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“Acostarse con Aristóteles”. En torno al personaje de la pícara como mujer sexualizada

Abstract

El objetivo de este artículo es analizar los diferentes ámbitos de sexualización a la que se ven sometidas por sus autores las protagonistas de cuatro novelas picarescas del siglo XVII. Son personajes degradados que encarnan todos los vicios considerados femeninos y en los que la herencia materna determina su destino y su calado moral, agravado por un origen étnico no cristiano. Las pícaras se nos muestran como mujeres sexualizadas en todos sus ámbitos de actuación: realizan oficios relacionados directa o indirectamente con la esfera sexual, pero también, al transgredir todas las normas de comportamiento y circulación impuestas a las mujeres, van a identificarse con las prostitutas, en su acepción más amplia de mujeres que deambulan en los espacios públicos sin ningún recato. Las pícaras serán ventaneras, andariegas, aficionadas al baile o al cante y, sobre todo, sueltas de lengua. El carácter impúdico, que relaciona la sexualidad con su hábil manejo del lenguaje, queda reflejado en su condición de narradoras de sus propias historias, pero también en su caracterización como lectoras o escritoras.

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“Acostarse con Aristóteles”. En torno al personaje de la pícara como mujer sexualizada

Author: Moreno Lago, Eva María; Arriaga Flórez, Mercedes
Publisher: Universidad de Murcia: Servicio de Publicaciones
Year: 2021
Source: https://idus.us.es/bitstreams/7522a355-72da-4111-9651-fd5cb278c63d/download
1
“Acos a se con A is ó eles”. En o no al pe sonaje de la píca a como
muje sexualizada
E a Mo eno-Lago
Uni e sidad de Se illa. Facul ad de Filología. Dep . Filologías In eg adas.
Se illa, Espaa
emo [email protected]
Me cedes A iaga Fló ez
Uni e sidad de Se illa. Facul ad de Filología. Dep . Filologías In eg adas.
Se illa, Espaa
ma [email protected]
“sleeping wi h A is o le”. A ound he cha ac e o he ‘pica a’ as a
sexualized woman
Fecha de ecepción:17.03.2021 / Fecha de acep ación: 11.06.2021
Tonos Digi al, 41, 2021 (II)
RESUMEN:
El obje i o de es e a ículo es analiza los di e en es ámbi os de
sexualización a la que se en some idas po sus au o es las p o agonis as
de cua o no elas pica escas del siglo XVII. Son pe sonajes deg adados que
enca nan odos los icios conside ados emeninos y en los que la he encia
ma e na de e mina su des ino y su calado mo al, ag a ado po un o igen
é nico no c is iano. Las píca as se nos mues an como muje es sexualizadas
en odos sus ámbi os de ac uación: ealizan o icios elacionados di ec a o
indi ec amen e con la es e a sexual, pe o ambién, al ansg edi odas las
no mas de compo amien o y ci culación impues as a las muje es, an a
iden i ica se con las p os i u as, en su acepción más amplia de muje es que
deambulan en los espacios públicos sin ningún eca o. Las píca as se án
en ane as, anda iegas, a icionadas al baile o al can e y, sob e odo, suel as
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de lengua. El ca ác e impúdico, que elaciona la sexualidad con su hábil
manejo del lenguaje, queda e lejado en su condición de na ado as de sus
p opias his o ias, pe o ambién en su ca ac e ización como lec o as o
esc i o as.
Palab as cla e: las píca as, no ela pica esca, pe sonaje emenino,
sexualización, p os i ución.
ABSTRACT:
The aim o his a icle is o analyse he di e en a eas o sexualisa ion o
which he p o agonis s o ou pica esque 17 h cen u y no els a e subjec ed
by hei au ho s. They a e deg aded cha ac e s who embody all he ices
conside ed o be eminine and in whom he ma e nal inhe i ance de e mines
hei des iny and hei mo al dep h, agg a a ed by a non-Ch is ian e hnic
o igin. The pica as a e shown o us as sexualised women in all hei sphe es
o ac ion: hey ca y ou jobs di ec ly o indi ec ly ela ed o he sexual
sphe e, bu also, by ansg essing all he ules o beha iou and ci cula ion
imposed on women, hey a e going o iden i y hemsel es wi h p os i u es,
in he b oades sense o women who wande in o public spaces wi hou any
modes y. The cheeky ones will be window d esse s, walke s, lo e s o
dancing o singing and, abo e all, loose ongues. The impuden cha ac e ,
which ela es sexuali y o hei skil ul use o language, is e lec ed in hei
condi ion as na a o s o hei own s o ies, bu also in hei cha ac e isa ion
as eade s o w i e s.
Keywo ds: The cha ac e o he pica a, pica esque no el, emale
p o agonis s, sexualiza ion, p os i u ion.
INTRODUCCIÓN: LAS PÍCARAS COMO MUJERES DEGRADADAS
La no ela pica esca, uno de los géne os ealis as más ele an es de
la li e a u a española, se inse a en el con ex o eu opeo de una co ien e
socio-li e a ia en la que sus p o agonis as son pe sonas al ma gen de la
sociedad, con ecuencia ce canos al mundo del hampa. La deg adación de
3
la píca a es una condición sine qua non de las p o agonis as de las no elas
El lib o de en e enimien o de la píca a Jus ina (1605), La hija de Celes ina
(1612) La niña de los embus es. Te esa de Manzana es (1632) y La
Ga duña de Se illa (1642). Su ma co de e e encia y e osimili ud emi e a
la condición de las muje es en la “ce ada e in ansigen e sociedad ba oca
espaola” (Rey Hazas, 1986, p. 93). Si el píca o es un ma ginado de la
sociedad po su baja condición, las píca as son doblemen e ma ginadas, po
se pob es y po se muje es, “que end án que amolda se a una sociedad
ígidamen e pa ia cal, que las some e a es icciones en su a án de
mo imien o y en sus sueos de ealización” (Sainz González, 1999, p. 27).
En una amplia gama de pe sonajes emeninos den o del géne o
pica esco, an o las muje es indecen es como las decen es compa en los
mismos icios, emblema de una condición emenina uni e sal. La iden idad
de las píca as p o agonis as es á p esidida po una se ie de de ec os
mo ales que las con ie en en la enca nación de icios conside ados
emeninos, ampliamen e us igados po los mo alis as de la época,
compa idos po pe sonajes emeninos de o os géne os li e a ios del siglo
XVII.
En nume osas ocasiones Jus ina, la píca a p o agonis a de la no ela
que lle a su nomb e, se de iene a des ela las na u ales inclinaciones de las
muje es, en e las que igu an la manipulación, a a icia, egoísmo,
hipoc esía, men i a e in e és, pe o ambién e lexiona sob e las necesidades
que las lle an a ealiza g an pa e de sus acciones. Jus ina posee una
he encia que le iene del mundo del hampa, en la que des aca lo “mesonil,
lad onesco, lupana io y u ianesco” (Ronquillo, 1980, p. 47).
Las píca as ep esen an el úl imo eslabón de una genealogía
emenina abyec a y dep a ada, que se ges a en ambien es sociales
des a o ecidos y ma ginales y que iene sus an eceden es li e a ios en
ob as como La Celes ina de Fe nando de Rojas, La lozana andaluza de
F ancisco Delicado, la no ela co esana i aliana, los ela os hagiog á icos y
en los pe sonajes emeninos más popula es y iolen os de la Comedia,
especialmen e la bandole a, la esqui a y la engado a. Tan o los ela os de
las píca as como los de las san as, den o del géne o hagiog á ico, p o een
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ejemplos de ansg esión emenina, cons i uyendo dos ca as de la misma
moneda (Calzón Ga cía y Fe nández Rod íguez, 2011), que con luyen pa a
o mula una ad e encia: la muje debe se con olada pa a que la
deg adación que la acompaña no se expanda.
Las cua o no elas ci adas disponen de nume osos es udios donde se
deba en emas como la au o ía y la pe enencia al géne o de la pica esca. El
p o agonismo emenino conlle a que es os ex os se conside en, en el
mejo de los casos, pica esca meno , como mues a el monog á ico de la
e is a Ínsula (1988). Incluso, algunos in es igado es han desplazado es as
ob as de la ca ego ía de no elas pica escas
1
. Como pone de mani ies o
Rod íguez Mansilla (2012), la c í ica li e a ia ha mos ado más in e és en
aquellas de p o agonis as masculinos aden ándose y pe ilando odas las
ca ac e ís icas sociales y cul u ales del pe sonaje y, ambién, los asgos
dis in i os del géne o pica esco. Una ez más, los a ibu os masculinos se
con ie en en lo uni e sal y en la no ma pa a de ini las p oducciones
li e a ias
2
.
En los úl imos años se encuen an di e sos es udios que analizan las
peculia idades de las píca as desde una pe spec i a an opológica y
sociocul u al pa a elaciona las con la ida de las muje es del siglo XVII.
Ellas no encajan en los cua o es ados con emplados pa a la población
emenina según los mo alis as: doncella, casada, iuda y monja. Po es e
mo i o, es in e esan e ecu i a la li e a u a pa a apo a más in o mación
sob e una exis encia emenina que se ha in en ado sup imi . Es e abajo se
apoya en las in es igaciones p eceden es
3
pa a analiza minuciosamen e un
1
Véase, en e o os, a Rico (2000), Mañe o (2012), To es (2010) y Del
Mon e (1971) que a i ma que “La píca a Jus ina no es una no ela pica esca sino la
bu la de un esc i o de co e que, ap o echando el éxi o de la no ela de Alemán,
u iliza una p oblemá ica social pa a bu la se de ella y complace a sus seño es” (p.
98).
2
M. Sogue o (1997) en su es udio, desc ibe los asgos comunes y las
di e encias que compa en píca os y píca as. O os in es igado es que inculan
ambos p o agonis as son A edondo (1993), Be a Be múdez (2001) y Mi eia
Bald ich (2019).
3
José An onio Ma a all (1987), Ma y Elizabe h Pe y (1993), Rena o
Ba ahona (2003), Jiménez Mon ese ín (1994) y, sob e odo, los es udios de Za a
(2009 y 2015), Mon auban (2003) y Anne C uz (1989).
5
aspec o poco de allado: los espacios de libe ad ocupados po es os
pe sonajes emeninos y asociados a la sexualidad.
La ansg esión de las no mas que ca ac e iza a las píca as nos lle a,
además, a incula las con las esc i o as cuyas conciencias, ideologías y
oles se p esen an como an imodelo emenino. La dico omía en e ealidad
y apa iencia en la que se en inme sas con inuamen e pa a consegui sus
obje i os y deseos, las obliga a juga con el uso del discu so y del cue po.
Tan o es así que, el a e de la isga, con el que se iden i ica Jus ina al
au odenomina se “ isgue a”, equie e de la buena u ilización de las palab as
y, po lo an o, de la e ó ica. Consecuen emen e, el p esen e es udio se
p opone aden a se en el submundo de las píca as que, como muje es
lib es, se ap opia án, no solo de su cue po sino ambién del lenguaje y se
ace ca án a la igu a de la esc i o a, p oyec ando su p opia imagen de
“melind osa esc ibana”.
ALCAHUETAS, HECHICERAS Y REMENDADORAS DE VIRGOS
Jus ina, Elena, Te esa y Ru ina eje cen la p os i ución de o ma
explíci a (Jus ina y Elena) o encubie a (Te esa y Ru ina). Es e o icio se
asmi e de mad e a hija, como sos iene Jus ina, desc ibiendo una condición
emenina ma cada po la biología: “especialmen e las hijas, que el día que
nos casan ba emos la casa, y el día que nacemos, el cue po de E a” (López
de Úbeda, 2012, p. 83).
Jus ina se conside a a sí misma “hija de Celes ina”, pe o ambién
Lucía, la ieja mo isca, que ep esen a su segunda mad e, la in oduce en la
b uje ía y ella misma se con e i á en su he ede a al queda se con su casa.
Doble genealogía abyec a en la que ella se inse a:
Pa éceme que e leo los labios, he mano lec o , y que me
p egun as y me mandas que e diga muy en pa icula el discu so de
mi ida y a en u as del iempo que ui mesone a con u o es y i í
con mi mad e. ¡Oh necio quien al p egun as! ¿Qué ida quie es que
cuen e, sabiendo que bailaba al son que me hacía mi mad e? Ea,
déjame, no me impo unes, ¡gen il dispa a ón! No pienses que lo dejo
po que es de echa a mal, que cosas hice que pudie an en a con

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le a colo ada en el calenda io de Celes ina, pe o no quie o que se
cuen e po mío lo que hice a somb a de mi mad e. (López de Úbeda,
2012, p. 122)
La pa eja de hechice as mad e-hija apa ece ambién en La hija de
Celes ina de Salas Ba badillo, donde el pe sonaje de la Méndez ambién a
a se u o a de Elena, o a segunda mad e celes inesca. Cas illo Soló zano
se de iene ex ensamen e sob e la he encia ma e na en sus dos no elas: En
La niña de los embus es. Te esa de Manzana es, se habla de ella du an e
los es capí ulos iniciales y la he encia ma e na llega a ocupa un lib o
en e o, llamado Las A en u as del bachille T apaza.
Hab á de sabe el seño lec o , de cualquie es ado que sea,
que como los hijos, en iempos de an a malicia como és e, ienen la
mayo ce idumb e el se lo de la mad e (hablo de la gen e de bajo
es ado), yo comienzo mi his o ia con e e i le el o igen de la nues a.
(Cas illo de Solé zano, 2012, p. 55)
En las es no elas se sugie e la exis encia de comunidades
emeninas ma ginales y ma ginalizadas. Te esa de Manzana es, aunque en
un ambien e más e inado, ambién p ác ica a es celes inescas. Como se
puede obse a en el capí ulo IV, en el que hace de mediane a en e los
amo íos de su amiga Teodo a y un médico. Engaña al galán haciéndole
c ee que es el p e e ido de Teodo a, cuando es a p e ie e al licenciado
Sa abia. De es a mane a ella ecibe obsequios del p e endien e enamo ado:
Yo ha ía ácilmen e el o icio de in e ceso a suya, y que le
aconsejaba que p ocu ase egala a su dama, que siemp e había oído
deci que los egalos e an eslabones de que se hacía y o jaba la
cadena del amo . Es imó mi consejo y p ome ió hace lo, con que me
despedí dél. (Cas illo de Solé zano, 2012, p. 83)
Elena, la p o agonis a de La hija de Celes ina, se c ía en el ambien e
del hampa y es iniciada en la p os i ución po su p opia mad e, que p ac ica
encan amien os y la ende en es ocasiones como i gen:
7
T es eces ui endida po i gen: la p ime a, a un eclesiás ico
ico; la segunda a un seño de í ulo; la e ce a, a un gino és que
pagó mejo y comió peo . Es e ue el galán más asis en e que u e,
po que mi mad e en ió un día, aliéndose de sus buenas a es, en un
egalo de pescado que le p esen ó, bas an e pimien a pa a que se
picase de mi amo oda su ida. (Salas Ba badillo, 2018, p. 43)
La mad e de Elena, como la mad e de Pablos, El Buscón de Que edo,
una ez iuda, oma a su ez la p o esión de su mad e, con i iéndose en
b uja hechice a, alcahue a y epa ado a de i gos. En una sociedad en la
que el ma imonio cons i uía el único o icio decen e pa a las muje es, la
i ginidad no e a solo una condición de in eg idad co po al o mo al, sino
una cues ión social y económica. En los ba ios popula es, en los que la
igu a pa e na e a débil o ausen e, las mad es o las ecinas aconsejaban y
igilaban a las muchachas en edades casade as, p o egían su i ud pa a
allana les el camino hacia un ma imonio espe able (Manzano Pé ez,
2016). La o mación de la doncella debía o ien a se a se buena y hones a.
La igidez y disciplina p esidían su educación, pa a man ene su condición
de i gen y esponde a los modelos de cas idad impues os.
En los ibunales del siglo XVII e an ecuen es los plei os po
p omesas de ma imonio incumplidas y se desa olló la posibilidad médico-
legal de pode cons a a a a és del himen la condición hones a de las
doncellas que que ellaban a homb es como p esun os iolado es o
seduc o es. En es e con ex o las epa ado as de i gos son una igu a
c ucial, que podían ga an iza a la demandan e p o ección ju ídica.
ANDARIEGAS, BAILONAS Y VENTANERAS
La al a de ecogimien o es p ecisamen e uno de los “ icios”
p incipales de las muje es del siglo XVII, en el que se p oduce una mayo
libe ad de mo imien o, sob e odo en el con ex o de la cul u a u bana y
co esana. Las muje es asis en a paseos, ies as, casas de juego e, incluso,
al ea o. Es e hecho “en una época de c isis económica, despe ó la
indignación y ag ió la ac i ud misógina de esc i o es sob e ma e ias
8
polí icas, económicas, mo ales” (Ma a all, 1986, p. 65). Di e en es au o es
se mues an con a iados po la p esencia de las muje es en nue os
espacios sociales como paseos y ies as. Es as nue as cos umb es aca ean
el pelig o de que las doncellas pie dan el deco o, al y como se c i ica en la
Fa sa del Tama , que denuncia el in de la igu a de la apada, como
símbolo de la mayo libe ad que o o gan es os nue os luga es:
“des ápanse a llas consejas/ y andan descubie as odas/ en llos bailes y en
las bodas/ y a ápande en las ig ejas” (Sánchez de Badajoz, 1521?, . 85-
88).
Los ea os con a án con una zona ese ada pa a las muje es
denominada “la cazuela”, que Juan de Zabale a desc ibe como un luga
demoniaco: “En an y hállanla salpicada como de i uelas locas, de o as
muje es an locas como ellas” (Zabale a, 1977, pp. 28-29). F ancisco de
Que edo es o a de las oces misóginas que se mani ies a con a la
mo ilidad de las muje es, de quienes dice: “son hechas pa a es a en casa,
no pa a anda agando. Sus gus os han de se los de sus ma idos,
pa icipados, no p opios. El lle a las a las ies as mue e al ez al que las
e, si son eas, a desp ecios, si he mosas a la concupiscencia” (Que edo,
1975, p. 1553). También los d ama u gos del XVI y del XVII c ean un ipo
de pe sonaje emenino, clasi icado po Si e a de “pe sonaje ágico ac i o”,
donde juzga án nega i amen e la libe ad, la ambición y la osadía de las
muje es que ompen con el in asignado en la es uc u a social de la época.
Al mismo iempo, se ep esen a un pe il emenino que, al igual que la
píca a, “basa su ac i idad en su in eligencia y en su as ucia, ya que sin
ambos ecu sos no pod ían iun a ” (Si e a, 1981, p. 645).
Tan o la no ela co esana como la no ela pica esca, eaccionan
con a las “muje es lib es”, conside adas una amenaza al o den social. No
es una coincidencia que el au o de El Lib o de en e enimien o de la Píca a
Jus ina, de ina epe idamen e a la p o agonis a de su no ela como una
“muje lib e”. También Ru ina, la p o agonis a de la Ga dua de Se illa, es
e a ada desde el p incipio po el na ado como una “moza lib e y li iana”,
“con inclinación a iesa”, y “libe ad demasiada”.
9
Como sub aya En ique a Za a (2015), oda muje que decidía
aspasa los lími es impues os co ía el iesgo de que le colga an el
sambeni o de “suel a” o “ odade a”, con odo lo que el é mino lle aba
consigo. En muchos ex os de la época se es ablece una elación ob ia en e
la p esencia de las muje es ue a de casa, en los caminos u o os luga es
públicos y su disponibilidad sexual. Es a elación se hace e iden e en los
esc i os de Diego Pé ez de Valdi ia, sace do e, eólogo y humanis a
español, discípulo de Juan de Á ila, en A iso de gen e ecogida (1585): “No
pa an en sus casas y dejan a sus hijas solas … no dejan calle que no anden,
… descuidando las labo es p opias de su sexo” (Colmei o, 1988, p. 67).
También F ay Luis de León sub aya los pelig os que encie a pa a la muje
el sali de su casa y a en u a se po los caminos: “Y cie o como al que se
pone en el camino de Sanc iago, aunque allá no llegue, ya le llamamos
ome o; así sin duda es p incipiada ame a la que se oma licencia pa a
a a des as cosas que son el camino” (De León, 1950, p. 92).
El au o de La píca a Jus ina deja cla o que su p o agonis a no hace
más que segui la na u al inclinación de las muje es en anda , sali y
mo e se. Po sus escapadas y desen ol u a, es una p os i u a que se
esconde as la apa iencia de muje i ginal pa a ende se más ca a. Las
píca as, muje es, he mosas y seduc o as, a la ez que lad onas, eje cían
una g an ascinación sob e el imagina io masculino de su época (Rod íguez
Mansilla, 2012). Así, la pica esca con p o agonis as emeninas se con ie e
en un espacio e ó ico-lúdico pa a el lec o homb e, que dis u a sin
epe cusiones di ec as (sí ilis, obos o engaños) de es as muje es, dando
ienda suel a a sus an asías ilíci as (Limón, 2014).
Jus ina en el lib o segundo pasa de se mesone a a ome a, pudiendo
así desa olla dos de sus a iciones p e e idas: anda y baila . Ambas
ac i idades ienen cla as conno aciones sexuales. La p o agonis a sigue el
i mo de di e en es ins umen os musicales que sugie en una na u aleza
sexual ambi alen e que se desa olla an o con homb es como con muje es
(Ped osa, 2017).
16
e ó icos, lo que deno a una educación li e a ia que la elaciona con la
igu a de la lec o a e, indi ec amen e, con la esc i o a.
Jus ina ue muje de a o ingenio, eliz memo ia, amo osa y
isueña, de buen cue po, alle y b ío; ojos za cos, pelineg a, na iz
aguileña y colo mo eno. De con e sación sua e, única en da
apodos, ue dada a lee lib os de omance, con ocasión de unos que
acaso hubo su pad e de un huésped humanis a que, pasando po su
mesón, dejó en él lib os, humanidad y pellejo. (López de Úbeda,
2012, pp. 188-190)
Las esc i o as del siglo de O o son muje es que u ilizan el lenguaje y
que, al abandona su dimensión domés ica, in aden un espacio masculino,
como hacen las píca as y, como ellas, son pe cibidas como agen es de
deso den social. “Que la muje oma a la pluma conlle aba sus iesgos,
como el desp es igio social y mo al po abandona sus labo es” (Quiles,
2010). Jus ina pe soni ica ese echazo social hacia la esc i o a a as ada, a
a és de ella, a una condición de muje de baja alea, y al mismo iempo,
a e ac a, incomp ensible a eces, y complicada, alejada, po an o, de la
simplicidad que debe ca ac e iza a las “buenas muje es”:
Yo, mi seño don Píca o, soy la melind osa esc ibana, la
hon osa pelona, la manchega al uso, la engulle isgas, la que
con a isgo, la isgue a, la es i a, la de ai es bola, la mesone a
as u a, la ojienju a, la celemine a, la bailona, la espabila go dos, la
del adu e, la del ebenque, la ca e e a, la en e enedo a, la aldeana
de las bu las, la del amapola, la escal a ulle os, la ade inado a, la
del penseque, la e gonzosa a lo nue o, la del e mi año, la
enca ado a, la despie a do mida, la ueca bu as.
(
López de Úbeda,
2012, p.
21)
La ca ac e ización de la píca a Jus ina como esc i o a, pa en e en el
e ce p ólogo cuando man iene una con e sación con su pluma, in a y
papel, aza una línea de con inuidad en e ambas igu as que, po una
pa e, ansg eden las no mas cul u ales de la obediencia al a ón
(con eso , pad e, ma ido o he mano) y, po o a, dan mues a de una
anidad censu able que con a enía la modes ia y la humildad exigidas a las

17
muje es. Así lo sos iene Ma ía de Zayas
7
, en sus Desengaños amo osos
(1637): “Quién duda, lec o mío, que e causa á admi ación que una muje
enga despejo, no sólo pa a esc ibi un lib o, sino pa a da le de es ampa,
que es el c isol donde se a e igua la pu eza de los ingenios” (Zayas, 1983,
p. 15).
Sus palab as se encuad an en ese an icon o mismo del que ambién
se hacen po a oces las píca as, jun o con o os pe sonajes emeninos,
en en ando el discu so misógino. Con a el es a us emenino más común,
que e a el de calla , escucha y obedece , Jus ina ei indica una libe ad
incompa ible con la subo dinación emenina al homb e y, en gene al,
abo ece la obediencia a cualquie homb e.
Muchos au o es del siglo XVII se eje ci a on la sá i a con a las
bachille as y las muje es cul as, asociando la capacidad e ó ica de las
muje es con la inmo alidad sexual, y sub ayando indi ec amen e que la
esc i u a no e a ac i idad des inada a las muje es. El Buscón de Que edo se
hacía po a oz de es as ideas, cuando explica al lec o con su ca ac e ís ica
c udeza: “Yo no quie o las muje es pa a conseje as ni bu onas, sino pa a
acos a me con ellas, y si son eas y disc e as es lo mismo que acos a se con
A is ó eles o Séneca o con un lib o, p ocú olas de buenas pa es pa a el
a e de las o ensas; que, cuando sea boba, ha o me sabe, si me sabe bien”
(Que edo, 1983, p. 241).
Se es ablece así una elación en e la esc i o a/lec o a/cul a y ea
como muje i ilizada y la píca a, que ambién lo es, aunque po o os
mo i os. Si ambas u ilizan la e ó ica, p i ilegio exclusi o de los a ones, la
segunda, además, oma la inicia i a amo osa y no duda en adop a la
iolencia e bal o incluso ísica con a los homb es. Las píca as se colocan
así en e los pe sonajes emeninos a oniles, p esen es en el ea o: la
amazona, la desdeñosa, la engado a. La ca ac e ización de la píca a como
7
Rosa Na a o (2019) asegu a que “Ma ía de Zayas, And és Sáenz del
Cas illo, Jacin o Abad de Ayala y Bap is a Remi o de Na a a son cua o
he e ónimos de un único no elis a: Alonso de Cas illo Soló zano” (Na a o, 2019,
p. 117). Es a a i mación, que o compa imos, indi ec amen e sub aya la conexión
en e las an ihe oínas pica escas y la p oducción de las esc i o as en cuan o a
modelos de disidencia emenina.
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muje a onil iene el mismo in que el dis az masculino de los pe sonajes
emeninos en el ea o: aumen a su ca ga e ó ica y sexual.
CONCLUSIONES
Las píca as se p esen an bajo un p isma sexual en odos los ámbi os
de su exis encia. Po su he encia ma e na es án des inada a p o esiones
como mesone a, celes ina, buscona, emienda i gos o p os i u a. Sus
expe iencias y pe ipecias emi en a las conduc as y compo amien os de
muje es lib es o pied as odade as, po su condición de iaje as, ome as o
po su a ición al baile, can e o oca ins umen os, cla as me á o as de ac os
sexuales. Su ca ác e aleg e y dicha ache o, i ónico y amigo de chanzas
ambién es un índice de su disponibilidad sexual, jun o con su echazo a
pe manece ence adas, an o en espacios públicos (el bu del), como en
espacios p i ados (el hoga ). Las píca as se p esen an como muje es
impúdicas y obscenas po su condición de adúl e as y de en ane as,
cue pos expues os a la mi ada de los anseún es, pe o ambién po su
condición de na ado as que cuen an su ida en p ime a pe sona,
exhibiendo sin pudo incluso los en esijos mas deplo ables de su alma.
La u ilización conscien e de la oz, a a és del can o, y de la palab a
a a és de la na ación, cons i uye un ul e io elemen o de disponibilidad
sexual, al ompe con el silencio p esc i o pa a las muje es. Las píca as
manipulan y seducen a los homb es con las g acias de la belleza de su
cue po, pe o sob e odo con el uso de la palab a, que se con ie e en
engaño, men i a, simulación. Si el dominio de la e ó ica es uno de los
asgos que ca ac e iza a muchas alcahue as o p os i u as encubie as en
o as ob as y géne os, las píca as es ablecen una línea de con inuidad en e
es as y la esc i o a, euniendo así igu as emeninas que se mue en en
espacios públicos, ísicos o simbólicos disiden es al o den es ablecido
ca ac e izándolas, al mismo iempo, como deg adadas, ma ginadas,
idiculizadas, demonizadas.
Los au o es de es as no elas man ienen una ac i ud con adic o ia
hacia las que son sus p o agonis as. Po un lado, el deseo de o ece
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pe sonajes emeninos sexualizados, que esul en e ó icamen e a ac i os a
los lec o es, los lle an a pone en escena modelos de muje es que no se
some en a las no mas de la domes icidad. Las píca as son, en es e sen ido,
muje es “sal ajes”, que p escinden de las eglas sociales, echazan la
au o idad de los homb es y se mues an iolen as en sus ac i udes. Po o o
lado, los au o es las censu an, poniéndoles en boca a i maciones misoginias
con a odas las muje es, a eces, y condenándolas, siemp e, a paga un
al o p ecio po sus echo ías.
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