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La batalla por las emociones. La tarjeta postal en las guerras mundiales

Author: López Terán, José Manuel
Publisher: Zenodo
DOI: 10.5281/zenodo.14859656
Source: https://zenodo.org/records/14859656/files/csh32_Lopez_La-batalla-por-las-emociones.pdf
La ba alla po las emociones
La a je a pos al en las gue as mundiales
José Manuel López To án
José Manuel López To án (Toledo, 1993) es doc o en His o ia
con empo ánea po la Uni e sidad de Cas illa-La Mancha,
donde ac ualmen e desa olla su ac i idad p o esional como
p o eso (Facul ad de Ciencias Sociales y Tecnologías de la In-
o mación de Tala e a de la Reina) e in es igado (Cen o de
Es udios de Cas illa-La Mancha). Sus á eas de especialización
gi an en o no al es udio in eg al de las gue as del siglo XX,
con especial a ención a dos líneas no edosas den o de la his-
o ia mili a : la p opaganda isual y las emociones.
En los úl imos años ha con ibuido a su campo de es udio
publicando los esul ados de sus in es igaciones en e is as
cien í icas (Vínculos de His o ia, Fo ocinema, His o ia & Gue a o Se-
gle XX) y capí ulos de lib os colec i os.
Pa a ga an iza una pe spec i a global a sus in es iga-
ciones, ha ealizado di e sas es ancias académicas en p es-
igiosas ins i uciones in e nacionales de F ancia, Alemania
y Bélgica, así como pa icipado en más de una ein ena de
con e encias y cong esos celeb ados en ciudades como Pa ís,
Be lín, Áms e dam, Buenos Ai es o Glasgow.
Colección
Ciencias Sociales y
Humanidades, 32
La ba alla po las emociones
La a je a pos al en las gue as
mundiales
Di ec o a de la colección: Ciencias Sociales y Humanidades
Me cedes Cab e a Cal o-So elo
Uni e sidad Complu ense de Mad id
Sec e a io de la colección: Ca los Julián Ma ínez So ia
Uni e sidad de Cas illa-La Mancha
La colección, en julio de 2017, ha ob enido el sello de
calidad en edición académica CEA, con mención
de in e nacionalidad, p omo ido po la UNE y a a-
lado po ANECA y FECYT. Fue eno ado en 2022.
Vocales del Comi é cien í ico
Luc ecia Bu ges C uz
Uni e si a de les Illes Balea s
Rosa io Gandoy Jus e
Uni e sidad de Cas illa-La Mancha
Noemí Goldman
Uni e sidad de Buenos Ai es,
A gen ina
Ana Isabel González
González
Uni e sidad de O iedo
And és Hoyo Apa icio
Uni e sidad de Can ab ia
John Ch is ian Lau sen
Uni e si y o Cali o nia a Ri e side,
EE. UU.
Pila Mogollón Cano-
Co és
Uni e sidad de Ex emadu a
Alicia Pé ez de Albéniz
I u iaga
Uni e sidad de La Rioja
Leona do Rome o Toba
Uni e sidad de Za agoza
La ba alla po las emociones
La a je a pos al en las gue as
mundiales
José Manuel López To án
2023

LÓPEZ TORÁN, José Manuel
La ba alla po las emociones : la a je a pos al en las gue as mundiales / José Manuel
López To án – [Cáce es, e c.] : Genue e Ediciones, 2023.
328 p. : il. ; 24 cm. – (Ciencias Sociales y Humanidades ; 32)
ISBN 978-84-18452-14-7 (PDF)
ISBN 978-84-18452-13-0 ( ús ica)
1. Ta je as pos ales. 2. Emociones y sen imien os. 3. Gue a mundial, 1914-1918. 4. Gue-
a mundial, 1939-1945. 5. His o ia social. 6. Fuen es. I. Tí ulo. II. Se ie.
766:676.813
159.942
94(100)"1914/18"(093)
94(100)"1939/45"(093)
NHTB – THEMA 1.0
1D – THEMA 1.0
3MPBFB – THEMA 1.0
3MPBLB – THEMA 1.0
Diseño de la colección y de la cubie a: genue e ediciones po J. A. Pe ona
Maque ación | digi alización: Dosg aphic s.l. | Manuel Ángel O iz Velasco [emeao ]
©
José Manuel López To án
© de es a edición: genue e ediciones
I.S.B.N.: 978-84-18452-14-7 (pd )
I.S.B.N.: 978-84-18452-13-0 ( ús ica)
D.L. CC 147-2023
Hecho en España (U. E.) - Made in Spain, 2023
DOI: h ps://doi.o g/10.5281/zenodo.14859656
Es a ob a ha sido some ida a e aluación ex e na, ap obada po el Consejo Cien ífico y
a ificada po el Comi é Edi o ial de acue do con el Reglamen o de GENUEVE EDICIONES.
Licencia C ea i e Commons A ibución/Reconocimien o-
NoCome cial-SinDe i ados 4.0 In e nacional
A i, Bea, po demos a me que la espe anza
siemp e es más ue e que el miedo.
G acias po enseña nos a encon a en cada lág ima
la ue za pa a c ece y en cada son isa la aleg ía de i i .
(Toledo, 7 de mayo de 2023)
9
Índice
En e imágenes y emociones ....................................................................... 11
Ra ael Villena Espinosa
In oducción ............................................................................................... 19
Unas gue as de emociones ........................................................................ 19
La a je a pos al como documen o his ó ico ............................................. 26
¿Qué? ¿Cómo? ¿Po qué? ........................................................................... 33
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones ............................................... 45
La pa ida al en e .................................................................................... 45
Ab azados a la nación ................................................................................ 62
La deshumanización del enemigo ............................................................. 84
Capí ulo II. La pos al en el en e .............................................................. 101
El amo y la ausencia ................................................................................. 101
La soledad y la cama ade ía ...................................................................... 120
Supe i encia y mue e .............................................................................. 134
El dolo ...................................................................................................... 153
Capí ulo III. Emociones en la e agua dia ................................................. 169
El apoyo mo al y ma e ial de los ci iles .................................................... 169
Una ida de p i aciones ............................................................................. 188
La mue e llega desde el cielo: los bomba deos ........................................ 213
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas ........................................................ 235
En e cenizas y escomb os ......................................................................... 235
Ra ael Villena Espinosa
16
a ando y me ayudaba en las a eas de di usión y comunicación de la Fa-
cul ad, comp endí que no solo e a in elec ualmen e b illan e, ecep i o con
odo lo que pudie a ap ende , sino que ambién es aba dispues o siemp e
a colabo a desde una exquisi a p udencia y sin los ala des que, a eces,
odean a los es udian es sob esalien es. Cuando esc ibo es as líneas es p o-
eso en la Facul ad de Ciencias Sociales de Tala e a de la Reina, donde
es á dejando ya su imp on a pe sonal y p o esional, según me cuen an. Sigue
colabo ando ambién con el Cen o de Es udios de Cas illa-La Mancha al
que se ha inculado a a és de di e sos p oyec os en los que con luimos
ecuen emen e.
En es e iempo de abajo conjun o he podido ap ende y dis u a con su
in es igación, lo he oído en ponencias y he leído sus ex os. Tu e la sue e (sí,
la sue e, lo ema co) de di igi le la esis doc o al, cuya de ensa se p odujo po
ideocon e encia unas ho as después de habe se dec e ado el con inamien o
po la pandemia del co id-19, en una conexión elemá ica en e Mad id,
Nue a Yo k, San ande y Toledo, ciudades donde se encon aban los miem-
b os del ibunal y el en onces doc o ando. De ahí han salido luego, publica-
ciones di e sas, apo aciones a cong esos in e nacionales y es a Ba alla po las
emociones que el lec o a a pode sabo ea a con inuación. En e sus páginas
e imágenes se comp ende á ápidamen e el amplio conocimien o que iene
de asun os como la gue a y la p opaganda mode na en con ex os bélicos.
También la luidez y sol encia con la que cons uye su discu so, siemp e bien
o ganizado y ex ensamen e con as ado.
* * *
No puedo acaba sin elici a a los esponsables de genue e ediciones po
habe publicado es e lib o. C eo que a su magní ico ca álogo han sumado la
apues a po un jo en in es igado que me ecía la pena compa i más allá de
los ci cui os es ic amen e académicos. A pesa de las c isis cul u ales que
nos odean o del cie e de lib e ías, a pesa del impac o de las edes sociales
que obligan a un i mo in e nal de impac os isuales, a pesa de las lec u as
en diagonal que cada ez hacemos más ecuen emen e, los lib os an a se-
gui acompañándonos. En papel, en bi s o en cualquie o o sopo e que nos

En e imágenes y emociones
17
depa e el u u o, ahí es a án, con noso os, enseñándonos y emocionándonos.
Y si esos lib os se cons uyen ambién sob e icas imágenes, nos ha án un
poco más cul os y elices.
Ra ael Villena Espinosa
CECLM (Uni e sidad de Cas illa-La Mancha)
Mad id-Toledo, eb e o de 2023
19
In oducción
El compo amien o humano de i a de es uen es p incipales:
deseo, emoción y conocimien o
(Pla ón)
Unas gUe as de emociones
Los dos con lic os mundiales modi ica on adicalmen e el a e de la gue-
a1. Sus consecuencias alcanza on al en e gadu a que esul a imposible
en ende el desa ollo de la úl ima cen u ia de nues a his o ia sin ene las en
conside ación. A pesa de que el siglo XX ha es ado salpicado po mul i ud
de en en amien os a mados, a ias son las ca ac e ís icas que lle an a si ua
ambas con lag aciones en un es adio supe io den o de la ca e a bélica2.
El p ime o de los asgos que hizo de ellas unas con iendas muy di e en es
a odas los demás ue el g ado de implicación de la población, ya que se
1 Es e é mino ha sido empleado de mane a cons an e en los a ados mili a es clásicos.
Es p ecisamen e el que da í ulo a la céleb e ob a de Sun Tzu, El a e de la gue a, publi-
cada en el siglo V a. C. y cuyas aducciones llega on a Eu opa en echas ela i amen e
ecien es. Po o o lado, Ca l on Clausewi z en su De la Gue a, publicado po p ime a
ez en 1832, dedica unas páginas p ecisamen e a e lexiona sob e es a exp esión. De ella
a i ma que se a a del «a e de hace uso en comba e de los medios dados», po lo que,
en es e sen ido, no cabe la meno duda que las dos con lag aciones mundiales supusie on
un cambio adical en o no a es a cues ión, ya que las inno aciones que aje on consigo
modi ica on po comple o la o ma de hace la gue a. Véanse Clausewi z, Ca l on,
De la gue a, Mad id, Minis e io de De ensa: Sec e a ía Gene al Técnica, 1999 y Tzu,
Sun, El a e de la gue a, Ba celona, A iel, 2018.
2 E ic Hobsbawm llega a cali ica el siglo XX como el más mo í e o de la his o ia de la
humanidad, al calcula en 187 millones el núme o de pe sonas que pe die on la ida a
causa de iolencia o ganizada como son las gue as. Véase Hobsbawm, E ic, «Wa and
peace in he 20 h cen u y», en Gei Lundes ad y Ola Njøls ad, Wa and peace in he 20 h
cen u y and beyond: p oceedings o he No el Cen ennial Symposium, London, Wo ld Scien-
i ic, 2002, pp. 25-40.
José Manuel López To án
20
cuen an po decenas de millones las pe sonas que se ie on in oluc adas. Po
o o lado, el ni el de des ucción que gene ó la nue a maquina ia, p oducida
al calo del desa ollo indus ial, cambió de mane a de ini i a la elación del
homb e con la gue a.
La magni ud de los en en amien os a mados suele calcula se, po lo
gene al, a pa i de indicado es más o menos obje i os como la des ucción
ma e ial o el núme o de allecidos que dejan as de sí. E idencias, en de i-
ni i a, ácilmen e obse ables o cuan i icables una ez que cesan las hos ili-
dades. Po su pa e, el cos e psicológico que o iginan ha quedado elegado a
un segundo plano, a pesa de a a se de una p ueba i e u able del au én ico
ho o que se esconde de ás de ales episodios de iolencia. Las consecuen-
cias emocionales son, po an o, uno de los muchos ac o es que deben e-
ne se en cuen a a la ho a de ap oxima nos a un con lic o a mado, y más aún
si cabe, al abo da las dos gue as mundiales, cuando los sen imien os de la
población ue on pues os a p ueba en un g ado ex emo3. El choque psico-
lógico que expe imen a on odos aquellos que ue on llamados a las a mas o
quienes su ie on de lleno los a aques aé eos sob e las ciudades eu opeas es
un indica i o incon es able de la e ocidad alcanzada.
T adicionalmen e, los abajos que han abo dado el es udio de los en-
en amien os se han cen ado en explica cues iones como las dis in as
ope aciones mili a es lle adas a cabo o las apo aciones écnicas que cada
con lic o iba inco po ando, de mane a que o os an os aspec os quedaban
desa endidos. Así, el in que se pe sigue con es a monog a ía no es o o
que el de amplia la base sob e la que se ha cons uido la his o ia bélica,
cen ando la a ención en nue os suje os de es udio como la población o
ecu iendo a nue as uen es documen ales como las a je as pos ales. Con
ello se desea ob ene una isión más comple a de las i encias en el mundo
de la gue a, donde las emociones y aquellos indi iduos que las expe imen-
a on engan un papel más des acado del que se les ha p opo cionado has a
el momen o.
Amo y odio, pena y aleg ía, soledad y cama ade ía, espe anza y desalien-
o, o gullo y e güenza, i a y se enidad, miedo y alo son sen imien os en
3 Hedges, Ch is, La gue a es la ue za que nos da sen ido, Mad id, Sín esis, 2013, p. 163.
In oducción
21
los que ácilmen e podemos pensa si se nos pide que imaginemos las expe-
iencias de quienes se ie on inme sos en las gue as mundiales. Es posible
in ui que los acon ecimien os que se iban sucediendo enían la capacidad de
al e a las emociones de odos aquellos que los i ían de ce ca, de mane a
que, si iden i icamos los medios que nos puedan lle a has a ellos, pod emos
econs ui el pano ama emocional impe an e en el ascu so de ales episo-
dios iolen os. Pe o, an es de nada, ¿qué son las emociones? En el in en o de
busca una p ecisión e minológica que aglu ine odos los posibles elemen os
que se esconden de ás del é mino, hemos c eído adecuado ecu i a la que
ya se conside a como una de las de iniciones clásicas. En 1985, Pe e y Ca ol
S ea ns a i maban que se a aban de «un conjun o complejo de in e acciones
en e ac o es subje i os y obje i os, mediado a a és de sis emas neu onales
y/o ho monales, que da luga a sen imien os y ambién p ocesos cogni i os
gene ales pa a e alua la expe iencia»4. De es a alo ación podemos ex ae ,
al menos, dos ideas básicas que se epi en en las de iniciones p opo ciona-
das más a de: su in luencia en el ánimo y su e lejo en o ma de espues as
men ales o co po ales. P ecisamen e es a idea es la que iene de endiendo
el p o eso Ja ie Moscoso, una de las oces más au o izadas en España en el
es udio de las emociones, cuando a i ma que no es posible accede a los sen-
imien os de las pe sonas, pe o sí conoce las expe iencias que se encuen an
de ás de ellas y las consecuencias que gene an5.
Una ez ijado el é mino, la siguien e p egun a que con iene ealiza nos
es cuándo las emociones se posiciona on como obje o de es udio pa a las dis-
in as disciplinas del sabe . En el ámbi o académico pa ece exis i consenso
a la ho a de señala a Lucien Feb e como uno de los p ime os en plan ea
la p oblemá ica en o no a ellas. El céleb e his o iado de Annales publicaba
en 1941 un a ículo que ya es conside ado un clásico y que incluso ha sido
obje o de e isión en los úl imos años6. No pa ece casual que ie a la luz en
4 S ea ns, Pe e y S ea ns, Ca ol, «Emo ionology: Cla i ying he His o y o Emo ions
and Emo ional S anda ds», AHR, 90-4 (1985), p. 813.
5 Véase Moscoso, Ja ie , «La his o ia de las emociones, ¿de qué es his o ia?», Vínculos de
His o ia, 4 (2015), pp. 15-27.
6 Feb e, Lucien, «La sensibili é e l’his oi e : Commen econs i ue la ie a ec i e d’au-
e ois ?», Annales d’his oi e sociale, 3 (1941), pp. 5-20.

José Manuel López To án
22
esa echa, en plena Segunda Gue a Mundial, un momen o en el que la « ida
a ec i a» se había is o se iamen e comp ome ida a causa de los desas es
de i ados del c uel con lic o bélico y del e o nazi.
Pasado ese p ime in en o, el siguien e paso lo die on los es adounidenses
Pe e y Ca ol S ea ns a a és de dis in as apo aciones publicadas en e 1985
y los años inales de la década de los no en a7. De mane a gene al, uno de los
in e eses p incipales que pe seguían ambos au o es e a el de p oba los cam-
bios que con el iempo podía su i la expe iencia emocional, en la medida en
que concluye on que las e aluaciones emocionales no se man ienen es á icas,
sino que e lejan cambios his ó icos impo an es8.
En es e pun o, es p eciso señala la incidencia que u ie on odos esos
abajos en las publicaciones que llega ían ya con el nue o siglo, den o del
denominado gi o a ec i o o a ec i e u n9 po habe si uado de lleno a los
sen imien os como obje o his o iog á ico. En e ec o, los p ime os quince
años del siglo XXI han sido es igos de una au én ica e olución académica,
g acias a las uc í e as apo aciones de una la ga lis a de au o es in e nacio-
nales que han de uel o el in e és po desen aña el as ondo que se esconde
de ás del complejo mundo de la his o ia de las emociones10. Algunos de los
7 Se indican, po echa de publicación, las ob as en las que pa icipa on: S ea ns, Pe e
y S ea ns, Ca ol, «Emo ionology: Cla i ying he His o y o Emo ions…», pp. 813-836;
S ea ns, Pe e , Jealousy: The E olu ion o an Emo ion in Ame ican His o y, New Yo k,
New Yo k Uni e si y P ess, 1989; S ea ns, Pe e y Hagge y, Timo hy, «The Role o
Fea : T ansi ions in Ame ican Emo ional S anda ds o Child en, 1850-1950», AHR,
96-1 (1991), pp. 63-94; S ea ns, Pe e , Ame ican Cool: Cons uc ing a Twen ie h-Cen u y
Emo ional S yle, New Yo k, New Yo k Uni e si y P ess, 1994; S ea ns, Pe e y Lewis,
Jan (eds.), An Emo ional His o y o he Uni ed S a es, New Yo k, New Yo k Uni e si y
P ess, 1998 y S ea ns, Pe e , Ba leg ound o Desi e: The S uggle o Sel -Con ol in Mo-
dem Ame ica, New Yo k, New Yo k Uni e si y P ess, 1999.
8 S ea ns, Pe e y S ea ns, Ca ol, «Emo ionology: Cla i ying he His o y o Emo-
ions…», p. 834.
9 Sob e el é mino éase Clough, Pa icia y Halley, Jean (eds.), The a ec i e u n: heo-
izing he social, Du ham, Duke Uni e si y P ess, 2007.
10 Es e hecho es, po ejemplo, el que ace adamen e ecoge el p o eso Ra ael Villena cuan-
do ecu e a la exp esión «las emociones han uel o» en el dosie publicado en 2014 en la
e is a Vínculos de His o ia. Véase Villena, Ra ael, «Las emociones han uel o», Vínculos
de His o ia, 4 (2015), pp. 11-14.
In oducción
23
nomb es más des acados son William Reddy11, Ba ba a Rosenwein12, Joanna
Bou ke13, Fay Bound Albe i14 o el p opio Pe e S ea ns15.
Den o de es e gi o a ec i o, las ca ac e ís icas p incipales que desc iben
la in ensa ac i idad man enida se pueden conc e a en: el deseo de segui
p o undizando en la delimi ación e minológica, la aco ación sob e qué se
debe ene en cuen a a la ho a de abo da el es udio de las emociones o, po-
siblemen e el hecho más des acado, la mul iplicidad de en oques o disciplinas
que pueden a oja luz sob e al cues ión. Así, aunque la His o ia se ha con-
solidado como la p incipal ciencia enca gada de apo a nue as pe spec i as,
o as como la Medicina, la Música, la An opología, el A e o la Psicología
han in en ado busca su espacio p opio.
El in e esan e y comple o co pus bibliog á ico del que disponemos se ha
is o secundado po la c eación de cen os in e nacionales dedicados especí-
icamen e al es udio de las emociones. Los p ime os pasos se die on en 2007,
cuando la p o eso a U e F e e , del Max-Planck-Ins i u ü Bildungs o -
schung de Be lín, sumó dis in as pe spec i as de la his o ia cul u al a las
líneas de in es igación sob e las que ya abajaban16. Un año más a de, en
2008, se ponía en ma cha en Lond es el Queen Ma y Cen e o he His o y
o he Emo ions con el in de con ibui an o a los deba es polí icos como a la
11 Reddy, William, «Agains Cons uc ionism: The His o ical E hnog aphy o Emo ions»,
Cu en An h opology, 38-3 (1997), pp. 327-352 y, del mismo au o , The Na iga ion o
Feeling. A F amewo k o he His o y o Emo ions, Camb idge, Camb idge Uni e si y
P ess, 2001.
12 Sus p incipales con ibuciones son Rosenwein, Ba ba a, «Wo ying Abou Emo ions in
His o y», The Ame ican His o ical Re iew, 107-3 (2002), pp. 821-828; Emo ional Commu-
ni ies in he Ea ly Middle Ages, London, Co nell Uni e si y P ess, 2006 y «P oblems and
Me hods in he His o y o Emo ions», Passions in Con ex , 1 (2010), pp. 1-32.
13 Bou ke, Joanna, «Fea and Anxie y: W i ing Abou Emo ions in Mode n His o y»,
His o y Wo kshop Jou nal, 55-1 (2003), pp. 113-116 y, de la misma au o a, Fea : A Cul u al
His o y, London, Vi ago P ess, 2005.
14 Albe i, Fay Bound (ed.), Medicine, Emo ion and Disease, 1700-1950, Basings oke, Pal-
g a e Macmillan, 2006 y de la misma au o a Ma e s o he Hea h. His o y, Medicine, and
Emo ion, Ox o d, Ox o d Uni e si y P ess, 2010.
15 Ma , Susan y S ea ns, Pe e (eds.), Doing emo ions his o y, U bana, Uni e si y o
Illinois P ess, 2014.
16 Véase h ps://www.mpib-be lin.mpg.de/ins i u e/his o y [Consul a: 3-4-2022].
José Manuel López To án
24
comp ensión popula de odos los aspec os elacionados con la his o ia de las
emociones17. Po úl imo, en 2011 les llegó el u no a Aus alia con el Cen e
o Excellence o he His o y o Emo ions18, inculado a las uni e sidades
de Adelaida, Melbou ne, Queensland, Sydney y Wes e n Aus alia, y a los
Países Bajos con el Ams e dam Cen e o C oss-Disciplina y Emo ion and
Senso y S udies19 elacionado con la V ije Uni e si ei Ams e dam.
En el caso de España, a pesa de no con a con un cen o de e e encia
como sí ocu e en Alemania, Reino Unido, Aus alia o los Países Bajos, se
han consolidado dos g upos de abajo pione os lide ados po Ja ie Mosco-
so, en el Cen o de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Supe io de
In es igaciones Cien í icas, y po Rosa Ma ía Medina, en la Uni e sidad
de G anada, ambos dedicados al es udio de las emociones, aunque con una
o ien ación di e en e u o de la mul idisciplina iedad que es as poseen20.
En lo que espec a a las publicaciones, a pesa de la apa en e no edad, ya
es posible habla de una se ie de abajos de suma ele ancia que se han po-
sicionado como ob as de obligada consul a pa a cualquie in es igado que
desee aden a se en el complejo mundo de las emociones. Posiblemen e, sea
Ja ie Moscoso21 la igu a más des acada en España den o de es a co ien e,
17 Pa a más in o mación sob e la ac i idad lle ada a cabo en el cen o éase h ps://p ojec s.
his o y.qmul.ac.uk/emo ions/ [Consul a: 13-4-2022].
18 Véase h p://www.his o yo emo ions.o g.au/ [Consul a: 3-4-2022].
19 En su página web ecogen algunas de las ac i idades que han enido ealizando desde su
pues a en ma ca h ps://emo ionsandsenses.wo dp ess.com/ [Consul a: 6-4-2022].
20 Los p oyec os en cues ión son HIST-EX y Géne o, emociones y subje i idad en las elaciones
en e pacien es y p o esionales sani a ios. Un ace camien o in e disciplina , espec i amen e.
El p ime o « eúne a académicos, a is as y pe sonal biosani a io in e esado en la his o ia
y la iloso ía de las expe iencias y emociones humanas» mien as que el segundo busca
«conoce en p o undidad las dinámicas de géne o que ienen luga en las elaciones en e
pacien es y p o esionales sani a ios, y los p ocesos emocionales y de subje i ación que
conlle an».
21 Moscoso, Ja ie , His o ia cul u al del dolo , Mad id, Tau us, 2011; Moscoso, Ja ie y
Za agoza, Juan Manuel, «His o ias del bienes a . Desde la his o ia de las emocio-
nes a las polí icas de la expe iencia», Cuade nos de His o ia Con empo ánea, 36 (2014),
pp. 73-88; Moscoso, Ja ie , «Poli ics o Pain: A Good Subjec o Eminen Ama eu s»,
Rúb ica Con empo ánea, 4-7 (2015), pp. 67-76 y Moscoso, Ja ie , «La his o ia de las
emociones, ¿de qué…».
In oducción
25
ya que su consolidado núme o de publicaciones y el manejo con el que en-
emezcla la eo ización con la aplicación p ác ica en asun os como el dolo
le ha lle ado a ocupa una posición eminen e en el pano ama nacional e
in e nacional. Jun o a él, o os nomb es que de mane a des acada han con-
ibuido a si ua es a co ien e como obje o de es udio son Vic o ia Camps o
Juan Manuel Za agoza22.
Finalmen e, en los úl imos años han sido los abajos publicados en dis-
in os monog á icos de e is as de p es igio los que han e minado po si ua
es a co ien e en el cen o de in e és académico. Es el caso de Cuade nos de
His o ia Con empo ánea 36 (2014)23 donde las di e en es con ibuciones des-
acan p ecisamen e el nue o impulso que ha omado la ci ada cues ión, Aye
98-2 (2015)24, con el núme o a ca go de José Ja ie Díaz y el monog á ico de
Vínculos de His o ia 4 (2015)25, coo dinado po el p o eso Ra ael Villena.
De es a mane a, podemos si ua el pe iodo 2000-2015 como un momen o
decisi o pa a la consolidación de las emociones como obje o de es udio, ya
22 Camps, Vic o ia, El gobie no de las emociones, Ba celona, He de , 2011; Delgado, Luisa
Elena; Fe nández, Pu a y Labanyi, Jo (eds.), La cul u a de las emociones y las emociones
de la cul u a española con empo ánea (siglos XVIII-XXI), Mad id, Cá ed a, 2018; Za agoza,
Juan Manuel, «Amplia el ma co. Hacia una his o ia ma e ial de las emociones», Vínculos
de His o ia, 4 (2015), pp. 28-40.
23 En el ci ado dosie se incluyen ex os de Plampe , Jan, «His o ia de las emociones:
caminos y e os», pp. 17-29; F e e , U e, «La His o ia Mode na de las Emociones: un
Cen o de In es igación en Be lín», pp. 31-55; Aschmann, Bi gi , «La azón del sen-
imien o. Mode nidad, emociones e his o ia con empo ánea», pp. 57-72; Fe nández-
Fon echa, Le icia, «Signos, legibilidad y diagnós ico: El p oblema del dolo en la
in ancia, 1870-1920», pp. 89-112; o Rod íguez-López, Ca olina y Ven u a, Daniel,
«De exilios y emociones», pp. 113-138, en e o os.
24 Con ex os como A baiza, Me cedes, «Cue po, emoción y polí ica en los o ígenes de la
clase ob e a en España (1884-1890)», pp. 45-70; Dane , Alina y Medina, Rosa Ma ía,
«El alo a ec i o de los agmen os del cue po. Dimensiones cul u ales de la donación
de ó ganos en la España democ á ica», pp. 71-99; o Hamil on, Ca ie, «Emociones y
animales en el a chi o de la His o ia o al», pp. 101-127.
25 Algunos de los abajos son Ri e a, Ángel, «A queología de las emociones», pp. 41-61;
Bueno, Ma ía Luisa, «Las emociones medie ales: el amo , el miedo y la mue e», pp.
72-90; Vizue e, José Ca los, «Dolo de co azón. Con ición, li e a u a espi i ual y la
o mación de una sensibilidad eligiosa pos iden ina», pp. 106-124; o Cayuela, José
G ego io, «Los Homb es de Welling on: ¿Amigos en el A e no? La amis ad, conjun o
emocional de supe i encia en e las opas b i ánicas», pp. 125-146.
José Manuel López To án
32
g upo de abajos ue on publicados en la década de los ochen a y, después
de unos años de silencio, se ha uel o a ecob a el ímpe u pe dido en el se-
gundo decenio del siglo XXI. En meno medida, au o es de o os países como
Es ados Unidos, Aus ia, Alemania, o incluso Nue a Zelanda, ambién han
ealizado in e esan es apo aciones de simila es ca ac e ís icas34.
Bas a con ealiza un ápido epaso pa a de ec a que odas ellas se han
cen ado en analiza el componen e isual, es deci , el an e so de las a je as
pos ales. Cie o es que el ex ao dina io olumen de ejempla es edi ados
acili a sob emane a un es udio de ales ca ac e ís icas y, po el con a io,
abo da la in es igación de los e e sos p ecisa de unas ca ac e ís icas adicio-
nales. Además, con iene señala que algunas de las ob as han sido ealizadas
po coleccionis as o pe sonas inculadas al mundo de la ca o ilia, hecho que
ambién ha podido ene e ec o en el esul ado, sob e odo en lo que espec a
al a amien o que se le ha p opo cionado al sopo e.
Una si uación muy simila la ol emos a encon a en el es udio de la
pos al en el con ex o de la Segunda Gue a Mundial. En e las ca ac e ís icas
comunes podemos expone que el con enido de los e e sos uel e a queda
p ác icamen e excluido de los abajos que abo dan es e nue o con lic o y los
an e sos acapa an una ez más la plena a ención. Las echas de publicación
coinciden ambién con el caso an e io , así como los países p oduc o es de
un mayo olumen de con ibuciones: F ancia, Reino Unido, I alia o Es ados
Unidos35.
ca oline del p imo con li o mondiale, No a a, In e linea, 2015 y Chiappa i, F ancesco di,
Ca olina dal F on e: S o ia di uomini e incee, Gae a, Ali Ribelli Edizioni, 2019.
34 En Es ados Unidos sob esalen Boo h, Allyson, Pos ca ds om he enches: nego ia ing he
space be ween mode nism and he Fi s Wo ld Wa , Ox o d, Ox o d Uni e si y P ess, 1996 y
Guen he , I ene, Pos ca ds om he enches: a Ge man soldie ’s es imony o he G ea Wa ,
New Yo k, Bloomsbu y Visual A s, 2018. En Aus ia y Alemania con iene des aca ,
espec i amen e, Bü gschwen ne , Joachim, «Wa Relie , Pa io ism and A : The
S a e-Run P oduc ion o Pic u e Pos ca ds in Aus ia 1914-1918», Aus ian S udies, 21
(2013), pp. 99-120 y May, O o, Wel k ieg de Pos ka en 1914-1918, Hildesheim, F anz-
becke , 2013. Finalmen e en Nue a Zelanda es signi ica i a la apo ación de Reddiex,
Glenn, Jus o le you know I’m s ill ali e: pos ca ds om New Zealande s du ing he Fi s
Wo ld Wa , Welling on, G an ham House, 2015.
35 En F ancia des aca Ca ela, F ancis, P opaganda Pos ka en. La ca e pos ale poli ico-
mili ai e dans l’Allemagne de l’en e-deux-gue es : 1923-1945, S asbou g, F. Ca ela, 1988.

In oducción
33
Sin deja a ás la o ien ación exclusi a de los an e sos, los abajos cen a-
dos en la p esencia de la a je a pos al en el segundo de los en en amien os
bélicos ienen apa ejado un incon enien e dis in o al de los es udios an e io-
es. Si bien en 1914 el p incipal p oblema iene ma cado po el inaba cable
olumen exis en e, en la gue a de 1939 ocu e p ecisamen e el e ec o con a-
io: el meno núme o de ejempla es de los que se dispone y su consiguien e
di icul ad pa a localiza los.
Independien emen e de la o ien ación, odos los abajos aquí ecogidos se
han con e ido en e e encias obligadas pa a cualquie pe sona que desee aden-
a se en es e complejo mundo y suponen un o iginal modo de ap oxima se a
dos de los acon ecimien os de mayo ele ancia de nues o úl imo siglo.
¿QUé? ¿cómo? ¿po QUé?
Como el lec o hab á enido opo unidad de in ui , emociones y a je a
pos al son los dos pila es sob e los que se cimen a el p esen e es udio. Con el
in de exp imi las múl iples opo unidades que o ece es e binomio se ma -
ca on una se ie de obje i os que conduje an, a su ez, a alcanza con éxi o su
aplicación den o de dos momen os muy conc e os, y singula men e sensibles,
como son las gue as mundiales.
En es e sen ido, el p ime obje i o que pe sigue es e p oyec o es e alo-
iza el o ma o sob e el que se ha abajado, así como mos a la idoneidad
que p esen a no solo pa a pe mi i un ace camien o excepcional al día a día
del con lic o, sino pa a comp ende la concepción emocional de aquellos que
se ie on implicados en la gue a. Como se de allaba an e io men e, el doble
juego que o ece la a je a pos al esul a cla e a la ho a de es udia episodios
Po su pa e, en Reino Unido han enido una g an p oyección Hol , Tonie y Hol ,
Valmai, I’ll be seeing you: Wo ld Wa II h ough i s pic u e pos ca ds, Ashbou ne, Moo -
land, 1987 y Wilson, James, Lu wa e p opaganda pos ca ds: a pic o ial his o y in o iginal
Ge man pos ca ds, Sh ewsbu y, Ai li e, 1996. Po su pa e, en I alia S u ani, En ico,
Mussolini, un dic a eu en ca es pos ales, Pa is, Somogy, 1997, y del mismo au o , Le ca -
oline pe il duce, To ino, Edizioni del cap ico no, 2003. Finalmen e, ue a del con ex o
eu opeo, cabe menciona Clai day, Robynn y Clai day, Ma , Pos ca ds om Wo ld
Wa II, New Yo k, Squa e One Publishe s, 2002 y Joze acka, Anna, The p opaganda
on : pos ca ds om he e a o wo ld wa s: he Leona d A. Laude pos ca d a chi e, Bos on,
MFA Publica ion: Museum o Fine A s, 2017, ambas en Es ados Unidos.
José Manuel López To án
34
his ó icos de al en e gadu a, ya que pe mi e accede a la iconog a ía u ilizada
a a és del an e so, al iempo que acili a el acceso a los aspec os más ín imos
g acias a la in o mación p opo cionada en el e e so. En segundo luga , a
a és de la compa a i a en e los dos con lic os mundiales se p e ende com-
p oba en qué medida las gue as pudie on in lui en la e olución del sopo e
y si exis en eglas que pe mi an asocia y compa a los ejempla es edi ados
en cada uno de los en en amien os a mados. P ecisamen e, la con inuidad o
no de de e minados ecu sos ha pe mi ido a su ez es ablece analogías en e
los dos en en amien os y en e los dis in os países que se ie on implicados.
Un e ce obje i o que se plan ea es el de ecu i a los mensajes esc i os en
los e e sos pa a que, al igual que con las ilus aciones del lado opues o,
sea posible de ec a posibles pun os de unión en e ambas gue as y e mina
de consegui una isión comple a de la concepción psicológica y emocional
que en ol ió a los con lic os bélicos en cues ión. Igualmen e, esul a pe i-
nen e comp oba qué impac o u ie on es as pequeñas ca ulinas en el p opio
desa ollo de las hos ilidades. Con la o mulación de es a p emisa se p e en-
día de e mina has a qué pun o ue on e ec i as las campañas p opagandís-
icas o ganizadas desde las di e en es po encias implicadas a a és de a je as
pos ales. Del mismo modo, se buscaba p ecisa si es as pequeñas ca ulinas
ue on u ilizadas pa a in lui de mane a di ec a en la población, po ejemplo,
mo ilizándola a a o o en con a de la gue a o con o mando un comple o
es ado de opinión en con a del ad e sa io.
En el diseño inicial de la in es igación ya se ad i ió la ampli ud del
obje o que se p esen aba y las consiguien es di icul ades que es a si uación
pod ía conlle a . En es e sen ido, se io la necesidad de aco a lo an o em-
po al como geog á icamen e, siemp e den o de unos pa áme os que no
ac ua an en de imen o del esul ado inal. Así, la in es igación desa ollada
es á delimi ada empo almen e po el inicio de la G an Gue a y el inal de
la Segunda Gue a Mundial y, geog á icamen e, po los lími es del espa-
cio eu opeo.
Lejos de esul a un incon enien e, conside amos que son p ecisamen e
esas dos aco aciones las que p o ocan que el p oyec o que se p esen a esul e
inno ado con espec o a las ob as ya exis en es. En lo que a añe a la cues ión
empo al, el mo i o que lle ó a selecciona el pe iodo 1914-1945 adica en
In oducción
35
la in ención de comp oba has a qué pun o ambos en en amien os a mados
mos a on con inuidad en el a amien o de la pos al y en las emociones
ansmi idas a a és de ellas. Es e eje c onológico sob epasa cualquie es u-
dio edi ado has a la echa y, sin duda, con ibuye a en iquece el discu so, así
como a p esen a dos ealidades sepa adas en el iempo, pe o que gua dan
una es echa elación en lo que espec a a la a je a pos al. En cie a medida,
la compa a i a dispues a se ha is o espaldada po abajos que abogan po
si ua las dos gue as mundiales bajo una misma ca ego ía, bien como una
gue a ci il eu opea o bien como la segunda gue a de los T ein a años, en
ambos casos debido a los elemen os comunes que se de ec an.
Bajo el concep o de gue a ci il eu opea se engloban una se ie de con lic os
acon ecidos en Eu opa que en e dad cons i uyen dis in os episodios de una
misma con ienda. Po lo gene al, es e pe iodo se expande desde 1914 a 1945 y
uno de los a gumen os de mayo peso pa a quienes de ienden es a eo ía es la
ue e agi ación polí ica i ida en un buen núme o de países eu opeos, en e
los que des acan con lic os a mados como la gue a ci il española, la gue a
g eco- u ca o la e olución usa, así como la mul iplicación de egímenes dic-
a o iales. E ns Nol e ue el p ime o en p opone el concep o en su lib o De
Eu opäische Bü ge k ieg 1917-1945: Na ionalsozialismus und Bolschewismus36,
publicado en Alemania en 1987 y que gene ó una no able dispu a al con-
apone el auge del nacionalsocialismo como una espues a al bolche ismo.
Es a ob a an icipó los pos ulados que años más a de i ían omando his o-
iado es de dis in os países y que ya han consolidado un co pus bibliog á ico
de no able ex ensión37. Sin emba go, si omamos la ap eciación clásica del
concep o de gue a ci il, comp obamos que se lib an p incipalmen e en e
g upos den o de un solo es ado. Es posible que las gue as ci iles c ucen las
36 Nol e, E ns , De Eu opäische Bü ge k ieg 1917-1945: Na ionalsozialismus und Bolsche-
wismus, F ank u am Main, P opyläen Ve lag, 1987.
37 A con inuación, se ecogen po o den de publicación algunas de las ob as que apues an
po es a denominación de gue a ci il eu opea: P es on, Paul, «La gue a ci il eu opea:
1914-1945», en M. C uz Romeo e Ismael Saz (eds.), El siglo XX. His o iog a ía e His o ia
(Ac as del V Cong eso de la Asociación de His o ia Con empo ánea), Valencia, Uni e si a de
València, 2002; T a e so, Enzo, A sang e y uego: De la gue a ci il eu opea (1914-1945),
Valencia, Publicacions de la Uni e si a de València, 2009; Comellas, José Luis, La
gue a ci il eu opea (1914-1945), Mad id, Rialp, 2010.
José Manuel López To án
36
on e as nacionales, po ejemplo, con la pa icipación de opas en iadas po
po encias ex anje as, como ocu ió en el caso español. Sin emba go, sos ene
es a eo ía implica ía la exis encia de una sociedad eu opea única, algo que
esul a di ícil de man ene eniendo en cuen a la e olución de los impe ios
coloniales en las e apas an e io es a la G an Gue a o el indi idualismo con
el que las naciones concu ie on a la Segunda Gue a Mundial.
Po su pa e, el concep o de segunda gue a de los T ein a Años alude
a un esquema de pe iodización que aba ca los con lic os a mados que se
sucedie on en Eu opa desde 1914 has a 1945. Así, al igual que la con ienda
lib ada en e 1618 y 1648 es u o de inida po una se ie de en en amien os
que u ie on luga en iempos y luga es a iados y que pos e io men e ue-
on englobados po los his o iado es bajo ese cali ica i o, las nue as gue as
que es alla on en el con inen e en la p ime a mi ad del siglo XX pueden se
obje o de la misma sis ema ización. En es a ocasión, quienes apoyan la eo ía
p esen an como a gumen o cla e el hecho de que la Segunda Gue a Mun-
dial es una con inuación de la G an Gue a, pues o que los p oblemas que
no log a on sol en a se en los a ados de paz de 1919 ue on el ge men del
es allido, ein e años después, de un nue o en en amien o a mado. En es e
sen ido, plan ean que se a a de un mismo con lic o que p esen a dos mo-
men os especialmen e iolen os, 1914-1918 y 1939-1945, pe o cuyos e ec os
ambién se pudie on no a en el pe iodo de en egue as.
El o igen del é mino lo ubicamos en un discu so p onunciado po Cha -
les de Gaulle en Ba -le-Duc el 28 de julio de 1946 cuando aludía a «la a-
gedia de la Gue a de los T ein a Años que acabamos de gana ha implicado
muchos al ibajos y ha is o en a y sali a muchos ac o es»38. En la misma
línea, en 1948, Wins on Chu chill a isaba al inicio de su ob a The Ga he ing
S o m, el p ime o de los olúmenes que con o man la se ie sob e la Segunda
Gue a Mundial, que es os «cub i án el ela o de o a Gue a de los T ein a
Años»39. Al ma gen de las ci adas menciones, en el plano académico los pos-
38 Discu so comple o en ancés disponible en el siguien e enlace: h ps://mjp.uni -pe p. /
ex es/degaulle28071946.h m [Consul a: 30-3-2022].
39 Chu chill, Wins on, The Second Wo ld Wa , ol. 1, The Ga he ing S o m, London,
Hough on Mi lin Company, 1948.
In oducción
37
ulados ue on ambién expues os po el alemán Sigmund Neumann en 1946
y ecupe ados en 1981 po el es adounidense A no Maye . En las úl imas
décadas ambién han sido obje o de deba e a a és de apo aciones como la
del b i ánico Ian Ke shaw o la del alemán Jö g Ech e nkamp40.
Al ma gen de es os deba es his o iog á icos, el pe iodo de es udio que
comp ende el análisis ya ha sido elegido pa a in es iga o os aspec os en los
que ambién e a necesa io u iliza un lími e empo al más amplio con el in
de aba ca a ios con lic os a mados. Es el caso de la e olución de la gue a
aé ea41, la cues ión de la búsqueda de la paz42, las compa a i as en e los o í-
genes de ambos con lic os43 y el empleo de la iolencia o ganizada44.
Po su pa e, en lo e e en e a la ex ensión e i o ial se ha buscado hui
de la endencia ap eciada en la mayo pa e de los abajos publicados has a
la echa, en los que se abo da el es udio de la a je a pos al desde el pun o
de is a nacional –F ancia, Alemania, Reino Unido, I alia– sin en a en
compa aciones en e los di e en es países. Conside amos que solo con es a
o ien ación ansnacional e a posible es ablece analogías en e los ejempla es
edi ados en las dis in as po encias implicadas que nos lle asen a de e mina
pau as de ac uación comunes po pa e de las en idades gube namen ales, así
como pa ones simila es en cuan o a los compo amien os humanos a la ho a
de en en a se a si uaciones de la misma na u aleza. La pos u a adop ada no
40 Las ob as en cues ión, po o den de publicación: Neumann, Sigmund, The Fu u e in
Pe spec i e, New Yo k, G. P. Pu nam’s Sons, 1946; Maye , A no, The pe sis ence o
he old egime: Eu ope o he G ea Wa , London, C oom Helm, 1981; Ke shaw, Ian,
«Eu ope’s Second Thi y Yea s Wa », His o y oday, 55-9 (2005), pp. 10-19 y Ech e n-
kamp, Jö g, „1914-1945: Ein zwei e D eißigjäh ige K ieg? Vom Nu zen und Nach eil
eines Deu ungsmodells de Zei geschich e“, en S en Mülle y Co nelius To p (eds.),
Das Deu sche Kaise eich in de Kon o e se, Gö ingen, Vadenhoeck & Rup ech , 2011,
pp. 265-280.
41 Mu ay, Williamson, Wa in he Ai 1914-45, London, Cassell, 1999.
42 Ma ín, Rica do, «El co o siglo XX, a la búsqueda de una paz imposible (1918-1989)»,
Vínculos de His o ia, 7 (2018), pp. 97-114.
43 Ke shaw, Ian, Descenso a los in ie nos: Eu opa 1914-1949, Ba celona, C í ica, 2016.
44 K ame , Alan, «Asesina os en masa y genocidio de 1914 a 1945: un in en o de análisis
compa a i o», en Ja ie Rod igo (ed.), Polí icas de la iolencia. Eu opa, siglo XX, Za agoza,
P ensas de la Uni e sidad de Za agoza, 2014.

José Manuel López To án
38
implica enuncia , en absolu o, a los enunciados man enidos po o as o -
mas de hace his o ia ya que, como end emos opo unidad de comp oba
a lo la go de los sucesi os capí ulos, el componen e nacional juega un papel
undamen al en el desa ollo del discu so. En es e sen ido, limi a el obje o
de es udio al espacio de cualquie nación hubie a jugado en de imen o del
análisis, al p i a lo de las in e esan es compa a i as que se pueden es ablece
en e las dis in as po encias belige an es. Es o es p ecisamen e lo que les
ocu e a los es udios publicados has a la echa, que con o man sólidas piezas
de un puzle que oda ía al a ensambla .
A pesa de habe aspasado los lími es de las on e as nacionales, e a
necesa io aco a el espacio de una mane a cohe en e y, en es e caso, la op-
ción elegida ha sido el ámbi o eu opeo po a ias azones me odológicas. En
p ime luga , a la ho a de es ablece analogías an o de mane a e ical (en e
los dos con lic os) como ho izon al (en e a ios países) e a p eciso busca la
mejo combinación posible y es o esul aba más adecuado si se es ingía al
espacio eu opeo. La mul iplicidad de en es en la Segunda Gue a Mundial,
como po ejemplo las campañas en el Pací ico, dis o sionaba la compa a i a
con el p ime o de los con lic os bélicos, ya que el campo de ac uación ue
mucho más educido y p ác icamen e odas las g andes ope aciones se lle a-
on a cabo en el en e occiden al. Además, el ingen e olumen disponible an
solo en Eu opa demos aba una en idad p opia no ablemen e ma cada, sob e
odo en lo que espec a a las es a egias p opagandís icas. Es a decisión ha
lle ado inalmen e a inclui ma e ial de has a ece países del iejo con inen-
e: Alemania, Aus ia, Bélgica, Checoslo aquia, España, Finlandia, F ancia,
I alia, Países Bajos, Po ugal, Reino Unido, Rusia y Suiza.
Fijados los lími es en los que se enma ca la in es igación que se p esen a,
co esponde acla a cómo se ha lle ado a cabo la consul a del ma e ial sob e
el que se ha cons i uido el discu so. En el ascu so de la misma he enido
opo unidad de consul a más de 52 000 ejempla es, ci a que ha pe mi ido
con a con una isión amplia y comple a del enómeno que se abo da y sob e
la que descansa el g ueso de los análisis e in e p e aciones que dan cue po a
la in es igación. A pesa del ele ado núme o, no deja de se solo una mues a
en compa ación con el ab umado núme o de a je as que ci cula on du an e
los pe iodos en los que se p olonga on las hos ilidades.
In oducción
39
Uno de los mayo es incon enien es que implicaba lle a a cabo un es udio
de ales ca ac e ís icas e a la dispe sión de la documen ación. Así, en el as-
cu so de la in es igación se ha enido acceso di ec o a ins i uciones de es
países eu opeos, Alemania, Bélgica y F ancia, como la Biblio hèque Na io-
nale de F ance o la Biblio hèque oyale de Belgique. Sin emba go, un ac o
decisi o lo ha con o mado el nu ido conjun o de cen os de documen ación
que cuen an con pa e de sus ondos digi alizados y accesibles en la Red.
Pa a la documen ación ela i a a la G an Gue a, el elenco de ins i u-
ciones que han con ibuido con sus ondos a con o ma ese co pus digi al
esul a pa icula men e amplio y el dis in o a amien o que se le ha con-
e ido a cada uno de ellos ha hecho posible que se complemen en de una
o ma adecuada pa a consegui los obje i os que al inicio de la in es igación
queda on ma cados.
Eu opeana 1914-191845 es, sin duda, el p oyec o más in e esan e y ambi-
cioso de odos, ya que pe mi e la consul a de ce ca de 10 000 pos ales digi-
alizadas p oceden es de di e en es ins i uciones eu opeas y con una calidad
no able en la mayo ía de los casos. Pues a en ma cha en no iemb e de 2008,
se ha consolidado como la biblio eca digi al eu opea y no ha cesado desde
en onces de segui inco po ando ma e iales de p ime o den p oceden e de
cen os de documen ación de odo el con inen e. En conc e o, el p oyec o
1914-1918 eúne un no able núme o de documen os de dis in a índole dis-
ponibles en la Red y con un acceso o almen e lib e.
O a de las mayo es inicia i as es Mission Cen enai e 14-1846, un p o-
g ama asocia i o en el que es án implicadas seis ins i uciones públicas an-
cesas, en e las que se encuen an la Biblio hèque Na ionale de F ance, La
Con empo aine o el Musée de l’A mée. Tal y como ecogen en su p opio
po al, el obje i o que se pe sigue es p opo ciona ecu sos sob e es e g an
acon ecimien o bélico a odos los usua ios que accedan a él. Visualmen e,
la p esen ación de los con enidos esul a muy ace ada, ya que el apa ado
45 Pa a accede di ec amen e al si io web: h p://www.eu opeana1914-1918.eu/en/explo e
[Consul a: 7-4-2022].
46 El si io o icial es á alojado en el siguien e enlace: h ps://www.cen enai e.o g/ [Consul-
a: 7-4-2022].
José Manuel López To án
40
de pos ales iene o ganizado en di e en es álbumes emá icos que gene an
gale ías mul imedia y cada una de las a je as iene acompañada de un b e e
ex o explica i o con in o mación sob e la misma y sob e aquello que el an-
e so ep esen a. Del mismo modo, al lado de cada álbum se encuen a una
desc ipción ace ca del ma e ial que se a a encon a en él, al igual que la
p ocedencia de esos ondos.
El Reino Unido ambién ha gene ado con enido de es e ipo g acias a las
apo aciones de The B i ish Lib a y47. A pesa de se uno de los o ganismos
que colabo a en la g an ecolección de documen os de Eu opeana, an e io -
men e ci ada, esul a pe inen e hace una mención apa e a es a ins i u-
ción, ya que den o de su p opia página ha c eado con enido especí ico de
la P ime a Gue a Mundial donde apo a impo an es e lexiones i madas
po algunos de los mayo es expe os en la G an Gue a como, po ejemplo,
Da id S e enson.
Po su pa e, en Alemania he localizado un in e esan e ondo digi aliza-
do po la Uni e si ä Osnab ück48 con ce ca de 2 000 a je as y en I alia el
p oyec o 14-18: Documen i e immagini della G ande Gue a, coo dinado
po el Ins i u o Cen al pa a el Ca álogo Único de Biblio ecas I alianas con
el obje i o de c ea un g an a chi o de imágenes sob e la G an Gue a, y el
ondo digi alizado po pa e del Is i u o pe i beni a is ici cul u ali e na u ali
della Regione49.
Fue a del ámbi o eu opeo es con enien e des aca la labo de digi aliza-
ción que lle a a cabo The New Yo k Public Lib a y50, ins i ución que ambién
ha quedado inco po ada a la in es igación g acias a los in e esan es p oyec-
os que emp endió con mo i o del p ime cen ena io del inicio de la G an
Gue a. La NYPL posee una g an colección de ma e iales imp esos sob e la
con ienda que en los úl imos años se ha cen ado en di undi , en e los que
47 Véase la siguien e di ección: h ps://www.bl.uk/wo ld-wa -one [Consul a: 7-4-2022].
48 Documen os disponibles en el siguien e enlace: h p://www-old.bildpos ka en.uni-os-
nab ueck.de/index.php?ca =143 [Consul a: 7-4-2022].
49
Véase: h p://www.14-18.i /ca olina/CA_2_720 y h p://bbcc.ibc. egione.emilia- omag-
na.i / [Consul a: 7-4-2022].
50 Disponible en: h ps://digi alcollec ions.nypl.o g/collec ions/ge man-wo ld-wa -i-pho-
og aphic-pos ca ds#/? ab=abou [Consul a: 7-4-2022].
In oducción
41
des acan dos álbumes con casi 200 a je as pos ales alemanas que han esul-
ado de g an impo ancia pa a comple a es e es udio.
También den o del ámbi o no eame icano es ele an e la colección de
The Na ional Wo ld Wa I Museum and Memo ial51, la p incipal ins i ución
en Es ados Unidos dedicada a eco da , in e p e a y comp ende la G an
Gue a y que cuen a con un olumen de pos ales digi alizadas que asciende
a ce ca de 3 000. Debido a la no able can idad de documen os y a sus p o-
pias ca ac e ís icas, se hacía indispensable su inclusión en e las uen es de
es a in es igación, a pesa de que se a a a de una ins i ución ex aeu opea.
Aunque se ha señalado desde el p incipio que el ámbi o de es udio e a el
con inen e eu opeo, buena pa e de los ejempla es que es án disponibles son
anceses, alemanes o b i ánicos, po lo que en e dad la documen ación que
se ha consul ado cumple los equisi os p opues os.
En el caso de la Segunda Gue a Mundial, es os eposi o ios en Red son
mucho menos nume osos, algo que so p ende sob emane a debido a la im-
po ancia que es os sopo es, y la co espondencia en gene al, u ie on en el
desa ollo del con lic o. Posiblemen e uno de los p oyec os más in e esan es
sea Feldpos aus dem Zwei en Wel k ieg52 lle ado a cabo po el Cen o de
Documen ación sob e el Nacionalsocialismo de la ciudad de Colonia con el
in de aglu ina es imonios esc i os sob e es e pe iodo y amplia así el cono-
cimien o del pe iodo nazi que, de no se cus odiados debidamen e, co en el
iesgo de pe de se pa a siemp e en e los papeles de los a chi os amilia es.
Como bien ecogen en su p opia desc ipción, es a inicia i a «puede da ideas
in e esan es sob e los sen imien os y pensamien os de los emi en es y puede,
de muchas mane as, p opo ciona in o mación sob e la cons i ución de la
sociedad de gue a». Po su pa e, la ya ci ada Uni e si ä Osnab ück53 dedica
51 En el siguien e enlace se mues a la selección aco ada con el é mino «pos ca d», que
de uel e algo más de 2900 esul ados en e al o al de más de 20 000 obje os disponibles
en la web. h ps:// hewo ldwa .pas pe ec online.com/pho o?page=1&sea ch_c i e ia=po
s ca d&u 8=%E2%9C%93 [Consul a: 10-4-2022].
52 En su p opia página web h ps://jugend1918-1945.de/ eldpos /de aul .aspx?id=30630
[Consul a: 10-4-2022].
53 Pa a consul a el álbum éase el siguien e enlace: h p://www-old.bildpos ka en.uni-
osnab ueck.de/index.php?ca =153 [Consul a: 10-4-2022].
José Manuel López To án
48
su e dade a pa ia copa on mul i ud de sopo es imp esos. La pos al ue uno
de los medios p i ilegiados pa a ex ende es a idea y el medio más u ilizado
pa a ep esen a la isualmen e ue la pe soni icación de ambos e i o ios en
o ma de muje , a eces siendo ap ada po un soldado alemán o bien sal a-
da po uno ancés y lle ada de uel a a casa. De es a mane a, la gue a se
plan eaba como el medio idóneo pa a a eba a es as dos egiones al enemigo
alemán y pa a consegui que ue an einco po adas a F ancia, el luga al que
pe enecían de o ma legí ima60.
Es e iden e que las cues iones e i o iales u ie on un g an peso en la
mo ilización de los soldados anceses y, en consecuencia, la p o ección de
su e i o io ue un po en e ca alizado . Sin emba go, es a si uación solo
ue aplicable a es e caso conc e o, ya que, po ejemplo, las opas b i ánicas
e an las únicas den o del bando de los aliados eu opeos que no enían que
alis a se pa a de ende a su nación de la in asión po pa e del enemigo.
La sepa ación ísica del con inen e po el canal de la Mancha anuló es e
a gumen o que sí había esul ado an e ec i o en F ancia, po lo que se
hizo necesa io busca o as mo i aciones, a simple is a más abs ac as, que
acili a an el eclu amien o masi o de jó enes61. En e ellas se ha podido
localiza , po ejemplo, el comp omiso de que la ic o ia sob e la amenaza
alemana ga an iza ía un u u o mejo pa a las gene aciones enide as62. De
es a mane a, se consiguió c ea un amplio consenso nacional de que G an
B e aña ma chaba a una gue a jus a y de que el alis amien o olun a io e a
la elección co ec a63. Po su pa e, la concepción de lib a la «gue a pa a
60 B ouland, Pie e y Doizy, Guillaume, La g ande gue e des ca es pos ales, Pa is, Hugo
Image, 2013, pp. 80-82.
61 Es a si uación se á muy di e en e en la Segunda Gue a Mundial, ya que el e i o io
b i ánico ue obje i o de Hi le a pa i de sep iemb e de 1940 con la ope ación León
Ma ino.
62 Ke shaw, Ian, Descenso a los in ie nos: Eu opa 1914-1949, Ba celona, C í ica, 2016,
p.507.
63 Pa a p o undiza en las mo i aciones de los b i ánicos se ecomienda Wa son, Alexan-
de , Endu ing he G ea Wa : comba , mo ale and collapse in he Ge man and B i ish a mies,
1914-1918, Camb idge, Camb idge Uni e si y P ess, 2008 y Tho pe, Tom, «Why hey
enlis ed, se ed and killed; he expe ience and mo i a ion o Leices e shi e se icemen
du ing he G ea Wa », Midland His o y, 44-1 (2009), pp. 85-106.

Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
49
Figu a 1.1. La p emiè e leçon de F ançais en Alsace econquise (1915). Uno de los muchos ejemplos
en los que se ep esen a el asun o de las p o incias «pe didas» y que aboga po la econquis a de
Alsacia po pa e de F ancia. Fuen e: Eu opeana64.
64
h ps://www.eu opeana.eu/ /i em/2020601/h ps___1914_1918_eu opeana_eu_con i-
bu ions_7301 [Consul a: 15-3-2022].
José Manuel López To án
50
acaba con odas las gue as»65 se pe iló como una de las señas de iden idad
de la p opaganda b i ánica y así ue anunciada en e amplios sec o es de la
población. Sin emba go, ni es a úl ima ap eciación ni la apa en e co ec a
elección de ma cha al en e en a as del bien común e minan de explica
las conocidas o og a ías que mues an las exo bi an es ci as de jó enes que
se agolpa on en los cen os de alis amien o pa a uni se al ejé ci o en uel os
en un e ien e deseo de se i a su país66.
Esas imágenes, que con ela i a ecuencia han llegado a nues as manos,
han con ibuido sob emane a a ex ende la c eencia de que los jó enes se
lanza on en masa a la gue a, sin necesi a muchos a gumen os a a o y sin
que el gobie no u ie a que hace g andes es ue zos. Sin emba go, la a je a
pos al nos pe mi e cons a a que la si uación no ue an idílica como se quiso
p esen a . P ueba de ellos son los nume osos ejempla es que hacían un llama-
mien o di ec o al eclu amien o, con mensajes como « oda ía queda un hueco
pa a i», « u país e necesi a» o «es lo mejo que puedes hace po ellos», es e
úl imo en e e encia a cómo el soldado podía con ibui a ga an iza un u-
u o mejo pa a sus hijos. Además, exis ió un po en e clima de p esión social
que condicionó ue emen e el alis amien o de muchos homb es. Quienes
se oponían a i a la gue a e an obje o de odo ipo de idiculizaciones y
c í icas a a és de a je as en las que se les insul a, se cues iona su mascu-
linidad e incluso se les ilda de insolida ios y de aido es con su pueblo67.
Los mo i os pa a ep esen a es as ideas ue on muy a iados, siendo los más
epe idos aquellos que ep esen aban el echazo de las muje es a los homb es
que no iban al en e o la soledad a la que se en en a ían en e sus compa-
ñe os. Es a si uación ma ca dis ancias espec o al es o de países eu opeos,
65 Exp esión omada de una se ie de a ículos publicados po el esc i o b i ánico H.G.
Wells y que pos e io men e se eunie on en el olumen i ulado The Wa Tha Will End
Wa .
66 Véase Mo on, John, «De ining Thei Own Pa io ism: B i ish Volun ee T aining
Co ps in he Fi s Wo ld Wa », Jou nal o Con empo a y His o y, 23-1 (1988), pp. 59-75.
67 En 1915 io la luz el documen al B i ain p epa ed, la p ime a g an película o icial b i áni-
ca de la G an Gue a. La cin a documen a la p epa ación mili a de G an B e aña as el
es allido de la con ienda y ap oximadamen e los ein e minu os iniciales es án dedicados
a la cues ión del eclu amien o de olun a ios.
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
51
donde los ejempla es no ue on edi ados con el mismo alcance que en el
Reino Unido68.
Figu a 1.2. No gun – No gi l! (1916). Es e ejempla cons i uye uno de los muchos en los que
el ema p incipal es esa p esión social, ya que se asociaba el no alis a se con el echazo de las
muje es. En es a escena, se ap ecia cómo la jo en camina del b azo de un soldado b i ánico
mien as hace una señal de desdén al jo en es ido de ci il que lle a un amo de lo es.
Fuen e: Eu opeana69.
Alemania, país al que las po encias encedo as esponsabiliza on desde
los inicios de habe lle ado a Eu opa a la gue a en aquel e ano de 1914, es
posiblemen e uno de los e i o ios donde se de ec a una meno a iedad a
la ho a de p esen a en la a je a pos al las mo i aciones pa a a as a a sus
homb es a la ba alla. La ue e ola pa ió ica que eco ió el país ge mano
puede se una de las causas que lle en a es a si uación, ya que, apa en emen e,
68 B ouland, Pie e y Doizy, Guillaume, La g ande gue e…, p. 67.
69 h p://www.eu opeana1914-1918.eu/en/con ibu ions/21415#p e yPho o [Consul a: 15-
3-2022].
José Manuel López To án
52
la p edisposición de la población hab ía aho ado g andes es ue zos a la ho a
de busca pue a po pue a candida os que eng osa an las ilas del ejé ci o.
Además, cuando es alló la G an Gue a, Alemania con aba con el segundo
con ingen e más g ande del mundo, supe ado solo po Rusia. El mili a ismo
ins alado en e las éli es del país ge mano había lle ado a p epa a a las opas
pa a una e en ual con ienda, po lo que, en los p ime os meses de 1914, el
ejé ci o alemán ya es aba lis o pa a el comba e y pe ec amen e equipado y
en enado70.
No obs an e, a pesa de ese halo pa ió ico, ue necesa io con a con
ejempla es que con ibuye an a da el úl imo empuje al alis amien o. Así, en
los p ime os meses de la con ienda, la p o ección de la pa ia ue el p incipal
elemen o ca alizado u ilizado en las a je as pos ales alemanas. En esa de-
ensa nacional, si había alguna igu a que pudie a unciona como el modelo
que odos debían segui esa e a la del Káise , líde indiscu ible de la g an
nación y de las opas impe iales. En o no a su pe sona se debían cong ega
los nu idos ejé ci os, único camino posible pa a ence ápidamen e a los
débiles enemigos y de ol e la paz al con inen e después de que las demás po-
encias eu opeas hubie an decidido emba ca se en es a sinies a ca e a. Po
es e mo i o, muchos ejempla es ecu ían a su imagen pa a asocia el alis a-
mien o con el se icio di ec o al empe ado y, po ex ensión, con el se icio
a la pa ia. Jun o a él, e a ecuen e encon a alusiones como «El empe ado
llamó y odos inie on», consignas con las que se buscaba da a en ende que
an solo la llamada de Guille moII e a su icien e pa a cong ega a millones
de homb es. Igualmen e, Go mi uns (Dios con noso os) ue omnip esen e
en odas es as a je as pa ió icas, mensaje con el que se deseaba aslada a
la población que no emie a, pues o que Dios es aba del lado de los alemanes
en esa causa jus a po la libe ad71.
70 Ha , Pe e , La G an Gue a (1914-1918): his o ia mili a de la p ime a gue a mundial,
Ba celona, C í ica, 2014, p. 54.
71 Go mi uns ue un lema nacional en el Reino de P usia que pos e io men e ue ecupe-
ado con especial ue za po el ejé ci o ge mano du an e el pe iodo del Impe io alemán
(1871-1918) y del Te ce Reich (1933-1945). La población se aden a en una causa de
semejan e índole solo si es á con encida de que los in e eses son nobles o incluso di inos
y no si solamen e se a a de algo me amen e mundano. Spec o , Robe , Wo ld Wi hou
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
53
Po su pa e, I alia cons i uye un caso peculia den o de las naciones
implicadas en la G an Gue a, ya que se inco po ó al con lic o casi un año
después de habe dado comienzo y man u o negociaciones con ambos ban-
dos has a que inalmen e se decan ó po pa icipa del lado de los aliados.
Es a si uación gene ó un g an deba e an o polí ico como en e la población
debido sob e odo al echazo de amplios sec o es a la pa icipación en la
con ienda. Después de a ios meses de ba allas en Eu opa, los di e en es
medios de comunicación habían dejado cons ancia de las e ibles expe-
iencias i idas, po lo que se conocía de sob a el pano ama an desolado
al que se en en aba el con inen e. Sin emba go, los in e eses polí icos y las
con cesiones p ome idas a I alia si se alzaba con la ic o ia inclina on inal-
men e la balanza hacia la opción de pa icipa en la gue a jun o a F ancia y el
Reino Unido72.
El es ue zo en es e e i o io debía o ien a se, po an o, a jus i ica esa
decisión an e la población y la a je a pos al ol ía a posiciona se como un
socio p e e en e en la ca e a po la opinión pública. El deba e acapa ó ple-
namen e la a ención de los ejempla es p oducidos en e 1914 y 1915, po lo
que el país medi e áneo se desma caba del es o de las po encias implicadas,
donde la endencia e a que las ilus aciones ecogie an los mo i os que lle a-
ban a oma pa e en la gue a sin necesidad de jus i ica se de al mane a. Po
no ma gene al, el ema ue a ado a a és de la ca ica u a, ya que pe mi ía
simpli ica el p o undo en amado de in e eses que se escondía de ás de es as
decisiones polí icas. Uno de los ejempla es más signi ica i os de cuan os se
han podido localiza es el que se mues a en la siguien e imagen y que ec ea
el momen o en el que las po encias eu opeas es án in en ando que I alia salga
de su neu alidad y en e en gue a den o de su bando. I alia es el suje o en
o no al cual gi a la composición y apa ece odeada po los con endien es
implicados que i an ue emen e en di ecciones opues as a ando de a ae la
Ci iliza ion: Mass Mu de and he Holocaus , His o y, and Analysis, Lanham, Uni e si y
P ess o Ame ica, 2005, p. 14.
72 Véase Os enc, Michel, «1915. L’I alie en gue e», Gue es mondiales e con li s con-
empo ains, 219 (2005), pp. 15-30 y Renzi, William, «I aly’s Neu ali y and En ance
in o he G ea Wa : A Re-examina ion», The Ame ican His o ical Re iew, 73-5 (1968),
pp. 1414-1432.

José Manuel López To án
54
hacia ellos. Pa a ello ecu e a la me á o a del juego de la soga. El aspec o
más signi ica i o del ejempla es que los p o agonis as de la ilus ación son
los p opios di igen es de las espec i as naciones eu opeas, a a iados con sus
co espondien es bande as nacionales a excepción del za , que apa ece cu-
bie o con la bande a de la A mada impe ial usa. Así, en el cen o podemos
con empla a Vi o io Emanuele II, a su izquie da a Guille mo II y F ancis-
co José I de Aus ia y a su de echa al ey Albe o I de Bélgica, Ped o I de
Se bia, Jo ge V de Ingla e a, el empe ado japonés Taishō Tennō, Raymond
Poinca é y el za Nicolás II de Rusia.
Figu a 1.3. Spo bellico 1914 (1914). El ejempla ec ea el momen o en el que las po encias
eu opeas es án in en ando que I alia salga de su neu alidad y en e en gue a den o de su
bando. Pa a ello ecu e a la me á o a del juego de la soga. Fuen e: Colección p i ada.
Todos es os casos desc i os solo pudie on aplica se al p ime o de los con-
lic os mundiales, ya que la gene ación de 1939 ue muy di e en e a la de
1914. Conocían pe ec amen e los e ec os an de as ado es que en añaban
las gue as mode nas y habían des e ado po comple o esa concepción o-
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
55
mán ica que les había empujado al en e dos décadas an es. Aquellos hom-
b es habían su ido en p ime a pe sona la c ueldad del nue o a mamen o y
los ci iles que pe manecie on en la e agua dia habían expe imen ado igual-
men e el po encial des uc i o de la maquina ia indus ial bélica. Con es e
ecue do oda ía an i o esul aba mucho más di ícil mo iliza masi amen e
a la población, ya que en es a ocasión no ma chaban engañados a aquellas
ca nice ías humanas y sabían las e dade as consecuencias que los en en a-
mien os a mados compo aban: «mise ia en ez de iqueza, ama gu a en ez
de sa is acción, hamb e, in lación, e uel as, pé didas de las libe ades ci iles,
escla i ud…»73.
En consecuencia, la escala de alo es había i ado eno memen e en aque-
llas décadas y ya nadie c eía en la jus icia de una gue a libe ado a ni
inocen e. Además, quienes habían pa icipado con encidos de que se ía la
gue a de ini i a que acaba ía con odas las demás se sen ían p o undamen e
engañados y ya no es aban dispues os a cae una ez más en una a sa se-
mejan e. A pesa de los muchos es ue zos de la p opaganda po apa en a
el masi o apoyo a la gue a, se ha podido cons a a en odos los países un
espí i u de desánimo u o de la aumá ica expe iencia i ida. Es a ez ni
siquie a las po encias con un sen imien o nacional más uni o memen e ex-
endido consiguie on ene el e ec o que espe aban como sí había ocu ido
en la G anGue a74.
En el caso del Reino Unido y F ancia la consigna más ex endida, y la
necesidad más inmedia a, ue la de ena el pelig o que implicaba la po-
sible ic o ia de Hi le y la ex ensión de los mo imien os o ali a ios po
oda Eu opa. Es e ue e mo i o eje ció una indiscu ible in luencia en el
seno de la población de ambas po encias, ya que en los úl imos años habían
p esenciado el iesgo que suponía la de i a omada po el cancille alemán
pa a la paz y la libe ad en Eu opa. Sin emba go, esa aleg ía desbo dan e
73 Zweig, S e an, El mundo de aye …, p. 291.
74 En es a sensación gene alizada de desánimo ambién juga on un papel cla e las in o -
maciones p opo cionadas po los dis in os medios de comunicación en los años p e ios
a la gue a en o no al ea me e es e, ma í imo y aé eo que habían lle ado a cabo las
dis in as po encias eu opeas.
José Manuel López To án
56
que an o habían mani es ado en 1914 e a aho a una ma cha o zada, o a
más en apenas unas décadas, con la que lib a ían de nue o al mundo del
pelig o alemán.
Muy dis in a ue la si uación en Alemania, donde la pe ec a maquina ia
de p opaganda nazi consiguió e es i la llamada a las a mas con un amplio
abanico de mo i aciones que esul a on a ac i as pa a los millones de jó e-
nes soldados75. En p ime luga , la gue a se plan eó como la ocasión pe ec a
pa a expandi las on e as del Te ce Reich y consegui así ese Lebens aum
o espacio i al del que an o se había hablado desde la llegada al pode de
Hi le . Po o o lado, ambién se les hizo c ee que la con ienda e a una c u-
zada en de ensa de la nación alemana an e la pelig osa amenaza que suponía
la ex ensión del bolche ismo, ese an asma que, llegado desde el es e, llamaba
a las pue as de Eu opa occiden al76.
Y, po úl imo, una de las consignas que posiblemen e mejo cala on en el
seno de la población alemana ue el deseo de enga el daño su ido as la
i ma del T a ado de Ve salles. Hi le y el pa ido supie on exp imi al máxi-
mo es a si uación pa a acili a la ma cha a las a mas en 1939 y plan ea on la
gue a como la opo unidad de epa a la e güenza a la que su g an nación
había sido some ida. Po ello, al ma gen de las epe cusiones económicas o
polí icas que Ve salles implicó pa a el país ge mano, maniob a on pa a saca
a la luz los p o undos e ec os psicológicos que u ie on pa a el o gullo nacio-
nal las disposiciones con empladas. Conside ado como un au én ico Dik a ,
las pé didas que se ie on obligados a asumi despe a on la i a de la sociedad
y deja on un legado de ama gu a y esen imien o en oda una gene ación de
alemanes que pensaban que el único deli o que habían come ido e a pe de
la gue a77.
75 Véase Klempe e , Vic o , LTI: la lengua del Te ce Reich: apun es de un ilólogo, Ba celona,
Minúscula, 2007 y Mosse, Geo ge, La nacionalización de las masas: simbolismo polí ico y
mo imien os de masas en Alemania desde las Gue as Napoleónicas al Te ce Reich, Mad id,
Ma cial Pons, 2019.
76 Ke shaw, Ian, Descenso a los in ie nos…, p. 498.
77 O e y, Richa d, El camino hacia la gue a: la c isis de 1919-1939 y el inicio de la Segunda
Gue a Mundial, Mad id, Espasa, 2009, p. 114.
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
57
Figu a 1.4. Bolschewismus ohne Maske (1937). Como esul a ácilmen e iden i icable, con
es e ipo de a je as no se buscaba o o in que el que la población alemana iden i ica a el
bolche ismo como el p incipal enemigo, un ad e sa io que amenazaba la paz mundial y que
dejaba un egue o de mue e en aquellos luga es po los que se expandía. Esos mensajes,
dis ibuidos desde años an es de que es alla a la con ienda ue on un elemen o ascenden al
con el que i moldeando la opinión pública e i allanando el camino hacia el cada ez más
p obable con lic o a mado. Fuen e: Wikimedia78.
78 Imagen disponible en el siguien e enlace: h ps://commons.wikimedia.o g/wiki/File:-
Bolschewismus_ohne_Mask.png [Consul a: 15-3-2022].
José Manuel López To án
64
co que alen aban a de ende los alo es de su país. Esa si uación de man u o
in ac a du an e las p ime as décadas del siglo XX y se io acen uada en los
años de la G an Gue a. De igual mane a, una ez concluida la con ienda se
lle a on a cabo oda una se ie de ac os ca gados de un ue e simbolismo que
no buscaban sino man ene i a la idea del sac i icio ealizado po el pueblo
ancés du an e un momen o an con ulso. Sin emba go, la complicada si ua-
ción de F ancia en la Segunda Gue a Mundial al e ó po comple o las eglas
de juego, ya que la mi ad no e del país cayó en manos del Te ce Reich y
cualquie mani es ación que se salie a de la no ma es ablecida co ía el ies-
go de se cas igada91. Esos sen imien os die on como esul ado expe iencias
muy di e en es en a ios aspec os de la ealidad del momen o, que esul an
ácilmen e as eables en mul i ud de medios. En e ellos se encuen a la a -
je a pos al y es a pa icula si uación ue p ecisamen e la que mo i ó la
edición de ejempla es con un ca ác e muy dispa en unción de la zona en
la que p oduje an, algo que sin duda en iquece el elenco de ma e iales de los
que hoy día disponemos92.
En con as e, Alemania u o una si uación muy desigual en los dos con-
lic os, ya que las ci cuns ancias que le ue on sob e iniendo deja on al país
en una esi u a muy dispa a la de sus ecinos eu opeos. Desde el p oceso de
uni icación lle ado a cabo en 1871 y has a los p ime os años del siglo XX se
in ensi icó de mane a cla a la expansión del sen imien o nacional, momen o
en el que la igu a del cancille O o on Bisma ck jugó un papel ascen-
den al. La in ensa polí ica ex e io desplegada mejo ó aún más la isión que
enían los alemanes de su nación, aunque ue con su ele o y con el ascenso al
ono de Guille mo II cuando asis imos al momen o de mayo in ensidad. El
Impe io alemán e a un e i o io con más de sesen a millones de habi an es,
sus indus ias habían supe ado a las b i ánicas en lo e e en e a la p oducción
de ca bón y ace o, y el Káise y las éli es conside aban que el desa ollo eco-
nómico y cul u al que es aba adqui iendo su nación le hacía me ecedo de
91 Una de las p ime as publicaciones que abo dan la e olución del nacionalismo en F ancia
en es e pe iodo de en egue as es Gi a de , Raoul, «Pou une in oduc ion à l’his oi e
du na ionalisme ançais», Re ue ançaise de science poli ique, 3 (1958), pp. 505-528.
92 Ál a ez, José, Dioses ú iles…, pp. 61-62.

Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
65
«un luga en el sol»93, de ahí el amplio despliegue de ac uaciones in e nacio-
nales que implemen ó en esos años p e ios a la G an Gue a94.
Sin emba go, el sen imien o de au ocomplacencia desc i o an e io men e
se de umbó po comple o en 1918 con la es epi osa de o a alemana. Es a
si uación, unida a las du as condiciones impues as en el T a ado de Ve salles,
quedó aducida en un ue e discu so con al as dosis de e anchismo que ue
ganando un peso conside able en e de e minados sec o es de la polí ica y que
el Pa ido Nazi supo acapa a y lle a al ex emo. En e ec o, Hi le hizo de la
humillación su ida a aíz de la i ma del a ado la pied a angula de muchas
de sus polí icas y su apa a o de p opaganda consiguió di igi las emociones de
la población en con a de b i ánicos, anceses y es adounidenses, a quienes se
les conside aba esponsables de habe enado el c ecimien o que le co espon-
día a la g an Alemania. Además, den o de su nacionalismo ex emo o ul a-
nacionalismo95 se pueden dis ingui dos p emisas undamen ales: la unión de
odos los pueblos ge manos bajo el mismo Reich y la c is alización del pa ido
como el símbolo mismo de la nación alemana, ambas ue emen e p esen es
en los an e sos que ilus a on las a je as pos ales de la época.
En odos los casos desc i os, la G an Gue a culminó el p oceso iden i a io
de las po encias eu opeas que pa icipa on en ella y el ea me ideológico pues-
o en ma cha u o su con inuación en el segundo de los con lic os bélicos. Sin
emba go, los es ejemplos desc i os ienen la pa icula idad de con a con un
mo imien o nacional uni o me en odo el e i o io que acili ó eno memen e
las a eas de ex ensión de al sen imien o, si uación que no es ex apolable al
es o de los países implicados, ya que la p opia con igu ación de las comuni-
dades que con o maban la nación di icul ó la aplicación de un c i e io único96.
93 T aducción de la exp esión «Pla z an de Sonne», p onunciada el 6 de diciemb e de
1897 po el en onces sec e a io de Es ado del Minis e io de Asun os Ex e io es del
Impe io alemán, Be nha d on Bülow, en elación con la polí ica colonial de su país.
Ex ac o omado del discu so comple o: h p://ge manhis o ydocs.ghi-dc.o g/docpage.
c m?docpage_id=1371 [Consul a: 7-5-2022].
94 Howa d, Michael, La P ime a Gue a Mundial, Ba celona, C í ica, 2003, pp. 20-21.
95 Te minología u ilizada en E ans, Richa d, La llegada del Te ce Reich: el ascenso de los
nazis al pode , Ba celona, Península, 2015.
96 Hobsbawm, E ic, Naciones y nacionalismo desde 1780, Ba celona, C í ica, 2000, p. 153.
José Manuel López To án
66
En lo que espec a al Impe io uso y al Impe io aus ohúnga o, las expe-
iencias ue on sensiblemen e dis in as, ya que en el momen o del es allido
de la G an Gue a ambas en idades e i o iales e an dos es ados mul ina-
cionales97. La mona quía dual e a un e dade o mosaico é nico-lingüís ico
donde con i ían alemanes, húnga os, checos, polacos, c oa as y o os an os
g upos, po lo que lle a a cabo una polí ica de p opaganda como la que se
desplegó en las po encias occiden ales esul aba di ícil eniendo en cuen a las
di e en es mo i aciones que end ía cada colec i o an e una posible gue a y
la ausencia de iden i icación po pa e de ellos con la causa nacional. Po su
pa e, el impe io del za e a un as o e i o io o mado casi en su o alidad
po campesinos donde esla os, polacos, li uanos, uc anianos y o os pueblos
aspi aban a la independencia o al menos a la au onomía. Además, las eli es
cul as es aban di ididas en e los «occiden alis as», que enían a Eu opa como
modelo, y los «esla ó ilos», que conside aban que el modo de ida en el iejo
con inen e e a degene ado y deseaban p ese a e impone la cul u a esla a
en odo el e i o io98.
Pa a di icul a oda ía más la si uación, el pano ama de ambos e i o ios
en 1939 e a o almen e dispa al exis en e a p incipios de siglo, po lo que
los ecu sos empleados en la ex ensión del sen imien o nacional inculado a
la gue a necesa iamen e u ie on que cambia . Aus ia quedó anexionada al
Te ce Reich an es del inicio de las hos ilidades y, en consecuencia, odas las
consignas di igidas a la población queda on supedi adas a las di ec ices de
los je a cas nazis. En es e sen ido, la expansión del Reich ue un ema muy
cul i ado po la p opaganda o icial y sob e el caso aus iaco son nume osos
los modelos edi ados po pa e de Alemania y di igidos al nue o e i o io,
siemp e con el in de c ea allí lo an es posible un sen imien o de alineación
con el nue o iempo que se les había p esen ado.
97 Te minología ex aída de Núñez, Xosé M., Mo imien os nacionalis as en Eu opa…, p. 21.
98 Además, al y como a i ma Ma c Fe o, el pueblo dominado , uso y alemán espec i-
amen e, que ía consolida su hegemonía, aunque ello le supusie a en a en con inuas
dispu as con los sen imien os nacionales de las mino ías. Fe o, Ma c, La G an Gue a,
1914-1918, Mad id, Alianza, 1970, pp. 43-46 y Howa d, Michael, La P ime a Gue a
Mundial…, p. 14.
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
67
Po su pa e, en la Rusia de S alin el es allido de las hos ilidades con a la
Alemania de Hi le en 1941 se concibió bajo el cali ica i o de «G an Gue a
Pa ia» y el inicio de la in e ención ino acompañado de un eno me apa a o
p opagandís ico cuya pied a angula e a la necesidad de comba i el pelig o
alemán y p ese a la in eg idad de la nación99. En es e sen ido, esul a in e-
esan e comp oba el diálogo que se es ableció en e los ejempla es edi ados
en cada uno de los dos países, donde el con a io ue demonizado y p esen-
ado como un au én ico pelig o con el que se debía acaba .
Finalmen e, I alia es ambién una de las naciones eu opeas que más pa -
icula idades p esen a, ya que esul a ampliamen e conocida la escasa mo-
i ación con la que pa ie on los soldados hacia el en e en ambas gue as
mundiales. En el caso de la p ime a, los es imonios que nos han dejado los
p opios mili a es pe mi en ap ecia una al a de iden i icación con la causa,
si uación que se ag a ó aún más en 1939 al con a con la expe iencia p e ia
de la con ienda del 14. La p opaganda pa ió ica no ue, po an o, su icien e
pa a man ene i as las emociones de los soldados ni con a es a la al a
de mo i ación inicial a la que nos hemos e e ido en el apa ado an e io 100.
La plasmación de odas es as ideas en o no a la nación u o como uno de
los p incipales cauces de exp esión los ma e iales edi ados desde los se icios
de p opaganda es a ales y los an e sos de las a je as pos ales acapa a on de
lleno la a ención de los esponsables de la di usión de es as consignas101. De
hecho, desde el mismo es allido de la con ienda ya e a posible adqui i es e
ipo de a je as pa ió icas como bien ejempli ican pos ales encon adas cuyo
ma asellos co esponde a las úl imas semanas de agos o de 1914 y de las p i-
me as de sep iemb e de 1939. La consul a y compa ación de los ejempla es
99 Con ás ese Hill, Alexande , The g ea pa io ic wa o he So ie Union, 1941-45: a
documen a y eade , London, Rou ledge, 2009; Tsou as, Pe e , The G ea Pa io ic Wa ,
London, G eenhill, 1992 y Zhilin, Pa el, La G an Gue a Pa ia de la Unión So ié ica:
1941-1945, Moscú, Edi o ial P og eso, 1985.
100 Ke shaw, Ian, Descenso a los in ie nos…, p. 501.
101 Una in e esan e apo ación publicada ecien emen e sob e la elación en e a je a pos al
y nación es Villena, Ra ael, «En íos con sabo español. Ta je as pos ales, aje y na-
ción», en Miguel Cabañas y Wi edo Rincón (eds.), Imagina ios en con lic o: «lo español»
en los siglos XIX y XX, Mad id, Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas, 2017,
pp.76-96.
José Manuel López To án
68
edi ados en los dos con lic os ha pe mi ido comp oba cómo en ambos casos
se adop a on una se ie de pa ones comunes aplicables a los di e en es es ados
belige an es, lo que ha hecho posible es ablece una cla a con inuidad en e
ambas gue as y co obo a algunas de las hipó esis iniciales. El éxi o de las
campañas o ganizadas en la P ime a Gue a Mundial lle ó a los o ganismos
de p opaganda a ecupe a es as es a egias en el segundo de los con lic os,
ya que la e ec i idad demos ada asegu aba un nue o log o en ese momen o
en el que la paz en el con inen e es aba comp ome ida una ez más.
De en e odas las es a egias que se emplea on pa a mo iliza a la po-
blación, la que conseguía auna con mayo e icacia la ue za y pode de una
nación e a la bande a. Pocos ecu sos son capaces de con e i se en signos
de iden i icación colec i a de una o ma an po en e como es e símbolo com-
pa ido po la comunidad de un es ado. Con es a consigna, desde los mismos
inicios de las hos ilidades los o ganismos gube namen ales enca gados de la
p opaganda inunda on el me cado de la pos al con los colo idos dibujos de
las enseñas nacionales102.
La bande a enca na el ca ác e sag ado de una nación y es uno de los
dis in i os más po en es de condensación de los sen imien os que se ienen
sob e una sociedad103. Con es e elemen o se ansmi en emociones de pe e-
nencia a un g upo y pe mi en que los indi iduos nos sin amos iden i icados
como pa e de un conjun o de pe sonas p óximas a noso os. Es a úl ima
ap eciación es, quizá, una de las más signi ica i as en lo que espec a al uso
de los ci ados símbolos en el ma co bélico, ya que consigue deja a ás el
«yo» pa a con o ma un «noso os», es deci , ese g upo de a ines que auna-
á sus es ue zos po la de ensa del elemen o común: la pa ia. Den o del
desconcie o inicial que ca ac e iza al es allido de una gue a, los símbolos
nacionales como las bande as salie on a lo e y domina on el espacio cul u al
de una mane a e icaz has a el pun o de con o ma uno de los ca álogos más
102 El an opólogo neozelandés Raymond Fi h publicó en 1973 Symbols: Public and P i a e,
New Yo k, Co nell Uni e si y P ess, un concienzudo abajo donde expone las unciones
simbólicas de las bande as y su pode iden i a io. Pa a el caso español, pa e de es os
pos ulados son expues os en Mo eno, Ja ie y Núñez, Xosé M., Los colo es de la pa ia:
símbolos nacionales en la España con empo ánea, Mad id, Tecnos, 2017.
103 Billig, Michael, Nacionalismo banal, Mad id, Capi án Swing, 2014, pp. 74-75.
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
69
ex ensos de los que disponemos. Además, el es adounidense Ch is Hedges
sos iene que cub i oda la escena pública con es os ecu sos esponde am-
bién a la necesidad de disimula las con adicciones in e nas de la nación y
auna el empeño de la población en man ene la gue a y esul a así más
e ec i os con a el enemigo104.
El p opio Adol Hi le dedicó unas páginas de Mein Kamp a e lexiona
sob e la necesidad de c ea una bande a como símbolo del Mo imien o que
pe mi ie a da cohesión al mismo. Como e ela en unas pocas líneas, es os
emblemas con ibuyen a ele a las emociones hacia una causa compa ida, ya
sea un pa ido o una nación en e a, de ahí su u ilización en el llamamien o
a las a mas:
La ausencia de ales símbolos suponía incon enien es no solo momen áneos,
sino que ambién e a, pa a el po eni , cosa inadmisible. Los incon enien es
consis ían, an e odo, en el hecho de que nues os co eligiona ios ca ecían
en absolu o de un signo ex e io que e elase su pe enencia y que, po o a
pa e, ca ac e iza a el mo imien o con una enseña como símbolo opues o al
emblema de la In e nacional105.
Su éxi o ue al, que esul a imposible clasi ica la o alidad de los dis in os
modelos edi ados con bande as du an e los años de las dos gue as mundia-
les. Sin emba go, as el análisis de los nume osos ejempla es que he enido
opo unidad de consul a , sí ha sido posible ija una se ie de asgos comunes
an o en ambos con lic os como en e los di e en es países implicados. De
en e odos, los más comunes son los ejempla es en los que el an e so queda
cubie o casi en su o alidad po las enseñas nacionales y que ienen acom-
pañados de mensajes como: Gua ding he Old Flag!, S olz weh die Flagge o
Salu au D apeau. Son siemp e modelos muy colo idos y que goza on de una
eno me popula idad du an e odos los años de du ación de los con lic os,
aunque muy especialmen e nada más comenza las hos ilidades. De hecho,
los p ime os ejempla es p oducidos en 1914 como anquicia mili a en o-
dos los países implicados ecogían bande as en sus sencillos diseños, como se
104 Hedges, Ch is, La gue a es la ue za que nos da sen ido, Mad id, Sín esis, 2013, p. 76.
105 Hi le , Adol , Mi lucha, Mad id, Real de Ca o ce Edi o es, 2016, p. 291.

José Manuel López To án
70
puede ap ecia en las igu as 1.7 y 1.8. Según B ouland y Doizy, es e ue uno
de los emas más cul i ados y, po ejemplo, la Pos e aux A mées llegó a edi a
decenas de modelos di e en es en los p ime os años de la G an Gue a que
se dis ibuían a los soldados g a ui amen e106.
Un asgo ca ac e ís ico que me ece la pena señala es que en las dos déca-
das que anscu en en e ambos con lic os se p oduje on cambios de bande-
as en algunas naciones. El caso más signi ica i o es el de Alemania, ya que
du an e el p ime o de ellos la enseña e a la del Impe io alemán mien as que
en 1939 ue la del pa ido la que se con i ió en el símbolo o icial del Reich.
Posiblemen e nunca una bande a ha gene ado emociones an ex emas como
la de la Alemania nazi, símbolo del excelso pode de su nación pa a unos y
ep esen ación de los mayo es emo es pa a quienes i ían en las zonas que
sucumbie on al yugo de las opas de Hi le .
Las casas edi o as y los gobie nos e an plenamen e conscien es del éxi o
de los ejempla es deco ados con las enseñas nacionales, po lo que se a ana-
on en esponde de la mejo o ma posible a la ingen e demanda que se les
p esen aba. La capacidad c ea i a de los dibujan es no pa ecía ene lími es
y, en es os g andes y colo idos conjun os, desplega on odo su po encial a -
ís ico. Po ello, además de esos diseños más sencillos encon amos odo ipo
de inno ación an o en la écnica como en la disposición de los elemen os.
A pesa de habe compa ado el éxi o en ambos con lic os bélicos y habe
señalado la u ilización de idén icos ecu sos en los dos momen os, la ealidad
es que esul a posible es ablece di e encias en lo que espec a al cuidado de
los diseños, ya que en la P ime a Gue a Mundial es a a iedad es oda ía
más acen uada y encon amos diseños e dade amen e bellos como a je as
bo dadas en seda, ejempla es que con aban con un ondo cla o al que se
adhe ía un ma co en elie e y una pieza cen al bo dada con hilos de colo-
es107. En 1940 he podido de ec a un epun e en el in e és po es os diseños
bo dados al localiza un buen núme o de ejempla es en iados desde F ancia
al Reino Unido po miemb os de la Segunda Fue za Expediciona ia B i á-
106 B ouland, Pie e y Doizy, Guillaume, La g ande gue e…, pp. 50-53.
107 Sob e las a je as bo dadas en seda éase Collins, Ian, An illus a ed his o y o he em-
b oide ed silk pos ca d, Radle , Gab ian An iques, 2001.
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71
Figu a 1.7. Ca olina pos ale i aliana in anchigia (1914) y Figu a 1.8. Co espondance des
A mées de la République (1914). Dos de los ejempla es o iciales edi ados en los p ime os meses
de 1914. Tan o el modelo i aliano como el ancés u ilizan la misma disposición pa a aloja los
da os necesa ios y el mensaje. Fuen e: Colección p i ada.
José Manuel López To án
72
nica, pe o su calidad no llega a iguala a la que había enido en el p ime o
de los con lic os108.
También muy o iginal es la se ie que ep esen a a cada uno de los países
aliados como ma iposas y colo ea sus alas con las bande as nacionales. Como
se puede ap ecia a a és de los dos ejempla es que se ecogen a con inua-
ción, la indus ia pos al du an e la P ime a Gue a Mundial no conoció
lími es y puso odos los es ue zos en p oduci se ies lo más a ac i as posibles
pa a el público, decisión que p odujo a je as de un gus o exquisi o. El e ec o
que es a campaña buscaba consegui se io aumen ado po la edición de o a
se ie en la que los países del bando con a io e an mos ados como insec os,
animales que en la mayo pa e de los casos p o ocan a e sión en e la gen e.
De es a mane a es os o os ejempla es con o maban el con apun o de la
belleza de la ma iposa, símil que se debía hace ex ensible al echazo hacia
las po encias cen ales109.
Si bien las bande as acapa a on en ambos con lic os un buen núme o de
pos ales pa ió icas, no menos comunes ue on aquellas en las que se ep esen-
aban los animales que o maban pa e de la iden i icación popula es a al110.
La animalización es un ecu so que, pa a el es allido de las gue as mun-
diales, ya enía un dila ado eco ido den o de la ep esen ación en ca ica-
u as. En la inmensa mayo ía de los casos, esa asociación se aplicaba a los
di igen es nacionales y a los p opios países en su conjun o, y su ep esen ación
e a u ilizada an o posi i a como nega i amen e. Cuando las pos ales e an
108 El Impe ial Wa Museum ha pues o a disposición del público una pequeña selección
de esos ejempla es a a és de su página web. Véase h ps://www.iwm.o g.uk/his o y/
emb oide ed-silk-pos ca ds [Consul a: 4-4-2022].
109 En el siguien e enlace de la B i ish Lib a y se puede isualiza el ejempla co espondien-
e a Tu quía, en el que el sul án Mehmed V es ep esen ado como un esca abajo: h ps://
www.bl.uk/collec ion-i ems/p opaganda [Consul a: 4-4-2022].
110 Pa a la ep esen ación de F ancia en la a je a pos al éase Richa d, Be na d, «La F ance
e la République dans les ca es pos ales pa io iques de la G ande Gue e», Les Cahie s
d’Adiamos 89, 10 (2014), pp. 303-327. Pa a el caso de Bélgica, Delhalle, Sophie, «La
Belgique dans les ca es pos ales de 1914-1918. De la p opagande à la cul u e de gue e»,
en Axel Tixhon y Bénédic e Roche (eds.), La pe i e Belgique dans la G ande Gue e: une
icône, des images, Namu , P esses uni e si ai es de Namu , 2012, pp. 129-151 y, de la
misma au o a, «L’image de la Belgique dans les ca es pos ales allemandes de la P emiè e
Gue e mondiale», Gue es Mondiales e Con li s Con empo ains, 241 (2011), pp. 51-62.
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
73
edi adas en los p opios países se mos aban a los animales siemp e en ac i u-
des i mes y belige an es con el in de ansmi i la o aleza de la nación en
a mas, mien as que,111 si los ejempla es e an diseñados como p opaganda en
con a del enemigo, el aspec o que p esen aban e a jus amen e el con a io.
Así, en es e o o caso e an ep esen ados escondidos, dañados, mo ibundos
o en cualquie o a pos u a asociada a la debilidad o la coba día. Resul a
in e esan e comp oba que, al igual que se exponía en el caso de las a je as
ilus adas con bande as, es una es a egia que aplica on odas las naciones en
liza, sin emba go, la di e encia la encon amos de mane a cla a en e uno y
o o con lic o. Mien as que en la G an Gue a ue uno de los mo i os más
111 Imagen disponible en h ps://collec ions.s -and ews.ac.uk/i em/mon eneg o-mon ene-
g an-bu e ly/625234 [Consul a: 4-4-2022].
Figu a 1.9. Angle e e (1914) y Figu a 1.10. Mon eneg o (1914). Es os ejempla es co esponden
a una se ie i ulada Aux Alliés en la que, a a és de ma iposas, se ep esen an de mane a
alegó ica a las dis in as naciones aliadas. Las alas son los espacios elegidos pa a ep esen a
las bande as, odas ellas diseñadas con una delicadeza ex ema. Fuen e: Colección p i ada y
Uni e si y o S And ews Lib a ies and Museums110.
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80
igu a de Bull ue ijada en 1712 po el escocés John A bu hno como pe -
sonaje p o agonis a de una se ie de pan le os y sus ep esen aciones ue on
expe imen ando cie os cambios a lo la go del siglo XIX has a adop a en
elXX el aspec o más conocido de odos: un homb e obus o, de mediana
edad, a a iado con unos pan alones cla os, somb e o de copa, chaleco con
la bande a del Reino Unido y una le i a que oscila en e los colo es ojo y
azul122. A pesa de a a se de una igu a más que consolidada en la sociedad
b i ánica y p esen e de mane a cla a en la p ensa ilus ada de la época a lo
la go de odo ese pe iodo, ue sob e odo du an e con lic os bélicos como
las gue as napoleónicas123 o las gue as bóe es cuando se acen uó su papel
como enca nación de los alo es b i ánicos. Siguiendo la es ela de es os en-
en amien os a mados, la G an Gue a lo inco po ó a su elenco de ecu sos
pa ió icos y ue en es e pe iodo cuando la ep esen ación del co pulen o Bull
adqui ió su o al signi icación.
Es e ipo de ep esen aciones ambién p esen a on no ables di e encias
en unción de si los diseños e an p oducidos po dibujan es del p opio país
o de la nación enemiga. La isión que ansmi ían las p ime as e a la de un
homb e ue e, decidido, solida io con el es o de los e i o ios, mien as
que las segundas ecu en a ep esen a lo como alguien codicioso y mo ido
únicamen e po sus deseos impe ialis as. A pesa de su ue e p esencia en el
con lic o bélico de 1914, la popula idad de es e conocido pe sonaje ue en
e oceso en los años de la posgue a y cuando es alló la Segunda Gue a
Mundial no u o ni mucho menos la impo ancia de la que había gozado en
la G an Gue a. Aun así, las pau as que siguie on los dibujan es du an e es e
de la igu a de John Bull éase Hun , Tama a, De ining John Bull: poli ical ca ica u e and
na ional iden i y in la e Geo gian England, London, Rou ledge, 2017.
122 In o mación ecogida en el siguien e enlace h ps://www.b i annica.com/ opic/John-
Bull-English-symbol [Consul a: 2-4-2022].
123 En el siguien e enlace de la Royal Collec ion T us se mues a una de las p ime as e-
p esen aciones de John Bull den o de un con ex o bélico. Realizada en 1808, la escena
ecoge un encuen o en e Bull y un soldado español, a quien ha p opo cionado una g an
can idad de comida, opa y a mas pa a que puedan hace en e a las opas de Napoleón,
que ya han iniciado su incu sión en España. h ps://www. c .uk/collec ion/810716/john-
bull-a ming- he-spania ds [Consul a: 5-4-2022].

Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
81
o o en en amien o a mado son deudo as del pe iodo an e io y plan ea on
una in e esan e con inuidad.
Se puede deci que Ma ianne, John Bull124, el león, el águila del Reich,
el bulldog inglés, el oso uso o el gallo ancés ue on an ecu en es en
la iconog a ía de la pos al du an e las dos gue as debido a la acilidad con la
que los ci iles y los soldados los iden i icaban como elemen os uni icado es
de su espec i a nación. Los alo es que asladaban e an pe ec amen e
en endidos po el conjun o de la sociedad, de ahí que se posiciona an como
uno de los mejo es ecu sos pa a ilus a concep ualmen e el en en amien o
que se es aba lib ando125.
Finalmen e, me ece la pena señala que los es ados no ue on a la gue-
a de mane a aislada, sino de la mano de bandos con o mados po a ios
países que u ie on una mayo o meno cohesión dependiendo del con lic o
al que nos e i amos. Po es e mo i o, oda es a p opaganda pa ió ica, a
pesa de que buscaba ele a los alo es nacionales con el in de unciona
como ca alizado pa a la mo ilización den o de los espec i os e i o ios,
no ol idó la impo ancia de esos lazos de colabo ación y su incidencia di ec a
en las emociones de la población. Si bien hemos mencionado que una de las
unciones e a la de jus i ica el hecho de acudi a la gue a, nada mejo que
comp oba que o os países amigos ambién lo hacían pa a con ence se de
que la ac uación e a la co ec a. Del mismo modo, la ep esen ación de es as
alianzas sumaba el ali io de que los soldados se eían a opados no solo po
la p opia nación, sino po oda una se ie de es ados que comba ían codo con
codo con a un enemigo común. De es a mane a, ese «noso os» al que se
ha hecho e e encia con an e io idad sob epasaba ambién las on e as de
la p opia nación y se hacía ex ensible al g upo de países que concu ían a la
llamada de las a mas den o del mismo bando.
124 Jun o a es as ep esen aciones alegó icas de las naciones belige an es hubo o as an as
que, aunque no u ie on el mismo g ado de ep esen ación en las dos gue as mundia-
les, sí es u ie on muy p esen es en las pos ales du an e p ime o de los dos con lic os y
en la p opaganda isual en gene al. Es el caso del Tío Sam den o de las a je as es a-
dounidenses, Ge mania como imagen de Alemania o B i annia en el caso del Reino
Unido.
125 B ouland, Pie e y Doizy, Guillaume, La g ande gue e…, p. 88.
José Manuel López To án
82
La consolidación de sólidos bloques en e las p incipales po encias eu-
opeas an es del es allido de 1914 ue uno de los emas más cons an es de
la p opaganda de la P ime a Gue a Mundial y un ecu so explo ado desde
los mismos inicios de las hos ilidades. Pa adójicamen e, los o ganismos gu-
be namen ales y las emp esas p i adas an o de las naciones aliadas como
de las po encias cen ales u iliza on los mismos mo i os pa a celeb a es as
coaliciones y de en e odos los ecu sos u ilizados, sin duda las alego ías de
bande as unidas ocupa on la inmensa mayo ía de los ejempla es de es e ipo.
También ue on muy ecuen es las imágenes de soldados luchando codo con
codo, un mo i o que buscaba apela a alo es como la a e nidad, el apoyo
mu uo o la solida idad126.
En cambio, una de las di e encias más no ables con la Segunda Gue a
Mundial la encon amos en es a cues ión, ya que el o den in e nacional
p e io al nue o con lic o bélico di e ía ampliamen e de la si uación en 1914.
F en e a los g andes bloques de alianzas desc i os an e io men e, la Eu opa
de los años ein a a anzaba con una pa icula independencia y aislamien o
hacia el abismo. Quizá, las únicas inicia i as que se pueden asimila a esas
o as p e ias a la G an Gue a ue on la i ma del Eje Roma-Be lín y del
Pac o An i-Komin e n en 1936, ambas en ocadas a eje una ed de apoyos
en o no a la Alemania nazi.
Es a si uación an dispa con la que Eu opa concu ió a la llamada de la
gue a en cada uno de los en en amien os queda más que e idenciada en
la a je a pos al ilus ada. Mien as que en la G an Gue a se con aban po
milla es los ejempla es dis ibuidos con mo i os que exal aban las alianzas
in e nacionales, en 1939 b illan po su ausencia. Solo las que hacen e e en-
cia a las maniob as iniciadas po Alemania ienen un peso digno de señala ,
aunque no log an supe a , ni de lejos, al olumen de 1914.
126 La solida idad es un ema que ecupe a emos en el capí ulo e ce o en elación con los
lazos que se es ablecie on en e los soldados que luchaban unidos du an e las la gas
campañas bélicas.
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
83
Figu a 1.16. F è es d‘A mes (1914). F ancia y el Reino Unido se con i ie on en
los mayo es p oduc o es de es as a je as pa ió icas en las que se celeb aba la unión
en e las naciones. Es e ue uno de los ecu sos más u ilizados en uno y o o país,
especialmen e en los p ime os años de la con ienda. Fuen e: Colección p i ada.
José Manuel López To án
84
La deshUmanización deL enemigo
El úl imo paso den o de esa g an manipulación de las emociones que se
lle ó a cabo as el es allido de las gue as mundiales ue el de p o undiza
en la al e idad, esa concepción que nos hace pensa en el o o, en el ajeno, en
el ex anje o pa a ma ca la di e encia. Si bien en el apa ado an e io se ha
hecho e e encia a la impo ancia que la p opaganda pa ió ica le con i ió a la
idea de con o ma un «noso os», es con enien e señala que no puede habe
ese noso os sin un «ellos», alguien sob e los que ma ca la di e encia127. Es a
a i mación cob a un especial sen ido en el con ex o bélico, donde esul a de
suma impo ancia c ea un es ado emocional en con a del enemigo al iempo
que se ea i ma la supe io idad en e a ellos.
Po ese mo i o, en esa ba alla po el con ol de las emociones e a de suma
impo ancia demoniza al con a io y p esen a lo an e los ciudadanos como
un se sal aje, b u al e inhumano que amenazaba se iamen e el u u o de la
nación. Al igual que en las cues iones desc i as an e io men e, los gobie nos
con a on con los mecanismos y los eso es adecuados pa a lanza ese men-
saje al conjun o de la población y de nue o la a je a pos al ocupó un espacio
p i ilegiado en esa cadena de ansmisión. Pa a ello, debían apela a sen i-
mien os como el miedo o la unidad y ans o ma los en odio.
Bajo es a es a egia se escondían dos in e eses y dos des ina a ios muy
bien di e enciados. En p ime luga , en e los ci iles se buscaba canaliza el
odio y el miedo hacia la población enemiga pa a así g anjea se su adhesión
al es ue zo bélico. En segundo é mino, se p e endía que los millones de
homb es eclu ados pudie an sob elle a mejo el hecho de ma a al opo-
nen e. Debemos ene en cuen a que, en ninguno de los dos con lic os, los
soldados pe enecían a ejé ci os p o esionales y la llegada al en e implicaba
el p ime con ac o di ec o que enían con la mue e, algo que p o ocaba un
choque emocional po en e. Po ello, se en endía que se ía más ácil acaba
con la ida de alguien conside ado como un animal o un mons uo an es que
como un semejan e con una muje e hijos que queda ían o os al conoce su
allecimien o. De es a mane a, en odos los casos es a ác ica es aba llamada
a gene a sen imien os de odio y a e sión hacia el con a io, an o po sus
127 Billig, Michael, Nacionalismo banal…, p. 136.
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
85
malas acciones como po su al a de mo alidad o incluso «in e io idad acial»,
es o úl imo especialmen e signi ica i o en la Segunda Gue a Mundial con la
p opaganda edi ada po la Alemania nazi hacia los judíos y o os g upos128.
En las dos con iendas mundiales es os mensajes u ie on su momen o ál-
gido du an e los p ime os meses de la gue a, p ecisamen e cuando esul aba
más necesa io con o ma una conciencia nega i a en con a del oponen e,
aunque bien es cie o que man u ie on una p esencia no able en el anscu so
de las hos ilidades. Pa a consegui ese in se ecu ió a una de las es a egias
más des acadas de es os dos con lic os mode nos, la a oci y p opaganda129,
que consis e en la di usión de da os sob e los c ímenes come idos po un
enemigo a a és de imágenes, in o mes o cualquie o o medio que u ie a
un impac o conside able en e la población. La in o mación que se ansmi e
puede se eal, pe o a menudo se incluyen exage aciones de o ma delibe ada
con el in de hace más po en e su impac o en e la población ecep o a130.
Las e idencias debían se lo su icien emen e di ec as y c eíbles como pa a que
no queda a duda de quién e a el enemigo sob e el que se debía e e el odio
y, aunque odas las naciones implicadas hicie on uso de ella, los aliados u-
ie on mucho más acie o en sus campañas, an o po el núme o de ecu sos
que emplea on como po el impac o que consiguie on131.
Du an e la G an Gue a, la e ec i idad de los mensajes que lanza on
los o ganismos enca gados en cada uno de los países a a és de las a je as
pos ales con ibuyó a p esen a a los alemanes como los enemigos de la hu-
manidad desde el mismo inicio de las hos ilidades. Aunque son nume osos
los mo i os a los que aludie on con al de consegui su obje i o en esa ca e a
po el con ol de la opinión pública, el p ime ecu so que se enca ga on de
128 S ockwin, A hu , A diez me os bajo el suelo de Bélgica: una his o ia de amo epis ola en
la p ime a gue a mundial, Ba celona, A iel, 2005, p. 135.
129 Véase Ve lesen, A ne Johan, «A oci ies: A Case o Supp essing Emo ions o o Ac ing
Them Ou ?», Passions in Con ex , 2 (2011), pp. 35-66.
130 Sob e la u ilización de la men i a en la p opaganda y su jus i icación den o del con ex o
bélico éase Ponsonby, A hu , Falsehood in wa ime: p opaganda lies o he Fi s Wo ld
Wa , Sudbu y, Bloom ield Books, 1991.
131 Lasswell, Ha old, P opaganda Technique in he Wo ld Wa , New Yo k, Pe e Smi h,
1927, pp. 194-195.

José Manuel López To án
86
di undi a g an escala ue la in asión de Bélgica p oducida en agos o de
1914 y que gene ó un e uelo in e nacional de al en e gadu a que si ió
de excusa pa a que G an B e aña decla a a la gue a al impe io del Káise .
La ope ación mili a ue una iolación a la sobe anía nacional y, u ilizando
la g a edad que es e hecho suponía, hicie on lo posible po saca de ella el
máximo endimien o132.
Con el a ance de las opas y la en ada en e i o io galo, a esas pos ales
b i ánicas se le unie on ambién las ancesas que, de mane a conjun a, ele-
a on el ono de las acusaciones sob e los inci ilizados alemanes, a quienes
p esen aban como ándalos y hunos133. Esa demonización esul aba e ec i a
en la medida en que mos aban las supues as acciones lle adas a cabo po las
opas del Káise en suelo ancés: ejecuciones de sace do es, asesina os de
niños o muje es, des ucción de elemen os pa imoniales de p o unda ca ga
simbólica y cualquie o a ac i idad digna de se cali icada como c imen de
gue a. Pa a p o oca un mayo echazo hacia ellos, la ca ica u a ecu ió en
muchos casos a la de o mación de los asgos ísicos en mul i ud de ejempla-
es, ya que con es e sencillo ecu so se log aba con e i al soldado alemán
en un animal o una bes ia, un se híb ido que esul a a epugnan e a los ojos
de los ciudadanos.
Con la pues a en ma cha de es a campaña de acusaciones, la imagen del
Impe io alemán se io se iamen e comp ome ida. Rápidamen e, an e la cas-
cada de c í icas in e nacionales, las au o idades ge manas se ie on obligadas
a plan a ca a a las se ias acusaciones que se ce nían sob e ellos, ya que les
p eocupaba eno memen e la opinión que podían gene a en e los países
neu ales. El obje i o e a mos a a oda cos a que el soldado alemán enía un
compo amien o ejempla con los ci iles en los e i o ios po los que pasaba
y pa a ello u ilizaban escenas en las que ayudaban a las muje es y niños, les
daban alimen os o jugaban con ellos134.
132 Sob e la p esencia de las opas alemanas en Bélgica éase Lipkes, Je , Rehea sals: he
Ge man a my in Belgium, Augus 1914, Leu en, Leu en Uni e si y P ess, 2007.
133 Kingsbu y, Celia, Fo Home and Coun y: Wo ld Wa I P opaganda on he Home F on ,
Lincoln, Uni e si y o Neb aska P ess, 2010, pp. 169-171.
134 B ouland, Pie e y Doizy, Guillaume, La g ande gue e…, p. 189.
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
87
Figu a 1.17. Fai s de gue e 1914-1915 (1915). Es os ejempla es ecogían dis in as escenas en
las que los alemanes e an mos ados como bá ba os inci ilizados. Como egla gene al, ue on
es los g upos de población p esen ados como íc imas de los p ime os a aques: los niños,
las muje es y el cle o. En es e caso, la insc ipción in e io de la a je a si e pa a agudiza el
impac o emocional en e quienes la con empla an: «El más coba de de los c ímenes alemanes.
Un niño de sie e años culpable de ene , po di e sión, su i le de made a, apun ando a los
p usianos, es asesinado sin piedad po ellos». Fuen e: Colección p i ada.
José Manuel López To án
88
El soldado alemán, en odos los casos, se encuen a ce ca de niños o de
muje es, casi como si se a a a de su p o ec o , siemp e en ac i ud son ien e,
en posición elajada y jugando con unos pe sonajes que ebosan elicidad.
F en e a la imagen que cab ía espe a de un soldado, ca gado con sus a mas
o p epa ado pa a el a aque, es as pos ales pasaban a mos a a las opas en su
lado más ie no, con la sus i ución de las a mas po alimen os. Ob iamen e,
se a a de un eje cicio de manipulación lle ado a su máximo exponen e que
p e ende i oniza sob e la que conside an una acusación injus a. Esa i onía
queda aumen ada con el con as e que se c ea en e la iolencia o c udeza de
la palab a «bá ba o» y la dulzu a que ansmi e la escena. Es a campaña, que
ue e ec i a du an e los p ime os seis meses de la G an Gue a, lle aba a la
bu la la acusación que se ce nía sob e ellos y pa a su dis ibución se ecu ió
bien a colo idos ejempla es como el que se mues a en la igu a 1.18 y que
pe enece a la se ie „Wi Ba ba en“135, una de las más exi osas que los alema-
nes llega on a p oduci o bien a a je as o og á icas en las que p ác icamen e
se epe ían los mismos esquemas136.
Las campañas de desp es igio del enemigo en la G an Gue a u ie on
un e ec o sin p eceden es y consiguie on el obje i o que pe seguían de olca
el odio de la población hacia pe sonas o colec i os del bando con a io. Sin
emba go, en la Segunda Gue a Mundial las eglas de juego cambia on, ya
que, aunque los esquemas mencionados se eedi a on en e los aliados, en la
Alemania de Hi le la de i a u o un ma iz muy di e en e al en a en juego
la concepción acial137.
135 Edi ada po la casa Geb üde Die ich, de Leipzig, cosechó un ni el de di usión mucho
mayo que o os ejempla es de las mismas ca ac e ís icas. La Biblio hèque oyale de Bel-
gique conse a en e sus ex ensos ondos la se ie comple a. Localización según ca álogo:
S.IV 8684 a S.IV 8694.
136 Danchin, Emmanuelle, «Des uc ion du pa imoine e igu e du solda allemand dans
les ca es pos ales de la G ande Gue e», Amnis, e ue de ci ilisa ion con empo aine Eu-
opes-Amé iques, 10 (2011), h ps://amnis. e ues.o g/1371# ex [Consul a: 12-4-2022].
137 Sala, Rosa, Dicciona io c í ico de mi os…, p. 50 y Welch, Da id, The Thi d Reich: poli ics
and p opaganda, London, Rou ledge, 2002, p. 47.
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
89
Figu a 1.18. „Wi Ba ba en“ – Ge eil e F eude (1915). En es os colo idos ejempla es encon amos
a los soldados alemanes pe ec amen e in eg ados en e la población ancesa. Incluso ayudan
a lle a la colada a la a , compa en su comida y juegan con los niños. Fue una de las se ies más
exi osas de en e odas las que se edi a on pa a con a es a la imagen an nega i a que las
a je as ancesas, belgas y b i ánicas daban sob e ellos. Fuen e: Colección p i ada.
En la p opaganda aliada el país ge mano ol ía a se ep esen ado como
el enemigo de la humanidad, con la di e encia de que, en es a ocasión, los
bá ba os come ían esas a ocidades cegados po el seguidismo a su Füh e ,
el máximo exponen e de la deshumanización y sob e el que se e e ían la
inmensa mayo ía de las acusaciones. Po su pa e, un a amien o muy di e-
en e me ece el concep o de enemigo que el égimen nazi desplegó du an e
la Segunda Gue a Mundial y que bien se puede ca aloga como el culmen
de la polí ica de odio. He mann Gö ing cali icó explíci amen e la Segunda
Gue a Mundial como una gue a acial y así ue concebida en el Te ce
Reich desde los inicios. En ealidad, el odio e ido sob e el enemigo no
u o su o igen con el es allido de la con ienda, ya que, desde la llegada de los
nazis al pode , se habían es ado buscando chi os expia o ios a los que pode
esponsabiliza de la ines abilidad económica y social de Alemania138.
138 Véase Klempe e , Víc o , LTI: la lengua del Te ce Reich…
José Manuel López To án
96
después de su allido golpe de es ado, quioscos y papele ías comenza on a
ende pos ales con su e a o y su i ma. En los años que anscu ie on
has a el es allido de la con ienda, es e ipo de su ep esen ación en a je-
as expe imen ó un conside able desa ollo y ue en ese momen o cuando
se es ablecie on las bases en cuan o a su diseño. Así, en 1939 odo es aba
ensayado y su ci culación esul ó una a ea más que sencilla. Las dis in as
is as que ilus an los an e sos de es os ejempla es son an nume osas que
esul a imposible ecoge las en apenas unas líneas, pe o sí se han podido
de ec a unas ca ac e ís icas en odas ellas que pe mi en es udia las no de
mane a sepa adas sino como g upos di ididos en unción de los asgos
de la oma148.
En p ime luga , los más nume osos son los e a os de plano medio en los
que se le ep esen a con el uni o me del pa ido sob e ondo neu o seguidos
de o os an os con la supe posición de su os o sob e el mapa de Alemania.
El segundo g upo al que me ece la pena hace e e encia lo cons i uyen las
is as en las que se le mues a acompañado de niños o ealizando algún ipo
de a ea. Sin luga a duda se a a de un e dade o eje cicio de p opaganda
que buscaba p oyec a una imagen de él ce cana, p o ec o a y que elaba po
la población de su país. La u ilización de niños den o de las pos ales de
gue a ue un ecu so ya plenamen e u ilizado en 1914, como po ejemplo
se ha señalado en las a je as alemanas que buscaban con a es a la p opa-
ganda nega i a que les acusaba de bá ba os. Finalmen e, ambién son muy
ecuen es las escenas pasando e is a a las opas o en medio de los ac os
celeb ados po oda la geog a ía alemana. Al igual que en el caso an e io ,
esponde a las di ec ices dadas desde los o ganismos que elaban po ans-
mi i una imagen muy conc e a del líde , en es a ocasión al mos a el pode
de cong egación que enía allá po donde pasaba.
En lo que espec a a los mensajes deposi ados en los e e sos, pocos son
los que se a e ían a mos a alguna opinión sob e él, ya que emían ep e-
salias debido a la ue e censu a impues a en el Reich y sabían lo delicadas
que esul aban las alo aciones en o no al Füh e . Sin emba go, sí apa ece de
mane a casi obligada el g i o Heil Hi le bien al inicio del mensaje o bien al
148 Ibidem, p. 207.

Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
97
inal a modo de despedida. Po úl imo, e an ambién ecuen es las consignas
que mencionaban al líde como po ejemplo Mi dem Füh e zum Sieg (con el
Füh e has a la ic o ia) y que an o el emiso como el ecep o se encon a-
ban obliga o iamen e en emedias del mensaje.
Figu a 1.21. Kaise Wilhelm II in Ga de-A ille ie-Uni o m (1914) y Figu a 1.22. Adol Hi le
(1939). Todas las ep esen aciones o iciales del Káise en las pos ales alemanas cuen an con
un ue e apa a o p opagandís ico de ás. Po su pa e, el cul o a Hi le u o su plasmación
di ec a en los an e sos de las pos ales, como se e idencia en es e ejempla .
Fuen e: Colección p i ada.
El con apun o de oda es a p opaganda posi i a, lo con o man las pos a-
les edi adas po los aliados, donde su igu a es a acada desde odos los pun os
posibles a a és de la ca ica u a149. En es e sen ido es donde encon amos las
149 En el siguien e enlace se pueden consul a 189 documen os isuales, en su mayo ía ca -
eles, ilus ados con ca ica u as de Hi le y edi ados po los se icios de p opaganda
aliada: h ps://commons.wikimedia.o g/wiki/Ca ego y:Ca ica u es_o _Adol _Hi le _
in_Allied_p opaganda [Consul a: 8-3-2022].
José Manuel López To án
98
analogías con la ep esen ación del Káise como aquellos diseños en los que
apa ece mos ado como un asesino acompañado de escenas que simbolizan
mue e, en ocasiones con los e i o ios que ha ocupado.
Al igual que Hi le , Mussolini ue p esen ado po la p opaganda aliada
como o o de los esponsables de habe abocado a Eu opa, y al mundo en e o,
a o o nue o en en amien o a mado. Sus al as aspi aciones expansionis as
habían ido minando la con ianza de las g andes democ acias occiden ales y
su posicionamien o del lado del cancille alemán e mina on po de e mina
que el Duce e a o o de los p incipales enemigos de la paz. P ecisamen e la
es echa elación con el Füh e ue uno de los p incipales ecu sos que los
sopo es isuales de p opaganda u iliza on pa a ende la imagen del líde
i aliano, sin emba go, con el pa icula apun e de si ua lo siemp e como un
lacayo de Hi le . Po ello, casi siemp e e a p esen ado como un í e e de
Alemania y e a acusado de lle a a cabo un seguidismo absolu o del Reich,
e dade o a í ice de la polí ica in e nacional del Eje, sin eje ce ningún ipo
de c i e io p opio150. Esa apa en e subo dinación pa ece que se encuen a
de ás de la meno e ocidad con la que los ca ica u is as ep esen a on al
líde i aliano en compa ación con su homólogo alemán, ya que a pesa de
que exis en mul i ud de ep esen aciones en las que se sa i iza y se demoniza
su igu a, no es ni de lejos compa able a la in ensidad con la que se lle a on
a cabo en el caso de Hi le .
Al ma gen de la isión nega i a que las a je as enemigas con o ma on
en o no a su pe sona, la ealidad es que con ó con un po en e apa a o p o-
pagandís ico que lle ó su imagen a odos los incones del país. La exal ación
del líde u o en las pos ales un ehículo de di usión sumamen e adecuado
y las imágenes que se ecogían en sus an e sos se enca ga on de elabo a un
discu so ma cado ue emen e po el iun alismo y la supe io idad en e al
es o de po encias eu opeas. Además, en el caso de Mussolini de ec amos una
si uación muy pa icula y que esul a de eno me in e és pa a es a in es iga-
ción cen ada en las emociones; el eno me olumen de piezas pos ales de la
Seg e e ia pa icola e del Duce conse ado en el A chi io cen ale dello S a o en
150 Sob e la p esencia de Mussolini en la a je a pos al se ecomienda la lec u a de S u ani,
En ico, Mussolini, un dic a eu en ca es pos ales, Pa is, Somogy, 1997, uno de los mayo es
es udios ealizados sob e es a cues ión.
Capí ulo I. La mo ilización de las naciones
99
Roma151 y con o mado po más de 4 000 ca as y pos ales di igidas al líde
i aliano po pa e de ci iles de odo el país. Es e o ganismo c eado en 1922
se enca gó, en e o as cosas, de ab i la mensaje ía di igida a Mussolini y
a a su co espondencia pe sonal o con idencial, así como aquella de ca ác-
e polí ico, inancie o o mili a e e en e al gobie no de la nación. Aunque
algunas de las misi as buscan solici a ayudas económicas o pedi que se e-
pa e algún inmueble, la mayo pa e de ellas nos esul an especialmen e ú iles
en la medida en que e idencian la pe cepción que enía la población i aliana
del Duce152. Somos conscien es del impo an e sesgo que p esen a es a co-
espondencia, ya que los il os que debía pasa cada pieza pos al an es de
llega a manos de Mussolini supond ían la des ucción de aquellos ejempla es
en los que se ecogie a una opinión nega i a sob e su igu a. Aun así, esul a
de g an u ilidad pa a pode con as a la de oción mos ada po la población
ci il con el ue e echazo que gene aba su igu a en e los soldados a los que
se les obligó a ma cha al en e. La co espondencia mencionada con iene
innume ables mensajes en iados po homb es, muje es y niños de odas las
clases sociales en los que deseaban mos a a su líde su simpa ía, exp esa su
g a i ud, ag adece que lle a a sob e sus homb os la a ea de di igi la nación
o simplemen e elici a le po su cumpleaños153.
Po su pa e, las pos ales de los di igen es de los países aliados ue on
mucho menos i ulen as que las que mues an a los alemanes y no an abun-
dan es. A pesa de la no able di e encia en cuan o al núme o de p oducción,
se han podido cons a a los mismos esquemas de idiculización y exal ación
en odos los países po igual, lo que mues a de nue o esa ue e elación
ansnacional an e iden e en es e ipo de a je as154.
151
Véase h p://sea ch.acs.benicul u ali.i /OpacACS/guida/IT-ACS-AS0001-0003664
[Consul a: 7-642022].
152 Algunas de es as ideas son desa olladas en el documen al Ma ella, Massimo, Mio
Duce i sc i o, I alia, 2015.
153 Duggan, Ch is ophe , Il popolo del Duce: s o ia emo i a dell’I alia ascis a, Roma, La e za,
2019, pp. 8-10.
154 De mane a gene al, los dos líde es más ep esen ados ue on Raymond Poinca é, p e-
siden e de la República ancesa, y Wins on Chu chill en el Reino Unido, símbolo del
pa io ismo b i ánico. En ambos casos, las ca ica u as diseñadas en Alemania ecu ie on
José Manuel López To án
100
A pa i de la in o mación p opo cionada, se puede e idencia cómo desde
agos o de 1914 la pos al se con i ió en un apoyo p i ilegiado y e ec i o de
la p opaganda pa ió ica. Con el in de las hos ilidades del p ime con lic o
mundial llegó el ocaso de es e ipo de a je as pos ales, que luego expe i-
men a on un segundo momen o de expansión en aquellos países donde se
implan a on egímenes au o i a ios, así como con el es allido de la Segunda
Gue a Mundial an e la necesidad de epe i la exi osa es a egia del en-
en amien o an e io . El p ime obje i o, mo iliza a millones de homb es
pa a que comba ie an en nomb e de su pa ia con a el enemigo, ya es aba
conseguido. La p ác ica o alidad de las campañas lanzadas su ie on el e ec-
o deseado e ingen es colec i os de homb es acudie on a la llamada de sus
líde es. La maquina ia bélica ya se encon aba uncionando y había hecho su
abajo en esos momen os iniciales. La siguien e a ea e a la de acompaña a
los ejé ci os en su día a día en el en e.
a odo ipo de descali icaciones pe sonales y se cen a on más en cues iones elacionadas
con sus aspec os ísicos. En el segundo de los con lic os a mados, Chu chill se posicionó
de nue o como el mejo exponen e del sen imien o nacional en el Reino Unido, hecho
que lle ó su imagen a un no able núme o de an e sos en su co espondien e e i o io.
Del mismo modo, S alin ambién consiguió a ae la a ención de la p opaganda y ue
exal ado en las a je as so ié icas al iempo que idiculizado en los ejempla es alemanes.
101
Capí ulo II. La pos al
en el en e
I ha e seen wa […]. I ha e seen blood unning om he
wounded. I ha e seen men coughing ou hei gassed lungs.
I ha e seen he dead in he mud […]. I ha e wa .
(F anklin D. Roose el )
eL amo y La aUsencia
Toda esa ola de colo que en ol ió la pa ida al en e p on o quedó en-
somb ecida. Con empla con sus p opios ojos los e dade os ho o es de la
gue a p o ocó que la isión de odos esos homb es que pe manecían en
la p ime a línea del en e se o na a oscu a y que expe imen a an sen imien-
os como la angus ia, el miedo o la desespe anza. Las emociones nega i as
se apode a on de ellos y pa a pode escapa de ese aguje o ecu ie on, en e
o as cosas, a la co espondencia, pues o que les pe mi ía e adi se po unos
ins an es de la complicada si uación en la que se encon aban y man ene i o
el ínculo con el ex e io 155.
En el momen o en el que es alla un con lic o bélico es imposible calcula
cuándo llega á su in, pe o, además, en el caso de las dos gue as mundiales
es o ue especialmen e signi ica i o, ya que ni siquie a las p edicciones más
pesimis as ace a on a la ho a de delimi a que las hos ilidades se p olon-
ga ían a ios años. Posiblemen e es o ue más acusado en 1914, cuando la
ma cha al en e se concibió como un co o iaje cuyo eg eso se p oduci ía
en apenas unos meses, pa a an es de la Na idad de ese mismo año, aunque
es de sob a conocido que esas expec a i as p on o se inie on abajo debido
155 Véase Sain -Bas ien, Jean-F ançois, S’éc i e pendan la G ande gue e : le es e colis des
anchées, Sain -A e in, Édi ions Su on, 2013.

José Manuel López To án
102
al es ancamien o de los en es156. Todos aquellos jó enes que habían pa i-
do eu ó icos desde sus hoga es hacia lo desconocido, ápidamen e se die on
cuen a de la e dade a si uación a la que se debe ían en en a y, a a és
de la pos al, es posible segui a la pe ección cómo esa aleg ía inicial, casi
eu o ia, se ue o nando en ago amien o ísico y psicológico. En es e ejempla ,
ci culado el 23 de agos o de 1915, es deci , apenas un año después del inicio
de las hos ilidades, se puede ap ecia cómo el soldado que la en ía hace e-
e encia a esa epe cusión que ya es á eniendo la p olongación de la gue a
en la mo al de las opas.
[…] Una ez más, he mosa, e ás que ya se esien e la mo al. La si uación
ex e io pa ece, po o a pa e, dilucida que noso os solo podemos soña
con he idas y golpes po medio de un comba e cue po a cue po gene-
al. Sí, nos gus a ía e mina lo ápidamen e, po que siemp e bajo la in-
luencia de u co aje inicial, muy p on o me gus a ía i i nues a eunión
di ina […]157.
Po las palab as que ecoge al inal del ex ac o, se in uye el deseo del
comba ien e de e inalizada cuan o an es la e ible pesadilla en la que se
eía inme so pa a así pode eencon a se con su amada. Las gue as mun-
diales aje on consigo la sepa ación ísica pa a millones de eu opeos, ya
que la consecuencia di ec a de los masi os desplazamien os du an e los dos
con lic os bélicos ue el dis anciamien o de mul i ud de esposos y de pad es
e hijos, pe sonas que nunca an es habían expe imen ado pe iodos de sepa a-
ción an p olongados y sob e odo an con ulsos. Todos u ie on la necesidad
impe iosa de comunica se po esc i o pa a pode sal a el desasosiego que
implicaba la si uación, incluso aquellos que no sabían lee o esc ibi . Pa a
pode palia ese p oblema ecu ían a compañe os, bien pa a que pusie an po
156 Dis in os sopo es de p opaganda incidie on en la idea de que la gue a se esol e ía en
unos pocos meses y que los soldados es a ían de eg eso a sus hoga es pa a Na idad:
pe iódicos, ca eles, olle ines o pos ales.
157 T aducción del au o a pa i del o iginal en ancés: h ps://www. eims. /cul u e-
pa imoine/a chi es-municipales-e -communau ai es/gue e-1914-1918/ec i s-de-
poilus-7602.h ml [Consul a: 5-4-2022].
Capí ulo II. La pos al en el en e
103
esc i o las palab as que iban dic ando o bien pa a que leyesen los mensajes
que llegaban desde la e agua dia158.
Figu a 2.1. B i ish chaplain w i ing home o «Tommy» (1916). Es a pos al b i ánica ejempli ica
la idea an e io , ya que mues a una escena de solida idad en la que un comba ien e esc ibe el
mensaje que un he ido le dic a. Fuen e: Wikimedia159.
Sepa ados de sus se es que idos po miles de kilóme os, los soldados
expe imen a on, en la inmensa mayo ía de los casos, un choque emocional
complejo mo i ado po las ci cuns ancias ex emas con las que enían que
lidia en su día a día. En p ime luga , es o se debía p ecisamen e a esa
dis ancia que les sepa aba de sus amilia es, una sepa ación ísica que solo
podían sal a con el ace camien o espi i ual a a és de la co espondencia160.
158 Hol , Tonie y Hol , Valmai, Till he boys come home: he Fi s Wo ld Wa h ough i s
pic u e pos ca ds, Sou h Yo kshi e, Pen & Swo d, 2014, p. 206.
159 Imagen disponible en: h ps://commons.wikimedia.o g/wiki/File:Daily_Mail_Pos -
ca d_-_B i ish_Chaplain_W i ing_Home_ o _Tommy.jpg [Consul a: 18-4-2022].
160 Véase Baconnie , Gé a d, La plume au usil: les poilus du Midi à a e s leu co espon-
dance, Toulouse, Edi ions p i a , 1989; Lamin, Bill, Le e s om The T enches: A Soldie
José Manuel López To án
104
P ecisamen e, el mensaje que se mues a a con inuación, en iado el 26 de
agos o de 1915 po un soldado ancés a su esposa, alude al cúmulo de emo-
ciones que los jó enes expe imen aban an e el nue o mundo que se les había
abie o an e sus ojos y al e o que es o les p o ocaba.
Mi que ida,
La ida se ha uel o ex emadamen e agi ada y ib an e, los días y las no-
ches nos ese an emociones e ibles y do mimos con un ojo abie o, en in,
e mina á quizá algún día y después dis u a emos plenamen e con odas
nues as ue zas de una elicidad log ada po el esul ado de an o es ue zo,
a cos a de una sepa ación an c uel161.
Va ios son los elemen os que podemos ex ae de es as escasas líneas del
mensaje, sin emba go, la o ación «a cos a de una sepa ación al c uel» esume
a la pe ección el sen imien o gene alizado en e los soldados que debie on
abandona sus casas pa a ma cha al en e. Si bien ya hemos comp obado
que el halo que cub ió los p ime os momen os de las gue as al e ó los pen-
samien os de los comba ien es, con o me se iba comp obando el in ie no en
el que se habían is o emba cados, la pe cepción ue que habían sido p i ados
de dis u a jun o a sus se es que idos de la comodidad de sus hoga es po
lib a esas sang ien as ba allas en nomb e de su nación.
El único pun o de unión que les pe mi ía segui en con ac o con sus
amilia es e a la co espondencia y la impo ancia de ene no icias suyas
e a más ele an e pa a su bienes a que cualquie o o elemen o. Pocas cosas
impo aban más a los homb es desplazados que ecibi mensajes desde casa y
es que la esc i u a se posicionó pa a muchos como el único medio exis en e
pa a escapa de la ealidad que es aban i iendo, pa a alimen a la espe anza
y pa a c ea ilusiones y sueños an e el oscu o pano ama que enían delan e de
sus ojos. Del mismo modo, esc ibi e a undamen al pa a la ida en el en e,
o he G ea Wa , London, Michael O’Ma a, 2009 y S eucka d , Agnès, En e illage
e anchées, l’éc i u e de poilus o dinai es, Uzès, Inclinaison, 2015.
161 T aducción del au o a pa i del o iginal en ancés. Ejempla disponible en el siguien e
enlace: h ps://www. eims. /cul u e-pa imoine/a chi es-municipales-e -communau ai-
es/gue e-1914-1918/ec i s-de-poilus-7602.h ml [Consul a: 7-4-2022].
Capí ulo II. La pos al en el en e
105
ya que g acias a es a acción ambién e a posible e adi se po un momen o de
esa c uen a ealidad que odeaba al soldado. Esc ibían en las camas de los
hospi ales, en el bosque o en a os lib es den o de las inche as. En de i-
ni i a, ap o echaban cualquie opo unidad pa a en ia a sus hoga es unas
pocas palab as, un pequeño eco da o io que hicie a e a los amilia es que
en sus «a u didas» men es siemp e había espacio pa a ellos162.
En la G an Gue a, debido a la en e gadu a del con lic o, u ie on que
imp o isa se mecanismos que pe mi ie an el en ío masi o de co esponden-
cia desde y pa a el en e. Los al os mandos mili a es en endie on que el
a mamen o nunca ha sido su icien e pa a gana las gue as y, po el con a io,
in e enían o os muchos ac o es igualmen e ele an es como, po ejemplo,
la mo al de las opas. Un homb e que se e obligado a expone su ida a
dia io en una ba alla necesi a c ee i memen e en lo que es á haciendo, pe o,
además, es p eciso que se sien a a opado po sus se es que idos. Así, las no-
icias de casa esul aban imp escindibles pa a una pe sona que se encon aba
sola en una inche a o en un pues o de cen inela po la noche sopo ando
el ío y la llu ia. Se llegaba a habla incluso de hamb e epis ola y muchos
indicaban que las dos igu as que mayo impac o enían en su día a día e an
el cocine o y el ca e o163.
Po o o lado, al igual que sucedió en la G an Gue a, el in e cambio de
co espondencia en e el en e y la e agua dia se concibió como una a ea
undamen al den o del p opio desa ollo bélico pa a man ene la mo al
de los soldados en la Segunda Gue a Mundial. En el nue o con lic o que se
iniciaba en 1939, las eglas gene ales ue on p ác icamen e idén icas a las
de la gue a de 1914, los ecep o es de los mensajes en iados po los com-
ba ien es seguían siendo sus pad es, he manos, su muje o sus hijos y el in
que pe seguían con cada pieza pos al que mandaban e a el de ansmi i sus
162 Lyons, Ma yn, «Los soldados anceses y su co espondencia. Hacia una his o ia de
las p ác icas de la cul u a esc i a en la p ime a gue a mundial», en An onio Cas illo
(coo d.), La conquis a del al abe o: Esc i u a y clases popula es, Gijón, Ediciones T ea, 2002,
p. 229 y Sie a, Ve ónica, Ca as p esas: la co espondencia ca cela ia en la Gue a Ci il y
el F anquismo, Mad id, Ma cial Pons, 2016, p. 308.
163 Ramón, Manuel de y O iz, Ca men, Mad ina de gue a: ca as desde el en e, Mad id,
La Es e a de los Lib os, 2003, p. 24.
José Manuel López To án
112
Figu a 2.5. Des k iege s Sohn (1915) y Figu a 2.6. Swee hea s (1915). Los dos ejempla es,
alemán y b i ánico, ecu en a una isión muy simila pa a exp esa ese amo que sien e el
soldado hacia sus hijos, que a su ez es co espondido po es os. El ab azo e a una de las
o mas más epe idas en es e ipo de a je as, al igual que el acompañamien o de una b e e
dedica o ia con la que queda a e o zada la in ención pa a la que había sido concebida la
pos al. Fuen e: Colección p i ada y Eu opeana176.
Po o o lado, la co espondencia de los soldados ambién esul a muy
emo i a cuando se di ige a las mad es o las he manas. El g ueso de las opas
lo con o maban homb es muy jó enes y ellas se e igían como las p incipales
in e locu o as epis ola es cada ez que se en iaba a los hoga es un mensaje
desde el en e. Las ca as en e hijos y mad es o en e he manos es án llenas
de dulzu a, mues as de ca iño y espe o del hijo a su p ogeni o a177.
176 Imagen disponible en h p://www.eu opeana1914-1918.eu/en/con ibu ions/21015 [Con-
sul a: 7-4-2022].
177 Sain -Bas ien, Jean-F ançois, S’éc i e pendan la G ande gue e…, p. 127.

Capí ulo II. La pos al en el en e
113
Es echamen e elacionadas con es e sen imien o de amo se encuen an
la ausencia o la nos algia, esa ci cuns ancia p oducida po la sepa ación ísica
y que se eía ag a ada po los con ulsos momen os que se i ían den o de
ambas gue as. En un abajo cen ado en la co espondencia no podía al a
la alusión a es e impo an e ac o , ya que, en de ini i a, las ca as o las pos-
ales se esc iben siemp e po mo i os de ausencia y de dis anciamien o ísico.
En odos los casos es án des inadas a c ea p esencia y llena el espacio que
ha dejado la o a pe sona, la que se encuen a ausen e y po la que se sien e
un ínculo a ec i o, ya sea po amo o po cualquie o o mo i o. Las pos ales
causan un ace camien o en e los in e locu o es, ya que eliminan la dis ancia
ísica en e el emiso y el ecep o y pe mi en e oca ealidades que ocu en
en luga es dis an es178.
Muchos de los mensajes consignados en los e e sos de las pos ales aluden
di ec amen e a la necesidad que ienen los soldados de ene no icias de sus
se es que idos, ya que conoce cómo discu ía el día a día en sus hoga es
suponía un g an ali io pa a ellos y emi ía esa nos algia que expe imen aban
al sen i que no es aban p esen es en dichos luga es. En el siguien e ejempla
ci culado en oc ub e de 1917 se puede ap ecia la impo ancia de ecepción
de mensajes en los soldados y en su es ado de ánimo:
He es ado muy eliz de ecibi u a je a del 21 de sep iemb e, me le an ó
mucho la mo al, po que había pasado mucho iempo desde que no había
enido no icias de casa […]179.
Como ya se ha señalado, odos esos mensajes buscaban c ea p esencia
y ace ca el en e a los hoga es de cada uno de los comba ien es mo i-
lizados. Si bien los ex os lo conseguían, la idea e a ecuen emen e e-
o zada a a és de los an e sos y la écnica cla e u ilizada en la a je a
pos al de gue a consis ió en euni dos ni eles de ealidad: ú y yo, aquí
y allí. Visualmen e e a muy ácil de consegui y exis en muchas écnicas
178 Me lo, Ma ina, «De la ca e pos ale au sel ie : his oi es de p ésences média isées»,
COnTEXTES [online], 20 (2018), DOI: 10.4000/con ex es.6440 [Consul a: 5-4-2022].
179 Ejempla localizado en la Biblio eca Real de Bélgica. Sección Manusc i es.
José Manuel López To án
114
como el p ime y el segundo plano, sepa a las dos escenas con nubes o
simplemen e c ea o omon ajes en los que se mues en den o del mismo
espacio el en e y la e agua dia, siemp e con la igu a del ausen e como eje
e eb ado 180.
Figu a 2.7. O i à l’absen une belle leu (1915) y Figu a 2.8. Il ico do dell‘assen e (1942).
Ejempla es edi ados en F ancia e I alia en cada uno de los dos con lic os mundiales con los que
se puede comp oba la es a egia simila seguida. Fuen e: Colección p i ada.
El amo y la ausencia son las dos ca as de una misma moneda, se en-
cuen an es echamen e ligados y el a amien o que le p opo ciona on los
ilus ado es p esen ó abundan es elemen os en común. Sus mani es aciones
en la a je a pos al se man u ie on cons an es desde el mismo inicio de las
hos ilidades, aunque den o del complejo en amado de ci cuns ancias que
a añen a es os dos es ados sen imen ales es posible de ec a momen os en los
180 Huss, Ma ie-Monique, His oi es de amille 1914-1918…, p. 97.
Capí ulo II. La pos al en el en e
115
que a lo a on de una mane a más des acada: los pe misos pa a eg esa unos
días a sus casas y echas señaladas como la Na idad en las que, como es de
supone , la ausencia se ol ía más acusada.
En e ec o, uno de los momen os más espe ados an o po los soldados
como po sus amilia es e an los pe misos de los que podían dis u a y que
suponían un eencuen o, aunque b e e, después de an o iempo alejados.
Es os pocos días que pasaban jun os e an la ocasión pe ec a pa a demos a
ese amo an ue e que sen ían y que debían con ene du an e su es ancia en
el en e. La pos al, como e a de espe a , no podía deja pasa es os episodios
an impo an es en la ida del soldado, po lo que son mul i ud los ejempla-
es que de una u o a mane a hacen e e encia a los apasionados encuen os.
Es un ema que es á más p esen e en la G an Gue a, mien as que en el
segundo de los con lic os a mados quedó más diluido. Po es e mo i o, el e-
pe o io de modelos es no ablemen e supe io en la con ienda de 1914, donde
la o iginalidad demos ada a lo la go de odo el pe iodo supo p opo ciona
ambién pa a es a cues ión nume osos modelos181. En esas es ancias, de unos
cua o u ocho días, los soldados se eencon aban con su muje y sus hijos y
las pos ales cub ie on ales encuen os de p incipio a in. Como podemos e
en la igu a 2.9, ese encuen o ponía emedio po un iempo a esa desazón
p oducida po la sepa ación, aunque lo más in e esan e es que el e e so alude
ambién a esa si uación:
Mi que ido Ebby, ¿Cómo es ás, hijo mío? Espe o que bien, no he ecibido
una ca a en más de una semana, sólo los papeles. Es a es una imagen de
mamá, cuando yo eg ese, no e ías. ¿Dis u as e de u semana de aca-
ciones? Esc íbeme p on o. Dale un beso a mamá de mi pa e y muchos
de la uya. Sé un buen chico y que Dios e bendiga. Adiós po aho a, u
que ido papá182.
181 Véase Mo in, Claude, La G ande Gue e des images : la p opagande pa la ca e pos ale,
1914-1918, Tu quan , l’Àpa , 2012.
182 T aducción p opia a pa i del documen o o iginal en inglés: h ps://www.eu opeana.eu/
po al/en/ eco d/2020601/h ps___1914_1918_eu opeana_eu_con ibu ions_21572.
h ml?q=pos ca d+ lag#dcId=1569443480433&p=4 [Consul a: 2-4-2022].
José Manuel López To án
116
Figu a 2.9. Back o Bligh y. L’a i ée du pe missionai e (1916). La imagen,
p o agonizada po niños, ep esen a el encuen o en e el soldado y su amada.
Resul a signi ica i o el le e o de Wa e loo, en e e encia a la conocida es ación
de en londinense. Fuen e: Eu opeana183.
183 Véase h p://www.eu opeana1914-1918.eu/en/con ibu ions/21572 [Consul a: 2-4-2022].
Capí ulo II. La pos al en el en e
117
Una ez celeb ado el encuen o, la na a i a isual de los pe misos con i-
nuaba con el día a día del soldado du an e su b e e es ancia en el hoga . En
es e pun o, la ca ica u a acapa ó buen pa e de la p oducción de ejempla es y
se enca gó de di undi una isión di e ida del momen o. Pa a ello, ecu ió
al humo pa a mos a lo cos oso que les esul aba adap a se a la ealidad de
sus casas después de habe pasado an o iempo ue a de ellas. Po ejemplo,
la siguien e imagen co esponde a un ejempla edi ado en F ancia y en ella se
pueden e cua o escenas enma cadas bajo el í ulo «el hábi o es una segunda
na u aleza». El ema p incipal es la adap ación a las comodidades del hoga
después de an o iempo acos umb ado a i i en condiciones poco placen-
e as. Como podemos obse a , en la p ime a escena el soldado se dispone a
me e se en la cama con iado de que po in pod á descansa adecuadamen e.
Sin emba go, el colchón pa ece que no e mina de complace le y decide busca
una solución y do mi en el suelo sob e un mon ón de paja, como si es u ie a
oda ía en el en e. Finalmen e, es su esposa la que se e obligada a abando-
na la cama y di igi se hacia el lecho imp o isado que ha dispues o el soldado.
Figu a 2.10. L’habi ude es une seconde na u e (1916). Como se indica en el ex o, las cua o
escenas ep oducen una secuencia cuyo ema p incipal es la cos umb e adqui ida po el
soldado después de la gas empo adas en el en e. Fuen e: Colección p i ada.

José Manuel López To án
118
Jun o a es e ipo de pos ales sa í icas, hubo o as que mani es a on con
un ono di e en e lo que hicie on los soldados a su uel a a casa. Al con a-
io de la isión que o ece la ca ica u a, es os o os ejempla es o og á icos
desp enden e o ismo, ya que no dudan en mos a el hecho de que los
comba ien es ap o echaban esos días de pe miso pa a complace su deseo
sexual y sa is ace unas necesidades que habían quedado ep imidas du an e
los la gos pe iodos que habían pe manecido sepa ados. Po úl imo, la pos-
al epa ó en el momen o de la uel a al en e. Po lo gene al, esa aleg ía
que ca ac e izaba a la llegada, aho a se o naba en pesimismo debido a la
nue a pa ida.
Jun o a los encuen os p oducidos du an e los pe misos, a pa i de la in-
o mación ecogida en los e e sos consul ados, sin luga a duda, uno de los
momen os emocionalmen e más du os en lo que espec a a los sen imien os
de i ados de la ausencia e a la Na idad184. En unas echas an señaladas, el
calo del hoga se ex aña de una mane a especial y así lo e lejan las con-
inuas alusiones a es e ema hechas po los comba ien es po igual en uno y
o o con lic o. La siguien e a je a, en iada el 25 de diciemb e de 1915 po un
soldado alemán, es una mues a e iden e del sen i de muchos de los comba-
ien es, a quienes no les quedó o a opción que celeb a ese día an señalado
a miles de kilóme os de sus amilia es:
Que idos pad es, que idos he manos y he manas, que ido ío.
Con g an place he ecibido hoy de oso os un paque e que con iene
man equilla y ocino. Las o as cosas segu amen e inie on de Papá Noel.
Muchas g acias po odos es os p oduc os. Hoy ambién ecibí un paque-
e de Ka h . Desa o unadamen e, apenas no amos aquí que es Na idad.
Aun así, hemos c eado un pequeño y boni o á bol de Na idad. Pe o espe-
o que podamos celeb a es e día jun os nue amen e el p óximo año […].
Pe e !185.
184 Véase Hudson, John, Ch is mas 1914: he Fi s Wo ld Wa a home and ab oad, S oud,
The His o y P ess, 2014.
185 T aducción del au o a pa i del o iginal en alemán: h ps://www.eu opeana.eu/po al/
en/ eco d/2064138/Museu_P o idedCHO_museum_digi al_19297__ echnical_num-
be _.h ml?q=wha :pos ca d#dcId=1574957010018&p=1 [Consul a: 12-4-2022].
Capí ulo II. La pos al en el en e
119
Resul a cu ioso el da o que apo a ace ca del á bol de Na idad, ya que las
pos ales o og á icas an o de la G an Gue a como de la Segunda Gue a
Mundial han pe mi ido co obo a que e a una p ác ica habi ual du an e o-
dos los años de con lic o. Son bas an es las que mues an esos ca ac e ís icos
ado nos y que, posiblemen e, se colocaban con el in de con ibui al apoyo
mo al de los comba ien es en unos momen os an en añables. En de ini i a,
lo que se buscaba con ellos e a ep oduci el aspec o que en esas echas solían
p esen a sus hoga es186.
Figu a 2.11. Weinach en in de Nähe on Ve dun (1916). La a je a ep oduce una imagen de
soldados alemanes al ededo de un á bol de Na idad en las inmediaciones de Ve dún.
Fuen e: Eu opeana187.
186 El p oyec o Pic u e Pos ca ds om he G ea Wa 1914-1918 ecoge un amplio mues a io
de a je as b i ánicas con emá ica de Na idad: h ps://www.wo ldwa 1pos ca ds.com/
ch is mas-pos ca ds.php [Consul a: 8-4-2022].
187 Véase h p://www.eu opeana1914-1918.eu/en/con ibu ions/2403#p e yPho o [Consul-
a: 8-4-2022].
José Manuel López To án
120
No esul a di ícil in ui que con es os úl imos ejempla es se buscaba un
doble obje i o. Po un lado, con ibui a la ingen e a ea de anquiliza a las
amilias de los comba ien es, en la medida en que ales modelos con o man
una de las muchas is as en las que se elude cualquie elemen o que mues e
la du eza con la que enían que lucha pe manen emen e du an e sus días en
el en e, al apa ece inme sos en unas escenas alejadas del e dade o d ama
que es aban i iendo. Y, po o o, se conseguía pe ila un nue o pun o de
unión en e el en e y la e agua dia que no enía o o in que el de ec ea
ese en o no an en añable del que los soldados no pod ían pa icipa al habe
sido mo ilizados pa a el comba e. En es e sen ido, se in en aba una ez más
ayuda a lidia con la up u a sen imen al que implicaba la sepa ación ísica.
La soLedad y La cama ade ía
Como hemos enido opo unidad de comp oba has a aho a, el acío ge-
ne ado po el dis anciamien o de los se es que idos p o ocaba sen imien os
que los soldados debían enca a en su día a día si que ían sob elle a mejo
su es ancia en los campos de ba alla. Sin emba go, es a si uación se o naba
más complicada con o me se ue on p olongando las hos ilidades en ambos
con lic os, ya que en las la gas jo nadas en el en e o as muchas sensaciones
b o aban como esul ado de las du as condiciones en las que i ían.
Po egla gene al, los soldados es aban expues os a pe iodos p olongados
de absolu a soledad, ya que buena pa e de las ac i idades que la gue a iba
equi iendo se hacían de mane a indi idual e incluso aquellas que e an colec-
i as exigían la máxima concen ación. Así, al dis anciamien o de la amilia
se le unía ambién el aislamien o de los demás comba ien es, hecho que
p o ocaba que la gue a des uye a más ápido a los soldados men al y emo-
cionalmen e, ya que sen ían que no enían a nadie con quién desahoga se o
habla sob e los e ibles e ec os de la gue a, los p oblemas de salud que con
ecuencia les aquejaban y o os an os emas de la ida co idiana. Todo es o
les hacía sen i se solos e incapaces de elaciona se con nadie en un con ex o
que les esul aba especialmen e di ícil de sob elle a 188.
188 Véase Rema que, E ich, All Quie on he Wes e n F on , London, Macmillan, 1987.
Capí ulo II. La pos al en el en e
121
En e ec o, el hecho de encon a se an alejados de sus hoga es, odeados
de cien os de ex años y en un e i o io o almen e desconocido, u o ine-
i ablemen e consecuencias di ec as en las emociones de los soldados. Un
esul ado de esa soledad en la que se eían inme sos e a la is eza acumulada
de sabe que mien as sus amilia es seguían eunidos en la e agua dia, ellos
se encon aban agando solos po e i o ios inhóspi os ca gando sob e sus
homb os el peso de la ince idumb e de la gue a. Las elaciones sociales son
undamen ales pa a el se humano y sin ellas se a sumiendo en una espi al
de sen imien os nega i os que, en el con ex o bélico, se eían eno memen e
ag a ados po el es o de las ci cuns ancias que odeaban a los comba ien-
es189. P ueba de esa ensa si uación son las ecuen es alusiones que hacían
en los mensajes en iados en los e e sos de las pos ales y que con a on con
unos pa ones comunes en las expe iencias de mul i ud de soldados. No e a
necesa io que lo menciona an explíci amen e, pe o po el ono u ilizado y
las alusiones ealizadas ace ca de las ac i idades que enían que hace es po-
sible in ui el clima que es a si uación gene ó en e las opas de odos los
ejé ci os mo ilizados.
La soledad en sí misma no debemos pe cibi la como algo nega i o, ya
que incluso podía llega a se buscada en de e minados momen os en los
que se sen ían ab umados po la con inua compañía de g andes g upos de
homb es. Sin emba go, lo que minaba su mo al e a pe cibi que la u ina o
la mono onía en la que es aban inme sos les impedía, en muchas ocasiones,
acudi a las únicas compañías que enían en esos escena ios an c uen os.
Igualmen e, pasa en soledad echas des acadas como sus cumpleaños e a
mo i o de is eza pa a muchos de ellos. En es a a je a en iada el 17 de
oc ub e de 1915 se alude di ec amen e a esa sensación en una echa an
señalada como es el p opio cumpleaños:
O o cumpleaños que paso lejos de i en la soledad de mi co azón en medio
del g an d ama. El iempo es somb ío y muy aco de con el g is de mis ideas.
El sol ampoco a a esó las nubes, ni ampoco la niebla. A pesa de odo,
189 Véase P oc o , Tammy, «The E e yday as In ol ed in Wa », en U e Daniel e al.,
1914-1918-online: In e na ional Encyclopedia o he Fi s Wo ld Wa , Be lin, F eie Uni e -
si ä Be lin, 2014, DOI: 10.15463/ie1418.10453 [Consul a: 14-4-2022].
José Manuel López To án
128
El soldado no es un indi iduo aislado: ealiza sus acciones en nomb e de su
nación, a ins ancias de un es amen o mili a je a quizado y en el con ex o de
un pelo ón de homb es con los que enía una elación muy ín ima –en cuan o
pasaba cie o iempo– y odos los cuales e an in e dependien es201.
Jun o a los juegos en equipo, la comida cons i uía uno de los momen-
os más espe ados del día, no solo po la p opia alimen ación, sino po los
e ec os posi i os que la eunión gene aba. P ueba de la impo ancia que se
le con e ía es el hecho de que se cons i uyese como un ema muy ecu en e
en los ca álogos de a je as de odas las po encias implicadas du an e los
dos con lic os bélicos. Sin emba go, la ei e ada p esencia de ales momen-
os de unión en a iza la idea de que la p opaganda o icial u ilizó es e ipo
de ep esen aciones, alejadas comple amen e de la iolencia que an o ca-
ac e iza a la gue a, pa a ocul a la e dade a si uación que se i ía en la
p ime a línea202.
Esos lazos a ec i os sellados en e los soldados de un mismo egimien o
ambién se hicie on ex apolables a cama adas de o os ejé ci os. Desde la
p opaganda o icial se alen ó a la a e nidad en e homb es de di e en es na-
ciones que comba ían unidos en e a un enemigo común, de o ma que sen-
i se a opados po o os an os millones de pe sonas hiciese más lle ade a la
si uación, al ali ia cie os miedos de i ados de e se solos an e el pelig o.
En es e caso la si uación ue muy di e en e en cada uno de los con lic os,
ya que, si bien en la G an Gue a los países acudie on unidos a las a mas,
en la Segunda Gue a Mundial, lo hicie on más dis anciados. Así, en la
con ienda de 1914 se ecu ió a los mismos medios pa ió icos analizados en
el capí ulo dedicado a la mo ilización de las naciones pa a ejempli ica es as
ideas. El mensaje que se buscaba di igi a los comba ien es de una nación e a
que no es aban solos y que, po el con a io, en aban en la lucha de la mano
de o os an os homb es de a ios es ados con el in de de o a a un enemigo
201 Domínguez, Ma io, «I a, odio, u ina, dolo . La P ime a Gue a Mundial en los es i-
monios di ec os», Sociología His ó ica, 4 (2014), p. 380.
202 La on, Alexand e, «La pho og aphie p i ée de comba an s de la G ande Gue e : pe s-
pec i es de eche che au ou de la cama ade ie», Ma é iaux pou l’his oi e de no e emps,
91 (2008), p. 47.

Capí ulo II. La pos al en el en e
129
Figu a 2.13. Leben und T eiben de Wiede genesenden im G unewaldlaza e (1915) y Figu a 2.14.
двум смертям не бывать, а одной не миновать (1916). Es as dos a je as, una alemana y o a
usa, mues an dos momen os de con a e nización en e los comba ien es, bien po medio de
comba es de boxeo imp o isados o bien en una di e ida escena de baile. Con iene des aca
el p o e bio uso que ecoge la úl ima a je a, ya que dice «solo hay una mue e y no se puede
escapa de ella», de mane a que ese momen o de di e sión se pe cibe como algo necesa io po lo
que pueda eni después. Fuen e: The New Yo k Public Lib a y y The B i ish Lib a y203.
203 Imágenes disponibles en los siguien es enlaces: h ps://digi alcollec ions.nypl.o g/i ems/
510d47de-014c-a3d9-e040-e00a18064a99 y h ps://www.bl.uk/collec ion-i ems/pos -
ca d-soldie s-dancing [Consul a: 18-4-2022].
José Manuel López To án
130
común. Es a línea ue seguida po ambos bloques, sin emba go, los aliados
supie on da le una dimensión mucho mayo y, en consecuencia, gene a on
un olumen de ejempla es ex ao dina io elacionado con al cues ión. Las
ó mulas a las que ecu ie on esul an muy sencillas de analiza , en la medi-
da en que p ác icamen e odos mos aban esas alianzas humanas a a és de
soldados de dis in a p ocedencia ab azados o dándose la mano, acompañados
de sus co espondien es bande as y de mensajes como «he manos en a mas»
o « a e nidad en e los ejé ci os».
Todo es o que se expone pa a la gue a de 1914 no u o una co espon-
dencia di ec a en la Segunda Gue a Mundial. En el bando de los aliados
la si uación ue muy compleja, ya que la ápida caída de F ancia en 1940
dejó al Reino Unido p ác icamen e solo en el con inen e luchando con a las
po encias del Eje. Posiblemen e, los únicos ejempla es que cumplie on con
es as ca ac e ís icas los empezamos a encon a a aíz de la en ada de los
Es ados Unidos en la con ienda, ya que se ha de ec ado cómo la p opaganda
celeb aba el apoyo de las opas es adounidenses desde el desemba co de
No mandía204.
Es as es a egias de c ea ínculos en e soldados de di e en es naciones
ue o o más de los muchos in en os que ealiza on los gobie nos implicados
po cons ui una especie de gue a pa alela a la que se es aba lib ando sob e
el e eno. Con es e y o os an os mo i os conseguían di igi la opinión pú-
blica hacia unos mismos cauces y dis ae la a ención de la población de los
e dade os p oblemas que acuciaban las líneas de comba e. Aun así, ambién
con iene señala que no solo los an e sos con ibuye on a enmasca a es os
aspec os de la ealidad de las dos gue as, sino que ambién, los mensajes
de los que disponemos no e minan de mos a el au én ico d ama i ido.
En p ime a ins ancia, la censu a in e pues a po los dis in os es ados ac uó
eliminando aquellos ex os que esul a an más du os y, en segundo luga , los
p opios soldados endie on a au ocensu a se y a omi i de e minados de alles
que pudie an ala ma en demasía a sus se es que idos. Así, p ác icamen e
odos los mensajes ci culados an o en uno como en o o con lic o ue on
204 En el o o bloque, a a ez se e oca a dicha si uación, ya que las complicadas elaciones
en e Alemania e I alia en lo que espec a a la ma cha al comba e unido no deja on mu-
cho espacio a es as ep esen aciones.
Capí ulo II. La pos al en el en e
131
moldeados con o me a unas eglas ex e nas e in e nas. En consecuencia, el
g an olumen de e e encias del que disponemos p esen a una ca ac e ís icas
no ablemen e simila es, ya que odas ellas incu en en ecoge de alles pa e-
cidos a la ho a de desc ibi el modo de ida que ienen en el en e, pe o sin
e ela las e dade as calamidades que pasa on.
La impo ancia del con ol e ec uado sob e el ema que nos ocupa es
al que esul a ine i able hace al menos una mención a es e enómeno que
condicionó po comple o el ela o cons uido po los soldados en su co es-
pondencia205. El es allido de la G an Gue a supuso un g an sal o cuali a i o
en la aplicación de la censu a a escala mundial, ya que las dimensiones y el
g ado de sis ema icidad que alcanzó ue on de al magni ud que inaugu a on
una e apa nue a en lo e e ido al con ol pos al206.
El p ime país en lle a a cabo es a inicia i a ue G an B e aña, señalada
como la esponsable de buena pa e de las inno aciones que la censu a ajo
en el siglo XX. La implan ación del con ol sob e los en íos no equi ió de
ninguna legislación especial que pe mi iese al gobie no lle a lo a cabo y
desde el mismo momen o en el que se decla ó la gue a a Alemania y al
Impe io aus ohúnga o se aplica on las medidas pe inen es pa a con ola
las ías de co eo pos al en e las islas b i ánicas y esos dos países. Po o o
lado, en F ancia se lle a on a cabo odo ipo de acciones que ena on el
in e cambio de in o mación comp ome ida que pudie a pone en pelig o a
las opas. En e las medidas más des acadas se encon ó la c eación de las
a je as pos ales en anquicia, unos ejempla es que se dis ibuye on g a ui a-
men e en e los comba ien es y que si ie on pa a uni o miza los da os que
se p opo cionaban. La igidez de su diseño, con apenas unas líneas pa a ex-
p esa el mensaje en pocas palab as, conseguía educi la p obabilidad de que
el soldado e ela a con enido e e en e a u u as ope aciones o cualquie o o
da o ú il pa a el enemigo. En el bando de las po encias cen ales, la si uación
205 Sob e la censu a en la co espondencia del en e éase Jeanneney, Jean-Noël, «Les
A chi es des Commissions de Con ôle pos al aux A mées (1916-1918). Une sou ce
p écieuse pou l’his oi e con empo aine de l’opinion e des men ali és», Re ue d’his oi e
mode ne e con empo aine, 15-1 (1968), pp. 209-233.
206 Ga cía, Jesús, La censu a pos al en la Eu opa del siglo XX, Tesis doc o al, Uni e sidad de
Salamanca, 2009, p. 137.
José Manuel López To án
132
no di i ió mucho de la man enida en los países aliados, ya que Alemania
implan ó igualmen e polí icas es ic i as en lo e e ido a los en íos pos ales,
sob e odo con aquellos que enían como des ino Reino Unido o la ecina
F ancia, aunque la g an on e a que compa en ambos países con e ía es e
con ol en una a ea ela i amen e complicada207.
En odos los países belige an es se ecu ió a las mismas eglas pa a lle a
a cabo ese con ol, ya que la p ác ica común e a que los o iciales enca gados
leyesen cada pos al achando aquellas palab as que conside a an inadecuadas
o pelig osas. Una ez que el mensaje se conside aba ap o, se le ponía el sello
co espondien e pa a des aca que e a ap opiada pa a se en iada. Aunque
el p ime obje i o e a el de e i a ansmi i in o mación delicada, el in e és
de la co espondencia es doble, pues o que pe mi ía a los di igen es mili a es
conoce el es ado de ánimo de sus soldados, así como ob ene amplia in o -
mación sob e ellos al in adi su espacio p i ado208.
Sin emba go, los es ue zos de los censo es po con ola el con enido de
la co espondencia esul a on ine icaces, ya que el ingen e lujo de piezas
pos ales que ci cula on en ambos con lic os bélicos lo con i ió en una a ea
imposible. Inicialmen e, el obje i o que se ijó en la G an Gue a ue e i a
que los comba ien es e ela an da os ace ca de mo imien os de opas, de
o ma que es a in o mación no pudie a se u ilizada po el enemigo. Los
soldados, en su in en o po ansmi i a sus se es que idos los de alles de su
nue a ida en el en e, ecu ie on a a je as con is as de los luga es po los
que pasaban y a e e encias con inuas a las imp esiones que los desconocidos
luga es les habían gene ado209.
An e esa in uc uosa a ea, en un segundo momen o la censu a se plan eó
en o os é minos muy dis in os y su obje i o pasó a se el mayo conocimien-
o del es ado de ánimo de los soldados, de ec a sen imien os de pesimismo
207 Ga cía, Jesús, La censu a pos al…, p. 137 y Pai aul , F ançois, Images de poilus: la
G ande Gue e en ca es pos ales, Pa is, Tallandie , 2002, p. 82.
208 Fo cade, Oli ie , «Voi e di e la gue e à l’heu e de la censu e (F ance, 1914-1918)»,
Le Temps des médias, 4-1 (2005), p. 60 y Sadle , Nigel, Fi s Wo ld Wa : The Pos ca d
Collec ion, S oud, Ambe ley Publishing, 2014, p. 8.
209 Lyons, Ma yn, Reading Cul u e & W i ing P ac ices in Nine een h-Cen u y F ance, To-
on o, Uni e si y o To on o P ess, 2008, pp. 84-85.
Capí ulo II. La pos al en el en e
133
en las opas o implemen a mejo as en los p oblemas que es os pudie an
de ec a 210. En cualquie caso, lle a a cabo un con ol di ec o sob e los men-
sajes que los comba ien es edac aban esul ó de una no able u ilidad pa a los
di igen es mili a es y su p obada e ec i idad lle ó a que se ecu ie a a los
mismos sis emas du an e la Segunda Gue a Mundial.
En el en en amien o a mado iniciado en 1939 se ol ie on a aplica
muchos de los ecu sos u ilizados en 1914. Po ejemplo, en el Reino Uni-
do ue signi ica i o el olumen de pe sonas que se ie on implicadas en el
con ol pos al, ya que las dimensiones del nue o con lic o hicie on de es a
labo una a dua a ea a la que di ícilmen e se le da ía una espues a e icaz
si no se con aba con un nu ido equipo. Muy di e en e ue la expe iencia
en F ancia, ya que, al igual que la coyun u a an pa icula que se i ió en
el e i o io nacional u o su incidencia di ec a en la e olución de la a je a
pos al, ambién condicionó la censu a impues a sob e ella. Desde la caída
de la IIIRepública y la ins au ación del gobie no del ma iscal Pé ain, las
dos zonas con a on con su p opio sis ema censo y pa a cada una de ellas
se elabo a on las co espondien es medidas que e i a an que la in o mación
delicada ci cula a lib emen e211.
Po su pa e, du an e la Segunda Gue a Mundial la censu a en I alia212
y Alemania ue especialmen e es ic a ya que, a las ca ac e ís icas p opias del
con ol sob e los mensajes que pudie an comp ome e a las opas, se unía
la igilancia de los compo amien os de la población en lo que espec a a su
posicionamien o de ca a al mo imien o ascis a o nazi. En es e sen ido, po
ejemplo, en el Te ce Reich la igidez con la que los mensajes e an in e cep a-
dos ue e olucionando has a el pun o de que se elimina on ambién aquellos
pasajes que no es u ie an alineados con las p emisas de la ideología nazi.
Así, si alguna pieza pos al no se ajus aba a las di ec ices dadas se co ía el
iesgo, ya no solo de que no uese en iada, sino ambién de se igilado po
210 Lyons, Ma yn, «Amo , mue e y esc i u a…», p. 232.
211 Ga cía, Jesús, La censu a pos al…, pp. 394-396.
212 Pa a el caso de I alia éase Cecchi, Aldo y Cadioli, Beniamino, La pos a mili a e i a-
liana nella seconda gue a mondiale, Roma, U icio S o ico SME, 1991 y Rizzi, Lo is, Lo
sgua do del po e e. La censu a mili a e in I alia nella seconda gue a mondiale, 1940-1945,
Milano, Rizzoli, 1984.

José Manuel López To án
134
las au o idades an e el emo de supone una amenaza pa a el égimen213. No
obs an e, es p eciso señala que, dada la en e gadu a del con lic o, el con ol
esul ó poco e ec i o y, en muchos casos, ales inicia i as unciona on más
bien como medidas disuaso ias diseñadas pa a inculca una é ea disciplina
a los soldados y a sus amilia es.
Al ma gen de es as si uaciones más ex emas, los comba ien es u ie on
complicaciones pa a mani es a abie amen e mues as de de o ismo, ya que
la censu a a ó de impedi que la nega i idad pudie a con agia al ecep o
del mensaje.
El esul ado de es e ue e con ol es ablecido sob e las piezas pos ales
que ci cula on desde el en e ue un g an olumen de mensajes poco p o-
undos en cuan o a su con enido y ei e a i os en su o ma. En e ellos abun-
dan ex os en los que comienzan exp esando el es ado de salud, se p egun a
po la si uación del in e locu o y se e mina con ando alguna expe iencia e-
cien e, comen ando las ca as o paque es que se han ecibido y exp esando el
ca iño que se sien e hacia el ecep o . Aun así, la in es igación ha pe mi ido
conoce la o ma en la que ue on pe cibidas una se ie de emociones suma-
men e complejas de ansmi i debido a su du eza, pe o de i al impo ancia
den o del con ex o bélico.
sUpe i encia y mUe e
Todas las si uaciones desc i as has a aho a, po complicadas que esul-
a an pa a los soldados, no se podían compa a ni de lejos con la angus ia
de i ada de p esencia an de ce ca los ho o es de la mue e. Pa a odos
ellos, la p incipal p eocupación e a sob e i i ísica y psicológicamen e, a
pesa de las di icul ades que es o implicaba den o de unas con iendas an
a oces. El día a día en el en e se con i ió en ambos con lic os a mados
en una a ea de supe i encia cons an e, ya que los pelig os que acechaban a
los comba ien es e an cons an es y de innume ables ca ac e ís icas214. Como
señala Ian Ke shaw:
213 Mou ie , Ma ie, Ca as de la Weh mach …, pp. 16-17.
214 Pa a es a cues ión éase Bessel, Richa d, «Dea h and su i al in he Second Wo ld
Wa », en Michael Geye y Adam Tooze (eds.), The Camb idge His o y o he Second Wo ld
Capí ulo II. La pos al en el en e
135
Pa a los soldados, en el momen o de mayo pelig o, la supe i encia solía se
casi siemp e el único pensamien o y la única p eocupación. En el calo de la
ba alla no había si io pa a la e lexión. El miedo y el emo e an los sen i-
mien os dominan es cuando los cañones empezaban a dispa a . Pensa en los
se es que idos que es aban en la pa ia, en la necesidad de p o ege los, y en
la necesidad de segui i iendo pa a ol e a su lado, e a el ac o mo i ado
más ue e215.
Si enemos que pensa en el ins an e de mayo ensión emocional pa a los
soldados, posiblemen e, ese sea el momen o en el que en aban en comba e
con el enemigo, ya uese en las inche as que an o ca ac e iza on a la G an
Gue a o en las g andes ope aciones de a aque a campo abie o o ganizadas
en la Segunda Gue a Mundial.
Las inche as, esos la gos y sinuosos co edo es exca ados bajo la su-
pe icie, se con i ie on en el símbolo indiscu ible de las no edades ác icas
que ajo consigo el con lic o bélico de 1914 y u ie on impo an es epe -
cusiones en el es ado emocional de los soldados. Es a nue a o ma de hace
la gue a ba ió po comple o el mi o omán ico que exis ía en o no a los
en en amien os a mados, ya que las e ibles si uaciones que i ían no deja-
ban cabida pa a in e p e ación posi i a alguna. Quienes pasa on días y días
sumidos en ellas u ie on que hace un conside able es ue zo de adap ación
an o ísica como men al pa a pode sob elle a la ci cuns ancia que se les
plan eaba216.
La lucha en es os angos os espacios esul aba pa icula men e es eme-
cedo a po la o ma de comba e a la que obligaba y po el es ancamien o al
que se llegó en los p ime os años de la P ime a Gue a Mundial. F en e a las
ca gas de caballe ía de los con lic os an e io es, que pe mi ían un en en a-
mien o di ec o con el enemigo, los a aques o ques ados desde las pa ape adas
Wa , Camb idge, Camb idge Uni e si y P ess, 2015, pp. 252-276; Jaege , Gé a d, Les
poilus: su i e à l’en e des anchées de 14-18, Pa is, l’A chipel, 2014 y Rope , Michael,
The sec e ba le. Emo ional su i al in he G ea Wa , Manches e , Manches e Uni e si y
P ess, 2009.
215 Ke shaw, Ian, Descenso a los in ie nos: Eu opa 1914-1949, Ba celona, C í ica, 2016,
p.497.
216 Domínguez, Ma io, «I a, odio, u ina, dolo …», p. 372.
José Manuel López To án
136
posiciones no p opo ciona on en ajas es a égicas y lo único que aje on
consigo ue on ingen es pé didas humanas.
Du an e meses, los soldados u ie on que pe manece en esa gue a de
posiciones haciendo en e al impac o de los cañones, las ame allado as, el
ío, la sed o el hamb e, con las co espondien es de i aciones emocionales
de e se some idos a un es és an con inuo. Aun así, el aguan e an o ísico
como psicológico que demos a on ue ejempla , aunque ine i ablemen e las
condiciones de e mina on po comple o las pe cepciones de aquellos que la
su ie on y modi ica on la o ma en que las gene aciones enide as en endie-
on la gue a217. Una mues a de ese pelig o con inuo la encon amos en es e
ejempla en iado el 24 de ab il de 1918:
Que idos pad es
Mien as espe o que llegue la sopa, os esc ibo es as pocas líneas pa a hace os
sabe que oda ía es oy bien y que deseo lo mismo pa a oso os. La mo al
siemp e es excelen e. Hoy es ábamos limpiando nues as a mas con los ca-
ma adas cuando de epen e g andes p oyec iles (ma mi as218) comenza on a
cae a unos 200 me os de noso os. Puedes imagina que nos mo imos ápi-
damen e y uimos di ec amen e al e ugio. Eso no du ó; solo unos pocos p o-
yec iles como máximo y luego einicia on. Me es oy quedando sin espacio;
Con inua é mañana. De odos modos, no sé qué deci pa a anquiliza e.
Te beso muy a ec uosamen e. Louis219.
Muchos son los elemen os que podemos ex ae de las líneas que el jo en
soldado dedicó a sus pad es, pe o sin duda el más signi ica i o es el hecho de
que en cualquie momen o podían su i un a aque inespe ado po pa e del
enemigo. La elocidad de eacción an e esa so p esa e a la que podía de e mi-
na la supe i encia y, como bien desc ibe, u ie on que co e ápidamen e
al e ugio pa a e i a mo i bajo los p oyec iles enemigos.
217 Mosse, Geo ge, Soldados caídos: la ans o mación de la memo ia de las gue as mundiales,
Za agoza, P ensas Uni e si a ias de Za agoza, 2016, p. 32.
218
En el a go de los soldados anceses, se e ie e a p oyec iles de g an calib e u ilizados po
los alemanes, especialmen e Minenwe e , p obablemen e debido a su o ma y peso. h ps://
www.c id1418.o g/espace_pedagogique/lexique/lexique_kp.h m [Consul a: 1-4-2022].
219 Colección p i ada.
Capí ulo II. La pos al en el en e
137
En lo ela i o a los an e sos, las a je as ilus adas con imágenes de las
inche as son ealmen e abundan es, pues o que la no edad que supusie on
en el mundo de la gue a ue mo i o su icien e pa a que los edi o es y la
p opaganda o icial desea a mos a las al g an público como una de las ma-
yo es apo aciones ealizadas. Sin emba go, una ez más el ue e il o al
que ue on expues as las o og a ías que se omaban en el en e dio como
esul ado una isión pa icula de la ealidad y con abundan es di e encias
espec o a la si uación que es aba ocu iendo. Las escenas de comba e no
ue on ecogidas en las ilus aciones de es as pequeñas ca ulinas y, po el
con a io, siemp e se mues an momen os p e ios al a aque o pos e io es a
alguna maniob a220. De es e modo, el iolen o pano ama que ca ac e izaba
la ida en esos sinuosos pasillos y que podemos conoce po los mensajes de
los p opios comba ien es e a eemplazado po un en o no calmado, eposado
e incluso pací ico.
Po su pa e, du an e la Segunda Gue a Mundial, la ác ica de mo-
imien os hizo que la lucha ue a más lle ade a que en los años cen ales
de la G an Gue a, ya que con es a o a o ma de comba e se e i aba cae de
nue o en la desespe ación que an o ca ac e izó al sis ema de inche as
po el que se igie on las ope aciones mili a es en el en e occiden al. Sin
emba go, los ni eles de des ucción alcanzados po el desa ollo del a ma-
men o y po la p opia en e gadu a de la nue a con ienda p o oca on un g an
choque emocional igualmen e ele ado, en pa e po la isión más comple a
que u ie on los soldados de odo cuan o acon ecía a su al ededo . Se puede
a i ma , po an o, que el mundo de la inche a uncionó como aislan e pa a
quienes pasa on los días den o de ellas, mien as que en es a nue a gue a
las eglas cambia on po comple o ese aislamien o221.
Del mismo modo, ue a de los comba es los soldados seguían en en án-
dose a una e dade a ca e a de supe i encia, ya que las condiciones en las
que i ían así lo p o ocaban. Hamb e, sed, ío, insomnio, ue es llu ias,
dolo es o el hedo p o ocado po los cadá e es en es ado de pu e acción
220 Pai aul , F ançois, Images de poilus…, p. 70.
221 Domínguez, Ma io, «I a, odio, u ina, dolo …», p. 374.
José Manuel López To án
144
e e sos no es an desolado como pudie a espe a se y, a pesa de se un as-
pec o ela i amen e ecuen e en los mensajes de los soldados, el a amien o
de la mue e se mues a cla amen e condicionado po dos ac o es: la censu a
impues a po los gobie nos y la minimización olun a ia de sus e ec os po
pa e de los p opios comba ien es232.
No es de ex aña que A hu S ockwin se p egun e, con acie o, «qué
pasaba en ealidad po su cabeza cuando enía que esc ibi ca as jo iales con
el con encimien o en lo más p o undo de su co azón de que las posibilidades
de que él sob e i iese e an ín imas»233. En e ec o, el es ue zo emocional que
debían ealiza esos homb es con el in de man ene a sus se es que idos an-
quilos e a eno me y, aunque odos no lo ansmi ie an po esc i o, a la luz de
los mensajes en iados podemos a i ma que los soldados se habi ua on a la
mue e. La p esencia de los cadá e es e a an cons an e que ya se con i ie on
en algo con lo que los comba ien es enían que compa i espacio a dia io. El
15 de no iemb e de 1914 un soldado ancés esc ibía:
No al an los cadá e es de boches en e las p ime as inche as, pe o los que
an en busca de sou eni s, de noche, no ob ienen mucho; los cadá e es es án
demasiado descompues os. ¡En onces quien quie e un casco se lo lle a con un
egimien o de as ico s234, bueno pa a pesca y quien quie e un pa de bo as,
a anca las pie nas y deja el es o!235.
En muchos casos se había in en ado ex ende la idea de que aquellos que
ma chaban a la gue a lo hacían con encidos a sabiendas del des ino que les
podía depa a , lo que F ançois Lag ange denomina «los comba ien es de la
mue e segu a». La p opaganda pa ió ica ealizaba incansables es ue zos po
mos a es a decisión como un sac i icio po la nación, sin emba go, la llega-
232 Ke shaw, Ian, Descenso a los in ie nos…, p. 504.
233 S ockwin, A hu , A diez me os bajo el suelo de Bélgica: una his o ia de amo epis ola en
la p ime a gue a mundial, Ba celona, A iel, 2005, p. 13.
234 Es un ipo de la a u ilizada con ecuencia como cebo en la pesca. Los cadá e es en
descomposición cons i uían un pun o de p oli e ación de es os pequeños gusanos.
235 T aducción del au o a pa i del o iginal en ancés. Localización según ca álogo de los
A chi es dépa emen ales de la Manche: J 43.

Capí ulo II. La pos al en el en e
145
da al en e y el ca a a ca a con la ealidad dejaba una si uación o almen e
dis in a y sus es imonios son la p ueba de que no es aban p epa ados pa a
a on a esas p uebas an du as236.
Aunque el hecho de mo i o la mención di ec a a la mue e p opia e a
e i ada en la mayo pa e de los mensajes, se ha de ec ado un meno epa o a
la ho a de habla de es e ema cuando se e e ía a las bajas p oducidas en los
ejé ci os en los que se comba ía o pa a habla del deceso de un cama ada237.
En ocasiones esa mani es ación e a in e p e ada como uno de los mejo es
mecanismos pa a ansmi i anquilidad a los hoga es, ya que se eía cómo
a pesa del pelig o, se había log ado esqui a la mue e. Es echamen e ela-
cionado con es o se de ec a uno de los momen os más signi ica i os en o no
a la mue e en el en e: la comunicación a los amilia es del allecimien o de
algún comba ien e.
En e los nume osos ejempla es que se han consul ado du an e el p oceso
de in es igación se han encon ado bas an es en los que el enca gado de ans-
mi i la unes a no icia e a el esponsable de la unidad en la que se encon aba
el soldado que había pe dido la ida. Aunque es e e a el cauce habi ual, am-
bién he podido localiza algún caso en el que e a un compañe o quien esc ibía
a los pad es o la esposa del comba ien e pa a da les cuen a del aciago suceso238.
Como podemos imagina , no debía a a se de una p ác ica deseada pa a
esos homb es, ya que se deba ían en e la in ención de no in o ma de la
mue e y así man ene a los se es que idos con la espe anza de que en algún
momen o su amilia ausen e pudie a da señales de ida o, po el con a io,
comunica les el deceso y e i a les el desasosiego que la al a de no icias les
gene aba. En esos mensajes que en iaban e a ecuen e que se ecogie an
algunos de los úl imos mo imien os o acciones he oicas lle adas a cabo po
el allecido, de mane a que los amilia es pudie an sen i se o gullosos de la
con ibución que el soldado había ealizado po su nación. También se solía
236 Véase Lag ange, F ançois, «Les comba an s de la “mo ce aine”. Les sens du sac i ice
à l’ho izon de la G ande Gue e», Cul u es & Con li s, 63 (2006), pp. 63-81.
237 Nei zel, Sönke y Welze , Ha ald, Soldados del Te ce Reich: es imonios de lucha, mue e
y c imen, Ba celona, C í ica, 2012, p. 177.
238 Sain -Bas ien, Jean-F ançois, S’éc i e pendan la G ande gue e…, p. 123.
José Manuel López To án
146
in o ma de que el cue po había sido en e ado, ya que el hecho de que no
ue a localizado cons i uía una g an p eocupación pa a los amilia es. Una
e idencia de es a úl ima cues ión la encon amos en la pos al en iada po el
capellán del 115º Ba allón de In an e ía, Luigi di G eco, a And ea Ma con,
pad e del comba ien e A cangelo Ma con que alleció el 18 de eb e o de 1917:
El capellán in o ma que el soldado A cangelo Ma con de la segunda com-
pañía mu ió en el campo de ba alla, en una inche a de apoyo, he ido po
una me alla de g anada […]. El cue po ue en e ado ce ca de Go izia239.
Si bien el hecho de pe ece bajo los e ibles e ec os de las nue as a mas
empleadas en los dos con lic os mundiales gene ó un miedo cons an e en e
los soldados, ambién el ac o de da mue e a o os homb es ue obje o de
e lexión po pa e de los comba ien es. Como se ha podido comp oba , la
compleja maquina ia indus ial pues a al se icio bélico dio como esul ado
una gue a basada en la des ucción o al y en la aniquilación, pe o, sob e
odo, en la des inculación emocional del comba ien e espec o de la acción
que es aba come iendo. Po o o lado, la p opaganda o icial se enca gó de
llena de odio las men es de los soldados con el in de cega su olun ad y
o ien a la a no cues iona po qué enían que acaba con la ida de miles de
pe sonas de mane a indisc iminada. Todos esos p epa a i os enían aho a su
p ueba de uego y debían demos a su e icacia.
Pa a mo iliza los espí i us y con ence de la jus icia de la causa, la p io-
idad de los ó ganos o iciales ue la de epe i que el enemigo e a el único
esponsable de la gue a, que su ambición no conocía lími es y que en su a an-
ce es aban dispues os a come e cualquie ipo de echo ías. Los mensajes,
además de a i a el apoyo hacia la campaña en la que las naciones se habían
emba cado, buscaba apela a las emociones más ex emas, en conc e o al odio,
con el in de hace más lle ade o el momen o de da mue e a o a pe sona240.
239 T aducción p opia a pa i del o iginal en i aliano disponible en el siguien e enlace:
h ps://www.eu opeana.eu/po al/en/ eco d/2020601/h ps___1914_1918_eu opeana_
eu_con ibu ions_6114_a achmen s_150163.h ml?q=who%3A%28Sil ia+Pago o%29#
dcId=1577747064058&p=1 [Consul a: 5-4-2022].
240 Mo in, Claude, La G ande gue e des images…, p. 102.
Capí ulo II. La pos al en el en e
147
Joanna Bou ke señala que el odio ue c ucial pa a es imula en los hom-
b es el deseo de ma a y pe mi i les ac ua en consonancia con es e impulso,
algo que ue especialmen e signi ica i o en la Segunda Gue a Mundial. En
países como Alemania, el adies amien o de odio adop ó una dimensión mu-
cho más adical incluso desde iempo an es del comienzo de las hos ilidades
y su c ecien e impulso ue is o como una po en e a ma que consegui ía c ea
soldados e icaces y dispues os a da lo odo po su nación241.
La demonización ue uno de los ecu sos que de mane a más cla a con-
dicionó las men es de los millones de soldados que ue on con ocados a
lucha . Sin emba go, cuando llegaban al en e, muchos de ellos se lle aban
la so p esa de que exis ía una no able di e encia en e la imagen men al que
se habían con igu ado en su in e io y la e dade a ealidad. En alguna oca-
sión llega on incluso a señala que les cos aba mucho c ee que esos homb es
a los que eían en en e de ellos comba iendo uesen capaces de come e
las a ocidades que se les a ibuían. Esa si uación supuso un condicionan e
pa a los soldados, ya que se encon a on con el pano ama de ene que da
mue e a pe sonas que, a sus ojos, no ep esen aban ese p o o ipo demoni-
zado que an o les habían inculcado. Aun así, la escapa o ia que encon a on
es la de pensa que ob aban en a as de un bien mayo pa a su pa ia y pa a
sus se es que idos, quienes además co ían el iesgo de se alcanzados po los
con incan es242.
Po lo que espec a a la des inculación emocional, y que se buscó conse-
gui con el desa ollo de un a mamen o que c ea a una dis ancia ísica en e
los comba ien es, cabe señala que se ha de ec ado cie a disociación en e
la eo ía y la p ác ica. Cie o es que de e minadas o mas de ma a enían
menos posibilidades de al e a los sen imien os que o as, sin emba go, no
podemos ob ia el hecho de que acaba con la ida de o a pe sona, aunque
ue a en la dis ancia, gene aba sen imien os de culpa. En es e caso, un po-
sible a gumen o que busca on pa a ali ia la ca ga emocional que implicaba
a eba a la ida a una pe sona ue que simplemen e obedecían ó denes de
sus supe io es y, en consecuencia, no se mo ían po olun ad p opia. Es a ue
241 Bou ke, Joanna, Sed de sang e…, pp. 152-154.
242 Ibidem, p. 165.
José Manuel López To án
148
una ó mula e icaz pa a minimiza el con lic o emocional an o en uno como
en o o con lic o bélico243.
El simple hecho de compa i el mismo su imien o hizo que muchos sol-
dados echazasen la con inua demonización del enemigo po pa e de sus
supe io es y que iesen en el al homb e an es que al soldado. Aunque no
exis en da os conc e os sob e lo ecuen es que ue on los con ac os en e
los alemanes y sus enemigos anceses o b i ánicos ale la pena analiza a
ondo los nume osos in o mes y anécdo as exis en es sob e es os a mis icios
no o iciales244.
Uno de los casos más conocidos ue la egua de Na idad de 1914 cuando
soldados alemanes y b i ánicos, apos ados en las inmediaciones de Yp es, de-
cidie on ealiza un pa ón en sus en en amien os, deja a un lado la misión
pa a la que habían llegado has a allí y con a e niza con el enemigo en una
echa an señalada245.
A in de cuen as, la gue a es una cues ión de supe i encia y mue e y
sali bien pa ado de esos mo í e os campos de ba alla e a la p io idad pa a o-
dos los comba ien es, aunque pa a ello u ie an que elimina al enemigo. Po
ese mo i o, odos esos homb es e an pe ec amen e conscien es de que en un
a aque on al con a el ejé ci o con a io su ida depende ía de la mue e del
ad e sa io, po lo que la única escapa o ia se ía acaba de la o ma más ápida
posible con su con incan e, aunque ello implica a ese emo dimien o inicial.
243 Bou ke, Joanna, Sed de sang e…, pp. 119-123.
244 Kolko, Gab iel, El siglo de las gue as: polí ica, con lic os y sociedad desde 1914, Ba celona,
Paidós, 2005, p. 130.
245 Sob e la egua de 1914 éase C ocke , Te i Blom, The Ch is mas uce: my h, memo y,
and he Fi s Wo ld Wa , Lexing on, Uni e si y P ess o Ken ucky, 2015 y Wein aub,
S anley, Silen nigh : he ema kable Ch is mas uce o 1914, London, Simon & Schus e ,
2001. La mi i icación que es e conocido episodio ha enido con el paso del iempo se
io de nue o e o zado en el año 2014 con mo i o de la conmemo ación del p ime
cen ena io del es allido de la G an Gue a. La impo ancia que se le ha con e ido lle ó
incluso a que la g an cadena de supe me cados b i ánica Sainsbu y’s eligie a es e mo-
men o pa a lanza su campaña na ideña. El emo i o anuncio aslada al espec ado al
in e io de las inche as en ese día de egua y ep oduce el encuen o en e las opas
alemana y b i ánica bajo el lema «Ch is mas is o sha ing»: h ps://www.you ube.com/
wa ch? =NWF2JBb1b M [Consul a: 8-4-2022].
Capí ulo II. La pos al en el en e
149
Si bien los e e sos de las pos ales no e minan de mos a la e dade a
c udeza de la mue e en masa que an o ca ac e izó a las dos gue as mun-
diales, la isión que ansmi en muchos de los an e sos edi ados du an e
ambos con lic os esul a un an o asép ica. Es un ema que, al con a io de
lo que pueda pa ece , sí iene una cuo a de ep esen ación den o del amplio
olumen de ejempla es que se edi a on du an e el ascu so de los dos epi-
sodios bélicos, aunque el a amien o que eciben no es el que cab ía espe a
eniendo en cuen a las e ibles epe cusiones que conlle ó.
La p ime a mani es ación de es e momen o an ma cado den o de la ida
en el en e lo cons i uyen las a je as ilus adas con imágenes de cadá e es.
A pesa de las di ec ices que se p opo cionaban, lo cie o es que las eglas
no u ie on su o al co espondencia en el caso de las a je as pos ales. La
es a egia de enmasca amien o, a la que se alude de mane a ecuen e a lo
la go de es e olumen, eje ció una po en e in luencia en lo que espec a a la
inco po ación de soldados mu ilados o allecidos en los an e sos de los so-
po es isuales, de ahí que sean pocos los ejempla es en los que se mues an
cue pos sin ida de mane a di ec a.
Cabe p egun a se aquí qué supone el e a o de un mo ibundo o de un cue po
ya cadá e . Es amos en la an esala de la ausencia, en ese ins an e c í ico an es
de la desapa ición. La imagen p e ende cap a en un b e e iempo oda la
iolencia y el dolo de un cue po que se uga246.
En e ec o, una ez más, la censu a es u o p esen e desde el p ime mo-
men o y las imágenes dis ibuidas espondían a unos c i e ios p e iamen e
aco dados. En p ime a ins ancia, po lo gene al cuando apa ecen cadá e es,
es os e an del enemigo con el in de da cuen a de las bajas que la enaz
lucha del ejé ci o es aba p oduciendo en el bando con a io. Igualmen e, un
segundo lími e lo de e mina el g ado de c udeza con el que esos cadá e es
e an mos ados, ya que a nadie se le mues a mu ilado, desga ado ni siquie a
se mues an os os exhaus os ago ados o demac ados como sí ocu e en las
o og a ías. Pa a soluciona es a si uación, esos cadá e es es aban siemp e
246 Meana-Ma ínez, Juan Ca los, «La imagen de la mue e: Re lexiones sob e su ep e-
sen ación», A e, indi iduo y sociedad, 29-2 (2017), p. 323.

José Manuel López To án
150
localizados lejos del pun o de oma, de o ma que no pudie a dis ingui se
demasiado el es ado en el que se encon aban. En los dos siguien es ejemplos
( igu as 2.17 y 2.18) se puede comp oba cómo la pe spec i a de las o og a-
ías es á elegida de al mane a que no se puedan e de alles de los daños que
ienen los cue pos. Con ello se e i a que los espec ado es con emplen los
ho o es del en e y se ansmi e la imp esión de gue e os «do midos».
El a amien o en la Segunda Gue a Mundial su ió algún que o o
cambio, el más signi ica i o el e e en e a la ci culación de las imágenes de
cadá e es. A pesa de que en la o og a ía hubo menos e icencias a mos a
los cue pos de ce ca, en la pos al apenas es posible localiza ejempla es como
los que sí se edi a on en la G an Gue a, posiblemen e debido a un con ol
mucho más es ic o en o no a es a cues ión. Po es e mo i o, de ec amos una
mayo dispa idad en la e olución que expe imen a on la o og a ía y la pos al,
ya que mien as una gozó de mayo libe ad pa a inmo aliza los ho o es de
la gue a, la o a su ió una mayo coe ción que en la p edeceso a con ienda.
Jun o a esas mayo es e icencias, uno de los pocos casos de ep esen ación
de la mue e que más di e encia on a los dos con lic os mundiales ue la
elación de es a con la eligión. El es allido de la con ienda p o ocó en los es-
ados belige an es un ue e mo imien o espi i ual y la consecuencia di ec a
en la pos al en lo que espec a a es e ema ue la ei e ación de imágenes del
soldado mue o jun o a C is o o la Vi gen, que han descendido de los cielos
pa a acompaña lo en ese ánsi o. La composición de las escenas ecue da
a la Piedad del Renacimien o y suelen i acompañadas de alguna consigna
pa ió ica en la que se ansmi a la idea de que esa mue e ha sido jus a al
se en nomb e de la nación247. No malmen e se ecu ía a un homb e jo en
en ac i ud se ena, con una le e he ida en la cabeza u o a pa e del cue po,
pe o siemp e sin p esencia de dolo . Es a ep esen ación pasó sin ninguna
di icul ad la censu a impues a en los países belige an es ya que se a aba de
un ánsi o eposado y no despiadado, como en ealidad lo e a248.
247 Es la idea que se encie a en la máxima clásica: Dulce e deco um es p o Pa ia mo i. El
e so de Ho acio se u iliza á ampliamen e en los monumen os une a ios en hono de los
caídos en la P ime a Gue a Mundial.
248 B ouland, Pie e y Doizy, Guillaume, La g ande gue e…, pp. 230-235.
Capí ulo II. La pos al en el en e
151
Figu a 2.17. Ge allene deu sche Solda en (1914) y Figu a 2.18. S a k ausgebau e Haup s ellung
de Russen bei Szuki o Makow, die on den Deu schen ges ü m wu de (ca. 1915). En es as
dos a je as alemanas se puede ap ecia cómo la es a egia seguida pa a mos a cadá e es
sigue una misma pau a. La mue e de los soldados se minimiza así de mane a delibe ada.
Fuen e: Eu opeana y The New Yo k Public Lib a y249.
249 Imágenes disponibles en los siguien es enlaces: h p://www.eu opeana1914-1918.eu/en/
con ibu ions/710#p e yPho o y h ps://on.nypl.o g/2P5KDWx [Consul a: 1-4-2022].
José Manuel López To án
152
Posiblemen e, es e sea uno de los ecu sos que más di e encias p esen e
en e ambos con lic os, pues o que es bas an e u ilizado en la gue a de 1914
y apenas ep oducido en la Segunda Gue a Mundial. Así, se a a de o o
de los aspec os que sí unciona on pe ec amen e du an e el p ime o de los
en en amien os a mados, pe o que pe die on pa e de su signi icado du an e
el pe iodo de en egue as. A esa dispa idad con ibuyó lo que Mosse deno-
mina el mi o del soldado:
La memo ia de la gue a se emodeló pa a con e i la en una expe iencia
sag ada que había p opo cionado a la nación nue os y p o undos sen imien os
eligiosos impe ecede os, san os y má i es, luga es de cul o: una he encia
que man ene y emula . La imagen del soldado caído en los b azos de C is o,
an común du an e y después de la P ime a Gue a Mundial, p oyec aba so-
b e la nación la c eencia adicional en el ma i io y la esu ección, omando
la o ma de eligión cí ica uni e sal250.
Sin emba go, si bien ese mi o del soldado se había ele ado a lo más al o
a pa i de 1918, cuando Eu opa se encon ó al bo de del abismo, en 1939
la mue e ya no podía ocul a se en los é minos en los que se había hecho
al inaliza la P ime a Gue a Mundial. Como se ha podido comp oba ,
los mensajes cons i uyen expe iencias en p ime a pe sona de suje os que
han is o muy de ce ca los ho o es de la mue e mien as que los an e sos
nos ele an a una gue a con ada po e ce as pe sonas que no enía o o
in que el de ansmi i únicamen e la isión menos c uen a de unos con lic os
que lo e an en su o alidad. En cualquie caso, como sos iene Ian Ke shaw,
«es imposible imagina an o ho o , no hay nadie que pueda hace se una
idea, sal o quien lo haya i ido». Aunque se in en e sis ema iza odas las
imp esiones que i ie on, esul a muy di ícil gene aliza an e si uaciones an
ex emas, ya que en ellas in luye on di e sos ac o es como la p opia pe so-
nalidad, el luga al que ue on des inados o el ango mili a que u ie an. Lo
que esul a innegable y pe ec amen e aplicable pa a odos los casos y du an e
las dos con iendas es que la p esencia an ce cana de una mue e indus ial
y en masa ajo consigo ue es epe cusiones psicológicas y p ueba de ello
250 Mosse, Geo ge, Soldados caídos: la ans o mación…, p. 35.
Capí ulo II. La pos al en el en e
153
es el deseo de disimula las an o po la p opaganda es a al como po los
p opios soldados251.
Aun así, ese ocul amien o no solucionó el e dade o es ado de ánimo de
los comba ien es y su pe cepción de an unes o desenlace, ya que los e ec os
de i ados de con empla al espec áculo lle a on a que muchos ie an la
mue e como el único medio pa a sali del ho o en el que se eían inme -
sos y del que no encon aban escapa o ia alguna. Así lo mani ies a el p opio
Ge ald B enan:
Es oy cansado de la ausencia de sen imien os y de hace odas las cosas que
deseo e i a . Somos ma ione as. He pe dido la e en mi capacidad de se
mejo . La mue e pa ece el único medio pa a alcanza la libe ad252.
De es a mane a, a pesa de que los comba ien es pudie an habe escapado
de los p oyec iles, ue on igualmen e des uidos po la gue a. Mucho an es de
que el soldado mu ie a ísicamen e, lo hacía emocional y men almen e debido
al aislamien o de su amilia o de los demás compañe os, pe o, sob e odo, al
con ac o dia io y an c uel con la mue e, si uación que an o dolo gene ó.
eL doLo
La gue a cons i uye una uen e de dolo y desga o inago able. Es a
cues ión es la que explica que se a e de un elemen o común en odas las
expe iencias i idas du an e las con iendas. Tan p o unda es su elación con
es os con ulsos momen os que las mani es aciones que puede p esen a e-
sul a on de lo más a iadas, de ahí que con enga abo da el ema de o ma
sepa ada y a endiendo a la dis in a na u aleza de ese dolo 253.
251 Ke shaw, Ian, Descenso a los in ie nos…, p. 105.
252 B enan, Ge ald, Dia ios de la g an gue a…, p. 64.
253 El dolo ha sido obje i o de es udio de di e en es disciplinas como la His o ia, la Psico-
logía o la An opología. El a ance de las in es igaciones ha cons a ado odo un espacio
cul u al en o no a él que iene se ias implicaciones en la o ma de mani es a lo, de
pe cibi lo o de expe imen a lo. Algunas de las apo aciones más des acadas son Bou ke,
Joanna, «El dolo ísico, el comba e y su e ó ica: de la Gue a de Secesión ame icana a la
Gue a de Vie nam», en Fidel Gómez, José M. Goñi y Daniel Macías (eds.), La gue a:
José Manuel López To án
256
casos, los se icios de p opaganda de Mussolini no consiguie on alcanza
el excelen e esul ado que cosecha on las campañas lanzadas po Hi le y
Goebbels en el ex e io . Sin emba go, Mon ecassino sí despe ó el in e és de
la opinión pública y el gobie no u ilizó el his ó ico espacio como uno de los
má i es que mayo impac o su ie on de los a aques aliados409.
El 15 de eb e o de 1944 ce ca de 800 a iones lanza on más de 2 500
oneladas de bombas dejando la his ó ica abadía, undada po san Beni o,
educida a escomb os. Las no icias acompañadas de imágenes, que ápida-
men e se pusie on en ci culación, p o oca on una ola de indignación, sob e
odo al conoce se que en las ins alaciones no había ningún soldado alemán
y, po an o, el mo i o que jus i icaba la ac uación e a also410.
Uno de los ecu sos más u ilizados en las a je as pos ales pa a denuncia
es e a aque con a la pací ica abadía benedic ina ue la con aposición de dos
is as del an es y después del bomba deo pa a así po encia el impac o que
p o oca el con empla los cuan iosos daños p oducidos y el g ado de des uc-
ción alcanzado. P ác icamen e odos los espacios queda on pul e izados, po
lo que buena pa e de los eso os a ís icos alojados en e sus mu os se pe -
die on pa a siemp e a consecuencia del a aque. La se ie a la que pe enecen
las dos a je as que se mues an cub ió ampliamen e el g an espacio ocupado
po el complejo monás ico de ahí que se a e de una de las más adecuadas,
de en e odas las que se edi a on, al p opo ciona al espec ado una isión
muy comple a del suceso. Además, la desc ipción que acompaña a o o de los
ejempla es busca ensalza el eno me alo pa imonial y cul u al que aho a
había quedado educido a escomb os, algo que cla amen e se encuen a en
línea con la in encionalidad que enían es e ipo de pos ales:
La abadía de Mon ecassino des uida el 15 de eb e o de 1944 po bomba -
de os angloame icanos.
El núcleo p imi i o del monas e io ue cons uido po S. Beni o de Nu sia,
quien esc ibió su amosa egla. La abadía, que e a uni e salmen e conocida
409 Véase una de las más ecien es con ibuciones G ehan, John, Mon e Cassino: he ba le
o Rome 1944, S am o d, Key Publishing L d, 2018.
410 He nández, Jesús, B e e his o ia de la Segunda Gue a Mundial, Ba celona, Now ilus,
epub, 2006, capí ulo 10.

Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
257
como un cen o de cul u a y ida monás ica, u o sus excelsos momen os de
g andeza cul u al y polí ica. La biblio eca de la abadía ue cons uida en el
momen o de la undación del monas e io. La he encia eligiosa, a ís ica e his-
ó ica del san ua io e a incalculable y sob e i ió a las icisi udes de los siglos.
La pé dida de es e g an complejo no se limi aba, po an o, al plano a -
qui ec ónico o a ís ico, sino que, al y como se ecalca en el mensaje, se
hacía ex ensible a oda una se ie de alo es he edados que en oncaban di-
ec amen e con las emociones de la población. Si compa amos las pos ales
de Mon ecassino con las mos adas en las igu as 4.9, 4.10 y 4.14, co espon-
dien es a la des ucción de la Lonja de Paños de la localidad belga de Yp es
y a la ciudad alemana de D esde, comp obamos cómo el ecu so empleado
es el mismo en odos los casos. De es a o ma, se puede es ablece una cla a
analogía en e ejempla es edi ados en ambos con lic os mundiales y en es
países di e en es.
Con odo ello se p e endía que la sociedad ue a conscien e del e dade o
alcance de la des ucción, pe o, an e odo, del pe juicio que la cen ena ia
his o ia eu opea es aba su iendo con los epe idos a aques aé eos indisc i-
minados lanzados sob e las poblaciones. A a és de es e eco ido se buscaba
mos a po qué de e minados ecu sos pa imoniales sí despe a on la indig-
nación de la población mien as que o os, en cambio, pasa on más desape -
cibidos. No solo e a un cúmulo de edi icios emblemá icos lo que se pe día,
sino que la pe cepción e a que odo el legado cul u al eu opeo con o mado
du an e siglos quedaba sepul ado bajo los escomb os411.
A la luz de los documen os consul ados, esul a imposible nega los in-
nume ables daños que su ió el pa imonio eu opeo du an e las dos gue as
mundiales. La pé dida de esos eso os his ó icos y a ís icos gene ó una con-
moción gene alizada en odo el con inen e. Sin emba go, al igual que ocu ió
con esos elemen os a qui ec ónicos de g an alo , la e ocidad de los a aques
se cebó con el es o de las cons ucciones de las ciudades, desde edi icios
públicos a negocios pa icula es, pasando po los millones de i iendas que
ue on educidas a escomb os. Nada quedaba a sal o del pode des uc o de
411 T a e so, Enzo, A sang e y uego…, p. 103.
José Manuel López To án
258
las bombas lanzadas desde el ai e y del ca ác e indisc iminado con que los
a e ac os explosi os e incendia ios e an lanzados. Po an o, esos a aques
no solo a ec a on a los g andes edi icios emblemá icos que cons i uyen una
ue e seña de iden idad pa a quienes i en ce ca de ellos, sino ambién a
sus p opios hoga es, los espacios donde habi an y donde gua dan sus ense es
más p eciados. En al esi u a, la pé dida esul aba mayo pa a odos aquellos
ci iles, ya que con el de umbe de sus casas se disipaban odos los ecue dos
que en ella se conse aban, en o as palab as, el pa imonio amilia . El hoga
siemp e ha sido un luga de eunión, e asión y e ugio, cuidado como una
ex ensión del indi iduo y anhelado cuando nos dis anciamos la gas empo-
adas. En él dejamos la imp on a de nues a p opia pe sonalidad y cons i uye
un espacio con el que se es ablece un ue e ínculo emocional.
Figu a 4.15. Mon ecassino – Co ile cen ale (1945) y Figu a 4.16. Mon ecassino – La Ca ed ale
in e no (1945). El ecu so de com’e a y com’è pe mi e compa a el es ado p e io al a aque y el
pos e io , algo que sin duda e ue za el impac o emocional. Se han localizado has a ocho
ejempla es de es a misma se ie que, jun o con o a edi ada en 1948 en la que se ep oducen
is as aé eas del g an complejo a qui ec ónico, con o ma on las dos más di undida.
Fuen e: Colección p i ada.
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
259
T as los a aques, muchos ue on conscien es de que debían emig a a o as
ciudades o incluso ma cha ue a de su país, alejándose de la ie a donde
habían c ecido y a la que se sen ían es echamen e ligados. Es e simple hecho
nos lle a a supone la ue e conmoción que la pé dida de los hoga es supuso
pa a los millones de pe sonas que se ie on obligadas a deja lo odo a ás y
empeza una nue a ida en un luga o almen e dis in o al de p ocedencia.
Nue amen e, la pos al se pe iló como un medio idóneo pa a da mues a
de la desolación p oducida po es a si uación. No obs an e, aunque la uina
uel e a se la p o agonis a indiscu ible de es os ejempla es, es posible ap e-
cia un le e gi o en elación con los sen imien os que buscaban mo e en e
la población, así como en los mensajes que alojan en sus e e sos. Desa aigo,
impo encia, desolación, is eza son solo algunas de las sensaciones que esas
pe sonas expe imen aban an e an du a pé dida.
La p esencia en los mensajes en iados en los e e sos se io co espondi-
da con un buen núme o de an e sos ilus ados con o og a ías que mues an
un sin ín de i iendas a asadas con unas ca ac e ís icas muy simila es en lo
que espec a a su a amien o en las dos gue as mundiales. A pesa de ese
g an pa ecido en cuan o a la o ma en la que ue abo dado, sí ha sido posi-
ble de e mina al menos dos di e encias en e uno y o o con lic o a mado.
La p ime a de ellas es á es echamen e ligada con la escala de des ucción
alcanzada en cada una de las con iendas, ya que en 1914 los a aques aé-
eos no consiguie on alcanza , ni de lejos, el impac o gene alizado que sí
u ie on en la Segunda Gue a Mundial, g acias sob e odo al po encial
que adqui ió la a iación en es a o a gue a. Po o o lado, el amaño de las
ciudades no e a el mismo en uno y o o con lic o, pues o que es as amplia on
no ablemen e su población en los años de en egue as. Así, la consecuencia
di ec a en el mundo isual ue ácilmen e pe cep ible, ya que ni el pode
des uc i o e a el mismo ni el amaño de las ciudades se podía compa a .
Po es e mo i o, en las a je as de la G an Gue a las cons ucciones des-
uidas son ela i amen e pequeñas y, po lo gene al, de poca al u a, mien-
as que en la con ienda de 1939 se mues en imágenes de bloques en e os
de ibados o se iamen e dañados. Esa di e encia en la densidad u bana es
u o del c ecimien o que expe imen a on las ciudades eu opeas en las dos
décadas an e io es.
José Manuel López To án
260
Po o o lado, la segunda di e encia es á inculada a la in encionalidad
p opagandís ica de los p opios ejempla es. Si en los años diez las pos ales
con des ucción de elemen os pa imoniales acapa a on la mayo pa e de la
cuo a, en es e segundo momen o ocu e jus o al con a io y son las is as de
calles y i iendas des uidas las que p edominan sob e las o as. Algunos
de los mo i os que lle a on a es a si uación los encon amos elacionados con
los in e eses de la p opaganda o icial y, si bien en 1918 el mayo impac o lo
gene aba comp oba las echo ías ealizadas a los emblemá icos monumen os
du an e el anscu so de la gue a, en 1945 la p incipal p eocupación e a el
ex enso ca álogo de pé didas con el que cada ciudad con ó. La supe i en-
cia de las pe sonas es aba se iamen e comp ome ida, po lo que no exis ía
a gumen o más po en e pa a da cuen a de las a ocidades come idas po el
enemigo que edi icios esidenciales con ca ac e ís icas muy simila es al que
pudie a ene la i ienda en la que esidía el ecep o de ese ejempla 412. De
es a mane a, se buscaba incidi en la iden i icación de la población con esos
luga es que es aban siendo des uidos po el enemigo.
En la G an Gue a, las ciudades ancesas ue on las que acapa a on la
mayo cuo a den o de las a je as p oducidas en los úl imos años de con lic-
o. A las mencionadas en el caso de la des ucción de los elemen os pa imo-
niales se les unían aho a un sin ín de poblaciones de meno amaño que, bien
po encon a se ce ca del en e de ba alla o bien po es a en la u a de paso
de las opas alemanas queda on educidas a escomb os ( éase igu a 4.17).
Po su pa e, la Segunda Gue a Mundial ele ó la de as ación a un nue o
ni el y las pé didas esul a on an ab umado as que incluso algunos obse a-
do es ma iza on que pa ecía poco p obable que la ida ci ilizada eg esa a a
de e minadas localidades has a pasadas a ias décadas. Va so ia, Hanno e o
F ank u ue on educidas a escomb os y en muchos ba ios apenas quedó un
edi icio en pie413. Una de las desc ipciones que mejo e idencia ese pano ama
412 Véase Enzensbe ge , Hans, Eu opa en uinas: ela os de es igos ocula es de los años 1944
a 1948, Mad id, Capi án Swing, 2013 y Lowe, Kei h, Con inen e sal aje: Eu opa después
de la Segunda Gue a Mundial, Ba celona, Galaxia Gu enbe g, 2012.
413 Fe guson, Niall, La gue a del mundo: los con lic os del siglo XX y el decli e de occiden e
(1904-1953), Ba celona, Deba e, 2007, p. 655 y Wasse s ein, Be na d, Ba ba ie y ci i-
lización: una his o ia de la Eu opa de nues o iempo, Ba celona, A iel, 2010, p. 385.
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
261
an desolado en el que queda on sumidas las ciudades eu opeas as los su-
cesi os a aques lo p opo ciona No man Lewis en elación con Nápoles:
La ciudad de Nápoles huele a made a ca bonizada, po odas pa es hay uinas
que a eces bloquean comple amen e las calles, c á e es de bombas y an ías
abandonados […]. Es asomb oso p esencia las luchas de es a ciudad an des o-
zada, con an a hamb e, an despojada de odo cuan o jus i ica la exis encia de
una ciudad, pa a adap a se al hundimien o de unas condiciones que pa ecen
de la edad de las inieblas […]. La gen e acampa como beduinos en desie os de
lad illo. Escasean los alimen os y el agua y no hay sal ni jabón. Muchos napoli-
anos han pe dido en los bomba deos cuan o enían, incluida casi oda la opa414.
En el Reino Unido, la ciudad que más di usión dio a los a aques sob e
sus calles ue Lond es ( igu a 4.18). La capi al del país ue sis emá icamen e
bomba deada po la Lu wa e den o de las campañas del Bli z y la conmo-
ción que causó ya ha sido analizada en el capí ulo an e io . A esos momen os
con ulsos le siguie on o os en los que se debía hace balance de las pé didas
su idas, pe o, sob e odo, busca el co aje su icien e pa a no deja se lle a
po el cúmulo de emociones nega i as que amenazaban las men es de los
londinenses415.
A pesa del impac o que su ie on las u bes del su del Reino Unido, en el
cen o de oda la des ucción se encon aba Alemania, cuyas ciudades su ie-
on, de lejos, el mayo daño de oda la gue a. Según es imaciones de Kei h
Lowe las ue zas aé eas b i ánicas y ame icanas des oza on más de es
millones y medio de i iendas alemanas, es deci , al ededo de una quin a
pa e de odos los espacios habi ables del país. La si uación ue especialmen e
d amá ica en Be lín, Hambu go, Colonia, Dusseldo , F ank u o D esde,
donde más del 50 % de la in aes uc u a de la ciudad se pe dió en e los
uegos de las bombas incendia ias416.
414 Lewis, No man, Nápoles 1944: un o icial del se icio de in eligencia en el labe in o i aliano,
Ba celona, RBA, 2008, p. 57.
415 Sob e los bomba deos a la capi al b i ánica éanse Hanway, Ma y, The Bli z: wa ime
memo ies o he London bomba dmen , Eas bou ne, Cana y P ess, 2010 y Walpole, Nigel,
Hi le ’s e enge weapons: he inal bli z o London, Ba nsley, Pen & Swo d A ia ion, 2018.
416 Lowe, Kei h, Con inen e sal aje: Eu opa…, capí ulo 1.

José Manuel López To án
262
Figu a 4.17. Lens en uines (1918) y Figu a 4.18. S . Nicholas Cole Abbey & S . Paul’s (1941).
El g ado de des ucción que a ias localidades del no e de F ancia su ie on du an e la G an
Gue a dejó imponen es is as en las que queda e idenciado cómo la habi abilidad se pe dió
po comple o. El ejempla b i ánico pe enece a la se ie i ulada London Unde Fi e, edi ada
en 1941 po la p es igiosa casa Pho och om Co. L d., Royal Tunb idge Wells. En el e e so se
ecogían ases p onunciadas po Chu chill como «Es o cémonos odos sin alla en la e o en
el debe » o «Es e es un momen o pa a que odos nos man engamos unidos y i mes».
Fuen e: Colección p i ada y Flick Pelle hepoe 417.
417 Imágenes disponibles en el siguien e enlace: h ps://www. lick .com/pho os/pelle he-
poe /15615624443/in/pho os eam/ [Consul a: 4-4-2022].
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
263
La p ueba se ealizó en mayo de 1942 con a Colonia, el p ime obje i o
ijado po los b i ánicos den o de la nue a polí ica de a aque al Reich. Los
más de 800 a iones a oja on oneladas de bombas sob e la ciudad y, aunque
la ci a de mue os apenas llegó a 500, ue on más de 45 000 las que queda-
on sin hoga . Sin emba go, el mayo daño ma e ial a da ía dos años más
en llega y lo ha ía con las campañas o ques adas en e b i ánicos y es adou-
nidenses en e 1944 y 1945 a las que se ha aludido en el capí ulo an e io
y que a asa on po comple o las g andes ciudades alemanas. En e 18 y 20
millones de alemanes se queda on sin hoga y no u ie on o o emedio que
ma cha o i i en só anos o bajo los escomb os418.
Po lo que espec a a la a je a pos al, si bien en el caso de los monu-
men os apenas encon amos di usión en es e país, no ocu ió lo mismo con
la pé dida de semejan e olumen de in aes uc u as, ya que sí se le p es ó
una no able a ención y, en consecuencia, los es agos en F ank u , Colonia,
Be lín o Hambu go ue on ampliamen e documen ados. La incu sión aé ea
en es a g an ciudad po ua ia del no e del país duplicó la can idad de daño
in ligido en las ciudades alemanas has a el momen o po lo que p o ocó una
ue e conmoción que ue ex ensamen e co espondida con in ensas campa-
ñas de p opaganda isual419. Del mismo modo, la capi al del Te ce Reich, el
luga desde el que se había di igido la gue a, ue el o o g an obje i o. La
ba alla con a el co azón de Alemania se p olongó a ios meses, iempo más
que su icien e pa a que se di undie an odo ipo de imágenes sob e el es ado
en el que es aba quedando la ciudad. El esul ado de las in ensas ope aciones
ue una u be plagada de mon ículos de escomb os en la que el 75 % de sus
edi icios se decla a on inhabi ables420.
Con la e olución p esen ada se puede pe ec amen e con empla el g an
sal o des uc i o que se p odujo en e una y o a gue a mundial, ya que en
apenas dos décadas se pasó de las a je as en las que se mues an ca ed a-
les y o os g andes edi icios en uinas a o os ejempla es en los que esul a
imposible econoce el espacio del que se a a. Es as pos ales p opo cionan
418 Mülle , Rol -Die e , La mue e caía del cielo…, pp. 166-167.
419 Véase Lowe, Kei h, In e no: The De as a ion o Hambu g, 1943, London, Penguin, 2007.
420 Jud , Tony, Pos gue a: una his o ia de Eu opa…, capí ulo 1.
José Manuel López To án
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una isión de la gue a que sin duda se co esponde mucho más con la is e
y du a ealidad que se i ió en ambos con lic os que esos o os ejempla es
en los que se buscaba camu la los e ec os de la gue a. Es a idea es la que
ambién man iene Tony Jud al a i ma que:
Las ciudades en uinas cons i uían la e idencia más ob ia de la de as ación, y
llega on a ac ua como una especie de aquig a ía isual uni e sal de la cala-
midad de la gue a. Debido a que g an pa e del daño había ecaído en casas
y edi icios de apa amen os, y que a consecuencia de ello muchas pe sonas se
habían quedado sin hoga , el paisaje u bano de los escomb os ep esen aba el
eco da o io más inmedia o de que la gue a acababa de e mina 421.
Algo que es á elacionado con es a des ucción ma e ial es el as ondo
humano que se encon ó de ás de ella. En e los esquele os de an as i ien-
das se escondían decenas de miles de cadá e es, unas ci as que eng osa on
421 Jud , Tony, Pos gue a: una his o ia de Eu opa…, capí ulo 1.
Figu a 4.19. Lu minenschaden am Valen inskamp (1945). Es e ejempla pe mi e isualiza
el e ible es ado en el que quedó la ciudad de Hambu go después de los incesan es a aques
aé eos. Fuen e: Colección p i ada.
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
265
oda ía más los escalo ian es da os de las bajas en el en e. De es a mane a,
elacionado con la des ucción ma e ial se encuen a, en pa e, el o o g an
desas e que aje on consigo las gue as mundiales: el d ama humano que
supuso la mue e en masa de millones de pe sonas en odo el con inen e.
Esa idea es p ecisamen e la que podemos ex ae de uno de los agmen os
na ados po Vic o Klempe e después de los bomba deos a la ciudad de
D esde, en el que de alla el aspec o « an asmagó ico» en el que quedaban las
u bes, con cadá e es amon onados en cualquie esquina y es os de odo ipo.
De muchas casas de la calle de a iba seguían saliendo llamas. De ez en
cuando había cadá e es, pequeños, como un ha illo de opa, diseminados
po el camino. Uno enía a ancada la apa del c áneo, la cabeza e a po
a iba un cáliz ojo oscu o. Una ez había un b azo con una mano pálida, no
exen a de belleza, como las piezas de ce a que se en en los escapa a es de
las peluque ías422.
eL os o de La agedia hUmana
Si la des ucción ísica de Eu opa cons i uye una de las mayo es e idencias
de la e ocidad con la que se lib a on las gue as mundiales, el al ísimo cos e
humano que aca ea on ambién ejempli ica de o ma cla a el desa ollo de
los acon ecimien os en aquellos ágicos años. Cualquie alo ación que se
p e enda hace del colapso demog á ico que implica on las dos con iendas
esul a ía insu icien e pa a conoce su e dade o alcance, ya que las ci as no
son capaces de mos a el as ondo que se encuen a de ás de una si uación
an d amá ica.
Los a ances ecnológicos lle ados a cabo en las p ime as décadas del si-
gloXX y en el pe iodo de en egue as, espec i amen e, pe mi ie on p oduci
un a mamen o con un po encial des uc i o capaz de a eba a la ida a mi-
les de pe sonas en un ins an e. En la G an Gue a las ci as desbanca on a
cualquie con lic o bélico an e io y supe a on con c eces las expec a i as que
augu aban los gobie nos una ez que empeza on las mo ilizaciones en 1914.
El saldo de mue os oscila en e los nue e y diez millones, y po ejemplo en
422 Klempe e , Vic o , Quie o da es imonio has a el inal…, p. 681.
José Manuel López To án
272
de ás de ellos se encuen a la olun ad de da a conoce el pa ade o donde
descansa el cue po del allecido, ya que an e la ince idumb e de pensa que
podía es a en cualquie pun o del en e, se p opo cionaba la anquilidad
de que al menos se le había dado sepul u a y de que se conocía el luga . El
hecho de sabe que alguien les había en e ado, que se había p eocupado de
ello y que había e i ado que es u ie a desapa ecido po los ex ensos campos
de ba alla e a su icien e pa a insu la sosiego a la esposa, mad e o pad e que
debía hace en e a la is e no icia de la pé dida.
Con el iempo, es os espacios se ue on con i iendo en luga de pe eg i-
naje y de conmemo ación e incluso desde las ins i uciones se sub enciona on
iajes a las iudas y hué anos pa a que asis ie an al luga donde yacían
los es os de su amilia . Del mismo modo, ambién se o ganiza on ou s
pa a aquellas pe sonas que man enían p esen e el ecue do de la gue a y se
desplazaban has a esos emplazamien os con el in de hon a a quienes allí
se encon aban. De es a mane a, esos san ua ios de mue e masi a ambién
se e igie on como luga es de memo ia i a al se concebidos como el mayo
homenaje que se podía endi a al sac i icio436.
El o o g an ecu so u ilizado en los an e sos de las a je as pos ales lo
cons i uye on los miles de monumen os une a ios que se e igie on en odos
los países implicados en la con ienda. La decisión de le an a es uc u as
conmemo a i as a los caídos no es algo no edoso de la G an Gue a pues o
que el ecue do del di un o al se icio de la comunidad ya uese el es ado, el
eino o el impe io ha sido celeb ado du an e mucho iempo po pa e de las
au o idades co espondien es437. Ya en la An igüedad, los g iegos e igie on
es elas, los omanos le an a on columnas y a cos de iun o pa a celeb a las
ic o ias y eco da a sus soldados y en iempos más ecien es, po ejemplo, en
436 Mosse, Geo ge, Soldados caídos: la ans o mación…, p. 131 y P os , An oine, «Les ci-
me iè es mili ai es de…», p. 151.
437 Sob e a qui ec u a une a ia y su e olución en el iempo: Giu è, Ma ia e al., L’a -
chi e u a della memo ia in I alia: cimi e i, monumen i e ci à, 1750-1939, Milano, Ski a,
2007; Ma ia, Sand o de y Fo una i, Ve a, Monumen o e memo ia: dall’an ichi à al
con empo aneo, Bologna, Bononia Uni e si y P ess, 2010 y Thebaul , F édé ic, Le pa-
imoine uné ai e en Alsace, 1804-1939 : du cul e des mo s à l’oubli, S asbou g, P esses
uni e si ai es de S asbou g, 2004.

Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
273
F ancia se había consolidado ue emen e den o del escena io de las gue as
napoleónicas438.
El an eceden e más inmedia o de la P ime a Gue a Mundial ue la
gue a anco-p usiana, momen o en el que los caídos pasa on a o ma
pa e del discu so nacional pa a o alece la cohesión en unas ci cuns ancias
en las que se io necesa io an e la de o a su ida. Es o ue especialmen e
signi ica i o en F ancia, donde la mue e de los soldados se p esen ó como
un ac o de alen ía y dedicación que enca naba la g andeza de las i udes
nacionales, algo que se ía imi ado en el con lic o de 1914439. Sin emba go, la
no edad que inco po ó la G an Gue a ue la uni e salidad del homenaje y
p ecisamen e ue ambién es a nación la que mejo ejempli icó esa idea. La
g an a ención que se le p opo cionó a es a cues ión lle ó a que cada ciudad
sin ie a la esponsabilidad de hon a colec i a y o icialmen e a sus mue os
y se calcula que ascendie on a 38 000 los monumen os que se le an a on en
odo el es ado. El impo an e sac i icio e a alabado po la nación y oda la
solida idad mos ada buscaba aho a se co espondida po aquellos que sí
habían log ado sob e i i 440.
G acias a ellos, cada población, ya ue a g ande o pequeña, podía man e-
ne i o el ecue do de las pe sonas que habían pe dido la ida en los cua o
años de gue a ya que muchos de ellos ecogían los nomb es de los ecinos de
438 Véase Pas eau, Philippe, «Hono e les mo s», In lexions, 35-2 (2017), pp. 123-128.
439 Ka ine Va ley, en su ob a Unde he Shadow o De ea . The Wa o 1870-1871 in F ench
Memo y, Basings oke, Palg a e MacMillan, 2008, man iene la eo ía de que la conduc-
ción de la memo ia po pa e de las au o idades y el ecue do a los caídos ue on u iliza-
dos de o ma delibe ada pa a minimiza los e ec os nega i os de la deshon osa de o a e
i alimen ando el sen imien o de e ancha que an a incidencia u o pos e io men e en
el complejo mundo de las emociones en la G an Gue a.
440 La impo ancia que se le con i ió al enómeno ha sido co espondida con un nu ido
conjun o de ob as que, bien desde una pe spec i a más gene al o desde o a más local
han con ibuido a a anza en el conocimien o de es a cues ión. Algunos de los muchos
es udios publicados sob e los monumen os a los allecidos en F ancia en la G an Gue a
son Becke , Anne e, Les monumen s aux mo s, pa imoine e mémoi e de la gue e, Pa is,
E ance, 1988; Gilquin, Jean-Claude, La pie e du sou eni : les monumen s aux mo s de
la gue e 1914-1918 dans le Val-d’Oise, Pon oise, Ed. du Valhe meil, 1994 y Ve y, Éli-
sabe h (di .), Mémoi es de pie e: les monumen s aux mo s de la P emiè e gue e mondiale en
Maine-e -Loi e, Ange s, A chi es dépa emen ales de Maine-e -Loi e, 2018.
José Manuel López To án
274
esa localidad que mu ie on, aunque ambién con ibuye on a endi homenaje
a aquellos comba ien es que habían allecido en el anonima o y que no se ían
eco dados si no ue a po es os luga es pa a la memo ia441.
Además, mien as que los cemen e ios solían es a en luga es más e i-
ados, es os memo iales se ubicaban en plazas o calles impo an es, po lo
que su p esencia den o de la ida co idiana de los supe i ien es e a mucho
mayo al encon a se en espacios ansi ados, po los que los habi an es de
cada localidad pasaban a dia io y los isualizaban en epe idas ocasiones.
A pesa del ex enso núme o de monumen os que se le an a on, el aspec o
que p esen an no esul a an a iado, ya que casi odos se ealiza on con o -
me a unas pau as que son ácilmen e obse ables. Según la clasi icación de
An oine P os se pueden dis ingui los siguien es ipos, cada uno de ellos
con unas ca ac e ís icas pa icula es y con un signi icado ambién di e en e:
el monumen o cí ico, el monumen o pa ió ico y el monumen o paci is a442.
El monumen o pa ió ico es el más común de los es g upos y es á ligado
al ecue do del soldado caído en la con ienda. Las ó mulas pa a ep esen a
son a iadas, pe o po lo gene al se ecu e a comba ien es en posiciones de-
sa ian es o ecos ados en el suelo, igu as alegó icas de dis in o ipo o simples
planchas de oca o me al sob e la que se ecogían lis ados de nomb es de a-
llecidos en la localidad en la que se ubicaba. El monumen o cí ico es simila
en algunos aspec os al an e io , pe o sin el ca ác e mili a . Po úl imo, el
monumen o paci is a es el menos común de los es y su in ención es la de
denuncia el ho o del sac i icio en la con ienda443.
A pesa de es as di e encias en el a amien o que se le p opo cionaba, el
elemen o común en e ellos es que odos se e igie on como el pun o de en-
cuen o de las ce emonias conmemo a i as que con inua on celeb ándose una
ez que las hos ilidades llega on a su in y en una de las huellas más isibles
441 Te minología acuñada en la céleb e ob a No a, Pie e (di .), Les Lieux de mémoi e, Pa is,
Gallima d, 1984.
442 Véase P os , An oine, «Les monumen s aux mo s. Cul e epublicain? Cul e ci ique ?
Cul e pa io ique ?», en Pie e No a, Les Lieux de mémoi e, Pa is, Gallima d, 1984.
443 Sicu i, Fio enzo, F ammen i del passa o. Il cul o dei cadu i. Monumen i pa mensi ai cadu i
della G ande Gue a nelle ca oline d’epoca, Fidenza, Ma ioli 1885, 2015, p. 11.
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
275
del e o i ido du an e cua o la gos años444. De es a mane a, al igual que
los cemen e ios, los monumen os conmemo a i os ambién se con i ie on en
luga es pa a la memo ia colec i a de la gue a.
Tan o los cemen e ios como los monumen os son el esul ado de una ue -
e p esencia del sen imien o nacionalis a que an o p o agonismo había adqui-
ido en los años an e io es de la gue a y que aho a, después del su imien o
in ligido a la comunidad cob aba una nue a dimensión. Como señala Geo ge
Mosse, la «nacionalización» de la mue e ue un paso decisi o en la elabo a-
ción del discu so del cul o al soldado caído, que se ex ende ía incluso has a la
década pos e io inco po ando ambién la igu a del soldado desconocido445.
444 El caso ancés es posiblemen e el que mayo p esencia u o en la a je a pos al de la
época y en ella queda on plasmados el ex enso olumen de monumen os e igidos po esa
necesidad popula exp esada masi amen e po los e e anos, las amilias de los allecidos
y las dis in as o ganizaciones de la ida pública.
445 Mosse, Geo ge, Soldados caídos: la ans o mación…, 2016, p. 68.
Figu a 4.21. Fi miny – Monumen aux mo s (ca. 1918). Una igu a alada co ona las g andes
losas de g ani o que cobijan los nomb es de los comba ien es allecidos. En F ancia ue unas de
las ipologías más epe idas en mul i ud de localidades. Fuen e: Colección p i ada.
José Manuel López To án
276
El pun o culminan e den o de es a cons ucción nacional ue la exal a-
ción de esa igu a que se i ía pa a ensalza a odos aquellos que de o ma
anónima habían pe dido la ida du an e la con ienda. Es a inicia i a se lle ó
a cabo en F ancia y en el Reino Unido, aunque sin duda la p ime a ue la que
mayo éxi o mediá ico alcanzó con oda la exal ación pa ió ica que en ol ió
a las ce emonias que lle a on a la inhumación bajo el A co de T iun o de un
anónimo soldado ancés mue o en la con ienda446.
Es os a que ipos que an a di usión habían alcanzado en la G an Gue a
ue on obje o de un cambio de discu so bas an e no able de ca a al segundo
de los en en amien os a mados. Los nue os memo iales que se cons uye-
on en la Segunda Gue a Mundial p escindie on de o ma gene al de las
pos u as he oicas de los comba ien es, de o ma que ese ideal que había sido
cla e en el p ime o de los con lic os bélicos quedaba desmon ado en es a
nue a ocasión. Su eemplazo ino de la mano de o as ep esen aciones en
las que se incide en el ca ác e de íc ima, a lo que se suma que la ep e-
sen ación en las a je as pos ales es mucho meno de lo que había sido en la
con ienda de 1914447.
Po o o lado, en lo que a añe a los cemen e ios, las si uaciones ambién
ue on algo di e en es ya que uno de los mo i os que había lle ado a esa
p oli e ación du an e la G an Gue a ue el es ancamien o al que se llegó
en el en e occiden al. Sin emba go, las ex ensas campañas de mo imien os
y las exo bi an es bajas que cada una de las ba allas p odujo hizo es a a ea
mucho más complicada. Aun así, los dis in os ejé ci os siguie on le an ado
sus cemen e ios du an e la con ienda y en los años inmedia amen e pos e-
io es al in de las hos ilidades, de mane a simila a como lo habían hecho
en la P ime a Gue a Mundial. En es a ocasión, el no e de F ancia seguía
siendo uno de los pun os de mayo concen ación ligado sob e odo a la g an
campaña mili a que siguió al desemba co de No mandía en la e apa inal
del con lic o.
446 Una de las ob as que abo dan odo el componen e emocional que gi ó en o no a la igu a
del soldado desconocido es Le Naou , Jean-Y es, Le solda inconnu: la gue e, la mo , la
mémoi e, Pa is, Gallima d, 2008.
447 Mosse, Geo ge, Soldados caídos: la ans o mación…, p. 266.
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
277
Una ez más, las p ác icas conmemo a i as de la gue a pusie on de mani-
ies o una na a i a simbólica que inculaba el pasado, el p esen e y el u u o
de la comunidad a a és de un lenguaje de consuelo que enía como obje i o
es uc u a la expe iencia i ida de la gue a y ambién concep ualiza y
di igi el duelo colec i o448.
El cul o a los caídos ue una cla e del mi o de la expe iencia de gue a con sus
símbolos, que manipulaban la memo ia bélica. El en usiasmo que la ju en ud
sin ió una ez po la gue a como a en u a o expe iencia pe sonal e a di ícil
de sos ene as conoce la ealidad del en e, pe o la nación, u ilizando el
Mi o, consiguió man ene esa llama encendida […]. El mi o de la expe iencia
de gue a ayudó a ascende el ho o de la gue a y al mismo iempo con-
ibuyó a la u opía que el nacionalismo in en aba p oyec a como al e na i a
a la ealidad de la Alemania de posgue a449.
Además, la ep esen ación isual de odo ese complejo mundo nos deja
un escena io ca ac e izado po si uaciones de con as e, algo que con la
compa ación ansnacional queda acen uado, al pe mi i nos con empla al
mismo iempo a je as en las que, po ejemplo, se ecue da a allecidos en la
Alemania nazi con o as en las que la memo ia es á di igida a aquellos que
han mue o a manos de es os.
Tan o con los cemen e ios como con el le an amien o de monumen os
conmemo a i os se con e ía a los caídos du an e las con iendas en sím-
bolos que la población podía con empla de ce ca. De alguna mane a, las
cons ucciones le an adas en las calles, iglesias y plazas de an as y an as
localidades ambién con ibuye on a ace ca el en e a la e agua dia una
ez que las hos ilidades ue on llegando a su in y po an o liga on emo-
cionalmen e los dos escena ios p incipales de los en en amien os a mados.
De es a mane a se ans o mó a los caídos en símbolos que la gen e podía
e y oca 450.
448 Theodosiou, Ch is ina, «La mobilisa ion des mo s…», p. 68.
449 Mosse, Geo ge, Soldados caídos: la ans o mación…, p. 146.
450 Mosse, Geo ge, Soldados caídos: la ans o mación…, p. 117.

José Manuel López To án
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A las eno mes pé didas humanas debemos suma les ambién los cuan iosos
lujos de población que aje on consigo las dos gue as mundiales pa a e mi-
na de abo da el g an d ama humano que se alcanzó al conclui las hos ilida-
des en ambos momen os, conside ados como dos de los mayo es mo imien os
mig a o ios con empo áneos Si escalo ian es e an las ci as de mue os, am-
bién signi ica i as son las que aluden al núme o de desplazados o e ugiados.
Po ejemplo, en agos o de 1914, la ocupación usa de P usia O ien al hizo
que al ededo de un millón de alemanes huye an de sus hoga es. En poco
iempo, la ocupación alemana de Bélgica y el no e de F ancia, Polonia y Li-
uania p o ocó un mo imien o masi o de e ugiados. A es o se añade que más
de nue e millones de p isione os habían sido e enidos a miles de kilóme os de
sus casas y buena pa e de ellos no pudie on eg esa has a que se ie on
concluidas las hos ilidades o incluso hubo quienes nunca llega on a hace lo451.
Una ez que inalizó la con ienda, al ele ado núme o de pe sonas que
ma cha on a o o e i o io po los e ec os des uc o es de la gue a debe-
mos añadi le un hecho singula y que es á es echamen e ligado a la e-
con igu ación de on e as que el T a ado de Ve salles con emplaba. Según
los é minos impues os po los países encedo es, Alemania pe día 65 000
kilóme os cuad ados de su e i o io, una decisión que a ec ó a los ce ca de
sie e millones de pe sonas que i ían en ese espacio geog á ico. Po ejemplo,
buena pa e de los 150 000 alemanes que se habían es ablecido en las egiones
on e izas de Alsacia y Lo ena después de queda anexionada al Impe io en
1871 ue on expulsados o las abandona on olun a iamen e452. Po o o lado,
al nue o es ado de Polonia se desplaza on ce ca de un millón de polacos que
habían i ido en la an igua Polonia usa y aus iaca. De es a o ma, nos en-
con amos con un g an núme o de pe sonas que se muda on a nue os países
una ez que se edibuja on las on e as y o as an as que queda on den o
de una nación di e en e sin habe se mo ido de sus casas. Las consecuen-
cias emocionales de i adas de es a complejísima si uación u ie on que se
451 Véase S ibbe, Ma hew (ed.), Cap i i y, Fo ced Labo and Fo ced Mig a ion in Eu ope
du ing he Fi s Wo ld Wa , London, Rou ledge, 2009.
452 Sch o e , Ma lou, «Mig a ion and Mobili y», en U e Daniel e al., 1914-1918-online:
In e na ional Encyclopedia o he Fi s Wo ld Wa , Be lin, F eie Uni e si ä Be lin, 2014,
DOI: 10.15463/ie1418.11323 [Consul a: 5-4-2022].
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
279
no ables y al desconcie o p o ocado po las consecuencias de la gue a se le
unía ambién el de decidi si emig a o pe manece i iendo bajo unas eglas
dis in as a las que egían el e i o io an es de la con ienda453.
Los an e sos de las a je as pos ales ambién epa a on en mos a esa
pa icula si uación den o del con ex o bélico y, al igual que en el caso de
los ejempla es con uinas analizados en el apa ado an e io , F ancia y Bél-
gica consiguie on acapa a la mayo cuo a, sob e odo al mos a el paso de
e acuados a la neu al Suiza.
Figu a 4.22. Le passage en Suisse des é acués ançais (1915). Es e ejempla mues a la salida de
ci iles anceses de sus espec i as localidades an es de pasa la on e a hacia Suiza donde
espe an ene una ida mejo . Es signi ica i a la epe cusión que u o en F ancia a pesa de
a a se de uno de los países donde los ci iles su ie on menos p i aciones. Sin emba go, la
des ucción de poblaciones en e as obligó a dis in os colec i os a busca una nue a ida lejos
de sus an iguos hoga es. Fuen e: Colección p i ada.
453 Pa a p o undiza en las implicaciones iden i a ias de es a eo denación e i o ial Bos-
well, Lai d, «F om Libe a ion o Pu ge T ials in he ‘My hic P o inces’. Recas ing
F ench Iden i ies in Alsace and Lo aine 1918-1920», F ench His o ical S udies, 23-1
(2000), pp. 129-162 y Mu dock, Cai lin, «The Poli ics o Belonging: Ci izenship, Com-
muni y and Te i o y on he Saxon-Bohemian F on ie , 1918-1924», Aus ian His o y
Yea book, 43 (2012), pp. 59-74.
José Manuel López To án
280
Si ele ada ue la ci a de e ugiados y desplazados en la G an Gue a,
el núme o se io ampliamen e sob epasado al inaliza el segundo de los
con lic os mundiales. De es a o ma, al colapso demog á ico de i ado de las
pé didas humanas, sesen a millones, se le sumaba una exo bi an e ci a de
pe sonas que deja on a ás odo cuan o enían después de su i los p olon-
gados a aques aé eos. La Segunda Gue a Mundial es una con inua sucesión
de depo aciones sis emá icas y huidas o zadas po el e o de la p opia
con ienda. Los mayo es egis os los encon amos en o no a la Alemania
nazi y el égimen de e o que ue ins alando po oda Eu opa du an e su
ase expansi a en los p ime os años del en en amien o a mado. En el es e,
las polí icas lle adas a cabo ue on especialmen e signi ica i as, ya que se
plan ea on «limpia é nicamen e» el e i o io, aunque pa a ello ue a nece-
sa io p ocede a medidas como la expulsión masi a, el abajo o zado o el
asesina o454. Po su pa e, el a ance sob e o os e i o ios como los Países
Bajos o Bélgica implicó la salida ap esu ada de g andes g upos de población
a los es ados ecinos, aunque sin duda el p opio e i o io alemán ue el que
i ió los mayo es lujos mig a o ios en los años inales de la gue a con mo i-
o de los con unden es a aques aé eos lanzados sob e las ciudades de odo el
Reich455. El ni el de des ucción alcanzado a causa de los millones de bombas
hizo que la ida ue a p ác icamen e imposible en muchas de las u bes, po lo
que muchos u ie on que busca e ugio en o as localidades, ya uese ce ca
o lejos de su luga de o igen.
La ep esen ación isual de esos momen os en los que se debía deja a ás
el hoga siguió las mismas eglas que en la P ime a Gue a Mundial, aun-
que el sen imien o que ansmi en las imágenes esul a más desolado . Si
bien adelan ábamos que las o og a ías mos aban escenas se enas y ca en-
es de su imien o, en es as o as no hay epa o en ansmi i el d ama que
acompañó a unos momen os an du os.
454 Véase F i z, S ephen, Os k ieg: Hi le ’s wa o ex e mina ion in he Eas , Lexing on, Uni-
e si y P ess o Ken ucky, 2015.
455 El análisis de los lujos mig a o ios de i ados de las polí icas del Reich cons i uye una
a ea de suma complejidad, de ahí que únicamen e se p esen e el p oblema de mane a
gene al.
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
281
¿ceLeb ando La ic o ia?
El 11 de no iemb e de 1918 y el 2 de sep iemb e de 1945456, espec i a-
men e, se ponía in a los dos con lic os bélicos más mo í e os de nues a
his o ia. La G an Gue a ue un cúmulo de ensiones que a dó 1567 días
en so oca se y la Segunda Gue a Mundial p opagó el ho o du an e 2174
jo nadas, sin duda dos ci as escalo ian es eniendo en cuen a el núme o de
bajas que se p oducían a dia io y el g ado de deshumanización con el que
se lle a on a cabo. En el cu so na u al de los en en amien os a mados, una
ez que cesan las hos ilidades co esponde a quienes han salido ic o iosos la
lucha p opaga el sen imien o de o ma exul an e el hecho de habe de o ado
al enemigo. Sin emba go, en medio de esa debacle en la que quedó sumido el
con inen e eu opeo en ambos momen os no es a o p egun a se si ue posible
celeb a la ic o ia como cab ía espe a , ya que esul a di ícil imagina que
queda a un ápice de op imismo después de an a is eza acumulada457.
Al ma gen de an complicada si uación, e a a ea obliga o ia le an a se
de nue o y empeza a econs ui odo lo que las gue as habían des uido.
Los gobie nos en endie on que solo sald ían adelan e si dejaban a ás el
dolo su ido y se concen aban en de ol e la no malidad lo an es posible.
Pa a ello, ealiza on un úl imo es ue zo y sus obje i os se cen a on en
ansmi i a la sociedad el sen imien o de complacencia que epo a el habe
alcanzado una salida ic o iosa de las con iendas. Si ecu imos a la a je a
pos al, encon amos dos escena ios muy di e enciados que anspo an al
espec ado a dos ealidades muy dis an es, pe o complemen a ias, que es-
ponden po igual al cúmulo de emociones i idas una ez que concluye on
las hos ilidades.
El despliegue de elicidad desmedida que desp enden los an e sos de
las pos ales con as a en muchos aspec os con la in o mación que podemos
ecaba en los e e sos, donde las imp esiones son muchos más comedidas.
En e ec o, los gobie nos se enca ga on de mos a el lado más posi i o una
ez que inaliza on las gue as, aunque la isión que ansmi ían dis a del
456 Fecha en la que se p odujo la endición del Impe io de Japón. En el con inen e eu opeo
las hos ilidades habían concluido el 8 de mayo con la capi ulación de la Alemania nazi.
457 Lozano, Ál a o, XX, un siglo…, p. 242.
José Manuel López To án
288
anza pa a quienes agua daban que su ciudad o su egión uese la p óxima
en se ecupe ada464.
Posiblemen e, Pa ís ue el mayo exponen e pa a la p opaganda aliada de
en e odas las ciudades eu opeas. La g an ca ga simbólica y emocional que
u o la ecupe ación de la capi al ancesa se adujo en una amplia campaña
de di usión a odos los ni eles que u o a la pos al, al igual que en o os
an os momen os, como una de sus p incipales aliadas. El eno me olumen
de o og a ías que se oma on du an e los días que se lle a on a cabo las
acciones en la ciudad del Sena ue asladado a mul i ud de a je as que en
conjun o o man un pe ec o ca álogo de los p incipales episodios y o ecen al
espec ado una posición p i ilegiada pa a conoce de p ime a mano el clima
de elicidad que cub ió a la localidad465.
La en ada de las opas en la capi al u o luga en e el 19 y el 25 de
agos o de 1944, hecho que ma có el inal de la Ba alla de Pa ís, y el momen o
cumb e de las ope aciones que se habían es ado lle ando a cabo en el no e
de F ancia. Con es a acción se puso in a cua o la gos años de ocupación y la
celeb ación que le sucedió es u o a la al u a del hecho que se conmemo aba.
Den o de la p opaganda isual una de las igu as cla es ue De Gaulle, quien
se si uó a la cabeza de la ope ación y quien p o agonizó un buen núme o de
ejempla es edi ados a pa i de esos días. Su imagen se con i ió en el os o
más econocible del acon ecimien o y los mensajes que solían acompaña a la
o og a ía iban siemp e en ocados al ag adecimien o mos ado po pa e de
la población. Sob e él se deposi aban las espe anzas de un pueblo que aho a
inaugu aba un nue o capí ulo y dejaba a ás los años an comp ome idos que
habían i ido466.
Po o o lado, Holanda celeb ó con g an júbilo el in del pesado yugo nazi
que du an e cua o la gos años había aído mise ias a la nación. Después
de i i la ágica hamb una que azo ó el e i o io en e los meses inales
464 Hol , Tonie y Hol , Valmai, I’ll be seeing you: Wo ld Wa II h ough i s pic u e pos ca ds,
Ashbou ne, Moo land, 1987, p. 171.
465 Sob e la libe acion de Pa ís éase Mu acciole, Jean-F ançois, La Libé a ion de Pa-
is: 19-26 aoû 1944, Pa is, Tallandie , 2013 y Simonne , S éphane, La Libé a ion de
Pa is, Caen, Le Mémo ial de Caen, 2001.
466 Véase la ob a colec i a De Gaulle e la Libé a ion, B uxelles, Éd. Complexe, 2004.

Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
289
de 1944 y los p ime os de 1945 la población ecupe ó la espe anza una ez
que se e i a on las opas alemanas as la capi ulación467. En es e caso, se
edi a on abundan es pos ales ilus adas con mo i os pa ió icos en los que
se exal a la unidad nacional en ez de ejempla es en los que se mues an las
comi i as mili a es en ando en las ciudades como hemos podido e en o os
e i o ios.
Po o o lado, la aleg ía de habe concluido las hos ilidades ambién se
mani es ó a a és de ejempla es en los que se mos aba el eg eso de los
comba ien es a sus casas. Es e momen o ue uno de los más impo an es
desde el pun o de is a emocional an o pa a los soldados como pa a sus se es
que idos, ya que se ponía in a p olongados pe iodos de sepa ación ísica a
467 Es e momen o sigue muy p esen e den o del idea io colec i o holandés y p ueba de ello
es que el 5 de mayo se haya decla ado ies a nacional pa a conmemo a anualmen e la
libe ación del país de la ocupación nazi.
Figu a 4.26. Libé a ion de Pa is. Le chaleu eux accueil des Pa isiennes (1944). La a je a mues a
una escena de los ac os o ganizados con mo i o del des ile mili a . La aleg ía de los os os
de las jó enes pa isinas es una mues a cla a de las emociones de i adas de la libe ación de la
ciudad. Fuen e: Colección p i ada.
José Manuel López To án
290
Figu a 4.27. Len e 1945… Holland houd zijn lag in op! (1945). Es a a je a
celeb a la libe ación de los Países Bajos a a és de ecu sos pa ió icos. Se mues a la
enseña nacional jun o a un niño y su mad e, ep esen ación que nos pe mi e ecupe a
las ap eciaciones que se ealizaban en el capí ulo dedicado a la e agua dia sob e la
impo ancia de es os colec i os den o del desa ollo de la gue a y en la p opaganda.
Fuen e: Colección p i ada.
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
291
los que se aludía en el apa ado dedicado al amo y la ausencia. La espe a se
había hecho la ga y el bajo es ado de ánimo que había acompañado a unos y
o os du an e años daba paso aho a a emociones posi i as al pode cumpli
el ansiado deseo de e se eunidos de nue o468.
Una ez que cesa on los en en amien os, las opas pudie on i eg esan-
do paula inamen e a sus espec i as localidades y el con inen e ol ió a i i
en 1918 y 1945 una g an ac i idad u o de los nume osos desplazamien os.
Aunque pa ezca algo sencillo, el aslado de millones de pe sonas desde los
dis in os pun os del con inen e ue una a ea logís ica de g an en e gadu a
y u o que ealiza se paso a paso. De mane a gene al, las po encias aliadas
hicie on de es e g an p oceso una ope ación mejo coo dinada, sin emba -
go, en los países que salie on de o ados del con lic o la si uación ue más
caó ica. En el caso de Alemania, la al a de anspo es pa a desplaza los
con ingen es desde el F en e O ien al demo ó la llegada de los comba ien es
a sus hoga es mucho más que en F en e Occiden al, y en el Impe io aus o-
húnga o, su desmemb ación as el inal de la gue a con i ió el eg eso de
las opas en un e dade o desas e. Po an o, la gue a concluyó de la misma
o ma que se inició, con ma chas. La única di e encia es que en ese momen o
inicial los soldados de odos los países abandonaban sus espec i os hoga es
y ponían umbo a los dis in os en es mien as que en las semanas inales,
esos soldados hacían el camino in e so469.
Después de la gas empo adas i iendo de ce ca los ho o es de la gue a
po in podían eg esa al calo y la comodidad de sus casas, jun o a sus se es
que idos. Ese encuen o, ca gado de ali io y elicidad, ambién u o su e-
p esen ación en la pos al en los dis in os países implicados, con mo i os que
ep oducían el eencuen o en e los comba ien es y sus amilia es du an e los
pe misos de los que dis u aban du an e la con ienda. El oque de humo lo
apo a on las a je as en las que se aludía a la posible al a de adap ación que
end ían los soldados una ez que eg esa an a la ida en el hoga .
468 Hol , Tonie y Hol , Valmai, Till he boys come home: he Fi s Wo ld Wa h ough i s
pic u e pos ca ds, Sou h Yo kshi e, Pen & Swo d, 2014, p. 319.
469 Véase Ba y, Gea óid, «Demobiliza ion», en U e Daniel e al., 1914-1918-online: In e -
na ional Encyclopedia o he Fi s Wo ld Wa , Be lin, 2014, Be lin, F eie Uni e si ä Be lin,
2014, DOI: 10.15463/ie1418.11323 [Consul a: 6-4-2022].
José Manuel López To án
292
En e ec o, es a si uación ue un enómeno complejo que expe imen a on
muchos comba ien es a su eg eso, ya que la du a ida en el en e, la sole-
dad con inuada o la exposición a los ho o es de la gue a habían modi i-
cado su o ma de a on a dis in as si uaciones de la ida y la einse ción
en las u inas que habían dejado a ás con su ma cha al en e no siemp e ue
bien ecibida470.
O o de los episodios que la pos al cub ió en es os úl imos momen os de
las dos gue as mundiales ue el la go camino que se eco ió desde el cese
de las hos ilidades as la i ma de los a mis icios has a las con e encias de
paz celeb adas con el in de sen a las bases del nue o mundo que se inaugu-
aba después de habe concluido ambas ca ás o es. Aunque la mayo p esen-
cia de la a je a pos al en los años de la G an Gue a condiciona la di e encia
de olumen en e uno y o o con lic o, las analogías que se pueden es ablece
en e los dos escena ios son ealmen e signi ica i as.
En 1918, es a senda la inaugu ó el acue do i mado el 11 de no iemb e
de 1918 en un agón de en en el bosque ancés de Compiègne en e ep e-
sen an es de los países aliados y alemanes. La an espe ada no icia pa a los
eu opeos con ó con una ex ensa p oducción isual y una campaña de di usión
de impo an e calado471. G acias a las ilus aciones de los an e sos de las pos-
ales, el singula espacio elegido pa a plasma el cese de las hos ilidades pudo
se con emplado po la población desde sus hoga es le an ando expec ación.
Ese in e és po plasma el impo an e acon ecimien o pe du ó en la década
pos e io , ya que se ha localizado un álbum de diez ejempla es edi ado en
1927 po la casa ancesa Bou son-Compiègne y i ulado Sou eni du Wagon
du Ma échal Foch, dans lequel u signé l’A mis ice du 11 No emb e 1918472.
Como es de espe a , los mensajes que ci cula on en aquellos días e leja-
ban el sen imien o gene alizado de sosiego al e que se había llegado a al
acue do. Así, son bas an es los esc i os en los que se alude a ese in de las
470 Hol , Tonie y Hol , Valmai, Till he boys come home…, pp. 328-330.
471 Véase Commaul , Roge , His oi e de la oi u e- es au an N. 2419 D: le wagon de
l’A mis ice, Uzès, Édi ions de La Capi elle, 1969.
472 En el siguien e enlace se puede isualiza pa e del ci ado álbum: h ps://es.calameo.com/
ead/0026732074ab88490c6a4 [Consul a: 30-3-2022].
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
293
hos ilidades y en odos ellos se pe cibe el ali io po pa e de los emiso es de
e concluido an aciagos episodios.
El escena io del in de las hos ilidades de la Segunda Gue a Mundial ue
no ablemen e más complejo que en 1918. La en e gadu a de la con ienda, la
mul iplicidad de en es y las complicaciones p opias del colapso alcanzado
hicie on del úl imo cua imes e de 1945 un ea o eple o de euniones y
más di ícil de cub i po pa e de la p opaganda isual. En p ime luga , en
la mad ugada del 7 de mayo de 1945 se i mó en Reims la capi ulación de la
Alemania nazi y en la noche del día 8 se ía nue amen e i mada en las in-
mediaciones de Be lín. Es o conlle aba la endición de odas las ue zas
mili a es alemanas y el inal del égimen nazi, lo que supuso el in de las hos-
ilidades en Eu opa. Meses más a de, a p incipios de sep iemb e se i ma ía
el co espondien e acue do con el Impe io de Japón, hecho que suponía el in
de ini i o de la gue a en la zona geoes a égica de Asia-Pací ico473.
Una ez que cesa on las hos ilidades, el siguien e paso que die on los
países implicados ue el de ija las condiciones que impond ían a los de-
o ados quienes se habían alzado con la ic o ia. El deseo de e ce ado el
ciclo bélico ue ambién ex endido en e la población, como bien mues a es e
mensaje en iado po un soldado b i ánico a mediados de no iemb e de 1918:
¡Hu a! Acabamos de ecibi la no icia de que odo ha e minado. Todos
es án e iblemen e emocionados. Amablemen e les doy mis mejo es deseos
a odos en casa. ¿Qué pasa aho a con la ies a de la paz?474.
Pa a ello, en el ascu so del año siguien e queda on aco dados una se ie
de a ados de en e los cuales el i mado en Ve salles el 28 de junio ue
el que mayo signi icación u o. Po lo que espec a a la a je a pos al, la
ep esen ación isual mayo i a ia del e en o u o dos cauces, los e a os de
473 Sob e esos meses de con ulsos cambios en el inal de la Segunda Gue a Mundial éase
Jones, Michael, A e Hi le : he las days o he Second Wo ld Wa in Eu ope, London,
John Mu ay, 2015 y Ke shaw, Ian, The end: Hi le ’s Ge many, 1944-45, London, Allen
Lane, 2011.
474 T aducción p opia a pa i del o iginal en inglés: h ps://www.wo ldwa 1pos ca ds.
com/a-pos sc ip - o- he-g ea -wa .php [Consul a: 27-3-2022].

José Manuel López To án
294
los ci ados gobe nan es y los espacios en los que se habían desa ollado los
ac os, es deci , la g an Gale ía de los Espejos, si uada en la plan a supe io
del palacio, y la mesa en la que se i ma on los documen os ( éase igu-
a4.28). La solemnidad que ansmi ían las es ancias e a la mejo e idencia
del calado que u ie on las medidas que allí se es aban aco dando y indie-
on cuen as de ca a al ex e io de odo cuan o allí es aba ocu iendo475. La
eno me epe cusión que se le p opo cionó a la i ma del T a ado de Ve salles
desde el mismo momen o en el que u o luga es la esponsable de que al
e en o queda a ue emen e imp egnado en el imagina io colec i o. Una
si uación muy dispa ue la que se i ió en la se ie de con e encias de paz
que sucedie on al cese de las hos ilidades en 1945, aunque es o no qui a que
en su momen o goza a de una amplia di usión, con unos pa áme os isua-
les y discu si os simila es a los de la con ienda an e io ( igu a 4.29). A la
complejidad de i ada del in de las hos ilidades se le unía aho a la a ea de
con o ma un consenso sob e las condiciones que egi ían el nue o mundo
que se ab ía as la caída del égimen nazi476.
Una ez que la calma se ex endió po el con inen e, los o ganismos de
p opaganda conside a on adecuado p o undiza en el mensaje de la paz.
Así, ambién ue on ecuen es las a je as en las que se ensalza la conco dia
alcanzada a a és de ilus aciones en las que apa ecen bande as nacionales
y colo idos diseños. De es a mane a, el colo ol ía a deco a los an e sos
de es as pequeñas ca ulinas después de habe se llenado de g ises du an e
aquellos la gos años. Con consignas como «Vi a la paz», «Al in la paz», «La
paz de nue o en casa» o «Paz una ez más» en los co espondien es idiomas,
se buscaba ansmi i de la mejo o ma posible ese sen imien o de aleg ía al
e concluidas las hos ilidades. Todas las a je as ce aban el ciclo bélico del
mismo modo que lo habían iniciado, ensalzando los alo es de la pa ia. Al
igual que en las pos ales ecogidas en el capí ulo p ime o, el nacionalismo
se ele ó como el más po en e aglu inado de las emociones de los eu opeos
que i ie on las dos gue as mundiales. Las colo idas bande as que habían
475 Hol , Tonie y Hol , Valmai, Till he boys come home…, p. 317.
476 Véase Neibe g, Michael, Po sdam: he end o Wo ld Wa II and he emaking o Eu ope,
New Yo k, Basic Books, 2015.
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Figu a 4.28. La Signa u e de la Paix de la G ande Gue e. Ve sailles-Gale ie des Glaces-La Table
His o ique (1919) y Figu a 4.29. Po sdam, Schloß Kon e enzsaal (1955). La p ime a pos al, edi ada
po Le y Fils & Cie, mues a el esc i o io sob e el que se i ma on los acue dos en el palacio de
Ve salles aquel 28 de junio de 1919. Po su pa e, la segunda, con un es ilo muy simila , plasma
le mesa en o no a la cual se eunie on los ep esen an es de Es ados Unidos, la Unión So ié ica
y el Reino Unido. El ejempla ecogido ci culó diez años más a de de que u ie a luga , lo que
demues a el in e és que siguió despe ando en la década pos e io . Fuen e: Colección p i ada.
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acapa ado an os y an os an e sos ol ían aho a a ondea de mane a me a-
ó ica pa a celeb a los iun os de los encedo es.
Finalmen e, en el mundo de la a je a pos al, la plasmación más di ec a
de ese sen imien o de ic o ia que se ex endió en e las naciones que ha-
bían conseguido de o a al enemigo la encon amos en los ejempla es que
mos a on los as uosos des iles ealizados en las capi ales de los países
encedo es. El amplio despliegue o ganizado no enía o o in que el de
ansmi i al mundo en e o el egocijo de habe se alzado con el iun o en
unas si uaciones an delicadas y complejas como las que se habían i ido.
Desde el pun o de is a p opagandís ico es as ep esen aciones culminaban
el la go p oceso iniciado con la i ma de los documen os que ponían in a
las hos ilidades y que con inua on con las euniones man enidas pa a ace -
ca pos u as en los a ados de paz. En el espacio eu opeo, las dos ciudades
que se con i ie on en el escena io de esa ansiada ic o ia ue on Pa ís y
Lond es, ans o madas po unos días en el mayo escapa a e de las po en-
cias aliadas477.
Al inal de la G an Gue a, Pa ís se e igió como la capi al de la ic o ia, ya
que el día 14 de julio de 1919, con ocasión de la celeb ación del día nacional,
opas de odos los países aliados se cong ega on en los Campos Elíseos pa a
plasma la aleg ía desbo dan e de habe salido ganado es de la con ienda478.
El des ile se consolidó como el mejo exponen e del sen imien o de aleg ía
exul an e que los gobie nos encedo es quisie on ansmi i a sus espec-
i os pueblos. La ciudad desbo daba egocijo y lanzaban al mundo el po-
en e mensaje de se ellos quienes habían de o ado a los emidos enemigos.
Del mismo modo, la ue e ca ga simbólica del ac o aspasó on e as, ya
que al mismo iempo ambién simbolizaba la unidad de ese con inen e que
du an e cua o años había buscado des ui se en e el uego c uzado. Aho a
Eu opa es aba en paz y el ac o pa a celeb a lo debía es a a la al u a de la oca-
sión. También ex ao dina ia ue la epe cusión mediá ica que se le con i ió
477 Pai aul , F ançois, Images de poilus…, p. 133.
478 El dia io ancés Le Figa o ecoge en el núme o publicado el 15 de julio de 1919 una
excelen e desc ipción de los ac os que u ie on luga en Pa ís. Ejempla disponible en
el siguien e enlace: h ps://gallica.bn . /a k:/12148/bp 6k292198j/ 1.i em [Consul a: 21-
3-2022].
Capí ulo IV. Un con inen e en uinas
297
a a és de odo ipo de medios esc i os y isuales y, den o del ámbi o de la
pos al, posiblemen e sea uno de los mayo es conjun os de odos los edi ados
en ese año 1919.
La inmensa mayo ía de los ejempla es que se p oduje on a pos e io i son
de o igen ancés y casi odos ellos o maban pa e de álbumes de unas doce
is as en las que se ecogían dis in os momen os del paso del des ile de las
opas po los Campos Elíseos. Las casas edi o as más p es igiosas (ND.
PHOT, E.L.D., L’Abeille Edi eu o DIX OPÉRA) se olca on de lleno
con el e en o y el esul ado ue un olumen excepcional que nos pe mi e hoy
día asis i a uno de los momen os de mayo con endido emocional de esos
ins an es inales de la G an Gue a ( igu a 4.30).
El o o g an escena io en egado a la ic o ia ue la capi al b i ánica. Al
igual que ocu ió con la ciudad del Sena, ambién Lond es se engalanó pa a
celeb a con un g an des ile el in de la gue a y la ic o ia sob e las po encias
cen ales. La echa elegida ue el 19 de julio de 1919 y la ma cha eco ió los
p incipales encla es del cen o de la ciudad quedando nume osos es imo-
nios isuales de odo el desa ollo. El paso po el Palacio de Buckingham, el
Pa lamen o b i ánico o el puen e de Wes mins e ue on pun os es a égicos
pa a los o óg a os de dis in as casas como Beagles’ Pos ca ds ( igu a 4.31).
Po lo que espec a a es e ipo de pos ales en la Segunda Gue a Mun-
dial, el equi alen e más di ec o es el g an des ile o ganizado con mo i o de
la libe ación de Pa ís en 1944. A pesa de habe anscu ido más de dos
décadas en e ambos momen os, el lenguaje isual empleado po la p opa-
ganda es exac amen e el mismo y de no se po los uni o mes, los ehículos
o la calidad del papel de la a je a pod ían incluso a llega a con undi se.
Igualmen e, ambién el o ganizado en Moscú el 9 de mayo de 1945 con ó
con una g an di usión, aunque en es e caso el núme o de o og a ías omadas
supe ó eno memen e al de pos ales. La cues ión de la capi al usa esul a
especialmen e signi ica i a, ya que es e momen o di ie e en buena medida
de la si uación que se i ió en los años de la G an Gue a. Con iene eco -
da que, cuando concluye on las hos ilidades en 1918, Rusia se encon aba
sumida en la e olución que había es allado apenas un año an es y que le
había hecho abandona la con ienda a causa de la ines able si uación in e na.
En es a esi u a, no hubo cabida pa a ningún ipo de celeb ación, sino más
José Manuel López To án
304
que se ie on en uel os aquellos indi iduos que expe imen a on la gue a en
p ime a pe sona y ha hecho posible de e mina en cada momen o cuáles e an
sus in e eses, miedos, aleg ías o inquie udes.
Aun así, la elación en e la pos al y las gue as a mucho más allá de lo
que pueda pa ece nos a simple is a. Cie o es que la cues ión de los mensajes
esc i os en el e e so plasmó de o ma di ec a las imp esiones de quienes se
ie on inme sos en las dos gue as, sin emba go, las decisiones que lle a on
a ilus a los an e sos con uno u o o mo i o ambién es án ín imamen e
elacionadas con el componen e emocional, en la medida en que es u ie on
ma cadas po ac o es como el umbo de las hos ilidades, las dis in as es a-
egias p opagandís icas y la demanda de la población. Po un lado, las cam-
pañas o ques adas po los o ganismos es a ales no buscaban o o in que el de
con ence , pe suadi o modi ica las pe cepciones de los ciudadanos sob e la
con ienda y la mane a más e icaz de consegui lo e a apelando di ec amen e a
sus sen imien os. En segundo luga , la mayo o meno acogida de los dis in-
os conjun os emá icos ambién es aba condicionada po las imp esiones de
quienes se decan aban po adqui i uno u o o ejempla , ya que no debemos
ol ida que a in de cuen as es amos abajando con un p oduc o que seguía
las eglas del me cado y la espues a an e un de e minado mo i o ambién
e a un indica i o del mapa emocional que igió las men es de los eu opeos
du an e las dos gue as mundiales.
No obs an e, el ace camien o a la ealidad que p esen an esas pequeñas
ca ulinas se debe siemp e ealiza eniendo en conside ación la é ea cen-
su a a la que ue some ido el sopo e y que ac uó p ecisamen e en esos dos
ni eles: en la elección de las ilus aciones de los an e sos y en el con enido
de los mensajes que se consignaban en los e e sos. Sin emba go, lejos de
a a se de un incon enien e, en ealidad nos apo a in o mación ele an e,
ya que las decisiones omadas no dejan de se esul ado de la concepción
men al que gi ó en o no a unos con lic os que al e a on de mane a ex ema
las emociones de quienes los i ie on.
Todos los aspec os ecogidos en es as páginas han podido desplega se
g acias a la es uc u a que se le ha p opo cionado a la monog a ía. El obje-
i o p incipal e a el de con apone en odo momen o las dos ealidades que
es u ie on p esen e desde el comienzo de las hos ilidades y has a el inal de

Conclusiones
305
las mismas, es deci , la si uación a la que e dade amen e u ie on que hace
en e quienes se ie on inme sos en las con iendas y el enmasca amien o al
que ue on some idos ambos con lic os con ines cla amen e es a égicos. De
es a mane a, cada capí ulo buscaba p esen a esa in e esan e dualidad en e
la gue a eal y la gue a con ada, al iempo que a aba de e idencia la
con inuidad o no de al coyun u a.
En los dos con lic os que se han es udiado, la ba alla po las emociones
comenzaba con el mismo es allido de las hos ilidades. Como se ha podido
comp oba , el p ime obje i o ue el de despe a un sen imien o pa ió ico
en e la población lo su icien emen e ue e como pa a consegui que los
a ones se alis a an de mane a olun a ia y nu ie an los ejé ci os necesa ios
pa a unos con lic os de ca ác e mundial y pa a que los ci iles pudie an
sob elle a las exigencias que la gue a demandaba. Del mismo modo, pa a
consegui ese apoyo ue undamen al inculca sen imien os de odio y emo
hacia un enemigo común, ya que así se c eaba un clima p opicio pa a la gue-
a y se ga an izaba una espues a posi i a po pa e de la población an e un
es ue zo an cos oso como e a el hecho de deja lo odo y ma cha al en e. A
la is a de la in o mación p opo cionada, esa misión ue mucho más sencilla
en 1914 que en 1939, ya que la expe iencia de la p ime a con ienda hizo e
a millones de eu opeos, a los que nue amen e se les pedía su es ue zo pa a la
de ensa de la pa ia, que la gue a no e a ni de lejos la isión omán ica que
habían imaginado.
Los p o agonis as indiscu ibles de buena pa e del desga o emocional
gene ado ue on los soldados, a su ez agen es indispensables sob e los que
se a icula oda la es uc u a bélica. Si bien la igu a del comba ien e ha es-
ado p esen e en odo en en amien o a mado, la no edad en los con lic os
mundiales ue la pa icipación de millones de homb es que no habían enido
con ac o di ec o p e io con la gue a y que, en muchos casos, jamás habían
abandonado su en o no más ce cano. La p esión a la que ue on some idos
p o ocó un colapso emocional gene alizado que u o en la co espondencia
una de sus pocas ías de escape. Si bien la censu a ac uó en es e caso como un
ue e mode ado de las opiniones de odos esos comba ien es, siemp e quedó
hueco pa a que pudie an exp esa los sen imien os nega i os de i ados de la
sepa ación ísica, la ince idumb e de no sabe qué se ía de ellos o cualquie a
José Manuel López To án
306
de las si uaciones en las que el dolo pudie a mani es a se en medio de unas
con iendas de semejan es dimensiones.
A su ez, esas p opo ciones ue on las que gene a on una de las mayo es
apo aciones de las gue as mundiales: la implicación masi a de la e agua -
dia. Po p ime a ez en un en en amien o a mado la población su ió a g an
escala los ho o es de la con ienda y po p ime a ez se les hizo pa ícipes
del es ue zo bélico. Los di igen es e an conscien es de que una emp esa de
al en e gadu a no se ía posible de man ene si no se ecu ía a la ayuda an o
mo al como ma e ial de los ci iles. Con su abajo con ibuye on a man e-
ne ac i a la economía en sus espec i os países, ga an izados los se icios
básicos y ele ada la mo al de los comba ien es g acias a la co espondencia
que en ia on al en e. Sin emba go, al mismo iempo que ealizaban esa
con ibución, casi como un impe a i o mo al, se ie on p i ados de mul i ud
de elemen os que hicie on su ida co idiana una a ea de supe i encia con-
inua. La escasez de alimen o, la oma de p isione os po pa e del enemigo
o las a ocidades come idas en las zonas ocupadas aje on una si uación
de ex ema is eza a millones de pe sonas. Igualmen e, la gue a lle ó la
mue e a la misma pue a de los hoga es de odas las naciones implicadas, ya
que los bomba deos lanzados de mane a indisc iminada sob e las ciudades
acaba on con la ida de millones de ci iles, sob e odo en la segunda gue a,
bajo el uego y las g andes columnas de humo y pol o. Como hemos enido
ocasión de comp oba , odos esos padecimien os u ie on su co espondien e
plasmación en la pos al y an o an e so como e e so ue on espacios en los
que queda on ma cados de mane a indeleble los emo es y aleg ías de esos
millones de ci iles.
Finalmen e, el esul ado de odas las ope aciones lle adas a cabo du an e
las dos gue as mundiales ue el de un con inen e en uinas, un con inen e
a asado desde sus mismos cimien os y cuya población a da ía iempo en
ecupe a se. La p opaganda se enca gó de magni ica los daños su idos
con el in de gana esa úl ima ba alla mediá ica an o den o como ue a de
las on e as de los espec i os países. Si bien la uina ma e ial acapa ó la
a ención de miles de a je as pos ales en ambos con lic os, no menos impo -
an e ue la uina humana que esul ó después de años de lucha sin cua el.
A pesa del i mo e iginoso de las campañas, hubo un momen o de eposo
Conclusiones
307
pa a eco da a quienes habían pe dido la ida du an e la con ienda y, en su
memo ia, se e igie on monumen os une a ios po odo el con inen e que
después se ían inmo alizados en dis in os ejempla es. El choque emocional
que aca eó el con empla odo cuan o se había pe dido a causa de la sin azón
de la gue a hacía ela i amen e di ícil la celeb ación exal ada que la p opa-
ganda o icial se enca gó de dis ibui en los momen os pos e io es al in de
las hos ilidades. Más bien, al y como hemos podido obse a a a és de los
mensajes que esc ibie on en los e e sos, se a aba de una elicidad po e
concluidas esas gue as que cada día que se p olongaban se lle aban la ida
de miles de pe sonas. Aun así, la eno me a ea que emp endie on los dis in os
gobie nos de las po encias implicadas ue la de le an a es ados que habían
quedado sumidos en un p o undo pesimismo y pa a ello ol ie on a ecu-
pe a ese aliado que había acompañado los mensajes o iciales du an e odo
el iempo que se p olonga on las con iendas: el nacionalismo. Los mensajes
pa ió icos lo ecie on una ez más pa a ele a de nue o a la nación como la
ue za uni icado a que pe mi i ía a oda esa gen e deja a ás el ho o i ido
y enca a el u u o de la mejo mane a posible.
De es a o ma, la es uc u a p opo cionada pe mi e obse a cómo el
ciclo bélico se ab ió y se ce ó de la misma mane a en los dos momen os.
La e ó ica g andilocuen e de la p opaganda es a al hizo lo posible po
man ene el es ado de ánimo inicial y cons a amos que la manipulación de
las emociones no cesó desde que los países decla a on la gue a a las po en-
cias enemigas has a que die on po concluidas odas las ope aciones. Esa
acción no enía o o in que el de enmasca a , como en di e sas ocasiones
ha quedado pa en e, la escalo ian e ealidad que expe imen a on millones
de eu opeos.
Así, queda con as ado que desde que comenza on las p ime as ope acio-
nes, an o en 1914 como en 1939, los ilus ado es se en ola on en una gue a
psicológica, al igual que los o óg a os o iciales y a icionados, con el obje i o
de sa is ace las ó denes de los di igen es de los o ganismos de la p opaganda
es a al. El in en odos los casos e a el de da cobe u a a los acon ecimien-
os que es aban ocu iendo, aunque de una o ma comple amen e di igida,
in encionada y pa cial. De es a mane a, se demues a el ca ác e o al que
adqui ie on ambos con lic os, en los que la manipulación de las emociones
José Manuel López To án
308
ue necesa ia pa a pode sob elle a las p o undas epe cusiones sen imen a-
les que aje on consigo.
Las pos ales nos han pe mi ido conoce los sueños, los deseos, los emo-
es de quienes comba ie on en el en e y de quienes su ie on los e ec os
de la gue a desde la e agua dia. Nos han anspo ado a un mundo de
ex emos ma cado po el amo y el odio, la aleg ía y la is eza, la espe anza
y el desánimo o po el desp ecio y la compasión. En de ini i a, un mundo
de emociones que a su ez nos ha lle ado a pone os o a unas con iendas
que adicionalmen e han sido señaladas como los máximos exponen es de
la deshumanización.
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