Bole ín de la A.G.E. N.º 33 - 2002, págs. 103-131
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ESTRATEGIAS DE INSERCIÓN DE LAS ÁREAS
RURALES EN LA ECONOMÍA MUNDIAL.
UNAAPROXIMACIÓN DESDE ANDALUCÍA*
Rocío Sil a Pé ez
Depa amen o de Geog a ía Humana
Uni e sidad de Se illa
RESUMEN
Es e a ículo plan ea un ace camien o a aquellos p ocesos gene ales que es án incidiendo
ac ualmen e en los espacios u ales y a las modi icaciones ope adas en és os elacionadas con
dichos p ocesos, pa a e mina esbozando una p opues a ipológica que esuma las espues as
y es a egias de inse ción de los p incipales ámbi os u ales andaluces en el espacio global,
que puede esul a aplicable —con algunas ma izaciones— a o os ámbi os u ales españoles
y eu opeos.
Palab as cla e: Globalización, es a egias inse ción, á eas u ales, Andalucía.
ABSTRACT
On he basis o he gene al p ocesses ha a e in ol ed in he ecen ans o ma ions o
u al spaces, his pape ies o build a ipology model o eac ions and s a egies o inse ion
in he global economy o he u al a eas. The ipology model a emp s o s ablish a su icien ly
gene al amewo k which could be applicable o o he Spanish and Eu opean u al spaces.
Key wo ds: Globaliza ion, inse ion s a egies, u al spaces, Andalusia.
Fecha de ecepción: junio de 2002.
Fecha de admisión: sep iemb e de 2002.
* Es e a ículo o ma pa e de P oyec o Cambios o ganiza i os y ecnológicos en los sis emas p oduc i os
locales en España. Análisis egional compa ado de los p ocesos de inno ación en el e i o io, sub encionado po
el Minis e io de Ciencia y Tecnología.
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1. CONSIDERACIONES PREVIAS
Es bien sabido que las ans o maciones asociadas a globalización económica es án dibu-
jando un nue o o den e i o ial, en el que cada ez se de inen con mayo cla idad espacios
ganado es y pe dedo es en las lógicas dominan es (Benko, G. y Lipie z, A. eds. 1994; Colle-
is, G. y Pecqueu , B. 1993), a la pa que se diluye la adicional dico omía en e á eas u a-
les y u banas, supe ándose al mismo iempo la pe cepción de los espacios u ales como
ámbi os con una especialización eminen emen e ag a ia, ca ac e izados po su mayo e aso
económico.
F en e a dicha pe cepción, es e a ículo plan ea un ace camien o a aquellos p ocesos
gene ales que es án incidiendo ac ualmen e en los espacios u ales y a las modi icaciones
ope adas en és os elacionadas con dichos p ocesos, pa a e mina esbozando una p opues a
ipológica que esuma las espues as y es a egias de inse ción de los p incipales ámbi os
u ales andaluces en el espacio global.
2. PROCESOS GENERALES CON INCIDENCIA EN LAS ÁREAS RURALES
En e los p ocesos gene ales que, en dis in a medida, de e minan las es a egias de inse -
ción de las á eas u ales en la economía mundial cabe des aca los que siguen:
A) La mundialización de la economía y la c ecien e gene alización de las nue as ec-
nologías de la in o mación que, si po una pa e, con ie en a los ámbi os u ales en espa-
cios más accesibles, po o a, los hacen más ulne ables a la compe encia ex e io ,
empujándolos a una con inua eadap ación a las lógicas impe an es, cuyas cla es de éxi o
es án di ec amen e elacionadas con su capacidad pa a inco po a y desa olla inno aciones.
Pa alelamen e a lo an e io , la p og esi a e cia ización económica es á a ec ando de
mane a c ecien e a las á eas u ales —con pa icula es y di e enciadas epe cusiones, según
los casos—, con i iéndolas en espacios mul i uncionales, donde la ag icul u a es una ac i i-
dad más y no siemp e la más impo an e (Ramos, E.; Rome o, JJ., 1993).
Po su pa e, la p opia ag icul u a —que has a hace pocos años ha sido conside ada como
un sec o que, po sus pa icula idades, quedaba excluido de las di ec ices de la O ganiza-
ción Mundial del Come cio—, es á siendo obje o de una c ecien e ape u a in e nacional y,
po an o, es á suje a a una mayo compe encia en los me cados (Delgado Cabezas, M.,
1999). En es e con ex o, las ag icul u as de los países desa ollados se en impelidas a com-
pe i con las de nue os países p oduc o es, que juegan con en ajas compa a i as asociadas
a la meno ca es ía de la mano de ob a. Ello obliga a los ag icul o es del p ime mundo a ac i-
a es a egias compe i i as, ales como la in oducción de nue as ecnologías, la apues a po
la calidad y la inse ción y el con ol del ci cui o ag ocome cial.
B) Las modi icaciones ope adas en plano socio-cul u al ampoco se han hecho espe-
a , pudiéndose des aca , a es e espec o, la expansión de las pau as cul u ales u banas al
medio u al y, de o ma pa alela, la e alo ización de los modos de ida y las cul u as u a-
les (Ba e e, 1988). Alo que cab ía añadi la c ecien e concienciación ciudadana y la asun-
ción ins i ucional —en muchas ocasiones me amen e e ó ica— sob e la necesidad de
conse a el medio ambien e y p ese a el paisaje, así como una p eocupación po la «segu-
idad» de los alimen os, que en el plano es ic amen e ag ícola se es á aduciendo en un
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in en o de ecupe ación de los ag osis emas adicionales y en una po enciación de las ag i-
cul u as biológicas.
O o hecho de in e és es la gene alización de la sociedad del ocio en los países más desa-
ollados, que es á lle ando en una c ecien e demanda de «na u aleza» y «espacios í genes»,
con indudables esonancias en aquellos e i o ios si uados al ma gen del modelo de c eci-
mien o an e io y que, a modo de pa adoja, albe gan aquellos ecu sos (pa imoniales,
ambien ales, e nog á icos, paisajís icos...) hoy especialmen e alo ados.
C) Los impac os e i o iales de i ados de los p ocesos en cu so es án siendo de muy
dis in o signo y es án p o agonizados po la con o mación de un espacio abs ac o, di ícil de
en ende , concep ualiza e in e p e a —el espacio de los lujos y las edes, asociado a la p o-
g esi a ape u a de los me cados y el desa ollo de las nue as ecnologías de la in o ma-
ción—, que cambia de mane a cons an e, o ganizando el e i o io en unción de la posición
que ocupan en el mismo los dis in os luga es (Cas ells, M. 1996, 1997; Ca a aca, I. 1998;
Doll us, O., 1997; San os, M., 1996; Vel z, P. 1999...)
En es e nue o con ex o, las elaciones del espacio u al con el ex e io se hacen más
complejas, al no se ya sólo la ciudad ecina el único en e u bano suscep ible de in luencia
en los cambios egis ados. Pa alelamen e a odo ello, los p ocesos de pe iu banización y
u u banización impe an es y las mejo as in oducidas en las in aes uc u as de comunica-
ción y anspo e es án lle ado a una mayo in eg ación e i o ial de dichos espacios, supe-
ándose su adicional dico omía con los ámbi os u banos.
C) Todo ello se ha is o acompañado de impo an es mu aciones ins i ucionales, con
las consiguien es modi icaciones en el diseño de las polí icas públicas, ma cadas po la
e i alización de la dimensión e i o ial como es a egia y ac i o pa a el desa ollo (Ga o-
oli, G. 1995ª; Mailla , D. 1995b; P ecedo, A. 1994; Valcá cel Resal , G. 1999; Vázquez
Ba que o, A, 1995). En e ales cambios de endencias, cabe señala la sus i ución de las
polí icas keynesianas su gidas en los años ein a — ue emen e cen alizadas e implemen-
adas «desde a iba» con un ca ác e asis encial y edis ibu i o— po o as de co e schum-
pe e iano, apoyadas en la ac uación de los di e en es ac o es locales, en soluciones
endógenas y en p og amas que huyen del asis encialismo, in en ando omen a la compe i-
i idad (Fe ao, J., 1997).
O os dos elemen os de in e és son la e i alización de la dimensión e i o ial po pa e
de las polí icas públicas y la p og esi a inco po ación de la dimensión ambien al en las polí-
icas sec o iales y e i o iales (p og amas ag oambien ales, medidas e o es ado as, no ma-
i as de con ol de calidad, e aluaciones de impac o ambien al, decla aciones de espacios
p o egidos, e c.).
3. RESPUESTAS DE LAS ÁREAS RURALES A LAS NUEVAS DINÁMICAS
Así pues, los espacios u ales no se han man enido al ma gen de los p ocesos asociados a
la globalización económica, ni de la c ecien e compe encia in e e i o ial po ella p omo ida.
Muy al con a io, al igual que los es an es ámbi os e i o iales se es án iendo p o unda-
men e a ec ados po las nue as dinámicas, ajus ándose a las mismas con dis in a o una, o
pe maneciendo excluidos en si uaciones de suma p eca iedad y ex ema pob eza. Como
esul ado de ello, es án expe imen ando impo an es mu aciones económicas, sociales y e i-
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o iales, en algunos casos inducidas po las polí icas gube namen ales en cu so, que se in en-
an esumi en los siguien es epíg a es.
3.1. Hacia una nue a mul i uncionalidad
La supe ación de la iden i icación de la economía u al con la ag icul u a cons i uye, sin
duda, uno de los p incipales p ocesos con incidencia en los ámbi os u ales ac uales, que, en
consecuencia, du an e las úl imas décadas han ecupe ado el ca ác e mul i uncional que a-
dicionalmen e los había ca ac e izado, aunque con ma ices muy di e en es.
La mul iplicidad de ac i idades ca ac e ís ica de los ámbi os u ales adicionales en una
economía de au osu iciencia (Na edo, J.M., 1973, 1996), que en ó en c isis a aíz de la espe-
cialización p oduc i a asociada al p oceso de mode nización (E xeza e a, M., 1985; Ga cía
Ba olomé, 1993; Leal, A.-Leguina, J.-Na edo, J.M.- Tes a e a, L., 1986), es á eme giendo
con nue os pa ones. La plu iac i idad na u al —desc i a, en e o os, po Na edo (1996)—
o de subsis encia —como la cali ica E. Sa aceno (1987)— se ha o nado en una plu iac i i-
dad u al, asociada a nue as ac i idades eme gen es y nue os ac o es sociales (Ramos, E.-
Galla do, R., 1999).
En e las causas que explican es a si uación, cabe señala las que siguen:
• Cons i uye un luga común in oca , como de onan e de la misma, el cie e a aíz de la
c isis económica de los años se en a de la ál ula de escape que desde la Segunda
Gue a Mundial había signi icado el empleo indus ial u bano. Po o a pa e, como ha
señalado He ieu (1991) el éxodo u al había es ado sob edimensionado, en la medida
en que po cada empleo indus ial gene ado en las ciudades salían es habi an es del
espacio u al. Pa alelamen e a odo ello, la ag icul u a —que con inúa mode nizán-
dose— no demanda nue os ac i os, po lo que acaba imponiéndose, como única solu-
ción, la di e si icación de las ac i idades y la mo ilización de los ecu sos en el
espacio u al.
• Hay que ene así mismo en cuen a que la p opia di e si icación de la economía, ade-
más de un obje i o, cons i uye una consecuencia del p oceso de desa ollo económico
y social que se ha enido ope ando en los espacios u ales de los países desa ollados,
al menos desde la década de los cincuen a (Kayse , 1994).
• Po o a pa e, la iden i icación has a aho a dominan e del mundo u al con la ag icul-
u a y del p oceso de indus ialización con el modelo o dis a, había hecho que se
p es ase poca a ención a las o mas de indus ialización di usa que con inua on pe -
sis iendo en algunas á eas u ales, edescubie as en I alia a pa i de los años se en a
(Becca ini, G., 1979, 1987 y 1994), y que, desde en onces, han sido obje o de una
abundan e li e a u a po cons i ui o mas de p oducción lexible especialmen e adap-
adas a la si uación ac ual (Pio e, J.M.-Sabel, C.F., 1990; Mou lae , F.-Swyngedow, E.,
1991; Méndez, 1994; Ga o oli, 1986 y 1994...).
Es a c ecien e mul i uncionalidad de los espacios u ales se es á iendo acompañada de la
asunción de nue as unciones po pa e de la p opia ag icul u a. La gene ación de exceden-
es p oduc i os en el mundo desa ollado, la c ecien e ape u a del come cio in e nacional de
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p oduc os ag a ios, la cons a ación del papel desempeñado po los cul i os en la con o ma-
ción de los paisajes u ales, la c ecien e demanda de «espacios lib es»..., es á lle ando a que
al papel adicionalmen e asignado a la ag icul u a (p opo ciona alimen os), se supe pongan
o os oles más elacionados con la p o isión de bienes ambien ales y cul u ales que con los
es ic amen e p oduc i os.
En es echa elación con lo an e io , algunos au o es (Bowle , 1996; E ans, N.J.-Ya -
wood, 1996; To Donana, 1998; Fe as Sex o, 1998) han acuñado el concep o de ag icul u a
pos p oduc i is a, pa a e e i se a aquella ag icul u a ca ac e izada po la ex ensi icación
p oduc i a, la di e si icación de los cul i os y la dispe sión de las explo aciones, como con-
apun o a la in ensi icación, la especialización y la concen ación undia ia inmedia amen e
an e io .
Pe o, pese a que dicha ansición pos p oduc i is a dis a mucho de cons i ui una eali-
dad, muchas cosas es án cambiando en el seno de la ag icul u a. La ex ensi icación de las
p oducciones —inducida po la eo ien ación de las polí icas ag a ias y p ac icada la mayo
pa e de las eces en las ie as de peo calidad, que no admi en o o ap o echamien o
(Ba aja Rod íguez, E.-Ala io T igue os, M., 1991; Sil a Pé ez, 1991)—, coexis e con una
c ecien e in ensi icación p oduc i a, denominada po algunos au o es Segunda Re olución
Ve de (Ma a, R., 2001,60) y, po o os Re olución Ve de Ve de (Rome o, J.J. y Ramos, E.,
1995, 81), aludiendo la ei e ación del cali ica i o e de al ma iz ambien al que se p e ende
in oduci en el modelo de una o ma un an o o zada. A lo que hab ía que añadi , como
o os dos exponen es que soca an la señalada ansición pos p oduc i is a, el aumen o de la
especialización p oduc i a, según e i o ios, y la con inuación de la concen ación emp e-
sa ial, an o en la es e a es ic amen e ag a ia como en el conjun o del sis ema ag oindus-
ial.
Como con apun o a lo an e io , cada ez son más nume osas las opiniones que man ienen
que pa a que la ag icul u a sea in ensi icable, mode nizable y aumen e su compe i i idad, es
necesa io que o a pa e del e i o io u al abso ba y neu alice las ex e nalidades nega i as
asociadas a es e ipo de p oducción (G upo de Seillac, 1993; Kayse , 1994....). Son p ecisa-
men e es as o as á eas, que no se ie on a ec adas po la «p ime a e olución e de» y cuyos
alo es paisajís icos y ambien ales jus i ican su exclusión de la in ensi icación ac ual, las que
mejo se adecuan a los pos ulados de la ansición pos p oduc i is a.
Pa alelamen e a odo ello, se cons a a que si bien los habi an es de las á eas u ales no
pueden i i sólo de la ag icul u a, no po ello hay que descuida es a ac i idad, dado que:
— És a con inúa cons i uyendo un impo an e mo o de desa ollo pa a muchos ámbi os
u ales.
— Cuando no es así, su desapa ición edunda en un de e io o paisajís ico, social y
ambien al.
— Tan o en unos casos como en o os, la ag icul u a sigue siendo un componen e muy
impo an e en la o ganización e i o ial de es os espacios.
Todo ello c is aliza en la p opues a de dos modelos de ag icul u a, cada ez más acep ada
desde ins ancias gube nemen ales, con dis in a p oyección e i o ial y con conno aciones
ambien ales muy di e enciadas:
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a) Una ag icul u a come cial y compe i i a, bien inse ada en el ci cui o ag ocome cial
in e nacional.
b) Un modelo al e na i o, más espe uoso con el medio, especializado en p oduc os de
calidad, en el que la unción paisajís ica y ambien al p ima sob e la p oduc i a.
Se echa en al a, como complemen o a lo an e io , la implemen ación de un e ce modelo
que supe e la isión dual que hoy se iene de las ag icul u as y de los e i o ios u ales. Pa a
ello, es p eciso con empla es a egias compe i i as pa a las ag icul u as de bajo impac o y
es ablece mecanismos que amo igüen las dis unciones paisajís icas y ambien ales de las
ag icul u as in ensi as (de o es aciones, abusos de ag oquímicos, pé didas de suelo, mono-
onía isual...).
3.2. La al e ación del ejido social
La isión dual de los espacios u ales an e io men e señalada de e mina una dinámica
demog á ica sumamen e con adic o ia. Re i iéndose al caso ancés, B. He ieu (1995, 34)
ha pues o de mani ies o que, si bien desde 1975 la población u al es á c eciendo po encima
de la media nacional, el 45% de los municipios u ales anceses siguen pe diendo población.
Y es a dinámica es bien conocida en España, donde los municipios de menos de 2000 habi-
an es con inúan despoblándose —en e 1981 y 1998 sus e ec i os demog á icos se han edu-
cido en un 3,3%— cuando, en el o o ex emo, es án apa eciendo nue as en idades de
población sumamen e dinámicas, asociadas a la explo ación de ecu sos u ís icos muy loca-
lizados (depo es de nie e, á eas li o ales, balnea ios) o a las ag icul u as de angua dia.
Es a con adicción conduce, pa adójicamen e, a un mismo esul ado: el éxodo, po un
lado, y la inmig ación, po o o, impulsan a una up u a del an iguo equilib io de las socieda-
des u ales, que aho a se o nan más complejas. El e oceso de la población ac i a ag a ia, la
apa ición de nue as ac i idades en el medio u al y el c ecien e asen amien o en es os ámbi-
os de las clases medias u banas que buscan un mayo con ac o con la na u aleza —analizado,
en el caso b i ánico, po K. Hogga , (1996, 249-262)— de e minan, po una pa e, la apa i-
ción de nue os ac o es sociales y, po o a, una pé dida de p o agonismo de los an iguos ag i-
cul o es, lo que en la mayo pa e de los casos no se esuel e sin con lic os. An e es a
si uación, se impone la búsqueda de un nue o pac o social (G upo de Seillac, 1993), siendo
p ecisamen e aquellos ámbi os u ales que han sabido engend a un clima de consenso en e
las dis in as ue zas sociales y las ins i uciones y emp esa ios locales —gene ando un medio
o en o no p ocli e al desa ollo (Ga o oli, G., 1995 a y b; Mailla , 1995; Vázquez Ba que o,
1995; Siebe , W., 1999; Valcá cel-Resal , 1999...) — las que mejo es án espondiendo a los
cambios en cu so, po mos a se más p ocli es a la inco po ación de inno aciones.
Si se ciñe el análisis a las dinámicas sociales acaecidas en el plano más es ic amen e
ag a io, las modi icaciones ambién esul an e iden es:
— En algunas ocasiones, los ag icul o es han dejado de os en a la i ula idad de los p e-
dios ús icos. Así lo ha pues o de mani ies o He ieu (Op. Ci , 43) pa a el caso ancés
donde, según la Fede ación Nacional de Sociedades de O denación Te i o ial y Asen-
amien os (SAFER), la e ce a pa e de las ie as endidas en 1991 lo ue on a no
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ag icul o es, suponiendo dichas ansacciones más de la mi ad del o al de las en as
de incas ús icas. Si uación és a que, en un con ex o muy di e en e, hemos podido
comp oba en la Sie a No e de Se illa (Sil a, R.-Ojeda, J.F., 2001) donde, según el
Ca as o de Rús ica, ce ca del 40% de las p opiedades de más de 500 Has exis en es
en la coma ca pe enece a i ula es llegados a la misma después de 1985, con una
impo an e ep esen ación (más de la mi ad de dicho po cen aje) de sociedades anóni-
mas esidenciadas en á eas u banas. En es a si uación —alen ada en g an medida po
las expec a i as de negocio asociadas a las ayudas que se es án ecibiendo— los ag i-
cul o es pie den, incluso, la unción de «gua dianes de la na u aleza» asignada a las
ag icul u as de mon aña.
— Respondiendo a p emisas muy di e en es, ambién en las á eas de ag icul u as más
dinámicas se es á ope ando una pé dida de impo ancia del colec i o de ag icul o es
en el conjun o del sec o . En es e caso, la necesidad de in oduci se en los ci cui os
ag ocome ciales in e nacionales, es á alen ando la p oli e ación de odo ipo de socie-
dades, que esponden a o mas ju ídicas cada ez menos especí icamen e ag ícolas
(Juliá, 1994; Moyano Es ada, 1993 y 1994; Lang eo, A.-Ga cía Zá a e, T., 1994) y
que e minan imponiendo sus pau as de o ganización y ges ión a las p opias explo a-
ciones.
An e es a nue a si uación, es p eciso ede ini no sólo el papel de las dis in as ag icul u-
as, sino ambién el de los p opios ag icul o es, impelidos a asumi nue as y di e enciadas
a eas ( ecni icación, con ol ambien al...) y unos oles sociales pa a los que no es án p epa-
ados, sin que la enseñanza eglada —de una escasa lexibilidad— es é en condiciones de es-
ponde a es os e os.
En esumidas cuen as, an o los espacios u ales como la p opia ag icul u a es án dejando
de se un e i o io o un sec o di e enciado ambién en el plano social. Sin nega las con a-
dicciones inhe en es a es e p oceso —en pa e ya comen adas—, no se deben ol ida las
mejo as sociales p opiciadas po es a c ecien e ape u a, ni los nue os p oblemas po ella
gene ados. En e las p ime as, cabe des aca el c ecimien o del pode adquisi i o de los habi-
an es del mundo u al de países desa ollados, cuya en a pe cápi a es á expe imen ando un
inc emen o ela i o mayo que la de o os ámbi os (Zoido, F. Coo d. 2001). En lo que es-
pec a a los segundos, su mayo in eg ación socio- e i o ial es á ans i iéndoles los mismos
p oblemas (desempleo, ma ginación, d ogodependencia, con lic os é nicos...) que a ec an al
conjun o de la sociedad (Alonso, L.E., 1997).
3.3. Nue as dinámicas e i o iales
Mien as se consolidan los cambios an edichos, se es á de iniendo una nue a lógica e i-
o ial que desdibuja los asgos del modelo an e io , en la que cie os e i o ios u ales pie den
p o agonismo mien as o os adquie en una ele ancia c ecien e (Ca a aca, I. 1998).
En e es os espacios eme gen es o « egiones que ganan» (Benko, G.-Lipie z, A. 1994) se
encuen an, den o del ejido u al, cie os sis emas p oduc i os locales o dis i os indus ia-
les, desa ollados en de e minados ámbi os con una malla impo an e de ciudades pequeñas y
medias y una es uc u ación de la p opiedad de la ie a muy compa imen ada (Pio e, M.J. y
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Sabel, C.F., 1990; Moula e , F.- Swyingeow, E., 1991; Méndez, R. y Ca a aca, 1996; S o zi,
1999 ...). Pe o si bien las es an es á eas u ales no han expe imen ado una e i alización eco-
nómica an espec acula como la que se p opugnaba a mediados de los años ochen a (Que i ,
M. 1986), no po ello odas ellas se si úan en e los espacios excluidos de la lógica socioeco-
nómica eme gen e. De hecho, según se señalaba más a iba, algunos ámbi os u ales es án
in en ando inse a se en dicha lógica ac i ando sus ecu sos ambien ales y cul u ales a pa i
de su decla ación como espacios p o egidos o ca alogados, p omo iendo la di e si icación de
sus ac i idades o apos ando po una ag icul u a « eo ien ada hacia la educción de las p o-
ducciones alimen a ias, hacia la compe encia en los me cados in e nacionales y hacia ac ua-
ciones enden es a p o ee a la sociedad de bienes ambien ales» (Bowle , 1996, p. 179).
Pa alelamen e a odo ello, el ca ác e más o menos emo o de los ámbi os u ales no
depende an o de su ce canía o lejanía a un cen o u bano impo an e, sino de su g ado de
inse ción en el espacio de los lujos y las edes y de su capacidad pa a inco po a o desa o-
lla inno aciones (Del Can o, C.-Casabianca, F., 1996). Apa ecen así nue os espacios exclui-
dos de las elaciones económicas dominan es, po su al a de espí i u inno ado o su
de icien e acceso a dichas edes (Vel z, P., 1999).
Aun ni el mucho más conc e o, la c ecien e plu i uncionalidad de es os espacios es á lle-
ando a una gene alización de los usos múl iples del e i o io, no exen a de con lic os y con-
adicciones: p oli e aciones de espacios p o egidos, ex aídos del modelo gene al de
c ecimien o, donde la p ese ación de los ecu sos na u ales ( lo a, auna...) se suele an epo-
ne a la de aquellos esul an es de la in e ención humana (ag icul u a y ganade ía); sus i u-
ción de las ie as de labo po á eas u banizadas (espacios pe iu banos y á eas u ís icas
li o ales); a ance de los cul i os espec o a o os usos en las zonas de ag icul u a más diná-
mica (á eas de in e nade os), e c.
Todo ello es á p opiciando impo an es modi icaciones paisajís icas, en e las que in e esa
esal a aquellas elacionadas con los espacios ag ícolas, ganade os y o es ales que, a pesa
de habe pe dido ele ancia socioeconómica, siguen man eniendo un p o agonismo innegable
en e los usos del suelo de los ámbi os u ales. En e ales modi icaciones, cabe señala :
• El inc emen o de la supe icie boscosa en los países desa ollados, como esul ado de
las nue as demandas ambien ales y de la necesidad de hace en e a los exceden es
p oduc i os a a és de p og amas de e o es ación y de e i adas de ie as (Sil a
Pé ez, 1995, 2001) cuando, a modo de pa adoja, en los menos desa ollados es án
e ocediendo las masas o es ales (R. Ma a, 2001).
• No obs an e, dicho inc emen o no es á edundando en una mayo di e si icación pai-
sajís ica y p oduc i a. La expansión de los cul i os bajo plás ico, los mismos p og a-
mas gube namen ales y las dinámicas an e io men e desc i as, es án p oduciendo, a
modo de pa adoja, el e ec o con a io: una c ecien e especialización e i o ial y
mono onía paisajís ica, que no sólo a ec a a los sis emas in ensi os, sino que as-
ciende a los ex ensi os. Un ejemplo de es o úl imo es la e olución que es án expe i-
men ando muchas á eas de dehesas, que de se e i o ios complejos que combinan los
usos ag ícolas, ganade os y o es ales y, en el caso de la ganade ía, se han ca ac e i-
zado adicionalmen e po la coexis encia de dis in as especies (po cino, o ino,
acuno y cap ino, en las zonas de más di ícil acceso), es án p og esando hacia una
111
Es a egias de inse ción de las á eas u ales en la economía mundial. Una ap oximación desde Andalucía
Bole ín de la A.G.E. N.º 33 - 2002
pé dida de al di e si icación (Ojeda Ri e a, J.F.-Sil a Pé ez, R., 1997). Al epliegue
de los cul i os p opiciado po su escasa en abilidad en una economía de me cado y
po el éxodo u al de los años sesen a y se en a, se es á añadiendo en los úl imos años
un e oceso de las á eas de pas o, p o ocado po la densi icación del a bolado a aíz
de la aplicación del p og ama eu opeo de e o es ación (Sil a Pé ez, R., 1995 y
1996a). Pa alelamen e a odo ello, las p imas ganade as de la Unión Eu opea es án
soca ando su ca ac e ís ica di e sidad pecua ia, haciendo e ocede el po cino (que
no cuen a con ningún ipo de ayudas), en con as e con la c ecien e expansión de
dehesas monoespecializadas en ganade ía bo ina, o ina o en especies ajenas has a
aho a a es e ag osis ema como el equino, cuyo c ecimien o es á asociado a las ecien-
es unciones de ocio y ec eo asignadas a los ámbi os u ales en los que se insc iben
las dehesas.
• Todo ello se es á iendo además acen uado po la c ecien e deslocalización de las p o-
ducciones ag opecua ias. Dicho p oceso, iniciado con la p oli e ación de la ganade ía
indus ial en los años del desa ollismo (Rod íguez Zúniga, 1980; Seg elles Se ano,
1993 y 1998; Sil a Pé ez, 1996b), es á llegando a a ec a a los cul i os, que has a
aho a se han mos ado menos deslocalizables. El in en o de supe a la es acionalidad
ag ícola es á lle ando, no sólo a la p oli e ación de in e nade os, sino a la o mación
de espacios de p oducción in e egionales e incluso in e nacionales, que in en an ap o-
echa las di e encias de empe a u a en e los dis in os espacios geog á icos, además
de los cos es di e enciales de la mano de ob a. A al in, p ac ican una «p oducción
ambulan e», desc i a, en e o os, po A. Ped eño (2001, 81) pa a el Campo de Ca a-
gena, donde cada ez son más nume osas las emp esas que p oducen pa e de sus
insumos en e i o ios limí o es (Alme ía, Albace e o zonas al as de la egión de Mu -
cia), o que se han asen ado en Ma uecos, hacia donde asladan pa e del año oda la
pa a e nalia p oduc i a — ac o es y emolques, pla a o mas de ecolección, máqui-
nas ecolec o as-embolsado as...—, con o mando « e dade as áb icas en mo i-
mien o».
• Pe o de o ma coe ánea al p oceso a iba desc i o, no se puede ol ida la eme gencia
de aquellas p oducciones más ligadas al e i o io (dis inguidas po Denominaciones
de O igen, Indicaciones Geog á icas o E ique as de Calidad), cuyo p incipal ac o de
compe i i idad pasa po la de inición de una se ie de obje i os y es a egias, adap a-
dos a de e minados segmen os de me cado.
3.4. Una ines able conjunción en e las polí icas compe i i as y asis enciales
Como no podía se de o a mane a, los obje i os e ins umen os del apoyo público a la
ag icul u a y al medio u al han ido e olucionando de o ma pa alela a los cambios expe i-
men ados po la sociedad y el en o no. Pe o si bien es cie o que los espacios u ales es án
pa icipando de los cambios polí icos e ins i ucionales en cu so, su conside ación has a hace
menos de una década como «espacios di e enciados» y la sine gia de los in e eses c eados
po las polí icas asis enciales, oda ía dominan es en é minos inancie os, de e minan el que
hoy se deba an en un ágil equilib io en e los p og amas de ca ác e ascenden e, implemen-
118
Es a impo an e dinámica económica de los sis emas p oduc i os locales esul a más
espec acula si se iene en cuen a que su consecución no suele es a apoyada en la pe cep-
ción de sub enciones. La dinámica del Ponien e alme iense cons i uye, de nue o, un ejem-
plo muy ilus a i o de ello: si bien el de onan e de su desa ollo u o en sus inicios un
ma cado ca ác e edis ibu i o —decla ación de es a coma ca como Zona de In e és Nacional
po pa e del Ins i u o Nacional de Colonización (1953) y consiguien e pues a en iego—,
p on o se desp ende ía del mismo apos ando ue emen e po la compe i i idad, como lo
demues a el hecho de que las sub enciones eu opeas apenas ep esen en el 4% de la en a
media de los ag icul o es alme ienses cuando en el conjun o andaluz dicho po cen aje
supe a el 40%.
En lo que se espec a a la ca ac e ización socio-demog á ica, los ámbi os u ales eme -
gen es suelen p esen a los siguien es asgos:
• Una dinámica demog á ica ex emadamen e posi i a, en pa e elacionada con la
ju en ud de su población, pe o en la que ambién desempeña un des acado papel la
ecepción de inmig an es (Ca a aca, C. y o os, 2000 a y b, 2002).
• Una e olución muy posi i a ambién del me cado de abajo (Ibidem).
• La p esencia de una cul u a muy emp endedo a, apoyada en la p oli e ación de agen-
es sociales e ins i ucionales unidos po edes de coope ación gene ado as de un
medio o en o no muy p ocli e a la ecepción de nue as ideas.
• Y como con apun o a odo ello, suele a a se de zonas con una ue e p eca iedad
labo al y con g andes p oblemas de in eg ación social, que a eces desembocan en
es allidos xenó obos, como los ocu idos en El Ejido en el año 2000 y que aún siguen
me eciendo muchos i ula es de p ensa.
Po su pa e, en e los p incipales asgos e i o iales y ambien ales de las á eas u ales
eme gen es cab ía señala :
• La exis encia de una malla de ciudades pequeñas y medias cuyas elaciones esul an
esenciales pa a la concen ación de equipamien os, se icios y ac i idades comple-
men a ias que acili an la adopción y la ansmisión de inno aciones.
• Unas in aes uc u as ia ias muy desa olladas.
• Una g an compa imen ación en la es uc u a de la p opiedad de la ie a cuya pose-
sión cons i uye un ac i o ijo pa a acome e la in e sión inicial (a ales banca ios).
• Y ambién como con apun o, una acen uación de con lic os en los usos del suelo, que
en el ejemplo alme iense se aduce en la necesidad de e eno pa a cons ui nue os
in e nade os, cuya en abilidad p oduc i a les lle a a gana la ba alla a las mismas
especulaciones inmobilia ias u ís icas y que, haciendo caso omiso de las igu as de
p o ección ambien al, han llegado a apa ece en el Pa que Na u al Cabo de Ga a-
Níja . A lo que hab ía que suma la asolado a mono onía paisajís ica esul an e de
empaque a el e eno bajo un ma de plás icos, acen uada po la c ecien e ascensión
de los in e nade os po la ce cana Sie a de Gádo , así como la c ecien e deg adación
ambien al asociada a la ingen e u ilización de ag oquímicos, a los esiduos ag ícolas,
a la sob e-explo ación del acuí e o, e c.
Rocío Sil a Pé ez
Bole ín de la A.G.E. N.º 33 - 2002
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Se a a, en suma, de un modelo de c ecimien o que en é minos económicos puede se
cali icado de sos enido, un an o ecléc ico desde una pe spec i a social —a pesa de la p e-
ca iedad labo al y de los es allidos xenó obos, hay que econoce le la capacidad de man ene
un ejido de explo aciones ag a ias amilia es muy ecep i as a los cambios— y conside a-
blemen e insos enible desde un pun o de is a e i o ial y ambien al.
4.2. Ca ac e ización de las á eas u ales acomoda icias
El pe il de aquellos espacios u ales, que si bien se es án adap ando a los cambios, lo
es án haciendo en una si uación mucho más dependien e —y que se han denominado á eas
acomoda icias— no es á an bien de inido desde un pun o de is a eó ico como el de las
á eas eme gen es. Aún así, aunque es a si uación puede esul a ep esen a i a de con ex os
e i o iales muy di e sos, se pueden inclui en es e g upo aquellos ámbi os u ales p e e-
en emen e si uados en á eas de mon aña, ma ginados po el modelo de c ecimien o an e io
—con las consiguien es secuelas de acíos demog á icos, quieb a de las ac i idades y los
ag osis emas adicionales y de e io o ambien al y paisajís ico—, que hoy se es án iendo
especialmen e a o ecidos po las nue as o ien aciones de las polí icas con incidencia en el
medio u al (espacios na u ales p o egidos, eo ien ación ex ensi icado a de la P.A.C., Inicia-
i a LEADER...) (Rod íguez Ma ínez, F., 1999, 273). Todo ello se es á aduciendo en una
indiscu ible ecupe ación socioeconómica, no exen a de cie a coyun u abilidad, sob e odo
en aquellos casos en que la p eeminencia de los subsidios puede es a coa ando la consecu-
ción de un modelo de desa ollo de ca ác e es able.
Desde un pun o de is a económico, se a a de espacios con una amplia ep esen ación de
las ac i idades ag a ias, pe o que es án expe imen ando una indiscu ible di e si icación, ela-
cionada an o con su nue a uncionalidad como á eas de ocio y ec eo, como con la c ecien e
apues a po la ans o mación de sus p oducciones adicionales (ag oindus ias, ce ámicas,
a esanías ex iles...). No obs an e, su escaso con ol de los p incipales ci cui os nacionales e
in e nacionales de ocio y u ismo, así como de los canales de come cialización, con inúa
depa ándoles una pé dida impo an e del alo añadido gene ado po es as ac i idades. Con-
siguien emen e a odo ello, su c ecien e ape u a al ex e io se es á ope ando de una o ma
muy dependien e.
Po o a pa e, las elaciones in e sec o iales con inúan siendo muy débiles, a ándose la
mayo pa e de las eces de ac i idades inconexas que sólo ienen en común su ins alación en
el mismo e i o io. Son muy escasas, po consiguien e, las sine gias in e emp esa iales des-
c i as pa a las á eas eme gen es.
En o o o den de cosas, si bien es e dad que se a a de zonas u ales con una des a o a-
ble si uación de pa ida, de las que no cabe espe a espues as an icipadas a los cambios
impe an es y en las que, consiguien emen e, la inno ación adquie e un ca ác e más mode-
ado, ampoco deja de se cie o que sal o con adas excepciones las p e endidas acciones
inno ado as que, según la Red de Desa ollo Ru al, es án acome iéndose en es os ámbi os
esponden mejo al adje i o de emp endedo as.
Es a egias de inse ción de las á eas u ales en la economía mundial. Una ap oximación desde Andalucía
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El análisis de las «acciones inno ado as» acome idas en las á eas LEADER de Andalucía,
odas ellas ubicadas en es os espacios conside ados acomoda icios (cuad o nº 1), pone de
mani ies o el discu ible ca ác e inno ado de algunas de dichas medidas. Así, los 22 G upos
de Acción Local que ges ionan las á eas LEADER andaluzas han ealizado en diez años un
o al 146 «acciones inno ado as», en e las que p edominan (en o no al 68% de los casos)
aquellas de ca ác e de ensi o y bajo g ado de inno ación ( ans o mación y come cializa-
ción de p oduc os locales, ape u a de alojamien os e in aes uc u a u ís ica y ac i idades
ag ícolas y ganade as).
So p ende, po o a pa e, el escaso in e és despe ado po las ac i idades es ic amen e
ag oganade as (sólo diez inicia i as en un e i o io donde los ap o echamien os ag ícolas,
ganade os y o es ales ienen una impo an e signi icación y cuyos alo es paisajís icos y
pa imoniales es án es echamen e elacionados con dichas ac i idades), así como el ca ác e
exó ico de ales acciones inno ado as (c ía de ca acoles y ecupe ación del bu o co dobés en
la Alpuja a, g anjas de a es uces en el Andé alo onubense y en el se illano Co edo de la
Pla a, pues a en p oducción de las gallinas au óc onas andaluzas en Los Alco nocales...).
Ello pa ece pone de mani ies o que la a ención dispensada a los ag osis emas adicionales
no a más allá de su adecuación a los impe a i os ma cados po las sub enciones.
De un g ado medio de inno ación esul an las ac i idades o ma i as y de di usión, así
como la o ganización de e ias y ce ámenes, que jun o a ac uaciones más con encionales
(pues a en escena de ob as de ea o o edición de un manual sob e cí icos y o o ma e ial
di ulga i o), incluyen la p omoción de de e minados p oduc os locales (como la pasa mala-
gueña, la a esanía de la Sie a de Segu a o los p oduc os ecológicos del Ponien e g anadino),
Rocío Sil a Pé ez
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Cuad o 1
RELACIÓN DE ACCIONES INNOVADORAS ACOMETIDAS EN LAS ÁREAS LEADER DE ANDALUCÍA
G ado de Nº de
inno ación Acciones inno ado as inicia i as
T ans o mación y come cialización de p oduc os locales 46
BAJO Ape u a de alojamien os u ís icos 30
Habili ación de museos y equipamien os de ocio 13
Ac i idades ag ícolas y ganade as 10
O ganización de cu sos y jo nadas de di usión 16
MEDIO O ganización de e ias 3
P omoción del asociacionismo 5
O os se icios 4
ALTO- C eación de ma cas y Denominaciones de O igen 8
MUYALTO C eación de edes de in o mación elemá ica 9
Es udios e in es igaciones 2
TOTALACCIONES INNOVADORAS 146
Fuen e: H p:// ed u al. agsa ec.es. Elabo ación p opia.
121
la o ganización de cu sos o ma i os (que con emplan el eciclaje p o esional), y celeb ación
de jo nadas de sensibilización de la población local (Condado de Jaén y Se anía de Ronda,
en Málaga).
En el o o ex emo, las acciones con un ca ác e más o ensi o y un ni el de inno ación
al o o muy al o sólo suponen el 13% del o al, esul ando especialmen e ele an es en es e
capí ulo —po deno a una mayo apues a po la compe i i idad— la c eación de ma cas dis-
in i as de los p oduc os de algunas zonas (Dulces de Los Alco nocales, T ajes de Flamenca
del Andé alo) y de de e minadas Denominaciones de O igen (Acei e y miel de la Sie a de
Cádiz, Acei e del Ponien e G anadino, Espá agos de Hué o -Tája ...) y, sob e odo, aquellas
elacionadas con la c eación de cen os de se icios a anzados (caso de Guadix) y de edes
de in o mación elemá ica inculadas a la o e a u ís ica (Cuenca Mine a, Sie a de Segu a,
Sie a de las Nie es y Axa quía malagueña). Las ac i idades de in es igación se ciñen, po su
pa e, a la elabo ación de un es udio geomine o de la coma ca co dobesa de los Ped oches y
a la ealización de un in en a io de los ecu sos pa imoniales de la Sie a de Segu a.
Si a ello se suma la ele ancia que siguen man eniendo las sub enciones (Sil a Pé ez,
1997)3, el esul ado es un ma idaje ines able en e subsidio y compe i i idad. Así pues, e o-
mando la ipología señalada po S o zi (1999), es as á eas acomoda icias adolecen de un
acen uado ca ác e edis ibu i o o asis encial, que en muchos casos puede es a coa ando la
apues a po la compe i i idad que pe sigue el p oyec o LEADER4.
Desde un pun o de is a sociodemog á ico, los ámbi os acomoda icios suelen p esen a
los siguien es asgos:
• Una pa alización del éxodo u al, que no ha conseguido epa a las pé didas demo-
g á icas an e io es (se a a de espacios que, en su mayo ía, siguen pe diendo pobla-
ción, no ya a causa de la emig ación, sino po ago amien o ege a i o); aún así, dichas
pé didas se han educido con espec o a pe iodos an e io es, lo que pa ece indica una
mejo a ela i a de su dinámica poblacional.
• Con odo, siguen eniendo una población muy en ejecida (de ahí el que con inúen
despoblándose) y su me cado de abajo es á muy deses uc u ado.
• Eme gencia de una cul u a emp endedo a, asociada a la p oli e ación de nue os p o-
yec os y ac i idades.
• In en o de a iculación social po pa e de los G upos de Acción Local que ges ionan
las á eas LEADER, que gene almen e con as a con una débil a iculación socio-ins-
Es a egias de inse ción de las á eas u ales en la economía mundial. Una ap oximación desde Andalucía
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3 En el es udio del balance de las ayudas p oceden es de ondos eu opeos ecibidas en la Sie a de Huel a en
1996, se cons a aba que el impo e de las sub enciones ecibidas (más de 3.000 millones de pese as) mul iplicaba
más que po sie e al de las in e siones ealizadas (poco más de 463 millones de pese as). Así mismo, se de ec aba un
p edominio, en e los dis in os p og amas, de aquellos que no equie en con ap es ación alguna po pa e de los
bene icia ios (p imas ganade as, ayudas po supe icies, sub enciones al acei e de oli a, indemnizaciones compen-
sa o ias pa a á eas des a o ecidas...), y que, po an o, pueden llega a con igu a un e i o io subsidado (Sil a
Pé ez, R., 1997).
4 Llama la a ención, a es e espec o, el es ue zo in e so ealizado el ma co del p oyec o LEADER de la Sie-
a de Huel a (en o no a 236 millones de pese as, más de la mi ad del o al de in e siones) y la pa quedad de las
sub enciones ecibidas al ampa o de es e p og ama (unos 67 millones de pese as, que ep esen an poco más del 2%
de odas las ayudas) (Sil a Pé ez, R., 1997).
122
i ucional, e lejada en una al a de en endimien o en e los Ayun amien os y las Jun-
as Rec o as de los Pa ques Na u ales (cuando es os ámbi os acomoda icios coinciden
con dicha igu a de p o ección, lo que suele se habi ual), en e es as úl imas y los
G upos de Acción Local, en e los ag icul o es y ganade os y la adminis ación
ambien al, e c.
Se a a, po o a pa e, de ámbi os u ales con el siguien e pe il e i o ial y ambien al:
• P esencia de pequeñas unidades de poblamien o (no más de 5.000 habi an es), inse -
as a eces en un hábi a de ca ác e dispe so.
• Do aciones de in aes uc u as y equipamien os que, a pesa de habe expe imen ado
no ables mejo as, siguen p esen ando impo an es de iciencias.
• Disponibilidad de ecu sos na u ales y pa imoniales que, en muchos casos, les ha
alido su decla ación como espacios p o egidos.
• Es uc u a de la p opiedad de la ie a ma cada, en ocasiones, po la signi icación de las
g andes p opiedades p i adas y la escasez de p edios públicos, que supone —como ha
señalado A. Mule o e i iéndose a Sie a Mo ena (Mule o, A., 1995)— un handicap
pa a la p omoción del uso público inhe en e a la decla ación de un e i o io como
Pa que Na u al y pa a la gene alización de ac i idades de ocio y espa cimien o que
pe siguen los p og amas de desa ollo u al.
Se a a, en suma, a di e encia de las á eas u ales eme gen es, de espacios que pueden se
conside ados sos enibles en é minos paisajís icos y ambien ales y ma cadamen e insos eni-
bles desde un pun o de is a económico, en la medida en que en g an pa e de los casos no se
sos end ían sin el ecu so a las sub enciones.
4.3. Ca ac e ización de los espacios u ales ezagados
En la ca ego ía de á eas u ales ezagadas se inclui ían, en e o os ámbi os, de e minadas
á eas de campiña, con di icul ades de adap ación a las dinámicas en cie nes y que, pese a que
en cie os casos p esen an algunos cona os de despegue socioeconómico, no acaban de
encon a un modelo es uc u al de desa ollo.
Es e ipo de espacios es á igualmen e poco de inido desde un pun o de is a eó ico,
siendo la pos e gación socioeconómica que padecen y su ela i a desconexión de las lógicas
impe an es lo que quizás explique la escasa a ención que me ecen en los es udios u ales
ac uales5.
Desde un pun o de is a económico, conjugan una ele ada especialización ag a ia y unas
escasas posibilidades de di e si icación, debido an o a su especialización en cul i os de
poca lexibilidad, que a amen e inducen la apa ición de ag oindus ias (es el caso de los
ce eales), como a sus limi aciones pa a el desa ollo de las ac i idades elacionadas con las
Rocío Sil a Pé ez
Bole ín de la A.G.E. N.º 33 - 2002
5 Resul a ilus a i o, a es e espec o, el a amien o ecibido po las campiñas andaluzas en las décadas de los
se en a y ochen a (López On i e os, 1973; C uz Villalón, 1980; Ma a Olmo, 1987), en con as e con el escaso in e-
és mos ado po la li e a u a u al andaluza de hoy hacia es os espacios.
123
nue as demandas u banas (caza, ocio, paisajes). P ecisamen e, son aquellas á eas campiñesas
con una mayo signi icación de los cul i os ag oindus iales (acei es y inos) las que mejo
es án a on ando es a si uación de es ancamien o, me ced a la ac i ación de pujan es Deno-
minaciones de O igen (acei e de Baena, inos del Condado de Huel a), cada ez más alo-
adas en los me cados. De hecho, amplias á eas de las campiñas gadi ana, onubense y
jiennense con dichas especializaciones no pod ían conside a se como á eas ezagadas, sino
como ámbi os a caballo en e los espacios eme gen es y acomoda icios.
Llama la a ención, po o a pa e, la c ecien e apues a de es as zonas po la p omoción del
u ismo u al —conside ado como panacea pa a sali de las dis in as c isis u ales—, pa a lo
que si bien cuen an con un ele an e pa imonio cul u al y con unas desa olladas in aes-
uc u as ia ias, p esen an, en sen ido con a io, unas condiciones climá icas y paisajís icas
especialmen e des a o ables pa a el desa ollo de es as ac i idades, a lo que cab ía añadi la
compe encia del u ismo monumen al de las ciudades ce canas.
Se a a, en suma, de ámbi os que adicionalmen e han enido una ag icul u a muy
po en e —su iqueza edá ica explica su emp ana de o es ación y la consiguien e me ma de
sus alo es ambien ales—, que es u ie on muy bene iciados po los o ganismos ag ícolas
an e io es-Se icio Nacional del T igo (SENPA), Ins i u o Nacional de Colonización (I.N.C.),
Ins i u o de Re o ma y Desa ollo Ag a io (IRYDA)—, po los p og amas de con ención
social de los p ime os años democ á icos (Re o ma Ag a ia, Plan de Empleo Ru al), po el
sesgo p oduc i is a de la P.A.C. inicial (p ecios ga an izados) y po la pos e io modelación
de las ayudas po supe icies en unción de los endimien os p oduc i os ( e o ma de 1992 de
la O ganización Común de Me cados de Ce eales, Oleaginosas y P o eaginosas). Todo ello
ha ido con igu ando una cul u a asis encial, poco incen i ada a la in oducción de mejo as
es uc u ales (apa ición de ag oindus ias, ape u a de nue os canales de come cialización...)
y de una escasa dinámica inno ado a, que hoy se es á iendo comp ome ida po las penali-
zaciones p oduc i as, la sup esión de los p ecios ga an izados, la c ecien e compe encia in e -
nacional, los eco es sociales y la his ó ica me ma de sus ecu sos paisajís icos. Se a a,
pues, de espacios que en é minos gene ales pueden se conside ados pe dedo es en la ac ual
ase de desa ollo capi alis a.
Los asgos socio-demog á icos de es as á eas es ancadas es án poco pe ilados, ya que
sus dinámicas demog á icas son muy dispa es y sus es uc u as po edad muy a iables en e
sí; aunque hay que señala que sus indicado es demog á icos suelen se más posi i os —en
é minos absolu os, aunque no an o en los ela i os y e olu i os— que los de las á eas aco-
moda icias, con las que compa en una ele ada p eca iedad labo al.
Desde un pun o de is a de la a iculación social, compaginan unas escasas inicia i as
emp esa iales con un ni el de asociacionismo ela i amen e ele ado, especialmen e en lo
e e en e a las uniones ag a ias (ASAJA, S.O.C...). Pe o a pesa de las po encialidades de in-
culación de i adas de la p oli e ación de dichos sindica os y de la p esencia de una cie a a i-
culación cí ico-cul u al (me ced a la p o usión de peñas y co adías), el ma cado dualismo
social ca ac e ís ico de es as zonas, cali icado po A. López On i e os (1973) como «de e -
minismo a la in e sa», se cons i uye en un handicap pa a el desa ollo de edes sociales de
coope ación.
Finalmen e, en el pe il e i o ial de las á eas u ales acomoda icias se pod ían esal-
a los siguien es aspec os:
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• La exis encia de un hábi a concen ado en g andes núcleos muy alejados en e sí, que
his ó icamen e ha cons i uido una limi ación pa a el desa ollo de las elaciones in e -
municipales.
• Unas buenas do aciones de in aes uc u as y equipamien os.
• Unas condiciones edá icas y climá icas especialmen e indicadas pa a el desa ollo de
los cul i os ex ensi os, pe o muy des a o ables pa a la p e endida po enciación del
u ismo u al.
• Una ele ada mono onía paisajís ica, ma cada po el p edominio de los ce eales de
secano y las escasas manchas o es ales.
En esumidas cuen as, se a a de espacios que has a no hace mucho han combinado una
ele ada sos enibilidad p oduc i a ag a ia con una ma cada insos enibilidad social, especial-
men e des a o ecidos po las dinámicas en cie nes —de ahí su conside ación como ámbi os
pe dedo es— y cuyas es a egias de desa ollo dis an mucho de es a bien de inidas.
5. NIVELES DE ARTICULACIÓN INTERNA, CONEXIONES EXTERIORES Y DISTINTAS ESTRA-
TEGIAS DE INSERCIÓN
El análisis compa ado de los asgos que de inen las dis in as ca ego ías de á eas u ales,
a endiendo a los ni eles de a iculación in e na de sus dis in os subsis emas (económico,
social, ins i ucional, e i o ial y ísico-ambien al), a sus conexiones con el ex e io y a las
es a egias de inse ción adop adas en cada caso, pe mi e ex ae las siguien es conclusiones
(Figu a 2):
Rocío Sil a Pé ez
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Figu a 2. Ni eles de a iculación in e na, conexiones ex e io es y es a egias de inse ción adop adas
po los dis in os ipos de ámbi os u ales.
Sis emas u ales Eme gen es Acomoda icios Rezagados
Subsis ema Económico Al o Bajo Bajo
Subsis ema Social Al o Medio Medio
A iculación Subsis ema
in e na Ins i ucional Al o Medio Bajo
Subsis ema Te i o ial Al o Medio Al o
Subsis ema
Físico-Ambien al Medio-bajo Medio-al o Medio
Conexiones con el ex e io Ele adas Medianas Escasas
Es a egias de inse ción O ensi as De ensi as Inde inidas
Ejemplos ipo en Andalucía Á eas li o ales De e minados
Espacios de campiña
especializadas ámbi os con una ele ada
en ag icul u a se anos signi icación
in ensi a de cul i os
exceden a ios
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• En líneas gene ales, las á eas u ales eme gen es se ca ac e izan po p esen a un ele-
ado g ado de a iculación in e na, me ced a las al as elaciones que se es ablecen
en e los dis in os elemen os in eg an es de sus es uc u as económica (ac i idades
p oduc i as), social (ac o es sociales), ins i ucional (o ganismos públicos y p i ados)
y e i o ial (sis ema u bano e in aes uc u as ia ias). En cambio, las dis unciones
ambien ales y paisajís icas a iba señaladas de e minan que el ni el de a iculación de
su sis ema ísico ambien al sea de ca ác e medio-bajo. Las conexiones con el ex e io
de es a ca ego ía de á eas u ales son, así mismo, muy ele adas, lo que unido a la
impo ancia concedida a la inno ación, de ine unas es a egias de inse ción de ipo
o ensi o en las lógicas impe an es.
• La al a de conexión en e los dis in os sec o es p oduc i os de las á eas u ales aco-
moda icias conlle a un escaso ni el de a iculación in e na de su sis ema económico,
al iempo que los ecien es cona os de madu ación de su ejido social e ins i ucional
conducen a un ni el de a iculación de g ado medio de es os dos subsis emas. Po o a
pa e, dado que las ías de comunicación que su can es os espacios p esen an oda ía
impo an es de iciencias —a pesa de las mejo as ope adas en las mismas en los úl i-
mos años—, el ni el de a iculación in e na de su sis ema e i o ial puede se cali i-
cado de ipo medio. Una si uación más a o able p esen a, en cambio, su es uc u a
ísico-ambien al. Las conexiones económicas con el ex e io de las á eas u ales aco-
moda icias no pasan de se de g ado medio, a pesa de la supe ación del adicional
aislamien o que las ha ca ac e izado, si a ello se suma su compo amien o adap a i o
a las lógicas impe an es, el esul ado son unas es a egias de inse ción me amen e
de ensi as.
• En una si uación especialmen e des a o able se encuen an, inalmen e, los espacios
u ales ezagados, an o po la débil a iculación in e na de sus dis in os subsis emas
—si se excep úa la es uc u a e i o ial—, como po sus escasas conexiones econó-
micas con el ex e io , debido a su especialización en p oduc os ag ícolas exceden a-
ios, al escaso desa ollo del ejido ag oindus ial y la his ó ica me ma de sus ecu sos
ambien ales y paisajís icos. En azón de odo ello, se a a de ámbi os que oda ía no
han encon ado la o ma de inse a se en las lógicas económicas globales.
En o o o den de cosas, y de ca a a segui a anzando en el diseño de una ipología de
espacios u ales en el ac ual pa adigma de la globalización, el análisis e ec uado pe mi e dis-
ce ni en e una se ie de a iables que pa ecen ac ua como disc iminan es a la ho a de inclui
cada espacio u al conc e o en dicha ipología:
• Las conexiones con el ex e io —ele adas en los ámbi os eme gen es, medias en los
acomoda icios y bajas en los ezagados— puede cons i ui un buen pun o de pa ida.
• Las es a egias de inse ción en cada caso adop adas, que suelen es a muy elaciona-
das con la disponibilidad de ecu sos, con la acul ad de e eb ación in e na y con la
capacidad de hace en e a las dis unciones y p oblemas he edados.
• La complejidad de la es uc u a económica de cada ámbi o.
• La capacidad pa a desa olla e inco po a inno aciones.
• El g ado de conce ación social conseguido.
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Finalmen e, y sin ánimos de se exhaus i os, el análisis ealizado pone así mismo en e i-
dencia la complejidad del concep o de desa ollo, dada la mul iplicidad de ace as (económi-
cas, sociales, e i o iales, ambien ales) que és e inco po a y, sob e odo, la di icul ad que
pa ece exis i pa a la consecución de una mayo elación en e c ecimien o económico, bie-
nes a social, equilib io e i o ial e impac o ambien al y paisajís ico.
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