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Mitotauro: Imágenes de Asterión, formas del Ser

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Mitotauro: Imágenes de Asterión, formas del Ser

Author: Martín Márquez, Desirée
Year: 2016
Source: https://idus.us.es/bitstreams/88449212-9e85-4201-90bc-f4759fceca45/download
MITOTAURO
Imágenes de As e ión, o mas del Se
Desi ée Ma ín Má quez
T abajo Fin de G ado
Bellas A es
TRABAJO FIN DE GRADO
GRADO EN BELLAS ARTES
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
CURSO 2015-2016
Au o a: Desi ée Ma ín Má quez
Tu o : Fe nando In an e del Rosal
Vº. Bº. del u o :
MITOTAURO
Imágenes de As e ión, o mas del Se
ÍNDICE
7 PRIMERA PARTE: Dossie a ís ico
57 SEGUNDA PARTE: Desa ollo eó ico
58 1. El discu so del acío
59 In oducción
62 Se ie Vacío
66 Composiciones y Sona a no.1
70 Lec u as
75 Cuade no 10 x 15
80 2. A ie as de As e ión
81 In oducción: el mi o
89 Reesc i u as del mi o
97 El Mino au o en la li e a u a con empo ánea
106 La Pe sona
115 El Espacio
126 3. Conclusiones inales
132 Bibliog a ía
143 TERCERA PARTE: P opues a de
in eg ación p o esional

P ime a Pa e
Dossie
a ís ico
Vacío
Esencial
Con emplación
Li ismo
Monoc omía
Vacío
Composición
Abs acción
Composición I
2015
Se ig a ía sob e ca ulina
42 x 60 cm
Se ig a ía
16

Fig. 6
17
Composición IV
2015
Se ig a ía sob e ca ulina
42 x 60 cm
Se ig a ía
18
Fig. 7
19
Au o e a o
2015
G a i o sob e olio
21 x 29,7 cm
C eación abie a en Dibujo
20
Fig. 8
21

Lec u as
Dualidad
Au oma ismo
Deso ien ación
Anhelo
Cues ionamien o
Melancolía
del espacio
I. En busca del iempo pe dido
Se ie
Lec u as
2015
Fo og a ía
C eación o og á ica y g á ica digi al
24
Fig. 9
25
Cuade no
10 x 15

Simbólico
Me á o a
Ilus ación
Collage
In ospección
Cuade no
10 x 15
La casa de As e ión III
Cuade no
10 x 15
2015
Collage y o ing sob e ca ulina
10 x 15 cm
Discu sos del Dibujo
34
Fig. 13
35
La casa de As e ión IV
Cuade no
10 x 15
2015
Collage, o ing y acua ela sob e ca ulina
10 x 15 cm
Discu sos del Dibujo
36
Fig. 14
37

Con la llu ia a cues as
Cuade no
10 x 15
2015
Ca ulina y papel cebolla
10 x 15 cm
Discu sos del Dibujo
38
Fig. 15
39
Ensayo sob e la cegue a
Cuade no
10 x 15
2015
Collage y in a china sob e ca ulina y papel cebolla
10 x 15 cm
Discu sos del Dibujo
40
Fig. 16
41
I
Poema io
A ie as de As e ión
2016
Digi al
29,7 x 42 cm
Ilus ación
48

Fig. 19
49
II
Poema io
A ie as de As e ión
2016
Digi al
29,7 x 42 cm
Ilus ación
50
Fig. 20
51
III
Poema io
A ie as de As e ión
2016
Digi al
29,7 x 42 cm
Ilus ación
52
Fig. 21
53

IV
Poema io
A ie as de As e ión
2016
Digi al
29,7 x 42 cm
Ilus ación
54
Fig. 22
55
Segunda Pa e
Desa ollo
eó ico
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
64
lí ico y esencial. En su a án po p ima la exp esión en e
a la ep esen ación, el a is a p escinde de odo elemen o
supe luo o anecdó ico: busca aquello que pe du a, que
es á de ás de la o ma y de lo que pe cibimos. Zóbel supo
pulsa la ecla adecuada, en an o que sal a la ba e a de los
sen idos y la pe cepción humanas pa a oca di ec amen e
el alma del Se .
Con es os e e en es como base y la c eencia de es a an e
una ausencia absolu a de c ea i idad su gie on los p ime os
pasos de la se ie Vacío.
Con el g a i o como medio y habiendo obse ado la iqueza
de ma ices que consigue el Sumi-e a a és de la gama de
g ises -conside ado un no-colo en la cul u a occiden al-
su gió la idea de en en a blanco y neg o pa a ep esen a
un ma co, como elemen o que coloca di ec amen e al au o
en un isión in e na, de obse ación, que da a un paisaje
insinuado po un plano deg adado que hace las eces de
línea de ho izon e. (Fig. 1)
Sin emba go, en e al esul ado hueco espe ado, se pudo
obse a que ese conjun o mínimo de elemen os e an
su icien es pa a ansmi i una sensación de comple o
sosiego. Y aún más, al gi a el dibujo 180º, la simple in e sión
de los planos e a su icien e pa a gene a una sensación
o almen e con a ia, como si el blanco de la “ ie a”
ayuda a a in ensi ica la oscu idad del “cielo”, augu ando

Desa ollo eó ico: 1. El Discu so del Vacío
65
una o men a. (Fig 2.)
No ue has a meses después cuando descub í la ob a
o og á ica de Hi oshi Sugimo o y pude legi ima odas
es as sensaciones. A pesa de la simili ud que exis e en e
las imágenes de sus ma es, cada una, con su simpleza y
minimalismo, iene el pode de despe a una sensación
lige amen e dis in a.
T as es os dibujos, inie on o os en los que desapa ece el
ma co jun o con oda alusión ep esen a i a. T as comp oba
el po encial que los elemen os g á icos – ales como líneas,
deg adados, planos- ienen po sí solos, el p o agonismo de
la composición ecae plenamen e en ellos.
De es as p uebas expe imen ales se pudo deduci que no
exis e el acío c ea i o, al igual que no exis en indi iduos
es á icos; si enemos en cuen a que el a e es un p oduc o
humano, siemp e que haya ac o, hay con enido, po mínimo
que pa ezca. Incluso el ges o más simple es capaz de ansmi i
una idea que, ine i ablemen e, no es á desconec ada de las
emociones ín imas del au o .
No exis en los emas ue a de las a es, el A e en sí es una
ó mula de ema iza : el Vacío dejó de se una c eencia en
el momen o en que pasó a se un ema en base al que c ea .
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
66
Composiciones y Sona a No.1
La música es un lenguaje que habla po sí solo. Sin imi a una
ealidad sono a conc e a, es el a e más pode osa a la ho a
de gene a una expe iencia es é ica en el oyen e. Pa iendo
de elemen os abs ac os p opios, es capaz de despe a
emociones con solo la combinación y composición de los
mismos. En la pin u a del siglo XX, los elemen os g á icos,
como los musicales, dejan de subo dina se a la ep esen ación
igu a i a pa a cob a au onomía y p o agonismo.
De es o se dio cuen a Kandinsky cuando abandonó la
igu ación en pos de la abs acción. Al igual que el sono o,
Kandinsky in en ó sis ema iza un lenguaje que uese único
y exclusi o de la g á ica basándose en el modo de compone
de la música. En su lib o Pun o y Línea sob e el Plano, los
elemen os g á icos base –con los que se gene an odos los
demás- son conside ados se es au ónomos que p oducen
de e minadas sensaciones según su o ma, amaño y
si uación que ocupen den o del plano, así como su elación
con o os elemen os.
A di e encia de lo que se piensa comúnmen e, Kandinsky
no “pin aba” la música, al modo de un me o eje cicio de
aducción, un ac o sin duda ca en e de sen ido a ís ico; lo
que el pin o in en aba e a aplica las nociones composi i as
Desa ollo eó ico: 1. El Discu so del Vacío
67
de un a e a o a: elacionaba el modo en que se componían y
discu ían los sonidos con la dis ibución de esos elemen os
básicos del dibujo, conec ando los medios p opios del oído y
la is a pa a en iquece sendos lenguajes mu uamen e.
Es as nociones, jun o con la idea de acío, con emplación
y dualidad son la base que sos iene las se ies Sona a y
Composiciones (Fig. 3-7).
La ausencia de elemen os na a i os da luga a la desnudez
de las o mas, a la composición pu a. Median e la gama de
g ises he edada del Sumi-e se consigue odo un uni e so de
ma ices exp esi os. El mé odo de abajo es, sencillamen e,
compone ; aplica los escasas nociones composi i as de
música y aplica las al p oceso de cons ucción de la imagen.
Se pa e de un ma e ial base: un de e minado núme o de
plan illas de igu as geomé icas simples. Como en música,
es e ma e ial se u iliza de o ma li e al o se modi ica (se
in ie e, se di umina) y se o ganiza de al o ma que los
elemen os p oduzcan un i mo, un sen ido de lec u a que
cap e el in e és del espec ado y lo guíe po dis in as zonas
de con as e: elajación, acumulación, uido, llegada a un
pun o culminan e, dispe sión...
El esul ado es un conjun o de elemen os que se cohesionan
en e sí pa a da cohe encia mo í ica a odo el conjun o,
una abs acción geomé ica que ca ece de pe spec i a. Un
espacio donde las o mas lo an ing á idas, e é eas, enden es
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
68
a cen aliza se. Como ha ían Schoenbe g o Webe n en sus
piezas a onales, el dibujo pie de el suelo donde asen a se,
pa a da luga a una imagen sin peso, sin e e encia alguna
a las leyes ísicas: un dibujo que al no subo dina se a una
ealidad conc e a comienza a habla po sí solo, a p oduci
unas sensaciones que nada ienen que e con el mundo en
el que nos mo emos.
Sin emba go, no es á desligado del odo del concep o
ba oco de a e o en an o que gene a o p edispone a un
es ado de e minado de con emplación a pesa de que no
haya acción.
En Sona a no.1 (Fig. 3-5) se p e ende hace una analogía con
es e géne o musical y segui el esquema en es mo imien os
que p oponían los an iguos: “El p ime mo imien o es á
des inado a la azón; el segundo al co azón; el e ce o a
los pies”. Son las sensaciones que se p e enden ansmi i
median e el mo imien o de los elemen os.
En esumen, no es necesa io que la imagen “ ep esen e”,
“ aduzca” o “in e p e e”; debe exis i un lenguaje p opio
del medio que enga alo po sí mismo, al igual que la
música posee su p opio idioma pa a ansmi i emociones
que, po la e iden e imposibilidad del medio, no p o ienen
de la imi ación es ic a de esa emoción po pa e del sonido.
Así, al igual que de la buena combinación (composición) de
no as esul a una mani es ación a ís ica con au onomía,
Desa ollo eó ico: 1. El Discu so del Vacío
69
ambién la co ec a composición de los elemen os g á icos
- ales como línea, mancha, igu as geomé icas básicas, e c.-
debe se capaz de habla su p opio lenguaje. Y no es an
dispa a ado compa a es os dos mundos; al igual que los
sonidos son ib aciones, cambios pe iódicos en la p esión
del ai e, ambién los colo es y ma ices son ib aciones de
ondas, capaces de “pulsa el alma” del que los pe cibe.
Lo cu ioso de es as expe imen aciones es que llegué a e me
e lejada en ese cúmulo de igu i as que lo aban ing á idas,
anhelan es y casi ímidas. (Fig. 8)
Sin duda, cada ac o del se humano es un e lejo de su es ado
in e io .

Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
70
Lec u as
Lec u as pa e de es a idea y escoge un camino o mal
o almen e opues o al an e io po el que expe imen a .
El au oma ismo, ya sea en la esc i u a, en el dibujo o en
la imp o isación musical, es una mues a de cómo la
espon aneidad es el ecu so más iel al es ado in e no
de la pe sona, que no se e il ado ni ade ezado po los
mecanismos de la acionalidad. De es e modo, el inconscien e
luye di ec amen e hacia el ex e io sin abas, y se mani ies a
en c eaciones con las que el indi iduo a p io i puede que no
se iden i ique del odo, pe o que son el más pu o e lejo de sí
mismo. Todo lo que nos odea en el momen o p esen e iene
un in lujo, en meno o mayo medida, sob e odo aquello
que p oducimos. Todo p oceso c ea i o au omá ico es á
hablando del Yo p esen e y sus ci cuns ancias.
El p oyec o exposi i o Lec u as pa e de la idea de la
o og a ía au omá ica como un modo de e leja el mundo
in e io del au o en el momen o p esen e. En es a ocasión,
se uel e la is a hacia la li e a u a como una uen e de ideas;
no como una his o ia que ilus a con imágenes sino como
una he amien a de suges ión, de c eación de imágenes
espon áneas en la imaginación que después buscan la o ma
de ma e ializa se a a és de la cáma a.
Desa ollo eó ico: 1. El Discu so del Vacío
71
El p oyec o cons a de cua o se ies o og á icas, inspi adas
en cua o lec u as di e en es que han ido acompañando
pa alelamen e al p oceso c ea i o. No se busca en un
p incipio elaciona la cap u a au omá ica con cie a ob a,
sino que la elación en e una y o a su ge a pos e io i,
as el (au o)análisis acional de los esul ados que en en
lo igu a i o símbolos y me á o as di ec amen e enlazadas
con los concep os de la lec u a que más conec aban con mis
in e eses.
Así, el análisis de la cap u a deso denada de di e sos
espacios y au o e a os lle a a p egun as como: ¿Po qué he
o og a iado ese luga y no o o? ¿Po qué desde ese pun o
de is a? ¿Po qué me ha llamado la a ención ese elemen o?
Al inal, los espacios, como los e a os, hablan ambién de
nues o mundo in e io .
Un mundo in e io que se p oyec a hacia el ex e io a a és
de sensaciones ancladas a la ealidad sensible. Un mundo
que, en el sen ido in e so, no ecibe esa ealidad desnuda,
sino que la is e de p ejuicios.
Todo es e p oceso de la in o mación ex e na c ea anclajes
emocionales en el obje o a pe cibi , ce ando el cí culo.
Así, del obje o ex e io , pasado y modi icado po el il o
de la pe cepción del suje o, llegamos al suje o mismo,
condicionado ambién po la pe cepción de sí mismo, que a
su ez se p oyec a en la ealidad sensible. Todo es un bucle
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
72
con inuo.
Las cua o se ies de o og a ías c ean un eco ido que
a de lo ex e io (bañado po lo in e no) a lo in e io
(condicionado po la in o mación ex e na). Un iaje que
a desde la pe cepción única del mundo, inhe en e a cada
indi iduo, has a la p opia pe cepción del indi iduo mismo;
de la luz a la penumb a y ice e sa, pasando po la cegue a
o al, que es la conclusión a la que llegamos. Como decía
Schopenhaue , es amos ciegos an e la ealidad, condenados
a ansia esa Volun ad inaccesible po las limi aciones de
nues a p opia condición humana.
En la p ime a se ie de o og a ías, En busca del iempo pe dido
(Fig. 9), de i ada de la diges ión de la ob a de P ous , es
imágenes de luga es, sepa adas po agmen os de un e a o
( ep esen ando el pun o de is a de un único indi iduo),
ienen en común un g an plano que cub e odo sin deci
nada y un único elemen o en soledad que le da sen ido a
odo. Es como si se escondie a del eno me en o no pe o a la
ez goza a del p o agonismo de la composición. Pa ece que
ese elemen o insigni ican e se pe soni ica y iñe el es o del
espacio mudo de un ma iz sob ena u al.
En Ensayo sob e la cegue a (Fig. 10), inspi ado po la no ela
homónima de José Sa amago es el mejo ejemplo de ello. Las
cua o imágenes la e ales gene an la misma sensación de
angus ia y deso ien ación que expe imen an los pe sonajes
Desa ollo eó ico: 1. El Discu so del Vacío
73
en la his o ia. Incon ables indi iduos con sus espec i as
o mas de pe cepción compa en una única isión del
mundo: un ma blanco que los aleja de la ealidad. Aquí más
que en ninguna o a se ie es donde se in eg a la idea de
Volun ad y us ación de Schopenhaue . An e la cegue a
su ge la necesidad de un guía, ep esen ado en la se ie po
la o og a ía cen al: en la his o ia es e elemen o guía es la
única muje que e; en la ida, es el A e la única en ana que
nos mues a empo almen e esos o os ni eles de ealidad,
aunque “no se nos pe mi a” el acceso a ella.
En La náusea (Fig. 11) se combinan dos g upos de o og a ías
de ca ac e es con as an es. El p ime o es muy luminoso,
de ambien e elajado; hay cie a iolencia en el mo imien o
debido a la de o mación: en algunos o og amas pa ece
que la igu a se íe, en o os se i i a... no se sabe muy bien
qué es á sucediendo. Mien as que en el segundo g upo
se pe cibe cla amen e la abia y us ación que empapan
la ob a de Sa e a la que se alude. El ambien e es muy
oscu o y eneb oso, y con as a el luga co idiano con la
inde e minación de la igu a, que se educe a una somb a
gigan esca de o mada. El esul ado composi i o es un juego
con esa ambigüedad.
Y esa ambigüedad es la que de ine la úl ima se ie, El diablo
y Dios (Fig. 12), en la que se e idencia la coexis encia de
ex emos opues os en un mismo se sin esul a po ello
una con adicción. Es o es á ep esen ado po un único
2. A ie as de As e ión
2. A ie as de As e ión

Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
81
In oducción
El Homb e es un se que busca la Ve dad. Como animal
conscien e, necesi a sen i que hay una es uc u a i me más
allá de la ealidad empí ica, un o den in e no de las cosas,
un sen ido.
Desde iempos inmemo iales, ha p oyec ado es a necesidad
en cons ucciones ex e io es: dioses mí icos, doc inas
eligiosas, e c. Pe o con la llegada del Racionalismo y
la Ilus ación, y su consecuen e “desencan amien o” del
mundo, pa ece que el sen ido de se del homb e se e en
jaque ma e. El in e és po la ciencia, la medida lógica de la
ealidad palpable, la Re olución Indus ial, la “mue e de
Dios”, la ecni icación, digi alización, e c. El Homb e se ha
limi ado. Ha pe dido su dimensión espi i ual en a o de una
ealidad que le sa is ace acionalmen e, pe o que ca ece de
un sen ido de la exis encia. 1
1 Hugo Mujica, La c isis de occiden e y el sen ido de la ida (2008)
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
82
El pensamien o Román ico, del que en cie a medida aún
somos he ede os, se ca ac e izaba po una sensación
de anhelo cons an e. Es a sensación enía acompañada,
insepa ablemen e, po esa o a sensación de habe pe dido
algo en los o ígenes: una o ma de e el mundo quizás
“mí icamen e”, de e la Ve dad de las cosas, su o a ca a.
Es deci , anhelamos algo que no enemos pe o que, al
que e lo, hemos conocido alguna ez. Ese conoce pe o no
ene signi ica una pé dida de ese algo que hemos dejado
a ás. Su ge así el “mi o de la pleni ud inicial”. Un es ado de
búsqueda de la expe iencia inmedia a de la na u aleza, de
una o alidad pe dida i emediablemen e bajo el dominio de
la azón y la e lexión.2
El Homb e empieza a oma au oconciencia de la
deg adación del Homb e, de su “ acasada socialización”; se
uel e en onces la mi ada hacia los o ígenes pa a in en a
comp ende dónde y cuándo se p odujo esa pé dida3. El
pensamien o mí ico, que has a en onces e a conside ado
una an asía de pueblos p imi i os, que buscan explicaciones
i acionales a al a de un desa ollo de la lógica, pa ece
cob a aho a una dimensión mís ica. El anhelo omán ico
po una ealidad p o unda e inaccesible se con ie e en onces
en nos algia con empo ánea.
2 Jauss, H. R., (2004) T ans o maciones de lo mode no. Mad id,
Viso .
3 Zúñiga, J. F., Mi o, e dad y iloso ía. Gaze a de An opología,
2006, 22, a ículo 30.
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
83
“La ascinación del in e és c ecien e po la ue za engañosa,
pe o mis e iosa, de la imaginación mí ica, po la o iginalidad
de sus me á o as y la signi ica i idad de sus con igu aciones,
cons i uyó el suelo alimen icio en el que, de imp o iso, la nue a
ciencia, con a el acionalismo dominan e de la Ilus ación,
p odujo su p opio, y mode no, mi o de la mi ología.”4
El mi o así, se con ie e en símbolo de una ealidad
inaccesible, de una dimensión pe dida.
¿Qué en endemos po mi o hoy?
En su o igen, my hos e a aquello que solo puede se na ado.
Du an e siglos se le conside ó un in en o de explicación de
los enómenos na u ales an es de que su gie a la azón, el
logos (discu so explica i o y demos a i o).
Nos cuen a Eliade que exis en dos ipos de mi os:
cosmogónico (o igen del Mundo) y de o igen (cuen an
cómo ese Mundo que es aba ya allí ha sido modi icado,
en iquecido o empob ecido). Es os úl imos son conside ados
una na ación de los cambios (No hay más que e el í ulo
del poema de O idio: Las Me amo osis).5
4 Ibídem.
5 Eliade, M., (1985) Mi o y Realidad. Ba celona, Labo ., p. 28
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
84
El Homb e mode no encon aba una explicación de es os
cambios en la His o ia, conside ada como una se ie de
acon ecimien os que lo cons i uyen, es deci , su jus i icación
acional de po qué las cosas son así se basa en una se ie de
hechos in a iables. Pa a las sociedades a caicas y p imi i as,
po el con a io, el mi o ep esen a algo an sag ado y
esencial, an en conexión con el modo de exis i , que no
se obse a desde ue a sino que se i e en él, y se e i e
cons an emen e:
“Pa a el homb e de las sociedades a caicas, po el con a io, lo
que pasó ab o igine es suscep ible de epe i se po la ue za de
los i os. Lo esencial pa a él es, pues conoce los mi os. No solo
po que los mi os le o ecen una explicación del Mundo y de su
p opio modo de exis i en el mundo, sino, sob e odo, po que al
ememo a los, al eac ualiza los, es capaz de epe i lo que los
Dioses, los Hé oes o los An epasados hicie on ab o igine.”6
La explicación acional (logos), p imo dial pa a noso os,
es pa a ellos algo secunda io. Se i e an al ma gen de la
Razón que lo dicho no admi e ninguna o a posibilidad de
se expe imen ado que jus o la de ecibi lo dicho: el mi o
es, po an o, po ado de una e dad p opia, la oz de un
iempo o igina io más sabio.7
Es a idea de que el homb e ha pe dido la Ve dad po el camino
hace que ea los mi os y i os como p oduc os cul u ales de
6 Ibídem, p. 20
7 Gadame , H.G., (1999) Mi o y Razón. Ba celona, Paidós., p. 11
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
85
una sociedad que i e más allá de lo mundano. Se busca po
an o la Ve dad en el mi o:
“Conoce los mi os es ap ende el sec e o del o igen de las
cosas. En o os é minos: se ap ende no solo cómo las cosas han
llegado a la exis encia, sino ambién dónde encon a las y cómo
hace las eapa ece cuando desapa ecen.”8
Y en su es ue zo po hace eapa ece lo pe dido, lo ocul o,
se uel e al i o mí ico, al ace camien o a lo sag ado de la
na ación mí ica. Sin emba go, el mi o que nos ha llegado
a a és de la li e a u a nada iene que e con ese sen i
di ec o o iginal, lo ecogido en uen es esc i as ep esen a
solo el iun o de la ob a sob e la c eencia, un eco de lo
e dade o; una somb a de lo eal.
El Homb e con empo áneo, al que la Razón ha a eba ado
el sen ido mís ico, el sen ido de Se , no encuen a o a
o ma de i o mí ico sino a a és de la expe iencia es é ica,
aquello que aún no ha podido se explicado po medio de la
azón, en cie o modo po que su Ve dad se ap ehende an
di ec amen e, que pie de p o undidad cuando se la in en a
explica .
“La demos abilidad es un concep o más endeble que la
e dad, independien emen e del sis ema axiomá ico de que se
a e.”9
En nues a sociedad con empo ánea, de apa en e
8 Eliade, M., op. ci ., p. 20
9 Ho s ad e , D. , (2009) Gödel, Esche , Bach: un e e no y g ácil
bucle. Ba celona, Tusque s, p. 21.

Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
86
con igu ación a ea, lo eligioso, en cuan o búsqueda de
lo espi i ual, del sen ido de Se , de Ve dad, se ha mudado
al campo de lo a ís ico: se esconde en lo simbólico, en
la me á o a, pues o que la azón nos ha hecho pe de la
capacidad de accede di ec amen e al concep o.
Pe o, ¿qué o a cosa pod ía se la poesía sino esa
ep esen ación de un mundo en que se anuncia algo e dade o
pe o no mundano?[...] El mundo e dade o de la adición
eligiosa es del mismo ipo que el de es as con igu aciones
poé icas de la azón.10
Así, el A e cons i uye la e sión mode na del i ual mí ico:
An e es e pano ama es comp ensible que el mo imien o del
pensa heidegge iano ome la di ección de una uel a al mi o.
Si las cosas han llegado a se como son, se hace necesa io
e ocede has a el o igen his ó ico de la me a ísica ( ie a
na al del logos) pa a p egun a po qué ha pasado lo que ha
pasado y qué hemos pe dido del o igen o en el o igen. Son
conocidas sus esis: ¿Qué se ha ol idado o pe dido? El sen ido
del se . ¿Quién puede eco da lo ol idado? El homb e c eado ,
el homb e poe a. Los pensado es y los poe as compa i ían
una misma a ea, una a ea mí ica, que consis i ía en la
ememo ación de lo que acon eció en el o igen con is as a una
expec a i a u u a de sal ación o sen ido o inalidad. Su a ea
consis i ía en abaja en la ape u a del cla o del mundo a
pa i del cual se hab ía desplegado el ho izon e his ó ico de
sen ido –aho a ya pe dido- donde comenza on a mos a se las
cosas en su se , pa a que el homb e pueda demo a se de nue o
10 Gadame , H. G., op. ci ., p. 22
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
87
jun o a ellas o, como dice Heidegge , pa a que el homb e pueda
ol e a habi a el mundo.11
Pe o el mi o hoy en día es ambién li e a u a, pin u a y oda
aquella mani es ación cul u al que p esen a una ealidad
del como si12; un o den in e no ajeno a lo co idiano que
cons i uye una me á o a o símbolo de esas o as “ ealidades
p o undas”. 13
Mi o, hoy día, ha pasado a se algo más abs ac o, más
allá de una his o ia de dioses y hé oes, a o ma pa e de
ese g upo de con igu aciones a ís icas que ienen lo que
Gadame llama “poesía”; esa ep esen ación de un mundo
en que se anuncia algo e dade o, pe o no mundano. Esa
Ve dad ine able que solo puede se sen ida.
No es a o en onces que los a is as hayan uel o su mi ada
hacia el mi o. Y debido a su lexibilidad de o ma pe o
inmu abilidad esencial, es menos a o aún que se eesc iba y
ein e p e e con inuamen e desde las dis in as pe spec i as
11 Zúñiga, J. F., op. ci .,
12 Ri adeney a, J., Mi o y U opía como conje u a, me á o a y símbo-
lo. Re is a P axis educa i a. Vol. 2, Núm. 2 p. 42. (1996)
13 Sales de Nasse , D., Diagnosis del homb e mode no en Mino au-
oamo de Abela do A ias. Pied a y Can o. Cuade nos del CELIM. Núm.
11-12 (2005/2006) p. 147-165.
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
88
que el Homb e (en cuan o a se ísico) a adqui iendo en su
con inua me amo osis.
Si se conside a que a pa i de la expe iencia in e na el mi o
se cons i uye en expe iencia p ác ica o ex e na, lo cual implica
un au oconocimien o psicológico, siendo el ela o de una
e dad psicológica y en ningún modo his ó ica, he ahí que
sea ansmu able y e olucione, se ola ilice y pa ezca enace
con inuamen e en di e en es sociedades a a és del a e.14
El A e mues a las in ini as o mas en las que se puede
con ene una Ve dad. Un conjun o in ini o de icciones que
no hace más que e o za esa única icción po la que hemos
decidido i i y a la que hemos llamado “ ealidad”.
14 Rod íguez, N., Mi oc í ica: cómo se e leja un mi o en el a e. Re-
is a Es inge, ab il 2014
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
89
Reesc i u as del mi o
Las eesc i u as de los mi os no es algo no edoso. Desde
el siglo pasado se ienen dando con asiduidad en di e sas
o mas a ís icas. Un ejemplo amoso de la li e a u a
es la no ela de Ma y Shelley. Ya el sub í ulo alude a esa
ac ualización del mi o clásico: F ankes ein o el mode no
P ome eo. También en las a es iene su mani es ación es e
enómeno con más cla idad.
Desde la apa ición de la o og a ía, la imagen deja de copia
la ealidad y empieza a in e p e a la. El mi o, uen e pa a
el A e, deja ambién de se ep esen ado pa a con e i se
en un símbolo de alo es. El mi o e ue za en onces su
condición simbólica y me a ó ica. Se ap o echa la dimensión
simbólica de la imagen, su capacidad me a ó ica, de esconde
un con enido de ás de lo que mues a, mos ándolo, a su
ez, a a és de ello (pa adójico). Se es á “escondiendo” un
mensaje as la imagen, pe o a la ez lo es á con ando a
a és de ella. Se le suma a la imagen un alo concep ual
además del ep esen a i o y/o es é ico.
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
96
mues an el desa ollo de un es ado psicológico a a és del
monólogo de un solo pe sonaje. Un epílogo de Júpi e al
Mino au o, al que in en a consola al inal, cie a el ciclo.
Como en la ópe a, aquí odos los ecu sos disponibles es án
a a o del concep o. La imagen e ue za el signi icado del
ex o, pe o ambién el mismo ex o, a a és de modi icaciones
en la calig a ía (ampliación, de o mación, acumulación
espacial, e c.) in en a imi a las modulaciones de la oz y las
i egula idades del i mo en la declamación. El calig ama
de la Fig. x, donde el ex o se ha uel o imagen, es uno
de los ejemplos más cla os: el labe in o in ini o del que se
habla es el mismo poema ce ado. Así, la íada de e e en es
(li e a u a, música y A e) encuen an su modo de con lui
en el monólogo de As e ión.
Pe o, ¿po qué As e ión?
y Ba bazul de Ba ók.

Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
97
El Mino au o en la li e a u a
con empo ánea
“Le doy la azón a Jung y a su eo ía de los a que ipos:
odo es á en noso os. Hay una especie de memo ia de los
an epasados y, po ahí, anda un a chibisabuelo uyo que i ió
en C e a, 4000 años an es de C is o y, a a és de los genes y
c omosomas, e manda algo que co esponde a su iempo y no
al uyo, y ú, sin da e cuen a, esc ibes un cuen o o una no ela y
en ealidad es ás ansmi iendo un mensaje muy an iguo y muy
a caico.”
Julio Co áza
Pa ece se que en 1949 a dos au o es a gen inos les llegó
es a especie de e elación “mi ológica”. Sin habe se pues o
de acue do pa a ello, el mismo año ie on la luz dos ob as
que, si bien di ie en en su géne o, son insepa ables en cuan o
a la nue a isión que o o gan del mi o clásico; se a a del
cuen o La casa de As e ión de Jo ge Luis Bo ges y el poema
d amá ico Los Reyes de Julio Co áza .
Vol amos p ime o a los o ígenes: sabemos que As e ión ue
u o de un cas igo que in ligie on los dioses al ey Minos po
incumpli su p omesa a Poseidón; el mons uo con cue po
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
98
de homb e y cabeza de o o ue ence ado en un labe in o
cons uido po Dédalo, se alimen aba de los ca o ce jó enes
que llegaban a C e a como ibu o anual de A enas y uno de
esos jó enes, Teseo, consiguió ma a le y sali ileso g acias
al hilo que A iadna, la he mana del mons uo, le dio pa a
que encon a la salida de eg eso y pode ma cha se con
él. De lo que nos habla la “ e sión” clásica, en esumen, es
de un se único cuya bes ialidad le impone su des ino: se
” encido” po un hé oe.
Pe o, ¿no es es a una isión incomple a, la e sión de un
colec i o a emo izado, el de los homb es? ¿qué end ía que
deci el Mino au o desde su isión de híb ido?
Como dijo Co áza , pa ece se que el pe sonaje, 4000 años
después, esu ge del imagina io colec i o, de la oscu idad
del labe in o, como una idea que busca su medio pa a
hace se palpable: el Mino au o se asoma po la li e a u a
con empo ánea pa a da la uel a al mi o; pa a mos a la
o a ca a de la moneda a a és de su e sión de la his o ia.
Po p ime a ez, As e ión se humaniza pa a ei indica su
de echo a se escuchado.
En La Casa de As e ión, el pe sonaje se uel e na ado
en p ime a pe sona y, a a és de una se ie de pis as, nos
a e elando su iden idad mí ica a lo la go del cuen o. Sin
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
99
emba go, es as ca ac e ís icas p opias del mons uo clásico
apa ecen solo ocasionalmen e en un discu so que, si bien
no conocié amos al na ado , nos pa ece ía p opio de un
Se Humano, an o más cuan o que aquello que se e ie e
al mons uo son solo de alles con ex uales que hacen
e e encia simbólica al mi o. Así, sigue habiendo un se
mi ad o o, mi ad homb e; un labe in o y un “hé oe”, pe o las
ca ego ías se han eo ganizado. Nada ni nadie uel e igual1;
el mino au o esuci a pa a adqui i iden idad: As e ión,
median e su nomb e p opio, se dice a sí mismo.2
En una discu so donde apenas hay acción, el p o agonis a
oma la oz y elabo a un monólogo donde nos desc ibe
su si uación desde su pun o de is a y nos con iesa sus
sen imien os an e ella: po p ime a ez, el Mino au o nos
habla de la soledad, an o ísica como emocional
La exclusi idad del se , su unicidad, se ea i ma en el hecho
de que la llegada de o o indi iduo como él signi ica un
juego imagina i o:
Pe o de an os juegos el que p e ie o es el de o o As e ión. Finjo
que iene a isi a me y que yo le mues o la casa.
Al humaniza se, el Mino au o ambién se de iende: su
1 Sca ino, L., Bo ges, Co áza y el Mino au o. El e e no e o no de un
mi o
2 Ibídem
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
100
na ación es su es imonio de los hechos: los jó enes no
son asesinados, mue en de ho o po sí solos. Tampoco
ha sido ence ado; en su labe in o hay in ini as gale ías e
in ini as pue as abie as po las que se asoma a con empla
el ex e io y que pe mi en que en e el que quie a. Lo que
le impide sali no es una ba e a ísica sino el miedo a se
echazado as e el ho o en los os os de la gen e;
el miedo a i i la misma soledad en el mundo de a ue a,
un mundo que no ha sido cons uido pa a él. An e ello, se
queda en lo conocido (su casa, el labe in o), aunque le haya
sido impues o, y espe a con anhelo que un día, en e esos
se es que se a e en a en a , haya alguien que no le ema,
que se ace que y le libe e de odo mal. Un mal que se de ine
po su na u aleza dual: en en amien o cons an e en e su
na u aleza humana y animal.
“¿Cómo se á mi eden o ? ¿Se á un o o o un homb e? ¿Se á un
o o con cabeza de homb e o se á como yo?”
Solo en el pá a o inal, la na ación se in e umpe y un
na ado omniscien e, despe sonalizado, p esen a la
conclusión:
“-¿Lo c ee ás, A iadna?- dijo Teseo- El mino au o apenas se
de endió.”
De epen e, econocemos el mi o clásico: el Mino au o
ha mue o a manos de Teseo. Los hechos que na a on
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
101
Apolodo o, Plu a co y O idio se han cumplido como si
de una p o ecía se a ase. Es en onces cuando odo cob a
sen ido, y de golpe el lec o ya no sien e el cuen o como
una “ e sión” del mi o sino como una “ isión” e dade a, un
añadido no edoso pe o pe ec amen e lógico con espec o
al o iginal. Y es que el, llamémoslo, “mapa” undamen al
del mi o se man iene inal e able: lo que ha cambiado es el
pun o de is a. Como bien dice Lucas Sca ino en su a ículo,
“de la uni e salidad de la enunciación mí ica se pasa a la
in imidad de lo indi idual [...], e dad única y a empo al
e sus e dades p o isionales y ci cuns anciadas de los
p o agonis as de los sucesos.”3
Pues ¿qué sab ía Teseo del mundo in e io de As e ión?
Ha enido que se la bes ia quien, desde la isión ín ima de
Bo ges, nos lo cuen e.
An e es o úl imo, Co áza in en a da nos una azón
con incen e: Teseo es un hé oe que no piensa, una
enca nación de la es upidez, de la acción sin azón.
A di e encia del cuen o bo gesiano, en la ob a de Co áza
cinco pe sonajes oman la oz pa a, en un o ma o dialogado,
dispu a se la e dad.4 Una e dad que no es más que i a se
la culpa, pues los hechos se man ienen inal e ables.
3 Ibídem
4 Ibídem

Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
102
Co áza , aunque no p e ende hace una c í ica ni una
exposición camu lada de la si uación polí ica de su iempo,
no puede e i a ampoco que sus ideas se anspa en en en
las páginas de su ob a.
Ence ado po una sociedad co ompida po el pode , el
se di e en e se con ie e en una he amien a del ey pa a
a emo iza y enga se de sus enemigos.
La única di e encia es que los a enienses no mue en (ni
a manos de la bes ia ni a causa del e o ). El labe in o
co aza iano es un e ugio, una ciudad apa e donde la
música y la danza cob an ida. Sus habi an es ado an a
As e ión como el p o e a, aquel que les ha despe ado el
in e és po la belleza y la elicidad lejos de lo p ees ablecido.
Vemos po an o, un se que enca na la sabidu ía, que solo
es mons uo bajo la mi ada de los Homb es -con excepción
de su he mana A iadna, que e en él la Humanidad que los
demás niegan-.
Y As e ión niega es a condición de mons uo en el momen o
en que se niega a lucha con Teseo y, como dice Bo ges, no
se de iende.
El Mino au o no se de iende ins in i amen e del a aque mo al,
como una bes ia, po que no lo es esencialmen e, a di e encia
de los que se is en de homb es y son asesinos po comple o.
Comba e con la in eligencia po la in eligencia. La conquis a,
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
103
pa a él, consis e p ecisamen e en ascende su condición ísica
de bes ia, la de Teseo, en nega su humanidad pa a conse a el
ins in o bes ial.5
En el mismo a ículo se dice que “la cosmo isión de
Co áza aspasa las on e as nacionales y empo ales y
pene a cie os enigmas que pe siguen al homb e: el mal
que acompaña al pode , sea indi idual o polí ico, la cues ión
axiológica del ma e ialismo en e a la ida espi i ual, la
dualidad del homb e en e su se humano y animal”.
Pe o no solo Bo ges y Co áza p esen an es os alo es
en sus eesc i u as del mi o. Un e ce au o a gen ino, en
1966, comple a el abanico de o mas li e a ias , es a ez con
el géne o de la no ela.
En Mino au oamo , Abela do A ias, además de las
peculia idades de las eesc i u as an e io es con espec o al
mi o o iginal, añade una isión que mues a la e olución de
la sociedad casi ein e años después.
P esen a con más cla idad la deg adación de alo es del
homb e mode no que ya expusie on los au o es an e io es.
5 Taylo , M.C., Los Reyes de Julio Co áza : El Mino au o Redimido,
en Re is a Ibe oame icana XXXIX (julio-diciemb e 1973), núme o 84-85,
p. 537-556.
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
104
Y de o ma más explíci a, e oma el mi o helénico y lo ec ea
es é icamen e con la in ención de explica el o igen de es a
inhumanidad.6
Debido a su o ma o, la his o ia se ala ga, dando luga a
más acciones, a un desa ollo más complejo. El mino au o,
a di e encia de los an e io es, comienza eniendo las
ca ac e ís icas de un animal pa a, poco a poco y con la
ayuda de un maes o, ap ende a pensa , habla y en iquece
su mundo emocional. Así, con es e “despe a de la
conciencia” e la deg adación del mundo que le odea y lo
juzga mons uoso: “Es a ac i ud supone habe desplegado
ambién su in e io idad, ese ámbi o donde se asien an las
“ ealidades p o undas. Es po ello que disminuye el ni el de
ex añamien o cuando el lec o se en en a a un Mino au o
capaz de ho o iza se de su acciona ins in i o.”7
T as ese despe a , mo ido po el deseo de pa ece se al
homb e, el Mino au o su e al no sen i se iden i icado con
su obje i o, al econoce la bes ialidad de la que huye en la
misma Humanidad. Es en onces cuando en iende su sen ido
de se :
“La mons uosidad del homb e no es ísica sino que se hace
p esen e a a és de sus acciones. [...] De allí que el Mino au o
debía exis i necesa iamen e. Su unción e a minimiza
la mons uosidad del homb e. [...] Cuando el lado más
6 Sales de Nasse , D., op. ci .
7 Ibídem
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
105
pu amen e humano, log a p e alece sob e el cos ado bes ial
de As e io, en onces su exis encia ca ece de sen ido pues o que
es e hecho ha modi icado sus ancialmen e la inalidad de su
exis encia. La p esencia de es e mons uo humanizado ya no
disminuye el g ado de mons uosidad del se humano, sino
que, po el con a io, e mina po con e i se en el espejo
más cla o que le de uel e al homb e la conciencia de su o al
deg adación. Es po es o que, en de ini i a, el Mino au o debe
mo i ”8
¿Signi ica en onces la mue e del Mino au o su comple a
de o a? ¿O es la mue e esa edención que an o anhelaba?
8 Ibídem
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
112
La igu a del Al e Ego
Uno de los p ime os a is as plás icos que ( e)c ea el mi o
c e ense es Picasso. A di e encia de los esc i o es a gen inos
ci ados an e io men e, in e esados en cada elemen o del mi o
–al que ans o man en un símbolo o me á o a a a és del
que ansmi i una idea-, el pin o se cen a exclusi amen e
en el pe sonaje del Mino au o.
Es la p ime a ez en que el mons uo deja de se al pa a
se do ado de una dimensión humana. Las ca ac e ís icas
dionisíacas de desmesu a, sexualidad e ins in o animal no
es án bañadas ya de ese ai e mons uoso sino que cons i uyen
–a pesa de sus conno aciones- una ace a econocida del
Se Humano: su lado “animal”, que es po ende, humano
ambién.
Así, se ha engullido el mi o. Los concep os dionisíacos o
apolíneos se han con e ido en me á o as, se han gua dado
–que no escondido- den o del se humano. Apolo no es
un se como al, sino el símbolo de una decisión de se
indi idual e ín ima de cada se humano. Picasso oma es os
concep os, se iden i ica con ellos y oma al pe sonaje que
los enca na pa a c ea un pe sonaje nue o. Se ha c eado po
an o, un pe sonaje nue o a pa i del mons uo mí ico. Se
ha humanizado al mons uo. Picasso ha c eado la igu a del
Al e Ego.

Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
113
Mino au o aca iciando a una muje , Sui e Volla d, Pablo Picasso (1933)
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
114
Pe o en las eesc i u as del mi o, As e ión ya no es el símbolo
del homb e-bes ia que pe sigue la g a i icación sexual5 sino
una enca nación de la lucha del homb e consigo mismo: una
ep esen ación de su na u aleza dual, donde el lado humano
y emocional in en an ence al ins in o bes ial. Es el deba e
en e su na u aleza y el deseo de se ; en e la somb a -el
Doppelgänge - y la luz (Fig. 22).
En los poemas, el se de apa iencia bes ial e in e io humano,
an e el su imien o exis encial, implo a la Sal ación, la
edención (Fig. 19 y 20).
En el Mino au o se p oduce una in e io ización que lo ace ca
a lo humano y es la mue e la que lo edime de su exis encia
mons uosa6
Es a edención no es más que e mina con el en en amien o
dual, un anhelo de alcanza un absolu o, una espues a. Así,
el mino au o se con ie e en el al e ego del au o , al da
oz a las cues iones y c eencias del mismo.
5 Taylo , M.C., op. ci .
6 Sales de Nasse , D., op. ci .
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
115
El Espacio
“La idea de un edi icio pensado pa a pe de se es a e ado a”
J. L. Bo ges
Labe in o: In ini o y Pa adoja
Pe o no solo a a és del mino au o se enca nan c eencias.
Los elemen os espaciales y la si uación del pe sonaje, en
conc e o el labe in o y lo in ini o es ambién un ue e
símbolo de las ideas expues as has a aho a.
El labe in o, hoy día, sigue i o más que nunca en la
men alidad de la sociedad:
Pocos obje os en su simplicidad (po que el labe in o solo es
complejo e indesci able pa a quien lo habi a) pod ían se
símbolo an cabal de nues o p esen e aza oso. [...] Es el
esumen de nues a humana deso ien ación en cuan o a la
exis encia de in ini as si uaciones en las que es ácil en a pe o
la di icul ad adica en sali de ellas7
7 Lipscomb, A. y Losada, J. M., op. ci .
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
116
“Según a i ma ía es e a is a, el labe in o e a como una imagen de su p opia
ida, de sus expe iencias, ci cuns ancias y emo es, donde cada uno encuen a
una p isión y un san ua io, un iaje y un des ino. Iden i icado con la igu a del
Mino au o y su obligado encie o, lo asimila ía a un homb e común íc ima de
la desespe ación.”
Lipscomb, A. y Losada, J. M., Mi o e In e disciplina iedad
End Maze III, Michael Ay on (1973)
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
117
Vemos que el in ini o es á en cada aspec o del mi o, no solo en
el espacio labe ín ico. Donde más cla amen e se mani ies a
es en la psicología del pe sonaje: en su e e na lucha en e
sus dos pa es; el e e no oscila de una na u aleza a o a.
Es una pa adoja de la condición humana y de la ida en
gene al. Todo en el Uni e so es mo imien o, el es a ismo a
en con a del p incipio i al. En el comienzo de los poemas
se habla de un oleaje, de un oscila en e lími es. No hay más
que e las olas, los g á icos de las ondas del sonido, de la
luz, un ca diog ama, pa a da nos cuen a de que ese oscila
es lo que ep esen a la ida.
Se No Se

Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
118
También lo encon amos en la es uc u a cíclica de los
poemas, en los que el Mino au o no mue e ni se na a una
his o ia, sino que se in en a e leja un es ado psicológico,
ese oscila en e la lucidez y la locu a, y de nue o a la
lucidez. Así, pod ían empeza en cualquie pun o y lee se
en cualquie sen ido sin al e a su signi icado.
En GEB8, el au o elabo a el concep o de “au ológico” o
“au o e e encial”; aquello que hace e e encia o que con iene
algo que a su ez es ello mismo. En la Fig. 21, emos que
el poema que habla de la in ini ud del labe in o es en sí un
ex o ce ado, sin p incipio ni in, un poema labe ín ico con
in ini as opciones de lec u a.
Vemos ambién es a au o e e encia en el concep o de
“cas igo”. El Mino au o es el cas igo que ecibió Minos po
desobedece a Poseidón y es el que eciben los a enienses
después. Lo que se le añade aho a es que él ambién es un
cas igo a sí mismo; debido a su na u aleza dual, su lado
humano i e o u ado po su lado de bes ia. Po o o
lado, el Minos co aza iano, que siemb a el miedo en sus
enemigos pa a con ola los, es a su ez p esa de su p opio
pánico. Como As e ión dice en los poemas: “Soy cas igo y
soy cas igado”. El op imido y el op eso se sien en a su ez
op eso y op imidos, espec i amen e. Se ha ce ado la cin a
de Möbius.
8 Ho s ad e , D., op. ci .
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
119
ESQUEMA: El in ini o es á p esen e en odo. Es in ini o el
labe in o, pe o ambién es in ini o el mundo que hay ue a de él.
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
120
Labe in o como Sis ema
El labe in o es ambién símbolo de un sis ema. Un sis ema
que manipula, que encie a a odo aquel que no se adecue a
es e eo ipos. Pe o ambién es un sis ema que es á hueco.
Nos cuen a Hugo Mujica: los g iegos p imi i os enían
nue e o mas de comp ensión, con las que el homb e se
elacionaba con la ealidad, pe o a noso os nos ha quedado
solo la azón. El p ime uncionamien o de la cabeza es la
iden idad: solamen e es eal lo que es igual (A = A), no puede
habe con adicción, no puede se igual y desigual a la ez.
El e ce mecanismo de la cabeza es que A solo puede se A
, no puede habe un e ce o -el e ce o excluido-: “el que es
di e en e debe se o eliminado o hecho igual a mí, si no, no
es lógico y lo encie o, o es sal aje y se le impone algo. Todo
debe se igual o debe se eliminado.”9
El Mino au o es ese Se al que han ence ado, aquel que
i e aislado. Le han es echado su espacio, lo han ocul ado
en un labe in o que lo man iene pe plejo, mo ibundo, en
pe pe ua oscu idad.
Vi imos en una sociedad que, ca ac e izada po el
indi idualismo, es á compues a de in ini os Minos e in ini os
Teseos: se es que componen nues a másca a. Se es que
9 Hugo Mujica, op. ci .
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
121
ocul an al Se in e no, al se di e en e. Todo lo emos desde
una misma pe spec i a; la pe spec i a de la azón. Vi imos
hacia a ue a, hacia la másca a que lle amos: los Humanos,
ue a del labe in o, ca en es de sen ido y sabidu ía. La azón
ha ence ado al Mino au o co aza iano, al cul i ado de la
sabidu ía y la Ve dad; y que sin emba go, como le sucede a
Minos, es á siemp e p esen e en la conciencia, siemp e pesa,
siemp e “amenaza”.
La úl ima súbida, Celdas, Louise Bou geois (2008)
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
128
los de la Razón, es ambién una in ención humana. Vemos
en onces que odo aquello que se undamen a en es as bases,
que iene a se casi la o alidad de la “ ealidad” empí ica,
o ma pa e de un a i icio.
En la cul u a g iega clásica, la agedia enía la unción
de ea i ma el nue o o den democ á ico (cons ucción,
a i icio) median e la ( e)p esen ación de un sis ema caduco,
pe enecien e a un iempo pasado donde los alo es ya no
son los p esen es:
“A a és del pasado social que na a la adición, se es ablece una
elación de o edad con espec o a ella, lo cual pe mi e ea i ma la
mismidad, es o es, la iden idad social a eniense del momen o p esen e.
Se a a, pues, de una “al e idad in e na” in eg ada y cons i uyen e
del pe iodo g iego clásico.”3
Al igual que la sociedad a eniense acen uaba la di e encia
pa a e o za se, así la sociedad con empo ánea e ue za su
“ ealidad” median e las llamadas “ icciones”, in enciones
que ayudan al indi iduo a a ianza esa o a in ención en la
que i e; en de ini i a, lo que la “ icción” hace es ayuda al
homb e a c ee se la “ ealidad” que ha c eado.
Así, el A e, como la li e a u a y el mi o, econoce que no
es una icción sino una modulación de aquello que llamamos
ealidad. Es como aquella onda que oscila de un polo a o o
3 Pas o , J.A., Mi o y A e. Uni e sidad de Valencia

Desa ollo eó ico: 3. Conclusiones inales
129
y que necesi a ebo a en cada lími e, en cada ex emo que
la impulse pa a con inua oscilando.
De es e modo, se a a de dos ealidades (o dos icciones)
que se modulan y que es án hechas de la misma ma e ia. El
mi o, en endido como icción, iene en onces la capacidad de
eco da nos que la ealidad es á hecha de mi os; la ealidad
es á cons uida sob e símbolos mí icos. Todas las His o ias
son his o ias; odos los “g andes emas” de la Humanidad
son in ención, así como ambién lo son los concep os po él
c eados: “na u aleza humana”, iloso ía, a e...
“El paso del mi o al logos, el desencan amien o de la ealidad, se ía
la di ección única de la his o ia sólo si la azón desencan ada uese
dueña de sí misma y se ealiza a en una absolu a posesión de sí.
Pe o lo que emos es la dependencia e ec i a de la azón del pode
económico, social, es a al. La idea de una azón absolu a es una
ilusión.”4
“Realidad” y “Ficción”, é minos p oduc o de la palab a
(in ención) son, como la bes ia y el humano, dos ca as de la
misma moneda. Así, se en ende ía que el Mundo, el Se , sea
un oscila en e con a ios: una onda necesa ia pa a que el
Se sea.
“[Las con igu aciones poé icas de la azón] son espues as
consumadas en las cuales la exis encia humana se comp ende a sí
misma sin cesa . Lo acional de ales expe iencias es jus amen e que
4 Gadame , H., op. ci .
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
130
en ellas se log a una comp ensión de sí mismo. Y se p egun a si la
azón no es mucho más acional cuando se log a esa au ocomp ensión
en algo que excede a la misma azón.”
La ueda del cambio
De aquí emos que la idea de e olucionismo que plan eaba
Kandinsky con su me á o a de El Ca o de la Humanidad, de
la pi ámide con su sen ido y di ección, no pa ece del odo
álida hoy día. Si odo es una icción y podemos c ea la
“ ealidad” que que amos, en onces el e olucionismo es un
mi o en sí, pues o que odo cambio no se da po sí solo sino
que es una elección, una c eación, un dis az. El Mundo es á
suje o a una con inua me amo osis, como ya plan eaba el
í ulo de O idio. El in e és de moda aho a po las doc inas
de lo cíclico es una e e encia au ológica; la p ueba misma
de esa con inua mi ada hacia a ás (o hacia el o o lado),
de ese «e e no e o no». No es un ascende , ni un i hacia
delan e, sino un gi a . Como bien dice Hugo Mujica, hemos
sido una cul u a muy egocén ica, c eyen e en el «pa a
siemp e». Pe o las cul u as apa ecen y desapa ecen: la ida
es más ue e que los i ien es y esu gi á en o as o mas.
Es amos en onces en una época de ansición, diciendo adiós
a una o ma de ida que ha mue o y pe plejos an e lo que
a a llega .
Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión
131
Cude no pe sonal
2015
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Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
144

P opues a de In eg ación P o esional
145
Resul a complicado esumi en unas pocas páginas lo
ap endido du an e a ios años. No solo es un p oblema
cuan i a i o, sino ambién cuali a i o, en an o que el lími e
en e habe ap endido algo en Bellas A es y se el esul ado
de un p oceso na u al de madu ación a a és de los años no
siemp e es á cla o, o no siemp e exis e..
Lo que sí es á cla o es que el paso po una ca e a an
peculia como Bellas A es no ha sido in uc uoso. Además
de ap ende la base de las dis in as écnicas de la plás ica,
el es udia una ma e ia o almen e subje i a como es el
A e me ha abie o la men e y ha en iquecido mi isión del
mundo.
En p ime luga , me ha se ido pa a da me cuen a de que el
a e, como p oduc o humano y subje i o, es un espejo donde
el c eado se e-conoce y se conoce a sí mismo . Es po ello
que lo p ime o que ha é cuando e mine la ca e a -y digo
ha é y no “segui haciendo”- es segui c eando, ya sin la
p esión del sis ema, ya no como un abajo con p e ensión
de que el esul ado sea “bueno” o acep able, sino que sea
since o -que no es poco.
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
146
Po o o lado, Bellas A es me ha ayudado a despe a mi
sen ido es é ico, a amplia mi pe cepción de la ealidad y a
en iquece la. Pe o sob e odo, me ha encendido el in e és
po la iloso ía y la his o ia, po lo que una de las al e na i as
que me plan eo es hace el Más e en Filoso ía P ác ica de
la UNED.
Todo es o se á una excelen e he amien a pa a con inua
mis es udios de Composición Musical y Piano, que son mi
p io idad en es e momen o: en p ime luga , po que me a
a ayuda a ene una isión mul idisciplina de las a es.
Po o o lado, combina His o ia del A e con His o ia
de la Música me si e pa a ene una isión más amplia
de la his o ia en gene al. Todo es á in e elacionado y es
un e o clasi ica y encajona . También, muchas de las
nociones aplicadas en la cons ucción de una ob a plás ica
son simila es a la esc i u a de una ob a musical. Po úl imo,
la búsqueda de un ambien e p opicio pa a que una idea
encuen e su medio de ansmisión solo se consigue si los
di e sos elemen os ( isual, audi i o...) se combinan con
un mismo in. Es o encuen a su máximo exponen e en la
ópe a, un géne o que me apasiona y donde c eo que las a es
plás icas ienen mucho que deci en cuan o a esceni icación
y deco ado. Es po ello que quie o en oca mi ca e a po
es a ía.
P opues a de In eg ación P o esional
147
METaÓpe a es un p oyec o de emp esa de di ulgación cul u al
sin ánimo de luc o que p e ende abo da la ópe a del siglo
XX y XXI desde un pun o de is a mul i e in e disciplina .
Pa a ello se lle an a cabo di e en es ac i idades. En e ellas
se des aca el p oyec o de una ilmo eca-sala de concie o
donde se p oyec a ían ob as de epe o io y se lle a ían a
escena las mismas po pa e del alumnado de conse a o io,
en o ma o de cáma a, pa a se más accesible al público.
Todo ello i ía acompañado de con e encias y coloquios
que ayuden a da una isión ampliada del con enido de la
ob a. Po o o lado, se c ea ía una pla a o ma web, donde
es udian es, p o esionales y ama eu s de cualquie campo
del conocimien o pod ían deba i sob e emas p opues os
elacionados con la ópe a con empo ánea. Con ello, se
publica ía una e is a que inclui ía opiniones, comen a ios
y a ículos que los usua ios en ia ían a a és de un co eo
y edes sociales. El obje i o es hui del modo co idiano
de e la ópe a como un acon ecimien o en el que se dan
ci a nomb es de ea os, músicos, can an es, e c. y busca
aquello que es á más allá de la ob a, su con enido, su idea,
su Ve dad; ab i la conciencia del espec ado y ace ca es e
Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se
148
modo de e a las nue as gene aciones.
Pa a pode da los p ime os pasos de es e p oyec o, necesi o
aho os y es po ello que segui é impa iendo clases
pa icula es de música, así como in en a é busca abajo
en el campo de la ilus ación y maque ación, sob e odo de
publicaciones elacionadas con la música, pues conoce es e
campo me puede ayuda a que la imagen sea más ce e a con
el con enido.
También con inua é solici ando becas y cu sos de o mación,
además del campo a ís ico, en elación con los idiomas, que
me pa ecen una he amien a undamen al.
Pe o sob e odo, haga lo que haga, ya sea abajando
o es udiando, mi in ención es segui o mándome y
en iquece me de di e sos campos pa a i conociéndome
cada ez un poco mejo a mí misma y e oluciona como
p o esional, pe o sob e odo como pe sona.

Es a en el labe in o:
c ee se lib e po ene in ini os caminos a elegi
cuando se lib e se ía no e se en la necesidad
de busca una pue a.