dada la lejanía de los hechos, se han pe dido las i encias de buena pa e de
aquellos que i ie on en p ime a pe sona los hechos – no de odos, como queda
demos ado y sin que e deci ni que las in o maciones no sean ele an es ni que
es én alseadas –. Po cuan o al silencio que una lucha clandes ina impone, más
en el caso de una lucha clandes ina que acasa en sus obje i os y que queda
elegada a la dic adu a impues a po los encedo es, la misma con a la que lucha.
En muchos casos, es e silencio an sólo es o o po la iolencia que eje ce la p opia
dic adu a, aunque no siemp e lo consiguió ompe . Y po que, has a cie o pun o,
esos mismos documen os ambién pueden adje i a se como his o ia o al, con la
sal edad de que ha sido gene ada en el momen o que suceden los hechos de los
que enimos hablando.
Po an o y, como conclusiones gene ales, es amos an e una ob a que a a una e-
má ica comple amen e no edosa y has a aho a ob iada po buena pa e de las in-
es igaciones exis en es sob e la esis encia al anquismo en Galicia. La ac uación
de las muje es den o de la lucha a mada se p esume ele an e e igno ada, con lo
que es es a una ob a necesa ia, una ob a más sob e la memo ia de las íc imas de
la dic adu a anquis a, una nue a up u a de ese silencio impues o po la iolencia
y la ep esión.u
Alejand o Rod íguez Gu ié ez
Uni e sidade de San iago de Compos ela
JIMÉNEZ DE ASÚA, L., SALMERÓN VIDARTE, J., RODRÍGUEZ SAS-
TRE, A. y TREJO. GALLARDO, A.: Cas ilblanco. Es udio in oduc o io
y no as de Glice io SÁNCHEZ RECIO. Alican e, Publicaciones Uni e -
sidad de Alican e, 2011, 330 pp.
Los sucesos de Cas ilblanco conmociona on a la opinión en los p ime os días de
1932. La explosión de iolencia que acabó con la ida de cua o miemb os de la
Gua dia Ci il, linchados a manos de unos 300 jo nale os, des apó la desespe ación,
la indignación y la impo encia de unos abajado es que habían ci ado o midables
espe anzas en la República. Más allá de la c ueldad del episodio, lo sucedido en
es e pequeño pueblo de la Sibe ia ex emeña ponía de mani ies o la pe sis encia
de los g a es p oblemas que a as aba el país.
Lec u as/Reseñas
217His o ia, T abajo y Sociedad, nº 3, 2012, pp. 201-228. ISSN: 2172-2749
Publicado en Mad id en 1933, el lib o con iene los alega os de la acusación y los
abogados de la de ensa en el consejo de gue a celeb ado con a los 22 de enidos,
encausados como au o es de un deli o de ag esión a ue za a mada. Consejo que
inalizó con seis condenas de mue e y o as an as de eclusión pe pe ua. Edi ado
po los abogados de enso es, el manusc i o se p oponía escla ece el caso, es ablece
la iden idad de los e dade os esponsables y exculpa a los socialis as de las acu-
saciones e idas po la p ensa y cí culos conse ado es que a ibuían a la p opa-
ganda polí ica y sindical la iolencia desa ada. Es a cuidada eedición iene p ece-
dida po un ensayo de Glice io Sánchez Recio, es udioso de la ep esión anquis a.
Dicho ex o o ece una ines imable ayuda pa a aden a se en la ama de los acon-
ecimien os, en el p oceso judicial pos e io y en los a a a es de sus p o agonis as.
También en la sue e inal de odos ellos al conclui la Gue a Ci il: Cas ilblanco,
mic ocosmos de las espe anzas y us aciones susci adas po la República, ambién
lo ue de la ep esión de los suble ados el 18 de Julio de 1936.
Los sucesos, como sub aya Sánchez Recio, deben pone se en elación con el p o-
g ama de e o mas de la coalición epublicano-socialis a en el gobie no. Un p o-
g ama que, en el medio u al, a on ó la oposición de los la i undis as y de los
g andes e a enien es, la pe sis encia de las p ác icas caciquiles y el echazo del
ana cosindicalismo. Fac o es que enían su icien e peso pa a o pedea las polí icas
e o mis as y que, jun o a la len i ud en la aplicación de los cambios legisla i os,
gene a on desencan o e impaciencia en los abajado es que habían con iado en
una ápida mejo a de sus condiciones de ida. La colusión de esos elemen os se
p odujo, no po casualidad, en una localidad de una de las coma cas más pob es,
aisladas y a asadas del su de España, en una coyun u a de c isis económica, al a
de abajo y enuencia –o mala olun ad- de los p opie a ios pa a palia el pa o
ag a io. Más so p enden e, y más ele an e, esul ó que sus ac o es no uesen e-
oluciona ios ana quis as sino mili an es de la UGT, pa ícipes de la coalición e-
o mis a.
La pob eza y el desempleo ue on el elón de ondo pa a la esceni icación de una
p o es a que e a, en ealidad, polí ica. Con ocada po la Fede ación Ob e a de Ba-
dajoz pa a consegui el cese del gobe nado ci il y el aslado del comandan e de la
Gua dia Ci il, los jo nale os de Cas ilblanco, some idos al con ol absolu o de las
oliga quías adicionales, conc e a on su p o es a en las au o idades locales. Esa,
la pe i encia del caciquismo, e a pa a El Socialis a, la aíz del p oblema y la causa
de la eacción de los homb es y muje es de Cas ilblanco. T a ados como súbdi os y
sin emba go conscien es del esca nio de que e an obje o, se habían e elado ciu-
dadanos y, como en Fuen eo ejuna, ma a on si no a las au o idades si a su b azo
Lec u as/Reseñas
218 His o ia, T abajo y Sociedad, nº 3, 2012, pp. 201-228. ISSN: 2172-2749
ejecu o , los miemb os del pues o local de la Gua dia Ci il. Muy o a e a la in e -
p e ación de la p ensa conse ado a, pa a la que el aislamien o, la al a de educación,
cuando no los ins in os p imi i os p opios de pueblos a asados, jun o a la mani-
pulación polí ica in e esada habían p o ocado una explosión de ba ba ie.
El deba e pa lamen a io ep odujo, con ma ices, los análisis ealizados en la p ensa.
La discusión, sin emba go, cob ó mayo en e gadu a al pone de mani ies o la a-
gilidad de la coalición de gobie no y al o o ga a los dipu ados de echis as una
baza inespe ada: la de ensa de la Gua dia Ci il en e a los a aques de los dipu ados
epublicanos y socialis as. Azaña, se supone que pa a e i a males mayo es, inalizó
la con o e sia con un discu so en el que hacía suya la in e p e ación que achacaba
a la incul u a y la ba ba ie los sucesos y ei indicaba la hono abilidad del ins i u o
a mado. Palab as quizás polí icamen e necesa ias pe o, como sub aya Sánchez
Recio apoyándose en los dia ios de Azaña, alsas. La opinión del p esiden e del
Consejo de Minis os y minis o de De ensa sob e la Gua dia Ci il no di e ía de la
de los dipu ados de las izquie das.
El Consejo de Gue a celeb ado en el e ano de 1933 se desa olló con o me a los
p ocedimien os habi uales, sal o po la adsc ipción de los abogados de enso es,
mili an es socialis as en esas echas, y po la calidad de sus alega os. La misión de
los cua o le ados, Luís Jiménez de Asúa, dipu ado y ca ed á ico de la Uni e sidad
Cen al de Mad id, y es de sus discípulos, no se educía a la de ensa de unos en-
causados cuyas con esiones se habían ob enido median e o u a. Los in en os de
ans o ma el consejo de gue a en un p oceso con a la Gua dia Ci il ob u ie on
poco éxi o: apenas una lige a educción de las penas solici adas inicialmen e po
el iscal. La sen encia del Consejo de Gue a con as aba con la sen encia de la sala
mili a del T ibunal Sup emo, publicada poco después, con a los mili a es que
habían pa icipado en el golpe de es ado del 10 de agos o de 1932. No dejaba de se
e elado que dos ibunales, u ilizando el mismo Código de Jus icia Mili a , die an
un a o an di e en e, y bené olo, a los culpables de una ebelión a mada con a la
República. El desa ollo del consejo de gue a y la in e ención de los abogados
de enso es esul a ilus a i o de la dualidad que, ambién en el ámbi o de la ju is-
p udencia, se daba en la España de 1932. Como las dos ca as de Jano, con i ían en
su seno un de echo mode no, humanis a, en con ac o con las co ien es eno ado as
eu opeas y, al mismo iempo, un ma co legisla i o a asado y una Adminis ación
de Jus icia, especialmen e en la es e a mili a , con g andes dosis de ine cia en su
espí i u y su p ocedimien o
Acaso ue a con enien e añadi a odo ello el posible impac o del dec e o de Té -
minos Municipales sob e los jo nale os, pequeños y medianos campesinos en un
Lec u as/Reseñas
219His o ia, T abajo y Sociedad, nº 3, 2012, pp. 201-228. ISSN: 2172-2749
pueblo se ano, con una educida ex ensión de ie a lab ada y un ele ado censo
de campesinos pob es. Así como, la ausencia de una e icaz y me ódica polí ica de
o den público. Pe suadidos de las bondades de la República, los ges o es gube na-
men ales no adop a on p e isiones e icien es en es a ma e ia.
Nos hallamos an e una eedición necesa ia, y opo una en iempos de e isionismo,
que o ece al lec o una isión ju ídica, complemen a ia y en iquecedo a de la II
República. Una isión p ecedida po un es udio in oduc o io que si úa al lec o
en la ealidad de la España de los años 30 en unas páginas, las de Sánchez Recio,
que abo dan el es udio de los sucesos de Cas ilblanco, desde sus o ígenes has a su
desenlace pos e o, al inal de una gue a ci il. u
Ángeles González
Uni e sidad de Se illa
Lec u as/Reseñas
220 His o ia, T abajo y Sociedad, nº 3, 2012, pp. 201-228. ISSN: 2172-2749