La p ime a pe sona na a i a en
Pla e o y yo.
La u ilización de la p ime a pe sona en la na ación es un ecu so an
empleado que a eces pasa inad e ido. Sin emba go, nunca es casual, y es-
ponde a unos condicionamien os y a una in encionalidad muy cla a po pa e
del au o . En Pla e o y yo nos en en amos con un caso pa icula y agudizado
en el que el "yo" adquie e ma ices ca ac e ís icos. Ya desde el í ulo se nos
p esen a el lib o dominado pó" la p ime a pe sona, enma cado po el "yo" y el
o o "pe sonaje": Pla e o. In en a analiza las mo i aciones y peculia idades
del uso de esa p ime a pe sona no esul a, po lo an o, cap ichoso, pues o que
es lo que condiciona la na ación.
Es p eciso plan ea desde el p incipio, aunque de odos es conocido, y
ol e a ello después con más de enimien o, que la p ime a pe sona en es a
ob a apa ece con una dimensión undamen almen e poé ica. A la luz de es a
a i mación indiscu ible debe á desen aña se la uncionalidad del "yo".
Roland Ba hes hizo las p ecisiones necesa ias con espec o a la p ime a
pe sona, p ecisiones que ienen a escla ece la igu a del na ado . Dis ingue
es ace as de ese "yo": el na ado (quien cuen a la his o ia), el au o (pe so-
na cuyo o icio en la ida eal es el de esc i o ) y el homb e, el que i e(l).
Hab ía, sin emba go, que añadi a es as es mani es aciones o a más: la de
pe sonaje den o de la his o ia.
F ecuen emen e se ha en endido que la p ime a pe sona es eal, así como
la segunda, en e a la e ce a, i eal és a po en a a o ma pa e di ec amen-
e de la icción no elesca. Es a conside ación, sos enida, en e o os, po Mi-
chel Bu o (2), es de dudosa acep ación. La p ime a pe sona, pa a él, co es-
ponde al au o , pe sonaje eal; la segunda, al lec o — ambién eal—, y la
e ce a se e ie e a aquél de quien se cuen a la his o ia. Sin emba go, la p ime-
a pe sona ep esen a al na ado , no al au o , pues o que la ob a li e a ia
adquie e en idad p opia al ma gen del mundo eal, y la segunda puede e e i -
se o no al lec o . Aun en el caso en el que la p ime a pe sona co esponda al
au o (como en la au obiog a ía, donde na ado y au o se unden e iden i i-
can) la co espondencia de esa p ime a pe sona con la ealidad no deja de se
ma ginal. La iden i icación, en la au obiog a ía, se da únicamen e en e na a-
do y pe sonaje. La usión de ambos con el au o no iene que p oduci se de
mane a obligada, ya que la independencia de la ob a li e a ia con espec o a la
ealidad a más allá de las posibles co espondencias y elaciones con la ida
eal que, aunque sean innegables, ienen alo e e encial y anecdó ico. El
p oblema de la co espondencia en e ida eal y no ela, es o es, en e au o y
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na ado , el plan eamien o de las in e e encias en e uno y o o es, no obs an-
e,
complejo. Jo ge Luis Bo ges, en el capí ulo de El hacedo i ulado "Bo ges
y yo", lo expone con sagacidad: a eces no sabe quién es el Bo ges que esc ibe
y quién el Bo ges que i é(3).
Cabe plan ea se si en el caso de Pla e o y yo se puede habla de au obio-
g a ía. Me eo obligada a eludi la delimi ación de la au obiog a ía po azones
ob ias de iempo, pe o pa ece cla o que Pla e o... no es la cons a ación de oda
una ida, sino una selección de his o ias, en una de e minada época y en un
luga conc e o —Mogue —.
Si conside amos que las memo ias, o a posibilidad o a iedad del uso de
la p ime a pe sona, suponen una selección de momen os au obiog á icos, una
se ie de ecue dos en esacados de la ida, y que en Pla e o... se u iliza muy a
menudo el iempo pasado, pod ía en ende se que Pla e o y yo es un lib o de
memo ias. Cla o es á que hay que ene en cuen a que ambién apa ece el
p esen e. Jo ge U u ia jus i ica sob adamen e es a al e nancia de iempos e -
bales en su lib o An onio Machado y Juan Ramón Jiménez. La supe ación del
Mode nismo(4). Según él, los capí ulos anecdó icos, na a i os, an en pasa-
do,
mien as que en aquellos que esponden a imp esiones lí icas se u iliza el
p esen e. Los ecue dos o las sensaciones ín imas son ac ualizadas po Juan
Ramón, in ensi icándose de es a mane a su alo poé ico. Pe o hay o a azón
más que pod ía lle a nos a conside a Pla e o y yo como unas memo ias. El
au o de las memo ias —y es o ha sido su icien emen e es udiado po Rene
Demo is— es, po lo gene al, un pe sonaje ebelde, aunque el c í ico conc e a
es a ebeldía en el aspec o polí ico(5). Es a úl ima pun ualización no es de!
odo exac a, o, al menos, no es gene al. Pe o sí es e dad que quien na a sus
memo ias es á en en ado con el mundo ex e io . Las memo ias suelen se ,
además, la jus i icación de una de e minada pos u a an e la ida que, debido a
ese en en amien o, ha podido se discu ida o comba ida de alguna o ma po
los con empo áneos del au o . Recué dese, po ejemplo, la Vida de To es
Villa oel.
En el caso de Pla e o y yo, Juan Ramón se aisla olun a iamen e de casi
odo cuan o le odea, cons uyendo un mundo dis in o y p opio, dominado po
su "yo" poé ico y la compañía de Pla e o. Y así, dice el au o :
"Pla e o es an igual a mí, an di e en e a los demás, que he llegado a
c ee que sueña,mis p opios sueños."(6)
Pla e o, des ina a io de las e lexiones del poe a, se une a él en e al
mundo ex e io . El con lic o que con és e man iene el na ado es á ambién
man enido po Pla e o. Así, po ejemplo, se nos habla en un capí ulo de la
oposición* en e lo que pod ía ap ende el bu o en la escuela de los homb es
(el a, b, c, los palo es) y lo que le enseña el poe a, enseñanzas que adquie en
alo poé ico en e a las an e io es. Pla e o iene una dimensión más acional,
incluso, que los homb es. Le dice Juan Ramón:
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"No,
Pla e o. Ven e ú conmigo. Yo e enseña é las lo es y las es ellas.
Y no se ei án de i como de un niño o pón, ni e pond án, cual si ue as
ío que ellos llaman un bu o, el go o de los ojos ibe eados de añil y
almag a, como los de las ba cas del ío, con dos o ejas dobles que las
uyas."(7)
De la misma mane a que el es o de los homb es iene un concep o del
bu o dis in o del suyo, el p opio poe a es conscien e de que pa a los demás él
es un se ex año, a ado en ocasiones con bu la y desp ecio: es el loco o el
on o,
"más on o que Pini o", como le llaman los niños. Ninguno de los dos
pa ece encaja en el en o no social en el que apa en emen e es án inme sos, y
po ello buscan e ugio en el na u al: los al ededo es de Mogue , el campo, el
ío.
Juan Ramón y el bu o es án unidos po ese echazo común, que llega
incluso a mani es a se de modo ma e ial: al uno le insul an y g i an los chiqui-
llos,
al o o un caballo le da una coz. Pla e o "no puede i a ninguna pa e con
los homb es", como le ep ende su amo. Ese cla o en en amien o puede mo i-
a la in ensi icación del "yo" en e a odo lo demás y jus i ica la in e io iza-
ción poé ica del lib o.
Al u iliza la p ime a pe sona desapa ece la igu a del na ado como
puen e de unión en e la his o ia y el ecep o . El na ado es el pe sonaje
mismo, y és e llega al lec o de modo di ec o, sin in e media ios. De es a ma-
ne a, la isión que se o ece se impone al lec o como una oma de pos u a: es
la adopción de un pun o de is a abie amen e decla ado, más ealis a en su
subje i ismo que una isión p e endidamen e obje i a como la que se in en a
mos a median e el a i icio del na ado impe sonal, dado que esa oma de
pos u a es siemp e ineludible a pesa de que se p e enda enmasca a la. Y es
p ecisamen e la subje i idad de esa isión, la especial concepción poé ica del
mundo, la que in e esa a Juan Ramón Jiménez. Incluso cuando en algunos
capí ulos de Pla e o... puede pensa se en él como en un simple na ado que
cuen a una his o ia, no es amos an e un na ado no mal. No p e ende conse-
gui mayo e acidad a a és de la p ime a pe sona, como ocu e gene almen-
e,
po se la o ma que supone un mayo g ado de e osimili ud y c edibilidad.
No o ece una idea neu a de lo ex e io , sino una cap ación pe sonal. En la
ob a de Juan Ramón no exis e una ealidad aislada y obje i a, ni se p e ende
en ningún momen o in lui en el lec o . Lo undamen al en él es el ace camien-
o emo i o, las sensaciones eales ans o madas en emociones poé icas.
Y es e hecho esel p imo dial. A pesa de los asgos que p esen an a
p ime a is a Pla e o y yo como un lib o de memo ias, como ela o de alguna
mane a au obiog á ico, lo undamen al es que Juan Ramón, aunque plasme en
el lib o sus ecue dos y i encias en Mogue , no iene la p e ensión de na a
su ida, sino la de c ea un uni e so especial elabo ado con esos ecue dos y
sensaciones —li e a u izado en ocasiones, alejado de la ealidad conc e a—,
indi idualizado, in e p e ado y asumido conscien emen e.
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La p ime a pe sona, ya desde el í ulo, a ligada a la segunda, con la que
c ea ese uni e so ce ado. Tiene un des ina a io di ec o, Pla e o, que si e al
na ado pa a en abla un diálogo sin espues a ma e ial, pe o sí poé ica, co-
municación cons an e con o o se que, sin se humano —y quizá p ecisamen e
po no se lo— es á do ado pa a el poe a de una sensibilidad especial inexis en-
e en o o luga . Con él,Juan Ramón se aisla y c ea su p opio cosmos en e al
mundo ex e io . Es la "soledad comunicada" de la que habla Julián Ma ías(8),
pe o soledad al in y al cabo, consciencia de indi idualidad. En ese espacio no
ienen cabida más que, en ocasiones, los niños, poseedo es de la misma capaci-
dad emo i a. Pe o son muy escogidos. Los niños a los que Juan Ramón a a
con bene olencia son los que es án ambién de alguna o ma ma ginados (el
niño on o, los niños pob es de "Juegos del anochece ", la niña llo osa de "La
ca e illa") o es án unidos al poe a y a Pla e o (las niñas, sob inas de Juan
Ramón, que juegan con ellos). En ealidad, el poe a no se comunica más que
con el animal, segunda pe sona desde el pun o de is a o mal, que no es sino
un p e ex o, quizá más in e p e able como un deseo de anscende o de subli-
ma la soledad. Es la c eación de un segundo "yo" del poe a como único posi-
ble des ina a io de sus imp esiones y sen imien os, simila al " ú" que en algu-
nas no elas se ha u ilizado como ecu so o mal: el na ado -pe sonaje que se
di ige a sí mismo desde la segunda pe sona. Es el caso de La modi ica ion, de
Michel Bu o , o San Camilo 1936, de Camilo José Cela.
Pla e o es un cla o asun o del na ado . El animal pací ico y obedien e
—po eso se p e ie e a cualquie o o— es el adecuado pa a e leja sin ningún
cona o de ebelión la pe sonalidad del poe a. El mismo econoce esa condición
de Pla e o en un p ólogo que se conse a en bo ado en la Uni e sidad de
Pue o Rico, ecogido po P edmo e:
"Yo paseaba en soledad y compañía con Pla e o, que e a una ayuda y un
p e es o, y le con iaba, mis emociones."(9)
Sabemos, además, que Pla e o es la pe soni icación de odos los bu os
que u o Juan Ramón, y no un bu o único. Juan Ramón lo acla a: es un
nomb e gené ico que se aplica a de e minada ciase de bu os po el colo pla-
eado de su pelaje. La igu a del animal adquie e, po lo an o, alo sim-
bólico.
Es a li e a u ización de Pla e o se mani ies a muy cla amen e en sus dis-
in as o mas de apa ición: en e a capí ulos en los que ocupa una posición
muy des acada, no sólo como des ina a io de los soliloquios del poe a, sino
como obje o de sus e lexiones (el capí ulo i ulado "El mo ide o", po ejem-
plo),
hay o os en los que el na ado se e ie e a él en e ce a pe sona. Y en
ocasiones Pla e o sólo se adi ina a a és del plu al de la o ma e bal ("Siem-
p e que ol íamos po la calle de San José..."), o apa ece únicamen e en una
b e e alusión inal. Cuando Juan Ramón .desc ibe el eclipse de sol, Pla e o es
con emplado po el na ado como un elemen o más del paisaje. Y a eces
—las menos, desde luego— Pla e o no exis e, no se le menciona en el ela o.
En algunos de los capí ulos en los que el poe a ecue da su in ancia, p escinde
de la segunda pe sona, como en "El sello". Pla e o en ocasiones se man iene
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o almen e al ma gen, el "yo" no necesi a desdoblamien os. Dice Juan Ramón
en una ocasión:
"—¡Alma mía, li io en la somb a!—, dije. Y pensé, de p on o, en Pla e-
o,
que, aunque iba debajo de mí, se me había, como si ue a mi p opio
cue po, ol idado."(10)
Y es que,-po encima de Pla e o, lo sus ancial en el lib o es la cap ación
poé ica y pe sonal del mundo: esa poe ización de lo que se con empla y lo que
se sien e es p ecisamen e lo que di e encia el uni e so juan amoniano del eal.
Po es a azón no hay capí ulo en el Hb o en el que la isión del na ado no se
supe ponga a lo que podemos en ende como ealidad obje i a.
En odas las posibilidades de apa ición de la p ime a pe sona, la p esen-
cia del na ado , del poe a, se e ige en cen o dominan e del ela o. Cuando se
p esen a como simple ansmiso , na ado de hechos ex e nos, ecuen emen-
e en capí ulos en los que se desa olla una b e e acción, es ineludible la in e -
ención subje i a y poé ica. Aunque no pa icipe de o ma ma e ial en el ela-
o,
su p o agonismo es indiscu ible. En la desc ipción de un anochece , en la
que no apa ece la p ime a pe sona desde el pun o de is a o mal, no queda
más emedio que acep a la p esencia de Juan Ramón como ca alizado de un
uni e so que a adqui iendo consis encia a a és del na ado . E incluso, co-
mo a i maba Ve hesen, el "yo" se diluye de mane a ex aña en un espacio
cuyos elemen os, al o na lo sensible, p olongan ese "yo"( X).
De es a o ma, el mundo de Pla e o y yo no puede se cap ado en sí
mismo, sino a a és de la esencia misma del na ado . La p ime a pe sona no
si e de in e media io pa a aspone el uni e so ex e io , sino que es és e el
que es á con igu ado en unción del "yo", usión del na ado , del au o , del
pe sonaje li e a io, del homb e incluso, sin que pa a ello haya enido Juan
Ramón que espe a las exac as co espondencias con la ealidad. Todo se
ans o ma en pa e in eg an e de la especial in e p e ación de la ida, al ma -
gen de cualquie posible in omisión. Dice Juan Ramón que "el mundo es
Mogue , su campo, ú y yo, Pla e o"(12). Es e mundo es á en cons an e con-
lic o con el o o, el de los demás, y se dis ingue de él po la in e io ización y
sublimación poé ica de que son obje o los elemen os que pe enecen an o a
uno como a o o. C eo que nada mejo , pa a e mina , que las palab as del
p opio Juan Ramón:
"Y anda uno semiciego, mi ando an o aden o como a ue a, olcando,
a eces, en la somb a del alma la ca ga de imágenes de la ida, o ab ien-
do al sol, como una lo cie a y poniéndola en la o illa e dade a, la
poesía, que luego nunca más se encuen a, del alma iluminada. "(13)
Isabel Román
Uni e sidad de Se illa
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O) "In odüc ion á Tanalyse s uc u aie deS éci s". Communica ions, n.° 8. Pa ís: Seui),
1966.
Dice Ba hes: ...qui pa le (dans le éci ),
n'es
pas qui éc í (dans la íe} e qu éc i
n'es
pas qui es (p. 20).
(2) "L'usage des p onoms pe sonnels dans le omán", en Essais su le omán. Pa ís: Galli-
ma d,
1964.
(3) Mad id: Alianza, 1S80, pp. 69-70.
(4) Mad id: Cincel ("Cuade nos de es udio", n.° 21), 1980, p. 58.
(5) Le omán á la p émié e pe sonne. Pa ís: Publica ions de a So bonne, Lib ai íe A mand
Coíin,
1975.
(6) Edición de Michael P edmo e. Mad id: Cá ed a, 1980, p, 132.
(7) ídem, p. 90,
(8) "Pla e o y yo o la soledad comunicada", La To e, año V, núms. 19-20 (julio-diciemb e,
1957), p. 382.
(9) Ed. ci , p. 255,
(10) Ed. ci ., pág. 109.
(11) "Tiempo y espacio en la ob a de J. R. Jiménez": La To e, ci ., p. 91.
(12) Ed. ci , p. 201.
(13) Ed, ci ., p. 165.
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