desc ip i o (el es udio
de un pe iodo pa icula , un suceso, una biog a ía, la ob ención de da os
inédi os). Po ello, según Cohn, los his o iado es ienden a no solapa
es udios mien as que es o es más ecuen e en e an opólogos que a an
con la posibilidad de explicaciones múl iples. Un his o iado es egula en
sus hábi os de abajo: undamen almen e abaja en a chi os y ambién
con ma e ial publicado. El an opólogo abaja sin ho a io ijo, a en o a
sus in o man es y sucesos de la sociedad en cues ión; su ma e ial en onces
5 Toda ía de ez en cuando apa ecen algunos de esos es e eo ipos po ambas pa es. Un
ejemplo ecien e desde la his o ia es el de Jon Mi chell (1997). Según él la an opología
y la his o ia ep esen an p oyec os dis in os, con di e en es me odologías e iden idades
opues as. Hay es alacias en la an opología: el p esen ismo (se asume el alo del
es udio sinc ónico), cen ismo (explo ación de lo local solo en é minos de lo nacional
e in e nacional) y abs acción ( endencia a explica p ocesos socio-cul u ales solo en
é minos de asunciones eó icas). Según es e au o , hay que hace más in es igación
o ien ada a la p ác ica, no solo a la eo ía. Es e caso con as a con his o iado es sensibles
a la an opología, como po ejemplo Tapia (1991) y James Amelang (1986) y an opólogos
con sensibilidad po la his o ia como Susan Tax F eeman (1979) y William Ch is ian
(1997), quienes han abajado sob e emas ibé icos.
17
Clío y la an opología
es po encialmen e in ini o pues o que lo c ea él mismo. Po el con a io,
el ma e ial del his o iado iene un ca ác e ini o: puede se el ma e ial de
una biblio eca o a chi o o cada documen o conocido de un luga pa icu-
la en un iempo pa icula ; puede hace un abajo de ca ác e exhaus i o
po que solo sob e i en un de e minado núme o de documen os. En cie a
mane a es un abajo s anda d, en el sen ido de que el in es igado eco e
las uen es y piensa que eó icamen e un abajo se puede e mina . No es
el caso del an opólogo, que iene pilas de ma e ial que no siemp e u iliza
en sus pequeños manusc i os y publicaciones. La an opología no es una
disciplina acumula i a como lo es la his o ia. Los a ances in elec uales
se p oducen al hace nue as conexiones en e los da os que c ea el p opio
an opólogo obse ando las sociedades.
El an opólogo ha con e ido su mé odo en algo sag ado: el abajo
de campo. El hecho cen al que ha descubie o la an opología es que
la gen e iene idas llenas de sen ido y esos signi icados solo pueden se
descu bie os en el con ex o de esas idas. En el pasado la p ác ica de la
in es igación his ó ica es u o dominada po una eo ía posi i is a sim-
plis a: hay hechos his ó icos que se pueden da a , se e i ican a a és
de la compa ación de uen es pa a descub i lo que ealmen e pasó. La
his o ia ue du an e iempo la búsqueda del e o , e o de hechos o de
in e p e aciones. Pe o la búsqueda del e o iene que e con la noción
de «au en icidad». Había que se e isionis a, depu a . Jun o al mé odo,
es á el obje o de es udio. El an opólogo, se dice, es udia cosas insigni-
ican es que si úa en é minos gene ales. El his o iado es udia un ema
impo an e y se con en a con ello. Impe cep iblemen e se ha p oducido
una implíci a di isión del abajo, un es e eo ipo po el cual el his o iado
adicional ha es udiado a los pode osos y los p oblemas cen ales de las
sociedades cen ales mien as que el an opólogo se ha cen ado en socie-
dades ue a del iempo y la his o ia, en los humildes, en los má genes de
las sociedades.
Y sin emba go his o iado es y an opólogos ienen un mismo obje i o:
el es udio del o o en el iempo y en el espacio, un in e és en el ex o
y el con ex o y en explica el signi icado de las acciones de la gen e; en
18
Ma ía Cá ed a
ambos casos se a a de ealiza un ac o de aducción. Los dos a an de
comp ende y explica , dan sus esul ados en o ma li e a ia y han a ado
de desa olla ma cos de e e encia concep uales pa a la compa ación y el
cambio social. Y aquí es donde se p oduce la conjunción en e his o ia y
an opología: según Cohn, la his o ia puede llega a se más his ó ica al
hace se an opológica; la an opología puede llega a se más an opoló-
gica al de eni más his ó ica. Al u iliza la an opología una me odología
sinc ónica, ei ica y obje i iza la sociedad es udiada. Al in oduci la his-
o ia se descub e que oda la cul u a es cons uida. Pues o que la cul u a
es cons uida y cons i uida puede se ans o mada. Po el con a io, el
p oceso de cons ucción de las cul u as se puede es udia a a és de las
ep esen aciones más que en la es uc u a u o ganización social. En el
colonialismo lo que se p oduce es un choque en e di e en es o mas de e-
p esen ación del mundo y de uno mismo. El es udio de un si io pa icula
en un pe íodo conc e o es sob e la cons ucción de ca ego ías y p ocesos,
no es ic amen e sob e iempo y espacio.
El a chi o y el campo con as an como dos modos di e en es de
comp ensión que cada uno ep esen a. El ex o y el con ex o se c ean
simul áneamen e. El his o iado necesi a de la expe iencia di ec a de
o a cul u a, comp ende que hay o os sis emas posibles, lógicas cul-
u ales, an a acionalidad como en la p opia cul u a, o os lenguajes.
Necesi a pensa que lo que pa ece i ial puede se signi ica i o pa a
en ende cómo se es uc u an y cons uyen o as cul u as. Los a chi os
son a e ac os cul u ales que incluyen el pasado y el p esen e: los ex os
ienen que se leídos no solo como hechos o indicaciones sino como
signi icaciones. El pasado exis e no solo en los documen os del pasado,
sino que sob e i e en los edi icios, obje os y paisajes de hoy día; su
obse ación ayuda a cons ui el con ex o. El campo y el a chi o son
complemen a ios.
A pa i de es as posiciones, comenzando en la década de 1970
pe o con un ue e impac o hacia inales de los 80, se p oduce en e los
his o iado es el uelco hacia la his o ia cul u al, un gi o que se ca ac e iza,
según Pe e Bu ke (2006) po el in e és po los alo es y cul u a, la
19
Clío y la an opología
dimensión simbólica y su in e p e ación, y un én asis en el mé odo más
que en el obje o. Pe o es e cambio, desde una pe spec i a más empi is a
o posi i is a, y una eacción a la his o ia polí ica y económica que dejaba
de lado la cul u a, iene algunos ilus es y econocidos an eceden es (J.
Bu ckha d , 1860; J. Huizinga, 1919) y especialmen e Edwa d Thompson
(1963) quien en su abajo sob e la o mación de la clase ob e a en Ingla e a
inicia el en oque sob e la cul u a popula . Las siguien es décadas se án la
época de mayo ce canía en e ambas disciplinas al emplea el concep o
de cul u a an opológico, lee se mu uamen e y econoce in luencias de
cie os an opólogos en eminen es his o iado es6, lo que ha p oducido
una de las más ascinan es a en u as, según indica Bu ke: «En la úl ima
gene ación, la his o ia cul u al … ha sido el escena io en el que han enido
luga las discusiones más emocionan es e iluminado as ace ca del mé odo
his ó ico» (2006: 153). Una de es as discusiones desde la década de 1970 es
la mic ohis o ia (C. Ginzbu g, G. Le i y E. G endi, E. Le Roy Ladu ie)
una espues a al encuen o con la an opología, un modelo al e na i o, el
es udio de un caso conc e o, pe sonas conc e as o expe iencias locales. Se
a a de una eacción an e el g an ela o del p og eso, una mi ada hacia
o as cul u as, his o ias desde abajo, de una aldea o un indi iduo (Bu ke,
2006). El p oblema es cómo se elaciona el caso indi idual o la comunidad
y el mundo ex e io .
Los an opólogos po su pa e ol ie on su mi ada a la his o ia as un
pe íodo de én asis en es uc u as, modelos lingüís icos y análisis o males.
M. Sahlins en los años 80 plan eó que la his o ia puede se di e en e en
di e en es sociedades y que no iene po qué se la an í esis de la es uc u-
6 Según Pe e Bu ke (2006), a quien sigo especialmen e en es as líneas pa a da una pa-
no ámica de la his o ia cul u al. Algunas de es a deudas in elec uales son F anz Boas,
Ma cel Mauss y Ma y Douglas en A. Gu e ich, An hony Blok, M. Biagioli y Na alie
Da is; E ans-P i cha d en Kei h Thomas; Claude Lè i-S auss en E. Le Go , E. Le Roy
Ladu ie, y J. Lo man; Cli o d Gee z, Vic o Tu ne y E ing Go man en G. Dening,
R. Da n on y R. Isaac. Gee z especialmen e ha in luenciado a muy di e sos his o iado-
es como Ca lo Ginzbu g, D. Roche, E. Le Roy Ladu ie, Da is y Hun y Medick. La
ob a de Ca oline Bynum ambién se ha inspi ado en Ma y Douglas, Jack Goody y Vic o
Tu ne . Po supues o hay o os pensado es desde o as disciplinas ( ilóso os, sociólogos,
poli ólogos…) que ma can la his o ia de esos años.
20
Ma ía Cá ed a
a, sino in eg a se mu uamen e. En el caso de la mue e del capi án Cook
(1987) los sucesos ecapi ula on la es uc u a mí ica de las sociedades del
Pací ico. La cul u a es p ecisamen e la o ganización de la si uación ac ual
en é minos del pasado; Sahlins ha mos ado la in e elación dinámica
del mi o, i ual e his o ia, pe o ambién se le ha acusado de no conside a
el cambio in e no y eal de la sociedad en cues ión (su p ole a ización
po ejemplo, o el cambio al C is ianismo). Algo que, po cie o, sí han
hecho los Coma o (1985, 1991) a ando de e a los pueblos indígenas
como agen es ac i os en sus his o ias, analizando la poé ica de la his o ia
op esi a y las su ilezas de la consciencia colec i a cul u almen e codi ica-
da. Hoy se conside a que la e nohis o ia es un mé odo, no una disciplina
y, como he indicado, no p ecisa de la e ique a «e no». Los p oblemas de
in es igación ac uales son los es ilos de pensamien o his ó ico de los indí-
genas, sus concep os de iempo, las in enciones de la cul u a o los modos
cul u ales de conoce o hace his o ia. Se ha pasado, en o as palab as, de
la e nohis o ia a la his o ización de la an opología.
La u ilización de uen es poco con encionales, el empleo de la his o ia
o al y lec u as c í icas e imagina i as de documen os his ó icos clásicos
han pe mi ido llega a los má genes de la documen ación his ó ica y
ecupe a a los que no ienen oz. Y ambién pode con empla con una
nue a luz a los pode osos y los humildes. El es udio de la o mación y
desa ollo social de clases, g upos y elaciones p o iene de la an e io
adición ma xis a es uc u alis a. Y en o os casos se ha a ado de con-
juga la in es igación de a chi os con la in es igación e nog á ica (como
han mos ado Be na d Cohn o Rena o Rosaldo, 1980). En los úl imos
iempos la his o ia desde abajo hacia a iba se ha dedicado al es udio de
las masas, los explo ados, los g upos ma ginados, las muje es… g upos
que dejan poca huella con los ma e iales clásicos. Po ello o han ealizado
una lec u a di e en e de la documen ación de a chi o o han desa ollado
nue as uen es: el uso de adiciones o ales, idas de san os, el es udio de
i uales, olclo e, canciones. La analogía d ama ú gica, el i ual y el mi o
han en ado a o ma pa e del ace bo del his o iado , así como un mayo
in e és po la eo ía y la p ác ica. Temas como las p ác icas co idianas, los
21
Clío y la an opología
iajes y la lec u a, la his o ia de la memo ia y el p oceso del ecue do, el
es udio del cue po, las emociones o las na aciones ace can a ambas disci-
plinas7. En de ini i a la cons ucción de la cul u a, sis emas de concep os,
signi icados y c eencias que se inco po an en símbolos.
Po úl imo, la más ecien e p oducción sob e la «in ención de la
adición» apun a a un ema muy c ucial: la mul iplicidad de cons uc-
ciones del pasado y los modos de cons ui lo. Hoy se conside a que la
his o ia o al no es una me a ecolección de in o mación sob e sucesos
que no pod ían se documen ados de o a mane a (la genealogía ha sido
un ejemplo clásico) sino que mues a undamen almen e la pe cepción
del pasado de un g upo (es deci , la es uc u a de la na a i a, la posi-
ción y mo i os delos na ado es o el ema del pode en la elabo ación
de la memo ia). Es os es ilos y géne os de his o icidades son un ema
ac ual de in es igación. Po ejemplo en el es udio del colonialismo, que
hoy los an opólogos es udian desde la pe spec i a del colonizado y del
colonizado in en ando plasma la p ác ica co idiana de op esión y esis-
encia. Y no solo se ha es udiado el p oceso colonial desde ambos lados,
sino que se ha in en ado aza la o mación del conocimien o an o-
pológico con la p ác ica del colonialismo (S ocking 1991, po ejemplo).
En e los ma e iales is os con una nue a luz es á la p opia co og a ía
(Kagan 1995) que bien puede se conside ada como un an eceden e
a queológico de las monog a ías mode nas de los an opólogos, con las
que compa e aspec os posi i os y nega i os. En e los p ime os es la
pe spec i a u ilizada, la desc ipción minuciosa sob e el e eno de las
ca ac e ís icas locales, una in e p e ación de la his o ia del municipio y
la especi icación de alo es, símbolos y aspi aciones. En e los nega i os
7 Ello no supone una ecepción ac í ica de la eo ía an opológica po pa e de los his o ia-
do es. Hay con o e sias y ese as, y no solo de empi is as adicionales, sob e el p opio
concep o de cul u a, adición o cul u a popula . Una de ellas la de E. Thompson («The
po e y o heo y») en 1978. Se c i ica la concepción adicional de la cul u a como «un
mundo conc e o y aco ado de c eencias y p ác icas» pues o que las cul u as son escena ios
de con lic os y se hallan solo «débilmen e in eg adas» (Sewell 1990 ci ado en Bu ke 2006:
96). También se cues iona la di e encia de la cul u a como ex o en e ambas disciplinas,
o los dis in os usos del concep o de i ual. Véase Bonnel y Hun 1999.
22
Ma ía Cá ed a
el modelo de ciudad aislada y única que esul a (modelo an amilia en
los clásicos es udios de comunidad…), la desc ipción in e esada (¿cuál
no es?) y la concen ación en un segmen o mien as se in isibilizan o os.
En cualquie caso la co og a ía es un discu so que hay que analiza , un
pedazo de his o ia mí ica que o ece in o mación sob e lo que es la ciu-
dad y cómo quie e se conside ada, una in e p e ación desde den o de
la cul u a en cues ión. Una se ex aña de la poca a ención dada a es os
documen os, quizá po que es án publicados y quizá ambién po que se
supone que simplemen e e leja una colección de pa añas. La idea de
«au en icidad» es á más ex endida de lo que suponemos y pa e ya de una
ex ensa adición: la li e a u a sob e los alsos c onicones en el pasado y
la de la in ención de la adición en el p esen e. El p oblema undamen-
al es ¿hay algo en la sociedad y la cul u a que no sea in en ado?
Y si hablamos de di e sas his o icidades, Jona han F iedman (1992)
ha analizado las elaciones en e iden idad y las polí icas de la cons-
ucción his ó ica. El hace his o ia es un modo de p oduci iden idad,
pues o que p oduce una elación en e lo que supues amen e ocu ió en
el pasado y el es ado ac ual de las cosas. La cons ucción de his o ia
es la cons ucción de un uni e so signi ica i o de sucesos y na a i as
sob e un indi iduo o colec i idad. Toda his o ia, incluyendo la his o io-
g a ía mode na, es mi ología. La cons ucción del pasado es un ac o de
au o-iden i icación y debe se in e p e ado en su au en icidad, es deci ,
en é minos de su elación exis encial en e suje os y la cons i ución de
un mundo signi ica i o. La G ecia clásica es un aspec o c ucial de la
iden idad eme gen e de Eu opa. His o ia y an opología son o mas de
conocimien o p opias de la cul u a eu opea. La eo ía na i a del iempo
se ans o mó en c onología, con la idea de que el iempo puede se me-
dido obje i amen e y compu ado en pe iodos donde ienen luga sucesos.
Los eu opeos c een que el mundo iene un o igen que se puede da a .
Así se dis inguió du an e mucho iempo en e his o ia e dade a y mi os
o ábulas. Al in en a la c onología los eu opeos cons uye on un mundo
eal ue a del pasado na u al y engloban e. Pa a los eu opeos odo iene
una his o ia y descub iéndola, la explicamos. La his o ia de los eu opeos
23
Clío y la an opología
ha sido pa e de su con ol del espacio, como ha indicado Fu e , y de la
de inición y c eación de on e as en e Es ados.
Te mino con una e e encia conc e a a Ca l E. Scho ske, un his o ia-
do ame icano de o igen aus iaco que ha publicado el lib o Pensa con la
his o ia que ecoge algunos ensayos hace iempo publicados. Scho ske es
un au o muy es imulan e que ha publicado di e sos abajos sob e ciu-
dades eu opeas, Budapes (Bende y Scho ske 1994) o Viena po ejemplo
(1981). Pa a él pensa con la his o ia no es lo mismo que pensa sob e la his-
o ia como mé odo gene al de cons ucción de signi icado. Pensa con la
his o ia supone la u ilización del ma e ial del pasado, así como el empleo
de las con igu aciones en las que lo o ganizamos y comp endemos pa a
o ien a nos en el p esen e en que i imos. Pensamos con las imágenes que
nos o mamos del pasado a in de de ini nos a noso os mismos a a és
de la semejanza o la di e encia. En es e lib o es udia cómo en el siglo xx
se ap endió a pensa sin la his o ia, a di e encia de la Eu opa del xix en
que la his o ia se con i ió en una o ma p i ilegiada de cons ucción de
signi icado pa a las clases ilus adas (pin u a, no ela his ó ica, his o ia del
a e, li e a u a); la mode nización de la economía y la indus ialización,
el nacionalismo, p o oca on la búsqueda de ínculos con el pasado. Las
ciudades se ap opia on de es ilos de iempos pasados. Al inal de siglo
es a p ác ica cul u al se abandona a a o de una mode nidad ahis ó ica.
La ciencia, a qui ec u a, pin u a o música mode na no ienen en cuen a
la his o ia concebida como adición. En ambos casos es un in en o de
domina la mode nidad con o sin la his o ia, un mismo in en o de da
o ma y signi icado a la ci ilización eu opea. El posmode nismo signi ica
una uel a a la his o ia como un p oceso con inuo.
En el úl imo capí ulo8 Scho ske señala que la his o ia cuen a con una
musa, Clío, g acias a los in elec uales de Alejand ía que la asigna on a
es e o icio. Como muje en un mundo de homb es, la his o ia ha sido
siemp e dependien e, compañe a, en iqueciendo los esul ados de o os.
Indica cómo Clío iene obsesión po las echas; el calenda io es una
8 Cap. XIII. La his o ia y el es udio de la cul u a.
24
Ma ía Cá ed a
especie de lib o sag ado, pe o es á mal p epa ada pa a la au onomía: la
his o ia no iene ni e i o io ni p incipios p opios. Desc ibe sus obje os
emendamen e di e sos bajo el aspec o del cambio, bajo el manda o del
iempo. Clío, dicho b e emen e, es á al lado de la ueca. Hace gi a el
hilo en pa e a pa i de ma e iales que ha elegido y ca dado, pe o que
no ha cul i ado, y en pa e a pa i de concep os que ha adop ado pe o
que no hac eado. Su habilidad especial consis e en eje los en o ma de
explicación con signi icado en el ela del iempo –un ela que e dade a-
men e es de su p opiedad–. Es a habilidad hace que o os alo en mucho
a Clío…Los udimen os del o icio de his o iado son muy sencillos y sus
in e eses espec o a la cul u a muy a iables e incons an es, y se enue an
de acue do con su p opia si uación his ó ica, su cambian e elación con la
sociedad y las es uc u as y p oblemas de la misma9.
La aliosa compañía de Clío es a á p esen e en las páginas que siguen,
un abajo de an opología u bana que in en a o ece una in e p e ación
de di e sos paisajes de Á ila. La ciudad, con unos 63000 habi an es en
la ac ualidad10 es la ciudad más «ele ada» (y c eo que en a ios sen idos)
de la nación. Si uada en una esca pada lade a suele o ece las mínimas
empe a u as de en e las capi ales españolas. El asgo más ca ac e ís ico
9 Es oy segu a de que es as líneas son polémicas. El desen ado con que algunos an opólo-
gos nos e e imos a la his o ia deno a poca amilia idad con las nue as ideas y co ien es
de la his o iog a ía ac ual. En el o o lado sucede algo simila , como el p opio Scho ske
y sus comen a ios en elación a la a-his o icidad de la an opología, algo que, como he
a ado de indica , pe enece al pasado. Concue do con Tapia en que hoy día los his o ia-
do es no solo desc iben sino que además explican, duplican análisis de es udios his ó icos
(como po ejemplo, la ingen e p oducción en o no a la e olución ancesa o la gue a
ci il española) y no solo es udian el cambio sino la con inuidad. Véanse sus in e esan es
p opues as me odológicas en elación a la in es igación de los mo iscos que son básicas
pa a cualquie in es igación social (supe ación del posi i ismo, el es udio de un g upo de
mane a aislada ue a de su con ex o, el plan eamien o del s a us de las uen es u ilizadas y
la necesidad de u iliza mé odos desa ollados po disciplinas ce canas como la an opo-
logía social). El au o indica conc e amen e «…las uen es en ealidad son una cons ucción
epis emológica del his o iado (…) somos noso os, los his o iado es, quienes diseñando los obje-
i os y e e encias me odológicas ec eamos… in en amos las uen es de nues o p opio abajo»
(Tapia 1999: 203-4)
10 Según el Pad ón de habi an es del Ayun amien o (2011). Al inicia mi in es igación enía
al ededo de 50000.
25
Clío y la an opología
de su ecología p o iene de sus mu allas medie ales que conse a admi a-
blemen e y que le ha dado el sob enomb e de «la ciudad de las mu allas».
La gue a que con o mó la es uc u a ex e na de la ciudad dejó ambién
su huella en el edi icio más no able y al o de su in e io : su ca ed al, mi ad
iglesia y mi ad o aleza. Si la gue a ma ca el o igen de la ciudad ac ual
desde el ex e io , la mís ica o ganiza su es uc u a in e na. La ciudad se
denomina ambién «la ciudad de los San os» po que allí i ie on los dos
conocidos mís icos, san Juan y especialmen e san a Te esa. El i ine a io
e esiano –y no me e ie o solo al i ine a io o icial– cub e la ciudad en su
conjun o. Alguien ha apun ado que delan e de cada una de las pue as de
la mu alla exis e una iglesia, o mando pues un anillo simbólico que dupli-
ca a las mu allas. Pe o además odo el que haya i ido en Á ila eco da á
sus despe a es asociados al añido de múl iples campanas que ponen en
comunicación, en e sí y con el cielo, la a iedad y can idad de iglesias y
con en os espa cidos po la ciudad.
Una ciudad u o de la mís ica y la gue a no es ex año que cuen e con
dos plazas que son a la ez luga es cen ales de dis in o signo. Una es el
Me cado Chico, una ieja plaza po icada en el cen o de la ciudad amu-
allada, el cen o adicional. Pa a con usión de los u is as en los mapas
apa ece como Plaza de la Vic o ia11, aunque ningún abulense la llama así.
Sede del Ayun amien o y del come cio adicional «de oda la ida», hoy
en día oda ía es me cado de e du as y lo es los ie nes, a donde acuden
los campesinos que odean a la ciudad pa a ende sus p oduc os. En el
pasado ue el luga de las ejecuciones, es á no muy lejos de la an igua cá -
cel, de la sede de los mili a es y de la ca ed al. En su pa imen o oda ía
se pueden ap ecia los es os de an iguas lápidas une a ias exp esando en
pied a las huellas de su his o ia. Es el escena io de la ieja Á ila mu allas
aden o, donde ienen luga los bailes, p egones, p esen ación de candida-
os y o os ac os o iciales, y ambién el luga donde se cong ega la gen e
11 En el año 2001 ecupe ó la clásica denominación de Me cado Chico. Ese mismo año
cambia on ambién o as calles. (José An onio pasó a llama se Paseo de la Es ación;
Onésimo Redondo que cambió po la Calle del Fe oca il y Gene alísimo que ue sus-
i uido po Don Ge ónimo).
32
Ma ía Cá ed a
abulenses a los que se enca ga pe iódicamen e esc iban algunas líneas
sob e es a e emé ides, no encuen an ningún mo i o de especial mención
espec o a sus signos ex e io es aunque –o quizá po ello– sí se e ie en a
su «in e io idad». Es a opinión apa ece en el comen a io que sigue:
Si algún his o iado quie e deja no icia pa a la pos e idad de es a
nues a Semana San a pod ía esc ibi : La Semana San a de Á ila no es
de p ocesiones de magní icas y a ís icas imágenes; no des ilan po sus
calles ca ozas espléndidas adian es po el b illo de su pla a, de sus ci ios
y de sus doseles; los man os de sus Ví genes no ciegan con el o o de sus
bo dados; pa a eso busquen en o as ciudades es e esplendo de escul u as
y de iqueza o namen al. La Semana San a de Á ila no busca el gozo de
los sen idos sino el del espí i u. (P og ama 1957).
Voy a in en a llega al «goce del espí i u» como indica don Fe eol
He nández, el au o de es as líneas, a a és del goce de los sen idos,
pues o que es a es la mane a en que abaja el an opólogo, aunque es e
goce sea, pa a algunos, modes o y humilde. Y empeza é además hablan-
do del con ex o especí ico, el espacio y el iempo de es a pequeña ciudad
cas ellana en la que iene luga la Semana San a con la que, (y uel o o a
ez a ci a ):
La ciudad do mida y silenciosa e i e y can a.(...) La Ciudad se e y
se con empla a sí misma en esas p ocesiones: Amo y dolo (...) sus calles
y sus plazas.
(J. Muñoz Luengo. P og ama 1956)
La ciudad en conjun o es el ma co pa a en ende las idas y enidas de
los abulenses con sus imágenes di inas; eamos la composición y ayec-
o de las diez p ocesiones abulenses de la Semana San a. Mi análisis se
e ie e a 1988 y 1989 undamen almen e en que salie on las siguien es14:
14 De un año a o o las p ocesiones cambian de día, i ine a io o composición. Me ciño a es-
os dos años que seguí con cie a in ensidad y donde se p odujo un nue o « enacimien o»
de es os i uales.
33
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
II. las P ocesIones
Domingo de Ramos
1. P ocesión de las Palmas. Paso: En ada de Jesús –La Bo iquilla–.
O ganizada po los Pad es F anciscanos y co adía de San An onio con
la colabo ación de odas las pa oquias de la ciudad. Asis en las ep e-
sen aciones de las co adías. La co adía ue undada en 1927 y es u o
o ganizada du an e muchos años po las Ju en udes An onianas, quienes
enca gan en 1944 el paso de la Bo iquilla. El asgo más e iden e es que
asis en odos los niños de los colegios de p ima ia con palmas o lau el
jun o a sus p o eso es y ca equis as. Acompañan de paisano los in eg an es
de la Ado ación Noc u na y los de algunas co adías.
El obispo, al pa ece , sugi ió adqui i o a alla de made a po que la
exis en e de escayola e a de poco alo , pe o la gen e le ha omado ca iño
Domingo de Ramos. P ocesión de las Palmas. A chico adía de la Real Escla i ud de Nues o
Pad e Jesús Naza eno. «Medinaceli» y Pad es F anciscanos. Año 2011. (Fo o J. M. J. Sanchi-
d ián).
34
Ma ía Cá ed a
–«es muy maja» dicen– y les gus a, aunque el obispo ha comen ado que
«desme ece»15.
TRAYECTO: El sábado y sin p ocesión sale de su sede en San An-
onio pa a do mi en la Ca ed al (suele hace el ayec o en au omó il) de
donde sald á al día siguien e a las 11.30 de la mañana as la bendición
de amos y misa p esidida po el seño obispo. El domingo en p ocesión:
sale de la ca ed al, eco e el cen o clásico y se di ige di ec amen e a la
ba iada de San An onio16. (Véase mapa B)
Lunes San o
2. P ocesión de Nues o Pad e Jesús de Medinaceli o ganizada po la
a chico adía del mismo nomb e con sede en San An onio. La alla es de
1947, copia de la de Mad id.
La a chico adía se undó al mismo iempo en que empieza a c ea se
la p opia ba iada, La Cacha a, nacida del ensanche en o no a la calle
Valladolid y es ación de Fe oca iles. En 1956 colabo a on en la p o-
cesión la O den Te ce a F anciscana, la Ju en ud An oniana y la co adía
de e o ia ios de San An onio (el con en o es el más ce cano a la es a-
ción). En ese mismo año de 1956 salió, además de la alla de Medinaceli,
el paso del Cal a io (1946), la Vi gen del Mayo Dolo (1947) y la Vi gen
de las Lág imas (1950). Sin emba go después la co adía deja á de sali
du an e muchos años.
En 1988 la o maban empleados y unciona ios de clase media cob an-
do nue a ida, y c eciendo como el p opio ba io. Ese año salie on 95 en-
capuchados y en 1989, unos 30 más, de los 150 co ades de cuo a que enía
es e úl imo año. Muchos de es os e an muje es abajado as y amasde
15 Quizá po ello en el 2010 se ha es au ado as una cues ación en la pa oquia de San
An onio. Se inco po ó hace unos años a la p ocesión una pequeña alla de la Vi gen de
los In an es. Desde la decla ación de In e és Tu ís ico Nacional en 2005 c ece la asis en-
cia. En o al en 2010 en las 14 p ocesiones de la Semana San a se indica salie on 6000
naza enos en e a los 1300 de 2004 (Jiménez 2010).
16 Ca ed al, San Segundo, Me cado G ande, Duque de Alba, Plaza de San a Ana, Paseo
de la Es ación (an es José An onio), Calle del Fe oca il (an es Onésimo Redondo),
Con en o de San An onio.
35
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
casa que, según me indica on, o maban el g ueso de los encapuchados,
de hábi o y capuchón mo ado y capa ma ón o o. Nó ese que es as muje es
no es án ocupando el ol adicional que les ha co espondido en las p oce-
siones ya que en el pasado los encapuchados ue on siemp e homb es. En
1988 salie on el ma es san o jun o con Nues a Seño a de la Espe anza,
pe o en 1989 quisie on sali solos y además con a con su p opia imagen
emenina, la Vi gen del Mayo Dolo , con sede en San An onio17.
TRAYECTO: a las 9 de la noche ealiza un ayec o ci cula , sale de
la ca ed al y se cie a en la ca ed al; eco e la A enida de Po ugal a la
ida y Duque de Alba a la uel a (ambas calles come ciales), y pasa po el
17 En 2004 salen 1300 naza enos, lo que indica el c ecimien o de la ba iada. Cambia el día
(ma es) y el ayec o aden ándose en la pa e no e de la mu alla e inco po a las allas
de San Ped o Llo ando (siglo x ), Naza eno del Pe dón (1991) y C is o Yacien e (1942).
Lunes San o. P ocesión de la Ilusión. Ilus e Pa ona o de la San ísima T inidad de N a. S a.
de las Vacas. Año 2010. (Fo o J. M. J. Sanchid ián).
36
Ma ía Cá ed a
Me cado G ande. Es e ayec o incluye la zona nue a come cial de ue a
de la mu alla18.
Ma es San o
3. P ocesión de Nues a Seño a de la Espe anza, de la he mandad de
Nues a Seño a de la Espe anza (Agen es Come ciales o ep esen an es).
La imagen, de 1954, es á en la pa oquia de San Juan (la zona come cial
adicional in amu os).
Co adía g emial éplica de la de Se illa y sos enida po Agen es
Come ciales en oda España, c eada en Á ila en el año 1954 po uno de
18 Ca ed al, San Segundo, A enida de Po ugal, Paseo del Dos de Mayo, A é alo, Isaac
Pe al, Duque de Alba, Comandan e Alba án, Plaza de San a Te esa, Don Ge ónimo
(an es Gene alísimo), Alemania, Plaza de la Ca ed al.
Ma es San o. P ocesión de Medinaceli. A chico adía de la Real Escla i ud del Nues o Pa-
d e Jesús Naza eno. «Medianceli». Paso po la Ronda de la Mu alla. Año 2010. (Fo o J. M. J.
Sanchid ián).
37
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
ellos, dueño de un ba muy cén ico y conocido. Desde 1969 no salió en
p ocesión po el escaso núme o de co ades, has a 1988. Es una de las más
pequeñas p ocesiones, quizá po que hoy hay pocos Agen es Come ciales.
No alcanzan los 50 encapuchados nu idos en e amilia es y amigos
dees os p o esionales y algunos más en 1989. Quizá po eso salió con
los de Medinaceli y ambién con el C is o Ama ado a la Columna de
la iglesia de la San a. Vis en capa y capuchón en e de y única blanca19.
TRAYECTO, como el de Medinaceli.
Mié coles San o
4. P ocesión del Silencio. Pasos: Nues a Seño a de las Angus ias y
C is o de la Agonía. O ganizada po la co adía de Nues a Seño a de las
Angus ias con sede en San Nicolás.
19 En 2004 ha cambiado el día de p ocesión (lunes) y ha encon ado un nue o pa ne más
nume oso, los co ades de las Vacas que apo an su C is o de la Ilusión (1990) con los
que se encuen an en el camino y p ocesionan jun os. Po eso se llama la «P ocesión del
encuen o». En e odos des ilan unos 250 naza enos.
Mié coles San o. P ocesión del Silencio. Co adía de N a. S a. de las Angus ias. Año 2011.
(Fo o J. M. J. Sanchid ián).
38
Ma ía Cá ed a
La co adía, undada en 1691 y disuel a en 1918, ue ea i ada en 1956.
Mien as la imagen de la Vi gen es an igua (de 1591, a ibuida a G ego io
Fe nández) el C is o es mode no, comp ado en 1984. La composición de
las imágenes y su dis in a edad duplica la de la p opia ba iada, en 1988 en
d ás ico cambio al desapa ece las pequeñas, an iguas y modes ísimas casi-
as de las Co achuelas y po el con a io, en plena cons ucción de nue as
i iendas de pisos. Es a es una co adía de ba iada y al menos la mi ad
de los co ades i en en la misma, muchos de los es an es han nacido en
el ba io, o os son nue os ecinos. En 1989 salen 200 encapuchados que
is en única azul, capuchón y co dón blanco. Los co ades son 370.
Es una co adía de gen e humilde: ob e os p incipalmen e aunque,
como oda co adía, p esumen de ene ambién gen e del (Me cado)
G ande, es deci gen e «g ande» (a quien an a pedi cuando al a dine o
o hay gas os ex ao dina ios).
TRAYECTO: a las 9 de la noche sale de San Nicolás al su de la ciu-
dad. Desde la ba iada en an a la ciudad in amu os y eco en la zona
come cial an igua. Las imágenes «due men» en San o Tomé el mié coles
noche has a el ie nes en que acompañan al San o Sepulc o20.
5. P ocesión del San ísimo C is o de las Ba allas, o ganizada po la
he mandad del mismo nomb e, y con ese paso. El C is o o iginal, del siglo
x , es á en Mosén Rubí y hay una alla nue a con el mismo nomb e en
la pa oquia de San Ped o, en el Me cado G ande. Como la alla an igua
es pequeña y delicada y se pie de en e la mul i ud, en 1963 se acue da la
adquisición de la alla nue a de más de dos me os. La p ocesión se celeb ó
a las 11.30 h en 1988, aunque en 1989 salie on ambas allas: a las 11 h la
nue a y a las 2 de la mad ugada la an igua.
Es a he mandad, undada en 1952 po un sace do e de ayec o ia cas-
ense, en su o igen es u o muy unida a la he mandad de ex-comba ien-
20 Plaza de San Nicolás, ca e e a de Bu gohondo, Rollo, Damas, bajada de Sonsoles, F an-
cisco Gallego, Plaza de San a Te esa, Don Ge ónimo (an es Gene alísimo) y Plaza del
enien e A é alo. En 1988 eco ie on ambién Caballe os, Reyes Ca ólicos, Ca ed al y
San Segundo. En 2004 des ilan 460 naza enos.
39
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
es. Al se ap obada po el obispo, se nomb a po aclamación a F ancisco
F anco he mano mayo del Cabildo de Hono . Se conside a el C is o de
los mili a es, un colec i o muy clásico e impo an e en Á ila. La imagen
an igua iene además esonancias cas enses, ya que se dice que la lle an
los Reyes Ca ólicos en sus campañas de la conquis a de G anada. La alla
es una de las pocas que exis en de alo .
El he mano mayo en 1988 e a un p opie a io de come cio quien al
e mina la p ocesión in i aba a chocola e a odos los asis en es. P ác ica-
men e e a el alma de la he mandad, pues o que en 1988 no había ichas
de los he manos –aunque se decía que podía habe 200, se eunie on unos
150 capuchones– po ando una única neg a con cíngulo de espa o. Se
conside a que es a he mandad es de la zona cen o y iene en sus ilas
muchos «caballe os»21.
21 En 2004 salen 350 naza enos de los 470 he manos en la p ocesión de las 23 h. Se aden a
po la ca ed al.
Mié coles San o. P ocesión del San ísimo C is o de las Ba allas. He mandad del San ísimo
C is o de las Ba allas. Año 2011. (Fo o J. M. J. Sanchid ián).
40
Ma ía Cá ed a
TRAYECTO: sale de San Ped o a las 11:30, en el Me cado G ande y
uel e al mismo luga . Reco e el cen o mode no de la ciudad22.
Jue es San o
6. P ocesión de los Pasos. San a C uz (siglo x i), Cena (1919), O a-
ción del Hue o (1612, 1952), P endimien o (1910), Caída (1910), San a
Faz, Te ce a Palab a y San ísimo C is o de los Ajus iciados (siglo x i).
O ganizada po el ilus e pa ona o de la San a Ve a C uz.
El pa ona o es uno de los más an iguos, undado en 1536 y en su o i-
gen compues o po muchos a esanos (ca dado es, moline os, me cade es,
ca pin e os, cu ido es, zapa e os) que en aban en la he mandad p e io
econocimien o ísico, ya que los en e mos no e an admi idos (J. Mayo al
1935), aunque más a de u o o a composición más eli is a. En e sus
ines es aba el de asis i a los p esos de la cá cel y especialmen e a los ajus-
iciados. El eglamen o de 1958 ecogía como obje o p e e en e el «asis i a
los condenados a la úl ima pena» mien as es aban en capilla. Has a 1957
al menos salían encapuchados el «Jue es de la Cena», eco iendo di e en-
es iglesias con subas a de pasos en e pe sonas que se enca gaban de los
gas os del mismo y su aslado. La Ve a C uz es una c uz de made a con
eliquias, alguna de las cuales se supone es un lignum c ucis au en i icado.
En 1988 la c uz es aba muy de e io ada y semi-abandonada en la e mi a
del Humillade o, su sede, que amenazaba uina, pe o an es debió ene
su impo ancia ya que salía solemnemen e el día 3 de mayo en la ies a
de la C uz. La e mi a en los años ochen a e a una pequeña cons ucción
cuya achada es aba deco ada con c áneos y con una alla muy ealis a e
imp esionan e del C is o de los Ajus iciados, isible desde la ca e e a de
Mad id; en los no en a su ió una emodelación conside able. La e mi a
pe enece a San Vicen e, pe o ecibe de los ieles limosnas en un cepillo;
22 Plaza de San a Te esa, A co del Alcáza , Don Ge ónimo (an es Gene alísimo), Alema-
nia, Plaza de la Ca ed al, A co del Peso de la Ha ina, San Segundo, A da. de Po ugal,
Dos de Mayo, Duque de Alba, Comandan e Alba án, Plaza de San a Te esa.
41
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
al pa ece la mayo ía de ellas dedicadas a las in enciones de los di un os.
En su día pe eneció al con en o de San F ancisco, hoy ehabili ado.
Los pasos es án en la ca ed al. Algunos de es os pasos pa ece que
inie on de Mad id23. La co adía es u o compues a siemp e de gen e de
dine o de zona cen o, los llamados «indus iales», g andes come cian es
y emp esa ios. En los años ochen a pagaba a los que lle aban los pasos.
Una amilia de a ios he manos se enca gaba de su cuidado; el pad e ue
23 En las co adías siemp e hay una «seño a ica» que egala allas o cub e o as necesidades,
si bien pa ece que en es e caso ue un seño , Eugenio Alonso Cues a, quien en 1931 dona
a la ca ed al es onos eplicas de Salzillo, p oceden es de la iglesia de San Millán. En
1944 se inco po a la Dolo osa y en 1947 el Cal a io, que su aga la Ju en ud Ca ólica
An oniana.
Un peni en e, año 2004. Jue es San o. Fo o Ma ía Cá ed a.
48
Ma ía Cá ed a
en el pe iódico a las ganas de ome ía de los abulenses as un in ie no
du o y cómo se puede de ini és a como «amo , baile y ho nazo»; en los
pues os se enden a ellanas, ino y jamón, y se p odiga con gene osidad
el ambo y la dulzaina. Hoy las imágenes las lle an los mozos y no pagan
po hace lo, lo que se conside a ía un escándalo. En el año 1988 cayó ese
día la mayo ne ada del año y e minó la Vi gen me ida en una u gone a
y el C is o cubie o de plás ico, pe o en la calle.
TRAYECTO: a las 10:30 de la mañana en la Sag ada Familia misa
solemne p ecedida de «El Encuen o» y a con inuación la p ocesión. Como
o as p o anas, pone en elación su ba iada con el cen o an o an iguo
como mode no y uel e a la ba iada29.
III.
lle a la P ocesIón Po den o
En 1988 seguí con minuciosidad la Semana San a abulense y en bue-
na obse ación pa icipan e asis í, bajo un capuchón, a la p ocesión de
la Pasión y San o En ie o con el hábi o de la co adía de las Angus ias
de San Nicolás. Apañando un poco el p o e bio: «lle a la p ocesión po
den o» c eo que se puede deci que es muy dis in a la p ocesión desde
ue a que desde den o. Es dis in a po que la pe spec i a ambién lo es;
bajo un capuchón la p ocesión es dinámica y luida, y la pe spec i a es
de conjun o. No siemp e una desc ipción con es ic a obse ación es más
obje i a que pa icipando en ella y, desde luego, es o no es cie o en el caso
que me ocupa. T as el capuchón se iene una isión dis in a del público,
–al que uno e pe o que no e en– y cap as su os o y ac i udes (desde
algunos jó enes con un a aque de isa al pasa la imagen, muje es que se
pe signan, ex anje os indi e en es, algunos un poco insul an es, pe o en
29 Vi gen de la So e aña, San a C uz de Tene i e, Paseo de San An onio, Calle del Fe-
oca il (an es Onésimo Redondo), Paseo de la Es ación (an es José An onio), Plaza de
San a Ana, A é alo, Duque de Alba, Comandan e Alba án, Plaza de San a Te esa, Don
Ge ónimo (an es Gene alísimo), José Tomé, Alemania, Reyes Ca ólicos, Me cado Chico,
Comune os de Cas illa, En ique La e a, Tomás Luis de Vic o ia, Es eban Domingo,
Lope Núñez, San Vicen e, Valladolid, E mi a del Resuci ado. En 2004 hay 590 he ma-
nos.
49
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
gene al gen e se ia y ci cunspec a)30. Casi pod ía deci se que es una o ma
de dis az, muy ce cano en algunos momen os a los dis aces de ca na ales
pe o de dis in o signo; el dis az en el con ex o de ca na ales –la ca ne y la
aleg ía– como en el de la Semana San a –el espí i u y la is eza–. Quizá
po es e sen ido de dis az a los niños les a aiga es e suceso dolien e. Pe o
además la Semana San a es ambién un escena io social siguiendo con la
me á o a ea al. Veamos los pa icipan es y sus eco idos.
Los niños son el ing edien e esencial de la p ocesión de las Palmas
(p ocesión nº 1), p ocesión po cie o que se asocia con un animal, la
bo iquilla, que llega a da el nomb e popula a la p ocesión. Los niños
ep esen an la incipien e socialización –como los animales– y el u u o de
Á ila; no es ex año po an o que la p ocesión p o enga de una nue a y
populosa ba iada, San An onio, al NO y lindando con los lími es de la
ciudad, ce ca de las hue as que la odean. La p ocesión pone en comuni-
cación simbólica el cen o monumen al y la nue a ida de la pe i e ia. Y
de los niños a sus mad es, las nue as muje es abulenses abajado as an
nume osas en la p ocesión de Medinaceli (nº 2). Es as muje es encapucha-
das es án ep esen ando un ol has a hace poco exclusi amen e masculino
y muy dis in o de la clásica p esencia emenina, la co adía de las Damas
de la Soledad (nº 9). En algunos eglamen os de las co adías cons a la
p ohibición exp esa de admi i muje es en las p ocesiones31. Las Damas
de la Soledad e iden emen e ep esen an el ol adicional de la muje , a
a és de su aje y a uendo (con man illa, acones, lu o, e cé e a); no es
30 Es a dualidad quedaba plasmada en el P og ama de 1951 en un pequeño comen a io i u-
lado Cue po y alma donde el au o desconocido plan eaba una di e encia en e el cue po,
lo ex e io , lo ansi i o e ines imable que pe cibe el o as e o (muchedumb e, apa a o,
exo no, el bullicio, las la gas comi i as solemnes, las luces, lo es, músicas, odo el abiga-
ado conjun o ex año de una ciudad…) y el alma que cap a el abulense (la ies a de la
eligión… de los concep os imponde ables: mue e dolo , Dios, E e nidad). Además «la
ies a es la ma e ialización de la ida y la his o ia, de la ciudad y el iempo, del co azón
y la mue e».
31 Po ejemplo, el a ículo 9º del Reglamen o de la Ve a C uz (1958: 3) se indica: «Se po-
d án admi i po he manas, las seño as de econocida piedad, eniendo iguales de echos
y debe es que los he manos, a excepción de que no pod án asis i a la p ocesión de Jue es
San o. No pod án se admi idas las muje es que is an deshones amen e y en el caso de
que ya pe enezcan y amones adas no se co ijan, se án expulsadas».
50
Ma ía Cá ed a
pues ex año que se asocie a la de las Ba allas (nº 5), que ep esen an el
ol adicional del homb e, los mili a es. Du an e muchos años las Da-
mas han eje cido el único papel pe mi ido a la muje . En el p og ama de
Semana San a de 1951 se anunciaba un G an Concu so de la Man illa
Española-Abulense o ganizada po una compañía publici a ia, pe o ade-
más apa ecía un comen a io i ulado «La man illa española es una o enda
espi i ual». Una buena mues a de es e aspec o apa ece en una o og a ía
del p og ama de 1946 donde apa ecen cinco muje es de man illa y en e
los comen a ios a pie de o og a ía se dice:
En es os días solemnes de la Semana San a la muje abulense sabe
ambién hon a el esplendo y la b illan ez de las ce emonias eligiosas,
ocándose con la bella y adicional man illa española. ¡A la belleza y
p es ancia de sus meje es (sic) Á ila, con su aus e o sen ido de la ida,
une el e o más en añable y la i ud inigualable de la muje española:
ca ólica, sencilla y buena!
A es a p ocesión se la denominaba «la de las iudas» aunque no se es á
muy de acue do si po el es ado ci il o po el igu oso lu o que e a obli-
gado lle a (sin pin a se, sin alhajas y con elo o man illa). También se
la denominaba de un modo humo ís ico «la p ocesión de las cuca achas»
ob iamen e po el colo de sus es idos, siemp e de neg o obliga o io. Así
pues la asociación con la « ieja» imagen de la muje no es á solamen e en
los ojos del an opólogo, pese al co aje y en usiasmo de la ac i a muje que
hoy la di ige32. La co adía de Damas de la Soledad me ece ía ealiza un
ayec o adicional pe o no es así, ealiza uno muy pequeño ya que se
mue e undamen almen e po el Me cado G ande (que hemos is o es á
asociado a las niñas) y oza las mu allas. La azón es á en que la imagen
que lle an es excesi amen e g ande pa a pode pasa la po los a cos de
la mu alla, lo que les impide su eco ido po el cen o adicional que
en buena lógica simbólica les co esponde ía. También pa icipa on las
32 Hay una cie a endencia a que el neg o (o el mo ado) sea el colo p e e ido de las co a-
días de gen e pudien e, y po el con a io las humildes is an con o os colo es, como el
azul, el e de o el blanco.
51
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
muje es en las p ocesiones de Semana San a en la del Silencio, co adía
de las Angus ias, que salía en soli a io la noche del mié coles, y que ha
in e cambiado en di e en es épocas a muje es y homb es. Cu iosamen e
cuando enace la co adía (y se ac i a la o ganización) las muje es desapa-
ecen de las p ocesiones. Una úl ima e e encia a la di isión sexual se
ap ecia en la ecuencia en que las co adías inco po an en e sus pasos a
un pa ne del o o sexo: una alla de C is o (o al menos una c uz desnuda)
en las p ocesiones de í genes y ice e sa. Las dos mi ades de la di inidad
quedan de es e modo compensadas33.
Las co adías masculinas, p ác icamen e odas las demás, ponen de
mani ies o una sociedad es a i icada y no p ecisamen e en e las más
an iguas. Dos de las más ecien es, y con mayo es p oblemas, la de la Es-
pe anza (nº 2) y la de las Ba allas (nº 5) ae eco de la oposición medie al
en e uanos o come cian es po un lado y se anos o caballe os po o o,
esuel a a a o de los segundos. La p ocesión de las Ba allas es á asociada
a dos echas cla e en la his o ia de España: a la imagen se la supone la lle-
an los Reyes Ca ólicos en la conquis a de G anada, y a la undación de la
he mandad en 1952, que se e ige como símbolo de losex-comba ien es; en
ambos casos, asociaciones bélicas. La p esencia de los mili a es en Á ila
ha sido cons an e e impo an e en é minos simbólicos, desde los iejos
«caballe os» que hicie on posible la exis enciade la ciudad a los mili a es
que han enido su sede en uno de los palacios de la ciudad. El ci cui o de
la p ocesión depende de la imagen que sale; en 1989 se ealiza en o no
al Me cado G ande donde es á la imagen más ecien e; la an igua en
cambio odea el Me cado Chico y las mu allas, el cen o adicional. Po
su pa e, la Espe anza (nº 3), co adía g emial que p omue en los agen es
come ciales, ep esen a una isión del mundo di e en e y es la exp esión
del más amplio con ex o económico en que es á inme sa la p opia Á ila;
su decadencia y escaso núme o es p obable que indique cambios en la
ac i idad come cial ac ual (la decadencia de los pequeños come cios e
33 Una excepción es la del C is o de las Ba allas, p obablemen e po que la gue a se consi-
de a un e i o io exclusi amen e masculino.
52
Ma ía Cá ed a
in e media ios en a o de las g andes supe icies). Su ayec o es, na u-
almen e, el nue o cen o come cial.
O a oposición undamen al y quizá bas an e de ini i a se es ablece
en e la p ocesión del Silencio (nº 4) del mié coles po una pa e, y la
de la los Pasos (nº 6) del jue es y la de Pasión y San o En ie o (nº 8)
del ie nes po o a. La p ime a, de la co adía de las Angus ias de San
Nicolás, es á compues a po la gen e más humilde que sale en Semana
San a, el ba io ob e o po excelencia y la pe i e ia de la ciudad al SE.
La de la Ve a C uz que o ganiza la de los Pasos (nº 6) es en cambio la
co adía que ha enido a los más pudien es co ades de la zona cen o, los
que, apa e la nobleza, se conside an «los icos», la bu guesía: la iqueza
que p o iene del come cio, los p opie a ios de negocios y los pequeños
emp esa ios de la zona cen o. Exp esión de esa iqueza es la is osidad
y a iedad de sus pasos y ambién la dis in as ca ego ías de co ades que
apa ecen en sus es a u os; una iqueza que en 1988 es aba desapa eciendo
o luchando po no desapa ece , e iden e en el mal es ado de los pasos, de
la p opia e mi a y el núme o i egula de co ades. Co ades que pagan
po log a que lle en los pasos. Lo mismo sucede con la más eli is a de las
p ocesiones, la de Pasión y San o En ie o (nº 8), la o icial, la «de oda la
ida», en la que des ila no solo la éli e in elec ual o polí ica –la co po a-
ción municipal– sino ambién la más nu ida de miemb os de la nobleza
en algún iempo. Su p esiden e e a en 1988 el c onis a o icial de la illa.
Pues bien, en es a p ocesión iene su luga la ep esen ación del sec o
humilde de Á ila, ya que des ilan jun o a las Angus ias de San Nicolás
(nº 4). En la p ocesión apa ecen dos Angus ias, dos C is os, como las dos
clases sociales que des ilan jun as, los icos muy pocos, los pob es más nu-
me osos. Su eco ido, al igual que la dico omía que plan ean, es el cen o
adicional y quizá el cen o je á quico pues p o ienen de San o Tomé, la
iglesia que linda con elobispado. El cen o y la pe i e ia, los opues os de
la sociedad en é minos de es a i icación social, quedan simbólicamen e
unidos y ep esen ados.
O a oposición, y p obablemen e la más cla e pa a el u u o inmedia o
de los abulenses, se ap ecia en e los dos ac os que ealiza el pa ona o de
53
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
la Ve a C uz: el Jue es San o la P ocesión de los Pasos (nº 6) y el Viac ucis
(nº 7) del ie nes de mad ugada. En es a úl ima el componen e p incipal
es la gen e jo en. El Viac ucis es co-o ganizado con la delegación dioce-
sana de la Ju en ud, a las 5.30 de la mañana, (una ho a quizá adecuada
a los jó enes, ho a jo en y excusa pa a pasa la noche ue a) y se ab e
con el mismo C is o de los Ajus iciados. Es p obable que aquí exis a la
oposición iejos (P ocesión de los Pasos) - jó enes (Viac ucis). El ayec o
de los mayo es es el clásico, mien as que el de los jó enes es dis in o de
odos losdemás, ya que eco en el pe íme o de la mu alla. También es
dis in o el compo amien o de los pa icipan es en el Viac ucis, menos ci -
cunspec os que los que asis en a o as p ocesiones y mo i o de c í ica pa a
los mayo es o el cle o que los acompaña. Pa ece se que pa a los jó enes la
asis encia es una especie de i ual de paso, ya que al ededo de la pube ad
solici an pe miso de sus pad es pa a asis i con sus amigos (po ejemplo, el
nie o de uno de mis in o man es, de 11 años). Y ambién es un i ual de
asg esión, po las ocasionales libaciones pa a comba i el ío y las ugas
de algunos adolescen es.
Y inalmen e la p ocesión undamen al que se opone a odas las demás
es la del Resuci ado (nº 10), la que iene luga al é mino de la Semana
San a. Homb es y muje es, niños y jó enes, cen o y pe i e ia que man ie-
nen cie a dis ancia a a és de sus espec i as p ocesiones, se dan ci a en
la p ocesión de la ida. La sepa ación que se obse aba en e Ví genes y
C is os (obsé ese que en oda la Semana San a ambas igu as son exclu-
yen es, Ví genes con el hijo ap esado, c uci icado, mue o, o desapa ecido)
se des uye a a és del «encuen o», el pequeño i ual que uel e a pone
en comunicación la mi ad emenina de la di inidad y la mi ad masculina.
Todos los símbolos que apa ecen en la ome ía del P adillo apun an a
aspec os i ales, la comida y la bebida –el ho nazo y el ino–, el amo y el
co ejo; en e a la música úneb e, el aleg e sonido de la dulzaina, en e
a la monó ona ci cunspección de la p ocesión, la aleg e jo a cas ellana. El
i ine a io del Resuci ado es ambién el i ine a io de la Á ila eno ada a
a és de sus nue os ba ios, de la nue a pa oquia de la Sag ada Familia
(un nomb e muy adecuado pa a exp esa la e ilidad y la ida) que sus i-
54
Ma ía Cá ed a
55
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
56
Ma ía Cá ed a
uye al pa onazgo de an iguos con en os en medio de hue as, un lími e
de la an igua ciudad. Así pues la p ocesión in eg a iejos lími es, bo a
on e as y pone en elación opues os.
A a és de las p ocesiones abulenses muy di e sos colec i os eme gen.
Las p ocesiones son un mic ocosmos de la p opia sociedad en la que es án
ep esen ados los g upos signi ica i os po sexo y edad (niños, jó enes,
muje es y homb es), clases sociales (g emios, ocupaciones y es a i icación)
y ba ios (cen o y pe i e ia). Un análisis de es as ag upaciones puede indi-
ca la na u aleza de la sociedad, dónde es á y dónde es á yendo, a pesa del
dis in o o igen y echa de las co adías, las á eas y colec i os de in luencia.
El eco ido de las p ocesiones a a és del espacio o ece ambién
mensajes sob e los signi icados de los dis in os luga es y zonas de la ciu-
dad. Los eco idos y los mojones simbólicos de la ciudad, sus iglesias y
capillas, e lejan lo que es la ciudad, la ue za y pujanza de sus ba ios,
sus alianzas, es a egias e his o ia. Si echamos un is azo a sus i ine a ios
descub imos una ob ia oposición: la de cen o y pe i e ia. La mayo ía de
las p ocesiones (nº 2, 3, 5, 6, 8 y 9) se mue e en un es echo cí culo ( éase
mapa A) con un casi idén ico i ine a io en la mayo pa e del ci cui o, la
zona del Me cado G ande y la ca ed al. Es e á ea se ha conside ado el
cen o del pode , la zona más p es igiosa de Á ila, la del nue o come cio
y donde se encuen a las más ica de sus pa oquias, la de San Ped o. Las
p ocesiones pe i é icas son la de ba ios humildes o indus iales como la
de las Palmas (nº 1) y el Resuci ado (nº 10) al no e, la del Silencio (nº 4)
al su , y el Viac ucis (nº 7) que ealiza un a o i ine a io al ededo de la
mu alla. Las cua o p ocesiones ienen en común la p ocedencia modes a
de su población, su pe i é ica si uación en la es uc u a social (incluidos
los jó enes que po de inición no poseen nada p opio). Y sin emba go es os
úl imos ayec os son a i maciones del pode de los humildes (si no en ca-
lidad, al menos en can idad), de la pe i e ia en e al cen o, de los jó enes
en e a los mayo es, quienes eclaman con sus i ine a ios su de echo a la
ciudad ap opiándose de su cen o en sus p ocesiones.
Es in igan e la poca ac i idad i ual en elación a la ciudad in amu-
os, pese a la impo ancia de las mu allas como símbolo de la ciudad y su
57
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
adecuación pa a p ocesiona po su o igen medie al. La única p ocesión
que eco e una pa e de la ciudad in amu os, si bien la más a is oc á ica,
es la de la Pasión y San o En ie o cuyos miemb os son nobles, algunos
de los cuales oda ía man ienen algunos palacios den o de las mu allas.
E iden emen e las u as indican cen os de come cio y ac i idad o po el
con a io inac i idad y decadencia, al igual que su paso, di ección o salida
de cen os simbólicos impo an es. El cen o más i o de la ciudad ha
quedado ue a de las mu allas y po el con a io la ciudad in amu os ha
pe dido población y pujanza económica; algo e iden e en sus decaden es
iejos come cios o el aslado de o os.
Has a aquí hemos is o cómo se dis ibuyen las p ocesiones en el es-
pacio ísico y social de la ciudad. El iempo ambién o ece mensajes muy
signi ica i os: po ejemplo, en elación a los días de la semana en que
sale la p ocesión –algunos cen ales, o os esiduales–. Pe o echemos un
is azo a su e olución.
I . un Is azo al Pasado
En la p ime a mi ad del siglo xx las p ocesiones se ca ac e izan en ge-
ne al po la pob eza de las mismas y po su i egula idad34. Á ila a p ime-
os de siglo cuen a con 12000 habi an es y en 1950 apenas llega a 20000.
Es una de las más pequeñas y adicionales ciudades de p o incia. Du an-
e muchos años no hay p ocesiones el lunes, ma es y mié coles, aunque sí
se celeb a modes amen e la de Ramos, que se pasea po los claus os de la
ca ed al o ganizada po el cabildo. En 1904, po ejemplo, no hay p oce-
siones en casi oda la semana sino o icios de cua esma y inieblas, de los
que da no icia el dia io local al lado de anuncios sob e «limonada gaseosa»
ípica de la Semana San a y su idos de conse as p opios de es a época del
año. El jue es sale la p ocesión del San o En ie o a las 5 de la a de y se
alude al sábado que con empla a las muje es abulenses luciendo man illa.
34 Es a escasa p esencia de p ocesiones es pa e de una endencia más gene al y an igua, la
c isis de la co adía de mediados del siglo x iii a la que se han e e ido di e sos au o es
(Sánchez He e o 1987, Suá ez Fe nández 1987).
64
Ma ía Cá ed a
En una de las euniones de la di ec i a de Semana San a en 1989 a la
que asis í, se eunie on con la a chico adía de la Gua dia de Hono del
Sag ado Co azón de Jesús pa a in en a que unciona a nue amen e. Pa a
ol e a eo ganiza es a co adía peni encia ia (de p ocesión de Semana
San a) enían que c ea hábi os, ca oza e imagen. Había iejas eglas que
ob iamen e ya no se ían –po ejemplo, la p ohibición de que la muje
des ila a bajo capuchón has a hace pocos años–. Asis ie on además de la
di ec i a y el cu a de la San a cua o adul os y seis jó enes. Se sopesa on las
posibilidades de que la inicia i a u ie a éxi o. El aspec o más in e esan e
ue el econocimien o de la necesidad de un pequeño pe o ac i o g upo de
laicos pa a pone en ma cha las co adías, que no uncionan cuando deja
de exis i ese pequeño g upo. Po es a azón, se dijo, el pa ona o de San a
Te esa en ese momen o había desapa ecido (¡y en Á ila!). Hubo discusión
sob e la salida del C is o en e el cu a y los asis en es; el p ime o no que ía
que salie a el paso aduciendo que Bellas A es no lo aconsejaba po que se
podía de e io a la imagen. La gen e que ía saca lo en p ocesión a oda
cos a. Un jubilado modes o, muy ac i o en las co adías de Semana San a,
me decía así a mi p egun a de cómo e an las Semanas San as de an es:
Pues que e an pob es, había que pasa muchas calamidades, pob e po -
que no había dine o como se mue e hoy día, po que hoy día as a un banco,
pides un p és amo y e dan dine o pa a una co adía, a alas es o cua o
pe sonas, pe o an iguamen e había que i a llo a y llo a a la gen e [¿a
las au o idades?] y a los indus iales. Da e cuen a que noso os sacábamos
doce pasos o diez pasos, la ba e ía con la que se iluminan las p ocesiones
cues a dine o, e las alquilaban, hoy día e las an dejando los medios co-
me ciales, pe o an iguamen e no había an os medios come ciales como...
po que ya sabes que no había coches, hoy día sí, hay muchos ehículos, pe o
an iguamen e no había eso, lo es no había lo e ía como hoy día, iban los
pasos un poco pob es de lo es, odo a base de ca iño y de empuje. [¿Había
indus iales implicados en la co adía?] sí, e an he manos a la ez, pe o
in en ábamos que coope a an, que nos die an elas más ba a as, po que oye
ú lo que no puedes hace es i a un he mano y a la ez pedi le 6000 p as
po un capuchón, po que lo ale, es que lo ale, calcula lo que cues a un
co e, la con ección y e dicen «pa a una ez al año yo no pago 6000 pese as».
65
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
Desde 1990 se han sucedido los cambios. Uno de ellos ha sido la pa i-
cipación en la Semana San a de una de las co adías más i ales de Á ila,
la de Nues a Seño a de las Vacas, de un ba io modes o y adicional
del SO de la ciudad pe o ambién el más amoso po la aleg ía y empeño
en sus es i idades. Los de las Vacas, como se denominan en Á ila, han
apo ado al lunes san o no solo una concu ida pa icipación sino ambién
su C is o de la Ilusión y una banda de música p opia, uniéndose a la pe-
queña co adía de la Espe anza. Es a p ocesión se denomina El Encuen o
po que ambas igu as, que salen de sus espec i as sedes, se encuen an al
comienzo con inuando jun os el ayec o. Así mismo se han ecupe ado
iejas co adías y p ocesiones, como la del pa ona o de la Pu ísima Con-
cepción, San a Ma ía Magdalena y Ánimas del Pu ga o io que des ilan en
la p ocesión del Mise e e el ma es san o con la imagen de la Magdalena
a pa i de 1993. O la que inaugu a en 2004 la Semana San a el ie nes
an e io (Vie nes de Dolo es) con una ecien e p ocesión y co adía (P o-
cesión Vía Ma is, co adía del San ísimo C is o de los A ligidos) que sale
de la iglesia de la San a. Las nue as p ocesiones ocupan los p ime os días
de la semana, un iempo pe i é ico en elación a los días cen ales –Jue es
y Vie nes–. Es más, casi odos los días hay dos p ocesiones41 a dis in as
ho as. En muy pocos años no solo se ha cubie o la semana sino que se
han iplicado las p ocesiones.
Un da o in e esan e ha sido la endencia cada ez mayo a p ocesiona
en la ciudad in amu os. Si compa amos los mapas A y C pod emos com-
p oba que los cambios de i ine a ios o las u as de las nue as p ocesiones
an omando posiciones en los di e sos espacios de la ciudad amu allada,
si bien solo se ocupa la mi ad o ien al, la más ele ada y noble. Es e da o
e leja el in en o de los abulenses en lo que se ha llamado la « ecupe ación
y pues a en alo de la mu alla» y su ape u a42 al u ismo. No es de ex aña
41 Cuen an con dos el ma es (Medinaceli y Mise e e), mié coles (P ocesión del Silencio y
C is o de las Ba allas nue o), jue es (La Mad ugada y los Pasos) y ie nes (Viac ucis y
Pasión y San o En ie o).
42 Ape u a en más de un sen ido. Sob e ello he esc i o unas líneas (Cá ed a, 2004b).
66
Ma ía Cá ed a
Re e encias:
2004 - 5 Ba allas
2004-3 Espe anza y N.S. Vacas
2004 - 12 Mise e e
2004 - 11 Via Ma is
67
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
que en el año 2000 la Jun a de Semana San a adquie a una alla al escul o
Nicomedes Ga cía Pique o denominada San ísimo C is o de las Mu allas.
La Semana San a ha ob enido algunos p emios y ha sido decla ada de
In e és Tu ís ico Regional. La lis a de colabo ado es de la Semana San a
de 1991 incluyó muy di e en es en idades43. En 1993 se o ganizó en el
Museo Municipal de Mad id una exposición i ulada «A e de la Semana
San a de Á ila» que ecogía pasos y igu as de a ios museos e iglesias
abulenses. En 2004 se celeb ó el cincuen ena io de la Jun a de Semana
San a al mismo iempo que se p epa aba en la ciudad el XVII Encuen o
Nacional de Co adías Peni enciales de Semana San a.
. de la mue e a la Ida
Voy a e e i me con más a ención a dos de las co adías abulenses, la
Ve a C uz y el Resuci ado. Las co adías, he mandades y pa ona os ie-
nen una eglamen ación es ic a a a és de es a u os en que se in o ma
de ines, composición, o ma de a ilia se, e cé e a. Los de la Ve a C uz,
ap obados en 1958, pueden se un ejemplo que nos pe mi e asoma nos a
una co adía desde den o. El obje o de es e pa ona o ha sido an o el
cul o a la C uz como la asis encia a los condenados a la úl ima pena. Pa a
cumpli la p ime a se hacía la ies a p o ana en mayo y pa a la segunda
la p ocesión de Jue es San o. Los equisi os pa a se he mano e an se
ca ólico, oí misa los es i os, cumpli odos los años con el p ecep o de
con esión y comunión, obse a buena conduc a y goza de buena ama;
la muje es po su pa e debían es i hones amen e. Pa a en a en el pa-
ona o, a excepción del hijo de he mano o la bene icia ia iuda, se exigía
una «cuo a de en ada» de 10 p as en dine o de 1958, y si e a mayo de 35
años una pese a más po cada año que hubie a cumplido el solici an e. Las
he manas «de econocida piedad» se admi ían con iguales de echos que
43 El obispo, el gobe nado ci il, la Academia de In endencia Mili a , Ayun amien o, Di-
pu ación, Cul u a y Fomen o, Cáma as de Come cio e Indus ia, las Cajas de Aho os
de Á ila y de Salamanca, emp esa ios de come cio, hos ele ía, au omó iles, elec icidad,
cen os de u ismo e inicia i as u ís icas y el Hoga de Á ila en Mad id.
68
Ma ía Cá ed a
los he manos, si bien es aban excluidas de la p ocesión del Jue es San o;
las que no es ían hones amen e podían llega a se expulsadas. Apa e
de es a cuo a había o a anual que oscilaba en e las 36 p as anuales de un
He mano Hono a io y las 6 del Hijo de He mano, cuo as que se ele a ían
si allecían más de un 4% de he manos. Si un he mano no podía sa is ace
la cuo a se le expulsaba o jubilaba; es a úl ima ca ego ía se aplicaba a quien
u ie a mala salud, edad o «es ado decaído de o una, imposibili ándole
le an a sus obligaciones con oda decencia» po lo que se le eximía del
pago y asis encia. La o ganización incluía Consilia io, P esiden e, Vice-
p esiden e, Sec e a io, Teso e o y 4 ocales. En e las obligaciones de los
he manos es aba la de asis i al menos seis de ellos a iá icos, en ie os de
he manos allecidos y condenados jun o con el es anda e; ocho he manos
a p ocesiones de o as imágenes (el Co pus, la Vi gen de Sonsoles, San a
Te esa). A cambio se le acompañaba mo ibundo o mue o, se le p opo -
cionaban dos misas en la e mi a y abonaban a su iuda 250 pese as en
concep o de hábi o. Pe o había bas an es co ades que usaban su hábi o
como mo aja, algo que con inúa en 1988. Hablan dos co ades:
M: no, y de los 200 capuchones, los p imi i os que se les hicie on no
se los ponen, se lo dejan a un amigo, a una amiga...
S: bueno eso amos a deja lo, mi pad e se mu ió y se le amo ajó con
un capuchón, sí mi pad e sí. Y aho a pensamos, V, que e a un co ade y
que i ía en la calle Emped ada, ese dijo «mi a, a mi me en e áis, que
me mue o, a mi me en e áis con capuchón», los an iguos se en ie an con
el capuchón que enían…
[el capuchón de Semana San a]
M: sí, sí el capuchón ese que lle an ellos
S: el hábi o, el hábi o, la única con el co dón de la co adía… como el
de o o de la Vi gen del Ca men que se mue e y dice que le pongan el hábi o.
S: mi pad e ue el p esiden e que hubo después de que se undó en el
año 56, pues se mu ió con su hábi o, se lle ó su hábi o p’allá, y los que
quedan…
La p ocesión del Jue es San o cong egaba a los he manos po igu oso
o den de an igüedad, encapuchados con única, capa y capuchón mo ado,
69
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
zapa o y calce ín neg o y guan e blanco. No se admi ía exp esamen e a
muje es ni a los que no ue an he manos del pa ona o o peni en es de
cualquie clase. Sob e la asis encia a los condenados a la úl ima pena, se
les p opo ciona soco o espi i ual y empo al de acue do con el Pa ona o
de las Ánimas, lle ándoles el C is o de los Ajus iciados a los condenados y
mon ando gua dia dos he manos que se ele aban cada dos ho as has a el
ins an e de sali los eos pa a el suplicio. En es e momen o una p ocesión
de he manos acompañaba al ajus iciado has a el luga de la ejecución. Es e
ac o se ecue da así:
El C is o de los Ajus iciados cuando es el es ado de la mue e –e a el
Pa ona o, la Co adía de la San a Ve a C uz, se en egó a esa e mi a–,
en onces la Co adía del C is o de los Ajus iciados cuando un p eso es aba
condenao a mue e iban po la calle ne ando, po la noche, iban ocando
una esquililla y decían: «una limosna pa a el eo que es á en capilla» y la gen-
e daba un dona i o, en onces dabas la úl ima olun ad, lo que él que ía
come o lo que ue a, y lo que sob aba lo dabas a la amilia, el dine o que
sob aba a la amilia del eo… (sale en) el osa io de la Au o a, el C is o
és e es imp esionan e, es imp esionan e.
Los es a u os incluyen una de las ca ego ías de he mano, los de «paso»,
que pagaban la mi ad que los «ac i os» (15 p as) y que es aban obligados
a lle a los pasos en las p ocesiones; se indica enían iguales de echos y
obligaciones que los ac i os, pe o sin oz ni o o en las Jun as Gene ales
ni la posibilidad de ene ca gos en la Jun a. Había ambién p esiden es de
paso, quienes adqui ían al ca ego ía median e subas a; se enca gaban de
los gas os de aslado y adecen amien o del mismo y se les sus i uía si no lo
adecen aban su icien emen e. Es e da o ilus a sob e el pasado eli is a del
pa ona o de la Ve ac uz, aunque me dicen que «ya no es lo que e a». Es
muy signi ica i o que la co adía pague a los po eado es de la imágenes,
algo impensable en o as. Quizá po que los icos escasean y po que ellos
ienen que se ac i os al eclu a p ocesiona ios, como aquí se indica:
En onces se nomb aba p esiden e de esos pasos, y esos p esiden es
cos eaban los gas os que ocasionaban cada paso de esos y los es ían
70
Ma ía Cá ed a
ellos, y man enían ellos los pasos y a su ez, pa a que se omen a an las
p ocesiones y no se decaye an, en onces cada uno se comp ome ía a bus-
ca como mínimo 25 capuchones. E a un conjun o pa a que el p esiden e
del pa ona o no ecaye a sob e él odo el ema, oda la ca ga, en onces
cada paso enía la obligación de cada uno busca 20 capuchones como
mínimo, y en onces esos ein e capuchones cub ían ese paso, 20 po 10
pasos, enías ya 100 capuchones segu os en la p ocesión. Hoy día no, no
puedes po que la gen e que lle a un paso no puede económicamen e, anda
mal, no anda mal, que cues a hoy día, po que an iguamen e un ío po
lle a a homb os un paso e an cua o y les dabas 20 du os y ... [¿an es
ambién se les pagaba?] se les in i aba a me enda , o se les in i aba a una
limonada ... hoy se paga 2000 pese as po empuja , gen e que aya a la
ca ed al o gen e que saca odos los años los pasos [¿gen e de la co adía?]
no, son gen e que no pe enecen a la co adía, gen e de odas las edades,
gen e de economía débil, les das dos mil pese as y dicen «ya engo pa a
saca a los cha ales de paseo» y discu es con ellos. [¿Y los co ades?] pe o
con a es amos gen e ambién en la p ocesión ¿eh?, y no hemos pensao
ampoco deci le a un seño , a un capuchón, «oyes, e oca empuja es e año»
no sabemos si le gus a ía o no le gus a ía, po que noso os el año pasao
mismo hicimos cua en a capuchones con cos e del pa ona o, nos cos ó
doscien as y pico mil pese as y esos es án aquí, po que hemos pedido a
la gen e cuán o, y de los cua en a e dicen dos que sí, que los comp an,
pe o 38 o 35 capuchones e dicen: «yo no los quie o pa na, seño a, qué me da
us ed encima» pa saca más capuchones en onces se ía que coges el nomb e
y que e lo de uel an el día siguien e, pa saca más gen e. [¿Hay gas os?]
lo es, elas –ya sabes que es á ca a la ce a–, noso os lle amos hachones,
no lle amos luz, lle amos elas.
Es o no se ía posible en o as co adías, como po ejemplo la más mo-
des a de las Angus ias de San Nicolás. En la Semana San a se p oduce
una di isión en e las co adías pob es con olun a ios po eado es y los
pa ona os eli is as que les pagan a los suyos. Habla una pa eja, muje (M)
y homb e (H):
[Los pasos ¿los lle an los co ades en las Angus ias?] Sí, sí, los dos
días, ¿eh?, noso os no nos cob a una pe a nadie.
71
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
M: Mi hijo se apun a siemp e a i a del C is o o de la Vi gen, de uno
de ellos.
H: Mi a el hijo de és e que ha es ado aquí, el sec e a io, el mié coles
saca (a la Vi gen) un pad e y una hija desde que se undó la co adía,
siemp e, que cuando la había que lle a a homb o, con una ueda de una
mo o, que había que o ma una ca oza, la lle an siemp e ellos, y desde
que es á el C is o lo lle an el hijo del sec e a io y A, o o ecino del ba-
io, eso lo suben el mié coles [¿sin cob a ?] sin cob a y luego el ie nes…
En o as (co adías) si no ienen bas an es he manos, ienen que paga …
has a 2000 pese as o 2500 cada uno.
M: Y pasa en odos los pasos, la Cena y el Beso de Judas, odo eso, el
que a i ando de la ca oza, a a cob a , eso oda la ida.
H: Mi a, hay pe sonas en la San a Ve a C uz que ienen adjudicaos
un paso, en onces el seño que enga adjudicao un paso es el que paga a
los homb es que empujan, había uno que lo enía P, o o seño que enía
una joye ía, la O ación del Hue o el seño M, esos algunos de ellos... los
que pagan… el San o Sepulc o, el que lle an a homb os, el C is o, son...
Las co adías más humildes, las lle a la gen e y las más icas, pagan, sí,
sí, noso os en la nues a, que es modes a, lo lle amos, en Medinaceli la
lle an, la Espe anza me pa ece que había que paga ambién ¿eh? había
que paga a los seño es que lle an la ca oza, Medinaceli la lle aban en e
los he manos, noso os lo nues o no cob a nadie, el mié coles la suben
unos seño es y el jue es o el ie nes no lo lle an los mismos po que no
les con enga o po que no quie an, pe o siemp e hay olun ad allí «¿quién
lle a la ca oza?» [ ápidamen e] mi hijo: «yo la saco», mi hijo el pequeño
y mi he mano que siemp e la sacan el ie nes, lle an la Vi gen ellos [¿a
us edes no les al a gen e?] no, no, no, a noso os nunca nos ha al ao de
ene que deci que se queda aquí po no ene quién la lle a , si aho a
mismo dices « enga, lle a ú al C is o», deja su a a allí, aga a el C is o
y no dice nunca media palab a, nadie, no ha dicho nunca has a aho a.
F en e a la idea de mue e que encie a la co adía de la Ve a C uz,
la del Resuci ado p oclama undamen almen e la ida. És a, que cie a
el ciclo de Semana San a, es ica en símbolos. La Vi gen y el C is o
sepa ados oda la semana «se encuen an» es a mañana, in eg ándose de
es e modo la mad e y el hijo. Mues a ambién la ambi alencia humana
y la al e nancia del des ino del homb e: de ás de la mue e es á la ida.
72
Ma ía Cá ed a
Uno de los p og amas abulenses ecoge es a dico omía con es as palab as:
«hay dos semanas impo an es, una la de la c eación, o a la de la Semana
San a». Veamos más de ce ca la explosión de ida que, en de ini i a, es la
ies a del Resuci ado.
La Co adía pe eneció en su día a la pa oquia de San And és (hoy
ilial de San Vicen e) y u o su sede en la e mi a del P adillo, en los
lími es al no e de la ciudad. Un g upo de ieles ag andan un an iguo
humillade o y undan la e mi a en 1686 y hacia 1690 se c ea la co adía,
pe o muy p on o desapa ece, aunque se uel e a ecupe a más a de en
la iglesia de la San a C uz. El ayec o po la ciudad se inicia en 1753;
has a en onces solo hace un pequeño eco ido al ededo de la e mi a. En
1944 se usiona con la co adía de Nues a Seño a del Buen Suceso, pese
a que en e ambas co adías había habido algunos p oblemas en el pasado.
La gen e oda ía ecue da cuando la Vi gen y el Resuci ado se lle aban a
San Vicen e y de allí salía la p ocesión. La e mi a, pues, ha pe enecido
a a ias pa oquias, p ime o a San And és, luego a San Vicen e, y hoy a
la Sag ada Familia.
El éxi o de es a co adía aun con an di e en es sedes no es g a ui o.
En p ime luga llama la a ención el ele ado núme o de co ades –571– de
es a co adía p o ana en e a los 200 que, como mucho, ienen las peni-
enciales. De su impo ancia y salud además da cuen a el saldo bas an e
posi i o que a oja y que le pe mi e en 1988 comp a la más ca a de las
co onas elegidas pa a la Vi gen44. P obablemen e su popula idad iene
que e con su posición den o de la Semana San a –es la más aleg e de
las celeb aciones– y es á compues a po gen e modes a de la pe i e ia. La
e mi a en el pasado es aba aislada en medio de hue as y p obablemen e
44 Son da os de 1989 en que asis í a la asamblea del Resuci ado. Se eúnen un domingo en
la iglesia. Asis en 23 pe sonas, la mi ad gen e mayo . Al empeza , como es usual, se eza
un pad enues o. Hay 677158 pese as de saldo. Se hace un ecuen o del dine o, gas os
e ing esos. En e los gas os, los de allecimien o a 5000 pese as po di un o, y ambién
lo donado en la Casa de Ancianos, 13 docenas de cohe es, 12 paque es de ciga illos
Cel as y ca amelos pa a los ancianos, y el cos o de ambo il y gai illa. Se p oduce el
nomb amien o de los he manos más an iguos, 2 he manas iudas y 6 he manos. Hay 571
co ades. El sec e a io se queja de que lle a 9 años en el pues o y iene poca colabo ación.
73
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
ma caba el lími e de la ciudad. Quizá po su ambi alen e posición en e
la Pasión y Resu ección –el dolo y el amo –, se descuidan algunas obli-
gaciones pías. En 1989 el cu a en la asamblea egañó a los co ades po no
asis i a la misa que se o ganiza cada dos meses po los di un os co ades
y les indicó que co ade quie e deci c is iano. Cuando se a el cu a la
gen e empieza a insis i con ehemencia en que «la capilla pe enece a la
co adía»; es a p opiedad pa ece se una o ma de lucha y de opone se a
la iglesia ins i ucionalizada y ica. Re leja ambién el momen o álgido de
un sono o plei o en e el pa ona o de Sonsoles y el obispo45.
El comienzo de la ies a se si úa en el Sábado San o en que, al a a de-
ce , las cama e as is en a la Vi gen en la e mi a. Sin emba go el Encuen o
de la Vi gen y el Resuci ado es el momen o álgido de la p ocesión, ma -
cado po un in enso uido: campanas, aplausos y í o es de los asis en es,
y cohe es especialmen e. La p ocesión pa e desde la pa oquia de la
Sag ada Familia, as la misa, al en e de la cual apa ecen la di ec i a
de la co adía acompañada po los ep esen an es de odas las co adías
y he mandades de Á ila. El ayec o de la p ocesión eco e Á ila de un
modo ex emadamen e uidoso, g acias a las docenas de cohe es que se
dispa an, que con as a i amen e con el silencio y comedimien o de las
p ocesiones de Pasión. A pa i de es e día comenza á a celeb a se el o-
sa io de ies as que ca ac e izan a Á ila una as o a has a el o oño. Cada
una a hil anando den o de la ciudad los dis in os ba ios con sus cen os
simbólicos impo an es; cualquie an opólogo que no conozca la ciudad
y el calenda io de ies as puede i egis ándolas simplemen e poniendo
el oído y acudiendo ápidamen e al luga de donde p o iene el uido de
cohe es – ue conc e amen e mi caso–.
La p ocesión du a oda la mañana que se dedica al eco ido del ba-
io, los luga es cen ales y especialmen e a las « isi as» de las p opias
imágenes, «saludos» incluidos, po igu osa je a quía, an e odas las ca-
pillas, iglesias y e mi as que encuen an en su paso. O as pa adas dis-
c ecionales incluyen el domicilio de en e mos, cu as o iejas seño as icas
45 A ello me e ie o en el siguien e capí ulo.
80
Ma ía Cá ed a
Las p ocesiones pueden se is as como pe eg inajes po la p opia ciu-
dad. En las dis in as eo ías sob e el pe eg inaje49 se ha in en ado sup imi
la in ensa he e ogeneidad de es e enómeno, su di e sidad y disc epancia
en a as de un modelo es uc u al ue a del iempo. Nada más ajeno a lo
que la e ca ealidad o ece: se a a de una ca ego ía cons uida his ó ica y
cul u almen e. Las eo ías, a pesa de sus di e encias, compa en una base
común: la idea de que a i man o sub ie en el o den social es ablecido. La
pe eg inación no es solo un campo de elaciones sociales sino un uni e so
de discu sos en compe ición, discu sos con múl iples signi icados y o mas
de comp ende que po an los pe eg inos, los esiden es y especialis as
eligiosos. También puede se obje o de di e en es comp ensiones e in-
comp ensiones como cuando un g upo in e p e a al o o de acue do a su
discu so especí ico. Así pues hay un cambio de desc ipción posi i is a de
las ca ac e ís icas y unciones del pe eg inaje a la in es igación de cómo
se cons uye la p ác ica del pe eg inaje a a és de ep esen aciones con-
lic i as de di e en es sec o es.
La noción más impo an e del pe eg inaje es la de luga sag ado, un
cen o apa e del mundo p o ano donde in e seccionan cielo y ie a,
donde se mani ies a lo di ino a los humanos, o donde los humanos se
ace can a lo di ino. Pe o hay muchos cen os y p o undas di e encias en
49 Uno de los p ime os análisis de es e i ual p o iene del ex o clásico de Du kheim Las
o mas elemen ales de la ida eligiosa (1912) en su análisis de los g andes es i ales e-
ligiosos pe iódicos como uni icado es sociales y egene aciones mo ales. La ac i idad
i ual ha sido c ucial a la ho a de uni comunidades locales di e sas y es a os sociales en
colec i idades mayo es, p opo cionando a los pa icipan es una iden idad más inclusi a
(a ni el egional, ibal, nacional). A es a eo ía uncionalis a y posi i is a se ha opues o
una isión ma xis a del p oblema indicando cómo los pe eg inajes legi iman desigualda-
des o sac alizan elaciones pa ón-clien e. Un plan eamien o al e na i o es el p opues o
po V.Tu ne & E. Tu ne (1978) y E. Tu ne 1987 quienes plan ean que el pe eg inaje
es un enómeno liminal an i-es uc u al que a a de mina la es uc u a y iende hacia
la communi as, un es ado de asociación iguali a ia. Po supues o no siemp e se log a
es e ideal y la es uc u a uel e a su gi en la p ác ica. Es e modelo ha enido bas an es
c í icas que sos ienen que en e los pe eg inos ecuen emen e se p oduce el man eni-
mien o y e ue zo de las on e as sociales y dis inciones, y no su disolución. Aunque
se ap ecian elemen os de communi as, no se puede hace una asociación de pe eg inaje y
an i-es uc u a, ni conside a que es un enómeno homogéneo. Véase a José Luis Ga cía
(e al.) 1991 pa a una discusión de las eo ías sob e i ual.
81
La p ocesión a po den o: Semana San a y ciudad
la concep ualización de los luga es sag ados. Hay cen os que se en ocan
en el luga como espacio y cen os en ocados en la pe sona o di inidad
mí ica (La Meca o San iago), aunque ambién un cen o en ocado en una
pe sona, un san o i o, po ejemplo, que puede con e i se a su mue e
en un cen o espacial. Y ambién se puede cen a en un ex o sag ado
(Je usalén y la ida de C is o) o como en el caso de las p ocesiones abu-
lenses, un suceso cen al eligioso en el iempo de la Semana San a, un
iempo sag ado, en la llamada Ciudad de los San os. El cen o sag ado
pues puede asumi o mas di e en es, o mas y a iedades c ono ópicas,
y hay que es udia las peculia idades de su cons ucción. Apa en emen e
la noción de cen o sag ado pa ece ía que su ge in e namen e y eje ce un
magne ismo de ocional sob e los pe eg inos. Pe o no es del odo así: el
cen o p opo ciona un espacio i ual pa a la exp esión de una di e sidad
de signi icados que aen e imponen los pe eg inos al luga . Hay di e en es
pe cepciones del p opio luga dependiendo de sus posiciones, incluso en
una ciudad. El iaje ae a los ma ginales al cen o de la comunidad en su
camino hacia lo sag ado.
Es a acilidad de acomoda di e sos signi icados y p ác icas le da p e-
cisamen e su ca ác e uni e sal, po su capacidad de abso be y e leja la
mul iplicidad de discu sos eligiosos. El uni e salismo no se cons i uye
po la uni icación de los discu sos sino po la capacidad de un cul o
de esponde a una plu alidad. El pe eg inaje es imula ansacciones
eligiosas y económicas en un sis ema más amplio de in e cambio, son
baza es cul u ales, in e cul u ales, de negocios, di unden y edi unden
ideas y p ác icas, con ibuyen a la di usión de he e odoxia y disidencia.
Aunque los pe eg inos conside an que ascienden la comunidad ima-
ginada de su inmedia a localidad o g upo, la pe eg inación c ea nue as
on e as y dis inciones. En su espe anza de c ea nue os ho izon es
o ea i ma el con ac o con el cen o espi i ual se abandona el hoga ,
se encuen a a o os y se uel e con un sen ido in enso de di e encia y
simila idad.
En odas las adiciones eligiosas el pe eg inaje es algo complejo y
a muchos ni eles. Puede sub e i las o odoxia local pe o ambién uni
82
Ma ía Cá ed a
las adiciones locales y egionales a o as más uni e sales, uni p ác icas
uni e sales con la imaginación eligiosa.
En el p óximo capí ulo oy a a a sob e o o pe eg inaje que ya no se
p oduce den o de la ciudad sino en e la ciudad y su ie a.
83
Es an an igua es a San a Imagen, y la mucha de oción que con ella se iene,
que no ay memo ia de su p incipio… es de la go de a a y qua a, os o aleg e,
y mo ena, con el niño Iesús en una mano, de g adissima ene ación, y de oción,
po cuya in e cessión ob a el Seño g andes milag os, y assí es ecuen ada de
muchas gen es de la Ciudad de Á ila, y de oda su ie a, pa icula men e el día
de San Ma cos, que con g andes limosnas acuden a pedi emedio en sus neces-
sidades. Y en las más u gen es como son pes ilencias, al as de agua, se han is o
encomendándose ae a es a San ísima Imagen, ae la con p ucisión gene al a
la Ciudad, y pone la en una Pe ochia, eniéndola sus no enas, soco iéndoles
en las necessidades. Po lo qual se le hazen icas o endas. Y assí es á ado nada
de muchos es idos, joyas, y p eseas, de mucho alo , muy bien ho namen ada,
con assos pa a el cul o di ino. Su emplo de es nabes, la capilla mayo ce ada
con una he mosa eja, do ada. Y sie e lámpa as de pla a, de a quinien os y a
ochocien os ducados… una muy he mosa casa… pa a pe eg inos… y sus san e os
en o a casa… Su si io es muy ameno, con a boledas, y uen es.
ARIZ 1978 [1607] 85-86
En es e capí ulo oy a e e i me a una imagen abulense, la Vi gen
de Sonsoles50. Mucho menos conocida que san a Te esa a ni el nacional
50 Una p ime a e sión de es e ensayo ue p esen ado en la AMA de Mad id en 1989 en
el coloquio in e nacional Ani e sa ios y Conmemo aciones. Una e sión más elabo ada (y
algo más b e e) ue publicada en 2001. Una nue a y aún más educida e sión ha sido
publicada en inglés (2008).
3. La ciudad y su ie a:
la Vi gen de Sonsoles
84
Ma ía Cá ed a
–mu allas a ue a– es, sin emba go, la in ocación po excelencia mu allas
aden o. Es la pa ona, de enso a y abogada de la ie a de Á ila, p o ec-
o a de la ciudad y pa ona del Valle Amblés. Pese a su impo ancia en la
ciudad és a es una Vi gen campesina, o mejo , el lazo que une la ie a y
Á ila, el campo y la ciudad, el pasado y el p esen e.
El san ua io de Sonsoles se encuen a a unos 5 kms al sudes e de la
ciudad, en un mon ecillo que se llama signi ica i amen e Se anillos, un
nomb e con ue es esonancias campesinas, en e al Valle Amblés y
odeado de álamos y olmos. En es e alle han i ido los ag icul o es
yganade os que su ían a la ciudad con sus p oduc os. A la imagen se
la ha llamado ambién la Di ina Se ana y se la conside a la imagen po
excelencia de los lab ado es, la pa ona de la se anía. A a és de es a
imagen quedan pues, unidos, la ciudad, el alle y la sie a.
I. un Poco de hIs o Ia
En el lib i o His o ia de Nª Sª de Sonsoles que en 1930 edi a el pa o-
na o y i ma su p esiden e, el p esbí e o Vicen e López González51 hay
no icias sob e su o igen –o, como dice el ex o– «po en osa in ención
de la san a imagen». La imagen se asocia con los momen os impo an es
de la his o ia de la ciudad según dis in os au o es. En p ime luga se
la supone aída po un discípulo de los após oles, san Segundo, p ime
obispo de Á ila en el siglo I, aunque ambién se la elaciona con la e-
conquis a de la ciudad a los mo os. El pequeño p omon o io en el que
51 El lib o es una edición de 1930 que ecoge di e sa in o mación his ó ica y los milag os
que se empiezan a ela a en el siglo x ii. Es á p ác icamen e copiado del manusc i o
de Fe nández Valencia que se conse a en el San ua io y que he consul ado. Aunque el
lib i o iene a ias ediciones que a i man es a «co egidas y aumen adas» siguen bási-
camen e el modelo de los años 30. La úl ima edición que conozco, de 1990, incluye un
apéndice o og á ico y una nue a in oducción pe o conse a el ex o o iginal. Es e ipo
de publicaciones, muy ecuen es en o no a la gue a ci il, que los san ua ios siguen
endiendo en la ac ualidad, ha sido poco ap eciado po algunos es udiosos del ema que
conside an que la «his o ia» que e lejan es una me a apología de de o os, sin ningún
sen ido c í ico. Sin emba go en ocasiones és as son pequeñas monog a ías que ecogen
aspec os signi ica i os de las adiciones locales y donde hoy el an opólogo, aplicando la
lupa an opológica, puede ealiza una lec u a del pasado.
85
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
es á cons uido el san ua io (an es quizá o e o cas illo e iglesia) debió
ene impo ancia en la econquis a po su si uación es a égica, ya que
e a la an esala de la ciudad en el camino de Toledo a Á ila. La e sión
cul a de la leyenda conside a que el nomb e pudo se debido al paso po
es e luga de la comi i a que asladaba el cue po de san Zoilo desde
Có doba a Ca ión en el año 1080. Según una his o ia más popula , la
imagen se apa ece a unos pas o cillos de o ejas y al esplando odea
la imagen de la Vi gen y el Niño que exclaman «¡Son soles!» y de ahí
su nomb e. Así me indican dos homb es de la ciudad uniendo ambas
adiciones agamen e:
Vamos a Sonsoles: esa (imagen) pequeña que hay ahí, que emos ahí,
hablamos de la (imagen) de la sac is ía, esa ue la que se apa eció a los
pas o es y po eso se llama Sonsoles; sabes que se apa eció en o ma de
soles, en onces los pas o es: «¡son soles, son soles!», y po eso iene el
nomb e de Sonsoles, de sol. Eso cuando se apa eció a los pas o es, que
dicen que p imi i amen e eso se llamaba san Zoilo, que e a un e mi año
pequeño… en onces es po eso, es po que se apa eció en o ma de soles
a los pas o es, ¿eh? y en onces jun o al e mi año, se apa eció y po eso en
la misma e mi a de san Zoilo, ya ue la p ime a ez que la manda on a la
e mi a, la p ime a ez.
Ahí es donde dicen que cie o día omando mai ines un monaguillo
io eluci dos soles y dijo: «son soles» y de ahí Sonsoles, o o dice que
ue on las opas que aían el cue po de san Gil que desde Có doba
a no sé qué o o si io, se la encon ó ahí. Hay dos e siones una ue el
pas o y o a ue las opas que conducie on el cue po de san Gil desde
Có doba a no me acue do cómo se llama es e pueblo, le aslada on
desde allí a Có doba; después ya descub ie on la o a e sión que ue
el pas o ci o, un monaguillo que es aba ocando mai ines y dijo: «soles,
soles».
La p ime a his o ia ex ensa de la Vi gen apa ece en manusc i o en
1686 elabo ada po un clé igo, Fe nández Valencia, quien esc ibe a ias
his o ias sac as de la ciudad. La imagen p imi i a, según es e au o , es una
alla sen ada de cinco cua as. Sin emba go la imagen p incipal (llamada
86
Ma ía Cá ed a
la Vi gen G ande) que se ene a en el san ua io es de inales del siglo xii
o p incipios del xiii, iene ese amaño pe o no es á sen ada sino de pie52.
En ealidad se desconoce el o igen del san ua io. Según Rod íguez
Almeida (1981: 75) el nomb e de Sonsoles pudo eni de Fons Solis, la
uen e del sol. El nomb e se de i a ía de la uen e del san ua io de la que
mana agua de excelen e calidad y pudo ene un o igen omano. El cul o
c is iano de «o igen c onológicamen e incie o» pod ía emon a se, según
es e au o , a época pagana. Pe o es en un documen o de 130353 donde
apa ece el nomb e de San çoles –y no en o a elación an e io de 1250–.
El emplo se econs uye en 1480 aunque se u ilizan silla es de una cons-
ucción an e io .
La p imi i a e mi a es á casi de uida en 148054. El 3 de mayo de ese
año, el he ado And és Díaz, de la ciudad de Á ila, se di ige al obispado
solici ando pe miso pa a es au a la jun o con o as pe sonas y mani es-
ando ene pe miso del cu a de San Ped o de Lina es en cuya ju isdicción
es aba la e mi a. Consiguen 50000 ma a edíes de limosnas en la ciudad
y los pueblos de al ededo , y los p opios co ades le an an las pa edes
la e ales de la iglesia. Luego se cons ui á la bó eda de la capilla mayo ,
52 El ema se complica po que en el san ua io hay una segunda imagen que sí es á sen ada
pe o es mucho más pequeña –la llamada Vi gen Chica–. Un au o ecien emen e ha in-
dicado que pudo habe una imagen an e io a la Vi gen G ande, que és a apa ece en la
e mi a escondida pa a p o ege la de p o anaciones de los á abes y que la imagen pequeña
pudo se la Vi gen de las Aguas (de una e mi a p opiedad del san ua io) o incluso la
p imi i a imagen a la que alude Fe nández Valencia. Es e da o sin emba go se con adice
con lo indicado an es sob e el amaño (He as 1998: 18 y 56). Ob iamen e es a in e -
p e ación de la his o ia es pu a especulación y alude a un ema comodín en la apa ición
de imágenes de la península del que se hace eco el au o , quien se basa en g an medida
en la His o ia publicada en 1930. Félix de las He as, es ec o del san ua io y ha esc i o
un pequeño y pío olumen, edi ado po el san ua io, pa a la edi icación de he manos y
pe eg inos. Pa a una más amplia in o mación de apa iciones éase la ob a de William
Ch is ian y especialmen e sus lib os de 1990 y 1991.
53 Conc e amen e en el Bece o de Visi aciones de Casas y He edades de la ca ed al
(A.H.N. Sec. Cle o. Códice 484 b. Tomo es os da os de Belmon e (1986: 122).
54 Lib o de la Adminis ación de la he mandad con la his o ia de la in ención y desa ollo
de la e mi a desde sus comienzos 1578-1622 Fol. 1 . según apa ece en He as (1998: 20 y
24). Nó ese que la his o ia del he e o apa ece esc i a casi un siglo después de p oduci se.
Véase ambién el olle o del pa ona o, Dec e os pa a una sen encia, p. 26.
87
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
el campana io, la uen e, la casa del san e o, el e ablo y una hospede ía.
Con el dine o sob an e comp an casas jun o a la pa oquia de San iago
pa a albe ga pe eg inos y pasaje os pob es. Hacia 1500 se ha o ganizado
la he mandad y se ha le an ado la e mi a.
T as la undación de la he mandad en el año 1480 muy p on o se con-
ie e en pa ona o, iene su sede en Á ila ciudad y pos e io men e an
su giendo, como las « amas» de un á bol, las co adías u ales: las del Valle
Amblés, la de la Sie ecilla y la de la Colilla. Ya en el siglo x ii Fe nández
Valencia con as a a es a imagen con una Vi gen ciudadana, la de So e a-
ña, que es « egia y sun uosa, la de Sonsoles modes a y sencilla, la imagen
de los lab ado es». Su ue e na u aleza campesina se ap ecia en una cua -
a co adía undada en 1667 que lle a el nomb e de San Ma cos y cuyos
ein a miemb os debían o ece cada año el 25 de ab il un o o a la Vi gen
–cosa que se hizo an solo du an e es años– al iempo que sebendecían
los campos55. Las limosnas son an abundan es que en 1500se le an a una
hospede ía y un hospi al de pe eg inos y pob es pasaje os. Es e hospi al en
1930 oda ía unciona y man iene 5 camas soco iendo po es días y una
pese a a odo el que lo solici e y enga sus papeles en egla. Desde 1880
ambién unciona una escuela pa a las clases popula es. Pe o pese a sus
o ígenes modes os, p on o comienza a insc ibi en sus lis as a la nobleza,
ue zas i as y au o idades con i iéndose en un pa ona o eli is a, pues o
que en 1625 se limi a a 50 el núme o de pa onos56. Toda ía hoy exis e la
conciencia de que sigue siéndolo en e a o os cul os más popula es de la
ciudad, como la Vi gen de las Vacas.
Una buena mane a de accede al signi icado de la he mandad en sus
p ime as andadu as es a a és de sus o denanzas, las eglas que los he -
manos se daban a sí mismos. Las que oy a analiza , del año 1526, no son
55 Aunque no siemp e pudie on colabo a , como indica Sabe And eu (2000: 121) pa a 1668
en que po la «calamidad de los iempos» no pueden euni la limosna que suelen da los
lab ado es y piden se le ebaje la can idad.
56 Sabe And eu (2000: 109) indica que signi ica i amen e muchos au o es han exage ado la
apo ación de una noble abulense, Ma ía Dá ila, en la cons ucción de la e mi a, cuando
en ealidad su ayuda ue muy escasa.
88
Ma ía Cá ed a
las p ime as, ya que se alude en a ios í ulos a o as an e io es (un «an i-
guo lib o de las ho denanças») pe o son in e esan es po que lle an la misma
echa que la Bula concedida po el papa Clemen e VII a la he mandad.
El e endo ex e io duplica pues la eelabo ación in e io .
Las o denanzas comienzan indicando los p opósi os de la he mandad:
«Algunos omes de la noble çibda de Á ila, a iendo olun ad de se i a
Dios e a la glo iosa seño a San a Ma ía, su mad e, e aca ando que cada uno
dellos no los pod ía se i po si an conplidamen e en aleg ía como en ayun-
ándose en alguna he manda » (p. 10, In od.). Pe o sus eglas an más allá
del se icio eligioso; es un modo de ida: «con iene que los que en ella son
o ue en, agan en e si ho denanças e pongan egla po do se ijan, po que se-
pan cómo an de be i » (p. 11). Es as asociaciones su gen po inicia i a de
los co ades y he manos y especi ican de echos y debe es. Básicamen e
las o denanzas con ienen una se ie de p esc ipciones y p ohibiciones, con
penas de mul as muy especí icas pa a el que las incumpla57. Tan o pa a la
en ada en la he mandad como pa a la salida se p ecisa de una cuo a o pe-
nalización en me álico y ce a. En e los de echos es á el pode asmi i a
los hijos la pe enencia a la he mandad. Las o denanzas se publican y leen
en alguno de los es cabildos anuales. Allí se eligen los ca gos di ec i os
(pa onos y omados) du an e dos años. Las o denanzas son edac adas po
los p opios he manos y pa onos, gen e del pueblo con escasa p epa ación
o mal, que ecogen sus inquie udes y necesidades58. Es un ibunal pa a
di imi las dispu as de los he manos, p opone eglas de compo amien o
57 He manejado una copia de las o denanzas que lle a echa de 1526. El ex o se co es-
ponde con la ansc i a y publicada po Sob ino (1988: 177-228) quien la conside a de
echa pos e io a 1516, p obablemen e po al a la p ime a página del manusc i o del
san ua io, ya que en la copia que he manejado apa ece cla amen e í ulo y echa (Lib o
de las O denanças de la co adía de Nues a Seño a de S. Soles llamada de la Buena mue e,
hechas y con i madas con Bula Apos ólica, Año del Seño MDXXVI). Sabe And eu (2000:
111) conside a que lle an echa de «hacia 1530». Debo la gen ileza del en ío de es a copia
de las o denanzas a José Belmon e.
58 Sob e el uncionamien o y ca ac e ís icas de algunas co adías de Á ila y su ie a, éase
la in oducción de Sob ino (1988) y ambién su asc ipción de documen os sob e an i-
guas he mandades y co adías. Va ias de las p esc ipciones de Sonsoles apa ecen en o as
o denanzas, como los es a u os del cabildo de San Beni o –una ag upación de clé igos–
de c. 1298.
89
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
y es manual de buenas mane as. Po ejemplo uno no debe puja po un
obje o que es é comp ando o o co ade, no debe lle a a mas al ecin o
del san ua io, no puede descub i sec e os de o o co ade, ni inju ia le.
Una de las penas an e un insul o a la he mandad «con palab as eas» es
a a al inju iado a un pos e den o de la iglesia mien as los o iciales an
a su casa y se cob an en especie la mul a consignada ( í ulo 64). He aquí
la deliciosa elación de insul os cas igados po las o denanzas:
O osí qualquie co ade o co ada des a nues a he manda que denos a e
a o o su co ade o co ada des os denues os que se siguen o de qualquie dellos:
aydo y aydo a, also o alsa, ale oso o ale osa, pu o o ijo de pu a, o co nudo
o ijo de co nuda, o odido o ijo de odido, o suzio o ijo suzio, o suzia o ija
de suzia, o diablo o ijo del diablo, o os denues os e palab as inju iosas, eas e
edadas... ( . 19)
Uno de los mo i os p incipales de las o denanzas se e ie e a la si ua-
ción de en e medad y especialmen e a la mue e de los co ades a los que
se les debe p opo ciona o aciones, compañía, asis encia al en ie o y ca-
bos de año. En el í ulo 48 se dice: «Po que p incipalmen e pa a es o ue on
undadas las he mandades, pa a en e a los de unc os e hon alos, e pa a gana
las ob as de mise ico dia». Es e es un mo i o undamen al a lo la go de los
í ulos y la ausencia, una causa ecuen e de sanciones y ape cibimien o de
mul as. Incluso deben paga «escusas» los he manos que i an en las aldeas
lejanas ( . 55). No al an penas pa a los clé igos y capellanes que no asis an
a los o icios, se ausen en en las ies as de la he mandad o no celeb en misas
con la solemnidad que se equie e.
Pe o as la mue e es á la ida. Un impo an e capí ulo lo cons i uye
la comida de la he mandad, o mejo las comidas, ya que hay dis in as
libaciones:
odos los co ades e co adas seamos enudos e obligados de eni a las íspe as
de San a Ma ía de agos o e es a odos den o de la yglesia as a que se acaben
las íspe as, e después áyanse odos los co ades a la casa donde acos unb an a
come e aze su ies a e asién anse en sus luga es acos unb ados e después denles
uc a e ino e luego echen el almoneda de la e ne a o e ne as; e o o día si-
96
Ma ía Cá ed a
El año en que se da an las o denanzas, 1526, coincide con la p omul-
gación de la bula de Clemen e VII, un impo an e documen o en la ida
de la he mandad. Es a bula ha sido llamada «p o ec o a», de enso a de
los de echos de la he mandad. No es un í ulo g a ui o; el éxi o que ha
enido la a en u a del he ado abulense en muy pocos años es codiciado
po di e sas ins ancias eclesiás icas. El p ime en en amien o sucede muy
p on o, en 1485, al se a ancados a los pocos días los álamos plan ados en
la p ade a en e a la e mi a que se p e endía pudie a se u ilizada po los
pe eg inos. Se uel en a plan a y uel en a se a ancados. El capellán
del monas e io de San a Escolás ica, ins igado del a en ado, eclama ese
e eno al san ua io. Se celeb a un juicio y inalmen e se alla a a o de
la he mandad62.
El éxi o de la he mandad ambién p o oca que el pá oco de San Ped o
de Lina es eclame de echos pa oquiales sob e la e mi a que el p o iso
eclesiás ico le concede en 1523, po el que la he mandad debe abona le
anualmen e un ducado de o o. An e es e hecho los pa onos solici an al
papa mayo au onomía pa a pode lle a a cabo sus ob as y mise ico dias.
El 22 de mayo de 1526 Clemen e VII o o ga una bula que un año después
a i ica la posesión de la e mi a a la he mandad. Debe habe emo es de
anexiones po pa e de la au o idad ci il o eclesiás ica pues o que pa a
aneja el hospi al a la he mandad se u iliza la ase «pa a que no se en e-
me an a oma la ailes, ni monjas, ni clé igos (…) ni po cédula de p íncipe
ni empe ado (…) so pena de excomunión…»63. La bula egula el gobie no
de la co adía con dos pa onos y dos omados, y concede indulgencias y
a mediados del siglo x iii que solo se cuen an 76 ing esos. La composición de los he -
manos mues a al p incipio un ue e ing edien e del es ado llano que i á poco a poco
cambiando; en 1579 no hay ningún noble mien as que en el siglo x iii lo son un 47%
de los he manos (Sabe 2000: 115).
62 La he mandad mues a desde emp ano un espí i u comba i o que ha con inuado has a
la ac ualidad. Uno de los pa ones de la he mandad en 1512 se á el, po un iempo, co-
mune o F ancisco Paja es, egido y p o ec o de la amilia de san a Te esa.
63 La ci a es de Sabe (p. 110) y p o iene del Lib o de Cuen as de Sonsoles 1578-1623,
ol.6.
97
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
pe dones. El p oceso sin emba go le cos a á a los pa onos la can idad de
250 ducados de o o.
La he mandad segui á haciendo mejo as y e o mas en el ecin o. En
1562 solici a a la ciudad la anexión de un humillade o o pequeña e mi a
dedicada a Nues a Seño a de las Aguas, ce ca de San o Tomás. En 1680
se anexiona ambién la e mi a de los Remedios que es aba muy de e io ada
y que los he manos econs uyen. En los años siguien es se p eocupan de
man ene sus de echos sob e ambas e mi as, de echos quizá amenazados,
ya que en 1753 el p io del con en o de San o Tomás se di ige al obispo
in ocando el de echo que iene desde muchos años a hace p ocesión a
la e mi a de las Aguas, un de echo que el capellán de Sonsoles p e ende
a oga se de endiendo los de echos de la he mandad. El p o iso da la
azón al p io del con en o. Sin emba go, en un eque imien o pos e io 64
se acep a la p opues a del capellán. Simila es p oblemas de ju isdicción
pa ecen ene con la o a e mi a, la de los Remedios en e al con en o
de Sanc i Spi i us. T as es as ensiones se encuen a el hecho de que la
co adía sea la más ica de Á ila. Si bien en sus o ígenes ecibe abundan-
es limosnas, pe o cuen a con pocas en as, es e pano ama cambia en los
siglos siguien es en que las en as de que dispone le pe mi en man ene la
sin p ecisa de cuo as obliga o ias. Especialmen e a mediados del siglo
x iii cuen a con eno mes ing esos que in ie e en nue as p opiedades y
en ob as y e o mas de los ecin os del san ua io65.
La gue a de la Independencia end á consecuencias muy nega i as
pa a el san ua io. An e io men e en 1801 el san ua io se con ie e en
almacén de pól o a. La imagen de la Vi gen es lle ada al con en o de
Sanc i Spi i us, pe o la eclama el pá oco de San Ped o de Lina es pa a
el con en o de San o Tomás. El obispo, as consul a a los pa onos, les
da la azón a es os. En 1809 iene que deshace se de sus andas y lám-
64 La no icia del plei o apa ece en He as 1998: 53-4. Sin emba go debe habe con usión
de echas. El eque imien o, aunque es á echado en 29 de ma zo de 1763, en la i ma
apa ece 1753. Es a misma echa da He as pa a la eclamación del p io .
65 Sabe And eu 2000: 126 y ss.
98
Ma ía Cá ed a
pa as de pla a66. Además el ecin o del san ua io y la e mi a misma son
con iscados po los anceses que econ ie en el san ua io en es ablo de
bueyes. Es e es ado lamen able e mina al epe i se la his o ia de cua o
siglos an es. En 1812 un ecino de la ciudad solici a pe miso pa a ecauda
limosnas que pe mi an ecupe a el san ua io, lo cual se consigue dos años
después, echa en que la he mandad uel e a eo ganiza se y se aslada
la Vi gen asu san ua io. Se pide al obispo bendiga la e mi a po habe
sido p o anada po la opa enemiga. El e ablo mayo había sido quemado
y los la e ales asladados a algunos pueblos ce canos; es os úl imos son
de uel os con la ecupe ación del san ua io. A pa i de es e momen o, y a
lo la go del siglo, se cons uye un nue o e ablo, se hace una nue a co ona
a la imagen y los dos mu ales de la capilla mayo . En 1904 la co adía de
la Sie ecilla o ece unas andas que más a de se sus i ui án po o as en
1955. En 1934 se co ona canónicamen e a la Vi gen. Pe o nue amen e du-
an e la gue a ci il el al o de Sonsoles albe ga á un pol o ín. En 1956 se
decla a San ua io Diocesano a Sonsoles. Los en en amien os no cesa án;
en la década de 1980 se p oduce nue amen e una de las mayo es c isis del
san ua io a aíz de un li igio en e el obispo de la ciudad y el pa ona o.
A ello me e e i é más adelan e.
La apidez en la econs ucción del san ua io en 1480 y su popula idad
se conside a es debida a la ealización de di e sos milag os de la Vi gen,
según ecoge el lib i o His o ia de Nª Sª de Sonsoles67. Los milag os e-
lejan los mí icos o ígenes de la ciudad, la econquis a y la pa icipación
de muchos abulenses en a anes gue e os. El p ime milag o es el de un
caballe o abulense, cau i o de los mo os en Túnez, que se lib a de sus
cadenas y llega elizmen e a la ciudad en 1396, con ayuda de la misa
que su he mano sace do e o ece en el al a de la Vi gen. Pa ece que las
cadenas –los g illos– colga on de la capilla, aunque hoy día no exis en.
Es e milag o se pa ece mucho al e ce o, en que el hidalgo cau i o lo es
en G anada, e lejando el éxodo de los caballe os abulenses hacia el su
66 Sob e el expolio de la pla a de las iglesias abulenses éase Blázquez Chamo o 1988.
67 23 milag os que apa ecen el en lib i o de López, 1930.
99
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
as la econquis a; de es e caso sí se conse an, al pa ece , las cadenas, y
un cuad o en la iglesia ep oduce el episodio. También hay p ueba del se-
gundo milag o, an o pic ó ica como ma e ial. Un caballe o abulense, muy
de o o de Sonsoles, caminando po ie as emo as de las Indias, se opó
con un caimán que boca abie a amenazaba con aga le. Al ins an e se
encomendó a la Vi gen de Sonsoles, p ome iendo ol e a isi a la, quien
le dio ánimo pa a espe a al animal con un enablo en la mano que le
qui ó la ida. El caimán –hoy se le llama «el cocod ilo»– o «laga o» –«de
la Vi gen de Sonsoles»– ha es ado desde en onces colgado de la capilla. Un
eno me cuad o a la izquie da del al a mayo ecoge la escena del milag o.
Ambas si uaciones, la gue a y la conquis a –de ie as más o menos leja-
nas– son mi os de o igen de la ciudad. Andando los años la si uación de
pelig o se p oduce en la Co e y Villa de Mad id cuando in en an oba
a un caballe o abulense (milag o 9º). Es el p ime ejemplo de insegu idad
ciudadana en la g an u be.
En los siguien es milag os los mo i os se uel en menos aumá icos y
más co idianos a endiendo a p oblemas de en e medad y sequía; la socie-
dad abulense mien as an o se consolida. El cua o y quin o se dan po
una pes e en 1580 (el «ca a illo») y dos años más a de po una pe inaz
sequía que asola el campo abulense (un mo i o que se epe i á a lo la go
de los siglos). El milag o 7º en 1599 se debe ambién a una « igu osa
pes e» que asola la nación y que se cob a, po ejemplo, 12000 íc imas
en la ecina Sego ia68. En es as si uaciones se lle a la Vi gen desde su
ús ica capilla a la ciudad. La u a a dibujando los hi os y on e as en e
el campo y la ciudad: el puen e de Sanc i-Espi i u, la iglesia de San Juan,
la ca ed al, San o Tomé. Uno a uno des ilan cada día an e la imagen los
es amen os impo an es de la ciudad, po o den de p e e encia: los de la
pa oquia de San Ped o, a la que se adsc ibe la Vi gen, el cabildo de la
ca ed al y el obispo, ep esen an es de los con en os y ó denes eligiosas,
ayun amien o, las co adías, las seño as nobles, los a esanos («los o iciales
del peine y ca da»), los mo iscos con e idos, los humildes, los o as e os y
68 Una ci a a odas luces imposible. Véase el a ículo de Se a ín de Tapia (1988) y las ci as
que da pa a 1580.
100
Ma ía Cá ed a
coma canos, e cé e a. La Vi gen pe noc a en di e en es pa oquias y oma
simbólicamen e la ciudad; inalmen e, con los hospi ales acíos –po que
odos es án cu ados– se la acompaña has a su e mi a. En el milag o quin o
la p ocesión de la Vi gen e mina con una pe inaz sequía al apa ece p i-
me o una nubecilla que se asoma po la Sie a de Villa o o y después una
omba de agua69. A du as penas y empapados los p ocesiona ios llegan
a la pa oquia de San Ped o. Es e milag o se ha epe ido, con idén ico
esul ado du an e siglos (en el milag o 8º en 1635 las llu ias alcanzan a la
Mancha y a Toledo cuyo cabildo y co egido elici an a sus homónimos
abulenses y en ían limosnas pa a la imagen) y ambién, se dice, ocu e en
la ac ualidad. Una coplilla indica así:
Vi gen de Sonsoles
ú que ienes el pode
qui a el candado a las nubes
pa a que empiece a llo e .
El milag o sex o iene como mo i o la si uación opues a que no es muy
ecuen e; la abundancia de llu ias en julio y agos o que hacen pelig a
las cosechas po exceso. «Nunca llue e a gus o de odos»; la Vi gen, pues,
con ola la na u aleza, aunque pa ece que abaja más pa a ae la llu ia
que pa a e i a la. Igualmen e se ae la imagen a la ciudad pa a es e in y
las dis in as co po aciones y cabildos la isi an p ime o en la iglesia de San
Ped o y luego en la ca ed al, ealizándose sendos no ena ios y abundan es
o endas y limosnas en alhajas, ce a y dine o. Ya en el siglo pasado apa ece
la no icia de algún escép ico que se uel e c eyen e y se pos a an e la
imagen an e un chapa ón de cie a conside ación. Hoy día alguna gen e
de izquie da opina que e a cosa de los cu as que leían los pa es me eo o-
lógicos an es de o ganiza las oga i as.
En la mayo pa e de los milag os pos e io es hay cons ancia pic ó ica
en o ma de ex o os y casi odos ienen que e con la cu ación de en e -
69 Las nubes ienen de Sego ia y más ecuen emen e de Villa o o, lo que hace deci a los
de Á ila «Cuando Villa o o ab e la b ague a, hay o men a».
101
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
medades o con acciden es de los que los de o os se lib an as una in oca-
ción; incluso hay a ias esu ecciones. Unos y o os son an o ciudadanos
como campesinos y en algunos casos (milag o 17º) p o ienen de o as p o-
incias –la ecina Sego ia conc e amen e–. Á ila no expo a paños pe o
expo a milag os. En la ac ualidad exis e un cua o en e amen e lleno de
o endas que cada cie o iempo se an cambiando, especialmen e ajes
de no ia (eso de casa se pa ece se un g a e acciden e), de la mili, y o o-
g a ías de pe sonas que se han cu ado o han salido ilesas de un acciden e.
Pe o de la mayo ía de las ocasiones po las que se la in oca hoy no hay
p uebas; es a es la Vi gen a la que acuden an e los exámenes los escola es
y los oposi o es. Sin emba go es os milag os deben se an iguos, ya que los
es udian es hacen una g an ies a en Sonsoles en el mes de mayo de 1612
y o ecen a la Vi gen 104 elas de medía lib a, aunque no se sabe si con la
misma in ención70. Un pequeño ae oplano –cuyo conduc o se sal a en un
pelig oso a e izaje– cuelga de la iglesia, al igual que el laga o, sugi iendo
que milag os y ex o os se ponen al día.
Los aslados de la imagen a la ciudad ue on obje o muy emp ana-
men e de li igio en e quiénes debían po a la, que no e an los pa onos
cie amen e: o bien los o iciales de la ca da o los lab ado es de la ciudad;
gana la «indus ia» según sen encia en 1671. Hoy es e aslado se ealiza
a pe ición de los homb es del campo en épocas de sequía, en es e siglo
en a ias ocasiones, pe o especialmen e sonados en 1908 y 1929 en que
siguen aguace os. El ce emonial pa a es a ocasional celeb ación mues a,
de una mane a i ualizada, la in e acción del campo y la ciudad y el papel
de in e media ia que iene la ciudad en los asun os campesinos –nó ese
que son es os úl imos los que solici an que se aiga a la ciudad una imagen
campesina–. Me oy a e e i a un aslado de 1930, echa que apa ece en
la His o ia an es aludida. Es a solici ud o malmen e la hacen los lab ado-
es a los cua o pa onos mayo es; una ez concedida el sec e a io la pasa al
ayun amien o de la ciudad quien lo comunica a su ez al obispo y cabildo
de la ca ed al que de e minan día y ho a del aslado. Asis i án los cua o
70 Según indica He as 1998: 45.
102
Ma ía Cá ed a
pa onos mayo es, o os cua o con sus espec i as enseñas y dos más que
ecogen las limosnas de los ieles; los lab ado es pagan la misa de oga i a
y la p ocesión del día del aslado. A las 12 de la mañana epican odas
las campanas de la ciudad, pe o odo el aslado se ealiza acompañado
de algún sonido de campanas: al sali la imagen del san ua io suenan dos
de la ca ed al, al llega a la C uz de los Llanos, o as dos, y cuando pasa
po el puen e de Sanc i-Spi i u epican odas las de la ciudad. En la Tole-
dana, al comienzo de las edi icaciones, se inco po an la cu ia eclesiás ica,
los pendones y he manos de odas las co adías y pa ona os de la ciudad.
Jun o a la pue a del Ras o de la mu alla es á espe ando el cabildo de
la ca ed al y el ayun amien o con sus au o idades espec i as. Desde ahí
has a la ca ed al se can an las le anías y o os can os. En los nue e días de
oga i a se celeb a misa, no ena y sal e. Cada uno de los días co esponde
a una de es as co po aciones p esidi las unciones (y sigo da os de 1930):
Cabildo ca ed al
Cle o pa oquial
Pad es dominicos
Pad es ca meli as y pa ona o de san a Te esa de Jesús
Pad es anciscanos
Pad es paules
G emio de lab ado es de san Isid o
Excelen ísimo ayun amien o
Pa ona o de Nues a Seño a de Sonsoles
La uel a se ealiza desde la ca ed al po la pue a del no e has a
el Me cado G ande, donde se despide el cabildo ca ed al, el cle o y el
ayun amien o, y baja po G acia, haciendo pa ada en los con en os a su
paso has a la Toledana. Aquí, a la salida de la ciudad, se despide la cu ia
eclesiás ica y el pa ona o. La acompañan has a su san ua io las co adías
del Valle Amblés y de la Sie ecilla.
103
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
II. e esa y sonsoles
La Vi gen de Sonsoles, pa ona de Á ila y su ie a, mues a una pa -
icula compe encia con la pa ona de la ciudad, san a Te esa, «la San a».
En los comen a ios de la gen e es a pa eja apa ece con mucha ecuencia.
Cuando se alude a cualquie a de las dos imágenes ambién se e ie en a
la o a71:
Hay una o ma de en ende , desde luego lo de san a Te esa es algo
muy... la San a. Yo c eo que la misma palab a… aquí nadie habla de san a
Te esa, nadie dice san a Te esa, es que es la San a o el monas e io, es el
monas e io de la San a; me pa ece que eso iene su impo ancia. Fíja e yo
c eo que he oído habla más de la Vi gen de Sonsoles en aquella época
que de san Juan de la C uz.
Sí, yo c eo que sí, íja e que san a Te esa es la pa ona (de la ciudad)
pe o a pedi le cosas se a a la Vi gen de Sonsoles, bueno, a Sonsoles hay
una de oción emenda, emenda, y no se conoce ue a…
La San a apa ece como una igu a uni e sal en e a Sonsoles que e-
p esen a un cul o local:
Sí, cla o, po que la de Sonsoles eso, es una Vi gen especial. Es á san a
Te esa y Sonsoles que no sabemos cuál ... ¡homb e! como mundialmen e
es san a Te esa, po supues o, como mundialmen e, en el mundo, a Son-
soles no la conoce nadie, pe o p o incialmen e en Á ila, Sonsoles.
El abulense hace una dis inción en e la san a, alguien ípicamen e
abulense, como las mu allas, que pe mi e la iden i icación de los abu-
lenses en el ex e io , y la de oción a Sonsoles en el in e io . La Vi gen
hunde sus aíces en la ciudad y las ue zas i as de Sonsoles son amilias
«en aizadas»:
71 Pa a dis ingui la de o as san as, en adelan e san a Te esa apa ece á en el ex o como «la
San a».
104
Ma ía Cá ed a
Yo no c eo que la San a enga menos impo ancia que Sonsoles; son
dos emas dis in os, aquí hay mucha de oción, pe o es lo que e decía al
habla de la mu alla, nacemos con la mu alla y nacemos con la San a y
en onces yo c eo que el Te esianismo le lle amos den o, ampoco es que
en Á ila los abulenses seamos muy exp esi os, en e san a Te esa y Sonso-
les... no me a e o a deci a quién enga la gen e más de oción, pe o es á
cla o que habla ue a de Á ila, odos es amos mucho más iden i icaos
con la San a que con la Vi gen de Sonsoles… pe o es un hecho cla o que
la gen e iene mucha de oción a Sonsoles aquí en Á ila. En Sonsoles, los
ec o es, es el abulense que decíamos un poco an es, el abulense an iguo,
exac amen e yo c eo, es mi opinión, sob e odo de algunas amilias que
es án más en aizadas, en aizadas, empeñadas en... pe o yo c eo que la
asamblea, las bases, son más democ á icos.
La di e encia undamen al en e ambas adica en la na u aleza emi-
nen emen e humana de Te esa y la cuasi di ina de Sonsoles. El nomb e de
la p ime a se emplea en Á ila con g an amilia idad en los más a iados
come cios ( áb ica de ha ina, ga aje, suminis os eléc icos, dulces, e cé-
e a). Quizá la San a es más una abulense:
Homb e, sí, la San a es ma a illosa, es una muje ex ao dina ia, una
ma a illa pe o... la Vi gen es la Vi gen. La San a es una muje ma a illosa
que nos si e de ejemplo, pe o no deja de se una muje , y la Vi gen es la
Vi gen. Oye, yo c eo que en e la San a, po muy san a...
La san a se opone pues a la Vi gen po que es «San a pe o no Vi gen»,
lo cual se oma de un modo li e al –y ecuen emen e en minúsculas «san a
pe o no i gen»–. Pa a algunas pe sonas la san a ue un poco casqui ana
an o an es de en a en el con en o como, incluso, después. Los san os
ambién ienen sus debilidades humanas. Es p ecisamen e en es e con ex-
o de compa ación con la Vi gen en donde se esal a la humanidad de la
San a del siglo x i po ejemplo en elación a los múl iples no ios que se
supone u o –el más insóli o el p opio pa ón de la ciudad, san Segundo,
un san o que supues amen e i e en el siglo I –y el p opio san Juan de la
C uz–. Le p egun o a un abulense mayo (X) delan e de o os dos, si es
de o o de la San a:
105
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
X.- sí, homb e, es paisana mía, cómo no oy a se .
C.- yo le decía, X, que en Á ila le enemos más de oción a la Vi gen
de Sonsoles.
X.- sí, mayo men e hay más de oción a la Vi gen de Sonsoles… Bueno
es que la San a... dicen que la San a ue san a pe o no i gen, que andaba
mucho con san Juan de la C uz, es aban siemp e andando po los caminos
y do mían po los paja es y la gen e ya dice: es san a pe o no es i gen,
bueno, eso es mucho habla … eso la gen e lo decían, que se iba undando
con en os, con aban eso, que ue san a, no i gen.
Es a compe encia en e ambas igu as es conscien e en e la gen e y ha
lle ado a que algunos se p egun en po qué se pone uno u o o nomb e
a las abulenses. Los dos nomb es, Te esa y Sonsoles, son muy ecuen es
en la ciudad. La pa adoja es que ambos nomb es se asocian a di e en es
clases sociales; a la clase baja y a la al a espec i amen e:
Eso que ha dicho us ed, a p opósi o de Sonsoles, yo solo cuen o [que]
en Á ila, las seño i as se llaman Sonsoles pe o ninguna Te esa, es cu ioso.
Esas pequeñas cosas indican muchísimo, y no lo es lo mismo gana se la
con ianza de una pe sona de baja ex acción social que de...
Yo me e ie o a ni el de la calle, cla o que lo hab á, po supues o y
damas de San a Te esa y esas cosas, pe o me pa ece que lo leí en un li-
b o a José Jiménez Lozano, que es un esc i o de Á ila, pues ese en un
lib odecía eso, que u ilizaba más la bu guesía los nomb es pa a Sonsoles,
y es e dad, quizá las amilias acomodadas u ilizaban más pone Sonsoles
y en el pueblo e a más no mal pone Te esa. Y es que no me acue do del
da o po que lo es u ie on sacando en es adís ica en el ayun amien o y no
sé si había más Sonsoles o Te esa, pe o e a muy cu ioso, po que e an los
dos nomb es que más p edominaban de muje .
Y sin emba go la San a se la asocia a la au o idad ci il y a la je a -
quía eclesiás ica, mien as que Sonsoles se asocia al hoga y la amilia, al
sen ido popula . Quien habla es un mili an e de base de un pa ido de
izquie das:
112
Ma ía Cá ed a
milag os, pe o además los ieles aluden con mucha ecuencia al conocido
lib i o His o ia de Nues a Seño a de Sonsoles que se expende en el san ua-
io. De ahí, y del amoso cua o de los ex o os, p o iene la elación de
milag os que así in e p e an:
¡Ah! ¿no sabes la his o ia del laga o?, ¿no sabes?… Sí, mi a es o es
muy ácil: es o e a un caballe o abulense, andaba allá po las Indias, se ía
un seño icachón que end ía sus campos, digo yo amos, eso ya es ima-
gina io, en onces andaba po sus campos y se le apa eció un cocod ilo,
iba con su caballo, y en onces él eía la mue e encima y dice la his o ia
que la us a del caballo se con i ió en una espada, ¿eh? y le ma ó con
la espada, y o eció aé selo aquí, a la Vi gen de Sonsoles, po que él se
encomendó a la Vi gen de Sonsoles, ¿eh? pe o no ue en Á ila, ue en las
Indias, allá en las Indias… Bueno, pe o eso es así, ese cocod ilo es á ahí,
es un mis e io, es un milag o de la Vi gen, eso es á ahí como milag o.
Hay ambién un ba co, o o milag o, y una a ione a ambién ahí, sí, la
a ione a la han qui ado ya po que eso e a de cuando la gue a, esa la he
qui ado yo, la he qui ado yo y la he pues o en o o si io, es á pues a donde
los ecue dos, a ás, donde es án las pie nas de palo y odo eso.
Y uno de un ayo, e dad? de una o men a de un ayo, ambién lo
leí. Ahí es án los más impo an es, e oy a explica aho a mismo, es á el
del cocod ilo, el del ba co, que es á ahí pin ado en el co o, o o seño que
nau agaba, se o eció a la Vi gen, le endió el man o y se sal ó. Luego
es á ambién, que es muy impo an e, muy impo a e, es ambién lo
de las cadenas del cau i o de la mo e ía, hay unas cadenas, es o es muy
p imi i o, había un cau i o español en la mo e ía, en Á ica, con los
mo os, es aba cau i o y se encomendó a la Vi gen y ompió las cadenas y
se escapó. Y ahí es án las cadenas. Esos son los más impo an es, los más
p imi i os que hay de odos: el del cocod ilo, el de las cadenas y el ba co
son los más p imi i os; es e, el de la a ione a es de la gue a pasada,
luego es á ambién el del moline o, un moline o que es aba moliendo, le
engancha on las co eas del molino y allí es án odas las opas ¡bueno!…
se encomendó a la Vi gen y medio odo mu ilado pues, y allí es á la opa,
es una opa que es á hecha un asco, pe o allí es á oda ía la opa. O o
es á allí que se agó un al ile de esos de ma iposa, le echó y allí es á
ambién en Sonsoles, se lo o eció a la Vi gen. Hay cosas de esas, hay
muchos milag os… la habi ación es á llena, llena…
113
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
No solo se ecue dan los an iguos milag os sino los nue os:
Yo ambién c eo en un milag o de ella, yo c eo que el deja de uma
ue po ella, po que yo siemp e… «Vi gen San ísima, a e si yo pudie a
un día deja de uma »… y lo conseguí. Digo yo si se ía de ella po que
amos, és a (su muje ) ya me conocía, e a imposible … me cos ó mu-
cho. Yo he es ado umando desde niño, yo end ía cua o años cuando
la p ime a chupada, iba al baile y las colillas que i aban en el Me cado
G ande, chupábamos la colilla, desde niño, he umado piel de pa a a, he
umado, he umado colillas, he umado de odo, empede nido…Y un día
dije yo: «Vi gen San ísima, –le pedí yo–, ayúdame Vi gen San ísima, y
aquel día, aquel día ue un día in e minable ¡ay que día!, el p ime día,
¡ay que día!, yo no, ya digo a mí me cos ó mucho, ¡ u e un mes! que no
sabía qué hace ...
T es son las si uaciones en que Sonsoles es especialmen e in ocada,
que se co esponde con dis in os ipos de población. Los niños y jó enes
acuden al san ua io con sus colegios en mayo, época de p epa ación de
exámenes, solici ando que la Vi gen les «ilumine». Sus mad es uegan po
el mismo mo i o. El ecue do de Sonsoles y los apu os de los exámenes
llena los ecue dos de los adul os. P obablemen e es a imp on a emp ana
explique pa e de la de oción. Pe o además pa a los cha ales i a Sonsoles
ha sido adicionalmen e oda una excu sión:
Cuando los exámenes a Sonsoles, ah sí, del odo, y dejaban lib os allí
después cuando habían ap obao, donde es aban los ex o os, pues es aba
lleno de lib os de los que suspendían y luego ap obaban.
Luego, pues siemp e ha enido, iene más impo ancia en la ciudad,
po que, po ejemplo, en la época en que noso os es udiábamos en los
colegios – e hablo de la p epa y de oda esa se ie de cosas– pues como no
había si ios donde i , odos los colegios, además había casi... se poníande
acue do en e los di ec o es, yo c eo, pa a que cuando llegaba el mes
demayo, pues e a lo de la o enda de lo es e i a pasa un día a Sonsoles y,
si e descuidas, pues e a lo único que e dejaban hace ue a de lo no mal,
i a Sonsoles, y allí e podías e adi en aquello que e a muy g ande. Y
como odos los cha ales y año as año has ido pasando po Sonsoles, pues
114
Ma ía Cá ed a
posiblemen e enga más aigamb e, po que lo has i ido… con la cosa de
que ¡ amos a Sonsoles!, en ese sen ido, «¿Y cuándo os oca a oso os?,
¡ah! pues mi a a e si coincidimos o al».
La isi a a Sonsoles de los pequeños siemp e se ecue da con cie o halo
de mis e io debido a los ex o os que colgaban del echo del san ua io, –el
ba co, el ae oplano y undamen almen e el cocod ilo–. Especialmen e
eco dado es e úl imo que an ecuen emen e asus aba a los niños y a
la ez los ma a illaba. Los mayo es u ilizan hoy es a imagine ía cuando
quie en des aca un luga lleno de cosas insóli as o a as, un ba ibu illo
(«allí e encuen as el cocod ilo de la Vi gen Sonsoles»). An es de 1992 el
cocod ilo es aba an de e io ado que muchos abulenses lo conside aban de
ca ón; sin emba go en esa echa se aslada el caimán es au ado a una
u na. P egun o si el cocod ilo es au én ico y mis in o man es, de o os de
Sonsoles, no es án segu os:
A. No, no, no; es de ca ón…
B. ¿Au én ico?, cla o que sí… bueno de ca ón o de lo que sea, es á
desechi o ( íen).
C. Pues yo c eí que es aba disecao, u F., ¿qué c ees? Cuando e a
pequeña me daba un miedo ho o oso. Yo me acue do de pequeña en mi
casa subíamos odos los años, cla o de aquello subi íamos en axi, con
odos los de la con i e ía, a come un día odos allí, nos lle aban siemp e.
B. lo del cocod ilo asus a a los niños, yo he is o alguno llo a …
Cuando uno es mayo se acude a Sonsoles undamen almen e en si ua-
ciones de en e medad de uno mismo o de los hijos. La Vi gen en es e caso
es solíci a como una mad e. Al en e mo, que no puede acudi al san ua io,
se le coloca me a ó ica y li e almen e bajo el man o de la Vi gen:
Como la de Sonsoles, u sabes que enía una man o que en un male ín
pequeño se lo dejábamos a las pe sonas que lo pedían… sí, la Vi gen de
Sonsoles iene un man o bendecido y al en un male ín, que an iguamen e
lo pedía un seño que es aba en e mo a e si le cu aba… En Sonsoles en
la sac is ía, eso dicen los que se han encomendado a ella y se han cu ao y
en onces lle an cosas…
115
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
Es os impo an es come idos son muy alo ados po la gen e de la
ciudad. El san ua io es hoy muy isi ado cuando iene el buen iempo.
El ayec o a pie a Sonsoles se ha con e ido en una camina a que unos
hacen po de oción –po ejemplo los que acuden a la Misa del Pe eg ino–
y o os po hace eje cicio. Humo ís icamen e hay quien llama a Sonsoles
«la Vi gen del Coles e ol». Hoy pa a los ecinos de Á ila el cul o a es a
imagen campesina iene cie o sen ido depo i o pues, además de la de-
oción y el sac i icio, la asis encia a la misa de los domingos, concen a
a muchos –especialmen e homb es– que ealizan el ayec o a pié y con
calzado cómodo:
Es po sac i icio, sí , sí, casi siemp e, o muchos quizás no, muchos
llegan a la pue a y no en an y se uel en, ambién hay de odo, ¿eh?…
pues po que ienen ganas de un paseo g ande pe o no les gus aba en a
a la e mi a, pues se han uel o y no ha en ado, ambién hay de esos,
ambién hay de odo. O os llegan aunque sea nada más que moja la
mano ahí en la uen e, bebe un poqui o de agua, en a a e a la Vi gen
y ya se an con agua de Sonsoles, hay de odo. Pe o an muchos, muchos.
Y andando mucha gen e, po las mañanas... cla o oy muchas eces, y
pasan y... yo suelo llega a mi abajo al ededo de las nue e, es un co dón de
gen e que a y ienen a Sonsoles, ienen que anda y esas cosas, pues llegan
has a el san ua io, ezan a la Vi gen y uel en, eso igual que las ho migas.
Pa a la gen e del campo en cambio Sonsoles iene una u ilidad muy
básica y p ác ica pa a sus necesidades ag ícolas. La Vi gen ae el agua si
se la lle a a la ciudad y se le hace una no ena:
Suelen baja pa a pedi el agua, bueno cuando la lle an a la ca ed al,
¡la gen e..!, bueno, una cosa de miedo. Cuando hay sequía y lo piden los
lab ado es. Lo piden al Pa ona o y... po una calamidad, po una sequía
g ande, y se pide pe miso al Cabildo de la Ca ed al y en onces se la ae
y se la en ega al cabildo du an e la no ena, que se hace un no ena io y
salen al Ras o, el cabildo, a ecibi la.
¡Uy!, es e año ha habido muchísimo p oblema [de agua] en Á ila…
lo necesi en o no lo necesi en, cuando iene la Vi gen de Sonsoles… –y
116
Ma ía Cá ed a
además no malmen e an es de los nue e días, llue e ¿eh?, eso yo c eo que
es casi segu o ¿eh?, acaba la no ena y acaba llo iendo–.
Resul a una pa adoja que cuando los lab ado es necesi an agua pa a sus
campos aigan a una imagen campesina a la ciudad. Un ag icul o (A) y
su muje (B) me explicaban la azón de es a p ác ica (yo soy M). Apa e
del sac i icio que supone, a la Vi gen se la aslada pa a que « ea» lo secos
que es án los campos:
M: a mí lo que me llama la a ención es que cuando us edes necesi an
agua no an a Sonsoles di ec amen e, sino que cogen a la Vi gen y la
lle an a la ciudad… en la ciudad no necesi an an o el agua…
A. Mi a, se a can ando y cla o, como a po pleno campo, a iendo
los campos ¿eh?, iene impo ancia…
B. iene su explicación, po que a po el campo y se pa a y se a can-
ando…Cla o, po que es el campo el que lo necesi a…
A. Sí, y en acción de g acias hacemos ambién ese sac i icio de baja la,
que no es poco, hace ese sac i icio de baja la a la ca ed al, que se a da
es ho as en llega , son es ho as que echamos has a Á ila con ella.
Pa a es os in o man es campesinos la si uación es pa ecida a la bendi-
ción de los campos, como aquí se indica:
An es... ya no se hace ampoco, se ha pe dido me pa ece, San Miguel,
el San Miguel de mayo se salía, el día del san o, a bendeci los panes… a
la o illa del pueblo, de cada campo, el cu a bendecía odos los panes, los
campos, los igos, los igales, los igales –eso se llama el pan, el igo,
el pan, sí, sí, y se hacía siemp e… el pan de la ie a–. Si es que aquí hay
cos umb e, mi as a una ie a que lle a buen igo y: «¡ aya pan que lle a
la ie a!», «¡que pan iene esa ie a!».
El aslado de la Vi gen o ma pa e de un elabo ado i ual. El ayec o
sigue una u a ija72. Las au o idades ci iles y eclesiás icas se hacen ca go
72 «La Vi gen cuando iene a Á ila sube po la Toledana pa a a iba, en a po el a co del
Ras o… cla o, en onces pasa po el Ras o sigue po el Me cado Chico a en a po ahí
po las pue as de la ca ed al. Y luego cuando sale, sale po la pue a del no e, da uel a
117
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
de la imagen de un modo muy o mal y a cambio de un p esen e en ce a.
La Vi gen ocupa el mayo emplo de Á ila, la ca ed al. Se la de uel e de
la misma mane a o mal:
Cuando iene la Vi gen de Sonsoles la baja el pa ona o, la en egamos
en la en ada del Ras o, la ecibe el ayun amien o, la co po ación muni-
cipal bajo maza y el cabildo ca ed alicio que se hace ca go de la Vi gen.
Y en onces du an e esos días el que iene la obligación de hace le cul o es
la ca ed al y el cabildo, los días que es é aquí, es días un íduo o una
no ena. Y a la salida la de uel e la Vi gen en el Me cao G ande y a su
ez el ayun amien o se despide y nos da dos a obas y media de ce a, iene
que i el ayun amien o igual, bajo maza, que es a ez no ha ido, ha ido el
cabildo, pe o el cabildo no sabía nada, no le habían... y en onces noso os
hacemos una ges ión con la ce a, siemp e que iene la Vi gen de Sonsoles
siemp e se en ega ce a.
Y ambién po la cosa del agua, sí, a a és del ayun amien o se pide a
la jun a de Sonsoles, el ayun amien o y cabildo hace la pe ición al pa o-
na o y el pa ona o lo concede o no lo concede. Y en onces se hace ca go
de la en ada en el Ras o bajo no a io, que el no a io es el cabildo, y se
hace ca go y se en ega la Vi gen de Sonsoles y el pa ona o i ma.
Du an e el iempo que pe manezca en la ciudad, en su « esidencia»
iene pe manen emen e a su se icio al san e o del san ua io que solo la
deja á pa a do mi :
Y la lle amos ambién cuando no llue e, haciéndola oga i as, pidien-
do a Dios que llue a… que hay sequía, lo piden los lab ado es: «Vamos a
saca la Vi gen a e si llue e y al», en onces se lo concede el pa ona o
y la Vi gen se lle a has a Á ila, has a la ca ed al que es su esidencia…
Se la lle a a la ca ed al, al co o, al al a mayo , donde se pone siemp e y
allí luego el san e o con ella, si es una no ena… el san e o es á allí, si la
po es e o o a co de aquí, de la calle San Segundo, de la calle San Segundo abajo a la
plaza de San a Te esa, el Me cado G ande, allí se hace una pa ada, se despide la Vi gen
de Á ila y sigue pa a abajo, a coge o a ez la Toledana, a coge la ca e e a pa a i se a
la e mi a. En un camión se la lle a las andas que iene pa a... una especie de uedas que
iene, un ca uaje que iene ...».
118
Ma ía Cá ed a
Vi gen es á dieciocho días, es á allí con ella, siemp e, amos, po la noche
se cie a y se acabó, sí, pe o si no, es á allí siemp e… En onces es á allí,
si alguno quie e, lle a ambién las elas, si alguno quie e pone elas po
la Vi gen, él las pone.
El lenguaje que se emplea cuando las imágenes se asladan a la ciudad
es muy humano. La Vi gen «due me» en una iglesia, «es á a la ho a de
la comida» en o a, «saluda» a o as imágenes y iene o no «p e e encia»
como en es e caso.
Es e año ma iano la han aído aho a, el año pasado, sí, sí, la bajan
a homb os. La lle amos noso os, odos. Mi a el caso es e, la úl ima ez
que la bajamos, casi la bajamos solos, po que siemp e a odo el pueblo
en masa, pe o es a ez… cuando se a con la Vi gen de Sonsoles, ella
iene p e e encia en la ca ed al y iene su ono en el al a mayo , ahí la
ponemos... Bajamos has a el puen e de San i Espí i u, el p ime ele o me
lo hicie on en el puen e San i Espí i u a mí…
Una de las ace as más humanas es el cuidado po sus es idos. En
cualquie ies a, o cuando sale ue a la Vi gen debe i «bien es ida» y
«guapa». Repe idamen e se me ha indicado que el declina del cul o a la
Vi gen de la So e aña es p ecisamen e po descub i y epa a la imagen
de made a y deja de es i la como se hacía an es. Las de Sonsoles (las dos
imágenes, la Chica y la G ande) ienen un elegan e es ua io y un selec o
g upo de cama e as a su se icio. Habla un ma imonio y la he mana del
ma ido:
A. Y a la Vi gen se la sigue is iendo de mo ao, oda la cua esma, al
como an es que odas las Ví genes es aban es idas de mo ao... es idos
iene po que úl imamen e le han egalao muchos [?] le egalan a la g an-
de, a la g ande. Algunos años han egalao a la pequeña, pe o po egla
gene al a la g ande. [?] Bueno lo de la g ande yo ampoco lo he en endido
( íe), la que sacan en p ocesión siemp e es la g ande, la pequeña nunca. Y
luego, pa a odas es as ies as se la cambia el aje. Hay ajes ya in e mi-
nables. Pa a la ies a del Pa ona o iene su aje que se le pone siemp e…
el Pa ona o el ojo, el de la eina, ¿no?, el que egaló Isabel II, es ojo de
119
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
e ciopelo, es el más boni o que iene, odo bo dao en o o. Y alguna ez
que alguien le ha egalao un aje y se ha cambiao, la gen e no le gus a,
siemp e dicen que es á más ea la Vi gen, la e dad es que el mejo aje
es el o o. Luego iene o o e de de e ciopelo, ambién muy an iguo, que
ese se le suele pone pa a una ies a, en oc ub e; se la cambia el sábado y
se la iene esa semana y luego el sábado siguien e se la uel e a cambia ,
pues eso úl imamen e la han egalado a ios y ya se la a poniendo lo que
la an egalando... Y la pequeñi a ambién se la cambia, ambién… hay
algunos ajes que los iene iguales; el ojo lo iene igual, el e de igual,
el mo ao aho a ambién se la pone de mo ao; sí, a las dos, las es imos
a las dos. Somos cinco, cinco somos las que las es imos aho a, enemos
dos que es án medio cojas las pob es. Po ejemplo, si hay que es i a la
pequeña, dos is en a la pequeña y dos a la g ande, y o a a alcanzando
las cosas y luego ese seño (su ma ido) a poniendo las al as, po que la
es ía con su mad e oda la ida y su abuela la is ió, la is ió su abuela,
luego su mad e, y luego enía que habe pasado a es a seño a, pe o como
i e en Mad id, c eo que se lo pe dió ( odos íen). Yo, al día siguien e de
casa me empecé a es i a la Vi gen de Sonsoles, allí donde me lle a on.
B. Yo lo hubie a hecho con mucho gus o, pe o como es aba en Mad id
ya no podía, que cuando e a pequeña ambién...
A. Es una Vi gen muy es ida, la e dad es que la es imos mucho,
el l5 de agos o ambién, el día de la Vi gen, es la co onación, que se la
co onó. Pues el ma es la amos a pone de mo a [¿de mo a?] no, de
mo ao ( eímos).
C. aunque es un poco mo ene a ambién…
En ocasiones una misma amilia se epa ía un g upo de imágenes,
como la de es a in o man e, es he manas que se enca gan de es i a
es imágenes:
Bueno, en mi casa ha habido de odo, po que en casa e a mamá la que
es ía a la Vi gen de Sonsoles, ía Ma ía oda la ida es ía a la San a, y
a la Vi gen de Sonsoles ambién… a la San a no se la is e más que pa a
las ies as de oc ub e, el man o ese que la ponen y X. a la Vi gen de la
So e aña, ahí en San Vicen e, bajando a la c ip a, –esa ya se ha pe dido,
pe o había mucha de oción a la Vi gen de la So e aña–. Así es que e an
es he manas que es ían a las es, pe o en conjun o, cuando había que
es i a la Vi gen de Sonsoles, se enían casi siemp e las es, po que no
120
Ma ía Cá ed a
coincidía el día – ía Ma ía ayudaba muchísimo, e a del pa ona o– So-
e aña e a una Vi gen muy de las seño as an iguas, pe o aho a... bueno,
aho a ya no se la puede es i po que l’han pin ao, l’han pues o como si
ue a an igua... una alla; e a alla, pe o a pesa de que e a alla, la es ían,
es aba es opeada y aho a l’han es au ao… se le hace una no ena odos
los años, aho a, de oción como la de Sonsoles, yo c eo que no, aho a que
a la no ena ambién iba mucha gen e.
I . I alIdades dI Inas
Algunas c eencias elacionadas con la imagen de Sonsoles exp esan la
i alidad po e i o ios y compe encias di inas. An es he indicado la exis-
encia de dos imágenes de la Vi gen de Sonsoles en el san ua io, la G an-
de y la Chica. La p ime a es la imagen p incipal, la que es á en el al a
mayo y la que se saca en p ocesión. La más pequeña, llamada la Chica,
es á semi-ocul a. Pa a pode obse a es a pequeña alla, que es á colocada
sob e un pequeño al a y as una mampa a en la sac is ía, hay que mi a
po una pequeña en ana de c is al. El hecho de que haya dos imágenes,
una pública y o a en cie o modo p i ada, una en el al a mayo y o a en
lo más ecóndi o de la sac is ía, se co esponde con un compo amien o
muy dis in o. La G ande es la imagen que sale en p ocesión y la que a a
la ciudad en las oga i as; pa ece se que la pequeña imagen no se la puede
mo e con an a acilidad de la e mi a. Según me han asegu ado gen e de
odo ipo y condición, la Chica no quie e en a en la ciudad y pese a su
pequeño amaño, se hace an pesada que no hay quien pueda aspasa con
ella los lími es de Á ila. La gen e asegu a que si se la aslada en un ca o,
el ca o se ompe, y si la lle a la gen e jus o en el c uce con el puen e del
Sanc i-Spi i u, la en ada simbólica de la ciudad, su eno me peso impide
el mo imien o a los po eado es. La Vi gen, pues, al llega al e i o io de
la ciudad, no quie e en a en ella.
Lo que yo he oído deci de la Vi gen de Sonsoles es que la Vi gen
chiqui illa, la que ienen en la capilli a, que la bajaban en p ocesión de
oga i a o algo, y al llega a la C uz de los Llanos, que de ahí no pasaba…
Sales del puen e de San i Espí i u hacia Sonsoles, el p ime puen e a la
121
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
izquie da pa a adelan e, an es de da la uel a; pues hay una c uz ahí, ahí
es á la c uz, la en ada hacia Á ila… y decían que se hacía pesada la Vi -
gen y que no pasaba, y que no pasaba y no pasaba; noso os no lo hemos
is o, ni en leyenda ni nada, pe o eso siemp e lo han dicho… he oído que
había o o un ca o… que la Vi gen no que ía pasa , se hacia pesada y no
que ía pasa [¿y po qué no que ía pasa ?] po que no que ía eni a Á ila,
se que ía queda en el san ua io.
Pa a muchos co ades y he manos p ecisamen e es a pequeña imagen
es la p imi i a imagen, la «au én ica» que se apa eció a los pas o es, mien-
as que la g ande es la Vi gen de las Aguas. El da o es consis en e con su
unción; a la Vi gen G ande se la ae pa a que aiga agua, luego es la
Vi gen de las Aguas:
Es a Vi gen no es la que emos en el al a , sino la que hay ahí, peque-
ñi a, en la sac is ía, esa es la au én ica Vi gen, que da a del siglo XII, esa
imagen es la au én ica Vi gen, pequeñi a y milag osa, esa es la que se ha
apa ecido. [Y sin emba go la ienen medio escondida…] no, pe o sí que
es á muy a egladi a. Dicen, –que yo es o no...– que nunca la han podido
saca de allí… que siemp e pasa algo cuando la sacan de allí, c eo que
siemp e pasa alguna cosa que no se puede… que no quie e, como si no
quisie a sali . Vamos, yo eso no doy e po que no lo he is o nunca, pe o
sí... po que és a que hay aquí, la que hay aquí en el al a , esa imagen más
mayo , esa p incipal es aba en... ¿sabes en la e mi a que hay ahí de uida,
aquí po la ca e e a ieja, po donde la depo i a?, ahí hay una casi a, al
lado del ío, muy pequeñi a… la casa de las aguas, y es la Vi gen de las
Aguas… La pequeña, que es la que se apa eció…
La azón de su nega i a a c uza los lími es de la ciudad me la insi-
nua on a ias eces con comen a ios del ipo de: «Como han nomb ado
en Á ila pa ona a san a Te esa… no quie e i a Á ila..». O «la Vi gen de
Sonsoles es á en adada po que nomb a on pa ona a san a Te esa y po
eso no le gus a i a Á ila». Es a idea apa ece en el siguien e cuad o de
con e sación en e dos pe sonas:
X. Dicen que no se la puede saca , que se hacía pesada, que al llega
a la cues a se hacía pesada, ¿eh?
128
Ma ía Cá ed a
hacían noche en el san ua io, y ambién hay un salón que si hace malo, se
suben al salón a come a iba. A odas las ies as a la gai illa y el ambo .
Y lo que siemp e ha habido han sido o os ¿eh?, o os… dicen que es de
las plazas más an iguas de Á ila.
El pa ona o es la ies a mayo de la Vi gen, se suele deci , aunque sea
más pequeño que la O enda G ande, que es la más g ande de odas, pe o
el pa ona o es, podemos deci , la ies a de la Vi gen… jus amen e, es la
ies a o icial. Luego ienen las o endas…
La co adía del Valle Amblés iene un p esiden e que se a eligiendo
o ando cada año po los pueblos que la componen. Además en cada uno
de los pueblos hay un ep esen an e76. F en e a la i alidad de la O enda
G ande, la O enda Chica es mucho más modes a y apenas ienen o -
ganización. Las o endas son un índice del p og eso y desa ollo de los
pueblos implicados, pueblos de sie a a los que i ónicamen e un ag icul o
del Valle de Amblés les llama «los Es ados Unidos» y a los que se e ie e
de es a mane a:
El p ime domingo es la o enda pequeña, la O enda Chica, que son
odos es os pueblos de aquí que yo llamo de los Es ados Unidos, que son
Be ocalejo, Be nui, Sau nil, Tobaños y e cé e a… no lo sé, po quemu-
chos de los que hay ya ampoco exis en, hoy a muy poqui a gen e de
cada pueblo, no an en masa no. Pa a las o endas, pues es án de acue do
mucha gen e de Á ila y eng andan la ies a ... y es una o enda pequeña,
pues son pueblos pequeños, odos esos pueblos… hoy no hay p esiden e,
esos an como pueden.
La O enda Chica es la p ime a que iene, esa iene poca gen e… pe o
ellos no hacen cuen as ni nada… ellos a uno de cada pueblo y en egan a
la Vi gen equis pese as o lo que sea pe o nada más, ahí no hacen cuen as
de nada: «¿ as a i es e año a Sonsoles?», «pues mi a, sí», «pues oma lle a
a la Vi gen mil pese as» y ese se enca ga, y si an diez pueblos, pues de
76 En To nadizos, uno de los pequeños pueblos del Valle de Amblés, había 125 co ades de
Sonsoles en 1991. También muy nume osos e an los de Ma ihe e o.
129
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
cada pueblo lle a quinien as o mil o dos mil o es mil, eso lo en egan
ahí en la mesa… pe o nada más.
Cualquie a de las celeb aciones iene ue es esonancias campesinas.
Pese al p o agonismo del pa ona o ciudadano, la ome ía ha sido adi-
cionalmen e conside ada una ies a de lab ado es:
En Sonsoles se sigue celeb ando la ome ía de Sonsoles el día 4 de
julio, que aho a es una ome ía muy desca einada, pe o hace muchos
años la gen e subía andando y yo e puedo asegu a que odo Á ila subía
el p ime domingo de julio, un e cio de la población, a e la Vi gen de
Sonsoles y a celeb a la ome ía, y sin emba go a san a Te esa no se le ha
hecho un es ejo de esos... la Vi gen de Sonsoles –apa e de las pe sonas
de la capi al, que quizá haya mucho más e o aquí en las Vacas de la
capi al, y aho a el que iene coche pues se ma cha allí– pe o an iguamen e
yo c eo que e a más de los ome os, de la pa e es a de los pueblos, de
los case íos, como san Isid o, e a más una ies a de lab ado es como esa.
En las ies as se subas an di e sos p oduc os. Los del pa ona o sue-
len se p oduc os ciudadanos: bo ellas de bebida, a esanías, mace as con
plan as o la puja po los banzos de la Vi gen. En las o endas hay más
p oduc os ag ícolas:
Pues es o después de las misas, pues se hace la subas a. P ime o se
subas an los banzos, las andas, el en a a la Vi gen (a la iglesia)… son
l6 banzos, pues suele ale al ededo de los 20000 du os; y luego pues
lo que aen, aen co de os, aen ies os, palomas, conejos, u a, cajas
de u a, sandías, meloco ones y luego aen ambién muchas cosas de
abajos hechos po la gen e, las al o jas esas de ganchillo de medía que
hacen, los ies os más boni os que engan ellos, aleg ías, cóleos. [¿T aen
de la cosecha?] no, an iguamen e sí, pe o aho a ya no, bueno algunas e-
ces aen unos kilos de ga banzos, de judías; an iguamen e lo que aían
e an los p oduc os de casa. [¿Quién subas a?] el pa ona o; puede se el
adminis ado , el que subas a: «¡a la una, a las dos, quién da más!», –se
ponen como locos– ( íen).
130
Ma ía Cá ed a
Sí, ambién hubo épocas en que le lle aban g ano. ¡Homb e! allí (san-
ua io) sí que hay una omana de esas que hay an iguas de las pesas, con
los pomos. Sí, mandaban, incluso mandaban o ejas, algún co de o o bo-
ego y mandaban ambién, eso ambién me lo han con ado en es os pue-
blos, si le mandaban una anega de cebada o eso, pe o bueno, luego eso se
subas aba siemp e y pa a la Vi gen… eso e a de la gen e de los pueblos…
En Á ila, aho a mismo el día del pa ona o pues la en egan ies os, cosas,
eso es aho a igual en Á ila que en los pueblos, eso es igual. Pe o que e
diga yo, eso luego llega la o enda, es o es más de las o endas…
La o enda de La Colilla es la más modes a de odas las celeb aciones.
El san ua io es á iluminado con odas las elas encendidas, pe o se no a
cla amen e que es una celeb ación meno . T as la misa del Pe eg ino hay
una misa Mayo al é mino de la cual un g upo de homb es de la Colilla
pasean la imagen. Acompañándoles hay a ios es anda es de pueblos
ce canos que pe enecen al Valle Amblés (Aldea del Rey Niño, To nadi-
zos de Á ila, El F esno) que lle an las chicas de esas localidades. Delan e
de odos ellos la gai illa y dos ambo es que ocan al sali la imagen, la
gen e aplaude a la en ada y salida del emplo y da un pequeño paseo po
el ecin o del san ua io. Los del pueblo después suben po una pequeña
pue a a un lado del san ua io a una sala a come . Aunque hoy día se
quedan menos a come en el san ua io, oda ía había allí 3 o 4 g andes
mesas llenas de ces as de comida. La gen e de La Colilla, me dicen, iene
a pedi agua y salud77. Sin emba go de la modes ia de la o ganización de
es e único pueblo da cuen a el siguien e ela o de un ag icul o del Valle:
En La Colilla ampoco exis e (escuad a), po no ene no ienen ni
es anda e, es un pueblo solo que es á ahí de en e a Á ila, ese blan-
qui o… el o o año hablé yo con la alcaldesa de La Colilla, ui ambién
yo a la o enda de La Colilla po que quedó ese día ambién pa a coge
nues o es anda e –que los cogen odos–, y yo en onces me puse un
poqui o diplomá ico, yo me puse al pelo: «¿Cómo es us ed an jo en?»,
es u e hablando con ella, muy simpá ico y al, y le digo: «yo lo que me
77 Un seño de unos 65 años me indicó que de pequeño le aje on con una mo aja po que
lo sanó la Vi gen.
131
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
choca mucho en oso os es que no engáis es anda e, a mí no es que me
impo e que cojáis el mío, ni el de la Aldea ni el o o, si a mí no me im-
po a nada, lo podéis coge –digo–, pe o es que a mí me da ía e güenza
coge el de o o», –pe o con mucha diplomacia, ¿en iendes? ( íe)– «a mí
me da ía mucha e güenza coge el es anda e de o o pueblo y no ene
el de mi pueblo». «Pues sí que iene us ed azón» , y le es u e explicando
un poco cómo uncionaba po que no enía ni idea. «¡Pues a e si enéis
es anda e, ¡homb e! que me aleg a ía mucho. Yo os digo dónde lo enéis
que hace , yo os ayudo». Eso lo hacen en Mad id, en una casa que hacen
cosas de iglesia y cosas de esas, ¡cues a mucho! un es anda e igual e
cues a allá po las doscien as o cien o cincuen a… el año pasado egala on
uno en Cabañas y qué boni o. La Colilla a casi odo el pueblo en masa a
la o enda, an muchos. Sí, les gus a mucho come en Sonsoles. Es o son
odo ome ías, las o endas a la Vi gen.
I. Pa ona o y co adías
Sonsoles se asocia al e ano, época en que Á ila empieza a sali de su
le a go in e nal. Sin emba go el au omó il que ha gene alizado las isi as
al san ua io ha mo i ado ambién que se pe manezca menos iempo y se
i a de un modo dis in o:
Mi a, yo ecue do el día del pa ona o de Nues a Seño a de Sonso-
les, mi a yo calculo que po muy poca gen e que iba du an e el día, yo
calculo que i ían más de diez mil pe sonas. Aho a an du an e odo el
año, y an es no, el día del pa ona o salían coches, au obuses, había colas
espe ando en el Ras o pa a i a Sonsoles, e cos aba un du o o dos du os,
no ecue do exac amen e cuán o alía, y empezaban a sali a las 8 de la
mañana y has a las 10 de la noche, ida y uel a, ida y uel a, y hoy día no,
po que, como u dices, hay mucho ehículo, a Sonsoles se a cuando... ya
no es como an iguamen e y en onces... el día del pa ona o po ejemplo
ha pe dido mucho Sonsoles po que, po que la gen e dice: «ese día me oy
al pan ano y a la uel a en o en Sonsoles», y en onces an iguamen e la
gen e se iba a pasa el día a Sonsoles po que no había los medios que hay
hoy en día, económicos y de anspo e, y en onces « amos a pasa oda
la amilia el día a Sonsoles» y en onces se lle aban la man a, la es i aban
allí, se lle aban la comida y pasaban odo el día en Sonsoles, el día del
pa ona o, y eso se es á qui ando.
132
Ma ía Cá ed a
Ya, mi a la o enda ha pe dido... la ome ía ha pe dido con los coches,
ha pe dido la ome ía… po que ya odo el mundo… po que oda la gen e
a en coche y luego ya se ienen a come a sus casas… la au én ica ome ía
e a cuando se iba con caballos… cuando se iba a la o enda, ¿eh? e a la de
en onces cuando se iba po la e a con los caballos, con los bu os y o os
andando, los bueyes con el ca o de la comida, esa e a la au én ica ome-
ía. Aho a con el coche pues muchos se quedan, muchos pues se ienen
a come a su casa, la mayo ía… Y sin emba go ha aumen ado muchísimo
las isi as, eso sí,… y andando muchísima gen e…
Los domingos del año, a p ime a ho a, un g upo de caminan es
hacen el eco ido desde la ciudad al san ua io independien emen e de
las inclemencias del iempo –aunque la p esencia es más nume osa en
los soleados días de p ima e a y en el e ano–. Una de las obligaciones
de los he manos del pa ona o es p ecisamen e la asis encia a la misa
de Pe eg inos, a las 10 de la mañana y p e e en emen e eco iendo el
ayec o a pie. Todos los años se impone una medalla a aquellos asiduos
asis en es a la misa du an e un la go pe iodo:
La misa de Pe eg inos, que son los domingos y an a las 10 de la
mañana y an odos andando ¿eh?… sí, casi odos andando, odos son
homb es, pues puede habe ... la mayo ía son homb es. A Sonsoles an
más homb es que muje es. Es una de oción un poco, un poco sui-gene is,
po que po ejemplo, es a mañana había unos cuan os que habían ido an-
dando, pe o, pe o no que ían en a en misa po que el cu a que iba a deci
la misa no e a el de o os días ( odos íen), no sé quien lo ha dicho, y ya
dijo un seño , «Homb e, en ad que...»
En Sonsoles suele se po amilias, es án odos los de una amilia…
pe o a la misa es a de Pe eg inos, po egla gene al casi odos son hom-
b es… cuando dis eis las medallas esas que les impusis eis a los pe eg inos
yo c eo que no había más que una muje … yo no me acue do el iempo
que hacía que acudían habi ualmen e odos los domingos, yo me paece
que e an es años, es años seguidos, odos los domingos, haga bueno,
haga calo o haga ío.
133
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
No solo los asis en es son he manos y en su mayo ía homb es. También
la o ganización del pa ona o es p incipalmen e masculina, como indica
una muje con cie o humo :
Sí, él (ma ido) es á en la Jun a ambién, nos lo quedamos odo en casa
( íe)… Hay un p esiden e, un icep esiden e –que es él–, un eso e o, un
adminis ado y luego ya no me acue do, un núme o de ocales; eso el e-
glamen o lo pone y eso lo lle amos con acue do al eglamen o, y luego con
los cambios cada cua o años. Bueno, siemp e ahí solía habe un sace do e,
po que es o se a cambiando, una ez el p esiden e es un sace do e, el
icep esiden e es un segla ; cuando e mina el manda o del p esiden e,
pasa a p esiden e el icep esiden e, y luego el icep esiden e pa a que se
aya al e nando una ez segla y o a ez sace do e… se eligen en e los
miemb os; la Jun a p opone... la Jun a de gobie no, la Jun a del pa ona o,
pues en la Jun a Gene al p opone a los candida os que haya acan es y los
ap ueba la Jun a Gene al… bueno, hay ca gos que no se pueden eno a …
Todos son homb es, has a aho a no hay ninguna seño a … las seño as a
es i a la Vi gen ( íen); nos ienen muy disc iminadas a las seño as.
Aunque se dice que cualquie a puede pe enece al pa ona o, no odos
opinan así ya que hay quien conside a que oda ía es una he mandad eli-
is a aunque, como indican los abulenses, «ya no es lo que e a». La p ime a
ci a p o iene de un co ade de una co adía popula abulense; el segundo
comen a io pe enece a un miemb o del pa ona o:
Y de la que engo muchas ganas de se lo es de la de Sonsoles, es que
la de Sonsoles po lo is o hay... hay que solici a lo y eso lo some en ellos
a ap obación... aquí [o a co adía] se acep an a odos, no hay pegas pa a
nadie. Ahí [Sonsoles] hay que hace una solici ud y en onces los miemb os
de la Jun a Di ec i a son los que...
[obligaciones y de echos] obligaciones… yo c eo que nada ( íen). No, yo
c eo que eso es po de oción, se hace del pa ona o po de oción a la Vi -
gen, pe o no e liga a nada. Pe o no lo ienen muy hecho po que no sabe
la gen e que e puedes apun a al pa ona o…o sea, que hay mucha gen e
que es muy de o a a la Vi gen de Sonsoles, que a mucho y a lo mejo no
es del pa ona o, no quie e deci que solamen e aya la gen e del pa ona o.
134
Ma ía Cá ed a
A: Dicen que en Sonsoles ampoco en a cualquie a, iene que se … y
los que es án, que ienen que lle a a dos socios.
B… eso ya ambién se ha dejado un poco, el pa ona o de Sonsoles ya
no es lo que e a…
Los mo i os son dis in os, según se me indica aquí. Hablo yo (M) con
un de o o de Sonsoles (A):
M: Yo soy co ade, pe o a mí que me han dicho que en Sonsoles no
odo el mundo puede en a …
A: Lo que no se puede en a es sin camisa.
M: ¿Qué es eso?
A: Que sin camisa no puedes en a , o en aje de baño ( íe)
M: No, pe o que me han dicho que no a odo el mundo lo acep an en
el pa ona o.
A: ¡Ah! eso no sé yo… ¿que no le acep an?, a odo el mundo, a odo
el mundo, si no huele a hie bas malas… a odo el mundo acep an, aho a
si a i e huelen que... me e ie o a gen e, si a un seño X, que le huelen
que es un comunis a o que es con a io al égimen, pues pa a qué le a
a apun a , pe o no siendo un caso de esos, a odo el mundo apun an, yo
quie o se del pa ona o, pues aya al san e o…
Es a ama de eli is a le iene dada po sus supues as iquezas, como
indica es a con e sación en e dos homb es:
A. Todas las co adías es de gen e humilde, igual que las ba iadas,
odas, odas. Lo que pasa es que la Vi gen de Sonsoles… es que ahí hay
gen e de o a que es de dine o ¿eh?, es más bien en la ies a del pa ona o,
es en julio, ahí sacan mucha pas a, de doscien as y pico mil pese as lo de
la subas a de banzos –yo he is o banzos subas a has a ein i an as mil
pese as, 8 banzos–. Es la mejo ies a, la más seño ial, la del pa ona o.
Ahí hay de odo... mi a, el p esiden e es X, el sec e a io es aho a Y, el
de B, y el eso e o es Z… El pa ona o se ha gas ado mucho dine o, que
la Vi gen de Sonsoles es un cho eo; a noso os p’al C is o nos dio 5000
du os.
B. Sí, en es e e eno se gas an un dine al… De odos modos, aquí
en e noso os, X es un cacique, ambién hay gen e ahí que álgame Dios,
Z y compañía, ese es un manda ín.
135
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
A. No lo sé, noso os nos ha ayudao pa la jun a de Semana San a, ha
dao un dona i o, una ayuda, una colabo ación… sí, hay dine o, si es un
cho eo de elas odos los días, homb e, ahí elas deben eni en camio-
nes, y egalos, odo, muchas cosas.
El pa ona o de Sonsoles ambién iene cie o peso social; es una de
esas asociaciones cla es pa a la elación con el «Á ila» signi ica i a. Así
lo indica una muje casada con un abulense de una buena posición social:
Yo me me í en Á ila, e oy a deci po qué de alle más on o, cuando
empieces a i a los en ie os de la gen e, cuan os más en ie os ayas, más
inculada es a ás a Á ila, yo lo he no ao; pues a mí eso me ha dao la pau a,
es una conclusión mía, pe o es impo an e. Pe enece a cie as en idades
de aquí, po ejemplo, el pa ona o de la Vi gen de Sonsoles, po ejemplo,
las damas de la Soledad, luego iene lo eligioso, lo depo i o, lo cul u al.
Y así lo co obo an es os in o man es, un homb e y su esposa (H y E)
de clase modes a ciudadana pa a quienes la ies a del pa ona o es la «más
seño ial» de odas las celeb aciones:
H. El domingo pasado ue la ies a del pa ona o, me in i a on, ellos
in i an a las ies as del pa ona o, in i an a la co adía, noso os amos
a Sonsoles, odas las co adías (de la ciudad) an… ue una ies a... hubo
has a co ida de o os, de aquillas, en la plaza y exposición de caballos…
la ies a es a, es la más seño ial de odas las ies as de Sonsoles.
E. En onces lo e a, aho a ya se es á haciendo chabacana… an es e a
más seño ial. An es, iban los homb es a caballo con las bandas, ca a anas
de caballos, po que e a más seño ial oda la gen e, an es se dis inguía
más la gen e ica con la pob e y aho a odos iguales, aquí somos odos
iguales en la calle. Y e a muy boni a, en onces, la del pa ona o. Luego,
las o endas e an ambién muy boni as. Y la de la O enda G ande enían
odos a caballo, mon ados a caballo, con bande a, ju aban bande a an e
la Vi gen, e a muy boni o, pe o aho a ya no iene nadie ampoco, ni el
caballo, sino que cada uno iene en su coche, hacen la misa y se an a su
casa a come , y ahí se comía en el campo. Y en cada pueblo le ocaba ju a
la bande a, y en onces se hacía una ies a como una boda, se comía en el
campo, aían pollos asados, aían de odo, y allí en el campo, como no
136
Ma ía Cá ed a
había esas mesas, que en onces no había esas mesas, i aban una man a,
el man el y odo el mundo del pueblo comiendo, y se lo pasaba uno muy
bien. Yo he ido muchísimos años, desde muy chiqui i a po que mi pad e
enía es a cos umb e: un día decía una misa, que en onces había sace do es
pa deci misa, po que aho a iene que se una misa pa diez y allí a mi
pad e le decían la misa el día que él decía, y se le decía una po de oción
de odos los años y o a po algo que o ecía él; odos los años íbamos dos
eces al pa ona o.
La elación en e los dos colec i os y sus espec i as ies as –los ciuda-
danos y la ies a del pa ona o, los campesinos y sus o endas– no con o -
man exac amen e una elación de iguales. Los de las co adías u ales se
quejan eladamen e del con ol ciudadano y de su asociación con los más
icos, pese a sus humildes o ígenes:
Allí los que ienen más p o agonismo son los de la ciudad de Á ila…
encájalo como quie as, ú ya... siemp e es u o mandada po la ciudad…
noso os siemp e hemos ido, pe o los que man ienen la Vi gen, siemp e ha
sido mandada po la ciudad y los que lo lle an odo son los de la ciudad…
Pe o es o siemp e ha pe enecido a san Ped o, a la pa oquia de san Ped o,
¿sabes cuál es?, esa del Me cado G ande... la mejo pa oquia de Á ila, la
más ica… siemp e es u o mandado desde Á ila y luego las adiciones
de unos pasan a o os, los mandos, los manda os... Es e pa ona o nació
po que un maes o he ado , siendo un seño a is ó a la Vi gen, siendo de
o icio he ado , dice: «¡homb e! ¡cómo es á es o de mal y al!» y habla ía
con el cu a o con quien ue a de ellos: «¡oye mi a, mi a, pues si que íais
hace os ca go de ello... a isa a Fulano y a Mengano, y oye lo ponemos a
ues o nomb e» y así nació el pa ona o, así nació el pa ona o.
Sin emba go pese a es e con ol, ambién se a i ma que p ecisamen e
las co adías u ales son las que p opo cionan la g andeza de Sonsoles y
la mayo pa e de sus iquezas:
Que Sonsoles es más g ande po que aba ca odos los pueblos de la p o-
incia de Á ila. Sí, po que Sonsoles iene es o endas; ienen del Valle
del Tié a , de los pueblos de la Mo aña y del Valle Amblés. Sonsoles es
an g ande po eso, po que coge odo el con o no ese.
137
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
Noso os, la nues a, que es la O enda G ande, que es la ies a más
g ande, es cuando más gana dine o la Vi gen, ese día, no hay ies a que
saque más dine o.
Los co ades campesinos ienen en común el cul o a Sonsoles y apa e
las p opias de ociones de sus pueblos espec i os. Hablan dos co ades del
Valle Amblés y su es imonio alude a la mezcla de de oción y de elación
que con ienen las co adías y su inalidad básica:
Mi a yo engo a Sonsoles, engo es a del Rosa io, ambién engo un
poco de de oción a san Isid o, pe o más que nada es po ... po la cosa
del campo, pe o escúchame, es po el campo y más que po el campo,
es po que engo ambién un amigo que ambién lle a esa co adía, y allí
hacen chule as y hacen cosas el día san Isid o, el día después, en el So o,
hacen ahí una especie de me ienda pa a odos los co ades, y me ha
in i ado y digo pues mi a: «¿me in i as?, pues ponme de co ade». Pe o,
amos, es más de ca a al amígue e mío que es el que lle a la co adía
que o a cosa. Aquí somos de la san a Ve ac uz, ahí apun an a odos, la
co adía del C is o que llamamos. Aquí enemos la de la Vi gen y és a,
la del C is o. La del C is o, odo el mundo cuando nace le apun an y
iene luego en e ado es, hono í icamen e, sí. Yo ui en e ado un año,
cada año se sacan cua o en e ado es, aho a yo no, aho a ya les pagan,
hace un año o dos que ya les pagan a quien quie e se en e ado , pa a
en e a a los di un os, cuando se mue e alguien. No había has a aho a,
siemp e en e aban los que se iban casando, los más jó enes, los co a-
des. Se hacía el hoyo, se apaba y se acabó y nada más. Cada año se
casaban seis, sie e, pues cua o e an los en e ado es y al año siguien e,
los nomb aba el cu a, o sea odos los que se casan han pasado odos po
en e ado , sí los de la san a Ve ac uz. En e ábamos a los nues os.
Aquí enemos la Vi gen del Rosa io que es el p ime domingo de oc-
ub e sí, y el pa ón es san Miguel, es el ein inue e de sep iemb e. Aquí
ambién se la saca en p ocesión y ambién se subas an los banzos y odo, y
ambién hay co ades de la Vi gen del pueblo… pe o no malmen e casi sí,
casi siemp e más… la de Sonsoles. Todo el mundo: « amos de excu sión
a la Vi gen de Sonsoles que nos lle e po buen camino», casi siemp e ha
salido Sonsoles. La Vi gen del Rosa io… ¡homb e! ambién la que emos,
144
Ma ía Cá ed a
unas a obas de ino, según me indican en un pueblo del Valle Amblés.
Es a es la desc ipción de una ome ía u al:
Pues mi a hay una cosa, hay o a cosa ípica. La comida ípica de
o enda, siemp e lle ábamos man as de campo que llamamos, se ex en-
dían po allí po el ci cui o y allí sen ados como eyes… pe o hay dos
comidas que esas no allaban nunca, que son ípicas pa a... que e a pollo
con oma e, el mejo pollo o el mejo gallo del co al se ma aba pa a i a
la o enda, eso po supues o… aquí en los pueblos, e hablo de mi pueblo.
Se echaba la gallina, se c iaban los polli os con igo y el mejo pollo o un
gallo, ese se hacía con oma e, es e y la ensalada de pimien os mo ones
asados, eso no allaba nunca, y las o illas de pa a as hechas a la lumb e,
esos es pla os, luego hab ía más cosas, pe o la comida ípica e a esa…
E a po amilias y si uno enía la bande a, el que enía la bande a in i aba
a oda la amilia y odos lle aban, pues pa a hace la me ienda, unos hue-
os... uno daba un pollo: « oma es e pollo pa a la me ienda, o oma es os
hue os pa a que hagas la o illa», o sea que odo el mundo coope aba,
¿eh? y luego apa e de eso ambién lle ábamos ino po la co adía, se
lle aba una cán a a pa a... pa a los de nues o pueblo. Se lle a ino po
las co adías, o sea yo y el p esiden e –siemp e son dos–, el p esiden e y el
eso e o íbamos a la abe na y a e : «dos a obas de ino», y las enía que
lle a el que lle aba la escuad a, enía que lle a el ino, e a una cos um-
b e, y luego, a la ho a de come pues lle aba una ja a, que la lle aba un
cha al y se epa ía, pasaban las ja as, pasaba a noso os, al que lle aba la
co adía, enga una ja a en cada mesa: «¿ ú e es co ade?», «sí»; «¿cuán os
co ades ais?», « an os», «pues enga oma an o»… un cua illo y así se
iba dando po odas las mesas. ¿Sob aba ino?, pues luego en el camino,
u e ás, pa a allá odo el mundo iba de pie, pe o pa a acá, que en onces la
gen e no bebía ino, muchos enían a a esados en los bu os, a a esados
enían ( eímos).
II. un sono o PleI o
En eb e o de 1988 asis í a la Asamblea Gene al de Sonsoles. Fue un
día ío y desapacible, cubie o de nie e. Po ello la asis encia a la asam-
blea ue especialmen e escasa –no llegó a la ein ena del o al de los 1855
he manos del momen o–. Comenzó ezándose un a ema ía como sucede
145
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
en casi odas es as euniones. En e o as cues iones ese día se a ó de la
cons ucción de un ba es au an e en Sonsoles y se adjudica on las ob as
a un cons uc o y he mano co ade. En la eunión ambién se pidió au-
o ización pa a que un an iguo monaguillo ci a a sus i encias en o ma
de e sos a la Vi gen. Se hicie on a ios comen a ios y se die on algunas
in o maciones (que en la misa de Pe eg inos casi siemp e iban los mismos,
que an iguamen e había exis ido un hospi al de pe eg inos que daban po
dos días de come y es i a un anseún e…). Po úl imo se dio cuen a
de gas os e ing esos78. Lo más llama i o de es a eunión gi ó en o no al
plei o que el pa ona o enía con el obispo de la ciudad. El p esiden e en
ese momen o e a un sace do e y se e i ió con calo y admi ación a las
he mandades y co adías, o ganizaciones de laicos que habían log ado
alien emen e esis i cinco siglos en algunos casos79. Hubo ambién, po
pa e de odos, bas an es c í icas al obispo, con el que man enían un so-
no o plei o. Ni qué deci iene que quedé bas an e so p endida de es os
comen a ios en la ca ólica Á ila.
Voy a e e i me a es e con lic o ecien e que se ges a en los años 80. El
pa ona o edi a á un olle o (Pa ona o 1989) en que se na a el p oceso
seguido en e el obispo de la ciudad y el pa ona o de Sonsoles. El 14 de
sep iemb e de 1981 el obispo de Á ila emi e un dec e o es ableciendo
la sepa ación de los bienes y de las adminis aciones del san ua io y del
pa ona o, y nomb ando po su cuen a un nue o ec o del san ua io. El
pa ona o impugna el dec e o, aludiendo a la bula pon i icia de Clemen e
VII del 22 de mayo de 1526, acude a los ibunales ci iles y eclesiás icos
españoles que se decla an incompe en es po lo que ecu e a la Cong e-
gación Romana del Cle o. El 18 de julio de 1984 un dec e o de es a Con-
g egación da la azón al obispo. Muy signi ica i amen e i ma el dec e o el
obispo de Á ila. Un mes después el p esiden e del pa ona o (el sace do e
an es aludido) ecu e con a es e dec e o pidiendo su nulidad a la Signa-
78 Se habló de 11 millones de pese as de ing esos y la es imación de la ob a a ealiza po
20 millones.
79 Es e sace do e, don Teodomi o Ma ín González, me comen ó es aba ealizando una
esis doc o al sob e Sonsoles, pe o alleció poco después.
146
Ma ía Cá ed a
u a Apos ólica (T ibunal Sup emo, sección adminis a i a con enciosa).
y la suspensión de su ejecución. El día 14 de eb e o de 1985 se dec e a
la suspensión de ejecución del dec e o. Sin emba go no es admi ido es e
dec e o de suspensión po pa e del obispo. Se uel e a insis i an e el
Sup emo (1 de ma zo de 1985) en la suspensión de la ejecución del dec e o
que nue amen e se a i ica, pe o el obispo no suspende la ejecución. Se
solici a en onces se decla e ilegal el dec e o del obispo y la Cong egación.
La Plena ia de ca denales del Sup emo daba la sen encia de ini i a el 15
de ab il de 1989 dando la azón al pa ona o y decla ando ilegal el de-
c e o de la Cong egación po es a en con a de la bula de 1526. En el
esc i o del pa ona o se hace un pequeño epaso his ó ico de la c eación
y desa ollo de la he mandad, na a los emp anos in en os de pá ocos y
monjes po hace se con el con ol del san ua io y los de echos y debe es
concedidos median e la bula. La bula dispone la unión pe pe ua, anexión
e inco po ación de e mi a y hospi al con sus bienes y en as, el gobie no
po dos pa onos y dos omados de la he mandad elegidos po ellos mis-
mos, la acul ad de edac a y cambia es a u os, la obligación de epa a
la e mi a y la concesión de indulgencias. Exp esamen e se decla a nulo el
aspaso de bienes y en as a o as en idades.
En de ini i a es e con lic o a aba de una lucha de in e eses en e
obispo y pa ona o. La bula de 1526 había unido el pa ona o, la e mi a y
la adminis ación de sus bienes de mane a que solo el papa pod ía e oca
es a unión. El obispo a a de sepa a los bienes del san ua io y el pa o-
na o pa a que sean adminis ados sepa adamen e: los del san ua io po
un ec o nomb ado po él mismo y los del pa ona o po los pa onos. El
obispado nomb a á una comisión que jun o a la di ec i a de la «co adía»
lle e a cabo la di isión de bienes. Se a a en de ini i a de hace se con el
con ol de los bienes del pa ona o. Las alegaciones del Obispo se des-
p enden del ex o: se a a de un ema de pas o al y no se puede deja que
un san ua io quede en manos de los laicos. A es o se con es a que no es
cues ión de pas o al sino de jus icia, y que no es ninguna ga an ía que es é
en manos de clé igos, al como indican es e exp esi o pá a o: «La e dad
es que en la diócesis ha habido o os san ua ios en manos del cle o. Aho-
147
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
a, po las causas que ue en, es án con e idos en nidos de aguiluchos,
abandonados con sus pied as de sille ía es acelándose y de umbándose
en llu ia de a enilla. Es e, no solo no es á desin eg ándose, sino que sus
i ula es lo han con e ido en un san ua io ma iano, de pe eg inación, de
ado ación, du an e siglos… Pensamos que es una ins i ución modélica…»
(Pa ona o 1989: 9). La cla e de es e p oceso apa ece en las posibilidades
económicas del pa ona o que colabo a «en el o den de ayudas ocaciona-
les, de pe eg inos, de ayuda a iglesias pob es, es au ación de san ua ios,
edición y p opagación de ca ecismos, e cé e a».
No obs an e hay que deci que no es exac amen e un en en amien o
en e obispo y pa ona o cuan o una oposición en e dos líneas eclesiás i-
cas. Poco después del allo a a o del pa ona o mu ió su p esiden e, un
sace do e al que se le dedica la ase «a í ice del g an iun ado del plei o
que (en) el siglo xx man u o el pa ona o»80. Po su pa e el obispo ue
asladado de sede poco después del allo de ini i o. Hay quien asegu a que
Sonsoles le cos ó su pues o al obispo (aunque hay o os emas elacionados
con el Ca melo que se suponen ue on más decisi os en es e aslado81).
El plei o ha sido muy comen ado en Á ila y las no icias del mismo y
las dis in as e apas del p oceso han ocupado páginas de la p ensa local,
con e saciones p i adas y públicas e incluso pa e de los se mones de
algunos púlpi os. En su mayo pa e la gen e de Á ila omó pa ido po
el pa ona o y se hizo en buena medida expe a en his o ia, de echo ecle-
siás ico y bulas:
Pues es o es un pa ona o que es á desde el año mil cua ocien os... no
me acue do. Siemp e ha sido ci il. Hace muchos años ya hubo una bula
del papa Clemen e VII en la que ambién hubo o o plei o. Clemen e VII
debió de se po el siglo x i po ahí, y aho a ya hace 5 años que llegó el
obispo que enemos aho a, ac ual, pues dijo que no, que es o no, que enía
que se una co adía… La co adía depende del cle o y el pa ona o pues
80 Ángel Có coles Bo de a. El Dia io de Á ila, 24 de ma zo de 1991.
81 «No ha sido solamen e con Sonsoles… lo de san Juan de la C uz y o o pá oco que enía
ambién de Mad id y muchas cosas… lo de san Juan de la C uz pues más o menos como
en Sonsoles, y en Fon i e os hay ambién una...».
148
Ma ía Cá ed a
no. El pa ona o es siemp e ci il, es á ju ídicamen e econocido como
pa ona o.
Aho a e lo explico. Es e plei o que ha habido aquí en Sonsoles, el
plei o... es o ha ido al papa y ha uel o y... Cuando hicie on es os case o-
nes de Sonsoles, eso ue hospi al de pe eg inos… pues en onces ambién
hubo un asun o de pe as, po lo is o, y el cu a que en onces es aba en
(la pa oquia de) San Ped o pues ambién que ía la e a, que ía e i a
ambién y ue cuando en aquella época había un papa que e a Clemen e
VII, que había uno en el pa ona o que e a amilia del papa, que e a un
papa español… en onces ahí gen e del pa ona o enían alguna ligadu a
con él, bien ue a pa ien e o amigos y hubo un plei o con San Ped o
a cuen a del cu a de San Ped o que se que ía lle a ambién a ella (la
Vi gen), o sea que la que ía, y ue cuando Clemen e VII hizo una bula
pe pe ua que no siendo él papa, eso no lo podía oca nadie, y po esa
bula hay un plei o aho a, po esa bula. Eso no siendo un papa no lo
puede oca nadie.
Al poco de llega a Á ila hablé un día con un de o o (A) que ocupaba
un ca go en el pa ona o. Es aba p esen e su muje (B) y o os miemb os
de su amilia, en e ellos una he mana (H). No malmen e no se habla de
es os emas de con lic os con gen e ajena a las co adías, pe o en es e caso
insinué ímidamen e que había oído había «un poco de en en amien o
con el obispo» y ob u e es a con unden e, ex ensa e in e esan e espues a:
A. No, no, un poco no… un muchísimo, un muchísimo en en amien-
o, un muchísimo, has a que hemos llegao a ene penas de excomunión
( íen)… sí, una ca a esc i a del obispo a cada uno... yo c eo que le han
in o mao mal y no ha enido un poqui o de mano izquie da, que si hu-
bie a enido un poqui o de mano izquie da pues hubiésemos hecho lo que
hubie a que ido él, pe o salió un día después de ene una eunión con
noso os, nos salió con un dec e o nomb ando un ec o y un di ec o y
en onces pues ya... Sí, él decía que que ía sepa a los bienes de la iglesia
con los bienes del pa ona o, y noso os c eemos que no hay sepa ación
de los bienes de la iglesia con los bienes del pa ona o, po que si noso os
sepa amos los bienes de la iglesia, noso os qué pin amos allí, pa qué
que emos el pa ona o noso os, qué pin amos noso os.
149
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
H. Sí, yo c eo que, a lo mejo , la gen e da ía menos si ue a de la
iglesia que...
A. Sí, mi a, ya ha habido gen e que da a lo mejo pa a una misa y a
a da una limosna y dice: «¿Es o es pa a el pa ona o o pa a el obispo?»,
sí, po que la gen e dan pa a que se man enga eso (el san ua io) i o pe o
en el momen o que pasa a eso a la iglesia, conside a ían que e a una pa-
oquia más y ya pe de ía mucho.
A. El li igio en ealidad empezó po que como iba an a gen e, an a
gen e, y no eníamos si io pa a apa ca y e a un p oblema; y en onces el
obispao iene muchos e enos al ededo del san ua io –que segu amen e
si uésemos a muy an iguo, muy an iguo, a lo mejo habían sido an es de
Sonsoles… segu amen e que los dejó la gen e a la Vi gen de Sonsoles…
pe o los iene el obispao, bueno–. Y en onces le hicimos la p opues a
al obispao de que nos endiese eso y nos dije on que sí, po esc i o nos
dije on que nos endían un mon ón de me os, yo c eo que son casi dos
hec á eas de e eno pa a pode apa ca . Noso os cogimos, le dimos un
millón de pese as, no el o al, que nos endían a an o –no me acue do a
lo que uese el me o– una can idad de dine o que les hacía al a a ellos
pa a a egla el ejao del semina io –no sé si e an dos o es, si cuan o– y
noso os le dimos un millón y luego el o o millón se lo dábamos al i ma
las esc i u as. Y al llega a i ma las esc i u as el obispo es e nos dice que
no, que él no lo ende al pa ona o, que se lo ende al san ua io.
B. Se lo endía a él mismo, mi a qué lis o.
A. A la iglesia, se lo endía al san ua io, ¿noso os sabemos quién
es el san ua io?, ¿quien es el san ua io?… –él mudo–, pues la Vi gen de
Sonsoles, ¡a e !
H. Bueno, pues eso quien lo ha man enido es el pa ona o, po que eso
si llega a se una cosa de la Iglesia... si hay pa oquias po aquí ce ca, en
la misma ciudad de Á ila, que es án en muy malas condiciones, si hay
necesidad de a egla lo no an a i a Sonsoles, a egla ían las iglesias de
Á ila, luego aquello es a ía o almen e abandonao, yo c eo.
B. Eso se man iene po el pa ona o, nada más.
H. Lo han a eglao mucho, han a eglao mucho el pasei o ese que
hicie on, han pin ao la iglesia… cuando an eniendo dine o an haciendo
cosas.
A. Aho a eníamos un p oyec o pa a hace allí un al o, una ca e e ía,
un ba , po que los días que a allí la gen e no ienen donde... y an es he-
mos hecho los planos y odo.
150
Ma ía Cá ed a
Los he manos suelen en a iza la exis encia del san ua io g acias a la
gene osidad del humilde he e o y un g upo de he manos que lo econs-
uye on en el pasado. También se e ie en epe idamen e al hospi al de
pe eg inos que sopo aba la he mandad an iguamen e y a las ca idades
que hoy man iene y que el obispo no les quiso acep a , algo muy comen-
ado y de lo que se sin ie on muy dolidos:
Ahí había una hospede ía, donde es á el san e o. Una hospede ía y
hospi al de pe eg inos que en aquella época a los que pasaban po aquí se
les daba hospedaje y se les daba... noso os hace un año hemos empezado
a da una can idad, el pa ona o, lo quisimos da a lo que han abie o
aho a de... Cá i as, mil pese as dia ias, pe o como se en e ó el obispo
que é amos noso os los que lo dábamos, pues lo de ol ió, lo de ol ió…
¡qué bu o! ¿no? ( odos íen). Aho a lo es amos dando a la C uz Roja, mil
pese as al día.
Ya sabes que el pa ona o cuando se undó en mil cua ocien os y pico,
más o menos, que los cu as no lo que ían y se lo die on ahí a unos seño es,
uno e a he ado de o icio y odas esas cosas, eso ya lo sabes ú… bueno,
pues eso, así se o mó el pa ona o. En onces Sonsoles es u o has a aho a
mismo, ya han pasado muchos iempos, han pasado años po él y lo han
cogido unos, lo han cogido o os. Pe o luego ya cuando cogió el pa ona o
es cuando empezó a es a un poqui o más, mejo y además…
Los mo i os p incipales del con lic o pueden educi se a dos, su in-
dependencia y sus medios económicos que quedan esumidos en la ase
siguien e «Eso es lo que el cle o lo quie e po que es muy ica ella (Son-
soles)... como siemp e ha sido independien e de odas las iglesias». Un día
hablando con los miemb os de o a he mandad abulense, me decían así:
Es o es un pa ona o, siemp e ha sido pa ona o [¿cómo Sonsoles?] es
más an iguo que Sonsoles. Pa a se pa ona o iene que se ap obao po
la San a Sede… el plei o lo ha ganao... no, con noso os no se han me-
ido po que saben... como no enemos dine o...( íen). Con noso os han
llegado a deci , como noso os no enemos dine o, po que la e dad, es e
pa ona o no iene dine o y cuando iene, así a lo mejo cua o pese as las
151
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
emplea, po ejemplo, es os ado nos, el piso, la cale acción; cuando hace
al a una cosa, si hay dine o, a lo mejo cincuen a o sesen a mil pese as,
pues se gas an, que es lo que iene el pa ona o, aquí no hay iquezas. No
es como Sonsoles, que Sonsoles sí iene iquezas po que Sonsoles pe e-
nece el Valle del Tié a , el alle la Mo aña, el Valle Amblés.
Es a especial ensión en e laicos y eclesiás icos se ap ecia en es a
con idencia po pa e del ep esen an e de una co adía u al de Sonsoles:
Y aquí engo el dine o es an e, es o es lo que engo de la co adía. Yo
lo que me sob a aquí de las cuen as lo en ego odo pa a la Vi gen, si han
quedado diez mil pese as o doce mil pese as, yo dejo es o cua o mil
pese as pa a sellos o lo que me hace al a, el es o pasa pa a el pa ona o
pa a la Vi gen. Yo nunca engo dine o aquí, no me gus a ene dine o,
po eso pasó lo que pasó que en el pa ona o... había unas pe as… po
ahí empezó… Aquí en mi pueblo subas amos las bandas y el que más dé
se la lle a, al igual que si es la bande a... Aquí lo subas amos y el dine o
pa a los gas os de la co adía o pa a lo que sea… si yo la cuo a no la cob o
po que yo mien as enga pe as, po ejemplo sale el p esupues o de ban-
das y saco pe as pa a paga el día que hacemos las cuen as de Sonsoles…
pues no, que no cob o, si hay dine o no cob o la cuo a, po que no quie o
ene dine o… aquí ha habido años que ambién había que hace cuen as
con el cu a del pueblo, pe o una ez consul é con X: «Tu no ienes que
hace cuen as con el cu a pa a nada, pa a nada ¿eh?…anda, anda», y eso lo
he conseguido yo... olían a pe as, ¿en iendes? y e limpiaban, ¿en iendes?
po eso aho a no hay dine o, aho a que no hay dine o, no hay gue a,
¿en iendes?… esa gue a ha habido allí (pa ona o) igual, eso se e i ó po
eso… sí, sí, cla o, nos enseñan quien nos enseña y po eso lle o ya unos
quince años que ya no hago cuen as con es e cu a ni nada…
Apa e del dine o y las iquezas del san ua io p obablemen e la espi a
del con lic o pudo sal a al conoce se los planes de cons ui no solo un
apa camien o sino un ba , es au an e y ho el, como aquí se indica:
Y po eso le siguen lle ando el pa ona o, es á legalizado y odo, es á pa-
sado po Hacienda y po odo, es á odo legalizado, que decía luego el seño
obispo que si es o e a una abe na, es men i a es un pa ona o legalizado.
152
Ma ía Cá ed a
Sí, ha pe dido el obispao, habían peleao y yo hace pocos días me he
en e ao que ellos han ganao, buena p ueba de ello es que an a hace un
es au an e, abajo, donde es án los u ina ios, an a hace un es au an e
con su ba y odo, incluso a a hace el ho el pa camas y odo.
En de ini i a la p opia gen e apos illa las ensiones en e el cle o y los
laicos y ambién los con lic os den o del cle o:
Aquí hay una cosa que se e en la his o ia, aunque sea una ciudad muy
eligiosa en la que p edomina mucho la iglesia, po lo que sea, siemp e
que la iglesia ha in en ado sali del ies o, ha habido p oblemas, po que
no sé si iene documen ación de la úl ima que ha habido con Sonsoles,
que no ha llegado al público... yo engo o ocopia de la sen encia, una
ba alla campal...
Es e año se anda P mo iendo con es os, el pad e X, me pa ece que...
el obispo no quie e... amos, no me ha dicho na, pe o pa ece que no debe
anda la cosa muy... pues odos ienen sus más y sus menos ¿eh? que los
cu as las ienen muy sobe anas y se i an... se i an a degüello.
III. una Imagen gue e a
A la Vi gen de Sonsoles se la asocia con la gue a ci il española. Pa ece
se que el campo de a iación es u o al lado del san ua io y un pol o ín
en el mismo, sin que su ie a g andes daños. Una a ione a de pequeño
amaño se encon aba en la p opia iglesia como ecue do de es e posible
milag o:
Sonsoles siemp e ha enido, quizá yo no sé… el mi o de cuando yo e a
cha al, pues posiblemen e es aba odo el ema de la gue a ci il y de los
ojos y de los azules, y Sonsoles uese un pa imonio y que si allí se llegó
a sal a algo, como se decía.
Aho a, milag o… (dubi a i o) que al in y al cabo ampoco los bom-
ba deos hicie on mucho pelig o de ma a a la gen e cuando... bueno, se
mu ie on cua o o cinco pe sonas nada más, muy pocas, pa a es a ahí el
campo de a iación… y hubo un bomba deo g a e, lo que pudo pasa ue
153
La ciudad y su ie a: la Vi gen de Sonsoles
po que en el ce o de Sonsoles es aban odos los pol o ines, bomba dea-
on encima y caye on algunas bombas sin explo a ni nada, y no oca on
ni a Sonsoles ni a nada. Y po eso u ie on un a ión pequeñi o colgado
en la iglesia, pe o luego ya cuando han qui ado el campana io le qui a-
on… ese a ión ya le han qui ado, pe o le ienen den o donde ienen las
mandas, que lle an ce a y lle an ajes de no ia y cosas...
Hay quien conside a que el ex o o del a ión pudo ene o o o igen:
[¿Y el a ión, de qué iene?] Pues un a iado español cuando la gue a
que ambién se io... no sé si cayó en pode de los ojos, que llamaban
en onces –aho a ya no exis e ni ojo ni blanco–, y se o eció a la Vi gen
de Sonsoles y salió bien y luego hizo una a ione a, e a un pilo o y la ajo
aquí… no sé yo bien la his o ia de la a ione a, pe o eso ue un pilo o
que se io obligado a i a se po el pa acaídas o que caye a en zona oja
o que, cla o es o ue zona nacional, po que no iba a se del o o bando
que e a con a io a las imágenes eligiosas. Tu o que se algo de eso,
bien que se io obligado, él es aba en el ai e y algo le pasó, bien que se
i a a o que se le a e ia a el a ión, algo de eso y después ajo la a ione a
igual que el del ba co.
Cuando hicie on ahí el campo de a iación, hicie on a la Vi gen pa-
ona del campo de a iación, y ha habido un a ión colgao... en época de
gue a que la Vi gen de Sonsoles, ahí donde el campo de a iación, o se
apa eció… no, que a ¿o e a san a Te esa?
Una No ena a la San ísima Vi gen de Sonsoles que se publica en 1939
lle a un sub í ulo elocuen e En acción de g acias po el iun o de ini i o de
nues o ejé ci o. La edacción de la no ena abunda en ases alusi as a la
gue a ci il («las o ensas, ul ajes y ag a ios come idos… po los enemi-
gos de la Religión y de la Pa ia… p oclamando el Es ado sin Dios…
los asesina os come idos en las pe sonas de nues os Obispos, Sace do es,
Religiosos y demás ca ólicos… p o anaciones come idas con las Sag adas
imágenes»). La Vi gen de Sonsoles de iende la ciudad es es os momen os
a a és de la San a: «Tú, desde u San ua io… has elado cons an emen e
po us hijos y aho a, en medio del inminen e pelig o, hicis e aún más so-
256
Ma ía Cá ed a
pa imonio y o o po p e a icación al habe se supues amen e no i icado
a la emp esa que ealizó el de ibo la adjudicación de ob as después de
habe comenzado el abajo de de ibo. El juzgado admi ió a ámi e la
demanda, aunque inalmen e se ía a chi ada.
En e sep iemb e y oc ub e de 1995 se publica el núme o 1 del Bole ín
de Manqueospese. Uno de los ex os («Ani e sa io del de ibo de la Fá-
b icade Ha inas»), un año después del de ibo se dice que, a pesa de la
p emu a en el de ibo, el A abal del Puen e es á «p o undamen e en ile-
cido po el abandono, la desidia...»... «Es a Asociación cul u al... que hizo
de la Fáb ica de Ha inas un es anda e, una pos u a an e la ida, i me
como sus bases y espe uosa con la his o ia, no ol ida es e ani e sa io». El
Bole ín explici a los ines de la asociación.
El 8 de no iemb e de 1995 un concejal del g upo independien e del
ayun amien o in o ma que ha o ado, jun o al PP, un llamado «P oyec o
de ecupe ación del en o no de la Fáb ica de Ha inas» que, pese a su nom-
b e, incluye el de ibo del edi icio p incipal. No obs an e, solici a hace un
es udio de oda la zona «po se es a una zona emblemá ica pa a Á ila». El
19 de no iemb e de 1995, Manqueospese uel e a en ia ca as a di e sos
especialis as y medios de comunicación. En la úl ima Comisión de U -
banismo del ayun amien o (31 de oc ub e de 1995) se había ap obado el
p oyec o de de ibo de la Fáb ica y el adecen amien o del luga 164. En di-
ciemb e de 1995 Manqueospese edi a un olle o in o ma i o con un dibujo
que ecoge dos pe spec i as posibles de la zona. En una de ellas se ap ecia
un sola acío y un g an olumen de á ico que lo odea, con un puen e
nue o a la de echa; la o a pe spec i a ( isible cambiando de posición la
hoja) mues a un pa que con una g aciosa Fáb ica es au ada y sin á ico.
A los lados se lee: «¿qué p e ie es? ...la áb ica de ha inas...» (Figu a nº 7).
Susc iben el olle o Manqueospese, Amigos de la ciudad, Asociación de a is as
164 Con un cos e de 86 millones, el p oyec o se ap ueba con los 14 o os del PP y el del
AIAV (an iguo CDS) y el echazo del PSOE e IU, con 3 concejales cada uno de ellos. El
siguien e paso es que el ema sea a ado en la Comisión P o incial de Pa imonio (donde
hay mayo ía de miemb os de la adminis ación). A mediados de diciemb e se espe a que
el Di ec o Gene al de Pa imonio de la Jun a sancione el de ibo.
257
Las des en u as de un edi icio singula : la Fáb ica de Ha inas de Á ila
plás icos, IU, PSOE, UGT, CC.OO y Consejo de la Ju en ud de Á ila. El
olle o con iene una b e e exposición de su signi icado his ó ico, la e a-
lo ización de la a queología indus ial en Eu opa, los posibles usos de la
Fáb ica y el p oceso paula ino de demolición.
El núme o 2 del Bole ín se publica en no iemb e de 1996 y como p i-
me i ula se lee «El de ibo de la Fáb ica de Ha inas o la his o ia de una
opelía». El edi o ial incluye es e comen a io: «...es án ocu iendo muchas
cosas – odas muy nega i as– espec o al pa imonio abulense. Pa ece que,
an e la p óxima ap obación del Plan Gene al de O denación U bana de
Á ila y del Plan Especial, se es án dando p isa el Ayun amien o y algunos
cons uc o es en des ui algunos elemen os muy in e esan es del pa i-
monio a qui ec ónico abulense, quizás p e iniendo que algunos de es os
edi icios pudie an se obje o de p o ección. De odos ellos el caso más
g a e es sin duda la des ucción del edi icio neoclásico que albe gó la Real
Fáb ica de Algodón». Un ex enso ex o «C ónica de un de ibo anunciado
(En memo ia de la Real Fáb ica de Algodón)» desc ibe el p oceso y los
úl imos momen os de la Fáb ica, demolida en la mad ugada del 26 de
ma zo de 1996 (Figu a nº 8).
Las ci cuns ancias de es a de ini i a demolición son an e io es. El 31
de oc ub e de 1995 la Comisión de U banismo del ayun amien o p esen a
Figu a 7.
258
Ma ía Cá ed a
Figu a 8. De ibo o al de la Fáb ica de Ha inas.
un p oyec o de de ibo que es ap obado con los o os del PP y AIAV
con la oposición del PSOE e IU. Manqueospese, el día 2 de no iemb e
solici a a la Comisión Te i o ial de Pa imonio se de uel a al ayun a-
mien o po no habe incluido la p opues a de man enimien o p esc i a.
La comisión solici a un in o me p e io no inculan e a Ponencia Técnica
del Pa imonio ( o mada po écnicos de las Conseje ías de Fomen o,
Medio Ambien e, Cul u a y del ayun amien o) quienes son con a ios
al de ibo. Sin emba go en la Comisión, o mada po dos écnicos y seis
polí icos (del Ayun amien o, Jun a y Dipu ación – odos del PP–) hay
mayo ía de los pa ida ios del de ibo. El expedien e pasa en onces a la
Di ección Gene al de Pa imonio de la Jun a de Cas illa y León donde es
examinado po miemb os de Manqueospese que comp ueban la exis encia
de posibles i egula idades (lo llegan a cali ica de «bu da manipulación»).
Según indican, en el expedien e apa ecen únicamen e aquellos in o mes
pa ida ios del de ibo y no se incluyen en cambio los in o mes a o ables
259
Las des en u as de un edi icio singula : la Fáb ica de Ha inas de Á ila
a su man enimien o y ehabili ación165; además el p oyec o de de ibo es á
i mado po el ingenie o municipal de caminos y no po los a qui ec os
municipales166. Las mo ilizaciones se ex ienden. En e los pa ida ios de
la ehabili ación se encuen an los pa idos PSOE e IU, los sindica os
CC.OO. y UGT, las asociaciones Manqueospese, Amigos de la ciudad, Aso-
ciación de a is as plás icos y el Consejo de la Ju en ud que, coo dinadas po
Manqueospese, ealizan di e en es ges iones en e a di e sos o ganismos
(Con ede ación Hid og á ica del Due o, Minis a de Cul u a, Di ec o de
la Academia de Bellas A es de San Fe nando, UNESCO, P esiden e de
la Jun a de Cas illa y León) que no ienen esul ado. El Di ec o Gene al
de Pa imonio el 22 de ma zo de 1996 ap ueba el de ibo que iene luga
cua o días después, al alba. El mismo día en que iene luga el de ibo, el
26 de ma zo, el po a oz de IU en el ayun amien o i ma una du a no a
de p o es a mani es ando « e güenza de o ma pa e de una Co po a-
ción que ha o denado des ui un edi icio an signi ica i o» y denuncian
la «igno ancia e insensibilidad» al sac i ica la Fáb ica en nomb e de una
supues a y o pe «mode nización». A Manqueospese llega la esolución
(comunicando que se puede in e pone ecu so o dina io con a la misma)
el mismo día en que se ha p oducido el de ibo. Manqueospese inaliza su
comen a io con es as palab as: «Con la desapa ición del edi icio... hemos
pe dido una seña única de iden idad, y los p omo o es del de ibo han p i-
ado... de un conocimien o más p o undo de nues a his o ia, impidiendo
pa a el u u o la con emplación y dis u e de una a qui ec u a –la indus-
ial– en auge de econocimien o y alo ación... Si Á ila quie e es a en el
u u o ha de sabe mi a odo su pasado, no solo una pa e del mismo»167.
165 En e los p ime os un a qui ec o, dos his o iado es y una a queóloga, algunos de ellos
mili an es del PP como el po a oz del PP en el Senado o amilia es de los mili an es,
como el pad e de la en onces alcaldesa. En e los segundos hay es académicos de las
Reales Academias de Bellas A es y de His o ia, un ca ed á ico de geog a ía y el di ec o
de una Escuela Técnica Supe io de A qui ec u a.
166 Al pa ece no es á isado po la o icina écnica del ayun amien o sino po la de in aes uc u-
as, es muy b e e – iene 5 páginas– y no hace mención a la a qui ec u a e his o ia del edi icio.
167 Sánchez, Ra ael 1996. En la página siguien e hay un ex o i ulado «El o o pa imonio»
una e lexión sob e aquellos luga es «con sabo » no ca alogados en las guías de iajes.
260
Ma ía Cá ed a
La no icia ue ecogida po di e sos medios de comunicación an o locales
como nacionales168.
III. se P oyec a un Puen e
«La polémica, los lec o es lo eco da án, empezó po el puen e que
iba a cons ui sob e el Adaja el Minis e io de Ob as Públicas. Las ob as
ya es aban adjudicadas y la Conseje ía de Cul u a de la Jun a de Cas illa
y León había dado su ap obación al p oyec o. És a ue ecu ida an e el
T ibunal Supe io de Jus icia de Cas illa y León. Los jueces aco da on
suspende cau ela men e las ob as...»169.
Es as palab as de un pe iodis a local, e i iéndose a la Fáb ica de Ha-
inas, sugie en la asociación de la polémica de la Fáb ica con el p oyec o
de un nue o puen e en el ío Adaja. E ec i amen e, una de las más ecu-
en es azones aducidas pa a el de ibo de la Fáb ica ue, apa e de los
mo i os es é icos, la necesidad de o ganiza el á ico en la zona. És e es
el con ex o en que se enma ca la polémica de la Fáb ica de Ha inas. Voy
a esumi b e emen e el p oyec o.
En diciemb e de 1992, el Minis e io de Ob as Públicas, a pe ición del
ayun amien o de Á ila, ap ueba la cons ucción de un nue o puen e sob e
el ío Adaja y una nue a o denación del á ico odado a la ciudad. El
puen e debe ía i si uado a la de echa de la Fáb ica, po lo que és a que-
da ía si uada en una especie de isle a ( éase ig. nº 9), en en e mismo de
la mu alla. El ema sin emba go no se da a conoce has a agos o de 1993,
en que el conseje o de Cul u a de la Jun a de Cas illa y León au o iza la
168 Po ejemplo en El País (3 de ab il de 1996) i mado po C.M./F.S. «El Ayun amien o de
Á ila de iba una áb ica del siglo x iii». Los au o es aluden a los in o mes de la Real
Academia de San Fe nando y de la His o ia a a o de su ehabili ación y a la opinión de
un especialis a en el ema. También ecogen la opinión de la alcaldesa, conside ándolo
un «pego e». La polémica segui á du an e un iempo. El 2 de ab il de 1996 un ecino
publica en una Ca a al di ec o una i ónica no a i ulada «¿P o es a po el de ibo del
«Real Pego engend o Fáb ica de Ha inas?».
169 Apa ece en sep iemb e de 1994 en el a ículo «Decisiones judiciales ace adas» que es-
c ibe Alonso de Á ila en El Zumbo (El Dia io de Á ila).
261
Las des en u as de un edi icio singula : la Fáb ica de Ha inas de Á ila
Figu a 9. P oyec o del nue o puen e.
262
Ma ía Cá ed a
cons ucción del nue o puen e, a pesa de los in o mes nega i os de la
comisión écnica de la Comisión P o incial de Pa imonio y de la Di ec-
ción Gene al. La di ec o a gene al de Pa imonio Cul u al de Cas illa y
León, pa ida ia de la conse ación de la Fáb ica y con a ia al p oyec o
del nue o puen e, p esen a su dimisión po es e mo i o. La no icia la
ecoge El País en su sección de Cul u a170. En sep iemb e Manqueospese
y Amigos de la ciudad susc iben un bole ín in o ma i o171 donde apa ece
el a ículo i ulado Una nue a mi ada sob e la ciudad en el que se hace
un in en o de « ein e p e ación c í ica de la ciudad exis en e». El nue o
puen e «supond á la al e ación más g a e del conjun o his ó ico» y conc e-
amen e es á si uado sob e un azud (o pequeña p esa medie al del an iguo
molino sob e el que se cons uye la Real Fáb ica), obliga a canaliza odo
el á ico «po una calle angos a de 6 me os de ancho en e la mu alla
y el ecin o de la an igua Real Fáb ica» y c ea una o onda en e ambos
puen es que encie a el puen e omano y la Fáb ica, que quedan aislados
e incomunicados po la ci culación de ehículos. El á ico p oceden e de
las ca e e as de Salamanca, Béja , Plasencia y Tala e a end ía que pasa
jun o a la mu alla e impedi ía un paseo pea onal p oyec ado («a no se que
se de iba a el en ono de la Fáb ica de Ha inas»); és a es pues una opción
a a o del á ico odado, un alo u bano que pa ece p eeminen e en el
ayun amien o. Pues o que ya es á p oyec ada la ca e e a de ci cun alación
que sol en a á en el u u o el p oblema del á ico (ya que se es ima el 86%
170 El País (9-8-1993) publica un amplio a ículo «El en o no de las mu allas de Á ila,
amenazado po la cons ucción de un nue o puen e. La di ec o a del pa imonio de
Cas illa y León dimi e en p o es a po el p oyec o». En él se ie e la opinión del con-
seje o de Cul u a que indica: «Había que es ablece un equilib io en e la p o ección de
las mu allas y una ob a absolu amen e necesa ia pa a sol en a los p oblemas de á ico
de la ciudad. No se puede condena a Á ila a se una ciudad medie al». Y ambién la del
concejal de u banismo quien opina que «hay que se un poco uncional»; el nue o puen e
es necesa io po que los ines de semana hay g andes colas de ehículos. En una columna
i ulada Manqueospese La Ve é es a asociación opina que es e «no es un buen modelo de
desa ollo u bano» y más conc e amen e que es una «ba ba idad».
171 Ti ulado «Sob e el p oyec ado nue o puen e» Año 1, nº 0, Sep iemb e 1993. También se
edi a una hoja mani ies o b e e. Susc iben es e esc i o asociaciones ju eniles, de músicos,
de Acción Ca ólica, obje o es de conciencia, obje o es iscales, consumido es, sindica os,
ecologis as e IU.
263
Las des en u as de un edi icio singula : la Fáb ica de Ha inas de Á ila
del á ico se ía abso bido po és a), la solución es ansi o ia y el gas o,
alo ado en 300 millones de pese as, se conside a un despil a o.
El puen e además iene un diseño mode no que, en caso de hace se
«es absolu amen e necesa io a ia »; es as son las palab as del sec e a io
de la Real Academia de la His o ia172 que se mues a pa ida io de que no
se cons uya, ya que el en o no «se pe judica ía mucho es é icamen e con
la apa ición de un puen e de aza y concepción muy mode nas... con una
eno me luz de 67 me os... dos eno mes ménsulas que se ocan po sus
ex emos. Es o, como ala de ingenie il es in e esan e... pe o pe judica el
ambien e... el audaz p oyec o... se acompaña de unos p e iles, ba andillas,
a olas o báculos de iluminación, odos ellos de un diseño supe mode no
que con as a iolen amen e con la isonomía adicional de la ciudad
y con sus mu allas medie ales». El 13 de ene o la Academia de Bellas
A es de San Fe nando in o ma al di ec o del Cí culo de Bellas A es
de la elabo ación de un in o me y de ges iones con la adminis ación (el
Minis o, la Sec e a ía de Es ado de Medio Ambien e y el di ec o gene al
de Polí ica Ambien al) que han dado como esul ado la suspensión de la
lici ación del puen e. Al conoce la no icia Manqueospese y Amigos de la
Ciudad edi an una hoja-mani ies o en la que se indica que los in o mes
écnicos han sido cla amen e nega i os al p oyec o173 y se o ganiza una
ueda de p ensa donde se in o ma de la p óxima p esen ación de un ecu -
so con encioso-adminis a i o, que end á echa de ab il de 1994. An es,
en agos o de 1993 se había p esen ado un ecu so con a la lici ación an e
el conseje o de Cul u a, que es deses imado. También se ecogen 1600
i mas en con a del nue o puen e. El 31 de ene o de 1994 la Fundación
Dia io de Á ila o ganiza una mesa edonda sob e el p oyec o del nue o
puen e a la que ue on in i adas ins i uciones pa ida ias del mismo y
Manqueospese, pe o no o as asociaciones opues as al p oyec o; la opinión
172 In o me con echa 29 de no iemb e de 1993.
173 Po ejemplo el de la Real Academia de Bellas A es de San Fe nando de 1 de no iemb e
de 1993. También echazan el puen e la Real Academia de la His o ia, Cí culo de Bellas
A es, G upo Pa lamen a io del PSOE en las co es egionales (no así el PSOE local), y
la UNESCO.
264
Ma ía Cá ed a
de la asociación es que su p esencia solo si ió «de coa ada, de legi ima-
ción de una opción... p e iamen e omada a a o del nue o puen e»174. En
es e caso, al igual que en el ema de la Fáb ica pe o en meno medida, se
suceden las adhesiones locales a a o del puen e, que ecoge con de alle
El Dia io de Á ila, y o as en con a175.
En junio de 1994 el T ibunal Supe io de Jus icia de Cas illa y León
suspende la ejecución de las ob as de cons ucción del nue o puen e, opo-
niéndose a la esolución a o able del conseje o de Cul u a de la Jun a de
Cas illa y León. Pa alelamen e el Minis e io de Ob as Públicas pa aliza
la con a ación de las ob as del nue o puen e, p ome e un nue o es udio,
y pone en ma cha la con a ación de la nue a ca e e a de ci cun alación.
Manqueospese en una ci cula de 23 de junio de 1994 in o ma a sus socios
del echazo po pa e del MOPTMA de ealiza el nue o puen e en el
luga p e is o.
Manqueospese no solo se ha dedicado a es os dos emas. Ha p obado
se una asociación ex emadamen e celosa en la igilancia del pa imo-
nio. En e o as ac i idades y denuncias que ha ealizado se cuen an las
elacionadas con las ob as de exca ación o aciado den o del ecin o de
la mu alla sin el p ecep i o es udio a queológico176, la modi icacióndel
p oyec o de encauzamien o del ío Adaja a in de no al e a el cauce
del ío177 y la cons ucción de una gasoline a en e a la mu alla, en la
ca e e a de Mad id, en el lími e del pe íme o del Conjun o His ó ico-
A ís ico178, que pe judica la is a de las mu allas. Es e úl imo p oyec o
174 R. Sánchez y S. de Tapia, «Más sob e el puen e... desde la o a o illa». Á ila Semanal nº
82, 18-24 eb e o de 1994. El Dia io de Á ila ecoge la no icia (1-2-1994).
175 Po ejemplo, 3-4-1994 que i ma F. J. Rod íguez / F. A. «Ninguna asociación de ecinos
de Á ila se ha mos ado en con a del nue o puen e. Aunque hay dos que man ienen
ese as al espec o y o a no se ha p onunciado». En e las asociaciones opues as al
p oyec o, se encuen a Hispania Nos a.
176 En al menos dos luga es: en la calle Ma qués de San o Domingo (23-12-1994) y inca
del Palacio de los Velada (9-1-1995).
177 Se in o ma el 23-6-1994, plan eado jun o a dos asociaciones ecologis as (ADECAB y
Colec i o Can ueso), se llega a un acue do con la Con ede ación Hid og á ica del Due o.
178 Se concede licencia de ob a el 20-4-1990, pe o se cons uye muy pos e io men e, en 1995.
265
Las des en u as de un edi icio singula : la Fáb ica de Ha inas de Á ila
p o oca algunos a ículos, como el i ulado «Inquie ud po el p oyec o de
ubica una gasoline a an e las mu allas» en el que se plan ea la pa adoja
de que, en e a los mo i os es é icos aducidos pa a de iba los anejos de
la Fáb ica, se haya dado pe miso pa a ins ala es e es ablecimien o a 200
me os de la mu alla179.
I . conclusIón: un edI IcIo, una cIudad
«Co ía el año de 1877... De inmedia o u e an e mis ojos un eno me
y cuad angula edi icio que llamaba la a ención po su monumen alidad
y su pe ección... eco í el in e io de la Fáb ica... Aquello u o que se
impo an e pa a la ciudad, me dije... Di un paseo po los al ededo es...
me sen ía solida io con los a abales... aquella zona había enido ida…
Mi in e és po la indus ia ex il me había lle ado a conoce o a Á ila,
la Á ila de los a abales, la Á ila que había es ado unida a la incipien e
y op imis a indus ia del algodón. Aquella Á ila u o pa a mí mucha
impo ancia y la ecue do con más ca iño que esa o a de ía nobleza
y idelidad eligiosa. En la memo ia, como en un g abado omán ico,
p óximo al puen e, eo aquel eno me edi icio, de ici á iamen e usado... Y
a ein e años de aquel in enso iaje, me p egun o qué hab á sido de aquel
edi icio... que se á de él»180.
Es e eco ido po la his o ia lejana y ce cana de la Real Fáb ica, la
Fáb ica de Ha inas, ilus a sob e el impac o que la c eación y des ucción
de es e edi icio ha enido en la ieja ciudad cas ellana. El signi icado de
la Fáb ica en el pasado, el a án mode nizado que mo ió a quienes p o-
yec a on la Fáb ica, a inales del siglo x iii, con as aba i amen e con un
179 Fi mado po M.F/I.P. (pág. 11), Á ila Semanal 23-28 ab il, su sub í ulo es «El ep esen-
an e de la sociedad es he mano de José Ma ía Mon o e» –un p ocu ado del CDS–.
Manqueospese ha á un ehemen e comunicado p o es ando po el mismo ema el 21 de
oc ub e de 1994 (después del de ibo pa cial) en el que, po ejemplo a i ma: «En el caso
de que es e ‘obs áculo pa a la is a de la mu alla’ al inal se le an e, exigimos del ayun-
amien o que ejecu e su de ibo y limpie la zona con la misma e ec i idad y apidez que
empleó ecien emen e con los edi icios de la Fáb ica de Ha inas».
180 Ped o Ogalla es el au o de es e pequeño ela o de icción de un iaje o inglés del siglo
xix. Ob. ci . Jo nadas La Fáb ica de Ha inas y su en o no edi ado po Manqueospese (Á ila,
29 de junio a 2 de julio de 1993) pp. 9-12.
272
Ma ía Cá ed a
su u banismo a la ci culación de ehículos. Pa a los segundos, és a es una
idea omán ica –un sen imen alismo– que no se adecua a las condiciones del
p og eso («una ob a absolu amen e necesa ia pa a sol en a los p oblemas
de á ico de la ciudad. No se puede condena a Á ila a se una ciudad
medie al»). Mien as los p ime os conside an que el edi icio puede ene
un uso social impo an e (cen o social, albe gue ju enil, eco-museo) pa a
los segundos solo es un «pego e», un «mamo e o» y una « uina» que
impide el á ico y la ins alación de una zona e de. No se pueden ol i-
da las implicaciones polí icas de odo es e caso. Se a a en de ini i a, y
nada menos, que de la de inición del pa imonio cul u al, algo que, como
hemos is o, se decide po el pode . Las pin adas dejan bien cla o cómo
se cali ica a la Fáb ica, («es o no es un monumen o, es una uina»). Ruina
se á el é mino más u ilizado po los pa ida ios del de ibo (« ea uina,
uina inse ible»); una ez de inida de es e modo, la Fáb ica iene «mé i o
de pique a» es «un ade esio», «cochamb osa».
El p oblema de la des ucción de la Fáb ica es á di ec amen e elacio-
nado con la cons ucción del nue o puen e sob e el ío Adaja, cuyo p o-
yec o se empieza a ges a pa alelo a las p ime as no icias de de ibo de la
Fáb ica. Si compa amos las echas en que se agudizan las ensiones encon-
a emos in e esan es conca enaciones y pa alelismos; pa a el puen e es as
echas cla e son agos o-sep iemb e del 93 (se da a conoce en la p ensa
local y nacional, dimisión de la di ec o a gene al de Pa imonio, esc i o
de Manquospese y ecu so an e el conseje o de Cul u a) y ene o-ab il del
94 ( ueda de p ensa de Manqueospese, ecu so con encioso-adminis a i o,
ecogida de i mas, suspensión de la lici ación). Pa a la Fáb ica, es as
echas son ab il del 92 (esc i o de 81 i mas, a ículos pa ida ios de la
ehabili ación), junio del 93 (Jo nadas sob e la Fáb ica de Ha ina), ma zo-
ab il del 94 (pin adas, ap obación del de ibo) y polémica que con inúa
desde esa echa a sep iemb e del 94 (demolición pa cial). Es as echas
pa ecen suge i que cuando el ayun amien o pie de la ba alla del puen e
se agudiza la gue a de la Fáb ica. Hay que ene en cuen a que el PP, con
mayo ía absolu a en la co po ación municipal, pudo llega a sen i se un
an o incómodo po habe pe dido, de ca a a la opinión pública, un p o-
273
Las des en u as de un edi icio singula : la Fáb ica de Ha inas de Á ila
yec o que abande aba en e a un pequeño g upo de izquie das. Po ello, la
Fáb ica, que p obablemen e no p esen aba an a unanimidad, se con i ió
en un medio de mos a ealmen e «quien mandaba en Á ila». He oído
en a ias ocasiones deci que el alcalde, pe sonalmen e, de buena gana
hubie a ehabili ado la Fáb ica («se lo pedía el cue po»). Sin emba go, la
p ensa local a i ma una y o a ez la mayo ía absolu a de los pa ida ios
de la demolición en e a los mino i a ios e ol osos que se oponen a ella.
El de onan e son las pin adas en el edi icio que espolean el pe iódico e
impulsan a oma una decisión. Cuando se decide el de ibo pa cial, és e
se hace an ápidamen e191 que sugie e que la con o e sia de la Fáb ica se
ha con e ido en un ema di ícil y oscu o, que se puede i de las manos,
algo que hay que sup imi con cele idad.
T as el éxi o de la campaña del nue o puen e, la Fáb ica llega a se e -
dade amen e un símbolo pa a la ciudad y una bande a pa a Manqueospese,
que cob a nue o impulso y a ianza su iden idad a a és de es e edi icio,
cuyo logo ipo y de ensa adop a con en usiasmo. Pese al pequeño núme o
de concejales de izquie da en la co po ación, es a asociación, de más am-
plio espec o, ha sabido gana una ba alla impo an e en la ciudad, aunque
se haya pe dido la Fáb ica. En el o o lado, el pe iódico local se con ie e
en un ac i o po a oz de los pa ida ios del de ibo. El Dia io de Á ila
pasa a se pa e in e esada en la polémica, con o me se a i a és a, des a-
cando adhesiones al de ibo y, en meno medida, opiniones en con a. En
medio de la e iega, Manqueospese se queja en a ias ocasiones del e o
que es e medio de comunicación some e a sus comunicados y su necesidad
po an o de acudi a la p ensa nacional o las emiso as adio ónicas. Un
pe iodis a local llega a insinua que la culpa de la polémica, en pa e, es
191 P obablemen e pa a e i a el e aso que había mo i ado que el puen e no se hicie a i-
nalmen e. Se a ín de Tapia en 20 de ene o de 1994 esc ibe al p esiden e del Pa lamen o
Eu opeo en Luxembu go pa a denuncia el caso del puen e. Un pá a o indica lo siguien-
e: «Como esul ado de la esis encia ciudadana los abajos aún no han comenzado, a
pesa de que los plazos de lici ación de ob as hace meses que concluye on y de que ya es á
seleccionada la emp esa adjudica a ia. En es os momen os el MOPTMA, la Conseje ía
de Cul u a y el p opio Ayun amien o de Á ila dudan espec o a qué decisión adop a .
Pe o es a si uación puede cambia de un momen o a o o».
274
Ma ía Cá ed a
del p opio pe iódico po p es a sus páginas a «gen e an poco ep esen-
a i a». En un de e minado momen o, una locu o a de adio y el di ec o
del Cí culo de Bellas A es ienen que hace en e a una demanda del
Dia io po las opiniones e idas en una en e is a adio ónica. Especial-
men e du as son las opiniones e idas en una sección del pe iódico –El
Zumbo– u ilizando a gumen os ad hominem pa a suge i con cie a insidia
con abulaciones y oscu os in e eses, y ambién pidiendo explíci amen e
ep esalias con a algunos unciona ios señalados. Bien dis in o es el a-
amien o dado al p oblema po la p ensa egional y nacional mucho más
mode ada, in o ma i a y neu al. En cie a o ma la Fáb ica se « ambalea»
a a és de la p ensa local, pese a los es ue zos di ulga i os de Manqueos-
pese que a a de con a es a –a a és de olle os, hojas in o ma i as,
mani ies os y bole ines– la hegemonía in o ma i a –el cua o pode – del
pe iódico local. Po supues o, ambién se ie en opiniones du as po pa e
de Manqueospese192, pe o la dispa idad de medios es e iden e.
La polémica sin emba go hace mella en el edi icio desnudo que no solo
su e ag esión de la pique a y que iene sus días con ados. La Fáb ica se
ha con e ido en un asun o canden e que hay que sup imi cuan o an es
po que mina ambién la mo al de sus de ac o es, plan ea con adicciones
y acusaciones de igno ancia, susci a c í icas a la ges ión municipal y se ha
con e ido en bande a y « o em» de o os g upos que quie en in e eni
–o a Á ila en de ini i a–193. La Fáb ica es ealmen e un complejo símbolo
que sigue uncionando aún educida a sus cimien os; es os, según pa ece,
y la ob a hid áulica aneja, an a espe a se e in eg a se en el pa que p o-
yec ado. Según dis in as pe sonas me han indicado, hay «un an es y un
después» de la Fáb ica de Ha inas.
192 Po ejemplo: «an e la p óxima ap obación del Plan Gene al de O denación U bana de
Á ila y del Plan Especial, se es án dando p isa el ayun amien o y algunos cons uc o es
en des ui algunos elemen os muy in e esan es del pa imonio a qui ec ónico abulense,
quizás p e iniendo que algunos de es os edi icios pudie an se obje o de p o ección».
193 Me deja on es o og a ías cuando se es aba de ibando la Fáb ica en las que apa ecían
esc i as en su pa e pos e io es os comen a ios i ónicos sob e el mo imien o de camiones
y g úas: «Un alac án aniquila los es os del o em», «Des ile del pelo ón de ejecución an e
el clan de Rod igo Ra o», «Cau i a y desa mada las ue zas nacionales han conseguido
sus úl imos obje i os mili a es. La gue a ha e minado. Manque os pese ambién».
275
Las des en u as de un edi icio singula : la Fáb ica de Ha inas de Á ila
En cie a o ma la Fáb ica es una adición in en ada, un p oceso de
o malización y i ualización ca ac e izado po e e encia al pasado. El
desa ollo de es as adiciones iene luga más ecuen emen e cuando la
sociedad su e una ápida ans o mación que pone en pelig o o des uye
iejos pa ones pa a los que se con aba con iejas adiciones. Dados los
eno mes cambios de los úl imos años, se han p oducido en las sociedades
mode nas abundan es p ocesos de es e ipo. Es o ha supues o que iejos
usos se adap en a nue as condiciones y que modelos an iguos se adap en
a nue as ci cuns ancias. Algunas ins i uciones que p oclaman con inui-
dad, de hecho se con ie en en algo muy di e en e. Es muy in e esan e el
usode iejos ma e iales pa a cons ui adiciones in en adas pa a nue os
p opósi os, como po ejemplo el nacionalismo y su complejo i ual. Mu-
chas ins i uciones polí icas, mo imien os ideológicos y g upos ienen que
in en a se un pasado o c ea nue os símbolos, o nega los. Una ciudad
iene mucho de cons ucción.
Es in e esan e des aca la can idad de o ganismos, indi iduos, especia-
lis as, ciudades, g upos, ins i uciones y ni eles de la adminis ación que
en an a opina , decidi o in o ma en el ema de la Fáb ica y las ami i-
caciones que desa a la polémica en p o o en con a del de ibo. En úl imo
ex emo es p obable que la decisión ni siquie a haya sido omada po los
esponsables écnicos y polí icos de la comunidad, sino en o as ins ancias
o ni eles más globales. Depende ambién del con ex o conc e o y el mo-
men o en que iene luga y las expec a i as y di idendos que supone pa a
los dis in os colec i os. Es e es un ejemplo de la in e elación del ni el
local y nacional, e incluso in e nacional (a a és de ins i uciones como la
UNESCO o el Pa lamen o Eu opeo), que en a en el juego de in e eses
de una pequeña ciudad, pese a lo «ce ada» que pueda pa ece , a p ime a
is a, as sus imponen es mu allas.
277
Los dis in os capí ulos aquí con enidos, independien emen e de la e-
má ica elegida, son ángulos pa a en ende la ciudad, escena ios del iempo
y el espacio, pe spec i as de ep esen ación de la ciudad, mi adas de alla-
das y de conjun o.
El p ime capí ulo, Clío y la an opología es un in en o de e lexión
eó ica del en oque empleado en es e abajo que con iene una especial
a ención a la his o ia. His o iado es y an opólogos compa imos un simi-
la in e és po el es udio del o o en iempo y espacio, po comp ende y
explica , po el ex o y el con ex o. Pe o undamen almen e, den o de la
his o ia cul u al y la an opología simbólica, un in e és común en alo es
y en cul u a, en la dimensión simbólica y el análisis de los signi icados de
ideas y compo amien os. Es e plan eamien o básico es e iden e a lo la go
de odo el ex o.
Un ex o que comienza con el es udio de las p ocesiones de Semana
San a (y no solo las co adías) po que plasman de un modo único el
conjun o de la ciudad. Como indicaba alguien «La ciudad se e y se con-
empla a sí misma en es as p ocesiones… sus calles y sus plazas» (Muñoz
Luengo 1956). Sus dinámicos des iles son escena ios sociales que e elan
la cen alidad, la pugna en e el cen o y la pe i e ia, i ine a ios i os que
exp esan los con lic os sociales, decla aciones de pode cen al y aspi acio-
nes de la pe i e ia pa a gana el espacio cuali a i o de la ciudad. Las p o-
cesiones o ecen a la ez unidad y di e sidad, mues an la con igu ación de
6. A modo de conclusión.
Ciudad, paisajes y gen es
278
Ma ía Cá ed a
los iejos ba ios, la isibilidad de los nue os y sus colec i os, su pujanza o
decadencia, sus alianzas y desacue dos. Las nue as endencias y cambios
den o de la ciudad son e iden es en su composición, núme o y ayec o.
Los dis in os g upos de población po sexo, edad, ocupación y clase
social, apa ecen e lejados en las idas y enidas de los abulenses po la geo-
g a ía de su ciudad. Pe o ambién apa ecen las nue as si uaciones sociales,
como el papel ac i o de la muje o la decadencia de cie as ideologías, p o-
duciéndose una in e acción d amá ica de colec i os di e sos y di e en es
ca ego ías de pe sonas en la a ena social. Además ep oducen simbólica-
men e la ciudad, la ea i man y signi ican. Median e el i ual se p oduce
el encuen o en e los sexos, la supe ación de la mue e y ea i mación de
la ida, la unión de opues os –la eligión y el u ismo– y la in eg ación
de g upos pese a sus di e encias. Las p ocesiones pueden se is as como
especie de pe eg inaciones, i os de passage anuales que acompañan los
cambios de los indi iduos y colec i idades. Los pe eg inos de la ciudad
se opan con la ascendencia (humana o di ina ascendencia, según los
casos) en sus andanzas po la ciudad.
Pe eg inaciones que ambién se p oducen en el caso de Sonsoles, la
imagen campesina mediado a en e el campo y la ciudad. La Vi gen
eco e el mismo camino pe o en sen ido in e so al de los ciudadanos:
si la imagen ae agua a los campos, p o ege la na u aleza, la isi a a su
san ua io ae salud a más de un ni el pa a los pe eg inos. Po ejemplo
en o os iempos alimen ando sus cue pos a a és de ies as, comidas y
libaciones, hoy en la pues a en o ma de los pe eg inos.
Es muy signi ica i o cómo es e símbolo log a uni de un modo único
habi a s muy dispa es, el alle y la mon aña, una con ede ación de comu-
nidades de muy dis in o peso y composición, la ciudad y su en o no. Sin
emba go y ob iamen e la unión no signi ica igualdad. A a és de es a
imagen podemos obse a las elaciones je á quicas que se es ablecen en e
el pa ona o ciudadano y las co adías u ales, sus eglas, con lic os y depen-
dencias. Pese a los o ígenes popula es de es e cul o, asociado a un he ado
y unos pas o cillos pe o especialmen e a los lab ado es, desde el siglo x ii
se con ie e en un pa ona o eli is a en que los nobles oman el con ol y lo
279
A modo de conclusión. Ciudad, paisajes y gen es
de ienden en las más al as ins ancias. Hoy oda ía Sonsoles se asocia al ho-
ga y a la amilia, a la clase al a y «seño ial», y a una ideología conse ado a
( elacionada po ejemplo con la gue a ci il o con el Opus Dei). La imagen
se conside a la «más ica», con mayo es en as y limosnas de la ciudad. Se
pod ía deci que el pa ona o ep esen a a los «caballe os» como las co adías
u ales ep esen an a los ag icul o es, y ambas asociaciones a la compleja
in e acción en e ambos. Pese a se una o ganización acogida den o de
la Iglesia, la his o ia de Sonsoles mues a, an o en el pasado como en los
úl imos años, mul i ud de plei os y en en amien os con dis in as ins ancias
eclesiás icas que in en an con ola es as asociaciones laicas, «depu a » li-
cencias y supues os desmanes, acapa a sus en as y limosnas.
En ello se pa ece mucho a la Vi gen de las Vacas, que compa e con
la de Sonsoles el humilde o igen del undado (un lab ado , ca bone o o
c iado), los p oblemas con di e sos es amen os eligiosos, las c í icas a
sus abundan es comidas y libaciones («un exceso y un dispendio») y un
simila cambio de composición del siglo x i al x iii desde una co adía
popula a un pa ona o eli is a. Sin emba go, a di e encia de la an e io ,
la de las Vacas consigue se en la ac ualidad una co adía e dade amen e
popula , asociada a la clase ob e a y a la gen e humilde. Las dos Ví ge-
nes pues ep esen an polos opues os en cuan o a es a i icación social se
e ie e, pe o ambién o ecen cie o con as e ideológico. A di e encia de
lade Sonsoles, aliada al bando ganado de la gue a ci il y su de enso a,la
delas Vacas se la asocia a la Casa del Pueblo y la epública, ya que es la
única imagen en sali en p ocesión en ese iempo.
La Vi gen de las Vacas ilumina un aspec o esencial en an opología
u bana: la elación en e el ba io y la ciudad, la ba iada y el conjun o
u bano. A a és del ayec o de su p ocesión, de su in e cambio i ual con
o os ba ios e imágenes podemos en ende el pode de es e símbolo que
implica las ba iadas más popula es, especialmen e el ba io homónimo
de la Enca nación, en di ección opues a a las Vacas, pe o ambién o os de
simila clase y composición (San iago, San Es eban, San José Ob e o…).
Po o a pa e, a a és de sus o ganizaciones a ines (pequemozos, peñas,
Ja ana Vaque a...) log an inclui a g upos que de o o modo queda ían
280
Ma ía Cá ed a
ue a o en un papel muy ma ginal. Ello y la a ención hacia los en e mos e
incluso los ancianos del asilo con ie e a la co adía en una ins i ución que
engloba a odas las ca ego ías. Su capacidad de o ganización y en usiasmo
en odas las celeb aciones, su necesidad de hace se oí a a és del uido
y la música, dice mucho sob e su ea i mación en e al conjun o de la
ciudad; sus do es pe suasi as en e a las au o idades, el juego del pode ,
son mensajes pa a que la ciudad cuen e con ellos.
Pe o no siemp e hay una asociación eligiosa as los mo imien os i ua-
les. En el caso de la Fáb ica de Ha inas podemos obse a cómo su gen o
se aglu inan cie os g upos en de ensa de un edi icio singula y especial-
men e Manqueospese. La polémica sob e la Fáb ica o ece un mensaje sob e
la p opia ciudad, sus ca ac e ís icas, oposiciones y g upos. Los medios
en que se plasma la polémica (p ensa, adio, comunicados, mani ies os,
bole ines…), son los canales p opios de la ciudad, o mas de exp esión ciu-
dadanas. La c eación del edi icio en su día en una ciudad demendigos y
eclesiás icos, aludía al p og eso, al a án mode nizado de los ilus ados pese
a la oposición de los de aden o y sus suspicacias al cambio. I ónicamen e,
en su des ucción, ambién apa ecen nociones de p og eso y mode nidad,
de ompe con un pasado… pa a econoce o o. Mo i os es é icos e ideo-
lógicos apa ecen en edados den o de la polémica po pa e de unos y o os.
Las ca ac e ís icas del edi icio, su na u aleza indus ial, con iene en sí mis-
mo un mensaje que quizá no se p oduci ía en o o ipo de edi icios (una
iglesia, un palacio) en la bien p oclamada «ciudad de los caballe os», en su
imagen nobilia ia y sun ua ia que e leja la mu alla. La pa adoja es que en
la polémica los conse ado es no conse an, mien as los p og esis as son
conse acionis as. De ás de la polémica se encuen a la p opia imagen
de los de enso es y de ac o es de la Fáb ica y en de ini i a, la de inición
de lo que es la ciudad, cómo quie e se conside ada y cómo se p esen a al
ex e io . Y as los planes de la zona, el peso di e en e a ibuido al á ico
y la ci culación de ehículos po unos y o os, se encuen a la p opia de i-
nición de pa imonio, algo que, como sabemos, es decidido po el pode .
Es e capí ulo cie a el análisis aquí ealizado poniendo en comunicación la
ciudad en su con ex o más amplio, ma cando la in e elación del ni el local
con el ni el nacional e in e nacional.
281
A.S. «La Fáb ica de Ha inas se ambalea» Á ila Semanal 91: 13, 22-28
ab il 1994.
Alda, Fe nando. «Manqueospese a a p esen a un con encioso con a el
nue o puen e» y «Más colec i os con a ios al p oyec o del MOPT»,
El Dia io de Á ila, 1-2-1994.
Alda, Fe nando. 1994. «Una demolición necesa ia», El Dia io de Á ila,
23-3-94.
Alda, Fe nando. 1994. «El Ayun amien o ap obó el de ibo de las uinas
de la Fáb ica de Ha inas», El Dia io de Á ila, 7-4-1994.
Alda, Fe nando. 1994. «Aye se demolie on las uinas de la Fáb ica de
Ha inas jun o al Adaja» y «En el sola esul an e se cons ui á un pa -
que público», El Dia io de Á ila, 4-8-1994: 3.
Alda, Fe nando. 1994. «Demolida aye la Fáb ica de Ha inas», El Dia io
de Á ila, 4-9-1994.
Alda, Fe nando. 1994. «La emp esa que es á lle ando a cabo las a eas
de demolición ecibe amenazas» y «Los pi ómanos andan suel os», El
Dia io de Á ila, 6-9-1994.
Alda, Fe nando. 1994. «El ibunal Supe io de Jus icia no pa aliza el
de ibo de la Fáb ica de Ha inas» y «Deses imado el ecu so con a el
de ibo de la Fáb ica de Ha inas», El Dia io de Á ila, 14-9-1994: 1 y 4.
Alda, Fe nando. 1994. «Más cla o oda ía», El Dia io de Á ila, 15-9-
1994: 2.
Re e encias bibliog á icas
288
Ma ía Cá ed a
IEAL, 1951. Es udio de las Poblaciones de 20000 habi an es. Análisis de
Á ila. Mad id.
Ilus e Pa ona o de la San a Ve ac uz. 1958. Reglamen o. Á ila,
Imp en a Viuda de E. Ma ín.
Jiménez He nández, C. 2010. «La Semana San a de Á ila, paso a paso».
Todo Cas illa y León, pp. 13-17.
Kagan, Richa d. 1995. «La co og a ía en la Cas illa mode na. Gene o,
his o ia, nación» en S dia His o ica. His o ia Mode na Vol. XIII: 47-
59.
Kelly, John & Kaplan, Ma ha. 1990. «His o y, s uc u e and i ual».
Annual Re iew o An h opology. nº 19: 119-150.
Ke ze , Da id I. 1988. Ri ual, poli ics and powe . New Ha en, Yale
Uni e si y P ess.
K ech, Shepa d III. 1996. «E nohis o y» en D. Le inson & M. Embe ,
Encyclopedia o Cul u al An h opology. New Yo k, H. Hol & Co.
La uga, Eugenio. 1792. «Del si io y gobie no de la ciudad de Á ila, de
la di isión, población y p oducciones y manu ac u as de su p o incia».
Memo ias polí icas y económicas sob e los u os, come cio, áb icas y minas
de España, Tomo XX.
López González, Vicen e. 1930. His o ia de Nues a Seño a de Sonsoles.
(Va ias ediciones) Pa ona o de Nues a Seño a de Sonsoles.
M.F./ I.P. 1994. «Inquie ud po el p oyec o de ubica una gasoline a an e
las mu allas. El ep esen an e de la sociedad es he mano de José Mª
Mon o e», Á ila Semanal 91, 22-28 ab il 1994.
Manqueospese la Ve é. 1993 a. La Fáb ica de Ha inas y su en o no.
Jo nadas, Á ila 29 de junio a 2 de julio de 1993. A ículos de G. Ma -
ín, Se a ín de Tapia, O idio Pé ez, Ped o Ogalla y G abados. Á ila,
Imp en a Ma cam.
Manqueospese y Amigos de la ciudad. 1993 b. «Sob e el p oyec ado
nue o puen e» y «Una nue a mi ada sob e la ciudad» Bole ín, Año 1,
nº 0, Sep iemb e 1993.
Manqueospese y Amigos de la ciudad. 1994. La Fáb ica de Ha inas,
¡sal émosla! Folle o edi ado en julio de 1994.
289
Re e encias bibliog á icas
Manqueospese La Ve é s. . (ca. 1995). Bole ín nº 1.
Manqueospese La Ve é. 1996. Bole ín nº 2. No iemb e.
Man eca, R. 1996. «El Ayun amien o in e i á 454 millones en el Mu-
seo de la Ciencia Valladolid», El No e de Cas illa (2-VII-1996).
Ma ín Ca amolino, Juan. 1873. His o ia de Á ila, su p o incia y obis-
pado. 3 Vols. Mad id, Imp . Lib e ía Española.
Ma ín Ga cía, Gonzalo. 1983. Nacimien o de una indus ia ex il en
Á ila en el siglo x iii: la Real Fáb ica de algodón (1787-1792). Á ila, Caja
G al. de Aho os y Mon e de Piedad de Á ila.
Ma ín Ga cía, Gonzalo. 1989. La indus ia ex il en Á ila du an-
e la e apa inal del an iguo egimen. La eal áb ica de algodón. Á ila,
IGDDA-DPDA).
Ma ín Ga cía, Gonzalo. «Re o mismo en Á ila en el siglo x iii: el
a bi io sob e los pas os de los baldíos» en Cuade nos Abulenses nº 13,
Ene o - Junio 1990, pp. 13-42.
Ma ín, Gonzalo. 1994. «En de ensa de los es os de la áb ica de Ha-
inas», Suplemen o Regional del pe iódico El Mundo 18 de ab il 1994.
Ma ín Ga cía, Gonzalo. 1994. «En de ensa de la conse ación de la
Real Fáb ica de Algodón», Á ila Semanal 91: 11, 22-28 ab il 1994.
Ma ín Ga cía, Gonzalo. El Ayun amien o de Á ila en el siglo x iii.
1995, Á ila, DPDA, IGDDA.
Ma ín, Gonzalo. 1994. Suplemen o Regional del pe iódico El Mundo
27 de ab il 1994.
Mayo al Fe nández, J. 1935. «En o no a la c uz. La p ocesión del
Jue es San o en Á ila» en Á ila Tu is a nº 10, Año II, Ab il, pp. 5-8.
Mi chell, Jon P. 1997. «A b idge oo a ? The ela ionship be ween His-
o y and An h opology», Con empo a y Eu opean His o y 6: 399-411.
Mon o e, José Mª. 1995. «Fáb ica de Ha inas», El Dia io de Á ila,
8-11-1995: 15.
Mo eno Guija o G. De Uzabal, José. 1875. His o ia de la céleb e y
an igua imagen de Nues a Seño a de las Vacas. Ba celona, Imp en a de
la Re is a His ó ica La ina.
290
Ma ía Cá ed a
Mo eno, Isido o. 1985. «La signi icación de la Semana San a se illana:
una ap oximación» en Co adías y he mandades andaluzas. Se illa, Bi-
blio eca de la Cul u a Andaluza.
Mo eno, M. & Ma dones, I. G. 1993. «El en o no de las mu allas de
Á ila, amenazado po la cons ucción de un nue o puen e», El País
9-8-1993: 20.
Muñoz Luengo, J. 1956. «El espí i u eligioso de una ciudad cas ellana
en los des iles p ocesionales de la Semana Mayo », P og ama de Semana
San a, Á ila.
NOVENA a la San ísima Vi gen de Sonsoles en acción de g acias po el
iun o de ini i o de nues o ejé ci o. 1939. Á ila, Imp. Ca ólica y Enc.
Sigi iano Díaz.
Ogalla, Ped o. 1993. Rela o de icción de un iaje o inglés del siglo xix.
Jo nadas La Fáb ica de Ha inas y su en o no edi ado po Manqueospese
(Á ila, 29 de Junio a 2 de Julio de 1993), pp. 9-12.
O denanzas. 1526. Lib o de las o denanças de la co adía de Nues a Seño-
a de S. Soles llamada de la Buena mue e hechas y con i madas con Bula
Apos ólica, Año del Seño MDXXVI. Manusc i o.
Pa ona o de la e mi a y hospi al de pe eg inos Nª Sª de Sonsoles. 1989.
Dec e os pa a una sen encia 1981-1989, Á ila.
Rod íguez Almeida, Emilio. 1981. Á ila omana. Á ila, Caja Gene al
de Aho os.
Rod íguez, F. J. 1994. «La Asociaciones de Vecinos de Á ila a a o del
de ibo de la Fáb ica de Ha inas», El Dia io de Á ila, 6-ix-1994.
Rod íguez, F. J. / F. A. 1994. «Ninguna asociación de ecinos de Á ila
se ha mos ado en con a del nue o puen e. Aunque hay dos que man-
ienen ese as al espec o y o a no se ha p onunciado», El Dia io de
Á ila, 3-i -1994: 3.
Rosaldo, Rena o. 1980. Ilongo headhun ing 1883-1974. A s udy in socie y
and his o y. S an o d, S an o d Uni e si y P ess.
Ruiz Ayúca , Mª Jesús, Manuel A anda, Ja ie Apa icio y Da id
Es eban. 1987. La e mi a de Nues a Seño a de las Vacas, de Á ila y la
es au ación de su e ablo. Á ila, DPDA, IGDDA.
291
Re e encias bibliog á icas
Ruiz-Ayúca , Juan. 1994. «Sa is acción en e los abulenses po el de ibo
de la ieja Fáb ica de Ha inas». El Dia io de Á ila, 5-9-1994, p. 3.
Sabe And eu, Ana Ma ía. 2000. Las co adías de Á ila en la Edad Mo-
de na. Á ila, DPDA, IGDDA.
Sánchez He e o, José. 1987. «Las co adías de Semana San a du an e
la mode nidad. Siglos x a x iii». Ac as del P ime Cong eso Nacional de
Co adías de Semana San a. Zamo a, Dipu ación P o incial de Zamo a,
pp. 21-26.
Sánchez, Luis. 1994. «De áb ica de ha inas a iejo edi icio de alo
his ó ico», El No e de Cas illa 27-IV-1994: 25.
Sánchez, Ra ael. «C ónica de un de ibo anunciado (en memo ia de la
Real Fáb ica de Algodón)», Bole ín de Manqueospese la Ve é nº 2, no-
iemb e 1996.
Sánchez, Ra ael. 1996. «El o o pa imonio», Bole ín de Manqueospese la
Ve é nº 2, no iemb e 1996.
Sánchez, Ra ael y S. de Tapia, «Más sob e el puen e... desde la o a
o illa». Á ila Semanal nº 82. 18-24. Feb e o de 1994.
Sahlins, Ma shall. 1987. Islas de his o ia. La mue e del capi an Cook. Me-
á o a, an opología e his o ia. Ba celona, Gedisa.
Scho ske, Ca l E. 1981 [1979]. Fin de siglo Viena. Ba celona, Gus a o
Gili.
Scho ske, Ca l E. 2001. Pensa con la his o ia. Ensayos sob e la ansición
a la mode nidad. Mad id, Tau us.
Segalen, Ma ine. 2005. Ri os y i uales con empo áneos. Mad id, Alianza.
Se ano Ál a ez, J. M. 1997. Un pe iódico al se icio de una p o incia:
El Dia io de Á ila Á ila DPDA, IGDDA.
Sob ino Chomón, T. 1988. Documen os de an iguos cabildos, co adías y
he mandades abulenses. Á ila, DPDA, IGDDA.
S ocking, Geo ge W. 1990. Colonial si ua ions: essays on he con ex ualiza-
ion o e hnog aphic knowledge. Madison, Uni e si y o Wisconsin P ess.
Suá ez Fe nández, Luis 1987. «La eno ación eligiosa del siglo XIV:
la apa ición de las co adías», Ac as del P ime Cong eso Nacional de Co-
adías de Semana San a. Zamo a, Dipu ación P o incial de Zamo a.
pp. 27-68.
292
Ma ía Cá ed a
Su e an , William C. 1966. «An h opology, His o y and E hnohis-
o y». E hnohis o y 13: 1-51.
Tambiah, S. J. 1985. Cul u e, hough and social ac ion: an an h opological
pe spec i e. Camb idge, Ha a d Uni e si y P ess.
Tambiah, S. J. 1990. Magic, science and eligión. The scope o a ionali y.
Camb idge, Camb idge Uni e si y P ess.
Tapia, Se a ín de. 1988. «Los ac o es en la e olución demog á ica de
Á ila en el siglo XVI». Cuade nos Abulenses, 5, pp. 168-195.
Tapia, Se a ín de. 1991. La comunidad mo isca de Á ila. Á ila, Dipu ación
P o incial de Á ila-IGDDA.
Tapia, Se a ín de. 1999. «Los mo iscos de la Co ona de Cas illa: p opues-
as me odológicas y emá icas» en Ac as del VII Simposio In e nacional de
Mudeja ismo. Te uel, Ed. Cen o de Es udios Mudéja es.
Ta e, Ma k. 1995. Religious P ocessions, Pa ody and Folklo e: Holy Week in
León, Spain Ph. D. Lond es, The London School o Economics and
Poli ical Science.
Thompson, Edwa d. 1978. The po e y o heo y and o he essays. London,
Me lin P ess.
Thompson, Edwa d. 1989 [1963]. La o mación de la clase ob e a en Ingla-
e a. Ba celona, C í ica.
Tomé Ma ín, Ped o. 1991. «Fáb ica de Ha inas y ín de la his o ia». El
Dia io de Á ila 6-7-1991.
Tu ne , Vic o . (1967) 1980. La sel a de los símbolos. Mad id, Siglo XXI.
Tu ne , Vic o & Tu ne , E. 1978. Image and Pilg image in Ch is ian
Cul u e, New Yo k, Ox o d Uni e si y P ess.
Tu ne , E. 1987. «Pilg image: An O e iew» en M. Eliade (ed.). Ency-
clopedia o Religion, ol. 11. New Yo k, Macmillan.
Ene o, 2012
Colección Ciencias Sociales y Humanidades
1. Wal e Lippmann. El público an asma.
2. Alessand o Roncaglia. El mi o de la mano in isible.
3. Diego Palacios Ce ezales. A cula azos. P o es a popula y o den público
en el Po ugal con empo áneo.
4. Joseba Louzao Villa . Soldados de la e o aman es del p og eso. Ca olicismo
y mode nidad en Vizcaya (1890-1923).
5. Jesús de Felipe Redondo. T abajado es. Lenguaje y expe iencia en la
o mación del mo imien o ob e o español.
6. Ma ía Cá ed a. Paisajes de an opología u bana.
Paisajes de
an opología u bana
Ma ía Cá ed a
Paisajes de an opología u bana
Es e lib o explo a di e sos paisajes de la ciudad de
Á ila desde la pe spec i a de la an opología social
y cul u al. A a és del eco ido en iempo y espa-
cio de di e en es aspec os cul u ales, e inespe ados
ángulos, se iluminan emas u banos undamen ales:
las elaciones del campo y la ciudad, la es a i ica-
ción u bana, la ep esen ación de la ciudad in e na
y ex e namen e, y su ec eación simbólica. Aunque
algunos de es os ángulos —las p ocesiones de Sema-
na San a, el cul o de la Vi gen de Sonsoles o la Vi -
gen de las Vacas— apa en emen e aluden a la «co e
celes ial», es e lib o a a sob e la «co e e enal»,
sob e lo que los san os «dicen» de quien los ene a.
A a és de los dis in os capí ulos se o ece una mi-
ada del conjun o de la ciudad y de sus ba ios, la
pugna en e el cen o y la pe i e ia po gana el
espacio cuali a i o de la ciudad, el ema del pode y
la ep esen ación, g upos, con lic os y oposiciones,
de inición desde den o y desde ue a de lo que es
la ciudad y su p esen ación al ex e io . Es e ex o
a a, en de ini i a, de mos a cuán o de cons uc-
ción simbólica ienen las ciudades.
Colección
Ciencias Sociales y
Humanidades
Ma ía Cá ed a
6
Uni e sidad de Can ab ia
Uni e sidad de Cas illa-La Mancha
Uni e sidad de Ex emadu a
Uni e si a de les Illes Balea s
Uni e sidad de La Rioja
Uni e sidad de O iedo
Uni e sidad Pública de Na a a
Uni e sidad de Za agoza
Ma ía Cá ed a es ca ed á ica de An opología Social en la
Uni e sidad Complu ense de Mad id. Doc o a po la Uni-
e sidad Complu ense (1972) y Ph. D. Uni e si y o Penn-
syl ania (1984). Ha enseñado en la Uni e sidad de Chicago
como Tinke Visi ing P o esso y ha ob enido el P ime P emio
Nacional de In es igación Ma qués de Lozoya en 1986. Ha
abajado sob e los Vaquei os de Alzada as u ianos y en las
ciudades de Á ila y É o a. En e sus publicaciones, La mue -
e y o os mundos (Júca Uni e sidad, Mad id y Gijón, 1998).
La ida y el mundo de los aquei os de alzada (CIS- Siglo XXI, Ma-
d id, 1989); Los españoles is os po los an opólogos (Júca Uni-
e sidad, Mad id y Gijón, 1991); This Wo ld, O he Wo lds (The
Uni e si y o Chicago P ess, Chicago,1992); Un san o pa a una
ciudad. Ensayo de an opología u bana (Ba celona, A iel, 1997);
La mi ada c uzada en la Península Ibé ica. Pe spec i as desde la an-
opología social en España y Po ugal (Ca a a a, Mad id, 2001);
Pa a en ende las mu allas de Á ila. Una mi ada desde la his o ia y
la an opología (conjun amen e con Se a ín de Tapia; Ámbi-
o, Valladolid, 2007)
10 €