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Los sentidos e interpretaciones del yo: Un análisis multidimensional

Abstract

El propósito de este ensayo es proponer un análisis multidimensional del yo, que tiene como punto de partida la exploración de los sentidos que se le han otorgado desde diferentes perspectivas teóricas. Para ello, se realizó una revisión del estado del arte que permitió delimitar y describir de forma sucinta cuatro enfoques: la visión esencialista, la visión existencialista, la ausencia o superación de la yoidad y la visión narrativa. A la luz del análisis propuesto, se concluye que dichas perspectivas no son axiomáticas y deben ser estudiadas de manera complementaria; que es necesario tender puentes entre disciplinas y que las diferentes interpretaciones no deben tratarse de manera excluyente, sino en diálogo o coimplicación.

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Los sentidos e interpretaciones del yo: Un análisis multidimensional

Author: Sola-Morales, Salomé
Publisher: Universidad Católica del Uruguay
Year: 2018
DOI: 10.22235/d.v0i29.1695
Source: https://idus.us.es/bitstreams/646b9e00-fa08-4b7b-b5a5-7866590270ff/download
desde la academia
Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 20 S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33
Los sen idos e in e p e aciones del yo:
Un análisis mul idimensional
The meanings and in e p e a ions o he sel :
A mul idimensional analysis
DOI: h ps://doi.o g/10.22235/d. 0i29.1695
Salomé Sola Mo ales
Fo o: Cecilia Vidal
Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 21
In oducción
El p esen e ensayo1 e lexiona ace ca de los sen idos
del yo median e un eco ido pano ámico y sin é ico
de las di e en es pe spec i as eó icas que lo han
es udiado. Su obje i o no es de ini , sino explo a ,
desc ibi y e lexiona en busca de en oques comp en-
si os. Es e análisis plan ea di e sas p oblemá icas
de inicio. La p ime a es que se a a de un é mino
poli acé ico, que ha sido abo dado desde adiciones
y en oques di e sos. Po esa azón, se p opone habla
de sen idos en luga de concep o o noción de yo. La
segunda es que, al pensa el yo, salen a la luz o os
é minos que se le pa ecen y que en ocasiones se han
u ilizado de mane a sinónima: se plan ea la cues ión
de si acaso son equi alen es nociones como pe sona,
iden idad, mismidad, sel , suje o y un la go e cé e a.
La e ce a es que, más allá de la con usión concep ual,
ambién su gen algunas p egun as cla e: ¿es el yo
indi idual o colec i o?, ¿pe sonal o social?, ¿pod ía
se singula y múl iple a la ez?
Al plan ea es os in e ogan es, apa ecen ensiones y
b o a con ue za la pulsión academicis a de encasilla
obje os de es udio en ca ego ías bien di e enciadas. Si
se a ase de un en e social, la sociología se ía la línea
más adecuada pa a abo da lo. Po o a pa e, el yo im-
plica ine i ablemen e un con enido subje i o, po lo
RESUMEN
El p opósi o de es e ensayo es p opone un análisis mul-
idimensional del yo, que iene como pun o de pa ida la
explo ación de los sen idos que se le han o o gado desde
di e en es pe spec i as eó icas. Pa a ello, se ealizó
una e isión del es ado del a e que pe mi ió delimi a
y desc ibi de o ma sucin a cua o en oques: la isión
esencialis a, la isión exis encialis a, la ausencia o su-
pe ación de la yoidad y la isión na a i a. A la luz del
análisis p opues o, se concluye que dichas pe spec i as
no son axiomá icas y deben se es udiadas de mane a
complemen a ia; que es necesa io ende puen es en-
e disciplinas y que las di e en es in e p e aciones no
deben a a se de mane a excluyen e, sino en diálogo
o coimplicación.
Palab as cla e: yo; iden idad; esencia; exis encia; na a i a.
ABSTRACT
The aim o his pape is o explo e he di e en meanings
gi en o he no ion o he sel . To know his p ocess in dep h,
a e iew o he s a e o he a has been ca ied ou and i has
been delimi ed ha he e a e ou heo e ical pe spec i es:
he essen ialis o in e io ision; he exis en ialis o ex e io
ision; he absence o he denial ision; and he na a i e o
in e p e a i e ision. In o de o know and in e p e he di -
e en epis emological adi ions, he ou app oaches ha e
been de eloped succinc ly. I can be concluded ha hese
pe spec i es a e no axioma ic and should be s udied in a
complemen a y manne , ha i is necessa y o b idge he gap
be ween disciplines and ha di e en in e p e a ions should
no be ea ed in an exclusiona y manne , bu in a necessa y
dialogue o co-implica ion.
Keywo ds: sel ; iden i y; essence; exis ence; na a i e.
que la psicología debe ía se la oz dominan e. Desde
una pe spec i a an opológica, la pe sona es lo más
pe sis en e de un suje o humano conc e o, po ello no
es gene alizable ni puede halla exp esión algo í mica
ope able. Pe o ¿es acaso el yo un cen o de acción o
un sis ema de compo amien os? Desde un en oque
ilosó ico, pod ía pe enece an o al uni e so de los
enómenos, de los hechos y los p ocesos mani ies os,
como al uni e so de las esencias, sus ancias in isibles
o “cosas en sí”, si u ilizamos la noción kan iana.2
Pa a a a de escla ece las p oblemá icas plan eadas,
la p emisa que guía es e ensayo es la coimplicación,
es deci , la asunción de que exis e una conco dancia
de con a ios o coinciden ia opposi o um inhe en e a
la comp ensión del enómeno es udiado. Es e en o-
que hace alusión al pa adójico es ado en el que los
con a ios coexis en y la mul iplicidad compone los
aspec os de una mis e iosa unidad3. Así plan eado, el
yo es un pa icula uni e sal en la medida en que “se
un yo” implica se como odos los se es humanos. La
ealidad sus ancial es la misma: odos son se es hu-
manos y no animales, ya que ienen au oconciencia y
capacidad simbólica y comunican e. Además, no son
me os en es que ealizan ac os ins in i os, sino que
ienen un concep o de pe sona o pe sonalidad que los
hace únicos y di e en es.
Salomé Sola Mo ales
Uni e sidad de Se illa,
Se illa, España.
ORCID: 0000-0001-
7085-4595
[email p o ec ed]
Recepción: 22/04/2018
Acep ación: 14/08/2018
1:: Es e p oyec o ue
inanciado po una Beca
PIF en la Uni e sidad
Au ónoma de Ba celona,
España (2007-2012).
2:: El concep o de “cosa
en sí”, u ilizado po
Kan , se e ie e a aquello
que es absolu amen e
incognoscible, aunque
exis a independien emen e
de la conciencia.
3:: La complexio
opposi o um o
coinciden ia opposi o um
ue in oducida po Nicolás
de Cusa en el siglo XV.
Es e modelo comp ensi o
ha sido desa ollado en
p o undidad po Duch
en su esis doc o al
(1974) y en sus ob as
His o ia y es uc u as
eligiosas (1978) y Mi o,
in e p e ación y
cul u a (2002).
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Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 22
En elación con es e p incipio an opológico, la p egun a
undamen al “¿quién soy?” se á explo ada en es e en-
sayo desde cua o pe spec i as: la isión esencialis a o
in e io , la isión exis encialis a o ex e io , la ausencia
o supe ación de la yoidad y la isión in e p e a i a o
na a i a. En es e sen ido, se un yo, aunque pueda pa-
ece simila o compa a asgos cons i u i os con o os
concep os, no es equi alen e ni sinónimo de mismidad,
sel , iden idad. Aquí, el yo es en endido como el pa icu-
la uni e sal que compa en odos los se es humanos y
que les pe mi e, p ime o, se y pensa ; segundo, exis i
e in e ac ua ; e ce o, conoce se y sen i se y, cua o,
de ini se y na a se median e palab as u o os símbolos.
Es p eciso ei e a que, aunque los cua o modelos puedan
ep esen a endencias p opias de una época o una pe s-
pec i a eó ica bien de inida, en ocasiones se al e nan y
a eces incluso se supe ponen, azón po la cual se han
u ilizado aquí, únicamen e, como delimi aciones explica-
i as. Es o quie e deci que, si bien cada pe spec i a ma ca
unos hi os básicos y unas endencias ca ac e ís icas, no
son en ningún caso excluyen es ni de e minan es.
La isión esencialis a: el yo in e io
Di e sos au o es han de inido al suje o como uno, in-
dependien emen e de sus cons ucciones men ales o
de su con ex o psicosocial y cul u al. ‘Esencialismo’ es
en endido aquí como la endencia ilosó ica que apoya la
p esencia de un en e uni a io que p e alece po encima
de la expe iencia empí ica. La idea de suje o o pe sona
como sus ancia es anca, indisoluble y e e na, es deci ,
que iene con el nacimien o y se a con la mue e, pod ía
se ilus ada con las con ibuciones de Pa ménides, uno
de los p ime os en e e i el ca ác e de pe manencia
del en e (Abbagnano, 1973; Hi schbe ge , 1982; Fe-
a e Mo a, 1973). El Poema de Pa ménides e ie e la
pe sis encia del yo pese a los cambios y el anscu so
del iempo. El se es, único y esencial, inhe en e e ina-
mo ible, comple o y o al. El p incipio del concep o de
yo en iloso ía quedó un an o es ancado y la mayo ía
de los au o es sucesi os die on po álido su ca ác e
“esencial”. De hecho, du an e la G ecia clásica (siglos V
y IV a. C.), Sóc a es o Pla ón sen aban las bases de la
noción de in e io idad, cen ándose en el suje o y su
búsqueda dialógica. A pesa de que pa a el g iego de la
época clásica oda la exis encia e a isible y audible, es
deci , odo se mani es aba de mane a ex e io , hacia los
o os, ya desde Pla ón se podían in ui algunas di e en-
cias insondables en e el cue po, si uado en el ex e io y
en endido como cá cel op eso a, y el alma o sus ancia
esencial, si uada en el in e io .
Ya en la época omana, bajo la in luencia de ilóso os
mo ales, es oicos y epicú eos ales como Séneca, Plinio
o Epic e o, la idea de in e io idad con inuó igen e y se
comenzó a o na incluso e lexi a. La apa ición de la
conciencia y la mo al dis anció al indi iduo de su papel
en la comunidad o de su es a us social y le pe mi ió
abandona se a la búsqueda del sí mismo. El yo como “un
se esponsable, conscien e independien e, au ónomo y
lib e” (Mauss, 1979, p. 78) comenzó a apa ece con el
ascenso del c is ianismo4. La unidad mo al que o o ga-
ba la eligión c is iana a los suje os en es a época y su
ínculo con la espi i ualidad ue on elemen os cla e
pa a comp ende po qué la yoidad pe manecía en el
ámbi o p i ado, suje a a las expe iencias mís icas. Y es
que el ascenso de las c eencias ilosó icas y eligiosas
ue undamen al pa a el desa ollo de un yo in e io
e lexi o, de ca ác e au ónomo, que se exp esa en su
ámbi o p edilec o: el de la de la eligión y la iloso ía
mo al. Es e yo e lexi o se dis ancia de las ca ego ías
es a u a ias y sociales, p opias del homb e p imi i o y
del medie al. Po ejemplo, en Las con esiones de San
Agus ín, es e iden e la dico omía: “‘¿Tú quién e es?’. Y
espondí: ‘Soy un homb e’. Po eso engo un cue po y un
alma; el uno, ex e io ; la o a, in e io ” (2003, p. 241).
Si bien es as concepciones esencialis as de la yoidad se
encuen an muy elacionadas con la adición del yo
in e io —aquella que en iende que la conciencia del sí
4:: Con la p omulgación
del Edic o de Milán
313, que es ablecía la
libe ad de eligión en el
Impe io Romano.
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es inmu able— no se á has a Desca es que comience a
p oli e a una concepción in e na del yo como unidad
acional, independien e y au ónoma5. Las apo aciones del
ilóso o esul a on c uciales y, quizás, las más impo an es
pa a comp ende la de inición de la in e io idad. A la luz
de es a co ien e, que se con i ió en una de las cla es
del pensamien o ilus ado, el yo (como en idad pensan e)
es el cen o del uni e so y la ealidad o igina ia de odo
posible sabe . Desca es ex emó la impo ancia del yo
(“Je pense, donc je suis”) y gene ó la idea de que exis ían
dos ámbi os sepa ados a los que se e i ió con los é mi-
nos es cogi ans y es ex ensa. La p ime a se encuen a
en la in e io idad, y aquí es donde se encuen a el “yo
pienso”: pa a Desca es el yo es á ue a del mundo de la
expe iencia y su isión es undamen al pa a comp ende
las esis ma e ialis as y de e minis as pos e io es, ade-
más de las pos u as acionalis as desligadas del campo
empí ico. Con el auge del Roman icismo en el no e y el
cen o de Eu opa, el yo adqui ió un es a u o di e en e al
de la Ilus ación. El yo omán ico o conciencia indi idual
ya no se desc ibe como una o alidad pe ec a, sino que
in i a a explo a las sinuosidades y con a iedades de la
p opia in e io idad.
Algunos aspec os de la epis emología kan iana y las
apo aciones de los idealis as Geo g Hegel y Johann
Fich e, sob e odo, de ol ie on al es udio del suje o un
es a u o p imo dial, si uándolo en un p ime é mino de
análisis. Aunque Kan (2002) acep aba en cie a medida
la concepción que los empi is as enían sob e el acceso
a la expe iencia, con su noción de sus ancia ecue da
que exis e una unidad p ime a y au én ica, que es el yo
(selbs ). El impe a i o ca egó ico undamen a, en pa e, la
posibilidad de llega a se un yo au ónomo co ela i o a
un noso os uni e sal basado en la igualdad y la a e -
nidad y pe mi e, de es a mane a, cimen a la au onomía
del suje o mo al y, po lo an o, de la yoidad o la pe so-
na como in ención é ica. Pa a es e au o las di e en es
mani es aciones del se dependen de unas es uc u as
ap io ís icas que acili an el acceso al conocimien o.
Es as ca ego ías empí icas (Kan , 2002, p. 156) dependen
de la azón p ác ica, es deci , de la conciencia mo al.
Kan e ie e la conciencia de un yo ijo y pe manen e,
que llama enoménico y que es inhe en e al se , es deci ,
esencial; y la exis encia de un yo ascenden al, que lla-
ma nouménico, y que, aunque pe enece al se en sí, no
puede se abo dado desde la conciencia. Es e mismo yo
se o na á aún más complejo en Hegel6, quien an icipa
la no dis inción en e suje o-obje o, que e oma á más
adelan e la posmode nidad.
La isión exis encialis a: el yo ex e io
En es a segunda pe spec i a cob an especial ele ancia
los ac o es espacio- empo ales, así como las elaciones
con los o os indi iduos y subje i idades. El “dasein”
o “se en el mundo” p opues o po Heidegge (2009),
jus amen e, pone de mani ies o la necesidad inhe en e al
se humano de elaciona se e in e ac ua con o os, que
es la cla e de es a mi ada. También Sa e (1989), desde
la co ien e exis encialis a, desa olla una enomenología
del yo en la que plan ea la impo ancia del o o en la
cons i ución de la p opia obje i idad. Es más, pa a el
au o , el undamen o del se ya no es el yo, sino el o o
—que iene del ex e io — que es el que cosi ica y o o ga
signi icación. En es e sen ido, cualquie ipo de iden i as
cogni i a, inna a, cons an e y pe manen e, o cualquie
di e encia biogené ica o isiológica, ca ece ía de impo -
ancia. Au o es como Hun , Ben o d y Snow (1994), po
ejemplo, muy in luidos po Geo ge H. Mead, sos ienen
que la iden idad indi idual, independien emen e de su
es uc u a obje i a, es u o de la in e acción conjun a
en e indi iduos y se cons uye en el ámbi o de lo social.
Nume osos sociólogos y an opólogos han señalado el
ca ác e comuni a io (y ex e io ) de los miemb os de
las sociedades p imi i as o a caicas. Pa a Émile Du -
kheim (1994), po ejemplo, la conciencia del p imi i o
es aba o almen e ue a del sí, es deci , dependía de la
comunidad a la que el suje o pe enecía. En es e caso,
la yoidad emi ía al linaje, la e nia o el g upo cul u al,
5:: Es as ideas
las desa olló
p incipalmen e en
sus Medi aciones
me a ísicas (1980).
6:: Véase la
Fenomenología del
espí i u (2015).
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y el suje o no signi icaba nada más allá de su pe e-
nencia al g upo o su ol, a eces único, en él. Pa a p o-
undiza sob e la yoidad en las comunidades a caicas
son esenciales los es udios de F ançois Hé i ie (1977),
quien indica que el indi iduo de la sociedad an igua7
no enía más yoidad que la dic ada po la olun ad
g upal. El colec i o asignaba un luga de e minado
al indi iduo que no podía se anscendido po es e.
Así, la o ma iden i a ia e a insepa able del luga que
ocupaba el suje o en el g upo y de su pode adqui ido,
es deci , de sus elaciones sociales y sus ínculos con
la al e idad g upal.
Ace ca del luga “es á ico” ( ol he edi a io e inamo-
ible den o del g upo) que ocupan los indi iduos
den o de la comunidad, es ele an e el abajo de
campo que ealizó Ma cel Mauss con los zuñí, un
g upo na i o no eame icano. El in es igado llegó
a la conclusión de que las pe sonas —los miemb os
de la ibu— e an, de hecho, pe sonajes cuyo papel
consis ía en ep esen a en su si io la ealidad p e i-
gu ada del clan (Mauss, 1979). De es a mane a, el yo
e a una e ique a es á ica o o gada po el g upo y que
conce nía a una elación con la ex e io idad.
Al aden a se más en el es udio del yo social, no se
pueden deja de menciona los apo es de Geo ge
H. Mead (1982) sob e los ínculos en e pe sona y
sociedad. Desde es a mi ada, el odo se ía an e io
a la pa e y el indi iduo en endido como “pe sona
au oconscien e” solo pod ía cons i ui se sob e la base
de su pe enencia a la sociedad. Solo en el p oceso
social pueden su gi las pe sonas en calidad de se es
que se han hecho conscien es de sí. La pe cepción
exis encialis a de la yoidad p opues a po Mead es
con igu ada, p incipalmen e, po las si uaciones de
in e acción. Es a idea es simila a la plan eada po
He be Blume (1982), quien conside a que lo que
cons i uye la ida de g upo es la in e acción (p. 84).
Así, el acceso al au oconocimien o se á de ca ác e
indi ec o y es a á muy in luido po los pun os de is a
pa icula es de los o os miemb os del g upo social o
po el g upo social mismo (Mead, 1982, p. 170).
Desde es a pe spec i a, se ía imposible que un yo uese
independien e o au ónomo, dado que no exis e ninguna
acción signi ica i a sin dependencia. Dicho con o as
palab as, los indi iduos po sí mismos no pueden sig-
ni ica nada, po lo que sus ac os ca ecen de sen ido
has a que se coo dinan con los de los o os. De o ma
simila , Max Schele (1935) —muy in luido po Ma x—
ha señalado que oda pe sona au én ica y ini a se in e-
g a siemp e como pe sona colec i a compleja, es deci ,
como miemb o de una comunidad. La pe sona, más que
se un o ganismo aislado, es una especie pa icula de
la o alidad social. Así, una condición inal e able de la
exis encia es que el indi iduo se encuen a con o os,
de modo que la yoidad se unda en la coimplicación
o elación (Schü z y Luckmann, 2001) en e el mundo
ex e no y el ú. De hecho, el modo de ac ua de los
indi iduos es a á es echamen e elacionado, no solo
con las ac i idades y las acciones que ealizan los o os,
sino con las que ealiza el mismo suje o en el espacio
común (como o o pa a los demás). Po ende, lo que
une a un suje o y a o o es la ap ehensión signi ica i a
del conocimien o subje i o del o o.
La eo ía de la iden idad social (Cooley, 1902; S yke ,
2002; Bu ke, 2004a, 2004b) ha o o gado un én asis
especial a la ca ego ización del yo en su adsc ipción
a los di e sos oles p opios de la sociedad. Aquí co-
b an especial ele ancia los p ocesos de signi icación
y las expec a i as asociadas a ese ol y a su debida
pe o mance (S e s y Bu ke, 2000). La pe sona se
con ie e en un e lejo indi idual del esquema sis e-
má ico gene al del ol al que se adsc ibe; los suje os
desa ollan di e encias en la mane a de desempeña
el ol. La yoidad en endida como p oceso coope a i o
o e lexi o, suje o al cambio y u o de una ela-
ción ecíp oca, es una de las p emisas de nume osos
7:: Se e ie e a los samo,
comunidad a icana en
la que ealizó es udios
de campo du an e años.
S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33

Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 25
au o es en e los que se ci an, an solo a modo de
ejemplo, a aquellos que des acan mejo el ca ác e
he e ogéneo de las iden i icaciones. Sus mane as de
denomina a la yoidad o a la iden idad ya de po sí
son signi ica i as e ilus an bien es a concepción
agmen ada del suje o. La llamada “iden idad de
e azos”, de Heine Keupp y Rena e Hö e (1988),
la “iden idad como hojald ada” de F ançois Hé i ie
(1977) o la “iden idad como collage cul u al”, p o-
pues a po Ca melo Lisón Tolosana (1997) son buenas
mues as de ello. Todos en ienden la yoidad como un
p oceso suje o al cambio, que se cons uye a a és
del iempo, y ambién des acan la impo ancia de la
ep esen ación o la ec eación del yo.
En la misma línea es án los eó icos de los es udios
cul u ales, Paul Willis (2000), Ian Chambe s (1994),
Dick Hebdige (1987) y Angela McRobbie (1992), que
ponen de mani ies o que la cues ión de uno mismo
es á muy inculada a la p opia subje i idad y a su
his o ia. Como ha ema cado Paul Gil oy (1998):
Sob e es e hecho en dispu a, de inmedia o de-
bemos concede que los se es humanos son he-
chos y se hacen a sí mismos, más que nacen
de alguna o ma ya acabada. La ue za de es e
comen a io ha enido un signi icado especial en
el desa ollo de los mo imien os de oposición a
la mode nidad (p. 68).
Tampoco se pueden ol ida las apo aciones del pen-
samien o eminis a clásico de Simone de Beau oi
(1960) o de la in es igado a con empo ánea Londa
Schiebinge (1996), que a an de supe a la isión
and océn ica del mundo p omo ida po la Ilus ación
(Ha ding, 2000). Pe o no odos los eó icos de los es-
udios cul u ales o eminis as en ienden la yoidad en
é minos subje i os. Exis en nume osos apo es que
en a izan en su ca ác e social y elacional, y en la
solida idad como o ma de conexión y acción social
(Hall y Du Gay, 2003; Fuss, 1989; Canning, 1994;
F ase , 1989; Ha away, 1985, 1990, 1995; Riley, 1990;
Bu le , 2002). El elaciona la iden idad con el p incipio
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de solida idad in i a a en ende la, según Gil oy (1998),
como un e ec o media izado po las es uc u as his ó-
icas y económicas, iniciado en p ác icas signi ica i as
a a és de las cuales ope an, y plan eado en encuad es
ins i ucionales con ingen es, que egulan y exp esan la
eunión de indi iduos en p ocesos sociales modelo.
Según la pe spec i a exis encialis a, las pe sonas cons-
uyen y desa ollan iden i icaciones pa a sí g acias a las
o mas cul u ales o es a u a ias p opias del en o no. No
obs an e, pa a en ende el sí socializado, es deci , la yoidad
ex e io o exis encial, no solo son impo an es los papeles
en e a los o os o las pe enencias cul u ales, acep adas o
no. La yoidad no solo se ía la suma de iden i icaciones con
el ex e io (sea con los o os signi ica i os o con los o os
gene alizados) que el indi iduo ealiza pa a sí y pa a los
demás, sino el esul ado de una se ie de elaciones psico-
sociales que an más allá de la me a p oyección. Es más,
el suje o p ecisa apoya se en una o ien ación ideológica
y compa i la con o os: “La o ma social del indi iduo
en su cul u a es policén ica, ya que pa a comp ende se a
sí mismo y signi ica se en el mundo necesi a econoce se
en o os” (Es e a Fab ega , 1993, p. 252).
La ausencia o supe ación del yo
Las gue as mundiales que asola on Eu opa en la p ime a
mi ad del siglo XX y el auge de los ex emismos y sus
a ales consecuencias —como el Holocaus o— enca na-
on la más adical y e ible ei indicación iden i a ia y
p o oca on una up u a sin p eceden es en la e lexión
an e io sob e el suje o. Es a época, llamada po E ic
Hobsbawm (1999) “la edad de los ex emismos”, lle ó a
cabo, en nomb e de las indicaciones nacionalis as exa-
ce badas, los c ímenes más a oces con a la humanidad
conocidos has a el momen o. El emo y el odio a los
o os, el miedo a la al e idad, en de ini i a, p o ocó una
up u a sin p eceden es en el pensamien o occiden al. Los
ideales pos ulados po la iloso ía idealis a y las g andes
eligiones comenza on a esqueb aja se a causa de es as
ci cuns ancias. El indi iduo ya no es el “homb e en e o y
acional” ni cumple con los ideales del cogi o ca esiano.
El nue o yo, que an epone la acción en el mundo
sob e la e lexión in e io , se cons uye po las un-
ciones que e ec úa y po la his o ia que cuen a sob e
su ealización pe sonal. En es e con ex o, la búsque-
da de un p incipio uni icado in e no (yo e lexi o)
ca ece de sen ido. El suje o no a a ya de aba ca su
indi idualidad median e la e lexión in e na (mo al o
eligiosa), pues o que la idea de o alidad o pleni ud del
yo comienza a nega se y esqueb aja se has a incluso
es alla . La idea de una unidad o pe sonalidad o al
o una iden idad “ín eg a” comenzó a se echazada
desde a ios ámbi os de la cul u a y la sociedad.
Hacia inales de los años sesen a, la o ien ación pos-
mode na —que supe ó el ca ác e cen al del homb e en
el uni e so— hizo p ima lo impe sonal, el anonima o,
has a llega a dibuja una ausencia o al de cen o: el
acío o la nada. Pa a el an opólogo es uc u alis a an-
cés Lé i-S auss (1964), que anunció la disolución del
suje o —in e p e ada como mue e del suje o (A eaza
y Tickne , 2002)—, ampoco exis ía más que dispe sión.
Desde es a pe spec i a, el yo más bien se encuen a
inse o y es “un conglome ado de agmen os en ela-
ciones incie as” (Fe nandez-Zoïla, 1999, p. 27) y, po
lo an o, a ojado al insondable anscu so del iempo.
Pe o la disolución del suje o p opues a po Lé i-S auss
ya apa ecía en la eo ía de la pe sonalidad de Sigmund
F eud a p incipios del siglo XIX y ue con inuada luego
po au o es como Jacques Lacan, Louis Al husse , Michel
Foucaul o Gilles Deleuze, en e o os.
Pa a comp ende es as ans o maciones en la concepción
del yo, en endido aquí como un se pulsional que se ige
po el inconscien e —y el deseo—, es necesa io emon a se
en onces a la eo ía de F eud (2000a, 2000b). La eo ía
psicoanalí ica p o ocó un descen amien o cla e en la
noción clásica de indi iduo, que esul a indispensable
pa a comp ende la disolución del suje o posmode no. Tal
y como ha desc i o Joan P a (2007), el psicoanálisis su-
puso el “di o cio” de ini i o de las llamadas iloso ías del
suje o. La me apsicología eudiana edujo al yo acional
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a un conjun o de pulsiones indes uc ibles, inmo ales e
in empo ales (Ricoeu , 1965). La di e enciación de lo psí-
quico en conscien e e inconscien e —una de las p emisas
undamen ales del psicoanálisis— y sus descub imien os
ace ca de las unciones del yo, el supe yó y el ello (F eud,
2000a) poseen una ex ao dina ia impo ancia pa a la
comp ensión del p oblema de la yoidad.
En su p ime a e apa, F eud desc ibe el apa a o psíquico
como la suma de dos pa es o ins ancias: una ep imida
y o a ep eso a o, lo que es lo mismo, un inconscien e
y una conciencia. Desde el pun o de is a del psicoa-
nálisis, odas las pe cepciones p oceden es del ex e io
(senso iales) y del in e io , a las que damos el nomb e
de sensaciones y sen imien os, son conscien es. Pa a
F eud (2000b) exis en es é minos cla e en los p oce-
sos men ales: lo conscien e, pe cepción más inmedia a
y segu a; lo p econscien e, inconscien e la en e, capaz
de conciencia; y lo inconscien e, lo ep imido, incapaz
de conciencia (p. 168). A los ojos del psicoanalis a, el
yo se ía la en idad in e media que in eg a la conciencia
y domina el acceso al mundo ex e io y, además, isca-
liza odos sus p ocesos pa ciales (2009, p. 11). El ello,
que con iene las pasiones o ene gías ins in i as, es más
ácilmen e iden i icable con el inconscien e; y el supe -
yó, o impe a i o ca egó ico, es el que o ganiza, some e
(o dena y p ohíbe) po medio de una se ie de igu as
ex e nas —sean los pad es o las ins i uciones— al yo.
La yoidad eudiana, en onces, e mina some ida a es
dependencias: el mundo ex e io , el ello y el supe yó. La
a iculación en e es as es es cla e pa a el desa ollo
de la pe sonalidad y el man enimien o de su es abilidad.
Pa a Ca l Gus a Jung, discípulo de F eud, los con-
enidos que con o man el inconscien e no solo son
de índole pe sonal, en la medida en que cons i uyen
adquisiciones de la exis encia indi idual, sino que
ambién poseen con enidos in e pe sonales, colec i-
os, en o ma de ca ego ías he edadas o a que ipos.
Así, el se es o unciona como “una másca a que inge
indi idualidad, haciendo c ee a los demás y a uno
mismo que es indi idual, cuando no cons i uye sino
un papel ep esen ado, donde la psique colec i a iene
la palab a” (Jung, 2009, p. 72).
Es o lle a a la génesis del ideal del yo, pues de ás de él
se ocul a la p ime a y más impo an e iden i icación del
indi iduo, o sea, la iden i icación con las igu as pa e nas.
Es a p ime a iden i icación de inida po F eud como la
más emp ana ex e io ización del a ec o hacia o a pe so-
na —sea el pad e o el cuidado — desempeña un papel cla e
en la cons ucción y el desa ollo pos e io de la pe sona.
De hecho, “la iden i icación aspi a a con igu a el p opio
yo a semejanza del o o, omado como modelo” (F eud,
1999, p. 99). Es e ambién es cla e en la ob a lacaniana y
es e o mulado en cla es más adicales: el yo aquí ya no
es en endido como una ins ancia o ganizada y es uc u al
compues a de una supe posición de iden i icaciones, sino
que se encuen a di idido, ba ado o escindido.
El posmode nismo nace de la descon ianza o la inc e-
dulidad hacia las me ana a i as, la epis emología, la
acionalidad, la me a ísica y, ambién, hacia la ca ego ía
de suje o mode no. El suje o posmode no, po el con a io,
no es un se pensan e y au ónomo, sino dependien e de
su en o no. Los lazos sociales que uncionaban como
he amien as de iden i icación inculados al Es ado (yo
nacional) desapa ecen pa a da luga a nue as p oble-
má icas su gidas de la globalización (yo local-global).
En las sociedades posmode nas, llamadas po Foucaul
“sociedades disciplina ias” (1992), los se es humanos se
con ie en en suje os a iculados po las p ác icas ins i u-
cionalizado as del pode . Así, la yoidad pod ía se o bien
some ida y dependien e de los o os o bien conscien e,
pe o en ningún caso independien e.
En es as “nue as sociedades de con ol”, como las
llama Deleuze (1991); del “ iesgo”, en palab as de
Ul ick Beck (2006); o “líquidas”, como a i ma Zygmun
Bauman (2003), se con igu an nue as subje i idades
y o mas de iden i icación ca ac e izadas po la lexi-
bilidad, la imp e isibilidad y una endencia hacia la
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dispe sión y la he e ogeneidad (F ed ic y Zizek, 1998).
La cues ión que hab ía que plan ea se es: ¿Se puede
se múl iple y cohe en e a la ez? La isión uni a ia
del yo no es iable ya, po que la cul u a adicional
se ha disuel o y el suje o se iden i ica en elación a
una plu alidad de espues as. Robe Li on (1968)
habla de un “yo p o eico” capaz de adap a se a ans-
o maciones luidas “compues o po ‘ agmen os de
iden idad’ combinables y cambian es de una si uación
—o de una elación— a o a” (p. 12).
Pa a Bauman (2003), el suje o de la “mode na socie-
dad líquida” cons i uye comunidades con iden idades
inco po adas (“comunidades de gua da opa” o de
consumo), a a és de las que los clien es y usua ios
se iden i ican. Así, las ag upaciones sociales más im-
po an es se ían, en odo caso, simples mul i udes de
consumido es, sin g andes obje i os y, po supues o,
con limi ada inculación. El homo consumens no p e-
ende acumula bienes, como ha ema cado Bauman,
sino usa los y desca a los ápidamen e pa a pode
adqui i o os nue os. De la misma mane a, ampoco
p e ende alcanza una iden idad o adsc ibi se a un
g upo de e e encia: p e ie e adop a oles dispa es y
inculaciones lige as que le pe mi an abandona las sin
emo . Un suje o que busca en los g upos de pe enen-
cia g a i icaciones inmedia as más que con icciones
p o undas es, en de ini i a, como exp esa el sociólogo,
un suje o más au ónomo pe o, a la ez, más soli a io.
Es e yo sa u ado, como lo llama Kenne h Ge gen
(1996), puede encon a cie a cohe encia en e odas
sus iden i icaciones o, po el con a io, ans o ma
es a mul iplicidad en inadap abilidad (mal uso de la
sob eabundancia de oles). La al a de adap abilidad —
ambién llamada monoiden idad o mul i enia (Ca e as
y Lina es, 2006)— puede con e i se en obsesión po
una de las iden i icaciones (nacional, sexual, é nica,
eligiosa) que desplaza o anula a odas las demás, como
di ía Amin Maalou (2004), o en una au oexplo ación
de uno mismo, como ocu e en la sociedad hipe con-
sumis a, en palab as de Byung-Chul Han (2010).
La isión na a i a: un análisis
in e p e a i o de la yoidad
El yo es una exp esión necesa iamen e ambigua, di ía
Husse l (1991). En cualquie caso, la aplicación del é -
mino an solo hace alusión al hablan e que se designa a
sí mismo. De hecho, la desc ipción de las iden i icacio-
nes di ige la e lexión o zosamen e hacia una espi al
de designaciones p onominales. Tal y como menciona
Jean-Pie e Bou ine (1999), “la in lación de lo p onomi-
nal en los discu sos (sí, sí mismo, yo mismo, e c.) co obo-
a el luga adqui ido po la indi idualización” (p. 187) o,
como di ía Jü gen Habe mas (1988), el luga desde el que
el hablan e adquie e no o iedad. Como apun a An hony
Giddens (1995), “el ‘yo’ es un conec o lingüís ico que
oma su signi icado de las edes de é minos po las que
se adquie e un sis ema discu si o de subje i idad” (p. 72).
Fo o: Cecilia Vidal
S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33