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Spinoza: parejas conceptuales y otras paradojas fecundas

Abstract

El artículo subraya una clase de sabiduría en el sistema de Spinoza que consiste en la integración de diferentes dimensiones de la realidad (expresadas en diferentes niveles a su vez), es decir, el uso de dos perspectivas de lo mismo a través de una estructura binaria o nuevo paralelismo: natura naturans y naturata, cuerpo y alma, eternidad y tiempo, ideas y afectos, entendimiento y voluntad, libertad y seguridad, etc. La cuestión es considerar ambas vertientes de esa unidad compleja en una visión equilibrada que incluye aspectos teóricos y prácticos.

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Spinoza: parejas conceptuales y otras paradojas fecundas

Author: Espinosa Rubio, Luciano
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/e19817a2-78b7-4a99-a22c-771f28cfbf17/download
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RAGMENTOS DE FILOSOFÍA
», nº 10 (2012), pp. 1-31. ISSN 1132-3329
SPINOZA: PAREJAS CONCEPTUALES
Y OTRAS PARADOJAS FECUNDAS
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PINOZA
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CONCEPTUAL PAIRS AND OTHER FECUND PARADOXES
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UCIANO
E
SPINOSA
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UBIO
Uni e sidad de Salamanca
[email p o ec ed]
Resumen
El a ículo sub aya una clase de
sabidu ía en el sis ema de Spinoza que
consis e en la in eg ación de di e en es
dimensiones de la ealidad (exp esadas
en di e en es ni eles a su ez), es deci , el
uso de dos pe spec i as de lo mismo a
a és de una es uc u a bina ia o nue o
pa alelismo: na u a na u ans y na u a a,
cue po y alma, e e nidad y iempo, ideas
y a ec os, en endimien o y olun ad,
libe ad y segu idad, e c. La cues ión es
conside a ambas e ien es de esa
unidad compleja en una isión
equilib ada que incluye aspec os eó icos
y p ác icos.
Palab as cla e: in eg ación,
es uc u a bina ia, iden idad compleja,
co elación eó ico-p ác ica
Abs ac
The pape emphasizes a kind o
wisdom in Spinoza´s sys em ha
consis s in he in eg a ion o di e en
dimensions o eali y (exp essed in
di e en le els oo), ha is o say, he use
o wo pe spec i es o he same h ough
a bina y s uc u e o new pa allelism:
na u a na u ans and na u a na u a a,
body and soul, e e ni y and ime, ideas
and a ec s, in ellec and will, libe y and
secu i y, e c. The ques ion is o show
bo h sides o ha complex uni y in a
well-balanced ision ha includes
heo e ical and p ac ical aspec s.
Keywo ds: in eg a ion, bina y
s uc u e, complex iden i y, heo e ical
and p ac ical co ela ion
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He dicho que el alma no ale más que el cue po,
Y he dicho que el cue po no ale más que el alma,
Y que nada, ni Dios, es más g ande que uno mismo
Y quien camina una legua sin amo , camina a su p opio
en ie o en uel o en su suda io (…)
eo algo de Dios en cada ho a y en cada ins an e del día.
Wal Whi man
1. Sen ido y p opósi o.
pinoza es más que un g an ilóso o de “los de siemp e”, econocido
po su igo y solidez. Nos pa ece un homb e pa icula men e
equilib ado y di íamos que sabio en la medida en que o ece una
peculia o ma de mi a : hay en su pensamien o la p e ensión de conside a a
la ez los dos planos de una sola ealidad en di e en es ni eles (in ini ud-
ini ud, e e nidad- iempo, pensamien o-ex ensión, e c.), cuyo e e so es una
ac i ud gene al de in eg ación p esidida po el a án de con a con ambos polos
(que solo en un sen ido apa en e pueden conside a se opues os). Bajo cie o
aspec o, ecue da al céleb e P incipio enunciado po Niels Boh según el cual
la dualidad y has a el an agonismo de las e dades de supe icie se a iculan en
una complemen a iedad de ondo. Aho a bien, lo in e esan e a la pa que
p oblemá ico es que nunca desapa ece la ensión p ime a y es imposible
es ablece una elación simple en e ellos, algo que obliga a emi i se a un más
allá de las ca ego ías, como e emos. Y es que oda iloso ía genuina se
alimen a de lo i esuel o y aun de una es e a me adiscu si a a ianzada sob e la
calidad de quien la cons uye, pa a mejo desemboca en la ida eal y sus
ambi alencias.
Vis o desde o o ángulo, pod ía deci se que Spinoza plan ea un ci cui o de
sen ido donde cada plano desemboca en el o o y a su ez odas las pa ejas se
eclaman en e sí pa a ilumina se unas a o as. Hay exclusión e inclusión
simul áneas, de modo que se ope a en un doble sen ido en cada uno de los
di e sos ámbi os exposi i os, y eso es lo que hay que cap a con cuidado. Es e
asun o eco da á un poco a He ácli o o a Hegel, pe o en el holandés no caben
las negaciones, dicho según las iejas ó mulas: aquí no hay un lógos de la
al e nancia (a menudo egido po una pau a cíclica) como ocu e en el g iego,
ni ampoco la his o ia dialéc ica de las oposiciones supe adas que con o ma al
Espí i u, según el alemán. Spinoza quie e más bien que ambas dimensiones o
planos coexis an con ca ác e es able, sin mo imien o alguno que las o dene,
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mien as diseña pa adójicamen e una ealidad dinámica donde aquéllas se
con aponen po lo mismo que se solapan en é minos on ológicos. No hay
secuencia ni sucesión, odo se a i ma como si hubie a que conside a siemp e
los dos egis os sin mediaciones (en con a de lo que ha á después el
idealismo apelando a la acción conscien e e inconscien e del Espí i u), pues
uno se ab e al o o sin solución de con inuidad en el cí culo ecundo en e lo
cons i uyen e y lo cons i uido.
De ahí que el pensamien o iene que es o za se a la ho a de combina los
con su ileza, es deci , debe acoge planos, ac i udes y ap i udes di e en es, da
paso a lo me ódico y a lo in o mal, lo deno a i o y lo conno a i o… Lo han
hecho siemp e los g andes au o es, pe o aho a impo a el es ilo singula de
Spinoza: po un lado es á su disposición pe sonal o unda que apenas iene
que e con una ipología conciliado a o con un modelo salomónico de se y
pensa ; pe o po o o su ge la des eza que alía azón e imaginación,
necesidad y aza (al menos subje i o), deducción y expe iencia, e c. No se
a a de oma un poco de cada lado y uni lo, alga la exp esión, sino de
ap ecia cómo la bipola idad es algo inhe en e y no una an inomia a supe a ,
de mane a que pa a cap a lo en sus a iados ma ices hay que des ila la
quin aesencia de su iloso ía aunque sin en a en de alles especí icos
1
. Lo que
signi ica descub i una sue e de cla e que pe mi a comp ende , po ejemplo,
en qué sen ido el au o es na u alis a y humanis a de consuno, así como
islumb a un alan e que iene algo de adical y mesu ado, ac i o y
con empla i o, exigen e y posibilis a, e c., del mismo modo que como pulido
de len es es un abajado manual e in elec ual a la ez, o como súbdi o
holandés es judío y cosmopoli a simul áneamen e. En in, se bimemb e en
aspec os c uciales pa a mejo se uno y ice e sa.
Nues a me a es oma lo que hay de más educa i o en é minos
in elec uales, bajo la pe spec i a kan iana de que no se enseña iloso ía sino a
iloso a . El de Áms e dam iene una isión aba cado a que aspi a a suma y
no a es a , pe o sin con undi los planos ni disol e la iqueza de los
con enidos. Es e ensayo quie e da una isión sin é ica de dicho en oque,
1
He a ado el conjun o en bas an es luga es que i é mencionando sob e la ma cha. De
momen o, ci o po su ca ác e globalizado el lib o Spinoza: na u aleza y ecosis ema,
Salamanca, Ediciones de la Uni e sidad Pon i icia, 1995; el a ículo “Una in e p e ación
gene al de Spinoza”, Cuade nos salman inos de iloso ía, XXIV (1997) 51-82; y el “Es udio
in oduc o io” a Spinoza. É ica, T a ado eológico-polí ico y T a ado polí ico, Mad id, G edos,
Biblio eca de g andes pensado es, 2010, XI-CVII.
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den o de una lec u a pe sonal en e o as (pe mí ase po es a ez la au o-
e e encia de las ci as
2
) en busca de algo aún alioso hoy. Se habla á p ime o
de la posición desde la que piensa Spinoza, es o es, cómo comp ende su
quehace y qué mé odos básicos u iliza; después hab á que epa a en que esa
bipola idad desmien e las e ique as unila e ales que designan a las g andes
cosmo isiones en en adas (ma e ialismo-idealismo, a eo- eligioso, e c.), lo
que da luga a una concepción compleja; en e ce luga , es p eciso e las
consecuencias p ác icas, de inidas en la in ención é ico-polí ica emancipado a
que alien a en él; y, po úl imo, hay que ex ae algunas enseñanzas de la go
alcance a pa i de la lexibilidad y la agudeza que le ca ac e izan, las que le
han con e ido en p ecu so de lec u as ac uales (p. ej. los ínculos en e
men e-cue po, azón-emoción, ecología, e c). De ahí ambién que u ilicemos
nociones ecien es pa a ca aliza el diálogo he menéu ico, ales como
holog ama, complejidad o empode amien o. Se a a, en in, de ab i un camino de
ida y uel a con el au o que nos p opo cione más pe spec i as.
2. La posición del pensa : e dad y lími e.
Dada la p e ensión ans e sal que nos guía, e emos una se ie de asgos
dico ómicos undamen ales que se án desc i os con b e edad y di e enciados
al abé icamen e, lo cual pe mi i á ci a los (po su núme o y le a) cuando sea
p eciso como p uebas o a gumen os pa a desa ollos pos e io es del discu so
espinoziano y del nues o.
a) Pa a empeza , con iene de ene se en la independencia que el ilóso o
demos ó du an e su ida, como bien demues an dos hechos biog á icos
esenciales: la expulsión de la comunidad judía en 1656 (con las pé didas
ma e iales y simbólicas que ello implicaba), pues no quiso acep a ni siquie a
un acue do que sal a a las apa iencias; y el echazo en 1673 a la plaza de
p o eso o dina io que le o ecían en Heidelbe g pa a conse a la libe ad de
pensamien o y su dedicación exclusi a al es udio (Epís ola ‒en adelan e Ep-
48‒). Digamos que Spinoza ejempli ica como pocos la ac i ud eque ida,
cualesquie a que sean las p esiones o ganancias en juego, pa a de ende la
au onomía pe sonal en odos los ó denes. Pod ía a güi se con azón que la
cohe encia en e ida y pensamien o no es exigible siemp e y que ampoco es
c i e io de alo ación su icien e, pe o desde luego pa ece ecomendable e
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Na u almen e, soy deudo de o os muchos comen a is as incluidos en los ex os ci ados.
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inclina a la con ianza, más cuando el discu so choca on almen e con el o den
ideológico es ablecido. Es o no ga an iza nada si al a una expe iencia i al
de ás y po eso hay que añadi el peso de odo un “plan de ida” (Ep 37)
o ien ado a la medi ación, lo único que pe mi e ans o ma se de e dad,
como ela a el au o en su p ime izo T a ado de la e o ma del en endimien o
(TRE 5, 7 y 11). Así, pues, lejos de la me a e udición, es e empeño un an o
soli a io y siemp e es o zado pe sigue la madu ez psicológica y espi i ual que
alimen a al pensamien o más allá de la sola ac i idad eo é ica. Spinoza, no se
ol ide nunca, inca dina su iloso ía den o de un p oceso de emancipación y
c ecimien o pe sonales con el que se e oalimen a, lo que es condición de
una acionalidad desa ollada.
b) Po o o lado, la segu idad que mues a el holandés se basa en o a
a ian e de la au onomía e e ida exp esamen e a la azón, lo que le dis ancia
de la he e onomía inal de Desca es. A g andes asgos, puede deci se que hay
di e en e elación es uc u al en e azón y Dios en cada uno de ellos: pa a el
ancés solo Dios ga an iza la in eligibilidad y la exis encia de lo eal allende la
conciencia, aunque él mismo sea incomp ensible (P incipios I, 24, 26, 29, 30),
has a el pun o de que las e dades ma emá icas y las leyes na u ales no ienen
consis encia p opia sino que dependen de su lib e a bi io (A Me senne 15-4-
1630 y A A nauld 29-7-1648). En segundo luga , los lími es del en endimien o
an e la posibilidad de se engañados y el solipsismo del cogi o solo encuen an
espues a en la con ianza en Dios y en la ilimi ada olun ad lib e del suje o
(P incipios I, 6, 35, 37, 39), acul ad és a que sal a ba e as y ace ca po ía
mo al (no cognosci i a) a la pe ección di ina de la que odo depende
(Medi aciones IV; Adam&Tane y VII, 56s.). Quie e deci se que la libe ad
di ige a la pos e al in elec o (como en la adición escolás ica) y decide en
úl ima ins ancia el a o con el mundo, así como la no ma i idad de la
conduc a. Lo que Spinoza p opone, en cambio, es ena el deslizamien o
mode no desde las supues as de iciencias de la azón eó ica ‒po deci lo mo e
kan iano‒ hacia una azón p ác ica de in es más o menos eligiosos.
De en ada, ap eciamos en el judío el p opósi o de lle a a las úl imas
consecuencias el inicial p oyec o ca esiano basado en la capacidad i es ic a
de la “luz na u al”, po lo que a i ma sin ese as la “ is na i a” del
en endimien o y su po encia de pensa , a la que es inhe en e la ce eza en
sen ido noé ico y noemá ico (TRE, 31, 35, 71). La epis emología de Spinoza
ebasa el ámbi o de la me a ep esen ación en la conciencia y la azón asegu a
la e dad sin ecu i a o as ins ancias, ya que “el hecho mismo de en ende ”
habla po sí mismo y “la e dad es no ma de sí misma y de lo also”, sin luga

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a dudas (É ica 2P43S = pa e 2 p op. 43 escolio). En e ec o, cuando hay
au én ica in elección no cabe el engaño ni es p eciso elegi la e dad po que se
impone po sí misma, a lo que se añade el hecho decisi o de que
en endimien o y olun ad se iden i ican (E2P49), sin ma gen disc ecional
alguno. Po o o lado, es cla o el e e so de inmanencia on ológica que
comple a es a inmanencia in elec ual, pues o que el en endimien o humano
es pa e del en endimien o in ini o de Dios o la Na u aleza (E 1P31) y el
homb e pa icipa (en cie o g ado) de mane a uní oca (no análoga) de su
po encia/esencia absolu a de se y de pensa (Ep 40, E 4P4), lo que nos emi e
al ema del modo y la sus ancia que a a emos después. El esul ado, a e ec os
de lo que nos ocupa, es que la capacidad pa a en ende no se supedi a a la
mo al ni a los designios a bi a ios de una di inidad pe sonal. Po eso se dice
ambién ‒con la misma in ención secula izado a‒ que el conocimien o
na u al es “el au én ico au óg a o de la palab a de Dios” (T a ado eológico-
polí ico TTP XV; Gebha d III, 182), en la medida en que los “juicios e e nos”
de Dios es án insc i os en la men e humana (TTP I, 27) y és a es sobe ana
pa a en ende los. Así, el pun o de pa ida de la iloso ía mode na se bi u ca
p on o en ambos au o es
3
, asen ada pa a el holandés en la au onomía del
en endimien o y en la complemen a iedad del plano on ológico y del
epis émico. Es cie o que en e na u aleza y acionalidad no puede habe
con adicción (TTP VI, 91), pe o ampoco co espondencia, y es o debe á
ma iza se.
c) Veamos cómo in e p e a la ambi alencia de la cues ión: las leyes
uni e sales de la na u aleza en su conjun o desbo dan con mucho a las leyes
pa icula es de la na u aleza humana, que solo es un ín imo componen e de
aquélla (lo que pone en su luga con encional a las leyes ins i uidas
cul u almen e), aunque eso no implica que haya incompa ibilidad en e
ambos planos si se quie e sal a el conocimien o (TTP VI, 88; IV, 57s.). Sin
en a aho a en o as conside aciones, bas e deci que es necesa io ga an iza
algún ipo de e dad sob e la base de cie o “o den y cohe encia” que pe mi a
habla de un cosmos, a pesa de las “pa ciales” e inexac as ap eciaciones de la
azón (Ep 30 y 32). Que haya alguna o ma de conexión (cohe en ia) gene al,
3
He comen ado las di e encias en e los dos g andes pensado es que aho a esumo en
“Una cues ión de p incipio en Desca es y Spinoza: la elación undan e en e azón y Dios”,
en Colec i o: La iloso ía de Desca es y la undación del pensamien o mode no, Sociedad
cas ellano-leonesa de iloso ía, Salamanca, 1997, pp. 203-211.
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po más que la nues a sea una limi ada posición “en es a pa e del uni e so”
(Ep 32) pa a a i ma lo, es algo obligado pues en caso con a io la ealidad
se ía caó ica e inin eligible, con a lo que suponemos al menos desde que los
p esoc á icos habla on del lógos, es deci , de la abazón de las cosas. De
hecho, el sabe ma emá ico que uni ica e iguala la ealidad en la ísica
mode na, como a es igua el modelo insigne de Galileo, pe mi e ub ica esa
con ianza en la legalidad del uni e so y en la capacidad de pene ación de la
azón humana pa a desci a lo. Sin emba go, ¿has a dónde llega el
conocimien o si las p opias leyes uni e sales (cuyo núcleo es la causalidad) de
la na u aleza son inaba cables y Spinoza se si úa lejos del pla onismo y del
neopi ago ismo de los cien í icos mode nos que on ologizan la cues ión?
4
Cuando el au o se e ie e en múl iples ocasiones al “o den común de la
na u aleza” lo iden i ica con un ma inex icable de sucesos, choques y
encuen os que son necesa ios ( espec o al odo) pe o que a los humanos (una
pa e minúscula) les apa ecen como o ui os e incomp ensibles en la mayo ía
de los casos. Es como si las leyes y la egula idad na u ales que los homb es
a i man solo ue a un subconjun o de algo mucho más as o e igno ado, y
como si en esa ed ma emá ica no pudie an ecoge se los g andes bloques de
causalidad global ni la mul i ud de acon ecimien os menudos de la exis encia.
De mane a que Spinoza no explici a cómo encaja aquel o den pa cial e
in e medio p opio de los humanos en donde coinciden na u aleza y azón (que
se ía el sopo e en e o as cosas de las llamadas nociones comunes) y es e
o o o den li e almen e inconmensu able an o en el plano mac o como en el
mic o ísico. Hay que supone dos pun os de is a (el del odo y el de la pa e)
que debe ían c uza se en algún momen o pa a ga an iza la e dad del sabe ,
pe o lo único que el au o asegu a es que no cabe habla de inalismo, plan o
a monía (E 1Ap) a la ho a de conec a los. Es deci , no hay una es uc u a
in eligible única y común, absolu a, al alcance po comple o de los homb es,
luego concluimos que el acceso a la ealidad que llamamos e dade o es
limi ado, pues lo conocido ca ece del su icien e g oso y del con ex o global en el
que enma ca se, y así la cues ión de la can idad a añe a la pos e a la calidad
del sabe : no solo se conoce un pequeño subconjun o de lo eal, sino que el
4
C . mi abajo “La na u aleza en el siglo XVII. Desca es”, La Ciudad de Dios CCIX (1996)
455-472. Ahí se abo da la nue a ciencia y la a ibución de asgos pi agó ico-pla ónicos que le
hace A. Koy é. En o as palab as, el lenguaje ma emá ico en que es á esc i a la na u aleza,
según Galileo, no pa ece ago a el lenguaje de una ealidad in ini a en can idad y en calidad,
po deci lo así.
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en endimien o humano apenas cap u a una dimensión o código causal de la
na u aleza absolu a, po más alioso y ú il que sea.
La pa adoja, en onces, es que puede a ibui se e dad y au onomía a la
azón sob e el as ondo de un peculia pe spec i ismo ‒so p enda más o
menos es e ocablo en el acionalis a que, no obs an e, conoce elaciones y
p opiedades comunes an es que esencias
5
‒ aco de con esos lími es de la
na u aleza humana. Es o se ap ecia con más con undencia al habla en
é minos alo a i os: conocemos pa cialmen e e igno amos la mayo pa e
del “o den y la cohe encia” de la na u aleza, de modo que los juicios
es ima i os y mo ales de la azón sólo se e ie en a nues a na u aleza y a su
con eniencia (TTP XVI, 190 s)
6
. La pa cialidad ex ensional que somos se
ans o ma ambién en in ensional espec o a lo que conocemos y alo amos,
pues dada la asime ía adical de lo in ini o y lo ini o no cabe o a lec u a.
Luego no hay un pa ón uni e sal de medida ni siquie a pa a la azón, una ez
que és a queda ci cunsc i a a la na u aleza humana y no hay un Lógos cósmico,
así como ampoco exis e la ga an ía suplemen a ia que se da, po ejemplo, en
la monadología de Leibniz, donde el odo es is o y exp esado desde cada
pa e de mane a exclusi a y donde hay una composición on o-epis émica de
odas esas mónadas-pe spec i as en i ud de la a monía p ees ablecida po
Dios. Pod ía eplica se que hay ce eza in elec ual sin co apisas aunque haya
una es imación alo a i a an opomó ica
7
, es a sí pe spec i is a, pe o en
5
El conocimien o de lo que es común a muchas cosas ‒y que po an o solo ecoge una
ace a de ellas‒ elabo ado po la azón iene más p esencia que la cap ación ín eg a de
esencias singula es, la cual solo se log a median e el escaso conocimien o in ui i o o de e ce
géne o, que es me a acional, y eso po que inse a lo singula en lo absolu o sin mediaciones
(c . mi ensayo “É ica y conocimien o in ui i o en Spinoza”, en A. Domínguez (ed): La é ica de
Spinoza. Fundamen os y signi icado, Ciudad Real, Uni e sidad de Cas illa- La Mancha, 1992, pp.
473-482).
6
En el mismo luga se a i ma que la na u aleza desbo da absolu amen e las leyes de la
na u aleza humana y los “hábi os” de su azón, lo que ce i ica la au olimi ación ela i a del
discu so de o ma análoga a como la caída del geocen ismo hizo conscien es a los homb es
de la posición pe spec i is a de su mi ada hacia el uni e so.
7
Es o es lo que da a en ende , pe o la na u aleza humana (aún con la a iedad de suje os
conc e os que pe mi e) iene la misma es uc u a ascenden al pa a odos, como es ob io.
Cabe gene aliza que en la his o ia del pensamien o se a i ma que la mo alidad depende del
homb e y no de la cosa (como sen enció Hume) y que la e dad adica en la “ ac icidad” y es
po an o independien e del suje o ( omo los é minos de Pa do, J. L.: Es o no es música.
In oducción al males a en la cul u a de masas, Ba celona, Galaxia Gu enbe g-Cí culo de
lec o es, 2007, p.229), pe o es as dis inciones an opo unas (y opo unis as) no siemp e se
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Spinoza ambas cosas an de la mano: el alo mo al y el de e dad con e gen
siemp e, exp esándose en la esencia-po encia humana como aumen o o
disminución de la misma sin escindi se, como e emos.
Dicho de una o ma adicional, hay e dad quad nos pe o no en sen ido
absolu o (que se ía ex ahumano) y el esul ado es una isión p o oc í ica del
conocimien o sob e la Na u aleza: supone la exis encia de inmensas pa es
desconocidas y en cie o modo ‒al menos implíci amen e‒ la p esencia de
aspec os nouménicos en odo sabe . Algo que además iene consecuencias en
o os ámbi os, pues ya pod ía plan ea se aho a la incong uencia la en e en e
Na u aleza (el odo) y libe ad (de la pa e) que o mula á Kan desde o os
esquemas de pensamien o, así como la imposibilidad de a ibui sen ido al
conjun o de lo eal o de supone alguna o ma de econciliación his ó ica u
o a pos mo em de ambos planos. Cosa dis in a es que el sabe no enuncie a
se obje i o en cuan o que es é bien en ocado y ca ezca de sesgos e i ables, lo
que supone en Spinoza la oposición on al al an opomo ismo de la
imaginación. El pensado judío insis e en que aspi a a e dades uni e sales y
e e nas, sí, pe o debe en ende se en el sen ido es ingido que concie ne a la
na u aleza humana, y hacemos es a ob ia acla ación po que él no es amigo de
di e encia lo humano del es o en ningún aspec o (E 3P ae ). En esumen,
suje o y obje o pe enecen a la misma sus ancia in ini a en pie de igualdad
pe o son di e en es, y eso implica po un lado que no puede habla se del
conocimien o como adecuación ex ínseca ni como conna u alidad in ínseca.
Quizá podamos habla mejo de neu alidad epis émica, lo que a añe de
en ada a las máximas ei e adas po el ilóso o de desc ibi y no alo a ,
comp ende y no juzga , e c., pe o además al asun o de ondo exp esado en
é minos on ológicos cuando se iden i ica necesidad con pe ección (E 2De
6). Así, la necesidad supone an e odo la pu a a i mación del se , bajo el
supues o de que la na u aleza de algo es comple a (no le al a nada) y
consis en e en cuan o al ‒he ahí su pe ección‒, sin admi i compa aciones ni
cali ica i os ex e nos a la cosa misma. Es o es mucho más que una ac i ud,
pues alude a la mane a co ec a de ocaliza y ap ehende el obje o en su
desnudez. Lo que conduce inalmen e a la equi alencia de necesidad y
libe ad
8
, pues és a no es o a cosa ‒desde la óp ica del suje o‒ que desplega
sos ienen ni se cumplen, como Nie zsche ema ó.
8
Vol e emos sob e es a cues ión an polémica como pe enne, quede aho a cla o que la
necesidad supone de e minación del se (delimi ación causal, a i mación on ológica), no
de e minismo mo al.
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asgos especí icos del en endimien o pa a in eligi lo e e no al ma gen del
cue po mo al (E 5P20S). En de ini i a, hay i educ ibilidad a la pa que
sime ía an o en e los a ibu os como en los modos de una misma
modi icación
20
, den o de la unidad compleja que cons i uyen, y donde la
“decisión” del alma y la “de e minación” del cue po son una y la misma cosa
(E 3P3S) en el caso humano.
b) Enseguida su ge el p oblema de la elación en e e e nidad y iempo,
espec o al cual se ha achacado adicionalmen e a Spinoza una debilidad
mani ies a, así como una insu iciencia a la ho a de pensa la his o ia (al menos
desde Hegel). Es ob io que son dos planos incomposibles po p incipio (en la
línea del nunc luens y el nunc s ans de la adición), de mane a semejan e a
como en e la in ini ud de Dios y la ini ud de los modos no cabe es ablece
una mediación ni una cadena en la gene ación de la plu alidad de los se es. El
ínculo causal se en iende en é minos de inhe encia (los modos es án
implicados en los a ibu os y luego explicados en la du ación, E 2P8), al igual
que el papel de los modos in ini os consis e en apo a cla es de composición
y no escalones in e medios: se a a del mo imien o y el eposo ‒en adelan e
M/R‒ en la ex ensión más el En endimien o o Idea de Dios en el
pensamien o, po lo que se e ie e a los in ini os inmedia os; y la Facies o ius
uni e si (FTU) que aglu ina a odos los indi iduos en ambos egis os como
modo in ini o media o (Ep 64). De hecho, la FTU equi ale al ámbi o del
mundo empí ico, con o mado po escalas de composición c ecien e de las
dis in as p opo ciones (de M/R que ligan la ma e ia de los indi iduos-pa es y
de sus espec i as ideas), dando luga a indi iduos más y más compues os
(jus o en una posición elacional si uada en medio de lo que se ían las
concepciones holis a o a omis a) que se án obje o de las nociones comunes.
Es cie o que la “na u aleza o indi iduo o al” no cambia, mien as que sus
pa es sí lo hacen (E 2P13Lem 7), y aquí se p oduce el sal o cuali a i o hacia lo
in ini o e in empo al, pe o se man iene un lazo en é minos de a iculación de
indi iduos/escalas has a llega a la in a iable p opo ción de p opo ciones.
No cabe es ablece una deducción en e sus ancia y modos, sino que se
apela a la in eg ación inclusi a de los indi iduos, odo lo cual se ige po la
exis encia de ma cos de e e encia (modos in ini os) y cons an es o ganiza i as
hallamos un ono casi enomenológico.
20
A su ez, la unión de un cue po y una idea es lo que cons i uye un solo y mismo
indi iduo (E 2P21)

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(p opo ciones compues as) que e eb an lo singula en el plano na u ado. Y
eso da pie pa a habla de un p ime ecosis ema o es uc u a global con o mada
po el ensamblamien o de sis emas abie os gobe nados po pau as de
o ganización uni e sales
21
, sin ol ida las enseñanzas induc i as (his o ia
na u al) en esa ideación. Se a a de mos a la acción de lo in ini o en el seno
de lo ini o desde den o y en un doble plano: a a és de las ue zas y
elemen os que dan con enido a una causalidad inmanen e (no e ical), y po
medio de la co-acción o in e acción de muchos indi iduos en e sí (la
concu encia o causalidad ho izon al solo en cie o sen ido ex e na), sin
in e media ios imposibles. Digamos que no hay expo ación en e in ini ud y
ini ud, sino algo así como una ans e encia ín ima de ealidad g acias a los
pa ones de o ganización que igen en oda la na u aleza na u ada.
Po o o lado, es cie o que el ilóso o p e ie e siemp e la pe spec i a sub
specie ae e ni a is del conocimien o acional ligado a las nociones comunes (E
2P44S y C2), pos e gando la empo alidad (modi cogi andi u o del
mo imien o, la compa ación y las asociaciones) de la que se ocupa la
imaginación (c . Pensamien os me a ísicos 1/4), pues lo p ime o a añe a lo
inmu able en las cosas y lo segundo a lo ex ínseco e i eal al cabo. Debemos
ija nos, sin emba go, en que la cues ión nunca se plan ea en é minos que
en en en esencia y apa iencia: p ime o, po que lo que apa ece como
exis encia de los modos exp esa lo esencial (la po encia de Dios siemp e es á
en ac o po ellos) y, segundo, po que la azón busca conoce las elaciones y
p opiedades que compa en las cosas, no las esencias pa icula es que solo son
asequibles a la in uición. Además, la e ien e empí ica es ea i mada cuando
se dice, po ejemplo, que los indi iduos ope an en la du ación (E 2De 5) o
más especí icamen e que el humano no nace ci ilizado sino que se hace (TP
5/2 y 2/6), lo que ab e el e eno al c ecimien o en po encia del indi iduo y a
la impo an ísima es e a socio-polí ica en la que se agua la iden idad
pe sonal. En o as palab as, el iempo y po ende la his o ia, así como el
en o no humano, son más que el escena io imp escindible pa a conoce el
despliegue de la na u aleza de los se es, es deci , son el campo de juego pa a que
su po encia in e ac úe con la de los demás, donde es e ma co espacio-
21
He desa ollado el ema en Spinoza: na u aleza y ecosis ema, ed. ci ., capí ulo segundo. Lo
que no signi ica a ibui a Spinoza un ecologismo a la mane a ac ual, y mucho menos
asocia lo a la llamada Deep ecology, c . mi ensayo “Una e isión del ecologismo desde Spinoza”,
en J. Mª Ga cía Gómez-He as (ed): É ica del medio ambien e. P oblemas, pe spec i as, his o ia,
Mad id, Tecnos, 1997, pp. 242-251.
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empo al iene la unción sus an i a que co esponde a la o ien ación ísica de
un discu so que solo puede se sa is ac o io si da cuen a de los enómenos
22
.
Lo que no obs a pa a man ene los dos ni eles on ológicos y las dos
pe spec i as, donde ambos con e gen en una misma ealidad cuyos planos
i educ ibles dan cuen a de su iqueza. A es o se añade que al en oque es
cohe en e con la posición no eológica y an i inalis a (los ines conlle an
siemp e alguna negación de lo dado en el p esen e y cie o his o icismo, así
como un plus de sen ido que asciende a las cosas mismas), y que si e pa a
echaza las muy p oblemá icas cues iones de la eodicea o del p og eso.
Como se e, el con as e con Hegel es p o undo y es á lleno de implicaciones,
po más que a nues a mi ada con empo ánea (llena de his o icidad) le esul e
di ícil acep a que el iempo no ago e al se y que la abs acción p opia de lo
e e no se ía o a o ma de o alece la neu alidad epis émica mencionada, e
incluso una sue e de ese a subconscien e de es abilidad an e una época
a uinada po con o e sias, gue as y o os in e eses demasiado empo ales.
En úl ima ins ancia, lo e e no pod ía conside a se como la dimensión implíci a
del de eni , la que da g oso a la ealidad como la e ien e in ensional que
espalda a los se es: es la na u aleza de la exis encia pa icula (no concebida
como “du ación abs ac a” ni especie de “can idad” alguna), en cuan o que las
cosas singula es “son en Dios”, y se de ine po la ue za p opia (al ma gen de
la de e minación de o as ajenas) que se sigue de “la necesidad e e na de
Dios” (E 2P45S). He aquí lo que, dando un paso más, hab ía que llama una
ans usión on ológica que ga an iza la en idad de los indi iduos, o, si se
p e ie e, la independencia pos e io a a és de la dependencia de o igen.
c) Las siguien es pa ejas concep uales se e ie en al indi iduo pa icula : se
ha dicho que es á cons i uido po el binomio cue po-men e y que ambos se
componen de pa es meno es a iculadas po p opo ciones de M/R y de ideas,
lo que pe mi e una gama de a iaciones en las o mas, igu as y elaciones sin
pe de la iden idad pa icula , así como dis in os ni eles de comunicación
in e na y de in e cambio ísico y men al con el en o no (c . axiomas, lemas y
pos ulados de E 2P13). Aquí se sien an las bases pa a en ende el hecho de la
ida, aunque Spinoza no en a en el e eno de la biología, apenas incoado en
su época. Sin emba go, eso ya pe mi e habla de un ecosis ema indi idual que
a icula sis emas meno es e in e ac úa con el ex e io de mane a decisi a (la
ecip ocidad absolu a del aden o y el a ue a es o a pa eja impo an e), lo que
22
C . “His o ia, na u aleza humana y expe iencia: nociones ansi i as”, loc. ci ., pp. 353 ss
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a la la ga decidi á su conse ación o salud y la calidad é ica e in elec ual en el
caso humano, según p ime la composición o el choque con o os indi iduos
en el con ex o de elaciones men ado. Debe añadi se que la p opo ción de
M/R y la p opo ción de ideas ‒luego a su ez di e enciadas en el homb e en e
adecuadas e inadecuadas
23
‒ se co esponde con la esencia o de e minado
g ado de po encia del indi iduo (una pa e de la de Dios), lo que equipa a
de ini i amen e en el o den mic o ísico lo ex enso, lo pensan e y lo on ológico
gene al que los in eg a (E 5P20S) pa a de ini al suje o humano como un
conjun o psicosomá ico do ado de una pe sonalidad que a modi icándose a
lo la go de la ida. En o o sen ido, la pa e exp esa así las dimensiones que
componen el odo, luego cabe habla con lenguaje ac ual del indi iduo como
un holog ama, es deci , como aquello que implica bajo es e nue o aspec o
ambién (a la ez que lo explica) a Dios
24
. La idea es que la isión holog á ica
pe mi e isualiza aquellos dobles planos (e e nidad- iempo, odo-pa es,
implíci o-explíci o) y comp ende mejo la inse ción del modo en lo absolu o,
a la pa que sus lazos in e nos y ex e nos con lo o o de sí. Digamos que la
a qui ec u a del indi iduo es una esela (quizá un ac al) en la a qui ec u a del
se , un ecosis ema del g an ecosis ema, una p opo ción que eng ana o as
meno es inse a en una p opo ción mayo , alimen ado odo po la misma
po encia del conjun o.
Según cons a, las nociones comunes (NC) ap ehenden (in ensional y
ex ensionalmen e, en lo mac o y en lo mic o) esa a qui ec u a compa ida, es
deci , pe mi en cap a los aspec os pe manen es (den o de cada a ibu o) que
son ales escalas de composición ísicas y men ales. Y los mismos asgos de
ondo se p edican ambién del es ado polí ico, que no es sino o o ipo de
“indi iduo compues o”, po lo que, si las es uc u as mencionadas más a iba
se pa ecen a ede aciones on ológicas y las NC a ede aciones concep uales,
aho a se añade el sen ido p opiamen e polí ico: el mismo modelo que hemos
denominado ecosis émico se u iliza pa a la cons ucción ins i ucional de los
Es ados, concebidos como un solo cue po y una sola men e que a su ez
23
Es a p opo ción en pa icula es la que de ine la mayo o meno sabidu ía o necedad de
la pe sona. Como es ob io, aquí ya no se habla de la idea en cuan o ing edien e es uc u al del
suje o, sino de la idea de segundo g ado o idea de la idea que exp esa la ac i idad pensan e.
24
Me he ocupado del asun o en elación con la ísica con empo ánea en “Spinoza y Da id
Bohm: un diálogo sob e iloso ía na u al”, Es udios ilosó icos 141 (2000) 309-327. Que el odo
es é de alguna mane a en la pa e es una mane a ica ia de elaciona in ini ud y ini ud,
po encia absolu a y mundo.
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in eg an muchos o os meno es (TP 4/1 y 3/1); con sus eglas de
o ganización y leyes de uncionamien o basadas en p opo ciones y
composiciones que se aplican a las dis in as ue zas en liza (que no pa idos), a
los in eg an es de o ganismos públicos, los p ocesos elec o ales, o aciones y
eno ación de ca gos, sis emas de con ol, e c.
25
. Una ez más se a a de
ajus a el odo, es a ez social, y sus pa es o ciudadanos, en i ud de
mecanismos acionales equi alen es a los que igen en el ámbi o espis émico
(comp ende la a qui ec u a de lo común), en el psico isiológico (es uc u a
al indi iduo) y en el ecológico (compone se con el en o no), pe o aho a
des inados a epa i el pode median e elaciones equilib adas y solida ias, lo
que desemboca po ejemplo en la descen alización (de co e ede al) o en la
exis encia de con apesos ins i ucionales que hagan iable la democ acia. En
úl imo análisis, odos es os expedien es p e enden a icula en el plano de lo
na u ado y desde una pe spec i a ísica (la noción de indi iduo compues o y
sus egis os di e sos) las clásicas pa ejas concep uales de unidad y plu alidad e
iden idad y di e encia.
d) Un binomio de o a índole me ece a ención, el que se e ie e al ínculo
en e idea y a ec o: la cla e es iba en que la p ime a lle a implíci a una ca ga
emocional que ecibe el nomb e del segundo, de mane a que el a ec o es la
idea de las a ecciones del cue po que aumen an o disminuyen su po encia de
ob a (E 3de 3), es o es, la a iación ene gé ica que co esponde a oda idea. Ya
se hizo e e encia a que olun ad y en endimien o son lo mismo en Dios y en
el homb e (E 2P49) y ahí es donde hay que inse a es a nue a iden idad que
supone aduci el conoce al que e , al sen i y a la pos e al ac ua , en el bien
en endido de que sólo los humanos ienen a ec os (no Dios) y que odo ello se
basa en la misma po encia ( an o de se y pensa como de a ec a y se
a ec ados). Spinoza in oduce ahí el ema del deseo: “Aquí en iendo bajo la
denominación de deseo cualesquie a es ue zos, impulsos, ape i os y
oliciones, que a ían según su mudable cons i ución” (E 3A .De ), de
mane a que la ue za cons i uyen e o cona us de ine la esencia de cualquie
indi iduo, con la peculia idad de que en el caso humano es conscien e de sí y
ecibe el nomb e de deseo (cupidi as, E 3P4 y 9S). Y es e obedece a la siguien e
dinámica: se o alece ‒hay acción‒ o se depo encia ‒hay pasión‒ según que
25
Lo he abo dado con de alle en “Spinoza: la na u aleza ecosis émica de la polí ica”,
Papeles de la FIM 4 (1995) 81-92. El ilóso o in oduce incluso analogías en e indi iduos y
Es ados pa a de ini el compo amien o de ambos (Ep 44).
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haya conocimien o o e o al en ende lo que ocu e (y po an o uno sea
causa adecuada o inadecuada de su pe cepción), es deci , se iene una idea
adecuada o inadecuada del hecho y es o a su ez se aduce en a ec os a ios
ligados a la aleg ía o a la is eza, espec i amen e (c . E 3de 1 sob e causa
adecuada-inadecuada y de 2 sob e acción-pasión; E 3P11S sob e aleg ía-
is eza). Digamos que lo epis émico, lo a ec i o y lo on ológico an de la
mano en una di ección u o a, pe o aho a no se a a de las pa ejas
concep uales que gua dan una p opo ción in e sa (como las ecién
nomb adas), sino de las que con o man una bipola idad en elación di ec a.
Lo que impo a es que la idea nunca es neu a sino que incluye esa dimensión
a ec i a que supone un aumen o o disminución de la po encia y po an o da
luga a odo un “es ilo de ida” a la la ga (TTP 5, G III 80). Y es en es e
e eno donde se enma ca el deba e mo al.
El mundo a ec i o de los suje os pe mi e a anza en la uni icación
concep ual de las dimensiones: ya se ha mencionado la eo ía del indi iduo
compues o como p eceden e, pe o ahí lo ex enso y lo in eligible pe manecen
di e enciados (sean modos in ini os o ini os de los dis in os a ibu os, solo
inculados po que las p opo ciones son las mismas en cada ni el de
composición co po al y men al), como ocu e con las nociones comunes,
pues se e ie en a lo que es común den o de cada una de esas mismas
dimensiones (p. ej. odos los cue pos ienen en común el M/R, según E
3P13Lem2). Es cie o que el ilóso o solo nomb a un modo in ini o media o
(la FTU) que pod ía se único pa a odo lo na u ado, pe o ello no deja de
exp esa las dos dimensiones sin undi las. La no edad es que allí donde no
cabe la iden idad eó ica de planos dis in os, sí es posible una in eg ación
ela i a den o de la p axis: se (esencia-po encia-deseo) equi ale a pensa
( ipos de ideas), a sen i ( ipos de a ec os) y a ac ua -padece . Son e ien es
co ela i as y ecíp ocas en el se humano (no en Dios ni en los modos
in ini os), lo que e leja una dinámica de ue zas en el suje o que se
mani ies an en odos los planos a la ez. Quizá po eso ha me ecido an a
a ención es e modelo po pa e de la neu o isiología con empo ánea, como
demues a el caso pa adigmá ico de An onio Damasio
26
. Lo que Spinoza
26
Pa a nues o en oque Damasio es muy e elado (c . En busca de Spinoza. Neu obiología de
la emoción y de los sen imien os, Ba celona, C í ica, 2005) po que señala, po ejemplo, el
ca ác e p ecu so del holandés espec o a los hallazgos ac uales sob e las es echas elaciones
de cue po-men e y sen imien o-idea (p.88), aleg ía- is eza (pp.100ss) y azón-emoción
(pp.144, 213, 256).

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a i ma es que solo la ida del homb e iene signi icado y es o de o ma
inmedia a e inco po ada, po así deci , de modo que hay una expe iencia
psico ísica uni a ia del deseo que incumbe al ono ísico del o ganismo, a la
lucidez in elec ual y al es ado de ánimo de mane a simul ánea, lo que se
aduce en los é minos mo ales de i ud o incompe encia, como e emos
enseguida. En una palab a, el sabe y el pode eunidos en el que e (deseo
ilus ado y e icaz) an de la mano y son los que median en la dico omía
adicional del se y el debe .
4. La in ención que no cesa.
Que emos deci con es a exp esión que el impulso emancipado del
discu so espinoziano no es sabo eado po ambi alencias concep uales (que no
ambigüedades) como las indicadas, sino al e és, has a el pun o de que los
dis in os planos se solapan y alían en la p axis. Así, en el ámbi o de la é ica y la
polí ica se es ablece cie a con inuidad, que no con usión, donde p ima un
sesgo p agmá ico que las o alece. En o o sen ido, es como si la o ganización
y el ap endizaje que un suje o adquie e a lo la go de su ida (mezcla de azón
y expe iencia) gua da a alguna analogía con el bagaje colec i o y la es uc u a
de las ins i uciones, lo que exige en ambos ni eles eno a se pe iódicamen e
(TP 10/1 y 7/18, 7/26). Spinoza, en in, quie e es ablece un su il equilib io
en e lo deseable y lo posible, lejos siemp e de lo u ópico, y pa a ello no duda
en mezcla aspec os é icos o males y ma e iales (lo que la azón dic a como
debe no es o a cosa que el inc emen o de la po encia y el bienes a , la
elicidad ya es inhe en e a la i ud)
27
; o, si se p e ie e o a ap oximación de
conjun o, los ing edien es es oicos que demandan aus e idad e inme sión
piadosa en la na u aleza se mezclan sin con lic o con o os epicú eos que
sub ayan la aleg ía y la au onomía de lo humano en e a lo sag ado. Una ez
más, no condesciende a las e ique as ni se deja encasilla ácilmen e. Es cla o,
po ejemplo, que susc ibe un modelo de acionalidad in empo al (la suya no
es una azón his ó ica o comunica i a, pongamos po caso), pe o a la ho a de
aplica sus esoluciones se mues a muy lexible y p uden e, además de a en o
a las ci cuns ancias, lo que nos lle a a plan ea la comunicación social en un
doble ni el: la p opo cionalidad obje i a (de inspi ación ísica) que ya
27
He abo dado el ema en “La p esencia de Spinoza en la é ica española ac ual”, en A.
Domínguez (ed): Spinoza y España, Ciudad Real, Ediciones Uni e sidad de Cas illa-La Mancha,
pp. 325-328.
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conocemos (c . 3c) en los mecanismos in e nos que a iculan las ins i uciones
y la lib e discusión subje i a de los emedios a los p oblemas po pa e de sus
miemb os
28
. Veamos en onces más pa ejas concep uales que desa ollan es a
ampli ud de mi as.
a) Quedó pendien e una e isión del de e minismo, lo cual equie e
examina dos planos de la cues ión: el binomio necesidad-aza y el de
necesidad-libe ad. Es sabido que no hay designio inalis a ni p o iden e, sino
una inexo able e ilimi ada conca enación causal que odo lo de e mina (se
algo es con adic o io po de inición con se inde e minado), es deci , que
odo indi iduo es á incu so en una ac icidad inconmensu able, llena de
encadenamien os en e múl iples causas y e ec os. De es o pueden ex ae se al
menos dos consecuencias: la “causa p óxima” es la que hace se a un indi iduo
p ecisamen e el que es y no o o, den o de un ma de in e acciones en el que
nadie es á aislado ni es au osu icien e pues eso signi ica ía es a ue a de la
ealidad; pe o, además, ese caudal de acon ecimien os es desbo dan e e
imp e isible en conjun o, po lo que se nos apa ece como aza oso a e ec os de
la ida co idiana (TTP 15, 187) y es “indispensable” oma las cosas como
“posibles” pa a conduci se como pa e ac i a en su ma cha (TTP 4, 58). No es
un me o au oengaño pa a ac ua como si las cosas ue an modi icables, sino la
cons a ación de que ene causa no signi ica es a some ido a un a um. Po
consiguien e, la necesidad ‒en an o a i mación on ológica del odo desde una
pe spec i a de e e nidad‒ es compa ible con la con ingencia en el iempo
desde el pun o de is a de la pa e y, lo que es más impo an e, concue da con
la capacidad de in e eni como una causa en e o as, p ecisamen e po que
esa misma necesidad lo sus en a. La po encia es la ue za p opia en e las
muchas que odean al suje o, con la condición de ac i a la median e el
en endimien o que la di ige y la hace esolu i a, aunque en bas an es
ocasiones es o consis a en comp ende y acep a lo que ocu e (si escapa a
nues o a bi io), que no es poca cosa po que ayuda a decidi pasos ul e io es
y además se ena al suje o en gene al (E 2P49S).
Lo decisi o en é minos p ác icos es que no hay p ede e minación mo al ni
p edes inación eligiosa, sino la obligación y la capacidad de lidia
in eligen emen e con aquel en amado, es o es, gene a un ma gen de acción en
28
Los limi ados alen os humanos “se agudizan consul ando, escuchando y discu iendo y, a
ue za de ensaya odos los medios, dan inalmen e con lo que buscan” (TP 9/14). No pa ece
que la azón imponga la unanimidad ni excluya de an emano la u gencia de an ea y ensaya
opciones.
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L
UCIANO
E
SPINOSA
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UBIO
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el seno de ese en o no an abado y p olijo. Eso signi ica, en e o as cosas,
eludi la discusión amposa sob e los nomb es que demos a los hechos (ley,
o una, dec e o di ino, e c.) y no queja se de lo que a uno le haya caído en
“sue e” po esa conca enación causal desconocida (TTP 3, 46 y Ep 58), sino
juga bien las ca as ecibidas y se p oduc o de nue as causas (adecuadas
pa a uno mismo). Lo de menos es que se hable de des ino o libe ad en
sen ido o alizado , dice el holandés, po que lo único que impo a son las
consecuencias de los ac os que ans o man al suje o po den o, así que hay
que aplica se con decisión y co aje pa a log a la mayo au ode e minación de
que seamos capaces, sea como agen es e icien es o como agen es que al
menos comp enden lo sob e enido. Como se adelan ó (c . 2c), lo ele an e es
hace ale la p opia na u aleza (que “p esupone la necesidad” de su esencia-
po encia) de o ma lúcida y ac i a, lo que signi ica da le cu so guiada po la
azón (TP 2/11) y po an o con a ec os dichosos. Así se con ie e la
de e minación on ológica (se una pa e de un odo causal) jus amen e en el
ins umen o pa a eje ce la esponsabilidad adul a de cada cual an e su ida y
ci cuns ancias. Y el amoso acosmismo (lo in ini o di ino subsume po
comple o a lo ini o modal) que Hegel a ibuyó a Spinoza queda eba ido en
alguna medida: la emp esa é ica que ca ac e iza la ida nace de esa
in e dependencia y eco-au o-nomía de ue zas.
Lo que esul a imposible es emancipa se a solas, dado que an mala es la
igno ancia de las causas in e nas y ex e nas ( ene solo conciencia de los
deseos que son su esul ado) como cae en el na cisismo y la insolida idad:
nadie puede se lib e o au oa i ma i o, i uoso o eliz (son ocablos
equi alen es) sin la ayuda mu ua de los homb es que unda la sociedad, an o
pa a alcanza el desa ollo eó ico de la azón como la adquisición de oda
clase de en ajas p ác icas (TP 3/7 y TTP 16, 191). Además hay que conclui
que es en es e ámbi o ci il y con encional donde se pasa de la neu alidad y de
la amo alidad que co esponden al odo hacia el es ablecimien o po la pa e
humana de alo aciones espec o a lo bueno y lo malo, así como su gen
acue dos sob e no mas y leyes posi i as que acili en la con i encia y
p omue an la c eación de opo unidades pa a los ciudadanos (E 4P35S y
37S2), lo que a su ez con ibuye de mane a decisi a al buen uso de sus
po encias indi iduales. En de ini i a, aquella p ime a necesidad de la
na u aleza global se ans o ma de ini i amen e en libe ad pe sonal a a és
de las imp escindibles mediaciones sociales y polí icas.
b) Cons a que la i ud consis e en exp esa po comple o la po encia
p opia y ello se consigue median e el conocimien o acional (a a és de las
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PINOZA
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PAREJAS CONCEPTUALES
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nociones comunes e ideas adecuadas), algo que conlle a ene a ec os aleg es
y compone se con o as pe sonas en pos de una u ilidad común (E 4P24, P26
y P52); en una palab a, se i uoso es se ( ela i amen e) eliz de mane a
es able y compa ida. Cuando la na u aleza humana se ige po la azón hace
impe a aquello que es común a odos y po an o asegu a la conco dancia, de
mane a que el suje o iene abie o el camino pa a eal-iza se, es deci , pa a se
más eal o pujan e. Po un lado, el deseo que nos cons i uye luye lib emen e y
se plasma en una gama de a ec os undamen ales, cuyo cen o es la o aleza
que se desdobla hacia den o en i meza y hacia ue a en gene osidad (E 3P59S),
has a el pun o ‒añadimos‒ de con o ma una sue e de nociones comunes
emocionales en e los sabios, de las que de i an o as secunda ias y a las que
acompañan di e sos ecu sos de suma u ilidad pa a o ien a se en las pequeñas
cosas del día a día
29
. Po o o lado, el homb e adquie e lucidez espec o a su
encaje en los ecosis emas mayo es que le acogen, a la pa que su holog ama
exp esa a la di inidad con anspa encia, según la e minología que hemos
in oducido, de modo que es máximamen e i uoso y goza del “sup emo
bien” de conoce a Dios, lo que a la pa de ine su cualidad más esencial (E
4P28 y P35S). Se humano, en onces, se de ine nada más y nada menos que
po ene la capacidad de alcanza la pleni ud.
De nue o, es a i encia debe aduci se desde el lenguaje in elec ual y é ico
al a ec i o, en conc e o al lenguaje del amo que aglu ina ambas ías, pues
Spinoza se e ie e ‒en el ma co del e ce géne o de conocimien o o
in uición‒ al “amo in elec ual a Dios” que iene el alma como la culminación
de su desa ollo in e io y lo de ine como una pa e del amo in ini o con que
él (explicándose a a és de ella) se ama a sí mismo, lo que supone pa a el
suje o goza la mayo elicidad, con en o y libe ad (E 5P36 y S). Digamos que
ahí se ealiza la con e gencia máximamen e conscien e de lo di ino y lo
humano, donde la de e minación y la dependencia on ológicas iniciales se
ans o man en dichosa au onomía. No cabe en a en deba es sob e el
alcance de es a expe iencia de bea i ud, pe o ya se a isba que puede habla se
‒desde una pe spec i a eológica‒ del a eísmo de Spinoza, mien as que
aquella espi i ualidad iene un innegable as ondo mís ico, ambas cosas
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Véase mi ensayo “Spinoza y el gobie no co idiano de los a ec os”, en E. Fe nández
Ga cía y Mª Luisa de la Cáma a (eds.): El gobie no de los a ec os en Spinoza, Mad id, T o a,
2007, pp. 81-92. Ahí se comen an ac i idades an ú iles como lo que hoy llama íamos
suges ión y isualización, en e o as habilidades.