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Los caballeros de la razón. Cultura institucionista y democracia parlamentaria en la España liberal

Author: Suárez Cortina, Manuel
Publisher: Zenodo
DOI: 10.5281/zenodo.14858988
Source: https://zenodo.org/records/14858988/files/csh21_Suarez_Los-caballeros-de-la-razon.pdf
Los caballe os de la azón
Cul u a ins i ucionis a y democ acia
pa lamen a ia en la España libe al
Manuel Suá ez Co ina
Colección
Ciencias Sociales y
Humanidades, 21
Los caballe os de la azón
Cul u a ins i ucionis a
y democ acia pa lamen a ia
en la España libe al
Di ec o de la colección: Ciencias Sociales y Humanidades
Gonzalo Capellán de Miguel
Vocales del Comi é cien í ico
M.ª Begoña A úe Uga e
Uni e sidad de La Rioja
Sally Faulkne
Uni e si y o Exe e , Reino Unido
Noemí Goldman
Uni e sidad de Buenos Ai es,
A gen ina
Ana Isabel González
González
Uni e sidad de O iedo
And és Hoyo Apa icio
Uni e sidad de Can ab ia
John Ch is ian Lau sen
Uni e si y o Cali o nia a Ri e side,
EE.UU.
Juan Ignacio Palacio Mo ena
Uni e sidad de Cas illa-La Mancha
Isido o Regue a Pé ez
Uni e sidad de Ex emadu a
Leona do Rome o Toba
Uni e sidad de Za agoza
Jaume Rosselló Mi
Uni e si a de les Illes Balea s
La colección, en julio de 2017, ha ob enido el
sello de calidad en edición académica CEA,
con mención de in e nacionalidad, p omo ido
po la UNE y a alado po ANECA y FECYT
Los caballe os de la azón
Cul u a ins i ucionis a
y democ acia pa lamen a ia
en la España libe al
Manuel Suá ez Co ina
2019

SUÁREZ CORTINA, Manuel
Los caballe os de la azón : cul u a ins i ucionis a y democ acia pa lamen a ia en la Es-
paña libe al / Manuel Suá ez Co ina. – [San ande , e c.] : Genue e Ediciones, 2019.
380 p. – (Ciencias Sociales y Humanidades ; 21)
ISBN 978-84-120070-2-2 (pd )
ISBN. 978-84-945814-6-5 ( ús ica)
1. Libe alismo. 2. K ausismo. 3. His o ia. 4. España. 5. Siglos XIX-XX. I. Tí ulo. II. Se ie.
329.12(460)“18/19”
141K ausismo(460)“18/19”
JPFK – THEMA 1.0
1DSE – THEMA 1.0
3MN-ES-A – THEMA 1.0
Es a ob a ha sido some ida a e aluación ex e na, ap obada po el Comi é cien í ico y a i icada
po el Comi é edi o ial de acue do con el Reglamen o de genue e ediciones.
Diseño de la colección y de la cubie a: genue e ediciones po J. A. Pe ona
Maque ación: Dosg aphic s.l. | digi alización: emeao
© Manuel Suá ez Co ina
© de es a edición: genue e ediciones
I.S.B.N.: 978-84-120070-2-2 (pd )
I.S.B.N.: 978-84-945814-6-5 ( ús ica)
D.L. CU 37-2019
Hecho en España (U. E.) - Made in Spain
Licencia C ea i e Commons A ibución/Reconocimien o-
NoCome cial-SinDe i ados 4.0 In e nacional
DOI: h ps://doi.o g/10.5281/zenodo.14858988
Pa a Ángeles, Ca lo a y Ma io
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Índice
In oducción .............................................................................................. 13
Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX ........................ 33
El k ausismo y la cul u a española del siglo XIX ...................................... 33
Gine de los Ríos y la iloso ía k ausis a: la e o ma del homb e ............ 39
Gine de los Ríos, la Ciencia y la Religión .............................................. 46
El k ausismo, el Es ado, la Nación y las o mas de gobie no .................. 51
Indi iduo y sociedad. La pe sona social ..................................................... 57
Feminismo y democ acia ........................................................................... 64
Religión y polí ica ...................................................................................... 71
Los in elec uales k ausis as, la ciencia y la eligión ................................. 76
Religión y De echo. An icle icalismo y secula ización del Es ado ......... 87
Ins i ucionismo, epublicanismo de cá ed a y gobie no ep esen a i o .... 98
El Es ado y la nación .................................................................................. 107
Republicanismo y nacionalismo español ................................................... 107
El Es ado y la nación en la cul u a ins i ucionis a ................................... 115
El ins i ucionismo y la España municipal y egional ............................... 122
El ibe ismo epublicano ............................................................................ 127
La au onomía colonial y el hispanoame icanismo .................................... 132
Regene ación y epública pa lamen a ia ..................................................... 137
La cul u a/s polí ica/s del epublicanismo español ................................... 140
El p oyec o egene acionis a epublicano en el in de siglo ..................... 150
Manuel Suá ez Co ina
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pecie de «escuela» que encon ó en las cá ed as de la uni e sidad española, en
el A eneo mad ileño y o os muchos de p o incias, en las Reales Academias
(de Ciencias Mo ales y Polí icas, de la His o ia, de la Lengua, de Bellas
A es), y de o ma más pa icula en las edi o iales y e is as de la época, el
medio de di usión de un idea io que u o su mejo exp esión en la Ins i ución
Lib e de Enseñanza. No en ano, esos p esupues os cien í icos y ilosó icos, y
los p oyec os de e o ma pa a España encon a on en la e o ma del homb e,
y po ello en la educación, su mejo plasmación. Po que, en de ini i a, su
p og ama de e o mas pa a España exigía, en p ime é mino, una p o unda
e o ma humana que –pensaban– solo un p og ama educa i o acomodado a
sus p esupues os ilosó icos y pedagógicos podía ealiza . Los ins i ucionis as
ue on, en es e sen ido, enaces de enso es de un sis ema educa i o –lib e
del Es ado– que desde los supues os doc inales del k ausismo y a a és de
un p og ama pedagógico de ue e con enido idealis a –y laico– aspi aba a
e o ma de abajo a iba la sociedad y el sis ema polí ico españoles. Fo mu-
la on un p og ama de cambios que enían en el o den polí ico el come ido
de con a es a los undamen os doc inales y p ác icas del libe alismo doc-
ina io, el dominan e en la es e a polí ica de la España isabelina, p ime o, y
de la Res au ación, más a de. Deseaban, no menos, neu aliza las aspi a-
ciones del jacobinismo y, más aún, del socialismo que eme gía en la sociedad
española de la segunda mi ad del siglo. Fue on, como los ha ca ac e izado
Gonzalo Capellán de Miguel, los que in en a on desa olla una España
a mónica4, que supe a a la pe manen e –y iolen a– con on ación en e
adición y mode nidad; de una o ma udimen a ia, si se quie e, la con-
on ación en e el adicionalismo – ilosó ico y polí ico– y el libe alismo,
escindido en España, a su ez, en e doc ina ios y p og esis as, ue an es os
demóc a as o no.
Esa con on ación encon ó sus e i o ios de exp esión en el ma co de las
ideas y de los p og amas que ca ac e iza on su concepción de la ida social
y polí ica, de las elaciones que el homb e es ablece con sus semejan es, a
a és de unas eglas, que alcanza on odos los ámbi os de la sociedad y el
4 Gonzalo Capellán de Miguel, La España a mónica. El p oyec o del k ausismo español pa a
una sociedad en con lic o, Mad id, Biblio eca Nue a, 2006.

In oducción
17
Es ado: economía, adminis ación, ida social, mo al, c eencias… Raciona-
lismo, mo alidad, y ciencia, cons i uyen basamen os cen ales de una idea
del homb e, de la emancipación de la humanidad que e lejan esa an o-
pología de la libe ad que los ins i ucionis as a icula on desde la idea de
p og eso, desde la con icción de que solo desde la libe ad y el desa o-
llo p og esi o del homb e, de los di e sos colec i os humanos, de las ins i-
uciones ep esen a i as, se puede es ablece una base sólida de con i encia,
en el ma co del Es ado de De echo y la ga an ía que a la libe ad pueden
o ece las leyes.
Pa a la escuela a mónica –esc ibió An onio Zozaya–, la libe ad es, como se
ha dicho, el eje cicio de la olun ad, que siemp e iende al bien, con o me a la
azón. Pe o no la olun ad independien e que ob a sin mo i os, sino siemp e
en is a de su obje o y in: el de ejecu a sus ac os siemp e en con o midad
con la na u aleza de lo ac ible5.
Razón, libe ad, a monía, de echo… eme gen como ejes de un pensa-
mien o que des ila a omas ilus ados y que se o ece como una solución a la
con lic i a ealidad española pos e oluciona ia. Una al e na i a supe io a
aquella que desde el pode o ece el doc ina ismo y que, desde la a i mación
de la idea de p og eso y de una concepción e olucionis a, no e oluciona ia,
hizo de la educación –de las pe sonas y de la sociedad en su conjun o– el ins-
umen o cen al de un cambio pau ado que io en la Ciencia –en las dis in as
ciencias– el ins umen o adecuado po log a sus ines: la emancipación del
homb e, la cons ucción de una España a mónica, en el ma co de un égimen
ep esen a i o que islumb a on en la democ acia pa lamen a ia, ya bajo la
o ma de gobie no moná quica, o epublicana.
En Los caballe os de la azón abo damos di e sos ámbi os de esa p opues a
e o mis a del ins i ucionismo. En p ime é mino, en línea con los o ígenes
ilosó icos del colec i o, en el capí ulo «Gine de los Ríos y el k ausismo en
la España del siglo XIX» se lle a a cabo una p ime a ap oximación a los emas
y plan eamien os con que los k ausis as españoles en gene al, y Gine de los
Ríos de modo pa icula , abo da on la ecepción de la iloso ía de K ause y
5 An onio Zozaya, La c isis con empo ánea. La con adicción polí ica, Mad id, 1894, p. 54.
Manuel Suá ez Co ina
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su aplicabilidad a la ealidad española de las décadas sesen a y se en a del
siglo XIX. Filóso o de De echo, sociólogo, pedagogo, Gine de los Ríos es
quien mejo ejempli ica las coo denadas o ganicis as y e olucionis as en que
se mue e el pensamien o de K ause y sus seguido es. En diálogo con la ilo-
so ía de su iempo, desde los campos de la Filoso ía del De echo, la Ciencia
Polí ica y la e lexión social, Gine , a modo de Sóc a es6, aza los ejes desde
los que el k ausismo español se p esen a como al e na i a ilosó ica y polí ica
al modelo libe al doc ina io en la búsqueda de un p oyec o equilib ado en-
e la sus ancia y la o ma, en e los undamen os doc inales y su desa ollo
e ec i o, en e é ica y acción.
En es e capí ulo, Gine de los Ríos nos si e de hilo conduc o de los
p incipales campos del pensamien o eligioso, social y polí ico de la iloso ía
k ausis a. Si e, no ya pa a e cómo Gine plan ea el p oblema del hom-
b e, de su dimensión eligiosa y ju ídica, de sus undamen os educa i os y
cien í icos, y de la concepción del Es ado y la nación, de la iden idad social
de las pe sonas o de la elación en e democ acia y eminismo, sino de una
ape u a a los emas que el lib o abo da en su conjun o. Es así, pues, una
especie de pue a de en ada a los dis in os capí ulos que siguen, en los que
cada una de es as dimensiones se abo da a a és de un ensayo especí ico.
Es, po así deci lo, una sín esis de los asgos que an a domina la ac i idad
pública de los ins i ucionis as. Han sido econocidos en la a ea educa i a de
la Ins i ución Lib e de Enseñanza, pe o sus p oyec os desbo da on el campo
educa i o pa a se p o agonis as de una al e na i a de e o ma gene al pa a
España. Una p opues a libe al y democ á ica, ajena a aquellos plan eamien os
del libe alismo más conse ado que, bajo el modelo polí ico del sis ema de
la Res au ación, domina on la ida pública española en las décadas de en e
siglos. Su dis ancia, como e emos, se e cla amen e en sus plan eamien os
sob e cómo en ende la eligión, su concepción del Es ado, las ideas e o -
mado as que hicie on desde el espí i u egene ado y del nue o libe alismo,
6 La exp esión p o iene de Ped o Ce ezo Galán, «Gine de los Ríos, el “Sóc a es español”.
De la polí ica a la pedagogía», en La Ins i ución Lib e de Enseñanza y F ancisco Gine de los
Ríos: nue as pe spec i as, omo 2, La Ins i ución Lib e de Enseñanza y la cul u a española,
coo dinado po José Ga cía Velasco y An onio Mo ales, Mad id, Fundación Gine de los
Ríos, 2012, pp. 29-67.
In oducción
19
unos y o os, e e en es de su p oyec o nacional. Especial elie e adquie e su
posición an e la muje , ya que, sin ompe del odo con los plan eamien os
del ángel del hoga que desa olló la cul u a libe al decimonónica, siguiendo
las di ec ices de K ause, el ins i ucionismo man u o la idea de la igualdad
en e homb es y muje es. Las inicia i as ins i ucionis as pa a mejo a la o -
mación y posición de la muje , con sus limi aciones, son econocibles desde el
mismo Sexenio Democ á ico, y desde en onces pueden ubica se en el campo
del eminismo con empo áneo, como mues a muy bien Adol o Posada en su
lib o Feminismo7.
Po que, en e ec o, es sob e la idea de España, como Es ado y como na-
ción, como comunidad polí ica, y como e i o io de la ep esen ación que
se desa olló el idea io ins i ucionis a. En el capí ulo «Religión y polí ica» se
hace hincapié en el peso que la eligión u o en la ca ac e ización del homb e
k ausis a, de su iden idad como un c eyen e que se alejaba de los modos en
que el ca olicismo o icial abo daba la cues ión eligiosa, su p oyección sob e
la de inición de las elaciones en e la Iglesia y el Es ado y, inalmen e, la sin-
gula si uación de unos p o agonis as que hicie on de la eligión una ealidad
básica de la ida del homb e, pe o que, ajenos a los modos ba ocos de eli-
giosidad del ca olicismo o icial, se p esen a on como unos de enso es de una
eligión in imis a, de pe il polí ico ajeno al con esionalismo del libe alismo
doc ina io. Fue on así, doblemen e, c eyen es, y an icle icales, oda ez que
la con esionalidad del Es ado se en en aba a su decla ada de ensa de la libe -
ad de conciencia, de cul os y, po de i ación, de la necesa ia sepa ación de la
Iglesia y el Es ado; es o es, de las dimensiones ju ídica y eligiosa de la ida
humana. Su laicismo, emplado, se p esen aba, a su ez, muy dis an e del an-
icle icalismo du o que ca ac e izó una izquie da epublicana que en el ma e-
ialismo y en el posi i ismo encon a on su oz en igu as como F ancisco Pi y
Ma gall y F ancisco Suñe i Capde ila. Ya en Minu a de un es amen o (1876)
7 Adol o Posada, Feminismo, Mad id, Lib e ía de Fe nando Fe, 1899; Adol o Posada
y U bano González Se ano, La amis ad y el sexo. Ca as sob e la educación de la muje ,
Mad id, Lib e ía de Fe nando Fe, 1893; éase Ja ie Ga cía Ma ín, «A. G. Posada.
Un cons i ucionalis a an e el eminismo: en e Es ado social y de echo p i ado», en
Muje es y De echo. Pasado y p esen e, I Cong eso mul idisciplina de la sección de Biz-
caia de la Facul ad de De echo, oc ub e de 2008, <h ps://dialne .uni ioja.es/desca ga/
a iculo/2874674.pd >.
Manuel Suá ez Co ina
20
de Gume sindo de Azcá a e, o en o as ob as de pe il eligioso de Gine de
los Ríos, Fe nando de Cas o, Tomás Tapia o el mismo Nicolás Salme ón,
en e o os, se pe cibe ese componen e acionalis a y a la ez eligioso que
a aba de a moniza los p incipios y mani es aciones de la ciencia, la azón y
la e. El esul ado no es o o que la de ensa de una sepa ación de pode es, la
alo ación de la impo ancia cen al que iene la eligión en la ida humana,
pe o no menos la necesa ia neu alidad del Es ado en el campo eligioso,
que exige como exp esión ju ídica la de ensa de la libe ad de conciencia y la
sepa ación de la Iglesia y del Es ado.
Ese Es ado, que los ins i ucionis as iden i ican como el esul ado inal
de la madu ez social que exp esa la nación. Po que, en e ec o, de enso es
del econocimien o de las di e sas pe sonas sociales que se desa ollan a
a és de la his o ia, de la necesidad de a i ma la pe sonalidad de aquellos
o ganismos que la sociedad ha o mado pa a a ende los dis in os ines de
la ida, los k ausoins i ucionis as en endie on al Es ado como la exp esión
o mani es ación ju ídica del o den social. No como algo ajeno a la sociedad,
sino como una dimensión de la misma –la ju ídica– y el Es ado nación como
la más comple a en idad c eada po el homb e en esa con inua e olución de
los simple a lo complejo, de lo indi idual a lo colec i o, desde el homb e
indi idual a la Humanidad. A la al u a de mediados del siglo XIX la en idad
ju ídica más desa ollada po la humanidad e a el Es ado-nación, oda ez
que has a después de la P ime a Gue a Mundial, con la o mación de la
Sociedad de Naciones, no se log aba ese iejo sueño de a monía uni e sal de
las naciones que soñaban los ins i ucionis as. En el capí ulo «El Es ado y la
nación» se hace un epaso a los ing edien es cen ales del concep o de nación
de los k ausis as y de cómo en endie on que debía a icula se en España el
Es ado nacional.
Los ins i ucionis as ue on, como emos, los de enso es de España como
Es ado y como nación; es o es, como un Es ado-nación desa ollado a lo
la go de la his o ia a a és de una la ga ayec o ia que ue consolidando y
ges ando, con la apo ación de cul u as, lenguas y e nias di e sas, ese odo
nacional que llamamos España. Como en F ancia, Ingla e a y o os países,
la ges ación de la nación ue p og esando de lo simple a lo complejo, en un
p oceso que, al igual que el es o de los plan eamien os del k ausismo, de i ó
In oducción
21
en la o mación de un Es ado-nación (España). La nación –había esc i o
Edua do Pé ez Pujol– «es hoy la sociedad o al humana en que enca na
el Es ado». Y Azcá a e, eía en la nación «a un pueblo o ganizado en Es a-
dos». España e a así el Es ado nación que ag upaba a andaluces, cas ellanos,
a agoneses, ca alanes, ascos, as u ianos… Una nación única que, o jada
a a és de los siglos po las apo aciones cul u ales y lingüís icas de odos
ellos, se p esen aba como un odo. Eso sí, como un odo, que econocía la
exigencia y los de echos de las pa es cons i u i as, desde los municipios a
las egiones, pa a a icula se como al Es ado de una o ma descen alizada,
en la que se econocie an las di e sas ealidades a pa i del sel -go e nmen ,
de la sobe anía in e na.
España como Es ado-nación, pe o ambién un Es ado no cen alizado,
en el que municipios y p o incias/ egiones ob u ie an un econocimien o
ju ídico bajo la o ma de una au onomía pa a sus ealidades in e nas. Fue
su p opues a la ges ación de un Es ado descen alizado con au onomía pa a
municipios y egiones. Se ababa en su momen o de una p opues a que se
asocia con lo que en endemos como un Es ado egional, que buscaba el eco-
nocimien o de municipios y egiones, pe o que, a su ez, negaba como al, la
na u aleza nacional de Ca aluña y del País Vasco. Los ins i ucionis as solo e-
conocie on la na u aleza nacional de España, no de aquellas egiones que, po
mucha pe sonalidad y cul u a pa icula que se obse e, no son conside adas
como ales naciones. Es po ello que se opusie on con ue za al p oyec o de
egionalismo/nacionalismo cen í ugo de ca alanes y ascos, pe o, al mismo
iempo, aspi aban al desa ollo comple o de la nación española a a és de
la einse ción de Po ugal. El ibe ismo cons i uye un ing edien e cen al del
p oyec o nacional ins i ucionis a, como se obse a en el Sexenio democ á ico,
p ime o, y en la década de los no en a, más a de, cuando la o mación del
Pa ido Cen alis a, inco po aba a su p og ama la unidad ibé ica, pe o, no
menos, la au onomía pa a las colonias.
En el ma co de la c isis de la aza la ina, y en medio del con lic o cubano,
la gue a con los Es ados Unidos, cuando Po ugal conoció la expe iencia
aumá ica del Ul imá um, el p oyec o de egene ación de la aza la ina ha
sido p o agonis a de una li e a u a de la decadencia que encuen a su p i-
me a exp esión en la gene ación de los se en a en Po ugal, con una c í ica

Manuel Suá ez Co ina
22
que encon ó en An e o de Quen al8 su mejo exp esión, pe o no menos en
aquellas e lexiones que Cáno as, desde el conse adu ismo, Cas ela desde
el epublicanismo conse ado y Manuel Ped egal9 desde el k ausoins i ucio-
nismo, islumb a on como decadencia de las azas la inas. A inales de siglo
esa decadencia encon ó su cla a mani es ación en la c isis colonial y en el
egene acionismo que le siguió. En el capí ulo «Regene ación y epública pa -
lamen a ia» se da o ma a los plan eamien os gene ales que es a expe iencia
ma có pa a los epublicanos españoles. Aunque acciden alis as, como después
e emos, los ins i ucionis as, con Cos a a la cabeza, pa icipa on ac i amen e
en la necesa ia egene ación nacional. El epublicanismo, que exp esó in e -
namen e una cla a di isión en e sus componen es popula es y pa icios, co-
noció un momen o de ecupe ación cuando a comienzos de siglo, y en medio
del impac o de la pé dida de las colonias, pudo soña con un hundimien o de
la mona quía. Nada más alejado de la ealidad, pe o el ensueño epublicano
se exp esó en el campo polí ico en la o mación de la Unión Republicana,
y en el cul u al en la de ensa de un p oyec o de egene ación nacional que
io en la República pa lamen a ia su símbolo.
Hemos in es igado las causas de nues a decadencia mo al –esc ibió Sales
y Fe é– y los medios de comba i la. La pé dida de las c eencias eligiosas,
la ins ucción me amen e in elec ual, memo ís ica y u ili a ia y la cen ali-
zación: he ahí las causas. Cul i a la ciencia como a e, oca la ins ucción
en eal, o al y o gánica, y cons i ui a mónicamen e las sociedades de ol-
iendo la jus a y legí ima au onomía á las egiones y municipios: he ahí los
emedios10.
T es ámbi os ca ac e izan la p opues a k ausoins i ucionis a en el in de
siglo; de un lado, su in en o de egene a España a a és del econocimien o
8 An e o de Quen al, Causas de la decadencia de los pueblos peninsula es, 1871 (hay edición
en cas ellano con aducción y p ólogo de Césa Rina Simón, Mad id, Ma cial Pons,
2017).
9 Manuel Ped egal y Cañedo, Es udios sob e el eng andecimien o y la decadencia de España,
Mad id, F. Góngo a y Cía, 1878.
10 Manuel Sales y Fe é, Ci ilización eu opea. Conside aciones ace ca de su p esen e, su pasado
y su po eni , Se illa, Imp. y Li . de José Mª A iza, 1887, p. 67.
In oducción
23
de la decadencia nacional y de e en la ciencia y en la educación el camino
pa a supe a la; de o o, el in en o con e gen e que lle ó a la o mación de la
Unión Republicana de 1903, bajo la di ección de Nicolás Salme ón; inal-
men e, un es ue zo po acomoda se a las nue as líneas de pensamien o que
se es aban desa ollando en Eu opa y los Es ados Unidos, en el campo del
pensamien o libe al.
Es e nue o libe alismo, que echaza los plan eamien os de la economía
polí ica, pa a e o mula la elación en e Es ado y sociedad, es obje o del
capí ulo «Republicanismo y nue o libe alismo», donde se sin e izan los nue-
os ho izon es libe ales que adop ó una pa e conside able de la adición
k ausoins i ucionis a. Libe ales c í icos con la economía clásica, los ins i u-
cionis as ie on en la escuela his ó ica y en los diseños del nue o libe alismo
eu opeo el campo pa a e o mula sus plan eamien os económicos. La his-
o ia económica11 ha dado cuen a de las concepciones que del me cado y del
Es ado u ie on los ins i ucionis as, mos ando una ce canía, p ime o, hacia
el lib ecambismo y, más a de, a la de ensa de un in e encionismo sua e del
Es ado que se econocía bien en la de ensa u ela del mismo, pe o en abie o
echazo del in e encionismo pleno. Fue on, al mismo iempo, an de enso-
es de la libe ad del me cado como acé imos ad e sa ios de las posiciones
au á quicas de la economía que se ue on acen uando desde los años ein e.
Es os plan eamien os de la c í ica a la economía clásica encon a on su o -
mulación emp ana en los ex os de economía de Gume sindo de Azcá a e,
de Adol o Buylla y de José Manuel Pie nas Hu ado. Se e isa on después
en el in de siglo, y a comienzos del siglo XX madu a on con la ecepción y
consolidación del nue o libe alismo que, a a és del socialismo de cá ed a
alemán, del solida isme ancés y del new libe alism inglés, de endie on en
di e sas ins ancias –cá ed as uni e si a ias, eales academias, a eneos, o e-
is as– los ins i ucionis as. Siemp e en el ma co del pensamien o libe al, o -
ganicis a y e olucionis a, los ins i ucionis as se hicie on eco de las p opues as
de Emile de La eleye (Bélgica), de Wagne , Schmolle … (Alemania), de
Gide, Ma ion, Da lu, Guyau, Fouillée, Bou geois… (F ancia), de Fawce
11 Véase El k ausismo económico español, es udio in oduc o io de José Luis Malo Guillén,
Mad id, RACMP/IEF/Fundación ICO, 2005.
Manuel Suá ez Co ina
24
y Cai nes (Ingla e a), pa a a i ma su c í ica a los plan eamien os del iejo
libe alismo. Una lec u a de los ex os económicos, educa i os y polí icos de
los ins i ucionis as mues an su ape u a a ese nue o egis o del nue o libe-
alismo, que an bien se exp esó en los ex os de comienzos del siglo XX de
Sales y Fe é, Buylla, Pie nas Hu ado o Adol o Posada.
Aunque, al co ien e de las p opues as que desde Alemania o Ingla e a
desa olla on los nue os libe ales, es sin duda desde F ancia donde el solida-
ismo exp esó su mayo in luencia en España. Los a ículos que en e is as
como La Lec u a esc ibió Adol o Posada, o los discu sos que Pie nas Hu -
ado (1905) y Sales y Fe é (1907) die on en la Real Académica de Ciencias
Mo ales y Polí icas son un es imonio muy cla o de la ue za que el pensa-
mien o solida is a u o en el campo ins i ucionis a. No se a aba solo de
aspec os económicos y polí icos, sob e odo, se imp egnó el ins i ucionismo
de un nue o impulso mo al p o enien e de un pensamien o libe al nu ido de
ideales solida ios. La noción de debe social ocupó una pa e signi ica i a
de la eelabo ación del libe alismo ins i ucionis a desa ollado a comien-
zos del sigloXX: su alcance ue múl iple, en el campo polí ico, en el social,
en el educa i o, en el ilosó ico…, se ue exp esando en múl iples inicia i as
como el Ins i u o de T abajo, o el Ins i u o de Re o mas Sociales, en los que el
ins i ucionismo ue p o agonis a p incipal, que no único.
Su campo de acción, como se puede obse a , ue múl iple, como a iadas
ue on las p opues as, an o sociales como polí icas, desa olladas a lo la go
de más de medio siglo. Po que, p o eso es y ju is as de p es igio, los ins i u-
cionis as ue on ambién ac o es de la ida pública. Sus densos ensayos sob e
ciencia, de echo o mo al se ie on acompañados ambién de un comp omiso
en la acción polí ica. En el capí ulo «Ins i ucionismo y polí ica (1875-1931)»
se da cuen a de las di e sas inicia i as polí icas de los k ausoins i ucionis as.
Filosó ica y ju ídicamen e los ins i ucionis as no se decan a on a a o de
la mona quía o de la epública como o mas de gobie no. Pa a ellos una
cosa e a la ma e ia y o a la o ma en la polí ica: lo sus ancial –los de echos
y obligaciones de los ciudadanos– y lo acciden al o ci cuns ancial –aquellas
p opues as que en cada momen o y luga adop a on los dis in os egímenes
polí icos–. Lo undamen al pa a el ins i ucionismo e a que odo égimen po-
lí ico –ya mona quía, ya epública– cumplie a con los obje i os cen ales de
In oducción
25
odo o den polí ico, la libe ad y el de echo. Es o es, el sel -go e nmen , la
sobe anía, que exp esa la olun ad nacional a a és de la opinión pública.
Es a exigencia no descansaba sob e un égimen u o o, sino sob e la na u-
aleza especí ica que en cada momen o asumen las di e sas mona quías o
epúblicas. Gume sindo de Azcá a e se ocupó de mos a la na u aleza de
esa exigencia en El sel -go e nmen y la mona quía doc ina ia (1877)12. A
pa i de esos p esupues os, los ins i ucionis as desa olla on en e el in del
Sexenio Democ á ico y la Segunda República un conjun o de inicia i as que
mos a on cómo acomoda sus exigencias doc inales a las ugosidades del
suelo his ó ico.
T es momen os dis in os, y cua o expe iencias pa ida ias, ma ca on la
e olución polí ica del ins i ucionismo: el iempo de la e olución, cuando en
el ma co de los p ime os años del cano ismo, y an e la di isión en pa idos
legales e ilegales, los ins i ucionis as se mos a on a o ables a la e olución
como p ocedimien o legí imo pa a accede al pode ; el de la e olución cuando
a pa i de 1886 con el acceso al pode del libe alismo sagas ino y la ap oba-
ción del su agio uni e sal los ins i ucionis as apos a on abie amen e po las
ías legales, dejando la e olución como una exigencia del pasado; inalmen e,
as el in de siglo y en el ma co de la nue a si uación polí ica, el e o mismo
ins i ucionis a, has a en onces comp ome ido con el epublicanismo, apos ó
po la ecupe ación de la acciden alidad de las o mas de gobie no que desde
1913 se insc ibió en los ma cos del e o mismo ins i ucionis a. Es os iem-
pos y momen os inie on a su ez ma cados po los dis in os pa idos que
desde 1876 o ma on los ins i ucionis as (Pa ido Re o mis a, Pa ido Re-
publicano Democ á ico P og esis a, Pa ido Cen alis a, Unión Republicana
y Pa ido Re o mis a, de nue o). En unos y o os siemp e hubo un común
denominado : la de ensa del égimen ep esen a i o, la a iculación de un
p oyec o polí ico do ado de iden idad a pa i de su sepa ación de la de echa
epublicana, exp esada en el Pa ido Posibilis a de Cas ela , de un lado, y
del ede alismo de Pi y Ma gall, de o o. Con el p og esismo zo illis a con el
que compa ía y dispu aba, al mismo iempo, el espacio polí ico de cen o
12 Hay edición ecien e con es udio p elimina y no as de Gonzalo Capellán de Miguel,
Mad id, CEPC, 2009.

33
Gine de los Ríos y el k ausismo
en la España del siglo XIX
Todo homb e lle a, sin duda, en su espí i u el ge men de la Ciencia; más
los u os que de es e ge men nacen cuando se p omue e su no mal y sano
desa ollo, mués alos el p og eso que a su in lujo bienhecho se cumple en
odos los ámbi os sociales.
F ancisco Gine de los Ríos, «Condiciones del espí i u cien í ico»,
en Es udios ilosó icos y eligiosos. Ob as Comple as, ol. VI,
Mad id, La Lec u a, 1922, p. 8.
El k ausismo y la cul u a Española dEl siglo XIX1
La his o iog a ía de las dos úl imas décadas ha pe mi ido una ca ac e-
ización muy comple a de cómo la iloso ía k ausis a pene ó en España y
cuáles ue on los e ec os que su desa ollo u o pa a la con igu ación de una
p opues a de ca ác e e o mis a. A los abajos clásicos de P. Jobi , E. Díaz,
J. López Mo illas, V. Chaco Viu, J. J. Gil C emades y Mª. D. Gómez Mo-
lleda2, desde la década de los ochen a se ha sumado una nue a gene ación de
his o iado es de la iloso ía, de las ideas, de la educación y de la polí ica que
han di ulgado su impac o en la cul u a nacional y pe mi e a i ma que hoy
1 Una p ime a e sión de es e capí ulo ue publicada en Manuel Suá ez Co ina (ed.), Me-
néndez Pelayo y su iempo, San ande , Uni e sidad In e nacional Menéndez Pelayo, 2012,
pp. 311-339.
2 P. Jobi , Les éduca eu s de l’Espagne con empo aine, Pa ís, E. de B occa d, 1936; Mª Dolo-
es Gómez Molleda, Los e o mado es de la España con empo ánea, Mad id, CSIC, 1966;
Juan López Mo illas, El k ausismo español. Pe il de una a en u a in elec ual, Mad id,
FCE, 1980 (1956); Elías Díaz, La iloso ía social del k ausismo español, Valencia, Fe nando
To es, 1983 (1967); V. Cacho Viu, La Ins i ución Lib e de Enseñanza. I. O ígenes y e apa
uni e si a ia (1860-1881), Mad id, Rialp, 1962; J. J. Gil C emades, K ausis as y libe ales,
Mad id, Semina ios y Ediciones, 1975.
Manuel Suá ez Co ina
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el k ausismo, su o igen, ca ac e ización y alcance, cons i uye una pa cela bien
documen ada de la his o ia española3.
Es a nue a his o iog a ía ha acili ado una econside ación de su signi i-
cado y alcance y ha mos ado cómo el uni e so p og esis a que ca ac e izó el
k ausismo desde la década de los cincuen a del siglo XIX no ue sino la segun-
da ase de la ecepción de la iloso ía k ausis a, cuyo inicio e ec i o se había
p oducido casi dos décadas an es y desde una pe spec i a mode ada. En ique
M. U eña, Gonzalo Capellán de Miguel y Ra ael O den, en e o os, han
esal ado esa singula si uación de una iloso ía que podía cons i ui un ac o
de cohesión y desa ollo en un país su cado po p o undas di isiones socia-
les y polí icas. Gonzalo Capellán de Miguel4 ha mos ado cómo ue on los
mode ados a pa i de la igu a de San iago de Tejada, quienes a a on de
impo a la iloso ía de K ause con el come ido de sus i ui el eclec icismo
de Cousín y Guizo como e e en es básicos del pensamien o libe al y de
o den que iun aba a inales de la década de los ein a. Ra ael O den, po
su pa e, ha explicado cómo la ecepción del pensamien o de K ause ue un
p oceso la go e in incado en el que con iene dis ingui dos pe íodos, el de
impo ación y el de implan ación. El p ime o cub i ía los años que an desde la
ecepción de San iago de Tejada, la aducción de la ob a de Ah ens de Na-
a o Zamo ano5, y las con e encias p onunciadas po Ramón de la Sag a
(1839) has a 1845 cuando queda en suspenso la ecepción de la iloso ía k au-
sis a po la enuncia a la cá ed a y aislamien o olun a io de Julián Sanz del
Río; el segundo, el pe íodo de implan ación e ec i a de la iloso ía k ausis a
3 Gonzalo Capellán de Miguel ha ca ac e izado las dis in as e apas po las que ha pasado
el a amien o del k ausismo en la España del siglo XX. Véase La España a mónica. El
p oyec o del k ausismo pa a una sociedad en con lic o, Mad id, Biblio eca Nue a, 2006,
pp.303-326.
4 Gonzalo Capellán de Miguel, «El p ime k ausismo en España. ¿Mode ado o p og e-
sis a?», en M. Suá ez Co ina (ed.), Las Másca as de la Libe ad. El libe alismo español
(1808-1950), Mad id, Ma cial Pons His o ia/Fundación Sagas a, 2003, pp. 169-201.
5 Rupe o Na a o Zamo ano ue el aduc o de la ob a de Ah ens, Cu so de De echo
Na u al. Pa a una isión de su impo ancia como ecep o del k ausismo, éase Manuel
And ino He nández, «Na a o Zamo ano y los o ígenes del k ausismo en España», en
Re is a de Es udios Polí icos, 53 (1986), pp. 71-100; Ídem, «La conciliación en e k ausis-
mo y ca olicismo (su p ime in en o en la aducción de Ah ens po Na a o Zamo ano»,
en Re is a de Es udios Polí icos, 79 (1987), pp. 5-72.
Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
35
en España no se inició has a el nomb amien o de Sanz del Río como ca e-
d á ico en 1854 y se concluye en o no a 1860 cuando es e publicó la aduc-
ción de dos ob as de K ause y pa ece ya cons i uida la «escuela» k ausis a6.
En ique Menéndez U eña, a su ez, ha as eado la elación epis ola que los
k ausis as españoles, en pa icula Sanz del Río y Gine de los Ríos, man-
u ie on con la escuela alemana y, sob e odo, cómo el p ime o no hizo o a
cosa que copia y aduci ex os del maes o alemán7.
Cuando en la década de los sesen a el k ausismo se pe cibe ya como una
escuela, do ada de un p og ama acionalis a y p og esis a, y que p e ende
apo a a la cul u a y pensamien o los undamen os de una iloso ía a mónica,
la con on ación en e ca ólicos (aho a neoca ólicos) y k ausis as eme ge como
uno de los emas cen ales del siglo XIX: aquel que di ide al país en e unos
ilóso os y cien í icos que buscan la e o ma de España desde una concepción
p og esis a y eu opea y aquellos que, asen ados sob e la a i mación de las
adiciones au óc onas y desde el ca olicismo conco da a io, echazan po pe-
lig oso y ex anje izan e el p og ama de los p ime os. Tal ez es a dico omía
pueda se sua izada en sus ex emos, pe o isualiza muy bien la con on ación
que conse ado es y k ausis as sos u ie on en las décadas cincuen a y sesen a
del siglo XIX8. De se así ¿qué elemen os cons i u i os enía la iloso ía k au-
sis a pa a se pe cibida como un iesgo pa a el o den social y polí ico igen e?
¿cuál es el papel y cómo se inse a en la iloso ía k ausis a la igu a y ob a
de F ancisco Gine de los Ríos? ¿cuáles ue on los e i o ios cen ales de la
con on ación en e el conse adu ismo y el e o mismo k ausis a?
6 Ra ael V. O den, «La ecepción de la iloso ía k ausis a en España», en M. Suá ez Co -
ina (ed.), Libe ad, A monía y Tole ancia. La cul u a ins i ucionis a en la España libe al,
Mad id, Tecnos, 2011, pp. 53-102.
7 En ique Menéndez U eña, Julián Sanz del Río. Cincuen a ca as inédi as en e Sanz del Río
y k ausis as alemanes (1844-1869), in oducción y no as de E. M. U eña, Mad id, UPCO,
1993; E. M. U eña y J. M. Vázquez-Rome o, Gine de los Ríos y los k ausis as alemanes.
Co espondencia inédi a, Mad id, Uni e sidad Complu ense, 2003; E. M. U eña, «El
aude de Sanz del Río o la e dad sob e su “Ideal de la Humanidad”», en Pensamien o,
ol. 44, 73 (1988), pp. 25-48; En ique M. U eña, El «Ideal de la Humanidad» de Sanz del
Río y su o iginal alemán: ex os compa ados con una in oducción, Mad id, UPCO, 1992.
8 J. M. Vázquez-Rome o ha es udiado la eacción del ca olicismo español an e la ecepción
de las ideas k ausis as, T adicionales y mode ados an e la di usión de la iloso ía k ausis a en
España, Mad id, UPCO, 1998.
Manuel Suá ez Co ina
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La iloso ía de K ause, la elabo ada po el maes o y la que con o ma la
adición k ausis a que desa olla on, sob e odo, sus discípulos H. Ah ens,
A. Tibe ghien9 y C. D. A. Röde , se asen aba sob e un conjun o de p incipios
que an a se una cons an e en el pensamien o k ausis a del siglo XIX. Gon-
zalo Capellán nos los ha esumido: de un lado, (1) se a aba de una iloso ía
de la his o ia que se asen aba sob e la idea de p og eso que con el ampa o de
la P o idencia conduce a la Humanidad a la a monía uni e sal. Po o o, (2)
se asen aba sob e una dialéc ica que a di e encia de Hegel, no elimina sus
momen os an i é icos, sino que los econcilia e in eg a: unidad, a iedad y a -
monía, en e a esis, an í esis y sín esis que dominaba la dialéc ica hegeliana.
Al mismo iempo, (3) la k ausis a ue una iloso ía p o undamen e eligiosa,
en la que e a necesa io dis ingui Religión (con mayúsculas) de eligiones
posi i as. En su elemen o cen al la eligión pa a el k ausismo no e a o a
cosa que la unión ín ima del homb e con Dios, que cons i uye un in esencial
de la ida humana, como se mues a la ob a de Gine de los Ríos o el p opio
Azcá a e. Igualmen e (4) se es ablece sob e una mo al al uis a que no busca
ecompensa en su desa ollo, sino que se in e esa y legi ima po el bien en sí
mismo. (5) Sus concepciones sociales se asien an sob e el o ganicismo, ca e-
go ía cen al de una eo ía social que no se undamen a sob e bases biológi-
cas, sino é icas y eligiosas. Se sus en a al mismo iempo (6) sob e una eo ía
del Es ado como sociedad pa a el De echo en una doble y ambigua elación
en e el campo ju ídico y el es o de las es e as de la sociedad y, inalmen e,
(7) en una eo ía polí ica que es ablece como me a lle a la sociedad hacia el
ideal a pa i de un conjun o de e o mas g aduales y con inuas10.
En el Ideal de la Humanidad K ause desc ibe el ideal de o ganización social
al que debe ende la humanidad. En su diseño encon amos dos ipos de alian-
zas o asociaciones: las asociaciones undamen ales de la ida, y aquellas o as
que se o man pa a la ealización de los ines humanos. Las p ime as, como
unidades sociales de con i encia, an desde el indi iduo has a la humanidad,
pasando po ámbi os in e medios como la amilia, el municipio, la nación,
9 Sob e la iloso ía de Tibe ghien éase A. C. Sánchez Cal o, El pensamien o k ausis a de
G. Tibe ghien, Mad id, UPCO, 2004.
10 G. Capellán de Miguel, La España a mónica, ci ., pp. 20-21.
Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
37
asociaciones de naciones u o os elemen os como la amis ad, la lib e sociabi-
lidad o la es i pe; las segundas son aquellas que se o man pa a la ealización
de ines conc e os como la eligión que co esponde ía a la Iglesia, el de echo
cuya ealización y cumplimien o se a ibuye al Es ado, la i ud, la mo alidad,
la belleza, la ciencia, el a e y la educación… Cada una de es as asociaciones es
au ónoma en su uncionamien o in e no, di igido a un in especí ico, al iem-
po que se elaciona en e sí de una mane a a mónica, oda ez que el pe ec-
cionamien o de cada una eclama la complemen a iedad de su in especí ico
con los ines de las o as. La culminación de ese diseño se encuen a en una
Asociación que las in eg a que, bajo el nomb e de Asociación de la Humanidad,
ha de cumpli el doble come ido de ela po la sal agua da de la au onomía
de cada una de las asociaciones in e io es y de ga an iza , a su ez, su in e e-
lación a mónica omen ando en ellas lo p opiamen e humano. Una ez que
los medios pa a ese in no son coe ci i os, queda en manos de la pe suasión
pací ica y la educación la consecución de su me a: la a monía uni e sal11.
Cada uno de es os egis os del k ausismo ponía en cues ión algunos de
los undamen os doc inales de la concepción conse ado a que dominó la
cul u a y la polí ica española de la e a isabelina. La iloso ía k ausis a se p e-
sen a, pues, como una p opues a de base o ganicis a, e olu i a, que se hab ía
de ca ac e iza po sus componen es e o mis as. En cla a con on ación con
el doc ina ismo mode ado, po sus undamen os ilosó icos y p opues as
polí icas, el o ganicismo k ausis a acili ó la comp ensión de mundo en é -
minos de a monía y solida idad, ca ego ías básicas an o del k ausismo como
de su p olongación, el ins i ucionismo12.
La iloso ía k ausis a, dominada po sus componen es idealis as an es del
Sexenio Democ á ico, hab ía de expe imen a una eno ación cuando en la
década de los se en a la in lexión posi i is a le do ó de una imp on a monis a
de la ealidad que es posible de ec a en los esc i os de los años inales de la
11 En ique M. U eña, «Fundamen os ilosó ico-polí icos y ealizaciones educa i as de la
Ins i ución Lib e de Enseñanza», en Ped o Ál a ez Láza o (di .), Cien años de Educación
en España. En o no a la c eación del Minis e io de Ins ucción Pública y Bellas A es, Mad id,
Minis e io de Educación, Cul u a y Depo e/Fundación BBVA, 2001, p. 225.
12 Véase, en es e sen ido, M. Suá ez Co ina (ed.), Libe ad, A monía y Tole ancia. La cul u a
ins i ucionis a en la España con empo ánea, Mad id, Tecnos, 2011.

Manuel Suá ez Co ina
38
década. La concepción uni a ia del mundo, la supe ación del dualismo ca -
esiano, ue una cons an e en los abajos sob e ciencias na u ales, iloso ía o
psicología expe imen al13. Ya en los ochen a, la adición k ausis a se con o -
maba con los p esupues os del o ganicismo, del monismo y con un e olucionismo
que en su e sión de as o mismo da wininiano, unas eces, del na u alismo
de Haeckel14, o as, se cons i uyó como un sopo e básico de las décadas
inales del siglo XIX. La con e gencia de ese nue o ho izon e posi i is a c is-
alizó en una co ien e k ausoposi i is a que ep esen a on muy bien Nicolás
Salme ón y U bano González Se ano15, en an o que o o núcleo más a ín
con el p ime k ausismo no llegó a conoce una lec u a posi i is a, como el
p opio Gume sindo de Azcá a e16. Unos y o os, más allá de dis inciones
a menudo de de alle, con igu a on una p opues a de e o ma que, bajo los
supues os de la adición k ausis a y la ecepción de las nue as co ien es de
pensamien o p opo cionadas po la ciencia y la iloso ía de la segunda mi ad
del siglo XIX (neokan ismo, espence ismo, posi i ismo, da winismo…), pue-
de ca ac e iza se como k ausoins i ucionismo17, allí donde se puede adsc ibi
en oda su iqueza la ob a de F ancisco Gine de los Ríos18.
13 Aunque ue on, sob e odo, Salme ón y González Se ano quienes se ocupa on más in-
ensamen e de la psicología expe imen al, ambién Gine de los Ríos, Ca ed á ico de Fi-
loso ía del De echo, p es ó a ención al ema. Véase En ique La uen e, «F ancisco Gine
de los Ríos y los o ígenes de la psicología educa i a en España», en Anua io de Psicología,
ol. 33, 2 (2002), pp. 305-316.
14 Véase Julio Simó Ruescas, «La “Na u philosophie” en España: la ecepción del e olu-
cionismo en el en o no de la adición k ausis a», en Asclepio, ol. 56, asc. 2 (2004),
pp.197-222.
15 Juan Mon añés Rod íguez y Lau eano Robles, U bano González Se ano y la in oducción
del posi i ismo en España, Ins i ución Cul u al «El B ocense», 1989.
16 Gonzalo Capellán de Miguel, Gume sindo de Azcá a e. Una biog a ía in elec ual, Vallado-
lid, JCL, 2006.
17 Los plan eamien os gene ales del k ausoins i ucionismo los he desa ollado en El go o
igio. Libe alismo, Democ acia y Republicanismo en la Res au ación, Mad id, Biblio eca
Nue a, 2000.
18 Las elaciones en e Gine de los Ríos y la Ins i ución Lib e de Enseñanza (ILE) han sido
obje o de una amplia a ención po la his o iog a ía. Véanse los es olúmenes publicados
po la Fundación Gine de los Ríos y la Ins i ución Lib e de Enseñanza bajo el í ulo La
Ins i ución Lib e de Enseñanza y F ancisco Gine de los Ríos. Nue as pe spec i as, Mad id,
Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
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ginE dE los íos y la iloso ía k ausis a: la E o ma dEl homb E
De los p esupues os undamen ales de la iloso ía k ausis a, el de la pe -
ec ibilidad del homb e, cons i uye un ing edien e básico. En sus concep os
undamen ales, la ida es una pe manen e acción de mejo a que lle a a una
an opología op imis a, sob e la base de la idea de p og eso que hace que la
Humanidad sea el esul ado de su mejo a pe manen e desde el o igen de los
iempos hacia ese ideal úl imo que p eside oda su iloso ía. Esa con icción
en la pe ec ibilidad humana inse a en la iloso ía de K ause, an p opia
del op imismo del pensamien o ilus ado, ue desa ollada en España con
in ensidad po el p opio Sanz del Río cuando esal ó los componen es de
p og eso y pe ec ibilidad como elemen os p imo diales de una iloso ía que
se p esen aba ca gada de u opía: en el log o del ideal, po una pa e, pe o
igualmen e, en la concepción de que esa me a e a ob enible de una mane a
a mónica, supe ando el con lic o p opio de su iempo. Como ha esal ado
Juan López Mo illas:
La iloso ía que Sanz del Río ajo de Heidelbe g «sabe» a siglo XVIII. Su
adical op imismo, su noción de p og eso y pe ec ibilidad i e e sibles, su
a ición a la u opía, su decla ada p e e encia po la « eligión na u al» o «c is-
ianismo acional», su iden i icación del mal con la igno ancia, su absolu a
con ianza en la educación, odo ello es, si bien se mi a, ma e ial de asiego
en las ideologías anspi enaicas del siglo de las Luces. Aho a bien, amasado
con esa iloso ía asnochada enía un ing edien e más adecuado al emple del
siglo XIX: la islumb e de un mundo p óximo y pe ec o, o al menos mucho
mejo que el conocido, en el que el homb e ac ualiza ía cuan a excelencia
es en él po encial y en que la humanidad llega ía a se la e dade a amilia
e ena con la que en odos los iempos han soñado eligiones y iloso ías19.
Esa búsqueda del ideal, de pe ec ibilidad humana, an in ínsecamen e
k ausis a, ue un elemen o cen al de la p opia con igu ación de la escuela en
2015. Pa a obse a la iqueza de la his o iog a ía ecien e sob e Gine y la ILE, éase
José Ga cía Velasco, «Bibliog a ía sob e F ancisco Gine de los Ríos y la Ins i ución Lib e
de Enseñanza», Bole ín de la Ins i ución Lib e de Enseñanza, 97-98 (2015), pp. 147-178.
19 Juan López Mo illas, Racionalismo p agmá ico. El pensamien o de Gine de los Ríos, Ma-
d id, Alianza, 1988, p. 58.
Manuel Suá ez Co ina
40
España, donde desde el p opio Julián Sanz del Río y F ancisco de Paula Ca-
nalejas, p ime o, y, sob e odo, más a de a a és de F ancisco Gine , Manuel
Ruiz de Que edo, Nicolás Salme ón o el p opio Gume sindo de Azcá a e,
ie on en la educación el ins umen o imp escindible pa a log a esa me a de
mejo a pe manen e del homb e hacia su pleno desa ollo. En es e sen ido, el
k ausismo se p esen a como una base de eno ación é ica y de signi icación pe-
dagógica que ha hecho de la educación el ins umen o cen al pa a la me a de
pe ec ibilidad que indi idual y colec i amen e conlle a su idea de p og eso.
No ol idemos que el homb e es his o ia y es a no es o a cosa que el desen-
ol imien o en el iempo hacia ese ideal de la Humanidad que es á inse o en
oda ac i idad humana. Le educación iene así a con ibui a esa me a pe ma-
nen e de cambio y pe ec ibilidad, donde el abandono de la igno ancia, de las
malas mane as y de los p ejuicios cons i uye el camino a esa acionalidad que
da pleno sen ido a la ida humana. Po que acionalidad, mo alidad y pedagogía
cons i uyen o os an os e e en es que hacen de la educación una necesidad
pa a el log o de los obje i os an opológicos y mo ales que mue en la ida del
homb e –como indi iduo y como especie– desde su in ancia a su madu ez.
Si la iloso ía de la his o ia k ausis a p ocede de una me a ísica que pa e
de una simple unidad, a anza po un e apa de di e enciación y concluye en
la a monía de los con a ios en una unidad supe io , es os es es adios se
co esponden con es edades que se obse an en odo se ini o: in ancia,
ju en ud y madu ez, o si se quie e: unidad o indi e enciación, oposición o
a iedad, y, inalmen e, a monía. Se ía es a una ley que se cumple en odo
momen o y luga , pe o cuyos i mos se con o man de acue do con ci cuns-
ancias sociales y cul u ales especí icas. Es sob e esa ealidad conc e a que la
acción educa i a adquie e su especial isonomía en su capacidad pa a impul-
sa hacia la di ección adecuada al homb e, en la necesidad de que la e o ma
pe manen e con ibuya a cumpli su des ino inal: la pe ec ibilidad.
Pe o educa no es en modo alguno equi alen e a ins ui . Siguiendo los
plan eamien os pedagógicos de Rousseau, Pes alozzi y F öbel, los ideales
educa i os del k ausismo conside a on que la educación enía una concepción
in eg al, asociada a la po enciación de las acul ades humanas, en su doble di-
mensión ísica y espi i ual. No queda educida a una me a ins ucción écnica
que mejo e las habilidades y capacidades del homb e, sino que, además de esa
Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
41
a ea ins umen al, aspi a a do a de ines y medios a odo lo que el homb e
necesi a pa a su desa ollo pe sonal. El ca ác e in eg al de esa educación de-
bía hace se desa ollando odas las dimensiones in elec uales, es é icas, ísicas
y mo ales de la pe sona. Como mos a ía Gine de los Ríos en sus esc i os
pedagógicos, no bas aba con el es imulo de sus capacidades in elec uales,
debía igualmen e desa olla la in uición, el ap endizaje ac i o, el juego, el
conocimien o de la na u aleza y con e i la educación en un medio de e-
gene ación social. La Ins i ución Lib e de Enseñanza, el medio en el que los
k ausis as pusie on en acción sus ideales educa i os, mos aba cómo su peda-
gogía ponía en cues ión los modelos adicionales de enseñanza y se con e ía
en uno de los cen os de ensayo y di usión de las p incipales inno aciones
educa i as en Eu opa. Es a educación nue a se mos aba mucho más abie a
a descub i las po encialidades de la pe sona y se alejaba de los p esupues os
dogmá icos que ca ac e izó la educación española de la p ime a mi ad del
siglo XIX. Como es ablecían sus es a u os, la ILE e a comple amen e ajena
a odo espí i u e in e és de comunión eligiosa, escuela ilosó ica o pa ido
polí ico, p oclamando an solo el p incipio de la libe ad e in iolabilidad de
la ciencia, y de la consiguien e independencia de su indagación y exposición
de cualquie o a au o idad que la de la p opia conciencia del p o eso , único
esponsable de sus doc inas (a . 15).
La adhesión a las ideas educa i as con enidas en el Ideal de la Humanidad,
po pa e de los k ausis as, en gene al, y de Gine de los Ríos, en pa icula ,
ya se había pues o de mani ies o con an e io idad a la c eación de la ILE.
Los k ausis as ue on impulso es en los años del Sexenio Democ á ico de
la legislación libe al que en educación desa olló desde 1868 Manuel Ruiz
Zo illa, y el mismo Gine de los Ríos en la p ima e a de 1869 publicó un
a ículo en el Bole ín-Re is a de la Uni e sidad de Mad id sob e la u u a Ley
de Ins ucción Pública donde esal aba la inspi ación k ausis a de los nue os
p incipios p oclamados po él y su en o no. Allí se mos aban las uen es de
sus ideas, en K ause, en Ah ens, en Al ed Da imon y en el Cong eso de Fi-
lóso os o ganizado en P aga po los k ausis as alemanes en sep iemb e de
1868. En dicho ex o, siguiendo a K ause, Gine de los Ríos con empla las
di e sas es e as –Ciencia, Enseñanza, Religión, A e, Indus ia, Mo alidad
y De echo– que deben conside a se como las que si en a los ines acionales
Manuel Suá ez Co ina
48
endencias que Gine de los Ríos obse ada espec o de la eligión en el espí-
i u de su iempo: la dogmá ica o au o i a ia, la acionalis a y la a ea, sin duda
se ubicaba en la segunda, oda ez que los modos y mane as del dogma ismo
ca ólico se oponían con ue za a la acionalización de la e, y la a ea negaba a
Dios, cosa que en modo alguno se podían plan ea los k ausis as.
¿Cómo in e p e aba Gine de los Ríos esa Religión acional? Cuáles e an
las elaciones que cabe es ablece en e Religión, Ciencia y Filoso ía? Pa a
Gine , siguiendo a Leonha di, esul aba undamen al de e mina la elación
que se es ablece en e la Fe y el Sabe , de la Religión y la Ciencia. El Sabe ,
en endido como un g ado de pleni ud del Conocimien o (La Fe se ía o o)
es la ce eza de lo que se e, con los ojos del espí i u, o los del cue po. Puede
concebi se como una elación de unión esencial en e lo que se piensa con lo
pensado. Po su pa e, la Fe, o o modo especial de ab aza la e dad, es la
ce eza de lo que no se e, la adhesión y con ianza en ello. La Fe se explica
como una elación de unión esencial, con lo que c eemos; pe o unión media-
a, es o es, median e aquel en quien c eemos. Pa a Gine de los Ríos y los
k ausis as, an esencial es la Fe al homb e, y an insepa able de su pe ección
a mónica como el Sabe . La elación en e Fe, Filoso ía y Ciencia cons i uye
un elemen o básico de la mane a en que los k ausis as in e p e a on el papel
de cada una en la ida del homb e y de modo especial, las elaciones que
cabe es ablece en e ellas. El conocimien o que pueden p opo ciona las
es (Fe, Filoso ía y Ciencia: es o es, c eencia, conocimien o especula i o y
conocimien o demos ado) no e a excluyen e, sino complemen a io. Cada una
cub e una necesidad del homb e y posee sus asgos ca ac e ís icos. La Fe y la
Filoso ía se dis inguen en la medida en que en aquella la conciencia se disipa
po una iluminación indi idual, mien as que en la iloso ía, la luz es común
a odos los homb es, y como ap i ud acional, igual pa a odos. La Ciencia,
po su pa e, es un modo de conocimien o que no iene po que in e p e-
a se como opues o a la Fe, pues una y o a, conside a on los k ausis as, se
di igen al mismo in: el conocimien o de la Ve dad. De ahí que si el in de
la Fe es conoce la Ve dad deba a ende las e dades y conocimien os que la
Ciencia p opo ciona, del mismo modo, és a debe oma en cuen a como la Fe
le apo a un ho izon e de conocimien o que po sus mé odos aún no puede
demos a . Así ecoge Gine en su aducción de Leonha di:

Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
49
Así como el in es igado cien í ico peca ía con a la ley de la e dad, si
quisiese echaza p ema u amen e cualquie c eencia eligiosa, aunque sea
supues a, o menosp ecia odo sen ido c eyen e, en gene al, así ambién el
homb e eligioso y que p o esa un dogma posi i o, en cuyo concep o no es
un cien í ico, peca ía con a la ley de la e dad y de amo , si se negase a
econoce la noble aspi ación, aun de aquel que, inqui iendo los p incipios
supe io es, no ha llegado oda ía a alcanza la Fe eligiosa, y has a de aquel
que, según su p esen e es ado y pun o de is a, es dudoso que llegue a alcan-
za la en es a ida27.
En es e ma co de elaciones en e conocimien o cien í ico, pensamien o
ilosó ico y c eencias eligiosas, los k ausis as apos a on po una eligión a-
cional que se alejó con cla idad de los supues os y dogmas p oclamados po
la Iglesia ca ólica. Ce canos en muchos sen idos a los plan eamien os del
ca olicismo libe al, los k ausis as, sin emba go, no se iden i ica on con ellos.
Como ha mos ado Gonzalo Capellán de Miguel28, los k ausis as hicie on
de la conciencia del homb e el emplo de la eligiosidad, acen uando el
ca ác e indi idual, pe sonal, p i ado y lib e en e al ca ác e de Es ado,
o icial, colec i o y público de la eligión ca ólica u o as eligiones posi i as.
Po de i ación, es a eligiosidad echaza an o las mani es aciones ex e nas
de cul o, como aquellos dogmas que se oponen a la acionalidad y p escinde
de cualquie sanción ex e io y de ecompensas mundanas o p omesas ul a-
e enas. Desde es os p esupues os, los k ausis as se opusie on a los plan ea-
mien os desa ollados po la Iglesia o icial, a los dogmas que es a plan eó
en su oposición al libe alismo, y eclamó en su sen ido p ác ico que ue an
econocidos la libe ad de cul os, la secula ización del Es ado, la ole ancia y
la acionalidad úl ima de oda expe iencia eligiosa.
Como muy bien ha ilus ado la his o ia del k ausismo español, desde
es os p esupues os esul aba imposible que se man u ie an en el in e io de
la o odoxia ca ólica, más aún en un momen o de e isión del iejo ca oli-
27 «Religión y Ciencia. Bases pa a es ablece sus elaciones», aducción de la ob a de Leon-
ha di po F ancisco Gine de los Ríos en Es udios Filosó icos y Religiosos, omo VI de Ob as
Comple as, Mad id, Imp en a de Julio Tosano, 1922, p. 256.
28 Gonzalo Capellán de Miguel, «El p oblema eligioso en la España con empo ánea.
K ausismo y ca olicismo libe al», en Aye , 39 (2000), pp. 207-241.
Manuel Suá ez Co ina
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cismo que lle ó a la di isión en e ca olicismo iejo y nue o (el neoca olicis-
mo29) que desde los cincuen a y sesen a del siglo XIX se opuso a casi odas las
inno aciones y modos de pensa del libe alismo. El esul ado ue, p ime o
el Syllabus E o um y la Quan a cu a, y más a de, el Concilio Va icano I, que
ep esen ó una ea i mación del pode papal y el echazo de una adición
ca ólica que había hecho pa cialmen e posible la elación en e ca olicismo
y libe ad30.
En su p opio desen ol imien o es os p esupues os eligiosos no pudie on
e i a una dispu a pe manen e con las líneas o iciales del ca olicismo español
y en su conjun o los k ausis as ue on ildados de an icle icales, oda ez que
se aleja on y lucha on pa a elimina la con esionalidad del Es ado, log a
la libe ad de conciencia y su de i ado: la libe ad de cul os. Su concepción
de la libe ad de conciencia, de la acionalización de la e y de que es a solo
enía pleno sen ido en el in e io del homb e, en su conciencia, les ace có
a aquellas p opues as que den o del ca olicismo más se ap oxima on a sus
pos ulados: el ca olicismo libe al y el mode nismo eligioso. No disponemos
aún de un es udio sis emá ico de es as elaciones, pe o la p esencia de igu as
como Eugenio Mon e o Ríos en la Ins i ución Lib e de Enseñanza, y los
modos en que en el ámbi o de la escuela k ausis a ue on ecibidos los ex os
del mode nismo eligioso ponen de mani ies o que la «he e odoxia» adop ó
en España di e sas p opues as que ue on comba idas con i ulencia. Si la
no ela galdosiana esal ó los alo es y sen ido de la eligiosidad k ausis a,
la ob a de Juan Ramón Jiménez, Albe o Jiménez F aud o Luis de Zulue a
mues an los di e sos modos en que el mode nismo eligioso alcanzó a los
miemb os de la «escuela» ins i ucionis a. La o ación del inc édulo (1915) es,
sin duda, la mues a de esa in luencia, y su au o Luis de Zulue a31 quien
29 Pa a una ca ac e ización del neoca olicismo éase Mª Begoña U igüen, O ígenes y e olu-
ción de la de echa española: el neoca olicismo, Mad id, CSIC, 1986.
30 Ese ue el es ue zo que en España hicie on los ca ólico libe ales desde La a, Concepción
A enal o Juan Vale a. Véase, en es e sen ido, Concepción A enal, Dios y Libe ad (1858),
es udio p elimina , e isión y no as de Mª José Lacalzada Ma eo, Museo de Pon e ed a,
1996.
31 Véase Fe nando Millán Rome al, «Algunas no as sob e el alan e eligioso de Luis de
Zulue a», en P. F. Ál a ez Láza o y J. M. Vázquez-Rome o (eds.), K ause, Gine y la
Ins i ución Lib e de Enseñanza. Nue os es udios, Mad id, UPCO, 2005, pp. 171-205.
Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
51
mejo exp esa el p o undo sen ido de una adición k ausis a que siguió
abie a a los ai es de la cul u a eu opea, aho a del siglo XX32. Gené icamen e
los ins i ucionis as se incula on, como hicie a Azcá a e en Minu a de un
es amen o, a una especie de c is ianismo acional, que en pa e le asociaba a
una ama del p o es an ismo libe al: el uni a ismo.
El k ausismo, El Es ado, la nación y las o mas dE gobiE no
No es es e el luga pa a desa olla de o ma sis emá ica las di e sas p o-
pues as polí icas que desde el Sexenio Democ á ico pos ula on los k ausis as,
pe o sí con iene, en odo caso, esal a los e e en es en los que se mo ie on
a la ho a de mos a cuáles e an las ins i uciones y modos de ep esen ación
que se co espondían con el conjun o de ideas y p incipios que sos u ie on
a lo la go de casi un siglo. Es conocida la posición de Gine de los Ríos an e
la polí ica33 y como se esis ió a pa icipa de una o ma ac i a en las di e -
sas p opues as que sus amigos desa olla on desde el acaso de la P ime a
República. Pe o esa nega i a a la mili ancia, o a inmiscui se en la polí ica
de su iempo, no ep esen ó en modo alguno que no ma ca a con cla idad el
e i o io de su modo de pensa cuáles e an las o mas adecuadas de lle a a la
ealidad y a las ins i uciones los alo es y p incipios sociales y polí icos inhe-
en es a la iloso ía k ausis a. De una o ma sin é ica ha emos e e encia aquí
a es egis os muy signi ica i os pa a e alua la elación en e k ausismo y
polí ica: la concepción del Es ado y de la Nación que u ie on los k ausis as
y al p oblema de las o mas de gobie no.
En sus esc i os polí icos y de o ma especial en «La polí ica an igua y la
polí ica nue a», Gine de los Ríos hace una du a c í ica de los sis emas polí-
icos de su iempo, de la mona quía de o igen di ino, de la democ acia di-
ec a de co e ousseauniano, y de una o ma muy p ecisa de los undamen os
32 A ese p oceso he hecho e e encia en «Religión, Iglesia y Es ado en la cul u a ins i ucio-
nis a. De F ancisco Gine a Manuel Azaña», en Julio de la Cue a y Feliciano Mon e o
(eds.), La secula ización con lic i a. España (1898-1931), Mad id, Biblio eca Nue a, 2007,
pp. 73-99. Recogido aquí en el capí ulo «Religión y polí ica».
33 Véase Gonzalo Capellán de Miguel, «Paz en la Gue a… de ideas. Gine de los Ríos y
su up u a adical con la ieja polí ica», Re is a de Occiden e, 408 (2015), pp. 28-43.
Manuel Suá ez Co ina
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eó icos y la p ác ica polí ica del doc ina ismo, acusado de eclec icismo y
ca en e de una eo ía acional del Es ado y del pode . En línea con las con-
cepciones o gánicas de la ida indi idual y colec i a que oma de K ause y
A hens, Gine de los Ríos concibe el Es ado como el o den del de echo mis-
mo en la ida, como la pe sona misma, indi idual o social, en cuan o cumple
el de echo como in esencial de su ac i idad. Así pues, allí donde exis a un
se capaz de obligación ju ídica allí exis e un Es ado. Desde es a pe spec i a,
la Nación no se ía el único ipo de Es ado, aunque sí el más a anzado en la
sociedad de su iempo.
Cada pe sona y cí culo de pe sonas, indi iduo, amilia, ciudad, co po ación,
coma ca, nacionalidad, sociedad de naciones, o ma al pun o una es e a de
de echo, un es ado in iolable en sus elaciones in e nas, con au o idad su i-
cien e pa a su p opio gobie no, bajo la p o ección de los Es ados supe io es
a que como miemb o, al pa independien e y subo dinado, pe enece. Po
donde la unidad del Es ado no es unidad colec i a, me a suma de Es ados
nacionales coo denados (sic) –según po algunos oda ía se p e ende– sin
supe io común ni a iedad in e io en cada uno de ellos; an es, al con a io,
si bien son hoy po hoy las naciones los sup emos ó ganos que del de echo
exis en en la humanidad (aunque no al an ya ensayos más o menos impe ec-
os de más as as o ganizaciones), bas ó econoce en cada una de sus es e as
con enidas un cí culo i o de de echo pa a ex ende el concep o del Es ado
sob e el lími e de la nacionalidad, i me e indeleble de la conciencia humana;
pe o que, al igual del de la amilia o de la comunidad local inmedia a, am-
poco bas a a llena nues a sed in ini a de uni e sales elaciones34.
Some ido, pues, el concep o de Es ado al De echo, a la unidad o gánica de
cada una de las o mas de asociación humana en las que es posible de e mina
in e namen e su gobie no en la es e a de su acción, la elación en e Es ado
y nación se p esen an como una ealidad ansi o ia, y no exclusi a de las
naciones. El Es ado es un e dade o o ganismo, un sis ema undado no sob e
la olun ad a bi a ia de sus indi iduos, de sus amilias, de sus pueblos, de
sus coma cas, de sus naciones que de e minan asocia se sinalagmá icamen e,
34 «Polí ica ieja y polí ica nue a», en Es udios Ju ídicos y Polí icos, ol. V de las Ob as Com-
ple as, pp. 174-175.
Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
53
como en el pac o social, sino una unidad o gánica con un in esencial (el
de echo) y una misión his ó ica (la libe ad).
A di e encia del libe alismo abs ac o que pos ulaba la sepa ación y aún
con on ación en e el Es ado y la sociedad, el o ganicismo k ausis a con-
side a a aquel una pa e de la misma sociedad, no en endida como un se ,
sino como una pe sona social. Como oda pe sona p esen a un doble modo de
acción según que ealiza sus ac os, ya con a ención pa cial a cada uno de ellos,
ya como é minos y momen os de un plan sis emá ico, de una concepción
o al y plenamen e e lexi a. Es a doble es e a –plan ea Gine – po ue za ha
de halla se en la ida de la pe sona social, y en cada uno de los cí culos y pe -
sonalidades elemen ales que comp ende. Algo semejan e ocu e con la ida
ju ídica, con el Es ado, cuya génesis plan ea la necesidad de una elabo ación
e lexi a y o gánica, concebida según p incipios y ejecu ada in encionalmen e
con libe ad ideal. Como cualquie es e a de la ida, la ida del Es ado es
ambién obje o de es udio y es al De echo Polí ico al que le co esponde el
análisis de lo ela i o a la o ganización del Es ado como pe sona social35.
Ya sea en endido es e es udio en el sen ido más amplio, espec o de odo
lo ela i o a la ida del Es ado, bien en alguno de sus aspec os pa icula es
–ins i uciones, pa idos, e c.– el De echo Polí ico o ma un o den peculia
de elaciones «en el de echo odo». La polí ica, la ciencia del Es ado se p e-
sen a como una ama, sus an i a como odas, pe o subo dinada, de la ciencia
gene al del De echo36.
La ida del Es ado, sus es adios de desa ollo y el papel que la nación
iene como pe sona social compleja cons i uyen o os an os elemen os de
la e lexión polí ica de los k ausis as, y de Gine de los Ríos, en pa icula .
El ondeño eía la nación como la o ganización social más comple a, como
aquella o ma de la olun ad colec i a que a ancando del indi iduo, y a
a és de cue pos in e medios – amilia, municipio, egión– se do aba de una
pe sonalidad p opia, nu ida de conciencia e his o ia pa a un in polí ico
35 Véase Gonzalo Capellán de Miguel, «Libe alismo a mónico. La eo ía polí ica del p i-
me k ausismo español (1860-1868)», en His o ia y Polí ica, 17 (2007), pp. 89-120.
36 Sob e el legado de Gine de los Ríos éase Delia Manzane o, El legado ju ídico y social de
Gine , Mad id, UPCO, 2016.

Manuel Suá ez Co ina
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esencial. En la nación se dan los elemen os undamen ales de la ida humana:
conciencia, his o ia, coope ación, e i o io, en in, un conjun o de exigencias
que hacen de la nación el modo de o ganización social más a anzado de la
his o ia, con i iendo al Es ado nacional en el elemen o cen al de la ida
con empo ánea. En el o den in e nacional el Es ado-nación e a el suje o un-
damen al de las elaciones in e nacionales; en el in e io , el de las elaciones
con egiones, municipios, e c. e a de in eg ación o gánica, de una asimilación
de las pa es po el odo en el que cada una de ellas eía econocida su pe -
sonalidad y se do aba de ins i uciones pa a el eje cicio de su au ogobie no.
Es el sel -go e nmen , el p incipio de sobe anía que ba aja on los k ausis as,
el que daba ida a un Es ado-nación que e a a la ez uni a io y que dejaba a
sus pa es cons i u i as desa olla una ida po sí p opia.
Si la ciencia del Es ado, la Polí ica, conside a en es a ins i ución dos ele-
men os in eg an es, el de su in, es e a y compe encia, ac i idad, unciones, y
el de la con o mación de sus di e sos ó ganos en azón de aquel in: la sus-
ancia y la o ma, el in e io y el ex e io , el qué y el cómo, no es de so p ende
que los k ausis as p es asen más a ención a los aspec os sus anciales que a los
o males. Es desde es a p eocupación po las dimensiones undamen ales de
la polí ica que el es udio de las o mas de gobie no cons i uyó un elemen o
de o den secunda io en las cues iones polí icas de los k ausis as españoles. A
menudo se ha hecho hincapié que an o el k ausismo de p ime a ho a como
el ins i ucionismo pos e io no p es a on especial a ención a los p oblemas
de cuál e a mejo , si el égimen epublicano o el moná quico. De hecho
sus posiciones polí icas a lo la go de los años que an de la E a Isabelina al
inal de la Res au ación ue on muy a iadas, ya que ac ua on bajo las dos
o mas de gobie no. En su es udio sob e «La sobe anía»37, se lamen aba
Gine de lo mucho que habían p eocupado los elemen os o males a los pen-
sado es polí icos, en de imen o de sus ing edien es sus anciales e in e io es.
Recien emen e se han pues o de mani ies o los p incipios y los ac o es his-
ó icos que de e mina on que los k ausis as in i ie an esa p eocupación po
el p oblema de las o mas de gobie no a a o de sus componen es in e nos y
cómo el esul ado de es a si uación de e minó la de ensa de la acciden alidad
37 «La sobe anía», en Es udios Ju ídicos y Polí icos, ol. V de las Ob as Comple as, pp. 191 y ss.
Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
55
de las o mas de gobie no, más allá de que en es e o aquel momen o los k au-
sis as se ubica an en el e eno de la República o la Mona quía. Lo que eal-
men e p eocupaba a los k ausis as e a que el Es ado ue a e dade amen e de
De echo, ep esen a i o y social.
La elación del k ausismo con las o mas de gobie no cons i uye un e-
i o io especialmen e in e esan e de la na u aleza que el pensamien o k au-
sis a desa olló espec o de la República y la Mona quía, de los elemen os
ma e iales y o males, de los ideales y de la ealidad de la ida del Es ado.
Gonzalo Capellán de Miguel38 ha epasado la li e a u a k ausis a pa a e
como los di e en es au o es, incluido Gine de los Ríos, pos e ga on la con-
on ación en e República y Mona quía pa a hace hincapié en los elemen-
os ma e iales y sus anciales de las o mas de gobie no. Una explicación de
es a posición equie e la doble e e encia al campo de los p incipios y a la
expe iencia his ó ica desa ollada po los dis in os k ausis as desde la E a
Isabelina. Es e iden e que los k ausis as –F. Gine , A. Calde ón, G. de
Azcá a e, N. Salme ón, A. Posada, e c.– ac ua on en la ida polí ica bajo
las dos o mas de Gobie no. De un lado, en los años del Sexenio Democ á-
ico se p esen a on bajo la o ma de la Mona quía democ á ica; más a de,
se acomoda on sin p oblema al epublicanismo y, inalmen e, a comienzos
del siglo XX, sos u ie on con in ensidad el acciden alismo cuando en 1912
o ma on el Pa ido Re o mis a, que inco po aba en su in e io epublica-
nos y moná quicos39.
Gine de los Ríos en sus di e en es ex os no p oclamó de una o ma cla a
su adsc ipción a una o ma de e minada de gobie no. Siemp e dis inguió el
ideal y el pun o de pa ida, la cul u a e his o ia de cada momen o. En un
au o que había hecho del e olucionismo su modo de concebi la his o ia y
del ideal la me a inal de odo p oceso, no es de so p ende que las o mas de
gobie no no cons i uyan el elemen o cen al de su e lexión sob e la na u a-
leza del Es ado. Es in e esan e esal a como Gine de los Ríos es ablece una
38 Gonzalo Capellán de Miguel, «Hacia un Es ado social de De echo. Mona quía y Re-
pública en el k ausismo español», en Á. La io (ed.), Mona quía y República en la España
con empo ánea, Mad id, Biblio eca Nue a/UNED, 2007, pp. 251-268.
39 Manuel Suá ez Co ina, El e o mismo en España. Republicanos y e o mis as bajo la mo-
na quía de Al onso XIII, Mad id, Siglo XXI, 1986.
Manuel Suá ez Co ina
56
dis inción cla a en e p og eso y e olución. La p ime a e a «pelig osa» oda ez
que emi ía a un p oceso uni o me y ígido, la segunda se acomodaba mejo
en la medida que a endía a los di e en es aspec os de una ealidad, mos ando
su mayo adap ación a las necesidades y ealidades de cada campo.
En cuan o al p og eso –esc ibió Gine –, en p ime luga , es un concep o os-
cu o, que debe sus i ui se po el de e olución, el cual implica a la ez, mayo
di e enciación y mayo in eg ación o unidad: no odos los ac o es sociales
caminan a la pa , adelan ándose unos más que o os y pudiendo obse a se
en las sociedades, ya p og esión, ya e oceso, ya es ancamien o, suspensión
de desa ollo. Tampoco hay siemp e p og eso mo al, sino cuan i a i o, y po
úl imo debe cuidadosamen e dis ingui se en e la di e encia de ipo y la de
g ado de e olución, como se indicó an es40.
Den o de su his o icismo, la dis ancia en e el ideal, de un lado, y las ea-
lidades empí icas de de e minan la ida del Es ado, de o o, la con on ación
no debía p oduci se en e República y Mona quía, en su dimensión o mal,
sino en aquella o a dimensión de ca ác e ma e ial, en cómo uno y o o
égimen ga an izan el De echo como p incipio supe io del o den polí ico.
Gine hace un epaso de como la Mona quía se ha ido e o mando con el
iempo desde su ca ác e absolu o, p ime o, doc ina io, más a de, has a lle-
ga a con e i se en ep esen a i a, como ocu e en Ingla e a, donde apa ece
plenamen e compa ible con un Es ado de De echo, con un gobie no ep e-
sen a i o. De o o lado, ampoco pe se las epúblicas cons i uyen un sis ema
álido, si no cumplen, a su ez, un conjun o de exigencias. Ajeno a las p o-
pues as con ac ualis as de Rousseau, Gine , más ce cano a las o mulaciones
de Ah ens, pos ula una epública/mona quía ep esen a i a, con di isión de
pode es y dis an e de las concepciones olun a is as del Es ado y la nación.
República y Mona quía dejan así de se dos modelos an agónicos, se oponen
po la o ma, pe o no po la sus ancia. Lo que e dade amen e p eocupaba
a los k ausis as es que una y o a o ma de gobie no ue an e dade amen e
ep esen a i as, que se igie an po las no mas de un Es ado de De echo,
40 Véase «La eo ía de la pe sona social en los ju is as y sociólogos de nues o iempo», en
La pe sona social. Es udios y agmen os, omo I, Ob as Comple as, VIII, Mad id, 1923,
pp.85-86.
Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
57
con di isión de pode es y que los eyes no conse a an p e oga i as como
la disolución de las Cáma as, el de echo de e o, la sanción o la inicia i a41.
De ahí que, los k ausis as, p ime o, los ins i ucionis as, más a de, no hi-
cie on hincapié en las o mas de gobie no, sino en su sus an i idad, en cómo
un o den polí ico espondía a los p incipios del sel -go e nmen , de la sobe a-
nía nacional, que Gine y Azcá a e de endie on du an e décadas y eo iza on
el mismo Azcá a e, Vicen e San ama ía de Pa edes y Adol o Posada42.
indi iduo y sociEdad. la
pE sona social
El o ganismo, o mejo , el o ganismo i o, no implica mul iplicidad de pa -
es, apa a os, ó ganos, e cé e a, sino unidad de in con di e sidad de unciones,
que bien puede desempeña un solo ó gano. Donde sí es indispensable esa
plu alidad y mul iplicidad es en los o ganismos complejos (o ganismos de
o ganismos), en los cuales, cada unción ul e io men e di e enciada posee ya
su ó gano peculia co espondien e. Pe o en su mayo y más exac a gene ali-
dad, el concep o de o ganismo i o es un concep o dinámico, isiológico, no
ana ómico y de es uc u a43.
Como casi odos los g andes emas ilosó icos, eligiosos, ju ídicos y po-
lí icos, el pensamien o social de Gine de los Ríos es u o p o undamen e
imp egnado de las ideas k ausis as sob e el homb e, el Es ado y la sociedad.
Desde un decla ado o ganicismo, su pensamien o sob e la sociedad, el se
social, la pe sona social, se p oclamaba he ede o de K ause e in e p e aba la
sociedad como «el o den uno y o al de la ida humana» el cual se despliega
41 Algunos au o es han esal ado el componen e conse ado que conlle a es a concepción
o ganicis a de la sociedad y la ep esen ación. Véase Gonzalo Fe nández de la Mo a, «El
o ganicismo k ausis a», en Re is a de Es udios Polí icos, 22 (1981), pp. 9-184.
42 Gume sindo de Azcá a e, El sel -go e nmen y la mona quía doc ina ia, 1877 (hay edición
ecien e con es udio p elimina de Gonzalo Capellán de Miguel, Mad id, CEPC, 2008);
Vicen e San ama ía de Pa edes, Cu so de De echo Polí ico según la iloso ía mode na, la his-
o ia gene al de España y la legislación igen e, Mad id, 1903; Adol o Posada, Es udios sob e
el égimen pa lamen a io en España, 1891 (hay edición con Es udio p elimina de F ancisco
Rubio Llo en e, O iedo, JGP, 1996).
43 F ancisco Gine de los Ríos, «La eo ía de la pe sona social en los ju is as y sociólogos
de nues o iempo», en La pe sona social, omo I, Ob as Comple as, VIII, p. 57.
Manuel Suá ez Co ina
64
his o ia y ealidad p esen e, pe o en cualquie caso, uno y o o in e p e a on
que en la Eu opa de su iempo la nación cons i uía la ag upación humana
más desa ollada, ya que ab azaba odos los ines de la cul u a humana.
La nación, o unión o al o mada po descendencia y lengua comunes y que
es ambién una es e a de la pe sonalidad que ab aza a odos los ines de la
cul u a humana, apa ece, como se de de echo público, así in e io men e, en
sus di e sos ó ganos, sup emamen e some idos al o den común ju ídico, al
Es ado, como ex e io men e, es o es, en cuan o es pe sona pa a el de echo
in e nacional51.
Eminismo y dEmoc acia
Como hemos señalado, el uni e so men al, las ideas ju ídicas, eligio-
sas, polí icas y los undamen os mo ales de Gine de los Ríos se asien an
sob e los p incipios del k ausismo, ya desde el p opio K ause, ya desde sus
he ede os in elec uales: Ah ens, Tibe ghien, Röde , Leonha di, pe o am-
bién en diálogo di ec o con ilóso os, ju is as, psicólogos y sociólogos de
su iempo a pa i de los cuales ue o mulando un imagina io o gánico,
a mónico, libe al y ep esen a i o pa a p es a a ención a las di e sas mani-
es aciones de la ida. Su idea io, e o mis a, social y de enso en el o den
polí ico de un égimen e dade amen e ep esen a i o –ya moná quico, ya
epublicano– se acomodaba bien a las aspi aciones sociales de un sec o de
la población española, mode ado en sus concepciones de la ida, pe o muy
dis an e del modelo doc ina io que se impuso en los años de la mona quía
de Isabel II, pe o no menos del modelo cano is a que desde 1875 hizo del
doc ina ismo el undamen o ilosó ico y polí ico de un o den social que
no espe aba la sobe anía nacional, adul e aba el égimen ep esen a i o y
se p oclamaba cla amen e con esional. Ni en el o den de las ideas, ni en la
p ác ica polí ica Gine y con él, los ins i ucionis as –Salme ón, Azcá a e,
Posada, San ama ía de Pa edes…– pudie on acomoda se a un diseño social
ajeno a los e dade os in e eses de la nación. Una nación que se p oclamaba
sobe ana, compues a po di e sos o ganismos que debían e econocida su
51 Ibíd., p. 252.

Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
65
pe sonalidad y cuya exp esión se mani es aba a a és de la ep esen ación.
El deba e pa a Gine no es aba en plan eamien os inculados a la sobe anía
del pueblo, en é minos de democ acia di ec a, al es ilo ousseauniano, sino
en el modelo de égimen ep esen a i o, ajeno a la dispu a esencialis a sob e
las o mas de gobie no, pe o sí en un sis ema que die a ga an ía al mismo
iempo a la unidad de la Nación y del o den ju ídico, y a la di e sidad de sus
pa es (o gánicas) componen es.
Así pues –concluía Gine –, se á e dade amen e o gánica la ep esen ación en
que hallen luga , an o la unidad de la Nación y del o den ju ídico, cuan o la
di e sidad y especialidad de las clases y sus in e eses, apoyando de es a sue e
el pode gube namen al, que, enlazando y conduciendo sup emamen e a odos
los demás pode es, de una mane a o gánica, ha de o dena y di igi la ida del
Es ado según la supe io concepción o al de sus elaciones in e nas y ex e -
nas. La ep esen ación es en la es e a polí ica y social el ínculo p opiamen e
o gánico ambién de los indi iduos e ins i uciones pa icula es, an o en e
sí, cuan o con el odo, sos eniendo en ellos el p oceso no mal y egula de
la ida; el medio que a moniza el de echo p i ado con el público, y el juez a
quien oca de e mina en cada caso, según las condiciones y ci cuns ancias,
así como las cos umb es de la nación, el lími e en e lo que debe abandona se
a la lib e acción p i ada de sus miemb os y lo que ha de es a some ido a la
decisión e impe io de los pode es públicos: lími e que no pueden señala los
p incipios pa a odos los casos52.
Esa ep esen ación alcanza su alo sup emo en el e eno del pode
legisla i o, donde deben queda ecogidos los de echos y aspi aciones de
odos los ó denes y clases de la sociedad. Donde deben o alece se los
ínculos de la comunidad, al iempo que los de echos y aspi aciones de
cada una de las pe sonas sociales que componen el odo social: los indi-
iduos, las amilias, las co po aciones, e c. De ahí que, como exp esa on
Azcá a e en El sel -go e nmen y la Mona quía doc ina ia, o Pé ez Pujol53
en su de ensa del su agio co po a i o, la ep esen ación alcanza a a odos
52 Ibíd., pp. 266-267.
53 E. Pé ez Pujol, «El égimen elec o al. Elecciones po g emios y clases», en Re is a de
España, I, 220 (1877), pp. 461-487; II, 221 (1877), pp. 41-67.
Manuel Suá ez Co ina
66
las en idades –se es y pe sonas– que o man el odo social. Así pa a los
di e sos cue pos de la sociedad: Uni e sidad, Iglesia, sindica os, e c. En el
e eno de las elaciones labo ales siemp e man u ie on la con eniencia de
egula los in e eses de las pe sonas sociales que ep esen an el capi al –los
emp esa ios– y el abajo –los abajado es–, de endiendo la libe ad de
asociación, la egulación de las libe ades po el Es ado, pe o, al mismo
iempo, su neu alidad en el e eno de las elaciones labo ales. Fue ca ac-
e ís ica de los ins i ucionis as la de ensa del con a o colec i o de abajo, los
pac os sociales en e las di e sas clases de la nación, a a o del conjun o de la
misma del Es ado social que an ecede lo que más a de se á el Es ado social
de De echo54.
Dos e i o ios con iene a ende inalmen e: el que compe e a la demo-
c acia y al papel de la muje en la sociedad. Respec o de la p ime a con iene
esal a que los k ausis as e ins i ucionis as man u ie on de una o ma i me
su echazo a los modelos de democ acia di ec a, de iliación jacobina y se
plan ea on que, en odo caso, el mejo sis ema posible e a el de la ep esen-
ación. Pa a ellos ni el amaño/ampli ud del cue po elec o al, ni la doc i-
na democ á ica, cons i uyen elemen os de p ime o den. Libe ales siemp e,
conside a on que lo más impo an e e a que el égimen ue a ep esen a i o,
que el pa lamen o esul an e, más que hace e e encia al amaño del cue po
elec o al, se ocupa a de da ga an ías su icien es –libe ades, leyes de p ensa,
anspa encia elec o al, e c.– que pe mi ie an la o mación de pa lamen os
e dade amen e ep esen a i os. La ep esen ación nacional, o mada en el
Pa lamen o y a a és de sis emas de ep esen ación mix os: indi idual y
co po a i a, con o ma on el ideal de égimen ep esen a i o sus en ado po
los k ausis as. Las eo izaciones de Azcá a e, Pé ez Pujol, San ama ía de
Pa edes o de Adol o Posada insis en en esa necesidad de combina la ep e-
sen ación polí ica con el ca ác e o gánico de la ida social.
¿Y la muje , cuál ue el papel que le o o gaba el k ausismo en el o den
social, polí ico y amilia ? La ob a de K ause, desde sus comienzos cons i uyó
una i me de ensa de la igualdad del homb e y la muje en odos los ó denes
54 Véase Ángeles Ba io, Po la azón y el de echo. His o ia de la negociación colec i a en España
(1850-2012), G anada, Coma es, 2018.
Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
67
de la ida, incluso en el ámbi o de la ida pública. En ique Menéndez U eña55
ha mos ado cómo en el Ideal de la Humanidad K ause de endía la igualdad
del homb e y de la muje en odos los aspec os de la ida p i ada y pública,
sus en ando, además el de echo a la di e encia en e ambos sexos.
Va ón y muje –esc ibió K ause– son igualmen e esenciales en la Humani-
dad, y po an o, la muje no es á subo dinada al a ón bajo ningún pun o
de is a. La muje es, en odas las capacidades del espí i u y del ánimo an
capaz y an o iginal con espec o a odas las pa es del des ino humano, como
el a ón56.
La de ensa de la igualdad, asen ada sob e bases me a ísicas, u o su con-
inuación en la iloso ía p ác ica, en los múl iples p oyec os que los k ausis as
desa olla on a lo la go de odo el siglo XIX donde la muje ue ocupan-
do posiciones c ecien es de igualdad con el homb e. Esa concepción de la
igualdad en el e eno de los p incipios, se io o alecida po la exigencia
de su cumplimien o en el e eno de la p ác ica. En el ámbi o social, en el
educa i o, en el econocimien o básico de los dos sexos como undamen ales
po igual pa a el des ino de la Humanidad, K ause no ol idó el papel de la
muje en la es e a polí ica: «No es menos con a ia a la na u aleza y des ino
del homb e la a i mación de que el in o al de la muje se educe a su condi-
ción de mad e, de sue e que la mi ad emenina de la humanidad se halle
excluida de pa icipa en la ida social pública».
Los k ausis as eu opeos –el mismo K ause, F öbel, Leonha di…– y sus
seguido es españoles sus en a on una idea de la muje muy alejada de los
p esupues os que el libe alismo isabelino le había o o gado como «Ángel
del hoga »57. Aunque en el e eno p ác ico nunca log a an es ablece esa
55 E. Menéndez U eña, «K ausis as, öbelianos y la cues ión de la muje », en K ause, Gine
y la Ins i ución Lib e de Enseñanza. Nue os es udios, Mad id, UPCO, 2005, pp. 27-51.
56 Ibíd., p. 29.
57 Den o de la amplia bibliog a ía sob e el ema éase Mª. A. Can e o Rosales, «De “pe -
ec a casada” a “Ángel del hoga ” o la cons ucción del a que ipo emenino del sigloXIX»,
en Re is a Elec ónica de Es udios Filológicos, 14 (2007); G. Gómez-Fe e Mo an , «Las
limi aciones del libe alismo en España: el “ángel del hoga ”», en An iguo Régimen y libe-
alismo (Homenaje a Miguel A ola), ol. 3: Polí ica y cul u a, Mad id, 1994, pp. 515-532;
Manuel Suá ez Co ina
68
igualdad que había sus en ado el maes o, no deja on de omen a la pa ici-
pación de la muje en di e sas a eas, y no conside a on, como g an pa e de
la cul u a libe al de su iempo, que la muje y el homb e, en unción de su
di e encia sexual, debían acome e en la ida a eas y unciones acomodadas
a su pa icula si uación. Bas a hace un b e e eco ido po aquellas inicia-
i as que los ins i ucionis as u ie on pa a la muje pa a obse a que si bien
no pueden se conside ados como mili an es del eminismo mode no, sus
pos ulados siemp e es ablecie on una igualdad de base en e homb es y muje-
es y ue on consecuen es con ello, po más que la si uación social de su
iempo, y en línea con la dis inción en e ealidad e ideal p opia del k ausis-
mo, aún hubie a mucho camino po eco e pa a hace e ec i a esa igualdad
comple a an o en el e eno p i ado como en el público.
Aho a bien, es a concepción de la muje , es e « eminismo» singula que
lle ó a inicia i as como la de Escuela de Ins i u ices (1868) o la Asociación
pa a la Enseñanza de la Muje (1871) o a e lexiones eó icas como Feminis-
mo (1899) de Adol o Posada58, y más a de a la c eación de la Residencia de
Seño i as59 (1915) no lle ó en ningún momen o a una emancipación e ec i a
de la muje po pa e del k ausoins i ucionismo. El modelo de muje que en
sus ex os y co espondencia p i ada sus en a on Gine y los suyos seguía
mos ando que su ideal emenino es aba dominado po alo es como la sen-
sibilidad y la delicadeza, po más que es ima an con ue za la in eligencia y el
buen es ilo60. Lo eco daba Emilia Pa do Bazán cuando le dibujaba a F an-
cisco Gine de los Ríos el modelo de muje que le con enía como compañe a
Ne ea A es i, «El ángel del hoga y sus demonios: ciencia, eligión y géne o en la España
del siglo XIX», en His o ia Con empo ánea, 21 (2000), pp. 363-394.
58 Adol o Posada, Feminismo, Mad id, Lib. de Fe nando Fe, 1899.
59 Véase Raquel Sánchez Ramil, La Ins i ución Lib e de Enseñanza y la educación de la muje
en España: la Residencia de Seño i as (1915-1936), La Co uña, La au o a, 2001. Véase,
ambién, Amalia Ma ín-Game o, «La Ins i ución Lib e de Enseñanza y las muje es»,
en Isabel Mo an (di .), His o ia de las muje es en España y Amé ica la ina, ol. III, G.
Gómez-Fe e , G. Cano, D. Ba ancos y A. La in (coo ds.), Del siglo XIX a los umb ales
del XX, Mad id, Cá ed a, pp. 487-503.
60 Una isión sin é ica de cómo Gine con emplaba el papel de las muje es en J. M. Doneza
Díez de Ulzu un, «La muje en la ob a de Gine de los Ríos», en Muje es y homb es en
la o mación del pensamien o occiden al, Mad id, 1989, ol. II, pp. 277-288.
Gine de los Ríos y el k ausismo en la España del siglo XIX
69
a Augus o González de Lina es. Debía se jo en pa a pode o ma la, sim-
pá ica pa a ama la y ambién dis inguida, poe a y p ác ica61.
En odo caso, no es de so p ende el que los k ausoins i ucionis as no
ie an la igualdad como una exigencia inmedia a. Eli is as, de enso es de un
o den a mónico no conside a on la «democ acia» como un elemen o cen al
de su p opues a polí ica, sino, como se ha esal ado, el sis ema ep esen a i o.
El su agio uni e sal que hubie a pues o en el ho izon e los p esupues os del
maes o sob e la igualdad polí ica de homb es y muje es quedaba solapado
po el espí i u de eli e, que cen aba su in e és en el sis ema ep esen a i o,
con su agio uni e sal o sin él. Si el su agio, su amaño y la inco po ación
de la muje no cons i uye on el p ime come ido de los k ausis as, en conse-
cuencia, la e dade a emancipación emenina se ajus aba al campo eó ico y,
en odo caso, al de la educación, el polí ico, cabe pensa , quedaba des inado
a un u u o, aquel que emi ía a la consecución pau ada hacia el ideal. El
p esen e eclamaba como más u gen e la labo educado a, la o mación de
eli es, la p epa ación pa a ese u u o de igualdad y a monía.
61 Recogido en José Ma ía Ma co, F ancisco Gine de los Ríos: pedagogía y pode , Ba celona,
Península, 2002, p. 214.

71
Religión y polí ica
La eligión no consis e en ó mulas ex e io es; en p ác icas casi mecánicas; en
palab as, cuyo sen ido se igno a ó se ol ida; en p ecep os, que e balmen e se
epi en, pe o que p ác icamen e se queb an an. La eligión es una cosa ín i-
ma, que a anca de lo más p o undo de nues o co azón y de lo más ele ado
de nues a conciencia, que iene mani es aciones ex e io es, como señales de
lo que en el in e io exis e, no pa a supli lo; palab as pa a comunica con los
demás homb es, que ele an el alma á Dios, á in de o i ica se en es a co-
munión, y ambién pa a p ocu a la. La eligión no es p ecep o que se in oca
cuando con iene, sino que se p ac ica siemp e; es la aspi ación á pe eccio-
na se en la jus icia; es el Amo ; es la unión ín ima del espí i u con Dios, que
le ele a y le sos iene en la desg acia y en la p ospe idad.
Gume sindo de Azcá a e, La eligión y las eligiones,
Bilbao, El Si io, 1909, p. 28.
La cues ión eligiosa1 ep esen a uno de los ac o es más impo an es a o-
ma en conside ación cuando a amos de in oduci nos en la his o ia polí ica
de la España con empo ánea. Desde que en las Co es de Cádiz se plan ea a
que la eligión ca ólica e a un hecho indiscu ible –casi cab ía deci que indiso-
ciable– de la na u aleza de España como nación, la acomodación a los dis in-
os e os con los que se en en ó el libe alismo ep esen ó una abie a con on-
ación en e los dis in os modos de e la p opia eligión y su inca dinación
en la sociedad e ins i uciones de la época libe al. «La eligión de la nación
española –señalaba el a ículo 12 de la Cons i ución de 1812– es y se á pe pe-
uamen e, la ca ólica, apos ólica, omana, única e dade a. La nación la p o-
ege po leyes sabias y jus as, y p ohíbe el eje cicio de cualquie o a». España
–había señalado Muñoz To e o– se á libe al en odo, menos en la eligión2.
1 Una e sión p e ia de es e capí ulo ha sido publicada en Ca olyn P. Boyd, Religión y
polí ica en la España con empo ánea, Mad id, CEPC, 2007, pp. 107-137.
2 Dia io de Sesiones de Co es, 30-VIII-1811, p. 1729.
Manuel Suá ez Co ina
72
Con es e pun o de pa ida, y eniendo en en e la con a e olución absolu-
is a de endida po el Filóso o Rancio, Menéndez de Lua ca y el Pad e Vélez,
las posibilidades de ab i camino a la libe ad de conciencia iban a queda
abo adas du an e décadas3. La e olución de nación4 que su gió de Cádiz se
asen aba sob e unos p esupues os de co e comuni a is a en la que la decla-
ación y la de ensa de los de echos no ep esen aba su p ime a y p incipal
me a. A lo la go del siglo XIX el ema del ca olicismo y su elación con la
nación, de un lado, y con las libe ades, de o o, iba a cons i ui un elemen o
básico de la p opia ealidad cul u al, social y polí ica española.
Nues a his o ia –esc ibió Jaime To ubiano Ripoll en 1931– nues a li e a u-
a, nues as leyes, nues a ida social, nues a psicología es án plasmadas po
la Iglesia Ca ólica; es una ealidad innegable, y lo es ambién que unciona
de p esen e en la ida española una compleja ed de in e eses c eados, eji-
da po los in e eses eclesiás icos, en odos los ó denes de la ac i idad, cuya
up u a iolen a pod ía pone opiezo insupe able a los a ances e icaces de
la Re olución.
Y esa debe se la polí ica hábil de la democ acia española: conce a los
in e eses de la Re olución con la ideología c is iana: hace compa ibles los
máximos a ances de la ci ilización mode na con la anquilidad de las con-
ciencias c is ianas5.
3 Pa a un análisis de los componen es ca ólicos de la e olución libe al éase Emilio La
Pa a, El p ime libe alismo y la Iglesia, Alican e, Ins i u o Juan Gil Albe , 1985; Manuel
Mo án O í, Re olución y e o ma eligiosa en las Co es de Cádiz, Mad id, Ac as, 1994;
Rica do Ga cía Ga cía, Cons i ucionalismo español y legislación sob e el ac o eligioso du an-
e la p ime a mi ad del siglo XIX (1808-1845), Valencia, Ti an lo Blanch, 2001; G ego io
Alonso, La nación en capilla. Ciudadanía ca ólica y cues ión eligiosa en España (1793-1874),
G anada, Coma es, 2014; José Ál a ez Junco, Ma e Dolo osa. La idea de España en el
sigloXIX, Mad id, Tau us, 2001. Una ap oximación a las elaciones en e iden idad na-
cional y ca olicismo la he desa ollado en En e ci ios y ga o es. Polí ica y eligión en la
España con empo ánea, 1808-1936, San ande /Cuenca, 2014; Ídem, «La ideología libe al
en la his o ia del cons i ucionalismo español del siglo XIX», en J. A. Caballe o López,
J. M. Delgado Ida e a y R. Vigue a Ruiz (eds.), El deba e cons i ucional en el siglo XIX,
Ideología, o a o ia y opinión pública, Mad id, Ma cial Pons His o ia, 2015, pp. 35-65.
4 José Ma ía Po illo, Re olución de nación. O ígenes de la cul u a cons i ucional en España,
1780-1812, Mad id, BOE/CEOC, 2000.
5 Jaime To ubiano Ripoll, Polí ica eligiosa de la democ acia española, Mad id, Ja ie Mo a a
Edi o , 1931, pp. 2-3.
Religión y polí ica
73
El ánsi o en e esa decla ación del ca olicismo como eligión del Es ado-
nación con enida en la Cons i ución de 1812, con la pe sis en e p esencia de
una con a e olución que negaba la nación en bene icio de la causa ca ólica,
a la a i mación y pos e io econocimien o de una libe ad de conciencia
cons i uye uno de los eco idos más di íciles de la his o ia cul u al y de las
ins i uciones de la España libe al. En esa a ea es u ie on comp ome idos
eligiosos como Blanco Whi e o Ma chena en los p ime os momen os de la
e olución libe al y, más a de, igu as como Ma iano José de La a o Joaquín
Ma ía López que a a on de compa ibiliza libe ad y ca olicismo a pa i de
la ecepción de la ob a de Lamennais6. Muy débil en la España de la década
de los ein a y cua en a del siglo XIX, esa línea de ansacción en e ca oli-
cismo y libe ad, en e los p incipios de la Iglesia y las libe ades mode nas,
iba a encon a acomodo desde mediados de siglo a pa i de a ios in en os
de compa ibiliza ca olicismo y libe ad, Iglesia y mode nidad que ue on es-
imulados po igu as eclesiás icas como Fe nando de Cas o y Tomás Tapia,
o po laicos como Concepción A enal y Juan Vale a. En esa a ea de undi
p og eso, libe ad y ca olicismo pa icipa on sec o es, siemp e mino i a ios,
que podemos adsc ibi al ca olicismo libe al, al libe alismo ca ólico7 y a la
ecepción de los ideales eligiosos del k ausismo, el núcleo que o mó de un
modo más ní ido una escuela en la que Ciencia, Religión, Libe ad y P og e-
so cons i uye on e e en es esenciales de su iloso ía polí ica. Esa asimilación
en e eligión y libe ad hab ía de choca con innume ables obs áculos, ya po
la adición española de la unidad ca ólica, como po la p opia e olución que
6 Emilio La Pa a ha ca ac e izado las p ime as e apas de la ole ancia eligiosa en la Es-
paña doceañis a, «In ansigencia y ole ancia eligiosa en el p ime libe alismo español»,
en Mélanges de la Casa de Velázquez, omo 44-1 (2014), pp. 45-63.
7 J. A. Ma a all, «Sob e los o ígenes y sen ido del ca olicismo libe al en España», en
AA.VV., Homenaje a A angu en, Mad id, 1972, pp. 229-266; José Manuel Cuenca To-
ibio, «El ca olicismo libe al español. Las azones de una ausencia», en Es udios sob e la
iglesia española del XIX, Mad id, Rialp, 1973, pp. 15-33; Emilio La Pa a López, «El eco
de Lamennais en el p og esismo español: La a y Joaquín Ma ía López», en Libe alisme
Ch è ien e ca holicisme libe al en Espagne, F ance e I alie sans la P emie e Moi ie du XIXè
siècle, Uni e si è de P o ence, 1989, pp. 324-342; Eamonn Rodge s, «El acaso del
ca olicismo libe al en España: el caso de Fe nando de Cas o», en Le as Peninsula es,
ol. 4, nº 1 (1991), pp. 81-98; Manuel Ál a ez Ta dío, «Dieu e libe é: la al e na i a del
ca olicismo libe al en el ochocien os», en His o ia y Polí ica, nº 3 (2000/1), pp. 7-30.
Manuel Suá ez Co ina
80
e os que le o ecía la mode nidad. J. Sanz del Río, F. P. Canalejas, F. Gine
y N. Salme ón pugna on desde la década de los sesen a po cons ui una
línea de diálogo y comp ensión en e los log os ob enidos po la ciencia y la
e eligiosa a a és de la azón. Pa a Gine de los Ríos cuando la e, en ez
de asen a se en p ejuicios y en no mas ex e nas, se asien a sob e la olun-
ad, sob e el lib e eje cicio de la azón, sus elaciones con la ciencia, lejos de
opone se, solo pueden complemen a se, cons i ui se en dos o mas dis in as
de accede a la e dad. El p opio conocimien o cien í ico, señalaba Gine , y
la e eligiosa no e an di e sos g ados de una misma se ie, sino los pun os
culminan es de dos p ocesos de conocimien o ca ac e ís icamen e dis in os.
Mien as que en el Sabe , se comple a el pensa y conoce , como al, así el
del indi iduo, cuan o el de la o alidad de indi iduos que coope an a ese
in de la p opia in o mación y cul i o del conocimien o, es deci , de la comu-
nidad cien í ica, indi idual y colec i amen e en endida, en la Fe se mani ies a
el pensa y conoce de la Sociedad en su o alidad. «El Sabe –con inúa
Gine – es un conoce en que p edomina la p opia espon ánea ac i idad en
el econocimien o de la e dad sabida; en la Fe, p eponde a la ecep i idad
en la comunidad»22. Desde es e pun o de is a, Fe y Ciencia colabo an a un
mismo in: el conocimien o, la búsqueda de la e dad.
La e dade a y comple a Ciencia –señaló Gine – no se opone hos ilmen e a la
Fe eligiosa, pues ambas en el ondo, se di igen a la e dad misma; y aunque
an po dis in os caminos, aspi an po es o mismo a comple a se. An es, po
el con a io, la Ciencia exige la Fe eligiosa; y allí donde no exis e, puede
despe a ecep i idad pa a ella; donde solo es á débil, puede apoya la y o -
alece la; donde es á oscu a, acla a la e ilumina la; donde ye a, co egi la23.
Como el conjun o de los ins i ucionis as, Gine de los Ríos iba a ex-
pe imen a con los años el in lujo de las nue as co ien es de pensamien o
–posi i ismo, da winismo, neokan ismo, e c.–. En su P ólogo a los P inci-
pios de De echo Na u al (1873) econoce la in luencia que sob e su ob a han
22 F ancisco Gine de los Ríos, «Religión y Ciencia. Bases pa a de e mina sus elaciones»,
pp. 227-228.
23 Ibíd., p. 253.

Religión y polí ica
81
Figu a 3. El Mo ín, 6-5-1883, nº 1. Emilio Cas ela [colección pa icula , GCM].
Manuel Suá ez Co ina
82
enido au o es como Kan , Hegel, Sa igny, Ah ens, Röde y o os24. Pe o
ello no signi icó en modo alguno el queb an o de su e eligiosa, bien es
cie o que en endida lejos del e eno de la con esionalidad, de los dogmas
del ca olicismo. «La eligión –esc ibió en uno de sus úl imos apun es– no
es una en e medad ni un enómeno pasaje o de la his o ia, como la gue a
o la escla i ud, sino una unción espi i ual pe manen e, que la escuela debe
educa »25. La educación eligiosa que demandaban los ins i ucionis as no po-
día se dogmá ica, del mismo modo que la educación cí ica no podía se lo de
un pa ido. El Es ado, en consecuencia, es aba obligado a elimina an o las
enseñanzas eligiosas dogmá icas como las polí icas de pa ido. Pa a Gine
de los Ríos el buen sen ido ep obaba escuelas epublicanas, moná quicas o
ca ólicas, pe o no la educación eligiosa y polí ica de la ciudadanía desde una
posición neu al.
La conco dia en e Fe y Ciencia se desa ollaba den o de un esquema
pa icula den o de la cul u a ins i ucionis a. La ciencia con o maba pa a
los k ausis as el « odo o gánico del conocimien o». No se daba una opo-
sición on al en e Ciencia y Religión, en odo caso, pod ía da se en e la
ciencia y los pos ulados de las eligiones posi i as, en endidas es as como las
mani es aciones conc e as que adquie e la eligión en un iempo y sociedad
de e minada. Es desde es e plan eamien o donde adquie e su sen ido la con-
on ación del k ausismo con los dogmas de la Iglesia ca ólica, en su negación
de las e dades apo adas po la ciencia con empo ánea y, sob e odo, en el
echazo sis emá ico que la misma u o con los p incipios del libe alismo.
Con iene esal a es a dimensión del pensamien o eligioso –y polí ico– de
los k ausis as ya que es en ella donde se undamen a su alejamien o de la
Iglesia ca ólica as la Encíclica Quan a cu a, el Syllabus y el Va icano I.
Ya en 1865 Nicolás Salme ón en El Pon i icado y la ci ilización mode na26
24 Véase Juan An onio Ga cía Casano a, «Del acionalismo a mónico al p agmá ico: Cla e
he menéu ica del pode eal del ins i ucionismo k ausis a», en Re is a del Cen o de Es-
udios Cons i ucionales, nº 14 (ene o-ab il 1993), pp. 99-126.
25 Recogido po Luis de Zulue a, «In Memo iam. De ca a a la e e nidad», en BILE, nº 668
(no . 1915), p. 349.
26 La Re is a Democ á ica, eb e o de 1865. Recogido en An onio Llopis y Pé ez, His o ia
Polí ica y Pa lamen a ia de D. Nicolás Salme ón y Alonso, Mad id, Imp. de Ediciones de
Religión y polí ica
83
denunciaba las consecuencias polí icas que se de i aban de la condena papal
de los adelan os del p og eso y de la ci ilización mode na. Pa a Salme ón,
como pa a el es o de los k ausis as, la eligión cons i uía un elemen o unda-
men al de la ida del homb e, pe o echazaba las ep esen aciones an ás icas
que, desde el dogma ismo y la in ole ancia, imponían las eligiones posi i as,
su oposición a la ma cha del p og eso y el eno a los a ances de la ciencia.
A di e encia de o os pensado es y cien í icos que echazaban la eligión
como una e apa de la humanidad, como un es adio de la azón humana ya su-
pe ada, como Hegel, Vache o o S auss (y en e noso os ma e ialis as como
Suñe y Capde ila o Se a ín Ál a ez), Nicolás Salme ón esal aba cómo la
ciencia sus i uía la e adicional, los dogmas del ca olicismo que no podían
esis i la mode na c í ica eligiosa. Sin emba go, como exp esó en 1876 en
su in oducción a la ob a de D ape 27, Los con lic os en e la eligión y la ciencia,
el p oblema no se plan eaba en la con on ación en e Ciencia y Religión que,
en sí no e an incompa ibles, sino en e los dogmas de una de e minada eli-
gión posi i a y los log os ob enidos po la in es igación cien í ica que mos-
aba como e óneas muchas de las « e dades dogmá icas» es ablecidas po el
ca olicismo o icial. Se alejaba ambién Salme ón del pensamien o de Renán28
que conside aba que la eligión se había ago ado en la expe iencia del c is ia-
nismo. E a un e o con undi o iden i ica la Religión con sus e elaciones
posi i as, ya que es a, al igual que el es o de las mani es aciones del homb e,
es aba some ida a la ley del p og eso, a su pe eccionamien o con inuo.
España, 1915, pp. 740-754; éase igualmen e Nicolás Salme ón y Alonso, Discu sos y
esc i os polí icos, es udio p elimina y selección de Fe nando Ma ínez López, Edi o ial
Uni e sidad de Alme ía, 2008, pp. 57-68.
27 Sob e la ecepción en España de la ob a de D ape y los deba es desa ollados en o no a
ella éase: Alejand o Mayo domo, «La ecepción en España de la ob a de J. W. D ape :
una pe spec i a del con lic o en e eligión y ciencia», en His o ia de la Educación, 4
(1985), pp. 139-157; Diego Núñez, «Ciencia y eligión en el siglo XIX español: la po-
lémica en o no a D ape », en Ac as del VI Semina io de His o ia de la Filoso ía Española
e Ibe oame icana (1988), Salamanca, 1990, pp. 399-409; Gus a o Bueno Ma ínez, «El
con lic o en e la Religión y la ciencia», en Cues iones cuodlibe ales sob e Dios y la eligión,
Mad id, Mondado i, 1989, pp. 41-114.
28 Jaime de Salas O ue a, «Renán como pe spec i is a: obse aciones sob e su pé dida de
ocación eligiosa», en Las aíces de la cul u a eu opea: ensayos en homenaje al p o eso Joa-
quín Lomba, Za agoza, PUZ, 2004, pp. 499-512.
Manuel Suá ez Co ina
84
Sob e lo absu do de nega el pe eccionamien o y el p og eso en la Religión
se ha ía inmu able el lími e de las e elaciones posi i as, cuando has a la
e elación misma y lo sob ena u al son me a o ma his ó ica y ansi o ia
condición de las ep esen aciones an ás icas en que enca nan los homb es
las elaciones que ascienden el P incipio de la Realidad po no sabe man-
ene se en la pu eza é in eg idad de su concep o: cosa que, dicho sea de paso,
ya econocen y decla an los ó ganos más pu os del llamado p o es an ismo
libe al como Pa ke y Vögelin, Schol en y Ra ille, y en e noso os, espí i us
an eligiosos como Cas o y Tapia29.
La con adicción pod ía da se, pues, en e una de e minada eligión posi-
i a, y sus dogmas e Iglesia, y la ciencia, pe o no en e la Ciencia y la Religión
como ales, ya que ambas, como ya apun a a Gine , lejos de con adeci se
se complemen aban. Ni la eligión con sus dogmas, de e minados po una
si uación his ó ica especí ica, ni la ciencia, cuya lib e y p og esi a e olución
mues a que sus log os no es án ce ados, ago an los p esupues os uni e sales
y pe manen es que apun an a una pos e io a monía de las elaciones en e
ciencia y eligión. Den o del componen e his o icis a y dialéc ico que p e-
side el pensamien o de Salme ón la conco dia en e los dogmas de la Iglesia
Ca ólica y lo demos ado po la ciencia esul aba imposible. Ya insc i o en los
plan eamien os y ecepción de la iloso ía posi i is a decla ó al c is ianismo
como la eligión posi i a más desa ollada, pe o al mismo iempo negó que el
ca olicismo pudie a ep esen a la eligión que co espondía a la mode nidad.
La ecepción del posi i ismo, la a i mación del monismo ilosó ico, lle ó
a Salme ón a co egi algunos de los plan eamien os que sob e la iloso ía
y la ciencia había desa ollado en sus p ime os esc i os. Pa a Salme ón la
iloso ía e a la ciencia p ime a y undamen al: po que daba e de la p ime a y
úl ima azón de odo conocimien o y ealidad, del p incipio Dios como cla e
de bó eda de la ciencia. La emp esa de la iloso ía consis i ía en la ijación de
ese p incipio ya que pa a el jo en Salme ón, sin Dios la ciencia e a imposi-
ble. Aho a bien, al Dios a que hacía e e encia e a el Dios de los ilóso os, el
a is o élico, el mo o inmó il, el p ime p incipio del sis ema, el Dios de la
29 Nicolás Salme ón, «Conside aciones sob e los con lic os en e la eligión y la ciencia», en
Re is a de España, nº 201 (julio 1876), p. 10.
Religión y polí ica
85
azón y de la ciencia. Como ha señalado An onio He edia So iano no puede
deci se, po an o, que Salme ón ue a agnós ico o a eo, pe o ampoco c e-
yen e, ya que la e, al y como e a in e p e ada en su iempo, ue concebida
po él mismo como un medio inmadu o de acceso a Dios. De ahí que la
ecluye a en el ámbi o de lo incomp ensible y de lo absu do, o que la u ie a
como p opiedad eminen e del sen imien o y de la an asía, acul ades que
debían se pu i icadas y lle adas a la madu ez po la azón y la iloso ía. Es e
acionalismo especula i o y espi i ualis a ue dejando paso desde la década
de los se en a a un acionalismo c í ico y empi is a que ya no abandona ía
el es o de su ida y que se asen aba sob e un pensamien o é ico-polí ico de
ca ác e eminen emen e ci il y secula izado, aco de con los p esupues os
ilosó icos y cien í icos del posi i ismo. En uno y o o pe íodo, la iloso ía
ue pa a Salme ón la ciencia p ime a y undamen al: «ob a mo al y eligiosa;
mo al, en cuan o el suje o abaja sin géne o alguno de in e és ex acien í ico,
sino po el pe eccionamien o de la ciencia; lo segundo, en lo que si e pa a
a i ma la comunión esencial de los homb es con la ealidad»30.
Es a o mulación de la e olución de las eligiones, que se sus en aba sob e
la ecepción de los plan eamien os del posi i ismo31 y de la a i mación de la
ley del p og eso ue compa ida po o os k ausis as como Al edo Calde ón
y U bano González Se ano32 y ue lo que pe mi ió a los ins i ucionis as
desa olla p oyec os conjun os con o os sec o es del lib epensamien o que,
sin emba go, no es aban an di ec amen e asociados a la iloso ía k ausis a,
como Ramón Chíes y Fe nando Lozano33 que se a i maban den o de los
e i o ios de un deísmo decla ado, pe o ajenos y has a o almen e ad e sa ios
30 Ci ado po An onio He edia So iano, «Salme ón ilóso o», en AA.VV., Nicolás Salme ón
y Alonso (1837-1908). Semblanzas, Alme ía, Ins i u o de Es udios Alme ienses/Unicaja,
2003, pp. 121-122.
31 Pa a un análisis de la ecepción del posi i ismo en España éase Diego Núñez Ruiz, La
men alidad posi i a en España: desa ollo y c isis, Mad id, Tuca , 1975.
32 La posición de U bano González Se ano en «La c í ica eligiosa» ecogido en Cues iones
con empo áneas, Mad id, Tip. Manuel G. He nández, 1883. Pa a un análisis de su ob a
éase An onio Jiménez Ga cía, El k ausoposi i ismo de U bano González Se ano, Badajoz,
Dipu ación P o incial, 1986.
33 Véase Fe nando Lozano, Ba allas del Lib e Pensamien o, Mad id, Tip. de Al edo Alonso,
1885.

Manuel Suá ez Co ina
86
de las eligiones e eladas. La eligión, como el es o de las mani es acio-
nes de la ida del homb e e a suscep ible de se con emplada a la luz de los
nue os concep os y mé odos del posi i ismo34. F en e a los es udios eológi-
cos, de los dogmas y de la his o ia eligiosa e a necesa io a anza hacia un
es udio cien í ico de las eligiones.
Una ez econocido que la iloso ía y la his o ia eligiosas –esc ibió Al edo
Calde ón– son suscep ibles de un cul i o e dade amen e cien í ico, ageno
(sic) á los in e eses y p opaganda de una con esión eligiosa de e minada
cualquie a que ella sea –y ue za es econoce es a e dad, so pena de e-
chaza lo que hay acaso de más excelen e en las ecien es conquis as de la
iloso ía y muy singula men e de las in es igaciones his ó icas no ísimas,
u ge llena es e acío que se ad ie e en nues a enseñanza supe io , dando á
los es udios eligiosos de índole ilosó ica e his ó ica el luga que de de echo
les co esponde al lado de los de iloso ía é his o ia gene al, que hoy hallan
cabida en nues as acul ades de iloso ía y le as. Tal es el único medio de
pone en es e pun o nues a enseñanza supe io á la al u a de lo que eclama
impe iosamen e el es ado ac ual de la cul u a eu opea espec o de es e ó den
(sic) de conocimien os35.
En de ini i a, pa a el k ausoins i ucionismo eligión y ciencia e an pe -
ec amen e álidas, ya que po p ocedimien os di e en es ambas buscaban
descub i las e dades uni e sales que daban sen ido a la ida humana, al
conocimien o de Dios y su ob a, la na u aleza36. El echazo de los dogmas de
las eligiones posi i as e a pe ec amen e compa ible con una eligión que se
asen aba sob e la azón y la ciencia, sob e un deísmo que poco enía que e
34 Los ins i ucionis as mos a on un al o conocimien o de las dis in as co ien es del po-
si i ismo. Un buen ejemplo es la se ie que sob e el pensamien o posi i is a publicó
Fede ico de Cas o en el BILE, «El posi i ismo», nº 438, 30-IX-1896, pp. 278-283;
nº 439, 31-X-1896, pp. 305-314; nº 440, 30-XI-1896, pp. 339-345; nº 441, 31-XII-1896,
pp. 363-372.
35 Al edo Calde ón, «La eología conside ada como ciencia posi i a y su luga en la ense-
ñanza laica», en BILE, año III, nº 52, 16-IV-1879, p. 51.
36 El impac o de la Na u philosophie alemana ue muy impo an e en la segunda gene ación
del k ausismo; éase Julio Simó Ruescas, «La “Na u philosophie” en España: la ecep-
ción del e olucionismo en el en o no de la adición k ausis a», en Asclepio, ol. 56, asc.2
(2004), pp. 197-222.
Religión y polí ica
87
con las « e dades» dogmá icamen e impues as po la Iglesia. Como el es o
de las disciplinas, la eología debía se secula izada, abie a a la uni e sidad
y a los mé odos cien í icos de la nue a his o ia37.
Eligión y dE Echo. an iclE icalismo y sEcula ización dEl Es ado
La sociedad española oscila, po lo común, en e un ma e ialismo g ose o,
ce ado, que no po se i eligioso deja de se dogmá ico, y un dogma ismo
u ina io y ag esi o, que no po se aná ico deja de se ma e ialis a. No
sospecha que en e esos dos pé eos acan ilados ma chan hoy las nue as
co ien es del espí i u en las in eligencias supe io es y en los pueblos más
llenos de po eni ¿Cómo había nues a sociedad de comp ende el c is ia-
nismo sin dogmas y sin milag os que p o esaba Azcá a e?38.
Resul ado de los plan eamien os a monis as y e olucionis as de la iloso ía
k ausis a que sos enía la plu alidad de es e as en las que se desen ol ía la
ida humana (el A e, la Mo al, la Religión, la Sociedad, el Es ado, e c.) y la
necesa ia au onomía y dis inción en e ellas no es de so p ende que los k au-
soins i ucionis as p oclama an como una ealidad incues ionable la obligada
sepa ación del Es ado y la Iglesia. Es a p o enía de la mu ua y espec i a
independencia del o den eligioso y del ju ídico, o ci il, que ya habían ca ac-
e izado los k ausis as desde sus p ime os esc i os, pe o que adqui ió o ma
de allada desde los se en a del siglo XIX. No obs an e, esa posición decla ada
en el o den de las ideas no siemp e se io co obo ada en el e eno p ác ico,
ya que los k ausoins i ucionis as cuando o ma on p ime o el Pa ido Cen-
alis a y, más a de, el Re o mis a, no eclama on esa sepa ación en el o den
de la ida polí ica, sino el econocimien o de la libe ad de conciencia, oda
37 Hay que esal a aquí el papel cen al que los ins i ucionis as u ie on en la o mación
y desa ollo en España de las ciencias en gene al. Una sín esis de esa apo ación en José
Luis Abellán, His o ia c í ica del pensamien o español, omo V (I), La c isis con empo ánea
(1875-1936); omo V (II), La c isis con empo ánea. Fin de siglo, mode nismo. Gene ación de
1898 (1898-1913), Mad id, Espasa-Calpe, 1979-1984; José Manuel Sánchez Ron, «La
ciencia en la ILE», en La Ins i ución Lib e de Enseñanza y F ancisco Gine de los Ríos,
ol.2, La Ins i ución Lib e de Enseñanza y la cul u a española, Mad id, Fundación Gine
de los Ríos, 2012, pp. 616-658.
38 Luis de Zulue a, La o ación del inc édulo, Mad id, Biblio eca Nue a, S. A. (1915), p. 242.
Manuel Suá ez Co ina
88
ez que la cons i ución de 1876 no la es ablecía. En e los plan eamien os
eó icos y su ealización, los k ausoins i ucionis as no exigie on la ealización
inmedia a del ideal, sino su g adual aplicación al e eno de las ins i uciones
y la ida de los ciudadanos.
Pa a ello delimi a on p ime o las elaciones en e los ó denes eligioso
y ju ídico, exp esa on su posición espec o de las elaciones en e la Igle-
sia y el Es ado y, inalmen e, p oclama on la libe ad de conciencia como
el ins umen o cen al de su pensamien o. Pa a la ealización del p ime
come ido –señala on– esul aba imp escindible la es au ación de los ideales
del c is ianismo de sos ene la dis inción en e es os dos ó denes de la ida,
a i mando la comple a y absolu a independencia del espí i u en la es e a de
las c eencias y la ineludible sumisión del ciudadano a la ley del Es ado. Es a
doc ina, señalaban, había sido p ac icada po Jesús y po la Iglesia p imi i a
y ue pos e io men e abandonada cuando la Iglesia ca ólica a ó de some e
el pode ci il a la au o idad espi i ual. Con la a i mación de los ideales eo-
c á icos po la Iglesia quiso es a ex ende sus p incipios mo ales y eligiosos
a la ciencia, al a e, a la economía y al de echo, p oclamando así un de echo
ca ólico, una economía ca ólica, e c., que debían adqui i una ca ác e dogmá-
ico e indiscu ible, incompa ible con las apo aciones de la azón y la ciencia
desde la mode nidad. La expe iencia his ó ica mos aba el alcance que pa a
la ida con empo ánea p esen aba es e plan eamien o y que en España había
gene ado la unidad ca ólica y el in en o de la Iglesia de iscaliza odas y cada
una de las ac i idades de los españoles.
Las consecuencias de es a doc ina –esc ibió Gume sindo de Azcá a e– son
llanas. La Iglesia enuncia en apa iencia á in e eni en los dis in os ó denes
de la ac i idad, sal o el eligioso y el mo al; pe o esul a que en ealidad, no
solo aspi a á man ene en es os su p edominio median e la in ole ancia, si que
ambién en el cien í ico con el de echo de policía é inspección que se a ibuye
con elación al lib o y á la enseñanza; en el li e a io, con la censu a; en el eco-
nómico, con la asa; en el ju ídico, con el ue o eclesiás ico, con el ma imonio
eligioso y con la ex ensión de su ju isdicción en o os pun os análogos39.
39 Gume sindo de Azcá a e, «El De echo y la Religión», en Es udios Filosó icos y Polí icos,
Mad id, Lib. Vic o iano Suá ez, 1877, p. 273; Ídem, «El Es ado y sus elaciones con la
Iglesia», en BILE, nº 210, 15-XI-1885, pp. 324-328.
Religión y polí ica
89
Pa a neu aliza ese in en o de la Iglesia de con e i odas las es e as
de la ac i idad humana en una mani es ación de la ida eligiosa esul aba
imp escindible secula iza de un modo comple o odas y cada una de esas
es e as: la cien í ica, la escola , la ju ídica, el ma imonio, e c., de lo con-
a io, los Pa lamen os hab ían de con e i se o zosamen e en Concilios.
Desde la pe spec i a de los k ausoins i ucionis as es a o mulación en modo
alguno lesionaba el in lujo legí imo que la Iglesia pudie a desa olla en una
sociedad, pe o es e no podía ealiza se de un modo di ec o po los ó ganos
o iciales de la misma, sino a a és de una acción de sus ieles, los cuales, si
e an como ales miemb os de la Iglesia, e an como ciudadanos miemb os, a
su ez, del Es ado.
Pe o ¿qué e a el Es ado pa a los k ausis as? En su concepción el Es ado no
e a o a cosa que la sociedad en cuan o se p opone ealiza el De echo, que
condiciona, pe o no de e mina, la ida, oda ez que es o ha de co esponde
al indi iduo y a la sociedad misma. El Es ado se ía así la ins i ución p opia
pa a el cumplimien o del De echo y es a misión no la compa ía con ninguna
o a ins i ución. La Iglesia, po su pa e, se ía la ins i ución p opia pa a el
cumplimien o del in eligioso, y po lo mismo, no consien e que nadie in e -
enga en su ámbi o de ac uación. De ahí se de i a que ambas ins i uciones,
ambas sociedades, sean conside adas independien es, cada cual en su o den
espec i o pe o, al mismo iempo, no se sigue que es én sepa adas y desliga-
das como si ue an comple amen e ex añas una y o a. Vemos aquí que se
dan elaciones en e la Religión y el De echo, y po an o, en e la Iglesia y
el Es ado, pe o sin que ninguna de ellas des i úe ni con adiga la na u aleza
p opia de los ines espec i os que les son ca ac e ís icos. En es e ma co de
elación de independencia, pa a los k ausoins i ucionis as, la Iglesia iene
de echo a exigi al Es ado las mismas condiciones que de es e eclaman pa a
su ida los indi iduos y odas las ins i uciones sociales: econocimien o de su
pe sonalidad, ga an ía a su lib e ac i idad, espe o de pa e de los indi iduos
y de las ins i uciones, consag ación de los de echos que son necesa ios pa a
ealiza sus come idos.
En de ini i a, lo que sos u ie on los k ausoins i ucionis as se co espondía
con aquellos plan eamien os que en Eu opa habían desa ollado los ca ólicos
libe ales con Mon alembe a la cabeza, la libe ad eligiosa en un Es ado de
Manuel Suá ez Co ina
96
ba la c is alización de una Iglesia nacional, la conco dia con la mode nidad
y una concepción de la eligión asen ada sob e una idea de Dios espi i ual,
inmanen e, más humana, apegada a la expe iencia mo al del C is o homb e
que encon amos en la li e a u a de Juan Ramón Jiménez, An onio Machado
y, sob e odo, de Luis de Zulue a, cuya ob a La o ación del inc édulo (1915)
cons i uye una de las ealizaciones más cla as del mode nismo den o de la
cul u a ins i ucionis a. No ue on los ins i ucionis as los únicos que busca on
una eno ación eligiosa en di ección del mode nismo, ya que Maez u, Pío
Ba oja, B. Pé ez Galdós55, y, sob e odo Miguel de Unamuno56 busca on con
a án una supe ación del ambien e posi i is a, den o de esa c isis in elec-
ual de in de siglo que es á en la aíz de la ecepción de Schopenhaue , de
Nie zsche y el i acionalismo ge mánico57. No muy alejado de es a posición
se ubicaba la iloso ía « acio i alis a» de O ega y Gasse 58 unido a la mo al
de la ciencia del ins i ucionismo po múl iples lazos.
La cul u a eligiosa del k ausoins i ucionismo pasó, pues, po dis in os
egis os desde la década de los sesen a del siglo XIX has a los años de la
Segunda República. Siemp e desde una idea acional de la eligión, con la de-
ensa de la compa ibilidad y conco dia en e ciencia y eligión y sos eniendo
55 Eamonn Rodge s, «El k ausismo, pied a angula de la no elís ica de Galdós», en Bole ín
de la Biblio eca Menéndez Pelayo, LXII (1986), pp. 241-253.
56 La c isis eligiosa de Unamuno ha sido obje o de a ención po muchos his o iado es.
Pa a un análisis de sus ideas eligiosas éase Nelson R. O inge , Unamuno y los p o-
es an es libe ales (1912). Sob e las uen es de «Del sen imien o T ágico de la ida», Ma-
d id, G edos, 1985; Vicen e González Ma ín, «El mode nismo eligioso i aliano en
Miguel de Unamuno», en Cuade nos de la Cá ed a Miguel de Unamuno, nº 29 (1994),
pp. 55-68.
57 Véase Ped o Ce ezo Galán, El mal del siglo. El con lic o en e ilus ación y oman icismo en
la c isis inisecula del siglo XIX, Mad id, Biblio eca Nue a/Uni e sidad de G anada, 2003;
Ped o Ribas, «Unamuno y la cul u a alemana: con e gencia con Schopenhaue », en
Mª. D. Gómez Molleda (ed.), Volumen homenaje a Miguel de Unamuno, Salamanca, 1986,
pp. 275-294; Ídem, «Unamuno y Nie zsche», en Cuade nos Hispanoame icanos, 440-441
(1987), pp. 251-282.
58 Véase en es e sen ido Elías Díaz, «O ega y la Ins i ución Lib e de Enseñanza», en Los
iejos maes os. La econs ucción de la azón, Mad id, Alianza Ed., 1994, pp. 17-32; am-
bién Vicen e Cacho Viu, «La Ins i ución Lib e de Enseñanza: de la es au ación a la ge-
ne ación de O ega», en En ique M. U eña y Ped o Ál a ez Láza o (eds.), La ac ualidad
del k ausismo en su con ex o eu opeo, Mad id, UPCO, 1999, pp. 171-186.

Religión y polí ica
97
que solo desde la libe ad de conciencia se podía sus en a un ideal eligioso
adecuado a la mode nidad. En su p opia e olución los k ausoins i ucionis as
i ie on su momen o idealis a du an e el Sexenio Democ á ico, el posi i is a
en las p ime as décadas de la es au ación y, inalmen e, el mode nis a, as
el in de siglo.
En su o mulación eligiosa y nacional el ins i ucionismo in i ió la ma-
ne a que el nacionalca olicismo, con Menéndez Pelayo a la cabeza, in e p e-
aba la elación en e ca olicismo y nación en España. Allí donde Menéndez
Pelayo59 insis ía en que e a el ca olicismo el que había do ado a España de
su iden idad nacional, los ins i ucionis as esal aban que, po el con a io,
e a España la que en un momen o his ó ico de e minado había dado p o-
yec o y sen ido al ideal ca ólico, pe mi iéndole expandi se po Amé ica y
o alece su dimensión uni e salis a. El lema de «España ha dejado de se
ca ólica» que p onuncia a Manuel Azaña60 en su amoso discu so pa lamen-
a io de 1932 ya es aba desa ollado po Luis de Zulue a en La o ación del
inc édulo, cuando con apuso la adición española, ca ólica y con esional
a la nue a España cien í ica, lib e y mode na. Aquella España apo ó a la
humanidad la ue za de un impe io de inido como ca ólico és a pugnaba
po impone el sen ido de una eligiosidad lib e, de la ciencia y de la de-
moc acia. En 1915 Luis de Zulue a, como o os mode nis as de su iempo,
seguía suspi ando po una eligión que, como Tomás Tapia eclamó en 1869,
ue a «la eligión de las almas cul as, de la pe ección, del p og eso y de la
libe ad acional»61.
59 La posición de Menéndez Pelayo encuen a su mejo o mulación en el «Epílogo» a His-
o ia de los he e odoxos españoles, México, Po úa, 1983, pp. 337-339. Un análisis de allado
de las ideas y alcance del nacionalca olicismo en José Ál a ez Junco, Ma e dolo osa, ci .
Pa a una isión de la iloso ía de Menéndez Pelayo, An onio San o eña Se ién, Ma celino
Menéndez Pelayo: e isión c í ico biog á ica de un pensado ca ólico, San ande , Uni e sidad
de Can ab ia, 1994; Ídem, Menéndez Pelayo y las de echas en España, San ande , Ayun-
amien o, 1994; Manuel Suá ez Co ina, En e Ci ios y Ga o es. Polí ica y eligión en la
España con empo ánea, ci ado, San ande /Cuenca, 2014.
60 La elación de Manuel Azaña con el pensamien o k ausis a ha sido obje o de in e és
po Jesús Fe e Sola, Manuel Azaña, una pasión in elec ual, Ba celona, An h opos, 1991;
Ídem, «Manuel Azaña e le k ausisme espagnol», en Jean-Pie e Amal ic y Paul Aube
(eds.), Azaña e son Temps, Mad id, Casa de Velázquez, 1993, pp. 31-46.
61 T. Tapia, La eligión en la conciencia y en la ida, ci ado.
Manuel Suá ez Co ina
98
ins i ucionismo, Epublicanismo dE cá Ed a y gobiE no Ep EsEn-
a i o
Los plan eamien os doc inales del ins i ucionismo62, como emos, es a-
ban imp egnados de esa dialéc ica k ausis a que a aba de conjuga la azón
y la expe iencia y que en el e eno sociopolí ico ino ep esen ada po la
de ensa del égimen ep esen a i o. O ganicis a, a monis a, e olucionis a y
solida io, el ins i ucionismo buscaba desa olla una democ acia de ca ác e
ep esen a i o que le opuso po igual a la mona quía doc ina ia cano is a
y a la democ acia di ec a que amplios sec o es popula es del epublicanismo
po encia on desde el Sexenio. En su búsqueda de ese sis ema ep esen a i o
los ins i ucionis as habían pa icipado en la e olución Glo iosa de 1868 y se
comp ome ie on, p ime o, con la mona quía de Amadeo de Saboya, y más
a de, en la P ime a República, cuando po la e olución de los acon ecimien-
os e mina on o mando una de las amilias del cen o epublicano. Recha-
za on an o el exclusi ismo de pa ido de e a isabelina como, más a de, el
doc ina ismo cano is a, pe o ambién se opusie on con ue za al jacobinismo
socialis a que nu ió la acción polí ica del can onalismo63. Demóc a as pe o
no asamblea ios, acciden alis as, e o mado es sociales, los ins i ucionis as
ie on el ideal de gobie no en el sel -go e nmen 64, el modelo que encon aban
en la mona quía b i ánica y que conside a on «como base esencial de la o -
62 Una isión de conjun o de la cul u a polí ica del ins i ucionismo la he desa ollado en El
go o igio. Libe alismo, Democ acia y Republicanismo en la Res au ación, Mad id, Biblio-
eca Nue a/Sociedad Menéndez Pelayo, 2000; éase ambién Manuel Suá ez Co ina
(ed.), Libe ad, A monía y Tole ancia. La cul u a ins i ucionis a en la España con empo ánea,
Mad id, Tecnos, 2011.
63 Sob e las cul u as polí icas epublicanas del Sexenio Democ á ico éase Román Miguel
González, La pasión e oluciona ia. Cul u as polí icas epublicanas y mo ilización popu-
la , en la España del siglo XIX, Mad id, CEPC, 2007; sob e el acciden alismo de las
o mas de gobie no éase Gonzalo Capellán de Miguel, «Hacia un Es ado Social de
De echo. Mona quía y República en el k ausismo español», en Á. La io (ed.), Mona -
quía y República en la España Con empo ánea, Mad id, Biblio eca Nue a/UNED, 2007,
pp. 251-268.
64 El peso de la adición anglo-ame icana en el ins i ucionismo, sob e odo el o igen y
el signi icado del sel -go e nmen , ha sido es udiado po Gonzalo Capellán de Miguel,
Gume sindo de Azcá a e, ci ., pp. 332-354.
Religión y polí ica
99
ganización del Es ado en los pueblos que á la pa son lib es y i en en paz, y
me a á que se di igen aquellos o os que oda ía no han hallado un equilib o
es able en es e siglo de c isis y de e oluciones»65.
La ecepción y elabo ación doc inal del sel -go e nmen en e los k au-
sis as se lle ó a cabo en el mismo Sexenio, pe o ue as el iun o de la
Res au ación que Azcá a e y Posada desa olla on sus aplicaciones polí icas
en su a ea de deslegi ima la mona quía al onsina, al mos a sus insu i-
ciencias po no conside a la e dade amen e ep esen a i a. De o o lado,
los ins i ucionis as no se incula on de un modo mecánico a la República,
cuando lo hicie on ue en la medida que es a cumplía las exigencias de un
e dade o égimen ep esen a i o. Más allá de la esencialidad de las o mas
de gobie no in e p e a on que an o la Mona quía como República e an
o mas de o ganización sociopolí icas legí imas. En odo caso, los ins i u-
cionis as mos a on el ca ác e p o undo y adical de la ans o mación que
debía expe imen a la mona quía española si deseaba lib a se de su p opia
mue e. En e an o esa ans o mación no se p oducía, el ins i ucionismo se
insc ibió en e los dis in os p oyec os epublicanos que salie on del acaso
de la P ime a República.
En ealidad, la posibilidad de un p oyec o epublicano único, ya acasa-
do en la expe iencia de 1873, esul aba ex emadamen e di ícil debido a la
di e sidad de cul u as polí icas que alimen a on el epublicanismo his ó ico.
De las es subcul u as polí icas epublicanas66 que se con o ma on desde el
medio siglo –la demosocialis a, la jacobino-socialis a y la libe al-demóc a a–
el k ausismo se insc ibe den o de es a úl ima con o mando den o de ella
un expe imen o que g adualmen e echazó el mé odo e oluciona io pa a
acomoda se a la legalidad y desde ella lucha po impone un égimen e da-
65 Gume sindo de Azcá a e, El sel -go e nmen y la mona quía doc ina ia, Mad id, Lib e ía
de A. de San Ma ín, 1877, p. VI. Su a ención a las ins i uciones inglesas ue pe ma-
nen e, éase «El gobie no ep esen a i o en Ingla e a», BILE, 216 (15 de eb e o 1886),
pp. 33-35; 221 (30-IV-1886), pp. 113-116; 226 (15-VII-1886), pp. 193-195.
66 Véase Román Miguel González, «Las cul u as polí icas del epublicanismo his ó ico espa-
ñol», en Aye , 53 (2004/1), pp. 207-236; M. Suá ez Co ina, «Demóc a as y epublicanos
en e dos epúblicas, 1874-1931», en Ángeles Egido León y Ma ilde Ei oa San F ancisco
(eds.), Los g andes ol idados. Los epublicanos de izquie da en el exilio, Mad id, CIERE,
2004, pp. 43-74.
Manuel Suá ez Co ina
100
de amen e ep esen a i o67. La democ acia pa lamen a ia, ya con República,
ya con Mona quía, ue el sis ema de gobie no que los ins i ucionis as pe ci-
bie on como el sis ema polí ico de los pueblos desa ollados, aquel que en sus
undamen os e olucionis as cumplía el come ido de una idea de p og eso que
se asen aba sob e la base de la dialéc ica k ausis a: unidad, a iedad, a monía.
Unidad de España como Es ado nación; a iedad en la medida que es a es-
aba o mada po pueblos y clases ges ados en la his o ia que debían egula
sus in e eses y di e encias en el e eno de la ep esen ación pa lamen a ia
y co po a i a; a monía en an o que desde sus undamen os o ganicis as, la
di e encia de in e eses y los con lic os debían se esuel os median e la ne-
gociación colec i a en e las pa es, legí imamen e conside adas y legalmen e
cons i uidas. De ahí sus p onunciamien os cons an es a a o de la a monía
social y la solida idad, una a ea que solo podía se consolidada desde una
acción educa i a pe manen e, pa a la que esul aba imp escindible la liquida-
ción del clien elismo y caciquismo sob e el que se asen aba el sis ema pa la-
men a io cano is a.
En los países, como Ingla e a –esc ibió Adol o Posada en 1891–, donde
impe a el p incipio del sel -go e nmen , el Pa lamen o, aún poseyendo el po-
de inmenso que posee, end á muy ma cado cie o ca ác e o gánico, hab á
en él cie a cohesión, apa e de que su acción nunca pod á se demoledo a y
aná quica. En los países en que po i ud de una limi ación del su agio, ins-
pi ada en ideas de p i ilegio po el impe io de una bu oc acia o po cualquie
o o mo i o, el Pa lamen o se esien e de insegu idad en el o den elec o al,
su acción hab á de se pe u bado a en ex emo. Así, en España, pa a que el
Pa lamen o ue a un elemen o de acción polí ica e dade a, o al menos pa a
que espondiese a las exigencias del sis ema ep esen a i o, se ía p eciso que,
de una pa e, la Mona quía con su sen ido doc ina io, que el pa ido conse -
ado p ocu a da la siemp e que puede, y su ep esen ación adicional, y el
Senado con su ep esen ación p i ilegiada y an i ep esen a i a, y de la o a la
co upción elec o al, no impidiesen la o ganización e ec i a de una e dade a
ep esen ación pa lamen a ia en condiciones de g an mo alidad y de jus icia68.
67 El égimen ep esen a i o ha sido ca ac e izado po Be na d Manin, Los p incipios del
gobie no ep esen a i o, Mad id, Alianza, 1998.
68 Adol o Posada, Es udios sob e el Régimen Pa lamen a io en España (1891), es udio p eli-
mina de F ancisco Rubio Llo en e, O iedo, JGPA, 1996, p. 40.
Religión y polí ica
101
La búsqueda de un égimen e dade amen e ep esen a i o, ajeno a la
co upción y al aude elec o al que debía es a en la base del égimen pa -
lamen a io, no eclamaba necesa iamen e el su agio uni e sal. Los ins i u-
cionis as no lo echaza on, pe o conside a on que o os modelos de su agio
podían apo a a los pa lamen os la misma ep esen ación. Desde sus p esu-
pues os o ganicis as ie on necesa io que los di e sos cue pos de la sociedad
u ie an su luga en el pa lamen o nacional, es po eso que de endie on am-
bién el su agio o gánico, mos a on su descon ianza an e las concepciones
a omís icas que con enía el modelo ousseauniano de democ acia y apos a on
po inco po a al sis ema la ep esen ación de los g emios y o as co po acio-
nes69. Pe o esa inco po ación no echazaba el su agio uni e sal, sino que lo
complemen aba. Pa a la cul u a ins i ucionis a el su agio e a con emplado de
una o ma dis in a a cómo ue econocido desde el libe alismo. Ni como un
de echo, como se es ablecía en el libe alismo e oluciona io, o más a de, en
el libe alismo democ á ico; ni ampoco una unción, es o es, un su agio cen-
si a io o capaci a io como es ablecía el libe alismo pos e oluciona io. Pa a
el ins i ucionismo, el su agio e a un ó gano del Es ado, aquel que pe mi ía el
conocimien o de la opinión pública, de la cual hab ía de su gi un Pa lamen o
e dade amen e ep esen a i o70.
Su idea io a monis a, e olucionis a, se mani es aba abie amen e con a la
eacción, in e p e ada como el e eno del doc ina ismo audulen o, y am-
bién con a la e olución, en endida en el amplio y doble sen ido de la insu-
ección popula o mili a , de un lado, y de la lucha de clases, de o o. F en e
al p ime o desca ga on sus in as Azcá a e, Miguel Moya, Ra ael Ma ía de
Lab a y Adol o Posada y, an e el segundo, con on a on desde la suble ación
de Villacampa, abandonando el epublicanismo p og esis a71 y o mando un
69 Véase, en es e sen ido, Edua do Pé ez Pujol, «El égimen elec o al. Elecciones po g e-
mios y clases», Re is a de España (I), 220 (ab il de 1877), pp. 461-487; (II) 221 (mayo
de 1877), pp. 229-245; Adol o Posada, «El debe del su agio y el o o obliga o io», en
Re is a Gene al de Legislación y Ju isp udencia, 88 (1896), pp. 229-245.
70 Véase Adol o Posada, El su agio, Ba celona, Manuales Sole , nº 13, 1900.
71 En la dispu a de e oluciona ios y e olucionis as es á el accionamien o del Pa ido Re -
publicano P og esis a a mediados de la década de los ochen a. El sec o que siguió a Ruiz
Zo illa undó El País, el que siguió a los ins i ucionis as La Jus icia. La con on ación

Manuel Suá ez Co ina
102
nue o p oyec o polí ico asen ado sob e la legalidad y el pa lamen a ismo. El
Pa ido Cen alis a ue el esul ado de es a nue a e apa en la que los k ausis-
as, alejados ya de ini i amen e de las alianzas ges adas en el exilio pa isino
po Salme ón, apos aban po una nue a es a egia, po la c eación de un pa -
ido p opio aco de con la cul u a polí ica que había ges ado desde el Sexenio.
De esa cul u a quedaba el ecue do de un p oyec o cons i ucional de co e his-
o icis a, o gánico y egionalis a que Chao y Salme ón72 habían p esen ado a
la Te ce a Asamblea del Pa ido Fede al en 1872, una e inqueb an able en la
educación de la sociedad como una necesidad p e ia e inexcusable de la demo-
c acia, la conciencia de que el gobie no ep esen a i o debía descansa sob e la
opinión pública73 y, inalmen e, el con encimien o de que sin la inco po ación
de las clases popula es al sis ema, no podía espe a se es abilidad social, lo que
eclamaba una e o ma social pa alela a la e o ma polí ica. En de ini i a, una
amplia acción social con sus dimensiones educa i as, a pa i de la de ensa
de una escuela pública obliga o ia y g a ui a, una legislación social de amplio
alcance, donde queda an ga an izados los de echos de los emp esa ios y de los
abajado es, una e o ma del con a o indi idual de abajo y su sus i ución po
un con a o colec i o de abajo y, inalmen e, una legislación del Es ado que
die a salida a que la negociación en e abajado es y emp esa ios se desa o-
llaba con ga an ías legales y con la independencia y neu alidad del Es ado74.
en e ambas líneas queda bien e lejada en el lib o de Jaime Ma í Miquel, La e olución
y la e olución, Mad id, s.l. s.n. ¿1893?
72
Véase Gume sindo T ujillo, In oducción al ede alismo español (Ideología y ó mulas cons i u-
cionales), Mad id, Edicusa, 1967, pp. 167-184. La cul u a de la iolencia en la Res au ación
ha sido es udiada po Edua do González Calleja, La azón de la ue za: o den público, sub-
e sión y iolencia polí ica en la España de la Res au ación (1875-1917), Mad id, CSIC, 1998.
73 La o mación de la opinión pública como la base necesa ia pa a los gobie nos ep esen-
a i os ue un elemen o que p eocupó a los ins i ucionis as. Véase Albe o López Sel a,
«Sob e la opinión pública», en BILE, nº 311, 31-I-1890, pp. 28-30; nº 312, 15-II-1890,
pp. 46-48; nº 313, 28-II-1890, pp. 61-64; nº, 314, 15-III-1890; pp. 95-96; nº 317,
30-IV-1890, pp. 124-127. Pa a un análisis del in e és de los ins i ucionis as po la opi-
nión pública éase Gonzalo Capellán de Miguel, «In elec uales, uni e sidad y opinión
pública. El g upo de O iedo», en His o ia y Polí ica, nº 8 (2002/2), pp. 9-37.
74 Los abajos de Buylla, Posada y Leopoldo Palacios a a o de la ap obación de un con-
a o colec i o de abajo ue on cons an es. Véase Leopoldo Palacios, El con a o colec i o
en la e o ma social. Unas cuan as no as, Mad id, 1933; ambién Ba io Alonso, ci ado.
Religión y polí ica
103
El Es ado democ á ico que soña on los ins i ucionis as no se inculaba a
ningún égimen, ni moná quico ni epublicano, sino a la o mulación del
nue o libe alismo social que alumb aba en la Eu opa de en e siglos el new
libe alism inglés, el socialismo de cá ed a alemán y el solida ismo ancés75. De
ahí que los ins i ucionis as colabo a an con la mona quía as la inco po-
ación a la misma de los libe ales –Mon e o Ríos, Canalejas– al iempo
que como ue za polí ica o ganizada se man enían en el e i o io de la
República.
En su come ido, los ins i ucionis as mos a on muy a menudo un es ilo
académico, in elec ual y p o eso al que con as aba con el populismo del
adicalismo le ouxis a con el que con i ie on en la Unión Republicana
de 1903. Más ce ca de las clases popula es, que mo ilizó a a és de un
discu so demagógico, Alejand o Le oux se en en ó a Nicolás Salme ón
cuando es e apoyó Solida idad Ca alana, gene ando una escisión que lle ó
a la o mación del Pa ido Radical en 1908. Radicales y e o mis as e-
p esen a on desde en onces dos mane as dis in as de busca la República,
con bases sociales di e sas y con es ilos polí icos a menudo cla amen e
con on ados. En e la ieja adición p og esis a sus en ada po Le oux76
y el espí i u k ausis a que des ilaba la p opues a e o mis a di igida po
Azcá a e y Melquíades Ál a ez había an as a inidades como di e encias.
Allí donde los e o mis as se inspi a on en el libe alismo inglés, los adi-
cales oma on como e e encia el adicalismo ancés y al o ma el Pa ido
Radical inco po a on g an pa e del p og ama del Pa ido Radical-socialis a
galo. De o o lado, en e a la lema y discu so in elec ual de los e o mis-
as, el adicalismo se di igió a la mo ilización de la clase ob e a con un
populismo que encon ó acomodo en los ba ios ob e os de ciudades como
75 La publicación ei e ada de los ins i ucionis as sob e la na u aleza del p oblema social y
el modo de esol e lo ha sido muy abundan e. Ya en la década de los se en a Azcá a e
dio un conjun o de con e encias que ue on ecogidas en Resumen de un deba e sob e el
p oblema social, Mad id, G as y Cía, 1881. Adol o Buylla ecogió sus abajos sob e la
e o ma social en La e o ma social en España, Mad id, 1917. Una isión de conjun o sob e
el p oblema social en La «cues ión social» en la España libe al, monog á ico de His o ia
Con empo ánea, 29 (2004/2).
76 Véase José Ál a ez Junco, «El Empe ado del Pa alelo». Le oux y la demagogia populis a,
Mad id, Alianza, 1990.
Manuel Suá ez Co ina
104
Ba celona y Valencia; al mismo iempo, en e al an icle icalismo in elec ual
y pa lamen a io que p ac ica on los ins i ucionis as, los adicales ue on,
jun o a los ede ales, p o agonis as de la in ensa mo ilización calleje a de
comienzos del siglo XX77; inalmen e, el decidido comp omiso con la Re-
pública de los adicales con as aba con la acciden alidad de las o mas de
gobie no de los e o mis as y su p opues a de egene ación democ á ica
hecha a la mona quía desde 1913. Con odo, unos y o os ep esen a on un
es ue zo no able po in oduci en España la democ acia polí ica y la e o -
ma social, compa iendo den o y ue a del Pa lamen o el ho izon e de la
e o ma de España.
El p oceso de decan ación del p oyec o sociopolí ico del e o mismo ue
madu ando a lo la go de dos décadas, p ime o a pa i del Pa ido Cen a-
lis a, más a de desde Unión Republicana, y, inalmen e, en la o mación
desde 1912 del Pa ido Re o mis a78, los o ganismos polí icos c eados pa a
la e o ma nacional. La e o ma social ambién ue un p oceso al que no
ue on ajenos los ins i ucionis as, p ime o con la c eación de la Comisión de
Re o mas Sociales, más a de, con la pa icipación di ec a de Adol o Buylla y
Adol o Posada en el p oyec o del Ins i u o de T abajo y, sob e odo, a pa i
de la c eación del Ins i u o de Re o mas Sociales79 en 1903, bajo la di ección
de Gume sindo de Azcá a e has a 1917. La mue e de Azcá a e adquie e un
sen ido múl iple, no ya pa a la biog a ía polí ica del ins i ucionismo, sino en
la medida en que al mismo iempo queb aba el p oyec o po él emp endido.
Los e o mis as, p oclamada la acciden alidad de las o mas de gobie no pa a
acili a su ing eso en la mona quía, iban a acasa en su in en o po demo-
c a iza el égimen, pe o, a su ez, la e o ma social que ep esen aba el IRS
pasaba a una nue a ase en la que la liquidación del égimen pa lamen a io,
p ime o, y las inclinaciones co po a i as del égimen de P imo de Ri e a,
77 Véase Julio de la Cue a, «Mo ilización polí ica e iden idad an icle ical, 1898-1910», en
R. C uz (ed.), El an icle icalismo, Aye , 27 (1997), pp. 101-126.
78 M. Suá ez Co ina, El e o mismo en España. Republicanos y e o mis as bajo la mona quía
de Al onso XIII, Mad id, Siglo XXI, 1986.
79 Véase J. I. Palacio Mo ena (di .), La cons ucción del Es ado social: en el cen ena io del Ins i-
u o de Re o mas Sociales, Mad id, CES, 2004; Ídem (coo d.), La e o ma social en España.
En el cen ena io del Ins i u o de Re o mas Sociales, Mad id, CES, 2004.
Religión y polí ica
105
inalmen e, daban po concluida la expe iencia de e o ma social limi ada
nacida del libe alismo es au acionis a.
En el ma co de la cul u a a monicis a que habían sus en ado los ins i u-
cionis as el acaso doble, de las e o mas polí ica y social, e a la exp esión de
un mismo p oblema gene al de España. La incapacidad de las clases di ec o-
as y de la mona quía de es ablece un ma co de elaciones es ables y luidas,
den o del égimen pa lamen a io, de su nega i a a ab i se a unas e o mas
que o ecie on los e o mis as desde sus supues os libe ales, democ á icos y
e olucionis as, asen ados sob e la ansacción en e los con a ios, en de ini-
i a, la búsqueda de una mode nidad que se iden i icaba con el echazo doble
de la eacción y de la e olución.
La e olución, e dade o modus i endi en e la e olución y la eacción del
amo , que hace pací ica la sus i ución de lo iejo po lo nue o, exige pa a el
espí i u indi idual y colec i o un ca ác e plás ico que se mue a en medio de
las dis in as dimensiones del iempo, en el p esen e acional, según Leibniz,
lleno de lo pasado y p eñado de lo po eni , aspi ando siemp e a la unidad
del pensamien o y de la acción80.
La elas icidad a que emi e González Se ano e a aquella que eclamaba
una e o ma gene al del país, sus en ada sob e los p incipios de un e olu-
cionismo que in e p e aba España como el conjun o de pueblos y clases que
con o maban un Es ado nación cuyo égimen polí ico no podía se del dis-
u e exclusi o de una clase o g upo, sino del odo nacional. Den o de sus
plan eamien os his o icis as, España e a concebida po los ins i ucionis as
como una nación o gánica, do ada de unidad, pe o ambién plu al, ajena al
cen alismo que imponía el sis ema cano is a. Su modelo de o ganización
polí ica emi ía un Es ado egional81 en el que las en idades na u ales de la
nación, la egión y el municipio, dis u a an de una au onomía que ue a
80 U bano González Se ano, P eocupaciones sociales, Mad id, Lib. de Fe nando Fe, 1899,
2ªed., p. 144.
81 M. Suá ez Co ina, «Fede alismo o gánico y nación: la España egional de los ins i u-
cionis as», en Ma ía Jesús González y Ja ie Uga e (eds.), Juan Pablo Fusi, el his o iado
y su iempo, Mad id, Tau us, 2016, pp. 287-297.
Manuel Suá ez Co ina
112
canos que, más allá de su mili ancia posibilis a, ins i ucionis a, p og esis a, o
ede alis a o gánica, en endie on a España como al nación pa i de su pasa-
do his ó ico, desde componen es o gánicos y/o his o icis as. Un ede al como
F ancisco Ma ía Tubino en endía que España e a ya una nación cons i uida,
e a ob a del iempo, de la his o ia y de la na u aleza y que, en consecuencia,
no e a cues ionable como al nación. Cabía, en odo caso, con on a la pa-
ia –pa a él la nación– y el Es ado, pe o en modo alguno pone en cues ión
la na u aleza de España como al nación, polí icamen e cons i uida ya desde
hacía cua o siglos. Su ede alismo –o gánico– e a pe ec amen e compa ible
con la idea de pa ia, que siemp e iden i icó con nacionalidad11.
Es comp ensible en es e ambien e la sepa ación del ede alismo del es o
de los epublicanos, y ambién que ello pe mi ie a a algunos de es os a i ma
que el epublicanismo his ó ico siemp e en endió que España e a la nación, y
la única nación. De ahí que no esul a a descabellado, y espondie a al sen i
común del epublicanismo, lo que señalaba a comienzos del siglo XX un e-
publicano como Sol y O ega: «Todos los epublicanos uni a ios y ede ales,
pa ie on del supues o de que España e a una nación y nada más que una
nación, y a ningún epublicano, ni uni a io ni ede al se le ocu ió que Ca a-
luña, A agón, Valencia o cualquie a o a egión ue an una nacionalidad»12.
Su imagina io ue, en de ini i a, aquel que hacía de España una nación, la
única nación. Los ins i ucionis as se ubican en es e ma co de a i ma el ca-
ác e nacional de España y de echaza que cualquie o a egión pudie a se
conside ada, a su ez, como nación.
Como han mos ado Ál a ez Junco13, And és de Blas14 o Ángel Dua e15,
en e o os, el imagina io nacional del epublicanismo se mues a como una
a ian e de la in e p e ación libe al de nación. Aquella que se a i ma sob e
11 F ancisco Ma ía Tubino, Pa ia y ede alismo, Mad id, A. Du án, 1873.
12 Recogido po And és de Blas, T adición epublicana y nacionalismo español, Mad id, Tec-
nos, 1991, p. 92.
13 José Ál a ez Junco, Ma e Dolo osa. La idea de España en el siglo XIX, ci ado.
14 T adición epublicana y nacionalismo español, ci ado.
15 Ángel Dua e, «Nación de epublicanos. Siglo XIX», en His o ia de la nación y del nacio-
nalismo español, ci ado, pp. 293-306.

El Es ado y la nación
113
la base del libe alismo más democ á ico, que ilus a la adición p og esis a
más a anzada, incompa ible con aquellas o mulaciones de la nación española
que ca ac e iza on a mode ados, conse ado es, y sob e odo, adiciona-
lis as, ya ue an es as di ec amen e nacional ca ólicas, o no. España es una
nación, pe o una nación acon esional que encuen a en el an icle icalismo
un ins umen o de socialización ex emadamen e e icien e, en la medida que
ma ca di e encias y se es ablece sob e la idea de p og eso, sob e la plu alidad
eligiosa y la concepción de que, en úl imo ex emo, mona quía y eligión
cons i uyen un e e en e inadecuado pa a el p esen e y p o eni de España16.
El echazo de la unidad ca ólica, ambién del a amien o que la Res au ación
dio a la ole ancia eligiosa, al y como se con emplaba en el a ículo 11 de la
Cons i ución, la oposición abie a al cen alismo y la exigencia de un econo-
cimien o al municipio, como una en idad na u al que debía se polí icamen e
econocida a a és de la au onomía, pa ecen ca ac e iza , más allá de o os
egis os, la idea de nación epublicana. El an icle icalismo17, de un lado, y la
descen alización, in e p e ada, a su ez, de o mas di e sas, pa ecen se los
dos elemen os nu ien es de la noción epublicana de nación española.
El común denominado del ideal epublicano de nación, con las peculia-
idades ya señaladas, pa e de la necesa ia dis inción en e Es ado y nación,
de la e idencia que cuando se habla de nación se emi e a España, una nación
compues a po un conjun o de egiones, en e las que se con empla Ca aluña,
Galicia, el País Vasco, Andalucía, e c. Finalmen e en el papel que se le o o ga
al municipio, como en idad social básica que debe se econocida a pa i de
una au onomía que, en ocasiones, emi e igualmen e a las p o incias/ egio-
nes. Lo eclama on epe idamen e los epublicanos en sus p opues as ege-
ne ado as. El municipio y su au onomía se imponía como una necesidad pa a
e mina con el sis ema clien ela y caciquil que as ixiaba la nación. El mismo
Joaquín Cos a en Oliga quía y caciquismo (1901) lo ecogía explíci amen e, en
16 G ego io Alonso ha p es ado a ención a ello en «Ciudadanía ca ólica y ciudadanía laica
en la expe iencia libe al», en Manuel Pé ez Ledesma (coo d.), De súbdi os a ciudadanos:
una his o ia de la ciudadanía en España, Mad id, CEPC, 2007, pp. 165-192.
17 Pila Salomón Chéliz, «El discu so an icle ical en la cons ucción de una iden idad
nacional española epublicana (1898-1936)», en Hispania Sac a, ol. 54, nº 110 (2002),
pp.485-498.
Manuel Suá ez Co ina
114
su ba alla con a el caciquismo, al de e mina en su pun o es los emedios
o gánicos a aplica en la egene ación nacional:
Reconocimien o de la pe sonalidad del municipio: mayo descen aliza-
ción local; c eación de una ju isdicción especial en cada can ón o en cada
localidad pa a las unciones de ca ác e gene al, o sea, de in e és de la na-
ción, ales como las elec o ales y las iscales, a in de que los municipios
no dependan de la Dipu ación, del Gobe nado ci il, del Delegado, del
Minis o, ins umen os aho a de que el cacique se ale pa a op imi al país,
eslabones de la cadena con que lo aga o a, desang a y en ilece, p i án-
dole de oda espon aneidad, some iéndole a sus an ojos, a sus pasiones, o a
sus incon eniencias18.
Po que, en e ec o, es el municipio y su econocimien o ju ídico y polí ico,
la ins ancia que es común a odos los epublicanismos, ya hagan hincapié
en su dimensión ede al (Pi y Ma gall), egionalis a (Azcá a e, Salme ón),
o an i egionalis a (Fe nando Lozano, Le oux). Como ha mos ado Ángel
Dua e19, en el municipalismo epublicano podemos obse a es cons an es:
el municipio como cimien o de la o ganización adminis a i a de la Nación
ede al o, como mínimo, decididamen e descen alizada; la localidad como
uen e de leal ad e iden idad, y la polí ica local como e eno p i ilegiado
de la acción polí ica epublicana. Municipios y egiones se p esen an como
p opues as di e sas y complemen a ias de la cons ucción de la nación. Las
concepciones de nación de los epublicanos españoles de en e siglos ue on,
como emos, plu ales. Se econocen en la de ensa de España como al nación,
pe o se sepa a on en el modo de concebi la y, más aún, en las p opues as
de cómo a icula ju ídica y polí icamen e el Es ado español. Allí donde el
ede alismo pac is a, desde sus concepciones de cons ui nación de abajo a
a iba, plan eaba una especie de sobe anía compa ida desde el indi iduo,
el municipio, la p o incia y la nación; el es o de los epublicanos, incluidos
18 Joaquín Cos a, Oliga quía y caciquismo, Mad id, Biblio eca Nue a, 1998, pp. 111-112.
19 Véase Ángel Dua e, «El municipio epublicano: sos én de la democ acia y e ugio en la
empes ad (algunas conside aciones ca alanas y a agonesas)», en Ca los Fo cadell y Ma-
ía C uz Romeo (eds.), P o incia y nación. Los e i o ios del libe alismo, Za agoza, Ins .
Fe nando el Ca ólico, 2006, p. 103.
El Es ado y la nación
115
los ede ales o gánicos, acep aban el p incipio de la sobe anía nacional. En
es e ma co de e e encia, los ins i ucionis as u ie on su singula mane a de
en ende que cosa e a España como nación y como Es ado.
El Es ado y la nación En la cul u a ins i ucionis a
La cul u a ins i ucionis a20 ep esen a una o ma singula de concebi el
Es ado y la nación. Su uen e concep ual es á en la iloso ía k ausis a y en
el uni e so a mónico que conlle aba su idea de p og eso. En la e olución
humana el homb e había ido desa ollando di e sos ins umen os –ins i u-
ciones y o ganismos– des inados a p opo ciona le sa is acción al conjun o de
sus necesidades. El Es ado no e a en es e sen ido o a cosa que uno de los
o ganismos que el homb e se daba a sí mismo pa a ga an iza los di e sos
ines de la ida: en su caso, el in ju ídico. A di e encia del libe alismo clá-
sico que es ablecía una di isión y con aposición en e Es ado y sociedad, el
k ausoins i ucionismo en endía que el Es ado no e a o a cosa que la sociedad
misma en su dimensión ju ídica. No se p esen aba, en es e sen ido, como una
ins ancia supe io a o as, sino como una más de las que el homb e había ido
c eando pa a cumpli los dis in os ines de la ida.
Pa a es ablece el concep o de Es ado –esc ibió Gine de los Ríos–, es indis-
pensable econoce que depende an e odo del que nos o memos de su in.
La azón de es a dependencia es ácil de comp ende . Se educe a que la
exis encia del Es ado, como en idad social, se unda exclusi amen e en su
des ino, en el obje o de su acción, ya que los o ganismos sociales no ienen
o a azón de se : la Iglesia, la eligión; la escuela, la educación; el ma imo-
nio, la comunidad conyugal de la ida; una compañía ab il, la ob ención de
sus p oduc os. Así es que cuan as eo ías han p e endido explica la na u a-
leza del Es ado, lo conside an como un o den eleológico, según la exp esión
écnica, es o es, como un ó gano o ins umen o ap opiado á cie o in, del
20 Pa a una ca ac e ización global sob e la cul u a ins i ucionis a emi o a Manuel Suá ez
Co ina (ed.), Libe ad, a monía y ole ancia. La cul u a ins i ucionis a en la España con-
empo ánea, Mad id, Tecnos, 2011; de un ca ác e sis emá ico éanse AA.VV., La Ins i-
ución Lib e de Enseñanza y F ancisco Gine de los Ríos: nue as pe spec i as, 3 ols., Mad id,
ILE, 2012.
Manuel Suá ez Co ina
116
cual deducen luego su peculia ca ác e , á dis inción de o os ó ganos, sus
condiciones, su modo de p ocede 21.
O ganicis as y e olucionis as, los k ausoins i ucionis as econocie on en
la his o ia del homb e muchos ipos de Es ado. En su e olución, bajo la
idea de p og eso, el Es ado nación cons i uía el más pe ec o de los o ga-
nismos que el homb e desa olló a lo la go de la his o ia. En e las di e sas
ca ego ías de es ados o comunidades ju ídicas cabe dis ingui , en la línea
a gumen al de Gine , dos ipos de sociedades o ins i uciones: de un lado,
las des inadas a un in pa icula , económico, eligioso, cien í ico, e c., en
las que ese in señalado es el único ínculo que une a sus miemb os; y, de
o o lado, aquellas que enlazan a sus indi iduos, po odos los aspec os
y ines de su na u aleza; es deci , «en comunión en e a de ida y pa a la
p ác ica de odos los in e eses humanos»22. De es a especie son la amilia,
la ciudad, la egión o la nación. La nación, sin duda, cons i uye la más ela-
bo ada y compleja de es as sociedades y es á cons i uida de mane a c ecien e
po dis in as o mas –Es ados pe sonales o ales o e i o iales–, desde el
indi iduo hacia o mulaciones más complejas. De odas ellas a lo la go de
la his o ia se han desa ollado de o ma p incipal es: la amilia, el mu-
nicipio, y la nación. En e el municipio y la nación siemp e han exis ido
cí culos in e medios, que han ecibido nomb es di e sos: Es ados, einos,
p o incias, depa amen os… De ellos la nación «di e ge po el lími e cuan-
i a i o de su es e a, pues con iene siemp e po necesidad a esos cí culos, sin
los cuales no hay nación alguna»23. En es e sen ido, la nación se p esen a
como la sup ema pe sonalidad e i o ial cons i uida has a el siglo XIX. Los
es ue zos po es ablece o ganismos in e nacionales, de ipo ede a i o o
simila , aún no habían sido uc í e os como pa a de e mina que la e o-
lución de los o ganismos es a ales supe a an la nación. Como concluye el
p opio Gine .
21 F ancisco Gine de los Ríos, «El indi iduo y el Es ado; el Gobie no; la nación», en Re-
is a Gene al de Legislación y Ju isp udencia, 57 (1880), p. 240.
22 Ibíd., p. 255.
23 Ibíd., p. 258.
El Es ado y la nación
117
Así, el Es ado nacional di ie e de los demás g ados e i o iales: 1º, po la
iqueza y desen ol imien o de sus ac i idades que exigen una o ganización
in ini amen e más complicada ambién; 2º; po su sup emacía in e io ac-
ual, que le ha con iado eno me in e ención en los es an es cí culos, ines
é in e eses, así sociales como indi iduales; 3º, po su sup emacía ex e io ,
me ced a la cual eje ce unciones que no le co esponde ían si se hallasen
cons i uidas en un sis ema e dade amen e egula y posi i o las elaciones
in e nacionales. Hoy esos Es ados son Es ados pa a los ines de la nación,
como al nación; ó sea, como u o a de las es an es es e as y como ó gano
sup emo de la sociedad undamen al humana24.
El Es ado nación, pues, se p esen a como el o ganismo undamen al de
la ida mode na, aquel que iene como come ido da sa is acción y cum-
plimien o a las necesidades complejas del o den social, es ableciendo una
dis inción uncional, o gánica, del Es ado espec o del es o de las pe sonas
sociales. «Así, pa a mí –esc ibió Azcá a e–, una nación es un pueblo o ga-
nizado en Es ados»25. En el ma co del o ganicismo k ausis a, ese Es ado
nación se asien a sob e la sobe anía, iden i icada con el sel -go e nmen . Con
an e io idad, Fe nando de Cas o26 había concebido el Es ado como sociedad
pa a el De echo y la nación –el Es ado-nación– como la comunidad polí ica
más desa ollada, a iculada o gánicamen e a pa i de municipios y p o-
incias, en endidas como en idades na u ales, no c eadas a i icialmen e po
el Es ado.
La de inición de la nación ocupó en dis in os momen os a los ins i u-
cionis as. En la p ime a gene ación Sanz del Río expuso explíci amen e la
de ensa del pa io ismo; el espe o a las adiciones y cos umb es nacionales
cons i uye un asgo de la iden idad polí ica del k ausismo. El amo a la pa-
ia es uno de los elemen os básicos de un pensamien o que se asen aba en
su condición his o icis a, en el econocimien o de los de echos del pueblo
o jado en la his o ia, en el some imien o de la olun ad pa icula a las
24 Ibíd., p. 264.
25 G. de Azcá a e, Municipalismo y Regionalismo, Mad id, IEAL, 1982, p. 307.
26 Fe nando de Cas o, «El concep o de nación como pos ulado de la His o ia Gene al», en
Re is a Mensual de Filoso ía, Li e a u a y Ciencias, III (1871), pp. 23-30, 121-128.

Manuel Suá ez Co ina
118
ins i uciones legí imamen e cons i uidas. Es e pa io ismo e a pe ec amen e
compa ible con la de ensa de los de echos del indi iduo, con las adiciones
y con el econocimien o del papel de las di e sas pe sonas sociales en la o ja
de la nación. La ob a del p opio K ause es una pe manen e mues a de es a
asociación en e his o ia, de echo, libe ad y ede ación. Ah ens, más a de,
y en España Sanz del Río, Gine de los Ríos, Fe nando de Cas o, Salme-
ón y Azcá a e, en e o os, no hicie on o a cosa que aplica esas ideas al
caso español, en la medida que la o ja de España como nación ambién e a
p oduc o de la his o ia, del de echo y la cul u a de los iempos p e é i os.
El común denominado de los k ausis as y sus epígonos, los ins i ucionis-
as, e a el de o alece los componen es o gánicos e his o icis as de la nación
y echaza abie amen e la p e ensión de asen a la nación sob e la base del
pac o. La c í ica al con ac ualismo ue una cons an e en un pensamien o que
de i aba di ec amen e del o ganicismo, de un componen e e olu i o que lle ó
inalmen e a un echazo del ede alismo, al y como se in e p e ó en la Espa-
ña de las décadas inales del siglo XIX. Su imagina io se ace caba más a lo que
hoy conocemos como Es ado Regional, ya que el undamen o pac is a y la
concepción iusna u alis a de la libe ad del ede alismo no daba sa is acción a
las necesidades a mónicas del pensamien o ins i ucionis a. Un buen ejemplo
de es a ealidad es que cuando Azcá a e edac a la oz «Fede alismo» pa a
el Dicciona io Enciclopédico Hispano-Ame icano (1890) no asocia la iloso ía
polí ica del k ausismo al ede alismo. La adición ede al pa a el p opio Az-
cá a e la ep esen a Pi y Ma gall, au o de La Reacción y la Re olución (1854).
Cuando esc ibe la oz «Es ado», sin emba go, sí que quedan pe ec amen e
ecogidas las ca ego ías o gánicas de Ah ens, seguidas en España po Gine
de los Ríos. Hay en su e lexión un gus o o ganicis a y co po a i o que más
a de se a a encon a en g an pa e de la ob a de Pie nas Hu ado, Posada,
Sales y Fe é o Pé ez Pujol. Como esc ibió es e úl imo:
La Nación –esc ibió Pé ez Pujol– es hoy la sociedad o al humana en que
enca na el Es ado. Pe o den o del e i o io nacional sin queb an a la uni-
dad del espí i u de la Nación, an es bien o i icándola y eng andeciéndola
con la a iedad de o ganismos que con ibuyen a o ma la, se encuen an
las egiones, llámense p o incias, condados, depa amen os, am e , landes
o goube nia, según la nomencla u a de cada país. Y po bajo de es as, las
El Es ado y la nación
119
unidades mejo de e minadas po su p opia na u aleza, de los municipios,
di ididos en u banos y u ales, cuya di e encia se apoya: po una pa e en
las adiciones omanas que solo econocie on au onomía a los municipios
u banos y que ma can la coincidencia, digna de se no ada, en e el lo eci-
mien o de la ida municipal y la g andeza del Impe io; y po o a pa e, se
liga en las cos umb es de la Edad Media, que no emancipaban los municipios
u ales sino cuando enían bas an e ex ensión e impo ancia pa a me ece el
p i ilegio de illazgos27.
Ese ma co de la nación como la o ganización más comple a y la exis en-
cia de o ganismos in e medios en e el indi iduo y la nación, cons i uye el
ing edien e básico del ideal nacional del ins i ucionismo, en el que la plena
compa ibilidad en e el odo –la nación– y sus pa es cons i u i as –munici-
pios, p o incias/ egiones– se esuel e en el ma co del econocimien o de la
sobe anía de cada una de las pa es. Bas a con aplica la dialéc ica k ausis a
–unidad, a iedad, a monía– pa a obse a cómo los ins i ucionis as esuel-
en la a iculación/in eg ación en e el odo y las pa es. El sel -go e nmen
es el e e en e desde el que se ajus a la necesa ia au onomía de las pa es con
el de echo del odo nacional a egula se de una o ma a mónica. Recué dese
que cada una de las pe sonas sociales cons i uye un Es ado en sí mismo, pues
cada pe sona, en an o que suje o de obligación ju ídica, es conside ada un
Es ado. Así el indi iduo, la amilia, la p o incia/ egión… son Es ados y se
egulan in e namen e en el dis u e de su plena sobe anía.
Aunque en su momen o ue on ildados de an ipa io as po aquella Es-
paña ic o iosa de la gue a ci il, y que expulsó al exilio28 a la g an mayo ía
de los ins i ucionis as, no es menos cie o que siemp e se iden i ica on con
una España libe al. Su pa io ismo queda sal agua dado no ya po sus con-
cepciones sob e el Es ado y la nación, y el papel que a España le co espondía
27 Edua do Pé ez Pujol, «P ologo» al Cu so de De echo Adminis a i o según los p incipios y la
legislación ac ual de España, po Vicen e San ama ía de Pa edes (Mad id, 1885), ecogido
en Edua do Pé ez Pujol. Vida y Ob a, edición de Syl ia Romeu Al a o, Valencia, Se icio
de Publicaciones de la Uni e sidad de Valencia, 1979, p. 363.
28 Sob e el exilio de los ins i ucionis as éase Jo ge de Hoyos Puen e, ¡Vi a la In eligencia!
El legado de la cul u a ins i ucionis a en el exilio epublicano de 1939, Mad id, Biblio eca
Nue a, 2016.
Manuel Suá ez Co ina
120
en la es e a in e nacional, sino po el sen imien o pa ió ico que des ila on
sus ex os cien í icos y polí icos. El pa io ismo ins i ucionis a iene sus aí-
ces en el p og esismo decimonónico y se exp esa con plena in ensidad en su
denuncia de los males de España, en el diseño de p oyec os «nacionales», que
no nacionalis as, de e o ma del país. Su mejo exp esión es el comp omiso
con la ciencia y la educación pa a la e o ma de España. Y de o ma especial
el impulso egene ado que en el in de siglo se pe cibe en los p og amas
cien í icos y educa i os que encon amos en Azcá a e, Cos a, Posada o Ra-
ael Al ami a29. El ideal es au ado de la his o ia de España, que Al ami a
eclamaba en su abajo sob e el pa io ismo en la Uni e sidad, es odo un
es imonio de ec i icación del modelo conse ado de nacionalismo y pa io-
ismo español30.
Tengo la con icción i mísima –esc ibió en 1898 Al ami a– de que, en e
las condiciones especiales pa a nues a egene ación nacional, igu an como
ineludibles las dos siguien es: 1ª Res au a el c édi o de nues a his o ia, con
el in de de ol e al pueblo español la e en sus cualidades na i as y en su
ap i ud pa a la ida ci ilizada, y de ap o echa odos los elemen os ú iles
que o ecen nues a ciencia y nues a conduc a de o os iempos. 2ª E i a
disc e amen e que es o pueda lle a nos á una esu ección de las o mas pa-
sadas, á un e oceso a queológico, debiendo ealiza nues a e o ma en el
sen ido de la ci ilización mode na, á cuyo con ac o se i i ique y depu e
el genio nacional y se p osiga, con o me á la modalidad de la época, la ob a
sus ancial de nues a aza31.
29 Véanse Ca olyn Boyd, His o ia Pa ia. Polí ica, his o ia e iden idad nacional de España.
1875-1975, Ba celona, Poma es Co edo , 2000; Al edo Ri e o Rod íguez, «El p o-
blema de la iden idad nacional en la ob a de Ra ael Al ami a», en Pasado y Memo ia, 3
(2004), pp. 155-194.
30 Deme io Cas o Al ín y An onio Mo ales Moya, «Pa io ismo ins i ucionis a. La idea
de España en la Ins i ución Lib e de Enseñanza», en José Ga cía-Velasco y An onio
Mo ales Moya (eds.), La Ins i ución Lib e de Enseñanza y F ancisco Gine de los Ríos: Nue-
as pe spec i as, ol. 2: La Ins i ución Lib e de Enseñanza y la cul u a española, Mad id,
Ins i ución Lib e de Enseñanza, 2012, pp. 713-737.
31 Ra ael Al ami a, «El pa io ismo y la Uni e sidad», en Bole ín de la Ins i ución Lib e de
Enseñanza, año XXII, nº 462, 30-IX-1898, p. 257. Sus plan eamien os pa ió icos ue on
ecogidos en Psicología del pueblo español, Mad id, Biblio eca Nue a, 1997 (1900).
El Es ado y la nación
121
En sus concepciones de base idealis a, his o icis a, il adas po el po-
si i ismo, en las que in luyen de o ma di ec a o indi ec a He de , Fich e,
Sa igny…, se pe cibe la línea de con inuidad que se da en e la idea de na-
ción de Sanz del Río, Gine , Salme ón o Azcá a e, y la gene ación siguien e,
en la que la igu a de Al ami a, como la de Adol o Posada, se inse an de
o ma na u al, pe o ya en el ma co de un nue o ho izon e cul u al con las
nue as concepciones y p opues as p opias del siglo XX. Vemos en ella an o
con inuidad como up u a. Gine , Salme ón o Azcá a e, ambién Cos a32,
ep esen an los ideales y las us aciones del Sexenio Democ á ico, en an o
que Posada, Al ami a o Luis de Zulue a, dos, es y has a cua o décadas
más jó enes, asumen el p oyec o de aquellos, pe o inse os en soluciones
y p og amas más acomodados a los p esupues os del nue o siglo: el mejo
exponen e puede se la ecepción y p esen ación de los ideales del nue o libe-
alismo que oman de sus colegas eu opeos y ame icanos. Sus plan eamien os
hab ían de p esen a se en los deba es que sob e el Es ado y la nación se desa-
olla on en 193133, cuando, en línea con su adición ins i ucionis a, o mu-
la on su demanda de la au onomía en el ma co de la concepción de Es ado
in eg al. Un p oyec o cons i ucional ya isiblemen e di e enciado de aquel
que ma ca a las di ec ices que Edua do Chao y Nicolás Salme ón p esen a-
on en 1872. En el p ime caso se a aba de cons ui una España ede al,
o gánica, pe o ede al; en el segundo, el echazo abie o de la expe iencia de
1873 lle ó a la p opues a de un modelo de Es ado descen alizado, pe o, en
odo caso egional, más en línea con las di ec ices que en la segunda mi ad
del siglo XIX es ablecie on los ins i ucionis as con su p opues a de au onomía
municipal y egional.
32 Véase Ped o José Chacón Delgado, His o ia y nación: Cos a y el egene acionismo en el
in de siglo, San ande , Ediciones Uni e sidad de Can ab ia, 2013; Vicen e Sala e y
Manuel Suá ez Co ina (eds.), El egene acionismo en España. Polí ica, educación, ciencia
y sociedad, Valencia, PUV, 2007; And és de Blas Gue e o, «Regene acionismo espa-
ñol y cues ión nacional», en An onio Mo ales Moya, Juan Pablo Fusi Aizpu úa y And és
de Blas Gue e o (di s.), His o ia de la nación y del nacionalismo español, Ba celona, ci ado,
pp. 562-581.
33 Véase Ma ie-Angèle O obon, «La nación epublicana en e he encia y up u a. Una ap o-
ximación a la de inición de España en el deba e cons i ucional de 1931», en His o ia
cons i ucional, 10 (2009), pp. 201-215.
Manuel Suá ez Co ina
128
ia his ó ica de la pe enencia de Po ugal a la Co ona española en e 1580
y 1640 p esen aba el p oyec o uni icado como una e e sión de una pé dida
que se había p oducido po la o peza e incapacidad de la mona quía. Desde
el Sexenio, más allá de los p oyec os de unión dinás ica, se p esen aba aho a
como una indicación epublicana que eía en la unión con Po ugal el u u o
del ho izon e de España como nación democ á ica.
El epublicanismo del Sexenio Democ á ico io en la euni icación de
España y Po ugal bajo la o ma de una epública ibé ica – ede al– la ecu-
pe ación de una unidad que ya se legi imaba his ó icamen e po Emé i a Au-
gus a, po una la ga his o ia de a inidad que espe aba el momen o opo uno
pa a se una. España y Po ugal e an una po azones his ó icas y geog á icas.
La República debía de ol e aquello que la ges ión moná quica no había sa-
bido conse a : la nación ibé ica. Mismas cos umb es, misma eligión, igual
ca ác e . Pa a los epublicanos la unión es una exigencia de la democ acia, de
la libe ad. En la misma el econocimien o a los asgos pa icula es de cada
uno bajo la o ma de la au onomía, pe o como exigencia de los iempos
mode nos, bajo el in lujo de la expe iencia i aliana, la unión ibé ica es la
con o mación de un ideal de nación, una especie de egene ación ibé ica.
Son dos pueblos he manos –esc ibió en el Anua io Republicano Fede al Jesús
Lozano–, dos pueblos que se aman mu uamen e, que no pueden sepa a se;
pe o como los dos han enido su iendo bajo la i anía de sus espec i os
onos co ompidos, los dos quie en sal a se de la op esión, y no pueden
consen i la unidad ibé ica pa a que cualquie a de ellos se lib e de un i ano,
inclinando después su o gullosa ce iz á los pies de o o seño .
Po ugal ama la libe ad como España la ama; pe o odo su anhelo consis e
en des e a pa a siemp e a la aza i o ezna de los eyes é implan a el go-
bie no del pueblo, la democ acia en el pode , la salud de la nación con loa
epública.
Po ugal, como España, quie e se au ónomo, quie e se independien e den-
o de la unidad, quie e econquis a se su sobe anía, obus eciéndose la de la
Ibe ia y espe ándose mu uamen e como cualquie a o o es ado de la epú-
blica ibé ica.
No siendo así, ni España ni Po ugal quie en la unidad. Po ugal se á un
eino, España se á o o; los pueblos segui án amándose, los onos segui án
abo eciéndose, has a que llegue el día de la edención social y se e i ique

El Es ado y la nación
129
en e ambos el pac o de la ede ación a e nal, que ha de enlaza en los siglos
enide os á odos los pueblos del uni e so44.
El ibe ismo se p esen a, de es e modo, como una p opues a global del
epublicanismo, pe o con sen idos dis in os en cada subcul u a polí ica. Pa a
los ins i ucionis as el ibe ismo e a cumpli una ase de e minada del p oceso
de cons ucción nacional. La nación como pe sona social más comple a, y el
Es ado-nación, como ins ancia ju ídica del o den social cons i uyen la apo -
ación undamen al de los iempos mode nos. La unión ibé ica cons i ui ía,
pues, una necesidad de la p opia na u aleza de la nación, la de i complemen-
ado su o ganismo con apo es i os, que exp esen sus ideales o gánicos. En
ese ho izon e, la unión ibé ica se p esen a como un nue o peldaño, pe o no el
úl imo, pa a la e dade a cons ucción de un ideal nacional nunca e minado.
En ese eco ido se con empla la unión ibé ica, como p ime escalón, la unión
hispanoame icana como una emp esa de u u o, la ede ación la ina como la
u opía pa a el u u o de la nación española. Como ha señalado Manuel de
la Re illa.
Cuan as ci cuns ancias se equie en pa a o ma una nacionalidad –esc ibió
Manuel de la Re illa– concu en po an o en la península Ibé ica, á la pa
que po comple o al an en los dos Es ados que en ella exis en. Si la i anía
de los eyes han podido sepa a lo que Dios unió en e e no conso cio; si la
ue za ha podido deshace la ob a de la Na u aleza y la His o ia, la jus icia,
la azón y la con eniencia exigen de consuno que los dos pueblos, unidos en
es echo ab azo, se undan en uno solo; que la ob a ne anda de la mona -
quía se aniquile pa a siemp e y de luga á la ob a san a de la libe ad; que,
en suma, se hundan en el ol ido esas dos abs acciones engend adas po la
polí ica moná quica que se llama España y Po ugal, pa a que de sus aíces
enazca lib e, eliz y pode osa esa noble pa ia ibé ica, cuya esu ección es
hoy el ideal y se á mañana la en u a de odos los co azones españoles –y
po qué no econoce lo?– de odas las in eligencias ilus adas de Po ugal45.
44 Jesús Lozano, «La República Ibé ica», en J. Cas o y Cía (eds.), Anua io Republicano
Fede al, Mad id, 1870, pp. 229-230.
45 Manuel de la Re illa, «La unión ibé ica», en Manuel Rod íguez (ed.), Enciclopedia Re-
publicana Fede al Social, Mad id, Imp. de Tomás Rey, 1871, p. 469.
Manuel Suá ez Co ina
130
Na u aleza e his o ia, con epública y nación ibé ica se p esen an como el
ideal del u u o de esa nación española que alcanza su pleni ud en la usión
o ede ación con Po ugal. Es de esal a que en esa a ea coincidie on odos
los epublicanos, aún los adicales cuyo cen alismo chocaba abie amen e con
el « egionalismo» ede al. El ibe ismo adical de los lib epensado es como
Fe nando Lozano con e gió con el que adicionalmen e había sos enido el
ins i ucionismo. Pa a Lozano el ibe ismo del siglo XIX cons i uía una co ec-
ción de la polí ica moná quica desa ollada en el siglo XVII. Si en onces la
di isión de España y Po ugal co espondió a la coyun u a in e nacional de
equilib io en e Ingla e a y F ancia, en la que la unidad peninsula apa ecía
como un ac o de dis o sión, en el siglo XIX, una ez supe ada esa ase de
equilib io, en ada en la ealidad de las nacionalidades, la nación ibé ica se
imponía como esul ado de la epública en la península. La p opues a, pues,
es la ede ación ibé ica, una solución en ealidad u ópica que no con emplaba
la esis encia que en Po ugal46 se es aba p oduciendo con a lo que se in e -
p e aba como una abso ción de país ecino po España.
El p oblema de la ede ación con Po ugal –esc ibió Fe nando Lozano– en
cambio, ele a á los sen imien os de los epublicanos po ugueses y españoles.
En e enidos unos y o os en la solución de las g a es cues iones que hab ían
de i o eciéndose, se ol ida án de las mezquinas pasiones pe sonales, que
malog an y en o pecen oda buena olun ad. El país en e o se in e esa ía en
la ob a, y las dos epúblicas se a i ma ían po el espe o gene al que exci a an
con sus ú iles, comunes es ue zos47.
Sus en ada es a posición en un momen o de abie a con e gencia de un
sec o del lib epensamien o y el ins i ucionismo en el ma co de la o ma-
ción del Pa ido Cen alis a, la u opía ibé ica se mues a como un p oyec o
des inado a da cohesión y p oyec o de u u o al cen ismo epublicano.
46 Ángel Ri e o Rod íguez, «Ibe ismo y nacionalismo en la imaginación polí ica po ugue-
sa», en F ancisco Colom González (ed.), Mode nidad ibe oame icana. Cul u a, polí ica y
cambio social, Mad id, Ibe oame icana Ve ue /CSIC, 2009, pp. 541-582; Amadeu Ca -
alho Homem, «El an i-ibe ismo de los epublicanos adicales (1870-1910)», en Alco es,
8 (2009), pp. 197-204.
47 Fe nando Lozano, Fede alismo y adicalismo, Mad id, Tip. F. Ja amillo y Cía, 1890, p. 61.
El Es ado y la nación
131
Una p opues a, po lo demás, singula , oda ez que el an i ede alismo y el
an i e gionalismo de los adicales con as aba con la posición que Salme ón
y los ins i ucionis as u ie on con el egionalismo. A la al u a de 1890, el
ibe ismo expe imen ó una ecupe ación en esa con e gencia en e lib epen-
samien o, ins i ucionismo y masone ía48. El peso que sob e un sec o de los
epublicanos po ugueses u o el Ul imá um de 1890 acele ó la p opues a
ibe is a bajo el es ímulo de pe iódicos como A Republica y O Seculo. Bajo la
mi ada a o able de la masone ía po uguesa y española, en 1893 epublica-
nos españoles y po ugueses se eunie on en Badajoz pa a es imula p oyec os
comunes en e los que, jun o a una po enciación del lib epensamien o y el
an icle icalismo, se ecupe ó el ideal ibé ico. Salme ón, Lozano y los ins i-
ucionis as po encia on ese ínculo que encon ó apoyo en Magalhaes Lima
que en 1895 publicó La ede açäo ibé ica en el ma co de una con on ación
cul u al en e la inos y anglosajones49.
El ede alismo ibé ico se p opuso, de es a mane a, como una solución
iple; de un lado como un p oyec o cen al al democ a ismo español pa a
consolida una nue a nación española bajo el eje del epublicanismo; en
segundo luga , como una egene ación an o de España como de Po ugal
en e a los dos egímenes moná quicos; inalmen e, como la exp esión de
un enacimien o la ino, en el ma co de las ensiones en e la inos y anglo-
sajones en un momen o en que se deba ie on abie amen e los p oblemas de
la degene ación bajo el impac o de la cul u a da winis a. La publicación
de En a ung (Degene ación) po Max No dau en 1892 ue un e e en e del
egene acionismo ins i ucionis a como mues a la aducción de la ob a po
pa e de Nicolás Salme ón y Ga cía50 el hijo de Nicolás Salme ón, líde del
Pa ido Cen alis a.
48 Sob e la elación en e ins i ucionismo y masone ía éase Ped o Ál a ez Láza o, «K au-
sis as, ins i ucionis as y masones en la España del siglo XIX», en Ped o F. Ál a ez Láza o
y José Manuel Vázquez-Rome o (eds.), K ause, Gine y la Ins i ución Lib e de Enseñanza.
Nue os es udios, Mad id, UPCO, 2005, pp. 131-170.
49 Véase Lily Li ak, «La inos y anglosajones. Una polémica de la España de in de siglo»,
en España 1900. Mode nismo, ana quismo y in de siglo, Ba celona, An h opos, 1990,
pp.155-199.
50 La edición española es de 1902. Hay edición ecien e de Analec a Edi o ial con p ólogo
de Nicolás Salme ón y Ga cía, Mad id, 2004, 908 pp.
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132
El ambien e ibe is a dominó el in de siglo en e los ins i ucionis as y
jun o a un p og ama democ a izado y de de ensa del au onomismo colonial
se p esen aba como una ob a de egene ación nacional bajo la di ección de
la República.
La unión ibé ica –esc ibió F ancisco Salme ón Ma ínez– no es ya un deseo
i ealizable, es necesidad polí ica que se impone y cuyos esul ados p ác icos,
an egene ado es como segu os, cambia án la az de la Península. Es o es
e iden e; la Península, po su si uación, po la ex ensión de sus cos as, po se
dueña del Medi e áneo y del A lán ico, unidos po el Es echo de Gib al a ,
pod ía con una buena escuad a se in encible po ma como lo es po ie a.
(…) Unidos Po ugal y España, c eada su de ensa ma í ima y conocido el
indomable ca ác e de sus hijos, cuyo alo y a ojo no ienen semejanza con
el de ningún pueblo; con e ida de es e modo nues a pa ia en nación de
p ime o den, pod ía conse a su libe ad y su independencia, acaso ame-
nazada, man end ía á aya el o gullo de o as naciones, llegando á se , como
o as eces, la cabeza de Eu opa51.
La iabilidad polí ica del ibe ismo ino las ada, en e o as azones, po
la p opia oposición que desde los años se en a del siglo XIX mos ó el nue o
pa ido epublicano po ugués, cuya iden idad nacional se o jó en e a su
ecino: la moná quica España. Con odo, la España egene ada po la Repú-
blica se p esen aba como una ehabili ación de la nación en la que democ a-
cia, descen alización, secula ización del Es ado, unión ibé ica y au onomía
colonial apa ecie on en el ho izon e polí ico del in de siglo como un p o-
yec o que con on aba abie amen e con la mona quía cen alis a, con esional
y clien ela .
la au onomía colonial y El hispanoamE icanismo
En el ma co de la de ensa de la descen alización, de una concepción de
la nación como una en idad única, pe o asociada a la de ensa de la a iedad
de sus pa es in eg an es, los ins i ucionis as sos u ie on como una pa e de
su p og ama la de ensa de la au onomía colonial. Desde los p ime os años
51 F ancisco Salme ón Ma ínez, «Ibe ismo», La Jus icia, 28-VI-1891.
El Es ado y la nación
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de la Res au ación esa a ea quedó bien exp esada en las posiciones sus en-
adas po Ra ael Ma ía de Lab a, de hecho, po a oz en el pa lamen o espa-
ñol de las aspi aciones au onomis as de los cubanos. Los ideales au onomis as
de las colonias españolas ue on un e e en e gené ico de los epublicanos
españoles, en algunos casos como en Pi y Ma gall52 se iba aún más lejos, ya
que con emplaba una comple a emancipación cuando en la gue a de 1895
io la independencia como un ho izon e alido pa a Cuba.
El ins i ucionismo no llegó a ese pun o en ningún momen o. Sus plan-
eamien os sob e la cues ión colonial se queda on siemp e en el e eno de la
a i mación de la españolidad de las colonias, pe o igualmen e en la exigencia
de do a las de una au onomía en la que se econocie a su pe sonalidad. Esa
posición ino alimen ada po ing edien es ilosó icos y polí icos. De una pa -
e, la c eencia en la igualdad de los homb es lle ó a la condena de la escla i ud
que desde la Sociedad Abolicionis a Española53 desa olla on los ins i ucionis as
desde la década de los sesen a; po o a pa e, en línea con sus concepciones
sob e la na u aleza de la nación y el papel de las dis in as pe sonas sociales que
la con o man, la au onomía se p esen aba como la única elación adecuada
en e la pa e –la colonia– y el odo –la nación–. Finalmen e, en su dimensión
his o icis a y pa ió ica, los ins i ucionis as desa olla on la esis de que el
p oblema colonial e a el esul ado del modo inadecuado en que la mona quía
había abo dado la elación en e las dis in as pa es in eg an es de la nación.
Los k ausoins i ucionis as nunca pusie on en cues ión an o la capacidad
de España pa a posee colonias, exp esión del igo de la nación, como la
con eniencia de ges iona las mismas al ma gen del cen alismo y au o i-
52 La posición de Pi y Ma gall y los ede ales desde la I República había sido la de ensa
de la au onomía colonial en el ma co de la España ede al. Véase Inés Roldán de Mon-
aud, «La I República y Cuba», en Re is a Complu ense de His o ia de Amé ica, 18 (1992),
pp.257-279; Ídem, «El epublicanismo español y el p oblema colonial del Sexenio al 98»,
en Aye , 39 (2000), pp. 39-60; Ra ael Núñez Flo encio, «Los epublicanos españoles
an e el p oblema colonial: la cues ión cubana (1895-1898)», en Re is a de Indias, ol. 53,
nº198 (1993), pp. 545-562.
53 Paloma A oyo Jiménez, «La sociedad abolicionis a española», en F ancisco de Solano
y Agus ín Guime á (eds.), Escla i ud y De echos Humanos. La lucha po la libe ad en el
siglo XIX, Mad id, CSIC, 1990 pp. 169-182; Almudena He nández Ruizgómez y Ca los
González de He edia y Oña e, «El pensamien o abolicionis a de Ra ael Ma ía de Lab a
expues o a a és de su ac uación pa lamen a ia», ibíd., pp. 183-204.

Manuel Suá ez Co ina
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a ismo que p esidía la polí ica colonial del libe alismo dinás ico. La e o -
ma colonial se p esen a como una emp esa que el ins i ucionismo alimen ó
abie amen e desde la década de los ochen a. Lab a54 desde el pe iódico La
T ibuna, undado en 1882, lle ó a cabo una in ensa campaña en la que se
undían e o ma colonial, libe ad de cá ed a, ibe ismo y c eación de un
nue o ma co de elación con las epúblicas de Hispanoamé ica. La au ono-
mía colonial eme gía como una pa e impo an e del p oyec o polí ico del
ins i ucionismo, de modo que pasó al p og ama del Pa ido Cen alis a como
una de sus bases.
Que espec o a la cues ión colonial –señalaba la Base 11 del Pa ido Cen a-
lis a– hay que a i ma la iden idad de los de echos polí icos y ci iles de Cuba
y Pue o Rico espec o de la Península; la ep esen ación en Co es de las
Coma cas del A chipiélago ilipino cuya cul u a y condiciones lo pe mi an;
y en odas las colonias la consag ación de los de echos na u ales del homb e,
el mando supe io ci il, y una o ganización in e io au ónoma que a i me
en el g ado y del modo que las ci cuns ancias de los di e en es países lo con-
sien an, la compe encia local pa a los negocios p opiamen e coloniales has a
llega a oda la descen alización compa ible con la in eg ación nacional y la
unidad del Es ado55.
La e o ma colonial complemen aba el modo de descen aliza el Es ado y
jun o a la au onomía de municipios y egiones, sellaba el ho izon e de descen-
alización y de egene ación de la nación p opues a po la democ acia epu-
blicana. En el imagina io ins i ucionis a la e o ma colonial complemen aba
el conjun o de a monías que debían p esidi las elaciones en e el odo y las
pa es de esa nación llamada España.
En es e sen ido, España no e a ni una nación de naciones, ni una nación
uni a ia, sino una ealidad múl iple que pe mi ía la cohabi ación en e su
de inición como nación, la ealidad de un Es ado nación ges ado a lo la go de
54 Véase Ra ael Ma ía de Lab a y o os, El p oblema colonial con empo áneo, edición y es udio
p elimina de Ma a Bizca ondo, O iedo, Uni e sidad de O iedo, 1998. Ídem, La Re-
pública y las libe ades de Ul ama . Es udio his ó ico-polí ico, Mad id, Es . Tip. de Al edo
Alonso, 1897.
55 «Los epublicanos y la cues ión colonial», La Jus icia, 6-VI-1891.
El Es ado y la nación
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la his o ia que busca su pleni ud en la unidad ibé ica, y su ealización plena
en la au onomía municipal y egional. La au onomía colonial, como la de los
municipios y egiones, no e a sino el econocimien o de su pe sonalidad y po
ello la necesidad de que al sel -go e nmen alcanzase a odas y cada una de las
pe sonas sociales que el k ausoins i ucionismo econoce como o mado as de
ese odo a mónico llamado España. La España del ins i ucionismo no se nos
p esen a, pues, ni como una ealidad mul inacional, ni ede al, ni uni a ia,
sino como una España en endida como nación, pe o o jada en la his o ia
y a iculada de un modo descen alizado, en la que municipios, egiones y
colonias ie an econocida su pe sonalidad y, en consecuencia, la sobe anía
(el sel -go e nmen ) en sus aspec os in e nos.
Más allá de la dis inción que las di e sas ue zas epublicanas es ablecían
sob e di e sos pun os, la de ensa del au onomismo pa a las colonias –en es-
pecial pa a Cuba y Pue o Rico– ue una cons an e como se exp esa en los
dis in os comunicados que ya desde Unión Republicana, y más a de, desde
Fusión Republicana se hizo en la década de los no en a. An es y después del
comienzo de la gue a con Cuba ede ales, p og esis as y cen alis as, i ma-
on decenas de mani ies os en los que una y o a ez p oclama on la au ono-
mía de las colonias como una exigencia de de echo y de in e és polí ico básico
pa a España. Como concluía Ra ael Ma ía de Lab a: «Los epublicanos es-
pañoles han sido, en es os úl imos 25 años, los más decididos, cons an es y
segu os de enso es de las libe ades an illanas, y los únicos pa ocinado es de
la solución au onomis a pa a nues as colonias»56.
En esa a ea de a monía en e las pa es y el odo, los ins i ucionis as,
al igual que el es o del epublicanismo, oda ía u o una aspi ación com-
plemen a ia: la o ja de una nue a elación de a e nidad con las epúblicas
hispanoame icanas. En el ma co del deba e en e la inos y anglosajones, la
pa ia espi i ual común eme gió como un bello ideal que los epublicanos
po encia on como un calman e de la us ación de la c isis de in de siglo57.
56 Ra ael Ma ía de Lab a, La República y las libe ades de Ul ama , ci ado, p. 323.
57 Isid o Sepúl eda, El sueño de la mad e pa ia. Hispanoame icanismo y nacionalismo, Ma-
d id, Ma cial Pons/Cen o de Es udios Hispánicos e Ibe oame icanos/Fundación Ca o-
lina, 2005.
Manuel Suá ez Co ina
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His o ia, lengua, cul u a y memo ia compa ida cons i uye on e e en es de
a i mación – ambién de echazo– de una elación en e las epúblicas hispa-
noame icanas y la mad e pa ia. Más allá de una in ensa elación cul u al,
polí icamen e el epublicanismo sos u o una pe manen e ía de comunicación
con los in elec uales hispanoame icanos. La p esencia de Emilio Cas ela en-
e el ede alismo mexicano58, la de los lib epensado es españoles en Manuel
González P ada59, o la in luencia no able de los k ausis as españoles en e el
mundo académico y polí ico de A gen ina60, U uguay y México, en e o os,
ue palpable como se obse a en el ecibimien o que a Adol o Posada y a Ra-
ael Al ami a61 se les hizo en su pe iplo po a ios países de La inoamé ica62.
Más a de, Unamuno y O ega die on buena cuen a de la p esencia cul u al
más que polí ica que u o España en el con inen e ame icano.
58 Al edo Rajo Se en ich, Emilio Cas ela en México. Su in luencia en la opinión pública
mexicana a a és de El Moni o Republicano, México, Uni e sidad Au ónoma de la Ciu-
dad de México, 2007. Sob e el complejo ma co de elaciones cul u ales y polí icas de
México y España éanse Ángel Miquel, Jesús Nie o So elo y Tomás Pé ez Vejo (comps.),
Imágenes c uzadas. México y España, siglos XIX y XX, México, Uni e sidad Au ónoma del
Es ado de Mo elos, 2005.
59 Véase Isabelle Tauzin Cas ellanos (ed.), Manuel González P ada. Esc i o de dos mundos,
Bu deos, 2006; Juan Guille mo Gómez Ga cía, «Las dos Españas de Manuel González
P ada», Encuen o de La inoame icanis as Españoles (12ª edición, 2006, San ande ):
Viejas y nue as alianzas en e Amé ica La ina y España, 2006, s.l., España, CEEIB,
pp.1628-1645.
60 Bea iz Figallo Lascano, A gen ina y España. En e la pasión y el escep icismo, Buenos
Ai es, Teseo, 2014.
61 Ra ael Al ami a, España en Amé ica, Valencia, F. Sempe e, 1908; Gus a o H. P ado,
Ra ael Al ami a en Amé ica (1909). His o ia e his o iog a ía del p oyec o ame icanis a de la
Uni e sidad de O iedo, Mad id, CSIC, 2008; Edua do Zimme man, «La p oyección
de los iajes de Adol o Posada y Ra ael Al ami a en el e o mismo libe al a gen ino»,
en Jo ge U ía (coo d.), Ins i ucionismo y e o ma social en España, Mad id, Talasa, 2000,
pp. 66-78.
62 Véase And ea Pascua é, «Del Hispanoame icanismo al Pan-hispanismo. Ideales y eali-
dades en el encuen o de los dos con inen es», Re is a Complu ense de His o ia de Amé ica,
26 (2000), pp. 281-306.
137
Regene ación y epública pa lamen a ia
Hay que ecoge a España del a oyo, donde la han a ojado, mue a o mo-
ibunda, sus u o es después de habe le dilapidado la o una. ¿Con ia emos
es a ob a de mise ico dia a los pa idos his ó icos y a sus homb es? Si no
hubiese o a al e na i a que ellos, ya podíamos i pensando en echa nues o
memo ial po encima de la on e a, en demanda de «quien nos haga bien»,
como decían los seño es al desna u aliza se en los siglos medios. Es dema-
siado apu ado el caso, es á demasiado adelan ada la descomposición, pa a
que no uese signo de locu a some e a los doc o es a una nue a p ueba.
Cuando no uese cues ión de pública hones idad apa a de la gobe nación,
siquie a po iempo, a los causan es di ec os del desas e, se ía inocen e espe-
a que habían de edimi nos, hoy que la edención se ha hecho imposible a
menos de milag os, los que no supie on impedi la caída cuando el gobie no
e a casi ácil y no pedía auma u gos.
Joaquín Cos a, Recons i ución y eu opeización de España.
Mensaje y p og ama de la Cáma a Ag ícola del Al o A agón,
Ba bas o, 13 de no iemb e de 1898.
Es as c í icas1 de Joaquín Cos a a los polí icos dinás icos y a las bu guesías
di igen es de la España de la Res au ación exp esan de un modo anspa en e
los e e en es cen ales en los que se asien a el egene acionismo epublicano
de la España de en e siglos. Cons i uía una c í ica múl iple a los in e eses de
clase, a los e e en es ideológicos y a las p ác icas polí icas de unos g upos
di igen es que lle a on al país a su decli e como Es ado y como Nación2.
1 Una e sión p e ia de es e capí ulo ha sido publicada en Me cedes Cab e a y Ja ie
Mo eno (di s.), Regene ación y e o ma. España a comienzos del siglo XX, Mad id/Bilbao,
Fundación BBVA, 2002, pp. 197-221.
2 La ob a de Cos a ha me ecido la a ención de a ias gene aciones de his o iado es y soció-
logos. En e o os éase Al onso O í, En o no a Cos a (Populismo ag a io y egene ación
democ á ica en la c isis del libe alismo español), Mad id, Minis e io de Ag icul u a, Pesca y
Alimen ación, Fundación Joaquín Cos a y Ins i u o de Es udios Al oa agoneses, 1996;
Manuel Suá ez Co ina
144
una década después ab ió el mismo en e en el Pa ido Fede al, en e los
pa ida ios del e aimien o elec o al y aquellos que deseaban pa icipa en
las elecciones pa a lle a al Pa lamen o a sus ep esen an es.
El democ a ismo ede al15 in e p e ó la sociedad y la polí ica de un modo
abie amen e an agónico a los undamen os y p ác icas del Es ado libe al
bu gués. Aunque compa ía con el es o de las amilias epublicanas la idea
de un Es ado ue e, su concepción de una democ acia popula , de un pode
ce cano a los ciudadanos, le lle aba a una de ensa de una descen alización
abie a. Se a aba de una cul u a polí ica de enso a de las p e oga i as
indi iduales y municipales, una apues a abie a po la sociedad ci il. La pe -
sis encia de esa posición municipalis a –que exp esa on an bien el le ouxis-
mo ba celonés y el blasquismo alenciano– se acompañaba de un conjun o
de ei indicaciones his ó icas de las masas popula es: una e o ma ag a ia de
amplio calado que neu aliza a los e ec os pe e sos de las desamo izaciones
y la des inculación, liquidación de quin as y consumos y, de un modo gené-
ico, la eliminación de los impues os indi ec os. Jun o a ello es pe cep ible en
los ede ales una cie a ap oximación al discu so de clase, en su in en o po
asumi la ep esen ación de las clases abajado as. Su asimilación de una a-
dición p oudhoniana los lle ó a una mili ancia en el asociacionismo y mu ua-
lismo ob e o, que le ace có a una cie a adición socialis a. Dominan e en los
años ochen a del siglo pasado es a cul u a polí ica se ue disol iendo a inales
del siglo y es casi es imonial en las p ime as décadas del ac ual. El peso de
es a adición cul u al gene ó, no obs an e, la c ecien e especialización de las
dis in as p opues as epublicanas, mos ando que, más allá de los elemen os
comunes, la República e a un e e en e demasiado abie o pa a ep esen a
adecuadamen e a una sociedad sepa ada po con adicciones ex emadamen e
ue es: campesinos anal abe os con una dimensión mí ica de la epública,
ob e os asala iados de ideología di usa, clases medias p og esis as e in elec-
uales demóc a as no podían asocia su p oyec o pa icula a una dimensión
15 Véanse, AA.VV., Pi y Ma gall y el ede alismo en España, monog á ico de His o ia y
Polí ica, 6 (2001/2); Jo ge Cagiao y Conde, T es mane as de en ende el ede alismo. Pi y
Ma gall, Salme ón y Almi all. La eo ía de la ede ación en la España del siglo XIX, Mad id,
Biblio eca Nue a, 2014; Pe e Gab iel, El ca alanisme i la cul u a ede al: his ó ia i poli ica
del ca alanisme popula a Ca alunya el segle XIX, Fundacio Josep Recasens, 2007.

Regene ación y epública pa lamen a ia
145
uni a ia de la República. La República posible de iene así en « epúblicas»16.
Las cul u as epublicanas con un nexo común en su c í ica de lo exis en e
mues an pe iles muy dispa es en la p opia posi i ación del p oyec o epu-
blicano conc e o. Las escisiones no e an solamen e exp esión de debilidad,
sino de la plu alidad de cul u as que demandaban p oyec os acomodados a los
pe iles de los líde es y sus espec i as bases sociales y doc inales.
Es as escisiones mues an, más allá de la exis encia de pa idos polí icos
epublicanos especí icos (Fede al, P og esis a, Posibilis a, Cen alis a…) la
exis encia cla a de esas dos subcul u as polí icas epublicanas, de ca ác e
adical y e o mis a, espec i amen e. Al ma gen queda desde la década de
los no en a la posición de aquellas bu guesías paula inamen e in eg adas en
el sis ema que has a 1890 se habían asociando al posibilismo cas ela ino17.
Con la disolución del Pa ido Republicano His ó ico as la ap obación del
su agio uni e sal, aquellos núcleos de a i mación epublicana, lide ados po
Mo ay a, se ue on in eg ando de un modo más o menos inmedia o en el
campo del cen o polí ico epublicano, ep esen ado ya po el p og esismo
o po el cen alismo salme oniano. Su p esencia en las dis in as alianzas,
uniones y usiones epublicanas del in de siglo puso de mani ies o que la aco-
modación a las exigencias de la polí ica egene acionis a se lle ó a cabo po
impe a i os de e iciencia polí ica, pe o no menos po abie as disc epancias
en cómo en ende la idea de sobe anía y las polí icas a aplica .
De na u aleza dis in a del adicalismo epublicano es la p esencia de una
subcul u a polí ica asociada a las clases medias y a sec o es in elec uales que,
siendo abie amen e c í icos con la polí ica moná quica, sin emba go, epu-
diaba la mo ilización populis a y la e olución como mé odo de acceso al
pode . Es e sec o del epublicanismo, ya en el Sexenio Democ á ico exp esó
sus plan eamien os de de ensa del sis ema ep esen a i o, de la democ acia y
de unas ideas sociales es ablecidas sob e la base del o ganicismo y la a mo-
nía en e los dis in os componen es del odo social. Con undamen os en el
16 Manuel Suá ez Co ina, «El epublicanismo como cul u a polí ica. La búsqueda de una
iden idad», en Manuel Pé ez Ledesma y Ma ía Sie a (eds.), Cul u as polí icas. Teo ía e
His o ia, Za agoza, Ins i ución Fe nando el Ca ólico, 2010, pp. 263-312.
17 Sob e Emilio Cas ela éase Jo ge Vilches, Emilio Cas ela . La Pa ia y la República, Ma-
d id, Biblio eca Nue a, 2001.
Manuel Suá ez Co ina
146
idealismo alemán, en K ause, Ah ens y Tibe ghien, los k ausis as españoles
se hicie on epublicanos an e la incompa ibilidad mani ies a en e Mona quía
y democ acia. Apoya on decididamen e la expe iencia amadeís a y cuando se
impuso el égimen epublicano se acomoda on desde en onces a la democ a-
cia epublicana. Desde la Res au ación con o ma on una co ien e epublica-
na que puede se ca ac e izada como k ausoins i ucionis a.
En la escena de la polí ica epublicana los k ausoins i ucionis as, como ha
is o has a aho a, ep esen a on un cen o epublicano que ue p o agonis a
de la o mación del Pa ido Republicano Re o mis a (1876), p ime o, de la
de echa del p og esismo en los ochen a y, as la sepa ación del zo illismo,
o ma on en los no en a el Pa ido Cen alis a. Sus undamen os eó icos se
asen aban sob e la iloso ía k ausis a y la asimilación c ecien e de los p in-
cipios e olucionis as y posi i is as dando a su p oyec o un pe il que puede
se ca ac e izado en su conjun o como un epublicanismo de cá ed a. El epu-
blicanismo ins i ucionis a exp esaba las ideas de e o ma (del indi iduo, de
la sociedad y del Es ado) de un sec o de clases medias ilus adas y de una
bu guesía p og esis a que deseaba el cambio sin iolencia, la ansición del
libe alismo a la democ acia –es o es, en la España de in de siglo, de la mona -
quía cons i ucional a la epública pa lamen a ia–. En la p ác ica se si uó como
una ía in e media, opues a po igual al doc ina ismo moná quico, como al
adicalismo ede al y, sob e odo, al socialismo de clase. La a iculación de sus
p opues as se lle ó a cabo desde una cuali icada elabo ación doc inal an o
en el o den ilosó ico como cien í ico y polí ico. No podía se de o o modo
a ándose de la p opues a polí ica de una gene ación de in elec uales que
desde la Ins i ución Lib e de Enseñanza a ó de lle a a la sociedad española
un amplio p og ama de e o mas cien í icas, educa i as, sociales y polí icas.
Cons i uyó su p oyec o una p ime a expe iencia de egene ación en la
España de in de siglo, asen ado sob e es pila es doc inales. El p ime o de
ellos ue el o ganicismo, omado di ec amen e del pensamien o k ausis a que
Gine de los Ríos, Azcá a e, Pé ez Pujol, U bano González Se ano, Manuel
Sales y Fe é y Adol o Posada18 aplica on a las di e sas mani es aciones de la
18 La elabo ación de unos pos ulados p opiamen e españoles de es as ideas se desa olló
desde los años se en a. G. de Azcá a e, El sel -go e nmen y la mona quía doc ina ia,
Mad id, 1876; Ídem, El égimen pa lamen a io en la p ác ica, Mad id, 1885; M. Sales y
Regene ación y epública pa lamen a ia
147
ida humana: el A e, el De echo, la Educación, la Polí ica… La concepción
o gánica de la ida y de la sociedad ue el pun o de apoyo pa a la de ensa de
una concepción social y polí ica supe ado a del indi idualismo abs ac o que
había ca ac e izado el p ime libe alismo español. En abie a con on ación
con el doc ina ismo cano is a, el o ganicismo acili ó la explicación y com-
p ensión de la ealidad en é minos de a monía y solida idad, dos e e en es
pe manen es en el idea io sociopolí ico del k ausoins i ucionismo19.
En segundo luga , el k ausoins i ucionismo acili ó la in eg ación de los
plan eamien os posi i is as en el idealismo o igina io del p ime k ausismo.
Desde los años se en a el posi i ismo se inc us ó de un modo casi o al en
ciencias na u ales, iloso ía y psicología expe imen al, donde los ins i ucio-
nis as habían lle ado a cabo una a ea de eno ación cien í ica undamen al
en la mode nización de la España de in de siglo. La concepción uni a ia
del mundo, la supe ación del dualismo ca esiano apo ó una isión monis a
de la ealidad que se asladó a cada uno de los campos del análisis social y
polí ico. Es a concepción monis a de la ealidad acili ó la e o ma al pe mi i
la ansacción en e elemen os di e sos sin ompe con la unidad, acili ando
de ese modo posiciones de ansición pau ada desde las pa es al odo. El
esul ado e a la simul ánea acción e o mado a sin cambios iolen os; en
de ini i a, la legi imación de la e o ma, del cambio pe manen e en odos y
cada uno de los ámbi os de la ida. Los pos ulados de e o ma adqui ie on
en onces una undamen ación y apoyo eó ico que los ins i ucionis as nunca
deja on de sos ene .
El o ganicismo y el monismo se complemen a on con la asimilación de los
ideales e olucionis as que les p opo cionó la ciencia de la segunda mi ad del
siglo XIX. El e olucionismo, ya en su e sión de ans o mismo da winis a, ya
en el na u alismo de Haeckel, es u o muy p esen e en los dis in os abajos
Fe é, Ci ilización eu opea. Conside aciones ace ca de su p esen e, su pasado y su po eni , Se-
illa, 1887; U bano González Se ano, P eocupaciones sociales, Mad id, 1899, 2ª ed.;
A.Posada, Es udios sob e el Régimen Pa lamen a io en España, Mad id, 1890; E. Pé ez
Pujol, Pé ez Pujol. Vida y ob a, edición y es udio p elimina de Syl ia Romeu Al a o,
Valencia, 1979.
19 Véase A. Jiménez Ga cía, El k ausoposi i ismo de U bano González Se ano, Badajoz,
Dipu ación P o incial, 1996; M. Suá ez Co ina, «El epublicanismo ins i ucionis a en
la Res au ación», en El epublicanismo, Dossie de Aye , 39 (2000), pp. 61-82.
Manuel Suá ez Co ina
148
de los k ausoins i ucionis as. Los encon amos en los es udios de ciencia na-
u al de los he manos Calde ón, en Augus o González de Lina es20 y en el
U bano González Se ano. Desde esa sín esis en e el o ganicismo k ausis a
y el e olucionismo, los ins i ucionis as hicie on del ans o mismo el unda-
men o del cambio, de la e o ma.
Su plasmación alcanzó odas las es e as de la ida indi idual y colec i a.
En el o den social la up u a con el indi idualismo abs ac o del libe alismo
o icial se plasmó en la de ensa de una nue a sociedad alen ada sob e la a -
monía y la solida idad; en el o den económico en una du a c í ica de los un-
damen os doc inales de la economía clásica, en el echazo del libe alismo
manches e iano y los p incipios de la economía polí ica y su sus i ución po
una economía social; en el o den eligioso po la de ensa de una eligión na-
u al, de base acional, muy c í ica con el dogma ismo de la Iglesia ca ólica
o icial, asen ada sob e la de ensa de la libe ad de conciencia y sus de i ados
ju ídicos y polí icos: la dis inción de los ó denes eligioso y polí ico y la se-
pa ación de la Iglesia y el Es ado; en el educa i o, po la acción pe manen e
en la Escuela en la búsqueda de una ins ucción gene alizada y la de ensa de
un o den me i oc á ico, donde el o igen social no de e mine la ida huma-
na, sino la capacidad y disposición de cada homb e de mejo a median e un
es ue zo indi idual. Sus pos ulados se de inie on de es e modo, unas eces
como un idealismo educa i o de co e soc á ico, o as, como la exp esión de
un acionalismo p agmá ico21.
Con es os undamen os, los k ausoins i ucionis as pusie on de mani ies o
que sus obje i os iban más allá de una e o ma del sis ema educa i o español.
Su p oyec o sociopolí ico e a una al e na i a global al que de e minaba la
ida o icial del país y que se exp esaba en el u nismo y la mona quía de los
Bo bones. Re o mis as, laicos y de base abie amen e p og esis a ue on
los di uso es en España de las nue as ciencias sociales y polí icas (An opo-
logía, Psicología Expe imen al, His o ia, Ciencia Polí ica…) sob e las que
20 Véase Augus o González de Lina es, Ob a Comple a, edición y es udio p elimina de
Ca los Nie o Blanco, San ande , Uni e sidad de Can ab ia, 2014.
21 Véase, Juan López Mo illas, Racionalismo p agmá ico. El pensamien o de F ancisco Gine
de los Ríos, Mad id, Alianza, 1988.
Regene ación y epública pa lamen a ia
149
se debía apoya la e o ma ins i ucional. Libe ales y demóc a as a a on de
acili a la ansición en e ambos sis emas sin b uscas e oluciones, sin as-
o nos calleje os y sin el ecu so al p onunciamien o mili a .
La du a c í ica del doc ina ismo cano is a no e a ex ensi a, sin más,
al égimen moná quico. Si la mona quía ga an izaba las libe ades básicas
(de p ensa, de opinión, eunión, e c.), la c eación de una e dade a opinión
pública, con de echos ci iles y sociales; es deci , si la sobe anía nacional, el
sel -go e nmen , no encon aba impedimen os, los ins i ucionis as no end ían
p oblema en econoce la Mona quía como un égimen legí imo. Si, po el
con a io, como ocu ía en la España de en e siglos, el égimen moná quico
no cumplía esas exigencias básicas de la ida mode na, el ins i ucionismo
a i maba su epublicanismo. Se a aba de una o mulación acciden alis a,
inhe en e a los pos ulados ilosó icos, ju ídicos y polí icos, que hab ía de e-
ne su pos e io desen ol imien o en la segunda década del siglo XX, cuando
Azcá a e y Melquíades Ál a ez o mulen la supe ación de los obs áculos
adicionales y la posibilidad de que el e o mismo ins i ucionis a –en onces
bajo la o ma del Pa ido Re o mis a– colabo e con el égimen moná quico.
En e an o, el epublicanismo de cá ed a se a i mó en los p incipios libe ales
y democ á icos, en la de ensa de un e dade o égimen ep esen a i o. La
democ acia e a, en es a pe spec i a, el más adecuado de los sis emas polí icos.
Pe o una democ acia de base o gánica, que cumplie a las di e sas y a iables
necesidades de la ida indi idual y colec i a. La democ acia en el Es ado
con empo áneo, señalaba Posada en sus Es udios sob e el égimen pa lamen a io
en España, «no debe se ni elado a, de o ma g ega ia y espí i u iguali a io»,
sino je a quizada, o ganizada, con o me a esa isión o gánica de la sociedad
que Posada había ap endido de su maes o Gine 22.
La elación en e es as dos co ien es epublicanas, la ede al y la ins i-
ucionis a, no ue muy ácil, oda ez que disc epaban en los undamen os
doc inales, en las p opues as de e o ma y en las bases sociales. Exp esa-
ban dos subcul u as polí icas complemen a ias, pe o di e en es, como había
quedado de mani ies o du an e la expe iencia de la P ime a República. E an
22 Véase el Es udio p elimina de F ancisco Rubio Llo en e a Es udios sob e el Régimen Pa -
lamen a io en España, O iedo, Clásicos del Pensamien o As u iano, 8, 1996.

Manuel Suá ez Co ina
150
pa ícipes del p oyec o acionalis a, secula izado y e o mis a que a anca
de la Ilus ación. Pe o el componen e con ac ual, ousseauniano, de la cul-
u a polí ica del ede alismo es á ausen e en los plan eamien os a mónicos y
o gánicos del k ausoins i ucionismo. No obs an e, ambas co ien es ie on,
aunque en dis in o g ado, cómo su cul u a polí ica asis ía desde los años
ochen a a la in luencia de los nue os ideales del nue o libe alismo eu opeo.
Su impac o sob e cada una de las co ien es ue dis in o, pe o ningún sec o
del epublicanismo ue ajeno a su in luencia y en su ecepción es á la base de
la o mación de un nue o epublicanismo.
El p oyEc o EgEnE acionis a Epublicano En El in dE siglo
La Mona quía no soluciona, no puede soluciona los g a ísimos p oblemas
sociales que se agi an hoy, po que siendo una o ma de gobie no eminen e-
men e a is oc á ica, huye odo con ac o con el pueblo, como si es e manchase
sus icas es idu as. Es pu amen e una cues ión de p incipio. La Mona quía
es á eñida con la democ acia; únicamen e la República es, según hemos
demos ado, el gobie no e dade o del pueblo.
F. Lomba día y J. Ca ascal, La mo al epublicana,
Mad id, Cosmópolis, 1904, p. 63.
La posición del epublicanismo as la c isis de in de siglo no se aleja del
ambien e egene ado que se di undió po los en esijos de la sociedad espa-
ñola. No hubo en los ambien es epublicanos ni una e olución in e na, ni
ue on capaces es os de es ablece una e dade a al e na i a a las ins i uciones
moná quicas. Con azón pudo deci a la uel a del T a ado de Pa ís Mon e o
Ríos: «Todo se ha pe dido, menos la Mona quía». Y es que los epublicanos
no ue on capaces de ap o echa la c isis inisecula en bene icio p opio. No
hubo un Sedán español, po más que los e ec os de la de o a mili a y di-
plomá ica del 98 ab ie an una e apa de ue e ambien e egene ado . El
egene acionismo epublicano adop ó ó mulas di e sas en unción de las
di e en es cul u as polí icas de cada sec o . La a i mación de la libe ad, la
deslegi imación del égimen moná quico y la c í ica de las ins i uciones a
ella inculadas, sob e odo, la Iglesia y el Ejé ci o, ue con inua, pe o no de
na u aleza di e en e de lo que se había lle ado a cabo en la e apa p eceden e.
Regene ación y epública pa lamen a ia
151
La c í ica del egene acionismo epublicano al Ejé ci o se asen ó sob e su
inculación a la ins i ución moná quica y, sob e odo, a la denuncia de la
dis ancia que exis ía en e pueblo y Fue zas A madas. Pa a ello eclama on,
de un modo inmedia o, la eliminación de la edención en me álico igen e y
el es ablecimien o de un se icio mili a obliga o io23. No obs an e, más allá
de es a posición no hubo una e dade a con on ación con un Ejé ci o que
o maba pa e de la memo ia his ó ica del pa io ismo epublicano. De na-
u aleza dis in a ue la con on ación con la Iglesia, cuya animad e sión con
el epublicanismo e a ya secula y que en la p ime a década adop ó nue as
o mas de mo ilización popula . El an icle icalismo alcanzó en la p ime a
década del siglo uno de los momen os más ac i os es imulado po la p o-
pia dinámica de la Iglesia, la opo unidad c eada po la polí ica gube na-
men al de Canalejas y, sob e odo, po los nue os modos de acción colec i a
ensayada po los epublicanos24.
No obs an e, una mi ada a la egene ación epublicana de las dos p ime as
décadas del siglo XX emi e a es p ocesos coe áneos. El p ime o hace e e-
encia a las ideas cien í icas que ilus a on las p opues as epublicanas, sob e
odo a la di usión de una men alidad cien í ica como an ído o de la c isis. La
egene ación debía lle a se a cabo desde el es ímulo de la c í ica acionalis a
y las p opues as cien í icas, en las que la eugenesia empezó a con o ma se
como pa e el idea io epublicano. El segundo se asien a sob e la c eación de
nue as o maciones polí icas más adecuadas a las exigencias del nue o siglo
y coyun u a his ó ica: Unión Republicana (1903), Pa ido Radical (1908),
Conjunción Republicano-socialis a (1909) y Pa ido Re o mis a (1912). El
e ce o asume la inco po ación del epublicanismo hacia el campo del nue o
libe alismo y la de ini i a asimilación de los p incipios de la cul u a polí ica
del nue o epublicanismo eu opeo del siglo XX.
23 Fe nando Puell de la Villa, El soldado desconocido. De la le a a la mili, Mad id, Biblio eca
Nue a, 1999.
24 Véase Julio de la Cue a, «Mo ilización polí ica e iden idad an icle ical, 1898-1910», en
R. C uz (ed.), El an icle icalismo, Aye , 27 (1997), pp. 101-125. También M. Suá ez Co -
ina, «An icle icalismo, eligión y polí ica du an e la Res au ación», en Emilio La Pa a
y M. Suá ez Co ina (eds.), El an icle icalismo español con empo áneo, Mad id, Biblio eca
Nue a, 1998, pp. 127-210.
Manuel Suá ez Co ina
152
C isis de la aza la ina y egene ación nacional
A demos a que la aza española no es un cadá e , á p oba que la a i mación
de los ex años es comple amen e e ónea an encaminadas las páginas de
es e lib o, esc i o al calo del amo a la mad e pa ia.
En ique Diego Mad azo, ¿El pueblo español ha mue o?
Imp esiones sob e el es ado ac ual de la sociedad española,
San ande , Blancha d y A ce, 1903.
La línea básica de la egene ación cien í ica p opues a po el epublicanis-
mo iene su nudo a gumen al en la nega i a a acep a que la c isis del Es ado
y del égimen moná quico es la exp esión de una c isis más p o unda, la del
pueblo, la de la aza española. Su ma co de análisis se insc ibe en el g an
deba e que desde las úl imas décadas del siglo XIX se es ableció en Eu opa
sob e la c isis de la aza la ina y la supe io idad de ge manos y anglosajones.
A la al u a de 1900 el deba e enía ya una la ga ayec o ia que había lle ado
a pe manen es con o e sias en F ancia, I alia, Po ugal y la misma España25.
T as la gue a y de o a con los EE.UU., el discu so de Lo d Salisbu y26
en la Pin ose League en mayo de 1898 y su dico omía en e las naciones
i as y las mo ibundas, ab ió un deba e que alcanzó de un modo di ec o a
la con on ación en e adición y p og eso. La ecepción de es os deba es se
io acen uada po la c isis del 98, pe o se ía inadecuado si ua en la c isis
su génesis. De hecho, la quieb a inisecula es imuló el discu so cien í ico,
pe o solo a plazo medio, po que la c isis del posi i ismo y del na u alismo
ya llegaba a los ámbi os in elec uales españoles de la mano del i alismo y de
la lec u a de Nie zsche27. España, po e ec o de su p opio a aso cul u al y
cien í ico, i ió de un modo i egula la asimilación de la cul u a cien í ica
25 Las líneas maes as de esos deba es han sido ecogidas po Lily Li ak, España 1900.
Mode nismo, ana quismo y in de siglo, Ba celona, An h opos, 1990, pp. 155-199.
26 La ecepción del discu so de Lo d Salisbu y en España ha sido analizado po Rosa io
de la To e, «La p ensa mad ileña y el discu so de Lo d Salisbu y sob e las “naciones
mo ibundas” (Lond es, Albe Hall, 4 de mayo de 1898)», en Cuade nos de His o ia Con-
empo ánea, 6 (1985), pp. 163-180.
27 Véase el conjun o de abajos de Vicen e Cacho Viu en Repensa el no en a y ocho, Mad id,
Biblio eca Nue a, 1997; Juan Luis Pan-Mon ojo (coo d.), Más se pe dió en Cuba. España,
1898 y la c isis de in de siglo, Mad id, Alianza, 1998.
Regene ación y epública pa lamen a ia
153
eu opea y su exigüidad mues a la di icul ad de con e i la ciencia en sopo e
de una e dade a egene ación nacional.
Que la mo al de la ciencia como sopo e de la egene ación ue a débil
no excluye su p esencia i a en los deba es del epublicanismo de p incipios
de siglo. Li e a os, publicis as, cien í icos de di e so ámbi o, comp ome idos
con la idea de p og eso y la República, desa olla on un p og ama de di u-
sión de los ideales de la ciencia y la educación como espues a a la c isis ini-
secula . La p opues a de «Escuela y despensa» de Cos a e a solo la exp esión
más sencilla de una búsqueda de la po encialidad del pueblo español pa a
supe a las limi aciones a que le había some ido el sis ema es au acionis a,
el aude masi o de un pa lamen o poco o nada ep esen a i o. El discu -
so, ya p o inie a de Cos a, de Do ado Mon e o o de ins i ucionis as como
Azcá a e o Posada, no se alejó demasiado de esa ca ac e ización. El « u no
del pueblo» esa exp esión cos is a ep oducida po Ca los Se ano28 apun aba
a una es au ación de los de echos y capacidades popula es como un úl imo
eso e de emancipación nacional: emancipación de su pasado his ó ico, de
su some imien o a unas clases di igen es egoís as, pe o ambién de una ea-
lidad in e nacional que ubicaba a los pueblos la inos en la cola de la ci iliza-
ción occiden al.
La ealidad de la España de 1900 no pe mi ía, sin emba go, una pe cep-
ción an op imis a. Dos e cios de la población e an anal abe os, la es uc u a
p oduc i a e a decla adamen e inadecuada y las expec a i as de una dinami-
zación de las po encialidades de la nación pasaban po encon a unas edes
sociales ac i as que no apa ecían po ningún lado. Ra ael Al ami a, muy
ce cano a los p esupues os del ins i ucionismo, no dejó de señala las di icul-
ades de al emp esa. «La egene ación, si ha de eni –esc ibió en Psicología
del pueblo español–, ha de se po de p on o ob a casi exclusi a de una mino ía
que impulse a la masa, la a anque y eduque. No nos dejemos ilusiona po la
espe anza en lo que agamen e suele llama se “pueblo”, “ ondo social”, e c.»29.
Su análisis, desp o is o de cualquie u opismo llamaba la a ención sob e la
28 Ca los Se ano, El u no del pueblo. C isis nacional, mo imien os popula es y populismo en
España (1890-1910), Ba celona, Península, 2000.
29 Ra ael Al ami a, Psicología del pueblo español, Mad id, Biblio eca Nue a, 1997, p. 196.
Manuel Suá ez Co ina
256
ellos con Azaña, Sánchez Albo noz y José Gi al; inalmen e, la Ag upación
al Se icio de la República, con ca o ce dipu ados, es á di igida po O ega y
Gasse , Ma añón y Pé ez de Ayala5.
El pe il in elec ual del égimen epublicano queda, pues, ue a de oda
duda. Pe o ¿podemos desde aquí in e i que la elación en e in elec ual y
República es una moneda común en la España de las p ime as décadas del
siglo XX? En ealidad, es a in e ogación lle a necesa iamen e a un plan ea-
mien o p e io que ha de ene su espues a a pa i de es ejes p incipales y
que se desa ollan en las páginas siguien es. El p ime o emi e a la elación
del in elec ual, como al, y la polí ica; el segundo se di ige a de e mina la
elación que en la España libe al u ie on los llamados in elec uales con el
égimen epublicano; inalmen e, el e ce o se ocupa del alcance e ec i o, los
plan eamien os y desa ollo de la elación en e los in elec uales y la Segunda
República, más allá de la an e io cons a ación de su in ensa elación con el
égimen nacido en 1931.
El in ElEc ual y la polí ica
La polí ica es un obje o esencial del pensamien o. Y siendo así, es un debe
ineludible, ineluc able, el oma pa e en la polí ica. No pod á p escindi
un esc i o de in e eni en los asun os públicos. La polí ica es esencial en
la ida.
Azo ín (1929). Rep oducido en José Fe andiz Lozano,
Azo ín, la ca a del in elec ual. En e el pe iodismo y la polí ica,
Alican e, Ins . Juan Gil-Albe , 2001.
Con la imagen del iun o de los in elec uales en la polí ica española de
los años ein a pod ía pa ece que la p esencia en las ins i uciones, que su
capacidad de mo ilización polí ica en las p ime as décadas del siglo XX ue
amplia. No ha sido así. Su génesis y p oceso de a i mación ue más dubi a i o
de los que pudie a pa ece a p ime a is a. Po un lado, como al colec i o,
nunca llega on a o man un núcleo homogéneo, no compa ie on los mismos
5 P. Aube , «Los in elec uales en el pode (1931-1933)», en J. L. Ga cía Delgado (ed.), La
Segunda República española. El p ime bienio, Mad id, Siglo XXI, 1987, pp. 169-232.

Los in elec uales y la República
257
obje i os ni su ideología, po lo demás a eces cambian e, pe mi ía una ac-
ción conjun a digna de se eseñada. De ahí que los in elec uales no ue an
en ningún momen o un cue po social y polí icamen e homogéneo; no cabe
habla de un p oyec o p opio ya que, po sus o ígenes sociales y geog á icos,
po sus inclinaciones es é icas o ilosó icas y po sus mili ancias pe sonales,
una p opues a de los in elec uales se ía in iable en é minos polí icos. Bas a
eco da la mili ancia ca lis a del jo en Valle-Inclán, la socialis a de Miguel
de Unamuno, la adical de Ba oja, la epublicana de Blasco Ibáñez o la
libe al e o mis a de Galdós pa a de e mina la di icul ad de encauza sus
p opues as c í icas en una misma di ección. Desde la pe spec i a gene acio-
nal ni Maez u, Unamuno o Machado, po a oces de la llamada gene ación
del 98, ni O ega, Pé ez de Ayala o Azaña, de la de 1914, u ie on la misma
mane a de en oca la na u aleza de la polí ica, de su sen ido y eje cicio. Así
pues, an es de los años de la dic adu a de P imo de Ri e a, esa di e sidad de
si uaciones hace que esul e di ícil hace e e encia a los in elec uales como
un g upo cohe en e, do ado de un lide azgo econocible y unos come idos
colec i os iden i icables.
El discu so de ebeldía y egene ación que apa ece de una mane a en o-
dos ellos pa ece que se nu e de imagina ios, ideas y come idos muy a iados.
El in elec ual en la España de en e siglos se nos apa ece como una ealidad
muy di usa, po más que los encon emos en las ibunas de los pe iódicos
y que la p ensa, el Pa lamen o y los lec o es acudan a ellos en busca de una
luz que o ien e la ida colec i a nacional. Es necesa io econoce les, eso sí,
una mi ada c í ica i az, una capacidad de in oduci al lec o , al ciudadano
español, en los p oblemas y posiciones que abo dan los países de nues o
en o no. Unamuno, O ega, Maez u, pe o ya an es Azcá a e, Gine , Posada,
Do ado Mon e o o Buylla ab ie on el ho izon e de los lec o es españoles
más in o mados a la ciencia, el pensamien o y la polí ica desa ollada en
Alemania, F ancia, Ingla e a o los Es ados Unidos6. Con odo, una ca ac-
e ización conjun a de los in elec uales en España esul a muy p oblemá ica.
6 Ejemplo de g upo compac o y do ado de odos los ca ac e es de in elec uales es el g upo
ins i ucionis a de la Uni e sidad de O iedo que compa ibilizó la docencia uni e si a ia,
la in es igación y la mili ancia polí ica. Véase Gonzalo Capellán, «In elec uales, uni e -
sidad y opinión Pública. El g upo de O iedo», en His o ia y Polí ica, 8 (2002/2), ci ado,
Manuel Suá ez Co ina
258
Compa ie on casi odos, la p ocedencia de p o incias, su inse ción en el
mundo de la cul u a y el pe iodismo a a és de los ca és, de las edacciones
de los pe iódicos, pe o con as a, po ejemplo, el uni e so de la bohemia
mad ileña del jo en Valle-Inclán, con el ambien e bu gués del que p ocede
O ega. Todos ellos, de mane a más o menos i me, se die on a conoce en
los pe iódicos, pe o, sob e odo, exp esa on sus ideas a a és del ensayo, ese
nue o ins umen o donde e lexión, pluma ágil y desa ollo de ideas puede
sin e iza se en una decena o ein ena de cua illas. El ensayo, con el a ículo
de pe iódico y la con e encia an a ep esen a los es medios más dinámicos
a a és de los cuales el in elec ual llegaba a sus lec o es.
Con odo, su ca ac e ización como g upo no esul a ácil. Se les econoce
mejo desde el ex e io , desde el a amien o que eciben de sus an agonis as,
donde se les pe cibe como los po ado es de una cul u a al e na i a que a
a des ui los undamen os del o den cul u al y el imagina io de la España
adicional. No debemos ol ida que el in elec ual es un p oduc o de y pa a
la mode nidad, y como ales se les decla a ad e sa ios. Pe o su in e ención
en la polí ica, más allá de sus dia ibas en los ex os ue muy es ingida,
como lo se ía su apo ación eal a la polí ica an es de los años ein e, po
más que la p esencia de los in elec uales en los pa idos de la Res au ación
ue a econocible al menos desde el Sexenio Democ á ico, ya an es de la
ca ac e ización del in elec ual como sus an i o, que iden i icaba un g upo
que ope aba con las ideas y pa icipaba ac i amen e en la con o mación de
la opinión pública, ing edien e cen al pa a la exis encia y consolidación del
in elec ual como al.
La p esencia del in elec ual en la polí ica se islumb a con ni idez en el
p ime k ausismo, cuando Gine , Azcá a e o Salme ón cons uyen un p o-
yec o polí ico de e o ma en e a la polí ica isabelina, se decla an de enso es
de la democ acia ep esen a i a y hacen de la educación el medio necesa io
pa a acili a la e o ma social y polí ica del país. Fue on los k ausis as, y sus
seguido es los ins i ucionis as, los que ie on en la educación, en la con o -
mación de la opinión pública como base es able de la ida de los es ados y los
pp. 9-38. Pa a una ca ac e ización comple a del g upo éase Jo ge U ía (ed.), Ins i ucio-
nismo y e o ma social en España. El g upo de O iedo, Mad id, Talasa, 2000.
Los in elec uales y la República
259
que desde el acaso del égimen epublicano de 1873 inicia on una p opues a
de e o ma en la que el conocimien o cien í ico, el pensamien o elabo ado y la
a ea del in elec ual como o ien ado de la mul i ud, del pueblo, apa ece más
cla a. Si se p e ende pe ila cuál ue la p ime a expe iencia colec i a de los
in elec uales en la polí ica debe íamos a ende a la o mación a p incipios de
la década de 1890 cuando los ins i ucionis as o ma on el Pa ido Cen alis-
a, en el que in e inie on ocupando sus p incipales ca gos di igen es la plana
mayo de la amilia k ausis a y lib epensado a: Azcá a e, Posada, Salme ón,
los he manos Calde ón, los González de Lina es, An onio Zozaya, Odón
de Buen, los he manos González Se ano, los Machado, Pad e e hijo, Sales
y Fe é, Bece o de Bengoa, Pie nas Hu ado y Ra ael Ma ía de Lab a7. El
Pa ido Cen alis a, expe imen o polí ico de los ins i ucionis as, cons i uye
un an eceden e de los que se ía dos décadas más a de la e dade a expe ien-
cia del in elec ual en la polí ica a a és de la o mación po Azcá a e, Galdós
y Melquíades Ál a ez del Pa ido Re o mis a, en el que pa icipa on de un
modo más o menos in enso O ega y Gasse , Manuel Azaña, Ramón Pé ez
de Ayala y Luis de Zulue a, en e o os.
Es a a acción y nexo en e cul u a ins i ucionis a e in elec uales, sin em-
ba go, dado el peso de los pa idos del sis ema es au ado, dejó sin e dade o
elie e su pa icipación en la polí ica española del momen o, has a que en
1914 O ega ecob ase un cie o pulso con la con e encia Vieja y Nue a Po-
lí ica y la o mación de la Liga de Educación Polí ica. La gue a mundial y la
pos e io o mación de la Unión Democ á ica Española, de mayo i a ia o-
cación in elec ual, no log a ían ans o ma la sensación de que la p esencia
del in elec ual en la polí ica de su iempo ue bas an e escasa, en sus é minos
p ác icos. Rami o de Maez u lo esal ó poco después del in de la P ime a
Gue a Mundial.
¿No ienen los in elec uales la culpa de su al a de in luencia? Que no ienen
el pode es e iden e. Cualquie polí ico les puede da de pun apiés con ela i-
a impunidad. El pode es á en la Iglesia, en los icos, en los caciques y en los
mili a es. Los in elec uales no lo ienen. La impo encia de los in elec uales
7 He hecho e e encia a ello en «La eli e in elec ual y la polí ica en la España libe al», en
Eli es e S o ia, año 1, nº 2 (2001), pp. 139-166.
Manuel Suá ez Co ina
260
españoles se hace aún más e iden e po compa ación. Hace ein e años se
lib ó en F ancia una g an ba alla en e mili a es e in elec uales, a p opósi o
de la cues ión D ey us, la gana on los in elec uales. Aho a han es ado unidos
mili a es e in elec uales anceses pa a pelea con a Alemania, y no cabe
duda de que los in elec uales han con ibuido a la ic o ia an o o casi an o
como los mili a es8.
Esa in luencia del in elec ual español no ue isible has a los años inales
de la Dic adu a de P imo de Ri e a9, cuando la esis encia al dic ado y la
exigencia de libe ades inclinó al g ueso de los in elec uales hacia el égimen
epublicano. No obs an e, la elación del in elec ual con la polí ica, con la
democ acia y con la República se p esen a ca gada de ambigüedades. Cab ía
esal a que, en líneas gene ales, los in elec uales con o ma on un núcleo
de enso del libe alismo, c í icos con el sis ema de la Res au ación y a a o
de una egene ación nacional que desde di e sas pe spec i as compa ía la
inquie ud y males a con el sis ema de la « ieja polí ica». Pe o su in e ención
en la polí ica y su pa icipación en las ins i uciones es u ie on mediadas po
una concepción del papel del in elec ual como un líde de opinión, como un
di ec o y educado del pueblo que, sin emba go, no debía pa icipa en las
luchas di ec as de los pa idos.
Una mi ada al papel que los in elec uales, como colec i o y como indi-
iduos, mues a que su comp omiso con los pa idos polí icos ue muy exi-
guo. De o o lado, ambién ue on ambi alen es cuando no e ac a ias sus
elaciones con el pueblo y, sob e odo, con los ideales democ á icos y con la
idea de República. Pío Ba oja, mili an e le ouxis a a comienzos del siglo XX,
mos aba su desdén hacia el socialismo y la democ acia. En Camino de Pe ec-
ción (1902) esal aba cómo el núme o no podía en modo alguno eemplaza
8 Rami o de Maez u, «La in luencia de los in elec uales», La Co espondencia de España,
7-IV-1920. Recogido en Los in elec uales y un epílogo pa a es udian es, Mad id, Rialp,
1966, p. 15.
9 Véase Geno e a Ga cía y Queipo de Llano, Los in elec uales y la dic adu a de P imo de
Ri e a, Mad id, Alianza, 1988. Vic o Ouime e ha hecho un epaso gene al a la elación
en e libe alismo e in elec uales desde la dic adu a de P imo de Ri e a a la gue a ci il,
Los in elec uales españoles y el nau agio del libe alismo (1923-1936), Valencia, P e-Tex os,
1998, 2 ols.
Los in elec uales y la República
261
la in eligencia y buscaba una a ea di ec o a a los in elec uales que exp esa-
ba un ue e componen e eli is a, de iliación en la iloso ía de Nie zsche.
«Hoy –esc ibió– odos los que no enemos in e eses ni aspi aciones polí icas
es amos con encidos de que la Democ acia y el su agio son absu dos, y que
un g an núme o de inep os no han de pensa y esol e mejo que un co o
núme o de in eligen es»10. Pe o el echazo de Pío Ba oja al pueblo, al su agio
y al comp omiso con las aspi aciones popula es no ue exclusi o. A di e en-
cia de o os países, donde el comp omiso de los in elec uales con la polí ica,
y de un modo pa icula con el socialismo, ue muy no able, en España ue
excepcional la pa icipación de homb es de le as y de las clases medias en el
Pa ido Socialis a. Más allá de casos con ados has a 1910 apenas encon a-
mos homb es ciencia y le as en el PSOE11.
Con as a esa ausencia con la ue e implan ación que los socialismos
alemán, i aliano o ancés u ie on en e las clases medias y los in elec uales.
El in elec ual español apos aba po la egene ación, pe o no encon aba un
hueco en los pa idos y, menos aún, se sen ía a aído po el es ilo y com-
po amien o de las mul i udes, a las que pe cibía como una masa in o me,
deg adada e incapaz de supe a sus limi aciones. El e i o io donde mejo se
ubicaba el in elec ual español de las p ime as décadas del siglo XX ue en la
di ección espi i ual, en la idea de que su labo e a, sob e odo, pedagógica, de
enseñanza y de educación mo al y cí ica. Ya en 1898 una igu a como Ra ael
Al ami a en su discu so de ape u a del cu so académico 1898-1899 de la
Uni e sidad de O iedo señalaba:
La esponsabilidad de los elemen os in elec uales, con se g ande siem-
p e, es mucho más g a e en una nación a asada y íc ima de la abulia
como la nues a. La egene ación, si ha de eni (y yo c eo i memen e en
10 La oposición de Ba oja a los ideales iguali a ios de la democ acia ue una cons an e en su
ob a. Véase, en e o os, «Democ acia y mala educación», en El ablado del A lequín, 1904.
Pa a un análisis de es a posición éase Félix Bello Vázquez, El pensamien o social y polí ico
de Pío Ba oja, Salamanca, Uni e sidad de Salamanca, 1990. Sob e el comp omiso adical
del esc i o , Cecilio Alonso, In elec uales en c isis. Pío Ba oja, mili an e adical (1905-1911),
Alican e, Ins i u o de Es udios Juan Gil-Albe , 1985.
11 San os Juliá, «Pablo Iglesias, la in elec ualidad y el socialismo», en Cons uyendo la mo-
de nidad: ob a y pensamien o de Pablo Iglesias, Mad id, Ed. Pablo Iglesias, 2002.

Manuel Suá ez Co ina
262
ella), ha de se ob a de una mino ía que impulse a la masa, la a as e y
la eduque12.
Di ección, a as e, educación, pedagogía, al in, como años después o -
mula ía José O ega y Gasse al o ma la Liga de Educación Polí ica, ue on
los medios más comunes a la pa icipación de los in elec uales en la polí ica.
Pe o el in elec ual como al siemp e ha ehuido la pa icipación di ec a en la
ida pa ida ia. Se ha inclinado po la in e ención indi ec a, po la p ác ica
de una pedagogía social que le man enía como una e e encia independien e,
en cie o modo supe io a la polí ica co idiana de la ges ión inmedia a de
los p oblemas. «La in elec ualidad –esc ibió O ega en 1922–, po su p opia
esencia, no ole a se pues a al se icio de nada, así sea la más al a cosa del
mundo. Po eso ha sido a al en los pueblos belige an es la mo ilización de
la in eligencia»13. Así pues, si la in e ención di ec a del in elec ual en la po-
lí ica se p esumía unes a, su a ea hab ía que ubica la en el e eno de la
di ección independien e, en la capacidad de c ea y lide a nue os ho izon es
sociales pa a que el polí ico p o esional los u ilizase como p o enien es de
un líde o p o e a ajeno a la lucha co idiana del día a día. Una e sión, si se
quie e eli is a, que no si úa al in elec ual en el ma co de la polí ica de pa ido,
sino del Es ado o de la al a di ección de los des inos de la nación14. E a la
pedagogía social que O ega de endió en su con e encia Vieja y Nue a Polí-
ica, y que poco después a ó de desa olla en la Liga de Educación Polí ica.
Educación, di ección, ape u a de nue os ho izon es a la nación, así e a la
al a misión que se o o gaba a sí mismo el jo en O ega en 1914.
Pa a noso os –señaló en el P ospec o de la Liga de Educación Polí ica– po
an o, es lo p ime o omen a la o ganización de una mino ía enca gada de la
educación polí ica de las masas. No cabe empuja a España hacia una mejo a
12 Bole ín de la Ins i ución Lib e de Enseñanza, XXII, nº 464, 30 de no iemb e de 1898,
p.325.
13 José O ega y Gasse , Re is a España, 14 de ene o de 1922, O.C., omo XI, Mad id,
Alianza Ed./Re is a de Occiden e, 1983, p. 12.
14 Véase Ped o Ce ezo Galán, «O ega y la Gene ación de 1914: un p oyec o de ilus a-
ción», en Re is a de Occiden e, nº 156 (1994), pp. 5-32.
Los in elec uales y la República
263
ap eciable mien as el ob e o en la u be, el lab iego en el campo, la clase
media en la illa y en las capi ales no hayan ap endido a impone la olun-
ad áspe a de sus p opios deseos, po una pa e; a desea un po eni cla o,
conc e o y se io, po o a. La e dade a educación nacional es es a educación
polí ica que a la ez cul i a los a anques y los pensamien os15.
Esa idea de pedagogía social, de educación de las masas, del pueblo, de
la nación, de la a ea di ec o a del in elec ual es ablece una di isión no á-
cilmen e supe able en e eli es y masas, y poco a poco a acen uando los
asgos del libe alismo eli is a que es á en la base del pensamien o polí ico o -
eguiano16. Su concepción a is oc á ica de la polí ica, la eo ía de la mino ía
selec a, no puede sino que aleja al pensado de las concepciones de demo-
c acia de co e popula , y de a ibui a la polí ica una unción écnica en la
que la mi no ía selec a, cons i uye el undamen o de su concepción pedagó-
gica de la sociedad. Tal es así que O ega, libe al con encido a a, sin em-
ba go, de deja muy cla o que una cosa es el libe alismo y o a muy dis in a
la democ acia. Mien as es a se ocupaba de de e mina quien in e iene
en la ida polí ica, el libe alismo, po su pa e, emi ía a aquellas zonas de
la ida en las que no podía in e e i el Es ado. O ega, como lo ue on sus
compañe os de la Ag upación al Se icio de la República, Ma añón y Pé ez
de Ayala, se iden i icaba, sob e odo, con el libe alismo. Y su echazo de
la ieja polí ica, de lo que pudie a habe de nega i o en la Mona quía, y
en los pa idos del sis ema es au ado, lo ue en an o no desa olla an una
e dade a polí ica libe al pa a se icio de la nación. Nacionaliza la polí ica,
educa la masa, e o ma el Es ado, esa ue la línea di ec iz del ilóso o e
in elec ual O ega.
La unción más señalada de in elec ual –esc ibió Pé ez de Ayala– se e ie e
a la ijación, es abilización, y, po así deci lo, acuñación de ideas. Tenemos la
p e ensión, casi escandalosa, de demos a que las ideas no sob an en la ida
15 José O ega y Gasse , Vieja y nue a polí ica. Esc i os Polí icos, I (1908-1918), Mad id, El
A que o, 1973, p. 180.
16 Pa a un epaso de la e olución in elec ual y polí ica de O ega éase Ja ie Zamo a Bo-
nilla, O ega y Gasse , Ba celona, Plaza y Janés, 2002.
Manuel Suá ez Co ina
264
polí ica. Pe o, an e odo, hay que ija las, de ini las, comenzando po la idea
de la idea; po la idea misma17.
El in elec ual libe al español, pues, no se adsc ibe a la polí ica de pa -
ido, no se comp ome e con la ges ión co idiana de la ida pública, pe o
sí se e ige en educado , en pedagogo social, como se puede pe cibi en la
a inidad y colabo ación que los in elec uales como ales b inda on al Pa i-
do Re o mis a desde 1912. De o ma dis in a ope aba el pensamien o más
adical de Manuel Azaña. Allí donde O ega y Gasse se mos aba como
un pedagogo, sin inmiscui se di ec amen e en la lucha pa ida ia, e a c í ico
con la democ acia y descon iaba del papel del Es ado como ins umen o de
ans o mación social, el esc i o alcalaíno eclamaba ambién la up u a con
la polí ica del pasado, pe o desde su conocimien o y desde el comp omiso
de con e i la democ acia y el p opio Es ado como los ins umen os pa a
ans o ma la ida social y polí ica del país. Ya en 1911, en su con e encia
El p oblema Español dejó de mani ies o que sus ideales de cambio, de supe a-
ción del caciquismo y del p oblema polí ico nacional debían se supe ados a
pa i de una p o undización democ á ica.
En lo polí ico necesi amos –esc ibió Azaña–, como una condición indispen-
sable, la e isión de odas las ins i uciones democ á icas en nomb e de su
p incipio de o igen, limpiándolas, pu i icándolas de odos los alsos alo es
que sob e ellas o a sus expensas se han c eado, ni más ni menos que como
en el siglo XVI se in en ó la Re o ma del c is ianismo, no pa a des ui lo,
sino pa a es au a lo, in ocando las in enciones p ime as y los p incipios
pu os de la Iglesia p imi i a ¿democ acia hemos dicho? Pues democ acia. No
cae emos en la idícula ap ensión de ene la miedo: es au émosla, o mejo ,
implemen émosla, a ancando de sus esenciales o mas odas las exc ecencias
que la des igu an. No odiéis ni os apa éis de la polí ica, po que sin ella no
nos sal a emos. Si polí ica es a e de gobe na a un pueblo, hagamos odos
polí ica y cuan a más mejo , po que solo así pod emos gobe na nos a noso os
mismos e impedi que nos desgobie nen o os18.
17 Ramón Pé ez de Ayala, «La unción de los in elec uales», Esc i os polí icos, ecogido en
El espí i u libe al, Mad id, Biblio eca Nue a, 2006, p. 192.
18 Manuel Azaña, El p oblema español, con e encia p onunciada en la Casa del Pueblo de
Alcalá de Hena es el 4 de eb e o de 1911, Alcalá de Hena es, 1911, p. 28. Recogida en
Los in elec uales y la República
265
La democ acia, la di ec a in e ención en polí ica y la concepción de
es a como una acción adical de co e y comp omiso con lo nue o, son los
ing edien es cen ales de cómo Azaña in e p e a el papel del in elec ual en
la ida pública: comp omiso, pa icipación, a i mación de la democ acia y el
papel del Es ado como los ins umen os cen ales de la egene ación nacio-
nal. Años más a de, desde el A eneo y cuando se es aba islumb ando el
nue o o den epublicano, Azaña insis i ía en que el papel del in elec ual e a
la des ucción del pasado, una acción adical que acili a a el nacimien o de
una nue a España.
Concibo, pues, la unción de la in eligencia en el o den polí ico y social –esc i-
bió Azaña– como emp esa demoledo a. En el es ado p esen e de la sociedad es-
pañola, nada puede hace se más ú il y alede o sin emancipa nos de la his o ia.
Como hay pe sonas he edo-si ilí icas, así España es un país he edo-his ó ico19.
I educ ible a ca ego ías simples, el in elec ual in e p e a la polí ica en su
sen ido más amplio, pe o siemp e mos ándose ajeno al pe il que p esen a el
polí ico p o esional, el homb e de pa ido. Pa a el in elec ual la polí ica, en
su exp esión máxima, e a odo lo ela i o a la ida pública, a la con o mación
y lide azgo de la opinión mucho más que al eje cicio di ec o del pode . Una-
muno, al ez el más inclasi icable de los in elec uales españoles, esal aba
su doble ca ác e de polí ico de p o undidad y de homb e ajeno a cualquie
eleidad pa idis a y p o esionalización de la ac i idad polí ica. Su unción
como in elec ual se o ien aba a omen a la conciencia del pueblo español, la
c ea i idad del ciudadano, en a ende a un comp omiso con la sociedad que
iba más allá del momen o polí ico conc e o y se imb icaba en el iempo la go
de la in ahis o ia20 de odo pueblo. La unción del in elec ual en polí ica no
Vicen e Albe o Se ano y José Ma ía San Luciano (eds.), Azaña, Alcalá de Hena es,
1990, pp. 25-37.
19 El Sol, 25-I-1931. Recogido ambién en Juan Ma ichal, La ocación de Manuel Azaña,
Mad id, Alianza, p. 149.
20 Una sín esis de las in e p e aciones de la idea de in ahis o ia en Unamuno en M. Suá ez
Co ina, La somb a del pasado. No ela e his o ia en Galdós, Unamuno y Valle-Inclán, Ma-
d id, Biblio eca Nue a, 2006, pp. 175-201.
Manuel Suá ez Co ina
272
Machado–, el p ejuicio a is oc á ico, el de esc ibi exclusi amen e pa a los
mejo es, puede acep a se y aun con e i se en no ma li e a ia solo con es a
ad e encia: la a is oc acia española es á en el pueblo, esc ibiendo pa a el
pueblo, se esc ibe pa a los mejo es»31. Machado, como Azaña en o o sen ido,
se p oclamaba como un demóc a a ajeno a las en aciones a is oc a izan es
del O ega, como un de enso del legado amilia que había hecho de la
cul u a popula el undamen o de su e lexión social. En Machado, pueblo
y sabidu ía cons i uyen un binomio básico pa a el echazo decla ado de la
idea de homb e masa de endida po O ega en La ebelión de las masas. En
los años que an desde la o mación de la Liga de Educación Polí ica has a la
c isis de la Mona quía ese libe alismo de los in elec uales adqui ió e siones
muy dis an es, ya en onces se pod ía islumb a la con on ación que unos y
o os adop a ían as el iun o epublicano de 1931.
Hab ía que espe a a 1930 pa a que el p oceso de descomposición moná -
quico ue a cla amen e obse able y segui en de alle el p oceso de « epubli-
canización» del in elec ual32. La g an mayo ía de ellos apos a on po la Repú-
blica, pe o desde su o mación en ab il de 1931 se deja on sen i las eno mes
de e encias que sepa a on a unos y o os. La República pa a la g an mayo ía
ep esen aba una negación de la ieja polí ica, una a i mación libe al y demo-
c á ica, pe o en e epublicanos libe ales (O ega, Ma añón, Pé ez de Aya-
la), demóc a as adicales (Azaña), adical-socialis as (Ma celino Domingo,
Ál a o de Albo noz, Ba nés), ede ales (Azo ín, E. Ba iobe o) y socialis as
(Bes ei o, Fe nando de los Ríos, A aquis áin), po señala aquellas opciones
a que acudie on los in elec uales, las concepciones e ideas de lo que debía se
la República ue on a menudo insal ables, como se obse ó desde 1931.
los in ElEc ualEs y la sEgunda Epública
En el llamado an iguo égimen se llegó a deci que la Pa ia y la Mona -
quía e an consus anciales; pe o en es e llamado nue o se empieza a pensa
31 Ci ado po Fe nando A iel del Val, His o ia e ilegi imidad. La quieb a del Es ado libe al en
O ega, Mad id, Uni e sidad Complu ense, 1984, p. 286.
32 Ja ie Tusell y Geno e a Ga cía Queipo de Llano, Los in elec uales y la República, Mad id,
Ne ea, 1990.

Los in elec uales y la República
273
–pensa es deci se algo– que son consus anciales la Pa ia y la República.
Y odo es o de la consus ancialidad no es más que mi ología, eología o
a eología – o al…¡pa a!–, ¡La de hogue as que encendió eso de la consus-
ancilidad! Y sigue.
No; ni la Mona quía ni la República son sus ancias, sino o mas, y ni siquie a
o mas sus anciales, como los escolás icos llamaban al alma, de la que decían
que e a la o ma sus ancial del cue po. ¿Es acaso una Mona quía, es una Re-
pública la o ma sus ancial del cue po de la pa ia, del e i o io nacional?
(…)
«¿Mona quía? ¿República? ¡Ca aluña!», dijo Cambó. «¿Mona quía? ¿Repú-
blica? ¡España!». Digamos. Y a consolida la, o sea a con-salda la. Que lo que
hoy busca España, de la que apenas hablan sus hijos, es su eligión ci il es-
pañola, su ciudadanía uni e sal o di ina, sob ehumana (…) No, no se puede
sac i ica España a la República33.
Es as líneas del inclasi icable Miguel de Unamuno ponen de mani ies o
que a pesa de que se ha iden i icado, no sin azón, a la Segunda República
como un égimen de in elec uales, sin emba go, dis a de se sencilla es a ela-
ción en la España de los años ein a. Pa ece incon es able que el libe alismo
democ á ico en su conjun o, dado el acaso moná quico, de ino en epubli-
cano, sob e odo, desde 1930, pe o su e olución pos e io , el man enimien o
de posiciones muy c í icas con la polí ica desplegada po la Conjunción
epublicano-socialis a, y po Azaña, en pa icula , apun an a una necesa ia
dis inción en e di e sas « amilias» de in elec uales y égimen epublicano.
Cab ía, al menos, dis ingui a ios g upos bien di e enciados de in elec-
uales, po sus plan eamien os doc inales, y po la posición que adop a on
espec o de la República, como égimen y sis ema polí ico.
Uno.–Po una pa e, hab ía que esal a la exis encia de un sec o abie -
amen e en en ado al égimen, ya de o ien ación adicionalis a o co po-
a i o, de un lado, o del p ime ascismo, de o o, que encon a on en la
República una p olongación de los plan eamien os del libe alismo que de-
nos a on en sus o mulaciones doc inales. Sin con undi los po sus ideas y
adiciones in elec uales, las igu as de Rami o de Maez u y Ped o Sainz
33 Miguel de Unamuno, El Sol, 16-VII-1931. Recogido en Elías Díaz, Unamuno. Pensa-
mien o polí ico, Mad id, Tau us, 1966, p. 645.
Manuel Suá ez Co ina
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Rod íguez34, en e los p ime os y de E nes o Giménez Caballe o, Rami o
Ledesma Ramos y José An onio P imo de Ri e a, cons i uyen la mejo
ep esen ación de esa in elec ualidad decla adamen e ad e sa ia de lo que
ep esen aba la Segunda República. Algunos como Giménez Caballe o se
ubicaban en el magis e io de O ega y Gasse y desde La Gace a Li e a ia,
p ime o y El Robinson Li e a io, más a de, eclama on la ape u a de un
nue o o den in elec ual y polí ico pa a España. Maez u, po su pa e, había
e olucionado desde un libe alismo socialis a a un adicionalismo de aíz
co po a i a que le con i ió en igu a cla e del adicionalismo más eaccio-
na io desde la di ección de Acción Española, en an o que Rami o Ledesma
Ramos, buscaba la a i mación de un ascismo que hicie a del Es ado el eje
del nue o o den sociopolí ico35.
Maez u, y con él la plana mayo del mona quismo an ilibe al, de iliación
co po a i a, ya había mos ado su apoyo decisi o a la dic adu a de P imo de
Ri e a y en los años epublicanos a a és de Acción Española buscaba una
supe ación del capi alismo libe al y de las ins i uciones democ á icas a a és
de un es ado moná quico-au o i a io-co po a i o, como una ía de supe-
ación del capi alismo libe al sin cae en el socialismo. Como ha mos ado
Ped o González Cue as, Maez u buscaba una e isión de los p esupues os
del sis ema libe al y su sus i ución po un o den au o i a io co po a i o que
desa olla a un nue o o den social y polí ico. Pa a él la eo ía de los de echos
na u ales cons i uía un camino hacia el deso den social. La disolución de
las o ganizaciones g emiales y la pos e io implan ación del libe alismo ha-
bían in oducido el deso den en las elaciones sociales. La p oclamación del
p incipio de igualdad en e los homb es ompía el p incipio je á quico de la
o ganización social. Una ez sub e ido el o den na u al, la sociedad se desli-
zaba po la pendien e de la lucha de clases. La solución –pa a Maez u– hab ía
de se un e o no a la ins i ución moná quica y al monopolio ca ólico como
elemen o cen al de la es uc u a polí ica. Una solución que a la al u a de los
34 José Ramón López Bausela, La con a e olución pedagógica en el anquismo de gue a. El
p oyec o polí ico de Ped o Sainz Rod íguez, San ande , Publican, 2011.
35 Véanse Ped o Ca los González Cue as, Maez u. Biog a ía de un nacionalis a español, Ma-
d id, Ma cial Pons, 2003; José Luis Villacañas, Rami o de Maez u y el ideal de la bu guesía
española, Mad id, Espasa, 2000.
Los in elec uales y la República
275
años ein a se p esen aba como una e isión y eacción an e la mode nidad,
de los de echos y libe ades, y con o maba una au en ica p opues a «con a-
e oluciona ia», de eacción con a la República, pe o de sen ido y o ien a-
ción muy dis in a del nue o componen e es é ico y eó ico del ascismo.
Co po a i ismo ca ólico, con a e olución moná quica, an ilibe alismo,
an isocialismo, esos ue on los elemen os di ec ices del pensamien o de
Maez u, de los pos ulados de la e is a Acción Española y del Bloque Nacional
que in eg ó a igu as como José Cal o So elo, Ped o Sainz Rod íguez, o José
Ma ía Lamanie de Clai ac y, jun o a ellos, a un sec o de la nobleza española:
el duque de Alba, los ma queses de Cas elb abo, de A iluce de Iba a, de
Villapesadilla, de la Eliseda, de Pelayo; los condes de Al ea, de Guadalo ce,
de Limpias, de Ega a, de Rodezno, de Vallellano, y o os enomb ados miem-
b os de la nobleza, de decla ada iliación moná quica, ca ólica y co po a i a.
Pe o, en e ellos no al a on miemb os de las ciencias, las a es y las le as:
Jacin o Bena en e, Tomás Bo ás, Manuel Bueno, Vicen e Gay, Víc o P ade-
a, Rica do León, Césa González Ruano y el pad e José Ga o, en e o os36.
E nes o Giménez Caballe o, p ime exponen e de la li e a u a española
de angua dia, ya había basculado a inales de la década de los ein e hacia
una de inición ascis a del nacionalismo li e a io, cuando en 1929 publicó
su «Ca a a un compañe o de la jo en España». Poco después colabo aba
en La Conquis a del Es ado, la e is a cuya cabece a plagiaba la homónima
omana de Cu zio Malapa e. No es de so p ende , pues, que a la llegada
de la Segunda República el au o ya haya desa ollado en oda su dimensión
sus plan eamien os ascis as, y no en ienda cómo O ega y Gasse , del que se
dice seguido , apoye un p oyec o epublicano que se aleja de los p esupues os
es é icos, ideológicos y polí icos de su discípulo. Pa a Giménez Caballe o la
República debía se adical en cul u a, pe o cesa is a en polí ica. El pa la-
men a ismo, la polí ica clásica, e a la exp esión de una España enecida que
nada podía apo a al nue o momen o de la nación. En La Gace a Li e a ia
expuso de un modo con adic o io sus p esupues os an e el nue o momen o
his ó ico que se ab ía en 1931. En p ime é mino, decla aba su adsc ipción
36 Véase Ped o González Cue as, Acción Española. Teología polí ica y nacionalismo au o i a io
en España (1913-1936), Mad id, Tecnos, 1998, pp. 275-276.
Manuel Suá ez Co ina
276
como undado de la e is a a la adición in elec ual desa ollada po U goi-
i, Ma añón, Luzu iaga y Osso io y Galla do, esal ando el pad inazgo que
sob e la e is a había enido O ega y Gasse . De o o lado, esal aba cómo
la e is a había de endido la causa ca alana, la de ensa del plu ilingüismo
peninsula y su ape u a hacia la cul u a e in elec ualidad ca alanas. En línea
con lo pos ulado po la adición ede al y con ede al ca alana – ecué dese
la ob a y p oyec o de Ro i a i Vi gili37– Giménez de endía una ede ación
peninsula , an es de que la cons i ución es ablecie a como base el Es ado in-
eg al. Del mismo modo, se ab ía a una solución del p oblema judío, y se p o-
clamaba como po a oz de la ju en ud uni e si a ia española, esal ando la
colabo ación en La Gace a Li e a ia de au o es como Pé ez de Ayala, Amé ico
Cas o, Sbe , Recasens Siches, Ga igues y Ga cía Valdecasas. Concluía:
Exal ación. Gobie no de in elec uales: Gobie no de la República española:
es as líneas no son de jus i icación an e oso os: son de ecue do y jus icia.
Hoy que La Gace a Li e a ia lle a ya su ida pe enne y se ena, lib e de oda
pasión: pensad que es el ó gano pe iódico de las le as –«La República de las
Le as», como ya se llamó el único an eceden e nues o undado po Blasco
en 1905– que lle a cinco años de inci aciones a igencias ac uales.
La Gace a Li e a ia no pide a la República española o a cosa que una es i-
mación jus a. Más que jus a, jus icie a38.
También de iliación o eguiana, Rami o Ledesma Ramos conside a al
ilóso o mad ileño como su que ido maes o; con él el pensamien o ascis a
iba a con on a República con his o ia nacional39. Pa a Ledesma, más que
un pun o de pa ida, la República e a el in de una ayec o ia nacional
que e a necesa io e isa en su o alidad. Bajo el in lujo he e ogéneo de
Cha les Mau ás, Ca los Ma x y Geo ge So el, combinado con un al o ap e-
37 Véase Xa ie Fe é i T ill, De la nació cul u al a la nació poli ica: la ideología nacional
d’An oni Ro i a i Vi gili, Valencia/Ba celona, Ca a oja/A e s, 2005.
38 E nes o Jiménez Caballe o, «An e la nue a jus icia española. La Gace a Li e a ia y la
República», en La Gace a Li e a ia, 105, 1-V-1931.
39 Hace ya algún iempo que An onio Elo za esal ó ese componen e doble, de luz y somb a
que posee la ob a de O ega. Véase La azón y la somb a. Una lec u a polí ica de O ega y
Gasse , Ba celona, Anag ama, 1984.
Los in elec uales y la República
277
cio a la ob a de los ins i ucionis as y de la cul u a alemana, Ledesma Ramos
encon ó apoyo en Leque ica y o os miemb os de la bu guesía asca pa a
publica La Conquis a del Es ado. Allí dejó nues a de su decla ada a iliación
al ascismo y io en el nacimien o de la República una «sub e sión eliz» a
pesa de su con enido demolibe al y pa lamen a io. Cuando edi a ¿Fascismo
en España? y Discu so a las ju en udes de España ya se ha con e ido en uno
de los p incipales exponen es de la in elec ualidad ascis a, en un eó ico que
a a apo a al nacionalsindicalismo lo undamen al de su pensamien o laico
y nacionalis a.
En Ledesma Ramos, la República ep esen aba el pun o inal de un p o-
ceso que había alimen ado la bu guesía a a és del indi idualismo y del li-
be alismo pa lamen a io. El iempo nue o e a el de una e olución an ilibe al
y an ibu guesa que ab a o o ho izon e a la sociedad. La República de iene
así en el úl imo ac o de una ob a que iene po p o agonis a a la bu guesía,
al indi idualismo y a sus sis emas de ep esen ación: los pa idos y el pa la-
men o. El echazo de esa cul u a se con ie e en una exigencia en quien e
en los iempos nue os un ho izon e de eno ación que eclama una e olución
laica, nacional y sindicalis a.
Todo lo que ac úa hoy como ge men de esqueb ajamien o, de impo encia,
de cansancio, de egoísmo, se debe de un modo di ec o al p edominio social
de la bu guesía, y al p edominio polí ico de sus manda ines, sus abogados,
sus es a e os.
Ha en ado ya hace iempo, la ci ilización demobu guesa en una e apa inal,
ca ac e izada po la hipoc esía, pues habiendo pe dido ella misma la e en sus
p incipios, a a de sos ene se a cos a de des i ua los y alsea los cínicamen-
e. Fa o ece al emp esa el hecho de que la ac i ud ca ac e ís ica del espí i u
demobu gués – endencia a la c í ica, cegue a pa a lo colec i o, ibieza pa ió-
ica, also humanismo sen imen al, e c.– es compa ida po anchas y ex ensas
zonas, ya que sus con o nos no se ciñen solo a capas y sec o es de p i ilegio
económico, sino que alcanzan y comp enden ambién núcleos popula es,
p ole a ios, cap ados po él y po sus ca ac e ís icas más iles y deg adadas.
Pe o esa ac i ud his ó ica, en su sec o más ep esen a i o y ope an e, iene
hoy plena conciencia de su in ecundidad y ago amien o. Ad ie e que sus
ideales polí icos, lejos de cons ui y edi ica nada, se ans o man apenas sa-
len de sus labios en uen es de des ucción y de disco dia. Sabe que su sis ema

Manuel Suá ez Co ina
278
y su o denación económica conducen al ad enimien o de c isis gigan escas,
a su p opia uina y al hamb e de las g andes masas en pa o o zoso. Ve, asi-
mismo, que las ins i uciones publicas y sociales, c eadas po ella, con ie en
a las naciones en ea o pe manen e de sang ien as pugnas, y debili an cada
día más la solida idad nacional, has a pone en pelig o la p opia igencia
his ó ica de los pueblos. Pe cibe que no sabe qué hace con las g andes olea-
das ju eniles que an llegando, y con empla, po úl imo, la inminencia de su
ago amien o y de su desapa ición i emediable40.
Dos.–En el campo del libe alismo dos núcleos ue on los po a oces de
la de ensa de la República; de un lado, aquel que en o no a O ega y Gasse
ep esen a la Ag upación al Se icio de la República, y de o o, el que desde el
ca olicismo libe al se ag upó al ededo de José Be gamín y la e is a C uz
y Raya. Dos expe iencias que con el discu i de la República ue on e olu-
cionando de un modo muy dis in o, pe o que ienen en su idea io un ondo
libe al muy ue e. La combinación de un idea io ca ólico con la a i mación
epublicana de Be gamín y su en o no, se mues a desde plan eamien os
muy dis an es del adicalismo ca ólico de la Iglesia o icial. Radicales desde
el campo ca ólico encon amos en la e is a C uz y Raya, que José Be gamín
y Manuel de Falla pusie on en ma cha, un in en o po concilia ca olicismo,
mode nidad y República. Unos y o os acaba on inclinándose hacia posicio-
nes asimé icas. Allí donde O ega, y con él Re is a de Occiden e, mos a on
su dis ancia con los pos ulados que la conjunción epublicano socialis a dio a
la República, Be gamín y C uz y Raya, desde un ca olicismo libe al inicial,
ue on ubicándose al lado de las izquie das pa a cons ui un en e epu-
blicano adical, con la o mación de El mono azul y su in e ención en la
mili ancia an i ascis a41.
C uz y Raya –con aba con la colabo ación de Manuel de Falla, Eugenio
Imaz, José Ma ía de Cossío, Al edo Mendizábal, An onio Ga igues, Euse-
bio Oli e y José Ma ía Semp ún Gu ea, en e o os– nacía con la decidida
40 Rami o Ledesma Ramos, Discu so a las ju en udes de España, Mad id, Biblio eca Nue a,
2003, p. 137.
41 Sob e las elaciones en e O ega y Be gamín éase Nigel Dennis, «La Re is a de Oc-
ciden e y C uz y Raya: O ega y Be gamín», en Re is a de Occiden e, 72 (mayo 1987),
pp.41-62.
Los in elec uales y la República
279
ocación de ompe con el con esionalismo y mos aba un comp omiso decla-
ado con la eno ación del ca olicismo español en su dimensión in elec ual.
Es a e is a –señalaba en su p ime núme o– de colabo ación abie a, lib e,
independien e, se p opone ac ua odos los alo es del espí i u, sin media-
ción que los des i úe. P ecisamen e la azón más pu a de se es a e is a, la
que la inspi a y nos impulsa, quizá consis e en es o: en nues a olun ad de
ca ólicos pa a escla ece bien las cosas, pa a da a cada una el luga que les
co esponda, en la ida como en el pensamien o42.
Nada más lejos de la posición que el o o ca olicismo, el que sos u ie on
Maez u y Acción Española, de iliación mau asiana, con a e oluciona ia,
co po a i a y ascis izan e, que una e is a de eno ación in elec ual, en el
in e io de un ca olicismo que con ó con las apo aciones de Heidegge , Una-
muno, Zubi i y San ayana, en e o os.
La Ag upación al Se icio de la República, po su pa e, eunía aquellos que
deseaban una supe ación del momen o his ó ico, quienes echaza on comple-
amen e la dic adu a y ie on que la llamada solución Be engue no e a un
camino adecuado en su in en o de ecupe a el s a u quo de 1923. O ega, la
igu a cla e, ma ca en cie o modo el empo de la p opues a. Sus ideas de o -
ganización de la nación, de es ablece un sis ema decen e pa a España le ale-
ja on de su p ime a e apa en la que con iaba en que la nacionalización de Es-
paña e a iable con el égimen moná quico. «El e o Be engue », publicado
en El Sol el 15 de no iemb e de 1930 ma ca la up u a de ini i a del iloso o
con el o den polí ico y eclama una econs ucción del Es ado que solo puede
p opo ciona la República; pe o ¿qué epública? Los ideales de O ega y con él
de la mayo ía de los miemb os de la Ag upación e an el es ablecimien o de una
epública nacional, de un o den polí ico que ue a ga an ía de los de echos
indi iduales, alejado de odo adicalismo. No ue la Ag upación un pa ido al
uso, ya que sus miemb os compa ie on su mili ancia con los nue os pa idos
epublicanos: Acción Republicana, Radical o Radical-socialis a, pe o quedaba
42 Recogido po Amancio Sabugo Ab il, «C uz y Raya de José Be gamín», en Cuade nos
Hispanoame icanos, 406 (ab il 1984), p. 99. Pa a la e olución in elec ual y el pe il bio-
g á ico de Be gamín éase el monog á ico de An h opos, 172 (mayo-junio 1997).
Manuel Suá ez Co ina
280
cla o a Ma añón como a Pé ez de Ayala que la idea de libe ad, la mode ación
y una idea de República, ajena a odo adicalismo social y a polí icas ag esi as,
e an el cen o cons i u i o de su p oyec o polí ico. Cuando la Ag upación ue
p esen ada a la opinión pública en Sego ia, An onio Machado p esiden e de
la sección sego iana, señalaba el papel de los líde es –O ega, Ma añón y
Pé ez de Ayala– y econ enía la necesidad de hui de odo adicalismo.
La e olución –dijo en onces Machado– no consis e en ol e se loco y lanza se
a le an a ba icadas. Es algo menos iolen o pe o mucho más g a e. Ro a la
con inuidad e olu i a de nues a his o ia, solo cabe sal a hacia el mañana, y
pa a ello se equie e el concu so de men alidades c eado as, po que sin ellas la
e olución es una ca ás o e. Saludemos a es os es homb es como e dade os
e oluciona ios, como los homb es del o den, de un o den nue o43.
Ese o den nue o a que hacía e e encia Machado se io en poco iempo
que no e a aquel que desa olla on los gobie nos de la Conjunción Repu-
blicano-socialis a, po que se alejaba de la concepción mode ada, cen is a y
nacional que O ega había imaginado pa a su pa icula e olución nacional.
Nacía, pues, la Ag upación como un impulso a a o de la República, pe o se
mos aba ajeno a oda p e ensión pa ida ia y mos aba con o gullo que sus
miemb os no deseaban con e i la pla a o ma en un pa ido polí ico. Los
pun os esenciales de su in e ención pública ue la didác ica polí ica de la
ciudadanía, e i a los abusos de pode , di igi una masa de adhe idos sin ne-
cesidad de con e i los en dipu ados. En su asamblea inaugu al es ableció un
conjun o de consignas que le ubica on de inmedia o en la de echa del nue o
o den polí ico. Su echazo del Pac o de San Sebas ián, la dis in a concepción
que O ega man enía con Azaña espec o del p oblema ca alán, y un p og a-
ma de e o mas mode adas, apun aba a la Ag upación como la exp esión más
genuina de un epublicanismo libe al, ajeno po igual de los plan eamien os
de la de echa polí ica adicional y de la izquie da epublicana44.
43 El Sol, 15-II-1931, A. Machado «Discu so en el Tea o Juan B a o».
44 Sob e el o igen y desa ollo de la Ag upación éase Ma ga i a Má quez Pado no, La
Ag upación al Se icio de la República. La acción de los in elec uales en la génesis de un nue o
Es ado, Mad id, Biblio eca Nue a/Fundación O ega y Gasse , 2003.
Los in elec uales y la República
281
Esa al a de sin onía en e el umbo desa ollado po la República desde
mayo de 1931, po las líneas maes as de las Cons i uyen es y po el desen-
cuen o que O ega u o con los lide es de la República, en pa icula con
Azaña, dio luga a una pe ición de ec i icación de las di ec ices epublica-
nas. Pa a O ega en sie e meses de ida epublicana se había pasado de la
ies a nacional a un país dominado po el descon en o, el desánimo y a una
República is e y ag ia. E a iempo, pues, de ec i ica el umbo es ablecido.
Nada g a e, po o una, ni i emediable ha acon ecido; pe o es e iden e
que si se compa a nues a República en la ho a eliz en su na i idad, con
el ambien e que aho a la odea, el balance a oja una pé dida, y no, como
debie a, una ganancia. No dispu emos sob e la cuan ía de la pe dida; no dis-
pu emos sob e el más y el menos de es a pé dida. Lo que enemos que hace
es econoce la. No se han sumado nue os quila es al en usiasmo epublicano;
al con a io, le han sido es ados. Y si es o es indiscu ible, lo se á ambién
ex ae la inmedia a e inexcusable consecuencia: que es p eciso ec i ica el
pe il de la República45.
Rechazaba O ega odo adicalismo epublicano y, sob e odo, buscaba un
e i o io de o den y segu idad pa a un égimen que debía aleja se del iejo
modelo moná quico, pe o que no podía cae en manos de cualquie en a i a
e oluciona ia. Buscaba O ega libe ad, o den, e o ma del Es ado y de la
sociedad, pe o cada uno de esos pun os debía es ablece se en el ma co de un
o den libe al: laicismo, pe o no an icle icalismo isce al; au onomía, pe o no
p i ilegio y p o ección pa a Ca aluña, sino gene alización e igualdad en e
las egiones y p o incias, como ya había es ablecido en La Redención de las
P o incias, e o ma social y no e olución. Es ado, pues, epublicano como
un Es ado Nacional de libe ades, de mode nidad y mode ación social. Un
nue o o den lide ado po un pa ido de ampli ud nacional.
T es.–De o o lado, hab ía que con empla como los e dade os po a o-
ces de la República aquel amplio espec o de in elec uales, ya de adición
libe al ya epublicana que ie on en la República el de ini i o campo de
45 José O ega y Gasse , «Rec i icación de la República», O. C., ol. 11, Mad id, Alianza,
1983, pp. 333-417.

289
Diálogos desde la o a o illa
No se llame a la Ana quía un empi ismo ni una concepción simplis a y an i-
cien í ica de las sociedades. Ella no echaza el posi i ismo com iano; le acep a
despojándole del Dios-Humanidad y del sace docio educa i o, es deci , de
odo ezago semi eológico y neoca ólico. Augus o Com e mejo a a Desca es,
ensancha a Condillac, ija el umbo a Claude Be na d y si e de co ec i o
an icipado de los Be gson nacidos y po nace . Si el da winismo mal in-
e p e ado pa ecía jus i ica la dominación de los ue es y el impe ialismo
despó ico, bien comp endido llega a conclusiones humani a ias, econociendo
el pode oso auxilio del auxilio mu uo, el de echo de los débiles a la exis encia
y la ealidad del indi iduo en con aposición al ago concep o me a ísico de
especie. La Ciencia con iene a i maciones aná quicas y la Humanidad iende
a o ien a se en di ección de la Ana quía.
Manuel González P ada, «La Ana quía», en Ana quía,
San iago de Chile, Eds. E cilla, 1936 (1907), p. 13.
Cuando Manuel González P ada1, p o enien e de F ancia, isi a España
en 1896 iene ya as de sí un la go eco ido2. Ha sido p o agonis a de una
ayec o ia c í ica con el sis ema polí ico de su país, se ha e igido en po a oz
de una nue a gene ación de homb es que eclama una egene ación nacional, y
ha dado sus p ime os pasos hacia un adicalismo polí ico que le hab ía de lle a
1 Una p ime a e sión de es e capí ulo ha sido publicada en «Laicismo y an icle icalismo en
la España de in de siglo. Manuel González P ada y los “dos Españas”», en Manuel Gon-
zález P ada. Esc i o de dos mundos, Isabelle Tauzin Cas ellanos (ed.), Bu deos, Ins i u o
F ancés de Es udios Andinos/Uni e si é Michel de Mon aigne. Bu deos 3, Biblio eca
Nacional de Pe ú, 2006, pp. 69-98.
2 El in e és po la in luencia de la cul u a española en la ob a de Manuel González P ada
ha ocupado ambién a Juan Guille mo Gómez Ga cía, «Las dos Españas de Manuel Gon-
zález P ada», Encuen o de La inoame icanis as Españoles (12ª edición, 2006, San an-
de ): Viejas y nue as alianzas en e Amé ica La ina y España, 2006, s.l., España, CEEIB,
pp. 1628-1645. <halshs-00104681>; sob e la elación en e ana quismo y li e a u a éase
su Li e a u a y ana quismo en Manuel González P ada, Bogo á, Siglo del Homb e ed., 2009.
Manuel Suá ez Co ina
290
a los aledaños del ana quismo. Como nos han mos ado sus bióg a os3, el
nacionalis a y pa io a que eme ge de la expe iencia de la gue a con Chile ha
iniciado un p oceso de madu ación in elec ual y polí ica que le lle a en muy
poco iempo a una con on ación abie a con el es ablismen polí ico pe uano,
con una adición neocolonial que hab ía de si ua lo ex amu os del o den
polí ico nacional. En ese ánsi o González P ada pasó de un adicalismo
epublicano, cuya mejo exp esión no ue o a que la o mación en 1891 de la
Unión Nacional, a un iloana quismo que hab ía de encon a su mejo elabo-
ación en los años que pasó en Eu opa4. Una lec u a de su ob a e leja esa g a-
dación paula ina desde el adicalismo epublicano a un ana quismo e olu i o,
que hab ía de encon a en la de ensa de la ciencia posi i a su mejo sopo e5.
En las dos décadas inales del siglo XIX González P ada ha hecho un e-
co ido in elec ual po las di e sas adiciones cul u ales que han nu ido su
Pe ú na al, la cul u a eu opea, la he encia de la España impe ial, las mise ias
in elec uales y mo ales de una adición que ha lle ado al país a la debacle.
La espues a gonzalezp adiana es inicialmen e de un ue e componen e e-
gene ado , pa ió ico y nacionalis a, pe o de un modo e olu i o se hace más
adical, se asien a sob e un conjun o de a i maciones básicas que le lle an a
los e i o ios de una ac acia, de co e in elec ual, sopo e cien í ico y pensa-
mien o e olucionis a que madu ó del odo en los sie e años que pasó en Eu o-
pa en e 1891 y 1898. Esos años se han mos ado como undamen ales en la
de ini i a con o mación in elec ual del esc i o , donde ha eposado an e io es
lec u as, ha dedicado mucho iempo al es udio del pensamien o con empo-
3 Véanse, en e o os, Luis Albe o Sánchez, Mi o y ealidad de González P ada, Lima, P. L.
Villanue a, 1976; B uno Podes à, Pensamien o polí ico de González P ada, Lima, G edes,
1988 (1975); Hugo Ga cía Sal a ecci, El pensamien o de González P ada, Lima, Edi o ial
A ica, s. .; Thomas Wa d, La ana quía inmanen is a de Manuel González P ada, Lima,
Ed. Ho izon e, 2001; Isabelle Tauzin Cas ellanos (ed.), Manuel González P ada: esc i o
de dos mundos, ci ado.
4 Hugo Ga cía Sal a ecci conside a la es ancia en Eu opa como un pa én esis, como un
pe íodo dedicado a asimila nue as ideas y e isa las an iguas, El pensamien o de Gonzá-
lez P ada, p. 19.
5 Manuel Mejía Vale a le si úa como uno de los ep esen an es más cla os del posi i ismo
en el Pe ú, ca ac e izándolo como a eo, acionalis a y ana quis a. «El posi i ismo en el
Pe ú», en Cuade nos Ame icanos, 5 (1987), pp. 107-125.
Diálogos desde la o a o illa
291
áneo occiden al y ha conocido los ambien es in elec uales de F ancia y Es-
paña, al iempo que la mi ada lejana de la e olución polí ica de su país le ha
pe mi ido conoce los lími es eales de la polí ica que sus a ines de la Unión
Nacional desa ollan en el Pe ú inisecula . El impac o de la cul u a eu opea
en la ob a de González P ada ha sido es udiada po su bióg a o Luis Albe o
Sánchez, de un modo gené ico, y po Es ua do Núñez6 y Joel Delhom7, de
un modo más especí ico, sob e odo, en sus e siones inglesa y ancesa, pe o
apenas sabemos nada de su es ancia en España y de la impo ancia que es a
pudie a habe enido en su ida y ob a.
Buen conocedo de la cul u a e his o ia españolas, admi ado de F an-
cisco de Que edo y Luis de Góngo a, en e los clásicos del siglo de o o y
de Ramón de Campoamo en el siglo XIX, González P ada se mues a, sin
emba go, muy c í ico con la li e a u a con empo ánea, con Jaime Balmes,
Gaspa Núñez de A ce, Juan Vale a y Emilio Cas ela , («ilus e calamidad»),
a quienes dedicó algunos de sus amosos es udios c í icos8. Esa acep ación
de los alo es de la cul u a clásica española y el echazo hacia algunas de las
ealizaciones de la cul u a con empo ánea se en ienden mejo si mi amos al
de alle la ob a li e a ia y polí ica del au o pe uano, oda ez que encuen a
en la adición clásica española una buena e e encia cul u al, pe o niega de
un modo ca egó ico la he encia polí ica del legado colonial en el Pe ú. Como
él mismo ha esal ado en su discu so en el Tea o Poli eama en julio de 1888,
había dos Españas, una adicional, moná quica y ul amon ana, de la que
nada había que oma , y o a, epublicana y lib epensado a, de la que po
aquella época poco conocía el esc i o limeño.
En nues a sang e –esc ibió– e men an los icios i i udes de nues os
abuelos: nada nue o ap ende emos de la España moná quica y ul amon ana.
6 Es ua do Núñez, «González P ada y la cul u a inglesa», en La Nue a Democ acia, New
Yo k, ol. XL, nº 1 (ene o 1960), pp. 73-77.
7 Joel Delhom, «Manuel González P ada e la cul u e eu opéenne», en Récep ions e éé-
labo a ions sociales, cul u elles au XIXe e XXe siècles, ALMOREAL. Colloque de no emb e
de 1992, Uni e si é d’Ange s, Edi o ial Al il, 1993, pp. 123-148.
8 Véase Manuel González P ada, Pajinas lib es, en Ob as, omo I, ol. 1.1, Lima, COPE,
1985, pp. 209-231.
Manuel Suá ez Co ina
292
Hai en l’an igua Me ópoli una ju en ud epublicana i lib epensado a que
abaja po di undi gé menes de ida en el Ma mue o de la Mona quía
española; pe o no conocemos los esc i os i apenas sabemos los nomb es de
esa ju en ud; ella no se acue da de noso os, nos desdeña i nos ol ida. La
España que iene hacia el Pe ú, la que nos llama i quie e deslumb a nos con
í ulos académicos, es la de Nocedal en eligión, de Cano as en polí ica i de
los Gue a i O be en li e a u a.
Reg esa a España pa a in oduci nue amen e su sang e en nues as enas
i sus semillas en nues a li e a u a equi ale a e og ada . El en e mo que
desea a as undi en sus enas o a sang e, elegi á la de un amigo ue e i jo-
en, no la de un abuelo dec épi o i ex enuado. La eno ación de las simien es
debe conside a se ambién como p ecep o li e a io: siemp e la misma semilla
en el mismo e eno hace degene a a la especie.
(…)
Los alado es de sel as p imi i as, los a ojado es de semillas nue as no
pe enecen a España: Hegel i Schopenhaue nacie on en Alemania, Da win
i Spence en Ingla e a, Fou ie i Augus o Com e en F ancia. En onces ¿po
qué bebe en el iachuelo cuando se puede acudi a la misma uen e? El agua
del iachuelo –Mad id iene de la uen e–: Pa ís. Hoy, con algunas excep-
ciones, no exis e li e a u a española, sino li e a u a ancesa en cas ellano9.
La posición de González P ada an e la cul u a y la polí ica españolas
apa ecía ya ní idamen e de inida an es de su llegada a Eu opa: echazo de la
adición moná quica y ca ólica, y ap i ud ecep i a y abie a an e la nue a
España que se ab ía paso en el e i o io del epublicanismo y de las ue zas
cul u ales y polí icas que apos aban, como él, po la eno ación que aía con-
sigo el pensamien o secula izado que se apoyaba en la Razón y la Ciencia.
El u u o nacional pe uano y el suyo p opio pasaban po esa egene ación que
solamen e pod ía apo a la nue a sa ia de la ciencia, de la República y de la
solida idad en e los homb es y los pueblos, como se pe cibía en el imagina io
9 Manuel González P ada, «Discu so en el Tea o Olimpo», en Pájinas Lib es, Ob as,
omoI, ol. I, Lima, Ediciones COPÉ, 1985, pp. 66-67. En ei e adas ocasiones insis ió
González P ada en la necesidad de ol ida el in lujo de la cul u a española como un e-
cu so ú il pa a la cul u a pe uana. «Lo que en li e a u a necesi amos los sudame icanos
–esc ibió en 1890– es deja la adición española, emancipa nos comple amen e del es-
pí i u cas ellano, se menos g á icos, co a el cable», Pájinas Lib es, en Manuel González
P ada. Ob as, omo I, ol. 2, Lima, COPÉ, 1985, p. 220.
Diálogos desde la o a o illa
293
del esc i o pe uano10. El iaje a la me ópoli solo podía ene como come ido
esa búsqueda de lo nue o en un momen o en que la España de in de siglo
es aba expe imen ando una ue e c isis colonial que, as la de o a mili a
y diplomá ica, de ino en ue e c isis de iden idad11.
En es as páginas a a emos de aden a nos en la expe iencia de González
P ada con las Españas de in de siglo, de ace ca nos al ambien e cul u al y
polí ico que conoció a a és de es egis os: El p ime o emi e a una ca ac-
e ización de esas dos Españas a que hace e e encia el esc i o pe uano. El
segundo se ocupa de los asgos básicos de esa co ien e secula izado a que ha
hecho del e olucionismo da winis a su mé odo de comp ensión del mundo y
ha acili ado una explicación cien í ica de la sociedad y, como co ola io, la ca-
ac e ización de un an icle icalismo que conoció en la España de en e siglos
nue os discu sos y p ác icas; po úl imo, el e ce o se cen a en los ambien es
polí icos e in elec uales que conoció González P ada en Ba celona y Mad id
a lo la go de los casi dos años que pe maneció en la an igua Me ópoli.
manuEl gonzálEz p ada y las cul u as polí icas dE las «dos
Españas»
Con la ayec o ia indi idual de González P ada, con su a i mación de
la ciencia como el e e en e undamen al de su ida in elec ual, y con la c í-
ica ace ba a odo lo que enía que e con el adicionalismo, la eligión y
10 Pa a una isión sin é ica de la idea de solida idad en la cul u a occiden al éase Raymond
Chappuis, La Solida i é. L’é ique des ela ions humaines, Pa is, PUF, 1999; Enmanuel
d’Homb es (di .), Du solida isme à l’économie solidai e: onde e éalise la salida i é, Lyon,
Ch onique Sociale, 2015; Se ge Audie , Léon Bou geois: onde la solida i é, Pa is, Micha-
lón, 2007.
11 No es el momen o de desa olla aquí los ing edien es de esa c isis nacional. Exis e una
amplia bibliog a ía sob e la cul u a española de in de siglo. Véanse Juan Pablo Fusi y
An onio Niño (eds.), Víspe as del 98. O ígenes y an eceden es de la c isis del 98, Mad id, Bi-
blio eca Nue a, 1997; Vicen e Cacho Viu, Repensa el no en a y ocho, Mad id, Biblio eca
Nue a, 1997; Juan Pan-Mon ojo (coo d.), Más se pe dió en Cuba. España, 1898 y la c isis de
in de siglo, Mad id, Alianza Ed., 1998; Oc a io Ruiz Manjón y Alicia Langa (eds.), Los
signi icados del 98. La sociedad española en la génesis del siglo XX, Mad id, Biblio eca Nue a,
1999; Ped o Ce ezo Galán, El mal del siglo. El con lic o en e Ilus ación y Roman icismo en
la c isis inisecula del siglo XIX, Mad id, Biblio eca Nue a/Uni e sidad de G anada, 2003.

Manuel Suá ez Co ina
294
la mona quía, no debe so p ende que a su llegada a España se inclina a de
modo di ec o hacia la búsqueda de unos e e en es p og esis as con los que
omen a su p opia e olución desde el adicalismo epublicano hacia el ana -
quismo in elec ual. No esul aba demasiado di ícil es ablece es a dis inción
en la España de in de siglo, pues la con on ación en e los e i o ios de
la adición y el p og eso habían conocido desde la e olución libe al una
gue a pe manen e, que en su momen o más ue e llegó al e eno de las
a mas. Aunque de un modo al ez en exceso simpli icado , los dos campos
es u ie on sepa ados po azones doc inales, sociales y polí icas. Y aunque
no siemp e esul aba ácil delimi a el e i o io de cada una de esas dos
Españas, hay un acue do gene alizado en señala algunos elemen os cla-
amen e dis in i os de uno y o o campo12. En el de la España adicional
igu an como e e en es básicos el ca olicismo, la mona quía y el ca ác e
«conse ado » que adop ó el modelo de e olución libe al consolidado en
España. Esa he encia a inales del siglo XIX ma có una línea de a i mación
del es ablismen que hizo de la mona quía libe al, ca ólica y cen alizada un
e e en e al que se opuso de un modo abie o el epublicanismo. Pa a es e,
al modelo con esional se oponía la secula ización (ya del Es ado ya de la
sociedad); en e al es ado cen alizado se p oponía una descen alización
polí ica (ya hacia un Es ado egional o hacia uno ede al), y, en e al modelo
oligá quico que ca ac e izaba a los pa idos del sis ema, se p oponía una de-
moc acia cuyos a ibu os encon a on dis in as o mulaciones en cada una de
las ue zas de la oposición. Esa o a España, democ á ica, secula izado a13,
epublicana, socialis a o ana quis a, quedó bien ca ac e izada po la ob a del
jo en Ma celino Menéndez Pelayo en su His o ia de los He e odoxos españoles,
12 La con on ación en e las dos co ien es quedó bien pa en e en el deba e en e c eacio-
nis as y na u alis as a lo la go del siglo XIX. Véase F ancisco Pelayo, Ciencia y c eencia
en la España del siglo XIX: la paleon ología en el deba e sob e el da winismo, Mad id, CSIC,
1999.
13 Las líneas maes as de esa España secula izado a han sido es udias en Julio de la Cue a
y Feliciano Mon e o (eds.), La secula ización con lic i a. España (1898-1931), Mad id,
Biblio eca Nue a, 2007; Manuel Suá ez Co ina, En e ci ios y ga o es. Polí ica y eligión
en la España con empo ánea (1808-1936), San ande /Cuenca, Uni e sidad de Can ab ia/
Uni e sidad de Cas illa-La Mancha, 2014; Ra ael Díaz Salaza , La España laica. Ciuda-
danía plu al y conciencia nacional, Mad id, Espasa, 2007.
Diálogos desde la o a o illa
295
al en en a la a aquella o a que desde la adición ca ólica había sido un
e e en e undamen al de la iden idad nacional14.
Desde el e i o io de la he e odoxia el p oblema nacional e a p ecisamen-
e esa adición, la elación en e Iglesia y Mona quía que había sojuzgado la
emancipación de los pueblos y los ciudadanos de España, que había hecho de
la con esionalidad ca ólica el elemen o e eb al del país, y de la mona quía la
ins i ución ga an e de los de echos de p opiedad es ablecidos as la e olu-
ción libe al. Aunque hoy conocemos con de alle los elemen os componen es
de esas dos cul u as polí icas, y sabemos que den o de ellas cabe delimi a
a ias subcul u as, no debe so p ende la dico omía que en e una y o a
o illa es ablecie on los po a oces de ambas. Pa a los ca ólicos la he e odoxia
ep esen aba la an i España, los enemigos de la amilia, la pa ia y la sociedad
de o den. Po el con a io, en el e eno de la he e odoxia, ya epublicana,
ana quis a o socialis a, había una idea común: el p oblema esidía en el peso
de la adición ca ólica y moná quica, los esponsables de la decadencia del
país. La egene ación ep esen aba la up u a con ese pasado y la eno ación
de una nue a España que debía a i ma se desde la azón y la ciencia. No
es de so p ende , pues, que una y o a co ien e hicie an de sus « adiciones»
p opias un discu so emancipado que hab ía de con o ma una línea que ha
llegado has a nues os días15.
F en e a esa España de T en o, de la con esionalidad del Es ado, del
uni a ismo y el dominio bu gués se le an ó aquella o a que p oclamaba la
azón y la ciencia como elemen os sus an i os de su concepción del mundo.
No exis ía un p og ama polí ico único pa a es a o a España, ya que se in e-
g a on en ella desde sec o es del p og esismo bu gués, has a ambien es po-
pula es que apos a on po p oyec os sociopolí icos decla adamen e dis in os.
14 Tiene especial elie e el Epílogo que Menéndez Pelayo esc ibió pa a a i ma la ca olici-
dad de España como elemen o sus ancial de su p opia unidad como nación. El políg a o
san ande ino se con ie e desde en onces en el sus en ado más i me de lo que se ha
denominado nacionalca olicismo, cuyos elemen os cen ales son la mona quía, la con esio-
nalidad del Es ado y el cen alismo. Véase José Ál a ez Junco, Ma e Dolo osa. La idea
de España en el siglo XIX, Mad id, Tau us, 2001; Manuel Suá ez Co ina, «Ca olicismo y
nación, 1875-1936», en Ca los Fo cadell y Manuel Suá ez Co ina (eds.), La Res au ación
y la República, 1874-1936, Mad id/Za agoza, Ma cial Pons/Uniza , 2015, pp. 27-54.
15 Véase San os Juliá, His o ias de las dos Españas, Mad id, Tau us, 2004.
Manuel Suá ez Co ina
296
El común denominado de odos ellos ue, sin emba go, anspa en e: en e
a la mona quía, epública; en e al Es ado con esional, libe ad eligiosa;
en e al Es ado uni a io, descen alización. Pe o, más allá de esa delimi-
ación de e i o ios, epublicanos de di e so cuño, ana quis as y socialis as
se sus en a on sob e cul u as polí icas c ecien emen e di e gen es. Com-
pa ie on el ad e sa io, encon a on denominado es a ines en la ciencia y la
azón como p incipios de comp ensión y explicación del mundo, pe o u ie-
on bases sociales, p og amas polí icos e implan ación e i o ial a menudo
di e en es. Ello no impidió que homb es como Pi y Ma gall, Salme ón,
Blasco Ibáñez, en e los epublicanos, y Rica do Mella, desde el e i o io
del ana quismo, u ie an una pe cepción semejan e de la España a la que
se oponían.
Polí icamen e –esc ibió Rica do Mella–, la España ac ual, la o a España,
ajena al o icialismo, dis in a y opues a al Es ado, con a ia a la ailoc acia,
nues a mayo calamidad, eñida del odo con la adición de que la leyenda
a anca, es quizá menos conocida que la España social. Esa o a España
es la del ede alismo insu gen e, del socialismo y del ana quismo ac i os,
una España de ideas ne amen e p og esi as, au o a, no simple ecipien e de
ideales y aspi aciones gene osas. Es a o a España es la de los cen ena es
de escuelas neu as, clausu adas aho a po la eacción, sin duda pa a hace nos
conoce lo que ni noso os mismos conocíamos en oda su magni ud; es la
de esa g an ob a de educación y cul u a que e ela la exis encia de un pueblo
capaz de odas las emp esas, lleno de ene gía y de cons ancia y de i meza. Al
lado de esos cen ena es de escuelas que se ab i án de nue o, los mil cen os
polí icos, sociales, de cul u a, las asociaciones p og esi as, los sindica os y
las coope a i as ob e as, ponen bien de mani ies o que en odas di ecciones
labo a una España nue a, po la egene ación o al del país, más aún, de
odos los países16.
16 Rica do Mella, «Las dos Españas», La P o es a, Buenos Ai es, 23-X-1909. Recogido en
Fo jando un mundo lib e, Mad id, Ediciones La Pique a, 1978, pp. 60-61. Una posición
no muy dis an e es la que exp esa Vicen e Blasco Ibáñez en sus ex os con a el sis ema
polí ico de la Res au ación. Véase Con a la Res au ación: pe iodismo polí ico, 1895-1904,
Mad id, Nues a Cul u a, 1978. Una ap oximación a la igu a de Rica do Mella en Án-
geles Ba io Alonso, Rica do Mella. F us aciones ede ales y expec a i as libe a ias de un
idealis a anquilo, San ande , Ediciones Uni e sidad de Can ab ia, 2015.
Diálogos desde la o a o illa
297
P o enien e de la adición ede al el ana quismo mellis a compa ía con
el g ueso del epublicanismo el imagina io de esas dos Españas, nu idas de
adiciones y plan eamien os polí icos abie amen e en en ados. Regene a-
ción17 se con i ió en el ho izon e, di uso y plu al, desde el cual abo da la
ans o mación del país, la imposición de unos alo es y p incipios ajenos a
los in e eses de la España adicional, de la bu guesía y si ua en su luga , el
p og ama e o mis a o e oluciona io, pe o siemp e secula izado , de la iz-
quie da polí ica. Un p oyec o que hacía del laicismo un elemen o de iden idad
y que, po encima de o os ac o es de di e gencia, podía uni es a egias que,
en sí mismas, e an ex emadamen e di e en es.
sEcula ización y laicismo En la España dE En E siglos
Soy posi i is a po lo que posi i is a signi ica pa ida io del mé odo induc i-
o. No soy Com is a po que es a doc ina, que e a un adelan o en su época,
es una disciplina es echa que degene ó en dogmá ica has a da luga en los
úl imos días del maes o, á un mis icismo humani a io idículo. No soy ma e-
ialis a po que nadie ha podido p oba me aún la exis encia eal de la ma e ia
como en idad simple é i educ ible. La ma e ia en el úl imo esul ado no es
más que una hipó esis pa a explica nos los enómenos. Si me i ulo posi i-
is a es po que c eo que lo posi i o en ma e ia de Ciencia es el ocupa se de
los enómenos y de sus elaciones, iniendo así a la inducción de sus leyes;
la a e iguación del cómo es lo que á mi mane a de e puede da esul ado
a la Humanidad; las del po qué, o lo que es lo mismo la del en sí, c éola ociosa
é impe inen e, de pu o ina e iguable. Además, si algún día pudie a a e i-
gua se, la al a e iguación, nada pod ía epo a nos. El noumeno siemp e se á
el e e no enigma de la men e humana, en oposición a los enómenos, única
base de oda Ciencia y de odo conocimien o. Los enómenos y sus leyes, he
aquí lo eal, lo posi i o, lo que a cada uno pueda p opo ciona el máximun de
ce eza posible. Todo lo que cada uno sabe es el esul ado de sus expe iencias
17 La li e a u a egene acionis a sob e el «p oblema de España» domina el ensayo en el in
de siglo. Con es e común denominado de ab i se a o o mundo, a o a España, esc ibie-
on Unamuno, Mallada, Fi é, Al ami a, Ba oja, Mo o e y Maez u, en e o os. Véase el
conjun o de a ículos que el p opio Maez u publicó en aquellos años, Hacia o a España,
Mad id, Biblio eca Nue a, 1997; sob e el egene acionismo éase Vicen e Sala e y
Manuel Suá ez Co ina (eds.), El egene acionismo en España. Polí ica, educación, ciencia y
sociedad, Valencia, PUV, 2007.
Manuel Suá ez Co ina
304
las posiciones del Es ado an e una Iglesia Ca ólica que había conocido una
ue e expansión en las décadas de dominio conse ado 40. En su p og ama
no igu aba la up u a con la adición libe al de con esionalidad del Es ado,
ni menos aún una polí ica sepa a is a que desde 1905 había iun ado en
F ancia41, y que se con e ía en el modelo a segui en el epublicanismo es-
pañol más adical. Más allá de esa posición coyun u al del libe alismo dinás-
ico, la con on ación en e los modelos con esional (del libe alismo en sus
di e sas amilias) y secula izado ue cons an e.
El adicalismo secula izado de la España de in de siglo adqui ió en
cie o modo un compon e ambién de ensi o, ya que la polí ica conse ado a
había acili ado una ue e ecupe ación de la Iglesia, con una expansión no-
able de las ó denes eligiosas y un luga de p eeminencia que le o o gaba la
Cons i ución de 1876, que p oclamaba la con esionalidad del Es ado y sola-
men e pe mi ía la p ác ica p i ada de o as eligiones, como se con emplaba
en su a ículo 11. Es e ca ác e eac i o de la Cons i ución y de la polí ica
conse ado a no podía deja indi e en es a los sec o es secula izado es que
hicie on de la ecepción y desa ollo del da winismo su mejo a ma pa a
deslegi ima las polí icas conse ado as.
Una mi ada a los núcleos de ecepción del pensamien o e olucionis a nos
mues a una ue e simbiosis en e logias masónicas, epublicanismo/ana -
quismo y lib epensamien o. La di usión del da winismo cons i uyó no solo
un a ance cien í ico de p ime o den sino la con i mación de que la co ien e
secula izado a disponía de una eo ía cien í ica que a alaba sus plan eamien-
os. Ins i uciones como la Sociedad An opológica Española undada en
1865, la Sociedad Española de His o ia Na u al c eada en 1871, o la Ins i-
ución Lib e de Enseñanza (1876) se mos a on abie amen e a a o de las
esis e olucionis as. Médicos como Gaspa Sen iñón en Ba celona, Pe eg in
Casano a Ciu ana en Valencia o He nández Huasco en Mad id; na u a-
lis as como Augus o González de Lina es y Odón de Buen; geólogos como
40 Véase Manuel Re uel a, «La ecupe ación eclesiás ica y el echazo an icle ical en el cam-
bio de siglo», en J. L. Ga cía Delgado (ed.), España en e dos siglos (1875-1931). Con inui-
dad y cambio, Mad id, Siglo XXI, 1990, pp. 213-234.
41 Véase Jean-Ma ie Mayeu , La sepa ación de la Iglesia y el Es ado, Mad id, Cid, 1967.

Diálogos desde la o a o illa
305
Sal ado Calde ón; bo ánicos como Blas Láza o; bioquímicos como Lau-
eano Calde ón y José Rod íguez Ca acido; an opólogos como F ancisco
Ma ía Tubino; p ehis o iado es y sociólogos como Manuel Sales y Fe é,
compa ibiliza on su de ensa de las ideas de la e olución con la p esencia en
las logias masónicas y la mili ancia epublicana42.
Iniciado es e p oceso en la década de los se en a pa a el in de siglo el
p oyec o secula izado se había a mado de a gumen os ya que la ecepción
de las eo ías de Da win y Spence se ue o mulando desde unos supues os
ilosó icos que encon a on oda su ue za en el in de siglo. En ellos, la e-
olución de co e idealis a que había nu ido el pensamien o epublicano se
ue ede iniendo en é minos del e olucionismo y encon ó en el p oyec o
polí ico del Pa ido Cen alis a su mejo exp esión. En él cohabi a on di e sas
amilias de la e o ma polí ica epublicana: k ausis as (Azcá a e, Salme ón,
Pie nas Hu ado), posi i is as (González Se ano, Sales y Fe é, Odón de
Buen), lib epensado es (Ramón Chíes, Fe nando Lozano), y con ellos la plana
mayo del pensamien o cien í ico: los Calde ón, los Machado, los González
de Lina es… aquel sec o de la ciencia y el pensamien o p og esis a que lle-
aban décadas luchando con a el adicionalismo ilosó ico y el libe alismo
dinás ico. Cons i uye on en el in de siglo en p ime pa ido de in elec uales
en un momen o en que desde F ancia lle aba el sus an i o in elec ual pa a
de ini el papel que en la nue a sociedad de masas co espondió a los homb es
de ciencia y pensamien o43.
Si en el e eno del epublicanismo es cla amen e pe cep ible la in luen-
cia del pensamien o da winis a no lo ue menos en e los ana quis as que,
ya a a és de K opo kin, o lec u as indi ec as del p opio Da win, ue on
42 Véase Diego Núñez, El da winismo en España, Mad id, Cas alia, 1977; Thomas Glick,
Da win en España, Ba celona, Península, 1982; Albe o Gomis Blanco y Jaume Josa Llo -
ca, «Los p ime os aduc o es de Da win en España: Bizca ondo, Ba ina y Godínez»,
en Re is a de Hispanismo Filosó ico, 14 (2009), pp. 43-60; sob e la di usión del da winismo
en la escuela española del in de siglo éase Ma ga i a He nández Laille, Da winismo y
manuales escola es en España e Ingla e a en el siglo XIX (1870-1902), Mad id, UNED, 2014.
43 Pa a la apa ición y desa ollo de los in elec uales en España éanse C. Se ano (ed.), El
nacimien o de los in elec uales en España, Aye , 40 (2000); San os Juliá, His o ias de las dos
Españas, ci . M. Suá ez Co ina, «La eli e in elec ual y la polí ica en la España libe al»,
en Eli es e S o ia, anno 1, nº 2 (o ob e 2001), pp. 139-166.
Manuel Suá ez Co ina
306
ecep o es de sus eo ías, con conside ables epe cusiones en su concepción
del mundo, de la sociedad y de la polí ica. Como han mos ado José Ál a-
ez Junco44 y Ál a o Gi ón45 el ana quismo español es deudo , jun o con el
pensamien o ilus ado, de la g an in luencia del e olucionismo. Aunque es
indudable el impac o de la ob a de Da win en el mo imien o ob e o español
no esul a sencillo de e mina el alcance de sus ideas en el ana quismo de
in de siglo, sob e odo, po que sus plan eamien os se solapan con la lec u a
de au o es e olucionis as como Haeckel o Spence , mencionados a menudo
como da winis as, a pesa de que die an a los mecanismos lama ckianos de
e olución un papel p eeminen e. Si nos ace camos a los ex os de Anselmo
Lo enzo, Rica do Mella o Ta ida de Má mol, emos que la idea de ciencia,
la e olución como base de la explicación del mundo cons i uye un ac o
decisi o en su en en amien o con el pensamien o adicional, de ca ác e
eligioso. Acomodando a sus in e eses la ob a de Haeckel, Spence o Büch-
ne , muy a menudo a a és del il o de la cul u a ancesa, el ana quismo
español encon ó en el e olucionismo la base cien í ica que legi imaba su
a eísmo mili an e. Como ha esal ado Ál a o Gi ón46, el e olucionismo ue
concebido en e los ana quis as como un a senal concep ual an i eligioso,
un a mamen o a u iliza con a la ideología de la clase dominan e. Apa ece
igualmen e como una isión del mundo basada en la ciencia, opues a a la
men alidad ca ólica que dominaba en g an pa e de las clases popula es.
De o o lado, apo aba al mo imien o ana quis a un nue o ocabula io, un
ins umen o e ó ico, un lenguaje, po más que del da winismo u ie a que
e o mula algunos aspec os, sob e odo, aquellos que oponían el da winismo
social –la lucha po la na u aleza– a la u opía a monis a del ana quismo. La
44 José Ál a ez Junco, La iloso ía polí ica del ana quismo español, 1868-1910, Mad id, Siglo
XXI, 1977.
45 Ál a o Gi ón Sie a, E olucionismo y ana quismo en España, 1882-1914, Mad id, CSIC/
CEH, 1996; Ídem, En la mesa con Da win, ci ado.
46 Véase Ál a o Gi ón, «La ciencia y sus usos: e olución y ana quismo en o no a 1898»,
en Los signi icados del 98, ci ., pp. 653-667; ambién «La economía mo al de la na u a-
leza. Da winismo y lucha po la exis encia en el ana quismo español (1882-1914)», en
T. F. Glick, R. Ruiz y M. A. Puig-Sampe , El da winismo en España e Ibe oamé ica,
Mad id, Doce Calles/CSIC/UNAM, 1999, pp. 249-263; Ídem, En la mesa con Da win,
ci ado.
Diálogos desde la o a o illa
307
Ciencia e a, en el nue o ho izon e u ópico del ana quismo la nue a eligión,
la que se co espondía con los nue os iempos, en an o la an e io , la e e-
lada, el ca olicismo, se e igía en símbolo del pasado47.
Esa modalidad de mo al cien í ica, abie amen e en en ada a la eligiosa,
ue común al adicalismo p og esis a, al na u alismo li e a io del en onces
ede al Vicen e Blasco Ibáñez48, y a una pa e conside able del e olucionismo
ana quis a, en línea con los p opios pos ulados de González P ada a a o
de la mo al de la ciencia como sopo e básico de la educación del homb e.
Pa a él, la neu alidad de la enseñanza que p opugna on los ins i ucionis as
quedaba muy limi ada, debía a i ma se la mo al laica, en odas sus conse-
cuencias, una mo al que espondie a al ca ác e uni e sal de la ciencia, no al
«pa icula » de las eligiones.
Solo la Ciencia, po su uni e salidad, debe se el g an undamen o de la
ins ucción pública: la eligión es lo pa icula , po que hai eligión judía,
eligión mahome ana, eligión ca ólica, eligión p o es an e, es deci , mil e-
ligiones: la Ciencia es lo uni e sal, po que hai una sola As onomía, una sola
Química, una sola Física, una sola Medicina. Sin emba go, si abundan los
indi iduos que p e ie en la Religión a la ciencia, dejémosles en su e o , con
al de que no le impongan a los demás es ableciendo la obligación de ecibi
una educación ca ólica49.
Es os pos ulados e an muy simila es a aquellos que en la España inisecu-
la de endió la plana mayo del cen alismo, con Al edo Calde ón, Nicolás
Salme ón y el mismo Odón de Buen, al mos a la g an con adicción que
se plan eaba en e la enseñanza eligiosa y la cien í ica, al con apone las
enseñanzas del Génesis con aquellas que p opo ciona la nue a Geología, que
47 Las líneas maes as de la cul u a polí ica del ana quismo en el in de siglo han sido es u-
diadas po Manuel Mo ales Muñoz, Cul u a e ideología en el ana quismo español (1870-
1910), Málaga, CEDMA, 2002; Ra ael Núñez Flo encio, El e o ismo ana quis a, 1888-
1909, Mad id, Siglo XXI, 1992.
48 Véase la monumen al biog a ía de Ja ie Va ela, El úl imo conquis ado . Blasco Ibáñez
(1867-1928), Mad id, Tecnos, 2015.
49 Manuel González P ada, «Ins ucción ca ólica». Recogido en Pájinas Lib es, Ob as,
omoI, ol. 1 (1985), pp. 147-148; ambién «Ca olicismo y ciencia», en Ob as, omo I,
ol. 1, pp. 317-330.
Manuel Suá ez Co ina
308
ponían al descubie o las limi aciones de los ex os bíblicos pa a una explica-
ción sol en e de la his o ia de la Humanidad50.
La Ciencia, de un modo especial, los log os de las ciencias na u ales, as
la di usión del e olucionismo, ma có ese dis ingo undamen al en e ciencia y
eligión e elada. Si el da winismo, en su exp esión más ue e, se iden i icaba
como da winismo social, los ana quis as des aca on la no iden idad en e na-
u aleza y sociedad, la necesidad de o alece los ing edien es solida ios que,
desde la publicación en 1902 de la ayuda mu ua de K opo kin, se impuso de un
modo dominan e en e los ana quis as de p incipios de siglo. Aunque una lec u-
a solida is a de la e olución ace caba a los ana quis as a los plan eamien os del
e o mismo epublicano, con quienes compa ie on muchas emp esas sociales
y cul u ales, como e ec o no desdeñable de la in luencia ancesa de iliación
abie amen e lama ckiana, sos u ie on la de ensa de la e olución como un
paso necesa io pa a de o a a la bu guesía y emancipa al homb e en gene al.
¿Qué sen ido enía en onces la e olución y con ella la iolencia que ca ac-
e izó al ana quismo de in de siglo? La e olución e a así una segunda e apa
des inada a elimina el con ol de los medios de subsis encia po pa e de los
p i ilegiados. Es a a ea de log a el a ance de la Humanidad hacia la igual-
dad y solida idad e a base de la jus i icación de la iolencia51, como mé odo
que es u o muy p esen e en el ana quismo de in de siglo. La iolencia e a un
medio necesa io pa a des ui una sociedad injus a, un mal meno ine i able
que g an pa e de los ana quis as españoles de endie on.
Si el iun o de nues o ideal, que enca na el del bien humano, nos pide
sac i icios c uen os, no debemos i ubea , y como el pa ia ca de la Biblia,
hab emos de lle a nues a obediencia has a p epa a el a a en que hayamos
de o ece el holocaus o exigido. Es así como se ama una idea, así es como
se lucha po ella52.
50 Al edo Calde ón, «El laicismo», La Jus icia, 14-XII-1894.
51 Sob e la iolencia polí ica en el ana quismo éase U i Eisenzweig, Ficciones del ana -
quismo, México, FCE, 2004; Juan A ilés y Ángel He e ín, «P opaganda po el hecho y
p opaganda po la ep esión: ana quismo y iolencia en España a inales del siglo XIX»,
en Aye , 80 (2010), pp. 165-192.
52 El T abajo, nº 7, 17-VI-1900. Recogido en Ra ael Núñez Flo encio, El e o ismo ana -
quis a, 1888-1909, ci ., p. 183.
Diálogos desde la o a o illa
309
Figu a 12. Solida idad In e nacional del T abajo, po Wal C ane (1889)
[colección pa icula , GCM].

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