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Cuestión catalana y crisis constitucional

Abstract

308

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Cuestión catalana y crisis constitucional

Author: López Aguilar, Juan Fernando
Year: 2017
Source: https://accedacris.ulpgc.es/jspui/bitstream/10553/20750/4/Cuesti%c3%b3n_catalana_crisis.pdf
UNED. Teo ía y Realidad Cons i ucional, núm. 37, 2016, pp.273-308
CUESTIÓN CATALANA Y CRISIS CONSTITUCIONAL
JUAN F. LÓPEZ AGUILAR
Ca ed á ico de De echo Cons i ucional
Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia
Suma io
I. In oducción. II. El obje i o, inaplazable: e o ma cons i ucional, aho a.
III. El mé odo, y su polémica: ¿ e o ma cons i ucional o co es cons i uyen es?
IV. La de inición, es a égica: la secesión ca alana como amenaza, y la o aleza
p opues a: hacia una nue a usión de ede alismo y cons i ucionalismo. V. El
ma co concep ual, e isado. VI. El ap emio de los iempos: ¿es amos los españo-
les a iempo de ede a ? VII. El ho izon e: el u u o de ca aluña no es el siglo
x iii, sino el siglo xxi. VIII. Conclusión p o isional: has a luego, independen-
cia, hola cons i uyen e cons i uido. IX. Epílogo: ¿a iempo de sal a al TC?
I. INTRODUCCIÓN
1. ¿Ciclo cons i uyen e? El o o mi o del consenso cons i ucional
El 20 de no iemb e de 2015 hizo 40 años de la mue e del Gene al F anco,
lla e de paso a la p oclamación de Juan Ca los I y la ape u a de ese ciclo que dio
en llama se «T ansición». Coincidía es a e emé ides del iempo ascu ido —
p ác icamen e las mismas cua o décadas que du ó la dic adu a— con una o en-
si a nunca an es conocida de desmi i icación de aquella misma T ansición.
Aunque muchos de los españoles i os no ué amos «p o agonis as» de
aquellos iempos con ulsos y p eñados de espe anzas —apenas se íamos niños o
adolescen es los nacidos en los 60, que seguimos siendo la anja más g uesa de la
pi ámide de población de la sociedad española, aho a en el en o no de los 50—,
segu amen e somos o os an os millones los que encon amos no sólo injus a y
alaz sino ambién o ensi a la descali icación global de aquel pe íodo que an o
eco ha encon ado en es os úl imos años: la que ha enido a elee la como un
«apaño en e éli es» que dio luga «desdichadamen e» a un nue o « égimen»: el
«del 78». És e, que oda ía du a.
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Pe o la democ acia cons i ucional inaugu ada en diciemb e de 1978 no ha
sido ni es, desde luego, ningún « égimen», en el sen ido denig a o io y con la
ocación de oga o ia con que aho a se la in ama desde el discu so simpli icado
pues o en ma cha hace unos años, y singula men e en a izada en la comunicación
de esa o mación eme gen e que dio en llama se Podemos.
An es bien, en el anscu so de es as décadas, España ha is o no sólo ge mi-
na las libe ades sino ambién consolida se el plu alismo polí ico y la desconcen-
ación y descen alización del pode polí ico como nunca an es en nues a his o-
ia. Cie o que «el pode » no es solamen e «polí ico», ni eside sólo en los go-
bie nos —nacional, au onómicos y locales—, sino en o as a iadas ins ancias
económicas, inancie as, emp esa iales y mediá icas que en ningún caso se some-
en al esc u inio de las u nas. Pe o las u nas, en España, han uncionado como
nunca bajo la Cons i ución de 1978.
Bien a pesa de esa ce eza con as ada po los hechos y da os de nues a his-
o ia, la « e isión» de los llamados «mi os» de la T ansición ha conocido, en el
amo de es os úl imos años, una i ulencia ambién desconocida.
Cuando se leen a en amen e las in e enciones y ex os de los p incipales
di igen es de Podemos —un ejemplo: «Dispu a la democ acia», ensayo de Pablo
Iglesias (Akal, 2014)— se obse a con cla idad que el hilo conduc o de su debe-
lación del así llamado « égimen del 78» descansa en un pa alelismo —a mi juicio
an a i icioso como his ó icamen e sesgado— en e la Res au ación cano is a
(1874) que dio luga a la Cons i ución de 1876 y a sus casi cinco décadas de u -
nismo en e conse ado es (Cáno as y sus epígonos) y libe ales (Sagas a, y los su-
yos…) has a el golpe de Es ado y la sucesi a dic adu a del gene al P imo de Ri-
e a en 1923, con la eins au ación de una democ acia en España bajo la Cons i-
ución de 1978 y la al e nancia en el Gobie no de opciones de cen o, de echa e
izquie da en las sucesi as elecciones desde en onces: ¡Sub áyese, pa a empeza ,
que no ue la II República el colapso del u nismo inaugu ado en 1876, sino
aquella dic adu a del gene al P imo de Ri e a!1
Tal desmi i icación de la T ansición a anca de una conje u a con a ac-
ual, si es que no di ec amen e uc ónica. Pe o de an o epe i se ha enido
siendo asimilada po cada ez más gen e, en un en o no c ecien e de con usión,
memo ia laca y desmemo ia cada ez más ex endidas. Desde esa con alec u a
se in en a alida la hipó esis de que en aquellas ci cuns ancias —¡hace 40
años!— hubie a sido p e e ible, y desde luego posible, la « up u a» como al-
e na i a p ác ica a lo que esul ó se « e o ma». Y de que, po consecuencia,
hab ía sido en onces posible apos a di ec amen e po la República — o ma de
Es ado al e na i a a la «mona quía pa lamen a ia» del a ículo 1.3 CE— y po
el ede alismo, al e na i a p ác ica a nues o «p incipio au onómico», en enso
deba e, cuando menos, con el con ede alismo y po ex ensión con un supues o (en
1 Iglesias Tu ión, P.: Dispu a la democ acia. Polí ica pa a iempo de c isis, Akal, 2014.
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igo inexis en e) «de echo de au ode e minación» de los pueblos del «Es ado
español».
Las páginas que siguen a ancan de una p emisa: la esis deslegi imado a de
la T ansición como « ampa» sucedánea del «óp imo» de la up u a debe se e-
u ada. Sin que, ello no obs an e, la con undencia de esa con es ación equi alga,
sin más e lexión, a la p olongación ac í ica e inde inida del s a us quo desc i o y
ijado, al y como aho a es á, pasados 40 años.
Sí, es un desp opósi o lucub a que «o a T ansición» con « up u a» en la
salida del anquismo (y con «ajus e de cuen as» a quienes u ie on cualesquie a
esponsabilidades en la la ga dic adu a) no ue posible, además de deseable, sin
más, po que así se conju ó una amalgama de «éli es» y «cliques» endogámicas
¡PSOE y PCE incluidos!
De acue do con es as esis, el conjun o de las ue zas sociales y sindicales y la
di ección de los pa idos que eme gían de la clandes inidad y la oposición al an-
quismo hab ían con o mado en onces la pomada ge minal de una «cas a» au o-
e e encial. Ello supond ía igno a no solo los sac i icios ine i ables de en onces
sino ambién hechos con as ados, como que, po ejemplo, en 1974, el PCE im-
pulsó la «Jun a Democ á ica» mien as el PSOE apos ó po su p opia al e na i a,
la «Pla a o ma Democ á ica» (1976), bajo la p esión de con e ge en una llama-
da «Pla ajun a».
Lo his ó icamen e cie o es que en ninguno de esos ec o es se ab ió paso en
aquel iempo la hipó esis de una « up u a» que abocase di ec amen e a la con-
on ación, mediando la suble ación po encial de las ue zas ep esi as y la mo i-
lización y/o huelga gene al de las o ganizaciones sindicales y polí icas en cla e
insu eccional con a los decaden es apa a os egimen ales del anquismo, bajo
la amenaza cie a del mando eacciona io del Ejé ci o de en onces, y bajo el uego
c uzado de la iolencia ins igada desde el «Bunke » (la ex ema de echa inmo i-
lis a y la iolencia de los g upúsculos ascis as) y los e o ismos de ETA, GRA-
PO y FRAP (en onces oda ía ac i os).
Sí que hay, y pe sis e, sin emba go, un «mi o» de la T ansición que aún
debe se desmon ado. Un mi o cons i ucional que se p es a a discusión. Es e
«o o mi o» es el que p e ende que el «consenso cons i uyen e» —a mós e a en
que se alumb ó el pac o cons i ucional— ue en onces la p emisa inicial del
ciclo cons i uyen e. Y que, consiguien emen e, ese exigible «consenso» p e io
a la p opia ape u a de un ciclo cons i uyen e sigue siendo oda ía y aho a, 40
años después, la p emisa i enunciable de cualquie ope ación de e o ma cons-
i ucional.
Pe o no. Ni es así aho a ni lo ue en onces, a inales de la década de los 70 del
pasado siglo xx. La his o ia enseña o a cosa. Aquel «consenso» no p ecedió a la
Cons i ución de 1978. Hubo que abaja lo minu o a minu o, día as día, du-
an e años in ensos —1976/1978—. Con es ue zo, sudo , sac i icio y enuncias,
po pa e de odos los ac o es —económicos, sociales, polí icos y cul u ales en
buena pa e obedien es al c uce de miedos ecíp ocos y emo es compa idos an e
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la pe spec i a de desas e colec i o en caso de que no se ab iesen espacios pa a un
acue do2.
Aquel «consenso» no ue p e io a la Cons i ución de 1978: ue el p ecipi a-
do de la olun ad de aco da desde el mu uo econocimien o de los ac o es polí-
icos di e enciados y de sus posiciones en en adas.
La lección es pues muy cla a: du an e odo es e iempo ha sido, sigue siendo
y es lisa y llanamen e absu do p e ende que «no puede acome e se aho a una
e o ma de la Cons i ución» po que «no hay consenso p e io».
Si en 1976 se hubie a a gumen ado así, la Cons i ución del 78 no hubie a
sido posible an sólo dos años después. Aquel consenso de en onces hubo que
abaja lo sudando la camise a, y el que quie a que enga hab á que abaja lo de
nue o. Con las lecciones ap endidas du an e es os 40 años. Y desde la madu ez
democ á ica conquis ada desde en onces.
Es as páginas sos ienen que hay que pone se ello. Hay que pone se manos
a la ob a. Ningún acue do cae del cielo. Pe o cualquie al e na i a a un acue do
es, sin duda, peo o mucho peo : un sos enido desacue do puede de i a ácil-
men e —y es muy p obable que lo haga— en un desen endimien o polí ico
c oni icado; en c ispación; en escle osis ins i ucional, la a de inmo ilismo; de
pe i icación del descon en o, desa ección democ á ica, males a social; y, en
úl ima ins ancia, alienación del sen imien o compa ido de pe enencia a un
espacio de iden idades compa ibles, múl iples o compa idas, abismado a una
ensión de seg egación y exclusión median e la «desconexión» de odo cuan o
nos unió has a en onces.
Es a es la coo denada de la «cues ión ca alana» —que alcanza un nue o pun o
álgido en la au op oclamada «desconexión» ca alana (Resolución del Pa lamen
de Ca aluña de 9 de no iemb e de 2015)— como ocasión impos e gable de una
ambiciosa ope ación de e o ma cons i ucional. Esa «cues ión ca alana» no es su
causa exclusi a ni su único mo i o; sí, desde luego, una ocasión y una opo uni-
dad: una ci a con la his o ia a la que los españoles de odas las «gene aciones i-
as» sob e las que esc ibió Thomas Je e son no podemos alla .
2. Po qué e o ma la Cons i ución. Y po qué ede aliza : la «cues ión
ca alana» en la c isis cons i ucional
Asumámoslo. El edi icio cons i ucional inaugu ado en España en 1978 e-
china hoy po odas las cos u as. T as casi 40 años, u ge ehabili a lo, y eso exige
e o ma lo3.
2 Véase po odos: Mo odo Leoncio, R.: La ansición polí ica, Tecnos, 1984.
3 Sob e la p oblemá ica gene al de la e o ma cons i ucional, el esc i o clásico de Mo a i, C.: «Con-
ce o, limi i e p ocedimen o della e isione della Cos i uzione», en Ri . Di i o Pubblico, 1952.
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Re o za la democ acia —mal echa, como los de echos, po el manejo de
es a c isis que hemos dado en llama «G an Recesión» eu opea—, es ablece el
c édi o de la polí ica y elanza al mismo iempo su capacidad de in eg a la plu-
alidad y el con lic o, son obje i os que demandan un pac o cons i ucional que
ac ualice el que se hizo hace ya an o iempo. Y un pac o ede al que asuma — a
siendo ho a— la madu ación de nues a di e sidad iden i a ia, que es la de los
españoles en es a p ime a mi ad del siglo xxi. Y la encaje en un p oyec o inclu-
si o pa a «acaba » de una ez lo que es a inacabado en el modelo au onómico4.
De modo que, pa a empeza : ¿De qué hablamos cuando hablamos de ede a-
liza ? La idea ede al eside en pac a una Unión, compues a en e un odo (el
Es ado ede al, el Bund) y sus pa es (los es ados ede ados, Lände , CC.AA, o
p o incias como en Canadá), pe o sob e odo consis e en hace lo cons i ucional-
men e: ¡en la Cons i ución!5
La adje i ación ede al se p es a, sí, a con o e sia («social», «solida io»,
«plu inacional», «asimé ico»…). Esos a que ipos con aponen p ocesos ede ales
dis in os en e sí: los hay de la di e encia como los hay de igualdad, dependiendo
de qué asun o pongamos en compa ación.
Dicho con o as palab as: no hay dos ede alismos idén icos; no hay un «ca-
non» ede al sino expe iencias ede ales decan adas po la his o ia y po la ealidad.
Ninguna es eplican e de o a: éanse las a iaciones en e los Senados como
«segundas Cáma as» en Es ados ede ales. Las une, sin emba go, un asgo: en las
Uniones ede ales, el econocimien o de la plu alidad cons i u i a del odo y la
egla del epa o de compe encias y la inanciación de sus miemb os queda es a-
blecida en la p opia Cons i ución6.
Y eso, lisa y llanamen e, no ha pasado en España desde 1978. Y con inúa hoy
sin sucede , pues o que el Es ado au onómico no es á en la Cons i ución (en cuyo
ex o esa exp esión no apa ece po ninguna pa e) sino que ue desa ollado con
pos e io idad. Lo han hecho los Es a u os, las leyes (sob e odo las básicas) y la
ju isp udencia (mu an e) del TC en el llamado «bloque de cons i ucionalidad».
Funcionó, mien as lo hizo. Pe o hoy los indicado es de que ese mo o se ha g i-
pado son ya, hace iempo, clamo osos7.
4 Solozabal, J.J. (coo d) e al.: La Re o ma ede al. España y sus sie e espejos, Biblio eca Nue a, Mad id, 2014.
5 C . Whea e, K.C.: Fede al Go e nmen , 4.ª ed., New Yo k, Ox o d Uni e si y P ess, 1963; De
Ve go ini, G.: De echo cons i ucional compa ado, Espasa-Calpe, Mad id, 1983; DION, S.: «El ede alismo
ue emen e asimé ico: imp obable e indeseable», en Fossas, E. y Requejo, F.: Asime ía ede al y Es ado
plu inacional. El deba e sob e la acomodación de la di e sidad en Canadá, Bélgica y España, Mad id, T o a, 1999;
Lopez A angu en, E.: El ede alismo ame icano: Las elaciones en e pode es en los Es ados Unidos, Mad id, Ins i-
u o de Es udios de Adminis ación Local, 1987.
6 Blanco Valdés, R.L.: El alo de la Cons i ución: sepa ación de pode es, sup emacía de las leyes y
con ol de cons i ucionalidad en los o ígenes del es ado libe al, Alianza Edi o ial, 3.ª ed., 2006; Los os os del
ede alismo, Alianza, Mad id, 2012; López Aguila , J.F.: Es ado au onómico y hechos di e enciales, CEPC,
Mad id, 1998.
7 Véase, sob e es os dilemas, Aja Fe nández, E.: El Es ado au onómico: ede alismo y hechos di e enciales,
Alianza Edi o ial, 1999; Rubio, F.: («El bloque de cons i ucionalidad»), L. Pa ejo («Cons i ución y alo es

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A pa i de ahí, dos ac i os p incipales de la p opues a ede al con ibui ían
a enca a la ensión secesionis a en Ca aluña.
Fede aliza , p ime o, supond ía una opo unidad de eno me impac o simbó-
lico (delinea un cambio de época pa a la ein eg ación gene acional e iden i a ia
en España). Desde el pun o de is a polí ico, eo dena cons i ucionalmen e la
es uc u a del Es ado se ía la única mane a de acomoda la singula idad ca alana
con los demás pueblos de España. Ju ídicamen e, liquida ía de una ez po odas el
ca ác e ansi o io de buena pa e de la Cons i ución, eliminando la «g asa»
obsole a e inu ilizable de su Tí ulo VIII. Se ía, en de ini i a, la ocasión de «aca-
ba » de con o ma lo que, po azones his ó icas y p ejuicios psicológicos, no ue
posible en los 70. Y de «ce a » con un pac o el inde inidamen e abie o p inci-
pio disposi i o, que no es sino la inconc eción del núme o de CC.AA y de sus
compe encias, y la incapacidad de asumi las di e encias en e ellas sin suje a las
al juego de emulación compe i i a en e lieb es y o ugas. Un ejemplo palma io
de sus e ec os lesi os eside oda ía hoy en el a ículo 150.2 CE: p ecisamen e, el
in ocado en su día po el Pa lamen de Ca aluña pa a ei indica po Ley o gánica
la ans e encia del Es ado de la compe encia pa a con oca una «consul a» de
au ode e minación que escindi ía a los ca alanes con a sus iden idades múl i-
ples, incluyendo la eu opea.
Fede aliza la Cons i ución pe mi i ía así inco po a a odos los españoles
—en especial, a los más jó enes, que ni siquie a habían nacido cuando se o ó la
Cons i ución— al obje i o impos e gable de elanza la democ acia y la pa ici-
pación de la ciudadanía en la e o mulación de nues a plu alidad, desde la sup a-
nacional has a la iden i a ia, en lo e i o ial. Sólo una e o ma cons i ucional a
ondo, que auspicie un nue o Es a u , o ado —una ez más— po el pueblo de
Ca aluña, da ía una espues a acep able a la demanda de econocimien o y di e-
enciación que ha ge minado, asumámoslo, en la sociedad ca alana. Y la e isión
de la Cons i ución española es el con ex o necesa io y adecuado pa a hace lo.
Pe o hab ía oda ía o o e ec o en ajoso. Si hay un a ance ele an e en el
cons i ucionalismo del siglo xxi y la globalización, ése es p ecisamen e el de la
supe ación del adicional binomio en e la Cons i ución y el Es ado. Desa ía la
ieja iden i icación de oda nación con un Es ado «sobe ano» e «independien e».
Se eencuen a así con ue za la iden i icación his ó ica en e cons i ucionalis-
mo y ede alismo: Po que esa, a mi juicio, es la única o ma de legi ima , o ando,
la in eg ación de la complejidad y de las iden idades múl iples en es uc u as
democ á icas de gobie no mul ini el. La ciudadanía del siglo xxi ya no encaja sin
más en el educcionismo de las on e as ce adas de iejas «sobe anías» (lo que
quie a que es o sea en la globalización) con on adas y excluyen es…aunque e-
del o denamien o»), L. I. Sánchez-Rod iguez («El a ículo 93 y el bloque de la cons i ucionalidad: algunos
p oblemas») y J. A. Ca illo («Funciones del De echo in e nacional con empo áneo: ga an ía de la indepen-
dencia de los Es ados e ins umen o pa a la coope ación en e los Es ados»), en AA. VV.: Es udios sob e la
Cons i ución española de 1978 en Hom. al P o . E. Ga cía de En e ía, . I, Ci i as, Mad id, 1991.
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sul en i uales. Requie e, po el con a io, nue as soluciones, abie as a lo di e -
so y a lo compa ible: ciudadanía en de echos. Nacional y ede al. Sup anacional y
global8.
La Cons i ución ede al puede econcilia esas iden idades, sin que el econo-
cimien o de la singula idad que Ca aluña eclama enga que aboca a ninguna
«es a alidad» ca alana «sobe ana» e «independien e» po con on ación con Es-
paña y con la UE.
Es amos a iempo de e i a una us ación de magni udes his ó icas en es a
«cues ión ca alana» que es de odos los españoles, y enemos el debe de hace lo.
Pe o hay que pone se a ello. La apues a ede al es acción, equie e osadía y co aje
pa a aco da , econs ui puen es y su u a descosidos. Con ocación de hace
his o ia, y de cambia la y lide a la.
II. EL OBJETIVO, INAPLAZABLE: REFORMA CONSTITUCIONAL,
AHORA
Los úl imos días de eb e o de 2015 omé pa e en Za agoza en el Cong eso
Anual de la Asociación de Cons i ucionalis as de España. El ambien e en ese encuen-
o e a en sí e elado : en un o o de especialis as de muy dis in as a inidades
polí icas y pa ida ias, el es ado de opinión ampliamen e mayo i a io en e los
p o eso es, es udiosos e in es igado es que hemos dedicado una ida al De echo
Cons i ucional, e a, de la go, a o able a la e o ma cons i ucional. A su necesi-
dad, a su opo unidad y, sob e odo, a su u gencia. La p egun a subsiguien e se
o muló muchas eces: si los p o eso es, desde p io idades y ac i udes in elec ua-
les y cien í icas muy dis anciadas en e sí, pueden pone se de acue do… ¿po qué
los polí icos no?
Vayamos, pues, di ec amen e al g ano, a las conclusiones. Las Cons i ucio-
nes se de ienden e o mándolas. P ese a la u ilidad de los pac os cons i uyen es
de la T ansición y de su p oduc o más p eciado —la Cons i ución del 78, pa i-
cula men e ígida en lo e e en e a su e o ma, y po lo an o blindada en e a la
e en ualidad de modi icaciones i e lexi as (a s.167 y 168 CE)— exige aho a,
anscu idos nada menos que 40 años desde la mue e de F anco y 37 años desde
su ap obación, dispone se a modi ica la en lo que haya en ejecido o haya pe dido
ac ualidad, con al u a de mi as, luz la ga y co aje polí ico9.
Eso es exac amen e lo que hacen odas las sociedades democ á icas a anzadas
y madu as. Hab á que eco da de nue o que la Cons i ución de EEUU lo ha sido
en 27 ocasiones, y la alemana en 59 (po cie o, ninguna de las dos lo ha sido en
8 Balague Callejón, F. (coo d) e al: Re o mas Es a u a ias y Dis ibución de Compe encias, Ti an lo
Blanch, 2007; y «Una in e p e ación cons i ucional de la c isis económica». En Lib o homenaje al p o eso Ra-
ael Ba anco Vela, Vol. 1, 2014, pp.249-256.
9 Ga cía Roca, J. (coo d) e al.: Pau as pa a una e o ma cons i ucional, A anzadi, 2014.
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ningún caso po la ía de un e e éndum)... Y que las Cons i uciones ancesa,
i aliana o po uguesa (piénsese que Po ugal ansi ó a la democ acia desde una
la ga dic adu a en ci cuns ancias pa ejas a nues as p opias di icul adas) han ex-
pe imen ado e o mas con no malidad democ á ica que no sólo no han pe judi-
cado el c édi o y la solidez de sus sen imien os cons i ucionales sino que los han
elanzado10.
Pe sonalmen e, hace iempo que sos engo, con oda la ca ga de c í ica, que
la ac i ud de un segmen o signi ica i o de los sec o es más conse ado es de la
sociedad española —negándose no ya a e o ma la sino ni siquie a a ab i el de-
ba e y el ciclo polí ico pa a ello— iene pe judicando el c édi o a la Cons i u-
ción: en luga de p o ege la, ha de e io ado su i ualidad in eg ado a; y la capa-
cidad de in eg ación polí ica es un capi al p incipal de oda Cons i ución. En ese
p eciso sen ido, la ce azón de buena pa e de la de echa polí ica y mediá ica se
ha uel o con ap oducen e a la p olongación del alien o i al de la Cons i ución
de 1978 en odos los sen idos imaginables.
A la is a de que es o se ha dicho an as eces y desde an as ibunas, esul-
a pa icula men e cínico ese a gumen o, an soco ido, po el que una y o a ez
desa ían abie amen e a los de enso es de la e o ma cons i ucional a que les «di-
gan de una ez» qué es lo que se quie e «modi ica », o «que les digan qué a í-
culo conc e o ha ía al a e o ma ».
So p ende la con umacia de es a ac i ud an e ac a ia a oda e o ma cons-
i ucional. Pa a empeza su e u ación, la li e a u a académica sob e la obsoles-
cencia de una g an pa e del a iculado y pé dida de ac ualidad de la Cons i ución
de 1978 esul a ya inaba cable. P o eso es y especialis as de odas las endencias
coinciden en la con eniencia no sólo de ab i el deba e, sino de emplaza sob e la
mesa un p on ua io de cues iones que debe ían discu i se y sol en a se cuan o
an es. Y en que el comp omiso que se con ae en la ape u a de ese ciclo no an i-
cipa el esul ado: he esc i o nume osas eces que es also que el consenso cons i-
uyen e p eceda a la con e sación sob e la Cons i ución… ni en 1978 ni aho a,
casi 40 años después. El consenso no es p emisa ni p econdición de una ope ación
cons i uyen e o de e o ma, sino su desembocadu a. Así ue y así se hizo a ines
de los 70. Y así debe ía hace se aho a.
Los obje os p e e en es pa a una e en ual e o ma cons i ucional a ían, po
descon ado, según quién y sob e qué opine de cada asun o, en unción de las
p io idades polí icas y de los alo es y mo i os de cada uno de los pa ícipes de
un deba e plu al. Y no pod ía se de o o modo en una sociedad abie a. Pe o lo
e elado es que odo el mundo pueda señala con cla idad y p ecisión qué piezas
de la desgas ada a qui ec u a cons i ucional mues a a es as al u as una más acu-
10 A oyo Gil, A.: El ede alismo alemán en la enc ucijada: sob e el in en o de mode nización del o den ede-
a i o en la República Fede al de Alemania, CEPC, Mad id, 2006; La e o ma cons i ucional del ede alismo alemán,
Ba celona, IEA, 2009; HESSE, K.: Esc i os de De echo cons i ucional, comp.y ad. de P.C uz Villalón, CEC,
Mad id, 1983.
UNED. Teo ía y Realidad Cons i ucional, núm. 37, 2016, pp.273-308
CUESTIÓN CATALANA Y CRISIS CONSTITUCIONAL 281
sada a iga de ma e iales… y eque i ían un deba e que apun a a a su es au a-
ción con e oques pa a su man enimien o11.
En es e con ex o, algunas ue zas polí icas lle an unos cuan os años ac iso-
lando una posición ampliamen e a o able a la e o ma cons i ucional. Más con-
c e amen e, ya en 2004 el PSOE concu ió a las elecciones gene ales con cua o
obje os iden i icados pa a una p opues a de e o ma cons i ucional que, más de
diez años después, con inúan siendo álidos hoy: p opugnábamos en onces in o-
duci en la CE una «cláusula Eu opa», la emoción de la p e e encia del a ón
sob e la muje a la sucesión de la Co ona, cons i ucionaliza el Es ado Au onómi-
co (iden idad, compe encias, inanciación y coope ación e in eg ación polí ica de
la di e sidad) y, cómo no, como siemp e la « e o ma del Senado».
Sólo que hoy, as los abajos que conduje on a su Con e encia Polí ica de
2012, la apues a socialis a po la e o ma cons i ucional es más amplia y p o un-
da. De modo que la ac ual p opues a incluye hoy, sin ambages, una exp esión de
olun ad de cons i ucionaliza una «España ede al». Fede aliza España, sí. Po -
que, a pesa de los p ejuicios his ó icamen e a aigados en España, « ede a » no
es «desuni »: al con a io, es pac a , y hace lo en una Cons i ución que ga an ice
ju ídicamen e una unidad y la olun ad de i i jun os de las pa es (las CC.AA)
y de los ciudadanos que in eg an la Unión ede al. Y ede a es uni , y hace lo con
la Cons i ución12.
Po a ias azones p ocede, e ec i amen e, ede aliza la España que hoy lla-
mamos «au onómica». Cuando menos, las siguien es:
1. El econocimien o de la plu alidad cons i u i a de España no encuen a
mejo o mulación que la solución ede al: esa es la enseñanza cla a del
cons i ucionalismo his ó ico y compa ado, y de los mejo es ejemplos de
in eg ación polí ica en sociedades abie as y comunidades plu ales en de-
moc acia a anzada.
2. El ac ual Tí ulo VIII CE, «De la O ganización e i o ial del Es ado»
(que, no lo ol idemos, po ninguna pa e cons i ucionaliza ningún «Es-
ado au onómico» ni «de las Au onomías» sino que sólo lo hizo posible),
es odo él, a es as al u as, un Tí ulo de De echo T ansi o io: los a s. 146,
147, 148, 149 y 150 CE, en e o os, son enunciados «disposi i os» que,
una ez que ue on pues os en p ác ica en su día ( inales de los 70 y p in-
cipios de los 80), queda on sob eseídos po la acumulación de pos e io es
con enciones aplica i as y po la ju isp udencia de ini o ia del denomi-
nado, en la ju isp udencia del TC, «bloque de cons i ucionalidad». P o-
11 C . Ga cía Roca, J. (coo d) e al.: Pau as pa a una e o ma cons i ucional, A anzadi, 2014.
12 Blanco Valdés, R.L.: El alo de la Cons i ución: sepa ación de pode es, sup emacía de las leyes y con ol
de cons i ucionalidad en los o ígenes del es ado libe al, Alianza Edi o ial, 3.ª ed., 2006; Bisca e i Di Ru ia, P.:
Di i o Cos i uzionale compa a o, Giu é, Milán, 1984; Bogdano , V.: Cons i u ions in Democ a ic Poli ics,
Gowe , 1988.
UNED. Teo ía y Realidad Cons i ucional, núm. 37, 2016, pp.273-308
288 JUAN F. LÓPEZ AGUILAR
La ocasión idónea pa a ello es el 20-D y las Co es Gene ales nacidas de
esas elecciones. A pa i de es as elecciones, oda la Legisla u a en cu so
(2015-2019/2020) es y se á, en sí, iempo ú il pa a su deba e y pe ecciona-
mien o pa a su ap obación po mayo ía de 2/3 de cada Cáma a, seguida po la
disolución de esas Co es Gene ales (a . 168 CE), su nue a a i icación po
2/3 de las Co es sucesi as (las elegidas en 2019-2020), y su de ini i a a i i-
cación po e e éndum de odo el pueblo español15.
En o as palab as, con ello se es á pos ulando que el obje i o no sea el de una
« up u a» con de ocamien o o « iniqui o» de la Cons i ución an e io (la de
1978), sino, po in, una e o ma, aho a sí, an p o unda y odo lo in ensa y am-
biciosa que la ac ual a iga democ á ica aconseja y equie e.
En consecuencia, esa e o ma no pod ía se cosmé ica ni limi a se a « e oca »
un núme o educido de a ículos ni pod ía ampoco adop a se po la ía simpli-
icada (mayo ía de 3/5 sin necesidad de e e éndum, a ículo 167 CE) con la que
se ope a on las dos e o mas pa ciales que u ie on luga has a aho a (a . 13.2 en
1992 y a . 135 en 2011).
La e o ma que iene sí que debe ía se ex ensa y p o unda. Una e o ma en
se io. Medi ada y adecuada en un ciclo de diálogo, negociación, acue do y, inal-
men e —solo inalmen e—, consenso. Un consenso an ambicioso y alien e
como equie e la si uación de cansancio de la sociedad y «desenchu e» gene acio-
nal de los más jó enes. Y pa a ello hace al a lide azgo.
Esa e o ma cumpli ía a ios obje i os ele an es —a mi juicio, incluso as-
cenden es— de mane a simul ánea.
Pa icula men e, lo ha ía po esul a alidada po la ía ag a ada del a ícu-
lo 168 CE, a a és de e e éndum.
Po que ese e e éndum se ía en sí mismo el más po en e ins umen o de e-
legi imación del p opio pac o de e o ma cons i uyen e. Momen o de eenganche
gene acional de los jó enes. Y ocasión de zu cimien o y su u a de los muchos y
g a es descosidos y o os que se han p oducido en Ca aluña, cuya en e gadu a
polí ica esul a imposible igno a .
La ap obación po e e éndum de esa e o ma cons i ucional cumpli ía, en
simul áneo, los siguien es obje i os:
a) Simbólicamen e, cumpli ía una unción de ese eo de una a qui ec u a
cons i ucional desgas ada po el uso y po el pa o del iempo. Y no ha
sido en balde.
15 Sob e el p ocedimien o de e o ma de la CE (Tí ulo X CE), éase po odos, Con e as, M.: «La
e o ma de la Cons i ución», en AA. VV.: Es udios sob e la Cons i ución española de 1978, Ed. de M. Ramí ez,
Za agoza, 1979; De Vega, P.: La e o ma cons i ucional y la p oblemá ica del pode cons i uyen e, T-Cla e, Tecnos,
Mad id, 1985; Jiménez Campo, J. («Algunos p oblemas de in e p e ación en o no al Tí ulo X de la Cons-
i ución», en Re is a de De echo Polí ico, n.º7, UNED, o oño de 1980.

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CUESTIÓN CATALANA Y CRISIS CONSTITUCIONAL 289
b) Social y polí icamen e, cumpli ía la unción de ab i cauce al eenganche
gene acional de las coho es más jó enes, en las que la na a i a de la
T ansición ha pe dido su e icacia.
c) Ju ídicamen e, el e e éndum pe mi i ía alida el nue o acomodo de la
di e sidad y el econocimien o de las di e encias y las singula idades den-
o de la unidad Cons i ucional española. Función es a c ucial en Ca alu-
ña, cuyos ciudadanos pod ían eje ce el «de echo a decidi » den o de las
eglas de juego, sin ompe las ni iola las. Y, espe ablemen e, legi ima ían
con su o o un o den de con i encia que segui ía siendo España pa a una
p óxima gene ación.
d) His ó icamen e, las bu no leas , el e e éndum de e o ma cons i ucional
cumpli ía la unción de ce i ica el ac o de madu ación democ á ica de la
sociedad española. Supe ando un his o ial de dis upciones aumá icas,
acome iendo, y esol iendo posi i amen e la e o ma de una Cons i ución
en España ¡po in! po las ías es ablecidas en la p opia Cons i ución.
IV. LA DEFINICIÓN, ESTRATÉGICA: LA SECESIÓN CATALANA
COMO AMENAZA, Y LA FORTALEZA PROPUESTA: HACIA
UNA NUEVA FUSIÓN DE FEDERALISMO Y
CONSTITUCIONALISMO
Pe mí aseme eco da lo, pues o que oda ía no pa ece que es é cla o a es as
al u as: la Unión Eu opea (UE) no es, ni ha sido nunca, una unión de naciones
au op oclamadas, sino una unión de Es ados miemb os (a .1 TUE en el T a ado
de Lisboa, en adelan e TL). Aunque algunos lle amos mucho iempo en el empe-
ño, lo cie o es que es e mensaje sólo muy ecien emen e ha comenzado a hace se
su icien emen e audible y lo bas an e isible.
La agi ación conci ada en o no al denominado p océs hacia el secesionismo ca a-
lán (an es, sobe anismo, impo ando las ca ego ías del p oceso canadiense) ha dado
luga a mil deba es, espi alizados cada uno en a ios cí culos concén icos. Pe o si
oda ía a es as al u as hubie a que ebobina pa a sin e iza dónde adica oda ía
ese equí oco o igina io —esa mis i icación de la que las demás dis o siones aen
causa—, ese se ía segu amen e el que concie ne al llamado «de echo a decidi ».
Se a a sin duda de un g an asun o semán ico. La lexicología polí ica ab ica
de ez en cuando seman emas que se enden solos, y es e pa ece se el caso. Su
apa en e i e u abilidad — «pe o ¿cómo?.. ¿Acaso niegas nues o de echo a deci-
di ?... ¿Y ú e llamas demóc a a?»— esconde, sin emba go, pe e siones del
lenguaje que no deben se ansigidas sin opone o os a gumen os.
Pa a empeza , no es e dad que la democ acia consis a en «decidi » cual-
quie cosa, ni hace lo en cualquie momen o, ni hace lo de cualquie mane a.
Pa a que las decisiones que se adop en desde un cue po polí ico colec i o y odas
sus inculaciones puedan se acep adas, es imp escindible que lo sean con o me a
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eglas de juego p e iamen e aco dadas y po odos asumidas. Cualquie o a cosa
nos aboca a la inacabable dinámica de la acción y la eacción.
Pe o no. No, no es e dad. Nunca ha sido e dad y sigue sin se e dad que
en democ acia podamos «decidi » cualquie cosa en cualquie momen o: las leyes
democ á icamen e legi imadas nos p o egen, a o unadamen e, en e a la a bi-
a iedad de una decisión —aun cuando sea espaldada po un o o mayo i a-
io— que iole las eglas de juego p e iamen e asumidas pa a decidi qué, cómo
y cuándo. Si como ciudadano o miemb o de un colec i o eo mis de echos o in-
e eses conculcados po una decisión no con o me a las eglas igen es, pod é
e me abocado a «con adecidi » al día siguien e de esa p e ia «decisión» con la
que no es oy de acue do. Lo que incluye mi de echo a o ganiza me pa a esis i
con a ella, con aa aca la o e oca la, en una espi al sin in espec o de la iola-
ción de la ley que o igina iamen e dio luga al desa ue o.
Desde el pun o de is a ju ídico, nadie discu e hoy que la secesión unila-
e al de un e i o io en e a un Es ado miemb o de la UE no sólo no iene
espaldo ni asien o cons i ucional en ningún país de Eu opa, sino que además
conlle a inexo ablemen e la salida de ese e i o io (con odos sus ciudadanos
den o) del ámbi o de aplicación del De echo de la UE. Cualquie p e ensión
en con a io se inca dina en el e eno de la bu da p opaganda y de la manipu-
lación (a s.48 y 49 TUE)16.
Un ensayo ecien e —El de echo de secesión en la UE—, del p o eso Medina
O ega17, ca ed á ico emé i o de De echo In e nacional, explica de mane a p eci-
sa, lúcida y cla i icado a el his o ial de p eceden es y é minos de compa ación
que pe mi en conclui sin somb a de duda alguna que ni el De echo Eu opeo
alien a ni consien e la pe manencia en la UE en un e i o io que incu siona en la
decla ación unila e al de independencia. Ni es ampoco indolen e an e la in eg i-
dad e i o ial de los Es ados miemb os en cuan o és os o man pa e de su p opia
«iden idad cons i ucional» (a .4 TUE).
De modo que una secesión unila e al del Es ado miemb o de la UE conduci-
ía a su ex agmen o a la condición de « e ce o» e en ualmen e suje o a las eglas
de adhesión, a la negociación de sus 36 p o ocolos y, as su comple amien o sa-
is ac o io, a nue a inco po ación al De echo Eu opeo as supe a la unanimidad
(es deci , el e o) de odos y cada uno de los socios de la UE (a . 49 TUE).
¡Asomb a que haya enido que p oduci se una cadena de p onunciamien os
explíci os po pa e de los po a oces de las au o idades eu opeas —Comisión y
Consejo, con sus espec i os ju isconsul os (je es de se icios ju ídicos) incluidos—
16 Po odos, éase, López Aguila , J.F.: «Maas ich y la p oblemá ica de la e o ma de la Cons i u-
ción», Re is a de es udios polí icos, n.º 77, 1992, pp.57-94; López Cas illo, A.: La Cons i ución Eu opea, Ma-
d id, CEPC/TC, VVAA, 2005; La Cons i ución de Eu opa a deba e. Es udios cons i ucionales sob e el complejo cons i-
ucional de la UE, Valencia, Ti an lo Blanch, 2005.
17 Medina O ega, M.: El de echo de secesión en la Unión Eu opea, Fundación Al onso Ma ín Escude o,
Ma cial Pons, 2014.
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CUESTIÓN CATALANA Y CRISIS CONSTITUCIONAL 291
pa a ecalca lo que es ob io y de dominio público desde los undamen os de la
in eg ación eu opea!
Aho a, dicho odo lo an e io , el p oblema polí ico exis e y no se a a disol-
e con me os a gumen os ju ídicos ni ecu sos al TC ni con la admonición del
a ículo 155 CE. El genio es á desa ado y no a a eg esa a la bo ella. Es p eciso
ac ua y hace lo polí icamen e. Dialogando, endiendo puen es pa a la negocia-
ción y el acue do.
El inmo ilismo del PP en el Gobie no de España (2011-2015) solo puede se
enjuiciado a es as al u as como ne amen e eacciona io. Po e ac a io a los cam-
bios cada ez más p esen idos como simplemen e ine i ables po una amplia
mayo ía de la sociedad española.
Y po con ap oducen e espec o a la ya impensable desac i ación sin más
del males a eal que ha enido ge minando en una pa e muy ex ensa de la so-
ciedad ca alana espec o del s a us quo.
En cambio hay una p opues a que quie e econs i ui ede almen e España, y en
la que su iden idad nacional y pueblos pueden segui con i iendo. La ede aliza-
ción de la Cons i ución —con una e isión p o unda de los pac os del 78— es la
a ea y el ema impos e gable de nues o iempo, pa a deci lo con O ega. Y so-
mos a ias las gene aciones que debemos in oluc a nos a ondo en su p osecución
y su éxi o. Nos a en ello la azón de se de España y, como consecuencia, la de su
p opio papel en el e lo amien o del ede alismo en Eu opa.
Fede alismo y cons i ucionalismo son dos p ocesos dinámicos que se han desen-
uel o es echamen e inculados en la his o ia. Así se e eló en el o igen de los
EE UU, p ime a g an democ acia cons i ucional del mundo. Así hab á de se lo,
a mi juicio, una ez más en España, y en Eu opa, en un u u o aun no esc i o18.
V. EL MARCO CONCEPTUAL, REVISADO
Me ece la pena, al espec o, de ene se aquí un momen o pa a e isa pe cep-
ciones ex endidas en España que, no obs an e su asunción más o menos p econs-
cien e o ac í ica, no esis en un examen mínimamen e igu oso.
Aunque du an e décadas se hizo dominan e en España la asunción de esa
p emisa, lo cie o es que ni el ede alismo ni el epublicanismo son ideologías de
izquie da. Ambas se p es an a ese equí oco en España debido a azones his ó i-
cas y psicológicas: an o una como o as o mulaciones polí icas se asocian en
nues a his o ia a o maciones p og esis as y a sus impulsos de cambio polí ico,
es cie o. Pe o ni una ni o a p e ie en ni disc iminan po p incipio las posicio-
18 C . Bisca e i Di Ru ia, P.: Di i o Cos i uzionale compa a o, Giu é, Milán, 1984; De Ve go-
ini, G.: De echo cons i ucional compa ado, Espasa-Calpe, Mad id, 1983; Ga cía-Pelayo, M.: De echo cons i-
ucional compa ado, Mad id, 1950.
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292 JUAN F. LÓPEZ AGUILAR
nes polí icas que adicionalmen e conside amos dis in i as de la de echa y la
izquie da.
Así lo mues a la e idencia empí ica disponible, an o bajo la óp ica del
De echo y la polí ica compa ada como ambién, incluso, desde nues a p opia
his o ia cuando leemos con de alle y no supe icialmen e.
En e ec o, el ede alismo p opugna una a iculación ju ídica de la compleji-
dad, in eg ando en un odo es uc u ado y uni a io la di e sidad de sus pa es. La
his o ia de los EEUU, Alemania, Suiza, Aus ia, Aus alia, Canadá y o os en es
polí icos ede ales mues a con cla idad que la solución ede al no es en sí conse -
ado a ni p og esis a, sino u o de un acue do de in eg ación y con i encia en
dis in os escalones de pode e i o ial, suscep ible de lec u as y aplicaciones en-
ajosas desde la de echa y la izquie da. Tan o si los Es ados ede ales p oceden
his ó icamen e de la ag egación de en idades e i o iales p eexis en es (EEUU,
Alemania, Suiza, India…) como de la descen alización de Es ados an es uni a-
ios (España, Bélgica, Aus alia…), el ede alismo añade alo cons i ucional al
pac o pa a i i jun os po que el econocimien o de las iden idades compa ibles
y la ga an ía de las compe encias y ecu sos inancie os pa a eje ce las son asumi-
dos en la p opia Cons i ución común. Po eso ede alismo y cons i ucionalismo son
p incipios inculados en la his o ia y la expe iencia. ¡Po llama i o que pa ezca,
con una descen alización compa able al a que ipo de un Es ado ede al, es as son
oda ía las ho as en que ni las iden idades, ni las compe encias, ni la inanciación
de las CCAA apa ecen ecogidas en la Cons i ución española de 1978 sino, casi
40 años después, en los EEAA, en las leyes y en la ju isp udencia del TC!19
Po su pa e, el epublicanismo exp esa, his ó icamen e, la apues a po una
solución no he edi a ia en e al p oblema polí ico de la asignación de la je a-
u a del Es ado. No exhibe, pues, en eo ía, ningún ma chamo ni ADN iz-
quie dis a po sí mismo. Ideológicamen e, el epublicanismo e ue za la sepa-
ación de pode es, sus enos y con apesos y el ca ác e elec i o y la esponsa-
bilidad en odas las ins i uciones. Más con empo áneamen e, los alo es del
19 Véase Albe í Ro i a, E.: Fede alismo y coope ación en la República Fede al Alemana, CEC, 1987;
A oyo Gil, A.: El ede alismo alemán en la enc ucijada: sob e el in en o de mode nización del o den ede a i o en la
República Fede al de Alemania, CEPC, Mad id, 2006; La e o ma cons i ucional del ede alismo alemán, Ba celona,
IEA, 2009; Biglino Campos, P.: Fede alismo de in eg ación y de de olución: el deba e sob e la compe encia, Mad id,
CEPC, 2007; Cas ellà, J. M.: «La e olución polí ico-cons i ucional de Canadá». En Mi jans, E. y Cas e-
llà, J.M (Coo ds.): Canadá. In oducción al sis ema polí ico y ju ídico. Ba celona: Publicacions de la Uni e si a
de Ba celona, col·lecció Canadiana 01, 2001, pp.27-55; Es eban Campos, C.G.: De olu ion y o ma de go-
bie no en Escocia, Mad id, CEPC y Vi o B eda, «la De olu ion de Escocia y el e e éndum de 2014: ¿cuáles son
las epe cusiones po enciales en España?». En eo ía y ealidad cons i ucional, n.º 31, 2013, pp.69-88; Gag-
non, A-G.: Quebec y el ede alismo canadiense, Mad id, CSIC, 1998; López Aguila , J.F.: «Quebec & Roc: una
c isis cons i ucional (ac ualización del deba e canadiense)», Re is a Ca alana de De echo Público, n.º 23 de julio
de 1998; Saiz A náiz, A.: Es ado ede al y «es a u o pa icula , Mad id, IVAP-Ma cial Pons, 1997; Smi h,
D.E.: Fede alism and he Cons i u ion o Canada, To on o, Uni e si y o To on o P ess, 2010; Woeh ling, J.:
«El sis ema ede al de Canadá: o igen, e olución y p oblemas ac uales», Teo ía y Realidad Cons i ucional,
n.º28, pp.431-460, 2011.
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CUESTIÓN CATALANA Y CRISIS CONSTITUCIONAL 293
epublicanismo cí ico —delibe ación, dación de cuen as, anspa encia, edis-
ibución del pode y no dominación— son no sólo compa ibles con la mona -
quía pa lamen a ia (como a qui ec u a simbólica, desp o is a de pode polí i-
co) sino que ep esen an un mejo amien o de la calidad democ á ica sea cual
sea la opción cons i ucional elegida pa a la magis a u a enca nada po un Je e
del Es ado en países democ á icos.
Dicho con oda cla idad: ni pa a p opugna alo es epublicanos ni pa a se
a o able a una acional y saludable ede alización de España hace al a se de iz-
quie das. ¿Se pude se epublicano o ede alis a y al mismo iempo de de echas,
gen e conse ado a? Po supues o que sí.
Pa a esponde que sí bas a con e oca igu as como Eisenhowe o Nixon en
EEUU, Tie s o De Gaulle en F ancia, Adenaue o Kohl en Alemania, De Gaspe-
i o And eo i en I alia… La sola p egun a sona ía di ec amen e es úpida de no
se po que en España una y o a p opues as han debido con on a se con una he-
gemonía his ó ica de despo ismo y/o au o i a ismo bajo la o ma polí ica de una
mona quía cen alis a, en modo que epublicanismo y descen alización die on la
mano a la insu gencia y/o a la ebelión con a el binomio de su opues o. Pe o lo
cie o es que ni Nicolás Salme ón, ni Es anislao Figue as, ni Emilio Cas ela , ni
Nice o Alcalá Zamo a, ni Alejand o Le oux… (po men a sólo ejemplos) ue-
on ideológicamen e pe sonalidades de izquie da en el momen o de asumi sus
ca gos y esponsabilidades du an e las expe iencias de la I República (1873) y la
II República (1931-1939).
El p opio Manuel Azaña, cuyo genuino pe il in elec ual y polí ico dis aba
de se el de un « ojo» ni ampoco un « adical», dejó esc i o que, con a iamen e
al pensamien o es ablecido, «el p oblema de España no ha sido el subdesa ollo
económico sino el subdesa ollo polí ico». De ahí que gobe nan es enamo ados
de la unidad de España como él mismo o Juan Neg ín (su p esiden e del Consejo
du an e los años inales de la Gue a Ci il) hubiesen debido op a po el epubli-
canismo y la descen alización que en España equi alían a mode nización en e
a la eacción, en e a la e olución y en e al secesionismo de los nacionalis as.
También po ello en España es especialmen e cla a la con aindicación en e el
ede alismo y el independen ismo. Como lo es, po cie o, en e el nacionalismo
iden i a io y los alo es del epublicanismo cí ico.
Lo mismo sucede si en ocamos el pe íodo más ecien e, desde la T ansición
has a hoy. Po señala un ejemplo, el abogado Ga cía T e ijano —que se au oe-
igió en España como a que ipo de epublicanismo disiden e del consenso que
legi imó, po medio del e e éndum de la Cons i ución, la mona quía pa lamen-
a ia— dis aba de se un izquie dis a. Tan o como dis an aho a muchos capi anes
mediá icos que compi en en e sí po su hos ilidad a la Co ona.
En cuan o al ede alismo, insis o, p ocede sub aya con ue za que no es an o
una ideología como una expe iencia his ó ica de dis ibución cons i ucional de
compe encias. Del mismo modo que las Cons i uciones es ablecen una democ a-
cia abie a a la al e nancia de gobie nos de dis in o signo polí ico —de de echas

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o de izquie das o mediopensionis as—, la Cons i uciones ede ales se ab en am-
bién a dis in as hipó esis ideológicas, polí icas y sociales. En los EEUU han sido
posibles los gobie nos más abiosamen e conse ado es, e incluso que és os p o-
pugnasen una isión olcada a la de olución de pode es a los Es ados en de i-
men o de la capacidad cohesi a o co ec o a que co esponde la Unión («Washin-
g on», Fede al Go e nmen , como en Alemania el Bund). En la UE un al o núme o
de Es ados epublicanos y/o ede ales (Alemania, Aus ia, I alia…) en los que las
oleadas descen alizado as han enido impulsadas po o maciones esco adas a la
de echa20.
¿Po qué cunde en an os es a os de la sociedad española la pe cepción de
que el epublicanismo es de izquie da… y el ede alismo ambién? Insis o: es és e
un e lejo psicológicamen e condicionado, mezcla de p ejuicio y esabio, po la
asociación especí ica que en nues a his o ia han enido las p opues as de uno y
o o como mo o es de cambio en la oposición p og esis a al mona quismo cen a-
lis a. Pe o ambién, hay que añadi , po la anomalía dis in i amen e española
que supone que en nues o país la de echa se haya ca ac e izado po una esis en-
cia al cambio ayana en el inmo ilismo eacciona io.
Desde el Bunke y la ca e na (me á o as que desc ibie on los bas iones de la
ex ema de echa polí ica y mediá ica du an e la T ansición y la consolidación
democ á ica) has a llega a la ac ual ac i ud mayo i a ia en un impo an e seg-
men o de la de echa española, p ima aho a y oda ía una lec u a ce ada de la
Cons i ución de 1978 que hace ya iempo que pe judica la capacidad in eg ado a
que debe ía p ese a la no ma undamen al. Pe mí aseme la c udeza: hace déca-
das que buena pa e de la de echa española que no sólo no o ó sino que o ó no
a la Cons i ución ha op ado po con isca la —aun sin habe la leído, o sin p ac i-
ca sus alo es— pa a ag edi con ella, como si ue a un ma illo, a cuan os es ig-
ma izados como «he ejes», «desleales» o desa ec os al égimen cons i ucional
p e endan o p opugnemos su e o ma o e isión. Su cosi icación y pe i icación ha
impedido a la Cons i ución —de la mano de una hegemonía conse ado a en la
polí ica española, además de en los pode es económicos, inancie os y mediá i-
cos— man ene esca, no ya in ac a, an o su ue za inculan e como su adhesión
a ec i a an e segmen os c ecien es de desa ección ciudadana. No solamen e en
Ca aluña, es ob io, sino en el es o de España21.
U ge acome e el deba e sob e la ede alización del Es ado de las Au onomías
y la epublicanización de la ac ual mona quía pa lamen a ia con una mayo se ie-
dad en el manejo de las ca ego ías. Tan o pa a a ina en la e icacia ans o mado a
de las e o mas cons i ucionales que enemos el de echo y el debe de deba i
20 Blanco Valdés, R.L.: Los os os del ede alismo, Alianza, Mad id, 2012; Taylo , CH.: «Valo es
compa idos y di e gen es», en Fossas, E. y Requejo, F., Asime ía ede al y Es ado plu inacional, ci ., pp.37-68.
21 Lopez Aguila , J.F.: «Cons i ución, Es ado au onómico, e o mas es a u a ias y Plan Iba e xe»,
en Cons i ución, es ado de las au onomías y jus icia cons i ucional: lib o homenaje al p o eso Gu mesindo T ujillo,
coo d. po Luis Aguia de Luque, pp.1093-1106, Ti an lo Blanch, 2005.
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—an es de que sea a de—, como pa a ensancha el espec o de los ac o es con-
ocados a es a con e sación, que llama a las gene aciones i as y a sus ep esen-
an es polí icos y sociales.
Va siendo ho a de que esa po ción del conse adu ismo español an e ac a-
io has a aho a se ab a po in a discu i —o po lo menos a habla — de ede alis-
mo y epublicanismo como espues as polí icas dignas de se discu idas, y cuyas
p opues as conc e as puedan p es a se a acue dos en los que sus alo es y posicio-
nes dis in i as puedan desempeña un papel ele an e. Como sucede en los países
con más al o ni el de desa ollo polí ico, ciudadanía, cul u a cí ica y calidad
democ á ica22.
VI. EL APREMIO DE LOS TIEMPOS: ¿ESTAMOS LOS ESPAÑOLES
A TIEMPO DE FEDERAR?
Si eco damos el oda ía ecien e in e cambio epis ola , en medios de p ensa
esc i a, en e Felipe González, Du an i Lleida, A u Mas y o os des acados e e-
en es polí icos y de opinión ace ca del imponen e pun o de no e o no al que
pa ece habe se llegado en el «labe in o ca alán» ( éase en El País, del 30 de
agos o al 6 de sep iemb e de 2015) no es di ícil conclui que la malaise democ á-
ica desa ada po el pésimo (y abyec o, po an isocial) manejo de la que G an
Recesión eu opea (la que a ancó en 2008, la peo c isis de la UE) ha e e decido
una ez más esa cues ión cons i ucional medula e in e e ada en España donde las
haya habido desde siemp e: es la exa a quaes io del encaje «singula » de la «iden-
idad» ca alana (y su econocimien o como nación compa ible con la Nación es-
pañola) en la Cons i ución.
Como an as o as eces, du an e más de un siglo, ha uel o a discu i se a
ondo —y de qué modo— sob e ello. La polémica ace ca de la a ibución de una
apues a po pa e de Felipe Gonzalez po asumi de una ez que «Ca aluña es una
nación», y hace lo en la Cons i ución, ea i aba una ez más la ecu en e con-
o e sia sob e el concep o mismo de lo que sea una nación. De nue o, hemos ci-
ado p o usamen e a Sieyès, a Renan, a O ega y a su memo able polémica con
Azaña. Y, una ez más, sob e la alidez de la ía ede al pa a a o ece ese encaje.
De modo que no so p enda que eapa ezcan an iguos equí ocos e incom-
p ensiones ace ca del a que ipo del Es ado ede al y sob e lo que signi ique exac-
amen e « ede al». Y pa icula men e sob e su compa ibilidad (o no) con «asime-
ías» en su seno.
22 Me emi o, al espec o, a mis an e io es esc i os: López Aguila , J.F.: Es ado au onómico y hechos
di e enciales, CEPC, Mad id, 1998; Lo cons i ucional en el De echo: sob e la idea e ideas de Cons i ución y O den Ju í-
dico, CEPC, 1998.
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Hab á que eco da o a ez que no exis e un «canon ede al» sino expe ien-
cias ede ales. Como ha mos ado el p o eso Robe o Blanco Valdés en uno de sus
ensayos lúcidos y decisi os (Los os os del ede alismo; Alianza, 2014), el ede alismo
iene y mues a an os y an a iados os os como o denamien o y Es ados ede-
ales han exis ido y exis en en la ealidad de las cosas. Desde los pun os de is a
his ó ico, cul u al, polí ico, sociológico —e incluso la a qui ec u a económica y
iscal de sus ecu sos inancie os— no han exis ido ni exis en dos « ede aciones»
idén icas: cada una es consecuen e con sus supues os y su his o ia, odas i epe i-
bles y basadas en sus p opias o mulas cons i ucionales23.
Y hab á que epe i de nue o que « ede a » es uni , no lo con a io: no es
«disg ega », «cen i uga », que es como, po p ejuicios psicológicos a aigados,
se ha dis o sionado en España la i ualidad « ede al».
Y hab á que epe i de nue o que no es e dad, nunca lo ha sido, que un
supues o a que ipo de « ede alismo asimé ico» se ía una con adicción o un oxí-
mo on, como si odo ede alismo exigiese «sime ía» o uni o midad de sus pa es.
Al con a io: cuando se les obse a lo bas an e de ce ca, odos los ede alismos son
en su in e io asimé icos: Texas no es igual a Rhode Island; B emen no es Ba ie-
a; Queensland no es Tasmania; Quebec no es Saska chewan.
El sus a o ma e ial de cada singula idad puede se la especi icidad lingüís i-
ca o cul u al; o puede se económica o iscal, o puede se geog á ica (ciudades-es-
ado, o a chipiélagos....). ¡Pe o exis e! En odos y cada uno de los Es ados ede ales
hay asgos de asime ía, y ambién los hay en la España de las Au onomías: así, el
Concie o Vasco, el Con enio Na a o, las lenguas, la o alidad, el hecho insula ,
el REF cana io... incluso Ceu a y Melilla24.
Resul a po eso inc eíble que oda ía a es as al u as se alegue que es un abú
econoce exp esamen e la inco po ación, de una ez, de una mención especí ica
a la singula idad de Ca aluña en la Cons i ución Española.
Lo he esc i o en muchas ocasiones: an es de la modi icación del a ículo 135
CE de 2011 no exis ía en oda la Cons i ución una sola e e encia a Eu opa, ni a
la UE, ni al De echo Eu opeo. Solo después de esa e o ma se ha inco po ado una
e e encia a Eu opa en el ex o de la CE.
Pe o es as son las ho as en que no exis e oda ía en la CE ni una sola e e en-
cia a Ca aluña (sí apa ecen mencionadas las p o incias ascongadas (D.T. 2.ª y
Disp. De oga o ia 1.ª), Na a a (D.T. 4 CE), Cana ias (D.A 3 CE), As u ias
—P incipado de As u ias— (a . 57.2 CE), Ceu a y Melilla (a . 69 y
D.T.5CE))… ¿Po qué no hab íamos de econoce la singula idad en Ca aluña,
23 Ve Blanco Valdés, R.L.: El alo de la Cons i ución: sepa ación de pode es, sup emacía de las leyes
y con ol de cons i ucionalidad en los o ígenes del es ado libe al, Alianza Edi o ial, 3.ª ed., 2006; Los os os del
ede alismo, Alianza, Mad id, 2012; Biglino Campos, P.: Fede alismo de in eg ación y de de olución: el deba e sob e la
compe encia, Mad id, CEPC, 2007; Cama a Villa , G.: «El p incipio y las elaciones de colabo ación en e el
Es ado y las Comunidades Au ónomas», Re is a de De echo Cons i ucional Eu opeo, n.º 1, 2004, pp.197-240.
24 De nue o, López Aguila , J.F.: Es ado au onómico y hechos di e enciales, CEPC, Mad id, 1998.
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la pujanza de su lengua, su con as ada iden idad lingüís ica cul u al, y la pug-
nacidad de su olun ad de au ogobie no?
Cuan o an es lo hagamos, se á mejo pa a odos. Cuan o an es lo econozca-
mos odos los demás españoles, mejo pa a el « eenganche» cons i ucional, emo-
cional y a ec i o de Ca aluña en España. Mejo pa a la in eg ación cons i ucional
española. Mejo pa a la con i encia de los ca alanes en e sí y de los ca alanes con
el es o de los españoles. Y mejo pa a las iden idades compa ibles de los p opios
ca alanes como españoles y eu opeos.
Una ponencia y un deba e de e o ma cons i ucional ex ensa, con ocación
ede al, es el con ex o adecuado pa a acome e es a cuen a pendien e con la cues ión
cons i ucional más impo an e del momen o, y de cuan os momen os nos han p e-
cedido has a aho a. Con al u a de mi as y isión de la jugada. Con lide azgo an e
el iesgo. Con ese sen ido de la his o ia que azuza el ol a o an e el ien o que
p esien e el hu acán.
El iempo de ede a equie e econoce la iden idad nacional de las «nacio-
nalidades» a las que ya se e ie e el a ículo 2 CE —que, no se ol ide, es á en i-
go desde hace 37 años—, asumiendo de una ez que an o en cas ellano como en
ca alán como en omán paladino, la idea de «nacionalidad» deno a un p edicado
de «nación». Sin que ello compo e a ibui a esa «nacionalidad» p edicada de
«nación» o «iden idad nacional» o « ealidad nacional» (como p oclama, po cie -
o, el igen e Es a u o de Au onomía de Andalucía), ninguna sobe anía polí ica
ni sob e la es a alidad ni sob e el Es a u o básico de una ciudadanía basada en la
igualdad de de echos.
Y el iempo de ede a equie e hace lo en la Cons i ución. Esa es la a ea
pendien e, necesa ia e inaplazable pa a sali en e odos de un labe in o de ul i-
má ums, ecu sos ju isdiccionales, bloqueos, choques de enes, polos opues os y
en en ados que se e oalimen an desde el achique de espacios con a la azón
dialogada que debe unda la con i encia en oda Cons i ución que asegu e la
igualdad en la di e sidad.
VII. EL HORIZONTE: EL FUTURO DE CATALUÑA NO ES EL SIGLO
XVIII, SINO EL SIGLO XXI
El anuncio e ec uado en su día, no iemb e de 2014, po pa e del P esiden
de la Gene ali a de Ca alunya, A u Mas, ace ca de su in ención de con oca un
e e éndum de au ode e minación, bajo el dis az de una «consul a» sob e el
«de echo a decidi », no debió en ningún momen o se despachado con b ocha
go da, ni so eado mucho menos con las luces co as de la dia iba elec o al, como
ampoco conju ado sin más echando mano de a gumen os p ocesales y o males.
No e a ni ue ninguna «b oma». Sí, semejan e disla e ue la co onación de una
hoja de u a en odo dispa a ada, pe o los daños causados sob e el conjun o de
España y sus supues os cons i ucionales son del odo eales.
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Tiempo hab ía de ensancha ese melón una ez que es é abie o. Pa a e o -
ma , en e o os obje i os plausibles pa a una sociedad madu a, el p opio Tí ulo
X de la Cons i ución, el Tí ulo de la p opia «Re o ma», de modo que inalmen e,
como es la egla no mal de las democ acias madu as, la Cons i ución española
deje de se «i e o mable», y sea mejo ada a impulsos de « e o mas» azonadas, y
no po «p onunciamien os» ni po up u as aumá icas como las que an o daño
causa on en el pasado a lo la go y a lo ancho de la abul ada pe ipecia his ó i-
co-cons i ucional española.
IX. EPILOGO: ¿A TIEMPO DE SALVAR AL TC?
La inicia i a de e o ma de la LOTC (LO 15/2015, de 16 de oc ub e, de e o ma
de la LO 2/1979, de 3 de oc ub e, del TC, pa a la ejecución de las esoluciones del
TC como ga an ía del Es ado de De echo) p omo ida po el Gobie no y su mayo ía
absolu a en las a ibuladas pos ime ías de la pasada X Legisla u a (2011-2015)
me ece, a mi juicio, enca ama se de inmedia o al podio de las menos calculadas y
más deplo ables de oda la his o ia democ á ica desde la Cons i ución de 197828.
He denunciado en muchos esc i os an e io es la con ap oducen e con adic-
ción en e el discu so in a uado de muchos que se llenan la boca con las palab as
«España», «Cons i ución» y «Es ado de De echo», mien as con sus ac os de a-
lúan, desac edi an o acían de con enido cada uno de esos ac i os, y pa imonios
colec i os, y los alo es que los undan.
Desde el pun o de is a de las o mas, susci a echazo la za iedad con que una
medida que a ec a, y de qué modo, nada menos que al TC como «in é p e e su-
p emo de la Cons i ución» (a .1 LOTC) ue anunciada en el Cong eso con edo-
ble de ambo po el candida o del PP a las elecciones ca alanas del 27-S de 2015,
quien ni siquie a, po cie o, e a en ese momen o dipu ado en el Cong eso. Re-
sul aba, además, especialmen e inacep able que se encub ie a aimadamen e
como una alsa «inicia i a legisla i a» del G upo pa lamen a io del PP a los solos
e ec os de esqui a no solo los ámi es consul i os p ecep i os que se le exigían
a la inicia i a legisla i a del Gobie no, sino pa a eludi asimismo oda aconseja-
ble ocasión de diálogo mínimo con los G upos pa lamen a ios con ep esen ación
en las Co es Gene ales, que hicie on bien, a mi juicio, en echaza la de plano.
Desde el pun o de is a de su con enido, la e o ma de la LOTC inalmen e
adop ada con los o os del PP (y apósi o de UPN) inco po a una g ose a econ-
e sión del TC en una sue e de T ibunal adminis a i o y sancionado de O den
Público. Lo que se p opone no iene nada, pe o que nada que e con ese De echo
compa ado de la Jus icia Cons i ucional «concen ada», encomendada a un ó ga-
28 Véase, po odos la c í ica e ec uada po Cama a Villa , G., y Mon illa Ma os, J.A: «Insóli a
e o ma», El País, 9 de sep iemb e de 2015.

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CUESTIÓN CATALANA Y CRISIS CONSTITUCIONAL 305
no al que se dis ingue como «in é p e e sup emo» de la cons i ucionalidad de las
Leyes y de la con o midad del es o del o denamien o ju ídico a la Cons i ución.
P e ende inyec a , y encapsula , a capón, en el cue po del TC, una unción poli-
cial y sancionado a «de eme gencia» no o iamen e ex aña a su na u aleza y un-
ciones, pues o que no o a cosa añade a las disposiciones ya igen es de la Cons-
i ución (el debe gene al de aca a y cumpli las esoluciones ju isdiccionales
(a . 118 CE), así como en la p opia LOTC (a s. 1 y 4)).
A odas luces: es e iden e que a la mayo ía absolu a que ideó es a e o ma no
le bas aba con el ins umen a io igen e y po encialmen e disponible: ni con el
a ículo 155 CE, ni con la Ley O gánica de Es ados de Ala ma, Excepción y Si io
(LO 4/81, de 1 de junio), plenamen e en igo , ni con la Ley de Segu idad Nacio-
nal (Ley 36/2015, de 28 de sep iemb e), ambién ap obada en el cu so de la X
Legisla u a. ¡Han enido que pedi le «un 155» exp és nada más ni nada menos
que al TC! Y así lo mues a la secuencia de la Decla ación de «desconexión»
ap obada po Resolución del Pa lamen de Ca aluña de 9 de no iemb e de 2015,
impugnada po el Gobie no y suspendida po el TC en au o con echa de 11 de
no iemb e de 2015, en cumplimien o con lo dispues o en los a s. 161.2 CE y 79
LOTC, y inalmen e in alidada po la STC de 2 de diciemb e de 2015. Pa a ase-
gu a de ese modo la sup emacía de la Cons i ución no hacía al a in oduci con
p ecipi ación las medidas de la LO 15/2015 de e o ma de la LOTC29.
Sen ado lo cual debo añadi que me pa ecie on chocan es las oces que se ap e-
su a on a denuncia u os «elec o alis as» de la medida anunciada. Po que ello su-
ponía da po sen ado, e óneamen e a mi juicio, que un a opello así an e una ci a
elec o al inminen e —el 27-S ca alán— epo a ía al PP édi os elec o ales. No hay
p ueba ni e idencia de ello, pa ece bas an e e iden e. Pe o lo más p eocupan e es
que, con al decisión, pa ezca como si algunos con inua an empecinados en liquida
el ya menguado p es igio que le es a al TC. Y hab á que eco da lo de nue o: en
una democ acia cons i ucional undada en una Cons i ución no ma i a y ju isdic-
cionalizada, no hay Cons i ución que alga si no hay un T ibunal Cons i ucional
con la ue za pe suasi a y la legi imación social p ecisas pa a p ese a la.
Ni en Ca aluña ni en España puede sali adelan e ni puede p ospe a ningu-
na inicia i a que apues e po la desna u alización de las ins i uciones e eb ales
de la cada ez más a igada a qui ec u a del edi icio cons i ucional en España.
Y, en in, as es la gos años de anunciación secesionis a, asomb a que oda ía
haya quien se so p enda de que nos hallemos en un is de es ampa nos de b uces
con la epi anía del 155 CE.
Hemos desempol ado an o la igencia de es e a ículo de la Cons i ución que
duele ene que eco da , a es as al u as del eque eanunciado choque de enes, que el
155 CE no con empla en ningún caso la «suspensión» de la au onomía de Ca aluña:
29 Fe e es, V., Fossas, E. y Saiz A náiz, A: Inconsis encias de la «desconexión», El País, 24 de
no iemb e de 2015.
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306 JUAN F. LÓPEZ AGUILAR
Si una Comunidad Au ónoma no cumplie e las obligaciones que la Cons i ución u o as
leyes le impongan, o ac ua e de o ma que a en e g a emen e al in e és gene al de España, el
Gobie no, p e io eque imien o al p esiden e de la Comunidad Au ónoma y, en el caso de no
se a endido, con la ap obación po mayo ía absolu a del Senado, pod á adop a las medidas
necesa ias pa a obliga a aquélla al cumplimien o o zoso de dichas obligaciones pa a la
p o ección del mencionado in e és gene al.
Eso es lo que dice li e almen e: po ningún lado hay «suspensión» de la Ge-
ne ali a ni de la au onomía. Pe o no es ninguna b oma.
Impo ado de la cláusula de «coe ción ede al», y especialmen e del ecu so a
la bundesexecu ion del a ículo 37 de la Ley Fundamen al alemana (su G undgese z ,
Cons i ución), el mecanismo p e is o en el a ículo 155 CE debe se en endido
como una ga an ía coac i a de p imacía es a al.
Asegu a los pode es del Es ado (de la Unión de los EEUU, o del Bund en
Alemania) an e la e en ualidad de g a es incumplimien os de sus obligaciones
po pa e de las en idades o pa es inculadas po el odo (los es ados en EEUU,
los Lände en Alemania, las Comunidades Au ónomas en España).
An e una explicable ausencia de desa ollo legisla i o de es e a ículo (po
no habe llegado, has a hoy, al ex emo de necesi a la), enimos asis iendo es-
os días a una explo ación p ospec i a ace ca de los con enidos de su aplicación
en la p ác ica30.
La concen ación de acul ades coe ci i as del o den público en las ue zas y
cue pos de segu idad del Es ado eme gen como p ime a opción, inmedia amen e
sucesi a a oda esa ba e ía de impugnaciones an e el TC, ecu sos ju isdiccionales
o dina ios y las e en uales que ellas po desobediencia, desaca o o sedición que
puedan in e pone se con a pe sonas conc e as po sus esponsabilidades penales
indi iduales en es e desaguisado.
Lo más desolado —y más g a e— o bi a oda ía en la p egun a «¿cómo
hemos llegado a es o?».
Po que se ha pe mi ido. E a e iden e que la desa ección y las ganas de con-
on ación abie a no podían —como el den í ico no eg esa al ubo— se ebo-
binadas sin más. No sin que nadie hicie a nada desde es a posición que ha dado
en llama se «unionis a», y que debe ía cong ega , no sólo a ese sec o conse ado
empecinado en no mo e icha en nada y conju a oda amenaza de a en a unila-
e al, po eal que haya llegado a se , sola y exclusi amen e con écnicas leguleyas
y abogados de Es ado, sino ambién a quienes es amos dispues os a p ese a la
in eg ación cons i ucional española p omo iendo cambios y e o mas aco dadas
pa a desa asca en alguna di ección el ac ual s a us quo.
Ese impasse en el que hemos es ado como sen ados al bo de de una ía de en
cada ez más minada no ha sido, sin emba go, un escena io de «mu ua des uc-
30 Ga cía Fe nández, J.: «A ículo 155: Ins ucciones de empleo», El País, 5 de no iemb e de 2015.
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CUESTIÓN CATALANA Y CRISIS CONSTITUCIONAL 307
ción asegu ada» en que se p o esa an c ecien e animad e sión los insensa os sece-
sionis as, de un lado, y los ecalci an es inmo ilis as, de o o.
Lamen ablemen e, la ealidad con as ada es o a: unos y o os han ensado
una cue da que es á a pun o de ompe se sob e las cabezas de millones de españo-
les sensa os. Y lo han hecho po que han p e e ido ob ene édi os polí icos, y aun
peo , elec o ales, de su pola ización ex ema y su enconamien o ecíp oco.
Esa es, ambién, en e o as, una de las amenazado as somb as de con usión,
ince idumb e y angus ia que acechan el 20-D. Esa echa capi al en la que los
españoles nos jugamos la ede inición de nues as eglas de juego.
Po que es á cada ez más cla o que secesionis as e inmo ilis as han enido mos-
ándose penosamen e dispues os a apa ca odo lo que en democ acia me ece se
deba ido —desigualdad, pa o, co upción, en e o os males mayo es— pa a
concen a sus e ó icas y ene gías nega i as en con undi an e millones sus es-
ponsabilidades, en un his o ial de Gobie no cuyos es agos sociales y pu os de
co upción es án aún hoy ecien es en el iempo.
El gobie no de A u Mas y sus co i eos secesionis as son los esponsables
úl imos. No hay discusión sob e es o. Culpables de un embolado que sin duda es
el más g a e al que, desde el 23-F, haya debido en en a se nues a democ acia
he ida.
Alucinan emen e, Mas y sus u i e a ios aspi an, no solamen e a sali se con
la suya, sino a ecibi la palma de la glo ia y del ma i io. La buscan, soñándose a
sí mismos como eenca nación de Gandhi o Mandela, igno ando que Ca aluña no
es la India con a el Impe io colonial b i ánico, ni la Sudá ica del Apa heid,
sino una sociedad abie a y plu al que has a hace poco ue e e en e en idiado de
eu opeísmo y con i encia.
Ni esos ecu sos y que ellas, ni el « also 155» que se ha inc us ado al TC
pa a ansmu a lo en una sue e de T ibunal adminis a i o (o aún peo , de O -
den Público) ni el e dade o y genuino 155 CE, p oducen a esos suje os una
ue za disuaso ia en disposición de e i a que hayamos llegado a es o.
Es al el deli io g o esco en que se han emba cado, que es más que e iden e
a es as al u as que es os suje os no emen los ecu sos y que ellas. Pe o eso ecu -
sos y que ellas es lo que se ino anunciando con edobles y ambo es du amen e
demasiado iempo po quienes pa ecen pensa que odo se a egla in ocando una
y mil eces el es ado de De echo y el Impe io de la Ley democ á icamen e legi i-
mada y subo dinada a la Cons i ución; po supues o, al a ía más: Es ado de De-
echo, Cons i ución, democ acia…y TC, cla o que sí.
Pe o, además de odo eso, ha á al a algo más.
***
Ti le: Ca alonian ques ion and cons i u ional c isis
Abs ac : The cons i u ional s uc u e launched in Spain in 1978 is acing di e s ai s. A e al-
mos 40 yea s, i needs o be ehabili a ed, and ha demands i s e o ma ion. To s eng hen he democ acy
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308 JUAN F. LÓPEZ AGUILAR
—inju ed, as well as he igh s, by he managemen o he so called «Eu opean G ea Recession»—, o es o e
us in poli ics and o elaunch a he same ime i s abili y o in eg a e he plu ali y and he con lic , a e all
objec i es ha equi e a cons i u ional pac which upda es he p e ious one closed long ime ago, as well as a
ede al pac which assumes he ma u ing o ou iden i y di e si y, which is ha o he Spania ds in he i s
hal o he 21s cen u y.
Resumen: El edi icio cons i ucional inaugu ado en España en 1978 echina hoy po odas las cos u-
as. T as casi 40 años, u ge ehabili a lo, y eso exige e o ma lo. Re o za la democ acia —mal echa, como
los de echos, po el manejo de es a c isis que hemos dado en llama «G an Recesión» eu opea—, es ablece el
c édi o de la polí ica y elanza al mismo iempo su capacidad de in eg a la plu alidad y el con lic o, son
obje i os que demandan un pac o cons i ucional que ac ualice el que se hizo hace ya an o iempo. Y un pac o
ede al que asuma — a siendo ho a— la madu ación de nues a di e sidad iden i a ia, que es la de los es-
pañoles en es a p ime a mi ad del siglo XXI.
Key wo ds: Cons i u ion. Democ acy.
Palab as cla e: Cons i ución. Democ acia.
Fecha de ecepción: 15.12.2015 Fecha de acep ación: 15.01.2016
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