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Estudio histórico de las enfermedades mentales en la Sevilla del siglo XVIII

Abstract

El propósito de este trabajo radica en el estudio de la psiquiatría en la Sevilla del siglo XVIII. Con éste se ha buscado encontrar respuesta a las enfermedades más prevalentes en la época, su diagnóstico y el tratamiento aplicado por los médicos. Para realizar dicho estudio, se ha realizado una búsqueda de fuentes primarias en la RAMSE, con el objetivo de encontrar disertaciones conservadas en los legajos que pudieran aportar información clara sobre el tema de investigación. Tras la búsqueda y recopilación de información, esta se ha agrupado y resumido, creando así tres bloques fundamentales a estudiar. En primer lugar, las enfermedades demoníacas, donde se ha podido verificar la teoría de que su diagnóstico era más propio de clérigos que de médicos, los cuales se limitaban a hacer lo posible para curar el alma de la persona a través de remedios físicos. Algo parecido ocurría con las enfermedades del alma, las cuales no afectaban a la parte física del hombre y tenían que ser sanadas con remedios morales, aunque también se usaban medios físicos como el opio o las preparaciones férricas, al igual que con las manías pues a pesar de conocer la relación de estas con la estructura cerebral, se habla de ellas como un misterio no resuelto. En conclusión, la falta de medios y la carestía de conocimiento a nivel psiquiátrico llevaban a la medicina a dar pocas soluciones a los problemas que acarreaban estas dolencias, en cuyo diagnóstico gobernaba la teología y la moralidad.

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Estudio histórico de las enfermedades mentales en la Sevilla del siglo XVIII

Author: Rojas Azcue, Rafael Javier de
Year: 2022
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b5f8c5c6-32fb-4326-9b8f-5bee891feb29/download
Uni e sidad de Se illa Facul ad de Fa macia
ESTUDIO HISTÓRICO DE LAS
ENFERMEDADES MENTALES EN
LA SEVILLA DEL SIGLO XVIII
Ra ael Ja ie de Rojas Azcue
Uni e sidad de Se illa Facul ad de Fa macia
TRABAJO DE FIN DE GRADO
G ado en Fa macia
ESTUDIO HISTÓRICO DE LAS ENFERMEDADES MENTALES EN LA SEVILLA
DEL SIGLO XVIII
Es udian e: Ra ael Ja ie de Rojas Azcue
Fecha y luga de p esen ación: 14 de sep iemb e de 2022. Salón de G ado.
Depa amen o de Fa macia y Tecnología Fa macéu ica
Tu o es: Es eban Mo eno To al y An onio Ramos Ca illo
Re isión bibliog á ica
1
RESUMEN:
El p opósi o de es e abajo adica en el es udio de la psiquia ía en la Se illa del
siglo XVIII. Con és e se ha buscado encon a espues a a las en e medades más
p e alen es en la época, su diagnós ico y el a amien o aplicado po los médicos.
Pa a ealiza dicho es udio, se ha ealizado una búsqueda de uen es p ima ias en
la RAMSE, con el obje i o de encon a dise aciones conse adas en los legajos que
pudie an apo a in o mación cla a sob e el ema de in es igación.
T as la búsqueda y ecopilación de in o mación, es a se ha ag upado y esumido,
c eando así es bloques undamen ales a es udia .
En p ime luga , las en e medades demoníacas, donde se ha podido e i ica la
eo ía de que su diagnós ico e a más p opio de clé igos que de médicos, los cuales se
limi aban a hace lo posible pa a cu a el alma de la pe sona a a és de emedios ísicos.
Algo pa ecido ocu ía con las en e medades del alma, las cuales no a ec aban a la
pa e ísica del homb e y enían que se sanadas con emedios mo ales, aunque ambién
se usaban medios ísicos como el opio o las p epa aciones é icas, al igual que con las
manías pues a pesa de conoce la elación de es as con la es uc u a ce eb al, se habla de
ellas como un mis e io no esuel o.
En conclusión, la al a de medios y la ca es ía de conocimien o a ni el psiquiá ico
lle aban a la medicina a da pocas soluciones a los p oblemas que aca eaban es as
dolencias, en cuyo diagnós ico gobe naba la eología y la mo alidad.
Palab as cla e: psiquia ía, his o ia, alma, ilus ación, salud men al.
2
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN……………………………………………………….. 3
2. OBJETIVOS……………………………………………………………….6
3. METODOLOGÍA…………………………………………………………7
4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN………………………………………….8
4.1. El demonio como causa de en e medad………………………………...9
4.2. La cu ación de las pasiones del alma……………………………………17
4.3. El ce eb o como luga ísico del alma y los compo amien os
maníacos……………………………………………………………………….25
4.4. En e e encia a los ensueños y la men e humana………………………28
4.5. Sob e las en e medades ingidas………………………………………...30
5. CONCLUSIONES………………………………………………………….34
6. BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………...36
3
1. In oducción:
La Real Academia de Medicina y Ci ugía de Se illa (en adelan e RAMSE) es una
ins i ución que iene su ge men en la conocida e ulia “Vene anda e ulia hispalense”
1
,
c eada po ilus ados (médicos de econocido p es igio en la sociedad hispalense) alejados
del a caico sis ema escolás ico unda on dicha e ulia con el obje i o de in e cambia
conocimien os y opiniones. Dicha ins i ución, simila a o as undadas an e io men e en
o os países del con inen e eu opeo, enía como obje i o la in es igación cien í ica pa a
el p og eso de la humanidad.
Las p ime as o denanzas, p esen adas al ey Ca los II como “O denanzas y
Cons i uciones de la Sociedad Regia de los Médicos Re alidados de la Ciudad de Se illa”,
enían como obje i o acoge a dichos médicos, los cuales po disc epancias con la
ins i ución o po al a de medios económicos no acudían a la uni e sidad, pe o sus
conocimien os e an econocidos po el T ibunal del P o omedica o.
Uno de los ac o es p incipales pa a su desa ollo como sociedad adica en la época
en la que se desen ol ió. T as el Renacimien o, muchos de los dogmas de la medicina
medie al ue on deba idos y se es ableció la in e p e ación y conocimien o de la
na u aleza como pila undamen al del conocimien o humano
2
, bases que ue on
adop ados po la egia sociedad y que conlle a on disc epancias con la idiosinc asia
uni e si a ia de la época, cuya o mación al alumnado e a juzgada po los miemb os de la
academia como ígida, decaden e y escasa.
Dichos p incipios, los cuales décadas después se ían la semilla de la Ilus ación
3
,
co esponden a nue as co ien es cien í icas eno ado as
4
, en las que se man u ie on los
concep os adicionales
5
que se conside a on álidos y se in oduje on concep os
1
Roso-Pascual, J. El a chi o his ó ico de la Real Academia de Medicina y Ci ugía de Se illa. Se illa: Real Academia
de Medicina y Ci ugía de Se illa; 2011. p.7.
2
Eche a ía J. Del Renacimien o a la Ilus ación II. Mad id: T o a; 2013. p. 348-352
3
Pue o-Sa mien o, FJ. El Mi o de Panacea. Compendio de His o ia de la Te apéu ica y de la Fa macia. Mad id: Doce
Calles; 1997. p. 417-418
4
Ma ínez-Vidal À, Pa do-Tomás J. Un siglo de con o e sias: la medicina española de los no a o es a la ilus ación.
Valencia: Uni e sidad de Valencia; 2003.
5
López-Piñe o, JM. Medicina Mode na y Sociedad Española. Siglos XVI-XIX. Valencia: Cá ed a e Ins i u o de
His o ia de la Medicina; 1976. p.194

4
no edosos a ni el isiológico y ana ómico
6
, así como de la ia oquímica y la
ia omecánica. Cob an en es a época mayo impo ancia la igu a del a macéu ico
7
y el
ci ujano
8
, además de una ci ugía basada en la ana omía p ác ica y un es udio químico
basado en écnicas bo ánicas no edosas
9
. Es e hecho p o ocó en la sociedad se illana de
la época nume osas c í icas, la mayo ía de ellas de ca ác e eligioso, debido a la
ele ancia de la ana omía
10
, la química
11
y su aplicación en el campo de la medicina
12
.
En sus p ime os ein a años de c eación
13
, la academia ue man enida a a és de
las donaciones p i adas, en e las que des aca José Ce i, médico pe sonal de S.M. Doña
Isabel de Fa nesio, y po ello un pe sonaje bien elacionado en la Co e. El Rey, g acias a
la colabo ación de Ce i, accede a da licencia a la academia a en ia a Amé ica cien
oneladas anuales de me cancía ob enida en subas a pública que se ían pa a paga
sala ios, casa y lib e ía, pe o condicionó el u u o de la co po ación a los des inos
gube namen ales.
Du an e la década de los 30 del siglo XVIII, se es ablecen con ac os con las
academias de Medicina de Pa ís y Lond es
14
, siendo el modelo de la capi al ancesa el
elegido po los académicos pa a con inua con su labo . Es e, se basaba en el conocimien o
na u al omen ando la ísica y las ma emá icas, así como la unión de eje cicios eó icos y
p ác icos. En elación con la publicación de sus abajos, es os o bien e an o denados po
la au o idad o bien enían ca ác e indi idual. Los emas e an aco dados po los miemb os
de la co po ación, exponiéndose de mane a pública en o ma de dise ación con un
ca ác e didác ico y e lexi o
15
.
6
de En e ía-Sánchez JG, San Sal ado , NG. Las e siones de medicina y bo ánica y la nue a e minología cien í ica
en el siglo XVIII. Cuade nos del Ins i u o de His o ia de la Lengua; 2010.4: 55-76.
7
Es e a de Sag e a, J. His o ia de la Fa macia. Los medicamen os, la iqueza y el bienes a . Ba celona: Masson; 2005.
p. 352-353.
8
López-Piñe o, JM. Medicina Mode na… Op. Ci , p. 195
9
Cowen DL, Hele and WH. His o ia de la Fa macia. Ba celona: Doyma; 1990. p. 112-113
10
López-Piñe o, JM. Medicina Mode na… Op. Ci , p. 197
11
Cowen DL, Hele and WH. His o ia… Op. Ci , p. 109
12
Capel, H. Medicina y clima en la España del siglo XVIII. Re is a de geog a ía. 2003: 79-106.
13
Roso-Pascual J. El a chi o his ó ico… Op. Ci , p.9.
14
Pue o FJ, González-Bueno, A. Compendio de his o ia de la a macia y Legislación Fa macéu ica. Mad id: Sín esis;
2011. p. 150
15
Roso-Pascual J. El a chi o his ó ico… Op. Ci , p.10.
5
En los años pos e io es, las gue as en las que se encon aba inme sa la Co ona
Española, siendo Rey Ca los III y la c isis que a a iesa Se illa
16
as pe de el monopolio
de las Indias
17
, me man la ac i idad de la Academia, dependien e oda ía del come cio
pa a su inanciación. Es a pa i de 1783, ya en iempos de paz, cuando la co po ación se
ins ala en una nue a sede as habe su ido un emba go de la an e io y es do ada
económicamen e e i ando así depende del come cio de me cancías ame icanas.
En el einado de Ca los IV, debido a la p o unda c isis que su ía la nación
española, la Sociedad su ió un pe iodo de decadencia, que, además, p o ocó p oblemas
in e nos en la co po ación que necesi ó incluso la in e ención de las au o idades locales.
Sin emba go, el inc emen o de epidemias
18
( ieb e ama illa, i uela y cóle a) amplió el
núme o de es udios en en e amien os, además de p opone medidas p e en i as y de
mejo a de la sanidad
19
.
A p incipios del siglo XIX, debido a la in asión ancesa y la pos e io polí ica
absolu is a del gobie no de Fe nando VII, se lle a on a cabo acciones con a las ideas
eno ado as de la Academia, en e las que se encon aba pedi a los socios un ce i icado
de pu i icación pa a así eje ce sob e la ins i ución un ue e con ol es a al. Además, es
en es a época cuando la ci ugía y la medicina unen sus conocimien os en un solo í ulo
o iginando desó denes en el eje cicio de la p o esión.
20
En 1830, se lle a a cabo una g an e o ma de las academias en España que supone
la con ección de un nue o eglamen o que buscaba alcanza como obje i os la mejo a de
la asis encia médica
21
, una mayo igilancia de las doc inas impa idas en las cá ed as
22
,
a ención a la me odología y una mejo o ganización escola . Ello supone el nacimien o de
la Academia al y como la conocemos, omando la jun a de la Facul ad el con ol de la
16
Aguila -Piñal, F. His o ia de Se illa. Siglo XVIII. 3ª edición e . Se illa: Edi o ial Uni e sidad de Se illa; 1989. p.
202-204.
17
Roldán-Salguei o, MJ. His o ia de Se illa. Se illa: Almuza a; 2007. p. 151-154
18
Laín-En algo, P. His o ia uni e sal de la Medicina. Tomo 5: Ilus ación y Roman icismo. Ba celona: Sal a ; 1971.
p.83-85
19
Menéndez-Na a o A, Rod íguez-Ocaña E. Salud, abajo y medicina en la España Ilus ada. A chi os de P e ención
de Riesgos Labo ales. 2005; 8(1): 4-13.
20
Rod íguez-Ocaña, E. Salud pública en España: ciencia, p o esión y polí ica, siglos XVIII-XX. G anada: Uni e sidad
de G anada; 2005. p. 147-152.
21
Pue o FJ, González-Bueno A... Compendio de his o ia… Op. Ci , p.154.
22
Laín-En algo,P. His o ia uni e sal… Op. Ci , p.84.
6
ins i ución, eligiendo dos e cios de los miemb os y pudiendo expulsa a los conside ados
indignos, además de es ablece enseñanzas y di e sos ca gos. A es as medidas añade la
es icción de c i e ios pa a se académico de núme o, calidad que queda ese ada a los
médicos-ci ujanos, médicos y ci ujanos acabando con la misión con la que ue concebida
en su undación, acoge a los galenos que no cu sa on es udios en la uni e sidad. La nue a
disposición edujo ca gos en la co po ación, in en ando compensa a los ca gos
sup imidos.
La nue a Academia, que aba caba una g an can idad de e i o io, llegando desde
Có doba has a Ex emadu a, omó dos e ien es pa a sus es udios, algunos de ellos más
elacionados con la salud pública y o os más especí icos que cada dis i o. Se illa, elegida
como el cen o de e e encia de odos los p oyec os
23
, con aba con los ecu sos humanos
y ma e iales necesa ios pa a se i de au o idad pa a la ejecución de p oyec os
p og amados po el Es ado, a pesa de no con a con los ecu sos necesa ios pa a lle a los
a cabo, pues el Gobie no poseía pocos ondos y es aban mal adminis ados
24
, además de
es a endeudado. Es a si uación de ines abilidad, añadida a la ensión polí ica de la España
decimonónica, lle ó a la ins i ución a una g a e c isis quedando p ác icamen e sin
ac i idad desde el año 1843 has a 1875, cuando Ja ie Lasso de la Vega acue da la
ecupe ación de la ac i idad, sob e odo a ni el de la biblio eca y en un p isma didác ico.
Desa o unadamen e, debido al es ue zo que eque ían y la poca compensación
económica que se ob enía de ellas.
Ya a inales del siglo XIX se ap ueba en España el Es a u o Gene al de las
Academias, cuyas bases se án las mismas du an e el siglo XX.
2. Obje i os:
Una ez ha sido p esen ada la his o ia de la ins i ución a es udia en dicha
in es igación y den o de lo que nos pe mi a la documen ación ob enida en la misma, los
obje i os de dicho abajo son los siguien es:
● Analiza a a és de uen es p ima ias y secunda ias, en qué si uación social y
sani a ia se encon aban los ciudadanos de Se illa en el siglo XVIII, en la cual
23
de Mena, JM. His o ia de Se illa. Ba celona: Plaza y Janés; 2010. p. 345-346.
24
Roso-Pascual, J. El a chi o his ó ico… Op. Ci , p.15.
7
pod emos p o undiza g acias a manusc i os de la RAMSE, en modo de
dise ación.
● Es udia cuáles e an las en e medades más comunes en la época, ahondando
conc e amen e en las en e medades men ales, las cuales suponemos que e an
a adas con mé odos diame almen e opues os a los ac uales.
● A e igua la o ma que enían los galenos de la época de a a dichas pa ologías.
Con ello, se examina á la a maco e apia de los médicos del siglo XVIII, buscando
pun os con e gen es y di e gen es con la clínica ac ual.
● Realiza un es udio epidemiológico de las pa ologías que en los documen os se
de allan, es udiando así cuáles e an las más comunes y su compa ación con la
isión ac ual de la salud men al.
● Elabo a una compa ación con publicaciones de simili ud con la línea
in es igado a elegida, es udiando así cómo e a la mane a de a a es as
en e medades en o os pun os de España o el es o del mundo.
3. Me odología:
La p esen e in es igación se a a de un es udio his ó ico de las ca ac e ís icas de
la sanidad se illana del siglo XVIII, siendo el cen o de la búsqueda documen al las
en e medades de ipo men al.
Pa a ealiza dicha explo ación de la in o mación y con ello ob ene los ecu sos
necesa ios pa a abo da el ema cen al de la in es igación, hemos ecu ido a la heu ís ica,
es deci , a la búsqueda de in o mación en uen es p ima ias y secunda ias que nos ayuden
a encon a espues a a los emas plan eados en los obje i os ya expues os an e io men e.
En p ime luga , se ha lle ado a cabo una búsqueda a ni el documen al en la
RAMSE, consul ando en ella odo ipo de in o mación documen al a a és de uen es
p ima ias, en es e caso dise aciones con enidas en legajos y capí ulos de lib os, los cuales
ue on esc i os en el momen o his ó ico a analiza y nos si en pa a ecaba la in o mación
necesa ia.
En elación con las uen es secunda ias escogidas, es as nos han p opo cionado la
in o mación necesa ia pa a con as a , e i ica y compa a la in o mación ob enida en las
uen es secunda ias. En es e caso, se han usado lib os que se encuen an en el ca álogo
14
y según los expe os de la época, el que iene un male icio iende a p o oca mue es
iolen as.
A pesa de se un ema an popula en la medicina, no es an común el obse a
po pa e del pe sonal sani a io es e ipo de enómenos, po lo que Buendía en sus esc i os
se econoce como poco expe imen ado en es e ipo de pa ologías. Sin emba go, econoce
habe leído a au o es que habían esc i o sob e el ema, dejando incluso un caso clínico
sob e ello:
“Un ejemplo. Una niña de 15 o 16 años po su al a de e acuación o lujo,
que caiga en alguna de aquellas al e esías, a p ime a is a diabólicas. Muda po
lo común el aspec o, pa ecen sal a le los ojos, los isajes son ex ao dina ios,
b inca, baila, can a, se las ima, se calma, sosiega, uel e en sí. Al día siguien e,
epi e el acciden e a la misma ho a. G i a, chilla, ba alla, íe, conoce, se bu la,
compone e sos poco aco des y con g acia, se mue de, se esconde, se sosiega y se
aquie a. Así, po espacio de 30 o 40 días, epi iendo siemp e lo mismo. En los
iempos in e medios, un le e ¡ay! la comp ime, un sace do e la asus a, un suspi o
la o ende, un le e umo la acoba da, el Médico no ap o echa, los E angelios no
alcanzan, el mal con inúa y los ci cuns an es disco dan.
35
”.
En es e caso, el médico obse a a la pacien e pa a de e mina la causa de la
al e ecía, una al e ación del sis ema ne ioso cen al que p o oca en e o as cosas
con ulsiones y des anecimien o debido a un deso den en la ac i idad eléc ica ce eb al.
Pa a de e mina que dicha pa ología es ob a del diablo o de una hechice a se debe ía
encon a algún obje o u ilizado pa a es e ipo de encan amien o, ya que el sus o, los sal os
o los g i os no ienen po qué se ob a de un hechizo. Además, si mien as se p oduce es a
obse ación, la pe sona que se encuen a poseída emi e alguna sec eción (o ina,
ómi os…) se puede conclui que es ob a del diablo o de cualquie ipo de male icio.
En cuan o a los emedios pa a a a es e ipo de en e medades, algunos au o es
hablaban de que una de las soluciones e a pedi ayuda a la pe sona que p o ocó el
male icio, es deci , al hechice o o bien usa los ins umen os ípicos de es e ipo de
pe sonas pa a así acaba con el mal desde su o igen. Sin emba go, es a opción pa a muchos
no es la mejo , lo que p o oca en el seno del cue po de médicos y eólogos g andes
disc epancias según Buendía.
Pa a sana es e ipo de males, la opción más acep ada supone que la cu ación sea
sencilla y con o me a las leyes an o humanas como di inas, poniendo pa a ello odo ipo
de conocimien o an o de lo ísico como de lo espi i ual:
35
RAMSE. Signa u a 1.4.28. De Buendía, FS. Sob e la exis encia, conocimien o… Op. Ci .

15
“El Médico debe mi a la complexión, es ado y ue zas del en e mo y manda le
cuan o conozca, conducen e pa a su ali io. Y en lo ocan e a lo di ino, usa con oda
p udencia aquellas medicinas espi i uales que bas en pa a que el Demonio cese de
alucina a la c ia u a. Dado caso que la en e medad pe sis a enazmen e, ya hay
más undado mo i o pa a conoce que el Demonio p oduce los epe idos y
con inuados sín omas.”
En cuan o a los male icios ama o ios, aquellos que ienen que e con odo lo
conce nien e al ma imonio, se p opone que no hay emedio más segu o y e icaz que la
mo al, es deci , segui las di ec ices de la Iglesia sob e la ca ne haciendo eje cicios a
ni el espi i ual y e i ando las pasiones.
En elación con las posesiones demoníacas y los as o nos men ales p o ocadas
po las mismas, cuen a Mo gado
36
cómo en es e siglo y en el an e io se enía una isión
del demonio y sus a es bas an e pa ecida a la mos ada en sus dise aciones po los
miemb os de la Regia Sociedad.
En es e caso, se hace e e encia al jesui a Alonso de And ade, el cual de inía al
demonio como una c ia u a que se en ome e en la con esión de los pecados y además de
se as u o, iene un e ible pode pa a en a en el alma de las pe sonas y co ompe las
po den o. Al igual que los pensamien os del jesui a, se ci an los conocimien os de o os
eligiosos como Ma ía de la An igua en e o os, los cuales inciden en que pa a a a es e
ipo de as o nos lo esencial adica en conoce bien al demonio. Además, p eocupa a los
eligiosos y expe os de la época no di e encia en e apa iciones di inas y oscu as, pues
és e, a a és de los cue pos de los se es humanos puede pa ece ac ua con la bondad que
ca ac e iza al Al ísimo, siendo en ealidad una ampa a los ojos de los homb es.
Pa a iden i ica al diablo, es necesa io siemp e enseña al supues o endemoniado
la señal de la c uz o cualquie o o obje o eligioso, pues el espí i u que p o oca es e ipo
de as o nos segui á mani es ándose. Muchos de es os as o nados e an lle ados a juicio
po la Inquisición
37
, pa a así limpia el alma de es os del pecado del demonio.
Sin emba go, y con la llegada de la Ilus ación, llegan a la sociedad de la época
co ien es di e gen es a la eo ía espi i is a, demoníaca y de supe s ición que ci culaba
36
Mo gado-Ga cía A. Demonios, magos y b ujas en la España mode na. Cádiz: Se icio Publicaciones UCA; 1999. p.
36-40
37
Ped ós-Ciu ana MJ. Es a ado es y c édulos: la inquisición alenciana an e la supe s ición a p incipios del siglo XVIII.
Es udis: Re is a de his o ia mode na. 2008; 34 (11): 303-319.
16
po en onces. En el pensamien o ilus ado
38
, el demonio y o as supe s iciones no e an
más que lo que su p opio nomb e indica, supe s iciones, que di e ían en g an medida de
los p incipios acionales po los que se egía el pensamien o ilus ado.
“La supe s ición no ue conside ada un pecado, sino una al a in elec ual po pa e
del Homb e. La ciencia mode na ob ió el sis ema de causalidad es ablecido po la
Iglesia y la secula ización ue in c escendo has a al pun o que algunos pensado es
a i ma on que la p opia eligión en sí misma e a una p ác ica supe s iciosa.”
En el caso de la hechice ía, ema ambién a ado en las dise aciones po los
miemb os de la Regia Sociedad, au o es como Alamillos Ál a ez
39
comen an la elación
de es as p ác icas con el cu ande ismo, p ác icas muy pe seguidas po la Inquisición,
o ganización es a al que acusaba a odo suje o que p ac icaba el cu ande ismo como b uja
o b ujo. Es e ipo de cu ande os, que di e ían en sus p ác icas con las de los médicos y
miemb os de la Regia Sociedad, enían como se icio p incipal la sanación.
La población se illana y de Andalucía en gene al ca ecía de habilidades
comunica i as e in elec uales, lo que hacía que es os busca an la sanación en es os
supues os e apeu as. Además, la al a de medios de algunos médicos, los escasos
adelan os cien í icos en es e ámbi o y la ecuencia de epidemias hacían popula es es as
p ác icas de poco igo cien í ico.
Compa ando los diagnós icos ealizados po los miemb os de la Regia Sociedad a
la ac ualidad, muchos de aquellos que diagnos icaban como endemoniados o poseídos no
e an más que pe sonas con desó denes men ales como puede se la epilepsia, la
hipe ac i idad, ansiedad o his e ia, que en nues os días se ían a ados con
an iepilép icos, ansiolí icos o psicoes imulan es.
4.2. La cu ación de las pasiones del alma
En la Ilus ación, la medicina di idía el cue po humano en dos pa es bien
di e enciadas
40
, cue po y alma. El cue po, el cual e a a ado como una máquina, a su ez
se di idía en pa es sólidas y líquidas, las cuales cuando exis ían desó denes en ellas había
que acudi a emedios ma e iales pa a llega a la cu ación. Sin emba go, la pa e del
38
Alamillos-Ál a ez R. Hechice ía y b uje ía en Andalucía en la Edad Mode na. Discu sos y p ác icas en o no a la
supe s ición en el siglo XVIII. Có doba: Se icio de publicaciones de la UCO; 2015. p. 123-124
39
Alamillos-Ál a ez R. Hechice ía y supe s ición en la Có doba del siglo XVIII. Una ap oximación a la supe s ición
en el mundo u al co dobés. Ab Ini io: Re is a digi al pa a es udian es de His o ia. 2013; 4 (7):87-124.
40
Laín-En algo P. His o ia uni e sal… Op. Ci , p. 2-3.
17
alma
41
, el ánima, e a aquel incón de la pe sona di igido po la olun ad que no se podía
a a con medios na u ales, de o ma que el médico poco podía hace pa a ali ia a es e
ipo de pacien es.
Figu a 3. Dise ación sob e las en e medades del espí i u de F ancisco Ja ie
González
En elación con las en e medades en gene al, exp esa F ay F ancisco Ja ie
González
42
en su dise ación didác ica (Véase Figu a 3) an e los miemb os de la Academia
que es as dependen ín eg amen e del manda o di ino, siendo Dios el enca gado de en ia
es as pa ologías pa a co egi , cas iga y a ae al se icio di ino a aquellos que ue on
concebidos pa a lle a una ida de bondad y en ega a Él pe o abandona on las sendas de
la i ud o bien no las siguen con el mismo ímpe u que an año.
De es a o ma, se en iende que el que peca u o ende a Dios en e ma á, si iendo
pa a es a pe sona la dolencia como p ueba de amo al Pad e. De es a o ma, la pe sona
po es a en e ma abandona á el ocio y el di e imen o y end á que hace un eje cicio de
espí i u, el cual asciende comple amen e de la dolencia na u al, pa a ali ia su alma an es
de pode se cu ado con los emedios ísicos y e enales que pueden usa los médicos
pa a sana su pa ología en cues ión. Po ello, se en iende po es e eligioso a la en e medad
41
Ma ínez-Azumendi O. Del Pleis oceno a Nues os Días / Con ibuciones a la His o ia de la Psiquia ía. Mad id:
Asociación Española de Neu opsiquia ía; 2011. p. 78-79.
42
RAMSE. Signa u a 1.4.28. González, FFJ. Si en las en e medades p ocedidas de eje cicio de espí i u cuales se
pueden cu a con emedios ísicos. 1783
18
como una p ueba en el camino de la pe sona, que debe e lexiona sob e su mo alidad y
decidi si es á encaminando su ida po el lado co ec o.
Pa a a i ica su eo ía, F ay F ancisco Ja ie González
43
pone como ejemplos a
pe sonajes céleb es de la An igüedad, como el Rey Da id y sus cas igos, el p opio San
Pablo, el ey de Pe sia An íoco, San Ge ónimo, San G ego io, San Amb osio y po
supues o el p opio Jesuc is o, el cual su ió en la Pasión.
De es a o ma, habla de la en e medad con es as palab as:
“Es la en e medad uno de los cas igos más e ibles, que Dios en ía a los Jus os que
ama y a los pecado es que lo i i an, a a és de sus Ángeles buenos o malos,
cas igándolos se e amen e con en e medades co po ales, conside adas en sí mismas
de igual na u aleza, de las que conoce la Medicina. Pe o que, en sus p incipios y
ines, son absolu amen e di e sas”
En cuan o a las en e medades que concie nen al alma, D. Valen ín González y
Cen eno
44
, en su exho ación didác ica, expone su isión sob e las en e medades de la
pasión de ánimo, es deci , de es a o ma, es e ipo de e ec os, que no encuen an elación
con el cue po, se llaman en e medades del espí i u cuando se p oduce una al e ación del
alma.
Así, como hemos comen ado an es, exis en dos ipos pa es en el se humano. Po
un lado, es a ía el cue po como al, el cual es ini o y simple y po o o lado el alma, que
es la pa e espi i ual del homb e y es la que queda as la mue e y po an o es inmo al.
Po ello, las en e medades que ienen que e con el alma son en e medades que
no se pueden sana con emedios ísicos, sino conociendo bien la mo alidad, siendo el
es udio de la iloso ía p imo dial pa a sana es e ipo de pa ologías. Sin necesidad de
e elaciones, la azón humana debe con ence se de que en noso os eside el p incipio
espi i ual y e e no, el cual denominamos alma, po el cual nos asemejamos a Dios que la
c eó.
43
RAMSE. Signa u a 1.4.28. González, FFJ. Si en las en e medades p ocedidas de eje cicio… Op. Ci .
44
González y Cen eno V. Memo ias académicas de la Real Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Se illa. Tomo
Cua o. 1774, p. 1-19
19
Comen a ambién González y Cen eno
45
sob e las en e medades de espí i u que
son dolencias que no dan g andes señales de su exis encia:
“Cuando más, alguna se á equí oca, de débil sospecha, incie a conje u a o juicio
acilan e, que ponga al Médico en duda, y obligándolo a se cau o y p e enido en
su cu ación.”
Es as en e medades, además de se di icul osas pa a de ec a se, ienen su o igen,
según F ay González, en el pecado o iginal. De es a o ma, los homb es como hijos de la
na u aleza es án sen enciados a en e ma y a mo i .
Pa a que es e ipo de en e medades se den es indispensable que se den cua o
pun os:
● Un suje o pa a que en e me
● Una en e medad que lo eje ci e
● Un p incipio que lo cause
● Un in po el que se p oduzca
En lo que se e ie e a las pasiones del alma, guiándose los p incipios mo ales, se
di iden en una pa e concupiscible en las que se encuen an el amo , la aleg ía y la
espe anza, y una pa e i ascible, en las que se encuen an el odio, la i a, el emo y la
is eza. Po ello, exis en sie e pasiones del alma, es de ellas con e ec os posi i os y
cua o de ellas nega i as.
En cuan o a la pa e concupiscible del alma, se ca ac e iza según González y
Cen eno
46
po ene una se ie de e ec os en las pe sonas
“conmoción expansi a, dila ación, po la que se íe el suje o, encenciéndosele el
os o, acele ándosele el pulso, odo se le albo oza, palpi ándole el co azón po la
apidez con que se mue e el cí culo de la sang e y la i acidad con que se mue en
los ne ios ca díacos, o bien, su jugo o espí i u né eo.”
En elación con la pa e i ascible del alma se habla de e ec os o almen e dis in os:
“ econcen a líquidos al in e io de mane a comp ensi a; los impele del ámbi o
del cue po a su cen o o en añas; p oduce emblo es, igo es, espasmos, ansiedad,
di icul ad espi a o ia, palidez, con acción del pulso; y esul an in a os,
e upciones, in lamaciones […]”
45
González y Cen eno, V. Memo ias académicas… Op. Ci , p. 8
46
Ibidem

20
En lo e e en e a la cu ación de es e ipo de en e medades, dicen no se an
di icul osa de sana si se u ilizan los medios mo ales y ilosó icos pe inen es. De es a
o ma, se aconseja mode a , con ola o bo a la p incipal idea que hace a la pe sona
ac ua ehemen e, con olando con ello las pasiones y ape i os que ella p o oca y que
mue en a la pe sona a ac ua de mane a impulsi a.
Es os impulsos no en ienden de emedios ege ales, animales o mine ales, pues no
pe enecen al cue po, po lo que hab á que sana el espí i u pa a llega a la cu ación del
pacien e. Pa a ello, el médico debe acudi a medios mo ales y ilosó icos pa a sana
aquellas pasiones que pe ie en el espí i u del homb e. En es e caso, el médico debe
con a con una se ie de des ezas y conocimien os pa a consegui cu a el alma,
conc e amen e debe abunda en él la p udencia, el o den, el aciocinio, la ec i ud y la
pe suasión.
Con es e ipo de i udes, el galeno se á capaz de co egi los desó denes y las
al e aciones del espí i u, alcanzando así el alma el equilib io co ec o pa a ecibi los
impulsos.
En el caso de F ay F ancisco González
47
, la causa de las pasiones del alma dice
que adica en el Al ísimo. És e usa el minis e io de los ángeles buenos y los ángeles malos
como ins umen o, los cuales los en ía cuando los place, bien pa a pu i ica las almas o
pa a que es as se pu i iquen más as esis i a los ángeles malos.
Según An onio San aella
48
, las pasiones del alma no son más que las
consecuencias necesa ias de su cons i ución p imo dial, decidiendo en sus idas,
pensamien os, deseos y mo imien os, sean isibles u ocul os. Den o del homb e exis e
un mo o p opio, el cual depende la olun ad humana y que se conside a como el
gene ado de los impulsos, con ene gía p opia y que posee una sus ancia dis in a al cue po,
con acul ades sec e as.
Las al e aciones de las pasiones de ánimo, ya desc i as an e io men e, e an
conocidas como en e medades apo osas o en e medades ne iosas. De mane a
mode ada, una al e ación de alguna de las pasiones e a incluso conside ada posi i a, como
e a el ejemplo de que una mode ada aleg ía dulci ica los humo es, una melancolía
47
RAMSE. Signa u a 1.4.28. González, FFJ. Si en las en e medades p ocedidas de eje cicio… Op. Ci .
48
RAMSE. Signa u a 1.5.36. San aella, An onio. Del impulso de las pasiones de ánimo en las en e medades que
llaman apo osas y más adecuado mé odo de a a las. 1795.
21
mode ada
49
de iene la disipación de espí i us o una lige a imidez es consecuencia de la
modes ia.
Sin emba go, aquellas al e aciones con inuadas y ehemen es, al eje ce una
pode osa acción sob e el sis ema ne ioso, deso denan la cons i ución ísica y al e an la
o ganización del sis ema co po al:
“És as ac úan sob e el alma, que puede ecibi un e ec o de es ímulo, el más ac i o
gene al o pa icula . Y ambién nega i o o posi i o: la cesación de un ó gano o su
disminución; y que el alma es é ocupada en algo.”
Igualmen e, exis en los conocidos como desó denes mix os, los cuales al e an a su
ez pasiones ac i as y pasi as.
En cuan o a las pasiones en sí, An onio San aella en su dise ación las desc ibe
como:
● I a: se ca ac e iza po se la más iolen a. Consis e en un abo ecimien o p on o y
súbi o. Al e a los humo es, al e ando los asos y glándulas sec e o as, es echando
los es ín e es y de eniendo las exc eciones. La bilis se sepa a y hace es anca, y
causa espasmos al pasa a la masa humo al.
● Pesa o is eza: se habla de is eza como un mal súbi o e imp e is o, mien as que
el pesa es algo más p olongado, el cual una ez que en a en el alma, és a pa ece
abandona el cue po.
● Amo : es la más simple y ue e de las pasiones. Es la más di ícil de ep imi según
los expe os. Además, si a és e se le añaden los celos, es deci , el emo de pe de
el amo de una pe sona, és e se in ensi ica y empeo a. Su ue za puede p o oca
has a ieb es.
● Melancolía: p opia de odas las edades, se p esen a en pe sonas débiles y que
padecen a axia. Son endien es a padece la las pe sonas con a aques de i a y
pe sonas delicadas o débiles en gene al. Se ca ac e izan po padece é igos,
o ina mucho y escupi en demasía, lo que p oduce al e ación de los humo es.
Además de desc ibi dichos desó denes, ecibe cie a impo ancia el
hipocond ismo, elacionado con la melancolía y que se eseña po a ec a a cue po y alma.
49
RAMSE. Signa u a 1.4.30. De Mon illa, C is óbal Ignacio. En qué g ado in alida la melancolía los con a os e impide
las unciones y minis e ios eclesiás icos y secula es. 1785
22
Se conocía como una al e ación del plexo ne ioso del bajo ien e, quedando la pe sona
en un es ado de sensibilidad ex ao dina io mezclado con imidez y is eza, endien e a la
al e ación humo al.
En cuan o al p o o ipo de pacien e en cues ión, se elaciona al pacien e de
pa ologías apo osas con muje es de al as comodidades, con ida seden a ia, que p o oca
en las almas una excesi a sensibilidad. Puede a a se de un as o no he edi a io, siendo
la melancolía una al e ación que se ansmi e. Además, es más p openso a mani es a se
en climas cálidos y me idionales.
En elación con la cu ación de dichas en e medades apo osas, se aconseja un
abo daje clínico combinado, usando pa a ello medios mo ales y medios ísicos o na u ales.
Pa a ello, el médico debe es udia al suje o concienzudamen e pa a conoce su
cons i ución mo al y ísica.
En cuan o a los emedios médicos más impo an es, se ecomienda segui las
indicaciones del céleb e médico ilus ado Pique
50
. En e los emedios más ecomendados
se encuen an:
● Opio: a pesa de que en es a época ya se conocían sus e ec os somb íos, se
ecomienda como calman e, disminuyendo la i i abilidad, la his e ia y los
mo imien os con ulsi os. Debe usa se con cau ela.
● Pa a la a onía dominan e (debilidad muscula ), se ecomiendan analgésicos
combinados con ónicos, eligiendo siemp e los más dulces, en dosis epe idas en
in e alos dis anciados en el iempo. También se ecomienda la quina unida a
gomosos y ácidos.
● P epa aciones de hie o: se u ilizaban con i ud o i ican e, sob e odo pa a
ali ia los conocidos como empe amen os i i ables, además de oma baños de
aguas e uginosas blandas. A al a de es o, se ecomienda quina, con menos
e ec i idad que el hie o. Si es a p o oca una acción demasiado ue e en los asos,
se ecomienda mezcla la quina en leche.
● O os emedios ecuen es: oma aguas escas, eje cicio, paseos po el campo o
po zonas ex e io es de las casas, die as ege ales y equi ación. Además, como se
50
López-Piñe o, JM. Medicina Mode na… Op. Ci , p. 212
23
ha desc i o an e io men e, se ecomienda combina los emedios ísicos con los
medios mo ales pa a ali ia los apo es.
Si lo an e io no unciona, se aplica án dulci ican es, humec an es y diluen es, el
baño ibio, el agua de pollo, de aca y a oz. Además, es ecuen e el uso de caldos y
plan as ni osas, las la a i as (si hay calo , encendimien o en la o ina y es eñimien o) y
el agua de cebada.
En el caso de que los desó denes de espí i u a ec en al amo , se da lo que se conoce
como locu a amo osa o c o omanía. En es as si uaciones, el suje o en cues ión pie de el
ape i o y el eposo, además de que la inquie ud y los celos se ap opian de la pe sona. Pa a
ello, desde la An igüedad se ecomienda al suje o que busque de ec os en la pe sona
amada, además de busca una sepa ación de es a pues según San aella:
“Se ol ida insensiblemen e lo que no se e.”
O a de las dolencias más conocidas es la conocida como en e medad del país. En
es e caso, es a se pod ía asemeja a una melancolía o is eza po no es a en el luga de
o igen.
Pa a ello, González y Cen eno habla de las dolencias de unos soldados
po ugueses, ing esados en un hospi al de p e ención po es e ipo de mal:
“Es os e an bisoños, nos álgicos, a ancados de sus países, de cuyas dolencias
nos álgicas mu ie on muchos, además po inape encia, debilidad, melancolía y
decaimien o de ánimo. No había, po an o, emedios ísicos y no es aban en el
a bi io de los médicos los ú iles medios.”
Al mismo iempo, se hace én asis en los conocidos como casos pe didos. Es os,
son aquellos que incluso los g andes médicos y e udi os no han sido capaces de esol e .
A es o se concluye que la pasión ha en aizado con la pa e co pó ea del homb e, siendo
en onces incapaz de bo a se debido al enquis amien o de es a. Es o p o oca que la pasión
dañe comple amen e la ma e ia co pó ea y con ello la imposibilidad de la cu ación.
En es os casos, se pueden u iliza los conocidos como medios palia i os, los cuales
no emedian comple amen e la dolencia, pe o lle an al pacien e a mode a lige amen e las
pasiones.
30
conocidos como ángeles buenos. De es a o ma, es obliga o io c ee en ellos, pues
la c eencia en es os sueños del Al ísimo a de la mano a la c eencia en Dios o
San a Fe.
● Los sueños diabólicos: como ya se habló con an e io idad en las al e aciones
men ales que enían como causa las posesiones demoníacas, el diablo es as u o y
es conside ado po los au o es de la época como un g an ac o .
Po ello, en es e ipo de apa iciones mien as la pe sona descansa, el
demonio se hace pasa po c ia u a di ina y se apa ece a las pe sonas, sob e odo
a las conside adas como “gen es in elices, anabap is as y en usiás icos”. Pa a
iden i ica es e ipo de sueños como mal ados se u iliza la eología y las Sag adas
Esc i u as, además de los conocimien os de ísica pa a decidi si el sueño es
pu amen e na u al o pe enece a lo di ino.
Pa a ello, Buendía
63
compa a a los sueños di inos de los diabólicos como
diame almen e opues os:
“Los ensueños di inos son pací icos, de espí i u se eno, ec eos Celes iales,
lo mue en a segui lo bueno y deja con abo ecimien o el mal. En cambio, lo
diabólico: oces áspe as, ibias, humillaciones sospechosas, complacencias
anas, dudas de nues a Religión Sac osan a y la Iglesia Ca ólica,
pe suasiones a peni encias inmode adas, inclinaciones a no edades
no ables…., odo con inquie ud, sob esal o de alma y cue po, sequedad de
ánimo, emo es, epugnancia, obscu idad, inquie ud, inieblas, luz alsa y
engañosa. “
Buscando simili udes con es e ema a lo la go de la his o ia
64
, los sueños son un
ema de es udio y despie an g an inquie ud en la humanidad desde los babilonios, que
hablaban de los sueños como algo de lo que e an esponsables las almas de los mue os.
En el caso de Egip o, se c eía que los sueños ienen siemp e ca ác e di ino, al igual que
en la cul u a g eco omana, en la cual los sueños enían un obje i o p o é ico.
Ya en el siglo XVII, Desca es
65
habla de los sueños que no e an posibles de uni se
en e sí ni con los pensamien os de igilia a a és de la memo ia.
63
Buendía y Ponce F. Memo ias académicas… Op. Ci , p.174-179
64
Rosselli D. B e e his o ia de los sueños. Re Neu ol. 2000; 30(2):195-198.
65
De ez A. Unamuno, Desca es y la hipó esis del sueño. Re is a de Filoso ía (Mad id).2006; 31(1):7-20.

31
4.5. Sob e las en e medades ingidas
O o de los emas a ados po los médicos enía su base en el ingimien o de las
en e medades. Es e concep o, en la cual la en e medad se encuen a únicamen e en la
men e del pacien e y en algunos caso e a inexis en e, ue en la Se illa del siglo XVIII uno
de los mé odos más usado po los se illanos bu la a la jus icia y e i a así cumpli las
penas impues as po es a e incluso bu la la mue e.
Es e asun o es a ado po el ju is a y miemb o académico de la Regia Sociedad
Don Juan Gu ié ez de Piñe es
66
en su dise ación leída a los miemb os de la misma el
jue es 1 de junio de 1767.
En es e caso, Gu ié ez de Piñe es
67
habla de los homb es como un se impe ec o,
pe o lleno de pe ecciones debido a que ue hecho a imagen y semejanza del C eado y
posee el único anhelo de uni se a Él en la e e nidad después de la mue e. Además, los
homb es son se es que aman y p ocu an que exis a el bien común y la elicidad de odos.
A pesa de ello, hay eces en los que el homb e se e o almen e apa ado de dichos
p incipios y de la línea diseñada po el C eado e ando en sus decisiones:
“Se p esen a ambién an e sus semejan es animado de un u o , que lo hace pa ece
más capi al enemigo que amigo”
Pa a a egla en el homb e es e ipo de des iaciones, se c eó la jus icia y la azón con a
es e ipo de pasiones, siendo el O den Público una o ma de ena es os a aques que se
dan en los homb es, que son egulados a a és de las leyes
68
.
La elación en e la en e medad y la ida p esidia ia e a en algunos casos una
o ma de escapa de los ba o es y con ello de la pob e y du a ida ca cela ia
69
en la
Se illa del siglo XVIII, pues los eos en e mos con aban con p i ilegios y excepciones
que se encon aban bien de alladas en la ley:
66
RAMSE. Signa u a 1.3.23. Gu ié ez de Piñe es J.. Las en e medades que más comúnmen e suelen ingi los eos y
el modo médico y legal de descub i el dolo
67
Ibidem
68
F aile P. Un espacio pa a cas iga : la cá cel y la ciencia peni encia ia en España: siglos XVIII-XIX. Ba celona:
Ediciones del Se bal; 1987. p. 107-108
69
T inidad- Fe nández P. La de ensa de la sociedad: cá cel y delincuencia en España (siglos XVIII-XX). Mad id:
Alianza; 1991. p. 53-56.
32
● Ninguna pe sona en es ado g a e podía se ap esado y solo se ía a es ado una
ez cu ado en eclusión domicilia ia.
● Pe sonas con dolencias g a es y deli os no g a es, son ecluidos al no habe
comodidades en la cá cel pa a su eclusión.
● Muje es emba azadas deben ing esa en p isión después de da a luz y/o habe
gua dado cua en ena.
● Mudos y so dos es aban exen os de o u as o o men os si enían di icul ades en
la comunicación.
● En pe sonas einciden es se daban p i ilegios siemp e que la en e medad ue a
g a e y ue a ex ensible a pa ien es ce canos.
● En el caso de locos, u iosos o desmemo iados, aun come iendo deli os como obo
u homicidio cuen an con p i ilegios has a que su en e medad pe du e, pues no
en ienden lo que hacen.
Además de ello, es e ipo de pe sonas quedaban exen as de cualquie se icio
mili a y po ello de pe enece al ejé ci o, al igual que agabundos y iñosos (al se la
iña una en e medad con agiosa e incu able).
De es a o ma, muchos p esos condenados a p isión po la Jus icia que conocían
las leyes ca cela ias ingían padece odo ipo de en e medades que les hicie an no ene
que ing esa en p isión o que su paso po los cen os peni encia ios se hicie a lo más
lle ade o posible.
O as en e medades que se ingían e an epilepsias, apoplejías o síncopes en cuan o
a pa ologías ne iosas, además de demencia o emb iaguez, pues las pe sonas con es e ipo
de males se ían incapaces de delinqui al no pode usa las manos co ec amen e. O as de
ellas son los dolo es de cabeza o es ómago y en muchos casos, los p esos se hacían pasa
po mudos, ciegos o so dos pa a e i a cas igos mayo es. En el caso de las muje es
simulaban ene ulce aciones en las pie nas pa a pa ece es a emba azadas.
En los casos de la demencia, e a común que los p esun os culpables la usa an pa a
e i a así la celeb ación de un juicio, pues no podían se juzgados aquellos que habían
pe dido el juicio.
33
Pa a e i a que las pe sonas escapa an de las au o idades y cumplie an las penas
asignadas po los deli os come idos, las au o idades judiciales hacían uso de los médicos
y de los p opios jueces pa a diagnos ica es e ipo de en e medades ingidas. De es a
o ma, con el uso de la ley, hay que acudi , en algunos casos, a p o esionales especí icos
como es el caso de las ma onas
70
en el caso de emba azadas, que a a án de a e igua si
es a es á “co up a o p eñada”.
De es a o ma y pa a e i a es e ipo de ingimien os, exis en po pa e de los
expe os de la época 5 no mas y p e enciones pa a de ec a la icción po pa e de los
condenados:
● Examina de mane a esc upulosa los in o mes que na an las dolencias que su en
las pe sonas que dicen es a en e mas.
● Obse a al pacien e y, si p ocede, lle a a cabo una b e e in es igación sob e la
en e medad.
● Adminis a medicamen os o emedios que se usen pa a es a en e medad, pa a e
si exis e un ali io a las dolencias.
● Co eja en el pacien e los sín omas p opios de la en e medad que padece.
● Siemp e puede habe signos de es as en e medades que no apa ecen al p incipio
de examina al pacien e, po lo que se ecomienda un iempo pa a obse a al
pacien e.
Además de es as no mas, se ecomienda al médico y/o juez, que es é p eca ido
pa a obse a el engaño del suje o, además de e i a cae en la con ianza con el
condenado. O as de las ecomendaciones que se dan es obse a el pulso del pacien e, la
o ina de és e pa a e i a adul e aciones, además de con ola en és e que no simule ieb es,
sudo es sanguíneos y odo ipo de dolo es y demencias.
O os de los consejos que se daban a los p o esionales pa a dic amina su e edic o
e an:
● Ex ema la igilancia en o no al en e mo, obse ando a és e sin que és e lo sepa
pa a a i ica el e edic o, haciéndolo en dis in as ho as y días.
70
Pa a más in o mación éase: O iz-Gómez, T. Una ma ona en la España ilus ada. Dynamis: Ac a Hispanica ad
Medicinae Scien ia umque His o iam Illus andam. 1992; 12: 323-346.
34
● Dec e a el uso de baños si el pacien e es eceloso a oma medicamen os
● En el caso de las muje es que ingen su i la mens uación, se espe a a que e mine
el pe iodo pa a juzga las.
● En el caso de la emb iaguez, se ecomienda dis ingui en e las le es y aquellas
que hacen a la pe sona no sabe lo que hace.
Sin emba go, en muchos casos los p o esionales en la ma e ia no e an capaces de
desci a la ac uación de los condenados a p isión, pues solo uno de cada cien p esos e an
descubie os. En la mayo ía de los casos, el mo i o que lle aba a sani a ios y jueces a
e a en su e edic o e a “la alsa y equi ocada idea de Piedad” de es os, que mos aban
compasión con los condenados y caían con ello en el engaño de los eos.
Pa a e i a que se p oduje an es as malas p ác icas, se ecomendaba a las
au o idades nomb a cada año a dos médicos, dos ci ujanos y dos ma onas, odos ellos
do ados de los conocimien os necesa ios y con g an epu ación. Los p o esionales
sani a ios, nomb ados po las au o idades públicas, end án como unción hace su abajo
de mane a obje i a, e i ando deja se in luencia .
5. Conclusiones:
1. La misión de dicha in es igación adica en conoce y comp ende las pa ologías
men ales más impo an es que se daban en la Se illa del siglo XVIII y así pode
es ablece una compa ación con la si uación de la psiquia ía ac ual. En una
p ime a hipó esis, se espe aba encon a en dicha in es igación mé odos
udimen a ios, en la mayo ía de los casos con escasa iabilidad y exac i ud debido
a la al a de e idencia cien í ica de los mismos. En es e caso, la hipó esis ealizada
e a cie a, pues la ue e unión del concep o alma y men e de i aba a aplica
emedios mo ales. Po ello, la medicina se encon aba anclada en el pasado, la cual
usaba mé odos ya obsole os, además de que men alidad de los galenos p o ocaba
que los diagnós icos de las pa ologías que su ían los pacien es no ue an los más
deseados, en pa e po la in luencia de la Iglesia Ca ólica en p ác icamen e odos
los asun os de la ida dia ia como el escaso a ance en psiquia ía.
2. Cabe des aca el al o g ado de pode que poseía la Doc ina Ca ólica en lo que se
e ie e a la mane a de a a odo ipo de dolencias elacionadas con la salud
men al. Debido a ello, odo ipo de dolencias que incumben a la men e y con ello
35
a la pa e no ísica del homb e, e an di ícilmen e a adas po los p o esionales de
la salud ilus ados, pues en su men alidad no se podía concebi pode sana
aspec os que concie nen al alma. Ello suponía un obs áculo pa a el desa ollo
cien í ico, pues el escaso es udio de la psiquia ía p oducía un es ancamien o en
cuan o a diagnós icos y a amien os se e ie e.
3. Debido a es o, la di icul ad que se ha encon ado pa a analiza los a amien os y
diagnós icos ealizados po los médicos de la época ha sido conside able, pues el
a amien o psiquiá ico del siglo XVIII además de se muy dis in o al ac ual se
encuen a diluido en e la eología y la iloso ía c is iana del siglo XVIII, eniendo
que a a asun os ilosó icos y eligiosos que poco ienen que e con la clínica
ac ual de la psiquia ía.
4. En cuan o a las en e medades men ales más comunes que se han encon ado en la
RAMSE, cabe des aca los compo amien os maníacos, lo e e en e al alma y
aquellas cuya causa adica en se es oscu os. Es e ipo de dolencias e an ag upadas
en g andes bloques debido a la igno ancia de los médicos, que me ían en un mismo
diagnós ico a en e medades que ac ualmen e di ie en en demasía pe o que en es a
época enían una misma causa.
5. Po úl imo, es necesa io ealiza una compa ación con la si uación ac ual. En
nues os días, la salud men al es á a la o den del día
71
, siendo uno de los p incipales
p oblemas que su imos en la ac ualidad. P ác icamen e la o alidad de la
población su e p oblemas de salud men al de ez en cuando o de mane a c ónica.
De es a o ma, encon amos más de 10 ipos de dolencias de salud men al, algunos
de ellos elacionados con el es és, el consumo de d ogas o as o nos dep esi os,
que en el siglo XVIII e an a ados de mane a gené ica como al e aciones en el
alma, a los que en muchos casos se les aplicaba un nihilismo e apéu ico.
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