scieee Science in your language
[es] (orig)

La representación fílmica de pasados traumáticos: un estudio de lo hegemónico y lo marginal a través del cine del Holocausto y la Guerra Civil Española

Abstract

La presente investigación estudia la representación cinematográfica de dos eventos traumáticos como son el Holocausto y la Guerra Civil Española. Para llevar a cabo el análisis, partimos de una reflexión en torno a la naturaleza discursiva de la memoria y del trauma, destacando lo relevante y necesario que resulta analizar las materializaciones que adoptan. Ante todo, insistimos reiteradamente en la necesidad de aproximarnos críticamente a los imaginarios culturales y las visualidades hegemónicas, así como a los símbolos y relatos en que se concretan. Avanzamos estudiando la influencia de los modelos de representación hegemónicos en las películas que lidian con los hechos traumáticos en el cine. En lo que respecta a nuestra propuesta metodológica, partimos de un enfoque crítico que trasciende lo puramente visual, explorando las ideologías subyacentes a las representaciones cinematográficas. Para tal fin, combinamos varias herramientas de análisis de corte cualitativo, como la fenomenología y la hermenéutica o la semiótica social y la semio-pragmática. Indagamos en las distintas formas en que la representación hegemónica homogeneiza y modifica discursivamente los hechos traumáticos, argumentando que esto puede conducir a su banalización y a la normalización y ensalzamiento de valores intrínsecamente violentos como el heroísmo o el patriotismo. Particularmente, nos interesa cómo estos filmes sobre la Shoah y la Guerra Civil, que cosecharon grandes éxitos comerciales, han ido ganando influencia a la hora de articular el “recuerdo” del hecho traumático en su dimensión política y ético-estética. Frente al cine que promueve estas ideologías y airea un relato de cierre y sutura de la realidad traumática, encapsulándola y arrancándola de la historia, casi relegándola al plano de lo ficcional, nos acercamos a otras formas de representar el dolor mediante el cine. Un cine que aquí reivindicamos como vehículo de cambio social, de activismo y de reparación de la memoria de las víctimas, que desafía tanto las lógicas industriales como las partidistas y simplificadoras y que cuestiona las narrativas hegemónicas, abogando por una representación más compleja y justa de la memoria.

Read accessible full text

La representación fílmica de pasados traumáticos: un estudio de lo hegemónico y lo marginal a través del cine del Holocausto y la Guerra Civil Española

Author: Cuenca Navarrete, Cora
Year: 2024
Source: https://idus.us.es/bitstreams/24ae5503-63be-4b53-ab8e-df4df8c83034/download
LA REPRESENTACIÓN FÍLMICA DE PASADOS TRAUMÁTICOS: UN
ESTUDIO DE LO HEGEMÓNICO Y LO MARGINAL A TRAVÉS DEL
CINE DEL HOLOCAUSTO Y LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Co a Cuenca Na a e e
TESIS DOCTORAL 2024
Di ec o : Miguel Vázquez Liñán
1
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
DEPARTAMENTO DE PERIODISMO I
TESIS DOCTORAL
La ep esen ación ílmica de pasados aumá icos. Un es udio de lo hegemónico y
lo ma ginal a a és del cine del Holocaus o y la Gue a Ci il Española.
Co a Cuenca Na a e e
Tesis doc o al di igida po : Miguel Vázquez Liñán
Tu o : Miguel Vázquez Liñán
Se illa, 2024
2
3
“La lucha de las pe sonas con a el
pode es la lucha de la memo ia
con a el ol ido” (Kunde a, 1979)
“Ha de exigi se del in es igado
abandona una ac i ud se ena, la
ípica ac i ud con empla i a, al
pone se en en e del obje o;
omando así conciencia de la
cons elación c i ica en la cual es e
p eciso agmen o del pasado
encuen a jus amen e a es e
p esen e” (Benjamin, 1939)
“Pe o, hija mía, con lo que ú
su es… ¿Po qué no e dedicas a
algo más bonico?” (Abueli a
Lo en, 2024)

4
5
Ag adecimien os
A mi mad e, T ini, po enseña me a se una buena pe sona y que e me sin condiciones.
A mis maes os y amigos, Miguel Vázquez Liñán y Da id Mon e o, po lee me y
cuida me.
A Loch, po emba ca se conmigo en las g andes y pequeñas a en u as, aho a y siemp e.
A mi he mano, A senio y la an ás ica Megan, a mi pad e, Julio, y a la abueli a Lo en. A
mis íos, ías, p imos y p imas; po que sigamos ap endiendo y c eciendo jun os.
A Juanma, po que, aunque es emos lejos, pe manezcamos ce ca.
A Miguel, Paula, Na alia, Manu, Guijo, Ca o, Ósca y A u o, po demos a me que
siemp e, es emos donde es emos, hay un luga al que ol e .
A Paula, And ea, Belén, Raquel, Jaime y Se gio, po da ida a una amilia única y
an ás ica que a o aleciéndose con el paso de los años.
A Sa a, So ía, Ma ía y Belén, po se una uen e inago able de ca iño y sabidu ía de la
que engo la sue e de bebe a dia io.
A Joe, Allison, Tibisay, Leslie, E han y Mongo, po habe me hecho sen i como en casa,
aun al o o lado del mundo.
A Lu des, Ana y Vicen e, po que es imposible no sen i se inspi ada po su b illan ez.
G acias po acompaña me a lo la go de es os cua o años. Es a esis os pe enece an o
como a mí.
6
7
ÍNDICE
Resumen ......................................................................................................................... 12
Abs ac ........................................................................................................................... 13
Capí ulo 1. In oducción. ................................................................................................ 15
1.1. Las p egun as y el p eámbulo .............................................................................. 15
1.2. Apun es p elimina es a la lec u a de la esis ........................................................ 16
1.3. Obje i os e hipó esis ............................................................................................ 21
Capí ulo 2. Plan eamien o epis émico y acceso me odológico a los ex os audio isuales.
........................................................................................................................................ 23
2.1. In oducción. ........................................................................................................ 23
2.2. Imagina ios y ma e ializaciones a a és del cine. .............................................. 25
2.3. In es igado y espec ado : isi an es espo ádicos de los “ ilm-wo lds” ............. 28
2.4. Semió ica social y semio-p agmá ica ílmica ...................................................... 30
2.5. Fenomenología y he menéu ica ........................................................................... 35
2.5.1. Fenomenología y oma de posición .............................................................. 36
2.5.2. He menéu ica y pues a en ensión ................................................................ 39
2.6. Selección de la mues a y análisis de las películas. T es escisiones g adien es en
la escala de la ep esen ación ...................................................................................... 41
2.6.1. Ace camien o y análisis p opues o pa a el cine pasi o-conciliado ............. 42
2.6.2. Ace camien o y análisis p opues o pa a el cine ac i o-al e na i o .............. 53
2.6.3. Ace camien o y análisis p opues o pa a el cine pe o ma i o-ac i is a ....... 55
PARTE I. MARCO TEÓRICO ...................................................................................... 58
Capí ulo 3. Memo ia, comunicación ( ep esen ación) y cul u a. ................................... 58
3.1. Memo ia, his o ia y ep esen aciones .................................................................. 58
3.2. Rep esen a el pasado desde el p esen e .............................................................. 64
3.3. Memo ia, polí ica y cul u a en la cons ucción de iden idades. El caso del
genocidio indonesio y The Ac o Killing (Joshua Oppenheime , 2012) .................... 70
14

15
Capí ulo 1. In oducción.
1.1. Las p egun as y el p eámbulo
Tal y como e ela su e imología la ina, la palab a “p eámbulo” es á compues a po el
su ijo “p ae” (an es, delan e) y el e bo “ambula e” (i y eni , anda , pasea se). Así, pa a
hace hono a su signi icado, ab i emos es a in oducción de una o ma poco o odoxa:
con una ba e ía de p egun as. Es as p egun as ienen de un cuade no de no as que
comple é du an e las p ime as semanas del p oceso de in es igación y esc i u a (pa a mí,
son insepa ables), e ilus an ese momen o p e io al comienzo de la andadu a. En iendo
que las p egun as y la duda han de encon a se en el ge men de cualquie inquie ud
in elec ual, pa a que nos si an como a o que alumb a la oscu idad en la que se esconden
las espues as.
- ¿Qué ipo de na a i as audio isuales pueden se i nos pa a la ep esen ación de
nues o pasado ecien e, de o ma que man engamos el máximo espe o a la
expe iencia de las íc imas y no caigamos en la pola ización pa idis a o en un
maniqueísmo ac í ico?
- ¿Cómo ha a ado (o no) la indus ia cinema og á ica hegemónica cie os
acon ecimien os iolen os y, de es a o ma, de inido la o ma en que " eco damos"
como sociedad?
- ¿Qué puede hace el cine pa a impedi la eedición de la ba ba ie? (Pensamos en
el cine como un se icio público, que asciende el me o en e enimien o).
- ¿Cómo se ins umen aliza el cine p opagandís icamen e pa a a i a discu sos de
odio hacia cie os colec i os?
- ¿Cuáles son las posibilidades o ganiza i as de comunidades ma ginales pa a c ea
nue as oces que pongan en cues ión las na a i as mains eam (polí icas y
cul u ales)?
- ¿Puede in e p e a el cineas a el papel de al a oz de his o ias menos conocidas en
luga de dedica se a pe pe ua cie os es e eo ipos es ablecidos po una memo ia
“indus ializada”?
16
- ¿Qué posee el medio cinema og á ico que lo di e encia de o os disposi i os
“ aduc o es” de la memo ia de pasados iolen os?
- ¿Ha llegado el momen o de deses ima el cine come cial, in an ilizan e y
lac imógeno, pa a apos a po nue as pe spec i as y oces que p o undicen en la
explicación compleja de las causas de un es allido de iolencia y no an o en sus
de as ado es e ec os?
- ¿Puede e ela el cine sob e pasados iolen os cie as pis as sob e p esen es
caó icos?
Esas p egun as pe enecen a una ase neó i a de la in es igación, pe o ya e elan algunos
de los asun os cen ales que amos a a a a lo la go de las siguien es páginas. Poco
después, se con i ie on en obje i os de inidos e hipó esis de in es igación más e inadas,
pe o c eemos que la ma e ia b u a de la inquie ud emp ana siemp e debe ía se
ei indicada en un p eámbulo.
1.2. Apun es p elimina es a la lec u a de la esis
Aunque esc ibimos desde el con encimien o de que la pa celación es ic a de las
ap oximaciones a la memo ia es un obs áculo en el in úl imo de alcanza un en oque
ansdisciplina que en iquezca las in es igaciones, el lec o encon a á que el ma co
eó ico es á salpicado de e e encias a las dis in as pe spec i as a a és de las que los
au o es se han ace cado adicionalmen e a nues o obje o de es udio. La ap oximación
psicoanalí ica al es udio de la memo ia y el auma, con Sigmund F eud como
abande ado, y la sociológica, ep esen ada po Mau ice Halbwachs1, an
in oduciéndonos en un e eno muy p oduc i o a ni el in es iga i o, así como el
ace camien o his ó ico-an opológico de Aby Wa bu g a la memo ia cul u al2. También
lo polí ico cons i uye un en oque muy ú il, pues nos pe mi e analiza cómo se u iliza y
1A es e espec o, pa a p o undiza en las di e en es pe spec i as y en los au o es que las pe pe ua on,
ecomendamos lee los capí ulos 3 y 4.
2 El lec o encon a á las e e encias a lo la go de la lec u a. No hemos que ido añadi las aquí, ni enume a
un sin ín de au o es pa a no hace ediosa es a in oducción. Menciona emos a algunos de ellos, cuyos
abajos han supues o una guía pa a nues a in es igación.
17
manipula la memo ia pa a alcanza econocimien o y un g ado de ins i ucionalización;
odas es as ap oximaciones han con luido en nues a in es igación, dándose encuen o en
el pa icula men e é il ámbi o de los es udios cul u ales y isuales, que nos pe mi en
e alua las ep esen aciones de la memo ia y su ansmisión, así como la in luencia de
dichas ep esen aciones en la o mación de imagina ios, ela os e iden idades.
Como ya hab á adi inado el lec o , en es a in es igación, bebemos de odas las
ap oximaciones eó icas a la memo ia, pe o és a a a cob a po encia p incipalmen e
desde su dimensión comunica i a. Pues, como a i man Vázquez-Liñán y Lee oy (2016,
73), “la memo ia es, en buena medida, el discu so de la memo ia”. En nues o caso, el
asun o se complejiza, pues lidiamos con la ma e ialización de la memo ia de pasados
aumá icos a a és del discu so cinema og á ico, que p esen a unas pa icula idades,
unas po encialidades – ambién cie as limi aciones– muy conc e as.
El es udio de la ep esen ación cinema og á ica de pasados aumá icos, pa icula men e
del Holocaus o y la Gue a Ci il Española, es un campo de in es igación que a anca
p incipalmen e du an e años se en a del siglo pasado. A pa i de ese momen o, y sob e
odo a pa i de la década de 1990, la elación en e cine, memo ia e his o ia ha sido obje o
de nume osos es udios po pa e de au o es como Robe Rosens one (2006; 1995) o Ma c
Fe o (2008) en Eu opa o Vicen e Sánchez-Biosca (20016; 2006) o Alejand o Bae (2006;
2005) en España. Sin emba go, la de ensa del alo del cine como medio pa a cons ui y
ansmi i memo ia puede pone se en en edicho o, incluso, queda en suspenso, cuando
a amos con acon ecimien os a a esados po el dolo y la iolencia ex ema.
En es e sen ido, el deba e sob e la ep esen a i idad (o no) de hechos aumá icos ha sido
undamen al, y sigue p oduciendo inquie ud en el ámbi o académico y en el cul u al hoy.
A ancando desde el ámbi o de los es udios sob e el Holocaus o, di e sos au o es3 han
de endido la imposibilidad de ep esen a el ho o , mien as que o os se han posicionado
a a o . No obs an e, con o me se ha ido supe ando es e deba e –inclinándose la balanza
a a o de la ep esen abilidad del auma–, se ha ido p es ando cada ez más a ención a
las o mas al e na i as y expe imen ales de ep esen ación cinema og á ica que desa ían
3 Sob e es o p o undiza emos en el capí ulo oc a o.
18
las na a i as hegemónicas4, al iempo que algunos cineas as –mino i a ios– iban
omando conciencia de la necesidad de a icula ílmico-discu si amen e la memo ia del
auma y el dolo de las íc imas desde el ma gen de las “pau as” es ipuladas po el cine
come cial. De es a o ma, la ep esen ación cinema og á ica de e en os his ó icos
aumá icos ha gene ado, y con inúa gene ando, un in enso deba e que asciende el
ámbi o académico y pene a en el de la cul u a, demos ando, una ez más, la po encia
del cine como a iculado de “ ecue dos” en las sociedades del p esen e.
Desg aciadamen e, nues a his o ia ecien e acumula un amplio ca álogo de episodios de
iolencia y ba ba ie; sin emba go, si hay uno que ha cons i uido adicionalmen e el pun o
ocal de cualquie con e sación en o no a la ep esen ación del ho o , ese es el
Holocaus o5. Como ya a anzamos, po su impac o his ó ico y po los desa íos é icos y
es é icos que ha plan eado su ep esen ación desde 1945, el ex e minio del pueblo judío
a manos de los nazis ha sido obje o de nume osas p oducciones cinema og á icas que han
con ibuido a da o ma a ese ecue do y a una supues a comp ensión del pasado ecien e.
En es a in es igación, nos cen amos en la p oducción cinema og á ica que io la luz a
pa i de la década de 1990, en un con ex o de auge de los es udios de memo ia (“memo y
boom”) en Eu opa que p opició que el deba e sob e la ep esen abilidad de la Shoah
oma a ue za y esca a a oces au o izadas que lle aban años denunciando los p oblemas
que suponía es e iza el ho o pa a hace lo más “comp ensible”. Además, inculada al
p oceso de globalización y a ese “memo y boom”, los no en a aje on consigo la
ins au ación paula ina de una “memo ia cosmopoli a” (Le y y Sznaide , 2002) que
p e endía alza se como ansnacional y uni e sal, empleando el Holocaus o como
símbolo del su imien o humano y pun o de e e encia mo al pa a odas las sociedades
que habían su ido.
Desde Es ados Unidos, los g andes es udios de Hollywood ambién juga on su papel,
espaldando p oducciones millona ias que iban a iculando una mane a conc e a de
“en ende ” las a ocidades en la Eu opa del siglo pasado. Sin emba go, ese
4T abajos como los de Joshua Hi sch, Libby Sax on, Syl ie Lindepe g, Geo ges Didi-Hube man o
G iselda Pollock han explo ado es as ap oximaciones más adicales a la ep esen ación del auma
his ó ico.
5 Como mencionamos más adelan e, somos conscien es de que, a las ap oximadamen e seis millones de
íc imas judías que el Holocaus o, se le suman en o no a cinco millones de pe sonas asesinadas
pe enecien es a la e nia omaní o al colec i o LGTBIQ+, en e o os. Sin emba go, en es a in es igación
nos ocupamos p incipalmen e del cine sob e el ex e minio del pueblo judío a manos del III Reich.
19
cosmopoli ismo del auma endía a desliga los hechos de sus con ex os espacio-
empo ales pa a hace los más accesibles a ni el mundial, diluyendo sus especi icidades
his ó icas y cul u ales. En conni encia con la indus ia cinema og á ica hegemónica, que
había dado con la ó mula exi osa de accede audio isualmen e al pasado6, se ue dando
una homogeneización de es as ep esen aciones, es e izan es y simpli icado as.
En es e con ex o de impulso de los es udios sob e memo ias colec i as, no es de ex aña
que, en España, la década de los no en a ambién aje a consigo un eno ado in e és po
ep esen a desde el cine nues o auma pa icula , la Gue a Ci il y la ep esión polí ica
que la siguió. Sin emba go, como comp oba emos más adelan e, las p opues as ílmicas
que iun a on en aquilla ambién bebían de la es e ización y alzaban p egun as en o no
a la con eniencia o no de ep esen a nues o pasado ecien e desde el e ec ismo y la
simpli icación, sob e odo en un momen o en que el mo imien o pa a la ecupe ación de
la memo ia his ó ica comenzaba a oma ue za y a ele a demandas a las ins i uciones,
en un p oceso que sigue i o hoy.
Al lle a a cabo ese análisis c í ico de las ep esen aciones ílmicas de es os
acon ecimien os aumá icos, es e abajo no sólo p e ende analiza las endencias
dominan es, sino ambién descub i y alo a las oces al e na i as que desa ían las
na a i as es ablecidas, con ibuyendo así al deba e en cu so sob e la ep esen abilidad
del ho o y el papel del cine en la con igu ación de la memo ia cul u al.
C eemos que pa e de la ele ancia de es a in es igación adica en su po encial pa a
con ibui a una comp ensión más p o unda de cómo el cine pa icipa en los p ocesos de
memo ia colec i a y en la con igu ación de las a iculaciones discu si as que copan
nues a ealidad polí ica: la mane a en que concebimos a una “ íc ima”, a un “hé oe” o
a un “ illano” es á p o undamen e a a esada po las ep esen aciones que nos llegan a
dia io. Incluso, ampliando el oco, ambién podemos e isi a c í icamen e la o ma en
que se suele asimila (y enseña ) el lui his ó ico y los acon ecimien os que lo salpican.
Pa a eexamina es as a iculaciones discu si as y más, aquí empezamos po el cine.
6En la indus ia no eame icana, es e enómeno no a ancó en los no en a; encon amos ejemplos p e ios
en los se en a, con la exi osa minise ie Holocaus o (Ma in J. Chomsky, 1978) o en los ochen a, con la
p emiada La decisión de Sophie (Alan J. Pakula, 1982).

20
B e e apun e me odológico
En lo que espec a a nues a p opues a me odológica, que desa ollamos ex ensamen e en
el siguien e capí ulo, pa imos de un en oque in e disciplina y c í ico que asciende lo
pu amen e isual, explo ando las ideologías subyacen es a las ep esen aciones
cinema og á icas. Pa a al in, combinamos a ias he amien as de análisis de co e
cuali a i o, como la enomenología y la he menéu ica o la semió ica social y la semio-
p agmá ica. Es a ap oximación nos pe mi e pa i del examen de aspec os o males de las
películas pa a conside a , a con inuación, los con ex os de p oducción y ecepción, así
como las implicaciones sociales, cul u ales y polí icas de es as ep esen aciones. De es a
o ma, indagamos en las dis in as o mas en que la ep esen ación hegemónica
homogeneiza y modi ica discu si amen e los hechos aumá icos, a gumen ando que es o
puede conduci a su banalización, y ambién a la no malización y ensalzamien o de
alo es in ínsecamen e iolen os como el he oísmo o el pa io ismo.
Es uc u a de la in es igación
Es e abajo se di ide en dos pa es p incipales. En la p ime a pa e, es ablecemos el
ma co eó ico pa a el análisis de la ep esen ación cinema og á ica del Holocaus o y la
Gue a Ci il. Comenzamos po abo da la compleja elación en e memo ia e his o ia,
explo ando cómo el cine pa icipa en la cons ucción de iden idades y ela os his ó icos,
al iempo que examinamos la cons ucción discu si a del Holocaus o y la
ins umen alización del auma que gene ó y de las íc imas que ajo consigo. Po úl imo,
analizamos las isualidades hegemónicas en el cine, especialmen e el papel de
Hollywood, alo ando las dimensiones é icas y es é icas de la ep esen ación del ho o .
Así, es a sección sien a las bases eó icas pa a comp ende cómo el cine in luye en nues a
pe cepción y en nues a memo ia colec i a.
A lo la go de la segunda pa e de nues o abajo, nos cen amos en el análisis eó ico-
p ác ico de las ep esen aciones cinema og á icas del Holocaus o y la Gue a Ci il
Española, pa iendo de es modos de exposición que de inimos en es a in es igación: el
cine pasi o-conciliado (hegemónico), el ac i o-al e na i o y el pe o ma i o-ac i is a. A
a és de nues o es udio, e aluamos cómo el cine hegemónico “maquilla” el ho o y
u iliza géne os cinema og á icos pa a econcilia al espec ado con los acon ecimien os
21
aumá icos. A con inuación, amos explo ando o mas al e na i as de ep esen ación
que desa ían las no mas es ablecidas has a llega a películas más adicales y
expe imen ales que se alejan po comple o de las con enciones del cine come cial.
1.3. Obje i os e hipó esis
Con es a in es igación, espe amos, en p ime luga , apo a una e lexión c í ica sob e el
papel del cine y su ele ancia a la ho a de ep esen a pasados aumá icos y con igu a
imagina ios, ab iendo nue as ías de in es igación que pa an de una pe spec i a é ico-
es é ica. En segundo luga , incidi en la impo ancia del isionado c í ico de odas las
películas, lle ado a cabo po un espec ado ac i o que ap enda de ellas o es é ale a an e
ideologías “camu ladas” median e la emoción a i icial e hipe o iada. En e ce luga ,
p opone dis in as o mas de acceso a las películas pa a desplega ese en oque c í ico,
asumiendo las implicaciones (y ambién las limi aciones) que el cine como medio de
ep esen ación del pasado albe ga de ca a a la educación p esen e y u u a. Po úl imo,
po que nues o abajo se encuen a en la in e sección en e dis in as á eas, buscamos
ei indica la ansdisciplina iedad en la in es igación, la lexibilidad me odológica y una
pos u a epis emológica c í ica po pa e del in es igado que bebe del conocimien o
si uado.
Dicho es o, nos plan eamos cua o obje i os undamen ales:
1. En un ni el cinema og á ico, analiza c í icamen e las ep esen aciones ílmicas
del Holocaus o y la Gue a Ci il Española, poniendo el acen o en el con as e
en e las ap oximaciones hegemónicas y las ma ginales, pa a comp ende cómo
el cine pa icipa de la cons ucción de la memo ia colec i a y los imagina ios
socio-polí icos.
2. En un ni el analí ico, examina la ep esen ación del ho o y el auma en el cine
desde una pe spec i a que equipa a é ica y es é ica, in e esándonos especialmen e
po las implicaciones polí icas que pueden ene en el p esen e las
ep esen aciones es e izan es y simpli icadas del pasado.
3. En un ni el me odológico, desa olla una o ma de acceso al análisis de los ilmes
y una ca ego ización o iginal que cineas as y espec ado es puedan ene p esen e
22
a la ho a de p oduci a iculaciones ílmico-discu si as sob e pasados aumá icos
y de isiona las, espec i amen e.
4. En un ni el polí ico, con ibui al deba e sob e la ep esen abilidad de hechos
his ó icos aumá icos, analizando y ei indicando la ele ancia del espec ado en
la in e p e ación y ansmisión de las a iculaciones ílmico-discu si as y
p oponiendo ap oximaciones o iginales a la elación en e cine, memo ia e
his o ia.
Así, p oponemos es hipó esis p incipales que han ehiculado nues o abajo:
H1. Es e iza la ep esen ación cinema og á ica de un e en o aumá ico puede conduci
a la banalización, ol ido o no malización de la iolencia o al ensalzamien o de “ alo es”
como el he oísmo, el pa io ismo o el mili a ismo, suscep ibles de ab i la pue a a más
compo amien os iolen os.
H.2. La es e ización del hecho aumá ico y el some imien o de una película a unas eglas
ílmicas é ico-es é icas es anda izadas y aplicables a cualquie o o ela o ae consigo la
anulación de las pa icula idades que debe ían ene se en cuen a al a icula discu si o-
cinema og á icamen e el dolo de las íc imas, así como la homogeneización de las
singula idades de cada e i o io.
H.3. Un espec ado ac i o y conscien e que acumule conocimien o his ó ico p e io y que
acceda c í icamen e a las películas pod á en en a se al p esen e desde una pos u a
igualmen e c í ica, pene a en los discu sos ideologizados y econoce cuáles de en e
ellos albe gan el ge men de la iolencia, la in ole ancia y el odio al O o.
Cie amen e, aún exis e una ca encia de es udios compa a i os que analicen en
p o undidad las di e en es es a egias de ep esen ación cinema og á ica no ma i as de
del Holocaus o y la Gue a Ci il Española y sus con es aciones. Es a esis que aho a
comienza busca con ibui a llena es os acíos, pe o ambién supone la compleción de
un eje cicio in elec ual que su ge de la pu a inquie ud espec o al es ado del mundo ac ual.
A eces, cuando el p esen e es á sumido en el uido, en un caos al que imposibili a la
comp ensión y el juicio c í ico, es necesa io echa la is a a ás, cues iona lo
ap e(he)ndido y de ene nos en cada uno de nues os pasos pasados pa a e alua cómo
hemos llegado has a aquí. No es ácil, pe o ese conocimien o adqui ido nos pe mi i á
emplea nues a ene gía en las ba allas que me ecen la pena.
23
Capí ulo 2. Plan eamien o epis émico y acceso me odológico a los ex os
audio isuales.
2.1. In oducción.
En es a in es igación, p ocu amos ae a colación abundan es ejemplos ílmicos –a eces
incluso pe enecien es al ámbi o de la li e a u a y las a es–que ilus en nues as
p opues as eó icas. Po ello, y a pesa de que no nos ocupamos del análisis de las
películas de la mues a has a la segunda pa e, c eemos con enien e in oduci desde el
comienzo al lec o nues os p ecep os me odológicos, hace le sabe cuál es el luga desde
el que accedemos a los ex os audio isuales.
Tal y como aquí las concebimos, las películas son a su ez en anas a a és de las que
obse a el mundo y pue as a e i o ios que habi a . Desde su condición de a e ac os
que ebosan simbolismo y abundan en ideologías subyacen es, exigen del espec ado una
ac i idad men al que a mucho más allá del me o si ua se an e la película7. Pa a Rose,
Exis e pa a muchos eó icos un impe a i o c í ico pa a examina en de alle
cómo cie as ins i uciones mo ilizan o mas de isualización especí icas
pa a e y pa a o dena el mundo (Rose, 2016, 57); En ende una
isualización es indaga en su p ocedencia y en la unción social que
cumple (Rose, 2016, 61); Todas las ep esen aciones isuales se hacen de
una o ma u o a, y las ci cuns ancias de su p oducción pueden in lui en
los e ec os que p oducen (Rose, 2016, 75).
Un ace camien o c í ico a las imágenes (Callahan, 2022; Rose, 2016; Re be g, 2014;
S oneman, 2013) implica ascende lo pu amen e isual pa a aden a se en luga es más
ecóndi os que alojan signi icados semiocul os. Las decisiones écnicas que se oman a la
ho a de g aba una película se p esen an como sín omas la en es del sen i é ico-polí ico
en un iempo y un espacio de e minados po lo que, a a és del es udio de esa
“sin oma ología”, podemos i ex ayendo ideas subyacen es y pone las en ensión con el
p esen e y sus ep esen aciones, pe o ambién con el pasado y sus ep esen aciones.
7Ni espec ado ni película exis en en un acío ideal, sino que ambas es án inse as en un con ex o conc e o
que in luye eno memen e en la o ma en que nos ace camos al audio isual.
30
2.4. Semió ica social y semio-p agmá ica ílmica
Siguiendo con ese ma co on o-epis émico que aquí dibujamos y a p opósi o del
a amien o y el análisis de es os eposi o ios de símbolos y signi icados, es p eciso hace
e e encia a la semió ica social.
La adición de la semió ica social en la que me baso p incipalmen e (po
ejemplo, Halliday 1978; Hodge y K ess 1988; Lemke 1984, 1995; Thibaul
1991) comenzó con un análisis de cómo cons uimos signi icado
u ilizando los ecu sos léxicos y g ama icales del lenguaje en con ex os
si uados especí icos. En es e modelo, sin emba go, no sólo es ele an e el
con ex o de la si uación, sino ambién el con ex o de la cul u a (c .
Malinowski 1923, 1935; Fi h 1957; Hasan 1985). La o ma en que
in e p e amos el signi icado de una si uación y cómo pa icipamos en una
ac i idad si uada depende de un sis ema más amplio de o maciones
cul u ales (discu sos, géne os, ipos de ac i idades, ins i uciones, modos
de ep esen ación) que no es á comple amen e disponible ni con enido del
odo en la si uación inmedia a. (Lemke,1997)15
Rose a i ma que, “la eo ía de la semió ica social se cons uye basándose en in o mes
po meno izados de la gen e c eando sen ido en en o nos sociales” (Rose, 2016, 227). A
lo la go de es a in es igación, de endemos la ele ancia de los con ex os en los que la
película se encuen a inse a y lo ap opiado que esul a ene los en cuen a a la ho a de
ex ae conclusiones a pa i de nues o análisis; es po ello que, además de es udia los
elemen os o males del ex o audio isual inco po amos sis emá icamen e apun es sob e
el con ex o polí ico, his ó ico y social en el que la película ue es enada. En es e sen ido,
la semió ica social nos pe mi e localiza las elaciones de pode que con o man los
15 O iginal: “The adi ion o social semio ics on which I p incipally d aw (e.g. Halliday 1978; Hodge &
K ess 1988; Lemke 1984, 1995; Thibaul 1991) began om an analysis o how we make meaning wi h he
lexical and g amma ical esou ces o language in pa icula si ua ed con ex s. In his model, howe e , i is
no only he con ex o he si ua ion which is ele an , bu also he con ex o cul u e (c . Malinkowski 1923,
1935; Fi h 1957; Hasan 1985). How we in e p e he meaning o a si ua ion, and how we pa icipa e in a
si ua ed ac i i y, depends on a wide sys em o cul u al o ma ions (discou ses, gen es, ac i i y- ypes,
ins i u ions, modes o ep esen a ion) no ully a ailable o wholly con ained in he immedia e si ua ion
i sel ”

31
sis emas semió icos, así como incidi en las ans o maciones que se pueden da en
sis emas de signi icados p e iamen e álidos si ocu e un cambio en dicho equilib io de
pode es. Po que os en a el pode equi ale a os en a la ue za discu si a (Cas ells, 2009),
es deci , la capacidad de p oduci signi icados hegemónicos.
De o ma simila , la semio-p agmá ica aplicada al análisis ílmico de Vic o Odin
a gumen a que el signi icado no es sólo una cues ión de ex o, sino de con ex o. Lo que
una película signi ica no depende solo de lo que dice y cómo lo dice, sino ambién de
dónde y cuándo lo dice y a quién se lo dice (Hedige , 2022, 13)16. Odin concebía el ac o
de ealiza o isiona una película como un hecho discu si o, pe o ambién como una
p ác ica social ins i ucionalizada de e minada po ac o es con ex uales. A la ho a de
o mula su eo ía ílmica, el semiólogo ancés daba mayo p eeminencia a los p ocesos
de cons ucción de sen ido que ienen luga an es, du an e y después del isionado que a
los signi icados más “li e ales” p esen es y localizables en los ex os audio isuales.
Aplicando es a lógica a nues o obje o de es udio, el cine sob e sucesos aumá icos
pasados, buscamos in e i cie os discu sos exis en es en las películas sob e el pasado que
acaban a iculando o mas conc e as de en ende el p esen e polí ico, social y cul u al –
pa a ello necesi a emos añadi el en oque enomenológico-he menéu ico a nues o
mé odo–. Po que la memo ia oma ca a de na u aleza cuando es comunicada,
en endemos que el o ma o escogido pa a aslada la juega un papel undamen al.17 Po
es a azón, Me z esc ibe que “la película con iene su icien es elemen os de la ealidad –
la aducción li e al de los con o nos g á icos y, p incipalmen e, la p esencia eal del
mo imien o– pa a p opo ciona nos una in o mación ica y a iada sob e la es e a
diegé ica” (Me z, 1974, 13)18. Es á e i iéndose a los mecanismos que sólo las películas
son capaces de ac i a en los espec ado es po que las ep esen aciones que en ellas se
despliegan de la ealidad conec an con noso os debido a que compa imos códigos
simila es, como la imagen en mo imien o (no es á ica, como en la pin u a, la o og a ía,
16 O iginal: “A gues ha meaning is no jus a ma e o ex , bu o con ex . Wha a ilm means depends
no only on wha i says and how i says i , bu also on whe e and when i says i and o whom”
17 Una escul u a, una película, un museo, una no ela… Son dis in os disposi i os cul u ales que acumulan
signi icados, pe o su condición ma e ial de e mina necesa iamen e las mane as en los que se an a aslada
esos signi icados.
18 O iginal: “Film ca ies enough elemen s o eali y – he li e al ansla ion o g aphic con ou s and,
mainly, he eal p esence o mo ion– o u nish us wi h ich and a ied in o ma ion abou he diege ic
sphe e”
32
la escul u a, e c.). En palab as de Laine “he llegado a e el cine como una cues ión de
a ec os que eme gen en e el in e io del yo y el ex e io del mundo, y ambién en e
di e en es empo alidades y espacialidades, que man ienen unido el mundo
in e subje i o” (Laine, 2007, 10)19. Siguiendo a es a in es igado a, obse amos cua o
elemen os que con e san en e sí: po una pa e, el mundo in e no del espec ado y el
mundo ex e no en el que es á inse o; po o a, las empo alidades y las espacialidades
que pe mean an o ese mundo in e no de la pe sona como el ex e no. Es a amalgama de
in o maciones se a icula cuando nos si uamos delan e de una película. El isionado es el
momen o en el que con luyen odas es as dimensiones: la pe sona que se si úa en (den o
de) la película posee una subje i idad pa icula (mundo in e no) undamen ada en su
en o no (mundo ex e no), que es a á ue emen e de e minado po la empo alidad y la
espacialidad. Una ez que accedemos a ese mundo ílmico, condicionados como es amos
po es a mul i ud de ac o es, comienza la siguien e ope ación de diálogo en e el suje o
posicionado y el ilme.
El cine y la ele isión son medios isuales que apelan a los sen imien os y
emociones de una mane a pa icula men e pode osa. Las ep esen aciones
cinema og á icas de emas polí icos o ecen al espec ado una expe iencia
muy isce al, en pa e po que combinan na a i as, imágenes isuales y
sonido. Pe o es as ep esen aciones ambién son pode osas po que se
basan en pe sonajes indi iduales y en las decisiones mo ales que oman,
o eciendo al espec ado no solo una ep esen ación abs ac a de la
polí ica, sino una o ma de na ación cinema og á ica que les pe mi e
iden i ica se con indi iduos pa icula es y sus si uaciones. Como
esul ado, los emas polí icos lejanos y complejos se uel en accesibles a
a és de his o ias pe sonales (Bleike , 2018, 10)20
19 O iginal: “I ha e come o see cinema as a ma e o a ec s ha eme ge om be ween he inside o he
sel and he ou side o he wo ld, and also om be ween di e en empo ali ies and spa iali ies, ha a e
holding he in e subjec i e wo ld oge he ”
20 O iginal: “Film and ele ision a e isual media ha appeal o eelings and emo ions in a pa icula ly
powe ul way. Cinema ic depic ions o poli ical issues o e he iewe a e y isce al expe ience, in pa
because hey combine na a i es, isual images and sound. Bu such depic ions a e also powe ul because
hey a e based on indi idual cha ac e s and he mo al choices hey make, o e ing he iewe no jus an
abs ac depic ion o poli ics bu a o m o cinema ic s o y elling ha allows hem o iden i y wi h pa icula
indi iduals and hei si ua ions. As a esul , dis an and complex poli ical opics become accessible h ough
pe sonal s o ies”
33
Po o o lado, el sociólogo No be Wiley apun a que “hay pocas dudas de que las
películas suelen e o za la ideología económica o de clase, jun o con o os alo es
dominan es, del país que las p oduce” (Wiley, 2003, 181)21. Aunque es amos de acue do,
el ap e(he)ndizaje que iene luga al e una película es á condicionado po la
iden i icación o no con la his o ia que plan ea y cómo lo hace. A la ez, al iden i icación
es a á es echamen e elacionada con nues a posicionalidad en el mundo, con igu ada
median e un p oceso de subje i ación dinámico e in luenciado po elaciones de pode ,
con ex os sociales y p ác icas discu si as (Youdell, 2006).
Es impo an e in es iga los usos y abusos p esen es en el cine sob e el pasado, y, en
conc e o, desen aña e in e i los sub ex os; po que una película puede in lui en ese
p oceso de subje i ación, cambia la o ma en la que es amos en el mundo, puede
incomoda , puede ali ia , puede i ializa cues iones complejas pa a es a les la po encia
que me ecen o puede esi ua p oblemá icas silenciadas a i icialmen e. Son ma e iales
ca gados de símbolos y, a la ho a de decodi ica los, ambién nues a idiosinc asia22
pa icula a a ene un papel; la ope a i ización de odos los elemen os que se dan
encuen o en el p oceso puede lle a a la pe o ma i idad é ico-polí ica en el mundo ísico
as el isionado23.
21 O iginal: “The e is li le doub ha mo ies usually ein o ce he economic o class ideology, along wi h
o he dominan alues, o he coun y ha p oduces hem”
22 Aunque no sea el obje o que aquí nos ocupa, el consumo de ideojuegos supone un ejemplo lag an e de
cómo cie os p oduc os cul u ales pueden in lui g a emen e en la ges ión de la ealidad y del en o no.
Según E xebe ía-Bale di, “3l esul ado de in o mes y es udios con i ma la e idencia de que la exposición
a los ideojuegos iolen os se elaciona di ec amen e con conduc as, pensamien os y ac i udes ag esi as,
al iempo que disminuyen los compo amien os p osociales y de empa ía hacia las íc imas” (E xebe ía-
Bale di, 2011, 31).
23 T as el es eno de Joke (Todd Phillips, 2011), medios de odo el mundo se hicie on eco de la p esencia
de pe sonas dis azadas de payaso en dis u bios y mani es aciones en dis in as ciudades del globo. En es e
caso, el pe sonaje in e p e ado po Joaquin Phoenix enca naba el desencan o hacia un sis ema op eso y
iolen o que echaza a los llamados “unde dogs”. Muchos localiza on en la película una sue e de
llamamien o a la ebelión iolen a, mien as que o os c i ica on la poca sensibilidad con la que se a aba
la cues ión de las a mas de uego, especialmen e eniendo en cuen a la masac e de Au o a de 2012, en la
que un jo en llamado James Eagan Holmes asesinó a 10 pe sonas e hi ió al menos a 50 du an e el es eno
de The Da k Knigh Rises (Ch is ophe Nolan, 2012). Cuando la policía lo de u o, Holmes se iden i icó
como el Joke .
La con o e sia ue al que, as el es eno, Wa ne B os u o que emi i un comunicado en el que sos enía,
en e o as cosas, que “one o he unc ions o s o y elling is o p o oke di icul con e sa ions a ound
complex issues” y que “nei he he ic ional cha ac e Joke , no he ilm, is an endo semen o eal-wo ld
iolence o any kind”.
34
Como ya se hab á adi inado, nues a ap oximación me odológica pa e de un
ace camien o al mundo ílmico desde una conciencia adical de la posicionalidad y una
subje i idad conc e a de la que somos conscien es en calidad de in es igado es. Ambas
ce ezas eclaman de noso os cie a luidez a la ho a de en en a nos al análisis ílmico,
y señalan las incohe encias de e mina p oponiendo un modelo es anda izado de
ap oximación a odas películas sob e acon ecimien os aumá icos. Po que es o supond ía
enco se a el es udio del ilme a unas ca ego ías p econcebidas en luga de hace nos ca go
de las di e encias sus anciales de las dis in as p opues as, hemos con iado, de nue o, en
la semio-p agmá ica de Odin y su “democ acy o meaning-making” (o “democ acia de
p oducción de signi icados”). Pa a Hedige , “La democ acia de obje os y lec u as de Odin
iene un impulso polí ico, pe o lo despliega a ni el me odológico [...] A a és de la
democ acia de lec u as y obje os, en o as palab as, la semio-p agmá ica con ie e el
campo es a i icado de la cul u a en un e eno ni elado de in es igación” (Hedige , 2022,
16) 24. Tal y como lo explica Odin, es e en oque –desde esa democ acia de p oducción de
signi icados– pe mi e y legi ima una g an di e sidad de modos de lec u a e in e p e ación
de los ex os ílmicos, de mane a que si e como he amien a me odológica pa a
desa olla nue os modelos sin necesidad de eplica o os ya es ablecidos que pueden
llega a limi a el análisis (Odin, 2022).
Concluyendo, pod íamos a i ma , con Ba acco, que el suje o p incipal en la cons ucción
del mundo ílmico es el espec ado –o, añadimos, in es igado – en su elación di ec a con
la película (Ba acco, 2017, 79). Sin emba go, es o implica ía simpli ica en exceso
nues o acceso a las películas, pues no conco damos con el axioma ba hesiano que
sen encia que “el nacimien o del lec o se paga con la mue e del au o ”25. Como bien nos
ecue dan la semió ica social y la semio-p agmá ica ílmica, au o , lec o /espec ado ,
medio y con ex o se encuen an en ensión cons an e, no son dimensiones de ini o ias po
sí mismas, sino que en añan pa icula idades que oman ma e ialidad en la película y
24 O iginal: “Odin’s democ acy o objec s and eadings has poli ical h us bu deploys i a he le el o
me hodology [...] Th ough he democ acy o eadings and objec s, in o he wo ds, semio-p agma ics u ns
he s a i ied ield o cul u e in o a le el ield o inqui y”
25 Po o o lado, no compa imos con Ba hes su p opues a de un lec o sin biog a ía, his o ia y psicología,
siendo solo “quelqu’un qui ien assemblées dans un même champ ou es les aces don es cons i ué
l’éc i ” (Ba hes, 1968, 15). El lec o no es una supe icie asa cuyo único p opósi o es aglu ina odos los
signi icados, sino que ambién o ma pa e de la con e sación, in e p e a, in ie e, deduce y, po úl imo,
puede ma e ializa lo ap ehendido a a és de lo es é ico (o de lo es e izan e) en compo amien os é ico-
polí icos.
35
senso ialidad al se econocidas en la misma. Es án p o undamen e elacionadas,
con e san y se e oalimen an an e los ojos del espec ado /in es igado .
2.5. Fenomenología y he menéu ica
Al en en a se el espec ado a un isionado, se le p esen a á una dico omía en e dos
dimensiones que nunca an a es a desconec adas po comple o26: la del iempo eal y la
del iempo de la diégesis. En la seg egación que se da ine i ablemen e en e ambas
“ empo alidades” se á a ea del espec ado desen aña sus conexiones, encon a esos
pun os comunes suscep ibles de se p ocesados. Pa a que el iempo eal y el iempo
diegé ico engan cabida en el análisis, Ba acco in i a a lee los ex os ílmicos a endiendo
de o ma complemen a ia a la enomenología y a la he menéu ica.
De hecho, an o la enomenología como la he menéu ica pa ecen de algún
modo inadecuadas cuando se conside an po sepa ado. Una pe spec i a
únicamen e enomenológica pa ece igno a el hecho de que i imos y
ac uamos en un mundo his ó ico y cul u al ya lleno de signi icados e
in e p e aciones que, en cie a medida, in luyen en nues a pe cepción de
las cosas. Po su pa e, la he menéu ica siemp e debe ía in en a eg esa a
las cosas mismas, según el p incipio undamen al de la enomenología,
aunque lo haga con una cons an e consciencia del ineludible ela i ismo
de la condición humana y de sus p emisas his ó icas, cul u ales y
lingüís icas (Ba acco, 2017, 37) 27.
26 Supongamos que nos encon amos an e una pieza audio isual de dos ho as de du ación que consis e en
un ondo blanco inmó il. En nues a labo de ex acción de signi icados, y, a endiendo a odo lo que p ecede
a la ob a de angua dia, pod emos in e p e a que ese “mundo ílmico” p e ende ebela se con a el canon
cinema og á ico es ablecido, al ez en un momen o de excesos de lo isual (algo pa ecido a lo que hizo
John Cage en el ámbi o de la música en sus 4’33’’). Así, esa lámina en blanco acumula signi icados ace ca
del mundo y de la gen e que lo habi a.
27 O iginal: “Bo h phenomenology and he meneu ics, in ac , appea somehow inadequa e when hey a e
conside ed sepa a ely. A solely phenomenological pe spec i e seems o dis ega d he ac ha we li e and
ac in a his o ical and cul u al wo ld al eady ull o meanings and in e p e a ions ha , o some ex en ,
in luence ou pe cep ion o hings. Fo i s pa , he meneu ics should always seek o e u n o he hings
hemsel es, acco ding o he main p inciple o phenomenology, e en hough i is bo ne by a cons an
awa eness o he inescapable ela i ism o he human condi ion and i s his o ical, cul u al and linguis ic
p emises”

36
2.5.1. Fenomenología y oma de posición
Nos in e esa la posicionalidad que conlle a la enomenología de mane a in ínseca,
po que “comp ende e in e p e a un ex o li e a io, una pin u a, una ob a de ea o o una
película cons i uye una ac i idad en la que el que pe cibe juega un papel cen al. El ex o
es ine e has a que un lec o , oyen e o espec ado hace algo con él y a él” (Bo dwell, 1989,
3)28. El eó ico del cine Ch is ian Me z ambién emp endió una ap oximación
enomenológica al cine, y, en ella, o o ga igualmen e un papel undamen al al espec ado :
“El espec ado es á, de hecho, 'desconec ado' del mundo eal, pe o debe luego conec a se
a algo más y lle a a cabo una ' ans e encia' de la ealidad que in oluc a oda una
ac i idad a ec i a, pe cep ual e in elec ual, que solo puede se desencadenada po un
espec áculo que se asemeje, al menos lige amen e, al espec áculo de la ealidad29” (Me z,
1974, 12)30. En es e sen ido, Susan Son ag esc ibió que “el supues o que subyace a odos
los usos de la o og a ía, según el cual cada o og a ía es un ozo de mundo, signi ica
que no sabemos cómo eacciona an e ella has a que sabemos de qué agmen o del
mundo se a a” (Son ag, 1977, 135).
Sin e izando a Son ag, Me z y Bo dwell, la pos u a enomenológica se cen a en la
expe iencia di ec a, inmedia a y subje i a, del espec ado an e el isionado, y ambién
con empla la bi u cación de su a ención en e lo que e en la pan alla y su p opio
imagina io; así, se an gene ando asociaciones, signi icados, has a que se p oduce una
sensación de unidad en e lo expues o discu si amen e en la diégesis y la p opia
expe iencia i al del espec ado (Menéndez-Oba i, 2013). Si ua nos en calidad de
in es igado es en es e luga me odológico nos pe mi e ei indica la na u aleza
expe iencial del cine y pone la en ensión con nues a o ma de do a de sen ido al mundo.
28 O iginal: “Comp ehending and in e p e ing a li e a y ex , a pain ing, a play, o a ilm cons i u es an
ac i i y in which he pe cei e plays a cen al ole. The ex is ine un il a eade o lis ene o spec a o
does some hing o do and wi h i ”
29 No es posible un cine desconec ado en su o alidad de la ealidad. Un ejemplo cla o de es o es la ciencia
icción, que plan ea u u os al e na i os a a és del audio isual, pe o imp ime en las películas emas
polí icos, es é icos, cul u ales, e c., que ocupan a la sociedad en el momen o de su p oducción. Es el caso
de Blade Runne (Ridley Sco , 1982), el miedo an e la supues a hegemonía china sob e Es ados Unidos
que es a ía ins au ada en 2019 (y las homb e as).
30 O iginal: “The spec a o is indeed “disconnec ed” om he eal wo ld, bu he mus hen connec o
some hing else and accomplish a “ ans e ence” o eali y in ol ing a whole a ec i e, pe cep ual, and
in ellec i e ac i i y, which can be spa ked only by a spec acle esembling a leas sligh ly he spec acle o
eali y”
37
Pa a nues a in es igación, nos decan amos po un pe il de espec ado /in é p e e
conscien e de su si uación, pe o que no coloniza po comple o el análisis de la película
con sus ci cuns ancias. Es o quie e deci que, como in es igado es, no podemos deja que
la au oconsciencia de nues a posicionalidad y el sabe nos en un con ex o dado de e mine
comple amen e nues o eje cicio enomenológico-he menéu ico. Pues o que no exis e “el
espec ado ideal”, se da á una “con aminación” p oduc i a que complemen e y
en iquezca el análisis, que, en odo caso, empeza á siemp e con un eje cicio de
abs acción. No se a a de busca lo que de an emano que emos encon a , sino de ealiza
accede al ilme man eniendo cie o equilib io espec o a qué p es amos a ención; un
equilib io en e esa consciencia de posicionalidad y en e la expe iencia de econoce los
elemen os cinema og á icos a a és de los que el cineas a a icula la his o ia.
Po an o, hemos de des aca que no es nues a in ención el acceso plena y
no ma i amen e enomenológico a la película, pues o que es e nos aboca ía a un exceso
de subje i idad y un dis anciamien o absolu o del con ex o en el que nos encon amos
inse os en calidad de in es igado es. C eemos que el análisis no puede limi a se a se
una e lexión sob e la expe iencia que yo (suje o) i o iendo una película. En es e
sen ido, la me a es pene a en el obje o desde la ce eza de una posicionalidad de la que
c eemos que es imposible desemba aza se, pe o a endiendo a o os aspec os con ex uales
igualmen e impo an es como son los polí icos, los é icos y los es é icos. Tal y como lo
esume Nichols,
En luga de e la ac i idad de nues a p opia pe cepción y la cons ucción
del signi icado de una imagen, emos a a és de nues o hábi o pe cep ual
y de la cons ucción de la imagen hacia un mundo que ya iene signi icados
acumulados (sin, en es e caso, se conscien es del engaño que implica la
p opia p oducción o ab icación del signi icado) (Nichols, 1981, 38)31.
Bill Nichols bien pudo habe lanzado la e lexión a iba ci ada a modo de c í ica hacia el
modelo exis en e de consumo, ges ión e in e io ización del con enido de las imágenes. El
a amado eó ico se inclina po un modelo enomenológico de isionado de películas
31 O iginal: “Ins ead o seeing he ac i i y o ou own pe cep ion and he cons uc ion o an image’s
meaning, we see h ough ou pe cep ual habi and he image’s cons uc ion o an al eady meaning ul wo ld
(wi hou , in his case, “seeing h ough” he decep ion ha is in ol ed, he ac ual p oduc ion o ab ica ion
o meaning”
38
cuando hace e e encia a ese engaño (“decep ion”), p oduc o de la incapacidad de quien
mi a de cons ui el signi icado de lo mi ado po sí mismo, a endiendo exclusi amen e a
su expe iencia de “consumo” y a su consciencia. Nichols esc ibe ace ca de un es a
condicionado isualmen e que impide un ace camien o plenamen e subje i o y, según los
enomenólogos, el único álido, a la película.
Pa a los enomenólogos, la esencia de ese enómeno se encuen a en la o ma en que es
pe cibida po el suje o. Así, el mé odo enomenológico consis e en mi a
simul áneamen e al suje o y al obje o, in en ando conse a el obje o de es e ac o
cogni i o en un plano independien e en odo momen o. Pa ece emendamen e di ícil,
pe o el p opósi o del en oque enomenológico en es e abajo no es o o que accede al
signi icado de ese obje o conscien emen e a a és de la expe iencia del in es igado .
Concebi la película como enómeno nos pe mi e i más allá de su pu a ma e ialidad y
es udia la mane a en que se p esen a an e noso os pa a que la comp endamos.
Pa a el obje i o que pe seguimos en es a esis, nos adsc ibimos al mé odo
enomenológico que mejo acompaña y en iquece nues a o a he amien a, la
he menéu ica. Dicho mé odo busca in e p e a la expe iencia elacionándola con un
con ex o ele an e, es o es, e más allá del me o enómeno que se mani ies a en la
conciencia y ambién de aquello que expe imen amos cuando nos si uamos an e él.
Admi e compa aciones, el uso de un ase o ya exis en e que es á p esen e en un con ex o
dado, ese “al eady meaning ul wo ld” que Nichols c i icaba.
Como ya indicamos p e iamen e, el acceso enomenológico como me odología
cuali a i a, esa ei indicación de la impo ancia del suje o que se si úa en e al enómeno
y analiza an o su p opia expe iencia de consumo como su o ma de accede y comp ende
la ob a, puede esul a muy en iquecedo . Cie amen e, pa a asumi po qué una pieza me
a ec a de una o ma u o a engo que hace un eje cicio de abs acción p ime o –la
expe iencia ílmica como acon ecimien o que sucede ue a de mí– y después de
conc eción –¿po qué es oy llo ando al e es a película?–. Sin emba go, es e análisis
es a ía más cen ado casi en la posibilidad de au oconocimien o que en el es udio ílmico,
en el sen ido en que el in es igado , po lo gene al, di igi á su mi ada hacía sí mismo en
busca de espues as. Po ello, cab ía e o mula la cues ión: ¿po qué es a película me
hace llo a ?; así, como indicábamos p e iamen e, el cine cons i ui ía el suje o ac i o de
39
la in es igación, mien as que noso os se íamos la pa e a ec ada po esa acción del
suje o/ enómeno.
2.5.2. He menéu ica y pues a en ensión
También nos pod íamos p egun a po qué una película es á p ohibida en un país. Po qué
incomoda. Po qué gus a es é icamen e o po qué se p omociona más que o as. A la ho a
e lexiona en o no a es os in e ogan es, debemos ene en cuen a o os ac o es que
ascienden al ámbi o de la enomenología, es deci , a ende a a iables ambien ales,
con ex uales. El análisis que aquí nos ocupa iene que e con la o ma en que las pe sonas
eciben los enómenos (películas) pe o ambién busca desen aña signi icados polí icos,
sociales, é icos y es é icos que solo pueden localiza se abandonando pa cialmen e esa
ijación po nues o p opio pun o de is a. Así, la imagen no puede desp ende se del
análisis del con ex o que la albe ga y con el que man iene una elación de ensión
cons an e (Mose , 2020). Pe o, de la misma o ma, el in es igado “no es á en posición
de pu o y simple dominio sob e su obje o de sabe , sino que o ma pa e de él de mane a
i al” (Didi-Hube man, [2002] 2018, 105). “Lo que sabemos o lo que c eemos a ec a a
cómo emos las cosas. En la Edad Media, cuando la gen e c eía en la exis encia ísica del
in ie no, la is a del uego segu amen e debió de habe signi icado algo muy dis in o de
lo que implica hoy” (Be ge , 2016, 8).
En su se ie documen al Ways o seeing (John Be ge , 1972), un ab umado John Be ge
pasea po el Lou e, y cuando se si úa en e a un cuad o pa icula , a i ma lo siguien e:
“La Vi gen de las Rocas, de Leona do Da Vinci. Sólo po eso, es p eciosa” (Be ge , 1972,
00:08:04). Es a ase sin e iza la impo ancia que en aña odo lo que odea la ob a,
incluida la pe sona que la obse a, y con i ma la idea de que exis e una ensión cons an e
en e la imagen y quien la consume. Be ge , que e a pin o y c í ico de a e, había
acumulado su icien e in o mación a lo la go de su ida ace ca del cuad o y del au o como
pa a conside a bello el hecho mismo de oí se nomb ándolos32. “Todo lo que ap endemos
32 Es ine i able emi i se aquí a la es é ica wi gens eniana y la idea de ap eciación. “La ap eciación es un
asun o de conocimien o y de g ados. Una ez más, habla de ap eciación es é ica es habe ya dejado a ás
el ni el me amen e o gánico o p imi i o de sa is acción y habe se amilia izado con una ac i idad dada y,
sob e odo, con las eglas que la igen. En una e lexión wi gens eniana, Be ge se p egun a, e i iéndose
a o o cuad o de Da Vinci: “¿Po qué es an impo an e p ese a y expone es e dibujo? Ha adqui ido una
especie de nue a magni icencia. Pe o no po lo que mues a, no po el sen ido/signi icado de la imagen.
46
his ó ico que aba caba los años de es eno de las películas de nues a mues a y que,
necesa iamen e, in luía y e a in luido po ellas38.
Así las cosas, hemos pa ido de una sín esis de la ama de las películas pa a después
pasa las po la abla de análisis que ep oducimos a con inuación.
Tabla 1. Mues a de películas sob e el Holocaus o
Película39
Di ec o /a
Año de es eno
Recaudación en el
año de su es eno
en España (en
eu os)
Maldi os bas a dos
(Inglo ious Bas e ds)
Quen in Ta an ino
2009
10.915.712
El niño con el pijama de
ayas (The Boy in he
S iped Pyjamas)
Ma k He man
2008
10.559.251
38 Es e con enido se desa olla en el capí ulo 11 y en los anexos I y II.
39 Finalmen e, decidimos deja ue a del análisis El pianis a (Roman Polanski, 2002) po la misma azón
que no incluimos La ida es bella (Robe o Benigni, 1997) (pese a que ecaudó más de dos millones de
eu os en España en el año de su es eno). Aunque en su Holocaus Cinema Comple e, Richa d B owns ein
clasi ica El pianis a como una p oducción es adounidense, ealmen e la película es una cop oducción en e
Alemania, F ancia, Reino Unido y Polonia. Aunque p oduc o as es adounidenses hayan es ado
in oluc adas en p oyec os de Polanski después de 1977 –F an ic (1988) o La dama y la doncella (1994)
son ejemplos de ello–, lo cie o es que, desde esa echa, cuando el cineas a ue acusado po abusa
sexualmen e de una meno , Polanski no ha uel o a pisa suelo es adounidense. De hecho, en la 75ª
ce emonia de los Ósca s, el di ec o ganó la es a uilla a la mejo di ección po El pianis a –Ad ien B ody
ambién la había ganado po mejo ac o p incipal– y ue Ha ison Fo d el enca gado de ecoge la en su
luga .
Po o o lado, debido a la escasa aquilla que hicie on en España, hemos dejado ue a del análisis La casa
de la espe anza (The Zookeepe ’s Wi e, Niki Ca o, 2017) y Negación (Denial, Mick Jackson, 2016). La
p ime a es un melod ama que cuen a la his o ia del ma imonio p opie a io del zoo de Va so ia que ayudó
a sal a a miles de pe sonas y animales as la in asión nazi en 1939. La segunda es un es imulan e h ille
legal que ecoge la ba alla judicial en e la académica Debo ah Lips ad y el negacionis a del Holocaus o
Da id I ing. Ambas es án basadas en hechos eales.

47
La lis a de Schindle
(Schindle ’s Lis ) 40
S e en Spielbe g
1993-2018
6.863.914
El lec o (The Reade )
S ephen Dald y
2008
4.769.658
La deuda (The Deb )
John Madden
2011
3.369.809
Jojo Rabbi
Taika Wai i i
2019
3.089.244
Resis encia (De iance)
Edwa d Zwick
2008
2.535.003
Tabla 2. Análisis del cine pasi o-conciliado sob e el Holocaus o.
a) Pe sonajes opo41:
1) Espacio nazi
- Villano: Suele se ep esen ado po un o icial de al o ango nazi, del que
se des aca su inhumanidad y su ana ismo. A menudo es án ca ac e izados
desde el es e eo ipo, como un se b u al y al o de empa ía.
- Soldados nazis: Se a a de pe sonajes deshumanizados y obedien es has a
las úl imas consecuencias.
- Muje nazi: Cómplice del égimen, como miemb o ac i o o simpa izan e
hacia las ideologías nazis.
- Figu as his ó icas ele an es: Su unción es da a la his o ia un anclaje
his ó ico y con ex ual.
- Bys ande 42Pe sonajes que, aunque no o man pa e ac i a de la ba ba ie,
se si úan en el lado cómplice po su pasi idad an e el égimen.
40 Con mo i o de su 25 ani e sa io, La lis a de Schindle ue ees enada en salas en 2018. Sin emba go,
ni en los in o mes de aquilla ni en los anua ios de cine quedan ecogidos los da os sob e ecaudación en
es e “segundo es eno”. La ci a que hemos apun ado en eu os es la con e sión de la o iginal, 1.142.059.352
pese as.
41 Es impo an e des aca que, a eces, las ca ego ías pueden hib ida se.
42En su lib o Pe pe a o s, Vic ims and Bys ande s: The Jewish Ca as ophe (1933-1945), el his o iado
Hilbe g p o undizó sob e el concep o de “bys ande ”, una ca ego ía que aba ca a pe sonas con empo áneas
al Holocaus o que no ue on ni pe pe ado es ni íc imas di ec as, sino que u ie on di e en es g ados de
pa icipación o inacción en e a los e en os del genocidio. Sin emba go, ecien es abajos en e los que
48
2) Espacio an inazi:
- Hé oe/he oína: Rep esen an la esis encia con a el égimen, desde la
alen ía y la in eg idad; se nos mues an como luchado es po la jus icia y
la libe ad.
- Pe sona no iolen a/in elec ual: Es os pe sonajes cons i uyen un g upo de
in elec uales, a is as o ciudadanos de a pie que luchan con a el égimen
median e la acción polí ica pací ica, poniendo su ida en juego.
- Muje ue e mili an e/ amilia : Es as muje es ep esen an el desa ío a los
nazis, como pa e de la esis encia ac i a y/o p o egiendo a pe sonas en
iesgo de se cap u ados.
- Niños (COA): Los niños y las niñas se nos mues an como pe sonajes
inocen es cuyo c ecimien o se e a a esado po la b u alidad del égimen.
- Figu as his ó icas ele an es: A igual que ocu e en el espacio nazi, su
unción es da a la his o ia un anclaje his ó ico y con ex ual.
b) Si uaciones comunes:
- Asesina o/mue e de los p o agonis as: Se a a de una si uación muy
habi ual en las his o ias que pe siguen des aca la po encia del sac i icio y
de la esis encia.
- Mue e del illano: Se emplea pa a simboliza la de o a del mal y ce a
la ama.
- Relación con lic i a en e pe sonas de espacios opues os: Las
in e acciones en e es os pe sonajes in oducen al espec ado a las
ensiones que su gen en el plano emocional e ideológico.
des acan P obing he Limi s o Ca ego iza ion (en una cla a e e encia a la compilación de ensayos edi ada
po Saul F iedlande en 1992: P obing he Limi s o Rep esen a ion): The Bys ande in Holocaus His o y
(Mo ina y Thijs, 2018) se enca gan de e isi a y epensa la concep ualización de Hilbe g, concibiéndola
como demasiado amplia; así, las au o as eco en en su ob a una se ie de casos de es udio que a ojan luz
sob e la complejidad que en añaba pa a las pe sonas inco po a se a los p ocesos sociales de un es ado
genocida.
En es a in es igación, en endemos po bys ande s a las pe sonas que apoyan ideológicamen e y de o ma
ac i a al égimen nazi, llegando a colabo a con él, aunque sus simpa ías hacia las polí icas del ex e minio
no se explici en mos ándolos eje ciendo ellos mismos la iolencia.
49
- Violencia explíci a pe pe ada po los nazis/campos de concen ación o
ex e minio: Si uaciones o ien adas a ema ca la b u alidad de los nazis y
el e o y dolo absolu o de las íc imas.
- Final que cie a la ama: Suele i de la mano de la mue e del hé oe y/o
del illano, y se puede alumb a desde el op imismo (el égimen nazi ha
sido de o ado) o desde lo ágico (las mue es se cuen an po millones).
c) De iniendo el géne o43:
- Temas:
- Se ing:
- Es uc u a:
- Tono:
- Es ilo isual:
- Colo :
- Cáma a:
- Mon aje:
- Música y sonido:
- Ex adiegé ico:
- Diegé ico:
43 Remi imos de nue o al lec o al Anexo I y al capí ulo 11: “Habi ando la no ma. Exposición pasi o-
conciliado a” pa a accede al análisis de allado de las películas.
50
Tabla 3. Mues a de películas sob e la Gue a Ci il española.
Película
Di ec o /a
Año de
es eno
Recaudación
en el año de su
es eno (en
eu os)
Pues o en e
las películas
más is as del
año
Mien as du e la
gue a
Alejand o
Amenába
2019
10.997.962
4º
El labe in o del
auno
Guille mo del
To o
2006
7.156.755
3º
La niña de us
ojos
Fe nando T ueba
1998
4.772.270
2º
La lengua de las
ma iposas
José Luis Cue da
1999
4.632.535
5º
Las ece osas
Emilio Ma ínez-
Láza o
2007
4.321.579
3º
Los gi asoles
ciegos
José Luis Cue da
2008
4.073.176
7º
El espinazo del
diablo
Guille mo del
To o
2001
2.981.037
6º
Soldados de
Salamina
Da id T ueba
2003
2.023.967
10º
Libe a ias
Vicen A anda
1996
1.851.511
3º
¡Ay, Ca mela!
Ca los Sau a
1990
1.629.991
4º
51
Tabla 4. Análisis del cine pasi o-conciliado sob e la Gue a Ci il española.
a) Pe sonajes opo:
1)Espacio anquis a:
- Villano: Suele se un mili a de al o ango pe enecien e a las ue zas
anquis as, ca ac e izado po una g an c ueldad y ana ismo ideológico.
- Cle o colabo acionis a: Pe sonas en el seno de la iglesia ca ólica que
apoyan ac i amen e a los suble ados y, pos e io men e, al égimen
- Muje obedien e, eme osa de dios: Pe sonaje emenino que enca na los
alo es del égimen anquis a (abnegación, obediencia).
- Figu as his ó icas ele an es: Dan a la his o ia un anclaje his ó ico y
con ex ual.
2)Espacio an i anquis a:
- Hé oe/he oína: Pe sonaje p o agonis a que conc e a la lucha con a la
op esión en pos de la libe ad y la jus icia
- Pe sona no iolen a-in elec ual/a is a: Pe sonajes que se oponen
pací icamen e a los suble ados y al ipo de sociedad que desean impone .
A a és de ellos comp obamos que man ene se al ma gen e a imposible,
y que eje ce la mínima libe ad de pensamien o o esis encia a a és del
a e se pagaba ca o.
- Muje ue e, jus a/ amilia de ep esaliado/a: Muje es que desa ían al
o den anquis a y su en las consecuencias
- Niños: Rep esen an la inocencia a ec ada po la b u alidad de la gue a y
de la dic adu a anquis a
- Figu as his ó icas ele an es: Dan a la his o ia un anclaje his ó ico y
con ex ual.
b) Luga es comunes:
- Asesina o/mue e de los hé oes/he oínas: Es una si uación ecuen e que
pe mi e mos a con acilidad el sac i icio en a o de la libe ad de la
pe sona comp ome ida con la lucha con a F anco y los golpis as.

52
- Mue e del illano: Simboliza la caída del égimen y el ac o de hace
jus icia, pe o se da con mucha meno ecuencia que el asesina o de los
hé oes/he oínas en las películas de la mues a.
- Relación con lic i a en e pe sonas de espacios opues os: Es as
“ elaciones” –muy habi uales en el cine hegemónico sob e la GCE y la
ep esión– suelen es a compues as po un homb e anquis a y una muje
epublicana44.
- Violencia explíci a pe pe ada po los suble ados: Se da de o ma
ecu en e pa a explici a la b u alidad de los golpis as.
- Final que cie a la ama: Los inales suelen e se a a esados po la
mue e del hé oe/he oína p o agonis a –y el d ama ismo odea a es e
suceso–, simbolizando la supe io idad mo al y polí ica de los má i es, su
alen ía y su comp omiso.
c) De iniendo el géne o45:
- Temas:
- Se ing:
- Es uc u a:
- Tono:
- In e p e ación:
- Es ilo isual:
- Colo :
- Cáma a:
- Mon aje:
- Música y sonido:
- Ex adiegé ico:
- Diegé ico:
44Es e luga común del cine sob e la GCE y la ep esión debe se analizado desde una pe spec i a de géne o
(gende ), pues pe pe úa la concep ualización a i iciosa y machis a de la muje como un en e sin ma ices:
o bien es una esposa abnegada y obedien e o bien una oja pelig osa, ambigua, que gene a, po su condición
de muje lib e, una dinámica de a acción- epulsión hacia el homb e anquis a, que debe decidi si
hipo eca o no su “ i ud” sucumbiendo a sus encan os. En es as películas, se ep esen a a las muje es
epublicanas como bellas, ue es, alien es y, en úl ima ins ancia, má i es, pues acaban siendo
asesinadas/cas igadas po el égimen.
45Es a ez emi imos al lec o al Anexo II pa a encon a el análisis de las películas, que ecomendamos
hojea siemp e jun o al capí ulo 11: “Habi ando la no ma. Exposición pasi o-conciliado a”.
53
Después del p ime isionado y la elabo ación de las ablas de análisis, p ocedimos a un
segundo pa a comple a las. Nues a ap oximación enomenológico-he menéu ica
comienza po hace nos ca go de la expe iencia subje i a del isionado y de los ecu sos
es é icos-cinema og á icos –que, como e emos, pueden e ela se como “es e izan es”–
que an des ilando an e noso os. Seguidamen e, nos de enemos en cómo
expe imen amos esos ecu sos, cómo nos in e pelan y c ean ensiones con nues a azón
y emoción. A con inuación, comple amos la abla y po úl imo, emp endemos el segundo
paso, el he menéu ico, pa a ex ae in e p e aciones a pa i de lo obse ado y pone lo a
con e sa con su con ex o de p oducción g acias a la semió ica social y la semio-
p agmá ica. Así, acabamos elabo ando un decálogo de elemen os comunes que
ca ac e izan al cine pasi o-conciliado , poniéndolo en elación con una pe spec i a é ico-
es é ica y ex ayendo conclusiones y lec u as que ascienden al ex o ílmico y nos dan
pis as de cómo unciona polí icamen e la a iculación discu si a de la memo ia y sus usos
(y, en ocasiones, abusos).
2.6.2. Ace camien o y análisis p opues o pa a el cine ac i o-al e na i o
Aho a que hemos cons uido el concep o de cine pasi o-conciliado , podemos comenza
a busca al e na i as y con es aciones al mismo. Con o me amos alejándonos de las
películas “gene izadas” y es anda izadas, ambién las ías de accede a ellas y las
he amien as de análisis u ilizadas se an haciendo más e lexi as, lexibles, y di íciles
de ipi ica . Pa íamos de un concep o que debíamos desa olla eniendo cla os dos
ac o es: en p ime luga , que nues as ca ego ías se mue en g adualmen e po la línea de
la ep esen ación, no son es á icas ni es ancas; en segundo, que an o el cine ac i o-
al e na i o como el pe o ma i o-ac i is a su gen en con as e con o como eacción al
cine pasi o-conciliado . Po an o, es a ez emp endemos un camino in e so, deduc i o:
p ime o, a iculamos las ca ac e ís icas del ma co concep ual que es el cine ac i o-
al e na i o pa a después selecciona las películas que se alinean con el mismo, asegu ando
así la cohe encia en e el apa a aje eó ico y nues os obje os de es udio. Selecciona
películas que se ajus an a ese ma co nos pe mi e p o undiza en el análisis –en luga de
lle a a cabo un es udio más supe icial de una mues a más amplia–, empleando o as
mani es aciones de nues a he amien a enomenológico-he menéu ica.
54
El cine ac i o-al e na i o se asocia con un modelo de p oducción más independien e, y
una p ác ica ílmica deseosa de ompe con los modelos es anda izados de con a
his o ias, además de da p io idad a los aspec os a ís icos y écnicos sob e el luc o
económico – ambién se con emplan p esupues os y inanciación más disc e os–. Es a
búsqueda cons an e a a és del disposi i o ílmico de nue as o mas de exp esión que
desa ían las con enciones del cine pasi o-conciliado es especialmen e necesa ia cuando
lidiamos con el cine sob e hechos aumá icos; po lo an o pa a accede a es a ca ego ía,
hemos abie o dos ías ep esen adas po dos películas que lidian con el Holocaus o y con
la Gue a Ci il espec i amen e: la inme si a –a a és de El hijo de Saúl (Saul Fia,
László Nemes, 2015) y la poé ica –a a és de Longa Noi e (Eloy Enciso, 2019).
Tal y como lo en endemos, cine ac i o-al e na i o se si úa en la línea ep esen acional
en e el pasi o-conciliado y el pe o ma i o-ac i is a. Así, la up u a que se p oduce con
la ep esen ación hegemónica no es adical ni “ uidosa”, pe o sí ce e a y, sob e odo,
i e ocable.
En es as películas, econocemos un ca álogo de ecu sos ílmicos empleados sin g andes
p e ensiones pe o ieles a la de e minación de ab i nue as ías de acceso a los episodios
aumá icos; las dos que aemos a colación cuen an con un p o agonis a e an e que se
es ue za po sob e i i a un momen o y a un luga . Un cine que in es iga a a és de
odas las he amien as a su disposición pe mi e da o ma a una his o ia en la que las
ci cuns ancias de ese momen o y ese luga se espe an has a las úl imas consecuencias,
an o que se imp imen en la p opia his o ia. La imagen cons i uye una pla a o ma de sal o
a aguas oscu as a las que el espec ado debe en en a se sin emo pe o desde la agencia
y la esponsabilidad.
Pa a ealiza nues a pa icula lec u a de es os ex os audio isuales, hemos pa ido de
una e isión de las pe manencias que podemos encon a en ellos –algo que ambién
desa ollamos en el análisis del cine pe o ma i o-ac i is a–; el obje i o e a sob e ola la
ob a de cineas as an e io es, iden i ica pa ones desa ollados a lo la go del iempo que
se dan encuen o en las películas en las que p o undizamos y expone esa in e ex ualidad.
Así, conoce el abajo p e io que ha in luido en la mues a p incipal con ibuye a la
p o undidad en los análisis y a la comp ensión del p ocede é ico-es é ico (o no) de los y
las cineas as. En úl ima ins ancia, la e elación de las conexiones que ascienden el
iempo y el espacio casa con nues a me odología ansdisciplina (an es que
55
an idisciplina ) es ablecida pa a el análisis ílmico y con la eo ía wa bu guiana de las
la encias, que an p oduc i a ha esul ado pa a nues a in es igación.
Desde el ma co que nos p opo ciona eco ido p e io, nos sume gimos en las películas
exponen es del cine ac i o-al e na i o, en su mani es ación inme si a y poé ica.
Man eniendo la ap oximación enomenológico-he menéu ica, in en amos ex ae las
pa icula idades que jus i ican que se a ibuya a es os ilmes el dis in i o de “al e na i os”
–en el sen ido de ma ginales–. Además, econocemos, en nues o papel de
espec ado a/in es igado a in e pelada, el ipo de isionado que exige de noso os la
película: esponsable, conscien e, ac i o. El análisis plan eado pa a los elemen os de cada
película p e ende además inco po a el ono mismo: la pausa, la u gencia, el miedo, odo
aquello que ecibimos al en en a nos al isionado, acaba pe meando en nues a e lexión
en o no a la cinema og a ía, el uso del sonido, del mon aje o la in e p e ación de los
ac o es y ac ices.
2.6.3. Ace camien o y análisis p opues o pa a el cine pe o ma i o-ac i is a
Den o de nues a línea de la ep esen ación, el cine pe o ma i o-ac i is a es el que más
alejado se encuen a an o del pasi o-conciliado como de una concepción del ilme como
me o ehículo de en e enimien o. La a iculación del ecue do aumá ico se lle a a cabo
desde un despliegue polí ico y adical de las posibilidades cinema og á icas y desde la
conciencia de que el cine no solo iene la capacidad, sino ambién la obligación, de e ela
aspec os de la his o ia y de la memo ia in isibles a la ac icidad o icial. De hecho, las
películas ascienden la me a ep esen ación de la ealidad, y a anzan hacia su pues a en
cues ión y su ans o mación desde el ac i ismo del cineas a y del espec ado .
Al igual que ocu ía con el cine ac i o-al e na i o, buscamos ga an iza una cohe encia
en e la concep ualización que plan eamos y nues os obje os de es udio, las
películas. Con odo, y en una ase que ambién pod ía se aplicada a nues a an e io
ca ego ía, Lozano de la Pola esume una de las p oblemá icas undamen ales que hemos
en en ado a la ho a de desa olla nues o ma co me odológico: “Puede llega a se
pa adójico habla de una me odología de es udio en elación a un ipo de p oducción
a ís ica ue a de oda no ma” (Lozano de la Pola, 2007, 247).
62
Pues o que la censu a explíci a se ha p esen ado adicionalmen e incompa ible con
cualquie sis ema polí ico que se diga democ á ico, se pueden pone en ma cha una se ie
de mecanismos o ien ados a ins i ucionaliza cie os silencios polí ico-mediá icos,
conducen es a ol idos o amnesias empo ales. Como a i ma Bae “la apa ición de una
memo ia colec i a es á elacionada con los con ex os sociocul u ales y polí icos que
posibili an que el ecue do sea e ocado a escena ios p esen es” (Bae , 2006, 64). O que
sea sepul ado en el lui incesan e de esa his o ia concebida como p og eso en línea ec a
que a anza como una locomo o a desbocada. En es e sen ido, el ilóso o y académico de
la memo ia Reyes-Ma e sub aya con ahínco el e o de educi la ealidad a la
“ ac icidad”, que él asocia a esa selección a bi a ia de hechos pasados a eco da :
Pa a empeza , la ealidad no es ac icidad, lo que es á ahí. También o ma
pa e de la ealidad lo que no es, lo que quiso se y no pudo, lo que quedó
us ado. Eso que es á ahí es un momen o de la his o ia, y la his o ia o ma
pa e de ese obje o, y po lo an o la ope ación del conocimien o no es una
ope ación asép ica y a empo al, sino que el elemen o iempo es undamen al
(López, Seiz y Gu pegui, 2008, 103)
Po lo an o, el pasado es una selección que disc imina, y las in o maciones que
ecibamos, así como la in e p e ación que de ellas hagamos, an a depende del con ex o
espacio- empo al en el que nos encon amos, pe o ambién de nues a clase social, colo
de piel o de la educación que hayamos ecibido. De hecho, uno de los ins umen os más
pode osos den o del p oceso de cons ucción cul u al e iden i a ia es el sis ema educa i o
(Reyes-Ma e, 2003; Todo o , [1995] 2008), des inado a que los más jó enes se in eg en
en un en o no que necesi a de la in e io ización de un pasado común pa a cimen a una
ida en sociedad.
Así las cosas, Todo o man iene que las pe sonas no pod án llega a se comple amen e
independien es de su pasado y dispone de es e con libe ad, ya que su iden idad ac ual y
pe sonal es á cons uida po las imágenes que poseen del mismo (Todo o , [1995] 2008,
28). En es a in es igación no asumimos es a pos u a – azonablemen e de e minis a–
desde el desánimo, sino que la empleamos como ca alizado en un p oceso de ape u a
hacia una pe spec i a c í ica que empieza po localiza las ensiones en e lo ma ginal y
lo ins i ucionalizado –median e la adición, la no ma social, el sis ema educa i o–. Nos

63
in e esan, pa a aseando a Ginzbu g, las “his o ias subal e nas” que quedan
sis emá icamen e elegadas a un segundo plano.
Reconoce la his o ia implica cues iona nos los ela os undamen ales ap endidos ace ca
de nues o pasado; se a a de e eno esbaladizo, pues o que, que amos o no, sob e ellos
descansan g an pa e de los p incipios ec o es de nues a ida p esen e. La mode nidad
se nos apa ece como un ejemplo pa adigmá ico de ela o impues o al que mul i ud de
au o es del siglo pasado se a e ie on a ol e pa a cues iona sus supues as bondades.
S ephen Toulmin esc ibe que, “conside ando aho a aquella ‘doc ina dominan e’ sob e la
mode nidad, yo me inclino a eplica : ‘¡No nos c eamos una palab a de odo eso!’. Desde
el p incipio había sido una doc ina unila e al y en exceso op imis a, amén de
au ocomplacien e” (Toulmin, 1990, 56). Y sigue:
La esis he edada daba po sen ado que las condiciones polí icas, económicas,
sociales e in elec uales de Eu opa occiden al mejo a on adicalmen e a pa i
de 1600, lo que alen ó y p opició el desa ollo de nue as ins i uciones
polí icas y mé odos de in es igación más acionales. Los años que an de
1605 a 1650, lejos de se p óspe os y g a os, se en aho a como los más
ing a os, y has a como los más ené icos, de oda la his o ia eu opea. Así
pues, en ez de conside a la ciencia y la iloso ía mode nas como p oduc o
de un ipo de ida ociosa, hay que pone pa as a iba la isión he edada y
conside a las como las espues as que encon ó una sociedad a la c isis en que
se io inme sa (Toulmin, 1990, 56) .
Que el “Siglo de las Luces” ambién en añó sus somb as y que las idas de “la calce e a
pob e, el campesino ludi a o el ejedo ” (Bu ke, 2003, 41) me ecen se a endidas con el
mismo esón que las de los llamados “homb es ue es” –¿necesi amos más biog a ías de
Wins on Chu chill, F anklin D. Roose el o Manuel Azaña?– son hechos que an
solidi icando en el pano ama his o iog á ico y ilosó ico ac uales. En odos los ámbi os,
lo “ ác ico” a dando paso a lo eal, en una ope ación que pe mi e islumb a las cos u as
de la ama his ó ica y a sus p incipales diseñado es. Seguimos a anzando hacia el cine y
su ele ancia undamen al en la c eación y man enimien o de es os ela os, pe o ambién
en la des ucción de los mismos.
64
3.2. Rep esen a el pasado desde el p esen e
El discu so de la memo ia cons uye el pasado desde el p esen e, siguiendo unos c i e ios
cambian es, de mane a que un episodio conc e o se puede ep esen a de di e en es
o mas en unción del obje i o que se pe siga. Así, el ac o de ep esen a es an poco
inocen e como necesa io. En es e sen ido, Pa ick Hu on (2016, 13) esc ibe que “ninguna
his o ia puede escapa a la igu a –shape– de su ep esen ación”. Po o o lado, Le eb e
esca a en su ob a, La p esencia y la ausencia, un ex o de F eud que eza “la ep oducción
de la pe cepción en la ep esen ación no siemp e es un eg eso iel de es a; puede se
modi icada po omisiones o cambiada po la eme gencia de di e en es elemen os”
(Le eb e, 1983, 20). Aunque F eud no se e ie e a quién modi ica esa ep esen ación, sí
ab e la pue a a la ce eza de que el é mino no encie a ine i ablemen e la simili ud en e
el e e en e y lo e e enciado. La his o ia y su ela o –su ep esen ación– se e oalimen an
has a, en ocasiones, llega a con undi se49. Y, en esa ep esen ación que se conc e a en
los más di e sos disposi i os y a e ac os, incide la polí ica, la é ica, la economía o la
es é ica de un momen o y un luga conc e o50.
De hecho, la in luencia del con ex o en la na a i ización es an ine i able como la
na a i ización misma, como denunciaba hace unas décadas el ilóso o e his o iado
Hayden Whi e. Whi e no sólo c i icaba el cons eñimien o de la complejidad in ínseca al
hecho his ó ico a un a mazón li e a io (una ep esen ación), sino ambién el impulso
mo alizan e que, según él, lle aba implíci a cualquie na a i ización. El académico
plan ea que la enseñanza mo al que su ge de la a iculación de la ama “ ab icada”
49 Un ejemplo e elado de es o úl imo lo enemos en España, en el concep o de Reconquis a. Como explica
el his o iado Ma ín Ríos, “el concep o no ue in en ado en la Edad Media, sino que ue in en ado en el
siglo XIX. Y es que las palab as solo pueden nomb a y enuncia a las cosas cuando és as exis en y si an es
del siglo XVIII no se u ilizó nunca el ocablo econquis a pa a designa el en en amien o en e los einos
hispano-c is ianos y Al-Andalus, se debe a que el concep o, como al, ampoco exis ía” (Ríos, 2011). El
a queólogo e in es igado Mikel He án, po su pa e, p o undiza en la necesidad de explica c í icamen e
el concep o: “Si decides no llama al pe iodo de his o ia medie al de la península la Reconquis a po que lo
conside as poco ace ado his o iog á icamen e, el alumno a a segui escuchándolo en o as pa es, ue a
del aula. Aunque solo sea po cie os pa idos que lo incluyen en sus consignas. En cambio, se pueden da
las he amien as pa a en ende que el é mino se c eó en el siglo XIX. Se puede explica el papel que u o
la na a i a del nacionalismo español, cómo ue o mulado en las aulas como una “emp esa nacional” en
base a unas ideas que poco enían que e con la men alidad medie al. O cómo esa misma idea de c uzada
nacional luego si ió du an e la Gue a Ci il pa a equipa a a F anco con Pelayo, y más a de ue un
elemen o undamen al en la educación de acue do a los alo es del égimen” (He án, 2022, 172).
50 De la misma mane a, un bodegón ba oco de Ca a aggio no gua da á pa ecido alguno con uno cubis a
de B aque. El e e en e, el mo i o a ís ico del cuad o, puede se el mismo pe o, al cambia la mi ada,
cambia la o ma de ep esen a lo.
65
debe ía encon a se esencialmen e en la his o ia, en luga de habe sido u dida a a és de
écnicas li e a ias.
La ela i idad de la ep esen ación es una unción del lenguaje usada pa a
desc ibi y, po an o, ans o ma los acon ecimien os pasados en posibles
obje os suscep ibles de se explicados y comp endidos. […] Ob iamen e,
yo c eo que es a elación en e na ación his ó ica y ealidad his ó ica es
un e o . Las his o ias son en idades lingüís icas, y como ales, pe enecen
al o den del discu so. (Whi e, 1992, 37).
De lle a al ex emo la pos u a de Whi e, queda íamos hué anos an e la ealidad,
desp o is os de la posibilidad de accede a ella a a és de las ep esen aciones, pues no
se ía legí imo ans o ma esa ma e ia “en b u o” po miedo a que queda a imp egnada
de las subje i idades del au o . Con a io a la pos u a de Whi e –que la na a i ización
implica ine i ablemen e mo alización y que some e la his o ia al co sé de la ama
encie a una decisión é ica, po lo que nunca pod emos accede a e dades his ó icas, ya
que odo es á con aminado–, Ca lo Ginzbu g (1992) sen encia que an solo la oz de un
único es igo nos da acceso a los dominios de la ealidad his ó ica, nos pe mi e ace ca nos
a una e dad his ó ica51. Ginzbu g con ía en que el es imonio cons i uye un ela o cuya
e dad, an o desde la é ica y la polí ica como desde la deon ología de los his o iado es,
no se ponga en duda. Con odo, no deja de se un discu so que encie a un p oceso de
p oducción: una pe sona –o un colec i o– expe imen a una si uación, la p ocesa, le da
o ma y la expone a su en o no. Cuando su ge, el es imonio ambién lle a inco po adas
p econcepciones, un imagina io pa icula con o mado po un lenguaje, una educación
ecibida, un luga y un iempo habi ados, un auma que lo imp egna… Así, en la línea
51 En es a in es igación abajamos con el concep o de “ e dad his ó ica” al y como lo maneja el ilóso o
Paul Ricoeu en su La memo ia, la his o ia, el ol ido (2000). Hablamos de una e dad cambian e, que se
encuen a en pe manen e con ac o con la memo ia, pe o que aspi a a econs ui el pasado de mane a
ce e a, c í ica y analí ica. En esa búsqueda cons an e –e inalcanzable, si seguimos a Ricoeu – de la e dad
his ó ica, se pe sigue que las a i maciones del in es igado engan co espondencia con los hechos pasados,
y que gua den cohe encia in e na con los hechos conocidos, y los expliquen de mane a lógica. Así, aunque
Ricoeu a ibuye a la e dad his ó ica un ca ác e discu si o, p o isional y e isable, localiza dos elemen os
que la di e encian de una me a a iculación discu si a alaz o sin base in es iga i a: po una pa e, des aca
la impo ancia de una ap oximación c í ica a la his o ia y a las “ e dades his ó icas” ins i ucionalizadas,
a gumen ando que la búsqueda de la e dad equie e de un p oceso de e i icación y jus i icación a a és
de la c í ica de las uen es y la in e p e ación undamen ada de los hechos. Po o a, Ricoeu des aca la
dimensión é ica de la búsqueda de la e dad his ó ica, p oponiendo, en la línea de Reyes-Ma e, que la
his o ia iene el pode de enmenda las injus icias pasadas, de da oz a quienes han sido adicionalmen e
silenciados. Así, pa a el ilóso o es una cues ión de p ecisión ac ual en la misma medida que lo es de
esponsabilidad é ico-polí ica y mo al hacia el pasado.
66
que enimos de endiendo, con iene eincidi en la na u aleza discu si a y eple a de
subje i idades de la memo ia.
En es e p oceso de cons ucción ambién an a juga un papel undamen al las
ans o maciones de oda índole que se an p oduciendo en el mundo, que in lui án en las
selecciones y ep esen aciones –en las ac icidades– p o ocando cambios en las o mas
de his o iog a ia , de es udia y a icula la his o ia. No en ano, Benede o C oce esc ibió
a p incipios de siglo que la his o ia hace eme ge los p oblemas de su p opio iempo de
mane a más ce e a incluso que aquellos de cuya época se supone que se es á ocupando
(Fe o, 1981, 8). Es ine i able que se p oduzcan compa aciones en e acon ecimien os
pasados y ac uales, y que encon emos las simili udes en e ellos.
Podemos in ui así que el p esen e coloniza el pasado al igual que el pasado lo hace con
el p esen e. Po ejemplo, celeb a es i idades egionales o nacionales que e ocan cie os
sucesos pa icula es y no o os es un enómeno endencioso y polí icamen e ca gado que
se co esponde con una lógica de “cons ucción y pues a en p ác ica de ínculos a ec i os
con el pasado” (He án, 2022, 170). Que el sis ema educa i o plan ee el acceso a cie as
lec u as y no o as, si e igualmen e pa a que la ciudadanía siga alimen ando una idea
conc e a de su pasado común. A anzando hacia nues o obje o de es udio, las
ep esen aciones cinema og á icas del Holocaus o y la Gue a Ci il española, me ece la
pena an icipa que ampoco es casual que las indus ias cul u ales p omue an y inancien
cie as p oducciones en de imen o de o as. Ve emos que, en España, los ilmes en o no
al con lic o y la ep esión de la dic adu a que iun an son aquellos que se adsc iben a una
co ien e ílmica canónica, he ede a del cine es adounidense, que queda conc e ada en las
películas ace ca del ex e minio judío a manos de los nazis.
Po an o, p oponemos, en palab as de Mo is-Suzuki, “se conscien es del hecho de que
odas las na a i as son cons uidas y discu ibles, y man ene nos p eca idos an e las
dispu as de pode ocul as en e ei indicaciones de la e dad cien í ica uni e sal”
(Mo is-Suzuki, 2005, 10). En lo que espec a a los usos y abusos del pasado, esa “ e dad
cien í ica uni e sal” ha es ado asociada con una His o ia con mayúsculas que ha ocupado
un luga p i ilegiado al iempo que ha dic ado las pau as pa a na a se a sí misma (es o
es, con colabo ación de los His o iado es y Académicos). Sin emba go, el abajo de
his o iado es como Do o hy To , E.P. Thompson, Ca lo Ginzbu g o Pe e Bu ke
67
ans o ma on esa apa en e na u aleza ígida y “obje i a” de la his o ia52 en una me a
“cons ucción cul u al some ida a a iaciones en el espacio y el iempo” (Bu ke, 2003,
17).
Los his o iado es adicionales han ecibido c í icas sob e la base de la
p emisa de que se han dedicado a hace una his o iog a ía es ic amen e
“ iun alis a”, una his o ia de “G an Na ación” o “Na a i a Magis al”
p i ilegiando a Occiden e y sus éli es, las éli es masculinas en pa icula , y
cen ando la exposición en sus log os -el Renacimien o, la Re o ma, la
Ilus ación, la Re olución F ancesa, la Re olución Indus ial, la mode nidad,
e c. (Bu ke, 2003, 18)
Esa his o ia “ iun alis a”, adicionalmen e odeada po un halo de egia in alibilidad,
empezó a se e isi ada c í icamen e desde la p opia p ác ica his o iog á ica, cues ionada
al apa ece nue os accesos a la his o ia que habían sido desplazados adicionalmen e a
los má genes y que no e an más que o mas no edosas de ace ca se a espues as que los
in e ogan es del pasado plan eaban.
En pa e, es e cambio su ge de la necesidad y la esponsabilidad po pa e de los
in es igado es de pone os o y da oz a los pa icipan es de la his o ia co idiana, la
llamada po los his o iado es alemanes All agsgeschich e en la década de los 80. Has a
bien en ado el siglo XX –y aún hoy, aunque en meno medida–, la his o ia o icial
con inuaba emi iendo ep esen aciones del pasado muy alejadas de los homb es y las
muje es de a pie, de los abajos que desempeñaban, las ábulas que con aban a sus hijos
o las expe iencias que i ían en su día a día.
La nue a endencia his o iog á ica cen a su obje o en pone de elie e el
papel de la gen e co ien e en unción de agen e de su p opia his o ia, an o
indi idual como colec i a, y de pa ícipe de la “cons ucción” o
“in ención” cul u al de en idades sociales como son las naciones (Bu ke,
2003, 38).
52 Reco demos al his o iado alemán decimonónico O o on Ranke y su “wie es eigen lich gewesen”. En
línea con las eo ías posi i is as que a a esaban Eu opa, on Ranke desa olló una disciplina
his o iog á ica en la que el his o iado no debía juzga el pasado, sino ela a lo sucedido en un iempo
dado: una desc ipción ce e a de los hechos al y como “sucedie on en ealidad”, anulando las
subje i idades y los juicios de alo .

68
Aunque Bu ke si uaba el nacimien o de es a co ien e en e las décadas de los se en a y
los ochen a del siglo XX, man enía que “la mayo ía de los cambios ocu idos en
his o iog a ía en ambos decenios o man pa e de una endencia más la ga” en la que se
debían in eg a nomb es como Ma c Bloch o Fe nand B audel. Den o de es a lógica de
cambios en la o ma an o de concebi como de econs ui la his o ia, Ginzbu g se
p egun aba ace ca de la elación exis en e en e la cul u a de las clases subal e nas y las
clases dominan es. Pa a él, el me o hecho de pe cibi la p ime a como subal e na a la
segunda ya suponía un e aso que enía que e con “la pe sis encia di usa de una
concepción a is oc á ica de la cul u a” (Ginzbu g, 1991, 4).
Según Assmann, la ep esen ación del pasado, la selección de in o mación que iaja has a
nues os días, ha es ado adicionalmen e de e minada po es a idea de “al a cul u a” que
au omá icamen e dejaba ue a a o as mues as cul u ales conside adas despec i amen e
como olklo e popula . Pa a comba i es o, la académica ha de endido ampliamen e una
conni encia en e his o ia y memo ia a la que aquí ambién nos adsc ibimos:
“Ac ualmen e nos encon amos a on ando, econs uyendo y discu iendo ace ca de
nue as o mas de memo ia que pene an en el pasado de mane a dis in a y
complemen a ia a como es e se concibe desde la academia his ó ica” (Assmann, 2013, 6).
Es e cambio p opone pone al mismo ni el, po ejemplo, la in es igación sob e la oma
de decisiones mili a es en época napoleónica y el c ibado de in o mación ace ca de la
gen e co ien e, como pod ía se el caso del moline o Menocchio del que se ocupó Ca lo
Ginzbu g en su El queso y los gusanos.
La ep esen ación del pasado como una se ie de luchas de pode median e las que se
qui aban y ponían manda a ios, una sucesión de homb es ue es y de supues os cambios
de pa adigma que es ablecían el inicio y el in de nue os pe iodos –o “Edades”– se
apoyaba en un cons uc o mode no, en el p og eso en endido como a ance a oda cos a,
igno ando las “ lo es pisadas” sob e las que esc ibió Hegel –el cos e humano de dicho
p og eso–, que se pud ían a ambos lados del camino. Pe o “el p og eso no desconoce esa
pa e ocul a” que albe ga, de mane a que la cons ucción de una ac icidad “lle a consigo
ma e iales de desechos o uinas que, que no o man pa e de la ealidad conseguida”
(Reyes-Ma e, 2003, 27), pe o que es án ahí.
De hecho, uno de los p oblemas undamen ales que plan eaba la mode nidad es que
necesi aba elimina la memo ia de sus acasos y sub aya sus acie os pa a da ca a de
69
na u aleza a la p omesa de las luces. La His o ia en occiden e ha ac uado adicionalmen e
como un a o que a ojaba luz sin cesa hacia pe sonajes encumb ados a la ca ego ía de
hé oes; mien as, los má genes de la ac icidad –los escomb os, las uinas del p og eso–
quedaban a oscu as, in isibles a los ojos. Sin emba go, an e la ocul ación sis emá ica de
las uinas, la memo ia se ebela e imp egna la p ác ica his o iog á ica pa a da luga a una
ía de acceso al pasado que haga jus icia a “los ol idados” (Reyes-Ma e, 2008). Pues lo
que quedó a umbado en las cune as de la his o ia es pa e de la ealidad, aunque no lo
sea de la ac icidad (Reyes-Ma e, 2013, 59). A ende a los má genes de la his o ia supone
un ac o de jus icia pa a quienes queda on ol idados y con ibuye a que el ine i able
enómeno de na a i ización his ó ica p oduzca un cuad o más comple o de nues o
pasado. Así, pa a Reyes-Ma e, la memo ia y la jus icia es án es echamen e elacionadas:
Es amos hablando de una jus icia muy especial, pues de lo que se a a es
de sen encia si hubo injus icia. Aho a bien, sólo pudo habe injus icia en
el pasado si hoy hay memo ias que lo ecue dan; solo así, a a és de
quienes man ienen i a la memo ia, se puede segui clamando jus icia. El
es igo es la memo ia de la injus icia. Po eso el es igo necesi a la
complicidad del oyen e. Al ecoge la palab a y ansmi i la luego, el
oyen e se hace es igo de la memo ia, se inco po a como un eslabón en la
cadena que ecue da una injus icia. Y esa me abolización del hecho en
memo ia es capi al pa a la e dad (Reyes- Ma e, 2003, 183)
A icula ma e ialmen e la memo ia y es udia las ensiones espec o a la his o ia que
dimanan de es a a iculación supone un desa ío pues, en palab as de Assmann, “cuando
el ba niz de los signi icados o iciales se ompe, apa ece una masa de ecue dos di e sos
y a menudo i econciliables” (Assmann, 2011, 314). Pa a al in, se á necesa io in eg a
la memo ia del dolo en la in es igación his ó ica, asumiendo que “el pasado se con ie e
en p incipio de acción pa a el p esen e” y p es ando a ención al uso ejempla del mismo,
que “pe mi e u iliza el pasado con is as al p esen e, ap o echa las lecciones de las
injus icias su idas pa a lucha con a las que se p oducen hoy días, y sepa a se del yo
pa a i hacia el o o” (Todo o , [1995] 2008, 34). Así, desde es a posición é ico-polí ica,
la memo ia pasa a se en endida como una ía pa a hace jus icia.
En la línea del pá a o an e io , a i ma Reyes-Ma e (2008, 187) que “deci que memo ia
y jus icia son lo mismo, es deci que ol ido e injus icia ambién son lo mismo”; de o ma
70
análoga, Todo o p opone que su concep o de “memo ia ejempla ” y el de jus icia sean
sinónimos. His o iog a ia y ep esen a el pasado desde los má genes implica
necesa iamen e pone en el cen o a las íc imas, siemp e siendo conscien es de que
“escucha a quienes no se exp esan es un come ido que implica mayo es iesgos que los
de la his o ia adicional” (Bu ke, 2003, 27). Hablamos de nue o de esas “ lo es pisadas”,
de homb es, muje es y niños, sac i icados en al a es abs ac os po aquellos que
p e endie on pone a su se icio el discu so y el decu so de la his o ia. F en e a odas las
es a egias des inadas a in isibiliza a las íc imas, la memo ia como ac i idad
he menéu ica ei indica su mi ada y su ue za polí ica. Se a a, pues, de emplea la
memo ia pa a da oz a quienes han ca ecido de ella du an e décadas e incluso siglos, en
un ges o é ico-polí ico con el que nos alejamos de la iolencia y nos ace camos a un sen i
democ á ico adicado en la no epe ición de la ba ba ie.
3.3. Memo ia, polí ica y cul u a en la cons ucción de iden idades. El caso del
genocidio indonesio y The Ac o Killing (Joshua Oppenheime , 2012)
The ac o killing es un documen al que a a sob e uno de los episodios más oscu os y,
sin emba go, desconocidos, de la his o ia del siglo XX. En Indonesia, en e 1965 y 1966,
“se es ima que en o al mu ie on asesinadas en e quinien as mil y un millón de pe sonas.
Un millón de pe sonas más ue on asladadas a campos de concen ación” (Be ins, 2021,
186). En 1965, el ejé ci o indonesio, apoyado po ue zas pa amili a es y milicias en el
in e io y po Es ados Unidos e Ingla e a desde el ex e io , depuso al p esiden e Suka no
y encumb ó al gene al Suha o. En un con ex o de Gue a F ía, Suka no había mos ado
simpa ías hacia el Pa ido Comunis a Indonesio (PKI) y había ecibido el apoyo de la
URSS y de China, de modo que, cuando ue de ocado, los gene ales die on ienda suel a
a un e o an icomunis a a i ado po Es ados Unidos que se ma e ializó en el asesina o
masi o de supues os comunis as, in elec uales o sindicalis as, en e o os g upos.
Hacia la mi ad de la película, a lo la go de un ayec o en coche, sucede es a con e sación
en e el equipo de Oppenheime y Ady Zulkad y, uno de los e dugos en 1965:
Oppenheime : No p e endo hace e sen i incómodo, pe o engo que
p egun a . Te au ocon encis e de que es abas en gue a y po eso no es ás
71
a o men ado como Anwa , pe o la Con ención de Gineb a de ine lo que
hicis e como c ímenes de gue a.
Ady Zulkad y: No es oy necesa iamen e de acue do con esas leyes
in e nacionales. Cuando Bush es aba en el pode , Guan ánamo e a
acep able. Saddam Hussein enía a mas de des ucción masi a. Esa e a la
e dad según Bush. Aho a odo eso es also. La Con ención de Gineb a
puede se lo mo al hoy, pe o mañana end emos la Con ención de Yaka a,
y i a emos la de Gineb a. Los encedo es deciden qué es un c imen de
gue a. Soy un encedo , así que yo decido (Oppenheime , 2012,
01:07:00-01:08:20).
La o mación de iden idades, especialmen e en las comunidades que se han is o
a a esadas po episodios de iolencia ex ema, es á in luenciada y condicionada po la
a iculación memo ís ica de dicho episodio. En palab as de Moul on, “ his memo y,
which is ecalled, pe o med, and e en insc ibed in he landscape h ough monumen s
and memo ials, becomes an in eg al pa o he local iden i y, capable o in luencing he
eco e y p ocess” (Moul on, 2015, 319). En el caso de Indonesia comp obamos que,
pues o que pe o man en calidad de “ganado es”, los ic ima ios pe manecen hoy
dic ando la di ección del discu so en o no al genocidio y dis u ando de la impunidad
más absolu a, g acias a su ez a la conni encia de los medios de comunicación. El
ejemplo de Indonesia des aca po lo ex emo de su ac i idad p opagandís ica y de una
manipulación de la his o ia que ha gene ado una memo ia de la masac e en la que los
ic ima ios pe manecen en la cúspide y las íc imas en el ol ido. Sin emba go, en
cualquie pun o del iempo y el espacio, la memo ia, selec i a y maleable, siemp e es
suscep ible de se empleada con ines polí icos au ocomplacien es. MacMillan lo esume
de la siguien e mane a:
Puede esul a pelig oso cues iona las his o ias que cuen a la gen e sob e
sí misma po que su iden idad en g an medida se halla moldeada y ligada
po su his o ia. Po eso el hecho de en en a nos al pasado y decidi qué
e sión que emos o qué es lo que que emos eco da y ol ida puede ene
una ca ga polí ica an signi ica i a. (MacMillan, 2010, 36).
En las sociedades, esas “ e siones” ins i ucionalizadas del ecue do se p oducen en el
escena io polí ico y se di unden y pe pe úan a a és de ep esen aciones y disposi i os
78
Holocaus ue un p oduc o de su época, una ea iculación é ico-es é ica de un e en o
e ible que ganó de ac o es y adep os. T as su es eno en 1978, el supe i ien e Elie
Wiesel esc ibió en un a ículo pa a el New Yo k Times i ulado “T i ializing he
Holocaus ” que la pieza e a “ also, o ensi o, ba a o: como p oducción ele isi a, la
película es un insul o pa a aquellos que pe ecie on y pa a los que sob e i ie on [...]
In en a mos a lo que ni siquie a se puede imagina ” (Wiesel, 1978)61. Sin emba go,
ce ca de cien millones de es adounidenses ie on la se ie y, en Alemania, un pe iodis a
esc ibió:
Es absolu amen e an ás ica [...] Holocaus ha sacudido a la Alemania
pos e io a Hi le de una mane a que los in elec uales alemanes no han
podido log a . Ninguna o a película ha hecho an í ida la senda de
su imien o de los judíos que los lle ó a las cáma as de gas [...] Como
esul ado de Holocaus , una mayo ía de la nación sabe lo que había de ás
de la ho ible y acua ó mula 'Solución Final de la Cues ión Judía'. Lo
saben po que un cineas a es adounidense u o el alo de ompe con el
pa alizan e dogma de que el asesina o en masa no debe se ep esen ado
(No ick, 1999, 213)62.
Vis o desde el p esen e, se a a de una se ie que nos pe mi e ilus a la eno me can idad
de ma ices con la que abajamos cuando se in es iga ace ca de la ep esen ación
audio isual de pasados aumá icos. Nos mo emos po un ex ensísimo espec o de
g adien es en el que las a iables a ene en cuen a son igualmen e nume osas. En nues o
ace camien o analí ico y me odológico, amos a emplea como elemen o undamen al el
binomio é ico-es é ico –que desa olla emos más adelan e– pe o siemp e a endiendo a su
ez a ac o es con ex uales que in luyen di ec amen e en el ilme. De es a o ma,
ei indicamos la complejidad in ínseca a la his o ia, la memo ia, el dolo del se humano
y el cine.
61 O iginal: “Un ue, o ensi e, cheap: as a TV p oduc ion, he ilm is an insul o hose who pe ished and
o hose who su i ed […] I ies o show wha canno e en imagined”
62 O iginal: “I is absolu ely an as ic […] Holocaus has shaken up pos -Hi le Ge many in a way ha
Ge man in ellec uals ha e been unable o do. No o he ilm has e e made he Jews’ oad o su e ing
leading o he gas chambe s so i id […] Only since and as a esul o Holocaus does a majo i y o he
na ion know wha lay behind he ho ible and acuous o mula “Final Solu ion o he Jewish Ques ion”.
They know i because a US ilmmake had he cou age o b eak wi h he pa alyzing dogma ha mass mu de
mus no be ep esen ed”

79
Capí ulo 4. Cons uyendo discu si amen e el Holocaus o
4.1. La cons ucción social del auma colec i o
En Más allá del p incipio de place , F eud a a el asun o del auma indi idual y el hecho
aumá ico, decla ando que
Podemos emplea el é mino “ aumá ico” pa a desc ibi esos es ímulos
ex e nos que son lo su icien emen e ue es pa a ompe la ba e a
p o ec o a, que no malmen e es muy e ec i a. Un acon ecimien o como un
auma ex e no p o oca á indudablemen e una dis upción eno me en el
o ganismo, y mo iliza á odos los mecanismos de de ensa disponibles (
F eud, ([1920] 2003), 93).
Po su po encia, el acon ecimien o aumá ico esqueb aja las de ensas de la psique y
pene a en ella, agmen ándola. Pa a sob e i i a es a sue e de a aque, el homb e puede
esponde de mane as muy di e sas, ac i ando esos mecanismos de de ensa que, en
úl ima ins ancia, es án des inados a p opo ciona ali io al que ha padecido el shock. Es
ambién F eud ([1920] 2003, 169) quien ecue da en su esc i o Inhibición, sín oma,
miedo, que “el sín oma cons i uye un indicado de un as o no, po lo que la inhibición
bien puede se un sín oma”.
De en e las di e sas espues as al hecho aumá ico –en e las que, como esc ibe F eud,
se encuen a el silencio, lo inhibido– dos han sido es udiadas y analizadas po el
in es igado Dominick LaCap a, las llamadas en inglés ac ing ou –“ac uación
impulsi a”– y wo king h ough –“p oceso o elabo ación”–, que podemos incula a los
dos ipos de memo ia que plan eaba Todo o : la li e al y la ejempla , espec i amen e.
En esa p ime a espues a, el ac ing ou , “el pasado es pe o ma i amen e egene ado o
e i ido como si es u ie a o almen e p esen e en luga de ep esen ado en la memo ia,
de o ma que el e o no de lo ep imido nos acecha” (LaCap a, 2001, 70), algo que
ecue da a la memo ia li e al, de la que Todo o ([1995] 2008, 34) a i maba que con e ía
en insupe able el acon ecimien o eco dado, desembocando en un some imien o del
p esen e al pasado. Po o o lado, cuando se a a de wo king h ough, “la pe sona in en a
gana dis ancia c í ica sob e el p oblema, y dis ingui en e el pasado, el p esen e y el
u u o”, y añade LaCap a (1998, 194) que es median e es e mecanismo que se adquie e
80
la posibilidad de se un agen e é ico y polí ico”. Todo o ([1995], 2008, 33-34) po su
pa e, hablaba de cons ui , a pa i del ecue do, un exemplum del que ex ae una lección,
de mane a que el pasado se con i ie a en p incipio de acción del p esen e.
Con el psicoanálisis, F eud se ocupó de un ipo de auma más ín imo y p i ado en el que
el abajo pa a ecupe a se a añía al pacien e y al p o esional. Sin emba go, median e el
wo king h ough y la memo ia ejempla , comenzamos a islumb a una o ma de en ende
el auma más colec i a en la que las conduc as indi iduales en an y empiezan a lui po
la es e a pública. Así, una de las he amien as undamen ales a a se el “duelo”, un
enómeno in ínsecamen e social que lle a insc i o en su signi icado la necesidad de
compa i el dolo , expone lo al mundo como o ma de ali io. LaCap a lo a a de ini
como una “socialización de la epe ición-compulsión que in en a usa se con a la pulsión
de mue e y con a es a la compulsi idad al e-pe iciona de mane as que pe mi an una
dis ancia c í ica, un cambio, ol e a asumi la ida social y eno a la” (LaCap a, 2001,
61)
En es e sen ido, y as los e en os acaecidos a lo la go del siglo XX en Eu opa, se hacía
ine i able la e lexión sob e la na u aleza social del auma, en la medida en que es e e a
compa ido. Se ía posible pensa , en onces, en un auma social y ambién cul u al, ace ca
del que el académico Je ey Alexande a i ma que “ocu e cuando los miemb os de una
colec i idad sien en que han sido some idos a un acon ecimien o ho endo que deja
señales indelebles en su conciencia de g upo, ma cando sus ecue dos pa a siemp e y
cambiando su iden idad u u a de mane a undamen al e i e ocable” (Alexande , 2012,
6).
El auma colec i o que necesi a se elabo ado discu si amen e –en un p oceso pa ecido
al que sigue la memo ia– se conc e a á igualmen e en mediaciones, a a és de dis in os
disposi i os que o ece la cul u a pa a con o ma , a a és de lo ansmi ido, un discu so
del pasado que se cons uye en p esen e. Sin emba go, que es as ep esen aciones ean la
luz en un momen o o un luga conc e os depende á de una combinación de ac o es
pe sonales, sociales y polí icos. Un ejemplo e iden e de es o ue el silencio que, du an e
más de una década, gua da on los supe i ien es del Holocaus o. Una de las
explicaciones que Bae plan ea al espec o se basa en la eo ía psicosocial del auma, que
man iene que “al se en en ados con un ho o de magni udes inédi as, an o judíos como
no judíos eacciona on con silencio y pe plejidad, ep imiendo odo ecue do de es e
81
acon ecimien o” (Bae , 2006, 63). Al shock po lo ocu ido le siguió cie a al a de
empa ía hacia los supe i ien es po pa e de la sociedad y de los países de o igen y de
po encial des ino. Es o, sumado a una uel a a la obsesión mode na po el p og eso y la
econs ucción del con inen e después de las dos gue as mundiales, p olongó el silencio
y, po an o, la imposición de una igno ancia p emedi ada hacia el su imien o. Según
Reyes Ma e (2013, 283), “en aquella Eu opa de as ada se impuso la idea de que pa a
econs ui el país no había que mi a a ás”.
El juicio del nazi Adol Eichman y la he cúlea e lexión en o no al mismo que Hannah
A end plasmó en Eichmann en Je usalén (1963) ab ió la pue a a un nue o momen o
pa a la memo ia del auma del Holocaus o en Eu opa. Además, a a és de sus ob as,
supe i ien es como P imo Le i, Jo ge Semp ún o Im e Ke esz dejaban adi ina que no
habían a dado en con a su his o ia po que es u ie an ep imiéndola, sino po que no
había nadie in e esado en escucha la du an e los años inmedia amen e pos e io es a la
gue a. Así, el Holocaus o comenzó a a icula se en su dimensión discu si a –a a és de
la li e a u a, la academia o el cine– cuando las sociedades se ie on p epa adas pa a
a on a la memo ia del su imien o. Según Bae ,
El hecho his ó ico del genocidio ue codi icado simbólicamen e y
na a i izado de o ma di e en e, en unción de las ci cuns ancias sociales
y polí icas que impe aban en cada momen o, has a con e i se en lo que
ac ualmen e en endemos po Holocaus o, el pa adigma de los c ímenes
con a la humanidad y una me á o a de o as his o ias de pe secución y
genocidio (Bae , 2006, 64).
4.2. Sob e las cons ucciones discu si as y isuales del Holocaus o
4.2.1. La cons ucción de la isualidad en o no al auma. Excepcionalidad y
agilidad de la imagen
En la céleb e ecopilación de ensayos i ulada P obing he Limi s o Rep esen a ion, el
supe i ien e y académico Saul F iedlande expuso que exis ía una al a de c i e ios, una
inde e minación lag an e, a la ho a de en en a se a una po encial ep esen ación del
ex e minio de las mino ías a manos de los nazis (F iedlande , 1992, 6). An e ese acío –
aún más lag an e en el ámbi o de la isualidad– , y en un momen o en que el deba e en
82
o no a la inimaginabilidad del hecho y de su excepcionalidad seguía igen e, la
in es igación y e lexión cons an e en o no a la imagen, se con e ía en la única salida
é ica. De hecho, sob e complejidad que en aña la ep esen ación de es os hechos,
Bu ucúa a i ma lo siguien e:
Son e iden es las di icul ades eno mes del ela o y la ep esen ación de los
hechos que pueden engloba se en el concep o gene al de masac es sean
an iguas, mode nas o con empo áneas. Pese a ales obs áculos, el in en o
de na a las, desc ibi las y e a a las no cesa, y en ales ensayos se u ilizan
disposi i os discu si os, e ó icos o pic ó icos de di e so ipo […] Como
ambién ue ecuen e que los au o es de ales a ocidades in en a an po
odos los medios ocul a los as os de sus acciones, quienes simpa izaban
con las íc imas busca on da es imonio de lo ocu ido: egis a el
máximo desga amien o se ol ió una necesidad ap emian e (Bu ucúa,
2015, 14)
La mención al egis o nos lle a ine i ablemen e al ámbi o de la imagen o og á ica, y a
la e lexión en o no a su papel a la ho a de de ini los c i e ios de ep esen ación de la
masac e. En un ensayo i ulado Pho og aphs o Agony, el c í ico de a e John Be ge
esc ibió a p opósi o de la u ilización de o og a ías de a ocidades ocu idas en el con ex o
de la Gue a de Vie nam en pe iódicos es adounidenses de g an i ada. En él, Be ge se
p egun aba ace ca de los e ec os –y la e ec i idad– que esas o og a ías podían ene en
la población no eame icana y concluía: “el p oblema de la gue a que ha causado ese
momen o [la a ocidad mos ada en la o o] esul a e icazmen e despoli izado”. Y sigue:
El en en amien o con un momen o de agonía o og a iado puede
enmasca a o o en en amien o mucho más amplio y u gen e. Po lo
gene al, las gue as que nos mues an se es án lle ando a cabo en “nues o
nomb e”. Y lo que nos enseñan de ellas nos ho o izan. El siguien e paso
debe ía se el en en a nos con nues a p opia al a de libe ad polí ica. (...)
El da se cuen a de es o y el ac ua en consecuencia es el único modo e icaz
de esponde a lo que mues a la o og a ía. Sin emba go, la doble
iolencia del momen o o og a iado unciona de hecho con a es a oma de
conciencia (Be ge , 2013, 49).
83
En su ensayo, cuyas ideas ecupe a emos más adelan e, Be ge señala la ensión en e la
imagen y su come ido é ico, a eces anulado po el ho o de lo mos ado. En su céleb e
ensayo An e el dolo de los demás, Susan Son ag comen aba algo pa ecido ace ca de lo
que ella llamaba “ o og a ía comp ome ida”, a i mando que
El con enido é ico de las o og a ías es ágil. Con la posible excepción de
las imágenes de ho o es de los campos nazis, que han alcanzado la
ca ego ía de pun os e e encia é icos, la mayo pa e de las o os pie den
su peso emocional (Son ag, 2003, 78).
Son ag p opo ciona una solución a la disyun i a que plan ea Be ge ace ca de las
o og a ías de los ho o es de Vie nam –a donde ella había iajado du an e la gue a, en
1968–; aunque coincide con él en que el con enido é ico de las imágenes que mues an
iolencia es p eca io –una p eca iedad que se iden i ica en el “ado mecimien o de la
conciencia” (Son ag, 2004, 78) po pa e de quien ecibe la imagen–, sos iene que, si hay
una o og a ía que puede e igi se como “pun o de e e encia é ico”, esa es aquella que
egis ó el ho o del ex e minio nazi. Reco demos que Bae se e e ía a la c eación del
Holocaus o en su dimensión discu si a como “el pa adigma de los c ímenes con a la
humanidad y una me á o a de o as his o ias de pe secución y genocidio” (Bae , 2006,
64). Que las imágenes sean concebidas de es a o ma en onca con la concepción misma
del Holocaus o –muy ex endida– como hecho his ó ico único y singula ; sin emba go,
accede al genocidio del pueblo judío a a és de su supues a excepcionalidad ampoco
ha aído consigo el es ablecimien o de esos c i e ios ep esen acionales é icos a los que
se e e ía F iedlande , algo que e ela que el encumb amien o é ico de la imagen y del
hecho en sí no iene po qué se la solución.
4.2.2. Ace ca de la unicidad del Holocaus o y su p oblemá ica
En e los di e en es y nume osos dilemas que el ex e minio nazi plan ea, su ge con ue za
el de la unicidad del mismo, el de su supues a singula idad, una esis que T a e so esume
así: “el genocidio judío es el único de la his o ia que ha sido pe pe ado con el in de
emodela biológicamen e a la humanidad, el único comple amen e desp o is o de
na u aleza ins umen al, el único en el que ex e minio de las íc imas no ue un medio
sino un in” (T a e so, 2005, 111). En es a línea, Reyes-Ma e acude, achándola de

84
ex ema, a la pos u a del his o iado Be na d Lewis, que de endía que la na u aleza única
del Holocaus o necesi a de la negación del “ca ác e de genocidio a cualquie o a o ma
de ba ba ie” (Reyes-Ma e, 2004, 53). Sin emba go, ins ala se en la singula idad del
acon ecimien o y elega oda compa ación al e eno de lo é ico-polí icamen e
inacep able puede esul a p oblemá ico63. En p ime luga , abs ae el auma de la
his o ia, c is aliza lo, puede lle a a no a on a lo con una ac i ud ejempla que implica,
sin nega la p opia singula idad del suceso, u iliza lo, una ez ecupe ado, como una
mani es ación en e o as de una ca ego ía más gene al, como un modelo pa a comp ende
si uaciones nue as, con agen es di e en es (Todo o , [1995] 2008, 51). En de ini i a,
implica a anza inco po ando lo ap endido desde el espe o hacia la “es e a pública” y
desechando cualquie deseo de de ol e el golpe.
En segundo luga , además del pelig o de no a on a el auma desde la memo ia ejempla ,
abs ae el Holocaus o de la his o ia nos di icul a á p es a a ención a sus an eceden es y
consecuencias. Po an o, cuando Alexande (2012, 83) habla de “ ipi ica el Holocaus o”
y con e i lo en un ma co simbólico que con ibuya a ins au a un nue o o den mo al
uni e sal, es amos ans o mando el acon ecimien o aumá ico en una nue a ca ego ía
mode na como lo e an el P og eso o la His o ia en iempos mode nos. De nue o, una
ca ego ía que, desde Eu opa, se p oyec a al mundo. Así las cosas, es complicado que es a
ope ación no se con ie a en una ágica “compe ición” cuando es un único e en o el que
si e de c i e io uni e sal que ma ca cómo deben a on a sus aumas o as comunidades.
Como esume Ra ko ic, si de inimos el Holocaus o como un absolu o uni e sal y como
el Mal ascenden e, no podemos ni e a a és del enómeno (el hecho) ni llega a
en ende odas las polí icas que lo p oduje on (Ra ko ic, 2021, 9). Mi i ica , es anda iza
o gene iza son palab as que, en nues o con ex o, gua dan una semán ica pa ecida po que
63 En e 1904 y 1907, los alemanes esiden es en el sudoes e de Á ica asesina on al ochen a po cien o de
la población he e o y las p ime as leyes aciales alemanas que ue on dec e adas en ese e i o io -po
ejemplo, la p ohibición de ma imonios en e colonos y muje es a icanas- “mos aban, según E ic. D.
Wei z, cla as simili udes con las de Nú embe g p omulgadas en 1935” (Casano a, 2020, 53). Concebi un
hecho de las ca ac e ís icas de la masac e he e o como un episodio aislado de la his o ia po lo e ible que
ue, nos p i a ía de accede a él desde la complejidad que pe mi e apo a explicaciones, como que u o
luga como consecuencia de la lógica colonialis a y de da winismo social que si uaba al homb e blanco en
la cúspide de una je a quía acial c eada po él mismo y que, po es o, y po que ue en Sha k Island
(Namibia) donde se inaugu ó el p ime campo de ex e minio de la his o ia a ca go del Impe io Alemán pa a
asesina a los he e o, pod ía se i pa a en ende más adecuadamen e el ho o del Holocaus o.
85
implican e ec os simila es: desac i ación polí ica y una apa ía socio-cul u al que lle a a
baja la gua dia64.
En e ce luga , emplea la Shoah como un me o ins umen o discu si o –a eces de co e
p opagandís ico– con el que medi la ba ba ie en odas sus mani es aciones his ó icas
supone una ulne ación a la memo ia de las íc imas al iempo que es ablece
ine i ablemen e una je a quía en la que el su imien o de unos me ece más a ención que
el de o os65. Así, hemos de se conscien es de la na u aleza excluyen e de los discu sos
y abandona el maniqueísmo que sepa a ine i ablemen e a los “ encedo es” de los
“ encidos”, asumiendo que la ealidad es mucho más compleja (Le i, [1947] 2002).
Po úl imo, alo a el is e ca álogo de sucesos a a esados po el su imien o que se
p oduje on en el siglo XX an es y después del Holocaus o y que de al e aluación su ja
un “desa o unado ganado ” conduce, po una pa e, a que o as his o ias queden
elegadas a un segundo plano en una sue e de masa in o me, y, po o a, a que esas
íc imas “p io i a ias” (Bu le , 2009; Ro hbe g, 2009; LaCap a, 2001) se a oguen la
legi imidad de de ini qué es el e dade o daño en é minos sociales, polí icos y
cul u ales. Además, exis e el pelig o de que, desde una supues a legi imidad o o gada po
ese luga en la cúspide de la je a quía en e las íc imas, se p e endan jus i ica o os ac os
de ba ba ie.
4.2.3. La Shoah en su dimensión discu si a
El Holocaus o albe gó e ibles pa icula idades, al igual que o os casos de ba ba ie a lo
la go de la his o ia. Po an o, c eemos poco p uden e ins ala a i icialmen e en el cen o
del plano de la é ica y la polí ica un hecho, sea cual sea, pues o que es o con e i á o os
64 En el lado español, con e i la Gue a Ci il y la ep esión anquis a en concep os pé eos a los que
e e i se exclusi amen e como sendos opiezos en el camino hacia la paz y la democ acia –aislados de la
ealidad en la que se p oduje on y de sus conexiones con el p esen e– man iene la icción impues a du an e
el pe iodo de ansición y mina la capacidad de espues a an e el auge de discu sos pos anquis as.
65 A i ma Reyes-Ma e en su ex o ya ci ado, La singula idad del Holocaus o, esca ando las palab as de
Hannah A end , que “el hecho de que haya habido que in en a un nomb e pa a designa a ese c imen -
“c imen con a la humanidad”- deno a su no edad, su singula idad”. En el e eno de lo simbólico, podemos
admi i esa esis, que cada mue o a manos de la máquina bu oc á ica de los nazis supuso un a aque al
co azón de la “idea de Humanidad”, pe o se hace necesa io eco da al mismo iempo que al cons uc o,
he edado de la Ilus ación, dejaba po el camino a millones de pe sonas que se salían del canon mode no -
homb e blanco, occiden al, bu gués-. La idea de Humanidad es in ínsecamen e excluyen e desde su
ges ación.
86
acon ecimien os en “ aumas sa éli es” que o bi an al ededo del cen al, midiéndose,
compa ándose con él. Así, los aumas colec i os se ían independien es en e sí y se
cons ui ían a endiendo a las singula idades que en aña un e i o io y sus gen es, y a la
o ma en la que es as in e ac úan con el suceso aumá ico66. En palab as de Todo o , “en
e ec o, cada suceso, y no sólo el más aumá ico de odos, es absolu amen e singula . Cada
asesina o pe pe ado, independien emen e del momen o y el luga en que se p oduzca,
me ece se a on ado, explicado, en endido y ep esen ado con la unicidad que se me ece
(Todo o , [1995] 2008, 37).
Es o no es incompa ible con la compa ación en e episodios de iolencia ex ema, con su
con ex ualización y con su explicación an o desde el econocimien o de pa ones
iden i icables en e ellos como desde el espe o hacia sus singula idades. Vol iendo a
Todo o , pa a las íc imas, pa a los indi iduos, “la expe iencia es o zosamen e singula ,
y la más in ensa de odas [...]. Pa a es e, la compa ación, lejos de exclui la unicidad, es,
al con a io, el único modo de undamen a la: en e ec o, ¿cómo a i ma que un enómeno
es único si jamás lo he compa ado con algo? (Todo o , [1995] 2008, 38). De o ma
simila , Michael Ro hbe g p opone el concep o de “memo ia mul idi eccional”
(Ro hbe g, 2009), capaz de a icula pasados con lic i os de una o ma no compe i i a,
no des uc i a, sino cons uc i a. Ro hbe g concibe la memo ia como una “cues ión de
de negociación con inua, e e encia c uzada y p és amo; p oduc i o, no p i a i o”
(Ro hbe g, 2009, 3)67; es o anula ía la “compe ición en e íc imas” que acaba elegando
ine i ablemen e a cie os g upos humanos a un segundo plano.
Además, es a “negociación cons an e” iene luga en las a enas más di e sas y, en e ellas,
des aca la de la cul u a popula y el cine come cial como su buque insignia. Desde su
ámbi o de acción, ese cine a a juga un papel undamen al a la ho a de consolida la
dinámica homogeneizado a que emplea el cons uc o discu si o de la Shoah pa a e alua
el ni el de ba ba ie en dis in os hechos aumá icos.
No es casual que las pau as ep esen acionales es ablecidas po el cine más come cial
ace ca del Holocaus o sean localizables, como e emos, en las ep esen aciones ílmicas
66 Es o iene una elación e iden e con la cues ión de la ep esen ación de hechos aumá icos. No podemos
pe manece impasibles an e la es anda ización hollywoodiense de los pa ones ep esen acionales es é icos
de la ba ba ie.
67 O iginal: “Subjec o ongoing nego ia ion, c oss- e e encing, and bo owing; p oduc i e, no p i a i e”
87
de la Gue a Ci il Española. Aunque cada g upo a ec ado sob elle a polí icamen e las
cica ices del su imien o pasado de una mane a conc e a, es as películas conse an en su
seno un mecanismo homogeneizado de la ep esen ación cinema og á ica en sus
di e en es dimensiones. Así, las pa icula idades de los g upos, el conocimien o de su
his o ia y su con ex o –algo que sí eíamos en la ya mencionada The Ac o Killing–
quedan en suspenso en a o de ó mulas p ees ablecidas que comenza on a ges a se en
o no a la ep esen ación ílmica del Holocaus o.
4.3. La ins umen alización del auma y el mi o pa a la cons ucción de
iden idades.
La ins umen alización del pasado y su ma e ialización en cie os discu sos de índole
polí ica que acaben es ableciendo una his o ia homogénea y pa cial a la ez que asien en
un sen imien o de iden idad y pe enencia a una comunidad es una ope ación an an igua
como el iempo. De hecho, los ecue dos pe sonales se localizan den o de con ex os
sociales que enma can e in luyen en la o ma en la que son eco dados. Desp o is os de
ese “apoyo”, ienden a desapa ece , ya que, cuando los indi iduos ecue dan, los g upos
sociales eje cen cie o pode sob e ellos68 (Hu on, 2016, 21). Po an o, eco damos como
indi iduos, pe o ambién “en ed”, dado que el con ex o en el que habi amos condiciona
e in e acciona con nues os ecue dos.
En es e sen ido, y según Aleida Assmann, “lo iun an e y lo aumá ico son dos
modalidades según las cuales na a i as mí icas cons uyen un sen ido de iden idad”
(Assmann, 2016, 3): nacional, impe ial, cul u al. Doscien os años an es de que Assmann
desa olla a su abajo, en una con e encia que lle aba po í ulo ¿Qué es una nación?, el
ilóso o E ns Renan iba más allá, a i mando que “el su imien o compa ido une más que
la aleg ía. En lo que espec a a los ecue dos nacionales, los ac os de duelo son más
po en es que los de iun o, ya que los p ime os imponen debe es y equie en de un
es ue zo común” (Bhabha, 2010, 19). Así, pa ece ía que exis en momen os en la his o ia
68Es e ex o se elaciona di ec amen e con el pensamien o de Halbwachs que, con su “memo ia colec i a”,
sos enía que los ecue dos indi iduales no exis en de o ma aislada, sino que es án p o undamen e in luidos
po el con ex o social en el que se encuen an. Halbwachs a gumen aba que los g upos sociales
p opo cionaban el ma co necesa io pa a que las pe sonas pudiesen eco da y, sin ese ma co, los ecue dos
endían a des anece se. Según él, la memo ia e a cons uida y man enida po los g upos sociales a los que
pe enecemos, que eje cen un pode sob e los ecue dos.
94
supe i ien es se ie on o zados a elega su expe iencia a la oscu idad, a ocul a su
e dad. Como esc ibe Reyes Ma e, “Le i cuen a que al ol e a casa hablaba sin pa a
has a que se dio cuen a de que aquello no in e esaba. En onces esc ibió Si es o es un
homb e, que pudo publica en una edi o ial meno . Luego inie on muchos años de
silencio” (Reyes-Ma e, 2013, 283). Las íc imas del Holocaus o u ie on que espe a pa a
comenza a ompe con esa imagen de c ia u as e o cidas y poco de ia desc i as en el
ilme de P eminge , y, cuando lo hicie on, ei indica on sus i encias como única o ma
de hace jus icia. Sin emba go, en la línea de lo que ya dijimos an e io men e, segui emos
p o undizando en el p oblema que plan ea alza se como ase o uni e sal en e al cual
medi la g a edad que conlle a decla a se íc ima de un e en o aumá ico. Y en cómo
el cine puede con ibui a consolida esa imagen de unicidad que deja ue a de plano a
an as o as pe sonas que su ie on.

95
Capí ulo 5. La cons ucción discu si a de las íc imas. Usos y abusos polí icos del
dolo ajeno.
5.1. Un ace camien o a a iculación de la “ íc ima”
La ca ego ía de íc ima es un cons uc o sociocul u al, é ico-polí ico e his ó ico, en el
sen ido de que an o su de inición como su ep esen ación, así como la pe cepción que de
ellas ienen las pe sonas y las ins i uciones, cambia con el iempo. Po ejemplo, en la
sociedad is aelí se dio una g an ans o mación en la pe cepción de las íc imas del
ex e minio nazi a pa i de la década de los 60, coincidiendo con la celeb ación del juicio
a Eichmann. Goldman a i ma, alineándose con lo que hemos explicado p e iamen e, que
An es del juicio de Eichmann en 1962, la ac i ud del público y de las
ins i uciones gube namen ales llegaba a nega que exis ie an p oblemas que
necesi a an a ención especial. P edominaba cie a ac i ud de incomodidad e
incluso de e güenza hacia los supe i ien es, debido a esa pasi idad
asumida, inde ensión, humillación, debilidad y coba día que es aban en el
co azón de ese “ e gonzoso sec e o” o mi o de que las íc imas habían
pe mi ido que las conduje an al ma ade o como o ejas (“like sheep o he
slaugh e ”) (Goldman, 2006, 107)
Así, dependiendo del luga y del momen o, la concepción de quién es íc ima y po qué
se ans o ma, siemp e en unción de coyun u as conc e as. Po ejemplo, Susan Son ag
e a ó en su documen al Tie as p ome idas (P omised Lands, Son ag, 1974) el Es ado
de Is ael pos -Shoah al es ilo de un “hospi al psiquiá ico a o men ado po el ecue do de
los pog omos y las cáma as de gas, an pe e ido po su p opio su imien o que se había
uel o incapaz de e ad e i el dolo ajeno” (Mose , 2020, 356).
Es e aspec o in ínsecamen e cambian e de la íc ima susci a mul i ud de p egun as:
¿quién, en onces, es íc ima? ¿po qué la conside amos como al?, ¿quién asigna la
e ique a de “ íc ima” a una pe sona o g upo damni icado?, ¿puede alguien ca alogado
como íc ima, “elegi no se lo”? Una ez e ique adas como al, ¿qué usos y abusos
polí icos se hacen de las íc imas?, ¿con qué ines?, ¿quiénes se encuen an as el uso
p opagandís ico de las íc imas? Nos in e esa aquí, po las ca ac e ís icas de nues o
abajo, el ace camien o y es udio de las mu aciones en la ep esen ación de la íc ima en
dis in os imagina ios y con ex os.
96
Basándose en la lec u a de La condición pos mode na de Lyo a d, Choulia aki p opone
que una ca ego ía de “ íc ima” p opia del siglo XX eme gió como un “g an signi ican e”
a a és de los dos g andes ela os p incipales de la mode nidad: el psicoanálisis y los
de echos humanos (Choulia aki, 2021, 13). Además de es as ap oximaciones al concep o
de íc ima, en las que nos amos a de ene , podemos encon a o as de ca ác e ju ídico75,
ilosó ico76 o sociológico77.
El psicoanálisis busca sana he idas ocul as de la psique a a és de la con e sación, de
la exposición. El obje i o es que la pe sona ulne ada pueda saca a la luz un daño a p io i
ocul o, ope ación que se aplica igualmen e si hablamos de un g upo de íc imas que su a
un auma colec i o (Alexande , 2012). Según Jacoby, pa a oma con ol de su p opia
na a i a, las íc imas deben empeza po comunica su expe iencia a o os en un ma co
é ico compa ido que pe mi i á a quienes no su ie on daño empa iza con quienes sí
(Jacoby, 2015, 517).
5.1.1. Good s. bad ic ims
Siguiendo con el ejemplo de cómo se ans o mó la pe cepción de las íc imas del
Holocaus o en Is ael du an e las décadas pos e io es a 1945, obse amos cómo du an e
los años cua en a y los cincuen a, la i encia aumá ica de los supe i ien es de los
campos ue dejada de lado po pa e de una sociedad y de un Es ado de Is ael que
ei indicaba an es a aquellos judíos que habían p o agonizado “ges as” ales como el
le an amien o del gue o de Va so ia. No en ano, la alen ía y el he oísmo de aquellos
suble ados se alineaba en mayo medida con los obje i os polí icos que el Es ado de
Is ael buscaba alcanza , pe o es e ela o acabó elegando a un segundo plano el
su imien o de las pe sonas que habían sob e i ido a los campos. Así, la cons ucción del
75 Podemos acudi a la de inición de “ íc ima” que las Naciones Unidas p opusie on en 1985 en su
Decla ación sob e los p incipios undamen ales de jus icia pa a las íc imas de deli os y del abuso de pode
(A/RES/40/34): “Se en ende á po ‘ íc imas’ las pe sonas que, indi idual o colec i amen e, hayan su ido
daños, inclusi e lesiones ísicas o men ales, su imien o emocional, pé dida inancie a o menoscabo
sus ancial de los de echos undamen ales, como consecuencia de acciones y omisiones que iolen la
legislación penal igen e en los Es ados Miemb os, incluida la que p osc ibe el abuso de pode ”.
76 Véase, po ejemplo, el es udio ilosó ico de T udy Go ie i ulado Vic ims and Vic imhood (2015), en el
que de ine a la íc ima como “a pe son o agen ha med by an ac o ex e nal elemen ha is no dese ed
and no a ma e o his o he will, bu ins ead imposed by an ex e nal o ce o agen ”
77 Véase Sociology, social jus ice and ic imhood en The ise o ic imhood cul u e (2018)
97
es a us de íc ima se nu i á de un sen i la en e en un con ex o dado en e un conjun o de
pe sonas, ya sean un país, una e nia, una mino ía, e c. Tal simbolismo se á ea iculado
pa a a o ece cie as na a i as en de imen o de o as, de e minando así qué íc imas
son las que hemos de ene p esen es en un iempo y espacio de e minados. En la
cons ucción y p omoción de una nue a ep esen ación, se p oduce “una je a quización
de la ealidad, así como la ma ginación de lo no seleccionado. El c i e io de la c iba es a
menudo polí ico y lle a a la p omoción de unas ep esen aciones colec i as en de imen o
de o as” (Vázquez-Liñán, 2017, 140).
Den o de es e uni e so de ep esen aciones, Madlingozi (2007), que esc ibe desde la
Sudá ica pos -apa heid, de ec a una ambi alencia en e la llamada good ic im y la bad
ic im. El académico de ine a las p ime as como la quin aesencia de la íc ima a ojos del
discu so dominan e sob e los de echos humanos (Madlingozi, 2007, 113): las good
ic ims se con o man con habe ganado en libe ad y pe manecen en silencio, mien as
que las bad ic ims exigen epa a los daños come idos y suponen un desa ío pa a las
polí icas de “ econciliación”. Podemos obse a aquí esa na u aleza his ó ica y discu si a
de la ca ego ía de íc ima, que hace de ella una en idad cambian e en el iempo y a icula
un discu so, el del “ ic imismo” que es suscep ible de se empleado
p opagandís icamen e. O o de los casos más signi ica i os en lo que espec a a la
eo ien ación del es a us de íc ima ocu ió en España después de la Gue a Ci il, cuando
la dic adu a anquis a emp endió su c uen a ep esión:
Apa e de las medidas de ep esión, los encidos u ie on que su i una
ue e hos ilidad o icial y ma ginación social. Las íc imas del o o lado,
en cambio, las pe enecien es al bando de los encedo es en la Gue a
Ci il, ecibie on el a amien o de má i es (“po Dios y po España”), con
sus nomb es insc i os en las pa edes de las iglesias pa oquiales, y sus
pa ien es o suceso es se ie on bene iciados con pensiones, p ebendas y
en ajas múl iples a ca go del escuálido e a io público (Ál a ez-Junco,
2010,148)
En 2004, el hispanis a Sebas iaan Fabe esc ibía que “el ol ido gene alizado que has a
hace poco odeó en España a las íc imas epublicanas de la gue a, la dic adu a y el exilio
ha sido an o más llama i o en is a de las pocas excepciones a la egla” (Fabe , 2004,
38). Con la mue e del dic ado , comenzó un p oceso de mu ación de mane a que, poco a
98
poco, la íc ima epublicana iba haciéndose con el ol de good ic im, has a en onces
os en ado po quienes habían mue o en el bando nacional78. Es a úl ima a i mación nos
pe mi e asen a la ambi alencia in ínseca a la na u aleza discu si a y luida de la
ca ego ía de íc ima. Hoy, las good ic ims sin onizan au omá icamen e con un discu so
humani a io que ue ganando cada ez más p esencia en el imagina io colec i o du an e
las décadas pos e io es al Holocaus o y que llegó con e aso a una España en dic adu a
que se había alineado ideológicamen e con Hi le du an e la gue a.
De ás del impe a i o “¡Nunca más!” que se si uaba en la base de los comp omisos de
paz en e naciones desa ollados después de la Segunda Gue a Mundial se encon aban,
undamen almen e, los millones de mue os en las cáma as de gas (Le y y Sznaide ,
2004). Sin emba go, pa a Choulia aki, el ela o de los de echos humanos iende a si ua
el su imien o den o de un égimen de “ac i ismo me can ilizado: un égimen que ac úa
an o como una in i ación a econoce la lesión como un a aque con a pe sonas con
de echos, y, al mismo iempo, como un me cado global que se bene icia de la ci culación
de eclamos de su imien o mien as despoja esos eclamos de sus con ex os sociales de
pode ” (Choulia aki, 2021, 16)79. Según la in es igado a, ese “ac i ismo me can ilizado”
eúne las demandas de los dis in os colec i os ulne ados en odo el mundo pa a
homogeneiza los en el ma co de los llamados “de echos humanos”. Pe o ¿a imagen y
semejanza de las demandas de qué colec i o ulne ado se es ablecen las pe iciones de los
demás g upos? En es a línea, Boa en u a de Sousa San os a i ma que
La na u aleza no con encional del discu so de los de echos humanos
eside no sólo en una cie a p omiscuidad cómplice en e su p oclamación
78 En el cine, es o se hizo especialmen e isible a a és de las películas come ciales de inales de los años
no en a y p incipio de siglo XXI como ¡Ay, Ca mela! (Ca los Sau a, 1990), Tie a y libe ad (Ken Loach,
1995), La ho a de los alien es (An onio Me ce o, 1998), Libe a ias (Vicen e A anda, 1998), La lengua
de las ma iposas (José Luis Cue da, 1999), Las ece osas (Emilio Ma ínez-Láza o, 2007), El labe in o
del auno (Guille mo del To o, 2006) Pája os de papel (Emilio A agón, 2010)#. El es eno de es as cin as
coincidió con un momen o en que el mo imien o memo ialis a comenzaba a oma o ma y consolida se
en asociaciones po oda la geog a ía española, además de con la ap obación de la p ime a Ley de Memo ia
His ó ica en 2007. Es a no e a sino una mane a de hace en e a la he ida aún abie a que in ligió la Gue a,
la pos e io ep esión y cua en a años de dic adu a. Sin emba go, segui emos a gumen ando a lo la go de
es as páginas po qué la ep esen ación maniquea, es e izan e y lac imógena de las íc imas puede no se la
mejo ía pa a ges iona el auma p o ocado po episodios de ba ba ie. U iliza el cine pa a hace más
“dige ibles” es os sucesos puede, po ejemplo, educi –cuando no banaliza – la complejidad in ínseca que
los ca ac e izó. Segui emos p o undizando en es o a lo la go de la segunda pa e.
79 O iginal: “commodi ied ac i ism - a egime ha bo h ac s as an in i a ion o ecognize inju y as an
assaul agains igh -bea ing pe sons and, a he same ime, as a global ma ke ha p o i s om he
ci cula ion o claims o su e ing while s ipping hose claims om hei social con ex s o powe ”
99
abs ac a y la esignación an e sus iolaciones sis emá icas, sino, sob e
odo, en la i ialización del su imien o humano que conlle an es as
iolaciones. Es a i ialización p o iene en buena medida del discu so
no malizado de las o ganizaciones en de ensa de los de echos humanos,
con un ue e componen e es adís ico que educe al anonima o de los
núme os el ho o de la deg adación humana y del su imien o injus o (de
Sousa San os, 2014, 102)
Así, econocemos a las bad ic ims po su incon o mismo80, po que se ebelan con a el
ela o mode no de los de echos humanos –c i icado, como hemos is o, po Madlingozi
(2007), Choulia aki (2021) y de Sousa San os (2014)–, y exigen una epa ación de ac o
de los daños come idos. Buscan se agen es polí icos ac i os en e a la ep esen ación de
la íc ima de a ocidades como inde ensa y pasi a (Reig-Tapia, 2020), y se si úan en
con a de ese discu so de los de echos humanos “impe ialis a y libe al hegemónico”
(San os, 2013, 63) No son, de ninguna mane a, la “ íc ima ideal”81 p opues a po Ch is ie
(1986) y de inida de la siguien e mane a:
Po ‘ íc ima ideal’ en iendo una pe sona o una ca ego ía de indi iduos que
-cuando son acechados po el c imen- son dados inmedia amen e el
comple o y legí imo es a us de íc ima. La íc ima ideal es, en mi uso del
80 Exis en eminiscencias en e la bad ic im y el concep o de “maladjus ed” que Ma in Lu he King
empleó en un discu so en 1963: “The e a e ce ain echnical wo ds wi hin e e y academic discipline ha
soon become s e eo ypes and cliches. Mode n psychology has a wo d ha is p obably used mo e han any
… I is he wo d “maladjus ed.” This wo d is he inging c y o mode n child psychology. Ce ainly, we all
wan o a oid he maladjus ed li e. In o de o ha e eal adjus men wi hin ou pe sonali ies, we all wan
he well‐adjus ed li e …Bu I say o you, my iends … The e a e ce ain hings in ou na ion and in he
wo ld (abou ) which I am p oud o be maladjus ed and which I hope all men o good-will will be
maladjus ed un il he good socie ies ealize. I say e y hones ly ha I ne e in end o become adjus ed o
seg ega ion and disc imina ion. I ne e in end o become adjus ed o eligious bigo y. I ne e in end o
adjus mysel o economic condi ions ha will ake necessi ies om he many o gi e luxu ies o he ew,
lea e millions o G-d’s child en smo he ing in an ai igh cage o po e y in he mids o an a luen socie y.
I ne e in end o adjus mysel o he madness o mili a ism, o sel ‐de ea ing e ec s o physical iolence”
(King, 1963). Pa a MLK, lo “adjus ed” quedaba de inido po una éli e de homb es blancos en Washing on,
po lo que odo lo que quedaba ue a de ese canon se si uaba au omá icamen e en la ca ego ía de
“maladjus ed”. Algo pa ecido sucede con el discu so de los de echos humanos y las good y bad ic ims.
81 En es a línea Walkla e (2007) ambién p opuso la ‘imagined ic im’: "La íc ima inocen e y ulne able
que me ece jus icia ha p opo cionado, po lo an o, la base legi imado a pa a los enjuiciamien os, las
comisiones de la e dad, las epa aciones, la memo ialización y la plé o a de o as medidas desplegadas en
con ex os de jus icia ansicional” (Law he , 2020).

100
é mino, una sue e de es a us público al mismo ni el de abs acción que
es po ejemplo un “hé oe” o un “ aido ” (Ch is ie, 1986, 18).
A a és de la compa ación explíci a con dos ca ego ías popula es como son la del
“hé oe” y el “ aido ”, Ch is ie asien a la na u aleza pu amen e discu si a de la “ íc ima
ideal” –que ambién ecue da a la good ic im–. Po lo an o, señala que no se es íc ima
en esencia, po mucho que se haya su ido un menoscabo de los de echos undamen ales,
sino que unas pe sonas llegan a se lo –con odo lo que ello conlle a– y o as no, siemp e
a a és del discu so que se a icula en o no a ellas.
El cine come cial ha jugado un papel undamen al en la a iculación de la good ic im y
en la consolidación del con as e con la bad ic im, pe cibida de mane a nega i a y poco
me ecedo a de econocimien o ni empa ía. A a és de la simpli icación y de la
iden i icación de la good ic im con o as cons ucciones es e eo ipadas e igualmen e
discu si as como la del “hé oe” y la del “má i ”, es a igu a sigue o mando pa e del
imagina io popula y cul u al occiden al. El cine es adounidense p oducido después de
los a aques a las To es Gemelas es un cla o ejemplo de ello, con películas que
ep esen aban sis emá icamen e a ciudadanos y soldados, no malmen e blancos, como
íc imas inocen es del e o ismo islámico.
El cine y, en pa icula , el come cial que iende a la es e ización, pe mi e al espec ado
es ablece conexiones con las his o ias y con quienes las p o agonizan. Que la conexión
emocional se p oduzca cons an emen e espec o a esas good ic ims, ele adas a la
ca ego ía –como decía Son ag ace ca de la o og a ía de los campos– de pun os de
e e encia é icos, mo almen e supe io es y esencialmen e buenas, simpli ica su ealidad
y a oja al ma gen a las O as íc imas, que no o man pa e del ela o hegemónico debido
a su p ocedencia, colo de piel o eligión. Los discu sos homogeneizado es hacia las
íc imas –en las películas come ciales analizadas sob e el Holocaus o y la Gue a Ci il
se da p eeminencia a las good ic ims– deben se analizados c í icamen e y pues os en
cues ión, de o ma que la exis encia de las bad ic ims quede ei indicada y, a a és de
la ocupación de su luga en el espacio público, pongan en jaque discu sos que siguen
asen ados sob e dinámicas colonialis as, impe ialis as, acis as.
101
5.2. La ins umen alización de la ca ego ía “ íc ima”
Según Le ne , “cuando las naciones na an aumas median e o mas que c ean
solida idad a a és de gene aciones en o no a e en os sólo expe imen ados di ec amen e
po una pa e de su población, ienden a aplica igualmen e de mane a excesi a la e ique a
de pe pe ado a o os g upos, ampliando las quejas más allá de los agen es in oluc ados
en in ligi daño” (Le ne , 2020, 70)82. Así, dependiendo del obje i o que se pe siga, es
posible encon a en el pasado en anas de solida idad in e gene acional en e los
habi an es de una comunidad, de mane a que una de o a o una ic o ia que u o luga
décadas, e incluso siglos a ás, puede e o mula se como un acon ecimien o de ac ualidad
que gene e un ínculo en e el pasado y el p esen e83.
En es a ope ación, la ei indicación de unas íc imas en de imen o de o as cons i uye
una pa e undamen al. A endiendo a la cons ucción iden i a ia y polí ica de la íc ima
en el ma co del auma de la Shoah, Ophi p opone la siguien e e lexión:
Se usa y abusa del Holocaus o en calidad de medio en la cons ucción de
la iden idad judía, y las cues iones de iden idad enma can y dan o ma al
ámbi o del discu so sob e el Holocaus o. Po lo an o, muchos judíos
ienden a pensa que han he edado esa pé dida inimaginable, al igual que
se ecibe cualquie o a he encia [...]. Así, es os judíos es án hipno izados
po una iden idad cons uida en o no a una posición de íc ima, que a su
82 O iginal: “When na ions na a e aumas in ways ha c ea e solida i y h ough gene a ions a ound e en s
only di ec ly expe ienced by a po ion o hei popula ion, hey a e p one o likewise o e -applying he
label o pe pe a o o o he g oups, expanding g ie ances beyond he agen s in ol ed in in lic ing ha m”
83 Po ejemplo, el p esiden e de VOX, pa ido español de ex ema de echa, San iago Abascal, eligió el
san ua io de Co adonga, un encla e undamen al pa a el discu so sob e el pasado asociado a la
“Reconquis a”, como pun o de pa ida de su campaña elec o al en 2019 y, a los pies de la es a ua del ey
as u Don Pelayo, se di igió a los medios. De es a o ma, Abascal ei indicaba como íc imas únicamen e
a aquellos que, supues amen e, mu ie on en comba e con a los musulmanes en el año 722, alimen ando un
discu so que es ablece que el bien se encon aba del lado de Don Pelayo y el mal del lado de las opas de
Al-Ándalus y que es ácilmen e ex apolable a la imagen que él deseaba p oyec a , la de de enso de la
“hispanidad” en e a los “males” que la acechan; males que, po o a pa e y según la compa ación que se
in uye en el discu so de VOX, seguían iniendo desde donde lo hacían en el pasado solo que, aho a, en
o ma de inmig ación. También en España se encuen a el llamado Valle de los Caídos, un monumen o
le an ado po los p isione os de la dic adu a de F ancisco F anco en homenaje a los “caídos” del bando
nacional du an e la Gue a Ci il (1936-1939). Como a i ma Julián Casano a (2007), F anco ideó el
monumen o pa a inmo aliza su ic o ia en el con lic o y hon a sólo a los mue os de su bando. De es o
se ex ae algo sob e lo que ya hemos incidido: que, al menos, en e 1936 y 1975, quienes mu ie on luchando
po el legí imo gobie no epublicano y du an e la pos e io ep esión no consiguie on alcanza el es a us de
“ íc imas” pa a las ins i uciones y la sociedad anquis as; ca eciendo de lo que sí u ie on los “caídos” del
bando nacional, una Causa Gene al y de un memo ial como el Valle de los Caídos al é mino de la
con ienda.
102
ez es á hipno izada po una pé dida inimaginable, a la que odas las o as
pé didas conducen o se unen. (Ophi , 2000, 179)84.
El auma de ine la iden idad de la íc ima, pe o lo que le o o ga un luga p i ilegiado en
la his o ia de un e i o io conc e o y la si úa en el cen o del deba e público es la
a iculación discu si a se haga de ella. De es a o ma, las oces de las íc imas, como
pa e undamen al de nues o pasado, p esen e y u u o son pues as en nume osas
ocasiones al se icio de in e eses polí icos (Law he , 2020). Todo o a i ma que “los
se bios, en C oacia y en Bosnia, ecue dan de muy buen g ado las injus icias de las que
ue on íc imas sus an epasados po que ese ecue do les pe mi e ol ida –eso espe an–
las ag esiones po las que se con ie en aho a en culpables” (Todo o , [1995] 2008, 94).
La lógica se bia –Todo o publicó Los abusos de la memo ia en 1995, en plena gue a
de los Balcanes– que se ex ae de la ci a es ácilmen e desci able: ‘como noso os
su imos en su momen o a manos de unos, quedamos exone ados de culpa po odas las
a ocidades que podamos come e hacia o os’.
Re ugia se en su es a us de íc ima do aba a los se bios de cie a “legi imidad simbólica”
pa a con e i se en ic ima ios. Le ne e enda es o úl imo cuando man iene que
Milose ic ue único en la mane a en que hizo eme ge los aumas colec i os se bios y
na a los como una sue e de ic imismo nacionalis a ( ic imhood na ionalism),
p oyec ando el dolo pasado con a egímenes ya desapa ecidos en las naciones ecinas
a la Se bia con empo ánea (Le ne , 2020, 72). Uno de los ejemplos más ilus a i os a es e
espec o ue el discu so de Gazimes án85, p onunciado po Milose ic en 1989 con mo i o
de la conmemo ación del 600 ani e sa io de la de o a de su pueblo con a los o omanos
en la ba alla de Koso o de 1389 y, po an o, del comienzo de la dominación de los
Balcanes po pa e de los encedo es:
84 O iginal: “The Holocaus is used and abused as a means in he cons uc ion o Jewish iden i y, and
iden i y ques ions ame and shape he domain o Holocaus discou se. The e o e many Jews end o hink
ha hey ha e inhe i ed ha unimaginable loss as one ecei es any o he inhe i ance [...]. Hence, hese Jews
a e mesme ized by an iden i y cons uc ed a ound a ic im posi ion, which is mesme ized in i s u n by an
unimaginable loss, in o which all o he losses lead o a e assembled”
85Gazimes án es un monumen o y memo ial si uado ce ca de la ciudad de P is ina, en Koso o, que
conmemo a la Ba alla de Koso o de 1389. Es a ba alla ue un en en amien o c ucial en e las ue zas del
Impe io O omano y una coalición de ejé ci os se bios y sus aliados c is ianos. Así, Gazimes án se ha
con e ido en un símbolo impo an e de la his o ia y la iden idad nacional se bia.
103
Hoy, es di ícil sepa a la e dad his ó ica de la Ba alla de Koso o de la
leyenda. Hoy, eso ya no es impo an e. […] Seis siglos más a de, nos
es amos in oluc ando de nue o en ba allas, es amos a on ando ba allas.
No son ba allas a madas, aunque aún no debemos desca a eso. Sin
emba go, independien emen e del ipo de ba allas a las que nos
en en emos, no pueden gana se sin esolución, alen ía y sac i icio, es
deci , sin esas nobles cualidades que es u ie on p esen es aquí en el campo
de ba alla de Koso o en los días pasados.
En el discu so, Milose ic esca ó la na a i a de auma que había supues o la ic o ia de
los o omanos en e a la coalición de ejé ci os se bios y sus aliados c is ianos en el siglo
XIV y, a a és de una e ó ica encendida, la p oyec ó hacia la ciudadanía con el in de
despe a en ella el e o bélico con a los musulmanes bosnios en los años no en a. Pa a
Le ne , además de se una na a i a pode osa, ambién esul aba me a ó icamen e
a ac i a a una población se bia que había su ido an o una g an pob eza bajo el égimen
comunis a como la iolencia de los ascis as du an e la Segunda Gue a Mundial (Le ne ,
2020, 69). Es os discu sos cons i uían, po an o, p opaganda bélica que usaba el pasado
a disc eción pa a sa is ace sus in e eses inmedia os.
En e el ca álogo de abusos, ambién des aca la ins umen alización po pa e de una clase
polí ica que p e ende con e i a los damni icados de la his o ia en acciones que
compi en con a o os po el es a us de íc ima. En elación con es o y empleando el
p o undo con lic o en e Is ael y Pales ina86, Caplan a i ma que
86 En 2011, Ne anyahu p onunció las siguien es palab as an e la ONU, que cons i uyen un cla o ejemplo
de esa ins umen alización del pasado y del su imien o de las íc imas, pe o ambién del mesianismo
in ínseco a la e ó ica del “Chosen People”: “In my o ice in Je usalem, he e's an ancien seal. I 's a signe
ing o a Jewish o icial om he ime o he Bible. The seal was ound igh nex o he Wes e n Wall, and
i da es back 2,700 yea s, o he ime o King Hezekiah. Now, he e's a name o he Jewish o icial insc ibed
on he ing in Heb ew. His name was Ne anyahu. Tha 's my las name. My i s name, Benjamin, da es back
a housand yea s ea lie o Benjamin –Binyamin– he son o Jacob, who was also known as Is ael. Jacob
and his 12 sons oamed hese same hills o Judea and Sama ia 4,000 yea s ago, and he e's been a con inuous
Jewish p esence in he land e e since.And o hose Jews who we e exiled om ou land, hey ne e
s opped d eaming o coming back: Jews in Spain, on he e e o hei expulsion; Jews in he Uk aine, leeing
he pog oms; Jews igh ing he Wa saw Ghe o, as he Nazis we e ci cling a ound i . They ne e s opped
p aying, hey ne e s opped yea ning. They whispe ed: Nex yea in Je usalem. Nex yea in he p omised
land. As he p ime minis e o Is ael, I speak o a hund ed gene a ions o Jews who we e dispe sed
h oughou he lands, who su e ed e e y e il unde he Sun, bu who ne e ga e up hope o es o ing hei
na ional li e in he one and only Jewish s a e” (Ne anyahu, 2011).
110
íc ima; como a i ma Fe nández-Pichel, “las ep esen aciones cinema og á icas
ansmi en y, al mismo iempo, cons i uyen los imagina ios sociales en un p oceso
con inuo de cons ucción signi ica i a del en o no ísico y ma e ial” (Fe nández-Pichel,
2015, 21).
Películas como La lis a de Schindle (S e en Spielbe g, 1993) –ace ca del Holocaus o–,
Wo ld T ade Cen e (Oli e S one, 2006) –sob e los a en ados e o is as del 11 de
sep iemb e de 2001– o La oz do mida (Beni o Zamb ano, 2011) –en o no a la ep esión
anquis a en España–, p omue en ela os maniqueos p o agonizados po las “ íc imas
buenas e ideales” que hemos desc i o an e io men e. Son ambién “ íc imas dignas” que,
en eo ía, debe ían ene un papel p o agonis a en la cons ucción mediá ica del hecho
aumá ico que las de ine y en la de su p opia condición de íc imas; en la p ác ica,
muchas eces no oman pa e en dicha negociación y se ag upan bajo ca ego ías
p e ab icadas que es ipulan pe o ma i idades y expec a i as conc e as. En las películas,
son homb es y muje es que habi an un iempo y un espacio de g an iolencia e injus icia
consensuadamen e condenable en el p esen e po los espec ado es. Po ello, po que
simbolizan el consenso, esul an en ables mediá ica y, po lo an o, económicamen e.
No obs an e, e emos a lo la go de los p óximos capí ulos como esos “pequeños mundos
de signi icados” (Du Gay y Hall, 1997) que es as películas c ean pa a los espec ado es,
al igual que ese consenso a i icial que sólo ocu e en la pan alla, pueden ela la
complejidad in ínseca a los hechos aumá icos. En es a ope ación simpli icado a, la
ep esen ación de unas íc imas en de imen o iene especial ele ancia. Como a i ma
Sánchez-Biosca, cuan o más ex año, dolo oso e inex icable esul a el acon ecimien o y
los sen imien os que despie a, más necesa io se hace esgua da se bajo la inmedia ez que
la i anía de la in o mación impone (Sánchez-Biosca, 2005, 51). Lo inmedia o, lo
e ec is a, lo maniqueo, su gen como u as de escape pa a hui de la complejidad y de la
inde ensión an e la ealidad aumá ica y la acaban ans o mando en una ac icidad más
lle ade a. An e es o, las cla es que Oyanedel y Ala cón dan e i iéndose al ámbi o de la
ep esen ación de la íc ima desde el pe iodismo, es ex apolable al cine:
Cada ez que la in o mación sea espec acula izada a a és de la
in e ención es é ica –como el uso de música inciden al, la excesi a
adje i ación con el in de ol e más emo i a la no a pe iodís ica o el uso
de p ime os planos de una pe sona–, necesa iamen e es a emos hablando

111
de di e sos ni eles de ulne ación de la dignidad de las pe sonas
(Oyanedel y Ala cón, 2010, 117)
Según Kaplan, “los melod amas de Hollywood se en impulsados a epe i en la icción
dominan e la g ie a abie a po el auma his ó ico, mien as al mismo iempo buscan, de
mane a inconscien e, epa a esa g ie a” (Kaplan, 2005, 48)91; di igi la mi ada hacia esa
misión de econs ucción median e la ep esen ación de lo dañado –de lo “ asgado”– a la
que la au o a se e ie e como “inconscien e” es undamen al. No c eemos que se a e de
un mecanismo inconscien e pues, como hemos is o a lo la go del capí ulo, los medios
de comunicación y las indus ias cul u ales a iculan sus ep esen aciones in luenciadas
po el pode polí ico –y ice e sa–, que a a busca que el auma sea epa ado en una
di ección u o a. Así, muchas eces, las p opias íc imas no oman pa e en la negociación
po la cons i ución de la memo ia de su dolo , sino que se les o o ga la ca ego ía
p e ab icada92 a la que se han de ajus a necesa iamen e.
F en e al es e eo ipo, an su giendo oces –algunas asociaciones de íc imas han enido
un papel undamen al a la ho a de da les un espacio segu o pa a desa olla el abajo de
supe ación del auma– que ei indican el papel “ejempla ” de las íc imas, así como sus
pa icula idades y sus deseos de epa ación, que no ienen po qué coincidi con la
ipi icación hegemónica que nos suele llega a a és de los medios.
91 O iginal: “Hollywood’s melod amas a e impelled o epea he en in he dominan ic ion occasioned
by his o ical auma while a he same ime seeking unconsciously o epai ha en ””
92 Aunque lo a a emos a lo la go de los p óximos capí ulos, con iene des aca que esa ipi icación de la
ca ego ía de íc ima abunda en el cine mains eam es adounidense que a a sob e la Shoah. En es as
películas, se nos p esen an a dos ipos de íc imas: la inocen e, buena y pacien e en e a la enga i a,
iolen a y he oica.
112
Capí ulo 6. De “cohe encias”, hegemonías y isualidades dominan es. Cons uyendo
la no ma.
6.1. Lo “cohe en e hegemónico”. Acceso y c í ica a a és de los Cul u al S udies y
la memo ia.
Los Cul u al S udies son un campo de in es igación su gido en la Ingla e a pos -Segunda
Gue a Mundial que se ocupa de analiza cómo las p ác icas cul u ales se elacionan con
la co idianidad, la his o ia, las es uc u as de pode , los a ec os, la ideología, la economía,
la polí ica, el acceso al conocimien o, la ecnología y el medio ambien e. Uno de los
e e en es, S ua Hall, a i ma que do amos de signi icado a las cosas a a és de la o ma
en que las ep esen amos, es deci , las palab as que usamos pa a e e i nos a ellas, las
his o ias que con amos sob e ellas, las imágenes que de ellas p oducimos, las emociones
con las que las asociamos, las mane as en que las clasi icamos y las concep ualizamos o
los alo es que deposi amos en ellas (Du Gay y Hall, 1997, 3).
En su Doing Cul u al S udies: The S o y o he Sony Walkman, el p opio Hall y Paul Du
Gay analizaban el walkman como ejemplo ma e ial del uncionamien o del “ci cui o de
la cul u a”, y se de enían en el p oceso c ea i o que lle ó al ensamblaje del apa a o, en
los choques de pode que se die on en la emp esa as su lanzamien o o en las campañas
publici a ias que se di undie on en dis in os países, desde I alia a Japón, pasando po
Es ados Unidos. Así, el “ci cui o de la cul u a” es un modelo ú il pa a es udia cómo
su gen los signi icados que nos ayudan a in e p e a el mundo, a da sen ido a las cosas y
los acon ecimien os, incluyendo aquellos que nunca hemos is o o expe imen ado en la
ida eal, sino solo en películas y no elas, sueños y an asías…
Debido a que, como ya indicó J.R. Saul, “la memo ia es siemp e enemiga de la es uc u a”
(Saul, 1992, 20) con iene ace ca se a la es uc u a desde el con encimien o de que la
memo ia es in ínsecamen e sub e si a y dis up i a. Es o nos lle a á a es udia el ci cui o
de la cul u a y ambién los a e ac os cul u ales sob e la memo ia aumá ica que ci culan
po él –en conc e o, las películas– pues o que, al igual que ocu ía con las
ca ego izaciones discu si as de las íc imas, pueden lle a enc ip ados discu sos
homogeneizado es undamen ados en lógicas in ínsecamen e excluyen es ( acis as,
excepcionalis as, mesiánicas, impe ialis as…). Sob e la alsa di e sidad que la indus ia
cinema og á ica p omo ía a a és de sus películas ya e lexiona on Ado no y
Ho kheime a inales de la década de los cua en a en su Dialéc ica la Ilus ación:
113
Dis inciones en á icas, como aquellas en e películas de ipo “a” y “b” o
en e his o ias de semana ios de di e en es p ecios, más que p ocede de la
cosa misma, si en pa a clasi ica , o ganiza y manipula a los
consumido es. Pa a odos hay algo p e is o, a in de que ninguno pueda
escapa (Ho kheime y Ado no, [1947] 1998, 168).
En es os au o es se daba ya una “g an p eocupación po el amaño y el pode c ecien e de
los negocios ansnacionales de comunicación” (Mosco, 2006, 62), y lanzaban su
denuncia con a es as emp esas median e la ei indicación del análisis c í ico y
emancipado . Pa a segui ese camino, es undamen al econoce c í icamen e los ci cui os
indus iales y polí icos po los que luyen las ep esen aciones cinema og á icas
hegemónicas que in e ac úan con agen es sociales y económicos y acaban in eg ándose
en la cul u a. Analiza los mensajes de las películas sob e hechos a a esados po la
iolencia que se inse an en es a es uc u a nos pe mi e e alua las ea iculaciones de los
discu sos de memo ia que an solidi icando y agoci ando ep esen aciones de memo ias
al e na i as. Como sin e iza B unce ic al espec o, “las his o ias a menudo son
pa ocinadas po el es ado, cons uidas, in ocando una his o ia nos álgica que quizás
nunca exis ió. [...] Los g upos de pe sonas más pode osos ienden a esc ibi la his o ia,
mien as que los menos p i ilegiados y sus ecue dos ienden a se ol idados o
desa endidos, pe maneciendo in isibles pa a la his o ia y pa a la ley” (B unce ic, 2021)93.
Po an o, el despliegue de la his o ia y de la memo ia en el elemen o sensible –en es e
caso las películas– a a necesi a de esa mi ada polí ico-es é ica (Didi-Hube man, 2008,
110) que a oje luz sob e odo aquello que queda apa ado del discu so hegemónico.
Según McQuail, es a a és de esas “indagaciones” que el g ado de homogeneidad (o
endencia hegemónica) del con enido de los medios queda des elado, iluminando al
mismo iempo la pa cela de la ealidad que habi an las oces socialmen e ma ginadas
(McQuail, 1998, 14). Michael J. Shapi o in eg a esa idea de una homogeneidad de
endencia hegemónica en el concep o de “cohe encia”, que ayuda a do a al mundo de un
sen ido conc e o y, a a és del lenguaje y la isualidad, juega un papel undamen al en
lo es ablecido como no mal y e dade o en un con ex o de e minado (Shapi o, 1997). La
93 O iginal: “S o ies a e o en s a e sponso ed, cons uc ed, in oking a nos algic his o y ha pe haps ne e
was. [...] The s onge g oups o people end o w i e his o y while he less p i ileged ones and hei
memo ies end o be o go en o neglec ed, emain in isible o his o y, and o law”
114
cons ucción de esa cohe encia homogeneizado a es á in ínsecamen e elacionada con la
unción hegemónica del discu so pues, una ez conseguida, a a edunda en el
man enimien o de un o den polí ico y social, así como de las in e p e aciones de la
ealidad dominan es sob e las que se asen a á la ac icidad. Sin emba go, “because objec s
and o he pe sons a e o ms o nega ion, he s u agains which he sel es ablishes
cohe ence, he human subjec de elops as a esul o a s i ing o esis being abso bed
by o he ness” (Shapi o, 1997, 41). Así, la cohe encia, y odos los disposi i os cul u ales
median e los que oma ma e ialidad, es án diseñados pa a choca con lo O o; No
obs an e, es p ecisamen e a a és de la memo ia y del echazo hacia lo
cinema og á icamen e no ma i o en lo o mal y en lo emá ico – e emos a ios ejemplos
de es e ipo de cine en el décimo capí ulo– que las oces silenciadas de la his o ia pueden
desa ia lo que es cohe en e y ab i nue os discu sos (in)cohe en es y
(con a)hegemónicos.
6.2. El papel del espec ado polí ico en la cons ucción y des ucción de la
isualidad dominan e.
Es udiando la ob a de Susan Son ag, en conc e o Sob e la o og a ía y An e el dolo de
los demás, Judi h Bu le (2009, 68) se p egun a has a qué pun o las o og a ías ienen el
pode de comunica el su imien o de o os. A i ma que pa a que las o og a ías
comuniquen de o ma e ec i a deben ene una unción ansi i a, ac ua sob e los
espec ado es de mane a que es ablezcan una elación di ec a en e ellas y los juicios y
opiniones que esos mismos espec ado es o mula án sob e el mundo. Po an o, en esa
ope ación ansi i a, las imágenes necesi an de pe sonas que asuman su con enido
(Callahan, 2020, 94) y lo in e p e en; a a és del consenso en esa in e p e ación su gen
las isualidades dominan es, p o undamen e ligadas al concep o de “cohe encia” que
es udiábamos en el epíg a e an e io .
Podemos en ende esa isualidad como una acumulación de e e encias, un eposi o io
de imágenes al que amos ol iendo pa a en ende y decodi ica la ealidad ci cundan e,
en un p oceso en que la memo ia a a ene un papel p o agonis a. No en ano, el b illan e
his o iado del A e Aby Wa bu g concebía la memo ia como “el espacio men al en e el
yo y el obje o” (Wa bu g, 2010, 139). Son las memo ias c eadas y ajus adas al pa ón de
lo cohe en e las que nos si en como pue a de acceso a la comp ensión compleja,
115
anshis ó ica y a empo al de la imagen. Un ejemplo de es o lo encon amos en las
o og a ías omadas en el con ex o de la Gue a de los Balcanes, y en la elación isual
ine i able94 que se es ableció en e los p isione os ex enuados en los campos de los años
no en a y los de los campos de concen ación nazis en la década de 194095.
Figu a 1.
Así, la asociación que, g acias a la isualidad dominan e, se es ablece en e es as
ep esen aciones o og á icas de dos momen os a a esados po la ba ba ie, nos da una
pis a de cómo se en ienden e in e p e an las in o maciones que llegan a a és de los
disposi i os cul u ales. Las palab as que acompañan a la imagen de la po ada de la e is a
TIME, publicada el 17 de agos o de 1992, suponen ambién un indicio de esa conexión:
94 A p opósi o de la ine i abilidad en es as compa a i as, Rod íguez Se ano sos iene que aunque las
imágenes del Holocaus o gene a on una con igu ación icónica que se epi e sis emá icamen e en la Zona
Ce o, en Somalia o en I ak, no signi ica que haya una e dad en la disposición del cadá e que he mane las
ci cuns ancias de la mue e. Muy en línea con una idea wa bu guiana a la ez que mul idi eccional de la
memo ia, el au o echaza la asunción de que “una se ie de e ibles acon ecimien os his ó icos si uados
en e los años ein e y 1945 sean el cen o opog á ico úl imo de nues o de eni ” al iempo que econoce
que “lo que les compone es aba ya p e igu ado en un sende o p e io de ba ba ie y su he encia segui á
esonando, de mane a más o menos su il, en odo lo que nos odea” (Rod íguez-Se ano, 2015, 31-32).
95 Aquí p oponemos una in e p e ación wa bu guiana de las imágenes. O a, igualmen e álida y más ob ia,
es que la o o y la ase cons i uyen una denuncia di ec a con a la p opia gue a de los Balcanes. En
cualquie caso, c eemos que la memo ia isual del Holocaus o es an po en e en nues o imagina io que
esul a muy di ícil no econoce a los p isione os de 1944 en los de los no en a. De hecho, los homb es que
apa ecen en la imagen bien pod ían ag upa se bajo la ca ego ía de Muselmänne , desc i os po Jean Amé y
(1980, 9) como “aquellos que se habían dado po encido, cadá e es ambalean es, a dos de unciones
i ales en las úl imas” (Amé y, 1980, 9).

116
an e la p egun a “Mus i go on?” –que signi ica, li e almen e, “¿Debe es o con inua ?”–
el lec o se plan ea á ine i ablemen e si “eso” que “con inúa” hab ía comenzado a inales
de los años ein a, y no en 1991. La e is a TIME c ea una línea in isible que a icula el
discu so en e la p ime a y la segunda imagen. La imagen hegemónica del ho o ,
ep esen ada po Auschwi z, imp ime su ca ga emocional en la po ada de TIME. El
es ablecimien o de una equi alencia en e el Holocaus o y cualquie o o e en o
cons i uye una decla ación de in enciones po pa e de quien lle a a cabo dicha
iden i icación y de la es uc u a que pe mi e que es a se di unda. En es e p oceso, el
espec ado o ma pa e ac i a de la decodi icación del con enido de las imágenes, las pone
en con ex o, las comp ende y las elaciona en e sí. Según Ranciè e,
La de espec ado no es una condición pasi a que debamos ans o ma en
ac i a. Es nues a o ma habi ual de es a en el mundo. También
ap endemos y enseñamos, ac uamos y sabemos, como espec ado es que
cons an emen e conec amos lo que emos con lo que hemos is o y dicho,
hecho y soñado (Ranciè e, 2008, 17).
Callahan a más allá, e indica que el espec ado ap ecia o echaza el audio isual –
imágenes, películas, ideoa e, e c.– no sólo median e alo es ideológicos e his ó icos,
sino ambién a endiendo al a ec o y las emociones que desp enden (Callahan, 2020). El
ma e ial audio isual que iene como e e en es his ó icos acon ecimien os aumá icos –
como es el caso de las dos imágenes comen adas que con o man nues o ejemplo– c ea
“comunidades a ec i as de sen ido”96 (a ec i e communi ies o sense) en e los
espec ado es (Callahan, 2020, 61). Pa a alcanza el “consenso a ec i o” que se encuen a
en la base de es as comunidades, se á igualmen e necesa io acudi a aquello que es
cohe en e polí icamen e en un con ex o espacio- empo al conc e o. Son ag explica es a
eacción al obje o cul u al que sin e iza lo polí ico y lo mo al-a ec i o si iéndose del
mismo ejemplo: o og a ías de p isione os de los campos de concen ación. Según la
ilóso a, “lo que de e mina la posibilidad de se a ec ado mo almen e po las o og a ías
es la exis encia de una conciencia polí ica ele an e” (Son ag, 1977, 36). A a és de una
mi ada c í ica o o gada po una conciencia polí ica –esas “indagaciones” de McQuail–,
96 No debemos, en ningún momen o, con undi lo “a ec i o” con lo emo i o o lo lac imógeno.
117
que a su ez necesi a de un conocimien o his ó ico de los hechos y de las injus icias, el
espec ado se sen i á in e pelado, a ec ado, po el obje o cul u al.
Más adelan e, e lexiona emos, po un lado, sob e las consecuencias de lle a a la pan alla
his o ias que a an hechos a oces y esencialmen e polí icos –nues os casos de es udio
son las películas sob e Holocaus o y la Gue a Ci il Española– desde una al a de
conciencia polí ica y un deseo de es e iza dichos hechos. Po o o, sob e la ausencia de
esa conciencia en el espec ado que le pe mi a c i ica la es e ización de la ba ba ie,
di icul ándole, en úl ima ins ancia, sen i se “mo almen e a ec ado”. Po an o, se á el
mismo espec ado que ha con ibuido a la c eación de una “cohe encia” polí ica y isual
(y es e izan e, no é ica) ado mecedo a y ga an e de apa ía el que end á la capacidad de
pone la en cues ión, poniéndose en cues ión a sí mismo.
6.3. “Cohe encia cinema og á ica”. Sob e el canon, los modelos de ep esen ación
no ma i os y Hollywood.
Ine i ablemen e, ambién busca cohe encia y homogeneidad en sus p oducciones. Tal y
como aquí lo a amos, el concep o de cohe encia cinema og á ica se e ie e a la
consis encia in e na y la homogeneidad en la ep esen ación isual y na a i a den o de
los ilmes. En el con ex o del cine hegemónico –como el que pe pe úa la indus ia de
Hollywood–, es a cohe encia se ha es ablecido a a és de un conjun o de no mas y
con enciones a las que el eó ico Noel Bu ch designó Modo de Rep esen ación
Ins i ucional (MRI). Según Bu ch, es e modelo se había desa ollado a p incipios del siglo
XX y se ca ac e izaba –y se ca ac e iza– po su én asis en la causalidad lineal, el ealismo
psicológico y la con inuidad espacial y empo al (Bu ch, [1969] 2003; [1987] 2006). Así,
el MRI busca c ea una expe iencia inme si a pa a el espec ado –haciendo que la écnica
cinema og á ica se uel a "in isible" o " anspa en e"–, que se sume ja en la his o ia y
ol ide la mediación de la pan alla. Es o se log a median e el uso de écnicas como la
composición escala de los planos, la iluminación especí ica y un mon aje que asegu a la
con inuidad na a i a.
Filóso os pe enecien es a la Escuela de F ank u como ue on Ado no y Ho kheime
apun a on hacia los es ue zos ecnológicos in e idos en el apa a o cinema og á ico pa a
que el consumido no pe cibie a la di e encia en e la expe iencia i ida en el cine y
118
ue a de él (Be ucci, 2013). El académico Da id Bo dwell sin e izaba así los asgos más
ca ac e ís icos del MRI:
IMR sough o build an in elligible na a i e cen e ing on cha ac e and
p omising sel -su iciency and closu e. Acco ding o Bu ch, he ideology
ha ounded he IMR conside s he indi idua ed pe son o be a once
p ime mo e and cen e o a en ion […] In o de o his wo ld o become
con incingly eal, he IMR mus make echnique “in isible” o
“ anspa en ”. The IMR c ea es ecognizable (“iconic”) images
possessing simple, easily g asped composi ions. These sho s a e a anged
in a spa ially and empo ally linea ashion. (Bo dwell, [1997] 2018, 96).
Po su pa e, el c í ico Pe e Wollen, en su ob a Pa is-Hollywood, desc ibía los a aques
al "canon" como c í icas a un égimen de gus o pe cibido como absolu o, donde esos
mismos es ánda es se p esen aban como "obje i os" debido a su supues a con o midad
con las "leyes" del a e o po habe pasado la "p ueba del iempo" (Wollen, 2002, 216).
Sin emba go, es a obje i idad se iba desin eg ando y con i iéndose en una me a icción,
ya que, pa icula men e con la llegada de la posmode nidad, la idea de que los c i e ios
es é icos habían seleccionados y cons uidos a lo la go de la his o ia iba omando a aigo.
No en ano, el céleb e guionis a Paul Sch ade a i mó que el canon no es más que o a
na a i a, o o ela o: “To unde s and he canon is o unde s and i s na a i e” (Sch ade ,
2006). Una na a i a di ícilmen e despoli izable, como ya econocía el académico Ha old
Bloom a p incipios de la década de los no en a (Bloom, 1994, 22). En nues o caso,
concebimos como imposible eso que Bloom señalaba como di ícil; de hecho, si asumimos
que el cine de Hollywood, al adhe i se a es os modelos no ma i os de ep esen ación, ha
jugado un papel undamen al en la o mación del canon, debemos acep a , igualmen e,
que el canon no sólo de ine qué se conside a ep esen a i o en el cine, sino que ambién
e leja las dinámicas de pode y las ideologías dominan es que llegan has a nues os días.
Como ya se hab á in e ido de en e las páginas an e io es, la p emisa que imp egna oda
nues a in es igación es cla a: el canon es una selección y a iculación discu si a
119
de e minada y dic ada po quien de en a el pode polí ico y económico97. La académica
Jane S aige esume cómo ope a el canon de mane a con unden e, en una e lexión que
sigue igen e hoy:
Thus, selec i e choices based on c i e ia supposedly o he good o socie y
end up being canons suppo i e o he in e es s o a hegemonic socie y,
no necessa ily in he in e es s o all segmen s o ha cul u e o o he
cul u es. Claims o uni e sali y a e disguises o achie ing uni o mi y, o
supp essing h ough he powe o canonic discou se op ional alue
sys ems. Such a cul u al "consensus" ea s an asse ed "ba ba ism" and a
collapse in o he g o esque and mons ous, because i ecognizes he
po en ial loss o i s hegemony. I is a poli ics o powe (S aige , 1985, 10).
Simpli ica ealidades complejas median e un canon conduce a la homogeneización y la
es anda ización, po lo que siemp e a a se necesa io accede c í icamen e al canon y
con ex ualiza lo en é minos económicos, sociopolí icos y cul u ales. Nues a p opues a
adica en que, an e e en os ex ao dina ios, la ep esen ación cinema og á ica debe
ompe con la no ma, hui de esa homogeneización casi pa ológica y explo a más allá de
los clichés. Es o implica cues iona el cine como medio, dejando de lado el co sé de lo
canónico y lo ins i ucionado en a o de una in es igación dinámica donde é ica y es é ica
se unan, como p oponía Wi gens ein98.
6.3.1. El cine hegemónico y Hollywood. Una elación me onímica.
En su The Classical Hollywood Cinema, esc i o jun o a Jane S aige y K is in Thompson,
Bo dwell esca a la siguien e ase del cineas a y c í ico F ançois T u au : “We lo ed he
Ame ican cinema because he ilms all esembled each o he ” (Bo dwell, 1985). T u au
se e e ía a esa maquina ia c eado a de en e enimien o pu o que acili aba la e asión en
un mundo de as ado as dos gue as mundiales y que acaba ía uncionando, como sucede
hoy, de o ma au o e e encial. Bo dwell lo esume así: “Hollywood’s use o a is ic
97 Tal y como aquí la concebimos, la memo ia se ía el con a io del canon: una selección, una a iculación
discu si a que pe mea en los ela os ins i ucionalizados y en la ac icidad pa a ele a la oz de las íc imas
de las injus icias de la his o ia, que no suelen ene cabida en los discu sos canónicos.
98 P o undiza emos en la ob a y la iloso ía de Wi gens ein en el capí ulo oc a o: “La ep esen ación del
pasado aumá ico a a és del cine”
126
sob e el Holocaus o y la Gue a Ci il Española, cla es pa a en ende la homogeneización
de los pa ones de ep esen ación del su imien o y sus consecuencias.
6.3.2.1. Na a i a
Siguiendo a Aumon , “el cine na a i o es el dominan e, al menos en el plano del
consumo.” Y añade: “No se debe asimila cine na a i o y esencia del cine, pues o que
con ello se desp ecia ía el luga que han enido, y que aún ienen en la his o ia del cine,
los ilmes de angua dia, unde g ound o expe imen ales que se de inen como “no
na a i os” (Aumon , [1985] 2008, 91)112. Al igual que Aumon , en es a in es igación
es amos lejos de asocia el cine na a i o con lo esencial cinema og á ico; sin emba go,
sí nos ocupamos de ese cine que, a a és del ecu so ílmico de la na a i a, se con ie e
en “de consumo”, en “me cancía come cial”. Es e cine de consumo113, ges ado en los
g andes es udios, ha ma cado la pau a a la ho a de es anda iza un conjun o de écnicas y
elemen os que pe mi en a los cineas as comunica una his o ia de mane a a ac i a pa a
el espec ado , c eando así un imagina io que se expande po odo el mundo, una in inidad
de códigos compa idos. Según Be line ,
El alo es é ico en el cine de Hollywood se mide en an o que algo esul a
a la ez ag adable e in e esan e. Las ob as ag adables nos o ecen ‘ alo
hedónico’ al apela a nues o deseo de econocimien o inmedia o y
comp ensión ácil, mien as que las ob as in e esan es nos o ecen ‘ alo
epis émico’ al apela a nues o deseo de desa ío cogni i o (Be line , 2017,
200)114.
En lo que espec a a la na a i a ílmica, esa “ acilidad” que de i a de lo placen e o y lo
in e esan e oma ma e ialidad en un pa ón causal de los hechos p esen ados a lo la go del
112 Aunque coincidimos con el au o , acla amos que, ya que nos dedicamos a es udia las ep esen aciones
hegemónicas p o enien es de un sis ema de es udios conc e o como es el hollywoodiense, en es e epíg a e
amos a a a exclusi amen e las ep esen aciones emi idas po el mismo. A es e ipo de cine lo hemos
llamado conciliado -pasi o, y la espues a a es e es el ac i is a-pe o ma i o. A colación de es e úl imo
ha emos e e encia a la no-na a i idad y a decisiones é ico-es é icas que se asocian en mayo medida a lo
conside ado po los académicos “ angua dia”.
113Más adelan e, es ablece emos una elación en e los ilmes que lidian con la ep esen ación de hechos
aumá icos y su gene ización a a és del cine pa a con e i los en p oduc os consumibles y en ables.
114 O iginal: “Aes he ic alue in Hollywood cinema comp ises bo h Pleasingness and In e es ingness.
Pleasing wo ks, I said, o e us “hedonic alue” by appealing o ou desi e o immedia e ecogni ion and
easy unde s anding, whe eas in e es ing wo ks o e us “epis emic alue” by appealing o ou desi e o
cogni i e challenge”

127
ex o audio isual, en e a una na a i a o ganizada de o ma pu amen e c onológica o
a bi a ia. Así, los acon ecimien os quedan hil anados en la película de o ma cohe en e
y lógica (Be line , 2017; Bo dwell, 1996, 91). De hecho, que no “ enga isu as” ha sido
adicionalmen e un elogio que los c í icos dedican sob e odo a la na a i a de un ilme.
Esa an alo ada solidez en la es uc u a puede undamen a se en es decisiones que nos
pe mi en se conscien es de que nos encon amos an e un p oduc o p opio de la indus ia
no eame icana (Fabe, 2004).
En p ime luga , se es ablecen “dual plo lines”, lo que quie e deci que, de en e el
puñado de pe sonajes p o agonis as, se es ablece án elaciones de amis ad, amo u odio115
que pe mi an p o undiza en la psique de los pe sonajes a a és de in e acciones sin
necesidad de plan ea monólogos de co e más ea al en el guión. Ya en 1921, el
pe iodis a F ede ick Palme apun ó incluso que oda la ama pa ía del p o agonis a:
“Una ez que has c eado un pe sonaje cen al a ac i o y he oico, su gi án na u almen e
en u men e o os pe sonajes con los que él o ella en a en con lic o. En esa elación adica
la génesis de u ama” (Palme , 1921, 27)116.
En segundo luga , exis en “deadlines”: “En la mayo ía de las amas, el pe sonaje cen al
ca ece de algo i al que consegui supe ando obs áculos. Sea lo que sea lo que el
pe sonaje busca, iene un iempo limi ado pa a log a lo: es e lími e de iempo (deadline)
ealza el pode d amá ico del cine de Hollywood” (Fabe, 2004, 67)117.
Po úl imo, los guiones con emplan pe sonajes p o agonis as con obje i os cla amen e
de inidos que des acan de mane a e iden e sob e el es o del epa o. Es os elemen os
do an a la película de unidad na a i a, conc e ada po en e o en es a ase encon ada en
un manual de esc i u a de guión hollywoodiense: “No debe ía habe nada (en un guion)
115 Lo emos en mul i ud de películas sob e acon ecimien os aumá icos: las icisi udes del g upo de
amigos que pa e a lucha en la gue a de Vie nam en El cazado (The Dee Hun e , Michael Cimino, 1978),
la elación omán ica en e una de las 13 osas, Julia, y un soldado anquis a en Las 13 osas (Emilio
Ma ínez-Láza o, 2007), el odio y el deseo de enganza ex emo de Shoshanna D ey us hacia el nazi Hans
Landa en Maldi os bas a dos… El capí ulo décimo nos pe mi i á p o undiza en ejemplos de
ep esen aciones hegemónicas del Holocaus o y la Gue a Ci il Española a a és de un análisis
enomenológico-he menéu ico de los elemen os o males de películas que lide a on la aquilla en el año de
su es eno.
116 O iginal: “Once you ha e c ea ed an appealing, he oic cen al cha ac e he e will na u ally sp ing up in
you mind o he cha ac e s wi h whom he o she comes in o con lic . In ha ela ionship lies he genesis o
you plo ”
117 O iginal: “In mos o he plo s, he cen al cha ac e lacks some hing i al which he o she mus o e come
obs acles o ob ain. Wha e e i is he cha ac e is a e , he o she has a limi ed amoun o ime in which o
acqui e i : his deadline enhances Hollywood ilm’s d ama ic powe ”
128
que no sea cla amen e causado po lo que lo p ecede y nada que no sea cla amen e la
causa de lo que sigue” (Be line , 2017, 53)118.
6.3.2.2. Es ilo
En un p ime ace camien o a la de inición, Be line a i ma que “el es ilo deno a cualquie
mane a dis in i a en la que una ob a es c eada o p esen ada” (Be line , 2017, 86)119. Más
comple a y mul idimensional es la p opues a de Bo dwell: “el uso sis emá ico de la
écnica del medio, la ex u a de las imágenes y sonidos de la película, el esul ado de las
decisiones omadas po el cineas a en ci cuns ancias his ó icas pa icula es” (Bo dwell,
1997, 4)120. Aunque Hollywood y el cine hegemónico han ido adap ando su es ilo pa a
e leja los cambios ecnológicos, sociales y cul u ales de cada momen o, ambién ha
man enido cie as cons an es, como la impo ancia de una na a i a a ac i a, la búsqueda
de inno ación –en lo ecnológico más que en lo emá ico– y el empleo sis emá ico de
ac o es y ac ices pe enecien es al s a sys em.
Si nos ocupamos del es ilo cinema og á ico p edominan e en Hollywood,
comp oba emos que los au o es con e gen en que iene como in cuyo in úl imo p o oca
un es allido de place “es é ico” en los espec ado es a a és de los di e en es ecu sos
que el audio isual o ece. De hecho, debido a la can idad de asgos que compa en las
películas de es a indus ia, Bo dwell a i ma que sus “p incipios o males en an en
cohe encia pa a c ea un es ilo de g upo dis in i o y un conjun o uni icado de es a egias
pa a el isionado” (Bo dwell, 1985, 614)121.
Habla emos más adelan e de la expe iencia misma del espec ado an e la película y de
ese “uni ied se o iewing s a egies”. Sin emba go, aho a nos in e esa cen a nues a
a ención en desglosa el “es ilo” en los dis in os elemen os que lo componen y que se dan
encuen o en la pan alla. Be line es ablece dos unciones p incipales del es ilo, una que
ac úa di ec amen e sob e el s o y elling y que se emplea pa a aumen a la cla idad y ca ga
118 O iginal: “The e should be no hing (in a sc eenplay) which is no clea ly caused by wha p ecedes and
no hing which is no clea ly he cause o wha ollows”
119 O iginal: “S yle deno es any dis inc i e manne in which a wo k is c ea ed o p esen ed”
120 O iginal: “The sys ema ic use o echnique o he medium, he ex u e o he ilm’s images and sounds,
he esul o choices made by he ilmmake (s) in pa icula his o ical ci cums ances”
121 O iginal: “I s o mal p inciples cohe e o c ea e a dis inc g oup s yle and a uni ied se o iewing
s a egies”
129
exp esi a de la película, y o a que, aunque incide en la na a i a, unciona de mane a
más angencial e independien e, y es á elacionada con la deco ación y una cie a a monía
(Be line , 2017, 85).
Pa a enma ca esa p ime a ace a del es ilo, es ú il acudi a uno de los más in luyen es
his o iado es del a e del siglo pasado, E ns Gomb ich, que apun ó que un a is a no
puede ansc ibi li e almen e lo que e, sino que solo puede aduci lo den o de los
lími es del medio con el que abaja (Gomb ich, 1960, 39-40). En e esos lími es se hallan
odos los ecu sos del medio cinema og á ico que se encuen an a disposición del di ec o .
Uno de los mecanismos undamen ales es, en palab as de Mal by –y como ya eíamos
con Bazin–, el ma imonio pe ec o en e imagen y sonido (2003, 49), de mane a que la
imagen a icula el sonido y ice e sa, complemen ándose y con e sando en e sí. Las
decisiones es ilís icas del di ec o p o ocan emociones en el espec ado , algo que amos
a iden i ica a a és de una me odología de co e enomenológico-he menéu ico en el
análisis de las escenas de nues a mues a ílmica. El mon aje y el i mo na a i o122 al
que es e da luga , el empleo de un plano u o o den o de la escala, la co ección o no de
colo (o e alonaje), la in e p e ación p eñada o no de d ama ismo, el mo imien o o la
es abilidad de la cáma a y la cohe encia en e lo que emos y oímos son ecu sos
exclusi amen e cinema og á icos o ien ados a guia emocionalmen e al espec ado a lo
la go de un isionado.
En la segunda ace a, encon amos los elemen os ma e iales que con o man el plano: “A
a és de la deco ación, comp ome emos el mínimo de ecu sos cogni i os y ob enemos
el máximo de place ” (Be line , 2017, 100)123. Así, los a ibu os deco a i os que pueblan
las escenas nos hacen el isionado aún más lle ade o, de o ma que “no es necesa io
p es a demasiada a ención al es ua io en una cos ume pic u e, o a las no edades
ecnológicas en una película de ciencia icción [...] Tales elemen os son pu as
ex a agancias; cualquie place adicional que ob engamos de ellas es un me o lujo”
(Be line , 2017, 100)124. Sin emba go, como ya adelan ábamos p e iamen e a a és de
122 El i mo es la cadencia en e las escenas y planos de una película basado en la longi ud que ienen unas
y o os, sumado al e ec o p o ocado po la in o mación que se suminis a en las escenas y que hace que
p og ese la his o ia.
123 O iginal: “Wi h deco a ion, we commi minimal cogni i e esou ces and gain wha pleasu e we can”
124 O iginal: “We need no a end o he cos umes in a cos ume pic u e, he echnological no el ies o a
science ic ion ilm [...] Such p ope ies a e pu e ex a agances; wha e e su plus pleasu e we ge om
hem is me e luxu y”
130
las palab as de Mal by, esul a p oblemá ico “ econs ui ” un campo de ex e minio en el
pla ó con iguo al que albe ga una sel a eple a de dinosau ios o una na e espacial.
E en os como los que aquí es udiamos no pueden educi se al es a us de “deco ado”, ni
juga un papel secunda io en el desa ollo de la ama, con i iéndose en en idades
amo as que suceden en el ondo y que, en el momen o opo uno, omi an un gua dia con
un a ma pa a ele a la ama.
6.3.2.3. Ideología
Es ‘según nues a p opia olun ad’ que amos a la iglesia o a la escuela
(aunque la escuela es obliga o ia), nos unimos a un pa ido polí ico y lo
obedecemos, comp amos un pe iódico, encendemos la ele isión, amos
al cine o a un es adio, comp amos y consumimos discos, pin u as o
ca eles, y ob as li e a ias, his ó icas, polí icas, eligiosas o cien í icas.
Es o quie e deci que los Apa a os Ideológicos del Es ado se dis inguen
del apa a o es a al en que no uncionan a a és de la iolencia, sino a
a és de la ideología (Al husse , [1970] 2008, 78)125.
Las comillas empleadas po Al husse sin e izan la idea seminal del pá a o con el que
ab imos es e pequeño subepíg a e. En e esos apa a os ideológicos a los que se e ie e el
ilóso o se encuen a el cine, al que acudi emos “o ou own ee will” o, en o as palab as,
–in e p e ando lib emen e las comillas de Al husse – debido a que es amos expues os a
es ímulos in o macionales cons an es que nos eo ien an ine i ablemen e hacia un ipo de
cine conc e o que ac úa pa a pe pe ua unos modelos ideológicos y de pensamien o ya
asen ados. Aunque puede esul a en ado asocia es o úl imo a la p opaganda, en el
capí ulo siguien e nos ocupa emos de p o undiza en las di e encias en e lo
p opagandís ico y lo ideológico en el cine. De hecho, mien as que el cine p opagandís ico
p esen a unas ca ac e ís icas que lo hacen econocible, la ca ga ideológica pe mea en las
125 O iginal: “I is ‘o ou own ee will’ ha we go o chu ch o school (al hough school is manda o y), join
a poli ical pa y and obey i , buy a newspape , swi ch on he TV, go o he cinema o a s adium, buy and
consume eco ds, pain ings o pos e s, and li e a y, his o ical, poli ical, eligious o scien i ic wo ks. This
is o say ha Ideological S a e Appa a uses a e dis inguished om he s a e appa a us in ha hey unc ion
no on iolence, bu ideology”
131
películas mains eam de mane a menos e iden e y, du an e el isionado, en a en ensión
con los alo es y ce ezas ya exis en es en la men e del espec ado :
En la men e del espec ado , los ma cos esquemá icos o ganizan la
in o mación y las in e encias sob e luga es y si uaciones sociales (mundos
posibles); pe sonas, causas y agen es (ac an es); emas (ma cos
discu si os); así como in e encias sob e ideologías y cómo la
p og amación se elaciona con el espec ado (ma cos ideológicos y
au oesquemá icos) (P ince, 1996, 79)126
Así, las películas es án p eñadas de ideología, y ac úan a su ez sob e el ma co ideológico
p eexis en e de los espec ado es, p oduciendo cambios o e o zando pos u as ya
p esen es. “Las películas de Hollywood, al menos du an e la isualización, guían nues as
c eencias y alo es de mane a que podamos es a de acue do con algunos e en os y
deplo a o os, espe a cie os esul ados y eme o os” (Be line , 2017, 133)127. Po
an o, no es de ex aña que un cine conside ado po muchos au o es “adocenado y
manipulado ” (Cal o, 2023, 200) si ie a como canal pa a la ansmisión de ela os
ideológicamen e endenciosos en momen os conc e os.
La ideología p edominan e de una comunidad (po ejemplo, alo es consumis as p opios
del capi alismo, pos u as espec o al géne o o a la clase, po ejemplo) es ep oducida y
man enida a a és de los mass media. El cine puede pe pe ua esos pa ones ideológicos,
man eniendo así el s a us quo y con ibuyendo a la consolidación o pe pe uación de
es uc u as de pode que pueden no se a o ables pa a una pa e de esa comunidad (Fabe,
2004). Asumimos que es a concepción gua da elación con el cine p opagandís ico y que,
en cie as ocasiones, la línea es di usa. De hecho, si empleamos la de inición de
“p opaganda” de Viole Edwa ds, acuñada en 1937, comp oba emos que es un concep o
amplísimo que admi e en su seno los más di e sos ipos de enómenos comunica i os:
Exp esión de una opinión o una acción po indi iduos o g upos,
delibe adamen e o ien ada a in lui opiniones o acciones de o os
126 O iginal: “In he mind o he iewe , schema ic ames o ganize in o ma ion and in e ences abou places
and social si ua ions (possible wo lds); people, causes, and agen s (ac an s); opics (discu si e ames); as
well as in e ences abou ideologies and how he p og amming ela es o he iewe (ideological and sel -
schema ic ames)”
127 O iginal: “Hollywood mo ies, a leas du ing he iewing, guide ou belie s and alues so ha we
migh app o e some e en s and deplo e o he s, hope o some ou comes and d ead o he s”

132
indi iduos o g upos pa a unos ines p ede e minados (Piza oso, 1993,
28).
P opaganda o no, la ei e ación excesi a de cie os modelos, pau as es ilís icas y
na a i as en las películas que ep esen an pasados aumá icos pueden gene a conduc as
é ico-polí icas, como sua iza egímenes au o i a ios o oman iza ideologías
an idemoc á icas. Una de nues as hipó esis undamen ales es que las películas que
es e izan el auma mues an una al a de espe o a las íc imas, ado mecen al espec ado
y eliminan el componen e ac i is a del medio cinema og á ico –segui emos
p o undizando en es os e ec os a lo la go de las p óximas páginas–.
En cualquie caso, la ansmisión ideológica es un componen e undamen al del cine de
Hollywood, que busca pe pe ua un modelo de indus ia muy pa icula y luc a i o
económicamen e. Po an o, nos p egun amos si, al p oduci películas sob e pasados
aumá icos y iolen os, esa ope ación de camu laje de lo ideológico a a és del
en e enimien o es líci a. Si una indus ia que se de ine en o no a lo que unciona
come cialmen e debe ía se abande ada de la ep esen ación del Holocaus o o de la
c uen a ep esión anquis a. Si, p ecisamen e, esa ideología neolibe al y ul acapi alis a
es compa ible con el espe o a las íc imas.
133
Capí ulo 7. El cine en la enc ucijada. Es é ica, polí ica y p opaganda.
7.1. La expe iencia cinema og á ica. Tensión en e sus dis in as dimensiones.
En un es imulan e ex o publicado en Cahie s du Cinema, el académico Jesús González
Requena es ablecía una sepa ación insal able en e la expe iencia es é ica
cinema og á ica y su uncionalidad comunica i a en su condición de medio de
comunicación. A i maba lo siguien e:
Si el cine es un medio de comunicación, debe se uno bas an e malo. Pues,
como se sabe, la e icacia y la calidad de un medio de comunicación es iba
en su uncionalidad comunica i a, es deci , en su e icacia pa a ansmi i
una de e minada signi icación con la mayo exac i ud y apidez posible.
Aunque segu amen e sea más exac o deci es o o o: que an o más in ensa
es la expe iencia es é ica que una película susci a en su espec ado , an o
más ine icaz se mues a és a como mensaje comunica i o (González-
Requena, 2009).
Así, suge ía que “la expe iencia es é ica [del cine] es iba en su capacidad pa a suspende
y a a esa las ideologías” (González Requena, 2009). Con adiciendo la p opues a de
González Requena, el ilóso o Jacques Ranciè e es ablecía que la es é ica es p ecisamen e
una delimi ación de espacios y iempos, de lo isible y lo in isible, del discu so y del
me o uido, que simul áneamen e de e mina el luga y el in e és de la polí ica como una
o ma de expe iencia (Ranciè e, 2009, 17). El ancés concibe la expe iencia es é ica
como o ma de acceso a lo polí icamen e ele an e, en una ope ación que necesi a á
igualmen e de lo sensible. A a és de esas ma e ializaciones sensibles –en nues o caso,
a endemos a las películas– y de sus p opues as es é icas, lo polí ico queda des elado y
desplegado pa a se expe imen ado. Siguiendo es a lógica, el cine, en su condición de
disposi i o cul u al y a ís ico, pod á gene a nue as ma ices discu si as que ensionen
lo no ma i o y a ojen luz sob e pa celas de la ealidad en los má genes de la ac icidad.
En es a in es igación concebimos la é ica como la compañe a necesa ia e insepa able de
la es é ica; más adelan e e emos cómo es e binomio, así como el acceso a la dimensión
polí ica que p ocu a, a a esa á el análisis que hacemos de las películas. Y es que, pa a
Bleike ,
134
El a e es é icamen e ele an e: desa ía la endencia mode na a educi lo
polí ico a lo acional. Y, haciendo es o, la es é ica puede expone p ác icas
polí icas cuyas dimensiones p oblemá icas ya no se econocen, debido a
que años y años de cos umb e y hábi o las han con e ido en “sen ido
común” (Bleike , 2009, 11)
Son escasos los ma ices que di e encian los concep os de sen ido común, homogeneidad,
cohe encia y ac icidad al y como los desa ollamos aquí, y no es momen o de de ene se
en ellos, sino de a ende a su de inición po la unción que pe siguen: ins au a la
hegemonía y la singula idad de un ela o –y de la o ma de aslada lo– po encima de
o os. F en e a es as dinámicas, el cine do a de “sensibilidad” –en é minos de Ranciè e–
a memo ias que, a a és de un uso é ico-es é ico que desa ía o sub ie e la ep esen ación
no ma i a, con es an el ela o hegemónico de pasados iolen os. Así,
Aunque el a e no puede deci nos cómo de ene gue as o p e eni el
e o ismo y el genocicio, sí puede a oja luz sob e es as expe iencias y
los sen imien os que gene amos hacia ellas. El a e puede moldea la
mane a en que en endemos y eco damos acon ecimien os pasados y, en
consecuencia, cómo a on amos los desa íos u u os (Bleike , 2009, 12).
Así las cosas, sepa a la expe iencia cinema og á ica de su componen e ideológico-
polí ico o insinua que, de ene lo, el cine queda ía educido a un “medio de
comunicación”, desp o eyéndolo de su dimensión a ís ica, pa ece un in en o de educi
el impo an e papel que el disposi i o ílmico ha enido, iene y puede ene en la
epa ación de la memo ia de las íc imas de la ba ba ie. Sin emba go, e emos en los
capí ulos des inados al análisis de películas que el cine canónico, el no ma i o en o ma
y ondo, ma ca la pau a y en en a a los espec ado es a una expe iencia de la que ha sido
ex aída la é ico-es é ica. Como a anzábamos al ocupa nos del canon, los es ue zos en
es a ía cinema og á ica de acceso al auma128 an di igidos hacia la pues a en suspenso
de cualquie elemen o de dis anciamien o en e el espec ado y la película. G acias a es e
ca ác e en ol en e y a la manipulación de los ecu sos cinema og á icos –pues os al
se icio de la es e ización–, es as películas buscan inc emen a la emoción (Hanich,
128 Cabe des aca que, más adelan e, ag upamos las ep esen aciones cinema og á icas de la memo ia de la
iolencia que se despliegan poniendo cuidado en no sali se de la no ma hegemónica bajo la ca ego ía de
“cine pasi o-conciliado ”.
135
2017); de hecho, las ep esen aciones no ma i as de lo aumá ico suelen cumpli con el
obje i o de sumi al espec ado en un es ado de hipe o ia emocional, a eces desde la
d ama ización, o as desde la iolencia ex ema o simplemen e desde la pu a p o ocación.
Las subje i idades pa icula es de los espec ado es, a las que ambién o o gamos un
ca ác e discu si o (K uks, 2019), plás ico y sensible al con ex o, eaccionan a la
in o mación y la emoción que aslada la película y, al mismo iempo, a cómo lo hace.
Es as eacciones se e án in luidas a su ez po las p opias expe iencias, an e io es al
hecho cinema og á ico, que conec an (o no) con esa ob a en conc e o, e i iéndolas,
sin iéndolas (Ma ín A ias, 2011, 9).
La manipulación de la plas icidad in ínseca a la subje i idad se encuen a en el ge men
de oda expe iencia cinema og á ica. Sin emba go, los modelos de ep esen ación
no ma i os y de inidos po la indus ia cul u al que de e mina qué unciona en é minos
económicos han ipi icado una expe iencia de acceso a his o ias de iolencias pasadas y
de pe sonas auma izadas ma cada po lo es e izan e y lo o encialmen e emocional.
Más adelan e, median e el análisis de las películas más aquille as en nues o país sob e
el Holocaus o y la Gue a Ci il, ex ae emos los elemen os cinema og á icos que de inen
y condicionan la expe iencia y e lexiona emos ace ca de las consecuencias de que el
espec ado –con sus subje i idades– acceda sis emá icamen e al hecho aumá ico desde
el deseo de undi se con la his o ia a a és de lo emocional pa a llega a la ca a sis de las
lág imas. También de odo lo que puede conlle a el acceso median e expe iencias
al e na i as, “ex añas”, que niegan la ca a sis al espec ado o que, ni le obligan a ce a
los ojos, ni se los anegan de lág imas.
A i ma Wallace Sco que las expe iencias es án an imb icadas en nues as na a i as
que es nues o debe analiza cómo uncionan en ealidad y ede ini sus signi icados
(Wallace Sco , 1991, 797). La esigni icación de la expe iencia cinema og á ica o, al
menos, su pues a en cues ión po pa e del espec ado pasa po asumi la indisociabilidad
en e las dimensiones que la con o man: aquí nos cen amos p incipalmen e en cómo la
es é ica –o es e izada– y é ica pe mean en la polí ico-ideológica.
142
Tal y como des aca Didi-Hube man, Goda d señalaba, si iéndose del mon aje, que la
esencia y la enseñanza de las imágenes del Holocaus o quedaba des i ualizada al
educi las a su unción de con a io de una ealidad ag adable simbolizada po dos
súpe es ellas de Hollywood bañándose en un lago. El ho o del ex e minio –así como
la expe iencia de los supe i ien es– se con e ía en una ma e ia incómoda que no enía
luga den o de la na a i a de es au ación de la paz y de ga an ía de no epe ición en
Eu opa y Es ados Unidos. De hecho, las películas ealizadas po eu opeos
inmedia amen e después de 1945 como Un ame icano en Pa ís (An Ame ican in Pa is,
Vincen e Minelli, 1951), El homb e anquilo (The Quie Man, John Fo d, 1952) o
Vacaciones en Roma (Roman Holiday, William Wyle , 1953), nos in oducen en una
Eu opa epues a del dolo causado po la Segunda Gue a Mundial. Así, la lógica de
ocul ación del dolo –y de es e ización de es e, como e emos más adelan e con el
ejemplo de Kapo y de las películas de la mues a– a ancaba con el cine clásico pos e io
a la Shoah, ace ca del que Sánchez-Biosca a i ma que adicionalmen e ha luchado po
igno a las ac u as decisi as de la Mode nidad, y pugnado po esconde la máquina y
sus e ec os as la áb ica de ela os (Sánchez- Biosca, 1991, 121).
Sin emba go, en 1956, una película end ía a pone sob e la mesa una nue a o ma de
concebi el ace camien o cinema og á ico al Holocaus o que aún hoy se emplea pa a
ensiona la isualidad hegemónica y pone la en e a sus ca encias y p oblemá icas.
Noche y niebla (Nui e B ouilla d, Alain Resnais, 1956) se alzó desde la ma ginalidad
como una espues a polí ica y é ico-es é ica al cine de ocul ación del dolo , abo dando
los in e ogan es que gene aba la ep esen ación de la iolencia desde la in es igación
ílmica. En busca de una ap oximación eó ica a una ca ego ía bajo la que pode si ua
una película como Nui e b ouilla d (Noche y niebla, Alain Resnais, 1956), Pollock y
Sil e man o mula on el concep o de concen a iona y cinema:
Un cine concen aciona io pe u ba el le a go inducido po la
econs ucción de posgue a al mos a nos el mensaje no edoso del
sis ema concen aciona io, en el cual debemos en ende lo que signi ica
que ‘aho a odo es posible’. Es un cine que u iliza écnicas adicales de
mon aje y deso ien ación, mo imien os de cáma a y comen a ios de
con apun o pa a expone un conocimien o in isible, ocul o po una
p esen ación documen al no malizada de una ealidad que pod ía ol e se

143
insípida y opaca a menos que sea agi ada po yux aposiciones inquie an es
y una a ención isual p olongada. (Pollock and Sil e man, 2011, 2)135
A a és de igu as como Resnais y Goda d, el cine se ei indicaba como una ía de
acceso al ho o 136 del Holocaus o que podía so p ende la ealidad, o ece lo
inespe ado e i más allá de las in enciones e bales humanas (C espo, 2008, 19). Se
p e endía dis ancia y ex aña al espec ado , hace lo accede a la película desde un
es ado de incomodidad que le impedía iden i ica se emocionalmen e con lo que es aba
iendo. En onces, desde la a ención que p opo ciona esa dis ancia, pod ía empeza a
acumula conocimien o c í ico y complejo ace ca del hecho aumá ico (Le i, ([1947]
2002), 417).
Esc ibe Assmann, en la línea de la memo ia mul idi eccional, que la memo ia es una
sus ancia maleable que cons an emen e se de o ma y e o ma debido a las dis in as
p esiones y pe spec i as del p esen e (Assmann, 2013, 146). Pa a es udia el cine que
lidia con hechos aumá icos hemos necesi ado en ende el ecue do como esa sus ancia
plás ica y ahonda en el conocimien o de esas p esiones que inciden sob e él
cons an emen e. Es po es o p ecisamen e que no podíamos a a los sucesos como
absolu os pe i icados, sino que debíamos hace los descende al e eno discu si o en el
que, ue a de la i ina donde han sido adicionalmen e colocados, abso ben los
impac os que los modelan.
135 O iginal: “A concen a iona y cinema dis u bs he slumbe induced by pos -wa econs uc ion by
showing us he no el message o he concen a iona y sys em in which we ha e o see wha i means ha
‘e e y hing is now possible’. I is a cinema u ilizing adical echniques o mon age and diso ien a ion,
came a mo emen s and coun e poin ed commen a y o expose in isible knowledge hidden by a no malized,
documen a y p esen a ion o a eal ha could become bland and opaque unless agi a ed by dis u bing
jux aposi ions and p olonged isual a en i eness”
136 En España, los documen ales que se p oduje on du an e el pe iodo de T ansición no se enca ga on an o
de e isi a el auma causado po la Gue a Ci il Española sino de e alua la si uación ac ual, como
In o me gene al sob e unas cues iones de in e és gene al pa a una p oyección pública (Pe e Po abella,
1977), de da oz a pe sonajes conc e os, como ocu e en Ocaña, e a o in e mi en e (Ven u a Pons, 1978),
Raza, el espí i u de F anco (Gonzalo He alde, 1977) o El desencan o (Jaime Chá a i, 1976) o de esca a
oces de las igu as polí icas p o agonis as de la Gue a Ci il –Dolo es Ibá u i, Fede ica Mon seny, José
Ma ía Gil-Robles, En ique Lís e o Josep Ta adellas, en e o os– como es el caso de La ieja memo ia
(Jaime Camino, 1977). Todos es os abajos, a su ez, inie on p ecedidos po la monumen al ilogía del
cineas a salman ino Basilio Ma ín Pa ino, ges ada an es incluso de la mue e del dic ado : Canciones pa a
después de una gue a (1971), Que idísimos e dugos (1973) y Caudillo (1974). A a és de es as películas,
que su ie on la censu a del égimen, Pa ino consiguió a icula una c í ica y una sá i a desde la
expe imen ación con el disposi i o ílmico, poniendo el oco en la ama ga ealidad de la posgue a y la
dic adu a, has a en onces pocas eces expues a.
144
8.2. El deba e en o no a la ep esen ación del ho o . El Holocaus o como pun o
de pa ida.
La libe ación de los campos a lo la go de 1945 inaugu ó un deba e – igen e aún hoy– que
in en a esponde al in e ogan e de cuál se ía la mane a –si exis e– más co ec a-é ica-
adecuada de ep esen a el Holocaus o. Pe o ¿cómo hace lo cuando el e e en e ha sido
achado de “inimaginable”? ¿Cómo lle a algo que, pa a muchos, no puede cons ui se
en el plano de lo imagina io a una sucesión de es ímulos isuales, sono os o
audio isuales? En su Imágenes pese a odo, Didi-Hube man esc ibe que la palab a
“inimaginable” se e ie e al “dolo in ínseco del acon ecimien o y a la di icul ad
concomi an e de se ansmi ido” (Didi-Hube man, 2004, 99). Pa a el académico,
“inimaginable” ue una palab a necesa ia an o pa a los es igos que se es o zaban po
con a , como pa a los que se es o zaban po comp ende y añade que “la exis encia misma
y la o ma de los es imonios con adicen pode osamen e el dogma de lo inimaginable”
(Didi-Hube man, 2004, 100). Así, pa a él, los supe i ien es u ie on que e-imagina
pa a después esc ibi o habla , y de es a o ma con ibuye on a e igi un monumen o a la
memo ia de los que pe ecie on.
Además, el ancés de endía la necesidad de p es a a ención al con enido audio isual y
o og á ico sob e el ex e minio, ei indicando su papel es imonial en la misma medida
que las oces de quienes sob e i ie on al ho o . Didi-Hube man acep aba como álida
la cons ucción de una isualidad a a és de es imonios, o og a ías y documen os
ílmicos y sono os, pe o ambién del pensamien o, la esc i u a y el a e, pues in uía que
asumi la ce eza de la inimaginabilidad supond ía sac aliza el hecho y ha ía c is aliza
los es ue zos po in es iga lo y comp ende lo (a es a ope ación Todo o llamó “memo ia
li e al”). Tal y como indica Mose ,
El obje i o de la ep esen ación a ís ica no es log a que la expe iencia del
lec o sea idén ica a la del a is a, sino pe mi i al lec o o espec ado
accede a la expe iencia ajena. En ealidad, sí podemos imagina . Sí
podemos en ende . […] El a e y la me á o a no hacen que las expe iencias
ajenas sean idén icas a las nues as, pe o sí que nos esul en imaginables
(Mose , 2019, 673).
145
Así, ambién las ep esen aciones iccionales del Holocaus o pod ían llega a ene un
po encial é ico-polí ico –y, si no las ep esen aciones en sí, la ap oximación c í ica a
ellas– e ins au a la ejempla idad del hecho, que pe seguía la ex acción de lecciones del
pasado pa a aplica las al p esen e.
F en e a es as esis, o os pensado es y c eado es, encabezados po el cineas a y
pe iodis a Claude Lanzmann, el psicoanalis a Gé a d Wajcman y la académica Elisabe h
Pagnoux, de endie on una memo ia del Holocaus o lib e de a chi o, cons uida sólo y
exclusi amen e a a és de los es imonios de quienes i ie on el e o nazi. Lanzmann
c eía que la ep esen ación de la Shoah debía a icula se en o no a las palab as y
ecue dos de quienes lo i ie on, que la memo ia i a y los es imonios cons i uían la
cla e pa a exp esa la magni ud del ex e minio. Pa a él, cualquie in en o de ep esen a
el Holocaus o median e imágenes de a chi o o d ama izaciones suponía una dis o sión
o banalización de la ealidad y se si uaba au omá icamen e ue a del e eno de la é ica.
Didi-Hube man desc ibe así su pos u a:
En p ime luga , la imagen de a chi o e cómo Lanzmann la asemeja a
una única noción de p ueba: no es a ía hecha pa a conoce , sólo pa a
p oba , y p oba aquello mismo que no necesi a se p obado […]. La
imagen de a chi o se e ligada a la icción y al e ichismo bajo la
apa iencia de la “men i a” hollywoodiense. (Didi-Hube man, 2004, 144).
Es a lógica lle ó a Lanzmann a pone al mismo ni el las imágenes omadas po el
Sonde kommando y cualquie in en o de ec eación que le esul a a es e izan e de los
campos, desde la minise ie Holocaus o (Ma in Chomsky, 1978) has a películas como
La casa de la espe anza (Nick Ca o, 2017) o La lis a de Schindle . Con a es e ipo de
ilmes, el cineas a puso en p ác ica sus ce ezas –su co pus de eglas ep esen acionales–
en la monumen al Shoah (Claude Lanzmann, 1985), en la que o o gaba o al
p o agonismo a las íc imas y dejaba ue a cualquie elemen o elacionado con el
a chi o y la icción.
Wajcman, po su pa e, expuso sus e lexiones en la ob a De la c oyance
pho og aphique, donde c i icaba el análisis enomenológico que Didi-Hube man había
146
p opues o con mo i o de una exhibición de cua o o og a ías137 omadas en Auschwi z
po miemb os del Sonde kommando, poco an es del le an amien o de p isione os de
1944. “Because he g uesome snapsho s we e aken despi e de SS p ohibi ion o
pho og aphs and ilms, in a despe a e e o o escue a isual agmen o he e en and
o wa n he wo ld o Nazi ba ba i y, Didi-Hube man en i led he ca alogue o he
exhibi ion Images malg é ou ” (Chaoua , 2006, 86). “Imágenes pese a odo”. En con a
de las pos u as iconoclas as, Didi-Hube man ei indicaba en su comisa iado la
imaginabilidad del Holocaus o y del ma e ial de a chi o como una o ma de acceso al
mismo no sólo legí ima, sino necesa ia. Es o p o ocó que Wajcman lo acusa a de
“ e ichiza ” las imágenes desde la abyección, llegando a a i ma que la Shoah e a y
siemp e se ía el “obje o in isible e impensable po excelencia” (Wajcman, 1998, 23).
Pa a es e g upúsculo, las imágenes sólo podían unciona como elo o escudo, inci ando
un also sen ido de conocimien o, a la ez que p o egían al espec ado del e dade o
ho o (Miguel, 2015, 238), de o ma que acaba ían po ocul a la “ e dad” his ó ica del
hecho aumá ico.
En espues a a Wajcman, Didi-Hube man acudió a Jean-Paul Sa e, que o o gaba a la
imagen la na u aleza de acción, no de cosa, un disposi i o ebosan e de signi icado y,
po an o, suscep ible de se leído, in e p e ado, imaginado (Didi-Hube man, 2004, 169).
Y no cabe duda de que pa e undamen al de esa lec u a que hacemos de lo que emos
u oímos eside en la o ma en la que in e p e amos esos con enidos o son in e p e ados
pa a noso os. El o óg a o de Bi kenau in eg ó en su ob a la eme gencia y la ce eza de
que, en caso de se a apado, mo i ía asesinado y su es imonio isual jamás e ía la luz.
Po an o, no pa ece jus o es ablece ninguna equi alencia, po lejana que sea, en e las
imágenes de He e a y las que se ob ienen después de un cómodo día de g abación en
un se de odaje. Las cua o o og a ías hablan po sí mismas, e elan unas ci cuns ancias
conc e as y un momen o de e dad, se au o e e encian más allá de la lec u a que de
ellas haga un in es igado .
137 Es as o og a ías ue on omadas en sec e o po un p isione o judío g iego miemb o del
Sonde kommando llamado Albe o He e a. Di ididas en dos pa es, el p ime o mues a la c emación de
cue pos a manos de los p isione os y, el segundo, a un g upo de muje es desnudas siendo conducidas hacia
las cáma as de gas. Las o og a ías del segundo pa se encuen an muy bo osas y desencuad adas –en una
de ellas no se llega a ap ecia o ma humana alguna–, algo que Didi-Hube man des acó como esencial en
su análisis enomenológico po su po encia y po la u gencia que ansmi en.
147
Como ya hemos indicado, la posibilidad de hace icción a pa i del Holocaus o no e a
descabellada pa a Didi-Hube man como sí lo e a pa a Lanzmann. Sin emba go, el hecho
de que ambos se e i ie an en é minos nega i os a La lis a de Schindle pe mi e
islumb a con cla idad las dos ca ac e ís icas p incipales de sus espec i as
ap oximaciones é ico-es é icas a la ep esen ación del ex e minio: la an i-es e ización y
la an i- i ialización. Con mo i o del es eno del ilm de Spielbe g y a endiendo a sus
ce ezas inal e ables138, Lanzmann comen ó: “T ansg edi o i ializa , aquí, es lo
mismo: el pan le o p opagandís ico o la película de Hollywood ansg eden po que
i ializan, aboliendo así la ca ac e ís ica única del Holocaus o” (Lanzmann, 1994).
Aunque sus a gumen os de pa ida e an di e en es, ambos coincidían en que la
ab icación, la ec eación mo bosa del in e io de una cáma a de gas –Didi-Hube man
achó la escena de “nauseabunda” (Didi-Hube man, 2004, 53)– po el simple place de
hace lo esul aba emendamen e p oblemá ica.
Decía Goda d que “el cine es culpable de no habe egis ado la exis encia y la g ie a
que los campos de ex e minio ab ie on en lo eal”; “culpable po su incapacidad de
esponde a su po encia on ológica: la de egis a lo eal, la de egis a el
acon ecimien o i umpiendo en la his o ia” (Goda d, 2007, 34). Es e axioma sin e iza la
c í ica – undamen al en el deba e sob e la ep esen ación del ho o – a la p oli e ación
y sob ep oducción de películas que se acogían a ese modelo de ep esen ación
es e izan e y i ializado al que ya habían señalado acusado amen e an o Lanzmann
como Didi-Hube man, ambos a endiendo a los sopo es eó icos po los que hemos
sob e olado.
8.2.1. De la imaginabilidad del hecho a la ep esen ación cinema og á ica. Un
p ime ace camien o al pensamien o de Ludwig Wi gens ein.
En una in e esan e e lexión sob e la o ma en que las pe sonas ela amos o asladamos
nues os ecue dos en el iempo, el ilóso o eslo eno Sla oj Zizek esc ibe que “el es igo
capaz de o ece una na a i a se ena y cla a ace ca del campo de concen ación se es a ía
138 Cie amen e, Lanzmann sí llega ía a modi ica su pos u a ace ca de la iccionalización del Holocaus o.
El es eno de la película El hijo de Saúl (Saul Fia, László Nemes, 2015), sob e la que abaja emos en
p o undidad más adelan e, ajo consigo una egua his ó ica en e académico y cineas a poco an es de la
mue e del segundo.

148
descali icando a sí mismo” (Zizek, 2009, 144). En una ep esen ación ea al, no exis e
ex o bello sin una in e p e ación que se encuen e a su al u a, de mane a que el con enido
–el qué– es indisociable de la o ma que adop a su ep esen ación –el cómo–.
Pa a p o undiza en es e binomio, es con enien e acudi a uno de los au o es cla e del
siglo XX, el ilóso o Ludwig Wi gens ein y su pa icula isión de la es é ica. Pa a el
aus iaco, odo e a ep esen ación, pe o en unción de cómo se o mule, apela á a unos
y o os con mayo o meno in ensidad, de mane a que odo se puede explica de dis in os
modos, que escoge emos según nues o obje i o y del ecep o (Ca mona, 2011a, 18).
Así, el a e es la o ma que alguien –con un co pus de eglas– iene de mos a algo –un
episodio, sen imien o, pensamien o, necesidad…– a o o alguien –con el mismo o
di e en e juego de eglas– en un momen o de e minado.
En el caso que nos ocupa, el de la ep esen ación de la iolencia y la ba ba ie –en es os
epíg a es es amos conc e ándolo a a és del Holocaus o–, es igualmen e esencial acudi
a la in eg ación o al que Wi gens ein plan eaba en e é ica y es é ica y a su ce idumb e
de que no cabe habla de la é ica, sino solo de pe o ma é icamen e (Ca mona, 2011b,
211). Así, en el e eno de la c eación, no ald ía eo iza , pe o sí, a pa i de la
in es igación p ác ica –en nues o caso, la g abación de películas–, encon a la mane a
más é ica de egis a una ealidad dolo osa.
Según es e azonamien o, la al a de consenso en e Lanzmann y Didi-Hube man que
exponíamos en el segundo epíg a e del capí ulo es a ía mo i ada po el hecho de que no
compa en las mismas pau as y ce ezas – eglas– en lo que a la ep esen ación se e ie e.
Con su T ac a us (1921) Wi gens ein p e endía “mos a median e la o malización del
lenguaje que la exis encia de p oblemas ilosó icos es consecuencia de una p e ia
incomp ensión en la lógica del lenguaje” (Ca mona, 2011a, 19). Así, podemos a i ma
que los au o es que nos ocupan pa ían desde pos u as ilosó icas y é ico-es é icas
di e en es, con ideas en en adas de lo que debe ía se la o ma más adecuada de
ep esen a el auma que ue el Holocaus o.
En es a in es igación pa imos del echazo a la es e ización y a la gene ización de las
ep esen aciones de los acon ecimien os aumá icos –sob e ambas p o undiza emos
más adelan e– y asumimos, al igual que Didi-Hube man, que imagina el Holocaus o y
e lexiona en o no a las o mas ep esen acionales que adop a no es sólo posible, sino
ambién necesa io. Pa a Ranciè e, “el sal o ya se había dado. El acon ecimien o ya había
149
ocu ido y es es e habe -ocu ido lo que au o iza el discu so de lo impensable-
i ep esen able” (Ranciè e, 2011, 141). Con odo, in e io iza la inimaginabilidad del
Holocaus o, deja que c is alice y aisla lo de la his o ia di icul a el acceso al
conocimien o y a la complejidad del hecho. La maquina ia que p opició el ex e minio
de los judíos sí ue imaginada y diseñada minuciosamen e pa a que unciona a con la
mayo p ecisión y e icacia posible. Po an o, el “habe -ocu ido” debe ía p ecisamen e
desau o iza de mane a au omá ica las esis que a ibuyen esa supues a na u aleza
impensable-i ep esen able al acon ecimien o aumá ico y ga an iza la e lexión en
o no al mismo pa a abaja en la di ección de la ejempla idad y de la no epe ición. Po
an o, habiendo es ablecido que el Holocaus o –al igual que odo hecho aumá ico– es
suscep ible de se imaginado, pensado y ep esen ado, debemos ocupa nos de la
p egun a po el cómo mos a , y p o undiza en los aspec os o males y semán icos de
nues o obje o de es udio, las películas. Respec o a es o, se p egun a B eschand:
¿Cómo ilma al enemigo? ¿Cómo ilma el con aplano impensable de
millones de mue os, de una ex e minación cuyo único esiduo es la nada
que la mani ies a? Es p eciso encon a el modo de en en a nos a lo
in ilmable, de in oca una imagen de lo que no iene os o ni medida, lo
que se no se e y sin emba go palpi a de p esencia, i adiando el p esen e.
(B eschand, 2004, 27)
Es a es la p egun a undamen al que nos ocupa, y en o no a ella gi an nues as
e lexiones. A con inuación, comenzamos a elabo a nues a p opues a eó ica pa icula
pa a a on a los desa íos que supone la ep esen ación del ho o ; a ellos amos a
accede a a és del binomio é ico-es é ico que plan eó Ludwig Wi gens ein a p incipios
del pasado siglo. Pe o an es, una pausa que ilumina á el camino y acili a á la
comp ensión de la ap oximación on oepis emológica empleada en es a in es igación.
Pausa. Algunas no as sob e el pensamien o es é ico o ien al pa a p o undiza en los
desa íos de la ep esen ación
Junichi o Tanizaki esc ibió en 1933 un b e e ensayo i ulado Elogio de la somb a. En él,
el ilóso o japonés ealiza un eco ido po dis in os elemen os de la cul u a nipona
conec ados po la “oscu idad” en e a la necesidad eminen emen e occiden al de
man ene odo “iluminado”. El ex o cons i uye un alega o en a o de cie as cos umb es
150
que se es aban iendo amenazadas an e el a ance impa able de la lógica “iluminada” y
mode na de países como Es ados Unidos. Tanizaki a en u a que ese “mis e io o ien al”
a ibuido a su país po Occiden e no es más que “esa calma algo inquie an e que gene a
la somb a” (Tanizaki, [1933] 2020, 45) y que “lo bello no es una sus ancia en sí sino an
sólo un dibujo de somb as, un juego de cla oscu os p oducido po yux aposición de
di e en es sus ancias.” Habla, además, de una belleza que nace del uso, de la co idianidad,
no del a i icio.
Pe o eso que gene almen e se llama bello no es más que una sublimación
de las ealidades de la ida, y así ue como nues os an epasados, obligados
a esidi , lo quisie an o no, en i iendas oscu as, descub ie on un día lo
bello en el seno de la somb a y no a da on en u iliza la somb a pa a
ob ene e ec os es é icos (Tanizaki, 1933, 28)
Así su gi á en la a qui ec u a domés ica japonesa el okonoma, un espacio lige amen e
ele ado en la sala de es a de una casa en el que se si úan elemen os deco a i os como
pin u as o plan as. Po el juego de luces que se c ea en el in e io de la i ienda, ese incón
o namen al es a á siemp e en penumb a, y, Tanizaki a i ma que en oca con una lámpa a
de cien bombillas un okonoma solo consegui ía des ui su belleza, algo pa ecido a lo
que ocu e a una ep esen ación de ea o kabuki si la escena es á sob eiluminada.
Po an o, lo bello en la cul u a japonesa se cons uye desde ese con as e de luces, de
mane a que las decisiones es é icas adop adas esponden a una cie a o ma de es a en el
mundo que se encuen a alejada de las cos umb es occiden ales. Y, al mismo iempo, ales
decisiones es é icas no su gen de mane a independien e, sino que su exp esión empieza
dependiendo de jus i icaciones de co e p agmá ico, como esas i iendas oscu as que,
ine i ablemen e, c eaban zonas de somb a. O o ejemplo sumamen e ilus a i o que
apo a Tanizaki es el de la ez de la muje japonesa. Cuen a que sus an epasados a oja on
a sus mad es, esposas e hijas al ondo de la oscu idad del hoga po que es aban
con encidos de que “no podía habe en el mundo ningún se humano que u ie a una ez
más cla a. Si se admi e con ellos que la blancu a de la piel es la sup ema condición de la
belleza emenina ideal, hay que econoce que no podían ac ua de o a mane a y que e a
pe ec amen e líci o que lo hicie an” (Tanizaki, 1933, 71). Lo bello se equipa a ía a lo
jus o, a lo bueno, a lo é ico –en un luga y un momen o dados–.
151
Tanizaki cie a su ensayo a i mando que le “gus a ía amplia el ale o de ese edi icio
llamado “li e a u a”, oscu ece sus pa edes, hundi en la somb a lo que esul a demasiado
isible y despoja su in e io de cualquie ado no supe luo” (Tanizaki, 1933, 89). Es
deci , hace de la li e a u a nipona (es é ica) un e lejo de la o ma en que el japonés habi a
su espacio y despliega su isiología y su empe amen o an e el mundo (é ica).
En una sue e de homenaje a Tanizaki, el ilóso o ancés F ançois Jullien publicó, en
1991, su Elogio de lo insípido, una e lexión ace ca de la es é ica china y su p o unda
elación con lo neu al, lo alejado de los ex emos, lo que no se posiciona: “lo insípido
que lle a al desapego es simplemen e el camino del c ecimien o lib e, sin abas, el
camino de lo que sucede espon áneamen e” (Jullien, [1991] 2004, 45). Se a a de una
ei indicación de aquello que pe manece di uso, en cons an e cambio, de mane a que
“solo lo insípido asegu a la pe ec a poli alencia de ca ác e que pe mi e al indi iduo
econoce odos los ángulos de una si uación a la p ime a y a e a se sua emen e a ella
en su e olución” (Jullien, [1991] 2004, 60). Según es e pensamien o, que eúne elemen os
del budismo, el aoísmo y el con ucianismo, no debe exis i una sola ap i ud que
monopolice el conjun o de la pe sonalidad.
Cualquie a pod ía c ee que es o es opo unismo, y, en e ec o, es
opo unis a. Pe o es esencial no malin e p e a la é ica subyacen e:
cualquie i ud a la que nos a emos o que conside emos más impo an e
que o as, po muy aliosa que sea cons i uye una ijación in e na que
bloquea á la eno ación de nues a pe sonalidad, calci ica á nues as
disposiciones subje i as y es e iliza á nues a na u aleza (Jullien, [1991]
2004, 61).
Es a o ma de mi a epe cu i á en la pin u a, la escul u a, la poesía o la li e a u a china,
y enlaza á ine i ablemen e la mo al a la es é ica. Un caso pa ecido es udió Todo o en su
ob a sob e Goya, del que dijo que “no se limi a a ep esen a escenas de iolencia
ex ema, sino que en sus cuad os iolen a ambién las con enciones pic ó icas” (Todo o ,
2011, 135). La desespe ación, la é ica an ibelicis a, se acabó imp imiendo en su es ilo
pic ó ico.
Pa a Tanizaki, la so didez occiden al se mani es aba a a és de las luces, que a asaban
con la belleza de los cla oscu os y mos aban en demasía, eliminando el mis e io. Jullien
esca a la ob a pic ó ica, calig á ica y poé ica de los maes os chinos pa a ilus a es e
254
Figu a 4. De alles de Images o he Wo ld y de Respi e238
12.3. Vía espacio- es imonial. Ramón Lluis Bande, Equi y n’o u iempu y El nome
de los á boles
Con Fa ocki nos cen amos en los cambios que se ope an en la imagen debido al paso del
iempo; oca aho a, con Bande, esc ibi sob e la esigni icación de los espacios – ambién
debido al e ec o del anscu so de los años– y su aslado a la pan alla median e un cine
que nunca deja de plan ea e os al espec ado .
An es de a icula una concep ualización, debemos ae a colación esa necesidad de
es udia el cine a a és de un mé odo a queológico que p oponía Goda d. De hecho, Didi-
Hube man a i ma que “la imagen es el esul ado de los mo imien os que han sedimen ado
en ella” ([2002] 2018), 34); ex apolada a cualquie o a dimensión, es a a i mación nos
in i a a in e p e a nues o en o no ( ambién a noso os mismos) como una acumulación
238 A iba izquie da (Images): En homb e obse a ( econoce) de enidamen e el plano aé eo de Auschwi z.
El p ime paso pa a encon a algo empieza que iendo encon a lo; A iba de echa (Images) el plano aé eo
de Auschwi z, donde se obse a la cáma a de gas; Abajo izquie da (Respi e): p isione os del campo de
Wes e bo k dis u an del descanso después del abajo; Abajo de echa (Respi e): uno de los in e í ulos que
a icula la película eza: “Las imágenes debían deci : ¡No ce éis el campo, no depo éis a los p isione os!”

255
de sedimen os, en esa conjunción insepa able que son iempo y espacio. El iempo queda
acumulado en el espacio, en la ma e ia y en la o ma. Pa a noso os, la memo ia se ía ese
conjun o de iempos acumulados que necesi an, no sólo ya de una in e p e ación, sino
ambién de una in es igación a queológica.
En esas in es igaciones, la cáma a puede cons i ui una he amien a undamen al pa a
e ela ealidades in isibles a ue za del paso del iempo o de la bo adu a p emedi ada,
como ambién pa a e alua las uinas que aún pe manecen. Los espacios p esen an
iempos encapsulados y, como a i ma To ne o, sus iden idades “pueden se econocidas
como la ama que se inse a en la u dimb e de un ex il” (To ne o, 2014, 142). Al habla
de espacios, nos acogemos an es a la de inición de landscape p opues a po Rapson que
a la de lieux de No a. Implica es a úl ima cie as conno aciones inmó iles, es á icas, ijas,
mien as que los landscapes
En luga de es a cosi icados o conc e ados –ine es y allí–..., se encuen an
cons an emen e en el p oceso de “llega a se ”, siemp e suje os al cambio
y implicados po en odas pa es en la o mulación con inua de la ida
social (Schein, 1997, 662). Además, como a gumen an Do ian y Rose
(2003, 17), los landscapes siemp e se pe ciben de una mane a pa icula
en un momen o pa icula . Son mo ilizados y, en esa mo ilización pueden
ol e se p oduc i os: p oduc i os en elación con un pasado o un u u o,
pe o esa elación siemp e se es ablece con espec o al p esen e (Rapson,
2017, 9)239.
Si Fa ocki nos ayudaba a localiza pasados ocul os en las imágenes (po desconocimien o
o po , de nue o, eliminación in encionada), Bande hace lo p opio en Equi y n’o u empu
con los espacios, ei indicando el legado de quien pasó a la his o ia ílmica como el
de enso ca egó ico de la memo ia es imonial: Claude Lanzmann. De hecho, según
Simone de Beau oi , “el g an a e de Claude Lanzmann consis e en hace habla a los
239O iginal: “A e always in he p ocess o ‘becoming’, no longe ei ied o conc e ized – ine and he e –
… always subjec o change, and e e ywhe e implica ed in he ongoing o mula ion o social li e’ (Schein
1997, 662). Fu he mo e, as Do ian and Rose (2003, 17) a gue, ‘landscapes a e always pe cei ed in a
pa icula way a a pa icula ime. They a e mobilized, and in ha mobiliza ion may become p oduc i e:
p oduc i e in ela ion o a pas o o a u u e, bu ha ela ion is always d awn wi h ega d o he p esen ’
256
luga es, esuci a los a a és de las oces y, más allá de las palab as, exp esa lo indecible
median e los os os” (Lanzmann, 2003, 7).
Po eso, hemos escogido el díp ico Equí y n’o u iempu (Ramón Lluis Bande, 2014) y El
nome de los á boles (Ramón Lluis Bande, 2016), dos películas que uncionan como un
plano y un con aplano que nos mues an (sin ningún a án de demos a ) la pe secución
y asesina o a manos de la gua dia ci il de cien os de maquis as u ianos huidos a los
mon es du an e la Gue a Ci il y la pos e io dic adu a. En el núcleo semán ico de Equí
y n’o u iempu ( ambién debemos des aca el elocuen e í ulo, “aquí y en o o iempo”,
en español) encon amos ese a án de esigni icación de luga es de mue e de los
“ ugaos240” po pa e del au o . La mue e, el ho o , sucedie on en los espacios que Bande
enume a y acompaña de b e es ex os en los que de alla quiénes ue on los asesinados.
El cine se apa ece an e noso os como un ex o que oma sus ancia a a és de la on ología
de los hechos, de una e dad hones a. Nos a isa de que no debemos deja nos lle a po
la co idianidad y la calma que inspi an cie os espacios (34 son los que se suceden an e
noso os en planos ijos que nos ue zan a man ene la a ención sob e ellos du an e más
de un minu o), sino que debemos pe manece ale a pa a econoce los an asmas de
quienes mu ie on y hace nos ca go de la injus icia adical pa a e i a que se epi a. Se
p oduce un echazo al cine es e izan e que busca hace eme ge la emoción a i iciosa en
a o de una ob a desa ollada polí icamen e que, igualmen e, sólo se puede in e p e a
en cla e polí ica y memo ís ica.
Po su pa e, El nome de los á boles, es enada dos años más a de, despliega la
in es igación exhaus i a que lle ó al di ec o y a un pequeño equipo de g abación po
oda As u ias du an e un año, en ese p oceso que culmina ía con el es eno de Equí y
n’o u iempu. Como apun a el p opio Bande, las imágenes de El nome se ei indica on
como una película au ónoma (Bande, 2016) que a oja luz sob e pequeñas his o ias de
mue e que desapa ecie on del ela o o icial du an e los años de dic adu a pe o
pe manecie on en la memo ia de los y las supe i ien es. “De ol e a la gen e la his o ia
que les ue obada” (Bande, 2021), es la inquie ud é ica de la que pa e es e cine gene ado
de p ocesos de e lexión colec i a.
240 Los “ ugaos” ue on milicianos as u ianos a o ables a la República que huye on a los mon es. Allí,
du an e la Gue a Ci il y la pos e io dic adu a anquis a, cien os de ellos ue on pe seguidos y ejecu ados
po la gua dia ci il.
257
Al igual que ocu ía con la p oducción ílmica de Ha un Fa ocki, el cine de Bande necesi a
que el espec ado se inco po e a la his o ia, ayude a comple a su signi icado y ex aiga
su p opia enseñanza. La con ianza deposi ada en ellos supone una espues a de los
c eado es a la in an ilización a la que adicionalmen e se ha ido some iendo a los
espec ado es desde los g andes es udios, y que esul a aún más p oblemá ica si se da en
el cine de memo ia y de pasados iolen os. Los mo i os es é icos que p edominan en el
cine pe o ma i o-ac i is a se eajus an en la pan alla como polí icas de esis encia con a
la hegemonía de lo isual. Esc ibe Ri e a Ga cía que “el cine segui á exis iendo mien as
se haya p oducido el encuen o de la cáma a con el mundo eal y los se es lib es” (Ri e a
Ga cía, 2022, 68); c eemos que es p ecisamen e en esa in e sección, en ese espacio de
encuen o, donde su ge el cine de memo ia e ec i o an o a ni el polí ico como é ico-
es é ico.
12.3.1. Pe manencias de lo espacio- es imonial. Lanzmann, S aub-Huille
“Únicamen e desde una cie a libe ad es é ica esul a ía posible ope a sob e el
documen o his ó ico con el in de ab i lo a la e lexión y a la inspección c í ica” (Cuenca
y Mon e o, 2023), esc ibíamos a p opósi o del cine de Fa ocki. Pues bien, ambién se hace
undamen al esa misma libe ad es é ica a la ho a de ope a sob e el espacio y las uinas,
sob e los luga es de mue e, que no se pliegue a los dic ámenes impues os po la indus ia
y, po an o, a la gene ización de los hechos, lle ando así al au o a un posicionamien o
é ico. La libe ad de la que hace gala Bande en su p oducción ílmica en o no a la Gue a
Ci il y la ep esión anquis a es he ede a de dis in as adiciones es é icas241 a la con a
de la ep esen ación hegemónica.
La esigni icación de los espacios, la uel a al luga del ho o pasado a a és de una
cáma a que g aba en p esen e, nos emi e, de nue o, a Claude Lanzmann y su Shoah.
Como ya imos, el cineas a echazaba el uso de ma e ial de a chi o pa a do a a la película
241 Aunque su cine albe ga mul i ud de di e encias o males, Enciso y Bande mencionan in luencias
simila es en su ob a: Ped o Cos a, Lissand o Alonso, Apicha pong Wee ase hakul, o el ma imonio S aub-
Huille des acan en e las comunes. Así, los dis in os modos de exposición con e san –en es e caso, el
ac i o-al e na i o con el pe o ma i o-ac i is a– y las ías de acceso al hecho aumá ico –en es e caso la
poé ica y la espacio- es imonial– no quedan es ancas en e sí; debido a nues o en oque me odológico, no
nos in e esa an o asocia a cie as películas o au o es unas ca ac e ís icas ce adas como ex ae la é ica a
pa i de su es é ica y mos a , a a és de las ob as que aquí es udiamos, la capacidad que iene el cine de
man ene un comp omiso é eo con la memo ia.
258
de una mayo unidad espacio- empo al, e ocando un “aquí y aho a” implacable en el que
el pasado queda in eg ado a a és de la p esencia del p opio Lanzmann, sus e lexiones
en o y sus p egun as a las pe sonas en e is adas, o sus pe iciones –casi exigencias– a
és as de que ep oduje an –en el sen ido de eenac – cie os ges os o a eas que habían
pe o mado en el campo de ex e minio. En su au obiog a ía, i ulada La lieb e de la
Pa agonia, Lanzmann explica po qué decidió mos a esa e ocación ísica en p esen e
de lo pe o mado en pasado:
De la misma o ma en que Ab aham Bomba se eía así mismo, e lejado
en los espejos de esa peluque ía de Is ael, nue amen e co ando el pelo de
muje es en las cáma as de gas de T eblinka, Hen ik Gawkowski –quien,
en uno de los agones que condujo a la es ación de T eblinka,
p obablemen e había anspo ado a Bomba, su esposa y su bebé– es á
comple amen e alucinando cuando, bajo el ojo de la cáma a, se asoma po
la en ana de su locomo o a y mi a hacia los cincuen a agones
imagina ios que es á lle ando al luga de la mue e. No hay agones, solo
es á la locomo o a: alquila un en en e o hab ía sido imposible, inú il y
exo bi an e. Es Hen ik, con su cue po a o men ado po el emo dimien o,
sus ojos deso bi ados, epi iendo un ges o de co a se la ga gan a, su os o
demac ado, pa alizado po el dolo , quien da ida y ealidad al en
an asma y lo hace exis i pa a odos aquellos que p esencian es a inc eíble
escena (Lanzmann, 2011, 927)242.
Al comienzo de ENDLA, Bande y su equipo siguen a un homb e que los conduce has a
el luga en el que la gua dia ci il endió una emboscada a un g upo de “ ugaos”. Una ez
allí, el homb e les explica cómo ocu ió la emboscada, de dónde llega on los gua dias
ci iles y cómo encañona on a los pe seguidos. En ese momen o, el paisano le an a la
azada que hace las eces de bas ón pa a camina po el bosque y hace el ges o de apun a
242 O iginal: “Jus as, in he mi o s o ha hai salon in Is ael, Bomba would see himsel again cu ing
women’s hai in he T eblinka gas chambe s, so Hen ik Gawkowski – who, in one o he wagons he d o e
o he T eblinka s a ion, had p obably anspo ed Bomba, his wi e and hei baby – is comple ely
hallucina ing when, unde he eye o he came a, he leans ou o he window o his engine and looks on o
he i y imagina y wagons he is shun ing o he place o dea h. The e a e no wagons, he e is only he
engine: en ing a whole ain would ha e been impossible, u ile and exo bi an . I is Hen ik, his body
w acked wi h emo se, his eyes wild, epea ing a ges u e o sli ing his h oa , his ace gaun , ans ixed
wi h pain, who gi es li e and eali y o he phan om ain and makes i exis o all hose who wi ness his
s upe ying scene”
259
con una escope a al g i o de “¡Al o, los b azos a iba, aquí es án las ue zas de F anco!”
(Bande, 2016, 0:05:45). Aquí, el pasado es aído al p esen e, pe o no a pe ición del
cineas a, sino debido al e lejo in olun a io de quien cuen a el ela o243.
La p ime a pa e de EYNT comp ende una se ie de o og a ías ealizadas po el o óg a o
Cons an ino Suá ez en 1942 a un g upo de cua o gue ille os ugados al mon e conocidos
como “Los Caxigales”: los he manos Caxigal, Manolo y Au elio; Casimi o Ál a ez y
Manuel Alonso González “Manolín el de Llo ío”. En a ias de es as imágenes, emos a
los “ ugaos” posando con sus escope as, apun ando a un obje i o in isible ue a del
encuad e. Al igual que hizo Lanzmann, en endemos que el o óg a o pidió a los
gue ille os que ac ua an el ges o de es a mon ando gua dia, de encañona , de ma a ;
mien as, Bande inse a el ina de los pája os y los sonidos del mon e, lle ándonos a
a és del audio al momen o o og á ico.
En Shoah encon amos ec eaciones pe o madas a pe ición del p opio di ec o , pe o
ambién subyace a la película un in e és po mos a el ges o que posee el cue po
momen áneamen e de o ma inconscien e, los ac os allidos, las la encias inconscien es.
Bande ecoge ese es igo, p es ando a ención a es as ec eaciones en sus dis in as
mani es aciones, que c eemos cons i uyen ejemplos de lo que Deleuze, en una ca a a
Daney, llamó “la conse ación c eado a del cine”: “Conse a , pe o siemp e a
con a iempo, po que el iempo cinema og á ico no es el que co e o discu e, sino el que
du a y coexis e” (Deleuze, [1986] 2014). Las películas que con o man el díp ico que aquí
analizamos pe mi en conse a his o ias has a aho a silenciadas a a és de la
in es igación ílmica y la c ea i idad en endida como o ma de hace jus icia.
Bande ecoge a a és de una p opues a o mal desde los má genes de la isualidad
canónica el momen o en que el iempo ac úa sob e los espacios y sob e las pe sonas que
amos iendo des ila po la pan alla. Ya sean los paisanos y paisanas de ENDLA en 2016
o los milicianos o og a iados en 1942 de EYNT, el cineas a les o o ga el iempo
necesa io, sin co es b uscos ni uido.
Es a capacidad de inco po a al magma é ico-polí ico a a és de la cáma a es as his o ias
ol idadas pa a así endi les homenaje bebe de una la ga adición de cineas as que ya
243Veíamos algo pa ecido en The Ac o Killing.

260
mencionamos en capí ulos an e io es: Ri hy Panh, Pa icio Guzmán, o Ped o Cos a; el
mismo Bande menciona la in luencia de es e úl imo y su El cua o de Vanda244 (2000),
que se hace isible undamen almen e en la ei indicación del cine no p og amá ico y en
la de ensa de la cáma a al se icio de lo g abado, y no al con a io. En ENDLA, asis imos
a la cons ucción paula ina de un mosaico de pequeñas his o ias a las que se les pe mi e
un desa ollo sin las cons icciones que impone el cine de géne o. Las pe sonas que
sob e i ie on, a es igua on o ue on íc imas de la iolencia sin lími es despliegan sus
es imonios, a a esados po el paso del iempo, po una ejez ine i able que imp egna el
discu so, al igual que sucedía con la d oga en las con e saciones de Vanda y su gen e. No
se ocul a la ealidad, ni se maquilla a a és de los ecu sos cinema og á icos.
Es o úl imo nos lle a a comp ende po qué o a la en e pe manencia p esen e en el cine
de Bande iene de la mano del cine del ma imonio S aub-Huille . Sob e ellos, Bose
esc ibe lo siguien e: “No se limi an simplemen e a ci a igu as es ilís icas dominan es,
sino que se ap opian de ellas pa a da le una unción nue a y di e en e de la que cumplen
en el es ilo cinema og á ico dominan e (y en la his o ia, pod íamos añadi )” (Bose , 1999,
9)245. Encon amos en es e díp ico esa a ea de esigni icación de las igu as es ilís icas
dominan es pa a pone las, de nue o, al se icio de las his o ias pequeñas y ol idadas del
ela o dominan e. No son o os sino los mismos Jean Ma ie S aub y Danièle Huille
quienes apun a on en sus esc i os –ci ando al e e no B ech – que el a e de los ealis as
adica en “desen e a la e dad bajo los escomb os de la e idencia, incula de mane a
isible lo singula a lo gene al, ija lo pa icula en el g an p oceso” (S aub y Huille ,
2011, 51).
Según es a lógica, las e idencias a i iciosas no conducen a la e dad, sino que la
esconden; es o es lo que ocu e con el cine hegemónico, y lo que los cineas as que
abajamos en es e capí ulo buscan e i a en sus p opues as de ep esen ación de la
ba ba ie. No en ano, el p opio S aub c i icaba la “po nog a ía de la espec acula ización
244 El cua o de Vanda es una película po uguesa di igida po Ped o Cos a. La his o ia sigue a Vanda, una
muje jo en que i e en un ba io ma ginal de Lisboa, Po ugal. La película se desa olla p incipalmen e
en el pequeño y oscu o apa amen o de Vanda, donde ella pasa sus días consumiendo d ogas, discu iendo
con ecinos y amigos, y luchando po sob e i i en condiciones p eca ias. A lo la go de la película, se
explo an emas como la pob eza, la ma ginalidad, la adicción y la desespe anza, odo desde una pe spec i a
c uda y ealis a. El di ec o u iliza un es ilo cinema og á ico único, con la gos planos secuencia y una
es é ica documen al, pa a sume gi al espec ado en la ida co idiana de Vanda y su en o no.
245 O iginal: “(They) do no me ely ci e dominan s ylis ic igu es, hey app op ia e hem o a new and
di e en unc ion han hey ul ill in dominan ilm s yle (and his o y, we migh add)”
261
de la ealidad” (Zunzunegui, 2017, 89); en e a es o, Bande p opone un cine a aigado
en la ie a –y en su ie a, As u ias– que ha ido “abandonando p og esi amen e los il os
emocionales del cine come cial: el guión, los ac o es, la música no diegé ica, los
deco ados, el maquillaje…” (Bande, 2006, 225). Has a llega a la e dad.
12.3.2. Pa icula idades esenciales de la ía espacio- es imonial a a és de Equí y
n’o u iempu y El nome de los á boles
1. La esigni icación del espacio y la ilmación de lo que queda
Decíamos an e io men e que, en el cine de Fa ocki, esul aban esenciales la in luencia del
iempo en las imágenes y la consiguien e esigni icación que se ope aba en las mismas.
El paso del iempo nos pe mi e localiza esos elemen os ocul os, p o ocando eacciones
dis in as en un espec ado que albe ga ese conocimien o his ó ico p e io al isionado al
que se e e ían Lindepe g, Son ag o Didi-Hube man. Fa ocki nos mues a cómo unciona
el mecanismo con el ejemplo de la o og a ía aé ea de Auschwi z en Images o he Wo ld;
después, casi ein e años más a de, p opone Respi e, una pieza que esul a an
desga ado a p ecisamen e po que ese mecanismo que se ac i a en noso os, po que
sabemos qué a a pasa con las pe sonas que des ilan po el plano. Pe sonas que,
ence adas en un campo de concen ación, a an la ie a, hacen eje cicio o se umban al
sol. Poco después, se ían depo adas a las dis in as áb icas de ex e minio nazi epa idas
po Eu opa y allí asesinadas.
En el cine de Bande, el espacio se alza como la dimensión más ele an e en lo que espec a
a la ac uación del paso del iempo y del es imonio de quienes lo habi a on. No en ano,
la esigni icación del luga debido al anscu i de los años y la mediación de la cáma a
es uno de los sellos dis in i os de la p opues a de ilmación de la memo ia del dolo del
as u iano. Es as palab as de Simone de Beau oi p ologan el lib o que con iene el guión
de Shoah, y ecue dan al abajo de Bande:
Los luga es. Una de las g andes p eocupaciones de los nazis ue la de
bo a odas las huellas; pe o no pudie on aboli odas las memo ias y, bajo
los camu lajes –bosques jó enes, hie ba nue a–, Claude Lanzmann ha
sabido eencon a las ho ibles ealidades. En es a p ade a e e decien e,
había osas en o ma de embudo donde los camiones desca gaban a los
262
judíos, as ixiados du an e el ayec o. A es e ío an boni o iban a pa a ,
a ojadas, las cenizas de los cadá e es calcinados (Lanzmann, 2003, 7).
El c eado -a queólogo indaga en la genealogía del ho o en un espacio ísico que se g aba
en el p esen e, espe ando las uinas y las huellas que pe manecen y que, en el mejo de
los casos, le son e eladas a lo la go del p oceso de búsqueda g acias a la ayuda de un
es igo. En una en e is a, el cineas a José Luis Gue ín explicaba lo siguien e:
Una película que me en usiasma es Nui e b ouilla d, que es á cons uida
así: cómo explica lo que pasó en los campos a pa i de una mi ada
sumamen e obje i a, que busca signos, huellas, en las dis in as
dependencias del ecin o, que lo mi a como un ma e ial muy obje i able y
palpable. Esos signos son p uebas e iden es, como las huellas de las uñas
que han quedado inc us adas en el ho migón de las cáma as de gas. Pa a
mí, ésa ha sido siemp e una o ien ación: pasea y obse a . Me es imula
o o ga un alo semán ico a las huellas que quedan en un paisaje (Gue ín,
2011)
En es a línea, a i ma Se illa que, “se ía un e o busca en las uinas conse adas su
his o ia al ma gen de la ida; an es bien, hay que plan ea se la eno ación de la ida
asimilando su his o ia” (Se illa, 2016, 500). Sin emba go, la eno ación de la ida no
puede y no debe hace se e ec i a sin la memo ia de los que su ie on. En eso consis e la
memo ia ílmica de Bande: en in eg a en el nue o alo semán ico de las cosas –huellas,
uinas– la e dad his ó ica de lo que acon eció en esos luga es.
Pa a aseando a Dil hey, que cons a ó que “lo que el homb e es, su his o ia nos lo enseña”
(Didi-Hube man, ([2002] 2018), 348), lo que el espacio es, su his o ia nos lo enseña. Y,
si la his o ia es un cúmulo de pequeñas his o ias, un deso den de la encias, la
ep esen ación cinema og á ica cons i uye un elemen o sensible en el que los c eado es
eligen desplega la. Así, Huyssen nos ecue da que la ep esen ación iene después, y que
la memo ia no es á ahí sin más, sino que el pasado debe se a iculado pa a con e i se en
memo ia (Huyssen, 1995, 2-3).
En el cine hegemónico, la cáma a se elaciona implíci amen e con el espacio ilmado –
los planos y su du ación, los mo imien os, los ángulos– de una o ma amilia y
comp ensible, a endiendo a los obje os y suje os en plano y su elación en e ellos an es
263
que al espacio en sí; g acias a años de “adies amien o” es é ico, nos sume gimos en la
pan alla y en la his o ia p opues a y nos abs aemos de la oscu idad que nos odea. El
espacio se pone al se icio de lo mos ado. En el cine de Bande, sin emba go, se da la
ope ación in e sa: la cáma a se pone al se icio del espacio mos ado. Así, no es
casualidad que el as u iano des aque la ya mencionada in luencia del ma imonio S aub-
Huille en su cine. Sob e la elación en e cáma a y espacio en sus ilmes, esc ibe Bose :
[No malmen e], el espacio se ep esen a como un con inuum nada
p oblemá ico pe cep ualmen e que pe manece subo dinado a las
exigencias na a i as. Una ansición de plano a plano que se basa en la
c eación de una con inuidad luida, cen a la a ención del espec ado en la
p og esión de una his o ia. Sin emba go, en la mayo ía de las secuencias
na a i as de Ch onik, el espacio se libe a de la de e minación na a i a y
compi e po nues a a ención (Bose , 1999, 45)246.
Po que nos en en amos a un cine que se mue e po los má genes de las con enciones
in e io izadas po los espec ado es, se p oduce un e ec o de ex añamien o que nos
pe mi e accede a las imágenes de una mane a di e en e. Los espacios se egis an pa a
que se puedan exp esa y pa a que el espec ado se pueda elaciona con ellos de la mane a
en que decida, sin segui ninguna pau a ma cada p e iamen e po el cineas a.
2. La impo ancia de la búsqueda y el espe o a lo encon ado
La memo ia es un e eno c ea i amen e ecundo y suscep ible de se explo ado a a és
del apa a o cinema og á ico. Hemos comp obado cómo las películas abande adas de la
hegemonía cul u al e indus ial en occiden e –el cine al que aquí nos e e imos como
pasi o-conciliado – acaban cayendo en la gene ización y es e ización de los hechos, con
el obje i o de que el ilme uncione come cialmen e247. C eemos que, en la p egun a po
246O iginal: “[No mally], space is ep esen ed as a pe cep ually unp oblema ic con inuum which emains
subo dina e o na a i e demands. A ansi ion om sho o sho which is p edica ed on he c ea ion o
seamless con inui y, ocuses he iewe 's a en ion on o he p og ession o a s o y. In mos o he na a i e
sequences o Ch onik, howe e , space cu s ee om na a i e de e mina ion and ies o ou a en ion”
247 Como odo en es a in es igación, es a a i mación admi e ma ices. No que emos deci que de ás de las
p oducciones que hemos ag upado bajo la ca ego ía de cine pasi o-conciliado exis an exclusi amen e
in e eses come ciales; sin emba go, es e ipo de películas adop an ó mulas ep esen acionales amilia es –
po muy epe idas– y la p e endida “é ica” a a és de la es é ica acaba degene ando en es e ización.
270
Capí ulo 13. Conclusiones
¿Quién cons uyó Tebas, la de
las sie e Pue as? /En los lib os
apa ecen los nomb es de los
eyes / ¿A as a on los eyes los
bloques de pied a? […] Tan as
his o ias /Tan as p egun as.
(B ech , 1998, 24)
Como el lec o hab á comp obado, no esul a ácil encasilla es a in es igación en una
ca ego ía es anca. Nues o abajo bebe, en e o os, de los es udios sob e cine, memo ia
cul u al, his o ia, iloso ía y eo ía c í ica de la imagen, de esa an idisciplina iedad que
es, en ealidad, ansdisciplina iedad. A lo la go de las páginas an e io es, nos hemos
ocupado del es udio de la a iculación ílmico-discu si a de dos acon ecimien os
aumá icos: el Holocaus o y la Gue a Ci il Española. Como bien a i ma el his o iado
Ángel Viñas, “compa a ealidades muy dis in as en aña siemp e un p oblema, pe o no
nos esis imos a la en ación, hecha con odo ipo de cau elas” (Viñas, 2021). En es e caso,
nues a cau ela se asien a, como espe amos que haya comp obado el lec o , en un espe o
absolu o hacia las íc imas de la his o ia –y hacia las íc imas del ela o de la his o ia–
que se ope a i iza a a és de dos concep os, p incipalmen e: el de memo ia ejempla de
Todo o y el de memo ia mul idi eccional de Ro hbe g. Así, es as dos o mas de concebi
la memo ia apa ecen ecu en emen e y pe mean en nues a e lexión ace ca de los
dilemas é ico-es é icos inhe en es a la ep esen ación cinema og á ica del dolo .
Desde el comienzo, hemos hecho hincapié en la impo ancia de analiza c í icamen e los
imagina ios cul u ales y las isualidades hegemónicas, que oman ma e ialidad en
símbolos y ela os –en nues o caso, en películas–. Po eso, en es a in es igación, hemos
p ocu ado asen a eó icamen e y do a de undamen o la na u aleza discu si a de la
memo ia y del auma. Po que son en idades que siemp e nos llegan mediadas, dichas
mediaciones, a iculaciones ílmico-discu si as, eque i án de un análisis de allado que
inco po e las ensiones que se es ablecen en e es as y el con ex o en que se inse an. Po

271
ello, des acamos la in luencia de los modelos de ep esen ación hegemónicos que,
especialmen e en el e eno del cine come cial, han in luido en la a iculación del
“ ecue do” de es os acon ecimien os aumá icos, an o en su dimensión polí ica como
é ico-es é ica.
Aquí, nos hacemos ca go de una ase undamen al de la cons ucción de ese “ ecue do”,
que u o luga al mismo iempo que sucedía el “memo y boom” (Assmann, 2008) de la
década de 1990 en occiden e. Fue especialmen e en onces cuando el c ecien e
mul icul u alismo y la in luencia del pensamien o cons uc i is a conduje on a una
econcep ualización de la memo ia como un p oceso o gánico, dinámico y cons uido
discu si amen e. Además, en el ámbi o cinema og á ico, los no en a alumb a on nue as
pe spec i as sob e la a iculación ílmico-discu si a del Holocaus o g acias a la dis ancia
empo al espec o a 1945 y al in de la Gue a F ía, al iempo que los a ances ecnológicos
acili aban la espec acula ización y globalización de la memo ia del desas e. Así,
in luenciados po el “memo y boom” eu opeo, los cineas as españoles i ie on un
eno ado in e és po la Gue a Ci il, coincidiendo además con el su gimien o del
mo imien o po la ecupe ación de la memo ia his ó ica en nues o país. Y es que, en el
caso español, un ac o in e no, ma cado po la consolidación democ á ica y la c ecien e
c í ica a las polí icas de la T ansición –en pa icula a la Ley de Amnis ía de 1977–, y uno
ex e no, de e minado po la in luencia de la indus ia hollywoodiense en la mane a de
ep esen a , ambién pe mi ie on nue as ap oximaciones cinema og á icas al hecho
aumá ico a pa i de 1990. Su gía, de es a o ma, uno de los in e ogan es de pa ida de
es a in es igación, p esen e incluso an es de comenza a desa olla la, y que nos esul a
con enien e ae aho a a colación: ¿había desa ollado y expo ado Hollywood un
“manual de ins ucciones” pa a elaciona se cinema og á icamen e con el auma que
cumplen a pie jun illas an o cineas as como espec ado es?
Pa a lle a a cabo nues o análisis e in en a da espues a a es e y a muchos o os
in e ogan es, hemos ideado una me odología inno ado a, mul i acé ica y lexible,
a iculada p incipalmen e en o no a dos ap oximaciones. Po una pa e, la que comp ende
la semió ica social y la semio-p agmá ica, que nos ha pe mi ido ace ca nos a las películas
como p oduc os in luenciados po con ex os polí icos, socio-económicos y cul u ales. De
hecho, en a izamos la ele ancia de es udia el con ex o de p oducción y ecepción de las
películas pa a e alua de o ma más p o unda y ce e a su impac o. Po o a pa e, la
ap oximación enomenológico-he menéu ica, que empleamos pa a des aca la
272
impo ancia de la expe iencia subje i a del espec ado /in es igado si uado, así como la
necesidad de in e p e a , a pa i de esa misma posicionalidad, los signi icados sociales,
his ó icos y cul u ales que emanan de los ilmes.
Así, es a me odología mul idisciplina , es a combinación de he amien as cuali a i as,
nos ha pe mi ido adop a una pe spec i a c í ica en un análisis que asciende lo
pu amen e isual, con el obje i o de a anza en nues a e lexión en o no a la capacidad
del cine pa a ep esen a y da o ma a la comp ensión de hechos his ó icos aumá icos.
En esa ap oximación c í ica, no nos quedaba más emedio que ei indica el papel del
cine –y, en especial, del de aquel que lidia con pasados aumá icos– como ehículo de
ac i ismo y cambio social, en de imen o de una indus ia que pe sigue encasilla lo en su
ace a de p o iso de películas des inadas a en e ene y gene a bene icios económicos.
Po que es a me odología adicada en la “democ acia de p oducción de signi icados”
(Odin, 2021) pe mi e un análisis lexible y adap ado a las necesidades de los dis in os
ex os audio isuales, hemos desplegado una ca ego ización o iginal de las películas que
se di ide en es g upos: el cine pasi o-conciliado , el cine ac i o-al e na i o y el cine
pe o ma i o-ac i is a. En es e análisis, hemos enido p esen e en odo momen o la escala
ep esen acional po la que ansi an las películas de nues a mues a, con la espe anza de
que, a pa i de su publicación, los u u os lec o es y espec ado es se si úen en e a las
películas con el binomio é ico-es é ico como aliado p incipal a la ho a de e alua y c i ica
la es e ización del auma en el cine, que blanquea, banaliza lo complejo y no maliza la
iolencia. Po an o, la ensión en e las ep esen aciones –las a iculaciones discu si as
o ílmico-discu si as– hegemónicas y las al e na i as ha ehiculado y de e minado es a
in es igación: desde la e lexión sob e la cons ucción del concep o de íc ima al de
his o ia, pasando po el de Holocaus o y el de Gue a Ci il.
Llegados a es e pun o, conside amos necesa io de ene nos b e emen e en nues a
ap oximación a la igu a del espec ado , que bebe eno memen e del pos ulado
me odológico enomenológico-he menéu ico del que pa imos. Pa a noso os, el
espec ado es capaz de cons ui y des ui signi icados, cons i uyendo así un mediado
undamen al en e la e dad his ó ica (o no) del pasado y la c eación de imagina ios. La
pe sona que se si úa delan e de la película in e ac úa, conscien e o inconscien emen e,
con la ep esen ación, y pa icipa de o ma ac i a en el p oceso de a iculación de una
memo ia colec i a conc e a. Si hay algo que debemos econoce , es que exigimos –puede
273
que injus amen e– de los espec ado es un al o g ado de comp omiso polí ico, pues son
ellos quienes de en an la capacidad de cues iona y desa ia las ep esen aciones
hegemónicas pa a que así puedan a anza p opues as más al e na i as y c í icas que
espe en la complejidad del hecho.
Y, po que, a lo la go de la esc i u a, nunca hemos abandonado nues o ol de
espec ado a/in es igado a, que in e p e amos, igualmen e, desde la au oexigencia, no
podíamos limi a nos a lanza una c í ica undamen ada con a la p oducción pasi o-
conciliado a en o no al Holocaus o y la Gue a Ci il, sino que debíamos explo a y
sume gi nos en las o mas ma ginales y expe imen ales que exis en pa a lidia con la
ep esen ación del auma y comp oba que los p opios ex os ma ginales –ac i o-
al e na i o y pe o ma i o-ac i is a– eque ían de un ace camien o analí ico y
me odológico al e na i o. Así, con o me la película se a alejando del cine pasi o-
conciliado que oma ma e ialidad a a és de ó mulas conocidas, a aumen ando el ni el
de comp omiso que le demanda al espec ado . Siguiendo con el pa alelismo de Enciso,
en luga de a ibo a nos a base de es ímulos audio isuales e ec is as y es e izan es que
acaban po a agan a nos en esa pe secución –a eces, sisí ica– de la ca a sis, es os ilmes
necesi an de una “diges ión len a”.
Sin emba go, la al a de cos umb e hacia es os modelos de exposición del auma e ela
la impo ancia c ucial de o ma a los espec ado es –desde el ámbi o mediá ico y
educa i o– pa a que puedan lle a a cabo un ap e(he)ndizaje p oduc i o de las
enseñanzas que es os ex os ílmicos, a la con a de lo hegemónico, p o een. Al examina
las di e en es o mas de ep esen ación, desde lo pasi o-conciliado has a lo
pe o ma i o-ac i is a, se hace e iden e que las películas que desa ían las con enciones
dominan es o ecen pe spec i as aliosas y necesa ias pa a una comp ensión más
comple a de los hechos aumá icos y de su e dad his ó ica, así como pa a la
con igu ación de un juicio c í ico en e a la pola ización y el uido. Comp obamos,
además, que, con o me nos amos alejando de la es anda ización es e izan e, las películas
se an complejizando, e inco po ando en sí mismas pa icula idades e idiosinc asias de
un iempo y de un espacio que se pie den bajo la plancha homogeneizado a del cine
pasi o-conciliado o se hipe o ian y ca ica u izan.
Valga acla a que en absolu o p oponemos la eliminación de cie as a iculaciones
ílmico-discu si as sob e hechos aumá icos, sino la e isi a c í ica y la in eg ación
274
paula ina en la isualidad de es as ob as más len as en su diges ión; es o en iquece ía la
expe iencia cinema og á ica indi idual, dando luga a un espec ado más ac i o y
o mado, y con ibui ía a la cons ucción de una memo ia colec i a más e lexi a y llena
de ma ices.
También hemos c eído con enien e de ene nos en el es udio de las decisiones omadas
po quien se si úa de ás de la cáma a; de hecho, nues a inquie ud en es e sen ido pasa
po amplia el deba e de la ep esen ación y hace lo más p o undo, epensa el cine de
memo ias aumá icas desde un luga di e en e y saca lo de aquel en el que se encuen a
hoy, ei indicando ap oximaciones más pausadas y é ico-es é icamen e esponsables.
Pa a da ca a de na u aleza a es e p oyec o, que es p o undamen e polí ico, el en oque
mul idisciplina adop ado en es a in es igación nos ayuda a suge i el es ablecimien o de
un diálogo cons an e en e dis in as á eas de conocimien o y campos de es udio: la
his o ia, la sociología, la an opología, son bien enidas y necesa ias en el cine de
memo ia.
Tan o la p ác ica ílmica como el isionado c í ico de películas son ac i idades polí icas
en po encia que necesi an del conocimien o his ó ico –de la educación, en de ini i a– pa a
llega a se lo en ac o. “Polí icas” en an o que pueden se desplegadas a endiendo a la
memo ia ejempla e inco po a en sí el echazo a la simpli icación de los hechos y la lucha
po e i a la eedición de la ba ba ie, siemp e desa ada con a “O os” que no son más
que a iculaciones discu si as que no ienen cabida en un luga y un iempo conc e os252.
“F en e a la eo ía é ica, la ida é ica”; el hace é ico, que p omulgaba Wi gens ein.
A lo la go de es e abajo, hemos explo ado cómo el cine, en sus di e sas o mas y es ilos,
pa icipa en la cons ucción y ansmisión de la memo ia his ó ica de es os e en os. Desde
las na a i as hegemónicas de Hollywood has a las p opues as más expe imen ales y
ma ginales, hemos analizado c í icamen e cómo es as ep esen aciones in luyen en
nues a comp ensión colec i a del pasado y con igu an iden idades y alo es nacionales.
Con es a esis, hemos ascendido el análisis y la desc ipción, di igiendo nues a a ención
al cues ionamien o y la p oposición de nue as o mas de en ende la compleja elación
en e el cine, la memo ia y la his o ia, siemp e conside ando las implicaciones é icas y
252Si los O os se encon aban en el pueblo judío en 1933, se encuen an en el pales ino en 2024.
275
es é icas de ep esen a el ho o y el auma en la pan alla. Al examina de ce ca
elemen os cla e en el deba e ac ual en o no a la ep esen ación como el papel del
espec ado , la ins umen alización del auma y la cons ucción de la ca ego ía de
“ íc ima”, hemos apo ado nues a con ibución y o ecido una pe spec i a
in e disciplina ia que combina es udios cinema og á icos, his o ia, memo ia cul u al y
eo ía c í ica. Así, c eemos que el abajo ealizado ab e nue as ías pa a u u as
in es igaciones que p o undicen en la in e sección en e la ep esen ación isual, la
memo ia colec i a y la é ica de la ep esen ación his ó ica, sugi iendo nue as o mas de
abo da es as cues iones an o desde la p ác ica cinema og á ica como desde la
in es igación académica.

276
Chap e 13. Conclusions.
As he eade p obably has obse ed, i is no easy o ca ego ize his esea ch in o a single,
igid ca ego y. Among o he ields ou wo k d aws om ilm s udies, cul u al memo y,
his o y, philosophy, and c i ical heo y o he image; hus, he men ioned
an idisciplina i y u ns in ansdisciplina i y. Th oughou he p e ious pages, we ha e
ocused on he s udy o he ilmic-discu si e a icula ion o wo auma ic e en s: he
Holocaus and he Spanish Ci il Wa . As he his o ian Ángel Viñas igh ly s a es,
“compa ing e y di e en eali ies always en ails a p oblem, bu we do no esis he
emp a ion, done wi h all kinds o p ecau ions” (Viñas, 2021). In his case, ou cau ion is
based on an absolu e espec o he ic ims o his o y—and o he ic ims o he
na a i e o his o y—which is ope a ionalized h ough wo main concep s: Todo o 's
concep o exempla y memo y and Ro hbe g's mul idi ec ional memo y. Thus, hese wo
ways o concei ing memo y appea ecu en ly and pe mea e ou e lec ion on he e hical-
aes he ic dilemmas inhe en in he cinema ic ep esen a ion o pain.
F om he ou se , we ha e emphasized he impo ance o c i ically analyzing cul u al
imagina ies and hegemonic isuali ies, which ma e ialize in symbols and na a i es—in
ou case, in ilms. The e o e, in his esea ch, we ha e sough o heo e ically g ound and
subs an ia e he communica i e and discu si e na u e o memo y and auma. Since hese
a e en i ies ha always each us h ough media ion, hese media ions, ilmic-discu si e
a icula ions, will equi e a de ailed analysis ha inco po a es he ensions es ablished
be ween hem and he con ex in which hey a e embedded. The e o e, we highligh he
in luence o hegemonic models o ep esen a ion ha , especially in he ealm o
comme cial cinema, ha e shaped he a icula ion o he “memo y” o hese auma ic
e en s, bo h in hei poli ical and e hical-aes he ic dimensions.
He e, we add ess a undamen al phase in he cons uc ion o ha “memo y,” which ook
place concu en ly wi h he “memo y boom” (Assmann, 2008) o he 1990s in he Wes .
I was mainly du ing his pe iod ha he g owing mul icul u alism and he in luence o
cons uc i ism led o a econcep ualiza ion o memo y as an o ganic, dynamic, and
discu si ely cons uc ed p ocess. Fu he mo e, in he cinema ic ield, he 1990s b ough
new pe spec i es on he ilmic-discu si e a icula ion o he Holocaus hanks o he
empo al dis ance om 1945 and he end o he Cold Wa , while echnological ad ances
acili a ed he spec acula iza ion and globaliza ion o he memo y o disas e . Thus,
277
in luenced by he Eu opean “memo y boom,” Spanish ilmmake s expe ienced a enewed
in e es in he Ci il Wa , along wi h he eme gence o he mo emen o he eco e y o
his o ical memo y in he coun y. In he Spanish case, an in e nal ac o , ma ked by
democ a ic consolida ion and g owing c i icism o he T ansi ion policies—pa icula ly
he Amnes y Law o 1977—and an ex e nal ac o , de e mined by he in luence o he
Hollywood indus y on modes o ep esen a ion, also allowed o new cinema ic
app oaches o he auma ic e en om 1990 onwa ds. Thus eme ged one o he ini ial
ques ions o his esea ch, p esen e en be o e i began, ha we ind con enien o b ing
up o he las ime: had Hollywood de eloped and expo ed a “manual” o engaging
wi h auma cinema og aphically ha bo h ilmmake s and iewe s s ic ly ollow?
To ca y ou ou analysis and a emp o answe his and many o he ques ions, we de ised
an inno a i e, mul i ace ed, and lexible me hodology, mainly a icula ed a ound wo
app oaches. On one hand, he app oach ha encompasses social semio ics and socio-
p agma ics, which has allowed us o iew ilms as p oduc s in luenced by poli ical, socio-
economic, and cul u al con ex s. In ac , we emphasize he ele ance o s udying he
con ex o p oduc ion and ecep ion o ilms o assess hei impac mo e deeply and
accu a ely. On he o he hand, he phenomenological-he meneu ic app oach, which we
use o highligh he impo ance o he subjec i e expe ience o he si ua ed
iewe / esea che , as well as he need o in e p e , om ha same posi ionali y, he social,
his o ical, and cul u al meanings ha emana e om he ilms.
Thus, his mul idisciplina y me hodology, his combina ion o quali a i e ools, has
allowed us o adop a c i ical pe spec i e in an analysis ha anscends he pu ely isual
elemen s, wi h he aim o ad ancing ou e lec ion on he capaci y o cinema o ep esen
and shape he unde s anding o auma ic his o ical e en s. F om ou c i ical app oach,
we had no choice bu o eclaim he ole o cinema -and especially ha o ilms ha deal
wi h auma ic pas s- as a ehicle o ac i ism and social change, o he de imen o an
indus y ha seeks o pigeonhole i in i s ole as a p o ide o ilms in ended o en e ain
and gene a e economic bene i s.
This me hodology, oo ed in he “democ acy o meaning p oduc ion” (Odin, 2021),
allows o a lexible analysis adap ed o he needs o a ious audio isual ex s. Tha is
why we ha e de eloped an o iginal ca ego iza ion o ilms di ided in o h ee g oups:
passi e-concilia o y cinema, ac i e-al e na i e cinema, and pe o ma i e-ac i is cinema.
278
Th oughou his analysis, we ha e kep in mind he ep esen a ional scale h ough which
he ilms in ou di e en samples na iga e, wi h he hope ha , ollowing i s publica ion,
u u e eade s and iewe s will app oach he ilms wi h he e hical-aes he ic binomial as
a p incipal ally when e alua ing and c i iquing he aes he iciza ion o auma in cinema,
which whi ewashes, i ializes complexi y, and no malizes iolence. The e o e, he
ension be ween hegemonic and al e na i e ep esen a ions—discu si e o ilmic-
discu si e a icula ions—has guided and de e mined his esea ch: om he e lec ion on
he cons uc ion o he concep o ic im o ha o his o y, including ha o he Holocaus
and o he Ci il Wa .
A his poin , we need o b ie ly del e in o ou app oach o he igu e o he spec a o ,
which d aws hea ily om he phenomenological-he meneu ic me hodological
amewo k we adop . Fo us, he spec a o is capable o cons uc ing and decons uc ing
meanings, he eby ac ing as a undamen al media o be ween he (his o ical o o he wise)
u h o he pas and he c ea ion o imagina ies. The pe son si ing in on o he ilm
in e ac s, consciously o unconsciously, wi h he ep esen a ion and ac i ely pa icipa es
in he p ocess o a icula ing a speci ic collec i e memo y. I he e is one hing we mus
acknowledge, i is ha we demand—pe haps un ai ly—a high le el o poli ical
engagemen om spec a o s, o i is hey who hold he powe o ques ion and challenge
hegemonic ep esen a ions, allowing o he eme gence o mo e al e na i e and c i ical
p oposals ha espec he complexi y o he e en .
And because, h oughou he w i ing p ocess, we ne e abandoned ou ole as
spec a o / esea che , which we also in e p e wi h a sense o sel -demand, we could no
limi ou sel es o launching a g ounded c i ique agains he passi e-concilia o y
p oduc ion ela ed o he Holocaus and he Ci il Wa ; we also needed o explo e and
imme se ou sel es in he ma ginal and expe imen al o ms ha exis o deal wi h he
ep esen a ion o auma and o p o e ha he ma ginal ex s hemsel es—ac i e-
al e na i e and pe o ma i e-ac i is — equi ed an al e na i e analy ical and
me hodological app oach. Thus, as he ilm mo es away om he passi e-concilia o y
cinema ha akes on ma e iali y h ough amilia o mulas, he le el o commi men i
demands om he iewe inc eases. Con inuing wi h Enciso's pa allelism, ins ead o
s u ing us wi h gimmicky and aes he icizing audio isual s imuli ha end up choking us
in ha pu sui —some imes Sisyphean—o ca ha sis, hese ilms equi e a “slow
diges ion.”
279
Howe e , he lack o amilia i y wi h hese modes o auma ep esen a ion e eals he
c ucial impo ance o aining spec a o s— om bo h media and educa ional
pe spec i es—so ha hey can p oduc i ely g asp he lessons ha hese ilms, which go
agains he hegemonic, p o ide. By examining he di e en o ms o ep esen a ion, om
he passi e-concilia o y o he pe o ma i e-ac i is , i becomes e iden ha ilms ha
challenge dominan con en ions o e aluable and necessa y pe spec i es o a mo e
comple e unde s anding o auma ic e en s and hei his o ical u h, as well as o
shaping a c i ical judgmen in he ace o pola iza ion and noise. We also obse ed ha ,
as we mo e away om aes he icizing s anda diza ion, he ilms become mo e complex,
inco po a ing wi hin hemsel es he pa icula i ies and idiosync asies o a ime and place
ha a e o en los unde he homogenizing laye o passi e-concilia o y cinema o become
exagge a ed and ca ica u ized.
I is impo an o cla i y ha we do no p opose he elimina ion o ce ain ilmic-discu si e
a icula ions o auma ic e en s, bu a he hei c i ical e isi a ion and g adual
in eg a ion in o he isuali y o hese wo ks ha a e slowe o diges ; his would en ich
he indi idual cinema ic expe ience, os e ing a mo e ac i e and educa ed iewe , and
con ibu e o he cons uc ion o a mo e e lec i e and nuanced collec i e memo y.
We ha e also ound i app op ia e o ocus on s udying he decisions made by hose
behind he came a; in ac , ou conce n in his ega d is o b oaden he deba e on
ep esen a ion and deepen i , e hinking he cinema o auma ic memo ies om a
di e en pe spec i e and mo ing i away om i s cu en s a e, ad oca ing o mo e
measu ed and e hically-aes he ically esponsible app oaches. To gi e legi imacy o his
p ojec , which is p o oundly poli ical, he mul idisciplina y app oach adop ed in his
esea ch helps us sugges he po en iali ies o a cons an dialogue be ween di e en a eas
o knowledge and ields o s udy: his o y, sociology, and an h opology a e welcomed and
necessa y in he cinema o memo y.
Bo h ilm p ac ice and c i ical ilm iewing a e po en ially poli ical ac i i ies ha need
his o ical knowledge -in sho , educa ion- o become poli ical in ac ion. They a e
“poli ical” in ha hey can be deployed by a ending o exempla y memo y and
inco po a e wi hin hemsel es he ejec ion o he simpli ica ion o ac s and he s uggle
o a oid he epe i ion o ba ba ism, which is always unleashed agains ‘O he s’—
286
Bu le , J. (2004). P eca ious Li e. The Powe s o Mou ning and Violence. Ve so.
Bu le , J. (2009). Ma cos de gue a: las idas llo adas. Paidós.
Cadenas-Cañón, I. (2019). Poé ica de la ausencia. Cá ed a.
Callahan, W. (2022). Sensible Poli ics. Ox o d Uni e si y P ess.
Cal o, A. (2023). Una película pa a cada año de u ida. Temas de hoy.
Canales, C. (15 de eb e o de 2024). El PP cede a la exigencia de Vox y de ogan jun os
en A agón la Ley de Memo ia. elDia io. es. h ps://www.eldia io.es/a agon/poli ica/pp-
cede-exigencia- ox-de ogan-a agon-ley-memo ia_1_10926315.h ml
Caplan, N. (2012). Vic imhood in Is eali and Pales inian Na ional Na a i es. Bus an:
The Middle Eas Book Re iew, 3(1), 1-19. h ps://doi.o g/10.1163/187853012x633508
Ca mona, C. (2011a). Desc ibiendo el desc ibi . Las lecciones sob e es é ica de
Wi gens ein. Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es, 10, 1-25.
Ca mona, C. (2011b). El genio: é ica y es é ica son una. En M. J. Alca az, M. Ca asco y
S. Rubio (Eds.), A , Emo ion and Value. P oceedings o he 5 h Medi e anean Cong ess
o Aes he ics, 211-222. Ca agena (España).
Casano a, J. (2007). República y Gue a Ci il. C í ica.
Casano a, J. (2020). Una iolencia indómi a. C í ica.
Cas ells, M. (2009). Comunicación y pode . Alianza.
Cas o iadis, C. ([1975] 2007). La ins i ución imagina ia de la sociedad. Tusque s.
Ca ell, S. (1979). The Wo ld Viewed: Re lec ions on he On ology o Film. Ha a d
Uni e si y P ess.
Ce nuda, L. (1938 [2003]). Las nubes. Cá ed a.
Chaoua , B. (2006). In he Image o Auschwi z. Diac i ics, 36(1), pp. 86-96.
Chomsky, N. ([1991]). De e ing Democ acy. Hayma ke Books.

287
Choulia aki, L. (2021). Vic imhood: The A ec i e Poli ics o Vulne abili y. Eu opean
Jou nal o Cul u al S udies, 24(1), 10-27. h ps://doi.o g/10.1177/1367549420979316
Ch is ie, N. (1986). The Ideal Vic im. En E.A. Fa ah (Ed.), F om C ime Policy o Vic im
Policy, 17-30. Palg a e MacMillan.
Ci uen es-Alduna e, C. (2021). La memo ia esceni icada. Es e ización de la memo ia y
su unción. Memo ia y na ación. Re is a de es udios sob e el pasado con lic i o de
sociedades y cul u as con empo áneas, 2, 24-34.
Cong eso de los Dipu ados de España. (2002, 20 de no iemb e). Dia io de sesiones del
Cong eso de los Dipu ados. Recupe ado
de: h ps://www.cong eso.es/public_o iciales/L7/CONG/DS/CO/CO_625.PDF
Co nejo, L. (26 de ma zo de 2024). PP y Vox p esen an la Ley de Conco dia de Cas illa
y León que de oga el dec e o de Memo ia His ó ica y omi e la condena de la dic adu a.
elDia io.es. h ps://www.eldia io.es/cas illa-y-leon/poli ica/pp- ox-p esen an- u u a-
ley-conco dia-de oga-dec e o-memo ia-his o ica-omi e-condena-
dic adu a_1_11244001.h ml
C espo, A. (2008). Un cine eb il. He zog y El enigma de Kaspa Hause . Me opolisiana.
Cuenca, C. (2022). Den o de campo. La ep esen ación é ico-es é ica del Holocaus o a
a és de la película El hijo de Saúl. COMUNICACIÓN. Re is a In e nacional de
Comunicación Audio isual, Publicidad y Es udios Cul u ales,
19(1). h ps://doi.o g/10.12795/Comunicacion.2021.i19.04
Cuenca, C. (2023). Las cla es del discu so cinema og á ico de Ha un Fa ocki sob e el
pasado. El ensayo audio idual como o ma de acceso al dolo . En A. Gómez, D. Acle,
M.R. Ca balleda, Manipulación en imágenes isuales y sono as en icción y no icción,
119-138. Dykinson.
Cuenca, C. y Mon e o, D. (2023). El ensayo en e a la ba ba ie. El discu so é ico-es é ico
en o no al Holocaus o en Bilde de Wel und Insch i des K ieges y Au schub de Ha un
Fa ocki. Secuencias. Re is a de His o ia del Cine, 57, 9-27. h ps://doi.o g/10.15366/sec
288
Daney, S. (1992). Le a elling de Kapo. Re is a de Comunicaçao e Linguagens, 23, 205-
221.
Daney, S. (2012). La Maison cinéma e le monde (Tome 3-Les années “Libé”). POL.
Dan o, A.C. (1979). Mo ing Pic u es, Qua e ly Re iew o Film S udies, 4(1), 1-21.
Deleuze, G. ([1986] 2024). Ca a a Se ge Daney, de Gilles Deleuze (P.Calde a, Ed. y
T ans.). Kaminke . h ps://kaminke .es/ca a-a-se ge-daney-de-gilles-deleuze/
Diamond, J. (1996). S a us and Powe in Ve bal In e ac ion. John Benjamin’s Publishing
Company.
Didi-Hube man, G. (2010). Remon ages de emps subi. L’oeil de l’his oi e, 2. Les
Édi ions de Minui .
Didi-Hube man, G. (2006). An e el iempo. AH.
Didi-Hube man, G. (2004). Imágenes pese a odo. Paidós.
Didi-Hube man, G. (2008). Cuando las imágenes oman posición. Machado Lib os.
Didi-Hube man, G. (2015). So i du noi . Les édi ions de minui .
Didi-Hube man, G. ([2002] 2018). La imagen supe i ien e. His o ia del a e y iempo
de los an asmas según Aby Wa bu g. Abada Edi o es.
Dillon, S. (2004). The Mi o and he Sea. Uni e si y o Texas P ess.
Di us, R. (2006). El imagina io social y su apo e a la Teo ía de la Comunicación: seis
a gumen os pa a deba i . Cin a moebio. Re is a de Epis emología de Ciencias Sociales,
26, 166-176. ISSN 0717-554X
D uliolle, V. (2015). Reco e ing His o ical Memo y: A S uggle agains Silence and
Fo ge ing? The Poli ics o Vic imhood in Spain. In e na ional Jou nal o T ansi ional
Jus ice, 9, 316–335. doi: 10.1093/ij j/ij 008
Du Gay, P., Hall, S. (1997). Ques ions o Cul u al Iden i y. Sage Publica ions.
289
Du Gay, P., Hall, S. (1996). Doing Cul u al S udies: The S o y o he Sony Walkman.
SAGE.
Du and, G. ([1981] 2005). Las es uc u as an opológicas del imagina io. Fondo de
cul u a económica de España.
Elsaesse , T. (2004). Ha un Fa ocki: Filmmake , A is , Media Theo is . En Elsaesse , T.
(Ed.), Ha un Fa ocki. Wo king on he Sigh -Lines, 11-40. Ams e dam Uni e si y P ess.
Ellul, J. (1969). P opaganda. The Fo ma ion o Men’s A i udes. Random House.
Enciso, E. (2019a). Eloy Enciso se aden a en las inieblas de la dic adu a anquis a/
En e is ado po G ego io Belinchón. El
País. h ps://elpais.com/cul u a/2019/12/05/ac ualidad/1575555164_307128.h ml
Enciso, E. (4 de diciemb e de 2019b). Con e sación con Eloy Enciso sob e 'Longa
noi e'/En e is ado po Daniel Pé ez-Pamies. T ansi .
Enciso, E. (9 de diciemb e de 2019c). En e is a a Eloy Enciso/En e is ado po Juan
G as. Re is a Mu aciones. h ps:// e is amu aciones.com/eloy-enciso-en e is a-longa-
noi e/
Enciso, E. (5 de diciemb e de 2019d). “En España, po he danza do anquismo, exis e
unha sospei a con inuada á cul u a en xe al”/En e is ado po José Manuel Sande. El
Sal o Galiza.
Enciso, E. [242 PELÍCULAS DESPUÉS]. (9 de diciemb e de 2019e). En e isa a Eloy
Enciso [Vídeo]. YouTube.
Enciso, E. (5 de diciemb e de 2019 ). “El ol ido del anquismo o ma pa e del
anquismo”. Sensacine.
E dély, M. [ARRIChannel] (27 de no iemb e de 2015). ARRI In e iew: Má yás E dély
abou Son o Saul [Vídeo].
YouTube. h ps://www.you ube.com/wa ch? =kTBKZUHsFbk& =379s.
290
Escobedo Mugue za, I. (2023). La dic adu a del silencio. Las íc imas de la Gue a Ci il
y el anquismo en los lib os de secunda ia y bachille a o. His o ia y Memo ia de la
Educación 17, 463-489. h ps://doi.o g/10.5944/hme.17.2023.30613
E xebe ia Bale di, F. (2011). Videojuegos iolen os y ag esi idad. Pedagogía Social.
Re is a uni e si a ia, 18, 31-39
Fabe, M. (2004). Closely Wa ched Films: An In oduc ion o he A o Na a i e Film
Technique. Uni e si y o Cali o nia P ess.
Fabe , S. (2004). En e el espe o y la c í ica. Re lexiones sob e la memo ia his ó ica en
España. Mig aciones y Exilios, 5, 37-50.
Fa ocki, H. (2014). Ha un Fa ocki. Descon ia de las imágenes. Caja Neg a.
Fa ocki, H. y Didi-Hube man, G. (2014). [Louis Hende son]. (2 de agos o de 2014).
Ha un Fa ocki in Con e sa ion wi h Geo ges Didi-Hube man a Ta e Mode n 2009.
[Vídeo]. Vimeo. h ps:// imeo.com/102407717
Fe nández-Pichel, S. N. (2015). Imagina ios sociales en el cine come cial es adounidense
del pe íodo Bush (2001-2009). Una pe spec i a c í ico-ideológica [Tesis de doc o ado
no publicada]. Uni e sidad de Se illa.
Fe o, M. (2008). El cine, una isión de la his o ia. Akal.
Fos e , H. (2004). Vision Ques . The cinema o Ha un Fa ocki. A o um, 43 (3), 156-
161.
Ge ino, O. y Solanas, F. (2010). Hacia un Te ce Cine. Re is a Uni e si á ia do
Audio isual.
Ge ino, O. (2011). The Cinema as a Poli ical Fac . Thi d Tex , 25(1), 41-
53. h ps://doi.o g/10.1080/09528822.2011.545613
F amp on, D. (2006). Filmosophy. Wall lowe P ess.
F eud, S. ([1920] 2003). Beyond he pleasu e p inciple and o he w i ings. Penguin
Classics.
291
F ied ich, C. J., B zezinski, Z. K. (1965). To ali a ian Dic a o ship and Au oc acy.
Ha a d Uni e si y P ess.
F iend, S. (2012). Fic ion as a Gen e. P oceedings o he A is o elian Socie y, 112, 179-
209.
Galaup, L. (2023). La memo ia his ó ica en los lib os de ex o: “Dedican más espacio a
las e apas de la Gue a Ci il que a la ep esión”. elDia io.es.
h ps://www.eldia io.es/sociedad/memo ia-his o ica-lib os- ex o-dedican-espacio-
e apas-gue a-ci il- ep esion_1_10176488.h ml
Galla do, F. A. (23 de junio de 2019). TVE p o egió a Hi le has a 1979. El Dia io de
Se illa. h ps://www.dia iodese illa.es/ ele ision/TVE-p o egio-Hi le -Holocaus o-
ideo_0_1366363498.h ml
Ge ino, O. y Solanas, F. (2010). Hacia un Te ce Cine. Re is a Uni e si á ia do
Audio isual.
Ginzbu g, C. (1992). Jus One Wi ness. En S. F iedlande (Ed.), P obing he Limi s o
Rep esen a ion. Nazism and he Final Solu ion, 82-96. Ha a d Uni e si y P ess.
Ginzbu g, C. (1991). El queso y los gusanos. Muchnik Edi o es.
Goda d, J. L. (2007). His o ia(s) del cine. Caja Neg a.
Goe he, J.W. ([1810] 2015). Theo y o colou s. John Mu ay.
Goldman, N. (2006). Is aeli Holocaus Memo ial S a egies a Yad Vashem: F om
Silence o Recogni ion. A Jou nal, 65(2), 102-123.
h ps://doi.o g/10.1080/00043249.2006.10791207
González de Canales, J. (2019). Repensa la ca ego ía de cine poé ico como p opues a
es é ica ans e sal en la ob a ílmica de Ca los Reygadas y Lisand o Alonso. Hispanic
Resa ch Jou nal, 20(3), 272-288. h ps://doi.o g/10.1080/14682737.2019.1651994
González-Requena, J. ( eb e o 2009). La expe iencia cinema og á ica. Cahie s du
Cinema, 20, 61.

292
González-Ruibal, A. (2010). Con a la Pospolí ica: A queología de la Gue a Ci il
Española. Re is a chilena de An opología, 22, 9-32. ISSN 0716-3312
González Villalib e, A. (2013). El composi o José Nie o (1942). El análisis de la música
cinema og á ica a a és del concep o de música explíci a. [Tesis de doc o ado no
publicada]. Uni e sidad de O iedo.
Go ie , T. (2015). Vic ims and Vic imhood. B oad iew P ess.
G ainge, P. (2003). Memo y and Popula Film. Palg a e.
G an , B.K. (2012). Expe ience and Meaning in Gen e Films. En B.K. G an (Ed.), Film
Gen e Reade IV, 133-147. Uni e si y o Texas P ess.
Gue in, J.L. (10 de sep iemb e de 2011). En e is a a José Luis Gue in. Pa e I /
En e is ado po Vic o Paz Mo andei a. A cua a
Pa ede. h ps://www.acua apa ede.com/es/en e is a-jose-luis-gue in-1/
Gunning, T. (1989). An Aes he ic o As onishmen . Ea ly Film and he Inc edulous
Spec a o . A and Tex , 34, 31-45.
Hacke , C., G im, B.J. (2012). The Global Religious Landscape A Repo on he Size and
Dis ibu ion o he Wo ld’s Majo Religious G oups as o 2010.
h ps://www.pew esea ch.o g/ eligion/2012/12/18/global- eligious-landscape-jew/
Halbwachs, M. (1968). La memo ia colec i a. T a ican es de sueños.
Hanich, J. (2017). The audience e ec . On he collec i e cinema expe ience. Edinbu gh
Uni e si y P ess.
Hedige , V. (2021). A Democ acy o Readings and Objec s: Roge Odin's Con ibu ion
o Theo y o Film. En R. Odin (Ed.), Spaces o Communica ion: Elemen s o Semio-
P agma ics, 9-34. Ams e dam Uni e si y P ess.
He man, E.S. y Chomsky, N. ([1988] 2013). Los gua dianes de la libe ad. Aus al.
He án, M. (2022). La his o ia no es la que es: es la que e cuen an. Plane a.
293
He e o, J. (2020). Holocaus o en TVE: La se ie sob e el genocidio judío y su epe cusión
en la opinión publicada. En F.J. He e o-Gu ié ez, J. Sega a- Saa ed a, T. Hidalgo-Ma í
(Eds.), La na a i a audio isual: del concep o a la al abe ización mediá ica, 21-32.
F agua.
He zl, T. (1896). The jewish s a e. An A emp o a Mode n Solu ion o he Jewish
Ques ion. Co nell Uni e si y P ess. URL:
h ps://ia801303.us.a chi e.o g/4/i ems/cu31924028579781/cu31924028579781.pd
Hi sch, M. (1997). Family F ames: Pho og aphy, Na a i e and Pos memo y. Ha a d
Uni e si y P ess.
Hobsbawm, E. ([1983] 2002). La in ención de la adición. C í ica.
Hue a Flo iano, M.A. (2007). P oducciones de "en e medio". En J. Ma zal Felici y F.J.
Gómez Ta ín (Eds.), Me odologías de análisis del ilm, 107-115. Edipo.
Huyssen, A. (1995). Twiligh Memo ies. Ma king Time in a Cul u e o Amnesia.
Rou ledge.
Huyssen, A. (2003). P esen Pas s. U ban Palimpses s and he Poli ics o Memo y.
S an o d Uni e si y P ess.
Jacoby, T.A. (2015). A Theo y o Vic imhood: Poli ics, Con lic and he Cons uc ion o
Vic im-based Iden i y, Millennium: Jou nal o In e na ional S udies, 43(2), 511-530.
h ps://doi.o g/10.1177/030582981455025
Jameson, F. (2001). Teo ía de la posmode nidad. T o a.
Jelin, E. (2002). Los abajos de la memo ia. Ins i u o de Es udios Pe uanos.
Jo ano ich, N. (2017). B ech ian Cinemas. SUNY P ess.
Jud , T. (2005). Pos gue a. Una his o ia de Eu opa desde 1945. Tau us.
Juliá, S. (Ed.). (2006). Memo ia de la gue a y el F anquismo. Tau us.
Jullien, F. ([1991] 2004). In P aise o Blandness. P oceeding om Chinese Though and
Aes he ics. Zone Books.
294
Kaplan, B. (2003). 'The bi e esidue o dea h': Jo ge Semp ún and he Aes he ics o
Holocaus memo y. Compa a i e li e a u e, 55(4), 320-337.
Kaplan, E.A. (2005). T auma Cul u e. The Poli ics o Te o and Loss in Media and
Li e a u e. Ru ge s Uni e si y P ess.
Ka kowska, M. (2013). On he Use ulness o Aleida and Jan Assmann's Concep o
Cul u al Memo y o S udying Local Communi ies in Con empo a y Poland. The Case
o Olsz yn. Polish Sociological Re iew, 3 (183), 371-388. ISSN 231-1413
Ke ész, I. (1999). ¿A quién pe enece Auschwi z? Un supe i ien e del holocaus o an e
la película 'La ida es bella'. La e al: Re is a de Cul u a, 57, 14-15.
Klein, N. ([2007] 2014). La doc ina del shock. Paidós.
Klinge , B. (1989). Dig essions a he Cinema: Recep ion and Mass Cul u e. Cinema
Jou nal, 24(4), 3-19. h ps://doi.o g/10.2307/1225392
K uks, S. (2019). Si ua ion and Human Exis ence. F eedom, Subjec i i y and Socie y.
Rou ledge.
LaCap a, D. (1998). His o ia y memo ia después de Auschwi z. P ome eo.
LaCap a, D. (2001). W i ing his o y, w i ing auma. Pa allax.
Laine, T. (2007). Shame and Desi e. Emo ion, In e subje i i y, Cinema. Pe e Lang.
Lang o d, B. (2005). Film Gen e. Hollywood and Beyond. Edinbu gh Uni e si y P ess.
Lanzmann, C. (11 de ma zo de 1994). A p opos de "La lis e de Schindle ", de nie ilm
de S e en Spielbe g. Holocaus , la ép esen a ion impossible. Le
Monde. h ps://www.lemonde. /a chi es/a icle/1994/03/03/a-p opos-de-la-lis e-de-
schindle -de nie - ilm-de-s e en-spielbe g-holocaus e-la- ep esen a ion-
impossible_3801953_1819218.h ml
Lanzmann, C. (2011). La lieb e de la Pa agonia. Seix Ba al.
Lanzmann, C. ([1985] 2003). Shoah. A ena.
295
Law he , C. (2020). 'Le Me Tell You': T ansi ional Jus ice, Vic imhood and Dealing wi h
a Con es ed Pas . Social and Legal S udies, 30(6), 890-
912. h ps://doi.o g/10.1177/0964663920974072
Le Go , J. (1991). El o den de la memo ia: el iempo como imagina io. Paidós.
Le eb e, H. (1983). La p esencia y la ausencia. Con ibución a la eo ía de las
ep esen aciones. Fondo de Cul u a Económica.
Lemke, J. L. (1997). Cogni ion, con ex , and lea ning: A social semio ic pe spec i e. En
D. I. Ki shne y J. A. Whi son (Eds.), Si ua ed cogni ion: Social, semio ic, and
psychological pe spec i es, 37–55. Law ence E lbaum Associa es Publishe s.
Le ne , A. B. (2020). The uses and abuses o ic imhood na ionalism in in e na ional
poli ics. Eu opean Jou nal o In e na ional Rela ions, 26(1), 62-
87. h ps://doi.o g/10.1177/1354066119850249
Le i, P. ([1947] 2002). Si es o es un homb e. Península.
Le i, P. ([1986] 2000). Los hundidos y los sal ados. El Aleph.
Le y, D., Sznaide , N. (2004). The Ins i u ionaliza ion o Cosmopoli an Mo ali y: he
Holocaus and Human Righ s. Jou nal o Human Righ s, 3(2), 142-
157. h ps://doi.o g/10.1080/1475483042000210685
Lindepe g, S. (2009). Suspended Li es, Re enan Images. On Ha un Fa ocki's Film
Respi e. En Ehmann, A. y Eshun, K. (Eds.), Ha un Fa ocki. Agains Wha ? Agains
Whom?, 28-34. Koenig Books.
Lippmann, W. ([1920] 1998). Public Opinion. T ansac ion Publishe s.
Lomba do, M. (2011). Pues sí que e a o a maldi a película sob e la Gue a Ci il. El
Dia io de Se illa. h ps://www.dia iodese illa.es/ocio/maldi a-pelicula-Gue a-
Ci il_0_527047711.h ml
Losiggio, D. (2020). Aby Wa bu g y el pa hos supe i ien e. De la psicología a la
memo ia social. Ais hesis, 67, 103-131. ISSN 0568-3939
302
Ri e a Ga cía, A. (2022). La c ueldad de las imágenes. Es é ica y polí ica del cine.
Guille mo Escola .
Ri e e, J. (1961). De l'abjec ion. Cahie s du cinema, 120(6), 54-55.
Rose, G. (2016). Visual Me hodologies: An In oduc ion o Resea ching wi h Visual
Ma e ials (4 h ed.). SAGE Publica ions.
Rosens one, R. (1995). Visions o he Pas : The Challenge o Film o Ou Idea o His o y.
Ha a d Uni e si y P ess.
Rosens one, R. (2006). His o y on Film/Film on His o y. Rou ledge.
Ro hbe g, M. (2009). Mul idi ec ional Memo y. Remembe ing he Holocaus in he Age
o Decoloniza ion. S an o d Uni e si y P ess.
Ro he, A. (2011). Popula T auma Cul u e. Ru ge s Uni e si y P ess.
Saeed-Va a, M. y Rosenbaum, J. (2013). Abbas Kia os ami. Los Ríos.
Sáenz de Uga e, I. (2 de diciemb e de 2020). Me encan a ía usila a 26 millones de hijos
de pu a, pe o la espalda me es á
ma ando. elDia io.es. h ps://www.eldia io.es/poli ica/mili a es- anquis as-
ox_129_6476787.h ml
Sáez de U abain, A.M. (2015). ¿Puede la o og a ía mos a lo inimaginable? El deba e
en o no a la ep esen ación de la shoah. Fo ocinema, 15, 233-
262. h ps://doi.o g/10.24310/Fo ocinema.2015. 0i10.5986
Sánchez-Biosca, V. (1991). Teo ía del mon aje cinema og á ico. Filmo eca de la
Gene ali a Valenciana.
Sánchez-Biosca, V. (2005). Polí icas de la memo ia. La Gue a Ci il española en el cine
y el epo aje ele isi o. A chi os de la ilmo eca, 49, 32-53. ISSN 0214-6606
Sánchez Biosca, V. (2006). Cine de his o ia, cine de memo ia. Cá ed a.
Sánchez Biosca, B. (2016). Pe sis encias y pa adigmas de la mi ada. Ci il. Pasajes:
Re is a de pensamien o con empo áneo, 51, 2-4. ISSN 1575-2259

303
Sas e, J. (22 de julio de 2018). "Las osas de no sé quién" y o as pe las de la heme o eca
de Pablo Casado. elDia io.es. h ps://www.eldia io.es/ as eado /xxi-izquie das-
mejo es-pablo-casado_132_2010669.h ml
Saul, J.R. (1992). Vol ai e's Bas a ds. The Dic a o ship o Reason in he Wes . F ee P ess.
Sch ade , P. (sep iemb e-oc ub e 2006). Canon Fodde . As he sun inally se s on he
cen u y o cinema, by wha c i e ia do we de e mine i s mas e wo k?. Film Commen ,
42(5), 33-49.
Semp ún, J. ([1963] 2014). El la go iaje. Aus al.
Semp ún, J. (2000). L'a con e l'oublie. Le monde des déba s, mayo, 11-13.
Sen, A., y Zad ozny, B. (10 de ab il de 2020). QAnon g oups ha e millions o membe s
on Facebook, documen s show. NBC News. h ps://www.nbcnews.com/ ech/ ech-
news/qanon-g oups-ha e-millions-membe s- acebook-documen s-show-n1236317
Sesma, N. (2024). Ni una, ni g ande, ni lib e. C í ica.
Se illa, J.M. (2016). C isis, uinas y iloso ía. Del no e al su del pensamien o. En A.
Scocozza y G. D'Angelo (Eds.), Magis e e discipuli: iloso ía, his o ia, polí ica y
cul u a (Tomo II, 483-506). Penguin Random House.
Shapi o, M. (1997). Violen Ca og aphies: Mapping Cul u es o Wa . Uni e si y o
Minneso a P ess.
Sha i o, S. (1993). The Cinema ic Body. Uni e si y o Minneso a P ess.
Shobchack, V. (2000). Ca nal Though s: Embodimen and Mo ing Image Cul u e.
Uni e si y o Cali o nia P ess.
Sil a, E. y Macías, S. (2003). Las osas de F anco. Ediciones Roca.
Son ag, S. (1977). Sob e la o og a ía. Al agua a.
Son ag, S. (2003). An e el dolo de los demás. Debolsillo.
de Sousa San os, B. (2014). Si Dios uese un ac i is a de los de echos humanos. T o a.
304
Spielbe g, S. [NBC News]. (2018, 6 de diciemb e). S e en Spielbe g On he Legacy O
'Schindle 's Lis ' 25 Yea s La e . NBC Nigh ly News. [Vídeo].
YouTube. h ps://www.you ube.com/wa ch? =QbZlsL0AD4o
S aige , J. (1985). The Poli ics o Film Canons. Cinema Jou nal, 24(3), 4-
23. h ps://doi.o g/10.2307/1225428
S oneman, R. (2013). Seeing is Belie ing: The Poli ics o Visual. Black Dog Publishing.
S aub, J-M. y Huille , D. (2011). Esc i os (M.Asín, Ed.). In e media.
Talens, J., Zunzunegui, S. (1997). His o y as Na a ion. Re hinking Film His o y om
Spanish Cinema. En J. Talens, S. Zunzunegui (Eds.), Modes o Rep esen a ion in Spanish
Cinema. Uni e si y o Minneso a P ess.
Tanizaki, J. ([1933] 2020). El elogio de la somb a. Sa o i.
Ta ko ski, A. ([1985] 2023). Esculpi el iempo. Rialp.
Todo o , T. ([1995] 2008). Los abusos de la memo ia. Paidós.
Todo o , T. (2011). Goya. A la somb a de las luces. Galaxia Gu enbe g.
To ne o, A. (2014). Resigni ica la ciudad. Espacios pa a la memo ia. Can o Rodado:
Re is a especializada en pa imonio, 9, 141-149.
Toulmin, S. (1990). Cosmopolis. El as ondo de la Mode nidad. Península.
T a e so, E. (2005). La singula idad de Auschwi z: un deba e sob e el uso público de la
his o ia. Pasajes: Re is a de pensamien o con empo áneo (17), 111-118.
T a e so, E. (2012). La his o ia como campo de ba alla. In e p e a las iolencias del
siglo XX. Fondo de Cul u a Económica.
Van Alphen, E. (1998). Caugh by His o y: Holocaus E ec s in Con empo a y A ,
Li e a u e, and Theo y. S an o d: S an o d Uni e si y P ess.
Van Dijk, T. (1999). El análisis c í ico del discu so. Re is a An h opos: Huellas del
conocimien o, 186, 23-36. ISSN 1137-3636
305
Vázquez Liñán, M. (2018). Gue as de la memo ia en Rusia: el K emlin e sus
Memo ial. His o ia y comunicación social, 23(1), 139-
155. h p://dx.doi.o g/10.5209/HICS.59837
Vázquez Liñán, M. y Lee oy, S. (2016). Memo ia his ó ica y p opaganda. Una
ap oximación eó ica al es udio comunicacional de la memo ia. Comunicación y
Sociedad, 26, 71-94. ISSN 0188-252x.
Vázquez-Mon albán, M. (1974). La pene ación ame icana en España. Cuade nos pa a
el diálogo.
Vázquez Mon albán, M. (1985). C ónica sen imen al de la ansición. Plane a.
Ve non, K. (1998). His o y as Na a ion. Re hinking Film His o y om Spanish Cinema.
En J. Talens, S. Zunzunegui (Eds.), Modes o Rep esen a ion in Spanish Cinema.
Uni e si y o Minneso a P ess.
Vilà i Tomàs, L. (2003). Épica e impe io. Imi ación i giliana y p opaganda polí ica en
la épica española del siglo XVI. Uni e sidad Au ónoma de Ba celona.
W. Sco , J. (1991). The E idence o Expe ience. C i ical Inqui y, 17(4), 773-797.
Wajcman, G. (2001). El obje o del siglo. Amo o u.
Walkla e, S. (2007). Imagining he Vic im o C ime. McG aw-Hill.
Wa bu g, A. (2010). A las Mnemosyne. AKAL.
Whea ley, C. (2009). Michael Haneke's Cinema: The E hic o he Image. Be ghahn
Books.
Whi e, H. (1992). His o ical Emplo men and he P oblem o T u h. En S. F iedlande
(Ed.), P obing he Limi s o Rep esen a ion. Nazism and he Final Solu ion, 37-53.
Ha a d Uni e si y P ess.
Wiesel, E. (1989). A and he Holocaus : T i ializing Memo y. The New Yo k
Times. h ps://www.ny imes.com/1989/06/11/mo ies/a -and- he-holocaus - i ializing-
memo y.h ml
306
Wiley, N. (2003). Emo ion and Film Theo y. S udies in Symbolic In e ac ion, 26, 169-
187. ISSN 0163-2396
Wi gens ein, L. ([1921] 2014). T ac a us Logico-Philosophicus. Mad id: Alianza.
Wollen, P. (2002). Pa is-Hollywood. W i ings on Film. Ve so.
Youdell, D. (2006). Subjec i a ion and pe o ma i e poli ics—Bu le hinking Al husse
and Foucaul : in elligibili y, agency and he aced–na ioned– eligioned subjec s o
educa ion. B i ish Jou nal o Sociology o Educa ion, 27(4), 511–
528. h ps://doi.o g/10.1080/01425690600803160
Za ala, L. (2014). Teo ía y p ác ica del análisis cinema og á ico. La seducción luminosa.
T illas.
Zizek, S. (2008). A e, ideología, capi alismo. Cí culo de Bellas A es.
Zizek, S. (2009). Desc ip ion wi hou a place. On Holocaus and A . Inaes he ik: Poli ics
o A , 1, 142-161.
Zunzunegui, S. (2017). Bajo el signo de la melancolía. Cá ed a.
Zweig, S. ([1941] 2012). El mundo de aye . Acan ilado.
307
Filmog a ía undamen al
Amenába , A. (Di ec o ). (2019). Mien as du a la gue a [Película]. Mo is a +.
A anda, V. (Di ec o ). (1996). Libe a ias [Película]. SOGETEL.
Alonso, L. (Di ec o ). (2008). Li e pool. [Película]. 4L Films.
Bande, R.L. (Di ec o ). (2016). El nome de los á boles [Película]. De la pied a
P oducciones.
Bande, R.L. (Di ec o ). (2014). Equí y n’o u iempo [Película]. De la pied a
P oducciones.
Cue da, J.L. (Di ec o ). (1999). La lengua de las ma iposas [Película]. Sogecine.
Cue da, J.L. (Di ec o ). (2008). Los gi asoles ciegos [Película]. Sogecine.
Dald y, S. (Di ec o ). (2008). The Reade [El lec o ] [Película]. Mi age En e p ises.
Enciso, E. (Di ec o ). (2019). Longa Noi e [Película]. Filmika Galaika.
E ice, V. (Di ec o ). (1973). El espí i u de la colmena. [Película]. Elías Que eje a P.C.
E ice, V. (Di ec o ). (1983). El su . [Película]. Elías Que eje a P.C.
Fa ocki, H. (Di ec o ). (2007). Respi e [Au schub]. [Película]. Ha un Fa ocki.
Fa ocki, H. (Di ec o ). (1989). Images o he Wo ld and he Insc ip ion o Wa [Bilde
de Wel und Insch i des K ieges] [Película]. Ha un Fa ocki.
Goda d, J-L (Di ec o ). (1988). His oi e(s) du cinema [His o ia(s) del cine] [Película].
Gaumon .
He man, M. (Di ec o ). (2008). The Boy in he S iped Pyjamas. [El niño con el pijama
de ayas] [Película]. Heyday Films/ BBC.
Kia os ami, A. (Di ec o ). (1997). Taʿm-e gilâs [El sabo de las ce ezas][Película]. Ciby
2000.

308
Kia os ami, A. (Di ec o ). (1987). Jâne-Ye Dus Koŷâs ? [¿Dónde es á la casa de mi
amigo?][Película]. Ali Reza Za in
Klimo , E. (Di ec o ). (1985). Masac e. Ven y mi a [Idí i Smo í] [Película]. Mos ilm.
Lanzmann, C. (Di ec o ). (1985). Shoah. [Película]. New Yo ke Films.
Madden, J. (Di ec o ). (2011). The Deb [La deuda] [Película]. Mi amax.
Ma ínez-Láza o, E. (Di ec o ). (2007). Las ece osas [Película]. En ique Ce ezo.
Nemes, L. (Di ec o ). (2015). Saul ia [El hijo de Saúl] [Película]. Lakoon Filmg oup.
Oppenheime , J. (Di ec o ). (2012). The Ac o Killing. [Película]. Final Cu o Real.
Shepi ko, L. (Di ec o ). (1977). La ascensión [Voskjozhdeniye] [Película]. Mos ilm.
Spielbe g, S. (Di ec o ). (1993). Schindle ’s Lis [La lis a de Schindle ] [Película].
Amblin En e ainmen .
Resnais, A. (Di ec o ). (1956). Nui e b ouilla d [Noche y niebla] [Película]. A gos
Films.
Sau a, C. (Di ec o ). (1990). ¡Ay, Ca mela! [Película]. Ibe oame icana Films
P oduc ion.
Ta an ino, Q. (Di ec o ). (2009). Inglo ious Bas e ds. [Maldi os bas a dos] [Película].
Uni e sal Pic u es/ A Band Apa .
Del To o, G. (Di ec o ). (2006). Pan’s Laby in h [El labe in o del auno]. [Película].
Es udios Picasso.
Del To o, G. (Di ec o ). (2001). The De il’s Backbone [El espinazo del diablo].
[Película]. Canal+/El Deseo.
T ueba, F. (Di ec o ). (1998). La niña de us ojos [Película]. Ca el.
T ueba, D. (Di ec o ). (2003). Soldados de Salamina. [Película]. LolaFilms.
Wai i i, T. (Di ec o ). (2019). Jojo Rabbi [Película]. Fox Sea chligh Pic u es.
309
Zwick, E. (Di ec o ). (2008). De iance [Resis encia] [Película]. Pa amoun .
310
Anexo I.
1. Inglo ious Bas e ds (Quen in Ta an ino, 2009)
Resumen a gumen al:
Inglo ious bas e ds es la sex a película de Quen in Ta an ino, y la única ambien ada
du an e la Segunda Gue a Mundial. En ella, con e gen dos amas di e en es (y ic icias)
o ien adas a acaba con la ida de Adol Hi le y el al o mando nazi du an e la p oyección
exclusi a de una película que glo i ica la he oicidad del soldado alemán, F ede ick Zolle
(Daniel B ühl), en un pequeño cine de Pa ís. La dueña del cine donde se acue da que
enga luga la p oyección es Shoshanna D ey us (Mélanie Lau en ), una muje judía que,
bajo el nomb e de Emmanuelle Mimieux, busca enga se de los c iminales nazis que
ma a on a su amilia y de la que se encap icha el hé oe Zolle .
Po o a pa e, un g upo de soldados judíos no eame icanos llamados los “Bas a dos” y
encabezados po el enien e Aldo Raine (B ad Pi ), abajan jun o a un espía inglés,
A chie Hicox (Michael Fassbende ), y una espía alemana, la ac iz B idge on
Hamme sma k (Diane K uge ), pa a desa olla con éxi o la Ope ación Kino, cuyo
obje i o úl imo es igualmen e acaba con los je a cas nacionalsocialis as y su líde
du an e la p oyección del ilme. El illano, común a ambas amas, es el co onel de las
SS Hans Landa (Ch is oph Wal z), un despiadado mili a de e inados modales que,
inalmen e, y an e la inminen e de o a de Alemania en la gue a, aiciona a los nazis y
pac a su endición con los aliados. Así, Inglo ious Bas e ds si úa el inal de la gue a en
1944, en una sala de cine en llamas eple a de nazis en la que Hi le , Goebbels y Gö ing,
en e o os, a den.
Más allá de la ama:
a) Pe sonajes opo:
Espacio nazi
• Villano: co onel Hans Landa (nazi conocido como el “Cazado de Judíos”).
• Soldados nazis: en el backg ound
311
• Muje nazi:
• Figu as his ó icas ele an es: Ma in Wu ke in e p e a a una ca ica u a de un
Hi le g i ón, insegu o y asus ado que acaba ac ibillado a i os. Joseph Goebbels,
Ma in Bo mann, He man Gö ing.
• Bys ande : F ancesca Mondino (in e p e ada po Julia D ey us, aduc o a y
acompañan e de Goebbels, con el que man iene elaciones sexuales)
Espacio an inazi:
• Hé oe/he oína: enien e Aldo Raine (conocido como Aldo el Apache, es un
soldado es adounidense cuyo único obje i o es ma a nazis); Shoshanna Feldman
• Pe sona no iolen a/in elec ual: -
• Muje ue e mili an e/ amilia : Shoshanna Feldman, B idge on Hamme sma k
• Niños (COA): -
• Figu as his ó icas ele an es: Wins on Chu chill (Rod Taylo )
b) Si uaciones comunes:
• Asesina o/mue e de los p o agonis as: A chie Hicox, B idge on Hamme sma k,
Shoshanna Feldman, Hugo S igli z.
• Mue e del illano: Adol Hi le , Joseph Goebbels, He mann Gö ing, Ma in
Bo mann; Hans Landa ( ic icio), po el con a io, consigue escapa (con una
es ás ica allada en la en e)
• Relación con lic i a en e pe sonas de espacios opues os: Zolle -Feldman
• Violencia explíci a pe pe ada po los nazis/campos de concen ación o
ex e minio: P ime a escena (Landa y LaPadi e). No emos campos de
concen ación. La película cuen a con momen os de iolencia muy explíci a.
• Final que cie a la ama: con el asesina o de los je a cas nazis, la Segunda Gue a
Mundial llega a su in.
318
3. Schindle ’s Lis (S e en Spielbe g, 1993)
Resumen a gumen al:
Oska Schindle (Liam Neeson) es un homb e de negocios alemán que llega a C aco ia
en plena Segunda Gue a Mundial pa a hace dine o luc ándose de la delicada y p eca ia
si uación de miles de amilias judías. Pode osos emp esa ios y accionis as judíos se en
obligados a abandona sus i iendas y a ende sus negocios a Schindle a cambio de
bienes ma e iales, como comida y alimen o. Con el in de consolida su pode en la
ciudad, Schindle se dedica a eje cuidadosamen e una ed de con ac os en e el al o
mando nazi en Polonia mien as I zhak S e n (Ben Kingsley), un con able judío, se hace
ca go de la ges ión de la ecién adqui ida áb ica. Así, S e n consigue sal a a cien os de
pe sonas judías, consiguiéndoles pe misos de abajo en la áb ica de Schindle .
En e an o, Amon Goe h (Ralph Fiennes), un o icial nazi iolen o e imp e isible, llega a
C aco ia pa a supe isa la cons ucción del campo de Plaszow. Cuando el abajo ha
concluido, o dena la liquidación del gue o de C aco ia. Es en onces, a p incipios de 1943,
cuando Schindle comienza a se plenamen e conscien e de la sue e que co e án sus
abajado es si son depo ados. El p o agonis a deja á de lado su obsesión po
en iquece se y pond á odos sus ecu sos en juego pa a sal a el máximo de idas
mien as la de o a alemana se a haciendo cada ez más ní ida en el ho izon e. Al é mino
de la gue a y pa a e i a que sea de enido y juzgado po las opas aliadas, los
abajado es de la áb ica en egan a Schindle un anillo y un esc i o i mado po odos en
el que explican los es ue zos acome idos po el emp esa io pa a sal a la ida de los
judíos. La película concluye con un homenaje a Schindle en 1993 -había mue o en 1974-
en el que los e dade os supe i ien es se di igen a su umba jun o a los ac o es y ac ices
que los in e p e an pa a deposi a una pied a, una adición une a ia judía que pe mi e
man ene el alma del di un o a ada al mundo.
Más allá de la ama:
a) Pe sonajes opo:

319
Espacio nazi:
• Villano: Amon Goë z
• Soldados nazis: en el backg ound
• Muje nazi: -
• Figu as his ó icas ele an es: Amon Goë z, Rudolph Hoss, Joseph Mengele
• Bys ande : no ia de Amon Goe h
Espacio an inazi:
• Hé oe: Oska Schindle
• Pe sona no iolen a/in elec ual: I zhak S e n
• Muje ue e/ amilia : Helen Hi sch (Embe h Da i z), S a. D esne (Mi i Fabian),
• Niños: The gi l in ed, Adam (chicken boy), Danka
• Figu as his ó icas ele an es: Oska Schindle
b) Si uaciones comunes:
• Asesina o/mue e de los hé oes: Aunque no son p o agonis as, las mue es más
signi ica i as son la de la “niña de ojo” y la del jo en Lisiek, es e úl imo a manos
de Goe h. El hé oe, Schindle , consigue pa i al exilio.
• Mue e del illano: Amon Goe h es condenado a mue e en la ho ca.
• Relación con lic i a en e pe sonas de espacios opues os: Hi sch-Goe h. Goe h se
encap icha con la muje judía y la some e a ejaciones pa a demos a su au o idad
sob e ella.
• Violencia explíci a pe pe ada po los nazis: oda la película (sob e odo po Goe h
maníaco, ambién o os nazis- escena gue o de C aco ia)
320
• Final espe anzado que da a en ende el in del ho o : la ama del ilme acaba el
día de la libe ación de los campos y con ese sal o al p esen e, donde se ompe la
diégesis y emos a los e dade os/as “judíos de Schindle ” ma cha hacia la umba
del hé oe con las pe sonas que los han in e p e ado en la película.
c) De iniendo el géne o:
• Temas: edención; amis ad; esis encia pací ica; iolencia
• Se ing: 1939-1945. Polonia.
• Es uc u a: clásica. La película ab e con una ce emonia de Sabba h. Cuando la
úl ima ela se apaga, el humo que desp ende la mecha se ans o ma en apo de
en. Esa elipsis nos lle a a 1939 e inaugu a la es uc u a lineal, que con inúa has a
1945. En la úl ima escena de la película se ompe la diégesis y ol emos a 1993
de la mano de los supe i ien es y los ac o es.
• Tono: d amá ico; hay momen os que ecue dan al humo neg o. Ej. escena en la
que Goe h y o os dos nazis no consiguen hace unciona una pis ola pa a ejecu a
a un judío y lo dejan ma cha .
• Es ilo isual:
• Colo : la película anscu e en blanco y neg o, a excepción de la p ime a
y la úl ima escena y del ab igo ojo de la niña judía.
• Cáma a: se busca una g an con inuidad isual, con mo imien os luidos
de cáma a. En di e sas ocasiones, el espec ado se in oduce en la ama a
a és de los “ojos-cáma a” de Schindle (Ej. En la escena en la que los
nazis acían el gue o de C aco ia, obse amos lo que es á ocu iendo a
a és del pun o de is a de Schindle , que se encuen a a caballo en lo al o
de una colina). Se emplea de o ma ecu en e el plano de alle pa a
p esen a a los pe sonajes y des aca aspec os más ín imos de los mismos.
• Mon aje: in isible; na a i o-exp esi o; lineal-pa alelo. Des inado a
inc emen a la ca ga emocional de la película, especialmen e en
secuencias como el aciamien o del ghe o de C aco ia o la libe ación de
321
los campos (a la que p ecede el a chiconocido monólogo de Schindle :
“Pod ía habe sal ado más”). Des aca igualmen e la yux aposición
in encionada de imágenes que mues an el lujo de la ida de Schindle y
la p eca iedad de las pe sonas judías.
• Música y sonido:
§ Ex adiegé ico: la música acompaña al ono g a e de la película,
sin anac onismos. La banda sono a acen úa la ba ba ie de las
escenas de iolencia. Ej. Mien as la cáma a sigue a la niña du an e
la liquidación del gue o, suena Oy n P ipe shik (“En el hoga ”),
una canción in an il yiddish can ada po un co o de in an es con
oces angelicales
§ Diegé ico: cohe en e con la imagen (Ej 1. El ango en la p ime a
secuencia de p esen ación de Schindle ema ca el ono seduc o y
pe suasi o del p o agonis a ; Ej. 2. El o icial nazi que el piano
mien as los soldados a su al ededo ac ibillan a i os a los judíos
esiden es en un edi icio de apa amen os del gue o acen úa el
ho o absolu o del momen o.)
Figu a 8. De alles de La lis a de Schindle 255
255 A iba izquie da: conocemos a Schindle , calculado y a ac i o; A iba de echa: Schindle obse a la
liquidación del gue o de C aco ia y a la niña del ab igo ojo desde una colina, a caballo; Abajo izquie da:
Amon Goe h a e o iza a Helen Hi sch; Abajo de echa: los llamados “judíos de Schindle ” ag adecen al
emp esa io habe les sal ado del campo de ex e minio con un anillo.
322
4. The Reade (S ephen Dald y, 2008)
Resumen a gumen al:
Michael Be g (Da id K oss) y Hanna Schmi z (Ka e Winsle ) se conocen po pu o aza
en el Be lín de 1958 y comienzan una elación. Ella iene 36 años; es bella y uda, pa ca
en palab as. Él, in eligen e, apues o y, sob e odo, enamo ado, iene 15. El iempo que
pasan jun os se dis ibuye en dos ac i idades: Michael lee lib os a Hanna, que le escucha
a en a, y después hacen el amo . Un día, Hanna desapa ece. No se ol e án a encon a
has a 1966, el día en que Michael, ya un jo en es udian e de de echo, asis e al juicio de
seis muje es que abaja on como gua dias en Auschwi z y los campos sa éli e. Una de
ellas es Hanna.
Du an e el juicio, dos pe sonas son llamadas a decla a . Se a a de una mad e y su hija,
supe i ien es de los campos, que cuen an cómo, du an e una de las ma chas de la mue e,
las gua dias de las SS ence a on en una iglesia que es aba siendo bomba deada a 300
muje es judías. Sólo ellas dos sob e i ie on. Los jueces mues an un in o me que
cons i uye la p ueba undamen al, y que es á i mado po las seis muje es acusadas. Sin
emba go, cinco de ellas culpan a Hanna de se la esponsable del g upo y la au o a del
in o me. Ella, que se a e güenza de no sabe lee y esc ibi , mien e y con i ma que edac ó
el documen o, con lo que es condenada a cadena pe pe ua. Michael se da cuen a de la
men i a de Hanna, pe o calla.
Du an e los años pos e io es, Michael se g aba leyendo una in inidad de ob as y manda
las cin as a la p isión en la que Hanna cumple condena. Ella saca los mismos lib os de la
biblio eca de la cá cel y, compa ando, ap ende a lee y a esc ibi . En 1988, la di ec o a de
la p isión llama a Michael y le indica que es el único con ac o de Hanna, y le pide que se
haga esponsable de ella cuando salga de p isión. Así, 30 años más a de, los aman es
uel en a es a en e a en e. Pe o Hanna nunca llega á a abandona la cá cel; as el
encuen o con Michael, se di ige a su celda y se cuelga. El ilme concluye en 1995, con
Michael, e e no na ado , ab iéndose po ez p ime a an e su hija y con ándole o a
his o ia que, sin emba go, no necesi a lee : la de su complejo omance con Hanna.
Más allá de la ama
323
a) Pe sonajes opo:
Espacio nazi:
• Villano: Hanna Schmi z; las cinco gua dias nazi
• Soldados nazis: -
• Muje nazi: Hanna Schmi z; las cinco gua dias nazi
• Figu as his ó icas ele an es: -
• Bys ande :
Espacio an inazi:
• Hé oe: Ilana Ma he (hija supe i ien e)
• Pe sona no iolen a/in elec ual: p o eso Rohl (supe i ien e)
• Muje ue e/ amilia de íc ima: Ilana Ma he (hija supe i ien e)
• Niños: Michael Be g
• Figu as his ó icas ele an es: -
b) Si uaciones comunes:
• Asesina o/mue e de los hé oes: -
• Mue e del illano: Hanna Schmi z se suicida
• Relación con lic i a en e pe sonas de espacios opues os: Schmi z-Be g
• Violencia explíci a pe pe ada po los nazis: no se mues a iolencia explíci a,
aunque los es imonios de las supe i ien es en el juicio des ilan iolencia.
• Final que cie a la ama: el ilme acaba con Michael con ándole la his o ia de
Hanna a su hija, hablando sob e ella después de 37 años de silencio. Es o le
pe mi e empeza a sana .
c) De iniendo el géne o:

[Document text truncated for crawler view.]