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Elías. Una ida. Una p o esión.
Pila Sanchiz Ochoa
¿En quién cen a mis ecue dos? ¿En el Elías alumno? ¿En el Elías p o e-
so ? ¿En el compañe o de in es igación o en Elías di ec o del Depa amen o?
Po que sí, mis ya muchos años y mi la ga pe manencia en el Depa amen o de
An opología me pe mi en ae a la memo ia la ida p o esional de nues o
compañe o desde sus p ime os con ac os con la ma e ia, a la que algunos he-
mos dedicado casi oda nues a ida.
Aquella sép ima década del pasado siglo, en la que unos pocos in e esados
po la An opología -en nues o es ue zo po que nues a disciplina adqui ie-
se ca a de na u aleza como especialidad- in en ábamos aslada nues o en-
usiasmo a los es udian es, conocí a Elías, alumno de E nología de Amé ica,
quien ya des acaba po su a án de conocimien o. Aunque, si la memo ia no
me alla, se deba ía en onces en e cu sa la licencia u a de His o ia del A e
o dedica se a la disciplina an opológica que, cuando él se licenció (1976), aún
se in eg aba en la especialidad de His o ia de Amé ica, den o de la ca e a
de Filoso ía y Le as. Sin emba go, debo deci que aunque se decidiese po la
especialidad de His o ia de Amé ica, siemp e mos ó una inclinación hacia el
a e; p ueba de ello es el excelen e a ículo que dedicó a la pin u a y dibujos de
un a is a se illano (Se illa 92, nº 8. 1985) que, como él, había iajado a Gua-
emala y mos ado una sensibilidad especial hacia la población indígena gua e-
mal eca. Solo un aman e del a e y g an conocedo de la cul u a maya, además
de buen comunicado , pudo deja nos exp esiones como és a: “Acompañado
de sus pinceles, algunos colo es y bas an es papeles, se paseó po las ie as del
Quiché donde la adición indígena aún pe manece con oda su in ensidad.
La eacción del a is a no pudo se o a. Quedó a óni o, deslumb ado po la
ue za emocional que desp ende y comunica el paisaje gigan esco bañado po
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una luz única... que ía e leja sob e los lienzos odo aquel mundo ecién des-
cubie o an es de que el paso del iempo bo a a una sola de las sensaciones
que con an o celo había gua dado... Desde luego, en aquellos cuad os es aban
los indios, es aban los me cados, el asiego de homb es y cosas, la a mós e a
pesada y iscosa, y casi los olo es y los uidos.”
Desde su adsc ipción al Depa amen o en 1975 como colabo ado hono a-
io, y después p o eso con a ado, has a la consecución de su plaza como p o-
eso i ula en 1986, Elías pa icipó como in es igado en odos los p oyec os
que se desa olla on en Gua emala y México. Resul ado de sus in es igaciones,
en e o os, ue on su esis de licencia u a (E nog a ía his ó ica de Cos a Rica,
publicada en 1980 po la Uni e sidad de Se illa) y la esis doc o al (Los mayas
de la Tie as Al as en el siglo XVI. T adición y cambio en Gua emala) que ob-
u o el p emio V Cen ena io de la Dipu ación P o incial de Se illa; es e gala -
dón lle aba implíci a la publicación de la esis, apa ecida en 1985. Debo deci
que aquel p emio no sólo ue un iun o pa a Elías, sino pa a odos los que po
aquellos años dedicábamos nues a in es igación a la e nohis o ia. C eo que,
po p ime a ez, dicha ins i ución p emiaba un abajo de e nohis o ia, una
his o ia de los llamados pueblos sin his o ia; cla o que nos quedaba mucho po
consegui a an opólogos a los que nos die on el cali ica i o de “an opólogos
de a chi o”. Nues as in es igaciones sob e el pasado no ue on bien acogi-
das du an e muchos años po un g an sec o de los his o iado es españoles ni
po algunos an opólogos: aquellos pe cibie on la ap oximación de és os a su
adicional obje o de es udio como una au én ica usu pación; és os, ganados
o almen e po la causa uncionalis a, huían de odo lo que u iese que e con
la his o ia. Las di icul ades me odológicas y los con inuos a aques p oceden-
es de una y o a disciplina hicie on que algunos an opólogos abandona an
su in es igación de sociedades p e é i as, mien as que o os con inuamos po
algún iempo in e esándonos po el es udio del pasado de la sociedad colonial
ame icana, aplicando los mé odos de la ciencia an opológica.
Desde que empezó a o ma pa e del p o eso ado del Depa amen o, Elías
pa icipó como in es igado en a ios p oyec os desa ollados en Cen oamé-
ica. Tan o en el p oyec o in e disciplina Cambio cul u al en el Occiden e
de Gua emala, di igido po Alcina F anch (a queólogo), Es e a Fab ega (an-
opólogo) y Jiménez Núñez (e nohis o iado ), como en o os dos, dedicados
exclusi amen e a la in es igación e nohis ó ica (E nohis o ia de Gua emala en
el siglo XVI, con Jiménez Núñez y Rubén Reina como in es igado es espon-
sables; y P ocesos de cambio sociocul u al e in eg ación en Amé ica Cen al,
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di igido po mí), aplicó sus conocimien os an opológicos al análisis e in e p e-
ación de documen ación his ó ica. Aunque Elías nunca abandonó su in e és
po el pasado y p esen e de la cul u a maya -de lo que dan e las nume osas
publicaciones cen adas en dicho g upo é nico-, desde su nomb amien o como
di ec o de la Escuela Pública de Animación Sociocul u al de Andalucía, en el
año 1988, nues o compañe o o ien ó su in es igación undamen almen e al
desa ollo de pequeños e i o ios ubicados en Andalucía Occiden al y el su
de Ex emadu a, aplicando sus conocimien os al aseso amien o de p ocesos de
desa ollo en di e sos ámbi os coma cales y locales de ambas Comunidades
Au ónomas. Desde en onces, los emas de desa ollo en nues o e i o io ga-
na on su in e és, de o ma que sus abajos de e nohis o ia me ma on en a o
de sus in es igaciones sob e es a emá ica.
Quizás, la p edilección po es os emas se deba a que Elías es un homb e de
acción; la p axis, la aplicación de los conocimien os an opológicos a la mejo a
de las condiciones de ida de la gen e, es una cons an e en las in es igaciones
que ha lle ado a cabo. F en e a los “pu os” eó icos, a los que desc iben e in-
e p e an, o a los que sólo llegan a la denuncia de si uaciones injus as, él dio un
paso más, a ando de colabo a con sus log os al bienes a de las pe sonas. Así
daba espues a a las epe idas p egun as de sus alumnos sob e la uncionalidad
de la An opología; a ese “¿pa a qué si e es a ciencia?”, que incluso mi nie o
de seis años le hacía a su pad e después de escucha pacien emen e cómo un
g upo de adul os p o esionales a aba sob e la ma e ia.
Nunca coincidí con Elías en las campañas de abajo de campo. Sin emba -
go, supe po sus compañe os su disponibilidad pa a ayuda a esol e cualquie
ipo de p oblemas en el campo, es u iesen o no elacionados con su in es i-
gación: lo mismo se o ecía pa a conduci un au omó il po caminos casi in-
ansi ables, como pa a acompaña a los a queólogos en la a ea de sob e ola
si ios a queológicos a in de de e mina los luga es donde ealiza las exca a-
ciones. La osadía y el en usiasmo p opios de su ju en ud con o ma on una
ac i ud muy alo ada po los compañe os y, aún después de muchos años, es os
lo siguie on eco dando: cualidades excepcionales en un an opólogo, más aún
en aquellos iempos y aquellas ie as.
Siemp e es u o dispues o a ayuda a quienes se lo pedían y eso, desg acia-
damen e, es an a o en el ámbi o uni e si a io que me ece se des acado en la
pe sona de Elías. Recue do las una y mil eces que me solucionó los p oblemas
in o má icos, que yo, pe enecien e a la gene ación de la máquina de esc ibi ,
no log aba esol e ; o la in o mación sob e no edades bibliog á icas que con-
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side aba pod ían in e esa nos; pa icipa como p o eso in i ado en la clase
de un compañe o, si és e se lo pedía; o el buen a o que daba al pe sonal de
adminis ación y se icios, an es y después de se elegido di ec o del Depa a-
men o, ca go que desempeñó desde el año 2000 has a el 2005.
Elías es un apasionado de la docencia y el aula cons i uyó pa a él el ámbi o
donde p oba sus ideas. Excep o alguna coincidencia en cong esos en los que
ambos pa icipábamos, ampoco u e opo unidad de asis i a clases o con-
e encias impa idas po él, pe o los comen a ios que oía de sus alumnos, la
ap opiación que hacían de sus concep os, ases y exp esiones muy pe sonales,
me lle an a la conside ación de que Elías ha c eado escuela. La con ibución
de alguno de sus an iguos alumnos en es e lib o homenaje co obo an mi pe -
cepción. Po an o, dejo pa a ellos y o os colabo ado es la alo ación de sus
abajos sob e desa ollo, pa a des aca algunas de sus apo aciones al campo
de la An opología his ó ica.
Si no ecue do mal, el p ime encuen o de ame icanis as en el que pa i-
cipó como ponen e ue en Mad id, donde p esen a on sus abajos des acados
in es igado es ame icanos, anceses y españoles sob e los Andes y Mesoamé i-
ca. Los jó enes y no an jó enes es ábamos en usiasmados con la posibilidad de
conoce a las g andes igu as del ame icanismo a las que habíamos leído y a las
que po in podíamos pone os o. La apo ación de Elías, uno de los pa ici-
pan es más jó enes, u o comen a ios muy a o ables de los asis en es; en ella,
nues o compañe o mos aba cómo podía aplica se al occiden e de Gua emala
el modelo que John Mu a había desa ollado pa a la egión andina sob e el
con ol e ical de di e en es pisos ecológicos. Los esul ados de es e e en o ue-
on publicados en la Re is a de la Uni e sidad Complu ense (Mad id, 1979); la
publicación pe mi ía eng osa el cu iculum a los pa icipan es, pe o ambién
e o zó nues a ocación ame icanis a.
De en e sus abajos dedicados a sociedades y cul u as mesoame icanas,
an es y después de la conquis a, me gus a ía des aca uno publicado en el nú-
me o 26 de la e is a Mesoamé ica (“El discu so his ó ico sob e las socieda-
des coloniales cen oame icanas: ensayo en o no a la his o ia, la colonización
cul u al y el desa ollo”), que cons i uye una c í ica a la pe cepción que los
his o iado es, es adounidenses casi en su mayo ía, han enido sob e p ocesos
coloniales en Cen oamé ica. Una c í ica de cómo los colonizados han sido
ep esen ados o excluidos de las his o ias esc i as po los occiden ales. Es a pu-
blicación, del año 1993, incide en lo que algunos his o iado es y an opólogos
na i os ienen denunciando espec o a las ob as esc i as po indi iduos pe -
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enecien es a las sociedades colonizado as; la c í ica de la his o ia occiden al
desa ollada a pa i de sus c eencias ace ca del O o: la idea de que la his o ia
como disciplina es inocen e o, en e o as (y, na u almen e, iniciada po muje-
es), la c í ica a una his o ia pa ia cal. Después de hace una e isión de ob as
ecien es sob e el su de Mesoamé ica, Elías sub aya la necesidad de que las
sociedades cen oame icanas cons uyan su p opia his o ia, desde la pe spec-
i a cul u al p opia y con lenguaje y ca ego ías ambién p opios; en esumidas
cuen as, una con a-his o ia a las ideas y discu sos occiden ales esc i os sob e
ellas. Una impugnación es a, muy in e esan e y opo una, en la que me hubie-
a gus ado e des acada lo que po aquellos úl imos años del pasado siglo, ni
los homb es his o iado es, ni ampoco los an opólogos imbuidos de humani-
a ismo, p ac icaban: la impo ancia de la isión y la pe spec i a emenina.
En es a misma línea, ya había publicado en el núme o 14 de la misma
e is a Mesoamé ica (1987) un abajo cen ado en la sociedad y cul u a ma-
yas desde el con ac o con los españoles: “Sob e los log os y de iciencias de la
e nohis o ia de los mayas du an e la época colonial”. En él comen a la ob a
edi ada po Mu do MacLeod y Robe Wasse s om “Spania ds and Indians
in Sou heas e n Mesoame ica”. En él se in en aba hace un análisis del es ado
de las in es igaciones sob e las elaciones en e indígenas y españoles en el
á ea maya du an e el pe iodo que a desde 1500 a 1940. Elías, en su a ículo,
denuncia que los coo dinado es sólo engan en cuen a a los especialis as del
ámbi o académico es adounidense, y señala que el lib o iene que e más con
el es ado ac ual de los es udios sob e el á ea maya du an e el pe iodo colonial
en las uni e sidades de Es ados Unidos, p es ando escasa o nula a ención a las
apo aciones que se lle an a cabo ue a de sus on e as. Es a es una opinión
que compa o con Elías, sob e odo después de comp oba que algún his o ia-
do del mundo mesoame icano u ilizó mis ideas y da os sin ni siquie a e e i se
a su p ocedencia. Finaliza es e excelen e a ículo haciendo una ecomendación
a los au o es del lib o: que a iendan a las p oposiciones que se hacen desde ám-
bi os académicos dis in os al suyo, pa a accede a nue as ías de explicación;
po ello, e necesa ia la c í ica y e isión de los abajos que se han ealizado
sob e el á ea y época pa a pode a anza en la comp ensión de la ealidad
his ó ica y cul u al de las pe sonas que i en en el su es e de Mesoamé ica.
De su pa icipación como in es igado en los p oyec os sob e ans o ma-
ciones sociales y cul u ales en los g upos indígenas cen oame icanos al con ac-
o con los españoles son una buena mues a sus publicaciones en elación con
es a emá ica. Cabe des aca : “Conquis a y c isis demog á ica: la población
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indígena del occiden e de Gua emala en el siglo XVI”, publicada en el núme o
6 de la e is a Mesoamé ica (1983), y “Cen o u bano y pe i e ia: el papel de
la ciudad en la dominación y ans o mación del mundo indígena”, publicado
en el olumen II de la ob a Ciencia, ida y espacio en Ibe oamé ica, edi ado
en 1989 po el Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas. En la p ime a
de ellas, Elías apo a nue os da os y es ablece su p opia in e p e ación de la
e olución demog á ica en el occiden e de Gua emala du an e el siglo XVI; in-
en a mos a cómo incidió la p esencia española en los cambios demog á icos
de la población maya, y las causas que p oduje on la mo andad indígena. Pa a
ello acude a las escasas uen es que exis en sob e la zona: asaciones, documen-
ación eclesiás ica, censo y elaciones geog á icas. De su exhaus i o es udio
se deduce que, du an e el siglo XVI, la población indígena del occiden e de
Gua emala disminuyó en e un se en a y un ochen a po cien o.
El o o ex o que quie o des aca espec o a sus abajos sob e ans o ma-
ciones sociales en Mesoamé ica e ie e, como su í ulo indica, a los cambios
p oducidos en la población au óc ona debido al in lujo de los cen os u banos.
Pa iendo del concep o “u banización dependien e” es ablecido po Manuel
Cas ells (1974) (consecuencia de la dominación colonial, dominación capi a-
lis a-come cial y dominación impe ialis a), Elías desc ibe el desa ollo u bano
de la ciudad de San iago de Gua emala du an e el pe iodo colonial y sos iene
que la mayo pa e de las ca ac e ís icas p opias de la u banización depen-
dien e apa ecie on en Gua emala en es a época. Es a desc ipción se basa en la
u ilización de g an can idad de documen os p oceden es del A chi o Gene al
de Indias y del A chi o Gene al de Cen oamé ica, además de la bibliog a ía
exis en e ela i a a la ciudad de San iago.
Elías ha ex endido su magis e io al o o lado del A lán ico, especialmen e
en México (Uni e sidad Au ónoma de Chiapas) y A gen ina (Uni e sidad Na-
cional de Sal a y Uni e sidad Au ónoma de Misiones). En es as uni e sidades
impa ió cu sos, semina ios, con e encias y di igió esis doc o ales. Hoy, algu-
nos de aquellos doc o andos, an o en Amé ica como en Se illa, son p o eso-
es de uni e sidad, lo que dice bas an e sob e la o mación ecibida de quien
di igió sus esis; y ¿qué mejo ag adecimien o que pa icipa en es e homenaje
que se le inde, con la publicación de abajos que, en odos los casos, ienen e-
lación con las in es igaciones que Elías ealizó o las in es igaciones que di igió?
Al ae a mi memo ia es os ecue dos, no he p e endido hace un eco i-
do po el dila ado cu iculum de Elías; sólo he in en ado des aca la p o esiona-
lidad y el igo con que él ha ealizado sus abajos de in es igación. Cada uno
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de sus esul ados es á undamen ado en un exhaus i o análisis de la documen-
ación, pues, aunque es pe sona muy c ea i a, nunca se abandona a la pu a
in ención; no hace cons ucciones basadas en ideas p econcebidas, las cuales,
gene almen e, se in en an jus i ica po no pocos in es igado es apoyándose en
el opo unismo de las modas cien í icas.
Has a aquí me lle a on mis ecue dos. Basándome en ellos, sus abajos y
la pe cepción de sus buenas elaciones con los compañe os, puedo a i ma que
Elías Zamo a ha sido un excelen e alumno, un buen colega, buen p o esional
de la An opología y, cómo no, un e dade o amigo.
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Zamo a Acos a, E. (1989). Cen o U bano y pe i e ia: el papel de la ciudad en
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26
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cen oame icanas: ensayo en o no a la his o ia, la colonización cul u al
y el desa ollo. Mesoamé ica, 14 (26), pp. 193-208.