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Los sentidos e interpretaciones del yo: Un análisis multidimensional

Sola-Morales, Salomé

Abstract

El propósito de este ensayo es proponer un análisis multidimensional del yo, que tiene como punto de partida la exploración de los sentidos que se le han otorgado desde diferentes perspectivas teóricas. Para ello, se realizó una revisión del estado del arte que permitió delimitar y describir de forma sucinta cuatro enfoques: la visión esencialista, la visión existencialista, la ausencia o superación de la yoidad y la visión narrativa. A la luz del análisis propuesto, se concluye que dichas perspectivas no son axiomáticas y deben ser estudiadas de manera complementaria; que es necesario tender puentes entre disciplinas y que las diferentes interpretaciones no deben tratarse de manera excluyente, sino en diálogo o coimplicación.

Full text

desde la academia Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 20 S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33 Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional The meanings and in e p e a ions o he sel : A mul idimensional analysis DOI: h ps://doi.o g/10.22235/d. 0i29.1695 Salomé Sola Mo ales Fo o: Cecilia Vidal Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 21 In oducción El p esen e ensayo1 e lexiona ace ca de los sen idos del yo median e un eco ido pano ámico y sin é ico de las di e en es pe spec i as eó icas que lo han es udiado. Su obje i o no es de ini , sino explo a , desc ibi y e lexiona en busca de en oques comp en- si os. Es e análisis plan ea di e sas p oblemá icas de inicio. La p ime a es que se a a de un é mino poli acé ico, que ha sido abo dado desde adiciones y en oques di e sos. Po esa azón, se p opone habla de sen idos en luga de concep o o noción de yo. La segunda es que, al pensa el yo, salen a la luz o os é minos que se le pa ecen y que en ocasiones se han u ilizado de mane a sinónima: se plan ea la cues ión de si acaso son equi alen es nociones como pe sona, iden idad, mismidad, sel , suje o y un la go e cé e a. La e ce a es que, más allá de la con usión concep ual, ambién su gen algunas p egun as cla e: ¿es el yo indi idual o colec i o?, ¿pe sonal o social?, ¿pod ía se singula y múl iple a la ez? Al plan ea es os in e ogan es, apa ecen ensiones y b o a con ue za la pulsión academicis a de encasilla obje os de es udio en ca ego ías bien di e enciadas. Si se a ase de un en e social, la sociología se ía la línea más adecuada pa a abo da lo. Po o a pa e, el yo im- plica ine i ablemen e un con enido subje i o, po lo RESUMEN El p opósi o de es e ensayo es p opone un análisis mul- idimensional del yo, que iene como pun o de pa ida la explo ación de los sen idos que se le han o o gado desde di e en es pe spec i as eó icas. Pa a ello, se ealizó una e isión del es ado del a e que pe mi ió delimi a y desc ibi de o ma sucin a cua o en oques: la isión esencialis a, la isión exis encialis a, la ausencia o su- pe ación de la yoidad y la isión na a i a. A la luz del análisis p opues o, se concluye que dichas pe spec i as no son axiomá icas y deben se es udiadas de mane a complemen a ia; que es necesa io ende puen es en- e disciplinas y que las di e en es in e p e aciones no deben a a se de mane a excluyen e, sino en diálogo o coimplicación. Palab as cla e: yo; iden idad; esencia; exis encia; na a i a. ABSTRACT The aim o his pape is o explo e he di e en meanings gi en o he no ion o he sel . To know his p ocess in dep h, a e iew o he s a e o he a has been ca ied ou and i has been delimi ed ha he e a e ou heo e ical pe spec i es: he essen ialis o in e io ision; he exis en ialis o ex e io ision; he absence o he denial ision; and he na a i e o in e p e a i e ision. In o de o know and in e p e he di - e en epis emological adi ions, he ou app oaches ha e been de eloped succinc ly. I can be concluded ha hese pe spec i es a e no axioma ic and should be s udied in a complemen a y manne , ha i is necessa y o b idge he gap be ween disciplines and ha di e en in e p e a ions should no be ea ed in an exclusiona y manne , bu in a necessa y dialogue o co-implica ion. Keywo ds: sel ; iden i y; essence; exis ence; na a i e. que la psicología debe ía se la oz dominan e. Desde una pe spec i a an opológica, la pe sona es lo más pe sis en e de un suje o humano conc e o, po ello no es gene alizable ni puede halla exp esión algo í mica ope able. Pe o ¿es acaso el yo un cen o de acción o un sis ema de compo amien os? Desde un en oque ilosó ico, pod ía pe enece an o al uni e so de los enómenos, de los hechos y los p ocesos mani ies os, como al uni e so de las esencias, sus ancias in isibles o “cosas en sí”, si u ilizamos la noción kan iana.2 Pa a a a de escla ece las p oblemá icas plan eadas, la p emisa que guía es e ensayo es la coimplicación, es deci , la asunción de que exis e una conco dancia de con a ios o coinciden ia opposi o um inhe en e a la comp ensión del enómeno es udiado. Es e en o- que hace alusión al pa adójico es ado en el que los con a ios coexis en y la mul iplicidad compone los aspec os de una mis e iosa unidad3. Así plan eado, el yo es un pa icula uni e sal en la medida en que “se un yo” implica se como odos los se es humanos. La ealidad sus ancial es la misma: odos son se es hu- manos y no animales, ya que ienen au oconciencia y capacidad simbólica y comunican e. Además, no son me os en es que ealizan ac os ins in i os, sino que ienen un concep o de pe sona o pe sonalidad que los hace únicos y di e en es. Salomé Sola Mo ales Uni e sidad de Se illa, Se illa, España. ORCID: 0000-0001- 7085-4595 [email p o ec ed] Recepción: 22/04/2018 Acep ación: 14/08/2018 1:: Es e p oyec o ue inanciado po una Beca PIF en la Uni e sidad Au ónoma de Ba celona, España (2007-2012). 2:: El concep o de “cosa en sí”, u ilizado po Kan , se e ie e a aquello que es absolu amen e incognoscible, aunque exis a independien emen e de la conciencia. 3:: La complexio opposi o um o coinciden ia opposi o um ue in oducida po Nicolás de Cusa en el siglo XV. Es e modelo comp ensi o ha sido desa ollado en p o undidad po Duch en su esis doc o al (1974) y en sus ob as His o ia y es uc u as eligiosas (1978) y Mi o, in e p e ación y cul u a (2002). S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33 Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 22 En elación con es e p incipio an opológico, la p egun a undamen al “¿quién soy?” se á explo ada en es e en- sayo desde cua o pe spec i as: la isión esencialis a o in e io , la isión exis encialis a o ex e io , la ausencia o supe ación de la yoidad y la isión in e p e a i a o na a i a. En es e sen ido, se un yo, aunque pueda pa- ece simila o compa a asgos cons i u i os con o os concep os, no es equi alen e ni sinónimo de mismidad, sel , iden idad. Aquí, el yo es en endido como el pa icu- la uni e sal que compa en odos los se es humanos y que les pe mi e, p ime o, se y pensa ; segundo, exis i e in e ac ua ; e ce o, conoce se y sen i se y, cua o, de ini se y na a se median e palab as u o os símbolos. Es p eciso ei e a que, aunque los cua o modelos puedan ep esen a endencias p opias de una época o una pe s- pec i a eó ica bien de inida, en ocasiones se al e nan y a eces incluso se supe ponen, azón po la cual se han u ilizado aquí, únicamen e, como delimi aciones explica- i as. Es o quie e deci que, si bien cada pe spec i a ma ca unos hi os básicos y unas endencias ca ac e ís icas, no son en ningún caso excluyen es ni de e minan es. La isión esencialis a: el yo in e io Di e sos au o es han de inido al suje o como uno, in- dependien emen e de sus cons ucciones men ales o de su con ex o psicosocial y cul u al. ‘Esencialismo’ es en endido aquí como la endencia ilosó ica que apoya la p esencia de un en e uni a io que p e alece po encima de la expe iencia empí ica. La idea de suje o o pe sona como sus ancia es anca, indisoluble y e e na, es deci , que iene con el nacimien o y se a con la mue e, pod ía se ilus ada con las con ibuciones de Pa ménides, uno de los p ime os en e e i el ca ác e de pe manencia del en e (Abbagnano, 1973; Hi schbe ge , 1982; Fe- a e Mo a, 1973). El Poema de Pa ménides e ie e la pe sis encia del yo pese a los cambios y el anscu so del iempo. El se es, único y esencial, inhe en e e ina- mo ible, comple o y o al. El p incipio del concep o de yo en iloso ía quedó un an o es ancado y la mayo ía de los au o es sucesi os die on po álido su ca ác e “esencial”. De hecho, du an e la G ecia clásica (siglos V y IV a. C.), Sóc a es o Pla ón sen aban las bases de la noción de in e io idad, cen ándose en el suje o y su búsqueda dialógica. A pesa de que pa a el g iego de la época clásica oda la exis encia e a isible y audible, es deci , odo se mani es aba de mane a ex e io , hacia los o os, ya desde Pla ón se podían in ui algunas di e en- cias insondables en e el cue po, si uado en el ex e io y en endido como cá cel op eso a, y el alma o sus ancia esencial, si uada en el in e io . Ya en la época omana, bajo la in luencia de ilóso os mo ales, es oicos y epicú eos ales como Séneca, Plinio o Epic e o, la idea de in e io idad con inuó igen e y se comenzó a o na incluso e lexi a. La apa ición de la conciencia y la mo al dis anció al indi iduo de su papel en la comunidad o de su es a us social y le pe mi ió abandona se a la búsqueda del sí mismo. El yo como “un se esponsable, conscien e independien e, au ónomo y lib e” (Mauss, 1979, p. 78) comenzó a apa ece con el ascenso del c is ianismo4. La unidad mo al que o o ga- ba la eligión c is iana a los suje os en es a época y su ínculo con la espi i ualidad ue on elemen os cla e pa a comp ende po qué la yoidad pe manecía en el ámbi o p i ado, suje a a las expe iencias mís icas. Y es que el ascenso de las c eencias ilosó icas y eligiosas ue undamen al pa a el desa ollo de un yo in e io e lexi o, de ca ác e au ónomo, que se exp esa en su ámbi o p edilec o: el de la de la eligión y la iloso ía mo al. Es e yo e lexi o se dis ancia de las ca ego ías es a u a ias y sociales, p opias del homb e p imi i o y del medie al. Po ejemplo, en Las con esiones de San Agus ín, es e iden e la dico omía: “‘¿Tú quién e es?’. Y espondí: ‘Soy un homb e’. Po eso engo un cue po y un alma; el uno, ex e io ; la o a, in e io ” (2003, p. 241). Si bien es as concepciones esencialis as de la yoidad se encuen an muy elacionadas con la adición del yo in e io —aquella que en iende que la conciencia del sí 4:: Con la p omulgación del Edic o de Milán 313, que es ablecía la libe ad de eligión en el Impe io Romano. S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33 Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 23 es inmu able— no se á has a Desca es que comience a p oli e a una concepción in e na del yo como unidad acional, independien e y au ónoma5. Las apo aciones del ilóso o esul a on c uciales y, quizás, las más impo an es pa a comp ende la de inición de la in e io idad. A la luz de es a co ien e, que se con i ió en una de las cla es del pensamien o ilus ado, el yo (como en idad pensan e) es el cen o del uni e so y la ealidad o igina ia de odo posible sabe . Desca es ex emó la impo ancia del yo (“Je pense, donc je suis”) y gene ó la idea de que exis ían dos ámbi os sepa ados a los que se e i ió con los é mi- nos es cogi ans y es ex ensa. La p ime a se encuen a en la in e io idad, y aquí es donde se encuen a el “yo pienso”: pa a Desca es el yo es á ue a del mundo de la expe iencia y su isión es undamen al pa a comp ende las esis ma e ialis as y de e minis as pos e io es, ade- más de las pos u as acionalis as desligadas del campo empí ico. Con el auge del Roman icismo en el no e y el cen o de Eu opa, el yo adqui ió un es a u o di e en e al de la Ilus ación. El yo omán ico o conciencia indi idual ya no se desc ibe como una o alidad pe ec a, sino que in i a a explo a las sinuosidades y con a iedades de la p opia in e io idad. Algunos aspec os de la epis emología kan iana y las apo aciones de los idealis as Geo g Hegel y Johann Fich e, sob e odo, de ol ie on al es udio del suje o un es a u o p imo dial, si uándolo en un p ime é mino de análisis. Aunque Kan (2002) acep aba en cie a medida la concepción que los empi is as enían sob e el acceso a la expe iencia, con su noción de sus ancia ecue da que exis e una unidad p ime a y au én ica, que es el yo (selbs ). El impe a i o ca egó ico undamen a, en pa e, la posibilidad de llega a se un yo au ónomo co ela i o a un noso os uni e sal basado en la igualdad y la a e - nidad y pe mi e, de es a mane a, cimen a la au onomía del suje o mo al y, po lo an o, de la yoidad o la pe so- na como in ención é ica. Pa a es e au o las di e en es mani es aciones del se dependen de unas es uc u as ap io ís icas que acili an el acceso al conocimien o. Es as ca ego ías empí icas (Kan , 2002, p. 156) dependen de la azón p ác ica, es deci , de la conciencia mo al. Kan e ie e la conciencia de un yo ijo y pe manen e, que llama enoménico y que es inhe en e al se , es deci , esencial; y la exis encia de un yo ascenden al, que lla- ma nouménico, y que, aunque pe enece al se en sí, no puede se abo dado desde la conciencia. Es e mismo yo se o na á aún más complejo en Hegel6, quien an icipa la no dis inción en e suje o-obje o, que e oma á más adelan e la posmode nidad. La isión exis encialis a: el yo ex e io En es a segunda pe spec i a cob an especial ele ancia los ac o es espacio- empo ales, así como las elaciones con los o os indi iduos y subje i idades. El “dasein” o “se en el mundo” p opues o po Heidegge (2009), jus amen e, pone de mani ies o la necesidad inhe en e al se humano de elaciona se e in e ac ua con o os, que es la cla e de es a mi ada. También Sa e (1989), desde la co ien e exis encialis a, desa olla una enomenología del yo en la que plan ea la impo ancia del o o en la cons i ución de la p opia obje i idad. Es más, pa a el au o , el undamen o del se ya no es el yo, sino el o o —que iene del ex e io — que es el que cosi ica y o o ga signi icación. En es e sen ido, cualquie ipo de iden i as cogni i a, inna a, cons an e y pe manen e, o cualquie di e encia biogené ica o isiológica, ca ece ía de impo - ancia. Au o es como Hun , Ben o d y Snow (1994), po ejemplo, muy in luidos po Geo ge H. Mead, sos ienen que la iden idad indi idual, independien emen e de su es uc u a obje i a, es u o de la in e acción conjun a en e indi iduos y se cons uye en el ámbi o de lo social. Nume osos sociólogos y an opólogos han señalado el ca ác e comuni a io (y ex e io ) de los miemb os de las sociedades p imi i as o a caicas. Pa a Émile Du - kheim (1994), po ejemplo, la conciencia del p imi i o es aba o almen e ue a del sí, es deci , dependía de la comunidad a la que el suje o pe enecía. En es e caso, la yoidad emi ía al linaje, la e nia o el g upo cul u al, 5:: Es as ideas las desa olló p incipalmen e en sus Medi aciones me a ísicas (1980). 6:: Véase la Fenomenología del espí i u (2015). S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33 Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 24 y el suje o no signi icaba nada más allá de su pe e- nencia al g upo o su ol, a eces único, en él. Pa a p o- undiza sob e la yoidad en las comunidades a caicas son esenciales los es udios de F ançois Hé i ie (1977), quien indica que el indi iduo de la sociedad an igua7 no enía más yoidad que la dic ada po la olun ad g upal. El colec i o asignaba un luga de e minado al indi iduo que no podía se anscendido po es e. Así, la o ma iden i a ia e a insepa able del luga que ocupaba el suje o en el g upo y de su pode adqui ido, es deci , de sus elaciones sociales y sus ínculos con la al e idad g upal. Ace ca del luga “es á ico” ( ol he edi a io e inamo- ible den o del g upo) que ocupan los indi iduos den o de la comunidad, es ele an e el abajo de campo que ealizó Ma cel Mauss con los zuñí, un g upo na i o no eame icano. El in es igado llegó a la conclusión de que las pe sonas —los miemb os de la ibu— e an, de hecho, pe sonajes cuyo papel consis ía en ep esen a en su si io la ealidad p e i- gu ada del clan (Mauss, 1979). De es a mane a, el yo e a una e ique a es á ica o o gada po el g upo y que conce nía a una elación con la ex e io idad. Al aden a se más en el es udio del yo social, no se pueden deja de menciona los apo es de Geo ge H. Mead (1982) sob e los ínculos en e pe sona y sociedad. Desde es a mi ada, el odo se ía an e io a la pa e y el indi iduo en endido como “pe sona au oconscien e” solo pod ía cons i ui se sob e la base de su pe enencia a la sociedad. Solo en el p oceso social pueden su gi las pe sonas en calidad de se es que se han hecho conscien es de sí. La pe cepción exis encialis a de la yoidad p opues a po Mead es con igu ada, p incipalmen e, po las si uaciones de in e acción. Es a idea es simila a la plan eada po He be Blume (1982), quien conside a que lo que cons i uye la ida de g upo es la in e acción (p. 84). Así, el acceso al au oconocimien o se á de ca ác e indi ec o y es a á muy in luido po los pun os de is a pa icula es de los o os miemb os del g upo social o po el g upo social mismo (Mead, 1982, p. 170). Desde es a pe spec i a, se ía imposible que un yo uese independien e o au ónomo, dado que no exis e ninguna acción signi ica i a sin dependencia. Dicho con o as palab as, los indi iduos po sí mismos no pueden sig- ni ica nada, po lo que sus ac os ca ecen de sen ido has a que se coo dinan con los de los o os. De o ma simila , Max Schele (1935) —muy in luido po Ma x— ha señalado que oda pe sona au én ica y ini a se in e- g a siemp e como pe sona colec i a compleja, es deci , como miemb o de una comunidad. La pe sona, más que se un o ganismo aislado, es una especie pa icula de la o alidad social. Así, una condición inal e able de la exis encia es que el indi iduo se encuen a con o os, de modo que la yoidad se unda en la coimplicación o elación (Schü z y Luckmann, 2001) en e el mundo ex e no y el ú. De hecho, el modo de ac ua de los indi iduos es a á es echamen e elacionado, no solo con las ac i idades y las acciones que ealizan los o os, sino con las que ealiza el mismo suje o en el espacio común (como o o pa a los demás). Po ende, lo que une a un suje o y a o o es la ap ehensión signi ica i a del conocimien o subje i o del o o. La eo ía de la iden idad social (Cooley, 1902; S yke , 2002; Bu ke, 2004a, 2004b) ha o o gado un én asis especial a la ca ego ización del yo en su adsc ipción a los di e sos oles p opios de la sociedad. Aquí co- b an especial ele ancia los p ocesos de signi icación y las expec a i as asociadas a ese ol y a su debida pe o mance (S e s y Bu ke, 2000). La pe sona se con ie e en un e lejo indi idual del esquema sis e- má ico gene al del ol al que se adsc ibe; los suje os desa ollan di e encias en la mane a de desempeña el ol. La yoidad en endida como p oceso coope a i o o e lexi o, suje o al cambio y u o de una ela- ción ecíp oca, es una de las p emisas de nume osos 7:: Se e ie e a los samo, comunidad a icana en la que ealizó es udios de campo du an e años. S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33 Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 25 au o es en e los que se ci an, an solo a modo de ejemplo, a aquellos que des acan mejo el ca ác e he e ogéneo de las iden i icaciones. Sus mane as de denomina a la yoidad o a la iden idad ya de po sí son signi ica i as e ilus an bien es a concepción agmen ada del suje o. La llamada “iden idad de e azos”, de Heine Keupp y Rena e Hö e (1988), la “iden idad como hojald ada” de F ançois Hé i ie (1977) o la “iden idad como collage cul u al”, p o- pues a po Ca melo Lisón Tolosana (1997) son buenas mues as de ello. Todos en ienden la yoidad como un p oceso suje o al cambio, que se cons uye a a és del iempo, y ambién des acan la impo ancia de la ep esen ación o la ec eación del yo. En la misma línea es án los eó icos de los es udios cul u ales, Paul Willis (2000), Ian Chambe s (1994), Dick Hebdige (1987) y Angela McRobbie (1992), que ponen de mani ies o que la cues ión de uno mismo es á muy inculada a la p opia subje i idad y a su his o ia. Como ha ema cado Paul Gil oy (1998): Sob e es e hecho en dispu a, de inmedia o de- bemos concede que los se es humanos son he- chos y se hacen a sí mismos, más que nacen de alguna o ma ya acabada. La ue za de es e comen a io ha enido un signi icado especial en el desa ollo de los mo imien os de oposición a la mode nidad (p. 68). Tampoco se pueden ol ida las apo aciones del pen- samien o eminis a clásico de Simone de Beau oi (1960) o de la in es igado a con empo ánea Londa Schiebinge (1996), que a an de supe a la isión and océn ica del mundo p omo ida po la Ilus ación (Ha ding, 2000). Pe o no odos los eó icos de los es- udios cul u ales o eminis as en ienden la yoidad en é minos subje i os. Exis en nume osos apo es que en a izan en su ca ác e social y elacional, y en la solida idad como o ma de conexión y acción social (Hall y Du Gay, 2003; Fuss, 1989; Canning, 1994; F ase , 1989; Ha away, 1985, 1990, 1995; Riley, 1990; Bu le , 2002). El elaciona la iden idad con el p incipio Fo o: Cecilia Vidal S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33 Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 26 de solida idad in i a a en ende la, según Gil oy (1998), como un e ec o media izado po las es uc u as his ó- icas y económicas, iniciado en p ác icas signi ica i as a a és de las cuales ope an, y plan eado en encuad es ins i ucionales con ingen es, que egulan y exp esan la eunión de indi iduos en p ocesos sociales modelo. Según la pe spec i a exis encialis a, las pe sonas cons- uyen y desa ollan iden i icaciones pa a sí g acias a las o mas cul u ales o es a u a ias p opias del en o no. No obs an e, pa a en ende el sí socializado, es deci , la yoidad ex e io o exis encial, no solo son impo an es los papeles en e a los o os o las pe enencias cul u ales, acep adas o no. La yoidad no solo se ía la suma de iden i icaciones con el ex e io (sea con los o os signi ica i os o con los o os gene alizados) que el indi iduo ealiza pa a sí y pa a los demás, sino el esul ado de una se ie de elaciones psico- sociales que an más allá de la me a p oyección. Es más, el suje o p ecisa apoya se en una o ien ación ideológica y compa i la con o os: “La o ma social del indi iduo en su cul u a es policén ica, ya que pa a comp ende se a sí mismo y signi ica se en el mundo necesi a econoce se en o os” (Es e a Fab ega , 1993, p. 252). La ausencia o supe ación del yo Las gue as mundiales que asola on Eu opa en la p ime a mi ad del siglo XX y el auge de los ex emismos y sus a ales consecuencias —como el Holocaus o— enca na- on la más adical y e ible ei indicación iden i a ia y p o oca on una up u a sin p eceden es en la e lexión an e io sob e el suje o. Es a época, llamada po E ic Hobsbawm (1999) “la edad de los ex emismos”, lle ó a cabo, en nomb e de las indicaciones nacionalis as exa- ce badas, los c ímenes más a oces con a la humanidad conocidos has a el momen o. El emo y el odio a los o os, el miedo a la al e idad, en de ini i a, p o ocó una up u a sin p eceden es en el pensamien o occiden al. Los ideales pos ulados po la iloso ía idealis a y las g andes eligiones comenza on a esqueb aja se a causa de es as ci cuns ancias. El indi iduo ya no es el “homb e en e o y acional” ni cumple con los ideales del cogi o ca esiano. El nue o yo, que an epone la acción en el mundo sob e la e lexión in e io , se cons uye po las un- ciones que e ec úa y po la his o ia que cuen a sob e su ealización pe sonal. En es e con ex o, la búsque- da de un p incipio uni icado in e no (yo e lexi o) ca ece de sen ido. El suje o no a a ya de aba ca su indi idualidad median e la e lexión in e na (mo al o eligiosa), pues o que la idea de o alidad o pleni ud del yo comienza a nega se y esqueb aja se has a incluso es alla . La idea de una unidad o pe sonalidad o al o una iden idad “ín eg a” comenzó a se echazada desde a ios ámbi os de la cul u a y la sociedad. Hacia inales de los años sesen a, la o ien ación pos- mode na —que supe ó el ca ác e cen al del homb e en el uni e so— hizo p ima lo impe sonal, el anonima o, has a llega a dibuja una ausencia o al de cen o: el acío o la nada. Pa a el an opólogo es uc u alis a an- cés Lé i-S auss (1964), que anunció la disolución del suje o —in e p e ada como mue e del suje o (A eaza y Tickne , 2002)—, ampoco exis ía más que dispe sión. Desde es a pe spec i a, el yo más bien se encuen a inse o y es “un conglome ado de agmen os en ela- ciones incie as” (Fe nandez-Zoïla, 1999, p. 27) y, po lo an o, a ojado al insondable anscu so del iempo. Pe o la disolución del suje o p opues a po Lé i-S auss ya apa ecía en la eo ía de la pe sonalidad de Sigmund F eud a p incipios del siglo XIX y ue con inuada luego po au o es como Jacques Lacan, Louis Al husse , Michel Foucaul o Gilles Deleuze, en e o os. Pa a comp ende es as ans o maciones en la concepción del yo, en endido aquí como un se pulsional que se ige po el inconscien e —y el deseo—, es necesa io emon a se en onces a la eo ía de F eud (2000a, 2000b). La eo ía psicoanalí ica p o ocó un descen amien o cla e en la noción clásica de indi iduo, que esul a indispensable pa a comp ende la disolución del suje o posmode no. Tal y como ha desc i o Joan P a (2007), el psicoanálisis su- puso el “di o cio” de ini i o de las llamadas iloso ías del suje o. La me apsicología eudiana edujo al yo acional S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33 Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 27 a un conjun o de pulsiones indes uc ibles, inmo ales e in empo ales (Ricoeu , 1965). La di e enciación de lo psí- quico en conscien e e inconscien e —una de las p emisas undamen ales del psicoanálisis— y sus descub imien os ace ca de las unciones del yo, el supe yó y el ello (F eud, 2000a) poseen una ex ao dina ia impo ancia pa a la comp ensión del p oblema de la yoidad. En su p ime a e apa, F eud desc ibe el apa a o psíquico como la suma de dos pa es o ins ancias: una ep imida y o a ep eso a o, lo que es lo mismo, un inconscien e y una conciencia. Desde el pun o de is a del psicoa- nálisis, odas las pe cepciones p oceden es del ex e io (senso iales) y del in e io , a las que damos el nomb e de sensaciones y sen imien os, son conscien es. Pa a F eud (2000b) exis en es é minos cla e en los p oce- sos men ales: lo conscien e, pe cepción más inmedia a y segu a; lo p econscien e, inconscien e la en e, capaz de conciencia; y lo inconscien e, lo ep imido, incapaz de conciencia (p. 168). A los ojos del psicoanalis a, el yo se ía la en idad in e media que in eg a la conciencia y domina el acceso al mundo ex e io y, además, isca- liza odos sus p ocesos pa ciales (2009, p. 11). El ello, que con iene las pasiones o ene gías ins in i as, es más ácilmen e iden i icable con el inconscien e; y el supe - yó, o impe a i o ca egó ico, es el que o ganiza, some e (o dena y p ohíbe) po medio de una se ie de igu as ex e nas —sean los pad es o las ins i uciones— al yo. La yoidad eudiana, en onces, e mina some ida a es dependencias: el mundo ex e io , el ello y el supe yó. La a iculación en e es as es es cla e pa a el desa ollo de la pe sonalidad y el man enimien o de su es abilidad. Pa a Ca l Gus a Jung, discípulo de F eud, los con- enidos que con o man el inconscien e no solo son de índole pe sonal, en la medida en que cons i uyen adquisiciones de la exis encia indi idual, sino que ambién poseen con enidos in e pe sonales, colec i- os, en o ma de ca ego ías he edadas o a que ipos. Así, el se es o unciona como “una másca a que inge indi idualidad, haciendo c ee a los demás y a uno mismo que es indi idual, cuando no cons i uye sino un papel ep esen ado, donde la psique colec i a iene la palab a” (Jung, 2009, p. 72). Es o lle a a la génesis del ideal del yo, pues de ás de él se ocul a la p ime a y más impo an e iden i icación del indi iduo, o sea, la iden i icación con las igu as pa e nas. Es a p ime a iden i icación de inida po F eud como la más emp ana ex e io ización del a ec o hacia o a pe so- na —sea el pad e o el cuidado — desempeña un papel cla e en la cons ucción y el desa ollo pos e io de la pe sona. De hecho, “la iden i icación aspi a a con igu a el p opio yo a semejanza del o o, omado como modelo” (F eud, 1999, p. 99). Es e ambién es cla e en la ob a lacaniana y es e o mulado en cla es más adicales: el yo aquí ya no es en endido como una ins ancia o ganizada y es uc u al compues a de una supe posición de iden i icaciones, sino que se encuen a di idido, ba ado o escindido. El posmode nismo nace de la descon ianza o la inc e- dulidad hacia las me ana a i as, la epis emología, la acionalidad, la me a ísica y, ambién, hacia la ca ego ía de suje o mode no. El suje o posmode no, po el con a io, no es un se pensan e y au ónomo, sino dependien e de su en o no. Los lazos sociales que uncionaban como he amien as de iden i icación inculados al Es ado (yo nacional) desapa ecen pa a da luga a nue as p oble- má icas su gidas de la globalización (yo local-global). En las sociedades posmode nas, llamadas po Foucaul “sociedades disciplina ias” (1992), los se es humanos se con ie en en suje os a iculados po las p ác icas ins i u- cionalizado as del pode . Así, la yoidad pod ía se o bien some ida y dependien e de los o os o bien conscien e, pe o en ningún caso independien e. En es as “nue as sociedades de con ol”, como las llama Deleuze (1991); del “ iesgo”, en palab as de Ul ick Beck (2006); o “líquidas”, como a i ma Zygmun Bauman (2003), se con igu an nue as subje i idades y o mas de iden i icación ca ac e izadas po la lexi- bilidad, la imp e isibilidad y una endencia hacia la S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33 Dixi n.º 29 :: julio-diciemb e 2018 :: 28 dispe sión y la he e ogeneidad (F ed ic y Zizek, 1998). La cues ión que hab ía que plan ea se es: ¿Se puede se múl iple y cohe en e a la ez? La isión uni a ia del yo no es iable ya, po que la cul u a adicional se ha disuel o y el suje o se iden i ica en elación a una plu alidad de espues as. Robe Li on (1968) habla de un “yo p o eico” capaz de adap a se a ans- o maciones luidas “compues o po ‘ agmen os de iden idad’ combinables y cambian es de una si uación —o de una elación— a o a” (p. 12). Pa a Bauman (2003), el suje o de la “mode na socie- dad líquida” cons i uye comunidades con iden idades inco po adas (“comunidades de gua da opa” o de consumo), a a és de las que los clien es y usua ios se iden i ican. Así, las ag upaciones sociales más im- po an es se ían, en odo caso, simples mul i udes de consumido es, sin g andes obje i os y, po supues o, con limi ada inculación. El homo consumens no p e- ende acumula bienes, como ha ema cado Bauman, sino usa los y desca a los ápidamen e pa a pode adqui i o os nue os. De la misma mane a, ampoco p e ende alcanza una iden idad o adsc ibi se a un g upo de e e encia: p e ie e adop a oles dispa es y inculaciones lige as que le pe mi an abandona las sin emo . Un suje o que busca en los g upos de pe enen- cia g a i icaciones inmedia as más que con icciones p o undas es, en de ini i a, como exp esa el sociólogo, un suje o más au ónomo pe o, a la ez, más soli a io. Es e yo sa u ado, como lo llama Kenne h Ge gen (1996), puede encon a cie a cohe encia en e odas sus iden i icaciones o, po el con a io, ans o ma es a mul iplicidad en inadap abilidad (mal uso de la sob eabundancia de oles). La al a de adap abilidad — ambién llamada monoiden idad o mul i enia (Ca e as y Lina es, 2006)— puede con e i se en obsesión po una de las iden i icaciones (nacional, sexual, é nica, eligiosa) que desplaza o anula a odas las demás, como di ía Amin Maalou (2004), o en una au oexplo ación de uno mismo, como ocu e en la sociedad hipe con- sumis a, en palab as de Byung-Chul Han (2010). La isión na a i a: un análisis in e p e a i o de la yoidad El yo es una exp esión necesa iamen e ambigua, di ía Husse l (1991). En cualquie caso, la aplicación del é - mino an solo hace alusión al hablan e que se designa a sí mismo. De hecho, la desc ipción de las iden i icacio- nes di ige la e lexión o zosamen e hacia una espi al de designaciones p onominales. Tal y como menciona Jean-Pie e Bou ine (1999), “la in lación de lo p onomi- nal en los discu sos (sí, sí mismo, yo mismo, e c.) co obo- a el luga adqui ido po la indi idualización” (p. 187) o, como di ía Jü gen Habe mas (1988), el luga desde el que el hablan e adquie e no o iedad. Como apun a An hony Giddens (1995), “el ‘yo’ es un conec o lingüís ico que oma su signi icado de las edes de é minos po las que se adquie e un sis ema discu si o de subje i idad” (p. 72). Fo o: Cecilia Vidal S. Sola Mo ales :: Los sen idos e in e p e aciones del yo: Un análisis mul idimensional :: 20-33